Vida de Lorenzo Ghiberti

El Renacimiento Italiano Características y Representantes

El Renacimiento Italiano Características y Representantes

El Renacimiento europeo fue un movimiento muy amplio, que se originó en Italia, en la primera mitad del s. XV y que se  inspiraba en un interés renovado por el mundo clásico. Dio lugar a extraordinarios avances en el arte, la arquitectura y la literatura.

La prospera clase burguesa se convirtió en mecenas de las mismas artes, lo que dio mayor libertad a los artistas, al tiempo que la aparición la imprenta permitió la rápida difusión de las ideas.

Durante la Edad Media el saber estaba estrechamente vinculado con la religión. Muy pocos, aparte de los eclesiásticos, sabían leer y escribir. En su mayor parte el saber estuvo influido por las enseñanzas de la Iglesia, las cuales raras veces eran cuestionadas.

El Renacimiento fue la época en que los hombres buscaron nuevas ideas. Muchos retornaron a las ideas de los griegos y romanos. Los grandes artistas del Renacimiento, como Leonardo de Vinci y Miguel Ángel, siguieron los ejemplos grecorromanos en sus magníficas pinturas y estatuas.

Arquitectos como Bramante diseñaron edificios con columnas y arcos tomados de Grecia y Roma, respectivamente.

También floreció el comercio en el Renacimiento. Una nueva clase de riqueza —la de los ricos mercaderes— apareció y estos hombres se sintieron orgullosos de sus logros.

Pidieron a muchos artistas que pintaran sus retratos y los de los miembros de su familia. Con este nuevo interés por los retratos la pintura se hizo cada vez más realista.

El gran erudito Desiderio Erasmo empezó a estudiar la Biblia bajo un nuevo aspecto, renovando de ese modo los estudios religiosos. Erasmo creía que los hombres tenían una enorme fuerza y capacidad para mejorar la vida en la Tierra.

LOS ARTISTAS DEL RENACIMIENTO

Los pintores, los escultores y escritores, habían perfeccionado desde el siglo XIV su arte tratando de imitar a los antiguos.

A principios del siglo XVI, llegaron a reproducir obras perfectas que jamás han sido superadas. Este momento de perfección del siglo XIV, que se ha llamado Renacimiento, no tuvo lugar a un mismo tiempo en todos los países.

Se produjo primero en Italia a fines del siglo XV, luego en Alemania y en Francia en la primera mitad del XV, en Inglaterra a fines de la misma centuria. Italia y Francia solamente tuvieron a la vez pintores, escultores, arquitectos y escritores.

Los pintores y los escultores habían sido hasta entonces obreros reunidos en gremios y sometidos a reglamentos, como los sastres y los zapateros. Como las restantes profesiones, tenían maestros, compañeros y «aprendices. Los aprendices machacaban los colores, los compañeros ayudaban a los maestros a pintar.

Los artistas trabajaban para satisfacer encargos. Un obispo, un abad, un cura les encargaba un cuadro, una estatuía, o esculturas para el altar de una iglesia.

Los señores y los burgueses ricos les encargaban cuadros de devoción, en los que el donante se hacía representar con su familia arrodillados delante del santo, su patrono. No se trabajaba más que para las iglesias, para unos cuantos grandes señores o para los burgueses ricos de algunas ciudades, únicos que en aquella época tenían dinero para poder gastar en objetos de arte.

a fines del siglo XV se verificó un cambio en Italia. Algunos príncipes tuvieron afición a las artes y empezaron a interesarse personalmente por los artistas. Hiciéronlos venir a su Corte, hablaron familiarmente con ellos y los trataron, no como a artesanos, sino como a escritores.

Lorenzo de Médicis (apodado el Magnífico), que gobernaba Florencia, estableció en sus jardines una escuela de jóvenes escultores, que comían en su mesa y vivían familiarmente con su hijo. El Papa León X, de la familia de los Médicis, hizo ¡r a su Corte a pintores y escultores.

Para retener a su lado a los artistas, los príncipes les daban pensiones. Pero como los habían tomado a su servicio, los obligaban a desempeñar toda clase de oficios. El pintor había de preparar decoraciones para las fiestas, pintar escudos, divisas, en ocasiones hasta arneses.

Los artistas no llegaron nunca a igualarse a los nobles, pero se elevó su posición social. En Italia, los más célebres fueron objeto, por parte de los príncipes, de distinciones que dieron a entender a las ge.n-tes que se les trataba con consideración.

Lo mismo ocurrió en Francia. Desde el Renacimiento se aplicó a los pintores y a los escultores el nombre italiano de artista, que en dicho idioma significaba «artesano», y que en francés tuvo nuevo significado.

La Ciencia y el Saber Popular

De esta manera la gente empezó a estudiar cada vez más el mundo que la rodeaba y a explicarse, asimismo, lo que veía en el cielo.

En 1543 un astrónomo polaco, Nicolás Copérnico, sugirió que la Tierra era redonda y giraba sobre su eje y que también giraba en torno del Sol. Hasta ese momento la gente creía que nuestro planeta no se movía, que era el centro del Universo y que el Sol, La Luna , los planetas y las estrellas se movían a su alrededor.

El cielo, morada de Dios, era perfecto e inmodificable.

A algunos hombres de la Iglesia no les agradaron las nuevas ideas de los astrónomos porque parecían contradecir la Biblia. En realidad no sucedía tal cosa, ya que la ciencia y la religión no se oponen.

En 1572 un astrónomo danés, Tycho Brahe vio que el cielo «inmodificable» cambiaba ante sus ojos cuando observó estallar una estrella. Y cuando el astrónomo italiano Galileo Galilei contempló el cielo nocturno con su nuevo telescopio se convenció de que Copérnico tenía razón.

Entre los años 1300 y 1600 la vida en Europa sufrió grandes cambios. Fue una nueva etapa del pensamiento y déla cultura y se la denomina Renacimiento. Fue un período de sorprendentes inventos en el mundo de la ciencia.

Se desarrolló la imprenta, se hicieron descubrimientos astronómicos, hombres osados se dedicaron a explorar mares desconocidos y la pintura, la escultura, la arquitectura y la literatura también se transformaron de manera asombrosa. Pero fue también una era de violencia, pobreza, hambre y enfermedades.

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Hendrick Willem Van Look en su libro «La Historia de la Humanidad», explica de la siguiente manera el fenómeno del Renacimiento Italiano: «.…fue [el renacimiento] algo parecido a «la fiebre de la bicicleta» o «la fiebre del automóvil».

Un día alguien inventó la bicicleta. La gente que durante cientos de miles de años se había tenido que desplazar lentamente, de repente se volvió loca con la idea de rodar rápidamente de un sitio a otro.

Más tarde, un mecánico inteligente construyó el primer automóvil. Ya no era necesario pedalear y pedalear con gran fatiga. Sólo había que sentarse en el coche y dejar que las gotitas de gasolina hicieran su trabajo.

Todo el mundo quería un automóvil y hablaba de marcas de coches, de motores, de carburadores, de kilometraje y de aceite. El mundo entero sufre la fiebre del automóvil, y los niños aprenden a decir «coche» antes que «mamá» o «papá».

En el siglo XIV, los italianos se volvieron locos con los maravillosos objetos que desenterraban del mundo romano. Este entusiasmo pronto se extendió por Europa occidental.

El día en que se encontraba un nuevo manuscrito se convertía en fiesta nacional. Si alguien escribía una gramática se hacía tan famoso como hoy un presentador de televisión.

A los humanistas, los estudiosos que dedicaban su tiempo y energía al estudio de la humanidad —en vez de mal invertir sus horas en indagaciones teológicas infructuosas—, se les tenía un mayor respeto y se les hacía mayores honores que a un héroe que acababa de conquistar las islas Caníbales.»…

A mediados del s. XV, Europa, devastada por la peste y por las guerras, había quedado cultural y políticamente rezagada respecto a otras partes del mundo.

Sin embargo, en Italia por  entonces comenzó una extraordinaria revolución artística y literaria que resonaría durante siglos, mientras que las monarquías cada vez más centralizadas de España, Francia e Inglaterra se disponían a construir imperios globales.

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 EL RENACIMIENTO ITALIANO:

«Renacimiento» es el término que resume los logros culturales que los italianos realizaron en los siglos XIV y XV. En realidad hubo varios «renaceres» de la enseñanza, la cultura y el arte clásicos. En el siglo XII, por ejemplo, se renovó el interés por las escrituras de Aristóteles.

Sin embargo, el Renacimiento italiano tal vez sea más conocido por la cantidad de hitos artísticos, arquitectónicos y culturales que registró. Las acaudaladas ciudades-estado ocupaban una posición geográfica y financiera excelente para acunar el «Renacimiento».

Por las ciudades del norte no solo circulaban los artículos comerciales que se importaban de África del Norte y Asia, sino también bienes culturales y conocimiento. Desde Constantinopla,

España y el mundo árabe llegaban textos clásicos y saberes matemáticos y científicos. Además, la proximidad de las ciudades-estado a los restos de la Antigua Roma les permitía analizar in situ los estilos artísticos y arquitectónicos.

Uno de los núcleos del Renacimiento italiano fue Florencia, gobernada por la poderosa familia Medici, mecenas, entre otros, del artista y escultor Miguel Ángel. Otros artistas renacentistas destacados fueron Donatello, Botticelli, Rafael y Leonardo da Vinci.

En el campo de la literatura, Petrarca fue en gran parte responsable del surgimiento del humanismo, una escuela de pensamiento que aseguraba que el ser humano era intrínsecamente bueno, en oposición a la Iglesia, que lo concebía como un pecador que debe ser redimido.

Otras plumas ilustres fueron Dante, autor de La divina comedia, y Boccaccio, cuyo Decamerón inspiró muchos relatos de Shakespeare.

La arquitectura renacentista también estuvo influida por el clasicismo; se construyeron espléndidos edificios en Florencia, Venecia, Milán y Roma. Las columnas como motivos decorativos de fachadas y las cúpulas proliferaron.

Entre los edificios renacentistas clave destacan el Duomo de Florencia y la basílica de San Pedro en Roma.

Esta actitud se puso de manifiesto en los siglos XV y XVI, en el Renacimiento, con el auge de las letras, las artes y el pensamiento. Quienes empezaron a utilizar este término perseguían el objetivo de recuperar el pasado clásico, griego y romano.

RENACIMIENTO EN ITALIA: Este cambio de mentalidad, que tuvo su origen en Italia, recibió un impulso cuando el canciller florentino Coluccio Salutati (1331-1406) comenzó a promover a su ciudad-estado como capital intelectual de Europa.

En 1396 invitó a Manuel Crysoloras, erudito de Constantinopla, a enseñar griego en Florencia. Cuando la ciudad cayó en 1453 en manos de los turcos otomanos, muchos estudiosos orientales viajaron a Occidente, llevando consigo el saber griego y la tradición filosófica.

La condición social relacionada con el conocimiento fue valorada por otro líder florentino, el banquero, filántropo y estadista Cosimo de Medici (1389-1464), quien fue uno de los mecenas de la Academia platónica de Florencia (fundada por Salutati), en donde eruditos tales como Marsilio Ficino (1433-1499) y el conde Giovanni Pico de la Mirándola (1463-1494), filósofo, trabajaban para reconciliar el cristianismo con las ideas recién descubiertas de la filosofía griega y romana.

En este empeño, Pico de la Mirándola mezcló la escuela estoica griega y romana con material de la Cabala judía (tradición filosófica y literaria enraizada en el empeño de conocer los insondables secretos de la existencia) y fuentes islámicas para construir su humanismo cristiano, según el cual todas las empresas intelectuales y creativas de la humanidad forman parte de Dios.

HUMANISMO ITALIANO: El humanismo renacentista fue un movimiento intelectual relacionado con el estudio de las obras literarias de la Grecia y Roma clásicas.

Los humanistas estudiaron las artes liberales —gramática, retórica, poesía, filosofía moral o ética e historia basados en los escritos de la Grecia y la Roma antiguas. Éstos son los temas que llamamos Humanidades.

La importancia central de las preocupaciones literarias del humanismo renacentista se manifiesta en la condición profesional o en las ocupaciones de los humanistas.

Algunos eran maestros de humanidades en las escuelas secundarias o en las universidades, donde daban conferencias ocasionalmente, o tenían cargos permanentes, a menudo, como profesores de retórica.

Otros servían de secretarios en las cancillerías de las ciudades-estado italianos, o en las cortes de los príncipes o papas. Todas estas ocupaciones eran en gran medida seculares, y la mayoría de los humanistas eran seglares, más que miembros del clero.

Petrarca (1304-1374) el padre del humanismo renacentista italiano, hizo más que cualquier otra persona del siglo XIV para alentar el desarrollo del humanismo renacentista.

Fue el primer intelectual en caracterizar la Edad Media como un periodo de oscuridad, promoviendo la errada creencia de que la cultura medieval ignoró la antigüedad clásica.

El interés de Petrarca en los clásicos lo condujo a una búsqueda de manuscritos latinos olvidados y puso en movimiento una exploración de las bibliotecas monásticas por toda Europa.

En su preocupación por los clásicos y su contenido secular, Petrarca se preocupó a veces de si daba la suficiente atención a el príncipe del lenguaje».

En Florencia, el movimiento humanista renacentista tomó un nuevo rumbo, se volvió estrechamente vinculado al espíritu y orgullo florentino y dio lugar a lo que un moderno erudito califico de «humanismo cívico». 

En Florencia, los intelectuales, en cambio, empezaban a adquirir un nuevo punto de vista sobre su papel. El hombre de estado e intelectual  romano, Cicerón, se convirtió en su modelo. 

El humanismo cívico reflejaba los valores de la sociedad urbana del Renacimiento italiano. Los humanistas llegaron a creer que el estudio de humanidades se podría poner al servicio del estado. No es accidental que los humanistas sirvieran al estado como cancilleres, consejeros o asesores.

