Derechos Sexuales

Biografía de Simone de Beauvoir Obras e Ideas del Feminismo

Biografía de Simone de Beauvoir
Pensamiento y Filosofía

Simone de Beauvoir (1908-1986), novelista e intelectual francesa que por su vida y sus obras desempeñó un papel importante en el desarrollo del feminismo. ¿Cómo es la importante escritora y filósofa francesa? ¿Cuáles fueron sus aportes a la liberación de la mujer?. Simone de BeauvoirSimone de Beauvoir es, sin lugar a dudas, uno de los personajes destacados de nuestro tiempo.

Su labor creadora ha sido reconocida en el campo de la literatura, la filosofía y la sociología. Y también dentro de las luchas del feminismo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Simone se convirtió en uno de los ejes del movimiento existencialista. Pero antes de eso vivió intensamente las contradicciones de su clase y de su ambiente.

Desde 1929, año en que se doctoró en filosofía, es íntima colaboradora de Jean-Paul Sartre, filósofo, político, novelista, ensayista y autor teatral considerado uno de los intelectuales más importantes de Francia.

Es de hacer notar que la pareja siempre trabajó muy unida y sin competir, y que la figura de Sartre nunca eclipsó a la de Simone. Al contrario: es como si ambas se iluminaran mutuamente.

UN POCO DE BIOGRAFÍA…
Simone de Beauvoir nació en París, en 1908. Su padre, miembro de una familia aristocrática y conserva dora, la instó a leer mucho desde muy pequeña.

La madre, de extracción burguesa muy católica, la estimuló en el trabajo y en el concepto tradicional de la feminidad, dentro del cumplimiento de los deberes de la mujer y el corsé de rígidos valores establecidos.

Nació en París en el seno de una familia de la burguesía tradicional y católica.Simone de Beauvoir siempre tuvo una estecha relación con Sartre, relación de varias décadas, desde que eran estudiantes en la Sorbona. En 1954, cuando ganó el Goncourt, uno de los mayores premios literarios de Francia. La idea motriz que marca toda la obra de Simone de Beauvoir es la idea de libertad —libertad tanto para las mujeres como para cualquier individuo— y que, según ella, implica la noción de responsabilidad.

En su libro Memorias de una joven formal, cuya lectura recomendamos, Simone describe el ambiente en que se desenvolvía una familia francesa convencional, católica y altamente respetable.

Cuenta los terribles esfuerzos y las contradicciones en que se debatió antes de poder llegar a una ruptura que le permitiera conocerse a sí misma y elegir sus propias actitudes vitales.

Como dijimos, en 1929 conoció a Sartre, y con él estableció una relación que aún perdura. Pero nunca se casaron ni vivieron juntos, por considerar al casamiento basado en un principio de propiedad contrario a la libertad individual.
Actualmente viven cerca y se ven a diario.

Ambos tienen su mesa de trabajo en el departamento propio y en el del otro. La relación es muy amplia como para que ambos se permitan mutuamente otras experiencias por separado.

Simone de Beauvoir activista feminista

Simone de Beauvoir militante del Movimiento Francés de Liberación de la Mujer, participaba en las campañas por la igualdad femenina y por las leyes que permitan el aborto y el derecho a obtener anticonceptivos gratuitamente.

SIMONE Y LOS CELOS
Simone de Beauvoir enseñó filosofía en Marsella, Ruán y París, entre 1931 y 1943. En este último año se publicó su primera novela: La invitada. Se trata de un libro que muchos consideran colmado de episodios autobiográficos, y que describe el ambiente intelectual parisiense de la época.

Fue escrito después que Sartre tuvo un romance con otra mujer, y muestra que la filosofía de vida que sustentaban y la relación «libre» que construyeron no los defendían ni de la inseguridad ni de los celos.

Por otra novela, Los mandarines (1954), Simone de Beauvoir recibió el codiciado Premio Goncourt. Este nuevo libro trata del compromiso político de los intelectuales franceses después de la Segunda Guerra Mundial. Pero el capítulo más conmovedor y memorable es aquel que refleja, indirectamente, el romance de la autora con el escritor estadounidense Nelson Algren.

Ver: Personalidad del Celoso

EL SEGUNDO SEXO:
UN ESTUDIO SOBRE LA MUJER
En 1949 Simone de Beauvoir escribió uno de los libros más polémicos del siglo: El segundo sexo. Constituye, hasta hoy, su obra más conocida y discutida. En ella se describen las condiciones fisiológicas, históricas y psicológicas en que se ha desarrollado la mujer hasta nuestros días.

En la década del 50 este ensayo conmocionó todos los niveles intelectuales y adquirió también características de «best-seller» por su difusión masiva. Puede asegurarse que influyó en el movimiento feminista no sólo en Francia sino en el mundo entero.

En la introducción de la obra Simone relata las intenciones que tuvo al prepararla: derribar el mito de la feminidad como «segundo sexo» débil y sometido, afirmar la independencia de la mujer y demostrar cómo ésta ha sido subordinada al varón por exigencias culturales y educativas.

El segundo sexo fue violentamente criticado, y su autora blanco de todo tipo de agresiones verbales. Se la acusó tanto de frígida como de ninfómana, tanto de lesbiana como de madre soltera. Aclaremos que Simone de Beauvoir nunca quiso tener hijos.

Como contraparte, el trabajo fue bien recibido por algunos psicólogos, sociólogos e investigadores. Y, en verdad, durante más de una década fue el libro más completo y profundo acerca de la condición femenina.

