Los Músculos

La Enfermedad de Vaca Loca en el Ganado Bovino

La Enfermedad de Vaca Loca

ANIMAL VACA ENFERMALa ganadería comprende las diversas actividades (alimentación, selección, reproducción e higiene) que se desarrollan en la cría de animales, con el fin de obtener determinados productos principalmente destinados a su consumo por el ser humano.

La ganadería constituye para la mayoría de los países una actividad fundamental. Con la cría de ganado, el ser humano obtiene productos esenciales en la cadena alimentaria, como carnes, huevos, leche y todos sus derivados. El ganado puede ser usado como medio de transporte, ya sea de carga o de tracción; incluso en algunos países, como la India, para trabajos forestales.

Se crían animales para extraerles sus lanas y pieles que luego serán utilizadas por las industrias textiles, peleteras y de calzado. Muchos bienes fabricados por el hombre usan como materia prima productos animales: los cosméticos, los sueros, algunas medicinas, abonos, bisutería, etc. La equitación y la lidia de toros son actividades con muchísima demanda en ciertos grupos sociales de determinados países. Algunas especies domésticas se criar como animales de compañía o para distintos servicios, como en el caso de los perros, los cuales se utilizan para pastoreo, caza y como apoyo en determinadas acciones de la policía, el ejército y los bomberos.

En los países desarrollados, la producción de animales, generalmente, forma parte de las explotaciones agrícolas, en estrecha unión con los restantes componentes de la explotación (producción forrajera, instalaciones, mano de obra, etc.). En la mayoría de los casos, la ganadería tiene como objeto la transformación de productos vegetales, o subproductos industriales, en productos animales: los animales se dividen en los que pueden consumir vegetales celulósicos espontáneos o cultivados gracias a los microorganismos que se encuentran en su conducto digestivo (caballos, rumiantes, conejos) y los que sólo consumen alimentos con un porcentaje más reducido de materias celulósicas, como el grano (cerdo y aves de corral).

En algunos países, la ganadería evoluciona cada vez más hacia formas industriales. Aunque esta última tendencia se manifiesta en casi todas las especies, se ha llegado a comprender que las estructuras artesanales de producción, del tipo de la explotación familiar, pueden resultar tan eficaces como las estructuras industriales, a condición de que estén bien dirigidas y que se sitúen en un entorno muy estructurado en lo que concierne especialmente a aprovisionamiento y desarrollo (cooperativas, grupos de productores, etc.).

El mal de las «vacas locas»

Desde mediados de la década de los ochenta del siglo XX, el territorio europeo es escenario de una catástrofe de dimensiones aún por definir, que afecta sobre todo al ganado vacuno. La encefalopatía espongiforme bovina (EEB) se ha propagado vertiginosamente. En Inglaterra, país más afectado, se han tenido que sacrificar decenas de miles de cabezas. España, Francia y Alemania han dado ya la voz de alarma al detectar nuevos casos en sus territorios. La mayor gravedad radica en que es una enfermedad transmisible al hombre a través de la ingestión de tejidos infectados (óseos o carnicos). En la Unión Europea se está manifestando una situación de creciente preocupación al confirmarse la aparición de casos de la variante humana de la encefalopatía espongiforme bovina, la enfermedad de Creutzfeld-Jacob.

El fenómeno neurodegenerativo denominado, en una acepción general, como encefalopatías espongiformes transmisibles es conocido desde hace tiempo. El nombre proviene de las observaciones al microscopio que permiten ver el cerebro infectado lleno de poros, como si fuera una esponja. Estas enfermedades provocan un fallo en el control motor, seguido, en general, por demencia, a veces por parálisis y, finalmente, la muerte. La referencia más temprana se tiene en 1732, cuando se describieron los síntomas en ovejas.

En esta especie animal y en la cabra, la encefalopatía se denomina scrapie o tembladera, pero no fue hasta dos siglos más tarde, en 1938, cuando se demostró que era una enfermedad transmisible. Existen enfermedades neurodegenerativas similares en diversas especies animales, tales como ciervo, alce, visón, felinos y bovinos. En este último caso recibe el nombre de encefalopatía esoongiforme bovina (EEB). En humanos, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob fue ‘dentificada en 1920, aunque no se asoció al scrapie hasta 1950.

¿ Cómo se transmite la encefalopatía espogiforme bovina?

El periodo de incubación es variable, en general, entre tres y cinco años, aunque Puede ser superior. La vaca cuando enferma, parece nerviosa, pierde peso, tiene dificultades para andar y la producción de leche desciende. La procedencia de la enfermedad en las reses es todavía objeto de debate. Parece ser que la forma bovina tiene su origen en el scrapie de las ovejas. Estudios epidemiológicos indican que son fuente de contaminación ha sido la utilización de carcasas de animales contaminaos (vacas y ovejas) para fabricar piensos para el ganado vacuno. Se cree que la enfermedad ha derivado de la inclusión de material bovino contaminado en la fabricación de los piensos, que se produjo entre 1978 y 1980.

El rápido incremento de los enfermedad a mediados de los noventa (850 casos por semana en 1994) se debe probablemente a la inclusión de animales enfermos, no diagnosticados como tales, la fabricación de piensos para consumo bovino. Esta práctica se prohibió en julio 1988 en el Reino Unido pero la materia prima siguió exportándose. La mayor parte de los casos descritos en países europeos tiene su origen en animales exportados Reino Unido o alimentados con harina de dicha procedencia.

En estos momentos, la incidencia de la EE. UU. en el conjunto de la Unión Europea está disminuyendo. En el Reino Unido se ha producido un descenso del 40 en el número de casos descritos en el 2000 respecto a 1999 (1.136 casos), val• que debe compararse con los 36.000 casos descritos en 1992, el año de mayor incidencia. La medida comunitaria que obliga desde el 1 de enero del 2001 a la realización de un test post mortem para descartar el mal en todos los bovinos de m de 30 meses que vayan a entrar en la cadena alimentaria, producirá, sin duda, u aumento del número de animales enfermos detectados. Con todo, los casos positivos corresponden, cada vez más, a animales de mayor edad, lo cual es un buen síntoma, ya que puede presuponerse que la mayoría han nacido, y probablemente si han sido infectados, antes de la crisis de marzo de 1996 (cuando se detectó nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en la especie humana, as ciada al consumo de carne de reses afectadas>. Debido a que el periodo de incubación en las vacas es de 3-5 años, con cierta variación, la eficacia de las medida adoptadas sólo podrá ser valorada totalmente en los años 2004-2005.

Medidas para controlar el mal de las «vacas locas» en la Unión Europea

Los expertos afirman que la enfermedad puede erradicarse con la normativa en vigencia pero que para ello resulta imprescindible que los países extremen el celo para garantizar los controles del ganado y la exclusión de las harinas de origen animal en su alimentación. La medidas adoptadas por la Unión Europea para frenar la expansión d la epidemia son:

— En julio de 1994 se prohibió el uso de harinas de carnes y huesos de mamíferos para la fabricación de alimentos para rumiantes. La prohibición se convirtió en total (para todo el ganado) a partir del 1 de enero del 2001.

— Se introdujeron medidas más eficaces para tratar los despojos de animal contaminados, con el fin de reducir la capacidad infecciosa al mínimo (a partir de abril de 1997).

