Los Padre Peregrinos Guerra de Secesión

Batallas en el Pacífico Durante la Segunda Guerra Mundial

La Guerra en el Pacífico Durante la Segunda Guerra Mundial

A partir de mayo de 1942, se conoció que la guerra del Pacífico tendría carácter aeronaval y el papel que desempeñaría en ella el portaaviones. En este sentido, el país que intentase la contraofensiva debería contar con un gran potencial económico que le permitiese sostener una lucha tan costosa. Los Estados Unidos tenían la totalidad de sus fuerzas y decidían la estrategia global. El gobierno impulsó la industria bélica y aumentó el número de efectivos, de 2.000.000 a 12.000.000.

Japón, que hasta la primavera de 1942 había conquistado inmensos territorios, elaboraba nuevos planes para desembarcar en Nueva Guinea y, desde allí, en Australia. Pero Estados Unidos preparaba la contraofensiva y reunió una flota norteamericano-australiana bajo el mando del almirante Nimitz, de modo que los japoneses tuvieron que renunciar a sus proyectos.  Las fuerzas de Nimitz y Mac Arthur recobraron, uno por uno, todos los puntos estratégicos importantes. En 1945 llegaron a las puertas de Japón.

El 6 y el 9 de agosto fueron lanzadas dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. El 15 de agosto de 1945 Japón capituló sin condiciones.

En menos de seis meses (diciembre de 1941-primavera de 1942), Japón había extendido su dominio por el océano Pacífico.

Estados Unidos pasó a la ofensiva a partir de mayo de 1942. Bajo la dirección del almirante Nimitz, reunió una flota constituida por buques norteamericanos y australianos, cuyo mando fue confiado al contralmirante Fletcher. Esta flota se enfrentó a los navios japoneses en el mar de Coral: la lucha, librada sobre todo por los aviones que transportaban los portaaviones, fue encarnizada.

El resultado del combate fue dudoso, pero obligaba a los japoneses a renunciar a sus planes de desembarco en la costa sur de Nueva Guinea y bloqueaba su avance en dirección a Australia.

En junio de 1942, los norteamericanos obtuvieron una rotunda victoria en la batalla de las Midway, al norte de las islas Hawai. Este encuentro representó para los japoneses la pérdida de cuatro poderosos portaaviones, y señaló el principio de su caída Durante estos combates, la artillería naval no intervino para nada; las pérdidas fueron causadas por los aviones y, en menor medida, por los submarinos.

En lo sucesivo, la aviación representaría un papel decisivo en la lucha. Por otra parte, antes de la batalla del mar de Coral, 79 aviones norteamericanos habían logrado lanzar sus bombas sobre Tokio (18 de abril de 1942). Sin embargo, Japón todavía no renunciaba a sus planes de desembarco en Australia.

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Si bien los norteamericanos hubieran podido realizar una reconquista sistemática de las colonias europeas ocupadas por los japoneses, su objetivo fue otro: amenazar los enlaces marítimos entre las colonias y el Japón. En mayo de 1942, la batalla librada en el mar de Coral puso fin a la expansión nipona en el Pacífico. En junio del mismo año, los norteamericanos obtuvieron su primer triunfo aeronaval en Midway (archipiélago situado a unos 1.900 kilómetros de las islas Hawai) y, el 7 de agostó, el desembarco en Guadalcanal —llevado a cabo por tropas estadounidenses y australianas— destruyó las intenciones japonesas acerca de la ocupación de Australia. Guadalcanal significó el cambio de rumbo en la guerra del Pacífico: 1943 sería el año de las victorias aliadas.

Como los japoneses tenían en su poder las islas Salomón, se hallaban en disposición de amenazar las comunicaciones entre Australia y Nueva Caledonia, del mismo modo que podían dirigir su acción contra la costa oriental de Australia o incluso contra Nueva Zelanda. El general Mac Arthur decidió recuperar Guadalcanal, base aérea japonesa en el archipiélago de las Salomón, y utilizarlo como trampolín para su contraofensiva.

Desde agosto de 1942 hasta febrero de 1943, norteamericanos y japoneses lucharon encarnizadamente por la posesión de la isla. Finalmente, la victoria fue para Estados Unidos. Además, como los japoneses no habían podido proseguir su avance por Nueva Guinea, Australia ya no se encontraba en peligro inmediato.

