¿Como Se Calcula la Riqueza de un País?

Explotacion del petroleo privada o estatal? Exploracion Administracion

La Explotación del Petróleo, ¿Privada o Estatal?

¿Explotación estatal o privada?
A fines de 1918, las grandes petroleras internacionales se lanzaron activamente a ocupar posiciones en la aún incipiente industria petrolera local.

En un período de no más de cuatro años, las principales empresas desembarcaron en Argentina revolucionando la industria local, y provocando un optimismo exagerado sobre el potencial petrolero del país.

La Standard Oil of New Jersey (la Exxon actual) ingresó primero en Neuquén y luego en Salta.

Su hermana, la Standard Oil of California (hoy Chevron) adquirió la Compañía Argentina de Petróleo y Minas, presidida por Carlos Alfredo Tornquist y Pedro Piccardo.

En Comodoro desembarcaron la Anglo Persian y la Shell, y el pool de ferrocarriles ingleses en Argentina formó la Compañía Petrolera “Ferrocarrilera”.

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El ingreso de las empresas internacionales dio lugar a un fenómeno nuevo: los contratos de arrendamiento de áreas petrolíferas contra el pago de regalías. Varias compañías locales lograron acuerdos de este tipo con empresas extranjeras: la Compañía Argentina con la Ferrocarrilera, la compañía Sol con la Anglo Persian, la Challacó con la Standard Oil, y Godofredo Madlener con Diadema/Shell.

El cobro de regalías por más del 10% de la producción por parte de empresas locales que no realizaban ya ninguna actividad, y cuyo mérito principal había sido conseguir permisos de cateo en zonas próximas a descubrimientos realizados por un Estado que no recibía ningún beneficio por esas explotaciones, comenzó a ser duramente cuestionado.

Los casos más irritantes eran aquellos en los que los intermediarios eran ex funcionarios de gobierno vinculados a la actividad petrolera, como el ex ministro de Agricultura, Horacio Calderón, y el ex administrador de la explotación estatal en Comodoro, Leopoldo Sol.

Todos los hombres de negocios de la Argentina soñaban con hacerse de un permiso en áreas con potencial petrolero para negociarlo con las compañías internacionales.

Con escasas excepciones -entre las que se destaca Astra- los flamantes empresarios petroleros argentinos prefirieron ubicarse en un rol de intermediarios y gestores de los petroleros internacionales antes que dedicarse a desarrollar compañías propias.

Este comportamiento especulativo de los capitalistas locales tendría una influencia importante en el devenir de la política petrolera.

El dilema entre explotación estatal o privada de los recursos petroleros se convertiría en la opción entre explotación estatal nacional, o explotación privada extranjera.

Entretanto, la explotación estatal se beneficiaba con la trayectoria alcista de los precios internacionales del petróleo que siguió a la finalización de la guerra europea, pero el panorama era menos alentador en materia de producción.

El yacimiento de Comodoro, perforado sin demasiado cuidado a lo largo de más de diez años, estaba perdiendo presión, y como ocurre tarde o temprano con cualquier campo petrolero del mundo, la producción había comenzado a declinar.

En el período 1915-1919, la producción promedio de todos los pozos había caído de casi 15 metros cúbicos diarios por pozo, a sólo 6 metros cúbicos diarios por pozo. Sin yacimientos nuevos que agregaran nuevas reservas, era necesario perforar cada vez más pozos sólo para mantener los mismos niveles de producción.

A partir de la segunda mitad del año 1920, las condiciones prevalecientes en el mercado energético comenzaron a cambiar y los precios del petróleo tendieron a reducirse pari passu con los del carbón importado, cuyo mercado ya no sufría los efectos de la guerra.

Mientras que las empresas privadas reaccionaron rápidamente al nuevo escenario, la explotación estatal, sometida a la burocracia del Ministerio de Agricultura y acostumbrada a racionar sus ventas frente a una demanda siempre insatisfecha, mostró gran dificultad para adaptarse a las nuevas condiciones de un mercado sobre-ofertado que, por primera vez desde el descubrimiento, no estaba dispuesto a adquirir todo el petróleo que la explotación estatal pusiera a la venta.

La repartición estaba completamente desinformada sobre la evolución de los mercados petroleros del mundo.

La falta de reacción provocó a la explotación estatal una importante pérdida de participación en el mercado a manos de los importadores y de los nuevos productores privados.

En materia de producción, la explotación en Comodoro había logrado una mejora importante en el rendimiento de los nuevos pozos perforados, que creció del mínimo de 11,6 metros cúbicos diarios por pozo obtenido en 1919 a casi 27 metros cúbicos diarios en 1920.

Desafortunadamente, las deficiencias en la política comercial hacían cada vez más difícil la venta de la producción adicional.

En el verano de 1921, luego de la entrada en producción de un nuevo pozo de alta productividad (el famoso pozo N° 128), las autoridades debieron contener la extracción como consecuencia del estancamiento de las ventas y de las carencias en materia de infraestructura de transporte y almacenamiento.

Pese a las dificultades en las ventas y las restricciones impuestas, la producción siguió aumentando a un ritmo significativo: al 20% de incremento anual de 1920 se sumó un 23% en 1921, y un 24% en 1922, alcanzando una producción anual de 343.910 metros cúbicos de petróleo.

En el terreno de las finanzas, los resultados se veían cada vez más comprimidos como corolario de la reducción de los precios y del permanente aumento de los gastos de explotación.

Los ingresos fueron en 1922 similares a los de cuatro años antes, con un precio 58% inferior y un volumen de ventas 56% mayor. Pero los costos de explotación se habían incrementado un 240%.

 

 

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

El petroleo luego de la primera guerra mundial

El petróleo argentino luego de la Primera Guerra Mundial

Después de la guerra mundial
La finalización de la Primera Guerra Mundial en 1918 marcó el inicio de un período fuertemente expansivo para la naciente industria petrolera argentina.

La paz permitió normalizar las relaciones comerciales y financieras internacionales, lo que se tradujo en mayor disponibilidad de materiales y equipos, fletes, y capitales.

La industria petrolera entró en la posguerra en condiciones muy diferentes a las que regían antes del conflicto. La importancia del petróleo en la definición de la guerra revalorizó su contenido estratégico, convirtiéndolo en un elemento crítico de seguridad geopolítica de las naciones más desarrolladas del mundo.

Asimismo, la consolidación definitiva del motor de combustión interna revolucionó la demanda de combustibles. La vertiginosa expansión de los automóviles como medio de transporte auguraba una demanda sostenida de productos petrolíferos también en tiempos de paz. Los hidrocarburos se estaban convirtiendo en la mercancía por excelencia de las sociedades industriales del siglo XX.

Las principales empresas estadounidenses y europeas comenzaron una sostenida expansión internacional en busca de reservas. Esta acción fue acompañada por los respectivos gobiernos, preocupados por el rol estratégico que había jugado el petróleo en el conflicto bélico que acababa de finalizar, y por el creciente temor al agotamiento de las reservas en Estados Unidos.

La decisión simultánea de las empresas petroleras inglesas y estadounidenses de buscar agresivamente reservas de petróleo en el resto del mundo con el apoyo de sus respectivos gobiernos provocó una sorda disputa entre ambos bloques, que se desarrolló con características diversas en todos aquellos países que eran -de algún modo- de interés para la industria petrolera.

La puja mundial entre las petroleras inglesas y estadounidenses por el control de las reservas alcanzó también al territorio de América Latina. Las convulsiones sociales en México forzaron la apertura de nuevos horizontes para la búsqueda de petróleo en países como Perú, Colombia, Bolivia y Venezuela, país este último que rápidamente se convirtió en un gran productor mundial.

En Argentina, los trusts petroleros no habían ingresado en la exploración y explotación del petróleo argentino sino que sus actividades locales se limitaban al segmento de la refinación y principalmente, a la comercialización. Pero en el nuevo escenario de la posguerra, la Argentina se convirtió en un objetivo doblemente interesante.

El furor por la compra de automóviles de los primeros años 20 hizo de la Argentina uno de los mercados de gasolinas más prometedores del mundo. Las naftas, cuyas ventas locales crecían a tasas de dos dígitos por año, se habían convertido en el combustible más importante y rentable, desplazando alquerosene.

En 1922 la Argentina contaba con 68.500 vehículos, 16.000 de los cuales habían sido importados ese mismo año, casi todos desde Estados Unidos. El consumo de naftas totalizaba 180 millones de litros anuales, dos tercios del consumo total sudamericano de naftas. Y además del mercado atractivo, la Argentina tenía también reservas de petróleo, doble condición que muy pocos países del mundo podían ofrecer.

