Antecedentes Semana de Mayo

Oposición a la Primera Junta de Gobierno en el Virreinato

LA RESISTENCIA DEL INTERIOR DEL VIRREINATO A LA JUNTA DE 1810

La formación de la Primera Junta de Gobierno, el 25 de mayo de 1810, no significó solo la sustitución de nombres y de personas, sino un cambio de régimen. El orden colonial ya no existía, pero el nuevo gobierno tenía dos grandes problemas que resolver: la independencia y la organización del nuevo país. Para nacer conocer lo sucedido en Buenos Aires, las nuevas autoridades organizaron una expedición que no sólo daría cuenta de lo ocurrido sino que también garantizaría la elección de representantes que, en poco tiempo más, formarían parte de una reunión general de todo el virreinato en Buenos Aires.

La junta gubernativa dispuso extender y legitimar su autoridad, además de preservar la unidad territorial en todo el virreinato. Varias ciudades del interior aprobaron y reconocieron al nuevo gobierno, sin embargo Asunción, Córdoba y Montevideo no estuvieron de acuerdo, a pesar que el gobierno se presentó como heredero de la administración virreinal y leal a Fernando VII. Esta oposición significó la guerra, que se abrió en distintos frentes, pues era necesario subordinar no sólo a los funcionarios españoles sino también a algunos criollos, que desde tiempo atrás rivalizaban con Buenos Aires por la diversidad de intereses o el desigual desarrollo económico y social.

revolucion de mayo

PARTICIPACION DEL INTERIOR EN EL MOVIMIENTO
La resistencia a la Junta en el interior
La Revolución había triunfado en Buenos Aires, pero —de acuerdo con el Reglamento del día 25— debía legitimarse con la aprobación del resto del virreinato. El 26 de mayo el ex virrey comunicó su renuncia a los pueblos del interior y, al día siguiente, la Junta enviaba notas sobre su instalación y la próxima convocatoria de diputados provinciales a una asamblea a realizarse en Buenos Aires.

Si bien el cambio de gobierno se había producido en la Capital, el resto del territorio mantenía intacta su organización y estaba controlado por los gobernadores intendentes del sistema virreinal. La adhesión a la causa revolucionaria no fue inmediata, pues la junta no pudo revelar sus verdaderas intenciones —ocultas bajo el sometimiento a Fernando VII— y tampoco impedir que los funcionarios españoles depuestos (oidores, regidores y el propio Cisneros) instaran a las autoridades del interior a desconocer a la Junta recién establecida. Se sumaron a estas dificultades la gran extensión territorial, la ineficacia de las comunicaciones, el aislamiento de los pueblos y su espíritu localista, receloso de las innovaciones.

Como la Revolución no hizo una clara y pública manifestación de su  programa de  gobierno y por razones políticas imperiosas debió invocar sometimiento al Rey Fernando VII, los pueblos del interior permanecieron durante un tiempo adictos al sistema político imperante con Cisneros. Los gobernadores, intendentes y cabildos  provinciales no habían sido previamente informados por los revolucionarios pondían en su mayoría al régimen anterior.

Fernando VII de españa

Era evidente que los enemigos de la Junta confiaban en los representantes del interior para volver al poder, pues ellos eran los que debían expedirse sobre la legalidad del nuevo gobierno. En el transcurso de toda la Semana de Mayo es visible el interés del virrey por convocar a esos diputados y así lo resolvieron los cabildantes el día 23, cuando en realidad la mayoría de los sufragios emitidos en el Cabildo abierto del día anterior no disponía esa convocatoria.

A través de la circular del 27 de mayo, la Junta decidió continuar con el pacífico desarrollo de los sucesos y optó por convocar esos diputados, los cuales debían incorporarse al gobierno para abrazar su causa e interiorizarse de los problemas.

Los principales centros donde se radicó la resistencia a la Junta patriota fueron:

a)    El Alto Perú. — Aunque comprendido dentro de los límites del virreinato del Río de la Plata fue siempre un organismo aparte, debido principalmente a su situación geográfica —distante de Buenos Aires— y a sus intereses comerciales. El Mariscal Nieto y el Intendente de Potosí, don Francisco de Paula Sanz, decidieron no obedecer a la Junta patriota.

b)    Córdoba. — Ubicada en el centro geográfico del territorio, con buenos recursos económicos, esta ciudad se constituyó en un foco reaccionario bajo el indudable prestigio de Liniers secundado por las autoridades españolas.

c)    La Asunción. — El gobernador intendente Bernardo Velazco —al frente de la provincia del Paraguay— si bien no hostilizó a los porteños dispuso no reconocer a la Junta de Buenos Aires.

d)   Montevideo. — Bajo las órdenes de Ello —que llegó con el titulo de virrey en 1811— la Banda Oriental se mostró desde un principio como enemiga de la Revolución.

El sentimiento de resistencia hacia Buenos Aires, que hemos íessñado, obedecía no sólo a causas de orden politico sino también económicas, pues era evidente que la capital del virreinato había sido beneficiada con el libre comercio y otras ventajas derivadas de su  situación geográfica.

A pesar de todos los obstáculos que debió vencer la Junta, a mediados del mes de setiembre de 1810 la habían reconocido las siguientes ciudades y pueblos: Santa Fe, Concepción, Gualeguay, Corrientes, Pueblos Misioneros (Santa Ana, Loreto, San Ignacio, Miní Corpus, Jesús, Trinidad e Itapuá), Córdoba, Mendoza, San Luis, San Juan, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y Cochabamba. A excepción de esta última ciudad, el Alto Perú permanecía hostil, al igual que el Paraguay y la Banda Oriental.

