Biografia de Giuseppe Garibaldi

Origen del Proletariado Industrial Revolución Agraria

LA REVOLUCIÓN AGRARIA EN INGLATERRA: NACE EL PROLETARIADO INDUSTRIAL

A lo largo del siglo XV la agricultura europea se reconstituyó. Muchas de las tierras abandonadas durante la crisis del siglo XIV fueron puestas otra vez en producción y se incorporaron otras nuevas. Una gran novedad fue que los productos rurales se convirtieron en una atracción para los hombres de negocios, quienes comenzaron a invertir su dinero en la compra de tierras. La comercialización de esos productos tuvo un gran impulso debido al aumento de sus precios. La producción rural comenzó a ser vista como un negocio, como una fuente de enriquecimiento, por parte de algunos comerciantes urbanos y propietarios de tierras.

El país europeo en el que más se notaron estos cambios fue Inglaterra. Muchos propietarios se interesaron por comercializar lo que se producía en sus tierras. Esto los llevó a introducir innovaciones técnicas para aumentar la productividad. En muchos casos los adelantos técnicos provocaban desocupación, ya que reducían la necesidad de mano de obra. Por lo tanto, gran cantidad de campesinos se vieron obligados a abandonar sus tierras, condenados a refugiarse en los bosques o a emigrar a las ciudades para hallar un modo de subsistencia.

nacimiento prolteariado industrial

 Surgimiento del proletariado industrial
¿Cómo transcurrió el proceso de formación del proletariado industrial en Inglaterra? El punto de arranque de este proceso es la revolución agraria de la cual hablamos anteriormente, y cuyo rasgo principal fue el desalojo de la tierra de los campesinos. En el siglo XV el rasgo determinante del sistema económico de Inglaterra era el predominio del minifundio.

El régimen de servidumbre había sido liquidado en aquel tiempo y las diversas categorías de campesinos contaban con una economía independiente aunque formal y jurídicamente,; en virtud de las leyes vigentes a la sazón en el país, toda la tierra pertenecía a los terratenientes feudales. A fines del siglo XV y comienzos del XVI se produjeron serios cambios en el agro inglés. El desenvolvimiento de las relaciones mercancía-dinero y, en particular, del comercio exterior impelían a los terratenientes a incrementar sus rentas, particularmente en dinero.

Por aquel tiempo proporcionaba cuantiosas ganancias la producción de lana que se exportaba en enormes cantidades al continente europeo. A medida que se desarrollaba en Inglaterra la fabricación de paños, se precisaba mayor cantidad de lana. El aumento de la demanda de lana inglesa en los mercados exterior e interior dio lugar a un fuerte desarrollo del ganado lanar en Inglaterra. Los lores feudales ingleses se afanaban cada vez más por convertir las tierras de cultivo en pastizales para las ovejas y emprendieron la expulsión de los campesinos de la  tierra («cercamiento»).

Pero el desarrollo de la ganadería y la consiguiente expulsión de los campesinos de la tierra no fue un fenómeno general y, hasta cierta época, el desalojo de los campesinos de sus tierras fue lento, si bien sumamente penoso. Este proceso se aceleró a fines del siglo XVI y comienzos del XVII bajo el influjo del desarrollo del capitalismo.

El Estado acudió en ayuda de los terratenientes, llamados en Inglaterra íandlords. La monarquía constitucional inglesa del siglo XVIII era formalmente y de hecho un instrumento del dominio de clase de los grandes terratenientes aristócratas, que-Vincularon estrechamente su suerte al desarrollo de las-formas capitalistas de economía. Los land-lords, que predominaron en el Parlamento en el transcurso del siglo XVIII, obtuvieron de esta institución más de 1.700 «sentencias de cercamiento», a consecuencia de las cuales los campesinos fueron desalojados por completo de sus tierras. Según la aguda observación de Marx, «los landlords se regalaron a sí mismos las tierras del pueblo».

Como resultado de tan generosos «regalos», el campesinado libre e independiente desapareció totalmente de Inglaterra. De los 180.000 pequeños labriegos que había en el país a fines del sigilo XVII, a finales del XVIII quedaron muy pocos. Un historiador inglés progresista del siglo XIX, A. Toynbee, escribió a este respecto: «Asombra la mera constatación de dicho contraste. Quien no conozca nuestra his-, toria de ese período podría creer que hubo una gran guerra exterminadora, o alguna revolución social violenta, que traspasó de una clase a otra la propiedad de la tierra».

La inmensa mayoría de los campesinos arruinados, desalojados de la tierra, podían obtener los medios de süFsis-tencia como peones de los terratenientes enriquecidos o como obreros asalariados en las ciudades y las zonas industriales, que demandaban constantemente mano de obra. Si los hombres de ciencia burgueses resaltan sobre todo el hecho de que los campesinos despojados de la tierra, en la sociedad capitalista, se liberaron de la opresión feudal en todas sus formas, nosotros no debemos olvidar que fueron asimismo «liberados» de los medios de producción: la tierra, su fuente principal de subsistencia.