El descubrimiento de una nueva región petrolera en Plaza Huincul, Neuquén, contribuyó al optimismo sobre el potencial de los yacimientos argentinos. Los primeros pasos en la zona habían sido decepcionantes, pero en octubre de 1918 se produjo el descubrimiento oficial de petróleo en Huincul, a 609 metros de profundidad, más liviano que el petróleo de Comodoro.
Una vez más, el descubrimiento estaba localizado en un Territorio Nacional, y por lo tanto el dominio correspondía al gobierno federal. La zona de reserva estatal, conocida luego como el “octógono fiscal”, ocupó una superficie de 7.853 hectáreas que fueron rápidamente rodeadas por permisos de cateo de los particulares.

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Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

Irigoyen Politica petrolera argentina en la guerra

Irigoyen Política Petrolera Argentina en la Guerra

Yrigoyen y el petróleo
Hipólito Yrigoyen asumió la presidencia el 12 de octubre de 1916. Su partido, la Unión Cívica Radical, sólo obtuvo el control de la Cámara de Diputados en 1918, mientras que el Senado fue opositor durante toda su gestión. En esos años la economía argentina estaba sufriendo el severo impacto de la guerra en Europa.

El abastecimiento de energía, extremadamente dependiente del carbón inglés, estaba en crisis. Los precios de todos los combustibles se habían incrementado, afectando a ferrocarriles, industrias, empresas de servicios y familias.

Las relaciones entre el nuevo gobierno y la Comisión Administradora del yacimiento de Comodoro sufrieron un deterioro progresivo en los primeros meses de Yrigoyen.

A los habituales problemas de falta de apoyo presupuestario, se fueron sumando incidentes que culminaron con renuncias masivas y la disolución de la Comisión a finales del año 1917, cuando una gran huelga en Comodoro inició un período de alta conflictividad obrera que se prolongó durante varios años.

Con la disolución de la Comisión Administradora, el yacimiento de Comodoro quedó a cargo de la estructura burocrática del Ministerio de Agricultura, un esquema que se probaría inconveniente para la gestión de la organización.

Las condiciones laborales en la explotación petrolera distaban de ser favorables para los obreros. Comodoro Rivadavia era un lugar sumamente inhóspito, con un clima especialmente riguroso y pésimas condiciones de vida. La jornada laboral de los petroleros era de entre diez y doce horas diarias. La situación social era tensa, con una gran mayoría de hombres y niveles elevados de violencia.

A fines de 1917, vivían en Comodoro Rivadavia cerca de 3.200 personas. Casi el 97% de los trabajadores eran extranjeros, oriundos principalmente de España, Portugal y Rusia. La guerra había causado importantes aumentos de precios, deteriorando los ingresos reales de los obreros. Por la falta de oferta local, distancia y la dificultad en el transporte, Comodoro exhibía precios de los principales productos de la canasta familiar entre 100% y 500% por encima de los vigentes en Buenos Aires.

La sucesión de conflictos y huelgas iniciada en octubre de 1917 provocó a lo largo del período 1917-1920 pérdidas de días laborables y aumentos de los costos salariales en Comodoro. Durante 1918 hubo dos conflictos que culminaron con huelgas obreras, la primera en solidaridad con los ferroviarios de la zona, y la segunda como consecuencia del despido de 14 líderes sindicales petroleros tildados de “agitadores” por las autoridades.

Con el apoyo de la Marina y del gobierno de Yrigoyen, las autoridades locales enfrentaron duramente a los dirigentes gremiales de los petroleros. En la explotación estatal comenzó un proceso de “argentinización” de la mano de obra, reemplazando a los “conflictivos” operarios europeos por trabajadores del norte del país, menos preparados pero más dóciles en cuestiones gremiales.

Mientras el Estado y las pequeñas compañías privadas intentaban desarrollar el yacimiento de Comodoro, la Standard Oil se había consolidado como la compañía líder en el mercado de combustibles líquidos argentino Aunque comenzaban a venderse gasolinas para automóviles, el destilado más importante seguía siendo elquerosene, utilizado por las familias tanto para iluminación como para calefacción.

La guerra europea y el desabastecimiento de carbón inglés fueron una excelente oportunidad para la Standard Oil, que amplió notablemente su presencia en el mercado local y obtuvo una alta rentabilidad con productos importados, y producidos en su refinería de Campana, la primera planta de refinación de petróleo instalada en América Latina.

La sólida posición de la Standard Oil comenzó a ser desafiada por otras compañías. A fines de 1913, la Royal Dutch Shell inició sus operaciones en el mercado local con el arribo al puerto de Bahía Blanca del San Fraterno, el buque petrolero más grande del mundo. La Shell, a través de su filial Anglo-Mexicana, abrió oficinas en Buenos Aires y construyó depósitos en los principales puertos del país, concentrando inicialmente sus operaciones en los grandes consumidores de petróleo y fuel oil. La Standard también comenzó a sufrir la competencia de otra empresa estadounidense, la Texas Co., que vendía sus productos importados a través de una importante red de distribuidores.

El crecimiento del mercado local y la buena rentabilidad de las operaciones atrajeron nuevas refinerías de capital local que, si bien contaban con instalaciones pequeñas y precarias, comenzaron a competir con los grandes importadores estadounidenses e ingleses. Estas pequeñas empresas refinadoras tendieron a instalarse en los alrededores de Buenos Aires.

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Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

El petroleo argentino y la guerra mundial en Presidencia Irigoyen

El petróleo argentino y la guerra mundial en Presidencia Irigoyen

El impacto de la guerra mundial:
La Primera Guerra Mundial iniciada en 1914 modificó completamente el panorama para el petróleo a escala mundial, y también en Argentina.

El país no producía ni una tonelada de carbón, y el 95% de las 3,4 millones de toneladas de carbón importados anualmente provenían de Inglaterra.

El carbón inglés se utilizaba en los trenes, en los barcos, en la industria y en la iluminación y la calefacción de los habitantes de las grandes ciudades.

El conflicto produjo aumentos de precios y crecientes dificultades de abastecimiento.

En el plano internacional, la guerra convirtió al petróleo en un elemento estratégico para la supervivencia de las naciones. Los barcos, tanques y aviones eran cruciales para definir la contienda, y necesitaban petróleo para movilizarse. Todos estos factores -la indisponibilidad de carbón y el fuerte aumento de los precios de los combustibles, el renovado interés por el petróleo como mercancía estratégica para la guerra, y la ausencia de capitales extranjeros dispuestos a invertir en la Argentina- convergieron para favorecer el desarrollo de la explotación estatal de Comodoro Rivadavia.

Con el apoyo de gobierno nacional, mucho más decidido tras el inicio de la guerra en Europa, la organización estatal logró ampliar la producción petrolera. La Dirección de Explotación consiguió perforar diez nuevos pozos a lo largo de 1914, localizados en la zona reconocida por las perforaciones previas.

Las nuevas perforaciones y la conclusión gradual de las obras de infraestructura de almacenamiento, transporte y servicios comenzadas en los años anteriores, permitieron producir 43.740 metros cúbicos de petróleo en 1914, cantidad superior a la producción acumulada en los siete años previos.

El consumo de petróleo en la región de Comodoro era ínfimo, por lo que encontrar una solución al problema del transporte era crucial para poder incrementar la producción. Con dos buques, uno alquilado y el otro prestado por la Marina, comenzaron los embarques regulares de petróleo hacia Buenos Aires. Luego se sumarían dos buques construidos en Estados Unidos, cuya compra fue financiada con recursos de la Tesorería.

Las finanzas de la explotación estatal fueron beneficiadas por la autorización para retener y disponer de los fondos derivados de las ventas de petróleo. Hasta ese momento, los fondos generados por las ventas de petróleo ingresaban a rentas generales, y la explotación estatal dependía por completo de las cantidades asignadas en el presupuesto.

Con el nuevo esquema, la explotación estatal quedaría independizada de las asignaciones presupuestarias dispuestas por el Congreso año tras año. El presupuesto del año 1916 incluyó el último aporte de fondos a la Dirección de Explotación. Desde sus comienzos, la explotación oficial había recibido aportes del Estado por poco más de 8 millones de pesos.

En marzo de 1916, los argentinos fueron convocados a una elección nacional por primera vez luego de la sanción de la ley que reformó y modernizó el sistema electoral. Para sorpresa de las elites domésticas, el líder radical Hipólito Yrigoyen resultó elegido presidente. Para entonces, la explotación fiscal de Comodoro se encontraba medianamente consolidada, con capacidades e infraestructura suficientes para sostener una explotación regular del petróleo.

