Biografia de Cleopatra

Biografia de EDITH PIAF Su Vida, sus amores y sus desgracias

Biografía de EDITH PIAF Su Vida, sus amores y sus desgracias

La vida de Edith Piaf (1915-1963) es una historia complicada. Edith Giovanna Gassion nació en 1915, en plena calle de París. Su madre separada y en plena pobreza, dá a luz con la ayuda de un gendarme.

También sus padres eran alcohólicos por lo que fue dejada al cuidado de su abuela quien regenteaba un “burdel”.

A los cuatro años sufrió de meningitis, la cual le generó una ceguera temporaria.

Ya de adolescente trabajó con su padre viajando con un circo o haciendo acrobacias en las calles. Probó fortuna con el canto callejero, junto a su media hermanaMamone (hija ilegítima de su padre), recogiendo pocas monedas diarias.

A los 16 años quedó embarazada, pero su hija Castelle falleció a los dos años de meningitis, además ella quedó imposibilitada de tener hijos.

En 1935 cuando cantaba en una avenida de París, fue vista por un empresario llamado Louis Lepleé, el cual quedó fascinado y la contrató para que trabajara en su bar, Lepleé fue quien la bautizó como “Piaf”, que significa pequeño gorrión, pues la veía como un pajarito con una poderosa voz.

Leplée la convirtió en una estrella enseñándole a mostrar su lento ante el público; aquel cabaret era además un lugar donde venían muchas celebridades de la capital. Pero su vida nunca fue camino de rosas; al poco tiempo, Leplée, al que ella llamaba “papa” apareció muerto en su despacho.

Aquel día no sólo perdió a su amigo y patrón , sino que la policía la trató como sospechosa del asesina.

A partir de este momento ella comenzó a beber y a drogarse de forma infernal, y se acostaba con cualquiera.

Edith era de esas mujeres que cuando se enamoran, lo hacen hasta la médula. De esas que, cuando se proponen conquistar a un hombre, olvidan el sentido de la dignidad.

Independientemente de las circunstancias en que se produjeran sus relaciones sexuales, Edith probó de todo y gozó con cada uno de sus amantes.

La palabra exceso no formaba parte de su vocabulario.

A finales de los años treinta del pasado siglo conoció al letrista Raymond Asso, quien la ayudó a salir de la cloaca en que había convertido su vida. De nuevo volvió a cosechar grandes éxitos gracias a sus canciones más famosas, como Je ne regrette rien, La vie en rose, Les amants de Paris, y otras.

Sus éxitos le proporcionaron grandes sumas de dinero que ella derrochaba con sus amantes y ayudando a todo aquel que se lo pidiera.

Pero su gran amor, «el único hombre al que he querido», según ella misma afirmó, fue el boxeador Marcel Cerdan, un marroquí de origen humilde que llegó a convertirse en una gloria nacional para Francia.

Se conocieron en París en noviembre de 1945 en un club en el que ella cantaba. Marcel se emocionó con su voz.

El encuentro decisivo no se produjo hasta 1947, en un restaurante francés de Nueva York. Enseguida se gustaron, quedaron para cenar y él se quedó en el hotel de Edith. En marzo de 1948 se produjo un nuevo encuentro.

Aunque ambos intentaron ser discretos, porque él estaba casado y tenía tres hijos, un periódico les descubrió.

Cerdan se las arregló para evitar que Marinette, su esposa, rompiera el matrimonio, pero sin dejar a Edith.

El 23 de mayo de 1948, Cerdan perdió por primera vez un combate y los periódicos acusaron a Piaf de traerle mala suerte. Sin embargo, sólo fue un revés pasajero y el 21 de septiembre se convirtió en campeón del mundo de los pesos medios.

Ella tenía tal pasión por Marcel que nunca estaba satisfecha y necesitaba tenerlo a su lado en cada minuto de su vida.

El llevaba una vida dedicada a su profesión, boxeando por distintos países de Europa, y ella necesitaba su cálida compañía, hasta que un día le rogó por su presencia. Cerdán subió a un avión, del cual no bajaría jamás pues se estrelló en una isla.

Edith estuvo a punto de acabar con su vida, pero Momone la vigiló y sedó para evitar otra tragedia.

Cuando Marcel se marchó, Edith volvió a su vida agitada. La menuda parisiense (medía 1,47 m.) fue una devoradora de hombres.

En aquellos momentos vivió sendos romances con el cantante Jean-Louis Jaubert y con el actor John Garfield. Entre otros amantes de la cantante se encuentran Eddie Constantinn, Yves Montand, Georges Moustaki y Charles Aznavour.

La tensión sexual que le producía el deseo del otro la hacía dormir con los puños cerrados. Le gustaban especialmente los hombres de ojos azules, pero no le hacía ascos a nadie. Sus relaciones siempre eran apasionadas y destructivas.

Ella se dejaba abofetear o maltratar por sus amantes, a cambio les era infiel siempre. Quizá la única excepción fue la que hizo con Yves Montand.

En 1958 conoció a Georges Moustaki, con el que mantuvo un al faire que duró algo más de un año. Ella entonces tenía cuarenta y dos y él sólo veintitrés, según Georges tenían una buena relación pero el alcohol y las drogas los separó.

Ella se encerraba en su cuarto a tomar cerveza, la que mezclaba con ansiolíticos y anfetaminas. Moustaki fue reemplazado por Douglas Davis un joven pintor.

En 1959 a Edith le diagnosticaron un cáncer, lo que ya no le permitiría recuperarse jamás, e ir debilitándose día a día.

Bajo estas circunstancias, un año antes de morir contrajo matrimonio con un peluquero con ambición de carrera en el mundo de la canción, llamado Théo Sarapo que tenía entonces veintiséis años.

Murió en 1963, a su entierro en París, , asistieron más de cuarenta mil personas. Todavía hoy en día se descubren flores frescas en la tumba donde está enterrada, en el cementerio de Pére-Lachaise Fue una mujer que conoció la más terrible de las desgracias, que es estar rodeada de personas que la adoraban mientras ella vivía en la más absoluta de las soledades.

