Periodismo Carcelario

Historia de las Prisiones Bentham Carcel Panoptico Origen de la Prision

Historia de las Prisiones Bentham
Cárcel Panóptico

LA PRISIÓN MODERNA: La prisión surgió en un orden social nuevo en el que, a partir de las normas, se pretendía modelar los gestos, las conductas y las actitudes de los hombres.

Los países anglosajones encaraban una reforma carcelaria que, a poco, conmovería los sistemas carcelarios de todo el mundo.

En materia arquitectónica, el inglés Jeremías Bentham ideaba el panóptico, un presidio que observado a vuelo de pájaro aparecía como la rueda de un carro: los rayos eran los pabellones carcelarios, y el centro de esa rueda el sitial que ocupaban las autoridades de la cárcel. Como es fácil imaginarse, de un vistazo abarcaban todo lo que pudiera ocurrir allí.

El la de la durante el siglo XIX las sociedades europeas se replantearon uso del poder de castigar en la fábrica, en el taller, en la escuelas,  en el ejército o en los hospitales.

Entre 1830 y 1848, ciertas formas tradicionales de castigo fueron reemplazadas por otras.

• El cuerpo dejó de ser el blanco de la represión penal. El descuartizamiento, la amputación y las marcas en los cuerpos dejaron de practicarse.

• Se abandonó la exposición pública de los castigados. Hasta entonces era una práctica común exponer a los castigados vive o muertos en las plazas, a modo de espectáculo ejemplar.

• La privación del bien máximo de la sociedad burguesa libertad pasó a ser el principal castigo.

La sociedad burguesa creó un lugar cerrado para ejecutar la pena de los condenados -la prisión- en donde los condenados serían corregidos para reingresar dóciles y capacitados al seno de una sociedad productivista.

Entre 1830 y 1840, se elaboró un programa arquitectónico para la mayoría de los proyectos de prisiones europeas, siguiendo el modelo de Jeremy Bentham.

Estas prisiones-máquinas imaginadas por Bentham constaban de un punto central –una torre de vigilancia– desde donde partían pabellones de celdas, como si fueran los rayos de un rueda que convergen sobre el eje central.

Con este diseño, un mirada permanente instalada en la torre de vigilancia a la que Bentham bautizó «panóptico«- podía controlar todo el funcionamiento del interior del edificio, tanto el movimiento de lo presos como el del personal.

La prisión generó un vínculo estrecho entre la policía y le presos liberados que no lograban insertarse en el mercado liberal.

Una vez excarcelados, los antiguos presidiarios fueron utilizados para espiar y delatar a otros ex-condenados ligados al delito común o a actividades políticas (anarquistas, socialistas, liberales radicales), o para infiltrar grupos sindicales obreros.

De ese modo se amplió un sistema de vigilancia social de los sectores populares y de los marginados del orden económico burgués.

Jeremy Bentham

Jeremy Bentham fue un pensador y publicista inglés de orientación liberal.

Adhirió al utilitarismo, una corriente filosófica que sostenía que los individuos actúan movidos por la búsqueda de la felicidad. El mandato de una sociedad debía ser la búsqueda de la mayor felicidad para el mayor número de individuos.

De este modo, Bentham y sus seguidores -que fueron muchos, tanto en Europa como en América- justificaban una mayor intervención del estado para garantizar «la mayor felicidad para el mayor número».

Paralelamente en Filadelfia, la secta de los cuáqueros, allá por 1786, fundaba la Asociación para el alivio de las miserias en las cárceles públicas.

El tono religioso de la reforma propiciada por los cuáqueros —el líder fue Guillermo Penn—, arrojó un saldo positivo: comenzó tímidamente a nacer la idea de privación de la libertad como pena en sí misma.

Por otra parte, la cárcel dejaba de entenderse como un depósito superseguro del que los delincuentes no pudieran huir. Se ampliaban sus funciones al adoptarse una nueva noción: la de convertirla en un instituto —casi terapéutico— que readaptara al preso para reintegrarlo a la sociedad.

Conceptualizado el delito como «pecado» en la Filadelfia de ese entonces, no extrañó que a los presos se aplicara la misma «terapia» a la que se sometían los monjes cuáqueros después de pecar: la celda, lugar donde se mantenía silencio absoluto para expiar la culpa y quedar en paz con la conciencia.

A este sistema aplicado a los penados se lo denominó celular o filadélfico.

Pero como los presos no eran monjes y sometidos al rigor de la soledad y el silencio —lejos de «expiar» la falta— muchos enloquecieron, en 1779 en la ciudad de Nueva York y en 1818 en la de Auburn, en los Esta-dos Unidos, se intentó un nuevo régimen cuyo nombre devenía de esta última ciudad: el auburniano.

Elam Lynds, su inventor, redujo el sistema celular para el descanso nocturno y, durante el día —como cura complementaria readaptativa—, aplicó a todos los presos el trabajo en común.

Esa reforma no lo movió a modificar la regla de silencio absoluto que siguió manteniéndose día y noche. Poco después en Inglaterra Alexander Maconochie y en Irlanda Walter Crofton, perfeccionaban el primitivo intento introduciéndole importantes modificaciones.

Maconochie en 1845 sostenía que la readaptación del preso requería tres etapas: una de reclusión celular, otra de reclusión celular nocturna y trabajo en silencio diurno (como vemos combinaba los sistemas anteriores) y una tercera etapa para él, consistía en la libertad condicional.

