Valor Humano: Compasión

Formas Injustas de Organizar La Sociedad Discriminación e Inmoralidad

Formas Injustas de Organizar La Sociedad

1-ESCLAVITUD
2-SERVIDUMBRE
3-CASTAS
4-SUMISION DE LA MUJER
5-EXPLOTACIÓN INHUMANA DE PERSONAS

Ver: Concepto de Organización Social

esclavitud“La finalidad de toda organización social es el acrecentamiento más grande posible, para cada uno, de los bienes del cuerpo, o del espíritu y de la familia”.

Para alcanzar ese bienestar general que redundará en beneficio de todos y cada uno se requiere la cooperación y la coordinación de los esfuerzos individuales. “La unión hace la fuerza“, dice un conocido refrán.

Cooperar es un deber correlativo al concepto de sociedad. En toda asociación sus miembros deben actuar para la obtención del bien social común.

Lo que no puede uno solo, lo pueden muchos. Pero no es suficiente sumar los esfuerzos individuales, es necesario coordinarlos para que no resulten ineficaces.

Ejemplo: En una diligencia tirada por ocho caballos, es indispensable que la fuerza de cada uno, no se oponga a la de los otros.

Formas Sociales Injustas

Es injusta toda organización social que no se base en la justicia y rebaja la dignidad de la persona humana.

Son formas sociales injustas las que:

1° Consideran a los hombres jurídicamente desiguales;
2″ Hacen prevalecer una clase social para oprimir a las otras;
3° Exaltan a una raza y denigran y persiguen a las otras.

Las principales formas sociales injustas son, históricamente consideradas, la esclavitud, la servidumbre, las castas, la sumisión de la mujer y la explotación inhumana de grupos c individuos.

A. – Esclavitud:

1.Concepto: Esclavitud es el estado de las personas sometidas totalmente a ctras sin libertad ni derecho alguno. Más que seres humanos se los considera bestias de trabajo y de carga. Es una institución contraria a la naturaleza humana. La esclavitud fue general en el mundo antiguo y base esencial de la organización de los pueblos.

2.Origen: El origen de la esclavitud fue la guerra. El vencedor se creía con derecho a quitar la vida al enemigo vencido. Después pensó si en lugar de matarlo no era más provechoso conservarlo para hacerlo trabajar, sin perjuicio de matarlo cuan lo conviniera. Esa actitud fue debida a la repugnancia que el hombre sentía hacia el trabajo que exigía esfuerzos físicos. Los trabajos cor porales fueron confiados a los esclavos.

Del desprecio por el trabajo manual se pasó al desprecio por los esclavos a quienes se consideraba seres carentes de todo derecho y más como bestias de carga que como hombres.

3.Esclavitud Por Nacimiento: Si el vencedor tenía derecho absoluto sobre el enemigo ven cido, también lo tenía sobre los hombres que de él nacieran Así se fue estableciendo la esclavitud por generación.

4. Condición de los esclavos: Los esclavos no tenían derecho a la dignidad personal; por consiguiente, no tenían derecho a la vida, ni a la libertad, ni a la independencia, ni a ninguno de los otros derechos que de estos se derivan. El dueño se consideraba con derecho de vida o muerte sobre el esclavo.

Lo más degradante de la esclavitud radicaba, quizás, en el sometimiento del alma del esclavo. Según Menandro, el dueño era para el esclavo, su ley, su ciudad, su patria, el fin de su vida, la norma de lo justo y de lo injusto.

5. Impacto a la esclavitud: La aparición y difusión del cristianismo fue demoliendo las bases sobre las que se asentaba la esclavitud. Era opinión general que los esclavos constituían una raza vil, inferior a los hombres libres; que el trabajo manual era algo degradante e indigno de un hombre libre.

a) El cristianismo enseñó que todos los hombres son iguales, porque tienen la misma naturaleza, el mismo origen, todos han sido igualmente redimidos, y tienen idéntico fin. Ya no hay distinción de siervo ni de libre, sino que todos son una misma cosa en Jesucristo. Todos los miembros de la sociedad forman un solo cuerpo, de manera que si un miembro padece un mal, todos los miembros padecen con él, y si alguno es honrado, todos son honrados y se regocijan con él. (Ver: Cristianismo)

b) El cristianismo dignificó el trabajo manual. Su fundador era conocido como el hijo del carpintero. Pablo de Tarso se ganaba la vida como tejedor, y exhortaba a sus discípulos a trabajar, hasta el punto de decir: el que no quiere trabajar, que no coma. No pudo, el cristianismo, suprimir de golpe la esclavitud. Dada la organización social de entonces no era posible ni práctico. Pero el esclavo podía ser elevado al sacerdocio, y un esclavo, San Calixto ocupó el Pontificado Romano en el 218.