Durante la Edad Media, el arte tenía una función religiosa. Las iglesias eran las principales compradoras de las creaciones de los artistas y las obras servían para difundir o reforzar sus enseñanzas.

Con el crecimiento de la autoridad de los príncipes y con el mayor poder adquisitivo de los burgueses, se Integraron al mundo del arte otros temas y objetivos.

Dado que los humanistas resaltaban al hombre y la naturaleza, esos fueron los principales temas también en las obras de arte, Nuevas temáticas, entre ellas el interés por reproducir el cuerpo humano con todas sus características, tuvieron como consecuencia obras de arte que parecían verdaderos tratados sobre anatomía humana.

Si bien durante la primera etapa, el siglo XV, se mantuvieron las temáticas religiosas, paulatinamente fueron resaltándose los elementos de la naturaleza y las temáticas relacionadas con la vida cotidiana de los hombres y mujeres comunes.

Las nuevas actividades artísticas requerían de nuevas fuentes de financiación (ya no era la Iglesia la única que encargaba las obras). Así, surgió la figura de los mecenas, ricos burgueses, príncipes o nobles, que tomaban bajo su protección a algún artista talentoso y financiaban su obra.

El mecenazgo era, al mismo tiempo, una forma de aumentar el propio prestigio de los protectores. Los Médicis, fueron unos de los mecenas más importantes y pertenecían a la familia gobernante de la ciudad italiana de Florencia.

RASGOS DEL ARTE EN EL RENACIMIENTO ITALIANO:

Las artes plásticas renacentistas resaltaban la belleza y la armonía de la naturaleza y del hombre.

De la observación y el estudio de éstas, y con el espíritu del hombre que puede, por sí mismo, comprender cada vez más al mundo, los artistas comenzaron a realizar estudios sistemáticos que les permitieran perfeccionar sus obras, e incluso escribir tratados sobre cómo debían ser éstas.

En la escultura, se comenzaron a cuidar las proporciones armoniosas del cuerpo humano.

En la arquitectura, se introdujeron elementos grecorromanos: arcos de medio punto, columnas, cúpulas, entre otros.

En la pintura, comenzaron a cobrar importancia la proporción, las relaciones con el mundo de la geometría, nociones de simetría y perspectiva.

Así, por ejemplo, además del alto y el ancho, empezaron a verse en las obras imágenes que sugerían la «profundidad», en diversos planos.


La Creación de Miguel Ángel

   
La Ultima Cena de Leonardo Da Vinci


El sacrificio de Isaac (1401-1402) es el bajorrelieve de bronce de Brunelleschi


La Virgen y el Niño con san Antonio, de Donatello


Moisés de Miguel Angel

EL RENACIMIENTO EN EL RESTO DE EUROPA: LETRAS, ESCULTURA, ARQUITECTURA Y PENSAMIENTO

ERASMO Y RABELAIS. Erasmo de Rotterdam (1466-1536) fue considerado el hombre más culto de su siglo. De un espíritu agudísimo que lo llevó a utilizar la sátira y la ironía en sus burlas contra los defectos del clero y de la nobleza, fue uno de los causantes indirectos de la Reforma por la protesta constante contra la sociedad de su tiempo.

Sin embargo, fue enemigo de Lutero, a quien criticaba por su intolerancia. Escribió Elogio de la locura o Encomio de la sandez, que es una despiadada sátira contra la sociedad de su tiempo. Su influencia llegó a todos los rincones de Europa.

En Francia el renacimiento literario tuvo en Francisco Rabelais (1483-1553) uno de sus mejores protagonistas.

Era contemporáneo de Erasmo y recibió protección del rey Francisco I, gran enamorado de las artes y las letras, que había creado el Colegio de Francia.

Rabelais era hombre muy agudo y culto, pero satírico implacable y persona de diversas ocupaciones, pues fue poeta, médico, monje y jurisconsulto.

Murió siendo párroco de Meudon. Su obra más conocida es la titulada El Gigante Gargantúa y su hijo Pantagruel, ambos grandes comilones y amantes de la buena vida.

En esta novela se burla de los defectos corrientes de su época, sin respetar siquiera los temas religiosos. Contemporáneos de Rabelais fueron los hombres de «La Pléyade», entre los cuales estaba el poeta Pedro Ronsard (1525-1585), gran entusiasta de los clásicos. Montaigne (1533-1592) alcanzó celebridad al escribir Los Ensayos, una obra de crítica que contiene altos conceptos filosóficos.

En Alemania, el Renacimiento fue más tardío y coincidió con las convulsiones de la Reforma.

Un poeta, Hans Sachs, inmortalizado más tarde por Wagner, fue el autor de Los Maestros cantores, obra que se inspiró en los «minnensingers» medievales. Portugal, que se había lanzado a la gran aventura del descubrimiento del camino de las Indias por las rutas del Sur, tuvo también su gran poeta íntimamente ligado a las aventuras que vivió su país.

La vida de Luis de Camoens (1524-1580) fue apasionante.

Perdió el ojo derecho peleando en África, fue a las Indias y naufragó, estuvo preso y, como todos los grandes genios, sufrió calamidades sin cuento hasta su muerte, que le encontró pobre y completamente ignorado.

Cuando su buque se hundió, Camoens, a costa de grandes apuros consiguió salvar su gran poema Os Lusiadas, es decir las hazañas de los portugueses en la conquista de la India. Sus principales protagonistas son Vasco de Gama y su protectora, la diosa Venus.

SHAKESPEARE. Las Islas Británicas vivieron bastante alejadas de la Italia renacentista y su evolución política e histórica fue poco influida por el movimiento italiano.

Sin embargo, en el siglo XIV Godofredo Chaucer, que había viajado por Italia como paje de Eduardo III, escribió una obra que imitaba al Decamerón de Bocaccio, Los cuentos de Canterbury.

A fines del siglo XVI apareció la figura extraordinaria de Guillermo Shakespeare. Había nacido en Straford en 1564 y murió en la misma ciudad en 1616, el mismo día, según se cree, que falleció Cervantes.

El teatro, que en la Edad Media se limitó a representar autos sacramentales, es decir, escenificaciones de vidas o milagros de santos, en la puerta de las catedrales, tuvo en Inglaterra una aparición espléndida y pronta en la obra de Shakespeare.

Muy joven entró como apuntador en una compañía de cómicos que recorrían los pueblos.

Fue autor y actor al mismo tiempo y fundó más tarde un teatro llamado «El Globo». Su vida fue triunfal a partir de los primeros éxitos y consiguió fama, honores y riquezas. Sus obras conocidas son treinta y cinco.

Algunas son tragedias, como Hamlet, la historia del desgraciado príncipe de Dinamarca, los amores infelices de Romeo y Julieta, los celos de Otelo, la ambición de Macbeth, etc. Enrique IV y Ricardo III son dramas nacionales, históricos.

Y, finalmente, son comedias Las alegres comadres de Windsor, El sueño de una noche de verano, La Tempestad, El mercader de Venecia, etc.

En algunos casos la ópera y en otros el cine han popularizado hasta nuestros días la obra del gran poeta inglés. El Siglo de Oro español Durante el siglo XVI y parte del XVII España conoció su máximo esplendor y el comienzo de su ruina.

Los imperios de Carlos I y Felipe II se habían extendido por todas las partes del orbe.

Sus nombres eran respetados y temidos. Carlos II el Hechizado, el último de los Austrias, era ya un deshecho humano. El siglo XVIII amaneció con sombrías perspectivas.

España dejó de ser temida y respetada, y a consecuencia de este hecho los seculares enemigos, los que habían de tejer la «leyenda negra» e impedir todo resurgimiento posterior, levantaron la cabeza, especialmente a partir de la batalla de Rocroy al advertir que los tercios españoles podían ser vencidos.

Y en los mares, los buques ingleses, franceses y holandeses, por primera vez en muchos años pusieron en fuga a los de España.

Este esplendor y exuberancia de poder al cual siguió la decadencia, coincidió con una altísima expresión cultural como no se ha vuelto a dar en España. Todas las ciencias y las artes cobraron un impulso extraordinario. Nombres ilustres en las letras, en el arte y en el pensamiento se reunieron para aportar conceptos y formas originales.

La reunión de estos hombres y su obra ha dado origen a la expresión «Siglo de Oro», aunque el lapso de tiempo que duró este auténtico renacimiento español casi alcanzara los doscientos años. Cuando la decadencia política era manifiesta y las dificultades sociales y económicas graves, aún continuaba en el campo del pensamiento y del arte el movimiento ascensional que no cesó, prácticamente, hasta el siglo XVIII. La influencia que este movimiento tuvo en el resto de Europa fue considerable.

ARQUITECTURA Y ESCULTURA. La catedral de Segovia y la Nueva de Salamanca fueron construidas durante el siglo XV, y a pesar de ello se levantaron según las normas del estilo gótico. Éste fue evolucionando y dio lugar al llamado estilo plateresco, que se caracteriza porque sus formas generales y trazado de arcos y puertas es netamente gótico, pero al que se le han añadido un exceso de adornos y elementos accesorios. Por su semejanza a la labor de los plateros recibió el nombre de plateresco.

Las universidades de Salamanca y Alcalá, así como el Ayuntamiento de Sevilla pertenecen a este estilo que es de pura transición.

Durante el reinado de Carlos I penetró en España el estilo renacentista. Por esta razón, el césar Carlos mandó construir, según líneas clásicas, el Alcázar de Toledo y el palacio anexo al de la Alhambra de Granada.

La lonja de Zaragoza y la catedral de Málaga, debida ésta a Diego de Siloé, pertenecen al mismo gusto.

En cambio, Felipe II, uno de los monarcas más severos y sencillos que ha tenido España, se sintió íntimamente compenetrado con las ideas de Juan de Herrera (1530-1597) y aprobó con ilusión los planos del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Es sabido que el rey Prudente gustaba de contemplar cómo se iba levantando la enorme mole de piedra sentado en un lugar que hoy es conocido con el nombre de «silla de Felipe II».

La Plaza Mayor de Madrid, cerrada por grandes soportales y flanqueada por torres que semejan las de El Escorial, fue construida según el más puro estilo herreriano. Cuando el gusto barroco se introdujo en España, pareció que se remozaba el estilo isabelino y plateresco, si bien con mayor profusión de formas curvas y opulentas.

Su manifestación más típica fue el estilo «churrigueresco», llamado así por ser debido al arquitecto salmantino José de Churriguera (1650- 1723). Las torres de la catedral de Salamanca son obra suya, y al mismo estilo pertenecen la fachada de la catedral de Santiago, el Pilar de Zaragoza y, ya en el siglo XVIII, la fachada del palacio del marqués de Dos Aguas, y otras.

La escultura de esta época o tiene un carácter exclusivamente religioso o está al servicio de la nobleza, y se manifiesta por medio de sepulcros o en la ornamentación de palacios.

Los desnudos y la belleza desenfadada, naturalista y libre de los renacentistas italianos no encontró eco en España. Alonso Berruguete había sido discípulo de Miguel Ángel, a pesar de lo cual sus figuras muestran la severidad típica de la época de los Austrias.

La imaginería religiosa tuvo sus mejores representantes en Gregorio Hernández, Juan Martínez Montañés y Alonso Cano. Algunas de sus numerosas esculturas policromadas aún se muestran al fervor de los creyentes durante las procesiones de la Semana Santa española.

El arte de la orfebrería fue cultivado por Juan de Arfe (1535- 1602), a quien se debe la maravillosa custodia de la catedral de Toledo, conceptuada como la más rica de cuantas existen en el mundo. Otras manifestaciones de tipo artístico entroncadas con la artesanía, como la fabricación de tapices, las cerámicas, etc., tuvieron en esta época protección real y gran fama, incluso fuera de España.

EL PENSAMIENTO. El Siglo de Oro en el campo intelectual fue eminentemente católico. El protestantismo sólo se dio en España en brotes aislados que la Inquisición y el poder real sofocaron con mano dura y gran rapidez.

Si Felipe II hubiese tenido un hijo protestante, no hubiese dudado en llevarlo a la hoguera y prender fuego a la pira.

 Esta intransigencia llevada a veces hasta la saña, evitó a España las cruentas guerras de religión que ensangrentaron otros países, pero contribuyó a aumentar la posición de intolerancia que, a la larga, la mantuvo alejada de Europa. Por esta razón la filosofía española no fue casi nunca heterodoxa, y aunque se apartó algo del puro escolasticismo fue tomista en esencia. La Filosofía íntimamente unida a la Religión dio, en el Concilio de Trento, nombres famosos como Melchor Cano y Francisco de Soto, domínicos, y Diego Laínez, jesuita.

Más avanzado en sus concepciones y más influido por corrientes renacentistas fue Francisco de Vitoria, también domínico. Comparable a él fue el jesuita Francisco Suárez, llamado en su época «Doctor Eximius».

Anterior a todos ellos, y claramente influido por el pensamiento de Erasmo de Rotterdam, vivió el valenciano Luis Vives (1492-1540) que viajó mucho por Europa y fue profesor en las universidades de Lovaina y Oxford, residió largo tiempo en Brujas e intervino en el pleito de separación entre Catalina de Aragón y Enrique VIII de Inglaterra. Vives fue un gran pedagogo que sentó las bases de la moderna Psicología con sus estudios sobre la atención.

Fue contemporáneo de los Reyes Católicos. Un desarrollo político tan considerable como tuvo el Imperio Español debía plantear problemas jurídicos de importancia.

De ahí que surgieran figuran notables en el campo del Derecho, como fueron el P. Vitoria, ya citado, que es el auténtico creador del Derecho Internacional.

Los malos tratos que recibieron los indígenas de América preocuparon a fray Bartolomé de las Casas, que protestó ante la Corona, mas a pesar de sus quejas y las disposiciones reales, los malos tratos continuaron en tal forma que motivaron la petición de importar negros del África a fin de librar a los indios de la dureza de los colonizadores.

