Alquimia La Piedra Filosofal

Biografia Ortega y Gasset Jose Su Obra Literaria y Filosofia

Biografía Ortega y Gasset José
Su Obra Literaria y Filosofía

Ortega y Gasset José: Escritor y pensador español (Madrid 1883 – id. 1955). Nació en el seno de una familia de periodistas y hombres de letras. Estudió con los jesuítas y se doctoró en Filosofía en Madrid con una tesis sobre Los terrores del año mil. Durante dos años estudió en Berlín, Leipzig y Marburgo. A su vuelta obtuvo, con veintisiete años, la cátedra de Metafísica de la universidad madrileña, que desempeñó hasta 1936.

Fundó, entre otras publicaciones, la Revista de Occidente (1925), y poco después la editorial del mismo nombre (ambas, la revista y la editorial, tuvieron un importante papel como instrumentos para la difusión en España del pensamiento extranjero contemporáneo). Publicó sus primeros ensayos, Meditaciones del Quijote, en 1914.

Firmante del «Manifiesto de los intelectuales» en pro de la República, después de su proclamación fue diputado, pero pronto rompió con el republicanismo. En 1936, al desencadenarse la guerra civil española, salió de España y no volvió hasta 1948. Viajó a Francia, Holanda, Argentina y Portugal.

 

biografia ortega y gasset

Con José Ortega y Gasset vuelve a primer plano el ideal de europeización que fue característico de la generación krausista, frente al retroceso que, en esta línea, significan los hombres de la generación del 98 y, en particular, Unamuno. Pero, lo mismo que este último, Ortega ha de ser considerado como un pensador independiente, de rasgos personales muy acusados.

A su regreso fundó el Instituto de Humanidades. Es copiosa su producción ensayística, reunida en gran parte en el Espectador, de ocho volúmenes (1916-1928). A su vuelta fundó con su discípulo Julián Marías el Instituto de Humanidades (1948), donde impartió conferencias y cursos, apartado del mundo dogmático e intolerante de la vida académica de la época franquista.

Es célebre su frase: «yo soy yo y mi circunstancia». Ortega denominó a su pensamiento filosofía de la razón vital», pues si la vida es el núcleo de su pensamiento, la razón se presenta en necesaria coexistencia con ella. Su concepción de la realidad es básicamente irracional y vitalista.

 Según sus teorías, la razón debe servir a los impulsos espontáneos en lugar de dominarlos (razón vital o raciovitalismo). Todos los puntos de vista se justifican, pero parcialmente; para conocer la verdad sería preciso poderlos asumir simultáneamente. En España invertebrada (1922) se ve evidenciada su constante reflexión sobre la historia, la vida y el futuro de su país. La más célebre de sus obras es La rebelión de las masas (1930).

Otras obras suyas son: El tema de nuestro tiempo (1921), Las Atlántidas (1924), La deshumanización del arte (1925), Rectificación de la república (1931), En torno a Galileo (1933), La historia como sistema (1935), Ideas y creencias (1940), Estudios sobre el amor (1941), Rápeles sobre Velázquezy Goya (1950) y, postumamente, ¿Qué es filosofía? (1958), Idea del teatro (1958), y Origen y epílogo de la filosofía (1960).

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

Ortega nació en Madrid. Estudió en el colegio de jesuítas de Miraflores (Málaga) y los estudios universitarios los realizó en Madrid. En 1904 obtuvo el doctorado en filosofía y letras y luego marchó a Alemania, donde realizó estudios en las universidades de Leipzig, Berlín y Marburgo, sede del neokantismo. Por aqul entonces era el auge de la «generación del 98», pero, como decíamos, Ortega no perteneció a ella.

Desde 1910 hasta 1936 fue catedrático de metafísica de la universidad de Madrid. Al comenzar la guerra civil, salió de España y residió en Francia, Holanda, Argentina y finalmente se instaló en Portugal. En 1945 regresó a España, pero no volvió a ocupar su cátedra. Fundó en 1948, junto con Julián Marías, el Instituto de Humanidades.

La mayor parte de la producción literaria de Ortega está contenida en sus ensayos, artículos de periódicos y revistas. Por esto sus obras, aun las de mayor extensión, y a pesar de retoques posteriores, se presentan fragmentadas en secciones relativamente independientes.

Aunque casi cada página de la voluminosa obra de Ortega contiene reflexiones filosóficas, las obras más interesantes en conjunto para la historia de la filosofía son las siguientes: Meditaciones del Quijote (1914), El tema de nuestro tiempo (1923), Kant, reflexiones de centenario (1924), Las Atlántidas (1924), La «Filosofía de la Historia» de Hegel y la historiología (1928), Filosofía pura. Anejo a mi folleto «Kant» (1929), Pidiendo un Goethe desde dentro (1932), Guillermo Dilthey y la idea de la vida (1933-1934), Historia como sistema (edición inglesa en 1935, española en 1941); los «Prólogos» a las traducciones de la Historia de la Filosofía de Vorlánder y de la de Bréhier, escritos en 1921 y 1942, respectivamente.

