Batalla Ardenas

El Falangismo Español y Sus Características Resumen

Resumen del Falangismo Español y Sus Características

El término «falangismo» deriva de falange que, además de significar «cuerpo numeroso de tropas», expresa figurativamente un conjunto numeroso de personas unidas en cierto orden para un mismo fin.

La «Falange Española» es una agrupación política que se propone ser el «movimiento inspirador y base del Estado español y la disciplina por la que el pueblo asciende al Estado y el Estado le infunde las virtudes de servicio, hermandad y respeto a las jerarquías».

El falangismo fue creado en España por José Antonio Primo de Rivera, el 19 de octubre de 1933, como movimiento político opuesto al marxismo y al sistema parlamentario de gobierno.

El uniforme de los falangistas es la camisa azul con el escudo F.E. Forman el escudo un yugo horizontal cruzado por un haz de cinco flechas y boina roja. Su grito de lucha es ¡Arriba España!.

jose antonio primo rivera

Como parte de la campaña electoral para los comicios de noviembre de 1933, el 29 de octubre de ese año José Antonio Primo de Rivera, el hijo del fallecido dictador, presentó en el Teatro de la Comedia de Madrid otro movimiento ultraconservador y antimarxista más, el falangista.

Con el deseo de evitar luchas internas, el rey de España Alfonso XIII suspendió el ejercicio de la autoridad real, el 14 de abril de 1931 y abandonó el territorio español. Inmediatamente se estableció la República, gobernada por una coalición de demócratas y socialistas reformistas y fue elegido presidente el señor Niceto Alcalá Zamora.

 El disturbio político siguió a medida que el control del gobierno pasaba de los izquierdistas a los derechistas, hasta que un Frente Popular —una coalición antifascista compuesta por demócratas, socialistas y la izquierda revolucionaria— tomó el poder en 1936. Sin embargo, para los altos oficiales del ejército, el Frente Popular era inaceptable, pues acreció la tendencia marxista del gobierno, la persecución de los enemigos políticos, los desórdenes callejeros, los atropellos a la ciudadanía, y se prepararon leyes confiscatorias de las grandes propiedades.

Con un ambiente sumamente caldeado, la nación era llevada hacia el Comunismo.

 franco franciscoConducidas por el general Francisco Franco (1892-1975), las fuerzas militares españolas se rebelaron contra el gobierno y comenzaron una guerra civil, sangrienta y brutal.

La  guarnición española de Marruecos, a las órdenes del general Francisco Franco se levantó en armas. Se estaba en julio de 1936. Rápidamente prendió la chispa revolucionaria en Cádiz, Sevilla, Zaragoza, Burgos y otras ciudades de España.

La sangrienta guerra civil duró tres años. Los republicanos o «leales», como se autodenominaban, recibieron ayuda de material bélico y de comunistas mandados por Rusia. A su vez, los revolucionarios fueron ayudados por los «voluntarios» enviados por Hitler y Mussolini.

El Frente Popular tuvo la ayuda de camiones, aviones, tanques y consejeros militares de la Unión Soviética, así como de 40.000 voluntarios de otros países, mientras que las fuerzas de Franco fueron auxiliadas con armas, dinero y hombres por los regímenes fascistas de Italia y Alemania. Hitler utilizó la Guerra Civil Española como una oportunidad de probar el nuevo armamento de su revivida fuerza aérea. Poco a poco, las fuerzas de Franco derrotaron al Frente Popular y, después de la toma de Madrid, el 28 de marzo de 1939, terminó la Guerra Civil Española.

El general Francisco Franco pronto estableció una dictadura que duró hasta su muerte, acaecida en 1975. No fue un gobierno fascista, aunque es poco probable que se opusiera a los fascistas de Italia o a los nazis de Alemania.

El movimiento fascista en España, conocido como la Falange, encabezado por José Antonio Primo de Rivera (hijo del exdictador), contribuyó muy poco al éxito de Franco y desempeñó un papel secundario en el nuevo régimen. El gobierno de Franco, que favoreció a los grandes terratenientes, a los hombres de negocios y al clero católico, fue otro ejemplo de un regimén autoritario, tradicional y conservador.

La nueva república fue de corte izquierdista. Modificó la bandera española, aumentaron los desórdenes y las huelgas, se persiguió a los opositores, derechistas, se declaró la separa ción de la Iglesia del Estado, se confiscaron bienes de ecle siásticos, etc. El 16 de febrero de 1936 obtuvo mayoría de diputados, si bien no la mayoría de votos, el Frente Popular, integrado por la extrema izquierda: republicanos, socialistas, sindicalistas, comunistas. Las cortes votaron la destitución del presidente Alcalá Zamora, acusado de haberse excedido en sus poderes y nombraron como reemplazante a Manuel Azaña.

Con la capitulación de Madrid, el 19 de abril de 1939, fina lizó la guerra civil. Los principales dirigentes republicanos huyeron llevándose al extranjero el oro español.

Francisco Franco, jefe de los vencedores, asumió el poder con el título de «Jefe de Estado y Generalísimo de los Ejércitos». Secunda a Franco, la Falange Española. El 13 de febrero de 1934, este movimiento se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, fundadas en 1931 por Ramiro Ledesnin Ramos.

Los componentes de la Falange tuvieron parte activa en la guerra civil y, pocos meses después de estallar esta, los lun dadores de ambos movimientos, fueron fusilados por sus ene migos políticos.

Falangista:  Miembro del antiguo partido fascista oficial de la era franquista, fundado en 1933 por José Antonio Primo de Rivera, hijo del General Primo de Rivera, dictador de España de 1923 a 1930. José Antonio, cuyo objetivo era el hincapié en la tradición nacional, y no en una ideología estrictamente fascista, murió fusila do por los republicanos el 20 de noviembre de 1936, poco después del estallido de la Guerra Civil. Hacia 1937, los falangistas daban muestras de radicalismo social y Franco los fusionó con otros grupos fascistas y tradicionalistas a fin de constituir la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, único partido político permitido en España durante la era de Franco, aunque más adelante su influencia decayó mucho y rápidamente cuando Franco trató de liberarse de su dependencia respecto de ella.

La Falange Española, es el único partido político permitido; su jefe es el propio Franco, llamado el Caudillo.

Sus propósitos: 1° Lucha contra el comunismo;

2º Unidad española; 3° Dignificación del trabajo. España es un Estado católico, social y representativo.

Las libertades individuales están garantidas por el Fuero de los Españoles, que data de 1945.

El trabajo es un derecho y un deber social.

El Fuero del Trabajo establece las bases del Estado Nacional Sindicalista.

Durante la transición española a la democracia, tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, se legalizaron los grupos escindidos del falangismo español: FE de las JONS auténtica y FE independiente, ambos sin importancia política alguna en la organización del nuevo Estado democrático.

Fuente Consultada
Educación Democrática Ciclo 1º – Mario Alexander – Ediciones “Civismo”

Conferencia de Yalta Acuerdos con los Aliados Reparto del Mundo

Conferencia de Yalta con las Potencia Aliadas
Acuerdos Para El Reparto del Mundo

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: La Unión Soviética, el único país socialista en aquel tiempo, no parecía demasiado temible. Muchos, incluido el propio Churchill, suponían que sería fácilmente derrotada por el Tercer Reich. ¿Acaso no lo había sido Francia, «infinitamente más adelantada»? Pero según se pensaba, la prolongación de la resistencia soviética sería tiempo ganado para las «democracias occidentales» y tiempo perdido para Hitler.

Un Hitler al que a la postre habría que agradecer que eliminara al comunismo —al socialismo— de la faz de la tierra. Así suele ser de miope a veces la visión de los gobernantes.

Cuando, después de las batallas de Midway, en el Pacífico; de El Alamein, en África; y de Stalingrado, en Rusia, el Eje se batió en retirada y la Unión Soviética se reveló como una potencia de primer orden, capaz de desbaratar a la más imponente máquina de guerra conocida hasta entonces, hubo que pensar en dar forma al mundo de la posguerra, a ese mundo prometido en la Carta del Atlántico.

Se pensaba todavía en función de los «Tres Grandes». ¿Francia? No contaba, a pesar de las actitudes que asumía el «intratable» general de Gaulle, quien tascaba todavía el freno de la subordinación. Roosevelt no lo miraba con simpatía. Veía en él una personificación del Imperio Francés, como veía en Churchill la del Imperio Británico.

En la Conferencia de Yalta, celebrada del 4 al 11 de febrero de 1945, los “Tres Grandes” de izquierda a derecha, (el dirigente británico Churchill, el presidente americano Franklin D. Roosevelt y el líder soviético Stalin) decidieron el reparto del territorio europeo al final de la Segunda Guerra Mundial.

En cambio, había que contar mucho con la Unión Soviética. En qué forma arrolladora avanzaban sus ejércitos! Con alarma de muchos. Entre ellos, el primer ministro británico, que mascaba furiosamente su eterno cigarro. Hubo reuniones previas de Roosevelt y Churchill. En Casablanca, con de Gaulle y su rival Giraud.

En El Cairo, con Chiang Kai-shek, en lucha desde hacía tiempo con el Japón.. . y, más todavía, con los hombres de Mao Tse-tung. Y, finalmente, los «Tres Grandes» —Roosevelt, Churchill y Stalin— se reunieron primero en Teherán —noviembre de 1943— y luego en Yalta —febrero de 1945—, mientras las fuerzas todavía aliadas avanzaban en todos los frentes y el Eje agonizaba. La designación de Yalta, en la Crimea recién liberada, como sede de esta última conferencia fue un reconocimiento de lo mucho que en adelante iba a pesar Moscú en el mundo.

Quedó así preparado el terreno para la conferencia de los «Tres Grandes» en Postdam, el «Versalles prusiano» caro a Federico el Grande, en las proximidades del recién conquistado y totalmente devastado Berlín. También allí los soviéticos actuaron como «dueños de casa». Pusieron buena cara en la euforia del triunfo, a pesar de que había ya muchos recelos en el ambiente, de que se habían registrado ya los primeros síntomas de la «guerra fría».

El Tercer Reich se había hundido y las «democracias occidentales» tenían delante, no a Hitler, sino a aquel mariscal Stalin que, al frente de un enorme país en armas, había lanzado poderosos ejércitos hacia el Oeste y liberado del yugo nazi, no solamente su propio territorio, sino también todo un rosario de naciones de la Europa oriental.

Y ya no estaba Roosevelt para buscar un sincero entendimiento con Stalin. Roosevelt, muy minado por la enfermedad y por el agotador ajetreo de los años de guerra, habla fallecido poco después de Yalta. Lo había reemplazado automáticamente su compañero en el «binomio presidencial», Harry Truman, un hombre de visión mucho más estrecha, ya muy atento a los clamores de prevención que se elevaban en Estados Unidos.

Y el mismo Churchill, derrotado en las primeras elecciones generales celebradas en Gran Bretaña después de la guerra, tuvo que ceder el puesto en plena conferencia a su rival, el laborista Clement Attle. El esforzado campeón del Imperio Británico se libró así de más de una pataleta.

