Biografía de Adolf Hitler

Causas de la Segunda Guerra Mundial Resumen Batallas Hombres Politicos

Causas de la Segunda Guerra Mundial-Resumen


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Introducción: La Segunda Guerra Mundial superó claramente a la Primera Guerra, tanto por la duración y la intensidad de los combates como por las pérdidas humanas y los recursos que se utilizaron: participaron 72 Estados, fueron movilizados 110 millones de hombres, el coste económico de la guerra fue cuantiosísimo y hubo más de 40 millones de muertos.

El norte de China, Japón y Europa quedaron devastados y su equipamiento industrial, ferroviario, portuario y viario quedó muy maltrecho. Además, la Segunda Guerra Mundial tuvo una extensión realmente mundial, ya que se combatió en casi todos los continentes (Europa, Asia, África y Oceanía) y en todos los océanos.

segunda guerra mundial

En el terreno armamentístico, las grandes potencias enfrentadas perfeccionaron y pusieron a punto instrumentos de ataque suficientemente terribles como para destruir a toda la Humanidad. La aparición de las grandes unidades blindadas, la utilización de los submarinos, de los portaaviones, de los misiles antiaéreos, del radar y de la aviación como recurso habitual para el transporte de tropas y para los bombardeos sobre la población civil, hicieron de este conflicto una verdadera carrera hacia a destrucción. Finalmente, la explosión de la primera bomba nuclear marcó un hito en la historia del miedo atómico, al demostrar que era posible destruir la humanidad.

La mayoría de los problemas que llevaron a la S.G.M. fueron conflictos que no se habían resuelto en la P.G.M. o que tenían origen en ella. La humillación de Alemania en el Tratado de Versalles, la crisis económica de los años 30 y el ascenso al poder del nazismo provocaron en este país un sentimiento de revancha que culminó en una actitud agresiva hacia el resto de Europa.

Esta guerra que estalló en 1939 fue el segundo conflicto que, iniciado en Europa, llegó a convertirse en una “guerra total”, porque directamente incluyó a países de otros continentes e influyó indirectamente en los aspectos políticos, sociales y económicos en el resto del mundo, de manera similar como sucediera con el enfrentamiento armado de 1914.

Pero a diferencia de éste, la Segunda Guerra Mundial lite un conflicto de escala mucho más grande y de mayor duración, que se propagó a territorios más extensos y llegó a ser más cruel e implacable. En su origen, aparte de la rivalidad internacional inherente a todo conflicto de esta naturaleza, intervinieron otros factores relacionados con los eventos ocurridos en el mundo durante los veinte años del periodo de entreguerras.

Causas o Factores de origen del Conflicto: En primer lugar, la Segunda Guerra Mundial surgió en función del enfrentamiento entre ideologías que amparaban sistemas político—económicos opuestos. A diferencia de la guerra anterior, enmarcada en un solo sistema predominante —el liberalismo capitalista, común a los dos bandos—, en el segundo conflicto mundial se enfrentaron tres ideologías contrarias: el liberalismo democrático, el nazi—fascismo y el comunismo soviético. Estos dos últimos sistemas, no obstante ser contrarios entre sí, tenían en común la organización del Estado fuerte y totalitario y el culto a la personalidad de un líder carismático, características opuestas al liberalismo que postula la democracia como forma de gobierno y la libertad e igualdad de los individuos como forma de sociedad.

En segundo lugar estaban los problemas étnicos que, presentes desde siglos atrás, se fueron haciendo más graves al llevarse a efecto las modificaciones fronterizas creadas por el Tratado de Versalles, que afectaron negativamente sobre todo a Alemania y a Austria —naciones pobladas por germanos— y redujeron de manera considerable sus territorios.

Este hecho fue determinante para difundir en esos pueblos el sentimiento de superioridad de la raza germana —identificada por Adolfo Hitler como “raza aria” de acuerdo con una idea desarrollada en la filosofía alemana del siglo XIX— frente a los grupos raciales, principalmente los judíos que controlaban la economía capitalista, y quienes, según la perspectiva de los nazis, habían dividido a los pueblos germanos e interrumpido su desarrollo económico.

Por otra parte, la insistencia de Hitler por evitar el cumplimiento del Tratado de Versalles provocó diferentes reacciones entre los países vencedores: Francia, que temía una nueva agresión de Alemania, quería evitar a toda costa que resurgiera el poderío bélico de la nación vecina. En cambio, el gobierno británico y el de Estados Unidos subestimaban el peligro que el rearme alemán representaba para la seguridad colectiva; consideraban que el Tratado de Versalles había sido demasiado injusto, y veían con simpatía la tendencia anticomunista adoptada por la Alemania nazi, porque podría significar una barrera capaz de detener el expansionismo soviético hacia Europa, calificado entonces por las democracias occidentales como un peligro mayor y mucho más grave que el propio nazismo. A causa de ese temor al comunismo, el gobierno británico adoptó una política de “apaciguamiento” respecto al expansionismo alemán, bajo la idea de que al hacer concesiones a Hitler podría evitarse una  nueva guerra y se obtendría, además, su colaboración contra el peligro soviético.

En tercer lugar, en la década de los años treinta la situación del mundo era muy distinta a la de 1914. Aparte de los trastornos ocasionados por la crisis económica iniciada en Estados Unidos, aún persistían los efectos devastadores de la Primera Guerra Mundial, que había producido una enorme transformación en todos los ámbitos de la vida humana y originado grandes crisis en prácticamente todos los países de la Tierra. Además, la secuela de tensiones internacionales que ese conflicto produjo, preparaban el camino para una nueva guerra, no obstante los intentos de la Sociedad de Naciones por evitarla. Por esta razón, puede decirse que la Segunda Guerra Mundial se originó directamente de la Primera; de ahí que ambos conflictos, enlazados por el periodo de entreguerras, constituyan lo que se considera como la “Segunda Guerra de los Treinta Años” en la historia moderna de la humanidad.

La crisis económica de la década de 1930 había estimulado a Japón a sustituir a Europa en el Lejano Oriente y a construir lo que ellos mismos llamaban «la gran Asia Oriental«, dominada por el nuevo orden japonés. Así, Japón inició una política expansionista que tenía un doble objetivo. Por un lado, controlar territorios para extraer materias primas y dominar sus exportaciones, y, por otro, reabsorber la crisis industrial mediante los encargos de armamento. La expansión «pacífica» de los años veinte se convirtió en la década de los treinta en expansión militar, que se inició en 1931 con la invasión de Manchuria, que se convirtió en Manchukuo, un estado satélite del Japón. La guerra en el Lejano Oriente comenzó, en realidad, en 1937, cuando se generalizó el conflicto chino japonés, y tuvo su momento decisivo en 1941, con el ataque a la base norte-americana de Pearl Harbour.

