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Tiermes Ciudad Romana de Piedra Historia y Ubicación

Tiermes Ciudad Romana de Piedra

La ciudad de Tiermes, en el norte de España, en los límites de la meseta superior y el valle del Tajo, llama sobretodo la atención porque muchos de sus elementos arquitectónicos no fueron construidos, sino tallados en la roca. Sin embargo, la piedra está esculpida con tanta habilidad y originalidad que existen serias dudas acerca de si las culturas a las que se atribuye Tiermes intervinieron realmente en su creación. La ciudad es objeto de estudios arqueológicos desde finales del siglo XIX.

LA HISTORIA DE LA CIUDAD DE PIEDRA…

No se sabe exactamente quien ni cuando fundó Tiermes, en la provincia castellana de Soria. La primera mención de la ciudad la hizo el matemático y geógrafo Tolomeo (hacia loohacia 175), quien alude a Tiermes como la ciudad de los arévacos, un pueblo celtíbero. Se sabe que la ciudad fue sometida por los romanos en el año 98 a.C. Durante el siglo I d.C. Tiermes devino la capital de una provincia romana, lo que supuso un impulso económico para la ciudad y la ejecución de obras nuevas, como un foro y un acueducto.

Tiermes cayó en manos de los visigodos en el siglo VI o VII, y de los moros a principios del siglo VIII. El hecho de que la ciudad estuviera situada justo en la frontera entre cristianos y musulmanes originó el declive de la cultura local en el transcurso de las décadas siguientes. Tiermes perdió toda su relevancia como muy tarde a partir del siglo XII. Alrededor de 1888, después de visitar la ciudad, el historiador Nicolás Rabal inició los primeros estudios científicos de los restos arquitectónicos, que se han conservado gracias al clima templado.

Los restos arqueológicos visibles corresponden a la ciudad romana, que alcanzó su máximo esplendor en el siglo I. De esta época destacan las imponentes construcciones romanas de varios pisos, asentadas en la blanda de la arenisca roja, donde también excavaron sus estancias subterráneas o bodegas, para conservar los alimentos. Era ciudad importante, a la que llegaban y de la que partían diversas vías de comunicación, que a juzgar por la información recuperada y por los restos arquitectónicos conocidos, se prolonga en el siglo II y tal vez en el III. De época Bajo Imperial se carece casi por completo de información quedando algunos materiales arqueológicos aislados, y durante el periodo visigodo aumenta la ausencia de referencias en las fuentes documentales y arqueológicas.

Y SUS HABITANTES

Muchas de las construcciones de Tiermes son insólitas para su época o las culturas de su tiempo, como el sistema de tuberías, que servía tanto para el suministro de agua como para la evacuación de las aguas residuales. Es evidente que en ciertos puntos hacia falta algún tipo de mecanismo de bombeo para que el sistema pudiera funcionar, pero no tenemos ninguna pista de cómo pudo haber sido dicho mecanismo.

Muchas paredes y techos son inusualmente gruesos: no son raras las paredes con un grosor de entre 1,5 y 3 metros. Además, muchos de estos edificios y plazas públicas presentan rampas sobre las que parece adivinarse un sistema de vías de 1,40 metros de ancho. Toda la meseta está surcada por estrechas muescas que, en ocasiones, desembocan en pasadizos subterráneos.

En la década de 1960, algunos investigadores apuntaron que esos vestigios, más que de su época, parecían propios de un sistema de defensa antiaérea moderno en el que estuviera previsto que los civiles se refugiaran en búnkeres mientras las fuerzas de defensa enviaban el armamento pesado a los lugares correspondientes mediante rieles. Conforme avanzaban las excavaciones se descubrieron más restos que no se corresponden con las fortalezas de la época, como unos fosos que recuerdan las trincheras de la Segunda Guerra Mundial y a los que nadie parece encontrar explicación.

Además, no ha sido posible atribuir su autoría a alguno de los pueblos que vivieron en Tiermes desde la conquista romana. Se cree que la ciudad es más antigua de lo que se suponía hasta ahora y en sus orígenes estuvo habitada por un pueblo que utilizaba esas singulares instalaciones para un fin determinado.

En las décadas de 1980 y 1990 se especuló con la idea de que se trataba de vestigios dejados en la prehistoria por extraterrestres al defenderse de los ataques procedentes del espacio. Ante tales hipótesis, los científicos serios prefieren remitirse a antecedentes más recientes en los que tales conjeturas han podido ser refutadas por nuevos hallazgos científicos.

STONEHENGE Monumentos de Piedra Lugares Sagrados y de Culto

STONEHENGE: Monumentos de Piedra

EN MEDIO DE LA LLANURA DE SALISBURY, EN EL SUR DE INGLATERRA, SE ENCUENTRA UNO DE LOS LUGARES DE CULTO MÁS FAMOSOS DE LA HUMANIDAD: STONEHENGE. NUMEROSOS MITOS Y LEYENDAS GIRAN ALREDEDOR DE ESTOS CÍRCULOS DE PIEDRA DE LA CULTURA MEGALÍTICA.

El círculo de piedras de Stonehenge, que hoy apenas se puede entrever en su grandiosidad original dado el paso de los milenios, es quizás el monumento más sorprendente de lo que la Arqueología oficial llama despectivamente desde luego la «edad de piedra».

Estos restos arqueológicos están ubicados, como expresáramos antes, en la llanura de Salisbury, unos 150 km. al SO de Londres y «causalmente», parece que el templo fue ubicado allí (pese a que las piedras utilizadas en su construcción estaban a 300 km. de distancia) porque en ese lugar las líneas dirigidas hacia los puntos de salida y puesta del Sol en el solsticio de verano forman un ángulo de 90°.

Tiene más de 5000 años. Antes de que se levantaran las primeras pirámides egipcias los constructores de Stonehenge, «tribus primitivas de cazadores», ya empezaron a trabajar en el lugar al que volvieron una y otra vez durante 2000 años.

Esta simple evidencia arqueológica nos lleva a reflexionar que difícilmente se trate de un monumento funerario: ¿dos mil años para construir y embelleceruna tumba?, ¿quién se acuerda de un muerto, por ilustre que sea, luego de 2000 años y cientos de generaciones?

Más verosímil es pensar en un monumento astrológico que fue reuniendo y plasmando el conocimiento adquirido a través de siglos, como luego veremos. Stonehenge fue a la vez santuario y observatorio, y su importancia para la civilización que floreció en la zona se desprende del tiempo que se mantuvo como un interés primordial entre ellos.

En reconstrucción de las gigantescas ruinas de Stonehenge muestra que el “templo” consistía en Una muralla exterior de treinta monolitos (del griego “monos”, uno y “litos”, piedra), coronados y unidos por grandes piedras a manera de arquitrabe. En el interior se levantaba un segundo cerco de cuarenta piedras, más pequeñas, llamadas por los arqueólogos “piedras foráneas”.

Estas piedras pertenecen, en efecto, a una variedad de roca inexistente en la zona donde se levanta el monumento; la cantera más cercana al mismo se encuentra nada menos que a 300 Km. de distancia. Los arqueólogos, ante la imposibilidad de explicar de otro modo la titánica empresa de transporte, han formulado la siguiente hipótesis: Los antiguos constructores habrían residido originalmente en la zona de la cantera y levantado allí su primitivo “templo”. Luego, obligados a emigrar, por motivos ignorados, no quisieron abandonar estas piedras consagradas y las llevaron a su nueva morada.

Esta conjetura se refiere, sin embargo, sólo a un aspecto del misterio: el porqué de la empresa. No contempla el otro aspecto, el de cómo llevaron a cabo la tarea aquellos hombres prehistóricos.

Las piedras azules son de dolerita o riolita y se denominan así porque al mojarse con agua de lluvia adquieren una tonalidad azulada. Pesan entre 3 y 6 tn. cada una proceden del sur de Gales. Se extrajeron en los Montes Prescelly y se llevaron por tierra hasta el puerto Milford Haven donde se cargaron en barcazas y recorrieron el Canal de Bristol ; se descargaron en Christchurch y se llevaron de nuevo unos 70 km. por tierra hasta Stonehenge. El recorrido total es de más de 300 kms entre los trayectos terrestres y el marítimo.

Raras veces en la historia una construcción ha podido ocultar su secreto tanto tiempo corno estas disposiciones de piedra circulares que se alzan en la llanura de Salisbury, en el sur de Inglaterra.

Stonehenge sigue planteando numerosos enigmas a arqueólogos, historiadores y jóvenes de la new age. Lo cierto es que este singular emplazamiento ya existía en el período del mesolítico (unos 8.500 años a.C.) corno lugar de culto y de sepultura. El nombre deStonehenge proviene supuestamente del inglés antiguo Stanhengist, que significa algo así como “piedras colgantes”.

La construcción de este centro, con sus impresionantes megalitos —grandes bloques de piedra empleados corno material de construcción para sepulcros y lugares de culto— y trilitos —puertas formadas por rocas verticales que soportan una piedra colocada horizontalmente—, duró cerca de 2.000 años y puede dividirse en tres fases.

En la primera fase, hacia el año 3100 a.C., se excavaron una tumba y una pared circular de unos 100 m de diámetro. Hacia al año 2500 a.C. empezó la segunda fase de construcción. Se erigieron los primeros megalitos y se corrigió el acceso nordeste en dirección a la salida del sol. La inmensa precisión con la que se efectuaron los cálculos para esta corrección continúa asombrando a los científicos actuales.

ALGUNOS DATOS

*Centro religioso: Desde el año 8500 a.C., aprox.

* Primera fase de construcción: Hacia el año 3100 a.C.

* Segunda fase de construcción: Hacia el año 2500 a.C.

* Tercera fase de construcción: Hacia el año 2000 a.C.

* Tiempo de construcción: 2.000 años. aprox.

Hacia el año 2000 a.C. comenzó la tercera fase, durante la cual se erigieron más megalitos de varias toneladas de peso y se creó el denominado círculo de Sarsen, que consta de 30 bloques de arenisca—cada uno de unos 4,25 m de alto y de unas 25 toneladas de peso— y tiene un diámetro de 30 m. Sobre estos bloques se colocaron piedras transversales de unas 7 toneladas cada una, labradas según la curvatura del círculo.

Estas se fijaron a los pilares con pernos, lengüetas y muelles, en una clara demostración de las influencias de la Edad del bronce. En el interior del círculo se colocaron cinco trilitos (foto) en forma de herradura.

Las piedras, los pilares y las traviesas están dispuestos según las posiciones de los solsticios y de los equinoccios. Se ignora todavía si Stonehenge se utilizó alguna vez como observatorio astronómico. En el centro de los círculos se alza un altar de arenisca verde. El resto de piedras del círculo interior son de un tipo de basalto muy frecuente en las Preseli Hills, en el actual Gales.

El tamaño del monumento, el origen de las piedras, la orientación de la «construcción» (de noreste a suroeste), la mano de obra y el tiempo empleado en su construcción, indican que Stonehenge era algo más que un mero punto de reunión de agricultores neolíticos. Las explicaciones abundan, y casi todos los arqueólogos coinciden en que debió implicar una función religiosa. Pero nadie que haya visto salir el sol sobre las grandes piedras, en el solsticio de verano, puede dudar de que Stonehenge cumpliera además una función astronómica.

Estas gigantescas piedras debieron transportarse desde 380 Km., una misión casi imposible en aquellos tiempos. Según la leyenda, el fabuloso mago Merlín atribuía a este tipo de roca unas propiedades muy especiales. El mito de Stonehenge aún sigue vivo, y su atractivo como lugar misterioso y de culto mágico permanece intacto. Año tras año acuden a esta llanura miles de turistas y visitantes.

En el centro se encuentra la “piedra del altar” de 4,8 metros de altura de largo, yace sobre el terreno. Esta es una piedra con un alto contenido de aluminio, lo que le da un brillo muy especial al recibir luz solar. Es de arenisca verde.

Desde 1986, Stonehenge forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y cuenta con una protección especial por parte del gobierno británico. Desde entonces, el acceso al círculo de Stonehenge está prohibido. Tan sólo dos veces al año, coincidiendo con los dos equinoccios, la British Druids Society puede acceder al recinto con el fin de celebrar una misteriosa ceremonia celta.

Los impresionantes megalitos siguen dando que hablar a los científicos y expertos. Los trilitos presentan signos de la naciente Edad del bronce. Stonehenge ha sido designada candidata a convertirse en una de las 7 nuevas maravillas del Mundo.

Descripción
A través de los restos hallados se ha podido reconstruir la forma original de esta maravilla del neolítico. Se sospecha que su construcción fue por etapas a través de muchos siglos y con largas interrupciones intermedias. Se trata resumidamente de una serie de círculos y semicírculos concéntricos de terraplenes de tierra, foso, pozos, piedras erguidas y trilitos (tri = tres, litos piedras, es decir dos piedras erguidas como columnas y una tercera colocada como dintel encima de ambas).

El diámetro máximo es de unos 90 metros, correspondiente al límite externo del círculo: un terraplén de tierra que limita un foso circular. De afuera hacia adentro tenemos:

1) El foso circular flanquedo por dos terraplenes. El terraplén interno tenía originalmente unos 2 metros de altura. Estaba formada por cascotes de greda y piedra extraídos del foso circular.

2) El círculo de los hoyos de Aubrey. Son 56 pequeños pozos dispuestos a intervalos regulares. Fueron descubiertos por John Aubrey (1626-1697), y están cerca del terraplén interior.

3) Más hacia el interior se han descubierto dos círculos concéntricos de 30 hoyos cada uno, llamados «hoyo Y» (el más exterior) y «hoyo Z» (el más interior). Una hipótesis sostiene que estos hoyos eran un posicionamiento más exterior del Círculo Sarsen.

4) El Círculo Sarsen, de 30 metros de diámetro. Esta formado por treinta piedras erguidas (de unas 25 toneladas promedio) acabadas con un dintel continuo de piedras de unas 7 toneladas de peso. Estas piedras (igual que las de la herradura interior) son las mayores del monumento y se llaman rocas Sarsen. Provienen de Marlborough Downs, a 30 kilómetros al norte de Stonehenge.

El resto de las piedras (con un promedio de 4 toneladas de peso), llamadas «piedras azules» (por la tonalidad del granito que las compone), provienen de las montañas Preseli al sudoeste de Gales, a 300 km. de distancia y habrían sido transportadas hasta Stonehenge (según una hipótesis) por vía marítima, bordeando la costa galesa y aprovechando luego algunos ríos navegables. Un esfuerzo increíble para transportar casi 80 bloques desde tan lejos.

Las piedras del círculo Sarsen no están puestas en bruto sino que fueron trabajadas con martillos de piedra hasta darle forma de monolitos. En la parte superior hay una saliente convexa que se corresponde con una hoquedad en los dinteles que permite el encastre preciso de las piedras y las mantiene inmóviles.

5) El Círculo de Piedras Azules, de unos 25 metros de diámetro, formado por 60 piedras de menor tamaño, de las cuales se conservan muy pocas en su lugar.

6) La Herradura o Semicírculo Sarsen, formada por cinco trilitos, los de may or tamaño y peso llegan a las 45 toneladas. La abertura de la «herradura» se orienta hacia la «avenida», una «calle» recta marcada en la tierra gredosa que se dirige al punto de la salida del Sol en el solsticio de verano, el 21 de Junio. Esta calle está flanqueda por dos fosos con sus correspondientes terraplenes paralelos a ambos lados.

