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La Voluntad Popular y El Sufragio Concepto Eleccion de Representantes

La Voluntad Popular y El Sufragio – Concepto –
Elección de Nuestros Representantes

El respeto y acatamiento de la voluntad popular por parte de los gobernantes está en la raíz de las auténticas democracias. Democracia significa que los gobernantes ejercen el poder no por derecho propio, sino por mandato del pueblo; no para provecho propio, sino para bien de la comunidad. Que la voluntad del pueblo pueda expresarse espontánea y libremente es condición ineludible de la democracia.

LA VOLUNTAD POPULAR EN LA DEMOCRACIA

Se ha definido democracia como gobierno del pueblo. Es este su sentido original y etimológico. Democracia significa que los gobernantes ocupan sus cargos por voluntad popular y gobiernan de acuerdo a esa voluntad.

Sólo en comunidades políticas muy reducidas se da la posibilidad de que el pueblo realmente gobierne. Así sucedía en Atenas, donde los hombres libres, que eran un reducido núcleo de la población, se reunían en asamblea, discutían, y resolvían sobre todos los asuntos de la comunidad. Los magistrados eran meros ejecutores de sus resoluciones.

En las grandes comunidades modernas la democracia directa no es posible. Se impone la democracia indirecta, es decir, que el pueblo designe a los gobernantes y esté representado en el gobierno.

La democracia requiere asimismo que los gobernantes sean y se sientan mandatarios de un poder que no es propio sino delegado y que en el ejercicio del poder respeten y realicen la voluntad popular. Por eso también se ha definido a la democracia como el régimen en que la acción de los gobernantes se identifica con la voluntad de los gobernados.

Surge el problema de cuál es la voluntad del pueblo. Si en una comunidad existiese un acuerdo unánime de los ciudadanos en la elección de los gobernantes y acerca de las medidas a tomar el problema estaría solucionado. Pero no es así.

En las comunidades siempre existen divergencias. Los gobernantes no son designados por unanimidad, sino por las mayorías. Las leyes difícilmente son sancionadas por unanimidad; prevalece la mayoría. Las disposiciones gubernamentales contentan a un sector y descontentan a otros.

En la práctica no hay otra solución para la democracia que el gobierno de las mayorías, el respeto de las minorías y la libre expresión para todos.
Para que un sistema así pueda funcionar se requiere que la población no sea un simple conglomerado de voluntades individuales, sino una unidad orgánica, lo cual supone que aunque existan diferencias de opiniones, criterios y de preferencias personales, todos están de acuerdo acerca de los valores sobre los que se basa la convivencia, los objetivos fundamentales a conseguir y la forma de gobierno que rige la comunidad.

En otras palabras. En una democracia cuando un ciudadano da su voto a un candidato o partido para la presidencia, tiene que estar dispuesto a reconocer como presidente al que sea electo por la mayoría, aunque sea del partido contrario, y a obedecerle y a colaborar lealmente con él en su gestión.

La democracia supone que las mayorías gobiernan y respetan a las minorías. Y que las minorías respetan y colaboran con las mayorías. Esto sólo puede darse donde existe un acuerdo profundo sobre los valores y destino de la comunidad.

Donde esto no se da, sino que los sectores de la comunidad están profundamente divididos, simplemente la democracia no es posible. En la Argentina no hemos logrado aún estabilizar un régimen democrático. Tal vez la causa sea la existencia de divisiones profundas en nuestro pueblo. La democracia requiere un pueblo integrado y maduro.

Si no es siempre posible establecer un régimen democrático, siempre es posible aspirar a él y prepararlo para el futuro. La mejor preparación es hacer expresas las coincidencias profundas de aspiraciones y de intereses, e insistir lo menos posible en las divergencias que separan a los distintos grupos.
Para que exista democracia, aunque haya diversidad de opiniones y de intereses entre los sectores de la comunidad, es menester que exista una voluntad popular fundamental.

Es lógico que en una democracia en la designación de los gobernantes prevalezca la voluntad mayoritaria y que esta misma voluntad sirva de guía a la acción de los gobernantes. Pero es esencial el respeto a la voluntad de las minorías y la consideración a sus opiniones e intereses.

El sistema proporcional de sufragio tiene la ventaja de permitir la expresión de las distintas minorías.

La voluntad de la mayoría debe ser guía de la acción gubernamental. Pero no es criterio infalible de acierto, ni de justicia. Ninguna voluntad, por mayoritaria que sea, puede justificar una injusticia, ni el atropello de los derechos de la minoría.

