La Toma de Constantinopla

Caída Imperio Romano de Oriente La Toma de Constantinopla

Caída Imperio Romano de Oriente-La Toma de Constantinopla 

La amenaza turca se cernía cada día mas sobre Constantínopla, la «reina de las ciudades». El emperador busca, en vano, ayuda. El cerco se estrecha. En el año 1453 la capital bizantina es conquistada por Mohamet II. Un destacado historiador italiano describe al emperador de Bizancio como un personaje vestido de púrpura y oro, rodeado de un millar de cortesanos y con un león a sus pies construido con resortes y engranajes que rugía y se azotaba los costados con la cola.

Constantinopla la reina de las ciudades: Tal magnificencia no tenía igual entre los soberanos cristianos. Sin embargo, cuatro siglos más tarde, en 1400, el emperador bizantino Manuel II tuvo que ir a Inglaterra a suplicar ayuda al rey Enrique IV. El año anterior había comenzado a visitar las capitales de la Europa cristiana en una desesperada demanda de auxilio para salvar a Constantinopla de ser conquistada por los turcos otomanos musulmanes.

Ya entonces estaban estrechando el cerco rápidamente sobre «la reina de las ciudades», como los bizantinos llamaban a su capital.

Desde el siglo VII en adelante el imperio bizantino había establecido centros militares en sus provincias gobernados por oficiales y soldados-agricultores. El sistema estaba concebido para la defensa contra los árabes, eslavos y las tribus turcas del Asia central. Terminó convirtiéndose en una red de grandes familias de militares hacendados que hasta los emperadores más poderosos eran incapaces de controlar.

A partir del siglo XI la corona llegó a verse obligada a ceder muchos de sus propios derechos, como el de recaudar impuestos, a los terratenientes, a cambio de servicios militares. De este modo, el dominio de la autoridad central sobre las provincias fue perdiendo eficacia continuamente.

Otra dificultad del gobierno bizantino se produjo con el creciente poder de los capitalistas extranjeros dentro del imperio. Empezó cuando la república marítima de Venecia obtuvo privilegios comerciales especiales a cambio de su ayuda naval contra los normandos que invadieron Grecia en el siglo XI.

La gran ciudad comercial de Venecia se aferró tenazmente a estos privilegios, que le otorgaban la exención de derechos de aduanas en el imperio .bizantino a través del cual pasaba un próspero y lucrativo comercio. A medida que Venecia crecía en poderío, fueron floreciendo sus rivales italianas Genova y Pisa y también ellas trataron de obtener ventajosos acuerdos comerciales con Constantinopla.

mapa de constantinopla

La amenaza turca: Mientras las potencias latinas vecinas iban mostrándose cada vez más agresivas a partir del siglo xi, las dificultades del gobierno bizantino se vieron incrementadas por nuevos ataques exteriores dirigidos contra todas las partes del imperio. Desde mediados del siglo xi las tribus turcas del Asia central venían presionando sobre la frontera oriental.

Al final del siglo los seljúcidas y otros turcos habían conquistado gran parte del rico territorio del Asia Menor, donde establecieron sus propios principados musulmanes. Las tribus nómadas turcas realizaron incursiones a través del Danubio, penetrando un gran trecho en el interior de los Balcanes. Los aventureros normandos llegaron hasta Italia y tomaron posesión de las últimas provincias bizantinas en el sur.

Por si esto fuera poco, los cruzados llegaron del occidente latino, alterando la diplomacia y la política exterior bizantinas. Establecieron pequeños estados cristianos, turbulentos e inadecuadamente defendidos, en las antiguas provincias bizantinas de Siria y Palestina.

Mientras que en Europa Occidental el feudalismo decaía con la afirmación de los monarcas nacionales, en Europa oriental se sentía la amenaza de nuevas invasiones procedentes de Asia, que reiteradamente pretendían conquistar también el Imperio Bizantino.

HISTORIA: En el siglo XII, los mongoles, pastores guerreros y nómades del Norte de China, organizaron un importante imperio que se extendió por Rusia, Siria y el Norte de India. Su fundador fue Gengis Kan (1154-1227), guerrero y conquistador de temible fama por las devastaciones que sembraba a su paso.

En el siglo XIII, el emperador Tamerlán logró la conquista del resto de India, Persia. Mesopotamia y Asia Menor. Gran importancia para la historia del Medioevo occidental tuvo la irrupción de otro pueblo asiático: los turcos. Procedentes del Turquestán, el pueblo turco había descendido en el siglo IX al califato de Bagdad., donde se asenté. Con el tiempo, los turcos lograron derrocar a la dinastía de los Abásidas y fundar la propia con Otmán I, el Victorioso.  Por él se conoció a los turcos con el nombre de otomanos.

