Concepto de Clima

Tipos de Suelos en Argentina:Clasificacion y Caracteristicas

Tipos de Suelos en Argentina , Clasificación ,Características

El suelo es uno de los recursos naturales más importantes, porque constituye el sostén físico-natural de la producción agropecuaria.

Se denomina suelo a la franja de materiales orgánicos e inorgánicos que se desarrolla entre la superficie del terreno y la roca madre.

La formación del suelo es un proceso que lleva millones de años y se produce a partir de la disgregación de las rocas por procesos químicos, físicos y biológicos.

A estos elementos minerales se suma la materia orgánica o humus, que se encuentra en la parte superficial del suelo proveniente de vegetales y animales vivos o en estado de descomposición (raíces, hojas de plantas, gusanos o roedores, entre otros).

La cantidad de humus o materia orgánica presente en el suelo determina la fertilidad, es decir, la capacidad de obtener buenas cosechas agrícolas a partir de los nutrientes naturales, sin necesidad de agregar fertilizantes químicos.

La aptitud potencial de los suelos para la producción está dada por las posibilidades productivas que sólo derivan de las condicio nes naturales. Pero, la aptitud potencial de un suelo no siémpre coincide con el uso que efectivamente se hace de él.

Por ejemplo puede ocurrir que un suelo no sea apto para la producción, pero que con la inversión necesaria y la tecnología apropiada se consiga obtener una cosecha.

A la inversa, un suelo puede ser apto desde punto de vista natural, pero estar tan degradado por sucesivos ma nejos inadecuados, que no sea posible la producción.

Las modalidades de manejo del suelo que se han estado desa rrollando en nuestro país en los últimos 25 años han generado im portantes procesos de deterioro en la calidad del suelo y de pérdida de su capacidad productiva.

Tipos de Suelos en Argentina , Clasificación ,Características

► Suelos de Argentina:

Los suelos de nuestro planeta, han sido estudiados y clasificados de variadas maneras, sin embargos todos ellos lo hacen desde los componentes o sus aptitudes.

Tal es así, que para analizar los suelos de nuestro país utilizaremos una clasificación elaborada por el Instituto Nacional de Tecnología y Agropecuaria (INTA), el cual bosquejó las regiones argentinas basadas en la clasificación que se utiliza a escala mundial (Soil Taxonomy de EEUU) después de trabajar arduamente durante muchos años  de salidas a campo, estudios de laboratorio y trabajos científicos.

Esta además tiene en cuenta la capacidad productiva de cada suelo, sus nombres parecen muy difíciles, pero su relación esta directamente vinculada a su formación.

► Clasificación

1) Entisoles (del latín ent.: juventud), o también denominados “suelos castaños”.

Son suelos de formación incipiente, con materiales que fueron acumulados por el agua, el viento o la fuerza de gravedad. Estos suelos débilmente desarrollados, están localizados en muchas áreas de nuestro país, aunque siempre lo hacen a lo largo de valles fluviales.

Además, aunque el accionar del hombre consiga mejorarlos, estos poseen baja fertilidad, por lo que son poco favorables para los cultivos.

2) Vertisoles (del latín verto: verter), son suelos pesados, arcillosos y difíciles de trabajar, ya que al humedecerse se expanden y al secarse se agrietan.

A pesar de que suelen tener buen contenido de nutrientes, se restringe su uso para la actividad agrícola.

Pero si pueden constituirse en buenas áreas pastoriles. Estos se localizan preferentemente en Corrientes y Entre Ríos.

3) Inceptisoles (del latín Inseptum: comienzo), son suelos pardos, asociados a Climas húmedos.

Además son incipientes, poco evolucionados y con una cierta acumulación de materia orgánica y nutrientes que lo hace aptos para el cultivo.

Estos naturalmente están cubiertos por bosques, y se localizan en los valles de Salta, Jujuy, la cuenca Tucumana y los valles de la Patagonia andina.

4) Aridisoles (árido), son suelos de regiones áridas de muy bajo contenido en materia orgánica y escasa fertilidad.

Por esta ausencia de nutrientes es que presenta colores muy claros y sus materiales son muy fácilmente erosionables.

Estos suelos están cubiertos por pastos duros, por lo que se los utiliza para el pastoreo de ganado poco numeroso y resistente a estas condiciones. Generalmente se localizan desde la Puna hasta el sur de Santa Cruz.

5) Molisoles (del latín molis: blando), o también denominados “suelos negros”. Estos son suelos sueltos y oscuros, ya que poseen una alta proporción de materia orgánica y con buen drenaje.

Son los de mayor fertilidad y de mayor valor económico del país.

Aquí se incluyen la mayor parte de los suelos llamados Chernozem, brunizem, de pradera, castaños y pardos. Estos se encuentran en las grandes superficies de la llanura Chaco-pampeana.

6) Alfisoles, o también llamados “suelos grises”. Son suelos arcillosos de baja permeabilidad, generalmente húmedos, y su contenido de materia orgánica es de bajo a mediano, por lo que no son aptos para la agricultura. Estos se encuentran preferentemente en la región Chaqueña.

7) Oxisoles (de óxido). Son suelos rojos de clima subtropical húmedo.

En un primer momento fueron llamados lateríticos, por su color a causa de la oxidación de rocas de alto contenido de hierro.

Estos son poco fértiles, debido a su porosidad y por ser lavados por las abundantes precipitaciones. Se encuentran preferentemente en Misiones y en el noreste de Corrientes.

