Generocidio

La masacre de Srebrenica Genocidio Bosnio de los Servios -Milosevic-

La masacre de Srebrenica Genocidio Bosnio

Ocurrió hace una década, en julio de 1995: a medio camino entre Atenas y Roma, dos de las cunas de la civilización europea: las tropas serbias de Bosnia, dirigidas por el general Ratko Miadic, tomaron el enclave bosnio musulmán de Srebrenica y ejecutaron a más de 8.000 varones de entre 16 y 60 años de edad. No sólo fue la peor masacre perpetrada en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, sino también una operación militar que burló con una pasmosa facilidad la vigilancia de los 600 soldados holandeses enviados por la ONU para proteger la ciudad.

Desde entonces, Srebrenica se convirtió en sinónimo del cargo de conciencia de miles de europeos que fueron testigos de la indiferencia —y la complicidad?— con que sus gobiernos y las tropas de la ONU asistieron a la masacre. En Srebrenica las matanzas y los recuerdos se entremezclan en un presente continuo. Han pasado diez años, pero en el calendario de las víctimas el tiempo parece congelado porque muchos culpables siguen en libertad.

LA FÁBRICA DE LA MUERTE.

A cinco kilómetros al norte, en Potocari, se yerguen las ruinas de una vieja fábrica de baterías donde el 11 de julio de 1995 se hacinaron 25.000 civiles aterrorizados. Ahora se ha convertido en monumento en memoria de las víctimas con un monolito en el que está inscripta una frase conocida para los argentinos: “Nunca más”. Bajo ese monumento están enterradas 1.327 personas. Otras 500 victimas recientemente identificadas fueron enterradas en julio pasado, cuando se conmemoraba el aniversario de la matanza. En Tuzla y Vísoko, 5.000 bolsas con restos humanos esperan en las morgues el derecho a recuperar sus identidades.

Hatidza Mehmedovic tiene 53 años y es presidenta de Madres de Srebrenica una ONG dedicada a buscar desaparecidos. Ella busca a su marido y a sus hijos, de 21 y 18 años. En 2003, en la inauguración del memorial, no le permitieron hablar ante las autoridades, pero Hatidza pudo gritarle al ex presidente de Estados Unidos, BiU Clinton: “Por qué no hizo algo? ¿Por qué no hizo nada?”.

En diez años de investigaciones del Tribunal Penal Internaotinal para la antigua Yugoslavia  —como acusados de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad sólo e Srebrenica—, se ha logrado, tras cientos de audiencias, establece los hechos.

El 2 de julio de 1995, el general Ratko Mladic decidió atacar el enclave. Ese día arengó a sus hombres: “Ha llegado la hora de acabar con los turcos”. Mantuvo en silencio sus comunicaciones y cuando en la mañana del 6 lanzó un doble avance desde el sur sorprender a los 40.000 habitantes del enclave musulmán. Los 400 cascos azules, diseminados y escasos de armas y municiones, optaron por el repliegue a la fábrica de baterías, y el 11 de julio, sin oposición de la Armija (ejército bosnio), la ciudad cayó.

Ese día, los habitantes de Srebrenica se organizaron en dos grupos. Unos 25.000, la mayoría mujeres, niños y ancianos, se refugiaron en la fábrica-cuartel del batallón holandés y otros 15.000, entre ellos los 5.000 defensores del enclave, se agruparon en un bosque próximo. Su única opción era escapar hacia Tuzla, en territorio controlado por el gobierno de Sarajevo.

El día 12, el general Mladic, eufórico, apareció en Potocari acompañado de cámaras de la televisión serbiobosnia, repartió chocolatines entre los niños y prometió a los civiles que serían evacuados en micros a una zona segura. Después, con los focos apagados, ordenó la separación de los varones en edad de combatir para “localizar a los criminales de guerra”.

Los cascos azules se dejaron desarmar y franquearon la entrada de la fábrica a las tropas de Mladic para localizar a los presuntos combatientes. De ahí salieron presos 1.700 hombres. A algunos les pasaron los blindados por encima; a los otros, los fusilaron. Un testigo vio cómo una excavadora y tres camiones repletos de musulmanes se internaban en un bosque y volvían vacíos. Los holandeses elaboraron una lista de 242 varones a los que pretendían salvar. Ninguno ha aparecido con vida.

De los más de 30.000 habitantes de Srebreníca que en 1995 salvaron la vida, han retornado 4.000. De los más de 8.000 muertos y desaparecidos se sabe que 1.042 eran menores de 18 años. Los pocos hombres que deambulan por la ciudad son sobrevivientes de la columna de Tuzla. Los 1.700 varones de Potocari fueron asesinados.

LA GUERRA SUCIA DEL PENTÁGONO.

Durante cinco años, el profesor Cees Wiebes, de la Universidad de Amsterdam, tuvo acceso ilimitado a los archivos de las agencias de inteligencia holandesas y visitó asiduamente los cuarteles de los servicios secretos en las capitales de Occidente, indagando sobre la masacre.

Sus hallazgos fueron consignados en el informe titulado “Los servicios de inteligencia y la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995”, el cual incluye material extraordinario sobre operaciones encubiertas, interceptación de comunicaciones, espionaje y engaños, realizados por docenas de agencias de inteligencia en una de las guerras más sucias del nuevo orden mundial.

El informe detalla la alianza secreta entre el Pentágono y los grupos islámicos radicales del Medio Oriente encargados de ayudar a los bosnios musulmanes. Algunos de estos grupos ahora son combatidos por el mismo Pentágono en la llamada “guerra contra el terrorismo”. Con lo cual, sus operaciones encubiertas en Bosnia le pagaron en su propia moneda.

Tanto en Afganistán como en el Golfo Pérsico, el Pentágono había adquirido compromisos con los grupos islámicos y sus patrocinadores del Medio Oriente. En 1993 estos grupos radicales, que recibían apoyo de Irán y Arabia Saudita, estaban desesperados por prestar 3 ayuda a los bosnios musulmanes en su lucha dentro de la antigua Yugoslavia. Para ello recabaron la reciprocidad de los norteamericanos. Bill Clinton y el Pentágono se mostraron dispuestos a responder a sus promesas y montaron una operación del estilo Irán-Contras, violando flagrantemente el embargo de las Naciones Unidas contra el suministro de armas a cualquiera de los combatientes en Yugoslavia.

El resultado fue una vasta operación secreta de contrabando de armas a través de Croacia, la cual fue arreglada por la agencias de inteligencia de EE.UU., Turquía e Irán, trabajando en conjunto con grupos islámicos radicales que incluían desde los mujaidines afganos hasta el proiraní Hezbollah. Esa operación también fue el trasfondo sobre el que se consumó el tráfico de armas argentinas a los Balcanes durante la administración de Carlos Menem.

Wiebes revela que los servicios de inteligencia británicos obtuvieron pruebas documentales de que desde el comienzo de la guerra en Bosnia, Irán realizaba entregas de armas directamente a los musulmanes. Al mismo tiempo, los servicios secretos de Ucrania, Grecia e Israel se encontraban muy ocupados armando a los serbiobosnios.

TRÁFICO DE ARMAS.

Más que la CIA, fu el propio servicio secreto del Pentágono que operó como el poder oculto detrás de es tas operaciones. La fuerza de protección de ONU dependía de la capacidad de monitoreo de EE.UU para vigilar el cumplimiento d embargo sobre el comercio de armas en la región. Esto le dio al Pentágono la posibilidad de manipular el cumplimiento del embargo voluntad.

El tráfico de armas era un secreto a voces en el sitiado enclave desmilitarizado de Srebrenica. Cuando los embarques fueron descubiertos, los norteamericanos presionaron a la fuerza de protección de la ONU para que modificara sus informes.

La conclusión más importante del informe. de inteligencia sobre Srebrenica es clara. Aquellos que contaron con poderosos servicios de inteligencia, incluyendo a los norteamericanos y a los serbiobosnios, tuvieron la capacidad de salirse con la suya. Al contrario, que la ONU y el gobierno holandés estuvieran “privados de los medios y la capacidad para obtener informes de inteligencia” sobre el despliegue de fuerzas en este enclave, ayuda a entender por qué se equivocaron y contribuyeron a los terribles hechos que allí tuvieron lugar.