Los diputados del interior
El Reglamento del 25 de Mayo —impuesto por el Cabildo a la Junta— disponía efectuar una Asamblea en Buenos Aires con la participación de los diputados provinciales. Estos últimos arribarían a la capital para integrar un organismo separado de la ¡unta y «establecer la forma de gobierno que se considere más conveniente».

No expresa lo mismo la circular emitida el 27 de mayo por la Junta. En ella, el nuevo gobierno comunicó a las autoridades del interior que debían elegir representantes, los cuales «han de irse Incorporando a esta Junta conforme y por el orden de su llegada» (a Buenos Aires). En este caso, los diputados debían participar directamente en el gobierno por cuanto serían vocales de la Junta misma.

Con respecto a la elección de los diputados provinciales, la Junta exigía la reunión de Cabildos abiertos pero de tipo revolucionario, tal como sucedió en Buenos Aires el 22 de mayo. Era evidente que, de no procederse en esa forma, sólo se permitiría el acceso a los miembros del partido español.

Mariano Moreno consideraba que los diputados provinciales debían dictar una Constitución y establecer un «gobierno sólido y permanente»; en consecuencia, se oponía —junto con sus partidarios— a que esos representantes se incorporaran a un gobierno provisional.

Tal fue el pensamiento del secretario y así lo manifestó en varios artículos aparecidos en la Gazeta —desde el 1° de noviembre al 6 de diciembre—, refundidos posteriormente con el título: «Sobre las miras del Congreso que acaba de convocarse y constitución del Estado».

Ver: Principios de la Revolución de Mayo

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel

Revolucion de Mayo de 1810 Resumen Campañas Militares

LA REVOLUCIÓN DE MAYO DE 1810

A principios del Siglo XIX, diferentes situaciones internas y externas, pusieron manifiesto la crisis que estaba atravesando el Imperio Español. En el Río la Plata, la Revolución de Mayo abrió el proceso que terminaría con el antiguo virreinato y daría lugar al nacimiento de un nuevo estado: La República Argentina

Situación internacional

REVOLUCION DE MAYO 1810No se puede abordar y comprender el proceso revolucionario en el Río de la Plata y la formación del primer gobierno patrio, sin tener en cuenta los conflictos internacionales de la época y su repercusión en América.

En mayo de 1804, se estableció el Imperio Francés y Napoleón Bonaparte se convirtió, como era su deseo, en Emperador de Francia, asumiendo como Napoleón I. Desde ese lugar, continuó su expansión por Europa, proceso que ya había iniciado algunos años atrás y que le valió la enemistad de usos, austriacos y prusianos.

Sin embargo, su principal rival fue Gran Bretaña, que se encontraba, en este momento, en plena Revolución Industrial. El desarrollo industrial inglés era un obstáculo para los intereses comerciales de Francia, ya que Inglaterra saturaba los mercados con su producción, llegando, gracias a su desarrollada marina mercante, a casi todos los rincones del mundo.

Napoleón decidió, entonces, disputarle a Inglaterra, esa privilegiada posición económica. Para eso, estableció en 1806 un bloqueo continental al comercio inglés, es decir, el cierre de todos los puertos del Imperio Francés de los países aliados a Francia, evitando el ingreso de mercaderías británicas.

Portugal, país aliado de Gran Bretaña, no pudo sostener el bloqueo de sus puertos. Ante esta realidad, Napoleón invadió y sometió al territorio portugués.

Las tropas francesas, para llegar a Portugal, debieron atravesar España, previa autorización del gobierno español, representado por su ministro Manuel Godoy quien se encontraba a cargo del gobierno con no demasiados buenos resultados.

La llegada del ejército francés fue rechazada por los españoles: el pueblo reaccionó violentamente provocando grandes disturbios. El rey de España, Carlos IV , abdicó en favor de su hijo Fernando, quien asumió el trono como Fernando VII, con el apoyo de todo el pueblo.

Pero, Carlos IV se arrepintió de su acción, y diciendo que había sido obligado a renunciar, reclamó nuevamente su reino. Napoleón, aprovechando esta especial situación de inestabilidad política, decidió actuar como mediador e invitó a la familia real española a reunirse en la ciudad francesa de Bayona para solucionar el conflicto. Allí logró que Fernando VII devolviese la corona a su padre, quien seguidamente se la entregó a Napoleón.

Femando VII fue tomado prisionero y José Bonaparte, hermano del Emperador francés, asumió el trono de España como José I. Estos sucesos se conocen como “La Farsa de Bayona”.

El pueblo español rechazó esta situación y organizó la resistencia, defendiendo los derechos del rey cautivo. Desaparecida la autoridad legítima, los españoles sostenían que la soberanía volvía al pueblo, quien debía elegir un gobierno provisorio. Surgieron entonces, juntas de gobierno en cada ciudad española, coordinadas por una Junta Central, establecida en Sevilla.

En enero de 1810, el ejército francés logró disolver la Junta Central, extendiendo su dominio por toda España.

Los criollos desconocieron al monarca francés como autoridad legítima. En las principales ciudades de la América Española, se desencadenaron movimientos revolucionarios que remplazaron a las autoridades virreinales por juntas de gobierno.

Unos años antes, las colonias inglesas de América del norte, habían logrado terminar con la dependencia de Gran Bretaña, y configurar una nueva Nación: “Los Estados Unidos de Norte América”. Este nuevo Estado se organizó con división de poderes, con sistema federal, y con libertad de expresión, de prensa y de reunión.

En Francia, la Revolución francesa, habla difundido sus principios de libertad, fraternidad e igualdad de todos los hombres ante la ley pero fue con Napoleón que, estos principios, se extendieron con más vitalidad, tanto en los países europeos como en los países americanos. Mientras tanto, Inglaterra, aprovechó esta debilidad del Imperio Español para desprestigiar el monopolio comercial y alentar los movimientos revolucionarios americanos.