La mayoría de los campesinos esquilmados por los terratenientes y el Estado se dirigió a las ciudades, cuya población, en un plazo relativamente breve, se decuplicó varias veces.  Ejemplo’ de ello   son los siguientes datos:

Incremento de la población urbana en Inglaterra:

AÑO: 1688
Manchestér      ………….    6.000
Birmingham…………    4.000
Liverpool      ……………    4.000
Sheffield……………..    4.000
Leeds………………    7.000

AÑO: 1760
Manchestér      ………….    40.000
Birmingham…………    30.000
Liverpool      ……………    35.000
Sheffield……………..    25.000
Leeds………………    20.000

AÑO: 1816
Manchestér      ………….    140.000
Birmingham…………    90.000
Liverpool      ……………    100.000
Sheffield……………..    60.000
Leeds………………    75.000

Los trabajadores arruinados, arrancados violentamente de la tierra, puestos fuera de la ley, se convertían en masa en mendigos, vagabundos y bandoleros. No es casual que en el período en que se establecen las premisas de la revolución industrial, se dicte en todos los países de Europa Occidental todo un cúmulo de leyes sanguinarias contra el vagabundaje. «Los padres de la clase obrera actual fueron sometidos a castigos, ante todo, por haberlos convertido por la fuerza en vagabundos y depauperados», escribió Marx. La legislación de la época consideraba a aquellas gentes delincuentes «voluntarios», que, de desearlo, podían en contrar ocupación.

En el siglo XVI, es decir, cuando comienza lá expulsión violenta de los campesinos de la tierra, se promulgó en Inglaterra la ley contra el vagabundaje, que prescribía enganchar al vagabundo a una carretilla, azotarlo hasta que la sangre le corriese por el cuerpo, y luego, hacerle jurar que retornaría a su patria y se dedicaría al trabajo. Si el vagabundo era apresado por segunda vez, el castigo aumentaba; la tercera vez era condenado a muerte como criminal peligroso y enemigo de la sociedad.

Las leyes contra los vagabundos, cuya promulgación  prosiguió, se aplicaban con implacable crueldad. Durante el reinado de Enrique VIII (1509-1547) fueron ejecutados 72.000 «grandes y pequeños ladrones». En tiempos de la reina Isabel (1558-1603), «los vagabundos eran ahorcados en masa —dice un contemporáneo— y no transcurría un año sin que en uno u otro lugar fuesen ahorcadas 300 ó  400 personas».

Leyes semejantes fueron dictadas también en Francia. El 13 de julio de 1777, el rey Luis XVI, posteriormente ejecutado por el pueblo, promulgó una ley en virtud de la cual toda persona sana de 16 a 60 años, que careciese de medios de existencia y de ocupación, debería ser enviada a galeras, elpeor castigo de la época.

Así los trabajadores honrados, privados violentamente de la tierra y de otros medios de existencia y convertidos de este modo en vagabundos, se veían obligados a trabajar como asalariados en cualesquiera condiciones, incluso las más duras. La ruina de los modestos campesinos fue la fuente principal, pero no la única, para la formación del proletariado industrial.

Qtra fuente sumamente importante de formación del proletaria industrial fue la ruina del artesanado de la producción manual, es decir, la ruina de los artesanos de las ciudades, de los tejedores rurales, de los hiladores y de otros muchos representantes de los artesanos labriegos. Su arruinamiento en masa se produjo también cuando el trabajo de la máquina triunfó sobre el trabajo a mano en las ramas principales de la industria. Este proceso se operó en forma particularmente evidente en la industria algodonera.

Antes de la introducción dé las máquinas, el proceso de transformación de la materia prima en hilados y, luego, en tejidos, se hacía en casa del obrero, con la participación de toda la familia. Por lo general, la madre y las hijas hilaban y el padre tejía o, de no tejer, sólo intervenía en la preparación de la hilaza, que se vendía después en el mercado local. Las familias de los trabajadores habitaban preferentemente en el campo, pero trataban de acercarse a la ciudad, pues solo en el mercado urbano podían vender sus artículos.

Por lo general, el tejedor artesano era también labriego. Tomaba en arriendo una parcela que, si bien no proporcionaba un ingreso sustancial, convertía al tejedor en habitante sedentario y permanente.

Los predecesores del proletariado industrial vivieron mucho mejor que sus sucesores. Trabajaban cuanto podían y ganaban lo suficiente para cubrir sus necesidades. Tenían tiempo libre para el sano trabajo en el huerto o en el campo, trabajo que era de por sí una forma de descanso. Según los recuerdos de los contemporáneos, eran en su mayor parte gente fuerte y robusta, se diferenciaban muy poco o nada de los campesinos de los alrededores. Los hijos se criaban en un ambiente sano, y si bien tenían que ayudar a sus padres en la labor, sólo era de tiempo en tiempo y no en jornadas de ocho o doce horas de trabajo.

El nivel intelectual de estas gentes era sumamente bajo. Los tejedores artesanos llevaban una vida aislada. Raramente sabían leer y escribir, no se ocupaban de política y frecuentaban regularmente la iglesia. Su asistencia a las lecturas de la Biblia era casi su única actividad intelectual. Aunque.eran sanos y fuertes, en el aspecto espiritual estaban muertos,pues sólo tenían intereses mezquinos, puramente personales. Su telar y su huerta eran para esta gente mucho más importantes que el pujante movimiento del progreso que abarcaba a toda la humanidad. Este transcurría fuera de su aldea y si llegaban algunos rumores a través del comerciante que venía todas las semanas de la ciudad en busca de la mercancía, interesaba a poca gente.