Crofton a su vez, a los pasos recomendados por Maconochie, añadía un cuarto, que era intermedio: entre la reclusión celular nocturna combinada con el trabajo diurno en silencio y la libertad condicional, él recomendaba que el preso viviera una etapa en cárceles sin muros ni cerrojos. Todos, estos ensayos variaron fundamentalmente la idea, de cárcel.

Del trabajo emprendido por el preso con fines terapéuticos (muy diferente al que se programaba en las Provincias Unidas del Río de la Plata donde, como en el resto del mundo hasta ese entonces, al Estado no le interesaba (a salud del preso sino los beneficios que aportaba su mano de obra), devino el peculio, una retribución que el encarcelado recibía para atender sus necesidades.

Por otra parte, se hizo obligatoria la enseñanza de manualidades, oficios y actividades varias en las prisiones. Además, se entendió como saludable la enseñanza de tipo religioso para el penado y comenzó a favorecerse el ingreso de sacerdotes a las cárceles.

Básicamente, la mayor parte de estos conceptos readaptativos —apuntalados por las ciencias modernas como psicología, sociología, biología, etcétera, y desprendidos de las connotaciones religiosas de «expiación de la falta»—, predominan en los establecimientos actuales.

Ver: Métodos de Tortura en la Antiguedad

Ver: Derecho Penal – Agravantes y Atenuantes

Fuente Consultada:
Cáceles  Historia Popular  Tomo 19  Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo –

La Primer Imprenta del Virreinato Historia Jesuitas Primeros Libros

LA CULTURA EN EL VIRREINATO: LA PRIMERA IMPRENTA

PRIMER IMPRENTA DEL VIRREINATOLa primera imprenta del Nuevo Mundo se estableció en el virreinato de Nueva España (México). Sus orígenes son oscuros. José Gil de Pareja y González dio noticia, en 1961, de una edición de la Escala espiritual para llegar al cielo, de San Juan Clímaco, de 1535, que, según él, sería el primer libro impreso en tierras americanas.

Por fuentes documentales tenemos noticia de una primitiva imprenta mexicana, de la cual no se sabe hasta el presente que nos haya llegado ningún ejemplar. Pero fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México, escribió a Carlos V en 1533 para interesarle en la creación de una imprenta y de un molino de papel, y el mismo fray Juan, en 6 de mayo de 1538, volvió a escribir al emperador quejándose de la carestía de papel, que no permitía terminar obras que tenían comenzadas ni emprender otras nuevas.

En 5 de septiembre de 1539, Esteban Martín, de oficio «imprimidor», fue inscrito como vecino en el acta del cabildo de México. ¿Sería éste quien regentó esta primitiva imprenta o uno de los que trabajaron en ella? De allí debieron salir obras como la Escala espiritual para llegar al cielo, de San Juan Clímaco, de 1535; la Doctrina, de fray Toribio de Motolinia, y el Catecismo Mexicano, de fray Juan Ribas, ambas de 1537, que fueron vistas por antiguos bibliógrafos, pero de las cuales no se conoce ningún ejemplar.

La primera imprenta estable de México fue una filial de la que Juan Cronberger tenía en Sevilla. En esta ciudad, en 12 de junio de 1539, se hizo un contrato entre Juan Cronberger y Juan Pablos, natural de Lombardía, por el cual éste se comprometió a trasladarse a México con su esposa para regentar una imprenta que había de llevar el nombre de Cronberger. Al cabo de diez años esta imprenta habría de pasar a poder de Pablos, como así ocurrió.

El primer impreso que se conoce de esta casa es la Breve y más compendiosa doctrinachrístíana en lengua mexicana y castellana, de Juan de Zumárraga, de 1539, de cuyo único ejemplar conocido hoy se ignora el paradero. Al año siguiente apareció el Manual de Adultos, del cual sólo se han salvado dos hojas, y en años sucesivos se publicaron varias obras de doctrina cristiana, de utilidad para la evangelización de los indios, pobres en tipografía, pero de gran interés bibliográfico.

Más adelante los libros de este taller mejoraron de presentación y se sirvieron indistintamente de tipos góticos, romanos o itálicos. En algunos de estos libros, Pablos usó orlas que podríamos llamar prebarrocas, análogas a las que en la misma época se empleaban en Basilea, Venecia y Lyon y en algunas ciudades de España. El historiador José Torres Revello ha señalado analogías entre algunas de estas orlas y el arte azteca.

Antonio de Espinosa trabajó primero con Juan Pablos, como cortador y fundidor de letras, y desde 1559, por su cuenta. El comerciante Pedro Ocharte, natural de Rúan, casó con la hija de Espinosa y continuó su casa hasta 1589. De este taller salieron algunos libros litúrgicos que son notables piezas tipográficas. Pero lo que constituye la verdadera gloria de la tipografía colonial española son los libros de carácter misional y sobre temas indígenas. En este orden ningún otro país ha igualado a España.

Ea segunda imprenta americana se fundó en el Perú. En 1584, Antonio Ricardo, natural de Turín, después de no pocas dificultades publicó dos opúsculos en Lima: la Pragmática sobre los diez días del año y la Doctrina y catecismo para enseñanza de los indios. Ricardo murió en 1606.

