Los Turcos

Eduardo El Confesor Rey de Inglaterra Biografía y Reinado

Reinado de Eduardo El Confesor, Rey de Inglaterra

Eduardo era hijo del soberano inglés Ethelredo II el Iletrado, Eduardo el Confesor (1002-1066) fue rey de Inglaterra desde 1042 hasta 1066.

Comenzó la construcción de la abadía de Westminster en 1050, pero su delicado estado de salud le impediría asistir a la consagración de la iglesia.

En la imagen de abajo , Eduardo el Confesor en un detalle del tapiz de Bayeux (siglo XI), que se encuentra en el Centro Guillermo el Conquistador (Bayeux, Francia).

Eduardo el Confesor

Una Idea de la Época: El orden en Europa, derrumbado tras las irrupciones del Islam y los vikingos, se restauró lentamente a partir del siglo X.  Los castillos poblaban el paisaje, como  amos y señores del campo, desde donde los terratenientes defendían a sus pueblos de ataques externos y dirimían disputas internas. Los caballeros andantes juraban lealtad a los señores feudales, al honor de sus damas y a Dios. La iglesia y sus obispos gobernaron en lo referente a la moral, y desde las parroquias se oficiaban los ritos de nacimiento, matrimonio y muerte. Las catedrales se elevaban al cielo, y nuevos monasterios reemplazaron los que hab ían sido abandonados o quemados por los invasores. Estos edificios surgieron y fueron reparados por todos lados, conforme aumentaban la destreza y la tecnología de la albañilería. Un nuevo espíritu de confianza alentó a nobles y plebeyos, e incluso a los niños, a iniciar peregrinaciones hacia los santuarios de los mártires, y a enrolarse en las Cruzadas para rescatara la Tierra Santa de las manos del Islam.

La conquista normanda: Como vimos en otra página de este sitio, a comienzos del siglo V, los sajones y los anglos se establecieron en Inglaterra y unieron sus siete reinos en una confederación llamada Heptarquia. La debilidad de los monarcas favoreció la invasión de los daneses, que vencieron y se radicaron en las islas.

El primer rey danés en Inglaterra fue Canuto el Grande (1017-1035), quien también gobernaba Dinamarca, Suecia y Noruega. Este monarca trató bien a sus subditos, eliminó los rencores entre vencedores y vencidos y logró fusionar a los anglosajones con los daneses.

Cuando murieron los hijos del rey danés, los anglosajones recuperaron nuevamente el poder, al ocupar el trono Eduardo III, el Confesor (1041-1066), muy inclinado a las costumbres francesas, pues había residido muchos años en Normandía. A su muerte, los anglosajones coronaron a Haroldo, pero Guillermo duque de Normandía —que contaba con el apoyo del Pontífice Alejandro II— reclamó el trono de Inglaterra.

Historia: Después de la muerte de Canuto (1035), dos de sus hijos se sucedieron en el trono. El último de éstos, Hardicanuto, que no tenía hijos, designó como sucesor a su hermanastro Eduardo, hijo de Emma y de Ethelredo.

La dinastía danesa se extinguía en provecho de los sajones, a los que había destronado.

En 1043, Eduardo subía al trono de Inglaterra. Educado en la corte de Normandía, había traído consigo nobles normandos, a los que distribuyó tierras y funciones, desposeyendo a la aristocracia danesa.

De temperamento generoso y dulce, muy piadoso, Eduardo, llamado el Con fesor, tenía una personalidad atrayente, pero carecía de autoridad, y su reinado fue teatro de luchas intestinas entre los señores, que no cesaban en sus combates para arrancar al rey nuevos favores.

Esta nobleza asumía cada vez mayor independencia, y los pequeños campesinos libres fueron a buscar, junto a ella, la protección que el rey no estaba en condiciones de asegurarles.

Esta protección les era concedida mediante una recomendación, es decir, un juramento de fidelidad que los ligaba al señor.

Los señores se atribuyeron, poco a poco, el derecho de hacer justicia, efectuar la policía, reclutar ejércitos y recaudar los impuestos.

Algunos de ellos adquirieron un  poderío  desmesurado,  como  Godwin, conde de Wessex, que, habiendo casado a su hija con Eduardo, se aprovechaba de la debilidad de su yerno para reinar como verdadero dueño de Inglaterra.

Así se insinuaba un principio de feudalización, que Guillermo el Conquistador sabría canalizar en provecho propio.

En 1065 una rebelión popular por los excesos en el gobierno del Conde de Northumbria, obligó a Eduardo a exiliarse. Después de esto, el Monarca cayó enfermo y no pudo asistir a la consagración de la abadía de Westminster que él había fundado.

Le sucedió Harold II, el último rey sajón que gobernó Inglaterra. Menos de un siglo después de su muerte fue canonizado.

Canuto I El Grande Rey de Inglaterra Biografía Resumida

BIOGRAFÍA DE CANUTO I EL GRANDE REY DE INGLATERRA

Canuto I el Grande o Canuto II nació en 994 y murió en 1035, sucedió a su padre en la corona como rey de Inglaterra (1016-1035), al morir su hermano mayor se convirtió en rey de  Dinamarca (1018-1035) y finalmente de Noruega (1028-1035). Era hijo de Sven I Barba de Horquilla, rey de los daneses, conquistó Inglaterra en 1013.

Un órgano que asesoraba a los reyes anglosajones, conocido como Witenagemot reinstauró en Inglaterra al rey Elteredo II, y Canuto se retiró. Regresó en 1015 y pronto sometió toda Inglaterra, excepto Londres. Después de la muerte de Etelredo en 1016, los londinenses nombraron rey a su hijo Edmundo II.

Canuto el Grande rey de Inglaterra

Canuto, hijo del rey danés Sven I, se convierte en rey de Inglaterra tras el fallecimiento casi consecutivo del monarca anglosajón Etelredo II y del hijo de éste, Edmundo II. Canuto reinará asimismo hasta el año de su muerte (1035) en Dinamarca y en Noruega.

ANTECEDENTES: En Inglaterra ocurrió un grave hecho en el siglo XI: la invasión de los daneses. Así fue como Canuto el Grande (1017-1035) se coronó rey de Inglaterra y Dinamarca.

Los sajones recuperaron luego el poder, pero su vinculación con Normandía derivó en la coronación de su duque, Guillermo I, como rey de Inglaterra. Es decir que, en forma simultánea, Guillermo terminó reinando sobre ingleses y normandos (1066).

Como el ducado de Normandía estaba en territorio francés, la coronación de Guillermo generó muchos conflictos entre ingleses y franceses. La situación se agravó con el casamiento de la hija de Enrique I con Godofredo de Plantagenet, conde de Anjou.

El hijo de ambos, Enrique II, terminó heredando la corona inglesa (1154), a la que además de Normandía se le sumó Anjou, también en territorio francés. En Francia, la dinastía de los Carolingios fue perdiendo poder, hasta que el último de ellos, Luis V, murió en un accidente de caza. Los señores feudales no eligieron a su hijo como nuevo rey, sino que designaron a uno de ellos, el duque de París: Hugo Capeto. En un principio, Hugo gobernaba sobre un pequeño territorio: París y Orleáns.

En el resto mandaban los señores. Pero con el tiempo, la monarquía fue extendiendo sus dominios. Con Luis VI, el gordo (1108-1137), Francia consiguió la poseción de todos los territorios del sudoeste del país. Y con Felipe Augusto (1180) logró apoderarse de Normandía y Anjou.

BIOGRAFIA: Al finalizar el siglo X, las invasiones danesas se renuevan bajo la forma de incursiones y piraterías, a las que el rey sajón Ethelredo intentó poner dique pagando pesados tributos a los invasores; pero este medio se reveló tan inútil como costoso, y, en 1013, el rey de Dinamarca, Sweyn, decidido a someter a todo el reino anglosajón, lanzó una ofensiva general; necesitó menos de un año para conseguir sus fines y obligar a Ethelredo a refugiarse en la corte del duque de Normandía.

Pero el rey danés  murió brutalmente,  y  su hijo Canuto, que lo había secundado en todas sus campañas, prefirió retirarse momentáneamente a Dinamarca, donde su hermano mayor acababa de ser  nombrado rey, con el objeto de reforzar su ejército.

En 1017, a la cabeza de tropas frescas, sólidamente armadas, volvió a hacerse a la mar y, tras una serie de victoriosas campañas, expulsó al hijo de Ethelredo del trono de Inglaterra y se hizo coronar rey; se casó casi inmediatamente con Emma, viuda entonces de Ethelredo, descartando así eventuales oposiciones a su usurpación.

La muerte de su hermano mayor lo puso a la cabeza del reino de Dinamarca, y una guerra victoriosa, dirigida diez años después contra el rey Haraldo de Noruega, le aseguró la corona de este país.

Así, Canuto el Grande reunió bajo su cetro un inmenso reino, promoviendo un notable incremento de los intercambios marítimos en el mar del Norte; pero este reino, demasiado disperso para ser sólidamente unificado y bien defendido, no debía sobrevivir a su creador.

En lo que se refiere a Inglaterra, Canuto fue un prudente administrador, conservando las costumbres y la organización que los anglosajones le habían legado, haciendo establecer los primeros códigos ingleses, consolidando el ejército y la marina, sosteniendo a los clérigos.

Solamente fue cambiado el personal dirigente, y los daneses ocuparon desde entonces todos los altos puestos, de los que se había separado a la nobleza anglosajona.

 

Biografía de Guillermo El Conquistador Rey de Inglaterra

BIOGRAFÍA DE GUILLERMO EL CONQUISTADOR
LA BATALLA DE HASTINGS

Guillermo I, El Conquistador (1027-1087). Rey de Inglaterra y duque de Normandía, nacido en Saint Gervais.

Era hijo natural de Roberto el Magnífico, duque de Normandía y de su concubina Arletta, hija de un artesano lo que no fue impedimento para que se lo reconociera como heredero del ducado cuando su padre partió para Tierra Santa.

Fallecido Roberto en Nicea, en 1035, lo sucedió Guillermo con el apoyo de algunos de los barones vasallos quienes constituyeron una regencia que debíó enfrentarse a las pretensiones de Guido de Borgoña.

Llegado Guillermo a la mayoría de edad decidió defender su ducado contra el pretendiente, al que derrotó en Val de Dunes, a las cercanías de Caen, en 1047, con la ayuda del rey de Francia. Tiempo después se enemistó con éste, al que derrotó en la Batalla de Mortemer (1054) y nuevamente en Varavillc cuatro años después.

En 1087, durante una campaña militar contra el rey Felipe I de Francia, el caballo de Guillermo sufrió una caída en las proximidades de la ciudad de Mantes, como consecuencia de las lesiones sufridas, falleció el 7 de septiembre en Ruán.

Fue sucedido por su tercer hijo, Guillermo II.

guillermo el conquistador

Guillermo I fue rey de Inglaterra desde 1066 hasta 1087. Durante su reinado, reestructuró el sistema feudal, obligando a todos los terratenientes a jurar lealtad al rey en lugar de a los distintos señores. Ordenó realizar un censo de las tierras de su reino. El resultado de este estudio, conocido como el Domesday Book, ayudó a determinar los impuestos que sus súbditos debían entregarle.

ANTECEDENTES E HISTORIA DE GUILLERMO:

Mientras el reino de Inglaterra entraba en decadencia, el ducado de Normandía conocía un auge sin precedentes, bajo la dirección de su joven jefe, Guillermo.

Este era hijo natural de Roberto el Diablo y de Arlette, hija de un burgués de Falaise. Cuando Roberto partió para Tierra Santa, en 1035, hizo que los barones normandos reconocieran a este hijo—a quien adoraba—como heredero.

Guillermo no tenía aún diez años; de forma que, cuando Roberto murió, unos meses después, a la vuelta de Jerusalén, los nobles se aprovecharon de la inexperiencia de su joven señor para aumentar sus poderes, agrandar sus dominios y entregarse a verdaderas guerras civiles.

En 1047, ante tal anarquía, Guillermo recurrió a su soberano, el rey de Francia, para aplastar la rebelión de sus vasallos.

Aquél respondió a su llamada, y las tropas de Enrique I y del joven duque infligieron una gran derrota a los barones felones en la batalla de Val-les-Dunes.

Despues de esta victoria, Guillermo se convirtió en el jefe indiscutible de su ducado. En veinte años, consiguió hacer de Normandía una temible potencia militar y económica.

Este ducado había tomado, ya hacía dos siglos, un gran adelanto sobre el reino de Francia, del que dependía.

Las instituciones feudales estaban allí fuertemente arraigadas, y la autoridad ducal bien asentada. Cada vasallo debía a su señor el servicio militar y las prestaciones correspondientes.

En compensación, aquél le concedía su apoyo. Cada señor aseguraba el orden y la justicia en su dominio. Sin embargo, estos poderes estaban limitados por los vizcondes, administradores de distrito que dependían directamente del duque.

En la cima de esta sociedad, fuertemente jerarquizada, se encontraba el duque, único señor que no dependía de nadie en su dominio, sin otras obligaciones que las de vasallaje hacia su soberano, el rey de Francia.

Guillermo no hizo más que reforzar este orden establecido.

Exilió a los jefes rebeldes, se rodeó de hombres capaces y entregados enteramente a su causa. Intervino directamente en los asuntos de la Iglesia, colocando a miembros de su familia en los cargos importantes, e hizo cubrir de monasterios la Normandía, asegurándose así el apoyo de los clérigos.

En todas las provincias se emprendieron labores de roturación, y las ciudades, como Caen, conocieron un auge económico considerable.

Para reconstituir el tesoro ducal, Guillermo obligó a sus vizcondes a llevar una contabilidad exacta de las personas de cada distrito. Por último, su ejército era el más moderno de Europa.

Además de una larga tradición de hazañas guerreras, los caballeros normandos estaban avezados al combate, gracias a todas las campañas de anexión que emprendió Guillermo para ensanchar sus fronteras; a través de esas campañas, se precisó la táctica del ejército normando—extrema movilidad, construcción de fortificaciones—y su composición —arqueros de a pie y caballería pesada—.

Frente a este ducado, que prosperaba bajo una mano autoritaria, se extendía una Inglaterra en plena decadencia, que no tenía para defenderse más que un ejército de campesinos mal dirigidos y poco adiestrados.