7) La Herradura de Piedras Azules, formada por 19 piedras menores y abierta en la misma dirección de la herradura mayor más externa, unos dos metros hacia el interior. Digamos como dato importante que las piedras hacia el centro de las herraduras, es decir, cerca del eje del monumento, son mayores, como indicando un crecimiento alrededor del eje y un decrecimiento hacia el otro extremo.

Aparte de estas sucesivas disposiciones concéntricas hay algunas piedras especiales colocadas en distintos lugares del monumento:

1) La piedra Altar, ubicada en el centro de la herradura de piedras azules. Actualmente está caída pero originalmente debió estar erguida como un pilar central.

2) La piedra «Talón» (Heelstone), ubicada en el medio de la avenida de entrada, fuera del terraplén más externo del foso circular. Esta piedra (junto con la del Altar), marcan el eje del monumento que se orienta hacia la salida del sol en el solsticio de verano.

3) Cuatro piedras de «estación» colocadas en los circuios de Aubrey; dos de ellas alineadas estaban ubicadas en sendos pequeños pozos rodeados de un terraplén de tierray greda. A los túmulos donde iban estas dos piedras, yaperdidas, se los llama los túmulos Norte-sur, porque marcan esa dirección, o lo que es lo mismo: el lugar de la salida y puesta del Sol hacia los equinoccios. Las otras dos, no rodeadas por tierra, marcan el eje cuyo extremo norte indica el punto de la puesta del Sol el día del solsticio de verano y el sur la salida del sol en el solsticio de invierno. En resumen las líneas definidas por estas cuatro piedras «estacionales» marcan los límites máximos del orto y ocaso no sólo del Sol sino también de la Luna según investigaciones recientes.

4) Por las huellas dejadas en el terreno había seguramente dos piedras en la intersección de la avenida con el foso, como una puerta ceremonial, por cuyo centro se vería la salida del sol en el solsticio de verano, apareciendo detrás de la Heelstone. Una de ellas, caída hoy hacia un costado, es llamada la «piedra del sacrificio».

¿Cuál era la finalidad de Stonehenge?
La complicada planificación y elaboración, y los miles de horas de trabajo empleados en su construcción demuestran la importancia de Stonehenge. Y el hecho de que los arquitectos necesitaran las areniscas azules y verdes de Gales parece indicar que estos megalitos eran ingrediente fundamental para la proyección del lugar. Evidentemente, Stonehenge no se diseñó para servir simplemente como lugar de reunión. ¿Para qué, entonces? Existen algunos indicios sobre su posible finalidad.

En el solsticio de verano, el sol sale entre la piedra Talón y otra ya desaparecida. ¿Podría el lugar haber sido diseñado para exponer los restos de los antepasados a los rayos vitalizadores del sol en este momento tan significativo del año? Las cremaciones descubiertas en los 56 orificios de Aubrey demuestran que aquí se celebraban ritos funerarios, y es posible que los mismos simbolizaran ingresos al más allá.

El astrónomo estadounidense Gerald Hawkins ha utilizado un ordenador para descifrar muchos alineamientos de piedras, llegando a la conclusión de que Stonehenge era un sofisticado observatorio celeste. Pero es muy dudoso que las observaciones fueran precisas y que los antiguos procurasen objetivos similares a los de los científicos actuales. Probablemente su principal interés residiera en establecer un calendario básico y determinar los movimientos de los cuerpos celestes por motivos religiosos.

Los constructores de Stonehenge no eran gente primitiva, de vida campesina. Aun cuando no dejaran ningún testimonio escrito, es muy probable que poseyeran conocimientos y técnicas importantes. Tal vez nadie haya acertado aún con la verdadera función de Stonehenge. Y quizá tenga razón John Michell, el estudioso británico del esoterismo, cuando insinúa que Stonehenge era «un templo cósmico dedicado a los doce dioses del zodíaco, que representa la cosmología ideal, la imagen perfecta y completa del universo».

La crónica más cercana a la realidad indicaría que las 80 piedras que pesan -toneladas cada una habrían sido movidas por trineos y carros con ruedas hasta la costa galesa. Colocadas sobre balsas fueron remontadas río arriba por e. Severn y luego por otros ríos interiores hasta el lugar donde fueron finalmente emplazadas. Es probable que esa zona estuviese poblada por seres de la edad de bronce que quizá hayan sido precursores de los CELTAS y aunque no hay pruebas concretas, algunos los asocian a los DRUIDAS, misteriosos personajes que realizaban sacrificios con animales y a lo mejor, con humanos. John Aubrey (1626-1697), estudioso de la Antigüedad, vinculó a Stonehenge con los druidas, aunque el monumento de piedra es anterior en unos dos mil años a los tiempos reales de los druidas.
Stonehenge fue probablemente un espacio ritual, un templo, una tumba o un lugar de reunión para festivales, aunque hay quienes sostienen que ver la puesta o salida del Sol cerca del enorme túmulo produce sobrecogimiento y la sensación de que, además, debió haber tenido algún motivo estelar.

PARA SABER MAS…
Respecto al uso como Monumento Astrológico, explica Norma Palma en su libro: “Huellas en el Cielo”:

Por su parte, el investigador arqueólogo Walsey, luego de estudiar los trabajos de sus predecesores respecto de Stonehenge y de compararlo con los pueblos de oriente, afirmó que: «… sí un sabio brahmán hubiera contemplado estas ruinas habría podido comprender más de su diseño que nosotros, y descubrir algunos vestigios de un arte completamente desconocido para el momento actual».

Algunos detalles astrológicos del monumento:
1) Cuatro «estaciones» simbolizadas por las cuatro piedras que marcan los extremos del año solar, extremos que están en correspondencia con los cuatro elementos en su forma cardinal (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio).

2) Los treinta días promedio del mes, con sus noches (los bloques de piedras erguidos) y sus días (los espacios entre piedras, que dejan pasar la luz a un observador interior). Los 30° de cada signo, y más hacia adentro, los 60′ de cada grado (el Círculo de piedras Azules), también representan claramente un ciclo de 60 años, ciclo humano fundamental que es la composición de varios ciclos planetarios y de progresión básicos (2 ciclos soli-lunares progresados, 2 ciclos de Saturno, etc.)

3) Lunaciones y eclipses: Los hoyos de Aubrey servían para predecir lunaciones y eclipses y sus posiciones mediante observación directa según se ha determinado mediante estudios computarizados. Los agujeros de Aubrey son 56 = 2 x 28, pues 28 es el número de días del mes lunar y un importante ciclo de 4 veces 7 (cuatro semanas, o cuatro ciclos de siete años en que se completa la evolución humana, física y emocional).

4) Las herraduras interiores son como un «cuenco» abierto a la energíacósmica del solsticio de verano. Las piedras de «fondo» del «cuenco» (las que enfrentan al solsticio), son más pesadas, como simbolizando el día «mayor» del Sol Victorioso, la plenitud de la vida y el punto culminunle del ciclo, al igual que la Luna Llena en el ciclo Lunar.

Las piedras de la herradura mayor son 10, dispuestas encinco trilitos, ¿representan los 10 planetas y los cinco elementos tradicionales, los cuatro que utilizamos y el éter, el elemento «central». Esta herradura Sarsen sería claramente «solar».

5) La herradura de piedras azules, interior a la gran Herradura Sarsen, tiene 19 piedras, un número a la vez simbólico y astronómico: es el número de ciclo Saros de los eclipses, del ciclo nodal y la nutación del eje terrestre, todo relacionado entre sí, lo que indica un conocimiento astronómico avanzado. Esta herradura, interior, más pequeña, con piedras más livianas, sería de carácter «lunar».

6) Y finalmente algo muy curioso y sugestivo: En las proximidades de Stonehenge se han desenterrado piedras semipreciosas procedentes de Egipto, Europa Central y la costa oriental de Inglaterra. Las piedras egipcias datan de 1400 años a.C.

Fuente Consultada:
100 Maravillas del Mundo-CNICE-Wikipedia-Encarta
Huellas del Cielo de Norma Palma de Sindona

Petra Ciudad de Piedra en Jordania Monumento Esculpido en la Roca

Petra Ciudad de Piedra-Monumentos Jordania

La historia de Petra se remonta hasta el siglo III a.C, como capital de los nabateos que logró mantenerse, como tal, hasta el siglo I d.C. La ciudad formó parte del importante entramado de las rutas comerciales de las caravanas que transportaban incienso, metales preciosos, hierbas aromáticas y betún desde el Mar Mediterráneo, como ya dejara escrito el historiador griego Diodoro de Sicilia en el siglo I a.C.

A pesar de los intentos que se vienen realizando, a través de las excavaciones arqueológicas, para desenmascarar la historia de este pueblo, todavía resulta imposible establecer un hilo conductor uniforme.

En agosto de 1812, durante un viaje por Oriente, el suizo Johann Ludwig Burckhardt (1784-1817) (imagen) se enteró por boca de un peregrino de que muy cerca de donde se encontraba habla una ciudad excavada en la roca.

Con un pretexto cualquiera consiguió que los beduinos lo condujeran hasta allí, y así fue como descubrió la ciudad de Petra en un desfiladero de 1.200 metros de longitud y 100 metros de altura en algunos tramos. Hasta ese momento, los europeos creían que Petra era sólo una leyenda.

LA CIUDAD EN LA ROCA: Los hallazgos más antiguos señalan que el hombre habitaba la garganta del Siq (del árabe significa, garganta, desfiladero) ya en el Neolítico. Los orígenes de la ciudad de Petra, situada en la actual Jordania, se remontan a la tribu de los edomitas, enemigos acérrimos de Israel, que se asentaron en este lugar.

Los edomitas hicieron de Petra uno de mas principales centros comerciales de Oriente Próximo.

Sin embargo, gran parte de los edificios esculpidos en la roca fueron obra de los nabateos o, al menos, adquirieron su forma actual gracias a ellos, como el Tesoro del Faraón (Khazne al-Firaun), originalmente una tumba rupestre, el Teatro Romano, con un aforo de 5.000 localidades, el centro de la ciudad, con su avenida con columnata, y otras tumbas rupestres que sugieren que Petra fue primero una ciudad funeraria y que posteriormente fui ampliada.

Los nabateos cayeron bajo la dominación en el año 106 d.C.

La ciudad de Petra, ubicada en Jordania, a pesar de mantener oculto más del setenta y cinco por ciento de sus construcciones, ha conseguido despertar el entusiasmo de todo el mundo desde el año 1812, cuando Johann Ludwig Burckhardt la identificó como tal. Para llegar a la ciudad de Petra es necesario recorrer el siq, un estrecho desfiladero que serpentea entre paredes montañosas.

A la salida del pasadizo, lo primero que ve el visitante es la fachada, básicamente griega, del Jazna, una «aparición» tan incongruente en medio de las montañas del desierto que parece el decorado abandonado por un equipo cinematográfico.

Tras su descubrimiento en 1812, diversos exploradores revelaron al mundo los esplendores de Petra. En 1826, dos franceses —el conde León de Laborde y el ingeniero Maurice Linaut— trazaron dibujos de la ciudad, siguiendo una línea romántica pero de gran realismo.

La región y su capital, Bostra, fueron anexionadas al Imperio Romano y Petra perdió su protágonismo. Grandes partes de la ciudad de piedra fueron destruidas por sendos terremotos en los años 363 y 551, y sus habitantes la fueron abandonando.

Es casi seguro que la ciudad ya estaba prácticamente deshabitada cuando la región fue conquistada por los árabes en el año 663. Después de las Cruzadas medievales, Europa se olvidó de Petra, y con el tiempo la ciudad se fue convirtiendo en leyenda, hasta su redescubrimiento. Las excavaciones no se iniciaron basta la década de 1920, y más o menos por la misma época se abrió la ciudad al turismo.

¿Quiénes fueron los habitantes de Petra?
Los nabateos, una tribu de pastores nómadas extraordinariamente hábiles, convirtieron Petra en el centro de su imperio hace más de dos mil años. Procedían del noroeste de Arabia y a partir del siglo V aC, durante un periodo de 600 años, extendieron sus dominios hacia el norte, hasta llegar a Damasco. Antes de la invasión de los nabateos existió un emplazamiento edomita —Edom, que significa rojo, era el nombre bíblico de esta región—, pero fueron aquéllos quienes excavaron la ciudad en la roca. Además, desarrollaron un estilo arquitectónico propio, una cerámica delicada y característica y un magnífico sistema de irrigación, fundamental para la historia y la prosperidad de la ciudad.

Estratégicamente situada en un cruce de antiguas rutas comerciales, Petra acogía a numerosos mercaderes que trasportaban mercancías del Mediterráneo, Egipto, Damasco y Arabia. Los nabateos controlaban las rutas de caravanas y se hicieron ricos y prósperos contando con Petra como base casi inexpugnable. La roca tenía una importancia vital, y por ello no resulta sorprendente que su principal dios, Dusares, estuviera simbolizado en bloques de piedra y obeliscos, que pueden encontrarse en el siq y en toda la ciudad, que posteriormente adquiriría la denominación de Petra, «piedra».

En los siglos inmediatamente anteriores y posteriores al nacimiento de Cristo, los nabateos vivieron el periodo de máximo esplendor, contabilizando Petra una población de unas 20.000 personas. De vez en cuando, debían defenderse de ataques de sus vecinos, en especial los romanos del norte, que ya en el 63 aC habían intentado conquistar Petra. Estos lo consiguieron definitivamente en el 106 dC, fecha en que Petra, aparentemente sin litigio, pasó a formar parte de la provincia romana de Arabia.

La dinastía nabatea se había extinguido, y la población coexistió con los romanos durante más de un siglo. Durante este tiempo, Petra siguió prosperando, y los romanos construyeron el teatro y la columnata. Cuando Petra pasó a formar parte del Imperio cristiano bizantino en el siglo iv, la Tumba de la Urna fue convertida en iglesia, y la ciudad, en sede de un obispado. Pero con el establecimiento de la era musulmana en el siglo vn, comenzó a ignorarse el destino de Petra, con la excepción de una breve estancia de los cruzados, que construyeron un sencillo castillo en lo alto de una colina al oeste de la ciudad.

PETRA TURÍSTICA: Entre sus maravillas podemos encontrarnos con el siq o pasadizo que nos conduce a la ciudad escondida de los nabateos, pasadizo que popularizó el cine en películas como la de Indiana Jones y su afamada “Ultima cruzada”. Una vez dentro sorprende la colosal ciudad diseñada con manifestaciones helénicas, lo cual no es de sorprender si entendemos que el pueblo nabateo, aún siendo de origen árabe, se dejó influir de forma plena por el estilo arquitectónico y escultórico griego.

La fachada del Templo es buena muestra de lo dicho. Pero más aún, en el año 106 a.C. la ciudad fue conquistada por el imperio romano, pudiéndose visitar en Petra el espectacular Teatro Romano, con capacidad para más de 3000 espectadores, o varias calzadas romanas cuyas ruinas permanecen bastante bien conservadas. La visita a Petra conlleva la visita a su Tesoro, el Propileum y el Monasterio en los que encontraremos de nuevo marcadas influencias griegas. En el interior de la ciudad contemplaremos la bella decoración de las Tumbas, las puertas de entrada a las distintas estancias, y las columnas esculpidas en la piedra y en la zona de excavaciones visitaremos el Alto y Bajo Temenos, y El nicho de la Exedra.

¿LÓGICA O MISTERIO?

La ciudad de Petra fue construida en un largo desfiladero seguramente por motivos estratégicos. Sin embargo, para conquistar una ciudad situada en un lugar de esas características basta con hacerse con el control de los riscos circundantes, siempre que los edificios se hallen en la garganta. Pero los constructores de Petra fueron más listos y ubicaron las casas en el interior de las paredes.

