Crisis Económica 2001

Historia del Atentado a la Embajada de Israel

atentado a la embajada de israel en buenos aires

Un 17 de marzo de 1992, poco despúes del medio día, cuando gran parte de los porteños estaban almorzando tranquilamente, una estrépito espantoso rompe con la calma de esos comensales….había explotado un coche bomba en la Emabajada de Israel, ubicada en la zona centrica de la ciudad. La explosión derrumba el edificio y produce daños colatareles, poniendo en riesgo a un colegio, un conveto y un asilo de ancianos situados a pocos metros de la Embajada. El coche bomba cobró 29 vidas, y de centenares de heridos. Los hechos fueron rapidamente atribuídos a fundamentalistas musulmanes y palestinos. La Corte Suprema de Justicia inicia la investigación, pero no logra identificar a los culpables y cómplices argentinos.Moshe Rabbani, delegado cultural de la embajada iraní en Buenos Aires, es el principal sospechoso, pero no se encuentran pruebas fehacientes y se entorpece la investigación por mas de 20 años, aún no hay culplables y respuestas convincentes.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario  Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo del rabino Daniel Goldman.

Quienes deambulaban por los aledaños de la esquina porteña de Arroyo y Suipacha, alrededor de las 14.47 del 17 de marzo, sintieron un terrible sacudón. Algo así como si se tratara de un terremoto. Pero por esta vez, la tierra no era responsable. Una bomba volaba la sede de la Embajada de Israel y un fuerte temblor agitó en cuerpo y alma a todos los argentinos. Ni más ni menos, de un segundo al otro, 29 vidas se esfumaron para siempre. Y ya no hay vuelta atrás: el atentado terrorista de magnitudes inconmensurables inició el diagrama de un nuevo mapa de redes, incógnitas y dolor en nuestro país.

Rápidamente los primeros medios de comunicación llegaron al lugar de la tragedia y comenzaron a retratar el paisaje del horror. No sólo se desplomó la sede diplomática, sino que el convento, el geriátrico, la iglesia y la escuela ubicados en los aledaños de esa zona del centro de la capital porteña se convirtieron en polvo y devastación. Trozos de hormigón quebrado, ladrillos desparramados y vidrios rotos eran parte del escalofriante panorama.

Los gritos se empaparon de sangre y los llantos se convirtieron en una de las melodías que resonaban y hostigaban nuestros corazones. Los heridos aparecían de a decenas -llegaron a más de 200- y las caravanas de ambulancias, bomberos y policías no daban abasto. Espontáneamente se acercaron centenares de ciudadanos que, conmovidos por la tragedia, se colocaron un chaleco amarillo y se dispusieron a rescatar a los sobrevivientes de los escombros y contener a los familiares desesperados por el paradero de los suyos. Con baldes y sus propias manos, removieron entre las ruinas evitando nuevos derrumbes. La ciudad de Buenos Aires se hallaba conmocionada y el pánico se apoderó de sus habitantes.

Entre tanta confusión, y a pocas horas de acaecido el hecho, parecía haber una única cosa clara. El atentado habría sido causado por un coche bomba que dejó un cráter de un metro y medio de diámetro. Pero automáticamente numerosas conjeturas acerca del mecanismo del atentado hicieron eco entre los medios de. comunicación.

1) Según aseguraron algunos testigos, el automóvil sería un viejo Valiant que habría sido estacionado sobre la propia vereda de la sede diplomática.

2) Otros sostenían que por como se habían desarrollado las consecuencias, se trataría de una explosión «desde adentro» y el auto podría haber permanecido en el estacionamiento de la Embajada.

3) Se habría combinado el coche bomba con explosivos dispersados en las cañerías del edificio de la calle Arroyo.

No bien pasaron algunas horas de producido el atentado, el presidente Carlos Saúl Menem, junto a su gabinete, ofreció una conferencia de prensa y atisbo atribuirle la responsabilidad de la tragedia a «resabios del nazismo o carapintadas«, aunque luego de las repercusiones que su declaración produjo, prefirió deslindar a los ex militares del asunto. Su ministro de Defensa, Erman González, y el del Interior, José Luis Manzano, prefirieron el silencio: «No es tiempo de hacer especulaciones».