Así, cuando Guillermo emprendió en 1066 la conquista de aquel reino, todas las ventajas estaban claramente de su parte.

El mandatario más famoso de los normandos fue Guillermo de Normandía, formó un ejército basado en los lazos medievales, los caballos y los estribos. Confiando en los conocimientos marítimos heredados de sus antepasados vikingos, Guillermo inició su conquista de Inglaterra en la batalla de Hastings del año 1066.

El feudalismo fue ganando terreno con cada nueva conquista. Los reyes otorgaban las tierras recién invadidas a sus caballeros y nobles, que a cambio le proporcionaban ejércitos para continuar con las conquistas y la guerra.

En un intento de reafirmar su autoridad en Inglaterra y de determinar las riquezas que acababa de adquirir, Guillermo el Conquistador, como se le conoció a partir de entonces, ordenó que se realizara el registro exhaustivo de las propiedades de su nuevo reino: el resultado fue el célebre Domesday Book del año 1086.

GUILLERMO, EL CONQUISTADOR
En 1051, Eduardo, que no tenía hijos, escogió por heredero a Guillermo, duque de Normandía. Su elección fue violentamente impugnada por su suegro, Godwin, deseoso de que la corona recayera en su hijo Haroldo.

Sin embargo, mientras efectuaba un viaje por el continente, Haroldo cayó en las manos de Guillermo.

El duque de Normandía lo obligó a jurar, sobre un velo que recubría unas sagradas reliquias, que no pretendería jamás la corona de Inglaterra.

Haroldo juró, pero cuando en 1066 Eduardo exhaló su último suspiro, Haroldo ignoró deliberadamente su antiguo juramento, reunió al consejo de los señores y se hizo proclamar rey. Guillermo no estaba dispuesto a aceptar este golpe de fuerza.

Reunió la asamblea de los barones normandos y pidió que se le proporcionaran 700 naves y los mejores guerreros.

Algunos meses después, tras haber confiado la regencia a su mujer, Matilde, se embarcó a la cabeza de 10.000 hombres, llegados de todas las provincias: Flandes, Picardía, Bretaña y Normandía.

Desembarcó en Inglaterra sin encontrar obstáculos, e hizo construir un campamento fortificado en la pequeña ciudad de Hastings. Mientras tanto, Haroldo guerreaba en el norte contra el rey de Noruega, que había intentado una invasión, unos meses antes.

Derrotó rápidamente al ejército noruego en Stamfortbridge y, sin tomarse el tiempo de reunir un ejército, más numeroso, acudió a Hastings.

En la mañana del 14 de octubre de 1066, ambos ejércitos se encontraron frente a frente. Sus fuerzas no estaban igualadas; el ejército normando llevaba una fila de arqueros y de ballesteros muy bien equipados, seguida por una fila de infantes, encuadrados por la caballería.

El ejército anglosajón no disponía de ningún cuerpo de arqueros, y se batíacon armas muy dispares, como jabalinas y venablos.

Sin embargo, el ejército sajón tuvo mayores ventajas, al principio de la batalla, porque disponía de mejor posición desde el punto de vista estratégico.

Pero la táctica normanda, que consistía en aislar al enemigo en pequeños grupos y aniquilar a éstos, terminó debilitando la resistencia inglesa.

Por último, ante el anuncio de¡a muerte de Haroldo, a consecuencia de un flechazo en un ojo, se produjo una verdadera desbandada en el ejército sajón.

Guillermo ya tenía su victoria, y Hastings le abría las puertas del poder. Sin embargo, tuvo que esperar aún dos meses para someter a la aristocracia sajona.

El día de Navidad de 1066, el arzobispo de Canterbury coronó al nuevo Rey de Inglaterra.

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EL REINO NORMANDO DE INGLATERRA: Guillermo, al distribuir entre los caballeros normandos las tierras confiscasdas, no les había hecho propietarios de ellas, sino que se las había dado en feudo, (ver Cap. Descomposición del Imperio Franco).

El poseedor debía en cambio ir a la guerra cuando el rey le llamaba. Estos dones eran de valor muy distinto.

A sus parientes o a sus amigos, Guillermo había dado gran número de tierras en todas partes de Inglaterra, a su hermano Roberto (793), a Alano de Bretaña (442).

Los que tenían muchas tierras habían de ir a la guerra con una tropa de caballeros, algunos con 40 ó 50. Los más, que no habían recibido sino una sola posesión, no estaban obligados más que al servicio de un caballero.

Guillermo había destituido a la mayor parte de los obispos y de los abades ingleses y puesto en su lugar eclesiásticos franceses.

El arzobispo de Canterbury fue un italiano, Lanfrac, que había sido abad en un convento de Normandía. Aquellos obispos y abades franceses obligaron a los sacerdotes y a los monjes ingleses a adoptar los usos de Francia.

Los sacerdotes ingleses eran casi todos casados y se les dejaron sus mujeres; pero se prohibió a los sacerdotes casarse en lo sucesivo. Un abad normando quiso obligar a los monjes a cantar los oficios a la manera francesa, y como ios monjes se hubieran negado, el abad mandó venir arqueros normandos.

Los monjes se refugiaron en la iglesia y fueron muertos a flechazos en las mismas gradas del altar.

Guillermo era apasionado por la caza. Creó, cerca de su finca favorita de Winchester, un enorme coto (lo que se llamaba bosque).

Era un terreno poco fértil, casi por entero cubierto de árboles, pero a lo largo de un riachuelo había casas. Guillermo las mandó derribar, hizo que fueran expulsados los habitantes, luego prohibió cazar allí.

El que matara un venado o una cierva perdería los ojos. El «nuevo bosque» fue odioso para los ingleses, que le llamaban maldito. Un hijo y un nieto de Guillermo fueron asesinados en él, quizá por algunos de los antiguos habitantes.

Al final de su reinado, Guillermo quiso saber lo que por impuesto pagaban por subditos del rey antes de la conquista (1085) y mandó gente a todos los condados de Inglaterra para hacer un inventario general.

Sus enviados hicieron presentarse a los propietarios, y en cada aldea, al cura, al intendente y a seis campesinos.

Les preguntaban quién era el propietario en tiempos del rey Eduardo, quién lo era entonces, cuánta tierra tenía, cuántos arados, gentes de labor, bosques, prados, criaderos de peces, cuánto valía la posesión.

Todos estos datos fueron resumidos en un registro general que se depositó en el tesoro de su castillo de Winchester.

Se le llamó primeramente el «El libro del tesoro», más tarde el Domesday book, es decir, el libro del día del juicio. Existe todavía hoy, y permite ver cómo estaba habitada Inglaterra en aquella época.

Acerca de ningún otro país de Europa estamos tan bien informados.

Inmediatamente después (1086), Guillermo convocó una asamblea como jamás se había visto otra. Hizo acudir a ella a todos los que habían recibido de él una tierra y a cuantos sus vasallos habían dado una tierra, es decir, a todos los propietarios de Inglaterra.

Todos hicieron la ceremonia de homenaje y le juraron fidelidad.

El año siguiente (1087), Guillermo murió en Francia de una caída de caballo y fue enterrado en Caen.

Ver: La Invasión Normanda a Inglaterra

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III Guillermo el Conquistador Edit. CODEX
TODO SOBRE NUESTRO MUNDO Christopher LLoyd Edit. Ariel

Conquista Normanda en Inglaterra Invasion de Guillermo I

Conquista Normanda en Inglaterra
La Batalla de Hasting

Es uno de los momentos mas importantes en la historia de Inglaterra y quizas (para algunos historiadores) de la historia del mundo, ya que marca el momento en que Guillermo, duque de Normandía, se apoderó del trono inglés, en el año 1066.

En enero de ese año había muerto el monarca inglés Eduardo el Confesor y el pueblo eligió para sucederlo al joven Haroldo, hijo del conde Godwinson.

El nuevo rey era fuerte y prudente y el pueblo se manifestó satisfecho con él, con la sola excepción del duque Guillermo de Normandía, que protestó, alegando que Eduardo le había prometido la corona.

LA HISTORIA: Gradualmente los anglosajones habían conquistado Inglaterra, avanzando en lenta marea hacia el oeste del país.

Las guerras que se habían prolongado durante un siglo, habían determinado su reemplazo parcial por inmigrantes daneses en algunas zonas.

En contraste con ellos, su derrota decisiva habría de ser sorprendentemente repentina.

Aunque la masa de la población seguía siendo de raza sajona y danesa, el poder paso a los normandos en una campaña de una sola estación, casi podría decirse de un solo día.

En 1066 al morir el rey Eduardo el Confesor , tres prominentes guerreros se disputaron el trono inglés. El noble sajón mas poderoso de Inglaterra, Harold Godwinson , fue elegidlo por sus pares.

Al otro lado del canal, Guillermo, duque de Normandía, un líder notablemente fuerte y sagaz, sostuvo que esto quebrantaba juramentos de Eduardo y de Harold, en el sentido de que él, Guillermo, heredaría el trono. Y más allá del mar del Norte “el último de los vikingos”, Harald Hardraada, rey de Noruega, conspiraba para obtener el triunfo con la ayuda de Tostig, el hermano desterrado de Godwinson.

Los ingleses y los normandos se odiaban y d duque pudo fácilmente argumentar que Haroldo había violado una promesa de vasallaje que le hiciera. Contaba también con el apoyo del monje Hildebrando, futuro papa Gregorio VII, y había prometido a sus barones dinero tierras en Inglaterra.

El ejército nórdico llegó antes; desembarcó en el Humber en septiembre y batió a las primeras fuerzas locales alistadas para resistirlo.

Harold Godwinson marchó hacia el norte con un ejército sajón, y venció decisivamente a los vikingos en Stamford Bridge, cerca de York, el 25 de septiembre de 1066.

Tostig y Hardraada, de más de d9s metros de altura y héroe de las guerras vikingas, murieron en la batalla, y pocos fueron los vikingos que sobrevivieron.

Mientras descansaba en York, Harold tuvo noticias de que Guillermo había desembarcado en Pevensey el 28 de septiembre, con un ejército de normandos.

El fatigado ejército sajón volvió entonces a partir en marchas forzadas hacia el sur. Si bien no se sabe con exactitud cuál era la fuerza de los dos ejércitos, se cree que cuando el 14 de octubre se enfrentaron en Senlac Hill, cerca de Hastings, eran casi iguales en número.

Un tercio de los hombres de Harold eran housecarls, veteranos a sueldo muy bien armados con lanzas, espadas y grandes hachas.

El resto era el fyrd, la milicia local, muy inferior en armas y pericia. Harold condujo su infantería a lo largo de una colina en apretada muralla protectora”, dispuesto a librar una batalla defensiva.

Es posible que hayan levantado rápidamente un cerco de arbustos y matorrales. Guillermo hizo subir a sus hombres a través del pequeño valle, con los arqueros al frente, detrás de los lanceros acorazados a pie, y los caballeros montados —alrededor de un tercio de su fuerza— en última línea.

Tenían que atravesar terrenos pantanosos y atacar subiendo la colina para poder alcanzar a los sajones. La ofensiva normanda se produjo a la mañana temprano, pero fue fácilmente rechazada y el combate siguió todo el día.

El rey y el duque conducían personalmente sus tropas, demostrando gran bravura. Oleada tras oleada de infantería y caballería normanda cargaban colina arriba, pero una y otra vez caían, dejando pilas de muertos y heridos a lo largo de la inconmovible muralla protectora.

Hacia el final de la tarde la batalla podía tomar cualquier rumbo: los normandos estaban cansados, los sajones agotados y tan estrechamente comprimidos que mantenían a sus muertos de pie en medio del apiñamiento.

Por dos veces, los indisciplinados hombres del fyrd habían abandonado sus posiciones para dar caza a los normandos colina abajo a medida que retrocedían —bien fuera derrotados de verdad o pretendiendo estarlo— y habían sido derribados al descubierto, pero los housecarls se mantenían como una roca en el centro.

Por fin, cuando el sol descendía en el cielo, Guillermo intentó el último esfuerzo.

Envió a sus arqueros adelante y ordenó disparar en ángulo elevado, arrojando las flechas casi verticalmente sobre las filas sajonas.

A medida que las murallas protectoras se tambaleaban, sus caballeros volvieron a la carga por última vez. La muralla se quebró, los sajones, batidos en pequeños grupos, fueron hechos trizas.

Harold murió combatiendo al pie de sus estandartes gemelos, y con él murieron muchos de sus housecarls. A la caída de la noche, Guillermo era, efectivamente, dueño de Inglaterra.

La Batalla de Hasting

batalla de hasting

La movilización fue lenta, pues era preciso preparar la flota para trasportar 15.000 hombres, de los cuales unos 6.000 eran jinetes. Los barcos estuvieron listos en septiembre de 1066, pero durante 15 días los vientos desfavorables retuvieron a Guillermo en el mar.

Este retardo le valió una fácil victoria, pues en el intervalo había llegado a las costas de la isla el rey Haroldo, de Noruega, quien pretendía también la corona de Inglaterra. Haroldo de Inglaterra consiguió derrotarlo, pero a costa de la disminución de su ejército.

Cuando supo al día siguiente que Guillermo había desembarcado en Pevensey, marchó a su encuentro, y la batalla tuvo lugar en Hastings, condado de Sussex, el 14 de octubre.

Los sajones formaban una infantería montada—se movilizaban a caballo pero combatían a pie—, los normandos, en cambio, atacaban a caballo, reforzados por los arqueros. Simulando batirse en retirada, Guillermo atrajo a las tropas de Haroldo a una trampa y las deshizo. En la lucha pereció el rey Haroldo, y Guillermo pudo después ceñir la corona de Inglaterra.

El reinado de Guillermo fue un continuo saqueo y un despojo para los nobles y propietarios de la Gran Bretaña, pues todos los normandos que participaron en la expedición fueron recompensados con tierras y títulos nobiliarios, y aun los que no habían intervenido en la invasión se encaminaban hacia Inglaterra en la seguridad de obtener de inmediato un feudo y hacer trabajar, en su beneficio, a los sajones despojados.