Los turcos otomanos habían surgido como un pequeño estado en el Noroeste de Anatolia, tras el hundimiento del sultanato Rum. Reciben su nombre de su organizador, Otmán I, y consiguieron unidad y fuerza a las órdenes de Orján, el hijo de Otman. Su empuje se debió en parte al apoyo de los “gazi”, guerreros musulmanes que practicaban la jihad (la guerra santa se denomina en turco “gaza”), dispuestos a luchar contra el imperio bizantino.

A partir de allí comenzaron una expansión que los llevó en el siglo XV a poseer vastos territorios en Europa. Asia y África. En 1453, su objetivo fue lograr una nueva capital. Para ello, se dirigieron a Constantinopla y la conquistaron luego de dos meses de resistencia.

La Toma de Constantinopla Caida de Bizancio

Mohamed II

Al comenzar el siglo XV el imperio Bizantino estaba reducido a la ciudad de Constantinopla y a una pequeña área al norte de ella. Los turcos rodearon Constantinopla y pidieron su rendición, pero los turcos no pudieron mantener el asedio por haber sido atacados por el conquistador mongol de Asia Central Tamerlán Timur (1402). Finalmente en 1453 el sultán Mohamed II conquistó Constantinopla.

Mohamed II convirtió a la ciudad en nueva sede de su residencia y la llamó Estambul. De esta manera, luego de diez siglos de supervivencia., desapareció el Imperio Romano de Oriente. Su caída fue elegida por los historiadores como hito para determinar el fin de la Edad Media y los comienzos de la Edad Moderna.

Los bizantinos sobrevivientes, al emigrar a Occidente, llevaron consigo la tradición cultural grecorromana que se había conservado en Constantinopla y contribuyeron a despertar uno de los sucesos más importantes de a modernidad: el Renacimiento cultural y artístico de los siglos XV y XVI.

CONSECUENCIAS DEL IMPERIO ROMANO DE ORIENTE: Con la toma de Constantinopla por los turcos, en 1453, las relaciones comerciales de Europa con Asia se tornaron muy difíciles. Hasta entonces, las caravanas traían las mercaderías desde Oriente hasta el Mediterráneo oriental y el mar Negro, donde navíos genoveses y venecianos iban a buscarlas.

El virtual monopolio de Venecia y Genova sobre ese comercio hizo que el interés de otros pueblos se volcase hacia el descubrimiento de un nuevo camino para llegar a Oriente. En Portugal comenzó a desarrollarse el arte de la navegación: se construyeron carabelas, se estudiaron los portulanos. El objetivo era contornear el África para llegar a la India.

El primer paso final es dado por Bartolomé Días, quien en 1487 dobla el cabo de Buena Esperanza. Colón, por el contrario, piensa en llegar al Asia navegando siempre hacia el oeste. Consigue ayuda en Castilla y, en 1492, hace el viaje que lo trae a América.

Dos años después, se establece el Tratado de Tordesillas entre los Reyes Católicos y el rey de Portugal, fijando una línea a 370 leguas al oeste de Cabo Verde: España quedaría con las tierras al oeste de esa línea, Portugal con las del este.

En 1498, el navegante Hernando de Magallanes costea la América del Sur, llega al Pacífico y la expedición, al mando de Juan Sebastián Elcano, completa el primer viaje de circunnavegación. En ese ciclo de grandes viajes, ingleses, holandeses y franceses también se hacen presentes, aunque con hechos menos notables.

Conquistas de Soliman El Magnífico Resumen Expansion Imperio Turco

El Imperio Otomano Solimán “El Magnífico”

El Imperio Otomano Soliman El Magnífico Los orígenes de los otomanos: Los orígenes del Imperio Otomano se sitúan en la Anatolia Occidental. Durante el siglo XIV, el pequeño estado que rodeaba a la ciudad de Sogut empezó a aprovechar la decandencia de los turcos selyúcidas para ampliar su territorio.

El derrumbe de los selyúcidas desencadenó una lucha por el poder en la región, en la que los musulmanes otomanos participaron movidos por su deseo de convertir nuevas tierras al islam.

El imperio otomano, fundado a finales del siglo XIII por Osmán (1300-1306), también conocido como Otmán I, y que con el gran sultán Solimán el Magnífico (1495-1566) alcanzó su máximo esplendor cultural.

