Después de la Guerra

Explotacion del petroleo privada o estatal? Exploracion Administracion

La Explotación del Petróleo, ¿Privada o Estatal?

¿Explotación estatal o privada?
A fines de 1918, las grandes petroleras internacionales se lanzaron activamente a ocupar posiciones en la aún incipiente industria petrolera local.

En un período de no más de cuatro años, las principales empresas desembarcaron en Argentina revolucionando la industria local, y provocando un optimismo exagerado sobre el potencial petrolero del país.

La Standard Oil of New Jersey (la Exxon actual) ingresó primero en Neuquén y luego en Salta.

Su hermana, la Standard Oil of California (hoy Chevron) adquirió la Compañía Argentina de Petróleo y Minas, presidida por Carlos Alfredo Tornquist y Pedro Piccardo.

En Comodoro desembarcaron la Anglo Persian y la Shell, y el pool de ferrocarriles ingleses en Argentina formó la Compañía Petrolera “Ferrocarrilera”.

Origen
del Petroleo
El Gran
Descubrimiento
El Petróleo
Nacional
Impacto de la
Guerra
Irigoyen y El
Petróleo
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Guerra Mundial
Explotación
Estatal o Privada?
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El ingreso de las empresas internacionales dio lugar a un fenómeno nuevo: los contratos de arrendamiento de áreas petrolíferas contra el pago de regalías. Varias compañías locales lograron acuerdos de este tipo con empresas extranjeras: la Compañía Argentina con la Ferrocarrilera, la compañía Sol con la Anglo Persian, la Challacó con la Standard Oil, y Godofredo Madlener con Diadema/Shell.

El cobro de regalías por más del 10% de la producción por parte de empresas locales que no realizaban ya ninguna actividad, y cuyo mérito principal había sido conseguir permisos de cateo en zonas próximas a descubrimientos realizados por un Estado que no recibía ningún beneficio por esas explotaciones, comenzó a ser duramente cuestionado.

Los casos más irritantes eran aquellos en los que los intermediarios eran ex funcionarios de gobierno vinculados a la actividad petrolera, como el ex ministro de Agricultura, Horacio Calderón, y el ex administrador de la explotación estatal en Comodoro, Leopoldo Sol.

Todos los hombres de negocios de la Argentina soñaban con hacerse de un permiso en áreas con potencial petrolero para negociarlo con las compañías internacionales.

Con escasas excepciones -entre las que se destaca Astra- los flamantes empresarios petroleros argentinos prefirieron ubicarse en un rol de intermediarios y gestores de los petroleros internacionales antes que dedicarse a desarrollar compañías propias.

Este comportamiento especulativo de los capitalistas locales tendría una influencia importante en el devenir de la política petrolera.

El dilema entre explotación estatal o privada de los recursos petroleros se convertiría en la opción entre explotación estatal nacional, o explotación privada extranjera.

Entretanto, la explotación estatal se beneficiaba con la trayectoria alcista de los precios internacionales del petróleo que siguió a la finalización de la guerra europea, pero el panorama era menos alentador en materia de producción.

El yacimiento de Comodoro, perforado sin demasiado cuidado a lo largo de más de diez años, estaba perdiendo presión, y como ocurre tarde o temprano con cualquier campo petrolero del mundo, la producción había comenzado a declinar.

En el período 1915-1919, la producción promedio de todos los pozos había caído de casi 15 metros cúbicos diarios por pozo, a sólo 6 metros cúbicos diarios por pozo. Sin yacimientos nuevos que agregaran nuevas reservas, era necesario perforar cada vez más pozos sólo para mantener los mismos niveles de producción.

A partir de la segunda mitad del año 1920, las condiciones prevalecientes en el mercado energético comenzaron a cambiar y los precios del petróleo tendieron a reducirse pari passu con los del carbón importado, cuyo mercado ya no sufría los efectos de la guerra.

Mientras que las empresas privadas reaccionaron rápidamente al nuevo escenario, la explotación estatal, sometida a la burocracia del Ministerio de Agricultura y acostumbrada a racionar sus ventas frente a una demanda siempre insatisfecha, mostró gran dificultad para adaptarse a las nuevas condiciones de un mercado sobre-ofertado que, por primera vez desde el descubrimiento, no estaba dispuesto a adquirir todo el petróleo que la explotación estatal pusiera a la venta.

La repartición estaba completamente desinformada sobre la evolución de los mercados petroleros del mundo.

La falta de reacción provocó a la explotación estatal una importante pérdida de participación en el mercado a manos de los importadores y de los nuevos productores privados.

En materia de producción, la explotación en Comodoro había logrado una mejora importante en el rendimiento de los nuevos pozos perforados, que creció del mínimo de 11,6 metros cúbicos diarios por pozo obtenido en 1919 a casi 27 metros cúbicos diarios en 1920.

