El Papa que se enfrentó a Atila

Biografia de Julio III Papa

Biografía del Papa Julio III

JULIO El (1487-1555): El 7 de febrero de 1550, por dos votos de mayoría sobre el cardenal Pole, el conclave cardenalicio elevaba a la silla de San Pedro al cardenal Juan María de Ciocchi del Monte, cuya familia era oriunda del Monte San Sabino.

Papa Julio III
PAPA JULI III
Papa de la Iglesia católica desde
7 de febrero de 1550-23 de marzo de 1555
Predecesor Pablo III
Sucesor Marcelo II
Información religiosa
Ordenación episcopal 12 de noviembre de 1514
por Antonio María Ciocchi del Monte
Información personal
Nombre Giammaria Ciocchi del Monte
Nacimiento 10 de septiembre de 1487, Roma
Fallecimiento 23 de marzo de 1555
(67 años), Roma

Aunque los que apoyaron su candidatura fueron Carafa y el grupo intransigente de la Curia, el nuevo Papa — Julio III — fue partidario de soluciones moderadas y de la defensa de la Iglesia respecto a las pretensiones absorbentes de Francia y España.

Entre Paulo III, que inicia el movimiento de la Reforma católica, y Paulo IV, el papa de la Contrarreforma, Julio III adopta un tono conciliador, a veces algo vacilante, lo que se explica por la escasa firmeza de su carácter y por las presiones a que fue sometido por el emperador Carlos V.

Era romano. Nacido en esta ciudad el 10 de septiembre de 1487, de Vincenzo Ciocchi y Cristobalina Saracini, había efectuado una provechosa carrera eclesiástica. Siempre relacionado con la corte pontificia, a los veinticinco años había obtenido el arzobispado de Manfredonia y el 22 de diciembre de 1536 había sido elevado al cardenalato.

En él se distinguió como jefe de la dirección moderada de los cardenales italianos. Durante el pontificado de Paulo III, había sido miembro de la Comisión de Reforma y uno de los presidentes en la primera reunión del concilio de Trento (1545-1549).

Por tanto, al ser revestido de la suprema dignidad eclesiástica, se hallaba preparado para llevar a término una misión sumamente difícil en aquellos agitados momentos.

Los críticos de Julio III le reputan como un epicúreo toscano, más amante de la vida regalada en los palacios de Roma que de resolver los problemas en que se debatía la Iglesia.

En particular, le hacen responsable de la segunda suspensión del concilio’ de Trento y de la corta duración de la concordia con Irglaterra. Estas inculpaciones tienen escaso apoyo.

Aunque es cierto que recayó en los defectos del nepotismo y que se mezcló en las últimas disputas sobre los estados italianos — lucha por Parma y Plasencia en 1552 —, no se puede negar su celo por los intereses de la Iglesia.

El 1º de marzo de 1551 se abrió la segunda reunión del concilio de Trento, cuya particularidad más notable fué la presencia de algunos enviados de los príncipes reformistas alemanes. En el aspecto dogmático se afirmó la doctrina ortodoxa de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía.

El concilio fue suspendido el 28 de abril de 1552, no por voluntad de Julio III, sino por la amenaza de las tropas de Mauricio de Sajonia, rebelde al emperador.

La reconciliación del Papado con Inglaterra tuvo lugar poco después del advenimiento al trono de la reina María Tudor. El 6 de agosto de 1553, Julio III nombraba legado para Inglaterra al cardenal Pole.

Sin embargo, el paso decisivo de la reconciliación no se dio hasta el 3 de enero de 1555, y esto a causa de la política de Carlos V, que no quería provocar una guerra de religión en Inglaterra.

Poco después, el 23 de marzo de 1555, moría Julio III en Roma, dejando el camino expedito al papa de la Contrarreforma, Paulo IV, después del breve, y, por tanto, inmaturo pontificado de Marcelo II.

fuente

Biografia Papa Pablo VI Resumen Obra Pontificia en el Concilio

Biografía Papa Pablo VI – Obra Pontificia

«Habemus papam«,…el viernes, 21 de junio de 1963, a las 11 horas 25 minutos de la mañana, la pantalla de televisión retrataba el penacho de humo, unos segundos vacilante y en seguida decididamente blanco; había un nuevo papa.

Era Giovanni Battista Montini, que se llamaría Pablo VI. Para organizar los datos dispersos de la biografía y estudiar la trayectoria de Montini hay que asentar los reales en Brescia.

Sus padres, Giorgio y Giuditta, vivían en Brescia, pero el niño les nació en la casa de campo, en Concesio, a ocho kilómetros de la capital. Era el 26 de septiembre de 1897. Su padre era un abogado de treinta y siete años, director del periódico católico II Cittadino di Brescia; su madre una frágil y menuda mujer, medio enfermiza. Giovanni nació flacucho y tuvieron que confiarlo a un ama, en el pueblecito de Sacca. Era de natural pacífico, algo concentrado.

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Desde los primeros años de su sacerdocio, el padre Montini, (más tarde Pablo VI) estuvo en contacto con cuanto sucedía en el Vaticano. El hecho de que su padre fuese un periodista destacado relacionado con la política ayudó al sacerdote a comprender los asuntos públicos desde muy joven. Fue subsecretario de Estado de Pío XII y, antes de morir, el Papa lo nombró arzobispo de Milán. Juan XXIII lo incluyó en su primer nombramiento de cardenales. Sucedió a Juan XXIII  y adoptó el nombre de Pablo VI,  continuó trabajando para el concilio durante las tres sesiones siguientes.

El 29 de mayo de 1920 fue ordenado sacerdote en la catedral de Brescia. Inmediatamente después, y por voluntad de su obispo, se trasladó a Roma, para ampliar estudios. Decidió matricularse en filosofía en la universidad Gregoriana e hizo el curso preparatorio en la universidad civil para especializarse en filología clásica; en vísperas de su ordenación sacerdotal había presentado ya una tesis doctoral de derecho canónico en la facultad pontificia de Milán. Por iniciativa de monseñor Pizzardo, sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, ingresaría en 1921 en la Academia Pontificia de Nobles Eclesiásticos. Esto ponía raíles a su vida sacerdotal. Pensó que es un extraño destino: hacerse sacerdote y acabar en diplomático.

Pronto fue enviado en una misión a Varsovia (Polonia), pero al joven sacerdote el cambio de clima le sienta mal y cae enfermo. Avanza el verano y la salud no mejora; en otoño, por orden de Pizzardo, regresa a Roma. Cumplió otro curso de estudios, 1923-1924, y superados los exámenes entró al servicio regular de la Secretaría de Estado. Para utilizar provechosamente los deseos de trabajo pastoral de su oficinista, monseñor Pizzardo le nombró consiliario de los jóvenes universitarios de la Acción Católica de Roma.

En 1934 dejaría definitivamente a sus jóvenes para entregarse al movimiento de graduados católicos; Montini, absorbido completamente por los trabajos de la Secretaría de Estado, no rompería sus lazos amistosos con nadie. Monseñor Montini pasó luego al servicio exclusivo de la Secretaría de Estado, y esto significó quedarse, por veinte años, sin noticias sobre su existencia.

El 17 de septiembre de 1937, y a propuesta del cardenal Pacelli, secretario de Estado, era nombrado sustituto, pieza clave de Secretaría. Dos veces por semana le recibía el papa, sin contar las llamadas o los encargos urgentes que le enviaría por una secretaría particular. La reuniones eran jornadas metódicas e intensas, que se prolongaban frecuentemente hasta bien entrada la noche. En pocos meses Montini ajustó su paso al estilo del cardenal Pacelli. Éste le confió la ejecución y vigilancia de sus resoluciones. Las tareas discurrieron suaves sobre los raíles de la mutua comprensión.

El 10 de  febrero de 1939 moría Pío XI. Los cardenales reunidos en conclave eligieron nuevo papa a Eugenio Pacelli, Pío XII. Durante la primavera de 1939 en el Vaticano se tuvo que trabajar denodadamente a favor de la paz. Tres días después de la coronación de Pío XII, las tropas alemanas invaden Checoslovaquia y la anexionan al Reich. Animado por el estupor producido en el mundo, Mussolini se apodera de Albania.

Cuando en agosto de 1944 murió el cardenal secretario Maglione, Pío XII no le sustituyó, y prefirió gobernar personalmente, utilizando los servicios de sus dos peones, Tardini y Montini. La figura del papa se agiganta. Recibe una riada constante de visitas, y aprovecha este paso de todas las categorías humanas para adoctrinarles. Montini tuvo que estar en guardia permanente.

Estudió atentamente la figura de Pío XII, analizó sus reacciones y trató de profundizar en los motivos de su conducta. En las maneras de pensar y de hablar sobre temas internacionales, Montini hereda el estilo del papa que fue su maestro a lo largo de estos años intensos. Una lección profunda derivó Montini de las actitudes de Pío XII: su religiosidad, su fervor.

Montini lee y estudia. Fuera de algún viaje rápido, su vida está metódicamente regulada entre los papeles de Secretaría y los libros de su biblioteca. Madruga. A las nueve, acude al despacho, donde permanece hasta las dos o dos y media sin más salida que la hora de audiencia con el papa. Después del almuerzo, un breve descanso y un par de horas de lectura. A las seis de nuevo a la oficina, hasta las nueve. La cena, y casi siempre otro par de horas de trabajo nocturno en el despacho. Prolonga sus lecturas hasta la una y media o las dos de la madrugada. Se acuesta, con el despertador cargado en las siete de la mañana. Cinco horas de sueño que él dice están enriquecidas por el rato de siesta, al que no le gusta renunciar, y por eso aborrece las comidas oficiales.