Por caso, Menem permitió que ingresaran al país agentes del servicio de inteligencia israelí, Mossad, y de la CÍA, que sugirieron la teoría de que el atentado habría sido ideado por grupos terroristas árabes y ejecutado a través de una importante conexión local.

Desde el gobierno israelí, comandado por Itzjak Rabin, atribuyeron el crimen a «fundamentalistas musulmanes y palestinos» y aseguraron que el esclarecimiento sería «saldado».

Pero para los agentes de seguridad de la Embajada -que pertenecían al ejército israelí- «se esperaba algún tipo de atentado para las pascuas judías». Y es que hacía varios meses se había descubierto que tanto en la Argentina como en otros países del Cono Sur se realizaban actividades clandestinas de grupos palestinos.

A medida que pasaron las dolorosas primeras semanas del trágico episodio, comenzaron a vislumbrarse las primeras conclusiones: el coche bomba había sido una pick-up Ford.

Paralelamente, el grupo fundamentalista libanes Jihad se atribuyó la responsabilidad del atentado difundiendo un video con imágenes que previamente habían tomado del radio de la Embajada, de la calles Arroyo y Suipacha. Además, aseguraron que la camioneta había sido manejada por un suicida argentino convertido al islam. Al mismo tiempo comenzó a circular una lista de 10 sospechosos que habrían llevado a cabo el comando, en la que se encontraba un ex militar argentino y un brasileño.

El 19 de marzo se llevó a cabo una multitudinaria marcha para pedir justicia, encabezada por Menem, Alfonsín y dirigentes de todos los partidos, excepto el de Aldo Rico y el de Luis Zamora.

El más violento atentado terrorista en nuestro país aún no tiene culpables, ni respuestas, ni justicia. Sólo quedan tragedia, dolor e impunidad.

Fuente: El Bicentenario  Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo del rabino Daniel Goldman.

Ley de Convertibilidad de Domingo Cavallo en el Gobierno de Menem

Ley de Convertibilidad de Domingo Cavallo

En 1991 Menem designó en el cargo a Dr. Domingo Cavallo, quien instrumentó a partir de ese año un plan de estabilización de ribetes particulares. La ley de convertibilidad, sancionada en abril de ese año, imponía un tipo de cambio fijo de la moneda argentina respecto del dólar, que se estableció en $ 1.- por unidad de la divisa, y obligaba al Banco Central a mantener reservas en oro y moneda extranjera por el equivalente al dinero circulante. De nuevo, la rígida regulación del mercado cambiario ponía en duda la etiqueta del liberalismo que desde diversos ángulos se adosaría al programa.

Convertibilidad y privatizaciones

El gobierno del presidente Carlos Menem se inició con un programa de promoción de las exportaciones argentinas, que consistía en reducir al máximo el consumo interno y dedicar los excedentes de producción a la exportación. Sin embargo, este primer programa fracasó y, a principios de 1990, hubo otro pico inflacionario. Entonces, el gobierno cambió de estrategia.

En 1991, lanzó un programa de estabilización, al que llamó Plan de Convertibilidad, que consistió en fijar —a través de una ley aprobada por el Congreso— la equivalencia de un peso y un dólar, garantizada por el Banco Central. Para financiar la actividad económica, el gobierno contó con una ventaja: un período de gran disponibilidad de crédito internacional.

Simultáneamente, el gobierno lanzó un plan de privatizaciones de industrias y servicios públicos de propiedad estatal. Entre otras, las empresas de petróleos, de metalurgia, de aviación, de ferrocarriles, de navegación, de subterráneos, de teléfonos, de aguas, de electricidad y de gas fueron vendidas a capitales privados. Las privatizaciones se combinaron con una reducción del gasto público.

El tercer soporte del plan consistía en una gran apertura de la economía: permitir el ingreso de productos importados para obligar a la industria nacional a competir, a mejorar su tecnología y a abaratar costos de producción.

El plan tuvo éxito. La inflación se redujo hasta índices del 0%. La actividad económica creció entre un 5 y un 7% anual y también aumentó el consumo. Las grandes industrias renovaron su tecnología y mejoraron su capacidad exportadora.

