Grandes Deportistas Argentinos

Obra Literaria de George Bernard Shaw Resumen de su Biografia

RESUMEN BIOGRAFÍA DE GEORGE BERNARD SHAW
CRONOLOGÍA DE SU OBRA

George Bernard Shaw nacido en Dublin (Irlanda) en 1856 fue un destacado escritor, considerado el autor teatral más significativo de la literatura británica posterior a Shakespeare. Además de ser un prolífico autor teatral —escribió más de 50 obras—, fue el más incisivo crítico social desde los tiempos del también irlandés Johnathan Swift, y el mejor crítico teatral y musical de su generación. Fue asimismo uno de los más destacados autores de cartas de la literatura universal. Murió en  Ayot St Lawrence (Reino Unido) el 11/02/1950.

George Shaw

Premio Nobel de Literatura en 1925, George Bernard Shaw es un famoso dramaturgo irlandés que también ha ganado una reputación como crítico musical y ensayista. La mayor obra de este genio  fue «Pygmalion», publicada en 1914.  Fue, sucesivamente, crítico teatral, literario y musical, poeta, conferenciante, novelista y comediógrafo. Su agudo sentido del humor lo llevó a burlarse de la sociedad de su época, especialmente de aquello que le parecía hipócrita y convencional.

Tras la separación de sus padres, estudió en Dublin, en escuelas religiosas, tanto católicas como protestantes, y desde muy joven trabajó para poder completar su educación, pues fue un autodidacta. Su pasión por la literatura y la música se inició desde muy joven, y cuando el matrimonio de su padres, él con 20 años, junto a su madre y hermanas se radicaron en Londres.

Allí desplegó su pasión y conocimientos y se destacá muy rápido como crítico de teatro y la música, empezando  a tener éxito a través de sus ensayos y panfletos. También apasionado por la política, se inspira en las ideas de Karl Marx, y se convirtió en un militante socialista en 1882.

Económicamente no la pasó bien inicialmente, pasó por varios trabajos pero sin estabiliad y hasta por momento se habla de una pobreza absoluta. Para las críticas sobre música utilizaba un seudónimo de una amigo suyo, y eso le ayudaba un poco para enfrentar sus gastos.

En cuatro años, entre 1879 y 1883 escribió cinco novelas, pero no tenía los medios para publicarlas, sólo pudo hacerlos con dos , entre ellas, La profesión de Cashel Byron (1882) donde habla de la prostitución como un profesión antisocial y la otra Un socialista asocial (1883) en respuesta al interés que había tenido sobre el pensamiento marxista de la época.

En literatura fue un autor muy prolífico, escribió más de cincuenta piezas. Divertido y comprometido con la realidad, en sus obras se  destacan algunos temas que son muy apreciados por él como es el arte, el pacifismo y la política. Ya en los albores del siglo XX, el éxito de  sus obras, lo transforman en un profesional de este arte.

El humorismo que desarrolló George Bernard Shaw, a través de sus obras, resultó siempre ingenioso; pero, a veces, llegó a ser despiadado y hasta cruel.

Se casó al mismo tiempo, Charlotte Payne-Townshend, una joven que conoció en la Sociedad Fabiana, un club político y artístico al que pertenecía. Inspirado por la historia y la mitología, publicó alternativamente «César y Cleopatra» en 1898, «Androciès y el León» en 1912 y «Pigmalión» en 1914.

 La Sociedad fabiana estaba formada por un grupo de socialistas de clase media que defendía la transformación de la sociedad y el gobierno ingleses mediante la asimilación, en lugar de la revolución.

Sus obras teatrales van precedidas por sustanciosos prólogos, donde enfoca, globalmente, el tema que desarrollará luego. Wagner e Ibsen fueron, durante su juventud, ídolos que defendió acaloradamente y tanto sobre la personalidad del músico germano como sobre la del dramaturgo nqruego dio conferencias y publicó varios trabajos, como «El perfecto wagneriano» (1898) y «La quintaesencia del ibsenismo» (1891).

Shaw defendía con pasión las obras del compositor alemán Richard Wagner, críticas que firmó, entre 1888 y 1890, con el seudónimo de Corno di Bassetto y, más adelante, con sus propias iniciales.

Buscó, primero, una popularidad fácil, leyendo, en alta voz, por las calles, sus comedias o integrando el utópico «partido social fabiano», cuya línea política trató de definir en su obra «Ensayos fabianos».

Su arte, como mencionó uno de sus comentaristas, fue «material de perenne regocijo, pese al doble fondo revolucionario de su producción». Aunque al principio sus obras no tuvieron éxito, logró imponer su modo cáustico de señalar errores y, finalmente, triunfó, siendo considerado uno de los principales escritores teatrales de habla inglesa. Supo sacar provecho material del oficio de escritor; tal es así que, al morir, dejó una cuantiosa fortuna que distribuyó, por resolución testamentaria, entre personas e instituciones meritorias.

Cuando, en el año 1925, le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura, donó el correspondiente importe monetario a una sociedad benéfica, este premio fue el reconocimieto a su obra Santa Juana (1923), en la que convirtió a Juana de Arco en una mezcla de mística pragmática y santa hereje.

Las caricaturas de Bernard Shaw lo muestra desaliñado, flaco, anguloso, con una exagerada barba pelirroja o plateada cumpliendo su función de cubrir las marcas de una viruela que lo asaltó a los 40 años. El asunto de su vestuario fue objeto de comentarios en su época.

La rutina aquella de sus cinco novelas incluía cortarse las hilachas de sus puños del traje y entonces durante sus primeros años de periodista y novelista se paseaba por las redacciones y los mitines políticos con trapos rotos. De este estilo descuidado y harapiento de pronto pasó a modelos brillantes multicolores, de cortes excéntricos.

Lo primero que hizo en cuanto ganó sus primeros dineros fue comprarse ropa. Pero para esta elección no siguió sus conocimientos de arte ni su aguda observación del medio sino, otra vez, el hechizo de los oradores. Admiraba a Andreas Scheu, orador austríaco exilado en Londres a causa de sus ideas políticas y que en ese momento estaba empeñado en fundar en la capital inglesa la compañía Jaeger.

Jaeger se llamaba el médico alemán que quería modificar los males de este mundo haciendo que sus habitantes vistieran trajes saludables, confeccionados completamente con lana. Los princi-pios científicos y filosóficos de esta teoría convencieron al escritor, que en cuanto Scheu cumplió con su cometido y abrió la primera casa de la firma, invirtió allí su dinero.

Con gran asombro de su amigos, el hombre gris se había convertido en technicolor. Chaquetas, pantalones y sacos tenían siempre un tono fuera de lo posible y alguna particularidad. Mientras tanto, la manía del médico diseñador fue aun más lejos, inventó un traje de una sola pieza a base de lana elástica, ajustado al cuerpo.

El cliente fiel, probablemente el único, en cuanto supo de la novedad pidió un traje a medida y dio un paseo por las avenidas más elegantes de Londres. Quedan todavía algunas fotografías.

Vivía en las afueras de Londres, en una amplia casa con jardín, donde hizo que le construyeran un salón de trabajo, rodeado de cristales y montado sobre una plataforma circular, giratoria, para poder disfrutar, siempre que los hubiere, de la luz y el calor del sol.

Allí falleció, el 2 de noviembre de 1950. La vasta obra teatral de G.B.S. (también escribió algunas novelas, ensayos y poesías) se divide en dos categorías: «Comedias agradables» y «Comedias desagradables». Corresponde mencionar, entre ellas, las siguientes: «Pigmalión», «El dilema del doctor», «Cándida», «Santa Juana», «La profesión de la señora Warren», «César y Cleopatra», «Hombre y Superhombre», «Retorno a Matusalén» y «La carreta de las manzanas».

Hasta su muerte a la edad de 94, él seguirá siendo un adicto de la literatura. Defensor del vegetarismo, práctica que llevó la mayor parte de su vida, él también luchó contra la vivisección y juegos crueles con los animales.

Como pocos escritores en la historia de la humanidad, Shaw ganó fortunas escribiendo. Y probablemente —sacando los discursos en los mitines fabianos y socialistas- no haya hecho en su vida otra cosa que escribir.

Uno de sus biógrafos, Michael Holroyd, que se tomó el gran trabajo de recopilar todas las cartas, notas personales, artículos periodísticos y otros escritos, se asombraba porque Shaw escribía más rápido de lo que él podía leer. La crítica de su época lo consideró en vida el mejor escritor de lengua inglesa, el primero después de Shakespeare.

O lo que lo atormentaba, el segundo, empezando por el insuperable. Pygmalion, Major Barbara, Arms and the Man, Candida y Man and Superman, son tal vez las obras más conocidas y representadas. Sin duda, los derechos de la primera, especialmente después de que el cine la convirtiera en My Fair Lady (Mi bella dama) con Audrey Hepburn como protagonista, ha logrado que la herencia de Shaw fuera cada vez más millonada.

Si se objetara su originalidad como dramaturgo aun seguiría siendo una figura interesante en la historia del socialismo. Su elocuencia sobre las injusticias sociales y la responsabilidad social lo han puesto a rivalizar con Dickens y salir renovado. Edmund Wllson dijo una vez alabando su elocuencia: «Impulsa nuevos intereses intelectuales, provoca nuestro sentido hacia los asuntos morales, llevando nuestra atención a nuestro lado en las relaciones sociales en este mundo».

Ninguna alabanza ha sido comparable, de todas formas, con las que el mismo Shaw, que solía citarse «para dar un poco de aire a la conversación», se prodigó a sí mismo. Si hubiera muerto como Keats, a sus 26 años, no nos habríamos enterado de él. Pero vivió más de nueve décadas, un plazo considerable para cometer todas las equivocaciones necesarias y cumplir a la perfección con su propia máxima: «Una vida perdida cometiendo errores es no solamente más honorable sino más útil que una vida dedicada a hacer nada».

Ganancias, impuestos y caridad: «En América gano más de lo que puedo gastar. Acabo de abrir una cuenta corriente en el banco y mi banquero se ríe cada vez que me ve llegar, perpetuamente maravillado por todo lo que traigo. Mi renta profesional está mermando por los impuestos, tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra. Cuando, de vez en cuando, gano unas 20 mil libras, por ejemplo, ¿a qué se reducen si están invertidas y los impuestos afectan tanto al capital como a la renta que éste produce?.

Teniendo en cuenta el capital de mi mujer y el mío, puede considerársenos comprendidos en la clase de personas que reciben 5 mil y 10 mil libras al año, y no lo gastamos todo. Soy uno de esos hombres para quienes el dinero significa la seguridad y la liberación de ciertas tiranías mezquinas. Si la sociedad quisiera proporcionarme ambas cosas, arrojaría mi dinero por la ventana, ya que me molesta el tener que cuidarlo y atraer la envidia y el parasitismo. Detesto la caridad, la protección, la munificencia y todo lo demás. Repito que cuando presto dinero a ciertas personas, las odio tan cordialmente como ellas a mí.»

G.B. SHAW

Los prólogos: Tenía el hábito de escribir prefacios a sus obras. No simplemente para aportar datos y cuestiones referentes a la puesta en escena sino para fundamentar ideológicamente sus argumentos. En estos largos prólogos se devela la finalidad esencialmente pedagógica que de todas maneras siempre es evidente en el transcurso de la obra. Fue innovador también en las acotaciones escénicas que no consisten simplemente en indicaciones para actores sino que son explicaciones narrativas de la situación que se está viviendo.

Antes de que se realizara el casting de actores para sus obras, él mismo se encontraba con los postulantes y les leía con la entonación que según él era la correcta para cada rol. El problema de la lengua inglesa y sus arbitrariedades aparece formulado en Pygmalion, donde la alumna de clase baja debe transformarse por completo para poder lograr -casi por vía de un milagro- una pronunciación correcta. En el prólogo de esta obra, Shaw expone su teoría sobre la relación 2ue los hablantes tienen con este loco idioma.

Cronología de Principales Obras de George Shaw

1884 Un socialista poco social (novela)
1886 La profesión de Cashel Byron (novela)
1891 La quintaesencia del ibsenismo (ensayo)
1892 Casas de viudas (teatro)
1893 La profesión de la señora Warren (teatro)
1893 El amante (teatro) 18941 Cándida (teatro)
1894 Héroes (Arms and the Man, teatro)
1896 El hombre del destino (teatro)
1897 Nunca se puede saber (teatro)
1898 El perfecto wagneriano (ensayo)
1898 Ensayo fabiano sobre el socialismo (ensayo)
1901 César y Cleopatra (teatro)
1901 La conversión del capitán Brassbound (teatro)
1901 El discípulo del diablo (teatro)
1903 Hombre y superhombre (teatro)
1904 La otra isla de John Bull (teatro)
1905 La comandante Bárbara (teatro)
1906 El dilema del doctor (teatro)
1910 Matrimonio desigual (teatro)
1911 La primera obra de Fanny (teatro)
1913 Pigmalión (teatro)
1913 Androcles y el león (teatro)
1914 El sentido común en relación con la guerra (ensayo)
1920 La casa de la angustia (teatro)
1921 Vuelta a Matusalén (suite de 5 piezas)
1923 Santa Juana (teatro) 1928 Guía del socialismo para la mujer inteligente (ensayo)
1929 El carro de manzanas (teatro)
1932 Las aventuras de una joven negra en busca de Dios (ensayo)
1936 La millonaria (teatro)
1949 Dieciséis autoesbozos (ensayo autobiográfico)

Cronología de sus obras, fuente Enciclopedia ENCARTA

Historia de la Fundacion del Club Progreso Vida Social Oligarquica

Historia de la Fundación del Club Progreso

El Club del Progreso: La fusión de las grandes familias porteñas unitarias y federales, al día siguiente de Caseros, con el objeto de defender los intereses porteños, debía concretarse en una institución en donde pudieran volver a confraternizar los que hasta ayer no más eran enemigos. Esta institución fue el Club del Progreso, fundada a pocos días de la caída de Rosas, el 25 de marzo de 1852.

edificio del club prgreso

Frente del Club Progreso 2° a la derecha

Los objetivos políticos de unificar a la oligarquía porteña están claramente explícitos en una carta que el presidente del Club, Diego de Alvear, envía a Mariano Várela, director del diario La Tribuna. Allí dice, refiriéndose a la fundación del Club: «Era pues necesario destruir los efectos de ese gobierno maquiavélico, y nada podría mejor llenar ese objeto importante que la creación de una sociedad donde todos pudiésemos, libre y recíprocamente, cambiar nuestras ideas y sentimientos.

Allí se han reanudado, mi querido amigo, relaciones de partido, de amistad y aun de parentesco; que se habían hecho casi extrañas durante la Dictadura. Allí empezó a verificarse la única fusión honorable y útil que reclamaba nuestro país: no la fusión de los caracteres honrados con los perversos; no la fusión de los hombres de opiniones erróneas con los famosos criminales, sino la fusión de los que, sirviendo a la Dictadura, no envilecieron su nombre con la exageración de pasiones innobles, con los que habían tenido la fortuna de salvar sus convicciones y su fama fuera del látigo abrumador de la tiranía».

En el primer acto público del Club del Progreso, un banquete realizado el 25 de mayo de 1852 en su sede de Perú 135, el ministro José B. Gorostiaga, para dejar bien asentados los objetivos políticos del Club, exclamó en su brindis: «Por la fraternidad de los dos grandes partidos políticos que ‘han dividido la República Argentina, por su reunión para trabajar ayudados por los extranjeros al mayor bien y prosperidad de la Patria».

Por su parte, en el estatuto del Club se reconocían como sus fundamentos «desenvolver el espíritu de asociación, completamente extinguido entonces, con la reunión diaria de los caballeros más respetables, tanto nacionales como extranjeros; borrar prevenciones infundadas, creadas por el aislamiento y la desconfianza, uniformando en lo posible las opiniones políticas».

No obstante, ciertos resquemores entre unitarios y federales hicieron que estos últimos poco después fundaran el Club de! Plata, cuyo primer presidente fue Bernardo de Irigoyen, pero que nunca pudo llegar a alcanzar el prestigio del Club del Progreso.

El carácter de clan porteño contra el resto del país que tuvo en sus comienzos e! Club se muestra en el hecho de que el gobernador de la provincia de Buenos Aires y sus ministros de Estado fueron considerados miembros honorarios, en tanto que Justo José de Urquiza tuvo que someterse a la votación de los demás socios para ser admitido.

En el discurso conmemorando los 50 años de su existencia, el 1° de mayo de 1902, el doctor Roque Sáenz Peña denunció este carácter porteñista del Club: «El Club del Progreso, señores, como factor político, complementario de la acción de Caseros, desconoció la amplitud de su misión y confundió la ruta clara de una política expansiva y esencialmente argentina; en otras palabras, fue exclusivista y fue porteño».

El carácter restringido del Club lo muestra el hecho de que en 1857 el número de socios no pasaba los doscientos sesenta y cinco, y en 1896 no llegaba a mil cuatrocientos. En ese reducido número de socios se encontraba, no obstante, lo más granado de la oligarquía porteña: entre sus socios estaban Bartolomé Mitre, Julio A. Roca, Domingo F. Sarmiento, Marcos Avellaneda, Leandro Alem, Adolfo Alsina, José, Marcos y Carlos Paz, Carlos Pellegrini, Lucio V. Mansilia, Dalmacio Vélez Sárs-field, Victorino de la Plaza, Roque y Luis Sáenz Peña, Diego de Alvear, Nicolás, Tomás y Juan Anchorena, Otto Bemberg, Miguel Cañé, Vicente Casares, Emilio Castro, Nicolás Calvo, Mariano Drago, Rufino de Elizalde, Juan Agustín García, Tomás Guido, José Mármol, Pastor Obligado, Vicente Quesada, Miguel Riglos, Marcelino Ugarte, etcétera.

