Los Hijos del Odio

La Migracion A Europa Causas, Crisis Social, Guerra Siria

HISTORIA DE LA GUERRA EN SIRIA Y LA MIGRACIÓN HACIA EUROPA

Todo el mundo habla de esta grave y triste situación que conmueve hasta las lágrimas, porque cada día son más los migrantes del continente africano y de otros países de la zona que ya sin esperanzas de lograr una mejor vida en su país natal, deciden escapar de la crueldad de la guerra, la miseria y el hambre , en busca de un futuro mas digno para su familia, a costa en muchos casos, de perder la vida en el mar Mediterráneo al intentar cruzarlo con frágiles barcazas.

Este peregrinar que se viene repitiendo desde hace muchos años, cada día se hace mas intenso y en el año 2013 ya fueron 60.000 las personas que se lanzaron a esta riesgosa aventura, para llegar a la cifra de mas de 210.000 en 2014 que han solicitado refugio en cualquier país que los acepte recibir, pedido que hoy es casi imposible. En 2015 la migración ha superado todos los límites y en ocho meses del año, la cifra llega a 300.000.

Muchas personas entran al continente europeo sin ser detectadas y se encuentran como ilegales (indocumentados) en distintos países, corriendo el riesgos de ser deportados y esperando que alguna resolución de la Comunidad Europea pueda en algún momento favorecerlos y conseguir asilo para poder trabajar o estudiar legalmente. En 2013 Frontex (agencia fronteriza de la Unión Europea) detectó mas de 40.000 migrantes indocumentados en la ruta del centro del Mediterráneo, cifra que se incrementó notablemente en 2014.

¿PORQUE MIGRAN? Existe según el caso, una alternativa de una ruta terrestre para alcanzar su objetivo, una es través de Grecia, o también los Balcanes. La guerra civil en Siria que se hace incomprensible por su prolongación, hace que millones de Sirios busquen otro lugar en el mundo, por ejemplo Bulgaria que ha recibido un enorme incremento en la cantidad de sirios que entran desde la vecina Turquía.

Otros migrantes se arriesgan a mucho más, intentando realizar peligrosos trayectos desde el Cuerno de África. Somalía se ha convertido en uno de los países mas violentos del mundo. Mujeres y niños son las principales víctimas de un conflicto en el que los hechos violentos superan la capacidad de comprensión humana. Por ejemplo en 2011, el Ministro del Interior murió en un atentado suicida cometido por su propia sobrina.

En Sudán el triunfo del referendo separatista en la región sur de Sudán, cuyo objetivo era lograr la constitución de un nuevo país, disparó la violencia entre los grupos rebeldes de esa región -encabezados por el Ejército Popular de Liberación, EPL- y las fuerzas gubernamentales, establecidas en el norte, provocado una verdadera escala de muertes , por el conflicto entre islamitas del norte y cristianos del sur.

Más de 70 millones de personas en el Cuerno de África -aproximadamente el 45 por ciento de la población de la región- vive en la pobreza extrema y hace frente a sequías e inundaciones recurrentes, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU. Aunque el elevado índice de crecimiento demográfico de la región es considerado como uno de los factores que contribuyen a empeorar la situación -menos recursos para una población mayor, lo cual ejerce más presión sobre el medio ambiente-, los constantes conflictos armados agravan el panorama por las dificultades para que llegue la ayuda internacional.

El Cuerno de África es una región en la que abundan los desiertos, así como las zonas áridas y semiáridas, habitadas por pastores nómadas, y que coinciden con las áreas más marginadas por los gobiernos y la falta de inversiones. Una de las últimas y mas importantes sequías puso en peligro a más de 11 millones de personas. La degradación ambiental y el hecho de que las sequías se repiten con mayor frecuencia impiden a los pastores recuperarse entre una y otra, se empobrecen más, resisten peor las crisis y dependen de la ayuda internacional.

Luego siguió la famosa Primavera en el Desierto, con los conflictos en Túnez primero y luego en Egipto. Una revolución civil en pro de la democracia, que no se pensaba y que comenzó a principios de 2011 en Túnez, al norte de África, y se regó como pólvora por los países de la región, dándole un giro trascendental a la política internacional, que tiene puestos sus ojos allí.

Y todo esto fuese poco, aparece en escena internacional el violento grupo yihadista ISIS, cuyos integrantes tienen una interpretación extremista del Islam, aduciendo que solo ellos son los verdaderos creyentes musulmanes y que el resto del mundo quiere destruírlos, argumento que justifica sus crueles y sanguinarios ataques en las distintas ciudades que van controlando en Irak.

Es de conocimiento público en todo occidente los brutales métodos en sus asesinatos, secuestros y decapitaciones «en vivo», difundidas por medios de comunicación como canales de TV y redes sociales, provocando una ola de terror que ha concluído con casi 2.000.000 de iraquíes que abandonaron sus hogares, mas de 10.000 civiles muertos y miles y miles de heridos.

Por la Convención de Ginebra firmada en 1864, y cuya misión es proteger a las víctimas de los conflictos armados, cualquiera sea su origen, la gente afectada comenzó a migrar hacia zonas de paz, en donde podrían conseguir una vida mas digna para su familia. La mayoría de los inmigrantes que llegaron a Italia, son proveniente de Siria, tambíen de África, de países como Eritrea, Somalia, Etiopia y Egipto, esta última afectada por la Primavera del Desierto, cuando Túnez inició una revuelta contra un gobierno dictatorial.

Actualmente (agosto de 2015), el mayor desplazamiento hacia la U.E. es por la guerra civil en Siria, por lo que vamos a explicar brevemente el origen y desarrollo del conflicto.

LA GUERRA EN SIRIA: Bashar al-Assad gobierna a Siria desde 2000, año en que murió su padre, quien gobernaba de 1963 cuando triunfó la revolución socialista del partido Baas. Este régimen dictatorial familiar lleva mas de 50 años en el poder. Los manifestantes denunciaban una corrupción creciente, que había devorado los recursos del país durante esos años y era la causante de la pobreza y falta de., oportunidades.

las protestas derivadas del fenómeno revolucionarlo que comenzó en Túnez influenciaron directamente en Siria simultáneamente, a mediados de enero de 2011 el régimen del presidente Bashar al-Assad logró distraer los ánimos de los manifestantes, para lo cual ordenó, entre otras medidas, levantar el bloqueo que mantenía el país sobre las redes sociales.

De todas maneras la inconformidad popular se desbordó en la ciudad de Deraa, y una multitud incendió la sede del partido Baas, al que pertenece al-Assad. El ejército, leal al régimen, rodeó la ciudad y se enfrentó con los manifestantes. Un niño de 11 años murió, y el escritor Loay Husseln, uno de los líderes de las protestas, fue detenido, lo que enardeció aún más los ánimos.

En cuatro meses de protestas permanentes, que el régimen de al-Assad no había podido refrenar con promesas de mejores salarios, enmiendas constitucionales o a tiros, se habían registrado más de 1.100 personas muertas, entre ellas varias mujeres y niños, y al menos 10.000 detenidos. El régimen había respondió con fuerza desmedida, utilizando tanques, artillería y francotiradores.

Como consecuencia el país atraviesa una grave crisis humanitaria, la gente pasa hambre y sufre la violencia de la guerra. Siria necesita ayuda y la ONU trata de hacerlo pero ve dificultado el acceso de los alimentos y remedios por la violencia misma del conflicto, lo que ha obligado a miles a abandonar el país.

Hay 110.000 muertos en estos dos años y medio de guerra civil, 2.000.000 de sirios salieron al exilio, la mitad está en los campos de refugiados de El Líbano. También otros dos millones son desplazados internos.Un millón de los refugiados tiene menos de 17 años. El 40% de los chicos no pueden ir a las escuelas. Hay 3.000 edificios escolares destruidos y otros 900 tomados por los refugiados o los soldados.

PROBLEMAS SOCIALES: Según datos de las Naciones Unidas en 2015 ya han cruzado el Mediterráneo cerca de 300.000 personas que escapan de los países en guerra, con la idea de mejorar la calidad de su vida, y a pesar que es muy riegoso, no les importa pues como dicen muchos de ellos, «ya estamos muertos en nuestros territorios, solo es cuestión de tiempo». Muchos de ellos no llegan a las costas, y casi nos acostumbramos a leer noticias sobre la muerte de estos migrantes que huyen de la barbaridad de los conflictos en Medio Oriente y África.

Todos los países que reciben estos inmigrantes tienen una gran preocupación, pues por un lado en el caso de Grecia está pasando por una grave crisis económica que afecta gravemente a sus ciudadanos, asi también Hungría tiene sus propios problemas que sumados a esta «invasión inesperada», crea una situación muy delicada en el seno de esas comunidades. Hungría ha decicido construir un muro custodiado de 4 m. de altura por 175 m. de longitud en una zona fácil acceso para migrantes, con la frontera de Serbia. Situación similar atraviesa Austria y Bulgaria también ha recibido un importante incremento inmigrantes sirios que llegan desde Turquía.

Serbia por ahora es un país de paso porque la gente busca asentarse en países mas desarrollado de la Unión Europea, pero en agosto de 2015 han llegado mas de 20.000 personas , la mayoría de Siria.

Mientras Europa construye muros para protegerse del flujo migratorio y contempla incluso usar las fuerzas armadas contra la llegada masiva de inmigrantes.

Ver Una Tabla De Inmigrantes (clic)

Los migrantes debe finalmente pedir asilo en el país que desean y para ser aceptados, deben demostrar a las autoridades que están huyendo de la persecución y que podrían enfrentar algún peligro o incluso la muerte si regresan a sus países de origen. El derecho internacional da protección a refugiados genuinos. Bajo las leyes de la UE, un solicitante de asilo tiene derecho a ser alimentado, recibir primeros auxilios y a ser cuidado en un centro de recepción.

Hay una zona de libre circulación de personas en Europa, llamada Schegen, y ese objetivo es de suma importancia para gran parte de los migrante, que deben llegar atravesando Macedonia , luego Servia hasta la frontera con Hungría. Fue tal el desplazamiento de gente, que el gobierno macedonio declaró a mediados de agosto el estado de emergencia ante tal oleada de migrantes, pues en el mes anterior había pasado mas de 40.000 migrantes por Macedonia.

Los países destinos de estas oleadas son Italia, Reino Unido , Alemania y Francia, por lo que la Comunidad Internacional está analizando tomar medidas respecto a esta situación que los ha superado. Italia es el país mas afectado y a solicitado ayuda a la U.E. para enfrentar este problema. Sus centros de recepción, como los que existen en Grecia, están abarrotados y con pocos recursos. Tuvo además que abandonar misiones de suma importancia como la Mare Nostrum, donde buscaba y rescataba barcos a la deriva, y reemplazarla por otro menos onerosa llamada Triton, que solo patrulla las costas en una angosta franja de 45 km., usando pequeñas lanchas , helicópteros y drones.

Por otro lado ha comenzado un problema social, pues los ciudadanos han dividido sus opiniones respecto a la calidad y cantidad ayuda que debería proveer cada país. Muchos no aceptan que estos inmigrantes usen los servicios esenciales como salud y educación, pues jamás han pagado impuestos para que se gocen de esos beneficios sociales. Debido a la escasez de oferta laboral, los europeos ven sus oportunidades de trabajo mas reducidas aún.

Los migrantes irregulares (indocumentados), a pesar de no tener permiso para trabajar, terminan limpiando las calles, las casas, cuidando los niños, trabajando en las minas, en la construcción, o en las cocinas de los restaurantes europeos, son trabajo de baja calidad, muchas veces mal pagos, pero también trabajo que podrían acceder los nativos de esa localidad.

Como respuesta al planteo de «inmigrante si» o «inmigrantes no», ha nacido en cada país de la U.E. un nuevo partido político de ultraderecha que no solo No Acepta a esta gente extranjera, sino también que crea disturbios y «escraches» en los lugares de alojamiento temporario de estas personas. Por ejemplo en agosto en la pequeña ciudad alemana de Heidenau, los grupos disconformes se enfrentaron con la policía y resultaron decenas de personas heridas.

