Destrucción Amazonas

Vaca Muerta Explotacion del Yacimiento de Hidrocarburos Shale

Vaca Muerta Explotación del Yacimiento de Hidrocarburos en Neuquén

cigueña petroleoVaca Muerta es un yacimiento de hidrocarburos no convencionales, también conocidos como “shale oil” –cuando se extrae petróleo- y “shale gas” –cuando se extrae gas-.

Se denomina No Convencional porque  para la extracción se recurre a un método especial, totalmente diferente al clásico sistema que conocemos de las torres de perforación que solemos ver el costado de las rutas en el sur argentino, o también las famosas «cigüeñas» que trabajan incasablemente desparramadas por grandes áreas desiertas. (imagen izq.)

Este hidrocarburo, una especie de «maná del suelo» se encuentra a unos 3000 m. de profundidad, distribuido en una superficie de aproximadamente 30.000 Km2.

Como se decía antes, para poder extraerlos se debe aplicar otro método, no standar, llamando extracción  standard al sistema en donde se introduce una tubería vertical hasta el depósito de hidrocarburo y por diferencia de presión (natural o provocada) el petróleo crudo asciende hasta la superficie como ocurre normalmente en los países de medio oriente donde esta riqueza emana casi sin esfuerzo. Pero ese petróleo almacenado no era generado en ese lugar, sino más abajo, en la denominada roca madre.

Dadas ciertas condiciones de presión y de calor que haya tenido la formación rocosa, puede darse el caso de que haya quedado petróleo o gas entre las rocas y que nunca haya llegado a los almacenes. En este caso el método de extracción cambia, lo cual lo hace sumamente costoso y complejo, ya que la técnica de considerablemente distinta.

Hay que aclarar que Vaca Muerta no es un descubrimiento actual, sino que desde cuando se hicieron las primeras perforaciones convencional la tubería ha pasado por esa zona, para llegar a otras profundidades mayores conocida como Sierras Blancas. Inclusive se presentaba cierta dificultad, por que cuando pasaban por esa zona debía sellar con lodo esa parte de la perforación, para poder seguir avanzando hacia abajo.mapa vaca muerta

Por es bueno aclarar que «vaca muerta» no se refiere a la zona geográfica sino que  es una formación rocosa muy profunda que recorre el subsuelo de la mayoría de los yacimientos de la cuenca neuquina. En esa formación rocosa está atrapado el petróleo y por eso se ha convertido en un tesoro oculto del que todos los petroleros hablan.

Se cree que Vaca Muerta podría cambiar el panorama energético argentino para los próximos años y convertir al país en un gran potencial de hidrocarburos. Se llama Vaca Muerta porque en realidad, hay una sierra homónima cerca de Zapala, que fue la que le dio al científico que la descubrió hace ya varias décadas la idea de copiar la denominación.

La   formación geológica tiene un espesor entre 590 y 300m. según la zona que se considere, pues abarca una superficie de 70 mil kilómetros cuadrados, ocupando casi toda la provincia de Neuquén y pedacitos de Mendoza, La Pampa y Río Negro.

muestra roca madre
Cuando se observa una pedazo de muestra se parece es una especie de pizarra negra, que se deshace en finas capas cuando se la manipula con los dedos, como una masa de hojaldre de panadería.
Algunos pedazos de esa roca  guardan aún la forma de los amonites y un dejo de olor a hidrocarburo. (Los amonites, son animales comomoluscos con compartimentos en su concha, comunes durante el jurásico, hace unos 195 millones de años.)

Desde hace unos 20 años, sobre todo en Estados Unidos, se empezó a experimentar con perforaciones horizontales (ver figura) que permiten llegar a formaciones rocosas antes inaccesibles.

Respecto a la reservas shale en gas , se sabe que la primera gran cuenca de hidrocarburos shale está en China, con 38 billones de m3. Y la segunda en EE.UU. con 26 billones de m3 y la tercera en Argentina con 23,5 billones de m3. (en igual orden están las reservas de oil shale). Actualmente  las reservas actuales de gas convencional de Argentina son apenas de 0,5 billones de m3. La reservas convencionales están decayendo y se están haciendo exploraciones costa afuera de algunos países como puede ser Brasil, quien ha encontrado ciertos yacimientos importantes.

En Argentina se están haciendo estudio sobre la factibilidad, debido a los altos costos que implica la extracción, pero en caso que resulte un proyecto positivo podría lograr el autoabastecimiento energético, grave inconveniente hoy, que obliga a importar por una cifra de 15.000 millones de dólares anuales, cifra que tiende a incrementarse de no conseguir nuevas extracciones.

La magnitud de la inversión oscila en los 10.000 millones de dólares. Actualmente hay cerca de 100 pozos no convencionales y la mitad son de YPF, hay planificados unos 100 pozos mas a corto plazo, pero para conseguir el autoabastecimiento se necesitaran mas de 2.500 pozos nuevos, y lógicamente si no se consiguen inversiones externas es imposible afrontar tal desafío, que en tiempo sería de unos 10 años.


El petróleo que se ha acumulado en un yacimiento común ha migrado desde algún otro lugar en las profundidades, donde se ha «producido». En cambio, los hidrocarburos tipo «shale» se encuentran en su propia cocina. Por algo, VacaMuertaes «la roca madre». El problema es que esta roca tan prolífica  no tiene porosidad y, por lo tanto, hay que creársela para poder hacer que fluya el hidrocarburo y emerja a la superficie.

El proceso de extracción consiste en realizar una perforación vertical de 15 cm. de diámetro hasta la roca madre (unos 3000 m.) y luego entrar en forma horizontal por la misma roca. Luego se genera un «punzado» con una carga explosiva que produce fundamentalmente una muy alta temperatura que perfora la tubería y funde la roca como una suerte de soplete.

Luego en un primer paso se inyectan a altísima presión entre 500 y 600 metros cúbicos de agua con agentes que reducen la fricción para hacer fracturar la roca. Ese golpe de presión hace que la roca se fracture. Como segundo paso se le vuelve a inyectar agua pero con una arena especial, una especie de bolitas negras, perfectamente esféricas, que se importa de China, Brasil o EE. UU. La finalidad de estas partículas es la evitar que se cierren las fisuras y por ese lugar circulará el hidrocarburo hacia el exterior. Un pozo puede tener entre 3 y 15 fracturas.

En las primeras experiencias hechas en EE.UU. la cantidad de agua utilizada se enviaba nuevamente al río, pero ha creado ciertos problemas ambientales, debido a la contaminación de agua subterránea,  por lo que en Argentina estaría previsto un tratamiento de ese agua, para volver a reutilizarla en nuevos pozos. Se utiliza agua del río Limay (no se usará agua subterránea) y a pesar que se utiliza mucho volumen de agua, se sabe que la industria y la agricultura consume mucho mas.

La experiencia petrolera en esa zona es sumamente importante y de larga data, pero este tipo de extracción no convencional no deja de ser un desafío día a día porque aparecen diversos problemas de orden técnico que  deben solucionarse en el momento y lógicamente va sumando nuevas experiencias a todos los operarios y capataces de la planta. Para muchos es una especie de «escuela» permanente, pues hay variables de presión , temperatura y profundidades que según el día se las debe controlar y regular con las «canillas» de las tuberías.

Por otro lado, hay una polémica respecto a los problemas ambientales y de salud que podría generan en el futuro dicha planta y las opiniones de la gente de la zona se han dividido, generándose por momentos conflictos internos, pues también se sabe que podría traer muchos puestos de trabajo para el área del yacimiento.

La polémica en Europa y en los EE.UU. La explotación de gas y petróleo shale ha sido prohibida en Francia y en Bulgaria. En Estados Unidos, donde la industria realmente estalló desde el 2000 (se hicieron miles y miles de pozos en todo el país), hay una enorme polémica respecto del impacto de la actividad en las fuentes de agua y la salud de las personas. Ha habido casos probados de contaminación en los estados de Wyoming y Colorado, y resistencia popular en Ohio, Pensilvania y Nueva York.  Los pozos de hidrocarburos no convencionales se encuentran en áreas pobladas y rurales. En los hospitales se han denunciado casos de padecimientos infrecuentes, como fuertes dolores de cabeza, tumores, reacciones en la piel. También se han notado malformaciones en fetos de animales de granja.

proceso petroleo

 

CARACTERÍSTICAS
Vaca Muerta tiene 4 propiedades geológicas que la distinguen como una formación de shale única en el mundo: importante cantidad de Carbón Orgánico Total (TOC), alta presión, buena permeabilidad y gran espesor.
A su vez, a diferencia de lo que ocurre con otras formaciones de shale, se encuentra alejada de centros urbanos, lo que facilita notablemente las operaciones.
Otra ventaja es que se encuentra a una profundidad mayor a los 2.500 metros, muy por debajo de los acuíferos de agua dulce, lo cual hace más segura su extracción y disminuye los riesgos ambientales.
Además, en esta región existe una importante actividad de producción de gas y petróleo convencional, por lo que se cuenta con la infraestructura necesaria para el desarrollo del shale.

Fuentes Consultadas: Revista VIVA Mayo de 2012

 

Uselo y Tirelo Frases Mentirosas de la Ecología

PRIMEROS PASOS DE LA ECOLOGÍA
CUANDO LA ECOLOGÍA SE PUSO DE MODA
La moda ecológica


Los temas sobre ecología y la preocupación por la contaminación se puso de moda en los últimos años. Como toda moda siguió los mecanismos propios de ésta en la actual sociedad de consumo. Fue impuesta desde arriba y alentada a nivel mundial por medio de la radio, cine, televisión, revistas, periódicos y todo tipo de escritos. Aunque el centro por excelencia es Estados Unidos; sobre todo después de la campaña iniciada en 1970 desde la misma Casa Blanca a través del presidente Nixon.

