La Voluntad Popular y El Sufragio Concepto Eleccion de Representantes



La Voluntad Popular y El Sufragio – Concepto –
Elección de Nuestros Representantes

El respeto y acatamiento de la voluntad popular por parte de los gobernantes está en la raíz de las auténticas democracias. Democracia significa que los gobernantes ejercen el poder no por derecho propio, sino por mandato del pueblo; no para provecho propio, sino para bien de la comunidad. Que la voluntad del pueblo pueda expresarse espontánea y libremente es condición ineludible de la democracia.

LA VOLUNTAD POPULAR EN LA DEMOCRACIA

Se ha definido democracia como gobierno del pueblo. Es este su sentido original y etimológico. Democracia significa que los gobernantes ocupan sus cargos por voluntad popular y gobiernan de acuerdo a esa voluntad.

Sólo en comunidades políticas muy reducidas se da la posibilidad de que el pueblo realmente gobierne. Así sucedía en Atenas, donde los hombres libres, que eran un reducido núcleo de la población, se reunían en asamblea, discutían, y resolvían sobre todos los asuntos de la comunidad. Los magistrados eran meros ejecutores de sus resoluciones.

En las grandes comunidades modernas la democracia directa no es posible. Se impone la democracia indirecta, es decir, que el pueblo designe a los gobernantes y esté representado en el gobierno.

La democracia requiere asimismo que los gobernantes sean y se sientan mandatarios de un poder que no es propio sino delegado y que en el ejercicio del poder respeten y realicen la voluntad popular. Por eso también se ha definido a la democracia como el régimen en que la acción de los gobernantes se identifica con la voluntad de los gobernados.

Surge el problema de cuál es la voluntad del pueblo. Si en una comunidad existiese un acuerdo unánime de los ciudadanos en la elección de los gobernantes y acerca de las medidas a tomar el problema estaría solucionado. Pero no es así.

En las comunidades siempre existen divergencias. Los gobernantes no son designados por unanimidad, sino por las mayorías. Las leyes difícilmente son sancionadas por unanimidad; prevalece la mayoría. Las disposiciones gubernamentales contentan a un sector y descontentan a otros.

En la práctica no hay otra solución para la democracia que el gobierno de las mayorías, el respeto de las minorías y la libre expresión para todos.
Para que un sistema así pueda funcionar se requiere que la población no sea un simple conglomerado de voluntades individuales, sino una unidad orgánica, lo cual supone que aunque existan diferencias de opiniones, criterios y de preferencias personales, todos están de acuerdo acerca de los valores sobre los que se basa la convivencia, los objetivos fundamentales a conseguir y la forma de gobierno que rige la comunidad.

En otras palabras. En una democracia cuando un ciudadano da su voto a un candidato o partido para la presidencia, tiene que estar dispuesto a reconocer como presidente al que sea electo por la mayoría, aunque sea del partido contrario, y a obedecerle y a colaborar lealmente con él en su gestión.

La democracia supone que las mayorías gobiernan y respetan a las minorías. Y que las minorías respetan y colaboran con las mayorías. Esto sólo puede darse donde existe un acuerdo profundo sobre los valores y destino de la comunidad.



Donde esto no se da, sino que los sectores de la comunidad están profundamente divididos, simplemente la democracia no es posible. En la Argentina no hemos logrado aún estabilizar un régimen democrático. Tal vez la causa sea la existencia de divisiones profundas en nuestro pueblo. La democracia requiere un pueblo integrado y maduro.

Si no es siempre posible establecer un régimen democrático, siempre es posible aspirar a él y prepararlo para el futuro. La mejor preparación es hacer expresas las coincidencias profundas de aspiraciones y de intereses, e insistir lo menos posible en las divergencias que separan a los distintos grupos.
Para que exista democracia, aunque haya diversidad de opiniones y de intereses entre los sectores de la comunidad, es menester que exista una voluntad popular fundamental.

Es lógico que en una democracia en la designación de los gobernantes prevalezca la voluntad mayoritaria y que esta misma voluntad sirva de guía a la acción de los gobernantes. Pero es esencial el respeto a la voluntad de las minorías y la consideración a sus opiniones e intereses.

El sistema proporcional de sufragio tiene la ventaja de permitir la expresión de las distintas minorías.