Durante la década transcurrida desde el fin de la guerra, las fuerzas de pacificación de la OTAN sólo han hecho tres intentos de detener a Radovan Karadzic, ex dirigente de lo serbiobosnios. El temible Ratko Miadicviv en Serbia y la Unión Europea no hace nada para que lo detengan, salvo ofrecer vagas pro mesas de abrirle el camino a la incorporación a la UE si el gobierno serbio convence a Mladic para que se presente en La Haya.

El principal arquitecto de las guerras de los Balcanes, Slobodan Milosevic, está en La Haya, pero Serbia sigue todavía negando los crímenes cometidos en su nombre, y lo mismo puede decirse de Croacia. Hace mucho tiempo que se ha desvanecido cualquier esperanza de que el proceso del Tribunal Internacional y las pruebas que dolorosamente están exponiéndose en público tengan un efecto ejemplificador.

Se han entregado varios acusados de diversos delitos de otros países balcánicos y durante los últimos meses se ha observado una ligera aceleración en el número de serbios con cargos de importancia, que se entregaron a la Justicia. Sin embargo, hasta que Miadic, el más1 sanguinario de los asesinos, no esté tras las rejas, la mancha de Srebrenica seguirá ensuciando a los gobiernos occidentales exactamente igual que al de Serbia.

«NO LO PUEDO OLVIDAR NI ENTENDER»
Por Carmen Algibay*

La masacre de Srebrenica fue el segundo caso en el que me tocó actuar en el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Ya había existido una condena, la del general Radoslav Kirstic, que comandaba una de tas fuerzas responsables del ataque. Y a mi me tocó juzgar a los responsables de tas dos brigadas que consumaron la masacre. En algunas de las matanzas no quedaron sobrevivientes, pero hubo testimonios impresionantes de los propios soldados serbios. Recuerdo la declaración de uno de ellos:

“Bueno, yo no quería matar, pero me dijeron que si no lo hacia, me mataban a mí. Además uno de los jefes nos dijo que por lo menos teníamos que matar a un musulmán, para que nos entrara el gusto por matar’. Son cosas que uno no puede olvidar ni entender. Ese soldado que empezó a matar por miedo a que lo mataran, después de matar a un centenar de personas dijo: “No mato más”, y no le pasó nada. Ese testimonio fue muy impresionante. Además, fue el único que desde el inicio se declaró culpable. A partir de allí se reconstruyeron tas matanzas.

Frente a mi pasaron cuatro acusados: tres jefes de las brigadas y un jefe de ingenieros que fue quien intervino en el ocultamiento de los cuerpos en tumbas colectivas. Algunos se declararon culpables de “persecución” porque de esta manera evitaban el cargo de “genocidio’. Un jefe de inteligencia, que había organizado los lugares de detención y había colaborado en la organización de las matanzas, fue condenado a 27 años de prisión. Entre los acusados había personajes muy distintos: Kirstic, que ya estaba condenado como partícipe de genocidio pues estuvo a las órdenes del general Ratko Mladic, me pareció que era un hombre que tuvo la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. No tenía la cara de carnicero de Mladic, quien aún hoy permanece libre. En el caso de Ratko Mladic, estoy segura que fue quien dio la orden de matar a todos, pero Kirstic no lo parece. Era más bien un tipo tímido, callado. Pero finalmente fue el jefe del cuerpo que consumó la matanza.

Entre los cientos de testimonios que leí y escuché, una de las cosas que más me impactó fue la diferencia de perspectivas entre los hombres y las mujeres. Las mujeres tienen el problema de la familia: la mayoría ha perdido a padres, hijos, maridos y hermanos.

Como provienen de una sociedad patriarcal, jamás se van a recuperar. Había una mujer que me impresionó mucho. En la época de la matanza debe haber sido relativamente joven porque tenía un niño de seis años y otro de 14. Al adolescente se lo llevaron y lo mataron, pero la madre sigue pensando en él como si tuviera 14 años, como si estos diez años ni hubiesen pasado. Hoy vive en un campo de refugiados y aunque sabe que nunca va a poder volver a Srebrenica, no tiene fuerza ni interés en empezar su vida en otro lado. En cambio, los hombres que sobrevivieron a las matanzas, algunos incluso con heridas muy graves, tienen otra actitud. Han salvado la vida y están Llenos de empuje.

Todo el episodio de la Guerra de los Balcanes es una miniatura de lo que son todas las guerras en la historia de la humanidad. ¿Cómo es posible que todos los que hasta el día anterior eran buenos vecinos e incluso estaban relacionados por lazos de parentesco, se tornaran en enemigos explotando resquemores étnicos tan antiguos? ¿Cómo se pudo hacer brotar esa enemistad y ese salvajismo espantoso en el que todos pensaban: “Yo lo tengo que matar primero porque sino él me va a matar a mí”? Creo que fue algo fabricado y falso y que además, como en la mayoría de los casos, no tuvo que ver con diferencias religiosas ni de etnias, sino con intereses económicos y territoriales.

Con la propaganda se arrastró a la gente a la guerra y lo más tremendo es que la gente se dejó arrastrar. Esto es algo que no termino de entender, pero pasa en todos lados. Incluso nosotros, que no hemos tenido guerras mundiales, pero sí guerras locales, sabemos que la gente se convence con relativa facilidad sin pruebas ni evidencias y se deja arrastrar por esa propaganda.

La segunda conclusión es que en una guerra todo el mundo pierde. Cuando termina la guerra no hay ganadores. Uno va a Srebrenica y tiene la sensación de que ese lugar no se va a recuperar nunca: la mayoría de los hombres que uno ve son militares o policías o si no son viejos. No hay gente joven ni de mediana edad porque los mataron o se fueron escapando.

*Ex jueza del TPI de La Haya y actual ministre de la Corte Suprema de Justicia de La Nación

Accidentes Por Escapes o Emisiones de Gases y Radiaciones Nucleares

Accidentes Por Escapes o Emisiones de Gases y Radiaciones Nucleares

Accidentes Por Escapes o Emisiones de Gases

TEMAS TRATADOS:

1-1976: Escape de Gas en Seveso
2-1984:NUbe Venenosa en la India
3-1986: Escape Radiactivo en Ucrania
4-Bomba Nuclear en Hiroshima
5-Armas Químicas en Vietnam

AL BORDE UNA CATÁSTROFE NUCLEAR
El accidente de un bombardero con cuatro bombas atómicas:

El 16 de marzo de 1966, un gran bombardero B-52 de la fuerza aérea de los EE.UU. que trasportaba cuatro bombas nucleares de 1,5 Megatones cada una, debía cargar combustible en el aire mediante el apoyo de un avión nodriza sobre la costa española del Mediterráneo. Era un proceso normal, pues se hacía muy a menudo. El avión de apoyo era un K-135 a cargo del mayor Emila Chapla, quien ya había tomando contacto con el B-52 y se colocó en posición de maniobra. El K-135 había partido de Sevilla (una base aérea de EE.UU. en España), y llevaba 110.000 litros de combustible.

El B-52 acortó distancias, tratando de llegar a la manguera que pendía de la panza del K-135. Chapla observaba que el bombardeo se acercaba a una velocidad superior a la permitida y decide avisarle, pero casi al mismo instante el B-52 choca contra la panza del K-135, produciendo graves averías en ambas naves. La estructura y la cabina estaban destruidas y el avión comenzaba a despedazarse. El capitán y los dos tripulantes se arrojaron en paracaídas, justo un momento antes de que se produjera una tremenda explosión, que hizo entrar al gigantesco bombardero en tirabuzón hacia tierra, desparramando miles de fragmentos en su camino.

Las bombas cayeron en las cercanías del pueblo de Palomares. Ninguna de ellas explotó. Lo cual hubiera sido imposible, a no ser que hubiesen sido cebadas primero a bordo del B-52. Pero se temía que las carcasas de las bombas hubieran podido abrirse, al estallar los detonadores de TNT debido al impacto. Y nadie sabía con seguridad qué efectos podría tener un escape de plutonio y uranio radiactivos sobre la desprevenida población civil de Palomares.

Enseguida se formó un equipo especializado de búsqueda y a la prensa se le suministró un escueto informe, diciendo que un avión americano había sufrido un accidente que no había producido víctimas civiles. No se hizo mención alguna a las armas nucleares que llevaba el avión, pero debido a la excesiva seguridad y controles tomados por el equipo los periodista comenzaron a sospechar e investigar, concluyendo que efectivamente el avión accidentando llevada armas de destrucción masiva. Y que esas bombas estaban ahora esparcidas por los campos de España.