Ediciones postumas: El hombre y la gente (1957), Qué es filosofía (1958), La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva (1958), Origen y epílogo de la Filosofía (1960).

Desde el punto de vista de la filosofía de la historia y para conocer la visión política de Ortega, tienen especial valor: Vieja y nueva política (1914), España invertebrada (1921), Mirabeau o el político (1927), La rebelión de las masas (1930), Rectificación de la República (1931), Meditación de Europa (1960), Una interpretación de la historia universal en torno a Toynbee (1960).

Entre los muchos escritos de Ortega que no abordan directamente temas filosóficos podemos citar: Ensimismamiento y alteración, Meditación de la técnica, Estudios sobre el amor, Personas, obras, cosas, La deshumanización del arte, así como los artículos recogidos en los ocho volúmenes de El Espectador, en cuyas páginas «ideas, teorías y comentarios se presentan con el carácter de peripecias y aventuras personales del autor», escribe el propio Ortega. Una importancia capital para conocer el pensamiento de Ortega y de su escuela la tuvo la fundación de la Revista de Occidente.

La obra de Ortega y Gasset se extiende a lo largo de más de cincuenta años, por consiguiente no es extraño hallar en ella una evolución constante, sobre todo si se tiene en cuenta el carácter histórico que el autor atribuye a todos los fenómenos humanos. De aquí que la diferencia que hay entre el Ortega de 1902 y el de 1955 no hay que atribuirla tanto al hecho de haber envejecido cincuenta años, sino más bien al profundo cambio que ha sufrido el mundo, en el que vive y del cual habla, y sus circunstancias.

El año 1923 representa para algunos autores una división del pensamiento de Ortega en dos grandes períodos, presidido cada uno de ellos por una intención distinta.

En el período anterior a 1923 habría un cierto dogmatismo, una especie de prisa para llegar a formulaciones absolutas. Por el contrario, en el período posterior a 1923, Ortega desplegaría todo su sentido de los matices, con una constante preocupación por no dejarse engañar por las apariencias o por: sus  propios deseos. Es la época en que escribe La rebelión de las masas.

Una nueva etapa, según palabras del mismo Ortega, la constituyen los años 1933-1935; finalmente, en 1936, Ortega sale de España, viaja, cae enfermo y pasa por serias dificultades materiales.

Durante veintidós siglos el realismo ha dominado el pensamiento occidental, entendiéndose por realismo la actitud en que se supone que las verdaderas realidades son las cosas. Desde Descartes aparece una nueva tesis, el idealismo. Según esta teoría la realidad primaria es el yo y de él derivan y dependen las cosas.

Es cierto, como afirma el idealismo, que sólo puedo saber las cosas en cuanto que estoy presente a ellas, pero se equivoca al subrayar la independencia del sujeto. Para Ortega, la verdadera realidad primaria es el yo con las cosas, o la vida, que no es más que el quehacer del yo con las cosas. «Yo soy yo y mi circunstancia», escribe en 1914.

Lo real es la vida misma del hombre, su vida, y la llama realidad radical, en el sentido de que en ella radican todas las demás, las realidades radicadas. Fuera de mi vida no puedo encontrar ninguna realidad. El hombre rinde al máximo de su capacidad es cuando adquiere la plena conciencia de sus circunstancias. Porque en esto precisamente consiste la vida humana: en un quehacer entre las cosas. La vida es dada, pero no es dada hecha, sino por hacer.

El hombre, pues, para poder vivir tiene que decidir, preferir una posibilidad a otra, y esta decisión o elección tiene que justificarla. Por consiguiente, la vida es intrínsecamente moral.Todo quehacer humano es moral (o inmoral) y, a la vez, es libre.

Ortega tiene una visión penetrante en cuanto a las realidades sociales, políticas e histórico-políticas. Es en este terreno de la filosofía de la historia en donde ha alcanzado sus mayores éxitos por la originalidad de sus concepciones.

Concibe la vida social como un quehacer comunitario en el que se desarrollan al máximo, de un modo espontáneo, las virtualidades humanas en la realización de una empresa nacional, con «conciencia de actitud histórica» y vital, bajo la dirección intelectual de los mejores y dentro de un estado cuya intervención coercitiva queda reducida al mínimo. La clave de este ideal es la prestancia intelectual de las minorías selectas y la docilidad de las masas para dejarse regir por aquéllas.

El pensamiento de Ortega se suele dividir en tres etapas:

Etapa objetivista (1902-1914): influido por el neokantismo alemán y por la fenomenología de Husserl, llega a afirmar la primacía de las cosas (y de las ideas) sobre las personas.

Etapa perspectivista (1914-1923): se inicia con Meditaciones del Quijote. En esta época, Ortega describe la situación española en España invertebrada (1921).

