Batalla Cancha Rayada

Las Campañas Militares de Bolívar en la Independencia de América

Las Campañas Militares de Bolívar en la Independencia de América

Simón Bolívar (1783-1830), militar y político sudamericano de origen venezolano, presidente de Venezuela (1819), presidente y creador de la República de la Gran Colombia (1819-1830) y dictador de Perú (1824-1826).

Se convirtió desde 1813 en el máximo conductor de la revolución que culminó con la emancipación de Sudamérica frente al poder colonial español, por lo que es conocido como el Libertador.

simon bolivar retrato

Simón Bolívar. Retrato ANÓNIMO DE HACIA 1816. – Este Bolívar joven y atildado a lo «dandy», a lo —más español— «lechuguino», nada nos deja adivinar ni al futuro militar notable, ni al excelente futuro estadista; ni, mucho menos, al hábil forjador de Estados independientes en la siempre, por siempre, Hispanoamérica.

Nos deja la impresión de un poeta, malherido o maltratado de amores, cuyos versos patéticos ya barruntan el próximo hervor romántico.

Cierto: este juvenil Bolívar nos parece estar ensoñando; pero no en campos de batalla, sino «en campos de plumas» gongorinos.

Desde 1810, Simón Bolívar consagró toda su voluntad, todo su talento, toda su ilusión, toda su acción a la independencia de los países sudamericanos.

A esta empresa inclusive sacrificó su fortuna. Sin ser un gran general, superó a cuantos jefes combatieron en aquellas tierras.

Como político cometió fatales equivocaciones.

Sólo encontró auténticos rivales de su talla en los españoles Bobes y Morillo. Poseyó un temerario valor personal, y supo hacerse estimar de sus amigos, subordinados y aliados.

Muy autoritario, cuando necesitó mostrarse cruel, no rehuyó la crueldad, pero todos sus defectos los compensó con sus extraordinarias virtudes de patriota.

Lógicamente es admirado por Hispanoamérica como su mayor héroe.

Su pensamiento político comprendía los siguientes postulados de independencia radical y absoluta para toda América; restablecimiento, dentro de ella, de una fuerte unidad hispanoamericana; republicanismo en la forma y monarquismo en el fondo; equiparación, en toda América, de las exigencias sociales y económicas.

SUS CAMPAÑAS: LOGROS Y DERROTAS

Estaba ausente Bolívar cuando estalló la revolución del Jueves Santo — 19 de abril— de 1810 en Caracas. Quedó destituido el capitán general don Vicente Emparán.

Los sublevados tuvieron la seguridad de que España -no podría enviar tropas con suficiente armamento.

Y, además, proclamaron la sublevación en nombre del rey de España y contra los elementos afrancesados de la «Madre Patria».

Los insurrectos constituyeron una Junta Suprema. Simón Bolívar marchó a Inglaterra para pedir ayuda contra España. ¡Tremenda paradoja!

El ministro inglés, marqués de Wellesley, hermano de Wellington, la prometió inmediatamente.

Y así, mientras los ingleses defendían a España contra los franceses, defendían en América a los americanos contra los españoles. Un botón de muestra de la astuta política inglesa de siempre.

Hubo, eso sí, cierta lógica en que Inglaterra aceptase muy gustosa «devolver» a España la ayuda que ésta prestó a los colonos norteamericanos contra Inglaterra.

Con el satisfecho Bolívar regresó a Venezuela el radical y violento revolucionario Francisco Miranda.

Bajo las órdenes de éste, como coronel, Bolívar procuró atenuar sus radicalismos.

Por fin vencieron los revolucionarios radicales y… sinceros, y fue proclamada la Independencia el 5 de julio de 1811.

Mientras se discutía cómo había de quedar redactada la Constitución, los realistas y españolistas pusieron al frente de su ejército al general Domingo de Monteverde, quien recobró Caracas y obligó a capitular a Miranda en San Mateo —24 de julio de 1812—.

Así terminó la primera república venezolana. Refugiado en Curacao, con la ayuda inestimable de José Félix Ribas, Bolívar, un año después, ya como director único de la revolución, inició su gran empresa, la que lograría darle el glorioso nombre de Libertador.

En su primer Manifiesto se disculpó del fracaso y presentó normas para las futuras acciones.

La campaña bélica durante los últimos meses de 1812 y los primeros de 1813 fue muy favorable a sus armas.