No se sabe a ciencia cierta si en 1640 Juan Blanco de Alcázar fue el impresor de Arco triunfal, en Puebla de los Ángeles, obra de la cual no se conoce ejemplar. En 1643, Francisco Robledo imprimió en la misma ciudad la Historia Real Sagrada, de Juan de Pala-fox y Mendoza.

La primera imprenta de Filipinas se estableció en Binondo, en las inmediaciones de Manila, y se remonta al año 1593. Sus primeras actividades permanecen en la oscuridad por el gran número de impresos filipinos perdidos de que dan noticia cronistas y antiguos bibliógrafos. Del citado año es un impreso xilográfico, Doctrinachristiana en lengua española y tagala, del cual existe un único ejemplar en la Biblioteca del Congreso, de Washington. El primer tipógrafo de las islas fue el chino cristiano Juan de Vera, el cual fundió caracteres tagalos y chinos para poder imprimir libros catequísticos en las lenguas de los habitantes del país.

El libro tipográfico filipino más antiguo que conservamos es el Arte y Reglas de la Lengua tagala, de fray Francisco de San José, impreso por Tomás Pinpín, tagalo, «en el partido de Batana», en 1610. Esta edición ha sido minuciosamente descrita por W. E. Retana. Segúneste mismo erudito, en 1662 se fundó la imprenta de los padres dominicos, en el Hospital de San Gabriel de Binondo, la cual fue trasladada en 1625 al Colegio de Santo Tomás de Manila, en donde ha funcionado hasta nuestros días.

En el virreinato del Río de la Plata, los primeros intentos para establecer una imprenta fueron los de las misiones de jesuitas del Paraguay a partir de 1630. Según el padre Furlong, se imprimió en esta región con toda certeza antes de 1705. El libro más antiguo de que se tiene noticia es de este año: es la obra De la diferencia entre lo temporal y eterno, de Nieremberg, impresa «en las doctrinas», o sea en las misiones. Esta imprenta jesuítica publicó unos veinte volúmenes antes de 1728, en que cesó. Después pasan años sin que en esta región se impriman libros. En 1780 se estableció un importante taller en la Casa de Niños Expósitos, de Buenos Aires.

En otras tierras americanas la imprenta es introducida en el transcurso del siglo XVIII: en 1738, en Colombia; en 1754, en el Ecuador; en 1764, en Venezuela, y en 1776, en Santiago de Chile. Antonio Isidoro de Fonseca, natural de Lisboa, fundó en 1747 la primera imprenta del Brasil.

El primer taller tipográfico de Estados Unidos, en América del Norte, fue fundado en el Colegio de Harvard, en Cambridge, hacia 1638-39. En 1674 apareció una primera edición de la Biblia en inglés y en el mismo año se fundó la primera imprenta de Boston. Fue un tipógrafo de esta ciudad, Bartolomé Green, Jr., el primero que se estableció en Halifax. Le sucedió su socio John Burshell, cuyo nombre figura en el pie de imprenta de The Halifax. Gazette, de marzo de 1752, primer impreso que se conoce de Canadá.

Fuente Consultada:
Historia Universal Civilizaciones Precolombinas Tomo 14 La Nación
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

El Rol Periodismo en la Sociedad Que es? Como Nació? Historia

El Rol Periodismo en la Sociedad – Historia

Por periodismo entendemos cualquier actividad relacionada con la recopilación, selección, elaboración y distribución de información que se transmite a través de medios diversos: prensa, radio, televisión, cine, libros y, más recientemente, Internet. (ver: Inicios del Periodismo en Argentina)

El periodismo trata  de concienciar a la sociedad presentando una imagen del mundo, mediante icografias, fotos y textos.

Condicionado por acontecimientos culturales, políticos y sociales, históricamente la transmisión de noticias ha experimentado un asombroso desarrollo.

Esto se debe gracias a los avanzados medios de comunicación de masas que actualmente nos “bombardean” de información haciéndose notable su diferencia con los primeros productos periodísticos que conoció la humanidad. Sin embargo, este cambio trae consigo nuevos lenguajes, métodos y vehículos y la frecuencia de difusión de la información; determinando así adjudicar nuevos significados a los conceptos de “periodismo” y “periodista”.

Es por esto que transitaremos brevemente por el camino del periodismo hasta llegar a su situación actual, entendiendo mejor a lo que hacemos referencia cuando decimos “cambio”.

rol del periodismo en la sociedad

Recorrido histórico

La historia de lo que conocemos hoy como periodismo, se puede remontar desde las primeras civilizaciones urbanas, tras testimonios muy antiguos. Tal es así que los Comentarii pontificum, los Annales máximi y el Acta diurna, datan desde la época del Imperio Romano. Por ejemplo, el Acta diurna era una hoja de papel en donde se detallaban los hechos políticos y sociales más importantes, colgados por lo general en plazas relevantes con el objetivo de que una gran cantidad de personas pudieran acceder a dicha información.

Esto se realizó diariamente desde el año 59 a.C. No obstante, durante la dinastía Tang en China se publicaba una gaceta denominada “pao”, que transcendió hasta 1911, tras la finalización de la dinastía Ching, pero bajo diferentes nombres y formatos. Pero verdaderos precursores de esta actividad, son los almanaques anuales e informes semestrales editados en Colonia Michel von Aítzing o Eyzenger en el siglo XVI, los cuales informaban sobre el conflicto entre católicos y partidarios de la Reforma. Además en las ferias de Frankfurt, Evzenger vendía dos almanaques anuales, llamados “Messrelatíonem” y que en Toda Europa se hicieron de un fuerte eco.