De ese modo adquirieron una gran ventaja, porque el enemigo ya no podía atacar sin más los edificios y mucho menos evaluar la fuerza combativa y la resistencia de sus habitantes. También había algún edificio en el desfiladero, pero se trataba sobre todo de comercios que apenas ofrecían ninguna pista acerca del armamento y el número de habitantes. Para conquistar Petra era necesario desistir de la propia defensa y asaltar el desfiladero sin protección. Demasiado riesgo para muchos enemigos, como quedó demostrado en varias ocasiones.

El carácter legendario que tuvo Petra en Europa durante mucho tiempo contribuyó a popularizar ciertos mitos y sucesos acerca de este lugar que han perdurado hasta nuestros días, sobre todo durante el siglo XIX, cuando los no musulmanes tenían prohibido visitar la ciudad. Pero, en realidad, ni es una ciudad antediluviana ni tiene un origen enigmático.

Ingenieros hidráulicos

La existencia de la ciudad roja de Petra, ubicada en un área semidesértica y con un escaso régimen anual de lluvias (entre 50 y 250 milímetros anuales) fue posible porque tanto los primeros edomitas como los nabateos, después, descubrieron cómo almacenar el agua. Los constructores nabateos fueron también grandes maestros en el arte de la ingeniería hidráulica.

Desarrollaron un sofisticado sistema de acueductos alimentados por tres vertientes ubicadas lejos de la ciudad, dentro de una cuenca pluvial de 92 kilómetros cuadrados. Construyeron diques, embalses (muchos destinados a evitar inundaciones), grandes cisternas, tanques, aljibes y fuentes públicas. El agua circulaba por canales excavados en las rocas y revestidos con un revoque impermeable  o por tuberías de terracota (los nabateos fueron hábiles ceramistas).

No sólo la usaban para abastecer a la ciudad. También la desviaban para regar sus cultivos en terrazas hechas en las laderas de las montañas y para que beban sus rebaños de animales. Constituía un verdadero oasis para las caravanas que atravesaban el desierto. Aunque el consumo estaba estrictamente reglamentado, se ha estimado que llegaban a Petra unos 40 millones de litros de agua por día. Tal abundancia llamó la atención del geógrafo e historiador griego Estrabón (64 o 63 a. C.-21 a 25 d. C), quien en el siglo I. a C. escribió sobre su abundancia, tanto para uso doméstico como para el riego de jardines.

Mitos y leyendas:

En el siglo XIX se divulgo la noticia del redescubrimiento de la ciudad de Petra aunque solo podan visitarla musulmanes. Eso suscito la aparición de macabros rumores acerca de la permanencia en el interior de las casas de piedra de los restos de los últimos cruzados que estuvieron en la ciudad.

Además, algunos relatos hacían alusión al supuesto origen bíblico de Petra según el cual Moisés hizo manar agua de una piedra en ese Jugar para abastecer al pueblo judío Un rumor que corría en el siglo XIX afirmaba que el agua estaba envenenada y sólo lo sabían los musulmanes Otras historias acerca de las atrocidades perpetradas contra los cristianos en la aislada: ciudad de piedra por parte de criaturas en parte vivas y en parte muertas  y de los grandes tesares que debían de estar escondidos en pasadizos subterráneos laberínticos dieron pie a la fama de Petra como ciudad inquietante y a la vez fascinante.

Golfos y Bahias Mayores Golfos del Mundo Mas Grandes del Planeta

Golfos y Bahías Mayores del Mundo

TABLA DE GOLFOS Y BAHÍAS MÁS GRANDES DEL PLANETA
NombreSuperficie en Km²Profundidad máx. en m
Golfo de Bengala (SL/Ind./Ban./Bir)2.172.0005.258
Golfo de Guinea (Gui./Ben.)1.533.000
Golfo de Alaska (EU)1.327.000
Golfo de México (Méx./EU/ Cuba)1.507.6004.380
Bahía de Hudson (Can.)730.100259
Bahía de Baffin (Can./ Groenlandia)689.0002.136
Gran Bahía Australiana (Atl.)484.000
Golfo de Carpentaria (Atl.)310.000
Golfo de San Lorenzo (Can.)240.000550
Golfo de Siam (Tai./Cmb./VN)239.000
Golfo Pérsico (Irán/Iraq/AS/Qat./EAU/Bhr./Kuw./Omán)230.000102
Golfo de Vizcaya (Esp./Fra.)223.0004.732
Golfo de Adén (Som./Dji./RDP Yem.)220.000
Golfo de Omán (Omán/Irán)181.000
Golfo de California (Méx.)153.0003.295
Golfo de Botnia (Fin./Sue.)117.000294
Golfo de Tonkin (Chn./VN)117.00070

Imagen aerea de un golfo

Basilica Santa Maria La Mayor Paseo Virtual Iglesias de Roma

Basílica Santa María La Mayor
Paseo Virtual Iglesias de Roma

La Basílica de Santa María Mayor es una verdadera reliquia del siglo V. Es la única de las cuatro basílicas mayores de Roma (las otras son San Pedro, Letrán y San Pablo Extramuros) que conserva su planta paleocristiana intacta, aunque ha sufrido numerosos añadidos a lo largo de los siglos. Santa María Mayor es el primer templo cristiano dedicado a la Virgen. Su origen se remonta al Concilio de Éfeso (año 431), que sancionó la maternidad divina de María, tema sobre el que gira toda la iconografía del templo.

Después del Concilio de Éfeso (431), en el que la madre de Jesús fue proclamada Madre de Dios, el papa Sixto III (432-440) erigió en Roma, sobre el monte Esquilino, una basílica dedicada a la Santa Madre de Dios, basílica que fue llamada más tarde «Santa María la Mayor». Es la iglesia más antigua dedicada en Occidente a la Virgen María.

La basílica actual sigue siendo la mas grande dedicada a la Madre de Dios en Roma y la mas esplendorosa en Italia después de Loreto. Debido a su enorme tamaño y esplendor pero sobre todo por ser la mas antigua dedicada a la Virgen, recibió el título de Basílica de Santa María la Mayor. (Hay cuatro basílicas mayores, las otras tres siendo: San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros).

Al ser una basílica patriarcal, Santa María la Mayor es usada a menudo personalmente por el Papa. Santa María la Mayor es (junto con Santa Sabina, algo posterior) la única iglesia romana que conserva la planta estrictamente basílical y la estructura paleocristiana primitiva. El alzado, en cambio, no se mantiene en su estado original debido a los varios proyectos de construcción adicionales (casi todas intentando imitar el estilo primitivo) y los daños del terremoto de 1348.

El nombre de la iglesia refleja dos ideas de grandeza, por un lado la de una basílica mayor en oposición a una basílica menor y también a la de la Virgen María, como verdadera Madre de Dios. En el idioma griego esta doctrina es conocida como Theotokos, oficialmente adoptada en el Concilio de Éfeso en 431. La Basílica de Santa María la Mayor es el lugar más grande e importante de los dedicados en Roma al culto mariano.

Después de que el papado de Avignon acabase formalmente y los papas regresaran a Roma, la Basílica de Santa María la Mayor se convirtió en un Palacio de los Papas temporal debido al estado de deterioro en que se encontraba el Palacio de Letrán. La residencia papal se trasladó posteriormente al palacio del Vaticano en lo que actualmente es la Ciudad del Vaticano.

ALGUNOS TÉRMINOS CONSTRUCTIVOS

ÁBSIDE: en arquitectura dícese de la parte de un templo abovedado y semicircular que está en la parte posterior, dentro la cual está el altar y el sacerdote cuando oficia la misa. En una vista en planta (de arriba) sería la parte superior de la cruz.

BAUTISTERIO: (baptisterio) Es el lugar del templo donde está la pila bautismal

CAPILLA BORGHESE: capilla paulina, también llamada Capilla Borghese, tiene su origen en junio de 1605, cuando el papa Pablo V decide su edificación, con cruz griega y dimensiones de una iglesia pequeña para ser su lugar de enterramiento. Fue edificada para custodiar la Imagen de la Virgen “Salus Populi Romani” bajo encargo de Pablo V.

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias Prehistoria Hombre Neolitico

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias
La Prehistoria y el Hombre Neolítico

Gran parte de la historia humana transcurrió durante los bruscos cambios climáticos de la última glaciación, o Era de Hielo, iniciada hace 1,5 millones de años. La capacidad de adaptación a estos cambios ha sido crucial en el desarrollo de la civilización, pero el ser humano también puede ser la causa de un futuro calentamiento. Durante millones de años, la Tierra ha experimentado una diversidad de temperaturas y condiciones climáticas que influyeron en la extinción o supervivencia de grupos enteros de especies y han cambiado la faz del planeta.

Existen indicios del comienzo de otra gran transformación (antes por deriva de los continentes y enormes levantamientos volcánicos) que experimentó el clima hace unos tres millones de años, preludio de la fase en la que aún vivimos, y casi todas las etapas de la evolución humana de las que han quedado vestigios se desarrollaron en las condiciones que surgieron entonces.

Gracias a este cambio aparecieron los entornos que permitieron la supervivencia de la especie humana y de sus antepasados inmediatos. Hace un siglo empezó a denominarse a este período climático Pleistoceno(derivado de términos griegos que significan «lo más reciente»). Se distingue de la etapa anterior por las variaciones del clima, mucho más radicales y frecuentes.

Aunque hay que tener en cuenta que nos referimos a miles de años y que estos cambios no podrían notarse en el corto espacio de vida de un hombre, en el Pleistoceno se produjeron más altibajos que en ninguna otra época de duración similar. Los cambios más destacados se denominan «glaciaciones», cuatro en total.

No sabemos por qué se desencadenaron, pero se cree que el planeta Marte atravesó etapas semejantes, y es probable que se debieran a un cambio que afectó a todo el sistema solar. Las consecuencias resultan mucho más claras: durante siglos enteros, ciertas zonas muy extensas —gran parte de Europa y Norteamérica, por ejemplo— quedaron cubiertas de grandes capas de hielo, en algunos casos de varios kilómetros de espesor.

En ciertos puntos, el hielo hundió el suelo a varios cientos de metros. Estas capas empezaron a formarse porque cada primavera la nieve del invierno se derretía un poco más tarde, hasta que un año no se derritió.

Al cabo de miles de años se produjo un retroceso del hielo, también muy lento, y tanto el avance como el retroceso resultaron catastróficos para el entorno, pues al sobrevenir el deshielo, arrasó la vida animal y vegetal y se desencadenaron enormes inundaciones. A consecuencia de una elevación del nivel del mar tras un deshielo volvió a aparecer el canal de la Mancha, que separó definitivamente las islas Británicas de la Europa continental.

Pero estas inundaciones ofrecieron nuevas oportunidades de desarrollo a las especies mejor dotadas.

Tras cada glaciación, dichas especies se trasladaban a las zonas que habían quedado libres de hielo; y no fueron sólo las zonas directamente afectadas las que experimentaron cambios: como el hielo dejó «encerradas» enormes cantidades de agua, se transformaron miles de kilómetros de costas de las regiones heladas.

Cada glaciación tuvo una duración de entre cincuenta y setenta y cinco mil años. En la actualidad vivimos en el período cálido posterior a la última, y algunos científicos han predicho que se producirá otra dentro de unos cincuenta mil años. No es una perspectiva tan terrible como la del «encogimiento» del universo, pero de todos modos queda tan lejos que no debe preocuparnos demasiado. Las glaciaciones constituyen una ayuda muy valiosa para los estudiosos de la Prehistoria.

En primer lugar, sabemos muy bien cuándo se produjeron y podemos fechar muchos objetos prehistóricos basándonos en ellas. Otro factor importante radica en que podemos especular con un margen de error razonable sobre las consecuencias que tuvieron en el medio ambiente de los primeros seres humanos y prehumanos.

Al estudiar estos cambios físicos y biológicos, no debemos olvidar la extraordinaria lentitud con que se produjeron. Cuando pensamos en las grandes fallas que se abrieron en la tierra, en las costas que surgieron de los océanos, o en los mares que aparecieron al derretirse la gigantesca capa de hielo, hemos de recordar que todo esto sucedió en el transcurso de varios siglos, y en algunos casos, de millones de años.

Los seres que vivieron en este proceso, si hubieran sido capaces de reflexionar sobre él, no habrían podido notarlo en el breve espacio de sus vidas, al igual que una mariposa actual, con una existencia de dos o tres semanas, tampoco apreciaría los cambios que ha experimentado el paisaje en el último siglo. Y las transformaciones biológicas que se operan a causa de la selección natural son aún menos visibles, pues incluso la más pequeña tarda miles de generaciones en completarse.

Las Glaciaciones Causas y Consecuencias Prehistoria Hombre Neolitico

Las cuatro «glaciaciones» se sucedieron en el último millón de años y reciben el nombre de los ríos alemanes en cuyos lugares se hallaron los primeros vestigios. Es imposible dar fechas exactas; sólo aproximadas. Los períodos interglaciares fueron muy semejantes a los actuales. Contrariamente a la idea popular, una glaciación no es una época de congelamiento constante, sino un período de continuas fluctuaciones climáticas cuyo punto máximo consistió en etapas de frío intenso.
Los primeros milenios de la última glaciación —período crítico en el que nuestros remotos antepasados ocuparon gran parte de África— son poco conocidos. La información obtenida de perforaciones del fondo marino y de muestras de hielo ofrece una imagen más nítida del clima posterior a la brusca inversión del campo magnético terrestre producida hace unos 780.000 años. Las muestras del fondo del Pacífico revelan al menos cuatro grandes períodos fríos, o glaciales, a lo largo de esos 780.000 años: el último finalizó hace entre 10.000 y 15.000 años con un súbito e irregular calentamiento global.

Las muestras marinas tan sólo ofrecen una impresión general sobre el cambio climático durante la glaciación, pero como regla general, el enfriamiento se produce con relativa lentitud y el calentamiento es rápido, como sucedió al final del último período glacial. Los períodos glaciales fueron más largos que los interglaciales (breves intervalos de condiciones climáticas más cálidas durante la glaciación, cuando el clima era tan cálido o más que hoy). Estos aumentos de temperatura fueron causados por cambios en el movimiento de la Tierra alrededor del Sol y sobre su propio eje, a los que se añadía un aumento natural de los gases de efecto invernadero. En la actualidad estamos experimentando un período interglacial, provocado por la suma de todos estos fenómenos naturales, que comenzó hace unos 10.000 años.

90 metros bajó el nivel del mar al principio de la ultima glaciación, a medida que el agua se congelaba para formar
los casquetes polares de la Antártida y el Ártico actual.

Cambio medioambiental La glaciación fue testigo de drásticos cambios en el clima global y el medio natural. Durante los períodos glaciales, inmensas capas de hielo cubrieron Escandinavia, gran parte de Canadá y zonas de Estados Unidos hasta Seattle y los Grandes Lagos al sur. En los Alpes se formaron grandes glaciares y hubo casquetes glaciares en los Pirineos, los Andes y las montañas y altiplanos de Asia central. Al sur de los casquetes escandinavos, inmensos espacios de terreno inhabitado se extendían desde el Atlántico hasta Siberia.

Estos entornos sufrían nueve meses de invierno y eran inhabitables para los ancestros de Horno sapiens, que carecían de la tecnología e indumentaria adecuadas para adaptarse a las temperaturas extremas. No es una coincidencia que H. erectus, con su simple Metros bajó el nivel del mar al principio de la última glaciación, a medida que el agua se congelaba para formar los casquetes polares de la Antártida y el Ártico actuales. tecnología y sus limitadas habilidades cognitivas, se estableciera en entornos más templados y tropicales.

