Masacres en la Historia

La Matanza de Amritsar Política de No Violencia de Gandhi

La Matanza de Amritsar en la India
Política de No Violencia de Gandhi

GANDHI: LA MATANZA DE AMRITSAR:
La India era la «joya» del imperio británico. Entre aquella enorme masa humana —320.000.000 de habitantes en 1919—, el número de ingleses era exiguo: 60.000 soldados, 25.000 funcionarios y 50.000 entre colonos, técnicos y hombres de negocios. Sin embargo, después de la gran sublevación de 1857, había reinado la calma, en general. Desde luego, la burguesía intelectual reivindicaba un estatuto semejante al de los dominios.

masacre de amritsar en la India

Pero el «Congreso Nacional», centro de la oposición política, no había podido quebrantar la determinación inglesa. Durante la guerra, la India había dado 1.200.000 combatientes a la Gran Bretaña, y, a partir de  1919, la protesta nacional iba siendo más fuerte.

Las circunstancias económicas contribuían a provocar la crisis: las poblaciones campesinas se quejaban del aumento de los precios industriales y de las cargas fiscales, y, además, habían sufrido muy malas cosechas. Pero iba a entrar en juego una personalidad excepcional, decisiva: Gandhi. Este hombre, de familia rica y culta, había estudiado Derecho en Londres, y luego había sido abogado en Bombay.

Había residido en África del Sur, entregándose a la defensa de los 200.000 indios que habitaban allí, y allí fue donde estableció las bases de su Hind Svaraj, la Home Rule de la India. De nuevo en su patria, se mostró leal a la Corona, durante la guerra. Después, al comprobar que las promesas hechas por los ingleses en 1918 no se cumplían, se volvió resueltamente contra ellos.

En efecto, el secretario de Estado, Montagu, y el virrey, Chelmsford, deseosos de apaciguar a las masas nacionalistas indias, habían propuesto la creación de asambleas que, elegidas mediante un sistema electoral restringido de contribuyentes, participarían en la elaboración de ciertos textos legislativos.

En 1919, no había ya lugar a la aplicación de tales reformas, dado el despertar de las masas populares, conseguido por Gandhi, gracias al poder de atracción que le conferían su desprecio a los bienes materiales, su espíritu de sacrificio y su afán de establecer la armonía entre los hombres. En marzo, se desencadenó un movimiento contra los poderes excepcionales de policía que la potencia ocupante conservaba, a pesar del cese de las hostilidades. Una huelga general anunció una «campaña de desobediencia civil».

El 10 de abril, en Amritsar, aquellas reivindicaciones desembocaron en una matanza: 379 muertos y centenares de heridos. Gandhi condenó aquellas violencias, de las que él era indirectamente responsable. Entonces adoptó1 una nueva táctica: no-violencia, resistencia pasiva, boicot a los productos europeos, huelga del hambre y apoyo de los musulmanes. Al mismo tiempo, el emir de Afganistán, Amanullah, iniciaba las hostilidades, esperando provocar un levantamiento general de la India.

No lo consiguió, y fue vencido, pero obtuvo, de todos modos, un tratado de paz que reconocía la independencia de su país, poniendo1 fin al quasi-protectorado ejercido por la Gran Bretaña desde 1879. El Parlamento inglés, tras la lección de aquella crisis, se decidió a votar las reformas prometidas por el informe Montagu-Chelmsford. En diciembre de 1919, mediante la India-Act, se concedió una constitución para diez años.

El virrey estaba asistido por dos asambleas: la Asamblea legislativa y el Consejo de Estado. Además, en cada provincia, los gobernadores ingleses estarían asistidos por un Consejo ejecutivo indio. El cuerpo electoral se reducía a una minoría (un millón de electores), y el virrey y los gobernadores conservaban el derecho de veto sobre las decisiones de las Asambleas o de los Consejos. Los nacionalistas rechazaron la reforma.

LA DOCTRINA DE LA NO-VIOLENCIA
Gandhi fue el alma del movimiento de protesta. Practicaba una doble táctica: 1.°) no-participación en los empréstitos, huelgas de los tribunales, desprecio de las escuelas del gobierno, negativa a cualquier cargo civil o militar; 2.°) difusión del svadeshi, reivindicación de la independencia nacional.

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En 1922, se intentó un proceso contra el «agitador», el cual, encarcelado, fue considerado entonces como un santo y como un héroe nacional. Dos años después, fue puesto en libertad, pero el movimiento se había debilitado, y en el seno del Congreso se produjeron escisiones.

El antagonismo entre indios y musulmanes, aparentemente atenuado desde hacía algunos años, se manifestaba de nuevo, por el temor de los indios a que los musulmanes alcanzasen posiciones demasiado importantes en la vida política.

El ejercicio del derecho de sufragio, instituido por la India-Act, demostraba que el cuerpo electoral, aunque muy restringido, no era homogéneo: los grupos étnicos y lingüísticos minoritarios, existentes en el propio seno del pueblo indio, desconfiaban de los grupos mayoritarios, Además, durante los dos años en que Gandhi, encarcelado, no1 había podido dirigir el movimiento, la disciplina interna del mismo se había relajado.

La consigna de «no-cooperación» había sido sometida a revisión. Los moderados juzgaban oportuno colaborar con las autoridades inglesas, en beneficio, precisamente, de los pueblos de la India. Al mismo tiempo, comunistas y extremistas se oponían a la no-violencia de los prudentes.

