Terrestre

Morfologia Terrestre Cambios de la Superficie y Factores Externos

Morfologia Terrestre Cambios de la Superfie y Factores Externos

La parte superficial de la corteza terrestre, aquella sobre la cual transcurre nuestra vida cotidiana, se presenta a nuestra observación como una sucesión de montañas y valles, de llanuras y cursos de agua, de aspectos y perfiles siempre nuevos y distintos, como se indica en la figura de abajo.

La configuración del suelo y sus mutaciones no son debidas a la casualidad, ni han sido siempre las mismas.

Las fuerzas y los fenómenos del subsuelo, que constituyen el objeto de la geología, y principalmente las actividades volcánica y sísmica, han dado forma al esqueleto fundamental de la corteza terrestre, o litosfera; y en distinta medida siguen modificando todos los días su conformación externa.

Pero a estas fuerzas y a estos fenómenos hay que añadir otros, no menos importantes y decisivos, que también alteran de continuo, profundamente y sin cesar, la configuración del relieve terrestre, contribuyendo de forma determinante a darle el aspecto general que cae bajo nuestra inmediata y directa observación.

morfologia relieves de la corteza terrestre
Distintos relieves de la corteza terrestre

Los agentes atmosféricos y climáticos, o sea la temperatura, la humedad, el viento, las precipitaciones atmosféricas, los cursos de agua, las heladas, la vegetación, la fauna y hasta la obra del hombre, contribuyen poderosamente a cambiar de manera incesante, y a menudo también profunda, la configuración del suelo, de modo que la forma general de la superficie de la Tierra no es estática sino que, por el contrario, es el resultado de un gran número de fuerzas que actúan en el espacio y en el tiempo.

Una resultante que varía a cada instante, como varían, en intensidad y eficacia, cada uno de los elementos modeladores (fuerzas geológicas, climáticas, químicas y orgánicas), aunque a menudo los cambios de aspecto que ocurren en las más distintas zonas geográficas del globo nos parezcan pequeños e insignificantes, hasta el punto de no tomarlos en cuenta.

Sin embargo, no debe olvidarse que al modelar la forma de la corteza terrestre, las fuerzas de la naturaleza actúan durante tiempos muy dilatados (incluso millones de años), y que no hay acción, por débil que sea, que repetida durante siglos o milenios no acabe por obtener grandiosos resultados; como precisamente ocurre con la fuerza erosiva del viento y de las aguas, que en el curso de extensísimas eras geológicas han demolido por completo grandes cadenas montañosas.

Pero también se registran fenómenos rápidos y violentos que modifican profundamente incluso el aspecto de toda una región, a veces en un solo día.

Grandes erupciones volcánicas, que en muy poco tiempo hacen surgir montañas enteras o nuevas islas oceánicas; colosales corrimientos de tierra y terremotos ruinosos, que agrietan y trastornan de forma definitiva los relieves montañosos preexistentes; inundaciones graves, que alteran extensísimos valles.

Desgraciadamente, con frecuencia, estos fenómenos forman parte de la crónica de nuestro tiempo; un tiempo en el que también el hombre demuestra que está en condiciones de modificar y variar, a menudo de forma tangible, la configuración de la superficie terrestre.

El estudio de estos fenómenos, de sus causas y sus consecuencias, forma parte de la morfología terrestre, una parte de la geografía física de extremado y apasionante interés, puesto que se ocupa de una cosa que nos concierne de cerca; es decir, de la superficie terrestre sobre la cual nos movemos, edificamos casas, carreteras, puentes, ferrocarriles; en una palabra, en la que actuamos de todas aquellas maneras que en conjunto constituyen nuestra vida de hombres civilizados.

Dilataciones y contracciones térmicas

Entre los agentes exógenos (o sea los que actúan desde el exterior) que modelan la superficie de la corteza de la Tierra se encuentra en primer lugar la radiación térmica.

Por efecto de la misma las rocas de la litosfera tienden a dilatarse; pero puesto que la dilatación es mayor en la superficie que en la profundidad, y en general es distinta para cada uno de los varios minerales que componen una misma roca, las sucesivas dilataciones y contracciones producidas por la elevación y el descenso de la temperatura (alternancia del día y de la noche, de las estaciones caudas y de las frías) y sus diversos efectos, acaban agrietando la roca, originando en ella, según su composición específica, hendiduras o grietas de distinto tamaño; fragmentos cada vez más pequeños que incluso pueden convertirse en minúsculos granos de arena; desgastes mas o menos importantes.

La acción disgregadora debida a los cambios de temperatura es mayor, de manera evidente, en las rocas de composición heterogénea que se encuentran en zonas sometidas a fuertes oscilaciones de temperatura entre la noche y el día y el verano y el invierno.

A este efecto tiene también mucha importancia la presencia o la falta de vegetación que, en líneas generales, además de suavizar la rigurosidad de los factores climáticos, protege la roca en la que vive, preservándola de la acción directa de los rayos solares e impidiendo asimismo, gracias al estrato de humus producido, que la roca sufra oscilaciones de temperatura demasiado rápidas, que a la larga la disgregarían.

La acción mecánica del viento

También es muy importante la acción del viento, que no es otra cosa que un desplazamiento de masas de aire a velocidades más o menos grandes.

Como todo lo que se mueve, el viento es portador de energía mecánica, energía que transporta el material rocoso ya disgregado, desplazándolo a otro lugar, a menudo muy lejano, dando con ello ocasión a los depósitos eólicos: dunas continentales, dunas fijas (en las que el material, detenido contra un obstáculo, acaba estabilizándose), dunas litorales, formaciones de loess (material a base de cuarzo, arcilla y otros elementos), muy abundantes sobre todo en China.

Pero la acción del viento no se limita a desplazar el material rocoso ya disgregado por efecto de otras causas (deflación).

Al transportar arenas y diminutos granos de roca, el viento también ejerce una especie de esmerilado en las rocas que encuentra durante su camino, puliéndolas o excavando en ellas característicos cauces, de acuerdo con su composición y su dureza.

Esta acción de esmerilado, a la que los científicos dan el nombre de corrosión, transporta también cierta cantidad de material de las rocas ya existentes, con el doble efecto de modificar (con el transcurso del tiempo) el aspecto de las rocas locales y de transformar, a la vez, la apariencia y la configuración general del lugar en el que finalmente se depositan los materiales transportados.

Además, al desplazar los materiales disgregados, el viento pone la roca al desnudo; cosa que favorece la ulterior disgregación debida al calor, puesto que capas siempre más profundas son expuestas paulatinamente a la acción directa del sol.