El frío causó un drástico descenso del nivel del mar a medida que el agua se convertía en hielo, y quedaron expuestas enormes extensiones de lo que actualmente son plataformas continentales (suelo bajo aguas costeras poco profundas), enlazando masas de tierra: Siberia era parte de Alaska, y Gran Bretaña estaba unida al continente europeo. El Sudeste Asiático estaba separado de Australia y Nueva Guinea por cortos trechos de mar abierto.

Durante los períodos interglaciales, el nivel del mar subió, los casquetes glaciares se redujeron y los bosques avanzaron al norte ganando terreno a la tundra. Los humanos se trasladaron hacia el norte siguiendo a los animales que cazaban y las plantas que recolectaban, y se adaptaron a una gran variedad de entomos de bosque y pradera, y a terrenos áridos y semiáridos.

El hombre y los elementos: El clima de la Era de Hielo era inestable: los hábitats cambiaban constantemente, lo que implicaba que el oportunismo y la capacidad de adaptación de los humanos sufrían un desafío continuo entre un milenio y el siguiente. Estos desafíos pudieron ser incluso un factor en la evolución humana, ya que nuestros antepasados más antiguos eran básicamente animales tropicales.

Durante largos períodos glaciales, el Sahara fue algo más húmedo que hoy; podría considerarse como una bomba que atraía a humanos y animales en los períodos húmedos y los expulsaba hacia los márgenes cuando el clima se volvía más seco. Este efecto ecológico permitió que Homo erectus y los animales que cazaba cruzaran el desierto y se extendieran a entornos más templados hace 1,8 m.a.

Un largo período interglacial elevó las temperaturas hace unos 400.000 años. Para esa época, Homo erectus prosperaba en el norte de Europa, pero no se pudo adaptar a la glaciación de hace 350.000 años. Es probable que los pocos grupos de cazadores que vivían allí se desplazaran al sur, hacia regiones más templadas. Existen evidencias de asentamientos en Europa y partes de Asia oriental de hace unos 250.000 años. El último período interglacial tuvo su apogeo hace unos 128.000 años, cuando los neanderthales prosperaban en Europa. Hace unos 50.000 años, los humanos modernos habían dominado todos los entornos y vivían incluso en las zonas más frías.

Ver: Historia del Cambio Climático desde la Prehistoria

Fuente Consultada:
Geografía Mundial y los desafíos del SXXI. Editorial Santillana. Geografía Mundial, Editorial Puerto de Palos.  

La Montaña Sagrada de China TaiShan Montes Sagrados Taoismo

La Montaña Sagrada de China Taishan

TAISHAN: MONTAÑA SAGRADA DE CHINA
La montaña sagrada de T’ai-shan se alza sobre la amplia llanura aluvial del río Amarillo, cuna de la civilización china. En los comienzos del Imperio chino, la montaña marcaba la frontera entre lo conocido y lo desconocido, entre el mundo de los impuestos, las obras públicas, el trabajo y la muerte, y el mundo bárbaro de Shantong, más al este.

En Shantong vivían magos que estudiaban los secretos de la vida eterna y que visitaban a los inmortales que habitaban las islas del mar oriental. Los antiguos pueblos han adoraban la naturaleza, honrando entre sus muchos dioses a ríos y montañas. T’ai-shan es lugar venerado desde aquellos tiempos. Según la tradición, el legendario emperador Shun celebraba en T’ai-shan los grandes sacrificios al Cielo y la Tierra dos mil años aC.

El primer emperador ch’in, que conquistó y unificó los estados guerreros, acudió a los oficios de T’ai-shan el año 219 aC. El emperador Wu Ti fue en peregrinación a la montaña, para prestar sus sacrificios, en 110 aC. Y a lo largo de los siglos, el patrocinio imperial continuó: un emperador sung del siglo XI concedió a T’ai-shan el título de Igual al Cielo, y en 1736 el emperador Chien Lung ofrendó una magnífica lápida de jade con poderes mágicos.

Pero T’ai-shan jamás se vio relacionada con la fe de la China oficial, las enseñanzas de Confucio; de hecho, constituye la más sagrada de las cinco montañas del taoísmo, de la fe del mago y el alquimista, del marginado y el rebelde.

Fundamentos de la doctrina taoísta
El taoísmo es, a la vez, la más austera y la más mundana de las religiones. En el siglo IV aC, las tierras de los pueblos han se veían sacudidas por continuas guerras. Según los primeros taoístas, la paz sólo podía alcanzarse si se renunciaba a las ambiciones materiales para entregarse a la observación y la comprensión de los mundos interior y exterior.

El padre del taoísmo, Lao-tsé, describió la Vía (Tao) del siguiente modo: «Quienes saben, no hablan; quienes hablan, no saben.» La ética taoísta era individualista y democrática, basada en el retorno a comunidades pequeñas y autogobernadas de individuos libres, tal como los taoístas creían que habían existido en otros tiempos. Los enfrentamientos se consideraban consecuencia de la incapacidad de actuar en sintonía con la verdadera naturaleza de la realidad, el Tao.

El taoísmo insiste en el aspecto receptivo, pasivo y observador de la naturaleza humana. Para la filosofía china, éste es el yin o fuerza femenina. Los primeros taoístas rechazaban la distinción entre los conceptos de «superior» e «inferior» en los mundos humano y animal, prefiriendo observar y procurar la unidad y la armonía esenciales de todas las cosas.

Como resultado de ello, se convirtieron en maestros en alquimia y adivinación. Con el paso del tiempo, el taoísmo se fue identificando paulatinamente con los cultos populares misteriosos y mágicos. Para muchos, el panteón taoísta se confundía con los dioses y los demonios asociados a la nueva doctrina budista.

Desde tiempos muy antiguos, los peregrinos suben los miles de escalones que llevan al Templo del Emperador de Jade, en la cima de T’ai-shan, la montaña más sagrada de China, venerada desde hace siglos por budistas y taoístas. Las numerosas deidades que habitan sus laderas rocosas controlan el destino del hombre. Los peregrinos inician la ascensión, que dura seis o siete horas, por la noche, y pasan por la Puerta Sur del Cielo de madrugada, con el propósito de contemplar un objetivo especial de su viaje: la espectacular salida del sol sobre las montañas.En la tierra natal de Confucio, la sagrada montaña taoísta de T’ai-shan se eleva a una altura de 1.524 m sobre la llanura del río Amarillo, en la provincia oriental de Shan-tong. Una vez tras otra, los rebeldes taoístas han bajado de las colinas de Shan-tong; al pie de T’ai-shan los bóxers mataron en 1899 a un misionero europeo, dando pie a un levantamiento que conmovió al mundo.

Una multitud de dioses
A medida que sube los 7.000 escalones de T’ai-shan —desde el pueblo de T’ai-an al Templo del Emperador de Jade, situado en la cima—, el visitante va encontrando templos, arboledas de cipreses y pinos, estanques y cascadas. En la década de 1930, un viajero occidental informó que en la época de la peregrinación anual, entre febrero y mayo, subían a T’ai-shan diez mil personas por día, y algunas de ellas efectuaban de rodillas el ascenso de seis horas.

Al pie de T’ai-shan se halla el Templo de la Cumbre, dedicado al dios de la montaña, con magníficas pinturas en la sala central que representan una procesión en su honor. Tras la introducción del budismo en el siglo IV, este dios resultó identificado con el Juez de los Muertos.

Los templos que se dejan a un lado durante el ascenso están dedicados a divinidades femeninas: la Emperatriz del Oeste, Wang Mu Chi, y la Diosa de la Estrella del Norte, Tai Mu. Tai Mu posee un tercer ojo, muchos brazos y un probable origen indio. Su palacio es la constelación de la Osa Mayor, que gira eternamente alrededor de la Estrella Polar. Otra prueba de las relaciones de este centro esencialmente taoísta con el budismo es la gran roca plana que tiene tallada la Sutra del diamante, que para los chinos es la más respetada de todas las escrituras budistas, y que enseña que todo es ilusión.

Según la leyenda, Lao-tsé fue el fundador del taoísmo y autor del texto sagrado Tao Té-king, cuya traducción seria Libro de la Vía y de la Virtud. No se sabe mucho de este maestro místico, que nació hacia el 604 aC y que, con el nombre de Li Po-yang fue bibliotecario de la corte de los Cheu.

 Contemporáneo de Confucio, enseñaba a actuar con el mínimo esfuerzo, siguiendo las tendencias de los hechos naturales sin luchar contra ellas. En el siglo V el taoísmo era ya una religión elaborada, y el budismo mahayana adoptó muchas de sus características.

En el último tramo de escaleras, el peregrino pasa por la Puerta Sur del Cielo, entrando en el templo dedicado a la Hija de la Montaña, Pi Hsia Yuan Chun, Diosa del Amanecer y primera señora de T’ai-shan. El templo más importante de la cima es el del Emperador de Jade, Yu Huang, ensalzado como divinidad suprema por el emperador Chen Tsung, de la dinastía sung, hace unos mil años. Desde entonces, el Emperador de Jade ha mantenido su posición privilegiada en el panteón taoísta y es Señor del Tiempo Presente.

Centro de energía vital
Desde la cima de T’ai-shan se disfruta de una vista espectacular: al norte, el curso del río Amarillo, y al sur, la provincia donde nació el gran filósofo Confucio, el año 551 aC. Junto con su discípulo Mencio, nacido también en la misma provincia. Confucio difundió la filosofía que habría de servir de guía al gobierno de China durante dos mil años. Quizá la ética del taoísmo no resultara muy útil en cuanto a temas de gobierno, pero se acostumbraba solicitar los servicios de expertos taoístas para dar cumplimiento a las obligaciones con los antepasados.

Con el fin de determinar la localización más favorable de una sepultura se necesitaba Feng-Shui, la «comprensión del viento y el agua», y los taoístas, que consideraban la Tierra como organismo vivo, lleno de energía vital, eran diestros en estas materias.

Los lugares sagrados del taoísmo fueron elegidos en su totalidad como centros de energía vital, y T’ai-shan, el más excepcional y misterioso de ellos, captó prácticamente todos los poderes para sí. Docenas de otros templos, donde se puede ofrecer oraciones para obtener fertilidad, suerte en los negocios, larga vida o el conocimiento del futuro, están situados en la ladera que conduce a T’ai-shan.

Los dioses venerados en estos templos representan todas las religiones tradicionales chinas, incluida la más primitiva del Dios de la Montaña. Pero para el taoísmo esto no resulta extraño, sino natural. Ninguna respuesta simple a las interrogantes más profundas será la verdadera, porque la verdad debe ser hallada en la variedad de la naturaleza y la experiencia humanas.

Hoy, los dioses se han marchado de T’ai-shan. Hay pocos peregrinos. Y los turistas sólo acuden a admirar la gran escalinata, las puertas, los templos. las cuevas, los murales, el jade y el bronce, la madera, el agua y la piedra, así como los propios vientos volcados hacia las oscuras intenciones de los hombres.

En santuarios laterales de las laderas de T’ai-shan, algunos peregrinos siguen observando el antiguo ritual de quemar «dinero» especial de papel. Tradicionalmente, el festival de Qing Ming en primavera es la mejor época para estos sacrificios, destinados a aplacar o sobornar a los funcionarios que administran el más allá. Dada la perenne obsesión china por la burocracia, se considera prudente efectuar tales ofrendas para facilitarse el viaje final.

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos Tamaño Peso

Las Tortugas Gigantes de las islas Galápagos
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LAS TORTUGAS GIGANTES DE LAS ISLAS GALÁPAGOS: Los primeros españoles que visitaron las Galápagos descubrieron que estaban habitadas por tortugas gigantescas, que les hicieron pensar en una versión a gran escala de los galápagos que pululaban en muchos ríos de su país de origen, por lo que bautizaron con ese nombre al archipiélago recién descubierto.

Por su parte, William Dampier, famoso navegante inglés, cuenta que, en 1884, al hacer escala en Galápagos, quedó impresionado por las tortugas gigantes: “… son tan numerosas que quinientos o seiscientos hombres pueden subsistir gracias a ellas durante varios meses y sin ninguna otra clase de provisión; son extraordinariamente grandes y corpulentas y tan dulces que no se come una gallina con más agrado”.

La perspectiva que da el tiempo transcurrido, desde que se escribieron estas líneas, les añade un acento premonitorio que confirma la desgraciada historia de estos gigantes, cuyas conchas alcanzan más de un metro y medio y cuyo peso puede sobrepasar los 225 kilos. Pero si el exterminio de estos animales se mide en fechas y en cifras, conviene antes recordar su historia.

Las Tortugas Gigantes de las islas Galapagos

Tortugas similares se han encontrado, en forma fósil, en Estados Unidos, en Europa y en la India; debieron ser numerosas en la era terciaria, especialmente en los períodos mioceno y plioceno, hace unos seis millones de años. Durante los períodos geológicos siguientes fueron desapareciendo y en la actualidad sólo se encuentran en las islas Mascareñas y en las Galápagos. Si el problema de su arribada a las islas es interesante (a nado, flotando a merced de corrientes marinas, agarradas a algún tronco a la deriva), mucho más lo es el de su diferenciación in situ, que parece la conclusión lógica de considerar que no pudieron hacer la travesía tantas formas distintas, sino que, al habitar en las islas (lo que impedía su hibridación) se han ido diferenciando.

Las distintas formas de tortugas de las Galápagos, en opinión de la mayoría de los especialistas, no constituyen especies diferentes, sino sólo subespecies o razas de una especie única. Estas tortugas llevaron una vida feliz hasta que llegó el hombre. Dampier atestiguaba que ningún pollo podía competir, en cuanto a sabor, con estos reptiles, y el capitán Colnett añadía: “la grasa de estos animales, cuando se fundía, era como mantequilla fresca”. Esto explica seguramente la matanza de animales que siguió. Piratas, cazadores de focas y balleneros del Pacífico conocían bien la abundancia de tortugas en las islas y se montaron expediciones para darles caza.

El examen del diario de a bordo de ciento cinco balleneros americanos, realizado por el biólogo C. H. Towsend, reveló que entre 1811 y 1844 se capturaron quince mil tortugas. Para evitar que las tortugas acabasen por desaparecer y para preservar la fauna y la flora de las islas, el gobierno del Ecuador, país al que pertenece el archipiélago, dictó leyes protectoras en 1934.

Por su parte, la UNESCO organizó, en 1957, una expedición para examinar el estado de la fauna y, un año más tarde, el doctor Jean Dorst visitó las islas con el propósito de examinar el proyecto de establecer una estación biológica. Resultado de todas estas operaciones fue la creación de la Fundación Charles Darwin para las islas Galápagos, presidida por sir Julián Huxley.

El tamaño de las tortugas y la rareza de las iguanas pueden hacer olvidar al visitante la presencia de unos pájaros pequeños que, sin embargo, atrajeron la atención de Charles Darwin. Bajo su aparente vulgaridad, los pinzones de las Galápagos encerraban un interés extraordinario para el naturalista, y éste pronto constató que constituían un ejemplo palpable de cómo se originan especies nuevas a partir de antepasados comunes.

En la actualidad existen catorce especies de los pinzones de Darwin —así bautizados en honor de su descubridor—, todas ellas exclusivas de las Galápagos, excepto una que vive en las islas Cocos.