Pieza tras Pieza, los periodistas armaron el rompecabezas del desastre, a pesar de que tenían prohibida la entrada en el área. El mundo exterior fue informado con grandes titulares de lo que estaba sucediendo en los alrededores del pueblecito español. Pero en Palomares no se dijo nada a los campesinos. Se les prohibió cosechar sus campos de cultivo y se les ordenó permanecer en el pueblo. A medida que las tropas y los aviones comenzaban a pulular sobre los campos cultivados, los 2.500 habitantes de la comarca de Palomares comenzaron a alarmarse.

Si hubieran sabido en qué clase de peligro se encontraban, se hubiesen sentido aún más inclinados al pánico. Porque las tres bombas que habían caído cerca del pueblo se habían abierto, debido al estallido de los detonadores, y estaban liberando plutonio y uranio hacia la atmósfera. La suave brisa que soplaba ese día estaba esparciendo a través de la polvorienta campiña española un veneno invisible.

La primera bomba que se recuperó fue descubierta en campo abierto mediante reconocimientos aéreos. El estallido del TNT había abierto un pequeño cráter. Había perdido poco contenido. Otra bomba, también astillada, se encontró en una zona montañosa, a unos cinco kilómetros de Palomares.

Una tercera bomba fue encontrada por un lugareño, junto a su casa, en las afueras del pueblo. Estaba en un pequeño cráter y despedía humo. Y no sólo humo, sino algo desconocido para el lugareño: polvo radiactivo. El desorientado español examinó la bomba destrozada, se alzó sobre ella y le dio un puntapié. Luego, fue a buscar a alguien que pudiera saber qué era aquel misterioso objeto. Y fue sólo después de algunas horas cuando la noticia llegó a oídos de los americanos: se había encontrado otra de las bombas.

Se habían recuperado tres bombas, pero ¿dónde estaba la cuarta?. Simó Orts, un pescador, proporcionó la respuesta. Simó estaba en el mar, a bordo de su barca, cuando ocurrió el accidente aéreo, a 10.000 m por encima de su cabeza. Algunos minutos después vio caer lentamente del cielo un largo objeto metálico, sostenido por dos paracaídas.

El objeto cayó al mar a unos metros de su barca, y luego se hundió con rapidez. Orts recorrió el lugar, pero todos los rastros del misterioso objeto habían desaparecido. Siguió pescando y luego navegó hacia su casa. Cuando llegó al puerto, relató a sus amigos el extraño suceso del que había sido testigo. Decidieron informar a la policía local. Pero a causa del manto de secreto que los americanos habían echado sobre lo que llamaban en clave Operación Flecha Rota, ni siquiera la policía española sabía con exactitud qué estaba pasando.

Cuando finalmente los americanos oyeron la historia del pescador, enviaron a los expertos para entrevistar e interrogar al apabullado Orts. Su descripción se ajustaba a los hechos. La bomba había caído al mar suspendida de un paracaídas, proyectado para sostenerla sobre un blanco determinado. El segundo paracaídas era el de seguridad. Orts salió en su barca con un equipo de expertos para mostrarles exactamente dónde se había sumergido la bomba en el mar. El problema consistió en que, una vez en el Mediterráneo, el pescador ya no estaba seguro de poder indicar con precisión el lugar exacto. Todo lo que los investigadores sabían era que la bomba estaba, probablemente, en algún lugar dentro de un área de quince kilómetros cuadrados, a unas seis millas de la costa, donde el escarpado fondo marino varía su profundidad entre los 25 y los 1.500 m. En alguna parte, allí abajo, estaba la cuarta bomba.

Un grupo de búsqueda marina fue convocado en las afueras de Palomares; estaba dotado de 20 barcos, 2.000 marinos y 125 hombres rana. También disponía de un batiscafo y de dos submarinos miniatura. Se ordenó al equipo buscar la bomba y encontrarla a toda costa, antes de que la deposición de arena o de lodo la ocultara de la vista.

Si no se encontraba la bomba, existía el peligro de que sus dispositivos de seguridad se oxidaran, permitiendo que los residuos radiactivos contaminaran el Mediterráneo. O que incluso provocaran una explosión capaz de crear una mortífera nube nuclear sobre la costa de España. También existía la posibilidad de que, si la bomba era abandonada, los rusos pudieran intentar encontrarla y desvelar sus secretos. La bomba debía, pues, ser hallada.

Y fue hallada. El 15 de marzo, dos meses después del accidente aéreo, la tripulación del minisubmarino Alvin descubrió una muesca en el lodo, a 800 metros. Investigaron más atentamente y emergieron. Entonces, con angustia, descubrieron que no podían dar otra vez con el sitio. Al día siguiente hallaron la pista: descubrieron un paracaídas en el fondo marino. Siguieron las cuerdas del paracaídas y allí, en una angosta saliente suspendida sobre un abismo de 150 m, descansaba la bomba.

Llevó más de tres semanas recuperarla, porque existía el peligro de hacerla caer de la saliente. Pero el 7 de abril de 1966, superadas varias amenazas de catástrofe, la bomba de hidrógeno fue izada a la superficie sin que sufriera desperfectos. Mientras tanto, gran parte de la población de Palomares estaba, en gran medida, fuera del peligro de la contaminación, y se acordó una compensación por la pérdida de los cultivos.

Se había evitado una tragedia nuclear a una escala inimaginable.

Fuente Consultada: Grandes Errores de Nigel Blundell

La Mujer en Somalia Maltrato y Violencia Sufrimiento y sin derechos

La Mujer en Somalia – Maltrato y Violencia

La violación de mujeres se ha convertido en una efectiva arma de guerra en África.  En el Congo, desde que en 1994 las fuerzas francesas ayudaron a escapar a los genocidaires –los hutus genocidas que mataron a decenas de miles de tutsis– de Ruanda hacia esta región, la guerra no ha cesado y se estima que ha provocado entre 5.5 y 7 millones de muertos, más que ningún otro conflicto desde la Segunda Guerra Mundial. Y la peor muestra de la locura bélica está en Panzi, a donde cada día llegan mujeres con fístulas. Una fístula es la destrucción de la membrana que separa el ano de la vagina. La mujer pierde la capacidad de controlar la emisión de desechos líquidos y sólidos.

Una reciente nota el prestigioso diario New York Time, explica el sufrimiento de la mujer en Somalía, de la siguiente manera:

La Mujer en Somalia - Maltrato y ViolenciaMOGADISCIO, Somalia — La voz de la joven se convirtió en murmullo al recordar la tarde cuando salió de su choza y vio a su mejor amiga enterrada en la arena, hasta el cuello.

Su amiga había cometido el error de rehusarse a casarse con un comandante delShabab. Ahora unos hombres estaban a punto de destrozarle la cabeza a pedradas.

«Sigues tú», advirtieron los miembros del Shabab a la chica, una frágil adolescente de 17 años, quien vivía con su hermano en un inmundo campamento de refugiados.

Varios meses después, los hombres volvieron. Cinco milicianos irrumpieron en su casucha, la sujetaron y la violaron en grupo, dijo. Afirmaron estar en una jihad, o guerra santa, y cualquier resistencia era considerada un crimen contra el Islam, que se castigaba con la muerte.

«He tenido pesadillas sobre estos hombres», relató, tras recientemente escapar del área que controlan. «No sé de qué religión son».

Somalia se ha visto constantemente agobiada por décadas de conflicto y caos. En 2011, decenas de miles de personas murieron a causa de la hambruna e innumerables más perecieron en un combate inexorable. Ahora los somalíes enfrentan otro terror generalizado: un alarmante aumento en las violaciones y el abuso sexual de mujeres y jovencitas.

El grupo miliciano Shabab, que se presenta como una fuerza rebelde moralmente virtuosa y defensora del Islam puro, toma a mujeres y jovencitas como botín de guerra, las viola en grupo y abusa de ellas como parte de su reinado de terror en el sur de Somalia, de acuerdo con víctimas, trabajadores humanitarios y funcionarios de la ONU. Con poco dinero y en vías de perder terreno, los milicianos también obligan a familias a entregar a muchachas para matrimonios arreglados que muchas veces no duran más que algunas semanas y son en esencia una esclavitud sexual, una manera barata de reforzar la debilitada moral de sus filas.

