Templos de Piedra

Tiahuanaco Ciudad Sagrada de Bolivia Lago Titicaca Cultura Aymará

Tiahuanaco Ciudad Sagrada de Bolivia

BOLIVIA: TIAWANACU ó TIAHUANACO Específicamente entre el 600 y el 1200 a.C. se desarrolló la civilización de Tiahuanaco, considerada el eje principal de irradiación cultural de esta región del mundo. Estos restos monumentales yacen a 22 km. al sur de la ciudad de La Paz y del Lago Titicaca, a 4000 metros de altitud. Era un complejo ceremonial, un santuario construido con una técnica megalítica, refinada y poderosa. Sirvió, según las leyendas, de modelo para los humanos, el Dios Supremo: Viracocha

La actual aldea boliviana y los indígenas que pastan llamas en sus alrededores, no conservan vestigios de la pasada grandeza de la civilización de Tiahuanaco. Pero algo por el estilo podríamos decir de las espléndidas culturas de súmeros o caldeos, que desde la imponente Torre de Babel, quisieron esculpir la necesidad de alcanzar un conocimiento astrológico a través de los pisos de sus zigurat.

Lo mismo cabe decir del esplendor egipcio de los tiempos faraónicos, en comparación con la nación actual y algo similar sucede con la Grecia de hoy respecto de las glorias esplendentes de la era de Pericles o del Partenón. No hallamos casi ni rastros de aquel pasado magnífico de la Edad de Oro Antigua. Sólo apáticos pobladores rondan sus ciudades y muchas de ellas son verdaderos semilleros de guerras, confusión y desorden total.

“El mismo nombre de Tiawanacu es un nombre prestado (…), es un nombre quechua, Tie huanacu. Se recupero este nombre hacia principios de la época colonial. El nombre original de esta área es Taypikala, taypi, centro kala, piedra, la piedra del centro, la piedra del medio. Pero (…) a partir de la colonia que se utiliza ese nombre.

Tiawanacu ha sido importante, no solamente para esta área del altiplano: su importancia también va a radicar en la influencia que ha tenido en el desarrollo cultural prehispánico en gran parte de América. Tiawanacu tiene una vigencia de casi tres milenios donde ha habido el fomento de una gran industria en cuanto a la lítica, en cuanto a la cerámica, la producción de la papa. Hoy en día contamos con más de 400 vaciedades de papa producto, justamente, de Tiawanacu.

Hay tres fases que entender en la historia de Tiawanacu, tres grandes períodos: la primera es el período aldeano que se inicia aproximadamente hacia el año 1500, 1600 a.C. Este período aldeano va a perdurar hasta principios de nuestra era cuando, gracias a la consolidación del territorio, el aumento de la población, la diversificación en la producción, los nuevos sistemas agrícolas que se van realizando en Tiawanacu, el intercambio de productos, y los excedentes, entre otros, Tiawanacu se transforma en un estado (…) de carácter teocrático, con un predominio religioso.

Se ve la representación de estos grandes dignatarios en estas estelas (lo que llamamos monolitos), donde se ven una especie de reyes-sacerdotes, que llevan el “kero”, el vaso sagrado, el vaso ceremonial, y el báculo, el bastón de mando, como una representación de reyes-sacerdotes.

La época de esplendor de Tiawanacu, la época clásica de Tiawanacu es a principios de nuestra era, aproximadamente desde el año 50 o 60 hasta aproximadamente el año 700. Es la época de las grandes construcciones, donde hay ese predominio religioso.

Más tarde Tiawanacu empieza a sufrir un cambio, se empieza a militarizar. Hay un período donde hasta esas estelas, esos monolitos van cambiando, y aparecen los chachapumas, los chachapondoris (“chacha” es hombre). Los hombres cóndor o los hombres puma ya llevan cabezas trofeo, hachas en la mano: se muestra un cambio y un abandono en los templos de Tiawanacu.