Cumplido o no su primer objetivo de fusionar a los dos partidos políticos, el Club sirvió en los años sucesivos como factor aglutinante de la oligarquía porteña. En sus salones exclusivos los distintos miembros de la clase alta se conocían entre sí, entremezclando sus intereses mediante relaciones amistosas o sentimentales.

El Club siguió por muchos años su carrera triunfal: de la modesta sede inicial de Perú 135 pasó en 1857 al edificio renacentista de la esquina de Perú y Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen), que acaba de ser demolido. En 1900 el Club se encuentra en su apogeo; es entonces cuando inaugura su palacio de la avenida de Mayo 633. Su decadencia comienza con el auge del Jockey Club. Entonces el Club del Progreso debe abandonar su suntuoso palacio de la Avenida de Mayo para reducirse a un edificio más modesto, en Sarmiento 1300, donde sobrevive hasta la actualidad.

Lucio V. López, en La gran Aldea, nos ha dejado una descripción del Club del Progreso en su momento de mayor esplendor: «¿Quién no conoce el Club en una noche de baile? La entrada no es por cierto la entrada del palacio del Elíseo y la escalera no es una maravilla de arquitectura. Sin embargo, para el viejo porteño que no ha salido nunca de Buenos Aires, o para el joven provinciano que recién llega de su provincia, el Club es, o era en otro tiempo, algo como una mansión sonada cuya crónica está llena de prestigiosos romances y en el cual no es dado penetrar a todos los mortales. «Es en un baile del Club del Progreso donde pueden estudiarse por etapas treinta años de la vida social de Buenos Aires: allí han hecho sus primeras armas los que hoy son abuelos. La dorada juventud del año 52 fundó ese centro de buen tono, esencialmente criollo, que no ha tenido nunca ni la distinción aristocrática de un club inglés ni el chic de uno de los clubs de París.

Sin embargo, ser del Club del Progreso, aun allá por el año 70, era chic, como era cursi ser del Club del Plata, con perdón previo de sus socios. «La entrada era cosa ardua: no entraba cualquiera; era necesario ser crema batida de la mejor burguesía social y política para hollar las mullidas alfombras del gran salón o sentarse a jugar un partido de whist en el clásico salón de los retratos que ocupa al frente de la calle Victoria.

«En esta última sala, larga y fría como un zaguán, que ha sido .empapelada cien veces por lo menos de verde o celeste claro y que ha consumido cincuenta distintas partidas de tripe de lo de Iturriaga, ha nacido una generación de la cual van quedando muy pocos representantes. Allí ha mordido la maledicencia urbana a los jugadores trasnochadores, a los maridos calaveras, a la juventud disoluta y disipada, y cada mordisco de mamá indignada ha hecho los estragos de la viruela en el retrato moral de las víctimas…

El Club del Progreso ha sido la pepinera de muchos hombres públicos que han estudiado en sus salones el derecho constitucional; literatura fácil que se aprende sin libros, trasnochando sobre una mesa de ajedrez; y a mí, no sé por qué, se me ocurre que algunos de los retratos de los hombres de Mayo que presencian aquel grupo de pensadores hacen una mueca cada vez que un pollo acompaña un discurso sobre la libertad del sufragio con un golpe que asienta sobre el damero una reina jaqueada por la chusma de los peones sobrevivientes!»‘

Durante su período de apogeo el Club del Progreso fue el telón de fondo de los principales sucesos políticos. En sus salones se tramó la revolución de 1874. Allí se refugió el coche de Cambaceres y Victorino de la Plaza cuando se intentó el asesinato de Roca, en 1879. En sus puertas se mató, en el interior de un coche, el 1? de abril de 1896, Leandro Alem.

En un papel que se encontró entre sus ropas explicó la causa de haber elegido morir en plena calle frente al Club del Progreso: «Quiero que mi cuerpo sea recibido por manos amigas». La mesa donde fue depositado el cadáver se conservó como una reliquia del Club.

Fuente Consultada: Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo

Biografia de Anibal Troilo Pichuco Vida del Musico Bandoneon Tango

Biografia de Aníbal Troilo Pichuco

Aníbal Troilo: Un fueye nocturno que aún suena a lo lejos  Lo llamaron el “Bandoneón Mayor de Buenos Aires”, aunque seguramente hubiera sido más acertado bautizarlo como el “Bandoneón Mayor del Universo”, ya que su estilo único e irrepetible, las cualidades de su técnica interpretativa, y su estética compositiva dieron un vuelco al Tango que aún hoy continúa abriendo nuevos caminos innovadores, y por supuesto cosechando seguidores.

Troilo tenía esa magia especial de artista porteño, mezcla de noche, tristeza y zaguán, lo que hizo posible que en cada una de sus composiciones e interpretaciones se transmitieran las sensaciones vividas en el patio del conventillo bajo la suave luz de la luna y el aroma irresistible de los malvones.

Todo eso tienen las composiciones de Troilo, y en definitiva todo eso es Tango. Según las palabras de Horacio Ferrer, gran conocedor de la historia del Tango: “Troilo fue el que cambió el tango.

El tango moderno lo inventó él con sus pocos conocimientos musicales pero con su condición de gran músico. Tenía la sensibilidad y la capacidad de ser un director con todas las de la ley. Nació para eso”. Y es tan cierto que Troilo había nacido para eso, que cuando se sentaba a tocar el bandoneón se producía una comunión absoluta entre el ejecutor y el instrumento, mimetizándose ambos en una unidad creadora.

Así, podíamos disfrutar de una melodía única, mientras contemplábamos la típica imagen de Troilo con los ojos cerrados, la cabeza inclinada hacia un costado, y una expresión en su rostro que nos revelaba que el músico experimentaba un verdadero transe, un viaje por el interior de su alma. Había nacido el 11 de julio de 1914 en la ciudad de Buenos Aires, y poco después de llegar a este mundo fue bautizado por su padre con el alias de Pichuco, a lo que siempre Troilo recordaba: “Parece que mi padre tenía un amigo a quien llamaban Pichuco.

Sobre mis primeras lágrimas de niño, con su dulzura de hombre, acaso feliz, mi padre trató de calmarme: ‘Bueno, Pichuco, bueno’. Dijo Pichuco y me quedó para siempre”. En su barrio, como en cada rincón de la ciudad a orillas del Rio de la Plata, sonaba el ritmo nervioso y cadencioso del tango, y Pichuco creció escuchando aquel compás que lo enamoró para siempre, mientras permanecía sentado en los umbrales de los bares donde sólo se respiraba el aroma de esa sensiblera música ciudadana.

A los 10 años, y después de varios intentos fallidos, finalmente logró que su madre le comprara su primer bandoneón usado en una casa de empeño, y tan sólo tres años después Pichuco comenzaba su carrera, de lo cual recordaría tiempo después: Mi debut ocurrió en el Café Ferrraro, en Pueyrredón y Córdoba, yo tenía trece años y los bolsillos llenos de miedo”. Luego de aquella primera presentación, Aníbal Troilo se incorporó como bandoneonista estable de una orquesta de señoritas, y al cumplir 14 años, convencido de que la música era la misión de su vida, conformó su primer quinteto.

Poco tiempo debió pasar para que el talento de este joven bandoneonista de tango comenzara a generar repercusiones en el ambiente, por lo que en 1930 fue contratado para formar parte de una afamado sexteto compuesto por músicos de la talla de los violinistas Elvino Vardaro y Alfredo Gobbi, el pianista Osvaldo Pugliese, y el bandoneonista Ciriaco Ortiz.

Fue precisamente su paso por dicho sexteto, que dio origen a una gran amistad entre Troilo y Ciriaco, de quien Pichuco aprendió la mayoría de los aspectos técnicos de la interpretación del instrumento, que le permitiría alcanzar el virtuosismo que lo convertiría en el Bandoneón Mayor. A partir de aquel momento, y gracias a su capacidad interpretativa, Troilo comenzó a ser requerido y contratado por diversas orquestas ya consagradas, como fue el caso de Julio de Caro, Juan Carlos Cobián, Juan Pacho Maglio, Juan D´Arienzo y Ángel D´Agostino.

No obstante, el punto máximo de su éxito y fama llegarían con la conformación de su propia orquesta típica, la cual nació en el año 1937, estando en aquel momento conformada por Enrique Díaz, Orlando Goñi, Juan Miguel Rodríguez, Roberto Gianitelli y el cantor Francisco Fiorentino.

Dos años después se sumaría el gran Astor Piazzolla, el Gato como lo llamaba Pichuco, quien con su impecable estilística, tanto como bandoneonista y como arreglador, aportaría a la orquesta de Troilo un caudal interpretativo único. A lo largo de los años en que duró su orquesta, la cual se convirtió en una de las más requeridas para los bailes en los clubes más importantes de Buenos Aires, por sus filas transitaron algunas de las más destacadas figuras del tango, entre los que se inscribieron pianistas como José Basso, Orlando Goñi, Carlos Figari, Osvaldo Manzi, José Colángelo y Osvaldo Berlingheri.

Otro tanto ocurrió con los cantores, iniciándose con el Tano Fiorentino y continuando con voces como las de Raúl Berón, Aldo Calderón, Jorge Casal, Floreal Ruiz, Roberto Goyeneche, Alberto Marino, Tito Reyes y Edmundo Rivero, entre muchos otros.

Después de una intensa vida, en la que por supuesto no faltó el amor incondicional de su esposa Zita y de sus miles de amigos, Troilo abandonó la vida terrenal un 18 de mayo de 1975, dejando un legado invaluable, sobre todo capturado en sus grandes composiciones, como es el caso de tangos como “Toda mi vida”, “Pa’ que bailen los muchachos”, “Responso”, “Barrio de tango”, “Sur”, y una innumerable lista que con sus melodías nos retrotraen al barrio y al aroma de glicinas y malvones. Tiempo antes de morir, Troilo dijo: “Uno no se muere de golpe, se va muriendo de a poco, con cada amigo que desaparece y así llega un momento en que de Pichuco no queda nada”, como una forma de despedida a la vida, que tanto le costó pero que valió la pena.

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Biografia de Guillermo Vilas Mejor Tenista Argentino Torneos Ganados

Biografía de Guillermo Vilas
El Mejor Tenista Argentino

Guillermo Vilas: talentoso, sacrificado y fervoroso en el esfuerzo, Vilas disfrutó cada uno de los 62 torneos que lo vieron triunfador, es el séptimo tenista del mundo con mayor número de victorias. Pero su máxima alegría (que contagió a todo un país) la vivió el domingo 11 de septiembre de 1977. Ese día venció a Jimmy Connors en la final del Abierto de EE.UU., y se ubicó en la cima del mundo.

Biografia de Guillermo Vilas Mejor Tenista Argentino Torneos GanadosConsiderado con toda justicia el mejor tenista argentino de todos los tiempos, Guillermo “Willy” Vilas nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 17 de agosto de 1952, consagrado Ciudadano Ilustre de la ciudad capital en 2006.

Willy fue número 2 del mundo en el ránking Grand Prix de 1974, 1975 y 1977, año este en que construyó su mejor temporada tras ganar 16 torneos sobre 33 disputados. Entre ellos, Roland Garros y Forest Hills.

Fue indiscutiblemente el mejor del mundo ese año (1977), aunque quedó para el anecdotario que el sistema de puntuación que se inauguraba mostró su vulnerabilidad y lo registró en el segundo puesto del ránkingATP.

Durante ese 1977 cosechó 128 victorias y apenas 14 derrotas. Estableció el récord de 50 victorias consecutivas. Llegó al 90,1% de efectividad. Además, sobre polvo de ladrillo acumulé 53 partidos invicto, marca que recién alcanzó el español Rafael Nadal 29 años después.

Nadie como él rompió el molde de una frase hecha. Nadie como él produjo una revolución tan profunda y sin retorno en la vida de un deporte nacional. Ese deporte blanco y minoritario que, desde su brazo izquierdo talentoso y potente, saltó a la consideración mundial y reprodujo su imagen ganadora en miles y miles de jóvenes varones y mujeres, que descubrieron el tenis gracias a la magia, y sobre todo a la tenacidad de Guillermo Vilas, marplatense por sentimiento, ciudadano del mundo, a caballo de su inacabable colección de éxitos.

Guillermo logró su primer torneo profesional en noviembre de 1973 y el último, en julio de 1983. En 1973 ganó su primer torneo de Grand Prix en el Abierto de la República Argentina y un año más tarde logró quedarse con el Masters de Australia.

Felipe Loccicero fue el primer maestro. «Que hacen los campeones?», le preguntó Guillermo.
«Entrenan 4 horas diarias», fue la respuesta, «Yo entrenaré seis por día», respondió Vilas

Una década de imparable ascenso, jalonada por sus consagraciones en Australia (dos veces), y las ediciones de Roland Garros y el Abierto de los Estados Unidos, en 1977, hitos del Grand Siam que no minimizaron otros galardones como, por ejemplo, sus tres liderazgos del Grand Prix, sus 61 torneos, su medio centenar de partidos ganados en forma consecutiva, a lo largo y ancho del planeta, sin dejar de lado su inapreciable colaboración para el impensado crecimiento argentino en la Copa Davis, incluido un inolvidable triunfo sobre los Estados Unidos en el court del Buenos Aires Lawn Tennis Club.

Más allá de medallas y fortuna, Vilas es ya una marca registrada, como su Gran Willie, esa maniobra de malabarismo tenístico, propia de los elegidos. Su deporte y él mismo son casi la misma cosa, son sinónimos. A tanto ha llegado su influencia.
Vilas dejó un legado: todo es posible con trabajo y dedicación. Lo sabe quien lo vio jugar. Pero sobre todo quien presenció sus extenuantes entrenamientos.

Reconocido entre los mejores 24 jugadores de la historia de este deporte, entre hombres y mujeres; se destacé por su perseverancia y su adaptación a jugar sobre todas las superficies, además de contar con un físico privilegiado y un gran talento.

Vilas en toda su carrera ganó sesenta y dos títulos en singles, entre ellos cuatro de Grand Slam, Roland Garros, US Open, y dos veces Australia, y quince en dobles, hecho que lo ubica 7° a nivel mundial e histórico, detrás deJimmy Connors, Ivan Lendl, John McEnroe, Roger Federer, Pete Sampras y Björn Borg.

En 1991 ingresó junto a Ashley Cooper e Ilie Năstase en el Salón Internacional de la Fama del tenis. Su nombre es, junto a Maradona, el más representativo del deporte argentino. Por muchos años decir en Europa: I ´m argentine, la respuesta era: ¡Oh!, yes, Vilas, Maradona.

En el 2005 recibió la Mención de Honor «Senador Domingo Faustino Sarmiento» en el Senado de la Nación otorgada por el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli.

Costumbres y forma de vida sociedad argentina decada 20 Historia

Costumbres y formas de vida de la sociedad argentina en la década de 1920

En esta época, se produjeron importantes transformaciones en las formas de vida de la sociedad argentina. Los cambios se debieron, entre otras cosas ¿la llegada de inmigrantes, la renovada prosperidad económica y la reducción de la jornada laboral. Además del domingo, algunos trabajadores pudieron descansar también el sábado por la tarde.

La mayor cantidad de tiempo libre del que dispusieron les permitió practicar deportes, asistir solos o con sus familias a bailes, conferencias y otros espectáculos. El desarrollo de los medios de transporte urbano, como los tranvías y los taxis-colectivos acercaba de los barrios al centro de las ciudades, facilitando la asistencia a los espectáculos teatrales, deportivos y cinematográficos que allí se desarrollaban. La población de los principales centros urbanos del país, en particular, la de Buenos Aires, fue la que más modificó sus costumbres.

El tango (Ver: Primeros Ídolos Argentinos)

En los primeros años del siglo XX, la milonga y el tango se convirtieron en’ la música preferida de los sectores populares urbanos. Por todos lados’ surgieron, lugares donde, al compás de su ritmo, los jóvenes bailaban el tango-canción y el fonógrafo permitieron a los cantantes alcanzar una gran popularidad. Los cantantes y compositores más famosos eran Enrique Delfino, Enrique Santos Discépolo y Carlos Gardel.

El nuevo rol de la mujer

En muchas familias pertenecientes a los sectores populares y medios, la madre pudo dedicarse exclusivamente a las tareas del hogar. Sus hijas, en cambio, prefirieron realizar otras actividades, fuera de la casa. Se empleaban en tiendas y oficinas. Muchas comenzaron a estudiar para ser maestras. Las jóvenes disfrutaban, además, de nuevos espacios de recreación y sociabilidad. Acompañadas por algún familiar, generalmente su madre, asistían a bailes y funciones de teatro que organizaban los clubes deportivos y otras asociaciones barriales.

sociedad argentina en la decada del 20

El fútbol

Los hombres comenzaron a destinar gran parte del tiempo libre a los deportes. El fútbol, introducido por los ingleses, se transformó pronto en una pasión. A principios de este siglo se fundaron los que hoy son los grandes clubes de la Argentina: River Plate, Boca Juniors, Independiente, Racing, San Lorenzo y Huracán. Pero también en esos años y en las décadas siguientes, chicos y muchachos fundaron una innumerable cantidad de clubes. Se juntaban en las esquinas, jugaban en los terrenos baldíos y se las ingeniaban para conseguir la pelota y las camisetas. Con el tiempo, conseguían los fondos para construir la sede social y deportiva.