Pero no es sólo el Shabab. En los últimos meses, trabajadores humanitarios y víctimas afirman que ha habido una rebatiña anárquica de hombres armados que cazan a mujeres y jovencitas desplazadas por la hambruna de Somalia, quienes muchas veces caminan cientos de kilómetros en busca de alimento y terminan en campamentos de refugiados sin ley, donde combatientes islamistas, milicianos rebeldes e incluso soldados gubernamentales violan, roban y matan con impunidad. Ya que la hambruna ha obligado a cientos de miles de mujeres a mudarse, los trabajadores humanitarios afirman que más féminas somalíes son violadas actualmente que en cualquier momento en la memoria reciente.

Somalia es un lugar profundamente tradicional, donde el 98 por ciento de las niñas es sujeta a la mutilación genital, de acuerdo con cifras de la ONU. La mayoría de las chicas es analfabeta y relegada al hogar. La hambruna y el desplazamiento masivo, que comenzó durante el verano, han vuelto más vulnerables a mujeres y jovencitas.

La peor crisis alimentaria del siglo, pero los miembros del Shabad, niegan tal crisis, y no aceptan ayuda internacional. El Programa Alimentario Mundial (PAM) alerta que la cuestión es de vida o muerte. La sequía golpea a 12 millones de personas en el cuerno de África y la situación se agrava en Somalia por los conflictos. La ONU ha declarado la hambruna en dos regiones del sur del país y estima que 3,7 millones de personas están en una situación de riesgo extremo.

Muchas comunidades somalíes han sido disueltas, y con grupos armados que obligan a los hombres y muchachos varones a unirse a sus milicias, a menudo son las mujeres, sin su pareja pero con hijos, las que emprenden la peligrosa odisea hacia los campamentos de refugiados.

Al mismo tiempo, trabajadores humanitarios y funcionarios de la ONU afirman que el Shabab, que combate al gobierno de transición de Somalia e impone una versión severa del Islam en las áreas que controla, ya no puede pagar a sus combatientes. Al darles a sus milicianos lo que llama «esposas temporales», el Shababmantiene a muchos hombres jóvenes luchando por él.

«No hay clérigo, ceremonia, nada», expresó el Jeque Mohamed Farah Ali, ex comandante del Shabab quien desertó e ingresó al ejército del gobierno, y agregó que los combatientes del Shabab incluso han hecho pareja con niñas de apenas 12 años, a quienes dejan desgarradas e incontinentes.

El Centro Elman de Paz y Derechos Humanos es una de las pocas organizaciones somalíes que ayudan a las víctimas de violación, y es dirigida por Fartuun Adán, mujer franca cuyo marido, Elman, fue acribillado por jefes militares hace años.

Adán dice que desde que comenzó la hambruna, ha conocido a cientos de víctimas de violación y matrimonios forzados. «No tienen idea de lo difícil que es para ellas dar testimonio de ello», señaló. «No hay justicia aquí, no hay protección, la gente dice que ‘eres basura’ si has sido violada».

Ver: Somalia el País Más Violento del Mundo

Fuente: New York Time en Españoñ, nota de Por JEFFREY GETTLEMAN

La Liberacion de la Mujer en el Siglo XX Rol de la Mujer Actual

La Liberación de la Mujer en el Siglo XX
Rol de la Mujer en la Actualidad

«La mujer motoriza los cambios en la familia»: «En las últimas décadas se verificaron cambios fundamentales en las mujeres. Hubo un aumento explosivo de la matricula secundaria y universitaria (también en carreras como ingeniería, por ejemplo, tradicionalmente destinadas a los hombres). Las mujeres pasamos, en los últimos veinte años, de representar algo menos del 40% al 52% en la matrícula universitaria. A eso hay que agregar un cambio feroz: el incremento enorme de la participación de la mujer en el mercado de trabajo.

Para el hombre, el trabajo no está tan asociado a los cambios en su vida familiar. Los hombres no ingresan o salen del mercado según tengan o no hijos, según sea su cantidad, según estén casados o solteros. Los varones están destinados «naturalmente» al mercado de trabajo, lo que no quieren decir que estén plenamente ocupados. En las mujeres, lo típico era entrar antes del casamiento, salir ante el nacimiento del primer hijo y volver -o no-cuando los chicos ya estaban criados.

Solamente las mujeres con una gran formación profesional se quedaban en el mercado. Lo que está pasando ahora -se tenga poca, mediana o mucha educación- es que todas se están quedando, cualquiera sea su situación familiar. Este cambio tiene que reflejarse a mediano plazo en una nueva dinámica familiar y, específicamente, en la pareja.

Yo creo que esa entrada masiva es solo, parcialmente, una respuesta al quiebre económico. Hubo otros cambios muy fuertes de valores personales y de formas de ver el mundo. E, incluso, esas nuevas pautas culturales fueron más decisivas que los motivos económicos.»

Entrevista a la socióloga Catalina Wainerman. Clarín, 23 de octubre de 1994.

mujer en el siglo xx

Como consecuencia de los cambios producidos por la Revolución Industrial a lo largo del siglo XIX, las mujeres irrumpieron como trabajadoras asalariadas en la industria y en los servicios.

La ruptura de la vieja familia agraria, en la que cada uno tenía su ocupación en la unidad económica familiar, dio origen a una nueva escena familiar de la clase trabajadora en la que el salario de la mujer —y el de los niños— era indispensable para el sustento familiar.

 Pero a partir de mediados del siglo XX esta situación se generalizó, ya no sólo entre los trabajadores, sino entre las clases medias y altas, y especialmente entre las mujeres casadas de estos grupos, que con anterioridad se limitaban al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos.

Rol Femenino en la Sociedad Actual Las Mujeres del Tercer Mundo LuchaEl masivo acceso de las mujeres a la enseñanza superior que se produjo tras la Segunda Guerra Mundial permitió, poco a poco, la ocupación de cargos de responsabilidad que esta formación posibilitaba. En la actualidad, chicos y chicas acceden por igual a los estudios en el mundo desarrollado.

La combinación de independencia económica y acceso a la formación superior dio extraordinaria relevancia y auge a los movimientos feministas en tomo a los años 60.Desde la Revolución Francesa, y a lo largo del siglo XIX, sobre todo con el sufragismo, las mujeres habían reivindicado su derecho a gozar en pie de igualdad con los hombres de todos los derechos políticos, sociales y económicos.

La gran diferencia fue la amplitud que alcanzó en esta época una nueva conciencia del feminismo y del papel de la mujer. Se produjo un cambio revolucionario respecto a lo que esperan las mujeres de sí mismas y lo que el mundo espera de ellas en cuanto a su lugar en la sociedad.

El derecho a gozar de su sexualidad, a elegir tener o no tener hijos, a divorciarse, a permanecer soltera, a compartir las tareas domésticas, a rebelarse contra el mal trato, a optar a todos los puestos de trabajo o de decisión política, se convirtieron en demandas cada vez más generalizadas entre las poblaciones femeninas del mundo occidental.

Aunque algunas de estas aspiraciones —lo que esperaban las mujeres de sí mismas— fueron al principio planteamientos de las mujeres de clase media o alta, con el tiempo se generalizaron a todos los sectores sociales y acabaron siendo también asumidas por los medios de opinión y por los poderes públicos. Si en nuestros días no son todavía una realidad, sin duda son ya una fuerte aspiración.

Mientras, en el Tercer Mundo, las cosas eran relativamente diferentes. Para la inmensa mayoría de las mujeres pobres las cosas habían cambiado poco. La sumisión al padre o al marido, la reducción al ámbito de lo doméstico y el trabajo como una necesidad de supervivencia y no como una forma de emancipación, continuaban siendo generales. Ahora bien, también se han producido cambios.

En primer lugar, en todos los países, con escasas excepciones (fuerte integrismo islámico), una minoría de mujeres de la clase alta, educadas y acomodadas, han accedido a la vida pública y ha sido significativamente relevante el número de jefes de Estado femeninos en estos países (India, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Nicaragua, Argentina…), aunque casi siempre como hijas o viudas de hombres famosos.