El fin del amor

El 28 de octubre de 1949 se estrelló el avión en el que viajaba Cerdan camino de Nueva York. Allí se encontraba Edith, quien le había apremiado para que se reuniera con ella.

En memoria de Cerdan, Edith escribió «La belle histoire d’amour»: «Je n’oublierai jamais /Nous deux, comme on s’aimait /Toutes les nuits, tous les tours, 1… La belle histoire d’amour… 1… La bel/e histoire d’amour… /Pourquoi m’as-tu laissée ? /Je suis seule á pleurer, /Toute seule á chercher…»

La vida de Edith Piaf fue movida y azarosa.

Empezando por su nacimiento que fue en una esquina de una calle parisiense, donde su madre, alcohólica, fue atendida por dos policías. La misma Edith, muchos años después, acabaría como su madre tirada en la calle.

En 1951, tuvo un grave accidente de coche en el que se rompió varias costillas. Para aliviar su dolor los médicos le recetaron morfina, pero Piaf se convirtió en adicta y empezó a beber, y como su madre, a recoger hombres en las calles para aliviar su soledad.

Edith, quien estuvo a punto de suicidarse al enterarse de la muerte de Marcel, se volvió a casar dos veces más, pero jamás olvidó a Cerdan ni pudo quitarse de la cabeza que en parte había sido culpa suya.

RECORDANDO «EL HIMNO AL AMOR» DE EDITH PIAF

Fuente Consultada: 99 amores de la Historia y Sexoadictas

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Amores de Matahari Mujeres Famosas de la Historia Resumen

Amores de Matahari – Biografía
Mujeres Famosas de la Historia

Resumen Biografía de Mata Hari
Sus dotes de seducción y sus amoríos con personajes de la época a quienes frecuentaba le hicieron obtener muy pronto el éxito y la fama. Sin embargo, esas relaciones con la alta oficialidad europea durante la guerra del catorce la envolvieron en un oscuro episodio de espionaje, del que fue a la vez participante y víctima, pues su carrera mundana fue trágicamente tronchada por un pelotón de fusilamiento.

Amores de Matahari Mujeres Famosas de la Historia

Ella misma lo decía «Desde chica me fascinaron los uniformes». Y en efecto, en esos uniformes vendrían envueltas las sensaciones más intensas de su vida la boca sonriente y tibia del amante y la boca fría y letal de los fusiles apuntados a ella.

Margaretha Geertruida Zelle vino al mundo el 7 de agosto de 1876 en la ciudad holandesa de Leeuwarden. Los negocios de su padre —dueño de una próspera sombrerería- marchaban en esa época viento en popa, y Adam Zelle pudo rodear a sus hijos, Margaretha, Ari Anne, Cornelis Coenraad y Johannes, de una atmósfera suntuosa.

Desde muy niña Margaretha se destaca netamente entre las otras chicas por su belleza. En las distinguidas escuelas y colegios a los que asiste aprende lo necesario para desenvolverse en un mundo refinado y elegante, además del inglés, el alemán y otras materias elementales para una mujer culta de la época. Esta formación, sin embargo, no llega a frenar su irreprimible tendencia a pisar las candilejas: se la recordaba como la niña más atrevidamente vestida de Leeuwarden, la de los gestos más rebuscados, la que contaba historias fantasiosas, y la más descarada.

Pero en 1889 su mundo rosado se desvanece: quiebra el negocio de su padre, y este, sin abandonar su elegante sombrero de copa, su chaleco florido y su bastón, escapa a La Haya.

Incapaz de afrontar la situación, su esposa muere en 1891 y es enterrada por los vecinos, mientras Margaretha da rienda suelta a su dolor encerrándose en la casa y tocando el piano durante toda esa noche. Un tío la acoge luego en su hogar, algo cohibido ante esta sobrina audaz y deslumbrante.

PRELUDIO JAVANÉS
Pocos años después Margaretha tiene ocasión de poner en práctica lo que sería su lema de toda la vida «Más vale ser amante de un oficial pobre que de un banquero rico». Pero el oficial Rudolph McLeod no le pide que sea su amante. Él busca—y para eso ha puesto un aviso en los periódicos- esposa legítima. Entre las cartas que recibe hay una que incluye osadamente una fotografía. Cita inmediata, flechazo, declaración fulminante, como cuadra a un militar.

Y como a Margaretha no parece importarle que McLeod sea calvo, poco atractivo, sin patrimonio y veinte años mayor que ella, la boda se celebra sin dilaciones el 11 de julio de 1895.

Dos años después el matrimonio se embarca rumbo a las Indias Orientales, ya con un hijo, Norman John, a quien sigue a un año de distancia Jeanne Louise.

Se establecen en Medán, isla de Java, y allí el pequeño Norman, de dos años, muere envenenado. Unos hablan de la venganza de un subordinado de McLeod, otros de la de una niñera con la que el oficial habría tenido amoríos.
Las relaciones entre marido y mujer habían andado mal des-de el principio, y en 1902 McLeod acepta, a instancias de Margaretha, retornar a Europa. Allí, tras un nuevo intento de convivencia, el matrimonio se deshace definitivamente. El oficial se queda con Jeanne, mientras Margaretha vuelve a refugiarse en casa de su tío.

El telón caía así sobre otro capítulo de su vida, pero se iniciaban otros más dramáticos. Marcha a París, «lugar-dice-donde huyen las mujeres que se liberan de sus maridos».

NACE MATA HARI
París se hallaba entonces en el apogeo de la Belle Epoque, y el esnobismo y el gusto por lo exótico habían prendido fuertemente en la alta sociedad. Margaretha decide probar suerte, y en una muy exclusiva función de beneficencia se presenta como bailarina hindú. Para dar aliento a esta ficción posee ojos negros, cabello negro y, sobre todo, mucha imaginación.