La voluntad de la mayoría debe ser guía de la acción gubernamental. Pero no es criterio infalible de acierto, ni de justicia. Ninguna voluntad, por mayoritaria que sea, puede justificar una injusticia, ni el atropello de los derechos de la minoría.

También las mayorías, sobre todo en países que no tienen un grado suficiente de integración social o de madurez cultural, pueden ser despóticas o tiránicas. En estos casos no existe democracia, sino dictadura de las mayorías.

cuadro voluntad popular

 

FORMAS DE EXPRESARSE DE LA VOLUNTAD POPULAR

Cada pueblo establece a través de la historia sus propias formas culturales y establece los modos de estructurar el poder y de designar los gobernantes.
En los regímenes democráticos el pueblo, como totalidad del cuerpo social, está en el origen, en la transmisión y en el ejercicio del poder.

La voluntad popular designa los gobernantes y debe ser guía de su gestión. Debe, asimismo, poder controlar el uso que de su poder hacen los gobernantes. Los gobernantes, puesto que gobiernan en nombre y por la autoridad del pueblo, deben respetar y acatar la voluntad popular.



Dos formas fundamentales tiene la voluntad popular para expresarse y gravitar en las decisiones políticas:

1. el sufragio mediante el cual los ciudadanos eligen entre los distintos candidatos y partidos a aquellos que creen más aptos para conducir al país y en ellos delegan el ejercicio del poder o su representación parlamentaria;

2. la opinión pública que permite a los ciudadanos expresar sus opiniones y juicios acerca de los problemas comunes, de los actos del gobierno, sus inquietudes, esperanzas y deseos en forma que influyan en las decisiones del gobierno.

El sufragio:

Las modernas democracias son representativas y organizadas según el sistema de sufragio universal. A tal punto que para algunos, democracia y sufragio universal se identifican en la práctica. Donde no existe sufragio universal y las elecciones no son libres y limpias, no hay democracia.

El sufragio universal tiene, entre otras, las siguientes ventajas:

1. Es el reconocimiento práctico de que el poder pertenece al pueblo;
2. Da participación activa a todos los ciudadanos;
3. Posibilita la elección de los ciudadanos más capaces;
4. Es un medio eficaz de controlar la acción del gobierno;
5. Desarrolla el espíritu de civismo;
6. Obliga a los sectores dirigentes de una comunidad a tener siempre presente al pueblo.

La fuerza y estabilidad de un sistema político depende en gran medida del consentimiento y adhesión que el pueblo le otorgue.

Un sistema que no logra la adhesión popular, tampoco obtiene la colaboración de la población y difícilmente puede ser eficaz en la tarea gubernativa.

El sufragio universal facilita y hace explícito el consenso.

Actualmente la designación de los gobernantes mediante sufragio universal nos parece un hecho natural.



La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: «La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto» (art. 21,3).

El Concilio Vaticano II declaró: «Es plenamente conforme a la naturaleza humana que se establezcan estructuras jurídico-políticas donde los ciudadanos tengan la posibilidad siempre más amplia de participar libre y activamente y sin ninguna discriminación,

— en la disposición de los fundamentos jurídicos de la comunidad política,
— en la dirección del estado,
— en la determinación de ámbito y fines de las distintas instituciones,
— y en la elección de los que gobiernan».

No obstante esto la admisión del sufragio universal como modo normal para designar los gobernantes es un hecho nuevo en la historia de la humanidad.

En las antiguas democracias participaba un reducido grupo de hombres libres y estaba excluida la mayor parte de la población.

Durante los siglos XIX y XX las monarquías hereditarias van siendo substituidas por gobernantes designados mediante elecciones.

El voto generalmente estaba restringido a algunas categorías y grupos sociales. Actualmente casi todos los países reconocen el sufragio universal.

Sistemas de sufragio:

A los sistemas que reconocen el principio electivo podemos clasificarlos en:

1. de voto restringido:
a. por razones económicas. Por ej., sólo votan los propietarios.
b. por razones culturales. Por ej., no pueden votar los analfabetos.

2. de voto desigual:
a. voto múltiple. Un elector puede votar en varias circunscripciones a la vez. Por ej., un médico vota en el lugar de su consultorio y en el de su domicilio.
b. voto plural. Un elector dispone de varios votos. Por ej., el padre de familia dispone de tantos votos cuantos hijos tiene.