Equipo de San Lorenzo en sus Inicios

El fútbol en Ingeniero White, puerto de la ciudad de Bahía Blanca

“Acá empezaron el asunto los marineros ingleses en los baldíos cercanos al puerto de Buenos Aires  (..) El foot-ball, que viajaba en tren, llega así a Rosario, a Tucumán, a Bahía Blanca. En nuestra ciudad fue Mr. Harding Green uno de los pioneros del juego que practicaban los planteles directivos de los ferrocarriles Sud y Pacífico. Pacific Ath/etic Railway Club, Pacífico ahora, se inició en el fútbol con su fundación en 1896.”

“Uno de los acordeones que animaba las noches de las cantinas whitenses fue uno de los mejores futbolistas que dio el fútbol de la provincia de Buenos Aires, Aníbal Troncoso, el “Melón” Troncoso. Y tocaba el acordeón. Porque Melón tocaba… era un bohemio, tocaba el acordeón y el piano. Y como jugador de fútbol fue… Era un Maradona, ¿eh? ¿Viste lo que es Maradona? Melón era un Maradona, no te vas a creer.. Había muchos Maradona en aquel/os tiempos… No es como ahora que hay uno solo.”

Luis Carbonara

“White era un gran potrero. Los cracks salían de todos lados. Se jugaba cuadra contra cuadra, o barrio contra barrio. (..) todos [los jugadores] trabajaban al margen del juego. (..) los entrenamientos no eran como los de ahora. “Nosotros veníamos y corríamos dos o tres vueltas a la cancha y después nos jugábamos un partidito de fútbol Tampoco existían los DT sino los delegados, quienes llevaban los carnets de los muchachos de la cuarta o la quinta para probar su edad y en primera acompañaban al equipo como una suerte de secreta ríos.”

“Y le robábamos una media a la pobre vieja (…) Y este… le metíamos papel, y trapo, y hacíamos una pelota (…) La atábamos bien y jugábamos un partido en la calle. (…) Claro, una pelota costaba mucho, qué miércoles! no se podía comprar (..) El que tenía una pelota era para el día domingo solamente, que iba a jugar”

“En la década del 20 empieza la época del ‘amateurismo marrón’. Con Libonatti comienza la venta de jugadores argentinos a Italia. Uruguay y Boca hacen maravillas por Europa, donde se empieza a hablar del fútbol rioplantense: dribling, bicicleta, marianella, palomita… (..) En 1930 perdemos la final del mundial con Uruguay y también la democracia. Comienza, además, el profesionalismo. El dinero empieza a decidir Los clubes grandes compran jugadores del interio, del extranjero…

Información extraída de la hoja informativa El Puerto, año 3, No. 5, set. 1994 y de la Revista El Puerto, año 4. No. 7. abril de 1995, edición del Museo del Puerto, Subsecretaría de Cultura, Municiipalidad de Bahía Blanca.
Fuente Consultada: Sociedad Espacio y Cultura -Siglo XX- Editorial kapelusz

Ver: ¿Que es la sociología?

Historia de la Fundacion de la Sociedad Rural Vida Social Oligarquia

Historia de la Fundación de la Sociedad Rural

La Sociedad Rural: De regreso de Europa en 1858, e! rico hacendado Eduardo Olivera, impresionado por las exposiciones rurales a que había asistido en Birmingham y Salisbury, auspició la creación de una asociación que promoviera la mejora de la ganadería. La reunión inicial se realizó en la ex casa de Rosas, en Palermo, con la asistencia de Sarmiento. La guerra civil impidió la concreción inmediata del proyecto.

De vuelta de otro viaje a Europa en 1866, Olivera recibe la invitación de su amigo José Martínez de Hoz para organizar juntos la proyectada asociación. El 16 de agosto de ese mismo año se realiza una reunión en casa de Federico y Benjamín Martínez de Hoz y allí se procede a declarar instalada la Sociedad Rural Argentina, nombrándose una comisión directiva compuesta por José Martínez de Hoz como presidente y Ricardo B. Newton como vicepresidente. Las «bases y reglamentos» adoptados habían sido redactados por Olivera.

La Sociedad fue por cierto en sus orígenes —y lo seguiría siendo por nuches años— sumamente restringida. Para darnos una idea de su exclusivismo basta recordar que su acta de fundación fue firmada por tan solo sesenta y tres ciudadanos, todos ellos ricos estancieros ligados entre sí por vínculos familiares o amistosos.

Primeras Imágenes de la Sociedad Rural

La primera exposición de la Sociedad Rural se realizó en abril de 1875 en un terreno, en Florida y Paraguay, cedido por uno de los miembros, Leonardo Pereyra. Asistió a la exposición el presidente de la República, que entonces era Nicolás Avellaneda. Recién en 1878 el local de exposiciones fue trasladado a Palermo, donde actualmente se encuentra, gracias a Sarmiento, que consiguió de! Congreso una ley que cedía los terrenos por veinte años, plazo que fue después prolongado en varias oportunidades.

Desde su fundación la Sociedad Rural Argentina se adjudicó la representación de la clase ganadera en su totalidad, pero en realidad representaba tan solo a un núcleo muy reducido dentro de ella, a los más poderosos. Si en sus orígenes, como dijimos, sus miembros no llegaban a cien, setenta años después, en 1936, apenas si llegaban a dos mil,y recién en la década del sesenta alcanzan la cifra récord de nueve mil miembros, solo el 10 por ciento de la ciase ganadera. En realidad la Sociedad Rural actuó siempre con las características de una sociedad secreta con poderes ocultos, siendo secreto el procedimiento de las admisiones de socios.

No se admiten por supuesto en ella a medianos y pequeños propietarios ni a chacareros, ni a colonos ni a arrendatarios. Los cargos principales de la Comisión Directiva están siempre en manos de las principales familias de la oligarquía ganadera: Anchorena, Martínez de Hoz, Pereyra Iraola, Peralta Ramos, Ocampo, Pueyrredón, Guerrero, Herrera Vegas, etcétera. Esta Sociedad de tan reducidas dimensiones manejará los hilos de la economía del país hasta el advenimiento del peronismo. Entre 1910 y 1943 cinco de los nueve presidentes fueron hombres pertenecientes a la Sociedad Rural y, por supuesto, ricos estancieros. En ese mismo período, de unos 93 ministros, 39 fueron miembros de la Sociedad. Principalmente a la Sociedad Rural le interesaba controlar los ministerios de mayor importancia: Relaciones Exte riores, Hacienda y Guerra.48 El hecho más representativo del enorme poder de la Sociedad Rural es que consiguió subsistir a todos los cambios políticos, controló por igual a los gobiernos conservadores hasta el 16, a los gobiernos radicales hasta el 30 y después nuevamente a los conservadores.

Su momento más difícil debió pasarlo, como es obvio, bajo el gobierno peronista, pero finalmente también entonces logró salir incólume. Las elecciones de comisión directiva de la Sociedad Rural de 1945 fueron disputadas por el ingeniero José María Bustillo, francamente antiperonista, y José A. Martínez de Hoz, de tendencia más conciliadora. Era el momento álgido de la lucha contra Perón, y triunfó José María Bustillo.

La Exposición Rural de ese año fue un verdadero acto político contra el peronismo. Perón, presintiéndolo, no asistió al mismo; en cambio sí lo hizo su principal enemigo, el embajador norteamericano Spruille Braden, quien fue aclamado por los presentes.

En su discurso, violentamente antiperonista, el ingeniero Bustilio dijo refiriéndose al gobierno: «Parece que la productividad no les interesa en el afán de flotar, momentáneamente, en las aguas caudalosas de la popularidad». La situación entre la Sociedad Rural y el gobierno peronista se hizo insostenible: Perón le negaba a Bustillo todo pedido de audiencia. Comprendiendo que no se podía seguir así, los socios de la entidad pidieron a Bustillo la renuncia y otorgaron la presidencia a Martínez de Hoz. Con el cambio las relaciones mejoraron algo, y Martínez de Hoz llegó a jactarse de haber convencido a Perón del error de destruir los latifundios.

Fuente Consultada: Los Oligarcas Juan J. Sabreli  La Historia Popular Tomo 15  Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo

La vida social de la oligarquia argentina Sociedad de Beneficencia

La Vida Social de la Oligarquía Argentina
La Sociedad de Beneficencia

La Sociedad de Beneficencia No tenía la Sociedad de Beneficencia, cuando fue creada por Bernardino Rivadavia, el mismo carácter que adquiriría después. En 1821 volvía Rivadavia de Europa, donde había alternado en los salones con Madame de Récamier, Madame de Staél y otras mujeres célebres de su tiempo.

mujeres de la oligarquia argentina

Este contacto le hizo cambiar la idea conservadora y tradicionalista que se tenía de la mujer en la sociedad porteña, y decidió darle también a ella un papel activo en la vida pública. Así nació, por decreto del 2 de enero de 1823, la Sociedad de Beneficencia, cuyo principal objetivo sería prestar atención «a la educación de las mujeres, a la mejora de sus costumbres y a los medios de proveer a sus necesidades, para poder llegar al establecimiento de leyes que fijen sus derechos y sus deberes y les aseguren la parte de felicidad que les corresponde».

Fácil es, imaginarse la resistencia que este proyecto tuvo en un comienzo en la pacata sociedad porteña de la época. Contra esa resistencia alentaba Rivadavia en las damas «la necesidad de que éstas debían constituirse para hacer una oposición enérgica a los que alguna vez trataran de ridiculizar cualquiera de las operaciones o actos de la Sociedad, bien entendido que éste sería uno de los mayores males que podían sobrevenirles, en razón de que el ridículo de este género degrada al bello sexo y le impide elevarse hasta el grado a que verdaderamente debe aspirar».

La ocupación fundamental a que se consagraría la actividad de las damas de beneficencia sería la organización de la enseñanza femenina, tan descuidada hasta entonces. Al hacer el balance del primer año de existencia, la presidenta, doña Mercedes de Lasala y Riglos, dijo: «La Presidenta de la Sociedad de Beneficencia se cree con derecho de asegurar que todas las señoras que la componen han puesto de su parte, para satisfacer a la confianza con que el gobierno las ha distinguido, aquellos sentimientos de interés por la humanidad que les son peculiares, junto con la actividad y economía propias de su sexo».

A los cuatros años de fundada la Sociedad se educaban en sus escuelas cerca de novecientas niñas; a nueve años el número de alumnas se elevaba a mil doscientas. Sin embargo, no debemos dejarnos engañar al reápecto: la educación que se brindaba en esas escuelas no propendía de ningún modo a la modificación de los viejos hábitos coloniales ni a la transformación de! concepto conservador que sobre la mujer se tenía.

En 1832, siendo presidenta de la Sociedad la famosa Mariquita Sánchez de Mendeville, manifiesta bien claramente la orientación tradicionalista de la educación que allí se impartía. La educación, dice doña Mariquita,«está distante de ser demasiado elevada, como lo han temido algunas personas respetables del pueblo. Los deseos de la Sociedad son, al contrario, que las niñas se complazcan más en su estado, conociendo mejor sus deberes, y que acepten con resignación su destino».

La enseñanza consistía principalmente en enseñar a las alumnas a planchar, a cocinar, a zurcir y remendar. Muy lejos estaba, pues, la Sociedad de Beneficencia de ser un instrumento de liberación femenina;; nada se impartía en sus escuelas que sirviera para desarrollar una personalidad libre y autónoma, sino, por el contrario, se trataba de «que acepten con resignación» el papel subordinado a que las destinaba la sociedad patriarcal. Durante el gobierno de Rosas, la Sociedad de Beneficencia fue presidida por la hermana del dictador, Agustina Rosas.

El gobierno trató por todos modos que la Sociedad se convirtiera en un instrumento de su política. Entre otras directivas dadas a la Sociedad se contaban «no admitir a la cabeza de los establecimientos de educación ninguna maestra que no conformase sus ideas a la política del gobierno», a las alumnas de los colegios de la Sociedad se les imponían vestidos «que no tengan nada de celeste ni verde…; esclavina punzó, pañuelo de una y tercia vara en invierno de lanilla punzó, y en el verano de espumilla del mismo color, llevando un moño también punzó, al lado izquierdo de la cabeza, en todo tiempo».

Las maestras debían prestar juramento de fidelidad a la Santa Causa. El 4 de enero de 1838 la presidenta de la Soqiedad de Beneficencia recibió una nota oficial que decía: «S. E. ha ordenado diga a Ud. que para proponer las socias dad le remita una propuesta en terna para cada una, cuidando de que en dicha propuesta reúnan las candidatas la indispensable calidad de ser notoriamente adictas a la Causa Nacional de la Federación a las que se requieren para el buen desempeño de un cargo tan delicado, y que además conste que los maridos, padres, hermanos o deudos inmediatos de dichas candidatas hayan dado testimonios públicos e intergiversables de su adhesión y fidelidad constante a esa Santa Causa, todo lo cual deberá expresarse al tiempo de elevar al gobierno las propuestas en la forma que queda prevenida».

A pesar de acatar todas estas dis-posiciones, la Sociedad de Beneficencia redujo considerablemente sus actividades durante la época rosista. El gobierno clausuró la Casa de Expósitos y suprimió la subvención para gastos y sueldos de las escuelas, ordenando el cierre sí las familias de las alumnas no las subvencionaban. Solo quedaron tres escuelas de la Beneficencia con no más de doscientas alumnas.

Con la caída de Rosas la Sociedad de Beneficencia renace nuevamente.

En 1857, con motivo de proponerse que la Sociedad de Beneficencia distribuyera los premios de las escuelas de color al mismo tiempo que los de las escuelas de niñas,Mariquita Sánchez de Mendeviíle, que por entonces se desempeñaba como secretaria de la entidad, objetó la medida con una argumentación de contenido netamente clasista y aun racista: «La igualdad ante la ley no quiere decir que no haya clases en la Sociedad», agregando que era conveniente evitar «conflictos estableciendo una igualdad que haría infelices a las gentes de color y a la alta clase». Terminaba diciendo que «aprobaba cuanta educación y bien se les pudiera hacer, pero manteniendo cada clase social en su lugar».

En 1876, la Sociedad de Beneficencia vio reducidas notablemente sus funciones al disponer la ley de Educación común el traspaso de las escuelas de niñas, hasta entonces a cargo de la Sociedad de Beneficencia, al Consejo General de Educación. Desde entonces, la Sociedad de Beneficencia no tuvo otra función que la asistencia social.

Ante la ola inmigratoria del ochenta, la formación del proletariado urbano y las luchas por las reivindicaciones sociales, la Sociedad de Beneficencia se convierte en uno de los bastiones de la reacción social. Uno de sus panegiristas, Carlos Ibarguren, dice al respecto: «La Sociedad de Beneficencia se ha conservado intacta en su estructura, no ha gravitado en su seno la influencia de los recién venidos, y es la única de nuestras instituciones que ha conservado en absoluto su abolengo patricio».

Ibarguren, perteneciente a la misma clase social que las damas de Beneficencia, ve en la institución una defensa de la tradición amenazada y un lazo con el pasado que añora: «Parece que se estremeciera todavía en los claustros apacibles de la vetusta casa de la Sociedad de Beneficencia, en sus bóvedas patinadas por los años y en sus macizas puertas, al alma del viejo Convento de la Merced.

Más adelante, el peronismo le dará el golpe de gracia. El conflicto se desata con el pretexto del nombramiento de la presidenta. Era tradicional en la Sociedad de Beneficencia ofrecerle la presidencia a la esposa del primer magistrado. Pero en esta ocasión, por primera vez, el nombramiento no llegó. Las Damas, muy sutilmente, alegan ante Eva Perón que es demasiado joven para ocupar ese cargo, a lo que Eva, más sutilmente aun, responde que, en ese caso, sea nombrada su madre.

Este ofrecimiento no tiene respuesta. Poco después, la Sociedad de Beneficencia es disuelta y Eva Perón, con un criterio muy distinto, crea la Fundación Eva Perón. En La razón de mi vida se formularán duros juicios sobré la beneficencia: «…para que la limosna fuese aun más miserable v más cruel inventaron la beneficencia, y así añadieron al placer perverso de la limosna el placer de divertirse alegremente con el pretexto del hambre de los pobres. La limosna y la beneficencia son para mí ostentación de riqueza y de poder para humillar a los humildes»

Fuente Consultada: Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo

Biografia de Gabriela Sabatini Tenista Argentina Figura del Tenis

Biografía de Gabriela Sabatini:
La pasión del tenis

tenista argentina

Su talento quedó totalmente demostrado desde el primer momento en que piso la cancha de polvo de ladrillos. Aquella pequeña niña delgada y de cabellos oscuros sorprendió gratamente a sus entrenadores, y poco después debutó en el circuito del tenis internacional, con tan sólo 15 años de edad.

Su estilo único, su método, su disciplina hicieron que la raqueta se convirtiera en una extensión de su brazo derecho, y con el correr de los años se transformara en un orgullo para el deporte argentino, siendo una de las representantes más destacadas a nivel mundial.

La historia de Gabriela Sabatini se inició el 16 de mayo de 1970, cuando llegó a este mundo luego de que su madre diera a luz en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Con su familia, que la apoyo constantemente para alcanzar su máximo sueño, vivió toda su infancia en el barrio porteño de Villa Devoto.

Tenía tan sólo seis años de edad cuando le pidió a sus padres que le compraran su primera raqueta, y poco después comenzó a practicar un deporte que para ella fue su vocación, improvisando partidos de tenis en el frontón del Club Atlético River Plate.

En realidad, fue su hermano Osvaldo el que la instó a practicar tenis, ya que desde hacía unos meses él había comenzado a disfrutar de este deporte en River, bajo las directivas del profesor Daniel Fidalgo.