Causas en el Río de la Plata

Descontento Criollo

La mayoría de los cargos de gobierno era desempeñados por funcionarios españoles quienes no conocían en profundidad las problemáticas locales. Esto provocó una rivalidad entre criollos y peninsulares , que se acentuó , aun mas con la llegada de nuevos españoles al territorio americano , pues estos , no solo ocuparon los cargos mas importantes , sino también que lograron dominar el comercio y hacer grandes fortunas.

Militarización:

Durantes las invasiones inglesas se crearon milicias que tuvieron como objetivo la defensa de la ciudad de Buenos Aires que se encontraba muy mal protegida. Estas milicias fueron formadas con habitantes varones, tanto de la ciudad como de la campaña, y sus jefes fueron elegidos por las tropas. De esta manera quedó constituida una nueva elite urbana: los criollos con mando militar.

«MADURAN LAS BREVAS»
En la noche del 13 de mayo llegó al Río de la Plata una nave británica con las novedades que unos aguardaban y otros temían: los franceses habían ocupado Sevilla y sólo quedaban sin conquistar Cádiz y la isla de León.

Antes de que las noticias cundiesen, Cisneros meditó una proclama para darlas a conocer morigeradamente. En ella decía el inhábil virrey que, en «el desgraciado caso de una total pérdida de la Península y falta del superior gobierno», América mantendría la soberanía del monarca. Y terminaba diciendo: «Respetad el orden y huid como de áspides, los más venenosos, de aquellos genios inquietos y malignos que os procuran inspirar celos y desconfianzas recíprocas y contra los que os gobiernan».

Saavedra fue llamado con urgencia por los insurgentes, y uno de ellos le preguntó, mostrándole la proclama:
—¿Aún dirá usted que no es tiempo?
—Señores —contestó Saavedra—, ahora digo que no sólo es tiempo, sino que no se debe perder una sola hora.

patriotas

Patriotas reunidos en la casa de Rodríguez Peña

La Revolución en Buenos Aires

Al recibirse las noticias de la caída de la Junta Central de Sevilla, los criollos vieron la oportunidad de poner en práctica sus ideas emancipadoras y comenzaron a reunirse para analizar la situación y cuestionar la autoridad del virrey del Río de la Plata, Baltasar Hidalgo de Cisneros, quien había sido nombrado por la Junta Central de Sevilla en 1809.

En esos encuentros se decidió pedir al virrey la convocatoria a un Cabildo Abierto, con el propósito de discutir la posición a asumir ante los sucesos desencadenados en España.

El virrey da su aprobación, y el 21 de mayo se enviaron 450 invitaciones a los vecinos más importantes , para la reunión de un Cabildo Abierto, que se llevarla a cabo al día siguiente.

El 22 de mayo de 1810, se realiza la Asamblea con la presencia de los comandantes de los cuerpos militares, y de los vecinos más importantes de la ciudad. Allí se debatió la continuidad o no de la autoridad virreinal. La decisión a tomar no fue fácil pues existieron tres posturas en el debate:

a) Posición española, representada por el obispo Lué y Riega, quien sostenía que el virrey debía continuar en su cargo.

b) Posición del Cabildo, sostenida por el general Pascual Ruiz Huidobro, quien propuso que el Cabildo era la institución que debía asumir la conducción del gobierno y defender los derechos de Femando VII.

c) Posición de los criollos revolucionarios, representada por Juan José Paso, Juan José Castelli, y Cornelio Saavedra, entre otros, quienes propusieron que el pueblo debía asumir la soberanía y elegir un nuevo gobierno, facultad que podía asumir Buenos Aires en caso de urgencia.

Realizada la votación, se decidió que la soberanía pasaría al Cabildo con la finalidad de constituir una Junta de Gobierno. Es el fin del orden virreinal.

El día 23 de mayo, se le comunicó al pueblo el cese del virrey. El 24 de mayo, quedó constituida la Junta Provisional Gubernativa cuyo presidente era Baltasar Hidalgo de Cisneros. Los criollos no aceptaron al virrey en la Junta y renunciaron a sus cargos.

El 25 de mayo de 1810, reunido nuevamente el Cabildo, los “vecinos, comandantes y oficiales” hicieron conocer que el pueblo había reasumido la soberanía y solicitaron se anunciara que habían formado una Junta de Gobierno cuyos integrantes eran:

semana de mayo, saavedra

Presidente Cornelio Saavedra

semana de mayo, morenoSecretario
Mariano Moreno

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Secretario
Juan José Paso

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Vocal
Juan José Castelli,
semana de mayo, larrea
Vocal
Domingo Matheu

Vocal
Manuel Alberti
semana de mayo, belgrano
Vocal
Juan Larrea
 Vocal
Miguel de Azcuénaga
Vocal
Manuel Belgrano

Juego de la Memoria Con Los Hombres de Mayo

Conocer El Perfil de Cada Integrante y los Fundamentos de la Revolución

Fue el primer gobierno patrio. La organización de una Nación libre e independiente estaba aún muy lejana, pero la formación de la Primera Junta el 25 de mayo de 1810 era el inicio del camino.

Problemas Internos entre Moreno y Saavedra:

El conflicto nace fundamentalmente  por un choque de distintas ideologías.Saavedra, un rico hacendado y líder militar nacido en Potosí, creía que las cosas debían hacerse paso a paso. Moreno, joven abogado que reivindicaba los ideales de la Revolución Francesa, pensaba que los enemigos del movimiento de mayo de 1810 debían ser eliminados.