Para muchos funcionarios, diplomáticos y distintos líderes, esta oleada de migrantes en como consecuencia de la complicidad secreta de Europa que tiene con Estados Unidos e Israel, en las guerra de Medio Oriente y por lo tanto se debe hacerse responsables de la consecuencias sociales, pues no escapan de sus países por decisión propia, sino que son desplazados que tienen derecho a solicitar asilo.

Otra cuestión es que muchos países de Europa explotan los recursos de África ,y no dejan partes de sus ganancia en el país origen de la riqueza, y esta injusticia genera pobres que solo les que la peregrinación internacional en busca de un futuro mas promisorio.

inmigrantes africanos hacia europa

El Papa Francisco calificó las muertes de inmigrantes de «crímenes que ofenden a toda la familia humana» y elevó una oración por los 71 inmigrantes que se asfixiaron en un camión en Austria.

Por otro lado, nacieron también verdaderas mafias que se presentan como organizaciones de ayuda comunitaria y defensa de los DD.HH., pero en realidad solo se ocupan del tráfico de personas a Europa con fines criminales, como la esclavitud sexual, el trabajo infantil, o tráfico de órganos. En el mejor de los casos, estas organizaciones cobran a un elevado costo por el viaje hasta la costa europea, pero llegado el día, los hacinan en pequeños botes o embaraciones en mal estado que no son aptas para el rigor de la travesía y obviamente se averían en el medio del viaje.

Muchas de ellas quedan a la deriva, sin un encargado de tripular la embarcación y el destino es inimaginable para esta gente desesperada, que navega sin agua y alimentos bajo el sol. En algunos casos , cuando tiene suerte de que la nave llegue hasta las proximidades de la costa, son obligados a saltar para llegar nadando hasta la orilla, pero como muchos no saber hacerlo, mueren a pocos metros de la misma, luego de haber pasado un largo y penoso viaje.

LA TRAGEDIA: En esta alocada aventura en donde casi todos los días mueren bajo el mar las esperanzas e ilusiones de decenas de migrantes, hubo algunas tragedias para destacar como la ocurrida en octubre de 2013, cerca de la isla de Lampedusa, una embarcación que transportaba mas de 500 inmigrantes de Somalía y Eritrea, muchos entre ellos eran niños y mujeres, se avería y comienza a hundirse. Debido a la cercanía de la orilla, intentan pedir auxilio, encendiendo antorchas con combustible. Lamentablemente en la desesperación, en un momento todo comenzó a incendiarse y el barco quedó envuelto en llamas. Muchos de los mas avezados se lanzaron al mar, pero gran parte murió junto al naufragio del barco. En total fueron unas 350 víctimas, de las cuales 200 fueron encontradas muertas y unas 150 desaparecidas y solo 150 fueron rescatados con vida por pesqueros y patrullas costeras.

Por una ley del presidente Berlusconi, quien ayuda a llegar indocumentados a Italia, tiene la misma pena que quienes intentan hacerlo, muchas barcazas cercanas ignoraron la tragedia y siguieron su camino. Una ola de indignación corrió por todo Italia, llegando incluso hasta el Vaticano, desde donde el Papa Francisco expresó su «vergüenza» por el salvaje sistema que obliga a las personas a dejar sus casas en busca de una vida mejor.

Poco mas de una semana después la tragedia volvió a repetirse. Esta vez fue el canal de Sicilia, que se averió antes de alcanzar las costas maltesas, viajaban casi 250 personas de las cuales fueron encontrados 34 cuerpos y otros tantos continúan desaparecidos.

EL HORROR DE LA MIGRACIÓN MASIVA

Los números asustan. 1.100 muertos en menos de diez días. 11 mil inmigrantes rescatados en pocas semanas. 170 mil ilegales desembarcados sólo en Italia, en menos de un año. Europa asiste a una tragedia humanitaria que está golpeando sus puertas y todavía no atina a reaccionar. Todos los años miles y miles de personas se lanzan al mar Mediterráneo en embarcaciones precarias huyendo de una África empobrecida como nunca e intentando alcanzar ya no una tierra prometida sino la posibilidad de sobrevivir a la hambruna, la miseria y las guerras.

Un viejo pesquero volcó a poco de haber partido de la costa de Libia y hay 700 desaparecidos. Sólo 28 hombres pudieron ser rescatados con vida y sus testimonios son desgarradores. Según relataron, la embarcación estaba a la deriva y no podía navegar debido a la cantidad enorme de pasajeros que llevaba. Ya entrada la noche vieron cómo un carguero se les acercaba. Era el King Jacob, un barco de bandera portuguesa que había sido alertado por la Guardia Costera italiana sobre una emergencia.

Desesperados, los inmigrantes se abalanzaron hacia la borda para pedir ayuda y provocaron que la embarcación zozobrara en cuestión de minutos. No hubo tiempo para nada. «Logramos mantenernos con vida -reproduce la declaración de un sobreviviente el diario El país, de España- porque nos agarramos a los cadáveres que flotaban para no hundirnos».

Una semana antes, en circunstancias similares, hubo 450 muertes. También un velero cargado con doscientas personas se hundió frente a la costa de Grecia y murieron tres personas. Las cifras impactan pero no sorprenden, en 2014 3,200 inmigrantes ilegales murieron intentando entrar a Europa y los medios locales dan cuenta del crecimiento de las tumbas sin nombre en los cementerios del sur de Italia.

Uno de los primeros que denunció públicamente esta tragedia humanitaria fue el Papa Francisco. «Acepten inmigrantes y creen empleos -exhortó al parlamento europeo-. No podemos permitir que el Mediterráneo se convierta en un vasto cementerio».

La agencia europea de control de fronteras externas (Frontex), asegura que con la llegada de la primavera y el buen tiempo la travesía de inmigrantes hacia Europa se incrementa y aseguran que habrá cada vez mayores situaciones preocupantes. «Cada día hay una masacre en el mar, ¿cómo quedarnos indiferentes?», se preguntó el premier italiano, Matteo Renzi. Su gobierno armó un gabinete de emergencia para hacer frente a la crisis y la policía anunció que había desarticulado un grupo dedicado al tráfico de personas y que podía llegar a cobrar hasta seis mil euros por el traslado al continente y documento de identidad falsos.

Son muy pocas las voces que hablan de las terribles desigualdades que se dan entre ambas orillas del Mediterráneo. ¿Cuántos seres humanos deben ahogarse para que salga a flote nuestra conciencia?, escribió Jesús Bastante, un conocido escritor y periodista español. Los gobiernos de Europa parecen haber olvidado que fueron ellos, y su política colonialista, las que ayudaron a crear un continente africano paupérrimo y beligerante.

Durante la oración del domingo, en la plaza San Pedro, Francisco volvió a alzar su voz contra la indiferencia y llamó a la comunidad internacional a «actuar con decisión». «Son hombres y mujeres como nosotros -explicó-, hermanos que buscan una vida mejor; hambrientos, perseguidos, heridos, explotados, víctimas de guerras… Hombres y mujeres como nosotros. Buscaban la felicidad». ¿Lo escucharán los poderosos gobiernos europeos? (Fuente: Revista PRONTO de Abril 2015)

La Batalla de Verdún Objetivo, Desarrollo y Características

La Batalla de Verdún en la Primera Guerra Mundial
Objetivo, Desarrollo y Características

«Verdún y el Somme simbolizan en un microcosmos toda la Primera Guerra Mundial, con su heroísmo y su futilidad, sus glorias y sus horrores. Fueron dos batallas no decisivas de una guerra no decisiva» (Alistair Home).

CARACTERÍSTICAS: Desde el primer día la batalla fue un infierno en una constante improvisación; destruídas las primeras lineas, no había sido prevista ninguna red de pasadizos o de trincheras para soportar el choque de un segundo asalto; no había ya frente, sino un entresijo, un desperdigamiento inextrincable de posiciones que se intentaba en vano conectar unas a otras, tales como Mort-Homme, la cota 304, la cota de la Oca, etc. Cada unidad aislada, y bombardeada a veces por su propia artillería, estaba totalmente entregada a sí misma, sin conocer más que una consigna, «resistir».

Cada una de ellas tenía la convicción de que la suerte de la batalla podía depender únicamente de ella. Nunca se dio el caso de tantos hombres animados así, todos juntos, de una certeza semejante, ni jamás tantos asumieron esa responsabilidad con renuncia tal. Así, soportando el segundo choque, permitieron al mando reconstituir un orden de batalla, mantenerlo y vencer.

Las órdenes se deslizaban por el campo descompuesto de esta inmensa batalla gracias a los «corredores», constantemente en la brecha, que llevaban a los hombres bombardeados, ametrallados, asaltados por nubes de gas, que no sabían dónde ir ni qué hacer, desprovistos de todo o deshechos, mejor que la vida, el final de la incertidumbre; porque nada fue peor en Verdun que la espera obsesiva del enlace con los vivos, y la respuesta idéntica siempre de que había que resistir aún y que esperar… ¿Esperar qué? El final del bombardeo, la hora del ataque enemigo, esperada febrilmente para salir de la trinchera improvisada y, muy verosímilmente, morir. […]

Los soldados de Verdun no conservaban ya sus ilusiones de juventud, no pensaban que iban a ganar la guerra en una sola batalla, pero tenían al menos la certeza de que los alemanes no pasarían. Habían sufrido todos juntos para salvar al país y Francia entera conocía su sacrificio y la prensa exaltaba esta victoria por encima de todas las demás, pues a decir verdad era la primera victoria obra de toda la nación. Francia pagaba con más de 350.000 víctimas el honor de haberla ganado. (Fuente: Mac Ferro, «La Gran Guerra»)

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DESARROLLO DE LA GUERRA: Planeada como una sangría del ejército francés, lo fue en efecto, pero tanto de los combatientes galos como de los germanos. El 21 de febrero de 1916, pocos minutos después de las siete y cuarto de la mañana, el general Passaga consignaba en su diario: «Percibo, en el suelo de mi refugio, un ruido que parece un redoble de tambor puntuado por numerosos golpes sordos, como los de un bombo». Su refugio estaba situado junto al Lago Negro, en los Vosgos, a 160 kilómetros de distancia de Verdún.

El redoble era la preparación artillera que se había desencadenado sobre el sector  de Verdún puntualmente a las 7.15; los golpes sordos, las explosiones de los proyectiles de 305, 380 y 420 milímetros (uno de éstos cayó sobre el palacio episcopal de Verdún). El fuego se concentraba en el «frente de los bosques», situado al norte de la plaza y a la orilla derecha del Mosa: bosque de Haumont; «des Caures», de la Ciudad, de Herbebois… Era literalmente un tiro de aplastamiento, con una proporción de calibres pesados 11, 50, 210 milímetros muy elevada.

Las trincheras quedaron niveladas, los pueblos convertidos en montones de ruinas; los bosques, en una fronda de troncos desgajados y ramas semicalcinadas… A poco de haberse iniciado el fuego, los barrancos fueron sistemáticamente cañoneados con granadas de gases lacrimógenos e irritantes para dificultar más aún el envío de refuerzos a las primeras líneas.

El saliente de Verdún, dividido en dos por el río Mosa, estaba formado por una planicie al este de la Woévre, (que fue abandonada por los franceses desde los primeros días de la ofensiva) y por un terreno quebrado y boscoso, los Altos del Mosa, con colinas de unos 300 metros de altitud y barrancos que cortan el terreno en distintas direcciones. Un escenario adecuado para la infiltración de los atacantes y también para una defensa a ultranza.

A las cuatro y media de la tarde la artillería alemana alargó el tiro y aisló las primeras líneas francesas mediante una barrera de fuego. De la zona batida se alzaba una enorme nube de humo y polvo que impidió la intervención de la artillería francesa –o de lo que quedaba de ella– por falta de visibilidad. (Al iniciarse la batalla, el sector de Verdún contaba con menos de trescientas piezas, en su mayor parte de calibre 75, (poco eficaces en un terreno quebrado, y con una dotación de unos trescientos proyectiles por batería.) La infantería, pues, tuvo que soportar sola, sin apoyo artillero, el choque inicial. Porque, a pesar de nueve horas de martilleo todavía quedaban supervivientes dispuestos a luchar…

La infantería alemana salió de sus posiciones pausadamente, en largas filas, «como los vendimiadores en un viñedo del Gard». Jules Romainsl: acentuaba esta semejanza el hecho de que en cabeza marchaban hombres con sendos depósitos a la espalda; pero no eran sulfatadores, sino lanzallamas.