Este sacerdote domínico cruzó catorce veces el Atlántico llevado por el celo de que los indios viviesen y fuesen tratados como seres humanos.

Se ha dicho si las denuncias de fray Bartolomé fueron exageradas, pero es lo cierto que entre las cédulas y disposiciones reales respecto al trato de los indios y la conducta de algunos gobernadores existía un abismo.

El llamado hoy «problema social» preocupó en aquel tiempo a hombres como Ginés de Sepúlveda, Salgado Somoza y Saavedra Fajardo, éste, notable literato.

El historiador más conocido y famoso del Siglo de Oro fue el P. Juan de Mariana (1537-1624), pero su Historia de España no es una obra de investigación erudita, cosa que el autor tampoco se propuso, sino un relato en el cual incluso inventa discursos o frases que imagina pudieron pronunciar los personajes famosos.

En otra de sus obras, De rege et regis institutione, se pregunta si es lícito matar al tirano, y contesta afirmativamente coincidiendo con la atrevida tesis que también sustentaba el P. Vitoria.

Los historiadores fueron numerosos y entre ellos se debe mencionar a Florián de Ocampo y Jerónimo de Zurita, autor éste de los Anales de Aragón, que escribió en forma mucho más objetiva e imparcial que el P. Mariana.

Francisco de Moncada narró las hazañas de los aragoneses y catalanes en Oriente basándose en testimonios y crónicas de la época. Diego Hurtado de Mendoza hizo lo mismo con la guerra de los moriscos de Granada, y Francisco Manuel de Melo historió la guerra de Cataluña.

Saavedra Fajardo (1584-1648) fue un pensador más que un historiador. Vivió en tiempo de Felipe IV, y en sus Empresas políticas realiza un verdadero ensayo sobre las cualidades que ha de reunir un buen gobernante.

Los que vivieron las grandes hazañas de la conquista de América dejaron buen número de tratados, como las Cartas de Relaciones, de Hernán Cortés, aunque son más interesantes las narraciones del soldado Bernal Díaz del Castillo, que acompañó al conquistador de México.

El inca Garcilaso escribió la Historia de la Florida; Antonio de Solís, La conquista de México; López de Gomara, Historia general de las Indias, etcétera. Tantos viajes y descubrimientos dieron un impulso extraordinario a la Geografía.

El procedimiento o sistema de proyección llamado de Mercator fue ideado primeramente por un español: García Torreno.

El primer mapamundi fue dibujado por el navegante y piloto Juan de la Cosa, el primer atlas por García Céspedes, los primeros intentos de medir longitudes se deben a Alonso de Santa Cruz, y fueron los españoles quienes intentaron abrir el canal de Panamá ya a raíz del descubrimiento del Pacífico.

Durante estos dos siglos, XVI y XVII, el Atlántico fue surcado preferentemente por naves españolas, que fueron también las primeras en iniciar la ruta del Asia a partir de las costas americanas del Pacífico. Este auge cultural en todos sentidos fue preparado por las Universidades españolas, que en el siglo XVI tuvieron fama internacional.

Salamanca llegó a contar con unos 8.000 alumnos. No siempre la grey estudiantil estuvo a la altura de sus maestros, ni esta proliferación de hijos de señores o de nobles que se entregaron a los estudios lo hicieron con verdaderos deseos de contribuir a la cultura patria. A

l lado de ellos surgió la figura del estudiante humilde, tenaz e inteligente, que lograba alcanzar un puesto notable, pero también el que dio origen a una parte muy considerable de la «picaresca» y que en El Buscón, de Quevedo, se retrata con una crudeza impresionante.

El número de centros culturales que se fundaron en este período fue considerable. La Escuela de Náutica y de Cartografía dependiente de la Casa de Contratación de Sevilla, que a su vez entendía todo lo que se relacionaba con América, las Academias de Ciencias y Matemáticas, el Museo de Ciencias Naturales, el Jardín Botánico de Aranjuez, la Biblioteca de El Escorial, la Biblioteca Colombina de Sevilla, fundada por Fernando Colón, hijo del descubridor, el Archivo de Simancas, que actualmente conserva inapreciables documentos sobre la conquista y la colonización, etcétera.

Ver: Historia de Florencia del Renacimiento

Ver: Hombres del Renacimiento

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

Mecenas del Renacimiento Movimiento Cultural Europeo

LOS MECENAS Y LOS ARTISTAS EN
EL RENACIMIENTO EUROPEO

Con las grandes familias italianas del Renacimiento, como los Medici en Florencia, los Gonzaga en Mantua y los Montefeltro en Ferrara, el mecenazgo artístico, acrecentado después de la Antigüedad, experimentó un desarrollo particular. En el norte de Europa también se manifestó de diferentes maneras.

Durante la Edad Media, los príncipes y las poderosas familias de banqueros y notables contribuyeron significativamente al encargo de obras artísticas, cuyo principal destino eran los edificios religiosos. En el Renacimiento, la realización de obras artísticas a pedido no disminuyó. Sin embargo, con el crecimiento de los poderes locales se desarrolló un nuevo tipo de mecenazgo que buscaba formar colecciones privadas de obras y participar en el esfuerzo colectivo por embellecer las ciudades.

El apropiarse de un arte de valor permitía a los mecenas revestirse de un aura similar a la de los soberanos de la Antigüedad con sus artistas oficiales, como Alejandro el Grande con Apeles o Demetrio con Protogenes.

Durante el Renacimiento, los artistas comenzaron a ser reconocidos por su talento individual y no sólo como buenos artesanos. Hasta ese momento ni siquiera había un gremio que agrupara a los pintores, quienes pertenecían al de los boticarios porque mezclaban las pinturas al igual que aquéllos lo hacían con las drogas. Los escultores pertenecían al de los albañiles.

Los gremios fijaban el precio de un trabajo y la persona que lo encargaba elegía el tema y los materiales para construirlo. El cliente esperaba que el trabajo fuese hecho exactamente como él quería, por eso el artista no tenía muchas posibilidades de experimentar sus propias ideas.

Sin embargo, con el apoyo de los mecenas adinerados, como los Medici, ciertos artistas pudieron liberarse de los trabajos tan monótonos que les proporcionaba el gremio.

A la gente le costó bastante aprender a distinguir a un artista de un artesano. Al principio hasta al propio mecenas Cosimo de Medici le fue difícil. Se dice que convenció al escultor Donatello de que usara un uniforme, porque no le gustaban las ropas que vestía. A los pocos días, Donatello se quejó de que era indigno y rehusó seguir usándolo. En otra oportunidad, el artista rompió una cabeza que había esculpido, furioso por el precio que le ofrecía el comerciante que le había encargado la obra, y que Donatello consideraba demasiado bajo.

Destacados Hombres del Renacimiento Comenzó a conocerse cuál era el temperamento especial de los artistas. Cuando Isabella d’Este esperaba impaciente una pintura de Giovanni Bellini, le advirtieron que se acostumbrara a la fantasía de lo que él estaba haciendo, ya que no le gustaba que pusieran límites muy rígidos a su estilo.

En otra ocasión, los integrantes del monasterio para el cual Leonardo da Vinci estaba pintando La Ultima Cena se quejaron de que parecía usar más tiempo mirando la pintura que trabajando, Leonardo les explicó, algo irritado, que un genio trabaja tan duramente mientras piensa como mientras pinta.

Pero para mucha gente todavía seguía siendo difícil aceptar el valor del artista. La familia de Miguel Ángel, que era muy respetable, se avergonzó muchísimo cuando el anunció que quería ser escultor. El propio Lorenzo de Medici tuvo que convencerlos de que su hijo iba a ser algo más importante que un simple picapedrero.

Con el correr del tiempo, los artistas obtuvieron el respeto y la amistad de los príncipes y de los Papas. Ticiano por ejemplo, fue nombrado caballero por Carlos V, por haber pintado su retrato. Los príncipes comenzaron a enviar a los artistas al extranjero para hacer alarde de su talento y difundir la fama de sus cortes. Los artistas viajaban de un país a otro, siendo bienvenidos por los mecenas en todas las cortes.

Leonardo y el orfebre Benvenuto Cellini trabajaron en Francia, además de hacerlo en Italia. Otros artistas italianos visitaron Moscú, España, Alemania, Holanda e Inglaterra. Durero, que viajó de Alemania a Italia, descubrió que allí era aun más popular que en su propia tierra.

El hecho de que Durero firmara sus cuadros, demuestra que se consideraba al artista tan importante como a su propia obra de arte. Se interesaban por ellos como personas. Mientras Miguel Ángel vivía aún, Vasari escribió su famoso libro, Vidas de los artistas. Cellini escribió la historia de su propia vida, en la que se revela satisfecho de sí mismo y se felicita por su obra.

El mejoramiento de su posición social permitió a los artistas experimentar nuevas técnicas y estilos. Había más interés en el cuerpo humano, en la perspectiva y en el paisaje. Probaron el uso de las pinturas al óleo en lugar de la tempera, que se preparaba mezclando los colores con yema de huevo. Los artistas venecianos usaban capas de pintura y hacían que los colores surgieran con brillantez a través de ellas. Leonardo empleó una técnica de sombreado llamada esfumado.

Durante los años 1460, Fiero della Francesca trabajó en Urbino para el duque y condotiero Federico II de Montefeltro, quien hizo de su corte el centro de una vida refinada y artística. Este esplendor continuó durante el reinado de su hijo Guidobaldo y sirvió de modelo a Baldassare Castiglione para su tratado del Cortesano.

Arte y poder en Italia

Si las ricas familias del Renacimiento sacaron provecho del mecenazgo para exhibir su poder, los artistas se beneficiaron de los efectos sociales y económicos de esta situación: encontraron en las grandes bibliotecas, en las ricas colecciones de antigüedades y en las escuelas o academias de sus protectores espacios culturales y fuentes de emulación.

A lo largo del siglo XV, los artistas se fueron distanciando progresivamente de su condición original, el artesanado, y se integraron a las cortes de los nuevos príncipes. Lorenzo de Medici fue un ejemplo emblemático de este modelo: se rodeó de sabios, poetas y artistas de todas las disciplinas, entre ellos, Miguel Ángel. Organizador de torneos, fiestas y desfiles como los que celebraron la boda de Beatriz de Este con Ludovico Sforza, Leonardo da Vinci encarnó la figura del artista universal y amigo de los poderosos.

El arte se situó así al mismo nivel de las artes liberales, como la filosofía, la retórica o la geometría. En el libro mayor de la historia del arte de Giorgio Vasari (La vida de los grandes pintoreó, escultores y arquitectos italianos […], 1550), el esquema biográfico más repetido del joven pastor (Giotto, Beccafumi) cuyo talento era descubierto por un pintor, y que termina superando al maestro y ligado a un noble local, acentuó el rol fundamental del mecenazgo en la consolidación de numerosos artistas italianos.

A fines del siglo XV, Roma era el principal centro de encargos en Italia. Así, durante el reinado de Sixto IV la corte papal congregó a numerosos artistas, convirtiéndose en un modelo de mecenazgo en Europa. El papa enriqueció la biblioteca del Vaticano e hizo construir la Capilla Sixtina, en cuya decoración participaron artistas florentinos tales como Botticelli y Domenico Ghirlandaio, así como artistas originarios de Umbría, como Perugino o Signorelli.

El ejemplo del norte de Europa

La expansión de las burguesías locales y el desarrollo del protestantismo en los Países Bajos y en ciertas regiones de Alemania redujeron notablemente el encargo religioso. Esta situación incitó a los artistas a buscar la protección de los notables locales. Las obras, concentradas en las residencias burguesas, ya no servían necesariamente para afirmar un poder político o un status social, sino que tenían una función decorativa; así se fueron ampliando a otros géneros, como la naturaleza muerta y el paisaje. Los artistas encontraron en ello un espacio de libertad abierto a nuevas búsquedas formales.

Una familia de mecenas. Este fresco conmemora el concilio de 1439, en Florencia, auspiciado por Cosme el Anciano para intentar la reunificación de las iglesias de Oriente y Occidente. Entre las personalidades de alto rango representadas, además del emperador de Oriente, se aprecia, en primer plano, a Lorenzo el Magnífico, digno heredero de Cosme, que encarna el modelo de príncipe del Renacimiento: fastuoso, generoso, poeta y protector de artistas, sabios y humanistas. Gozzoli incorporó su autorretrato en la parte izquierda del cortejo, con su firma en el tocado y la mirada fija en el espectador.

La puesta en escena del poder. Gozzoli, asistente de Lorenzo Ghiberti y Era Angélico, pintó los personajes en un espacio que resume las primeras experiencias de la construcción en perspectiva y la herencia de las tapicerías góticas. Las figuras no están apartadas del episodio bíblico representado, sino al interior de la narración, como una metáfora de las aspiraciones de la familia Medid al poder.

 

Un retrato apologético. Este retrato formó parte de un díptico cuyo segundo panel representa a Battista Sforza, la esposa del duque. La figura de Federico de Montefeltro se recorta sobre las colinas de Montefeltro, a la manera de las efigies imperiales o reales en las medallas antiguas, conjugando los detalles realistas (nariz fracturada en combate, verruga, arrugas) con la estilización, lo que transformó este retrato en un icono. La pose estática ligada al naturalismo de la representación fue tomada de la pintura flamenca.

Historia del Arte Universal Grecoromano barroco rococo y renacentista

Historia del Arte Universal
Arte griego y romano, barroco, rococo, renacentista

1. EL ARTE EN LA HISTORIA CONCEPTOS BÁSICOS: Acto mediante el cual, valiéndose de la materia o de lo visible, imita o expresa el hombre lo material o lo invisible, y crea copiando o fantaseando. En sentido amplio, podemos denominar como Arte a toda creación u obra que exprese lo que el hombre desea exteriorizar, obedeciendo a sus propios patrones de belleza y estética. El artista para crear, requiere ante todo estar dotado de imaginación, a través de la cual responde al vasto y multiforme mundo externo expresando sus sentimientos por medio de palabras, formas, colores y sonidos. 