Para Gran Bretaña, aquello equivalía a una tregua, pero, en 1930, Gandhi reanudaba la lucha con más ardor. Nuevamente encarcelado fue puesto en libertad por el virrey lord Irwins. Mientras tanto, las violencias de los extremistas hacían fracasar las dos conferencias de la Mesa Redonda (1930-1932), a pesar de que el virrey había logrado la participación de Gandhi en la segunda sesión.

Pero el Mahatma (el gran espíritu), al no haber obtenido la independencia que él reclamaba para su país, reanudó su campaña de desobediencia, y, tres veces encarcelado, declaraba la huelga del hambre para llamar la atención sobre la lamentable suerte de los Intocables.

En 1929, había llegado a la presidencia del Partido del Congreso Jawaharlatl Nehru, adepto de Gandhi, cuyo miticismo, sin embargo, no compartía. Aunque de tendencias socialistas, predicaba —igual que el Mahatma— la desobediencia civil, y, por este motivo, había sido encarcelado varias veces. En 1934, Gandhi se retiró de la vida política, y Nehru presidió la Conferencia pan-india.

Por último, la Constitución de 1935 creó un nuevo estatuto de la India, que no se aplicaría hasta 1937. La India se convertía en un Estado federal, con gobiernos responsables ante Asambleas elegidas, en las que el Partido del Congreso obtuvo fácilmente la mayoría.

El virrey conservaba atribuciones militares y diplomáticas, pero los nacionalistas reclamaban ya el estatuto de dominio, que liberaría a la India del control de Londres. Winston Churchill lo prometió formalmente, en el curso de la guerra, en 1942.

Fuente Consultada: HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo XII Editorial CODEX S.A. Gandhi, en la India

Las Matanzas Mas Importantes de la Historia Tabla de Muertes

Las Matanzas Mas Importantes de la Historia

CUADRO DE CANTIDAD DE MUERTES EN LOS CONFLICTOS BÉLICOS HISTÓRICOS
1Segunda Guerra Mundial (1939-1945) 66.000.000
2Gengis Kan (1206-1227)
Mao Tsé Tung (1949-1976)
40.000.000
40.000.000
3Hambrunas en la India británica (siglos XVIII-XX) 27.000.000
4La caída de la dinastía Ming (1635-1662) 25.000.000
5Rebelión Taiping (1850-1864)
Joseph Stalin (1928-1953)
20.000.000
20.000.000
6Comercio de esclavos en Oriente Medio (siglo VII-XIX)18.500.000
7Timur (1370-1405)17.000.000
8 Comercio de esclavos en el Atlántico (1452-1807) 6.000.000
9Conquista de América (después de 1492)
Primera Guerra Mundial (1914-1918)
15.000.000
15.000.000
10Revuelta de An Lushan (755-763) 13.0000.000
 11Dinastía Xin (9-24)
Estado Libre del Congo (1885-1908)
10.000.000
10.000.000
 13Guerra civil rusa (1918-1920)9.000.000
1417.  Guerra dE los Treinta Años (1618-1648)
La caída de la dinastía Yuan (c. 1340-1370)
7.500.000
7.500.000
 15La caída del Imperio Romano de Occidente (395-455)
Guerra civil china (1927-1937,1945-1949)
7.000.000
7.000.000
 16Revuelta del Mahdi (1881-1898)5.500.000
17Período umultuoso (1598-1613)5.000.000
18Aurangzeb (1658-1707)4.600.000
1924.   Guerra de Vietnam (1959-1975)4.200.000
2025.  Los Tres Reinos de China (189-280)4.100.000
 2126.   Guerras napoleónicas (1792-1815)4.000.000
22 27.   Segunda guerra del Congo (1998-2002)3.800.000
 2328.  Juegos de gladiadores (264 a. C.-435 d. C)
Guerra de los Cien Años (1337-1453)
3.500.000
3.500.000
 24Cruzadas (1095-1291)
Guerras de religión francesas (1562-1598)
Pedro el Grande (1682-1725)
Guerra de Corea (1950-1953)
Corea del Norte (después de 1948)
3.000.000
3.000.000
3.000.000
3.000.000
3.000.000
25Guerra de Sudán (1955-2003)2.600.000
 26 Expulsión de los alemanes de Europa oriental (1945-1947)2.100.000
27 Rebelión de Fang La (1120-1122)
Mengistu Haile (1974-1991)
2.000.000
2.000.000
 28 Kampuchea Democrática (1975-1979)1.670.000
29 Período de los Estados Combatientes (c. 475-221 a. C.)
Guerra de los Siete Años (1756-1763)
Shaka (1818-1828)
Genocidio de Bengala (1971)
Guerra de Afganistán (1979-1992)
1.500.000
1.500.000
1.500.000
1.500.000
1.500.000
30 Guerra de sucesión española (1701-1713)1.250.000
31Sacrificios humanos de los aztecas (1440-1521) ….  1.200.0001.200.000
 32Qin ShiHuang Di (221-210 a. C)
Guerras romanas de esclavos (134-171 a. C.)
La caída de los mayas (790-909)
La cruzada albigense (1208-1229)
Rebelión Panthay (1855-1873)
Revolución mexicana (1910-1920)
Guerra de Biafra (1966-1970)
1.000.000
1.000.000
1.000.000
1.000.000
1.000.000
1.000.000
 33 Genocidio de Ruanda (1994)937.000
 34 Guerras de Birmania-Siam (1550-1605)900.000
35 Invasión de Hulagu (1255-1260)
Guerra civil de Mozambique (1975-1992)
800.000
800.000
 36Conquista de Argelia por los franceses (1830-1847)775.000
37Segunda guerra púnica (218-202 a. C.)770.000
38Justiniano (527-565)
Guerra entre Italia y Etiopía (1935-1941)
750.000
750.000
39Guerra de las Galias (58-51 a. C.)
Conquista china de Vietnam (1407-1428)
Guerra Irán-Irak (1980-1988)
700.000
700.000
700.000
 40 Guerra civil americana (1861-1865)695.000
41 Rebelión Hui (1862-1873)640.000
 42 Guerras de Goguryeo-Sui (598 y 612)
Guerra sino-dzungar (1755-1757)
600.000
600.000
43 Guerra de independencia de Argelia (1954-1962) 525.000
 44 Alejandro Magno (336-325 a. C.)
Guerra Bahmani-Vijayanagara (1366)
Guerra ruso-tártara (1570-1572)
Guerra de sucesión austríaca (1740-1748)
Guerra ruso-turca (1877-1878)
Partición de la India (1947)
Guerra civil de Angola (1975-1994)
Guerra de Uganda (1979-1986)
El caos de Somalia (desde 1991)
500.000
500.000
500.000
500.000
500.000
500.000
500.000
500.000
500.000
 45Guerra de la Triple Alianza (1864-1870)480.000
46 Guerra civil española (1936-1939)440.000
47 Guerra franco-prusiana (1870-1871)435.000
 48Primera guerra púnica (264-241 a. C.)
Tercera guerra mitridática (73-63 a. C.)
Invasión de Irlanda por Cromwell (1649-1652)
Guerra de independencia mexicana (1810-1821)
Revuelta de esclavos de Haití (1791-1803)
Guerra greco-turca (1919-1922)
Purgas en Indonesia (1965-1966)
400.000
400.000
400.000
400.000
400.000
400.000
 49Guerra de Indochina francesa (1945-1954).393.000
 50Gran Guerra Turca (1682-1699)374.000
 51Gran Guerra del Norte (1700-1721)370.000
52Posguerra de Vietnam (1975-1992)365.000
 53Revolución cubana (1895-1898)360.000
 54Sanciones contra Irak (1990-2003)
Guerras judeo-romanas (66-74,132-135)
350.000
350.000
 55Segunda guerra médica (480-479 a. C.)
Guerra de los aliados (91-88 a. C.)
Guerra de Crimea (1854-1856)
Idi Amin (1971-1979)
Saddam Hussein (1979-2003)
300.000
300.000
300.000
300.000
300.000