Se va formando una casta más de carácter militarista, expansionista. Tiawanacu va a abrir sus fronteras, en gran parte de América del Sur, va a penetrar todo el norte de la Argentina, norte de Chile, gran parte del Perú.”

LA ARQUITECTURA: Las ruinas de Tiahuanaco ponen de manifiesto la maestría de sus arquitectos originales. Los monumentos y los templos fueron diseñados con trazo sencillo y majestuoso y la inclinación de los muros calculada al milímetro. Contaban todos co redes de aguas, tanto de superficie como subterráneas, y la propia ciudad poseía un gran red central. La orientación estelar de edificios es absolutamente precisa, lo cual resulta aún más notable dadas sus enormes dimensiones.

Entre las construcciones más destacadas se encuentra la Kalasasaya, o Templo de las Piedras Paradas, de dos hectáreas de extensión, que registra el paso del sol durante los 365 días del año. Asimismo, destaca laKantayita, o templo de la Luz del Amanecer, decorada con ricos repujados que en su día estuvieron cubiertos por completo de oro.

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El «Templo de las Piedras Paradas cubre aproximadamente 2 hectáreas y su estructura está basada en columnas de arenisca y sillares cortados, dispuestos entre estos, sobresalen gárgolas o goteros de desagüe para las aguas pluviales.

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El monumento imponente que en su día la Pirámide de Akapana, de 18 m. de altura y 8.000 m de perímetro, que fue excavada por los conquistadores en busca de tesoros. Los arqueólogos la están desenterrando de nuevo en la actualidad.

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Los arqueólogos calculan que, en su esplendor, la metrópolis aymara llegó a albergar más de 100.000 habitantes. Algunos afirman que cayó en decadencia a causa de un descenso en el nivel del Titicaca. Las investigaciones de Posnanky sugieren un final más traumático.

En el sector sacramental de Puma Punka, el arqueólogo halló enormes bloques de piedra arrumbados en el suelo. Los más grandes pesaban más de cien toneladas y ni siquiera habría podido moverlos un terremoto. Posnansky concluyó que, al igual que el resto de Tiahuanaco, habían sido abandonados ante un cataclismo sin precedentes. Este último sería lo que conocemos como el diluvio universal.

(imagen: Monolito del Fraile)

Las conclusiones de Posniansky han tenido tantos partidarios como críticos. Ya en tiempos de la conquista, los incas atribuían a Tiahuanaco una antigüedad extraordinaria y la memoria de sus pobladores se había fundido con la leyenda de la inundación de Viracocha. Sin embargo, para haber sido arrasada por el diluvio, la ciudad tendría que ser más vieja que Sumeria y Babilonia. De hecho, habría sido el puerto más antiguo del mundo.

Los dioses de la Atlántida: Tiahuanaco y el Titicaca contienen otros indicios inquietantes que respaldan las conjeturas de Posnansky. En los templos de la ciudad se han encontrado dibujos de animales del pleistoceno, extinguidos hace 14.000 años en la última glaciación. En las aguas del lago se han hallado especies de fauna oceánica, cuya presencia a 4.000 m de altura desafía la imaginación. Algunos investigadores señalan que sólo pudo traerlas hasta allí una marejada de escala planetaria, probablemente ocasionada por el final de esa última glaciación.

El misterioso final de Tianuahaco ha llevado también a identificarla con el mítico reino de la Atlántida. En las tradiciones de los aymara, Viracocha y los dioses que lo acompañaron en la fundación de la ciudad se describen como seres venidos del mar, de alta estatura, barba dorada y ojos de color esmeralda.

El monolito más imponente de Tiahuanaco representaba a un hombre con el rostro de Viracocha y el cuerpo cubierto de escamas de la cintura para abajo. Por sus mejillas corren las lágrimas que el dios derramó por la maldad de los hombres. Según reza el mito, estas mismas lágrimas se convirtieron en torrentes y, en un tiempo remoto, inundaron el mundo. Los aymara invadieron el lugar a partir del siglo XII y se produjo el colapso definitivo de la ciudad.