De no ser por la revolución industrial, ninguno de aquellos tejedores hubiese abandonado jamás dichq vida, sumamente tranauila y cómoda, pero completamente indigna del hombre. Tampoco eran hombres en la verdadera acepción de la palabra, sino máquinas de trabajo al servicio de unos pocos aristócratas qué regían el destino del Estado. La revolución industrial no hizo más que rematar la obra: terminó de convertir a los obreros en simples máquinas y les privó del   último   resto   de   actividad   independiente.   Pero,   conello, les obligó a pensar, los obligó a luchar por una situación digna del hombre. Esto dice Engels en su obra La situaeión de la clase obrera en Inglaterra.

La invención de la primera máquina, muy imperfecta, la hiladora mecánica «Jenny», construida por el tejedor Jaime Hargreaves, en 1764, mostró las incomparables ventajas de la producción a máquina sobre el trabajo manual y sentó la base para la ruina en masa de los hiladores; las siguientes invenciones arruinaron a los tejedores. Fue un proceso duro y doloroso. «La historia universal —escribió Marx— no ofrece un espectáculo más horrible que el hundimiento lento, prolongado durante decenios y que culminó por fin en 1838, de los tejedores de algodón ingleses».

Un proceso análogo se operó, con mayor lentitud, en las industrias de la lana, la seda y el lino.

Así pues, la pérdida de la tierra por parte del campesinado y la ruina del artesanado condujeron a la formación del gran ejército de los proletarios, hombres carentes de propiedad y sin otros medios de existencia que la venta de su fuerza de trabajo.

Fuente Consultada:
LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL M.I. Mijalov

Biografia del Conde Camilo de Cavour Reino de Piamonte

Biografia del Conde Camilo de Cavour

HISTORIA DE ITALIA: INDEPENDENCIA DE AUSTRIA

Camillo Benso, conde de Cavour (1810-1861), político y diplomático sin par, además de economista sagaz, Camilo Cavour transformó el reino de Piamonte-Cerdeña que se había sublevado contra la dominación austríaca. En pocos años fue el artífice de la unidad italiana. Desde el reino de Piamonte-Cerdeña, del cual fue su principal administrador, Cavour trabajó para reunir toda Italia bajo un mismo Estado moderno.

Su participación en la Guerra de Crimea al lado de Francia permitió a Cavour estar presente en el congreso de París, efectuado en 1856 y de esta manera aprovechó la ocasión para plantear el problema de la presencia austríaca en Italia y trató de encontrar una solución pacífica.

Fue primer ministro del reino de Cerdeña en los períodos 1852-1859 y 1860-1861, la historia lo recuerda como principal artífice de la unificación italiana y primer jefe de gobierno del Estado surgido de ésta, el reino de Italia (1861). Amplió los dominios de Cerdeña y fue la base para la pretensión de Cavour de constituir el reino italiano sobre la base de aquél.

Bajo su gobierno, el reino adquirió un impulso poderoso, se contruyeron canales y ferrocarriles , se fomentó la agricultura, la industria y el comercio por medio de tratados de libre cambio con Francia, Inglaterra , la Confederación Alemana, se reforzó el ejército y la marina y se construyó el puerto militar de Spezia.

Conde de Cavour, defensor de la unidad italiana

Cavour, Camillo Benso, conde de artífice de la unidad italiana, nacido en Turín en 1810. A los 37 años fundó el periódico Il Risorgimento. Al año siguiente fue nombrado diputado de la Cámara de Cerdeña, en la que se opuso desde un principio al republicano Mazzini. Defendió la alianza con Inglaterra y aconsejó la guerra contra Austria. Desempeñó diversas carteras ministeriales: Agricultura y Comercio, Marina, Hacienda, etc. En 1852 pasó a ocupar el cargo de primer ministro y desde él dedicó todo su esfuerzo a la tarea de la unificación de Italia bajo el cetro del rey de Cerdeña. Defendió el libre comercio, realizó importantes reformas en la economía y consolidó el régimen constitucional.

VIDA Y POLÍTICA: Camilo Benso, conde de Cavour, nació en Turín en 1810 en una Italia anexada al Imperio napoleónico. Aunque su padre, un aristócrata piamontés, estaba al servicio del emperador, el joven Cavour no conservó recuerdo alguno de la presencia francesa que concluyó en 1815.

Procedía de una antigua familia de servidores de la monarquía; su madre era una protestante ginebrina, y Camilo recibió una educación francesa y liberal. Fue un oficial inteligente, pero dimitió, en 1830, al hacerse sospechoso por sus ideas políticas; después de viajar por Inglaterra y Francia, estudió las cuestiones económicas, lo que le valió para transformar sus tierras según los métodos agronómicos más modernos. A comienzos de 1848, participó en la fundación del periódico «II Risorgimento»; elegido diputado, hombre muy destacado, rico, fue nombrado ministro de Agricultura, de Comercio y de Marina, en el Gabinete de dAzeglio.

Con posterioridad, el congreso de Viena dividió Italia y la mayor parte quedó bajo dominio austríaco. Los Habsburgo reinaban sobre el Véneto y la Lombardía. Indirectamente, también ejercían un poder efectivo sobre los ducados de Parma, de Módena y de Toscana.

Durante la dominación francesa Italia tuvo buenas consecuencias, pues se había proclamado la igualdad civil, se habían establecido sobre una base racional con el Código de Napoleón, los principios del Derecho público y privado, las obras públicas recibieron un gran impulso y algunas poblaciones rivales quedaron unidas por los lazos de una administración única.