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El general Pétain en su vagón de comando. Este militar dirigió las tropas francesas triunfantes en Verdún.

En algunos puntos los atacantes ni siquiera se dieron cuenta de que habían rebasado la primera línea enemiga: trinchera y ocupantes habían desaparecido, La trinchera había sido nivelada; los soldados, habían muerto destrozados por la metralla o aplastados en sus refugios. («Desaparecido» es una palabra que se repetirá machaconamente durante toda la batalla y que significa eso: despedazado, volatizado. Sólo figuraron como muertos los soldados identificados.) En el bosque de Haumont, los alemanes hicieron prisionero a un grupo de franceses «dormidos»: el agotamiento nervioso les había sumido en un profundo sopor en cuanto la artillería alargó el tiro.

Pero las previsiones del Estado Mayor son una cosa y la realidad otra. En aquel paisaje arado, triturado, desgarrado por las granadas, quedaban supervivientes. Y supervivientes dispuestos a empuñar el fusil, a desenterrar la ametralladora cubierta de tierra por los obuses y a agruparse en centros de resistencia para hacer frente a la infantería enemiga. Los alemanes, muchísimo más numerosos, se infiltraban entre los huecos de la quebrantada línea francesa. En el «Bois des Caures», por ejemplo, los cazadores alpinos del coronel Driant (diputado y destacado escritor militar que murió el día 22), trescientos supervivientes de una semibrigada de casi 1.400 hombres, lucharon toda la noche, casi a ciegas, cuerpo a cuerpo. Cuando amaneció el día 22, los alemanes sólo habían ocupado el bosque de Haumont; en todos los demás puntos atacados proseguía la resistencia. La artillería alemana había seguido disparando durante toda la noche.

Este infierno tuvo una expresión más que lacónica en el comunicado difundido a las 15 horas del día 21 (febrero 1916) por el Gran Cuartel General francés: «Débil acción de ambas artillerías a lo largo del frente, salvo al norte de Verdún, donde se ha manifestado cierta actividad.

Si hay un ejemplo flagrante de falta de cultura histórica de un Estado Mayor es el que se desprende del hecho de que las dos bombas atómicas lanzadas por los norteamericanos sobre el Japón lo fueron precisamente sobre las dos ciudades niponas que tenían una mayor tradición de relaciones con Occidente. Mayor y en ocasiones, única: Nagasaki, en particular, es la ciudad de los veintiséis mártires cristianos japoneses y el único puerto que fue autorizado para conservar una factoría holandesa -la isla de Deshima- cuando, en 1941, fue cerrado a los extranjeros.

Sabido es que el «Enola Gay» -la fortaleza volante portadora del artefacto- se dirigió hacia Hiroshima porque entre los diversos aviones de reconocimiento que le precedían para informar acerca de la situación meteorológica sobre las cuatro o cinco ciudades elegidas como posibles objetivos para la bomba atómica, fue el que sobrevolaba Hiroshima el primero que facilitó un comunicado, que era favorable. La historia de esta ciudad y la de Nagasaki, sede de las comunidades cristianas más numerosas del Japón, no parece que las calificara de manera especial para servir de blanco al mortífero artefacto.

Semejante carencia de cultura histórica no aquejaba al frío y distante jefe del Alto Estado Mayor imperial, general Erich von Falkenhayn, sucesor de Moltke tras el revés sufrido por las armas alemanas en el Marne. Decidido a montar en el Oeste una gran ofensiva, Falkenhayn escogió Verdún. Y lo hizo fundamentalmente porque estaba convencido de que esta ciudad, tan estrechamente vinculada al recuerdo de Carlomagno -figura reivindicada por Francia y por Alemania-, en ningún caso seria abandonada por los franceses. Verdún era un símbolo.

No fue ésta la única consideración, por supuesto. En orden a la marcha general de la guerra, Falkenhayn, con muy buen sentido y en oposición al tándem Hiqdemburg Ludendorff, no quería adentrarse en las inmensidades rusas, y mucho menos llevando casi a rastras al renqueante y desmoralizado ejército austro – húngaro. Además, esperaba acontecimientos en el Este; quizá, desde su mentalidad y perspectiva, un cambio de actitud del zar. En los Balcanes el ejército servio podía considerarse aniquilado y la entrada en guerra de Bulgaria junto a las potencias centrales le liberaba de toda preocupación en cuanto a las comunicaciones con Turquía. El cuerpo expedicionario francés estaba detenido en Salónica: Y el frente italiano, evidentemente secundario, no planteaba ningún problema serio.

Falkenhayn creía que la guerra sólo podía decidirse en el Oeste y que convenía hacerlo antes de que los reclutas británicos de Kitchener («los solteros de 18 a 40 años») nutrieran el frente occidental con varios centenares de miles de hombres. Era necesario poner fuera de combate a Francia antes del verano de 1916, tanto más cuanto que el bloqueo marítimo impuesto por la flota británica empezaba a dejar sentir sus efectos en Alemania.

El campo fortificado de Verdún constituía la chariela del frente Oeste. Formaba un saliente, a modo de baluarte, situación que permitiría a los alemanes concentrar el fuego de su artillería en tiro convergente.

Pero la gran superioridad germana era de índole logística: en tanto que el sector alemán de Verdún estaba servido por catorce líneas férreas (diez construidas por Flakenhayn para su ofensiva), más una completa red de carreteras, el saliente francés sólo disponía de una mala carretera de siete metros de anchura y de un ferrocarril local de vía estrecha, «le Meusien», pues de los dos ferrocarriles de ancho normal que afluían a Verdún desde la retaguardia francesa, uno estaba cortado por el saliente de Saint-Michel y el otro batido por los cañones enemigos. El plan de Falkenhayn era sencillo: utilizar a fondo su superioridad artillera, machacando a la infantería francesa, que el mando sacrificaría sin vacilaciones para evitar la caída de Verdún. Por decirlo con palabras del propio estratega, se proponía no ya «sangrar», sino «desangrar» al ejército galo, que tan pródigo de la vida de sus hombres se había mostrado ya en 1914 y 1915.

El frente alemán de Verdún estaba guarnecido por el V Ejército. La ofensiva de Falkenhayn era una excelente ocasión para que esta gran unidad, de actuación hasta entonces poco lucida, se coronara de marciales laureles, y con ella su jefe, el Konprinz Guillermo, blanco predilecto de los caricaturistas aliados por su figura desgarbada, su aire altanero y su afición a vestir uniforme de los Húsares de la Muerte.

La preparación de la ofensiva fue precedida por la construcción de una serie de enlaces y desvíos ferroviarios (la guerra de la que nos ocupamos fue, con la civil rusa, la última en que los transportes ferroviarios desempeñaron un papel fundamental). Seguidamente se procedió a concentrar en un área de doce kilómetros de frente por doce quince de profundidad, más de un millar de morteros y cañones, con predominio de calibres pesados (hasta 380 y 420 mml, una amplia dotación de municiones) 3.000 proyectiles por batería, sólo para iniciar la batalla, materiales diversos (cemento, alambre de púas, estacas, etcétera), y ochenta batallones con los correspondientes parques de municiones, servicios sanitarios y depósitos de víveres. Para albergar las reservas alemanas de primera línea, fueron excavados numerosos Stollen, verdaderos cuarteles subterráneos de gran capacidad, a profundidades de diez y hasta de quince metros.

Pese a las precauciones tomadas por los alemanes para ocultar sus preparativos de «camufleo» (como escribía por aquellas fechas cierto corresponsal de guerra barcelonés), era imposible que tal acumulación de hombres y material pasara inadvertida a los franceses. En particular fue detectada la construcción de Stollen (el suelo transmite los sonidos a gran distancia). Pero ni estas informaciones ni las declaraciones de los desertores (alemanes que preferían el cautiverio a los albures del ataque, algún polaco y sobre todo alsacianos, hombres éstos que luchaban con desgana en las filas imperiales) conmovieron al Cuartel General francés.

La ofensiva, fijada para el día 12 de febrero, tuvo que ser aplazada hasta el 21 por causa de las desfavorables condiciones atmosféricas (visibilidad insuficiente para la observación artillera), pero en la noche del 11 al 12 fue leída a los soldados la orden de ataque del Kronprinz. Esta circunstancia permitió a los desertores ser explícitos y precisos.

El Cuartel General -según se dijo más tarde hizo hincapié en las inevitables contradicciones que presentaban las declaraciones de los desertores e interpretó la construcción de Stollen como una prueba de que los alemanes reforzaban sus defensas en el sector. Pero el argumento irrefutable se lo proporcionó la observación aérea: no existían paralelas de aproximación en el sector de Verdún. ¿Quién seria tan loco como para lanzar un ataque sin abrir previamente paralelas que permitieran acortar el salto de la infantería en terreno batido? Hasta entonces siempre se había procedido de ese modo.

No cayeron en que Falkenhayn se proponía aplastar las primeras posiciones e impedir la llegada de refuerzos mediante un fuego artillero sin precedentes. La infantería se limitaría a ocupar lo que la artillería conquistara.

Sin embargo, la semilla de la inquietud quedó sembrada. Tanto más cuanto que a nivel de división, e incluso más arriba, se tenía plena conciencia de la precariedad de las defensas francesas eh aquel sector.

Los fuertes de Verdún, después del triste papel desempeñado por los de la frontera belga en 1914, habían sido desmantelados y su artillería pasó a reforzar la de las unidades de campaña. La medida era muy racional si se atiende a la angustiosa inferioridad de los franceses en cañones pesados y piezas de tiro curvo. Lo que resulta sorprendente es que los fuertes círculos concéntricos de fortificaciones, algunas excelentes, construidas después de la guerra franco-prusiana alrededor de la ciudadela de Verdún, (una de las obras maestras del infatigable Vauban), carecieran de guarniciones y estuvieran ocupados únicamente por un pelotón de territoriales encargados del cuidado de depósitos de municiones o de víveres. Y lo que rebasaba ya los limites de la comprensión es que nadie tuviera presente esta situación en plena batalla, cuando el más significante relieve del terreno era disputado con encarnizamiento feroz.

En cuanto a las trincheras, distantes entre ocho y doce kilómetros del cinturón exterior de fuertes, no estaban en buenas condiciones. Nunca el soldado francés fue un excavador metódico: en todos los frentes, las posiciones alemanas estaban mucho mejor organizadas, construidas y atendidas que las francesas; también eran más cómodas. Pero en Verdún la situación era preocupante. Por ello, el general Herr, comandante en jefe de la región fortificada verdunesa, solicitó una inspección.

De resultas de esta petición, en enero de 1916 llegó a Castelnau el mariscal Joffre, comandante en jefe del Ejército francés, quien redactó un informe alarmante para uso interno, mientras tranquilizaba a políticos y periodistas. Poco después visitó el sector el jefe del 30 Cuerpo de Ejército, general Chrétien; no estando tan arriba en el escalón de responsabilidades habló más claro: vio una primera línea discontinua y que no estaba organizada en profundidad; una segunda esbozada y una tercera inexistente (sobre el terreno, no sobre el papel); unas trincheras de acceso a las posiciones que eran simples surcos; escasez de alambradas; precarios refugios que sólo protegían de la metralla… Su conclusión fue pesimista y profética: «Un terreno catastrófico».

El comunicado del Gran Cuartel General francés del día 21 de febrero, como hemos visto era tranquilizador. Así debe ser mientras no se sabe con certeza qué ocurre ni cuáles son las intenciones del enemigo, más vale callar. O, lo que es lo mismo, refugiarse en la ambigüedad y quitarle hierro -nunca mejor dicho- al suceso.

