Imágenes De Los Parques Argentinos

Importancia de una Reserva Natural Tipos Caracteristicas y Objetivos

Importancia de una Reserva Natural
Tipos, Características y Objetivos

La imagen que se tiene comúnmente de qué es un área natural protegida está relacionada con una parcela de territorio intocado, prístino, virgen, que conserva las características del paisaje original, anterior a la ocupación humana. Sin embargo, si averiguamos un poco más, veremos que esta imagen es ilusoria.

En efecto, en la actualidad, con el avance de las actividades socioeconómicas, la ocupación del suelo, el uso de la tierra y la instalación de procesos globales (tales como la contaminación atmosférica y el cambio climático) ya no es posible encontrar una sola porción de la superficie terrestre —ni siquiera los hielos continentales— que no registre algún tipo de impacto o modificación.

La creación de áreas protegidas en el país se remonta al año 1903, cuando el doctor Francisco Pascasio Moreno (perito en la delimitación de la frontera Sur acordada con Chile) hizo la donación al Estado Nacional de tres leguas cuadradas (7.500 ha) de tierras de su propiedad, comprendidas en el actual Parque Nacional Nahuel Huapi, con el objetivo de «mantener su fisonomía natural y de que las obras que se realicen sólo sean aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante». Moreno sostenía que las bellezas naturales, como la parte austral de la Cordillera de los Andes, debían ser preservadas como patrimonio público.

Durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, en 1922, se creó el Primer Parque Nacional, que recibió el nombre de Parque Nacional Del Sur (actualmente, Parque Nacional Nahuel Huapi). En el decreto de su creación se establece que dentro de sus límites «queda prohibido el corte de árboles, la matanza de animales silvestres, la alteración de los cursos de agua y todo acto que pueda afectar la naturaleza de la región».

En 1928 se constituyó el primer Cuerpo de Guardaparques, con una dotación de siete, destinados a ese parque nacional.

En 1909, una ley dispuso la reserva de las tierras en las inmediaciones de las Cataratas, y en 1934 se concretó la creación del Parque Nacional Iguazú. En 1934 se creó, por Ley N.° 12.103, la Dirección de Parques Nacionales (actualmente, Administración de Parques Nacionales -APN-). Éstos fueron los comienzos de la historia de las instituciones argentinas dedicadas a la conservación de la naturaleza.

La política inicial de la Dirección de Parques Nacionales estaba orientada a la afirmación de la soberanía territorial y al desarrollo regional de áreas de frontera -en especial de la Patagonia-, para fomentar el turismo. Dicha institución fue pionera en la Cordillera austral, no sólo en cuanto al turismo -el centro fue la ciudad de Bariloche-, sino colonizando, fundando escuelas, iglesias, hospitales y creando otros servicios públicos elementales. Erigió nuevas villas turísticas, como Llao-Llao, Catedral, La Angostura y Traful.

Al considerar a las áreas naturales protegidas en el contexto de las actividades económicas de hoy, podemos decir que no hay área geográfica que sea más «artificial» porque para crearlas y mantenerlas es necesario invertir dinero social en ellas, establecer marcos legales muy fuertes y destinar personal idóneo (guardaparques, guardafaunas) a cuidarlas, ya que la tendencia «natural» del mercado será utilizar los recursos naturales que ella guarda.

El hecho de que parte de una unidad político-administrativa (municipio, estado, provincia o país), sea puesta bajo algún régimen jurídico-institucional especial mediante el cual una parcela queda fuera del mercado inmobiliario respecto de la propiedad de la tierra, de materias primas respecto de la extracción y/o producción tiene su origen en razones variadas y complejas.

Las que hoy justifican la creación de un parque o una reserva son, generalmente, poseer una gran belleza paisajística, contener especies únicas en el mundo, ser muestra representativa, como banco genético, de determinado ecosistema, contener bienes biológicos/arqueológicos que se perderían si no estuviera bajo un régimen legal especial de protección, o ser sede de grupos sociales autóctonos cuya cultura mantiene una relación secular con el medio natural.

Cataratas del Iguazú

Parque Nacional Argentino: Cataratas del Iguazú

Las categorías o tipos de áreas protegidas tienen distintos objetivos, pero todos ellos apuntan a la conservación de los recursos naturales.