Ley de Convertibilidad de Domingo Cavallo

Domingo Cavallo, ministro de Economía del gobierno de Carlos Menem y autor del Plan de Convertibilidad.
Domingo Cavallo ha sido una de las figuras mas importantes del gobierno justicialista. Ha tenido una larga carrera pública, que se inició en 1982. cuandO fue designado Presidente del Banco Central. En 1987 fue electo Diputado de la Nación por el Partido Justicialista de Córdoba; en 1989 fue designado ministro de Relaciones Exteriores. En 1991, asumió como el cuarto ministro de Economía del gobierno de Carlos Menem.

Sin embargo, el plan tenía tres limitaciones.

1. Estaba sostenido por capitales internacionales que ingresaban al país no siempre en forma de inversiones productivas. Cuando, a fines de 1994, aumentaron las tasas de interés ofrecidas en los Estados Unidos, una parte de esos capitales se retiró de la Argentina rumbo a mercados más rentables. A esa situación se sumó el “efecto tequila”, una devaluación de la moneda mexicana que asustó a los inversores internacionales en América latina.

2. Produjo una gran concentración de capital en pocos y muy grandes grupos industriales y de servicios. Estos grupos fueron los únicos que lograron modernizar sus tecnologías. Las pequeñas y medianas empresas encontraron muchas dificultades financieras (falta de crédito, crédito caro) para subsistir.

3. Tuvo serios efectos sociales. Por un lado, el recorte de los gastos del estado deterioró la calidad de los servicios públicos, como la salud y la educación. Por otro lado, la incorporación de nuevas tecnologías y el cierre de pequeñas y medianas empresas provocaron un gravísimo aumento de la desocupación, que en mayo de 1995 alcanzó al 18,6 por ciento de la población económicamente activa.

Fuente Consultada: Historia 3 – El Mundo Contemporáneo (Desde el siglo XIX hasta Nuestros Día).

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Eduardo Madrid, historiador.

Finalmente, como estaba previsto según la Ley 23.928 del 1 de abril del año pasado, a partir del primer día de este año entró en vigor la convertibilidad de la moneda argentina. Desde ahora, tenemos al peso como moneda de curso legal, equivalente a 10 mil australes, fijándose el tipo de cambio de 1 peso por 1 dólar. La Argentina ingresó así al pequeño grupo de países cuyas circunstancias económicas se encuentran en una situación de riesgo elevado, al tiempo que otros son paraísos fiscales.

Tales son los casos de Antigua y Barbuda, Brunei, Djibouti, Lituania, Dominica, St. Kitts y Nevis, Granada, Santa Lucía, Bosnia, Bulgaria, Estonia y Hong Kong. Es decir, el camino monetario iniciado por nuestro país es inverso al de la mayoría de los países del mundo.

Esta iniciativa del ministro de Economía, Domingo Cavarlo, prohibe la emisión de dinero no respaldada en un 100 por ciento por reservas de libre disponibilidad, ya sean éstas en oro, divisas, títulos de otros países o títulos nacionales emitidos en moneda extranjera. El nuevo sistema monetario intenta evitar que el Estado emita dinero para solventar el déficit público.

Al mismo tiempo, la creación y la absorción de dinero quedan limitadas al ingreso o egreso de divisas, lo que transforma a la oferta monetaria en una variable exógena, que no puede ser controlada por la política económica nacional. En este contexto, el peso pasa a ser, en la práctica, un vale por un dólar. Además, se utilizará dentro de las fronteras nacionales, actuando exclusivamente como unidad de cuenta, mientras que las demás funciones del dinero serán satisfechas por el dólar, lo cual implica la renuncia a los principales instrumentos de política monetaria por parte del Estado nacional.

En realidad, la convertibilidad forma parte de una serie de medidas que buscan reducir el campo de acción del Estado, identificado como la principal fuente de inestabilidad del proceso económico. Las autoridades suponen que, para generar mayor confianza en la perdurabilidad de la estabilidad de precios, se debe renunciar explícitamente a herramientas de política económica que pueden desarticular el nuevo modelo económico.

