Cultivo de Té

Trufas Negras Y Blancas Cultivo y Recolección de trufas Produccion

Trufas Negras Y Blancas
Cultivo y Recolección de trufas Produccion

Las trufas constituyen un género de hongos que, a pesar de incluir pocas especies, crecen en casi todos los países de temperatura demente. Prefieren, sobre todo, los suelos arenosos y arcillosos. Sus más grandes amigos son las encinas y los castaños. Huyen de la claridad del día y vegetan en la tierra, a una profundidad de 15 a 20 cm., en donde se reproducen, como los demás hongos, por medio del micelio.

TRUFASLa trufa se caracteriza por un receptáculo carnoso, más o menos globuloso, de superficie lisa o con verrugas, compacto en su interior, indehiscente (esto quiere decir que está sólidamente encerrado en sí mismo, que no se abre espontáneamente), y que presenta esporas encerradas en esporangios redondos u ovoides.

Cuando es grande, está recubierta, en general, de verrugas prismáticas más o menos salientes. Pues este ser tan exquisito no hace gala de ninguna coquetería. Si se la corta, presenta a la vista una carne jaspeada recorrida por dos minúsculos sistemas de venas blancas, grises o de otro color que puede variar.

La trufa gris (Lycoperdon tuber sibarium peidomontam), llamada también trufa de ajo, es redonda, alargada y de superficie lisa. Se la emplea a menudo como condimento. Se la encuentra principalmente en Italia, en las regiones piamontesas de Acqui, de Alba, de Mondovi, de Chieri… Llegada a su madurez, exhala un exquisito aroma apreciado por todos los olfatos, aun los más delicados. Se produce su aparición (si es que puede emplearse esta palabra tratándose de un habitante que se esconde en el subsuelo) en el mes de julio (nos referimos a Europa, que es donde abundan), pero solamente el tiempo le conferirá esas preciosas cualidades que la hacen tan cara a los más exigentes “gourmets”. Pierde, así, toda discreción, pues su aroma se expande fuera de la tierra, delatando su presencia.

Los egipcios ya las conocían y eran muy apreciadas en su cocina. Las comían rebozadas en grasa y cocidas en papillote. Los griegos y los romanos les atribuían virtudes afrodisíacas, más que gastronómicas. En la Edad Media eran vistas como una manifestación del demonio debido a su color negro y a su aspecto amorfo, al lugar donde se encontraban (bosques de brujas y hechiceros) y al hecho de ser afrodisíacas. Razones de peso para que cayeran en el olvido, prueba que queda patente en los libros de cocina de la época, donde no aparece como ingrediente de ninguna receta.

La trufa negra (Lycoperdon tuber síbarium nigrum) debe su fama a la exquisitez de su gusto. Cuando es joven se llama trufa blanca, y hay que respetar su existencia, pues no está en edad de ser comida; pero al lograr su perfecto estado de madurez constituye una de las maravillas de la naturaleza. Crece entre octubre y febrero (Europa), como la trufa colorada (Lycoperdon tuber sibarium), cuyo aroma agresivo la hace menos apetecible que las otras. En ciertas regiones se encuentran también trufas pardas de piel lisa, cuyo olor recuerda el almizcle.

En Sicilia crece una trufa globulosa, blanca como la nieve (Niveum), que enriquece muchos platos regionales. Actualmente se cultiva también en las provincias del Norte de Italia. El Sudeste de Francia es muy renombrado como gran productor de trufas; se encuentran también en Alsacia y en el Delfinado; pero las trufas que enorgullecen a Francia son las de Quercy o de Périgord.

Su Búsqueda: Para buscarlas se emplean comúnmente perros de caza o cerdos, en razón de la sensibilidad de su olfato. El inconveniente principal es que el cerdo, al percibir el olor de las trufas, se abalanza sobre ellas para devorarlas, siendo necesaria mucha atención para impedírselo. Después de haber sido recogidas se conservan en tierra o en arena seca.

Busqueda de trufas con cerdos

Otra forma muy conveniente de presentarlas es conservadas en grasa. Los faraones conocían ya las trufas y las servían en sus banquetes, mientras que los romanos las hacían traer de Libia para sus festines. Los atenienses las comían crudas, o cocinadas bajo la ceniza y envueltas en tocino, pero acompañadas siempre con vino de Chio.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

UN VERRUGOSO y subterráneo honguito es uno de los manjares más caros y de mayor demanda en el mundo. Es la trufa francesa de Périgord, cuyo exquisito aroma y delicado sabor de almizcle han sido apreciados por los gourmets desde la época de los romanos. La trufa de Périgord tradicional, que se mezcla en rebanaditas con el paté de hígado de ganso, es negra, pero existe una variedad blanca, aún más rara.

Encontrar trufas es un arte. Los esquivos hongos crecen a cierta profundidad del subsuelo, entre las raíces del roble. En la superficie hay muy pocas señales que guíen al buscador de trufas, fuera de una grieta en el suelo producida por un espécimen muy grande, o la nube de las pequeñas y amarillas moscas de la trufa, las cuales depositan sus huevecillos sobre el hongo y le sirven diseminando sus esporas.

Pero es más fácil localizar la trufa por el olfato, y los mejores detectores son los cerdos, si bien les siguen de cerca perros especialmente entrenados. Los sabuesos de trufas de la provincia de Piamonte, al norte de Italia, donde se halla una fina trufa blanca, son muy hábiles. En Rusia, cabras e incluso oseznos participan en la búsqueda.

Desafortunadamente, los hongos, que requieren de siete años para madurar, sólo resultan comestibles durante una semana. Se los puede guardar en aceite, o congelar, pero las trufas en conserva pierden mucho de su extraordinario aroma. Los precios varían desde 880 dólares por kilo de trufas negras de Périgord hasta más de 2 330 dólares por kilo de la variedad blanca. Con estos precios, una rebanada de pastel de trufas de la variedad negra costaría cerca de 44 dólares, y 110 dólares si fuera de la blanca.

Video Sobre El Mundo de las Trufas

(Fuente Consultada: Sabía Ud. Que…? Rearder´d Degest)

El Tabaquismo Enfermedades del Tabaco Causas y Consecuencias

TABAQUISMO, ENFERMEDADES QUE PROVOCA EL CONSUMO DE TABACO

TODAS LAS FORMAS DE ADICCIÓN SON MALAS , CON INDEPENDENCIA DE SI EL ELEMENTO ADITIVO
ES EL ALCOHOL, LA MORFINA O EL IDEALISMO»
Carl Jung 1860.

A pesar de saber que el cigarrillo perjudica la salud, aunque desconozcan can a fondo sus efectos, muchas personas pasan por alto este hecho y se inician en el consumo o padecen de tabaquismo. Es inevitable preguntar por qué se fuma. Esta pregunta queda contestada con las cinco «les»:

• Imitación. En la imitación influyen el ambiente familiar (padres o hermanos fumadores), escolar (compañeros o docentes) y social (la sociedad en general).

• Incitación. Esta es provocada por la publicidad en todos los medios de comunicación (diarios, revistas, radio, televisión, cine, etc.). En ellos se vinculan situaciones deseables (juventud, belleza, prestigio, éxito, fama, etc.) con la adicción al tabaco. El mensaje y su reiteración despiertan el interés, la inquietud, y provocan, en muchos casos, la respuesta esperada… que no es la deseable para la salud.