Pero el comunicado es significativo de un rasgo importante de la batalla de Verdún, a saber: que se riñó también un poco en las oficinas del Gran Cuartel francés donde Joffre, encariñado con su ataque en el Somme, aún nonato, tendía a minimizar lo que ocurría en Verdún. Primero se empecinó en que aquel ataque no era una ofensiva en regla; después lo calificó de diversión, de finta, y sostuvo que la ofensiva se produciría en otro lugar… La terquedad era uno de los defectos de Joffre. En el caso concreto de Verdún, le costaba aceptar la servidumbre de una operación en que la iniciativa estaba en manos del enemigo y que, a la vez, minaba la ofensiva en el Somme.

Lo importante, claro está, sucedía en el campo de batalla. Digamos ante todo que aquel escenario, incluso cuando los alemanes atacaron también por la orilla izquierda del Mosa, era muy restringido: «No más extenso que los parques de Londres», ha escrito un autor británico. De donde se deduce una consecuencia evidente: aquellas colinas y barrancos se transformaron en un paisaje inédito, en algo que el mundo nunca había conocido. Alrededor de Douaumont, el suelo había sido removido de tal manera que no quedaba ni rastro de madera. Incluso las raíces habían desaparecido.

La tierra parecía muerta, enrojecida por la sangre que empapaba.» Y como quiera que se combatió una y otra vez durante meses en los mismos lugares, como quiera que centenares de millares de hombres penaron y murieron sobre los mismos barrancos y colinas, la tierra quedó amasada con cadáveres, transformada en una inmensa fosa común batida por los obuses, pisoteada por los combatientes. «Los bloques de podredumbre removidos de acá para allá fermentan al calor del sol. La atmósfera está tan cargada de partículas pútridas que parece haberse convertido en polvo de cadáver. Las náuseas nos ahogan cuando comemos. El pan, la carne, el café, todo sabe a cadáver…»

Poco a poco, en el curso de la batalla, la superioridad artillera alemana fue disminuyendo: durante las batallas finales (otoño e invierno) las fuerzas estaban equilibradas.

Pero desde febrero a julio de 1916, los franceses resistieron palmo a palmo, arrojando a la batalla una división tras otra, en un régimen de relevos, a la vez atroz y lógico, que hizo que casi todas las unidades del ejército francés pasaran por Verdún. El dominio del aire, que inicialmente correspondió a los alemanes y que era importante para la eficacia del fuego artillero (globos cautivos de observación, aviones de reconocimiento), les fue ásperamente disputado después por los aeroplanos galos. De modo que, muy pronto, lo que tenía que ser definitiva sangría del ejército francés, en los planes de Falkenhayn, se convirtió, por añadidura, en sangría del ejército alemán. Bajo una lluvia de obuses, entre nubes de gases tóxicos, se luchaba con encarnizamiento en acciones locales limitadas y violentísimas; en ofensivas que acababan disgregándose en una serie de combates confusos… Los fuertes (Vaux, por ejemplo), quedaron aislados por el fuego artillero como islas en un mar tempestuoso.

Los héroes de la batalla no serán sólo los combatientes de fusil y granada, de bayoneta y cuchillo, sino también, los enlaces, los telefonistas y los furrieles alemanes o los «hommes-soupe» franceses, que arriesgaban y perdían sus vidas para llevar agua y víveres a las primeras líneas. A dos kilómetros de los depósitos de intendencia se daba el caso de que unidades enteras permanecieran dos y tres días sin beber ni comer, en pleno combate. Será también la batalla de los relevos, de los refuerzos diezmados por la metralla: de una compañía francesa completa, sólo alcanzaron el fuerte de Souville, durante el último ataque alemán, en julio de 1916, sesenta hombres y dos oficiales.

Del sacrificio de la infantería no es preciso hablar más: para eso está. Pero veamos casos ocurridos en la artillería que, comparada con los «fantassins» es un arma más bien resguardada: en dos horas, una batería del 75 expuesta al fuego alemán, sufrió 22 bajas, entre muertos y heridos, de una dotación de 24 hombres. Un grupo de morteros de 240 milímetros, emplazado en el barranco de Haudremont, fue aniquilado: quedó un solo hombre que, maniobrando el tractor, retiró las piezas que no habían sido inutilizadas por el fuego enemigo. Numerosas baterías perdieron sus caballos, cegados y enloquecidos por los gases lacrimógenos… La galería de horrores podría prolongarse al infinito. Sin embargo, un lugar y un techo pueden sintetizar el horror de la batalla: la famosa trinchera de las bayonetas.

Según testimonio de un superviviente, el teniente Foucher, del Primer Batallón del 137 Regimiento de Infantería, procedente de la ciudadela de Verdún, relevó a fuerzas del 337 Regimiento en las posiciones cercanas a la granja de Thiaumont la noche del l0 de junio de 1916. A la mañana siguiente los alemanes iniciaron una fortísima preparación artillera. Elementos de la 3.a y 4.a compañías ocupaban una trinchera estrecha y profunda. Por la tarde, los soldados de aquella posición tuvieron la impresión de que se aproximaba el ataque alemán; en el momento en que preparaban sus granadas de mano y cuando tenían sus fusiles, con la bayoneta calada, apoyados en el parapeto, salvas de artillería pesada encuadraron la trinchera, aproximaron sus bordes y la derrumbaron, con lo cual los soldados que la ocupaban quedaron enterrados vivos. Existen otras versiones, algunas sobradas de fantasía; quizá debido a la circunstancia de que el 137 Regimiento estaba formado por bretones y vendeanos, gentes de brumosa y fértil imaginación céltica.

El 24 de febrero era evidente que la situación de las fuerzas francesas que guarnecían el Saliente de Verdún, bordeaban el desastre. Aquel mismo día, el jefe del 11 Ejército, Philippe Pétain, fue nombrado comandante del frente de Verdún. El 25, dos compañías del 24 Regimiento de Infantería de Brandeburgo ocuparon el desguarnecido fuerte de Douaumont en un golpe de mano audaz; su reconquista costaría a los franceses dos ofensivas y millares de muertos.

La mano firme de Pétain (que tomó el mando efectivo la noche del 25) se hizo notar de inmediato: ordenó enlazar los fuertes por una línea continua de trincheras y dispuso una segunda y una tercera líneas llamada, por la malhumorada división que la excavaba, «la línea del Pánico»; reorganizó la artillería y ordenó la intervención sistemática de las baterías situadas a la izquierda del Mosa y que, por razón del avance efectuado por los alemanes, podían atacar de flanco al enemigo.

Simultáneamente organizó la circulación por la carretera denominada por algún plumífero de la retaguardia «la Voie Sacrée» (la Vía Sagrada). A su conservación fueron adscritos diez mil territoriales, es decir, hombres que ya habían cumplido su periodo de servicio militar y que eran movilizados para desempeñar trabajos auxiliares. Estas tropas abrieron canteras, prepararon grava y repararon diariamente la carretera, que era el cordón umbilical del frente de Verdún.

Por ella circuló la famosa «noria», formada por 3.5OO camiones, 8OO ambulancias, 200 autobuses y 2.OOO coches de turismo que llevaba a Verdún tropas de refresco, municiones, materiales para la construcción, cañones… Y que regresaban con las tropas relevadas, con heridos y prisioneros. Y también, en la primera fase de la batalla, con la población civil evacuada de la ciudad de Verdún y de los pueblos aledaños. Al «Meusien», ferrocarril de vía estrecha como ya se ha dicho, se le adjudicó principalmente el transporte de víveres. En la segunda fase de la batalla se construyó en uno de los ferrocarriles de vía ancha que afluían a Verdún, un desvío que evitaba la zona abatida por la artillería germana, y así se alivió la circulación de la «Voie Sacrée». Pero en las primeras semanas de la batalla fue esta carretera la que alimentó aquella tremenda vorágine.

Pétain impulsó las divisiones antes de que sufrieran un quebranto excesivo. Los alemanes, en cambio, cubrían bajas en las unidades empeñadas en la lucha; aunque, por supuesto, también efectuaron relevos de grandes unidades.

Pétain acabó convirtiéndose en la pesadilla del Gran Cuartel General: pedía más y más tropas, más y más cañones… Siempre con premura y dando muy pocas explicaciones. Joffre, amoscado, veía cómo Pétain, con su obstinación tranquila, le iba arrebatando, una tras otra, las piezas que precisaba para dar jaque mate a los alemanes en el Somme.

Finalmente, el Gran Cuartel General solucionó la papeleta ascendiendo a Pétain a jefe del Grupo de Ejércitos del Centro, con lo cual perdía el mando directo de la batalla.

En su lugar fue nombrado (30 de abril) el general Nivelle, destacado artillero y hombre «de elevado espíritu ofensivo». Con Mangin como brazo derecho -un espadón colonial, cosido de cicatrices y cargado de medallas-, Nivelle montó ofensivas que, con preparaciones artilleras insuficientes, costaron ríos de sangre y obtuvieron resultados insignificantes. Por su parte, los alemanes, tras llevar la iniciativa hasta abril, lanzarán las llamadas «tres ofensivas de verano». La última de ellas acabará bajo los muros del arrasado fuerte de Souville, el 12 de julio de 1916. Aquel mismo día el Kronprinz recibió la orden de mantenerse a la defensiva: los aliados habían iniciado la batalla de ruptura en el Somme.

En agosto de 1916, Hindenburg y su inseparable Ludendorff, los triunfadores del Este, sustituyeron a Falkenhayn al frente del Estado Mayor imperial y el 2 de septiembre decidieron que no habría más ofensivas en el frente de Verdún. Tres días más tarde, el Kronprinz coincidió con ellos en Charleville y les felicitó: hacia tiempo que estaba convencido de que Verdún era un matadero, no un campo de batalla.

La primera y más característica fase de la batalla, casi toda de iniciativa alemana, había terminado. Después vendrían las ofensivas francesas del 24 de octubre, del 15 de diciembre de 1916, y del 20 de agosto de 1917, y con ellas la reconquista de los fuertes perdidos y de buena parte del territorio cedido desde febrero: unos pocos kilómetros de tierra solada.

El historiador alemán Ettighoffer ha escrito: «Solamente durante los tres primeros meses, o sea, del 21 de febrero al 21 de mayo, los franceses tuvieron 190.OOO muertos; los alemanes exactamente 174.215». Entiéndase muertos, no bajas.

En diciembre de 1916, tras nueve meses de combates casi interrumpidos las pérdidas eran, en cada campo, del orden de cuatrocientos a quinientos mil muertos, desaparecidos y heridos graves, que morían en los hospitales de retaguardia. El resultado estratégico era prácticamente nulo: en diciembre, franceses y alemanes se encontraban muy cerca de las posiciones que ocupaban cuando se inició la ofensiva. Nunca en la historia de la Humanidad se ha derramado tanta sangre, se ha luchado tan ferozmente por unos pocos kilómetros de colinas y barrancos.

Hindenburg emitió un juicio severo sobre la batalla cuando en sus «Memorias» explica los motivos que le indujeron a suspender definitivamente los ataques en el sangriento frente de Verdún: «Aquella lucha consumía nuestras energías como una herida abierta. Se deducía claramente que la empresa no tenía esperanzas para nosotros y que su prosecución había de causarnos más pérdidas que las que pudiéramos producir al adversario». Y acaba con una muestra antológica de humor prusiano: «El campo de batalla era un verdadero infierno y, en este sentido, no era muy grato para la tropa».

La masacre de Srebrenica Genocidio Bosnio de los Servios -Milosevic-

La masacre de Srebrenica Genocidio Bosnio

Ocurrió hace una década, en julio de 1995: a medio camino entre Atenas y Roma, dos de las cunas de la civilización europea: las tropas serbias de Bosnia, dirigidas por el general Ratko Miadic, tomaron el enclave bosnio musulmán de Srebrenica y ejecutaron a más de 8.000 varones de entre 16 y 60 años de edad. No sólo fue la peor masacre perpetrada en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, sino también una operación militar que burló con una pasmosa facilidad la vigilancia de los 600 soldados holandeses enviados por la ONU para proteger la ciudad.