Etapa raciovitalista (1924-1955): se considera que Ortega entra en su etapa de madurez, con obras como El tema de nuestro tiempo, Historia como sistema, Ideas y creencias o La rebelión de las masas.

Muchos filósofos coinciden en que Ortega es, sin duda alguna, el pensador español más universal de la época contemporánea; ninguno ha alcanzado tanta fama entre los círculos cultos nacionales y extranjeros. Este éxito se debe a varias causas, entre las cuales tiene un peso decisivo el arte exquisito de su estilo, gracias al cual los temas filosóficos han estado al alcance de gran número de personas.

Por otra parte, el modo humano de enfrentarse con la cultura en sus manifestaciones actuales e históricas, así como la fina penetración de su espíritu para descubrir y revelar lo más íntimo de las situaciones humanas y sociales, ha dado cauce popular a su pensamiento, que comprende una gran variedad y riqueza de temas, como hemos visto.

Es un sistema abierto que permite toda clase de innovaciones y descubrimientos. Su fecundidad ha sido muy grande y ha inspirado un movimiento filosófico que actualmente está defendido por todos los países de habla hispánica y que se le conoce con el nombre de «Escuela de Madrid».

Falleció en Madrid, el 18 de octubre de 1955.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

EL RACIOVITALISMO: Esta postura filosófica se fundamenta en la razón vital, que es simultáneamente una razón de tipo biológico, histórico y biográfico. Ortega reacciona frente a la imposición de la razón abstracta de origen socrático.

Es inaceptable que la razón haya suplantado a la vida, según Ortega: «el tema de nuestro tiempo consiste en someter la razón a la vitalidad, localizarla dentro de lo biológico, supeditarla a lo espontáneo. [..,] La misión del tiempo nuevo es precisamente convertir la relación y mostrar que es la cultura, la razón, el arte, la ética quienes han de servir a la vida».

Se valora la razón, pero teniendo en cuenta las necesidades vitales, y se pone al servicio de la vida, que es la raíz de cualquier otra realidad. De esta forma Ortega superó la visión biologicista de la razón que era defendida por algunos autores de su época. La razón vital trabaja desde el sujeto inmerso en su circunstancia, por lo tanto, desde su realidad social e histórica.

Esta identificación de la razón vital como razón histórica dio paso a la siguiente etapa de su pensamiento donde se preocupó de la interpretación de la historia y de la sociedad.

Influencia del pensamiento de Ortega: A su alrededor, en la Facultad de Filosofía de Madrid, se forjó toda una generación de filósofos especialmente fecundos como Xavier Zubiri, José Gaos, García Morente, María Zambrano, Francisco Ayala y Julián Marías (que denominó al grupo Escuela de Madrid).

Desgraciadamente, la Guerra Civil forzó al exilio a muchos de ellos, que continuaron su labor filosófica en América. Esto condujo a una amplia difusión del pensamiento orteguiano, que, paradójicamente, contrasta con el silencio que padeció la filosofía de Ortega en los círculos académicos hasta mediados de los años sesenta.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: José Ortega y Gasset “el filósofo de la razón vital” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19 Historia de la Filosofía Edit. Santillana – La Nación –

Vision Medieval del Universo Las Esferas Celestes y el Hombre

Cosmología Medieval del Universo
Las Esferas Celestes

Tenemos en nuestra mano una bola de marfil labrado. Es obra de un artesano chino y tiene taladrado un diseño por el que podemos ver en su interior otra bola más pequeña y dentro de ésta, otra. Hay diez bolas en total y sólo la menor es sólida. Estamos sosteniendo lo que un hombre medieval consideraría como la verdadera representación del Universo; nuestra mano simboliza  el poder de  Dios.

10 bolas de marfil representan el universo medieval

La idea básica de esta concepción del Universo era ya muy antigua hace mil años. Parte de los escritos de Aristóteles, ampliados y extendidos por Ptolomeo, un griego del siglo II de la era cristiana. Los detalles ulteriores se tomaron de otros pensadores a través de los siglos, especialmente por lo que se refiere a las propiedades e influencias de los diversos planetas.

La característica de nuestro mundo que más había atraído al brillante intelecto especulativo de Aristóteles era su constante cambio, frente a la aparente inmutabilidad del resto del Universo. Al carecer de telescopio o cámara fotográfica para ayudarse en sus observaciones, las estrellas le parecían eternas e inalterables. Por ello, consideró que el Universo estaba dividido en dos partes: naturaleza (fisis) y cielo (uranos).

El primero terminaba antes de empezar el segundo, en la órbita de la Luna, donde el aire de la naturaleza dejaba paso a una atmósfera más pura e inalterable a la que llamó éter.

Edad Media Venus

Venus era un planeta afortunado que ejercía una influencia beneficiosa sobre la Tierra. En su pabellón, el poeta inglés Chaucer vio «instrumentos de cuerda y cantos, fiestas y danzas … y toda la circunstancia del amor».