Sus extravagantes contorsiones logran éxito inmediato y pronto se le acerca un personaje típico de la época, hombre serio o impostor, según los casos y los días. Émile Guimet es un poderoso industrial aficionado al orientalismo que ha fundado el muy valioso Museo Guimet, dedicado a las religiones de todo el mundo, y donde dan conferencias los más prestigiosos especialistas. Pero como buen hombre de negocios, sabe aprovechar la ocasión cuando se le presenta, aun a costa de la superchería.

Así es como anuncia que la bailarina «Mata Hari» (que en hindú significa «ojo del sol» u «ojo de la mañana») se presentará en el segundo piso de su Museo, para bailar «la danza de los siete velos», en un templete hindú que ha hecho traer de Asia.

Al día siguiente del debut llega la fama. Mata Hari deslumbra al «todo París», más por su audacia que por su arte, y más por sus atavíos que por la cadencia de sus movimientos. La fórmula es: sostén recamado de joyas, ancho cinturón de pedrería, pulseras con extraños signos y, sobre todo, desnudez.

Baila en los salones más aristocráticos de París, en el Trocadero y en el Olympia, en la Ópera de Montecarlo y hasta en la Scala de Milán. Europa se rinde a sus pies. Un industrial holandés lanza al mercado los cigarrillos »Mata Hari» y ella aplaude esta oportuna publicidad.

AMORES MARCIALES
Pero la danza hindú no acapara todo su tiempo. Otro uniforme surge en su vida: el de un noble alemán, oficial de alta graduación del Regimiento de Húsares de Westfalia. Von Kiepert alquila para su amante un suntuoso piso en la Nachosstrasse, en Berlín, y ella lo acompaña a las maniobras del ejército en Silesia. Entre tanto derrocha dinero a manos llenas, frecuenta los lugares más selectos y se relaciona con multitud de artistas, políticos, hombres de negocios y, por supuesto, militares.

Sin embargo, la guerra se encarga de trastornar sus vínculos cosmopolitas. En 1914 se refugia en Holanda, donde vuelve a bailar con gran éxito de crítica y de público. Allí encuentra también a otro oficial que la sostiene durante años con suculentos cheques.

Pero Holanda no era escenario apropiado para Mata Hari. En 1916 resuelve marcharse a París pasando primero por Londres. Pero Sotland Yard desconfía ya de esta bailarina con tantos amigos políticos y militares de diversas nacionalidades y no le concede la visa. Es el primer anuncio de la tormenta.

LA BELLA Y LOS FUSILES
Lo que la lleva a Francia es, más que nada, la presencia en ese país de Vadim de Massloff, oficial ruso, sin duda el hombre a quien más amó, y que se encuentra en Vittel, en los Vosgos, a la sazón zona militar.

Para llegar hasta allí debe entrevistarse con el capitán Ledoux, jefe del Servicio de Inteligencia francés, quien tiene que darle autorización para que se reúna con su amado.

Quiso su destino fatal que Ledoux, por sugerencia de Scotland Yard, ya la estuviera vigilando desde un año atrás. Astutamente, le propone «cooperar con Francia», y Mata Hari acepta, a cambio del permiso para pasar dos semanas entre los fuertes brazos del ruso, y de un millón de francos, que serán su dote para casarse con él. Su primera y única misión se desarrolla en Madrid, donde seduce con facilidad al agregado militar de la embajada alemana, quien no tarda en revelarle importantes secretos militares.

Regresa a Francia con su botín para reunirse con su amado, pero una orden de arresto la arranca brutalmente de su embeleso. Acusada de espía, es conducida a la prisión de Saint-Lazare. Siguen siendo oscuros los motivos que impulsaron a Ledoux a denunciar a su propia agente. En todo caso, Mata Hari era inocente.

Pero había tenido demasiados contactos con militares de demasiados países. Las pruebas estaban en su contra, y el 18 de octubre de 1917 Mata Hari debe enfrentar el pelotón de fusilamiento en el cuartel de Vincennes. Ni siquiera en esta ocasión descuidó su apariencia: zapatos de taco alto, pesado kimono de seda, amplia capa de terciopelo negro orlada con piel, sombrero de fieltro de ala ancha. Afrontó los fusiles sin vendaje, y después de la descarga, con el corazón destrozado, cayó con postrera elegancia.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Matahari Biografia Bailarina y Espia Alemana Vida Gran Amante

LA VIDA DE MATAHARI-ESPÍA ALEMANA

Margaretha Geertruida Zelle (Leeuwarden, Países Bajos, 7 de agosto de 1876 – 15 de octubre de 1917), fue una famosa bailarina destriptease, condenada a muerte por espionaje y ejecutada durante la I Guerra Mundial (1914-1918).

En Julio de 1917, casi al final de la Primera Guerra Mundial, Margaretha Geertruida Zelle, alias «Mata-Hari», fue procesada ante un tribunal militar en París, la acusaban de haber entregado secretos militares franceses a Alemania, tan vitales que habían costado la vida de no menos de 50000 franceses.VIDA DE MATAHARI

En las audiencias se reveló una historia sensacional de sexo y espionaje, de modo que las angustiadas declaraciones de inocencia de Margaretha cayeron en oídos sordos. El tribunal no vaciló en declararla culpable y sentenciarla a muerte ante un pelotón de fusilamiento.

Bailar en el peligro Sin embargo, la vida real de Margaretha hace pensar que fue una inofensiva y desconcertada victima de las circunstancias más que una peligrosa espía. Nacida en Holanda en 1876, se casó a los 19 años con un oficial del ejército holandés y vivió algún tiempo en Java y Sumatra.

En 1905, de nuevo en Europa y ya divorciada, emprendió la carrera de bailarina oriental, primero bajo el nombre de Lady MacLeod y después como Mata-Hari, expresión malaya que significa “el ojo del día”. Pronto se hizo famosa en todo el continente, no tanto por la calidad de su danza como por su disposición a presentarse semidesnuda en el escenario.

Tuvo una serie de amantes de varias nacionalidades en los más altos círculos políticos y militares, incluido el príncipe Guillermo, heredero al trono alemán. Después de que estalló la guerra en 1914, sus contactos internacionales la hacían un blanco tentador para los jefes del alto espionaje en busca de agentes. En aquel entonces pasaba apuros, de modo que aceptó dinero de los servicios de inteligencia alemán y francés.