El recurso de la moda es una de las tantas maneras de neutralizar un tema crucial como el del deterioro del ambiente humano. Se desplaza de ese modo el eje del problema: la contaminación aparece como una cuestión que no tiene nada que ver con la contaminación de la sociedad. Los medios de difusión masivos son los encargados de lanzar esa imagen. Por otra parte, como moda pronto tiene un efecto saturador, se hace algo cotidiano, cumple su ciclo y muere.

Un perfecto círculo para modelar la opinión colectiva, convertirla en inofensiva y sepultar una realidad que de ser abordada correctamente pone al desnudo todas las imperfecciones del sistema. Tomás Maldonado sostiene, no obstante, que cuando la moda haya entrado en la etapa final, dejará un saldo positivo pues habrá «contribuido a formar una conciencia ecológica«, aunque por el momento inconsistente. Pasada la moda será posible reanudar los esfuerzos que llevarán a una conciencia ecológica esencialmente crítica, respecto de la crisis de la sociedad. Ilustraremos estos conceptos con algunas facetas de la moda ecológica en los Estados Unidos.

En este país es donde se puede observar con mayor magnitud el fenómeno de la moda ecológica. Preocupación que, sin embargo, desde muchos años atrás existía ya en algunos científicos y estudiosos. Unas 360 organizaciones defensoras del ambiente humano existen solamente en la zona de Nueva York y más de miles en todo el país norteamericano. De esta profusa actividad en pos de la protección del medio han resultado términos nuevos como el de ecotáctica y ecoactivista.

Comúnmente se llama ecoactivista a los integrantes de estas organizaciones. La mayoría de ellas pertenecen a núcleos estudiantiles: el tema se ha convertido en una gran preocupación de la juventud. Algunos nombres de las agrupaciones de ecoactivistas son rimbombantes y elegidos con un criterio publicitario. Así encontramos a los «Enemigos de la Contaminación», «Conspiración de la naturaleza» (Universidad de Oregón), «Supervivencia» (Nueva York), «Amigos de la tierra», etcétera. Otros conservan nombres más serios como «Comité estudiantil de la Crisis Ambiental», «Estudiantes en Defensa del Ambiente» (Universidad de Minnesota), «Comité de Acción Ambiental para la Supervivencia» (ENACT, Universidad de Michigan), «ECOS» (Universidad de Carolina del Norte), etc.

Casi todas estas instituciones realizan investigaciones sobre la materia, publican algún periódico, tienen distintivos, venden insignias. Por ejemplo el ENACT, ha vendido miles de calcomanías con la inscripción: «Déle una Oportunidad a la Tierra«. Realizan también conferencias, cursos y movilizaciones públicas. Este vasto movimiento protagonizado generalmente por los jóvenes ha sido usado por el establishment como una manera de distraer la atención sobre otros problemas fundamentales de los norteamericanos.

Se impulsa el estudio de la contaminación, su investigación a través de las universidades que tratan de imponer la conciencia de que la lucha es contra una cuestión que afecta a todos, asunto de vida o muerte, por encima de factores políticos, económicos que consideran secundarios. Muchas veces el problema ha servido para desplazar otros conflictos en universidades donde las causas estudiantiles radicales eran la característica predominante. Sin embargo, hay quienes ven en la lucha contra la contaminación una forma de atacar al sistema económico y social.

Una observación importante es la que aporta el poeta californiano Gary Snyder. «Los estudiantes han adoptado —expresa— la causa del ambiente , por una serie de eventos simultáneos. Hay interés en el pensamiento oriental, en el budismo, en la vida tribal, en la vida en pequeñas comunidades». Empero—agrega— las universidades que estimulan el activismo ambiental van a tener un tigre sujeto por la cola: «Porque no se puede tomar en serio el ambiente sin ser revolucionario. Hay que estar dispuesto a reestructurar la sociedad».3 Algunas de las acciones de los ecoactivistas trascienden también fuera del ámbito de las casas de estudio. Un grupo de activistas de la Universidad Minnesota organizaron un simbólico entierro de un motor de combustión interna para protestar contra la contaminación de aire provocada por éstos. Muchos de los integrantes del cortejo fúnebre llevaban pancartas con la leyenda: Entierren el motor, antes de que él nos entierre. Acciones como estas son las que han llevado a caracterizar a sus protagonistas como eco-extravagantes. A veces el humor es también un buen vehículo para la protesta.

Los miembros de Acción Ecológica de Boston organizaron una manifestación para entregar a la empresa Boston Edison una cinta azul como El Contaminador del Año. Algunos grupos más radicalizados han expresado su descontento contra la guerra del Vietnam, realizando investigaciones sobre los efectos de la contaminación provocada por los herbicidas arrojados en el suelo vietnamita.

Un ecoactivista de fama mundial es el joven abogado Ralph Nader. Su último libro en español titulado «El Festín Envenenado», es el resultado de encuestas realizadas por él y su equipo. La importancia del texto radica en cuanto documento político: critica las bases estructurales del sistema capitalista desarrollado y aporta datos concretos de la gravedad de la polución en su país. Nader contribuyó, entre otras cosas, a descubrir los efectos cancerógenos de los ciclamatos en los cobayos.

A raíz de ese hecho se tuvo que prohibir su venta en los Estados Unidos provocando un serio golpe a la industria del mismo cuyo mercado representaba un millón de dólares por año. Sus críticas apuntan doblemente: a las empresas responsables por un lado, y al poder político, por el otro. Los organismos oficiales creados para combatir la contaminación ambiental (por ejemplo, el National Air Pollution control administratio – NAPCA) están para Nader en el mismo complot con las empresas. De allí que entienda y plantee el problema como una guerra entre el público y los contaminadores (las empresas).

La codicia capitalista de estas últimas confunde además —para Nader— hasta los que adhieren al sistema. Señala también en este libro importantes ejemplos que ilustran sobre el poder monopólico de las empresas estadounidenses: la industria alimentaria representa 125 millones de dólares. Cuatro empresas controlan el 35 por ciento de los desayunos. En fabricación y venta de sopas, «Campbel» controla el 95 por ciento del mercado. Los contaminadores, afirma el ecoactivista, se sostienen entre sí.

Fuente Consultada: Transformaciones N°98 Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo

Uselo y Tirelo Eduardo Galeano Frases Mentirosas de la Ecologia

Úselo y Tirelo de Eduardo Galeano
Frases Mentirosas de la Ecología

Un Poco de Historia por los años 70, primeras preocupaciones y
primeras organzaciones
La moda ecológica:

Los temas sobre ecología y la preocupación por la contaminación se puso de moda en los últimos años. Como toda moda siguió los mecanismos propios de ésta en la actual sociedad de consumo. Fue impuesta desde arriba y alentada a nivel mundial por medio de la radio, cine, televisión, revistas, periódicos y todo tipo de escritos. Aunque el centro por excelencia es Estados Unidos; sobre todo después de la campaña iniciada en 1970 desde la misma Casa Blanca a través del presidente Nixon.

El recurso de la moda es una de las tantas maneras de neutralizar un tema crucial como el del deterioro del ambiente humano. Se desplaza de ese modo el eje del problema: la contaminación aparece como una cuestión que no tiene nada que ver con la contaminación de la sociedad. Los medios de difusión masivos son los encargados de lanzar esa imagen. Por otra parte, como moda pronto tiene un efecto saturador, se hace algo cotidiano, cumple su ciclo y muere.

Un perfecto círculo para modelar la opinión colectiva, convertirla en inofensiva y sepultar una realidad que de ser abordada correctamente pone al desnudo todas las imperfecciones del sistema. Tomás Maldonado sostiene, no obstante, que cuando la moda haya entrado en la etapa final, dejará un saldo positivo pues habrá «contribuido a formar una conciencia ecológica», aunque por el momento inconsistente. Pasada la moda será posible reanudar los esfuerzos que llevarán a una conciencia ecológica esencialmente crítica, respecto de la crisis de la sociedad. Ilustraremos estos conceptos con algunas facetas de la moda ecológica en los Estados Unidos.

En este país es donde se puede observar con mayor magnitud el fenómeno de la moda ecológica. Preocupación que, sin embargo, desde muchos años atrás existía ya en algunos científicos y estudiosos. Unas 360 organizaciones defensoras del ambiente humano existen solamente en la zona de Nueva York y más de miles en todo el país norteamericano. De esta profusa actividad en pos de la protección del medio han resultado términos nuevos como el de ecotáctica y ecoactivista.

Comúnmente se llama ecoactivista a los integrantes de estas organizaciones. La mayoría de ellas pertenecen a núcleos estudiantiles: el tema se ha convertido en una gran preocupación de la juventud. Algunos nombres de las agrupaciones de ecoactivistas son rimbombantes y elegidos con un criterio publicitario. Así encontramos a los «Enemigos de la Contaminación», «Conspiración de la naturaleza» (Universidad de Oregón), «Supervivencia» (Nueva York), «Amigos de la tierra», etcétera. Otros conservan nombres más serios como «Comité estudiantil de la Crisis Ambiental», «Estudiantes en Defensa del Ambiente» (Universidad de Minnesota), «Comité de Acción Ambiental para la Supervivencia» (ENACT, Universidad de Michigan), «ECOS» (Universidad de Carolina del Norte), etc.

Casi todas estas instituciones realizan investigaciones sobre la materia, publican algún periódico, tienen distintivos, venden insignias. Por ejemplo el ENACT, ha vendido miles de calcomanías con la inscripción: «Déle una Oportunidad a la Tierra». Realizan también conferencias, cursos y movilizaciones públicas. Este vasto movimiento protagonizado generalmente por los jóvenes ha sido usado por el establishment como una manera de distraer la atención sobre otros problemas fundamentales de los norteamericanos. Se impulsa el estudio de la contaminación, su investigación a través de las universidades que tratan de imponer la conciencia de que la lucha es contra una cuestión que afecta a todos, asunto de vida o muerte, por encima de factores políticos, económicos que consideran secundarios.