– ARQUITECTURA: En un sentido corriente, la Arquitectura es el arte de construir, de acuerdo con un programa y empleando los medios diversos de que se dispone en cada época; así podemos definirla como el arte de proyectar y construir estructuras.

La misma tiene un sólido fundamento científico y obedece a una técnica compleja, por esta razón se dice que sólo es arte cuando la construcción es expresiva de la voluntad espiritual de una época y esa expresión arquitectónica es el resultado de todos los elementos constitutivos que emanan esencialmente de las relaciones que se entablan con el espacio que conforma la obra y el espacio que lo circunda. De allí cabe resaltar que la Arquitectura es el arte de conformar el espacio, transformándolo.

En sus más acabadas manifestaciones, la Arquitectura logra unir la belleza y la utilidad, a tal punto que una depende de la otra, pues una obra no es hermosa si no se adapta al fin para el cual se destina. 

– ESCULTURA: La Escultura es el arte de crear formas expresivas de tres dimensiones reales, sean volúmenes, cuando se emplean materiales compactos, sean objetos en los que predomina el espacio, apenas delimitado o indicado mediante ejes que lo recorren, cuando se emplean materiales que pueden reducirse a hilos, cintas, cuerdas, etc. o materiales transparentes.

La primera forma es la tradicional, la segunda se desprende del carácter que tiene la escultura de vanguardia, pero ambas afirman la tridimensionalidad. El escultor tradicional crea formas volumétricas modelando una sustancia dotada de cierta plasticidad, como la cera y la arcilla húmeda, o tallando materias duras como la piedra, el granito, la madera, el marfil, o bien haciendo moldes que le permiten reproducir en relieve lo que aquellos representan en hueco. El escultor moderno crea formas espaciales utilizando piezas de hiero fundido, hilos de alambre, cintas de acero, filamentos de madera, cuerdas de violín y materiales plásticos variados. 

– PINTURA: Arte que representa en superficie plana cualquier objeto real o imaginario por medio del dibujo y el color. Los testimonios más antiguos del arte humano son dibujos y pinturas que los primitivos habitantes del planeta dejaron en cavernas prehistóricas, estas pinturas fueron llamadas Rupestres.

Desde el punto de vista técnico la pintura se dice que es al fresco cuando se aplica a paredes y techo usando colores disueltos en agua y cal; al óleo cuando ha sido elaborada con colores desleídos en aceite secante, por lo general sobre una tela.

La pintura al pastel se efectúa con lápices blandos y pastosos; la acuarela emplea colores transparentes diluidos en agua; a la aguada se llama el procedimiento de emplear colores espesos, templados con agua de goma y miel; pintura al temple es la preparada con líquidos glutinosos y calientes, en ella se emplea entre otros productos, el agua de cola. En la llamada de porcelana se usan colores minerales endurecidos y unidos por medio del fuego. 

– ARTES VISUALES: En su sentido más general, son las que se relacionan con la impresión e ilustración, las que se expresan por medio de gráficos e imágenes; abarca todas las artes que se representan sobre una superficie plana.

Las Artes Visuales tienen como función el comunicar lo que el artista desea expresar por medio de un lenguaje visual, atendiendo tanto a los elementos compositivos como a los principios compositivos, para que la obra en sí resulte agradable y de buen gusto para quien la observe. 

2. EL ARTE EN LA HISTORIA – ORIGEN DEL DIBUJO

Desde la prehistoria el hombre trató de reproducir en las paredes de las grutas las formas de los animales que había observado, logrando representar sus movimientos, la masa y la forma de los cuerpos; así, nace este arte que es uno de los primeros practicados por el ser humano, que siempre ha procurado representar los objetos como sus ojos los veían.

El hombre a través del tiempo deja su huella traduciendo la impresión que le transmite un objeto reproduciendo su forma, su tamaño y su volumen, bien por medio de un trazo, como en el arte egipcio, griego y japonés, bien sugiriendo sobre todo el aspecto del relieve por el juego de las sombras y de la luz; este último modo de expresión es ya visible en los frescos de Pompeya y en los artistas del Renacimiento italiano, como Leonardo De Vinci. En términos generales, este arte se ha desarrollado en función de las condiciones de existencia de cada época, de cada cultura y de los progresos y conocimientos acerca de los instrumentos y técnicas utilizadas por los artistas. 

3. EL ARTE EN LA HISTORIA – EL DIBUJO ARTÍSTICO

Es la representación de un objeto por medio de líneas que limitan sus formas y contornos. Se trata de una abstracción de nuestro espíritu que permite fijar la apariencia de la forma, puesto que el ojo humano sólo percibe masas coloreadas de diversa intensidad luminosa. El dibujo es el arte de representar gráficamente sobre una superficie plana de dos dimensiones objetos que, por lo regular, tienen tres.

También, debemos tomar en cuenta que el dibujo es la base de toda creación plástica y es un medio arbitrario y convencional para expresar la forma de un objeto por la línea, un trazo y juegos de sombras y luz. Lo que caracteriza al dibujo es la limitación de las formas mediante líneas; esto lo diferencia de la pintura, en la cual la estructura de los planos se logra mediante masas coloreadas.

El dibujo es un elemento abstraído del complejo pictórico, que en virtud de su fuerza expresiva, se convierte en un arte independiente.

4. EL ARTE EN LA HISTORIA – INSTRUMENTOS Y SOPORTE UTILIZADOS

Las técnicas del dibujo son diversas y han variado con el tiempo; en general, los instrumentos más utilizados son el lápiz, la pluma (tinta china o sepia), el carbón, el pastel, el óleo, etc. El hombre prehistórico adornaba los muros de las cavernas o ciertas figuras de marfil, hueso, de hasta de reno o esteatita utilizando buriles y raspadores de sílice, clavos, alfileres, etc.

Las pinturas primitivamente las hacían con los dedos, pasando luego a realizarlas empleando pinceles de plumas o de madera astillada. Los colores consistían en tonos negros, rojos, amarillos y pardos, obtenidos mediante la pulverización de arcillas rojas, de trozos de ocre amarillo y rojo mezclados con grasas o con jugos vegetales.

Los pintores egipcios cubrían la superficie a pintar (madera, piedra), con una capa de estuco, luego realizaban el dibujo con color rojo, para después trazar el contorno de la figura con negro; esta preparación permitía que al contacto de los óxidos de la materia colorante con el soporte, se operara una reacción química, dando como resultado la fijación de los pigmentos. Los romanos emplearon la técnica del fresco en los muros, al temple (en cuadros) y la encaústica en retratos.

En el arte de la Edad Media se destacan los mosaicos, muchos de ellos realizados con vidrio esmaltado, cortados en pequeños trozos, sobre un fondo dorado.

Hasta el siglo XV, las pinturas de tamaño grande todavía se ejecutaban al temple, esto es, con pigmentos molidos y mezclados con algún aglutinante; el agente más común era la yema de huevo, adelgazada con agua hasta donde fuera necesario; se pintaba sobre estuco blanco, aplicado previamente en una capa muy delgada a la tabla o lienzo. El fresco, es un método parecido que se aplicó para pintar el interior de las paredes y muros, fue muy utilizado.

Las técnicas pictóricas empleadas por los pintores barrocos fueron al temple y al óleo en diversas dimensiones o planos.

La sutil gradación de la luz y la sombra en La Virgen de las Rocas, de Leonardo, o en Mujer bañándose en un arroyo, de Rembrandt, no se hubiera logrado más que con el óleo; los pigmentos coloreados se mezclaban con aceite y se diluían, para darles la consistencia conveniente, con una mezcla de aceite de linaza y aguarrás.

Los pintores Flamencos, como Van Eyck, usaron el método transparente, que consistía en aplicar la pintura en capas muy delgadas sobre fondo blanco, la obra se pintaba por secciones y al terminar cada una, se dejaba secar el exceso de aceite. 

5. EL ARTE EN LA HISTORIA – PREHISTORIA

ÉPOCA PALEOLÍTICA: Las manifestaciones pictóricas de esta época son llamadas pinturas rupestres. Estas pinturas se han localizado en diversas regiones del mundo, generalmente en las paredes de cuevas y cavernas, alcanzando grandes dimensiones.

La pintura rupestre responde a la expresión de una cultura cazadora, se le atribuye un carácter mágico – religioso porque se presume fueron realizadas como rituales para conseguir buena cacería. Las figuras que pintaban eran de animales, estas primeras manifestaciones plásticas en el principio eran líneas trazadas con los dedos sobre las partes blandas de las paredes de la cueva, luego interviene el color, rojos y negros mayormente.

A esta primera fase del arte rupestre se le ha denominado Auriñaciense, en esta fase las figuras aparecen hechas con trazos burdos, los animales los realizan de perfil y las figuras se presentan aisladas.

Luego, hay una segunda fase, la Solutrense, en donde se observan ciertas figuras moldeadas, interviene el color y los perfiles aparecen paralelos; posteriormente, hay una tercera fase llamada Magdaleniense, en ella se presentan escenas de caza, de lucha, etc. y se observa una asociación de la figura humana con la figura animal en las representaciones, hay variada policromía y el empleo del claroscuro como elemento expresivo.

Hacia finales del Paleolítico, la característica esencial de las pinturas es la esquematización de las formas, adquiriendo así mayor movimiento y dinamismo. 

PINTURA: Las primeras manifestaciones pictóricas provienen de la época paleolítica o de la Piedra Tallada, a esta se le denominó Pintura Rupestre. Estas pinturas se han localizado en diversas regiones del mundo, generalmente en las paredes de cuevas y cavernas, alcanzando grandes dimensiones. Responden a la expresión de una cultura cazadora, se le atribuye un carácter mágico-religioso porque se presume fueron realizadas como rituales para conseguir buena cacería.

Las figuras que pintaban eran de animales, estas primeras manifestaciones plásticas en el principio eran líneas trazadas con los dedos sobre las partes blandas de las paredes de la cueva, luego interviene el color, rojos y negros mayormente. Hacia finales del Paleolítico, la característica esencial de la pintura rupestre es la esquematización de las formas, adquiriendo así mayor movimiento y dinamismo. 

ESCULTURA: Del Auriñaciense datan las primeras esculturas de forma humana. Son figuras femeninas, en hueso, marfil o piedra, de pequeño tamaño, relacionadas con el culto a la fecundidad. Se las conoce con el nombre genérico de Venus. Entre las más conocidas tenemos a las Venus de Willendorf, Lespugue, Savignano y Grimaldi.

 ARQUITECTURA: En el Neolítico o Edad de Piedra Pulimentada, la pintura y la escultura pierden importancia y en cambio se desarrolla al final del período una arquitectura de enormes piedras que recibe el nombre de Arquitectura Megalítica, formados por bloques inmensos de piedras, estos monumentos son de varios tipos: Menhir, Trilito, Dolmen y Cromlech. 

6. EL ARTE EN LA HISTORIA – ARTE EGIPCIO

La pintura egipcia posee una sensibilidad artística innata; resulta ser un medio excelente para transmitir un mensaje estético, creando un ambiente cargado de religiosidad; en ella se observa la pureza de la línea, la armonía de las formas, el equilibrio compositivo y una gran gama de colores que la hacen atractiva, mágica, natural y contemplativa.

Con respecto a la representación de la figura humana, esta se caracteriza por los siguientes rasgos: Ley de Torsión o Frontalidad: cabeza, brazos y piernas de perfil; hombros, ojos, vientre y pies de frente. Se destaca la silueta de la figura. Es detallista. Utiliza trazo seguro y firme. Superposición de figuras y gran colorido, logrando diversos tipos de armonías. Representación de escenas de la vida real. Carácter decorativo en atención a que ella es empleada en las paredes de templos, tumbas y palacios.  

ARQUITECTURA: Una de las grandes creaciones del genio egipcio es la arquitectura, arte en que dejaron monumentos que asombran por su grandeza, hermosura y por la habilidad de los ingenieros constructores. Entre sus obras se destacan los Monumentos Funerarios: Mastabas (imagen), Hipogeos y Pirámides, y los Monumentos de Culto: Speos y Templos. 

PINTURA: La pintura egipcia posee una sensibilidad artística innata; resulta ser un medio excelente para transmitir un mensaje estético, creando un ambiente cargado de religiosidad; en ella se observa la pureza de la línea, la armonía de las formas, el equilibrio compositivo y una gran gama de colores que la hacen atractiva, mágica, natural y contemplativa.

La representación de la figura humana se caracterizó por los siguientes rasgos: Ley de Torsión o Frontalidad: cabeza, brazos y piernas de perfil; hombros, ojos, vientre y pies de frente. Se destaca la silueta de la figura. Es detallista. Utiliza trazo seguro y firme. Superposición de figuras y gran colorido, logrando diversos tipos de armonías. Representación de escenas de la vida real. Carácter decorativo en atención a que ella es empleada en las paredes de templos, tumbas y palacios.  

ESCULTURA: A lo largo de su historia, la escultura egipcia pasó por distintas etapas en cada una, por causas políticas y religiosas cambió de dirección, desde la inspiración naturalista a la construcción idealizada de la figura. Se destacan: el Cheik-el-Beled, el Escriba Sentado, Rahotep y Nefret, la cabeza de Nefertiti, los Colosos de Memmón y la gran Esfinge de Gizeh, entre muchos otros.

7. EL ARTE EN LA HISTORIA – ARTE GRIEGO

Floreció entre los siglos VII y II antes de C., en Grecia y otros territorios del Mediterráneo habitados por los griegos. Se caracteriza por su idealismo estético, proporcionalidad, equilibrio de los elementos y su interés por reflejar la expresividad genuina en la figura humana; por ello, desarrollaron una gran perfección en el dibujo.