Parques Nacionales: conservar en su estado natural áreas que sean representativas de una región fitozoogeográfica y tengan gran atractivo por su belleza escénica o interés científico, las cuales serán mantenidas sin otras alteraciones que las necesarias para asegurar su control, la atención de los visitantes y aquellas que correspondan a medidas de defensa nacional.

Monumentos Naturales: acordar protección absoluta a áreas, cosas, especies vivas de animales o plantas, por tener éstas interés estético, valor histórico o científico.

Reservas Nacionales: conservar sistemas ecológicos y mantener zonas de conservación independientes, cuando la situación existente no requiera o admita el régimen de un parque nacional. Se establece como prioridad la conservación de la flora y fauna autóctonas, las principales características fisiográficas, las bellezas escénicas, las asociaciones bióticas y el equilibrio ecológico.

Dentro de los diversos tipos de áreas, la figura de parque nacional es aplicada para aquellas con el máximo nivel de protección, que prohíbe la realización de actividades extractivas o productivas. Tampoco pueden construirse obras de infraestructura o asentarse núcleos de población. Solo pueden desarrollarse actividades de control y vigilancia por parte del personal del organismo responsable, o actividades científicas y de estudio, siempre con la prevención de que no alteren parte alguna de ese territorio protegido.

La tenencia y el cuidado de los parques nacionales está en manos de autoridades nacionales, como patrimonio de todos los habitantes de la nación.

El organismo de aplicación forma parte del aparato burocrático del Estado, compartiendo por ello los avalares que le son propios en los últimos tiempos: centralización y sectorialización en la toma de decisiones, cambios radicales de políticas por cambios de gobierno, desarticulación de programas y grupos técnicos de trabajo.

A los tradicionales problemas de presupuesto debe agregarse hoy la aplicación de los programas de ajuste fiscal, que cada tanto recortan el ya de por sí exiguo dinero asignado.

Por tratarse de una parte del territorio que ha sido separada —por lo menos en teoría— del sistema productivo ligado al mercado, algunos sectores de la sociedad se ven perjudicados con su creación y, en consecuencia, no acuerdan con la constitución del parque.

En el interior quedan recursos (potenciales) pasibles de ser explotados y comercializados: maderas, tierras fértiles, agua abundante, vetas minerales o rincones bellos para vender como ámbito de ocio y en exclusividad.

Dentro de estos sectores, es importante diferenciar el interés de los grupos capitalistas regionales o provinciales y de los propietarios legales de las tierras, del interés que tienen las comunidades locales, conformadas por pobladores o vecinos del parque, intereses que no siempre coinciden o lo hacen entre sí parcialmente.

Los primeros pueden salir beneficiados con la constitución de un área protegida, de dos formas: directamente, al recibir por expropiación un valor monetario que difícilmente conseguirían en el mercado inmobiliario, y de manera indirecta, al generarse externalidades tales como flujos turísticos nacionales e internacionales para conocer y disfrutar de sus bellezas paisajísticas, protección de tierras agrícolas ubicadas aguas abajo de ese parque o inversiones públicas en infraestructura y servidos para llegar al área protegida.

Los segundos, las comunidades locales, no tienen muchas posibilidades de intervenir en la toma de decisiones, ni siquiera en contextos democráticos, ya que por el escaso número de personas involucradas no tienen gran significación como fuerza política.

En general, la constitución de un área natural protegida implica para ellos una modificación drástica en sus pautas productivas de subsistencia, y un motivo más de enfrentamiento con los organismos de seguridad (policía, gendarmería, ejército) que representan a la autoridad federal en el lugar.

En este sentido, un tipo de área protegida mucho más acorde a estas realidades locales es la de Reserva de la Biosfera, categoría internacional instituida por elPrograma MAB-Man and Biosphere Program (Programa del Hombre y la Biosfera de la UNESCO), cuya propuesta de zonificación interna (núcleo, amortiguación, transición), ofrece una gama de posibilidades mucho más versátil, que apunta a incorporar al proceso de conservación a las comunidades locales y sus actividades tradicionales.