Desde entonces, Srebrenica se convirtió en sinónimo del cargo de conciencia de miles de europeos que fueron testigos de la indiferencia —y la complicidad?— con que sus gobiernos y las tropas de la ONU asistieron a la masacre. En Srebrenica las matanzas y los recuerdos se entremezclan en un presente continuo. Han pasado diez años, pero en el calendario de las víctimas el tiempo parece congelado porque muchos culpables siguen en libertad.

LA FÁBRICA DE LA MUERTE.

A cinco kilómetros al norte, en Potocari, se yerguen las ruinas de una vieja fábrica de baterías donde el 11 de julio de 1995 se hacinaron 25.000 civiles aterrorizados. Ahora se ha convertido en monumento en memoria de las víctimas con un monolito en el que está inscripta una frase conocida para los argentinos: “Nunca más”. Bajo ese monumento están enterradas 1.327 personas. Otras 500 victimas recientemente identificadas fueron enterradas en julio pasado, cuando se conmemoraba el aniversario de la matanza. En Tuzla y Vísoko, 5.000 bolsas con restos humanos esperan en las morgues el derecho a recuperar sus identidades.

Hatidza Mehmedovic tiene 53 años y es presidenta de Madres de Srebrenica una ONG dedicada a buscar desaparecidos. Ella busca a su marido y a sus hijos, de 21 y 18 años. En 2003, en la inauguración del memorial, no le permitieron hablar ante las autoridades, pero Hatidza pudo gritarle al ex presidente de Estados Unidos, BiU Clinton: “Por qué no hizo algo? ¿Por qué no hizo nada?”.

En diez años de investigaciones del Tribunal Penal Internaotinal para la antigua Yugoslavia  —como acusados de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad sólo e Srebrenica—, se ha logrado, tras cientos de audiencias, establece los hechos.

El 2 de julio de 1995, el general Ratko Mladic decidió atacar el enclave. Ese día arengó a sus hombres: “Ha llegado la hora de acabar con los turcos”. Mantuvo en silencio sus comunicaciones y cuando en la mañana del 6 lanzó un doble avance desde el sur sorprender a los 40.000 habitantes del enclave musulmán. Los 400 cascos azules, diseminados y escasos de armas y municiones, optaron por el repliegue a la fábrica de baterías, y el 11 de julio, sin oposición de la Armija (ejército bosnio), la ciudad cayó.

Ese día, los habitantes de Srebrenica se organizaron en dos grupos. Unos 25.000, la mayoría mujeres, niños y ancianos, se refugiaron en la fábrica-cuartel del batallón holandés y otros 15.000, entre ellos los 5.000 defensores del enclave, se agruparon en un bosque próximo. Su única opción era escapar hacia Tuzla, en territorio controlado por el gobierno de Sarajevo.

El día 12, el general Mladic, eufórico, apareció en Potocari acompañado de cámaras de la televisión serbiobosnia, repartió chocolatines entre los niños y prometió a los civiles que serían evacuados en micros a una zona segura. Después, con los focos apagados, ordenó la separación de los varones en edad de combatir para “localizar a los criminales de guerra”.

Los cascos azules se dejaron desarmar y franquearon la entrada de la fábrica a las tropas de Mladic para localizar a los presuntos combatientes. De ahí salieron presos 1.700 hombres. A algunos les pasaron los blindados por encima; a los otros, los fusilaron. Un testigo vio cómo una excavadora y tres camiones repletos de musulmanes se internaban en un bosque y volvían vacíos. Los holandeses elaboraron una lista de 242 varones a los que pretendían salvar. Ninguno ha aparecido con vida.

De los más de 30.000 habitantes de Srebreníca que en 1995 salvaron la vida, han retornado 4.000. De los más de 8.000 muertos y desaparecidos se sabe que 1.042 eran menores de 18 años. Los pocos hombres que deambulan por la ciudad son sobrevivientes de la columna de Tuzla. Los 1.700 varones de Potocari fueron asesinados.

LA GUERRA SUCIA DEL PENTÁGONO.

Durante cinco años, el profesor Cees Wiebes, de la Universidad de Amsterdam, tuvo acceso ilimitado a los archivos de las agencias de inteligencia holandesas y visitó asiduamente los cuarteles de los servicios secretos en las capitales de Occidente, indagando sobre la masacre.

Sus hallazgos fueron consignados en el informe titulado “Los servicios de inteligencia y la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995”, el cual incluye material extraordinario sobre operaciones encubiertas, interceptación de comunicaciones, espionaje y engaños, realizados por docenas de agencias de inteligencia en una de las guerras más sucias del nuevo orden mundial.

El informe detalla la alianza secreta entre el Pentágono y los grupos islámicos radicales del Medio Oriente encargados de ayudar a los bosnios musulmanes. Algunos de estos grupos ahora son combatidos por el mismo Pentágono en la llamada “guerra contra el terrorismo”. Con lo cual, sus operaciones encubiertas en Bosnia le pagaron en su propia moneda.

Tanto en Afganistán como en el Golfo Pérsico, el Pentágono había adquirido compromisos con los grupos islámicos y sus patrocinadores del Medio Oriente. En 1993 estos grupos radicales, que recibían apoyo de Irán y Arabia Saudita, estaban desesperados por prestar 3 ayuda a los bosnios musulmanes en su lucha dentro de la antigua Yugoslavia. Para ello recabaron la reciprocidad de los norteamericanos. Bill Clinton y el Pentágono se mostraron dispuestos a responder a sus promesas y montaron una operación del estilo Irán-Contras, violando flagrantemente el embargo de las Naciones Unidas contra el suministro de armas a cualquiera de los combatientes en Yugoslavia.

El resultado fue una vasta operación secreta de contrabando de armas a través de Croacia, la cual fue arreglada por la agencias de inteligencia de EE.UU., Turquía e Irán, trabajando en conjunto con grupos islámicos radicales que incluían desde los mujaidines afganos hasta el proiraní Hezbollah. Esa operación también fue el trasfondo sobre el que se consumó el tráfico de armas argentinas a los Balcanes durante la administración de Carlos Menem.

Wiebes revela que los servicios de inteligencia británicos obtuvieron pruebas documentales de que desde el comienzo de la guerra en Bosnia, Irán realizaba entregas de armas directamente a los musulmanes. Al mismo tiempo, los servicios secretos de Ucrania, Grecia e Israel se encontraban muy ocupados armando a los serbiobosnios.

TRÁFICO DE ARMAS.

Más que la CIA, fu el propio servicio secreto del Pentágono que operó como el poder oculto detrás de es tas operaciones. La fuerza de protección de ONU dependía de la capacidad de monitoreo de EE.UU para vigilar el cumplimiento d embargo sobre el comercio de armas en la región. Esto le dio al Pentágono la posibilidad de manipular el cumplimiento del embargo voluntad.

El tráfico de armas era un secreto a voces en el sitiado enclave desmilitarizado de Srebrenica. Cuando los embarques fueron descubiertos, los norteamericanos presionaron a la fuerza de protección de la ONU para que modificara sus informes.

La conclusión más importante del informe. de inteligencia sobre Srebrenica es clara. Aquellos que contaron con poderosos servicios de inteligencia, incluyendo a los norteamericanos y a los serbiobosnios, tuvieron la capacidad de salirse con la suya. Al contrario, que la ONU y el gobierno holandés estuvieran “privados de los medios y la capacidad para obtener informes de inteligencia” sobre el despliegue de fuerzas en este enclave, ayuda a entender por qué se equivocaron y contribuyeron a los terribles hechos que allí tuvieron lugar.

Durante la década transcurrida desde el fin de la guerra, las fuerzas de pacificación de la OTAN sólo han hecho tres intentos de detener a Radovan Karadzic, ex dirigente de lo serbiobosnios. El temible Ratko Miadicviv en Serbia y la Unión Europea no hace nada para que lo detengan, salvo ofrecer vagas pro mesas de abrirle el camino a la incorporación a la UE si el gobierno serbio convence a Mladic para que se presente en La Haya.

El principal arquitecto de las guerras de los Balcanes, Slobodan Milosevic, está en La Haya, pero Serbia sigue todavía negando los crímenes cometidos en su nombre, y lo mismo puede decirse de Croacia. Hace mucho tiempo que se ha desvanecido cualquier esperanza de que el proceso del Tribunal Internacional y las pruebas que dolorosamente están exponiéndose en público tengan un efecto ejemplificador.

Se han entregado varios acusados de diversos delitos de otros países balcánicos y durante los últimos meses se ha observado una ligera aceleración en el número de serbios con cargos de importancia, que se entregaron a la Justicia. Sin embargo, hasta que Miadic, el más1 sanguinario de los asesinos, no esté tras las rejas, la mancha de Srebrenica seguirá ensuciando a los gobiernos occidentales exactamente igual que al de Serbia.

«NO LO PUEDO OLVIDAR NI ENTENDER»
Por Carmen Algibay*

La masacre de Srebrenica fue el segundo caso en el que me tocó actuar en el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Ya había existido una condena, la del general Radoslav Kirstic, que comandaba una de tas fuerzas responsables del ataque. Y a mi me tocó juzgar a los responsables de tas dos brigadas que consumaron la masacre. En algunas de las matanzas no quedaron sobrevivientes, pero hubo testimonios impresionantes de los propios soldados serbios. Recuerdo la declaración de uno de ellos:

“Bueno, yo no quería matar, pero me dijeron que si no lo hacia, me mataban a mí. Además uno de los jefes nos dijo que por lo menos teníamos que matar a un musulmán, para que nos entrara el gusto por matar’. Son cosas que uno no puede olvidar ni entender. Ese soldado que empezó a matar por miedo a que lo mataran, después de matar a un centenar de personas dijo: “No mato más”, y no le pasó nada. Ese testimonio fue muy impresionante. Además, fue el único que desde el inicio se declaró culpable. A partir de allí se reconstruyeron tas matanzas.

Frente a mi pasaron cuatro acusados: tres jefes de las brigadas y un jefe de ingenieros que fue quien intervino en el ocultamiento de los cuerpos en tumbas colectivas. Algunos se declararon culpables de “persecución” porque de esta manera evitaban el cargo de “genocidio’. Un jefe de inteligencia, que había organizado los lugares de detención y había colaborado en la organización de las matanzas, fue condenado a 27 años de prisión. Entre los acusados había personajes muy distintos: Kirstic, que ya estaba condenado como partícipe de genocidio pues estuvo a las órdenes del general Ratko Mladic, me pareció que era un hombre que tuvo la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. No tenía la cara de carnicero de Mladic, quien aún hoy permanece libre. En el caso de Ratko Mladic, estoy segura que fue quien dio la orden de matar a todos, pero Kirstic no lo parece. Era más bien un tipo tímido, callado. Pero finalmente fue el jefe del cuerpo que consumó la matanza.

Entre los cientos de testimonios que leí y escuché, una de las cosas que más me impactó fue la diferencia de perspectivas entre los hombres y las mujeres. Las mujeres tienen el problema de la familia: la mayoría ha perdido a padres, hijos, maridos y hermanos.

Como provienen de una sociedad patriarcal, jamás se van a recuperar. Había una mujer que me impresionó mucho. En la época de la matanza debe haber sido relativamente joven porque tenía un niño de seis años y otro de 14. Al adolescente se lo llevaron y lo mataron, pero la madre sigue pensando en él como si tuviera 14 años, como si estos diez años ni hubiesen pasado. Hoy vive en un campo de refugiados y aunque sabe que nunca va a poder volver a Srebrenica, no tiene fuerza ni interés en empezar su vida en otro lado. En cambio, los hombres que sobrevivieron a las matanzas, algunos incluso con heridas muy graves, tienen otra actitud. Han salvado la vida y están Llenos de empuje.

Todo el episodio de la Guerra de los Balcanes es una miniatura de lo que son todas las guerras en la historia de la humanidad. ¿Cómo es posible que todos los que hasta el día anterior eran buenos vecinos e incluso estaban relacionados por lazos de parentesco, se tornaran en enemigos explotando resquemores étnicos tan antiguos? ¿Cómo se pudo hacer brotar esa enemistad y ese salvajismo espantoso en el que todos pensaban: “Yo lo tengo que matar primero porque sino él me va a matar a mí”? Creo que fue algo fabricado y falso y que además, como en la mayoría de los casos, no tuvo que ver con diferencias religiosas ni de etnias, sino con intereses económicos y territoriales.