También las mayorías, sobre todo en países que no tienen un grado suficiente de integración social o de madurez cultural, pueden ser despóticas o tiránicas. En estos casos no existe democracia, sino dictadura de las mayorías.

cuadro voluntad popular

 

FORMAS DE EXPRESARSE DE LA VOLUNTAD POPULAR

Cada pueblo establece a través de la historia sus propias formas culturales y establece los modos de estructurar el poder y de designar los gobernantes.
En los regímenes democráticos el pueblo, como totalidad del cuerpo social, está en el origen, en la transmisión y en el ejercicio del poder.

La voluntad popular designa los gobernantes y debe ser guía de su gestión. Debe, asimismo, poder controlar el uso que de su poder hacen los gobernantes. Los gobernantes, puesto que gobiernan en nombre y por la autoridad del pueblo, deben respetar y acatar la voluntad popular.

Dos formas fundamentales tiene la voluntad popular para expresarse y gravitar en las decisiones políticas:

1. el sufragio mediante el cual los ciudadanos eligen entre los distintos candidatos y partidos a aquellos que creen más aptos para conducir al país y en ellos delegan el ejercicio del poder o su representación parlamentaria;

2. la opinión pública que permite a los ciudadanos expresar sus opiniones y juicios acerca de los problemas comunes, de los actos del gobierno, sus inquietudes, esperanzas y deseos en forma que influyan en las decisiones del gobierno.

El sufragio:

Las modernas democracias son representativas y organizadas según el sistema de sufragio universal. A tal punto que para algunos, democracia y sufragio universal se identifican en la práctica. Donde no existe sufragio universal y las elecciones no son libres y limpias, no hay democracia.

El sufragio universal tiene, entre otras, las siguientes ventajas:

1. Es el reconocimiento práctico de que el poder pertenece al pueblo;
2. Da participación activa a todos los ciudadanos;
3. Posibilita la elección de los ciudadanos más capaces;
4. Es un medio eficaz de controlar la acción del gobierno;
5. Desarrolla el espíritu de civismo;
6. Obliga a los sectores dirigentes de una comunidad a tener siempre presente al pueblo.

La fuerza y estabilidad de un sistema político depende en gran medida del consentimiento y adhesión que el pueblo le otorgue.

Un sistema que no logra la adhesión popular, tampoco obtiene la colaboración de la población y difícilmente puede ser eficaz en la tarea gubernativa.

El sufragio universal facilita y hace explícito el consenso.

Actualmente la designación de los gobernantes mediante sufragio universal nos parece un hecho natural.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: «La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto» (art. 21,3).

El Concilio Vaticano II declaró: «Es plenamente conforme a la naturaleza humana que se establezcan estructuras jurídico-políticas donde los ciudadanos tengan la posibilidad siempre más amplia de participar libre y activamente y sin ninguna discriminación,

— en la disposición de los fundamentos jurídicos de la comunidad política,
— en la dirección del estado,
— en la determinación de ámbito y fines de las distintas instituciones,
— y en la elección de los que gobiernan».

No obstante esto la admisión del sufragio universal como modo normal para designar los gobernantes es un hecho nuevo en la historia de la humanidad.

En las antiguas democracias participaba un reducido grupo de hombres libres y estaba excluida la mayor parte de la población.

Durante los siglos XIX y XX las monarquías hereditarias van siendo substituidas por gobernantes designados mediante elecciones.

El voto generalmente estaba restringido a algunas categorías y grupos sociales. Actualmente casi todos los países reconocen el sufragio universal.

Sistemas de sufragio:

A los sistemas que reconocen el principio electivo podemos clasificarlos en:

1. de voto restringido:
a. por razones económicas. Por ej., sólo votan los propietarios.
b. por razones culturales. Por ej., no pueden votar los analfabetos.

2. de voto desigual:
a. voto múltiple. Un elector puede votar en varias circunscripciones a la vez. Por ej., un médico vota en el lugar de su consultorio y en el de su domicilio.
b. voto plural. Un elector dispone de varios votos. Por ej., el padre de familia dispone de tantos votos cuantos hijos tiene.

3. de voto universal: a cada ciudadano se le atribuye un voto sin distinciones sociales, culturales o económicas.

El sufragio universal significa la vigencia del principio cada hombre un voto. Lo cual no excluye ciertas limitaciones.