Fuente Consultada:
El Libro Negro de la Humanidad Grandes Atrocidades de la Historia Matthew White

Milosevic y Yugoslavia: El Carnicero de los Balcanes Historia Serbia

Milosevic y Yugoslavia: El Carnicero de los Balcanes

Milosevic, carnicero de los balcanes

Milosevic Slobodan:Aunque famoso por otras muchas hazañas, Slobodan Milosevic tendrá ya su puesto en la Historia por haber sido el primer acusado, detenido y juzgado como responsable de crímenes contra la Humanidad, compareciendo ante los jueces del Tribunal Penal Internacional, un loable intento (que puede que no prospere) de abortar cualquier escapatoria a la acción punible de la justicia internacional, de dictadorzuelos, sátrapas, xenófobos y cualquier jerifalte que haya sojuzgado a sus pueblos y pretenda quedar impune. Milosevic es, por ahora, el único rostro visible de este tribunal, en muchos de sus aspectos, continuador de aquel de Nuremberg de 1946 contra los criminales de guerra nazis.
Este político y estadista yugoslavo nació en Pozarevac. Su padre, monje ortodoxo, se suicidó, decisión definitiva que también tomarían su madre y una tía materna.

MILOSEVIC y YUGOSLAVIA: En 1918 al finalizar la Primera Guerra Mundial, Europa dejó de ser el corazón financiero del mundo, y Wall Street reemplazó a la Bolsa de valores de Londres, y el dólar se hizo moneda fuerte reemplazando a la libra esterlina.

El mapa político de Europa cambió, y el imperio austrohúngaro se desmembró, naciendo: Letonia, Hungría, Checoslovaquia, Austria, Lituania, Estonia, Rumania, Polonia y Yugoslavia.

De esta manera nació la Primera República de Yugoslavia, tratando de integrar a todas las naciones que rodeaban a Serbia, una cuestión bastante complicada por las diferencia de etnia, religiones, culturas, tradiciones, etc. En 1920 una coalición centralista y conservadora apoyada por los serbios votó una Constitución sin tomar en cuenta las diferencias culturales antedichas, donde además establecía una monarquía encabezada por Alejandro I de Serbia, quien cambió el nombre por Reino de Yugoslavia.

Así se mantuvo el gobierno, entre continuos descontentos nacionales, hasta 1941 cuando los nazi ocuparon ese territorio en la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar la guerra, Alemania devolvió esa zona y nació ahora la Segunda República Socialista Yugoslava, con un gobierno comunista en manos del mariscal Josep Tito, pero que nunca aceptó los lineamientos de la Unión Soviética gobernada por Stalin.