Para tener una idea de la importancia que tiene el viento como agente transformador y modelador de la superficie terrestre, basta pensar en las enormes extensiones desérticas que precisamente el viento ha recubierto de arena, cuyas dunas alcanzan a veces hasta 100 m de altura.

Las transformaciones químicas

A la acción transformadora del aire debida a los efectos mecánicos hay que añadir la debida a los efectos químicos.

El aire contiene grandes cantidades de oxígeno que transforma los metales en óxidos y los sulfuros en sulfatos, cambiando profundamente las propiedades físicas de las sustancias.

Algunos metales, por ejemplo, debido al efecto de su transformación en óxidos adquieren consistencia incoherente, polvorienta, convirtiéndose de esta forma en fácil presa del viento.

Pero las transformaciones químicas que ocurren en contacto con el aire no son sólo debidas a la presencia del oxígeno; también existen el vapor de agua y el anhídrido carbónico, que transforman el carbonato de calcio, insoluble, en bicarbonato de calcio, soluble.

Este último, desplazado por el agua de la lluvia, se precipita en los valles y en las hendiduras de las rocas, donde se sedimenta lentamente, convirtiéndose en carbonato insoluble y dando lugar a la formación de las célebres estalactitas y estalagmitas, tan frecuentes en las cuevas.

Mientras tanto, la roca de origen sufre empobrecimiento en su material y presenta la típica «caries», frecuentísima, por ejemplo, en las rocas dolomíticas.

La caries es debida a una lenta desaparición del carbonato de calcio (mientras que el carbonato de magnesio permanece inalterado) acompañada de surcos en la roca de origen.

El anhídrido carbónico y el agua también atacan a las rocas compuestas por silicatos, transformándolas en caolín o en productos arcillosos, según las condiciones en que se verifica el fenómeno.

Después, los productos arcillosos son transportados a los valles o al mar por los ríos, donde forman sedimentos y granos finísimos.

La acción del viento y el agua en algunos ejemplos bastante significativos: a) el viento, en su constante desplazamiento a velocidades más o menos grandes, transporta detritus de rocas dando lugar a la formación de dunas arenosas
El viento transforma las rocas de modo curioso; es el caso de estas pirámides de erosión en el Gran Cañón del Colorado.

La acción mecánica de las aguas

Como puede verse, entre los agentes transformadores y modeladores de la superficie terrestre, el agua es sin duda uno de los más importantes.

Ante todo ésta desarrolla una acción análoga a la de las dilataciones y contracciones térmicas de las rocas, debidas a los cambios de temperatura, mediante la sucesión alterna de las heladas y del deshielo.

En estado líquido, el agua penetra en las hendiduras y en las grietas de las rocas, impregnándolas de humedad.

Cuando la temperatura desciende por debajo de cero, el agua se transforma en hielo y aumenta de volumen, produciendo un sensible aumento de las cavidades primitivas, hasta dilatarlas tanto que provoca la fragmentación de la roca que la hospeda en una serie de detritos grandes y pequeños que, debido a la gravedad o arrastrados por las aguas que corren por la superficie de la tierra, se depositan al pie de las paredes rocosas.

Además de transportar los detritos insolubles el agua disuelve también los minerales solubles, por lo que, cuando combina ambos efectos, ejerce una enérgica acción erosiva, tanto si penetra profundamente (aguas de infiltración) dando lugar a la formación de canales subterráneos, algunas veces grandes como ríos, como si corre por la superficie (aguas de escurrimiento) dando lugar al proceso de formación de torrentes y de ríos, o, finalmente, si ataca el suelo en pendiente en grandes masas animadas por un movimiento turbulento (aguas salvajes o de arrastre) que provocan grandes fenómenos erosivos.

Las aguas en su descenso transportan los materiales disgregados de la cobertura poniendo al desnudo las rocas duras de debajo; excavan los lados de los relieves y originan incisiones cada vez más profundas, aislando con frecuencia grandes rocas que quedan abandonadas en precarias condiciones de equilibrio (rocas oscilantes), sobre otras piedras, o bien arrastrándolas, a fuerza de sucesivos empujones, lejos del lugar de procedencia.

También las aguas fluviales transforman variadamente las regiones que atraviesan; he aquí algunos aspectos de erosión fluvial

Entre los fenómenos debidos al agua de infiltración hay que citar los derrumbamientos, que pueden alcanzar proporciones considerables, determinando la caída a los valles de enormes cantidades de materiales rocosos disgregados, causandc a menudo daños muy considerables a la labor del hombre, el cual ve destruidos sus campos, e incluso sus viviendas sin poder hacer prácticamente nada para evitarlo.

Encauzamiento natural de las aguas

En la morfología terrestre las aguas que se deslizan por la superficie determinan una serie de transformaciones muy importantes debidas a los efectos de su encauzamiento natural.

Las aguas de lluvia y las procedentes del deshielo de las nieves y de los glaciares se recogen principalmente en las cavidades naturales, a menudo muy grandes, formando cuencas y lagos.

Cuando esto no ocurre, éstas avanzan formando cursos de agua cada vez mayores hasta llegar al mar o a un gran lago.

En la parte superior del curso el río suele tener régimen torrencial, discurre en pendiente rápida y ejerce una sensible acción erosiva en las paredes y sobre el fondo de su lecho, transportando detritos que pulen las rocas hasta convertirlas en cantos rodados.

En la parte media del curso el río se ensancha, pierde velocidad debido a la menor pendiente y las aguas, más lentas, depositan sobre el fondo materiales más pequeños, tales como arena y pedrisco grueso, pequeñas piedras y finalmente barro arcilloso.

Con la disminución de la pendiente el curso se vuelve más sinuoso, se forman islas fluviales y brazos de agua que discurren por terrenos anegadizos y que acaban por queda- aislados del curso del río.

De tal forma se liega al final del curso fluvial, a la desembocadura, que puede estar constituida por un ensanchamiento en forma de embudo (estuario) o una serie de canales menores que llegan al mar (delta).

En él se depositan los materiales finísimos e impalpables que, debido a la acción combinada del mismo río y de las mareas, producen una elevación del fondo (barra de desembocadura si se trata de un estuario, cordón litoral si se trata de un delta) que también puede dar lugar a la formación de una laguna (extensión de agua salada limitada, por su lado más cercano al mar, por relieves bajos y arenosos).