— Se adoptaron medidas de vigilancia activa para la detección, control y erradicación de la EEB a partir de mayo de 1998, que se complementaron a partir del. de enero del 2001 con la obligatoriedad de analizar todas las reses de más de meses de edad antes de su introducción en el mercado para consumo human

— Se obligó a la eliminación de los restos animales considerados de riesgo dula espinal, cerebro, ojos y amígdalas) de ternera, oveja y cabra en toda la a partir de octubre del 2000, a los que se añadió el intestino a partir de diciembre del mismo año. Dichos restos no pueden ser usados para el consumo de humanos ni para el de animales. Precisamente, se ha comprobado que las partes señaladas, las cuales habían sido ya descartadas en varios países miembros con anterioridad, son responsables de la infección en un 95% de los casos. Sin embargo, el desbloqueo a las propuestas de la Comisión Europea en algunos países no se ha producido hasta muy recientemente, tras la aparición de casos de EEB en países como Alemania y España.

— Se prohibió el uso de animales no aptos para el consumo humano en la fabricación de piensos a partir de marzo de 2001.

Aparte de éstas, algunos países, especialmente aquellos que tienen una mayor incidencia de la enfermedad, han adoptado otras medidas específicas. Es de destacar que todas las decisiones comunitarias sobre este tema están basadas en la evaluación y asesoramiento científico y se revisan de forma continua para actualizarlas en función de la nueva información científica. Por su parte, la Comisión Europea realiza inspecciones en los países miembros para verificar la correcta aplicación de las normas.

En definitiva, las medidas adoptadas han consistido en eliminar de la cadena alimentaria (humana y animal> todas las partes del ganado susceptibles de ser vehículos de alto riesgo de contaminación, es decir, médula espinal, cerebro, ojos, amígdalas e intestinos. Se consideran tejidos con un cierto riesgo de infección las vísceras (riñones, hígado, pulmón, páncreas, nódulos linfáticos y placenta).

El comité de científicos de la Comisión Europea ha valorado la inclusión de los chuletones, ya que en principio pueden ser considerados alimentos de riesgo, si no han sido bien cortados, por su cercanía a la espina dorsal. Los bistés se consideran seguros, aunque se puede incrementar la seguridad si se eliminan los nervios y el tejido linfático de la carne. La leche y sus derivados, el sebo y la gelatina son considerados seguros. Entre los materiales no alimentarios susceptibles de suponer algún limitado riesgo de transmisión, están las vacunas (humanas y veterinarias) y los cosméticos preparados con material bovino.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal (Espasa Calpe)

La Sangre Humana y Los grupos sanguineos Historia del Descubrimiento

La Sangre Humana y Los grupos sanguineos

el inmunólogo austríaco Karl Landsteiner

El descubrimiento de los grupos sanguíneos  

Cerca de tres siglos después di que William Harvey explicara la circulación de la sangre, el inmunólogo austríaco Karl Landsteiner (foto)  se dio cuenta de que no toda la sangre era igual.

Landsteiner, que aprendió patología realizando más de cuatro mil autopsias durante los diez años que estuvo en el Instituto Patológico de Viena, descubrió en 1900 que la sangre extraída de una persona a menudo se aglutinaba o coagulaba cuando se mezclaba con las células sanguíneas de otra.

Al año siguiente, demostró que la coagulación era causada por los distintos anticuerpos contenidos en la sangre.

Estos eran característicos de los diferentes grupos sanguíneos, que Landsteiner denominó A, B y O (más tarde añadió el AB). Su hallazgo rescató a la cirugía de la barbarie de las extracciones de sangre al azar, seguida a veces de letales transfusiones. Los cirujanos utilizaban sangre de todo tipo (de animales, e incluso leche) para las transfusiones, sin saber si las intervenciones salvarían o matarían al paciente.

Unos cuarenta años después, Landsteiner identificó el factor Rhesus en la sangre humana (antes hallado en el mono Rhesus), un avance que permitió a la medicina moderna buscar nuevos caminos para evitar la muerte de los embriones afectados por la falta del factor RH de sus madres.

El descubrimiento de Landsteiner tuvo poco eco hasta la Primera Guerra Mundial, cuando la carnicería general que se cernía sobre Europa creó una desesperada necesidad de sangre. Los masivos manejos de sangre de los años de la guerra se realizaron siguiendo el esquema de grupos sanguineos que él confeccionó , abriendo así el camino a los modernos bancos de sangre.

Ver aqui: La Sangre

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)

Musculos del Cuerpo Humano

Músculos del Cuerpo Humano

LOS MÚSCULOS. Los músculos lisos obedecen a la voluntad, sin que apenas nos demos cuenta de sus efectos, y están destinados a los movimientos de diversas vísceras (estómago, intestino, etcétera), mientras que los estriados son los de acción voluntaria, como todos los que forman el sistema locomotor. El hombre cuenta con 501 músculos, y en un adulto de 70 Kg. su conjunto llega a pesar unos 30.

El típico músculo estriado, o sea, voluntario; está compuesto de innumerables células o fibras musculares, unidas entre sí por tejido conjuntivo. Se encuentra envuelto en una membrana lisa y bastante resistente (fascia), que sirve para que los movimientos puedan efectuarse del modo más simple y sin rozamientos ni fricciones entorpecedoras. Los músculos están fijos, por regla general, a dos huesos diferentes.

Para conseguir una buena fijación, poseen en sus partes terminales formaciones de tejido mucho más resistente, denominadas tendones. Algunos de ellos son fácilmente palpables a través de la piel, como el llamado tendón de Aquiles, que sobresale en la parte posterior del tobillo. Mucha gente los denomina «nervios», si bien nada tienen que ver con ellos. Dicha confusión constituye un ejemplo de cómo algunos errores pueden conservarse durante muchos siglos.

Aristóteles no distinguía entre nervios y tendones, y por dicha razón los profanos confunden aún hoy estas dos estructuras. Pero no sólo son antiguos los errores, sino también algunas denominaciones, por ejemplo la de este tendón que recibió el nombre de Aquiles, debido a que este personaje mitológico sólo podía ser herido en el talón. Los músculos casi nunca se contraen aisladamente, sino que lo hacen por grupos.

Así, podemos distinguir múltiples conjuntos musculares: hablamos de músculos masticadores, al referirnos a los que hacen mover la mandíbula y le permiten masticar los alimentos, mientras otros se encargan de abrir y cerrar los párpados, proporcionar movilidad a los labios y la boca, arrugar la frente y fruncir el entrecejo, etc.

El músculo cuyo nombre ha alcanzado mayor popularidad es el bíceps, que se hace prominente en el brazo. Por estar fijado al húmero y hombro por una parte, y al radio del antebrazo por otra, produce, al contraerse y por tanto al acortarse, la flexión del antebrazo sobre el brazo, es decir, el movimiento de doblar el codo. Por dicha razón forma parte de los llamados músculos flexores.

En cambio, el situado en la parte posterior del brazo y denominado tríceps, produce, al contraerse, un movimiento de extensión (rectificación del codo). Pertenece, pues, al conjunto de los músculos extensores.

De este modo se distribuyen por todo el cuerpo grupos de músculos antagonistas, pues sus efectos se contrarrestan. Grupos parecidos al mencionado se hallan en la muñeca, la rodilla, el tobillo, etc. Siempre que se contraigan los flexores, deben relajarse los extensores para que pueda efectuarse el movimiento, lo cual presupone una perfecta coordinación a cargo de sistema nervioso.

En el músculo siempre persiste cierto grado de contracción, o sea de «tono muscular». Su finalidad es que podamos persistir en diversas posturas, ya que si nos mantenemos en pie, tanto los músculos flexores como los extensores de la rodilla deben experimentar cierta contracción; de lo contrario, el cuerpo se doblaría a causa de su peso.