Poco después de que Gabriela comenzara a tomar clases, su entrenador vislumbró el talento innato que poseía la niña, por lo que no dudo en invitarla a ser parte de la escuelita de tenis del club. Los años pasaban y mientras Gabriela continuaba sus estudios, la pasión por el tenis crecía en su interior de manera avasallante.

Al cumplir los 12 años participó de uno de los primeros grandes torneos de su vida, precisamente el llamado Mundialito Infantil, que tuvo lugar en Caracas. Allí, la pequeña Sabatini demostró su capacidad, logrando quedarse con el primer lugar de la competencia, y ratificando una vez más el talento que ya había exhibido durante su participación en certámenes infantiles metropolitanos y nacionales.

Dos años más tarde, Gabriela logró consagrarse como Campeona Mundial Juvenil en singles y dobles, cuando participó y ganó el Roland Garros de Francia y otros cinco torneos internacionales de menor importancia. Allí, la joven Sabatini hizo su debut triunfal dentro del ámbito profesional del tenis, además de convertirse en la semifinalista más joven de la historia de Roland Garros.

No obstante, fue recién al año siguiente, precisamente en octubre de 1985, cuando Sabatini se adjudicó su primer triunfo total a nivel profesional, con su participación en el Abierto de Japón.

Fue para el año 1988 que se comenzaron a suceder los más importantes triunfos de la carrera de la tenista a nivel internacional, y al mismo tiempo logró alcanzar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl. Por otra parte, durante esos años comenzó a tomar cada vez mayor preponderancia los partidos disputados por Sabatini frente a una de sus máximas rivales: Steffi Graf. Aquello dio lugar al fanatismo, colocando la pasión del público en favor de alguna de las dos competidoras.

Es que para la década del noventa, que recién comenzaba, las máximas representantes del tenis a nivel mundial eran sin lugar a dudas Gabriela Sabatini y Steffi Graf, quienes también en alguna oportunidad participaron en torneos dobles como pareja.

Por otra parte, de acuerdo a la opinión de la mayoría de los avezados en el tema, a partir de la década del noventa comienza uno de los mejores períodos de la carrera de Sabatini, algo que muchos aseguran está ligado al entrenador brasileño Carlos Kirmair, quien se encargó de preparar a la tenista a partir de 1990.

A partir de aquel momento, una nueva competidora había comenzado a opacar a la figura de Gabriela Sabatini. Se trataba de la imbatible Mónica Seles, quien a pesar de su gran performance fue derrotada por la tenista argentina en el año 1992, durante la final del Abierto de Italia.

Sin embrago, a pesar de los logros conseguidos hasta el momento, y luego de aquel gran triunfo frente a una de sus más importantes rivales, la carrera de Gabriela Sabatini ingresó en un declive paulatino y permanente. Fue el 20 de noviembre de 1994 que la tenista logró alcanzar su último título profesional, durante el Masters femenino disputado en el Madison Square Garden de Nueva York. Luego de aquello decidió retirarse del ámbito profesional.

Hoy, Gabriela Sabatini disfruta de las ganancias económicas que le han dejado sus triunfos, con una fortuna valuada en los 8.785.850 dólares, pero sobre todo del cariño de la gente, que a pesar de los años continúan recordando su grandeza como jugadora.

Biografia de Rodrigo Bueno Rey del cuarteto cordobes

Biografía de Rodrigo Bueno
Rey del Cuarteto Cordobés

Biografia de Rodrigo Bueno Rey del cuarteto cordobesRodrigo Bueno: El cuartetero cordobés que cautivó al mundo:

Ante el estupor de sus fanáticos, y posiblemente la conmoción de todo un país, en las primeras horas del 24 de junio del 2000 se anunciaba la muerte de Rodrigo Bueno, el cuartetero cordobés que había logrado conquistar a un público que incluso, trascendió las barreras de la bailanta.

Ese mismo día, paradójicamente los tangueros volvían nuevamente a conmemorar la desaparición física de otro argentino: Carlos Gardel. Pero no fue el tango lo que sonó en las radios y canales televisivos del país ese día, sino la voz alegre de Rodrigo al ritmo del cuarteto.

Rodrigo Alejandro Bueno tenía 27 años y había nacido el 24 de mayo de 1973, en la capital de la provincia de Córdoba. Hijo de Eduardo Alberto «Pichín» Bueno y Olga Beatriz Olave Bellido. De la mano de la Mona Jiménez, Rodrigo se subió por primera vez a un escenario, a los dos años, en un programa de televisión llamado Fiesta del cuarteto.

Un trágico accidente automovilístico ocurrido en la madrugada de ese 24 de junio en la Autopista Buenos Aires-La Plata ponía fin a la vida de este joven músico de 27 años, que había planeado convertirse en referente musical de la juventud, y que luego de perder la vida pasó a los anales de la historia como un mártir de la implacable industria de las bailantas, como un mito musical de su generación, y en algunos casos como un santo que propicia milagros para muchos de sus seguidores.

Rodrigo Alejandro Bueno, tal su nombre real, había llegado a este mundo el 24 de mayo de 1973 en Córdoba, y se crió en un ambiente musical, porque en su casa sólo se escuchaba cuarteto. Además recibían asiduamente la visita de la Mona Jiménez, ya que la madre de Rodrigo era una gran amiga del músico.

Este contexto fue el pretexto adecuado para que Rodrigo se sintiera atraído por la música desde muy pequeño, incluso mostraba tanto interés en ello, que al cumplir los dos años su tío, que era carpintero, le obsequió un micrófono de madera que hizo con sus propias manos. A partir de allí, el pequeño comenzó a jugar con ser cantante.

El accidente automovilístico le costó también la vida de Fernando Olmedo, hijo del popular cómico. Ambos volvían de City Bell en una camioneta Ford Explorer que volcó ante una mala maniobra en la autopista que une La Plata con Buenos Aires.

Por aquella época tuvo la oportunidad de sentir por primera vez la adrenalina que provoca estar sobre un escenario frente a cientos de personas, cuando en el programa televisivo “Fiesta del Cuarteto”, la Mona Jiménez lo invitó a estar con él en escena.

Debió pasar menos de una década para que llegara el debut, el cual concretó con el grupo Chévere, presentándose ante públicos que colmaban los locales bailables. Sólo tenía 11 años, pero ya todos querían escuchar cantar a Rodrigo.

Decidido por completo a dedicarse a la música, abandonó los estudios sin concluir la primaria ya que había sido contratado por la agrupación Manto Negro para ocupar el puesto de cantante. El paso por aquella banda le permitió cobrar su primer sueldo como profesional.

A los 17 años, y continuando con su actitud de artista precoz, se lanzó como solista y comenzó a componer sus propias canciones, lo que le permitió editar su primer disco en 1987, titulado “La foto de tu cuerpo”, el mismo nombre de la primera canción que compuso en su vida, hacía varios años atrás.

Desde Córdoba capital llegó a Buenos Aires para presentar su segundo trabajo discográfico, llamado “Aprendiendo a vivir”. Estaba comenzando una nueva década, y los gustos musicales de los jóvenes habían sufrido un vuelco que permitió la inserción de la música popular de las bailantas dentro de los boliches de mayor renombre.

De esta forma, Rodrigo, que era conocido como El Potro, logró imponerse como el máximo representante del cuarteto cordobés en Buenos Aires, o mejor dicho en todo el país, e incluso en naciones limítrofes. Su ascensión a la fama absoluta sólo le llevó unos pocos años, y cuando en 1995 lanzó su canción “Lo mejor del amor” se convirtió en uno de los músicos más exitosos de la Argentina.

“Fue lo mejor del amor lo que he vivido contigo…” se convirtió en una de las frases cantadas que se repetían en radio, televisión, boliches e incluso en las calles, entonadas por los jóvenes como un himno a los sentimientos más profundos de la vida.

En medio de tanto éxito, la tragedia golpeó a Rodrigo, cuando en una oportunidad antes de salir a escena vio morir a su padre. Aquello lo llevó a replantearse su futuro, e incluso pensó en dejar la música para siempre, pero él sabía que había nacido con una misión, por lo que continuó su carrera.

Poco antes de morir lanzó uno de los trabajos discográficos que lo consagrarían, “Rodrigo a 2000”, el disco más vendido del cantante, cuyas canciones como “Yerba Mala”, “Como le digo”, “Soy cordobés”, “Amor Clasificado”, “Que Ironía”, entre otras sonaron a lo largo y ancho de todo el país.

En 1996, con el sello discográfico Magenta, Rodrigo lanzó Lo mejor del amor. Por este trabajo recibió el premio ACE. Al año siguiente, Rodrigo tuvo un hijo con Patricia Pacheco. Meses más tarde, grabó el disco La leyenda continúa. Este trabajo se convirtió rápidamente en disco de oro. Su despegue definitivo fue con el trabajo Cuarteteando.

En aquella época, simultáneamente Rodrigo Bueno vivió uno de los mejores momentos de su carrera, cuando logró un récord en el mundo de la música, llegando a realizar 15 funciones en el Luna Park.

Su carisma, su espontaneidad, su faceta de músico divertido, alegre y que hacía lo que quería, sus constantes cambios, que podían observarse incluso en el color de su pelo, hicieron que Rodrigo se convirtiera en un verdadero ídolo popular, y un mito que trascendió la muerte.

La cultura popular tiene un extraño mecanismo por el cual ciertas figuras carismáticas pierden su carácter humano e individual para convertirse en seres de otra índole, objetos de una devoción casi religiosa. Antes de Rodrigo la música tropical tuvo a Gilda, que al igual que él, murió en un accidente automovilístico.

En el caso de Rodrigo el primer indicio de su canonización popular fue el santuario improvisado en el kilómetro 24 de la ruta Buenos Aires – La Plata. A 400 metros de donde la Ford Explorer roja se hizo trizas, los fanáticos del Potro se fueron acercando, primero para rendir culto a su ídolo y luego, cuando corrió la voz de ciertos actos milagrosos (El del póster do), a pedirle buena fortuna.

Según dicen, «San Rodrigo» da trabajo y reestablece la salud de sus fieles. El lugar se convirtió en un auténtico santuario. Más relacionado con el mundo terrenal es el homenaje que le hicieron los habitantes del asentamiento linderode Buenos Aires, que le pusieron Rodrigo Bueno a su barrio.

Ver También Otro Fenómeno: «Gilda»

Fuente: Graciela Marker Para Historia y Biografías

Grandes Bandas de Rock Argentinas Mejores Grupos de Rock Argentinos

Grandes Bandas de Rock Argentinas

• Banda Sui Generis

• Banda Seru Girán

• Banda Soda Stereo

• Banda Los Cadillac

• Banda Los Redonditos de Ricota

• Banda Los Auténticos Decadentes

• Banda Los Caballeros de la Quema

• Banda Los Abuelos de la Nada

UN POCO DE HISTORIA SOBRE ESA ETAPA
Orígenes del Rock:
Los años’60 y 70

Estos años se caracterizaron por importantes transformaciones en la familia nuclear, las relaciones entre padres e hijos y las relaciones de género. Los adolescentes de esta época expresaron la crisis de estas transformaciones por medio de la rebeldía y la euforia. Una de las maneras de expresar este estado de rebeldía fue el fenómeno de los movimientos musicales que se sucedieron en estos años.

El movimiento del rock que hoy conocemos se entroncó así con dos tendencias de esa época, que son algo contradictorias. Por un lado, con la idea de rebelión y protesta contra las instituciones tradicionales. En los orígenes del rock hay un conato de rebelión en contra de los roles familiares y las restricciones morales a las relaciones sexuales. A veces también existe una cierta ironía acerca del «estilo de vida burgués», que se definía por tener un trabajo estable en la oficina, una casa, un auto y una familia tipo.
Por ejemplo, Charly García y Mito Mestre decían en la canción «Aprendizaje«:

Aprendía ser formal y cortés
cortándome el pelo una vez al mes.
Y si me aplazó la formalidad,
es que nunca me gustó la sociedad.

El proyecto de vida burgués era considerado chato, mediocre y vacío por muchos integrantes de la generación de los ’60 y 70. Promovían la vida comunitaria, la sexualidad libre, la vuelta a la naturaleza viviendo en granjas y cultivando la tierra. También buscaban desarrollar nuevas formas de sensibilidad estética, exploraban las artes visuales, además de la música, y experimentaban con drogas como una manera de trascender los límites de los sentidos convencionales. Buscaban percibir el mundo a través de los efectos alucinógenos de diversas drogas.

La banda de los corazones solitarios del sargento Peppers
En agosto de 1962, los Beatles hicieron su primera presentación en público en su ciudad, Liverpool. Sus integrantes: John Lennon, Paul Me Cartney y George Harrison habían trabajado en clubes nocturnos de Inglaterra y Alemania desde mediados de los 50 hasta que el productor Brian Epstein los descubrió en 1961. Epstein les cambió el tipo de vestuario, reemplazó al baterista por Ringo Star y lanzó una gran campaña de promoción que en menos de un año los llevó a la fama mundial.

Las canciones del grupo, mayoritariamente de Lennon y Mc Cartney, se destacaron por su gran calidad musical y por sus diferentes estilos, que iban de la balada al rock and roll, pasando por el twist y la música sinfónica.

bandas de rock nacional


(Versión Flash)

 

Según la mayoría de los críticos musicales, La banda de los corazones solitarios del sargento Peppers (1967) es el mejor disco de los Beatles y uno de los mejores de la música contemporánea. Fue el primer «álbum conceptual», en el que todos los temas tenían relación entre sí. En él, el grupo incorporó música electrónica y una orquesta sinfónica.

La tapa del disco es una típica expresión del arte pop, en el que se emplearon técnicas como la fotografía, el collage y figuras de artefactos (como el televisor) y estatuillas baratas de «adorno». Allí aparecen, por ejemplo, los Beatles de cera que se encuentran en el Museo de Madame Tussot de Londres, junto con los auténticos, que lucen el uniforme de la banda. Aparecen además pensadores como Karl Marx; escritores como Edgar Alian Poe y Osear Wilde; actores como Charles Chaplin, Marylin Monroe y Marión Brando. A la derecha, sobre el sweater de una muñeca puede leerse «Bienvenidos los Rolling Stones», en referencia a la tradicional rivalidad con el grupo de Mick Jagger.
La fama de los Beatles no tenía fronteras y en todo e mundo su música influyó en los jóvenes que la hacían propia.
(ver la portada)

Hasta su separación, en 1970, el grupo apoyó los movimientos pacifistas y se opuso explícitamente a la guerra de Vietnam en sus declaraciones públicas y a través de canciones como «Dale una oportunidad a la paz».

GOBIERNOS MILITARES EN ARGENTINA: En Argentina hubo entre 1930 y 1983 varios golpes militares. El último de ellos, y el más sangriento, comenzó en 1976. Este último golpe fue el resultado de un conflicto profundo en nuestra sociedad que se desarrolló fundamentalmente a partir de la proscripción del peronismo en 1955. En este conflicto se dirimían los intereses de las clases obreras y de los sectores dominantes de la sociedad. En nuestro país, muchas veces la rebelión política y la rebelión estética y moral fueron simultáneas. Entonces también se unieron las formas de resistencia a estos cambios. Por ejemplo, usar el pelo largo y barba era sinónimo de adherir a una ideología revolucionaria. Por eso era frecuente que la policía arrestara y rapara a un joven que caminaba por la calle simplemente por el largo de su cabellera y por no afeitarse. El golpe militar que ocurrió en nuestro país en 1976 se relaciona con los conflictos políticos. Sin embargo, atacó también, y de una manera inusitada, muchos de los componentes estéticos y éticos de la cultura juvenil de esa época. Esto se debió a la asociación entre los ideales políticos del peronismo, el comunismo y la estética de los hipples. Por su parte los militares, por su propia formación, tenían una particular aversión al pelo largo, los pantalones vaqueros, la música rock y la vida bohemia de los jóvenes rebeldes.

LOS JÓVENES EN ARGENTINA: En nuestra región, muchos jóvenes aprovecharon los movimientos juveniles revolucionarios para expresar su rebeldía en contra de la sociedad burguesa a la que consideraban injusta. Cuando buscamos explicaciones para estas actitudes advertimos que tanto los hippies como los revolucionarios rechazan a la sociedad burguesa, pero mientras los primeros eran pacifistas, los segundos confiaban en lograr cambios mediante la fuerza de las armas.

Así fue como en los años ’60 y ’70 los jóvenes se volcaron masivamente a la participación política. Por ejemplo, proliferaron los centros de estudiantes en las escuelas secundarias y en las universidades.

Algunos jóvenes adherían a los ideales peronistas y buscaban propiciar el regreso de Perón al país y levantar la prohibición de su partido. Otros jóvenes, más inspirados en la gesta del Che Guevara, trataban de reproducir su movimiento en nuestro país. Todos estos procesos hicieron que el espíritu contestatario de los jóvenes se canalizara como una activa protesta política, que se mezclaba con la rebeldía cultural y estética que predominaba en Europa y los Estados Unidos.

Así, en la Argentina y en muchas otras partes de América latina, se crearon movimientos que resultaban de la fusión o mezcla de las diversas formas de protesta. Es decir, que la manera de «ser joven» en esos años usualmente surgía de una intrincada combinación de todas estas posiciones políticas, de la adhesión a nuevos códigos morales, y de la sensibilidad artística y musical. Por ejemplo, la moda de usar el pelo largo y la tendencia a expresar los ideales en canciones.

La ruptura con el modelo de familia nuclear, estable y con autoridad paternal, también fue cuestionada por toda esta generación, indistintamente de sus diferencias en relación con la lucha armada. La ruptura con mandatos morales que prohibían el ejercicio de la sexualidad hasta el matrimonio o discriminaban por las preferencias sexuales (homosexualidad) también resulta de las convicciones comunes de toda esta generación.