El encauzamiento natural de las aguas, con la erosión de los relieves, los depósitos aluviales y los depósitos de desembocadura, puede tener importantes consecuencias, tales como la destrucción y la profunda incisión de las montañas, la formación de extensísimos territorios en los cuales los sedimentos han llenado extensas cuencas marítimas, o el avance de las tierras emergidas en relación con el mar.

Las aguas subterráneas

Finalmente diremos que también tienen destacadas consecuencias las aguas subterráneas, o sea las aguas que se filtran a través del terreno hasta alcanzar una capa impermeable formando las llamadas capas acuíferas, que son las que dan lugar a la formación de fuentes, manantiales, sifones naturales, fuentes intermitentes, y de cuencas y ríos subterráneos.

La fuente es debida al afloramiento de una capa acuífera, llevada por el estrato impermeable sobre el cual corre; fenómeno análogo al que ocurre en relación con los manantiales.

Otro fenómeno característico de las aguas subterráneas es el de las fuentes intermitentes debidas a una cuenca subterránea unida al exterior por un sifón; cuando el nivel de la cuenca supera la altura del sifón, el agua fluye hasta que la cuenca se vacía y la fuente queda seca, para manar de nuevo apenas el depósito interno vuelve a llenarse.

Finalmente hay que recordar las fuentes de desbordamiento, debidas a la existencia de obstáculos impermeables que obligan a las aguas subterráneas a elevar su nivel hasta aflorar, desbordándose al aire libre.

Las aguas subterráneas, potables cuando no contienen sustancias nocivas, constituyen las conocidas aguas minerales si en ellas hay disueltos gases o sustancias minerales, que a menudo son de enorme eficacia curativa, lo mismo que las aguas termales, cuando brotan a temperatura más o menos elevada.

Los glaciares y la erosión glacial

En relación con la morfología terrestre tiene también gran importancia el agua solidificada en hielo.

A determinadas latitudes y por encima de determinada altura (límite de las nieves perpetuas) las precipitaciones de nieve se acumulan en capas de vario espesor que los sucesivos aumentos de temperatura no consiguen fundir por completo.

Entonces se forman neveros permanentes en los que las capas de nieve se asientan y se endurecen paulatinamente hasta transformarse en hielo.

Los glaciares están, pues, constituidos por sucesivas capas de hielo (menos compactas cuanto más cerca están de la superficie) que tienden a desplazarse juntas resbalando lentamente por la pendiente de la cuenca en que se encuentra el glaciar, de cuya parte inferior manan las aguas de fusión.

La parte más avanzada se llama lengua y está dotada de un movimiento más rápido en el centro que en los bordes y en el fondo, por lo que, debido a las distintas velocidades de traslación, el hielo se abre formando grietas, o sea, hendiduras que a menudo toman el aspecto de impresionantes abismos.

Por efecto de los varios movimientos y de las grietas suelen formarse grandes bloques de hielo sobresalientes, los séracs, perfectamente conocidos por los apasionados de las exploraciones alpinas y por los escaladores.

Al avanzar hacia el valle el hielo presiona sobre las paredes rocosas de su álveo, a las que estría de una manera característica, provocando en ellas una erosión capaz de arrancar de las mismas rocas de distintas dimensiones que son incorporadas a la masa helada.

El material erosionado, los detritos caídos en el hielo desde las cumbres circundantes, el polvo atmosférico, que también se incorpora al mismo, el barro y otros materiales, constituyen el material morrénico, o morrena, que el glaciar arrastra consigo hasta el valle.

Durante el buen tiempo, cuando se funde la parte más avanzada del glaciar o bien éste se retira, empequeñeciendo paulatinamente, los materiales de la morrena quedan a la vista formando depósitos morrénicos de considerables proporciones.

A menudo el glaciar arrastra hasta el valle enormes masas errantes que luego quedan aisladas, constituyendo ciclópeos restos de la glaciación pasada. Debido a sus características y a sus movimientos los glaciares excavan valles que a veces son muy profundos, que presentan un típico perfil en U (que los distingue de los valles de origen fluvial, cuyo perfil tiene forma de V) y trazan cuencas de tipo característico, dejando atrás, cuando se retiran, grandes depósitos morrénicos.

seracs: morfologia terrestre
«séracs», gruesos pináculos de hielo debidos al continuo movimiento de los glaciares. En esta página, de izquierda a derecha y de arriba abajo: caverna excavada en el hielo por un torrente; perfiles de «séracs»; estatua de hielo, debida al calor del estío; glaciar alpino desembocando en un lago.

La acción transformadora del mar

Por tanto, el agua, en sus distintas formas y acciones, es el principal agente transformador de la superficie de la Tierra. Ahora sólo quedan por explicar los efectos a que ella da lugar cuando actúa en su forma más grandiosa y característica, o sea el mar.

En las costas altas, el movimiento ondulante provoca continuas abrasiones y choques que excavan las rocas más blandas y aislan las más duras (formando escollos y torreones aislados), o bien socava la roca a nivel del agua adentrándose cada vez más bajo la pared rocosa hasta derribarla.

Los materiales erosionados sobre el lugar son lentamente desmenuzados, elevando paulatinamente el fondo, con lo que dan lugar a una plataforma costera cada vez más elevada que acaba por lograr que el mar se retire.

Pero, en general, la costa elevada favorece la penetración del mar en el continente, formando costas recortadas, ricas en bahías, golfos y ensenadas.

Por el contrario, en las costas bajas, la acción acumulativa supera la de la erosión, y se forman playas cada vez más anchas, cordones litorales, barras de desembocadura y lagunas, que favorecen la sedimentación y elevan sin cesar el nivel del fondo hasta hacer que emerja de una forma estable, con el subsiguiente retroceso del mar.

En el ambiente marino se desarrolla también una lenta acción constructora llevada a cabo por miríadas de organismos que, fijando las sales de calcio de las aguas del mar y depositando sobre los grandes fondos sus esqueletos óseos (conchas, etc.), calcáreos o silícicos, construyen auténticas cadenas submarinas (las barreras coralinas de los mares del Sur).

En efecto, el mar fue la cuna en la cual se formaron la mayor parte de las rocas organógenas que hoy día vemos a la luz del sol.

La Geología

La corteza terrestre, o litosfera, está constituida por una capa sólida, muy delgada en relación con la longitud del radio terrestre, caracterizada por su baja densidad (2,7-2,8) y por el predominio, en la composición química de sus constituyentes, de elementos muy ligeros tales como sílice y alúmina.