Entre otras:

— en ningún país votan los niños ni los adolescentes. Todos requieren una edad mínima.
— tampoco votan los incapaces y los enfermos mentales.
— hay exclusiones por razones de indignidad civil o criminal.
— tampoco votan los soldados conscriptos.

El sufragio femenino tiene vigencia en algunos países y en otros no. En los Estados Unidos fue concedido en 1920; en Gran Bretaña, en 1922; en Francia en 1944; en la Argentina en 1947.

cuadro sufragio

La Opinión Pública

La opinión pública constituye uno de los medios más eficaces de ejercer influencia y control sobre la gestión de los gobernantes. Es una fuerza política anónima que actúa como verdadero tribunal.

En toda sociedad los hombres comentan los hechos y sucesos, discuten y opinan sobre ellos. Del cúmulo de discusiones y opiniones particulares surge una resultante, «lo que la gente generalmente piensa u opina acerca de algo o alguien«.

Es lo que se llama opinión pública.

La opinión pública es una resultante. No significa que todos coincidan con ella. Es una opinión colectiva, no individual. Cuando decimos «los agricultores piensan tal cosa» no significa que todos y cada uno de ellos piense así; damos la opinión generalizada entre ellos.

La opinión pública puede ser de carácter científico, político, artístico, etc., según el tema a que se refiere. Así decimos «que la opinión pública ha consagrado a tal persona como el mejor jugador de fútbol».

Aquí nos interesa la opinión pública política. Lo que los hombres y grupos que constituyen la comunidad piensan de los hechos y sucesos públicos, de los problemas políticos y sus posibles soluciones, de las disposiciones gubernamentales, de la capacidad de los gobernantes, etc.

La opinión pública política genera estados de ánimo colectivos, motiva sentimientos de aprobación o de rechazo, desencadena energías que se convierten en movimientos sociales o políticos que influyen en la marcha de la comunidad y deben ser tenidos en cuenta por los gobernantes.

De aquí que en los estados totalitarios pretenda ahogarse la libre expresión de las opiniones. Se distorsionan los hechos y las informaciones, se monta un sistema de propaganda, se impide la expresión de opiniones contrarias, buscando lograr que todos piensen lo que el régimen desea.

Los estados democráticos, al contrario, fomentan, respetan y escuchan a la opinión pública, como expresión de voluntad popular. La opinión pública vigorosa y libre es signo de la vitalidad de una sociedad.

La opinión pública es una especie de juicio social que surge de la confrontación de pareceres y actitudes, y de la distinta interpretación que individuos y grupos dan a un mismo acontecimiento. Este juicio social actúa sobre el gobierno facilitando o dificultando su gestión.

Su Libre Expresión:

No puede darse una opinión pública vigorosa donde se dificulta o se ponen trabas a su expresión.

El que los individuos y los grupos puedan expresar libremente por palabra, por escrito y por todos los medios de difusión sus opiniones y pareceres, y defender sus intereses, es condición para una auténtica opinión pública.

Y también es condición para ello el que los hombres puedan reunirse, realizar asambleas y manifestaciones, crear asociaciones y entidades para expresar, defender y difundir sus ideas.

La opinión pública está estrechamente ligada a la libertad de expresión y a la libertad de asociación.

La opinión pública, para ser sana y constructiva requiere, además de libertad:

1. que los ciudadanos estén capacitados para dar un juicio propio y sensato sobre los distintos problemas y acontecimientos;
2. que el gobierno y los distintos grupos que constituyen la sociedad proporcionen una información objetiva y cierta sobre los sucesos y problemas.

cuadro formacion opinion publica

LOS ÓRGANOS REPRESENTATIVOS DE LA VOLUNTAD POPULAR Y LOS EXPRESIVOS DE LA OPINIÓN

Órganos representativos de la voluntad popular:

En la democracia, todas las instituciones políticas, puesto que han surgido de consultas electorales, deben ser representativas de la voluntad popular. Pero en la práctica el órgano eminentemente representativo es el parlamento.

El presidente representa a la Nación y al pueblo, pero ha sido designado por la mayoría y no por todos los sectores. En el parlamento, en cambio, están, o deben estar, representados todos los sectores de la población.

En el parlamento, para que su representavidad sea real, deben estar representados los diversos sectores regionales, políticos, sociales, económicos, culturales e ideológicos que constituyen la comunidad.