Pero es importante indicar que, más allá de estas coincidencias, existieron algunas diferencias entre los grupos juveniles. Algunos de estos movimientos se manifestaron, fundamentalmente, entre los sectores de la clase media universitaria, mientras otros involucraron más a sectores de clase obrera. En nuestro país, los grupos revolucionarios cercanos a la figura del Che Guevara convocaron a jóvenes estudiantes universitarios. El peronismo también convocó a jóvenes de estos sectores e involucró además a los obreros.

Lo mismo puede decirse de la estética rebelde de los movimientos musicales. Éstos fueron más aceptados entre los jóvenes de clase media urbana que en otros sectores de la sociedad. Claro que si bien esto fue así en los orígenes, con el tiempo, particularmente el rock argentino, convocó a más y más sectores de la sociedad, como por ejemplo el caso del Rock Chabón en los ’80 y ’90. Este género expresa la estética de los sectores de clase media baja y clases populares. Se vincula especialmente con la experiencia de jóvenes que viven en los bordes de la marginalidad, que no están tan claramente incluidos en los grupos más tradicionales como lo estuvo, por ejemplo, el grupo Sui Generis. Ejemplos de este género son La Renga y la controvertida banda Callejeros.

El efecto de las innovaciones de los jóvenes durante los años ’60 aún hoy influye en las prácticas de los jóvenes actuales. Que hoy a nadie le llame la atención que un varón use el pelo largo o que la juventud se identifique con ciertos estilos musicales, incluso con ciertas formas de consumir música —como ir a recitales callejeros—, es en gran medida el resultado de los cambios que introdujeron los jóvenes de los ’60.

La participación política en nuestras universidades (un fenómeno que no es común en muchas otras partes del mundo), y la adhesión a partidos políticos que ya no tienen consenso en algunas universidades y facultades el resultado de las tradiciones que se inauguraron en los años ’60.

Hacia fines de 1977, gran parte de los conjuntos de rock se disolvieron. Los principales músicos eligieron el camino del exilio. El movimiento de rock pareció apagarse entonces entre la música-disco, la moda «Travolta», el «chetismo» y el clima de algarabía y patrioterismo que inundaba al país «Campeón del Mundo».

Desde 1979 se operó una resurrección del rock nacional con el retorno de sus líderes históricos. Adquirió además, una función extra musical pues se constituyó en uno de los ámbitos privilegiados de oposición al régimen militar. Los contenidos de las canciones se volvieron más cuestionadores como en Canción de Alicia en el país, Inconsciente colectivo o José Mercado.

En los recitales, aparecieron cánticos contra el gobierno: «¡el que no salta es un militar!» y desde 1981, «¡Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar!» Cuando estalló la guerra de Malvinas, el movimiento de rock organizó el «Festival de la Solidaridad Latinoamericana». Se realizó en el estadio del club Obras Sanitarias de la Nación, de Buenos Aires, el 16 de mayo de 1982, con el doble propósito de ratificar su voluntad de paz y prestar algún tipo de ayuda material a los soldados.

He aquí un testimonio de ese festival que se transformó en el festival de la paz:
«Cuando León [Gieco] comienza a hacer sonar la armónica se produce un silencio muy especial en el estadio, es un silencio agazapado, deseoso. Y efectivamente sale la canción tan esperada que setenta mil gargantas se ponen a cantar… Sólo le pido a Dios…»

Fuente Consultada: AS Adolescencia y Salud Polimodal – Educación Secundaria Superior – Gagliardi-Martiñá-Míguez

Ver: Rock Internacional The Doors

Ver: Historia de The Pink Floyd

Artistas Ricos y Famosos Deportistas Musicos Biografas de Grande

ARTISTAS DEL MUNDO: FAMOSOS, TALENTOSOS, MILLONARIOS, EXCÉNTRICOS

RICOS Y FAMOSOS:
La Tecnología Informática y «los bolsillos de los artistas»: Hay quien dice que los grandes mejor de la industria de la música y del cine, las multinacionales de discos y del entertainment, que han ganado tantos miles de millones de dólares y se los han hecho ganar a los músicos y directores y, sobre todo, a los dueños de las compañías y a sus accionistas, están en profunda crisis.

La enorme y cautivadora ola de las nuevas tecnologías ha echado por tierra muchos proyectos y certezas de los jerarcas de las siete notas y de las películas de Hollywood, acostumbrados a hacer pagar elevados precios por sus productos a la multitud de fans de todo el mundo. Un simple aficionado puede hoy, en pocos minutos, conectarse a Internet y descargar archivos de óptima calidad, no sólo la música de moda o los grandes éxitos del pasado, sino también películas enteras y, a veces, antes de que se estrenen en la gran pantalla.

La piratería podría llegar a obligar a los grandes del espectáculo a hacer pagar menos -mucho menos- por sus creaciones. Tal vez las nuevas tecnologías puedan crear nuevos canales de distribución donde películas y música serían adquiridos por los usuarios a un precio mucho más bajo que el de una tienda.

Si se descarga un CD o una película legalmente, baja el precio de costo de los intermediarios y de la distribución, lo que incide en el precio final. De esa manera, la oferta es más amplia, porque ya no son los empresarios musicales o cinematográficos quienes deciden qué producto merece ser más escuchado o más visto. Por otra parte, aportan una plataforma en la que cualquier persona puede «colgar» sus propias «obras maestras» y donde los clientes finales tienen a su disposición opciones prácticamente infinitas.

En lugar de ir al centro y entrar en los grandes almacenes o en un cine, la mayor parte de los aficionados entraría en su sitio preferido y, con un par de clics sobre su propio «distribuidor automático» online, organizaría su tiempo libre y su diversión como mejor le pareciera. Muchas cosas cambiarán en el mundo hipertecnológico de los años futuros. Y tal vez, también el mundo de las mejor pagadas stars del rock, la lírica y el cine será completamente distinto del que conocemos hoy en día.

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Biografia de Carlos Reutemann Piloto de Formula I Gobernador

Biografía de Carlos Reutemann – Piloto de Formula I

Carlos Reutemann: ¡Vamos Lole!:  Seducido por la política, este gran deportista argentino que con su talento logró conquistar los circuitos más destacados del mundo de la Formula 1, desde el año 1991 profesa su militancia justicialista y su pasión por el quehacer político del país, habiendo logrado ocupar diversos cargos.

Reuteman CorredorEn este sentido, fue Gobernador de la Provincia de Santa Fe en el período que abarca desde 1991 a 1995. Luego fue electo Senador de la Nación en 1995. Asimismo cumplió un segundo mandato como Gobernador de Santa Fe entre los años 1999 a 2003. Después de aquello fue nuevamente electo Senador, cargo que cumple actualmente.

Ese es un pequeño pantallazo acerca de la carrera política de Carlos Reutemann, que principalmente se destacó en los más prestigiosos circuitos de Fórmula 1, siendo aún considero uno de los más grandes pilotos de dicha categoría.

Nació bajo el nombre de Carlos Alberto Reutemann el 12 de abril de 1942 en la provincia de Santa Fe, y desde muy pequeño se sintió atraído por los automóviles, pasión que con los años lo llevaría a desarrollar una importante carrera de piloto, siendo conductor de Fórmula 1 por un período que se inició en el año 1972 y culminó una década después.

Su rapidez, su estrategia de corredor basada en la evaluación constante de las carreras, sumada a su extrema caballerosidad en las pistas, lo convirtieron en uno de los preferidos, tanto del público como así también infinitamente admirado por sus competidores. Por aquella época todos lo llamaban cariñosamente “El Lole”.

Durante su trayectoria como piloto de Fórmula 1, dentro de la máxima categoría de la disciplina, Reutemann logró obtener un total de 12 victorias puntables, 2 no puntables, y 6 pole positions, en un total de 144 carreras en las que participó y dejó su marca. Entre sus logros más destacados, se encuentra el haber ganado el gran premio de Gran Bretaña en el año 1978, compitiendo en aquella oportunidad con el imbatible Niki Lauda.

No obstante, una de las carreras más recordadas es aquella que protagonizó en 1981 cuando se alzó con el primer puesto en el Gran Premio de Brasil, en el que no sólo debió competir con los más grandes pilotos de la época, sino que además debió desafiar al clima, con lluvias torrenciales que desdibujaban el circuito de Jacarépagua en Barra de Tijuca, Río de Janeiro.

Había debutado en el automovilismo el 30 de mayo de 1965, cuando participó en una carrera de Turismo Mejorado, que se llevó a cabo en la ciudad de La Cumbre, ubicada en la provincia de Córdoba. Pero aquel no fue su primer triunfo, aunque llegaría poco después, precisamente el 11 de julio de ese mismo año, cuando a bordo de un Fiat 1500, Carlos Reutemann se consagra ganador en la prueba de Turismo Mejorado desarrollada en Villa Carlos Paz, en Córdoba.

INCREÍBLE: El 13 de enero de 1974, en el Gran Premio de Fórmula 1 de la Argentina, cuando punteaba con comodidad, Carlos Reutemann, en el Autódromo Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, se quedó sin nafta: le faltaba media vuelta para ganar la carrera. Según crónicas de la época, fue la toma de aire, colocada detrás y sobre su cabeza, la que al desprenderse en el giro 39 hizo que el motor quemara combustible más rápido que lo habitual. (ver final del video abajo)

A partir de allí, su desenvolvimiento en las pistas lo convirtió en uno de los más grandes del momento, y las competencias internacionales reclamaron su presencia. Incluso fue uno de los pilotos oficiales de la escudería de Ferrari a partir de 1977, compartiendo el honor con Lauda. Posteriormente, también fue conductor de las escuderías de Lotus, y del equipo de Williams. Con una carrera que aún tenía mucho por delante, Carlos Reutemann decidió anunciar su retiro y hacerlo efectivo.

Aquello ocurrió luego de su participación en el Gran Premio de Sudáfrica, en el que obtuvo el segundo puesto. Los años pasaron y la política seguramente ocupó el lugar que había dejado en su interior la pasión por los autos, aunque en las reiteradas oportunidades en que el piloto fue consultado acerca de si está arrepentido de aquella decisión, no duda en asegurar: “Cuando pienso en eso recuerdo que, cuando era niño, debía ir a la escuela a caballo y de allí llegué a ser piloto de Fórmula 1. Ese placer no me lo quitará nadie”.

Video Sobre Formula 1 en Buenos Aires.

Biografia del Padre Mario Sacerdote Curador de Gonzalez Catan

BiografÍa del Padre Mario Sacerdote Curador

Biografia del Padre Mario Sacerdore Curador Padre Mario: Elegido por Dios

VIDA Y OBRA: A casi dos décadas de la muerte del Padre Mario, miles de devotos que tuvieron la oportunidad de presenciar la gran labor humanitaria que realizaba el sacerdote, continúan en la actualidad llevando adelante los proyectos en los que él había depositado su sueño, para mejorar la vida de los más humildes, vulnerables y necesitados.

Por ello, desde la página web oficial de la Fundación Padre Mario, las autoridades de la entidad sin fines de lucro aseguran: “Todos somos la Obra del Padre Mario”.

En definitiva su mensaje logró trascender más allá de su muerte física, y sus seguidores comprendieron las palabras que siempre repetía el sacerdote: “Si el hombre no puede ser amigo del hombre, jamás podrá ser amigo de Dios”.

Giuseppe Mario Pantaleón, tal su nombre completo, había nacido el 1 de agosto de 1915 en Italia, pero debido a la pobreza que debieron enfrentar sus padres luego de la Primera Guerra Mundial, decidieron zarpar hacia la Argentina, en busca de mejores oportunidades.

Giuseppe era muy pequeño cuando su familia se radicó en la ciudad de Alta Gracia, provincia de Córdoba, por lo que siempre se consideró un verdadero argentino, ya que pasó gran parte de su vida en estas tierras.

Una vez que la familia llegó al nuevo continente, decidieron que lo mejor era enviar al pequeño Giuseppe Mario a un colegio salesiano con modalidad de internado. Allí pasó casi toda su niñez y adolescencia, prácticamente sin mantener contacto con sus padres y sus hermanos, y observando cómo crecía vertiginosamente su fe en Dios.

Para continuar su educación, en 1931 los padres de Mario decidieron que viajara a Italia para ingresar al seminario de Arezzo, y finalmente el 3 de diciembre de 1944 finaliza sus estudios en el seminario de Matera, y a partir no sólo comienza a oficiar misas, sino también a llamarse definitivamente José Mario Pantaleón.

Mientras continuaba en Italia añoraba una tierra que en realidad no había tenido la oportunidad de conocer, pero ansiaba con volver a la Argentina. Por ello, cuando en 1948 llegó a sus oídos la noticia de que eran requeridos sacerdotes para la Argentina, el Padre Mario no dudo en ofrecerse. De esta forma, el 4 de marzo de ese año, Pantaleón desembarca otra vez en el nuevo continente, pero en esta oportunidad para pasar el resto de su vida.

A su llegada, fue designado para trabajar en la iglesia de San Pedro en Casilda, y como capellán del Hospital Provincial de Rosario. Fue precisamente en ese lugar donde el Padre Mario llegó a conocer a un grupo de personas que a partir de ese momento estuvieron ligadas para siempre a él, colaborando con su obra, como es el caso de Perla Garaveli, a quien Pantaleón logró curar y que luego se convirtió en su principal ayudante.

Diez años después, precisamente en 1958, fue el momento en que el Padre Mario comenzó a ser conocido por todos como el cura sanador, en momento en que se encontraba realizando su labor en los Hospitales Ferroviario y Santojanni. Sus curaciones hicieron que cada vez más devotos se acercaran a verlo para solicitarle ser sanados. Por ello, Pantaleón decidió buscar un espacio para comenzar su obra. Ese lugar fue González Catán.

Allí pasó el resto de su vida y fue también donde comenzó a moldear su obra que aún continúa, y a través de la cual se crearon dos fundaciones humanitarias, un colegio primario y secundario, un jardín de infantes, una escuela para discapacitados, un polideportivo, un centro de atención a mayores, un centro de capacitación laboral, una panadería y fábrica de pastas manejada por personas discapacitadas, un centro médico, una guardería para hijos de mujeres trabajadoras, una biblioteca con miles de títulos y un taller textil.

Sin embargo, su constante labor humanitaria fue quizás de alguna manera opacada por otra de sus facetas: el don que poseía para poder curar a través de la imposición de manos. Por ello, era habitual ver grandes filas de automóviles, micros y gente a pie que se acercaba hasta la morada del Padre Mario para poder verlo, tener contacto y finalmente sanar.

Entre anónimos también se mezclaban figuras famosas del país, como el historiador Félix Luna, el escritor Ernesto Sábato, el pintor Raúl Soldi y el ex presidente Carlos Menem, entre muchos otros.

Pocos comprendieron la verdadera dimensión del poder de su don, y cuando le preguntaban, con toda la humildad que lo caracterizaba él respondía: “Tengo el poder de diagnosticar y curar porque Dios lo dispuso. Soy un brujito malandra que tiene a Dios de su lado”.

A pocos días de haber cumplido los 77 años, precisamente el 19 de agosto de 1992, el padre José Mario Pantaleón dejó la vida terrenal, pero sabiendo que su obra continuaría gracias a sus colaboradores.

Hoy un gran grupo de voluntarios, directivos, amigos, trabajadores, empresarios, donantes, funcionarios y miembros de toda la comunidad han asumido la responsabilidad de continuar el trabajo del sacerdote, mientras él seguramente los mira desde el cielo.

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Planeta Sedna

Biografia del Padre Grassi Vida y Obra Fundacion Felices son los Niños

BIOGRAFÍA DEL PADRE GRASSI

BIOGRAFIA PADRE GRASSIPadre Grassi: Escándalos y fe

Quizás la Justicia de los hombres tenga razones suficientes para haber decidido finalmente que la mejor opción era el sobreseimiento del Padre Grassi. No obstante, son muchos aun los que consideran que el cura párroco es culpable del delito que se le adjudicó en el año 2002, cuando se inició la causa por presunta corrupción de menores en la provincia de Santa Cruz.

Mientras tanto, el Tribunal Oral de Morón no fue tan benévolo con el acusado, ya que luego de una investigación que duró más de ocho años, lo encontraron culpable por el abuso de un menor de edad, condenándolo a 15 años de prisión, aunque hasta el momento el Padre Grassi continúa en libertad, debido a que dicha resolución no se encuentra firme.

A pesar de las idas y vueltas de la justicia, las diferencias entre los distintos tribunales, y las investigaciones que se realizaron tanto en base a la psicología del acusado como de las víctimas, lo cierto es que el Padre Grassi ha sido condenado por la sociedad, y debe enfrentar diariamente el repudio de miles de personas que lo consideran culpable, y sobre todo de uno de los delitos más aberrantes.

En este contexto, el cura párroco hace oídos sordos a lo que él considera como calumnias hacia su persona, y continua encomendándose a Dios, en una fe que se convirtió en la misión de su vida, pero que seguramente lo abandonó en varias oportunidades.

Nacido el 14 de agosto de 1956 en Lomas de Zamora, fue bautizado bajo el nombre de Julio César Grassi y criado en el seno de una familia estricta y religiosa. Quizás ello o tal vez su devoción en la fe católica fue lo que hizo que a sus 14 años decidiera comenzar a participar de manera activa en la iglesia, siendo primero catequista, y posteriormente sumándose a los grupos que llevaban a cabo trabajos comunitarios en las villas del Partido de Lanús.