El atletismo, tan cultivado por estos pueblos, brindó a los artistas sus mejores modelos. La sencillez, el ritmo, la claridad y la unidad dominan todas sus formas artísticas; así, los griegos alcanzaron sus mayores logros en la cerámica, la escultura y la arquitectura. 

El arte griego comienza aproximadamente en los siglos V y IV. Se caracterizó por darle a sus obras el mayor sentido de la proporcionalidad, por expresar armonía y equilibrio de elementos y por reflejar una genuina expresión de humanismo.

Grecia, es una pequeña península situada al sureste de Europa. Pero en este pequeño país nacieron las primeras ideas que dieron forma a la cultura occidental, de tal modo que nuestros conocimientos y modos de pensar son una consecuencia de la filosofía, la ciencia y el arte de los griegos. 

ARQUITECTURA: En la arquitectura griega no se empleó ni el arco ni la bóveda. El elemento sustentador de sus monumentales obras fueron las columnas. El sistema de construcción utilizado fue el adintelado.

Se destacan por orden jerárquico, los templos como exponentes principales, luego, los teatros, las acrópolis, los propileos, los estadios, los gimnasios y las palestras, las ágoras y los monumentos funerarios. Los diferentes tipos y formas de columnas dieron origen a los famosos órdenes arquitectónicos griegos: Dórico, Jónico y Corintio. 

MATERIALES UTILIZADOS: Los griegos usaron de manera preferente el mármol, el cual pulían de forma cuidadosa; también emplearon la piedra. 

ESCULTURA: La escultura griega no está sujeta ni a reglas ni a convencionalismos. El escultor tiene libertad de expresión, sin embargo, toda ella busca y logra la perfección humana, por tanto es una escultura dedicada a exaltar la fuerza física, la perfección de los rasgos, el movimiento y la expresión de la divinidad. Su tema central gira en torno a la figura humana.

La escultura griega pasa por 3 períodos épocas o fases evolutivas, con características propias en cada una de ellas. Estas son: 

– Arcaica: Se caracterizó por ser una época en donde los escultores buscan un estilo y una técnica propios. En ella aparece la figura femenina y masculina, al inicio estas figuras eran de tipo hierático, sin movimiento, pero luego surgieron ideas de movimiento, los brazos se despegan del cuerpo y el rostro expresa una curiosa sonrisa. Las esculturas eran hechas como ofrenda a los deportistas. Son de esta época: El Kouros de Anavyssos (atleta), la Dama de Auxirre o Xoana (doncella vestida), la cabeza del caballero Rampios, etc. 

– Clásica: esta época significó el período de mayor auge en todas las manifestaciones artísticas y literarias. Los escultores logran la perfección de sus técnicas, así como las mejores piezas escultóricas, en donde se observa la magnificencia de la figura humana. Esta época tiene 2 períodos: el estilo Sublime, en el que se destacan escultores como Mirón, Fidias y Polícleto, y el estilo Bello, donde se destacan Scopas, Praxiteles y Lisipo, ambos estilos tenían características propias. 

– Helenísta: esta época corresponde al fin del arte griego, las obras de esta época toma modelos de las anteriores, perfeccionándolos, demostrando una gran capacidad de realización, entra la figura del niño como tema. La escultura adquiere caracteres de monumentalidad, dominando lo pintoresco, lo grotesco, lo episódico, etc. El retrato pasa a un primer plano. En este período surgen diferentes escuelas, entre las más importantes: las Escuela de Pérgamo, la de Rodas y la de Alejandría. 

PINTURA: Muy poco es lo que se conoce de los pintores griegos, sin embargo, si es de conocimiento la maestría que se manifestaba en los increíbles efectos de realismo que sabían producir por descripciones de algunas pinturas. Pero su obra se ha perdido casi toda, y lo que ha quedado son copias y fragmentos que no dan una idea clara de cómo era aquella pintura. Se destacan: Polignoto, Apolodoro de Atenas, Agatarco de Samos, Zeuxis, Parrasio y Apeles.

 CERÁMICA: Esta constituye en las artes menores la mejor y más variada expresión en lo que a decorado y pintura se refiere. Esta variedad nos da una muy completa evolución de su cultura. Con un estilo y técnicas propias, se caracteriza por tener formas variadas y originales, predominan los elementos geométricos dispuestos en franjas, las tonalidades del barro, desde el amarillo hasta el gris castaño, presenta figuras en rojo sobre fondo negro o rojo el fondo y figuras negras, predominan formas animales y humanas. 

8. EL ARTE EN LA HISTORIA – ARTE ROMANO

Resulta de las influencias etruscas y griegas, alcanzó su mayor esplendor en la época del Imperio. Se desarrolló en Italia desde el año 200 antes de C., hasta el siglo IV después de C., algunos lo consideran inferior al arte griego, pero en realidad fue más variado, más flexible y en ciertos aspectos se acerca más al arte moderno; así, su influencia en el arte de la Edad Media y del Renacimiento fue notable.

Sus mayores logros los presenta en el desarrollo de la arquitectura; por ello, el dibujo y la pintura la realizaban a servicio de esta, predominando los murales. Los temas eran asuntos bélicos, eróticos, leyendas heroicas, paisajes, marinas, naturaleza muerta y el retrato.

A partir del siglo I, se observan dos corrientes pictóricas o estilos: el estilo Neoático, que se preocupa por la forma humana, resaltando asuntos de la mitología y epopeya y el estilo Helenístico – Alejandrino, que pone de manifiesto la preocupación por la pintura rural, se cultivan el paisaje y las marinas. Al iniciarse el siglo II hasta el 79 de nuestra época (pintura en Pompeya), se observan cuatro estilos: de incrustación, alejandrino o arquitectónico, ornamental y fantástico.  

Roma fue un pueblo de labradores, de comerciantes, de guerreros. Los romanos mostraron mayor interés por las cosas prácticas y sus obras artísticas llevan siempre un sello utilitario.

Pueblo dominador, fundador de un vasto imperio, el romano tuvo por preocupación fundamental mantener el dominio sobre los territorios colonizados, para lo cual movilizó poderosos ejércitos, dio vida a un denso cuerpo de leyes que apretó los lazos entre la metrópoli y las provincias, y desarrolló una gigantesca labor constructiva con un variado repertorio de formas arquitectónicas perfectamente adaptadas a sus fines. Sus dos grandes realizaciones fueron el Derecho y la Arquitectura, pero su mérito principal es haber extendido la civilización grecolatina por una vasta parte del mundo conocido.

ARQUITECTURA: Su finalidad es utilitaria, está concebida en función de las necesidades privadas y públicas. Expresa la voluntad de poder y de mando del Estado romano, que se erige como rector de la vida privada y pública de sus ciudadanos. Es monumental, hecha pensando en la glorificación de Roma y para resistir el paso y el peso del tiempo.

Más que la belleza busca la majestad y la robustez, por lo que se muestra en grandes masas sólidas y pesadas. Expresa el ideal de uniformidad del Imperio, que aspira a que todos los pueblos sujetos a su dominio asuman una fisonomía material a imagen y semejanza de la Urbe. Alterna dos sistemas conocidos: el de la columna y dintel (copiado de los griegos), y el arco y bóveda (tomado de los etruscos). Sus principales monumentos fueron: el templo, la basílica, las termas, los teatros, los anfiteatros, los circos, etc. 

LA ESCULTURA: Se mueve entre los polos contrarios de idealismo y realismo y su tema casi central es el retrato. En sus comienzos, la influencia etrusca se hace presente en algunos bronces, luego la influencia griega a través de los escultores helénicos que vivían en Roma o en la Magna Grecia, así como de las obras descubiertas en suelo griego y llevadas a Roma, impulsa la corriente idealista. El enfrentamiento de ambas tendencias se advierte en obras del período republicano.  

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS: Creada con un destino utilitario que se cumple en su función narrativa, honoraria o descriptiva. Más que un arte es una artesanía supeditada a exigencias religiosas honoríficas o conmemorativas. Cultiva con preferencia el retrato llevándolo a su máxima identificación con el modelo. Es un arte naturalista. Es una obra anónima.

 PINTURA: La conocemos a través de los frescos hallados en la ciudad de Pompeya, que suelen ser copias griegas o caprichos decorativos de gracia picaresca como cupidos, pájaros, cintas, flores, etc. Los temas son históricos, mitológicos paisajísticos y marineros. También en ciertos períodos se hizo una pintura arquitectónica, que imita a los elementos constructivos. Lo interesante de la pintura romana es la técnica de manchas de color al temple, aplicadas con brochazos sueltos, sin detallar, a la manera impresionista y con efectistas toques de sombra y luz. También en la pintura domina el gusto realista por lo que los temas preferidos, son el retrato, la caricatura y el paisaje.

 – ARTE ROMÁNICO 

Entre los siglos XI y XIII, es decir, durante el período que se conoce como Baja Edad Media, se forma en Europa un arte al que se le da el nombre de Románico. Este nombre hace referencia a la fuente en que tiene su origen, que es el arte de Roma, el arte romano, del que toma tipos de edificios y técnicas constructivas. Este estilo o arte se ha denominado románico, por la semejanza con el vocablo romance, el cual designa los idiomas derivados del latín.

ARQUITECTURA: Es una arquitectura religiosa, de creación monástica, porque son los monasterios y los conventos los que la impulsan. Su edificio tipo es la Iglesia. Expresa el ideal de austeridad y recogimiento, de disciplina y penitencia. Desde el punto de vista técnico, pertenece al grupo de arquitecturas de arco y bóveda, por ser estos sus elementos funcionales básicos. Tiene una apariencia robusta y pesada. El principio de sustentación es estático, pues enfrenta masa contra peso. Presenta un exterior sobrio, de muros desnudos y lisos, interrumpidos nada más que por los elementos de refuerzo, que van incorporados a la estructura. Otros elementos constructivos: contrafuerte, columnas, pilares, cúpulas. 

ESCULTURA: Está subordinada a la arquitectura, que determina los lugares y espacios que deben cubrirse con relieves o estatuas. Su finalidad no es artística sino didáctica: dar a conocer a los fieles las figuras y verdades sagradas para su instrucción religiosa. Estilización y desproporción: las figuras no guardan las proporciones naturales. Tampoco guardan la debida perspectiva ni la relación de tamaños que se debe a la diferente profundidad a que están las figuras. En los relieves, la diferencia de tamaño significa la importancia del personaje. Composición simétrica: las escenas se componen, guardando una relación simétrica. En los tímpanos, la composición tiene siempre como eje la figura de Cristo. 

PINTURA: La pintura románica tiene un desarrollo notable, pues las vastas extensiones de pared lisa eran apropiadas a la decoración pictórica; por ello, también la pintura era un arte subordinada a la construcción. La falta de perspectiva, los colores planos, la composición simétrica, la rigidez de las figuras y la inexpresividad de los rostros, que muestran siempre su mirada asombrada, prueban una indudable influencia oriental a través del arte de Bizancio. La técnica empleada es la del Fresco, notables ejemplos son las iglesias románicas catalanas, de fulgentes colores y motivos abstractos de significado simbólico; y las iglesias italianas, donde las escenas religiosas pintadas muestran ya cierto empeño en copiar la naturaleza con fidelidad.  

9. EL ARTE EN LA HISTORIA – EPOCA MEDIEVAL

El arte de la Edad Media es esencialmente religioso, aunque haya producido obras maestras de carácter profano; la época medieval podemos dividirla en cuatro, ya que fue un largo período en las que se produjeron distintos estilos de arte; el primero fue llamado Paleocristiano, cuya pintura se inicia en las catacumbas, está llena de simbolismo y cabe destacar la realización de los muy famosos mosaicos, los cuales eran de un gran colorido y los temas eran litúrgicos, figuras de Cristo, apóstoles, la cruz, etc.

Luego, nace el arte Bizantino en la época de Constantino; en cuanto al dibujo y la pintura, adquiere características propias, los artistas realizaban excelentes mosaicos centrados en la representación de acontecimientos bíblicos en las cuales se observa que las figuras representadas poseen un hieratismo bastante acentuado que siempre están colocadas de frente.

El Románico, denominado así por la semejanza con el vocablo «romance» que designa a los idiomas derivados del latín, se encargó de decorar el interior de muchas basílicas e iglesias.

Durante este período se pinta sobre ábsides y bóvedas figuras estilizadas, llenas de incesante movimiento y colorido; la pintura románica empleó las técnicas pictóricas al fresco y al temple; los temas solían ser figuras de ángeles, santos, apóstoles, corderos, etc., también realizaron pintura sobre madera (frontales) y muchas ilustraciones de biblias y evangelios. Por último, aparece el arte o estilo Gótico, conjuntamente con tres connotados fenómenos de la Edad Media: la formación de la clase burguesa, el desarrollo comercial y la industrialización. La pintura gótica fue expresiva y realista, manifestando el naturalismo en sus composiciones.

El paisaje se introduce como modalidad pictórica y en los dibujos las figuras se presentan estilizadas y poco modeladas. Esta pintura casi desaparece por completo de las catedrales, puesto que los grandes vitrales llenan los espacios y de esta manera queda reducida a miniaturas de libros, tapices y retablos. 

– ARTE GÓTICO 

Entre los siglos XII y XV, florece en Europa un arte poderosamente original, que fue llamado, un tanto despectivamente Gótico, en el sentido de bárbaro, por suponerse que sus creadores habían sido los pueblos germánicos que ocupaban el centro de Europa, y a los cuales se les designaba con el nombre de Godos.