Empero, resultó inútil como agente secreto. No hay pruebas de que uno u otro bandos hayan obtenido de ella información provechosa. Finalmente, cansados de pagar por nada, los alemanes permitieron deliberadamente que los franceses descubrieran su duplicidad.

Pese a que apelaron en su favor algunos de los franceses más influyentes, muchos de ellos ex amantes suyos, Mata-Hari fue ejecutada en Vincennes el 15 de octubre de 1917. Su comportamiento indiferente ante la muerte acrecentó la leyenda de Mata-Hari. Lascivos periodistas resaltaron las medias de seda negras y la capa de piel en cuyo uso insistió para la ejecución. Se rehusó a que le vendaran los ojos, por lo que se difundió el rumor de que creía que uno de sus amantes acaudalados había ordenado que se cargaran los rifles con cartuchos de salva.

Las Ultimas Horas de Mata-Hari

El 15 de octubre de 1917, Mata Han apareció vestida con primor y se negó a que le vendaran los ojos. Antes de que el pelotón disparara, la «princesa javanesa» agitó la mano para despedirse de los soldados. Otra versión asegura que sólo iba cubierta con un abrigo, del que se despojó en el último momento. Lo cierto es que del pelotón 1c doce soldados, sólo cuatro alcanzaron su bonito cuerpo.

Hasta pon antes del fusilamiento, Mata Hari creyó que el presidente de la República le concederla el indulto. Siempre optó por la huida hacia adelante; incluso en esa situación desesperada no perdió la compostura.  Fue amada por muchos y repudiada en los momentos difíciles por aquellos que besaban el suelo que pisaba. Ella, por su parte, es muy posible que odiara a todos los hombres, a pesar de haber obtenido de elle cuanto quería en beneficio propio.

Es difícil dilucidar hasta qué  punto esta princesa javanesa llegó a disfrutar en sus relaciones sexual, ya que, como dice Irving Wallace, su vida amorosa siempre estuvo imbricada en su trabajo. Ella misma decía de sus dotes de bailarines «Nunca supe bailar bien. La gente acudía a verme porque fui  la primera que se atrevió a exhibirse desnuda en público».  Murió con cuarenta y un años.

 El cadáver, ya que nadie lo reclamó, fue entregado a los estudiantes de medicina para que fuera objeto de aprendizaje en la facultad. En aquella época, los criminales y delincuentes ajusticiados eran utilizados en las clases de anatomía. Su cabeza, embalsamada,  permaneció hasta 1958 en el Museo de Criminales de Francia hasta que desapareció, seguramente hurtada por algún admirador con gustos necrófilos.

Es evidente que pocas mujeres han despertado tantas y tan desgarradoras pasiones, así como sembrado tantos y tan contradictorios misterios. Bailarina exótica, no especialmente dotada para la armonía y el movimiento, mentirosa compulsiva, seductora de todo un batallón de hombres, espía (si lo fue) no muy ortodoxa y capaz de venderse al mejor postor. Todo esto es cierto, pero también que sus dotes de seducción, su cuerpo desnudo, contorsionándose con mayor o menor gracejo, atrajo a multitud de hombres que ella, con su magnetismo innato, supo convertir en unos tontos.

Hoy en día, la tesis más aceptada es que, aunque Mata Han pudo informar sobre ciertos movimientos alemanes y/o franceses, éstos fueron siempre datos irrelevantes, debido a la nula preparación de la «musa» como espía. Lo curioso es que en la actualidad sigue representando la imagen del espionaje, cuando en realidad fue la antítesis de esta profesión, ya que, para un espía, la primera regla es la discreción; característica que esta mujer jamás contempló como posible, ya que ella fue hacia donde todas las miradas se dirigían.

AMPLIACIÓN DE ESTE TEMA: VIDA DE MATAHARI

Sus dotes de seducción y sus amoríos con personajes de la época a quienes frecuentaba le hicieron obtener muy pronto el éxito y la fama. Sin embargo, esas relaciones con la alta oficialidad europea durante la guerra del catorce la envolvieron en un oscuro episodio de espionaje, del que fue a la vez participante y víctima, pues su carrera mundana fue trágicamente tronchada por un pelotón de fusilamiento.

Ella misma lo decía «Desde chica me fascinaron los uniformes». Y en efecto, en esos uniformes vendrían envueltas las sensaciones más intensas de su vida la boca sonriente y tibia del amante y la boca fría y letal de los fusiles apuntados a ella.

Margaretha Geertruida Zelle vino al mundo el 7 de agosto de 1876 en la ciudad holandesa de Leeuwarden. Los negocios de su padre —dueño de una próspera sombrerería- marchaban en esa época viento en popa, y Adam Zelle pudo rodear a sus hijos, Margaretha, Ari Anne, Cornelis Coenraad y Johannes, de una atmósfera suntuosa.

Desde muy niña Margaretha se destaca netamente entre las otras chicas por su belleza.

En las distinguidas escuelas y colegios a los que asiste aprende lo necesario para desenvolverse en un mundo refinado y elegante, además del inglés, el alemán y otras materias elementales para una mujer culta de la época.

Esta formación, sin embargo, no llega a frenar su irreprimible tendencia a pisar las candilejas: se la recordaba como la niña más atrevidamente vestida de Leeuwarden, la de los gestos más rebuscados, la que contaba historias fantasiosas, y la más descarada.

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Fuente Consultada: Sabias que…? y Sexoadictas o Amantes

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Biografia de Isadora Duncan Historia Pionera de la Danza Moderna

Biografía de Isadora Duncan
Historia Pionera de la Danza Moderna

Biografia de Isadora Duncan Historia Pionera de la Danza ModernaBailarina estadounidense nacida en San Francisco, Estados Unidos, considerada pionera de la danza moderna al romper con los principios del ballet clásico, haciendo la improvisación y la espontaneidad de las principales características de su manera de bailar, y dando  creación de una nueva escuela de danza.