Afianzado en su dominio de Inglaterra, sobre la base de un absoluto feudalismo y en amplia ndependencia religiosa con respecto al papado, debió soportar los ataques de su hijo Roberto, que reclamaba el ducado de Norrnandía apoyado por el rey de Francia. Guillermo le presentó batalla en Gerberoi, donde fue derrotado y herido.

Falleció poco después a consecuencia de una caída de caballo y mientras dirigía una nueva expedición contra Felipe de Francia.

LA CONQUISTA NORMANDA:

Una vez destruido todo el ejército sajón, nadie podía detener a las tropas de Guillermo. Pero no atacó en un principio la ciudad de Londres que estaba fortificada. Llegóse a quemar un arrabal, luego dio vuelta todo alrededor y se dirigió al oeste, talando los árboles y las mieses, incendiando las casas.

Por último, los habitantes de Londres, temiendo quedarse sin provisiones, prometieron reconocerle como rey.

El día de Navidad (1066), Guillermo fue a la iglesia de Westminster, cercana a Londres, con el arzobispo de York y los principales personajes del Mediodía de Inglaterra. Le reconocieron rey, y, según la costumbre, le aclamaron.

Los guerreros normandos que se habían quedado fuera de la iglesia, al oír aquel estrépito, creyeron que los ingleses se sublevaban, prendieron fuego a las casas que rodeaban el templo y los ingleses salieron inmediatamente para apagar el fuego.

Guillermo permaneció solo en la iglesia con los sacerdotes y el arzobispo que le coronó rey de Inglaterra. Juró respetar los derechos de la Iglesia y las costumbres del pueblo inglés.

Una vez que se hizo reconocer rey, Guillermo declaró a Haroldo usurpador, a todos los que por él habían combatido culpables del delito de traición a su rey y despojados de sus derechos de propiedad. Guillermo confiscó, por tanto, sus posesiones y las distribuyó entre los guerreros que le habían acompañado.

Las huérfanas o las viudas de los propietarios sajones muertos en el ejército de Haroldo conservaron sus propiedades, pero Guillermo las obligó a casarse con caballeros normandos.

Así los antiguos propietarios sajones fueron casi todos sustituidos por caballeros normandos y los campesinos sajones que cultivaban las tierras tuvieron por dueños a extranjeros.

No dominaba todavía Guillermo más que la parte meridional de Inglaterra. Los jefes que gobernaban el norte le habían reconocido rey, pero continuaban conduciéndose como príncipes independientes.

Durante cuatro años hubo revueltas en varias comarcas de Inglaterra, los sublevados proclamaron rey a un príncipe de la familia de Eduardo. Los jefes del norte acabaron también por sublevarse, el rey de Dinamarca les envió una flota, y los daneses y los ingleses reunidos saquearon e incendiaron la ciudad de York.

Los daneses volvieron a su país con el botín y los ingleses se dispersaron. Guillermo, que había acudido con su ejército, no encontró a nadie. Para impedir que otra vez hubiera sublevación, hizo del país un desierto. Mandó cortar la cabeza a todos los sublevados, quemar las mieses, los arados, los carros, los bueyes y los carneros.

Las mujeres y los niños murieron de hambre y sus cadáveres quedaron tendidos en los campos devastados (1070).

Inglaterra fue entonces definitivamente conquistada. Guillermo hizo en el norte lo que había en el sur, confiscó los bienes de los sublevados y los dio a los normandos.

Mandó edificar en todas las ciudades un castillo en el que puso guarnición de guerreros franceses. Entonces fue construida la famosa torre de Londres, que debía servir durante siglos a los reyes de Inglaterra como fortaleza, tesoro y prisión.

Ver: Biografía de Guillermo El Conquistador

Fuente Consultada:
Los Invasores – El Pasado Viviente –
Enciclopedia Universal BARSA (Consulta Fácil)
HISTORAMA Tomo III Edit. CODEX

El Imperio Otomano Turcos Otomanos y Selyucidas Caida de Bizancio

El Imperio Otomano Turcos Otomanos y Selyúcidas

Los turcos eran en origen un grupo de tribus que vivían en Turquestán, en Asia Central. Se dividieron en el sigloVI y se expandieron por Rusia, China, India y Persia. Algunos turcos abandonaron la vida nómada para convertirse en administradores y guerreros mercenarios. Prestaban servicio a los Abasíes, los Fatimíes y a veces llegaban a los puestos ejecutivos más altos. Los turcos selyúcidas, otomanos, mamelucos, búlgaros y jázaros pronto comenzaron a tener gran influencia. También unieron sus fuerzas con los mongoles. Las ciudades turcas de Samarcanda y Bujara crecieron en riqueza y cultura en el periodo islámico.

LA EXPANSIÓN SELYÚCIDA

Los selyúcidas, llamados así porque eran dirigido por un famoso jefe llamado Selchuk fueron una dinastía turca uguz que reinó en los actuales Irán e Iraq así como en Asia menor entre mediados del siglo IX y finales del siglo XIII. Llegaron a Anatolia, procedentes del Asia Central, a finales del siglo X, causando estragos en las provincias bizantinas y árabes. Son considerados como los antepasados directos de los turcos Occidentales, los habitantes actuales de Turquía, Azerbaiyán, y Turkmenistán. En el siglo X se convirtieron al Islam.

En el este del mar Caspio vivía el grupo turco de los uguz o turcomanos. El grupo selyúcida se separó de los uguz en el año 950 y se desplazó hacia el sur y el oeste. El califa abasí de Bagdad pasaba por dificultades y pidió ayuda a los seiyúcidas. Dirigidos por Tugril Bel, los selyúcida invadieron Persia y hacia el año 1055 ya habían ocupado Bagdad. El califa abasi nombró a Tugril sultán bajo sus órdenes, aunque lo que había hecho en realidad era entregar el Imperio abasí los selyúcidas. De esta forma, los selyúcidas pasaron de ser una simple tribu nómada a convertirse en gobernantes del mundo islámico.

El imperio turco que duró aproximadamente desde 1300 hasta 1922, y durante su mayor extensión territorial abarcó tres continentes, desde Hungría al norte hasta Adén al sur, y desde Argelia al oeste hasta la frontera iraní al este, aunque su centro de poder se encontraba en la región de la actual Turquía. A través del Estado vasallo del kanato de Crimea, el poder otomano también se expandió por Ucrania y por el sur de Rusia. Su nombre deriva de su fundador, el guerrero musulmán turco Osmán (o Utmán I Gazi), que estableció la dinastía que rigió el Imperio durante su historia (también llamada dinastía Osmanlí).

Alp Arslan, el sobrino de Tugril, fue nombrado sultán en 1063. Conquistó Siria y Armenia, y asoló Anatolia. En 1071, el emperador bizantino le desafió. Alp Arslan contrató mercenarios normandos y turcos, y se dirigió hacia Armenia. Los ejércitos se encontraron en Manzikert. Los selyúcidas ganaron simulando haber perdido,salieron huyendo y cuando los bizantinos les persiguieron, se dieron media vuelta y derrotaron al ejército de Bizancio. Los selyúcidas capturaron al emperador bizantino y pidieron una recompensa por él. Esta victoria estableció las bases de lo que más adelante sería el Imperio otomano. Alp Arslan fue un lider compasivo y gobernó sabiamente su imperio. Muchos turcomanos y selyúcidas se desplazaron a Anatolia con su consentimiento.

MALIK SHAH

El Imperio selyúcida alcanzó su máximo poder bajo el gobierno del hijo de Mp Arslan, Malik Shah (1072-1092). Fue un gran protector de las ciencias y de las artes, y construyó hermosas mezquitas en su capital, Isfahan. Su ministro Nizam al-Mulk fue muy respetado como estadista. Durante esta época, los selyúcidas asumieron el control total sobre Anatolia (Turquía), fundando el sultanato de Rum, junto a Constantinopla. A la muerte de Malik Shah, el Imperio selyúcida se fragmentó en pequeños estados y varios sultanatos selyúcidas, mamelucos y kurdos se prolongaron durante el siglo XII, siempre bajo la mirada del califa abasí en Bagdad. Más tarde, en 1220, los mongoles invadieron la zona, ocupando finalmente Bagdad en 1258.

FECHAS CLAVE

950 Los selyúcidas se escinden de los turcos uguz.

1038 Los selyúcidas conquistan Jorasán (Afganistán).

1055 Los selyúcidas conquistan Bagdad.

1071 Los selyúcidas derrotan a los bizantinos en Manzikert.

1072 Momento culminante del Imperio selyúcida.

1081 Fundación del sultanato selyúcida de Rum.

1092 Muerte de Malik Shah. El Imperio selyúcida se fragmenta.

1243 Invasiones mongolas: los selyúcidas se convierten en vasallos de los mongoles.

1258 Los mongoles destruyen el califato abasí.

Los turcos selyúcidas, como los mongoles, eran grandes jinetes. Sus guerreros podían disparar con precisión flechas mientras avanzaban al galope, de pie sobre sus estribos. Esta destreza les permitió sembrar la destrucción en estados más poderosos, a medida que pasaban por Afganistán y Persia en el siglo undécimo, camino de Bagdad, capital decadente de un imperio musulmán anterior fundado por los árabes, y conquistar Oriente Medio.

La Toma de Constantinopla:

Ampliar La Toma De Constantinopla

Tras la toma de Constantinopla en 1453, el Imperio otomano pronto se convirtió en una fuerza importante en Oriente Próximo y en la cuenca del Mediterráneo.

Cuando Constantinopla cayó en manos de Mehmet II (ò Mohamet) en 1453, el Imperio otomano comenzó su edad de oro. A la anterior capital bizantina se le diò el nombre de Estambul, y se convirtió en el centro de un enorme imperio que en su máximo esplendor hacia 1680, se extendía desde Argelia a Persia y desde Hungría a Arabia El Imperio otomano, fundado por Osmán I en 1301, se extendió por Europa en 1389. Los mongolesdetuvieron su expansión durante un tiempo pero, después de la conquista de Constantinopla, Mehmet II se hizorápidamente con doce reinos y doscientas ciudades de Anatolia y de los Balcanes. Después, Salim I conquistaría Siria, Arabia y Egipto entre 1512 y 1520.

SOLIMAN EL MAGNÍFICO («El Sultán de los sultanes»)

Solimán el Magnifico gobernó el Imperio otomano desde 1520 a 1566. Conquistó Belgrado y Hungría, aunque fracasó en el asedio de Viena, la capital del Sacro Imperio. Posteriormente conquistó Mesopotamia, Armenia y la región del Cáucaso. Los otomanos se hicieron con el control del Mediterráneo oriental y del mar Negro (dominando de esta forma el comercio veneciano y genovés) y también del norte de Africa y Ucrania.

Entre su gente, Solimán era conocido como Qanuni o el Legislador, porque reformó la administración otomana y el sistema legal. Dio forma al Imperio otomano, enriqueciéndolo en todos los aspectos, desde la arquitectura hasta la vida cortesana. Fue un poeta, un erudito y mecenas de las artes, y reconstruyó gran parte de Estambul. (amplia: Soliman el Magnifico)

Soliman el Magnifico nació en 1495 y llegó a ser sultán en 1520. Convirtió al imperio turco en un rico
y vasto dominio musulmán sunita que abarcaba tres continentes.

Los europeos le llamaron Solimán el Magnífico debido al esplendor de su corte y a sus victorias militares en Europa. Éstas incluían una serie de campañas en las que capturó Belgrado, en Yugoslavia, y expulsó a los caballeros cruzados de San Juan de la isla de Rodas en 1522. Obtuvo su mayor victoria en Mohacs, Hungría, en 1526; su asedio de Viena amenazó el corazón de Europa y en 1538 se apoderó de la ciudad sagrada de La Meca. Mientras tanto, la flota turca, bajo las órdenes del pirata Barbarroja (Khayr ad-Din Pasha), atacaba y asolaba las costas de España, Italia y Grecia

Fueron muchas las batallas que libró el gran Solimán. Su poderío en el Medio Oriente era indiscutible. Se hizo dueño de Bagdad, Tabriz, Armenia y Georgia. Lo mismo hizo con Bosnia y Albania. Tan fuerte fue su imperio, que su poderío llegó a ocupar parte del Adriático y el Golfo Pérsico. Y, si alguien duda de lo anterior, el que Solimán fue un gran conquistador, les diré que su fuerza llegó hasta lugares tan remotos como Yemen y la India, donde se conquistaron grandes territorios.

Solimán muere, cansado y enfermo, el 6 de septiembre de 1566, a la edad de 71 años. Durante los 45 años de su reinado comandó personalmente trece campañas, diez en Europa, y tres en Asia. Un hombre que llevara al imperio otomano a su máxima extensión y se convirtiera en el más grande y famoso de los sultanes: Solimán «El Magnífico».

LAS GUERRAS MUSULMANAS

Solimán realizó tres campañas en Oriente contra el Imperio persa de los safawíes. Fue una guerra entre musulmanes, entre los sufíes otomanos y los chiles persas. Aunque Solimán se apoderó de Bagdad, la frontera oriental del Imperio nunca estuvo segura. Las guerras entre los dos imperios se prolongaron durante todo el siglo XVI y acapararon la atención de los otomanos, que de este modo no continuaron avanzando en Europa.

EL INICIO DE UN LENTO OCASO

Cuando Solimán murió, su hijo Selim II fue elegido sultán. La derrota en Lepanto, en 1571, contra una alianza de países católicos gobernados por Felipe II (imagen) , pondría el freno definitivo a la expansión otomana. Selim disfrutó de una vida regalada mientras sus ministros y generales gobernaban el Imperio. Los otomanos no eran muy numerosos; dependían de la captura de esclavos rusos y norteafricanos, y reclutaban a uno de cada cinco muchachos de sus territorios europeos para prepararlos como administradores y soldados. El pueblo vivía tranquilo siempre y cuando fuera obediente y pagara los impuestos, y nadie era obligado por la fuerza a convertirse al islamismo. Los otomanos confiaban el comercio a griegos, armenios, venecianos y otros extranjeros, de tal forma que el Imperio otomano tenía un carácter muy internacional. Sin embargo, al llegar el siglo XVII el Imperio se encontraba en el comienzo de una larga y lenta decadencia.

La mayor victoria de Solimán se produjo en la batalla de Mohacs en 1526 cuando se enfrentó con el ejército húngaro. Su ejército fue capaz de vencer a una alianza de naciones centroeuropeas y mató al rey de Bohemia.