La gran riqueza de la flora y de la fauna de las Galápagos reservará todavía muchas sorpresas al explorador decidido que se adentre en ellas, dispuesto a desafiar la dureza del clima y del suelo. Mucho queda por aprender de las Galápagos, declaradas por la UNESCO patrimonio Natural de la Humanidad en 1979, y, en la actualidad, puestas bajo la protección de Ecuador en calidad de Parque Nacional.

Aisladas del resto del mundo, se desarrollaron en estas islas comunidades biológicas con seres arcaicos que han persistido hasta la época actual; y simultáneamente, se originaron especies según las leyes de la evolución. Por ello, las islas Galápagos son únicas y es posible que algún día los científicos que las visitan descubran entre sus seres nuevas claves de la vida humana.

Flora y Fauna de las Islas Galapagos Descubrimiento Ubicacion Pacifico

Flora y Fauna de las Islas Galápagos
Descubrimiento Ubicacion Pacífico

Las islas galápagos, ubicadas en el océano Pacífico, a 1000 K. al oeste de la costa ecuatoriana, se supone que la formación de la primera isla tuvo lugar hace más de 5 millones de años, como resultado de la actividad tectónica. Las islas más recientes, llamadas Isabela y Fernandina, están todavía en proceso de formación, habiéndose registrado la erupción volcánica más reciente en 2009.  Las islas Galápagos son famosas por sus numerosas especies endémicas y por los estudios de Charles Darwin que le llevaron a establecer su Teoría de la Evolución por la selección natural.

En julio de 1835, Charles Darwin escribía desde Lima a su primo Fox: “Tengo más interés por las islas Galápagos que por ninguna otra parte del viaje”. Se diría que intuía ya la significación decisiva que para él iba a tener esa visita, en principio sólo planteada como una etapa más de su vuelta al mundo a bordo del Beagle.

islas galapagos

Ubicada a 1.000 km. al oeste de la costa ecuatoriana se encuentran las Islas Galápagos o el Archipiélago de Colón, compuesto por 13 islas y 17 islotes, que tienen un gran valor científico debido a su extraordinaria flora y fauna única en el mundo. Las Islas Galápagos son Patrimonio Natural de la Humanidad.

Trescientos años antes, distintos eran los intereses y las preocupaciones que sintió otro personaje, decisivo también, aunque de otra manera, para la historia de las Galápagos. Nos referimos a Tomás de Berlanga (imagen abajo), obispo de Panamá, quien el 23 de febrero de 1535 zarpaba del puerto de dicha ciudad con dirección al Perú, enviado por el rey de España para zanjar los pleitos surgidos entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro.

El buque se dirigía hacia el sur siguiendo la costa, cuando, inesperadamente, a los ocho días de viaje, se produjo una calma absoluta y la nave quedó flotando en una total inmovilidad. Pronto los tripulantes tuvieron la sensación de ser arrastrados por una corriente hacia el interior del océano y vieron, con angustia, que los perfiles de la costa se desdibujaban hasta desaparecer por completo.

Sus negros presentimientos parecieron confirmarse en los días siguientes, cuando el agua y los alimentos empezaron a escasear; pero el 10 de marzo volvieron a vislumbrar un horizonte de tierra firme, hecho fortuito que había de convertirlos en involuntarios descubridores de las Islas Galápagos.

Islas Galapagos Ecuador Flora y Fauna Descubrimiento Ubicacion PacificoUn trabajo durísimo costó a los sedientos navegantes encontrar el agua que necesitaban, pero, a cambio, tuvieron la suerte de contemplar una fantástica fauna: enormes lagartos que se zambullían indolentemente en el mar, gigantescas tortugas moviéndose parsimoniosamente en un paisaje de lava negra y de grandes cactus, leones marinos indiferentes, pingüinos en el propio ecuador, aves rapaces que se dejaban acariciar y toda una serie de animales que no demostraban ningún miedo al hombre.

El obispo de Panamá dio una exacta descripción del lugar, calculó su situación con precisión y observó que el paisaje parecía como si “Dios hubiera derramado en abundancia piedras sobre él”.

Es curioso comprobar las coincidencias descriptivas del obispo con el viajero del Beagle, quien el 17 de septiembre de 1835, recién desembarcado en Galápagos escribía: “Nada menos seductor que la primera visión. Un escarpado campo de negra lava basáltica, expuesto a las olas, surcado por grandes hendiduras y cubierto por doquier de una maleza empobrecida y quemada por el sol. Apenas hay señales de vida. La superficie, seca y árida, calcinada por los rayos solares del mediodía, hace que el aire sea sofocante y pesado, como si saliera de una estufa; llegamos incluso a pensar que los matorrales despedían mal olor.

Aunque traté con gran afán de recoger el mayor número posible de plantas, sólo encontré unas pocas; y unas hierbas tan pequeñas y con tan mal aspecto que parecían más propias de una flora ártica que de una ecuatorial. Los matorrales, vistos de cerca, parecen tan sin hojas como nuestros árboles durante el invierno, y tardé un rato en descubrir que las plantas no sólo se encontraban con todo su follaje, sino que la mayoría estaban en floración.

El arbusto más corriente pertenece a la familia de las euforbiáceas; una acacia y un cactus de aspecto extraño son los únicos árboles que ofrecen alguna sombra”. Pocos matices añadiría el viajero de hoy a las certeras observaciones del descubridor del archipiélago Tomás de Berlanga y a las del entonces joven naturalista inglés Charles Darwin.

La costa de las Galápagos aparece como una línea negra de oscuros acantilados y de orillas rocosas, contrastadas por algunas playas arenosas que surgen en diversos puntos. Las “islas encantadas”, como de momento las llamaron los nave- gantes españoles, siguen conservando su misterio en las montañas del interior, que se pierden en una niebla siempre cambiante.

Acercarse a las islas, por otra parte, no es fácil; los puntos de desembarco no son muchos y el anclaje resulta poco seguro. Hay zonas donde la costa es un amasijo de lava resquebrajada, dura, negra y erizada; en otros lugares se levantan acantilados de hasta diez metros de altura, constantemente batidos por las olas; incluso cuando las laderas descienden hasta playas arenosas, el oleaje sigue siendo un serio obstáculo natural.

Después de desembarcar, con más o menos dificultad, el viajero debe buscar un paso a través de las llanuras costeras, ya que, a menudo, el suelo no es más que una especie de caparazón de rocas resquebrajadas, rotas, llenas de hendiduras. Espesos matorrales y cactus gigantes dificultan la marcha, y por añadidura el agua parece haber desaparecido de estas extensiones que a Darwin le hicieron recordar la vegetación del infierno.

La fauna que asombró a Tomás de Berlanga también sorprende al visitante que hoy pone sus pies en estas islas; reptiles parecidos a dragones pululan por la playa y, tierra adentro, tortugas gigantes —galápagos—, pero que se mueven con agilidad, hacen pensar en otra época del mundo, cuando los reptiles dominaban la Tierra.

El origen de las islas Galápagos es netamente volcánico, y el archipiélago pertenece a un complejo que ascendió de las profundidades del océano Pacífico, a unos 900 Km. de la costa suramericana y en la línea ecuatorial. La isla más extensa, Isabela, tiene 130 Km. de longitud y no menos de cinco volcanes, cuya lava se ha unido hasta crear su extraña forma. La isla Fernandina consta sólo de un único cono, que se eleva sobre el océano.

Todo el archipiélago está integrado por cinco islas, diecinueve islotes y cuarenta y cinco escollos, contra los que chocan las olas del mayor océano del mundo. La superficie total es de unos 11.500 kilómetros cuadrados, casi la mitad de los cuales corresponden a la isla Isabela, la más grande y alta de todas, cuyas cotas máximas superan los 1.500 metros de altitud.

Dado su origen puramente volcánico, las Galápagos nunca tuvieron conexión con continente alguno, de forma que cuando las lavas incandescentes emergieron del fondo del océano, entre remolinos de espuma, ningún ser vivo moraba en ellas. Luego, a lo largo de los milenios, los vientos y las corrientes marinas arrastraron hasta las abruptas costas de estas atormentadas islas algunas plantas y animales.

Determinados seres pueden haber llegado volando; algunos, como las semillas y animales pequeños, especialmente los insectos, pudieron haber sido traídos por el viento; otros, incluso las grandes tortugas, quizá llegaron nadando; y otros, finalmente, serían transportados sobre balsas naturales, troncos de árboles o masas flotantes de tierra y plantas arrastradas hasta el mar por los grandes ríos tropicales.

Parte de esta sucesión de seres vivos encontraron en las islas condiciones favorables para la supervivencia, se multiplicaron e iniciaron una nueva línea evolutiva al quedar aislados genéticamente de las poblaciones de donde procedían.

¿Por qué los naturalistas se interesan tanto por las Galápagos? Su flora y su fauna son la respuesta. Pero la importancia de ambas deriva de su escasez y de su aislamiento, circunstancias que han permitido evoluciones específicas de fácil seguimiento y la preservación de animales arcaicos, desaparecidos hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Así lo constató, en 1837, Charles Darwin, quien, después de su paso por las islas, escribía en su Evolutionary Notebook: “En julio empezaba el primer cuaderno sobre La transmutación de las especies. Había quedado extraordinariamente sorprendido, desde el mes de marzo pasado, por el carácter de los fósiles suramericanos y especies del archipiélago de las Galápagos. Estos hechos fundamentan (especialmente los últimos) todas mis ideas”. No es raro que la pista del naturalista inglés haya sido seguida reiteradamente.

El interés de la flora y de la fauna de las Galápagos se debe además, y en gran parte, al hecho de encontrarse las islas situadas en una auténtica encrucijada oceánica, donde convergen corrientes de muy diversas características.

Del oeste llega la contracorriente ecuatorial del Pacífico, que aporta aguas cálidas y transparentes, mientras por el este afluye la corriente de Humboldt, de aguas frías, que baña la costa occidental de América del Sur y que, a la altura del límite entre Perú y Ecuador, vira hacia el noreste, adentrándose en el Pacífico, como descubrieron a su pesar Tomás de Berlanga y sus compañeros.

La presencia al mismo tiempo de aguas frías y cálidas origina condiciones muy favorables para la fauna marina; la gran riqueza de plancton alimenta a innumerables peces, los cuales, a su vez, posibilitan la vida y el desarrollo de aves y de leones marinos. Las Galápagos fueron famosas por la abundancia, en sus aguas, de cetáceos, que en el pasado se cazaban con regularidad y que todavía en nuestros días siguen siendo perseguidos.

Los crustáceos son asimismo abundantes y algunas bahías son famosas por su riqueza en langostas. En todo caso, la yuxtaposición de aguas frías y calientes, que con tanto interés han observado los oceanógrafos, da como resultado una extraordinaria concurrencia de animales de aguas frías y de aguas cálidas, ya que unos y otros gozan de condiciones idóneas para vivir. Numerosos peces coralinos viven en los arrecifes, junto a colonias de esponjas, estrellas de mar y moluscos, mientras que las aguas próximas están habitadas por peces de agua fría. El contraste más acusado se produce entre las aves.

Fauna de las islas galapagos Animales Gigantes Berlanga ObispoEl alcatraz de patas rojas y el alcatraz enmascarado pueden ser observados a considerable distancia de la costa, ya que se alimentan de peces capturados en zonas profundas del mar. El alcatraz de patas azules, menos aventurero, acostumbra a pescar en aguas más superficiales.

Las colonias de estas aves constituyen un espectáculo inolvidable; afincadas sobre todo en la isla Genovesa, trenzan complicadas filigranas en el aire, y en la época de cría ocupan todos los matorrales y pueblan la arena, llenando el paisaje de sonido y movimiento.

Más interesantes son, desde luego, los grandes rabihorcados o arefragatas, que alcanzan una envergadura de más de dos metros. Suelen anidar en los matorrales, junto a los alcatraces de patas rojas; pero sólo coexisten pacíficamente cerca de los nidos, pues como no pueden bucear, en vez de capturar los peces y animales marinos de la superficie del mar, prefieren robárselos a sus vecinos.

En efecto, tan pronto como los alcatraces han capturado una presa, los rabihorcados los persiguen y los asustan hasta que la sueltan, e inmediatamente el rabihorcado se lanza y captura el pez antes de que caiga de nuevo al agua.

Fauna de las islas galapagos Animales Junto a estas aves típicas de la zona intertropical vive también el pingüino, un ave marina característica de las aguas frías y que se ve con frecuencia sobre las rocas de la orilla o en la superficie del agua al cruzar el estrecho de Bolívar, entre Fernandina e Isabela.

Los pingüinos de las Galápagos son más pequeños que sus hermanos antárticos y su presencia en estas islas se debe a su situación en medio de la corriente fría de Humboldt.

Siguiendo este gran río que atraviesa el océano, algunos pingüinos llegaron a las islas en algún momento del pasado, procedentes del extremo meridional de América del Sur y evolucionaron hasta constituir una nueva especie. No es un pingüino muy grande. De longitud logra unos 53 cm., con un peso promedio de 2.2 Kg. Entre los pingüinos es el segundo más pequeño.

En las costas de Fernandina y de Isabela se pueden observar igualmente otras aves marinas de porte erecto y alas reducidas e inútiles para volar y que se zambullen desde las rocas para pescar en el océano. Son los cormoranes ápteros de las Galápagos. A pesar de su gran tamaño, estas aves tienen unas alas diminutas, con las, plumas atrofiadas, por lo que no pueden volar e incluso caminan con dificultad.

Esta regresión en su evolución se debe, según una sugestiva y discutible teoría, a que los cormoranes no necesitaban alas para huir de los carnívoros y por ello dejaron gradualmente de utilizarlas a través de generaciones.

Fauna de las islas galapagos El cormorán áptero es uno de los últimos ejemplos de una fauna extraña que ha sobrevivido gracias al aislamiento y a la ausencia de enemigos. Además de los pingüinos, otros “navegantes” viajaron a estas islas a favor de la corriente de Humboldt.

Desde las costas meridionales de América del Sur se desplazaron los leones marinos, que se diferenciaron más tarde en una subespecie propia del archipiélago. El valor de su piel ha sido la causa de su progresiva desaparición; en la actualidad se concentran casi todos los ejemplares existentes en Santiago, Isabela y Fernandina.

También por la ruta del mar llegó el león marino de California; en el caso de este animal, la mala calidad de su piel le puso a salvo de los cazadores comerciales. Y así se han establecido prósperas colonias de ellos en las costas de la isla Española, que además es famosa por ser el único lugar conocido donde arriba el albatros de las Galápagos, del que existen unas dos mil parejas.

Se ha citado ya la evocación al pasado remoto que suscita la visita a las Galápagos. Esta experiencia adquiere sus dimensiones más sugestivas cuando, con las primeras luces del día, se observan las rocas próximas a la playa. De los huecos y fisuras de las mismas se verán surgir grandes lagartos, de hasta un metro veinte de longitud y de hocicos romos, patas torpes, larga cola aplanada lateralmente y una cresta dorsal sobre el cuello y el lomo. Su color puede ser totalmente negro o muy oscuro, aunque los de algunas islas presentan manchas rojizas sobre su cuerpo, y las patas anteriores y cresta a veces son verdes.

Tan extraños animales son las iguanas marinas, exclusivas de este archipiélago. A medida que abandonan su refugio nocturno, estas iguanas se sitúan sobre las rocas para que el sol caldee sus cuerpos, sobre los que entonces trepan confiadamente algunos cangrejos que devoran los parásitos fijos en la piel del reptil.

Fauna de las islas galapagos

Esta tolerancia de las iguanas respecto a los cangrejos se extiende a todos los seres, incluido el hombre, que puede acercarse a tocarlas o cogerlas sin ninguna reacción hostil por su parte.