El parlamentarismo se desarrolló durante el siglo XIX y sufrió la influencia del liberalismo individualista.

La más importante de las funciones gubernamentales es la legislativa, que establece las normas y pautas estables que van a regir la vida comunitaria y sus actividades, encauzar el desarrollo de la sociedad y reglamentar las relaciones entre los grupos. Elaborar y sancionar las leyes es función de primordial importancia.

Tradicionalmente ha sido el parlamento el encargado de la elaboración y sanción de las leyes. Actualmente esta función ha variado. La sanción de las leyes en casi todos los países queda reservada al parlamento, pero no su elaboración.

Actualmente en la mayor parte de los países las leyes son elaboradas por el poder ejecutivo, los gabinetes técnicos, los grupos interesados, etc., y luego elevadas al parlamento para su discusión, aprobación y sanción.

Este hecho significa un gran adelanto político. No puede pretenderse una buena legislación educacional sin escuchar antes y confrontar los puntos de vista, pareceres e intereses de los distintos grupos y entidades educativas y culturales; ni se puede dictar una ley de estructuración económica sin escuchar a los sindicatos, grupos empresarios y financieros. Los ejemplos pueden multiplicarse. De aquí la importancia de que los distintos grupos tengan una representación institucionalizada.

La Constitución Nacional en su art. 22 establece que el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución.

En la Argentina el parlamento recibe el nombre de Congreso y está formado por dos cámaras de representantes: la de diputados, elegidos directamente por el pueblo y la de senadores, elegidos por las legislaturas de las provincias que representan.

La Constitución Nacional no reconoce la existencia de los partidos políticos, limitándose a afirmar que los diputados serán «elegidos directamente por el pueblo». La legislación posterior ha establecido a los partidos políticos como único cauce para la elección de diputados.

Los distintos sectores de actividad socio-económica y los grupos y sociedades intermedias no tienen representación institucionalizada. Es uno de los problemas que debe solventar la comunidad argentina para adecuar sus estructuras políticas a las exigencias de una sociedad moderna.

Órganos expresivos de la opinión pública

La opinión pública, ya lo hemos dicho, es una resultante de la confrontación de opiniones y puntos de vista particulares. Es una fuerza social anónima. Por lo tanto ningún órgano puede representaría.

La opinión pública se expresa a través de lo que los individuos y grupos piensan, discuten, opinan, acerca de los diversos problemas. Se refleja en las conversaciones, en las discusiones, en los comentarios, en la prensa, en la radio y en los otros medios de comunicación. Para que la opinión pública pueda manifestarse es indispensable que los individuos y los grupos estén en condiciones de expresar libremente sus opiniones y defender sus intereses.

Lo cual requiere que tengan acceso a la prensa, radio, televisión y demás medios de comunicación social.

COMO SURGEN LOS PODERES PÚBLICOS EN LAS DEMOCRACIAS

En las democracias los poderes públicos surgen de la voluntad popular que se manifiesta mediante elecciones libres. Pero la democracia supone también la existencia de un orden constitucional y legal que señala las normas de acuerdo a las cuales se constituyen los diversos poderes y se designan los magistrados.

Según nuestra Constitución:

— El Presidente y Vicepresidente son elegidos por un colegio electoral, formado por electores elegidos directamente por el pueblo de la Capital y de cada una de las provincias;

— los ministros son nombrados por el Presidente, a título personal;

— los diputados son elegidos directamente por el pueblo;

— los senadores son elegidos por las legislaturas provinciales, excepto los de la Capital Federal que son elegidos por un colegio electoral;

— los miembros de la Suprema Corte y demás tribunales son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado.

Las autoridades provinciales surgen de acuerdo a las normas que establecen las respectivas constituciones provinciales.

Fuente Consultada: Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

La Sociedad y Su Organización Social Objetivos y Caracteristicas

La Sociedad y Organización Social
Objetivos, Tipos y Características

Concepto de sociedad: Cuando un grupo de hombres de negocios se unen entre sí para instalar una fábrica de galletitas, constituyen una sociedad: sociedad industrial; los científicos que se unen para ayudarse mutuamente en sus estudios e investigaciones, forman una sociedad: sociedad científica; varios hombres reunidos para estimularse al cumplimiento de sus deberes religiosos y promover su propio perfeccionamiento espiritual forman una sociedad religiosa. Existen sociedades de todas clases, desde la sociedad familiar y estatal, hasta la sociedad protectora de animales.