Muchas veces el problema ha servido para desplazar otros conflictos en universidades donde las causas estudiantiles radicales eran la característica predominante. Sin embargo, hay quienes ven en la lucha contra la contaminación una forma de atacar al sistema económico y social. Una observación importante es la que aporta el poeta californiano Gary Snyder. «Los estudiantes han adoptado —expresa— la causa del ambiente por una serie de eventos simultáneos.

Hay interés en el pensamiento oriental, en el budismo, en la vida tribal, en la vida en pequeñas comunidades». Empero—agrega— las universidades que estimulan el activismo ambiental van a tener un tigre sujeto por la cola: «Porque no se puede tomar en serio el ambiente sin ser revolucionario. Hay que estar dispuesto a reestructurar la sociedad».

Algunas de las acciones de los ecoactivistas trascienden también fuera del ámbito de las casas de estudio. Un grupo de activistas de la Universidad Minnesota organizaron un simbólico entierro de un motor de combustión interna para protestar contra la contaminación de aire provocada por éstos.

Muchos de los integrantes del cortejo fúnebre llevaban pancartas con la leyenda: Entierren el motor, antes de que él nos entierre. Acciones como estas son las que han llevado a caracterizar a sus protagonistas como eco-extravagantes. A veces el humor es también un buen vehículo para la protesta. Los miembros de Acción Ecológica de Boston organizaron una manifestación para entregar a la empresa Boston Edison una cinta azul como El Contaminador del Año.

Algunos grupos más radicalizados han expresado su descontento contra la guerra del Vietnam, realizando investigaciones sobre los efectos de la contaminación provocada por los herbicidas arrojados en el suelo vietnamita.

Un ecoactivista de fama mundial es el joven abogado Ralph Nader. Su último libro en español titulado «El Festín Envenenado», es el resultado de encuestas realizadas por él y su equipo. La importancia del texto radica en cuanto documento político: critica las bases estructurales del sistema capitalista desarrollado y aporta datos concretos de la gravedad de la polución en su país.

Nader contribuyó, entre otras cosas, a descubrir los efectos cancerógenos de los ciclamatos en los cobayos. A raíz de ese hecho se tuvo que prohibir su venta en los Estados Unidos provocando un serio golpe a la industria del mismo cuyo mercado representaba un millón de dólares por año. Sus críticas apuntan doblemente: a las empresas responsables por un lado, y al poder político, por el otro.

Los organismos oficiales creados para combatir la contaminación ambiental (por ejemplo, el National Air Pollution control administration NAPCA) están para Nader en el mismo complot con las empresas. De allí que entienda y plantee el problema como una guerra entre e! público y los contaminadores (las empresas). La codicia capitalista de estas últimas confunde además —para Nader— hasta los que adhieren al sistema. Señala también en este libro importantes ejemplos que ilustran sobre el poder monopólico de las empresas estadounidenses: la industria alimentaria representa 125 millones de dólares.

Cuatro empresas controlan el 35 por ciento de los desayunos. En fabricación y venta de sopas, «Campbel» controla el 95 por ciento del mercado. Los contaminadores, afirma el ecoactivista, se sostienen entre sí.

Ionosfera Composicion Estructura Temperatura Campos Magneticos

Ionósfera: Composición, Estructura, Temperatura y Campos Magnéticos

Características y Composición, Temperatura, Campos Magnéticos,
Capas de la Atmosfera Terrestre

INTRODUCCIÓN: La Tierra está completamente envuelta por una capa gaseosa, que se llama atmósfera, de la cual forma parte el aire que respiramos. La ciencia que la estudia se llama Meteorología. La atmósfera es como una esfera de vapor formada por numerosos gases (hidrógeno, helio, oxígeno, nitrógeno, anhídrido carbónico, vapor de agua) que rodeó por completo la corteza terrestre en el momento de consolidarse.

Los gases más volátiles y livianos (hidrógeno, helio) se diseminaron por el espacio en razón de la gran movilidad de sus moléculas y de su temperatura. A este escape de gases contribuyó también el calor del Sol y la ausencia de presión en las capas superiores.

Ionosfera: Esta capa se extiende desde los 40 Km. hasta los límites finales de la atmósfera Su nombre se debe a que gran parte de los átomos de los residuos gaseosos que en ella existen (hidrógeno, helio) han perdido varios de sus electrones y están cargados eléctricamente, o sea ionizados.

La ionosfera se divide en mesosfera y termosfera.

La mesosfera comienza entre los 40 y 50 kilómetros de altura y se extiende hasta más allá de los 80. La temperatura aumenta de modo progresivo desde los -55° hasta llegar a 60°, en los 60 kilómetros de altitud. Después decrece con rapidez, ya que a los 80 kilómetros alcanza la temperatura de -80°.

La termosfera recibe este nombre pues allí la temperatura vuelve a aumentar (2.000 hacia los 500 kilómetros de altura), para luego disminuir nuevamente en los 1.000 kilómetros de altitud.

En esta región comienza la exosfera ósea donde la atmósfera ya no se puede considerar como tal. Las propiedades físicas de la exosfera son totalmente distintas de las capas anteriores, pues el oxígeno y e! nitrógeno ya no permanecen en forma de molécula y su disociación altera las leyes generales de los gases.

Las temperaturas en estas capas superiores son solamente un índice de la energía media que poseen las moléculas. A la presión normal, el número de moléculas de aire que tiene un solo cm3 de 0° de temperatura es increíble (27trillones). Si las moléculas chocan contra el depósito de un termómetro, por la velocidad de que están dotadas, la columna termométrica se eleva cierto número de grados. Si la colisión se produce contra nuestra piel surge una sensación de calor. Pero ni el termómetro ni el cuerpo dan una real idea del estado térmico del aire, y sí del estado de equilibrio térmico entre éste y el termómetro, o entre e! aire y la piel.

De llegar a las zonas de la termosfera en donde la temperatura del aire alcanza muchos centenares de grados, las moléculas de éste se moverían en desorden a velocidades elevadas. Si empleásemos un termómetro, en virtud de que su temperatura y la de nuestro cuerpo serían muy inferiores a las de las moléculas de aquella atmósfera, éstas tenderían a darnos su calor para que nuestra temperatura se equilibrase con la de ellas.

Pero como la densidad del aire es allí tan débil (escaso número de moléculas gaseosas), aun en el supuesto de que todas nos cedieran su calor no lograrían elevar nuestra temperatura. Y el termómetro tampoco subiría.

Es el caso de las partículas incandescentes que saltan de un horno cuando se aviva el fuego. Si bien su temperatura es elevada, su número es insuficiente para quemarnos.

la atmosfera ionosfera


Las altas capas de la ionosfera
Los métodos para estudiarlas se basan fundamentalmente en sus sondajes radioeléctricos. Se emiten, para e! caso, señales radio telegráficas breves que se reciben en el mismo sitio tras ser enviadas a la atmósfera y reflejadas por ellas.

Si se mide el tiempo que una onda radioeléctrica emplea en su recorrido de ida y vuelta se obtiene la altura del nivel que la refleja, teniendo en cuenta la velocidad de propagación, que de la de la luz. Merced a distintas investigaciones fue posible determinar las condiciones de las regiones estratosféricas que están influidas por la distancia al Sol, por el campo magnético terrestre, por las perturbaciones de la atmósfera solar y por el período undecenal de la actividad solar.

Campos magnéticos de gran altura
Los primeros datos de que a gran altura un campo magnético terrestre retendría las partículas eléctricas emitidas por el Sol (auroras boreales) fueron suministrados por el satélite artificial estadounidense Explorer I, en 1958. Luego, la interpretación de estos datos estuvo a cargo del profesor Van Alien y varios investigadores soviéticos y americanos. Así se pudo saber que alrededor de la Tierra hay dos cinturones y capas que no alcanzan a circundar nuestro planeta de manera total, puesto que las regiones polares están libres de ellos.

El primero de estos cinturones concéntricos se encuentra a una distancia aproximada de 2.000 kilómetros del globo terráqueo y se extiende hasta unos 4.800 kilómetros; el segundo se halla a unos 12.000 y sobrepasa los 50.000 de la superficie de la Tierra.

Dentro de ellos, en circuitos espirales y alrededor de las líneas de fuerza de! campo magnético, circulan en proporción no bien determinada protones y electrones. La intensidad radiactiva de este cinturón es alta (50 roentgenios). A 200 kilómetros de la superficie terrestre ya comienza a mostrarse el cinturón inferior. Recientes informaciones suministradas por la sonda espacial soviética hacen suponer la existencia de un tercer cinturón de radiación, a unos 85.000 kilómetros de nuestro planeta.

Fuente Consultada: MUNDORAMA Geografía General Tomo I

Composicion del Aire Propiedades, Caracteristicas e Importancia

 Composición del Aire Terrestre
Propiedades y Características

El Aire: El aire que respiramos no es un compuesto químico, sino una mezcla de gases, formada en un 99,997% —por debajo de los 90 Km. de altitud sobre la superficie terrestre— por cinco componentes: nitrógeno (N2), oxígeno (02), argán (Ar), dióxido de carbono (C02) y vapor de agua.

De los cinco componente principales del aire, el nitrógeno, el oxígeno y el argón son considerados gases permanentes, porque su concentración no varía de forma sustancial en el tiempo, ya que tienen un periodo de permanencia muy grande (se consideran gases permanentes aquellos con una duración media de las moléculas en la atmósfera superior a 1.000 años).

La tabla siguiente recoge la proporción en la que se hallan los distintos gases que componen el aire atmosférico en las proximidades del suelo, así como su tiempo de permanencia:

Tabla de gases que componen el aire

En las proporciones que figuran en el cuadro anterior, ninguno de los gases es considerado como contaminante, ya que forman parte de la composición natural del aire. Sin embargo, entre ellos aparecen muchos que, habitualmente, se identifican como contaminantes: el dióxido de carbono, el sulfuro de hidrógeno, los óxidos de nitrógeno y de azufre o el propio ozono.