8) Spodosoles. Son suelos ácidos, con escasa proporción de nutrientes lo que los hace poco aptos para la agricultura. Estos son propios de las áreas boscosas de Tierra del Fuego.

9) Histosoles (del griego histos: tejido). O también conocidos como “turbas”. Son suelos muy ricos en materia orgánica y poco descompuestos, por lo general son característicos de turberas, mallines y algunas terrazas fluviales. Por lo general son muy pantanosos, y de poco valor agrícola.

Estos se localizan en Tierra del Fuego y en los mallines de la patagonia andina.

10) Litosoles, por lo general estos hacen referencia a las acumulaciones arenosas formadas por el viento.

No posee materia orgánica y su productividad es escasa y son fácilmente erosionables. A estos suelos lo podemos encontrar en la amplia región árida del nuestro país.

•  Cartas de Suelos de la República Argentina

El conocimiento de la aptitud de un suelo para la agricultura es un aspecto fundamental para planificar su aprovechamiento racional.

Con esta finalidad, el Instituto de Suelos y Agrotecnia del Ministerio de Agricultura y Ganadería dio comienzo, en 1944, a los primeros estudios destinados al reconocimiento de los suelos en zonas bajo riego y riesgo de erosión.

Posteriormente, con la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en 1956 se inició el relevamiento de los suelos con métodos más modernos y, para 1960, se publicó el primer mapa esquemático de las regiones de suelos de la República Argentina.

El trabajo tuvo continuidad y en la década del 70 se publicaron las primeras Cartas de Suelos de la República Argentina.

Estas cartas fueron elaboradas en escala 1:50.000 a partir de relevamientos aerofotográficos de las distintas zonas del país. Suministran información sobre el clima de la región, la ubicación geográfica, la vegetación, el uso actual de la tierra, un análisis de la textura, la composición química del suelo, y brindan una detallada descripción de las distintas series encontradas y clasificadas en el mapa junto con su aptitud de uso y sus respectivas necesidades de manejo.

Las Cartas están especialmente destinadas a los productores, para que conozcan mejor sus tierras y las aprovechen y manejen en forma adecuada, pero también a los ingenieros agrónomos, para que las utilicen en las tareas de divulgación y asesoramiento, a los ingenieros chiles, para que tengan en cuenta las propiedades de los – suelos a la hora de planificar y proyectar las rutas y construcciones, y a los científicos, para sus trabajos de investigación.

tabla de tipos de suelos

►Suelos: su importancia

concepto de suelo

Ver: Tipos de Suelos y Composición del Humus

El suelo que nosotros hoy observamos como tal, es el resultado de un largo proceso, que en condiciones naturales puede llegar a tener una duración variable entre cientos a miles de años.

Estos, provocados por la acción de diversos factores externos (lluvia, viento, temperatura, etc.), se originan por la meteorización de las rocas y otros materiales presentes en la superficie terrestre.

Como mencionábamos arriba, el accionar de los agentes atmosféricos, como ser la temperatura y el agua, van alterando y disgregando las rocas y otros materiales de la superficie terrestre, hasta finalmente formar los suelos.

Aquí se obtienen materiales resultantes, en los cuales se desarrollan organismos vegetales y animales exploradores, incidiendo sobre ellos, a tal punto de protegerlos con su cobertura, destruyéndolos con sus raíces o bien alterarlos químicamente.

Una vez que esos organismos actúan de manera diferente sobre el suelo, mueren y sus restos son descompuestos por bacterias (pasando a ser parte ahora de la materia orgánica).

Este proceso de disgregación tiene un ritmo y efectividad dependiente de los factores climáticos, lo que hace que unos sean descompuestos con mayor facilidad e integrados a la superficie de una manera más rápida que otros.

Así, muchas veces se forma el humus o también llamada tierra vegetal. Es decir, se origina gracias a la materia orgánica que no se llega a descomponer totalmente, junto a otros elementos  de la roca original.

Este humus es de suma importancia para el suelo, porque constituye un verdadero almacenamiento de nutrientes, ya que contiene minerales indispensables para la vida de las plantas.

Todas estas características reunidas y favorables de los suelos, son los que utiliza el hombre, por ejemplo su aptitud para la producción agropecuaria, entre otros usos importantes.

Tal es así, que con el correr de los años, y las distintas sociedades que se han desarrollado, vieron al hombre introducir ganado, implantar cultivos, además estableciendo sistemas de irrigación o drenaje, logrando así que la vegetación natural y propia de determinadas áreas se haya visto reemplazada y en muchos otros casos, hasta desaparecido. Esto se debe a que estas formas de actuar modifican las condiciones naturales de los suelos propiamente dichos.

Sin embargo, cabe aclarar que estas acciones pueden resultar de dos formas muy diferentes.

La primera puede ser benéfica; si dentro de ellas involucro procesos de enriquecimiento de la composición y fertilidad del suelo con un agregado de abonos, o ararlo para que este suelo sea más permeable al avance de las aguas y de las raíces, o bien agrego determinada vegetación para protegerlo de determinadas funciones perjudiciales.

O bien, que las acciones fiablemente si sean de carácter negativa, ya que degrada los suelos porque se pierde la capacidad productiva, los agota y trasforma en suelos infértiles o estériles sin capacidad de producción alguna.

