Biografía de Confucio

Las Escuela de Filosofía en Grecia Antigua:Epicurea,Estoica

Las Escuela de Filosofía en Grecia Antigua
Epicurea,Estoica,Peripatética

Las cuatro escuelas de Filosofía. — En el último período de la historia de Grecia encontramos definidos cuatro sistemas o escuelas principales de filosofía. Eran éstas: la académica, la epicúrea, la estoica y la peripatética.

Sócrates  ,   Platón ,       Aristóteles

Sócrates                                   Platón                                Aristóteles

Escuela académica. — Esta escuela fue fundada por Platón, que la estableció en unos jardines próximos a Atenas, radicados en terrenos consagrados al héroe ático Academo, de donde derivó el nombre de Academia que llevaban aquellos lugares y el gimnasio instalado en ellos.

Bajo las arboledas de plátanos silvestres y olivos, exornadas con estatuas por Cimón, platicaba Platón con sus discípulos. Como su maestro Sócrates, creía en la inmortalidad del alma.

Enseñaba que hay un Dios eterno, perfecto y omnisciente y que el alma humana ha existido en un estado anterior, en que conocía la ideal forma de las cosas y cuyo confuso recuerdo de figuras y sombras constituye todo lo que, en esta vida, podemos conocer de bondad y sabiduría.

El alma, que, durante su estancia en el mundo tiende a elevarse y a mantener la pureza, después de la muerte vuelve a estar en contacto con aquellas «esencias eternas» de las cosas.

Platón entendía que «la perfección de la naturaleza del hombre es su propio acercamiento, en cuanto le sea posible a la armonía con Dios y que todos los seres humanos deben ser educados con miras a este fin.

El estilo de sus Diálogos está en consonancia con la elevación del ideario que propugnan.

Escuela epicúrea. — La escuela epicúrea fue fundada en 306 antes de Jesucristo, en Atenas, por el filósofo Epicuro. Enseñó en ella que la felicidad humana (el placer) era el verdadero fin de toda filosofía, pero el placer duradero que, emanado de los puros y nobles goces mentales, conduce a la paz espiritual y por consiguiente, a la felicidad.

La paz del espíritu era, para Epicuro, el summum bonum, o sea el bien supremo. No es propio de esta obra el extenderse en el concepto que de la física profesaba Epicuro, pero hay que señalar su convicción en la existencia del átomo, de la que se trata en la obra del poeta latino Lucrecio, De natura rerum.

Este filósofo ha sido muy combatido y hasta calumniado al suponerle amante de los placeres de la mesa y aficionado a los deleites sensuales. Todo ello nace de la confusión entre los términos placer, tomado en sentido de goce material, y felicidad.

A este último concepto aludía Epicuro en sus prédicas. Por lo demás, Epicuro fue hombre de vida austera, que de la pobreza supo elevarse por su propio esfuerzo y que soportó mucho tiempo una vida adversa y una larga enfermedad.

Había nacido en Samos en 341 ó 342 antes de Jesucristo y no se ha comprobado que su muerte fuera producida por suicidio, como algunos le han achacado.

zenon filosofoEscuela estoica.Zenón, un griego de Chipre, fundó en Atenas por el año 320 antes de Jesucristo una escuela filosófica, que fue llamada estoica por el lugar donde estaba instalada, la stoá poikile («pórtico o columnata pintada»), un recinto adornado con frescos que representaban la batalla de Maratón, pintados por el gran artista Polignoto.

Allí enseñó Zenón durante unos sesenta años, siendo tenido en gran estimación por los atenienses a causa de su integridad y honradez.

En vida le honraron con una guirnalda de oro y, a su muerte, con magníficos funerales públicos.

La escuela estoica postulaba el desprecio al dolor y al placer; según sus doctrinas, el grado más elevado de la virtud consistía en menospreciar todas las condiciones externas de la vida humana. Era preciso evitar toda pasión, aún en el sentido de energía vital del espíritu. La felicidad estaba en el supremo dominio de sí mismo.

Escuela peripatética. — La escuela peripatética fue fundada en Atenas por Aristóteles (335 antes de Jesucristo), en un gimnasio suburbano llamado el Liceo.

Su nombre se deriva de unos pórticos (peripatói) que poseía el edificio donde enseñaba el filósofo, o bien, como otros opinan, de que al disertar paseaba alrededor (peripateikós, significa «amigo de pasearse»), en lugar de explicar sentado, como los otros filósofos.

Aristóteles daba dos lecciones diarias, una por la mañana, a un pequeño círculo de íntimos y, por la tarde, a un grupo más numeroso de extraños; de ahí vienen los conceptos esotérico (interno) y exotérico (externo), que se suelen aplicar a las conclusiones y máximas de doble sentido.

La inteligencia de este filósofo abarcó todos los conocimientos de su época, y su actividad y vocación didáctica, le obligaron a tratar de cuantos asuntos pudieran atraer el pensamiento humano.

Los filósofos cínicos. — Un discípulo de Sócrates, llamado Antístenes, fundó en Atenas por el año 390 antes de Jesucristo una escuela filosófica llamada de los cínicos. Su nombre proviene, según unos, del gimnasio llamado Cínosarges donde el filósofo explicaba sus doctrinas, y, según otros, de la vida grosera, perruna (en griego, cynicós), que adoptaron sus discípulos.

Sea de ello lo que fuere, el término se aplicó muy pronto a estos filósofos por el desprecio que hacían de los refinamientos de la civilización; mientras que en la sociedad moderna la palabra cínico califica a quien se muestra descarado, procaz, desdeñoso, y hasta al huraño y misántropo.

Los antiguos cínicos tenían en su comportamiento público muchos puntos de analogía con los actuales «existencialistas», que tanto se les asemejan en su presentación desastrada.

Antístenes fue un gran adversario de la filosofía especulativa de Platón y enseñaba que la virtud es la única cosa necesaria y que deben despreciarse todas las comodidades y halagos de la vida. Los cínicos vivían en una rigurosa austeridad, rayana en la miseria.

diogenes

Diógenes

Diógenes. — El más célebre representante de la escuela cínica fue Diógenes de Sinope (una colonia griega de la costa septentrional del Asia Menor), nacido en 412 y muerto en 323 antes de Jesucristo. Se estableció en su juventud en Atenas, donde fue discípulo de Antístenes. Adoptó un modo de vivir estrafalario y llegó a alcanzar gran popularidad por las sarcásticas censuras que le merecía toda producción intelectual que no condujera inmediatamente a un fin práctico. Se dice que se albergaba en un tonel y que, al dársele a conocer un día Alejandro Magno y ofrecerle lo que quisiera, le rogó que se apartara para no quitarle el sol. Seguramente es fabulosa tal referencia, pero reveladora del carácter de este filósofo.

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena – Tomo I  – Edades Antigua y Media

Biografia de FRIEDRICH NIETZSCHE Idealismo y Superhombre

Biografía de FRIEDRICH NIETZSCHE – Filósofo Alemán –
Idealismo y Superhombre

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nietzche friedrich

BIOGRAFÍA: Junto con Marx y Kierkegaard, Nietzsche es uno de los grandes pensadores revolucionarios del siglo XIX.

No significa esto que haya recibido una influencia directa de dichos pensadores, ni siquiera indirecta, puesto que parece no haber sabido nada de Marx y conoce a Kierkegaard a través de otros autores, cuando ya es demasiado tarde para que pueda influir en su pensamiento.