En la Argentina existen 224 áreas protegidas, divididas en diferentes categorías de conservación. A diferencia de las reservas naturales estrictas (RNE), que reducen al mínimo la interferencia humana, en los parques nacionales (PN) y los monumentos naturales (MN) se permite el turismo. Algunas áreas protegidas del mundo son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad debido a su importancia natural y cultural, como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Los Glaciares.

M.N. Laguna de los Pozuelos. P.N.
Sierra de las Quijadas
P.N. Quebrada del Condorito
Calilegua R.N.
R.N.E. El Leoncito
Formosa P.N.
P.N. Llhué Calel
Río Pilcomayo P.N.
P.N. Laguna Blanca
El rey P.N.
P.N. Lanín
Los Cardones P.N.
P.N. Arrayanes
Iguazú R.N.E.
P.N. Nahuel Huapi
San Antonio P.N.
R.N. Otamendi
Chaco R.N.E. Colonia Benítez P.N.
P.N. Lago Puelo
Campo de los Alisos
P.N. Los Alerces
P.N. Mburucuyá P.N.
M.N. Bosques Petrificado
El Palmar P.N.
P.N. Perito Moreno
Pre Delta P.N.
P.N. Los Glaciares
Talampaya P.N.
P.N. Tierra del Fuego

En una contribución al Fondo para el Medio Ambiente Mundial, en 1998 se implementaron medidas para crear cinco nuevos parques nacionales: Parque Nacional Copo, en Santiago del Estero, para conservar extensas áreas inexploradas del bosque chaqueño y proteger al loro hablador, al yaguareté, al oso hormiguero y al tatú carreta; Parque Nacional San Guillermo, en la alta montaña sanjuanina, para proteger especies en peligro, como el puma, el suri cordillerano y los guanacos; Parque Nacional Quebrada de los Condoritos, en el departamento de Punilla, en Córdoba, para proteger una fauna única en la que se destaca el cóndor; Parque Nacional Los Venados, en la provincia de San Luis, en un ambiente de pastizal, para proteger al venado de las pampas; y Parque Nacional Monte León, en Santa Cruz, que será la primera reserva costero-marítima del país, para proteger al lobo marino de un pelo, al pingüino magallánico y a cormorán gris.

nuevos parques nacioales

 

Fuente Consultada:
Geografía La Organización Del Espacio Mundial Serie Libros Con Libros
Nota de Claudia E. Natenzon
Geógrafa, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Profesora e investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Investigadora invitada de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Ha dirigido proyectos de investigación y ha publicado trabajos sobre aspectos geográficos de los recursos naturales, las áreas protegidas y las catástrofes naturales.
Biología y Ciencias de la Tierra – Estructura y Dinámica de la Tierra – Ecología – Evolución Polimodal

PARQUES NACIONALES DE ARGENTINA RESERVAS NACIONALES Ecoturismo

PARQUES NACIONALES DE ARGENTINA

UBICACIÓN DE LOS PARQUES EN ARGENTINA

¿Que es una reserva natural?         –       Información Sobre la República Argentina

Los Parques Nacionales de Argentina La idea de destinar una considerable extensión de terreno para salvaguardar la naturaleza y para esparcimiento de los visitantes surgió en los Estados Unidos, donde se creó, en 1872, el primer parque nacional, que se llamó Yellowstone. (imagen)

Los parques nacionales se crearon en la Argentina por iniciativa del científico y explorador Dr. Francisco P. Moreno (1852-1919), que en 1903 donó a la Nación unas 7.500 ha de su propiedad, ubicadas en la región del lago Nahuel Huapi, con la intención de preservar el paisaje y las riquezas de la región.

Treinta años después de esta donación, en 1933, se instituyó la reglamentación necesaria para legislar el funcionamiento de los parques nacionales:

La gran extensión de territorio que posee nuestro país, con regiones de singular belleza, en las cuales se registran gran variedad de climas y diferentes relieves, posibilitó la creación de dieciocho parques nacionales, que cuentan con un total de, aproximadamente, 3.000.000 de hectáreas..

Los parques nacionales deben cubrir áreas lo suficientemente grandes como para incluir uno o varios ecosistemas representativos de la zona y deben preservar especies autóctonas vírgenes, es decir, no modificadas por la mano del hombre. Para estos fines se eligen áreas poco explotadas, que presenten hábitat, flora y fauna de interés científico o recreativo y que habitualmente encierren paisajes de gran atractivo natural.