Gracias a su potencial industrial, Estados Unidos forjaba las armas de la contraofensiva. De 1943 a 1945 aniquilaron las bases japonesas del océano Pacífico. En su lucha contra Japón aplicaban una táctica especial. No atacaban todos los territorios ocupados por los japoneses, sino únicamente los que tenían interés estratégico en el sentido de su propio avance.

Antes de que las tropas norteamericanas desembarcasen en una isla ocupada por los japoneses, ésta era sometida a violentos bombardeos aéreos. Pese a esta preparación, con frecuencia las tropas de desembarco tuvieron que conquistar el terreno palmo a palmo, pues los soldados japoneses preferían siempre la muerte á la rendición.

Cuando los norteamericanos habían conquistado una isla, establecían en ella los aeropuertos y centros de abastecimiento destinados a facilitar el siguiente ataque. Como Estados Unidos sólo dirigía su ofensiva contra los puntos estratégicos, a menudo en las regiones reconquistadas había islas que todavía seguían en poder de los japoneses. La aviación norteamericana se limitaba a vigilarlas.

En estas operaciones, el papel principal tan pronto lo desempeñaba la aviación como la marina. En el sur del océano Pacífico, las tropas norteamericanas y australianas, bajo el mando del general Mac Arthur, partieron de Guadalcanal en dirección a la costa de Nueva Guinea (1943).

Al año siguiente se establecieron en las islas Palaos, base desde la que podrían atacar las Filipinas.

Los japoneses intentaron defender el archipiélago, pero su flota fue destruida en el combate naval de Leyte, en octubre de 1944. Durante esta batalla, los japoneses pusieron por primera vez en linea sus pilotos suicidas o kami-kazes, quienes, a bordo de pequeños  aviones   abarrotados  deexplosivos, se estrellaban contra el puente de los buques norteamericanos.

En febrero de 1945, las islas Filipinas ya habían sido reconquistadas en gran parte. Más al este, las fuerzas del almirante Nimitz habían ido recuperando las islas una por una: las Gilbert en 1943, y el archipiélago de las Marshall y las islas Saipán y Guam en 1944. Seguidamente se dirigieron a menos de mil quinientos kilómetros de Japón y, tras una encarnizada lucha, se apoderaron de las islas Iwo Jima y Okinawa (1945).

A partir de ese momento, Tokio y el sur de Japón se encontraban al alcance de los bombarderos norteamericanos, que atacaron los centros industriales japoneses. Al mismo tiempo, la aviación norteamericana que sobrevolaba el mar de China impedía toda navegación entre Japón y el continente asiático.

Los ingleses ya habían reconquistado Birmania en 1944, y un año después, China reemprendió, a su vez, la ofensiva contra Japón. Sin embargo, Indochina, el archipiélago indonesio y la costa china continuaban en poder de los japoneses. En las islas niponas seguían apostados ejércitos numerosos y bien equipados. Las poblaciones japonesas se disponían a ofrecer una encarnizada resistencia en caso de invasión.

El presidente Truman decidió emplear una nueva arma, la terrible bomba atómica. El 6 de agosto de 1945 se lanzó una sobre Hiroshima, que destruyó 12 km² de la ciudad y causó 150.000 víctimas ; entre ellas hubo 80.000 muertos. Tres días después se dejó caer otra bomba sobre Nagasaki: quedó arrasada una superficie de 4.500 m² y hubo 40.000 muertos y otros tantos heridos. Por su parte, la Unión Soviética declaró la guerra a Japón y entró en Manchuria.

Toda resistencia fue inútil: el 15 de agosto de 1945, Japón, por orden del emperador, capituló sin condiciones.

Cuadro ofensiva americana en la guerra del pacifico

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El Aislacionismo de EE.UU Presidencias de Harding y Coolidge

El Aislacionismo de EE.UU Post Guerra Mundial
Presidencias de Harding y Coolidge

El AISLACIONISMO fue una política que implicaba una participación mínima en los asuntos internacionales, en particular en alianzas militares. Fue la que aplicaron los EE.UU. hasta principios del siglo XX, como reflejo en parte de la hostilidad de las comunidades alemana e irlandesa del Medio Oeste contra la Gran Bretaña, su Imperio y sus aliados. El aislacionismo impidió a los EE.UU. ingresar en la sociedad de naciones y aseguró la victoria electoral del Presidente Harding (1865-1923) en las elecciones de 1920.

