Reino de Polonia

Historia del Reino de Castilla Resumen Siglos XIV y XV Reyes

Resumen Histórico del Reino de Castilla en los Siglo XIV y XV

Describiremos la historia de este reino, pero a partir de la muerte de Sancho IV, el Bravo, cuando su hijo Fernando en el año 1295 debe asumir al trono, pero por ser menor de edad, su madre, Doña María de Molina toma la regencia y finaliza en el siglo XV.

Si desea estudiar los años anteriores de este reino, desde su origen, puede hacerlo desde aqui:

Doña María de Molina, hubo de pelear contra los nobles ambiciosos apoyándose en el estado llano.

Una leyenda de poco crédito, a que se debe el nombre del rey, dice que por orden de éste, y sin proceso regular y sin justicia, fueron arrojados dentro de una jaula dos hermanos, Pedro y Juan de Carvajal, a los que se suponía asesinos del caballero cortesano don Juan de Benavldes.

Los condenados, a la hora del suplicio, emplazaron al rey que injustamente los castigaba para que, en el término de treinta días, compareciese ante el tribunal de Dios.

A los treinta días, en efecto, el rey fue hallado muerto (1312).

Alfonso XI, su hijo, era menor de edad, y hubo otra minoría anárquica en que fueron regentes Doña Constanza, la madre del rey, Doña María de Molina, la abuela, y otros dos personajes de la familia real. En el año 1325, el rey fue proclamado mayor de edad prematuramente.

Tenía apenas quince años, pero se mostraba sumamente severo. Uno de los personajes más revoltosos era el infante Don Juan el Tuerto, tan influyente que con su hija Constanza solicitó y obtuvo matrimonio el mismo rey.

A este infante, más tarde, el rey le mandó llamar a Toro, y, para salvar sus recelos, le dio salvoconducto y le prometió todo género de honores y ventajas. Salió a recibirle con mucho agasajo y le invitó a una comida para el día siguiente. Pero apenas entró en palacio, fue apuñalado por hombres del rey.

Ya no hubo más rebeldes con esta justicia y Alfonso XI pudo dedicarse a hacer la guerra a los moros. Los benimerines, procedentes de África, invadieron la península, derrotando la armada que, al mando del almirante Jofre Tenorio, guardaba el estrecho de Glbraltar, y poniendo sitio a Tarifa.

Alfonso XI del reino de Castilla
lAlfonso XI del Reino de Castilla

Con los reyes de Aragón y Portugal, acudió Alfonso en socorro de la plaza, y se dio, el año 1340, la famosa batalla del río Salado, en que los cristianos recogieron grandes trofeos. El rey fue luego a poner sitio a Gibraltar, y, en el cerco murió, víctima de la famosa peste negra (1350).

Alfonso XI fue rey legislador (Ordenamiento de Alcalá). En su tiempo se descubrieron las islas Canarias y se incorporó voluntariamente a Castilla la provincia de Álava.

Pedro I, apodado el Cruel, fue durante mucho tiempo rey muy popular en Castilla y figura principal en el teatro, pues sus justicias o ejecuciones se dirigieron siempre contra personas de alta alcurnia.

pedro I de castilla
Pedro I del Reino de Castilla

Comenzó a reinar (1350) encerrando a Doña Leonor de Guzmán, la favorita de su padre Alfonso XI y madre de los Trastamara, que murió luego asesinada en Talavera.

Mandó matar al noble Garcilaso de la Vega, que había promovido un motín contra el rey en Burgos (1351).

Casó con la infanta francesa Doña Blanca, pero vivió sempre con Doña María de Padilla, con la que estaba unido en secreto.

Los nobles, en unión de los Trastamara, formaron una liga contra el rey. En Toro le tuvieron preso; pero don Pedro escapó, y con crueles venganzas sofocó la sublevación.