POR QUÉ NOS MOVEMOS. Mientras la máquina de vapor de un barco convierte en energía sólo un 10 % de su combustible y se pierde el resto en forma de calor, los músculos son capaces de utilizar entre el 20 y el 40 % de la obtenida a partir de las sustancias nutritivas, por medio de diversas reacciones químicas.

El resto se transforma en calor, el cual tampoco es desperdiciado por completo, pues sirve para el mantenimiento de la temperatura corporal. En la contracción del músculo se gasta gran parte del azúcar que almacena en forma de un compuesto denominado glucógeno. Por dicha razón, a los atletas sometidos a grandes esfuerzos se les alimenta con grandes cantidades de azúcar. En la obtención de la energía necesaria para la contracción, se utiliza también gran proporción de oxígeno, mientras que uno de los materiales de desecho más importantes, es el ácido láctico.

Cuanto menor sea la cantidad de oxígeno de que dispone el organismo, tanto mayor es la formación de dicho ácido. Si el esfuerzo corporal es efectuado de una manera masiva y rápida, la cantidad de oxígeno aportada a los músculos es casi siempre insuficiente, acelerándose, en consecuencia, la producción de ácido láctico. La acumulación del mismo en el interior de las masas musculares es lo que se exterioriza en forma de fatiga o «agujetas».

FRACTURAS Y LUXACIONES. Cada músculo posee una terminación nerviosa que le excita y le obliga a contraerse o relajarse. Sin esta «corriente nerviosa» el músculo, por sí solo, no puede crear movimiento. El accidente más vulgar que puede sufrir un hueso es que se rompa, produciéndose una fractura. A veces se percibe un chasquido seguido de intenso dolor, tanto espontáneo como por presión, imposibilidad de mover el miembro lesionado y aparición de varias manchas de color azul en la piel. No obstante, para asegurar la existencia de una fractura es necesario recurrir a los rayos X, excepto en el caso de que los fragmentos presenten grandes desviaciones.

Para curarlas, en primer lugar hay que reducirlas, es decir, volver sus partes a la posición primitiva, y luego inmovilizarlas por medio de vendajes de yeso, a fin de impedir que puedan volver a separarse, hasta que el propio organismo se encargue de soldarlas nuevamente. Esto se logra con la formación de un nuevo tejido, el conocido con el nombre de «callo óseo».

La luxación consiste en que un extremo óseo se sale de una determinada articulación. Así, cuando la cabeza del húmero salta de la cavidad en que la escápula lo retiene y a la cual está fijado por diversos ligamentos, hablamos de luxación del hombro. Su curación se consigue reponiendo el miembro en su sitio exacto, mediante maniobras adecuadas y, si es necesario, por medios quirúrgicos.

ENFERMEDADES DE ARTICULACIONES Y MÚSCULOS. Las articulaciones están sometidas a un intenso trabajo, pues sus superficies se rozan continuamente durante los movimientos, y algunas, como la de las rodillas, soportan de un modo casi permanente un peso muy grande en proporción a su tamaño. Este trabajo prolongado llega a desgastar el cartílago que recubre sus extremos y lo mismo puede sucederles a los huesos cercanos. Entonces la articulación degenera y se presenta una enfermedad llamada artrosis, que se produce con mayor frecuencia en las grandes articulaciones de la rodilla, la cadera o la columna vertebral. Los movimientos se hacen algo dolorosos, sobre todo al principio de la jornada hasta que las junturas se «calientan». Esta enfermedad transcurre durante años.

Lo más urgente es descargar en lo posible la gravitación sobre la articulación afectada. Así, se ha de procurar el adelgazamiento de las personas muy gruesas, cuyas rodillas artrósicas no pueden mejorar si soporta tanto peso. Los masajes, la administración de yodo, azufre y otros medicamentos, proporcionan mejorías notables.

Desde hace muchos años se reconoce la gran eficacia que tienen algunos baños, sobre todo los de aguas azucaradas, para el alivio de dicha enfermedad. Y en último término se recurre a la cirugía, sustituyendo, por ejemplo, una cabeza de fémur artrósica por otra de material plástico. Los meniscos de las rodillas envejecen pronto, a partir de los 30 años.

Su enfermedad más corriente es la ruptura, que se observa, sobre todo, en futbolistas y mineros, cuya profesión exige grandes esfuerzos de la rodilla, mayormente en el sentido de rotación. Sus manifestaciones son un dolor variable en intensidad, inmediato al accidente en que se ha producido, y aparece un derrame sinovial en el interior de la rodilla, que se traduce en la hinchazón de la misma.

La curación de las lesiones meniscales se consigue, a veces, con el reposo y masajes adecuados, aunque en ocasiones es forzoso operar y extraer quirúrgicamente el menisco enfermo o roto. Los llamados pies planos es una dolencia que se presenta con más frecuencia en hombres que en mujeres, sobre todo en aquellos cuyas ocupaciones les obligan a estar mucho tiempo de pie. Los ligamentos que unen los diversos huesos del pie no son bastante resistentes para sostener la carga casi continua del cuerpo y ceden con facilidad. Entonces las diversas curvaturas del pie se aplanan y surge la deformidad mencionada.

Sus manifestaciones son un dolor difuso de todo el pie, especialmente de su planta, que se hace más intenso al subir las escaleras que al bajarlas. Se puede conseguir su curación o mejoría mediante reposo, ejercicios gimnásticos adecuados, utilización de plantillas e, incluso, operaciones quirúrgicas que recuperan la posición correcta del miembro. Los músculos enferman con menor frecuencia que los huesos y las articulaciones, pero a veces presentan reumatismo muscular, caracterizado por la aparición de una serie de dolores y molestias, sin que en el músculo afectado se encuentre nada anormal.

Los cambios de tiempo, el frío, el golpe de aire, etc., se consideran como causantes de dichos dolores. Si se localizan en un solo lado del cuello, los músculos afectados suelen quedar rígidos y se produce la tortícolis. Con mayor frecuencia estos dolores aparecen en los músculos que sostienen la columna vertebral, especialmente en su porción lumbar y dan lugar al denominado lumbago.

Se trata de un intenso dolor en esta región, calificado a menudo de «dolor de riñones», el cual mantiene al paciente rígido, sin poder efectuar casi ningún movimiento con el tronco, como es, por ejemplo, agacharse, y menos aún, erguirse después. El calor aplicado sobre la zona dolorosa, junto a la administración de algún medicamento antirreumático, suelen aliviar pronto el sufrimiento.

culos que sostienen la columna vertebral, especialmente en su porción lumbar y dan lugar al denominado lumbago. Se trata de un intenso dolor en esta región, calificado a menudo de »

MANOS Y PIES ENFERMOS. Los panadizos consisten en la formación de pus, circunscrita a una determinada región de un dedo; su profundidad varía bastante y sus manifestaciones son, por regla general, hinchazón, aparición de una vesícula de pus, intenso dolor que suele presentarse en forma de latidos, y a veces de fiebre.

Es esencial no menospreciar la importancia de esta afección, ya que a veces profundiza con gran rapidez hasta los huesos del dedo enfermo y los inflama también. Por ello es importante que todos los panadizos se abran antes de darles tiempo a que se extiendan, sobre todo si el dolor ha llegado a ser lo suficiente intenso para impedir el sueño nocturno. Sólo de este modo se evitará la necesidad de extraer una porción ósea, o incluso cortar todo el dedo enfermo. Los antibióticos, concretamente la penicilina, si bien ayudan cuando el proceso se ha extendido, no son capaces, por sí solos, de curar un panadizo bien desarrollado. Los tejidos aprisionados entre dos superficies duras, el hueso por una parte y los zapatos por otra, reaccionan mediante un aumento de espesor y de consistencia.