A lo largo de los decenios de 1920 y 1930 los sentimientos aislacionistas siguieron siendo muy fuertes y llevaron a una serie de Leyes de Neutralidad promulgadas entre 1935 y 1939 por las cuales se prohibió hacer préstamos y enviar armas o municiones a beligerantes en una guerra civil o internacional. Pero desde 1945 los EE.UU. se han visto obligados a adoptar el papel dirigente en el Occidente, aunque los republicanos conservadores siguieron practicando una forma de aislacionismo a principios del decenio de 1960, al propugnar la retirada a una «fortaleza América» muy defendida y sin obligaciones en el exterior, junto con la retirada de las Naciones Unidas.

Aislacionismo, antigua política exterior de Estados Unidos que evitaba las alianzas con otras naciones para preservar su libertad de acción en los asuntos internacionales. Nunca se aplicó en el terreno económico o cultural porque el aislacionismo estaba pensado ante todo para mantener la joven nación lejos de los conflictos nacionalistas y dinásticos de las potencias europeas.

La Primera Guerra Mundial sacudió los supuestos liberales y racionales de fines del siglo XIX y principios del XX de la sociedad europea. La increíble destrucción y muerte de casi diez millones de personas socavaron la idea misma de progreso. Las nuevas técnicas de propaganda habían manipulado a pueblos enteros para que se involucraran en una matanza sin sentido y por último, la Primera Guerra Mundial señaló el fin de la hegemonia europea sobre los asuntos mundiales.

En 1917, la Revolución Rusa sentó los fundamentos para la creación de un nuevo poder soviético y, además, Estados Unidos ingresó en la hierra. No obstante, el fin de la era europea no fue del todo evidente, porque lo eclipsaron dos acontecimientos: el aislacionismo estadounidense y el retiro de los soviets de los asuntos internacionales, mientras alimentaban el desarrollo de su propio sistema socialista. Pese a que estos acontecimientos fueron sólo temporales, crearon un vacío político en Europa que muy pronto sería ocupado por el renacimiento del poder alemán.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: La Gran Guerra había tenido resultados mucho más importantes que las cláusulas del Tratado de Versalles, muy pronto incumplidas, mal aplicadas, y origen de futuros conflictos. Mientras Europa estaba devastada y arruinada, e Inglaterra, aunque al margen de la invasión, había tenido que recoger de todas partes los capitales que constituían su poder, para financiar su esfuerzo de guerra, los Estados Unidos salían del conflicto con ligeras pérdidas (125.000 muertos) y un poder colosal.

De deudores, habían pasado a ser acreedores de Europa, por miles de millones de dólares. Este era, en fin, uno de los hechos más importantes, con la Revolución rusa, de la que nadie podía imaginar que saliese una URSS tan fuerte, veinte años después.

La deuda contraída por Europa con los Estados Unidos ascendía a unos 7 mil millones de dólares, a los que se sumarían, algo más tarde, 3 mil millones más para la reconstrucción del viejo continente.

presidente wilson

El presidente estadounidense Thomas Woodrow Wilson emprendió la mejora de la vida política, económica y social de su país a comienzos del siglo XX. Tuvo una ambiciosa visión para el cargo presidencial y buscó mejorar casi todos los aspectos de la vida nacional desde la presidencia. Durante sus dos mandatos (1913-1921), Wilson llevó a cabo significativas reformas sobre los aranceles aduaneros, los trusts, las relaciones laborales, la agricultura y la banca.

Los Estados Unidos se encontraban, al fin, con un aparato de producción considerablemente desarrollado. Ciertamente, Wilson había sufrido grandes decepciones con motivo de la Conferencia de la Paz, no sólo por parte de los europeos, como Clémenceau y Lloyd George, sino también a causa de la vieja tradición aislacionista que animaba al partido republicano y a una fuerte minoría del demócrata. Los Catorce Puntos, el idealismo de Wilson, los grandes principios de la S. de N. habían suscitado una dura oposición.

Adherirse a la S. de N. era meterse en el engranaje de los conflictos que desgarraban a los incorregibles europeos. «Nosotros no podemos retroceder» —había dicho Wilson—. El Senado, todopoderoso en materia de política exterior, no lo entendía así, y en la discrepancia estaba apoyado por la respetada opinión del viejo Teodoro Roosevelt y por los multimillonarios Mellon y Frick, que pagaron gigantescas campañas contra la S. de N., «esa cosa nefasta, con la aureola de un nombre edificante». Las minorías alemanas, italianas, irlandesas, que, por razones diferentes, consideraban injustos los tratados, eran también hostiles.