Esto es así cuando su concentración en el aire supera sustancialmente la que corresponde al equilibrio natural de la atmósfera, de forma que, cuando éste se altera, hablamos de contaminantes atmosféricos. 

El aire que respiramos, aun en su estado más puro, contienen también partículas sólidas y liquidas en suspensión, lo suficientemente pequeñas como para que su tiempo de permanencia en la atmósfera sea importante. Muchas de estas partículas, llamadas aerosoles, son emitidas por fuentes industriales o urbanas, aunque también pueden hallarse de forma natural en la atmósfera. Una parte de ellas procede de reacciones químicas entre los gases contaminantes.

El vapor de agua representa aproximadamente el 4% en volumen del aire situado cerca del suelo; es resultado de la evaporación de las aguas superficiales de océanos y mares y de la transpiración de las plantas. Sin embargo, su bajo peso molecular hace que sea transportado con relativa facilidad hacia arriba por las corrientes ascendentes, hasta una altura máxima de 10-12 Km. sobre la superficie terrestre, franja en la que la turbulencia es más efectiva. A alturas superiores la concentración de vapor de agua en el aire es prácticamente nula.

Importancia del Aire: No solamente la vida del hombre depende del aire; pero aun si pudiera vivir sin éste, su vida sería una cosa mucho más pobre, porque sin oxígeno no habría combustión, y sin ésta no se generarría el FUEGO y el hombre estaría casi en estado salvaje. El fuego, ha redimido al hombre del estado de salvaje al de la civilización.

No sin razón suponía la antigua Mitología griega (pie el fuego desciende del cielo, y el filósofo define al hombre como el animal creador de la lumbre. Sin aire no hay fuego; sin fuego no hay arte, ni trenes, ni automóviles, ni vapores, ni teléfonos, ni telégrafos, ni telescopios, ni microcopios. A la ardiente afinidad entre el oxígeno y el carbón debe la Humanidad mucho más de lo que podíamos figurarnos. Además, si no fuese porque en la atmósfera existe el anhídrido carbónico y el oxígeno en debida proporción diluido con nitrógeno, los presentes resu.tados satisfactorios de la respiración y combustión se harían imposibles.

En oxígeno puro, bajo su presión ordinaria, viviríamos febrilmente y por corto tiempo; en anhídrido carbónico puro nos asfixiaríamos. En oxígeno puro no podría extinguirse el fuego; en puro anhídrido carbónico no podría encenderse. Aun si los diferentes gases de la atmósfera se mezclaran en otras proporciones alterarían el aspecto vital del mundo entero.

Supongamos que el hombre pudiera vivir y prosperar sin respirar ni tener fuego; no podría subsistir sin una atmósfera. Al carecer de aire, nos asaríamos o helaríamos, alternativamente; nos quemaríamos durante el día y helaríamos durante la noche. Los 320 kilómetros que hay de capa de aire alrededor del globo terráqueo sirven de quitasol durante el día y de manta de abrigo de noche. Templan el calor del Sol y mitigan el frío de las horas sin Sol. Examinemos más de cerca estas dos funciones de la atmósfera.

La atmósfera templa el calor del Sol. La diferencia entre el calor tropical y el calor de la zona templada, entre el calor de la tarde y de la mañana y del calor entre verano e invierno es mayormente cuestión de impedimentos atmosféricos al paso de los rayos solares. Cuanto más oblicuos son éstos mayor es la extensión que tienen que atravesar de atmósfera y mayor impedimento encuentran en atravesarla.

En los trópicos, los rayos del Sol son más verticales que en las zonas templadas, por lo cual en los primeros hace más calor. Por la mañana hace menos calor que en el centro del día, porque a esta hora los rayos son más verticales. En verano son también más verticales que en invierno, y, por consiguiente, hace más calor en el verano que en el invierno.

Es puramente una cuestión de intervención atmosférica, aunque además de esto, claro está que cuanto más oblicuos caen los rayos solares tanto menor es su intensidad por unidad de superficie.

¿Podemos considerar al aire como un gas perfecto?

Si prescindimos del vapor de agua —dado su bajo tiempo de permanencia en la atmósfera (del orden de 10 días)—, de todos los gases que forman parte de la composición del aire en muy pequeña proporción y de las posibles impurezas presentes en el mismo, podemos hablar de aire seco o aire puro con una composición fija hasta alturas de 16 km:

— N2: 755,5 g/kg. aire seco.

—02: 231,4g/kg. aire seco.

— Ar: 13,1 g/kg. aire seco.

El hecho de que estos gases se hallen en unas condiciones de presión y temperatura muy alejadas de las críticas para cada uno de ellos, hace que podamos identificar el aire seco con un gas perfecto a la hora de describir la evolución térmica de la atmósfera. El efecto del vapor de agua en el aire es mínimo mientras no se den condiciones que favorezcan su condensación.

Evolución termodinámica del aire

La mezcla de los gases que componen el aire atmosférico es muy homogénea hasta niveles muy altos, debido a la agitación atmosférica. Esto quiere decir que los gases están perfectamente mezclados entre sí, algo que no ocurriría si no existiera turbulencia, ya que en este caso los gases más ligeros ascenderían más rápido que los más pesados y el aire que respiraríamos los seres vivos estaría formado casi en exclusiva por nitrógeno y oxígeno.

Una de las principales características de la atmósfera desde el punto de vista termodinámico es que la temperatura del aire desciende, en general, con la altura. No obstante, existen estratos en los que ocurre exactamente lo contrario; son las denominadas inversiones térmicas, que se caracterizan por una gran estabilidad que impide las corrientes verticales y los movimientos turbulentos (favorecen, por tanto, la concentración de contaminantes por debajo de ellas).

Aire frío y cálido. Su influencia en el comportamiento de la atmósfera

Una masa de aire frío es aquella que se halla a temperatura inferior que el suelo sobre el que se encuentra. Normalmente proviene de latitudes altas y. por tanto, según evoluciona hacia latitudes más bajas se va calentando.

Se trata de una masa de aire inestable, en la que se desarrollan con facilidad corrientes verticales convectivas como resultado del calor que absorben del suelo, y también corrientes turbulentas. El efecto de estas corrientes es la dispersión por toda la masa de aire del vapor de agua y de las partículas de polvo procedentes del suelo. Por eso, las capas bajas de la atmósfera quedan limpias de impurezas y proporcionan una gran visibilidad.

Por el contrario, una masa de aire cálido posee mayor temperatura que el suelo sobre el que se halla, ya que normalmente procede de bajas latitudes y evoluciona hacia las más altas. Al estar el suelo más frío, las capas más bajas de la masa de aire se enfrían antes que las superiores, por lo que suele producirse una «inversión de tierra», es decir, una inversión térmica junto al suelo, en la que la temperatura del aire aumenta con la altura.

Las corrientes verticales en estas capas, por tanto, quedan impedidas, lo que hace que se acumulen el vapor de agua y las partículas de polvo en la zona más próxima al suelo, dificultando la visibilidad.

En primavera ocurre que, aunque el aire no procede de latitudes frías, se comporta como una masa fría por efecto de la radiación solar, que empieza a ser cada vez más fuerte y hace que el suelo se caliente antes que el aire. Por eso suelen darse días muy claros y limpios en esta época del año.

Por el contrario, las nieblas son características del otoño, debido al fenómeno opuesto: al decrecer la radiación solar, el suelo se enfría antes que el aire que se halla sobre él, por lo que éste se comporta como una masa cálida aunque no provenga de latitudes bajas. La inversión térmica que se produce hace que se acumule el vapor de agua, dando origen a la niebla.

Reducción de la contaminación atmosférica

El control de la contaminación ambiental requiere de la acción voluntaria de las personas, y de leyes que restrinjan la emisión de agentes contaminantes y penalicen a los infractores. En el caso de la contaminación atmosférica, el control debe incluir la medición de la calidad del aire para conocer la concentración de sustancias nocivas; la determinación de las fuentes contaminantes y la implementación de acciones para corregir la situación.

Algunas medidas que se pueden tomar para reducir la presencia de contaminantes en el aire son:

• controlar el gas de escape de los automotores;
• fabricar automóviles con conversores catalíticos, que reducen la nocividad de los gases de escape;
• eliminar el uso de plomo en las naftas o utilizar gas natural comprimido (GNC), que contamina 40 % menos que la nafta con aditivo de plomo;
• fomentar la utilización de medios de transporte menos contaminantes, como la bicicleta;
• utilizar fuentes alternativas de energía menos contaminantes, como la eólica, la hidráulica o la solar;
• reducir las emisiones de dióxido de azufre, que provocan las lluvias acidas, y que provienen fundamentalmente de la combustión de carbón en las centrales eléctricas. Otra alternativa es seleccionar los combustibles que tengan la menor proporción de azufre;
• reducir la producción y el uso de CFCs y de otros productos químicos que destruyen la capa de ozono;
• reducir la deforestación y reforestar, teniendo en cuenta la importante función que desempeñan las plantas en el mantenimiento de la concentración de CO2 en la atmósfera.

EL COLOR DEL CIELO

Astronómicamente, el cielo es el firmamento. Meteorológicamente, el cielo es la apariencia de la atmósfera para nuestros ojos. Los astrónomos han aprendido ya a evadirse de la pantalla de la atmósfera para registrar los rayos ultravioletas y los rayos cósmicos, pues estos últimos llegan a nivel del mar transformados después de una reacción en cadena; nace también una astronomía liberada de las limitaciones de nuestra retina, que sólo capta las ondas de las frecuencias llamadas visibles, comprendidas entre 8/10.000 y 3/100.000 de segundo.

En otras palabras, los mensajes del espacio eran como un iceberg del que sólo veíamos  la  parte flotante; estamos aprendiendo ahora a conocer las 9/10 partes que quedaban ocultas. En los días secos el cielo es azul. Sabemos que la luz solar es una mezcla de muchas longitudes de onda, desde la más corta (extremo violeta) hasta la más larga (extremo rojo), y que las primeras se refractan o desvían más q.ue las segundas.