• Indiferencia. Sobre todo de las autoridades públicas que, ante la amenaza que el consumo de tabaco implica para la salud de la población, no reaccionan legislando con la fuerza necesaria ni obran en consecuencia. También de ciertos medios de comunicación, que atienden los intereses económicos sobre el peligro que esto acarrea.

• Ignorancia. De los que fuman sin conocer las graves consecuencias para su salud.

• Irresponsabilidad. De todos los que fuman desatendiendo el daño que producen en su organismo y en el de sus semejantes.

(Fuente: BIOLOGÍA Activa del Polimodal)

La nicotina es el alcaloide responsable de la adicción que produce y, asimismo, de que en los primeros cigarrillos el fumador llegue a sentir nauseas, y vértigos y dolores de cabeza.

Estas sensaciones. desagradables pasan pronto y se ven sustituidas por otras que pueden ir desde una ligera estimulación, hasta vagas sensaciones relajantes, según las situaciones.

La mayoría de los fumadores se inician muy pronto, casi en la adolescencia y generalmente como una forma de imitar a los mayores.

El influjo de la publicidad es muy fuerte: el triunfador siempre fuma, tabaco americano preferentemente, a la vez que degusta su marca de güisqui favorita.

Luego, con los años, llega la tos mañanera, la bronquitis crónica, el no poder dejarlo, y si hay mala suerte, el cáncer.

La Organización Mundial de la Salud ha sido taxativa: hay que elegir entre salud o tabaco.

Los experimentos y las estadísticas también son contundentes. Desde 1950, cuando gran parte de los médicos ingleses dejaron de fumar advertidos de los riesgos del tabaco, ha habido un descenso paulatino en el número de cánceres de pulmón en este estamento profesional, mientras que se mantienen las mismas cifras para los individuos de otros grupos profesionales.

También está demostrado que los productos destilados del humo del tabaco (en el que no solo interviene la nicotina, sino también alquitranes derivados de la combustión del papel), aplicados regularmente sobre una determinada zona en animales de experimentación, produce cáncer.

Y eso es precisamente lo que el fumador hace con sus pulmones. El número de cánceres de pulmón disminuye entre los fumadores que no tragan el humo, pero aumenta la proporción de los de laringe y los de lengua y labios entre los fumadores de pipa.

Los síntomas del adicto empedernido, del tabaquismo, cuando deja de fumar bruscamente, suelen ser muy molestos y siempre característicos: sudores, angustia, gran nerviosismo, insomnio y, sobre todo, imperiosos deseos de fumar.

Lo más aconsejable – cuando se quiere abandonar el vicio – es ir reduciendo paulatinamente el número de cigarrillos diarios.

Los cigarrillos se fabrican con las hojas del tabaco (Nicotiana tabacum), planta originaria de América. Al encender un cigarrillo, se produce la combustión incompleta del tabaco y se libera humo a la atmósfera. Los componentes del humo del cigarrillo son los siguientes:

a) Monóxido de carbono (CO). Gas altamente tóxico que, al unirse a la hemoglobina, forma carboxihemoglobina; como consecuencia de esta unión, llega mucho menos oxígeno a las células, con lo que el metabolismo celular es deficiente y las personas se sienten cansadas y “embotadas”;

b) Cianuro de hidrógeno y amoníaco, dos gases irritantes que destruyen las cilias que recubren las vías respiratorias, impidiendo que, con su movimiento, se eliminen los gérmenes que ingresan con el aire;

c) Benzopirenos, sustancias químicas orgánicas cancerígenas.

El componente activo del tabaco, que genera dependencia, es la nicotina. La nicotina, que pertenece al grupo de sustancias químicas orgánicas denominadas alcaloides, es la sustancia responsable de la adicción al cigarrillo y es sumamente tóxica (incluso, se la puede usar como plaguicida). Si se inyectara a un hombre la cantidad de nicotina que contiene un paquete de cigarrillos, moriría.

Pero, como al fumar, las dosis de la nicotina son bajas, el hígado las metaboliza en otros compuestos de menor toxicidad.

Como residuo de la combustión del tabaco se produce el alquitrán, una sustancia altamente cancerígena, como otros hidrocarburos. Se adosa a los alvéolos y los endurece, lo que dificulta el intercambio gaseoso y provoca la coloración grisácea de los pulmones del fumador.

El humo de la combustión del tabaco y del papel de un cigarrillo sin fumar es más peligroso que el aspirado por el fumador; ya que contiene más monóxido de carbono, alquitrán, benzopireno, amoníaco y demás sustancias tóxicas.

Consecuencias del hábito de fumar

Las sustancias nocivas presentes en el humo del cigarrillo contaminan el aire y sor inhaladas tanto por los fumadores como por los no fumadores (“fumadores pasivos”).

El efecto nocivo de la nicotina y del alquitrán es acumulativo y se siente con el correr tiempo y, en los casos más extremos, puede llegar a ocasionar cáncer de pulmón.

El tabaco destruye las “barreras” protectoras que tiene el sistema respiratorio para evitar la entrada de polvo y gérmenes que dificultar el normal funcionamiento de los pulmones; por este motivo el fumador está más expuesto a padecer patologías de origen viral bacteriano.

La estructura de la pleura también se ve alterada, ya que se endurece progresivamente, lo que origina serias dificultades respiratorias; por eso, los fumadores se agitan ante el menor esfuerzo.

El fumador pierde la elasticidad de sus pulmones. Además, las células mucosas secretan gran cantidad de mucus, que debe ser espectorado por medio de la tan conocida como la típica “tos del fumador”.

En un folleto destinado a los pediatras, recientemente publicado por la Environmental Protection Agency (EPA – por sus siglas en inglés – la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos), se vuelve a insistir sobre los riesgos que el humo emanado de los cigarrillos de los adultos entraña para los chicos que se encuentran en las proximidades.

La lista es bastante larga y, entre los datos citados, se subraya que en ese país entre 150.000 y 300.000 casos de infecciones del aparato respiratorio inferior en los lactantes y niños menores de 18 meses, se deben al humo de cigarrillo. A su vez, esas infecciones ocasionan entre 7.500 y 15.000 hospitalizaciones por año.

Con el objeto de protegerlos de estos peligros, el folleto recomienda que los padres tomen una serie de recaudos. No fumar en la casa ni permitir que otros lo hagan. No fumar si hay niños presentes, particularmente si se trata de lactantes o jovencitos que están empezando a caminar.

QUE SUCEDE SI UNO DEJA DE FUMAR
En los 20 minutos después de tu último cigarrillo.

• Dejas de contaminar el ambiente.
• La presión arterial se normaliza.
• El pulso vuelve a ser normal.
• La temperatura de tus manos y tus pies aumenta y se normaliza.

8 horas.
• La cantidad de monóxido de carbono en sangre disminuye a nivel normal.
• La cantidad de oxígeno en sangre retorna a nivel normal.

24 horas
• Disminuyen los riesgos de un infarto.

48 horas.
• El sistema nervioso se adapta a la ausencia de nicotina.
• Se mejoran los sentidos del olfato y el gusto.

2 semanas a 3 meses.
• Mejora la circulación.
• Resulta más fácil caminar.
• La función pulmonar aumenta hasta un 30%.