Los revolucionarios porteños optan por derrocar al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y  «devolver los derechos de soberanía al pueblo de Buenos Aires». Pero el problema de construir un nuevo orden político apenas empieza. Otros cabildos virreinales se sienten en igualdad de condiciones con el de Buenos Aires y desconocen la autoridad del cabildo de Bs.As.

«Moreno cree que es legítimo construir una república independiente de España, fundada en una constitución, con los principios de igualdad y libertades públicas que aprendió de la Revolución Francesa. La Primera Junta anuncia el 26 de mayo la convocatoria a representantes del interior del Virreinato para un Congreso Constituyente que decidirá la forma de gobierno. ¿Pero esos diputados elegidos por los cabildos entre la »parte principal y más sana de la población» debían representar a sus ciudades o a un poder centralizado, único dueño de la soberanía?».

Además: «Saavedra cree que las ciudades son soberanas y sus diputados, delegados de sus cabildos. No se opone al ideal de independencia, pero sigue la tradición hispanocolonial: hay tantas soberanías como ciudades en el Virreinato. Pero Moreno trae el nuevo concepto de soberanía popular basado en Rousseau —el filósofo francés autor del Contrato Social— que sustentará la tendencia a crear un Estado unitario».

El 8 de diciembre, Moreno publica su «decreto de supresión de honores» que le quita a Saavedra el mando de las acciones militares y se lo devuelve a la Primera Junta, pero es la aceptación de los diputados del interior en la Junta Grande lo que derriba a Moreno, ese mismo diciembre. Moreno y los vocales de la Junta creen que los diputados del interior —aliados de Saavedra— deben integrar un Congreso Constituyente, pero no gobernar. «Considero la incorporación de los diputados contraria al derecho y al bien general del Estado», dice Moreno, quien acepta una misión diplomática en Inglaterra y muere en marzo de 1811.

Los morenistas se agrupan en un club —antecedente de la Sociedad Patriótica creada por Bernardo de Monteagudo en 1812— que presionará a Saavedra. En abril de 1811 los alcaldes de barrio dirigen un levantamiento en apoyo de Saavedra. Los morenistas que aún quedaban en la Junta Grande son expulsados». (Fuente Consultada: Clarín)

Ver: Principios y Fundamentos de la Revolución de Mayo de 1810

Las primeras expediciones militares

La formación de la Primera Junta de gobierno, el 25 de mayo de 1810, no significó solo la sustitución de nombres y de personas, sino un cambio de régimen.

El orden colonial ya no existía, pero el nuevo gobierno tenía dos grandes problemas que resolver: la independencia y la organización del nuevo país. ni hacer conocer lo sucedido en Buenos Aires, las nuevas autoridades organizaron una expedición que no sólo daría cuenta de lo ocurrido sino que también garantizaría la elección de representantes que, en poco tiempo más, formarían parte de una reunión general de todo el virreinato en Buenos Aires.

La junta gubernativa dispuso extender y legitimar su autoridad, además de reservar la unidad territorial en todo el virreinato.

Varías ciudades del interior aprobaron y reconocieron al nuevo gobierno, sin embargo Asunción, Córdoba y Montevideo no estuvieron de acuerdo, a pesar que el gobierno se presentó como heredero de la administración virreinal y leal a Fernando VII.

Esta oposición significó la guerra, que se abrió en distintos frentes, pues era necesario subordinar no sólo a los funcionarios españoles sino también a unos criollos, que desde tiempo atrás rivalizaban con Buenos Aires por diversidad de intereses o el desigual desarrollo económico y social.

La guerra por la independencia abarcó en un primer momento, desde 1810 a 1814 (fecha esta última de la restauración de Fernando VII en España) período durante el cual la península luchaba por recuperar su propia independencia de la invasión francesa y no podía entonces enviar a América hombres y elementos de guerra para sofocar los focos de contrarrevolución.

Los revolucionarios de mayo de 1810, sabían que era necesario ganar la guerra para que el nuevo gobierno pudiese sobrevivir y desarrollarse. Para o se organizó los cuerpos de milicias, creadas en Buenos Aires durante invasiones inglesas, y transformarlas en cuernos militares permanentes, decir tratar de formar un ejército profesional.

Los siete batallones de Infantería de milicias, ya existentes, fueron organizados en cinco cuerpos de veteranos de Infantería, más una de ‘anaderos una de Castas. Además se creó un cuerpo nuevo: el regimiento destinado a servir permanentemente en Buenos Aires.

Gobiernos posteriores organizaron otros batallones y ampliaron el ejercito, mundo al mismo tiempo las primeras fuerzas navales.

La guerra fue difícil de sostener económicamente, se necesitaban recursos para armamentos, uniformes, cabalgaduras, municiones, textiles, objetos talabartería, ganado.

La forma corriente de obtener fondos fue las contribuciones voluntarias y mayor medida las contribuciones forzosas. La obtención de estos recursos fue una preocupación constante de la Primera Junta y de los sucesivos gobiernos porteños.

Lo que no se podía obtener en el país se importaba, corno textiles para tos informes, armas de fuego y proyectiles.

Buenos Aires surgió una fábrica de fusiles, que llegó a contar con aproximadamente 150 operarios.

Campaña al Alto Perú:

En julio de 1810, Córdoba, había reconocido la autoridad del virrey de Limá y de la audiencia de Charcas, oponiéndose a la junta de Buenos Aires.

Los líderes de la oposición fueron el Intendente Gutiérrez de la Concha, el coronel allende, el obispo Orellana, el ex virrey Santiago de Liniers. Sin embargo. otras personalidades cordobesas como el deán de la catedral Gregorio Fúnes, se manifestaron a favor de Buenos Aires y denunciaron el movimiento contrario a la revolución.

La junta para sofocarlo, envió una expedición de 500 hombres al mando de Ortiz de Ocampo. En Córdoba, los insurrectos fueron fusilados, con la excepción del obispo Orellana, en consideración a su condición de religioso.