Segunda de los cuatro hijos de José Carlos y de la pianista y profesora de música Dora Gris Duncan, vivió en Chicago y luego en Nueva York, donde desarrolló su forma de bailar, descalza, vestida con túnica y de fondo sólo una cortina azul, aunque no despertó entusiasmo.

Con una formación técnica en ciernes, rechazó las reglas del ballet clásico y se fue a crear su propio estilo de baile, con túnicas y los pies descalzos como su marca registrada.

A fines del siglo pasado, no se concebía otra danza que el ballet clásico o su genuino sucesor el ballet romántico.

Sin duda este tipo de danza significaba gracia, belleza y emoción contenida, pero su formalismo oponía serias trabas al ejecutante ardoroso.

Al comienzo del siglo XX, Isadora Duncan, joven bailarina estadounidense, desatendía las normas del ballet y bailaba a su modo. Pronto se erigiría en símbolo de la revolución artística de principios del siglo actual.

La danza de Isadora suponía algo absolutamente insólito. La hermosa joven, de oscuros ojos y personalísima gracia, desterró de su estilo el ajustado tutú y demás prendas convencionales de ballet.

Vestía únicamente túnicas griegas, danzaba con los pies descalzos, y sus ademanes y evoluciones improvisados, inspirados en el arte griego, expresaban el significado de la gran música. En todas partes donde aparecía arrastraba enormes audiencias. Su innovadora danza cautivaba a los críticos.

Uno de ellos escribía:«Ni uno sólo de sus movimientos es rutinario. Cuanto ejecuta se diría trasunto de la antigua Grecia». Otro declaró que había infundido a la danza «nueva forma y vida». El arte de Isadora era precisamente esto: el doble reflejo de su lucha exterior y de su ansiedad interior.

Jsadora nació en San Francisco en 1878. Fue bailarina y cursó danza desde su niñez, y subió a la escena antes de los 20 años. En 1898 debutó en Nueva York, mostrando al público sus brazos y piernas desnudos, con la indignación de las matronas de la alta sociedad que abandonaron el teatro en señal de protesta.

El escándalo la consagró para siempre; durante los dos años siguientes actuó regularmente en los escenarios más elegantes donde acudía la aristocracia neoyorquina.

Pronto reunió cierta suma de dinero y embarcó para Europa. En Londres causó sensación durante la temporada de 1900 y prosiguió sus éxitos en Paris, Budapest, Berlín y Bayreuth (Baviera).

Isadora encarnó la rebeldía en todos los ámbitos de la existencia. Denunció el matrimonio como opresor del talento y declaró, sin embargo, que el amor es lo más importante de la vida; así, legiones de enamorados hicieron causa común con ella.

Calificó de despóticas las prescripciones del ballet tradicional y aspiró constantemente a fundar una nueva escuela donde su concepto de la danza pudiera transmitirse a las generaciones posteriores. No obstante, su peligrosa celebridad, su prodigalidad y su falta total de sentido de los negocios la enajenaron el apoyo de los financieros.

Al fin, en 1921, el nuevo gobierno revolucionario de Rusia la invitó a Moscú y a crear una nueva escuela.

Durante algún tiempo, Isadora vivió días dichosos, admirada por Lenin y otros dirigentes bolcheviques. No obstante, sus amores con Sergei Essenin, apuesto poeta de origen campesino, 17 años más joven que ella, complicaron su existencia. isadora y Essenin cotrajeron matrimonio en el otoño de 1922, en vísperas de una gira a Estados Unidos.

Pero el viaje resultó un fracaso. Su reputación de mujer independiente y amiga de los soviéticos se le había anticipado. Ella y Essenin se vieron acosados por las autoridades de inmigración y casi toda la prensa se les puso de espaldas.

Isadora se encaraba desde el escenario con los espectadores pronunciando arengas revolucionarias, mientras su marido ahogaba sus disgustos en alcohol. Los intransigentes ciudadanos de Boston criticaban su actividad política y la escasa tela de sus vestidos; pero ella, desafiante, descubrió su pecho en escena declarando que desnudez es verdad.

Billy Sunday, famoso predicador evangelista, la calificó de «zorra bolchevique», cuyas ropas cabrían en un puño. El alcalde de Indianápolis le prohibió presentarse en la ciudad. Los directores de teatros, temerosos de posibles disturbios, rescindieron sus contratos con ella.

Finalmente, Isadora fue privada de la ciudadanía norteamericana. Abrumada y exhausta, regresó a Moscú, donde su matrimonio pronto se deshizo. Essenin incurrió en alcoholismo crónico, y en 1925 se ahorcó. Dos años más tarde, el 14 de septiembre de 1927, Isadora murió también, con su cuello truncado al prenderse su chal entre las ruedas de su Bugatti. La muerte de Isadora fue tan insólita como su vida.

Escribió La Danza (1909) y la autobiográfica La vida Mi (1927). Además de estos y muchos artículos en revistas, también fue publicado póstumamente El Arte de la Danza (1928).

La Condesa Dubarry Grandes Amantes de la Historia Luis XV de Francia

La Condesa Dubarry
Grandes Amantes de la Historia

La marquesa de Pompadour como confidente y proveedora de mujeres en la corte de Luis XV de Francia, se convirtió en árbitro del buen gusto en la corte y patrocinó a escritores como Voltaire y escultores como Pigalle. También controlaba la política y llevaba al rey en la dirección en la que quería. Cuando murió, el rey contempló en silencio cómo se alejaba el cortejo fúnebre. Dos gruesas lágrimas cayeron de sus ojos: «Es el único homenaje que puedo rendirle», le dijo a Chamfort, en cuyo brazo se apoyaba.

La sucesora: En 1768 Luis adquirió su última querida importante, la sensual Juana, futura condesa Du Barry, de quien se decía que era hija de una prostituta y un monje. El amante de Juana, Du Barry, la había preparado para convertirse en amante lujosa, y el rey quedó impresionado al conocerla. Sin embargo, dijo que para presentarla en la corte había que casarla primero. El matrimonio se celebró con un hermano de Du Barry.