Entre ellas, se destacan el financiamiento del déficit mediante emisión monetaria espuria y la devaluación. Por estos motivos, la convertibilidad es considerada una de las piezas centrales del programa económico del gobierno de Carlos Menem. Apunta a reducir políticas correctivas apelando a un sistema extremadamente rígido y sin válvulas de escape.

Fuente:El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Eduardo Madrid, historiador.

Ley de Punto Final Criticas Indulto a los Militares Alfonsin

Ley de Punto Final Críticas
Indulto a los Militares – Alfonsín

El 31 de diciembre de 1986, el Congreso aprobó una iniciativa del gobierno, conocida como «Ley de Punto Final», que fijaba una fecha tope para iniciar causas relacionadas con la represión ilegal. No obstante, y contrariamente a lo que se proponía el gobierno, la determinación de una fecha límite para procesar a los ejecutores del terrorismo de Estado provocó el aumento del número de denuncias en juzgados de todo el país; también se aceleraron las presentaciones de pruebas. Para impedir el objetivo de la ley, las Cámaras Federales de Rosario, Córdoba, Mendoza, Bahía Blanca, La Plata, Tucumán y Comodoro Rivadavia suspendieron la feria judicial del verano y se abocaron a tratar los nuevos casos. El resultado fue que, en poco tiempo, quedaron procesados más de 300 oficiales.

Críticas contra la inminente Ley de Punto final, según los organismos de derechos humanos (Comunicado conjunto de los organismos de derechos humanos, 3 de diciembre de 1986.)

(Se condena) la intención del gobierno de poner un Punto Final al esfuerzo de investigación de las gravísimas violaciones contra los derechos humanos cometidos por el terrorismo de Estado y al castigo penal de sus autores y responsables. ( … ) La recuperación del orden constitucional no se limita a un cambio formal de gobierno.

Significa que los valores a defender sean aquellos que se vulneran sistemáticamente en el pasado. Hay que llenar de contenido las instituciones democráticas poniéndolas al servicio de la justicia, de la libertad y de la solidaridad. ( … )

La dictadura militar eligió la clandestinidad como método y en ese marco se cometieron los más atroces crímenes, secuestros, prisión en condiciones inhumanas, tormentos, asesinatos, robos de niños, apropiación de bienes de las víctimas.

Tal método fue posible por contar con la fuerza de las armas, con lo que se subvirtió el orden constitucional y ejerció el terror sobre la población.

El propósito fue lograr la impunidad para los responsables y autores directos de esos delitos, ( … ) La sanción de una norma que trabe la actuación de los jueces premia la inoperancia cómplice del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, a los tribunales que no actuaron con decisión a quienes siguen ocultando los aberrantes crímenes que cometieron y el destino de sus víctimas. ( … )

Si prosperase esta propuesta de Punto Final, contraria de los más elementales principios éticos, se estaría estableciendo la peor injusticia: los crímenes quedan impunes cuando los poderes constitucionales -desoyendo la voluntad del pueblo- ceden ante la presión de sus ejecutores, cómplices o encubridores.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Los problemas irresueltos en el terreno militar y en el económico estallaron en 1987. En el caso de los militares, el juzgamiento de los responsables de la represión clandestina seguía siendo un conflicto abierto.

Los oficiales citados por la Justicia se resistían a acatar las citaciones y el gobierno no conseguía obligarlos a hacerlo. Para limitar el plazo de las citaciones judiciales, el gobierno dictó la ley llamada de «punto final», que establecía un plazo para las denuncias. Pero, la avalancha de citaciones que siguió a la sanción de esa ley complico aún más las cosas.

En abril de 1987, durante los días feriados de Semana Santa, se produjo un importante alzamiento militar, cuyos líderes y participantes –conocidos a partir de entonces como «carapintadas»– eran oficiales de rango medio, de ideología ultranacionalista.

Este grupo, liderado por el teniente coronel Aldo Rico y el coronel Mohamed Alí Seineldín (imagen) , reivindicaba al «ejército real» -los cuadros medios-, frente a la conducción oficiar del arma. Frente a este alzamiento, el gobierno no consiguió respaldo dentro de las Fuerzas Armadas: ninguna unidad militar estuvo dispuesta a reprimir el levantamiento de los «carapintadas».