El endurecimiento que al principio es muy superficial, va creciendo, si sus causas persisten, hacia el interior y, en casos extremos, puede llegar incluso a perjudicar el hueso subyacente. Con mucha frecuencia, estos callos tan profundos presentan en su porción inferior una bolsa de pus que causa bastante dolor y, lo que es peor, provocan en el interior del hueso una inflamación que puede conducir a la pérdida del mismo. Hay que evitar su formación utilizando calzado cómodo, y si a pesar de ello aparecen, es necesario extirparlos antes de que profundicen. En ocasiones la punta de una uña, casi siempre la del dedo gordo del pie, se introduce en la piel y en la carne, es decir, se «encarna».

Ello da lugar a una especie de herida que se infecta fácilmente y presenta, además, mucha resistencia a curar, llamada uñero. Para lograrlo es necesario desprender la punta de la uña que se introduce en el reborde del lecho de la misma. Si la dolencia ha progresado y la infección es profunda, hay que extirpar una porción importante de la uña y tejidos afectados.

Enfermedades de los Huesos Osteoporosis Osteomielitis Causas

Enfermedades de los Huesos
Osteoporosis Osteomielitis Causas

EL HUESO ENFERMO. El hueso posee vida propia y en su interior existen celdillas repletas de médula, destinadas a producir la sangre, e incluso la porción más rígida, constituida por diversos minerales como la cal, no es un órgano inerte, sino que en su seno tienen lugar continuos cambios. Los huesos ceden parte de su calcio a la sangre para que ésta mantenga una concentración constante de dicho mineral. Por otra parte, debe depositarse en los huesos nuevo calcio para que no pierdan consistencia.

Estos procesos, así como los de crecimiento, están regulados por diversos mecanismos, en los que intervienen, sobre todo, las glándulas paratiroideas, la vitamina D y otros factores.

En la enfermedad llamada osteoporosis, el hueso se ve despojado de gran parte de sus minerales, por cuya causa disminuyen su consistencia y densidad. Sus causas son numerosísimas: inactividad prolongada de un miembro, edad muy avanzada, actividad exagerada de las glándulas paratiroideas, etc. Una de las formas más conocidas en que se presenta la osteoporosis es el raquitismo, cuya causa es una deficiencia en vitamina D.

El trastorno contrario consiste en que los huesos adquieren una mayor dureza de la normal; es la osteoesclerosis. Su malla interna, en vez de enrarecerse, se espesa y, además, se deposita e ella mayor cantidad de minerales. Como quiera que el hueso, al ser más consistente, pierde gran parte de su elasticidad, puede romperse más fácilmente, si bien parezca contradictorio que al hacerse más duro presente mayor peligro de fractura. Pero así ocurre, del mismo modo como en un vendaval resisten los finos y flexibles sauces, mientras que son tronchadas las robustas encinas. La condensación de estructura ósea puede ahogar su médula, dando lugar a alteraciones importantes en la composición de la sangre que se produce en ella.

En este hecho se hacen también patentes las estrechísimas relaciones que existen entre los diversos órganos. La osteomielitis es una infección en el interior del hueso. Su causa la constituye, por regla general, un microbio denominado estafilococo (el mismo que produce los furúnculos), el cual, después de haber penetrado en el hueso, entabla en el interior del mismo una lucha contra el organismo, que a su vez se defiende, de lo cual resulta un tipo de inflamación con producción de pus. Esta enfermedad ocasiona mucha fiebre y suele empezar de modo brusco.

El hueso afectado duele bastante y se observan además en la piel que lo recubre, todos los signos de la inflamación (enrojecimiento, calor, dolor, hinchazón, etc). Al cabo de unos días o semanas de empezada la dolencia, es posible descubrir por medio de los rayos X diversas alteraciones características. Para su curación es necesaria la administración de antibióticos e incluso, a veces, practicar ciertas operaciones quirúrgicas.

Los huesos también pueden ser asiento de diversos tumores, algunos benignos y otros malignos. Las articulaciones enferman con mayor frecuencia que los huesos. Un golpe sufrido sobre la articulación, un mal gesto o un paso en falso, son capaces de ocasionar el llamado esguince. Se produce porque alguno de los varios ligamentos que unen fuertemente las diversas estructuras de la articulación, se distiende o incluso llega a romperse, con lo cual aquélla pierde uno de sus medios de fijación.

Entonces la articulación correspondiente duele bastante, su movilidad se ve dificultada e incluso, a veces, aparece hinchazón, calor y enrojecimiento, tal como si estuviese inflamada. Para obtener la curación es preciso que repose la zona articular, lo cual se consigue mediante un vendaje adecuado y, en casos necesarios, con la reparación operatoria del ligamento roto. Una vez que un ligamento se ha distendido, es más fácil que en la misma articulación vuelva a presentarse otro esguince o incluso luxación, debido a que la fijación de la misma ya no es tan perfecta como antes. Cuando una articulación se inflama, hablamos de artritis. Las clases y causas de estas dolencias son múltiples.

Algunas veces, la inflamación es purulenta y en este caso, toda la articulación se convierte en un verdadero flemón. Este tipo de artritis está originado, sobre todo, por diversos microbios, entre los que figura el estafilococo antes mencionado. El bacilo de Koch, es decir, el causante de la tuberculosis, también puede atacar una articulación e incluso los huesos vecinos a ella. Aparece preferentemente en niños.

Su comienzo, a diferencia de las infecciones supuradas, suele ser solapado, empezando por dolor, tanto espontáneo, como también a la presión y al mover la articulación. Ésta se hincha y calienta, mientras que los músculos vecinos adelgazan. Las articulaciones más frecuentemente atacadas por el bacilo de Koch son la rodilla (tumor blanco), la cadera (coxalgia) y la columna vertebral (mal de Pott).

Puede atacar una articulación e incluso los huesos vecinos a ella. Aparece preferentemente en niños. Su comienzo, a diferencia de las infecciones supuradas, suele ser solapado, empezando por ± REUMATISMO. Las palabras reumatismo y su abreviatura, reuma, se han extendido tanto que, cualquier dolor de las extremidades es calificado así por muchas personas. La palabra, de origen griego, significa correr, porque los dolores reumáticos a veces corren de una articulación a otra. Un día duele el codo, otro la rodilla, el siguiente la muñeca, etc.

Las articulaciones se inflaman, si bien en su interior no se produce pus, sino que tan sólo aumenta la cantidad de líquido sinovial; a ello se debe precisamente la hinchazón. Existen varios tipos, pero el más frecuente es el llamado reumatismo poliarticular agudo. Su causa más importante es un microbio que produce una serie de alteraciones de las articulaciones, no por invasión directa de las mismas, sino actuando a distancia. Pertenece al grupo de los llamados «estreptococos».

Las mojaduras y el frío predisponen bastante a esta enfermedad. De una a tres semanas antes de presentarse, los pacientes suele sufrir unas anginas o faringitis y aparece luego fiebre, sudores, malestar general e hinchazón de las diversas articulaciones que duelen mucho, están calientes, enrojecidas, y los músculos cercanos a las mismas se adelgazan.

Es muy característico el hecho de que la enfermedad se desarrolle rápidamente en una articulación, pero a lo mejor, en pocas horas ya ha desaparecido de ella y se localiza en otra distinta. Esta dolencia no sólo afecta al sistema locomotor, sino que ataca el corazón, la pleura, la piel, los ojos, el cerebro, etc. Para evitar la iniciación del reumatismo, es importante curar muy bien todas las infecciones de garganta. Otra clase de reumatismo es la llamada artritis reumatoide o poliartritis crónica progresiva.