Nietzsche es consciente de ser el más radical de todos los pensadores y cree que sus ideas provocarán un cambio de rumbo de la historia.

«Un día mi nombre irá unido a algo formidable: el recuerdo de una crisis como jamás la ha habido en la tierra… Yo no soy un hombre, soy dinamita. Me rebelo como nadie jamás se ha rebelado… Yo soy también, necesariamente, el hombre de la fatalidad.

Pues cuando la verdad entre en lucha con la mentira milenaria, habrá conmociones como jamás las hubo, convulsión de temblores de tierra, desplazamientos de montañas y valles como jamás se han soñado… Todas las formas de poder de la vieja sociedad habrán saltado por los aires, porque todas estaban basadas en la mentira. Habrá guerras como jamás las hubo sobre la tierra. Solamente a partir de mí habrá en el mundo una gran política.»

Friedrich Nietzsche nació en 1844 en un pueblo de Sajonia, en Rócken. Su infancia transcurrió en un ambiente muy piadoso, pues pertenecía a una familia de pastores protestantes.

Él mismo pensaba seguir la carrera eclesiástica, como su padre y su abuelo. Hasta su confirmación, recibida a los dieciséis años, su fe permaneció intacta; pero al año siguiente sufrió una crisis que le alejó definitivamente de ella.

Tuvo plena conciencia de la importancia de esta crisis que caracterizó como «la muerte de Dios».

Consideró el ateísmo moderno como el hecho más importante de la historia porque trastorna la existencia del hombre. «¿Dónde está Dios? Os lo voy a decir, lo hemos matado, vosotros y yo.

Todos somos sus asesinos. Lo más sagrado que poseía el mundo, lo más poderoso, ha sangrado bajo nuestros cuchillos.

¿Quién nos lavará esta mancha de sangre? La magnitud de este acto, ¿no es excesiva para nosotros? ¿No debemos convertirnos nosotros en dioses, aunque solamente sea para parecer dignos de haberlo realizado?».

Estudió en Schulpforta y en 1864 empezó la carrera universitaria, cursando filología clásica en Bonn y en Leipzig. En Bonn asistió también a un curso de teología.

En Leipzig se entusiasmó con la filosofía de Schopenhauer, cuyo pesimismo le convence. Este estado de espíritu se refleja en sus primeras obras: El origen de la tragedia (1872) y Consideraciones inactuales (1873-1876).

Ritschl le ayudó a obtener en 1869 una cátedra de filología clásica en la universidad de Basilea, donde, después de obtener la nacionalidad suiza, enseñó griego durante diez años.

Al poco tiempo de residir en Basilea entra en contacto con Richard Wagner, que vivía entonces con su esposa Cósima en Triebschen, al borde del lago de los Cuatro Cantones.

En el año 1870 contrajo Nietzsche una grave disentería y difteria. Su salud se resintió siempre y fuertes jaquecas le aquejaron durante toda su vida.

En 1875 empiezan las crisis nerviosas. En 1876 se ve obligado a tomarse un año de descanso y en 1877 tiene que pedir el retiro por enfermedad, viviendo pensionado desde entonces. La enfermedad no entorpecía su actividad intelectual, más bien la excitaba.

Es en esta época cuando rechaza el pesimismo de Schopenhauer y rompe con Wagner. Siempre inestable viaja buscando reposo y salud.

Desde 1879 a 1889 pasa los inviernos cerca de Niza o en la Riviera. Otras veces se instala en Turín, Roma o Venecia. Los veranos los pasa en la Engadina, en el pueblo de Sils-Maria.

Durante este período escribe sus obras principales: La Gaya ciencia (1882), Así hablaba Zaratustra (1883-1885), Más allá del bien y del mal (1886), La genealogía de la moral (1887), El crepúsculo de los ídolos (1888).

En enero de 1889, cuando trabajaba en una gran obra que debía titularse La voluntad de poder, sufrió un colapso mental que le duró hasta el fin de sus días. Sumido en la locura vivió aún once años, cuidado con cariño por su madre y su hermana. Murió en Weimar el 25 de agosto del año 1900.

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Friedrich Nietzsche

FRIEDRICH NIETZSCHEPrecursor de la modernidad: En las consideraciones más recientes sobre cuestiones culturales e históricas se menciona con frecuencia, que, por lo que se refiere a las cuestiones antropológicas, Marx, Nietzsche y Freud. rompiendo cada uno con sus respectivas tradiciones de pensamiento, han ofrecido los cimientos decisivos de la modernidad.

Sus teorías condujeron, de modo independiente, a una “subversión del sujeto”, cuando intentaron mostrar que la razón y el yo no dominan de manera autónoma en sus ámbitos, enfrentándose así a la tradición filosófica, que se corresponde más o menos con nuestras convicciones cotidianas, y que afirma o por lo menos concibe la posibilidad de estas categorías y supuestamente las fundamente en esta posibilidad.

Freud encontró en la fundamentación del psicoanálisis y en la teoría del inconsciente motivos y mecanismos de funcionamiento no disponibles e inaccesibles a la autodeterminación y autovaloración de la voluntad, la acción y el pensamiento humanos, después de que Marx intentare lograr un análisis, en muchos aspectos comparable, de las estructuras sociológico-económico-culturales y de que Nietzsche hubiera presentado todos los valores como apariencia no comprendida y producto de la “voluntad de poder”.

Nietzsche ejerció una importante influencia, en este contexto, bajo los aspectos de la valoración del sujeto, del “yo” de la voluntad y de le concepción ilusoria del “ser”, sobre pensadores del siglo XX (p. ej., Heidegger y algunos filósofos “posmodernos” franceses, que en parte también se remontan hasta Freud y Marx).

Y, realmente, Nietzsche suena muy moderno cuando afirma, p. ej., que “se debería decir ‘ello piense’ en lugar del usual ‘pienso”’, o cuando habla del “absurdo valor exagerado que se le ha atribuido a la conciencia” de la cual se ha hecho “una unidad, una esencia”, y objeta, en contra de esto, que “somos una multiplicidad que se ha imaginado una unidad”; debe “haber una masa de conciencias y voluntades en cada ser orgánico complejo”, pero “nuestra conciencia superior no se apercibe de las otras”.

La “multiplicidad”, que Nietzsche observa en el hipotético individuo (individus significa “inseparable” es decir, designa justamente lo opuesto de la multiplicidad), existe también en las explicaciones filosóficas del mundo, que sólo ofrecen perspectivas individuales, nunca la verdad absoluta. “Contra el positivismo que se detiene en los fenómenos y dice ‘existen sólo hechos’, yo diría: no, justamente no existen hechos, sólo interpretaciones”. El mundo está abierto a infinitas interpretaciones, la ejecución de las cueles supone siempre un determinado modo de existencia, unida a la voluntad de imposición de “poder”, interpretaciones que pueden ser inconmensurables, que ni se excluyen ni se complementan mutuamente.

También son del todo distintas las perspectivas pera contemplar la obra de Nietzsche. La realizó a lo largo de dos décadas, entre  1869, cuando alcanzó la cátedra de filología clásica en Basilea con 24 años, y 1889, cuando cayó en la demencia. Con pocas excepciones, sus libros consisten en breves párrafos y en aforismos, mientras que Así habló Zaratustra (1883-1885), al igual que una narración del Antiguo Testamento, reproduce las parábolas de un sabio y profeta. Aquí se precisa otro tipo de interpretación que la necesaria para la comprensión de textos filosóficos construidos según una lógica argumentativa rigurosa; de ahí que las interpretaciones de la obra de Nietzsche sean muy dispares.