El año 1858 acudió a Sevilla el infante y maestre de Santiago Don Fadrique, a quien Don Pedro, que le había mandado llamar, recibió placentero al siguiente día en el Alcázar donde se alojaba.

El rey dijo: «Pero Lope de Padilla, prended al maestre’, y añadió: «Ballesteros, matad al maestre de Santiago». Los ballesteros se hicieron repetir la orden, y entonces salieron tras del infante, que huía. No pudo éste desenvainar la espada y la maza de Ñuño Fernández la derribó.

El rey salió en busca de los acompañantes del maestre, y, encontrando a Sancho Ruiz de Villegas, su caballerizo mayor, que creyendo librarse había tomado en sus brazos a la infanta Beatriz, hija del rey y de Doña María de Padilla, le obligó a dejarla y él mismo le hirió con su puñal.

Dícese que a los pocos momentos comió en la cámara donde yacía el cadáver de su hermano bastardo.

El infante Don Juan de Aragón seguía al rey porque éste le había prometido el señorío de Vizcaya. Diciéndole quería dar más solemnidad al nombramiento, convocó una junta de vizcaínos en el árbol de Guernica; pero los convocados cuya voluntad había ganado Don Pedro, manifestaron no querer otro señor sino el rey de Castilla.

Fue el rey a Bilbao con el infante, que ya le seguía receloso; mandóle llamar a palacio al día siguiente y los ballesteros le mataron y arrojaron a la calle, acompañando estas palabras que el rey pronunció desde el balcón: ¡Ahí tenéis el que os pedía ser señor de Vizcaya! .

Don Enrique, que había huido a Francia, entró en España, el año 1366 al frente de las Compañías Blancas, de que era jefe Beltrán Du Guesclin. Don Pedro pasó a su vez a Francia y volvió con tropas inglesas, que acaudillaba el Príncipe Negro.

Ganó el rey la batalla de Nájera, pero sus venganzas le enajenaron el apoyo del príncipe inglés.

Volvió el de Trastamara en 1368 y llegó hasta Toledo. Don Pedro acudió en socorro de la plaza; pero se vio obligado a encerrarse en el castillo de Montiel.

Entre los que acompañaban al rey estaba el noble Men Rodríguez de Sanabria, que conocía a Du Guesclin. Salió del castillo y, entrevistándose con el francés, le ofreció grandes mercedes si salvaba a Don Pedro.

Aparentó el francés aceptar la oferta, y, avisó a Don Enrique, comunicó a Don Pedro que podía venir a su tienda, donde le facilitaría los medios para la fuga.

Al llegar Don Pedro a la tienda de Du Guesclin, encontró allí a su hermano; trabáronse de palabras y no tardaron en luchar.

Como Don Pedro hubiera derribado a Don Enrique, Du Guesclin dio vuelta al caído pronunciando las célebres palabras: Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor. Y Don Pedro fue muerto por su hermano.

Tiene este rey en su haber importante labor legislativa. En las Cortes de Valládolid de 1351, por ejemplo, hizo el Ordenamiento de menestrales, con acertados reglamentos del trabajo.

Enrique II (1369), primero de la dinastía de Trastamara, ejerció al principio del reinado bárbaras venganzas contra los partidarios de Don Pedro.

Alegaban derechos a la corona de Castilla el rey de Portugal y el duque de Lancaster, casado con una hija de Don Pedro. Para lograr partidarios, Don Enrique concedió grandes franquicias y donaciones a los nobles, y también al estado llano.

Enrique II Castilla
Enrique II el «Fractricida»

Por esto ha pasado a la Historia con la denominación de el de las mercedes. Creó, por ejemplo, el título de duque, siendo el primero que lo disfrutó el de Benavente. Concedió extraordinarios privilegios y honores a los maestros.

Juan I, su hijo, fue rey el año 1379. Para acabar con las pretensiones del de Portugal, casó con Doña Beatriz, hija y única heredera del lusitano.