Con la propaganda se arrastró a la gente a la guerra y lo más tremendo es que la gente se dejó arrastrar. Esto es algo que no termino de entender, pero pasa en todos lados. Incluso nosotros, que no hemos tenido guerras mundiales, pero sí guerras locales, sabemos que la gente se convence con relativa facilidad sin pruebas ni evidencias y se deja arrastrar por esa propaganda.

La segunda conclusión es que en una guerra todo el mundo pierde. Cuando termina la guerra no hay ganadores. Uno va a Srebrenica y tiene la sensación de que ese lugar no se va a recuperar nunca: la mayoría de los hombres que uno ve son militares o policías o si no son viejos. No hay gente joven ni de mediana edad porque los mataron o se fueron escapando.

*Ex jueza del TPI de La Haya y actual ministre de la Corte Suprema de Justicia de La Nación

La Guerra del Golfo Conflicto Irak-Kuwait Golfo Persico Hussein Sadam

La Guerra del Golfo – Conflicto Irak-Kuwait

El conflicto Irak-Kuwait: La guerra del Golfo Pérsico: La Guerra del Golfo Pérsico  fue enfrentamiento militar librado principalmente en Kuwait e Irak durante enero y febrero de 1991.

Durante 1990 el mercado petrolero internacional se caracterizó por una gran turbulencia. El año inició con una oferta petrolera que superaba la demanda y los precios tendían a la baja. Quince de los veinte productores tradicionales de petróleo aumentaron la extracción y algunos de ellos lograron incrementar también sus plataformas de exportación.

A diferencia de estas naciones, los llamados países del cártel independiente sufrieron el agotamiento en sus mantos y la baja productividad.

LA GUERRA DEL GOLFOLa Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) debía tomar una posición al respecto; sin embargo, se veía entre los miembros una gran división. Argelia, Irán e Irak, cuya clave económica era el petróleo, proponían una baja en la producción para que su precio se incrementara. Después de un aparente acuerdo, los países miembros aceptaron la propuesta.

Un año más tarde los precios del energético comenzaron a desplomarse debido al incumplimiento de Kuwait, de los Emiratos Árabes y de Arabia Saudita de reducir su producción a los niveles acordados por la OPEP.

Irak, segunda potencia militar de la zona después de Israel, con una deuda elevada y una economía deteriorada por la guerra contra Irán, vio mermada su realidad socioeconómica.

Ello y sus viejos conflictos territoriales incidieron para la posterior decisión de invadir Kuwait. A principios de 1990 Saddam Hussein, presidente iraquí, advertía en Ammán a otros representantes árabes los cambios que se sucederían a raíz del debilitamiento y la desintegración de la Unión Soviética. Según él el expansionismo norteamericano y, en consecuencia, el israelí, no podrían detenerse. La unidad de las naciones árabes, poseedoras fundamentales del petróleo, era la única alternativa para enfrentar a Estados Unidos e Israel.

En ese mismo año, en una reunión diplomática regional llevada a cabo en Jordania, Irak exigía la reducción de la deuda contraída con las monarquías petroleras, a la vez que solicitaba nuevos préstamos.

El 28 de mayo, al celebrarse una asamblea de la Liga Árabe en Bagdad, denunciaba que Kuwait libraba una guerra económica en su contra, al oponerse a la reducción de la producción petrolera, sin considerar las estipulaciones entre los países productores, lo cual provocaría la caída del precio del petróleo.

El 16 de julio, el gobierno de Saddam Hussein acusaba a Kuwait de robar 2,400 millones de dólares, por la extracción de crudo de algunos pozos fronterizos y lo amenazaba con una intervención militar si continuaba con su actitud desafiante. Al apoderarse de Kuwait, al que Irak debía 35 mil millones de dólares, reduciría su deuda externa en la mitad y, al tomar la Oficina de Inversiones Kuwaití, manejaría una suma calculada entre 100 y 200 mil millones de dólares depositados en el extranjero.

Con esas poderosas razones y con la convicción de que el mundo árabe no lo condenaría por borrar una frontera artificial trazada por el colonialismo europeo, Irak se lanzó a invadir Kuwait el 2 de agosto. Consumada la ocupación, los gobiernos árabes se vincularon más estrechamente con Estados Unidos, por lo que Hussein estaba en desventaja. Ante la situación desfavorable y para romper el cerco al que lo sometieron, el régimen iraquí propuso la paz a su vecino Irán, después de casi diez años de enfrentamientos. Como la relación de fuerzas había cambiado, Irak debía aceptar las condiciones que le impusieron desde Teherán.

Saddam Hussein planteaba como tema de negociación el abandono de los territorios ocupados por Israel en 1967 y la resolución de la cuestión Palestina. La respuesta de la administración Bush fue tajante «son dos temas que no tienen nada que ver».

Hussein pretendió aprovechar el sentimiento popular árabe al involucrar a Israel. Buscaba el apoyo generalizado, incluso de aquellos quienes años atrás habían sido sus enemigos, para romper la alianza que Estados Unidos había pactado con los países árabes. Sin embargo, la intervención israelí era descartada por la máxima potencia occidental. Estados Unidos, la URSS y Gran Bretaña condenaban la invasión y votaron por una resolución conjunta del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que exigía el retiro incondicional e inmediato de las fuerzas iraquíes.

Se ordenó el embargo económico, se congelaron los bienes y propiedades de Irak en Estados Unidos, y George Bush declaró que tomaría cualquier acción necesaria para defender los intereses vitales norteamericanos en el Golfo Pérsico. Entonces se formó una fuerza multinacional y se desplegaron tropas de Estados Unidos en Arabia Saudita. Por su parte, Gran Bretaña y los miembros de la Liga Árabe votaron a favor del envío de fuerzas militares para unirse a las estadounidenses en defensa de la amenazada Arabia Saudita.

Irak cerró sus fronteras; mientras que Saddam Hussein declaraba su disposición para resolver la crisis si Israel se alejaba de los territorios ocupados.

El 17 de enero de 1991, ante la protesta civil mundial, comenzó la guerra del Golfo Pérsico, al llevarse a cabo la Operación Tormenta del Desierto, que causó una gran conmoción. Se manifestaba la oposición mundial contra las consecuencias que el conflicto traería: pérdida de vidas humanas, deterioro de los recursos naturales de la región y daños irreversibles a la ecología mundial por las explosiones, los incendios de pozos petroleros y la destrucción de ciudades consideradas patrimonio cultural de la humanidad.

A pesar de que existieron manifestaciones de apoyo a Saddam Hussein en varios países del mundo, incluyendo la Unión Soviética, la guerra no se detuvo.

Se utilizaron las armas más sofisticadas, los estrategas estadounidenses planificaron y ejecutaron la guerra con técnica avanzada, lo cual hizo que este conflicto resultara de interés especial en la historia del hombre. Una tecnología sin precedentes se utilizó en el manejo de las computadoras que coordinaban planes de batalla, trazaban mapas y controlaban aviones, misiles y bombardeos.

Los sistemas de comunicación y navegación eran controlados por satélites y radares. El costo de la guerra fue de 64,100 millones de dólares. En 42 días de combate se destruyeron poblaciones civiles, plantas generadoras de energía y de alimentos, centros de comunicaciones, refinerías e instalaciones de extracción de petróleo.

Las fuerzas armadas de Francia y Arabia Saudita calculaban que, por lo menos, 150 mil soldados y 15 mil civiles iraquíes murieron. Irak, segunda potencia exportadora de crudo, después de Arabia Saudita, quedaba privada de sus ingresos por las exportaciones de petróleo, que representaban 90 por ciento de sus divisas. Se calculaba que Irak necesitaría 200 mil millones de dólares para lograr su recuperación económica.

El 16 de febrero de Saddam Hussein decidió la evacuación de Kuwait. Entonces, las fuerzas iraquíes salieron del emirato. El 27 de febrero se ordenó el cese al fuego temporal. La ONU recibía una carta de Tarek Azziz, ministro de relaciones exteriores de Irak, donde aceptaba, sin condiciones, todas las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre la guerra del Golfo Pérsico.

Para las naciones aliadas, el conflicto fue necesario para mantener saludable el plan económico del mundo. El gasto bélico era una inversión que redundaría en la estabilidad del mercado petrolero y, por ende, en el nuevo orden mundial.

BUSH PRESIDENTE
Tras ganar la reelección con la candidatura de Reagan en 1984, Bush obtuvo la nominación republicana a la presidencia en 1988. En su primer año en el cargo, 1989, destacaron las medidas para recuperar el sistema de ahorro y préstamo y para endurecer los esfuerzos estadounidenses contra las drogas ilegales.

Respondió a los rápidos cambios políticos de Europa del Este ofreciendo ayuda económica a Checoslovaquia, Hungría y Polonia y fomentando la unificación de la Alemania del Este y del Oeste en un país que seguiría siendo aliado de Occidente, manteniendo su posición en la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Se reunió con Mijaíl Gorbachov, presidente de la URSS, en diciembre de 1989 en Malta, donde acordaron negociar el fin de la producción de armas químicas, reducir los misiles de largo alcance un 50% y limitar las fuerzas convencionales en Europa. Al mes siguiente, Bush envió más de 24.000 soldados norteamericanos a Panamá para expulsar del gobierno al general Manuel Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas.

En 1990 Bush y el Congreso estadounidense se vieron implicados en una prolongada disputa sobre la cantidad del presupuesto federal. Al final Bush se retractó de su petición de que no hubiera nuevos impuestos y firmó un proyecto de ley sobre la reducción del déficit que detenía el crecimiento del gasto aunque también aumentaba los impuestos. Después de que Irak invadiera Kuwait en agosto de 1990, Bush inició inmediatamente una concentración de armas en Arabia Saudí que sería el inicio de la guerra del Golfo Pérsico. Comenzó con cinco semanas de bombardeo aéreo anteriores al ataque terrestre de una fuerza multinacional de la ONU que expulsó al ejército iraquí de Kuwait en menos de 100 horas.

La popularidad de Bush aumentó tras la victoria y continuó siendo elevada cuando se entrevistó con Gorbachov en julio y firmaron un acuerdo de reducción de armas estratégicas. Durante el resto de 1991 los temas de política internacional, incluida la desintegración de la URSS y la convocatoria, el 30 de octubre, de la primera y amplia Conferencia de Paz para Oriente Próximo, siguieron mereciendo su atención a pesar de que la economía estadounidense siguió quedándose atrás. Tanto el desempleo como el déficit presupuestario aumentaron cada vez más.

Fuente Consultada: Historia Universal Navarro-Gargari-González-López-Pastroriza-Portuondo

La Mujer en Somalia Maltrato y Violencia Sufrimiento y sin derechos

La Mujer en Somalia – Maltrato y Violencia

La violación de mujeres se ha convertido en una efectiva arma de guerra en África.  En el Congo, desde que en 1994 las fuerzas francesas ayudaron a escapar a los genocidaires –los hutus genocidas que mataron a decenas de miles de tutsis– de Ruanda hacia esta región, la guerra no ha cesado y se estima que ha provocado entre 5.5 y 7 millones de muertos, más que ningún otro conflicto desde la Segunda Guerra Mundial. Y la peor muestra de la locura bélica está en Panzi, a donde cada día llegan mujeres con fístulas. Una fístula es la destrucción de la membrana que separa el ano de la vagina. La mujer pierde la capacidad de controlar la emisión de desechos líquidos y sólidos.

Una reciente nota el prestigioso diario New York Time, explica el sufrimiento de la mujer en Somalía, de la siguiente manera:

La Mujer en Somalia - Maltrato y ViolenciaMOGADISCIO, Somalia — La voz de la joven se convirtió en murmullo al recordar la tarde cuando salió de su choza y vio a su mejor amiga enterrada en la arena, hasta el cuello.

Su amiga había cometido el error de rehusarse a casarse con un comandante delShabab. Ahora unos hombres estaban a punto de destrozarle la cabeza a pedradas.