El 30 de agosto de 1954 murió el cardenal Schuster, arzobispo de Milán; quedaba vacante una de las diócesis más importantes de la iglesia católica. A mediados de octubre era nombrado arzobispo de aquella diócesis Giovanni Battista Montini.

Pío XII moría el 9 de octubre de 1958. Montini tomó el primer avión y se fue a Roma: arrodillado ante el cadáver de Eugenio Pacelli, rezó y lloró. Los milaneses sentían un resquemor contra Pío XII: no había nombrado cardenal a su arzobispo. La verdad es que Pío XII en los últimos años no quiso crear cardenales; su plan de reforma de la Curia fracasó por las resistencias internas, y el papa se retrajo definitivamente.

El 28 de octubre de 1958, Angelo Roncalli era elegido papa. A mitad de noviembre de 1958, Juan XXIII anunció que el 15 de diciembre celebraría consistorio para conferir la púrpura cardenalicia a veintitrés prelados; la lista la encabezaba el arzobispo Montini. Trabajó intensamente en la preparación del concilio ecuménico.

En la primera sesión del Concilio Vaticano II, los cardenales Montini y Suenes entre otros cardenales notaron la necesidad inmediata de una planifícación organizada. Juan XXIII había anticipado sólo la primera sesión y no había previsto la cantidad de trabajo que surgió de ella. Montini y Suenens se dieron cuenta de que los temas y las posiciones eran mucho más complejas y exigían mucho más debate de lo que habían imaginado los organizadores. Se acercaron al Papa y lo convencieron de que adoptara su planificación, al menos en lo esencial. Como luego mostró la historia, los dieciséis documentos relevantes sobre los temas debatidos coincidían con el plan presentado al pontífice.

Juan XXIII murió seis meses después de clausurada la primera sesión del concilio. Dieciocho días después de la muerte del beato Juan XXIII, el 21 de junio de 1963, Giovanni Battista Montini, cardenal de Milán, fue elegido Papa. En su primer mensaje, dijo:

«Dedicaremos la mayor parte de nuestro pontificado a la continuación del Concilio Ecuménico Vaticano II, hacia el que vuelven sus ojos todos los hombres de buena voluntad […]. Queremos consagrar a esta tarea todas las energía que el Señor nos ha dado, para que la Iglesia católica, que brilla en el mundo como estandarte alzado sobre todas las naciones lejanas, pueda atraer hacia ella a todos los hombres por su grandeza, la renovación de sus estructuras y la multiplicidad de sus fuerzas, que proceden de toda tribu, lengua, pueblo y nación».

Así como Juan XXIII fue el padre espiritual del concilio, Pablo VI fue quien lo implemento. Su experiencia como secretario de Pío XII y sus conocimientos de política interna y externa de la Iglesia lo ayudaron mucho durante el pontificado.

Su interés en el desarrollo económico y la política mundial lo impulsó al lanzamiento de la Constitución sobre la Iglesia en el mundo moderno (Gaudium et Spes). Sus dotes como diplomático y administrativo le permitieron agilizar la aprobación de estos documentos. La Iglesia se beneficiaría con un Papa brillante y conocedor de lo que estabapasando.

Los años difíciles vinieron después del concilio. La implementación de los documentos conciliares implicaba gran cantidad de cambios que provocaron un fuerte impacto en todos los católicos. La misa pasó a rezarse en lengua vernácula, con los celebrantes mirando a la feligresía, y se publicó una nueva rúbrica. Miles de sacerdotes, creyendo que obtendrían permiso para casarse, se desilusionaron ante la encíclica Sacerdotalis Celibatus (Celibato sacerdotal) en la cual el Papa se negaba a cambiar esta disposición. En Estados Unidos renunciaron diez mil sacerdotes.

El desafío más difícil de Pablo VI en los años postconciliares fue tomar una decisión con respecto al control de la natalidad artificial. Nombró una comisión para que estudiase el tema. La mayor parte de los integrantes consideró que las pildoras anticonceptivas no eran contrarias a los fines del matrimonio o a las leyes de Dios. El Papa sufrió mucho con la definición de este tema; muchos lo apodaron «Hamlet» según la obra de teatro de Shakespeare, por parecerse al personaje que duda, al que le cuesta tanto decidirse.

Finalmente se decidió por la posición contraria a los estudios del comité, y publicó la encíclica Humanae Vitae. La reacción negativa de un gran número de teólogos, el apoyo ambiguo de los obispos y la resistencia de los laicos, especialmente en Europa y Norteamérica, fue un serio impedimento que debió enfrentar durante el resto de su papado. Sin embargo, otros señalaron la sabiduría pastoral de la encíclica y criticaron la «mentalidad anticonceptiva».

Durante los primeros años después del concilio hubo una cierta euforia que llevó a algunas personas a pensar que la mayor parte de las tradiciones desaparecerían, incluso algunas verdades perennes de la tradición católica. Se creó una confusión con respecto a la doctrina básica y a la disciplina fundamental. Pablo VI respondió a esta mentalidad con una reafirmación de la fe católica en el Credo de Pablo VI.

Luego, dio a conocer Mysterium Fidei (Misterio de fe) para aclarar y corregir temas puntuales de doctrina, especialmente en relación con la Eucaristía, que no estaban claros en el popular Catecismo holandés.

Pablo VI enfrentó la durísima tarea de mantener unida a la Iglesia después del Concilio. La sobrellevó teniendo un criterio amplio; con paciencia, calma, fe, iluminando con inteligencia lo que debía entenderse y dirigiéndose pacíficamente a los opositores, y si creía que era necesario, sufriendo en silencio.

 Inauguró un estilo de liderazgo papal, imitado por Juan Pablo II, de «Papa viajero». Fue a Manila, África y Jerusalén. El abrazo con el patriarca Atenágoras simbolizó el deseo de los católicos por reunirse nuevamente con los ortodoxos. Presidió el Año Santo de 1975, con millones de peregrinos que visitaron Roma. Piloteó la Iglesia por aguas turbulentas y la condujo a un curso seguro. Realizó uno de los mejores papados de la historia.

En 1968 asistió al XXIX Congreso Eucarístico Internacional de Bogotá, y en 1969 visitó Kampala (Uganda) y la sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra.

Su primera encíclica es la más representativa de su pensamiento; en Ecclesiam suam (1964) trata de la conciencia que la Iglesia debe tener de su misión, de su reforma y del diálogo con el mundo. La Populorum progressio (1967) examina los problemas actuales del desarrollo de las naciones más pobres. La más controvertida, y la última de las encíclicas de Pablo VI, la Humánete vitae, reafirma la doctrina establecida sobre el control de natalidad.

Cuando pronunció el primer discurso a los cardenales, antes de leer el texto oficial, les dirigió unas palabras en tono de confidencia: pedía su comprensión y su apoyo, «él, que tiene conciencia de sus propias limitaciones hasta el sufrimiento».

Es la angustia de Pablo VI, sus dudas y sus temores; su valentía y su miedo; su diplomacia y su corazón de pastor; su modernidad y sus esquemas tradicionales.

Pablo VI, el papa de la fidelidad, un hombre angustiado, murió en Cas-telgandolfo en el mes de agosto de 1978.

Ver: Biografia de Giovanni Battista

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo IV- Entrada: Papa Pablo VI  “el papa del postconcilio” – Editorial Planeta
Hitos en la Historia de la Iglesia Editorial Lumen de Alfred McBride
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia del Papa Pio XII Resumen de su Vida y Pontificado

Biografía del Papa Pío XII
Resumen de su Pontificado

Eugenio María Giovanni Pacelli (1876-1958) nació en Roma, el 2 de marzo de 1876, en el seno de una familia dedicada al servicio papa.Fue elegido papa Nº 260, cabeza visible de la Iglesia católica, desde el 2 de marzo de 1939 hasta su muerte en 1958. Antes de su elección al papado, Pacelli se desenvolvió como secretario de la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, desde donde pudo alcanzar la conclusión de varios concordatos internacionales con estados europeos y americanos.Falleció el 9 de octubre de 1958, en su residencia de Castelgandolfo,

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A los pocos meses de nacer , su madre fallece, su  padre, Filippo Pacelli, fue decano del Colegio de Abogados, quien cuidó de sus cuatro hijos. En su ciudad natal, Eugenio hizo sus primeros estudios, para los que demostró poseer singulares condiciones, al tiempo que una madurez impropia de su edad, y desde niño se supo llamado por el Señor al sacerdocio.

Después de asistir a varias escuelas elementales, prosiguió sus estudios entre 1885 y 1893 en el Collegio Romano. La vocación sacerdotal ya latente desde los primeros años de adolescencia se consolidó en la paz secular de la basílica de Santa Inés, donde se había retirado a reflexionar durante el mes de agosto de 1894; su carácter le empujaba a encontrarse en la soledad con su propia conciencia. Comunicó la decisión a sus padres, y en los primeros días de octubre de aquel mismo año ingresaba en el Collegio Capranica.

En 1895 se inscribía en la facultad de filosofía y letras de la universidad de Roma, prosiguiendo al mismo tiempo sus estudios teológicos. Fue ordenado sarcedote el día de Pascua, 2 de abril de 1899, en la basílica de San Juan de Letrán, y celebraba su primera misa en la capilla Borghese de la basílica de Santa María la Mayor.