Un ejemplo de esto ultimo, podría justificarse debido al uso inadecuado de extensas superficies de suelo fértiles, que son expuestas hoy a la erosión eólica (acción del viento), la erosión hídrica (erosión del agua), las cuales arrastran las partículas más livianas y fértiles convirtiendo ese sector en tierra yerma.

APTITUD POTENCIAL DE LOS SUELOS EN ARGENTINA

CLASE I:

Agricultura con pocas limitaciones. Amplia aptitud de uso, retienen bien el agua. Alto contenido de materia orgánica.

CLASE II:

Agricultura con algunas limitaciones en la elección de los cultivos por exceso de humedad o salinidad. Zonas de suaves pendientes expuestas a la erosión eólica o hídrica y que pueden sufrir inundaciones. Requiere de prácticas de conservación.

CLASE III:

Agricultura con importantes limitaciones en la elección de los cultivos. Se trata de suelos poco profundos, con pendientes más pronunciadas expuestas a la erosión eólica o hídrica, al exceso de humedad y al estancamiento del agua. Requieren de prácticas especiales de conservación, más difíciles de aplicar y mantener que en las clases anteriores.

CLASE IV:

Agricultura con limitaciones muy importantes. Se pueden cultivar 203 tipos de plantas. Requieren un manejo muy cuidadoso y prácticas de conservación especiales. Los rendimientos suelen ser muy bajos. Presentan las mismas limitaciones que la clase III y tienen alta alcalinidad y salinidad.

CLASE V:

No aptos para la agricultura, sólo se dedican a pasturas, forestación y como campos naturales de pastoreo o para la conservación de fauna silvestre. Tienen alto peligro de erosión.

CLASE VI:

No aptos para la agricultura. Conviene introducir mejoras en las pasturas y campos naturales de pastoreo. Presentan graves limitaciones para su uso por la ocurrencia de inundaciones y en otras zonas por la pedregosldad. Con todo, algunos suelos de esta clase se pueden utilizar para el cultivo de hortalizas y frutas.

CLASE VII:

No aptos para la agricultura por limitaciones graves; no conviene introducir mejoras a las pasturas ni a los campos naturales de pastoreo. Se reduce su uso a la recreación, a la conservación de la fauna silvestre, o a la protección de cuencas.

CLASE VIII:

Las limitaciones son muy graves y no es posible utilizarlos para la producción agraria. Se reduce su uso a la conservación del medio ambiente.

Clic Para Ampliarmapa de aptitud potencial del suelo argentino

Fuente Consultada:
Geografía Argentina. Editorial Troqvel
Geografía Argentina. Editorial Santillana.  Atlas Mundial Clarín. Tomo 1. El mundo Físico.
Ciencias Sociales EGB 9 Tercer Ciclo Editorial AIQUE Alonso, Blanco, Fernandez Caso y Otros
Profesora de Geografía: Claudia Nagel

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Enlace Externo:Los Suelos de Argentina

Vaca Muerta:Explotacion del Yacimiento de Hidrocarburos Shale

Vaca Muerta:Explotación del Yacimiento de Hidrocarburos en Neuquén

Vaca Muerta es un yacimiento de hidrocarburos no convencionales, también conocidos como “shale oil” –cuando se extrae petróleo- y “shale gas” –cuando se extrae gas-.

Se denomina No Convencional porque  para la extracción se recurre a un método especial, totalmente diferente al clásico sistema que conocemos de las torres de perforación que solemos ver el costado de las rutas en el sur argentino, o también las famosas «cigüeñas» que trabajan incasablemente desparramadas por grandes áreas desiertas. (imagen)

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Este hidrocarburo, una especie de «maná del suelo» se encuentra a unos 3000 m. de profundidad, distribuido en una superficie de aproximadamente 30.000 Km2.

Como se decía antes, para poder extraerlos se debe aplicar otro método, no standar, llamando extracción  standard al sistema en donde se introduce una tubería vertical hasta el depósito de hidrocarburo y por diferencia de presión (natural o provocada) el petróleo crudo asciende hasta la superficie como ocurre normalmente en los países de medio oriente donde esta riqueza emana casi sin esfuerzo.

Pero ese petróleo almacenado no era generado en ese lugar, sino más abajo, en la denominada roca madre.

Dadas ciertas condiciones de presión y de calor que haya tenido la formación rocosa, puede darse el caso de que haya quedado petróleo o gas entre las rocas y que nunca haya llegado a los almacenes.

En este caso el método de extracción cambia, lo cual lo hace sumamente costoso y complejo, ya que la técnica de considerablemente distinta.

Hay que aclarar que Vaca Muerta no es un descubrimiento actual, sino que desde cuando se hicieron las primeras perforaciones convencional la tubería ha pasado por esa zona, para llegar a otras profundidades mayores conocida como Sierras Blancas.

Inclusive se presentaba cierta dificultad, por que cuando pasaban por esa zona debía sellar con lodo esa parte de la perforación, para poder seguir avanzando hacia abajo.

mapa Vaca Muerta Explotación del Yacimiento de Hidrocarburos en Neuquén

Por es bueno aclarar que «vaca muerta» no se refiere a la zona geográfica sino que  es una formación rocosa muy profunda que recorre el subsuelo de la mayoría de los yacimientos de la cuenca neuquina.

En esa formación rocosa está atrapado el petróleo y por eso se ha convertido en un tesoro oculto del que todos los petroleros hablan.

Se cree que Vaca Muerta podría cambiar el panorama energético argentino para los próximos años y convertir al país en un gran potencial de hidrocarburos.