De todas maneras no conformes con estos avances, los italianos sintiéronse estimulados y recobraron nuevos bríos al presenciar el triunfo del movimiento liberal español de 1820 y el francés de 1830. Pese a que en los siete Estados de Italia imperaba un absolutismo despiadado, las nuevas corrientes de libertad , transmitidas en esas revoluciones, continuaron abriéndose paso.

En 1852, el  Rey Víctor Manuel II lo nombró Primer Ministro, a la sazón, tenía cuarenta y dos años de edad; de carácter alegre y jovial, se convirtió en el popular «papá Camilo». Constituyó el «Connubio», un Gobierno de unión nacional, con Rattazi, jefe de los moderados, y dirigió, activamente, las nuevas reformas: supresión de conventos, construcción de vías férreas y de carreteras, para mejorar el tráfico con Francia; reorganización del ejército por el ministro Lamarmora.

Conocido de todos el odio de Cavour a Austria, los patriotas se fueron apartando cada vez más de Mazzini, para volver sus ojos hacia Piamonte, unidos en la «Sociedad Nacional» del exiliado siciliano La Fariña. Sólo quedaba un problema por resolver: vencer a Austria, pero se necesitaba un poderoso aliado, y Cavour contaba con Francia.

Gracias a la guerra de Crimea consiguió que se tratara la cuestión italiana en el Congreso de París de 1856. Acordó con Napoleón un plan para expulsar a los austríacos de Italia (1858). Aunque representó un golpe decisivo para los austríacos, de cara al futuro, Cavour tuvo que cederles Venecia. Dimitió por esta razón Regresó en 1860, comenzando el verdadero periodo de unificación de Italia. Con la ayuda de Francia, a la que pagó con la cesión de Niza y Saboya, preparó la integración de Parma, Toscana y Módena. Por su parte, Garibaldi, junto con la tropas sardas, conquistó el Sur de Italia y los Estados Pontificios. En 1861 Víctor Manuel es proclamado rey de toda Italia, con las excepciones de Roma y Venecia. Ese mismo año, agotado por su constante actividad, murió Cavour en Turín.

HISTORIA DE ITALIA:
EN BUSCA DE LA UNIFICACIÓN:
En 1850, Austria seguía siendo el poder hegemónico sobre la península italiana. Los intelectuales italianos iniciaron un movimiento literario denominado «il Risorgimiento» encaminado a conseguir la unidad de Italia, liberándola de la dominación extranjera.

 Tras el fracaso de la revolución de 1848-1849, un creciente número de partidarios de la unificación centraron en el estado septentrional de Piamonte sus esperanzas para conseguir tal fin. La casa real de Saboya gobernaba el reino de Piamonte, el cual también incluía la isla de Cerdeña. Y si bien fueron estrepitosamente derrotados por los austríacos en 1848-1849, bajo el rey Carlos Alberto, Piamonte realizó un valiente esfuerzo. Por ello, era razonable que podría asumir el papel de vanguardia en la causa de la unidad nacional.

El pequeño estado parecía no ser el adecuado para proporcionar el necesario liderato, sin embargo, incluso el nuevo rey, Víctor Manuel II (1849-1878), nombró al conde Camilo de Cavour (1819-1861) como su primer ministro en 1852.

Cavour era un noble de criterio liberal que había hecho fortuna en la agricultura y que aumentó aún más sus riquezas con negocios en la banca, los ferrocarriles y la industria naviera. Era un moderado que se mostraba a favor de un gobierno constitucional. Fue un político consumado, con capacidad de persuadir a otros de lo correcto de las convicciones que él abrigaba.

Después de llegar a primer ministro, en 1852, practicó una política de expansión económica, aliento a la construcción de caminos y canales, tendido de vías de ferrocarril y fomento de las empresas de negocios, ampliandoel crédito y estimulando la inversión en nuevas industrias. El cremiento de la economía piamontesa y el subsecuente aumento de los ingresos del gobierno le permitieron a Cavour verter dinero en el equipamiento de un gran ejército.

Rey Víctor Manuel II

Rey Víctor Manuel II de Italia

Las tropas del rey piamontés Carlos Alberto, en acuerdo de Cavour, en su intento de expulsar a los austríacos fueron aplastadas en Novara el 23 de marzo de 1849. El soberano abdicó entonces y cedió el trono a su hijo Víctor Manuel II. Víctor Manuel II, el primer rey de Italia. Monarca liberal, supo entregar su confianza a Cavour sin ser jamás desposeído de su autoridad.

Cavour no se hacía ilusiones sobre la fuerza militar del Piamonte y era sobradamente consciente de que no podía lanzar un reto directo a Austria. Necesitaría de los franceses. En 1858 llegó a un acuerdo con Napoleón III. El emperador convino en aliarse con el Piamorte para expulsar a los austríacos de Italia. Una vez que los austriacos se viesen fuera, Italia sería reorganizada.

El Piamonte sería extendido hacia el reino de la Alta Italia, añadiendo la Lombardía, Venecia, Parma, Módena y parte de los Estados Pontificios a su territorio. En compensación por sus esfuerzos, Francia recibiría las provincias  piamontesas de Niza y Saboya. Se crearía un reino de Italia Central para el primo de Napoleón III, el príncipe Napoleón, que se casaría con la hija menor del rey Víctor Manuel. Este convenio entre Napoleón y Cavour parecía asegurarle al gobernante francés la oportunidad de controlar Italia.