Porque en Postdam —julio y agosto de 1945— no se hizo más que concretar y detallar lo que ya se había convenido en líneas generales en Teherán y con mucha más precisión en Yalta. De todos modos, causa asombro leer ahora las catorce seciones del comunicado que se emitió después de la conferencia de Potsdam. La mayoría de sus estipulaciones no se cumplieron, se tratara de la reorganización de Alemania o de la condena del régimen franquista, del «afianzamiento de una paz justa y duradera» o de las reparaciones de guerra.

Y aquellas que fueron cumplidas debieron su buena suerte más a la fuerza de las circunstancias que al concierto de las voluntades de quienes habían librado una lucha común contra la regresión fascista. En realidad, había ya una nueva alineación en bandos. Eran los bandos de la «guerra fría». ¿Postdam? Se citaría este nombre únicamente cuando conviniera. En lo demás, evocaría un simple papel mojado. ¿De quién fue la culpa?

Fue en Postdam también donde Stalin confirmó su promesa de que, a los tres meses de terminada la guerra en Europa, la Unión Soviética declararía la guerra al Japón y atacaría a los ejércitos japoneses en Manchuria, a fin de acelerar la rendición del ya acorralado Tokio. Y fue también en Postdam donde Truman habló a Stalin, en términos muy vagos y herméticos, de la existencia de una «nueva arma» que en caso necesario se utilizaría. Stalin no pareció darse cuenta del significado de estas palabras. Eran el anuncio de los terribles holocaustos de Hiroshima y Nagasaki. Muchos han visto en ellos los comienzos de la «guerra fría».

LA CONFERENCIA: En la estación balnearia de Yalta (Crimea) tuvo lugar entre el 4 y 11 de febrero de 1945, la conferencia en la cumbre entre los jefes de estado de Estados Unidos, Gran Bretaña y Unión Soviética para definir las zonas de influencia de cada potencia en el mundo una vez acabada la guerra. En la ocasión, el presidente Roosevelt consiguió que Stalin declarara la guerra a Japón, que apoyara la creación de la Organización de las Naciones Unidas y la partición de Corea y que Churchill, quien se negó a devolver Hong Kong a China, que aceptara una zona francesa en la Alemania ocupada.

Por su parte, Stalin obtuvo de los líderes occidentales la aprobación de la línea Curzon como frontera soviético-polaca y la línea Oder-Neisse como frontera occidental polaco-alemana, el reconocimiento de sus derechos sobre Manchuria y la formación de regímenes pro- soviéticos en los países centroeuropeos con la promesa de instaurar gobiernos democráticos.

En la Conferencia se trató, asimismo, de los términos de la destrucción del poderío militar alemán, la prohibición de su industria bélica, el juicio a los criminales de guerra y la desnazificación del país. Según los planes aliados, Alemania sería dividida en tres zonas de ocupación (que serían cuatro tras la incorporación de Francia).

Por último, se decidió la creación de una organización internacional para el mantenimiento de la paz y la seguridad (ONU), con derecho de veto de las grandes potencias.

Churchill, Roosevelt y Stalin durante la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945. En este encuentro entre los jefes de los principales países aliados se trataron temas tan importantes como la ocupación de Alemania y la reorganización de los territorios liberados.

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La Solucion Final de Hitler al Problema Judío El Plan NAZI

La Solución Final de Hitler Para Los Judíos

Solución final o Solución final al problema judío  fue el nombre técnico que utilizaron los nazis para identificar su intención genocida respecto de la población judía europea.

El término fue acuñado por Adolf Eichmann, un funcionario nazi que supervisó en primera instancia la campaña, a la que se denominaba reinstalación.

Tomada la decisión hacia septiembre de 1941, en marzo de 1942 la ejecución del exterminio estaba ya funcionando con el perfil con el que sería definitivamente conocido.

La conferencia de Wannsee, celebrada el 20 de enero de 1942, planificó la llamada «solución final al problema judío».

En Wannsee se discutieron los métodos más adecuados para exterminar a todos los judíos de Europa.

Un año antes, Reinhard Heydrich, organizador de los destacamentos especiales de las SS, ya había propuesto a Adolf Hitler algunas fórmulas para acelerar el exterminio.

Desde 1940 se utilizaban los special-wagen, una suerte de camionetas herméticas que, al ponerse en marcha, desprendían monóxido de carbono que asfixiaba a sus ocupantes.

Este sistema se usó primero con los deficientes mentales y luego con los judíos del lager de Chelmno (Polonia), pero después se consideró que debía implantarse un método de aniquilación más barato y efectivo.

Entonces se construyeron las cámaras de gas fijas y los hornos crematorios.

El gas utilizado para estos asesinatos en masa fue el Ziclon B, un ácido prúsico que se usaba como insecticida.

El Holocausto comenzó a fraguarse a fines de 1941, en coincidencia con el inicio de la Operación Barbarroja, y fue rubricado oficialmente en la Conferencia de Wannsee.

Ésta se celebró en una lujosa villa junto al lago del mismo nombre, cercano a Berlín, el 20 de enero de 1942.

Aquel fatídico día, Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina de Seguridad del Reich y mano derecha de Himmler, anunció el programa nazi de eliminación masiva de judíos.

El jefe de ceremonias fue Heydrich, quien sería acribillado a tiros en Praga cuatro meses más tarde.

Las labores de secretario las realizó Adolf Eichmann, que al final de la guerra logró huir a Sudamérica, aunque fue secuestrado en Argentina en los años 60 por los servicios secretos israelíes y posteriormente juzgado y ahorcado en Jerusalén.

A partir de aquel momento, los nazis pusieron en marcha un genocidio planificado y masivo que cobró seis millones de vidas.

La operaciones de matanza en masa empezaron en el campo de Belzec, Polonia, en la primavera de 1942, y en Auschwitz, en el verano de ese mismo año.

Desde 1992, “Villa Exterminio” se ha convertido en un museo de los horrores que exhibe documentos, películas y fotografías del Holocausto.

La «Solución final» se implementó en etapas. Después de que el partido nazi llegara al poder, el racismo organizado desde el estado dio como resultado legislaciones antisemitas, boicots, «arianización«, hasta llegar finalmente a los pogroms de la «Noche de los cristales rotos», actividades todas orientadas a eliminar a los judíos de la sociedad alemana.

Después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la política antisemita evolucionó y se convirtió en un plan integral para concentrar y finalmente aniquilar a los judíos europeos.

Este plan elaborado para el exterminio de judíos, conocido como Holocausto, y alcanzó niveles de degradación de las personas verdaderamente descomunales.

En un primer momento, mientras no tenía todo el poder en sus manos, Hitler aplicó medidas de persecución limitadas, como el boicot a los comercios judíos, la cesantía de todos los empleados de la administración pública que no fuesen arios y la reducción del número de alumnos judíos en las escuelas alemanas.

Aunque se discute el grado de elaboración del plan que terminaría por provocar el genocidio, y la responsabilidad última, técnicamente hablando, de Adolf Hitler, el sustento ideológico de ese plan es bien conocido: ….una ideología o Weltanschauung (concepción del mundo) milenarista que proclamaba que «el judío» constituía el origen de todos los males, en especial del internacionalismo, el pacifismo, la democracia y el marxismo, y que era el responsable del surgimiento del cristianismo, la Ilustración y la masonería.

Se estigmatizaba a los judíos como «un fermento de descomposición», desorden, caos y «degeneración racial», y se los identificaba con la fragmentación interna de la civilización urbana, el ácido disolvente del racionalismo crítico y la relajación moral; se hallaban detrás del «cosmopolitismo desarraigado» del capital internacional y de la amenaza de la revolución mundial.

Eran el Weltfeind (el «enemigo mundial») contra el cual el nacionalsocialismo definió su propia y grandiosa utopía racista de un Reich que duraría mil años.

Hacia 1935, Hitler dictó las Leyes de Nuremberg, que hacían explicita la segregación de los judíos de la comunidad: los privaban de la ciudadanía alemana y del derecho a la utilización de la bandera y los colores patrios, al tiempo que avasallaban otros derechos elementales al prohibir, por ejemplo, el matrimonio entre judíos y alemanes.

Más adelante, se expropiaron empresas judías y se prohibió el acceso de personas de esta religión a espectáculos y otras manifestaciones culturales.

A partir del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi no sólo incrementó la persecución de los judíos, sino que también desarrolló metodologías de exterminio inéditas hasta entonces.

En los meses previos a la guerra, se estableció que los judíos debían identificarse con un brazalete blanco con la estrella de David para que los nazis pudieran controlar sus movimientos.

Más adelante, alegando excusas como que los judíos favorecían la propagación de enfermedades, se los obligó a vivir en barrios reservados exclusivamente para ellos. llamados guetos.

Allí, la gente estaba sometida al hacinamiento, al hambre y a las enfermedades, y muchas personas morían a diario por estas razones.

No obstante, la muerte de 5000 personas por día —como sucedía en el gueto de Varsovia en 1942— no resultaba suficiente para lograr el exterminio de los judíos, por lo que Hitler impulsó lo que se llamó “la solución final de la cuestión judía”.

Surgieron entonces los campos de exterminio —como el célebre Auschwitz y también Belzec, Sobibor, Treblinka, Dachau, entre otros— en donde las personas consideradas no aptas para el trabajo —niños, ancianos, enfermos y la mayoría de las mujeres— eran asesinadas en cámaras de gas, que aparentaban ser duchas colectivas.

El resto, hombres y mujeres jóvenes sir hijos, eran utilizados para trabajos forzados en condiciones infrahumanas, casi sin ropa, falta de higiene y de alimento, luego de lo cual, si sobrevivían, se los enviaba a las cámaras de gas

Este terrible acontecimiento, junto con otras consecuencias de la Segunda Guerra Mundo que involucró a más de sesenta países y en la que murieron alrededor de cincuenta millones de personas, llevó a buscar medidas para evitar, en el futuro, nuevas catástrofes de este tipo.

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

ORIGEN DE LA SOLUCIÓN FINAL: En 1942, los trenes cargados de judíos se dirigían al este, en donde los pelotones de ejecución los asesinaban de inmediato (ver la sección anterior).

Desde el punto de vista nazi, no obstante, el proceso era lento, ineficiente y problemático.

Las ejecuciones tenían lugar a campo abierto, de modo que era difícil mantenerlas ocultas de la población general y de los soldados y oficiales alemanes que, con algunas excepciones, las consideraban destructoras de la moral y del espíritu de combate.

(Incluso algunos de los hombres encargados de la ejecución se sentían impotentes apara acribillar a mujeres y niños.)

Entonces los nazis modificaron el modo en que se llevaban a cabo las ejecuciones.

El mariscal de campo alemán Hermann Goering ordenó al administrador nazi Reinhard Heydrich la organización de un programa para resolver lo que llamaba «la cuestión judía». Heydrich implantó un programa que empleaba un gas venenoso (Zyklon-B, marca registrada) para matar a la vez a un gran número de personas.