Desafortunadamente, las deficiencias en la política comercial hacían cada vez más difícil la venta de la producción adicional.

En el verano de 1921, luego de la entrada en producción de un nuevo pozo de alta productividad (el famoso pozo N° 128), las autoridades debieron contener la extracción como consecuencia del estancamiento de las ventas y de las carencias en materia de infraestructura de transporte y almacenamiento.

Pese a las dificultades en las ventas y las restricciones impuestas, la producción siguió aumentando a un ritmo significativo: al 20% de incremento anual de 1920 se sumó un 23% en 1921, y un 24% en 1922, alcanzando una producción anual de 343.910 metros cúbicos de petróleo.

En el terreno de las finanzas, los resultados se veían cada vez más comprimidos como corolario de la reducción de los precios y del permanente aumento de los gastos de explotación.

Los ingresos fueron en 1922 similares a los de cuatro años antes, con un precio 58% inferior y un volumen de ventas 56% mayor. Pero los costos de explotación se habían incrementado un 240%.

 

 

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

El petroleo luego de la primera guerra mundial

El petróleo argentino luego de la Primera Guerra Mundial

Después de la guerra mundial
La finalización de la Primera Guerra Mundial en 1918 marcó el inicio de un período fuertemente expansivo para la naciente industria petrolera argentina.

La paz permitió normalizar las relaciones comerciales y financieras internacionales, lo que se tradujo en mayor disponibilidad de materiales y equipos, fletes, y capitales.

La industria petrolera entró en la posguerra en condiciones muy diferentes a las que regían antes del conflicto. La importancia del petróleo en la definición de la guerra revalorizó su contenido estratégico, convirtiéndolo en un elemento crítico de seguridad geopolítica de las naciones más desarrolladas del mundo.

Asimismo, la consolidación definitiva del motor de combustión interna revolucionó la demanda de combustibles. La vertiginosa expansión de los automóviles como medio de transporte auguraba una demanda sostenida de productos petrolíferos también en tiempos de paz. Los hidrocarburos se estaban convirtiendo en la mercancía por excelencia de las sociedades industriales del siglo XX.

Las principales empresas estadounidenses y europeas comenzaron una sostenida expansión internacional en busca de reservas. Esta acción fue acompañada por los respectivos gobiernos, preocupados por el rol estratégico que había jugado el petróleo en el conflicto bélico que acababa de finalizar, y por el creciente temor al agotamiento de las reservas en Estados Unidos.

La decisión simultánea de las empresas petroleras inglesas y estadounidenses de buscar agresivamente reservas de petróleo en el resto del mundo con el apoyo de sus respectivos gobiernos provocó una sorda disputa entre ambos bloques, que se desarrolló con características diversas en todos aquellos países que eran -de algún modo- de interés para la industria petrolera.

La puja mundial entre las petroleras inglesas y estadounidenses por el control de las reservas alcanzó también al territorio de América Latina. Las convulsiones sociales en México forzaron la apertura de nuevos horizontes para la búsqueda de petróleo en países como Perú, Colombia, Bolivia y Venezuela, país este último que rápidamente se convirtió en un gran productor mundial.

En Argentina, los trusts petroleros no habían ingresado en la exploración y explotación del petróleo argentino sino que sus actividades locales se limitaban al segmento de la refinación y principalmente, a la comercialización. Pero en el nuevo escenario de la posguerra, la Argentina se convirtió en un objetivo doblemente interesante.

El furor por la compra de automóviles de los primeros años 20 hizo de la Argentina uno de los mercados de gasolinas más prometedores del mundo. Las naftas, cuyas ventas locales crecían a tasas de dos dígitos por año, se habían convertido en el combustible más importante y rentable, desplazando alquerosene.

En 1922 la Argentina contaba con 68.500 vehículos, 16.000 de los cuales habían sido importados ese mismo año, casi todos desde Estados Unidos. El consumo de naftas totalizaba 180 millones de litros anuales, dos tercios del consumo total sudamericano de naftas. Y además del mercado atractivo, la Argentina tenía también reservas de petróleo, doble condición que muy pocos países del mundo podían ofrecer.

El descubrimiento de una nueva región petrolera en Plaza Huincul, Neuquén, contribuyó al optimismo sobre el potencial de los yacimientos argentinos. Los primeros pasos en la zona habían sido decepcionantes, pero en octubre de 1918 se produjo el descubrimiento oficial de petróleo en Huincul, a 609 metros de profundidad, más liviano que el petróleo de Comodoro.
Una vez más, el descubrimiento estaba localizado en un Territorio Nacional, y por lo tanto el dominio correspondía al gobierno federal. La zona de reserva estatal, conocida luego como el “octógono fiscal”, ocupó una superficie de 7.853 hectáreas que fueron rápidamente rodeadas por permisos de cateo de los particulares.