CRÍTICAS AL SEGUNDO SEXO
A pesar de haber resultado una auténtica toma de conciencia con respecto a los problemas de la mujer, hoy El segundo sexo se considera superado en algunos aspectos.

1. Simone coincidía, con Freud, en que una mujer sexualmente madura no tenía el clítoris como centro erótico. Consideraba el climax logrado por ese medio como inferior, aunque necesario para la independencia erótica femenina. Las investigaciones de Kinsey, y luego las de Master y Johnson, descubrieron que no hay dos tipos de climax femenino.

2.  Siempre siguiendo a Freud, Simone pensaba que en una relación sexual el hombre constituye el elemento agresivo. Pero tanto Kinsey como Master y Johnson demostraron que la mujer es capaz de tener una sexualidad agresiva.

3.  En la parte dedicada a la maternidad, El segundo sexo destaca, . sobre todo, los aspectos negativos en la crianza de los hijos. Por otra parte deja de lado el bebé como persona, considerándolo casi como un ser totalmente pasivo.

4.  Al estudiar la psicología humana Simone se vio obligada a hacerlo sobre las bases de los primeros estudios al respecto. Y aunque lo hiciera con sentido crítico, cometió algunos errores. Pensaba, por ejemplo, que cualquier aborto espontáneo es el resultado del rechazo materno al niño. Hoy se sabe que esto no es científicamente cierto.

LA FEMINISTA
Entrevistada por el periodismo en 1972, Simone de Beauvoir declaró que las mujeres tenían que luchar por una mejor situación social.

Esta teoría es compartida hoy no sólo por mujeres, sino también por muchos hombres.

Hay que reconocer, entonces, que, aunque criticada, la obra de Simone es un trabajo monumental, que ha ayudado a definir el movimiento de liberación femenina actual. Casi todas las tesis del feminismo contemporáneo están elaboradas a partir de El segundo sexo.

Pero la vida misma de su autora ha sido fuente de inspiración para mujeres que quieren terminar con la sumisión. Su carrera, su intimidad, su compromiso político, intelectual y artístico, su relación con Sartre, que al fin y al cabo ha sido duradera, demuestran que:

•  la sexualidad es una característica del amor, que se integra con aspectos emocionales y afectivos.
•   libertad no significa una serie indefinida de relaciones con otros, sino poder elegir responsablemente.

Los hombres y mujeres que deseen comprender el significado de libertad, autonomía e independencia podrán acercarse a él a través de la obra de Simone de Beauvoir, pero analizando paralelamente el ejemplo de su vida.

Esto no quiere decir que la relación de esta notable mujer con Sartre sea el modelo ideal, pero es al menos un intento válido —sobre todo teniendo en cuenta la época en que comenzó— para conciliar las contradicciones de una clase en un momento de crisis.

Ver: El Feminismo

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja Tomo N°3 Editorial SALMO S.R.L.

La Inferioridad de la Mujer Frente Al Hombre Construcción Social

La Inferioridad de la Mujer Frente Al Hombre
Una Construcción Social

El joven poeta francés,Arthur Rimbaud, una vez escribió: «Cuando sea rota la infinita servidumbre de la mujer, cuando ésta viva para sí y por sí, ya que hasta ahora el hombre la ha desplazado… ¡también será poeta!.

La mujer encontrará lo desconocido. Sus mundos e ideas serán diferentes a los nuestros. Encontrará cosas extrañas, insondables, misteriosas, deliciosas: nosotros las tomaremos, las comprenderemos…»            

inferioridad de la mujer frente al hombre   

¿Las comprenderemos, realmente? ¿Aceptaremos —nosotros los hombres— una mujer que no sea el negativo del varón sino un ser auto nomo, libre, creativo? ¿Soportaremos que sea —como quiere Rimbaud— capaz de encontrar cosas «extrañas, insondables, misteriosas, deliciosas»?.

Sí, podemos y debemos formularnos todas estas preguntas.

Porque la mujer todavía debe inventarse. Lo que existe hasta ahora es una verdadera problemática de la feminidad, no definitivamente resuelta, y con una serie de implicaciones psicológicas y socioculturales.

La mujer, actualmente, sigue buscando su verdadera personalidad. La psicología femenina es difícil de comprender y de explicar —incluso para las mismas mujeres— porque sus características mezclan inextricablemente lo que podría provenir del hecho biológico de ser mujer con los condicionamientos históricos.

La búsqueda del eterno femenino parece polarizarse en una serie de antinomias esquemáticas: varón activo-mujer pasiva, varón con iniciativa-mujer que espera, varón agresivo-mujer masoquista, etc.

Y como muchas veces se ha  dicho, esto no aclara el problema, sino que lo limita y lo encierra en casilleros demasiado estrechos.

Vale recordar las palabras de Bernard Muldworf: «La inferioridad social de la mujer es un hecho, pero no es una fatalidad biológica. Es el resultado provisional de la evolución histórica, vale decir una situación particular de la mujer, social e históricamente determinada, que marca todo el conjunto de comportamientos y manifestaciones englobados en el término general de feminidad».

La confusión se acentúa porque la reacción contra la opresión masculina ha llevado a un feminismo a ultranza, según el cual la mujer no sería un complemento del varón —así como éste lo es de la mujer-sino un ser totalmente distinto, independiente y quizá superior.

Este es otro esquema limitativo, otro camino sin salida. Pero entonces, ¿dónde está el equilibrro? ¿Dónde está esa mujer que todavía debe inventarse?.

DULCE, DÓCIL, DELICADA
Sus armas son la sonrisa, el asentimiento, la fragilidad. Es dulce, dócil, delicada: la perfecta imagen de la pastora o la princesa del cuento de hadas.