Los cuatro elementos
¿De qué se creó el mundo en un principio ? La respuesta es los cuatro Contrarios: caliente, frío, mojado y seco. Toda vida y toda materia procede de diversas formas de equilibrio o desequilibrio entre éstos, pues para el pensador medieval toda materia tiende hacia el lugar que le corresponde y donde podría estar en reposo.

Ello quedó claramente expresado por Macrobio, filósofo que vivió a principios del siglo V. Los Contrarios —decía— se combinan para formar cuatro elementos, que constituyen la materia. Lo caliente y lo seco se unieron para formar el fuego; lo caliente y lo mojado constituyen el aire; lo frío y lo seco, la tierra; lo frío y lo mojado, el agua.

Mientras pudieron moverse libremente, la gravedad, o pesadez, de la tierra y el agua les hicieron buscar el centro de la Tierra, mientras que la levedad, o ligereza, del fuego y el aire, los elevaron.

El elemento más ligero, el fuego puro (y, por tanto, invisible), formó una esfera por debajo de la órbita de la Luna y es a ella a la que las llamas, que eran impuras (y, por tanto, visibles), aspiraban al elevarse. El aire, que tenía un cierto grado de peso, estaba debajo y el agua, que es lo suficientemente gruesa como para poder tocarse, más abajo todavía, mientras que los restos más pesados de la materia creada se hundían en el punto más bajo de todos, unidos al frío eterno, para formar la Tierra.

La Tierra, que el hombre medieval culto sabía que era redonda, constituía el punto más bajo de todo el Universo. Estaba colocada en el centro sólo para que los demás cuerpos celestes tuvieran un punto alrededor del cual girar.

Éstos eran las esferas, sin peso, huecas, transparentes y lo suficientemente fuertes como para soportar el peso de un planeta, que estaba fijado a cada una de ellas. El cuerpo más cercano a la Tierra era la Luna; más allá, por orden de distancia creciente, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno.

La octava esfera era la de las «estrellas fijas», siempre en la misma posición con relación a los planetas, llamada stellatum. Más allá estaba la Esfera Cristalina y a continuación el Primum Mobile o Primer Móvil, una esfera que no contenía ningún planeta y que, por tanto, no podía ser trazada por el ojo humano. Se creía que era la responsable del movimiento de las otras esferas.

Para el poeta italiano Dante y toda la cristiandad medieval, más allá del Primer Móvil brillaba el Empíreo, «ese Cielo que es pura luz, luz intelectual, lleno de amor», la morada de Dios, el Primer Motor y la única Existencia verdadera.

Por tanto, el poder de Dios causaba la rotación del Primer Móvil, que giraba de este a oeste, completando su órbita cada veinticuatro horas. Sin embargo, las esferas más bajas estaban ligadas al «gran año», una revolución de oeste a este que tardaría 36.000 años en completarse. De hecho, su movimiento real era hacia el oeste, al ser empujadas hacia atrás en el camino que trataban de tomar por impulso del Primer Móvil, que las atraía.

Se sabía que la Tierra es pequeña e insignificante entre los cuerpos creados. El Universo era enorme, pero podía ser comprendido; dentro de él, el hombre era lo más bajo, pero conocía sus límites.

Edad Media, la alquimia

El intento de convertir los metales inferiores en oro era una importante ocupación medieval. Estos alquimistas contemplan el resultado   de  su  fracaso.

Las predicciones astrológicas
Estas esferas afectaban en gran medida a los habitantes de la Tierra. Gobernaban las plantas y los minerales, los temperamentos y los sucesos históricos a través de las influencias que transmitían, que la «ciencia» de la astrología se encargaba de interpretar.

Dicha ciencia, basada en la regularidad de los movimientos celestes, afirmaba que, partiendo del conocimiento del Universo, podían predecirse los acontecimientos relacionados con el hombre. Tales creencias fueron condenadas por la Iglesia, pero, a pesar de ello, tenían numerosos partidarios. En la Edad Media estaban extendidas y subsistieron en el Renacimiento.

Saturno ejercía una influencia siniestra sobre la Tierra. Producía el plomo, el carácter melancólico en el hombre y los acontecimientos desastrosos en la historia. Era el más terrible de los planetas, y por ello recibía el nombre de Infortuna Major o el Mayor Infortunio.

El metal de Júpiter era el brillante estaño; traía la paz y la prosperidad e inspiraba en el hombre una disposición alegre, noble y equilibrada. Era el mejor de los planetas y se le llamaba la Mayor Fortuna.

Marte era otro planeta desgraciado. Se le denominaba Infortunio Menor. Su metal era el hierro y su temperamento belicoso.