Por otro lado, en aquellos países en los que se desarrollaron regímenes de tipo socialista (Argelia, Cuba, Afganistán, Vietnam…), las mujeres conquistaron muchos derechos (acceso a la enseñanza, al mundo laboral, a la actividad política, etc.), aunque en la actualidad parte de estos avances se han eliminado con la caída de estos sistemas.

Por último, aquellos países que han tenido procesos de occidentalización presentan situaciones de mayor libertad de las mujeres y mayores conquistas feministas, mientras los más tradicionales o cerrados presentan todavía, incluso en las clases altas, una profunda subordinación de la mujer al hombre.

LA LIBERACIÓN DE LA MUJER EN EL SIGLO XX: A mediados del siglo XX, en Occidente la mujer alcanzó la igualdad legal con el hombre al obtener el pleno derecho al voto: en Francia e Italia lo obtuvo en 1945, en México en 1953 y en Suiza en 1971. Culminaba así una de las máximas aspiraciones del feminismo, cuya revitalización, después de la Segunda Guerra Mundial, coincidió con la publicación de El segundo sexo (1950), donde Simone de Beauvoir analizaba la condición de la mujer en la historia y mantenía que es posible la diferencia en la igualdad.

En los años sesenta, mientras el debate se centró en el nuevo papel que debe desempeñar la mujer, el feminismo reivindicó que la igualdad legal se aplicara realmente a la vida cotidiana. En los setenta, cénit del movimiento feminista, la ONU declaró el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer y promovió programas antidiscriminatorios. Durante el último cuarto del siglo XX, el proceso de liberación se aceleró por distintas causas, como la aparición de la píldora anticonceptiva, que permitió desvincular la sexualidad de la función reproductiva.

Junto a ello, la generalizada incorporación de la mujer al trabajo remunerado fuera del hogar, y su progresivo acceso a la educación y a la cultura afianzó su autonomía. Pero este proceso sólo prosperó en las sociedades occidentales y con muchos matices.

En 1999, un informe de Naciones Unidas puso de manifiesto que el siglo se cerró con graves problemas por resolver: entre el 25% y el 50% de las mujeres del mundo sufren agresiones por parte de sus compañeros; el tráfico ilegal de mujeres y niñas para ser explotadas sexualmente genera un negocio anual superior a los 6.000 millones de dólares; y las mujeres trabajan muchas más horas pero están peor pagadas.

La redefinición del papel de la mujer trajo consigo una profunda reforma de la familia tradicional, del modelo de pareja y de las relaciones sexuales. La ampliación de los derechos individuales y de las minorías mostró también que la libertad de los homosexuales y su equiparación jurídica, en un proceso abierto que, desde los años noventa, abandera Europa.

En 1994, el Parlamento Europeo declaró la igualdad de derechos de los homosexuales e instó a los países miembros de la UE a atacar toda forma de discriminación. Holanda fue el primer país en permitir el matrimonio entre personas de un mismo sexo y en otorgarles los mismos derechos que a los heterosexuales, incluido el de adoptar niños. Otros países han modificado su legislación para equiparar a las parejas homosexuales en cuestiones de herencia, asistencia mutua o prestaciones sociales.

LA MUJER EN ARGENTINA: Después de diez años de gobierno democrático se ha extendido la idea de que la administración pública debe formular políticas que promuevan la igualdad de oportunidades entre ambos sexos. Entre 1983 y 1989, el gobierno aprobó convenios internacionales relacionados con la mujer.

Uno de ellos proponía la eliminación de toda forma de discriminación y otro reclamaba la igualdad de oportunidades y de trato entre trabajadoras y trabajadores. Se crearon también dos espacios para la mujer: la Dirección General de la Mujer, en e! marco del Ministerio de Relaciones Exteriores, y la, Subsecretaría de la Mujer, en e1 marco del Ministerio de Salud y Acción Social.

En 1991, se creó el Consejo Coordinador de Políticas Públicas para la Mujer como «ente articulador de las demandas sociales, al mismo tiempo que un impulsor de políticas destinadas a propender la igualdad de la mujer en la sociedad». Uno de los propósitos que tenía el Consejo era atender a la problemática global de la mujer y, por lo tanto, proponer modificaciones a todas las formas de discriminación en la educación, la salud, el empleo y la política.

En 1991, se sancionó la Ley de Cupos, que obliga a incluir un 30% de mujeres en las listas de todos los partidos. Esta ley fue apoyada por el Consejo Nacional de la Mujer y su sanción estuvo garantizada por la presión que ejercieron sobre los parlamentarios distintas agrupaciones de mujeres. El retorno de la democracia permitió también la sanción de una ley que, al mismo tiempo que posibilitaba el divorcio vincular, modificaba las disposiciones que subordinaban a la mujer, como por ejemplo, la obligación de fijar el mismo domicilio que el esposo o de usar el apellido de casada.

En cuanto a la filiación, el Código Civil establecía la protección total sólo de los hijos legítimos, es decir a los nacidos dentro del matrimonio. Por otro lado, la ley consideraba a los hijos «propiedad exclusiva del padre». Durante el segundo gobierno justicialista se suprimieron todas las clasificaciones anteriores (hijos incestuosos, adulterinos, sacrílegos) y se comenzó a llamarlos hijos matrimoniales y extramatrimoniales. Sin embargo, los nacidos fuera del matrimonio recibían en la sucesión de sus padres la mitad de los bienes que le correspondían a los hijos matrimoniales.

Durante el gobierno de Alfonsín, el Congreso sancionó una ley que puso fin a esta política discriminatoria ya que equiparaba los derechos de todos los hijos, nacidos dentro o fuera del matrimonio civil. Al mismo tiempo, se facultó al Estado para que investigara y procurara determinar la paternidad y el reconocimiento de los niños que estaban inscriptos como hijos de padre desconocido.

En cuanto a la patria potestad, el Código Civil la consideraba un derecho exclusivo del padre. Si bien a comienzos de la década del ’20 se introdujeron algunas reformas, recién durante el tercer gobierno justicialista, el Congreso sancionó la ley de la patria potestad indistinta, igualando así a la madre y al padre tanto en derechos como en obligaciones frente a sus hijos.

Esta ley, sin embargo, fue vetada por el Poder Ejecutivo. En 1985, el Congreso reformuló y sancionó la ley de ejercicio de la patria potestad que, desde ese momento, es compartida por e! padre y por la madre.

LECTURA COMPLEMENTARIA:
EL PAPEL DE LA MUJER,

en un nota de Alicia Moreau de Justo: «La Mujer en la Democracia»

En todos los períodos de opresión, el hogar es un centro de resistencia espiritual no igualado cuando existe en él comunidad de opiniones, creencias y afectos. Frente a un Estado que persigue y aterroriza, el hogar es una pequeña fortaleza. Ofrece el lugar seguro para la expansión de las ideas y sentimientos reprimidos por el temor y devuelve la confianza y la esperanza a los que han soportado persecuciones; depara ayuda y solidaridad en los peores trances, es el lugar donde los padres pueden trasmitir a sus hijos  sus ideas, sus convicciones o su fe y llega a ser como la imagen misma de la patria, de la que se puede gozar en el recogimiento, en el amparo afectivo, mientras, de puertas afuera, la violencia desencadenada espanta y destruye.

Esta fuerza invencible reside sobre todo en la mujer. Pero si ella es incapaz o indiferente, si no comprende el valor de las ideas por las cuales los hombres llegan hasta el sacrificio, esa pequeña fortaleza esté desmantelada.

De ahí que sea una necesidad cada vez más imperiosa el dar a la mujer un papel activo en la defensa de la democracia, para que ésta se convierta para ella en algo propio, incorporada a su personalidad misma y sea capaz de sentir, como ofensa personal, todo lo que a aquélla disminuye o altera.

Y decimos que esto es tanto más necesario cuanto que el Estado incorpora cada vez más la mujer a sus numerosos rodajes. Era y es funcionario civil y, aun como trabajadora independiente, está sometida a su influencia. Ahora la vemos en los países en guerra absorbida por ésta ya en el trabajo técnico, ya en los  servicios auxiliares. Uniformada, se la somete a la disciplina y a la organización militares. No sería pues difícil que, terminada la contienda, se estableciera el enrolamiento femenino igual al masculino, lo cual entregaría la población civil, por entero, al mundo militar, maniatada bajo el imperio de la disciplina.

Si en estas condiciones, la mujer carece además de derechos políticos, su situación será de servidumbre.