2 meses a 9 meses.
• Disminuye la tos, la congestión, la fatiga y la falta de aire.
• Las
cilias aparecen nuevamente en los bronquios, aumentando la capacidad para estabilizar los mismos, se limpian los bronquios y se reduce el peligro de infecciones.
• El nivel de energía corporal aumenta.

1 año.
• Se disminuye en un 50% el riesgo de enfermedades cardíacas.

5 años.
• El porcentaje de riesgo de contraer enfermedades cardíacas es igual al del no fumador.
• Se disminuye en un 50% el riesgo de
sufrir cáncer de pulmón.

10 años.
• El riesgo de contraer cáncer de pulmón es igual al del no fumador.
• Las células cancerígenas son reemplazadas.
• Disminuye el riesgo de contraer otros cánceres: de boca, laringe, esófago, vejiga, hígado y páncreas.

Extraído del suplemento “Salud”, La Nación, 18-1-05.

NICOTINABREA O ALQUITRÁNÓXIDOS DE NITRÓGENOSCIANURO DE HIDROGENOOXIDO DE CARBONO
Afecta la circulación en general, provoca la disminución del calibre de los vasos sanguíneos, aumenta las grasas circulantes y la posibilidad de arteriesclerosis, favoreciendo la formación de trombos (coágulos)Es responsable de las lesiones destructivas propias de la bronquitis crónica, el cáncer de pulmón y el enfisema. Los pulmones pierden elasticidad, el individuo siente disnea (falta de aire), su eficiencia y sus energías están disminuidas.Causantes de la destrucción de células macrófagas, que son las encargadas de destruir todo tipo de partículas extrañas o dañinas que se encuentran en los pulmones.Altera y destruye las cilias pulmonares, que son como pestañas microscópicas
que tienen la función de barrer continuamente microbios, mucosidades y
cuerpos extraños. La destrucción de las cilias provoca el depósito de alquitrán.
Su principal acción está referida al desplazamiento del  de la sangre. Esto significa menor aporte de O2 a los tejidos y la posibilidad de trastornos a nivel del músculo cardíaco.

TABAQUISMO: Las dos adicciones más estudiadas son el tabaquismo y el consumo de alcohol. En la mayor parte de los países occidentales todavía fuma aproximadamente entre el 25% – 33%de las personas y se considera que el tabaquismo es la causa de alrededor de la tercera parte de los cánceres.

El consumo de cigarrillos es en la actualidad un «hábito estigmatizado» debido a numerosas razones.

Los factores que hacen que una persona comience a fumar (presión social, modelos de rol) son a menudo distintos de los que mantienen posteriormente el hábito. La nicotina es un potente estimulante: incrementa la frecuencia cardíaca y la presión arterial; disminuye la temperatura corporal; introduce cambios en las concentraciones de las hormonas liberadas por la hipófisis (una glándula que controla las hormonas), y estimula la liberación de adrenalina.

La liberación de dopamina en el cerebro hace que la nicotina tenga un carácter muy adictivo. Lo más importante es que se mantiene el hábito debido a los síntomas de abstinencia: ansiedad, cefaleas, irritabilidad e insomnio.

El abandono del tabaquismo da lugar a efectos inmediatos y a largo plazo.

Muchas personas intentan reducir su consumo de cigarrillos y abandonar el hábito. Los gobiernos utilizan la publicidad de la prohibición, la restricción de las ventas y de las zonas de consumo, y el incremento del precio de los cigarrillos, con resultados modestos; también llevan a cabo campañas de salud y educación.

La gente intenta probar todos los métodos, desde los parches y el chicle de sustitución de la nicotina hasta la psicoterapia y la hipnosis, y —por último— la fuerza de voluntad.

Dado que la necesidad de consumir un cigarrillo está relacionada con numerosos factores (visuales, olfatorios, fisiológicos y sociales, muchos fumadores consideran que es imposible abandonar el hábito.

Una reglamentación reciente obliga a los fabricantes de productos del tabaco a pedir permiso a la Secretaría de Salud cuando quieren realizar un anuncio publicitario, para lo cual deben cumplir con las siguientes reglas o normas:

• Todas las personas que aparecen en los anuncios publicitarios o comerciales tendrán que parecer y ser mayores de 25 años.

• Las personas que intervienen en los anuncios por ningún motivo podrán aparecer fumando dentro del comercial u ofrecer cigarrillos.

• Los anuncios que pasan por televisión no podrán ser transmitidos antes de las diez de la noche.

• En las revistas dedicadas a jóvenes, se debe evitar que los anuncios publicitarios que salen en la portada y en el interior sean de tabaco.

• En otras revistas, los anuncios deben incluir un mensaje precautorio. Si se observa, se verá que las cajas de cigarrillos tienen una leyenda de advertencia que dice:

• Fumar es causa de cáncer.

• Dejar de fumar reduce importantes riesgos en la salud.

• Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro.

La nicotina es el alcaloide responsable de la adicción que produce y, asimismo, de que en los primeros cigarrillos el fumador llegue a sentir náuseas, vértigos y dolores de cabeza. Esas sensaciones desagradables pasan pronto y se ven sustituidas por otras que pueden ir desde una ligera estimulación, hasta vagas sensaciones relajantes, según las situaciones.

La mayoría de los fumadores se inician muy pronto, casi en la adolescencia y generalmente como una forma de imitar a los mayores. El influjo de la publicidad es muy fuerte: el triunfador siempre fuma tabaco americano preferentemente, a la vez que degusta su marca de whisky favorita. Luego, con los años, llega la tos mañanera, la bronquitis crónica, el no poder dejarlo, y si hay mala suerte, el cáncer. La Organización Mundial de la Salud ha sido taxativa: hay que elegir entre salud o tabaco.

Los experimentos y las estadísticas también son contundentes. Desde 1950, cuando gran parte de los médicos ingleses dejaron de fumar advertidos de los riesgos del tabaco, ha habido un descenso paulatino en el número de cánceres de pulmón en este estamento profesional, mientras que se mantienen las mismas cifras para los individuos de otros grupos profesionales.

También está demostrado que los productos destilados del humo del tabaco (en el que no solo interviene la nicotina, sino también alquitranes derivados de la combustión del papel), aplicados regularmente sobre una determinada zona en animales de experimentación, produce cáncer. Y eso es precisamente lo que el fumador hace con sus pulmones. El número de cánceres de pulmón disminuye entre los fumadores que no tragan el humo, pero aumenta la proporción de los de laringe y los de lengua y labios entre los fumadores de pipa.

Los síntomas del adicto empedernido cuando deja de fumar bruscamente, suelen ser muy molestos y siempre característicos: sudores, angustia, gran nerviosismo, insomnio y, sobre todo, imperiosos deseos de fumar. Lo más aconsejable cuando se quiere abandonar el vicio es ir reduciendo paulatinamente el número de cigarrillos diarios.