Confiado en que el plan funcionaría, Cavour provocó a los austríacos para que invadieran el Piamonte en abril de 1859. La historia siguiente no fue la planeada, los franceses fueron derrotados y Napoleón III decidió retirarse pues los costos superaban a los estimados inicialmente. Además Prusia decidió ayudar a Austria y de este modo Francia tendría enemigos en dos frentes situación que ponía en peligro el orden político francés. Napoleón III,  abandona a los italianos y firma un acuerdo con los austríacos, dejando  en sus manos  a Venecia.

Mientras tanto un nuevo líder aparecía en el sur de Italia, Giuseppe Garibaldi (1807-1882), un patriota italiano que había apoyado la causa revolucionaria de Mazzini , para la Unificación Italiana.

Garibaldi, reunió un ejército voluntario, el de los «camisas rojas», que acudió en ayuda de la rebelión siciliana. Cavour aparentó condenar el movimiento (no era partidario de actos revolucionarios), pero ayudó a Garibaldi, que, partiendo de Génova en mayo de 1860, tomó a Napóles y en seguida las Dos Sicilias. Entre tanto, Víctor Manuel intervino desde el Norte, invadió los Estados Pontificios y se unió a Garibaldi en Nápoles.

Era necesario evitar el enfrentamiento que podía plantearse entre la Cerdeña monárquica y el republicano Garibaldi. A fines de septiembre de 1860, Cavour proclamó la anexión de los Estados Pontificios, exceptuados Roma y una pequeña extensión a su alrededor. Garibaldi aceptó la unidad bajo el mandato de Víctor Manuel. Así se unieron Sicilia, Napóles y los Estados Pontificios al reino de Cerdeña. Sólo Roma y Venecia quedaban al margen de la unión.

El 18 de febrero de 1861, el primer parlamento italiano se reunió en Turín, donde Víctor Manuel II abandonó el título de rey de Cerdeña y fue proclamado rey de Italia. Sin embargo, Cavour no pudo disfrutar por mucho tiempo de la obra de unificación, de la cual había sido el principal artífice, ya que falleció el 6 de junio de ese mismo año.

Debido a su temprana desaparición, Cavour no alcanzó a ver la unificación de Italia: todavía faltaban Venecia y Roma. Sólo en 1866 el Véneto, a excepción de la ciudad de Trieste, fue anexado al joven reino después de la derrota de los austríacos frente a los prusianos en Sadowa.

En cuanto a la cuestión romana, ésta no podía solucionarse debido a la inflexibilidad de Napoleón III. Gracias a la derrota del Imperio francés en 1870, las tropas italianas entraron finalmente en Roma el 20 de septiembre. Se organizó un plebiscito y una gran mayoría se pronunció a favor de la anexión de la Ciudad Santa.

Víctor Manuel II esperó hasta el 13 de mayo de 1871 para entrar en Roma, cuando se votó la ley de Garantías que estableció el estatuto de la Santa Sede. El papa siguió siendo soberano y conservó sus posesiones del Vaticano, de Letrán, la Conserjería y de Castel Gandolfo. Sin embargo, detrás de los muros del Vaticano, rehusando todo contacto con el Estado italiano que no había reconocido, Pío IX quedó aislado, prisionero de su intransigencia.

CRONOLOGÍA VIDA DE CAMILO CAVOUR

1810 Nacimiento de Camilo Benso, conde de  Cavour, en Turín, el 10 de agosto.

1847 Fundación del periódico Il Risorgimento. 

1848 Cavour es elegido diputado por Turín.

1849 El 23 de marzo, las tropas de Carlos Alberto son derrotadas por Radetzky. Fracaso de la revolución. Carlos Alberto abdica en favor de su hijo Víctor Manuel II.

1850 Cavour es nombrado ministro de agricultura, y luego de finanzas.

1852 La alianza de Cavour con la izquierda lo obliga a dimitir. El 4 de noviembre,Víctor Manuel II lo llama de regreso y lo nombra presidente del Consejo.

1854 Guerra de Crimea, en la cual participan 21.000 soldados piamonteses.

1858 Entrevista de Plombiéres.

1859 Intervención francesa en el norte de Italia.  Victorias de Magenta y de Solferino. El armisticio deVillafranca es tildado de traición. Lombardía es anexada al Piamonte.

1860 El Piamonte cede Niza y Saboya a Francia. Los ducados de Parma, Módena y Toscana son anexados al Piamonte. La expedición de los Mil, comandada por Garibaldi, se apodera de Napóles el 7 de septiembre. El 11 las tropas piamontesas entran en Umbría y las Marcas.

1861  Se proclama el reino de Italia. Camilo Cavour muere en Turín, el 6 de junio.

Fuentes Consultadas:
HICIERON HISTORIA Biografía de Larousse Entrada: Napoleón III
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo VIII El Mundo Actual
HISTORAMA Tomo IX – La Unificación Italiana y Alemana – Editorial CODEX
LA AVENTURA DEL HOMBRE EN LA HISTORIA Tomo II La Unificación Italiana Edit. El ATENEO

Biografía de Giussepe Garibaldi Los Mil Camisas Rojas en Italia

LA UNIDAD DE ITALIA  – RESUMEN DE LA VIDA MILITAR DE GIUSEPPE GARIBALDI

En mayo de 1860, un ejército de hombres conocido como los Camisas Rojas se apodera de Sicilia. Al frente de ellos marcha un visionario que ha luchado por diversas causas en muchos lugares del mundo, pero que, por encima de todo, cree en la unidad de Italia.