Juana no tenía las maneras finas de la marquesa de Pompadour, gastaba a manos llenas y fue notoriamente infiel al rey, quien no se daba por enterado pues entre sus brazos olvidaba que ya era un viejo. Caída en desgracia a la muerte del rey, madame Du Barry fue una de las víctimas de la Revolución francesa y murió guillotinada.

La Condesa Dubarry Grandes Amantes de la Historia Luis XV de FranciaLa Condesa Dubarry Grandes Amantes de la Historia Luis XV de FranciaLa Condesa Dubarry Grandes Amantes de la Historia Luis XV de Francia
Luis XVMadame PompadourCondesa Du Barry

María Juana Gomar de Vaubernier, según fue inscripta  en el convento, luego conocida corno Madame  Du Barrv luego de casarse con Guillermo Du Barry y convertirse en condesa, reemplazó entre las favoritas del rey Luis XV a Madame Pompadour cuando ésta murió.

Ana Bequs madre de María Juana toma trabajo como en la casa de una señora de buen pasar económico e interna en un convento a su hija, para encauzarla por el buen camino; que en realidad es más correccional que escuela. Cabe suponer que Ana no tiene otra opción y e para evitarle escarnios la inscribe en el convento comoMaria Juana Gomar de Vaubernier, apellidos prestados por la empleadora de Ana, que sí ha pasado por la vicaría.

No durará mucho en el lugar. El lúgubre y silencioso ambiente del convento la vuelve toda rebeldía, y molesta tanto y tan seguido que las monjas no ven otra alternativa que expulsarla. Tampoco permanece su madre mucho tiempo más en el empleo: finalmente ha encontrado marido, un tal señor Lançon.

Ese será ahora el apellido de ambas, aunque María Juana se las ingeniará más adelante para encontrar otras formas de ser llamada, y hasta conseguir un título de condesa. Entra a trabajar primero como ayudante de un modisto, y luego en una casa de juegos ubicada en la rue de Bourbon, lugar más mundano que le permite exhibir su belleza.

A ella también le vendría de perillas un marido. Pero el conde Du Barry, al que conoce en el elegante salón, necesita más bien una amiga bella como pasaporte para el palacio; es ambicioso, ya ha conseguido del gobierno un contrato de explotación de rutas marítimas y va a por más beneficios y prebendas.

Entabla amistad con María Juan mientras mira su figura y su carita, recuerda  que casualmente acaba de morir la famosa Madame de Pompadour, quien fuera favorita del rey Luis XV.La cosa no resulta fácil. Ya otro lo han pensado, y hay varias, candidatas rondando al rey, corno  la hermosa y bien apadrinada Madame D’Esparbes. Pero Du Barry mueve magistralmente los hilos, y consigue que la joven sea presentada a su Majestad.

Poco tiempo después ya está instalada en el regio apartamento del palacio de Versalles que ocupaba su antecesora. Impensable que lo haga sin casada y ostentar algún título: Guillermo  Du Barry, hermano del auspiciante, es convocado de urgencia para casarse con la joven y volver inmediatamente a sus tierras en Toulouse. Así, María Juana se convierte en condesa Du Barry.

En los años que pasa junto a Luis XV realiza algunas intervenciones en la política real, si no en las medidas directas de gobierno, sí en la elección de los hombres que deben decidirlas y ejecutarlas. El poderoso ministro de Guerra, Choiseul, es uno de los que terminan perdiendo la pulseada con la bella y sus partidarios, y debe dimitir.

Pero Madame Du Barry no está excesivamente interesada en las luchas cortesanas: su mayor placer es transformar el palacio de Lucientes, regalo del rey, en un auténtico muestrario de obras de arte. Que, todo hay que decirlo, acumula sin demasiado criterio estético; lo mismo puede a las obras teatrales que allí se representan.

En 1774, con la muerte de Luis XV, Madame Du Barry fue expulsada de la corte, y ella se trasladó recluida a su propiedad favorita de Château de Louveciennes. Tras una larga temporada de reclusión, fue finalmente liberada con el beneplácito de Luis XVI y autorizada a regresar a su castillo de Louveciennes, sin por ello permitirle volver a Versalles.

Mas tarde, soltera y sumamente rica,  se enamora  ahora, del entonces de su principal suspirante, duque deBrissac, gran cortesano y gobernador de París, y se refugia en Londres, pero regresa a Francia en 1792 para ofrecer su ayuda económica a la Familia Real, que atraviesa sus peores días de adversidad.

En 1793 los revolucionarios la acusan de conspirar contra la revolución y es condenada a muerte. Sus últimas palabras fueron: «¿Quién eres tú, verdugo, esperad sólo un minuto más!», era un 8 de diciembre.

Biografia de Frida Kahlo Resumida Vida y Obra Pintora Mexicana

 VIDA Y OBRA DE FRIDA KAHLO – DIEGO RIVERA

RESUMEN DE SU BIOGRAFÍA: Frida nació en 1907 en México, pero como le gustaba proclamarse una hija de la revolución, decía  que había nacido en 1910.

Su padre fue Guillermo Kahlo, descendiente de judíos húngaros; nació en Alemania.

A los 19 años viaja y se instala en México, casándose en segundas nupcias con Matilde Calderón.

La tercera de las hijas es Frida, será “la preferida” de su padre. Sus dos hermanas mayores fueron Matilde y Adriana; después de ellas nació el único hijo varón de la familia, el cual sobrevivió apenas unos días

FRIDA KAHLO

Su vida ha estado marcada por una gran tragedia, contrajo la polio a los seis años, esta primera enfermedad le dejó una secuela permanente: la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda.

En 1922 entró en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México y fue precisamente en esta escuela donde entraría en contacto con su futuro marido, el conocido muralista mexicano Diego Rivera, a quien le había sido encargado pintar un mural en el auditorio de la escuela.

Ya habiendo superado esta deficiencia y cuando tenía unos 18 años de edad, fue cuando el autobús en el que viajaba se estrelló contra un tranvía.

 Sufrió fracturas múltiples y una barra de hierro atravesada por entrar en la cintura y sale por la vagina.