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Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

Irigoyen Politica petrolera argentina en la guerra

Irigoyen Política Petrolera Argentina en la Guerra

Yrigoyen y el petróleo
Hipólito Yrigoyen asumió la presidencia el 12 de octubre de 1916. Su partido, la Unión Cívica Radical, sólo obtuvo el control de la Cámara de Diputados en 1918, mientras que el Senado fue opositor durante toda su gestión. En esos años la economía argentina estaba sufriendo el severo impacto de la guerra en Europa.

El abastecimiento de energía, extremadamente dependiente del carbón inglés, estaba en crisis. Los precios de todos los combustibles se habían incrementado, afectando a ferrocarriles, industrias, empresas de servicios y familias.

Las relaciones entre el nuevo gobierno y la Comisión Administradora del yacimiento de Comodoro sufrieron un deterioro progresivo en los primeros meses de Yrigoyen.

A los habituales problemas de falta de apoyo presupuestario, se fueron sumando incidentes que culminaron con renuncias masivas y la disolución de la Comisión a finales del año 1917, cuando una gran huelga en Comodoro inició un período de alta conflictividad obrera que se prolongó durante varios años.

Con la disolución de la Comisión Administradora, el yacimiento de Comodoro quedó a cargo de la estructura burocrática del Ministerio de Agricultura, un esquema que se probaría inconveniente para la gestión de la organización.

Las condiciones laborales en la explotación petrolera distaban de ser favorables para los obreros. Comodoro Rivadavia era un lugar sumamente inhóspito, con un clima especialmente riguroso y pésimas condiciones de vida. La jornada laboral de los petroleros era de entre diez y doce horas diarias. La situación social era tensa, con una gran mayoría de hombres y niveles elevados de violencia.

A fines de 1917, vivían en Comodoro Rivadavia cerca de 3.200 personas. Casi el 97% de los trabajadores eran extranjeros, oriundos principalmente de España, Portugal y Rusia. La guerra había causado importantes aumentos de precios, deteriorando los ingresos reales de los obreros. Por la falta de oferta local, distancia y la dificultad en el transporte, Comodoro exhibía precios de los principales productos de la canasta familiar entre 100% y 500% por encima de los vigentes en Buenos Aires.

La sucesión de conflictos y huelgas iniciada en octubre de 1917 provocó a lo largo del período 1917-1920 pérdidas de días laborables y aumentos de los costos salariales en Comodoro. Durante 1918 hubo dos conflictos que culminaron con huelgas obreras, la primera en solidaridad con los ferroviarios de la zona, y la segunda como consecuencia del despido de 14 líderes sindicales petroleros tildados de “agitadores” por las autoridades.

Con el apoyo de la Marina y del gobierno de Yrigoyen, las autoridades locales enfrentaron duramente a los dirigentes gremiales de los petroleros. En la explotación estatal comenzó un proceso de “argentinización” de la mano de obra, reemplazando a los “conflictivos” operarios europeos por trabajadores del norte del país, menos preparados pero más dóciles en cuestiones gremiales.

Mientras el Estado y las pequeñas compañías privadas intentaban desarrollar el yacimiento de Comodoro, la Standard Oil se había consolidado como la compañía líder en el mercado de combustibles líquidos argentino Aunque comenzaban a venderse gasolinas para automóviles, el destilado más importante seguía siendo elquerosene, utilizado por las familias tanto para iluminación como para calefacción.

La guerra europea y el desabastecimiento de carbón inglés fueron una excelente oportunidad para la Standard Oil, que amplió notablemente su presencia en el mercado local y obtuvo una alta rentabilidad con productos importados, y producidos en su refinería de Campana, la primera planta de refinación de petróleo instalada en América Latina.

La sólida posición de la Standard Oil comenzó a ser desafiada por otras compañías. A fines de 1913, la Royal Dutch Shell inició sus operaciones en el mercado local con el arribo al puerto de Bahía Blanca del San Fraterno, el buque petrolero más grande del mundo. La Shell, a través de su filial Anglo-Mexicana, abrió oficinas en Buenos Aires y construyó depósitos en los principales puertos del país, concentrando inicialmente sus operaciones en los grandes consumidores de petróleo y fuel oil. La Standard también comenzó a sufrir la competencia de otra empresa estadounidense, la Texas Co., que vendía sus productos importados a través de una importante red de distribuidores.

El crecimiento del mercado local y la buena rentabilidad de las operaciones atrajeron nuevas refinerías de capital local que, si bien contaban con instalaciones pequeñas y precarias, comenzaron a competir con los grandes importadores estadounidenses e ingleses. Estas pequeñas empresas refinadoras tendieron a instalarse en los alrededores de Buenos Aires.