Se llama Vaca Muerta porque en realidad, hay una sierra homónima cerca de Zapala, que fue la que le dio al científico que la descubrió hace ya varias décadas la idea de copiar la denominación.

La   formación geológica tiene un espesor entre 590 y 300m. según la zona que se considere, pues abarca una superficie de 70 mil kilómetros cuadrados, ocupando casi toda la provincia de Neuquén y pedacitos de Mendoza, La Pampa y Río Negro.

muestra roca madre
Cuando se observa una pedazo de muestra se parece es una especie de pizarra negra, que se deshace en finas capas cuando se la manipula con los dedos, como una masa de hojaldre de panadería.

Algunos pedazos de esa roca  guardan aún la forma de los amonites y un dejo de olor a hidrocarburo. (Los amonites, son animales comomoluscos con compartimentos en su concha, comunes durante el jurásico, hace unos 195 millones de años.)

Desde hace unos 20 años, sobre todo en Estados Unidos, se empezó a experimentar con perforaciones horizontales (ver figura) que permiten llegar a formaciones rocosas antes inaccesibles.

Respecto a la reservas shale en gas , se sabe que la primera gran cuenca de hidrocarburos shale está en China, con 38 billones de m3. Y la segunda en EE.UU. con 26 billones de m3 y la tercera en Argentina con 23,5 billones de m3. (en igual orden están las reservas de oil shale).

Actualmente  las reservas actuales de gas convencional de Argentina son apenas de 0,5 billones de m3.

La reservas convencionales están decayendo y se están haciendo exploraciones costa afuera de algunos países como puede ser Brasil, quien ha encontrado ciertos yacimientos importantes.

En Argentina se están haciendo estudio sobre la factibilidad, debido a los altos costos que implica la extracción, pero en caso que resulte un proyecto positivo podría lograr el autoabastecimiento energético, grave inconveniente hoy, que obliga a importar por una cifra de 15.000 millones de dólares anuales, cifra que tiende a incrementarse de no conseguir nuevas extracciones.

La magnitud de la inversión oscila en los 10.000 millones de dólares.

Actualmente hay cerca de 100 pozos no convencionales y la mitad son de YPF, hay planificados unos 100 pozos mas a corto plazo, pero para conseguir el autoabastecimiento se necesitaran mas de 2.500 pozos nuevos, y lógicamente si no se consiguen inversiones externas es imposible afrontar tal desafío, que en tiempo sería de unos 10 años.

El petróleo que se ha acumulado en un yacimiento común ha migrado desde algún otro lugar en las profundidades, donde se ha «producido».

En cambio, los hidrocarburos tipo «shale» se encuentran en su propia cocina.

Por algo, VacaMuertaes «la roca madre».

El problema es que esta roca tan prolífica  no tiene porosidad y, por lo tanto, hay que creársela para poder hacer que fluya el hidrocarburo y emerja a la superficie.

El proceso de extracción consiste en realizar una perforación.

Luego se genera un «punzado» con una carga explosiva que produce fundamentalmente una muy alta temperatura que perfora la tubería y funde la roca como una suerte de soplete.

Luego en un primer paso se inyectan a altísima presión entre 500 y 600 metros cúbicos de agua con agentes que reducen la fricción para hacer fracturar la roca.

Ese golpe de presión hace que la roca se fracture.

Como segundo paso se le vuelve a inyectar agua pero con una arena especial, una especie de bolitas negras, perfectamente esféricas, que se importa de China, Brasil o EE. UU.

La finalidad de estas partículas es la evitar que se cierren las fisuras y por ese lugar circulará el hidrocarburo hacia el exterior. Un pozo puede tener entre 3 y 15 fracturas.

En las primeras experiencias hechas en EE.UU. la cantidad de agua utilizada se enviaba nuevamente al río, pero ha creado ciertos problemas ambientales, debido a la contaminación de agua subterránea,  por lo que en Argentina estaría previsto un tratamiento de ese agua, para volver a reutilizarla en nuevos pozos.

Se utiliza agua del río Limay (no se usará agua subterránea) y a pesar que se utiliza mucho volumen de agua, se sabe que la industria y la agricultura consume mucho mas.

La experiencia petrolera en esa zona es sumamente importante y de larga data, pero este tipo de extracción no convencional no deja de ser un desafío día a día porque aparecen diversos problemas de orden técnico que  deben solucionarse en el momento y lógicamente va sumando nuevas experiencias a todos los operarios y capataces de la planta.

Para muchos es una especie de «escuela» permanente, pues hay variables de presión , temperatura y profundidades que según el día se las debe controlar y regular con las «canillas» de las tuberías.

Por otro lado, hay una polémica respecto a los problemas ambientales y de salud que podría generan en el futuro dicha planta y las opiniones de la gente de la zona se han dividido, generándose por momentos conflictos internos, pues también se sabe que podría traer muchos puestos de trabajo para el área del yacimiento.

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La polémica en Europa y en los EE.UU. La explotación de gas y petróleo shale ha sido prohibida en Francia y en Bulgaria.

En Estados Unidos, donde la industria realmente estalló desde el 2000 (se hicieron miles y miles de pozos en todo el país), hay una enorme polémica respecto del impacto de la actividad en las fuentes de agua y la salud de las personas.

Ha habido casos probados de contaminación en los estados de Wyoming y Colorado, y resistencia popular en Ohio, Pensilvania y Nueva York. 

Los pozos de hidrocarburos no convencionales se encuentran en áreas pobladas y rurales.