Arte, El primer libro El nacimiento de la tragedia del espíritu de la música (1872) esbosa, como tratado de filología clásica, una imagen propia y completamente nueva del clasicismo griego que no fue en modo alguno aceptada por sus colegas universitarios de la época, y en cuanto tratado filosófico llega al resultado: “Sólo cuanto fenómeno estético están justificadas eternamente la existencia y el mundo”. Desde dos perspectivas, esta frase atestigua la influencia del pensamiento de Schopenhauer en el joven Nietzsche. Que el mundo y la existencia no tengan ninguna justificación fuera de la estética, está en conexión con la identificación pesimista de Schopenhauer entre la “voluntad” carente de sentido y el mundo “en sí”.

Nietzsche será siempre de la opinión de que la voluntad, como fuerza no individual entendida metafísicamente, es la base de la vida, el pensamiento y la acción.

Que los fenómenos estéticos deben “justificar el mundo en lugar de Dios, la razón o principios éticos, tiene que ver con el lugar especial atribuido por Schelling, los románticos y también Schopenhauer al arte, y que es radicalmente trasladado al centro del pensamiento por el joven Nietzsche. Pero Nietzsche modifica considerablemente la concepción de Schopenhauer, para quien la máxima forma del conocimiento es posible en la experiencia del arte, en la que las ideas, entendidas platónicamente, pueden ser contempladas.

En cambio, para Nietzsche, el arte “cubre” mediante su apariencia los abismos del mundo en sí, sin que por eso se pueda desenmascarar el arte como creador de ilusiones engañadoras y de falsas conciencias. No sólo el ser humano necesita de una apariencia de armonía y totalidad para no desaparecer en el absurdo, sino que también el absurdo fundamento vital la necesita.

El Nacimiento de la tragedia contrapone dos polos, que determinan el arte y también todas las formas de vida y que en cierto modo se corresponden, de una parte, con la “voluntad” schopenhaueriana y, de otra, con la “representación”. Lo “dionisiaco” es pura energía de vida, que conduce al individuo a disolverse embriagado en la masa de lo vivo, pero implica asimismo lucha y sufrimiento; lo “apolíneo” significa forma, espíritu de orden, distancia, calma.

Al primero se le puede atribuir la forma artística de la música, al segundo la épica (por lo que se refiere a la Antigüedad griega). De la unión de ambos polos, según Nietzsche, surge la tragedia ática. De Richard Wagner (el compositor), que también escribió textos teóricos y a quien en su juventud veneraba, Nietzsche esperaba une renovación de la tragedia en el drama musical, que en calidad de obra de arte total, el igual que la tragedia antigua, debía unificare obra y espectador en el “espíritu trágico” fuerte e instintivo, para retornar e un momento anterior a todas las formas de la “decadencia”, que pare él se inicia con Sócrates.

Nihilismo y transmutación de los valores en la sentencia de Nietzsche “Dios ha muerte’, “Dios” designa una totalidad de representaciones del mundo, todo lo que determina lo “verdadero, bueno y bello” y que ofrece orientaciones vitales.

En numerosas reflexiones Nietzsche persiguió la génesis o genealogía histórica, psicológica y antropológica de estos valores y actitudes, pare desenmascarar su ilusión y su mentira. Explica el “remordimiento de conciencia” a partir del “instinto de crueldad que se vuelve hacia el interior tras descubrir que ya no se puede descargar hacia el exterior”.

El amor al prójimo no es más que egoísmo disfrazado; al igual que le compasión y le humildad (y en general los valores cristianos) forma parte de la “moral de esclavos”. es decir, la reinterpretación negadora de vide y “decadente” llevada a cabo por parte del “rebaño humano”, de la mesa de los individuos “débiles”, de une “moral de los amos”, que encarne los instintos afirmadores de vida y naturales-egoístas de los individuos “fuertes” y “aristócratas”.

Estas distinciones, que indudablemente se prestan a usos inapropiados y que (por lo menos fuera de su contexto) son más que cuestionables, fundamentan la concepción de Nietzsche de la “voluntad de poder”, que no puede ni debe ser negada por el individuo “fuerte” y finalmente por el “superhombre”, anunciado por Nietzsche. “Este mundo, un monstruo de fuerza, sin principio ni fin, este mundo es le voluntad de poder y nada más! Y también vosotros no sois otra cose que voluntad de poder y nada más!”

Cuando Nietzsche afirma que los valores, sobre todo los del cristianismo —que naturalmente también determinan el mundo occidental más allá de la religiosidad— han “muerto”, se trata en menor grado de una afirmación sobreun hecho concluido que de un proceso de muerte, que todavía está en marcha y debe conducir a la “consumación del nihilismo europeo”. Este nihilismo puede adoptar una forma débil, según Nietzsche, que sólo esconde la desesperación frente a una nada de verdades y valores morales y que busca un escape en el lema “todo lo que nos gusta está permitido”. Pero también puede adoptar una forma fuerte y. como estadio transitorio necesario, conducir a una “transmutación de los velares”.

Esto sólo lo alcanzan los pocos “superhombres”. Una de las piedras de toque del “superhombre”, que a buen seguro es más un concepto literario provocativo que la descripción de individuos posibles, es la teoría del “eterno retorno de lo mismo”, que Nietzsche anuncia por boca de Zaratustra. Esta teoría contiene, en alusiones poéticas, complicadas reflexiones sobre el problema del tiempo, de le experiencia del tiempo y la concepción del ser. pero, en pocas palabras, sólo afirma que todo lo sucedido se repetirá eternamente sin ningún cambio. Los nihilistas débiles no soporten la idea del absurdo del eterno retorno, los superhombres, en cambio, “griten incansables da capo, no sólo pera si, sino también a la totalidad de los teatros”.

Fuente Consultada: Historia de la Filosofía -Desde la antigüedad hasta nuestro días –

Biografia de Confucio Caracteristicas de su Pensamiento y Doctrina

Biografía de Confucio
Caracteristicas de su Pensamiento y Doctrina

En el siglo VI a. C, el imperio chino estaba diuidido en estados feudales que vivían en constante guerra. Un joven noble predicó el amor a los semejantes.

El fundador del confuclanismo fue Confucio, uno de los grandes pensadores del Oriente. Sus padres eran nobles empobrecidos del país de Lu, y estudió con grandes sacrificios en la capital imperial de Chu.

A su regreso a Lu era ya admirado por su sabiduría y su bondad. Durante algunos períodos fue consejero del señor de Lu y otros señores feudales. Sin embargo, dedicó casi toda su vida a viajar, estudiar y enseñar.

Kung-fu-tse, el «maestro Kung», nombre que, latinizado, ha dado lugar a la forma occidental de Confucio, vivió en la época de decadencia de la dinastía Chu, el primer imperio realmente histórico de China.

Pueblo de antigua cultura y de arraigadas tradiciones espirituales, la China de aquel tiempo sentía vacilar bajo sus pies la plataforma del pasado.

En la larga historia de China destaca un hombre que ejerció una influencia tan grande en la sociedad, que incluso se dejó sentir en el sistema comunista del país. Este hombre fue el filósofo Kung Fu-tse, conocido en el mundo occidental como Confucio. Kung Fu-tse significa «maestro K’ung».

El Estado se disgregaba a causa de la codicia de los grandes príncipes feudales, y éstos abusaban de su poder y socavaban las normas morales que durante tanto tiempo habían guiado el mundo chino en el curso de su existencia histórica.