No hace nada que pueda contrariar al varón. Opina sólo para estar de acuerdo. Si no lo está dice que lo está. O calla.

Del hombre lo espera todo: fuerza, apoyo material, un amor protector y con visos paternalistas. Ella, en cambio, le dará hijos y calidez hogareña. Nada más. ¿Qué otra cosa necesita el varón todopoderoso que se autoabastece económica y espiritualmente?.

No se siente esclava porque tiene coartadas estéticas: basta con ser bonita. Y coartadas familiares: basta con casarse para realizarse. Y coartadas sociales: basta con cuidar del hogar y de la familia.

Y coartadas económicas: basta con el orden doméstico, puesto que es su compañero quien mantiene y sostiene. Sí: es dulce, dócil, delicada. Y a muchos hombres les gusta así.

DURA, DOMINANTE, DECIDIDA
Sus armas son la discusión, la negativa, la fuerza. Es dura, dominante, decidida: la perfecta imagen de la valquiria o la amazona, capaz de guerrear a la par del varón, capaz incluso de vencerlo.

Hace todo lo posible para establecer su superioridad sobre el sexo masculino. Opina siempre para no estar de acuerdo. Si está de acuerdo dice que no lo está. Nunca calla.

Del hombre no espera nada, no quiere nada. Se considera autosuficiente, apta para mantenerse materialmente, para prescindir de protección e incluso de amor. Reniega de la posibilidad de tener hijos y de ser «el hada del hogar». Quiere y necesita demostrar a toda costa su dominio de sí misma y de las circunstancias vitales.

No se siente esclava porque tiene coartadas sociales: basta hablar de liberación para sentirse libre. Y coartadas personales: está capacitada intelectualmente para desempeñarse como un hombre.

Y coartadas económicas: si puede ganar dinero no tiene por qué contar con el apoyo masculino. Sí: es dura, dominante, decidida. ¿Pero a cuántos hombres les gusta así?

LOS DOS MODELOS
Estos son los dos modelos extremos de la mujer. Dos modelos que, evidentemente, no se ajustan a la realidad.

Que el primero les guste a muchos hombres, significa que todavía existe una noción del predominio del varón.

Que el segundo les guste a pocos, significa por un lado miedo masculino a ciertos cambios, y por otro error femenino en cuanto a la concepción de lo que significa ser mujer.

El primer modelo expresa claramente la alienación social de la mujer, mantenida por las costumbres y cristalizada por las instituciones, reflejos de la situación económica del sexo femenino en nuestra cultura.

El segundo expresa el deseo de romper con esa alienación social, pero entrando en otro tipo de ésta: el de la mujer que suplantaría al varón en su papel dominante, en lugar de complementarlo debidamente.

Estos dos modelos son, en realidad, dos malentendidos históricos. Ni más ni menos. Y conviene salirse de ellos si se quiere lograr una verdadera armonía, un verdadero equilibrio.

¿EL HADA 0 LA BRUJA?
El problema del status de la mujer en la sociedad actual se hace más confuso todavía porque ciertos mitos y ficciones acerca del sexo femenino tienen aún tácita vigencia.

Por una parte, aparece la imagen de la tentadora insaciable con sus secuelas menos gratas: la bruja medieval en orgías diabólicas, la mujer vampiro bebedora de sangre de hombres a quienes consumía, la prostituta depredatoria que sólo ansiaría placeres sexuales.

Por otra parte surge el hada asexuada, la madre virgen, la intocable…

¿Qué hay detrás de estos mitos aparentemente contradictorios?.

Es probable que la imagen de la bruja horrible implique la negativa masculina —y femenina— a aceptar la sexualidad real de la mujer.

Es probable que la imagen del hada se base en la observación de que mentalmente la mujer puede separar, a veces, los aspectos sexuales eróticos de los reproductivos.

Pero la mujer de verdad, esa mujer que todavía debe inventarse, no es ni bruja ni hada. Es simplemente mujer. Cosa que no resulta fácil.

¿COMO SOY? ¿COMO QUIERO SER?
Estas dos preguntas pueden abrir una puerta a toda mujer que se las formule con objetividad.

Al cómo soy deberá responder con el profundo conocimiento de sí misma. Físico y espiritual. Será menester que conozca su cuerpo y las funciones de su cuerpo, pero también que analice sus motivaciones y reacciones psicológicas. Y advertirá así que en muchos aspectos es parecida al hombre, y que en muchos otros es distinta de él.

La respuesta al cómo soy conduce a una conclusión clara: una mujer sola es un ser tan incompleto como el hombre solo. Puede, sí, ser autosuficiente en varios aspectos vitales, pero la realización total no se da sino en la complementación.

El cómo quiero ser tiene otras vertientes. Aquí ya no entra la fatalidad biológica, sino que se despliegan como un abanico todas las posibilidades de la voluntad.

¡Pero cuidado! Ese cómo quiero ser suele desvirtuarse por ciertas presiones de moda, por una concepción muchas veces equivocada de la libertad. Aquí conviene recordar las palabras de Erich Fromm en El corazón del hombre:
«La libertad no es otra cosa que la capacidad para seguir la voz de la razón, de la salud, del bienestar, de la conciencia, contra las voces de las pasiones irracionales».

Y  sería una pasión irracional entrar en absurda competencia con el hombre y querer superarlo. No hay motivo para superar algo que no es superior sino diferente.

También es irracional pretender ser diferente, es decir ser iguales al hombre, ya que aquella fatalidad biológica de la que hablábamos impone distinciones fundamentales entre los sexos.