La Republica Socialista de Yugoslavia estaba formada por seis naciones: Servia, Bosnia, Croacia, Montenegro, Eslovenia y Macedonia. Más tarde, en 1968, Tito reconoce a la provincia de Kosovo (90% albaneses y 10 serbios) su autonomía. Esa ciudad histórica era considerada una ciudad como “sagrada”,pues allí en 1389, los serbios habían pedido una batalla contra el imperio otomano, quedando bajo su poder político.

En 1980 muere Tito y se formó un gobierno de coalición entre las seis naciones, donde los cargos se alternarían todos los años.

El país pasaba una verdadero crisis económica, a su vez que tenían una abultada deuda externa, de uno 15.000 millones de dólares que asfixiaba al pueblo. Sumado a la debilidad de gobierno actuante (serbio), las naciones vieron la posibilidad de separarse e independizarse del predominio Serbio. (los serbios representan al grupo más poderoso de Yugoslavia, por lo que siempre dominó y sometió a las naciones que la rodean).

De esta manera fueron naciendo distintos grupos nacionalistas y separatistas que cobraron fuerza y amenazaron la estabilidad política de la coalición. En Kosovo la intervención del gobierno serbio para imponer su autoridad, hizo que se perdiera las relaciones con el país vecino de Albania.

Serbia desde la muerte de Tito quiso imponer su autoridad sobre el resto de las naciones de la federación, creando permanentemente conflictos en cada estado.

A principio de 1986 Milosevic llegó a la presidencia del partido y se convirtió en el máximo exponente del nacionalismo serbio dirigiendo una campaña violenta y agresiva contra cualquier movimiento separatista. Ya en 1989 siendo presidente de Serbia, estableció la ley marcial en Kosovo, limitó la autonomía de la provincia e inició una limpieza étnica, por lo que se convirtió en un verdadero genocida.

Los demás estado continuaron con su política separatista, por lo que Eslovenia, Croacia, Bosnia y Macedonia, declararon su independencia, cuando se presentó una crisis constitucional, en 1991. (Milosevic no aceptó a un croata que en la presidencia).

El 27 de abril de 1992 Montenegro y Serbia, acordaron unirse formando la República Federal de Yugoslavia, que se declararon las sucesoras del la república Socialista de Tito, admitiendo tácitamente la independencia de las demás naciones separatistas que ya habían sido aceptada por la comunidad internacional.

A estos conflictos se los conoce como la guerra de la antigua Yugoslavia, marcada por un profundo odio racial y con una violencia tan cruel que recuerda a los tristes momentos del racismo nazi de 1940.

La OTAN debió intervenir para pacificar el país.

Serbia quedó maltrecha y empobrecida.

Nacieron nuevos grupos pero ahora en contra de Milosevic, para que frene su actitud violenta

Hubo sangrientas guerras civiles y debieron vaciar Kosovo.

En 1999 fue acusado por crímenes de guerra y contra la humanidad.

El pueblo pidió su destitución política.

La crisis de Kosovo: Provincia autónoma de la República de Serbia, Kosovo sufría desde 1998 tensiones entre la minoría serbia, apoyada por las fuerzas federales, y la mayoría albanesa. En 1990, esta última proclamó una república independiente en busca de su autonomía. Se desencadenó pronto la lucha armada entre el UCK (Ejército de Liberación de Kosovo) y las fuerzas federales.

La escalada de la represión serbia ocasionó un éxodo de las poblaciones kosovares hacia Albania, y la gravedad de la situación humanitaria obligó a la OTAN a reaccionar: el 24 de marzo de 1999 comenzaron los bombardeos sobre Yugoslavia. En junio, Milosevic aceptó el plan de paz propuesto por el emisario europeo Ahtisaari. El ejército yugoslavo evacuó Kosovo, que fue puesta bajo la administración de la ONU.

SÍNTESIS DEL LA ÉPOCA:

LA CAÍDA del comunismo en la Europa del este y la Unión Soviética significó el comienzo de conflictos bélicos importantes. Desconformes con los límites territoriales, las minorías nacionales comenzaron a reivindicar violentamente sus derechos. La más dura de estas guerras civiles es la que se desarrolla en la antigua Yugoslavia, país comunista que mantuvo posiciones independientes con la URSS.

LA YUGOSLAVIA COMUNISTA
Yugoslavia existía desde fines de la primera guerra mundial. Como la Unión Soviética, era una federación de repúblicas. Durante la segunda guerra mundial fue invadida y ocupada por Alemania. Después de la guerra se convirtió en una federación de repúblicas comunistas. Durante 25 años fue gobernada por Tito, nombre adoptado por Josip Broz (1892-1980) en sus épocas de partisano. Tito había sido el jefe de la resistencia contra los nazis.

TENSIONES ÉTNICAS
Las repúblicas de Yugoslavia mantuvieron sus diversidades lingüísticas y religiosas. El primer enfrentamiento se produjo rápidamente entre Croacia y Serbia, la nación más poderosa de Yugoslavia. Muchos croatas habían combatido con los alemanes durante la segunda guerra mundial y habían practicado masacres contra los serbios. Los croatas se manifestaron siempre ultrajados por los serbios.