El gobierno contaba con apoyo popular, pero carecía de medios militares. Aunque Alfonsín consiguió controlar temporariamente el conflicto militar, la tensión prosiguió.

El gobierno optó por sancionar la ley llamada de «obediencia debida», que exculpaba a parte de los militares que habían participado en la represión sobre la base del argumento que cumplían órdenes superiores.

Sin embargo, esta ley, que ponía en evidencia la debilidad del gobierno frente a la presión militar, no solucionó los conflictos con los militares.

En 1988 se produjeron dos nuevos levantamientos de los «carapintadas», que si bien fueron conjurados, mostraron la persistencia del enfrentamiento.Ante las numerosas citaciones para declarar ante la justicia, el 17 de abril de 1987 estalló una sublevación militar en la Escuela de Infantería de Campo de Mayo, liderada por el teniente coronel Aldo Rico.

Los sublevados de la rebelión de Semana Santa —que fueron llamados «los carapintadas»— expresaron el descontento de muchos oficiales por el avance del poder civil sobre los militares y reclamaron una solución política para las causas penales que los involucraban.

Una masiva movilización popular en la Plaza de Mayo repudió el alzamiento carapintada y acompañó al gobierno mientras duró la rebelión. El domingo de Pascuas al mediodía, luego de reunirse con el jefe sublevado, Alfonsín afirmó frente a la inmensa multitud «la casa está en orden». Aunque Rico y otros jefes militares fueron encarcelados, muchos sectores de la sociedad interpretaron esta actitud como la primera claudicación del poder civil ante los militares.

El 19 de abril, el gobierno y los representantes de los principales partidos políticos suscribieron un «Acta de Compromiso Democrático», en la que se establecieron distintos niveles de responsabilidad durante la represión ilegal —entre quienes habían dado las órdenes y los subordinados que las habían cumplido.

Unos días después, el 13 de mayo, fue enviado al Congreso el proyecto de la «Ley de Obediencia Debida», que resultó aprobada en Diputados con el voto de los legisladores del radicalismo y los partidos provinciales de ideas conservadoras.

Fuente Consultada: Ciencias Sociales e Historia EGB 9 Luchilo,Privitellio,Paz,Qués.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tena publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo del periodista Juan Salinas

La cuarta rebelión de militares carapintadas estalló el 3 de diciembre y como en la tercera, su jefe fue el coronel Mohamed Alí Seineldín. La conjura estaba en conocimiento del Gobierno a través de dos miembros del estado mayor rebelde. El presidente Carlos Menem ordenó que se la reprimiera sin negociar.

Por primera vez en casi tres décadas hubo muertos en un enfrentamiento entre facciones militares: los rebeldes intentaron ocupar el Regimiento de Patricios, ocasión en que mataron a un teniente coronel y a un mayor; también ocuparon la planta baja del edificio Libertador, sede del Ejército, hasta que el suboficial que los dirigía fue abatido por un francotirador leal.

Un coronel que no había participado de las sublevaciones anteriores ni estaba acusado de crímenes de lesa humanidad, pero dirigía la fábrica de tanques cuya desmantelación se había anunciado, se suicidó luego de que sus torpes subordinados chocaran un blindado contra un colectivo, matando a varios pasajeros.

El jefe de las dos primeras rebeliones carapintadas, el teniente coronel (R) Aldo Rico, se solidarizó con los rebeldes por la mañana, pero hacia el mediodía se desesperaba por poner distancia. Seineldín, con el apoyo de la propia esposa del Presidente, Zulema Yoma, le exigía a Menem que cumpliera sus promesas electorales de tinte nacionalista.

La prensa la llamó la «rebelión se los suboficiales» por la enorme cantidad sublevada, más de veinte por cada oficial. Los zumbos estaban indignados por la licuación de sus magros salarios, el desguace de la industria nacional (en particular de Fabricaciones Militares), el endeudamiento externo, la sumisión a EE.UU. y la participación en el bloqueo de Iraq durante la Guerra del Golfo.