A la muerte de éste debía ser rey consorte de Portugal Don Juan; pero los portugueses nombraron al maestre de Avis, el cual se aseguró en el trono derrotando a los castellanos en la batalla de Aljubarrota (1385).

Enrique III el Doliente (1390), niño cuando subió al trono, víctima de sus tutores, que le hacían vivir en la más absoluta pobreza, mostró luego grandes energías y dotes de buen gobernante.

enrique iii el doliente de castilla

Enrique III el Doliente

Juan II (1406), sólo tenía dos años al morir su padre. Gobernaron como co-regentes, la reina madre, Doña Catalina, y el infante Don Fernando, hermano del rey.

Este infante lleva en la historia el nombre de Don Fernando el de Antequera, por haber sido venturoso conquistador de la población de este nombre.

El infante, a quien la hueste de Sevilla había traído la espada de San Fernando como símbolo de victoria, entró en el reino moro, y el 27 de abril de 1410 acampó a la vista de Antequera.

Los moros se reunieron en Archidona y el 6 de mayo comenzó la lucha, acometiendo los muslimes los atrincheramientos del obispo de Palencia, don Sancho de Rojas, cuyas tropas los rechazaron.

Juan II de Castilla
Juan II de Castilla

Siguió la batalla, que vencieron los cristianos, obteniendo gran botín y dispersando al ejército granadino.

En seguida se emprendió la acometida a Antequera. Se hicieron bastidas y castillos portátiles para el ataque; pero los moros destruían estas máquinas con sus tiros, principalmente con una gran bombarda que tenían en la torre del Homenaje.

Había que cegar el foso, pero cuantos se acercaban al hacerlo salían mal parados y cundía el temor.

Entonces el Infante tomó una espuerta, y pasando por entre una lluvia de balas, piedras y flechas envenenadas, llegó al borde del foso y vació la espuerta, diciendo: «Tened vergüenza y haced lo que yo hago».

Se cegó el foso y pudieron acercarse las bastidas que el alcalde de la ciudad destruyó en vigorosa salida.

Se levantó una cerca por parte de los sitiadores para incomunicar la ciudad, se privó a los sitiados de agua, se pidió a León el pendón de San Isidro para lograr el entusiasmo religioso, y el 16 de septiembre, en vigoroso asalto, los pendones castellanos y las banderas de los señores y de los concejos ondearon en los torreones y almenas de la muralla.

Quedaban por rendir el alcázar; pero, cuando ya amenazaba convertirse en escombros, rindióse, el 24 de septiembre de 1410.

Juan II fue mal gobernante. Su favorito, Don Alvaro de Luna, le sustituyó en este oficio. Era Condestable de Castilla, es decir, tenía el mando superior del ejército después del rey.

Los magnates, a cuyo frente estaban los infantes de Aragón, a saber, Don Juan y Don Enrique, llamado Impropiamente marqués de Villena, forman partido contra el favorito. Llegaron a detener al monarca y al favorito en Tordesillas y lograron que el rey desterrase a Don Alvaro.

Como los nobles se hubieran confabulado para dar muerte al rey, el conde de Rlbadeo vistió las ropas del monarca y fue cosido a puñaladas.

En recuerdo de este hecho los reyes de España regalan todos los años a los descendientes del conde de Ribadeo el traje que visten el día de la Epifanía, en el que ocurrió aquel voluntario sacrificio.

De nuevo el favorito en su puesto, logró el año 1431 vencer a los moros en la batalla de la Higuera.

El año 1445, Don Alvaro derrotó a los nobles en la batalla de Olmedo. Casado el rey en segundas nupcias con Doña Isabel de Portugal (1452), la reina alcanzó del rey orden de prisión contra el favorito.

Doce letrados del Consejo Real le impusieron la pena de muerte.

Fue ejecutado en Valládolid, en circunstancias muy dramáticas. Su cuerpo fue trasladado más tarde a la capilla que lleva su nombre en la catedral de Toledo. El rey murió poco después.