Como su mismo nombre indica, en ella las afecciones articulares múltiples no aparece de un modo agudo, brusco, sino que se presentan poco a poco, de una manera crónica. Su causa exacta no se conoce. Esta enfermedad, a diferencia de la anterior que tiene preferencia por las grandes articulaciones (rodilla, codo, hombro, etc.), suele afectar mayormente las pequeñas (dedos de la mano, muñeca, etc.) y ataca casi exclusivamente al sexo femenino. Existe todavía una tercera clase de reumatismo, la espondilartritis anquilopoyética, que también es de carácter crónico. Al contrario de la anterior, ataca sólo a los hombres y afecta sobre todo las articulaciones de la cadera y de la columna vertebral.

En las minúsculas uniones situadas entre las vértebras se desarrollan, tras varios brotes de inflamación, cicatrices en forma de puentes óseos o de tejido de sostén, muy resistentes, que inmoviliza toda o gran parte de la columna. Dicha rigidez vertebral hace, en casos extremos, que los enfermos no puedan ni siquiera agacharse. Algunos medicamentos usados para combatir el reumatismo, se utilizan para otras clases de dolores, como la aspirina, o sea, el ácido acetil-salicílico, que se emplea con una frecuencia tan inusitada, que una compañía química norteamericana produjo e un solo mes del año 1956, más de 40 millones de kilos de aspirina. Bien merece este gran medicamento que conozcamos su historia.

En el año 1874, Kolbe, profesor de química de la Universidad de Leipzig, sintetizó el ácido salicílico. El químico de la casa Bayer, Félix Hoffmann, tenía por aquel entonces a su padre enfermo de artritis crónica y observó que el derivado acetílico de aquel ácido, la aspirina, era muy eficaz para aliviar el sufrimiento de su progenitor. Así es como nació este gran medicamento. Pero la historia del tratamiento con el ácido salicílico se remonta a muchos siglos atrás, pues ya Hipócrates recetaba para aliviar estos dolores, corteza de sauce, que es muy rica en aquel ácido. Otro remedio eficaz para diversos reumáticos es el piramidón que, además de reducir eficazmente la fiebre de cualquier tipo, es capaz de combatir la inflamación articular. En los reumatismos crónicos se emplean incluso inyecciones de oro.

Uno de los mayores avances conseguidos en Medicina, ha sido el aislamiento y fabricación química de ciertas sustancias producidas por algunas glándulas de secreción interna, como la ACTH y la cortisona, de gran eficacia en ciertos tipos de reumatismo y para combatir otras enfermedades que nada tienen que ver con el reuma.

Huesos de los Miembros Hombro, Brazo Mano Extremidad Superior

Huesos Miembro Superior
Hombro, Brazo Mano Extremidad Superior

HUESOS DE LOS MIEMBROS. Los miembros superiores son dos apéndices adaptados al tórax, constituidos por cuatro porciones principales: el hombro, el brazo, el antebrazo y la mano.

huesos del mimebrto superior

El hombro está integrado por dos huesos: en la parte anterior, la clavícula, en dirección horizontal y fija al esternón por su extremo interno y en el hombro por su extremo externo. En la parte posterior del mismo se halla otro hueso, vulgarmente denominado paletilla, llamado también escápula y omóplato.

Tiene forma de triángulo y se prolonga hacia la espalda. En el brazo (porción comprendida entre el hombro y el codo) sólo hay un hueso, el húmero. El antebrazo (desde el codo hasta la muñeca) contiene dos huesos: el cúbito, situado en la vertiente correspondiente al meñique, y el radio, colocado del lado del pulgar.

huesos del brazo

En la muñeca se disponen 8 huesecillos que, unidos convenientemente entre sí, proporcionan gran movilidad a esta porción del miembro superior. En la palma de la mano, el esqueleto se compone de 5 huesos largos, denominados metacarpianos. Y, finalmente, los cinco dedos (pulgar, índice, medio, anular y meñique o auricular) contienen cada uno 3 columnas óseas, excepto el pulgar que sólo posee 2. Son las llamadas falanges. Los dos apéndices inferiores adaptados al tronco están compuestos, de un modo parecido al de los superiores, de varias porciones: la cadera, el muslo, la pierna y el pie. El gran hueso de la cadera, denominado coxal, se une en el centro con el del lado opuesto, circunscribiendo un espacio llamado pelvis.

En la formación de dicho recito, que alberga parte de los órganos abdominales, contribuye también la porción inferior de la columna vertebral, reciamente enclavada entre ambos coxales mediante sus dos huesos terminales, denominados sacro y cóccix. A la cadera se fija el «muslo», que contiene un solo hueso, llamado fémur. En la pierna se encuentran, de un modo parecido a como ocurre con el antebrazo, dos huesos: la tibia, situada en la parte anterointerna y el peroné, localizado en la región externa de la misma.

En la rodilla, delante de la juntura de estos dos huesos con el fémur, se encuentra otro que actúa a modo de protector, denominado rótula. En el tobillo, llamado también tarso, se disponen siete huesos cortos, que se unen con otros cinco, que prolongados, forman la planta y el dorso del pie y se denominan metatarsianos, en número de cinco. Los dedos del pie contienen, al igual que los de la mano, cada uno de ellos 3 falanges, excepto el gordo, que sólo posee dos.

n la región externa de la misma. En la rodilla, delante de la juntura de estos dos huesos con el fémur, se encuentra otro que actúa a modo de protector, denominado rótula. En el tobillo, llamado también tarso, se disponen siete huesos cortos, que se unen con otros cinco, que prolongados, forman la planta y el dorso del pie y se denominan metatarsianos, en número de cinco. Los dedos del pie contienen, al igual que los de la mano, cada uno de ellos 3 falanges, excepto el gordo, que sólo posee ½.

ARTICULACIONES. El conjunto de partes blandas y duras, encargadas de unir entre sí dos o varios huesos, lo denominamos articulación. Existen tres tipos principales de uniones, según sean movibles (hombro), semimovibles (vértebras) o inmóviles (cráneo).

En toda articulación hay que considerar la superficies que se han de unir y los medios de fijación, constituidos, generalmente, por tiras muy resistentes de tejido conjuntivo, denominadas ligamentos. Los huecos resultantes, los extremos óseos y los diversos ligamentos fijadores, están recubiertos por una membrana muy fina que recibe el nombre de sinovial. De este modo la articulación constituye una cavidad cerrada, envuelta en una especie de manguito relleno de un líquido espeso y viscoso, llamado sinovia, destinada a facilitar los movimientos, de la misma manera que los engranajes mecánicos necesitan estar bañados en aceite.

Aunque las articulaciones de la columna vertebral son sólo semimovibles, el hecho de que haya tantas, proporciona a dicho eje una movilidad apreciable, sobre todo en la cabeza que se articula gracias a las junturas del atlas y axis (1a y 2a vértebras cervicales). En el cráneo, los huesos están unidos entre sí de modo tan firme, que forman un bloque homogéneo.

En cambio, en la cara tenemos una articulación muy móvil: la mandíbula inferior. Las articulaciones del tórax casi todas gozan de escasa movilidad. Las costillas se desplazan algo durante la respiración, así como la clavícula, en la porción donde se junta con el esternón. Una de las articulaciones que posee mayor amplitud de movimientos es la del hombro, que une el extremo superior del húmero con la escápula. Más que la del codo, la cual sólo tiene dos movimientos principales: el de flexión, que acerca el antebrazo al brazo, y el de extensión, mediante la cual se alejan entre sí las porciones mencionadas, aunque puede movilizarse también en sentido lateral. Gracias a la rotación del cúbito y el radio, la palma de la mano es capaz de dirigirse, mientras mantenemos el miembro superior caído a lo largo del cuerpo, tanto hacia adelante como hacia atrás.