A semejanza de la Primera Guerra Mundial, la Segunda se presenta en dos fases:

a) desde 1939 a 1941 cuando se desarrolla fundamentalmente en Europa y muestra una orientación favorable a las potencias del Eje;

b) desde 1942 a 1945, cuando la guerra adquiere dimensiones mundiales y paulatinamente pasa a ser favorables a los países aliados encabezados por Gran Bretaña, EE.UU. y URSS.

Stalin se une a Hitler
Hitler invadió Polonia para abrirse paso hacia la Unión Soviética, pero lo hizo sólo después de intentar neutralizar a los polacos a través de negociaciones. En marzo de 1939, se ofreció para protegerlos de los soviéticos a cambio de la devolución de Danzig (actualmente Gdánsk), separada de Alemania al final de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, Polonia, desconfiando de sus dos poderosos vecinos, aceptó una oferta de defensa de Gran Bretaña.

Hitler se enojó. Siempre había contado con el consentimiento de Londres en sus planes contra la Unión Soviética. Cuando los británicos establecieron el servicio militar obligatorio se dio cuenta de que debía atacarlos para poder conquistar la URSS. Pero primero quería utilizarla contra Polonia. Tras revocar sus tratados de 1935 con Polonia y Gran Bretaña, envió al ministro de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentrop, a Moscú.

Stalin, inseguro acerca de la ayuda de Occidente en caso de un ataque alemán, llegó a un acuerdo con Hitler. El líder soviético demostró su ansia de entendimiento al destituir a su ministro de Asuntos Exteriores, un judío. El 23 de agosto el nuevo ministro, Vyacheslav Molotov, se citó con Von Ribbentrop y firmaron un pacto de no agresión ante la sorpresa del mundo, que consideraba al fascismo y al comunismo como enemigos irreconciliables. La entrada en vigencia del protocolo secreto del tratado causó una sorpresa todavía mayor: en el caso de una «transformación territorial y política» en la región, los alemanes y los soviéticos se repartirían el este de Europa.

Hitler inició esa transformación unos días más tarde. Cuando culminó, la URSS había obtenido los prometidos dos tercios de Polonia como una zona tapón contra la invasión. Mientras, Alemania contaba con una plataforma de lanzamiento para este mismo propósito.

El Pacto de Acero
Benito Mussolini se sintió humillado por la victoria sin sangre de Hitler sobre los checos. Sin disparar un solo tiro, su «alumno» lo había superado como conquistador. Deseoso de ponerse a su altura, el Duce decidió la anexión
Ligados por el pacto, soldados Italianos y alemanes conversan en Tirana (Albania).

de Albania (sobre la que Italia ejercía un dominio de hecho desde 1934). Sin embargo, la campaña, lejos de ser gloriosa, llevó a Mussolini a una condición todavía más servil hacia el Führer al firmar el tratado de 1939 que Hitler llamó el Pacto de Acero.

El 7 de abril empezó la invasión en forma completamente desorganizada. En vez de entrar en primer lugar en la capital, Tirana, los comandantes italianos se detuvieron a negociar con enviados del rey Zog de Albania. Mientras, éste huyó a Grecia, se abrieron las prisiones de Tirana y una multitud saqueó la ciudad. El Consulado italiano envió una llamada de socorro a Roma, que no sirvió de nada.

A pesar de la incompetencia de los invasores y de su falta de equipamiento, los italianos superaron a una resistencia desorganizada. El 16 de abril, el país se convirtió en una provincia de Italia. Gran Bretaña protestó y Alemania felicitó al Duce. Convencido de que el Führer era imparable, Mussolini aceptó firmar una alianza formal.

Para Ampliar Esta Información:

Fuente Consultada:  El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado

Segunda Guerra Mundial Resumen Desarrollo

Segunda Guerra Mundial Resumen
Etapas del Conflicto


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La II Guerra Mundial fue la mayor y peor conflagración militar de la historia. En ella participaron países de todo el mundo y fallecieron millones de personas. En cuanto a la cantidad de sangre derramada, la Segunda Guerra Mundial fue el conflicto más horrendo de la historia. Como en la Primera, murieron más civiles que soldados, unos cincuenta millones de los primeros y unos quince millones de los últimos. Pero esta guerra mundial, aún más que la anterior, fue una guerra total, en la que poblaciones enteras fueron movilizadas para el combate o la producción militar, y toda la población se convirtió en objetivo de los ataques.

INTRODUCCIÓN AL TEMA: El germen de la segunda guerra mundial estaba en la primera, en el descontento, la privación y el enconado resentimiento de Alemania, insatisfecha con los términos del tratado de Versalles.

A los alemanes les disgustaba en especial una cláusula de culpabilidad que los responsabilizaba de todo. Abominaban el haber perdido territorios: Alsacia y Lorena pertenecían ahora a Francia, la región occidental del Rin era zona desmilitarizada, y la mayoría de los dominios coloniales de ultramar habían sido repartidos entre varias potencias. Las reparaciones en dinero, fijadas en 6.500.000 libras esterlinas, resultaron demasiado elevadas para una nación arrasada por la guerra.

Ruptura del tratado: Hitler moviliza su ejército Adolfo Hitler, jefe de un partido político ultranacionalista que había sido nombrado canciller para convertirse luego en dictador de Alemania (a pesar de ser austríaco), rearmó secretamente el país en la década de 1930 y comenzó a movilizar sus tropas, en violación abierta del tratado de Versalles.

Hitler ocupó la zona desmilitarizada del Rin, anexó Austria y se dirigió a Checoslovaquia. Consideraba que estaba en su derecho de actuar contra los checos, ya que había logrado un acuerdo con los gobiernos de Italia, Francia y, en especial, Inglaterra, que le permitía extender el dominio alemán a Checoslovaquia.

Pensaba que la gente de habla alemana de la región de los Sudetes, que había sido otorgada a Checoslovaquia después de la primera guerra, debía formar parte del Tercer Reich alemán. El dictador italiano, Benito Mussolini, cuyo ascenso posterior a la gran guerra había sido similar al de Hitler, arregló una reunión en Munich, en la cual el primer ministro inglés, Neville Chamberlain, dispuesto a hacer concesiones para evitar un conflicto con Alemania, el primer ministro francés, Edouard Daladier, Mussolini y el propio Hitler, pactaron la entrega de Checoslovaquia sin consultar a los checos.