Ha de llamarse la atención sobre lo que en la historia literaria de Castilla representa el renacimiento poético de la corte de Don Juan II.

Enrique IV el Impotente (1454) guerreó contra los moros, de los cuales recuperó Don Juan de Guzmán, primer duque de Medina Sidonla, la plaza de Gibraltar, recibiendo en recompensa grandes extensiones de terreno.

Enrique IV el Impotente

Enrique IV el Impotente

Casó en segundas nupcias el rey con Doña Juana, infanta de Portugal, que al poco tiempo dio a luz una niña, conocida con el nombre de Doña Juana la Bel-traneja, por suponerse que su padre era Don Beltrán de la Cueva, caballero de la guardia de los Continuos del rey.

Formóse una liga de nobles que no querían jurar como heredera a la Beltraneja. El rey, atemorizado, dio crédito a los rumores que corrían y declaró heredero del trono a su hermano Don Alfonso.

Pero luego anuló este acto, y los nobles, reunidos en Avila, destronaron al rey en imagen y proclamaron a Don Alfonso. Murió éste a poco, y los conjurados recurrieron a la hermana del rey, Doña Isabel, que no quiso aceptar la corona en tanto viviera Don Enrique.

El cual, en recompensa, la reconoció heredera en el campo de los Toros de Guisando. Disgustado luego por haberse casado Isabel con el infante Don Fernando de Aragón, la desheredó y reconoció a Doña Juana.

El año 1474 murió el rey y dejó a Castilla amenazada de una guerra civil.

fuente

Biografia de Lech Walesa Sindicalista y Politico de Polonia

Biografía de Lech Walesa Sindicalista y Politico de Polonia

Lech Walesa nació el 29 de septiembre de 1943 en Popowo,   una pequeña aldea del voivodato de Wrocíaw, un pueblo casi perdido, rodeado de abedules y de sauces. Leszek (Lech es un diminutivo) creció en aquella aldea, en compañía de su padrastro y de su madre. Su padre había muerto al concluir la guerra.

Un vecino de Popowo ha dejado un testimonio estremecedor de aquellos años, los primeros de la Polonia de posguerra, que tal vez sirvan para explicar la voluntad, la tenacidad y la capacidad de resistencia del líder sindical polaco:

«Durante el último año de la guerra —narra el testigo—, los alemanes nos llevaron lejos, cerca de Torun,  a cavar trincheras. Bolech, el padre de Lech, se negó a ir. Vinieron aquí a buscarlo, lo apresaron por el camino, le dieron una paliza y se lo llavaron a Mlynec. A nosotros nos llevaron a Golub a construir un puente; él se quedó. En Golub había estufas en las barracas, en Mlynec no. Estábamos en invierno. Bolech tenía que dormir en un catre tapado con una sola manta. El frío era intenso: su cabello, de puro helado, se le pegaba a la pared. Como consecuencia de aquella paliza y del frío, cayó enfermo y murió. Dejó cuatro hijos.»

Uno de ellos era Lech. Su madre se casó en seguida con un hermano del difunto, Stanislaw.

Biografia de Lech Walesa

En octube de 1983, el comité especial del parlamento noruego otorgó el premio Nobel de la paz a un modesto electricista polaco de 40 años, en torno a cuya figura había crecido en pocos meses, hasta agrupar a 10 millones de trabajadores, un sindicato independiente del gobierno y del partido gobernante. La simple existencia de ese sindicato, Solidaridad, constituía el más radical y audaz desafío al sistema de poder instaurado en el área de influencia soviética en el curso de la última década. A través de la prensa y la televisión, el rostro de Walesa, sus grandes bigotes, sus gestos de apacible hombre de bien, sus plegarias y sus manifestaciones en pro de la justicia, de la libertad y de la igualdad entre los hombres, se convirtieron en un símbolo de esperanza para todos aquellos que, bajo distintos regímenes, en distintas situaciones políticas, se animaban a enfrentarse al poder y luchaban por la democracia.Muchos comenzaron a preguntarse quién era aquel electricista, aquel líder sindical capaz de enfrentarse al rígido sistema inspirado por la U.R.S.S.