En 1901 ingresó en los servicios subalternos de la Secretaría de Estado del Vaticano y pronto fue nombrado minutante, cargo importante y de gran responsabilidad; el minutante prepara los esquemas de documentos para someter al examen del papa y los tiene que estudiar hasta su última redacción.

El 7 de marzo de 1911 era nombrado por Pío X secretario adjunto de la Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios. A principios de 1917, Benedicto XV, reemplazo de Pio X,  nombraba a Eugenio Pacelli nuncio apostólico de Munich, en Baviera, donde Pacelli desempeñó un papel esencial en las relaciones entre Roma y el gobierno alemán.

El 22 de junio de 1920, aún conservando su título de nuncio en Baviera, monseñor Pacelli fue nombrado nuncio en Alemania. Ocho días después presentaba sus cartas credenciales al presidente Eber: era el primer nuncio apostólico en Alemania. Su gestión diplomática desembocaría en un nuevo éxito: el 29 de marzo de 1924, el Parlamento bávaro aceptaba el concordato con la Santa Sede.

El 16 de diciembre de 1929, Pío XI, que había sucedido a Benedicto XV, le nombraba cardenal. Dos meses más tarde era designado secretario de Estado; así reemplazaba a su ya anciano y antiguo superior, el cardenal Gasparri, que había firmado poco antes la reconciliación entre Italia y el Vaticano.

El 10 de febrero de 1939 moría Pío XI. El conclave se reunía el 1 de marzo. El día 2, el mundo cristiano tenía su nuevo papa y Roma su obispo: Eugenio Pacelli; decidió llamarse Pío XII. Roma estuvo satisfecha de que uno de sus hijos llegara a papa; el último papa romano había sido Inocencio XIII, elegido en 1721.

Los primeros años del pontificado de Pío XII fueron tristes y angustiosos. Vivía los acontecimientos intensamente, e intensamente los sufría. Quería ser un padre para todos. Quiso proteger indiscriminadamente a los perseguidos, a los prisioneros evadidos que encontraron refugio en el Vaticano, a los condenados políticos.

Parecía siempre dispuesto a comprender y a perdonar. Pero cuando un día Roma fue amenazada de ser evacuada, cuando el espectro de la deportación se abatió sobre sus conciudadanos, el papa Pacelli se llenó de indignación, con una majestad casi orgullosa de su cargo, y asumió por primera vez el tono de juez severo, repetido en dos ocasiones más: en julio de 1943 cuando Roma fue bombardeada y en las Navidades de 1956, luego de los hechos de Hungría.

El 9 de mayo de 1945, Pío XII pronunciaba su primer discurso después de la contienda mundial con palabras de paz y de perdón; y lo terminaba así: «Ahora se trata de reconstruir el mundo.»

Como si preparase algunas de las reformas que impondría el Concilio Vaticano II, mandó adecuar los horarios de las misas a las necesidades del mundo del trabajo, redujo el tiempo de ayuno observado hasta entonces antes de recibir la sagrada comunión y el 1º de noviembre de 1950 dio al mundo católico la alegría de promulgar el dogma de la Asunción de María, un acto de amor en quien rezaba diariamente el santo rosario.

Creó cincuenta y seis nuevos cardenales, muchos de ellos no italianos, y canonizó a treinta y tres nuevos santos, San Pío X entre ellos. Además, precisó el concepto de culpa colectiva, se pronunció sobre la inseminación artificial y se ocupó muy prioritariamente de la enseñanza social de la Iglesia, ajustándola a las nuevas condiciones de  mundo laboral.

Nadie olvida que su testimonio de caridad y de santidad estuvo en el origen de conversiones, como la del gran rabino de Roma, Zolli. quien quiso tomar su nombre al bautizarse: Eugenio.

Su pontificado, plausible por todos y por tantas causas, tuvo y sigue teniendo muchos detractores, ya que mientras es considerado por la mayoría de los católicos que vivieron su tiempo como el Papa de la paz, no faltan quienes lo acusen de haber colaborado con el horror nazi.

Pío XII en septiembre de 1939, aunque sin hablar de agresión injusta, manifestó claramente su solidaridad con Polonia, invadida por los alemanes; en mayo del año siguiente envió a los reyes de Bélgica, Luxemburgo y Holanda tres telegramas en los que condenaba con duros términos la injusticia cometida. Después de esto Pacelli se encerró sustancialmente en el silencio, juzgando que cualquier protesta ulterior sería superflua y hasta contraproducente.

Apenas elegido papa, consultó con los cardenales alemanes presentes en el conclave y, de acuerdo con ellos, intentó un acercamiento distensivo con una carta personal a Hitler, que no tuvo una gran eficacia. La guerra no hizo más que agudizar la tensión entre el Vaticano y el Reich. Pío XII, tras haber protestado más o menos explícitamente contra las primeras agresiones realizadas por Alemania.

Pío XII utilizó las encíclicas más que otro medio, aparte de sus innumerables discursos, para expresar su pensamiento político. Ya en el primero de estos escritos, la encíclica Summi Pontificatus, de 20 de octubre, el papa condenó ciertos principios de política y de gobierno que se afincaban entonces en Europa y que, según él, acarrearían males inmensos a la humanidad.

Refiriéndose a la próxima organización mundial que se tenía que concretar con la creación de la ONU, el papa Pacelli insistía en un mensaje de 1944 sobre la unidad del género humano. «Del reconocimiento de este principio depende el futuro de la paz», advertía.

Excluido efectivamente de la reorganización del mundo, el papa quiso actuar de manera directa sobre la conciencia de los hombres. La reconciliación entre los estados se preveía imposible, y él quiso provocar la reconciliación de los espíritus. Fue el gran principio que dominó el curso del Año Santo de 1950.

Pío XII no se hizo jamás ilusiones sobre las aspiraciones pacíficas proclamadas por la Unión Soviética; desconfiaba de los rusos cada vez que pronunciaban la palabra paz. Cuando se convocó la conferencia de Ginebra de 1955, el papa dejó entrever sus recelos y su escepticismo.

De entre sus numerosos documentos, acaso quepa destacar: la Summi Pontíficatus, de 1939, sobre la decadencia moral en la humanidad; Divino afflante Spiritu, de 1943, sobre los estudios bíblicos; Mystici corporis Christi, del mismo año, sobre la naturaleza de la Iglesia; Mediator Dei et hominum, de 1947, sobre la liturgia; Munificentissimus Deus, de 1950, sobre el dogma de la Asunción de María; Fidei Donum, de 1957, sobre las misiones, y Miranda prorsus, de 1957, sobre los medios audiovisuales.

En los últimos años de su pontificado permanecía casi constantemente en su mesa de trabajo, sólo abandonada con ocasión de algunas ceremonias y audiencias; meditaba y escribía las enseñanzas con que nutría sus discursos y documentos.

Desde 1954 su salud se resintió notablemente. A lo largo de los años siguientes —los más oscuros y extraños de su pontificado—, sufrió en la soledad angustiosa y en un aislamiento inexplicable.

El 9 de octubre de 1958, en su residencia de Castelgandolfo, murió un gran Papa a quien correspondió gobernar la Iglesia en los años más dramáticos del siglo, los de la Segunda Guerra Mundial, tras haber vivido los horrores de la Primera. Fueron muchos los judíos ilustres e incontables los miembros de otras religiones que manifestaron su sincero dolor por la muerte del papa Pacelli.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: PIO XII “un heraldo de la paz entre luces y sombras” – Editorial Planeta
Historia de los Papas – Desde San Pedro a Francisco I – Editorial LIBSA Luis Tomás Melgar-Gil
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

Biografia Papa Pio X Resumen de su Obra Pontificia Caracteristicas

Biografía Papa Pio X – Resumen de su Pontificado

Papa Pío X ( Riese, 2 de junio de 1835-Roma, 20 de agosto de 19141​), de nombre Giuseppe Melchiorre Sarto  fue el 257.º papa de la Iglesia católica entre 1903 y 1914.

Segundo hijo de los diez que tuvo el matrimonio de Giovanni Battista Sarto (1792-1852), de profesión cartero, y Margarita Sansoni, costurera (1813-1894). Fue bautizado el 3 de junio de 1835.

Sus padres, si bien eran humildes, valoraban la instrucción. Muy estudioso desde niño, desde tan temprana edad sintió la llamada sacerdotal, por lo que a los quince años ingresó en el seminario de Padua y fue ordenado sacerdote en 1858. En su primera labor pastoral se hizo notar por su gran caridad para con los necesitados y por el ardor de sus homilías, que le valieron no pocas conversiones.

Papa Pio X Biografia

Se cuenta que cuando se iba a producir la tercera votación los rostros de la mayoría de los cardenales se volvieron hacia él, en clara muestra de sus intenciones, el cardenal Sarto rompió a llorar en inútil ruego de que olvidasen como posible elegido a «este sencillo cardenal rural», como a sí mismo gustaba definirse. Cuando, tras la votación, se supo elegido aceptó la designación con la misma sencillez y docilidad que presidió toda su vida, y dijo: «Acepto el pontificado como una cruz, y porque los papas que han sufrido por la Iglesia en los últimos tiempos se llamaron Pío, tomo ese nombre». Fue declarado beato el 3 de junio de 195112​ y canonizado el 3 de septiembre de 1954, por Pío XII en ambas ocasiones

BIOGRAFÍA: Giuseppe Melchiorre Sarto nació en Riese (Italia) en el seno de una familia pobre, humilde y numerosa el 2 de junio de 1835. hizo sus estudios en Padua y fue ordenado sacerdote en 1858. Desarrolló siempre su ministerio sacerdotal en medio del pueblo; fue vicario en Tombolo, párroco de Salzano (1867), canónigo y canciller de Treviso (1875); en 1884 fue nombrado obispo de Mantua, hasta que se trasladó como patriarca de Venecia, creado cardenal en 1893.