En los hospitales se han denunciado casos de padecimientos infrecuentes, como fuertes dolores de cabeza, tumores, reacciones en la piel. También se han notado malformaciones en fetos de animales de granja.

proceso petroleo

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• CARACTERÍSTICAS

Vaca Muerta tiene 4 propiedades geológicas que la distinguen como una formación de shale única en el mundo: importante cantidad de Carbón Orgánico Total (TOC), alta presión, buena permeabilidad y gran espesor.

A su vez, a diferencia de lo que ocurre con otras formaciones de shale, se encuentra alejada de centros urbanos, lo que facilita notablemente las operaciones.

Otra ventaja es que se encuentra a una profundidad mayor a los 2.500 metros, muy por debajo de los acuíferos de agua dulce, lo cual hace más segura su extracción y disminuye los riesgos ambientales.

Además, en esta región existe una importante actividad de producción de gas y petróleo convencional, por lo que se cuenta con la infraestructura necesaria para el desarrollo del shale.

Fuentes Consultadas: Revista VIVA Mayo de 2012

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Enlace Externo:• INFORME ESPECIAL: Vaca Muerta

Impacto Ambiental de la Sociedad Industrial-Causas de la Contaminación

Contaminación: Impacto Ambiental de la Sociedad Industrial

La ideología de la Revolución Industrial iniciada en el siglo XVIII es la del apoderamiento de la naturaleza.

No es ya el miedo a fuerzas oscuras e incomprensibles, ni tampoco el júbilo ante la obra de Dios; la naturaleza pasa a ser exclusivamente materia prima, alimento para las máquinas de vapor, objeto de presiones internacionales y de guerras de conquista.

Impacto Ambiental de la Sociedad Industrial-Causas de la Contaminación

A partir de esa necesidad básica para producir bienes y consecuentemente mayores ganancias, la actitud del hombre ha sido desvastadora para la naturaleza, desviando los ríos, talando los bosques, arrancando minerales de las entrañas de la tierra.

El mundo es mercancía, la naturaleza es la herramienta para construir esa mercancía.

Para esto, la política y la guerra estarán orientadas hacia el control de los recursos naturales.

Las guerras medievales habían estado orientadas al control político, tributario o religioso de los hombres.

Las guerras de la Revolución Industrial se harán para asegurar materias primas para las fábricas.

En 1873, Alfred Krupp escribía:

«Para asegurar nuestro futuro, es esencial que nuestras plantas obtengan independientemente sus propios recursos de mineral, y puedan extraerlos y procesarlos como ahora obtienen el agua pura, en el interior de sus propios dominios, libre de agentes e intermediarios y bajo su control, ejercido sin influencias externas».

Actualemente los sistemas de transporte, las comunicaciones globales y la electricidad transformaron la capacidad del hombre de producir y transportar bienes y servicios en todo el mundo.

Con ello, se creó una abundancia material y una libertad personal desenfrenada para millones de seres humanos a una escala sin precedentes.

Sin embargo, la mayor parte de esos progresos se hicieron sin tener en cuenta la naturaleza ni otras formas de vida.

Igual de significativo fue el descubrimiento hecho por el científico alemán Friedrich Wóhler (1800-1882) de que los productos químicos creados por la propia vida podían obtenerse de forma artificial en un laboratorio.

Mientras intentaba preparar el compuesto del cianato amónico en 1828, Wóhler sintetizó por casualidad otra sustancia.

Cuando descubrió lo que era, no podía creer lo que veía, y el mundo científico también  quedó estupefacto.

Hasta entonces, se creía que una fundamental fuerza «vital» diferenciaba la materia animada de la inanimada.

La creación artificial de un compuesto químico de la naturaleza, como la urea, a partir de sustancias inanimadas en un laboratorio se había considerado imposible hasta entonces.

El nacimiento de la química orgánica a raíz del descubrimiento de Wóhler abrió un nuevo frente en la investigación sobre cómo podía utilizar el hombre los mismos materiales que la naturaleza para sus propios fines.

La «arcilla de modelar» de la vida se basa en dos elementos principales –el carbono y el hidrógeno– que pueden combinarse con pequeñas cantidades de otros elementos y oxígeno en un variedad casi infinita de cadenas, rizos y anillos para producir toda la diversidad de los seres vivos del planeta.

Una de las fuentes más ricas de esos ingredientes es el crudo.

El descubrimiento de Wóhler implicaba que ahora la humanidad también podía aprender a modelar con esa arcilla, no tanto para crear vida como para sintetizar nuevos materiales útiles aunque no naturales.

Casi igual de importante fue el desarrollo de pesticidas y herbicidas.

Aunque el dicloro-difenil-tri-cloroetano (DDT) fue sintetizado por el químico alemán Othmar Zeidler en 1874, su poder para provocar un holocausto en el mundo de los insectos no fue descubierto hasta 1939 por el científico suizo Paul Hermann Müller.

Poco después el DDT se convirtió en el insecticida más utilizado del mundo.

Entonces, en 1962, la bióloga estadounidense Rachel Carson escribió un libro titulado Primavera Silenciosa en el que sacó a la luz los efectos medioambientales devastadores que tenía ese compuesto químico en la fauna y la flora.

El daño a largo plazo que podía infligir el DDT en los seres humanos ahora que se había incorporado a la cadena alimentaria como fumigador de cultivos era una perspectiva demasiado terrible como para que los gobiernos la ignoraran.