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Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

El petroleo argentino y la guerra mundial en Presidencia Irigoyen

El petróleo argentino y la guerra mundial en Presidencia Irigoyen

El impacto de la guerra mundial:
La Primera Guerra Mundial iniciada en 1914 modificó completamente el panorama para el petróleo a escala mundial, y también en Argentina.

El país no producía ni una tonelada de carbón, y el 95% de las 3,4 millones de toneladas de carbón importados anualmente provenían de Inglaterra.

El carbón inglés se utilizaba en los trenes, en los barcos, en la industria y en la iluminación y la calefacción de los habitantes de las grandes ciudades.

El conflicto produjo aumentos de precios y crecientes dificultades de abastecimiento.

En el plano internacional, la guerra convirtió al petróleo en un elemento estratégico para la supervivencia de las naciones. Los barcos, tanques y aviones eran cruciales para definir la contienda, y necesitaban petróleo para movilizarse. Todos estos factores -la indisponibilidad de carbón y el fuerte aumento de los precios de los combustibles, el renovado interés por el petróleo como mercancía estratégica para la guerra, y la ausencia de capitales extranjeros dispuestos a invertir en la Argentina- convergieron para favorecer el desarrollo de la explotación estatal de Comodoro Rivadavia.

Con el apoyo de gobierno nacional, mucho más decidido tras el inicio de la guerra en Europa, la organización estatal logró ampliar la producción petrolera. La Dirección de Explotación consiguió perforar diez nuevos pozos a lo largo de 1914, localizados en la zona reconocida por las perforaciones previas.

Las nuevas perforaciones y la conclusión gradual de las obras de infraestructura de almacenamiento, transporte y servicios comenzadas en los años anteriores, permitieron producir 43.740 metros cúbicos de petróleo en 1914, cantidad superior a la producción acumulada en los siete años previos.

El consumo de petróleo en la región de Comodoro era ínfimo, por lo que encontrar una solución al problema del transporte era crucial para poder incrementar la producción. Con dos buques, uno alquilado y el otro prestado por la Marina, comenzaron los embarques regulares de petróleo hacia Buenos Aires. Luego se sumarían dos buques construidos en Estados Unidos, cuya compra fue financiada con recursos de la Tesorería.

Las finanzas de la explotación estatal fueron beneficiadas por la autorización para retener y disponer de los fondos derivados de las ventas de petróleo. Hasta ese momento, los fondos generados por las ventas de petróleo ingresaban a rentas generales, y la explotación estatal dependía por completo de las cantidades asignadas en el presupuesto.

Con el nuevo esquema, la explotación estatal quedaría independizada de las asignaciones presupuestarias dispuestas por el Congreso año tras año. El presupuesto del año 1916 incluyó el último aporte de fondos a la Dirección de Explotación. Desde sus comienzos, la explotación oficial había recibido aportes del Estado por poco más de 8 millones de pesos.

En marzo de 1916, los argentinos fueron convocados a una elección nacional por primera vez luego de la sanción de la ley que reformó y modernizó el sistema electoral. Para sorpresa de las elites domésticas, el líder radical Hipólito Yrigoyen resultó elegido presidente. Para entonces, la explotación fiscal de Comodoro se encontraba medianamente consolidada, con capacidades e infraestructura suficientes para sostener una explotación regular del petróleo.

Luego de un proceso de decantación que dejó en el camino a los emprendimientos más precarios, en las cercanías de Comodoro comenzaban a consolidarse compañías privadas con recursos y capacidad como para darle continuidad a los trabajos y producir petróleo en forma comercial. En 1916, dos de estas empresas lograron iniciar la producción petrolera: Astra y la Compañía Argentina de Comodoro Rivadavia.

Primeros
Emprendimientos
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Impacto de la
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Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

Descubrimiento de petroleo en Comodoro Rivadavia Expolotacion

Descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia
La Explotación y Extracción

El Estado argentino comenzó a perforar regularmente el subsuelo a principios del siglo XX. Los trabajos de perforación no se limitaban a un área en particular sino que se distribuían por todo el país. En el sur, en la costa patagónica, Comodoro Rivadavia era en esos años una pequeña población que funcionaba como precario puerto de salida de los productos de la zona. En 1906 el pueblo tenía 300 casas y ranchos, cerca de 800 habitantes, y graves problemas de abastecimiento de agua potable.

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El descubrimiento de Comodoro Rivadavia
En 1903, una cuadrilla de perforaciones del gobierno nacional había realizado un primer pozo en busca de agua en el centro de Comodoro, pero la perforación debió ser abandonada sin éxito tras un accidente ocurrido a una profundidad de 165 metros. Tres años después el ingeniero Enrique Hermitte, a cargo de la recientemente creada División Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura, encomendó la adquisición de nuevos equipos de perforación en Europa al ingeniero Julio Krause, jefe de la sección Hidrología y Perforaciones.