 

Cultivo del Tabaco Origen, Producción y Proceso de Secado y Curado

El cultivo y producción del tabaco
Procesos de elaboración, secado y curado

EL TABACO: La papa o patata, procedente de América, fue introducida en Europa por  los exploradores españoles de los siglos XV y XVI, y pronto se adoptó como alimento en muchas partes del mundo. Lo mismo hizo con otra planta que, aunque no era un alimento, se extendió con mucha más rapidez también. Esta planta era el tabaco que se emplea en la actualidad en cantidades cada vez mayores, en forma de cigarrillos y cigarros (habanos, puros), para fumar en pipa y como rapé. (rapé: tabaco con polvo que se aspira por la nariz)

Un Poco de Historia…. La primera vez que el hombre blanco trabó conocimiento con la costumbre india de fumar tabaco coincidió con el descubrimiento del Nuevo Mundo. Los marineros enviados por Colón a explorar la isla de Cuba al tornar a los barcos, refirieron, entre otras cosas nuevas y extrañas, que los naturales del país llevaban en la mano unas especies de teas encendidas y echaban humo por boca y nariz.

Posterior trato con aquellos indígenas mostró, sin embargo, que lo que los marineros creyeron ser teas eran ciertas hojas de una planta arrolladas en delicadas vainas de maíz. Esto era lo que quemaban, inhalando el humo y exhalándolo después. No se sabe durante cuántos siglos los hombres rojos estuvieron usando el tabaco, pero es probable que los aborígenes de la América Central hayan arrollado la hoja de tabaco y hayan soñado, envueltos en su humo, luengos siglos antes que Colón naciera y de que los colonos de sir Gualterio Raleigh llevasen el tabaco a la corte de Isabel.

El fumar «la sagrada y divina hierba de los aborígenes de América», como el poeta Edmundo Spenser, de los tiempos de Isabel, llamó al tabaco, comenzó por ser un rito religioso. Así como las sacerdotisas deificas de Apolo obtenían sus inspiraciones de los humos de las hierbas encendidas y humeantes sobre las cuales se sentaban, así el médico de los indios primitivos comenzó a cavilar sobre un manojo de hojas de tabaco encendidas hasta que el efecto narcótico del humo comenzó a obrar sobre sus sentidos y, a causa del estupor producido, pretendió que, al inhalar las emanaciones así resultantes de la divina hierba, había entrado en comunicación con los espíritus.

Cuando más tarde apareció la pipa y se desarrolló el empleo de ésta, se usó con fines religiosos, siendo sus dos principales formas la pipa de guerra y la pipa de paz. Aun en estos días, hay indios que fuman con las pipas de arcilla roja en honor del gran Espíritu como un acto solemne de religiosa significación.

En la práctica ordinaria, entre los mismos indios el acto de fumar llegó a ser una costumbre privada, un solaz individual y diario, al cual, sin embargo, se asociaba cierto matiz religioso, considerándole con algiín valor moral y medicinal; es decir, que el tabaco se tenía como una hierba santa y divina por los aborígenes americanos cuando éstos presentaron una porción de ella, en calidad de humilde oferta, a Drake y a sus compañeros.

Así, pues, la tradición de la santidad de esta planta pasó a Inglaterra al mismo tiempo que el tabaco y, aunque los europeos no tomaron muy en serio la divinidad de la planta americana, se admitió generalmente que era un poderoso preservador de enfermedades y un excelente sedativo.

Eos colonistas ingleses, a la vuelta de sus viajes a América, trajeron tabaco consigo e introdujeron en Inglaterra la práctica de fumar, o, como entonces se dijo, de «beber tabaco», pues el primer procedimiento de aspirar el humo fue emplear una cascara de avellana y una paja. Sir Gualterio Raleigh y otros jóvenes a la moda de aquella época estimularon mucho el uso del tabaco, dando ellos el ejemplo, de suerte que el hábito de fumar fué muy pronto cosa corriente entre los ingleses, como lo había sido antes entre los españoles, y el uso del tabaco se extendió con tanta rapidez durante el reinado de la reina Isabel que las tabaquerías llegaron a ser tan abundantes como las tabernas.

La  práctica de fumar, desde entonces, se ha ido extendiendo gradualmente hasta ser casi universal en todos los países a pesar de los esfuerzos de los gobiernos para prohibirla. Hace poco más de trescientos años, solamente unos cuantos salvajes americanos usaban el tabaco, pero ahora éste es consumido por toda la Humanidad, siendo, puede decirse, el único artículo cuyo consumo es común a todas las razas y a todas las posiciones sociales.

Los sacerdotes y los sultanes de Turquía declararon que el fumar era un pecado contra su santa religión y, sin embargo, los persas y los turcos han llegado a ser los que más fuman en el mundo. En Rusia, el fumador de tabaco era castigado con el látigo por la primera vez y con la muerte por la segunda; y, a pesar de esto, los rusos tienen ahora constantemente la pipa en la boca.

En Inglaterra, el rey Jacobo I escribió contra el fumar un libro, titulándolo «Counterblaste to Tobacco», que era una poderosa diatriba contra el uso del tabaco, el cual, en vez de contener este hábito, más bien tendió a extenderlo entre sus subditos. En realidad, a pesar de toda la oposición y de todas las críticas a que desde su introducción entre los pueblos civilizados ha estado sujeto el hábito de turnar, éste ha desafiado y vencido todas las contrariedades y este solaz del hombre, tanto en sus horas solitarias como en las de vida social, no sólo mantiene en el siglo actual su reputación, sino que ha aumentado ésta hasta un grado maravilloso.

Al encontrar que ningún castigo ni penalidad, por muy severos que fuesen, podía contener ni menos desarraigar este deleite, los gobernantes juzgaron mucho más ventajoso el convertirlo en un origen de ingresos, y el cultivo y manufactura del tabaco fueron gradualmente sujetos, casi en todas partes, a reglamentaciones fiscales celosamente vigiladas y a restricciones o monopolios que, en variadas formas subsisten en la mayor parte del Globo.

Desde la tosca pipa de los indios al complicado «hookah» de los turcos, los instrumentos usados para fumar han ido variando al infinito; en realidad, los artefactos usados por los indios para inhalar el humo del tabaco causaron tanta admiración a los primeros exploradores del Nuevo Mundo como la planta misma. Se cree que los fumadores de las más antiguas poblaciones indias en América eran fumadores empedernidos en vista del gran número de pipas que se han encontrado en las ruinas enterradas de aquella procedencia.

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Se conocen muchas especies de la planta del tabaco, pero las dos fuentes principales del producto comercial son la Nicotiana tabacum y la N. rústica, originarias de Centro y Sud América. Estas plantas se bautizaron con el nombre genérico de Nicotiana, en honor a Jean Nicot, embajador francés en Portugal, que las recomendó a la familia real francesa como sustancias curativas.

Durante el siglo XVI, el tabaco se convirtió en un “remedio” popular para muchas dolencias, pero su historia se remonta a tiempos más lejanos, ya que los antiguos indios de América —mayas, incas y aztecas— lo emplearon en ceremonias religiosas y, algunas veces, con fines curativos.

Más al Norte, los indios de las praderas acostumbraban en sus ceremonias a fumar la “pipa de la paz”, que llegó a constituir una parte muy importante de su civilización. A partir del 1600, el fumar como placer se extendió con rapidez, a pesar de las severas críticas que en diversos períodos se han formulado contra este hábito.