Además Hitler firmó el pacto germano-soviético con José Stalin, el sucesor de Lenin en Moscú. Ya en posesión de los Sudetes, los nazis se lanzaron luego sobre Polonia, con la idea de repartirse el país con la Unión Soviética.

A las 5:45 h de la mañana del 1 de septiembre, el primero de un contingente de 1.250.000 soldados alemanes invadió Polonia, tras un duro bombardeo aéreo. Aquellas divisiones armadas y mecanizadas se movían con rapidez, respaldadas por aviones de combate, y pronto avanzaron hacia el este de la frontera germano-polaca y el sur de Prusia Oriental. El ejército polaco no estaba preparado para este tipo de guerra y halló dificultades para contraatacar. En unos días, la Luftwaffe tenía el control de los cielos y había inutilizado el sistema ferroviario polaco.

La invasión alemana de Polonia, en 1939, fue demasiado hasta para Chamberlain, pacifista a ultranza. Londres no deseaba una nueva guerra, y, en particular, no quería enfrentarse a la formidable Alemania, pero los ingleses hubieron de rendirse a la evidencia de que era imposible evitarla, así que declararon la guerra ese mismo año.

Durante dos días, Gran Bretaña y Francia intentaron poner fin a aquel ataque sobre Polonia por la vía diplomática, mediante el envío por separado de sendos ultimátums al Gobierno nazi exigiéndole que retirara sus tropas o se preparara para enfrentarse a una guerra con las dos naciones europeas más poderosas.

El primer ministro británico, Neville Chamberlain, había dudado acerca de emitir aquel ultimátum, consciente de las consecuencias de que Alemania no lo acatara. Pero la presión de la Cámara de los Comunes y los miembros de su propio gabinete lo impulsaron finalmente a enviarlo a las 9:00 h de la mañana del domingo 3 de septiembre, comenzaba de esta manera  la segunda guerra global.

La guerra total fue posible, sobre todo, debido a la tecnología moderna, en armamento, comunicaciones y producción industrial. Sin embargo, la victoria estuvo sujeta a muchos otros factores, tanto materiales como espirituales. Alemania, el principal agresor, al principio se vislumbraba como la ganadora con un sector industrial coordinado a la perfección y dedicado por completo a la guerra, con aviones modernos y un grupo de generales cuyo sentido de la estrategia (aprendido por el método más duro, el de la derrota) era mucho más sofisticado que el de sus adversarios. Tras la maquinaria bélica y el pueblo alemán, se encontraba un hombre de ideas fanáticas, de extraordinaria perspicacia política y con un magnetismo personal incomparable.

Adolf Hitler no provocó sin ayuda la Segunda Guerra Mundial pero sus contornos estratégicos y su dimensión moral estaban configurados por sus obsesiones. Era la encarnación del verso de Yeats: «Lo peor está lleno de intensidad pasional».

Fue un hombre marginal, vomitado del caos de viejos imperios arruinados, la reencarnación demoníaca de Napoleón, inconsciente devoto de la oportunidad. Para una nación militarmente humillada y económicamente arruinada, Hitler ofrecía un elitismo barato basado en las nociones de la raza (una exageración de teorías que en realidad sostenían incluso algunos académicos) y una visión de la vida como guerra: una lucha darwiniana entre los «arios» superiores y sus inferiores genéticos (sobre todo judíos y eslavos).

Al invocar una imagen pseudohistórica de los alemanes como guerreros nórdicos, el Führer transformó a sus compatriotas disciplinados y moderados en agentes meticulosos del genocidio. Al principio, su temeridad funcionó, cuando los ataques relámpago confundieron y desmoralizaron a un mundo que deseaba desesperadamente que no se produjera otra Gran Guerra.

guerra mundial

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Biografía de Fleming Descubridor de la Penicilina Vida y Obra del Científico

Biografía de Fleming Alexander- Descubridor de la Penicilina – Vida y Obra Científica

Fleming en 1928 descubrió la penicilina, pero ésta no se aprovechó hasta 1939. Este año el patólogo británico de origen australiano Howard Walter Florey (1898-1968), en colaboración con un colega asimismo británico y de origen alemán, Ernst Boris Chain (1906-1979), logró aislar el verdadero agente antibacteriano del moho.

Alcanzaron su propósito con rapidez, y allanaron el camino para que se empleara la penicilina durante los tiempos oscuros que se avecinaban. Florey, Chain y Fleming compartieron el premio Nobel de medicina y fisiología en 1945.

Fleming Alexander en el laboratorio

Alexander Fleming en su laboratorio
El bacteriólogo escocés sir Alexander Fleming revolucionó el tratamiento de las infecciones bacterianas cuando descubrió la penicilina, el primer antibiótico. Aunque este fármaco fue descubierto en 1929, se tardaron más de diez años en producir penicilina a gran escala. Dado el gran número de víctimas durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de científicos fundó una red de pequeñas fábricas de penicilina para poder comercializarla en grandes volúmenes, lo que permitió salvar millones de vidas.

BIOGRAFÍA ALEXANDER FLEMING: Nacido en la pequeña ciudad escocesa de Lochfield el 6 de agosto de 1881, Alexander Fleming era el séptimo hijo de un modesto granjero de las Lowlands, enAyshire. Desde niño había mostrado una sorprendente capacidad intelectual.

Finalizados sus estudios primarios, se traslada, junto con sus hermanos, a Londres donde consigue su primer trabajo en una compañía naviera.

descubridor de la penicilina

A la edad de veinte años, Alexander recibe su parte de la herencia de su tío, John Fleming; este acontecimiento, junto con el apoyo de su hermano Tom que, al observar la falta de interés de Alexander en su trabajo, le insta a iniciar estudios de medicina, cambiaría el rumbo de su vida.

A pesar de que llevaba varios años alejado de los estudios y centrado en su trabajo en la naviera, aprueba con pasmosa facilidad el examen del London College of Preceptors y se inscribe en el St Mary’s Hospital Medical School a principios del año académico de 1901.

Alexander fue un estudiante modelo desde el primer momento; varios premios académicos jalonan su paso por la mencionada institución. En 1902 obtiene los galardones de anatomía y fisiología. Dos años más tarde es premiado en anatomía superior, farmacología y química orgánica.