Para colmo de desgracias, Wilson sufrió un ataque de hemiplejía en septiembre de 1919, de modo que el dirigente de la oposición senatorial, Cabo-Lodge, resultó vencedor, y la firma del tratado de paz fue rechazada por 55 votos.

Como puede verse los norteamericanos,  de   acuerdo con esta política, deseaban tener el menor compromiso posible con Europa y con los inmigrantes. Entre 1920 y 1924, la inmigración disminuyó notoriamente. El nacionalismo, alimentado por el conflicto, continuó terminado éste, y potenciado por la Revolución Rusa, se dirigió contra los políticos reformistas y los dirigentes y militantes sindicales. Estos últimos estaban, en su mayoría,   integrados  por  inmigrantes  que  no eran considerados auténticos norteamericano.

Una breve crisis (1918-1920), acompañada de numerosas huelgas, aumentó miedos y rencores Profesores universitarios y realizadores cine matográficos fueron objeto de todo tipo de agre siones y denuncias. Muchos inmigrantes fueron deportados. La comunidad negra fue hostigada El Ku Klux Klan (organización secreta racicista terrorista) no sólo actuó en el sur de los Estado Unidos (donde había sido creada a la finalización de la Guerra de Secesión), sino en el oeste, y ne víctimas fueron, además de personas de raza n gra, miembros de la comunidad judía y católica.

PRESIDENCIA DE HARDING:
Vencido por la enfermedad, Wilson llegó hasta las elecciones de 1920. Los demócratas eligieron como candidato al gobernador de Ohio, James Cox, y, como vicepresidente, al joven Franklin Delano Roosevelt, pariente de Teodoro, y que se había distinguido como Secretario de Estado adjunto a la marina, en el gobierno Wilson.

 Harding  presidente de ee.uu.

Pero fue elegido el candidato de los republicanos, W. G. Harding, senador de Ohio y periodista, con una mayoría de 7 millones de votos. América había manifestado su deseo de volver al orden antiguo: distancias respecto a Europa, liberalismo, «laissez-faire», iniciativa privada, etc. Wilson murió, cuatro años después, sin resignarse nunca al fracaso de sus esperanzas.

Harding era muy distinto del austero moralista y profesor a quien sucedía: hombre de buena presencia, «bon vivant», aficionado al golf, al alcohol, a los cigarros y al poker. En plena prohibición, se veían grandes vasos de whisky en la mesa presidencial, cuando jugaba al poker con sus viejos amigos de Ohio. Estaba   rodeado   de  unas   gentes   bastante mal educadas, que ponían los pies sobre las mesas, y algunos de cuyos elementos se dejaban  corromper  y  traficaban   con   su  influencia.

La era de Harding empezó mal: la crisis financiera y económica y el paro (el ejército ya no compraba, y Europa disminuía  sus   importaciones)   duraron  hasta 1922. La campaña «anti-roja» y anti-sindical paralizaba el movimiento obrero.

CASO DE SACCO Y VANZETTI

Los salarios, insuficientes, limitaban el consumo. Dos italianos de ideas anarquistas, Nicolás. Sacco y Bartolomé Vanzetti fueron acusados de robo y asesinato de un cajero de Massachussetts. No había pruebas válidas, pero su fama de anarquistas bastaba.

caso de sacco y vanzetti

Ellos afirmaron siempre su inocencia, y el asunto Sacco-Vanzetti apasionó e indignó al mundo entero, desde 1921, fecha del primer proceso, hasta 1927, en que los dos hombres acabaron en la silla eléctrica, lo que desencadenó vivas manifestaciones en todas partes. Había llegado la hora del racismo y de la xenofobia: en 1921, la inmigración fue súbitamente reducida, a causa del paro. Desde entonces, sólo se admitía el 3 % de inmigrantes de cada nación, en función del número de compatriotas instalados ya en el país.

Dicho de otro modo, aquellas cuotas favorecían a las naciones cuya emigración había sido numerosa y antigua (anglosajones, escandinavos, alemanes), en perjuicio de los pueblos del Mediterráneo y de la Europa Oriental, la «segunda ola», más reciente. Por último, no se admitían más que 100.000 inmigrantes al año, sometidos a severas formalidades en Long Island. En 1923, se produjeron grandes escándalos a consecuencia de unas investigaciones acerca de los que rodeaban a Harding, y hubo hasta suicidios.