En la desorientación del momento, surgió una figura poderosa que supo salvar e interpretar la esencia del alma china y la grabó para siempre en enjundiosas sentencias.

Este hombre excepcional fue Confucio. En tales condiciones se explica que su fama haya sido tan grande como la de los mayores fundadores religiosos y que aun hoy viva su espíritu en los corazones chinos.

BIOGRAFIA DE CONFUCIO:

Hay un hecho que nunca debe perderse de vista, porque se presta a error: Confucio no fue un fundador de religión, sino un filósofo, maestro y político de dimensiones fuera de lo común.

Confuciole llamaremos por su nombre latino, por ser el más conocido– vivió de 551 a 479 a. de J.C. De su vida sabemos muy poco, porque los siglos han tejido a su alrededor una maraña de fábulas y leyendas.

Posiblemente descendía de una familia noble venida a menos. Gracias a su clara inteligencia, finalmente llegó a ser una de las personas más sabias que jamás haya tenido China.

Nació en el seno de una familia campesina y fue agricultor. Desarrolló una rápida carrera administrativa en el feudo de Lu, convirtiéndose en una especie de ministro de Justicia.

Pero el señor feudal no aceptó sus sabios consejos por lo que fue enviado al exilio, iniciando un recorrido por toda China en busca de algún señor que pusiese en práctica sus principios filosófico-políticos.

La infructuosa búsqueda lo llevó de nuevo a Lu.

Al morir su madre Confucio se dedicó a meditar sobre la moral y las tradiciones de su país.

Tres años después se planteó cambiar las costumbres de China y empezó una intensa campaña educativa, a la vez que escribía y editaba cuatro libros en los que muestra el camino de la sabiduría y la moderación.

Pronto consiguió un buen número de adeptos que extendieron sus ideas.

El sistema filosófico-político planteado por Confucio está basado en la necesidad del estudio de los textos canónicos y en la bondad, medios imprescindibles para el perfeccionamiento moral del individuo.

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confucio
Las enseñanzas de Confucio estaban inspiradas en los antiguos maestros chinos, olvidados por sus contemporáneos.

El amor a los demás, el respeto a los padres y la buena educación eran algunos de los preceptos que intentaba inculcar a sus compatriotas y, sobre todo, a sus despóticos gobernantes.

Confucio convivía con sus discípulos y les enseñaba ejemplos prácticos y máximas, pues, según una de ellas, un maestro no sólo debe practicar lo que predica, sino también predicar lo que practica.

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Biografía de Confucio VIDA DE CONFUCIO:

es el nombre que aparece en primer lugar en la literatura, en la filosofía y en la historia del pensamiento de la China, donde este gran pensador vivió hace 2500 años.

Fue, además, el primer reformador político.

Los primeros datos biográficos que se conocen de él son del siglo II a. C.

Había nacido en 55 a. C en Tsou, pequeño estado feudal de Lu, en el sudeste de la actual provincia de Shantung (en el nordeste chino).

Se afirma que descendía de la familia real de Shang, que constituyó la segunda dinastía china.

Su padre había sido gobernador de Tsou a la edad de setenta años y se había distinguido en empresas militares.

Los primeros misioneros jesuitas derivaron la forma latinizante Confutius y Confucius hasta llegar al “Confucio” de hoy. El nombre proviene de Kun-FuTzu o Maestro Kung.

El sistema político de la época se basaba en el feudalismo sorprendentemente similar al de occidente medieval.

Los señores feudales se negaban a obedecer al poder central que se volvió cada vez más débil. En estas circunstancias, aparece la figura de Confucio.

Desde los treinta hasta los cincuenta años, se dedicó al estudio y a la enseñanza. Filósofo político y social, sentía la necesidad de llevar a la práctica sus teorías.

A los cincuenta años fue magistrado y, luego, encargado de obras publicas. Más tarde fue designado secretario mayor de justicia y, finalmente, en el 496 a.C., primer ministro del monarca.

En esa situación, demostró ser un hábil administrador y restableció algo del orden político y la igualdad social.

Confucio opinaba que la armonía política debía basarse en la armonía moral. Es decir que el concepto ético estaba, para este pensador, indisolublemente unido a la práctica política.

Su pensamiento se orientó en general hacía una filosofía del orden social.

Para ello se basó en un período histórico ideal, los primeros tiempos do la dinastía Chu, durante los cuales tanto el emperador como los príncipes y el pueblo profesaban un gran respeto por el orden.

Para Confucio el gobierno significaba sobre todo, “cada cosa en su justo lugar” y en particular, en el ámbito de la sociedad, por la cual se interesó más que por el individuo.

Y habló muy claro con respecto a qué necesitaba la China, para superar los males sociales: “Para gobernar bien bastará que el príncipe sea príncipe; el ministro, ministro; el padre, padre, y el hijo, hijo»

Debido a su gran fama de sabio, se lo consultaba ante cualquier descubrimiento de restos arqueológicos; respondía siempre con prontitud y dominio de la materia.

Tal fue el prestigio de la sabiduría de Confucio, que se afirma que tuvo setenta y dos discípulos y tres mil seguidores, por lo cual se lo describe como un brillante maestro.

Él mismo se consideraba un tzu, es decir, un maestro, no un filósofo.

«No enseñaré a quien no sienta ganas de aprender—proclamaba Confucio— y no explicaré nada a quien no se esfuerce en aclarar las cosas por su cuenta. Y si explico un cuarto de la verdad, y el alumno, pensando y reflexionando él solo, no deduce los otros tres cuartos, no pienso seguir instruyéndolo.”

Luego de abandonar su tierra y el poder por catorce años, volvió a la patria. Así, a los sesenta y siete años (en el 484), comenzó su período más fecundo como compilador de textos y como filólogo. Según sus propias palabras, trataba de recorrer la tradición, más que de renovarla.

Ya en su vejez, publicó antiguas canciones y dejó una compilación de documentos históricos denominada Shu Ching.

El único libro que escribió fue el Ch’un Ch’iu, en el que se ocupa, fundamentalmente, de restablecer el respeto por las jerarquías.

La obra más importante de la enseñanza confuciana no fue escrita por el propio Confucio, sino por sus discípulos y se halla reunida en Los cuatro libros clásicos o Shú.

Se trata de la colección de diálogos, frases y sentencias pronunciadas a lo largo de su vida.

El pensamiento y las enseñanzas de Confucio se recopilaron en sus Analectas (Lunyu), cuyos veinte capítulos recogen principalmente las máximas del “Gran Sabio” y las breves discusiones que solía mantener con sus discípulos. Este libro fue para la antigua China lo mismo que la Biblia para Occidente. A los civiles se les recomienda que se comporten de acuerdo con lo expuesto en esta obra; y a quienes desean ser funcionarios y dedicarse a la política, se les aconseja que la estudien a fondo. Un antiguo dicho chino reza así: “Con la mitad de las Analectas podrás gobernar el país”; eso quiere decir que para gobernar bien un país basta con dominar la mitad de la teoría expuesta en este libro.

Según la tradición, Confucio habría agregado algunas secciones a obras, como el I Ching, el clásico Libro de las mutaciones, libro oracular y sapiencial.

Probablemente fueron suyas las directivas para la elección de los textos y para su interpretación ética, si bien Confucio no vaciló en criticar los abusos de la adivinación.

Según palabras de Liv Yutang, escritor y filólogo chino contemporáneo, “Confucio fue maestro de la piedad filial y conservó intacta en su memoria una imagen idealizada del padre.