En base a las características del suelo, se eligieion las perforado. ras del sistema Fauck, con capacidad de hasta 500 metros. El 14 de diciembre de 1906 arribó a Comodoro Rivadavia desde Viena la primera máquina, y fue transportada a un punto situado a tres kilómetros al norte del pueblo y a un kilómetro de la costa, en un sitio de ventajosas condiciones para la provisión de agua.

El 3 de enero de 1907 llegó a Comodoro José Fuchs, formado en la escuela de Minas y Energía de Estrasburgo, que quedó a cargo de los trabajos en el nuevo pozo N° 2. Las adversas condiciones climáticas postergaron los inicios de la perforación hasta el mes de marzo. La llegada del crudo invierno patagónico y una sublevación de la cuadrilla de perforadores reclamando mejores condiciones de trabajo demoraron aún más la perforación.

Con la llegada de la primavera todo mejoró. En noviembre, la perforación había llegado a 515 metros de profundidad, algo más del límite de la capacidad de la máquina, sin ningún descubrimiento de agua o hidrocarburos.

Los trabajos continuaron, y el 12 de diciembre las oficinas de la división Minas en Buenos Aires recibieron una primera comunicación impactante desde Comodoro: “se cree haber dado con una napa de kerosene”. Krause ordenó suspender la perforación y verificar el hallazgo. Ya el día 13 de diciembre, un nuevo telegrama confirmó la existencia de hidrocarburos a 539 metros de profundidad, por lo que se comunicó oficialmente el descubrimiento de un yacimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia.

En noviembre comenzó a cundir el desaliento. Se estaban perdiendo ya las esperanzas de poder dotar de agua a la floreciente población, donde muchos se habían radicado plenos de ilusiones y confiados en la riqueza de la zona. La decepción sigue en aumento. Llega Diciembre con la misma desesperanza. La población ya no confía en la torre que para su funcionamiento insume la escasa cantidad de agua que allí hay y que el pueblo necesita para su consumo. Todo parecía inútil, pero el ingeniero José Fuchs no quiere creerlo. Tampoco se resigna el administrador de la obra, señor Beguin. El día 13 de Diciembre el jefe de la misión se va y ordena: “No se perfora más”. Pero ellos no se entregan. Deciden continuar sus trabajos. El ingeniero Krausse había autorizado perforar hasta 500 metros unos 20 días antes. Ese día, 13 de Diciembre – viernes – la perforadora Fauck, que dirigía el ingeniero Fuchs, llega a 540 metros. De pronto se advierte una corriente ascendente, y luego el asombro. Fuchs y Beguin se miran atónitos. No es agua. Es petróleo. El petróleo salía casi refinado. Mantienen en secreto el descubrimiento y telegrafían a Buenos Aires, a la Dirección de Minas: “Aquí no hay agua, pero hay petróleo”. La noticia se conoce en la capital antes que en Comodoro Rivadavia. El pueblo se entera cinco días después y engalana sus calles en espontáneo feriado.

En los diarios de la época, el acontecimiento quedó registrado como un hallazgo fortuito en la búsqueda de agua, descripción que Hermitte no compartía, pero que no consiguió corregir. Las hipótesis de la búsqueda de agua y petróleo no son excluyentes, ya que ambos objetivos estaban comprendidos en el estudio exhaustivo del subsuelo que se proponía la Dirección de Minas. Todo indica, sin embargo, que la elección de Comodoro como punto de perforación obedecía más a la necesidad de encontrar agua para la población de la zona, que al objetivo de hallar minerales como el petróleo.

Tanto o más importante que el descubrimiento fue la acción inmediata del Gobierno. El carbón era entonces el combustible principal de la matriz energética argentina, y la ausencia de producción local lo convertía en uno de los principales productos de importación, principalmente desde Gran Bretaña, el gran socio comercial de la Argentina. La eventual disponibilidad en territorio nacional de un combustible sustituto del carbón como el petróleo no pasó desapercibida para nuestros gobernantes.

El 14 de diciembre, el presidente José Figueroa Alcorta decretó una zona de reserva a favor del Estado con un “radio de 5 leguas kilométricas a todo rumbo” desde Comodoro, una superficie de aproximadamente 110.000 hectáreas en tierra, restringiendo así los pedidos de cateo de los privados en la zona.

La rápida velocidad de reacción fortalece la hipótesis de que la Dirección de Minas -en particular Hermitte– ya había previsto las medidas a tomar frente a un hipotético descubrimiento de petróleo en alguna de las perforaciones que realizaba a lo largo del país.

La administración del yacimiento quedó a cargo de la Dirección de Minas. La precariedad de los elementos utilizados hizo que la producción fuera muy limitada durante los primeros años. Las carencias presupuestarias y el ambiente hostil del lugar, distante a cinco días por barco de Buenos Aires, complicaban la realización de las tareas. Las principales dificultades fueron consecuencia de la falta de agua, de los rigores del clima patagónico, y del alto contenido de sal de las aguas de la zona, que destruía los equipos de perforación.