Luego de un proceso de decantación que dejó en el camino a los emprendimientos más precarios, en las cercanías de Comodoro comenzaban a consolidarse compañías privadas con recursos y capacidad como para darle continuidad a los trabajos y producir petróleo en forma comercial. En 1916, dos de estas empresas lograron iniciar la producción petrolera: Astra y la Compañía Argentina de Comodoro Rivadavia.

Primeros
Emprendimientos
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Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

La Nacion y la Extraccion del Petroleo Nacionalismo Petrolero

La Nación y la Extracción del Petróleo

El surgimiento del nacionalismo petrolero: Roque Sáenz Peña, quien asumió la presidencia el 12 de octubre de 1910, le brindó un fuerte impulso a la explotación de petróleo en el sur. Pocas semanas después de su asunción, decretó que la explotación petrolera en la zona de reserva se efectuaría por administración estatal, desechando la alternativa de una licitación entre empresarios privados.

Se creó y reglamentó la Dirección General de Explotación del Petróleo de Comodoro Rivadavia, una nueva dependencia dentro del Ministerio de Agricultura que sería el embrión de la futura YPF Para conducir la nueva dirección se formó una Comisión Administradora especial presidida por el ingeniero Luis Augusto Huergo y de la que también formaba parte Enrique Hermitte.

El ingeniero Huergo tenía 73 años cuando fue nombrado al frente de la Comisión Administradora, y una importante carrera pública en Argentina. Como administrador en Comodoro fue designado el ingeniero Leopoldo Sol, que hasta ese entonces trabajaba en la Dirección de Minas junto a Hermitte.

Al igual que sus antecesores, los nuevos administradores se encontraron con serias deficiencias en materia de infraestructura. Amén de las propias dificultades en la perforación de pozos, las restricciones en materia de almacenamiento y transporte impedían aumentar la disponibilidad de petróleo. En ese marco, el ingeniero Huergo inició una infatigable batalla por conseguir más recursos del Congreso para la explotación de Comodoro.

Ante las sucesivas respuestas negativas a sus pedidos de fondos, Huergo decidió jugar fuerte. En abril de 1913 envió un extenso e inflamado memorando al ministro de Agricultura afirmando que “los yacimientos de Comodoro Rivadavia eran de los más ricos y extensos del mundo”. Tras justificar un nuevo pedido de fondos, denunció la acción de los trusts internacionales y sus cómplices locales.

El escrito de Huergo generó una enorme polémica. No era para menos; el director de la explotación petrolera estatal denunciaba el acaparamiento de grandes extensiones de tierra en la zona de Comodoro por parte de los trusts petroleros internacionales, en particular la Standard Oil, con la supuesta complicidad de funcionarios del gobierno.

Con el tiempo, el memorando de Huergo se convertiría en un documento central del nacionalismo petrolero argentino. Sin embargo, las imputaciones tenían bases sumamente débiles, y el propio Huergo debió retroceder: “No niego que puede haber alguna exageración en mis palabras, pero el propósito las salva”, declaró al diario La Nación pocos días después.

En sintonía con el discurso de Huergo, Sáenz Peña decidió prohibir por decreto la denuncia de minas alrededor de la zona reservada en Comodoro. El desarrollo de la explotación estatal había atraído a empresarios privados que rodearon la zona de reserva con solicitudes para buscar petróleo.

Entregar concesiones con arreglo al viejo Código de Minería significaba otorgar la explotación del recurso sin ninguna contrapartida a favor del Estado. Y en la mayor parte de los casos, esas concesiones eran otorgadas a especuladores cuyo único objetivo era luego negociar la cesión de sus derechos a verdaderas empresas petroleras. Naturalmente, el Estado no podía sentirse satisfecho con un arreglo de ese tipo.

Al forzar la aplicación estricta del Código de Minería, el decreto de Sáenz Peña resultó muy efectivo contra los especuladores. Sólo sobrevivieron tres concesiones de cateo, rigurosamente evaluadas por un inspector de minas instalado en forma permanente en Comodoro. Eran las áreas explotadas por el Sindicato de Perforaciones, la Compañía Argentina de Comodoro Rivadavia y Astra, una empresa creada en 1916 que continuó produciendo petróleo a lo largo de todo el siglo XX.

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Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955:
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Descubrimiento de petroleo en Comodoro Rivadavia Expolotacion

Descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia
La Explotación y Extracción

El Estado argentino comenzó a perforar regularmente el subsuelo a principios del siglo XX. Los trabajos de perforación no se limitaban a un área en particular sino que se distribuían por todo el país. En el sur, en la costa patagónica, Comodoro Rivadavia era en esos años una pequeña población que funcionaba como precario puerto de salida de los productos de la zona. En 1906 el pueblo tenía 300 casas y ranchos, cerca de 800 habitantes, y graves problemas de abastecimiento de agua potable.

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El descubrimiento de Comodoro Rivadavia
En 1903, una cuadrilla de perforaciones del gobierno nacional había realizado un primer pozo en busca de agua en el centro de Comodoro, pero la perforación debió ser abandonada sin éxito tras un accidente ocurrido a una profundidad de 165 metros. Tres años después el ingeniero Enrique Hermitte, a cargo de la recientemente creada División Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura, encomendó la adquisición de nuevos equipos de perforación en Europa al ingeniero Julio Krause, jefe de la sección Hidrología y Perforaciones.

En base a las características del suelo, se eligieion las perforado. ras del sistema Fauck, con capacidad de hasta 500 metros. El 14 de diciembre de 1906 arribó a Comodoro Rivadavia desde Viena la primera máquina, y fue transportada a un punto situado a tres kilómetros al norte del pueblo y a un kilómetro de la costa, en un sitio de ventajosas condiciones para la provisión de agua.

El 3 de enero de 1907 llegó a Comodoro José Fuchs, formado en la escuela de Minas y Energía de Estrasburgo, que quedó a cargo de los trabajos en el nuevo pozo N° 2. Las adversas condiciones climáticas postergaron los inicios de la perforación hasta el mes de marzo. La llegada del crudo invierno patagónico y una sublevación de la cuadrilla de perforadores reclamando mejores condiciones de trabajo demoraron aún más la perforación.

Con la llegada de la primavera todo mejoró. En noviembre, la perforación había llegado a 515 metros de profundidad, algo más del límite de la capacidad de la máquina, sin ningún descubrimiento de agua o hidrocarburos.

Los trabajos continuaron, y el 12 de diciembre las oficinas de la división Minas en Buenos Aires recibieron una primera comunicación impactante desde Comodoro: “se cree haber dado con una napa de kerosene”. Krause ordenó suspender la perforación y verificar el hallazgo. Ya el día 13 de diciembre, un nuevo telegrama confirmó la existencia de hidrocarburos a 539 metros de profundidad, por lo que se comunicó oficialmente el descubrimiento de un yacimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia.

En noviembre comenzó a cundir el desaliento. Se estaban perdiendo ya las esperanzas de poder dotar de agua a la floreciente población, donde muchos se habían radicado plenos de ilusiones y confiados en la riqueza de la zona. La decepción sigue en aumento. Llega Diciembre con la misma desesperanza. La población ya no confía en la torre que para su funcionamiento insume la escasa cantidad de agua que allí hay y que el pueblo necesita para su consumo. Todo parecía inútil, pero el ingeniero José Fuchs no quiere creerlo. Tampoco se resigna el administrador de la obra, señor Beguin. El día 13 de Diciembre el jefe de la misión se va y ordena: “No se perfora más”. Pero ellos no se entregan. Deciden continuar sus trabajos. El ingeniero Krausse había autorizado perforar hasta 500 metros unos 20 días antes. Ese día, 13 de Diciembre – viernes – la perforadora Fauck, que dirigía el ingeniero Fuchs, llega a 540 metros. De pronto se advierte una corriente ascendente, y luego el asombro. Fuchs y Beguin se miran atónitos. No es agua. Es petróleo. El petróleo salía casi refinado. Mantienen en secreto el descubrimiento y telegrafían a Buenos Aires, a la Dirección de Minas: “Aquí no hay agua, pero hay petróleo”. La noticia se conoce en la capital antes que en Comodoro Rivadavia. El pueblo se entera cinco días después y engalana sus calles en espontáneo feriado.

En los diarios de la época, el acontecimiento quedó registrado como un hallazgo fortuito en la búsqueda de agua, descripción que Hermitte no compartía, pero que no consiguió corregir. Las hipótesis de la búsqueda de agua y petróleo no son excluyentes, ya que ambos objetivos estaban comprendidos en el estudio exhaustivo del subsuelo que se proponía la Dirección de Minas. Todo indica, sin embargo, que la elección de Comodoro como punto de perforación obedecía más a la necesidad de encontrar agua para la población de la zona, que al objetivo de hallar minerales como el petróleo.