Giuseppe Garibaldi, nació en Niza el 4 de julio de 1807 y murió en Caprera (Reino de Italia) un 2 de junio de 1882, fue un general y político italiano.

Fue un revolucionario nacionalista  y líder de la lucha por la unificación e independencia de Italia, por lo que se lo considera una figura clave del Risorgimento italiano por haber conducido y luchado en muchas campañas militares que llevaron a la Constitución de la Italia.

Es apodado el Héroe de Dos Mundos, porque su acción  militar fue tanto en América del Sur como en  Europa.

El artífice de la unidad de Italia fue Giuseppe Garibaldi, uno de los revolucionarios más intrépidos del siglo XIX. De origen humilde, nació en 1807 en la ciudad de Niza.

Durante su juventud, se enroló como marino en la armada de Cerdeña y, en sus viajes, entró en contacto con los ideales republicanos de la Revolución Francesa.

Conoció también la obra de Giuseppe Mazzini, un patriota italiano fundador de Joven Italia, un movimiento clandestino que aspiraba a fundar la república italiana.

Al descubrirse su militancia, tuvo que huir a Sudamérica, donde participó en las luchas de la época.

Es conocido como el «Héroe de Dos Mundos» porque sus empresas militares las realizó tanto en América del Sur como en Europa, lo que le valió una reputación considerable tanto en Italia como en el extranjero.

Los más grandes escritores, entre ellos el francés, Victor Hugo, Alejandro Dumas, George Sand mostraron su admiración y lo consideraron un héroe del romanticismo épico de esa época.

También el Reino Unido y  Estados Unidos han sido de gran ayuda en sus campañas, ofreciéndoles, en circunstancias difíciles, su apoyo financiero y militar.

Fue un convencido republicano, pero reconociendo la autoridad monárquica de Carlos Alberto y Víctor Manuel II, la columna vertebral de la acción unitaria.

La famosa expedición de los Mil será el elemento culminante de su acción, pues conquista el sur de la península que convirte en rey de Italia a Víctor Manuel II.

Sus últimas luchas para la la integración de los romanos en el reino de Italia fracasaron, por lo que la monarquía confió  a otros la tarea de conquistar Roma.

BIOGRAFIA Y OBRA POLITICA-MILITAR DE GARIBALDI

La ciudad natal de Garibaldi, Niza, se mantiene muy unida durante toda su vida. Esta ciudad pertenecía al reino de Cerdeña, y se convirtió en francesa entre 1793-1814, durante el período napoleónico (campaña de Italia).

Durante el período francés, los registros civiles están escritos en francés, y el niño Giuseppe está registrado con el nombre de José María Garibaldi.

Fue bautizado 19 de julio 1807 en el Saint-Martin-Saint-Augustin, ubicado en el distrito actual de la antigua Niza: su padrino fue José Garibaldi y su madrina Julie Marie Garibaldi.

Su padre Domenico, nacido en Chiavari en la zona de Génova,  es un capitán de la marina mercante, su madre Rosa Raimondi es de Loano, en Liguria.

De su unión nacieron seis hijos,  Angelo , Giuseppe, Michele y Felice, y dos hijas que murieron en la infancia.

Sus padres querían que Giuseppe fuese abogado, médico o sacerdote, pero al niño no le gustaba la escuela y se centra en las actividades físicas y el mar era su gran pasión, que lo consideraba «como su mejor amigo en la infancia».

Un día, toma un barco y zarpa a Liguria con algunos compañeros, pero fueron arrestados y llevados de vuelta a casa de sus padres.

Realizó cursos de italiano y de historia antigua por parte de su tutor, el señor Arena, un veterano de las campañas napoleónicas, y nace en el joven Giuseppe una fascinación especial por la antigua Roma.

Convence a su padre para que le permitiera seguir una carrera marítima y, a los quince años, y a los 17 años se embarca en el Costanza controlado por Angelo Pesante Sanremo.

Su primer viaje lo llevó a Odessa, en el Mar Negro y llegó hasta Taganrog en el mar de Azov, para comerciar  trigo.

En 1825, con 18 años junto a su padre descubrió Roma, llevando un cargamento de vino destinado a los peregrinos en el jubileo del Papa León XII. Este viaje fue una decepción, pues la Roma de los papas, era un ambiente corrupto y de obstentación, muy diferente de lo que se imaginaba.

En 1827 se embarcó desde Niza hacia el Mar Negro, su barco fue atacado por piratas griegos que los saquearon, pero el viaje continúa hacia su destino, en 1828, cae enfermo y al llegar a Constantinopla, permanece  en la comunidad italiana hasta 1832, donde se  gana la vida enseñando italiano, francés y matemáticas.

Giuseppe Garibaldi

Giuseppe Garibaldi fue un patriota italiano que, tras acaudillar distintas tropas en Sudamérica, regresó a la lucha de su país por la independencia, en la que colaboró decididamente. Al final de su vida escribió una serie de novelas y sus propias memorias desde su retiro en la isla de Caprera.