INDEPENDENCIA NACIONAL
A fines de la década de 1980, el comunismo empezó a perder poder en Yugoslavia. Comenzó la agitación nacionalista a favor de la independencia. Eslovenia, en el norte de la federación, pasó a ser independiente de manera prácticamente pacífica. La independencia de Croacia, en cambio, desató la guerra contra Serbia. Tanto croatas como serbios manifestaron sentirse minorías maltratadas en los territorios de la respectiva república enemiga. De hecho, los motivos de la guerra hay que buscarlos en el deseo de expansión territorial y de dominio de los serbios en una zona tan conflictiva en nuestro siglo como han sido los Balcanes.

LA GUERRA DE BOSNIA En 1992, la independencia de Bosnia agravó profundamente el conflicto. La población de Bosnia era una mezcla de musulmanes, croatas y serbios. Croacia y Serbia quisieron controlar el mayor territorio posible de Bosnia. La guerra estalló en este panorama conflictivo, en que los serbios practican la «limpieza étnica». Los bosnios fueron víctimas del terror y expulsados de las áreas controladas por serbios o croatas. La capital de Bosnia, Sarajevo, fue saqueada por los serbios. Las Naciones unidas enviaron sus fuerzas de paz a la zona, pero en 1995 el grave conflicto aún perdura.

CRONOLOGÍA VIDA DE MILOSEVIC

1941 Nacimiento de Slobodan Milosevic en Pozarevac, Serbia.

1984 Encabeza la Liga de los comunistas de Belgrado. Llega a ser secretario general del Partido comunista. Interviene en Kosovo a favor de los serbios.

1989 Impone una nueva Constitución que concede la primacía de Serbia sobre Vojvodina y Kosovo.

1989 Milosevic es elegido presidente de la República de Serbia por el Parlamento.

1990 Es reelegido por sufragio universal.

1991 Secesión de Eslovenia y de Croacia. Comienzo de la guerra en la ex Yugoslavia. Toma deVukovar por los serbios.

1992 Milosevic encabeza la República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro). Comienzo del asedio de Sarajevo. Masacre de la población musulmana de Srebrenica por los serbios. Acuerdos de Dayton: partición de Bosnia en dos entidades. Elecciones municipales en Serbia, ganadas por la oposición. Fracaso de la represión gubernamental.

1998 Elecciones clandestinas en Kosovo dan la presidencia a Ibrahim Rugova.

1999 Intervención de la OTAN en Kosovo.

2000 régimen de Milosevic es derribado.Vojislav Kostunica se convierte en presidente de la República Federal de Yugoslavia.

2001 Arresto de Slobodan Milosevic en Belgrado. trasladado a La Haya, es juzgado por el Tribunal Penal Internacional (TPI).

2006 Muerte de Milosevic, el 11 de marzo.

A Milosevic se lo conoce como el «Carnicero de los Balcanes»

LA CABEZA DE MILOSEVIC
De Vargas LLosas

A la OTAN no hay que reprocharle su intervención en Yugoslavia, sino que interviniera con diez años de atraso y cometiera el error de anunciar que excluía toda acción militar terrestre, lo que dio luz verde a la dictadura de Belgrado para poner en marcha su plan de limpieza étnica de Kosovo, uno de los crímenes contra la humanidad más horrendos de este siglo, comparable en naturaleza, aunque no en número, al holocausto judío perpetrado por Hitler o a los desarraigos de pueblos que llevó a cabo Stalin en su empeño por rusificar la Unión Soviética.

Como ha escrito Alain Finkielkraut, la guerra de Kosovo comenzó en 1989, cuando Slobodan Milosevic, iniciando la frenética campaña de exaltación nacionalista serbia que le permitió hacerse con el poder absoluto (y, al mismo tiempo, precipitó la desintegración de la Federación yugoslava), abolió el estatuto de autonomía de aquella provincia, prohibió a los kosovares albaneses sus escuelas y toda representatividad pública, y, pese a constituir el noventa por ciento de la población, los convirtió en ciudadanos de segunda respecto al diez por ciento restante (la minoría serbia).

Si en aquel momento los países occidentales hubieran apoyado a los demócratas que en Yugoslavia resistían al rollizo apparatchik que, a fin de consolidarse en el poder, cambió su ideología marxista por el nacionalismo y provocaba a eslovenos, croatas, bosnios y kosovares con la amenaza de una hegemonía serbia sobre la Federación para, en el clima de división y xenofobia así creado, impedir la democratización de Yugoslavia que hubiera puesto fin a su carrera política, Europa se habría ahorrado los doscientos mil muertos de Bosnia y los sufrimientos que, desde entonces, padecen los Balcanes, incluidos, por supuesto, los de los propios serbios.

El problema no es Kosovo, como no lo fue, antes, el de las otras culturas que constituían la Federación yugoslava -Eslovenia, Bosnia y Croacia- y son ahora repúblicas independientes. El problema era y es la dictadura de Milosevic, fuente principal de los conflictos étnicos y de la explosión histérica de sentimientos nacionalistas que ha incendiado los Balcanes.

Si en Belgrado hubiera una democracia, la separación de aquellas regiones hubiera podido ser tan pacífica como el divorcio entre Eslovaquia y la República Checa, que se llevó a cabo sin disparar un solo tiro. Pero, lo más probable es que, con un régimen democrático, el estallido de la Federación yugoslava no hubiera ocurrido y ésta sobreviviera dentro de un sistema flexible, de coexistencia de las distintas culturas, creencias y tradiciones, a la manera de Suiza o Bélgica.