La infancia de Lech Walesa estuvo marcada por toda la dureza de la posguerra, en un país que había quedado devastado por la contienda. La familia de los Walesa estaba formada por campesinos, en otro tiempo acomodados, que, a costa de dividir y dividir sus pequeñas tierras entre un gran número de hijos, vivían, al comenzar los años cuarenta, en una situación casi de miseria.

El padrastro y el padre de Lech tenían que ayudarse, para sobrevivir, realizando tareas de carpintería en las granjas más cercanas.

Lech, de niño, ayudaba en trabajos de albañilería para conseguir algunos zlotys. No fue un alumno aventajado en la escuela, sino uno más, revoltoso y pendenciero, pero de buenos sentimientos; así lo define su maestro.

Walesa comenzó trabajando en una estación de servicios de tractores, donde aprendió el oficio de electricista, y muy pronto se trasladó a Gdañsk (antigua Danzig), ciudad famosa por sus importantes astilleros y por el núcleo de población obrera que aglutina. Sus compañeros le recuerdan como un obrero voluntarioso, callado y reticente a participar en cualquier tipo de reivindicación laboral o salarial.

Cuando concluyó la guerra (que se había desencadenado precisamente a consecuencia de las reivindicaciones de Hitler sobre el paso de Danzig),  Polonia, que había sido aplastada en sólo un mes por las tropas alemanas y que había sido liberada por el Ejército rojo, quedó en la zona de influencia rusa.

Las tropas soviéticas instauraron una «democracia popular» controlada por el Partido comunista.

Toda la producción polaca quedó supeditada a las necesidades de la industria pesada soviética, y esta situación tenía que producir, irremediablemente, descontento entre trabajadores y campesinos.

Las clases populares polacas se sentían utilizadas por un sistema que las reducía a condiciones cada vez más penosas de existencia y a una dictadura ideológica controlada por el partido. De hecho, las organizaciones sindicales habían quedado anuladas y reabsorbidas en el seno del partido gobernante, y de este modo los trabajadores se encontraban desarmados para defender sus intereses.

En 1956 se produjeron huelgas generales de gran importancia en Poznañ, que obligaron al Partido obrero unificado polaco (P.O.U.P.) a plantearse una flexibilización de su política, y hubo mejoras, pero sin embargo, con el paso del tiempo, las condiciones de vida y de trabajo de los polacos no mejoraron.

obreros de polonia lech walesa

Huelga en los astilleros navales Lenin de Gdañsk en 1980. Los obreros cesaron de trabajar luego del anuncio de un alza del 60% del precio de la carne. Pronto la huelga tomó un cariz político y desembocó en el primer sindicato libre.

A partir de la década de 1970, se registra en Polonia la aparición de un movimiento opositor, que culmina con la creación de varias organizaciones clandestinas, con el apoyo brindado a la famosa Carta de los 77. De ese proceso surgiría, precisamente, el sindicato Solidaridad, que rompe con las estructuras verticales del partido y establece una organización horizontal, a la manera de los tradicionales sindicatos europeos.

En diciembre de 1970, el gobierno anunció una subida en los precios de los alimentos. La tensión y el descontento que se habían gestado en los últimos años estalló súbitamente, al otro dia ,frente a la dirección de los astilleros de Gdañsk, se congregó una gran masa de trabajadores y desde allí una enorme multitud se dirigió hacia el edificio del P.O.U.P. y después hacia los astilleros del norte, para animar a los otros obreros a unirse a sus filas.