Cuando cumplió 16 años su pasión por la fe y amor hacia Dios habían crecido considerablemente, por lo que decidió viajar a El Calafate para llevar a cabo labores de misionero, y de esta forma comenzar a interiorizarse con la verdadera misión de la iglesia en lugares realmente alejados.

Una vez que finalizó sus estudios secundarios, y ya estando totalmente decidido por cuál sería el rumbo que debía seguir su vida, ingresó a un noviciado salesiano en la provincia de Santa Fe, donde en principio se graduó como Profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación y de las Ciencias Sagradas, y en 1987 fue finalmente ordenado sacerdote.

Fue precisamente en El Calafate donde comenzó su tarea religiosa, ya ocupando el lugar de cura párroco. Mientras tanto, atesoraba un sueño que puedo concretar en el año 1993, cuando creó la fundación Felices los Niños, la cual se inició en su actual sede central de Hurlingham.

Aquella fundación buscaba ser la respuesta para los niños que necesitan un hogar, cariño y contención, al igual que sucede con centenares de organizaciones similares, y que según las propias palabras del cura párroco, tiene el objetivo de “rescatar a los chicos de la calle y formarlos como honrados ciudadanos y buenos cristianos, al estilo de Don Bosco”. Pero a diferencia de otras organizaciones, la fundación de Grassi logró alcanzar una repercusión tal, que en poco tiempo hizo posible que la misma se extendiera por todo el país.

Muchos aseguran que aquello fue posible gracias a los contactos que el Padre Grassi logró sembrar dentro del mundo del poder, de la política y de la farándula, que le sirvieron como medio de difusión. Recordemos por ejemplo el escándalo que se disparó cuando en el programa televisivo de Susana Giménez se realizó un concurso telefónico cuyo fin era recaudar fondos para la fundación Felices los Niños, y tiempo después Grassi denunció que el trato no había sido cumplido.

Lo cierto es que todo se desmoronó, cuando en el año 2002 se emitió una investigación televisiva en Canal 13, en la que un grupo de personas acusaron al sacerdote de abuso sexual contra menores, que finalmente terminó en juicio y en una investigación que se extendió por casi una década.

Hoy todavía continúan las repercusiones del caso, y mientras Grassi asegura que ha vuelto a creer en la Justicia, luego del sobreseimiento de Santa Fe, la opinión pública no cesa de preguntar en búsqueda de la verdad.

Actualmente está cumpliendo su condena de 15 años de presión en la Cárcel de Campana (a 100 Km. de Capital Federal), desde mediados de 2013. Hace pocas horas se publicó un nuevo escándalo porque aparentemente por su poder, tiene ciertos privilegios en la cárcel, como baño privado, frigo bar, teléfonos celulares, que utiliza diariamente para ordenar y dirigir  a sus seguidores de la fundación «Felices Los Niños». Dos de sus fieles acólitos proveen al presidio semanalmente alimentos y hasta muebles que la gente dona y que deberían ser destinados a los niños de la fundación que él mismo había creado. Obviamente, hoy 28 de julio de 2014 estamos al borde del inicio de otro gran alboroto inmoral que complicará aún mas al polémico padre.

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Planeta Sedna

La Batalla de Caseros Antecedentes y Causas Fin Gobierno Rosista

Causas y Antecedentes de la Batalla de Caseros – Fin Gobierno Rosista

El 3 de febrero de 1852 en Monte Caseros el ejército de Urquiza derrotó al ejército de Rosas. Ese mismo día Rosas eleva su renuncia a la legislatura y busca refugio en un barco inglés. Es el fin de la tiranía.

Urquiza, gobernador de Entre Ríos, era de ideas netamente federales y ferviente partidario de Rosas.

Hacia 1850 el poder de Urquiza se ha robustecido y cada vez soporta menos el centralismo y las medidas despóticas del tirano.

Por otra parte el vigor del régimen rosista se ha desgastado. Como todos los movimientos dictatoriales a medida que ha logrado sus objetivos y garantiza un orden va perdiendo el entusiasmo provocado en sus comienzos.

Las provincias habían delegado en el gobernador de Buenos Aires la conducción de las relaciones internacionales. Cada año Rosas comunicaba a las provincias su renuncia al ejercicio de esta delegación y las provincias invariablemente lo confirmaban rivalizando en elogios a su persona.

En 1851, en ocasión de esta acostumbrada renuncia, Urquiza dictó un decreto retirando a Rosas las facultades de cuidar de las relaciones diplomáticas de su provincia.

El decreto establecía que la provincia de Entre Ríos atendería por sí misma las relaciones con los países extranjeros hasta la organización definitiva de la República. Es el llamado «pronunciamiento de Urquiza».

Pocos días después el gobernador de Entre Ríos dictó otro decreto por el que substituía el lema «Mueran los Salvajes Unitarios» que encabezaba todos los documentos oficiales por otro que decía «Mueran los enemigos de la organización nacional«. La ruptura con Rosas estaba consumada.

El 25 de mayo Urquiza lanzó una proclama en que expresaba su resolución de combatir por las armas la tiranía.

El día 29 firmó una alianza militar con Brasil, la Banda Oriental y Corrientes. Atacó y derrotó a Oribe que sitiaba a Montevideo.

En Diamante estableció sus campamentos y organizó el llamado Ejército Grande, con que se dispuso a avanzar sobre Buenos Aires. El ejército estaba compuesto por 24.000 hombres, incluidos 4.000 brasileños de cuerpos de línea.

El ejército marchó sin encontrar resistencias. Tampoco encontró simpatías y colaboración de los pueblos que atravesaba.

El encuentro se produjo en Caseros. Apenas se luchó pero la situación se definió categóricamente a favor de Urquiza.

De Santos Lugares Rosas envió su renuncia ese mismo día y se refugió en la casa del encargado de negocios de Inglaterra.

— Urquiza penetró con sus tropas en Buenos Aires que lo recibió con absoluta frialdad. El pueblo estaba disgustado y humillado por la presencia en el Ejército Grande de cuerpos militares brasileños.

— «Ni vencedores, ni vencidos» era el lema de Urquiza. Pero no se cumplió. Hubo venganzas y actos de barbarie por parte de los vencedores.

— Urquiza se encontró con serias dificultades. Los unitarios, sus aliados momentáneos, se creían dueños de la victoria y pretendían implantar una política centralista y porteñista.

El 27 de febrero Urquiza publicó una violenta proclama en que acusaba a los «salvajes unitarios» de reclamar la herencia de «una revolución que no les pertenecía, una victoria en la que no han tenido parte, una patria cuyo sosiego perturbaron, cuya independencia comprometieron y cuya libertad sacrificaron con su ambición».

— Urquiza, dada la oposición unitaria, se retiró a Palermo. Mantuvo sin dudar el sistema federal y estableció cordiales relaciones con los gobernadores resistas de las provincias.

Firmó con los gobernadores de Buenos Aires, Corrientes y Santa Fe el Protocolo de Palermo por el que estas provincias delegaban en él las relaciones exteriores.

Los gobernadores de provincia fueron invitados a una reunión para convenir las bases de una organización nacional. El acuerdo se celebró en San Nicolás el 31 de mayo de 1852.

En él se establece la vigencia del Pacto Federal de 1831 y se resuelve convocar un Congreso Constituyente a reunirse en Santa Fe. Cada provincia enviará dos diputados.

Se establece también que Urquiza desempeñará provisoriamente el cargo de Director Supremo.

Todas las provincias, excepto Buenos Aires, firman el acuerdo.

Antecedentes de la Batalla de Casero

El progreso de la ganadería encontraba un obstáculo en el estancamiento técnico en que la mantenía el saladerorosista. Se hacía necesario realizar un cambio en los modos de producción —introducción de razas finas, alambrado, selección zootécnica—, con las miras puestas en el mercado europeo.

Estas reformas se imponían primeramente en el mercado lanar, contraponiendo los intereses de estos ganaderos más progresistas, por necesidad de su propia producción, a la oligarquía vacuna, quien, ligada a la industria del tasajo, seguía empeñada en mantener la estructura atrasada que había determinado el tasajo.

Pero la industria del tasajo perdía fuerza a medida que la esclavitud desaparecía de América, en tanto que la demanda de lana iba en creciente aumento como consecuencia de la expansión de la industria textil en Inglaterra.

Del mismo modo que el tasajo había desplazando al cuero, ahora la lana desplazaba al tasajo. La industrialización ganadera introducía en el seno del régimen monolítico rosista un elemento de contradicción que le impedía fijarse. Esta modificación de los modos de producción no podía dejar del tener repercusiones políticas y social les.

Caseros sería el resultado de la coincidencia de intereses entre el ala progresista de la ganadería bonaerense y los ganaderos del litoral. La oligarquía bonaerense estaba dispuesta a entrar en la nueva onda europea, pero Rosas no estaba preparado mentalmente «para seguir la nueva corriente». El hombre que había sido la expresión de un determinado momento económico del país, no podía adaptarse a la nueva situación cuando la situación expresada por él era superada por los hechos.

Por otra parte, la dictadura empezaba a resultar un gasto superfluo, había sido necesaria para afianzar a la oligarquía en el poder, pero ahora podía solo en la vitalidad inherente a la pujante fuerza económica de la ganadería. La refinada oligarquía porteña empezó a ver con desagrado los métodos brutales de Rosas porque la violencia, aunque se producía en el propio interés de la oligarquía, no podía dejar de mancharle la ropa y arrojarla a veces a situaciones ridículas y humillantes que terminaron por irritarla.

Ya Anchorena exclamaba: «Ha entrado en un camino (Rosas) en el que yo no debo seguirlo ni puedo contrariarlo». Rosas había creado una situación en la que sus amigos podían seguir gobernando sin necesidad de él. El rosismo había agotado su función histórica.

Perdido el apoyo de la oligarquía que lo había levantado, ni siquiera intentó defenderse, y dejó el poder en las mismas manos de quienes lo había recibido. No es difícil imaginar cuál sería la actitud de los más notorios rosistas, pertenecientes a la oligarquía bonaerense, con respecto al vencedor de Caseros.

Al día siguiente, Nicolás Anchorena, Perrero, Vélez Sársfield y otros miembros representativos de la «clase decente» de Buenos Aires acudieron a Palermo a abrazar a Urquiza. Alberdi cuenta:»Le oí decir a Rosas que Anchorena, al acercarse Urquiza a Buenos Aires, le dijo que si triunfaba Urquiza «no le quedaba más remedio que agarrarse a los faldones de Urquiza y correr su suerte aunque fuese al infierno» y que en seguida lo abandonó».

Es característico de la oligarquía argentina no ser fiel a sus amistades políticas, sino tan solo a sus intereses económicos más inmediatos. Rosas había servido de chivo expiatorio, y cargó con la culpa de toda la tribu. Cuanto más comprometida estaba con el rosismo, más visiblemente antirrosista sería la oligarquía después de Caseros.

Para que los Anchorena, los Torres, los Terrero, pudieran seguir en el poder era preciso que Rosas no volviera nunca: «el tirano emigró sin la tiranía«, como diría Alberdi.

EL EJÉRCITO GRANDE ATRAVIESA EL PARANÁ: EL RELATO DE SARNIENTO.

«El sol de ayer ha iluminado uno de los espectáculos más grandiosos que la naturaleza y los hombres pueden ofrecer: el pasaje de un gran río por un grande ejército.

Las alturas de Punta Gorda ocupan un lugar prominente en la historia de los pueblos argentinos. De este punto han partido las más grandes oleadas políticas que los han agitado. De aquí partió el general Ramírez, de aquí el general Lavalle defendiendo principios políticos distintos. De aquí se lanza ahora el general Urquiza al grito de Regeneración de poblaciones en masa, y ayudado de naciones que piden paz y seguridad.

La Villa del Diamante ocupa uno de los sitios más bellos del mundo. Desde sus alturas, escalonadas en planos ascendentes, la vista domina un vasto panorama: masas ingentes de las plácidas aguas del Paraná, planicies inconmensurables en las vecinas islas, y en el lejano horizonte brazos del Río y la costa firme de Santa Fe, punto de partida de la gran cruzada de los pueblos argentinos.

Animaban la escena del paso de las divisiones de vanguardia la presencia de los vapores de la escuadra brasilera, y la llegada de las balsas correntinas, […] capaces de contener, en su recinto circundado de una estacada, cien caballos.

Al amanecer del día 23 todo era animación y movimiento en las alturas del Diamante, en la Playa, en los buques y en ias aguas.

En los países poco conocedores de nuestras costumbres, el juicio se resiste a concebir cómo cinco mil hombres, conduciendo diez mil caballos, atravesaron a nado en un solo día el Uruguay, en una extensión de más de una milla de ancho, y sobre una profundidad que da paso a vapores y buques de calado.

Esta vez el auxilio del vapor hacía innecesarios esfuerzos tan prodigiosos. Embarcaciones menores pasaban de una a otra orilla los batallones de infantería en grupos pintorescos que matizaban de vivísimo rojo la superficie brillante de las aguas.

El vapor D. Pedro, de ligerísi-mas dimensiones, remolcaba las balsas cargadas de caballos, pero aún no satisfecha la actividad del General en Jefe con estos medios, centenares de nadadores dirigían el paso de tropas de caballos, cuyas cabezas se diseñaban apenas, como pequeños puntos negros que interrumpían en líneas transversales la tersura del río.

Por horas enteras veíase algún nadador, luchando con un solo caballo, obstinado en volver atrás a la mitad del canal, mientras que el espectador se reposaba de la fatiga, que causa el espectáculo de tan prodigiosos esfuerzos, al divisar en la opuesta orilla los caballos que tomaban tierra, los batallones que desplegaban al sol sus tiendas, y allá en el horizonte los rojos escuadrones de caballería, que desde temprano avanzaban perdiéndose de vista en la verde llanura de las islas. […].

En medio de la variada escena del paso del Paraná descubrióse al Sud el humo de nuevos vapores que llegaban conduciendo tropas; y poco después túvose noticia que el general Mansilla había abandonado los acantonamientos de Ramallo, dejando clavados los cañones que guarnecían el Tonelero. Los entusiastas vivas de la población del Rosario saludaron a su paso a nuestros auxiliares, y varios oficiales del desconcertado Ejército de Rosas, obtuvieron pasaje en los vapores para reunirse a nuestras fuerzas.» […].

Domingo F. Sarmiento. Campaña en el Ejército Grande.

Fuente Consultada: Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo

Los primeros saladeros Politica economica de Rosas Expotacion tasajo

Los Primeros Saladeros  – Política Económica de Rosas

El auge del saladero: La consecuencia del comercio libre fue el desplazamiento de los comerciantes criollos por los ingleses. Aquellos optaron por retirarse luego de un intento de lucha a través del Consulado, y cambiaron las actividades comerciales por las ganaderas, integrándose dé ese modo a la división del trabajo mundial propugnada por Inglaterra. El saladero traerá el auge de la producción agropecuaria a partir de 1815, año en que Rosas abre su primer saladero, Las Higueritas, en Quilmes.

Primeros Saladeros

Primeros Saladeros

El saladero rosista no tendrá un carácter feudal como se lo asigna José Ingenieros —La evolución de las ideas políticas en la Argentina—, sino que constituye una etapa en el desarrollo del capitalismo argentino. Pero al mismo tiempo, y eso lo escamotean los resistas, marca el carácter dependiente, atrasado, semicolonial del capitalismo argentino! desde sus orígenes.

Con Rosas quedó establecido el sistema económico que convertiría al país en exportador de materias primas e importador de productos manufacturados, procedentes principalmente de Inglaterra, con la consiguiente dependencia que! estas relaciones implicarán, sobre todo a partir de la aparición del imperialismo, en las últimas décadas del siglo. La impotencia de la burguesía comercial para transformarse en una burguesía industrial provocó su sustitución política por la burguesía ganadera, la única clase productora, aunque de una producción subordinada al exterior.

El programa de una economía nacional, esbozado por Moreno e intentado vanamente por el grupo rivadaviano en su última época, será reemplazado en el grupo rosista por una economía estrechamente localista; los intereses del país serán desde entonces los intereses de la provincia de Buenos Aires, y los intereses de la provincia de Buenos Aires los intereses de la clase ganadera bonaerense. La rápida riqueza que trajo el desarrollo de la ganadería provocó el total desinterés de la oligarquía porteña por fomentar un desarrollo industrial, lo que, por otra parte, la hubiera malquistado con su principal consumidor de cuero, Inglaterra.

Esta grave deformación de la economía nacional, iniciada por Rosas y los estancieros saladeristas entre los años 20 y 30, se prolongará casi hasta la tercera década del siglo siguiente. Algunos resistas —José María Rosa en Defensa y pérdida de nuestra independencia ‘económica— alegarán que la apertura de los saladeristas hacia el mercado esclavista americano —Estados Unidos, Brasil, las Antillas— permitía a los ganaderos prescindir del mercado inglés y realizar, de ese modo, una política independiente. Tal enfrentamiento en realidad no existió. Los ingleses seguían siendo consumidores de los productos ganaderos al margen del tasajo y, por otra parte, el proceso de comercialización externo seguía en sus manos.

El total desinterés de la oligarquía ganadera bonaerense por el desarrollo de una industria nacional se mostró en la defensa del librecambio que hizo en 1830 el delegado de Rosas, José María Roxas y Patrón, él también un gran estanciero, frente a la posición proteccionista del gobernador de Corrientes, Ferré.

En tal ocasión, Roxas y Patrón, haciéndose portavoz de la oligarquía ganadera bonaerense, sostuvo que la ganadería era la industria madre del país y que no era justo que el consumo nacional pagara precios elevados por un producto industrial mediante una política proteccionista. Esta tesis sería repetida en diversas épocas por los representantes de la oligarquía ganadera para oponerse a todos los intentos de industrialización del país. Le cupo a Rosas el triste honor de ser el precursor de esta doctrina antinacional.