Que ésta era la solución sensata lo reconocen ahora, incluso, muchos de los dirigentes europeos irresponsables, que, por ganar zonas de influencia política y económica, alentaron la desintegración de Yugoslavia, e incluso subsidiaron y armaron a los movimientos nacionalistas locales. Esa miopía favoreció al régimen de Milosevic, que, convertido en símbolo del nacionalismo serbio y ayudado por una demagógica campaña victimista, ha podido consumar, antes que en Kosovo, unaverdadera limpieza política interna, eliminando toda forma seria de oposición y de crítica. No hay duda de que los bombardeos de la OTAN que padece la población yugoslava benefician extraordinariamente a Milosevic, a quien nadie puede ahora oponerse en su país sin ser acusado de traición a la Patria.

Pero, de esta realidad no hay que sacar los argumentos que esgrimen algunas almas cándidas contra la intervención de la OTAN. Por el contrario, hay que concluir que la razón de esta intervención, si ella quiere acabar de una vez por todas con las limpiezas étnicas y los crímenes colectivos en los Balcanes, debe ser poner fin al régimen autoritario de Milosevic y el establecimiento de un gobierno de libertad y legalidad en Belgrado. Mientras la cabeza de la hidra esté intacta, no importa cuántos tentáculos se le corten, éstos se reproducirán y seguirán emponzoñando Yugoslavia y su contorno.

Se oponen a esta tesis unos señores a quienes Daniel Cohn-Bendit, en uno de los mejores artículos que he leído sobre Kosovo, llama «los soberanistas». ¿Quiénes son? Unos caballeros circunspectos, muy respetuosos de la letra de la ley, para quienes la intervención aliada en Yugoslavia es una monstruosidad jurídica porque siendo Kosovo parte integral de aquella nación y los problemas kosovares un asunto de política interna, la comunidad internacional, al agredir a una nación soberana, ha puesto en peligro todo el orden jurídico internacional.

Según este criterio, en nombre de la abstracta soberanía, Milosevic debería tener las manos libres para limpiar Kosovo mediante el asesinato o la expulsión violenta de los dos millones de kosovares que estorban sus planes, algo que, por lo demás, comenzó a hacer, antes de los bombardeos de la OTAN, con la misma convicción con que Hitler limpiaba Europa de judíos. La soberanía tiene unos límites, y si un gobierno atropella los derechos humanos más elementales, y comete crímenes contra la humanidad, con asesinatos colectivos y políticas de purificación étnica como hace Milosevic, los países democráticos -que, por fortuna son, hoy, también los más poderosos y prósperos-tienen la obligación de actuar, para poner un freno a esos crímenes.

Toda acción armada es terrible, desde luego, porque en ella caen siempre inocentes. Pero el pacifismo a ultranza sólo favorece a los tiranos y a los fanáticos a los que ningún escrúpulo de índole moral ataja en sus designios, y, a la postre, sólo sirve para retardar unas acciones bélicas que terminan causando más numerosas y peores devastaciones que las que se quiso evitar con la inacción.

Si el Occidente democrático hubiera bombardeado a Hitler cuando Churchill lo pedía, los veinte millones de muertos de la segunda guerra mundial hubieran sido bastante menos, y el holocausto no hubiera tenido lugar. Si, durante la guerra del Golfo el presidente Bush hubiera completado la tarea, deponiendo a Saddam Hussein y permitiendo a Irak emanciparse del autoritarismo, tal vez ocurriría allí lo que ocurrió en Panamá luego del desplome de la tiranía de Noriega: el establecimiento de un régimen civil, que no amenaza a sus vecinos, se rige por la ley y respeta las libertades públicas.

No se trata, desde luego, de promover acciones militares sistemáticas de las democracias avanzadas contra todos los regímenes autoritarios que proliferan por el mundo. Ésa es una quimera. Y, por lo demás, no es seguro que una democracia venida en la punta de los fusiles se aclimate y fructifique siempre (aunque así ha ocurrido en casos tan importantes como los de Alemania y Japón).

Sino de reclamar un orden internacional en el que se exija de todos los regímenes un mínimo respeto de los derechos humanos y severas sanciones por parte de las naciones democráticas contra quienes atropellen estos derechos de manera flagrante, con persecuciones religiosas, raciales o étnicas y asesinatos y expulsiones de las minorías. Estas sanciones pueden ser económicas y políticas (que tuvieron éxito en África del Sur y Haití) o, excepcionalmente, militares, cuando, como en Kosovo, se trata de impedir el exterminio de todo un pueblo porel delirio nacionalista de un tirano.

A estas alturas, ya parece evidente que el uso de la palabra «exterminio» calza como un guante a la operación de Slobodan Milosevic en Kosovo. Ella comenzó enplena negociación de Rambouillet, con la movilización -en contra de compromisospactados en octubre pasado- de 40 mil hombres del Ejército yugoslavo hacia Kosovo, e impermeabilizando la provincia mediante la expulsión de la prensainternacional. Los testimonios recogidos a través de los refugiados kosovares en Macedonia y Albania, indican una fría planificación, ejecutada con precisión científica. En los poblados ocupados, se separa a los jóvenes de los niños, ancianos y mujeres, y se los ejecuta, a veces haciéndolos cavar primero sus tumbas.