Con la palabra Sial, obtenida combinando entre sí las sílabas iniciales de sílice y alúmina, los investigadores indican precisamente la capa rígida superficial del globo, distinguiéndola de la capa que se encuentra por debajo de la misma, el Sima (de sílice y magnesio), más denso (alrededor de 4) y que no aflora a la superficie.

Los materiales sólidos de la corteza siálica toman el nombre de rocas, y cada una de ellas está constituida por uno o más minerales; como por ejemplo la roca simple cuarcita, formada por un solo mineral, el cuarzo, que es bióxido de silicio; y la roca compuesta granito, formada por cuarzo, ortosa, mica y cierto número de minerales accesorios.

El estudio de las rocas siálicas que componen la litosfera comprende: el estudio y la clasificación de dichas rocas como tales (litología o petrografía); el estudio de la estructura de los estratos rocosos, de sus movimientos y de su disposición actual (tectónica) y el estudio de las transformaciones, y posiblemente de sus causas, sufridas por la corteza terrestre a lo largo de los tiempos (geología histórica).

El conjunto de tales disciplinas en particular y el de sus recíprocas relaciones es objeto de una sola y gran ciencia, la geología, que es de importancia fundamental para el conocimiento de los complejos fenómenos que han dado lugar a la actual estructura de la corteza terrestre, asi como de las poderosas fuerzas que han actuado y siguen actuando todavía, transformando sin parar la capa sólida del globo en el que nosotros, junto con todos los demás organismos animales y vegetales, desarrollamos nuestra vida cotidiana.

Pero la geología no es sólo importante por el amplio e interesantísimo panorama de conocimientos teóricos que nos ofrece; también lo es por sus aplicaciones prácticas; aplicaciones que conciernen a muchas actividades humanas, esenciales no sólo para el progreso civil sino también para la misma supervivencia del hombre.

De las capas del subsuelo se extraen grandes cantidades de minerales útiles (minerales metálicos, carbones, petróleo y otros parecidos); en el suelo se excavan pozos y galerías, se apoyan las estructuras de sostén de las grandes obras de ingeniería (puentes, pantanos, canales).

Para todas estas actividades, el conocimiento de la composición de las rocas, de la estructura de sus estratos, de las fuerzas y los movimientos a que están sometidos, es condición indispensable para obtener un buen resultado.

Nacida del arte de la minería, con el que los hombres, desde los tiempos más remotos han obtenido minerales para diversos fines o para acrecentar las fuentes de energía, la geología actual no es tan sólo la ciencia principal en la que se basan las investigaciones mineras, sino que también otras muchas actividades (teóricas, prácticas, tecnológicas, científicas) tienen que basarse en ella para obtener preciosas enseñanzas y una guía segura.

Ver: Formación de las Rocas y Clasificación

Fuente Consultada:Biblioteca Temática UTEHA – El Mundo que nos rodea – Tomo I – La Corteza Terrestre – Editorial Hispano-Americana

Como se formaron las rocas? Rocas Igneas sedimentarias metamorficas

¿Como se Formaron las Rocas? – Tipos de Rocas

Se denominan así las masas naturales formadas por agrupación de distintos minerales. De ahí que la acción erosiva se realiza sobre materiales muy diferentes, con resultados también distintos. A la constitución de las rocas se une el factor climático, que aumenta la diversificación del modelado. Una roca presenta diferentes aspectos según se halle en terrenos ecuatoriales, templados o polares.

Todas las rocas de la Tierra se dividen en tres grandes grupos –ígneas o volcánicas, sedimentarias y metamórficas–, según la forma en que se originaron. Las rocas ígneas, cuyo nombre procede de la palabra latina que significa fuego, comenzaron como magma, que es el material fundido del interior de la Tierra. Cuando el magma se enfría lentamente y se endurece bajo tierra forma el granito y otras rocas de grano grueso. El magma que aflora en erupción a la superficie se enfría rápidamente y forma basalto y otras clases de rocas volcánicas.(Fuente Consultada:selecciones Readers Digest)

LAS ROCAS: Toda la Tierra esta hecha de rocas y minerales. Dentro de la tierra hay una base líquida de roca fundida (magma) y en el exterior hay una corteza dura. Podemos comparar la tierra con un huevo, la cáscara del huevo es como la corteza en la tierra. La corteza se compone de rocas y de minerales. Mucha de la corteza esta cubierta por agua, la arena, el suelo y el hielo. Si usted cava lo suficientemente profundo, siempre encontrará rocas.

Se designa con el nombre de roca  a toda asociación de partes minerales homogéneas o heterogéneas que se encuentren en la corteza sólida del globo en masas bastante grandes como para ser consideradas parte esencial, de esa corteza.

La geología (ciencia que estudia los materiales que componen el globo, su naturaleza, su situación y las causas que lo han determinado), la paleontología (que trata de los seres orgánicos cuyos restos están fosilizados) y la litología (parte de la geología que se ocupa de las rocas), establecieron que las rocas más antiguas se encuentran en los estados de Manitoba y Dakota (Estados Unidos de América); la fecha de su formación se remonta a 1700 millones de años, es decir, al período en que aparecieron los primeros invertebrados marinos.

Por lo tanto, el estudio de los minerales nos presenta, en una serie de capítulos sucesivos, la historia misma de la vida hasta la aparición del hombre. Haremos una comparación: si representáramos esa historia reunida en un solo volumen, cada una de cuyas páginas correspondiera a un millón de años, tendríamos un libro de casi 2.000 páginas, y sólo al final de la última descubriríamos la aparición del hombre en el mundo. La litología nos indica la edad de ciertos grandes sistemas montañosos.

Por ejemplo, sabemos que los montes Apalaches (Estados Unidos) son los más antiguos; cuentan alrededor de 240 millones de años, mientras que las Montañas Rocosas tienen 105 millones; los Pirineos, 30 millones; los Alpes, 21 millones: la cadena del Himalaya y la cordillera de los Andes, sólo 8 millones.

Para interpretar el lenguaje de las piedras es menester, ante todo, distinguir sus orígenes, que podemos conocer analizando tres elementos esenciales:

1) la naturaleza química de la roca;
2)
su estructura, es decir, la forma como se aglomeraron los distintos elementos que la componen;
3)
la disposición de los terrenos donde se encuentra.

Esa distinción hizo que los geólogos dividieran todos los tipos de rocas en tres grupos: rocas eruptivas o ígneas, rocas sedimentarias y rocas metamórficas.