Los rosistas, que no pueden ocultar esta posición de Rosas, hacen una artificiosa división entré el primer gobierno de Rosas, en el que éste todavía estaría representando los intereses locales, y el segundo gobierno, donde, según ellos, expresaría los intereses nacionales a través de la Ley de Aduana de 1835.

En realidad, esta ley, limitadamente proteccionista, solo estuvo en vigencia seis años; fue levantada en diciembre de 1841, después del bloqueo francés. Había sido impuesta, en contra de la voluntad del grupo rosista, por la enorme presión de las provincias y de los pequeños industriales y artesanos de Buenos Aires.

PRIMEROS SALADEROS DE ARGENTINA: El primer establecimiento saladero de Buenos Aires fue creado en 1810 por los ingleses Roberto Staples y Juan Me Neile. En 1812, trabajaban en él cerca de sesenta hombres. En 1815, la sociedad formada por Juan Manuel de Rosas, Juan Terrero y Luis Dorrego estableció en Quilmes (provincia de Buenos Aires) el famoso saladero Las Higueritas. Posteriormente se instalaron otros en las orillas del Riachuelo. La actividad de los saladeros permitió el aprovechamiento integral del vacuno y la producción de carne para la exportación, y contribuyó a valorar la ganadería. El tasajo se exportaba a Cuba y Brasil para el consumo de los esclavos.

En 1821, la eliminación de los derechos de exportación de la carne salada transportada en buques nacionales favoreció ampliamente al sector que controlaba la actividad. A fines de 1820 había más de veinte saladeros en Buenos Aires.

Los saladeros emplearon trabajadores asalariados que tenían a su cargo una etapa de la producción. Luego de enlazar y matar a los animales elegidos, se les sacaba el cuero y se trozaba su carne en tiras. Éstas se apilaban con abundante sal entre capa y capa. Cada diez días se asoleaba la carne y se la apilaba nuevamente. Al cabo de cuarenta o cincuenta días el producto estaba listo.

Fuente Consultada:
Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros

Rivadavia y la oligarquia Formacion de la clase oligarca porteña

Rivadavia y la oligarquía-Formación de la clase oligarca porteña

La oligarquía se hace federal: En tanto Rivadavia representaba los intereses locales de la provincias de Bs.As., la oligarquía porteña fue unitaria. Cuando con el Congreso Constituyente de 1826 Rivadavia decide la organización nacional, la división de la provincia de Buenos Aires y la capitalización de la ciudad de Buenos Aires, la oligarquía bonaerense se hace furiosamente antirrivadaviana. ¡No era para menos!.

La nacionalización de Buenos Aires implicaba la nacionalización del puerto y de los derechos aduaneros, privilegios hasta entonces de la oligarquía porteña. «En realidad —explica Mirón Burgin—, la federalización de la ciudad de Buenos Aires era para la provincia la pérdida, primero, de una parte considerable de su territorio (comercialmente la más importante); segundo, de un cincuenta por ciento de la población y una proporción mayor de sus riquezas, y tercero, de casi todos sus ingresos». Como comenta Enrique Barba: «A Anchorena más que interesarle el problema de la Capital, le preocupaba el problema del Capital».

La oligarquía porteña comprendió que la política nacional de Rivadavia la despojaba de sus privilegios locales, ya que no podía disponer a su arbitrio de la tierra pública ni vender libremente sus productos a los ingleses ni mantener el monopolio de la Aduana. La ruptura con Rivadavia era inevitable. A partir de entonces adheriría al partido federal, capitaneado por Dorrego.

Sin embargo, los antecedentes políticos de la oligarquía estaban en una línea opuesta a la de Dorrego: venían del saavedrismo, pasaron luego al régimen directorial y, por último, al unitarismo. Dorrego, en cambio, procedía del morenismo, había sido antidirectorial, y admitía como antecedente directo a Artigas, en quien la burguesía porteña había centrado todos sus odios. Esa especie de Robín Hood de las pampas había tenido la osadía de promulgar una reforma agraria en la que se repartía la tierra entre los gauchos.

La inusitada adhesión de la oligarquía porteña, rabiosamente antiartiguista, al federalismo, fue observada por López: «Algunos de sus nombres servirían para que se juzgue de los elementos de acción que en su nueva forma había recibido el partido federal; partido que por su denominación al menos se ligaba a la insurrección litoral de los artiguistas, a quienes éstos habían combatido a muerte, rechazándolos antes como bárbaros, y adoptando ahora sus principios como necesarios y útiles a la provincia de Buenos Aires: García Zuñiga, Arana, Aguirre, Cavia, Rojas, Anchorena, Masa, Rosas, Ezcurra, Arguibel, Moreno, Balcarce, Escalada, Medrano, Obligado, Perdriel, Wright, Del Pino, Echevarría, Terrero, Vidal (Celestino), Izquierdo y .otros, en cuyo cómputo están todavía entroncados gran número de familias afincadas y notables de nuestro tiempo».

Pronto el grupo oligárquico desplazaría del partido federal al sector democrático apoyado en las masas populares urbanas. El federalismo democrático de Dorrego sería reemplazado por el federalismo oligárquico de Rosas, Anchorena y su pandilla.

El rosismo, expresión de la oligarquía:
La línea «populista» del rosismo intenta mostrar a Rosas como expresión de las masas populares. José María Rosa llega a hablar del «socialismo de Rosas». Los historiadores clásicos de la burguesía, en cambio, no se engañan al respecto, y nos muestran a Rosas como un típico representante de la oligarquía terrateniente bonaerense. El propio sobrino de Rosas, Lucio V., Mansilla, dirá: «En sus primeros tiempos, ser rico significaba para él todo; es un fin supremo. Todavía no ve que es un medio también. No hay antecedente que demuestre que el estanciero podrá llegar a tener gran ambición política. Despertóse esta después. En tal sentido, Rosas no se hizo; lo hicieron los sucesos, lo hicieron otros, algunos ricachones egoístas, burgueses con ínfulas señoriales, especie de aristocracia territorial que no era por cierto la gentry inglesa. Era hombre de orden, moderado, de buenas costumbres, con prestigio en el gauchaje; tras de él, estarían ellos gobernando».

Basta ver los nombres que componían la Legislatura que eligió a Rosas otorgándole las facultades extraordinarias, para tener una idea cabal del contenido de clase del gobierno rosista. Entre los legisladores estaban Nicolás y Tomás Anchorena, Aguirre, Obligado, Irigoyen, García Zuñiga, Escalada, Peña, Seguróla, Posadas.

Entre las familias que adornaban sus casas en la celebración de las fiestas federales se contaban las de Anchorena, García Zuñiga, Irigoyen, Escalada, Peralta, Elía, Azcuénaga, etc. La Sociedad Popular Restauradora estaba compuesta también por miembros prestigiosos de la oligarquía: Miguel de Riglos, Miguel de Iraola, Saturnino Unzué, Francisco Obarrio, Francisco Salas, Miguel Peralta, etc.

Pero será el propio Rosas quien en una reveladora carta del destierro nos diga que toda su acción política estuvo al servicio de los intereses económicos de los Anchorena: «Entré y seguí por ellos, y por servirlos en la vida pública.  Durante ella los serví, con notoria preferencia, en todo cuanto me pidieron y en todo cuanto me necesitaron. Estas tierras que tienen en tan grande escala, por mí se hicieron de ellas, comprándolas a precios muy moderados. Hoy valen muchos millones, las que entonces compraron por pocos miles. Podría agregar mucho más, si el asunto no me fuera tan desagradable y el tiempo tan corto».

Fuente Consultada: Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo

Ley de Enfiteusis de Rivadavia Reparto de la Tierra Publica Objetivo

Ley de Enfiteusis de Rivadavia – Reparto de la Tierra Pública

La ley de Enfiteusis y el reparto de tierras públicas:
En 1822 Rivadavia dictó la ley llamada de Enfiteusis, que fue aprobada el 18 de agosto por la Junta deRepresentantes, entre cuyos miembros se contaban, como siempre desde su creación, los Anchorena y los apellidos más prominentes de la oligarquía.

Teóricamente la ley se proponía una distribución racional de la tierra, una diversificación de la producción rural, fomentando la agricultura y la creación de una nueva clase media de colonos que enfrentara a la oligarquía terrateniente.

Pero al ser llevada a la práctica esta ley produjo su propia negación: no fueron los inmigrantes labriegos, con los que soñaba utópicamente Rivadavia, quienes se repartían la tierra, sino precisamente la gran oligarquía terrateniente y hacendada, que ya tenía tierras desde la época de la colonia y que no hizo sino extender sus posesiones.

Basta leer las listas de enfiteutas para comprobarlo. «La mayoría de los nombres de los enfiteutas —dice Jacinto Oddone— son bien conocidos. Los oímos pronunciar todos los días.

En cualquier momento los podemos leer en la crónica social de los grandes diarios de la Capital Federal y de las ciudades y pueblos de campaña. Los llevan los personajes más encumbrados de nuestro gran mundo y muchos directores de la política nacional y provincial.

Sin embargo, es seguro ¿que por más previsores que hayan sido aquellosenfiteutas, han de haber estado lejos de sospechar que la tierra pública que el gobierno concedía en el año 1822, de valor ínfimo, casi nulo, convertiría en millonarios a sus descendientes de tercera o cuarta generación, haciéndolos dueños del suelo de la provincia».

En la lista de enfiteutas figuran los siguientes apellidos famosos: Aguirre, Anchorena, Alzaga, Alvear, Arana, Arroyo, Azcuénaga, Basualdo, Bernal, Bosch, Bustamante, Cabral, CascaMares, Castro, Díaz Vélez, Dorrego, Eguía, Echeverría, Escalada, Ezcurra, Gallardo, Gowland, Guerrico, Irigoyen, Lacarra, Larrea, Lastra, Lezica, Lynch, López, Miguens, Obarrio, Ocampo, Olivera, Ortiz Basualdo, Otamendi, Pacheco, Páez, Quiroga, Quirno, Rozas, Sáenz Valiente y tantos otros. Los inmigrantes que quería Rivadavia, por supuesto, no llegaron nunca a ocupar esas tierras.

Es fácil prever cómo se sabotearía el proyecto de inmigración, si observamos que la comisión para organizar la contratación de inmigrantes europeos —creada por decreto de Rivadavia del año 1824— estaba presidida por el primo de  Anchorena, Juan Pedro Aguirre, e integrada entre otros por el propio Juan Manuel de Rosas.

En 1828, la oligarquía terrateniente que domina la Legislatura consiguió  modificar la Ley de Enfiteusis para que aprovechara más aun a sus intereses. En un debate de la Legislatura llevado a cabo en enero de 1828, el general Viamonte combatió la cláusula de la ley que prohibía a los enfiteutas adquirir nuevas tierras, limitando así el derecho de propiedad.

En sesiones que van del 6 al 16 de febrero, Tomás de Anchorena sostuvo el proyecto de reforma en el sentido en que lo promulgaba Viamonte. De este modo la Ley de Enfiteusis perdía hasta su último rasgo progresista, para convertirse lisa y llanamente en el gran negociado de la burguesía terrateniente bonaerense.

Como los que resultaban favorecidos con la Ley de Enfiteusis eran los mismos que la habían votado en la Legislatura, puede decirse que comenzó con esa Ley la historia del latrocinio y el despojo de las tierras» públicas por la oligarquía porteña. Durante el gobierno de Rosas no le resultaría muy difícil a esta misma oligarquía, que seguía vinculada al gobierno, conseguir que éste les concediera la propiedad privada de las tierras que les habían sido entregadas en carácter de enfiteusis. El despojo quedaba de ese modo legalizado. En 1837 vencían los diez años de plazo otorgado a la enfiteusis: se aumentaba a partir de entonces el canon al doble.

El gobierno de Rosas, mediante un decreto del 19 de mayo de 1836, vendió 1.427 leguas —de las otorgadas en enfiteusis— a 253 adquirentes. En la nómina de los compradores se repiten los mismos nombres que en la de los enfiteutas, es decir, los tradicionales apellidos de la oligarquía porteña. Pero no solamente la oligarquía se aprovechaba de todos los privilegios que le otorgaba su participación en el gobierno, sino que, además, trataba, cuantas veces podía, de estafar al propio gobierno. En 1825 y 1826 fueron multados, entre otros, Tomás, Juan José y Nicolás Anchorena por evasión de impuestos.

La enfiteusis
La enfiteusis dejó triste saldo de su tortuosa aplicación: de 1822 a 1830. 538 propietarios en total obtuvieron por lo menos 3.026 leguas, o sea 8.656.000 hectáreas. Alcanzado este limite, la enfiteusis no convino más a los propios interesados que la votaron: son los grandes enfiteuta —los mismos que clamaban por limitaciones en las superficies acordadas cuando ellos alcanzaron límites casi infranqueables— los que ahora desean abolir el régimen. La actitud era lógica pues no convenía mantener esas enormes extensiones bajo un sistema que en definitiva reservaba las tierras al Estado: además, pese a todos los favoritismos, no se pudo evitar que se abrieran camino hacia la tierra, y su explotación directa, otros productores cuya proliferación afectaría fundamentalmente privilegios creados de antiguo.

GIBERTI, Horacio C.E.. Historia económica de la ganadería argentina

ENFITEUSIS
«Enfiteusis» es la «cesión perpetua o por largo tiempo del dominio útil de una finca mediante el pago anual de un canon al que hace la cesión, el cual conserva el dominio directo».

El ingeniero agrónomo Emilio A. Coni publicó en 1927, en la imprenta de la Universidad de Buenos Aires, La verdad sobre la enfiteusis de Rivadavia. Coni asegura: «No se había hecho hasta hoy un estudio serio, cronológico y documentado de la enfiteusis y su aplicación. Dos hombres solamente la habían estudiado, y superficialmente, Andrés Lamas, panegirista de Rivadavia, y Nicolás Avellaneda. Los demás autores no hicieron sino repetirlos. […] Confieso que antes de iniciar el estudio tenía ya mis dudas sobre la excelencia del sistema eufitéutico. Algunos datos aislados que había conseguido me lo hacían sospechar. Pero lo que más pesaba en mi espíritu para mantener esa duda era la opinión francamente contraria a la enfiteusis de todos los hombres de valer que actuaron después de Caseros y que habían sido testigos del sistema. Mitre, Sarmiento, Tejedor, Alberdi y Vélez Sarfield, por no citar sino a los principales, fustigaron a la enfiteusis con frases lapidarias y la calificaron de perniciosa. […] La enfiteusis rivadaviana no es de Rivadavia, sino el producto de un proceso histórico en el que participaron muchos hombres públicos, y que empieza con la hipoteca de las tierras públicas de acuerdo con el criterio de la época.

de que la mejor garantía para el crédito era la inmobiliaria. Y no pudiendo venderse la tierra hipotecada se dio en enfiteusis. Descubrí en la enfiteusis de 1826 tres gravísimos defectos, fundamentales para una ley de tierras públicas. Faltábale el máximo de extensión, lo que permitía otorgar 40 leguas cuadradas a un solo solicitante. No obligaba a poblar, de lo cual resultaba que la tierra se mantenía inculta y baldía esperando la valorización. Y la libre transmisión de la enfiteusis sólo servía, sea para acaparamientos, algunos superiores a 100 leguas cuadradas, o para el subarrendamiento expoliatorio de los infelices de la campaña por los poderosos de la ciudad.»

Ley Nacional de Enfiteusis del 18 de mayo de 1826
«Artículo 1°) Las tierras de propiedad pública… se darán en enfiteusis durante el término, cuando menos, de 20 años, que empezarán a contarse desde el 1° de enero de 1827.

Artículo 2°) En los primeros 10 años, el que los reciba en esta forma pagará al tesoro público la renta o canon correspondiente a un ocho por ciento anual sobre el valor que se considere a dichas tierras, si son de pastoreo, o a un cuatro por ciento si son de pan llevar.

Artículo 3°) El valor de la tierra será graduado en términos equitativos por un jury de cinco propietarios de los más inmediatos…

Artículo 5°) Si la evaluación hecha por el jury fuese reclamada, o por parte del enfiteuta, o por la del fisco, resolverá definitivamente un segundo jury, compuesto del mismo modo que el primero.

Artículo 6°) La renta o canon que por el artículo 2° se establece, empezará a correr desde el día en que al enfiteuta se mande dar posesión del terreno.

Artículo 7°) El canon correspondiente al primer año se satisfacerá por mitad en los dos años siguientes.

Artículo 9°) Al vencimiento de los 10 años que se fijan en el artículo 2°, la Legislatura Nacional reglará el canon que ha de satisfacer el enfiteuta en los años siguientes sobre el nuevo valor que se graduará entonces a las tierras en la forma que la Legislatura acuerde».

PARA SABER MAS…
ESTADO Vs. IGLESIA EN ESTA ETAPA RIVADAVIANA

En el Argos de Bs.As. del sábado 19 de octubre 1822, se publicaba un comentario acerca de la discusión sobre la reforma eclesiástica propuesta por el gobierno , que había tenido lugar en la sala de Representantes:

(…) ha quedado decretada la abolición del fuero personal del clero (…) El público ha quedado prendado del celo y patriotismo con que estos señores eclesiásticos, que han atacado con calor, y con los más vivos coloridos los perjuicios que resultan a La sociedad de esta distinción que les había sido concedida; (…). La representación y el gobierno caminan con pasos de gigante, y Buenos Aires, de día en día va dando pruebas que dentro de breve presentará el modelo de una de las sociedades más bien organizadas, y a donde correrán habitantes de todas naciones a disfrutar en su seno el libre ejercicio de su industria, la abundancia y la seguridad.»