El primero de dichos movimientos se denomina supinación y el segundo pronación. En la muñeca, debido al gran número de huesos que la forman, las articulaciones son múltiples, así como en los dedos. Por esta razón la mano del hombre es la herramienta más delicada y perfecta que se pueda imaginar. Los dos coxales están unidos entre sí y con la columna vertebral de un modo bastante rígido.

En cambio, el muslo, o sea el fémur, se articula al coxal mediante una de las junturas más movibles del cuerpo. El extremo superior de dicho hueso es muy redondeado, parecido a una bola (se le llama cabeza), y está como incrustado en el interior de una cavidad de la cadera. La rodilla, en cambio, sólo goza de dos movimientos, a saber: flexión (acercamiento de la pierna al muslo) y extensión (su alejamiento). Para lograr una mejor adaptación entre las diversas superficies articulares, cada rodilla posee dos meniscos cartilaginosos. Los dos huesos de la pierna, además de ponerse en contacto con el fémur, se unen entre sí mediante dos articulaciones, una situada en el extremo superior de los mismos y otra en el inferior; también se articulan con los huesos de los tobillos.

En éstos y en los pies, las junturas son múltiples y proporcionan bastantes movimientos, aunque su amplitud, precisión y delicadeza no alcanzan, ni muchísimo menos, las de las manos. Puede observarse, pues, cómo en el curso evolutivo de la especie humana, las extremidades superiores se han desarrollado cada vez más en el sentido de precisión, mientras que las inferiores adquirían mayor fuerza.

Huesos de la Cabeza Humana Craneo Huesos de la Cara Cuantos

Huesos de la Cabeza Humana
Cráneo y Huesos de la Cara

HUESOS DE LA CABEZA. El cráneo es un conjunto de huesos que alojan el cerebro y se divide en «bóveda» y «base». El hueso que forma la frente, se denomina frontal; en el extremo opuesto, en la parte posterior de la cabeza, está el occipital. A cada lado y en la parte superior de la cabeza se encuentra un parietal.

Más abajo, en el mismo lugar en que se hallan los oídos, se sitúan los huesos temporales, que presentan en su extremo posterior una eminencia ósea muy pronunciada y fácil de palpar por detrás de la oreja, es decir, la llamada «apófisis mastoidea».

El hueso único, situado algo por debajo del frontal y que forma la parte superior de la nariz, es el etmoides. Pospuesto al mismo y albergado en el interior de la cavidad craneal, se localiza hueso en forma de murciélago, cuya situación es muy difícil de describir: el esfenoides.

Hay dos mandíbulas, una superior y otra inferior, donde se implantan los dientes. La última está constituida sólo por un hueso en forma de herradura, llamado maxilar inferior, que forma la barbilla, y luego se prolonga hacia arriba en ángulo, y se une delante de la oreja, en una articulación, al hueso temporal.

Es el único hueso de la cara capaz de moverse con independencia. La mandíbula superior no está constituida sólo por un hueso como la inferior, sino por varios que son pares, es decir, iguales a ambos lados de la cara y se unen en su parte media; el maxilar superior el hueso más macizo de esta región, el pómulo y el nasal, que forma la parte dura de la nariz. La fosa orbitaria alberga el globo ocular y presenta, entre otros, un hueso muy pequeño, llamado unguis. En el paladar encontramos los huesos palatios.

La parte posterior del tabique de la nariz, es decir, de la pared que divide la fosa en dos, la constituye el hueso vómer. Estas fosas se subdivide parcialmente en varios compartimientos, gracias a los llamados cornetes, que también son formaciones óseas. En la parte anterosuperior del cuello, hay un hueso pequeño, separado de la cabeza, el hioides, que sirve de implante a una serie de músculos. 

En base a lo anterior podemos decir: El cráneo es una caja ósea y protege a la parte mas voluminosa del sistema nervioso central, el encéfalo.

Está constituido por 8 huesos, 4 impares y 4 pares. Los impares son: FRONTAL, OCCIPITAL, ESFENOIDE y ETMOIDES. Los pares son: PARIETALES y TEMPORALES.

HUESOS DEL
CRÁNEO

FRONTAL, OCCIPITAL,
ESFENOIDE y ETMOIDES

IMPARES
PARES

PARIETALES y TEMPORALES

Frontal. Es el hueso que forma la frente y la mayor parte del margen superior de las órbitas, que son las cavidades donde se encuentran los ojos.

Parietales. Son un par de huesos simétricos que forman la bóveda del cráneo y son los más grandes de la cabeza. Por delante se articulan con el frontal, por los lados con los temporales y por detrás con el occipital.

Temporales. Son también huesos pares, que forman las paredes laterales del cráneo y sirven de protección para las estructuras del oído, por lo que tienen un agujero para el conducto auditivo externo. También poseen una zona donde se articula el maxilar inferior.

Occipital. Situado detrás de los parietales, es el hueso impar que forma la parte inferior y posterior del cráneo. Además de estar articulado de forma rígida con otros huesos que forman la bóveda del cráneo, el hueso occipital se une con la primera vértebra de la columna que se encuentra sobre otra que permite los movimientos de la cabeza. Además, éste es el hueso por el que sale la médula espinal, que es una prolongación del encéfalo que pasará por el interior de las vértebras. El agujero de salida se llama agujero occipital o foramen magnum.

Esfenoides. Es un hueso impar con forma de murciélago con las patas y las alas extendidas, que se encuentra en la base del cráneo, en la parte central. A sus numerosas proyecciones se fijan el frontal, los parietales, el occipital y el esfenoides. Tiene una pequeña cavidad sobre la que se encuentra la glándula hipófisis, que regula el funcionamiento de las demás glándulas hormonales del cuerpo humano.

Etmoides. Se encuentra delante del esfenoides pero detrás de los huesos de la nariz. Posee los cornetes nasales superiores, poblados de numerosas celdillas.

HUESOS DE LA CARA: La cara está formada por catorce huesos, además del frontal y el etmoides, que se incluyen entre los del cráneo.

Maxilares superiores. Este par de huesos es el más importante de los de la cara. De él se forma la parte inferior de las órbitas, la parte exterior de las fosas nasales y la parte anterior del paladar, y es donde se articulan las piezas dentarias superiores. A este respecto hay que decir que los dientes, a pesar de su dura estructura, no se consideran huesos.

Maxilar inferior. Al nacer está formado por dos huesos simétricos, pero durante las primeras etapas de la vida éstos se sueldan para dar lugar a un solo hueso en forma de herradura. Tiene movilidad debido a que se articula con los temporales mediante unos salientes redondeados, y forma el mentón por abajo y por arriba recibe las raíces de las piezas dentarias inferiores.

Malares. De ellos se forman las mejillas, ya que son los que constituyen los pómulos. Además, intervienen en la formación de las órbitas oculares.

Palatinos. Forman la parte trasera del paladar óseo, y están en contacto con el esfenoides y con los maxilares superiores.

Huesos de la nariz. La nariz está formada por un hueso impar, el vómer, que forma hacia atrás el tabique nasal, y con otros tres pares de huesos. Los nasales dan forma a la nariz, y de ellos sale el cartílago nasal, que divide la cavidad en dos. Los cornetes inferiores, por su parte, están revestidos de mucosa olfativa y se encuentran en la parte alta de la nariz, mientras que los lacrimales forman delgadas láminas parecidas a uñas, que tienen un surco por donde pasa el conducto lacrimal.