En los parques se prohíbe todo tipo de explotación con fines comerciales, exceptuando únicamente las actividades vinculadas con el turismo.

En un primer momento, con la intención de embellecer las regiones con especimenes exóticos, se introdujeron. vegetales y animales de otras regiones, sin tener en cuenta el riesgo que esta actitud podría significar para equilibrio ecológico. En la actualidad un conocimiento más profundo de los ecosistemas permite no reincidir este tipo de errores. Los parque cuentan con un equipo de guardaparques, entrenados para la protección la vigilancia.

En algunos casos, los parques nacionales se asentaron en lugares en donde que ya existían grupos humanos establecidos, a los que se les prohibió la tala de árboles y la caza de animales aunque se les permitió mantener  ganados y realizar tareas agrícolas a pesar de las restricciones impuestas  los pobladores, en la práctica se transgrede las normas, ya que los pobladores suelen perseguir a pumas zorros, que atacan a sus ganados.

Dadas las dificultades para  cumplir estrictamente las normas conservacionistas, se dispuso dividir las áreas de reserva en tres categorías: parques nacionales, reservas nacionales y monumentos naturales.

Las reservas nacionales se crearon con la intención de mantener el equilibrio ecológico en áreas circundantes a los parques nacionales. También se establecieron reservas en lugares aislados que no requieren condiciones tan estrictas como en los parques.

Si bien las actividades dentro de las reservas están estrictamente controladas, se permiten la caza y la pesca en épocas previamente establecidas, la instalación de hoteles para el turismo, las actividades deportivas, comerciales y agropecuarias. Existe también un número importante de reservas provinciales y privadas.

Los monumentos naturales son áreas de protección absoluta, en las que solamente se permiten las actividades científicas y la atención a visitantes. La creación de un monumento natural se establece en una región en la que se desea preservar una especie de elevado valor científico o histórico.

En nuestro país existen dos monumentos naturales:

* Monumento natural Laguna de los Pozuelos. Ubicado en la provincia de Jujuy, fue creado en 1981 para conservar el ecosistema de la laguna, que cuenta con tres especies distintas de flamencos entre su fauna. 

Monumento natural de los Bosques Petrificados. Emplazado en la provincia de Santa Cruz, a 150 kilómetros de Puerto Deseado. Fue creado en 1954 con la intención de proteger los bosques fósiles de araucarias petrificadas, que cuentan con ejemplares de hasta 30 metros de largo y 2 metros de diámetro. Llama la atención que haya existido una formación boscosa en una región que, en la actualidad, es bastante árida y ventosa. ¿Qué explicación podemos encontrar para este hecho?

Hace unos 150 millones de años, el clima de la Patagonia era cálido y húmedo. Probablemente, esto se debiera a que la cordillera de los Andes no se había formado todavía y podían llegar los vientos húmedos del océano Pacífico. Luego, al tiempo que se producía el levantamiento de los Andes, explosiones volcánicas trajeron una lluvia de lava y de cenizas que inundó gran parte de la Patagonia, ocasionando la muerte de todos los organismos vivos a su alcance.

La misma lava aportó el material para la fosilización. Así, la savia del vegetal fue reemplazada por sustancias volcánicas ricas en silicio que, sin modificar la forma del árbol, lo transformaron en piedras fósiles perfectas.

PARA SABER MAS SOBRE LOS PARQUE NACIONALES DE ARGENTINA….

La creación de áreas protegidas en nuestro país data del año 1903, cuando el doctor Francisco Pascasio Moreno (perito en la delimitación de la frontera Sur acordada con Chile) hizo la donación al Estado Nacional de tres leguas cuadradas (7.500 ha) de tierras de su propiedad, comprendidas en el actual Parque Nacional Nahuel Hua-pi, con el objetivo de «mantener su fisonomía natural y de que las obras que se realicen sólo sean aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante». Moreno sostenía que las bellezas naturales, como el sector austral de la Cordillera de los Andes, debían ser preservadas como patrimonio público.