EL ETERNO FEMENINO NO EXISTE
Y  bien: el cómo soy y el cómo quiero ser pueden resolverse en un juego sin contradicciones, en un «soy mujer y quiero ser mejor».

¿Pero mejor en qué? ¿En ese «eterno femenino» que constituye un mito de la sociedad andrógina?. En realidad, el «eterno femenino» no existe. Existen mujeres de tal ambiente, de tal país, de tal época, que tienen tales o cuales ideas, que llevan tal o cual vida.

Definir el «eterno femenino» por el destino físico de la mujer (ser madre) no es bastante. Porque la mujer puede ser madre, y en ello realiza lo más importante de su vida, pero además es un individuo, un ser humano con funciones mentales además de fisiológicas.

Y por eso mismo, creer que ser mejor es conocer y usar de las funciones fisiológicas y sexuales sin limitaciones, tampoco basta para un «ser mujer y ser mejor».

Sería ilusorio esperar el florecimiento de la mujer sólo a través de la liberación sexual, olvidando que el trabajo, la educación, la información y la instrucción la calificarían mucho más en todo sentido.

También sería ineficaz predicar que todas deben trabajar fuera del hogar, sin tener en cuenta diferencias morfológicas y psicológicas.

Y pedir libertad de trabajo y libertad sexual para ella, sin concederle un lugar en la cultura, como creadora y como consumidora, como capaz de innovar y de realizarse, es también limitar el problema.

El mundo en el cual la mujer debe inventarse le ofrece una inmensa gama de posibilidades: maternidad y trabajo, creación y cambios, realización física y espiritual, independencia y unión, derechos y obligaciones.

Solamente asumiendo todas esas, posibilidades, sin desdeñar la ayuda masculina para superar las contradicciones y dificultades que pueden presentarse, ella podrá ser como quería Rimbaud. Y así los hombres sabrán comprenderlas..

Ver: Competencia Mujer-Hombre en la Sociedad Actual

Ver: Los Derechos Sexuales y Reproductivos en Argentina

Ver: El Aborto, Consecuencias

Ver: Violaciones y Agresiones Sexuales

Ver: La Mujer en el Matrimonio

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir En Pareja Tomo 3 Editorial SALMO S.R.L.

Agresiones Sexuales y Violaciones en Adultos y Niños Consecuencias

Agresiones Sexuales y Violaciones en Adultos y Niños-Sus Concecuencias – Como Actuar

Las víctimas de los crímenes sexuales: Una agresión sexual produce consecuencias traumáticas. Es necesario elaborarlas y superarlas. No entendemos por «crímenes sexuales» solamente aquellos que terminan con la muerte del agredido, sino también otros comportamientos que violan los límites de la conducta sexual aceptada en determinada sociedad.

victimas de agresiones sexuales

Estos crímenes suelen provocar reacciones universales de horror. Hemos hablado parcialmente de ellos en nuestra nota «Agresiones sexuales a los niños», que recomendamos releer. Hoy queremos insistir en algunos aspectos que atañen no sólo al sujeto infantil, sino también a sujetos de otra edad. Porque el crimen sexual puede llevarse a cabo contra hombres y mujeres, niños y ancianos sin discriminación.

El sentimiento popular que rodea a este tipo de delitos es de rechazo y repugnancia, aunque para tranquilidad de todos es bueno decir que se trata de atentados bastante raros y que su número crece en proporción menor que otros crímenes.

De todos modos, el crimen sexual es severamente sancionado por la ley, que refleja la opinión pública y que, a menudo, no tiene en cuenta la naturaleza del crimen en sí.

El psiquiatra inglés L. Burton, al describir los efectos de atentados sexuales contra niños, afirmó que en muchos de los casos la ofensa no implica violencia física y el niño no alcanza a comprenderla.

Por eso no tiene mayores consecuencias ni ocasiona disturbios psicológicos, salvo que los padres de la criatura adopten una actitud que mueva al chico a sentirse realmente mal. Es lo que explicábamos ya en la nota mencionada más arriba. Muchas veces la reacción de horror del adulto frente al problema, es lo que traumatiza a la pequeña víctima.

¿POR QUÉ RECHAZAMOS EL INCESTO?
¿Por qué cuando hay una relación sexual entre un padre de cuarenta años y una hija de veinte reaccionamos con horror? Pensándolo bien, se trata de dos personas con uso de razón y posible madurez como para saber lo que hacen. Pero sucede que en el incesto se combina la idea del atentado sexual con la amenaza a la estructura familiar tradicional, lo que nos lleva naturalmente a rechazarlo.

Pero el rechazo legal y social no lo evita. En los países subdesarrollados y aún en los sectores pobres de los países desarrollados, donde reina la promiscuidad, el incesto es bastante común. Una psicóloga de Irlanda del Norte concluyó en un estudio que el 4% de sus pacientes tenían algún caso de relación incestuosa para contar.

¡La duración promedio de esos casos… era de ocho años, nada menos! Las víctimas pertenecían a familias de trabajadores, que vivían en piezas pequeñas. Casi siempre el padre mantenía relacio nes con la madre y la hija o las hijas, con las lógicas consecuencias traumáticas para las pequeñas.

El número total de víctimas del incesto es desconocido y los casos puestos en claro son, probablemente, una minoría. Por eso es difícil llegar a conclusiones generalizadoras acerca del mismo.

LA VIOLACIÓN: Se entiende por violación la relación sexual realizada contra la voluntad de la compañera (o del compañero), haciendo uso de la fuerza. En su «Diccionario de Información Sexual«, Bertrand, Lapie y Pelle distinguen las violaciones en grupo y las individuales.