Finalizada la contrarrevolución en Córdoba, la expedición se dirigió hacia norte, hacia el Alto Perú, que estaba ocupado por tropas realistas (que respondían al rey de España).

Partió al mando del mayor general Antonio González Balcarce y de Juan José Castelli, como representante de la Junta de Gobierno.

Las principales batallas fueron: un triunfo en Suipacha y la tremenda derrota de Huaqui, con la que se perdió el territorio del Alto Perú. Posteriormente se realizaron otras expediciones para recuperarlo.

Campaña al Paraguay

El gobernador español, don Bernardo de Velasco junto a una asamblea de vecinos, no aceptó la formación de la junta de Buenos Aires de manera que envió una expedición al mando del General Manuel Belgrano para terminar con la resistencia.

Las tropas porteñas obtuvieron el triunfo de Campichuelo y las derrotas de Tacuarí y Paraguarí. Se retiraron del Paraguay, gozando de la consideración de los vencedores. Poco después los paraguayos formarían su propia junta de gobierno: una junta gubernativa que estableció relaciones con Buenos Aires. La frontera paraguaya ya no representaría un peligro.

Campaña a la Banda Oriental

En Montevideo, se hallaba instalada una guarnición naval, única en el territorio del Río de la Plata. El cabildo de Montevideo se pronunció en contra del gobierno porteño convirtiéndose esta región en el ‘enemigo’ mas cercano.

No todos los orientales estaban de acuerdo, ya que en los habitantes de las zonas rurales se manifestaba un fuerte descontento con las políticas adoptadas por el régimen virreinal en la Banda Oriental y conducidos por José Gervasio Artigas se pusieron a disposición de Buenos Aires, para luchar contra el foco realista.

Desde Buenos Aires, en mayo de 1811 , se envió al mando de José Rondeau, que luego del triunfo de Artigas en Las Piedras, sitió a Montevideo hasta octubre de 1811.

Sin embargo, ante el avance portugués sobre el territorio oriental, el gobierno de Buenos Aires negoció con las autoridades de Montevideo el retiro de las tropas porteñas.

Los revolucionarios de Artigas se sintieron defraudados e iniciaron la emigración hacia Entre Ríos, dando lugar a lo que se conoce como el éxodo del pueblo oriental. Artigas se convirtió en el opositor al proyecto de Buenos Aires y conformaría la liga de Pueblos Libres.

De aquí en más, la guerra continuaría, haciéndose cada vez más complicada, puesto que se entrecruzaron conflictos sociales, políticos y económicos; triunfos y derrotas se sucederían. Los gobiernos posteriores debieron cambiar sus estrategias para lograr la ansiada “independencia».

A pesar de las dificultades, el objetivo no estaba tan lejos …

El ultimo soldado de San Martin Anecdotas Argentinas Historia

el ultimo soldado de san martín (Eufrasio Videla)

EL ULTIMO SOLDADO DE SAN MARTÍN

Eufrasio Videla

Don Eufrasio Videla, fotografiado en 1910 por «Caras y Caretas» (Número 607 del 21-05-10)

– «yo había llegado con los que salimos de San Juan..».

– ¿Peleó usted?

– ¡Y como no! Ahí en el «zanjón» de Maipo, cuando ya no quisieron pelear más.

– ¿Y como empezó la cosa?

– … nosotros estábamos en la parte de aquí – prosigue don Eufrasio y al hacerlo sale al descanso de la escalera poniendo cara a los Andes – y como en la parte de allí enfrente, en un cerrito blanco, estaban los godos.

– Flojazos ¿verdad?

– Hum… ¡fieros habían sido!; Peleamos y peleamos y no aflojaban… Después no quisieron pelear más cuando vieron que nosotros tampoco aflojábamos  (Del reportaje al último soldado de San Martín, hecho por Caras y Caretas en Mendoza, el 22 de marzo de 1910)

¡No nos mire, don Eufrasio! … estamos llenos de vergüenza. ¿Que hicimos con lo que usted nos dejó? ¿Que quedó de todo eso?. Cuando lo fotografiaron los Argentinos éramos ricos ¿todos?…. ¿Y a usted como le  agradecieron nuestros abuelos?. Ahora ya no peleamos …. aflojamos hace mucho tiempo; aflojamos don  Eufrasio. Pero su mirada cansada, que nos llega de tan lejos puede volvernos a despertar. ¡No afloje, don  Eufrasio!

LA PATRIA AÚN VIVE EN LA MEMORIA DE SUS HIJOS

Por:Eduardo Rosa

Reformas y Conflictos de la Asamblea del Año 1813 Carlos de Alvear

REFORMAS Y CONFLICTOS DE LA ASAMBLEA DEL AÑO 1813

A fines de 1812 llegaron de las provincias los primeros diputados y el 31 de enero de 1813 se inauguró solemnemente el congreso con la denominación de Soberana Asamblea General Constituyente. Comúnmente se la conoce como Asamblea del año XIII. Fue designado presidente Carlos de Alvear (imagen abajo),lo que prueba la influencia preponderante que ejercía este joven jefe militar.

La obra de la Asamblea del año XIII fue memorable. Suprimió los títulos de nobleza, anulando las diferencias de nacimiento. Abolió el sistema de encomiendas, que permitía la inicua explotación del indígena. Declaró libres a los negros, hijos de esclavos, que nacieran después del 31 de enero de 1813, y prohibió la introducción de nuevos esclavos. Abolió los instrumentos de tortura que utilizaban la policía y los jueces. Dictó diversas leyes para organizar la Administración General, el Tesoro y el Ejército. Era el triunfo póstumo de Mariano Moreno.