En otros términos, nuestra retina recibe mucho más directamente del Sol la serie que comienza en el rojo y llega hasta el verde, que el azul, añil y violeta, que se dispersan en la atmósfera, y sus partículas en suspensión. Cuando miramos el Sol éste parece ligeramente amarillento, mientras que los componentes azulados de su luz nos llegan de todos los ángulos y nos dan la impresión de un cielo azul.

Si estuviéramos en el fondo de un pozo oscuro, o ante el ocular de un largo telescopio, sólo recibiríamos la luz directa y no esos rayos laterales, y no veríamos el cielo de color azul. De esta manera podríamos percibir las estrellas de día. En la aurora y en el crepúsculo el Sol es más rojizo y la Luna anaranjada; ello se debe a que sus rayos deben atravesar un mayor espesor de la atmósfera y la dispersión de la luz azul, añil, violeta, etc., es más acentuada. Cuando hay nubes o partículas en suspensión el Sol aparece completamente rojo (la Luna, de intensidad luminosa mucho menor, no se ve en estos casos).

En otras palabras, el color azul de la atmósfera, o, como decimos comúnmente, el cielo, depende de la presencia de luz solar y de la dispersión selectiva de ésta por las partículas atmosféricas. Debido a esto, a 20.000 metros de altura el cielo es completamente oscuro. También por el mismo motivo, cuando el Sol ya se ha puesto en el horizonte y su rayos iluminan solamente la alta atmósfera, las nubes que encuentran a su paso se nos presentan de color rojo, la longitud de onda de mayor alcance dentro de la gama visible.

Las fuentes principales del movimiento de la atmósfera son las corrientes ascendentes, producidas por el calor, y las llamadas cinturas de circulación primaria, que resultan de la rotación ele la Tierra; el sentido de giro del aire, contrario al de ésta, es diferente en los polos norte y sur; lo mismo se observa en los remolinos que se forman al desagotar una bañera, según se esté en el hemisferio norte o en el sur. Se denomina frente al límite entre dos masas de aire de temperatura y densidad diferentes. Dicho límite puede ser muy angosto y determinar, por su traslación, un cambio súbito en las condiciones climáticas.

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LECTURA COMPLMENTARIA:
Sin aire no existiría ia vida; sólo habría desolación y silencio eterno en toda la extensión de la Tierra:

Fisiológicamente, el aire es necesario e indispensable. No solamente es condición sine qua non de la respiración, sino aun de todo proceso vital. Sin aire no habría más que la muerte, desolación y silencio eterno y universal.

Las olas romperían sobre las arenas sin ruido, y las aguas del Niágara se deslizarían por los precipicios en silencio, sin producir ni un sonido. Hasta en la estética llena su papel el aire. Son las ondas del aire las que hacen llegar a nuestros oídos una sinfonía de Beethoven; es el aire el que causa el efecto del arco iris y la aurora boreal, y el aire, o al menos las partículas de polvo en el aire, son las que nos muestran el cielo tenido de bonito azul y las preciosas puestas del Sol, con su hermoso colorido, y él es también el que da tono y colorido y luces, líneas y sombras al mundo. Sin atmósfera no se destacarían los objetos, los tonos serían fuertes y las sombras negras e indistinguibles.

¿Quién creería que hasta la presión atmosférica es la que conserva nuestros huesos unidos? Quítese el peso de la atmósfera y estaríamos descoyuntados y nuestros huesos dislocados. En una palabra: suponiendo que se pudiera vivir sin atmósfera, estaríamos cojos, ciegos y sordos; viviríamos en un mundo incoloro, en un mundo de un sol abrasador, reluciente, sobre un cielo negro, un mundo de hielo y fuego, donde el agua herviría en marmitas de hielo.

Aunque varios de los planetas poseen su atmósfera, quizá sólo la Tierra posea la combinación especial de gases, que hemos descrito, en el aire. Desde luego es sorprendente que estos pocos gases tengan tales efectos y sus cantidades sean las justas en su proporción para mantener la estabilidad mundial.

Si la Tierra no estuviese rodeada de los componentes atmosféricos que hemos citado es indudable que ni nosotros ni nadie podría existir sobre ella. Un exceso o una falta de oxígeno, de nitrógeno, de argón o de dióxido de carbono en la atmósfera ¡y dónde estaríamos nosotros! Debemos, después de todo, estar agradecidos al Autor del universo cuando nos hacemos estas consideraciones y pensamos en la necesidad de estos gases y cuando nos preguntamos absortos cuál será su origen remoto y cuál será su historia.

Al principio, según la teoría nebular, la Tierra se componía de gases, y al radiar su calor fuera los gases se convirtieron en líquidos y los líquidos en sólidos El hierro, la sílice y otros elementos combinados y solidificados en las rocas, el vapor de agua condensado en los océanos y últimamente todos los gases se convirtieron en líquidos o sólidos, menos los gases que hoy están en el aire y los que probablemente existan en las entrañas de la Tierra.

Estructura de la Atmosfera Terrestre Formación y Composicion

Formación y Estructura de la Atmósfera Terrestre
Su Composición e Importancia Para La Vida

El planerta Tierra no termina en su corteza. La cumbre de sus montañas y la superficie de su mares no definen su verdadero límite. Lleva consigo, en su carrera, un volumen grande de gases, que se conocen, colectivamente, por el nombre de aire o atmósfera. Por muy de prisa que la Tierra se mueva, por muy rápida que sea su marcha, su fuerza de gravitación hace que estos gases no la abandonen.

Cualquiera creería que, puesto que da vueltas a razón de 29 km/seg. a través del espacio, este impetuoso caminar le haría dejar tras de sí la atmósfera; pero, en primer lugar, no hay fricción en el espacio, y, en el segundo, su gravitación es suficientemente fuerte para que los gases se le adhieran.

Los gases de la atmósfera desempeñan las funciones más precisas geológicas y biológicas, de ahi su verdadera importancia para la vida en el planeta. Sin estos gases no podrían existir ni animales ni plantas sobre el globo. Todas las funciones de la vida, movimiento, asimilación y reproducción, dependen del suministro, en parte, de estos gases, y especialmente de la cantidad de oxígeno.

Todos los cuerpos vivos, sean microbios, elefantes, legumbres, peces o gusanos, necesitan la combinación conjunta entre la substancia corpórea y el oxígeno del aire. Este conjunto es el hecho fundamental en el proceso de la respiración, y es de la misma naturaleza que el de la combustión, y consiste, como la combustión, en la combinación de oxígeno y carbono y en la producción del gas anhídrido carbónico. Todas las plantas y animales respiran de esta forma, y el constante suministro de oxígeno a las células de los seres vivientes hace funcionar el mecanismo de la vida.

Y las plantas no sólo respiran el aire, sino que se nutren de él. Toda materia viviente contiene carbono, y las plantas, ayudadas por el Sol y por la substancia verde que se llama clorofila, absorben el anhídrido carbónico de la atmósfera, y lo utilizan, separando el carbono del oxígeno, para constituir su materia viva o protoplasma. Las enormes minas de carbón están formadas por carbono extraído del aire por los bosques antiguos. La madera contiene casi la mitad de su peso de carbono.

Los animales, por otro lado, obtienen el carbono que necesitan comiendo las plantas que contienen carbono. Si el aire no contuviera anhídrido carbónico, las plantas no encontrarían material para nutrir su substancia y los animales, a su vez, tampoco podrían adquirir el carbono que necesitan.

La vida en nuestro planeta es posible gracias a la existencia encima de los océanos y de los continentes de una capa gaseosa, la atmósfera, que se extiende aproximadamente hasta unos 1.000 km de altura, y que va cambiando de características y de composición desde el suelo hasta las capas más elevadas, situadas en contacto con el espacio exterior. Todos los planetas del sistema solar tienen su propia atmósfera, pero sólo la terrestre presenta las condiciones necesarias para hacer posible el desarrollo de la vida. Además de la existencia de oxígeno, que permite la respiración, la atmósfera hace que la Tierra no esté demasiado caliente ni demasiado fría, es decir, que mantenga un nivel de temperaturas dentro del cual pueden desenvolverse los seres humanos y los animales.

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INTRODUCCIÓN: La Tierra está completamente envuelta por una capa gaseosa, que se llama atmósfera, de la cual forma parte el aire que respiramos. La ciencia que la estudia se llama Meteorología. La atmósfera es como una esfera de vapor formada por numerosos gases (hidrógeno, helio, oxígeno, nitrógeno, anhídrido carbónico, vapor de agua) que rodeó por completo la corteza terrestre en el momento de consolidarse. Los gases más volátiles y livianos (hidrógeno, helio) se diseminaron por el espacio en razón de la gran movilidad de sus moléculas y de su temperatura. A este escape de gases contribuyó también el calor del Sol y la ausencia de presión en las capas superiores. »

En las primeras eras geológicas abundaba en anhídrido carbónico y agua, mucho más que en la actualidad, tenía poco oxígeno y la densidad era tremendamente alta. Merced a la función clorofílica de los vegetales, del carbonífero en particular, varió de manera total.

Las plantas, para formar sus tejidos, absorbían anhídrido carbónico y liberaban grandes cantidades de oxígeno que cambiaron La composición química de la atmósfera y posibilitaron el desarrollo de la vida animal. El anhídrido carbónico, contenido en 0,03 % en volumen, es elemento imprescindible en la vida de los vegetales. Éste, con el vapor de agua, en presencia de La luz y por acción de la clorofila (verde de las plantas), obtiene las substancias nutritivas necesarias para su evolución. A este proceso se lo llama  fotosintesis.

Sobre el hombre, que habita en la superficie terrestre y en la capa más profunda de la atmósfera, gravita el peso de un volumen de aire que tiene mulares de metros de altura. Pero sin esa atmósfera no podría vivir, ya que carecería del oxígeno para respirar y la presión de la sangre y demás líquidos de su cuerpo lo harían estallar.