Debido a este último hecho tuvo que ser intervenida quirúrgicamente varias veces y pasó gran parte de su tiempo pintando en la cama. Durante su tiempo de convalecencia,  la madre le colgaba un espejo sobre la cama y Frida siempre se pintaba a si misma: «Me pinto porque estoy a menudo sola y porque soy el tema que mejor conozco.»

Tras su recuperación, que le devolvió la capacidad de caminar, una amiga íntima la introdujo en los ambientes artísticos de México donde se encontraban, entre otros, la conocida fotógrafa, artista y comunista Tina Modotti y Diego Rivera.

Frida admiraba a ambos, al artista y al hombre y quería su opinión acerca de su arte. Rivera estaba muy impresionado y la animó a continuar con su trabajo.

En agosto de 1929, cuando Diego tenía 42 años y Frida veinte menos, deciden unirse en matrimonio, la madre de Frida se horroriza y se niega a asistir a la boda, pues para ella su hija iba a casarse con un gordo comunista y ateo, varias veces divorciado y que le doblaba la edad.

Pero él, que ya es rico, logra neutralizar esa oposición pagando la hipotea que pesa sobre la casa de la familia en Coyoacán. Además, organiza una bulliciosa e inolvidable fiesta en la que no falta nada: el escándalo armado por su ex-mujer, llantos, borracheras y hasta tiros.

Frida escribiría más adelante: «Sufrí dos grandes accidentes durante mi vida. Uno en el cual un vehículo me atropelló. El otro accidente es Diego». 

Esposos, camaradas y amantes, pintores de contraste, juntos y opuestos, ella sobre la silla de ruedas, él desde el andamio con, fueron desde ese momento dos espacios contrapuestos del arte mexicano: la introspectiva y el extrovertido, «la paloma y el elefante», como los llamaron sus contemporáneos.

El clima político del país se tornaba progresivamente más inhóspito para los simpatizantes de la izquierda y el programa de pinturas murales que exaltaban la Revolución fue suspendido.

Pero la fama de Rivera en los Estados Unidos crecía y la pareja fue a Nueva York para participar en una retrospectiva de su pintura, 6rganizada por el Museo de Arte Moderno.

En esta etapa Frida era considerada sólo como su encantadora y algo exótica que acompañaba al famoso muralista El Museo de Detroit encargó una serie de murales y allí Frida sufrió un aborto.

Se trasladaron después a Nueva York  porque Diego fue contratado para realizar un mural paraa el Rockefeller Center. La obra, aún sin terminar originó un enorme escándalo por la insistencia del pintor en incluir un retrato de Lenín y finalmente fue destruida.

Retornan a México en 1935. La convivencia entre los dos artistas no es para nada plácida. Ambos se aman y se apoyan mutuamente, pero, autodefinidos como librepensadores, huyen de cualquier convencionalismo.

Frida acepta los romances más o menos públicos de Diego, hasta que éste entabla uno con Cristina, la hermana menor de ella. La pintora se enfurece.

Es entonces cuando inicia una larga secuencia de amores con hombres y mujeres famosos.

Se dice que Rivera toleraba mejor sus relaciones homosexuales y que los hombres que se acercaban a Frida lo ponían violentamente celoso.

Frida con su misterio y su belleza ambigua, era una las s más seductoras del momento.

Tenia una mirada penetrante, boca carnosa y ojos inesperadamente dulces bajo unas cejas agresivas.

Cuidaba con esmero su aspecto: se vestía con los trajes típicos de las indias tehuanas, de faldas largas y enaguas ribeteadas n puntillas. Para adornarse usaba collares, anillos y aretes de diseño precolombino y trenzaba sus cabellos sujetándolos con plumas y todo lo que tuviera a mano.

Había diseñado su propio personaje.

En vez de ocultar sus imperfecciones, las destacaba, desafiante. Por eso, en sus autorretratos el bozo que cubría su labio superior aparece exagerado.

Su vida con su marido siempre ha sido muy tumultuosa. Diego y Frida tenía muchos amantes no volver, las traiciones compensado el marido con los amantes de ambos sexos. El dolor más grande de Frida fue la imposibilidad de no tener hijos (aunque más de una vez embarazadas, las secuelas del accidente hizo imposible llevar un embarazo a término), lo que puso de manifiesto en muchas de sus pinturas.

El líder revolucionario ruso León Trotsky, asilado en México en 1937, fue uno de sus más controvertidos amores. A su llegada, Trotsky y su mujer se alojarol2en casa de los Rivera, y allí surgió un breve romance entre la pintora y el viejo y aún gallardo revolucionario.

Es probable que a Frida la moviese más la admiración que la atracción erótica; y también, en el afán de darle celos a Rivera con el hombre que en ese momento él más respetaba.

La aventura no sólo creó fuertes tensiones en la convivencia de las dos parejas, sino que inquietó sobremanera a todos los colaboradores cercanos de Trotsky.

Cualquier escándalo podía poner en juego su prestigio internacional. Pero el ruso, enamorado como un adolescente, no escuchaba a nadie; y fue Frida la que finalmente se cansó de la relación.

Él le siguió escribiendo apasionadas cartas, que ella nunca contestó, y todo terminó con la mudanza de los huéspedes y el violento alejamiento de Rivera y su esposa del trotskismo.

Pero ese amante célebre no fue el único, ni mucho menos: antes y después de Trotsky el nombre de Frida aparece ligado a actrices como Maria Félix, Dolores del Río, Paulette Goddard, pintoras como Georgia O’Keeffe y Emmy Lou Packard, asistente de Diego; además del fotógrafo Nickolas Muray, el gran escultor Isamu Noguehi, el joven galerista Julien Levy y otros.

Algunas amantes lo fueron también de Diego Rivera, a veces simultáneamente. Los escandalizados mexicanos murmuraban que Frida le quitaba las mujeres a su marido.

Ella no se preocupaba demasiado por lo que dijeran de sus amores. Seguía viviendo; y sobre todo, seguía trabajando.