El programa, llamado Solución Final, comprendía el plan nazi de desplazar hacia el este a todos los judíos de la Europa ocupada y reubicarlos en centros de muerte situados en zonas aisladas.

El objetivo era la eliminación de todos los judíos europeos.

LA SOLUCIÓN FINAL: La aniquilación sistemática de millones de hombres, mujeres y niños en los campos de exterminio hace que el Holocausto sea uno de los acontecimientos más horrendo de la historia.

El primer documento se tomó de una narración Rüdolf Hess, comandante del campo de exterminio de Aushwitz-Birkenau.

En el segundo documento, un médico francés lo que pasaba a las víctimas en uno de los crematorios que cribe Hoss.

El Comandante Hoss describe el equipo
Los dos grandes crematorios, el número I y el II, se construyeron tirante el invierno de 1942-1943.

Cada uno de ellos… podía incinerar alrededor de 2000 cadáveres en 24 horas…

Los crematorios I y II contaban con vestidores y cámaras de gas subterráneos fe podían ventilarse completamente. Los cadáveres eran llevados a los  hornos que estaban en el piso de arriba mediante un ascensor.

Las cámaras de gas podían mantener a casi 3000 personas. La empresa Topf calculó que dos pequeños crematorios, los uñeros III y IV, podían incinerar 1500 cuerpos en 24 horas.

Sin embargo, debido a la escasez de materiales a causa de la guerra, los constructores se vieron obligados a economizar, por lo que los vestidores y las cámaras de gas se construyeron a nivel del suelo, y los hornos eran de construcción menos sólida.

Pero pronto se hizo presente que la débil construcción de esos dos hornos, de cuatro cavidades, no satisfacía los requisitos.

El número III dejó de funcionar por completo, tras un breve lapso, y más adelante ya no se hizo.

El número IV tenía que ser detenido en repetidas ocasiones, pues después de funcionar por un corto periodo, de 4 a 6 semanas, los hornos y las chimeneas se habían fundido.

Las víctimas de las cámaras de gases se incineraban principalmente en fosos situados detrás del crematorio IV.

La mayor cantidad de personas que fueron gaseados e incinerados en 24 horas llegó a ser de aproximadamente 9000 individuos.

Un médico francés, describe a las víctimas
Es medio día cuando una larga fila de mujeres, niños y ancianos entran en el patio.

El oficial superior a cargo… se sube en un banco para decirles que van a bañarse y que después beberán una taza de café caliente.

Todos están desnudos en el patio… Los puertas se abren y comienza un indescriptible forcejeo.

Las primeras personas que entran a la cámara de gas comienzan a retroceder. Presienten que les aguarda la muerte.

Los SS ponen alto a estos empujones y tirones dando golpes con las culatas de sus rifles en las cabezas de las horrorizadas mujeres que desesperadamente acarician a sus hijos.

Las dos puertas macizas de roble se cierran. Durante dos interminables minutos uno puede oír golpes en los muros y aullidos que ya no son humanos.

Y después, ningún sonido. Cinco minutos más tarde se abren las puertas.

Los cadáveres, aplastados unos contra otros, y distorsionados, caen como una cascada…

Los cuerpos, todavía tibios, pasan por las manos de los peluqueros —quienes les cortan el cabello—y por las de los dentistas, que les extraen los dientes de oro… Un transporte más ha sido procesado en el crematorio número IV.

Reinhard Héydrich esbozó en 1942 los rasgos generales del diabólico plan: «Esta medida supone la partida de los judíos hacia el este de Europa, hacia los países eslavos, donde se les someterá a un proceso de trabajos forzados.

Columnas de judíos, por ejemplo, separados por sexo, construirán rutas. Muchos perecerán de muerte natural.

A los sobrevivientes, se les reservará un tratamiento especial, en atención a que siendo los más resistentes, por el simple juego de la selección natural, podrían -peligrosamente- llegar a convertirse en el núcleo de una nueva judería.

La historia ya nos previene ante semejante error.

LA CAPTURA DE EICHMANN: Dijo el famoso cazador de NAZIs Simón Wiesenthal que la captura de Eichmann ocurrió en el «mejor momento psicologico» y justificó sus palabras de la siguiente forma:

«Si hubiera sido capturado al final de la guerra y juzgado en Nuremberg, sus crímenes a estas horas podrían haberse olvidado y no sería más que otro rostro entre los acusados del banquillo, pues, en aquel tiempo, todo el mundo se alegraba de que la pesadilla hubiera acabado cuanto antes.

Hasta que tuvo lugar el juicio de Eichmann, hubo millones de personas en Alemania y en Austria que pretendían no saber, o no querían saber nada, de la magnitud de los crímenes de la SS.

El juicio puso fin a su propio engaño.

Ahora nadie podía pretextar ignorancia. Eichmann, el hombre, no contaba: estaba muerto desde el momento en que entró en la sala. Pero con aquella ocasión millones de personas leyeron cosas sobre él, escucharon la historia de la ‘solución final’ en la radio y vieron el drama del palacio de justicia en sus pantallas de televisión.

Oyeron la voz opaca de Eichmann, vieron su rostro impasible, que sólo en una ocasión llegó a algo que podía parecerse a la emoción, en el día noventa y cinco del proceso, cuando dijo: Debo admitir que ahora considero la aniquilación de los judíos como uno de los peores crímenes de la historia de la humanidad.

Pero, ese crimen se cometió y todos debemos hacer lo posible para que no vuelva a repetirse otra vez. Desde entonces he hablado con muchos alemanes y austríacos acerca del juicio, que afirman que el procedimiento judicial les impresionó.

Se dieron cuenta de que el increíble crimen se había en efecto cometido, tuvieron que hacer un nuevo examen de conciencia y quizás algunos llegaron a las mismas conclusiones que Eichmann: que no debía repetirse otra vez». (LEER sobre la captura del genocida)

EL DÍA DE LA DECISIÓN NAZI: El 20 de enero de 1942, los altos mandos nazis se reunieron en Grossen-Wannsee, en las afueras de Berlín, para discutir la cuestión de «la solución final» al problema judío. La «solución» (el genocidio) había sido organizada de modo imperfecto.

Los Einsatzgruppen (grupos de trabajo) mataban a miles de hombres, mujeres y chicos judíos en Polonia y en la Unión Soviética, pero este método necesitaba gran cantidad de hombres y municiones.

Además, los soldados que debían hacerlo a menudo sufrían ataques de nervios.

La mayoría de los judíos de las zonas controladas por los nazis había sido enviada a campos de concentración o a guetos, pero su destino final todavía no estaba claro.

La conferencia de Wannsee, presidida por el subdirector de las SS Reinhard Heydrich, estableció que todos los judíos de Europa serían enviados a campos de los países del este, donde los que no presentaran invalidez física serían esclavizados.

Los obreros esclavos de los territorios conquistados ya resultaban imprescindibles para la economía alemana porque la mano de obra estaba en el frente.

La esclavitud tendría otra ventaja: como Heydrich observó, «muchos judíos desaparecerían por causas naturales».

Los que no fueran aptos para el trabajo «recibirían un trato especial».

Las actas de la conferencia no definieron este término. Pronto los judíos y otros «indeseables» iban a morir en las cámaras de gas en los campos.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
La Segunda Guerra Mundial Para Dummies Keith D. Dickson

Intento de asesinato a Hitler Plan Matar Hitler Operacion Valkiria

Intento de asesinato a Hitler Plan Matar Hitler
Operación Valkiria

En 20 de julio de 1944 una conspiración con Adolf Hitler fue llevada a cabo por miembros del alto mando Alemán inconformes con el rumbo que estaba llevando la guerra y en desacuerdo con un Hitler que cada vez se veía más fantasioso. El asesinato pudo haber funcionado sin embargo el maletín que llevaba la carga explosiva fue colocada en el lado opuesto a Hitler de la maciza columna de la mesa donde se llevaba a cabo una reunión con sus generales: Hitler sólo obtuvo una lesión en el oído y otra en el brazo.

ANTECEDENTES: El 22 de junio de 1941, Alemania invadió la Unión Soviética, su mayor error. Hitler y los mandos militares pensaban que sería una campaña breve que decidiría la guerra. Los alemanes ocuparon un gran territorio, pero sin ninguna victoria decisiva y con apuros invernales. Después de la primera paralización de Stalin, Rusia organizó un ejército llamando a la “guerra patriótica”, justificada por la brutalidad del invasor.

La guerra, hasta ese momento europea, se mundializó luego del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. El país nipón, con un régimen militarista y autoritario, desarrollaba una guerra imperialista en el sudeste asiático. Los japoneses creían que su expansión les exigía el control naval del Pacífico y que esto conduciría a la guerra con Estados Unidos, por lo que atacaron Pearl Harbor para destruir parte de la Armada estadounidense y que ésta no pudiera reaccionar. Fue entonces cuando Estados Unidos se movilizó plenamente.

La situación para Alemania cada día se complicaba mas, y un gran grupo de oficiales de alto rango creía que era necesario terminar la guerra cuanto antes, o bien, reemplazar al conductor de nazismo por otro que represente mas coherentemente sus propios ideales. Adolf Hitler siempre sospecho de un posible atentado contra él, pero lo que nunca pensó es que podía gestarse desde dentro de la misma cúpula de los altos mandos del gobierno alemán.

Klaus Von Stauffenberg fue el elegido por su proximidad a Hitler desde su puesto como Jefe del Estado Mayor, cargo que ocupaba desde que quedara herido en la guerra en África, donde perdió la mano derecha, dos dedos de la izquierda y el ojo izquierdo. Desde entonces lució un parche porque no encontró un ojo de cristal adecuado. Tras pergeñar tres posibles atentados, se decide que serían dos bombas las que, desde el bunker que ocupaba Hitler en Polonia y conocido como la «Guarida del Lobo», le harían volar por los aires.

Von Stauffenberg pretendía que, tras matar a la cúpula dirigente, las fuerzas militares ocupasen los centros de poder y de comunicación, y arrebatasen a los nazis las riendas del estado, neutralizando preferentemente a las SS. El 1 de julio de 1944 fue destinado a la jefatura del Estado Mayor y concreté el plan, en el que estuvieron implicados unos 500 militares y políticos, entre ellos el jefe de la inteligencia alemana, el almirante Wilhelm Canaris.

 

Klaus Shenk Von Stauffenberg, quien fuera el coronel más joven del ejército alemán y en esos momentos Jefe del Estado Mayor para los Ejércitos en la Reserva, iba a ser el encargado de llevar a cabo el atentado que debía asesinar al Führer. En cuarenta y dos ocasiones se pretendió acabar con la vida del dictador, sin que nadie hubiera conseguido si quiera herirle de gravedad.