Entre las resoluciones o reformas de la Asamblea que demuestran el propósito de lograr la independencia del país figuran tres muy importantes; suprimió el nombre de Fernando VII de los documentos oficiales; aprobó el sello que constituiría luego el Escudo Nacional y adoptó la Marcha Patriótica de Vicente López y Planes como Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera. Sin embargo, la Asamblea no se decidió a declarar la independencia; la mayoría de los diputados consideró que era aún prematuro romper abierta mente los vínculos que nos sometían a la poderosa metrópoli.

Carlos María de AlvearCarlos María de Alvear, sobrino de Posadas, no tiene buena imagen en la historiografía argentina. Signado por un marcado autoritarismo, su estilo intrigante y su enfrentamiento con San Martín han dejado una imagen negativa de él, que posiblemente sea por demás exagerada.

Bartolomé Mitre fue uno de los que iniciaron esta tradición. En uno de sus escritos, Mitre señaló que “San Martín y Alvear, auxiliados por la habilidad de Monteagudo, fueron por mucho tiempo los árbitros de la Logia; pero esta buena inteligencia no podía ser de larga duración. Los amigos se convirtieron muy luego en dos irreconciliables enemigos. Diversas causas produjeron este rompimiento. La petulancia juvenil de Alvear no podía sobrellevar con paciencia el ademán imperioso, la palabra incisiva y la voluntad de hierro de San Martín, convencido de su superioridad militar y que apenas notaba los pueriles celos de su competidor”.

Desde la Revolución de Mayo se iban popularizando dos colores como distintivos de los patriotas del Río de la Plata; el celeste y el blanco. En febrero de 1812 el Primer Triunvirato aprobó como distintivo de nuestros soldados una escarapela compuesta con aquellos colores.

El general Belgrano, creador de la idea de distinguir su causa con el celeste y el blanco, a su vez lo combinó para formar una bandera nacional. La enarboló por primera vez junto a las baterías del Rosario, en febrero de 1812. Pero el Primer Triunvirato no aprobó el acto de Belgrano, ordenándosele guardar la enseña para usarla más adelante. Sabemos que aquella bandera tenía los colores celeste y blanco, pero no conocemos la distribución de sus franjas.

El 25 de mayo de 1812 Belgrano se hallaba en la ciudad de Salta, ocupado en reorganizar el ejército derrotado en Huaqui. Allí exhibió ese día la bandera celeste y blanca por segunda vez, y la hizo bendecir por el sacerdote don Juan Ignacio de Gorriti. El Primer Triunvirato volvió a desaprobar la actitud de Belgrano.

El 13 de febrero de 1813, después de la victoria de Tucumán, el ejército patriota que perseguía a los realistas se detuvo junto al río Pasaje, en la provincia de Salta. Belgrano enarboló nuevamente la bandera de su creación, al tiempo que tomaba a sus soldados juramento de fidelidad a la Asamblea Constituyente del año XIII. Esta vez tampoco su gesto mereció la aprobación del gobierno, desempeñado por el Segundo Triunvirato.

Cuando la Asamblea General Constituyente de 1813 suprimió en los documentos públicos el nombre del rey Fernando VII, también eliminó su efigie de los sellos y monedas de uso oficial. La imagen del rey fue sustituida por un nuevo sello distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por otro decreto, dictado como el anterior en febrero de 1813, la Asamblea creó con dicho emblema el Escudo Nacional, que es el que hoy poseemos como símbolo patrio.

A comienzos de 1813 el poeta Vicente López y Planes (1785-1856), compuso los versos de una canción patria. Estos versos fueron presentados a la Asamblea General Constituyente, que los aprobó el 11 de mayo de 1813 como única marcha nacional. Tal es el origen de nuestro Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera (1776-1840), un español residente en Buenos Aires, director de orquesta del teatro.

En 1813 contábamos, pues, con tres símbolos ya oficializados: la Escarapela, el Escudo y el Himno. La Bandera no tenía aún sanción oficial; ésta se obtuvo en 1816, como veremos más adelante.

En los primeros meses de su gestión, el Segundo Triunvirato y la Asamblea actuaron con los mejores auspicios. Por ese tiempo las armas argentinas triunfaban en Tucumán y Salta, y también habían obtenido el triunfo de Cerrito, en la Banda Oriental. A fines de 1813, en cambio, el cuadro era completamente diferente. Belgrano, con el ejército del Norte, era derrotado en Vilcapugio y Ayohuma, y la Plaza Fuerte de Montevideo resistía el
ataque de las armas patriotas.

La situación era grave en general. La Asamblea resolvió que se modificara la forma del Poder Ejecutivo, la responsabilidad del gobierno debía concentrarse, para hacer más eficaz su gestión, en una sola persona, que llevaría el título de Supremo Director del Estado. La Asamblea aprobó la petición y creó el Directorio, el 22 de enero de 1814.

Los problemas internos y la creación del Directorio: La Asamblea no sólo tenía que enfrentar aquellos problemas derivados de la nueva situación europea, también tenía serias dificultades locales. En efecto, su instalación había profundizado el conflicto entre las tendencias centralizadoras de Buenos Aires y las confederacionistas, que exigían el reconocimiento de las soberanías provinciales.

La Asamblea rechazó a los enviados artiguistas argumentando que los diputados no podían tener mandatos imperativos, como era el caso de estos diputados. Estas instrucciones exigían la declaración de la independencia y la organización de un estado confederal en el que cada provincia conservaba su autonomía. Esto provocó la ruptura entre el caudillo oriental y el gobierno central porteño, que lo declaró su enemigo.

INSTRUCCIONES DADAS A LOS DIPUTADOS ORIENTALES PARA LA ASAMBLEA DE 1813

Artículo 1 Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas Colonias, que ellas estén absueltas de toda obligación de fidelidad a la Corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España es y debe ser totalmente disuelta.