Alicia Moreau de Justo: «La mujer en la democracia» .

Fuente Consultada:
Historia Universal Tomo 18 Desarme y Nuevo Orden Mundial
Historia Argentina Secundario Luchilo-Paz-Romano

Mujeres Musulmanas Bosnias Torturadas y Violadas: Grbavica

 MUJERES BOSNIAS TORTURADAS

 SLOBODAN MILOSEVIC

MILES DE MUJERES MUSULMANAS FUERON TORTURADAS Y VIOLADAS SALVAJE MENTE DURANTE LA LIMPIEZA ÉTNICA ORQUESTADA POR EL LÍDER SERBIO RECIENTEMENTE FALLECIDO SLOBODAN MILOSEVIC . YA PASARON 10 AÑOS DEL FINAL DE LA GUERRA, Y MIENTRAS SE CALCULA DE 10000 LOS CULPABLES QUE SIGUEN IMPUNES, LOS HIJOS DE AQUELLAS VIOLACIONES BUSCAN LA VERDAD MIENTRAS SUS MADRES SON SEGREGADAS

Las violaron una y otra vez, noche y día, hasta cansarse. Mataron a sus maridos hijos y hermanos, delante de sus ojos. Eso fue durante la guerra declarada en Bosnia (1992-1995) por el recientemente fallecido líder serbio Slobodan Milosevic cuando la antigua república yugoslava optó por la independencia.

Diez años después de que los líderes políticos firmaran la paz en los Acuerdos de Davton, estas mujeres son aún la viva imagen del conflicto. Mientras que los hombres caídos en la guerra son shaheed —héroes—, de ellas nadie quiere oír hablar; la palabra violación es demasiado fea como para estar presente.

Estas mujeres son las víctimas olvidadas, que han necesitado de una película, Grbavica, ganadora del último Festival de Berlín, para que su país y el mundo se acuerden de que existen. Más de 20.000 bosnias musulmanas fueron sistemáticamente violadas por las fuerzas serbias en la campaña de limpieza étnica orquestada por Milosevic. Algunas dicen que les cuesta demasiado vivir, y que si no se matan es por sus hijos, muchos de ellos fruto de las violaciones que rompieron sus vidas.

En Bosnia el uso de la violación se implantó como táctica de guerra. Una comisión de las Naciones Unidas y grupos de derechos humanos descubrie— ron que los grupos paramilitares serbios habían alentado sistemáticamente la violación de mujeres bosnias musulmanas como parte del esfuerzo por «limpiar» de musulmanes la región. Así, miles de mujeres musulmanas fueron torturadas y violadas salvajemente durante la limpieza étnica orquestada por el líder serbio Slobodan Milosevic. Ya en 1993, las organizaciones de derechos humanos de Bosnia aseguraban que entre 30.000 y 50.000 mujeres y niñas habían sido violadas por los combatientes serbios en toda la república.

La mayoría de los niños concebidos en violaciones serán internados en orfanatos de Bosnia o de la vecina Croacia, y rara vez serán dados en adopción.  En el último verano de la guerra tuvo lugar el mayor genocidio ocurrido en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Srebrenica, un enclave que había sido declarado «zona de seguridad» por la ONU y estaba teóricamente protegido por los «cascos azules» holandeses, fue tomada por las fuerzas serbias, al mando del general Ratko Mladic, en julio de 1995. Los hombres de Mladic ejecutaron a más de 7.000 musulmanes, casi la totalidad de la población masculina.

 Ver: Desaparicion de mujeres y niñas en el mundo

niños serbiosPara ellas, la guerra y la barbarie de los campos de concentración no ha terminado. Viven presas de las imágenes de horror que reaparecen sin aviso y sin falta a diario en sus cabezas.

El momento en el que el soldado maloliente dice “vas a tener un hijo serbio” y la violan entre varios, cuando el uniformado toma el cuchillo y le rebana el cuello a su hijo, o el instante en que comienzan a cortarle los pechos.

Pero ni siquiera pueden permitirse pensar en todo esto, porque les toca sacar adelante a lo que ha quedado de sus familias. Sus hijos ya son adolescentes y quieren saber la verdad.

Se desconoce cuántos niños son hijos de los violadores, pero las organizaciones hablan de miles. Muchos fueron entregados en adopción en Europa, otros viven en orfanatos bosnios y muchos otros han crecido junto a sus madres, creyendo que su padre fue un shaheed, un musulmán que murió en la guerra defendiendo a su patria.

Jasmila Zbanic, la directora de Grbavica, que realizó un intenso trabajo de campo para preparar la película, explica que “las mujeres, cuando salían de los campos, se hallaban en estado de choque y no querían saber nada de sus hijos. Muchos niños acabaron en el norte de Europa. Nadie les ha seguido la pista ni se sabe cuántos son.Las madres que entregaron a sus hijos viven ahora atormentadas.»

En el Consejo Internacional para la Rehabilitación de las Víctimas de la Tortura de Sarajevo explican que los soldados serbios no entregaban a las mujeres al bando enemigo hasta el séptimo mes de embarazo, cuando ya no había vuelta atrás y tenían la certeza de que no abortarían. “Querían que tuvieran hijos serbios, querían estigmatizar a toda la familia”, dice Dubravka Salvia, la directora de la asociación.

Sin ayudas estatales, estas mujeres malviven en los arrabales de las ciudades bosnias. Pese a los enormes problemas psicológicos que arrastran, carecen de seguridad social y sus ingresos se reducen a la pensión de viudez, cuando toca. Dayton y el gobierno bosnio insisten en que deberían volver a las tierras de las que fueron expulsadas, pero a ellas les aterroriza la idea del regreso, porque temen verse las caras con sus violadores, la gran mayoría aún libres.

Y las autoridades bosnias se escudan en la falta de acuerdo entre las dos entidades que forman el país —la República Serbia de Bosnia y la Federación croato-musulmana- para no dar caza a los criminales. Muchas han permanecido todos estos años calladas y sólo ahora empiezan a hablar, muy poco a poco. Saben que sus testimonios podrían encarcelar a sus agresores, aunque a duras penas conservan la fe en la Justicia.

Los expertos insisten en que vomitar el dolor es el primer paso hacia la curación, pero la mayoría no son capaces de verbalizar tantas atrocidades. Ni siquiera sus maridos —los que aún viven— lo saben y muchos de sus hijos tampoco, porque temen que las abandonen.

UN TEMA QUE NO SE TOCA. En una de las cinco colinas que rodean Sarajevo, la ciudad que estuvo cercada 43 meses durante la guerra, vive Hasija Brankovic. A sus 35 años, casi nunca habla de lo que le hicieron los soldados durante el mes que pasó en un campo de concentración en Rogatica, en la República Serbia de Bosnia. Su hermana mayor y su madre, que medio ha perdido la cabeza, también pasaron por los campos, pero ese tema no se toca, a pesar de que las tres viven en la misma casa raquítica y duermen en una única habitación, junto con otros dos hermanos pequeños.

soldados en la República Serbia de BosniaLlegaron a esa casa a los tumbos, después de que las echaran de las nueve anteriores por no pagar el alquiler.

Hasija habla de las penas que pasa para sacar adelante a esa familia, sin trabajo y sin más ayuda que la pensión de su padre, muerto en la guerra.

En total, 170 euros a los que hay que restar los 100 de alquiler. Hasija salta de un tema a otro y pronto explica que las pastillas para los nervios le impiden centrarse. Sentada en el suelo de un cuarto de estar que hace las veces de cocina y de despensa, empieza a hablar de su encierro en el campo de concentración. “Calla!”, la corta enseguida la madre, con la cabeza cubierta con un pañuelo y sin apenas dientes. La mujer teme aún represalias.

Quedamos para otro día, lejos de la presencia de la madre. “Los soldados nos llevaron a la escuela de Rogatica. Cada noche y cada día venían, con un calcetín en la cabeza, y nos preguntaban: ‘Quieres que te viole o prefieres mirar?’. A veces era un hombre, a veces un grupo. Así durante un mes.” Hasija llora, toma aire y piensa. “Mataron a mi padre y mi hermana de tres años no pudo escapar del campo. Si no fuera porque tengo que ocuparme de mi familia, me haría algo a mí misma”, asegura esta mujer que calla más horrores de los que relata. Hasija todavía no sabe si algún día testificará ante los jueces; de momento, no se siente preparada.