En julio de 1904 aprueba el examen intermedio de la Universidad de Londres, con sobresaliente en fisiología y farmacología. En enero del año siguiente sopera con éxito la prueba preliminar de acceso al Colegio Real de Cirujanos. Pero no será hasta 1906 cuando obtenga el título de medicina de la Universidad de Londres; comienza entonces a trabajar en el equipo de Almroth Wright, que dotará al hospital de un nuevo departamento: el de inoculación.

Durante esta etapa, Fleming publica varios artículos sobre bacteriología en las revistas lle Lancet y The Practitioner; por el titulado “El diagnóstico de la infección bacteriana aguda” recibe fa medalla Cheadle para medicina clínica de la institución londinense.

En julio de 1914 estalla la Primera Guerra Mundial; en octubre de ese mismo año, Wright y todo su equipo de bacteriólogos se incorporan al cuerpo médico del ejército. Son destinados a Boulogne, con el objetivo de estudiar el tratamiento quirúrgico de las heridas infectadas. Durante estos años de guerra conoce a una enfermera de origen irlandés, Sarati McElroy que se convierte en su esposa en diciembre de 1915

Tras la firma del armisticio. Alexander Fleming regresa a Londres como director adjunto del departamento de inoculación en el St Mary’s Hospital y publica, junto a A. B. Porteous, un artículo en The Lancet sobre los métodos para la transfusión de sangre.

En este centro, el más nuevo de los hospitales docentes de Londres —fundado en 1845 por el doctor Samuel Lane—, desarrollará toda su carrera profesional, a lo largo de cincuenta y un años.

Fleming Alexander en el Laborarorio

Fleming y la Penicilina: Lucha contra las infecciones en las guerras

VIDA Y OBRA CIENTÍFICA:
Descubrimiento de la Lisozima
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Como resultado de las investigaciones científicas llevadas a cabo en los años posteriores a la guerra,Fleming descubrió un nuevo agente bacteriológico, la lisozima. El hallazgo tuvo mucho que ver con el método de trabajo que el científico desarrollaba en su laboratorio, no demasiado ordenado, según afirmaban sus colaboradores más cercanos. Fleming tenía la costumbre de guardar los cultivos durante dos o tres semanas en su mesa, con la intención de observar su evolución.

Así, en un porta objeto había depositado su propia mucosa nasal en el transcurso de un resfriado, constató un rasgo notable: alrededor de la mucosa no había colonias de bacterias. A partir  de esta observación dedujo que lo que había evitado el desarrollo de los gérmenes era que  «algo», la lisozima, se había desprendido de la mucosa.

En 1921, Fleming expuso sus descubrimientos sobre esta enzima, que pasaron completamente inadvertidos, en el Club de Investigación Médica. Hay que señalar que, a pesar de su notable capacidad de investigación, era un orador muy modesto. La falta de interés que suscitó en la comunidad científica sobre su trabajo sobre la lisozima no hizo, en modo alguno que decayera su ánimo; Fleming continuó realizando experimentos con este nuevo agente bacteriológico. En 1922, Wright, fascinado por los experimentos de su discípulo, propone  a Fleming como miembro de la Royal Society of Medicine.

Pero, sin duda, el hecho más notable en la carrera científica de Alexander Fleming fue el descubrimiento de un nuevo agente inhibidor de la vida bacteriana, la penicilina. Este hallazgo, realizado en 1928, cuando Alexander Fleming era titular de la cátedra de Bacteriología en la Escuela de Medicina del St Marys Hospital, inauguro una nueva era en la práctica de la medicina.

El descubrimiento estuvo precedido por los estudios que Alexander Fleming estaba realizando sobre las variaciones de color de las colonias de estafilococos, lo que parecía estar relacionado con su virulencia. Se pensaba que estos cambios de tonalidad se producían si las colonias se incubaban durante veinticuatro horas y luego se conservaban a temperatura ambiente durante varios días. Fleming, en colaboración con M. Pryce, estudió estas alteraciones con cultivos de estafilococos procedentes de forúnculos, abscesos e infecciones de nariz, garganta y piel.

La primera anotación sobre la penicilina en el cuaderno de laboratorio de Fleming está fechada el 30 de octubre de 1928. El hecho que llamó la atención del científico fue una placa de cultivo de estafilococo, en la que existía una zona de colonias que habían desaparecido, alrededor de una gran mancha de hongo, lo que ponía de manifiesto la capacidad del hongo para atacar a los microorganismos patógenos comunes. El fenómeno, que suponía, de hecho, el descubrimiento de la penicilina, pasó en aquel momento desapercibido para todo el equipo, excepto para el propio FIeming, el único consciente de la importancia del hallazgo. Profundizó sus investigaciones en este ámbito y continuó realizando experimentos con el hongo encaminados a determinar su capacidad de destrucción de microorganismos.

Como resultado, publicó varios artículos sobre este tema; en 1929 aparecía, en la revista The Journal, el titulado «Sobre la acción bacteriana de la penicilina con especial referencia a su utilización en el aislamiento de B. lnfluenz.». En 1931, en el transcurso de una conferencia sobre «El empleo intravenoso de los germicidas», pronunciada en la Royal Society of Medicine, Fleming anuncia su descubrimiento de que la penicilina inhibe a los organismos anaerobios que causan la gangrena gaseosa.

Fue así como Flerning sentó la base de lo que, con el tiempo constituiría una de las armas más poderosas de la humanidad  para luchar contra las enfermedades. No obstante, se trataba sólo  de un primer  paso, ya que la utilización de la penicilina no hubiera sido posible sin los trabajo de los investigadores de Oxford,  H. W. Florey y E.B. Chain.

Estos científicos llevaron a  cabo los procesos de purificación y concentración de la penicilina, con vista a poder  demostrar sus efectos terapéuticos. Sus conclusiones fueron publicadas en el artículo la “Penicilina como agente terapéutico”, apareció en 1940 en la revista The Lancet. Las aportaciones de Florey y Chain, que junto con Fleming, fueron galardonados con el premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1945, permitieron la producción a gran escala de penicilina en Estados Unidos Bretaña.

Los poderes curativos de la penicilina radican en su facultad de impedir el normal desarrollo de una bacteria. Su acción consiste en destruir la corteza de las células. Cuando la corteza y la membrana de una célula se debilitan y revientan, la bacteria muere. ¿Cómo sucede esto? Las bacterias son microorganismos unicelulares, compuestos fundamentalmente de tres partes: una corteza externa protectora, una membrana interna elástica y un espeso líquido interior denominado citoplasma. Normalmente, la corteza rígida se expande con el desarrollo de la célula. Al principio se disuelve una porción de la corteza envejecida y, en consecuencia, la membrana flexible se dilata.