Por el contrario, el Sol era un planeta afortunado. Confería a los hombres la sabiduría y la liberalidad y gobernaba los sucesos felices. Su metal era el oro, en torno al cual surgió la ciencia de la alquimia. Se creía que, si llegaba a producirse un oro en forma apta para beber, el «oro potable», sería el elixir de la inmortalidad.

Venus o Afrodita también era afortunada: la Fortuna Menor. Su metal era el cobre o cyprium, el metal chipriota, y Afrodita era una diosa especialmente consagrada a Chipre. Concedía la belleza, el amor y los sucesos dichosos.

Mercurio era el planeta de la rapidez, la actividad y la inteligencia. Dotaba a todas las profesiones de entusiasmo y habilidad, incluyendo el propio aprendizaje, y su metal era naturalmente el mercurio. También gobernaba la estudiada prosa retórica de los filósofos.

La Luna marcaba la frontera entre la antigua división de Aristóteles en aire y éter, entre el mundo mortal y el inmortal. Por encima de la Luna todo era incorruptible y necesario; por debajo, corruptible, mudable y contingente ante la actuación del «azar» y el destino. Encima estaba el reino de la gracia; debajo, el de la naturaleza.

En los reinos situados por encima de la Luna no  existía el «azar» ni,  consecuentemente, el cambio. El metal lunar era la plata y su carácter la inconstancia, la afición a la vida errante y la tendencia a los accesos de locura (de los lunáticos).

Los habitantes de las esferas etéreas
Todo el universo celestial fue creado por Dios y las esferas mantenían su círculo eterno para demostrar su aspiración de amor por Él. Esta capacidad de amor sugiere algo sensible y, efectivamente, se creía que cada esfera estaba animada por una Inteligencia, una criatura movida por «amor intelectual» hacia su Creador. Regocijándose en la gloria de Dios, lanzaban sus planetas alrededor del cielo en una gran danza.

Las Inteligencias eran sólo una pequeña parte de los moradores de la esfera etérea: también había nueve órdenes de ángeles. Estaban divididos en tres jerarquías de tres órdenes cada una. El primero y más cercano a Dios era el orden de los Serafines, que descollaban en inteligencia, y de los Querubines y Tronos, que se abrasaban en el ardor del amor.

El Querube era el terrible poder de la caritas pura, el amor libre de debilidades o imperfecciones humanas. Los ángeles de la segunda jerarquía se ocupaban de gobernar la naturaleza: las Dominaciones formulaban sus leyes, obedeciendo la voluntad de Dios; las Virtudes, cuyo nombre latino significa más bien «eficacias» o «eficiencias», las ponían en acción y las Potestades preservaban de la desgracia a todo el proceso.

Sólo la tercera jerarquía, la más baja, se preocupaba por los asuntos de los simples seres humanos. Los Principados vigilaban los negocios de las naciones. Los Arcángeles y Ángeles, los dos últimos órdenes, cuidaban de los seres humanos individualmente considerados y, como consecuencia, son los que han sido recordados por más largo tiempo.

El hombre, ser racional
¿Y el hombre? Era animal como las bestias, pero racional como los espíritus.

Era el espejo del mundo, «que comprende, como los ángeles, que vive, como los árboles, que  existe,  como  las  piedras»,  como  dijo san Gregorio Magno. El alma del hombre procede directamente de Dios y tiende a volver a Él. Por tanto, todas las esperanzas del hombre son una manifestación de la ley general de gravedad y levedad.

El alma tiene tres partes y las tres se encuentran en el hombre. La más baja, el alma vegetativa, es la facultad que gobierna los procesos vitales: nutrición, crecimiento, digestión, cicatrización de las heridas y también generación. Ésta es la única alma de las plantas.

Los animales tienen también un alma sensitiva (su significado actual es más bien sensorial) con cinco sentidos, que son la vista, oído, etc., y cinco juicios: el sentido común, que convierte la mera sensación en consciencia localizada; la imaginación, o facultad que presenta ante la mente lo que no tiene delante, en el sentido de que un «hombre imaginativo» considera todas las posibilidades prácticas; la fantasía, que estaba más próxima a lo que ahora llamaríamos imaginación ; la memoria, y la estimación, que ahora llamaríamos instinto.

Sólo el hombre poseía además un alma racional, compuesta de dos facultades: el intellectus (intelecto) y la ratio (razón). La primera era el don más alto;  se ocupaba de las causas originariasde las cosas, de investigar y aprehender la verdad. Era una versión brumosa de la inteligencia pura de los ángeles. La ratio realizaba la tarea más pesada de establecer relaciones de causalidad, pasando de la premisa a la consecuencia.

El alma tripartita del hombre era paralela a la organización global del cosmos y de la sociedad. Todas las partes quedaban resueltas en esa armonía que era la aspiración y el deseo del pensamiento medieval. En el cosmos, Dios, por medio de sus órdenes de ángeles, gobernaba al hombre; en la sociedad, el rey, por mediación de sus caballeros, gobernaba al pueblo, y en e! hombre, el alma racional (razón), por medio del alma sensitiva (emoción), ejercía el gobierno sobre el alma vegetativa (apetito).