El fracaso de Solimán en su intento de capturar Viena, la capital del Sacro Imperio Romano Germánico, en 1529, le impidió invadir Alemania y Europa central. De esta forma se detuvieron los avances otomanos. El uso de cañones era una novedad bastante reciente en las guerras.

Convivencia con los otomanos: La formación del Imperio Turco alcanzó su auge en el siglo quince, cuando el clan de los otomanos, también musulmanes, unió un vasto conjunto de tierras, surgiendo así el Imperio Otomano. El poder otomano prevaleció hasta el siglo veinte. En su apogeo, el imperio adelantó incursiones significativas en Europa oriental. La animosidad actual entre musulmanes bosnios y cristianos serbios tiene sus raíces en los avances turcos hacia Occidente.

La ubicación geográfica de los otomanos, entre Europa occidental y los tesoros del Lejano Oriente codiciados por los europeos, se convirtió en motivación adicional del nuevo modo de pensar acerca de cómo ir de un sitio a otro en un mundo cada vez más extenso.

La presencia turca, duplicada por el dominio del Mediterráneo de Génova y Venecia, hizo reflexionar a otros europeos acerca de la posibilidad de buscar por mar rutas propias de la seda. Un barco velero podía transportar más carga que los camellos. El problema residía, sin embargo, en que nadie sabía cómo ir de Europa a Asia oriental por vía marítima.

La necesidad, según dicen, es la madre de la invención. Acaso era avaricia más que necesidad, pero este anhelo por encontrar un nuevo camino para ir a buscar los tesoros, de cualquier manera, fue el origen de una nueva era: la de los imperios europeos.

Portugueses, holandeses, españoles e ingleses deseaban su porción del mercado asiático, y comenzaron a explorar como nunca antes. El primero en arriesgarse en una intrépida marcha europea hacia Asia, Cristóbal Colón, no halló lo que buscaba, pero se dio de bruces con América, que pronto se convertiría en un lucrativo mercado de esclavos, útiles para el cultivo de valiosos productos como el tabaco y el azúcar. Como los europeos conocían cada vez mejor los mares africanos y sabían conseguir esclavos, la red se volvía más amplia y gruesa, con más y más cabos.

FECHAS CLAVES

1453 Los otomanos de apoderan de Constantinopla

1469 Conquistan Grecia, Servia y Bosnia

1512 a 1520 Selim I toma Siria, Arabia y Egipto

1522 Soliman arrebata Rodas a los caballeros de San Juan

1526 Batalla de Mohacs; conquista de Hungria

1529 Asedio de Viena (Fracaso)

1534 Solimán se apodera de Bagdad y de Armenia

1538 Solimán se apodera de la ciudad sagrada de La Meca

1540 en adelante Florecimiento de la cultura atomana

1566 Muerte de Soliman

1571 Derrota turca en Lepanto

1600 El imperio comienza su lenta decadencia

PARA SABER MAS…

EN EL SIGLO XII, el imperio bizantino se extendía desde el Danubio hasta Creta, y desde Italia hasta Siria. La capital, Constantinopla, era el centro del comercio entre este y oeste. Sin embargo, el imperio bizantino estaba amenazado por el avance de los turcos otomanos, que invadían Asia Menor.

TURCOS SELUCIDAS En 1071, los turcos selyúcidas o selúcidas  derrotaron a un gran ejército bizantino en la batalla de Manzikert, en Turquía. Fue un golpe tan duro para los bizantinos que llegaron a solicitar la ayuda del papa.

IMPERIO LATINO
En 1204, los cruzados europeos, a los que Constantinopla había pedido ayuda, saquearon la capital y establecieron un breve «imperio latino», que duró sólo 57 años. A pesar de ello, Constantinopla estaba indefensa ante el creciente poder de los turcos otomanos.

AUGE DEL PODER OTOMANO Los otomanos habían sido una tribu nómada. Después de las conquistas selyúcidas, se establecieron en Anatolia (act. Turquía). Bajo el mandato de Osmán (1258-h. 1326), estos turcos musulmanes conquistaron más tierras. En 1346, un aspirante al trono bizantino solicitó la ayuda otomana para derrotar al emperador. Gracias a esta alianza los otomanos obtuvieron Gallipoli, su primer asentamiento en Europa.

INTRIGAS
Mientras tanto, las ludias de poder en Constantinopla eran tan complejas, que la palabra «bizantino» ha pasado a adjetivar sabotajes y conspiraciones. Muchas veces los emperadores eran torturados y asesinados a manos de sus sucesores. Como mínimo 29 de los 88 emperadores de Bizancio murieron violentamente, con frecuencia a manos de sus propios parientes.

CAÍDA DE CONSTANTINOPLA
A mediados del s. XV, Constantinopla estaba rodeada por los otomanos; era una capital sin imperio. En 1453, después de un sitio que duró 55 días, el sultán Mehmet II (1432-81) hizo su entrada triunfal en la ciudad, que pasó a llamarse Estambul.

EFECTOS EN EUROPA
La caída de Constantinopla influyó en Europa occidental de varias maneras. Los eruditos bizantinos que se refugiaron en Occidente contribuyeron al Renacimiento europeo. Por otra parte, la búsqueda de nuevas rutas marítimas hacia las Indias por parte de los europeos se debió en cierta medida al brusco cese del comercio terrestre entre Este y Oeste.

TOLERANCIA OTOMANA
Los nuevos caudillos de Constantinopla fueron más tolerantes que los bizantinos. Estambul pasó a ser una ciudad musulmana, pero los habitantes cristianos y judíos podían practicar sus religiones con libertad. Estambul acogió a muchos refugiados musulmanes y judíos que huían de España, debido a la intolerancia religiosa de los Reyes Católicos.

CRONOLOGÍA DEL IMPERIO

——— H. 1300———
Pueblos de Asia central al mando de Osmán I, primer sultán del imperio otomano, emigran a Oriente Medio y se
establecen en Anatolia (la actual Turquía).
——— H. 1350———
Los otomanos atacan las tierras adyacentes, particularmente las que pertenecen a sus enemigos naturales,
los cristianos bizantinos.
——— H. 1450———
Los otomanos controlan ya la mayoría del territorio que había pertenecido al imperio bizantino durante más de 1.000 años. Grecia, Bosnia, Albania y Bulgaria a partir de entonces quedan en manos otomanas.
———1453———
Entre 100.000 y 150.000 soldados otomanos turcos toman Constantinopla, la capital del imperio bizantino. Los cristianos resisten durante 54 días.
———1526———
El sultán más poderoso de todos, Solimán I el Magnífico, cosecha su victoria más importante en Hungría al vencer al ejército húngaro en la batalla de Mohacs y matar a Luis II de Bohemia y Hungría.
———1529 ———
Durante la expansión del imperio, tropas otomanas, a las órdenes de Solimán I, llegan hasta Viena, pero no logran
conquistarla.
———1571———
Los otomanos, liderados por Selim II, pierden la esperanza de controlar el Mediterráneo al ser derrotados
en la batalla de Lepanto. La flota cristiana española de Felipe II, al mando de Juan de Austria, vence a la armada
otomana en tan sólo tres horas.
———1683 ———
Tropas austríacas y polacas devuelven el ataque que realizaron los otomanos a Viena, lo que pondrá fin a la expansión del imperio otomano.
——— H. 1685———
El imperio otomano perderá poder progresivamente a lo largo de los 200 años siguientes. Muchas de las naciones
dominadas irán consiguiendo la independencia. Los gobiernos corruptos y los sultanes débiles también contribuyen a la decadencia del imperio.
———1908———
Un grupo de oficiales del ejército otomano, conocidos como «Jóvenes turcos», se subleva en demanda
de un gobierno más liberal.
———1914-18———
El imperio otomano apoya a los alemanes en la I guerra mundial. Los alemanes son derrotados en 1918.
———1922 ———
Tropas capitaneadas por el héroe militar Mustafa Kemal (más tarde llamado Kemal Atatürk) se hacen con el control del gobierno y suprimen el sultanato.
———1923 ———
Durante el mandato de Kemal, el imperio otomano llega a su fin y pasa a ser  la república de Turquía. Kemal se erige en primer presidente de la república.

Sunitas y chiitas Diferencias Porque se dividió el imperio árabe

Diferencias Entre Sunitas y Chiitas

En una sociedad dominada por ¿quién guiaría a la comunidad de creyentes?, poco después de la muerte de Mahoma, varios de sus seguidores más cercanos califas, o líder terrenal de la comunidad islámica, a Abu Bakr (imagen), rico mercader suegro de Mahoma. Mahoma y los primeros califas que le sucedieron adoptaron la costumbre tribal árabe de realizar incursiones en contra de sus perseguidores.

El Corán llamó a esta actividad «pelear por el sendero del Señor o yijad. Aunque erróneamente llamada Guerra Santa, la yijad desarrolló a partir de la tradición árabe de las incursiones tribales las cuales se permitían como una forma de canalizar las energías belicosas de las tribus beduinas. La yijad no se efectuaba con la finalidad de convertir a otros, pues la conversión al Islam era estrictamente voluntaria. A aquellos que no se convertían únicamente se les exigía que se sometieran al gobierno musulmán y que pagaran los impuestos.

Una vez unificados bajo Abu Bakr, los árabes comenzaron a dirigir sus energía, anteriormente gastada contra ellos mismos, hacia los vecinos, llevando a cabo una yijaden gran escala. Los pueblos vecinos y los persas fueron los primeros en sentir la fuerza de los recién unidos árabes. En el año 636, en Yarmuk, los musulmanes derrotaron al ejército bizantino y, en el 640, tomaron posesión en la provincia de Siria  En dirección hacia el este, los árabes derrotaron a las fuerzas persas en el 637, y luego se lanzaron a la conquista de todo el Imperio Persa en el año 650. Mientras tanto, Egipto y las demás regiones del norte de África habían sido anexadas al nuevo Imperio Musulmán.

Conducidos por los califas y por una serie de brillantes generales, los árabes habían estructurado un enorme y muy motivado ejército, cuya valentía se vio estimulada por la creencia de que los guerreros musulmanes tenían garantizado un lugar en el paraíso si morían en combate.

Los primeros califas, gobernando desde Medina, organizaron los recién conquistados territorios en provincias contribuyentes. A mediados del siglo VII surgieron una vez más problemas por la sucesión del profeta, hasta que Alí, yerno de Mahoma, fue asesinado y el general Muawiya, gobernador de Siria y uno de los principales rivales de Alí, llegó a ser califa en el año 661. Muawiya fue conocido por una virtud sobresaliente: utilizaba la fuerza sólo cuando era necesario. Como dijo alguna vez, «Nunca uso mi espada cuando basta con mi látigo, ni mi látigo cuando mi lengua es suficiente”. Muawiya se movilizó para lograr que se heredara en su propia familia el título de califa, estableciendo así la dinastía Omeya. Como una de sus primeras acciones, la dinastía omeya trasladó la capital del Imperio Musulmán de Medina a Damasco, en Siria.

Esta disensión interna en torno al califato creó una división en el Islam, entre los chiítas—quienes sólo aceptaban a los descendientes de Alí, el yerno de Mahoma, como legítimos gobernantes— y los sunitas, quienes reclamaban que los descendientes de los omeyas eran los verdaderos califas. Esta ruptura ocurrida en el siglo VII ha escindido al Islam hasta el día de hoy, entre sunitas y chiitas. No obstante, la crisis interna no detuvo la expansión del Islam. Al comienzo del siglo VIII, se efectuaron nuevos ataques en ambos limites, el oriental y el occidental, del mundo mediterráneo. Tras arrasar todo el norte de Africa, los musulmanes invadieron la Europa germana al llegar a España en el año 710.

El reino visigodo —ya debilitado por las guerras internas— se derrumbó y, alrededor del 725, la mayor parte de España se había convertido en un estado musulmán, cuyo centro fue Córdoba. En el año 732, un ejército musulmán, al llevar a cabo una incursión en el sur de Francia, fue derrotado por el ejército de Carlos Martel, cerca de Poitiers.

La expansión musulmana en Europa se detuvo. Mientras tanto, en el año 717 otra fuerza musulmana había lanzado un ataque naval a Constantinopla, con la esperanza de destruir el Imperio Bizantino. En la primavera del año 718, los bizantinos destruyeron la flota musulmana y salvaron al Imperio Bizantino y, de manera indirecta, a la Europa cristiana, pues sin lugar a dudas, si Constantinopla hubiese sucumbido, esto habría abierto las puertas a la invasión musulmana de Europa oriental. El Imperio Bizantino y el Islam establecieron ahora una precaria frontera en el sur de Asia Menor.

El avance árabe llegó, por fin, a su término, pero no sin antes haber logrado la conquista de las partes del mediterráneo oriental y austral del viejo Imperio Romano. El Islam se convirtió, en verdad, en el heredero de gran parte del antiguo Imperio Romano. La dinastía omeya de Damasco gobernaba ahora un enorme imperio. Si bien esta expansión había llevado al seno del Islam una riqueza inimaginable, así como nuevos grupos étnicos, también lo puso en contacto con las civilizaciones bizantina y persa.

Como resultado, el nuevo Imperio Árabe se vería influido por la cultura griega, así como por las añejas civilizaciones del antiguo Cercano Oriente. Los hija de los conquistadores serían educados de nuevas maneras y producirían una brillante cultura que, con el tiempo, influiría intelectualmente en la Europa occidental.

Los integrismos islámicos: Rama minoritaria del islamismo en contraposición a la mayoría sunnita, el cinismo mantiene una jerarquía religiosa que tiene su origen en la creencia de que Mahoma hizo depositario del «sentido oculto» del Corán a su sucesor (imán) Alí, sentido que éste habría transmitido a imanes posteriores.

Los chutas creen asimismo en un «imán oculto» que regresará en el fin de los tiempos para salvar a los fieles en el Juicio Final. Por esta razón, el chiismo otorga un carácter redentor al sufrimiento y al martirio. Existe la superstición intelectual de que el Irán chuta es el máximo exponente de lo que se ha dado en llamar «integrismo islámico». Esta idea, muy extendida en los medios intelectuales de Occidente, no es cierta. Por ejemplo, el wahabbismo, una variante rigorista del sunnismo, que es la religión oficial de Arabia Saudí, califica de «impíos» a los chutas.