I) LAS ROCAS ERUPTIVAS:

Estas rocas, llamadas también ígneas, se formaron por la solidificación del magma que está en fusión bajo la corteza terrestre y es arrojado por los volcanes en erupción. El magma es la masa mineral que se halla en las profundidades de la tierra en estado pastoso debido al calor central. También hay rocas eruptivas en el fondo de los mares y están constituidas, principalmente, por el grupo de los silicatos. Las rocas volcánicas superficiales presentan grandes irregularidades en su estructura. Se deben al enfriamiento que, al operarse rápidamente, no permitió que la cristalización se produjera en forma homogénea.

A ese tipo pertenecen las rocas porfídico-cuarcíferas, cuyas variedades y colores son muy numerosos. Por su solidez son muy indicadas para pavimentar. Menos común, pero más importante, es la porfirita, cuyas variedades más conocidas son el pórfido rojo, con el fondo sembrado de manchitas blancas (cristales de feldespato) y el pórfido verde. El pórfido rojo, muy apreciado por los antiguos, provenía del Alto Egipto; en cuanto al pórfido verde, los griegos lo extraían del monte Taigeto.

El basalto es una roca eruptiva negra, compacta, muy difícil de romper; a pesar de eso, es poco resistente a la intemperie. Es fusible al soplete y produce un esmalte negro. En Irlanda existe una magnífica columnata natural, llamada la calzada de los Gigantes de Antrim, formada por rocas basálticas. La abundancia de los productos gaseosos que despiden las rocas volcánicas durante su consolidación determina la formación de rocas porosas, de una textura celular sumamente liviana, que se conocen con el nombre de piedra pómez o pumita. Se las utiliza mucho para pulir y también en la industria de la cerámica y los esmaltes.

Las rocas eruptivas cuya consolidación se produjo en las profundidades de la tierra se cristalizaron de manera mucho más uniforme; son las rocas graníticas, puestas al desnudo por la erosión que duró millones de años. En cuanto a su disposición, las rocas eruptivas consolidadas desde el interior presentan filones, o sean rocas micro graneadas que llenaron las hendiduras del magma en vías de solidificación. Con el transcurso del tiempo, la erosión arrancó la roca exterior menos dura, hasta que el filón formó en la superficie del suelo un verdadero muro saliente, llamado dique.

Principales Rocas Ígneas:

tipos de rocas

GRANITO

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BASALTO

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DIORITA

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OBSIDIANA

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PUMITA

GRANITO: Una de las rocas más abundantes en la corteza, y también una de las más variables, pues su composición depende de las proporciones en las que se encuentren los minerales que la forman: cuarzo, mica, plagioclasa y ortosa Es el ejemplo clásico de roca plutónica, que se forma en el interior de La Tierra, donde el magma puede enfriarse lentamente y la cristalización se realiza despacio, de forma que los cristales resultantes están muy bien formados y son claramente visibles a simple vista. El carácter plutónico del granito se aprecia además en sus afloramientos, generalmente muy masivos, formando en ocasiones sierras enteras. En estos casos, se ha producido el afloramiento de un plutón completo.

En el campo, el granito da lugar a paisajes muy agrestes, en los que abundan las grandes rocas redondeadas (piedras caballeras) que se desprenden como consecuencia de la meteorización mecánica. Muchas zonas graníticas se denominan «caos de bolas» por el aspecto que presenta el paisaje.

El granito es duro y muy resistente a la intemperie, lo cual lo hace ideal para la construcción. Muchos edificios notables han sido construidos con granito. Las otras aplicaciones de esta roca son ornamentales, como piedra pulimentada (de uso en revestimiento de fachadas, suelos, encimeras…) y como material para escultura.

BASALTO: La roca ígnea extrusiva (volcánica) más común en la Tierra. Procede en la mayor parte de los casos de coladas de lava. El enfriamiento rápido de la lava produce rocas con los cristales pequeños, aunque visibles. Su textura es más bien densa: en una muestra no se suelen poder identificar visualmente los minerales que la componen. Es muy poco brillante, especialmente en las superficies de corte. Con frecuencia, las muestras de basalto albergan cristales bastante grandes (fenocristales) de minerales como el olivino y el piroxeno.

En el campo presenta aspectos (hábitos) muy variados. Son relativamente frecuentes los hábitos columnares, en los que el basalto forma estructuras similares a columnas, muy juntas, que dan lugar a paisajes bastante espectaculares. En otros casos presenta aspecto bastante liso, y en otros, globular. Esta forma la adopta cuando la colada de lava se ha enfriado debajo del agua (en este caso, se forman las llamadas lavas almohadilladas).

DIORITA: Es una roca intrusiva, de color negro con vetas verdosas o rosadas, de textura porfídica, formada por plagioclasa y hornablenda. Existe una variedad, la granodiorita, que contiene cuarzo.  Se trata de una roca muy dura. Pero existen algunas estatuas egipcias, como la del faraón Kefrén, que están realizadas en diorita, sin que se pueda explicar satisfactoriamente cómo con las herramientas disponibles entonces fue posible trabajar este material tan duro.

OBSIDIANA: No se puede considerar estrictamente una roca, sino un vidrio volcánico. Se trata de un material amorfo, fruto de una cristalización tan rápida que el magma no tuvo tiempo de formar cristales, sino que se convirtió en una especie de pasta vítrea.

Su color es negro brillante. Su forma de fractura es característica: al golpearse se rompe con fracturas en forma de concha, que dejan aristas tan afiladas que algunos pueblos de la Antigüedad, como los aztecas, utilizaron esta roca para fabricar cuchillos muy afilados.

PUMITA: También llamada piedra pómez, es una curiosa roca extrusiva, tan ligera que flota en el agua, y con aspecto de esponja. La pumita se forma en algunas erupciones volcánicas en las que se acumulan gran cantidad de gases en la cámara magmática de los volcanes. Esto hace que se produzcan burbujas en el interior de la aya. Cuando esta se enfría al contacto con el aire, una vez expulsada del volcán (por lo general, de forma violenta), da origen a fragmentos rocosos llenos de poros.

II) ROCAS SEDIMENTARIAS O ESTRATIFICADAS:

Están dispuestas en capas sucesivas o estratos, generalmente de poco espesor, formados por sedimentos. Algunas son de naturaleza aluvional, otras son simples depósitos químicos y otras son de origen orgánico. A veces se dio el nombre de terrenos aluvionales a los terrenos terciarios; esto no es exacto, porque, en toda época hubo aluviones, es decir, depósitos arrastrados por las aguas. Su composición varía, según la proporción en que se encuentren mezclados fragmentos rocosos, cantos rodados y limo.