Al principio, el muchacho cuidaba rebaños, pero luego iniciaría sus estudios por cuenta propia.

Poseedor de una fértil imaginación histórica y aun cuando más tarde se mostró como el mayor de los moralistas chinos, alentó siempre una gran pasión hacia la historia antigua, sobre todo, la de un milenio antes de su época y también afirma Liv Yutang: “El sabio murió a los setenta y dos años, gozando fama de gran maestro, pero desconocedor de la influencia que ejercía sobre el pueblo chino.

El propio Confucio sintetizaba su vida con estas palabras: 14 los quince años, mi espíritu se hallaba ocupado en la búsqueda de la verdad mediante el estudio; a los treinta, ya había encontrado principios sólidos e inmutables; a los cuarenta, ya había superado todas las dudas y vacilaciones; a los cincuenta años, conocía la ley que el Cielo ha impreso en todos los seres para que se dirijan a su propio fin, a los sesenta, conocí con facilidad las causas de todas las acciones; a los setenta, satisfice los deseos de mi corazón en su justa medidas.

Sentía un interés extraordinario por la política, hecho sorprendente si tenemos en cuenta que vivió en una época muy intranquila. El emperador reinante no era más que un títere. En realidad, quien mandaba era la poderosa nobleza. Para costear sus continuas guerras, el pueblo fue esquilmado por completo, y Confucio, que conocía bien tales problemas por su propia miseria, decidió dedicar su vida a buscar una solución que subsanara tanta arbitrariedad. Llegó a la conclusión de que la única posibilidad era establecer una nueva política de gobierno. El soberano no debía considerar como lo más importante la consecución de su propio bienestar, sino la felicidad de todos sus súbditos, y así señaló al emperador el objetivo sagrado de conseguir esto. Los impuestos, que habían llegado a extremos inaguantables, tenían que reducirse considerablemente; debían suprimirse los castigos crueles e inhumanos, porque sólo donde hay paz puede haber felicidad.

Algunas Máximas Para Tener en Cuenta:

“Recompensar la injuria con la indiferencia y el beneficio con la gratitud: he aquí lo justo.”

“No hables bien de ti a los demás, pues no habrás de convencerlos; no hables mal, pues te juzgarán mucho peor de lo que tú pudieras decirles.”

“El hombre, aun el más débil, puede hacer alguna cosa buena: si no es capaz de ciencia, tal vez lo sea de virtud.”

“No dejéis nunca sin recompensa una buena acción, aunque os parezca dudosa.”

“Pensad antes de obrar, y no comencéis nada sin haber consultado las circunstancias bien a fondo.”

Silvia Arrau

PARA SABER MAS…

Los alumnos se dirigían a Confucio traídos por su fascinante personalizad, pero también porque él podía ofrecerles la oportunidad de completar los estudios avanzados de literatura, historia y filosofía.

Y, principalmente, jorque los preparaba para la carrera oolítica, ya que su meta era formar :uncionarios para un nuevo estilo de administración pública. Muchos de sus alumnos llegaron a obtener excelentes empleos: estudiar con Confucio era casi igual a triunfar en la vida.

A pesar de que Confucio los había convertido en blanco permanente de sus críticas, los nobles aceptaban a sus alumnos. En primer término, porque no los consideraban peligrosos (Confucio predicaba que sus reformas debían triunfar por la persuasión, y no por la violencia), y en segundo lugar, porque necesitaban —aunque ellos no lo fueran— funcionarios educados, bien preparados y, sobre todo, conocidos por su moralidad y lealtad, virtudes que constituían puntos fundamentales en las enseñanzas del maestro.

De hecho, la idea de Confucio era crear una nueva aristocracia de servicio comunitario, una «élite» basada exclusivamente en el mérito personal, que sustituyese a la vigente nobleza militar hereditaria. Por ello, era fundamental para él que sus alumnos adoptasen las reglas del «li«, palabra que significa ceremonial, ritual, normas de etiqueta social, en fin, buena conducta en general.

Como sólo durante la realización de las ceremonias religiosas la conducta de los hombres se orienta al respeto mutuo y la cooperación, Confucio juzgó que ese comportamiento debía ser generalizado en esa época revuelta.

El «li» incluía prácticas rituales, pero Confucio afirmó que ellas sólo tienen

valor cuando representan «una señal externa y visible, de una gracia interior y espiritual». Despreció el ritual falso y detestó ver «las formas del «li» practicadas por los que no mostraban reverencia interna».

Eximio ejecutante del «sé», un instrumento musical de cuerdas semejante al laúd, Confucio consideró que el «li» estaba íntimamente ligado a la música.

Acostumbraba decir que el carácter de los estudiantes debía ser estimulado a través del estudio de la poesía, afirmado por el estudio del «li» y pulido por medio del aprendizaje musical, que constituía su ornamento final.

Predicó la sinceridad como suprema virtud, y abominó de la hipocresía. Pero explicó que la conducta ideal no consistía solamente en cumplir, a cualquier precio, con la palabra empeñada, o sostener el mismo objetivo independientemente de las circunstancias, sino en saber también ser flexible.

Dijo que el «shih» (caballero) podía tener defectos, pero también tenía que estar siempre dispuesto a corregirlos.

Insistió en que no bastaba ser sincero en pensamientos y palabras, pues la verdadera sinceridad estaba en las obras; señalar lo correcto sin practicarlo era cobardía. Afirmó que el hombre debe estar preparado para sacrificar su vida, si es necesario, en defensa de sus principios.

El verdadero aristócrata no necesita ser guerrero ni noble por nacimiento.

Confucio desea que sus alumnos adquieran virtudes aristocráticas y eviten los vicios de la nobleza; que gocen del prestigio de la nobleza militar, sin prepararse exclusivamente para la guerra.

Quería inculcarles un sentido de vocación y misión, de autoconfianza, determinación, responsabilidad e independencia. «No se preocupen por no ejercer ciertos cargos, trabajen en cambio para ser capaces de ejercer sus funciones; no se preocupen por ser desconocidos, sino por ser merecedores de una buena reputación».

Los alumnos debían condenar los defectos morales, pero más los propios que los ajenos. «Quien es riguroso consigo mismo es indulgente con los demás, y evita resentimientos.

Cuando vean a una persona admirable, traten de imitarla; cuando observen a alguien que no lo es, examínense a sí mismos. Un caballero se avergüenza por permitir que sus palabras superen a sus hechos; él actúa primero y habla sobre el asunto después. . .»

Con el tiempo, China logró una forma de gobierno basado en las ideas de Confucio. El emperador, que ocupaba el cargo más elevado, tenía que ser el mejor, aunque podía delegar sus funciones en los ministros, que eran quienes gobernaban en realidad y habían conseguido este cargo por sus cualidades personales, sin que su nacimiento tuviera nada que ver en ello, al menos en teoría. Porque, desde luego, a menudo había circunstancias menos favorables en tiempos de intranquilidad o de desequilibrio en la economía. Sin embargo, se puede decir que la forma de gobierno imperante en China fue la determinada por el maestro Kung.

CONFUCIO MUERE – EN CHINA SE DIFUNDE EL CONFUCIANISMO

Los últimos discípulos son importantes porque ellos fueron los responsables de la transmisión de las enseñanzas confurianas: Tsu-yu, que propuso la educación universal del pueblo; Tsu-hia, que tuvo muchos alumnos importantes y llegó a ser gobernador de una provincia; Tseng-shen, el moralista, que tuvo setenta discípulos; Yu-yo, que por su sabiduría llegó a ser comparado con Confucio.