El ser humano, para respirar, necesita de una composición adecuada de aire (oxígeno, nitrógeno y vapor de agua). A la vez, la atmósfera actúa como capa protectora de la directa radiación de los rayos del Sol y de oirás radiaciones mortíferas que proceden del espacio. No es del todo transparente, y al paso que se asciende a las altas capas el cielo se va obscureciendo hasta volverse completamente negro.

LA ATMÓSFERA TERRESTRE: La atmósfera es la envoltura gaseosa que rodea a la Tierra. Está formada por una serie de capas de distintas características en cuanto a composición y comportamiento. En su capa más baja. la troposfera, se desarrolla la vida.

Composición del Aire Que Respiramos: La atmósfera terrestre está constituida principalmente por nitrógeno (78%) y oxígeno (21%). El 1% restante lo forman el argón (0,9%), el dióxido de carbono (0,03%), y distintas proporciones de vapor de agua, y trazas de hidrógeno, ozono, metano, monóxido de carbono, helio, neón, kriptón y xenón.

Estructura de la Atmósfera Terrestre:

La atmósfera no es una capa homogénea. Tanto en su composición química, como en su temperatura y en su estructura electromagnética, experimenta grandes variaciones que permiten dividirla en una serie de capas superpuestas de distinto grosor.

Según se considere una u otra de las variables mencionadas, la división de la atmósfera en capas resulta distinta.

Teniendo en cuenta los cambios térmicos que en ella se producen, la atmósfera se divide en cuatro capas, llamadas troposfera, estratosfera, mesósfera y termósfera.

Desde el punto de vista de su composición química, en la atmósfera se distinguen tres capas denominadas homosfera, heterosfera y exosfera y, en función de su estructura electromagnética, se clasifica en atmósfera neutra, ionosfera y magnetosfera.

LAS CAPAS DE LA ATMÓSFERA TERRESTRE: Las capas térmicas de la atmósfera vienen determinadas por las distintas características que presentan las temperaturas en cada una de ellas.  La más cercana a la Tierra es la troposfera, que se extiende hasta una altura de 8 km sobre los polos y de unos 17 km sobre el ecuador. Es la capa en la que tienen lugar la mayor parte de los fenómenos relacionados con el tiempo atmosférico, y en ella las temperaturas descienden progresivamente a razón de unos 6 °C por kilómetro de altitud.

A los fines de esta página, y para simplificar podemos estructura de la atmosfera decir que la atmósfera terrestre se divide en una serie de capas horizontales diferenciadas entre sí:

Troposfera y estratósfera, que constituyen la atmósfera inferior.

Ionosfera, termosfera, exosfera y magnetosfera, que forman la atmósfera superior.

Tropósfera

Es la capa más baja de la atmósfera, la que se halla en contacto con la superficie terrestre

 y en la que se desarrolla la vida y la mayor parte de los fenómenos meteorológicos que nos afectan. A ella le pertenece el 75% de la masa gaseosa de la atmósfera y prácticamente todo el vapor de agua y las partículas o aerosoles presentes en el aire.

Desde el punto de vista térmico, se caracteriza porque, en condiciones normales, la temperatura desciende con la altura a razón de unos 6,5 °C por metro ascendido.

El límite superior de la troposfera varía con la latitud: es más elevada en el ecuador y los trópicos (16-17 m), donde es mucho más marcado el efecto de la turbulencia vertical y de las corrientes convectivas (el suelo está muy caliente y transmite este calor al aire que se halla sobre él), mientras que la altura más baja la alcanza en los polos (7-8 m), en los que ocurre lo contrario.

Este límite superior es la tropopausa, y representa una inversión térmica —por ser una capa de aire cálido sobre otra de aire más frío; en este estrato, por tanto, la temperatura aumenta con la altura— e impide, por ello, los movimientos ascendentes tanto convectivos como turbulentos. Actúa como una tapadera de la troposfera, por lo que ésta se comporta casi como un sistema cerrado.

¿Por qué es importante la troposfera?
£s la parte más baja de la atmósfera y casi todos los fenómenos climáticos ocurren en ella. Además de aire, contiene vapor de agua cuya participación es fundamental en los fenómenos meteorológicos.forma de lluvia, nieve o granizo. Cumple otra función muy importante, que es absorber la energía radiante proveniente del Sol y de la Tierra. Esto la convierte en una capa aislante que evita que escape el calor de la superficie terrestre. Además, contiene partículas de polvo de diversos orígenes (erupciones volcánicas, incendios forestales, desintegración de meteoritos, procesos industriales, etc.). Como el Sol calienta n ecuador que en los polos,  se genera un sistema de vientos que distribuyen el calor y las partículas de esta capa hacia todas las regiones del globo

Estratósfera

La capa inmediatamente superior a la troposfera, separada de ésta por la tropopausa, es la estratosfera, con un espesor medio de 50 Km.. En el trópico y el ecuador las capas más bajas son de una gran sequedad, debido a que el aire que asciende desde la troposfera se congela al atravesar la tropopausa, siendo este hielo eliminado por precipitación.

A medida que aumenta la latitud la tropopausa se halla cada vez a menor altura y su temperatura es mayor, por lo que disminuye el efecto anteriormente descrito y aumenta la humedad de los estratos más bajos de la estratosfera.

Desde el punto de vista meteorológico, la estratosfera es mucho más tranquila que la troposfera, pero si se atiende a las reacciones químicas entre los gases atmosféricos, es una capa mucho más activa y fundamental para la vida en el planeta. No no, en ella, a unos 22 Km. sobre la superficie terrestre, se encuentra la ozonos-estrato en el que la concentración de ozono es máxima (aproximadamente el 90% del total existente en la atmósfera). Es la denominada capa de ozono. Éste actúa básicamente como protector de la radiación ultravioleta procedente del Sol, que es a para los seres vivos.

El ozono, debido a su poder altamente oxidante, es muy reactivo y, por tanto, sensible a otros compuestos que puedan hallarse de forma anómala en la atmósfera (contaminantes), ya que reacciona rápidamente con ellos y desaparece. Si son pocos los contaminantes capaces de atravesar la tropopausa y penetrar en atmósfera, algunas especies químicas emitidas por fuentes antropogénicas son lo suficientemente estables como para superar la barrera que supone la tropopausa y a la ozonosfera, destruyendo el ozono existente. Este es el gran problema del do agujero de la capa de ozono. La estratosfera, al igual que la troposfera, está limitada por un estrato de inversión térmica denominado estratopausa, en el que se alcanzan temperaturas superiores a los 0°C.

La Ionosfera

Por encima de la estratosfera se encuentra la ionosfera, enrarecida capa exterior compuesta principalmente de iones. Un ion es un átomo que ha ganado o perdido uno o más electrones (en este caso debido a las radiaciones o a las partículas emitidas por el Sol o las estrellas) y que por lo tanto posee una carga eléctrica.

Puesto que la ionosfera depende de la actividad solar, no extrañará que presente variaciones diarias y estacionales. Aunque los datos son dudosos más allá de los 100 Km. de altura, se estima que la ionización del oxígeno no pasa de los 120 Km. de altura y que la ionización del nitrógeno tiene lugar hasta los 200 kilómetros.

En la ionosfera toda vida es imposible. La temperatura, es decir, la energía cinética de las escasas moléculas existentes consideradas aisladamente, es muy elevada. Pero la atmósfera es tan tenue que en otro sentido reina un inmenso frío. El observador que se encontrara en la ionosfera y mirara hacia el Sol, casi perecería por su luz, calor y radiación, mientras que por la cara opuesta el frío y la oscuridad lo matarían (irradiaría el calor de su cuerpo).

De todos modos, la vida tal como la conocemos es imposible en la ionosfera debido a las letales radiaciones cósmicas y solares; y más allá de los 90 Km. de altura, excepto para el nitrógeno, las moléculas son rápidamente descompuestas por las ondas electromagnéticas.

Hemos estudiado que los campos magnéticos actúan sobre las partículas cargadas de electricidad; sabemos también que la Tierra es un enorme imán. No extrañará por lo tanto que estas partículas ionizadas (electrizadas) se orienten según el campo magnético de la Tierra y experimenten perturbaciones cuando ocurren tormentas solares (por ejemplo, se observan auroras boreales y australes, principalmente cerca de los polos magnéticos terrestres).

El interés práctico de la ionosfera consiste ante todo en su influencia en las transmisiones radioeléctricas. En efecto, la capa que se halla entre los 90 y los 200 Km. forma dos niveles que en conjunto se denominan capa de Heaviside o capa E, que refleja las señales radioeléctricas de longitud de onda larga y mediana: si estas ondas no rebotaran en las capas de Heaviside proseguirían en línea recta, y no podrían realizarse transmisiones que superaran el problema de la curvatura de la Tierra mediante una trayectoria en zigzag entr^e la capa reflectora y la superficie.

Encima de la capa de Heaviside está la capa de Appleton  que refleja hacia la Tierra las radioemisiones de onda corta que de otro modo proseguirían su camino en el espacio. La capa de Appleton se asocia a la ionización del nitrógeno.

No existe ninguna capa que desvíe las señales de onda muy corta (por ejemplo las que se utilizan para la televisión), de manera que éstas siguen su camino en línea recta y se pierden en el espacio. De allí que los transmisores y antenas de televisión se ubiquen en los lugares más elevados posibles porque su radio de acción es el del horizonte visible.

Mesósfera

Por encima de la estratopausa, en la que la temperatura puede considerarse «cálida», se halla la mesosfera, donde los valores térmicos descienden hasta alcanzar cerca de —90 °C, a una altura próxima a los 80 Km. sobre la superficie terrestre, en la rnesopausa o límite superior. La mesopausa constituye un nuevo estrato de inversión de forma que la temperatura empieza a aumentar otra vez con la altura.

Termósfera

Inmediatamente por encima de la mesopausa se localiza la termosfera, donde prácticamente no existe densidad molecular; no obstante, por encima de los 250 Km. la poca atmósfera existente es todavía capaz de ofrecer resistencia a los vehículos espaciales. Mientras que en la parte más baja de la termosfera se encuentran Oxígeno atómico y molecular y nitrógeno molecular, por encima de los 200 Km. predomina el oxígeno.