Para llegar al complejo arqueológico de Tiahuanaco lo más recomendable es tomar una plaza en un coche privado en el cementerio de La Paz. Desde el paso de lo frontera con Perú, en Desaguadero, puede tomarse un transporte público y descender en la encrucijada de Tiahuanaco. De allí al complejo hay quince minutos o pie Sin embargo, los temperaturas son bajos durante todo el año a causa de la altitud,, que puede provocar «mal de altura La visita puede tomar fácilmente un da entero. Entre los hitos arqueológicos imprescindibles, están los altorrelieves de a Puerta del Sol y los curiosas puertas corredizas» del Palacio de los Sarcófagos Vale la pena recorrer el «Museo Región de Tiahuanaco», que alberga una amplia colección de piezas halladas en las excavaciones. Para explorar el lago Titicaca, lo más aconsejable es regresar a La Paz y dirigirse desde allí al pueblo de Copacabana.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…
Según Belisario Díaz Romero, destacado investigador boliviano, la palabra Tihuanaco procede de dos voces aymarás: Thia – huañacu, que significan borde o ribera desecada. Esto coincidiría con la tradición que nos cuenta que el lago Titicaca llegaba hasta las llanuras del Tiahuanaco y al retirarse sus aguas, dejaron desecada la región. Otros especialistas no menos veraces nos cuentan que la palabra tiah vendría de una expresión que el Inca May te Kjupaj le habría hecho a un veloz chasqui que le traía un recado: «Tiai, huanacu», lo que significa: «Siéntate, guanaco», aludiendo a ese animal original de los Andes que corre velozmente.

En el libro «Pensamiento político en Bolivia» del escritor Alipio Valencio Vega, se establecen las discrepancias acerca de la edad de Tiahuanaco. Algunos antropólogos le asignaron una antigüedad de 20.000 años a.C, mientras que el investigador A. Posmansky le atribuyó unos 12.000.

La prueba del Carbono 14 determina que los restos analizados de esta civilización no superan los 3000 años a.C. De todas maneras, cualquiera fuera de las tres edades la correcta, lo cierto es que la cultura Tiahuanaco es la más antigua de América y se la atribuye a la cultura colla o aymará. Esta región fue conquistado por los incas del Perú, y a la llegada de los españoles en 1538 ya la cultura incaica había puesto su sello en la región del altiplano.

Lo cierto es que hace mucho tiempo, 600 d.C, Tiahuanaco fue un centro ceremonial al que acudían millares de peregrinos desde todas las regiones.

En la actualidad sólo quedan restos de establecimientos metalúrgicos, calles empedradas, gigantescas estatuas volcadas, monolitos destruidos, bases de pirámides, apenas un poco más pequeñas que la gran pirámide de Gizeh.
Tenía unos 200.000 habitantes, con el desarrollo de un gran comercio, ya que parecía que otro era el clima de esta región en aquellos años.

Este imperio, entre aymará y collantay, se extendía hasta Perú y el Norte Argentino. Cuando se observa la majestad que emana, aún hoy de las ruinas de Tiahuanaco, se llega a la conclusión de que el pueblo que levantó estos monumentos era de una elevada jerarquía cultural al igual que los egipcios constructores de las pirámides o los súmeros que erigieron los zigurat.

Estos magníficos monolitos que desafían el tiempo con su gran contenido de conocimiento astrológico y cosmológico, nos hablan de una civilización con un alto grado de organización. Esta se había elevado desde lo tribal hasta la constitución de una nación-estado con poder para movilizar grandes recursos en las monumentales obras de Tiahuanaco.

Tal vez este pueblo con vocación de ciclope se sintió unido en el esfuerzo por la sacralidad de los monumentos-símbolos que levantaba, tallaba y decoraba. Por otra parte se vio fortalecido por el sistema colectivista de los ayllu, comunidades agrícolas de trabajo de la tierra, válidas casi hasta el día de hoy, sin contar con el sistema comunal de los suyus de la civilización incaica.