Este coronel de Estado Mayor había nacido en Baviera en 1907, en el seno de una familia aristocrética —heredó el título de conde- y católica. En 1933 se casó con la baronesa Nina Freiin von Lerchenfeld, con la que tuvo cinco hijos.

Años antes, en 1926, había entrado en el ejército y aunque sus posturas políticas eran conservadoras aceptó de buen grado el ascenso de Hitler, la violenta política antijudía emprendida por el régimen nazi le enajenó pronto sus simpatías, comenzando un lento pero constante distanciamiento del nazismo. Este coronel que participó en diversas invasiones y condecorado con la Cruz de Hierro, había sido herido gravemente en 1943y durante su recuperación maduró la idea de eliminar a Hitler para salvar a Alemania de la destrucción total.

Ya en Berlín, recuperado y en activo servicio, planeó y organizó la conspiración deciendo adoptar el plan Valquiria (Walküre). Este plan había sido diseñado por Heydrich para mantener el control por parte del partido en caso de un intente de golpe de estado.

El Plan Sin duda, el plan era muy complicado y arriesgado. En una reunión con su Estado Mayor, Stauffenberg, acompañado de su asistente personal haría estallar dos bombas de fabricación británica. Él, con una excusa, una simple llamada de teléfono de la que le avisaría su asistente, saldría de la habitación momentos antes de la explosión. Las bombas tenían ciertas particularidades.

operacion valkiria destrozo

Cada una de ellas contaba con un kilogramo aproximado de explosivo, para que explotaran se debía romper una cápsula que contenía un ácido. Dicho ácido, en un plazo de entre 10 y 20 minutos disolvería un alambre de retención para que un percutor activara el detonador. Además, este tipo de bomba una vez armada no se podía desactivar. Un mecanismo complicado y con el que el factor tiempo era toda una incógnita. Así las cosas, con Stauffenberg dentro del complejo llega una mala noticia: la reunión prevista para las 13:00 horas, se adelanta.

El 20 de julio de 1944, von Staufeffenberg hizo estallar en el cuartel general de Hitler la bomba que llevaba. Problemas de última hora ocasionaron que sólo se activase una de las dos bombas que terna. Este hecho junto a que la reunión no se celebrase en un búnker cerrado como estaba previsto, atenué el poder de la onda expansiva. El maletín tampoco acabé junto a Hitler como estaba previsto. Hubo cuatro muertos y el Führer apenas resulté herido.

Stauffenferg fue ejecutado mientras gritaba: “Larga vida a la sagrada Alemania”. Como consecuencia de la intentona se desencadené una feroz represión, en la que las SS ejecutaron, tras terribles torturas; a casi 6,000 acusados. A muchos de ellos, para hacer particularmente cruel y lenta la agonía, se los ahorcó con cuerdas de piano.

El cuerpo de Stauffenberg, que había sido enterrado con honores, fue exhumado por orden de Hitler; sus restos fueron quemados y se aventaron sus cenizas. Toda su familia fue hecha presa y sólo el caos de los últimos días de la guerra evité su ejecución. Uno de sus hijos, Berthold, llegó a mayor general en 1994 en el seno del ejército alemán.

El 20 de julio de 1944, el conde Von Stauffenberg, a la cabeza de un grupo de generales alemanes, hizo estallar una bomba en el cuartel general del Fürher. Erwin Rommel, implicado en la conjura, fue «invitado» a suicidarse. La represión fue atroz.

Fuentes Consultadas: Wikipedia – Segunda Guerra Mundial Tomo 17 «Un Puente Demasiado Lejos»

Historias de la Segunda Guerra Mundial Destacadas Anecdotas

Historias de la Segunda Guerra Mundial Destacadas Anécdotas

IMPORTANTES PASAJES SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL COMO PEARL HARBOR,
LA CAZA DEL BISMARK, EL DIA «D», BATALLA DE STALINGRADO….

HISTORIAS DE GUERRAS:

1-La Caza del Bismarck
2-El Final de Adolf Hitler
3-La Mayor Batalla
4-Ataque a Pearl Harbor
5-Un Error Fatal
6-El Día «D»

Antecedentes de la Segunda Guerra Mundial: En marzo de 1939, siguiendo con su política expansionista (según su filosofía del espacio vital para la nueva Alemania) Hitler procedió a ocupar el resto de Checoslovaquia y capturó el puerto de Memel en Lituania; en abril, Mussolini se apoderó de Albania. Estos nuevos actos de agresión no provocados desprestigiaron totalmente las políticas que habían llevado al Acuerdo de Munich. Inglaterra y Francia, enfrentadas a la perspectiva de una expansión fascista ilimitada en Europa central, se apresuraron a prometer ayuda militar a Polonia, Grecia y Rumania si cualquiera de ellas era atacada. Se inició entonces un programa de gasto militar de emergencia.

El 27 de abril de 1939, Inglaterra restableció la conscripción militar y hubo conversaciones con Rusia con la intención de crear un frente de paz hacia el este de Alemania. Sin embargo, era demasiado tarde. El 23 de agosto de ese año, Alemania, pese a su declarada hostilidad hacia el comunismo, firmó un pacto de no agresión con la Unión Soviética que establecía que ninguna de las partes atacaría a la otra, y que se mantendrían neutrales si una de ellas era atacada por una tercera potencia.

El pacto nazi-soviético fue uno de los acontecimientos más controvertidos de la década. Los partidarios del comunismo ruso lo justificaban manifestando que Gran Bretaña y .Francia habían desairado a Rusia cuando ésta pretendió suscribir un acuerdo de seguridad colectiva; pero la verdad era que en dicho pacto Polonia quedaba repartida entre Alemania y Rusia.

Con esta garantía en el bolsillo, el 1 de septiembre, las fuerzas de Hitler -aproximadamente 1.700.000 hombres- invadieron Polonia. Gran Bretaña y Francia exigieron el retiro de Alemania, pero ésta hizo caso omiso, por lo que ambas naciones le declararon la guerra.

El comienzo de la guerra

Esta repentina firmeza, después de tantos años de permisividad, tomó a Hitler un tanto de sorpresa. Sin embargo, como ni Francia ni Gran Bretaña estaban en condiciones de atacar, siguió con su exitosa campaña hacia el este. El 17 de septiembre, cuando las fuerzas rusas también comenzaron a invadir Polonia, el proceso ya casi había concluido. La resistencia organizada terminó una semana después y, el 29 de septiembre, los gobiernos de Alemania y Rusia se dividieron Polonia.

Ahora Hitler tenía que negociar con sus nuevos enemigos occidentales antes de que éstos tuvieran tiempo de reorganizar sus fuerzas. Pese a los éxitos en el este, Alemania aún estaba relativamente débil después de la depresión y su economía no permitía fabricar grandes cantidades de armamento. Si se desviaban demasiados recursos hacia la industria militar, se podía producir escasez interna, lo que provocaría desórdenes. De manera que Hitler se preparó para una campaña corta pero decisiva, conocida como el blitzkrieg, la ‘guerra relámpago’.

En abril de 1940, sus tropas invadieron Dinamarca y Noruega en forma absolutamente sorpresiva y eficiente y el 10 de mayo iniciaron una ofensiva devastadora contra Holanda, Bélgica y Francia, que tuvo un éxito inmediato. Por un acuerdo previo, los ejércitos británico y francés se movilizaron para rescatar a Bélgica; los tanques alemanes aparecieron por la retaguardia, barrieron con las fuerzas que habían dejado para defender Bélgica y llegaron el 19 de mayo hasta la costa del Canal de la Mancha. Inglaterra retiró precipitadamente lo que quedaba de su ejército a Dunkerque y procedió a evacuarlo de la mejor manera posible. Los días 27 y 28 de mayo, el gabinete británico, fuertemente impactado, debatió si se debía buscar un acuerdo de paz. Chamberlain (ex primer ministro) y Halifax (ministro de Defensa) eran partidarios de hacerlo, creyendo (honestamente) que Alemania sería generosa; pero la votación de sus colegas, encabezada por el nuevo primer ministro, Winston Churchill, les fue adversa. Sin embargo, al principio, parecía que Churchill se había equivocado en sus cálculos. Los alemanes siguieron avanzando inexorablemente hacia París; Italia declaró la guerra a Francia y Gran Bretaña. El 22 de junio, el gobierno francés se rindió.

El norte de Francia fue sometido a la ocupación alemana y el resto del país fue gobernado desde la ciudad de Vichy, por un grupo de personas compuesto en su mayoría por derechistas que habían sido desplazados en 1936 por el gobierno del Frente Popular. En los primeros años de la ocupación, los nazis recibieron bastante apoyo del pueblo, especialmente en Francia y Bélgica. Sólo tuvieron oposición en Gran Bretaña.

En julio de 1940, cuando Hitler comenzó a celebrar la victoria en Berlín, Alemania e Italia —conocidas como el ‘Eje’- se habían convertido, directa o indirectamente, en los patrones de toda Europa occidental y central y de parte de Europa oriental.

Es cierto que la Unión Soviética se había aprovechado de la ofensiva de Hitler contra el oeste para ocupar Finlandia y los países bálticos, pero las dificultades que había experimentado el ejército soviético para lograr estos objetivos hacía suponer que no representaba una amenaza para Alemania. Asimismo, aunque la Real Fuerza Aérea británica había podido contrarrestar una gran ofensiva de bombardeo aéreo, destinada a preparar el camino para una invasión de las fuerzas terrestres alemanas o a obligar a Inglaterra a rendirse (la batalla de Inglaterra), ésta no estaba en situación de contraatacar mientras Estados Unidos (por muy compasivo que fuese) se negara a abrazar su causa abierta y activamente.

Biografia de Osama Bin Laden Terrorismo de Al Qaeda Talibane

Biografia de Osama Bin Laden

Aunque haya sido un hombre del siglo XX su inspirador, en el futuro el siglo XXI se estudiará abriendo el capítulo del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, en el primer año de este nuevo siglo, exactamente un negrísimo 11 de septiembre de 2001. Pero este hombre, Osama Bin Laden, no sólo será recordado como el inductor de tan sangriento suceso, sino como responsable de toda una vuelta atrás de los, hasta aquella fecha siniestra, continuos avances de libertad y progreso en el llamado primer mundo.

Prácticamente invisible, la primera potencia mundial ha sido incapaz de dar con él y de destruir su organización, por más que machacó a todo un país, Afganistán, con el único objetivo de capturarlo. Los aviones y sus suicidas, a su vez asesinos masivos, al destruir las dos torres de Manhattan, daban oportunidad a las fuerzas regresivas para imponer su mano dura por doquier, además de iniciar una nueva clase de guerra en la que el enemigo es invisible pero no inocuo, ya que su mensaje mortal puede llegar por cualquier medio, a cualquier hora y en cualquier lugar.

Osama Bin Laden

BIOGRAFÍA DE BlN LADEN, OSAMA Activista islámico saudí (Riyadh, 1957). Desde 1979 apoyó financieramente  a los talibanes, el sector más extremista del movimiento guerrillero afgano, en su lucha contra la URSS.