También se conoce este arte como Ojival, por la forma apuntada (en ojiva) de sus arcos y bóvedas, que recuerdan una punta de lanza de filos curvos. Los primeros monumentos góticos se levantaron cerca de París, en la región llamada Isla de Francia. Aquí se construye en el año 1140 el coro de la abadía de Saint Denis, y en el 1163, se da comienzo a la catedral de Nuestra Señora de París, obras en las que se resaltan los elementos propios del estilo. De Francia pasó a todos los demás países de Europa, en cada uno de los cuales adoptó variantes locales, pero con mantenimiento de sus rasgos esenciales. 

FASES DEL GÓTICO

– LANCEOLADO (siglos XVII y XVIII)

Robusto, pesado y sencillo. Bóveda de cuatro paños de perfil en punta de lanza.

– RADIANTE (siglos XVIII y XIV)

Esbelto, ligero, muy adornado con esculturas, bóvedas de varios paños y formas.

– FLAMÍGERO O LLAMEANTE (siglo XV)

Arcos con ondulaciones de flama. Columnas muy delgadas. Gran altura de naves y torres. Ornamentación escultórica apretada. Uso del arco conopial y de la bóveda en forma de estrella. 

ARQUITECTURA: El arte gótico se manifestó magníficamente en la arquitectura, se construyeron casas particulares, palacios, edificios públicos, castillos, puentes, fortalezas e iglesias. Pero en realidad, la obra máxima de estos siglos fue la catedral, arquitectura extraordinaria que nunca deja de asombrar a quien la contempla. Los elementos constructivos esenciales son el arco apuntado, la bóveda de crucería ojival y el contrafuerte con su arbotante. Esta arquitectura es de equilibrio dinámico y domina en ella la línea vertical, lo que produce una impresión de impulso ascendente, acentuado por las formas agudas de los arcos y la abundancia de elementos puntiagudos.

ESCULTURA: Las características de la escultura se pueden observar en los santos, vírgenes, ángeles, reyes, profetas y figuras alegóricas que llenan el interior y exterior de la construcción, haciendo de remate en pináculos, cubriendo los frisos y las arquivoltas, los tímpanos y todos los espacios posibles. Para dar idea de la decoración escultórica, bastará saber que la decoración escultórica de la catedral de Chartres cuenta con más de ocho mil figuras. Se destacan como escultores: Giovanni Pisano, Nicola Pisano, Andrea Pisano, Klaus Sluter, Gil de Siloe y William Torell. 

PINTURA: En aquellos países donde el estilo gótico alcanzó mayor desarrollo, la pintura mural fue perdiendo importancia, sustituida por las vidrieras, y a partir del siglo XIV aparece la pintura sobre tabla, consistente en pequeños altares portátiles y retablos, formados por uno o varios paneles. Tratan temas religiosos, con gran finura de detalles en la figura humana, pero sin profundidad. Los pintores se esfuerzan por lograr la naturalidad y reproducen gestos y ademanes con exactitud, un poco exagerado hacia lo dramático. Lo más hermoso de estas tablas góticas es el colorido, que brilla con intensidad de esmalte. Se destacan: Jean Fouquet, Juan Van Eyck, Rogerio Van Der Weyden, Giotto, entre otros. 

10. EL ARTE EN LA HISTORIA – ARTE BIZANTINO

Bizancio, pequeña ciudad griega que había sido cabeza de una provincia romana, asciende de repente (año 330), por decisión de Constantino el Grande, al rango de capital imperial con el nombre de Constantinopla. Medio siglo después, el emperador Teodosio divide su reino entre sus dos hijos, y crea dos Estados Independientes: el Imperio de Occidente, con Roma como capital, y el Imperio de Oriente, con centro en Bizancio. La caída del Imperio de Occidente (año 476) echa sobre Bizancio la herencia espiritual de Roma y acrecienta su importancia como poder político y artístico, que le llegará a su cúspide con el glorioso Justiniano. Pero la situación geográfica de Bizancio, en las puertas de Asia; su alejamiento de las fuentes latinas y el contacto estrecho y continuo con los reinos de oriente, influyen sobre ella en forma que si, por una parte, mantiene su título de hija y continuadora de la cultura clásica, por otra, Bizancio ofrece los rasgos de una monarquía exótica, teocrática y despótica; fastuosa y bárbara, cuyas costumbres, gustos y estructuras pertenecen más al mundo asiático que al grecolatino, lo cual se refleja en su arte. 

ARQUITECTURA: Está inspirada en las arquitecturas de los países con que Bizancio estuvo más en contacto o que formaban parte de su misma tradición histórica y cultural. Por eso en sus construcciones encontraremos elementos tomados de los romanos, de los griegos, de Siria o de Persia, combinados con otros de su propia invención. Entre los más importantes tenemos:la cúpula, las trompas y pechinas, la bóveda, el arco, los contrafuertes, las columnas y las torres. La construcción más importante de la arquitectura bizantina es la Iglesia. (imagen Catedral de Santa Sofia – Estambul)

PINTURA: Presenta dos modalidades muy interesantes: la mural, destinada a la decoración del interior del templo; y la de caballete, que produce pequeñas piezas sobre tablas de madera, llamadas Iconos, es decir, imágenes. La primera se pintaba al óleo o al temple, y eran grandes composiciones de tema religioso, con un carácter simbólico que agradaba mucho a la mentalidad abstracta del oriental. En los grandes espacios formados por bóvedas y cúpulas se representaban escenas alegóricas en las que entraban la Virgen o el Cristo: la Resurrección, el Juicio Final, la Gloria, etc. 

LOS MOSAICOS: No es posible hablar del arte mural bizantino sin referirnos a una de sus más hermosas creaciones: el mosaico. Consistía en la composición de grandes escenas, generalmente religiosas, pero no pintadas sino hechas con pequeñas piezas de cerámica o de mármol de colores (llamadas teselas), que se iban pegando a una base debidamente preparada, sobre la que se había hecho el dibujo previo de las figuras que se querían representar.

La gran diversidad de colores y matices de estas teselas permitía dar a las figuras todos los efectos de la pintura, en lo que se refiere a tonalidades, sombras, formas, etc. 

ESCULTURA: En los primeros tiempos, la escultura bizantina es una prolongación del arte helenístico que produce retratos de gran vigor. Pero después de la revolución de los iconoclastas, que acabaron con todas las imágenes religiosas de bulto y prohibieron el culto de las mismas, la escultura perdió importancia y quedó reducida a las artes menores del marfil, el esmalte, el bronce y el oro, materiales en los que se trabaja el bajo relieve con gran maestría.

 11.EL ARTE EN LA HISTORIA – EL RENACIMIENTO

El Renacimiento comenzó como un movimiento orientado por artistas e intelectuales en Italia, bajo el signo del Humanismo; es un renacer de las artes donde los asuntos representados, desde el punto de vista ético y estético se liberaron de los vínculos del concepto de vida cristiano. Para ellos el arte ya no era un servicio anónimo, ofrecido a Dios y a la iglesia, sino un himno personal en alabanza a la belleza; así, se perfecciona el dibujo y se utiliza como base de la pintura. La cuna del Renacimiento fue Florencia.

Naturalmente la pintura no se liberó en seguida de la influencia gótica, pero gradualmente evolucionó hacia un nuevo concepto de la belleza. En el dibujo, los cuerpos adoptan formas naturales y se vuelven plásticos; se procura destacar la expresión facial, que algunas veces revela los grandes conflictos del alma, un ejemplo de ello es la expresión de desesperación que Masaccio le dio a Eva en su cuadro Expulsión de Adán y Eva del paraíso. En el siglo XV adquiere preponderancia el retrato, a las personas pudientes les gusta retratarse de busto o en medallón, y por tanto surge multitud de personas cuyos rasgos quedan labrados en madera.

Raramente se ve un desnudo entre la profusión de vírgenes y santos, sólo con suma discreción se insinúa la mundana sensualidad en ciertas representaciones del arte eclesiástico, por ejemplo, las referentes a mártires y pecadores. Al principio, la mayoría de las imágenes alusivas a la carne pecadora se situaban en la periferia de grandes escenas decorativas, donde el artista tenía más libertad de expresión; ya en el siglo XIV, se prefiere interpretar estos temas por medio del desnudo femenino.

Entre los representantes más significativos del Renacimiento, podemos destacar por sus majestuosas obras pictóricas a Sandro Botticeli, Miguel Ángel Buonarroti, Durero, Tintoretto, El Greco, Leonardo de Vinci y Rafael Sanzio; de ellos, algunos como Leonardo de Vinci, por ejemplo, destacó más como dibujante, ya que a través del dibujo realiza sus famosos estudios anatómicos; sus dibujos están plenos de rasgos finos pero firmes, destacando las expresiones humanas y también se puede apreciar que están envueltos en una sutil y fina aureola de luz difusa. 

Se llama Renacimiento al gran movimiento artístico y filosófico que se produce en Europa, en Italia en primer lugar, a fines del siglo XV, y que muestra como principal característica, que se manifiesta particularmente en las artes, su admiración por la antigüedad clásica, que toma como modelo.

El nombre de Renacimiento alude a lo que este movimiento quiso ser: un renacer o volver a nacer de la cultura grecolatina. Comenzó como un movimiento orientado por artistas e intelectuales en Italia, bajo el signo del Humanismo; es un renacer de las artes donde los asuntos representados, desde el punto de vista ético y estético se liberaron de los vínculos del concepto de vida cristiano. Para ellos el arte ya no era un servicio anónimo, ofrecido a Dios y a la iglesia, sino un himno personal en alabanza a la belleza. 

La cuna del Renacimiento fue Florencia. Naturalmente la pintura no se liberó en seguida de la influencia gótica, pero gradualmente evolucionó hacia un nuevo concepto de la belleza. La cultura greco-romana había sido desplazada durante la Edad Media.

En esta época lo novedoso es el arte gótico y bizantino, pero en Roma, estas nuevas concepciones artísticas, enmarcadas en el acto religioso no tienen mayor auge, debido a los recelos de los sabios humanistas orientales que emigran a esta ciudad después de la caída de Constantinopla; es así como al ser rechazado el estilo gótico y bizantino, y puestas en un primer plano las antiguas formas greco-romanas, surge el arte del renacimiento, que se expande por toda Europa (Francia, Inglaterra, Alemania y la Península Ibérica, especialmente).  

PRINCIPALES CAUSAS DEL RENACIMIENTO

 – Conservación en universidades y conventos medievales de valiosos manuscritos de autores griegos y romanos.

 – Uso del latín como lengua culta, que hacía posible la lectura de las obras clásicas.

 – La presencia en tierra Italiana de ruinas romanas que tenían que despertar en los curiosos el deseo de conocer la civilización que había levantado tales monumentos.

 – La invención de la imprenta, que contribuyó a la difusión de los escritos de los poetas, filósofos y sabios de la antigüedad y de los modernos.

 – Los descubrimientos geográficos, el avance de las ciencias naturales y el progreso de las técnicas que inspiran una confianza ilimitada en el poder de la inteligencia humana y estimulan a la acción.  

CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL ARTE RENACENTISTA

 – Imitación de la arquitectura y la escultura de Grecia y Roma.

 – Realización de una belleza ideal, ajustada a cánones dictados por la razón.

 – Búsqueda de la serenidad y el equilibrio que proceden de la armonía del todo.

 – Creación de obras, cuya claridad y perfección, atributos exigidos por la razón universal, les dan una validez permanente. 

ETAPAS DEL RENACIMIENTO

 – PRERRENACIMIENTO O TRECENTO: siglos XIII y XIV. Coincide con el período gótico europeo.

 – QUATROCENTO: llega hasta finales del siglo XV y su centro cultural es la ciudad.

 – CINQUECENTO: llena todo el siglo XVI y su cabeza es Roma.

 ARQUITECTURA La arquitectura del renacimiento empleó los órdenes clásicos (jónico, corintio y dórico), combinándolos entre sí en un mismo tipo de construcción, pero no tal y como aparecen en la arquitectura grecorromana sino al amparo de la inventiva y originalidad del arquitecto renacentista, de esta manera surge el estílo «colosal» propio de esta arquitectura. 

En este nuevo acontecer arquitectónico se le da mucha importancia a la arquitectura civil, construyéndose los Palacios Municipales, que presentan un aspecto de fortaleza, el Palacio de Habitación, que es de inventiva renacentista y presenta en su exterior forma de cubo con tres pisos, que culmina en una cornisa; y las Villas, que fueron construidas en las afueras de Roma, tenían grandes pabellones con terrazas, escalinatas y patios internos, jardines y parques.

 La arquitectura religiosa renacentista, utiliza en sus inicios la planta de la basílica cristiana, sin embargo, el centro adquiere mayor importancia por el empleo de la Cúpula, que desplaza a la ojiva gótica y presenta los famosos Ojos de Buey (aberturas circulares). En relación con los elementos constructivos, tenemos que los muros son de ladrillo o sillería, con apariencia robusta, las bóvedas usadas fueron: las de «cañón seguido», «rincón de claustro», «de arista» y la «cúpula»; se usan arcos de medio punto; las ventanas suelen ser de varias formas: rectangulares, gemeladas (dos arcos de medio punto subdividido en otros dos), con alfeizar saliente, o en forma de tabernáculo. 

En lo que respecta a la decoración de las obras arquitectónicas, se observa que se emplearon varios elementos, estos son:

 – La Escultura: cubre toda la superficie de los monumentos como un sutil manto, en sus inicios; luego se realizan esculturas en bulto que adornan el conjunto arquitectónico, posteriormente hay una gran profusión de ésta envolviendo por completo el conjunto lineal arquitectónico.

 – La Policromía Natural: consiste en el empleo de diversos materiales naturales, los cuales al ser combinados reflejaban una diversidad de tonos; por ejemplo, combinaron el mármol blanco de las paredes con la piedra de los muros.

 – El Esgrafiado: consiste en realizar sobre las paredes finos relieves pintados con dos colores.

 – Los Frescos y Mosaicos: llenan las cúpulas y paredes interiores de la construcción, se empleó una diversidad de tonos, los cuales los hacía muy llamativos.

