En Busca de Troya

Troya Ciudad Perdida Civilizaciones Desaparecidas Schliemann

Troya Ciudad Perdida Civilizaciones Desaparecidas
Schliemann Explorador

INTRODUCCIÓN: EN LAS LLANURAS DE TROYA
En su mayoría, los eruditos del siglo pasado dudaban de que Troya hubiera realmente existido, considerándola más bien una creación de la fantasía del poeta, como tantos otros lugares descriptos en la «Ilíada». Sin embargo, se afirmaba que Alejandro Magno, al invadir el Asia Menor en el año 334 a. de J.C. había rendido honores a Aquiles y a Príamo sobre las ruinas de Troya.

Y la tradición señalaba, como posible emplazamiento de la antigua ciudad, una llanura situada sobre la orilla asiática del estrecho de los Dardanelos. Hacia allí se trasladó Schliemann, siguiendo el probable derrotero de Alejandro, y con el texto de la «Ilíada» en la mano exploró la zona, tratando de reconocer los aspectos del paisaje según la descripción efectuada por Homero tres mil años atrás.

Según el poeta, el rey Príamo había presenciado los principales lances de la guerra de Troya desde las torres de la ciudad. Recordándolo, Schliemann detuvo su atención en una colina llamada Hissarlik, de sólo unos treinta metros de altura, pero cuya posición era la más adecuada para situar una ciudad desde cuya atalaya se habría podido dominar toda la llanura circundante.

Tras las gestiones para obtener de Turquía el permiso, Schliemann pudo comenzar las excavaciones, contratando a ochenta obreros. Fue penoso el trabajo y larga la expectativa. Pero de pronto las herramientas empezaron a exhumar vasos, armas, enseres domésticos: restos que evidenciaban las ruinas de una antigua ciudad. Nuevos hallazgos de murallas y tesoros confirmaron a Schliemann en su sensacional descubrimiento: ¡había hallado la ciudad de Troya!

De allí en adelante las excavaciones se siguieron incansablemente. Y fue desconcertante encontrar bajo unos muros ¡otros! ¡Nueve ciudades superpuestas hallaron los zapapicos y las palas en el corazón de la colina Hissarlik! Cada una de estas ciudades había surgido en el mismo sitio varios siglos después de la destrucción de la anterior. Los constructores de cada ciudad habían nivelado —ellos mismos— las ruinas de la ciudad precedente. Aún más, habían utilizado aquellas piedras para las nuevas casas y murallas.

LA HISTORIA DE LA BÚSQUEDA:
Un arqueólogo millonario, aficionado en busca de su sueño, encontrar Troya

SCHLIEMANN HEINRICH EN BUSCA DE LA CIUDAD PERDIDA DE TROYALos griegos atacaron Troya hace más de 3.200 años, en el siglo trece a.C. Las historias sobre esta guerra eran ya viejas en el siglo cuarto a.C., época del filósofo Aristóteles y de Alejandro Magno. Nadie sabe con certeza quién fue Homero ni cuándo vivió (aunque es probable que viviera en el siglo ocho a.C., hace más de 2.800 años).

Con el paso de los siglos y los milenios, el recuerdo de la guerra de Troya se desvaneció en el pasado lejano y sólo quedaron los mitos y las leyendas de los poemas homéricos.

Así estaban las cosas cuando el adinerado alemán Heinrich Schliemann (imagen) , aficionado a la arqueología, se propuso encontrar Troya.

Con algo más que su fe en Homero, excavó no una sino un conjunto de nueve Troyas, construidas una sobre otra. Luego viajó a Grecia y descubrió la poderosa civilización de Micenas, que también aparece en la saga de Homero.

Vida del Aventurero: La vida de Schliemann es fantástica. Nacido en la pobreza en 1822, sobrevivió a un naufragio mientras amasaba una fortuna en los negocios. Ya por 1860 tenía dinero suficiente, y tomó la decisión de proseguir con su obsesión por Homero.

Viajó a Grecia y se casó con una joven de 17 años (él tenía 47); luego se fue a Turquía para buscar la antigua Troya. 

Como arqueólogo aficionado, Schliemann cometió errores, y puede que hasta haya hecho trampa. Expertos posteriores lo acusaron de haber enterrado algunos objetos que luego dijo haber descubierto.

Sin embargo, su éxito es indiscutible. Con el descubrimiento de Micenas abrió la Grecia continental a sucesivas oleadas de fructífera exploración arqueológica.

De pequeño se abocó a estudiar griego con entusiasmo, pero su padre quedó sin trabajo y ya no le pudo pagar las clases.

Entonces Henirich, de doce años, se empleó como mandadero y fue ascendiendo lentamente, en una carrera de comerciante azarosa, en su lucha pertinaz; su sueño era hacerse rico ¿Pero para qué?.