La gloria del Imperio otomano, que se inició con la trascendental toma de Constantinopla por Mehmet II en 1452, culminó con Solimán el Magnífico cuando éste logró apoderarse de Hungría en 1526 tras su magnífica victoria sobre Luis II.

Asimismo, este poderoso sultán llevó a los otomanos a las puertas de Viena en 1529, impulsó su poderío naval y afianzó su presencia en el Mediterráneo. En el año 1522 había conquistado la isla de Rodas y en el 1518, el corsario conocido por los cristianos como Barbarroja, puso la ciudad de Argel, de la que era dueño, bajo su protección.

Solimán II, el Magnífico Sultán que llevó el Imperio Otomano a su apogeo (?, h. 1495 – Szigetvar, Hungría, 1566).

A los 18 años fue nombrado gobernador de Manisa y, ahí, comenzó su acción de gobernante y, más tarde, a la muerte de su padre, tuvo un reinado notablemente largo, desde los 46 a los 72 años de edad , durante los cuales acumuló tantos títulos como triunfos guerreros.

Solimán desplegó una importante actividad legisladora principalmente sobre la organización del ejército, el feudalismo militar, la prosperidad territorial y el sistema tributario.

Sucedió en el Trono a su padre, Selim I, en 1520. Desde entonces emprendió una serie de guerras que, bajo su dirección personal, expandieron el dominio de los turcos en tres direcciones principales: hacia el corazón de la Europa cristiana, en las fronteras del Imperio de los Habsburgo; hacia el imperio persa chiíta en el este; y por el Mediterráneo.

Aprovechando que la atención del emperador Carlos V estaba concentrada en el enfrentamiento con Francisco I de Francia, Solimán terció en el conflicto sucesorio de Hungría, apoyando al voivoda de Transilvania Juan Zapolya contra Fernando de Habsburgo: conquistó Belgrado (1521), venció en la batalla de Mohács (1526), tomó Budapest (1529), puso sitio a Viena (1529), se anexionó la mayor parte del territorio húngaro (1547) y sometió al Imperio alemán al pago de un tributo.

Su padre era Selím, llamado el Terrible, un incansable guerrero que había consolidado un gran imperio, pero un día del año 1520, un correo trajo a Manisa, la noticia de su muerte. Entonces, empezó la carrera de un rey que, seguramente, en recuerdo del rey Salomón, su pueblo lo llamaba Kanuni, el Legislador y, también, la Sombra de Dios, el Protector de los Santuarios de la Meca y Medina; pero Occidente, que lo temía y respetaba, lo llamó Solimán, el Magnífico.

Sus ataques contra los «herejes» chiíes de Persia le llevaron a conquistar Tabriz, Bagdad y la mayor parte de Mesopotamia (1534), extendiendo luego sus dominios por las costas de Arabia. En cuanto a la expansión mediterránea, comenzó con la conquista de Rodas (1522), que le proporcionó el control de las rutas comerciales venecianas y genovesas; continuó sometiendo al vasallaje otomano a Argel (1529) y Trípoli (1551), mientras corsarios turcos imponían su ley en el mar.

imperio otomano

En el periodo del sultanato de Solimán el Magnífico, el imperio se extendió lo máximo y se acercó a la extensión del imperio bizantino en la época brillante del emperador Justiniano.

La época otomana es de una gran riqueza en arquitectura. Su máximo representante será el prolífico y genial arquitecto Sinán, que realizará sus fabulosas construcciones durante la edad de oro del arte otomano.

Solamente tuvo oportunidad de construir una mezquita en su nombre a los 30 años de su subida al trono, aunque fuera tarde, mandó construir una de las mezquitas más espectaculares de Estambul. 

Estos avances hacia Occidente (tanto en el Mediterráneo como en Europa central) continuaron hasta la muerte de Solimán, que le sorprendió durante una nueva campaña en Hungría; el temor con que fue visto en los reinos cristianos este renacimiento del expansionismo musulmán explica la contraofensiva lanzada por el Papado, Venecia y la Monarquía Hispana, que condujo a la batalla de Lepanto (1571).

Los turcos recuerdan a Solimán como un gran legislador (autor del código general conocido como Kanuname), poeta y constructor de edificios y obras públicas (convirtió Estambul en la ciudad más grande y monumental de Europa en el siglo XVI).