En esos primeros años, las carencias de infraestructura provocaron que el grueso del petróleo producido nunca fuera consumido. Más de un tercio de la producción se perdía por filtración o evaporación. Desde Buenos Aires, la explotación de Comodoro era vista como un proyecto experimental, casi como una excentricidad. Pocos eran conscientes de que estaban construyendo lo que luego sería la primera empresa petrolera estatal del mundo.

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

Historia del Petroleo en Argentina Su Descubrimiento en Comodoro

Historia del Petroleo en Argentina-Su Descubrimiento en Comodoro Rivadavia

El Estado argentino comenzó a perforar regularmente el subsuelo a principios del siglo XX. Los trabajos de perforación no se limitaban a un área en particular sino que se distribuían por todo el país.

En el sur, en la costa patagónica, Comodoro Rivadavia era en esos años una pequeña población que funcionaba como precario puerto de salida de los productos de la zona.

En 1906 el pueblo tenía 300 casas y ranchos, cerca de 800 habitantes, y graves problemas de abastecimiento de agua potable.

Cada 13 de diciembre, los argentinos celebramos el Día del Petróleo en homenaje a lo sucedido en 1907, cuando una cuadrilla de empleados del Ministerio de Agricultura de la Nación que perforaba un pozo en Comodoro Rivadavia descubrió la existencia de hidrocarburos a 539 metros de profundidad.

 
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Pero aquella no era la primera vez que el petróleo fluía a la superficie desde el subsuelo argentino.

Desde finales del siglo XIX, varios emprendedores habían intentado desarrollar una explotación petrolera para destilar querosene y atender el creciente mercado de iluminación en Buenos Aires y otras grandes ciudades.

Los primeros petroleros argentinos se dirigieron a aquellas regiones en las que había alguna referencia de la existencia de hidrocarburos.

En sus relatos sobre expediciones y viajes por la Argentina, comerciantes, militares y geólogos habían dejado constancia sobre afloraciones de hidrocarburos en zonas de Mendoza, Salta, Jujuy y Neuquén.

Descubrimiento de Petróleo en Comodoro Rivadavia
La Explotación y Extracción

El Estado argentino comenzó a perforar regularmente el subsuelo a principios del siglo XX. Los trabajos de perforación no se limitaban a un área en particular sino que se distribuían por todo el país.

En el sur, en la costa patagónica, Comodoro Rivadavia era en esos años una pequeña población que funcionaba como precario puerto de salida de los productos de la zona. En 1906 el pueblo tenía 300 casas y ranchos, cerca de 800 habitantes, y graves problemas de abastecimiento de agua potable.

El descubrimiento de Comodoro Rivadavia
En 1903, una cuadrilla de perforaciones del gobierno nacional había realizado un primer pozo en busca de agua en el centro de Comodoro, pero la perforación debió ser abandonada sin éxito tras un accidente ocurrido a una profundidad de 165 metros.

Tres años después el ingeniero Enrique Hermitte, a cargo de la recientemente creada División Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura, encomendó la adquisición de nuevos equipos de perforación en Europa al ingeniero Julio Krause, jefe de la sección Hidrología y Perforaciones.

En base a las características del suelo, se eligieion las perforado. ras del sistema Fauck, con capacidad de hasta 500 metros.

El 14 de diciembre de 1906 arribó a Comodoro Rivadavia desde Viena la primera máquina, y fue transportada a un punto situado a tres kilómetros al norte del pueblo y a un kilómetro de la costa, en un sitio de ventajosas condiciones para la provisión de agua.

El 3 de enero de 1907 llegó a Comodoro José Fuchs, formado en la escuela de Minas y Energía de Estrasburgo, que quedó a cargo de los trabajos en el nuevo pozo N° 2.

Las adversas condiciones climáticas postergaron los inicios de la perforación hasta el mes de marzo.

La llegada del crudo invierno patagónico y una sublevación de la cuadrilla de perforadores reclamando mejores condiciones de trabajo demoraron aún más la perforación.

Con la llegada de la primavera todo mejoró. En noviembre, la perforación había llegado a 515 metros de profundidad, algo más del límite de la capacidad de la máquina, sin ningún descubrimiento de agua o hidrocarburos.

Los trabajos continuaron, y el 12 de diciembre las oficinas de la división Minas en Buenos Aires recibieron una primera comunicación impactante desde Comodoro: “se cree haber dado con una napa de kerosene”.

Krause ordenó suspender la perforación y verificar el hallazgo. Ya el día 13 de diciembre, un nuevo telegrama confirmó la existencia de hidrocarburos a 539 metros de profundidad, por lo que se comunicó oficialmente el descubrimiento de un yacimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia.