Tanto o más importante que el descubrimiento fue la acción inmediata del Gobierno. El carbón era entonces el combustible principal de la matriz energética argentina, y la ausencia de producción local lo convertía en uno de los principales productos de importación, principalmente desde Gran Bretaña, el gran socio comercial de la Argentina. La eventual disponibilidad en territorio nacional de un combustible sustituto del carbón como el petróleo no pasó desapercibida para nuestros gobernantes.

El 14 de diciembre, el presidente José Figueroa Alcorta decretó una zona de reserva a favor del Estado con un “radio de 5 leguas kilométricas a todo rumbo” desde Comodoro, una superficie de aproximadamente 110.000 hectáreas en tierra, restringiendo así los pedidos de cateo de los privados en la zona.

La rápida velocidad de reacción fortalece la hipótesis de que la Dirección de Minas -en particular Hermitte– ya había previsto las medidas a tomar frente a un hipotético descubrimiento de petróleo en alguna de las perforaciones que realizaba a lo largo del país.

La administración del yacimiento quedó a cargo de la Dirección de Minas. La precariedad de los elementos utilizados hizo que la producción fuera muy limitada durante los primeros años. Las carencias presupuestarias y el ambiente hostil del lugar, distante a cinco días por barco de Buenos Aires, complicaban la realización de las tareas. Las principales dificultades fueron consecuencia de la falta de agua, de los rigores del clima patagónico, y del alto contenido de sal de las aguas de la zona, que destruía los equipos de perforación.

En esos primeros años, las carencias de infraestructura provocaron que el grueso del petróleo producido nunca fuera consumido. Más de un tercio de la producción se perdía por filtración o evaporación. Desde Buenos Aires, la explotación de Comodoro era vista como un proyecto experimental, casi como una excentricidad. Pocos eran conscientes de que estaban construyendo lo que luego sería la primera empresa petrolera estatal del mundo.

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Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

Historia del Petroleo en Argentina Su Descubrimiento en Comodoro

Historia del Petroleo en Argentina-Su Descubrimiento en Comodoro Rivadavia

El Estado argentino comenzó a perforar regularmente el subsuelo a principios del siglo XX. Los trabajos de perforación no se limitaban a un área en particular sino que se distribuían por todo el país.

En el sur, en la costa patagónica, Comodoro Rivadavia era en esos años una pequeña población que funcionaba como precario puerto de salida de los productos de la zona.

En 1906 el pueblo tenía 300 casas y ranchos, cerca de 800 habitantes, y graves problemas de abastecimiento de agua potable.

Cada 13 de diciembre, los argentinos celebramos el Día del Petróleo en homenaje a lo sucedido en 1907, cuando una cuadrilla de empleados del Ministerio de Agricultura de la Nación que perforaba un pozo en Comodoro Rivadavia descubrió la existencia de hidrocarburos a 539 metros de profundidad.

 
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Pero aquella no era la primera vez que el petróleo fluía a la superficie desde el subsuelo argentino.

Desde finales del siglo XIX, varios emprendedores habían intentado desarrollar una explotación petrolera para destilar querosene y atender el creciente mercado de iluminación en Buenos Aires y otras grandes ciudades.

Los primeros petroleros argentinos se dirigieron a aquellas regiones en las que había alguna referencia de la existencia de hidrocarburos.

En sus relatos sobre expediciones y viajes por la Argentina, comerciantes, militares y geólogos habían dejado constancia sobre afloraciones de hidrocarburos en zonas de Mendoza, Salta, Jujuy y Neuquén.

Descubrimiento de Petróleo en Comodoro Rivadavia
La Explotación y Extracción

El Estado argentino comenzó a perforar regularmente el subsuelo a principios del siglo XX. Los trabajos de perforación no se limitaban a un área en particular sino que se distribuían por todo el país.

En el sur, en la costa patagónica, Comodoro Rivadavia era en esos años una pequeña población que funcionaba como precario puerto de salida de los productos de la zona. En 1906 el pueblo tenía 300 casas y ranchos, cerca de 800 habitantes, y graves problemas de abastecimiento de agua potable.

El descubrimiento de Comodoro Rivadavia
En 1903, una cuadrilla de perforaciones del gobierno nacional había realizado un primer pozo en busca de agua en el centro de Comodoro, pero la perforación debió ser abandonada sin éxito tras un accidente ocurrido a una profundidad de 165 metros.

Tres años después el ingeniero Enrique Hermitte, a cargo de la recientemente creada División Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura, encomendó la adquisición de nuevos equipos de perforación en Europa al ingeniero Julio Krause, jefe de la sección Hidrología y Perforaciones.

En base a las características del suelo, se eligieion las perforado. ras del sistema Fauck, con capacidad de hasta 500 metros.

El 14 de diciembre de 1906 arribó a Comodoro Rivadavia desde Viena la primera máquina, y fue transportada a un punto situado a tres kilómetros al norte del pueblo y a un kilómetro de la costa, en un sitio de ventajosas condiciones para la provisión de agua.

El 3 de enero de 1907 llegó a Comodoro José Fuchs, formado en la escuela de Minas y Energía de Estrasburgo, que quedó a cargo de los trabajos en el nuevo pozo N° 2.

Las adversas condiciones climáticas postergaron los inicios de la perforación hasta el mes de marzo.

La llegada del crudo invierno patagónico y una sublevación de la cuadrilla de perforadores reclamando mejores condiciones de trabajo demoraron aún más la perforación.

Con la llegada de la primavera todo mejoró. En noviembre, la perforación había llegado a 515 metros de profundidad, algo más del límite de la capacidad de la máquina, sin ningún descubrimiento de agua o hidrocarburos.

Los trabajos continuaron, y el 12 de diciembre las oficinas de la división Minas en Buenos Aires recibieron una primera comunicación impactante desde Comodoro: “se cree haber dado con una napa de kerosene”.

Krause ordenó suspender la perforación y verificar el hallazgo. Ya el día 13 de diciembre, un nuevo telegrama confirmó la existencia de hidrocarburos a 539 metros de profundidad, por lo que se comunicó oficialmente el descubrimiento de un yacimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia.

En noviembre comenzó a cundir el desaliento. Se estaban perdiendo ya las esperanzas de poder dotar de agua a la floreciente población, donde muchos se habían radicado plenos de ilusiones y confiados en la riqueza de la zona. La decepción sigue en aumento. Llega Diciembre con la misma desesperanza. La población ya no confía en la torre que para su funcionamiento insume la escasa cantidad de agua que allí hay y que el pueblo necesita para su consumo. Todo parecía inútil, pero el ingeniero José Fuchs no quiere creerlo. Tampoco se resigna el administrador de la obra, señor Beguin. El día 13 de Diciembre el jefe de la misión se va y ordena: “No se perfora más”. Pero ellos no se entregan. Deciden continuar sus trabajos. El ingeniero Krausse había autorizado perforar hasta 500 metros unos 20 días antes. Ese día, 13 de Diciembre – viernes – la perforadora Fauck, que dirigía el ingeniero Fuchs, llega a 540 metros. De pronto se advierte una corriente ascendente, y luego el asombro. Fuchs y Beguin se miran atónitos. No es agua. Es petróleo. El petróleo salía casi refinado. Mantienen en secreto el descubrimiento y telegrafían a Buenos Aires, a la Dirección de Minas: “Aquí no hay agua, pero hay petróleo”. La noticia se conoce en la capital antes que en Comodoro Rivadavia. El pueblo se entera cinco días después y engalana sus calles en espontáneo feriado.

En los diarios de la época, el acontecimiento quedó registrado como un hallazgo fortuito en la búsqueda de agua, descripción que Hermitte no compartía, pero que no consiguió corregir.

Las hipótesis de la búsqueda de agua y petróleo no son excluyentes, ya que ambos objetivos estaban comprendidos en el estudio exhaustivo del subsuelo que se proponía la Dirección de Minas.

Todo indica, sin embargo, que la elección de Comodoro como punto de perforación obedecía más a la necesidad de encontrar agua para la población de la zona, que al objetivo de hallar minerales como el petróleo.

Tanto o más importante que el descubrimiento fue la acción inmediata del Gobierno.

El carbón era entonces el combustible principal de la matriz energética argentina, y la ausencia de producción local lo convertía en uno de los principales productos de importación, principalmente desde Gran Bretaña, el gran socio comercial de la Argentina.