Los cuatro temperamentos

En cuerpo y alma, el hombre era un microcosmos. Lo mismo que los cuatro Contrarios primarios del mundo se combinaron para producir los elementos, así también en el hombre dieron lugar a cuatro fluidos o humores.

Caliente más seco producía el humor colérico (bilis amarilla); caliente más mojado, el sanguíneo (sangre); frío más seco, el melancólico (bilis negra), y frío más mojado, el flemático.

Un hombre de salud perfecta tenía los cuatro humores mezclados exactamente en la proporción correcta, pero esto era muy raro. Normalmente predominaba uno. La mezcla daba al hombre su «complexión» o «temperamento». Un mal carácter significaba una mala mezcla que salía al exterior, y un hombre bueno, cuando estaba irritado, podía sufrir un cambio de complexión y perder la calma.

El   hombre  de   complexión  colérica  erauna persona muy tensa, que se dejaba llevar fácilmente por cualquier camino, excitable y vindicativo. Se creía que los sueños eran un modo de determinar la complexión de un hombre. El colérico tendería a soñar con cosas brillantes y peligrosas: fuego, relámpagos, espadas.

personalidad segun los cuatro humores

Uno de los cuatro humores dominaba a cada hombre, dándole su especial «complexión» o «temperamento». 1. El hombre de complexión sanguínea tenía las mejillas sonrosadas y era equilibrado. 2. El hombre flemático era lento y pálido. 3. El hombre colérico era muy tenso. 4. El hombre melancólico era delgado y se obsesionaba por las dificultades. Estas ideas subsistieron hasta el siglo   XVIII.

El humor dominante del hombre sanguíneo era la sangre, el más noble, amigo de la naturaleza y la vida. Sería corpulento, de mejillas sonrosadas, ligeramente mordaz, con facilidad para dormir y soñar con caballos, flores rojas, mujeres rubias: un gran contraste con el hombre flemático, grueso, lento y pálido, con sus sueños de peces. La complexión melancólica era la más «neurótica» en el sentido moderno: individuos delgados, nerviosos, que padecen insomnio  y  pesadillas.

Ni que decir tiene que los humores eran pura materia y, por tanto, no podían verse afectados por el alma, que es completamente inmaterial. Para salvar el abismo, se pensó en unas exhalaciones llamadas «espíritus» (en sentido químico) que surgían de lo mejor de la sangre. Si no brotaban, el individuo se sentía abatido. Los espíritus vitales del hombre le unían a su alma vegetativa; los espíritus animales, a su alma sensitiva, y los espíritus intelectuales, a su alma racional. Cuando éstos últimos se desordenaban, se volvía loco.

Tal era el hombre medieval en su atestado y ordenado universo. Su concepción total parece tan ajena a la era científica que la reacción inmediata puede ser la risa o el desdén. No cabe duda de que los hombres de la Edad Media eran crédulos; les resultaba difícil admitir que el contenido de los preciosos libros podía no ser cierto y atribuían una indebida autoridad a sus fuentes. Pero lo que hicieron fue construir, a partir de la información recibida, una síntesis comprensiva de todo el Universo. A ello aspiraban Dante en su Divina Comedia y Santo Tomás en su Summa Theologica.

La necesidad de explicar los misterios del Universo es la clave del pensamiento de la Edad Media, pues engendraba un sentido de confianza mezclado con humildad al definir la situación exacta del hombre en la Creación.

Fuente Consultada:
La LLave del Saber Tomo II – La Evolución Social – Ediciones Cisplatina S.A.

Perestroika y Glasnost Gorbachov Rusia La Desestalinizacion Rusa

La Perestroika y Glasnost en Rusia
Biografía de Gorvachov

Biografía de Gorvachov: Político soviético (Privólnoye 1931). Nacido en el seno de una familia campesina, en 1952 ingresó en el PCUS. En 1955 se licenció en derecho y en 1967 en ingeniería agrónoma en la Universidad Estatal de Moscú. Gran parte de su carrera política la realizó en Stavropol: en 1956 fue secretario provincial de Komsomol, en los años 1956-1958 y 1970-1978 primer secretario y segundo secretario del comité del PCUS y en 1978 pasó a ocupar la secretaría de asuntos agrícolas. Miembro de pleno derecho del Politburó en 1980, en 1984 ocupó la presidencia del comité de asuntos exteriores de la Unión Soviética.

Gorvachov politico ruso

Su política de gobierno tendió a la distensión que terminara con la «guerra fría» y recibió el nombre de glasnost (deshielo) y perestroika (reconstrucción). Dio mayor autonomía a los países bajo la órbita soviética y su política exterior fue favorable. Realizó reformas políticas internas, pero encontró la oposición de sectores más conservadores del PC.

