Clemente VII

Biografia de Alejandro de Medicis El Moro Duque

Biografía de Alejandro de Medicis «El Moro» Duque de Florencia

En la transformación de las antiguas repúblicas italianas en principados vinculados a una dinastía, tocó el turno a Florencia en 1532. La poderosa ciudad de los Médicis recibía en uno de sus miembros, Alejandro, al duque encargado de regirla de modo monárquica.

El nuevo soberano no había conquistado tal dignidad con la punta de su espada, como los condottieri del siglo XV, o bien con la riqueza de su bolsa, como mucho antes su predecesor, aquel famoso Cosme el Viejo; sino con las intrigas diplomáticas y el favor y la voluntad de su tío, el papa Clemente VII.

Alejandro Medicis
Duque de Florencia desde
27 de abril de 1532 a 6 de enero de 1537
Sucesor Cosme I de Médici
Información personal
Nombre Alessandro di Lorenzo de Medici
Tratamiento Duque de Florencia
Coronación 5 de julio de 1531
Nacimiento 22 de julio de 1510
Florencia
Fallecimiento 6 de enero de 1537 (26 años)
Florencia
Religión Católica
Residencia Palazzo Vecchio
Familia
Dinastía Médici
Padre Lorenzo II de Médici
Madre Simonetta da Collevecchio
Cónyuge Margarita de Austria y Parma
Descendencia Julio de Médici,
Julia de Médici,
Porcia de Médici

En realidad, se trató de un caso de nepotismo, típico en la Italia de la primera mitad del siglo XVI.

Alejandro nació en 1510. En que fecha, no se sabe, pues era hijo ilegítimo de Pedro de Médicis, hijo a su vez de Lorenzo el Magnífico. A pesar de tan obscuro nacimiento, su tío.

Clemente VII le distinguió, junto con su primo Hipólito, otro nieto de Lorenzo y también de nacimiento ilegítimo, con lo más tierno de su afecto, si cabe atribuir esta expresión a un hombre que, en su vida secular, era incapaz de pensar en otra cosa que en su formidable ambición.

Clemente VII sentía en lo más vivo de su alma el ultraje inferido a su familia por los florentinos, cuando éstos la expulsaron de la ciudad en 1527. Quería restaurar la dominación medicea en Florencia, y de modo que fuera permanente.

Aprovechando, pues, el período de amistad con Carlos V, subsiguiente a la rivalidad de la Liga clementina, el papa obtuvo del emperador las fuerzas necesarias para reconquistar la ciudad (1,530) y el derecho de designar para ella un príncipe de su predilección, dependiente del Imperio.

Clemente VII nombró a Alejandro, pues su primo Hipólito había recibido el capelo cardenalicio. Contaba aquél veintiún años cuando hizo su entrada triunfal en la ciudad florentina, y era un joven de vida disipada y licenciosa. Su exterior era poco agradable, pues tenía las facciones desproporcionadas y abultadas, como signo de su innoble temperamento.

El 4 de abril de 1532 fué nombrado duque por un parlamento extraordinario, en que la coacción política determinó la aquiescencia de la mayoría.

Sin embargo, se constituyó muy pronto un partido de oposición, en que se reunieron todos los miembros de las grandes familias apartadas del gobierno de la Señoría, como los maridos burlados por las felonías del duque.

Este, a pesar de los prudentes consejos de Guicciardini, quien consideraba el ducado como una fórmula de salvación para la ciudad, persiguió a los miembros de la oposición y tiranizó Florencia.

Muchos fueron los ciudadanos que hubieron de emigrar, los cuales buscaron un valedor en la persona de Hipólito, el cardenal.

Pero, a poco, murió éste en Itri, el 10 de agosto de 1535, quizá asesinado por orden de su primo. La situación política era cada vez más tirante entre Alejandro y sus adversarios.

Estos reclamaron el apoyo de Carlos V a favor de su causa; pero el César se inclinó del lado del duque, quien le prometió grandes subsidios económicos. La alianza quedó sellada con el enlace de Alejandro y la hija natural de Carlos V, la que debía ser en el futuro Margarita de Parma (1536).