Así fue posible para estos pueblos levantar monumentos, caminos, templos, palacios, calzadas, puentes, acequias, terraplenes y monumentos como los de Tiahuanaco o posteriormente los de Tahuantinsuyu. (Fuente: Huellas del Cielo de Norma Palma)

Historia de América Latina
Javier Escalante:Arquitecto y licenciado en Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, Bolivia. Docente en la carrera de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, Bolivia.
Lugares Sagrados de América Juan Tafur

Ver:Período Preincaico Civilizaciones Chavin, Paraca y Mochica

Patrimonio de la Humanidad de Mexico Monte Alban Origen Ciudad Maya

Patrimonio de la Humanidad de México
Monte Alban

MONTE ALBÁN:
LOS ZAPOTECAS Y LOS MIXTECAS:
Monte Albán fue la antigua capital de los zapotecos y una de las primeras ciudades de Mesoamérica y la más populosa durante su auge; se fundó aproximadamente 500 años a. C., floreciendo hasta 750 d. C. Ubicado en el centro del Valle de Oaxaca, Monte Albán ejercía control político, económico e ideológico sobre otras comunidades en el valle y las montañas circundantes.

En el territorio correspondiente a los actuales estados mexicanos de Oaxaca y Guerrero vivían los zapotecas, uno de los pueblos más poderosos y civilizados de la América precolombina. Durante la Edad de Oro de la cultura zapoteca, que debió florecer entre los siglos VI y XI, se edificaron los famosos templos y pirámides de la actual plaza de Monte Albán, en donde el genio artístico de la raza logró convertir unos cerros en una área tallada con proporciones estéticas.

Los edificios más característicos que se distribuyen alrededor de la plaza son los siguientes: Juego de Pelota, Templo II, Templo P, Palacio Este y Templo Q (lado este); el Juego de Pelota sobresale por su integridad, y el Palacio Este por sus aposentos que contiene. Templos G., H., I. y J. (al centro de la plaza); el Edificio J. se ha considerado como el primer observatorio astronómico en Mesoamérica; es muy característico por la declinación de su eje central con respecto a la orientación de los demás edificios, así como por sus relieves denominados de las conquistas.

Patrimonio de la Humanidad de Mexico Monte Alban

El Palacio: Es una estructura integrada por dos cuerpos, con una escalinata central, con alfardas terminadas en forma de talud, presenta en la parte superior 13 cuartos agrupados alrededor de un patio central, en la portada de acceso a este conjunto, hay un dintel, recientemente colocado.

Plataforma Sur (al sur); sobresale por su monumentalidad y por los relieves de su basamento, los cuales representan sistemas numerales, escrituras y personajes que definen escenas cronológicas y de guerra. Sistema M, Muro de los Danzantes, Edificio L, Edificio K y Sistema IV (lado oeste).

El Muro de los Danzantes contiene una serie de estelas que, a través de relieves, representan personajes humanos, con actitudes en movimiento, lo cual les dio este nombre.El corazón de la urbe era la Gran Plaza, una explanada rectangular de 300 m. por 200 m. alrededor de la cual se alzaban las principales construcciones. En el centro se hallaban los templos conocidos hoy como G, H e I, donde se rendía culto a Totec, el dios supremo; Xipe, el dios creador, y Tlatlahuaqui, el dios Sol, entre otras divinidades.

Algunos autores sugieren que debajo del templo H hubo un santuario mucho más antiguo, que de hecho pudo llevar a los zapotecas a fundar allí la ciudad. Un túnel subterráneo conectaba este templo con el Palacio, situado en el costado este de la Plaza. Se supone que, en las grandes ceremonias, los gobernantes de la ciudad hacían uso del túnel y «aparecían» como por arte de magia en el templo.