Cuando baja la marea, los reptiles abandonan las rocas y se zambullen en las olas para pastar —su alimento exclusivo son las algas marinas— y, una vez satisfechos, vuelven a la orilla, donde se resguardarán de los rigores del sol. Las iguanas marinas tienen sus parientes más próximos en el interior, entre las tierras bajas cubiertas de cactus.

Son las iguanas terrestres, que se alimentan de los frutos de las chumberas desprendidos de la planta. De las dos especies de estos animales existentes en las Galápagos, la primera ocupa las islas Fernandina, Isabela, San Salvador, Santa Cruz y tres islotes de sus proximidades, mientras que la segunda especie es exclusiva de Santa Fe.

La llegada del hombre, con el hábito de la caza, y la introducción de los animales domésticos —de efectos devastadores sobre la vegetación y los recursos alimenticios— han ido reduciendo considerablemente la población de iguanas terrestres, hasta llegar a la extinción en San Salvador y en uno de los islotes próximos a Santa Cruz.

Monte Fujiyama Japon Ubicacion Origen Leyenda

Monte Fujiyama Japón
Ubicación y Origen Leyenda

MONTE FUJIYAMA: La montaña más alta de Japón (3776 m.) nació del fuego y por él puede morir. A pesar de ello, su frágil belleza ha sido comparada con la de una flor. El Fujiyama no sólo es una belleza natural, sino también un lugar sagrado que ha atraído a peregrinos e inspirado a artistas durante generaciones.

La perfecta simetría de la silueta del monte Fuji ha sido desde la Antigüedad el símbolo japonés de la belleza. En efecto, su nombre significa en japonés “aquella que no tiene igual”. Es lugar para todas las estaciones y momentos del día, hermoso siempre desde cualquier ángulo que se le mire. Sin embargo, se dice que escalar en primavera su cima nevada y contemplar los ciruelos y cerezos que florecen a sus pies sobrepasa cualquier otra experiencia de su grandeza.

MONTE FUJIYAMA

Con 3.776 m, su influencia escapa al mero impacto paisajístico. Desde hace por lo menos 12 siglos ha inspirado a poetas y artistas, y ha logrado identificarse con el propio Japón. Más aún, ocupa un lugar especial en la religión oficial del país, el sintoísmo, y resulta también significativo para los budistas, quienes consideran que el sendero que rodea la montaña a los 2.500 m es el camino de acceso al otro mundo.

Katsushika Hokusai (1760-1849) pintó muchas vistas del Fujiyama, cuya variabilidad, además de su belleza, sedujo primero a nativos y luego a extranjeros. Matsuo Basho (1644-94), considerado uno de los mayores poetas japoneses, lo halló majestuoso en todas las estaciones: “Aunque el Fuji se oculte bajo la lluvia y neblina del invierno, también en días así da alegría”. El escritor de habla inglesa Lafcadio Hearn (1850-1904), quien amó tanto a Japón que adoptó su nacionalidad, describió sencillamente al Fujiyama como “la vista más hermosa de Japón”.

El Fujiyama es la montaña sagrada de Japón, categoría que ha ostentado durante siglos. La veneró inicialmente el pueblo aborigen ainu (que aún habita la principal isla del norte, Hokkaido), el cual le concedió el nombre de su diosa del fuego, Fuchi.

Los japoneses continuaron esa tradición y conservaron el nombre. Según la fe sintoísta, todas las obras de la naturaleza están dotadas de espíritus superiores, o kami, aunque el carácter sagrado de las montañas es mayor. Como, el monte más alto y hermoso del país, el Fujiyama merece reverencia especial: se le tiene por hogar de los dioses y lazo simbólico de los misterios del cielo y las realidades de la tierra.

El santuario sintoísta bajo la cumbre data de hace 2.000 años, periodo de gran actividad volcánica. Se cuenta que, para calmar las terribles erupciones y atemperar a los dioses, el emperador dispuso su construcción. Todavía a fines de la Segunda Guerra Mundial, muchos japoneses consideraban deber sagrado escalar la montaña. Informes de testigos del siglo pasado describen a miles de fieles., ataviados con túnicas blancas, sandalias y sombreros de paja, ascendiendo por una de las seis rutas a la cima.

Los caminos quedaban atestados de sandalias usadas, tan endebles que se precisaba de varios pares para concluir el recorrido, de nueve horas. Hoy, unas 400.000 personas —turistas japoneses sobre todo— escalan el Fujiyama-cada año, particularmente en los meses de julio y agosto cuando la nieve abandona la cumbre.

Desde la cúspide, sus laderas bajan en un ángulo de 45° para luego allanarse antes de alcanzar la base, donde el Fujiyama traza un círculo casi perfecto de 126 Km. de diámetro. En arco en torno de las laderas norte están los Cinco Lagos. En primavera, con los árboles frutales y las azaleas en flor, esta zona rebosa colorido; en otoño el bosque en parte primigenio a las orillas de los lagos se enciende de rojos, para luego tomar diversos tonos de café. Algunas de las mejores vistas del Fujiyama se obtienen desde los lagos intercomunicados, cuyas tranquilas aguas reflejan a la perfección la simetría natural de la montaña. Como el Fuji, los lagos son de origen volcánico.

Según la tradición budista japonesa, la montaña surgió una noche de 286 a.C., cuando el suelo se abrió para formar Bava, el mayor lago de Japón; el Fujiyama fue resultado de la tierra desplazada. La leyenda no carece de fundamento; el archipiélago japonés abunda en fracturas tectónicas, a lo largo de las cuales se sitúan numerosos lagos y cordilleras. La isla de Honshu atraviesa la fractura más grande, donde se concentran 25 conos volcánicos: el mayor, el monte Fuji, tiene 10.000 años de antigüedad, no 2.300 años, como sostiene el mito budista.

La vasta llanura que rodea al Fuji posee su propia historia de intensa actividad volcánica; hace 300.000 años hizo erupción y arrojó lava. Los productos de varios conos sucesivos contribuyeron a darle al Fujiyama su forma actual, con la acumulación de capas de lava alternadas con un conglomerado compuesto por escoria, ceniza i y lava.

Estas capas indican la secuencia de erupción de ir volcán: primero grandes volúmenes de lava fundida se dispersan uniformemente por las laderas de la montaña, seguidos de violentas explosiones de escoria, ceniza y lava que se elevan al cielo para caer sobre las mismas laderas

La primera erupción documentada del Fujiyama ocurrió en 800 d.C. La más reciente (pues no está muerte, sólo inactivo), en 1707, cubrió de una gruesa capa de escoria y cenizas a la ciudad de Edo (actual Tokio), a 100 Km. de distancia.

La relevancia del Fujiyama en la conciencia japonesa y el romanticismo que lo reviste quizá se deba a la certeza de que su hermosura no durará, pues si nació de la noche a la mañana, igual puede desaparecer súbitamente en medio de una bola de fuego.

Fuente Consultada: Mundos Extraños y Lugares Asombrosos Reader´s Digest

Historia de Brasilia Urbanismo Capital de Brasil Maravilla Arte

Historia de Brasilia – Urbanismo Capital 

Brasilia (en portugués Brasília) es la capital de Brasil, localizada en la parte central del país, unos 950 Km. al noroeste de Río de Janeiro. Tiene una población de 2.455.903 habitantes según las estimaciones del censo de 2007 y es la sede del gobierno federal, conformado por el presidente —quien trabaja en el Palacio de Planalto—, el Supremo Tribunal Federal de Brasil y el Congreso Nacional de Brasil.(WIKIPEDIA)

En Brasilia, la nueva ciudad federal brasileña surgida en la meseta interior de Goiás, el trabajo del arquitecto Oscar Niemeyer es a todas luces el más interesante. El plan piloto de la nueva capital es el de Lucio Costa, un arquitecto de fama y hasta de nacionalidad casi internacional, que ganó el concurso entre otros veintiséis proyectos.

Con este plano, Costa ha tratado y conseguido distribuir la ciudad de una manera extraordinariamente funcional, separando cada una de las zonas, trazando una red de vías completísima y sembrando los espacios verdes con la suficiente maestría como para que la futura capital brasileña pueda ser llamada con entera justicia la ciudad-parque.

Sin embargo, el trabajo de urbanista de Lucio Costa ha sido superado en interés arquitectónico por las distintas zonas de edificios públicos levantados por Oscar Niemeyer.Niemeyer es un arquitecto vinculado desde hace décadas a la obra política del presidente federal, Juscelino Kubitschek, con el que empezó a trabajar cuando éste fue prefecto y gobernador de su estado natal de Minas Gerais.

Al decidirse la construcción de una nueva capital federal que vertiera la preocupación pública y privada de todo el país hacia el interior de la enorme nación atlántica, se constituyó una sociedad, la Novacap, en septiembre de 1956. El arquitecto Osear Niemeyer pasó a ocupar la jefatura del Departamento de Arquitectura y Urbanismo, encargándose directamente de la construcción de los edificios oficiales de la nueva sede del Gobierno Federal, así como de algunos centros de habitación, de la catedral, del centro bancario de Brasilia, además de alguna otra obra aislada.

Brasilia supone para la arquitectura contemporánea uno de los empeños más grandes de los últimos cincuenta años. Elegido el lugar, la construcción de la ciudad, con multitud de edificios oficiales, hoteles, parques, avenidas, bancos, bloques de viviendas, teatros y cines, zonas deportivas, etc., realizada con abundancia de medios materiales, ofrece a los arquitectos brasileños de nuestro tiempo una coyuntura profesional realmente maravillosa.

De aquí que el mismo Niemeyer, que poseía ya en su haber una obra larga e interesante, no tenga inconveniente en confesar que sus edificios de Brasilia serán su obra definitiva, la cristalización de esos deseos que todo artista abriga siempre y que en tantos menos afortunados quedan sin realizar

Su construcción no se decidió a consecuencia de un ramalazo de entusiasmo popular, ni es tampoco un alarde de la capacidad de los arquitectos, sino que es el fruto de una voluntad política determinada que trataba de resolver, con un acto sustancialmente autoritario, las contradicciones económica-sociales del país.

 Brasilia - Urbanismo Capital

En realidad, en Brasil ya se había decidido, hace 150 años, trasladar la capital; en efecto, en el acta de proclamación de la República, en 1890, un artículo de la Constitución preveía ya dicho desplazamiento a una localidad del interior, pero sin precisar el lugar. Dos años después, una comisión de científicos, pero no arquitectos ni ingenieros, inició una serie de investigaciones que acabaron con la recomendación de una localidad de la altiplanicie central: el Plan Alto.

Sin embargo, no se llegó a ningún resultado concreto, y la mismo sucedió con las comisiones nombradas en los años que siguieron. Mucho después, ya en 1953, el presidente Getulio Vargas volvió a tomar la decisión de trasladar la capital al interior, sobre todo para favorecer el desarrollo económico de aquella zona del país y, en general, de todas las zonas del interior frente a las hasta entonces privilegiadas de la costa. Con este fin, pues, se creó una comisión que intentaría localizar un lugar para la nueva capital de Brasil, escogiéndose para ello una zona de 52.000 km2 dentro de la cual debería elegirse el punto exacto para construir la nueva ciudad.

Además, el gobierno brasileño encargó a una sociedad americana que efectuara investigaciones para seleccionar cinco posibles localidades, teniendo en cuenta que la proyectada capital habría de albergar medio millón de habitantes. En marzo de 1955 se entregaron al nuevo presidente de la república, Kubitschek, los resultados de los estudios llevados a cabo, basados en una campaña aereofotogramétrica, en virtud de los cuales se había elegido un lugar situado en una amplia meseta entre las cuencas de los ríos San Francisco, Amazonas y Río de la Plata.

En septiembre de 1956 se convocó el concurso para el plan piloto de la nueva capital, resultando vencedor el proyecto de Lucio Costa. La idea de Costa se basa en el esquema más antiguo que se conoce: la cruz. En efecto, creó dos direcciones principales, una urbana y otra destinada al tráfico, que marcan una clara distinción entre la zona ejecutiva y la residencial.

En la dirección que va desde la plaza de los Tres Poderes (legislativo, judicial y ejecutivo) a la estación del ferrocarril (flanqueada por los depósitos de las pequeñas industrias) se encuentran la catedral, los ministerios, los bancos, los edificios comerciales, los sectores recreativo-culturales, con el centro televisivo y el deportivo y, finalmente, la plaza municipal y la zona de los cuarteles.

Los barrios residenciales, dispuestos en franjas a lo largo del eje longitudinal, que es ligeramente curvo, aparecen como una sucesión de cuadrados en los que se incluyen, además de los edificios para viviendas, una escuela elemental, un liceo o colegio, una capilla, un mercado y un supermercado; la agrupación de cuatro cuadrados constituye un barrio.

En la franja exterior de esos cuadrados de la zona residencial se encuentran la ciudad universitaria y las embajadas y, más allá de éstas, las casas individuales, la estación de autoservicio, el yacht club, el campo de golf y la residencia privada del presidente. Las zonas externas de las alas residenciales se destinan a jardín botánico (al norte) y a parque zoológico (al sur), además de espacios para campos de equitación y otros para la celebración de ferias. El cementerio y el aeropuerto están a ambos lados de la zona residencial del sur.

La fundación de Brasilia, incluso dentro de la validez de los motivos económico-sociales que la impulsaron, queda enmarcada en el campo de las decisiones políticas. Pero en su ilusión de concretar, Brasilia corre el grave peligro de convertirse en una capital simbólica o, peor aún, en una ciudad estrictamente burocrática. Construida como un monumento más perenne que el bronce, ya está sufriendo lentamente la suerte de los grandes monumentos del pasado, que la historia llenará de otros significados, y destinados a ser modificados por los acontecimientos (los acontecimientos que, con su presencia, querían modificar).

De todas formas, queda la imagen de esta ciudad enorme, no congestionada, cuyo amplitud transmite al visitante la concepción de un tiempo y de un espacio que van más allá de nuestras dimensiones habituales. Proyectadas hacia el futuro, tales dimensiones sólo nos parecen comprensibles si se tienen en cuenta las del propio Brasil.

Esta nación enorme (la cuarta del mundo en superficie), llena de desequilibrios y de posibilidades, con ciento ochenta millones de habitantes únicamente, con zonas todavía inexploradas, un subsuelo riquísimo y una vivaz cultura en formación, ha encontrado precisamente un primer desarrollo original en la arquitectura moderna, que ha producido, y continúa haciéndolo, personajes de gran categoría.

Ésta es la razón por la que Brasilia ha representado la gran ocasión de la moderna arquitectura brasileña, el gran experimento, una experiencia crucial en el proceso de transformación, no sólo de Brasil, sino también de toda la América Latina.

Para tener una idea de las dimensiones de esta ciudad basta situarse en el punto más elevado del cruce de los dos ejes principales, desde el que se goza de una incomparable vista del centro de la urbe en toda su extensión. Los lejanos edificios de la Cámara de los Diputados, con sus cúpulas, parecen, a la luz del crepúsculo, platillos volantes suspendidos apenas sobre una plataforma. Detrás de ellos se yergue el edificio de las Secretarías, que nos recuerda una rampa de lanzamiento de misiles.

El aspecto monumental es el denominador común de todos los edificios del conjunto; este carácter no está vinculado a cada una de las construcciones en particular, sino a la relación que entre ellas existe, junto a la naturaleza circundante y al elemento luz; precisamente estas complejas relaciones crean un espacio casi irreal, de sueño. Cada arquitectura presenta el raro encanto de volúmenes geométricos situados en un plano sobre el que rueda la luz.