Solimán, fue un guerrero que llevó a sus pueblos los beneficios de la paz – la llamada Pax Ottomanica -, que construyó puentes y caminos por los que circulaban las caravanas, desarrolló oficios y extendió el comercio; por último, implantó algunos servicios sociales, lo que permite decir que fue el primer Estado Benefactor. Además, pese al aumento de las poblaciones, hizo posible que judíos, musulmanes y cristianos, vivieran en paz.

PARA SABER MAS…
Solimán el Magnífico

Como lo había previsto su padre, Solimán accedió al poder sin ningún tipo de oposición. Recibió una administración perfectamente organizada, las arcas del tesoro colmadas y un sistema político que urgía al expansionismo. Su reinado alcanzó su culminación tras luchar con éxito en Europa, el Mediterráneo e Irán.

Conquistó Belgrado y, en la batalla de Mohács (1526), acabó con la soberanía húngara. La alianza comercial de Solimán con Francisco I de Francia fue el primer tratado de importancia suscrito con una potencia occidental que apoyaba el comercio francés en Oriente, al tiempo que constituía un pacto político contra Carlos V, gran rival de Francia.

Esta alianza hizo posible la derrota de la Santa liga cuando el emperador se unió a ella, dio a los turcos la hegemonía en el Mediterráneo oriental, y acabó con los últimos reductos de Venecia en el Egeo, el Peloponeso y Dalmacia.

A la vez que luchaba en el Danubio, Solimán organizó varias campañas contra Irán, donde tomó Tabriz, Bagdad y, algunos años después -tras las campañas en Armenia, Georgia y el Azerbaiján caucásico-, los territorios persas en Mesopotamia.

Los éxitos obtenidos en Egipto Irán permitieron a los otomano actuar contra los portugueses el el océano índico, donde intentaban controlar las nuevas ruta marítimas de la India.

mohac batalla de soliman

La victoria más importante de Solimán fue la que obtuvo en la batalla de Mohacs, donde sus tropas derrotaron totalmente a la pesada caballería húngara. Esta miniatura nos muestra el ejército turco en el campo de batalla.

El punto máximo de la expansión del Imperio Otomano en territorio europeo se logró en 1683, cuando Viena, capital dinástica de los Habsburgo, sufre el sitio del gran visir Kara Mustafá, durante la segunda guerra turca. El mapa ilustra fases sucesivas de esa expansión en 1520, 1566 y 1683. Desde fines del siglo XIV los otomanos ocupan casi toda la península Balcánica al Sur del Danubio.

En 1453 toman Constantinopla, que comienza entonces a conocerse como Estambul (del griego Stenpolis). Entre 1500 y 1517 se dirigen hacia el Este, conquistando Siria, Egipto y Arabia. En 1520 se inicia el reinado de Solimán, y con él una nueva fase en las guerras de conquista, que vuelven a tener a Europa como objetivo. Toman Belgrado en 1521; en 1522, Rodas; invaden a Hungría en 1526, y más tarde sitian por primera vez a Viena (1529). En 1533, parte de Persia es conquistada.

La expansión continúa y los ejércitos otomanos penetran en Polonia, dominan la costa norte del mar Negro, toman Chipre en 1571 y Creta en 1669. Con la contraofensiva persa de principios del siglo XVII comienza la decadencia del poderío otomano. En 1699, Austria fuerza a los turcos a firmar el tratado de Carlovitz: los Habsburgo austríacos reciben entonces Hungría, Transilvania y Croacia. La región que rodea a Bar pasa a Polonia, y la Morea, a Venecia.

En 1696, Rusia toma Azov, comenzando la larga serie de guerras ruso-turcas. En 1783,. los rusos anexan Crimea. En adelante, el Imperio Otomano va perdiendo dimensión, hasta la proclamación de la República Turca, en 1923.

GRANDES SULTANES OTOMANOS:

Mehmet II (1451-1481), el conquistador de Constantinopla, tuvo el mérito de haber sentado las bases de un nuevo aparato administrativo en el imperio.Selim I (1512-1520). Mantuvo la paz con las potencias cristianas pero, ayudado por los jenízaros, reprimió duramente a los chutas y se expandió hacia oriente.
Solimán II (1520-1566). Llamado el Magnífico, dirigió personalmente 13 campañas militares en oriente y occidente. Fue notable por su obra como legislador.Murat III (1574-1595). Dominado por el harén, gracias a sus generales logró derrotar a la dinastía safávida.

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CONQUISTAS DE SOLIMÁN:

Solimán el Magnífico

Acaso el sultán más importante fuera Solimán el Magnífico, bajo cuyo mandato (1520-1566) el imperio otomano alcanzó su punto culminante.