Sin embargo, aquél no pudo saborear por mucho tiempo este éxito político. Fue asesinado en Florencia en la noche del al 6 de enero de 1537 por otro de sus primos, Lorenzino de Médicis, inseparable companero de sus orgías y aventuras amorosas.

fuente

Biografia Papa Clemente VII

Biografia Papa Clemente VII

Las ideas políticas de Clemente VII no fueron de corto alcance, aparte las vinculadas directamente a los intereses de su familia, la de los Médicis. Clemente VII quería llegar a un equilibrio internacional y, en particular, debilitar la hegemonía española en Italia.

Pero para lograr estos ambiciosos propósitos le faltó decisión y actividad. Dejóse arrastrar por los acontecimientos, y en cierta manera contribuyó a crear un confusionismo peligroso entre los intereses políticos y religiosos de la Iglesia.

Papa Clemente VII
Papa Clemente VII:
Cuando Julio de Médicis, fue coronado como Clemente VII , Francisco I de Francia y el emperador Carlos V estaban en guerra. El último había apoyado la candidatura de Clemente VII y se manifestaba amigo de los Médici, pero antes de un año el nuevo Papa firmó un tratado con Francia. En respuesta, los aliados italianos de Carlos V, tomaron Roma , exigiendo al Papa que pagase trescientos mil ducados para evitar el saqueo. Ante la negativa papal, el 6 de mayo se produjo el asalto. Clemente VII se refugió en el castillo de San Angelo, donde permaneció siete meses, pidiendo ayuda a la Liga de Cognac, pero sus aliados no respondieron a su llamamiento: el Papa necesitaba el apoyo de Carlos V para hacer frente a los luteranos en Alemania y reinstalar a los Médici en Florencia. Clemente VII se decidió por el emperador, firmó en Roma un tratado que le favorecía y coronó a Carlos V en Bolonia.

Este hecho se revela con claridad meridiana en su actitud respecto a la reforma protestante, considerandola como un movimiento de tipo político, lo que, junto con los recelos suscitados en Carlos V, no hizo viable la leal colaboración entre la Iglesia y el Imperio para acabar con la herejía en los años de su iniciación.

Julio de Médicis era hijo natural de Juliano, hermano de Lorenzo el Magnífico, y Antonia del Cittadino. Había nacido en Florencia el 26 de mayo de 1478, y desde su más tierna edad fue preparado para abrazar la carrera eclesiástica.

Caballero de Rodas, gran prior de Capua, recibió el capelo cardenalicio de su primo León X el 23 de septiembre de 1513, y durante el pontificado de éste —otro Médicis — ejerció un papel preponderante en la curia papal.

En 1521 presentó su candidatura al pontificado; pero la oposición de los Colonna y la intervención diplomática de Carlos V determinaron la elección de Adriano VI. No obstante, dos años más tarde lograba su propósito (18 de noviembre de 1523).

Ascendía al Pontificado en un momento de tensión entre España y Francia. La victoria de Pavía (1525) y el subsiguiente tratado de Madrid (1526) dieron a Carlos V la hegemonía absoluta en Italia.

Para evitarla, Clemente VII, junto con Venecia, prepararon la confederación o liga de Cognac, que se firmó el 22 de mayo de 1526.

Este acto hacía beligerante al Papado en aquella gran pugna, lo que le acarreó serios contratiempos. Primero, la sublevación de Pompeyo Colonna (1526) y, luego, en mayo de 1527, el asalto y saqueo de Roma por los lasquenetes alemanes; Clemente VII tuvo que refugiarse en el castillo de San Angelo, desde donde capituló ante el emperador. Las negociaciones entabladas en Barcelona (1529) dieron por resultado la aproximación entre Clemente VII y Carlos V, ratificada en la coronación imperial de Bolonia (24 de febrero de 1530).

Esta política valió al papa la erección del ducado de Florencia y su vinculación a los Médicis.

Pero jamás la practicó con lealtad, pues en 1533 el enlace de Catalina de Médicis con el heredero de Francisco I de Francia, Enrique II, hacía presumir una nueva y violenta ruptura.

Durante su pontificado apenas intervino en la cuestión luterana alemana. En cambio, la tenacidad de la Curia provocó el Cisma inglés al oponerse a las veleidades de Enrique VIII.

El 23 de marzo de 1534, poco antes de su muerte, ocurrida en Roma el 25 de septiembre siguiente, Clemente VII ratificaba la legitimidad del matrimonio de Enrique VIII y Catalina de Aragón.