Abandonó sus poderes personales (1990) y pretendió reemplazar a la URSS por una federación de Estados, pero Boris Yeltsin, electo presidente, se lo impidió y lo apartó del poder, al tiempo que la Unión Soviética se disolvía. Desde entonces se retiró de la política. Recibió el Nobel de la Paz por su liderazgo en el proceso de la paz mundial.

DEFINICIÓN DE GLASNOST Y PERESTROIKA:

El proceso llamado “desestalinización” por los observadores occidentales fue dramáticamente simbolizado al sacar el cuerpo de Stalin del mausoleo de Lenin en la Plaza Roja de Moscú. El hombre que dominó las palabras e imágenes del país durante más de 25 años fue inhumado nuevamente en un pequeño cementerio junto a los muros del Kremlin.

Pero la caída de Krushchev en 1964 pareció señalar un reendurecimiento. La élite en el poder, tipificada por Leonid Brezhnev, secretario general del Partido Comunista, quiso mantener la mano dura en el gobierno. No tenía intenciones de rechazar de tajo el legado stalinista.

El 11 de marzo de 1985 la desestalinización adquirió todo su ímpetu, con el nombramiento del relativamente joven Mijail Gorbachov, de 55 años, como secretario general. Se exoneró públicamente a las víctimas inocentes del dictador y sus excesos fueron debatidos en la prensa.

Los miembros veteranos, con sus arterias políticas endurecidas bajo la dominación intelectual de Stalin, fueron puestos de lado para que la generación de Gorbachov encarara las realidades de la vida soviética con nuevos puntos de vista. Se permitió la oposición y el mundo entero vio con asombro cuando el pueblo derrotó a poderosos jefes del partido. Se suavizó la censura de les medios de información. El gobierno reconoció que las invasiones de Checoslovaquia y de Afganistán durante el mandato de Brezhnev fueron realmente graves errores.

Poco después, el mundo aprendió al menos dos palabras en ruso: glosnost y perestroika. Glasnost, traducido como “apertura”, se refiere a los distintos indicios de controles suavizados y nuevas libertades políticas. Gorbachov enfatizó su compromiso con el Partido Comunista, deseando una mayor participación ciudadana en cada una de las decisiones políticas y su puesta en práctica.

Perestroika, un concepto más complejo, es una “reestructuración” de la economía y el funcionamiento de la sociedad. Mientras la élite del partido gozaba de una cómoda vida en términos materiales, el ciudadano común afrontaba escasez de bienes y servicios básicos y poca o ninguna posibilidad de avance financiero o posesión de lujos. La vanagloriada ciencia y tecnología del país se encontró rezagada respecto a la de Occidente y la cuenca del Pacífico. Laperestroika, en un intento por resolver esto, conduce a una mayor autodeterminación de las fábricas y a algunas formas de propiedad privada.

Cuando Mijail Gorbachov (o lo derecho, con su esposo Bolso) asumió el poder del gobierno soviético, una nueva generación reemplazó o lo viejo guardia. Por primero vez, el país fue gobernado por un hombre que no participó en lo Segundo Guerra Mundial como soldado.

Fuente Consultadas:
Secretos y Misterios de la Historia – Rearder’s Digest
Enciclopedia del Estudiantes – Tomos 12 y 20 Santillana
Los Santos Que Nos Protegen Ángel Bornos-Eva Prim
COSMOS – Carl Sagan
El Espacio Asombroso – Ann Jeanette Campbell
20 Grandes Conspiraciones de la Historia – Santiago Camacho
Revista Muy Interesante La Vida en la Edad Media (Edición Especial Nº 5)
Historia del Mundo -Serie Para Dummies
Actual Historia del Mundo Contemporáneo- Vicens Vives
Almanaque Mundial 2008 -Televisa
El Prójimo – Pacho O’Donnell
La Revolución de las Ideas de – Roberto Cook

Mijaíl Gorbachov nació en Stávropol, en el sudoeste de Rusia. Participó activamente en política desde muy joven y pasó a ser líder de la URSS en 1985. Transformó radicalmente las relaciones de la URSS con Occidente y se le atribuye el mérito de frenar la carrera armamentista y de concluir la Guerra Fría.

Trató de solucionar los problemas políticos y económicos soviéticos con un programa de reformas internas y, tras el desmembramiento de la URSS en 1991, protagonizó varios intentos fallidos de regresar a la arena política en Rusia. Recibió el premio Nobel de la Paz en  1990.

El fin de la Guerra Fría
A fines de 1989 -el año en que se celebró el bicentenario de la Revolución Francesa- los televisores de todo el mundo mostraron cómo una multitud de alemanes orientales se dedicaba a demoler el Muro de Berlín. El Muro simbolizaba la división de Alemania -y del mundo- en dos mitades, que representaban el orden capitalista y el orden comunista.