Los obreros marcharon hacia la comisaría municipal y se apoderaron de la planta baja del edificio. Lech Walesa, un obrero hasta ese momento desconocido, estaba ya a la cabeza de la manifestación. De este modo, el oscuro electricista pasaba a convertirse en representante de veinte mil hombres decididos a enfrentarse al poder político de Varsovia, ante el asombro de toda Europa.

Al mes siguiente y en lo que constituía un triunfo logrado por las movilizaciones de Gdañsk, se celebraron en los astilleros las primeras elecciones totalmente democráticas. Walesa pasó a formar parte del nuevo consejo, y al mismo tiempo, fue nombrado inspector social del trabajo. De este modo, disponía de facilidades para visitar los barcos, los talleres y los otros lugares de trabajo. El nuevo dirigente sindical comenzaba a adquirir popularidad en toda Polonia.

Walesa se había casado con la que sería después su mayor sostén, Danuta, el 8 de noviembre de 1971. Un año más tarde, la pareja cambió de domicilio y pasó a vivir a una pequeña urbanización rodeada de bosques y próxima al mar. Durante un cierto tiempo pareció haber olvidado su papel de líder, y se mostraba feliz de haber recuperado la normalidad, pero en 1976  las autoridades le acusaron de crear un ambiente de conflicto entre sus compañeros y sin que mediaran apenas otras razones, fue despedido del astillero.

Ingresó en la ZREM, en la sección de transporte el 3 de mayo de 1976, pero era controlado por las autoridades. El 31 de diciembre de 1978, Walesa volvió a ser despedido; la dirección de la empresa lo acusó de realizar actividades extralegales y adujo además necesidades de reducción de la plantilla.

Walesa consiguió un nuevo empleo, siempre como electricista prestigioso; esta vez en la empresa Elecktromontaz, dedicada a la fabricación de material eléctrico, aunque de nuevo Walesa fue despedido junto con otros compañeros. En la fábrica se constituyó una comisión obrera en defensa de los despedidos. Walesa, que no tenía trabajo, pudo dedicarse más activamente a desarrollar el movimiento sindical de base.

 En julio de 1980 el gobierno subió los precios de la carne, lo que generó una creciente ola de malestar  y una larga huelga , la mayor que se hubiera producido en la Polonia de la posguerra hasta aquel momento.

Durante los largos días de ese mes de agosto de 1980, mientras duró la huelga, los astilleros se convirtieron en un centro de decisiones políticas al margen del aparato gubernamental. De aquella huelga debería nacer una nueva estructura sindical que conectara a todas las fábricas, grandes y pequeñas, pero también a los profesionales, intelectuales y artistas.

Un sindicato que se convirtiera en un organismo de resistencia no sólo para los trabajadores sino para la conciencia nacional polaca. Lech Walesa fue nombrado presidente del comité fundador del nuevo sindicato, que en poco tiempo encuadró a unos diez millones de trabajadores.

Walesa pasó a ser, a partir de 1980, no sólo el «hombre de la esperanza» para el pueblo polaco, sino la demostración viva de que el sistema del llamado «socialismo real» estaba en crisis.

La tensión entre el gobierno y Solidaridad se acentuó de manera dramática: parecía inevitable una nueva huelga nacional. Occidente entero miraba hacia Polonia y Walesa contaba con un apoyo fundamental, el de la Iglesia polaca, fortalecida desde la llegada al papado de un polaco, Juan Pablo II.

La popularidad internacional de Walesa creció cuando, acompañado por una delegación de Solidaridad, consiguió el permiso para trasladarse a Roma, para entrevistarse con el Papa, visita que preocupó a las autoridades del gobierno polaco.

A su regreso Walesa fue detenido, ingresó en la prisión mientras su esposa Danuta esperaba su séptimo hijo. El niño nacería mientras su padre seguía detenido. El 12 de noviembre de 1982 el luchador sindical fue liberado, pero vigilado.

Walesa sabía que la liberación completa de Polonia, teniendo a su lado a la U.R.S.S., resultaba utópica. En cambio, era posible conseguir, pacientemente, cotas cada vez más altas de autoorganización y poder popular.