A menudo se presentan bajo el aspecto de partículas sin cohesión (arena); a veces se amalgaman y forman terrenos arcillosos. Podemos observarlas en todo su esplendor en el Gran Cañón del Colorado de Estados Unidos de América, y en el Valle Encantado del río Limay (Parque Nacional de Nahuel Huapi, República Argentina).

Las rocas de depósitos químicos se formaron por la lenta precipitación de sustancias que se encuentran en suspensión en las aguas. Así, en las lagunas y en los lagos, la sal gema o el yeso se sobrepusieron lentamente hasta formar verdaderas rocas. Admirables ejemplos nos presentan las estalagmitas, de donde derivan algunas variedades de alabastros, que confieren a ciertas grutas un aspecto arquitectónico refinado e imponente a la vez.

Las rocas calcáreas, formadas por ácido carbónico y cal combinados (carbonato de calcio), son duras y de aspecto granuloso; entre ellas podemos mencionar el mármol, la piedra caliza, la piedra litográfica, la calcita, la creta, etc. Por lo común son blancas, pero presentan también coloraciones muy variadas. De ellas se extraen la cal, la tiza, el yeso y el cemento, que se emplean en la construcción.

Las rocas sedimentarias son muy variadas e importantes. Tanto, que mientras que una de ellas, la caliza, configura buena parte de los paisajes, otra, el petróleo, no sólo es la única roca líquida que existe, sino también la principal fuente de energía.

tipos de rocasCALIZA

tipos de rocas

CARBÓN

tipos de rocas

PETRÓLEO

Caliza: Roca sedimentaria evaporítica constituida por carbonato de calcio (calcita aunque en su composición pueden aparecer pequeñas cantidades de otros minerales e impurezas. Su formación, en muchos casos, está asociada a la acumulación de restos de seres vivos (fundamentalmente conchas de moluscos, ricas en carbonato de calcio). En otros casos, se debe a la precipitación del carbonato disuelto en agua, en ambientes propicios, como sucede en las cuevas, donde el carbonato precipita en forma de caliza y origina las estalactitas y las estalagmitas.

La caliza es una roca muy abundante: constituye más deI 10% del conjunto de rocas sedimentarias de nuestro planeta. Se presenta en numerosas variedades, que se distinguen por su textura, su contenido en fósiles, su grano (que puede ser fino o basto) y su color. La caliza pura es blanca, pero su contenido en impurezas, como arcilla, óxido de hierro, etc., hace que pueda tener colores crema, rojizo o gris.

Una roca muy útil: Por su abundancia, la caliza siempre ha sido una roca muy utilizada. Se obtiene de canteras, explotaciones al aire libre, cortándola directamente de los conjuntos rocosos. Sus usos son muy variados: es una de las materias primas del cemento. Su resistencia a la intemperie hace que se pueda usar para el revestimiento de fachadas y la construcción de edificios representativos. También ha sido un material utilizado en escultura desde la Antigüedad, ya que se trabaja con relativa facilidad y tiene un bello aspecto.
A pesar de su resistencia, la caliza es muy sensible al ataque con ácidos. Por eso, en los lugares donde hay lluvia ácida, los edificios con fachada de caliza (como en las catedrales, por ejemplo) corren peligro de deterioro.

Petróleo: El petróleo es La única roca líquida que existe. Es una roca sedimentaria organógena, formada por restos de seres del plancton marino. La sedimentación de estos seres en zonas poco profundas y su transformación, que requiere un proceso de millones de años, originó el petróleo que hoy se extrae. Se trata de una mezcla de hidrocarburos, que a temperatura ambiente se encuentra en estado liquido, acompañados frecuentemente de gases. Puesto que es un fluido, los yacimientos de petróleo no forman parte de estratos, sino que ocupan las bolsas o espacios entre rocas.

Enla formación del petróleo influye la profundidad (por la presión a la que se encuentran es sedimentos) y la temperatura. Si el sedimento se encuentra en una zona poco profunda, a temperatura baja, es habitual que predomine la formación de petróleo pesado, el más denso. En zonas más profundas y a mayor temperatura, el petróleo menos denso (llamado absotualmente crudo) es más abundante. Si las temperaturas superan los 100 °C, se forma gas  natural.

Se puede decir que el petróleo es el combustible fósil más utilizado y, en buena medida, sociedad actual depende de él para su funcionamiento. De ahí que se piense que puede producirse una crisis energética importante si, como se prevé, las reservas de petróleo se agotan en un futuro más o menos próximo.

Carbón: comienza a estar en desuso, pero en el pasado el carbón era un combustible fósil de la máxima importancia. A diferencia del petróleo, el carbón se formó a partir de restos vegetales (fundamentalmente de los helechos gigantes del período Carbonífero), acumulados en zonas pantanosas. De la lenta transformación de estos restos en un ambiente sin oxígeno y su litificación se formaron los carbones, rocas en cuya composición es abundante o predominante el elemento carbono.  La explotación del carbón se realiza mediante minas, normalmente subterráneas. Los yacimientos suelen formar estratos, cuyo espesor oscila entre los 2 cm. y los 20 m. o más.

III) ROCAS METAMÓRFICAS:

Se llaman así porque pueden encontrarse en las rocas eruptivas y en las sedimentarias; se diferencian entre sí por profundas metamorfosis de estructura. A veces, rocas cristalinas de origen eruptivo han soportado una segunda cristalización, o el magma eruptivo ha penetrado entre las capas de la roca sedimentaria (no cristalina) que sufrió corto metamorfismo (transformación natural ocurrida en un mineral o en una roca).

Los tipos principales de estas rocas son los gneis (roca pizarrosa), las micacitas, las pizarras, los esquistos anfibólicos (formados por feldespato y anfíbol) y los filadíos. Las rocas sedimentarias así transformadas en esquistos cristalinos, contienen mucho grafito.

Naturaleza de las rocas metamórficas: Los factores que definen o clasifican las rocas metamórficas son dos: los minerales que la forman y las texturas que presentan dichas rocas. En cuanto a su composición, minerales que se forman como consecuencia del metamorfismo se asocian, y estas asociaciones se suelen repetir en diferentes rocas, constituyendo lo que se conoce como metamórficas. Así, existen las facies de las ceolitas, de las anfibolitas, de las granulitas… Cada facies se define por unas condiciones de presión y temperatura determinadas, en las cuales la composición mineral se mantiene estable.