En 1988 fundó el grupoo Al Qaeda («La Base») con el objetivo de emprender la guerra santa. Desde 1991 orientó sus actividades contra los intereses estadounidenses y estableció  bases operativas en Sudán, Pakistán y Afganistán, país que convirtió en su lugar de residencia desde 1995. Implicado en varios atentados desde 1993, se le considera responsable de la organización de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE. UU.

EL HECHO TERRORISTA QUE HACE FAMOSO A BIN LADEN
Uno de los actos terroristas más destructivos tuvo lugar el 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos. Cuatro grupos de terroristas secuestraron igual número de aviones comerciales después de abordarlos en Boston, Newark y Washington, D.C.

Los secuestradores dirigieron dos aviones directamente contra las torres del World Trade Center de la ciudad de Nueva York, causando su derrumbe así como de otros inmuebles colindantes. Un tercer avión fue estrellado en el Pentágono, cerca de Washington, D.C. El cuarto, aparentemente dirigido hacia Washington, se estrelló en un área aislada de Pennsylvania, según parece como resultado de un intento de un grupo de heroicos pasajeros que frustraron a los terroristas. En total, más de tres mil personas murieron, incluyendo todos los pasajeros y la tripulación de los cuatro aviones.

ATAQUE DE BIN LADEN, torres gemelas

El 11 de septiembre fue la consecuencia más trágica de los errores cometidos por soviéticos y norteamericanos en Afganistán. Los atentados cumplieron un sueño que los radicales islámicos nunca pensaron llegar a hacer realidad, y en ese sentido se demostró, después de una investigación cuyo informe abarca más de diez mil folios, que las grandes catástrofes son siempre hijas de pequeñas equivocaciones en cadena.

Estos actos de terror coordinado fueron realizados por secuestradores vinculados con la organización terrorista internacional al-Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden. Originario de Arabia Saudita, Bin Laden usó la fortuna que heredó para establecer una serie de campos de entrenamiento terrorista en Afganistán, bajo la protección de los gobernantes fundamentalistas islámicos conocidos como talibanes.

Bin Laden también es sospechoso de haber dirigido los atentados terroristas previos contra Estados Unidos, incluyendo el bombardeo de dos embajadas en África en 1998 y un ataque contra el navío militar USS Colé, en 2001.

De esta manera se inicia un nuevo tipo de guerra, cuyo enemigo ahora es «invisible» porque puede estar en cualquier parte del mundo y puede a la vez recurrir a cualquier arma. Aquella guerra convencional, como la guerra fría, en donde había dos bando bien definidos y con bases distribuidas mundialmente pero de conocida localización, pasó a la historia, ahora este tipo de ataque inesperado, despertando la sorpresa generó una especie de miedo colectivo, que obligó a EE.UU. a aumentar los controles en aeropuertos, carreteras y espacio públicos de una manera jamás conocida.

La democracia estaba en juego, y había sido jaqueada por un pequeño grupo de hombres desconocidos con mínimos recursos. Estos hombres, ahora talibanes habían logrado herir a Estados Unidos en el corazón de su sistema financiero y militar, y esta operación había sido preparada y organizada por un viejo aliado de EE.UU. en la guerra contra Rusia, este hombre era: Osama Bin Laden.

Osama bin Laden nació en 1957, en Arabia Saudí, en el seno de una acaudalada familia de origen yemení y sirio. Su padre levantó un pequeño emporio económico gracias a la construcción y a sus vínculos personales con la familia real saudí, imperio que por extensión incluía muchos negocios en el extranjero, en particular en Estados Unidos.

A diferencia de la mayoría de sus hermanos, el joven Bin Laden demostró desde pequeño un marcado interés por los temas religiosos: soñaba con ser un musulmán digno, y en la universidad se integró en los Hermanos Musulmanes, organización mitad religiosa, mitad terrorista.

Cuando los soviéticos invadieron Afganistán, Bin Laden tenía veintidós años, y su activismo religioso lo llevó como voluntario a ese país para combatir, más que al invasor, al infiel que manchaba las tierras del islam. Desde luego que un hijo de la familia Bin Laden no era un soldado más, sino un importante dirigente, por su apoyo financiero, de los miles de combatientes musulmanes que luchaban contra la presencia comunista en Afganistán.

Según el experto en Oriente Próximo Hazhir Teimourian, Bin Laden fue entrenado por la CIA como otros muchos combatientes en su lucha con los soviéticos, pero esta información no ha sido confirmada por otras fuentes.

Con el dinero de su familia, su natural carisma y su fervor, Bin Laden se convirtió en un líder rebelde importante, con capacidad autónoma para reclutar militantes en la guerra contra los soviéticos. Según muchas de sus biografías, abrió una casa de huéspedes en Peshawar, Pakistán, que fungía como base y primera escala de los muyahidines en su ruta a Afganistán. Pero pronto vio la necesidad, desbordado de voluntarios, de trasladar su base de reclutamiento a campamentos en las montañas afganas. Bautizó a este grupo de reclutas con el nombre árabe de al-Qaeda, que significa «la base».

Después de la retirada soviética, en 1989, los «árabes afganos», como se llamaba a los combatientes movilizados por la red al-Qaeda, regresaron a sus países de origen, entrenados, con experiencia de guerra y listos para pelear contra el infiel en cuanto se les requiriera. Éste es el origen de la estructura horizontal de al-Qaeda y una de las dificultades básicas para su eliminación.

Osma Bin Laden

Su fortuna personal, calculada en más de 300 millones de dólares (328 millones de euros), ha servido para financiar campos de entrenamiento para terroristas en Sudán, Filipinas y Afganistán y, según el Departamento de Estado americano, para enviar tropas de guerreros fundamentalistas al Norte de África, Chechenia, Tayikistán e, incluso, Bosnia.

Osama Bin Laden volvió a su país natal, Arabia Saudí, en 1991, para reintegrarse a los negocios familiares de la construcción como un miembro más, si bien exaltado y excéntrico, del clan Bin Laden. Pero su destino cambió cuando el gobierno saudí permitió a los soldados de la coalición encabezada por Estados Unidos entrar en su territorio y desde allí atacar a Sadam Husein en reprimenda por la invasión de Kuwait. En su lógica fanática, el territorio sagrado del islam, que alberga las ciudades santas de La Meca y Medina, había sido mancillado por el impío Satán estadounidense.

Presionado por los servicios secretos saudíes, huyó de Arabia y se instaló en Sudán, donde viviría durante un lustro, planeando toda clase de acciones terroristas contra los norteamericanos y los israelíes. El gobierno de Sudán resolvió expulsarlo, ante la evidencia flagrante de sus acciones y por la presión del gobierno norteamericano. Fue entonces cuando se trasladó definitivamente a Afganistán y lanzó una fatwa contra Estados Unidos e Israel en la que alentaba a los musulmanes del mundo a lanzarse a la yihad contra estos poderes impíos.

Visto con perspectiva, si bien es verdad que nadie podía saber que el 11 de septiembre sería como fue, resulta evidente que solamente hay una circunstancia más poderosa que la capacidad de entender en los seres humanos: la estupidez crónica basada en la prepotencia.

DATOS DE OSAMA BIN LADEN
Fecha de nacimiento: 10 de marzo de 1957, Riad, Arabia Saudita
Fecha de la muerte: 2 de mayo de 2011, Abbottabad, Pakistán
Cónyuge: Amal al-Sadah (m. 2000–2011),
Hijos: Omar Osama bin Laden, Saad bin Laden
Hermanos: Yeslam bin Ladin, Bakr Bin Laden, Salem Bin Laden, Tarek bin Laden
Padres: Hamida al-Attas, Mohammed bin Awad bin Laden, Muhammad al-Attas

Fuente Consultada: Paren El Mundo Que Me Quiero Enterar Antonio Navalón

AFGANISTÁN

Un país montañoso y sin salida al mar, Afganistán ha sufrido de tanta inestabilidad y conflictos durante su historia moderna, que su economía e infraestructura están en ruinas y muchos afganos viven como refugiados. El país también es afligido por calamidades naturales como terremotos y sequías.

Por su estratégica posición -entre el Medio Oriente, Asia Central y la India, a lo largo de la llamada Ruta de la Seda- Afganistán ha sido históricamente un zona codiciada, pese a su difícil geografía.

El país estuvo en el centro de lo que se en el siglo XIX se conoció como el «Gran Juego», cuando la Rusia imperial, el imperio británico y la India se lo disputaban.

En 1979 se convirtió en un campo de batalla clave en la Guerra Fría, luego de que el ejército soviético lo invadieran para apoyar un régimen que estaba a favor del comunismo.

Los muyahidines (guerreros santos) afganos iniciaron la guerra santa o yihad, contra los invasores, una noción que -según la revista británica The Economist– estaba casi extinta desde el siglo X en la cultura islámica.

En los años siguientes, la yihad fue revivida con la ayuda de la CIA y los servicios de inteligencia de Arabia Saudita, quienes proporcionaron miles de millones de dólares en armas y munición a los muyahidines a través de los servicios de inteligencia pakistaníes.

Sin embargo, luego de la retirada de las tropas soviéticas en 1989, el mundo exterior eventualmente perdió interés en Afganistán, mientras a nivel interno continuaba la prolongada guerra civil, ahora alimentada por facciones muy bien armadas y extremismo religioso.

Un tercio de la población afgana ha abandonado el país. Cerca de un millón de refugiados se encuentran en campamentos en Pakistán, muchos de ellos ubicados a pocos kilómetros de la frontera afgana.

El surgimiento del grupo Talibán -originalmente un grupo de estudiosos del Islam- produjo un poco de estabilidad luego de casi dos décadas de conflicto.

Sin embargo, su interpretación radical del islamismo ha atraído crítica generalizada, incluso dentro del mundo musulmán.

Al grupo Talibán -de mayoría pashto- se oponen una alianza de facciones llamada Frente Unido o la Alianza del Norte, integrada por minorías con asiento en el norte del país.

En la actualidad, aunque el Talibán controla el 90% de Afganistán, sólo tres países lo reconocen como el gobierno legítimo, entre ellos Pakistán.

El grupo Talibán también se encuentra enfrentado con la comunidad internacional por darle refugio al multimillonario Osama bin Laden, de origen saudita.

Bin Laden, a quien se responsabiliza de los atentados contra embajadas estadounidenses en África en 1998, es el principal sospechoso de los atentados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, y del Pentágono, en Washington.

LOS TALIBANES.
La batalla por unificar Afganistán

La milicia talibán controla el 90% de Afganistán, pero sólo Pakistán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos reconocen su soberanía. En el resto del mundo es unánime la condena de este régimen fundamentalista que se ha hecho famoso por la violación sistemática de los Derechos Humanos, especialmente los de las mujeres.

¿Cuál es el origen de los talibán?
Talibán o talebán es el plural de la palabra persa telebeh, que puede traducirse como buscador de la verdad. Los talibán surgieron en septiembre de 1994 de las escuelas coránicas –madrasas– de Kandahar (Afganistán), Queta, Karachi y Lahore (Pakistán).