Sobre el mismo costado del Palacio, se hallaba la «cancha de la pelota», omnipresente en las urbes prehispánicas de Mesoamérica. Las tribunas trazan la forma de una 1 que tiene 25 m. de largo y 7 m. de ancho, y los cabezales a ambos lados tienen 22 m. de amplitud. Según las investigaciones arqueológicas, en su día estuvieron decoradas con estuco. En contraste con las canchas mayas y toltecas, los «aros» de piedra para meter la pelota no se hallaban en los muros laterales, lo cual indicaría una variante del juego.

Entre las construcciones más antiguas de Monte Albán se encuentra el Templo de los Danzantes, situado en el costado oeste de la Gran Plaza. El nombre procede de las estelas que cubren sus muros, poblada de figuras humanas en posiciones extravagantes.

Por los jeroglíficos calendáricos de las estelas, los arqueólogos han establecido que, antes que danzantes, se trata de «cautivos», sometidos por los zapotecas en sus victorias militares. Por este motivo, aparecen doblegados y contrahechos y, en muchos casos, presentan mutilaciones genitales.


Las estelas, de influencia olmeca, fueron realizadas durante el primer período de expansión de Monte Albán. No obstante, algunos autores han resaltado que los rasgo de los danzantes no corresponden a los de ninguna etnia de la región, y especulan con que los zapotecas pudieron haber tenido contacto con culturas mucho más lejanas. Probablemente se tratase de una deformación artística para subrayar la humillación de los vencidos.

EL JUEGO DE PELOTA

También de los olmecas los mayas encontraron la forma de conseguir un dialogo con los espíritu del cielo para pedirles agua para sus cosechas , el mismo consistía en un juego de pelota, llamado Ulama. Se han excavado decenas de canchas de pelota prehistóricos que se remontan a 1400 a.C.

Se han hallado pelotas de goma en perfecto estado de conservación en pantanos cenagosos de sacrificios junto a ofrenda religiosas.

que indica que el juego tenía una finalidad religiosa. El objetivo consistía en botar la pelota y hacerla pasar por uno de los dos anillos verticales de piedra que estaban situados a seis metros de altura en cada extremo del campo. Dos equipos compuestos por dos a cinco jugadores intentaban conseguir este propósito utilizando las caderas, los muslos, los antebrazos y la cabeza, pero sin tocar la pelota ni con las manos ni con los pies. Cinturones para la cadera, rodilleras, cascos y máscaras protectoras formaban parte del equipo de los jugadores, que a menudo estaba adornado con figuras simbólicas e imágenes de los dioses.

Aunque a veces se jugaba por pura diversión, los campeonatos tenían lugar durante las fiestas religiosas, cuando los partidos se disputaban entre reinos y estados rivales, y se luchaba, literalmente, hasta la muerte. Los miembros del equipo perdedor eran ritualmente sacrificados a los dioses, sus cuerpos enterrados debajo del campo y sus calaveras convertidas en  el núcleo en torno al cual se confeccionaban nuevas pelotas de goma. Para los mayas y sus sucesores los aztecas, este juego simbolizaba una batalla entre los señores del inframundo y los pobladores de la Tierra.

El campo de pelota más grande descubierto hasta ahora está situado en la ciudad religiosa maya de Chichen Itza. Las pinturas murales muestran los dos equipos justo después del «silbato final». El líder del equipo vencedor sostiene la cabeza decapitada del capitán del equipo rival, cuya sangre fluye del cuerpo mutilado en forma de tortuosas serpientes que surgen del cuello.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central
Lugares Misteriosos de Paula Ruggeri

Historia de la Ciudad de Tula Toltecas Monumentos Mayas Perdidos

LOS TOLTECAS Y LA CIUDAD DE TULA
LOS TOLTECAS Y LA CIUDAD DE TULA

Se dice que estos gigantes sostuvieron el techo del adoratorio dedicado a Quetzalcoatl, por lo que se cree que los Atlantes simbolizan a su ejercito. Papalotl: Otro elemento que se observa en los Atlantes, es el escudo que tienen en el pecho, un símbolo mítico ya que la figura de Quetzalcoatl tenia dos formas de manifestarse: la serpiente emplumada y la mariposa o Papalotl.