En febrero de 1832, recibió la licencia de capitán de segunda clase y abordó el bergantín Clorinde para el Mar Negro, donde conoce otros intelectuales que le trasmiten las ideas de la unificación italiana.

La península italiana desde la caída del Imperio Romano estaba formada por una multitud de pequeños estados independientes.

La ideas de libertad e independencia de la Revolución Francesa  atraen el sentimiento nacional y republicano de este joven marino.

Nacieron también simultáneamente algunos movimientos insurreccionales en 1820 y 1831, que despiertan aun mas ese sentimiento nacional italiano.

La historiografía oficial afirma que Giuseppe Garibaldi conoció a Giuseppe Mazzini  en 1833 en Marsella y se une a la Joven Italia, una  asociación política secreta de Mazzini, que pretendía transformar a Italia en una república unitaria democrática.

Como marinero Garibaldi debe cumplir el servicio militar durante cinco años en la Marina de Cerdeña; se alistó en diciembre de 1833, pero debió desertar en 1834 cuando se negó a actuar contra un  movimiento insurreccional mazziniano en Génova.

Reconocido como parte de la conspiración, fue condenado «a la pena de muerte ignominiosa» en ausencia, como un enemigo de la patria y del Estado. Garibaldi se convierte en un «bandido»,  huyó a Niza y luego cruzó la frontera para unirse en Marsella, a su amigo Giuseppe Pares.

Para evitar ser descubierto, tomó el nombre de Joseph Pane; en julio se embarcó hacia el Mar Negro y en marzo de 1835 se dirige a Túnez.

Italia se ha convertido en un lugar prohibido debido a la pena de muerte que pesa sobre él, y sólo la contempla desde lejos con sus recuerdos.

Pronto, en ese mismo año,  se le presenta una oportunidad de  viajar a Río de Janeiro, Brasil, y se embarca bajo el nombre de Giuseppe Pane, con la intención de difundir los ideales Mazzini en el nuevo continente.

Después de la conquista napoleónica de España, las colonias de América del Sur participan en un proceso de independencia que termina con la derrota de España. Los virreinatos se dividen en una serie de repúblicas independientes,  como la Confederación Argentina, Paraguay, etc.

En cuanto a Brasil, después de la invasión de Portugal por Napoleón, la familia real se exilió en Río de Janeiro y la colonia se transforma en un reino. Juan VI regresó a Lisboa debido a la revolución liberal de 1820, mientras que su hijo Pierre se convirtió en regente de Brasil. En 1822 se convirte en emperador de Brasil bajo el nombre de Pedro el Grande.

Cuando Garibaldi, que a pesar de su distanciamiento, siempre se mantuvo en contacto con los patriotas italianos, se entera de los trastornos y conflictos que tienen lugar en Italia, decide regresar inmediatamente a su Italia, porque además comienza un período de una relativa paz en las excolonias españolas de america del sur.

En enero de 1848, después de 14 anos de luchas, Garibaldi regresa a Niza acompañado de 63 compañeros.

A finales del siglo XIX , Montevideo contaba con seis calles con el nombre del héroe y el país tiene al menos cinco monumentos. El 4 de julio de 1907, para el centenario del nacimiento de Garibaldi, el presidente decretó un día de fiesta nacional y se celebró ante 40.000 personas.

El 2 de junio de 1882, cinco días antes de la muerte del héroe, se crea el Círculo Legionarios Garibaldinos que todavía hoy  existe en forma de una asociación.

Europa está experimentando en el curso de 1848, una serie de revoluciones por el que las manifestaciones demandan más libertad y que se llama la Primavera de las Naciones.

Comenzó en Francia dando luz a la Segunda República, y estas revoluciones se extiendes a Alemania, Rumania, Hungría, Polonia y Austria, pero fracasan.

En 1848, ya en Niza Garibaldi  con 150 voluntarios ofrece  ayuda al rey de Piamonte-Cerdeña, Carlos Alberto.

El otrora republicano luchaba entonces al servicio del rey. Junto con sus voluntarios, Garibaldi combatió contra Austria, en el Milanesado, pero sin éxito, antes de marchar sor Roma donde proclamó la República en 1849.

Sin embargo, el triunfo fue efímero, Napoleón III acudió en ayuda del papa Pío IX y expulsó a Garibaldi de la Ciudad Eterna.

Para el aventurero italiano comenzaba  nuevamente el exilio en Londres, Estados  Unidos, e incluso, China.

A su regreso a Italia en 1854, Garibaldi. aún soñaba con aventuras y se puso de inmediato al servicio del nuevo rey de Piamonte-Cerdeña, Víctor Manuel II, que le confió el mando de los cacciatori delle Alpi, los cazadores alpinos.

A la cabeza de este regimiento, Garibaldi se hizo famoso en la lucha contra Austria que, en 1859 terminó con la anexión de la Lombardía al Piamonte, seguida de cerca por los ducados de Parma, Toscana, Módena y las legaciones de Bolonia y Ferrara.

La prensa italiana e internacional después de las acciones de Garibaldi, lo retrataron como un héroe nacional con el título «Garibaldi el general romano.» En cuanto al diario británico The Times, envió a un enviado especial para expresar la gran admiración por Garibaldi.