Esta milicia estaba formada por jóvenes de etnia pastum y religión suní, mayoritarias en Afganistán. Apoyados por los servicios secretos paquistaníes, se lanzaron a una guerra santa para poner fin al caos étnico y religioso en que había quedado Afganistán tras la retirada de las tropas del Ejército soviético. El objetivo de las milicias talibán era, por lo tanto, unificar y homogeneizar cultural y religiosamente Afganistán.

¿Por qué consiguieron llegar al poder?
Porque su mensaje de paz y estabilidad para superar la división del país cuajó entre una población cansada por 15 años de guerra y sufrimientos. En sus éxitos militares también tuvo gran importancia el apoyo militar y financiero de Pakistán y Arabia Saudí, así como su táctica de convencer a los señores de la guerra locales en base a la necesidad de unir a todos los musulmanes de Afganistán.

Desde que conquistaron Kabul -la capital afgana-, solamente tienen la oposición de las minorías étnicas y religiosas: los uzbecos turcos, que lidera el general Dostum, los tayikos persas dirigidos por el comandante Ahmad Masud, hazaras de religión chií y lengua persa, e ismailíes, también de religión chií.

¿Cuál es su diferencia con estos grupos afganos?
En su afán por unir y estabilizar el país, rechazan las aspiraciones de estas minorías étnicas y religiosas que, aunque también son integristas, exigen un mapa político más plural que el ofertado por los talibán y tienen una interpretación menos rígida del Islam, de la cultura, la educación y sobre la inserción de la mujer en la vida social. Frente a la uniformidad de los pastumes talibán, los otros pueblos aceptarían un modelo de Estado con más autonomía cultural y política.

Osama fallece el 1 de mayo de 2011, cuando una ataque militar organizado junto a las fuerzas de Pakistán , desde cinco meses antes, logran penetrar su mansión y dar con su centro de operaciones.

Importantes Batallas de la Historia Grandes y Decisivas Batallas

Importantes Batallas de la Historia

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL:
LA GUERRA EN EL PACIFICO

Japón basó su estrategia en la destrucción de la flota norteamericana del Pacífico. Mediante el aniquilamiento de las fuerzas navales estadounidenses en Pearl Harbor los nipones esperaban extender fácilmente sus dominios por el sudeste asiático y apoderarse al mismo tiempo de importantes recursos: petróleo, estaño y caucho.

Sin embargo, tres portaaviones escaparon al bombardeo de Pearl Harbor, y proporcionaron a Estados Unidos —que inmediatamente puso en marcha un impresionante programa de construcción naval y fabricación de armas— un medio eficaz de defensa y contraataque. Los primeros meses de guerra los japoneses protagonizaron toda una serie de victorias. Luego cambió el panorama y, a lo largo de tres años de lucha, los aliados arrancaron una isla tras otra a los nipones, quienes opusieron una resistencia suicida.

Los japoneses llevaban ventaja en los primeros meses de la guerra del Pacífico. Como potencia aérea y naval dominante en la región, buscaban expandir sus conquistas y construir sus defensas para la contraofensiva aliada que de seguro vendría. A continuación sigue una lista de las zonas que el Japón quería controlar:

• Las islas Salomón: Cadena de islas situada a unos 1.600 kilómetros de la punta nororiental de Australia. El control de estas islas interrumpiría efectivamente cualquier apoyo estadounidense a Australia, aislándola y colocando a los japoneses en posición de obligar a los australianos a someterse a su control.

• La isla de Midway: Isla situada en el centro del Pacífico y última base estadounidense fuera de Hawai. Con la toma de esta isla los japoneses completarían el anillo de islas que bloqueaba la acción ofensiva estadounidense.


Sin Midway los estadounidenses tendrían que utilizar Pearl Harbor como base de todas las operaciones contra el Japón, porque Hawai estaba demasiado lejos para montar un ataque en gran escala sin que los japoneses se enteraran y atacaran lejos de su principal perímetro defensivo.

• Papua: Posesión australiana situada en el sudeste de Nueva Guinea. El propósito era capturar Port Moresby, ciudad que podía ser utilizada como base naval y aérea.

Con Port Moresby los japoneses controlaban el mar de Coral y prácticamente toda la costa norte de Australia. Combinada con la; bases japonesas de Java y Borneo, Australia sería efectivamente neutralizada, y los estadounidenses no tendrían más alternativa que lanzar sus ofensivas a partir de Hawai.

Se intercepta información secreta decisiva

En abril de 1942 los Aliados parecían completamente incapaces de impedir que los japoneses lograran sus propósitos. El problema par; los estadounidenses era que los japoneses jugaban a unas escondidas gigantes en el vasto Pacífico.

Los portaaviones estadounidenses y sus barcos de apoyo no podían causar daño al enemigo si primero no lo encontraban. Todas las zonas eran vulnerables a un ataque: Australia estaba indefensa y podía ser invadida con facilidad, y Midway podía ser atacada en cualquier momento. El problema para el almirante Nimitz era adivinar qué harían los japoneses a continuación.

Pero la fortuna sonrió de nuevo a los estadounidenses. Los código; navales japoneses interceptados indicaban con claridad que los japoneses pretendían tomar Port Moresby en Nueva Guinea y la isla de Tulagi en las Salomón. Una formidable fuerza compuesta de do; portaaviones con 123 aeroplanos, 4 cruceros y 6 destructores cubriría a las tropas de asalto anfibias (soldados transportados en barcazas a una bahía para atacar). Nimitz envió los dos portaaviones disponibles —el Yorktown y el Lexington con 141 aviones apoyados pe : 5 cruceros y 11 destructores— a encontrar a las fuerzas japonesas.

La batalla de Midway sería la batalla decisiva de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico y finalmente cambiaría el curso de la contienda y el futuro de la guerra naval. (ver: Batalla de Midway)

batalla de midway

Un barco hundido en la batalla de Midway

LOS PILOTOS DE LOS AVIONES: Despegar un avión de la cubierta de un portaaviones es peligroso, y aterrizar en un atemorizante y reducido espacio en cualquier condición climática lo es todavía más. La Marina moderna posee hoy electrónica refinada, navegación de lujo y aviones de gran capacidad que valen millones de dólares, ¡y aun así sigue siendo peligroso! Esos pilotos de 1942 debían tener ojos y mucha esperanza.

Recibían orientación general sobre la ubicación de los blancos y debían escudriñar cuidadosamente el océano en busca del menor signo de presencia de un barco. Una vez ubicado el blanco atacaban y (si sobrevivían a los aviones enemigos y al fuego antiaéreo daban media vuelta para encontrar sus propios barcos antes de que se agotara el combustible.

Atacar un barco desde el aire con un torpedo o una bomba era un arte en sí mismo. El piloto de torpedo tenía que aproximarse al barco tan cerca del agua como fuera posible y soltar el torpedo a una distancia de sólo centenares de metros. Mientras tanto el blanco disparaba todos los cañones que podía contra él y los cazas enemigos trataban de destruirlo.

El piloto de un avión de bombardeo en picada se ubicaba a varios miles de metros directamente sobre el blanco, comenzaba un picado vertical y caía a casi 500 kilómetros por hora hasta encontrarse a un centenar de metros sobre el blanco. Entonces soltaba la bomba —en el momento preciso si quería que la bomba diera en el blanco y explotara—, mientras nivelaba el avión y ascendía de un tirón por el aire. Si tenía suerte los cazas no lo destruirían, el fuego antiaéreo no lo tocaría y sus bombas caerían donde se suponía que debían hacerlo para que no tuviera que repetir de nuevo tan loca maniobra.

Si el piloto volvía del ataque y tenía suerte, el portaaviones estaría más o menos en el mismo lugar en que se hallaba en el momento del decolaje. Si no, tenía dos alternativas: buscarlo hasta que, o bien aterrizaba a salvo sobre el puente de tablas de madera del portaaviones con un choque controlado que hacía vibrar sus huesos, o volaba hasta agotar el combustible y hundía su avión en el océano. Pilotos de esta naturaleza, aptos para librar la guerra de modo tan despiadado—tanto estadounidenses como japoneses—, no  abundaban.

Aspecto que ofrecía el Lexington

Aspecto que ofrecía el Lexington en la primavera de 1942, cuando los norteamericanos reconstruían e incrementaban su flota. Tras hundirse en la batalla del Mar de Coral, su nombre volvió a otorgarse a uno de los nuevos portaaviones de la clase Essex que, entre 1943 y 1945, constituyeron las mejores unidades de la Fuerza de Portaaviones Rápidos.

Cuando los aviones japoneses se lanzaron sobre Pearl Harbor, tres de los siete portaaviones norteamericanos destacados en el Pacífico —el Lexington, el Saratoga y el Enterprise— se hallaban fuera de la base. Esta circunstancia tuvo importancia decisiva durante las primeras fases de la guerra en el Pacífico, ya que para construir un portaaviones y ponerlo en servicio se necesitaba, como mínimo, de uno a dos años.

En 1910 se logró el primer despegue de un avión desde un barco; pero sólo en la Segunda Guerra Mundial los portaaviones, al aumentar el alcance ofensivo de los aparatos, jugaron un papel de primer orden en la guerra naval. Los portaaviones, sin embargo, estaban pobremente armados y eran sumamente vulnerables a
los ataques aéreos y submarinos. Su protección requería toda una escolta de acorazados, cruceros y destructores.

Aun con tales precauciones, los portaaviones no siempre se libraban del desastre. El Saratoga estuvo confinado durante meses en el dique seco, después de haber sido en dos ocasiones blanco de los submarinos. También sufrió considerables daños por parte de los pilotos kamikazes, aunque no fue hundido hasta el año 1946 en unas pruebas atómicas norteamericanas.
El Lexington sucumbió en mayo de 1942, tras la batalla del Mar de Coral. El Enterprise recibió daños en casi todas las grandes batallas del Pacífico, pero fue uno de los escasos supervivientes del océano.

Batalla Tours o Poitiers Breve Descripción

Batalla Tours o Poitiers

La Batalla de Tours (también conocida como batalla de Poitiers) tuvo lugar el 10 de octubre de 732 entre las fuerzas comandadas por el líder franco Carlos Martel y un ejército islámico a las órdenes de Al-Ándalus Abderrahman ibn Abdullah Al Gafiki cerca de la ciudad de Tours, en la actual Francia.

Durante la batalla, los francos derrotaron el ejército islámico y Al Gafiki resultó muerto. Esta batalla frenó la expansión islámica hacia el norte desde la Península Ibérica y es considerada por muchos historiadores como un acontecimiento de importancia macrohistórica, al haber impedido la invasión de Europa por parte de los musulmanes y preservado el cristianismo como la fe dominante durante un periodo en el que el islam estaba sometiendo los restos de los antiguos imperios romano y persa, expansión que comenzó en el 632 tras la muerte de Mahoma.