Y sin embargo, ésta es una de las contradicciones más evidentes de Brasilia: el contraste entre el aspecto declaradamente moderno, y a veces hasta futurista de cada una de las obras, y los principios compositivos que las animan, más inspirados en una perspectiva renacentista y barroca que en los de una ordenación contemporánea.

Junto a Lucio Costa, el viejo maestro de la arquitectura moderna brasileña, también ha unido su nombre a la realización de Brasilia el arquitecto Oscar Niemeyer. Cuando se estaba construyendo la ciudad, él ya era, desde hacía años, un consagrado y celebrado profesional, cuyas obras se encuentran en diversos lugares del Brasil y del continente sudamericano.

Oscar Niemeyer Soares Filho nació en el seno de una familia acomodada el 15 de diciembre de 1907, en Río de Janeiro. Después de haber frecuentado el colegio de los barnabitas, empezó, en 1930, los estudios de arquitectura; y tras la revolución de Getulio Vargas se formó en un ambiente que apoyaba sustancialmente a los artistas de vanguardia, llegando a ser uno de los personajes clave de la arquitectura moderna en su país.

En un clima cultural donde todavía imperaba el academicismo ochocentista, recogió el mensaje de Le Corbusier, adaptándolo a la realidad de su tierra, donde la relación con la naturaleza se impone con violencia. Con ello el repertorio racionalista se simplifica: pocos motivos elementales, muy característicos en su definición espacial, sustituyen el contrapunto estructural de Le Corbusier.

El choque con el sensacional paisaje brasileño se afronta con una inmediatez que lleva a Niemeyer a expresar una imagen que nace ya desnuda (mientras en Le Corbusier se llega al mismo punto a través de sucesivas simplificaciones). En 1936, al iniciar sus actividades, obtuvo, junto a L. Costa, A. E. Reidy y E. Vasconcelos, el encargo para el Ministerio de Educación y Sanidad de Río. Fue entonces cuando se encontró con Le Corbusier, que había sido llamado por Costa para ser consultado: el encuentro fue un acontecimiento fundamental para la posterior producción de Niemeyer y para toda la arquitectura brasileña.

En el Palacio de los Ministerios se refleja, con gran claridad, el programa del gran arquitecto francés, con las soluciones pensadas para París, Argel, Nemours y Buenos Aires: así encontramos los pilotines (las sólidas pilastras que levantan el edificio del suelo); las terrazas jardín en lugar del tejado; el pan de yerre, es decir, la fachada totalmente de vidrio, y los brise soleil, protectores arquitectónicos (aquí tan necesarios) contra la reverberación del sol.

A todo ello se añade, además, el empleo de los azulejos, los típicos ladrillos de mayólica esmaltada que, combinando con la vegetación tropical de los jardines (diseñados por Roberto Burle Marx para la plaza anterior al edificio y para las terrazas), hacen resaltar claramente el planteamiento regionalista de la obra.

En 1942, Niemeyer se afirmó definitivamente, proyectando para Pampulha el casino, el yacht club, el restaurante Baile y la iglesia de San Francisco de Asís. Sin embargo, esta experiencia, aun siendo notabilísima, constituye, si se la compara con su actividad posterior, una nueva investigación de laboratorio.

En 1956, Kubitschek, elegido presidente de la República, empeña sus mejores energías en la fundación de Brasilia. Y Niemeyer, nombrado superintendente técnico del Novacap, el ente para la edificación de la nueva ciudad, recibió el encargo de proyectar la residencia del gobernador y el hotel para huéspedes oficiales. Al mismo tiempo se convocaba el concurso para el plan urbanístico, en el que venció, como ya se ha dicho, el arquitecto Lucio Costa.

Al proyectar los edificios de Brasilia (además de los ‘a citados, recordemos la capilla anexa al palacio presidencial, el Senado y la Cámara de los Diputados), Niemeyer siguió los mismos criterios que inspiraron el plan de Costa: cada uno de tales edificios nace de un punto formal muy simple, elemental. desarrollado con gran sobriedad en sus detalles constructivos.

A menudo la estructura sustentadora no tiene ninguna relación con elementos decorativos característicos. ‘. componente ornamental procede no de la observación particular próxima, sino de la relación del edificio con la nueva escala. verdaderamente inusitada, del espacio circundante, que obliga a observarlo, dada su excepcional amplitud, desde distancias mucho mayores de las que hasta entonces habían sido habituales. El palacio del Parlamento (o del Congreso Nacional) está situado en el vértice de la triangular plaza de los Tres Poderes, y a ambos lados se levantan el Tribunal Supremo y la sede del poder ejecutivo.

De todas las construcciones es, sin duda, la más grande y articulada, compuesta de dos partes bien diferenciadas: un edificio horizontal de tres pisos, con un frente de doscientos metros, que alberga al Senado. ubicado en una media esfera, y la Cámara de los Diputados, situada en otra semiesfera más amplia pero invertida. Como es de suponer, a este articulado conjunto hay que añadir todos los servicios, que, como es natural, son completos y numerosos. Más abajo, gracias a un elaborado sistema de distribución, se desarrollan las actividades de los diputados, del personal, de la imprenta y del público.

Entre las dos medias esferas se levanta un rascacielos, el único de la plaza, circundado por un gran estanque. En el rascacielos se hallan las oficinas de los órganos legislativos, distribuidas en tres pisos bajo el nivel de la plataforma y en otros veinticinco pisos superiores.

Es característica la forma en H (que también presenta visto desde un avión); la barra horizontal de esa H, que ocupa el espacio entre el undécimo y el decimotercer piso, constituye una especie de puente (detalle realmente original) que une los dos cuerpos independientes del edificio. Para tener una idea de la grandiosa escala de esta construcción, bastará tener en cuenta que en la “cúpula invertida” de la Cámara encuentran cabida unos 700 diputados, 1.000 senadores, 200 periodistas y unos 1.000 espectadores.

Las dos cúpulas cubren una gran plataforma horizontal, como una suspendida plaza futuritas, a la que se puede llegar a través de una rampa aérea frontal y unida a las calles laterales elevadas. La ausencia de parapeto acentúa la pureza de sus líneas, y el conjunto, aunque de enormes proporciones, parece ligero; sugestivo efecto conseguido por la concentración de la luz del sol sobre la fina lámina, mientras que la parte inferior, atrasada y vidriada, permanece en la penumbra. Más allá de estos edificios, se abren la plaza de los Tres Poderes y el horizonte.

La plaza, inmensa, es .para muchos brasileños el símbolo del fututo de su país, como también lo es la línea horizontal continua, lejana y azul que corre tras la ciudad y que la ciudad no esconde, sino que valoriza. Toda la arquitectura de Brasilia es horizontal, pero siempre “destacada” del suelo, de forma que, a través de los inmensos pilotis, nunca deja de verse el lejano horizonte de la gran llanura en la que se ha creado esa Moderna capital.

Nueva Siete Maravillas del Mundo Moderno

Fuente Consultada: Maravillas del Mundo Tomo IV

Alhambra de Granada

La Ciudad Encantada

El Escorial

Gran Cañón del Colorado

 

Borobudur Templo Budista en Java Templo Perdido Indonesia

Borobudur – Templo Budista en Java – Templo Perdido

La mayor concentración de arquitectura sagrada de Java, se encuentra en la llanura de Kedu, unos 42 kilómetros al noroeste de la actual ciudad de Yogyakarta.  Aquí se encuentra el hermoso complejo de templo hindú de Prambanam y el mundialmente famoso templo budista de Borobudur.

Borobudur, es un nombre que deriva de una expresión que significa “Montaña de la acumulación de los méritos de los diez estados de Bodhisattva” es comúnmente considerado como una estructura budista, sin embargo, su construcción inicial fue planeada y llevada a cabo por constructores hindú algún momento alrededor de 775 d. C.

borobudur templo

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En el centro del frondoso paisaje de la isla indonesia de Java, aislado en la inmensa llanura, aparece el templo de Borobudur, máxima expresión de la arquitectura religiosa javanesa (El Budismo), el cual data del año 750 d.C. Para llegar a él partimos de Yogyakarta, una de las ciudades más grandes de la isla, sólo se tardan treinta minutos por un largo camino asfaltado de unos 40 Km. ó 25 millas aproximadamente.

Borobudur Templo Budista en Java Templo Perdido Indonesia

El monumento consta de seis plataformas cuadradas coronadas por tres plataformas circulares,
y está decorado por 2.672 paneles de relieve y 504 estatuas de Buda.

Está inspirado en un módulo constructivo que se relaciona con los sagrados diagramas del budismo tántrico y respeta un rígido esquema geométrico que tiene un profundo significado religioso.

Está formado por anillos concéntricos que se van estrechando a medida que se asciende hasta culminar en el único y gran stupa central símbolo de la Verdad Eterna (el edificio cónico típico de la arquitectura budista), simbolizando una flor de loto —la flor sagrada de Buda— que flota sobre las aguas de un plácido lago (en este caso la llanura) ó bien una montaña rodeada por agua.

la flor sagrada de Buda

Para poder llegar desde el nivel de la llanura a los casi 40 metros de altura de la cúpula central se construyeron nueve terrazas conjuntas; la primera mide más de 170 metros de lado. Si a estas faraónicas dimensiones se añade el minucioso cuidado con el que cada detalle se realizó, transformando una idea esquemática en un encaje de piedra, es posible tener una idea de la magnitud, de la dificultad y de la importancia del trabajo realizado en este templo.

Y todo ello para trazar un “recorrido”, o, en otras palabras, para crear un camino adecuado para un viaje del alma. Para quien lo visite es una invitación a la meditación, que habla directamente a los sentidos y que transmite su mensaje.Borobudur Templo Budista en Java Templo Perdido Indonesia

Fue restaurado, entre 1907 y 1911, por grupos de investigadores y arqueólogos holandeses que lo salvaron de la amenaza de la vegetación tropical, donde la mayor parte de las esculturas se perdieron durante el curso de las mismas restauraciones y de ellas sólo se conoce el tema: el Karmavibhaga, la ley del karma, según la cual cada acción humana lleva consigo sus consecuencias inevitables en la vida futura.

Centenares de esas esculturas eran una minuciosa descripción de escenas infernales (según la concepción de los constructores), en las que el hombre aparecía todavía envilecido y aprisionado por el remolino de los deseos. Se sabe, además, que no estaban a plena luz, sino medio enterradas y ocultas a la vista.

La montaña sagrada representa el progresivo abandono, la espiritualización y la interiorización. En definitiva, el eterno viaje del caos al orden, de la materia al espíritu, de las contradicciones a la Verdad. El viaje que Buda afrontó por primera vez y que todavía hoy, en su nombre, miles de personas afrontan según lo que Borobudur indica y sugiere.

En 1991, Borobudur fue incluido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

PARA SABER UN POCO MAS SOBRE EL TEMPLO DE BOROBUDUR: El templo de Borobudur, en la Isla de Java, ha sido llamado “montaña de dioses”, lo cual es una denominación acertada para la gigantesca edificación sacra, situada a poca distancia de Djokja-carta, pues se trata efectivamente de una montaña o colina cubierta de inmensas masas de piedra, no de una construcción autoportante. Cuando en el siglo VIII después de J.C. se construyó en honor de Buda este templo, el más extenso de Asia, el budismo ya estaba retrocediendo en el subcontinente indio. Influencias hindúes lo habían descompuesto desde dentro, y cuando la religión de los brahmanes despertó a una nueva vida, ya había pasado la época de florecimiento del budismo. El asalto islámico destruyó los últimos bastiones de la creencia budística, que sólo perdura adulterada con elementos extraños.

Hacia esta época se abrieron a la nueva doctrina las islas del archipiélago malayo. Surgieron cientos de templos dedicados a Buda; sólo en el centro de Java han podido contarse más de ciento cincuenta de estas edificaciones. La mayoría ya han sido destruidas por la selva. Lo mismo ocurrió con la montaña de los dioses en Borobudur. No fue redescubierta hasta el siglo XIX, cuando se empezó a librarla de la jungla. “Hoy, cuando Borobudur ha sido liberado de los escombros y de la maraña de las lianas y de los siempre presentes arbustos, se puede ver qué grandiosa obra de un pueblo desconocido se muestra ante nosotros”, apuntó un viajero que llegó a Java hacia fin de siglo.

La construcción en forma de cúpula se eleva por cinco terrazas cuadradas, a las que se sobrepusieron tres gradas finales circulares, hasta una altura de 35 m. Como fin se añadió una quinta terraza al pie de la construcción. Probablemente, las capas de piedras superiores amenazaban deslizarse de la mezcla de arena y arcilla de la colina, poco apropiada como cimiento. Cuatro escaleras conducen a la cumbre de la colina del templo. El rico complejo de la construcción desorienta a primera vista a causa de los innumerables frisos, nichos y cúpulas. La pirámide aplanada del Borobudur, cuya terraza inferior tiene un lado de 111 m, ejerce sobre aquel que no lo observa con demasiado interés la impresión de una pesada masa hundida en sí misma. “Parece una pasta tan mal fermentada como cuidadosamente formada en el detalle”, juzgó el historiador de arte francés Foucher después de su primera visita a Borobudur.

Foucher criticó también el que desde el pie de la pirámide pétrea no se puede ver la plataforma superior ni la cima del templo y que, a la inversa, era imposible echar una mirada desde el punto más alto al pie de la terraza inferior. Esta visibilidad deficiente, debida a la forma semiesférica del edificio, la tuvo Foucher por un error del constructor.

“¿Habían realizado efectivamente un mal trabajo los constructores del Borobudur? Así se supuso durante mucho tiempo. El templo debe considerarse, desde el punto de vista de la técnica constructiva, como una stupa. La stupa, evolucionada de la forma circular de la colina funeraria, puede ser una construcción hueca para acoger reliquias o un puro monumento de culto sin espacios interiores. Generalmente se eleva el edificio en forma de semiesfera, campana o cilindro sobre una terraza cuadrada. E! constructor del Borobudur se separó bastante de las formas de stupa primitivas. Tuvo que pasar bastante tiempo hasta que se impuso la idea de que era una forma de stupa surgida en la época budística tardía, conformada y desarrollada hasta el último detalle. Desde este punto de vista sólo faltaba un paso hasta el reconocimiento de que la falta de visibilidad del templo podía tener, al igual como la ordenación del complejo total, sus buenos motivos.

Se halló la explicación en la doctrina budista de la salvación. La construcción se había proyectado con toda intención de tal manera, que el peregrino no pudiese reconocer aún desde el pie del templo las más altas alturas a las que su religión promete conducirlo. Las cinco terrazas debían simbolizar los cinco grados que se deben recorrer en el camino a la paz y la iluminación interior: la renuncia a los deseos mundanos, a malquerencias y a alegrías por el mal ajeno, a la pereza y a las dudas.

Una vez que el peregrino había llegado a la terraza superior, ya no debían verse desde las “situaciones puras”, los estados intermedios recorridos. La plataforma superior con la cima del templo simbolizaba por tanto el nirvana, el sosiego anímico perfecto, la liberación del infinito ciclo de la transmigración de las almas, un “estado de absoluta independencia del mundo, que aquellos que lo han alcanzado describen como un indescriptible placer supraterre-no” (H. J. Schoeps).