Luego la corteza se restaura a partir de moléculas de mucoproteína, que desde el citoplasma y a través de la membrana son transportadas hasta la corteza de la célula mediante enzimas especiales que les sirven de vehículo. Las enzimas se unen y acoplan a las mucoproteínas, de modo semejante a una llave y su cerradura. Cuando la penicilina se introduce en este sistema, el proceso se distorsiona. Parte de la molécula de penicilina se asemeja a la estructura hermética de la molécula de mucoproteína. La enzima se acopla falsamente a una porción de penicilina y la transporta hasta el lugar de la corteza de la célula dispuesto para recibir la mucoproteína.

La molécula de penicilina no encaja debidamente en su sitio y provoca una grieta en la nueva corteza. El desarrollo de la célula ejerce presiones crecientes sobre la corteza; la zona defectuosa cede y al fin se quiebra. Entonces, la membrana celular elástica se dilata hasta romperse; el citoplasma se derrama y la bacteria muere.

 El Reconocimiento público de Alexander Fleming

Sir Fleming es una de las personalidades que mayores muestras de gratitud ha recibido por parte de la comunidad científica y de la sociedad en general. En 1946, tras ser galardonado con la medalla de oro del Colegio Real de Cirujanos de Londres, de fue nombrado miembro honorario de numerosas instituciones: la Academia de Medicina ha de Buenos Aires, el Colegio de Cirujanos de Brasil, la Academia de Medicina de Turin, el Colegio de Farmacéuticos de Filadelfia y el Real Colegio de Médicos de Edimburgo.

En 1948 viajó a España, donde recibió, asimismo, diversos testimonios de reconocimiento. Fue designado miembro honorario de las reales academias de Medicina  de Madrid, Barcelona y Sevilla, de la Sociedad Española de Higiene y del Ateneo de Sevilla. Recibió el cargo de presidente de honor de la Sociedad Médica de Hospitales de Sevilla, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y la medalla de oro de la Real Academia de Medicina de Sevilla.

También realizó diversos viajes por Estados Unidos, Pakistán —como delegado de la UNESCO— y Cuba —donde fue nombrado miembro de la Sociedad Cubana de Clínica y del Colegio Nacional de Farmacéuticos, y distinguido con diversos título: La Gran Cruz, Orden de Honor y Mérito de la Cruz Roja Cubana, entre otros. Alexander Fleming murió el 11 de marzo de 1955, de una trombosis coronaria; reposan en la cripta de la catedral de San Pablo, en Londres.

ALGO MÁS SOBRE EL TEMA…

Al fenómeno que produce la eliminación de una bacteria por un hongo, o a una especie de otra índole que elimina a su contendiente, lo denominamos “antibiosis”.

Hay antibiosis entre hongos y bacterias. Por eso se ha creado el término “antibiótico” para designar a la penicilina, por ejemplo. Los investigadores comprobaron que ciertos organismos elaboran sustancias perjudiciales y aun letales para otros, que fueron llamados antibióticos.

El primer antibiótico descubierto fue la piocianina, que se aisló del pus en 1860, aun antes de que se conociera la bacteria que lo produce. Desde entonces se han aislado muchos antibióticos de las bacterias y de una gran variedad de plantas, tales como los tomates y las cebollas.

A diferencia de los bacteriófagos (devoradores de bacterias), las sustancias antibióticas se emplean con gran éxito contra las bacterias patógenas. En la actualidad -las más importantes se aíslan de los hongos. De éstos, la penicilina, que proviene de un hongo muy relacionado con los que atacan los quesos Roquefort y Camembert, es el más eficaz.

La penicilina fue descubierta por Fleming en 1929, pero sus posibilidades no fueron totalmente apreciadas hasta 1940. Existen tres formas de. penicilina, de las cuales una sola es la realmente activa contra las bacterias. En contraste con otros muchos antibióticos, no es tóxica cuando se inyecta al hombre o a los animales.

Las bacterias expuestas a la acción de la penicilina se hinchan y no pueden dividirse, de modo que son fácilmente destruidas por los glóbulos blancos de la sangre. No todas las bacterias son vulnerables a la penicilina, por supuesto; los antibióticos son de naturaleza química diversa: algunos son semejantes a las proteínas, otros a las grasas y algunos son sustancias químicas complicadas de otros tipos.

Un problema permanente en el campo de los antibióticos es el desarrollo de cepas de organismos resistentes a los mismos. La constante búsqueda de nuevos antibióticos que llevan a cabo las empresas farmacéuticas nos ha permitido conservar un tratamiento ventajoso contra los gérmenes.

La penicilina se emplea con éxito en el tratamiento de la sífilis. Durante muchos años se empleaba el salvarsán o algunos de sus derivados que contienen arsénico. El descubrimiento del salvarsán, droga suficiente para destruir la espiroqueta, fue el resultado de un largo proceso de ensayos y errores llevados a cabo por el médico alemán Ehrlich. Actualmente, esta droga ha sido reemplazada por la penicilina en el tratamiento de la sífilis. No debe confundirse la propiedad que posee la penicilina con la de otros organismos, como los virus.

La primera es un hongo capaz de inhibir la reproducción de las bacterias, en tanto que los virus son bacteriófagos, es decir se alimentan de bacterias, a las cuales parasitan. Los virus fueron descubiertos en 1917 por el investigador francés d’Herelle, quien observó que algún agente invisible destruía sus cultivos de la disentería.

Antes de conocerse la penicilina, se trató de curar muchas enfermedades con bacteriófagos (destructores de bacterias); pero la acción de éstos es completamente diversa a la del penicillium, pues éste no destruye las bacterias, sino que inhibe su función. Los botánicos, al clasificar la penicilina entre los hongos, la incluyen entre los ascomicetos (hongos con “saco”), que comprenden más de 35.000 especies.

Son denominados así porque sus esporas se forman en bolsas llamadas sacos. Cada saco produce de dos a ocho ascorporas. Entre los hongos ascomicetos, además del penicillium notatum (género y especie de la penicilina) se encuentran las levaduras, los hongos que aparecen  sobre los quesos, jaleas, frutas y trufas comestibles.

La penicilina es un antibiótico. Esta palabra, (pie significa “contra la vida”, no se aplica exclusivamente a la penicilina, pues corresponde a todo elemento que inhiba la formación de otros seres microscópicos.