Biografia de Thomas Wolsey Politico y Cardenal Ingles

Biografia de Thomas Wolsey – Político y Cardenal Inglés

TOMAS WOLSEY (1475?-1530)
Entre los hombres de estado de Inglaterra el primero verdaderamente renacentista es el cardenal Tomás Wolsey, el gran canciller de Enrique VIII.

enacentista en todos los aspectos: por la rápida ascensión de su fortuna, por la inclinación de sus gustos, por su elocuencia, habilidad diplomática y energía en el gobierno, por sus tendencias autoritarias, por su visión de la gran política, y, también, por la inmoralidad y liviandad de sus costumbres privadas.

Thomas Wolsey
Thomas Wolsey

Gran trabajador, preocupado por el bien del Estado, atento administrador de la justicia, fué, por otra parte, celoso, egoísta y orgulloso. A su lado Enrique VlII era una sombra de monarca. El rey era Tomás Wolsey. Ego et meus rex, como escribía muy a menudo.

Hijo de Roberto y Juana Wolsey, de familia modesta, Tomás nació en Ipswich hacia 1475. Su juventud transcurrió en el marco universitario de Oxford, en especial en el Colegio Magdalen. Aquí obtuvo su bachillerato (1490), y también un cargo de profesor, en fecha indeterminada. En 1498 recibió órdenes sagradas.

Durante algún tiempo tuvo a su cargo la educación de los hijos de Tomás Grey, marqués de Dor-set, el cual le proporcionó en 1500 la parroquia de Limington.

El Somerset tenía horizontes demasiado limitados para el ambicioso sacerdote. A la muerte de su protector, logró hacerse nombrar familiar del arzobispo. Deane (1501), y cuando éste también murió (1503) pasó al servicio de sir Ricardo Nanfan, diputado de Calais.

Este le recomendó a Enrique VII, el cual supo descubrir en el avispado sacerdote grandes dotes para la diplomacia. En 1508 le utilizó en una embajada a Escocia y en las negociaciones para una propuesta de matrimonio con Margarita de Saboya. Al año siguiente recibía el diaconato de Lincoln.

Esta rápida ascensión culminó al advenir al trono Enrique VlII. Este le hizo su limosnero y en 1511 le otorgó un lugar en el Consejo Privado. Desde aquí decidió la política internacional a favor del partido que propugnaba la guerra contra Francia, el de Surrey, en contra del acaudillado por Ricardo Fox.

En el transcurso de la contienda se acreditó de habilísimo organizador. Los servicios rendidos al rey y al Pontificado le valieron los obispados de Lincoln y Tournai, el arzobispado de York y el cardenalato en menos de tres años (1512-1514). Después del triunfo de Francisco I de Francia en Marignano, renovó su actitud belicista. Fox y sus -partidarios salieron del consejo, en el que predominó desde entonces sin rival el cardenal Wolsey, nombrado ya canciller (1515).

Hasta entonces su política exterior se había orientado a evitar la hegemonía de Francia en el continente. Dejándose arrastrar por su enemiga a este país, cometió el error, desde el punto de vista británico, interesado en mantener el equilibrio de fuerzas en el continente, de apoyar en demasía la política de Carlos V.

El momento culminante de Wolsey se sitúa entre 1520 y 1521, cuando Francisco I y Carlos V le halagaban para atraerse la alianza de Inglaterra. Se inclinó hacia el emperador por el tratado de Calais (1521), quizá con la esperanza de que Carlos influiría para que fuera elevado a la dignidad pontificia.

Este pacto permitió la realización de la supremacía imperial en Europa después de la victoria de Pavía (1525) y la sumisión de Clemente VII (1527).

La paz de las Damas de 1529 arruinó el crédito político de Wolsey en Inglaterra, ya minado por la oposición del Parlamento a votar los impuestos exigidos y por su actitud de hostilidad al proyecto de divorcio de Enrique VIII, no en cuanto al hecho en sí, sino en su tramitación y consecuencias.

Convencido de la inminencia de su caída, renunció a todas sus prebendas y beneficios, excepto al arzobispado de York, donde en sus últimos meses de vida dio ejemplo de un celo episcopal verdaderamente notable. Murió en la abadía de Leicester el 30 de noviembre de 1530. Su desaparición iba a permitir la realización del Cisma inglés por Enrique VIII y sus secuaces.