Para buscar Troya. Para hacer la ruta de Ulises, conocer Itaca, hallar en las grutas sicilianas aquella donde Ulises fue presa de Polifemo, el gigantesco Cíclope, encontrar la isla de la maga Circe… las joyas de Helena.., las huellas de la cólera del pélida Aquiles…

Schliemann consiguió su primer objetivo: se hizo rico. Y dedicó su fortuna y el resto de su vida a seguir la ruta de Ulises, con el libro de Homero en mano.

Viajó a Turquía, se instaló en las colinas de Bunarbachi,lugar que hasta el momento los eruditos abocados a la cuestión identificaban con Troya. Esta identificación se debía sólo a la presencia de fuentes naturales similares a las que Homero describe en La Ilíada. Este es el pasaje:

La primera era de agua caliente: el vapor la cubría cual si allí se encontrara, a un lado, un fuego encendido.Y la otra brotaba en verano como el granizo o lo mismo que nieve fundida o agua muy helada.

Al encontrarse junto a las fuentes de la presunta Troya, Schliemann sacó su termómetro y comprobó que las dos fuentes tenían la misma temperatura.

Así que los historiadores se equivocaban, bajo la tierra de la triste colina no podía estar Troya.

Tampoco el riacho que serpenteaba junto a la colina se identificaba con el caudaloso río que el poeta llama Escamandro.

Pero ya que el prestigio troyano había coronado a la cenagosa colina por tantos años, Schliemann hizo una prueba más, una buena muestra de la excentricidad y tozudez de su método de trabajo: reconstruyó un hecho de La Ilíada, una reproducción de la escena tal vez más famosa: el combate de Héctor y Aquiles; le pagó a un hombre para realizar con él una experiencia fatigosa, pero sin duda original, aunque tal vez reñida con la calma que deben mostrar los hombres de ciencia.

Cuenta el texto que los dos héroes hicieron corriendo tres veces la vuelta a las murallas de Troya. Yeso llevaron a cabo el alemán y su empleado turco. Corrieron ambos, persiguiéndose, alrededor de la colina.

La carrera duró dos horas y sólo lograron dar la vuelta a la colina una sola vez. En tanto Aquiles y Héctor habrían dado, según el poema, la vuelta completa tres veces, en una sola tarde. Esta prueba fue suficiente para Schliemann: Troya no estuvo allí. ¿Entonces dónde?

Schliemann recorrió la zona, y una colina que se alzaba en las cercanías llamó su atención porque en ella encontró numerosos tiestos y cacharros antiguos. La colina se llamaba Hizarliz, que en turco significa ‘palacio’, por lo que el nombre resultaba sugestivo. Sus investigaciones le hicieron presentir que allí podía hallar la ciudad que buscaba.

La colina recordaba en todo a los paisajes descriptos por Homero, tenía el tamaño indicado.., y la tradición del lugar la llamaba simplemente Nueva Ilión, en recuerdo de la ciudad antigua. Schliemann confiaba en las tradiciones transmitidas por vía oral. Después de todo, así se había mantenido en el tiempo el poema homérico.

Fueron años de lucha y trámites con las autoridades turcas. Por fin, al comenzar las excavaciones, aparecieron los primeros resultados alentadores.

Se desenterraron murallas y ocultas en ellas, estaban las joyas que el emocionado Schliemann llamó “de Helena”. Sus métodos, aunque muy criticados, rindieron frutos, los arqueólogos por fin reconocerían su trabajo.

Guiado por Homero, invirtiendo su fortuna para hacer realidad su sueño, este hombre que unos admiraban y otros denostaban, y contra el cual se pueden formular innumerables críticas, tuvo el coraje intelectual de creer en lo que nadie creía y su búsqueda de años le dio la razón.

La ciudad de Ilión, la Troya más amada, donde sucedió el sitio más famoso de la historia, quedó descubierta a los ojos de los hombres, y por sus antiguas murallas pasean las sombras de los dioses olímpicos y llora el rey Príamo.

Y callados para siempre los gritos desgarradores de la princesa Casandra, subsiste el sutil eco del poema más amado y leído de todos los tiempos.

El lugar mágico se había hecho realidad. Y si bien la mayoría de nosotros no visitó ni visitará nunca las ruinas de Troya, existe un poderoso incentivo en la lectura del poema a partir del hecho de que el mito se ha visto reforzado por la realidad.

La energía de Troya y sus guerreros atraviesa los siglos y permanece intacta en nuestros días, gracias a Heinrich Schliemann.

Versión Moderna de la Búsqueda: Schliemann contrató obreros y comenzó las excavaciones. Aunque parezca irónico, no se detuvo al pasar por lo que los arqueólogos posteriores identificaron como la probable Troya de la guerra (alrededor de 1250 a.C.), situada sólo tres niveles por debajo de la superficie.

Schliemann excavó hasta una capa anterior a la de la antigua Troya, fechada alrededor de 2000 a.C., probablemente unos 700 años más antigua que la Troya de Homero. En 1874 encontró inapreciables artefactos de oro y anunció, erróneamente, que se trataba de los tesoros de Príamo, el rey troyano de La ilíada.