Recuperó Caracas el 6 de agosto de 1813, donde fue proclamado Libertador de la República, y poco más tarde, Dictador.

Pero estas alegrías «se las amargaron bastante» las victorias obtenidas por dos cabecillas realistas y españoles: José Tomás Bobes y Francisco Tomás Morales; aquél, al frente de sus terribles y admirables llaneros.

Otros realistas españoles, Vicente Campo Elias, José Yáñez y José Ceballos también ganaron varias batallas a nuestro héroe.

Cierto que Bolívar derrotó en Carabobo — 28 de mayo de 1814— a los guerrilleros realistas.

Pero éstos se tomaron un magnífico desquite en la batalla de La Puerta — 15 de junio —, donde Bobes con sus llaneros aplastó a Bolívar y Marino, ocupó Valencia, llegando «a sangre y fuego» hasta Caracas, donde entraron el 8 de julio.

Nuevamente vencido Bolívar — 18 de agosto — en Aragua, hubo de retirarse a Cumaná, y por último a Cartagena de Indias.

El segundo asalto también lo había perdido.

Ya en Cartagena siguió reagrupando sus fuerzas y nutriéndolas con otras llegadas de todos los territorios de Nueva Granada.

Con todas ellas intentó la reconquista de Santa Marta; la llegada de España del general Morillo al frente del único ejército regular que pudo enviar España para la defensa de sus virreinatos, hizo fracasar el propósito de Bolívar, quien en marzo de 1815 marchó a Jamaica, donde redactó su célebre Carta — 6 de septiembre — en la que justificaba la Revolución, auguraba la independencia de Hispanoamérica, abjuraba de la monarquía, del federalismo y de la democracia, y declaraba su deseo en la unión republicana de Venezuela y Nueva Granada.

Pero en Jamaica nadie le hizo gran caso.

Desalentado se trasladó a Haití, cuyo presidente, Alejandro Petion, le prometió eficaz y pronta ayuda.

El 3 de mayo de 1816 desembarcó en la isla Margarita la expedición de Bolívar; éste, antes de iniciar los combates, prometió convocar un Congreso ante el que renunciaría a su dictadura.

La expedición constituyó un nuevo fracaso y Bolívar hubo de regresar a Haití.

Así perdió el cuarto asalto (el tercero lo había perdido al marchar a Jamaica).

Con el nuevo auxilio que le prestó el presidente negro haitiano, unido a Arismendi, Bolívar invadió la provincia de Caracas, pero fue derrotado en Clarines (9 de enero de 1817).

El quinto asalto le fue también adverso.

Pero su carácter indomable no cedió. Encontró aliento y colaboración en los Estados Unidos; quienes pagaron con tan negra ingratitud los auxilios que de España recibieron para independizarse.

Consiguió atraerse a los terribles llaneros mandados por José Antonio Páez desde la muerte de Bobes.

Reunido el Congreso en Angostura — 15 de febrero de 1819—, Bolívar dirigió un mensaje en el que proclamaba sus ideas constitucionales inspiradas en el régimen inglés: república, libertad, igualdad, abolición de la esclavitud, dos cámaras, presidente vitalicio y un «cuarto poder»… moral.

Inmediatamente inició una de sus más famosas y felices campañas: la de Nueva Granada, que culminó con la concluyente victoria de Boyacá — 7 de agosto de 1819—, determinando la emancipación total de Nueva Granada. Los colombianos le nombraron su jefe militar y político.

Regresó a Angostura y obtuvo del Congreso la unión en una sola República de Nueva Granada, Venezuela y Quito. Aislado el general Morillo de España, con motivo del levantamiento de Riego en Cabezas de San Juan, careciendo de soldados y de armamentos, pidió un armisticio — 25 de noviembre de 1820—.

Terminado el plazo, Bolívar derrotó a La Torre sucesor de Morillo en la segunda batalla de Carabobo —24 de junio de 1821 —.

Venezuela logró definitivamente su independencia.

No hay en tierra americana quien pueda atacarla con probabilidades de éxito.

Los realistas de Guayaquil se sublevaron con violencia; Bolívar envió contra ellos al general Antonio José de Sucre, quien, luego de derrotar a los realistas, apoyó la independencia de su país regida por el gobierno de José Joaquín de Olmedo.

Los días 26 y 27 de julio de 1822 se entrevistaron en Guayaquil Bolívar y José de San Martín, Protector o jefe del Perú.