A pesar de la falta de pruebas concluyentes, la imagen de Carson de una primavera en la que no habría pájaros que cantaran fue lo suficientemente alarmante para iniciar el movimiento ecologista actual y tuvo como resultado una prohibición del uso del DDT en 82 países, aunque después ha sido sustituido por otros compuestos químicos artificiales.

En 1921, Thomas Midgley, un ingeniero de Beaver Falls (Pensilvania), desarrolló un nuevo compuesto orgánico llamado tetraetilplomo (TEP).

La compañía automovilística para la que trabajaba, General Motors, descubrió que podía añadirse a la gasolina para mejorar el funcionamiento de los motores.

Pero los efectos de la intoxicación por plomo no tardaron en ser evidentes para Midgley, que en 1923 sintió que necesitaba tomarse unas vacaciones.

«Tras trabajar un año con plomo orgánico -escribió-, veo que mis pulmones están afectados y que es necesario que deje el trabajo y íespile aire fresco.»

Se ha demostrado que la intoxicación por plomo provoca insomnio, pérdida de peso y dificultades de aprendizaje… o, como descubrieron los romanos, senilidad prematura.

Más de cincuenta años después, en 1976, las compañías petrolíferas de Estados Unidos por fin empezaron a retirar paulatinamente la gasolina con plomo, un proyecto que en Estados Unidos y Europa se completó en buena parte en 1986. 

Midgley tal vez sea el inventor menos afortunado de la histotia.

Tras el desastre del TEP, se embarcó en la búsqueda, aparentemente inocua, de un nuevo refrigerante para aparatos domésticos.

Descubrió cómo sintetizar los clorofluorocarbonos (CFC), que se empezaron a utilizar ampliamente en los frigoríficos domésticos y los aerosoles de todo el mundo.

Pero entonces, sin saberlo Midgley –pues en 1944 murió estrangulado por un arnés que se había inventado para poder levantarse de la cama-, se descubrió que esos compuestos químicos elaborados por el hombre causaban estragos en la alta atmósfera de la Tierra.

Las moléculas de CFC destruyen la capa de ozono, lo cual permite que las radiaciones ultravioletas del Sol, potencialmente cancerígenas, desciendan hasta la superficie de la Tierra.

Tan grave era el problema que en el Protocolo de Montreal de 1987 la mayor parte de los países acordaron detener la producción de CFC.

Ahora la naturaleza puede dedicarse a reparar el agujero de los casquetes polares de la Tierra que hicieron lestos compuestos químicos.

Los plásticos también se sintetizan a partir de la oleaginosa sustancia orgánica.

Las radios, las televisiones, los artículos de cocina y la bisutería son algunos de los productos que se fabrican con la baquelita, nombrada así en honor al científico belga Leo Baekeland, que la inventó en 1907.

Fuerte, fácilmente moldeable, de producción económica y perfecta pata fabricar aparatos electrónicos por sus propiedades aislantes, la baquelita marcó el inicio de una nueva era de materiales plásticos que tapidamente dominaron el mundo moderno del consumo.

Entre la primera y la segunda guerra mundial grandes cantidades de innovaciones se fabricaron a partir del amplio abanico de posibilidades y usos de los plásticos y otros productos sintetizados de for-ma artificial: el poliestireno, el PVC, el nailon, el caucho sintético, los explosivos plásticos…

(Fuente: Todo Sobre Nuestro Mundo – Christopher LLoyd)

“La naturaleza está fuera de nosotros”

En sus Diez Mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso:

“Honrarás a la naturaleza de la que formas parte”.

Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría.

La comunión con la naturaleza era pecado, y merecía castigo.

Según las crónicas de la conquista, los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar la tierra.

La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación, no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoníaca o la ignorancia.

Y así siguió siendo.

Los indios de Yucatán y los que después se alzaron con Emiliano Zapata, perdieron sus guerras por atender las siembras y las cosechas del maíz.

Llamados por la tierra, los soldados se desmovilizaban en los momentos decisivos del combate.

Para la cultura dominante, que es militar, así los indios probaban su cobardía o su estupidez.

Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que habla que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre.

La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud.

Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos; y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada.

Ya no se habla de someter a la naturaleza: ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida o naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros.

La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.

Fuente Consultada: Uselo y Tírelo de Eduardo Galeano

ecologia y capitalismo

• PARA SABER MAS…
IMPACTO SOBRE EL MEDIOAMBIENTALES, A PARTIR  DEL SIGLO XX

Contaminación y sociedad, primeros problemas

Es sabido que en los países capitalistas desarrollados es donde el fenómeno se ha hecho sentir con más intensidad.

En el seno de esas sociedades el peligro de la peste gris es cosa cotidiana y hasta casi se podría decir —sin temor a exagerar— que forma parte del paisaje.

A una encuesta realizada a habitantes de un descomunal rascacielo de Nueva York, respondía irónicamente uno de sus ocupantes que desde su ventana podía contemplar el smog de cuatro estados norteamericanos.

Mucho ilustran también las estadísticas y las observaciones de los hombres de ciencia sobre el estado de los ríos, la tierra, la atmósfera, las radiaciones y los ruidos en los espacios de las metrópolis industriales.

En Europa el estado de la atmósfera al juzgar por las cifras es calamitoso: 25 millones de metros cúbicos de gases de automotores se arrojan por año; como así también otros 2 millones de sustancias industriales, 6 millones de monóxido de carbono y 4 millones de anhídrido sulfúrico.