Durante el régimen de los talibanes -seguidores de la corriente ultrarrigorista deobandí-, la minoría chuta fue perseguida en Afganistán. Bin Laden, antiguo colaborador de la CIA, aliado de los talibanes e inspirador de los atentados del 11 de septiembre de 2001, es un saudí wahabbita.

PARA SABER MAS…

MAHOMA no tuvo hijos. Su sucesor como califa (jefe) fue Abubeker, su suegro. Abubeker unió a las tribus fieles a Mahoma y emprendió las conquistas que habrían de ensanchar el imperio y que continuaron durante el gobierno de dos califas sucesivos.

SüNNÍS YSHIÍS
El nombramiento del primer califa fue muy discutido. Alí, el esposo de Fátima, hija de Mahoma, no resultó elegido. Esto causó una división en el mundo islámico, que subsiste en la actualidad. Los sunnís aceptaron al nuevo califa, pero no así los shiís, quienes consideran que Alí debía haber sido el elegido en calidad de heredero legítimo.

LOS OMEYAS
La dinastía omeya dio comienzo en el 661, poco después de la muerte de Alí. Desde su capital, Damasco (Siria), los omeyas favorecieron el desarrollo del Islam como una cultura de colonización pacífica. No obstante, su suntuoso estilo de vida fue rechazado por muchos musulmanes no árabes, quienes se opusieron al monopolio árabe del Islam.

LOS ABASÍS
Una nueva dinastía, los abasís, se encumbró al poder en el 756. Su capital fue la ciudad persa de Bagdad (en el act. Iraq). Pero el imperio abasí era demasiado extenso para hallarse en poder de una sola familia. Así, desde el s. IX, muchos gobernadores más o menos independientes rigieron la suerte del imperio islámico. No obstante, los abasís fueron reconocidos como califas durante más de 500 años, primero en Bagdad y luego en El Cairo, pero se fueron convirtiendo más en líderes religiosos que en autoridades políticas.

Historia de los Paises Bajos Guerras Contra España Siglo XVII

Historia de los Países Bajos – Holanda, Bélgica
Guerras Contra España

Los Países Bajos eran una pieza clave para la corona de España. Pero la compleja situación política dio lugar a revueltas por motivos sociales, económicos y religiosos. A finales del s. XVI, después de su ruptura con España, las siete provincias reformadas del norte de los Países Bajos siguieron una línea política propia. Formaron una unión republicana de cuyo gobierno se encargaban Estados Generales que reunían a las figuras dominantes de cada provincia.

Holanda, a causa de su riqueza, ocupaba el lugar preponderante. Y dio su nombre al conjunto del país. Varios factores contribuyeron al auge económico de las provincias: su situación geográfica constituye la plataforma giratoria del comercio marítimo; heredan la actividad de las ciudades flamencas arruinadas por la guerra; atraen a numerosos exiliados reformistas que representan a menudo una mano de obra muy bien cualificada; y finalmente, el espíritu calvinista ve en la consagración del trabajo mediante el enriquecimiento la manifestación propia de la gracia divina.

HISTORIA: Desde la caída del Imperio de Carlomagno en el siglo IX, los Países Bajos, formados por diecisiete provincias en lo que hoy es Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos (Holanda), estaban fragmentados como posesiones de diversas familias.

carlo v de españaEn los siglos XIV y XV, los duques de Borgoña, Felipe el Calvo y Juan Sin Miedo, se anexionaron Flandes (Bélgica) y los Países Bajos.

Estas tierras permanecieron bajo control de Borgoña hasta que Carlos V, heredero de las tierras borgoñonas y miembro de la dinastía Habsburgo, las convirtió en posesiones españolas en 1516.

Esto no satisfizo a los flamencos, que defendieron los privilegios locales ante lo que consideraban una intromisión del poder centralista de España.

felipe ii de españaEn 1555 Carlos V legó los Países Bajos a la rama española de la Casa de Austria (Habsburgos).

El nuevo rey, Felipe II, adoptó una política impositiva que desagradaba a las fuerzas de la región, y les negaba participación en el gobierno, como ocurría anteriormente a través de los Estados Provinciales y Estados Generales.

Surgieron también problemas de orden religioso: Felipe quería mantener e imponer el catolicismo, pero buena parte de la población había adherido a la Reforma. Resistió la marea protestante e intentó tener un completo control. Envió al duque de Alba como gobernador de los Países Bajos con órdenes de acallar con firmeza cualquier oposición.

El duque de Alba ejecutó a dos líderes del movimiento independentista e incrementó los impuestos, lo que dio lugar a las revueltas dirigidas por Guillermo de Orange.

guillermo de orange Durante estos enfrentamientos los independentistas usaron tácticas de guerrilla, como la inundación de las tierras bajas, para evitar el movimiento de las tropas españolas, que sin embargo llegaron en 1576 a Amberes, uno de los puertos más ricos de Europa.

La guerra de liberación comienza en 1566, bajo el mando de Guillermo de Orange (imagen izq.) , que recluta un pequeño ejército para enfrentar a las tropas españolas de represión enviadas por el rey y comandadas por el Duque de Alba primeramente, y después por Requeséns y por Alejandro Farnesio.

Se suceden las batallas hasta que, en 1581, las siete provincias del norte, congregadas en la Unión de Utrecht, declaran la independencia. (En 1579 las diez meridionales -católicas-habían constituido la Unión de Arras).

La lucha prosigue hasta después de la muerte de Guillermo de Orange, en 1584. En 1648 los Tratados de La Haya y de Westfalia ratifican la autonomía del país (las provincias meridionales quedan unidas a España).

Después que Felipe II, en represalia, cierra el puerto de Lisboa a los mercaderes holandeses, éstos buscan su propio camino hacia las Indias. Se inicia así una serie de viajes, exploraciones y conquistas coloniales que proporcionan a los Países Bajos independientes ricos dominios (en Indonesia, en el Caribe, etc.).

LUCHAS E INDEPENDENCIA
Muchos comerciantes y banqueros se habían desplazado a Amsterdam y habían convertido esta urbe en una hermosa ciudad defendida por canales y una pujante armada. Desarrollaron la banca, la industria y el comercio moderno, convirtiendo a la ciudad en uno de los principales centros protestantes.

El enfrentamiento por la independencia era a la vez una guerra religiosa y una lucha entre los modernos burgos urbanos de los Países Bajos y la tradicional jerarquía real de España.

Aprovechando que España estaba entonces empeñada en diversas guerras contra Francia, Inglaterra y los otomanos, en 1579, bajo el liderazgo de Guillermo de Orange, siete provincias protestantes del norte fundaron la Unión de Utrecht, que supuso la constitución en 1581 de una república independiente: las Provincias Unidas (entre las que se encontraba Holanda).

Los ejércitos españoles siguieron controlando las provincias católicas del sur (Flandes, en la actual Bélgica).

En 1609 se firmó la Tregua de los Doce Años, pero hasta 1648 España no reconoció oficialmente la independencia de las Provincias Unidas.

Con la independencia llegó la división interna, pues había dos principales centros de poder político en este nuevo estado.

Cada provincia tenía un funcionario (estatúder), responsable de la conducción del ejército y el mantenimiento del orden. Comenzando con Guillermo de Orange y sus herederos, la casa de Orange ocupó la función de estatúder en la mayoría de las siete provincias y favoreció el desarrollo de un gobierno centralizado, con ellos mismos como monarcas hereditarios.

Los estados generales, asamblea de representantes de cada provincia, se opusieron a las ambiciones de los Orange ; defendieron una forma de gobierno descentralizada o republicana. La gran parte del siglo XVII las fuerzas republicanas estuvieron bajo control. Pero en 1672, agobiadas por la guerra contra Francia e Inglaterra, las Provincias Unidas acudieron una vez más a la casa Orange, quienes establecieron un régimen monárquico en la persona de Guillermo III (1672-1702).

La historia holandesa en el siglo XVII es extraordinaria por la relativa facilidad con que los holandeses cambiaban de una tuse de poder a otra, de acuerdo con sus necesidades internas y externas.

La muerte de Guillermo III, acontecida en 1702, y el hecho de no haber dejado herederos directos, permitió a las fuerzas republicanas tomar el control de nuevo. La República Holandesa no se vería nuevamente amenazada otra vez por las fuerzas monárquicas.

En el siglo XVII, bajo la prominencia de los holandeses, subyacía la prosperidad económica —alimentada por eL papel de Holanda mino transportadora del comercio europeo—. Sin embargo, la guerra resultó desastrosa para la República Holandesa.

Las dos guerras anglo-holandesas de las décadas de 1650 y 1660, la guerra contra Francia e Inglaterra, de la década de 1670 y su apoyo a Inglaterra en contra de Francia, en la Guerra de la Sucesión Española, pusieron cargas pesadas sobre las finanzas y la mano de obra holandesas. La navegación inglesa comenzó a desafiar la supremacía comercial holandesa y, en 1715, los holandeses sufrieron una decadencia económica grave.

AMSTERDAN EN EL SIGLO XVII: A comienzos del siglo XVII Amsterdam había sustituido a Amberes uno la capital financiera y comercial de Europa. En 1570 Amsterdam tenía 30 000 habitantes; para 1610, ese número se había duplicado a medida que los refugiados arribaban, provenientes sobre todo de los Países Bajos españoles.

En 1613 este vertiginoso crecimiento provocó que el gobierno de la ciudad aprobara un «plan de expansión urbana», que ampliaba el territorio de la ciudad de 500 a 1800 acres a lo largo de la construcción de tres grandes canales.

Los  constructores acondicionaban lotes para levantar altas casas, y con facha das estrechas —que caracterizaron a la ciudad— haciendo penetrar columnas de madera a través del lodo para que se asentaran en la arena firme del subsuelo.

A su vez, los canales hicieron posible que los hombres de negocios utilizaran los pisos superiores de sus casas como almacenes para sus bienes. Los artículos, transportados en pequeños botes, eran alzados en bloques hasta las ventanas superiores de estas habitaciones, y unos aparejos los sujetaban a los gabletes de los techos.

La expansión física de Amsterdam pronto se vio alcanzada por su población, a medida que la ciudad crecía de 100 000 habitantes, en 1610, 200 000 en 1660.

La exuberante ampliación que Amsterdam experimentó en el siglo XVII se basó en el nuevo papel de la ciudad como centro financiero y comercial de Europa; pero, ¿qué hizo esto posible? Fue una cosa: los mercaderes de Amsterdam contaban con una vasta flota, que en su mayor parte utilizaron para la lucrativa actividad de la captura del aréneme del mar del Norte. Los navíos de Amsterdam también fueron importantes transportadores de productos provenientes de otros países.

La invención holandesa llamada fluyt (nave de calado poco profundo y de gran capacidad), les permitió transportar enormes cantidades de cereales, madera y hierro.

Los mercaderes de Amsterdam descargaban sus mercancías en la plaza Dam, donde todos los bienes que pesaban más de cincuenta libras eran registrados y cuya calidad se probaba. La cantidad de bienes que arribaba a Amsterdam hizo que pronto la ciudad fuese encrucijada para muchos productos europeos importantes. Por supuesto,

Amsterdam fue el principal puerto para las compañías comerciales de las Indias Orientales y Occidentales. Además, las industrias de la ciudad transformaban las materias primas importadas en bienes terminados, lo cual convirtió a Amsterdam en un reconocido productor de ropa de lana, productos con base en azúcar refinada y tabaco, así como de cristal, cerveza, papel, libros, joyería y productos de piel.

Parte de la riqueza de la ciudad se debía a ganancias de la guerra: en 1700, Amsterdam fue el principal proveedor de bienes militares de Europa. Sus fábricas de pistolas tenían clientes por todo el continente.

Un tercer factor de la prosperidad de Amsterdam fue su importancia como centro financiero. Las ganancias de las actividades del comercio brindaban grandes cantidades de capital para la inversión. Su papel financiero se facilitó en gran medida con la fundación en 1609 del Banco de Intercambio de Amsterdam, el banco público más grande del norte de Europa. Asimismo, la ciudad fundó la Bolsa de Valores de Amsterdam para llevar a cabo la especulación de bienes.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…

¿Es Holanda una tierra de refugio?
La tolerancia religiosa y política de que dan muestras las Provincias Unidas convertirán a este país, desde el s. XVI hasta el XIX, en un lugar de refugio privilegiado. Allí encontrarán amparo, primero los protestantes perseguidos de Alemania y Francia, y después los puritanos ingleses, los anabaptistas. En algunas provincias, estos refugiados constituyen la mitad de la población. También los filósofos, perseguidos tanto por las Iglesias como por el poder, encontrarán allí una inapreciable acogida, y la libertad que impera en la prensa y la edición hará de este país un hogar- ardiente de la cultura europea.

¿Dónde reside el secreto de su prosperidad?
Fundamentalmente en el trabajo de los hombres. El suelo del país es pobre y la tierra ha de serle ganada al mar. La fortuna de Holanda habrá de constituirse sobre la industrialización y el comercio. La industria textil, la construcción naval, las industrias alimenticias, en particular la fabricación de cerveza, los molinos de grano o de aceite y las papeleras constituyen los elementos esenciales de la actividad económica. Los refugiados enriquecen las técnicas locales con su particular «savoir-faire».

¿Cómo se desarrolla su cultura?
La atmósfera de libertad que reina en Holanda, las necesidades tecnológicas del desarrollo y la afluencia al país de extranjeros emprendedor-es provocan el florecimiento de una cultura que es, a la vez, muy peculiar y muy cosmopolita. Allí es donde Descartes y Spinoza renuevan la filosofía. Pero el mismo pueblo, a través del teatro, las kermesses y las fiestas religiosas ofrece una representación de la vida hecha a su imagen. De esta cultura popular se alimenta la gran escuela de pintura de la que Rembrandt o Vermeer son las figuras más destacadas.

¿Es poderosa la flota?
Los puertos, encargados sobre todo de negociar con el comercio francés e inglés, son en el s. XVII los más prósperos de Europa. Los holandeses, a pesar de la hostilidad inglesa, reinan en los océanos en lo referente a la pesca y al transporte. A comienzos del XVII empieza la gran aventura oriental: dueños del Cabo de Buena Esperanza, navegan hacia la India, Asia del Sudeste y China. Pero no se preocupan apenas de colonizar. Su único objetivo es establecer bases navales que les permitan comerciar con los indígenas.