Batalla de Tours (732)
En 732, un gran ejército árabe cruzó los Pirineos e invadió Francia dirigido por el Yemenite Abd-ar-Rahman. Venció un reino rebelde musulmán que estaba gobernado por Berber Othman y luego, extendiéndose hacia el norte, derrotó a las fuerzas de Eudo, duque de Aquitania, aliado del anterior.

Eudo, derrotado, se vio forzado a solicitar ayuda a su enemigo encarnizado, Charles Martel, quien cooperó con él porque los invasores estaban penetrando más en el norte, dejando detrás de ellos ciudades y monasterios saqueados.

Los árabes avanzaron cerca del corazón de Francia, atraídos por los ricos monasterios deSt. Halaire y St. Martin. Después de destruir el primero, tomaron el camino romano hacia Tours y en alguna parte del sur de la ciudad, se encontraron con Charles y su ejército franco.

Durante siete días los dos ejércitos permanecieron frente a frente sin entrar en acción: los francos esperaban refuerzos y los árabes trataban de transportar su botín a lugar seguro. Luego éstos atacaron. Con un refuerzo de 30.000, Charles dispuso a sus tropas en orden de batalla para rechazar la carga árabe. Eran, en su mayor parte de infantería, estaban armados pesadamente con espadas, hachas, jabalinas y una pequeña hacha arrojadiza que llamaban «la francisca».

El ejército árabe totalizaba alrededor de 80.000 personas y estaba compuesto enteramente por caballería ligera que, como era extremadamente veloz, confiaba en la lanza y en la espada. Tenía dos posibilidades : atacar o plegarse en retirada hacia el sur sin luchar. Rechazaron la idea de huir ante un grupo tan pequeño, y por lo tanto cargaron contra las líneas francas.

Los francos recibieron con resolución a los musulmanes y resistieron a los ataques sucesivos que buscaban su punto débil. Ellos eran como una muralla contra la que los enemigos se rompieron en pedazos.

Cuando las fuerzas de los árabes se desvanecieron, contraatacaron; en tanto, el flanco musulmán era castigado por el vengativo Eudo y sus hombres. Abd-ar-Rhaman fue asesinado mientras trataba de recobrar su desecho grupo y al día siguiente, los francos descubrieron ú campamento enemigo desierto, excepto por su cadáver y el botín abandonado.

Charles ganó el nombre de «Martillo» y Francia nunca más fue nvadida por los árabes. Un fracaso en Tours, aunque los árabes sólo habían llegado a hacer una incursión, hubiera dado comienzo a otras invasiones más importantes.

Como era de esperar, la muerte de Abd-ar-Rahman acarreó una revuelta entre los bereberes que destruyó la unidad árabe.

Batalla de Poitiers Expansion del islamismo en Europa Martel Tours

Batalla de Poitiers Expansión del Islamismo

La Batalla de Tours (también conocida como batalla de Poitiers) tuvo lugar el 10 de octubre de 732 entre las fuerzas comandadas por el líder franco Carlos Martel y un ejército islámico a las órdenes de Al-Ándalus Abderrahman ibn Abdullah Al Gafiki cerca de la ciudad de Tours, en la actual Francia. Durante la batalla, los francos derrotaron el ejército islámico y Al Gafiki resultó muerto.

Esta batalla frenó la expansión islámica hacia el norte desde la Península Ibérica y es considerada por muchos historiadores como un acontecimiento de importancia macrohistórica, al haber impedido la invasión de Europa por parte de los musulmanes y preservado el cristianismo como la fe dominante durante un periodo en el que el islam estaba sometiendo los restos de los antiguos imperios romano y persa, expansión que comenzó en el 632 tras la muerte de Mahoma.

Batalla de Tours (732)

En 732, un gran ejército árabe cruzó los Pirineos e invadió Francia dirigido por el Yemenite Abd-ar-Rahman. Venció un reino rebelde musulmán que estaba gobernado por Berber Othman y luego, extendiéndose hacia el norte, derrotó a las fuerzas de Eudo, duque de Aquitania, aliado del anterior.

Eudo, derrotado, se vio forzado a solicitar ayuda a su enemigo encarnizado, Charles Martel, quien cooperó con él porque los invasores estaban penetrando más en el norte, dejando detrás de ellos ciudades y monasterios saqueados.

Los árabes avanzaron cerca del corazón de Francia, atraídos por los ricos monasterios deSt. Halaire y St. Martin. Después de destruir el primero, tomaron el camino romano hacia Tours y en alguna parte del sur de la ciudad, se encontraron con Charles y su ejército franco.

Durante siete días los dos ejércitos permanecieron frente a frente sin entrar en acción: los francos esperaban refuerzos y los árabes trataban de transportar su botín a lugar seguro. Luego éstos atacaron. Con un refuerzo de 30.000, Charles dispuso a sus tropas en orden de batalla para rechazar la carga árabe. Eran, en su mayor parte de infantería, estaban armados pesadamente con espadas, hachas, jabalinas y una pequeña hacha arrojadiza que llamaban «la francisca».

El ejército árabe totalizaba alrededor de 80.000 personas y estaba compuesto enteramente por caballería ligera que, como era extremadamente veloz, confiaba en la lanza y en la espada. Tenía dos posibilidades : atacar o plegarse en retirada hacia el sur sin luchar. Rechazaron la idea de huir ante un grupo tan pequeño, y por lo tanto cargaron contra las líneas francas.

Los francos recibieron con resolución a los musulmanes y resistieron a los ataques sucesivos que buscaban su punto débil. Ellos eran como una muralla contra la que los enemigos se rompieron en pedazos.

Cuando las fuerzas de los árabes se desvanecieron, contraatacaron; en tanto, el flanco musulmán era castigado por el vengativo Eudo y sus hombres.

Abd-ar-Rhaman fue asesinado mientras trataba de recobrar su desecho grupo y al día siguiente, los francos descubrieron ú campamento enemigo desierto, excepto por su cadáver y el botín abandonado.

Charles ganó el nombre de «Martillo» y Francia nunca más fue nvadida por los árabes. Un fracaso en Tours, aunque los árabes sólo habían llegado a hacer una incursión, hubiera dado comienzo a otras invasiones más importantes.

Como era de esperar, la muerte de Abd-ar-Rahman acarreó una revuelta entre los bereberes que destruyó la unidad árabe.

Batalla de Midway La Guerra en el Pacifico Ataque Japones Yamamoto

Batalla de Midway – La Guerra en el Pacífico

Batalla de Midway La Guerra en el Pacifico

Los almirantes de la Marina japonesa y estadounidense habían crecido con la idea de que la acción decisiva en el Pacífico sería como en los tiempos de los barcos de vela: dos grandes flotas de combate enfrentadas una a la vista de la otra, con los fuertemente blindados y armados acorazados que decidían el resultado de la lucha.

Durante casi una generación los estrategas navales de ambas naciones habían considerado un enfrentamiento de esta naturaleza, razón por la cual el Japón y Estados Unidos habían construido grandes acorazados, y los esfuerzos de desarme en los años 20 se habían concentrado en la reducción del tamaño y número de acorazados de las flotas del planeta.

Sin embargo, el hundimiento del acorazado británico Príncipe de Gales por la aviación japonesa y la batalla del mar de Coral demostraron que el futuro de la guerra naval residía en el aviador naval y no en el capitán de un acorazado. La batalla del mar de Coral dejó una lección: la era de los acorazados había terminado. El bando que primero se diera cuenta de esto ganaría la guerra en el Pacífico.

La trampa japonesa:

Batalla de Midway  Ataque Japones YamamotoEl almirante japonés Yamamoto buscaba tomar Midway, última base estadounidense en el Pacífico fuera de Hawai. La posesión de Midway no solamente ampliaría la zona defensiva japonesa: obligaría además a los estadounidenses a reaccionar pues no podían darse el lujo de perder la isla.

Yamamoto esperaba que el enemigo respondiera sacando a relucir sus portaaviones para detener a los japoneses o intentar recuperar la isla. En consecuencia el almirante japonés reunió la mayor flota de combate jamás vista en el océano Pacífico: 160 barcos (ocho de ellos portaaviones) y 400 aeroplanos.

Esta enorme flota esperaría hasta que los estadounidenses se acercaras a Midway; entonces los portaaviones y grandes acorazados japoneses acabarían con ellos de una vez por todas.

Un asunto riesgoso: Despegar un avión de la cubierta de un portaaviones es peligroso, y aterrizar en un atemorizante y reducido espacio en cualquier condición climática lo es todavía más. La Marina moderna posee hoy electrónica refinada, navegación de lujo y aviones de gran capacidad que valen millones de dólares, ¡y aun así sigue siendo peligroso!

Esos pilotos de 1942 debían tener ojos y mucha esperanza. Recibían orientación general sobre la ubicación de los blancos y debían escudriñar cuidadosamente el océano en busca del menor signo de presencia de un barco. Una vez ubicado el blanco atacaban y (si sobrevivían a los aviones enemigos y al fuego antiaéreo) daban media vuelta para encontrar sus propios barcos antes de que se agotara el combustible.

Atacar un barco desde el aire con un torpedo o una bomba era un arte en sí mismo. El piloto de torpedo tenía que aproximarse al barco tan cerca del agua como fuera posible y soltar el torpedo a una distancia de sólo centenares de metros.

Mientras tanto el blanco disparaba todos los cañones que podía contra él y los cazas enemigos trataban de destruirlo. El piloto de un avión de bombardeo en picada se ubicaba a varios miles de metros directamente sobre el blanco comenzaba un picado vertical y caía casi 500 kilómetros por hora hasta encontrarse a un centenar de metros sobre el blanco.

Entonces soltaba la bomba —en el momento preciso si quería que la bomba diera en el blanco y explotara— mientras nivelaba el avión y ascendía de un tirón por el aire. Si tenía suerte los cazas no lo destruirían, el fuego antiaéreo no lo tocaría y sus bombas caerían donde se suponía que debían hacerlo para que no tuviera que repetir de nuevo tan loca maniobra.

Si el piloto volvía del ataque y tenía suerte, el portaaviones estaría más o menos en el mismo lugar en que se hallaba en el momento del decolaje. Si no, tenía dos alternativas: buscarlo hasta que bien aterrizaba a salvo sobre el puente de tablas de madera del portaaviones con un choque controlado que hacia vibrar sus huesos, o volaba hasta agotar el combustible y hundía su avión en océano. Pilotos de esta naturaleza, aptos para librar la guerra de modo tan despiadado—tanto estadounidenses como japoneses- , no abundaban.

EL PLAN JAPONÉS:
De acuerdo con su plan, Yamamoto dividió la flota en tres fuerzas:

* La primera llevaría a cabo un ataque contra las islas Aleutianas para desviar la atención estadounidense del ataque a Midway.

* El propio Yamamoto comandaría la principal flota de ataque japonesa en la crucial batalla contra la flota estadounidense.

* Una tercera flota llevaría las tropas de desembarco anfibias que debían capturar Midway.