En Enero de 1939 Frida viajó sola a París para una exposición de su trabajo, patrocinada por André Breton. A pesar de su limitado éxito en París, recibió comentarios favorables de los críticos. Una pintura de su exposición en París, “Autorretrato – El Marco ” se convirtió en la primera obra de un artista mexicano del siglo XX adquirida por el Museo del Louvre.

FRIDA KAHLO

UNA VIDA MARCADA POR LA ENFERMEDAD: A partir de 1946, la salud de Kahlo empeoró a pasos agigantados. En 1946 la operaron para quitarle un hueso de la pelvis y ponérselo en la columna vertebral. No dejaba de perder peso.

En 1949 su pie derecho, afectado por la poliomielitis que sufrió de pequeña, se puso peor. Diego estaba allí para apoyarla. Le prepararon una exposición individual en 1953 y ella asistió, aunque tumbada en una gran cama que llevaron a la galería.

También fue el año en que le amputaron la pierna por debajo de la rodilla. Trató de suicidarse al año siguiente. «Ahora quiero a Diego más que nunca, el día que Diego se muera, yo también me moriré con él, no pienso vivir sin él porque Diego es todo para mí», escribió.

Las últimas palabras de Frida escritas en su diario fueron «espero que la ausencia sea alegre y espero nunca regresar».

Él volvió a casarse al año de la muerte de ella con la marchante Emma Hurtado. Murió en 1957 de una crisis cardíaca. (Fuente Consultada: 99 Amores de la Historia de Alicia Misrahi)

La relación con Diego es cada día más tormentosa. A comienzos de 1940, la pareja se divorcia, aunque continúa apareciendo juntos en público.

En mayo, cuando se produce el primer intento de asesinato de Trotsky, Rivera se refugia en San Francisco, Estados Unidos, huyendo de los rumores que lo implican: se dice que prestó el camión en el que se trasladaron los agresores, pero nunca fue probado; más tarde se atribuyó esta colaboración a su amigo, el muralista David Siqueiros.

Lo que es sabido es que a las diferencias personales entre él y el ruso ahora suman otras mas hondas, de tipo político.

En una tarde de verano Trosky finalmente muere asesinado por el estalinista Ramón Mercader, que pasaría veinte años en una cárcel de México antes de regresar a su país y ser condecorado por sus servicios.

Frida es interrogada por la policía y decide reunirse con su marido en EE.UU., donde dos meses después se casan de nuevo, bajos las siguiente condiciones: 1) Ella se mantendría financieramente independiente con la venta de sus cuadros 2) Ella pagaría la mitad de los gastos de la casa y 3) no mantendrían relaciones sexuales.

Diego la echaba a faltar terriblemente y aceptó voluntariamente los términos. Se casaron de nuevo el 8 de Diciembre de 1940, el día del cumpleaños de Diego.

La relación con Diego es cada día más tormentosa. A comienzos de 1940, la pareja se divorcia, aunque continúa apareciendo juntos en público.

En mayo, cuando se produce el primer intento de asesinato de Trotsky, Rivera se refugia en San Francisco, Estados Unidos, huyendo de los rumores que lo implican: se dice que prestó el camión en el que se trasladaron los agresores, pero nunca fue probado; más tarde se atribuyó esta colaboración a su amigo, el muralista David Siqueiros.

Lo que es sabido es que a las diferencias personales entre él y el ruso ahora suman otras mas hondas, de tipo político.

Durante 1940 Frida participó en muchas exposiciones colectivas en México y USA.En la primavera de 1953 la Galería de Arte Contemporáneo de esta misma ciudad le organizó, por primera vez, una importante exposición.

La salud de Frida era muy mala por entonces y los médicos le prohibieron el asistir a la misma. Minutos después de que todos los invitados se encontraran en el interior de la galería se empezaron a oír sirenas desde el exterior.

La muchedumbre enloquecida se dirigió al exterior, allí estaba una ambulancia acompañada de una escolta en motocicleta. Frida Kahlo había sido llevada a su exposición en una cama de hospital. Los fotógrafos y los periodistas se quedaron impresionados.

Ella fue colocada en el centro de la galería. La multitud fue a saludarla. Frida contó chistes, cantó y bebió la tarde entera. La exhibición había sido un rotundo éxito.

Sus pinturas reflejan los duros momentos que ha pasado en su vida  y  eran  tan  «fuerte», que parecían  surrealista: «Creían que yo era surrealista, pero nunca lo fui. Nunca pinté sueños, sólo pinté mi propia realidad..»

Murió de neumonía en Coyoacán el 13 de julio de 1954. No se realizó ninguna autopsia. Fue velada en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y su féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista mexicano, un hecho que fue muy criticado por toda la prensa nacional. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas las alberga la Casa Azul de Coyoacán, lugar que la vio nacer.

En su diario la última frase, porque las dudas: «Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.

Diego Rivera amor de Frida Kahlo

Diego Rivera. — Pintor muralista mexicano, nació en Guanajuato en 1886 y murió en México en 1957. Estudió en la capital de México, en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, influido por José Guadaluqe Posada.

Desde 1907 viajó por Europa regresando a su país natal en 1921. Al año siguiente creó junto a Orozco el «Movimiento Mural Mexicano», siendo su principal representante. Su pintura mural es de asuntos sociales y sobre todo la vida popular del pueblo mexicano.

Obras suyas nos las ha dejado patente en la secretaría de Educación pública, en la Escuela de Agricultura de Chapingo y en el anfiteatro de la Escuela preparatoria. A partir del viaje a Rusia (1927) se convirtió en el Creador de la estética revolucionaria mexicana y de exaltación del pueblo azteca. Pintó con este nuevo simbolismo el Palacio de Gobierno de Cuerna-vaca; el Palacio Nacional, en el de Bellas Artes e Instituto de Cardiología. En Moscú la Casa del ejército rojo, en los EE. UU., El Instituí of Artes of Detroit; Worther School de Nueva York, etc.

Ver: Vida de Diego Rivera

Ver: Biografia de David Siqueiros

Fuente Consultada: Amantes y Cortesanas de Cecilia B. Madrazo

grandes amantes