La contaminación del aire de las grandes urbes se debe en un 60 % al escape del transporte automotor. La contaminación de las aguas no es para menos.

En USA —señala la revista Scientific American— más de la mitad de la población se ve obligada a consumir agua que se ha utilizado al menos una vez y ha pasado por la red de colectores y luego repurificada.

Los ríos y los lagos de este país reciben 200.000 metros cúbicos de agua caliente por año que arrojan las centrales térmicas y atómicas.

Se prevé que en pocos años, las centrales de energía consumirán una sexta parte del gasto diario total de agua de ese país.

Sin embargo, necesariamente, esta evidencia no debe llevar a entender que el problema es un asunto que atañe con cierta exclusividad a la órbita de estos países.

Hay una órbita mayor que la comprende: el sistema capitalista de producción.

Precisamente, si los distintos modos de producción anteriores han tenido un fin utilitario inmediato sin considerar en absoluto —por su misma naturaleza— las consecuencias más remotas en el plano del entorno humano, es en los últimos siglos, dentro de las estructuras capitalistas, donde esa tendencia con mayor violencia se ha acentuado.

A partir de la revolución industrial y su posterior perfeccionamiento técnico-científico, la producción se automatiza, las contradicciones se tensan y se alcanza el nivel más desarrollado y distorsionado de este sistema que ha pasado de una primera etapa de libre competencia a la etapa monopolista imperante en la actualidad.

Así es dable observar cómo un «progreso» o desarrollo desigual se ha operado en la realidad circundante.

Por un lado los grandes centros capitalistas, por el otro países capitalistas dependientes.

Lógicamente, en estos últimos el proceso de industrialización ha sido más tardío y se opera, a grandes rasgos, como sucede en gran parte de América Latina a partir de los cambios de la estructura mundial capitalista.

Apenas alcanzada la liberación colonial los estados latinoamericanos se subordinaron en relación de dependencia a esa estructura.

En la fase de libre competencia exportando materias primas e importando productos manufacturados.

Durante este período en muchos casos bajo la hegemonía del Imperio Británico.

Después de la crisis capitalista mundial de 1930 y la segunda guerra, se reordena este sistema bajo la hegemonía de los Estados Unidos.

Queda así definitivamente operado el paso paulatino de la fase anterior a un estadio de alta concentración, monopolización y expansión del capital financiero e industrial.

Es la etapa del auge de los cartels, trusts y corporaciones.-

Los países capitalistas dependientes desarrollan por lo tanto una industria liviana en función de los intereses de las grandes metrópolis.

Estas además de exportar industrias se reservan el desarrollo de la industria pesada y básica.

 «La revolución tecnológica —señala Gunder Frank— de la automatización, la cibernética y la unificación de todo el proceso industrial del monopolio, con el consiguiente y rápido envejecimiento de la maquinaria, su decreciente eficiencia relativa, y el exceso de equipo industrial conducen a la transferencia de equipo ocioso  recientemente obsoleto de la metrópoli a América Latina a menudo sin cambiar de dueño».»

Esta breve síntesis explica sin duda el por qué de la preeminencia de los efectos contaminantes en los centros imperialistas, pero también nos permite observar que la industrialización de los países dependientes no está exenta de producir las mismas consecuencias, dado que por lo general son industrias obsoletas instaladas por esos centros.

Además, como se ha reiterado por los efectos mismos del modo de producción capitalista.

Otro factor relacionado a los anteriores es que el encarecimiento de la producción ocasionada en las metrópolis por los gastos para atenuar la contaminación de industrias muy «sucias», ha impulsado a Europa, Japón y Estados Unidos a trasladar sus industrias más contaminantes a los países capitalistas dependientes.

En Brasil, por ejemplo, en los últimos años se han instalado numerosas industrias de distintos sectores imperialistas (japonés, europeo y yanqui) de alto poder de polución ambiental.

Si observamos las más importantes ciudades de los países capitalistas europeos y norteamericanos, como así también las principales de los capitalistas dependientes, encontramos un rasgo común: son el resultado de un crecimiento desordenado en función del mismo desarrollo capitalista.

En las últimas encontramos, además, la presencia de un cordón de población marginal que vive miserablemente y en las condiciones más precarias e insalubres. Son las llamadas villas miserias, en Argentina; callampas en Chile; favelas en Brasil o cantegriles en Uruguay.

En Argentina, por ejemplo, viven en las villas que bordean al Gran Buenos Aires, según estadísticas oficiales más de 600 mil personas.

Esa población está compuesta en su mayoría por obreros no especializados y desocupados.

La falta de servicios cloacales, agua corriente en estas precarias viviendas, y la cercanía, por lo general, de vaciadores de desperdicios o arroyos donde las industrias evacuan sus desechos, no parece preocuparle a muchos especialistas en polución.

¿No es acaso esta realidad también una forma de contaminación? El problema indudablemente no se resuelve mediante proyectos urbanísticos como el de Brasilia.

A pesar de ser una ciudad totalmente nueva, debidamente planificada, se vio al poco tiempo rodeada de villas miserias.

Osear Niemeyer, refiriéndose al proyecto de esta ciudad realizado por el arquitecto Lucio Costa, dice que le fue imposible a los obreros habitar las viviendas destinadas a ellos, dado la estructura social y política de Brasil.

«Veíamos con pesar, que las condiciones sociales vigentes se chocaban en este punto con el espíritu del Plano Piloto, creando problemas imposibles de resolver en el tablero, aun cuando se apelase, como algunos ingenuos sugirieron, a una arquitectura social, que a nada conduce sin una base socialista».