El futuro papa desarrolló su misión pastoral, como sacerdote y obispo, con unos objetivos muy claros desde el punto de vista de una evangelización más acorde con el estilo apostólico. A pesar de todo tuvo que pagar un caro tributo a su época, tiempo de efervescencias doctrinales y políticas, sobre las cuales una vez papa tendría que tomar posiciones que acentuarían sin duda el verdadero carácter de su personalidad como hombre y como obispo de la Iglesia romana.

En el conclave de 1903 fue elegido sucesor de León XIII, al haber usado Austria el veto contra el cardenal Rampolla, que parecía ser el candidato con más posibilidades. En su primer documento pontificio, la encíclica El Supremo del 4 de octubre de 1903, el papa Sarto expuso la idea que había de guiar su actuación: «Restaurar todas las cosas en Cristo.»

Después, cuando fue coronado, anunció todo su programa pontifical en una frase: «¡Omnia instaurare in Christo!» («Todo lo instauraré en Cristo»),el programa de un buen pastor: alimentar, guiar y custodiar al rebaño que el Señor le había encomendado y buscar amorosamente las ovejas perdidas.

En 1904, apenas elegido, condenó explícitamente toda forma de veto en la elección del papa por parte de las potencias católicas. Era un acto muy importante no sólo por su intención inmediata, sino por su más amplio significado; así prohibía bajo pena de excomunión cualquier intento de impedir el nombramiento de un candidato a la tiara pontificia.

Durante su pontificado introduciría múltiples reformas en la vida interior de la Iglesia. En el clero se experimentaba una neta mejoría. Como consecuencia del cambio de estructuras sociales (abolición del mayorazgo), desaparecen muchas vocaciones interesadas, típicas del antiguo régimen, y poco a poco va disminuyendo el número de los sacerdotes «de misa y olla», ajenos al trabajo pastoral y ocupados como preceptores de familias o sin ocupación alguna.

En el orden legislativo, el papa iniciaría una labor sustancial, aunque la historia le podrá reprochar desaciertos notables de enfoque y de formulaciones; encomendó la refundición del derecho canónico, emprendida bajo la dirección del cardenal Gasparri, y que dio lugar —tras la muerte del pontífice— a la publicación del Código de derecho canónico (1917). En 1908, por medio de una constitución apostólica, promovía una profunda modificación y reforma en los cuadros administrativos eclesiásticos, y particularmente de la Curia romana.

La liturgia de la Iglesia bajo su pontificado conseguiría unas reformas que ahora aparecen como muy moderadas y casi superficiales, pero que en aquel momento supusieron un esfuerzo purificador y un notable estímulo para desarrollar una serie de posibilidades, aunque fuera dentro de un marco muy precisado y concreto.

Los documentos que jalonarían esa reforma litúrgica van desde el motu propio del 22 de noviembre de 1903 —referente al canto en el culto— hasta la constitución Divino afflatu de 1911, en que se reformaba y aligeraba la oración pública de la Iglesia y el calendario de los santos.

La trayectoria pastoral de Giuseppe Sarto, sacerdote y obispo, había sido acentuadamente desarrollada bajo el signo de una renovación espiritual muy sincera, aunque con un acusado y creciente sello reaccionario. Al ser elevado al solio pontificio, estuvo, quizá muy a pesar suyo, estrechamente condicionado por las pasiones políticas y doctrinales de su época. Todas las decisiones que en los años de pontificado tendría que tomar, sin duda estarían marcadas y presionadas por el espíritu polémico e integrista de muchos de sus principales colaboradores.

En 1904 durante su pontificado, Francia denunciaba el concordato y presentaba el proyecto de ley sobre la separación entre la Iglesia y el estado. La ley fue promulgada el 9 de diciembre de 1905. El estado ya no daría a la Iglesia las pensiones pagadas hasta el momento a título de compensación por cuanto se le había confiscado; los bienes eclesiásticos en parte habían sido expropiados, en parte pasaban a ser administrados por «asociaciones culturales» formadas fundamentalmente por laicos y controladas sustancialmente por ellos.

Pio X replica esta actitud con la publicación de la encíclica Vehementer del 11 de febrero de 1906.

Por lo que se refiere a Italia, Pío X heredaba de sus predecesores todo el lastre polémico aún vivo sobre la cuestión romana y la actitud de los cristianos frente al nuevo estado italiano. Seguía, entretanto, en pie la directriz vaticana de abstenerse en las elecciones políticas. La abstención, de cuya validez dudaba hasta el mismo pontífice, como demuestran las reiteradas consultas privadas que hizo a los católicos más caracterizados, laicos y clérigos, provocaba fuertes polémicas entre intransigentes y moderados, acabando por dividir a los católicos en dos bloques enfrentados.

Su amor a la Eucaristía le llevó a autorizar la comunión diaria a todos los fieles y a permitir que los niños pudiesen recibir el santísimo sacramento a partir de los siete años de edad. La razón para ello la dejó explícita en estas palabras:

«La finalidad primera de la santa Eucaristía no es garantizar el honor y la reverencia debidos al Señor, ni premiar a la virtud, sino que los fieles, unidos a Dios por la comunión, puedan encontrar en ella fuerza para vencer las pasiones carnales, purificarse de los pecados cotidianos y evitar las caídas a que está sujeta la fragilidad humana».

Para mejor difundir el Evangelio dio un gran impulso a la actividad misionera, incentivó la creación de seminarios regionales, encomendó la revisión de la Vulgata a los benedictinos, fundó el Pontificio Instituto Bíblico en Roma y comenzó la publicación de la Acta Apostolicae Sedis, que, desde 1909, es la publicación oficial en que se recogen los documentos pontificios.

Como preparación para la celebración del cincuenta aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María, San Pío X publicó la encíclica Ad díem illum, todo un canto de amor a la Virgen.

Murió el 20 de agosto de 1914. Bromeando, cuando oía decir de él que era un Papa santo, solía comentar: «No santo, Sarto, Sarto», pero ya en vida se le atribuyeron muchos milagros, y el 14 de febrero de 1923 Pío XI introdujo su causa de beatificación, que culminó Pío XII el 12 de febrero de 1951, para proclamarle santo el 29 de mayo de 1954. Había que remontarse hasta 1572 para encontrar el último pontífice proclamado santo: San PíoV

Ver: Biografia de PIO XII

Ver: Biografia de Giovanni Battista

Fuente Consultada:
Historia de los Papas Desde San Pedro a Francisco I – Entrada: Papa Pio X – Editorial LIBSA
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Papa Pio X “El Papa Antimodernista” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

San Juan de la Cruz Biografia Vida y Obra Carmelita Descalza

Biografía San Juan de la Cruz  Vida y Obra

San Juan de la Cruz, carmelita descalzo, encarcelado por carmelitas descalzos

Juan de la Cruz (1542-1591) poeta místico cuya obra de madurez insuperable, supone el punto final del misticismo y apunta a  la abstracción temática, que expresa sin barreras un estado interior.

Juan de la Cruz ingresó en 1563 en la Orden del Carmelo, siendo ordenado sacerdote en 1567. Es su encuentro con santa Teresa en Medina lo que cambiará su visión de la vida y le lanzará a la reforma del Carmelo. Teresa, al ver que Juan de la Cruz apoyaba sus ideas manifestó la célebre frase: «Ya tengo fraile y medio para empezar”, aludiendo a la pequeña estatura de Juan.

Juan, con el nuevo estado de carmelita descalzo, ensaya una nueva vida de retiro que practica en diversos conventos hasta finalizar en el colegio universitario de Alcalá de Henares.

Pero su vida tenía que experimentar las dificultades y los sinsabores típicos de los religiosos preocupados por la mejora y reforma de costumbres durante la época. Estos sinsabores se desataron la noche del 2 de diciembre de 1577 en la que fue apresado y llevado a convento carmelita de los calzados de Toledo.

En este convento sufrió nueve meses de durísima prisión, con penas físicas y morales. Pero todo ello no le impidió elaborar las estrofas del Cántico Espiritual y tal vez de la Noche Oscura del Alma. Un día, Juan de la Cruz, anudó sus sábanas y se deslizó por la ventana de su celda, refugiándose, seguidamente, entre las carmelitas de la ciudad.

Pasó los últimos años de su vida en Andalucía, donde empezó a redactar su doctrina de la Subida de Monte Carmelo, sus Cánticos espirituales y la llama de Amor viva. Los tres últimos años de su vida están marcados por el tormento y el éxtasis. Entre las oraciones para solicitar la intercesión de este santo reproducimos la siguiente: «Glorioso Padre nuestro san Juan de la Cruz, a quienes el Señor quiso destinar para compartir con la santa Madre Teresa los trabajos de la insigne Reforma de la Orden del Carmelo, hasta poblar a España de monasterios de descalzos que hicieron célebre vuestro nombre, y venerada vuestra memoria; yo os felicito por.. que os cupo tan gran dicha, así como por la felicidad de que gozáis en el cielo, en justo premio de tantas y tan grandes virtudes; y os pido, Santo Padre mío, me alcancéis de Dios un gran amor a la Sacratísima Virgen María, que fue el principal distintivo de vuestra gloriosa vida, para que, sirviéndola aquí en la tierra, pueda gozar de ella con Vos en el Cielo. Amén.»