En noviembre comenzó a cundir el desaliento. Se estaban perdiendo ya las esperanzas de poder dotar de agua a la floreciente población, donde muchos se habían radicado plenos de ilusiones y confiados en la riqueza de la zona. La decepción sigue en aumento. Llega Diciembre con la misma desesperanza. La población ya no confía en la torre que para su funcionamiento insume la escasa cantidad de agua que allí hay y que el pueblo necesita para su consumo. Todo parecía inútil, pero el ingeniero José Fuchs no quiere creerlo. Tampoco se resigna el administrador de la obra, señor Beguin. El día 13 de Diciembre el jefe de la misión se va y ordena: “No se perfora más”. Pero ellos no se entregan. Deciden continuar sus trabajos. El ingeniero Krausse había autorizado perforar hasta 500 metros unos 20 días antes. Ese día, 13 de Diciembre – viernes – la perforadora Fauck, que dirigía el ingeniero Fuchs, llega a 540 metros. De pronto se advierte una corriente ascendente, y luego el asombro. Fuchs y Beguin se miran atónitos. No es agua. Es petróleo. El petróleo salía casi refinado. Mantienen en secreto el descubrimiento y telegrafían a Buenos Aires, a la Dirección de Minas: “Aquí no hay agua, pero hay petróleo”. La noticia se conoce en la capital antes que en Comodoro Rivadavia. El pueblo se entera cinco días después y engalana sus calles en espontáneo feriado.

En los diarios de la época, el acontecimiento quedó registrado como un hallazgo fortuito en la búsqueda de agua, descripción que Hermitte no compartía, pero que no consiguió corregir.

Las hipótesis de la búsqueda de agua y petróleo no son excluyentes, ya que ambos objetivos estaban comprendidos en el estudio exhaustivo del subsuelo que se proponía la Dirección de Minas.

Todo indica, sin embargo, que la elección de Comodoro como punto de perforación obedecía más a la necesidad de encontrar agua para la población de la zona, que al objetivo de hallar minerales como el petróleo.

Tanto o más importante que el descubrimiento fue la acción inmediata del Gobierno.

El carbón era entonces el combustible principal de la matriz energética argentina, y la ausencia de producción local lo convertía en uno de los principales productos de importación, principalmente desde Gran Bretaña, el gran socio comercial de la Argentina.

La eventual disponibilidad en territorio nacional de un combustible sustituto del carbón como el petróleo no pasó desapercibida para nuestros gobernantes.

El 14 de diciembre, el presidente José Figueroa Alcorta decretó una zona de reserva a favor del Estado con un “radio de 5 leguas kilométricas a todo rumbo” desde Comodoro, una superficie de aproximadamente 110.000 hectáreas en tierra, restringiendo así los pedidos de cateo de los privados en la zona.

La rápida velocidad de reacción fortalece la hipótesis de que la Dirección de Minas -en particular Hermitte– ya había previsto las medidas a tomar frente a un hipotético descubrimiento de petróleo en alguna de las perforaciones que realizaba a lo largo del país.

La administración del yacimiento quedó a cargo de la Dirección de Minas. La precariedad de los elementos utilizados hizo que la producción fuera muy limitada durante los primeros años.

Las carencias presupuestarias y el ambiente hostil del lugar, distante a cinco días por barco de Buenos Aires, complicaban la realización de las tareas.

Las principales dificultades fueron consecuencia de la falta de agua, de los rigores del clima patagónico, y del alto contenido de sal de las aguas de la zona, que destruía los equipos de perforación.

En esos primeros años, las carencias de infraestructura provocaron que el grueso del petróleo producido nunca fuera consumido.

Más de un tercio de la producción se perdía por filtración o evaporación.

Desde Buenos Aires, la explotación de Comodoro era vista como un proyecto experimental, casi como una excentricidad.

Pocos eran conscientes de que estaban construyendo lo que luego sería la primera empresa petrolera estatal del mundo.

Primeros emprendimientos
En esos años, no había una legislación específica para las actividades petroleras, que se regían por el Código de Minería de 1886.

El Código respondía de manera muy clara a dos preguntas básicas sobre el régimen legal aplicable al petróleo.

¿De quién eran los hidrocarburos? De las provincias o de la Nación, en función de la localización de los yacimientos. ¿Quién debía explotarlos?.

Los particulares, con una explícita prohibición de que lo hiciera el Estado.

En la práctica, el empresario particular solicitaba un permiso de cateo para explorar un área de hasta 2.000 hectáreas, en la que debía comenzar a realizar los trabajos correspondientes en un período no mayor a 30 días, y donde debía perforar al menos un pozo en un plazo no mayor a 290 días.

En caso de producirse descubrimientos, el empresario podía solicitar una concesión por tiempo ilimitado, con el compromiso de mantener trabajos en la mina pero sin ninguna obligación de pago al Estado.