Veamos ahora algunas estadísticas sobre la urbanización en los países capitalistas desarrollados. Thant ex secretario de la ONU, apunta: «El ritmo de la urbanización es más rápido en las naciones en desarrollo.

En 1920 la población urbana era de 100 millones en esos países. Para el año 2000, podrá muy bien ser veinte veces mayor.

En las naciones desarrolladas, la población urbana se cuadruplicará durante el mismo periodo». Y añade: «Con demasiada frecuencia el desarrollo urbano incontrolado destruye recursos valiosos, paisajes y seres vivientes.

En las regiones desarrolladas, la planificación urbanística va también muy a la zaga del crecimiento urbano.

Cuando se han elaborado planes frecuentemente se los ha dejado de lado a causa de presiones de orden político, económico o social».

Señala además, el ex funcionario de la ONU, «que el aumento de la población y la progresiva urbanización van acompañadas de las repercusiones aceleradas de la industrialización, así como de una tecnología avanzada que suele adaptarse mal a las necesidades humanas y a las exigencias del medio (…)

Entre 1937 y 1966, el índice anual de producción se sextuplicó.

En el mismo período, la producción anual de automóviles, que apenas eran conocidos a comienzo de siglo, aumentó de 5 a 19 millones.

En el decenio último, el valor tota! de la producción industrial se ha duplicado.

Casi todos los índices de industrialización se hallan en aumento».

Tales cifras indican con claridad el ritmo del desarrollo capitalista. La contaminación no es como se suele afirmar «el precio que hay que pagar por el progreso».

El problema es mucho más serio. ¿De qué sirve un progreso para unos y la indigencia para otros? .

¿De qué sirven un progreso que amenaza con consumir a la tierra y se basa en la explotación del hombre por el hombre?.

Estos interrogantes se plantearon, también, algunos científicos jóvenes de la Unesco que pusieron en tela de juicio lo que consideraron «toda una tradición basada en la explotación del hombre y la naturaleza por una tecnología imperialista».

¿Para qué, además, el crecimiento de un mecanismo industrial y tecnológico que obliga también a consumir sus desperdicios?.

Veamos algunos datos al respecto.

«El uso creciente de la tecnología moderna ha originado un aumento importante en la cantidad de desechos que contaminan el medio.

Se ha calculado que tan sólo en los Estados Unidos de América tales residuos representan todos los años 142 millones de toneladas de humo y emanaciones nocivas, 7 millones de automóviles, 20 millones de toneladas de papel, 48.000 millones de envases metálicos, 26.000 millones de botellas y frascos, 3.000 millones de toneladas de escorias y desechos fabriles y 200 billones de litros de agua caliente, además de una gran variedad de otros desperdicios».

De mayor gravedad aún, es la forma de deshacerse de algunos desperdicios tóxicos (ácidos, venenos, gases, etc.).

Los Estados Unidos constantemente depositan estas sustancias en profundos pozos.

Actualmente unos 130 de estos depósitos subterráneos se encuentra a menos de 600 metros, en superficies de piedra, arenisca, etc., que con los años van a pasar a las aguas que fluyen sobre la misma.

No existe tampoco ninguna garantía de que los gases neurotóxicos y otras armas químicas-biológicas producidas por la industria bélica estadounidense y arrojadas por toneladas al mar no vayan a provocar efectos ecológicos insolubles.

La sociedad capitalista a pesar d% su crecimiento desaforado, no ha logrado, ni siquiera mediante el incremento del consumo, modificar las desigualdades propias de sus estructuras productivas.

La crisis, el escándalo está contenido en el seno mismo de su desarrollo.

Frente a las fabulosas cifras de sus excedentes económicos encontramos los porcentajes de desocupación.

El descontento, la lucha de los sectores sociales antagónicos se han tensado al máximo en estos últimos años.

En Estados Unidos, por ejemplo, no es una novedad que los conflictos raciales tienen una raíz social; es la lucha de explotados contra explotadores.

El movimiento hippie, el consumo masivo de drogas y estimulantes son también síntomas de esta sociedad en retirada. No sólo en los países dependientes los conflictos están a la orden del día.

En las principales capitales de Estados Unidos y Europa se alzan las voces y la lucha de miles y miles de trabajadores y estudiantes para cuestionar las expresiones más flagrantes del sistema.

En ese contexto la contaminación es la expresión a nivel del aire, del agua, del suelo, de la congestión urbana, etc., el marco ambiental de esa crisis general.

Crisis, no obstante, intrínseca a la sociedad capitalista, pero que se ha agravado con la aparición de un sistema socialista de producción que lo ha obligado a constreñir su esfera imperialista mundial.

Frente al poderío atómico de las potencias imperialistas la lucha de los pueblos de China, Corea, Cuba, Laos, Camboya y Vietnam ya han demostrado históricamente que es posible frenar la amenaza atómica, mediante el combate sin cuartel.

La industria bélica es su más alto refinamiento tecnológico y la ciencia es su servicio, aplicada por los norteamericanos en la guerra en Indochina pone al desnudo una de las formas de contaminación más terroríficas de nuestro tiempo.

Pero este tema merece un punto aparte.

Fuente Consultada:
Úselo y Tírelo de Eduardo Galeano
Transformaciones N°98 La Contaminación Ambiental
Centro Editor de América Latina

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