A diferencia de las anteriores rebeliones, ésta no puso el eje sobre la impunidad de los militares que torturaron y asesinaron durante la última dictadura. Tampoco tuvo su baluarte en la infantería, sino en los suboficiales de caballería y artillería.

El regimiento de infantería de La Tablada, que se suponía un baluarte carapintada, encabezó la represión. En menos de veinte horas, los carapintadas fueron aplastados. Por la noche, Menem dijo que refrendaría el fusilamiento de Seineldín y demás cabecillas si tal como esperaba los tribunales militares los condenaban a la pena capital. Pronto concedería un gracioso indulto a Videla, Massera y demás jerarcas de la dictadura, lo que haría evidencia la incongruencia de imponerles semejante castigo. Pero los suboficiales sublevados fueron despojados de todo y expulsados del Ejército.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo del periodista Juan Salinas

Bloque Economico: El Mercosur Integracion de Argentina, Brasil

Bloque Económico: El Mercosur Integración de Argentina

ANTECEDENTES: La integración ha estado presente en la agenda latinoamericana desde fines del siglo XIX, cuando se completó el proceso de emancipación continental y se produjo el resurgimiento de las tendencias que abogaban por el afianzamiento de los vínculos de cooperación entre los países de la región. Dan cuenta de ello las diversas propuestas, no sólo en materia de infraestructura e integración física del territorio sino también aquellas tendientes a establecer acuerdos estratégicos frente a una serie de problemas comunes que atravesaban los países latinoamericanos.

Por ello, el actual proceso de integración que experimentan los países del Cono sur y también buena parte de las naciones latinoamericanas no significa una novedad de este fin de siglo. Las ideas, proyectos y antecedentes de la integración continental datan de finales del siglo XIX, y se apoyan en un discurso político e ideológico de considerable consenso entre los pueblos latinoamericanos: el ideario bolivariano de unidad continental.

Dicho pensamiento integracionista se centró en los vínculos de lengua, religión y, sobre todo, en la necesidad de recuperar una memoria histórica compartida, habida cuenta del pasado colonial común. Las propuestas integracionistas que fueron surgiendo desde principios del siglo XX se expresaron, entonces, a favor de distintas alternativas: desde la conformación de una unión aduanera, o espacio económico común, hasta la constitución de una confederación de estados hispanoamericanos. Pero numerosos factores de orden interno y externo a la región limitaron estas iniciativas a la firma de acuerdos binacionales sobre asuntos puntuales de interés mutuo, por ejemplo el intercambio comercial o los problemas limítrofes.

A partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y la conformación de un nuevo orden económico y político internacional, surge un nuevo contexto para encarar en la región políticas conjuntas de desarrollo que permitan romper los lazos de dependencia con los países centrales y los mecanismos del intercambio desigual (los países latinoamericanos participaban en el comercio internacional exclusivamente como proveedores de materias primas baratas).

El modelo de desarrollo propuesto por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en la década del ’50, se centró en los siguientes aspectos: industrialización acelerada que sustituya importaciones provenientes de los países centrales, reformas que permitan incorporar al mercado nuevos consumidores, activa intervención estatal en la economía para asegurar inversiones y políticas sociales que acompañen el crecimiento con plena ocupación y altos salarios que permitan elevar la calidad de vida de la población.

Para afianzar estas políticas se propone conformar espacios (mercados) mayores, alentando a los países latinoamericanos a conformar un bloque económico. Así es como resurge con nueva fuerza la idea de integración y de construcción de un mercado común latinoamericano.

La integración de los países latinoamericanos en un mercado común era entendida como el camino más eficaz para, por una parte, alcanzar una mayor capacidad de negociación en el plano internacional y lograr una mejor inserción de sus productos en el mercado mundial y, por otra, para enfrentar en forma conjunta los problemas comunes de desarrollo económico y social.

EL MERCOSUR: En 1991, los presidentes 4 de la Argentina, el Brasil, el Paraguay y Uruguay firmaron el Tratado de Asunción, que dio origen al Mercado Común del Sur (MERCOSUR). Este acuerdo fue el resultado de una serie de negociaciones iniciadas en 1985 entre los gobiernos del Brasil y la Argentina, que buscaban acelerar el proceso de integración bilateral. La Unión Aduanera entró en vigencia el 1 de enero de 1995; su formación se inspira en el modelo de la Unión Europea.