Las texturas son básicamente de dos tipos: foliada o esquistosaza (con bandas por la alineación de los minerales en planos paralelos) y no foliada o granoblástica (minerales desordenados). Existen, a su vez, tres subtipos de texturas foliadas. La pizarrosidad es característica de rocas con metamorfismo poco intenso en las que los minerales no se ven, y presentan láminas que se separan fácilmente. La esquistosidad aparece en rocas que han sufrido metamorfismo más intenso. El bandeado gnéisico es la alternancia de colores claros (por cristales de cuarzo) y bandas oscuras (anfiboles y micas).

SUBTIPOS DE TEXTURA FOLIADAS

PIZARROCIDAD

tipos de rocasEste tipo de foliación está definida por la cristalización orientada de minerales planares muy pequeños, no visibles a simple vista (fundamentalmente micas).
La pizarrosidad es característica de condiciones
de bajo grado metamórfico, ósea baja presión
y temperatura.

ESQUITOCIDAD

tipos de rocasCuando aumenta el grado metamórfico los minerales planares aumentan de tamaño y son visibles a simple vista. En algunos casos en las superficies de foliación se observan grandes placas de micas, que le dan un aspecto escamoso. La esquistosidad es característica de condiciones de grado metamórfico medio – alto.

BANDEADO GNÉISICO

tipos de rocasDurante el metamorfismo en grado alto las migraciones iónicas pueden ser lo suficiente grandes como para causar, además de la orientación de los minerales con hábito planar, la segregación de minerales en capas.
Estas segregaciones producen bandas de minerales claros y oscuros, que confieren a las rocas metamórficas un aspecto bandeado muy característico. A este conjunto lea denominamos bandeado gnesico, y es propio del metamorfismo de alto grado.

TIPOS DE ROCAS METAMÓRFICAS SEGÚN SU TEXTURA:

TEXTURA FOLIADA

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PIZARRA

Su aspecto es claramente foliado y al romperse se obtienen láminas planas Procede del metamorfismo de las arcillas y su grano, de tamaño muy fino, está formado por pequeñísimos cristales de mica.

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ESQUISTO

Esta roca se rompe con facilidad, dando lugar a láminas en las que los minerales se ven de forma clara. Se obtiene a partir de las pizarras o areniscas sometidas a un metamorfismo muy intenso.

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GNEIS

En esta roca aparecen alternativamente bandas de minerales claros y oscuros debido a fenómenos de recristalización metamórfica y grandes presiones. Sus minerales, de aspecto granular y aplanado, se disponen en planos en el espacio. Procede del metamorfismo de granitos o de esquistos.

  TEXTURA NO FOLIADA

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MÁRMOL

De textura granoblástica, su aspecto es cristalino y recuerda a un terrón de azúcar por su color blanco, aunque puede tener impurezas y entonces presenta distintos  colores. Se obtiene por metamorfismo  de calizas y dolomías.

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CUARCITA

Su color blanco en estado de mayor pureza puede cambiar cuando tiene impurezas en su composición. Es una roca campada y dura formada a partir de areniscas ricas en cuarzo.

MÁRMOL:  El mármol es una roca metamórfica que se origina a partir de la caliza (o de la dolomita). Puesto que esta roca es muy abundante en la corteza, el mármol también lo es, y, además, es muy variable. En general, el mármol es una roca más dura que la caliza, su grano es mucho más fino, y su aspecto, más terso. Puede pulirse hasta conseguir superficies muy brillantes y sedosas, por lo que se ha considerado siempre una roca de gran interés para el ante y la decoración.

Durante el metamorfismo de la caliza, los fósiles que contienen estas rocas desaparecen (aunque no siempre, porque es posible encontrar mármoles pulidos en los que se observan cortes de fósiles). Los restos de los fósiles y el cemento original de la roca se disuelven y se recristalizan. Puesto que los nuevos cristales de carbonato de calcio (calcita) que se forman lo hacen prácticamente al mismo tiempo, su tamaño es muy homogéneo. Esta es la causa del aspecto tan particular de la textura del mármol.

El mármol se obtiene en canteras al aire libre. Las canteras más conocidas mundialmente son las de Carrara (Italia) y las del Pentélico (Grecia). Con mármol de Carrara, el escultor italiano Miguel Ángel Buonarroti realizó algunas de sus más bellas creaciones. Y con mármol del Pentélico se construyó el Partenón en la acrópolis ateniense.

PIZARRA: Es una roca bastante abundante, de grano fino, y que se forma por metamorfismo no demasiado intenso, a temperaturas y presiones relativamente bajas. Habitualmente se considera que la pizarra proviene del metamorfismo de las arcillas (lutitas), aunque también se puede producir pizarra a partir de depósitos de cenizas volcánicas.

Se trata de una roca de color variable, aunque predominan el gris y el negro, que tiene una textura foliosa característica. Su capacidad para exfoliarse en láminas ha sido aprovechada para construir techos en la arquitectura popular. Se ha usado también para las pizarras de las aulas. En China, un uso tradicional de esta roca es la fabricación de las piedras, ricamente talladas, en las que se prepara la tinta para la caligrafía.

GNEIS: Es una roca que ha sufrido un metamorfismo de alto grado. Se forma a partir del granito y de los esquistos. Los gneises tienen una textura característica, y normalmente presentan un bandeado debido a la orientación de los minerales, que se han separado por la acción de la presión y la temperatura. Los minerales predominantes en el gneis son el cuarzo, los feldespatos de varios tipos y la plagioclasa. No obstante, puesto que el granito es una roca bastante heterogénea, los gneises también lo son.

CUARCITA: Es la roca derivada del metamorfismo de la arenisca rica en cuarzo, y es mucho más dura que esta. Se trata de una roca bastante común, con un color que varia entre gris (variedades más puras) y anaranjado, ocre o marrón (variedades que contienen impurezas en su composición).  Se forma por exposición de las masas rocosas de arenisca a las altas temperaturas causadas por la proximidad de magmas, a bastante profundidad. El metamorfismo provoca la recristalización y la fusión de los granos que formaban la arenisca, dando lugar a una roca muy compacta, dura y bastante áspera al tacto. A pesar de ser una roca metamórfica, a veces conserva restos de fósiles. Muchas crucianas (huellas fósiles de artrópodos marinos) se conservan en cuarcitas.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…

El clima determina que factor de erosión es preponderante y las propiedades de las rocías que mejor papel desempeñan en el modelado (coherencia, permeabilidad, solubilidad, etc.). Atendiendo al origen y a la disposición de las rocas los geólogos han distinguido tres grupos fundamentales: eruptivas, sedimentarias y metamórficas. Las eruptivas o magmáticas o platónicas se hallan en la base de todas las formaciones geológicas. Son las formadas por el enfriamiento de! líquido denominado magma.