 – Los Frontones: son de inventiva romana, colocados casi siempre sobre puertas y ventanas, generalmente son rectilíneos, pero en ocasiones pueden ser triangulares o curvilíneos.

 – Las Pilastras: son columnas que se colocan contiguas a una pared. Las pilastras tienen sus orígenes en la arquitectura romana. 

ARQUITECTOS RENACENTISTAS

 – ITALIA: Filippo Brunelleschi, Donato Bramante da Urbino, Rafael Sanzio, Miguel Ángel Buonarroti. 

– ESPAÑA: Diego de Siloé, Juan Herrera.

– FRANCIA: Salomón de Brosse. 

ESCULTURA  

El origen de la escultura renacentista se remonta al siglo XIII, en Toscana, con el escultor Incola Pisano, quien se encarga de esculpir del púlpito del Baptisterio de la catedral. Este escultor es el que se atreve a exteriorizar la ruptura con la severidad bizantina y con las ideas artísticas del arte gótico, pero su obra queda aislada.

 Es en los siglos XIV y XV, donde se comienza la época de mayor furor de la escultura renacentista. En esta época se advierte:  

Vehemencia por la naturaleza y el desnudo idealizado o natural.

Expresión de los sentidos y pasiones humanas.

Reinterpretación modernizada de los cánones clásicos.

Temáticas diversas: mitología, religión, historia, leyendas, etc. 

La escultura renacentista es el primer medio expresivo que reacciona contra el estilo gótico. Esta presenta variaciones de acuerdo con el siglo en que se desarrolla. Así es como al siglo XIII se denominó Época Arcaica, los siglos XIV y XV, Época Clásica y el siglo XVI, Época Barroca.

12. EL ARTE EN LA HISTORIA – SIGLO XIII EPOCA ARCAICA

Surgen los primeros intentos del nuevo estilo escenificado en las obras de los «pisanos», Incola, Giovanni y Andrea Pisano.

Entre las características de estas primeras obras tenemos:

Expresión de sentimientos humanos.

Inspiración en la antigüedad clásica.

Realización de «Madonas».

Ropaje y accesorios profusamente trabajados.

13. EL ARTE EN LA HISTORIA – SIGLO XIX Y XV EPOCA CLASICA

 Durante estos siglos existe una gran producción de obras de arte. La actividad artística se encuentra centrada en la ciudad de Florencia sobre todo en el siglo XV. Sus principales representantes son Donatello di Betto Bardi y Lorenzo Ghiberti. Además, cabe destacar la importancia en este siglo de las obras escultóricas de los Della Robia, Andrea y Lucca. Estos escultores, realizaron e introdujeron una nueva modalidad escultórica-pictórica, los relieves realizados con barro cocido policromado y vidriado.

 Las características de esta época son, entre otras:

 Adornan monumentos (tribunas, coros, sepulcros, etc.)

 Diversificación temática. 

Efectismo pictórico. 

Gran destreza en la ejecución de obras hasta llegar al perfeccionismo.

 14.EL ARTE EN LA HISTORIA – EPOCA BARROCA

Durante este siglo la figura más resaltante es Miguel Ángel Buonarroti, quien realiza numerosas obras con características muy propias, que lo distinguen de otros escultores de la misma época, también sobresale la obra de Benvenuto Cellini, entre otros.

 Entre las principales características de estas obras tenemos:

 Fuerza expresiva, dinamismo, dramatismo.

 Dominio anatómico.

 Figuras llenas de abundante vitalidad.

 Demostración de gestos y actitudes en sus figuras.

 Fuerte influencia clásica.

 Materiales: bronce y mármol preferiblemente.

 PINTURA  

La pintura renacentista está plena de religiosidad, sin embargo, cada artista busca su propio estilo, en donde el retrato y la representación del paisaje tienen mucha importancia.

 Durante el renacimiento surgen diversas escuelas, estas adquieren el nombre de la ciudad donde se desarrollan, entre estas se citan: la Escuela Florentina, la Veneciana, la de Siena, la de Umbría, la de Parma, la de Verona, la de Padua, la de Milán y la de Carrara.

 Los pintores también se agrupan, pero por generaciones, así, tenemos los del Quattrocento (1400) y los del Cinquecento (1500). Hay otra clasificación muy utilizada para caracterizar las obras pictóricas del renacimiento, la cual es:

 Renacimiento Temprano: que abarca desde el año 1420 hasta el año 1500 y cuyos representantes más significativos son Fran Angélico de Fiesole, Masaccio, Piero della Francesca y Sandro Botticelli, entre muchos otros, con pinturas verdaderamente grandiosas. 

Alto Renacimiento: que comprende el período que va desde el año 1500 hasta el año de 1527, en el cual se destacaron famosos pintores: Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Tiziano, Pablo Veronés, Tintoreto, Rafael Sanzio, Juan Van Eyck, Alberto Durero, Jean Cousin y el Greco. 

CARACTERÍSTICAS DE LA PINTURA RENACENTISTA

Es narrativa: expone historias y sucesos, reales o ficticios, sacados de la religión, de la mitología o de la historia. 

Es realista: las figuras humanas o de animales, y los objetos inanimados están reproducidos con el mayor cuidado porque se parezcan en todo a sus modelos reales.

 El cuadro se presenta como un escenario: un espacio cúbico, sugerido por medio de los recursos que enseña la perspectiva geométrica recién descubierta y dan la ilusión de profundidad. El punto de vista del pintor suele estar en el centro del cuadro.

 La composición está sometida a esquemas intelectuales, es decir, razonados. Suele preferirse la forma simétrica en la distribución de las figuras.

 En cuanto a los esquemas de composición preferidos, el triangular (con el vértice arriba o invertido) y el rectangular con la división del espacio en segmentos áureos. En algunos casos, los triángulos son dos combinados.

 En general, es una pintura dibujística, que se fundamenta en el poder definidor y expresivo de la línea, y considera el color como un accidente de la materia de importancia secundaria. Las formas se cierran con un dibujo de trazo continuo y su separación del fondo es absoluta.

 Se da interés preferente al cuerpo humano, en particular al desnudo, cuya anatomía se estudia y copia cuidadosamente. 

A partir del siglo XV, se usará en vez del temple, la técnica del óleo, inventada por los pintores flamencos, que facilitará el desarrollo de la pintura de caballete. 

EL DIBUJO Y EL GRABADO 

Los grandes pintores del renacimiento fueron dibujantes de primera. Los apuntes, bocetos y estudios que conocemos de Boticelli, Durero, Buonarroti, da Vinci o Sanzio, quienes se destacaron por su majestuosa obra pictórica, revelan gran maestría en el manejo del lápiz. El que más se destaca como dibujante es Leonardo da Vinci, ya que a través del dibujo realiza sus famosos estudios anatómico. Su dibujo está pleno de rasgos finos pero firmes, destacando las expresiones humanas.

 Sin embargo, el dibujo como técnica independiente, con valor por sí misma, no fue considerado en la época, quedando reducido sólo a un medio auxiliar de la pintura, para tomar apuntes rápidos del natural o hacer estudios de composición, perspectiva, movimiento, anatomía y otros aspectos del cuadro que iba a pintarse.  

Las técnicas que solían emplear eran el carboncillo, la sanguina, el lápiz y la tinta sobre papel. Pero si el dibujo no tuvo mucho interés para los artistas del renacimiento, en cambio el grabado, sobre todo entre los alemanes fue muy cultivado y se trabajó como una técnica autónoma, paralela a la de la pintura, en sus dos formas principales: el grabado en metal (calcografía) y el grabado en madera (xilografía), a cuya difusión contribuyó el reciente invento de la imprenta en 1450.

 – BARROCO  

Este estilo se inicia en Italia en el siglo XVI y perdura hasta finales del siglo XVIII, se extendió por todos los países europeos, desarrollando características propias en cada país. En este arte hay una marcada predilección por el naturalismo, el dinamismo y los efectos ópticos, aparecen composiciones de naturaleza muerta, bodegones, animales, vida de santos y de Cristo, enmarcándose dentro de esquemas asimétricos.

Las representaciones de personas o de gente del pueblo aparecen con sus vestimentas normales, pero en los retratos de clase social alta, son más adornadas las vestimentas, pelucas, encajes, zapatos estilizados, sombreros, etc.; sin embargo, lo que más caracteriza a la pintura barroca es el manejo de las luces y sombras, la intensidad dramática y el empleo del color.

En Italia se produjeron dos corrientes pictóricas, o estilos: el Ecléctico y el Clasicista, en este país se destacó la figura de Miguel Ángel Merisi de Caravaggio; en Francia destacaron Nicolás Poussin, Georges de La Tour y Claude Gelée Lorrain; en España el barroco se torna serio y formal, representado magistralmente por Diego Rodríguez de Silva y Velásquez, Francisco Zurbarán, José de Ribera y Bartolomé Esteban Murillo. En los países bajos el barroco generó dos escuelas: la Flamenca, que tuvo su apogeo en el siglo XVI en Flandes y fue representada por Pedro Pablo Rubens, Antón Van Dyck y Jacob Jordanes, y la Holandesa, la cual produjo un nuevo estilo y contó con dos importantes personajes: Rembrandt H. Van Rijn y Jan Vermeer o Van der Meer de Delft.

 Este arte se desarrolló entre los siglos XVII y parte del XVIII, su punto de partida fue Italia, Roma, concretamente, donde dejó monumentos grandiosos en el orden de la arquitectura. De Italia pasó al resto de Europa y llegó incluso a Rusia. A través de España, el Barroco se difundió por toda América y alcanza su momento culminante en el siglo XVIII. 

ARQUITECTURA: Los dos tipos de obra arquitectónica que el barroco desarrolla son la Iglesia y el Palacio. La iglesia, como típico estilo tiene dos robustas torres laterales que enmarcan la gran linterna con su cúpula. El palacio, que toma por modelo el de Versalles, consiste en una larga edificación de varias plantas, cuyo cuerpo central contiene la mayor densidad de elementos decorativos y forma un frontis de gran valor artístico. Elementos esenciales del palacio barroco son las galerías, que son salones largos, abovedados y con ventanales, y la escalera «a la imperial». 

PINTURA: En este arte hay una marcada predilección por el naturalismo, el dinamismo y los efectos ópticos, aparecen composiciones de naturaleza muerta, bodegones, animales, vida de santos y de Cristo, enmarcándose dentro de esquemas asimétricos. Las representaciones de personas o de gente del pueblo aparecen con sus vestimentas normales, pero en los retratos de clase social alta, son más adornadas las vestimentas, pelucas, encajes, zapatos estilizados, sombreros, etc.; sin embargo, lo que más caracteriza a la pintura barroca es el manejo de las luces y sombras, la intensidad dramática y el empleo del color.

En Italia se produjeron dos corrientes pictóricas, o estilos: el Ecléctico y el Clasicista, en este país se destacó la figura de Miguel Ángel Merisi de Caravaggio; en Francia destacaron Nicolás Poussin, Georges de La Tour y Claude Gelée Lorrain; en España el barroco se torna serio y formal, representado magistralmente por Diego Rodríguez de Silva, Velásquez, Francisco Zurbarán, José de Ribera y Bartolomé Esteban Murillo. En los países bajos el barroco generó dos escuelas: la Flamenca, que tuvo su apogeo en el siglo XVI en Flandes y fue representada por Pedro Pablo Rubens, Antón Van Dyck y Jacob Jordanes, y la Holandesa, la cual produjo un nuevo estilo y contó con dos importantes personajes: Rembrandt H. Van Rijn y Jan Vermeer o Van der Meer de Delft. 

ESCULTURA: La escultura barroca muestra las siguientes características: 

MOVIMIENTO: las figuras se representan en alguna acción violenta y en actitudes de esfuerzo y tensión. Las ropas participan también de esta agitación y se arrugan en pliegues que revolotean como sacudidos por el viento.

 PATETISMO: gusta de la expresión de estados anímicos emotivos tales como: éxtasis, miedo, ansiedad, etc., que los rostros traducen con el más vivo verismo.

 CLAROSCURO: se buscan efectos propios de la pintura, de manera que los cuerpos se perciben como envueltos en una atmósfera luminosa.

 TEATRALIDAD: existe una propensión a lo exagerado y a las actitudes elocuentes que hacen de ella una representación dramática.

 – EL ROCOCÓ

Estilo característico del siglo XVIII europeo, que sucedió al barroco y precedió al neoclásico. El término procede del francés Rocaille, que designaba en el siglo XVII la decoración de las grutas y jardines renacentistas a base de conchas.

El Rococó floreció principalmente en Francia, en un principio junto con el barroco, hasta que adquirió un lenguaje propio que se difundió por toda Europa. Mientras la arquitectura conservaba su rigidez de origen clásico, los elementos decorativos del rococó aportaron fantasía y elegancia a las construcciones, pero fue sobretodo en los interiores donde la decoración rococó consiguió los mayores logros.

 ARQUITECTURA: Los adornos que, representando falsas rocas, adheríanse a la arquitectura de las grutas y las cascadas, llamados rocallas, fueron el principal elemento nuevo, introducido para sustituir el rígido sistema de los órdenes clásicos, para evocar en la arquitectura el frescor y la alegría de lo primitivo y lo campestre. Los palacios son los primeros en adoptar como elementos básicos caprichosos recuadros, columnas esculpidas, conchas, etc.  

ESCULTURA: Alemania acogió el rococó con tal entusiasmo que le fue difícil desprenderse de él . Un gran escultor del siglo rococó fue Andrea Schluter, autor de la efigie ecuestre del elector Federico Guillermo, en la cual puede observarse como el movimiento de masas y líneas, que en el tiempo barroco afectaba solamente a la concepción del conjunto, en el siglo XVIII fue utilizada como un detalle para dar vida a cada pormenor de los cuerpos.