Bloque Económico: El Mercosur Integración

El objetivo principal del Tratado es la integración de los Estados miembros a través de:

La libre circulación de bienes, servicios y factores productivos, estableciendo para ello la eliminación de tarifas aduaneras y restricciones no arancelaria a la circulación de mercaderías.

El establecimiento de un arancel externo común con relación a terceros Estados (países no miembros). La decisión de acordar una política comercial común.

  • La coordinación de políticas macroeconómicas con relación a diversos sectores económicos: agrícola, comercio exterior, industria; política fiscal y cambiaria, de servicios, aduanera, de transportes y comunicaciones y demás.
  • La adecuación de las legislaciones correspondientes a cada sector. En un comienzo, las rebajas arancelarias fueron progresivas y limitadas a algunos productos.

Tal como vimos en la primera parte, la existencia de políticas comunes no supone que mecánicamente los países y sus respectivas regiones se integren de manera pareja. Por el contrario, cada país participa de manera desigual, del mismo modo que sus sociedades.

Por ejemplo, el Brasil tiene una población muy numerosa, que lo vuelve un mercado consumidor mucho más atractivo para las empresas multinacionales. Éstas invierten en industria automotriz, alimentos, textiles y petroquímicos. La desigualdad entre la Argentina y el Brasil en el modo de participación es notoria: las exportaciones argentinas consisten en alimentos, materias primas, gas y petróleo, mientras que las brasileñas consisten en manufacturas y maquinarias.

  • FACTORES PRODUCTIVOS

Son los que se emplean en la producción. Por ejemplo, el capital, el trabajo y la tierra. En el caso de los procesos de integración, la tierra seria un factor que por su propia naturaleza no podría movilizarse.

  • RESTRICCIONES NO ARANCELARIAS

Cualquier limitación en el comercio entre los países miembros que no se base en aranceles sino en otras razones, como el precio.

Fuente Consultada: Geografía – Polimodal Adrea Ajòn y Lía Bachmann

MAPA DE USOS AGRARIOS DEL SUELO ARGENTINO

mapa de usos agrarios del suelo argentino

USOS agrarios del suelo argentino

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tena publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Francisco Corigliano historiador.

El 26 de marzo, los presidentes y cancilleres de la Argentina -Carlos Menem y Guido Di Telia-, Brasil -Fernando Collor de Mello y Francisco Rezek-, Paraguay -Andrés Rodríguez y Alexis Frutos Vaesken- y Uruguay -Luis Alberto Lacalle Herrera y Héctor Gros Espiell- firmaron en Asunción del Paraguay el Tratado para la Constitución de un Mercado Común del Sur (Mer-cosur) o Tratado de Asunción.

El acuerdo, que ratifica el rumbo integrador iniciado por la Argentina Brasil en noviembre de 1985, establece para sus miembros la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos; un arancel externo y una política comercial comunes; la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales, y la armonización de las respectivas legislaciones nacionales.

Conscientes de las asimetrías de poder existentes entreoíos cuatro miembros, los firmantes del tratado invocan en sus primeros párrafos los principios de «gradualidad, flexibilidad y equilibrio» a fin de alcanzar lo más rápidamente posible «la ampliación de las actuales dimensiones de sus mercados nacionales, a través de la integración».

Principios que buscan ser plasmados en un proceso gradual de liberalización y desgravación aduanera, a ser llevado a cabo en un período de transición, cuyo punto de arranque es la entrada en vigor del acuerdo, y su fecha tope, la del 31 de diciembre de 1994, en la que el arancel externo común deberá llegar a cero para que el mercado común pase de los papeles a los hechos.

El tratado concibe una estructura dual de funcionamiento: el Consejo y el Grupo del Mercado Común. El Consejo será responsable de la conducción y decisiones políticas en pos del «cumplimiento de los objetivos y plazos establecidos para la constitución definitiva del Mercado Común», presidido rotativamente por cada Estado miembro cada seis meses, e integrado por los ministros de Relaciones Exteriores y de Economía de los Estados miembro (y por sus presidentes al menos una vez al año).