¿De qué sirven los pólderes?
Son trozos de tierra conquistados al mar, ya que las provincias de Holanda y Zelanda se encuentran por debajo del nivel del mar y están constantemente amenazadas por- las grandes mareas. Desde la Edad Media, se habían construido diques para proteger las regiones expuestas. En el s. XVII, la lucha contra el agua adopta grandes proporciones: se desecan las zonas de aguas muertas, se construyen barreras, se protegen las dunas. Las tierras así desecadas se cubrirán de jardines y vergeles, símbolos de la victoria del pueblo sobre los rigores de la Naturaleza.

Fuentes Consultadas:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel
50 Cosas Que Debe Saber de la Historia Mundial Hugh Williams
Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe Tomo 19
Grandes Personajes de la Historia Universal

Historia de los Arabes El Islamismo Conquistas y Caracteristicas

HISTORIA DE LOS ÁRABES y EL ISLAMISMO

TEMAS TRATADOS:

1-Ubicación Geográfica y Caracteristicas
2-Mahoma y el Nacimiento del Islamismo
3-La Expansión Arabe
4-La Civilización Arabe
5-El Arte Arabe
6-El Pensamiento y Letras Arabes
7-La Agricultura Arabe
8-La Industria Arabe
9-Lectura Complementaria

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1-ORIGEN Y UBICACION DE LOS ARABES:

Arabia es una gran península asiática de tres millones de kilómetros cuadrados, limitada por el Mediterráneo, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico.

Las civilizaciones, que se desarrollaron en Egipto y en Oriente, en su expansión chocaron siempre con el enorme desierto arábigo, inmenso obstáculo natural. Sus costas rocosas dificultan la navegación. Arabia es: «Djesirat el Arab«, la isla de los árabes.

El desierto se extiende por las nueve décimas partes del país. De esta tierra reseca y recalentada levántanse nubes de polvo que llegan a oscurecer el Sol.

No existen corrientes de agua y sólo a temporadas algún que otro miserable riachuelo cruza el país. Según una antigua tradición, los pobladores de Arabia son descendientes de Ismael, hijo de Abraham y de su esclava Agar.

En el siglo VI se hallaban claramente diferenciadas dos clases de población: la nómada y la sedentaria.

A la primera pertenecían los árabes trashumantes –beduinos– que llevaban una vida ruda y llena de peligros.

Practicaban el robo, el pillaje y el asesinato sin remordimiento alguno. Odiaban a los árabes sedentarios, a quienes, con frecuencia, hacían objeto de sus depredaciones. La institución sagrada era la tribu; el matrimonio tenía por único fin conseguir el aumento de la población.

El beduino que más hijos tenía era el más considerado. Las tribus vivían en un constante estado de enemistad y de guerra, pues no concebían las ventajas de la unidad.

Eran poco religiosos, adoraban a numerosas divinidades y a bloques de piedra que transportaban en su incesante deambular por el desierto.

Algunas tribus se habían convertido al judaísmo y a la religión cristiana, por lo que, durante el siglo VI existió un movimiento religioso que tendía al monoteísmo.

Sin embargo, entre estas tribus existía un lazo de unión formidable: la lengua. El árabe se enorgullecía de la riqueza de su vocabulario y procuraba sostener su pureza.

Las faltas cometidas al hablar eran castigadas a bastonazos y los poetas eran considerados como seres privilegiados y mágicos. Los beduinos escuchaban embelesados sus narraciones.

La ciudad más famosa de Arabia era La Meca. Allí se hallaba la Kaaba, el santuario de los árabes. De los puntos más lejanos acudían beduinos para besar la piedra negra y redimir sus pecados.

Todas las caravanas del desierto confluían en aquel lugar y la ciudad fue creciendo y prosperando. Opulentos mercaderes organizaron en ella una especie de república. En sus mercados se compraban y vendían mujeres, esclavos y camellos.

2-NACIMIENTO DEL ISLAMISMO

MAHOMA. Un muchacho árabe –Mahoma (570-632)- fue el hombre llamado a cambiar la manera de pensar y sentir de sus compatriotas.

Huérfano de madre a los seis años, tuvo una infancia muy dura. A los 24 años estaba al servicio de la viuda Khadidja y dirigía las caravanas que se encaminaban a Egipto, Palestina y el Golfo Pérsico.

Conoció las doctrinas cristiana y judía y llegó a la convicción de que la idolatría era algo absurdo. A los 40 años tuvo crisis místicas y alucinaciones y creyó oír la voz de Dios que le hablaba por medio del arcángel San Gabriel.

Llegó a la conclusión de que sus compatriotas acabarían por ser conquistados si antes no alcanzaban la unidad política, la paz interna y rendían culto al Dios verdadero.

Para salvarles comenzó a predicar una nueva religión a la que designó con el nombre de Islam, que significa resignación a la voluntad de Dios.

Los historiadores musulmanes fijan el año 611 como la fecha inicial de la predicación islámica. Mahoma invocaba el nombre de un Dios verdadero: Alá, de quien era único profeta.

Los comienzos fueron difíciles, pues no logró convertir más que a su esposa y a unos pocos amigos, y tropezó con una fuerte oposición en La Meca, donde los koroichitas, sus compatriotas, veían con malos ojos la nueva doctrina que atacaba a las divinidades base de las peregrinaciones y de su enriquecimiento.

Mahoma no se desalentó, pero al comprobar que su permanencia en La Meca se hacía de día en día más difícil y peligrosa, huyó a Medina –la ciudad rival– acompañado de 150 de sus partidarios.

Esta huida, llamada «hégira«, tuvo lugar el día 20 de septiembre del año 622, y de ella parte la Era adoptada por todos los pueblos musulmanes.

El mérito de Mahoma consistió en elaborar una doctrina compatible con las antiguas tradiciones de Arabia y en haber hecho del Islam una religión nacional.

En el año 630 se presentó en La Meca al frente de 10.000 hombres, que derribaron y destruyeron los ídolos que rodeaban la Kaaba. De este modo se apoderó de la ciudad que quedó reservada a los creyentes.

Seguidamente continuó la «guerra santa», hasta conseguir que todas las tribus árabes adoptaran el Islamismo.

La doctrina religiosa del profeta es muy sencilla y se halla contenida en el Corán, libro sagrado de los musulmanes. Todo queda reducido a la creencia en Alá, Dios único, en el Juicio final, en la resurrección de los muertos y en la predestinación.

Los cinco deberes principales del buen musulmán son: el ayuno, el rezo cotidiano, la peregrinación a La Meca por lo menos una vez en la vida, la limosna y la guerra santa contra los infieles.

El Corán propugna el perdón de las injurias y ensalza la práctica de las obras de misericordia, prohibe el adulterio, el homicidio y el robo, así como el consumo del vino, la carne de cerdo y la práctica de los juegos de azar.

KAABA

Mahoma entró en la Meca sin combatir. Fue a tocar con respeto la piedra negra y dio siete veces la vuelta a la Kaaba; luego ordenó romper todos los ídolos. Concedió una amnistía a todos los que le habían combatido, excepto a una docena. De ellos condenó a muerte a cuatro, entre los que figuraba una cantadora a la que detestaba porque había recitado poemas contrarios a él. Dueño ya de la Meca, Mahoma fue muy pronto reconocido por todos los árabes como su profeta y su jefe. Pero estaba agotado, prematuramente envejecido y murió poco después (632).

3-LA EXPANSION ÁRABE

A la muerte de Mahoma los árabes poseían una misma religión, se habían acostumbrado a obedecer a un soberano y se hallaban en condiciones de iniciar la conquista de un imperio.

Ellos fueron los intermediarios entre el mundo asiático y la Europa occidental.

Se lanzaban al combate con empuje irresistible y, a pesar de carecer de bases militares, líneas de comunicación, provisiones y equipos, sus victorias fueron tan rápidas y decisivas que a los quince años de la muerte del Profeta, el estandarte de la Media Luna ondeaba en Damasco, Antioquía, Jerusalén, Trípoli, Egipto y gran parte del Norte de Africa.

Conquistaron toda la Persia, el Turquestán y los territorios situados en las orillas de los mares Negro y Caspio.

En el año 711 cruzaron el estrecho de Gibraltar, y tras derrotar a los visigodos españoles en las márgenes del Guadalete, se desparramaron como un ciclón por toda la Península Ibérica.

Desde la frontera de Francia empezaron a planear la conquista de Europa y la destrucción del Cristianismo; franquearon los Pirineos y amenazaron la Galia, pero fueron detenidos en Poitiers por los francos.

En aquella memorable batalla ocurrida el 732 murió el emir Abderramán el-Gafekí, caudillo árabe, vencido por el famoso Carlos Martel.

En el año 750 tuvo lugar una profunda revolución en el mundo musulmán; la dinastía de los Omeyas fue derrotada por Abul- Abbas, fundador de la dinastía de los Abbasidas, que estableció su capital en Bagdad.

Un solo omeya, Abderramán I o Abdal-Ratimán escapó de las matanzas y, vagando de cabila en cabila y de aduar en aduar, llegó a España, erigiendo el Emirato independiente de Córdoba.

Harum-al-Raschid (786-809) fue el más conocido de los soberanos de esta época; era piadoso y activo, y logró dar conhesión al gran imperio, aunque concediendo cierta autonomía a las provincias.

Era en verdad empresa difícil en aquellos tiempos mantener en una sola mano pueblos tan distantes entre sí como la India y España; por ello los distintos pueblos entraron en lucha muy pronto y el gran imperio se fue desmembrando.

mapa del imperio arabe

Los califas de Bagdad, encerrados en suntuosos palacios, renunciaban con facilidad a sus derechos sobre lejanas provincias.

España se separó en el año 755, y Egipto lo hizo en el 868. Los turcos, encargados de defender al califa, constituían la base del Ejército y, poco a poco, su influencia fue en aumento, hasta llegar al extremo de que si bien el califa era el titular del poder espiritual, los turcos acabaron por ser los amos absolutos del Estado.

El califato de Bagdad llevó una vida muy floreciente desde finales del siglo VIII hasta los comienzos del IX.

El vasto imperio que se hallaba dividido en 28 provincias, abarcaba los territorios comprendidos en el rectángulo formado por el Indo, el Sahara, el Atlántico y el Cáucaso.

El califa era el representante del Profeta y ejercía un poder absoluto. Vivía en un magnífico palacio rodeado de servidores, en el que se celebraban fiestas maravillosas.

Los califas delegaron las funciones propias del gobierno en funcionarios llamados «visires», mientras que las cuestiones judiciales eran encomendadas a los «cadíes».

El «walí» era el encargado de aplicar el Derecho Penal. El inspector del comercio y del mercado recibía el nombre de «almotacén».

El «berid» era el jefe del servicio de postas, que se hallaba muy bien organizado y para el cual se utilizaban palomas mensajeras; tenía por misión informar al poder central de todo cuanto ocurría. Los impuestos se pagaban en especie o en moneda y pasaban a engrosar el tesoro de los califas.

El Ejército del califa de Bagdad llevó a contar con 50.000 hombres, que disfrutaban del reparto del botín o de un sueldo fijo; pero como eran muy indisciplinados los califas se decidieron a reclutar mercenarios turcos.

En Córdoba no tardó en proclamarse el Califato independiente, con lo cual el mundo árabe quedó escindido. El Califato de Bagdad cayó en poder de los mongoles el año 1258.

La influencia de Egipto fue muy grande entonces, y mientras en España al esplendor del Califato de Córdoba siguió la decadencia de los múltiples reinos de Taifas, en Oriente los turcos incrementaron su poder hasta que en el siglo XV lograron la conquista de Constantinopla, pero entonces elImperio Arabe había muerto para sucederle el Imperio Turco.

4-LA CIVILIZACION ÁRABE

Durante 500 años se enfrentaron dos modos de pensar, dos religiones y dos concepciones de la vida: Mahoma y Cristo.

Desde el punto de vista moral y humano la civilización cristiana era más perfecta en todos sentidos: por su especial consideración a la mujer y a los débiles, por su exaltación de la virtud, por su sentido trascendente de justicia, etc.

Sin embargo, es preciso reconocer que los árabes desarrollaron una civilización en la que ocupaba lugar muy preferente el cultivo de las Ciencias, y que su sentido de la belleza era extraordinario como lo demuestran los monumentos que de su plenitud se han conservado hasta nuestros días.

Los árabes pudieron conocer gran parte del saber acumulado en Alejandría durante el período llamado «helenístico». Gracias a ellos, y a través del camino de España nos llegaron obras literarias como Calila y Dimna, el Sendebar y los relatos de Las Mil y una Noche, entre otras.

alejandria biblioteca

La Escuela de Traductores de Toledo, fundada por el obispo Raimundo, fue una de las que más contribuyeron a salvar la cultura clásica y oriental que nos llegaba a través de los musulmanes.

Entre los nombres que destacan en ella merecen recordarse Domingo Guinsalvo, Juan Hispalense y Gerardo de Cremona.

El cálculo algebraico y las cifras que usamos actualmente y que se llaman arábigas las debemos a los musulmanes.

La dedicación de este pueblo a las Matemáticas fue notable. Las ecuaciones de segundo grado, e incluso las de grado superior, fueron bien conocidas por ellos, así como la Trigonometría.

Consecuencia de este perfeccionamiento del cálculo fueron los notables progresos conseguidos en Astronomía, pues llegaron a determinar la inclinación del eje de la Tierra sobre la eclíptica.

arabes matematicos

Los árabes eran grandes matematicos y astrónomos

Conocieron la brújula, seguramente importada de Asia central o de China, y fueron extraordinariamente hábiles en el trabajo de los metales, en la fabricación de telas, curtidos, armas y papel.

brujula arabes

En Fez existían 400 molinos para la fabricación de pasta de papel, y Játiva fue la primera población de España donde se instalaron fábricas de papel de arroz. Los molinos de viento son una realización árabe.

Su dedicación a la Alquimia les llevó a descubrir el alcohol, el alcanfor, el mercurio y el ruibarbo. Además, en Europa fueron los primeros en utilizar la pólvora, conocida por los chinos.