La eventual disponibilidad en territorio nacional de un combustible sustituto del carbón como el petróleo no pasó desapercibida para nuestros gobernantes.

El 14 de diciembre, el presidente José Figueroa Alcorta decretó una zona de reserva a favor del Estado con un “radio de 5 leguas kilométricas a todo rumbo” desde Comodoro, una superficie de aproximadamente 110.000 hectáreas en tierra, restringiendo así los pedidos de cateo de los privados en la zona.

La rápida velocidad de reacción fortalece la hipótesis de que la Dirección de Minas -en particular Hermitte– ya había previsto las medidas a tomar frente a un hipotético descubrimiento de petróleo en alguna de las perforaciones que realizaba a lo largo del país.

La administración del yacimiento quedó a cargo de la Dirección de Minas. La precariedad de los elementos utilizados hizo que la producción fuera muy limitada durante los primeros años.

Las carencias presupuestarias y el ambiente hostil del lugar, distante a cinco días por barco de Buenos Aires, complicaban la realización de las tareas.

Las principales dificultades fueron consecuencia de la falta de agua, de los rigores del clima patagónico, y del alto contenido de sal de las aguas de la zona, que destruía los equipos de perforación.

En esos primeros años, las carencias de infraestructura provocaron que el grueso del petróleo producido nunca fuera consumido.

Más de un tercio de la producción se perdía por filtración o evaporación.

Desde Buenos Aires, la explotación de Comodoro era vista como un proyecto experimental, casi como una excentricidad.

Pocos eran conscientes de que estaban construyendo lo que luego sería la primera empresa petrolera estatal del mundo.

Primeros emprendimientos
En esos años, no había una legislación específica para las actividades petroleras, que se regían por el Código de Minería de 1886.

El Código respondía de manera muy clara a dos preguntas básicas sobre el régimen legal aplicable al petróleo.

¿De quién eran los hidrocarburos? De las provincias o de la Nación, en función de la localización de los yacimientos. ¿Quién debía explotarlos?.

Los particulares, con una explícita prohibición de que lo hiciera el Estado.

En la práctica, el empresario particular solicitaba un permiso de cateo para explorar un área de hasta 2.000 hectáreas, en la que debía comenzar a realizar los trabajos correspondientes en un período no mayor a 30 días, y donde debía perforar al menos un pozo en un plazo no mayor a 290 días.

En caso de producirse descubrimientos, el empresario podía solicitar una concesión por tiempo ilimitado, con el compromiso de mantener trabajos en la mina pero sin ninguna obligación de pago al Estado.

Toda la renta del recurso del subsuelo era para el empresario que lo había hallado.

Los pagos por regalías y por el impuesto a las ganancias llegarían en la década del treinta.

Estas condiciones, que con el paso del tiempo se probaron excesivamente favorables para las empresas, no bastaron en aquellos años para consolidar una explotación petrolera.

Otros factores negativos pesaron más: un mercado demasiado incipiente para la colocación de los productos, falta de capital, dificultades técnicas, carencias en infraestructura de transporte, y la desafortunada ausencia de un descubrimiento importante.

Si tuviéramos que elegir una de las empresas que protagonizaron la “prehistoria” del petróleo argentino, nos quedamos con la “Compañía Mendocina Explotadora de Petróleo”, creada y conducida por el mendocino Carlos Fader (imagen arriba) , padre del conocido artista plástico Fernando Fader.

Fader visitó Mendoza en el verano de 1885, y su entusiasmo con el potencial del petróleo de Cacheuta lo llevó a Europa, en donde hizo analizar muestras, visitó explotaciones petroleras, y contrató personal y equipamiento para su nueva compañía.

Los primeros cuatro pozos se perforaron en 1887 bajo la supervisión de un geólogo polaco traído al país por Fader.

Tres resultaron productivos, y al año siguiente se perforó un quinto pozo adicional que resultó ser el de mayor caudal, por lo que se decidió explotar comercialmente al yacimiento.

La Compañía Mendocina llegó a poseer una concesión de 19.000 hectáreas en Cacheuta, y construyó un pequeño oleoducto hasta las vías del ferrocarril.

Pero mientras que en los Estados Unidos los productores de petróleo tenían un mercado donde vender su producto y medios para transportarlo, en la Argentina estaba todo por hacer.

Las dificultades para poner en marcha una empresa de petróleo excedían a la propia industria.

Los ferrocarriles, vinculados al mundo británico del carbón, no tenían incentivos para favorecer el desarrollo de la nueva industria.

Pocos años después, mientras el país vivía una severa crisis financiera, la Compañía Mendocina fue afectada por el impacto simultáneo del declive en la producción de los pozos mendocinos y de una experiencia frustrada en el norte argentino.

En 1897, tras haberse perforado casi 30 pozos y producido cerca de 8.000 toneladas de petróleo desde la primera perforación, la actividad fue prácticamente abandonada.

PARA SABER MAS…

Del querosén al petróleo: Si bien la existencia de petróleo en el actual territorio argentino era conocida desde la época colonial, los primeros intentos de proceder a su explotación con fines comerciales datan de la segunda mitad del siglo XIX. Los comienzos de la industria petrolera argentina son, pues, relativamente tempranos.

En 1865, se constituyó en el norte argentino la Compañía Jujeña de Kerosene. Mientras otros intentos posteriores de explotación petrolífera languidecían, en Mendoza se formó, en 1886, la Compañía Mendocina de Petróleo SA con el objeto de explotar el yacimiento de Cacheuta.

La empresa representó el primer esfuerzo por integrar todas las etapas de la industria petrolera y subsistió hasta 1909. Es que a fines del siglo XIX, no existían las condiciones económicas y técnicas indispensables para el pleno desarrollo de la industria petrolera nacional.

El descubrimiento del yacimiento de Comodoro Rivadavia, a fines de 1907, inauguró, en cambio, una nueva etapa en la historia del petróleo argentino. La intervención estatal resultó decisiva en la medida en que, desafiando dificultades y presiones de toda clase, sentó las bases sobre las que se levantó la moderna industria petrolífera.

Fue el Estado el que inició la exploración y explotación sistemática del yacimiento que había descubierto y el que creó, además, la infraestructura necesaria para lograr su explotación comercial.

Así, y no obstante haberlo prohibido el Código de Minería, el estado argentino empezó por convertirse en concesionario de minas de petróleo mediante la creación de reservas fiscales en las zonas de riqueza petrolífera comprobada o probable, la primera de las cuales, de unas 200.000 hectáreas, fue fijada por decreto del presidente José Figueroa Alcorta al día siguiente de producido el hallazgo de petróleo en Comodoro Rivadavia.

La creación de las reservas no sólo tenía el propósito de sustraer las superficies afectadas de la actividad minera particular, sino también el de posibilitar en éstas —lo que quedó claro poco después la prospección y explotación fiscal de petróleo.

El gobierno argentino instituyó, en efecto, la Dirección General de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia en 1910, con el objeto de asumir la exploración y explotación de dicha zona.

La labor cumplida por la repartición, antecesora de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, fue lenta y ardua pero, a la postre, exitosa.

Breve reseña ilustrada por YPF acerca de las antiguas utilizaciones del petróleo

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

El Petroleo en Argentina Recursos de Combustible Argentinos

El Petróleo en Argentina
Recursos de Combustible Argentinos

Los combustibles fósiles (en particular el petróleo y el gas) son la principal fuente de energía que utiliza la Argentina para la generación de electricidad y como combustible. El país cuenta con varias cuencas con reservas.

Primeros
Emprendimientos
El Gran
Descubrimiento
El Petróleo
Nacional
Impacto de la
Guerra
Irigoyen y El
Petróleo
Despúes de la
Guerra Mundial
Explotación
Estatal o Privada?
Creación de
Y.P.F.

ASÍ COMIENZA LA HISTORIA DEL PETRÓLEO EN ARGENTINA: Sobresaltado, Humberto Beghin, auxiliar de perforación del gobierno de José Figueroa Alcorta, se inclinó y recogió con las manos, a las 7.32 de esa mañana patagónica, el líquido que las máquinas acababan de encontrar a 535 metros de profundidad, bastante más viscoso que el agua potable que pretendía. Olfateó unos segundos y soltó una frase que ya forma parte de la historia argentina: «¡Gran Dios! ¡Encontramos kerosene! Es del Estado. Vamos a comunicarlo». Fue el 13 de diciembre de 1907, en Comodoro Rivadavia.