Insatisfecho aún, Schliemann volvió a Grecia para buscar el palacio del rey Agamenón, el jefe de los griegos en La ilíada.

Y, por increíble que parezca, no sólo encontró evidencias de la civilización micénica, que floreció mucho antes de la Grecia clásica (nombre que los historiadores dan al período comprendido entre cerca de 479 y 323 a.C.), sino que descubrió nuevas piezas en oro, que databan de 1550 a.C.

Las nueve ciudades de Troya
Heinrich Schliemann, bucanero de la arqueología, fue un hombre excepcionalmente decidido. Era sueño de su juventud descubrir la perdida ciudad de Troya. Inició sus excavaciones en Hisarlik en 1870 y a ello dedicó 20 años.

De manera más bien impetuosa, Schliemann excavó una gran zanja a través del montículo de Hisarlik, y tuvo la desgracia de destruir parte del estrato que más anhelaba encontrar: la Troya homérica.

Se quedó comprensiblemente desconcertado ante las múltiples capas de la colina que excavaba, pero logró identificar cuatro ciudades distintas y sucesivas por debajo de la ciudad romana de Ilium, llegando a la conclusión de que la segunda en orden era la Troya que anhelaba.

Los arqueólogos no se mostraron muy de acuerdo con su conclusión, lo cual irritó a Schliemann y acrecentó su satisfacción cuando, en 1873, descubrió lo que llamó «el tesoro de Príamo».

Según comentario de Schliemann, fue extrayendo el tesoro y entregándoselo a su joven y bella esposa griega, Sophia, quien lo envolvió en su chai para preservarlo tanto de los funcionarios griegos como de los obreros.

Existe una fotografía de Sophia engalanada con las resplandecientes «joyas de Helena». Además de este tesoro, se encontraron copas, puntas de lanza y pendientes, que probablemente procedían de Troya II o Troya III (c 2200 a.C), fecha que no coincide con la Troya de Hornero, seguramente Troya VI, destruida hacia el 1260 a.C.

Por desgracia, todos estos objetos, a excepción de un par de pendientes y algunos otros, pequeños, desaparecieron en Berlín en 1945. Podrían haber sido utilísimos para futuras investigaciones acerca de estas ciudades desaparecidas.

El edificio mejor conservado de las nueve ciudades de Troya es un anfiteatro, en la parte sur de la ciudad. Surge como consecuencia del programa de reconstrucción iniciado por Julio César en el siglo l aC, y forma parte de la última y más extensa ciudad de Troya, Troya IX que quedó definitivamente abandonada hacia el 350 dC.

¿Qué queda de las ciudades de Troya?: Muchos visitantes han rechazado esta Troya por pequeña y humilde. En efecto, parece increíblemente pequeña cuando se la compara con la imagen clásica de la poderosa ciudadela fortificada de Príamo.

Sólo mide 137 por 183 m, apenas el espacio suficiente para unas cuantas docenas de viviendas, más, quizá, otras mil personas residiendo en los alrededores. Pero la extensión es precisamente uno de los rasgos más conmovedores de Troya, al hacerla parecer tan vulnerable.

La playa donde los griegos atracaron sus barcos está ahora 15 Km. más alejada que cuando el furioso Aquiles arrastró el cuerpo destrozado de Héctor en torno a las murallas de Troya.

Persisten aún dos de los fenómenos que Hornero describió: el viento que sopla incesantemente entre las hierbas altas (no ocurre así en ningún otro lugar de la zona) y las pequeñas encinas achaparradas, que parecen ser originarias del lugar.

PARA SABER MAS…
EL TESORO DE LA COLINA

Comenzó sus excavaciones en 1871, después de algunas tentativas en el 70, pero no en Burnabashi, el lugar en que, según los sabios, se habría asentado la antigua Troya. Él había hecho viajes, había observado largamente la naturaleza del terreno, las colinas, la costa, los cursos de agua. Aquello no podía ser la antigua Troya, porque Hornero no describió tales parajes.

El lugar aludido por las descripciones era Hissarlik, una colina próxima al mar. Schliemann empezó a excavar allí. Sofía, su joven esposa, lo animó en todo momento compartiendo sus opiniones, que discrepaban con las teorías de los «expertos» oficialmente reconocidos. Fueron días de gran tensión, complicados por las dificultades de todo género que le pusieron las autoridades turcas; pero Schliemann tuvo fe constante en su triunfo. Al principio de sus trabajos desenterró algunas cosas: vasos, piezas de cerámica de todas clases, utensilios de piedra, restos de antiguos muros, cimientos, columnas, terrazas. Pero eran residuos que podían encontrarse en casi todos los puntos de aquella tierra, descubrimientos arqueológicos normales.

SofiaEra necesario avanzar más en la empresa; las excavaciones se aceleraron y sacó a la luz, en estratos superpuestos, los restos de nueve ciudades. Cada estrato escondía los restos de una ciudad, construida sobre las ruinas de la precedente. Schliemann observó que los materiales del segundo estrato mostraban claramente las trazas de un enorme incendio: ¡Era Troya! Su alegría fue inmensa. Rebuscó febrilmente entre todos los objetos que aparecían, las armas, los utensilios, las joyas del reino de Príamo.