Pero ninguno de ellos transmitió con fidelidad la doctrina del maestro. Sólo conocieron a Confucio en su última etapa, como erudito y no como reformador apasionado, dieron, así, mayor importancia a la enseñanza formal, al ceremonial, al ritual, preocupándose más de la virtud individual que de la organización social.

Cada uno pretendía ser el legítimo representante de la doctrina de Confucio; sostuvieron disputas y formaron escuelas divergentes que contribuyeron a obscurecerla.

Poco se sabe sobre los últimos años de la vida de Confucio. Pero existen pruebas de que dedicó ese tiempo a ordenar sus manuscritos y las informaciones recogidas durante sus viajes.

Parece que organizó entonces el «Libro de Poesía», antología que llegó hasta nuestros días.

Mas no dejó de enseñar y de ejercer influencia en los asuntos públicos, a través de sus discípulos.

Aún una vez más intentó intervenir en política, recomendando la invasión del poderoso Estado de Ts’i, tradicional enemigo de Lu, que a la sazón se encontraba dividido por una guerra civil.

Creía poder contar con el apoyo de la inmensa mayoría de la población de Ts’i, y con la mitad de su ejército, amotinado contra el gobierno tiránico de una familia que había usurpado el poder.

Sus consejos fueron desechados, pero el episodio mostró bien a las claras que Confucio no era un pacifista a todo trance, sino más bien un político y un moralista convencido de la necesidad de luchar por causas que consideraba justas.

No se conocen las circunstancias de su muerte, acaecida en 479 a.C. Pero, en ocasión de una dolencia anterior, Tsu-lu, junto al lecho donde el maestro yacía aparentemente inconsciente, se lamentó de que Confucio jamás había, ocupado un alto cargo, habiéndose comportado los discípulos siempre como si fuesen ministros a la espera de un dignatario. Confucio, que había ya recuperado el conocimiento, oyó las palabras de Tsu-lu, y le preguntó:

—¿A quién creen ustedes que yo podría engañar, fingiendo tener ministros cuando en realidad no los tengo? ¿Podría engañar al Cielo? Por otra parte, ¿no es mejor que muera en vuestros brazos, amigos míos, que entre ministros?

Entonces Tsu-lu le pidió ‘permiso para rezar por él. Confucio sonrió:
—Mi propia oración ya fue hecha hace mucho tiempo.

Después de su muerte, los discípulos se dividieron en, por lo menos, ocho escuelas distintas. Muchos de ellos se convirtieron en profesores famosos, ministros de Estado, gobernantes, tutores de reyes.

Eran disputados por ser los únicos que habían conservado en sus escuelas una disciplina regular de preparación para el servicio público. Vulgarizaron y distorsionaron el confucianismo, inventando leyendas y tradiciones, así como también alteraron la doctrina para conciliarla con otras corrientes intelectuales, o para hacerla más agradable a los poderosos, a cuyas costas vivían.

Sólo después de sufrir modificaciones el confucianismo llegó a triunfar en China alrededor del siglo II a.C. Los tres siglos posteriores a la muerte de Confucio fueron decisivos para la civilización china.

Fueron años de importantes transformaciones. Pero, en ese siglo, se logró finalmente la centralización política, aunque fuera a través de la conquista militar. No obstante, el unificador y su hijo reinaron poco tiempo, y una nueva familia imperial, los Han, favoreció la centralización de la administración y percibieron que ésta sólo sería eficiente si se la confiaba a ministros seleccionados, y no a sus familiares o a los nobles, que perdieron importancia.

La filosofía se hizo así popular, y los filósofos y eruditos pasaron a ser cortejados por los gobernantes que escuchaban sus consejos y les solicitaban opiniones. Los discípulos de Confucio se esforzaban por difundir su doctrina y ayudar a los gobernantes a mantener unida a China.

Ver:Uso del Libro I Ching o de las Mutaciones

Religion Asiatica:Biografia de Gautama Buda-El Budismo

Religión Asiatica: El Budismo

BIOGRAFÍA DE BUDA (-550 a -471)

1-BUDA, NACIMIENTO
2-BIDA, INFANCIA
3-BUDA, ILUMINACION
4-BUDA, EL MAESTRO
5-MUERTE
6-SUS PALABRAS

INTRODUCCIÓN: En época no muy precisa, pero que según las versiones debe fecharse hacia la mitad del siglo VI antes de Jesucristo (534?), un joven de 29 años de edad abandonó las comodidades de la existencia palatina del castillo de Kapilavastu, en las faldas del Himalaya, y empezó a peregrinar por el mundo para hallar el camino de la inmortalidad.

Gautma BudaPertenecía a la estirpe real de Magadha, en el bajo valle del Ganges; y se consideraba descendiente del clan de Gautama -— de aquí su nombre — y del subclan himalayo de los sakias.

Después de haber estudiado al lado de los doctores de más fama diversos medios de salvación y algunas doctrinas sobre la individualidad humana y el éxtasis, Gautama pasó de la especulación a la práctica.

Durante un período de tiempo que se fija en seis años, se entregó a las prácticas ascéticas más rigurosas y duras, y vivió a la manera de los santones brahmánicos, de lo que le derivó el nombre de Sakiamuni, el asceta de los sakias.

Por último, en Gaya, cerca de Magadha, creyó haber resuelto el problema moral que le preocupaba. Desde entonces fue el buda, o sea, el «iluminado», y con este calificativo ha pasado a la Historia como fundador de una de las religiones más difundidas en el continente asiático.

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buda - budismo

►BUDA, NACIMIENTO

Gautma Buda (c. 563-c. 486 a.C.), fundador del budismo. Nació en el bosque Lumbinī, en las proximidades de Kapilavastu (actualmente en Nepal, cerca de la frontera con la India).

El nombre de Gautama Buda, por el que se conoce al Buda histórico, es una combinación del nombre de su familia, Gautama, y el epíteto Buda, que significa El Iluminado. A pesar de todos los esfuerzos realizados por los analistas y estudiosos, las fechas de su nacimiento y muerte siguen siendo dudosas.

Las diversas fuentes budistas están de acuerdo en que vivió 80 años, pero no sobre las fechas concretas.

Los seguidores de la escuela budista Theravada sitúan su nacimiento en el año 623 a.C. y su muerte en el 543 a.C., pero estas dataciones son rechazadas por la mayoría de los historiadores occidentales e hindúes.

Las fuentes antiguas ofrecen dos cronologías diferentes: la cronología larga, basada en fuentes cingalesas, que sitúa el nirvana final de Buda alrededor de 218 años antes de la consagración del rey Asoka (273 a.C.); y la cronología breve, avalada por todas las fuentes chinas y sánscritas, que datan la muerte de Buda 100 años después de la consagración de Asoka.

Todos los relatos que han llegado hasta la actualidad sobre la vida de Buda fueron escritos, muchos años después de su muerte, por discípulos proclives a la idealización de su maestro, por lo que resulta difícil separar los acontecimientos reales de los numerosos mitos y leyendas sobre su vida.

Además, la mayor parte de las tradiciones budistas sostiene que Buda no fue sino la última encarnación en una serie de vidas recogidas en diversas historias edificantes.

Para el budismo, los mitos y leyendas que rodean la figura del Buda histórico son tan importantes como sus palabras y hechos, de ahí que los detalles históricos de su vida resulten difíciles de establecer y, acaso por ello, no reciban un tratamiento preferente respecto a los relatos y doctrinas que se añadieron.