Huesecillos del oído

Se encuentran en el oído medio y son un total de seis, una cadena de tres hueseci-llos a cada lado. Su función es transmitir el sonido desde la membrana del tímpano hasta el oído interno, y debido a su forma reciben los nombres de martillo, yunque y estribo; este último es el hueso más pequeño del cuerpo humano, con sólo 3 mm de longitud.

Huesos de la Columna Vertebral Constitucion y Forma de Huesos Nombres

Huesos de la Columna Vertebral
Constitución y Forma

El hombre no es un ser estático, sino que es capaz de trasladarse, caminar, efectuar innumerables movimientos; en fin, relacionarse con sus semejantes gracias a su aparato locomotor, constituido por tres grandes grupos de formaciones: huesos, articulaciones y músculos.

Los huesos son órganos de color blancuzco, constituidos por el llamado «tejido óseo» que les proporciona gran dureza y consistencia. El esqueleto, que es el conjunto de los huesos, puede dividirse en cuatro porciones principales: el cráneo, que forma la parte ósea de la cabeza; la columna vertebral, que constituye el eje del cuerpo; el tórax, a modo de caja, y finalmente, los miembros (superiores e inferiores).

Los huesos tienen cinco funciones principales. Tres de ellas son conocidas por todos nosotros: actúan como sostén de nuestro cuerpo y permiten que éste se mantenga erecto, como hacen las vigas de un edificio; protegen las vísceras ante cualquier presión o golpe del exterior, como, por ejemplo, las costillas al albergar los pulmones, tan delicados y que precisan de un espacio para ensancharse; y, además, permiten el movimiento de las extremidades, funcionando como puntos de anclaje de los músculos, que si no los tuvieran no podrían contraerse.

Existen también otras dos funciones óseas que debemos conocer, que son menos evidentes. Los huesos están formados en gran parte por calcio, y el organismo lo deposita allí o de allí lo toma cuando lo necesita; así pues, los huesos funcionan como reservorios. Por último, la sangre se fabrica en el interior de algunos huesos, en la médula ósea roja.

En los adultos los huesos en los que se fabrican las células sanguíneas son sólo el esternón, las costillas, las vértebras, los huesos del cráneo y los huesos más largos de brazos y piernas, el húmero y el fémur, mientras que en los niños la producción está más generalizada.

Forma de los Huesos: Los huesos más llamativos son los largos, que se hallan sobre todo en brazos y piernas. Una gran parte de ellos es larga y tubular, y recibe el nombre de diáfisis, mientras que los extremos son más gruesos y redondeados para poder articularse con otros huesos, y reciben el nombre de epífisis.

También existen los huesos cortos, tan anchos como largos, que son muy resistentes y se hallan sobre todo en las articulaciones de las muñecas y los tobillos. Los huesos planos, a su vez, tienen una función protectora; el ejemplo más típico de ellos son los huesos del cráneo, que mantienen a salvo una estructura tan delicada y esencial como es el cerebro. Por último tenemos los huesos irregulares, que no pertenecen a ninguna de las tres categorías anteriores. Son huesos irregulares los de la columna vertebral y algunos de los del cráneo y la cara.

Partes de un hueso
En los huesos encontramos tres partes constituyentes: la parte dura, que es la sustancia ósea; la médula ósea, que se halla en su interior, y el periostio, una capa protectora que además le proporciona el alimento mediante una serie de vasos sanguíneos.

La sustancia ósea tiene una parte formada por un material muy sólido que tiene incrustadas sales minerales, en cuya composición entra gran cantidad de calcio. En su interior se encuentran numerosas fibras de colágeno, que es una sustancia elástica que da al hueso cierta flexibilidad e impide que se rompa.

Todo este material se halla atravesado por unos conductos, los canales de Havers, por donde pasan los nervios y los vasos sanguíneos. Éstos van a parar a unas células vivas, los osteocitos, que se encuentran en el interior de unas cavidades de la sustancia ósea.

La médula ósea se halla en el hueco central de los huesos y es de dos tipos. La roja es la encargada de producir las células sanguíneas, mientras que la amarilla, también llamada tuétano, es un tejido graso. En los niños la médula roja se halla en el interior de todos los huesos, mientras que los adultos tienen la parte central de los huesos largos llena de tuétano.

COLUMNA VERTEBRAL Y TÓRAX. La columna vertebral está constituida por numerosas porciones óseas que se encuentran unidas entre sí para formar el eje del cuerpo. Son las llamadas «vértebras». Su número varía en el hombre entre 33 y 34, y se hallan distribuidas del siguiente modo: Siete corresponden a la región del cuello y se denominan «cervicales»; la primera de ellas (contando de arriba abajo), cuya función es sostener la cabeza, tiene el nombre de un personaje mitológico, cuyo destino era cargar sobre sus hombros el mundo entero, es decir, Atlas.

Esta primera vértebra cervical está muy bien articulada con la segunda para que pueda efectuar movimientos en todos los sentidos, y como quiera que ésta hace las veces de eje de la primera, se denomina axis (eje). Sólo estas dos vértebras tienen nombres especiales; a las demás se las llama por el número de orden que ocupan en su región, verbigracia, la 5a. cervical o la 2a. lumbar.

Las 12 vértebras que siguen a las cervicales son las llamadas «dorsales«, pues están situadas en el dorso o espalda. En cada vértebra dorsal se fijan dos costillas (una por lado).

Las 5 vértebras siguientes no tienen adosada ninguna costilla y se denominan «lumbares«, pues están situadas en el lomo del cuerpo, región que mucha gente denomina «de los riñones» (aunque éstos, en realidad, estén localizados más arriba).

Finalmente, las 9 ó 10 últimas vértebras son las «pélvicas«. Las cervicales, las dorsales y las lumbares están muy bien diferenciadas entre sí, y se unen mediante diversos músculos y ligamentos.

Las pélvicas, en cambio, se encuentran soldadas para llegar a formar sólo dos huesos separados: el sacro y el cóccix, vulgarmente denominado rabadilla.

La columna vertebral mide unos 75 cm. Cada vértebra posee un cuerpo macizo y varios apéndices que sirven para unirlas entre sí, así como un orificio, de modo que, superpuestas todas las vértebras, se forma un canal en el que se aloja la llamada médula espinal, formación perteneciente al sistema nervioso.

La columna vertebral no constituye un pilar recto como un bastón, sino que visto de perfil, recuerda una S algo aplanada. En el cuello, la curvatura es convexa hacia adelante, en el dorso hacia atrás (cuando se exagera esta inflexión posterior aparece una especie de giba o joroba), y en la región lumbar, es análoga a la del cuello.

La jaula torácica destinada a albergar el corazón y los pulmones, está formada por la porción dorsal de la columna vertebral, las costillas y el esternón, hueso plano que une, por delante, los extremos anteriores de las mismas y perfectamente palpable en la cara anterior del tórax.

En su extremo superior presenta un borde llamado horquilla, en el lugar donde se unen ambas clavículas. El extremo opuesto de dicho hueso es puntiagudo. El hombre posee 24 costillas, o sea 12 pares. Las 5 últimas no se fijan en el esternón y se denominan falsas.

Las dos inferiores flotan totalmente libres en el extremo inferior del tórax; de ahí su nombre de flotantes. Al unirse con el esternón, hay una porción de tejido cartilaginoso, cuya elasticidad permite al tórax más libertad de movimientos.