Sofía, esposa de Schliemann

Llegó, por fin, el día del triunfo: el 14 de junio de 1873 Schliemann descubrió algo que le arrancó una exclamación de sorpresa, rápidamente ahogada. Mandó a todos los excavadores a sus casas, con el pretexto de que era su cumpleaños y que deseaba darles asueto. En realidad, quería quedarse solo con su fiel esposa para deleitarse con aquello que había esperado toda su vida.

Cuando todos se hubieron alejado, se acercó al sitio que atrajera su atención y excavó sin descanso hasta que, entre sus manos, brillaron diademas, broches, cadenas, brazaletes y collares, todo de oro y piedras preciosas.
El tesoro de Príamo quedó recogido en el rojo chal de Sofía, y Schliemann lo miró extasiado. Después tomó una de las diademas más preciosas y la puso en la cabeza de su mujer, imaginando que era una reencarnación de Helena, la divina Helena por la que se batieron héroes y semidioses.

FAMA Y HONORES PARA EL «OBSTINADO»
Schliemann continuó excavando hasta el año de su muerte. Desde 1876 a 1878 se dedicó a excavar en Micenas, ciudad de Agamenón. También allí descubrió, contra el parecer de los sabios, la tumba del rey y de otros guerreros que participaron en la guerra de Troya. Las encontró en el interior de la Acrópolis, guiándose por los datos de un fragmento del escritor griego Pausanias; y, junto con los restos funerarios, salió a la luz un tesoro de grandísimo valor y de incalculable importancia histórica. El mismo Schliemann escribió, más adelante, sobre la emoción profunda que se adueñó de él cuando se encontró ante las mascarillas de oro de tantos ilustres muertos. Junto con las mascarillas de oro halló también joyas, armas, vajillas y objetos preciosos de toda suerte.

Después de los descubrimientos de Micenas volvió a Hissarlik, y luego investiga entre las ruinas de Orcómenos, de Beocia y en Tirinto, de Creta. Entre viaje y viaje descansaba en su espléndida casa de Atenas, construida a semejanza de los antiguos palacios griegos, y cuidaba sus negocios. Daba, además, ciclos de conferencias y publicaba libros de arqueología, que ya no eran acogidos con sonrisas de escepticismo.

Obtuvo honores y fue recibido triunfalmente en muchos lugares del mundo. El kaiser, en reconocimiento de la donación del tesoro de Príamo, que cedió al Museo Etnográfico de Berlín, lo condecoró con la Orden del Mérito, lo hizo ciudadano honorario de Berlín y lo nombró miembro de la Academia de Ciencias.

Schliemann lo tuvo todo: riquezas, fama, honores y satisfacciones. Pero su vida, siempre errabunda, lo había fatigado. Una otitis, padecida durante años, se agravó y hubo de pensar seriamente en curarse. Precisamente cuando regresaba de un lugar de cura y se preparaba a pasar la Navidad en Atenas, antes de emprender una nueva campaña de excavaciones, la muerte lo sorprendió en Nápoles.

En su lúcida agonía, que duró un día, el financiero arqueólogo repasó toda su existencia. Plena de actividad, le proporcionó la gloria de ver realizados sus sueños de la adolescencia.

Fuente Consultada: Lugares Misteriosos – Paula Ruggiere Historia del Mundo Tomo I – Lugares Misteriosos Volumen II

La Guerra de Troya:La Iliada y la Odisea, Homero,Aquiles,Helena Causas

La Ilíada y La Odisea, poemas épicos que se transmitieron desde la época del antiguo cantor griego Homero, cuentan historias fantásticas sobre una guerra entre griegos y troyanos, y sobre el regreso a casa después de terminada la contienda. Son tan fantásticos, con sus vengativos dioses y peligros sobrenaturales, que resulta difícil para la gente de hoy considerar real cualquiera de sus episodios.

HOMERO:
Nombre tradicionalmente asignado al autor de las dos más grandes obras épicas de la antigua Grecia: la ILIADA y laODISEA.  Aunque nada se conoce de Homero, se estima que vivió entre 1159 y 865 a. de C. Muchas ciudades reclaman haber sido su cuna: Argos, Atenas, Rodas, Salamis, Chipre y Smirna y algunos suponen imposible que un solo autor haya podido con semejantes obras.

Desde el punto de vista lingüístico e histórico, los relatos pueden situarse en las ocupaciones griegas en Asia Menor en el siglo IX a. de C. La Ilíada cuenta la guerra de Troya, el rapto de Elena por Paris y las hazañas de Héctor y Aquiles.

La Odisea es el relato de los viajes de ULISES y los argonautas, la superación del incesante e irrechazable canto de las sirenas y las tentaciones de la ninfa Calipso, hija de Atlas, que retuvo a ULISES (también conocido como ODISEO) durante siete años hasta que él rechazó su oferta de inmortalidad y retornó a su fiel esposa PENÉLOPE.