El presidente especulaba en la Bolsa. Partió para un viaje, salpicado por aquellos turbios asuntos de «barriles», y murió, repentinamente, de un ataque. El vicepresidente Coolidge le sucedió y permaneció en el cargo hasta 1928.

CALVIN COOLIDGE Y LA PROSPERIDAD
Calvin Coolidge nació en Plymouth (Vermont) el 4 de julio de 1872. Se licenció en filosofía y letras por el Amherst College en 1895, y posteriormente estudió derecho. Fue presidente de Estados Unidos (1923-1929). Falleció en 1933.

Coolidge era muy diferente de Harding: puritano de Nueva Inglaterra, de una moralidad perfecta, tenía el aspecto de un clérigo. Hablaba poco, y sus principios eran sencillos: «Menos gobierno en los negocios, y más negocios en el gobierno».

Coodlidge Calvin presidente de estados unidos

Coolidge se mostró tajante con respecto al pago de las deudas contraídas por los aliados con Estados Unidos durante la I Guerra Mundial, aunque adoptó una actitud más flexible a la hora de establecer el calendario de los plazos de las devoluciones. Durante su mandato, se moderó la política intervencionista en Latinoamérica mantenida por los anteriores presidentes.

Disminuyó los gastos federales, suprimió todo lo que quedaba de los controles del Estado y ayudó a las nuevas industrias. Modesto, iba regularmente a la iglesia, convencido de que las riquezas recompensaban el trabajo y la virtud. Enriquecerse no podía desagradar a Dios.

En las elecciones de 1924, venció fácilmente al candidato demócrata Davis, y su victoria reforzó sus principios: un gobierno que gastase poco y que dejase en libertad el mecanismo de la economía. Las dificultades de la postguerra iban desapareciendo, y el presidente pudo decir que el país se hallaba en «un estado de alegría, pocas veces visto en la historia de la humanidad».

Empezaba la edad de oro de los negocios, que recordaba los últimos decenios del siglo pasado, pero los héroes del día no eran sólo los «reyes», los magnates de las grandes empresas, sino los pequeños comerciantes  emprendedores, «ejecutivos», es decir, los cuadros dirigentes de las sociedades parecían, todos ellos, llamados a un porvenir dichoso. Las masas mismas, por el sistema de acciones, de distribución de beneficios y por las excepcionales facilidades de crédito que les permitían comprar cosas, automóviles,   radios   y   neveras,   parecían   ver aumentar su nivel de vida, de un modo regular.

En una optimista atmósfera de «colaboración de clases», los patronos favorecían los sindicatos de empresa, que renunciaban a la huelga a cambio de acuerdos  «libremente   negociados»,   nunca   desventajosos, por otra parte, para los capitalistas. La concentración  de  capitales   aumentó  notablemente,  a pesar de las leyes  «anti-trusts». Doscientas   sociedades   gigantes detentaban el 50 % de la riqueza industrial (el petróleo, el acero, las industrias químicas, el cobre y el aluminio, el tabaco, los transportes,  etc.).

El  automóvil  alcanzó un éxito espectacular:  de 1919 a 1929, el número de coches pasaba de 7 a 23 millones. Los salarios  altos eran efectivos en un cierto número de ramas industriales. Pero en el cuadro también había sombras: con el desarrollo de nuevas fuentes de energía (electricidad,  petróleo, nafta),  la demanda de carbón descendía, y los países, como Francia y Bélgica, que habían vuelto a poner en   funcionamiento   sus   minas,   inundadas por los alemanes, habían cesado en sus importaciones masivas.

Los distritos mineros sufrían paro y miseria, y las huelgas se multiplicaban, pero no detenían la baja de los salarios. El poderoso sindicato de John L. Lewis perdía cada vez más  afiliados. Los granjeros seguían también excluidos de la prosperidad:   producían   demasiado   y   los precios de sus artículos descendían.