Ese enfriamiento lento cristalizó sus componentes. De ahí e! calificativo de holocristalinas que se les ha dado. Las rocas plutónicas (de Plutón, dios del infierno que vivía en las profundidades «de la Tierra), que emergen rápidamente sobre la superficie terrestre, se llaman también rocas volcánicas y tienen una estructura semicristalina o amorfa (obsidiana, utilizada por el hombre primitivo, piedra pómez, etc.). Las rocas plutónicas más importantes son los basaltos, que sirven de sustrato a continentes y océanos; los granitos, roca plutónica no volcánica, y los cuarzos, feldespatos y micas, entre otras. Las rocas sedimentarias son las originadas por la acción de los agentes atmosféricos y superficiales de la Tierra.

Los agentes destructores de tipo mecánico, físico, químico y biológico que actúan sobre las rocas dispersan sus materiales y reducen sus dimensiones. Los cantos y arenas se van depositando en el fondo de lagos y océanos, con los que forman sedimentos variados por sus génesis y estructura. Estos sedimentos, que pueden variar en tamaño, se denominan sedimentos detríticos.

Cuando los fenómenos de destrucción de las rocas son de origen mecánico, aquélla no va acompañada de la desaparición de la estructura cristalina de sus minerales. Si, en cambio, actúan agentes de orden químico, esa estructura desaparecerá y sus constituyentes se convertirán en micelas (agregados moleculares), en coloides, o en sales disueltas. Los materiales que forman las rocas sedimentarias son de variada composición mineralógica y de diferentes tamaños (gravas, arenas, limos y arcillas).

Las margas son una variedad de arcilla y la cimentación de las arenas constituye el gres o arenisca. Las calizas son las rocas sedimentarías más importantes (origen químico-orgánico). Rocas sedimentarias de origen orgánico son las carbonosas (antracita, hulla, lignito y turba). Las rocas metamórficas son las formadas a partir de cualquiera de los dos grupos anteriores, por acción de las elevadas temperaturas y presiones que reinan en el interior de la corteza.

La sucesión de convulsiones orogénicas, la formación de montañas y la erosión pueden ocasionar notables cambios en la estructura y composición de las rocas primitivas. En las zonas de contacto de las rocas plutónicas entre sí, y de éstas con las sedimentarias, pueden ocurrir cambios físicos y químicos (metamorfosis de contacto), como también en algunas regiones al variar las condiciones de temperatura y presión (metamorfosis regional) o al producirse algún movimiento tectónico (metamorfosis dinámica).

Dichas transformaciones dan origen a las rocas metamórficas, que en su composición mineralógica, modelado, etc., se asemejan a las plutónicas y a las sedimentarias. Las más conocidas son los gneis, mármoles, pizarra (sedimentos arcillosos).

Las rocas, por la acción combinada de numerosos elementos corrosivos, se van disgregando físicamente y se alteran químicamente hasta transformarse en una materia blanda, semi-pulverizada, que se llama de suelo. Sobre él seguirán actuando agentes físicos, químicos y biológicos que continuarán su transformación y evolución, las que dependerán de las condiciones ambientales. El clima, la vegetación y la topografía del terreno gravitarán de manera decisiva en su futuro.

Cuadro resumen de las principales rocas, con la definición de sus rasgos más sobresalientes.

CLASIFICACIÓN DE LAS ROCAS

ROCAS PRINCIPALES CLASES TIPOS
ERUPTIVAS o ÍGNEAS Proceden de masas fluidas o magmas que se forman en el seno de la corteza terrestre y afloran a la superficie o a capas inmediatamente inferiores, donde se solidifican

GRANITOIDEAS o INTRUSIVAS. Son rocas de profundidad, solidificadas en el senode la corteza terrestre sin comunicación con el exterior FILONIANAS. Consolidadas en grietas formando filones o diques.

EFUSIVAS o VOLCÁNICAS. Solidificadasen la superficie y que han corrido por ella. Se presentan en capas o mantos

Granitos, Sienitas, Dioritas, Gabros, Nositas, Peridotitas, Granitoporfídicas, Aplíticas, Lamprófidos

(Antiguas) Pórfidos euarcíferos. Pórfidos ortoclásicos, Porfiritas, Melafitas.

(Modernas) Rioíitas, Traquitas, Andesitas, Dacitas, Basaltos, Picritas

SEDIMENTARIAS Son productos detríticos de rocas erup tivas y metamórficas, depósitos formadospor cristalización de sustancias disueltas  en el agua, depósitos de sustancias orgánicas o materiales de explosión de las erupciones volcánicas.

DE ORIGEN QUÍMICO. Formadas por precipitación de sales disueltas en el agua DETRÍTICAS 0 CLÁSTICAS. Formadas a partir de materiales fragmentarios procedentes de otras rocas

CARBONATOS. Los de procedencia orgánica 0 química de esta composición.

SILÍCEAS. Las de procedencia orgánica o química de esta composición

CARBONOSAS. Son de origen orgánico y en su composición predomina el carbono

ASFALTOS Y BETUNES. Rocas con granriqueza de hidrocarburos

Sal, Anhidrita, Yeso, Silvinita Areniscas, Arcosas, Granvacas, Arcillas

Calizas, Dolomías

Tierra de diatomeas, Lidita, Sílex, Travertino

Turba, Lignito, Hulla, Antracita

Asfalto, Pizarras bituminosas

METAMÓRFICAS
Rocas, primitivamente eruptivas o sedimentarias, que han experimentado cambios tan importantes, que presentan una estructura totalmente distinta a la original. En su metamorfosis han influido la temperatura y la presión; el proceso se reduce a deformaciones mecánicas, recristalizaciones y formación de nuevos minerales.

Gneis, Granulitas, Haleflintas, Micacitas, Clositocitas, Talcocitas, Pizarras macliferas. Pizarras satinadas. Pizarras antibélicas, Eclogítas, Serpentinas, Granatitas, Cornubianitas, Mármol, Cuarzitas, Esmeril

Otra Fuente Consultada:
Enciclopedia del Estudiante Tomo V – Lo Sé Todo Tomo II
Mundorama Tomo I