Considerado el más grande poeta del pasado, según la tradición, Homero era ciego.  Su nombre ha sido usado para calificar a otros gran des como, por ejemplo, Platón, el Homero de los filósofos; Shakespeare, el Homero de los poetas dramáticos.

LA ILÍADA: Poema épico sobre la guerra de TROYA atribuido a HOMERO.  La obra se divide en 24 libros y sus acciones se desarrollan durante la contienda y relata las hazañas del héroe AQUILES, el Más grande guerrero griego.

La historia comienza sorpresivamente con las disputas entre Aquiles y el rey Agamenón. (Los críticos latinos llaman a esta forma de iniciar los relatos in media res, en el medio de las cosas, por oposición a abovo, desde el huevo o comienzo).

Como consecuencia de aquellas desavenencias, Aquiles y su amigo Patroclo desertan de las fuerzas griegas.  Sin Aquiles, los griegos sufren muchas pérdidas.

Incapaz de seguir manteniéndose luego de que los troyanos incendian la flota griega, Patroclo pide permiso a Aquiles para reunirse con sus antiguas fuerzas.  Aquiles acepta y le presta su escudo.

Patroclo es muerto por el héroe troyano Héctor.  Aquiles, en revancha, mata a Héctor.

Después que Patroclo es enterrado, el padre de Héctor, el rey Príamo, le pide a Aquiles el cuerpo de su hijo para darle apropiada sepultura.  Aquiles acepta.  La obra termina con los funerales de Héctor.

LA ODISEA En cuanto a la Odisea, narra las desventuras de Ulises u Odiseo, que después de la caída de Troya anduvo errante por los mares hasta llegar de regreso a la isla de Itaca, donde lo esperaba Penélope, su mujer, que le había sido fiel pese a las solicitaciones de que había sido objeto por quienes la rodeaban, Ulises, ayudado por su hijo Telémaco, dio muerte a los pretendientes. Esta obra le sirvió a Hornero para mostrar las costumbres patriarcales de los reyes pastores de los antiguos pueblos griegos.

AQUILES:
Cuenta la mitología griega que su madre Tetis lo tomó de los talones cuando era un bebé y lo introdujo en las aguas del río Éstige para convertir a Aquiles en invulnerable.

Lo logró.  Pero Tetis olvidó que tenía a su niño tomado del talón, punto que permaneció humanamente frágil.

Adulto ya y héroe de TROYA allí fue precisamente donde Aquiles recibiría su herida fatal.  Así nació la expresión «el talón de Aquiles» para definir lugar, situación o momento de debilidad insuperable.

ODISEO: En latín, Ulises.  Fue el rey de ltaca, una de las islas Jónicas y uno de los héroes de la guerra de TROYA.  La Odisea de Homero relata sus aventuras y regreso a casa con su esposa PENÉLOPE, luego de diez años.

AL principio, Odlseo/Ulises rehusó participar del ejército que atacaría Troya, pero los griegos usaron a su único hijo, Telémaco, para influir en su decisión final.  En la Ilíada de Homero es pintado como un héroe sagaz, valiente y decidido y se le adjudica la idea del caballo de Troya.

Su mujer, Penélope, es el símbolo de la fidelidad.  Presionada para que volviera a casarse porque Odiseo no retornaba de su largo viaje, ella prometió que lo ha ría al terminar la mortaja que estaba tejiendo para envolver el cadáver de su suegro.

Pero todas las noches subrepticiamente destejía la labor del día y volvía a empezar a la mañana siguiente.  Finalmente, Odiseo volvió disfrazado de mendigo, pero ella lo reconoció.

Penélope lo supo no sólo por intuición femenina sino porque él era el único que podía disparar su flecha a través de 12 aros.  Su perro Argus también lo reconoció pero, conmovido, murió en el acto.

PENÉLOPE:
Esposa de ODISEO o Ulises.  HOMERO en su Odisea cuenta que llevaba sólo un año de casada cuando su marido se marchó a la guerra a vivir decenas de aventuras en una ausencia que duraría diez años.

Ella permaneció fiel, rechazando a sus muchos pretendientes con la promesa de que elegiría a uno de ellos cuando terminara de tejer la mortaja de su suegro.  Penélope tejía de día y destejía de noche.

Su tela nunca terminaba de hacerse,

Abrumada por las presiones, prometió que se casaría con el hombre que fuese capaz de doblar el arco de Odiseo.  Ninguno pudo.  Ulises finalmente regresó, dobló su propio arco y mató a los pretendientes.

TELÉMACO: 
Según los poemas homéricos, el verdadero y único hijo de ULISES y PENÉLOPE.

Había nacido poco antes de empezar la GUERRA DE TROYA Hay varios relatos populares de sus aventuras, uno de los cuales cuenta que siendo muy niño aún, Ulises quiso evitar marchar a la guerra y se hacía pasar por loco.  Ataba un asno y un buey al arado y sembraba sal.