Ver También: Formas Injustas de Organización Social

1. Qué se entiende por sociedad: Sociedad es la unión moral y estable de personas que cooperan para buscar un bien común por medios adecuados, sociedad.

a) Sociedad: Supone pluralidad de miembros; no se concibe la sociedad de uno consigo mismo.

b) Unión moral: Moral se opone a físico. El vínculo de unión no puede ser físico, sino, moral, es decir, algo que una las inteligencias y las voluntades. El fin que se propone la sociedad, es cabalmente, ese vínculo moral que une a todos sus miembros.

c) Estable: La unión de voluntades debe ser duradera. No se puede llamar verdadera sociedad a una reunión transitoria de personas para lograr un fin momentáneo, como sería remover un obstáculo, o recibir a un personaje, etc.

d) Para buscar un bien común: El objetivo que se desea alcanzar socialmente es el fin de la sociedad. Toda sociedad debe tener alguna finalidad. No es posible suponer una sociedad que no se proponga nada. La finalidad debe consistir en algo bueno, de lo contrario la sociedad se transforma en una asociación ilícita. Debe tener un carácter social o comunitario: para todos en conjunto y para cada uno en particular. De ahí que toda sociedad debe buscar un «bien común». Según sea la finalidad, así será el carácter de la sociedad: artística, religiosa, mutual, deportiva, etc.

e) Por medios adecuados: Los integrantes de la sociedad deben usar recursos convenientes y proporcionados para lograr el fin que se han propuesto.
Para alcanzar su finalidad de sanar al enfermo, el médico emplea medios aptos para su propósito: medicinas, régimen alimenticio, etc.

Los miembros de la sociedad establecen los medios aptos de que se valdrán para alcanzar el ideal propuesto, y todos los asociados deberán cooperar usando los medios adecuados para obtener el «bien común».

De los elementos que componen cualquier sociedad son los más importantes, por ser constitutivos, los siguientes:

• Pluralidad de miembros.
• Unión moral.
• Estabilidad.
• Finalidad.
• Medios comunes, adecuados.

El hombre es un ser sociable por naturaleza: nace con la ten dencia a vivir en sociedad.

Su estado natural de indigencia y de incapacidad para lias tarse a sí mismo y la tendencia a compartir sus estados aní micos (pensamientos, deseos, alegrías, tristezas, temores, etc.), lo impulsan a la vida en sociedad.

Esa inclinación a vivir en sociedad se denomina sociabilidad. Es una tendencia innata.

Siempre ha existido en el hombre la sociabilidad. El mismo lenguaje lo está indicando: si lo aprendió de olios fue preciso que alguien se lo enseñara y si lo inventó fue indudablemente para comunicarse con los demás nombres.

2. Sociabilidad humana:

más de nacer el hombre en el seno de una pequeña sociedad: la familia, y en otra mayor: la nación, y, generalmente también en una sociedad religiosa; siéntese inclinado a integrar simultáneamente varias sociedades: constituir su propia familia y participar en sociedades religiosas, deportivas, profesionales, asistenciales, etc.

Clases de Sociedad: Las sociedades pueden clasificarse en: a) naturales o necesarias y b) voluntarias o libres.

a) Naturales (necesarias): Son las exigidas por las mismas leyes de la naturaleza, p. ej. la familia.
b) Voluntarias (o libres): Son las surgidas por la libre iniciativa del hombre; son fruto de la voluntad humana; p. ej. una sociedad deportiva.

Las principales sociedades son:

Sociedad doméstica o familia, ordenada a la propagación material y moral de la especie humana.

Sociedad civil, o el conjunto de las familias y de los hombres destinada a proporcionar el máximo de seguridad y de prosperidad a las familias e individuos: pueblo, nación.

Sociedad religiosa, cuya finalidad es el perfeccionamiento espiritual de los hombres y llevarlos a la obtención de su felicidad ultraterrena: Iglesia.

Sociedad Civil:

Término con el que se hace alusión a instituciones sociales tales como los mercados o las asociaciones voluntarias, que ocupan una posición intermedia entre el Estado y la familia. Es decir, sociedad civil seria, en general, la esfera pública que está fuera, de forma plena o mitigada, del control directo por parte del aparato de gobierno.