La demanda de información en los distintos centros económicos, estuvo determinado por diversos factores, y uno de ellos fue el comercio.  Tal es así, que los Awisi en Venecia, trasmitían información y noticias provenientes de los barcos, mientras que en las ferias alemanas se vendían los Zeitungen y en Londres o en Sevilla ya existía un tipo de prensa manuscrita.

Entonces podríamos decir que la característica fundamental que define al periodismo, es la determinación de otros factores, como la imprenta que permitió multiplicar las copias con la información, gracias a los transportes y el correo que divulgó con mayor facilidad y periodicidad la misma.  Logrando que de esta última tome su nombre y de manera autentica los avances técnicos y tecnológicos hicieron de esta actividad una conquista relevante en el mundo.

El emperador Rodolfo II, en 1597 fue quien encargó que se imprimieran gacetas mes a mes; diferencia que marcó una tirada que tenía una regularidad anual, luego semestral a ser mensual. La finalidad de este cambio fue neutralizar la proliferación de panfletos motivados por su enfrentamiento con húngaros y germanos. Sin embargo, Florentino Gigli ese mismo año, comenzó a editar boletines de carácter comercial, pero con una periodicidad semanal. Tal es así que en Estrasburgo, Johann Carolas publicó 52 números semanalmente, y es la primera serie periódica que se conserva desde 1609.

Así podemos decir, que las bases del periodismo tal como hoy lo conocemos sienta sus bases a comienzos del siglo XVII, aunque sólo en 1702 llega la distribución diaria gracias al periódico británico The Daily Courant, consolidándose esta forma recién hacia el siglo XIX. Este naciente periodismo respondía a una conducta publicista de los organismos oficiales los cuales monopolizaban la información de tipo política, conservada esta hasta la explosión revolucionaria burgués. Como ejemplo de ello podemos citar en 1631, La Gazzete de France, constituida por Théopheaste Renaudot.

Sin embargo, junto a esta tomó impulso una prensa no oficial, podríamos afirmar que tiene un carácter casi siempre de clandestinidad, porque son mecanismos propagandísticos en contra del poder monárquico, o luchas de religión, o la contienda nacional en los países bajos. Dirigidos a un sector cada vez más amplio de la sociedad, se crearon órganos independientes resultado de un cambio actitudinal hacia el liberalismo. Nacen así periódicos como, The Tatler (1 709-1 1), The Spectator (1711-12), The Examiner o The Rambler que empezaban a incluir artículos de opinión y que fueron imitados en toda Europa (en esta línea se sitúan El pensador (1762), de Clavijo y Fajardo; Le Journal de Paris (1777); The Times (1785); o el Diario de Barcelona, de 1792).

El siglo XIX significó para el periódico, su consagración como vehículo de comunicación de las masas, favorecido gracias al perfeccionamiento de la producción y tratamiento del papel, progresos en la industria de la ilustración gráfica, el ferrocarril como medio de transporte esencial, las telecomunicaciones y la urbanización vivenciada en lugares estratégicos del mundo.  Por otra parte, hacia 1830 se comenzó a editar revistas para un público con bajo nivel instructivo y hacia el género femenino, contribuyendo así a disminuir el índice de analfabetismo a través de la lectura de periódicos y revistas.

El periodismo evoluciona y surgen nuevas modalidades: la de los pennypapers (que costaban solamente un penique) fue una moda que, iniciada en Gran Bretaña, se extendió a otros países —los estadounidenses The Sun (1833) y The New York Herald (1836), el francés La presse o El español, de 1836—; el tratamiento informativo se conduce hacia la especialización; aparecen dos ediciones diarias (la matutina y la vespertina) para dar cabida a todo el caudal informativo; se diversifican los medios;  las agencias de información internacionales venden sus reportajes a diferentes periódicos y revistas, etc.

Cuando se consolidan los medios masivos de comunicación empiezan a nacer las diversas corrientes de la comunicación, así como los estudios sobre ella, a la vez que los géneros periodísticos se caracterizan y definen más cuidadosamente, convirtiendo al periodismo en lo que algunos teóricos han dado en llamar «el cuarto poder».

Bajo este panorama, la legislación relativa a la prensa y a los medios de comunicación ha ido variando, aunque la mayoría de estas legislaciones ha propendido por defender la libertad de prensa, todo ello siempre y cuando se actúe bajo ciertos límites, de tal manera que ni el orden público ni el buen nombre de las personas sean perturbados. (Historia del Periodismo Mundial, Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango)

Sin embargo, en 1924 la palabra escrita comienza a padecer un considerable retroceso, a causa ineludible de la radiodifusión, la cual se apropia de la inmediatez informativa. Actualmente el comercio de la televisión representa el medio de masas por excelencia, surgida en 1938 y que advirtió ser un duro golpe para la prensa en formato papel.

Pese a ello, el  periódico continúa desempeñando una función imprescindible en la actividad informativa, porque ofrece un tratamiento más amplio y profundo de los sucesos que el que proporcionan los nacientes medios de comunicación. Además, la radical revolución operada en el ámbito tecnológico reduce considerablemente el tiempo que ocupa el proceso editorial, permite abarcar más noticias y transmitir de inmediato a través de la red informática los datos que no hayan entrado en prensa.