Esta actitud contribuyó, en parte, a que en 1983 se le concediese el premio Nobel de la paz.

Temeroso de que no lo dejaran entrar al país al regresar, Walesa envió a su mujer a recoger el galardón.

En 1984, el ejército reprimió con gran violencia nuevas manifestaciones de Solidaridad, y la policía asesinó a un gran amigo de Walesa, el sacerdote Popieluszko. La amistad entre estos dos hombres aparecía como un símbolo de la alianza entre los sindicatos clandestinos y la Iglesia.

A mediados de 1985, Walesa trabajaba nuevamente como electricista en una fábrica estatal. Su influencia, y la de Solidaridad, seguían vigentes, a pesar de la represión oficial.

Los cambios radicales que afectaron el bloque del Este a partir de 1985 no omitieron a Polonia. Lech Walesa supo entonces erigirse en moderador, favoreciendo una transición democrática sin derramamiento de sangre.

Entretanto, se acentuáronlas divisiones en el seno de Solidaridad: se le reprochaba a Walesa su ambición; siendo candidato presidencial en la elección de 1990, aplastó a su rival al obtener el 75% de los sufragios. ¡El electricista contestatario encabezó entonces el Estado polaco!.

Como presidente, Walesa fue criticado por su autoritarismo y sus tomas de posición a favor de los «valores morales» defendidos por la Iglesia católica. Polonia, que ingresó muy pronto en la era de la sociedad de consumo, afrontó una difícil adaptación a las leyes del mercado, y dudaba de su antiguo ídolo.

Al volver a presentarse como candidato presidencial en 1995, Walesa fue derrotado. Así, a pesar de una experiencia política con altibajos, sigue perteneciendo a aquellos que, en ausencia de todo signo precursor de la implosión comunista, se atrevieron a ponerse de pie en nombre de la lucha democrática.

CRONOLOGIA DE SU VIDA:

1943 Nacimiento de Lech Walesa en Popowo,  el 29 de septiembre.

1967 Trabaja como obrero electricista en Gdañsk,  en los astilleros Lenin.

1970 Amotinamientos obreros. Walesa integra el comité de huelga de los astilleros navales. Gomulka dimite; es reemplazado por Gierek.

1976 Walesa es despedido y encarcelado.

1978 Participa en la fundación de las comisiones   obreras clandestinas.

1980 Grandes huelgas de Gdañsk.

Acuerdos de Gdaysk. Comités de huelgas se transforman en un sindicato independiente, Solidarnosc.

1981 Prohibición de Solidarnosc.

1981 El general Jaruzelski proclama la ley marcial.  Lech Walesa es encarcelado.

1982 Fin de la ley marcial. Walesa es liberado.  Solidarnosc, declarado al margen de la ley.

1983 Visita de Juan Pablo II a Polonia. Se otorga a  Lech WaLesa el premio Nobel de la paz.

1984 Asesinato del padre Popieluszko.

1985 El general Jaruzelski llega a ser presidente  del Consejo de Estado.

1988 Nueva oleada de huelgas.

1989 Restablecimiento del pluralismo sindical y ; legalización de Solidarnosc. Viaje de Walesa a EE.UU. Abolición del rol dirigente del Partido comunista.

1990 Walesa, presidente del Estado polaco.

1995 Es derrotado en las elecciones presidencialespor Aleksander Kwasniewski, un antiguo I comunista, y anuncia su retiro político.