Los teóricos del concepto suelen ligar su desarrollo al progreso económico y democrático de una determinada comunidad política, pero es difícil establecer la relación causal que une ambos fenómenos. Desde una perspectiva liberal, se subraya la relevancia del florecimiento del capitalismo en un territorio como premisa para que crezca una sociedad civil, vertebrada sobre el respeto a la libertad, que supuestamente garantiza la consolidación democrática.

Por su parte, las concepciones comunitaristas relativizan la importancia del elemento mercantil e individualista y apuntan ala existencia de un régimen político no autoritario o a tradiciones sociales participativas como factores que alientan la aparición de organizaciones voluntarias que elevan la atildad de la democracia.

Ambos puntos de vista, en todo caso, coinciden en señalar las ventajas de la autonomía de una sociedad pluralista con respecto al Estado, y de ahí que pretendan limitar el protagonismo de éste.

La respuesta de la teoría del Estado se ha basado en subrayar el carácter intrínsecamente egoísta de la sociedad civil, en palabras de Hegel, o el resultado injusto al que conduce el utilitarismo liberal por pretender, según Ketsen, la felicidad del mayor número posible de individuos renunciando a la felicidad de los individuos menos afortunados, que sólo un Estado fuerte y racionalista podría garantizar.

Un análisis histórico comparado muestra, no obstante, que las relaciones entre Estado y sociedad civil no suelen ser de suma cero sino que, dependiendo de la configuración interna del Estado (infraestructural o policial) y su posición en el sistema internacional (proyección comercial o bélica), la interacción puede ser mutuamente positiva o negativa.

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL:

Organización es la conveniente disposición de las partes que componen un todo.

Un reloj es un todo, es decir, un mecanismo destinado a se ñalar las horas. Cada rueda, resorte, engranaje, etc., que lo forman es una parte de ese todo. Para que el reloj cumpla su misión se requiere que en ese mecanismo haya organización: que cada pieza ocupe su lugar, que exista trabazón y coordi nación entre todas las partes de modo que el mecanismo pue da funcionar regularmente.

El mundo físico presenta admirables ejemplos de organización: la actividad de las varias partes del átomo y de la molécula, estrictamente subordinadas entre sí y al conjunto por la ener gía. La complejidad y regularidad con que el viviente se man tiene, se defiende, se repara. La organización se refleja de manera curiosa en las maravillas del instinto animal, en la asociación de las abejas y de las hormigas, del castor, etc.

Organización social es la ordenada disposición de los ciernen tos que forman una sociedad.

Existe organización en el pequeño grupo social que es la la milia: el padre es el jefe, la gobierna y trabaja para ganar el sustento para los suyos; la madre comparte con el padre el gobierno de la casa, se ocupa de los quehaceres domésticos y del cuidado do los niños; los hijos obedecen las directivas de sus padres, cumplen sus deberes de estudiantes y realizan los trabajos que se les encomiendan.

Las familias y los individuos en particular se reúnen para alcanzar bienes que no lograrían individualmente, dando origen a una sociedad mayor y más compleja: la sociedad civil.

3. Necesidad de la organización social.
La organización social es absolutamente necesaria para que reine el orden y para que cada miembro de la comunidad pueda alcanzar su finalidad.
Cualquier sociedad, desde la más simple hasta la más compleja, para funcionar eficientemente necesitan organización. No solo las sociedades, toda actividad para ser fructífera * debe estar organizada. La ausencia de organización genera desorden, caos y anarquía.Siendo tan necesaria la organización social, no puede dejar de existir, en la sociedad mayor, el Estado, que es una sociedad tan compleja.Precisamente la expresión «organización social» se refiere principalmente, a la organización de la vida en la sociedad política o Estado.De esto se tratará en el punto siguiente: formas de organización social.

4. Elementos.
Toda organización social requiere dos elementos: autoridades que gobiernen y leyes que regulen los deberes y derechos. En la organización simple de la familia, los padres son las autoridades que gobiernan; sus disposiciones y órdenes, vendrían a ser las leyes que regulan la vida en el hogar. No se concibe ninguna sociedad sin esos dos elementos: autoridades y leyes.

Un cuadro de fútbol tiene su capitán y debe observar un reglamento del juego. Cualquier asociación, club, gremio, compañía, tiene su comisión directiva y sus estatutos o reglamento. Si en cualquier sociedad se necesita una autoridad que dirija la actividad de los miembros para alcanzar la finalidad que se propone, con mayor motivo es necesaria la autoridad en la sociedad política o Estado.