A los sobrevivientes se les da un plazo mínimo para huir hacia el exterior, luego de despojarlos de los documentos personales. Los registros públicos desaparecen quemados, así como toda documentación que acredite que aquellos kosovares fueron propietarios de casas, tierras o, incluso, de que alguna vez vivieron allí, o existieron. La última etapa de la operación, cuando según ACNUR más de medio millón de kosovares han sido echados al extranjero y unos doscientos cincuenta mil desplazados dentro de Kosovo, ha sido cerrar las fronteras, para convertir a los kosovares que quedan en el interior en escudos humanos contra los bombardeos y una posible acción militar terrestre de los aliados. En cualquier caso, es evidente que el objetivo de Milosevic es la limpieza étnica: hacer de Kosovo una provincia ciento por ciento serbia y ortodoxa, sin rastro de musulmanes ni albaneses.

¿Tiene alguna relación la tardanza de la comunidad internacional en actuar contra Milosevic el hecho de que sus víctimas sean musulmanes? Me temo que sí, como la tuvo, cuando Hitler, la demora de los aliados en declarar la guerra el que fueran judíos las víctimas del holocausto. Tengo la certeza que, de ser cristiana la comunidad que experimentó los padecimientos y exacciones que soportaron los bosnios, o padecen ahora los kosovares, la reacción de la opinión pública y de los gobiernos occidentales hubiera sido más pronta, y que jamás hubiera habido en Occidente tan amplios sectores empeñados en que sus gobiernos se crucen de brazos frente a aquellos crímenes.

Es algo que no se dice, o se dice sólo en voz baja y entre gentes de confianza: ¿no estamos creando un Moloch entre nosotros? ¿Queremos un régimen islámico fundamentalista aliado de Gaddafi, Saddam Hussein y los ayatolas en el corazón de Europa? ¿No están, en cierto modo, Milosevic y los serbios luchando ahora, como el 28 de junio de 1389 lo hicieron el príncipe Lazar y los serbios de entonces, también en Kosovo, contra la bárbara y fanática Media Luna, sempiterna enemiga de la Europa cristiana y civilizada? Aunque parezca mentira, hay demócratas sensibles a estos a la intervención militar para salvar a los kosovares de la aniquilación, superan las cifras electorales que alcanzan habitualmente los partidos comunistas y Neofascistas, hermanados ahora, una vez más, como cuando el pacto Molotov-von Ribbentrop, en su campaña pacifista contra la OTAN.

 

Hambruna en Ucrania Historia Crimenes de Stalin en Rusia Causas

Historia:Hambruna en Ucrania 
Crimenes de Stalin en Rusia

El hambre como arma política: Entre los numerosos crímenes cometidos por Stalin se cuenta el de la hambruna forzosa de Ucrania durante los años 1932-1933. Como es común en los países en los que reina el socialismo, las hambrunas intencionadas se han usado como arma política utilizada para alcanzar los deseados objetivos contra varias clases. Las víctimas señaladas en esta ocasión fueron los kulaks, los agricultores campesinos que tenían propiedad y contrataban a trabajadores.

Cuando Stalin alcanzó el poder en 1924, vio el nacionalismo ucraniano como una amenaza al poder soviético, creyendo que cualquier insurrección futura podría provenir probablemente de los kulaks. Así que decidió aplastarles utilizando los métodos que tan exitosos habían sido en la URSS durante la política de “liquidación como clase”. En 1929, arrestó a miles de intelectuales ucranianos bajo falsos cargos y o bien los fusiló o bien los envió a campos de trabajo en Siberia. Llevó a cabo la colectivización de las explotaciones ucranianas requisando todas las tierras y el ganado privados, lo que afectó aproximadamente al 80% de la población de Ucrania, anteriormente conocida como el granero de Europa. Declaró a los kulaks enemigos del pueblo.

hambruna en ucrania stalin

Los campesinos prósperos, los kulaks, propietarios de tierras y de algún ganado, se resistían a entregarlas a los colectivos. En consecuencia los kulaks, como clase, fueron liquidados. Se instaba a los campesinos pobres a atacar a los ricos, enemigos de clase. Cientos de miles de kulaks y sus familiares fueron ejecutados, y muchos más transportados a campos de trabajo en remotas zonas de la Unión Soviética. La campaña contra estos campesinos no tenía una consideración económica, sino ideológica; querían deshacerse de una población capaz de organizarse y resistir la colectivización. El proceso se aplicó con especial virulencia en Ucrania, un país con un fuerte sentimiento nacionalista, que por entonces era uno de los mayores productores de trigo del mundo hasta el punto de ser conocido como «el granero de Europa». La población ucraniana había combatido a los terratenientes durante la Revolución de 1917 para poder poseer la tierra. Pero cuando los bolcheviques ocuparon Ucrania y ordenaron la colectivización de la tierra, los campesinos se resistieron, tratando además de mantener su lengua y su cultura. Fueron arrasados por ejército rojo, dirigido por Stalin.

Se han estimado en diez millones de personas las que fueron desposeídas de sus hogares y pertenencias y enviadas a Siberia en trenes de mercancías sin calefacción, condiciones en las cuales pereció al menos un tercio de ellos. Los que se quedaron en Ucrania lo pasaron igual de mal, si no peor. Enfrentándose a la propaganda de guerra y a una ardua batalla, muchos kulaks se rebelaron, volviendo a sus propiedades, e incluso matando a las autoridades soviéticas locales.