Como parte del plan orgánico concebido por el ministro Bernardino Rivadavia y su grupo, el gobierno se ocupó también de la Iglesia. La revolución de 1810 había alcanzado con su impacto a la jerarquía eclesiástica del Río de la Plata, la había separado de Roma y privado de muchas de  sus autoridades legítimas. Corno resultado de la conmoción social que la afectó, la Iglesia ofrecía un cuadro de desorden interno que acusaba problemas de todo tipo. Rivadavia se propuso poner coto al desquicio de esa situación, pero la reforma se impuso desde el gobierno  que asumió de esta manera, una potestad que subordinaba la Iglesia al poder civil.

Se inventariaron los bienes eclesiásticos, inclusive los de las órdenes religiosas; se suprimió toda autoridad eclesiástica sobre franciscanos y mercedarios, que quedaron sujetos a la del gobierno; se fijaron normas de conducta para los frailes, entre otras medidas que se arbitraron.

La iglesia dividió sus posiciones frente al avance reformista del gobierno y Francisco de Paula Castañeda, un fraile recoleto, se erigió en el más firme y vocinglero contradictor de la reforma y su alma mater. Agitó la opinión a través de una serie de periódicos de vida efímera y nombres estrafalarios que, pese a constituir una campaña de verdadero asedio, no pudieron contener la resolución del gobierno.

La ley de reforma eclesiástica se sancionó en noviembre de 1822 después de un prolongado y ardoroso debate. Por ella se dispuso la anulación del diezmo, la secularización de las órdenes monásticas; los bienes de los conventos disueltos se declararon como propiedad del Estado, a cambio de lo cual el gobierno se comprometía a proveer el presupuesto de la iglesia. Así nació, dicen algunos autores, el primer presupuesto de culto y en el predio de los monjes recoletos se estableció el cementerio del Norte o de «la Recoleta» , bajo la administración estatal.

Con el apoyo de algunos eclesiásticos comprometidos con la reforma, en Buenos Aires ésta pudo llevarse adelante. En el resto del país, una sociedad más ligada a las tradiciones hispánicas no podía comprenderla y se hizo inaplicable. El gobierno y, especialmente su ministro, se ganaron una acusación de anticlericalismo que excedió con creces las intenciones de Rivadavia. La reforma tuvo, además, un correlato político de carácter más violento, como fue la revolución encabezada por Gregorio Tagle en 1823, rápidamente sofocada.

Establecimiento de la Enfiteusis
Dos decretos del gobierno de Buenos Aires establecieron las bases del régimen de enfiteusis. El del 17 de abril de 1822 que ordenó la inamovilidad de las tierras públicas prohibiendo su venta, y el del 1- de julio del mismo año que, además de ratificar el anterior, dispuso en el artículo 2a que: «Los terrenos que expresa el artículo anterior (los fiscales) serán puestos en enfiteusis con arreglo a la minuta de ley sobre terrenos».

Como consecuencia de esto último se comenzaron a otorgar tierras en enfiteusis, pese a que no se dictó la legislación necesaria para reglamentarla. De esta forma se entregaron propiedades sin límites de extensión que en lugar de fomentar el poblamiento de la campaña favorecieron la especulación y la concentración de la tierra en pocas manos.

Después que se constituyeron las autoridades nacionales, el Congreso nacional y la presidencia de la República, fue sancionada el 18 de mayo de 1826 la ley nacional de enfiteusis. En el art. 12 establecía que las tierras «se darán en enfiteusis durante el término, cuando menos de 20 años, que empezarán a contarse desde el 1e de enero de 1827».

El art. 2a que «En los primeros diez años el que la reciba en esta forma pagará al Tesoro Público la renta o canon correspondiente a un 8 por ciento anual sobre el valor que se considere a dichas tierras, si son de pastoreo, o a un 4 por ciento si son de para llevar». El 39 decía que el valor de las tierras sería fijado «por un jury de propietarios de los más inmediatos…». Los art. 4° y 5° se referían al funcionamiento del jury; el 62 a la fecha en que comenzaba a correr el canon; el art. 7- concedía que «El canon correspondiente al primer año se satisfará por mitad en los dos años siguientes»; el 8a se refería a que el Gobierno fijará los períodos para pagar el canon; y el que disponía que al término de los primeros diez años la legislatura fijaría el canon según el nuevo valor de las tierras.

Esta ley tenía dos fallas fundamentales. La primera y más importante era que no establecía límites de extensión ni de cantidad de contratos a los enfiteutas. De esta manera, los más influyentes consiguieron cesiones que, en algunos casos, superaron más de 100 leguas cuadradas (Tomás de Anchorena 118, es decir, 318.581 hectáreas) en las mejores zonas de la pampa húmeda.

Otro de los errores de la ley, en perjuicio del Estado y de sus fines, era que un jury de propietarios, según el art. 3-, fijaría el valor de las tierras. Como obviamente éstos era estancieros, y también enfiteutas, indudablemente deprimirían los valores. Pero no terminaba aquí el perjuicio para el Estado. Al respecto señala Jacinto Oddone en «La burguesía terrateniente argentina»: «No paró allí la audacia de los especuladores. Hemos visto con la lectura de la ley, que los enfiteutas debían abonar un canon al Estado por el uso de la tierra. Pues bien; pocos fueron quienes lo pagaron. Y el gobierno, que había cifrado sus esperanzas en ese grupo para abonar sus gastos, mayores después del empréstito del 27 de octubre (se refiere al empréstito Baring) y la guerra con el Brasil, se encontró de repente sin tierras y sin rentas».

De acuerdo con estos resultados, la enfiteusis rivadaviana, pese a que tenía objetivos muy distintos, significó el comienzo de la formación de los grandes latifundios en la provincia de Buenos Aires, en donde están las mejores tierras del país, que fueron consolidados por Rosas al entregar en propiedad las tierras concedidas a los enfiteutas, y por los gobiernos provinciales y nacionales que le siguieron, quienes otorgaron donaciones y cedieron, por ventas a baje precio, ingentes extensiones.

Ver También: Grupo Que Acompañaba a Rivadavia

Fuente Consultada:
Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo
Argentinos de Jorge Lanata

La Oligarquia en la Revolucion de Mayo Anchorena, Lezica, Escalada

La Oligarquía en la Revolución de Mayo

La oligarquía toma el poder: La Revolución de Mayo fue dirigida por intelectuales como Moreno, Belgrano y Castelli, que no pertenecían al grupo de los ricos comerciantes; formaban más bien lo que hoy se llamaría la clase media. Los ricos comerciantes, almaceneros, contrabandistas, agiotistas y especuladores de Buenos Aires, con su limitado horizonte de intereses exclusivamente personales, no podían ver de buen modo la revolución que venía a perturbar sus negocios.

semana de mayo, el cabildo porteño

De ellos nos dirá José María Ramos Mejía: «Eran ante todo comerciantes, y el comercio se aviene poco con las locuras juveniles y las improvisaciones impulsivas de la muchedumbre que venía empujándolos de atrás. Su espíritu mercantil, estimulado por la ausencia de vida intelectual, se les había ido en vicio, y cuando las exigencias del momento los obligó a actuar en la vida pública se les vio entrar con cierta parquedad recelosa, revelando la fuerte gravitación de sus costumbres seculares y la ausencia ingénita de actitudes para otras cosas que el menudo negocio, a los pechos del cual habían amamantado sus ideas».

La oligarquía fue, pues en un primer momento, desplazada por los jóvenes revolucionarios, pero esperaba la oportunidad para tomar el poder. En julio de 1812 se descubrió una conspiración de los reaccionarios encabezada por Martín de Alzaga.

La conspiración fracasó y Alzaga fue ahorcado, pero, a poco, los Anchorena, los Lezica y las principales familias de Buenos Aires, que no podían ver con buenos ojos la política progresista de la Asamblea del año 13, se fueron reuniendo, si no todavía en un partido, al menos en una agrupación anónima de opositores al gobierno, que tenía, como dice Vicente Fidel López, «su base principal en las clases antiguas del municipio, especie de aristocracia colonial que había entrado en la Revolución con un fuerte sentimiento de americanismo, pero con el ánimo de mantenerla circunscripta y prudente bajo su influjo, sin darse cuenta de los fines propios y nuevos que ella entrañaba».

Altivos y caballeros, por la tradición y por la acendrada honorabilidad de su viejo y rico hogar, los hombres que componían esa elevada burguesía conservaban en sus perfiles patricios algo del pater familias. Reaccionarios, por consiguiente, en cuanto al desarrollo político de la Revolución, miraban con profundo enojo que ella se extraviara en manos de una oligarquía joven que los humillaba por la condición de sus talentos y que monopolizaba el poder político en nombre de ideas y de intereses abiertamente contrarios al influjo personal y colectivo de sus antecedentes».

Pero la situación internacional se volvería a partir de 1814 favorable para los viejos pelucones de Buenos Aires. Una ola de reacción inundaba el mundo entero.

Napoleón había sido derrotado. En toda Europa se restauraba el régimen monárquico. Fernando VII volvía a ocupar el trono de España. Esta situación europea no podía dejar de reflejarse en América, donde la reacción desplazaba por completo al poder ya bastante diezmado del grupo jacobino.

A la revolucionaria Asamblea del año  13 sucederá el reaccionario Directorio y la Junta de Observación, integrada por los miembros de la más rancia oligarquía, los Anchorena en primer término. Ahora los Moreno, los Castelli, los Monteagudo desaparecían de la escena política y volvían los viejos pelucones, dispuestos a vengar los agravios.

Había pasado la época romántica de la revolución, donde ellos, ni por los intereses que representaban ni por sus aptitudes personales, podían jugar ningún papel preponderante. Ahora, en el momento del reflujo revolucionario, les llegaba su turno. Alberdi explica con su habitual agudeza este cambio de hombres: «El tiempo y el trabajo que emplearon para crear la nación lo perdieron para hacer su fortuna propia y personal; al revés de otros, que emplearon el tiempo y trabajo que no dieron al país en hacerse ricos».

Cuando acabó la guerra y estuvo hecha la independencia de la patria, los hombres capaces de ideas generales se encontraron sin el poder que da la fortuna; y los que se encontraron ricos y poderosos no tenían ideas generales ni más capacidad que la de comprender y conducir cosas y negocios de un gobierno de provincia».

Entre estos últimos se encontraría Juan Manuel de Rosas, retraído en las tareas rurales que lo enriquecían en tanto los jóvenes de su generación sacrificaban su fortuna, su vida por la causa de la emancipación.

La Honorable Junta de Representantes:
Parlamento de la oligarquía
:
A partir de 1820, fecha clave de la historia argentina, el Cabildo sería sustituido por una Honorable Junta de Representantes, que luego sería llamada Sala de Representantes o, más comúnmente, la Sala. Algunos historiadores consideran a esta Junta como el origen del gobierno representativo y la democracia argentina.

Ricardo Levene la llama «institución típica del gobierno representativo federal». La verdad es que se trataba de una institución típicamente oligárquica, surgida de elecciones restringidas, por medio de la cual la oligarquía terrateniente y hacendada porteña controlaba el poder. Basta para probar el contenido oligárquico de esta Junta, ver en qué forma fueron elegidos sus miembros. En una ciudad que contaba en esos años con 98.000 habitantes, solo votaron 128 ciudadanos, elegidos por supuesto entre los más ricos, a los que en el folklore local se conocía con el nombre de los «Viejos».

De esa elección saldrían elegidos legisladores de nombres muy representativos, entre los que se contaban los principales apellidos que constituirían durante más de un siglo las grandes familias; Anchorena, Lezica, Aguirre, Oliden, Obligado, Escalada. Bastaba con el voto de parientes y amigos para poder ser elegido. Tomás Anchorena, por ejemplo, fue elegido por el reducido margen de solo diez votos. Estas t gras cifras dejan al descubierto falacia de quienes siguen hablan de la representatividad de la Junta.

De todos modos, la oligarquía teñía sus excusas. Así, cuando alguien do nuncio que de una ciudad de 90.000 habitantes solo habían votado menos de doscientos, se le respondió quo esos doscientos eran la parte más sensata de la población: la sensatez; por supuesto, implicaba la posesión de las mayores riquezas.

Esta primera Sala de Representantes sería un factor de nucleamiento del nuevo grupo político destinado a gobernar en los próximos treinta años, teniendo como único objetivo los intereses de la ciudad de Buenos Aires y la defensa de sus privilegios aduaneros. Muchos de sus miembros pasarían a formar parte del unitarismo en el momento en que Rivadavia estaba en auge, para convertirse pronto en sus tenaces enemigos y pasar a formar parte del federalismo porteño o rosismo, que sería el partido que mejor los representaría, como que su máximo líder, Juan Manuel de Rosas, era, como todos ellos, un rico hacendado.

El «17 de octubre» del siglo XIX
En ese mismo año 20, la oligarquía porteña pasa por la más grave crisis sufrida en todo el siglo XIX. Cuando el gobernador Sarratea firmo con los caudillos López y Ramírez el Tratado del Pilar, volvió a la ciudad acompañado por estos y numerosa escolta de hombres desaliñados, vestidos de bombachas y ponchos, sin que pudiera distinguirse quiénes eran jefes y quiénes soldados.

Toda esa chusma ató los redomones en las verjas de la Pirámide y subió al Cabildo de Mayo, donde se les había preparado un refresco de brebaje en festejo de la paz. Fácil es conjeturar la indignación y la ira del vecindario al verse reducido a soportar tamañas vergüenzas y humillaciones».» Todas las grandes familias de la oligarquía porteña, desde los balcones con rejas de sus casas, vieron llegar a la Plaza de la Victoria a esas masas gauchescas con e! mismo estupor con que ciento veinte años después sus nietos verían llegar a los obreros el 17 de octubre de 1945.

Vicente Fidel López, coherente defensor de su clase, describiendo aquella escena reflexiona amargamente sobre los inconvenientes de la democracia. «Se esperaba por unos momentos un saqueo a mano armada de cinco mil bárbaros desnudos, hambrientos, excitados por las pasiones bestiales que en esos casos empujaban los instintos destructores de la fiera humana, que, como «multitud inorgánica», es la más insaciable de las fieras conocidas: cosas que debe tener presente la juventud expuesta por exceso de liberalismo a creer en la excelencia de las teorías democráticas que engendran las teorías subversivas del socialismo y del anarquismo contra las garantías del orden social».

Fuente Consultada: Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo

Ganaderos en el Virreinato del Rio de la Plata Criadores Invernadores

Ganaderos en el Virreinato del Río de la Plata
Criadores e Invernadores

Los comerciantes se convierten en ganaderos
Con el permiso acordado por el virrey al comercio inglés en 1809, comenzó la rápida e inexorable ruina de los comerciantes porteños. La falta de iniciativa de un comercio cómodamente protegido por el monopolio, pasivo, limitado como hemos visto al papel de mero intermediario de Cádiz, no era condición adecuada para enfrentar al pujante comercio inglés que avasallaba todo, con la ventaja de su mayor experiencia y vinculaciones comerciales, su abundancia de capital comercial, la protección de su país y la introducción de métodos más modernos y eficientes, y también, de algún modo, un nuevo espíritu de aventura pionera, de la que carecían los apoltronados burgueses locales.

De ese modo el poder económico pasó directamente del monopolio español a monopolio inglés, de Cádiz a Liverpool, sin pasar por las manos de los comerciantes criollos. Las actas de Consulado de los años posteriores a la Revolución de Mayo están llenas de las amargas quejas de los comerciantes por esta situación.

Barcos ingleses llegan a Bs.As.

En septiembre de 1814, uno de los más poderosos comerciantes, Juan José Anchorena, habló en el Consulado del que formaba parte sobre la ruina del comercio porteño, como consecuencia de las actividades de los comerciantes ingleses, que manejaban hasta la moneda y el crédito. En esta ocasión Anchorena hizo una defensa apasionada del proteccionismo.

En intento de salida para esta grave situación por la que pasaban los comerciantes porteños se hizo en agosto de 1817, cuando miembros del Consulado —Juan José Anchorena y Ambrosio Lezica, entre otros— integraron una comisión para estudiar un proyecto de Pueyrredón sobre la creación de una Compañía Comercial que, protegida por el gobierno, ejerciera el comercio en todas sus posibilidades.

Esta compañía estaría formada corporativamente por los comerciantes porteños y dominada por os más importantes. Pero el proyecto no pasó nunca de tal, porque los comerciantes locales carecían de una verdadera fuerza como para poder luchar con eficacia frente a un enemigo mucho más poderoso.

El comercio porteño fue meramente pasivo, no se basaba en la producción nacional, y por lo tanto dependía de Inglaterra. El Consulado, defensor de los intereses de los comerciantes criollos, fue perdiendo poco a poco su importancia en la vida económica del país hasta desaparecer del todo. Los comerciantes porteños, conscientes de su impotencia, trataron de salvarse de la catástrofe adecuándose a las nuevas circunstancias.

Algunos —como Braulio Costa, los Aguirre, Félix Castro— se resignaron a subordinarse a los comerciantes ingleses en el papel de socios menores; otros, como los Anchorena, se transformaron en terratenientes y hacendados. Se adecuaban de ese modo a los intereses de Inglaterra y sellaban por largos años el destino del país, limitado a importar materias manufacturadas y exportar productos agrarios.

De la ruina de los comerciantes surgidos del monopolio español surgirá la nueva burguesía terrateniente y ganadera que comenzaba su carrera triunfal alrededor de 1820, se afianzaría con el gobierno de Rosas y llegaría hasta nuestro siglo dirigiendo los destinos económicos del país.

Fuente Consultada: Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo