Biografia Franklin Delano Roosevelt Resumen de su Gobierno



Biografía Franklin Delano Roosevelt
Grandes Políticos del Siglo XX

En 1932 se celebraron las elecciones presidenciales. Hoover fue el candidato de los republicanos, y la Convención demócrata designó a Franklin Roosevelt, entonces gobernador de Nueva York, que, a causa de un ataque de poliomielitis, tenía que caminar con dos bastones. Ideó una fórmula que se haría célebre, prometiendo llevar al pueblo americano a un New Deal, es decir, a una nueva distribución, a un nuevo modo de distribuir las cartas del juego.

El resultado no dejaba lugar a dudas. Apoyado por las masas, por los sindicatos y por las minorías étnicas tradicionalmente demócratas, Roosevelt fue elegido por una aplastante mayoría (472 votos de electores presidenciales contra 59). Entró en funciones el día 4  de marzo  de   1933, declarando: «Miramos con confianza y optimismo hacia el porvenir de la auténtica democracia».

Franklin Delano Roosevelt nació el 30 de enero de 1882 en Hyde Park, Nueva York hijo de James y Sara Delano Roosevelt. Sus primeros años de vida la pasó en casa, junto a sus padres y fue educado por profesores particulares. Joven Franklin en realidad no asistió a la escuela hasta que llegó a la edad de catorce años. Dotado de una gran capacidad intelectual unida a su formación hizo que consiguiera el éxito en sus propósitos.

Franklin Delano Roosevelt fue el trigésimo segundo (32) presidente de los Estados Unidos y es sin duda recordado como uno de los más exitosos en la historia americana. Teniendo residencia en la Casa Blanca durante la Gran Depresión, con la aplicación de las políticas del Nuevo Trato, ayudó a restaurar la economía de Estados Unidos y el orgullo nacional, que se vio reforzada también por la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. Sus cuarto período presidencial siempre seguirá siendo uno de los periodos más importantes en la historia americana.

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BIOGRAFÍA: Franklin Delano Roosevelt nació en Nueva York, en Hyde Park, en enero de 1882, y era hijo único de James y de Sara Delano Roosevelt. Se crió en medio de un considerable confort, pues recibió la educación de un joven gentleman y viajó desde muy pronto por Europa. A los 14 años entró en la Groton School de Massachussets, una típica escuela de Nueva Inglaterra dedicada a modelar jóvenes con porvenir.

Entre 1896 y 1900 asistió a la escuela preparatoria en Massachusetts antes de obtener un lugar en Harvard.

En 1900 Roosevelt entró en Harvard y no brilló demasiado en sus estudios, excepto en determinadas áreas económicas acerca del intervencionismo del estado en materia de economía.

Pero por aquel entonces, admiraba a su primo lejano, Theodore Roosevelt, a la sazón presidente de los Estados Unidos. En Harvard conoció a una sobrina del presidente, Eleanor Roosevelt, con la cual contrajo matrimonio en 1905. Pronto abandonó sus estudios en la Columbia University School of Law para vivir en Nueva York, después de pasar las pruebas para ejercer la abogacía; sin embargo, la dedicación a la profesión no fue su fuerte, de modo que entró a trabajar en Wall Street al servicio de los trust, y en su defensa contra las acusaciones de la ley antitrust.



Casado  con una prima lejana y sobrina del presidente Theodore Roosevelt, tuvo su primera hija, Anna, nació el año siguiente. Tuvieron cuatro hijos, James (1907), Elliot (1910), Franklin Jr. (1914) y John (1916), seguido, junto a otro niño que no sobrevivieron la infancia.

Roosevelt dejó Columbia sin un título después de pasar los exámenes de reválida en 1907. Después trabajó para un bufete de abogados de Nueva York hasta que su carrera política se inició en 1910.

En 1911, y llevado por sus simpatías hacia el progresismo, apoyó la candidatura a la presidencia de Woodrow Wilson, pero una enfermedad de tifus le impidió participar en la campaña de 1912, aunque consiguió ser reelegido como senador del estado, gracias, entre otras cosas, a una sostenida campaña de prensa dirigida por su eterno colaborador, L. McHenry Howe. Por su ayuda a Wilson, Roosevelt entró en la administración federal como ayudante en la secretaría de la Navy, donde se especializó en diversas reformas en la construcción naval y aprendió a negociar con los sindicatos de los empleados civiles de la Armada.

Al estallar la primera guerra mundial, ganó prestigio como administrador y por sus eficaces recorridos de 1918 por las bases navales y los campos de batalla de ultramar. En la convención demócrata de 1920, Roosevelt fue nominado para la vice-presidencia en la candidatura de James M. Cox, y ambos llevaron a cabo una fuerte campaña para la entrada de Estados Unidos en la Sociedad de Naciones; sin embargo, la victoria fue republicana, y Roosevelt se dedicó entonces a trabajar como vicepresidente con una firma dedicada a negocios más o menos especulativos mientras continuaba en las filas políticas demócratas.

Pero las batallas políticas de Roosevelt no eran nada en comparación con la que él luchó en el verano de 1921. A la edad de 39 años, Roosevelt contrajo la polio y sufrió una parálisis en sus piernas. Aunque nunca se recuperó totalmente, no dejó que le impidiera su carrera política. Siempre financió la investigación para el logro de una vacuna eficaz contra la poliomielitis.

Roosevelt pronto reanudó su carrera política, presenciando la Convención Nacional Demócrata en 1924 para nombrar a Alfred E. Smith como el candidato presidencial. Cuatro años más tarde, Smith devolvió el favor a la organización para la nominación de Roosevelt a postularse para gobernador de Nueva York y Roosevelt fue elegido.

En agosto de 1921 sufrió un ataque de parálisis y perdió la facultad de andar; su mujer y su secretario Howe, sin embargo, continuaron actuando en su nombre en los medios políticos, colaborando en la unidad de los sectores urbanos y rurales demócratas.

En 1930, Roosevelt comenzó a prepararse para las elecciones presidenciales de 1932. Basó su agenda política en ofrecer una solución a la Gran Depresión. Tras su elección en 1932, comenzó a motivar a los estadounidenses y a recuperar la estabilidad económica del país.

Durante los primeros «Cien Días» de su presidencia, aplicó el famoso New Deal un programa que regulaba el mercado de valores, con la ayuda de la recuperación de los negocios, las hipotecas subvencionadas y los niveles de ayuda por desempleo. En 1935, creó el Seguro Social y comenzó un programa de trabajo para los desempleados. El éxito que experimentó como resultado de estos programas le ganó la reelección en 1936 y garantizó asi el futuro económico de los Estados Unidos de América.

El brote de 1939 de la guerra en Europa volvió la atención de Roosevelt a la política exterior, y en última instancia, a resolver los problemas económicos del país. Aunque Estados Unidos inicialmente se mantuvo neutral, Roosevelt reconoció que su participación en la guerra era inevitable. En 1940 después de su reelección, y el comienzo del tercer período de su presidencia, las fábricas comenzaron a prepararse para la guerra y la producción nacional pronto volvió a niveles pre-Depresión.



El ataque japonés a Pearl Harbour, en 07 de diciembre 1941 seguido por la agresión de Italia y Alemania hacia los Estados Unidos obligó a la nación a la guerra. Roosevelt fue un activo comandante en jefe. Su experiencia militar anterior lo había preparado para tal eventualidad y trabajó estrechamente con los asesores militares.

Participó en Europa y el Pacífico junto a sus aliados logrando el éxito contra el enemigo. Luego de tres años de participación de los EE.UU., la guerra casi había terminado. En su sabiduría, Roosevelt había pasado gran parte de su tiempo planificando las Naciones Unidas, que esperaba garantice la paz internacional en el futuro.

A pesar de que fue elegido por cuarta vez en 1944, fue diagnosticado con una afección cardíaca y trastornos circulatorios. A pesar de los intentos de corregir esta situación, su salud siguió deteriorándose.

Franklin D. Roosevelt murió de un derrame cerebral mientras estaba de vacaciones en Warm Springs, Georgia el 12 de abril de 1945. Él era de 63 años.

SUS ULTIMOS AÑOS: En 1941, los norteamericanos aceptaron el dirigismo económico, y Roosevelt creó la War Production Board e impuso unos objetivos inalcanzables para estimular la producción bélica.

Al propio tiempo, logró, en 1942, que los sindicatos renunciaran a la huelga a cambio de verse representados en los organismos de guerra. Pero las restricciones crearon un clima de penuria de materias primas y de consumo de la población civil (automóviles, neumáticos) que, en 1943, se tornó más severo.

La inflación continuó afectando fuertemente la economía del país, y la oposición a un bloqueo de los precios era muy fuerte entre los sindicatos y los medios agrícolas. En octubre de 1942, una Stabili-sation Act otorgaba los necesarios poderes al presidente para enfrentarse a la inflación, mientras que la Revenue Act imponía a los norteamericanos el más duro esfuerzo fiscal desde comienzos de la guerra.

La clase obrera reemprendió los movimientos de huelga a lo largo de 1943, ante el bloqueo general de precios y salarios decidido por Roosevelt, que apoyó a los agricultores, pero no a los obreros, con subsidios para mantener el poder adquisitivo. Otras dificultades aparecieron a la sazón con las necesidades de mano de obra, que obligaron a no movilizar las cifras solicitadas por el departamento de Guerra hasta 1945 y a echar mano de negros, mujeres, «comunistas», etc., hasta entonces marginados del proceso productivo.

Los dos últimos años de guerra fueron menos difíciles que los anteriores, pero la opinión pública estaba ya cansada de restricciones económicas: sindicatos, medios financieros y el Congreso no aceptaban ya el dirigismo federal. El gobierno impuso severas medidas contra la huelga (aviso previo un mes antes; capacidad para obligar a volver al trabajo tomando directamente la dirección de la fábrica en huelga), pero no atajó la tendencia de los industriales a trabajar para el consumo civil en lugar de hacerlo para la producción bélica.

El Congreso, por su parte, mostró su opisición con la ley de Finanzas de 1944 (una ley de exención fiscal a la cual Roosevelt puso su veto sin éxito).



Después de ser reelegido en noviembre de 1944, y poco después de la conferencia de Yalta, Roosevelt moría de una hemorragia cerebral producida por un proceso arteriosclerótico prolongado.

LOS COMIENZOS DEL «NEW DEAL»
Roosevelt tenía un aspecto muy simpático, con su noble rostro y su célebre sonrisa, su sentido del humor y su personal atractivo, que producían una impresión de gran humanidad. En realidad, el hombre resultaba un tanto impenetrable.

Era un político notablemente hábil e intuitivo, un empírico cuya filosofía social y cuyos proyectos no estaban demasiado claros. Procedía de una familia rica, descendiente de emigrados holandeses. Liberal, tenía el sentido del compromiso y de la conciliación, y supo apoyarse, según los acontecimientos, en fuerzas antagonistas.

Podía mostrarse duro y autoritario, idealista y cínico. Sus «charlas junto al fuego», alocuciones familiares pronunciadas por la radio, le fueron extraordinariamente útiles entre el público y le valieron la confianza que le era imprescindible.

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No tomaba él solo las decisiones: estaba rodeado de un equipo, de un brain trust (trust de cerebros), que contaba con numerosos intelectuales y profesores, salidos, especialmente, de la Universidad neoyorquina de Columbia. Cordell Hull fue Secretario de Estado (Asuntos Exteriores), Henry Wallace se ocupó de la Agricultura, Francés Perkins del Trabajo.

Al lado de los profesores y técnicos del brain trust, Harry Hopkins desempeñó un gran papel. Roosevelt hizo cerrar inmediatamente los bancos, ordenó el embargo sobre el oro (el atesoramiento de oro estaba castigado con diez años de cárcel y 10.000 dólares de multa) y devaluó el dólar para estimular» las exportaciones.

Los bancos volvieron a abrirse, tras la promulgación de una severa legislación de control, y el oro afluyó a sus ventanillas.

Los tres primeros meses del New Deal, los «Cien Días», conocieron un gran número de decisiones aprobadas por el Congreso: abandono de la nefasta prohibición que entregaba a los contrabandistas y a los gangsters   enormes  beneficios,   que debían afluir a las arcas del Tesoro, en forma de impuestos; se autorizaron la cerveza ligera (3 grados) y los vinos; fueron desbloqueados 500 millones de dólares para los parados, y 275.000 jóvenes formaron el Civilian Conservation Corps para la repoblación, y para combatir los incendios de bosques y las inundaciones. Se dedicaron 3.300 millones de dólares a una gran campaña de obras públicas.