 PINTURA: El carácter de la época rococó, enamorada de la intimidad, favoreció en pintura, lo mismo que en la escultura, el cultivo del retratismo.

Este hubiese carecido de gracia sin el realismo, y por tanto, se inspiró en la pintura holandesa y flamenca, especialmente en Van Dyck. El cliente ya no es el Rey, con las grandes necesidades decorativas de un palacio, sino que se halla entre los nobles y burgueses adinerados a los que ha dejado de interesar las composiciones históricas y mitológicas, aunque a menudo, se complacen todavía en hacerse retratar caracterizados como personajes de fábula. 

– NEOCLASICISMO 

Fue un movimiento que se produjo en Europa en el siglo XVIII ante los cánones ya agotados del clasicismo, al producirse el desgaste de las culturas barrocas, que aspiraba restaurar el gusto y las normas del clasicismo. En la época neoclásica, el color pasa a un segundo plano y adquiere mucha importancia el dibujo; es decir, el trazo puro, y el color es aplicado sólo como complemento. Este arte trató de imitar los estilos utilizados antiguamente en Grecia y Roma, por la influencia de los descubrimientos arqueológicos como los de Pompeya y Herculano.

En pintura David fue el máximo exponente del neoclasicismo francés, que contó con pintores como Gross, Gèrard, Prud´hon e Ingres, aunque en algunos de ellos ya apuntaba el germen del Romanticismo, movimiento estético que habría de suceder al neoclasicismo.

 CARACTERÍSTICAS GENERALES

 Inspiración en las obras de la época clásica, que se tienen por perfectas y definitivas. Aspiración a una belleza ideal, nacida de la exacta relación de las partes, según medidas dadas por la razón. 

En las artes plásticas: dibujo impecable, contornos cerrados, volúmenes modelados de modo que da la ilusión de redondez de los cuerpos; colorido suave y composición simétrica y estática. 

ARQUITECTURA: Se caracterizó por la simetría, la elegancia y la sobriedad, el empleo de un solo orden (dórico, jónico o corintio, en lugar de la superposición barroca); además del énfasis sobre los valores lumínicos, la división tripartita de la fachada con tímpano central, la eliminación del color, el gusto por los arcos de triunfo y las columnas conmemorativas.

ESCULTURA: Los escultores centran su interés en los ideales estéticos y los procedimientos técnicos de la estatuaria antigua. El italiano Canova fue el más destacado, seguido del danes Thorvaldsen, educado en Roma; otros representantes de la época son: Bartolini, Rude, Pradler, Flaxman, entre otros. 

PINTURA: Tomó como modelo la estatuaria antigua y el siglo XVI italiano (Rafael). El artista que contribuyó de modo definitivo a afirmar el nuevo estilo fue David, quien influyó en artistas franceses de la talla de Ingres, Gerard y Prud´hon. En E.E.U.U. la influencia italiana e inglesa se fundieron.

 – ROMANTICISMO 

Aparece en Francia a principios del siglo XIX como una reacción violenta contra la frialdad del neoclasicismo. Si este significaba la razón, serenidad y límite, el romanticismo era imaginación, pasión e infinito.

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES 

SUBJETIVIDAD: el artista crea su obra a partir de sus emociones, sentimientos e ideas íntimas. 

LIBERTAD DE EXPRESIÓN: no hay reglas fijas, sino que cada artista puede manifestarse según su gusto y según las exigencias de la propia obra. 

SUPREMACÍA DEL FONDO SOBRE LA FORMA: lo importante es lo que el artista expresa y no cómo lo hace. La forma de decir es secundaria y debe estar determinada por la naturaleza del contenido. 

PINTURA: Se caracterizó por el predominio del color sobre la forma. Eran composiciones dinámicas, de gran movimiento y sus temas eran tomados de la literatura y la historia medievales y de la realidad pintoresca. Artistas importantes en el campo de la pintura fueron: Gericaúlt, Delacroix, Francisco de Goya y Caspar Friedrich. (imagen: Delacroix La Muerte de Sardanapolo 1827-1928 Parìs Museo de Louvre)

 ESCULTURA: El movimiento tuvo sus orígenes en la primera mitad del siglo XIX y representó una reacción contra la rigidez académica y la afirmación de una libertad y eclecticismo absolutos. Se abandonaron los modelos de la antigüedad clásica a favor de los ideales medievales.

 – REALISMO

 El realismo surge como oposición al idealismo de clásicos y románticos, proponiendo una realidad objetiva de los temas de la vida común; el hombre debe aparecer dentro de su ambiente habitual, y su trabajo cotidiano tiene que ser un motivo de fecunda inspiración. El término realismo fue adoptado por un movimiento artístico que apareció en Francia a raíz de la revolución de 1848 y que tuvo como principal representante al pintor Gustave Courbet, cuyo arte representó las inquietudes sociales que invadieron a Europa a mediados del siglo XIX.

 CARACTERÍSTICAS GENERALES

 Temas sacados de la vida real, sobre todo de la vida humilde y trabajadora, expuestos con sentido de crítica social. 

Presentación de lo bello y lo feo como son, sin idealizarlos. 

Dibujo vigoroso, aunque no sea correcto; colorido sobrio e interés por los contrastes del claroscuro.

 Técnica: la que proporciona la más completa identificación entre lo pintado y la naturaleza.

 Representantes: Courbet, Daumier y Rousseau.

– IMPRESIONISMO 

La primera exposición presentada por un grupo de impresionistas tuvo lugar en 1874 y el nombre les fue aplicado con intención de ridiculizarlos, por los críticos que no veían con buenos ojos el nuevo estilo. Los impresionistas querían captar la cualidad de la luz y de la atmósfera en una hora particular del día a través de las cuales se ven los objetos, pues su condición determina la apariencia de estos.

La posibilidad de retratar la luz en términos de la pintura fue resultado del nuevo análisis científico de los colores.

El fundamento de este movimiento pictórico se centra sobre la base de que a nivel cerebral las manchas separadas de color se unen; así, una mancha junto a otra azul, da por resultado un color verde si se miran desde cierta distancia. Este principio lo tomaron en cuenta los pintores impresionistas al realizar sus lienzos.

La combinación de colores puros ya no se hará sobre la paleta ni sobre la tela, sino que será el cerebro del espectador el que los una para formar así las figuras. Se consideran iniciadores de este movimiento a los artistas Claude Monet y Edouard Manet; también se destacan Edgar Degas, Pierre August Renoir y Camille Pizarro.

El manejo de la luz es la característica primaria, a través del estudio de ella se logrará verificar que un mismo paisaje se verá distinto de acuerdo con la hora del día en que se pinte. A la par de los grupos impresionistas, nace un nuevo grupo de pintores que logran perfeccionar las técnicas y posibilidades colorísticas impuestas por este movimiento, estos son llamados Neoimpresionistas o Postimpresionistas, destacan en este movimiento Paul Cézanne, Gauguin, Vincent Van Gogh y Henri Toulouse Lautree. (imagen Renoir – Almuerzo de los Remeros)

– EXPRESIONISMO 

Fue un movimiento artístico plástico emparentado con la literatura; nace en 1890 en Alemania y en los países del norte de Europa, se extiende hasta bien entrado el siglo XX. Destacan en este movimiento los artistas plásticos Edward Munch, Gustav Kimt, Oskar Kokochka,  Emil Nolde y Georges Rouault.

La pintura expresionista busca y logra expresar violentas emociones, va de dentro hacia fuera, al contrario de la impresionista que va de fuera hacia dentro.

Su objetivo fundamental era crear impetuosas reacciones en el espectador, por medio de sentimientos y emociones del artista, expresados con audacia de formas y rígido colorido. (Imagen: El grito es la expresión de su miedo personal, pero en este cuadro Munch logra expresar el desfallecimiento del hombre ante una realidad cada vez más compleja y confusa.)

 – FAUVISMO  

En 1905 un grupo de jóvenes pintores expuso sus obras y para designar su estilo, los críticos acuñaron el nombre de Fauvismo por parecerles que aquellos artistas eran fauves (fieras). Como movimiento artístico no duró más de cinco años, pero como estilo ejerció una influencia mayor y más persistente en el uso del dibujo y el color que cualquiera otra escuela del siglo XX.

El fauvismo derivó de los fuertes colores y las vehementes pinceladas de Van Gogh; de las formas simplificadas y los atrevidos esquemas decorativos de Gauguin, y del desprecio que ambos demostraron por las cualidades académicas formales de la composición. Henri Matisse, primera figura del grupo original fauvista, en su pintura Gran interior en rojo, deja presente la intensidad fauvista del colorido, aunque usado con resultados bastantes diferentes, ya que naturalmente se considera al rojo como color brillante que produce gran excitación y en este cuadro el efecto de la composición da una sensación de profundo reposo.(imagen Henri Matisse: La Danza (1909).

 – CUBISMO 

Este movimiento artístico surge en Francia hacia 1907, y se extiende por todo el mundo. Se inspira en los postulados artísticos de Paul Cézanne y de Georges Seurat; su planteamiento básico es representar obras de la realidad, pero fracturadas por medio de la geometrización de la forma, de tal manera que se representaban las mismas formas del objeto, vistas desde varios ángulos a modo de simultaneidad de planos.

Los artistas cubistas pintaban superficies planas, la perspectiva dada a la obra era aparente, lograda por medio del alargamiento de las líneas y ángulos.

El color fue, virtualmente suprimido, subordinándose a las formas y por tanto, al dibujo. Los cubistas crearon la superposición a través de la visión polifacética y simultánea del objeto. Como creadores del movimiento cubista podemos nombrar a importantes personajes como Pablo Picasso y Georges Braque. En Venezuela el cubismo tiene numerosos seguidores, podemos citar a Ángel Hurtado, Armando Barrios y Manuel Quintanilla como representantes de esta tendencia en nuestro país. (imagen:Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) Las Señoritas de Avignon)

 – FUTURISMO 

Fue un movimiento italiano al que pertenecieron Humberto Boccioni y Carlo Carrá; su propósito era despertar a Italia de la apatía cultural en que estaba sumida desde fines del siglo XVIII, atacaba a los museos y academias, al culto de lo antiguo y a todo el arte italiano de otros tiempos.

El futurismo, exigía un nuevo concepto artístico basado en la dinámica de la velocidad, que para los futuristas era fundamental y peculiar de la vida moderna.

El símbolo más venerado por los futuristas era el automóvil de carreras; en esencia la pintura futurista era retrato del movimiento relacionado con el cubismo analítico por su fragmentación, pero así como el cubista ve un objeto estático desde varios ángulos moviéndose alrededor de él, en el futurismo el espectador está quieto mientras el objeto se mueve. Por tanto, en el dibujo, la representación futurista del movimiento simultáneo de un perro que trota por la calle, puede tener veinte patas y seis colas, con efecto parecido al de una larga exposición fotográfica de algún objeto que se mueve. 

– SURREALISMO 

Este movimiento vanguardista no se circunscribió a un solo lugar geográfico y su manifestaciones son tan variadas como sus interpretes. Giorgio de Chirico, paul Klee, Man Ray, Salvador Dalí, Joan Miró, Yves Tanguy (imagen) ,fueron sólo algunos de los artistas que tomaron parte activa en el grupo de los pintores surrealistas.

El Surrealismo, libró a la pintura de su larga sumisión a la imagen realista y del concepto de espacio heredado del Renacimiento, dándole rienda suelta al artista para expresar sus sentimientos e impulsos más íntimos.

Influido por el psicoanálisis de Freud y las doctrinas revolucionarias de la época, el surrealismo supo dar cause a vagos impulsos renovadores latentes en la intelectualidad surgida de la primera posguerra. Su período más floreciente fue el de 1924 a 1928. Como ideal estético se propone lo maravilloso, reuniendo dos objetos incongruentes en un contexto ajeno a ambos; el propósito de los surrealistas no era «hacer arte», sino explorar posibilidades.

– ABSTRACCIÓN 

Este arte consistía en extraer de una imagen figurativa los elementos esenciales, deformándolos o modificándolos; en él se tiende a impresionar lo psíquico por encima de lo puramente visual, se busca una nueva expresión de la realidad, llegando a oscilar entre dos polos: el acercamiento a la realidad para entenderla y el alejamiento de ella al interpretarla.

El arte Abstracto es un movimiento que nace con la creación de la nueva pintura del ruso Wassily Kandinsky (imagen Abstracción Geométrica) en 1910, en la cual no existía ninguna representación figurativa, sino formas y colores; sin embargo, revisando obras prehistóricas, de Egipto, del período prehispánico, etc., se puede ubicar en ellas el origen de este arte. Esta tendencia artística se basó, no en la representación real del objeto, sino en la belleza que el cuadro pueda reflejar, de allí la importancia del color en las obras abstractas. El Abstraccionismo tiene dos corrientes: la Abstracción Lírica, que se refiere a las composiciones donde el artista parte de su intuición para expresar, por medio de color, sentimientos, ideas, etc., y la Abstracción Geométrica, que se refiere a las composiciones en donde el artista trabaja con figuras geométricas como el círculo y el cuadrado, y con líneas que partiendo de colores planos las hacen ser obras totalmente estáticas.  

BIBLIOGRAFÍA 

READ, Herbert. Las Bellas Artes. Vol. 1. Editorial Cumbre S.A. México. 1981. 316 pp.

 WENTINCK, Charles. La Figura Humana en el arte, desde los tiempos prehistóricos hasta nuestros días. Ediciones Abbott Universal. Holanda. 160 pp. 

PELLICER, A. Cirici. Teoría, Técnicas e Historia del Arte. Enciclopedia Labor. Vol. 8. Editorial Labor S.A. España. 1961. 552 pp. 

QUILLET, Arístides. Nueva Enciclopedia Autodidáctica. Tomo III. Editorial Quillet S.A. México. 1968. 526 pp.

 COMBI Visual 2. Grolier International. España. 1972.