Este intentó unir al Perú el Ecuador; pero su pretensión resultó inútil, ya que Ecuador estaba unido con Venezuela y Colombia.

Pero la verdadera causa de que fracasaran los planes de tan memorable entrevista, fue que mientras San Martín era partidario de las monarquías, que ocuparían príncipes europeos, Bolívar creía que podía evitarse la anarquía por medio de fuertes gobiernos republicanos.

Retirado San Martín del Perú, intransigente en sus ideales monárquicos, Bolívar fue proclamado general en jefe de las tropas peruanas —1823— y Dictador a principios de 1824.

Pero todavía necesitó ganar dos famosas batallas, la de Junín y la de Ayacucho, para asegurar la independencia peruana.

En la de Junín —7 de agosto de 1824— derrotó al general español don José de Canterac.

En la de Ayacucho —9 de diciembre de 1824— derrotó al virrey La Serna, aliado a los generales Jerónimo Valdés y José de Canterac.

Esta última batalla señaló el fin de la dominación española en América del Sur.

Desde entonces pudo dedicarse Simón Bolívar a la estructuración definitiva de su gran república.

Pero esta empresa resultó mucho más difícil y dolorosa que la conquista de la independencia.

Porque el héroe encontró incontables adversarios y traidores entre quienes le habían ayudado a echar a los españoles de aquellos inmensos territorios.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Familiar Ediciones Cadyc -Simón Bolívar

Enlace Externo: Campañas En America Colonial

Diferencias entre Moreno y Saavedra:Decreto de Supresion de Honores

Diferencias entre Moreno y Saavedra: Decreto de Supresión de Honores

Es conocida la rivalidad de criterios políticos, además de la diversidad temperamental, existente entre Saavedra y Moreno.

Conocida es también la doble vertiente, liberal y revisionista, en la interpretación de la historia argentina y los juicios de cada una de dichas corrientes respecto a ambos proceres.

El episodio del banquete y el subsiguiente decreto han sido y son objeto de polémica.

Cornelio Saavedra

►SAAVEDRA CORNELIO:

Presidente de la Primera Junta elegida en Buenos Aires en 1810. Nació en la ciudad de Potosí (hoy Bolivia) y falleció en Buenos Aires.

A los 8 años se trasladó con su familia a esta última ciudad. Estudió en el Real Colegio de San Carlos.

Al crearse el Virreinato del Río de la Plata (1776) se inició en las funciones públicas y fue electo alcalde de segundo voto en el Cabildo.

En 1806, cuando se produjo la invasión de los ingleses, Cornelio Saavedra tuvo una destacada actuación.

Después de la rendición de los británicos se crearon regimientos criollos y fue nombrado jefe del Cuerpo de Patricios.

Sus juicios serenos y la firmeza de su carácter le dieron prestigio.

Durante la revolución del 1º de enero de 1809, Saavedra y los patricios apoyaron al virrey Santiago de Liniers contra los españoles dirigidos por Martín de Álzaga, los que se habían alzado para solicitar mediante una carta su renuncia.

En el preciso instante en que Liniers la iba a hacer efectiva llegó Saavedra junto a otros jefes militares criollos.

El patricio, actuando con firmeza, dijo: «Venga el señor Liniers con nosotros, preséntese al pueblo y si éste lo rechazase en el mando, yo y mis compañeros suscribiremos el acta de su destitución».

Después de este hecho el prestigio de Saavedra creció.

El 20 de mayo de 1810, tras la proclamación de Cisneros como virrey, se entrevistó con el alcalde Lezicapara que se celebrara un Cabildo Abierto.

Dos días después, en dicho Cabildo solicitó la renuncia de Cisneros, acción que fue apoyada por otros patriotas.

Los españoles trataron de atraerlo, nombrándolo en la Junta del 24, pero Saavedra renunció.

Finalmente, el glorioso 25 de mayo fue electo Presidente de la Primera Junta.

Gobernó también durante la Junta Grande, pero el desastre de Huaqui en el Alto Perú eclipsó su estrella.

Para analizar las diferencias veremos  los hechos ocurridos:

1. Para festejar la victoria de Suipacha el Cuerpo de Patricios organizó un banquete. Saavedra, jefe del cuerpo y su esposa, eran los invitados de honor.

2. Moreno, sin estar invitado, se presentó al cuartel. El centinela no le permitió entrar lo que le causó lógico malestar.