El mismo año en que fue proclamado sultán, Solimán organizó una expedición contra Hungría y tomó Belgrado. Algunos años después, en Mohacs (1526) obtuvo la mayor de sus victorias, cuando sus jenízaros derrotaron a la pesada caballería de los magnates húngaros.

El mismo rey de Hungría pereció en la batalla. Desde allí avanzó para tomar Buda, pero por entonces el archiduque Fernando de Austria, hermano del emperador Carlos V, presentó sus derechos al trono vacante de Hungría, y en 1529 logró rechazar con éxito a Solimán cuando intentaba conquistar Viena, su capital de residencia.

Pero Solimán no se contentó con luchar en tierra. Tras la toma de Constantinopla, los otomanos fueron capaces de intervenir en las luchas surgidas entre los países mediterráneos para lograr el control de las lucrativas rutas comerciales con Oriente, y la presencia otomana se hizo sentir peligrosamente al aliarse con una flota de piratas para extender su poder por la costa norteafricana.

Conquistada Rodas en 1522, sólo un año después de la toma de Belgrado, Solimán se vio en óptimas condiciones para asestar un duro golpe contra España y el sur de Italia. Mas los otomanos no se distinguían por su pericia marinera. Sus grandes éxitos los obtuvieron en tierra, y la mayor parte de las victorias navales correspondieron a sus aliados los piratas.

Poco después de la muerte de Solimán, la flota otomana fue definitivamente derrotada en Lepanto en el año 1571, y a pesar de que se recuperó rápidamente, nunca logró arrebatar a España su dominio del Mediterráneo. Los turcos no fueron capaces de conquistar Malta ni de invadir el sur de Italia. Después de Solimán, el enfrentamiento entre Europa y los otomanos llegó a un punto muerto. Parecía que el gran movimiento turco hacia Europa había cesado por agotamiento y que ya no podría avanzar más.

El resurgir de la agresión turca a mediados del siglo XVII, con esporádicos ataques a Creta y a los Habsburgc y la invasión de Ucrania, no sirvió más que para mostrar la debilidad latente dentro de’. imperio. Un ejército de los Habsburgo logro derrotar a los otomanos en San Gotardo el año 1664, y en 1683 tuvieron que desistir tras sesenta días de sitio a la ciudad de Viena.

Finalmente, bajo la presión de otras victorias austríacas, se vieron forzados a firmar la paz. Fue la primera vez que aceptaron su derrota y cedieron territorios. Por el Tratado de Karlowitz en 1699, Austria obtuvo la mayor parte de Hungría y Polonia, Rusia y Venecia se repartieron los despojos del imperio otomano en decadencia.

Afortunadamente para los otomanos, dentro de su imperio las relaciones entre turcos y europeos continuaron siendo buenas. Los otomanos, después de todo, tuvieron que poner en orden un enorme imperio políglota —en el siglo xvn estaba compuesto por más de veinticinco millones de habitantes— de muy diversas razas y credos. En general, los gobernantes veían bien que sus subditos siguiesen libremente sus propias costumbres.

El imperio otomano era una mezcla artificial de instituciones y culturas totalmente diferentes. Su capital, Constantihopla, que siguió siendo un importante centro de comunicaciones y de administración, prosperó gracias a la aportación de las diferentes comunidades.

Después del primer período gazi, a los no musulmanes se les permitió practicar su propia religión, y ocuparon puestos importantes dentro del imperio. Los esclavos constituían la base del ejército y de la administración.

Hacia finales del siglo XVII, con el Tratado de Karlowitz, parecía que Europa se vengaba de los otomanos. Al revés que en los siglos precedentes, ahora era Europa la que se fortalecía mientras ellos se debilitaban. Diversos factores pudieron influir en su decadencia.

Uno de ellos que, al parecer, ya habían alcanzado el límite máximo de su expansión. Los ejércitos otomanos solamente hacían sus campañas en primavera y en verano.

Si partían de Constantinopla no les daba tiempo a ir más allá de Viena o de Europa Central, teniendo que abandonar pronto los asedios iniciados. Alimentar y abastecer un ejército tan grande, habiendo por medio tales distancias, constituía un delicado problema que fue la verdadera causa de más de un fracaso.

Fuentes Consultada:
Protagonista de la Historia de Espasa-Calpe – Wikipedia – Artehistoria
La LLave del Saber – Pasado y Presente del Hombre Tomo I – El Imperio Otomano – Ediciones Cisplatinas S.A.