El periodista  Profesionalidad, ética, objetividad

En el siglo XVIII comenzaron a aparecer los primeros periodistas, pero habrá que esperar hasta la siguiente centuria para asistir al nacimiento del profesional de la información tal y como hoy lo entendemos. Ya en 1883 se creó una asociación de profesionales del sector: el lnstitute of Journalists (de origen británico), que luego inspiraría la American Newspaper Guild (1933), la Fédération Nationale de la Presse Française, la Asociación Nacional de Prensa, etc.

Hasta el siglo XIX , los periodistas se iniciaban en la profesión como meros aprendices, pero ya entre 1879 y 1884, la Universidad de Missouri (Columbia, Estados Unidos) imparte un curso de periodismo, y en 1912 la Universidad de Columbia en Nueva York establece la licenciatura de periodismo (promovida por Joseph Pulitzer).

La toma de conciencia de la responsabilidad social por parte del periodista es producto de los siglos XIX y XX. Anteriormente, los periódicos eran instrumentos políticos al servicio de una determinada postura y de la denuncia de la Opuesta. Poco a poco, se fueron haciendo más independientes, como resultado de la demanda de la población, de la publicación de libros en torno a la responsabilidad del periodista y de la discusión que suscitó el tema en las reuniones de cada asociación; estos factores motivaron el auto examen de la práctica periodística, así como la elaboración de derechos y deberes).

A lo largo del siglo XX la preocupación por la profesionalidad aumentó, debido a varias causas: la organización del trabajo del periodista, la profusión de estudios acerca de la historia, los problemas y técnicas de los medios de comunicación de masas y el creciente sentido de la responsabilidad social que tienen los periodistas, lo cual se traduce en una presentación imparcial de la noticia.

Sin embargo, la imparcialidad no implica que la redacción de los hechos tenga que ser meramente descriptiva; antes bien, gozan de buena aceptación entre los lectores los artículos que interpretan y valoran la realidad (columnas, artículos de opinión, editoriales, etc.). Así, desde mediados de la década de los sesenta del siglo XX, muchas ediciones dominicales incorporan revistas donde se mezcla la información aséptica con el comentario editorial.

En estos años surge también la corriente conocida como nuevo periodismo (promovido desde Estados Unidos por N. Mailer, T. Wolfe, R. Greenfield,Ch. Bukowski, Ph. Roth, T. Southern, y otros), que se propuso una renovación del lenguaje periodístico, de tal forma que se quebrasen las fronteras de la escritura convencional y se reflejasen en la exposición la vida o los sentimientos del protagonista. Más adelante, la tendencia del periodismo industrial ha sido la de ocultar la figura del periodista —en otros tiempos muy popular, sobre todo la de aquellos que consiguieron acreditar su nombre ante los lectores—, convertido progresivamente en técnico del lenguaje para la información de una colectividad, y mediatizado siempre por la estructura de la empresa.

Es cierto que en nuestros días los medios disfrutan de libertad de información, aunque siempre con las limitaciones que imponga la legislación de cada país, la política de a empresa o el mismo Gobierno. Por ejemplo, en lugares sometidos a regímenes dictatoriales, el papel de la prensa es el de transmitir una determinada ideología, y el periodista se convierte en funcionario del Estado bajo la atenta vigilancia de la censura. n los sistemas democráticos la libertad recorre diversos grados: desde el uso discreto ocasional de la autocensura (en materias delicadas que puedan comprometer a las autoridades por ejemplo), hasta la declaración sin tapujos de la tendencia ideológica que subyace al periódico, al canal de televisión o a la cadena de radio.

EL PERIODISMO INDEPENDIENTE

Los periodistas
«La Asociación de la Prensa de Nueva York —en la década del treinta— celebraba su banquete anual. Una extensa mesa agrupaba a los más prominentes editores y periodistas de la capital mundial del periodismo moderno. Llegó la hora de los discursos. Hombres acostumbrados a callar todo el año, en el silencio verbal de la escritura, desataron sus lenguas. Ninguno desató su alma. Entonces John Swinton se puso de pie y dijo: ‘No hay en los Estados Unidos nada que pueda llamarse prensa independiente, si no es en las ciudades de escasa importancia.

Vosotros sabéis esto y yo también. Ninguno de vosotros se atreve a expresar una opinión honrada. Si lo hacéis, estáis seguros de antemano que no se publicará. Yo recibo 150 dólares a la semana por no llevar mis opiniones honradas al periódico que escribo. Si yo permitiera que una edición de mi periódico sacara a la luz opiniones honradas, antes de veinticuatro horas habría terminado.

El individuo que fuera tan insensato que se ocupara de escribir opiniones honradas se vería en medio de la calle en busca de otro oficio. El de periodista de  Nueva York consiste en la verdad, en pervertir, en envilecer, en hacer gracias a los pies de Mammón y en vender i su país y a su raza, a cambio del pan de cada día o, lo que es igual, de su salario. Vosotros  sabéis esto y yo también. ¡Que insensatez brindar por la prensa independiente! Somos instrumentos, vasallos de los ricos : están detrás de las cortinas. Somos saltarines.

Ellos tiran de la cuerda y nosotros bailamos Nuestro tiempo, nuestra vida, nuestro porvenir, todo pertenece a esos hombres. Somos prostitutas intelectuales.’ Así habló John Swinton y así podrían hablar, esencialmente, los miles de periodistas que a diario elaboran la opinión del mundo. Pero no lo hacen. ¿Por qué?» De La vida privada del periodismo, Ricardo Setaro, 1936, Ediciones de la Federación Gráfica Bonaerense.)