La autoridad, o gobierno, es un elemento primordial al Estado, sin El no podría existir.

El Estado es una sociedad muy compleja. Existen en las personas que la componen muchos puntos de vista, muchos egoísmos e intereses particulares que harían imposible alcanzar el bien común sin una autoridad que establezca por medio de leyes lo que debe hacerse. Se requiere también que la autoridad exija el cumplimiento de esas leyes.

El Estado sin autoridad cae en la anarquía y en el caos. Las leyes ordenan, la vida en la sociedad: establecen los deberes y derechos; determinan los procedimientoes que se deben seguir y las penas que se deben aplicar en caso de no ser observadas.La autoridad estatal no es absoluta. Está limitada por los derechos de la persona humana, de la familia, y de otras sociedades libres; por la constitución y leyes de la nación y por la ley natural y divina.

5. No se opone a la libertad.
La organización social no es contraria a la libertad individual, sino reguladora de esa libertad. Nadie puede pretender una libertad absoluta: sería irracional e ilógico. Diversamente con lo que ocurre en algunos salvajes, el hombre civilizado impone restricciones a su libertad según normas dictadas por el decoro, la moral y la urbanidad.

El deber de respetar la libertad ajena restringe la libertad individual. La misma vida social exige normas de conducta que hagan posible la convivencia. Si cada miembro de la sociedad quisiera actuar caprichosa y arbitrariamente se viviría en el desorden y en la anarquía.
La regulación del tránsito facilita la circulación, la no regula ción la entorpece; la organización social facilita el desarrollo de las actividades personales, de las sociedades menores y de todo el cuerpo social.

6. Respeto de la persona humana.
La organización social no puede ser mecánica, hasta reducir a las personas a meros engranajes de un gran mecanismo que es el Estado, como ocurre en los regímenes totalitarios. Los miembros de la sociedad no son piezas de una máquina. son seres humanos con una dignidad personal que no puede ser atropellada. Deben respetarse las libertades individuales y la de los diversos grupos, armonizando los intereses y de rechos particulares con los intereses y derechos del cuerpo social.

7. En caso de conflicto.
Se debe procurar que las actividades individuales y de los grupos sociales menores se desenvuelvan sin tropiezo pero sin oponerse al bienestar general. En caso de un conflicto entre un bien particular y un bien general, prevalece el bien general porque es un principio umversalmente admitido que lo particular cede ante el bien común.

Ejemplo: El enfermo atacado de enfermedad contagiosa, a quien se le impide el impreso al país, no puede alegar los perjuicios que le ocasiona esa medida sanitaria: el bien de todos, el peligro de inficionarse con la enfermedad, prevalece sobre el bien particular.

FORMAS DE ORGANIZACIÓN SOCIAL:

Las formas de organización social son diversas. Dependen de la diversidad de países, costumbres, épocas; del diverso grado de civilización, etcétera.
La historia de la humanidad presenta múltiples tipos de organización social. Las antiguas, basadas generalmente en el concepto de la desigualdad de los hombres; las modernas, partiendo del punto de vista de que todos los hombres son iguales. Cuando se habla de igualdad, debe entenderse igualdad jurídica.

1.Qué es la igualdad jurídica: Igualdad jurídica significa que todos los hombres son iguales ante la ley: tienen los mismos derechos, los mismos deberes e idénticas posibilidades.
El artículo 1° de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…» y el artículo 7º «Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley.» La igualdad jurídica se basa en la igualdad de naturaleza.

2. Igualdad de naturaleza: Debe reconocerse al cristianismo el mérito de la enunciación y difusión del principio sagrado de que todos los hombres son iguales por naturaleza. Consiste esa igualdad en que teniendo la misma naturaleza humana están todos los hombres revestidos de la misma eminente dignidad de hijos de Dios.

3. Igualdad jurídica no es igualación social: No debe confundirse igualdad de naturaleza con igualdad jurídica ni con igualación social.

Igualdad de naturaleza: Todos los hombres, por el solo hecho de serlo, tienen la misma dignidad.
Igualdad jurídica: Todos los hombres son iguales ante la ley.
Igualación social: Todos los hombres deben ser iguales, sin distinción de fortuna, cargos, etc.

La pretendida igualación social que sueñan algunos ilusos es imposible.