REGIONES DE CULTIVO: Las regiones más adecuadas para cultivar las plantas del tabaco son las subtropicales y las de clima templado. En los. Estados Unidos que es, con gran diferencia, el principal país productor de tabaco, se cultiva en los estados del Sudeste. Otras regiones importantes son Canadá, Venezuela, Cuba, Argentina, Rodesia, India, las Bahamas, Brasil, Turquía, Grecia y, en general, en toda la zona antillana y de Centro América. Estas plantas son muy sensibles al terreno en que se cultivan y al clima, por lo que una misma muestra de semillas puede dar tabacos de calidades muy distintas, cuando se cultiva en zonas diferentes. Existen, por consiguiente, muchas variedades, que difieren en el aroma, color, textura, etc. Los tabacos más claros (tabaco rubio) se emplean, en general, para cigarrillos, mientras que las variedades más oscuras y fuertes se destinan a elaborar tabaco de pipa y cigarros.

CULTIVO: Las semillas del tabaco son muy diminutas y se siembran, generalmente, en semilleros (almácigos) tratados con gran cuidado, a fin de eliminar todas las plagas nocivas del suelo.

Las pequeñas plantas se trasladan, disponiéndolas en hileras sobre pequeños montículos, y los detalles del cultivo varían en las distintas zonas y según el tipo de planta. Las hojas son “las fábricas de nutrimento” de la planta, que lo distribuyen a las partes restantes, incluido el fruto y las flores.

Como las hojas son la parte aprovechable de la planta, el agricultor tiene que eliminar las flores y los retoños laterales, a fin de obtener hojas grandes y de buena calidad, dejando, en general, de diez a veinte hojas por planta. Sin embargo, las variedades de hoja pequeña (por ejemplo, tabacos turcos) no siempre se “podan”.

Los retoños florales aparecen uno o dos meses después del trasplante y, poco después, las hojas comienzan a madurar, siendo las más cercanas a la base de la planta las primeras que maduran, cambiando su color verde oscuro en amarillo verdosa. Este es el momento adecuado para la recolección. Las hojas maduras del tabaco de Virginia pueden alcanzar dimensiones mayores de 60 centímetros.

El momento exacto de la recolección depende de la variedad de la planta y del proceso de curado que se emplee; un cultivador con experiencia conoce el momento exacto de arrancar las hojas, a fin de obtener los mejores resultados. Se emplean dos métodos para la recolección.

En algunos casos, se corta el tallo entero —que puede alcanzar de 90 a 180 centímetros de altura—, pero lo más corriente es arrancar las hojas a medida que maduran, método que exige como mínimo seis visitas a cada planta, pero que asegura que todas las hojas recogidas se encuentren en el mismo grado de madurez, y se obtiene, por lo tanto, un tabaco con un grado uniforme de aroma y calidad.

CURADO DEL TABACO (DESECACIÓN): Cuando las hojas se recolectan, tienen un alto contenido de humedad y no son adecuadas para fumarías, por lo que la operación inmediata es el curado. El curado consiste en secar la hoja, a fin de que se conserve y sea adecuada para su manufactura ulterior, dando lugar a una serie de cambios químicos en la hoja de tabaco.

El tabaco de Virginia, que es el tipo de tabaco que tiene más aceptación para cigarrillos y ciertos tabacos de pipa, se cura por el método de chimeneas o tubos, que conducen los gases calientes de la combustión.

Las hojas recolectadas se atan en pequeños manojos y se cuelgan a unos palos largos que se fijan sobre soportes en los cobertizos de curado. Éstos están fabricados de madera o ladrillo, y el suelo está recorrido por chimeneas de hierro, a través de las que circulan los humos de grandes hogares. Así, las chimeneas calientan los cobertizos, sin que en ningún momento el humo entre en contacto con las hojas. Durante las primeras veinticuatro a treinta y seis horas, la temperatura se eleva de 27 a 50 C°.

En esta etapa, el color de la hoja es amarillo oro o anaranjado, la ventilación se aumenta considerablemente y la temperatura se eleva hasta unos 600 C°. Durante las próximas dieciocho horas, a fin de fijar el color. A continuación, con los ventiladores cerrados, la hoja se seca por completo, al elevar la temperatura hasta 7 C° en las siguientes seis horas. Este tipo de curado sólo es adecuado para tabacos seleccionados y no para curar tallos completos con las hojas en distintos grados de madurez.

El curado al aire es el método más antiguo, y se puede emplear lo mismo para hojas seleccionadas que para plantas completas. El tabaco se cuelga en cobertizos y se expone a una corriente de aire durante dos o tres meses, tomando grandes precauciones para regular el contenido en humedad del aire. Los tabacos así curados se emplean para cigarros y tienen un color pardo rojizo.

El curado al sol también produce hojas de color pardo rojizo, y el tabaco es algo más suave que el curado al aire. Las hojas marchitas se exponen al sol hasta que están totalmente secas y curadas, proceso que dura de cuatro a ‘seis semanas, en general. La mayoría del tabaco turco cultivado en Europa oriental se cura por este procedimiento.

El curado al fuego, en el que el humo entra en contacto directo con las hojas, no se usa en gran escala. El tabaco se dora durante unos pocos días, y después se encienden las hogueras. El tiempo empleado depende del combustible utilizado (varios tipos de maderas) y de la cantidad de humo producido, obteniéndose un tabaco de color oscuro y fuerte aroma.

Después de un curado total, las hojas son quebradizas y se estropean con facilidad, por lo que, antes de manejarlas, es preciso exponerlas a la atmósfera o al vapor, a fin de que se humedezcan, proceso que se llama acondicionamiento. Cuando las hojas están acondicionadas y han recuperado su flexibilidad, se seleccionan y preparan para la venta. Los sistemas comerciales varían en los diferentes países, y así Grecia vende su tabaco por tratados comerciales, pero en Rodesia y los Estados Unidos, entre otros, el tabaco se vende en subasta pública. El tabaco, una vez vendido, se seca de nuevo y se acondiciona para su envío al país comprador, donde se elabora para el consumo.

EL RAPÉ: El rapé es el producto más complejo de todos los que se manufacturan con el tabaco. Fué elaborado primeramente por los españoles, muy al principio de la época en que el tabaco empezó a introducirse en Europa. Eos españoles lo preparaban con mucho cuidado y lo perfumaban con varios ingredientes. Su uso se fué extendiendo y popularizando por Holanda, Escocia e Inglaterra, llegando a existir en un tiempo grandes establecimientos para su manufactura en la Gran Bretaña, produciéndose también en regular cantidad en los Estados Unidos.

Su uso fue extendiéndose enormemente a causa de sus supuestas propiedades medicinales; pero bien pronto se convirtió más bien en un lujo de moda, siendo los magnates de las Cortes de Europa los que introdujeron y consolidaron la moda de tomar rapé con todos sus lujosos aditamentos de perfumes y costosas cajas, frecuentemente de oro, guarnecidas con diamantes y adornadas con preciosas miniaturas. Ea costumbre de tomar rapé es tan antigua, pues, corno el descubrimiento de la planta del tabaco por los europeos. La primer noticia que de él se tiene fué dada por un fraile que acompañaba a Colón en su segundo viaje y quien alude a su uso entre los indios mediante una caña de medio codo de longitud.