El Grupo Mercado Común, con cuatro miembros titulares y cuatro alternos por país, procedentes de los ministerios de Relaciones Exteriores y de Economía y del Banco Central, deberá «hacer cumplir las decisiones adoptadas por el Consejo»; proponer medidas concretas «tendientes a la aplicación del Programa de Liberación Comercial, la coordinación de políticas macroeconómicas y la negociación de acuerdos frente a terceros», y «fijar el programa de trabajo que asegure el avance hacia la constitución del Mercado Común».

Fuente:El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Francisco Corigliano historiador.

El Mercosur y los Requisitos de la Geografía
A pesar del enorme desarrollo observado por los medios de transporte y comunicaciones, no se registra ninguna experiencia de integración económica que exceda los límites de un espacio unificado, en cuyo interior ocurren las principales transacciones de bienes y servicios.

El costo del transporte (de bienes o de desplazamiento de personas) es un aspecto decisivo de las relaciones de intercambio, de allí surge la demanda objetiva de un espacio restringido. La estrategia del Mercosur ensaya unificar regiones que se conectan directamente, pero que se extienden sobre un área muy vasta.

Las cuatro naciones cubren 12 millones de kilómetros cuadrados, sin tener en cuenta las áreas marítimas y las zonas reclamadas sobre el continente antartico. Es cierto que, desde el punto de vista de la actividad económica, ese mercado resulta muy inferior al formado por otras grandes organizaciones ya existentes, pero no es menos cierto que la sola dimensión geográfica plantea un desafío que no puede desdeñarse.

La oportunidad misma del Mercosur puede explicarse por esa problemática. En décadas previas, su constitución no habría contado con facilidades semejantes debido a que las naciones que lo integran (en especial Brasil y Argentina) estaban inmersas en un proceso de forjar la unificación económica al interior de sus fronteras. Las obras de infraestructura que se realizaron entonces permitieron ocupar, o integrar, zonas que todavía no formaban parte del ámbito productivo y de intercambios de cada economía.

En el caso de Argentina, una serie de políticas buscaban integrar la economía hacia el sur y, en menor medida, hacia el noroeste. Con este fin, los sucesivos gobiernos asumieron la tarea de realizar en la Patagonia diversas obras de infraestructura, impulsar la explotación de petróleo, carbón y hierro, crear una empresa (Hidronor) para realizar las obras hidroeléctricas. La marcha hacia el noroeste estuvo marcada por políticas de promoción industrial que otorgaron enormes subsidios a quienes se desplazaban en esa dirección.

En contraste con esa estrategia, la región mesopotámica, frontera natural con Uruguay v Brasil, sólo comenzó a experimentar un cambio a partir de las obras de las décadas del ’70 y ’80, que la conectaron con el resto de Argentina a través de tres cruces físicos del río Paraná: el túnel Santa Fe-Paraná y los puentes Zarate -Brazo Largo y Resistencia-Corrientes. Por su parte, la represa de Salto Grande y los puentes Gualeguaychú-Rivera y Colón-Paysandú, permitieron la conexión sobre el río Uruguay, mientras que los puentes Posadas-Encarnación y Puerto Iguazú-Foz de Iguazú-Puerto del Este, permitieron unir regiones separadas por el río Paraná.

Los nuevos proyectos en marcha con el Mercosur pueden agregar otros ejes, pero es importante señalar que una parte decisiva de la integración física ya se ha construido. Las distancias geográficas se acortaron y se facilitaron al interior de esa vasta región que cubre el área de la cuenca del Plata. No ocurre lo mismo, todavía, con las conexiones entre las regiones extremas del Mercosur; las distancias desde la Patagonia hacia el nordeste brasileño o la Amazonia, son todavía tan grandes como difíciles y costosas.

Extractado de: Jorge Schvarzer, «Mercosur. La geografía a la espera de actores». Nueva Sociedad. Aro. 126, 1993.

Fuente Consultada: Geografía Argentina y del Mercosur Los Territorios en la Economía Globalizada- Editorial AIQUE Polimodal – Blanco-Férnandez-Gurevich