En el tribunal montado hace un año en Bosnia para juzgar a criminales de guerra y que reemplazará al Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY), un equipo de psicólogas atiende a las que han decidido testificar contra sus violadores. Jasmina Pusína, una de las terapeutas, explica que muchas mujeres no hablan con la esperanza puesta en el olvido. “Intentan olvidar sin sabe que nunca podrán.

Conviven con sus secretos hasta que un día se vienen abajo. Tarde o temprano sucede, es sólo cuestión de tiempo” asegura Pusína, quien explica que las terapias tratan de ensamblar las piezas del rompecabezas del horror. Los olores, los sonidos, las imágenes de los días de la tortura para hacer a las mujeres conscientes del trauma, y para que aprendan a convivir con él. Estas terapias las dirigen las ONG, que trabajan de forma intermitente, en función de las ayudas internacionales. Marijana —nombre ficticio— hace tiempo que decidió hablar y recomponer su espeluznante historia.

La ha contado en La Haya. Haber testificado no la ha vacunado, sin embargo, contra el inevitable derrumbe cada vez que revive su paso por un campo de concentración en Visegrado, al este del país. “Me violaron varias veces. Tantas que no sabría contarlas. Mi hijo, de 16 años, lo vio todo. Olían mal, a cebolla, a alcohol. Estaban muy sucios.

Me enseñaron varios cuchillos. ¿Cuál es el más afilado me preguntaron?”. Marijana rompe a llorar: “Vi cómo pasaban el cuchillo por el cuello de mi hijo. Les pedí que me mataran a mí. No entiendo qué hemos hecho para ser tan odiadas”. Vuelve el llanto y la respiración entrecortada, pero Marijana quiere continuar: “Lo tenían todo pensado, todo planeado para humillamos y destrozar a nuestra comunidad.

Ahora nosotras no jefe militar, Ratko Mladicvalemos para nada, y el gobierno hace oídos sordos, pero, si seguimos calladas, no llegaremos a ninguna parte”, afirma esta mujer que vive en Sarajevo, y que dice adivinar la llegada del frío invierno bosnio en las cicatrices de su cuerpo. Manjana reconoció en el campo de concentración a Milan Lukic, entregado por Argentina al TPIY el pasado febrero, después de siete años de fuga. Lukic operaba bajo las órdenes de los prófugos Radovan Karadzic y su jefe militar, Ratko Mladic,(foto) acusados de genocidio por la Matanza de Srebrenica, en la que exterminaron a 8.000 musulmanes bosnios en 1995.

Maida Cupina también testificó en Holanda. Fue contra Milosevic. Tampoco tiene trabajo y vive en un piso que le ha prestado el tribunal. A sus 50 años es alta y va muy arreglada. Pelo bien teñido, colorete y labios perfilados. Su imagen esconde a una mujer hundida. “Tengo que ser valiente y seguir, por mis hijos”, dice. “Me violaron delante de mi marido y de mis dos hijos. Me encerraron en casa de mi padre donde estaba disponible para los soldados durante las 24 horas.

‘Musulmana inútil’, me gritaban los serbios. Hacían orgías durante días enteros”, relata mientras empalma un cigarrillo con otro en el apartamento, prestado, donde vive con su hija, enferma de anorexia, y sin acceso a un tratamiento médico. Cupina, de 1,72 metros, llegó a quedarse en 42 kilos. Fue entonces cuando los nacionalistas fanatizados estimaron que ya no servía para sus propósitos y la intercambiaron por prisioneras serbias. Ahora dice vivir condenada a la cadena perpetua de esas imágenes, del olor a alcohol y sudor de esos hombres, tatuados en su cerebro.

Mientras Cupina habla, por el televisor desfilan las imágenes del entierro de Miíosevic en Pozarevac la ciudad natal del caudillo ultra-nacionalista serbio. “Los soldados que vinieron a Nevesinje eran serbios, no bosnios. Esto no fue una guerra civil, fue un genocidio orquestado por Milosevic. Ha muerto después de haber consumido la mayor parte del tiempo y del dinero del tribunal de La Haya. ¿Y ahora qué?”, se pregunta esta mujer.

SOSPECHOSOS EN LIBERTAD. Junto a Milosevic y al resto de los grandes nombres del TPIY, fuentes judiciales del país estiman que alrededor de 10.000 sospechosos (en su mayoría procedentes de las filas de los fanáticos serbios, pero también bosnios) siguen en libertad. La mayor parte de ellos vive en la República Serbia de Bosnia, una de las dos entidades del país, y que, tras la expulsión de miles de musulmanes durante la guerra, se ha convertido en una zona étnicamente limpia, casi sin presencia musulmana. A pesar de que Dayton reconoció el derecho al retomo de los desplazados y de que las autoridades alientan de boquilla el regreso, las víctimas insisten que, si no se detiene a los agresores no habrá vuelta posible.

Nusreta Sivac es una de las pocas que optó por el regreso y ahora le toca cruzarse en la calle con los hombres que la torturaron en los tres campos de concentración en los que estivo en 1992: Omarska, Trnopolje y Keraten conocidos por las imágenes que dieron vuelta al mundo y en las que se veía a hombres famélicos tras la alambrada.

jefe militar, Ratko Mladic

“Estuve allí casi dos meses. Hablar de que pasó dentro es durísimo”, dice Sivac, que cuenta que la tortura y las violaciones eran generalizadas y que antes de la guerra era juez Prijedor, una ciudad entonces multiétnica unos 20 kilómetros de la frontera con Croacia y donde hoy día los musulmanes forman una minúscula comunidad, asentada en Kozarac.

Allí, las casas son nuevas, levantadas sobre las cenizas a las que quedaron reducidas las viviendas de los bosnios, quemadas por los soldados y milicianos serbios.

“Siempre tuve claro que iba a volver. Esta es mi ciudad. El primer día que llegué a mi casa, había un cartel que decía: ‘Esta es la puerta de Omarska’. Ahora me encuentro por la calle con hombres que me maltrataron y otros que han salido después de cumplir dos tercios de su condena”, explica Sivac. ¿Cómo reacciona? “Les miro a los ojos. Es lo único que puedo hacer, con esa gente no se puede hablar. Para nosotras, la mejor lucha es la verdad”, dice esta mujer que ha testificado en el TPIY contra varios responsables de los campos.

Sivac, que pertenece a una asociación de mujeres víctimas de la guerra, sostiene que muchas no quieren testificar porque tienen miedo. “Los agresores siguen teniendo puestos importantes en la República Serbia de Bosnia. Muchos son héroes militares”, asegura en una cafetería con aire turco de Kozarac. Prueba de ello es lo que queda del campo de concentración de Trnopolje, hoy reconvertido en escuela y asociación de vecinos y en cuya entrada una gran águila esculpida en piedra rinde homenaje a los soldados que han dejado sus vidas para formar los cimientos de la República Srpska”. Ramos de flores frescas yacen sobre la nieve, al pie del monumento.

En ese campo, los soldados elegían cada día a unas cuantas chicas a las que se llevaban para violarlas. Unas volvían marcadas por las torturas. Otras, ni siquiera volvían.

Ahora, Sivac no tiene trabajo y es difícil que lo consiga en una comunidad en la que los musulmanes no son bienvenidos. A sus 55 años, tampoco tendrá derecho a una jubilación. En la República Serbia de Bosnia, las mujeres que estuvieron en los campos ni siquiera son consideradas víctimas del conflicto. En el resto de Bosnia, las mujeres que fueron violadas sistemáticamente durante la guerra están consideradas víctimas desde el año pasado, y en teoría, tienen derecho a una pensión, igual a Jade un hombre que perdiera una pierna por una granada. El problema, señalan las terapeutas del tribunal, es probar el daño psicológico. Por eso, algunas asociaciones piden al gobierno que promulgue una ley que se ocupe de estas mujeres, igual que se aprobó una para los desaparecidos durante la guerra.

SIN DERECHOS ESPECÍFICOS. “No hay una definición clara de quiénes son las mujeres víctimas de la guerra. No tienen ningún derecho específico”, reconoce el ministro bosnio de Derechos Humanos y para los Refugiados, Misrad Kebo, que defiende que las mujeres violadas no deben tener un tratamiento especial, y culpa a las autoridades serbias de que los violadores sigan en la calle y de que el reconocimiento como víctimas ni siquiera exista en la República Srpska. “Esto es un problema regional, no sólo interno. Estamos hablando de Mladic y de Karadzic, de gente que se encuentra a salvo en los países vecinos. Nosotros pedimos a las autoridades serbias su colaboración”, asegura Kebo en la sede del gobierno, en Sarajevo.