La agricultura llegó a perfeccionarse con un sistema de riegos que en la huerta valenciana viene aplicándose casi igual que en tiempo de la dominación árabe.

Los musulmanes sentían una especial fascinación por el agua, que utilizaban como adorno en sus jardines.

Por ejemplo, es de admirar el empleo del líquido elemento en los del Generalife de Granada, en los del Alcázar de Sevilla y en tantas construcciones como nos quedan de aquella época de España.

Las palabras «acequia», «algibe», «noria» y tantas otras, son árabes y demuestran claramente las innovaciones que este pueblo aportó en la agricultura de la península.

A ellos se debe también la aclimatación en Occidente de la palmera, el algodón, el arroz, el naranjo, la caña de azúcar, el granado, la morera e innumerables plantas de jardín.
La cirugía árabe no fue muy importante porque sentían gran pudor y respeto por el cuerpo humano desnudo, pero sí la Medicina.

Abenmasawih escribió un tratado de Oftalmología; Abubéquer fue un químico notable y un médico excelente, autor de una enciclopedia de Medicina; Abenalcházar escribió un tratado sobre la viruela y el sarampión, y Abulcásim una obra en la que trata temas de Obstetricia, Cirugía y lo que hoy llamamos Otorrinolaringología.

Entre los astrónomos famosos cabe recordar a Mohamet el Fazari, Mohamet Alfargani y, sobre todos, Chábir Albattani, que vivió en el siglo X y fue considerado un precursor de las doctrinas astronómicas que tuvieron su desarrollo durante el Renacimiento.

5-EL ARTE ÁRABE

En la expresión artística del pueblo árabe juegan dos factores importantes. Uno, la prohibición por parte de su credo de representar la figura humana, y por otra su  temperamento amante del color, de las formas exuberantes y de la vida en sus manifestaciones más cálidas.

arte arabe

Arco de Herradura

Por estas razones el arte árabe se vuelca en la decoración y en los «arabescos», juegos de formas, de color y de luz, utilizando incluso el agua como un elemento arquitectónico más.

En todas las construcciones abundan los adornos geométricos o inspirados en motivos vegetales para suplir la limitación que implicaba la imposibilidad de pintar o esculpir formas humanas.

arte geometrico arabe

El templo musulmán era la mezquita, generalmente de plantacuadrada.

Antes de entrar en ella el creyente se encontrabacon un patio rodeado de pórticos, en el centro del cual había una fuente donde podía realizar las abluciones del ritual.

Una torre o «alminar» permitía al «muezín» llamar a los fieles a la hora de la oración.

En el interior del templo se hallaba el «mihrab», o lugar sagrado emplazado en dirección a Oriente, sin ninguna clase de imágenes pero adornado con profusión de arabescos, tapices, etc. Ante él se hallaba la «maxura» olugar que ocupaba el califa o el rey.

El arco de herradura fue usado con profusión, y en el siglo X se complicó originando el arco lobulado, en el cual el primitivo dibujo de la arcada se subdivide en numerosos arcos menores.

El número de lóbulos fue siempre impar a fin de que uno correspondiera al centro o clave del arco. Las columnas eran muy finas y se solían agrupar; los capiteles, sencillos, pero trabajados en arabescos, así como las paredes, especialmente las de los palacios o alcázares.

arte arabe

Más tarde los arcos se entrecruzaron y se convirtieron en un auténtico tejido arquitectónico, como puede admirarse en las obras maestras de la arquitectura musulmana en España.

No existe mezquita tan hermosa como la de Córdoba, iniciada en el siglo VIII y que no se terminó hasta el XI.

En ella se pueden contar hasta un millar de columnas que sostienen arcos dobles, el superior de medio punto y el inferior de herradura.

El ladrillo rojo y la piedra blanca alternan y contribuyen a aumentar la sensación de luz y color. Sus medidas -180 por 130 m- hacen de ella la mayor del mundo islámico.

Fernando III, al conquistar Córdoba la transformó en catedral cristiana. La Alhambra de Granada corresponde ya a un estilo posterior, que se inicia en el siglo XIII y cuyo máximo esplendor se encuentra en el siglo XIV. Los arcos se convierten en un puro encaje de yesería, así como las paredes.

el alhambra en granada arte arabe

En esta joya del arte arábigo-español se ven preciosas muestras de alicatado, o sea de mosaicos vidriados.

Este palacio, construido para vivienda de los reyes moros, consta de una serie de salas y estancias, algunas de ellas con ventanales orientados hacia la Sierra Nevada; otras con surtidores o patios en los que el agua juega con motivos arquitectónicos y decorativos.

Es notable el «Patio de los Leones», donde puede verse una rarísima muestra de la escultura árabe, los leones que sostienenla fuente central.

El Generalife es un palacete situado en una colina próxima a la Alhambra,donde los jardineros árabes dieron una muestra de lo que puede conseguirse combinando la vegetación y el agua. Son notables también otros alcázares o palacios-fortaleza, como el de Sevilla, que posteriormente amplió el emperador Carlos I.

Todo el Mediterráneo español es rico en vestigios del arte árabe.

También destacaron los árabes en el trabajo del cuero, en la cerámica, los azulejos, la orfebrería, el cincelado de la plata, la talla del marfil y, de un modo especial, en la técnica y el arte del tejido.

6-EL PENSAMIENTO Y LAS LETRAS

Los árabes eran muy aficionados a los estudios filosóficos y se dedicaron a la propia especulación, pero también a la traducción de los pensadores griegos. Aristóteles les fue familiar, de modo que existió un aristotelismo musulmán paralelo al aristotelismo cristiano que informó la Escolástica.

En el siglo XI vivió Avicena, que intentó una síntesis del pensamiento griego con el mahometanismo.

En España la cultura árabe alcanzó un gran esplendor debido a la protección de los califas cordobeses.

Se cuenta que Alhaquem II tenía destacados en distintos lugares del mundo musulmán enviados suyos para que adquiriesen los libros que aparecieran y resultaran de mayor interés con destino a su biblioteca de Córdoba.

Ibn Masarra fue un filósofo cordobés del siglo X. También son dignos de citarse Abentofail, autor de una novela filosófica, El Filósofo-autodidacta, y Averroes, (imagen abajo) que vivió en el siglo XIII.

averroes filosofo arabe

Éste sostenía que la verdad filosófica puede ser distinta de la religiosa, defendiendo, por tanto, la independencia y la libertad de especulación.

El «averroísmo» tuvo gran importancia en el pensamiento medieval. Entre los historiadores figura El Wagidi, que narró la vida de Mahoma y los primeros califas, Abucháfar al Tavarí y, en España, Ibn el Faradí.

En literatura los árabes sintieron gran predilección por la narrativa, como se demuestra en Las Mil y una Noches. En muchos casos acompañaban sus relatos con la música del «rabel», que fue invento suyo.

La música popular andaluza, incluso la jota española, tienen una raíz musulmana indiscutible que se pone de manifiesto al comparar el canto moro actual con el cante jondo y el flamenco andaluz.

7-AGRICULTURA

En Babilonia, Siria y el Egipto, los labradores habían aprendido a hacer buen uso del agua y a distribuirla, conocían el arte de regar.

Los musulmanes llevaron este arte a los países conquistados, y así se adoptó en España el sistema llamado de noria, en que se sube el agua por medio de una rueda, y el riego por conductos llamados acequias.

Hoy todavía la huerta de Valencia se riega de esta suerte y el agua se reparte a los labradores según un reglamento de la época de los musulmanes.

Los árabes habían encontrado en los diferentes países de su Imperio plantas muy diferentes, que trasladaron de un extremo a otro del mundo musulmán.

Llevaron la palmera, su, árbol favorito, hasta Bagdad y hasta España, transportaron la caña de azúcar y el arroz, originarios de la India, a los países del Mediterráneo, Egipto, España e Italia. Llevaron el algodón a Siria y más tarde a Italia.

Trajeron de China, a Bi-zancio y a Italia, la morera, que sirve para criar el gusano de seda. Aclimataron en Europa otras plantas menos importantes: el azafrán, la cochinilla, el rododendro, la manzanilla, el limón, el albaricoquero (en árabe albarcok), el melocotonero, el cidro, la adormidera.

8-INDUSTRIA

En Siria, En Egipto y en Persia, los árabes habían encontrado industrias de lujo ya muy antiguas, pues los orientales siempre fueron aficionados a las telas preciosas.

Las principales industrias del mundo musulmán fueron los tejidos, las telas de hilo de Damasco, las de gasa de Mosul (muselinas), las de algodón de Persia (algodón es un nombre árabe), los tapices de lana de Persia.

Se bordaban en las telas dibujos con hilo de oro, de plata o de seda. Los musulmanes enseñaron a los italianos la fabricación de telas de seda, de brocado y de terciopelo.

Eran los árabes muy amantes de las buenas armas, de las hojas de acero bien.templadas y adornadas con inscripciones. Algunas de sus fábricas han conservado su nombre, sobre todo las armas de Damasco (damasquinadas) y las hojas de Toledo.

Los musulmanes de occidente trabajaban muy bien el cuero: el tafilete viene de Marruecos; los cueros de Córdoba han conservado su fama. La palabra francesa cordonier o cordouannier (zapatero) viene de Cordoue (Córdoba).

Del mundo musulmán nos ha venido la industria del azúcar, jarabes y confituras, y la perfumería, el almizcle, el agua de rosas, etc.

9-PARA SABER MAS…

LECTURA COMPLEMENTARIA: En el 711 los musulmanes del norte de África invadieron la península Ibérica. Introdujeron nuevos cultivos (como naranjas, limones, caña de azúcar y algodón), construyeron hermosas ciudades como Sevilla, Málaga, Toledo y Granada.

Córdoba, la civilizada capital del reino musulmán de Al-Ándalus, conocido como califato de Córdoba, era un centro de estudio de todas las religiones.

Aunque los invasores eran musulmanes, no persiguieron a judíos o cristianos durante su dominio.

En lugar de esto, los que practicaban una fe diferente a la musulmana debían pagar unos impuestos especiales que servían de fuente de ingresos a los gobernantes musulmanes.

EMPERADOR DE DOS RELIGIONES

A principios del s. XI, la descomposición del califato de Córdoba (1031) en 30 pequeños «reinos de taifas» o ciudades-estado independientes, facilitó el avance cristiano hacia el sur.

Los reinos cristianos del norte de la península (Galicia-Portugal, León, Castilla, Navarra y Aragón) empezaron a invadir la España musulmana.

Los reyes que protagonizaron la Reconquista solían apropiarse de una parte de las riquezas musulmanas, pero no destruían los vestigios islámicos de España. Alfonso VI (1299-1366), el conquistador de Toledo, hizo tratos con algunos califas musulmanes y estos últimos se convirtieron en sus vasallos. El rey Alfonso VI fue conocido con el sobrenombre de «el emperador de dos religiones».

ESPAÑA RECONQUISTADA

En el s. XIII, reyes cristianos como Fernando III (1217-52) en Castilla y Jaime el Conquistador (1213-76) en Aragón habían reconquistado muchas ciudades musulmanas.

En campañas separadas, las tropas de Castilla, Aragón y Portugal redujeron el dominio musulmán al pequeño reino de Granada, en el sur de España.

El matrimonio de Fernando de Aragón (1452-1516) e Isabel de Castilla, conocida a partir de su matrimonio como Isabel la Católica, (1451-1504) sirvió para unir una gran parte de la España cristiana.

En 1492 conquistaron Granada y unificaron gran parte del territorio peninsular en un único reino cristiano, con la excepción de los reinos de Navarra y Portugal, que eran independientes. Portugal fue anexionado a la corona española en 1512.

SOCIEDAD MULTICULTURAL

La España de los Reyes Católicos estaba formada por amplias minorías de musulmanes y judíos. Muchos de los cortesanos de Fernando e Isabel eran judíos practicantes, y el mismo Fernando tenía ascendencia judía.

La España musulmana propició un florecimiento de la cultura judía, ya que muchos de los libros judíos se escribían primero en árabe. Los estudiosos judíos españoles llevaron el conocimiento científico de la antigua Grecia hasta el norte de Europa.

INTOLERANCIA

El ambiente de intolerancia religiosa fomentado en Europa a partir del siglo XI por el espíritu de las Cruzadas se perpetuó en la España cristiana durante la Reconquista. En los siglos XII y XIII los reyes cristianos actuaron como verdaderos cruzados.

Los Reyes Católicos acabaron la Reconquista con la rendición de Granada y crearon la Inquisición (1478). Su propósito era expulsar a los judíos conversos castellanos, de quienes se sospechaba que fingían ser cristianos a pesar de que todavía practicaban su antigua religión.

El dinero que se quitó a los judíos, muchos de los cuales habían huido a Constantinopla (la actual Estambul de Turquía), se usó para financiar la conquista de Granada en 1492.

Se había prometido a los musulmanes de Granada que se respetarían sus costumbres y su religión una vez se hubieran rendido, pero en unos pocos años se violó este acuerdo.

Como ocurrió antes con los judíos, los musulmanes fueron obligados a elegir entre renunciar al islamismo en favor del cristianismo o abandonar España. Los que se quedaron y fingían ser cristianos pero seguían practicando el islam fueron perseguidos por la Inquisición.

resumen de la edad media 

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo A y B Jackson Spielvogel
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo 1
Historia del Mundo Grupo Z Multimedia DK
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El Imperio Otomano Turco Caida de Constantinopla Caida de Bizancio

El Imperio Otomano Turco – Caída de Constantinopla

Desde finales del siglo X, Asia Menor, corazón del imperio bizantino, se vio invadida por sucesivas oleadas de nómadas turcos. Un siglo más tarde, tras la desastrosa derrota infligida a los ejércitos bizantinos en Mantzikert (1071), los turcos seliúcidas eran dueños de las llanuras de Anatolia. Pronto se las disputaron las hordas mongólicas de Gengis Kan, y tuvieron que pedir ayuda a otras tribus turcas. Ertogrul, caudillo de la tribu establecida en Sogut, les ayudó a rechazar el avance mongol, por lo que recibió en recompensa zonas de pastos de verano e invierno para los rebaños tribales.