3. de voto universal: a cada ciudadano se le atribuye un voto sin distinciones sociales, culturales o económicas.

El sufragio universal significa la vigencia del principio cada hombre un voto. Lo cual no excluye ciertas limitaciones.

Entre otras:

— en ningún país votan los niños ni los adolescentes. Todos requieren una edad mínima.
— tampoco votan los incapaces y los enfermos mentales.
— hay exclusiones por razones de indignidad civil o criminal.
— tampoco votan los soldados conscriptos.

El sufragio femenino tiene vigencia en algunos países y en otros no. En los Estados Unidos fue concedido en 1920; en Gran Bretaña, en 1922; en Francia en 1944; en la Argentina en 1947.

cuadro sufragio

La Opinión Pública

La opinión pública constituye uno de los medios más eficaces de ejercer influencia y control sobre la gestión de los gobernantes. Es una fuerza política anónima que actúa como verdadero tribunal.

En toda sociedad los hombres comentan los hechos y sucesos, discuten y opinan sobre ellos. Del cúmulo de discusiones y opiniones particulares surge una resultante, «lo que la gente generalmente piensa u opina acerca de algo o alguien«.

Es lo que se llama opinión pública.

La opinión pública es una resultante. No significa que todos coincidan con ella. Es una opinión colectiva, no individual. Cuando decimos «los agricultores piensan tal cosa» no significa que todos y cada uno de ellos piense así; damos la opinión generalizada entre ellos.

La opinión pública puede ser de carácter científico, político, artístico, etc., según el tema a que se refiere. Así decimos «que la opinión pública ha consagrado a tal persona como el mejor jugador de fútbol».

Aquí nos interesa la opinión pública política. Lo que los hombres y grupos que constituyen la comunidad piensan de los hechos y sucesos públicos, de los problemas políticos y sus posibles soluciones, de las disposiciones gubernamentales, de la capacidad de los gobernantes, etc.

La opinión pública política genera estados de ánimo colectivos, motiva sentimientos de aprobación o de rechazo, desencadena energías que se convierten en movimientos sociales o políticos que influyen en la marcha de la comunidad y deben ser tenidos en cuenta por los gobernantes.

De aquí que en los estados totalitarios pretenda ahogarse la libre expresión de las opiniones. Se distorsionan los hechos y las informaciones, se monta un sistema de propaganda, se impide la expresión de opiniones contrarias, buscando lograr que todos piensen lo que el régimen desea.

Los estados democráticos, al contrario, fomentan, respetan y escuchan a la opinión pública, como expresión de voluntad popular. La opinión pública vigorosa y libre es signo de la vitalidad de una sociedad.

La opinión pública es una especie de juicio social que surge de la confrontación de pareceres y actitudes, y de la distinta interpretación que individuos y grupos dan a un mismo acontecimiento. Este juicio social actúa sobre el gobierno facilitando o dificultando su gestión.

Su Libre Expresión:

No puede darse una opinión pública vigorosa donde se dificulta o se ponen trabas a su expresión.

El que los individuos y los grupos puedan expresar libremente por palabra, por escrito y por todos los medios de difusión sus opiniones y pareceres, y defender sus intereses, es condición para una auténtica opinión pública.

Y también es condición para ello el que los hombres puedan reunirse, realizar asambleas y manifestaciones, crear asociaciones y entidades para expresar, defender y difundir sus ideas.

La opinión pública está estrechamente ligada a la libertad de expresión y a la libertad de asociación.

La opinión pública, para ser sana y constructiva requiere, además de libertad:

1. que los ciudadanos estén capacitados para dar un juicio propio y sensato sobre los distintos problemas y acontecimientos;
2. que el gobierno y los distintos grupos que constituyen la sociedad proporcionen una información objetiva y cierta sobre los sucesos y problemas.

cuadro formacion opinion publica

LOS ÓRGANOS REPRESENTATIVOS DE LA VOLUNTAD POPULAR Y LOS EXPRESIVOS DE LA OPINIÓN

Órganos representativos de la voluntad popular:

En la democracia, todas las instituciones políticas, puesto que han surgido de consultas electorales, deben ser representativas de la voluntad popular. Pero en la práctica el órgano eminentemente representativo es el parlamento.