3. Al terminar el banquete un oficial en estado de embriaguez tomó una corona de caramelo que ofreció a Saavedra, quien la pasó a su esposa. Con su gesto el capitán Duarte quiso significar que lo coronaba emperador de América.

4. Enterado del hecho Moreno redactó el famoso «Decreto de Honores» esa misma noche, pasándolo para su impresión a la imprenta de los Niños Expósitos, antes de ser aprobado por la Junta.

5. Llevado el decreto a la Junta de Gobierno ésta lo aprobó por unanimidad y lo publicó con fecha 6 de diciembre de 1810.

► MARIANO MORENO

Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María del Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor.

Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. P

or dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento.

Estudió leyes en la Universidad de Chuquisaca. 

En 1801 se casa en Chiquisaca con una joven del Alto Perú y en 1805 nace su primer hijo también llamado Mariano.

Biografia de Mariano Moreno Un Jacobino en la Primera Junta Patria

DECRETO DEL 6 DE DICIEMBRE:

Como decíamos antes el famoso decreto de supresión de honores que señaló el rompimiento entre Saavedra y Moreno. 

Un incidente había precipitado los hechos.

Un banquete presidido por Saavedra celebrado en el cuartel de Patricios, festejaba la victoria de Suipacha, el 5 de diciembre de 1810.

El capitán Atanasio Duarte, en estado de ebriedad, ofreció un brindis en honor de Saavedra haciendo alusión al «futuro emperador de América» y una corona de azúcar que adornaba la mesa fue entregada a su señora Saturnina Otárola.

Incitado por estos hecho Moreno redacto el decreto de supresión de honores que la Junta luego aceptó en el que se expresaban las tendencias igualitarias del secretario.

Saavedra lo interpretó como alusión personal.

DECRETO DE SUPRESIÓN DE HONORES:

(…) 2a Habrá desde este día absoluta, perfecta, e idéntica igualdad entre el Presidente, y demás Vocales de la Junta, sin más diferencia, que el orden numerario, y gradual de los asientos.

3a Solamente la Junta reunida en actos de etiqueta y ceremonia tendrá los honores militares, escolta, y trata
miento, que estén establecidos.

4a Ni el Presidente, ni algún otro individuo de la Junta en particular revestirán carácter público, ni tendrán comitiva, escolta, o aparato que los distinga de los demás ciudadanos. (…)

8a Se prohibe todo brindis, viva, o aclamación pública en favor de individuos particulares de la Junta. Si éstos son justos, vivirán en el corazón de sus conciudadanos: ellos no aprecian bocas, que han sido profanadas con elogios de los tiranos.

9a No se podrá brindar sino por la patria, por sus derechos, por la gloria de nuestras armas, y por objetos generales concernientes a la pública felicidad.

10a Toda persona, que brindase por algún individuo particular de la Junta, será desterrado por seis años.

11a Habiendo echado un brindis D. Atanasio Duarte, con que ofendió la probidad del Presidente, y atacó los derechos de la patria, debía perecer en un cadalso; por el estado de embriaguez en que se hallaba, se le perdona la vida; pero se destierra perpetuamente de esta ciudad; porque un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener impresiones con tra la libertad de su país.

12a No debiendo confundirse nuestra milicia nacional con la milicia mercenaria de los tiranos, se prohíbe que ningún centinela impida la libre entrada en toda función y concurren cia pública a los ciudadanos decentes, que la pretendan. El oficial que quebrante esta regla será despuesto de su empleo.

13a Las esposas de los funcionarios públicos políticos y militares no disfrutarán los honores de armas ni demás prerrogativas de sus maridos: estas distinciones las concede el estado a los empleos, y no pueden comunicarse sino a los individuos que los ejercen.

14a En las diversiones públicas de toros, ópera, comedia, etc., no tendrá la Junta palco ni lugar determinado: los individuos de ella, que quieran concurrir, comprarán lugar como cualquier ciudadano; el Excmo.. Cabildo, a quien toca la presidencia y gobierno de aquellos actos por medio de los individuos comisionados para el efecto, será el que únicamente tenga una posición de preferencia.

15a Desde este día queda concluido todo el ceremonial de iglesia con las autoridades civiles: éstas no concurren al templo a recibir inciensos, sino a tributarlos al Ser Supremo. Solamente subsiste el recibimiento en la puerta por los canónigos y dignidades en la forma acostumbrada. No habrán cojines, sitial, ni distintivo entre los individuos de la Junta.