Debido a la absorción por el oxígeno atómico de la radiación ultravioleta procedente del Sol, la temperatura asciende con la altura, llegando a alcanzarse (teóricamente) los 1.200 °C a alturas del orden de los 350 Km..

Conforme se sigue ascendiendo, cada vez es más efectiva la acción de la radiación ultravioleta y los ráyos X del Sol, que provocan la ionización de los átomos de oxígeno y nitrógeno. Es aquí donde se producen las auroras boreales y australes, por introducción de partículas ionizadas en la atmósfera desde alturas elevadas (de 300 a 1000 Km.) hacia abajo. Desde el punto de vista eléctrico se denomina ionosfera a la zona situada por a de los 80 Km. de altura, aunque muchas veces se emplea este término Cminte para nombrar la región en la que existe una gran densidad de electrones, los 100 y los 300 Km..

Exofera

Por encima de los 500 Km.. se halla la exosfera o atmósfera exterior. En ella existe atmósfera muy tenue formada por átomos de oxígeno, hidrógeno y helio, parte de ello ionizados. La presencia de partículas ionizadas aumenta conforme nos alejamos en el espacio. Los átomos neutros de hidrógeno y helio, al tener un peso atómico muy bajo, en escapar al espacio exterior, ya que cada vez es menor la posibilidad de que iones con otras moléculas y sean impulsados hacia abajo en el choque. Este hielo que desaparece es sustituido por el que resulta de la descomposición de r de agua y del metano en las proximidades de la mesopausa. El helio aparece la acción de los rayos cósmicos sobre el nitrógeno y también por la desintegración  progresiva de los elementos radiactivos existentes en la corteza terrestre.

Magnetosfera

Es la capa más alejada de la atmósfera, más allá de los 2.000 Km.. En ella sólo hay electrones y protones, concentrados en los denominados «cinturones de radiación de Van Allen».

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A MODO DE AMPLIACIÓN DEL TEMA VEREMOS:
HOMOSFERA, HETEROSFERA Y EXOSFERA

Además de experimentar variaciones térmicas importantes, la atmósfera cambia también su composición química a medida que se aleja de la superficie terrestre. Desde el suelo y hasta unos 100 km de altura se extiende una capa denominada homosfera, en la que la atmósfera presenta una composición química casi constante, con un 78% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y pequeñas cantidades de dióxido de carbono, argón, hidrógeno y otros gases.

La homosfera coincide aproximadamente con las tres primeras capas térmicas de la atmósfera (troposfera, estratosfera y mesosfera), y dentro de ella, concretamente en la parte superior de la estratosfera, existe una zona donde se da una gran acumulación de ozono. Es la denominada ozonosfera o capa de ozono, que absorbe la radiación ultravioleta del Sol e impide que estos rayos tan perjudiciales para la vida lleguen hasta la superficie de nuestro planeta.

El ozono se produce libremente en la atmósfera por asociación de moléculas de oxígeno y su existencia resulta fundamental. Sin embargo, diversas mediciones efectuadas mediante satélites han demostrado que desde 1979 la concentración de ozono está disminuyendo de forma considerable.

Se puede afirmar concretamente que a nivel general ha decrecido entre un 4 y un 5 %, aunque con descensos mucho mayores en ciertas zonas, como la situada sobre la Antártida. De este modo ha llegado a formarse un agujero en la capa de ozono, que constituye un gran peligro potencial para la vida en nuestro planeta.

Por encima de la homosfera, a partir de unos 100 km de altura, se extiende la heterosfera, una zona caracterizada por el predominio de gases ligeros. A 150 km el principal componente de la heterosfera es el oxígeno atómico; a unos 500 km predomina el helio, y a mayor altitud la primacía corresponde al hidrógeno atómico.

La heterosfera termina a una altitud de unos 1.000 km, y es allí donde comienza la exosfera, formada por moléculas que no están sujetas a la fuerza de la gravedad terrestre y escapan poco a poco hacia el espacio exterior.

CUADRO CON LA CAPAS DE LA ATMOSFERA

Exosfera o Magnetosfera: Representa la transición hacia el espacio exterior.

Termosfera o ionosfera: Sobrepasa los 700 Km.. En ella se produce un brusco incremento de la temperatura y el aire se «enrarece», pues las moléculas de gas están ionizadas (pierden electrones) por las radiaciones solares de alta energía. A ella corresponde sólo el 1% de la masa tota de la atmósfera.

Mesosfera: Se extiende desde cerca de los 50 Km. de altura hasta alrededor de los 80 Km.. La temperatura desciende hasta alcanzar los -80 °C en la mesopausa.

Estratosfera: Se extiende hasta cerca de los 50 Km. de altitud. Contiene el 19% de la masa total de la atmósfera y, junto con la troposfera, constituyen la bajo atmósfera. En la parte superior de la estratosfera se encuentra la capa de ozono, u ozonósfera, que actúa a modo de filtro o pantalla.

El Incremento de la temperatura parece estar relacionado con la absorción de la radiación por parte del ozono (03). Las temperaturas ascienden gradualmente hasta llegar a un valor similar al de la superficie terrestre, a los 50 Km., cuando se produce nuevamente un descenso de la temperatura, en la zona llamada estrtrapausa,

Troposfera: Se extiende hasta 16 Km.. de altitud en las áreas tropicales y hasta unos 10 Km. en latitudes medias. Por cada 1.000 m de altura la temperatura desciende 6,4 °C. Esta capa representa el 80% de la masa de la atmósfera y es la más Importante para la vída; en ella se forman las nubes y se absorbe la radiación infrarroja. A partir de los 14 Km., lo temperatura se mantiene constante en un área de transición con la tropopausa

Composición y Capas Atmosféricas:

La atmosfera no es uniforme , ni está constituida por una sustancia única. En la parte más baja (en donde vive el hombre) la forman distintos gases, entre los cuales el nitrógeno y el oxígeno se encuentran en la proporción de 4 a 1. El oxígeno permite los fenómenos de la combustión y de la respiración, y el nitrógeno, químicamente inerte, lo diluye para atenuar su acción química.

En cantidades muy pequeñas y con las mismas propiedades que el nitrógeno figura el gas argón. Hay también gas carbónico, ozono, amoníaco, hidrocarburos, materias orgánicas, bacterias y polvos minerales. En las capas superiores existe hidrógeno y abundan los denominados gases raros (helio, argón, criptón, radón, xenón y neón).

En la atmósfera hay, asimismo, cierta cantidad de vapor de agua, en proporción muy variable debido a los fenómenos de evaporación y condensación. Es así como el vapor de agua disminuye con rapidez hacia la parte superior de la atmósfera; en la inferior (5Km. de altura) el vapor de agua se condensa cuando la humedad relativa llega al estado de saturación.

En las grandes alturas suelen aparecer fenómenos de sobresaturación. Las nubes que se forman por debajo de los 6.000 metros están constituidas por pequeñas gotas de agua (estado de sobre-fusión de ésta). A mayores alturas predominan las nubes heladas. Las gotas sobre fundidas, al convertirse en cristales de hielo, originan la mayoría de las precipitaciones atmosféricas. Pasados los 20 kilómetros de altura la proporción de nitrógeno aumenta y decrece la de oxígeno.

La atmósfera, no obstante ser gaseosa, permanece adherida a la superficie terrestre debido a las fuerzas de atracción y centrífuga, ocasionadas por la rotación de la Tierra. A 40.000 kilómetros de ésta la fuerza de atracción se anula, y a esa distancia las partículas gaseosas, de existir, escaparían a la fuerza de atracción terrestre y se dispersarían por el espacio. El límite real de la atmósfera se sitúa a menor distancia. Por otra parte, la capa de gases no circunda al globo terrestre con idéntico espesor. La altura de la atmósfera la proporciona la observación de los astrolitos. Por su notable velocidad, cuando la atraviesan se tornan incandescentes y trazan en el espacio una estela luminosa.

Si dos astrolitos son observados simultáneamente desde distintos puntos, se puede determinar su altura, que suele sobrepasar los 200 kilómetros. De no existir aire pasarían sin dejar rastros, puesto que su temperatura no aumentaría por roce alguno. Al estudiar las auroras polares se ha comprobado que hay atmósfera, aun cuando muy enrarecida, hasta 1.000 kilómetros. Los ensayos realizados con globos-sondas y satélites artificiales han suministrado muchos pormenores relacionados con la atmósfera superior. La atmósfera se divide en tres capas claramente definidas: troposfera, estratosfera y ionosfera.

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PARA SABER MAS…
FORMACIÓN DE LA ATMÓSFERA PRIMITIVA

Para comprender bien cómo se formó la atmósfera de la Tierra debemos tener presente tres hechos fundamentales.

Primero: un camión de muchas toneladas tiene, a una velocidad determinada, mucho más energía cinética que una bicicleta liviana a la misma velocidad.

Segundo: la temperatura es la expresión de la energía cinética de las moléculas. En una mezcla de gases, las moléculas chocan e intercambian su energía cinética de manera que las más pesadas son, a la misma temperatura, mucho más lentas que las más livianas.

Tercero: existe una velocidad límite que permite escapar a la atracción de la gravedad, y que es la que se calcula en astronáutica. En el universo el hidrógeno es el elemento más abundante. En la Tierra el hidrógeno libre es prácticamente inexistente. La razón es que la Tierra, que hace millones de años fue muy caliente, no pudo retener las veloces moléculas de hidrógeno como puede hacerlo el Sol cuya atracción gravitatoria es muchísimo mayor. Aún ahora la Tierra pierde, en las capas exteriores de la atmósfera, hidrógeno y helio.