Puestos en presencia un hongo y una bacteria, ambos han de sobrevivir en el caldo de cultivo o en el tejido animal que les sirve de alimento; pero en su lucha por la supervivencia, triunfa siempre el mejor dotado. En el caso del hongo penicillium notatum, éste inhibe la reproducción de la bacteria, y triunfante en esa lucha, la deja hinchada e indefensa a merced de los glóbulos blancos.

Estos últimos constituyen la policía de la sangre y son los encargados de devorar las bacterias, ya sea que hayan perdido sus propiedades defensivas o bien sucumban bajo el ataque de los leucocitos (leuco, significa blanco, cito, célula). Como estos últimos son capaces de trasladarse con gran celeridad donde quiera que haya una infección y en su rápido traslado llegan a atravesar los vasos de pequeño calibre, acuden por millones y devoran sus presas emitiendo una prolongación de su protoplasma, que recibe el nombre de pseudopodio (pseudo, falso, y podio, pie).

Al envolver la bacteria con esa prolongación, la digieren merced a los jugos de su protoplasma, y al propio tiempo que eliminan elementos causantes de infecciones, depuran la sangre de los residuos orgánicos que pudieran dejar. Todo aquel que suela consumir queso Roquefort, habrá observado la formación de hongos en la superficie. Esa descomposición, que suele ir acompañada de una coloración verdosa y cierto olor acre, se debe a la presencia de hongos que son del mismo género que la penicilina, si bien pertenecen a otra especie.

La incidencia de la sífilis en los Estados Unidos, varía enormemente según las partes del país y los diferentes grupos de habitantes. En una serie de autopsias tomadas al azar, se encontró una proporción del 5,5% sobre 150.0Ó0 cadáveres. De los primeros dos millones de hombres reclutados durante la segunda guerra mundial, el 2,3 % de los blancos y el 27,2 % de los negros padecían de dicha enfermedad.

Comprobada tal incidencia mediante la reacción de Wasserman y la de Kant, se logró atemperar el flagelo mediante una serie de inyecciones de penicilina, que resultó eficacísima para sanear el ambiente de los ejércitos. Localizado el enfermo, practicadas las reacciones y aplicado el tratamiento de penicilina, se destacaron excelentes resultados.

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Biografia de James Joyce Escritor Irlandes Ulises Personalidad Siglo XX

Escritor irlandés, nacido en Dublín, el 2 de febrero de 1882. Fallecido en Zúrich, 13 de enero de 1941. Joyce fue uno de los escritores más respetados del siglo 20, cuyo libro Ulises, es a menudo considerado como una de las mejores novelas jamás escritas.

Su exploración del lenguaje y las nuevas formas literarias mostró no sólo su particular genio como escritor, sino también dio lugar a un nuevo enfoque para los novelistas, que se basó en la técnica de la corriente de la conciencia y el examen de los grandes eventos a través de las pequeñas cosas en la vida cotidiana.

Joyce provenía de una gran familia. Él era el mayor de diez hijos de John Stanislaus Joyce y su esposa May. Joyce, como su padre, sostenía que su ascendencia familiar provenía del antiguo clan irlandés de los Galway. Su padre, mientras era un cantante con talento (se decía que tenía una de las mejores voces de tenor en toda Irlanda), no podía proporcionar una estabilidad en el hogar. Le gustaba beber y su falta de atención a la economía familiar significó cierta miseria para toda la familia.

Un día en que estaba jugando con su hermano Stanislaus junto a un río, James fue atacado por un perro, lo que le acarrearía una fobia de por vida hacia estos animales. Desde temprana edad, James Joyce no sólo se mostró superior en inteligencia, sino también un don para la escritura y la pasión por la literatura. Él aprendió por sí mismo noruego para poder leer obras de Henrik Ibsen en la lengua que había sido escrita, y pasó su tiempo libre devorando Dante, Aristóteles y Tomás de Aquino.

Debido a su inteligencia la familia lo llevó a obtener una educación. En gran parte educado por jesuitas, Joyce asistió a las escuelas de Irlanda del Clogowes Wood College y más tarde Belvedere College antes de finalmente aterrizar en el Real de la Universidad de Dublín, donde obtuvo una Licenciatura en Artes con un enfoque sobre las lenguas modernas.

La relación de Joyce con su país de origen fue compleja y después de graduarse se fue de Irlanda a vivir una nueva vida en París, donde quería estudiar medicina. Volvió, sin embargo, no mucho después al enterarse de que su madre había enfermado. Ella murió en 1903.

Joyce se quedó en España por un corto tiempo, el tiempo suficiente para enamorarse de Nora Barnacle, una camarera de su hotel, que provenía de Galway y más tarde se convirtió en su esposa. Durante este tiempo, Joyce escribió su primera historia corta publicada en la revista irlandesa Homestead. La publicación recogió otras dos obras de Joyce, pero este inicio de su carrera literaria no fue suficiente económicamente para mantenerlo en España ya a finales de 1904 y Barnacle se trasladó primero a lo que hoy es la ciudad croata de Pula antes de establecerse en la ciudad portuaria italiana de Trieste.

Allí, Joyce enseña Inglés y aprendió italiano, una de las 17 lenguas que podía hablar, una lista que incluye el árabe, el sánscrito y el griego. Joyce y Barnacle (los dos no se casaron formalmente treinta años después de conocerse) hicieron de su hogar las ciudades de Roma y París. Para mantener a su familia (la pareja tenía dos hijos, Giorgio y Lucía) Joyce busca trabajo como profesor.

Al mismo tiempo, sin embargo, Joyce continuó escribiendo y en 1914 publicó su primer libro, Dublineses, una colección de 15 relatos cortos. Dos años más tarde, Joyce saca un segundo libro, la novela Retrato del artista adolescente (1916), muy autobiográfica, recrea su juventud y vida familiar en la historia de su protagonista, Stephen Dedalus.
Joyce alcanzó fama internacional en 1922 con la publicación de Ulises, una novela cuya idea principal se basa en la Odisea de Homero y que abarca un periodo de 24 horas en las vidas de Leopold Bloom, un judío irlandés, y de Stephen Dedalus, y cuyo clímax se produce al encontrarse ambos personajes. El tema principal de la novela gira en torno a la búsqueda simbólica de un hijo por parte de Bloom y a la conciencia emergente de Dedalus de dedicarse a la escritura.
En Ulises, Joyce lleva aún más lejos la técnica del monólogo interior, como medio extraordinario para retratar a los personajes, combinándolo con el empleo del mimetismo oral y la parodia de los estilos literarios como método narrativo global.