«Sigues tú», advirtieron los miembros del Shabab a la chica, una frágil adolescente de 17 años, quien vivía con su hermano en un inmundo campamento de refugiados.

Varios meses después, los hombres volvieron. Cinco milicianos irrumpieron en su casucha, la sujetaron y la violaron en grupo, dijo. Afirmaron estar en una jihad, o guerra santa, y cualquier resistencia era considerada un crimen contra el Islam, que se castigaba con la muerte.

«He tenido pesadillas sobre estos hombres», relató, tras recientemente escapar del área que controlan. «No sé de qué religión son».

Somalia se ha visto constantemente agobiada por décadas de conflicto y caos. En 2011, decenas de miles de personas murieron a causa de la hambruna e innumerables más perecieron en un combate inexorable. Ahora los somalíes enfrentan otro terror generalizado: un alarmante aumento en las violaciones y el abuso sexual de mujeres y jovencitas.

El grupo miliciano Shabab, que se presenta como una fuerza rebelde moralmente virtuosa y defensora del Islam puro, toma a mujeres y jovencitas como botín de guerra, las viola en grupo y abusa de ellas como parte de su reinado de terror en el sur de Somalia, de acuerdo con víctimas, trabajadores humanitarios y funcionarios de la ONU. Con poco dinero y en vías de perder terreno, los milicianos también obligan a familias a entregar a muchachas para matrimonios arreglados que muchas veces no duran más que algunas semanas y son en esencia una esclavitud sexual, una manera barata de reforzar la debilitada moral de sus filas.

Pero no es sólo el Shabab. En los últimos meses, trabajadores humanitarios y víctimas afirman que ha habido una rebatiña anárquica de hombres armados que cazan a mujeres y jovencitas desplazadas por la hambruna de Somalia, quienes muchas veces caminan cientos de kilómetros en busca de alimento y terminan en campamentos de refugiados sin ley, donde combatientes islamistas, milicianos rebeldes e incluso soldados gubernamentales violan, roban y matan con impunidad. Ya que la hambruna ha obligado a cientos de miles de mujeres a mudarse, los trabajadores humanitarios afirman que más féminas somalíes son violadas actualmente que en cualquier momento en la memoria reciente.

Somalia es un lugar profundamente tradicional, donde el 98 por ciento de las niñas es sujeta a la mutilación genital, de acuerdo con cifras de la ONU. La mayoría de las chicas es analfabeta y relegada al hogar. La hambruna y el desplazamiento masivo, que comenzó durante el verano, han vuelto más vulnerables a mujeres y jovencitas.

La peor crisis alimentaria del siglo, pero los miembros del Shabad, niegan tal crisis, y no aceptan ayuda internacional. El Programa Alimentario Mundial (PAM) alerta que la cuestión es de vida o muerte. La sequía golpea a 12 millones de personas en el cuerno de África y la situación se agrava en Somalia por los conflictos. La ONU ha declarado la hambruna en dos regiones del sur del país y estima que 3,7 millones de personas están en una situación de riesgo extremo.

Muchas comunidades somalíes han sido disueltas, y con grupos armados que obligan a los hombres y muchachos varones a unirse a sus milicias, a menudo son las mujeres, sin su pareja pero con hijos, las que emprenden la peligrosa odisea hacia los campamentos de refugiados.

Al mismo tiempo, trabajadores humanitarios y funcionarios de la ONU afirman que el Shabab, que combate al gobierno de transición de Somalia e impone una versión severa del Islam en las áreas que controla, ya no puede pagar a sus combatientes. Al darles a sus milicianos lo que llama «esposas temporales», el Shababmantiene a muchos hombres jóvenes luchando por él.

«No hay clérigo, ceremonia, nada», expresó el Jeque Mohamed Farah Ali, ex comandante del Shabab quien desertó e ingresó al ejército del gobierno, y agregó que los combatientes del Shabab incluso han hecho pareja con niñas de apenas 12 años, a quienes dejan desgarradas e incontinentes.

El Centro Elman de Paz y Derechos Humanos es una de las pocas organizaciones somalíes que ayudan a las víctimas de violación, y es dirigida por Fartuun Adán, mujer franca cuyo marido, Elman, fue acribillado por jefes militares hace años.

Adán dice que desde que comenzó la hambruna, ha conocido a cientos de víctimas de violación y matrimonios forzados. «No tienen idea de lo difícil que es para ellas dar testimonio de ello», señaló. «No hay justicia aquí, no hay protección, la gente dice que ‘eres basura’ si has sido violada».

Ver: Somalia el País Más Violento del Mundo

Fuente: New York Time en Españoñ, nota de Por JEFFREY GETTLEMAN

La Liberacion de la Mujer en el Siglo XX Rol de la Mujer Actual

La Liberación de la Mujer en el Siglo XX
Rol de la Mujer en la Actualidad

«La mujer motoriza los cambios en la familia»: «En las últimas décadas se verificaron cambios fundamentales en las mujeres. Hubo un aumento explosivo de la matricula secundaria y universitaria (también en carreras como ingeniería, por ejemplo, tradicionalmente destinadas a los hombres). Las mujeres pasamos, en los últimos veinte años, de representar algo menos del 40% al 52% en la matrícula universitaria. A eso hay que agregar un cambio feroz: el incremento enorme de la participación de la mujer en el mercado de trabajo.

Para el hombre, el trabajo no está tan asociado a los cambios en su vida familiar. Los hombres no ingresan o salen del mercado según tengan o no hijos, según sea su cantidad, según estén casados o solteros. Los varones están destinados «naturalmente» al mercado de trabajo, lo que no quieren decir que estén plenamente ocupados. En las mujeres, lo típico era entrar antes del casamiento, salir ante el nacimiento del primer hijo y volver -o no-cuando los chicos ya estaban criados.

Solamente las mujeres con una gran formación profesional se quedaban en el mercado. Lo que está pasando ahora -se tenga poca, mediana o mucha educación- es que todas se están quedando, cualquiera sea su situación familiar. Este cambio tiene que reflejarse a mediano plazo en una nueva dinámica familiar y, específicamente, en la pareja.

Yo creo que esa entrada masiva es solo, parcialmente, una respuesta al quiebre económico. Hubo otros cambios muy fuertes de valores personales y de formas de ver el mundo. E, incluso, esas nuevas pautas culturales fueron más decisivas que los motivos económicos.»

Entrevista a la socióloga Catalina Wainerman. Clarín, 23 de octubre de 1994.

mujer en el siglo xx

Como consecuencia de los cambios producidos por la Revolución Industrial a lo largo del siglo XIX, las mujeres irrumpieron como trabajadoras asalariadas en la industria y en los servicios.

La ruptura de la vieja familia agraria, en la que cada uno tenía su ocupación en la unidad económica familiar, dio origen a una nueva escena familiar de la clase trabajadora en la que el salario de la mujer —y el de los niños— era indispensable para el sustento familiar.

 Pero a partir de mediados del siglo XX esta situación se generalizó, ya no sólo entre los trabajadores, sino entre las clases medias y altas, y especialmente entre las mujeres casadas de estos grupos, que con anterioridad se limitaban al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos.

Rol Femenino en la Sociedad Actual Las Mujeres del Tercer Mundo LuchaEl masivo acceso de las mujeres a la enseñanza superior que se produjo tras la Segunda Guerra Mundial permitió, poco a poco, la ocupación de cargos de responsabilidad que esta formación posibilitaba. En la actualidad, chicos y chicas acceden por igual a los estudios en el mundo desarrollado.

La combinación de independencia económica y acceso a la formación superior dio extraordinaria relevancia y auge a los movimientos feministas en tomo a los años 60.Desde la Revolución Francesa, y a lo largo del siglo XIX, sobre todo con el sufragismo, las mujeres habían reivindicado su derecho a gozar en pie de igualdad con los hombres de todos los derechos políticos, sociales y económicos.

La gran diferencia fue la amplitud que alcanzó en esta época una nueva conciencia del feminismo y del papel de la mujer. Se produjo un cambio revolucionario respecto a lo que esperan las mujeres de sí mismas y lo que el mundo espera de ellas en cuanto a su lugar en la sociedad.

El derecho a gozar de su sexualidad, a elegir tener o no tener hijos, a divorciarse, a permanecer soltera, a compartir las tareas domésticas, a rebelarse contra el mal trato, a optar a todos los puestos de trabajo o de decisión política, se convirtieron en demandas cada vez más generalizadas entre las poblaciones femeninas del mundo occidental.

Aunque algunas de estas aspiraciones —lo que esperaban las mujeres de sí mismas— fueron al principio planteamientos de las mujeres de clase media o alta, con el tiempo se generalizaron a todos los sectores sociales y acabaron siendo también asumidas por los medios de opinión y por los poderes públicos. Si en nuestros días no son todavía una realidad, sin duda son ya una fuerte aspiración.

Mientras, en el Tercer Mundo, las cosas eran relativamente diferentes. Para la inmensa mayoría de las mujeres pobres las cosas habían cambiado poco. La sumisión al padre o al marido, la reducción al ámbito de lo doméstico y el trabajo como una necesidad de supervivencia y no como una forma de emancipación, continuaban siendo generales. Ahora bien, también se han producido cambios.

En primer lugar, en todos los países, con escasas excepciones (fuerte integrismo islámico), una minoría de mujeres de la clase alta, educadas y acomodadas, han accedido a la vida pública y ha sido significativamente relevante el número de jefes de Estado femeninos en estos países (India, Pakistán, Sri Lanka, Filipinas, Nicaragua, Argentina…), aunque casi siempre como hijas o viudas de hombres famosos.

Por otro lado, en aquellos países en los que se desarrollaron regímenes de tipo socialista (Argelia, Cuba, Afganistán, Vietnam…), las mujeres conquistaron muchos derechos (acceso a la enseñanza, al mundo laboral, a la actividad política, etc.), aunque en la actualidad parte de estos avances se han eliminado con la caída de estos sistemas.

Por último, aquellos países que han tenido procesos de occidentalización presentan situaciones de mayor libertad de las mujeres y mayores conquistas feministas, mientras los más tradicionales o cerrados presentan todavía, incluso en las clases altas, una profunda subordinación de la mujer al hombre.

LA LIBERACIÓN DE LA MUJER EN EL SIGLO XX: A mediados del siglo XX, en Occidente la mujer alcanzó la igualdad legal con el hombre al obtener el pleno derecho al voto: en Francia e Italia lo obtuvo en 1945, en México en 1953 y en Suiza en 1971. Culminaba así una de las máximas aspiraciones del feminismo, cuya revitalización, después de la Segunda Guerra Mundial, coincidió con la publicación de El segundo sexo (1950), donde Simone de Beauvoir analizaba la condición de la mujer en la historia y mantenía que es posible la diferencia en la igualdad.

En los años sesenta, mientras el debate se centró en el nuevo papel que debe desempeñar la mujer, el feminismo reivindicó que la igualdad legal se aplicara realmente a la vida cotidiana. En los setenta, cénit del movimiento feminista, la ONU declaró el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer y promovió programas antidiscriminatorios. Durante el último cuarto del siglo XX, el proceso de liberación se aceleró por distintas causas, como la aparición de la píldora anticonceptiva, que permitió desvincular la sexualidad de la función reproductiva.

Junto a ello, la generalizada incorporación de la mujer al trabajo remunerado fuera del hogar, y su progresivo acceso a la educación y a la cultura afianzó su autonomía. Pero este proceso sólo prosperó en las sociedades occidentales y con muchos matices.

En 1999, un informe de Naciones Unidas puso de manifiesto que el siglo se cerró con graves problemas por resolver: entre el 25% y el 50% de las mujeres del mundo sufren agresiones por parte de sus compañeros; el tráfico ilegal de mujeres y niñas para ser explotadas sexualmente genera un negocio anual superior a los 6.000 millones de dólares; y las mujeres trabajan muchas más horas pero están peor pagadas.

La redefinición del papel de la mujer trajo consigo una profunda reforma de la familia tradicional, del modelo de pareja y de las relaciones sexuales. La ampliación de los derechos individuales y de las minorías mostró también que la libertad de los homosexuales y su equiparación jurídica, en un proceso abierto que, desde los años noventa, abandera Europa.