Beghin se desempeñaba en la División de Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura, y halló así la primera gran cuenca petrolera de la Argentina. El corresponsal de La Nación en esa ciudad escribió en esos días: «Ha provocado gran entusiasmo el descubrimiento de una mina de petróleo. (…) Grandes son las esperanzas que se cifran sobre el porvenir de esta localidad y no es aventurado suponer que, dada la calidad del petróleo hallado, dichas esperanzas se verán en breve convertidas en la más hermosa de las realidades». También el comisario de Comodoro Rivadavia, J. Porcel, felicitó en un telegrama a Beghin y agregó: «Se ha descubierto una gran riqueza petrolífera, que será el porvenir y la grandeza de la Patria». (Fuente Consultada: Diario La Nación)

Explotación de petróleo y gas natural
El petróleo y el gas contienen principalmente hidrocarburos, es decir, compuestos orgánicos formados por carbono e hidrógeno, que se originaron a partir de restos de plantas y microorganismos enterrados por millones de años y sujetos a distintos procesos físicos y químicos.

Las cuencas sedimentarias, es decir, los lugares donde se dieron las condiciones geológicas para la formación de hidrocarburos, se distribuyen en distintas partes del país. Se denomina yacimientos o reservas comprobadas de petróleo y gas a aquellas cuencas donde se ha comprobado la existencia de hidrocarburos.

En la Argentina se identificaron 19 cuencas sedimentarias, de las cuales cinco se encuentran en explotación: Noroeste, Cuyana, Neuquina, Golfo San Jorge y Austral o Magallanes.

La explotación de los yacimientos petrolíferos para la obtención de petróleo crudo comenzó a principios del siglo XX, con el descubrimiento del primer yacimiento en Comodoro Rivadavia. A partir de ahí se han identificado las otras cuencas sedimentarias.

La explotación a gran escala del gas natural, extraído de los yacimientos gasíferos y petrolíferos, es más reciente. A partir de la década de 1960 se destacó la producción obtenida de los yacimientos Campo Durán y Madrejones en Salta. Pero la explotación de gas tomó mayor impulso con el descubrimiento y la explotación del yacimiento gasífero Loma de la Lata en Neuquén.

Reservas de petróleo y gas

Las reservas son aquellas cantidades de hidrocarburos que se espera recuperar a partir de acumulaciones conocidas y a una fecha determinada, La Argentina tiene un total de reservas comprobadas de 457,7 millones de metros cúbicos de petróleo y de 763,5 miles de millones de metros ct5bicos de gas natural.

De las cinco cuencas en explotación, cuatro producen desde principios del siglo XX y la restante desde la década de 1940. Por eso, algunos de los yacimientos de estas cuencas han alcanzado un grado de madurez elevado en términos de producción y han comenzado su declinación. La cuenca Neuquina es la más importante dado que concentra el 43% de las reservas de petróleo y el 50% de as de gas natural; le siguen la cuenca Golfo San Jorge, que concentra el 36% de las reservas de petróleo y la del Noroeste, que concentra el 25% de las reservas de gas.

Actualmente se ha encontrado en una zona conocida como Vaca Muerta un importante yacimiento. En noviembre de 2011 se anunció que las reservas probadas de ese yacimiento podían estimarse en torno a 927 millones de barriles equivalentes de petróleo de los cuales 741 millones corresponden a petróleo y el resto a gas

Circuito Económico de los Hidrocarburos : Las industrias del petróleo y del gas involucran una serie de etapas desde los yacimientos hasta la utilización de los productos energéticos en los domicilios. Estas etapas son la exploración y la extracción, el transporte de las materias primas, su procesamiento y la distribución y la comercialización.

1-Exploración y extracción

La exploración permite localizar nuevos yacimientos de petróleo y gas natural. Una vez identificados se realizan perforaciones en el subsuelo para confirmar la presencia de petróleo ogas y estimar si las reservas existentes justifican la explotación extracción se produce a través de pozos perforados, equipos de bombeo ,‘ equipos para separar petróleo del agua.

2-Transporte de materias primas

Desde las zonas de extracción el petróleo y el gas deben ser transportados hasta las refinerías y plantas de tratamiento del gas
a través de redes de oleoductos, gasoductos y buques petroleros.

3-Procesamiento

 

El tratamiento del petróleo y el gas permite la obtención de productos secundarios. En las refinerías de petróleo se obtiene una amplia gama de productos como naftas, gasoil, fuel oil, querosene, etc, Una parte del petróleo se utiliza en las industrias químicas y petroquímicas que producen plásticos, cosméticos, lubricantes, etc. El procesamiento del gas se realiza en plantas separadoras donde se obtiene gas de red (para el consumo en viviendas e industrias), gas licuado para garrafas y Otros destinados a la industria petroquímica.

4-Distribución y Comercialización

Los productos derivados del petróleo llegan al mercado a través de poliductos, camiones cisterna, tanques petroleros, barcazas, hasta los distribuidores (estaciones de servicio) o grandes consumidores (centrales térmicas, industrias, etc.). El gas se distribuye a través de redes administradas por medio de varias empresas privadas.

 

Cambios en el sistema energético nacional:
El sistema energético argentino experimentó profundas transformaciones entre 1989 y 1993. Hasta 1989, la organización institucional de la producción de petróleo y gas estuvo cargo de la petrolera estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y de Gas del Estado, cual refleja el rol protagónico del Estado en el sector energético.

La política petrolera desde el Estado se inició en 1907 con el descubrimiento de un yacimiento petrolífero en Comodoro Rivadavia. Las reservas de hidrocarburos fueron consideradas durante décadas un recurso estratégico para la Argentina. YPF fue la encargada de desarrollar casi la totalidad de las actividades productivas y de descubrir el 90% de las reservas de hidrocarburos.

La producción de gas fue encarada en un principio por YPF hasta que en 1946 se creó la empresa Gas del Estado, que tenía a su cargo el transporte y la distribución del gas natural.

A partir de 1989 se realizaron una serie de reformas del Estado que afectaron profundamente al sistema energético nacional, a partir de las privatizaciones de las empresas estatales de petróleo y gas.

Con la privatización de YPF se otorgó un papel relevante a las empresas privadas a las q se concedieron numerosos yacimientos en explotación, otras reservas comprobadas, refinerías, productos e instalaciones y equipos de YPF.

En la actualidad, cinco empresas concentran cerca del 80% de la producción total de petróleo, y controlan la mayor parte de la extracción de gas. La empresa más importante es REPSOL, responsable de casi la mitad de la producción.

Por su parte, la distribución del gas natural, anteriormente a cargo de Gas del Estado, está en manos de un grupo de empresas privadas que tienen una licencie y se encuentran bajo el control del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS).

Consecuencias sociales de la reestructuración de YPF

La reestructuración de la empresa estatal YPF tuvo como consecuencia inmediata la la implementación del sistema de retiros voluntarios del personal y la reducción de numerosos puestos de trabajo. Asimismo, la reorganización de la actividad productiva implicó la incorporación de nuevas tecnologías que ahorraban mano de obra.

Esto repercutió negativamente en comunidades petroleras de nuestro país, comoCatriel, Cutral Có-Plaza Huincul, Campo Durán y Comodoro Rivadavia. En estos lugares surgieron numerosos movimientos de protesta de la población ante la pérdida de fuentes de trabe y desmejoramiento de la calidad de vida.

Concentración en la actividad petrolera: Una de las consecuencias de la reforma petrolera fue el aumento de la concentración empresaria. Por ejemplo, la empresa REPSOL concentra, entre otras actividades: – el 59% de las reservas comprobadas de petróleo y el 49% de las reservas comprobadas de gas natural; – el 48% de la producción de petróleo y el 65% de la distribución de gas; – el 54% de la capacidad de refinación; – el 50% de las estaciones de servicio. Fuente Consultada: H. Pistonesi, Sistema eléctrico argentino: los principales problemas regulatorios y el desempeño posterior a la reforma. CEPAL, Serie Recursos Naturales e Infraestructura N0 10, 2000.

Disminución de las reservas de petróleo y gas

La disminución de las reservas de petróleo y de gas y la ausencia de incorporación de nuevas explotaciones constituye un problema preocupante para el país, que se convertirá en importador neto de crudo y gas en pocos años. Los yacimientos en explotación ya están maduros, es decir, sus reservas se encuentran en declinación por el aumento constante de extracción de hidrocarburos y la falta de incorporación de nuevos yacimientos. Esto responde a la escasez de proyectos nuevos. Las empresas privadas sólo invierten en aquellos donde tienen la absoluta certeza de que hay petróleo o gas, y no están dispuestas a el riesgo de realizar fuertes inversiones en exploración. Se estima que las reservas comprobadas de petróleo alcanzan para siete años y las de gas, para doce.