Entregado a la soledad murió en Úbeda el 14 de diciembre de 1591. Benedicto XLII lo canonizó en 1726 y Pío XI le declaró en 1926  doctor de la Iglesia Universal. Su festividad se celebra el 14 de diciembre.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen

San Juan Bosco Biografia Vida y Obra Fundador Salecianos educador

Biografía San Juan Bosco – Vida y Obra

San Juan Bosco, pensando en la educación de las niñas

Juan Bosco (1815-1888) es otro ejemplo de hombre dedicado a la enseñanza y la formación de los jóvenes, así como en la necesidad le que las niñas también tuvieran sus colegios de enseñanza.Tuvo una niñez muy dura. Una vez ordenado sacerdote, empleó todas sus energías en la educación de los jóvenes. Sus grandes amores que fundamentan su espiritualidad: La Eucaristía, la Virgen María, la Iglesia, la fidelidad al Santo Padre, la juventud.

De joven trabajaba en el campo y por la noche estudiaba, comando todo ello con distintos trabajos que le proporcionaban ingresos para poder pagar sus estudios. En 1841 es ordenado cura, e convierte en Don Bosco.

Juan Bosco comprendió que su vocación era ayudar a los niños pobres, y empezó inmediatamente a enseñar el catecismo y a llevar a la iglesia a los chicos de su pueblo. Para ganárselos, acostumbraba ejecutar ante ellos toda clase de acrobacias, en las que llegó a ser muy ducho. Un domingo por la mañana, un acróbata ambulante dio una función pública y los niños no acudieron a la iglesia; Juan Bosco desafió al acróbata en su propio terreno, obtuvo el triunfo, y se dirigió victoriosamente con los chicos a la misa.

Su encuentro con un joven huérfano e impulsa a abrir un orfanato que se convertirá en la Casa Oratoria de San Francisco de Sales. Poco a poco sigue abriendo escuelas y talleres profesionales, hasta que en 1859 los Salesianos son conocidos por la Santa Sede como congregación religiosa al servicio de los jóvenes.

En 1875 los primeros misioneros parten hacia América del Sur y la obra de Don Bosco se va implantando por diversos lugares en el  mundo. Con el mismo espíritu, Don Bosco piensa que las niñas también deben ser acogidas en centros de estudios y recibir una formación igual que los niños, hecho que le lleva a fundar una congregación religiosa femenina que llama Las Hijas de María Auxiliadora (salesianas).

Entre las oraciones más destacadas a este santo se presenta la siguiente intercesión que los jóvenes creyentes pueden realizarle: «Oh Padre y maestro de la juventud! San Juan Bosco, que tanto trabajasteis por la salvación de las almas, sed nuestra guía en buscar el bien de la nuestra salvación y la del prójimo, ayúdanos a vencer las pasiones y el respeto humano, enséñanos a amar a Jesús Sacramentado, a María Santísima Auxiliadora y al Papa, y obtenednos de Dios una santa muerte, para que podamos un día hallamos juntos en el Cielos. Así sea.»

La muerte de Juan Bosco fue muy sentida en ciudades como Turín, donde sonaron las campanas y algunas tiendas cenaron. Fue canonizado por Pío XI en 1939, y su festividad se celebra el 31 de enero.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen

San Juan Bautista Biografia Vida y Obra Bautizó a Jesus Jordan

HISTORIA DEL BAUTISMO DE CRISTO LA TRÁGICA MUERTE DE JUAN EL BAUTISTA

«Yo enviaré a quien preparará el camino delante de mí». He aquí la promesa que Dios había hecho antiguamente al pueblo hebreo, por boca del profeta Malaquías. Y cuando los tiempos hubieron madurado, Dios quiso que la profecía se cumpliera y rué finalmente alguien anunciase en la Tierra la llegada de Cristo. Ese hombre fue Juan el Bautista, hijo de un anciano sacerdote de nombre Zacarías. Después de años de penitencia, predicó z las gentes la llegada del Redentor, preparándolas para el acontecimiento.

San Juan Bautista, su cabeza en una bandeja

Juan Bautista aparece en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Toda su infancia es un misterio hasta el año 27 de nuestra era, en el que empieza a predicar y bautizar. Nació seis meses antes de Jesucristo.

De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del Espíritu de Dios porque el contacto con la naturaleza le acercaba más a Dios. Vivió toda su juventud dedicado nada más a la penitencia y a la oración.

Como vestido sólo llevaba una piel de camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance: frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre. Solamente le preocupaba el Reino de Dios.

Era un hombre fuerte que se alimentaba de langostas, miel silvestre y vestía una piel de camello. Lucas dice de él que vivió en el desierto hasta el día de su manifestación a Israel.

La realidad es que bautizaba en la región del Jordán con el fin de limpiar los pecados de los que acudían a él. También bautizó a Jesús y lo reconoció como Mesías, cuando el Espíritu Santo descendió sobre él.

Fue quién denunció la unión incestuosa de Herodes Antipas con su sobrina Herodías, mujer de su hermano. Esto causó gran odio y Salomé, hija de Herodías, a instancias de su madre, solicitó la cabeza de Juan tras haber bailado ante el rey. Herodes le mandó ejecutar en la prisión de Maqueronte, a orillas del Mar Muerto. Después su cabeza fue ofrecida a Salomé en una bandeja de plata.

A mediados del siglo IV el sepulcro de San Juan Bautista era venerado cerca de Naplusa en Samaria. Fue profanado en tiempos del emperador juliano (361), pero San Jerónimo atestigua la persistencia del culto del Precursor en aquel lugar, siendo erigida allí mismo una basílica en el siglo VI. Su festividad se celebra el 24 de junio, este es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento.

ALGO MAS…

En tiempos de Juan gobernaba Palestina Heredes Antipas, hijo del Herodes que, para suprimir al pequeño Jesús, había ordenado la matanza de los inocentes. Herodes Antipas y su mujer, Herodías, llevaban una vida licenciosa.

Juan se propuso volverlos al camino recto, pero Antipas y Herodías lo tomaron de mal modo, y quisieron desentenderse de él. Juan, tan bueno con quienes se arrepentían de sus propias culpas era severo con los que persistían en el pecado. Hablando a las multitudes, durante sus predicaciones, seguía insistiendo: «No está permitido a los gobernantes comportarse indignamente porque son un mal ejemplo para su pueblo».

Entonces, Herodías pensó en la forma de deshacerse para siempre de su implacable acusador. Y la ocasión se presentó durante un suntuoso banquete. Herodías tenía una hija de nombre Salomé que era una habilísima bailarina. Por el final del banquete, Antipas, ya medio ebrio, dijo a Salomé «Si alegras la fiesta con tus hermosas danzas, te daré todo lo que quieras: te lo juro».

Apenas Salomé hubo finalizado la danza, Herodías se le acercó y le dijo: «Ahora puedes pedir todo lo que quieras. . . Pídele que haga decapitar a Juan y te traigan su cabeza en esta bandeja».

Antipas, ya completamente borracho, accedió al monstruoso pedido de Salomé. Y he ahí el horrendo espectáculo: mientras en el gran salón todavía se come, se bebe y se baila alegremente, un guardia lleva sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.

EL BAUTISMO DE CRISTO: Juan, el hijo de Zacarías, no era un niño como todos los otros; sentía que había sido elegido por Dios para cumplir una gran misión. Pero, para predicar al pueblo la penitencia, antes había que hacer penitencia. Y Juan fue a vivir al desierto para habituarse a la soledad, al ayuno y al silencio. Lejos del mundo se está más cerca de Dios, y Dios da la fuerza para luchar contra el mal y las pasiones.

Con una única ropa de piel de camello y alimentándose sólo de langostas y miel silvestre, Juan vivió en la soledad durante casi veinte años.

El Bautismo de Jesucristo Por Juan El Bautista

Finalmente supo que era’ hora de preparar el camino al Mesías. A lo largo de las orillas del Jordán, donde Juan había comenzado su predicación, la gente se aglomeraba y escuchaba en gran silencio. Sin embargo, él no prometía honores y riquezas. «Haced penitencia —decía— porque el reino de los cielos está cercano».

Y los que creían en él y se arrepentían de sus pecados, se hacían bautizar: se introducían en las aguas del Jordán y Juan, con aquella agua, los preparaba para recibir el don de la justificación. «Tú, que nos bautizas, ¿quién eres?» —le preguntaron algunos, pensando que era el Cristo.— Y Juan respondía: «No soy yo el Mesías. Yo os bautizo con agua, pero en medio de vosotros se halla Uno, a quien no conocéis, del que no soy digno de desatar la correa del calzado. Él os bautizará con el Espíritu Santo».

Y un día llegó el verdadero Mesías a la orilla del Jordán; venía de la lejana Galilea, donde había vivido en meditación y en plegaria. Antes de iniciar su predicación, Jesús quiso ir al encuentro del que le había preparado el camino, y se colocó entre los que esperaban el bautismo de Juan. Él, el Hijo de Dios, quiso bautizarse como si fuera pecador, porque habió cargado con todos los pecados del género humano.

«Bautízame» —pidió Jesús. Y Juan obedeció; con mano temblorosa tomó agua y la vertió sobre la cabeza de Jesús. Y se produjo el prodigio: los cielos se abrieron y Juan vio al Espíritu Santo descender como paloma y ubicarse sobre la cabeza de Aquél a quien estaba bautizando.