En 1939, tras padecer una úlcera de duodeno y una peritonitis., que sumado al fracaso de su último libro, “Finnegans wake”, que lleva ese peculiar estilo suyo hasta sus últimas consecuencias: en él se entremezclan elementos hasta de 60 idiomas, vocablos insólitos e incluso formas sintácticas nuevas, comienza una recaída física, que lo llevará a su muerte en 1941.

El escritor argentino Jorge Luis Borges afirmó sobre el autor: «Es indiscutible que Joyce es uno de los primeros escritores de nuestro tiempo. Verbalmente, es quizá el primero. En el Ulises hay sentencias, hay párrafos, que no son inferiores a los más ilustres de Shakespeare o de Sir Thomas Browne.»

Biografia Franklin Delano Roosevelt Grandes Politicos del Siglo XX

Biografia Franklin Delano Roosevelt Grandes Políticos del Siglo XX

En 1932 se celebraron las elecciones presidenciales. Hoover fue el candidato de los republicanos, y la Convención demócrata designó a Franklin Roosevelt, entonces gobernador de Nueva York, que, a causa de un ataque de poliomielitis, tenía que caminar con dos bastones. Ideó una fórmula que se haría célebre, prometiendo llevar al pueblo americano a un New Deal, es decir, a una nueva distribución, a un nuevo modo de distribuir las cartas del juego.

El resultado no dejaba lugar a dudas. Apoyado por las masas, por los sindicatos y por las minorías étnicas tradicionalmente demócratas, Roosevelt fue elegido por una aplastante mayoría (472 votos de electores presidenciales contra 59). Entró en funciones el día 4  de marzo  de   1933, declarando: «Miramos con confianza y optimismo hacia el porvenir de la auténtica democracia».

Franklin Delano Roosevelt fue el trigésimo segundo (32) presidente de los Estados Unidos y es sin duda recordado como uno de los más exitosos en la historia americana.

Teniendo residencia en la Casa Blanca durante la Gran Depresión, con la aplicación de las políticas del Nuevo Trato, ayudó a restaurar la economía de Estados Unidos y el orgullo nacional, que se vio reforzada también por la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. Sus cuarto período presidencial siempre seguirá siendo uno de los periodos más importantes en la historia americana.

Franklin Delano Roosevelt nació el 30 de enero de 1882 en Hyde Park, Nueva York hijo de James y Sara Delano Roosevelt. Sus primeros años de vida la pasó en casa, junto a sus padres y fue educado por profesores particulares. Joven Franklin en realidad no asistió a la escuela hasta que llegó a la edad de catorce años. Dotado de una gran capacidad intelectual unida a su formación hizo que consiguiera el éxito en sus propósitos.

Entre 1896 y 1900 asistió a la escuela preparatoria en Massachusetts antes de obtener un lugar en Harvard. Después de graduarse, decidió estudiar Derecho en la Universidad de Columbia.

Fue en 1905, mientras asistía a Columbia, que se casó con Anna Eleanor Roosevelt, una prima lejana y sobrina del presidente Theodore Roosevelt. Su primera hija, Anna, nació el año siguiente. Tuvieron cuatro hijos, James (1907), Elliot (1910), Franklin Jr. (1914) y John (1916), seguido, junto a otro niño que no sobrevivieron la infancia.

Roosevelt dejó Columbia sin un título después de pasar los exámenes de reválida en 1907. Después trabajó para un bufete de abogados de Nueva York hasta que su carrera política se inició en 1910. Fue elegido al Senado como candidato demócrata de Nueva York y ganó la reelección en 1912.

Como recompensa por apoyar al Presidente Woodrow Wilson en su oferta por el más alto cargo, fue nombrado Subsecretario de la Marina en 1913. Ocupó ese cargo hasta su nombramiento como Vicepresidente en 1920. Sin embargo, el Partido Republicano ganó las elecciones y Roosevelt se vio obligado a dejar la política temporalmente.

Pero las batallas políticas de Roosevelt no eran nada en comparación con la que él luchó en el verano de 1921. A la edad de 39 años, Roosevelt contrajo la polio y sufrió una parálisis en sus piernas. Aunque nunca se recuperó totalmente, no dejó que le impidiera su carrera política. Siempre financió la investigación para el logro de una vacuna eficaz contra la poliomielitis.

Roosevelt pronto reanudó su carrera política, presenciando la Convención Nacional Demócrata en 1924 para nombrar a Alfred E. Smith como el candidato presidencial. Cuatro años más tarde, Smith devolvió el favor a la organización para la nominación de Roosevelt a postularse para gobernador de Nueva York y Roosevelt fue elegido.

En 1930, Roosevelt comenzó a prepararse para las elecciones presidenciales de 1932. Basó su agenda política en ofrecer una solución a la Gran Depresión. Tras su elección en 1932, comenzó a motivar a los estadounidenses y a recuperar la estabilidad económica del país.

Durante los primeros “Cien Días” de su presidencia, aplicó el famoso New Deal un programa que regulaba el mercado de valores, con la ayuda de la recuperación de los negocios, las hipotecas subvencionadas y los niveles de ayuda por desempleo. En 1935, creó el Seguro Social y comenzó un programa de trabajo para los desempleados. El éxito que experimentó como resultado de estos programas le ganó la reelección en 1936 y garantizó asi el futuro económico de los Estados Unidos de América.

El brote de 1939 de la guerra en Europa volvió la atención de Roosevelt a la política exterior, y en última instancia, a resolver los problemas económicos del país. Aunque Estados Unidos inicialmente se mantuvo neutral, Roosevelt reconoció que su participación en la guerra era inevitable. En 1940 después de su reelección, y el comienzo del tercer período de su presidencia, las fábricas comenzaron a prepararse para la guerra y la producción nacional pronto volvió a niveles pre-Depresión.

El ataque japonés a Pearl Harbour, en 07 de diciembre 1941 seguido por la agresión de Italia y Alemania hacia los Estados Unidos obligó a la nación a la guerra. Roosevelt fue un activo comandante en jefe. Su experiencia militar anterior lo había preparado para tal eventualidad y trabajó estrechamente con los asesores militares.

Participó en Europa y el Pacífico junto a sus aliados logrando el éxito contra el enemigo. Luego de tres años de participación de los EE.UU., la guerra casi había terminado. En su sabiduría, Roosevelt había pasado gran parte de su tiempo planificando las Naciones Unidas, que esperaba garantice la paz internacional en el futuro.