Las violaciones en grupo son de dos clases:

—En tiempo de guerra: los invasores o los vencedores, así como las tropas del país en retirada (hubo muchos ejemplos en el conflicto 1939-1945) las cometen generalmente contra mujeres de cualquier edad, incluso niñas. Hay factores psicológicos importantes que favorecen la liberación de instintos primitivos: derechos del conquistador de pronto liberado de reglas morales y de leyes de la vida habitual; impunidad real o esperada, sea a raíz de la imposibilidad de emprender procesos judiciales contra el culpable, sea por la complicidad oficial o tácita de la autoridad superior.

— En tiempo de paz: esta forma de delincuencia (a menudo juvenil) es bien conocida. Un grupo de muchachos obliga a una chica a soportar relaciones con todos. (…) En realidad, pocos asuntos de este tipo llegan a conocimiento de las autoridades judiciales: la interesada rara vez formula la denuncia y, si se resuelve, las retractaciones son frecuentes por miedo al escándalo o a la venganza.

Las violaciones individuales. Generalmente, si son cometidas por adultos contra niños, se trata de desequilibrados o enfermos mentales; a veces son seguidas de asesinato, sea para silenciar a la víctima, sea por accidente durante la lucha entre agresor y agredido.

Cuando se trata de niñas púberes o jovencitas, suele suceder que consciente o inconscientemente ellas mismas han excitado el deseo de alguien que por lo general es de su ambiente: un amigo de la familia, empleador, pariente.

Entonces pueden ser objetos de requerimientos que no saben rechazar por simple ignorancia, como también por miedo al escándalo o a raíz de la autoridad que ejerce sobre ellas su iniciador, cuando éste no trata de comprarlas con promesas, regalos o dinero.

También en este caso la violación puede ser discutible, pero es imposible hablar de consentimiento y libertad a raíz de la sujeción en que se encuentra la víctima: por eso,  cuando el culpable ostenta un poder ilegal sobre ella la ley de numerosos países prevé una agravación de las penas.

En estas situaciones hay que actuar con prudencia, puesto que a menudo aparecen las mujeres fabuladoras de cualquier edad, que no vacilan en acusar falsamente, sea para atraer la atención sobre ellas, sea por perversidad o sea para vengarse. Un ejemplo es el caso de la mujer de Putifar, en la Biblia, que acusó a José pues éste se había negado a tener relaciones con ella.

Bertrand, Lapie y Pelle coinciden con lo que afirmábamos en «Agresiones sexuales a los niños». Pero agregan que, ante la acusación que un chico hace, hay que actuar con delicadeza y circunspección.

En particular —dicen— evitarán dramatizar el incidente ante la criatura, incluso y sobre todo si se revela real y grave; si procedieran de otro modo no harían más que contribuir a causar un daño adicional, pues las consecuencias psíquicas pueden ser más perjudiciales que la lesión física o el intento de consumarla.

LAS CONSECUENCIAS EN LA VÍCTIMA: La víctima de un crimen sexual sufre, naturalmente, consecuencias conflictivas y traumatizantes. El psiquiatra norteamericano J.M. MacDonald dice que, ante todo, dichas consecuencias dependen de la personalidad de la víctima. Si esa personalidad es equilibrada, será más fácil superar el shock. Pero si no, la confianza que tenía en los demás se verá afectada y aparecerán serias dificultades para entablar futuras relaciones.

Es posible que tienda a un período de promiscuidad o de total rechazo al sexo. Las consecuencias pueden ser la frigidez, la depresión y otras anomalías psicosexuales.

Por eso es importante, repetimos, si esa víctima es una criatura, que los padres no magnifiquen el suceso, que busquen el asesoramiento médico y psicológico indispensable, que no incrementen con su actitud el posible trauma que ha quedado en la niña o el niño.

Las consecuencias de las violaciones dependen de varios factores: la gravedad del hecho en sí mismo; la edad, características y experiencias previas de la víctima, las respuestas del entorno, la posibilidad de encontrar ayudas adecuadas, los factores de autoafirmación y resistencia que haya ejercido. Por tanto no existe un único patrón para evaluar las posibles consecuencias mediatas o inmediatas de las violaciones, aunque, más allá de las diferencias individuales, la violación es siempre una experiencia de fuerte impacto en la vida de una persona.

FABULACIÓN SEXUAL: Hablábamos más arriba de las falsas víctimas de supuestas agresiones sexuales. Son los casos de fabulación sexual sobre los cuales es conveniente añadir algo más.

Siempre según Bertrand, Lapie y Pelle, existen personas de ambos sexos que, a partir de un detalle sin ninguna importancia y aún sin ningún punto de apoyo, son capaces de imaginar completamente agresiones sexuales de las que se suponen víctimas y que pretenden hacer pasar como reales y verdaderas.

Hablan de ellas a compañeros y conocidos, repiten la historia a su modo. Si se trata de niños se les suele creer, puesto que hay quienes se apoyan en el proverbio que dice «la verdad sale de la boca de los niños». Esto hace que la opinión pública se conmocione y que, muchas veces, resulte castigado un inocente. Por que lo cierto, lo real, es que los niños también suelen mentir.

En algunos casos los fabuladores —de cualquier sexo o edad—, son mitómanos, es decir mentirosos de buena fe. Creen en su propio invento. Pero es más común que se trate de personas que disfrazan los hechos para atraer la atención.

No está de más, pues, recomendar prudencia en estas situaciones. Libros, progrmas de TV y películas han mostrado lo peligrosas que pueden ser y lo injustas que suelen resultar sus consecuencias.