El proceso que condujo a la caída del Muro -y a sucesivos cambios- fue iniciado a mediados de la década de 1980 por el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijaíl Corbachov. El propósito de Gorbachov era la reforma del sistema soviético, que condensaba en dos términos: perestroika -que aludía a la reestructuración económica- y glasnost -que remitía a la transparencia y a la apertura política-.

Este proceso suponía, además, una progresiva eliminación de los conflictos estratégico-militares con el bloque occidental, es decir, la terminación programada de la Guerra Fría. Esta tendencia de desmilitarización se puso de manifiesto con los acuerdos para el desarme celebrados con los Estados Unidos.

La reforma «desde arriba» del sistema soviético no tuvo el desarrollo imaginado por sus iniciadores. En pocos años, el régimen comunista se desmoronó, la Unión Soviética se desmembró y prácticamente desapareció como potencia mundial, encerrada en los problemas provocados por la transición de la economía centralmente planificada y el sistema de partido único, a la economía de mercado y la democracia representativa.

Las consecuencias del fin de la Guerra Fría todavía no pueden ser apreciadas en toda su magnitud. Sin embargo, hay cambios profundos y perceptibles que pueden destacarse: la suspensión de la amenaza de una guerra atómica entre las potencias y la reconversión de la industria bélica; la alteración de los equilibrios políticos y militares en las zonas calientes de la Guerra Fría -la Guerra del Golfo y el proceso de paz entre israelíes y palestinos se relacionan con este cambio-; la pérdida de atractivo del modelo comunista frente al capitalismo liberal; el surgimiento de movimientos nacionalistas en los países de Europa del Este y en la ex Unión Soviética; el crecimiento del integrismo islámico, y la configuración de un nuevo esquema de poder internacional marcado por un relativo declive del poderío de los Estados Unidos y los ascensos de Europa y, sobre todo, del Japón.

ALGO MAS SOBRE PERESTROIKA:
Mijail Gorbachev y la Perestroika

El principio fundamental de la nueva perspectiva política es muy sencillo: la guerra nuclear no puede ser un medio para lograr objetivos políticos, económicos, ideológicos o de otra índole. Esta conclusión es en verdad revolucionaria, pues significa descartar las nociones fundamentales de la guerra y la paz. Es la función política de la guerra lo que siempre ha constituido una justificación de ésta, una explicación «racional». La guerra nuclear es una insensatez. No habría ni ganadores ni perdedores en un conflicto nuclear mundial: la civilización toda perecería de manera inexorable…

Pero la tecnología militar se ha desarrollado a tal grado que incluso una guerra no nuclear sería hoy día comparable con la guerra nuclear, en cuanto a sus efectos destructivos. Por eso resulta lógico incluir también en nuestra categoría de guerra nuclear esta «variante» de un choque armado entre las principales potencias.

En consecuencia, ha surgido una situación por completo distinta. Durante siglos, incluso milenios, se ha formado una manera de pensar y de actuar en el mundo de la política, con base en el uso de la fuerza. Parece que ha desarrollado raíces, como algo inamovible. Hoy día, ha perdido cualquier base razonable… Por primera vez en la historia se ha convertido en un requisito vital que las políticas internacionales se basen en las normas morales y éticas comunes a toda la humanidad, y que también la humanización de las relaciones entre estados se fundamenten en aquellas…

Existe una tremenda sed de mutuo entendimiento y comunicación en el mundo. Se siente entre los políticos, está ganando impulso entre los Intelectuales, los representantes de la cultura público en general. Y si la palabra rusa «perestroika» ha ingresado con facilidad en el vocabulario internacional, esto se debe a que existe un interés que va más allá de saber lo que está pasando en la Unión Soviética. Ahora todo el mundo necesita reestructurar, es decir, tener un desarrollo progresivo, un cambio fundamenta.

La gente siente y entiende esto. Tienen que encontrar los apuntalamientos para comprender los problemas que abrumar la humanidad, para percatarse de la forma en que deben vivir en el futuro. La reestructuración es una obligación para un mundo que está inundado por armas nucleares; para un mundo acosado de serios problemas económicos y ecológicos; para un mundo lomado por la pobreza, los rezagos y las enfermedades; para una raza humana que ahora enfrenta la urgente necesidad de asegurar su propia supervivencia.

Todos somos alumnos y nuestros maestros son la vida y el tiempo. Creo que cada vez más personas llegarán a comprender que mediante la REESTRUCTURACIÓN, en el amplio sentido la palabra, se mejorará la integridad del mundo. Si obtenemos  buenas calificaciones por parte de nuestro principal maestre — vida— ingresaremos al siglo XXI bien preparados y seguros habrá todavía más progreso.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

miselaneas de la historia

Miscelánea: según la definición del diccionario de la lengua española, «es una mezcla de cosas de distinto origen o tipo», y justamente este concepto es el que se aplica hoy esta página, en donde podrá encontrar explicaciones de los mas variados e inconexos temas ,pero interesantes como para ampliar nuestra cultura general.