La misión de Juan estaba cumplida; el «precursor» del Cristo podía finalmente anunciar a las gentes que el Mesías se encontraba en medio de ellos.

Fuente Consultada:
Los Santos Que Nos Protegen
Enciclopedia Ilustrada del Estudiante Tomo IV – Vida de Juan El Bautista –

San Jeronimo Biografia Vida y Obra Padre de la Iglesia Traductor

San Jerónimo, traducir la Biblia al latín, y morir en una gruta en Belén

Una de las almas más gloriosas del siglo IV, por la práctica de todas las virtudes y su poderosa fortaleza intelectual, puesta al servicio de la Iglesia triunfante, fue la de San Jerónimo, cuyo nombre se vincula a la traducción al latín del Antiguo y Nuevo Testamento, aparte muchísimos comentarios sobre el mismo tema.

Asceta y erudito, eremita y peregrino por los caminos del Señor, se desprende de su persona una poderosa irradiación que la posteridad ha sabido apreciar y recoger en todo su valor.

Dícese que en su niñez fué un estudiante mediano. Pero según parece ser, esto fue debido a que su primer maestro en Estridón, lugar cercano a Aquileya, donde Jerónimo había nacido hacia 347, empleaba un sistema pedagógico, basado en normas de dureza, que desagradaba y amilanaba a nuestro niño; ya que cuando a la edad de doce años, sus padres, gente acomodada de la aristocracia senatorial, le enviaron a Roma a proseguir sus estudios en la escuela del gramático Elio Donato, se despertó en su corazón un vivísimo afán literario.

Donato le dio una formación gramatical poco común, que luego consolidó en sus estudios retóricos, realizados probablemente con el africano Mario Victorino. Leyó y profundizó en Virgilio y Cicerón, en Plauto y Salustio, en Tito Livio y Quintiliano, de modo que a poco adquirió tal destreza en el manejo del lenguaje que nadie como él se acercó tanto en su época al estilo de los clásicos.

Pero a la vez que cobrara soltura de pluma y erudición literaria, su espíritu empezaba a buscar otras derivaciones, mucho más elevada.

Su Biografía…

Jerónimo (342-420) estudio en Roma, e inmediatamente mostró su gran capacidad en la gramática, retórica y el dominio del latín, griego y hebreo.

Sin embargo en 372 prefiere marcharse a Oriente para convertirse en eremita.

Así se establece en Antioquia, lugar donde escribe sus primeras obras y tiene un impresionante sueño en el que se ve llevado ante el tribunal de Cristo, siendo este en persona quién le acusa de ser más ciceroniano que cristiano, por ello es severamente azotado, y Jerónimo promete no volver a leer literatura pagana, promesa que cumplió a medias.

Tras este incidente onírico se trasladó al desierto de Calcidia, donde practica oración y penitencia. Aprovecho su estancia en estos lugares para recoger manuscritos que fueron agrandando su biblioteca.

Es en esta época de su vida cuando traduce al latín 39 homilías de Orígenes por el que siente gran admiración.

En el año 385 regresa a Roma, donde procede a revisar la traducción latina del Nuevo Testamento. Así verterá el Antiguo Testamento del hebreo al latín, versión que se denomina Vulgata. Jerónimo decía que: «… ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo, y el que no conoce las Escrituras no conoce el poder de Dios ni su sabiduría.»

Sin embargo, tiene problemas en Roma y arremete contra el clero de esa ciudad, lo que le obliga a huir a Belén, aposentándose en una gruta, lugar en que permanecerá los últimos 34 años de su vida.

En el 386, Belén, cerca de la cueva de la Navidad crecen dos monasterios, uno de hombres y otro de mujeres, éste formado a base del núcleo primitivo de sus discípulas romanas.

Allí permanece Jerónimo el resto de su vida, y es en este lapso de tiempo que, entre la oración y la penitencia, traduce la Biblia partiendo de los mejores textos que conoce.

En su obra no le acompaña la conformidad de muchos santos doctores de la Iglesia; el mismo San Agustín no ve sin recelos una traducción directa del hebreo. Pero Jerónimo no vacila. Prosigue en su labor escriturística y lega a las iglesias un texto que, difundido por todas partes con el nombre de Vulgata, mereció ser consagrado por el concilio de Trento más de mil años después.

Al mismo tiempo que escribe y cuida el rebaño de sus ovejas, polemiza con amigos y adversarios, con Rufino, que le acusa de ser partidario de Orígenes; con Joviniano, quien desprecia las mortificaciones ascéticas, y con los pelagianos. Estos llegan a saquear sus monasterios de Belén.

Los últimos años de su vida son poco felices: la muerte va segando sus mejores amigos. Cuando, se entera del saqueo de Roma por Alarico (410), ha de interrumpir por algún tiempo sus obras de erudición bíblica; tal es el doloroso golpe que recibe en su romanidad. Sin embargo, Jerónimo no se doblega ante los hechos aciagos. De él es el futuro; de él y de su Iglesia.

Cuando muere, el 30 de septiembre de 420, puede confiar en la recompensa que el Altísimo y los humanos tributarán para siempre a sus desvelos, a su piedad y a su robusta labor de renovación bíblica.

Fue enterrado bajo la iglesia de la Natividad en el mismo Belén, para ser trasladado posteriormente a Santa María la Mayor de Roma.

Jerónimo está considerado el más grande erudito entre los escritores latinos de la antigüedad cristiana, solo comparable a San Agustín. Su fiesta se celebra el 39 de septiembre.

Es considerado Padre de la Iglesia, uno de los cuatro grandes Padres Latinos.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen

San Ignacio de Loyola Biografia Vida y Obra Delincuente a Santo (301)

Biografía  de San Ignacio de Loyola – Vida y Obra

Ignacio (1491-1556) espadachín, pendenciero y busca pleitos, fue gravemente herido en la pierna en el sitio de Pamplona (1521). Los médicos y cirujanos operaron su pierna, pero quedó más corta que la otra. Ignacio, enfurecido, ordenó que le rompiesen nuevamente la pierna y se la restaurasen.

Fue un proceso inútil, lleno de dolor y fiebre, en el que Ignacio aprovechó para leer, aunque sólo podían ofrecerle libros religiosos, pese a que él quería de caballería. Así paso su convalecencia, entre visiones, fiebre y terribles dolores, enfrascado rn la lectura de la vida de los santos.

La herida de su pierna no le permitió regresar a la vida militar, influenciado por las lecturas de santos decidió volcarse en esta otra vía de la vida. Lo primero que hizo fue viajar Montserrat,
donde colgó su espada en el altar del santuario. Estudió las reglas benedictinas de estos monjes y se retiró a una cueva de Manresa donde escribió la mayor parte de sus Ejercicios Espirituales. De allí partió para Jerusalén con la intención de quedarse el resto de su vida en los Santos Lugares. Pero fue obligado a regresar a Barcelona donde estudió latín mientras vivía en una pensión de la calle Princesa, donde sobre un humilde colchón asegura que meditaba y levitaba. El colchón puede contemplarse en la actualidad en una urna en la iglesia de los Templarios en Barcelona.

De Barcelona pasó a Alcalá y Salamanca y finalmente a París. Fue en el barrio de Montmatre, con nueve compañeros, donde realizó un voto de pobreza y castidad. En 1537 se presentaron en Roma ofreciéndole sus servicios al Papa. Pretendían fundar un instituto religioso, libre de observaciones de tipo monástico consagrado enteramente al apostolado.
Tras ordenarse sacerdote en 1537 nació la Compañía de Jesús, orden que a su muerte ya contaba con mil miembros.

a Compañía se extendió por todo el mundo, siendo una de las más importantes del catolicismo. Son muchas las oraciones que se dirigen e san Ignacio de Loyola, entre ellas, se ha recogido esta para aquellos que deseen solicitar su intercesión: «Glorioso san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y especial abogado protector mío! Ya que tan elevado estáis en el Cielo por haber hecho vuestras obras a mayor honra y gloria de Dios, combatiendo los enemigos de la Iglesia, defendiendo nuestra santa fe, dilatándola por medio de vuestros hijos por todo el mundo, alcánzame con la divina piedad, por los méritos infinitos de Jesucristo, e intercesión de su gloriosa Madre, entero perdón de mis culpas, auxilio eficaz para amar a Dios y servirle con todo empeño en adelante firmeza y constancia en el camino de la virtud, y la dicha de morir en su amistad y gracia, para verle, amarle, gozarle y glorificad: en vuestra compañía por todos los siglos. Amén.».

Entre sus obras escritas destacan, al margen de los Ejercicios Espirituales y La Constitución de la Orden, cartas y una autobiografía o diario. Ignacio murió repentinamente en 1556, fue canonizado en 1621 declarado patrono de los Ejercicios Espirituales por Pío XI, celebrándose su festividad el 31 de julio.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen

Santa Hildegarda Biografia Vida y Obra Santa Sibila del Rin

Biografía Santa Hildegarda  – Vida y Obra

Hildegarda (1098-1179) es una de las santas más interesantes del cristianismo, para muchos autores fue la que desencadenó en los años siguientes a su muerte el movimiento de las beguinas, un movimiento de «espíritus libres» en el que destacaron mujeres como Margarita Porete, Guglielma de Milán y Boneta, todas ellas perseguidas y quemadas por la Inquisición.