Para terminar: cualquier persona puede ser víctima de un atentado sexual, desde la violación hasta el hecho de enfrentarse con un exhibicionista. Pero las víctimas, claro, tienen personalidades distintas, por lo cual reaccionan de maneras diferentes.

Ahora bien: cualquiera sea esa reacción, el deber de familiares y amigos es intentar devolverles la confianza perdida —si se trata de un adolescente o un adulto—, y no crear traumas innecesarios —si se trata de un niño—. Lo importante es que el afectado pueda capacitarse para resolver sin conflictos su vida sexual, sin sentirse inferiorizado y superando un incidente que, aunque detestable, debe relegarse para dar lugar a una actitud sana y constructiva.

LA DENUNCIA: En la Argentina, la violación es un delito de instancia privada. Esto significa que a partir de los 18 años la decisión de instar la acción penal tiene que partir de la víctima. Los funcionarios y profesionales que toman contacto con un caso de violación de una persona mayor de edad, sólo están obligados a efectuar la denuncia en los casos señalados en el punto anterior. En los demás casos, no están obligados a realizar la denuncia. Es más, no  corresponde que lo hagan.

AGRESIONES SEXUALES A LOS NIÑOS: Cuando un niño es víctima de la agresión sexual de un adulto, la actitud de los padres debe tener algún sentido de la perspectiva en relación al impacto que el niño ha recibido. Si algún hecho de la crónica policial conmueve particularmente a la opinión pública, es el que relata —a veces con detalles innecesarios— las agresiones sexuales de adultos a niños, muchas veces con el sangriento corolario de un crimen con una víctima inocente.

Pero de poco valen la indignación y el escándalo.

Lo importante es analizar por qué se producen estos hechos realmente sórdidos y lamentables, y tratar de preverlos de la mejor manera posible para que no sucedan.

TRES VÍCTIMAS: Claro que el niño es la primera víctima inocente de una agresión sexual. Pero también podemos considerar víctimas al agresor y a la sociedad.

La indignación social radica en que se violan los tabúes más arraigados: es decir el de la preservación de la inocencia sexual infantil, la convicción de que los contactos sexuales lícitos en nuestra cultura son muy limitados, y el sentimiento de impotencia e ineptitud que se produce en los padres, tutores o maestros del niño.

Suele suceder que el adulto, inclusive, proyecte sus propios sentimientos, viéndose en el lugar de la víctima y dejando que su propio sentimiento suplante al de la criatura. Como vemos, también los adultos son víctimas y, con ellos, la sociedad entera.

Lo importante, según el consejo de Sex Information and Education Council of the United States, es tener en cuenta lo siguiente: «Un enfoque irracional del sexo desencadenó el delito originario, y es importante que los padres y otros adultos eviten que sus propias irracionalidades sexuales causen aún más daño a la criatura».

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¿DE QUÉ SE TRATA?: Sin llegar al caso límite del crimen sexual cometido contra un niño, se observa que la gama de contactos sexuales entre adultos y criaturas es bastante extensa.

Entendemos por niños los individuos que aún no han entrado en la pubertad, y por adultos los que están al fin de la adolescencia o son ya mayores. Pero estos puntos de vista son elásticos: un niño de.cuatro años puede ver a uno de once como «un grande», en tanto que el contacto entre una persona de trece años y otra de quince puede considerarse como una experiencia natural en la adolescencia.

También es importante distinguir entre contactos heterosexuales y contactos homosexuales, ya que la naturaleza de los mismos es muy diferente. Y es necesario tener en cuenta que la mayoría de los autores de estas agresiones son hombres. Veamos entonces cuáles serían esas agresiones de un individuo adulto del sexo masculino contra niños de ambos sexos:

1     — Exhibicionismo: como su nombre lo indica, se trata de la exhibición genital ante personas (en este caso niños o niñas), sin que esas personas hayan provocado la situación.

2   — Contactos genitales: tentativas aparentemente casuales, y a veces sin disimulo, para tocar a la criatura, llegando en algunos casos a estimular el orgasmo de la misma y a pretender una retribución.

3  —Experiencias masturbatorias, bucogenitales y coito: son las menos, así como también los contactos en los que interviene la coacción o la violencia.

CONSECUENCIAS: Dejemos aquí de lado el problema del trasgresor, pues su descripción fenomenológica y psicológica sería demasiado extensa. Creemos que es mejor preocuparnos de las consecuencias que estas agresiones pueden tener en el niño.

Siempre según el informe del SIECUS, estas consecuencias pueden dividirse en:

1 — De corto plazo: son reacciones negativas, de miedo y hasta de terror, ante la actitud insólita de un desconocido o de un conocido. Casi nunca el niño afectado recuerda sensaciones de excitación sexual, y el fenómeno del orgasmo sólo se descubre en contactos prolongados.

La actitud de los padres debe ser muy prudente.  Porque la indignación, la furia y la rabia (comprensibles) que demuestran suelen impresionar y asustar más a la criatura que el hecho en sí. Y peor aún si el progenitor se desahoga en el niño, canalizando así su aparente incapacidad de protegerlo. Una agresión violenta e irracional de los padres puede ser vivida por el niño como un ataque contra él mismo, exacerbando así su reacción de corto plazo, que podía haber sido de mera curiosidad.

2 — De largo plazo: estas consecuencias parecen ser menos terribles de los que muchos creen. Si la experiencia fue única o esporádica y se registró con un extraño, en general casi no hay efectos de largo alcance. Pero si  se tratase de un vejamen
acompañado de violencia, pueden darse a posteriori efectos profundos, reflejados en conflictos que aparecen en la madurez.