Durante la guerra, habían comprado muchas máquinas, y se habían endeudado, creyendo que sus ventas iban a mantenerse. Por el contrario, los precios de los productos industriales   habían   aumentado.   Los   granjeros mantuvieron el Farm Bloc (bloqueo agrícola)   en   el  Congreso,  cuyos   representantes prepararon una ley que preveía la compra por el gobierno de los excedentes. Almacenados en los silos, los cereales se venderían al extranjero,  según las necesidades, pero Coolidge puso el voto presidencial a la ley, lo que aumentó notablemente el descontento en el Oeste.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo XII El Aislacionismo Americano Edit. CODEX

 

Gobierno de Roosevelt Teodoro Política Gran Garrote

RESUMEN DE LA  ERA DE TEODORO ROOSEVELT Y DE WILSON

BIOGRAFIA: Roosevelt Teodoro (Nueva York; 27 de octubre de 1858-Oyster Bay; 6 de enero de 1919) – Político estadounidense, nace en Nueva York. Estudia administración en la Universidad de Harvard. Es elegido miembro de la Cámara Legislativa de Nueva York en 1882, de la United States Civil Service Comission en 1889 y secretario adjunto de marina entre 1897 y 1898 y se encarga de preparar la flota para la guerra contra España. Interviene en Cuba al frente del batallón de voluntarios Rough Riders.

En 1899 es gobernador del Estado de Nueva York y en 1900 es elegido vicepresidente a la candidatura de William McKinley y asume el cargo presidencial a la muerte de éste un año más tarde. Su política exterior se define imperialista.

En 1903, para controlar el canal interoceánico del istmo, instígala separación de Panamá de Colombia y asegura la hegemonía estadounidense, acerca de lo cual afirma que «I took Panamá», «yo me tomé Panamá». A su política se le conoce con el nombre de big strick, mano dura, pues considera que los países americanos son jóvenes y deben recibir un trato fuerte.

En 1902 induce a Gran Bretaña a levantar el bloqueo sobre Venezuela y en 1905 interviene como mediador en la guerra ruso-japonesa, donde obtiene la firma del Tratado de Paz de Portsmouth, por lo que en 1906 recibe el Premio Nobel de la Paz. Al ser derrotado en la elecciones de 1909, dirige una expedición a África un año después y a Brasil en 1914.

Al estallar la Primera Guerra Mundial critica la neutralidad propuesta por el presidente Woodrow Wilson. Muere en Dyster Bay.

HISTORIA: En septiembre de 1901, Mac Kinley, que acababa de ser reelegido, cayó bajo los disparos de un anarquista, y fue sustituido por su vicepresidente, Teodoro Roosevelt, muy popular desde sus «cabalgadas» cubanas. Perteneciente a una vieja familia de emigrados holandeses, rico, excelente administrador, de tendencias liberales y progresistas, «Teddy»  tenía  42  años.

Teodoro Roosevelt

Teodoro Roosevelt

Sospechoso para los republicanos conservadores como Mark Hanna, que temían ver en él a un socialista, Roosevelt fue, en realidad, un hábil político, que mantuvo el compromiso entre el trabajo y el capital, atacando a los «malhechores defendidos por sus grandes fortunas», pero empleando, si le era necesario, el ejército contra los huelguistas, como en 1902, en la cuenca del carbón. Puso en práctica un programa para preservar las riquezas naturales, debilitadas por el despilfarro y por las talas.

En el exterior, practicó el método del «palo duro» escondido tras las «buenas palabras». Su éxito más espectacular fue la construcción del canal de Panamá, que la Compañía francesa, presidida por Lesseps, había abandonado por falta de medios técnicos y de capitales, tras una quiebra escandalosa.

Los EE. UU. compraron los derechos de la Compañía, y, como el gobierno de Colombia planteaba grandes exigencias, una «revolución» bien organizada fundó el Estado «independiente» de Panamá, que se apresuró a concedei a los EE. UU. el contrato que les interesaba. Acabado en 1914, el canal de esclusas es tableció una comunicación directa entre el Atlántico y el Pacífico, muy importante para la marina americana.

Reelegido en 1904, Roosevelt no optó a un tercer mandato y dejó la presidencia a William Howard Taft, marchándose a África para dedicarse a la caza mayor. Taft decepcionó profundamente a los republicanos liberales, que le reprocharon su «diplomacia del dólar» y su complacencia respecto a los gran des trusts. Hombres como Norris y La Fol-lette crearon una liga republicana progresista; sin embargo, la convención del partido se decidió por Taft y no por Roosevelt como candidato a las próximas elecciones de 1912, y «Teddy» creó un partido disidente.