Los Toltecas continuaron las conquistas de los Itzaes (primeros mayas) , fundaron Uxmal y repoblaron Chichen Itzá que aquellos habían abandonado. Los toltecas eran originalmente cazadores y recolectores que hablaban el idiomaNahuatl. Llegaron del noroeste y en menos de tres siglos, del 900 al 1168 d.C, se convirtieron en un pueblo civilizado. Durante su dominio se introdujeron en Mesoamérica la escritura y el trabajo de los metales, lo que marca el inicio de un nuevo período llamado clásico, como ya mencionamos.

Al aparecer los toltecas, buena parte de la cultura Chichen Itzá, pareció decaer, incluso existe la hipótesis de la extraña «desaparición» de los mayas hacia el año 1000 en forma totalmente misteriosa. Lo cierto es que hacia la mitad del llamado período clásico aparecen los centros culturales de Uxmal, Soyil y Kabah, conectados entre sí por caminos ceremoniales llamados saches, con arcos triunfales o Arcos Corbel en la entrada de esas grandes ciudades.

El mismo Dios Kukulkan será asimilado al de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, usada por otra parte con profusión como motivo decorativo. Al igual que en la vieja Roma, los conquistadores copiaban los dioses de los sometidos mayas-griegos de la península del Yucatán. Los habitantes desarrollaron un nuevo sistema para conservar el agua en chultunes o cenotes.

La más importante construcción es la Pirámide del Hechicero o Adivino, en Uxmal. Fue construida según la leyenda por un niño brujo, hijo de hechiceros, que la levantó en una noche. A 36 metros del suelo se halla el templo N° 5, que es el más alto y que tal vez aluda a los 36 decanatos. Abajo está el N° 4, con ricas ornamentaciones de máscaras del dios de la lluvia y cuya entrada es la abertura de su boca. Aparece también en el templo N° 1 la cabeza de una serpiente emplumada, con un sacerdote saliendo de sus fauces.

Cerca de este gran templo, al igual que en Chichen Itzá, se hallaba un verdadero complejo arqueológico, que consta de varios edificios y templos como la Casa de las Monjas, el Templo de Venus, el Juego de Pelota, el Templo de las Tortugas (similar a un clásico templo griego), restos de una gran pirámide más grande que la del Hechicero, los Palomares, hecha de hileras de grandes triángulos calados, 7 de cada lado; el Templo del Ciempiés, la Casa de la Viej ita y el Templo Fálico.

Una terraza de la Estela, con un cuadrilongo erigido en forma vertical con jeroglíficos o diseños en piedra similares a la estela que, recordé, se hallaba en las terrazas del Kalasassuyu (Bolivia). Pero el que más llamara mi atención fue el templo de Venus, frente a la Casa de las Monjas, que por «casualidad», está construido hacia el poniente, lugar del ocaso del sol y donde se ubica en el Zodíaco en reposo el signo de Libra, cuyo regente es precisamente Venus.

Por otra parte, en los gigantescos «Atlantes» como se ha dado en llamarlos, erigidos en Tula, capital de los toltecas, aparecen símbolos similares a los esculpidos en las espaldas de los Moais de la Isla de Pascua. No cabe duda de que las culturas humanas se sucedieron, florecieron y sucumbieron y se heredaron unas a otras enlazadas por una común tradición con raíces en el cielo y con la observación de los astros, como ciencia primera y preocupación primordial del hombre. De allí surgieron después la astronomía, la geometría y la aritmética, al servicio de comprender el cielo y la química, la medicina y otras ciencias para beneficio del microcosmos humano.

RUINAS DE TULA:
El triunfo de las armas
Según los hallazgos arqueológicos, Tollán, o Tula, como la castellanizaron los españoles, empezó a construirse a mediados del siglo VII, en plena decadencia de la cultura de Teotihuacán (ver antes Teotihuacán, la ciudad de los dioses). Algunos autores han sugerido que pudo ser fundada por emigrantes teotihuacanos, que habrían traído consigo el culto a Quetzalcóatl. El primer núcleo urbano, conocido como Tula Chico, abunda en representaciones del dios. Los anales aztecas lo describen corno un reino de paz semejante al de la leyenda, gobernado por una casta de príncipes sacerdotes.