 

Tan pronto como llegó a Stalin la palabra rebelión el pequeño éxito de los kulaks se tornó breve. Los soldados del Ejército Rojo fueron enviados para ahogar la rebelión y la policía secreta inició una campaña de terror con el objetivo de romper el ánimo de loskulaks. En 1932, con la mayoría de las explotaciones ucranianas colectivizadas a la fuerza, Stalin ordenó un aumento en las cuotas de producción de comida. Lo hizo en múltiples ocasiones hasta que no quedó comida para los ucranianos.

La cosecha de trigo de 1933 se vendió en el mercado mundial a precios por debajo del mercado. Los historiadores han calculado que dicha cosecha podría haber alimentado a los ucranianos por dos años.

Cuando el partido comunista ucraniano solicitó a Stalin una reducción en las cuotas, éste respondió enviando al Ejército Rojo para exterminar el PC ucraniano e impedir que los ciudadanos fueran a más con la creación de un inmenso campo de concentración dentro de sus fronteras.

La policía secreta aterrorizó a la población haciendo inspecciones aleatorias de las pertenencias personales y requisando toda la comida que encontraran, ahora considerada sagrada propiedad del Estado. Cualquier ladrón de comida del Estado o bien era ajusticiado inmediatamente o era enviado por lo menos por diez años a los Gulag.

 

El efecto fue la hambruna, masiva y prolongada. Murieron millones de personas, simplemente porque no tenían con qué comer. El aspecto característico de los niños era esquelético y con el abdomen hinchado. Se cuenta que las madres abandonaban a sus hijos en los vagones de los trenes que iban a las grandes ciudades con la esperanza de que alguien pudiera cuidar de ellos mejor. Desafortunadamente, las ciudades estaban inundadas de miseria y hambre.

Los ucranianos pasaron a comer hojas, perros, gatos, ratas, pájaros y ranas. Cuando esto no era suficiente, incluso pasaron al canibalismo. Se ha escrito que “el canibalismo era tan común, que el gobierno imprimió carteles que decían: comer a tus propios hijos es un acto de barbarismo”[1]

En los momentos más crudos de la hambruna, morían unas 25.000 personas cada día en Ucrania. El recuento final se sitúa entre los cinco y los ocho millones de personas. Cuando los familiares extranjeros de los ucranianos, en Occidente, respondieron enviando cargamentos de comida, los oficiales soviéticos reaccionaron requisando esa ayuda. Los gobiernos occidentales ignoraron durante mucho tiempo los informes sobre las hambrunas que periódicamente se escapaban al Estado de terror soviético. Franklin Delano Roosevelt reconoció formalmente al gobierno de Stalin en 1933, y la Unión Soviética fue reconocida en la Sociedad de Naciones en 1934.

Los kulaks no tienen un museo, mucho menos un memorial. Hoy, nosotros les recordamos.

(1) El Libro Negro del Comunismo. Stephane Courtois

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…
En el Libro Negro de la Humanidad, de Mathew White explica sobre la eliminación de los KULAG (granjeros)

«A partir de 1929, Stalin intentó que la agricultura se ajustara a la teoría comunista, y para ello abolió las granjas particulares y reunió a todos los campesinos en granjas colectivas donde pudieran compartir material moderno y donde se vieran obligados a vender las cosechas a los precios fijados por el gobierno. Los campesinos que se resistieron fueron fusilados o, más probablemente, deportados a climas menos sanos donde, sin que nadie lo supiera, trabajaban en proyectos del gobierno.

En lugar de entregar sus animales, los ganaderos prefirieron sacrificarlos y comérselos. Stalin tomó represalias contra cualquier desafío suspendiendo la entrega de provisiones a las comunidades desobedientes y racionó la comida de las familias según su grado de lealtad al estado.

Los campesinos prósperos (kulaks) se convirtieron en el chivo expiatorio universal de todo lo que no iba bien en la Unión Soviética: no sólo eran unos especuladores y acaparadores, y los culpables de cualquier escasez de alimentos, sino que todo el mundo sabía que los kulaks extendían las enfermedades venéreas, que tenían una aborrecible falta de higiene, y que explotaban el trabajo de otros. Familias enteras de kulaks fueron arrancadas de sus hogares y enviadas a un exilio mortal. Apaleados, despojados de todo y exhaustos por los largos viajes, los cadáveres de los kulaks se amontonaban en las estaciones de ferrocarril de las regiones rurales.

La reestructuración de la agricultura soviética trastornó toda la infraestructura agraria, no sólo las granjas, sino también el transporte y los molinos, en especial en el granero de Ucrania. El sistema fue sometido a tanta tensión que al final saltó. En 1932, una enorme hambruna se extendió por toda la Unión Soviética, y entre 7 y 10 millones de personas murieron en menos de dos años. Pese a que millones de campesinos ya estaban pasando hambre en Ucrania, los comisarios soviéticos les requisaron todo el grano para satisfacer una cuotas muy rígidas. Incluso las semillas necesarias para plantar la cosecha del año siguiente fueron requisadas, mientras morían 5 millones de campesinos ucranianos. Se daba por sentado que cualquier habitante de las regiones afectadas que no tuviera la tripa hinchada y los miembros esqueléticos que suele provocar el hambre estaba acaparando alimentos y, por lo tanto, era castigado.»

Por Jonathan Wilde
Traducido por José Carlos Rodríguez