La división de los republicanos favoreció a los demócratas, cuyo candidato, Woodrow Wilson resultó elegido. Wilson, antiguo profesor de historia y de sociología, moralista, con aires de teólogo, pero muy orgulloso y autoritario, adoptó importantes medidas: disminución de las tarifas aduaneras, creación de los «Federal Reserve Banks», endurecimiento de la ley contra los trusts, mediante la «Clayton Act», créditos a los granjeros y protección a los sindicatos obreros. En 1917, hizo entrar a los EE. UU. en la guerra.

En vísperas del conflicto europeo, la América moderna estaba constituida y se imponía como potencia mundial. Desde 1908, Ford y General Motors habían desencadenado una nueva revolución industrial con el automóvil, con un millón de modelos «standard» ya en circulación, en 1914.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Concepto de Autocracia Gobierno Totalitario o Dictadura

Concepto de AUTOCRACIA
Gobierno Totalitario o Dictadura

La autocracia: La autocracia, como régimen político, representa la contracara de la democracia. Por ello podríamos designar los distintos tipos de regímenes que integran este concepto con el nombre común de antidemocracia. También se hace referencia a este sistema con otras denominaciones, como tiranía, dictadura, totalitarismo, autoritarismo, absolutismo, etc.

Se trata de palabras sinónimas o bien de distintas variantes o especies del mismo concepto. La autocracia se caracteriza por:

• Concentración del poder en manos de un solo hombre, órgano o grupo social que ha accedido a él a través de la fuerza o por herencia.

• Negación de la libertad y de la igualdad de las personas. Estos valores son suprimidos o al menos gravemente atacados, por lo tanto la dignidad del hombre se ve indefectiblemente lesionada.

• Consideración del Estado como una entidad superior al hombre. El Estado deja de ser un medio para la convivencia y el perfeccionamiento de la persona humana, para transformarse en un fin en sí mismo. En consecuencia, la razón de Estado, es decir, las supuestas necesidades que él experimente, justificarán el quebrantamiento o la eliminación de todos los derechos y las libertades de los hombres.

• El poder no se encuentra sometido a control efectivo alguno, es omnímodo e ilimitado.

• Los ciudadanos no tienen ningún tipo de participación en los asuntos públicos. No se la consulta, no se la escucha, convirtiéndose / en un sujeto pasivo sometido a la voluntad del gobernante.

Los gobernados deben acatar ciegamente las decisiones de los gobernantes sin tener la posibilidad de cuestionamiento alguno. De esta manera la opinión pública no cuenta, y la oposición política es inexistente.

Distintos tipos de autocracias

Mussolini, Lider de ItaliaLa autocracia, del mismo modo que la democracia, reconoce distintos tipos de gobiernos, los que presentan matices diferentes. Si observamos la evolución de estos regímenes durante la época contemporánea, veremos que hasta la Primera Guerra Mundial (1914-1918) las únicas autocracias eran los viejos sistemas monárquicos.

Después, con el correr del siglo y a partir de la instalación del fascismo en Italia y del nazismo o nacional-socialismo en Alemania se diversifican y proliferan distintos tipos de dictaduras, en países de los diversos continentes.

Distintos tipos de sistemas autoritarios han existido y aún subsisten en muchos países de Europa Oriental y, especialmente, en el Tercer Mundo. Pese a las diferencias que presentan todos ellos, siempre se encuentran en su interior los elementos fundamentales que acabamos de desarrollar, claro que bajo modalidades muy diversas.

Las Dictaduras Fascistas

La palabra fascismo es el nombre con el que se designó el régimen político que existió en Italia de 1922 a 1943.

Este sistema tuvo luego muchos imitadores, empezando por el nacional socialismo alemán (1933-1945).

En la actualidad, a todas estas dictaduras se las denomina, genéricamente, con la expresión: dictaduras fascistas.

El fascismo afirma que todos los hombres no son iguales, y que por consiguiente algunos hombres se encuentran más dotados que otros para gobernar y dirigir indefinidamente la sociedad.

Según el fascismo, esta desigualdad sería de un orden natural, es decir que no habría posibilidad alguna de superarla. En consecuencia siempre existirá la misma estructura de poder, independientemente de los cambios que pueda manifestar la sociedad Este aspecto era señalado por el nacional socialismo en Alemania a través de la afirmación de la superioridad de la raza aria y de su supremacía.