¿CÓMO ACTUAR?: Claro que la indignación de los padres se comprende. Pero, como dijimos, la misma puede llegar a exacerbar el problema en el niño. Por tanto debe tenerse en cuenta que si el hecho ya se ha producido, es irreversible.

Lo importante, entonces, es que los padres consideren cuidadosamente su conducta posterior:

a)  Cómo tratar a la criatura agredida.
b)  Cómo impedir que el hecho se repita.

Cómo tratar a la criatura agredida: con prudencia, con suavidad, sin que en ella repercutan nuestras propias irracionalidades sexuales. Quizá para el niño haya sido un episodio trivial y olvidable, y la angustia de los padres puede incrementar la del chico. Este, en un diálogo lleno de ansiedad, suele incluso deformar la historia para mitigar o incrementar aquella angustia paterna.

Hay que tratar de obtener del niño una información objetiva y serena, que permita establecer realmente la naturaleza de lo ocurrido. Para ello es imprescindible contar con la tranquilidad del niño, que si está muy asustado mal podrá referir los hechos.

Si los padres no se sienten capacitados para consolar y controlar las emociones de sus hijos, deberán recurrir a un profesional dentro de la psicoterapia más adecuada.

También conviene evitar, en lo posible, que el niño sea sucesivamente interrogado sobre el mismo tema, que podría volverse para él obsesivo e ir adquiriendo sólo entonces un carácter traumático.

Cómo impedir que el hecho se repita: lógicamente, hay que tratar de proteger al niño de otros vejámenes. Y no es tan fácil. Si el niño debe salir a la calle para ir a la escuela o para relacionarse con sus amigos, en el necesario aprendizaje de su papel futuro, ¿cómo impedir que vea a un exhibicionista?

Es saludable aconsejar a los niños que no se relacionen con extraños.. Pero también es saludable pensar —aunque no nos guste demasiado— que muchas veces la agresión sexual no proviene de un extraño.

Por un lado, exagerar el peligro de lo desconocido y los riesgos del mundo en que vive, puede ser negativo para el niño. Hasta el punto de crear también problemas de adaptación sexual en el futuro.

También es irracional tratar de explicar a un niño de seis o siete años la patología de los adultos.

Lo que puede resultar efectivo es rodear al niño, en todo momento, de un clima de confianza y de ternura que le permita comprender el mundo que lo rodea. De esta manera, un hecho sexual anómalo como la agresión de un adulto, no definirá a todos los adultos como monstruos peligrosos, ni hará sentir al niño culpable y deshonrado cuando fue víctima de una de esas agresiones.

Para terminar, conviene transcribir   los   conceptos   del   SIECUS:

«El contacto sexual entre adultos y niños es un motivo de preocupación. Todos los protagonistas del drama pueden quedar marcados, pero excepto los pocos casos en que interviene la violencia, lo’ más probable es que las marcas sean más bien el producto de las diversas reacciones de los adultos antes que el hecho mismo.

Generalmente dichas reacciones son a su vez el producto de conflictos sexuales latentes y explican la actitud de los padres y de la sociedad, así como explican, de distinto modo, la actitud inicial del vejador. Sin embargo, a quien hay que prestar mayor atención es al niño, y si todos los adultos implicados son capaces de mantener algún sentido de la perspectiva en relación con el impacto que recibe la víctima, se reducirá al mínimo la probabilidad de que sufra un trauma perdurable».

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Para Ampliar: Atención A Las Víctimas de Agresiones Sexuales

victimas de agresiones sexuales

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Características de los Agresores Sexuales
Ver También: Folleto Gráfico Explicativo Sobre Este Tema

Ver: Los Derechos Sexuales y Reproductivos en Argentina

Ver: El Aborto, Consecuencias

Fuente Consultada:
HOMBRE Y MUJER Para Vivir en Pareja – Tomo III – Capítulo: Las Agresiones Sexuales
Editorial SALMO S.R.L.

Competencia de la Mujer Frente al Hombre en la Mundo Actual Historia

SOCIEDAD: COMPETENCIA EN EL MUNDO DE LA MUJER FRENTE AL HOMBRE

LA MUJER EN LA HISTORIA

La vejez

Existen muchas más mujeres que hombres en edad avanzada (más de 60 años). En 1995 el número de mujeres mayores de 60 años en las regiones desarrolladas representó más del 20% del total de la población femenina, mientras que la proporción correspondiente a los hombres fue del 15%. Por su parte, la proporción de mujeres y hombres de este grupo etario en las regiones en desarrollo fue bastante menor: no supera el 10% para ninguno de los dos sexos. 

Los altos mandos

Los puestos jerárquicos en el mundo de los negocios; las mujeres raramente ocupan más de 1 ó 2% de los puestos ejecutivos superiores. Sin embargo, en les categorías más generales de administración y gestión, la proporción de mujeres aumentó en todas las regiones: saltó del 6 al 33% en Europa y del 8 al 25% en América latina. En los niveles superiores de gobierno le participación femenina es escasa. Así, por ejemplo, en 1994 sólo 10 mujeres eren jefes de Estado o de Gobierno, aunque es dable destacar que se ha logrado cierto progreso en puestos ministeriales o en cargos políticos en general

El trabajo

Las tasas de participación de la mujer en la fuerza de trabajo son altas en la mayor parte del mundo desarrollado, pero bajas en los países en desarrollo, particularmente en los devastados por la guerra o por el deterioro económico. La educación de las niñas está mejorando, pero aún hay centenares de millones de mujeres que no terminan la enseñanza primaria, especialmente en el mundo islámico. 