A pesar de que fue elegido por cuarta vez en 1944, fue diagnosticado con una afección cardíaca y trastornos circulatorios. A pesar de los intentos de corregir esta situación, su salud siguió deteriorándose.

Franklin D. Roosevelt murió de un derrame cerebral mientras estaba de vacaciones en Warm Springs, Georgia el 12 de abril de 1945. Él era de 63 años.

LOS COMIENZOS DEL «NEW DEAL»
Roosevelt tenía un aspecto muy simpático, con su noble rostro y su célebre sonrisa, su sentido del humor y su personal atractivo, que producían una impresión de gran humanidad. En realidad, el hombre resultaba un tanto impenetrable.

Era un político notablemente hábil e intuitivo, un empírico cuya filosofía social y cuyos proyectos no estaban demasiado claros. Procedía de una familia rica, descendiente de emigrados holandeses. Liberal, tenía el sentido del compromiso y de la conciliación, y supo apoyarse, según los acontecimientos, en fuerzas antagonistas.

Podía mostrarse duro y autoritario, idealista y cínico. Sus «charlas junto al fuego», alocuciones familiares pronunciadas por la radio, le fueron extraordinariamente útiles entre el público y le valieron la confianza que le era imprescindible.

No tomaba él solo las decisiones: estaba rodeado de un equipo, de un brain trust (trust de cerebros), que contaba con numerosos intelectuales y profesores, salidos, especialmente, de la Universidad neoyorquina de Columbia. Cordell Hull fue Secretario de Estado (Asuntos Exteriores), Henry Wallace se ocupó de la Agricultura, Francés Perkins del Trabajo.

Al lado de los profesores y técnicos del brain trust, Harry Hopkins desempeñó un gran papel. Roosevelt hizo cerrar inmediatamente los bancos, ordenó el embargo sobre el oro (el atesoramiento de oro estaba castigado con diez años de cárcel y 10.000 dólares de multa) y devaluó el dólar para estimular” las exportaciones.

Los bancos volvieron a abrirse, tras la promulgación de una severa legislación de control, y el oro afluyó a sus ventanillas.

Los tres primeros meses del New Deal, los «Cien Días», conocieron un gran número de decisiones aprobadas por el Congreso: abandono de la nefasta prohibición que entregaba a los contrabandistas y a los gangsters   enormes  beneficios,   que debían afluir a las arcas del Tesoro, en forma de impuestos; se autorizaron la cerveza ligera (3 grados) y los vinos; fueron desbloqueados 500 millones de dólares para los parados, y 275.000 jóvenes formaron el Civilian Conservation Corps para la repoblación, y para combatir los incendios de bosques y las inundaciones. Se dedicaron 3.300 millones de dólares a una gran campaña de obras públicas.

La devaluación del dólar y las inyecciones de dinero crearon una inflación que benefició a los granjeros (por la reducción del importe de sus deudas, cuyo valor real diminuía considerablemente). Se adoptaron medidas mucho menos «clásicas», revolucionarias   para  América.

El  N.I.R.A. (National Industrial Recovery Act) estaba destinado a regular toda la vida económica: disminución de las horas de trabajo con los mismos  salarios,  institución de un  salario mínimo, libertad de organización sindical en las empresas, con la firma de contratos colectivos. John L. Lewis aprovechó la ocasión, y los sindicatos lanzaron una formidable campaña de reclutamiento en todo el país.

Roosevelt ganaba así aliados, contrala posible resistencia del big business, pues el N.I.R.A. quería dirigir también la producción,   en   perjuicio   de   los   sacrosantos dogmas del capitalismo liberal. Los industriales tenían que abandonar la práctica de la unfair competition (competencia desleal), ponerse de acuerdo para fijar los precios, los salarios, los planes de producción, es decir, tenían que racionalizar las condiciones de conjunto y poner en evidencia a los patronos que se negaban a pagar salarios equitativos. Las industrias que aceptaban, recibían una insignia, el Águila Azul, garantía de   prácticas   leales.

Las   recalcitrantes   se veían amenazadas con la retirada de las licencias. En 1935, 20 millones de obreros trabajaban bajo las condiciones del Águila Azul, ratificadas por 500 leyes industriales. El Agriculturai Adjustment Act (A.A.A.) ayudó a los granjeros, tomando sus hipotecas a cargo del Estado, con reembolsos a largo plazo, primas para la reducción de las superficies   consagradas   a   los   excedentes agrícolas, facilidades de crédito, etc.

Todo esto constituía una eficaz protección para los granjeros, pero peligrosa para el Tesoro y para los contribuyentes. Los Bancos y la Bolsa fueron saneados, para evitar la repetición de la crisis financiera de 1929: los valores emitidos eran rigurosamente comprobados, y los bancos emisores no eran ya irresponsables.

Las Sociedades tenían que rellenar grandes cuestionarios que informaban a los suscriptores sobre su estado real y sobre sus posibilidades. Pronto se manifestó una clara recuperación en todos los terrenos, pero iban a surgir resistencias también.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…

Delano Roosevelt, Político, (1882-1945)
Estadista norteamericano, que fue elegido presidente de su país por cuatro períodos consecutivos. Fue senador en 1910, subsecretario de Marina desde 1913 hasta 1920, y en 1932 presentó su candidatura presidencial por el Partido Demócrata y resultó elegido; posteriormente volvió a ganar las elecciones en 1936, 1940 y 1944. Por la importancia y variedad de sus logros, constituye una de las figuras trascendentales en la política norteamericana de este siglo.

Uno de sus principales objetivos fue sacar a su país de la postración económica en que se encontraba; para ello desarrolló un amplio plan económico que logró óptimos resultados. Fue el inspirador de la política de buena vecindad y el más decidido enemigo del aislacionismo que mantenía su país con respecto a los demás países.

Dio gran importancia a la industria bélica, con el objeto de dotar a Estados Unidos de elementos defensivos adecuados para hacer frente a los ataques del exterior y poder exportar armas a las naciones aliadas que las necesitasen, convirtiendo de esa manera a Estados Unidos en el arsenal de las democracias.

Por sus declaraciones y accione», abiertamente contrarias a todos los regímenes totalitarios, fue llamado el Campeón de la Democracia; su dinamismo y amplitud de miras se hizo sentir en todos los órdenes de la vida norteamericana y aun en la de los países involucrados en la guerra.

Después de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, provocada por el ataque japonés a Pearl Har-bour, Roosevelt intervino decisivamente en las conferencias de Casablanca, Quebec, El Cairo, Teherán y, por último, en Yalta, poco antes de morir.

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