Método de Relajación Ocular de Bates Cientificos Desconcoidos

Método de Relajación Ocular de Bates

Willian BartramNikola TeslaJames McConnellJoseph B. Rhine

William Horatio Bates (1860-1931)
William Horatio BatesWilliam Horatio Bates ejerció una gran influencia sobre miles de personas con serios defectos oculares a principios de este siglo, con su idea de que las gafas eran simples «muletas para ojos» y podía prescindirse de ellas.

Su sistema de «relajación ocular» se suele considerar hoy inútil y sus teorías dignas de un charlatán. Sin embargo fue la primera figura importante de la tendencia moderna a sustituir las gafas por ejercicios oculares para tratar los defectos visuales

Bates nació en Newark, Nueva Jersey, se graduó en Cornell en 1881 y recibió su título de Medicina en el Colegio de Médicos y cirujanos, en 1885. Fue ayudante clínico en el Hospital de Ojos y  Oídos de Manhattan y médico residente en el Hospital Bellevue y más tarde en la Enfermería de los Ojos de Nueva York. Desde 1886 a 1891 Bates, especialista en ojos, oídos, nariz y cuello, enseñó oftalmología en la Escuela Médica de Postgraduados y Hospital de Nueva York.

Luego empezó una serie de misteriosos acontecimientos. En 1902 desapareció. Unos meses después su mujer supo que estaba trabajando en un hospital de Londres. Cuando acudió a su lado lo encontró en un estado de agotamiento y sin poder recordar lo sucedido. Dos días después desapareció de nuevo.

La señora Bates buscó a su marido por toda Europa sin éxito. Regresó a los Estados Unidos y continuó su infructuosa búsqueda hasta su fallecimiento. Un colega oculista lo descubrió, en 1910, practicando en Grand Forks, Nueva Dakota, donde residía desde hacía seis años.

Se persuadió a Bates para que regresara a Manhattan y trabajó como médico residente en el Hospital de Harlem hasta 1922. En 1920 publicó por cuenta propia un libro titulado Curación de la vista defectuosa mediante el tratamiento sin gafas (Cure of Imperfect Eyesight by Treatment wiihout Glasses), un «compendio fantástico», según un biógrafo de Bates, «de casos extravagantemente exagerados, inferencias injustificadas e ignorancia anatómica».

El Método de relajación ocular de Bates, pues éste es el nombre del remedio, se basa en su teoría de la acomodación, es decir, del proceso que tiene lugar dentro del ojo cuando mira un nuevo objeto a mayor o menor distancia. Bates creía que la causa de todos los errores refractivos, como miopía, presbicia y astigmatismo, era simplemente el «esfuerzo», debido a su vez a un «estado anormal de la mente».

El bizqueo u otra perturbación funcional del ojo, por ejemplo, no es más «que un pensamiento equivocado y su desaparición es tan rápida como el pensamiento que relaja. Si la relajación es sólo momentánea, la corrección es momentánea. Cuando se hace permanente, la corrección es permanente».

El sistema de Bates supone una «fijación central», es decir, aprender a ver sin esfuerzo. Los pacientes aprendían primero a «tapar» cubriendo ambos ojos con las palmas de las manos y tratando de pensar en un «negro perfecto». Bates creía que cuando un paciente era capaz de ver una negrura pura, se producía una mejora inmediata de la vista.

El paciente aprendía luego el «desplazamiento» y el «balanceo». Al decir desplazamiento, Bates se refería a un movimiento hacia adelante y hacia atrás hasta que se creaba la ilusión de un objeto balanceándose a un lado y a otro. Se recomendaba a los  pacientes cuanto más corto fuese el desplazamiento mayores serían los efectos benéficos.

Además de tapar, desplazar y balancear, Bates recomendaba también reforzar los ojos leyendo en condiciones especialmente difíciles. Se explicaba también a los pacientes que sus ojos se reforzarían mirando directamente al Sol breves instantes, para que los rayos beneficiosos pudiesen bañar la retina, sistema que según la mayoría de médicos puede causar con facilidad daños permanentes en la retina.

Bates aseguraba también que el bizqueo, las manchas en los ojos e incluso el parpadeo de las estrellas se debían a los esfuerzos del ojo. Los físicos sostienen, en general, la idea de que el parpadeo de las estrellas se debe al paso de corrientes de aire de distintas densidades, pero Bates aseguraba que el parpadeo estaba totalmente dentro de nuestra mente.

El parpadeo cesa cuando los ojos dejan de esforzarse, decía. «No sólo desaparecen todos los errores de refracción y todos los trastornos funcionales del ojo cuando éste ve mediante la fijación central, también quedan aliviadas muchas situaciones orgánicas», declaraba Bates.

Según su obra, estados físicos como la glaucoma, el principio de catarata y la iritis sifilítica (inflamación del iris del ojo) «desaparecen cuando se ha conseguido la fijación central. Se consigue a menudo una mejora en pocos minutos y en casos raros la mejora es permanente. También se benefician con el sistema infecciones y enfermedades causadas por las toxinas de la fiebre tifoidea, gripe, sífilis y gonorrea. Aunque entre en el ojo un cuerpo extraño, si se mantiene la fijación central no se produce enrojecimiento ni dolor».

Bates enseñó su método a centenares de discípulos. Surgieron cu todo el territorio muchos «estudios»: así llamados porque para dirigir una «clínica» se necesitaba el título de médico.

Quizás uno de los maestros más conocidos que estudió con Bates fue la señora Margaret Darst Corbett, de Los Angeles, quien se enfrentó con éxito a una denuncia por parte de los oculistas, optometristas y oftalmólogos colegiados de California del Sur por «practicar la medicina y la optometría sin licencia».

La sala del tribunal se llenó de testigos con edades comprendidas entre 5 y 85 años que, según decían, habían recuperado la vista normal gracias a las lecciones de la señora Corbett. Sólo en Los Ángeles se ofrecieron 500 personas para testimoniar en favor de la señora Corbett. En su defensa dijo simplemente que no era médico. Era maestra. «Normalizo los ojos mediante la relajación» declaró la señora Corbett, «no diagnostico ni prescribo ni medico.»

Si existe la posibilidad de un estado patológico, envío a los clientes a sus propios médicos para que los examinen y diagnostiquen. Yo enseño que cuando una persona tiene algo de vista puede desarrollar más, no con ejercicios, empujones, o esforzando todavía más unos ojos cansados, ni tampoco utilizando unos lentes fuertes, sino dejando a los ojos cómodos y relajados, dejándoles ver, sin obligarlos más». La señora Corbett, que falleció el 2 de diciembre de 1962, ganó el juicio porque demostró que mejoraba la visión deficiente únicamente mediante la relajación.

Entre los convertidos más eminentes de Bates, están el auto-titulado experto en cuestiones de sanidad Bernarr Mac Fadden y el escritor Aldous Huxley, víctima de una temprana infección ocular que dejó sus córneas con cicatrices permanentes.

Huxley se hizo seguidor del Método Bates y confesó que este método había beneficiado mucho su vista. Más tarde (1942) escribió un libro El arte de ver (The Art of Seeing) que resumía las teorías de Bates e incluía otras formas de terapia inspiradas en el mismo Huxley.

Bates falleció el 10 de julio de 1931 en la ciudad de Nueva York, pero sus teorías y métodos excéntricos continuaron siendo populares. Llegó a haber hasta 50 maestros en la zona de Los Ángeles trabajando con pacientes y enseñando el Método Bates.

En la actualidad, aunque existen algunos estudios en Los Andeles y dos en San Francisco, sólo hay uno en San Diego, uno en Kansas City y uno en Nueva York; este último sólo acepta clientes enviados por un médico.

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