La educación

Las mujeres instruidas contraen matrimonio a una edad mayor, desean tener menos hijos, tienen más probabilidades de utilizar métodos anticonceptivos eficaces y tienen mayores oportunidades para incrementar sus salarios. Gracias a la difusión de la enseñanza primaria universal, ha aumentado tetase de alfabetización femenina a un 75% en América latina y el Caribe y en Asia oriental y sudoriental; en cambio, en África predominan altas tasas de analfabetismo.

En educación superior, la matriculación femenina iguale o supera a la masculina en muchas regiones del mundo, pero aún persisten algunos obstáculos para lograr mejores oportunidades laborales. 

Jefa de Hogar:

Como jefa del hogar El mayor promedio de hogares con jefatura femenina (35%) corresponde a las tierras del Caribe; las tases medias se ubican en América latina (21%) y en África del sur del Sahara (20%). En cambio, son más bajas en el resto del mundo. La jefatura femenina se produce siempre tras la disolución de un matrimonio, ya sea por muerte, separación o divorcio, y también en las relaciones de concubinato. 

La Familia:

Los cambios en la condición de la mujer, en el tamaño y la estructura del hogar y la familia tienen importantes   repercusiones en las políticas sociales  y económicas. Los hogares más  pequeños se encuentran en las  regiones desarrolladas: disminuyeron a una cifra media de 2,8 personas por hogar en 1990. También disminuyeron en Asia oriental y sudoriental (3,7 y 4,9 respectivamente), en América latina (4,7) en el Caribe (4,1).

En los    países de África del Norte el tamañodel hogar aumentó de 5,4 a 5,7 personas. En los países desarrollados, la disminución del tamaño medio del hogar refleja, en gran medida, el aumento del número de hogares unipersonales, especialmente entre  adultos solteros de ambos sexos y mujeres de edad avanzada.

El estado civil

La mujer, por lo general, contrae matrimonio a una edad más temprana que el hombre, pero existen diferencias entre regiones. Entre las africanas y las de Asia meridional, se registran las tasas de nupcialidad más años del mundo, particularmente entre los 15 y los 19 años.

En los países adelantados no es común el matrimonio de jovencitas a esa edad. Las mujeres del medio rural, por su lado, contraen nupcias a una edad más temprana que las del medio urbano. En los países desarrollados se tiende a contraer matrimonio a una edad mayor y la cohabitación suele ser la forma en que los señoras jóvenes se establecen como parejas.

La inestabilidad marital es otra de las características de nuestro tiempo en esos países. En los últimos 20 años, la lasa de divorcios ha aumentado considerablemente en la mayoría de tos Estados occidentales, sobre todo en los Estados Unidos y en los países escandinavos. 

La maternidad:

En los países en desarrollo la mortalidad derivada de la maternidad es una de las principales causas de defunción. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de medio millón de mujeres mueren en el parto lodos los años, y que otras muchas sufren complicaciones relacionadas con el embarazo. El riesgo de morir por causas derivadas del embarazo durante la vida de una mujer africana es de 1 entre 23, mientras que una mujer de América anglosajona tiene un riesgo de 1 entre 4000.

La fecundidad

El número de nacimientos por mujer ha disminuido notoriamente en casi todo el mundo durante los últimos 25 años. Las tasas de fecundidad más bajas son las que presentan las regiones desarrolladas: 1,9 hijos por mujer, lo cual no llega al nivel de reemplazo generacional (2,1). Por el contrario en África las mujeres siguen teniendo un promedio de seis hijos, sobre todo en algunos países al sur del Sahara.

LA CIRCUNCISIÓN FEMENINA:

Datos proporcionados por las Naciones Unidas, la Unicef, la Unesco y la Organización Mundial de la Salud (OMSI revelan que la denominado circuncisión femenina es uno práctico de mutilación sexual padecido por 130 millones de mujeres y dista mucho de ser erradicada. Mujeres de 28 países de África, varias naciones del Medio Oriente” también las de comunidades situadas en Pakistán, Indonesia y Malasia se ven afectadas. Cada año, dos millones y medio de niños y adolescentes pasan a integrar el numeroso grupo de mutiladas, a un promedio de cinco por minuto. En los Estados en que se realiza esta práctica se considera que es un camino imprescindible hacia la purificación.

Costumbres ancestrales, el alto grado de religiosidad, la ignorancia, a superstición y la dominación masculina que caracterizan las sociedades de dichos Estados se interponen e la labor de organismos occidentales que luchan para ponerle fin o esta situación. Las distintas formas de ablación, practicadas sin la asepsia necesaria,, acarrean graves complicaciones ginecológicas, y en muchos casos, la muerte a causa de la infección. La mejor alternativa para combatir este ritual es a educación, y la prohibición sólo lograría empeorar las condiciones de su práctica, de por sí primitivas.

La circuncisión es asumida en muchos países africanos como una de sus señas de identidad, por lo que los intentos externos para erradicarlo, sobre todo si se sostiene que es un acto bárbaro o salvaje, no hacen más que afianzar la adhesión o esa práctica. Los pocos intentos para eliminarla legalmente en algunos países africanos han fracasado. La OMS apuesta a combatir el ritual con información dirigida a jóvenes y a líderes locales y religiosos, con capacidad para influir en sus ámbitos de pertenencia. Es un camino lento pero, tal vez, el más eficaz.

Ver: Los Derechos Sexuales y Reproductivos en Argentina

Ver: El Aborto, Consecuencias

Ver: Violaciones y Agresiones Sexuales