Reunión de la Sociedad interamericana de Prensa

Ver: El Ocio y los medios comunicación

Ver:Orígenes del Periodismo en el Virreinato

Fuente Consultada: Texto Basado en Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe -Wikipedia-Encarta

Primeros Diarios del Mundo Historia y origen de la Prensa Escrita

Primeros Diarios del Mundo
Historia y origen de la Prensa Escrita

ORIGEN E HISTORIA DEL PERIODISMO: Existe consenso de que la prensa es, en esta época, un complemento de los tres tradicionales poderes de gobierno. Y en tal sentido se la denomina cuarto poder.

A partir de esta aproximación definidora, se la presenta, indistinta y simultáneamente como: a) órgano expositor de la opinión pública, de expresión y defensa de lo que piensa, quiere o siente esa difusa opinión pública; b) como esclarecedora, educadora y forjadora de la opinión pública.

En los clásicos planteos sobre el cuarto poder y la opinión pública, se elude algo esencial y que hace al fondo de esta relación: la prensa constituye una de las representaciones más genuinas de intereses sociales o sectoriales determinados.

De manera que no puede hablarse de periodismo en general, pues cada órgano informativo (periódicos, radio, televisión) traduce siempre sus conveniencias específicas.

Y esto ocurre no solamente a través de sus columnas de opinión, de sus editoriales, sino también por y dentro de la misma información, presunta y pregonadamente objetiva.

Inclusive con la publicidad, ese recurso ya insustituible de la prensa occidental, aportado por el siglo XX, que permite ediciones o difusiones a menor costo y que se ha constituido en una rama de la información que los lectores reclaman por costumbre.

dia del periodismo, historia

Orígenes
Se supone que los publicados en Roma, en tiempos del Imperio y por mandato de Julio César, constituyen el prototipo remoto del periódico moderno.

Una orden imperial disponía la publicación de las sesiones del Senado —»Acta Senati'»— y las comunicaciones de las Asambleas Populares —»Diurna Populi Romani»— así como otros acontecimientos de la vida romana.

Claro que aquellos remotos antecesores de los modernos tabloids tenían forma de cartel y estaban escritos en tablas enceradas que luego se exponían al pueblo. Los habitantes de otras ciudades, a su vez, se enteraban de los acontecimientos por medio de las copias que lograban escribas especializados, que las remitían a diferentes regiones del vasto imperio.

Con posterioridad, la información siguió difundiéndose con los moldes de Julio César, sólo que de manera más masiva y en la confección y propalación de noticias participaron mercaderes, frailes, mensajeros, etc.

Con los años, un papel preponderante fue cumplido por las nuevas universidades, donde no sólo se daban noticias, sino que también se las interpretaba. Los centros comerciales se convirtieron en verdaderas bolsas de información.

La invención de los tipos móviles por Gutenberg, en el siglo XIV, fue, sin duda, un aporte revolucionario al periodismo.

Con el siglo XVI emergen las primeras agencias, esto es, una suerte de oficinas permanentes donde se recopila la información y ‘luego se vende; claro que lo esencial de la tarea de estas agencias giraba en derredor del eje comercial: entrada y salida de barcos, precios de las mercaderías, seguridad en las vías de comunicación (si los caminos estaban libres del acecho bandolero), etc.

La relevancia de los escribientes de noticias está demostrada con la creación de una corporación de «scritori d’ avvisi» veneciana.

Tiempo después, una entidad similar aparecío en Roma, donde, por comunicar hechos que eran del agrado del Papa, se emitieron bulas condenatorias año 1572.

Paralelamente, en Francia e Inglaterra brotan las «hojas volantes», que exponen la vida urbana, rumores, crónicas de la vida en la sucesos variados («Nouveles á la main», en París y el «News Letter» en Londres). Tales boletines son la vanguardia que posibilita una nueva profesión: la de recoger, redactar, eleg editar noticias.

Claro que para los primeros periodistas profesionales, las cosas no siempre pintaban bien. Los gobiernos respectivos y también los Estados Pontificios eran adversarios de estas hojas y en los siglos XVI y XVII se promulgaron sistemáticamente edictos contra los realizados pero, naturalmente, las hojas continuaron en boga.

Es en esta etapa cuando aparecen las primeras oficinas especializadas en la caza de información y nace la profesión de reportero. Uno de los primeros nombres del periódico es de gaceta.

Sobre la génesis del término hay distintas versiones. Algunos historiadores vinculan el término a la gazzeta, moneda de cobre empleada en la República de Venecia; las hojas volantes que reunía la oficina noticiosa veneciana eran multiplicadas por los escribientes y se vendían al precio de una gazzetta cada ejemplar.

Esta explicación no parece muy verosímil, pues debe considerarse que los procedimientos de reproducción de las hojas volantes con los primitivos métodos de! momento, no permitirían tiradas capaces de mantener precios tan módicos.

Es más, se sabe que en Francia, hasta 1836, los periódicos se publicaban en bajas tiradas y su precio era muy elevado. En el año mencionado, Emile de Girardin, mediante la inserción de anuncios comerciales y sociales, encontró la manera de disminuir de 80 a 40 francos el pago por la suscripción de «La Presse», periódico por él editado.