Los hombres son desiguales en muchos aspectos; por ejemplo, en salud, fuerza física, inteligencia, laboriosidad, virtudes, etc. Aun en el supuesto caso, que en determinado momento se llegara a una igualación económica general, al poco tiempo se rompería el equilibrio: los de espíritu de trabajo y de ahorro aventajarían a los otros abandonados a la pereza y el despilfarro.

Siempre existirán desigualdades entre los hombres: habrá hombres de inteligencia aguda y otros de escaso ingenio; genios de la música, pintura y escultura y otros que son artistas mediocres; habrá mentalidades creadoras y otras organizadoras; unas especulativas y otras prácticas, etc.; pero, frente a la ley todos serán considerados iguales y tendrán las mismas posibilidades para desarrollar sus aptitudes.

4. Tipos de organización.
Pero, aun admitiendo como presupuesto la igualdad jurídica de todos los hombres, se han dado diversos tipos de organización:

a) Liberalismo: El individualismo o liberalismo, llamado así porque considera como fundamento y fin de todas las leyes al individuo y porque exalta exageradamente la libertad individual, organiza el Estado teniendo como base y fin al indi viduo y su libertad. Considera al Estado como una aglome ración de individuos sin lazos sociales de intereses ni de tradiciones familiares.No tiene en cuenta los núcleos familiares ni organismos intermedios.

Reduce la sociedad a dos elementos: un gobierno frente a una multitud atomizada de ciudadanos, todos iguales como tantas unidades aritméticas.
La función del Estado es meramente negativa: asegurar una libertad igual a todos los ciudadanos y defenderlos contra lo que pueda menoscabar esa libertad. Pero no debe entróme terse en asuntos sociales o económicos. La libertad solucio nará todos los problemas.

Ese crudo liberalismo llegó a su apogeo en el mundo entre los años 1850 y 1890, y causó grandes males sociales principalmente entre las clases más humildes. Llevó a la concentra ción de grandes riquezas en pocas manos y sumió en la pobre za a grandes multitudes. En la actualidad ya nadie lo sostiene, a no ser en sus formas más mitigadas.

b) Totalitarismo: El totalitarismo exalta al Estado y deprime a la persona. En la organización social considera al Estado como un absoluto  delante del cual persona y grupos sociales son lo relativo reduce el individuo a un engranaje de un gran mecanismo que es el Estado.

Pretende que los derechos y libertades individuales estén sometidos o anulados en favor del Estado. La forma más cruda de organización social totalitaria está representada actualmente por los regímenes comunistas.

5. Formas de Gobierno:  En cuanto a la organización del gobierno de la sociedad política, tres son las formas fundamentales y clásicas, ya enunciadas en la antigüedad por el filósofo Aristóteles: monarquía, aristocracia y democracia.

Se las llama formas simples; las mixtas son las que resultan de la combinación de las simples.

a) Monarquía: Es la organización política en la que una persona con el título de rey, emperador o príncipe ejerce el poder mientras dure su vida.

b) Aristocracia: Es la organización que pone el gobierno en manos de varias personas que, o por nacimiento, ciencia, profesión o riqueza constituyen una clase privilegiada.

c) Democracia: Es la organización por la que gobierna el pueblo. Se tiene en cuenta sobre todo la libertad e igualdad de los hombres, para darles a todos alguna participación en el poder.

Coordinación de esfuerzos individuales para el logro del bien general:

«La finalidad de toda organización social es el acrecentamiento más grande posible, para cada uno, de los bienes del cuerpo, o del espíritu y de la familia».

Para alcanzar ese bienestar general que redundará en beneficio de todos y cada uno se requiere la cooperación y la coordinación de los esfuerzos individuales. «La unión hace la fuerza», dice un conocido refrán. Cooperar es un deber correlativo al concepto de sociedad. En toda asociación sus miembros deben actuar para la obtención del bien social común.

Con el esfuerzo individual aislado resulta difícil, por no decir imposible, remediar las necesidades e incrementar la prosperidad pública.

Lo que no puede uno solo, lo pueden muchos. Pero no es suficiente sumar los esfuerzos individuales, es necesario coordinarlos para que no resulten ineficaces.

Ejemplo: En una diligencia tirada por ocho caballos, es indispensable que la fuerza de cada uno, no se oponga.a la de los otros, sino que esté unida y coordinada con las demás en una misma dirección, y así logran trasladar el pesado carruaje. Las fuerzas se suman y se ordenan y el esfuerzo queda repartido entre todos.

Fuente Consultada: Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

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