Colón vio fumadores en las Antillas, Bizarro encontró mascadores de tabaco en el Perú, pero los indios brasileños fueron los padres del rapé y sus mejores fabricantes. Se dice que su gusto en esta materia era excesivamente delicado y que su rapé y sus aparatos para tomarlo no han sido nunca superados. El método empleado hoy día para preparar el rapé es muy diferente del usado en los primeros tiempos; entonces sencillamente se desecaban las hojas y se desmenuzaban, frotándolas unas contra otras entre las manos, o se pulverizaban en un molino tosco.

Durante algún tiempo solamente se utilizaban las hojas y actualmente se prepara casi por completo con las ramitas, los peciolos y los nervios de las hojas.

El rapé se divide en dos clases: seco y húmedo. El rapé seco comprende las variedades irlandesa, escocesa y de Gales, que se preparan pulverizando los peciolos en un mortero, después que se han dejado fermentar. El olor característico del rapé irlandés y del país de Gales se obtiene tostando suavemente los peciolos antes de la pulverización.

El rapé húmedo comprende la mayor parte de las /ariedades que llevan nombres caprichosos; generalmente se fabrican triturando los ramitos y peciolos húmedos, dejando que la fermentación tenga lugar después de esta trituración, mezclando después el producto con varias sales, perfumándolo y humedeciéndolo hasta el grado apetecido. Aunque un tiempo fué muy popular y de moda este modo de usar el tabaco, el uso del rapé ha decaído enormemente, yendo muy a la zaga de las demás maneras de utilizar el tabaco. Sin embargo, tiene todavía sus apasionados y no hay duda que siempre los tendrá.

 

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Elaboración de Cigarrillos: Cada una de estas poderosas máquinas desmenuza cerca de 2.500 kilogramos de tabaco por día. El cuchillo corta las hojas de tabaco prensadas en tacos de un decímetro de espesor, haciendo 300 cortes por minuto. I,as grandes ruedas dentadas que aparecen en la figura muestran cómo funciona el mecanismo, que hace avanzar el taco tan lentamente que el movimiento apenas se percibe. Él tabaco, cortado en láminas delgadísimas, es recogido y separado por una cinta sin fin. sobre la cual va cayendo.

Historia de la Papa Propiedades Cultivo y Recolección Origen La Papa

Historia de la Papa Propiedades, Cultivo y Recolección

En el año 1541, unos oficiales españoles que exploraban el territorio peruano se sorprendieron ante unos sembrados desconocidos para ellos. En efecto, ante sus ojos se extendían, hasta donde la vista alcanzaba, unas plantas pequeñas, de hojas ligeramente plateadas, con flores blancas y bayas amarillas.

Pensando que estas plantas se cultivaban por sus frutos, probaron las pequeñas bayas (no más grandes que una nuez); las encontraron muy amargas, y su jugo viscoso les dejó en la boca una impresión tan desagradable, que no dudaron fueran tóxicas, y creyeron que los indígenas las usaban para emponzoñar sus flechas.

Alarmados por semejante descubrimiento, que les hacía ver a los pacíficos indios del Perú como peligrosos enemigos, decidieron destruir las plantaciones.

Pero cuando días más tarde volvieron al lugar, encontraron a mujeres y niños ocupados en la cosecha, y se asombraron muchísimo al ver que arrancaban las plantas y luego las quemaban, pues no era por las bayas que los indígenas las cultivaban, sino por una especie de tubérculo parduzco próximo a las raíces. A la hora del almuerzo, algunas mujeres pusieron a cocinar estos misteriosos tubérculos en unas marmitas llenas de agua. Los españoles se aproximaron y pidieron probar esta extraña. comida, que los peruanos llamaban “pappa”.

La papa se cultiva en más de 100 países, en clima templado, subtropical y tropical. Es esencialmente un «cultivo de clima templado», para cuya producción la temperatura representa el límite principal: las temperaturas inferiores a 10° C y superiores a 30° inhiben decididamente el desarrollo del tubérculo, mientras que la mejor producción ocurre donde la temperatura diaria se mantiene en promedio de 18° a 20° C.

La encontraron mucho más agradable de lo que suponían y comieron hasta quedar satisfechos. Los españoles llevaron a su país algunos tubérculos; los plantaron y observaron que se aclimataban fácilmente.

Gracias a la papa, el pueblo español, empobrecido por las guerras de Felipe II, pudo luchar contra el hambre. No fueron necesarios más de veinte años para que el cultivo de esta planta exótica se extendiera por toda la península ibérica. En el año 1565, el capitán inglés J. Hawkins intentó introducir la papa en Irlanda, pero no tuvo éxito.

En 1568, Inglaterra brindó mejor acogida a estos tubérculos, importados por Francisco Drake a su regreso de América del Norte, y pronto se los cultivó en el sur del territorio. En 1592, Gaspar Bauhin alentó a unos cuantos agricultores franceses, que lograron un gran éxito con el nuevo cultivo. Pero pronto se extendió la noticia de que la papa era un alimento peligroso, con lo cual se abandonaron los ensayos.

Parece que el mismo rumor se propago del otro lado de la Mancha, ya que sólo en el siglo XV se cultivó definitivamente la papa en Gran Bretaña, adonde el almirante Walter Raleigh había llevado nuevas variedades. Según Humboldt, la papa no fue cultivada en gran escala sino a partir de 1717 en Sajonia, de 1728 en Escocia y de 1738 en Prusia. Respecto a Francia, el precioso tubérculo era aún una rareza en 1763.

Sólo veinte años más tarde su uso se extendió. Algunos franceses la llamaron “parmentiére”, ya que es al empeño del farmacéutico Parmentier a quien deben su difusión. Deseoso de popularizar la papa, el rey de Francia Luis XIII pidió a los nobles que ludieran su flor en el ojal y cultivaran esta planta en sus posesiones. La papa (Solanum tuberosum) . pertenece a la familia de las solanáceas. Se reproduce por semillas o por tubérculos.

Las variedades nuevas se logran por semillas, pero por este procedimiento se demora mucho tiempo en obtener el producto. El segundo procedimiento se practica plantando el tubérculo entero o trozos de éste, siempre que cada uno tenga el brote correspondiente. La planta se desarrolla en dos direcciones: por encima de la tierra, las ramas se adornan de pequeñas hojas y más tarde de florecillas blancas, amarillas o violetas, que dan frutos (o bayas) verduscos o amarillentos, llenos de pepitas minúsculas.

Las papas semilla por lo general son el insumo más costoso en la producción de papas, y representa del 30% al 50% de los costos de producción. En las partes del mundo en desarrollo donde no hay un sistema oficial de suministro de semillas, los agricultores han creado sus propios métodos de selección de los tubérculos semilla: venden las papas más grandes para obtener efectivo, consumen en casa las de tamaño medio y conservan las más pequeñas como futuro material de siembra.

Al mismo tiempo, las raíces se alargan y desarrollan los estolones, que son particularmente ricos mi almidón y en sustancias nitrogenadas. Existen numerosas variedades de papas: según su forma, son redondas, cilíndricas o achatadas; por su color, son blancas, amarillas, rosadas, rojas o violetas, y según la época de maduración, son precoces, semiprecoces o tardías… Para la reproducción por tubérculo se emplean en general papas del año anterior, cuidadosamente seleccionadas.