Otro origen etimológico de gaceta puede ser, también, el del primer periódico galo, «Gazzette», editado en 1631 por Théophraste Renaudot, historiador, médico y amigo de Luis XIII. Esta hoja sobrevivió trescientos años, y luego, con el título de «Gazzette de France», perduró hasta 1914.

Muchos consideran que la patria de la prensa moderna es Amberes, ciudad belga donde en 1605 el archiduque Alberto concedió al impresor Abraham Verhoeven el derecho de imprimir y grabar en madera o metal «todas las noticias sobre victorias o conquistas de ciudades».

Mas Verhoeven no utilizó este derecho para realizar publicaciones periódicas, al igual que el tipógrafo vienes Hans Zingriner no se había valido del permiso análogo concedido por las autoridades, que! le dejaban «anunciar todas las novedades referentes a la ciudad».

Al parecer, esto le permite al profesor germano Heinrich Meier afirmar, en su «Historia de la Humanidad», que el primer periódico y el primer libro se imprimieron en Alemania.

Otros estudios, aseguran que la primera edición regular de un periódico fue la germana «Avtj-Relation oder Zeitung» (1609) y le siguieron «Niewe Tydingen» en Amberes (1616), «Kuranti» en Rusia 1621); luego el periódico británico ‘The Weekly News from Italy, Germany, etc.», fundado en Londres en 1622 por Nicholas Burn y Thomas Archer; ia ya mencionada «Gazzette» (1631); el periódico italiano de Florencia (1636); el sueco «Ordinarie Post Tidente» (1643, en Estocolmo). El primer diario norteamericano fue el «Boston Newsletter (1704) y en España, el «Diario Noticioso, curioso, erudito, comercial, público y económico’ (1758).

Aunque la mayoría de las publicaciones aparecidas en el siglo XVII eran semanales, su venta dependía del estado de las comunicaciones postales y de los plazos de salida. 1660 es el año de la aparición del primer diario, el «Leipziger Zeitung»; en 1702, en Inglaterra surge el «Daily Courant»; en 1703, en Rusia, el «Vedomosti», y en 1772, en Francia, el «Journal de Paris».

Las tiradas de estos diarios eran insignificantes pues dependían de técnicas tipográficas elementales; el famoso «Times» londinense se imprimía en un taller de mano que rendía unos 400 ejemplares por hora hasta que en 1814 comenzaron a emplearse máquinas que daban hasta 1.100 copias horarias.

También limitaban las tiradas las dificultades de correo, las prohibiciones gubernamentales y la censura. Por ejemplo, en Inglaterra, de 1712 a 1855, para impedir la propagación periodística entre la población, cada ejemplar se sometía a un impuesto especial.

A la editorial «La Gazzette», en Francia, se le concedió el derecho de la publicidad, pero, por lo visto, hubo intentos de acabar con este monopolio y en 1673 se logró cierto éxito, ya que comenzó a ver la luz el «Mercure Galant»; durante la Revolución burguesa de 1789 se fundaron 350 periódicos. Con las transformaciones sociales de los siglos XVIII y XIX, los nacientes periódicos, fiel expresión de la nueva clase triunfante, obtuvieron inmensa difusión.

El nuevo sector social en ascenso aprovechó este estratégico medio en su lucha contra la monarquía feudal y aristocrática y su servil aparato estatal; y éstos, al apreciar la afluencia política del periodismo sobre la opinión pública, trataron, inútilmente, de impedir su propagación.

Pero esta etapa ya corresponde a los tiempos modernos y el constante aporte tecnológico hará su obra.

Contenidos
Un diario o periódico implica ideas, argumentos, pruebas, contraposiciones, estudios, análisis de os acontecimientos, de los hechos o fenómenos, perspectivas de su desarrollo. Pero no solamente eso.

En el periodismo, la información ocupa un lugar sumamente importante; «s más, sería inconcebible un periódico sin noticias.

Y esto es el resultado de la apremiante necesidad que experimentó la sociedad humana de saber qué pasa.

Por ello puede afirmarse que es imposible cultivar el periodismo sin difundir noticias sobre los sucesos, problemas del mundo, ideas, etc.; y la información se convierte en el factor esencial y determinante de toda la prensa. Sin embargo, sería erróneo suponer que el objetivo del periodismo sea únicamente propagar información, como ordinariamente se intenta hacer creer.

Para ello basta con abrir cualquier periódico comercia!, en e! cual se encontrará el Sector, no sólo con noticias e informaciones, sino con juicios y comentarios sobre éstas, artículos, ensayos, etc.

Por otra parte, algunos teóricos intentan disfrazar !a tendencia propagandística de la prensa, que por !o general es portavoz del grupo o de uno de !os grupos sociales dominantes, y no de toda la sociedad. Vistas así las cosas, se comprende que los contenidos del diario difícilmente puedan ser exactos, objetivos e imparciales.

El conocido periodista australiano Alberí Mander narra en- «La prensa, enemigo de !a sociedad» (Sidney, 1945) cómo e! conservador Stanley Baldwin, primer ministro británico, perdió un día el equilibrio y la ecuanimidad durante la depresión de 1931 y decidió decir toda la verdad sobre un grupo de influyentes diarios; «Daily Express», «Daily Mail», «Evening News», «Evening Standard», «Sunday Express» y «Sunday Qispatch».