LOS MIL, CONQUISTA DE SICILIA

Víctor Manuel ayudó a Garibaldi a reclutar y armar a sus voluntarios, los «Mil» camisas rojas. La expedición partió de Genova en dos barcos, y desembarcó en Marsala, el 11 de mayo de 1860.

Los camisas rojas fueron bien recibidos por los campesinos pobres, pero mal por los nobles. Muchos voluntarios sicilianos se unieron a Garibaldi, quien proclamó la dictadura en nombre de Víctor Manuel.

El 27 de mayo, entró en Palermo, que se rindió el 6 de junio.

El problema social vino a complicar la situación: la insurrección se había extendido por el interior, pero, para los campesinos, unidad y libertad significaban también la posesión de la tierra.

Varios propietarios fueron ejecutados; en Palermo, Garibaldi tomó la medida de vender los bienes comunales, y abolió el «macinato», es decir, los detestados impuestos sobre la molienda del trigo.

Pero esto no era suficiente: durante tres meses, se incubó la guerra civil, la guerra de clases, «cafoni» contra barones, «gorros» contra «sombreros».

Una famosa novela de Giovanni Verga, titulada «Libertad», pinta a la multitud campesina, enarbolando sus guadañas, congregada en la plaza de Bronte, lanzando gritos de muerte contra los «caballeros», contra sus guardabosques y contra sus guardias particulares.

Los aristócratas, feroces autonomistas, se convirtieron en seguida en unitarios, por miedo a quedarse solos frente a la sublevación.

Crespi tomó en sus manos la represión, con ayuda de la Guardia Nacional y de los consejos de guerra. Centenares de campesinos y de artesanos fueron fusilados o encarcelados.

La novela de Verga concluye con estas exclamaciones de una de las víctimas:   «¿Adonde me lleváis?   ¿A galeras? ¿Por que? No he tocado un solo palmo de tierra! Y nos habeís asegurado que esto es la libertad!

En los últimos días de Julio, caía Mesina: toda Sicilia estaba bajo el control de Garibaldi.

El partidario de la República italiana: Si Garibaldi fue el brazo armado de la unificación italiana, Mazzini fue uno de los promotores y su principal teórico. Fundador del movimiento «Joven Italia», Mazzini soñaba con reunir a toda Italia bajo la bandera de la República.

Promotor de las insurrecciones de 1848, que no prosperaron, conoció una gloria efímera en Roma donde fue uno de los triunviros, antes del restablecimiento de la autoridad papal en 1849. En Fe y porvenir (1835) y Deberes del hombre (1837), publicados durante su exilio en Londres, predicó la rebelión en un tono que hizo del ideal republicano una verdadera profesión de fe. Mazzini sembró en el espíritu de toda una generación la esperanza de la unidad republicana de Italia. Garibaldi perteneció a esta generación y cumplió, por cuenta de la monarquía de Piamonte-Cerdeña, con los deseos de Mazzini.

En 1850  escribe Sus memorias,  y al cabo de unos meses, el 27 de Junio ​​de 1850, viaja a Nueva York con la esperanza de reanudar su actividad marina.

Hasta marzo de 1851, trabajó en la fábrica de velas de Antonio Meucci, conocido por inventar el teléfono antes de Alexander Graham Bell.

Se fue a Perú para participar como capitán en la marina y viajar por el mundo. En enero de 1852, obtuvo la ciudadanía peruana y el mando del Carmen barco con el que salió a la venta a China de guano y luego se fue a Manila y Australia.

En enero de 1853, se encuentra en Lima y de regreso a Boston el 6 de septiembre y luego a Nueva York, donde dejó su posición de capitán debido a un desacuerdo financiero con el armador. Su madre murió 20 de marzo 1852.

Cuando falleció, el 2 de junio de 1882, su leyenda ya era conocida: la del héroe que había luchado por la independencia en Sudamérica, del artífice de la unidad italiana y de un romántico que consagró su vida combatiendo valerosamente por las causas nobles.

Fue un personaje legendario, Garibaldi fue por mucho tiempo objeto de un ferviente culto popular en su país. Se le alababa particularmente su clemencia hacia el enemigo.

En todos los lugares donde luchó, tanto en América como en Italia y en Francia, se convirtió en un héroe de la independencia de los pueblos. Aventurero romántico, Garihaldi dirigió sus combates tratando de no depender jamás de los intereses políticos.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1807 Nacimiento de Giuseppe Garibaldi  en Niza, el 4 de julio.

1833 Adhesión al movimiento «Joven Italia» de Mazzini.

1835Viaje a Sudamérica.

1843 Garibaldi funda los Camisas rojas en Montevideo, Uruguay.

1848 Regreso a Italia.

1849 Garibaldi se apodera de Roma en febrero y proclama la República.Es expulsado en abril.

1849-1854 Nuevo exilio.Viajes por América y Asia.

1859 Garibaldi combate contra los austríacos para Víctor Manuel II.

1860 Expedición de los Mil.

1861 Víctor Manuel II es proclamado rey de Italia.

1870 Las tropas del general Cardona entran en Roma. Culminación de la unidad italiana.

1870-1871 Garibaldi combate en Francia contra los prusianos.

1872 Garibaldi se retira a la isla de Caprera.

1874 Es elegido diputado de Roma.

1882 Muerte de Garibaldi, el 1 de junio en Caprera.

Fuente Consultada:
Hicieron Historia Biografías de Larousse Tomo II Entrada Giuseppe Garibaldi