Tolteca, Pueblo (en nahuatl, ‘maestros constructores’), pueblo nativo de México que tras la decadencia de Teotihuacán en el 700 d.C. migró hacia el norte, fundando un estado militar en Tula, a 80 Km. al norte de la actual ciudad de México

El misterio de los Atlantes: En 1940, el arqueólogo mexicano Jorge Acosta dio inicio a las primeras excavaciones de envergadura en las ruinas de Tula, a las que había de consagrar casi dos décadas. Poco después, encontró los célebres Atlantes de la pirámide de Tlahuizcalpantecuhtli, ocultos en una profunda zanja dentro de la propia pirámide. Los colosos, tradicionalmente identificados como guerreros, estaban ataviados con pectorales en forma de mariposa, cuchillos de pedernal y átlatl, o lanzadardos, con los dardos correspondientes.

Sin embargo, algunos autores han señalado que los toltecas empuñaban el átlatl con la mano izquierda, y no con la derecha, como los Atlantes, y que los dardos de estos últimos son curvos. Las observaciones parten de la tesis de que Tula no fue fundada por los toltecas, sino por viajeros de otras culturas, o incluso de otros mundos, liderados por el mítico Quetzalcóatl. Las armas de los Atlantes, según esta tesis, podrían ser artefactos espaciales desconocidos.

Entre los monumentos hallados en los campos de ruinas de Tula deben mencionarse la pirámide dedicada a Quetzalcóatl, y los frisos de los hombres-pájaros-serpientes, una de las más características imágenes de la cultura tolteca, que probablemente representen a sacerdotes o a guerreros en traje ceremonial; además, las columnas de serpientes, atlantes y jaguares, que ya hemos visto en otros pueblos de la región, comprueban la estrecha correlación cultural existente entre ellos.

Tula fue destruida en 1156 por invasores chichimecas; sus antiguos pobladores la abandonaron y huyeron hacia Yucatán.

Por sus tallas en basalto, se observa la cantidad de mano de obra que se necesitó y se adivina el movimiento y control de grandes masas. Su organización social fue realmente ejemplar, así como su producción y distribución de materiales que circulaban en el México antiguo.

Siglos antes de la llegada de los españoles, la ciudad de Tula, capital de los toltecas, estaba en ruinas. Paradójicamente, después adquirió una importancia legendaria para los pueblos de México, semejante en algunos aspectos a la importancia simbólica que tiene Jerusalén para los judíos y cristianos. Tula se hallaba en ruinas antes de la llegada de los españoles

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central

Los Códices Mayas Sistema de Escritura Maya Cultura Maya Ciudades

Los Códices Mayas – Sistema de Escritura

Los códices: Los códices o “libros de pinturas” fueron redactados por sacerdotes, eruditos y sabios para la educación de los jóvenes y la conservación del patrimonio tradicional de la cultura nativa.

En ellos se combina la escritura pictográfica con la ideográfica y la fonética. Objetos directamente representados, símbolos y sonidos ayudaban a recordar los grandes temas históricos, mitológicos, litúrgicos, jurídicos. Su comentario y la memorización de los textos sagrados, cantares, himnos y leyendas eran la base de la educación del México antiguo.

Bernal Diaz del Castillo y Hernán Cortés dicen que había bibliotecas con centenares de códices. Como tantas otras obras de cultura, en su mayoría Los Códices Mayas Sistema de Escritura Maya Cultura Maya Ciudadesfueron destruidos por los conquistadores.

Unos pocos, sobre todo por el cuidado de algunos misioneros, pudieron salvarse. Otros fueron escritos bajo influencia española y cristiana.