Entonces declaró: «Los periódicos dirigidos por lord Rotherme y lord Beaverbrook son un simple instrumento de propaganda en interés de políticas que cambian constantemente de acuerdo con los anhelos, deseos personales, predilección, amistad o enemistad entre dos personas.

¿Cuáles son los procedimientos? El silencio, la exposición falsa, la inexactitud y la tergiversación de los hechos.»

Mander cita también las palabras de lord Bryce: «Los periódicos se convirtieron en una de las armas más eficaces, con cuya ayuda el poder del capital, puede influir en la política».

En un trabajo del británico Denis Thompson, se lee: «El periódico moderno es un ingenioso invento que sirve para privarnos de una auténtica información y comprensión de los acontecimientos».

Y para demostrar que la afirmación precedente no es una diatriba ni una «figura literaria», abordemos el siguiente testimonio que no solamente tiene validez para el caso inglés. Pertenece al influyente «The Observer», de Londres, que al resumir la actividad del Instituto Internacional de Prensa, con sede en Zurich, expresa: «Es doloroso saber que más de la mitad de los lectores de Inglaterra (1965) no sabe qué partido se encuentra en el poder en los Estados Unidos y que la mayor parte de los lectores norteamericanos ignora quién es el ministro de relaciones exteriores del Reino Unido».

Y agrega: «Ya alarma más la opinión casi unánime de redactores y corresponsales quienes aseguran que la información sobre la vida de sus respectivos países, trasmitida por sus colegas extranjeros, está tergiversada, induce a equívocos y hasta es excéntrica en lo que respecta a América Latina o Asia.

«¿Qué hacer? No es fácil responder a este interrogante. Sin embargo, considerando que nuestro mundo se ha estrechado y que sus zonas viven hoy en mutua interdependencia y que la opinión pública pretende adquirir una determinada influencia en la esfera de la política exterior, es necesario comprobar que la situación actual provoca seria alarma y no se la puede ignorar.»

No está de más recordar que «The Observer» es uno de los rotativos mundiales considerado más serios y formales, preferido por una minoría selecta de público intelectual.

Lakes, ex ministro de gobierno de los Estados Unidos, memora la siguiente manifestación de presidente Franklin D. Roosevelt: «Un artículo en un periódico que contenga un 20 por ciento de patrañas o desaciertos, es todavía decente. Pero en la mayoría de los casos, lo no veraz sobrepasa el 80 por ciento.»

ORÍGENES DE LA PRENSA LATINOAMERICANA

Los orígenes de la Prensa Latinoamericana se remontan a la época colonial; de España surgieron los modelos iniciales, aunque su contenido, desde el principio, entró en colisión con las ideas de la Corona.

La Administración metropolitana debió restringir la difusión de aquellas primitivas hojas informativas y muchas ediciones soportaron extensas esperas hasta llegar al público, pues la censura era estricta.

Los primeros periódicos fueron: La Gazeta de México y Noticias de la Nueva España, editado el 1° de enero de 1722; Gazeta de Guatemala (1729); Gazeta de Lima (1743); Gazeta de la Habana (1764) y El papel periódico de la ciudad de Santa Fe de Bogotá (1791)

A estas gacetas siguieron otros periódicos, en distintos puntos del continente, que rompían lanzas por reformas económicas favorables a un mayor desarrollo de las colonias, precursoras, a su vez, de las que serían voceros de las influencias revolucionarias europeas y órganos de los criollos que combatían por la Independencia.

A partir de allí, el proceso de avance de !a prensa es común al esbozado en otras páginas de este trabajo, pues la trascendencia política y la tendencia social no se diferenciaba de la de otros Estados capitalistas.

En todo el continente, en 1970, se publicaron 930 diarios con un tiraje global de 18.000.000 de ejemplares, a razón de 10 ejemplares cada 100 habitantes, aproximadamente.

El Brasil editaba más rotativos que el resto: 261 con 4.400.000 de copias; México la mayor cantidad de ejemplares: 4.700.000 correspondientes a 200 diarios. Uruguay con 30 diarios y 1.000.000 de ejemplares había alcanzado el más alto nivel de difusión a razón de 28 cada 100 habitantes.

La Argentina roza una tirada de 1.900.000 con 230 títulos. Son dignas de atención la prensa de Cuba y Chile, por las características que han debido adoptar a partir fe los procesos trasformadores que se operan en esos países.

Para Cuba, la revolución creó, m los primeros momentos, una compleja situación, pues la mayoría de los editores se plegaron a la contrarrevolución v emigraron a EE.UU.

Actualmente (1980) se publican 11 diarios con una tirada de un millón de copias. Con el gobierno de la Unidad Popular, en Chile, se produce un fenómeno inédito en la Historia: un equipo socialista en el poder, mantiene una situación ideológica deficitaria en lo que se considera el principal medio propagandístico y esclarecedor.

Por ello, la vieja prensa —El Mercurio, La Prensa, La Tercera, etc.— conserva todo su potencial de penetración y «al mismo tiempo, su estructura comercial-industrial frente al renovado esfuerzo de los diarios populares «Puro Chile», «El Siglo», «La Nación» y el difundido «Clarín». El camino revolucionario dentro de cauces constitucionales, determina estas singulares pautas de paciencia frente a la prensa reaccionaria.

Fuente Consultada:
Texto Basado en Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe -Wikipedia-Encarta
Transformaciones, Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX – Tomo N° 4 –  Los Estudiantes
Centro Editor de América Latina