Carbón
El carbón combustible fósil sólido formado a partir de materia orgánica de origen vegetal acumulada debajo de capas de sedimentos. Esta se fue transformando y perdiendo gradualmente su humedad hasta convertirse en una sustancia sólida, con alto contenido de carbono y, por tanto, de un alto valor energético.

Las zonas carboníferas se extienden a lo largo de la zona precordillerana y en partes en la zona cordillerana, fundamentalmente en las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. También se conocen formaciones carboníferas en Salta y Jujuy.

El yacimiento de Río Turbio

El yacimiento de carbón más importante de la Argentina es el de Río Turbio, en la provincia Santa Cruz. Este yacimiento concentra el 99% de las reservas de carbón del país. La explotación en Río Turbio se inició en 1941 y estuvo originalmente a cargo de YPF. En 58 fue creada la empresa estatal Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF), que se hizo cargo de la explotación hasta su privatización en 1994. Hasta ese momento, la producción mina era destinada al abastecimiento de las centrales termoeléctricas localizadas en Buenos Aires.

Con la privatización de YCE, al igual que lo sucedido con el petróleo y el gas, produjo una gran transformación en la producción y la distribución del combustible. Actualmente la Argentina se autoabastece de carbón para la producción de electricidad y calefaccionar pero importa carbón para uso industrial.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo:21 Geografía de la Argentina

La Mineria en Argentina Produccion Tipos Minerales y Beneficios

Minería en Argentina: Su Producción, Minerales y Beneficios

La Argentina cuenta con una variedad de riquezas mineras distribuidas a lo largo de su territorio y ocupa el sexto lugar en el ranking mundial de recursos mineros. Se considera que estos recursos aún no han sido explotados en todo su potencial.

LA MINERÍA EN LA REPÚBLICA ARGENTINA

La actividad minera se encuentra aún en una etapa de producción incipiente.

Su participación dentro de la producción total de la República Argentina siempre ha sido de poco valor: alrededor del 3%.

Dentro de este guarismo, entre el 80% y el 85% lo componen los combustibles, le siguen en importancia los minerales no metalíferos y por último los metalíferos.

El objetivo que guió siempre a esta actividad fue el de abastecer el mercado interno, por ello su producción ha sido siempre en pequeña escala.

Sin embargo, se estima que la minería se encuentra en condiciones de llevar a cabo proyectos de mayor envergadura debido a que se considera que los principales yacimientos donde se ha detectado riqueza minera se encuentran aún sin explotar.

En los últimos años se han firmado algunos convenios y cartas de intención para la explotación de complejos mineros.

Por ejemplo, se firmó la carta de intención entre la empresa estatal Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD) y una firma privada, radicada en Sudáfrica, para la explotación del complejo minero Bajo de la Alumbrera (Catamarca), cuya producción permitirá sustituir totalmente las importaciones de cobre y exportar oro.

La prolongación de los convenios de cooperación con el gobierno de Japón y los avances en el marco de los tratados con España y con Italia permitirán el aprovechamiento de Alto la Blenda, que junto con Bajo de la Alumbrera pueden llegar a quintuplicar la producción.

Entre las numerosas sustancias minerales que se extraen, algunas abastecen íntegramente las necesidades internas, entre las cuales se pueden mencionar a la casi totalidad de las agrupadas como rocas de aplicación (mármoles, granitos, caliza, etc.) y minerales no metalíferos (arcillas, boratos, feldespato, etc.).

Dentro de los minerales metalíferos sólo cumplen este requisito el plomo, la plata, el cinc y el uranio.

Los productos minerales exportados en los últimos años tuvieron como destino principal Brasil, Bélgica, Japón, Chile y los Estados Unidos.

En resumen podemos decir que la actividad minera ha experimentado en los últimos años una importante expansión, a partir de las inversiones realizadas para la exploración y la explotación, principalmente de grandes empresas extranjeras. La actividad minera comprende la extracción de:

  • Minerales metalíferos, es decir, los que contienen metales, como el hierro, el plomo, el zinc, el estaño, el oro, etc. Esta actividad representa más del 60% de la producción minera.
  • Minerales no metalíferos, los que no contienen metales, como la arcilla, la sal común, el yeso, etc., utilizados como insumo para diversas industrias. Esta actividad representa menos del 10% de la producción.
  • Rocas de aplicación, las que se emplean en la industria de la construcción, como la caliza o la arena Esta actividad representa entre el 25 y el 30% de la producción total.

El lugar donde se realizan las extracciones de productos mineros recibe distintos nombres; en general se llama mina al sitio donde se extraen los minerales; y cantera, al lugar donde se extraen rocas de aplicación.

Los yacimientos más valorizados son los metalíferos, localizados principalmente en la zona andina.

En la actualidad sólo se explota un cuarto del total de las áreas con potencial minero, es decir, cuyas existencias mineras han sido estudiadas y evaluadas.

Si bien la actividad minera está presente en todo el país, el 95% de la actividad se concentra en doce provincias, de las cuales sólo tres representan en conjunto el 77% del producto sectorial:

  • Catamarca: se destaca en la producción de oro, cobre y litio.
  • Buenos Aires: sobresale en la producción de rocas de aplicación (arenas, calizas y triturados pétreos) y minerales no metalíferos (arcillas, yeso).
  • Santa Cruz: predomina por su producción de oro y plata.

Cambios en el marco jurídico: En 1993 fue promulgado un conjunto de leyes que regulan la actividad minera y proporcionan un marco favorable para la inversión extranjera, a través de incentivos fiscales y tributarios.

El actual régimen tributario indica algunos beneficios para las empresas.

Por ejemplo, se las exime de los pagos de ciertos impuestos, como los derechos de importación de bienes de capital, repuestos, accesorios e insumos necesarios para desarrollar la actividad minera.

Otro de los beneficios es la limitación de las regalías, es decir, el pago que las empresas hacen a las provincias por el usufructo de la mina, al 3% del valor en boca de mina de los minerales.

Evolución de la producción minera: Durante mucho tiempo, la minería en la Argentina se caracterizó por la fuerte presencia del Estado nacional en la exploración, la explotación y el consumo de productos mineros, el predominio de pequeñas y medianas empresas que vendían en el mercado interno, y la explotación de rocas de aplicación, seguido en partes iguales por la producción de metales minerales no metalíferos.

A lo largo de la década de 1990, la actividad minera en la Argentina experimentó Importantes transformaciones, entre ellas:

  • Una creciente presencia del capital extranjero en la exploración y la explotación minera. Durante la década de 1990 ingresaron a la actividad grandes empresas extranjeras que realizaron importantes inversiones en la exploración y la explotación de minerales metalíferos fundamentalmente. El ingreso de estas empresas tuvo lugar gracias a los cambios en las leyes argentinas que regulan la actividad minera.
  • La consolidación del sector pequeño y mediano productor que contribuye con alrededor del 35% del valor de la producción.
  • El crecimiento de los volúmenes de producción y exportación de productos mineros, en especial de metales, que desplazó a la producción de rocas de aplicación. Esto se vio favorecido por la mayor demanda de metales en el mercado internacional y por las grandes inversiones que se realizaron en la actividad en nuevas tecnologías.

mapa de proyectos mineros

El crecimiento de las exportaciones:

Desde fines de la década de 1990, la actividad metalífera argentina presenta una fuerte orientación exportadora, que se ha multiplicado más de nueve veces respecto de comienzos de esa década.

La puesta en funcionamiento de los principales proyectos mineros (Bajo de la Alumbrera, en 1997; Salar del Hombre Muerto, en 1998; Cerro Vanguardia, en 1999; y Mina Aguilar, en 2001) explica ese gran crecimiento de las exportaciones.

Los principales minerales exportados son: concentrados de cobre, aleación dorada, aluminio sin alear, cloruro de litio y sulfatos de cromo.

Cerca del 70% de las exportaciones se destina a Japón, Alemania, República de Corea, Brasil y Reino Unido.

Minerales metalíferos La producción total anual de minerales metalíferos y/o concentrado es de alrededor de 280.000 toneladas.

Casi el 60% de esta producción está compuesta por hierro; otros minerales importantes son el cinc y el plomo.

Las principales minas metalíferas privadas son generalmente pequeñas y los metales contenidos son: plomo, cinc, cobre, estaño, plata y oro.

En cambio, en las minas pertenecientes a empresas estatales se explotan minerales con contenidos principales de hierro, y en muy pequeña medida, oro y plata.

Hierro La explotación del hierro comenzó en nuestro país en 1944, en Zapla (Jujuy).

El mineral es transportado por cable carril hacia Palpalá, se procesa en los Altos Hornos Zapla, que cuenta con modernos equipos en las áreas de aceración y de laminados terminados los que permiten cubrir una parte del mercado interno.