El término “otomano” u “osmanli” proviene de Osmán, hijo de Ertogrul, y todos los reyes de la dinastía otomana fueron descendientes directos suyos. Los osmanlies nunca se llamaron a sí mismos turcos, ya que ésta era una apelación peyorativa que se aplicaba a los pastores nómadas y campesinos del Asia Menor, pero tales fueron precisamente los orígenes de su sociedad.

El primer periodo de la historia otomana supuso la transformación de los reyezuelos nómadas en poderosos autócratas de hábitos progresivamente sedentarios. A fines del siglo XIII, los otomanos abarcaban ya un vasto territorio conquistado a partir de su base de Brusa.

Sus ataques se dirigían sobre todo hacia el oeste, ya que, en el este, Anatolia se hallaba desgarrada por pequeñas guerras tribales que no eran aún capaces de controlar. Los restos del territorio bizantino en torno al mar de Mármara constituían una zona de conquista mucho más prometedora.

El imperio bizantino se encontraba en una posición desesperada. Si bien los bizantinos habían recuperado Constantinopla tras su ocupación, en 1204, por los soldados de la cuarta cruzada, tal triunfo no podía en modo alguno compensar la pérdida, ante el avance turco, de las tierras centrales del Asia Menor, que habían sido la fuente de hombres y alimentos de que se nutría Bizancio.

A mediados del siglo XIII, los bizantinos se aferraban desesperadamente a la fértil franja costera del Asia Menor occidental. El apogeo del poderío otomano dio al traste con esta situación: la ciudad de Brusa cayó en manos de los turcos en 1326, y Nicea y Nicomedia en 1329 y 1337 respectivamente.

A mediados de siglo, las ciudades ribereñas del mar Negro constituían los únicos bastiones bizantinos en Asía Menor.

La conquista de los Balcanes A Orján (1326-1362), hijo de Osmán, se debieron las primeras victorias militares contra Bizancio, y fue asimismo durante su reinado cuando se verificó la más importante transformación de la estrategia osmanli.

En 1345, los bizantinos cometieron el error de contratar a mercenarios otomanos e instalarlos en la península de Gallípoli, en Tracia, y alrededor de la propia Constantinopla.

Estos soldados no tardaron en rebelarse contra la autoridad bizantina y formaron el núcleo de los ejércitos que iniciaron una rápida y sanguinaria conquista de los Balcanes. Soleimán (o Solimán) Pachá, hijo de Orján, dirigió un ataque a la ciudad de Gallípoli, y su hermano Murat I(1363-1389) tomó las ciudades tracias de Adrianópolis y Filipópolis, cortando de este modo la comunicación por tierra entre Constantinopla y el resto de Europa.

Este fue el primer paso de una prolongada campaña que terminaría con la estrangulación de la capital del imperio.

Constantinopla sobrevivió cien años más gracias a la solidez de sus fortificaciones y a la tenacidad de sus defensores. Mientras tanto, los otomanos se adentraban cada vez más en Europa. En el siglo xiv, destruyeron el antiguo reino de Servia y a finales del siglo habían llegado con sus incursiones hasta Grecia y el sur de los Balcanes. Pronto abandonaron el avance hacia el oeste, pues una nueva y temible amenaza se precipitaba sobre el imperio desde Oriente.

En 1402, Timur, el gran guerrero mongol, invadió Asia Menor. Sus ejércitos llegaron hasta Sivas, en Anatolia, y los otomanos hubieron de retirar velozmente sus tropas de Europa para combatirlos. El sultán Bayaceto (1389-1402) se enfrentó a los mongoles en Ankara y sufrió una desastrosa derrota.

Todas las ambiciones que los otomanos albergaban de extender sus territorios por Asia Menor quedaron frustradas, y los bizantinos pusieron sus ojos en Timur para lograr una liberación temporal.

Durante los cincuenta años siguientes, los osmanlies gozaron de una suerte variable. Mohamed I el Restaurador (1402-21) consiguió reparar los daños causados a los ejércitos otomanos por Timur, y derrotó a sus hermanos rivales, Soleimán, Isa y Musa, quienes, con toda la ayuda que los bizantinos podían prestarles, izaron el estandarte de la rebelión en las tierras otomanas de Europa.

El reinado de su hijo, Murat 11(1421-1451) se vio también perturbado por rebeliones.

Los bizantinos apoyaban a Mustafá, supuesto hijo de Bayaceto, en su lucha por hacerse con el poder, en tanto que, en la frontera septentrional del territorio otomano, el voivod (señor) de Transilvania, Juan Hunyady, se levantaba contra los osmanlíes en Hungría. Pero tales obstáculos a la expansión del poderío otomano fueron poco duraderos.

En 1453, Mohamed II (1451-81) logró el mayor triunfo de la historia temprana del imperio osmaali:la conquista de Constantinopla.

La caida de Constantinopla: La conquista de la capital bizantina era una una ambición de los sultanes otomanos, y Mohamed II preparó el asalto final con sumo cuidado. Las ciudades y los campos de Tracia estaban ya bajo dominio otomano, de manera que la principal tarea del sultán era cortar las entradas marítimas a Constantinopla.

Se elevaron sendas fortalezas a ambos lados del Bósforo para impedir la llegada de cualquier ayuda procedente del norte, particularmente de Rusia. Naves otomanas patrullaban el mar de Mármara para rechazar posibles refuerzos de Occidente.

Pese a tales preparativos, es dudoso que Constantinopla, la ciudad que había salido victoriosa de todos los asedios a que se la había sometido durante mil años, hubiera caído de no haberla abandonado a su suerte el resto de Europa.

Las rivalidades religiosas entre la iglesia romana y la bizantina, el recuerdo de la ocupación latina de Constantinopla en 1204, y los largos años de competencia comercial con las ciudades italianas, son otras tantas razones que explican el poco entusiasmo demostrado por ayudar a los bizantinos.

Al comenzar a hacerse insoportable el asedio otomano, en 1452, el emperador de Constantinopla, Constantino XI, lanzó un último y desesperado llamamiento a Occidente.

La respuesta que recibió fue el envío, por parte del papa, de un exiguo ejército de 200 hombres, y de 3000 soldados genoveses por parte de una ciudad temerosa de una mayor expansión turca en el Mediterráneo.

La caída de Constantinopla se produjo el 29 de mayo de 1453. Un asalto otomano simultáneo por tierra y por mar logró abrir una brecha en las murallas; el último emperador bizantino pereció luchando valientemente al frente de sus tropas. Al día siguiente, la gran iglesia de Santa Sofía quedó transformada en mezquita.

Mohamed II proclamó que la ciudad, que pasó a llamarse Estambul seria su nueva capital.

El legado bizantino: La ciudad fue rápidamente reconstruida, refortifícada y repoblada. Mohamet permitió a sus subditos griegos conservar su religión y estimuló la elección de un nuevo patriarca, Gennadio, que rechazaba toda unión con Roma y obtuvo el control de las iglesias ortodoxas de Servia y Bulgaria, anteriormente independientes.

Muchos magnates griegos sirvieron al estado otomano, que a finales del siglo xv controlaba Grecia, los Balcanes y Asia Menor.

Fue un destino humillante para un imperio convencido de su misión universal. Pero Bizancio había prestado un gran servicio a la cristiandad: libró de los árabes a la mayor parte de Europa; enseñó a las jóvenes naciones eslavas el arte de gobierno y las convirtió al cristianismo; dio al mundo su propio arte medieval creativo y su herencia griega de literatura y ciencia.

Incluso bajo el dominio otomano su pueblo aún fue capaz de mantener viva su iglesia, su idioma griego y su espíritu nacional helénico. Todo ello volvió a florecer con empuje renovado una vez que fue posible obtener la independencia en el siglo XIX.

SOLEIMÁN: El reinado de Soleimán el Magnifico (1520-1566) supuso el apogeo del Estado osmanlí. No sólo se llevaron a cabo victoriosas campañas para extender el imperio, sino que la administración otomana alcanzó su mayor eficacia. Existían dos áreas principales de expansión: Hungría y el Mediterráneo. Soleimán atacó primero por tierra.

En 1521 tomó Belgrado, controlando así la ruta norte-sur a través de los Balcanes. Cinco años más tarde, tras haber diezmado a la nobleza húngara en la batalla de Mohacs (1526), tomó Buda. Hungría quedó incorporada al imperio en 1541, permanece en su seno durante más de cien años  de las grandes campañas, Solimán mismo la realización de continua en Ucrania y Polonia para cap: elemento imprescindible de la otomana.

Piratas del Mediterráneo Fue en el Mediterráneo donde los países del Occidente europeo se encontraron cara a cara con el imperio osmanli. Mediante la ocupación de los astilleros de Constantinopla y de los bosques de los Balcanes, los otomanos se convirtieron rápidamente en una de las grandes potencias marítimas.

Además de librar grandes batallas navales, los piratas, o corsarios, que, al mando de capitanes tan famosos como Jaireddin Barbarroja y Dragut Rais, ambos al servicio de Soleimán, atacaban a los barcos europeos desde sus bases en la costa norteafricana, constituyeron una seria y permanente amenaza para el comercio occidental.

Una a una, las islas mediterráneas que estaban en manos occidentales fueron cayendo en poder de los otomanos, quienes llegaron a saquear ciudades situadas tan a poniente como las de Cataluña.

Hasta la gran batalla naval de Lepanto (1571) no disminuyeron los ataques osmanlíes a lo largo y ancho del Mediterráneo.

La organización del Estado otomano se manifestó en su más alto nivel de eficacia y elaboración durante su época de esplendor, en los siglos XV y XVI.

Tal como indica el constante uso de su patronímico, los otomanos se consideraron siempre superiores al resto de los pueblos turcos, y tal exclusividad explica en parte su gran dependencia de los esclavos, tanto en el ejército como en la administración.

Los primeros triunfos militares fueron obtenidos por los temibles jenizaros, un cuerpo de esclavos cuya lealtad al sultán era, al menos entonces, total.

Se les reforzaba con caballeros de Anatolia, cada uno de los cuales recibía una propiedad (timar) a cambio de sus servicios.

Estas tierras no podían legarlas a sus descendientes, impidiéndose así el desarrollo de una aristocracia terrateniente que pudiera, con el tiempo, competir con el poderío del sultán.

La mayor parte de los hombres con que los otomanos nutrían sus gigantescos ejércitos eran esclavos capturados más allá de las fronteras del imperio (ya que la ley musulmana prohíbe esclavizar a un creyente) y “niños de tributo” que los pueblos de los Balcanes entregaban en lugar de impuestos pecuniarios. Estos soldados obtenían su recompensa del botín capturado en las campañas victoriosas.

El sultán, además de dirigir las fuerzas del Islam en las batallas, tenía el deber de preservar la fuerza de la fe musulmana de su pueblo. Soleimán el Magnifico añadió a todos sus otros títulos el de “califa”, que tradicionalmente correspondía al jefe espiritual islámico, y su determinación de destruir a los musulmanes chiitas de Persia, considerados herejes, es ilustrativa de su profunda preocupación por los asuntos de índole religiosa.

La tercera función del sultán era gobernar a su pueblo conforme a las leyes islámicas. La principal, la Charia, no podía alterarla ni siquiera él mismo y la administraban los ulemas, funcionarios religiosos instruidos en las leyes islámicas.

El sultán, empero, podía promulgar edictos o kanuns. Fue este tipo de actividad jurídica el que le valió a Soleimán el apodo de Kanuni, el Legislador. El sultán encabezaba una burocracia de sorprendente complejidad.

Numerosas oficinas, desde la del Gran Visir, principal funcionario del Estado y, en ocasiones, comandante en jefe de los ejércitos, hasta la del más humilde jardinero de palacio, formaban parte de su gobierno. La mayoría de los funcionarios eran asimismo esclavos, y no era en modo alguno insólito el que un esclavo ascendiera a los puestos administrativos más elevados.

La decadencia del imperio A finales del siglo XVI, y en el breve periodo de doscientos años, el imperio otomano había pasado a ser, de una simple asociación de guerreros nómadas, un Estado de gran complejidad, temido y envidiado por las naciones occidentales.

Pero el éxito del sistema osmanlí tenía límites. Su estabilidad dependía de la continuidad de las victorias bélicas y de la expansión de sus confines.

A la vista de los éxitos obtenidos, a finales del siglo XVI, las campañas se extendieron a zonas alejadas más de 1300 Km. de Estambul, centro del poder político. Las dificultades de aprovisionamiento, así como la brevedad de la estación en que estas incursiones eran factibles, determinaron que esta distancia se convirtiera en el perímetro exterior del circulo del expansionismo turco.

Cuando las campañas dejaron de reportar riquezas y territorios, los jenízaros, los altos cargos gubernamentales y los beneficiarios de la tenencia de tierras decidieron repartirse el Estado. Se convirtieron así en castas hereditarias que legaban sus posesiones a sus descendientes y que desarrollaron un poderío familiar, abandonando el servicio exclusivo al sultán. Los jenízaros pasaron a interesarse por la política y, del mismo modo que la guardia pretoriana de la antigua Roma, comenzaron a nombrar y a deponer a sus gobernantes.

El buen funcionamiento del sistema dependía de la energía y decisión del sultán. Si éste era débil, las campañas disminuían y los gobernadores de las provincias remotas se “semiindependizaban” y lucraban exigiendo el pago de impuestos a los súbditos del sultán. Se puso en práctica la venta de cargos públicos, y cada funcionario exigía a las gentes el pago de los servicios prestados.

Las victorias obtenidas en Europa rara vez podían aprovecharse debido a la amenaza persa. Las expediciones dirigidas hacia el este sólo servían para que Occidente tuviera tiempo de recuperarse en la Europa central y el Mediterráneo. El Estado moscovita de Iván el Terrible acosaba las fronteras norteñas del sultán.

Al propio Soleimán el Magnifico le hubiera sido difícil rechazar tales ataques, y sus sucesores del siglo XVII fueron, por lo general, demasiado indolentes, o estuvieron demasiado condicionados por su propio aparato político, como para siquiera intentarlo.

Por, otra parte, la existencia de pueblos totalmente dispares, sometidos por la fuerza, impedía su aglutinación y, por consiguiente, la creación de un auténtico elemento unificador. Al resquebrajarse la autoridad militar, la desmembración del imperio se hizo inevitable.