Un día, uno de sus enemigos arrojó a Telémaco delante del arado pero Ulises prontamente detuvo la marcha, de mostrando que tan loco no estaba.  Otra aventura lo muestra a Telémaco cayendo al mar siendo un niño, donde es rescatado por los delfines, razón por la cual Ulises siempre usó dibujos de delfines en sus escudos.

En la ODISEA también se informa que creció en Ítaca bajo los cuidados del gran amigo de Ulises, Mentor, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de maestro protector o consejero prudente.  Cuando Ulises regresa a su hogar después de diez años, con la ayuda de Telémaco matan a todos los pesados pretendientes de Penélope.

LA ILÍADA Aquiles monta en cólera por una afrenta de Agamenón, jefe aqueo, y se retira de la batalla. La muerte de su gran amigo Patroclo -quien deliberadamente vestía su armadura- a manos de Héctor, héroe troyano, hará que vuelva a la lucha. El poema, aunque heroico, no excluye los sentimientos más íntimos.

AFRENTA DE AGAMENÓN: Aquiles se va cuando Agamenón le arrebata a su esclava Briseida. La ausencia de Aquiles provoca graves derrotas.

REPOSO DE AQUILES: Los guerreros Odiseo y Áyax intentan convencer a Aquiles para que regrese. Patroclo dirige sus tropas haciéndose pasar por él.

MUERTE DE HÉCTOR: Aquiles vuelve para vengar la muerte de Patroclo. Mata a Héctor y entrega el cadáver a Príamo, rey de Troya.

LA ASTUCIA DE ULISES: La forma de poner fin a la guerra fue hallada por Ulises, el más astuto de los griegos. Siguiendo su consejo, el ejército griego fingió renunciar al sitio de la ciudad y embarcarse para regresar a su patria. En cambio la flota se escondió detrás de una isla no muy lejana.

Sobre la playa, los griegos dejaron solamente un enorme caballo de madera.

En su interior se habían ocultado Ulises y algunos de sus compañeros. Cuando los troyanos vieron la playa desierta, creyeron que la guerra había terminado y salieron jubilosos de la ciudad.

En la playa hallaron el enorme caballo e, incitados por un griego que fingía haber traicionado a sus compañeros, decidieron llevarlo a la ciudad.

Luego, durante todo el día, festejaron con vino y danzas la finalización de la guerra. Finalmente, cansados, se durmieron profundamente.

Apenas la ciudad quedó en reposo, se abrió el vientre del caballo y de su interior comenzaron a salir los griegos de Ulises, quienes dieron muerte silenciosamente a los centinelas que custodiaban las murallas y abrieron las puertas de la ciudad. Luego hicieron señales a la flota, que acudió inmediatamente.

Todo el ejército griego se volcó sobre la ciudad, que finalmente fue conquistada.

La matanza fue horrenda. Casi todos los hombres fueron muertos y las mujeres llevadas cautivas a Grecia. También murió Príamo. Troya fue destruida. Menelao pudo rescatar a su esposa.

Cargados con un rico botín, los reyes de Grecia se embarcaron en sus naves y regresaron, después de diez años, a su patria. No todos los episodios que hemos narrado están contenidos en «La Ilíada».

Algunos se encuentran en «La Odisea», el segundo gran poema de Homero. «La Odisea» narra, principalmente, las aventuras sucedidas, durante y después del regreso a su patria, al rey griego Ulises, llamado también Odiseo.

Otros episodios son relatados en el poema escrito por un gran poeta latino que vivió en tiempos de Augusto: Virgilio.

En «La Eneida», Virgilio cuenta las peripecias de Eneas, el único príncipe troyano que se salvó de la destrucción de la ciudad. Y agrega que éste, establecido en el Lacio con sus acompañantes, dio origen a la estirpe de la que nacerían los fundadores de Roma.

LA GUERRA DE TROYA:

Una de las más fascinantes historias de todos los tiempos perteneciente a la mitología griega.  Relata la guerra entre griegos y troyanos.

Todo comenzó cuando Paris raptó a la bellísima Elena, esposa de Menelao, rey de Esparta.  Bajo las órdenes de Agamenón, los griegos pusieron sitio a la ciudad de Troya.

Durante nueve años los griegos mantuvieron el sitio imponiendo a Troya dramática y angustiosa situación.

La última parte de la guerra dio origen a la ILIADA de HOMERO.  Entre los griegos aparecen AQUILES, ODISEO y Néstor.

Los dioses mitológicos se interesa ron por estos acontecimientos y dividieron sus preferencias: Hera, Poseidón y Atenea por los griegos.  Afrodita y Ares por los troyanos.

La historia toma un vuelo espectacular y relata, entre otras aventuras fabulosas, la victoria de Aquiles sobre la reina de las AMAZONAS y su muerte por el terrible talón vulnerable, a manos de Paris.