MARIANO MORENO, ESCRITOS II

CONFERENCIA DEL 18 DE DICIEMBRE DE 1810.

El 18 de diciembre se debatió si los diputados del interior debían o no incorporarse a la Junta.

Debe señalarse que si se adoptaba la primera actitud quedaba diferido el congreso que debía decidir la suerte de estas tierras y quizá concretar el anhelo emancipador.

Pese a la circular del día 27 de mayo, la Junta había manifestado en múltiples ocasiones que los diputados concurrirían a formar un congreso aparte, pero aquel documento, que según, se dijo entonces era fruto de la inexperiencia o quizá resultado del momento que se vivía, dio pie al debate.

En la votación Moreno, opuesto a dicha incorporación, quedó derrotado. Pese a que Saavedra y los otros vocales reconocieron la ilegalidad de esa incorporación la apoyaron, según expresaron, por conveniencia pública.

Derrotado Moreno, presentó su renuncia y fue enviado a Londres en misión diplomática; hallándose en viaje el paladín de la Revolución falleció repentinamente el 4 de marzo de 1811, a los 32 años de edad.

El alejamiento del activo funcionario —como señaló uno de sus contemporáneos— abrió un paréntesis en los progresos hacia la independencia.

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DIFERENCIAS IDEOLÓGICAS ENTRE MORENO Y SAAVEDRA

Diferencias entre Moreno y Saavedra

Mariano Moreno era un espíritu libertario, alejado de toda aspiración individual de poder.

El sueño de igualdad, libertad y fraternidad que había forjado al calor de las ideas de la Revolución Francesa durante su época de estudiante universitario le impedía aceptar la idea de que fuera un solo individuo el que se arrogara el mando de todo un pueblo.

El surgimiento de Napoleón y la situación inestable y desgraciada que estaban sufriendo las colonias a causa de la fragilidad de las monarquías europeas era una prueba de ello. «Ya tuvimos suficientes monarcas, virreyes y emperadores», pensaba Moreno.

Él aspiraba a destruir el orden social establecido para construir en su lugar otro más justo. Había llegado la hora en que las decisiones las tomaría la gente común. Lo importante era conseguir la emancipación, no importaba cómo.

diferencia con Moreno

Saavedra de carácter parco y mesurado, sus palabras parecían revestirse de gravedad en los momentos solemnes.

Al participar en el movimiento revolucionario su propósito era honesto, pero carecía de la inteligencia suficiente para ocupar el alto cargo en que las circunstancias lo habían colocado.

En realidad, él prefería no pensar que aquello era una revolución.

Tendía a imaginar que se trataba de una agitación a nivel municipal solucionada de manera pacífica gracias a su participación en el caso, sustituyendo el virrey nombrado en España por otro surgido de la elección de la mejor gente de su ciudad.

El cambio de gobierno significaba para él la continuación del sistema colonial, sólo que con una administración más honesta, y cierto cambio de situación que implicara el fin de algunos beneficios que favorecían a unos pocos y el mantenimiento de otros.

En Moreno veía el peligro de la agitación, la perturbación. Sin él, la paz de esta transición perduraría, pensaba Saavedra.

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Ejercito de los Andes Organizacion

Ejército de los Andes, Organización
San Martín  y Su Plan Continental

Organización del El Ejército de los Andes: Para albergar a los soldados que iban llegando, darles instrucción y preparar todo lo concerniente a la expedición

La tarea fue ímproba, sólo realizable por un héroe de su talla, porque todo estaba por hacer y no contaba con el dinero necesario, pese a los esfuerzos del gobierno y de todo el pueblo de Cuyo.

Por eso tuvo que aguzar su ingenio para sacar el mayor provecho posible de los elementos que estaban a su alcance, contando para ello con eficaces colaboradores.

La base de su ejército fue el cuerpo de auxiliares de Chile, que al mando de Las Heras había intervenido en los sucesos de 1814, que culminaron en Rancagua.

San Juan, San Luis y Buenos Aires enviaron hombres.

Se incorporaron también oficiales y soldados chilenos, con los que San Martín pensaba formar la base del ejército chileno cuando ocuparan el país; O’Higgins fue asimilado con el grado de brigadier general de las Provincias Unidas.

Para llegar a contar con los 5.000 hombres que necesitaba, solicitó la cooperación de voluntarios; se hizo una leva de vagos y fueron incorporados 700 esclavos de 16 a 30 años de edad; no se permitió alistarse a los que trabajaban en la agricultura y en el comercio.

Para la fabricación de armas se organizó una fabrica, dirigida por fray Luis Beltrán, sacerdote argentino que actuó en Chile hasta Rancagua y que poseía profundos conocimientos de física, matemáticas y fabricación de armas.

Se instaló un laboratorio, bajo la dirección de Alvarez Condarco, para fabricar pólvora con el salitre de la provincia.

Un serio problema era proporcionar vestuario a los soldados.

San Luis envió bayeta, que fue teñida de azul, y el resto se fabricó en Mendoza; las mujeres cosieron gratuitamente los uniformes.

Con los restos de cuero del ganado faenado, los mismos soldados confeccionaron zapatos, que forraban con trozos de lana donados por el pueblo; con el cuero y los cuernos fabricaron chifles para llevar agua.

Para alimentar a la tropa durante la marcha, San Luis proporcionó ganado, preparándose charqui y una pasta de charqui molido con grasa y ají picante, que comían disuelta en agua hirviendo.

También llevaron galleta, aguardiente, cebollas y ajos para combatir el frío y el apuramiento. (imagen: O’Higgins)

En Buenos Aires y Mendoza se fabricaron 36.000 herraduras para las 12.000 mulas y 1.500 caballos que necesitaba el ejército para transporte y formación de la caballería, que también necesitó clarines y monturas.

Buenos Aires envió un puente de cuerdas; también se llevaron remedios en número suficiente.

En todos estos preparativos colaboraron los gobernadores Vicente Dupuy, de San Luis, y José Ignacio de la Roza, de San Juan, así como el pueblo cuyano.

El director Pueyrredón prestó su apoyo incondicional; decía en una carta: ….. aquí me miran atrozmente, diciendo que desatiendo a la defensa de esto (del Norte), que no pago a las viudas, asignaciones y oficialidad por contraerme todo a Mendoza.

Pueyrredon Martin Director Supremo

Sin embargo, nada me arredra, porque yo obro lo que considero el mayor bien del país en general.

San Martín entendió que habían fracasado todos los intentos de derrotar a los realistas por el camino del Alto Perú y, tomando muy en cuenta un plan elaborado en 1801 por el militar inglés John Maitland, decidió que la estrategia más efectiva consistía en cruzar la cordillera, con la ayuda de los patriotas chilenos liberar Chile y de allí marchar por mar hacia Lima y, en combinación con Simón Bolívar, terminar con la base del poder español en América.

Para transportar agua resolvió usar cuernos de vaca para fabricar recipientes individuales para cada soldado.

La comida era el «charquicán», un alimento basado en carne secada al sol, tostada y molida, condimentada con grasa y ají picante. Prensado era fácil de transportar y se preparaba agregándole agua caliente y harina de maíz. (fuente: elhistoriador.com.ar)

Para mantener el buen estado moral de la tropa, San Martín introdujo la religión, mediante la obligación de oír misa los domingos, hablándose en el sermón de los deberes para con Dios y con la Patria.

Se creó un tribunal de guerra, presidido por Bernardo Vera y Pintado como auditor de guerra; se organizó el cuerpo médico con Diego Paroissien (inglés naturalizado) como cirujano mayor y el limeño Zapata como segundo.

El 5 de enero dé 1817 fue nombrada generala del ejército la Virgen del Carmen, y también en la iglesia matriz se juró la bandera, que habían confeccionado las damas mendocinas.

Los nombramientos más importantes recayeron en Miguel Estanislao Soler, jefe del Estado Mayor, y como segundo, el coronel Antonio Beruti, presbítero Lorenzo Guiraldes, capellán del ejército; secretario fue el humilde emigrado chileno José Ignacio Zenteno; edecanes, coronel Hilarión de la Quintana, teniente coronel Diego Paroissien y sargento mayor Álvarez Condarco; agregados al estado mayor, figuraban los coroneles Enrkiue Martínez, Ramón Freyre y Lucio Mansilla.

Entre los oficiales iban Mariano Necochea, Juan Lavalle, Ambrosio Crames, Rudecindo Alvarado, Federico Brandzen, etc. O’Higging era comandante del cuartel general y San Martín general en jefe.

Leer: Preparativos de San Martín Para Cruzar Los Andes

Ver: Historia de las Bóvedas de San Mantín