En 1520 Cortés envió al emperador Carlos V un barco cargado de tesoros de oro, plata y joyas aztecas y también dos libros de códices, que causaron la admiración del gran humanista italiano Pietro Mártire, que vivía en la corte española.

Estos códices eran “libros” hechos  de una larga tira de papel fabricado con la corteza del amate, o con la fibra del maguey, o con piel de venado.

Los más recientes son de tela de algodón o de papel europeo. Se conservaban doblados en forma de biombo o acordeón, protegidos por tapas de madera que les daban la apariencia de un volumen, a veces grande, otras mediano y aun pequeño.

Actualmente se conservan en las bibliotecas de Europa y América más de cincuenta códices del México antiguo, de los cuales más de una docena son ciertamente originales prehispánicos. La Biblioteca Nacional de París guarda quince códices; la Bodleiana de Oxford, cinco; la Vaticana, cuatro; la del Museo Nacional de Antropología de México, catorce.

Hay bibliotecas que tienen un solo códice, pero de gran valor. Por ejemplo, la Biblioteca Laurenciana de Florencia posee el famoso Códice Florentino; la Biblioteca Nacional de la misma ciudad custodia el no menos célebre Códice Magliabecchi; la Nacional de Viena dispone del Vindobonense; la del Palacio de Borbón es depositaria del Códice Borbónico y la del Palacio Real de Madrid cuida del Códice Matritense.

Ejemplares de otros códices interesantes se hallan en Berlín. Dresde, Bolonia, Basilea, Tulane (EE.UU.), Nueva York y en bibliotecas mexicanas del Distrito Federal, Puebla, Morelia y Oaxaca.

Estos códices resultan fundamentales para conocer las culturas prehispánicas. Son fuentes insustituibles, aun mal estudiadas y escasamente aprovechadas, para reconstruir el pasado de altas civilizaciones que dejaron pocos documentos escritos, en algunos casos sin descifrar.

Los temas de los códices varían. Los mayas son astronómicos, de gran significación religiosa. Los códices nahuas —los más numerosos: quedan unos treinta sobre asuntos prehispánicos y muchos otros sobre temas poshispánicos— se refieren a la astronomía y el ritual, pueblos y tributos, hechos históricos, plantas medicinales, mitología, genealogía, geografía y topografía. Los seis códices de la cultura de Puebla y Tlaxcala tratan temas astronómicos, incluyendo a veces referencias mitológicas no desdeñables. Los códices mixtecos, tarascos y cuicatecos son predominantemente históricos.

El mero hecho de que estos tesoros artísticos e históricos se encuentren dispersos en veinticinco bibliotecas distintas de Europa y América, amén de las dificultades intrínsecas de su interpretación, ha sido grave obstáculo para que pudieran ser aprovechados por los estudiosos del pasado mexicano. La tarea de copiarlos y reproducirlos en forma de libro moderno, salvo alguna excepción de fines del siglo XVIII, por lo demás muy deficiente, comenzó en las primeras décadas del siglo pasado.

Es justo recordar en esta ocasión el nombre de Edward King, vizconde de Kingsborough, quien, siendo estudiante en Oxford, se entusiasmó tanto con los antiguos manuscritos mexicanos consultados en la Bodleiana, que dedicó su vida y su fortuna a editarlos. En 1831 aparecieron siete volúmenes en folio —uno de ellos el Códice Borgia—, ilustrados por Agostino Aglio, y después de la muerte de Kingsborough, dos más.

Este murió de tifus el 27 de febrero de1837, a los cuarenta y dos años, en la prisión de Dublín, donde lo habían encerrado por las deudas contraídas en la edición de los códices. Su obra, no obstante los defectos debidos a la imperfección de la técnica de su época, tiene el mérito de haber ofrecido a los americanistas un material difícil mente accesible, aún hoy consultado para comparar las copias de Aglio y el original tal como se conserva después de un siglo, que no ha transcurrido sin causar nuevos deterioros.

Fuente Consultada: Enciclopedia de Historia Argentina Fascículo I