Si tenemos en cuenta que en sus fases primitivas la Tierra era muy caliente, deducimos que debió perder fácilmente su vapor de agua, su anhídrido carbónico, su nitrógeno y aü metano, todos ellos gases relativamente livianos, cuyas moléculas se movían a velocidades superiores a la necesaria para escapar de la gravitación de la Tierra. En otras palabras, la Tierra perdía ciertos gases, así como la Luna, demasiado pequeña, quedó privada de atmósfera.

En cambio Júpiter, planeta enorme, retuvo el metano y otros gases livianos. La deducción de los geólogos es que después que la Tierra se enfrió suficientemente, los volcanes siguieron emitiendo vapor de agua, anhídrido carbónico, nitrógeno, azufre y cloro.

El hidrógeno y el oxígeno de los óxidos minerales se combinaban gradualmente para dar agua. Aparecieron luego en el agua bacterias capaces de transformar el metano (CH4) y producir suficiente anhídrido carbónico.

El nitrógeno provenía del amoníaco, exhalado por la Tierra y descompuesto por el oxígeno para formar nitrógeno y también agua. Por último, sobre la superficie de los océanos aparecieron las primeras algas, es decir los primeros organismos capaces de realizar la fotosíntesis o sea de asimilar anhídrido carbónico y emitir oxígeno. La atmósfera de la Tierra, ya fría, fue incorporando oxígeno libre.

LECTURA COMPLEMETARIA:
La Atmófera Terrestre:

¿Vivimos rodeados de aire y en algún momento comenzaremos a percibir su escasez? ¿Qué le va a pasar a la atmósfera del mundo y qué a la capa de ozono? ¿El efecto invernadero derretirá los hielos? Y en ese caso, ¿volverá el Diluvio? ¿Quedarán nuestras ciudades bajo el agua?.

Mientras científicos y políticos, ciudadanos y periodistas se formulan estas preguntas; las esquinas se llenan de predicadores que anuncian el fin del mundo. El mismo que, por un error de cálculo no se produjo en el año mil, quizás se dé al milenio siguiente. Algunos de ellos hablan en nombre de seres extraterrestres que les anuncian el cataclismo. Otros siguen la voz de Dios, y serán sus ángeles quienes pasen por entre nosotros y elijan a los justos que se salvarán, mientras los demás se hundirán con el mundo.

¿Qué de esto es previsible, al menos, desde la información científica de que disponemos? Lamentablemente, muy poco. Quizás los seres humanos necesitemos pensar en términos de una gran catástrofe universal, para ocultar la catástrofe personal que nos aguarda a todos, al final del camino. Pero, pueden ocurrir cambios en el clima del mundo, y algunos de esos cambios sernos desfavorables, lo que es algo muy distinto.

Para hablar de ello, tenemos que recordar que el clima de un lugar, o el del planeta Tierra, también es un recurso natural y en este caso, compartido por todos los hombres. «Los habitantes de todas las naciones disfrutan, sufren, soportan, toleran o lamentan los cambios y variaciones del clima que les rodea. Lo que es el clima y la forma en que cambia, determina en gran parte nuestra forma de vida, lo que somos, la naturaleza de nuestra economía, la clase de agricultura que practicamos, nuestras necesidades energéticas, así como nuestros requerimientos de vestido y abrigo. Resumiendo, el clima es el determinante básico de nuestro modo de vida.

«Cuando es benigno, puede ser una fuente de placer y riqueza; cuando es extremado puede causar grandes penalidades y sufrimientos. El clima cambia constantemente. Nuestros recuerdos históricos y geológicos nos suministran la evidencia de que han existido períodos en la historia de la Tierra, en los que el clima fue, o más cálido, o más frío de lo que es hoy en día. Dichos cambios se producen sobre distintas escalas de tiempo, en algunos casos sobre una escala de millones de años, en otros sobre periodos de tiempo tan cortos como un año o incluso una estación» .

El más profundo de los cambios esperables es la acentuación del efecto invernadero, como consecuencia del aumento de las emisiones de dióxido de carbono. Para ver por qué ocurre esto, antes tenemos que hacernos otra pregunta: ¿por qué la Tierra no se enfría de noche?.

Porque, pensándolo bien, el aire no es un buen acumulador térmico, y cuando cae el sol, ya no hay nada que lo caliente. La radiación que escapa del suelo entibiado durante el día no da la impresión de ser «suficiente. Si uno apoya la mano en el suelo, de noche, generalmente el suelo está más frío que el aire. ¿De dónde nos viene ese calor nocturno, entonces?.

Nos viene del día. Es el calor del sol que no se fue. Y no se fue porque hay algunos gases en la atmósfera que lo retienen, del mismo modo que los vidrios de un invernáculo dejan entrar la luz e impiden que salga el calor.

El más importante de esos gases es el dióxido de carbono, pero también inciden otros más: el metano, los cloro-fluorocarbonos (freones) y los óxidos de nitrógeno. La concentración de estos gases en la atmósfera regula la temperatura del planeta. Cuantos más haya, o cuanto más alta sea su concentración, más retendrán el calor. ¿Por qué nos interesa si los veranos son algo más cálidos y los inviernos algo menos fríos?.

Porque mucho más que la temperatura, nos interesa la forma en que estos gases moldean el clima. Si hace más calor, se derretirán hielos y nieves, se evaporará más agua de los océanos y lloverá más sobre los continentes, al menos en las costas.

En cambio, si hace más frío, habrá mayor cantidad de agua congelada, menos evaporación y, por tanto menos lluvias.

Pero el planeta es muy grande, y cualquier cambio tarda muchos milenios en manifestarse, ¿por qué nosotros pensamos que somos capaces de alterarlo en tan poco tiempo?.

El dióxido de carbono se libera en las combustiones, y ya habíamos dicho que el fuego es la característica distintiva de nuestra especie. Somos grandes quemadores de madera, de petróleo y de innumerables sustancias, que liberan alguna cantidad de dióxido de carbono. Y sucede que este gas está presente en la atmósfera en pequeñísimas cantidades (algo así como el 3 por mil). Es decir, que nuestra capacidad de incidir sobre algo muy pequeño puede ser significativa precisamente porque es pequeño.

Por esta misma razón, no hay peligro de que nos llegue a faltar el oxígeno ya que constituye el 21 por ciento de nuestra atmósfera, y, hagamos lo que hagamos, no tenemos forma de arruinar 1200 billones, es decir, 1200 millones de millones de toneladas de este gas. En cambio, nuestros aportes de dióxido de carbono, pueden ser una proporción alta del que hay en la atmósfera.

Los cambios en la concentración de dióxido de carbono provocarían un calentamiento de la tierra. Como todo lo que ocurre en un lugar asimétrico, habría ganadores y perdedores. Por ejemplo, los vientos fríos tendrían menos fuerza. Esto quiere decir que llovería más en las costas y menos en el interior de los continentes.
¿A cuánto subiría la temperatura? Sobre ésto hay una cantidad de dudas, porque nos cuesta mucho prever en cuánto aumentarían las emisiones de CO . Si lo supiéramos, además nos cuesta medir qué cosas cambian cuando aumenta ese gas en la atmósfera. Por ejemplo, unos dicen que el dióxido de carbono aumentará la temperatura y que ese aumento de temperatura hará que los suelos suelten mayor cantidad de este mismo gas y empeore la situación.
Y otros contestan exactamente lo contrario: que si hay más C02 en la atmósfera, el océano absorberá una mayor cantidad, y las plantas usarán más carbono para su metabolismo y así crecerán más rápido y neutralizarán el exceso.

De manera que ni siquiera sabemos si una mayor cantidad de emisiones de CO, representa un aumento proporcional en la cantidad de ese gas en la atmósfera. Tampoco sabemos en qué proporción ello aumentará la temperatura de la tierra. Los modelos matemáticos más confiables hablan de un aumento de temperatura que fluctúe entre los 3 y los 5,5 grados centígrados.

Pero, tampoco en esto hay ninguna certeza porque esos modelos, restrospectivamente, no cierran demasiado con lo que realmente pasó en los últimos años. O sea, hay algún desajuste entre los modelos matemáticos y la realidad del clima, que todavía no ha sido posible superar.

¿Y qué pasa con las hipótesis del derretimiento de los hielos y la inundación de todas las ciudades costeras? ¿Estamos o no al borde de la catástrofe? ¿Le creemos a ciertos suplementos dominicales, o no los tomamos en serio?

Veamos algunas predicciones. Si el dióxido de carbono aumenta dentro de lo previsible, el nivel general de los mares podría subir en:

4,5 metros según (White) , 6 metros según (Breuer) ,
Entre 20 centímetros y 1,5 metros según (Schneider) ,
Entre 30 centímetros y 1,10 metros según (Shell) .

Las dos primeras cifras son coherentes con las catástrofes de ciencia-ficción usuales: inundación de tierras bajas, evacuación de ciudades, etc.
Las últimas implican cambios en las zonas agropecuarias: el trigo se podría cultivar razonablemente en Siberia y cosas semejantes. Como dijimos, alguien ganaría y alguien perdería, pero no podríamos hablar de catástrofe. ¿Quién tiene razón?.

Es difícil contestarlo, porque no se juegan sólo puntos de vista académicos, sino que hay intereses económicos en juego. Los más importantes hacen a las formas de producción de energía. La quema de combustibles fósiles aumenta las emisiones de C02, por lo que es previsible que las compañías petroleras tiendan a minimizar sus efectos.

Por el contrario, como la energía nuclear ha sido muy cuestionada desde el punto de vista ambiental, las empresas que se dedican a ella encontraron su argumento ideal: «La energía atómica no emite dióxido de carbono». El que pueda emitir cosas peores que el C02 no incide en el argumento. De allí a acentuar sus efectos y mostrar que el dióxido de carbono provocará catástrofes, hay un paso muy pequeño.

En general, «la industria nuclear es acusada a menudo de exagerar el problema del dióxido de carbono». En los círculos científicos, hay consenso en que el problema existe y que se planteará durante el próximo siglo. La urgencia con que se lo presenta, quizás esté influida por intereses específicos.