Articulo 2 No admitirá otro sistema que el de confederación para el pacto recíproco con las provincias que forman nuestro Estado.

Artículo 3 Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable.

Artículo 4 Como el objeto y fin del Gobierno debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los Ciudadanos y los Pueblos, cada provincia formará su gobierno bajo esas bases, a más del Gobierno Supremo de la Nación.

Artículo 5 Así éste como aquel se dividirán en poder legislativo, ejecutivo y judicial.

Artículo 6 Estos tres resortes jamás podrán estar unidos entre sí, y serán independientes en sus facultades.

Artículo 7 El Gobierno Supremo entenderá solamente en los negocios generales del Estado. El resto es peculiar al Gobierno de cada Provincia.

Artículo 8 El territorio que ocupan estos Pueblos desde la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa Teresa forman una sola Provincia, denominante la Provincia Oriental.

Articulo 11 Que esta Provincia retiene su soberanía, libertad e independencia, todo poder, jurisdicción y derecho que no es delegado expresamente por la confederación a las Provincias Unidas juntas en Congreso.

Artículo 16 Que esta Provincia tendrá su Constitución territorial; y que ella tiene el derecho de sancionar la general de las Provincias Unidas, que forma la Asamblea Constituyente.

Artículo 17 Que esta Provincia tiene derecho para levantar los Regimientos que necesite, nombrar los oficiales de Compañía, reglar la Milicia de ella para seguridad de su libertad por lo que no podrá violarse el derecho de los Pueblos para guardar y tener armas.

Artículo 19 Que precisa e indispensable sea fuera de Buenos Aires, donde reside el sitio del Gobierno de las Provincias Unidas.

José Gervasio Artigas, delante de Montevideo, 13 de abril de 1813.

PUNTOS SOBRESALIENTES DE LAS REFORMAS A DE LA ASAMBLEA DEL AÑO XIII
En lo político:
-Crea un nuevo Poder Ejecutivo, esta vez unipersonal, bajo la denominación de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a quien acompañará un Consejo de Estado.
-Sanción de una amnistía general, excepto para Saavedra y Campana quienes seguirían desterrados.
-Sanciona la inviolabilidad de los diputados.
-Establece el 25 de Mayo como fecha patria, aprueba el Himno Nacional compuesto por Vicente López y Planes y Blas Parera, y crea el Escudo Nacional.

-En lo social:
-Establece la libertad de vientres, esto es, la libertad de todos los hijos de esclavos nacidos desde el 31 de enero de 1813.
-Abolición de la encomienda, mita y yanaconazgo.
-Abolición de los títulos de nobleza.
-Prohibición de castigos corporales en las escuelas.

-En lo económico:
-Ordena la acuñación de moneda en oro y plata (ver recuadro).
-Exención impositiva a la actividad minera.
-Autorización para la libre exportación de harinas y cereales.
-Apoyó las actividades comerciales, agropecuarias e industriales.

-En lo religioso:
-Establece la subordinación de las autoridades eclesiásticas a las civiles.
-A partir de entonces, la religión católica apostólica romana sería considerada como culto oficial del Estado.
-Abolición del Tribunal de la Inquisición.

-En lo militar:
-Instituye la pena de muerte para el delito de deserción.
-Crea el Instituto Médico Militar presidido por el prestigioso médico Cosme Argerich.
-Establece como grado máximo del ejército el de brigadier.

-En lo judicial:
-Abolición de los tormentos.
-Crea Cámaras de Apelaciones para reemplazar a las audiencias de Charcas y Buenos Aires, organismos provenientes de la administración de justicia española.

 

El Directorio de Gobierno Argentino Gervasio Posadas Primer Director

El Directorio de Gobierno Argentino – Gervasio Posadas

La Asamblea del año XIII creó un poder ejecutivo unipersonal, el Director Supremo de las Provincias Unidas. Sin embargo, en 1815, el Directorio no pudo con la suma de dificultades y colapsó, dejando como herederas a un conjunto de provincias autónomas.

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAU El Directorio (1814-20): El primer Director Supremo fue don Gervasio Antonio de Posadas (imagen izq.) , tío de Alvear, el joven jefe militar que dirigía la Logia Lautaro y dominaba la Asamblea.

Posadas inició su gobierno el 22 de enero de 1814. Actuó con serenidad y eficacia. Durante su administración se creó la escuadrilla de Brown, con la que se logró dominar el Río de la Plata y preparar la rendición de Montevideo. Esta plaza fue tomada el 20 de junio de 1814 por un ejército comandado por Alvear. El 10 de agosto del mismo año se nombraba gobernador intendente de Cuyo al General San Martín.

Posadas, que había actuado con mesura desde el comienzo de su gobierno, se encontró en situación difícil a fines del año 1814. Había nombrado al general Rondeau (imagen derecha) jefe del ejército del Norte, después del relevo solicitado por San Martín.

Pero poco después que Rondeau asumió el mando se supo que Posadas había designado a Alvear para reemplazarlo. Entonces sus jefes y oficiales se sublevaron contra el Director negándose a aceptar el cambio; Rondeau continuó en el mando del ejército. Posadas resolvió entonces renunciar, y así lo hizo el 9 de enero de 1815.

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAUEn la Asamblea dominaba Alvear, que fue designado para reemplazar a Posadas como Director Supremo. En verdad, todo estaba preparado para llevar al gobierno al reciente triunfador de Montevideo.

Alvear, el nuevo Director Supremo, joven e inexperto, tuvo que afrontar problemas muy difíciles. La situación militar se agravaba en el Norte, donde los realistas amenazaban con una nueva invasión desde el Alto Perú. En el interior del país, los gobernadores provinciales, disgustados porque no tenían participación directa en el gobierno se oponían al nuevo Director Supremo.