El segundo yacimiento de importancia se encuentra en Sierra Grande, (Río Negro).

Existen otros yacimientos, en Mendoza, Catamarca, Misiones, etc. pero de escasa significación.

La producción de hierro en nuestro país siempre fue insuficiente para la demanda interna, que varía de acuerdo con la fluctuación de la actividad siderúrgica.

En consecuencia, las necesidades de este mineral son satisfechas por la importación, la mayor parte proviene de Brasil y el resto de Perú y Chile.

Cinc El país se halla satisfactoriamente provisto en cantidad y calidad de concentrados de cinc.

Desde 1936 esta producción se realiza en yacimientos jujeños, principalmente en el Grupo Minero Aguilar.

En la actualidad una pequeña proporción proviene del yacimiento poli metálico de la mina Angela (Chubut).

La colocación de cinc en los mercados internacionales se incrementó en los últimos años y las exportaciones de cinc refinado tuvieron como destino final a Japón, China, Países Bajos, Singapur, Pakistán, etc.

Además como subproducto de la metalurgia del cinc, se obtiene cadmio metálico.

Plomo Como en el caso del cinc, el país se encuentra bien abastecido de concentrados de plomo y plata. Estos se obtienen en yacimientos jujeños y en menor proporción en Chubut, Mendoza y Salta.

El mineral de los yacimientos jujeños se elabora en la planta situada en Puerto Vilelas, cerca de Barranqueras (Chaco).

A partir de 1978 se comienzan a extraer minerales poli metálicos de la mina Angela, los que a pesar de tener bajo contenido de plomo poseen cantidades apreciables de cobre, plata y oro.

Por carecerse de tecnología adecuada, no son tratados en el país y son exportados como concentrados de plomo cuprífero a Bélgica.

La reducción en la producción de plomo refinado es atribuida, entre otras causas, al reemplazo de los caños de plomo por los de cobre, plásticos, etc.; disminución en la cantidad utilizada en la industria automotriz, etc.

Todo proyecto minero involucra dos etapas: la preinversión y la explotación.

La preinversión incluye:
– prospección: se estudia el suelo y se demarca un área extensa de interés;
– exploración: si el prospecto es favorable, se realiza la exploración geoquímica y perforaciones para delimitar un área más reducida;
– prefactibilidad: se define el tamaño del yacimiento localizado;
– factibilidad: se evalúa la viabilidad del emprendimiento en términos de precios, oferta y demanda del producto y costos de la obra (insumos, infraestructura, etc.).

La explotación incluye la preparación y el desarrollo del yacimiento, la construcción de las plantas y su puesta en marcha. Esta etapa demanda los mayores montos de inversión y la producción está limitada a la cantidad de reservas del yacimiento.

Cuando se están realizando las distintas fases de preinversión se habla de un prospecto minero. Cuando el yacimiento ya está en explotación, se reconoce como proyecto minero. 

Beneficios de la Minería en Argentina

La Argentina cuenta con una variedad de riquezas mineras distribuidas a lo largo de su territorio y ocupa el sexto lugar en el ranking mundial de recursos mineros. Se considera que estos recursos aún no han sido explotados en todo su potencial.

Hoy como ayer, uno de los bienes más genuinos del que disponen los pueblos para su desarrollo son los recursos naturales de sus territorios, que forman parte del capital de toda la sociedad.

Desde la conquista, esas riquezas fueron sustraídas por los ocupantes y, salvo pocas excepciones, siguen en manos extranjeras.

mineria en argentina

El llamado «boom minero argentino» que atrae a las multinacionales del sector, anunciando grandes beneficios para el país, es una operación que desinforma y encubre el silencioso saqueo de recursos metalíferos no renovables, permitiendo sistemas extractivos depredadores y contaminantes, que están siendo denunciados en todo el mundo.

La nueva «fiebre del oro» se inició durante la década de Carlos Menem y se ha mantenido y profundizado con los sucesivos gobiernos, creándose incluso una suerte de tercer territorio en la Cordillera de los Andes mediante el Tratado de Integración y Complementación Minera Argentino Chileno de 1997.

Pueden sorprender estas afirmaciones, pero el tema de la explotación minera y la legislación que la ampara no han estado presentes en el debate político y menos aún en los medios de comunicación.

Es raro encontrar a un ciudadano periodista, profesor, magistrado o dirigente que sepa que Argentina es el sexto potencial minero del planeta, o que guarda en sus sierras, mesetas y cordilleras, depósitos detectados de oro, cobre, plata, plomo, molibdeno, zinc, estaño, litio, potasio, níquel, cobalto, uranio y otros minerales, que se estiman en la suma de 170.000 millones de dólares.

La Secretaría de Minería de la Nación (SMN) sostiene: «La oportunidad que presenta el potencial geológico de la Argentina radica en que el 75% de la áreas atractivas para la minería permanecen sin explotar.

La totalidad de los prospectos, yacimientos y depósitos fueron ubicados y puestos a disposición de la actividad privada a comienzos de la década del 90, como resultado de varios años de trabajo prospectivo del Estado».

Lo escandaloso del caso argentino es que la legislación vigente evidencia una clara servidumbre colonial.

Establece que la propiedad de las reservas mineras es de los Estados provinciales pero les prohíbe explotarlas: están obligados a cederlas a las empresas privadas, transfiriéndoles las investigaciones geológicas y los descubrimientos realizados por el Estado.

Si a esto se suma la falta de control público sobre los minerales que exportan, las excepcionales desgravaciones impositivas, las bajísimas regalías o los subsidios otorgados, no sería exagerado afirmar que el despojo colonial del cerro de Potosí difiere poco en su esencia del que hoy practica la mentada «gran minería» en nuestro país.

Contrariamente a lo que se hace creer, el oro, la plata, el cobre y sesenta metales más, se van al extranjero sin pagar nada; pero nos dejan pobreza, corrupción, una grave contaminación ambiental y comunidades divididas por la asociación o resistencia a la corporación minera. Sin embargo, semejantes atropellos han atravesado el Congreso Nacional, la Justicia y los organismos del Estado, sin haber provocado una fuerte reacción en los medios de comunicación y las fuerzas políticas.

Ampliar: Explotación de Minerales en Argentina

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante  Geografía de la Argentina Tomo:21
Geografía Económica La Argentina en el Mundo – Wikipedia
Causa Sur de Fernando «Pino» Solanas

Ver: Actividad Minera en el Mundo

Como ingresan divisas en dolares a Argentina Egreso de Dolares Pagos

COMO INGRESAN Y EGRESAN DIVISAS EN DÓLARES A ARGENTINA

INGRESO DE
DÓLARES

EGRESO DE
DÓLARES

EXPORTACIÓN DE BIENES:
Es la venta de nuestros productos en el exterior. Es la mas común, y en nuestro caso se obtienen grandes ingresos mediante la exportación de nuestros productos primarios, como la soja al mundo.

IMPORTACIÓN DE BIENES:
Es el caso cuando se compra algo en el exterior, por ejemplo si compramos autos en Brasil, debemos enviar el pago en dólares a su país.
EXPLOTACIÓN DE SERVICIOS:
La exportación de servicios. Aquí una de las claves es el turismo. Una exportación de turismo se da cada vez que entra un turista extranjero al país.
IMPORTACIÓN DE SERVICIOS:
Cuando los argentinos viajamos al exterior debemos comprar dólares en nuestro país y llevarlos al exterior para nuestros gastos.
ENDEUDARSE POR PRÉSTAMO:
Un país o una empresa puede buscar financiamiento en el exterior en forma de deuda. Cuando se pide prestado afuera, ingresan dólares.
PAGO DE INTERESES Y COMISIONES DE LA DEUDA:
Cuando pagamos una parte de una deuda contraída en el exterior, o bien, solo pagamos los intereses.

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA:
Se trata de empresas extranjeras que quieren hacer una inversión en Argentina. Para poder poner una fábrica o comprar una ya existente, se requieren dólares.

PAGO DE REGALÍAS Y DIVIDENDOS:
Cunado una empresa extranjera cierra su balance y envía parte de su ganancia a la casa matriz en otro país. Otra parte de las ganancias se reinvierten en la misma empresa.

ENVÍO DE REMESAS:
Por ejemplo cuando una familia viaja al exterior para buscar un futuro mejor y luego envía dinero a nuestro país para ayudar a sus familiares.

REMESAS AL EXTERIOR
Los extranjeros que trabajan en el país y envían parte de sus ganancias y ahorros a sus familias. También cuando los ahorros de los argentinos se envían a un banco de otro país.