Kebo echa también el resto de pelotas fuera. Culpa a las mujeres de no querer hablar: “El Estado no puede hacer nada si ellas no reconocen lo que les ha pasado”. Y asegura que su gobierno no dispone de recursos para atender a estas mujeres. Sorprende, sin embargo, ver cómo Sarajevo es hoy una ciudad completamente reconstruida, donde apenas queda rastro de los morteros y las granadas en los edificios, y donde el dinero no ha alcanzado para la reconstrucción de las vidas de los que quedaron dañados de por vida por la barbarie.

A falta de iniciativas estatales, Grbavica la película bosnia recientemente premiada en Berlín, podría ser el catalizador de la esperada catarsis colectiva que anime a las mujeres a hablar y que recuerde al gobierno bosnio s cuenta pendiente con las víctimas olvidadas.

Grbavica cuenta la historia de una mujer violada durante la guerra. La precariedad económica en la que sobreviven las mujeres como Esma, la protagonista. Y habla de los hijos gestados en las violaciones, que hoy son adolescentes y que empiezan a preguntar por 1 identidad de sus padres.

LAS MENTIRAS DE LA GUERRA. Muchas de la madres que decidieron quedarse con sus hijo los han criado en los campos de refugiados, al amparo de las mentiras de la guerra. Pero es tos niños y niñas tienen hoy 14 años y quieren saber quiénes fueron sus abuelos paternos quiénes son sus tías.., y para eso no hay res puesta. Sus madres fueron violadas tantas veces que, aunque se atrevieran a decirles que si padre no fue un héroe, serían incapaces de da con su identidad. “Son niños muy inseguros muy dependientes. Viven con el temor de que sus madres, traumatizadas y apenas capaces de arrastrar su propia vida, los abandonen. Se ha producido la transmisión generacional de trauma”, estima Salvia.

Grbavica, cuya exhibición ha sido prohibida en la República Serbia de BosniaGrbavica, cuya exhibición ha sido prohibida en la República Serbia de Bosnia, y cuy estreno en Belgrado contó con la presencia de seguidores de Mladic y Karadzic que trataron de abortar la proyección, está batiendo récords de taquilla en la Bosnia croata y musulmana.

Esta película ha sido capaz de llevar las violaciones sistemáticas del ámbito de lo privado al terreno de lo público, algo inédito en Bosnia.

Que no se olvide es algo que obsesiona a su joven directora. “Fueron actos diseñados para humillar. Con ellos destruyeron tanto.., sus creencias religiosas, su autoestima, sus vidas. Todavía soy incapaz de entender cómo los hombres pueden ser capaces de utilizar la violación como un arma, cómo son capaces de tener una erección fruto del odio”, reflexiona Zbanic en Tuzla, en el noreste de Bosnia, donde recientemente se estrenó la película.

 Jasmila ZbanicEsa noche en Tuzla, los espectadores —la mayoría mujeres— salieron conmocionados de la sala. Algunas, con los ojos todavía húmedos, se han quedado sin palabras. Un poco más tarde, Eilla Vickovic, con hiyab, ya está en condiciones de hablar: “Esta película puede ofrecernos un futuro mejor a los bosnios, sobre todo a las que tienen miedo de que la sociedad no las entienda si cuentan que han sido violadas. Pero todo el mundo conoce los hechos desde hace tiempo ¿Cómo es posible que haga falta una película para entender esto?”, se pregunta.-(Foto: Jasmila Zbanic).

Por Ana Carbajosa
Fuente Consultada: Revista Veintitrés Internacional

Desgracias e Injusticias del Siglo XX El Hombre y Su Ambicion de Poder

Desgracias e Injusticias del Siglo XXhttps://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

Descuido del PlanetaPobreza y Hambre
GenerocidioRefugiados
TerrorismoNegocio del Agua

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

LA NECESIDAD DE UN NUEVO ORDEN MUNDIAL: Durante la Guerra Fría, la humanidad vivía con el temor de que en cualquier momento se desataría una conflagración con el uso de las armas nucleares, por parte de cualquiera de las dos potencias: la Unión Soviética o Estados Unidos.

Sin embargo, no parecía darse cuenta de que, en los últimos 30 años, nuevos peligros están acechando a la vida de los habitantes del planeta.

Unos de ellos son la utilización y explotación indiscriminada de los recursos naturales y la contaminación del medio ambiente, que se agravan por la condición de no imponer limitaciones al libre comercio.

El mensaje de la OMC, durante la reunión ministerial en Doha, fue claro: «No a la protección ambiental si ésta significa restricción comercial.»

Con la expansión de los mercados se ha incrementado el uso de materia prima de origen animal, vegetal y mineral para la elaboración de los productos, sin importar destruir selvas, provocar sequías y hambrunas, desecar y contaminar ríos y lagos, producir nuevas enfermedades a hombres y animales, erosionar la tierra cultivable, sumir en la miseria a incontables poblaciones, ni contaminar el aire con desechos tóxicos.

El paisaje urbano y rural ha sido cambiado por el hombre a causa del cultivo agrícola organizado. Las montañas han sido cortadas para construir carreteras y vías de ferrocarril. Los bosques y praderas han desaparecido para construir casas. Además se han desviado ríos y construido industrias contaminantes.

Es imposible tratar de conservar la naturaleza como está, porque debido a las necesidades propias del hombre actual se vuelve necesario cambiarla. Para juzgar lo que sucedería en el futuro, debemos basarnos en la experiencia acumulada.

La degradación del medio ambiente es un fenómeno global.

Los gobiernos no han creado estrategias adecuadas para proteger el medio ambiente, ni se ha educado ni concientizado adecuadamente a la población para solucionar tales problemas.

Existen organismos no gubernamentales, como Greenpeace, que se preocupan por evitar la tala inmoderada de árboles, la contaminación del agua y el aire, el uso de aerosoles e insecticidas, la producción de alimentos transgénicos, la caza inmoderada de animales en peligro de extinción, etcétera; sin embargo, no se toma en cuenta con la seriedad que se necesita.

Se trata de un problema prioritario de seguridad nacional que debe atenderse considerando su importancia vital.

Por otra parte, los Estados poderosos quieren el control y la explotación de los países ricos en recursos naturales, lo cual ha generado conflictos bélicos, que, a su vez, también aumentan la destrucción del medio ambiente, y la contaminación en tierra, ríos y mares.

Otro de los grandes problemas que forma parte de la vida cotidiana es el narcotráfico. Su presencia corrompe a autoridades civiles y militares, sumiendo en la drogadicción y la dependencia a millones de niños, jóvenes y adultos.

Se ha convertido en un gran problema social que destruye física y mentalmente y provoca delincuencia, trastornos en la educación y en la producción, por la inasistencia a los centros de trabajo, así como problemas familiares.

Males de nuestro tiempo son el desempleo, la explosión demográfica y los transtornos psicológicos, como el estrés y la depresión, provocados por cuestiones tanto económicas como sociales.

El hombre se preocupa más por producir y poseer cosas que por pensar y buscar satisfactores para su crecimiento espiritual y emocional. Vivimos en una sociedad de consumo donde la riqueza está mal repartida; donde se manipula, se controla y se deshumaniza al hombre. Una sociedad que tiene un Big Brother que vigila, que dice lo que se tiene qué hacer.

Éste es el mundo donde nos tocó vivir. Tenemos que convivir en él de la mejor manera. Debemos construir nuestro presente construyendo al mismo tiempo nuestro futuro.

Esto debe conducirnos a una reflexión histórica y razonada, con un sentimiento de comunidad y de humanismo, buscando la preservación de la individualidad, pero sin perder la vista del conjunto.

Asimismo se necesita una orientación racional con principios morales, que construya nuestra propia historia con base en el respeto de otras lenguas, otras culturas, otros pensamientos, otras formas de vida.

Busquemos un mundo globalizado en las prácticas humanas, en la justicia, en la responsabilidad, en la dignidad, para encontrar una forma de vivir a la altura de nuestras esperanzas y de nuestras aspiraciones.