Finalmente la ciudad fue captura da cuando los griegos usaron la estratagema de construir un gigantesco caballo hueco de madera y presentarlo a los troyanos como regalo, mientras simulaban su retiro del sitio.

Pese a las advertencias de Casandra, que tenía el don de la profecía, los troyanos aceptaron el obsequio, abrieron las puertas de la ciudad y dejaron entrar al monumental caballo de Troya.

Una vez dentro de la ciudad, el caballo hueco dejó salir de su interior a los soldados griegos que lograron así abrir los portones, y con todas sus fuerzas reunidas, destruir y saquear la ciudad.

Sólo unos pocos troyanos lograron escapar hacia lo que es hoy Italia comandados por Eneas, cuyas andanzas son después relatadas por VIRGILIO en la Eneida.

El momento decisivo en la guerra de Troya se produjo cuando los griegos construyeron un gigantesco caballo de madera, en cuyo interior se ocultó un pequeño grupo de guerreros mientras el resto del ejército fingía abandonar el campo de batalla.

El caballo había sido construido atendiendo al consejo de Atenea, diosa de la sabiduría, que aparece en este jarrón acariciando la cabeza del animal. Los troyanos introdujeron el caballo en su ciudad, festejaron su victoria y se durmieron; los griegos, entonces, salieron del caballo, abrieron las puertas de la ciudad al ejército y éste masacró a los troyanos.

Ulises desciende del interior del caballo, para abrir luego la puerta de la ciudad a sus amigos griegos

Según los historiadores, es probable que la Guerra de Troya haya sido una guerra real disputada por los años 1200 a. de C. por el control del Estrecho de los Dardanelos que une el Mar Egeo y el Mármara en la actual Turquía. (ver La Odisea)

AMAZONAS:

En la mitología griega, una nación de mujeres guerreras con quienes los griegos combatieron a menudo.

La historia de  las Amazonas probablemente se originó en una variante reiterada en muchas culturas, respecto de una tierra tan remota que superaba los conocimientos geográficos griegos.

Los cuentos comenzaron a acumularse.  Popularmente, vivían al sur de Rusia.

La palabra estaría formada por el prefijo negativo «am», falta de y «seno».

La historia cuenta que o bien les amputaban un seno o se las ataba con cueros muy tensos para impedir el desarrollo de uno de los senos, facilitando así el uso del arco y la flecha.  Muchos estudiosos niegan esta idea.

En 1540, los españoles, comandados por Francisco de Orellana (1490-1546), encontraron en las selvas tribus de mujeres guerreras que combatían con fiereza al lado de los hombres al norte del Brasil y dieron su nombre al río Ama zonas.

El infortunado Orellana habría de morir, precisamente, más tarde cuan do su barco zozobró y él se ahogó en el río Amazonas.

La leyenda de  las Amazonas mezcla mitología, tradición e historias muy antiguas.

Según los investigadores, estas tribus capturaban hombres para forzarlos a convivir con ellas hasta que quedaban embarazadas.  Luego los mataban o expulsaban de sus tierras.

Los hijos varones eran muertos o devueltos a sus padres y las mujeres conservadas para mantener la cohesión del conjunto.

La novena tarea de HÉRCULES fue quitarle el cinturón a Hipólita, reina de las Amazonas.  Tuvo éxito, pero Hipólita murió.

En otro relato, es Teseo quien las ataca y en algún momento se casa con Antíope, la hermana de Hipólita.

Como aliadas de los troyanos, tomaron parte en la defensa de TROYA, donde su reina de entonces, Pentesilea, fue muerta por AQUILES luego de que la aguerrida muchacha matara a varios guerreros griegos.

LA ODISEA: EL REGRESO DE ULISES

Muchísimas son las aventuras atribuidas a Ulises por los antiguos trovadores.

Las más famosas son las relatadas por Homero en su poema titulado «La Odisea» (Odisea era el nombre griego del héroe llamado Ulises en la versión latina).

En este poema se cuentan las aventuras vividas por Ulises durante el viaje de regreso a su patria, después de la conquista de la ciudad de Troya.

Más de diez años duró e! sitio; hasta que, finalmente, la ciudad fue tomada gracias a Ulises, que había sugerido la idea de construir e! famoso caballo de madera.

Cargados de valioso botín, los reyes griegos habían emprendido el viaje de retorno, cada uno directamente a su propia y lejana ciudad. También Ulises zarpó con sus naves, ansioso de arribar a su pequeña isla de Ítaca, de la cual era rey.

Neptuno, el dios del  mar, era sin embargo hostil al héroe, y arrojó sus naves entre las más terribles tempestades, llevándolas a los lugares más extraños y terroríficos.

Tan sólo en el irreprimible deseo de volver a su patria y abrazar a su esposa e hijo, Ulises encontró la fuerza y las argucias para imponerse a todos los obstáculos.

Sigamos pues, ahora, sobre el mapa, las etapas de su accidentado viaje:

2) País de los cicones (Tracia), quienes dieron muerte a una gran parte de los compañeros de Ulises.