En 1994, el Parlamento Europeo declaró la igualdad de derechos de los homosexuales e instó a los países miembros de la UE a atacar toda forma de discriminación. Holanda fue el primer país en permitir el matrimonio entre personas de un mismo sexo y en otorgarles los mismos derechos que a los heterosexuales, incluido el de adoptar niños. Otros países han modificado su legislación para equiparar a las parejas homosexuales en cuestiones de herencia, asistencia mutua o prestaciones sociales.

LA MUJER EN ARGENTINA: Después de diez años de gobierno democrático se ha extendido la idea de que la administración pública debe formular políticas que promuevan la igualdad de oportunidades entre ambos sexos. Entre 1983 y 1989, el gobierno aprobó convenios internacionales relacionados con la mujer.

Uno de ellos proponía la eliminación de toda forma de discriminación y otro reclamaba la igualdad de oportunidades y de trato entre trabajadoras y trabajadores. Se crearon también dos espacios para la mujer: la Dirección General de la Mujer, en e! marco del Ministerio de Relaciones Exteriores, y la, Subsecretaría de la Mujer, en e1 marco del Ministerio de Salud y Acción Social.

En 1991, se creó el Consejo Coordinador de Políticas Públicas para la Mujer como «ente articulador de las demandas sociales, al mismo tiempo que un impulsor de políticas destinadas a propender la igualdad de la mujer en la sociedad». Uno de los propósitos que tenía el Consejo era atender a la problemática global de la mujer y, por lo tanto, proponer modificaciones a todas las formas de discriminación en la educación, la salud, el empleo y la política.

En 1991, se sancionó la Ley de Cupos, que obliga a incluir un 30% de mujeres en las listas de todos los partidos. Esta ley fue apoyada por el Consejo Nacional de la Mujer y su sanción estuvo garantizada por la presión que ejercieron sobre los parlamentarios distintas agrupaciones de mujeres. El retorno de la democracia permitió también la sanción de una ley que, al mismo tiempo que posibilitaba el divorcio vincular, modificaba las disposiciones que subordinaban a la mujer, como por ejemplo, la obligación de fijar el mismo domicilio que el esposo o de usar el apellido de casada.

En cuanto a la filiación, el Código Civil establecía la protección total sólo de los hijos legítimos, es decir a los nacidos dentro del matrimonio. Por otro lado, la ley consideraba a los hijos «propiedad exclusiva del padre». Durante el segundo gobierno justicialista se suprimieron todas las clasificaciones anteriores (hijos incestuosos, adulterinos, sacrílegos) y se comenzó a llamarlos hijos matrimoniales y extramatrimoniales. Sin embargo, los nacidos fuera del matrimonio recibían en la sucesión de sus padres la mitad de los bienes que le correspondían a los hijos matrimoniales.

Durante el gobierno de Alfonsín, el Congreso sancionó una ley que puso fin a esta política discriminatoria ya que equiparaba los derechos de todos los hijos, nacidos dentro o fuera del matrimonio civil. Al mismo tiempo, se facultó al Estado para que investigara y procurara determinar la paternidad y el reconocimiento de los niños que estaban inscriptos como hijos de padre desconocido.

En cuanto a la patria potestad, el Código Civil la consideraba un derecho exclusivo del padre. Si bien a comienzos de la década del ’20 se introdujeron algunas reformas, recién durante el tercer gobierno justicialista, el Congreso sancionó la ley de la patria potestad indistinta, igualando así a la madre y al padre tanto en derechos como en obligaciones frente a sus hijos.

Esta ley, sin embargo, fue vetada por el Poder Ejecutivo. En 1985, el Congreso reformuló y sancionó la ley de ejercicio de la patria potestad que, desde ese momento, es compartida por e! padre y por la madre.

LECTURA COMPLEMENTARIA:
EL PAPEL DE LA MUJER,

en un nota de Alicia Moreau de Justo: «La Mujer en la Democracia»

En todos los períodos de opresión, el hogar es un centro de resistencia espiritual no igualado cuando existe en él comunidad de opiniones, creencias y afectos. Frente a un Estado que persigue y aterroriza, el hogar es una pequeña fortaleza. Ofrece el lugar seguro para la expansión de las ideas y sentimientos reprimidos por el temor y devuelve la confianza y la esperanza a los que han soportado persecuciones; depara ayuda y solidaridad en los peores trances, es el lugar donde los padres pueden trasmitir a sus hijos  sus ideas, sus convicciones o su fe y llega a ser como la imagen misma de la patria, de la que se puede gozar en el recogimiento, en el amparo afectivo, mientras, de puertas afuera, la violencia desencadenada espanta y destruye.

Esta fuerza invencible reside sobre todo en la mujer. Pero si ella es incapaz o indiferente, si no comprende el valor de las ideas por las cuales los hombres llegan hasta el sacrificio, esa pequeña fortaleza esté desmantelada.

De ahí que sea una necesidad cada vez más imperiosa el dar a la mujer un papel activo en la defensa de la democracia, para que ésta se convierta para ella en algo propio, incorporada a su personalidad misma y sea capaz de sentir, como ofensa personal, todo lo que a aquélla disminuye o altera.

Y decimos que esto es tanto más necesario cuanto que el Estado incorpora cada vez más la mujer a sus numerosos rodajes. Era y es funcionario civil y, aun como trabajadora independiente, está sometida a su influencia. Ahora la vemos en los países en guerra absorbida por ésta ya en el trabajo técnico, ya en los  servicios auxiliares. Uniformada, se la somete a la disciplina y a la organización militares. No sería pues difícil que, terminada la contienda, se estableciera el enrolamiento femenino igual al masculino, lo cual entregaría la población civil, por entero, al mundo militar, maniatada bajo el imperio de la disciplina.

Si en estas condiciones, la mujer carece además de derechos políticos, su situación será de servidumbre.

Alicia Moreau de Justo: «La mujer en la democracia» .

Fuente Consultada:
Historia Universal Tomo 18 Desarme y Nuevo Orden Mundial
Historia Argentina Secundario Luchilo-Paz-Romano

Conflictos Bélicos del Siglo XXI Guerras Del Siglo Actuales Resumen

Conflictos Bélicos del Siglo XXI – Guerras Del Siglo

CONSECUENCIAS DE LA GLOBALIZACIÓN RESPECTO A
POSIBLE CONFLICTOS FUTUROS

LA DINÁMICA DE LA GLOBALIZACIÓN
Otro fenómeno esencial: todos los estados se ven afectados por la dinámica de la globalización. En cierto modo, se trata de una segunda revolución capitalista. La globalización económica se extiende a los rincones más apartados del planeta soslayando tanto la independencia de los pueblos como la diversidad de los regímenes políticos.

Tanto es así que la Tierra vive una nueva era de conquistas, como en la época de las colonizaciones. Pero si los principales actores de la anterior expansión conquistadora eran estados, esta vez quienes pretenden dominar el mundo son empresas privadas y conglomerados, grupos industriales y financieros. Los dueños de la Tierra nunca fueron tan pocos ni tan poderosos. Estos grupos están situados fundamentalmente en la tríada Estados Unidos-Unión Europea-Japón. La mitad de ellos tiene su base en Estados Unidos.

Esta concentración del capital y del poder se ha acelerado formidablemente durante los últimos veinte años, bajo el efecto de las revoluciones de las tecnologías de la información. El siglo XXI que comienza será testigo de un nuevo salto cualitativo impulsado por las modernas técnicas genéticas de manipulación de la vida.

La privatización del genoma humano y la concesión generalizada de patentes sobre los procesos biológicos abren nuevas perspectivas de expansión al capitalismo. Se prepara una privatización a gran escala de todo lo que afecta a la vida y la naturaleza, que favorecerá la aparición de un poder probablemente más absoluto que cualquier otro que haya podido conocerse a lo largo de la Historia.

La globalización no aspira tanto a conquistar países como a ganar mercados. El objetivo de este poder moderno no es la anexión de territorios, como en las épocas de las grandes invasiones o en los períodos coloniales, sino el control de riquezas.

Esta conquista trae consigo destrucciones impresionantes, como atestigua la espectacular quiebra de Argentina en diciembre de 2001 (y la crisis actual de los países de Europa) . Dicho país era el mejor exponente del modelo universal preconizado por el FMI, que intenta exportarlo a todo el planeta con dogmática tozudez.

La caída de Argentina es al neoliberalismo lo que la caída del muro de Berlín fue al socialismo estatal: la evidencia del descrédito, la constatación del fracaso. En el resto del mundo, en todas las regiones, sectores industriales enteros se ven abocados al cierre con los sufrimientos sociales que de ello se deriva: paro masivo, subempleo, precariedad, exclusión… Dieciocho millones de parados en la Unión Europea, mil millones de desempleados y subempleados en el mundo… Sobreexplotación de los hombres, de las mujeres y, lo que es más escandaloso, de los niños: trescientos millones de menores la sufren en condiciones de extrema brutalidad.

La globalización es también el saqueo de la naturaleza, el pillaje planetario. Las grandes empresas privadas depredan el medio ambiente utilizando herramientas desmesuradas; esquilman las riquezas naturales, que son el bien común de la humanidad; y lo hacen sin escrúpulos y sin freno. Este fenómeno se añade a una criminalidad económica ligada al mundo financiero y a la gran banca, que reciclan sumas superiores al billón de euros por año, es decir, más que el producto nacional bruto (PNB) de un tercio de la humanidad.

La mercantilización generalizada se traduce en un formidable agravamiento de las desigualdades. Aunque la producción mundial de alimentos básicos equivale a más del 110% de las necesidades del planeta, treinta millones de personas siguen muriendo de hambre cada año y más de ochocientos millones sufren malnutrición.

En 1960, el 20% de los más ricos de la población mundial tenía unas rentas treinta veces superiores a las del 20% de los más pobres. Era una situación escandalosa, pero, lejos de mejorar, ha seguido agravándose: en la actualidad, las rentas de los ricos son, no treinta, sino ochenta y dos veces superiores a las de los pobres… De los seis mil millones de habitantes del planeta, apenas quinientos millones viven desahogadamente, mientras que cinco mil quinientos subsisten en condiciones precarias. El mundo ha perdido el rumbo.

Las estructuras estatales, al igual que las estructuras sociales tradicionales, son barridas de forma desastrosa. En mayor o menor medida pero de forma generalizada, en los países del Sur y del Este, el Estado se desmorona. La autoridades se retiran o son expulsadas de los territorios periféricos, que se convierten en auténticas zonas sin ley.

En Pakistán, en el Cáucaso, en Argelia, en Somalia, en Sudán, en el Congo, en Colombia, en Filipinas o en Sri Lanka, se desarrollan entidades caóticas e ingobernables que se sustraen a cualquier forma de legalidad y vuelven a un estado de barbarie. La fuerza prevalece sobre el derecho, y sólo los grupos violentos se muestran capaces de imponer su ley sometiendo a las poblaciones.

Surgen nuevas amenazas: hiperterrorismo, fanatismos religiosos o étnicos, proliferación nuclear, crimen organizado, redes mañosas, especulación financiera, quiebra de macroempresas (Enron), corrupción a gran escala, extensión de nuevas pandemias (sida, virus Ebola, enfermedad de Creutzfeld-Jakob…), desastres ecológicos, efecto invernadero, desertización, etcétera.

Paradójicamente, cuando la democracia y la libertad triunfan, en apariencia, en un planeta que se ha desembarazado de la mayoría de los peores regímenes dictatoriales, la censura y las manipulaciones retornan con renovada fuerza bajo diversos disfraces.

Seductores «opios de las masas» proponen una especie de «mundo feliz», distraen a los ciudadanos e intentan apartarlos de la acción cívica y reivindicativa. En esta nueva era de la alienación, en la época de Internet, la World Culture, o «cultura global», y la comunicación planetaria, las tecnologías de la información desempeñan un papel ideológico fundamental para amordazar el pensamiento.

Fuente Consultada: Guerras del Siglo XXI Ignacio Ramonet