Hildegarda estaba entre las monjas sospechosas de brujería, y sus relatos, visiones y libros dictados fueron observados «con lupa». Ya desde pequeña fue una niña débil y enfermiza. Ingresó en un convento de monjas benedictinas dónde llegó a superiora. Fue entonces cuando creo una comunidad en Rupertsberg, cerca de Bingen en la orilla izquierda del Rin. Este fue su hogar con 18 hermanas. En 1165 fundó otro convento en Eibingenen el lado derecho del Rin.

Hildegarda desarrolló una importante vida interior y fue favorecida con visiones. Ella misma declara:«Hasta mi decimoquinto año vi mucho… /… veía cosas del futuro, como si fueran cosas del Dresente.»

Ella estaba convencida del carácter Divino de las revelaciones. Pero se ordenó que un monje escribiese todo lo que decía y sentía, las monjas de su convento también ayudaron a transcribir sus enseñanzas y visiones. Muchas personas famosas de la epoca rasaron uor el convento para recibir ayuda espiritual y física.

Tiitemio destaca que incluso la visitó san Bernardo de Claraval, pero esto es algo que no se ha podido confirmar.
Como destacable, al margen de sus visiones, es el inmenso legado escrito dejado, especialmente Scivias, un tratado extraordinario y difícil de entender, todo profético y admonitorio al estile de Ezequiel y el Apocalipsis. Otro texto interesante es el Líber dfvinorum operum formado por una contemplación de toda la naturaleza: el sol, la luna y las estrellas, los planetas, los vientos, los animales y los hombres, visto en sus visiones como expresión de algo sobrenatural y espiritual.

En 1858 se encontró otro manuscrito de ella, nueve libros que tratan de plantas, de los elementos de los árboles, las piedras, los peces, pájaros y reptiles. Entre estos libros aparece uno dedicado al cuerpo humano y sus dolencias, las síntomas y los tratamientos de las enfermedades con las hierbas plantas de la época. Un contexto muy delicado que era visto coz malos ojos por algunos sectores de la Iglesia.

El nombre de Hildegarda está en el Martirologio Romano y su fiesta es famosa en la Diócesis de Séller y otros lugares de Alemania. Cuando el convento de Rupertsberg fue destruido las reliquias de la santa fueron llevadas a Colonia y más tarde a Eibkgen, en la secularización del convento fueron colocadas en iglesia parroquial del lugar, en un altar especialmente construido. Eibingen la escogió como patrona. Su festividad se celebra el 1 de diciembre.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen

Santa Elena Vida y Obra En busca de la cruz de Cristo Biografía

Santa Elena – Vida y Obra – En busca de la cruz de Cristo

Elena inició una verdadera búsqueda de la cruz de Cristo, en la que la leyenda nana que posiblemente la pudo encontrar, pero veamos antes algo de su historia. La infancia de Elena (247-330), nacida en una familia pagana, transcurrió con la imagen de las persecuciones de los cristianos, viendo como eran torturados, quemados vivos o arrojados a las fieras.

El general Constancio Cloro la tomó como concubina, y de esta unión nació su hijo Constantino. Constancio Cloro la repudió cuando fue nombrado emperador para poder casarse con la hijastra de Maximiano. También le fue arrebatado su hijo que paso a educarse en el palacio de su padre.

Muerto Constancio Cloro, su hijo Constantino ascendió al trono, y lo primero que hizo fue traer a su madre a palacio y hacer que ésta fuese llamada emperatriz y augusta. Sin duda la fuerte influencia de su madre sirvió para que el emperador Constantino dictase el Edicto de Milán en el que se prohibía la persecución de los cristianos.

Elena inició un viaje a los Santos Lugares, un viaje memorable ya que se trataba de la primera dama del Imperio que se desplazaba a estos lejanos lugares donde nació y murió Jesús. Pero su viaje te era un simple peregrinaje, sino una afanosa búsqueda de la Santa Cruz. Aquí la historia se entremezcla con la leyenda, y narra que Elena, frustrada de indagar entre los judíos, encuentra a un  Judas que le revela un secreto rigurosamente guardado entre ellos: un pozo cegado con tierra donde se encontraban las tres cruces del Calvario, ocultadas así para privar a los cristianos de su símbolo.

Llena hizo excavar el pozo y las supuestas cruces aparecieron. Para averiguar cual de las tres cruces era la de Cristo, narra la leyenda que procedió a poner encima de ellas a una cristiana enferma y moribunda que al ser colocada sobre la tercera cruz recuperó milagrosamente la salud.

La realidad de esta historia es que no hay testimonios de los restos de las cruces, como colofón final se sabe que Elena murió en un lugar no especificado de Oriente y sus restos fueron trasladados a Roma, donde reposan dentro un sarcófago en el museo del Vaticano. Su fiesta se celebra el 18 de agosto.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen

San Bernardo Claraval Vida y Obra Santo Templarios Cataros

Biografia de San Bernardo Claraval – Vida y Obra

El catolicismo dotó a la Edad Media de eminentes figuras por su piedad, su fe, su valor, su saber y sus heroicas virtudes. Pero entre las que tienen categoría de gigantes por la grandiosidad de su vida y de la obra realizada y por el influjo ejercido en la sociedad durante varias generaciones, muy pocas hay que superen la de San Bernardo de Claraval.

Distinguido por su insaciable sed de amor a Dios y al prójimo y su afán de salvación de almas, San Bernardo fue, además, teólogo sagaz y diestro, gran organizador religioso, admirable conservador de las esencias de la Iglesia y encarnación viviente del ideal ecuménico de las Cruzadas.

En la primavera de 1112 presentóse un día a las puertas del monasterio de Citeaux (Cistércium), fundado por San Roberto de Molesme en 1098, una comitiva de treinta gentileshombres, presidida por un joven de unos veinte años. Este se llamaba Bernardo, y era hijo del señor de Fontaines, localidad situada a poca distancia de Dijón, capital de la Borgoña.

La comitiva no llegaba en son de guerra, sino para ingresar en la orden del Císter, inducidos sus componentes, entre los que se contaban sus cuatro hermanos, por la elocuencia apasionada de Bernardo, que desde pequeño buscaba la santificación de su alma.

En aquella época parecía que iba a extinguirse, en su nacimiento, la creación de San Roberto, a sea la realización de un austero ideal de vida por el cumplimiento literal de la regla benedictina.

El Císter estaba en decadencia, a causa de la severidad de la vida monacal y de una epidemia que se había declarado en el monasterio. Casualidad o providencia, el hecho cierto es que con el ingreso de Bernardo el Císter cobró nueva vida, hasta el punto de que su tercer abate, Esteban Harding, decidió fundar un monasterio filial.

El encargado de esta nueva fundación fué el propio Bernardo. El 25 de junio de 1115 escogía un lugar en la orilla izquierda del rio Aube, que fue bautizado con el nombre Claraval. Durante 10 Berbardo dedicé su vida a la construcción y defensa de esta inmensa obra religiosa….

Veamos ahora su biografía:

Bernardo de Claraval (1090-1153), pertenecía a una familia noble. Su infancia en el castillo de Fontaines, en Bourgogne, se vió marcada por una gran austeridad cristiana impuesta por su madre, una mujer muy especial que llegó a predecir su fallecimiento en la fiesta de San Ambrosio, ya que había tenido una revelación.

Bernardo de Claraval

Más tarde Bernardo anunciará que su madre se le aparece. De pequeño ya había tenido una larga enfermedad en la que quiso curarlo una mujer considerada hechicera, pero se negó. Fue a lo largo de esta enfermedad en la que Bernardo tuvo sus primeras apariciones.

Bernardo realizaba reuniones con jóvenes a los que hablaba, grupo que llegó a conocerse como los discípulos de Chátillon.

Será entre estos jóvenes donde reclutará seguidores para entrar en al monasterios del Cister, donde tres años más tarde es nombrado abad y fundador de Claraval, comunidad que tuvo 343 monasterio y más de 900 monjes.

Fue durante este periodo en el que San Bernardo rezaba a una virgen negra en la iglesia de San Voirles.

Según la leyenda esta virgen exprimió del seno tres gotas de leche que cayeron sobre los labios de san Bernardo.

En 1116 le sobreviene nuevamente una enfermedad que lo mantiene en estado crítico hasta 1118, nuevamente tiene fiebre y las visiones reaparecen.

Durante una de sus enfermedades que escribiría Tratado sobre los diferentes grados de humildad y de orgullo.

Fue en 1128 cuando el papa Honorio vio la necesidad de formalizar a un grupo de caballeros, a cuya cabeza estaba Hugo de Paynes, que se habían instalado en el viejo templo de Jerusalén, socorriendo a los peregrinos.

Cuenta con la ayuda de Bernardo que pese a su enfermedad y debilidad redacta las reglas de la nueva Orden que será conocida como los Caballeros del Temple (Milites Templi).

Loa caballeros del Temple prometen obediencia a Bernardo quien explica textualmente sobre ellos: «Evitan y aborrecen a los mismos, a los prestidigitadores y a los juglares, así como las canciones indecentes y las farsas, lleVan cabello cofto, habiendo aprendido por el apóstol que es ignominia para un hombre oeuparse de la cabellera.

Nunca se les ve peinados, raramente lava(los, su barba es hirsuta, hedionda de polvo, sucios por causa del calor y las armaduras.»

En 1146, Bernardo organizó la segunda Cruzada para liberar los Santos Lugares del poder de los musulmanes, el fracaso de esta cruzada fue uno de los grandes desengaños de su vida.