►BUDA: INFANCIA Y JUVENTUD:

Hijo del jefe de la clase guerrera Sakya, de Kapilavastu, Buda nació con el nombre de Siddhartha. Después de su iluminación fue conocido también por el nombre de Sakyamuni (sabio de los Sakyas).

Dice la leyenda que su madre, Mahamaya, poco antes de dar a luz soñó que un hermoso elefante blanco se introducía en su matriz.

Ella falleció poco después de nacer su hijo. Se dice que los brahmanes examinaron al recién nacido y predijeron su destino como monarca universal o Buda.

Fue educado por su padre y su madrastra en un ambiente de lujo y, al parecer, mostró una temprana inclinación hacia la meditación y la reflexión, lo que disgustó a su progenitor, que quería hacer de él un guerrero y un gobernante más que un filósofo religioso.

En sus propios discursos Buda recordó que meditó y entró en su primer trance cuando aún era niño.

Cediendo a los deseos de su padre, se casó muy joven y participó en la vida mundana de la corte. Tuvo un hijo, a quien llamó Rahula (‘Vínculo’).

Los brahmanes examinaron al recién nacido y predijeron su destino como monarca universal o Buda. Según la tradición, Buda empezó a buscar la iluminación a los 29 años, cuando vio por primera vez un anciano, un hombre enfermo y un cadáver, descubriendo de pronto que el sufrimiento es el destino de toda la humanidad.

Después se encontró con un pacífico y sereno monje mendicante, y a partir de entonces decidió adoptar su forma de vida, por lo que abandonó a su familia, la riqueza y el poder para iniciar la búsqueda de la verdad.

Esta decisión, que el budismo denomina Gran Renuncia, es celebrada por los budistas como un momento crucial en la historia.

Así pues, abandonó de inmediato el palacio, a su mujer y a su hijo y salió al encuentro del mundo. Vagó como mendigo por el norte de la India, donde recibió las enseñanzas de algunos famosos maestros brahmanes, los cuales pronto agotaron su capacidad para enseñarle.

Continuó su búsqueda y terminó por establecerse en Uruvela (cerca de la actual ciudad de Bod Gaya), con cinco de sus discípulos, uno de los cuales también había formado parte de los brahmanes que reconocieron como Buda al recién nacido Siddhartha. Durante casi seis años se esforzó por alcanzar la iluminación a través de la práctica de un severo ascetismo, convirtiéndose en un auténtico esqueleto viviente.

Tras demostrarse infructuoso este método, volvió de modo gradual a realizar una dieta normal, recuperó su salud y modificó su régimen ascético, aunque perdió en este proceso a sus discípulos, que condenaron lo que consideraron su nueva debilidad.

A partir de la fecha en que halló la clave de su destino moral, Gautama Buda empezó su predicación, que se cree realizada en tiempos del rey Bimbisara de Magadha. Fundó una orden religiosa, propiamente monacal; pero al lado de sus monjes (sramana) figuraron numerosos admiradores de su doctrina o dhamma, devotos (upasaka) y adherentes laicos.

►BUDA Y SU ILUMINACIÓN:

A los 35 años de edad dio un gran paso hacia la Iluminación mientras estaba sentado bajo una higuera de agua en Bod Gaya.

La tradición dice que una noche se sentó decidido a no levantarse hasta haber alcanzado el nirvana.

Primero fue asaltado por los ejércitos demoniacos de Mara, señor de la ilusión, que intentaron sustraerle de su meditación. Mara se retiró vencido, incapaz de romper su concentración, y Buda siguió meditando.

Durante la noche alcanzó niveles de conciencia cada vez más altos, llegando a conocer sus vidas anteriores y al “ojo divino” capaz de seguir la reencarnación de todos los seres.

Captó las Cuatro Nobles Verdades: la vida es sufrimiento; la causa de este sufrimiento proviene de que el hombre desconoce la naturaleza de la realidad y se apega a los bienes materiales; el sufrimiento puede tener fin si el hombre logra superar su ignorancia y renuncia a las ataduras mundanas; el camino para lograr esta superación es la Óctuple Senda (o Camino de las Ocho Etapas), que se resume en principios tales como moralidad, concentración y sabiduría.

Fue éste el instante en el que Buda experimentó la Gran Iluminación que le reveló el camino de la salvación. Libre ya del ciclo de la reencarnación y dotado de una sensibilidad sobrehumana, pasó las siguientes semanas considerando varios aspectos de su realización.

►BUDA, EL MAESTRO:

Buda viajó por el valle del río Ganges enseñando su doctrina. Decidido a divulgar el dharma (o verdad eterna) que había perfeccionado, lo primero que hizo fue reunirse con sus antiguos discípulos cerca de Benarés y éstos, cautivados por su sinceridad, le aceptaron como maestro y se hicieron monjes.

Poco tiempo después predicó su primer sermón en las cercanías del actual parque Deer. Este sermón, cuyo texto se conserva, contiene la esencia del budismo y muchos eruditos lo consideran comparable, por el tono de su altura moral e importancia histórica, al Sermón de la Montaña de Jesucristo.

Los principios básicos de su nueva doctrina fueron el Camino del Medio y la disciplina monástica, que estableció para abrirse paso de la mejor forma posible entre los extremos del sacrificio y la autocompasión.

Acompañado por sus discípulos, Buda viajó por el valle del río Ganges enseñando su doctrina, reuniendo adeptos y estableciendo comunidades monásticas en las que cualquiera podía ingresar, sin importar su rango social.

Regresó durante un breve periodo de tiempo a su ciudad natal y convirtió a su padre, a su mujer y a otros miembros de su familia. Un rico seguidor sufragó la construcción de un monasterio en Savatthi, que se convirtió en la principal residencia de Buda y el núcleo de difusión de sus enseñanzas.

Otros monasterios fueron fundados en las principales ciudades existentes en el curso del Ganges.

La larga existencia de Buda como maestro y líder no estuvo desprovista por completo de problemas. Se tiene noticia de que hubo grupos religiosos rivales, en particular los jainíes, que atacaron sus enseñanzas e incluso a él mismo.

Su primo y discípulo Devadatta quiso vengarse de él al ver frustrada su ambición de heredar el liderazgo de la sangha (comunidad monástica), planeando primero su asesinato y provocando, más tarde, un cisma en la sangha que duró poco tiempo.

LA VERDAD DE BUDA
Iluminado su pensamiento, Buda habló encontrado la verdad que buscaba. Ahora sabía que el mal de la vida es el deseo, y su móvil la ilusión. Los hombres todo lo quieren; y nada existe en realidad sino ilusiones engañosas, apariencias del vacío. Destruir en nosotros la ilusión vana, sosegar el deseo, perfeccionarnos en la virtud, nos permitirá al fin entrar en la paz eterna del Nirvana, donde el espíritu recobra su apacible esencia. Así meditó Buda bajo el árbol de la sabiduría, y luego se levantó y partió.’Iba a predicar una nueva moral, no de penitencia, sino de caridad, de tolerancia y amor. Iba a llevar la voz de la esperanza a los oprimidos, a -desdeñar las castas y consolar a los que sufren. Aquel árbol sagrado de Buda-Gaya aún se venera en la India, y trescientos millones de budistas comparten su fruto.

MUERTE E INFLUENCIA:

Después de una vida de actividad misionera, Buda falleció a los 80 años en Kusinagara (en el actual Nepal), por haber ingerido alimentos en mal estado.