2000 Walesa opta otra vez a la presidencia; logra  el 1% de los votos.

2004 Aeropuerto de Gdañsk recibe el nombre de Lech Walesa.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo Tomo 4 Entrada: Lech Walesa  – Editorial Planeta
Hicieron Historia Tomo II Editorial Larousse – Lech Walesa

El Reino de Polonia en la Edad Media Expansión

El Reino de Polonia en la Edad Media

Reino de Polonia. — Polonia, que tras unos orígenes confusos empezó a figurar en la Historia a principios del siglo IX, tras una serie de contradictorias vicisitudes internas, guerras exteriores y grandes variaciones en la extensión de su territorio nacional, vino a alcanzar cierta firmeza de organización y poderío bajo el reinado de Casimiro III, el Grande, que reinó de 1333 a 1370.

casimiro iii el grande

Casimiro III el Grande (1309-1370), rey de Polonia (1333-1370). Hijo de Ladislao I, que había puesto fin a dos años de desunión nacional, Casimiro continuó la obra de su padre, al convertir Polonia en una gran potencia de la Europa Oriental.

Este monarca dictó prudentes y justas medidas legislativas, redujo a los nobles, fortificó las ciudades, fomentó la cultura fundando la Universidad de Cracovia, e hizo cuanto pudo por completar la civilización del país.

Se hizo respetar por los Estados vecinos, con los cuales mantuvo la paz y acrecentó la prosperidad nacional. Muerto sin sucesión, terminó con él la dinastía de los Tiast, pasando la corona a Luis de Anjou, durante cuya minoría actuó como regente una hermana de Casimiro.

Fallecido Luis en 1382 sin sucesión masculina, su hija Eduvigis fue elevada al trono por la nobleza, no sin disensiones, en 1384, y fue obligada a contraer matrimonio con el gran príncipe de Lituania Jagellón quien, convertido al cristianismo, fue coronado rey de Polonia en Cracovia el año 1386, con el nombre de Wladislao II.

De este modo quedaron unidas las coronas de Polonia y Lituania, bajo la dinastía de los Jagellones hasta 1572. Un rey de esta estirpe, Wladislao III, ciñó la corona de Hungría, y, muerto en lucha con los turcos, le sucedió su hermano Casimiro IV, que en 1466 obtuvo territorios de los Caballeros Teutónicos infeudando a Polonia la Prusia Oriental y anexionándose la Prusia Occidental y la región de Ermeland, con lo cual consiguió tener Polonia salida al mar Báltico.

Otro rey de la misma dinastía, Segismundo II Augusto, adquirió la Lituania, Prusia y las provincias rusas de Volhinia, Podolia, Podlaquia y Ucrania en 1569 (Unión de Lublín) y después por las armas, se anexó Livonia.

Polonia llegó, bajo el cetro de este rey, al cénit de su grandeza; su extensión abarcaba desde las costas del mar Báltico, al Norte, hasta el Dniéster por el Sur, y de Este a Oeste, desde el Desna, gran afluente del Dniéper, hasta el Netze, en Prusia, albergando una población cuya cifra se hace ascender a 35.000.000 de habitantes.

Los nobles extremaban cada vez más su ambición y ejercían una influencia decisiva en la cosa pública; en 1569 los nobles lituanos fueron admitidos en la Dieta polaca y se eligió a Varsovia para la celebración de la Asamblea; las representaciones del estado llano iban perdiendo su influencia, arrollada por la de la nobleza y, con ello, el pueblo vio menoscabadas sus libertades. La Reforma hizo numerosos prosélitos en Polonia, cuya población, en su mayoría, abrazó las nuevas creencias.

En 1572 falleció Segismundo II extinguiéndose con él la dinastía de los Jagellones. Polonia, que hasta entonces había sido una monarquía electiva sólo nominalmente, lo fue en realidad desde aquella fecha. Los reyes posteriores trataron de agrandar su territorio o de sostenerlo en su integridad mediante continuas guerras, pero no pudieron lograr la permanente independencia de su reino.

La reacción católica contra los progresos de la Reforma, apoyada por la nobleza, que encendió al país en luchas civiles, las acometidas del extranjero, y las disensiones motivadas por las elecciones de monarcas, contribuyeron a la decadencia de Polonia.

Fuente Consultadas:Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Ver: Ciudad de Biskupin en Polonia