Cuando se practica la siembra, se mezclan semillas de dos tipos diferentes. La siembra se efectúa en tierras cuidadosamente preparadas, a una profundidad de 25 cm. y en pequeños surcos paralelos que inmediatamente se recubren de tierra. Protegidas del frío, las yemas crecerán a expensas del tubérculo que las nutre; pronto la plantita emergerá de la tierra, y comenzará a desarrollarse.

Ahora comienzan los peligros: las heladas y los vientos cálidos, que resecan las plantas, son igualmente temibles; un minúsculo hongo parásito amenaza a los tubérculos, los atrae y los transforma en una masa manchada y dura como la piedra, pues les absorbe toda el agua; las dóríforas, coleópteros de alas amarillas y rojas, con rayas negras, atacan con encarnizada voracidad las plantas de patata. Si el agricultor no está atento, puede llegar a perder toda su cosecha.


Imagen de:http://www.potato2008.org/es/lapapa/cultivo

Para arrancar las papas se elige el tiempo seco, con el fin de poder separarlas más cómodamente de la tierra que ]as envuelve. La papa se aclimata en casi todos los terrenos y se la puede cultivar en todas las regiones donde crecen los cereales. Esta característica ha hecho posible la siembra de papas hasta en Islandia.

PLAGAS Y ENFERMEDADES
Los cultivadores de popas tienen que luchar con un gran número de plagas y enfermedades. Puesto que son un alimento tan importante, hay regulaciones estrictas en relación con estas plagas y enfermedades. La más grave de todas ellas es lo enfermedad producida por hongos, denominada «mildiu» (también añublo, gangrena, niebla, etc.). El hambre que padeció Irlanda, en 1846, fue debido o la pérdida de la cosecha, atacada por esta plaga. Los primeros síntomas son la aparición de puntos pálidos en las hojas.

Estos puntos aumentan de tamaño y número, volviéndose color pardo. La formación de tubérculos se detiene, cuando está afectada alrededor de las tres cuartas partes de la hoja. Pocos campos escapan por completo al ataque del mildiu, aunque el grado de ataque depende del clima.

Una estación húmeda favorece el hongo, y puede haber un 75 % de mildiu a mediados de verano. La mitad de la cosecha se pierde entonces. Si su difusión no alcanza el 75 % en el último mes estival, las pérdidas son menores, ya que el crecimiento se’ detiene, normalmente, en esta época. Las hojas afectadas producen gran cantidad de esporas que infectan las plantas próximas y también caen al suelo.

Las esporas pueden infectar los tubérculos y, en este caso, la enfermedad se transmite al año siguiente. El cortado o quemado de la planta, antes de que progrese demasiado, reduce el riesgo de que se infecten los tubérculos. También es beneficioso rociar las hojas con un fungicida, cuando, se noten los primeros síntomas de la enfermedad (caldo bórdeles, «zinebe», caldo sulfocúprico). Es bien sabido que las papas que proceden de la misma simiente durante varios años degeneran y dan pequeños rendimientos. Los responsables son varios «virus» que, gradualmente, s« multiplican en las plantas.

El pulgón esparce los virus de planta en planta. En regiones septentrionales, las enfermedades debidas a virus se pueden remediar, ya que los áfidos no pueden vivir allí, por lo que dichas enfermedades son raras en esos lugares.

La «sarna verrugosa» o «sarna negra» determina que los tubérculos presenten protuberancias que los hace poco aceptables. Muchas variedades de papas son inmunes a esta enfermedad, que es producida por un hongo microscópico, y, por tanto, en las regiones donde se ha registrado la plaga sólo se deben sembrar dichas variedades. La plaga más importante es la «anguilulosis«, producida por el nemátodo llamado «gusano de la raíz de la papa», que ataca las raíces y debilita la planta.

Es común que las plantas se agosten en un día. Las raíces infectadas se cubren de una fina capa blanca o parda de puntitos, que no son más que quistes con muchos huevos. Los quistes pueden sobrevivir en el suelo durante varios años, y no deben cultivarse papas en la tierra infectada, por lo menos, en seis años. La desinfección de la tierra y una adecuada rotación de cosechas pueden evitar la proliferación de grandes cantidades de gusanos de la raíz.

El «escarabajo de la papa» es una plaga importante en América, de donde es originario, y en algunas regiones de Europa. Los escarabajos y sus gorgojos se alimentan de las hojas, por lo que toda la planta puede llegar a ser destruida.

En la Argentina, la papa es atacada, además, por otros insectos, tales como el bicho moro, la vaquita de San Antonio, la «pulguilla», diversas chinches, el alquiche, el gorgojo, el grillotopo, la «polilla de la papa», el gusano blanco (larva del bicho torito), y el «gusano alambre» (larva de diversos elatéridos).

PARA SABER MAS…
FUTURO CERCANO: LA PAPA PODRÍA SALVAR DEL HAMBRE AL MUNDO

En la mayoría de los países, la papa se considera una hortaliza común y corriente, ideal para absorber salsas y llenar el estómago. Sin embargo, se trata de uno de los alimentos más energéticos que existen y de alto valor nutricional (contiene carbohidratos, proteínas y aminoácidos esenciales). Es muy rica en potasio y nos protege de enfermedades cardiovasculares. En promedio, una papa contiene la mitad del requerimiento diario recomendado de vitamina C.

A lo largo de un año y bajo los auspicios de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), expertos de todo el mundo se reunieron para instaurar el Año de la Papa. Se convencieron entonces de su asombroso potencial: ¡este alimento podría ayudar a evitar el hambre de millones de personas asoladas por la pobreza en los países que cuentan con menos recursos!

Se calcula que para el año 2030 la población mundial crecerá en más de 100 millones de habitantes por año, y el 95 por ciento de esas personas vivirá en naciones pobres.

Una solución sencilla es aumentar la producción de papa. «La papa es el producto agrícola ideal para zonas con tierras de baja calidad pero con mano de obra abundante», afirma NeBambi Lutaladio, especialista en hortalizas de raíz y tubérculos de la FAO. «La papa crece rápidamente, tolera climas extremos y necesita muy pocos fertilizantes». Millones de campesinos ya han duplicado su producción de papas en los últimos 30 años.

La tendencia va en aumento. Ahora, el desafío es ayudar a los pequeños productores para que lleven sus cosechas a los mercados nacionales e internacionales. A diferencia de los cereales, la papa no es objeto de especulación en los mercados agrícolas mundiales: su precio depende de la oferta y de la demanda locales.

La papa, pues, podría proveer un suministro alimentario constante para los consumidores más vulnerables.
Perú ha declarado su intención de reducir la cantidad de trigo importado, que es muy caro, y estimula a su población a consumir pan de harina de papa. La India tiene planes de duplicar su producción de papa en los próximos cinco a 10 años, con el fin de aliviar la pobreza en la región noreste del país.

En China, la hortaliza podría convertirse en el producto agrícola alimenticio dominante en las tierras de cultivo. Y en Sudáfrica, McCain, el mayor productor del mundo de productos derivados de la papa, prevé la producción futura de éstas en forma deshidratada, y enriquecidas con macro y micronutrientes.