El descrédito de Alvear, por su errónea política exterior y su oposición a los caudillos gobernadores provinciales, determiné su rápida caída. El 2 de abril de 1815, es decir, menos de tres meses después de haber asumido el poder, se sublevó en la posta de Fontezuelas, situada cerca de Buenos Aires, el ejército que Alvear había enviado a Santa Fe para actuar contra los gobernadores del litoral, especialmente contra Artigas, virtual jefe de la Banda Oriental.

Dirigió la sublevación el comandante Ignacio Alvarez Thomas, quien regresó a Buenos Aires con las tropas para proteger la ciudad. En Buenos Aires el Cabildo asumió una vez más la representación popular y pidió la renuncia al Director Supremo. Alvear tuvo que salir del país. La Asamblea Constituyente, reunida desde 1813, se disolvió inmediatamente.

El Cabildo designó provisionalmente Director Supremo al general José Rondeau;HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAU pero como éste se hallaba al frente del ejército del Norte, actuó como Director Sustituto, Alvarez Thomas, el jefe de la sublevación de Fontezuelas.

En aquel momento los hombres más representativos del país pensaron realizar gestiones diplomáticas en el extranjero para resolver el problema de nuestra independencia. Sabíase que en España se estaba preparando un poderoso ejército para recuperar el Río de la Plata; entre nosotros no se confiaba en el éxito del ejército patriota y se esperaba, en cambio, que el apoyo de Portugal y Gran Bretaña decidiera al gobierno español a reconocer nuestros derechos a la soberanía.

Cuatro representantes del gobierno nacional actuaron en el extranjero: Manuel José García en Río de Janeiro, donde inició gestiones ante el ministro inglés lord Strangford (imagen derecha); Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia, en la corte española y en Londres, donde debían proceder de conformidad con Manuel de Sarratea, que ya se hallaba en la capital de Inglaterra preparando el terreno para las negociaciones.

Alvear (imagen abajo) dio a los representantes argentinos instrucciones secretas que insinuaban la posibilidad de someter el país al protectorado de Gran Bretaña, si fracasaban las gestiones para asegurar la independencia.

Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del, pueblo inglés.”)

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAUCarlos María de Alvear, sobrino de Posadas, no tiene buena imagen en la historiografía argentina. Signado por un marcado autoritarismo, su estilo intrigante y su enfrentamiento con San Martín han dejado una imagen negativa de él, que posiblemente sea por demás exagerada. Bartolomé Mitre fue uno de los que iniciaron esta tradición.

En uno de sus escritos, Mitre señaló que “San Martín y Alvear, auxiliados por la habilidad de Monteagudo, fueron por mucho tiempo los árbitros de la Logia; pero esta buena inteligencia no podía ser de larga duración.

Los amigos se convirtieron muy luego en dos irreconciliables enemigos. Diversas causas produjeron este rompimiento. La petulancia juvenil de Alvear no podía sobrellevar con paciencia el ademán imperioso, la palabra incisiva y la voluntad de hierro de San Martín, convencido de su superioridad militar y que apenas notaba los pueriles celos de su competidor”.

Disuelta la Asamblea del año XIII, el Cabildo de Buenos Aires creó una Junta de Observación, que dictó el Estatuto Provisional de 1815, por cuyas disposiciones quedaba supeditada la autoridad del Director Sustituto a dicha Junta y al Cabildo. El Cabildo envió a las provincias una circular en la cual expresaba que Buenos Aires no se proponía establecer una dominación prepotente sobre ellas; que respetaba sus opiniones y estaba pronto para modificar lo hecho, si ello era conveniente, en cuanto la voz de los pueblos lo indicara. Por entonces la división no era entre morenistas y saavedristas; empezaba a surgir una división mucho más grave y profunda que desembocaría en unitarios y federales.

Los primeros, reclutados entre los sectores más ilustrados en la ideología revolucionaria liberal europea, eran partidarios de la concentración del poder, que según su visión facilitaría la unidad política del país; no reconocían las autonomías provinciales y consideraban que el gobierno debía ser ejercido por los estratos más aristocráticos.

Los segundos, con mayor arraigo en el interior (aunque Buenos Aires constituirá un Partido Federal muy fuerte, así como el interior generara destacados unitarios) eran defensores de la capacidad de cada provincia para autogobernarse, sin que ello implicara desconocer su pertenencia a una misma nación, pero reconociendo en un gobierno central (que en todo caso debía estar fuera de Buenos Aires) solamente a un representante, en especial en el desempeño de las Relaciones Exteriores.

La revolución contra Alvear fue preparada por los federales. Como consecuencia, Álvarez Thomas, Director Sustituto, cumplió las promesas del Cabildo. En abril de 1815 convocó a un Congreso Nacional Constituyente, para resolver la situación del país. Como la mayoría de las autoridades provinciales resistían la centralización del gobierno en Buenos Aires, se estableció que el Congreso se reuniría en San Miguel de Tucumán.
Ya vimos que a fines de 1815, durante el mandato de Álvarez Thomas como Director interino, el ejército del Norte, al mando de Rondeau, fue completamente destrozado en Sipe Sipe. Como principal consecuencia de este desastre, todo el Alto Perú quedó definitivamente aislado de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La gestión de Álvarez Thomas no fue muy afortunada en otros aspectos; por ejemplo, persiguió con intolerancia a sus adversarios políticos. Se vio obligado a renunciar el 16 de abril de 1816. Lo sustituyó por breve tiempo en el Directorio el general Antonio González Balcarce, también interinamente, hasta el 3 de mayo de 1816.