Toda la renta del recurso del subsuelo era para el empresario que lo había hallado.

Los pagos por regalías y por el impuesto a las ganancias llegarían en la década del treinta.

Estas condiciones, que con el paso del tiempo se probaron excesivamente favorables para las empresas, no bastaron en aquellos años para consolidar una explotación petrolera.

Otros factores negativos pesaron más: un mercado demasiado incipiente para la colocación de los productos, falta de capital, dificultades técnicas, carencias en infraestructura de transporte, y la desafortunada ausencia de un descubrimiento importante.

Si tuviéramos que elegir una de las empresas que protagonizaron la “prehistoria” del petróleo argentino, nos quedamos con la “Compañía Mendocina Explotadora de Petróleo”, creada y conducida por el mendocino Carlos Fader (imagen arriba) , padre del conocido artista plástico Fernando Fader.

Fader visitó Mendoza en el verano de 1885, y su entusiasmo con el potencial del petróleo de Cacheuta lo llevó a Europa, en donde hizo analizar muestras, visitó explotaciones petroleras, y contrató personal y equipamiento para su nueva compañía.

Los primeros cuatro pozos se perforaron en 1887 bajo la supervisión de un geólogo polaco traído al país por Fader.

Tres resultaron productivos, y al año siguiente se perforó un quinto pozo adicional que resultó ser el de mayor caudal, por lo que se decidió explotar comercialmente al yacimiento.

La Compañía Mendocina llegó a poseer una concesión de 19.000 hectáreas en Cacheuta, y construyó un pequeño oleoducto hasta las vías del ferrocarril.

Pero mientras que en los Estados Unidos los productores de petróleo tenían un mercado donde vender su producto y medios para transportarlo, en la Argentina estaba todo por hacer.

Las dificultades para poner en marcha una empresa de petróleo excedían a la propia industria.

Los ferrocarriles, vinculados al mundo británico del carbón, no tenían incentivos para favorecer el desarrollo de la nueva industria.

Pocos años después, mientras el país vivía una severa crisis financiera, la Compañía Mendocina fue afectada por el impacto simultáneo del declive en la producción de los pozos mendocinos y de una experiencia frustrada en el norte argentino.

En 1897, tras haberse perforado casi 30 pozos y producido cerca de 8.000 toneladas de petróleo desde la primera perforación, la actividad fue prácticamente abandonada.

PARA SABER MAS…

Del querosén al petróleo: Si bien la existencia de petróleo en el actual territorio argentino era conocida desde la época colonial, los primeros intentos de proceder a su explotación con fines comerciales datan de la segunda mitad del siglo XIX. Los comienzos de la industria petrolera argentina son, pues, relativamente tempranos.

En 1865, se constituyó en el norte argentino la Compañía Jujeña de Kerosene. Mientras otros intentos posteriores de explotación petrolífera languidecían, en Mendoza se formó, en 1886, la Compañía Mendocina de Petróleo SA con el objeto de explotar el yacimiento de Cacheuta.

La empresa representó el primer esfuerzo por integrar todas las etapas de la industria petrolera y subsistió hasta 1909. Es que a fines del siglo XIX, no existían las condiciones económicas y técnicas indispensables para el pleno desarrollo de la industria petrolera nacional.

El descubrimiento del yacimiento de Comodoro Rivadavia, a fines de 1907, inauguró, en cambio, una nueva etapa en la historia del petróleo argentino. La intervención estatal resultó decisiva en la medida en que, desafiando dificultades y presiones de toda clase, sentó las bases sobre las que se levantó la moderna industria petrolífera.

Fue el Estado el que inició la exploración y explotación sistemática del yacimiento que había descubierto y el que creó, además, la infraestructura necesaria para lograr su explotación comercial.

Así, y no obstante haberlo prohibido el Código de Minería, el estado argentino empezó por convertirse en concesionario de minas de petróleo mediante la creación de reservas fiscales en las zonas de riqueza petrolífera comprobada o probable, la primera de las cuales, de unas 200.000 hectáreas, fue fijada por decreto del presidente José Figueroa Alcorta al día siguiente de producido el hallazgo de petróleo en Comodoro Rivadavia.

La creación de las reservas no sólo tenía el propósito de sustraer las superficies afectadas de la actividad minera particular, sino también el de posibilitar en éstas —lo que quedó claro poco después la prospección y explotación fiscal de petróleo.

El gobierno argentino instituyó, en efecto, la Dirección General de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia en 1910, con el objeto de asumir la exploración y explotación de dicha zona.

La labor cumplida por la repartición, antecesora de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, fue lenta y ardua pero, a la postre, exitosa.

Breve reseña ilustrada por YPF acerca de las antiguas utilizaciones del petróleo

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.