Fue durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, en 1922, cuando se creó el primer Parque Nacional, que recibió el nombre de Parque Nacional del Sur (actualmente, Parque Nacional Nahuel Huapi). En el decreto de su creación se estableció que, dentro de sus límites «queda prohibido el corte de árboles, la matanza de animales silvestres, la alteración de los cursos de agua y todo acto que pueda afectar la naturaleza de la región».

En 1909, una ley dispuso la reserva de las tierras en las inmediaciones de las Cataratas, y en 1934 se concretó la creación del segundo parque nacional, el Parque Nacional Iguazú.

Durante 1940 y 1950 se acrecentó la preocupación por las investigaciones naturalistas, las cuales estuvieron focalizadas en la flora y la fauna que revisten carácter científico. El mérito del impulso de las Ciencias naturales, por aquella época, correspondió a botánicos e ingenieros agrónomos prominentes, como Ángel Gallardo, Ángel Cabrera, Lorenzo Parodi y muchos otros.

Estos adelantos generaron la conciencia conservacionista y tomó impulso el criterio de que los Parques Nacionales debían representar porciones de todas las regiones naturales del país.

En 1970 se sancionó una nueva ley de Parques Nacionales, que estableció categorías para las áreas protegidas: Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Naturales, con diferentes objetivos y normas de conservación. Estas categorías se describen ampliamente en el capítulo 11 de este libro.

A principios de 1980, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estableció diez categorías para las áreas protegidas (ocho internacionales y dos supranacionales), cuya atribución está a cargo de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura): I. Reserva Natural Estricta o Reserva Científica; II. Parque (Nacional o Provincial); III. Monumento Natural (Nacional o Provincial); IV. Reserva Natural Manejada o Santuario de Flora o Fauna; V. Paisaje Protegido; VI. Reserva de Recursos; Vil. Reserva Natural-Cultural; VIII. Reserva de Uso Múltiple; IX. Reserva de Biosfera; X. Sitio de Patrimonio Mundial. Las categorías I a III son estrictas.

En nuestro país, las categorías estrictas comprenden e 22,29% de la superficie total protegida. Y en cuanto a las áreas protegidas pertenecientes a las categorías internacionales reconocidas por la Unesco, se destacan cinco Reservas de Biosfera (Laguna de los Pozuelos, en Jujuy; Laguna Blanca, en Catamarca; San Guillermo, en San Juan; Ñacuñán, en Mendoza; y Parque Costero del Sur (Buenos Aires), y dos Sitios del Patrimonio Mundial, en las áreas protegidas federales de Los Glaciares e Iguazú.

Entre 1993 y 1994, el Centro del Patrimonio Mundial, con sede en París, creó un programa de monitoreo completo y detallado por toda la región latinoamericana, para proponer e inscribir nuevos sitios naturales y culturales.

En la Argentina existen 224 áreas protegidas, divididas en diferentes categorías de conservación. A diferencia de las reservas naturales estrictas (RNE), que reducen al mínimo la interferencia humana, en los parques nacionales (PN) y los monumentos naturales (MN) se permite el turismo. Algunas áreas protegidas del mundo son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad debido a su importancia natural y cultural, como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Los Glaciares.

M.N.Laguna de los Pozuelos. P.N.

Sierra de las Quijadas

P.N. Quebrada del Condorito

Calilegua R.N.

R.N.E. El Leoncito

Formosa P.N.

P.N. Llhué Calel

Río Pilcomayo P.N.

P.N. Laguna Blanca

El rey P.N.

P.N. Lanfn

Los Cardones P.N.

P.N. Arrayanes

Iguazú R.N.E.

P.N. Nahuel Huapi

San Antonio P.N.

R.N. Otamendi

Chaco R.N.E. Colonia Benítez P.N.

P.N. Lago Puelo

Campo de los Alisos

P.N. Los Alerces

P.N. Mburucuyá P.N.

M.N. Bosques Petrificado

El Palmar P.N.

P.N. Perito Moreno

Pre Delta P.N.

P.N. Los Glaciares

Talampaya P.N.