Al parecer predijo su muerte y avisó a sus discípulos, pero se negó a darles ningún precepto sobre la futura organización y propagación de sus doctrinas, insistiendo en que ya les había enseñado lo que necesitaban para salvarse.

El arte budista posterior creó descripciones magníficas de su lecho de muerte, con animales y gente llorando con amargura mientras sus discípulos iluminados contemplaban con serenidad su nirvana final. Su cuerpo fue incinerado y sus reliquias divididas entre ocho stupas.

Buda falleció a los 80 años en Kusinagara. Buda está considerado como uno de los seres humanos más grandes que han existido, un hombre de carácter noble y compasivo, visión penetrante y pensamiento profundo.

No sólo fundó una gran religión, sino que su rebelión contra las radicalidades hedonistas, ascéticas y espirituales, y contra el sistema de castas, influyó de un modo decisivo en el hinduismo. Su rechazo de la especulación metafísica y su pensamiento lógico introdujo una importante corriente analítica de la que hasta entonces carecía la tradición hindú.

LAS PALABRAS DE BUDA

Quien ha comprendido que todas las cosas creadas perecen, no siente más el dolor.

Quien ha soltado todos sus lazos, alejado las tentaciones, renunciado a los deseos, es el más grande de los hombres.

¡Es difícil disciplinarse a sí mismo! Pero podrás enseñarlo a los demás, con el ejemplo, y entonces lo habrás logrado contigo mismo.

Es muy fácil realizar para sí mismo actos malvados y dañosos. Difícil es hacer aquello que es útil y bueno.

El mundo aprecia al que es virtuoso, inteligente, justo, sincero, y cuida sus propias acciones.

El odio no termina con el odio, sino con el amor. Esta es una regla muy antigua.

Un hablar airado es doloroso y recaeré sobre quien lo tuviera. No habléis ásperamente a nadie porque os contestarán de le misma manera.

Quien cumplimenta y reverencia a los ancianos crecerá en vida, felicidad, fuerza y belleza.

Quien actúa mal, llora en éste y en el otro mundo; llora en todas partes.

PARA SABER MAS…
LA LIBERACIÓN COMIENZA CON EL FIN DE LOS DESEOS

Al concluir su meditación bajo una higuera, Sidarta buscó a los cinco compañeros que lo habían abandonado y les anunció su descubrimiento: era posible anular las nuevas encarnaciones y escapar de los sufrimientos del mundo.

Su premisa básica era: todo vivir es sufrir. ¿Cómo evitar, entonces, el propio vivir? ¿Cómo abolir esa forma de existencia que se conoce como vida? Es inútil suicidarse, porque eso conduciría únicamente a una nueva encarnación, al regreso al mundo de los dolores.

También es inútil buscar el éxtasis por los medios tradicionales: el yoga y la ascesis o ascética. Siempre se concluye volviendo al mundo de los dolores.

¿Cómo extinguir la vida a un nivel tan profundo, que se pueda finalmente reposar en el mar del éxtasis eterno? ¿Cómo disolverse para siempre en ese «todo fulgurante» (que los éxtasis apenas dejan vislumbrar) «como la gota de lluvia se disuelve en el océano»? ¿Cómo cortar los lazos que unen el «yo» a ese mundo de sufrimiento?

Lo primero que hay que hacer, pensó Sidarta, es identificar esos lazos.

Ellos son el deseo de las cosas terrenales: la sensualidad, la venganza, el poder, la riqueza, la posesión, que nos encadenan al mundo, prometiéndonos felicidades jamás alcanzadas. Ellos sólo causan ilusiones y la inevitable frustración.

En el éxtasis, a través del cual se puede escapar del «lado de acá» del mundo, para ingresar en «el más allá», no hay deseos: tan sólo una paz infinita y luminosa. Lo que más temen los místicos son los recuerdos de las cosas deseadas, que se introducen en sus meditaciones y perturban los éxtasis.

El deseo del mundo siempre nos conduce de vuelta al mismo mundo. El primer paso para lograr la liberación, es, pues, abstenerse de deseos.

El desapego perfecto y duradero de este mundo inferior no puede, en verdad, ser obtenido en una sola vida.

Pero los esfuerzos de liberación hechos en una vida son heredados por la próxima, por la ley del «Karma». Cada reencarnación aproxima más al individuo bueno a la libertad. Tendrá que esforzarse siempre hasta alcanzar el fin del camino.

Cuando sea roto el último lazo de los deseos, llegará a su fin el ciclo de las reencarnaciones y también concluirá la propia ilusión del «yo».

Entonces sólo existirá el Nirvana, el verdadero conocimiento. Hasta el término de su vida, Sidarta explicó pacientemente que el Nirvana no podía ser expresado. Era algo para ser experimentado y no descripto.

Arte mahayánico birmano

Buda pasa por encima del círculo del infierno, en un carro celestial.
(Arte mahayánico birmano, siglo XIX.)

LAS CUATRO VERDADES Y EL CAMINO DE LOS OCHO SENDEROS

A los monjes que lo escuchaban, Sidarta, ahora Buda o el Iluminado, resumió sus ideas en cuatro conceptos, las «Cuatro Nobles Verdades» de la tradición budista:

1 – Todo es dolor.
2 – El dolor nace del deseo.
3 – El dolor se extingue con la extinción del deseo.
4 – Para lograr la anulación del deseo es preciso seguir el camino de los Ocho Senderos.

Y proveyó un conjunto de reglas para poder llegar al Nirvana: opiniones correctas (esto es, comprensión de lo que Buda explica); intenciones correctas, motivos correctos, palabras correctas, ocupación correcta, esfuerzo correcto, pensamiento correcto, y meditación (éxtasis) correcta.

El Camino de los Ocho Senderos es una recomendación del autocontrol. Aun las buenas acciones y la búsqueda del éxtasis, por ejemplo, pueden basarse en el deseo de ser admirado y reconocido.

En ese caso todos los esfuerzos son inútiles, y se continúa atado al mundo. Quien sigue el Camino de los Ocho Senderos tiene que abstenerse de las malas acciones.

No se puede matar, no se puede ser soldado o verdugo (regla observada estrictamente por los jainistas).

Hay que mantenerse alerta y despierto contra las trampas que tienden los deseos. Por eso el primer grado de la ascesis consiste en un profundo conocimiento de sí mismo, no para complacerse en la autocontemplación, sino para saber con precisión cuáles son los puntos débiles de nuestro «yo» al deseo.

Para los occidentales, el hecho más extraño del budismo en su forma primitiva y pura —el camino del Nirvana—, tal como fue enseñado por Sidarta, es que sea una religión en la que el múñelo divino carece de importancia.

En rigor, Sidarta ni siquiera sostenía la inmortalidad de las almas que transmigran: en ningún momento existe un «yo» constante. El «yo» es una ilusión. Lo que realmente existe es una sucesión de estados diferentes del ser (los «Skandhas»).

Cuando alguien muere, lo que pasa a otro cuerpo es sólo una cadena de causas y efectos.

Tanto el budismo como el jainismo originarios, reacciones ambas contra el brahmanismo oficial de la sociedad de «varnas«, pueden ser definidos, entonces, como «ateos» en la práctica, puesto que en ellos cuentan más los modelos humanos que alcanzaron la perfección que los dioses.

Ver: La Leyenda del Nacimiento de BUDA

Fuente Consultada: Enciclopedia Encarta