El  Sagrado Río GangesEl FujiyamaPalacio PotalaMar de los Sargazos

El Gran Agujero El mayor pozo creado por el hombre BIG HOLE

El Gran Agujero Creado por el Hombre-BIG HOLE

En el centro de la ciudad sudafricana de Kimberley se halla un cráter, casi idéntico a un “auténtico” cráter volcánico. En su parte superior tiene la forma de un gigantesco embudo (su circunferencia es de casi 1 milla ó 1.8 km); más abajo sus paredes caen verticales hasta una profundidad de 1,2 km. Resulta imposible ver el fondo del cráter. El agua subterránea ha ido llenando el “Gran Agujero” de Kimberley hasta media altura. Este agujero, “Big Hole” un centro de atracción turística sudafricana de primera categoría. Fue excavado por el hombre en el transcurso de cuarenta y tres años. La ciudad de Kimberley le debe su existencia.

El pozo “Big Hole"

Y aunque el “Gran Agujero” esté situado en el centro del recinto urbano, los habitantes de Kimberley no lo cegarán nunca, pues lo consideran una especie de monumento invertido en recuerdo del “Great Diamond Rush”, la gran fiebre de los diamantes. Originariamente hubo en el lugar en que hoy se hunde el pozo una pequeña colina, llamada Colesberg Kopje.

En esta colina probó su suerte el dieciséis de julio de 1871 un grupo de buscadores de diamantes. Fleetwood Rawstone y sus compañeros (que, a causa de sus sombreros rojos, se llamaban el club de los Gorras Rojas”) ya sabían probado suerte en otros jugares, pero no habían encontrado nunca yacimientos de importancia.

El diamante tallado más grande del mundo, con 530,2 quilates, el llamado Estrella de África, se extrajo aquí en 1869.
En primer plano, el Big Hole (‘gran agujero’), el yacimiento diamantífero más rico del mundo hasta su cierre en 1915.

En Colesberg Kopje lo lograron al primer instante. Justo por debajo de la superficie hallaron diamantes pequeños pero inmaculados. Inmediatamente, en plena noche, mar catan su terreno. A la mañana siguiente ya había en este lugar docenas de cavadores extraños, que también querían asegurarse sus derechos de excavación.

Apenas un año más tarde, más de 50000 buscadores de diamantes cavaban hacia lo hondo alrededor de aquel punta en que, una vez, hubo una colina. En el transcurso de los decenios se hallaron en el gran agujero diamantes por más de 14 millones de quilates. Para conseguirlos se tuvieron que extraer 25 millones de toneladas de tierra y roca.

Estos escombros se repartieron en un amplio círculo alrededor del pozo. Sobre ellos se construyó la ciudad de Kimberley. Desde el año 1914 ya no se trabaja en el “Gran Agujero”, aunque es indudable que en las profundidades esperan todavía cantidades inmensas de diamantes.

Pero ya no valdría la pena explotar este yacimiento. El Gobierno hace tiempo que no concede más licencias. Los pocos buscadores de diamantes que han sobrevivido a los tiempos pasados, se limitan a filtrar los escombros sobre los que se levanta Kimberley y cuando, por ejemplo, se efectúan obras en las calles o se derriba una casa vieja. El resultado es, ciertamente, miserable. “Y todo esto sólo para la vanidad de las mujeres”; parece haber comentado Lord Randolph Churchill, el padre de Winston Churchill.

Fuente Consultada: Enciclopedia Las Grandes Maravillas del Mundo

Los Geisers del Parque Yellowstone Atracciones Turisticas del Parque

Los Geisers del Parque Yellowstone

Parque Nacional de Yellowstone, situado en las Montañas Rocosas del Norte ocupa unos 9000 Km2. Dentro de los límites de este parque se encuentran abruptas montañas, profundos cañones, acantilados de lava, extensas selvas, amplios prados, nos con espectaculares cascadas… Y en medio de todo ello late y se agita una intensa vida salvaje, todavía salvaje…

Pero lo primero que atrajo a la gente, a la gran masa de turistas, fueron los géiseres y otros diversos fenómenos termales de gran espectacularidad.

Nadie sabe exactamente durante cuánto tiempo ha actuado el calor subterráneo aquí existente sobre las tierras de la región. La evidencia geológica sugiere que algunos valles situados a gran altitud han estado “calientes” durante millones de años.

Por otra parte, se ha averiguado que el parque encierra dos antiguos cráteres volcánicos, al mayor de los cuales se le ha calculado una antigüedad de dos millones de años. Aunque sus respectivos márgenes son difíciles de distinguir, los geólogos aseguran que tales cráteres, considerando los dos como si fueran uno, miden 80 kilómetros de longitud por 48 de anchura, lo que hace que figuren entre los mayores del mundo.

geiser

Debajo del suelo y no a mucha profundidad se encuentra material derretido; y cuando el agua de las lluvias y la procedente de la fusión de las nieves y hielos se filtrarse establecen unas muy especiales condiciones, ideales para que se produzca la más extraordinaria variedad de fenómenos geológicos.

Aunque alcanzase temperaturas yelowstonede 260 grados centígrados, el agua que penetra no puede hervir ni convertirse en vapor de agua a causa de la gran presión a que está sometida y al hecho de estar encerrada entre la masa pétrea.

Pero a veces consigue penetrar en un canal o conducto que la lleva a la superficie, liberándose de su encierro, y entonces es cuando, aflorando al exterior, forma esos curiosos y sorprendentes manantiales. Sometida a una presión extrema, el agua asciende y emerge a la superficie en forma de una espectacular columna de agua y de vapor: es el tipo de fuente a la que se llama geiser, palabra que procede del vocablo islandés geyir, que significa “borbotar”.

Doscientos de estos géiseres y por lo menos tres mil manantiales de agua caliente de otro tipo se han localizado en la región de Yellowstone. Algunos de ellos, al brotar, descargan verdaderas nubes de vapor y llenan el aire de salpicaduras que llegan a alcanzar una gran altura.

El llamado Old Faithful (que significa algo así como “el viejo puntual”) es el geiser más celebrado de todo el inmenso parque y asimismo uno de los más famosos del mundo se le llama así porque los primeros exploradores que lo observaron se percataron de que expulsaba el agua siguiendo unos períodos bastante regulares, por lo menos relativamente regulares. Y se dice relativamente porque, en realidad, ese “viejo puntual” no sigue, como es de suponer, un horario preciso y exacto, sino que el intervalo entre una y otra expulsión de agua suele variar de 33 a 96 minutos.

crateresCuando el Old Faithful lanza su chorro al aire —a veces hasta unos 60 metros de altura— despide una enorme cantidad de agua caliente, alrededor de 45.000 litros en los casos en que dicho chorro es más abundante.

Por lo que se ha podido comprobar, estas expulsiones o erupciones, pues así es como se llaman científicamente, se han ido produciendo a lo largo de trescientos años por lo menos, y los geólogos estiman que solamente en el transcurso del siglo pasado este Old Faithful experimentó más de ochocientas mil erupciones.

En la zona de Yellowstone, como ya se ha dicho, hay doscientos géiseres, cada uno de ellos con sus especiales características: el Riverside, con una trayectoria angula: sobre el río Firehold; el Giant Geyser, con una descarga media de 3.800.000 litros de agua, y el Steamboat, cuyas raras pero violentas erupciones producen un fragor tan intenso que puede oírse desde muy lejos.

Aunque los lagos y las numerosas charcas hirvientes indican una general abundancia de agua en la región de Yellowstone. también puede ocurrir que algunos manantiales se sequen. Por ejemplo, cuando ciertos canales de agua, debido a obstrucciones o a movimientos de la tierra, quedan medio obstruidos y en consecuencia la cantidad de agua disminuye, los respiraderos descargan únicamente vapor. De ahí resulta que, con tanta frecuencia, se vean grandes burbujas de barro que parece que hierven durante un rato y que luego se endurecen.

Uno de los más espectaculares (y al mismo tiempo dramático por sus consecuencias) fenómenos naturales ocurrido en nuestro tiempo y que está relacionado con la actividad termal de Yellowstone, tuvo lugar en 1959. En el verano de dicho año, un temblor de tierra, con el centro en Hebger Lake, en el estado de Montana, al oeste del Parque Nacional de Yellowstone, produjo considerables rupturas en la superficie. Aguas abajo de Hebgen Lake, estos movimientos de tierra causaron un desprendimiento que mató a veinticinco personas que se hallaban en un campamento y formó un dique tras el cual se creó un nuevo lago.

Parque Nacional de Yellowstone

En el centro de la parte septentrional del parque, el río Yellowstone se introduce a través de una espectacular y fragorosa garganta. Es el llamado Gran Cañón de Yellowstone, excavado en una masa de riolita anaranjada y amarilla, el color del que el río tomó su nombre.

Las cascadas que accidentan su curso han sido visitadas por millones de personas, pero hay otras muchas de esas cascadas a las que tan sólo pueden llegar los excursionistas más expertos, avezados a desenvolverse en terrenos muy accidentados y difíciles.

Precisamente recorrer Yellowstone en plan de excursión revela muchos más aspectos que los que se descubren al desplazarse por las carreteras pavimentadas que hoy día cruzan el parque. Por ejemplo, el Shoshone Geyser Basin se encuentra a unas pocas horas, andando, desde Old Faithful, lo mismo que otros estanques termales esparcidos a lo largo y a lo ancho de este parque.

Las sendas, que también existen en abundancia, llevan asimismo al visitante por los prados naturales del curso superior del río Yellowstone y a través de campos llenos de geranios, altramuces y de infinidad de flores silvestres que florecen en verano.

Otros senderos cruzan la selva principal del parque, en la que abunda un tipo de pino especial, un árbol que antaño proporcionó un excelente material de construcción para las casas de los indios, que fueron los primeros habitantes de la zona. Algunos de estos senderos conducen a las altas atalayas azotadas por el viento, desde las cuales se pueden ver muchas de las grandes montañas del parque.

Los primeros hombres blancos que llegaron a esta región fueron los comerciantes y los tramperos, a comienzos del siglo XIX. Más tarde, cuando empezó a declinar el comercio de pieles, fueron llegando pescadores, cazadores y hasta muchos aventureros, movidos sin duda por simple curiosidad, atraídos por aquellas historias antes citadas que hablaban de la existencia de unas “extrañas y misteriosas” fuentes de agua hirviendo que brotaban del suelo.

En 1872, después de crear y de establecer oficialmente el Parque Nacional de Yellowstone empezaron a construirse las modernas carreteras antes citadas, a trazarse recorridos preestablecidos y, en cuanto fueron llegando los turistas, se levantaron hoteles y paradores. Los turistas llegaron primero a centenares, luego a millares y después siguieron llegando a centenares de millares.

La mayor parte de estos turistas que visitan Yellowstone acuden movidos por la curiosidad de ver no sólo los géiseres, sino también los numerosos animales salvajes que allí viven en plena libertad y por los que el parque ha adquirido asimismo justo renombre. Tal vez los animales que más llaman la atención entre los que aquí se encuentran sean los osos negros y los osos pardos.

Estos animales son los más grandes y más fuertes de todos los de Yellowstone, capaces de alcanzar, al levantarse sobre sus patas traseras, una altura de 2,7 metros; y algunos ejemplares llegan a pesar casi 300 kilos. Por lo general no tienen tendencia a atacar al hombre, pero a veces sí lo hacen y siempre con resultados fatales para éste. Las largas y afiladas garras del oso, su poderoso pecho y los músculos de las patas delanteras constituyen un formidable mecanismo para conseguir su sustento.

En primavera, el oso que acaba de salir de su larga modorra invernal puede perseguir a un alce, sobre todo si se encuentra debilitado tras sufrir los rigores y escaseces del invierno, acosarlo y saltar sobre él y devorarlo. No obstante, lo más normal es que durante el resto del año el animal se limite a una dieta mucho más sencilla, como raíces, hierbas, pequeños roedores y truchas.

En el mes de marzo, cuando todavía hay nieve, incluso en las montañas más bajas, la vida salvaje del parque presenta su matiz más sorprendente. En esta época, antes de que los alces hayan emigrado a los lejanos repechos en busca de hierba fresca de primavera, los visitantes los pueden contemplar a millares cerca de las orillas de todas las corrientes de agua, como asimismo otros grupos igualmente numerosos de alces, ciervos, bisontes, carneros de las Rocosas, coyotes y zorros.

En la actualidad existen mas de dos mil parques nacionales , refugios de animales y reservas repartidos en más de cien países del mundo. Especialmente en los parques y reservas que hay en las llanuras de África se hallan hoy dos grandes concentraciones de animales salvajes, que en tales lugares han encontrado la seguridad de su vida, gracias a que allí encuentra comida adecuada y agua natural, mas la prohibición de ser cazados por el hombre. El Parque Yellowstone se enorgullece de ser el primero en iniciar esta demostración de sabiduría que es el preservar lugares bellos que la naturaleza ha creado y nos regala para que los disfrutemos plenamente.

LOS GÉISERES: CARACTERÍSTICAS

UN “RASCACIELOS” DE AGUA
Una característica particular de los géiseres es la intermitencia de su acción; el surtidor de agua caliente, en efecto, no se manifiesta ininterrumpidamente, sino con intervalos frecuentemente bastante regulares. Estos intervalos entre una “exhibición” y otra pueden variar de unos pocos minutos hasta varios días: el geiser llamado “El Viejo Fiel”, del Parque Nacional de Yellowstone, en los Estados Unidos, tiene una intermitencia de 65 minutos; otro, situado en ese mismo lugar, denominado “El Gigante”, realiza su “número” solamente cada semana o cada dos semanas; los numerosos turistas que acuden a ese lugar, y que se congregan en masa para admirar el espectáculo de los géiseres, aseguran que vale la pena esperar: se trata de una columna de agua y espuma blanquísima que durante una hora surge y se mantiene en el aire a una altura variable entre los 60 y los 75 metros. Ello da una idea de la potencia de las fuerzas de la naturaleza.

UN MECANISMO DE RELOJERÍA
Para comprender el mecanismo que determina la intermitencia de los géiseres es menester tener muy en cuenta que el agua, cuando se encuentra sometida a presión, no alcanza a entrar en ebullición aun cuando se halle a temperaturas superiores a los 100°, y, también, que cuanto más alta es la presión, tanto mayor deberá ser la temperatura para que el agua entre en ebullición.

Esto es precisamente lo que acontece en las ocultas oquedades subterráneas que constituyen el “camino entubado” por donde circula el agua que alimenta los surtidores de los géiseres: el agua, a 9 metros de profundidad, no obstante hallarse calentada a más de 100°, no alcanza a entrar en ebullición (a “hervir”) porque está sometida a constante presión.

LOS GEISERES


Entre la temperatura del agua y el punto de ebullición correspondiente a la presión que el agua experimenta, como podemos ver, existe siempre una apreciable diferencia: a los 13 metros de profundidad la diferencia es apenas de 2°.

Basta entonces que desde abajo lleguen nuevos vapores que calientan un poco esta agua para que, al encontrarse a una temperatura más alta, prorrumpa en una violentísima ebullición, capaz de levantar toda la masa de agua superpuesta y proyectarla fuera de su “camino”.

Al mismo tiempo, como al salir esta agua la masa líquida que se encuentra debajo queda sometida a una presión menor (a causa de que el agua del “tubo” vertical está siendo arrojada hacia afuera) entra así en ebullición tumultuosa.

Después de este desahogo, el agua arrojada vuelve, en gran parte, al mismo tubo vertical por donde saliera; pero ahora vuelve considerablemente enfriada y queda, por eso mismo, tranquila, en razón de que no se manifiesta el recalentamiento que originara la “erupción” anterior. De este modo, a una fase de actividad sigue otra de tranquilidad.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Tomo VIII CODEX

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