3) País de los lotófagos —comedores de loto— (Libia).

El que comía de aquel fruto exquisito olvidaba su lejana patria; a duras penas Ulises salvó a sus hombres de esta celada.

4) Tierra de los cíclopes (Cumas) El gigante Polifemo apresó a Ulises y a sus hombres; con astucia los griegos lograron escapar.

5) Reino de Eolo (isla Stromboli). El dios de los vientos acogió al héroe con ánimo benigno y le entregó vientos favorables para viaje, encerrados en un odre; pero los secuaces de Ulises abrieron el odre creyendo que contenía un tesoro, y los vientos, al liberarse, hicieron que las naves se estrellasen contra las cosías de Cerdeña.

6) Tierra de los lestrigones (bocas de San Bonifacio). Los habitantes de estas tierras eran antropófago sólo una nave con pocos hombres pudo salvarse.

7) Gruta del hada Circe (cabo Círceo), quien apresó a los sobrevivientes y los transformó en cerdos, tan sólo Ulises resistió y logró la liberación de sus hombres.

8) Isla de fe Sirenas (isla de Capri). Desde esta isla las sirenas atraían con sus cantos ¡os navegantes; los que se dejaban seducir caían prisioneros. Ulises evitó peligro obturando con cera las orejas de sus tripulantes y haciéndose él mismo atar a! mástil del navío.

9) Escila y Caribdis (estrecho de Mesina), de horribles monstruos que al engullir el agua del mar provocaban peligrosos remolinos. Ulises, experto piloto, logró salvar su nave.

10) Isla del Sol (Sicilia).

Aquí pastaban las becerras consagradas a Apolo; los compañeros de Ulises mataron algunos de estos animales para comérselos, y e! dios, enfurecido, los hizo ahogar a todos en una terrible tempestad. Sólo Ulises se salvó del naufragio.

11) isla de Ja ninfa Calipso (islote de Perejil, cerca de Gibraltar). Aquí llegó Ulises asido a un madero de su nave, y la ninfa lo tuvo prisionero durante siete largos años; pero él jamás olvidó su patria y su casa. Finalmente, ios dioses ordenaron a Calipso dejar a Ulises en libertad. Éste construyó en seguida una balsa y zarpó hacia Itaca.

12) Isla de los feacios (Corfú). Una última tempestad provocada por lepismo hizo naufragar la balsa; Ulises llegó a nado a la isla, donde lo recibió Nausicaa, la hija del rey, que se hallaba en la playa.

El rey de los feacios le brindó un navío para que pudiera por fin, después de tantas» peripecias, retornar a su casa.

13) Itaca. Ulises ha regresado a su reino. Con su terrible arco da muerte a los nobles que, aprovechando su ausencia, habían invadido su casa y queríais obligar a su esposa Penélope a casarse con uno de ellos. Ulises reasume su condición de soberano de Ítaca.

Habían transcurrido diez años desde que emprendiera el viaje de retomo desde Troya: diez años largos, de vicisitudes sin cuento, que culminaron con éxito y felicidad.

MITO DE ULISES

Como todo mito, también de de Ulises tiene un significado. Ulises, emprendedor y astuto, quiere ser una imagen del hombre.

También los hombres, como el antiguo héroe, se sienten espoleados para afrontar las fuerzas más misteriosas y pueden vencerlas, gracias a la inteligencia que los distingue de los animales.

Este mito fue cantado por tres poetas de épocas distintas: Homero, que relató e! accidentado viaje; Virgilio, que describió cómo Ulises actué con el ardid de! caballo de madera, y Dante, que añadió para el héroe griego un noble final.

Este último imaginó, en efecto, que Ulises, ya anciano, sintió el deseo de nuevas revelaciones y enfiló, la proa de su nave hacia el «Océano Ignoto», que se extendía más allá de las Columnas de Hércules, y donde una ola cortó para siempre la senda del héroe demasiado audaz. Antes de emprender su última empresa, el viejo rey habló a sus compañeros exhortándolos a vivir como seres inteligentes y no como animales.

¿LEYENDA 0 HISTORIA?
Los historiadores han planteado, a menudo, el problema de si la guerra de Troya ha sido una invención de los poetas, o realmente fue un suceso histórico. En el estado actual de los estudios arqueológicos,
debemos pronunciarnos a favor de la historicidad del acontecimiento, que habría tenido lugar entre los años 1192 y 1183 antes de Cristo, aproximadamente. Por de pronto, la ciudad de Troya ha existido realmente, y sus ruinas muestran huellas ciertas de un incendio. Por otra parte, es bastante probable que los pueblos aqueos (griegos) confederados hayan sostenido con los troyanos de Asia Menor una guerra de esa naturaleza. Naturalmente, no por la poética razón de la epopeya homérica, o sea el rapto de una reina. Las ciudades griegas tenían poderosos motivos comerciales para combatir contra Troya, que competía con ellas en el dominio del mar Egeo y del mar Negro.

Importancia del los Mito