La devaluación del dólar y las inyecciones de dinero crearon una inflación que benefició a los granjeros (por la reducción del importe de sus deudas, cuyo valor real diminuía considerablemente). Se adoptaron medidas mucho menos «clásicas», revolucionarias   para  América.

El  N.I.R.A. (National Industrial Recovery Act) estaba destinado a regular toda la vida económica: disminución de las horas de trabajo con los mismos  salarios,  institución de un  salario mínimo, libertad de organización sindical en las empresas, con la firma de contratos colectivos. John L. Lewis aprovechó la ocasión, y los sindicatos lanzaron una formidable campaña de reclutamiento en todo el país.

Roosevelt ganaba así aliados, contrala posible resistencia del big business, pues el N.I.R.A. quería dirigir también la producción,   en   perjuicio   de   los   sacrosantos dogmas del capitalismo liberal. Los industriales tenían que abandonar la práctica de la unfair competition (competencia desleal), ponerse de acuerdo para fijar los precios, los salarios, los planes de producción, es decir, tenían que racionalizar las condiciones de conjunto y poner en evidencia a los patronos que se negaban a pagar salarios equitativos. Las industrias que aceptaban, recibían una insignia, el Águila Azul, garantía de   prácticas   leales.

Las   recalcitrantes   se veían amenazadas con la retirada de las licencias. En 1935, 20 millones de obreros trabajaban bajo las condiciones del Águila Azul, ratificadas por 500 leyes industriales. El Agriculturai Adjustment Act (A.A.A.) ayudó a los granjeros, tomando sus hipotecas a cargo del Estado, con reembolsos a largo plazo, primas para la reducción de las superficies   consagradas   a   los   excedentes agrícolas, facilidades de crédito, etc.

Todo esto constituía una eficaz protección para los granjeros, pero peligrosa para el Tesoro y para los contribuyentes. Los Bancos y la Bolsa fueron saneados, para evitar la repetición de la crisis financiera de 1929: los valores emitidos eran rigurosamente comprobados, y los bancos emisores no eran ya irresponsables.

Las Sociedades tenían que rellenar grandes cuestionarios que informaban a los suscriptores sobre su estado real y sobre sus posibilidades. Pronto se manifestó una clara recuperación en todos los terrenos, pero iban a surgir resistencias también.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…

Delano Roosevelt, Político, (1882-1945)
Estadista norteamericano, que fue elegido presidente de su país por cuatro períodos consecutivos. Fue senador en 1910, subsecretario de Marina desde 1913 hasta 1920, y en 1932 presentó su candidatura presidencial por el Partido Demócrata y resultó elegido; posteriormente volvió a ganar las elecciones en 1936, 1940 y 1944. Por la importancia y variedad de sus logros, constituye una de las figuras trascendentales en la política norteamericana de este siglo.

Uno de sus principales objetivos fue sacar a su país de la postración económica en que se encontraba; para ello desarrolló un amplio plan económico que logró óptimos resultados. Fue el inspirador de la política de buena vecindad y el más decidido enemigo del aislacionismo que mantenía su país con respecto a los demás países.

Dio gran importancia a la industria bélica, con el objeto de dotar a Estados Unidos de elementos defensivos adecuados para hacer frente a los ataques del exterior y poder exportar armas a las naciones aliadas que las necesitasen, convirtiendo de esa manera a Estados Unidos en el arsenal de las democracias.

Por sus declaraciones y accione», abiertamente contrarias a todos los regímenes totalitarios, fue llamado el Campeón de la Democracia; su dinamismo y amplitud de miras se hizo sentir en todos los órdenes de la vida norteamericana y aun en la de los países involucrados en la guerra.

Después de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, provocada por el ataque japonés a Pearl Har-bour, Roosevelt intervino decisivamente en las conferencias de Casablanca, Quebec, El Cairo, Teherán y, por último, en Yalta, poco antes de morir.

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