* Una pantalla protectora de submarinos patrullaría las aguas entre Pearl Harbor y Midway en busca de indicios de la flota estadounidense.

EL PLAN AMERICANO:
El plan del almirante japonés Yamamoto era bueno, pero el almirante estadounidense Nimitz llevaba ventaja, al menos inicialmente:

* Nimitz estaba al tanto del plan japonés. La intercepción de los códigos secretos japoneses le había dado nuevamente una comprensión detallada del plan japonés y tiempo de sobra para preparar un plan contrario para Midway.

almirante estadounidense NimitzNimitz decidió que no habría lucha naval gigantesca frente a Midway, según esperaba Yamamoto. Comprendió además que sus acorazados no le serían útiles. La ventaja residía en los portaaviones, que podían atacar blancos a larga distancia, de suerte que confiaba en la sorpresa y en la habilidad de sus aviadores navales para compensar la superioridad numérica japonesa.

Nimitz tenía más portaaviones de los que pensaba el enemigo. Además de los dos portaaviones conocidos por los japoneses había uno adicional —el USS Yorktown —, que éstos creían haber hundido en la batalla del mar de Coral. No obstante las cuantiosas averías sufridas por la nave, las tripulaciones de Pearl Harbor lograron el milagro de dejarla lista para combatir de nuevo en menos de 72 horas, no en los tres meses que habría sido de esperar. Sin embargo, a pesar de todas estas ventajas, los estadounidenses no eran superiores.

Yamamoto disponía de más unidades y de un inmenso océano para ocultarse. Nimitz comprometería en la batalla todos los portaaviones estadounidenses, 12 cruceros, 14 destructores y 19 submarinos, fuerza de un tamaño irrisorio frente a la flota  japonesa desplazada hacia Midway. Para Estados Unidos Midway era una empresa riesgosa y plagada de obstáculos.

La bombas sobre Midway: La de Midway sería la batalla decisiva de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico y, al final, cambiaría el curso de la contienda y el futuro de la guerra naval.

Primera fase:  El 3 de junio de 1942 los japoneses dieron inicio a la primera fase de la batalla con ataques aéreos contra bases estadounidenses en las islas Aleutianas. Las fuerzas japonesas desembarcaron en Kiska el 6 de junio y al día siguiente en Attu. Además, su aviación llevó a cabo incursiones por las islas.

Aunque Nimitz había enviado una fuerza naval para enfrentar la invasión, la aviación de tierra detuvo a la flota japonesa. Para Yamamoto la patraña de las islas Aleutianasparecía haber funcionado. En realidad la flota estadounidense de portaaviones se encaminaba hacia Midway, hecho que Yamamoto desconocía. Informado gracia5 a la intercepción de las claves, Nimitz había despachado su flota días antes de que los submarinos japoneses llegaran a buscarla. Los japoneses ignoraban todo. Las cosas marchaban para ellos de acuerdo con el plan.

Sequnda fase: 4 de junio Yamamoto comenzó el 4 de junio la segunda fase de la batalla con un ataque a Midway El almirante envió la mitad de sus aviones a Midway y retuvo la otra mitad por si aparecía la flota estadounidense. Cuando los aviones regresaron de Midway quedó claro que se requería otro ataque.

En el momento en que los japoneses armaban los aviones para un segundo ataque, el almirante Nagumo recibió noticias alarmantes: uno de los aviones de reconocimiento reportaba la presencia de barcos enemigos, entre los cuales había posiblemente un portaaviones. En el momento en que Nagumo recibía la información sobre las naves estadounidenses, los aviones del USS Hornet, del Enterprise y de Yorktown estaban ya en vías de atacar los portaaviones japoneses.

Nagumo descargó las bombas de sus aviones y los rearmó con torpedos para enfrentar la más peligrosa amenaza. Así, en el momento en que aparecieron los aviones estadounidenses, los portaaviones japoneses tenían más de 100 aviones en los puentes, llenos de combustible, y pirámides de bombas y torpedos dispuestas sobre y debajo del puente de despegue.

Los aviones estadounidenses comenzaron su ataque con torpedos. Los pilotos de los lentos aviones provistos de torpedos mantuvieron el rumbo y fueron derribados uno tras otro por los cazas japoneses que protegían los portaaviones. Los pocos que lograron lanzar sus torpedos erraron el blanco. La destrucción de los aviones con torpedos estadounidenses significaba que sus portaaviones estaban al alcance de los aviones con torpedos de Nagumo.

En pocos minutos Nagumo estaría en capacidad de lanzar su propio ataque contra los estadounidenses, pero no tuvo tiempo. Fuera del sendero conocido: el milagro de McClusky Wade McClusky, teniente y comandante estadounidense, mandaba una escuadrilla de 33 aviones de bombardeo en picada del USS Enterprise, que andaba en busca de los portaaviones japoneses.

Los aviones de McClusky, cortos de combustible, debían regresar pronto. De súbito al comandante se le ocurrió la idea de abandonar la ruta preestablecida y buscar en otra parte. Minutos después los divisó. De hecho, los había ya encontrado precisamente después de que el último avión con torpedo terminara su fatal carrera.

Los cazas japoneses estaban todos cerca del agua, lo cual permitió que los bombarderos de McClusky se acercaran sin interferencia. Entonces aparecieron los aviones de bombardeo en picada del USS Yorktown y McClusky dio la señal de ataque. El resultado fue devastador.

Tomados enteramente por sorpresa, sin protección de sus propios aviones y con los puentes repletos de armas y combustible, los portaaviones japoneses eran presa fácil. Dos portaaviones quedaron envueltos en llamas en minutos y luego le tocó el turno al tercero.

El último tuvo suerte: evitó el ataque aéreo y lanzó sus propios aviones contra el Yorktown, averiándolo con bombas y torpedos hasta dejarlo fuera de combate en medio del mar. Los estadounidenses abandonaron el barco. Sin embargo, los aviones de Estados Unidos, rearmados y reabastecidos de combustible, hallaron el último portaaviones japonés y lo destruyeron.

Yamamoto intentó continuar la lucha con sus acorazados, pero los contendores no estaban interesados en exponer los suyos. La fuerza estadounidense se retiró, dejando a los japoneses sin alternativa distinta de la de abandonar el ataque a Midway.

Un crucero japonés fue destruido en el ataque aéreo y un submarino japonés hundió un destructor estadounidense y la carcaza abandonada del Yorktown. No hubo más pérdidas en la batalla. Los estadounidenses perdieron 137 aviones y 300 hombres, y los japoneses perdieron 330 aviones y 3.500 hombres, muchos de ellos muy diestros y experimentados pilotos de combate. Análisis estratégico de la batalla de Midway.

ANÁLISIS DE ESTA BATALLA: La historia de la batalla de Midway es en esencia la de una confrontación entre métodos nuevos y viejos de librar batallas navales. El almirante japonés Yamamoto representaba el viejo estilo: quería enfrentar la flota estadounidense en una batalla de superficie con el empleo de acorazados.

El almirante estadounidense Nimitz, por su parte, dejó a sus acorazados detrás y confió en un nuevo estilo de guerra naval, en el cual los barcos no combatían a la vista el uno con el otro. En cambio los aviones, lanzados desde los barcos, sería el factor decisivo.

En la batalla de Midway triunfó el nuevo concepto de combate. Los estadounidenses hicieron gala de su fe en el portaaviones, y Yamamoto, con toda su confianza en los portaaviones, concentró casi todo su poder en los acorazados, que en esencia eran inutilizables. La pérdida de cuatro portaaviones, y el hecho de que Estados Unidos construía más portaaviones que los japoneses (en proporción de 13 a 6, respectivamente), acabó con el dominio japonés en el Pacífico.

Síntesis 2° Guerra Mundial

Batalla de las Ardenas 1944 Resumen Segunda Guerra Mundial

Batalla de las Ardenas 1944: Resumen – Segunda Guerra Mundial

A finales de 1944, gran parte de la Francia ocupada había sido liberada, y los aliados estaban convencidos de que la guerra llegaba a su término. A finales de diciembre de 1944, el general Montgomery comentó: «Alemania está en la actualidad luchando a la defensiva en todos los frentes. Su situación es tal que ya no está en condiciones de lanzar operaciones ofensivas de gran envergadura».

No había dudas, porque Alemania estaba en agonía total, y el Tercer Reich que duraría mil años, parecía tener un triste fin a corto plazo. Los aliados avanzaban hacia Berlín para dar el golpe final, pero Hitler tenía aun un «as» en su manga, pues tenía en mente desde tiempo atrás un plan para jugar esta última carta, creando un feroz contraataque en la zona de las Ardenas en Francia, al mando del general Rundstedt.

Hitler sabia que si llegaba a conquistar Amberes y llegar al mar, los aliados quedarían atrapados entre los países bajos y no tendrían escape, y para ello estudió un BATALLA DE LAS ARDENAStremendo ataque con 250.000 hombres,11 divisiones blindadas, 2000 tanques y 3000 aviones, era su última oportunidad, sabía del poder alemán y recordaba sus éxitos iniciales.

Al amanecer del día 16 de diciembre, 22 divisiones alemanas —acorazadas y de infantería— se lanzaron contra las débiles líneas aliadas en el frente de las Ardenas, con el fin de ocupar Amberes y dividir en dos al ejército aliado. Los aliados fueron sorprendidos por el repentino ataque, las seis divisiones norteamericanas que defendían la zona se replegaron en todos los puntos.

Mientras Eisenhower enviaba refuerzos para defender al menos los flancos de la brecha, la 101 división aerotransportada logró conservar el importante nudo viario de Bastogne. A finales de diciembre, los aliados detuvieron a los alemanes al este del Mosa. El 8 de enero, Hitler comprendió que sus audaces planes habían fallado y ordenó la retirada de los panzers.

La batalla de las Ardenas no fue sólo la más larga en el frente occidental, pues duró desde mediados de diciembre de 1944 hasta enero de 1945. Fue la última gran apuesta de Hitler. Los aliados vencieron porque poseían mejor armamento, sobre todo tanques. La clave estuvo en la movilidad. En sólo cuatro días, los americanos pudieron multiplicar por dos sus efectivos de infantería en las Ardenas, y triplicar sus blindados. Aunque fue la mayor victoria de Estados Unidos en Europa durante la guerra, las bajas fueron muy elevadas por ambos bandos.

En total murieron 20.000 hombres y 160.000 resultaron heridos o fueron hechos prisioneros.

La derrota fue un duro golpe para los alemanes. La moral de las tropas quedó bajo mínimos. Los alemanes tuvieron que utilizar fuerzas de reserva que pensaban emplear contra los soviéticos, y eso facilitó a la URSS consolidar su victoria en el frente oriental.

 Un general alemán escribió en su diario, el 16 de enero de 1945: «Hace cuatro semanas empezó nuestro ataque. ¡Qué rápidamente ha cambiado todo! Ahora no parece quedar ya esperanza».