P.N. Tierra del Fuego

Especies declaradas Monumento Natural: M.N.Taruca, M.N. Ballena Franca Aussa, M.N. Huemul

Ecoturismo o turismo ecológico
El arte rupestre, los bosques de nuestros de los parques nacionales las reservas, los monumentos históricos, las áreas protegidas y tantos otros lugares constituyen el patrimonio común dehumanidad. No importa la categoría que podamos establecer , todas y cada una de las co- que nos rodean merecen el mismo respeto, cuidado y consideración. Por ejemplo, ¿deberíais cuidar más los bosques de arrayanes o las Cataratas del Iguazú que la ciudad o el barrio en que vivimos?

En muchos lugares seguramente ustedes podrán mencionar algunas de  las maravillas naturales así como las creadas por el hombre, que suscitan el interés  y la admiración en el público plantean serios problemas para su conservación y protección. Aclaremos que ello ocurre rito en los países ricos, donde el tiempo libre dedicado al es  freimiento y a las actividades naturales no contribuye a acensar las presiones ejercidas sobre el entorno, así como en los países no industrializados, en los que el «turismo ecológico» el «ecoturismo» plantean alternativas económicas y de desarrollo -obtención de divisas, creación de empleos- y donde los sitios naturales se consideran productos de consumo de masas.

Nuestro país cuenta con paisajes modelados por distintos agentes naturales, como el viento, el oleaje, los glaciares y la acción de los ríos. Y, en ocasiones, algunos de estos elementos se combinan y el resultado son paisajes de incomparable belleza. Por ejemplo, cuando el avance glaciar actúa en áreas de modelado fluvial de formas redondeadas y pendientes suaves, se inicia una fase diferente de dicho modelado, que se podrá observar en su totalidad cuando se produzca el deshielo. Esto ocurre, por ejemplo, en el glaciar Perito Moreno, en Santa Cruz. Los cursos de muchos ríos jóvenes, especialmente en regiones de reciente elevación, son a menudo muy irregulares. Una característica peculiar de estos ríos son las caídas de agua, que si tienen un amplio volumen forman cataratas. Las más notables del mundo son, sin duda, las Cataratas del Iguazú.

En diversas localidades de la costa patagónica, por ejemplo Península Valdés, pueden observarse distintas variantes del modelado producido por el oleaje, así como en zonas desérticas del norte del país, del modelado eólico, y en la zona cordillerana, o en la desembocadura de grandes ríos, como el delta del Paraná, paisajes asociados a la erosión fluvial.

Una visita organizada a cualquiera de estos sitios les permitirá adquirir conocimientos específicos sobre los agentes modeladores del relieve, el ciclo de denudación y los procesos de meteorización.

En este contexto, los trayectos técnico-profesionales (TTP) y las carreras específicas relacionadas con el turismo y el ecoturismo adquieren un perfil muy importante en el futuro de nuestro país.
El turismo moderno responde a un derecho fundamental del ser humano: al descanso y al ocio, según la Declaración de Manila, Filipinas, que recuerda además que los elementos espirituales deben prevalecer sobre los elementos técnicos y materiales. Dichos elementos espirituales «son la plena realización del ser humano, una contribución cada vez mayoí a la educación, la igualdad de destino de los pueblos, el respeto de la identidad y la dignidad de los individuos, la afirmación de la originalidad de las culturas y el respeto al patrimonio moral de los pueblos».

Actualmente, tendemos a confundir «cultura» y «consumo», en las llamadas actividades de esparcimiento, lo cual constituye una amenaza cada vez mayor para el patrimonio. Por definición, todo objeto consumido es destruido o, por lo menos, sufre una fuerte desvalorización. Debemos tener bien claro que el patrimonio, en general, y muchos paisajes resultantes del modelado, incluso las cuevas con arte rupestre, en particular, son objeto de un «consumo» cada vez mayor.

Tras los excesos del maquinismo contaminante, tanto en la opinión pública como en quienes tienen el poder de decisión política se manifiesta una necesidad de contacto con la naturaleza y una preocupación por los problemas ecológicos. Muchísimos estados adoptaron una actitud responsable frente a su patrimonio, pero se impone una gran labor de movilización y sensibilización de las poblaciones y de los individuos. De ahí la importancia de la educación.

Fuente: El Correo de la Unesco


Patrimonios de la Humanidad en Argentina