También lucho contra la herejía de los cátaros, lo que lo convirtió en un santo lleno de contradicciones al enfrentarse a aquellos que predicaban una religión llena de gran pureza, aunque hereje a los ojos del cristianismo.

Entre sus obras más importantes, al margen del Libro de uso —para su aplicación en los monasterios—, hay que citar El Libro de la Consideraciones, en el que se encuentran los sentidos iniciático más profundos de este santo.

Se trata de una obra que fue dirigida al Papa. Es uno de los santos, que pese a sus contradicciones, escribió con una gran sabiduría interior, algunos autores dice que tuvo influencia sufi.

Se dice que cuando se le preguntaba «Qué es Dios?», respondía: «Es longitud, anchura, altura y profundidad.» Finalmente Bernardo murió el 20 de agosto de 1153, fue canonizado en el año 1174, y proclamado Doctor de la Iglesia en 1830. Su fiesta se celebra el 20 de agosto.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen

San Nicolas Leyenda de Papa Noel Tradicion de Juguetes Para Navidad

Historia de San Nicolás
Leyenda de Papa Noel -Tradición de Juguetes

San Nicolás, el santo que viaja en reno y trae juguetes a los niños

(Leyenda de San Nicolás): Nicolás, obispo de Myra (Lieja) en el sudeste de Turquía, se convierte en uno de los santos más populares del mundo, por sus milagros y también por su comercialización.

Aunque no hay pruebas se cree que participa en el Concilio de Nicea del año 325, luchando contra el arrianismo. Muere en el 350 y su cuerpo es trasladado a Bari en 1087, y también a Lorraine por el caballero Aubert de Port.

En 1477 el duque René II proclama a Nicolás patrón de la Lorena, pero también se convierte en patrón de Grecia y Rusia, así como patrón de los niños, navegantes, jóvenes casaderas y comerciantes.

A Nicolás se le atribuyen muchos milagros, todos ellos con la curiosa participación del número tres. Así, hace llegar tres bolsas de oro a tres jóvenes doncellas pobres para que tengan dote y puedan casarse, librándolas de esta forma de la prostitución; devuelve a la vida a tres niños muertos por un carnicero; salva a tres hombres injustamente condenados a muerte; y salva a tres marineros en las costas de Turquía.

La leyenda de san Nicolás es interpretada por algunos mitólogos como la de un chamán que viajaba desde Laponia en un reno que volaba, y acudía al lecho de los niños enfermos, no para traerles regalos como se hace ahora, sino para curarlos de la enfermedad que les afectaba.

Su fiesta, trayendo regalos a los niños, algo semejante a la de los Reyes Magos en España, empezó a popularizarse en los Países Bajos y se extendió a Norteamérica, celebrándose el 6 de diciembre.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen

San Lorenzo Biografia Vida y Obra Leyenda Tesoros de la Iglesia

Biografía San Lorenzo – Vida y Obra
Leyenda Tesoros de la Iglesia

San Lorenzo, asado vivo en una parrilla

Lorenzo, muerto en el año 258, es uno de los santos y mártires más venerados en Roma. Lorenzo fue uno de los mártires que fueron ajusticiados junto al papa Sixto II durante la persecución de Valeriano.

Lorenzo era uno de los siete diáconos de Roma, o sea uno de los siete hombres de confianza del Sumo Pontíice. Su oficio era de gran responsabilidad, pues estaba encargado de distribuir las ayudas a los pobres.

Prudencio y san Ambrosio explican en sus relatos tradicionales que Lorenzo era, posiblemente, de España. Lorenzo sufriría uno de los martirios más crueles de la persecución cristiana, ya que fue quemado en una parrilla en vez de ser decapitado.

En realidad Lorenzo no hizo nada especial sino ayudar a los pobres y servir al papa Sixto que lo había llamado a Roma. Fue obligado a entregar los tesoros de la Iglesia, pero ya los había repartido entre los pobres y señalando a los pobres dijo: «Estos son los tesoros de la Iglesia.»

El alcalde de Roma, que era un pagano muy amigo de conseguir dinero, llamó a Lorenzo y le dijo: «Me han dicho que los cristianos emplean cálices y patenas de oro en sus sacrificios, y que en sus celebraciones tienen candeleros muy valiosos. Vaya, recoja todos los tesoros de la Iglesia y me los trae, porque el emperador necesita dinero para costear una guerra que va a empezar».

Lorenzo le pidió que le diera tres días de plazo para reunir todos los tesoros de la Iglesia, y en esos días fue invitando a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con sus limosnas. Y al tercer día los hizo formar en filas, y mandó llamar al alcalde diciéndole: «Ya tengo reunidos todos los tesoros de la iglesia. Le aseguro que son más valiosos que los que posee el emperador».

Llegó el alcalde muy contento pensando llenarse de oro y plata y al ver semejante colección de miseria y enfermedad se disgustó enormemente, pero Lorenzo le dijo: «¿por qué se disgusta? ¡Estos son los tesoros más apreciados de la iglesia de Cristo!»

La tortura de Lorenzo es recreada por los escritores antes citados y forma parte de la leyenda de los santos cristianos. Según se cuenta, Lorenzo, fue colocado en una parrilla delante de Decio, y el santo aún tuvo valor de increpar a éste mientras los verdugos atizaban al fuego: «Mira, ya has asado un costado; dale la vuelta y cómetelo: El asado está pronto», luego gritó: «Gracias Señor Jesucristo, porque he merecido franquear las puertas de tu reino.»

Hoy se pueden contemplar muchas iconografías antiguas en las que se representa el tormento de la parrilla. La festividad de este santo se celebra el 10 de agosto.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen

San Leon Magno Biografia Vida y Obra Papa que enfrento a Atila Alarico

Biografía de San Leon Magno – Vida y Obra
Papa que enfrentó a Atila

San León Magno, el Papa que enfrentó a Atila y Alarico

León fue nombrado papa en 440, fue literalmente un papa de «choque». Guardián intransigente de la ortodoxia católica que hizo callar a las otras tendencias y herejías de la época.

Lo llaman «Magno porque fue grande en obras y en santidad. San León Magno  Es el Pontífice más importante de su siglo. Tuvo que luchar fuertemente contra dos clases de enemigos: los externos que querían invadir y destruir a Roma, y los internos que trataban de engañar a los católicos con errores y herejías

Considerado campeón del dogma y campeón de la disciplina eclesiástica, que empezó a reafirmar frente a Bizancio y África, la primacía de Roma. SusTomus a Flaviano desarrollan medidas litúrgicas, sacramentos y medidas políticas.

En 452, ante el avance de Atila, rey de los Hunos, sobre Roma, sale a su encuentro y habla con él. Una conversación misteriosa que no ha trascendido a la historia, pero que fue lo suficientemente convincente para que el bárbaro Huno decidiese no invadir Roma. También se enfrentó a Alarico, rey de los vándalos en 455.

Desafortunadamente, no existen muchas noticias biográficas de él. Al papa León no le gustaba hablar mucho de si en sus escritos. Tenía una idea elevadísima de su función: sabia que encamaba la dignidad, el poder y la solicitud de Pedro, jefe de los apóstoles.

Pero su posición de autoridad y la fama de rigidez y hieratismo no le impedían comunicar el calor humano y el entusiasmo de un hombre de Dios, que se notan por los 96 sermones y más de 173 cartas en las que aparecen todos los problemas del pontificado, sobre todo las homilías nos muestran al papa paternalmente dedicado al bien espiritual de sus hijos. Murió en Roma y fue enterrado en San Pedro. Declarado Doctor de la Iglesia en 1754.

Es patrón de los músicos y los cantores. Su festividad se celebra el 10 de noviembre.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen

San Antonio de Padua Vida y Obra Santo de los pobres Biografia

Biografía de San Antonio de Padua 
Santo de los pobres

 Antonio de Padua, contra la avaricia y los usureros

Antonio de Padua (1195-1231) nace en Lisboa y se inicia en la vida religiosa de los canónigos regulares de San Agustín. Sin embargo, la muerte o martirio de cinco franciscanos en Marruecos, le lleva a ingresar en los franciscanos en 1220.

Intento vivir en Marruecos pero una grave enfermedad le obliga a regresar a España y predicar por toda Europa. Lo hace en la catedral de Foru, en Rímini, Bolonia, Montpellier, Tolosa y Padua. En esta última población predicó contra los abusos sociales. Sus predicaciones se realizaban en el interior de las catedrales, pero también en 1os mercados y plazas públicas donde atraía gran número de personas. Su predicación abordaba temas como la avaricia, la usura y la lujuria.

Muchas personas que padecen necesidades económicas o están sometidas a la avaricia o usura de otros se encomiendan a este santo. Una de las oraciones características es la siguiente: ¡Oh glorioso san Antonio!, a quien Dios ha elegido como intercesor nuestro en los apuros y pérdidas de la vida material, y como protector de los pobres ante los ricos; protégenos con tu favor en todas las necesidades y enredos de nuestra vida, danos sincero amor le los pobres, mucha confianza en Dios y alto aprecio de la vida tierna, a la cual se ordena toda la vida temporal. Especialmente suplicamos tu intercesión en este favor que te pedimos.»

Antonio de Padua murió a los 36 años y fue canonizado 11 meses después de su muerte. Su tumba se encuentra en la gran basílica de Padua que recibe todos los años miles de peregrinos. San Antonio es tenido como el protector de las muchachas que buscan novio, de las cosas perdidas y de los pobres. Su festividad se celebre el 13 de junio.

Fuente Consultada: Los Santos Que Nos Protegen