El presidente representa a la Nación y al pueblo, pero ha sido designado por la mayoría y no por todos los sectores. En el parlamento, en cambio, están, o deben estar, representados todos los sectores de la población.

En el parlamento, para que su representavidad sea real, deben estar representados los diversos sectores regionales, políticos, sociales, económicos, culturales e ideológicos que constituyen la comunidad.

El parlamentarismo se desarrolló durante el siglo XIX y sufrió la influencia del liberalismo individualista.

La más importante de las funciones gubernamentales es la legislativa, que establece las normas y pautas estables que van a regir la vida comunitaria y sus actividades, encauzar el desarrollo de la sociedad y reglamentar las relaciones entre los grupos. Elaborar y sancionar las leyes es función de primordial importancia.

Tradicionalmente ha sido el parlamento el encargado de la elaboración y sanción de las leyes. Actualmente esta función ha variado. La sanción de las leyes en casi todos los países queda reservada al parlamento, pero no su elaboración.

Actualmente en la mayor parte de los países las leyes son elaboradas por el poder ejecutivo, los gabinetes técnicos, los grupos interesados, etc., y luego elevadas al parlamento para su discusión, aprobación y sanción.

Este hecho significa un gran adelanto político. No puede pretenderse una buena legislación educacional sin escuchar antes y confrontar los puntos de vista, pareceres e intereses de los distintos grupos y entidades educativas y culturales; ni se puede dictar una ley de estructuración económica sin escuchar a los sindicatos, grupos empresarios y financieros. Los ejemplos pueden multiplicarse. De aquí la importancia de que los distintos grupos tengan una representación institucionalizada.

La Constitución Nacional en su art. 22 establece que el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución.

En la Argentina el parlamento recibe el nombre de Congreso y está formado por dos cámaras de representantes: la de diputados, elegidos directamente por el pueblo y la de senadores, elegidos por las legislaturas de las provincias que representan.

La Constitución Nacional no reconoce la existencia de los partidos políticos, limitándose a afirmar que los diputados serán «elegidos directamente por el pueblo». La legislación posterior ha establecido a los partidos políticos como único cauce para la elección de diputados.

Los distintos sectores de actividad socio-económica y los grupos y sociedades intermedias no tienen representación institucionalizada. Es uno de los problemas que debe solventar la comunidad argentina para adecuar sus estructuras políticas a las exigencias de una sociedad moderna.

Órganos expresivos de la opinión pública

La opinión pública, ya lo hemos dicho, es una resultante de la confrontación de opiniones y puntos de vista particulares. Es una fuerza social anónima. Por lo tanto ningún órgano puede representaría.

La opinión pública se expresa a través de lo que los individuos y grupos piensan, discuten, opinan, acerca de los diversos problemas. Se refleja en las conversaciones, en las discusiones, en los comentarios, en la prensa, en la radio y en los otros medios de comunicación. Para que la opinión pública pueda manifestarse es indispensable que los individuos y los grupos estén en condiciones de expresar libremente sus opiniones y defender sus intereses.

Lo cual requiere que tengan acceso a la prensa, radio, televisión y demás medios de comunicación social.

COMO SURGEN LOS PODERES PÚBLICOS EN LAS DEMOCRACIAS

En las democracias los poderes públicos surgen de la voluntad popular que se manifiesta mediante elecciones libres. Pero la democracia supone también la existencia de un orden constitucional y legal que señala las normas de acuerdo a las cuales se constituyen los diversos poderes y se designan los magistrados.

Según nuestra Constitución:

— El Presidente y Vicepresidente son elegidos por un colegio electoral, formado por electores elegidos directamente por el pueblo de la Capital y de cada una de las provincias;

— los ministros son nombrados por el Presidente, a título personal;

— los diputados son elegidos directamente por el pueblo;

— los senadores son elegidos por las legislaturas provinciales, excepto los de la Capital Federal que son elegidos por un colegio electoral;

— los miembros de la Suprema Corte y demás tribunales son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado.

Las autoridades provinciales surgen de acuerdo a las normas que establecen las respectivas constituciones provinciales.

Fuente Consultada: Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes



------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------