A partir de esa afirmación se construyó y justificó el racismo y el antisemitismo, que era sistemáticamente practicado por el Estado Desde el poder se organizó y ejecutó el exterminio de los judíos quienes eran considerados enemigos del pueblo alemán y culpables de todos los problemas que lo aquejaban. Una de las particularidades de estos sistemas es la búsqueda de un «chivo emisario» es decir, de un enemigo sobre el cual se descargan todas las culpas y gracias al cual se justifican las medidas más arbitrarias e injustas.

En el fascismo desaparece el individuo, lo que prevalece es el grupo, la colectividad, y por lo tanto el individuo debe ser sacrificado por el bien de ella. Por ese motivo el Estado puede intervenir en todos los ámbitos de desarrollo de la persona humana, en lo familiar, en lo intelectual, en lo religioso.

Esto produce rápidamente la supresión de todas las libertades políticas y de los derechos individuales. Lo que no significa desconocer la importancia de los vínculos de solidaridad que deben imperar en el grupo y que obligan a los individuos a renunciar a algo propio en beneficio del bien común. En los sistemas totalitarios la solidaridad no surge espontáneamente, sino que se la invoca para imponerle a los individuos medidas que importan la pérdida o el debilitamiento de sus derechos.

Las instituciones del fascismo son básicamente la presencia de UE jefe absoluto a quien se le rinde un culto particular, y la existencia de un partido único.

Cuando se celebran elecciones se presentan candidatos únicos para los cargos en disputa, con lo cual la ciudadanía con su voto no hace otra cosa que ratificar o rechazar a personas previamente seleccionadas en el seno del partido.

Muchas veces el jefe recurre al plebiscito para conseguir la aprobación de medidas ya adoptadas, y que se imponen a la sociedad prohibiendo la expresión de toda crítica o idea opuesta a ellas.

En pleno nazismo, Hitler recurrió al plebiscito para obtener la aprobación de la anexión de Austria, y de territorios de otros países limítrofes, a Alemania.

LAS DICTADURAS:

La dictadura es un modo de gobernar caracterizado por la concentración de poderes absolutos en una autoridad ejecutiva, generalmente una sola persona, denominada dictador.

El mismo Rousseau admite que en caso de peligro extremo, interno o externo, puede acudirse a la dictadura. La dictadura puede existir de derecho y de hecho. Es de derecho, cuando las mismas leyes la aceptan, la definen y la prohijan como institución legal.

En Roma fue creada por el Senado en 496, quien le daba vigencia en casos extraordinarios, de peligro nacional o de conmoción interior.

En esos casos el Senado confería plenos poderes a un ciudadano, generalmente un ex-cónsul, para bien de la ciudad. El dictador era nombrado por seis meses y estaba facultado para tomar cualquier medida que le pareciera bien para la salvación común.

Generalmente renunciaba al cargo no bien se hubiera conjurado el peligro, sin esperar la terminación legal de su mandato. En los países democráticos los poderes de la dictadura, mucho más atenuados, se ponen en vigencia reforzando notablemente las atribuciones del Poder Ejecutivo con el estado de sitio, que trae aparejado la suspensión de las garantías constitucionales. El art. 23 de la Constitución Nacional establece: «En caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el ejercicio de esta Constitución y de las autoridades creadas por ella, se declarará en estado de sitio la provincia o territorio en donde exista la perturbación del orden, quedando suspensas allí las garantías constitucionales. Pero durante esta suspensión, no podrá el Presidente de la República condenar por sí ni aplicar penas. . .».

Como se ve el poder del Presidente no es absoluto y siempre se halla regido por la ley.

La dictadura es de hecho cuando un ciudadano, generalmente apoyado por la fuerza y respaldado por el pueblo, asume el poder poniendo fin a un gobierno considerado inepto. Generalmente anuncia que su actuación en el poder será bre ve y que una vez conjurado el mal restablecerá la normalidad constitucional y bajará al llano.

El peligro de las dictaduras es su perpetuación en el poder. Esto ocurre cuando el dictador no se contenta con anular la ley por un tiempo determinado, sino que aun pasadas las cir cunstancias extraordinarias queda aferrado al poder absoluto, que se transforma frecuentemente en despotismo, y lo que es peor, en tiranía.

Despotismo, es el gobierno absoluto no limitado por ley alguna; y tiranía, el gobierno en el cual el gobernante en lugar de buscar el bien común de sus subditos, busca el propio provecho.