La papa forma parte esencial de una alimentación nutritiva, su comercialización es barata y su precio es accesible para la población más pobre. Más universal que nunca, la papa es el alimento del futuro. (Fuente Consultada: Revista Selecciones Julio 2009)

AMPLIACIÓN DEL TEMA: Actualmente, la papa o patata es un alimento importante en la dieta humana. Oriunda de América del Sur, se cultivó durante centenares de años, en Chile, Bolivia y Perú. Los españoles la introdujeron en Europa en el siglo XVI. La papa, solanum tuberosum, está relacionada con la dulcamara y la berenjena de la misma familia de las solanáceas. La planta suele tener una altura de medio metro, con flores pequeñas de color blanco o violeta pálido y corola en forma de estrella de cinco puntas.

Los tallos subterráneos engruesan y forman tubérculos, que constituyen las verdaderas papas. Éstos contienen alimentos de reserva, almidón y proteínas. Y cada uno de ellos presenta yemas que pueden originar nuevas plantas al año siguiente. Las flores de la papa producen semillas, aunque la cosecha comercial se obtiene de los tubérculos de la temporada anterior. La semilla se usa solamente cuando se trata de obtener variedades nuevas.

Como medio de propagación de la papa se usan los tubérculos de pequeño tamaño. Cada uno posee un NÚMERO de yemas u «ojos», que constituye un pequeño brote y puede dar lugar a un vástago completo. Si se cortase cada «ojo» con una parte del tubérculo y se plantase, podría producir una nueva planta. Se hacen germinar los tubérculos antes de plantarlos. Se los esparce sobre bandejas y se los coloca a unos 4°C.

Esto favorece el crecimiento de las yemas y pueden ganarse unas dos semanas de tiempo, aumentando, además, el rendimiento. Existen muchas variedades de papas, divididas por su tamaño, forma, color, época de maduración, etc. Por la época pueden ser tempranas, semitempranas, semitardías y tardías. Se cultiva en zonas de clima preferentemente templado y algo fresco. Se plantan casi siempre en surcos hechos con el arado, después de remover bien y rastrillar la tierra.

Los surcos deben estar separados entre sí unos 60-70 cm. Las papas se plantan en el surco cada 35 cm, según el tamaño. Teniendo esto en cuenta, se necesitan cerca de dos toneladas de papas por hectárea. Crecen en cualquier tipo de terreno, aunque se obtienen las mejores calidades en suelos sueltos, profundos, permeables y ricos en materia orgánica. La cosecha media alcanza unas 20 toneladas por hectárea. Y llega hasta 35 toneladas en los años buenos.

La época de siembra depende de la estación y del clima. En América del Sur se extiende de agosto a marzo. Las cosechas se efectúan desde febrero hasta junio. Las variedades tempranas pueden sembrarse antes, en regiones abrigadas. Después de sembrar los tubérculos germinados en los surcos, éstos se tapan haciendo un nuevo surco entre dos de los anteriores. Dos semanas después, se rastrilla el terreno, para eliminar las malas hierbas.

El cultivo entre surcos impide el brote de nuevas hierbas y cuando las plantas miden unos 30 cm de altura, se remueve el terreno nuevamente con el arado; así quedan eficazmente cubiertos los tubérculos. Los que asoman en la superficie se tornan verdes y no pueden comerse. La recolección de las variedades tempranas comienza alrededor de fines de primavera. Y la de la cosecha normal, hacia el final del verano. Generalmente, las variedades tempranas se recogen a mano. Éste era el único método de recolección en tiempos pasados. La cosecha normal se efectúa con máquinas, de las que existen diversos modelos.

En muchos países se utiliza el volteador de papas, una máquina con espigones giratorios que esparcen los tubérculos sobre la superficie de la tierra. Esta máquina trabaja con rapidez, aunque puede dañar los tubérculos. Existen cavadoras elevadoras y cosechadoras automáticas, aunque solamente pueden usarse en terrenos sin piedras. Las variedades tempranas y algunas normales se venden inmediatamente aunque la mayor parte de la cosecha se almacena, para consumirla en otoño e invierno. El lugar de almacenamiento debe ser seco, bien ventilado, fresco y con poca luz. En algunos países se conservan en silos, o se embolsan a medida que se van juntando y se guardan en galpones. El valor principal de la papa reside en su condición de alimento de la población humana. El arte culinario ha creado diversas maneras de cocinarla y servirla.

En algunos países (por ejemplo, Irlanda), la harina de papa se utiliza para fabricar tipos especiales de pan. Durante la Segunda Guerra Mundial, la harina de papa seca constituyó importante reserva alimenticia. Los tubérculos pequeños y los dañados se usan para alimentar el ganado.

Existe gran número de plagas y enfermedades contra las que deben luchar los cultivadores. En la Argentina, la papa sufre el ataque de INSECTOS, tales como el bicho moro, la vaquita de San Antonio, la pulguilia, diversas chinches, el alquiche, el gorgojo, el grillotopo y el «gusano alambre»

Trabajo enviado por el colaborador:
Sergio J. Pellizzi, basado en Enciclopedia ALFATEMATINA N°56

UNA ANÉCDOTA HISTÓRICA DE Carlos Fisa en su libro «Historias de la Historia«:

«Durante la Guerra de los 30 Años , un francés llamado Antonio Agustín Parmentier cayó prisionero y, alojado en casa de un médico o farmacéutico alemán, hubo de alimentarse de patatas como todo el mundo. Estómago agradecido, a su vuelta a Francia procuró hacer propaganda del tubérculo. En un principio la patata no interesó más que como producto farmacéutico. Parmentier explicó que, durante su cautiverio, se le ocurrió hervir las patatas, y una vez hervidas descubrió que eran el mejor sustitutivo del pan. Como máximo argumento expuso que «si los puercos las comen, también las pueden comer los humanos». En 1776, siendo farmacéutico de los Inválidos de París, cultivó unas huertas de patata. El rey Luis XVI, en una de sus visitas, vió unas flores que desconocía y preguntó qué eran.

—Son la locura de Parmentier, que imagina que esta planta puede servir de alimento a los pobres.

Pero 1767, 1768 y 1769 fueron años de hambre. Parmentier publicó una memoria sobre el consumo de la patata, avalado por Turgot, Condorcet, Buffon e incluso Voltaire. El 24 de agosto de 1768 fue el día de la consagración real de la patata: Luis XVI visitó el terreno donde estaban plantadas y Parmentier le ofreció algunas flores, que el rey se puso en la casaca. Todos los cortesanos quisieron hacer lo mismo, y la flor de la patata se puso de moda. Algunos, incluso, se dedicaron a cultivar patatas en invernadero. Pero eso era privativo de la nobleza, que rechazaba las patatas para comer, lo mismo que el pueblo bajo, que exigía pan y no aceptaba el nuevo alimento. Parmentier pidió entonces al rey que unos soldados custodiaran los huertos donde cultivaba sus patatas.

Una noche, los soldados se retiraron y la gente del pueblo se lanzó a robar patatas. Creía que estaban reservadas á los nobles, y ello, sumado al atractivo de lo prohibido, hizo el resto. El 21 de octubre de 1787 se sirvió la célebre cena de los Inválidos, en que todos los platos eran a base de patatas. Incluso el aguardiente era producto de la destilación del tubérculo.

De todos modos, se consideraba como sucedáneo del pan. Fueron necesarios el advenimiento del Imperio y el bloqueo de Francia a causa de las guerras napoleónicas para que en este país triunfase la hoy popular patata.»