6. Desaparición de la esclavitud: Las mentalidades habituadas a ese estado de cosas y los intereses fueron retardando la desaparición de la esclavitud en el mundo. España, aceptó la abolición de la esclavitud como principio el 23 de octubre de 1817 y, prácticamente quedó abolida en todo el imperio español en 1820.

Gran Bretaña, la abolió en 1834, en las colonias francesas se abolió en 1848. En Estados Unidos de Norte América quedó abolida en la guerra de secesión librada de 1861 a 1865; Brasil la abolió en 1888 como homenaje al Papa León XIII que en ese año celebraba su jubileo sacerdotal.

Respecto al problema de la esclavitud, la República Argentina tiene una noble historia. La Asamblea del año XIII decretó la libertad de los hijos de los esclavos que nacieran en el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y la Constitución Nacional sancionada en 1853 establece en su artículo 15: “En la Nación Argentina no hay esclavos: los pocos que hoy existen quedan libres desde la jura de esta Constitución, y una ley especial reglará las indemnizaciones a que dé lugar esta declaración. Todo contrato de compra y venta de personas es un crimen de que serán responsables los que lo celebrasen y el escribano o funcionario que lo autorice. Y los esclavos que de cualquier modo se introduzcan, quedan libres por el solo hecho de pisar el territorio de la República”.

B. – Servidumbre

1.Concepto: Era el estado en que un hombre estaba sometido en todo a otro, menos en sus derechos esenciales como hombre. De manera que podía contraer matrimonio, poseer una familia y una especie de propiedad denominada servil. Al sometido a servidumbre llamábasele siervo. El señor ya no tenía poder sobre la vida ni sobre la persona del siervo, solamente sobre su trabajo.

2.Carácter: La servidumbre era la esclavitud modificada o atenuada, podía ser perpetua y temporal. En la perpetua había enajenación de obras por toda la vida; en la temporal, solo por cierto tiempo. La servidumbre es un estado inferior de la persona humana. Aunque no hay en ella un completo desconocimiento de los derechos innatos, con todo, no puede ser admitida, pues hay una lesión a los derechos, principalmente de libertad e independencia.

3. El siervo de la gleba: Entre las diversas clases de servidumbre merece mencionarse el siervo de la gleba, al que se consideraba adscripto a determinada superficie de tierra.El siervo de la gleba cultivaba esa tierra. Cuando se vendía el campo, el siervo pasaba al nuevo señor, pues se lo consideraba vinculado y unido a la tierra que trabajaba.

4. La servidumbre en la América Española: En la América española, durante la conquista existió la servidumbre de los indios bajo diversas formas.
Se denominaba “encomienda” al repartimiento de indios entre ciertos colonos a quienes se encomendaba su tutela y asistencia.

Encomienda: La encomienda comprendía un núcleo de indios, que se entregaban a un particular por el término de la vida de este con el compromiso de suministrarles víveres, ropa y habitación y de inculcarles los principios de la civilización cristiana, beneficiándose en cambio con su trabajo o el pago de un tributo.

Mita: Proviene de la palabra quichua, que significa turno. Era un repartimiento de indios a los cuales se los utilizaba en diversas ocupaciones principalmente en la extracción de minerales. Existía el trabajo obligatorio, pero no era gratuito como en la encomienda. El turno duraba una semana; luego el indio disponía de dos semanas de intervalo para volver a su aldea.

Yanaconazgo: Llámase yanaconazgo al sistema de castigar a los indios alzados o fugitivos que las autoridades entregaban a los dueños de establecimientos rurales para que los utilizaran en los trabajos del campo o en los quehaceres domésticos.

5. En la sociedad moderna: Actualmente no se considera lícita ninguna clase de servidumbre, porque los derechos que se enajenan se consideran inheJ rentes a la persona humana.

C. – Castas

1.Concepto: Son clases o grupos sociales que se caracterizan por su extrema rigidez, separación y hermetismo. La organización social por castas mantiene la separación y desigualdad de los miembros de la sociedad. La India ha sido la tierra típica de las castas. Esta palabra fue aplicada por los portugueses a las diferencias sociales que encontraron en la India, al desembarcar allí por vez primera.

2. Diversidad de castas: Las cuatro clases principales de la India son:

a) Brahmanes, formada por los sacerdotes y maestros.
b) Chatrias, formada por los guerreros y funcionarios de la administración.
c) Vaisias, integrada por los pastores, industriales, propietarios y comerciantes.
el) Sudras, formada por artesanos y sirvientes.

Los parias son los hijos de padres pertenecientes a distintas castas. No forman parte de ninguna casta, ni pueden ingresar a la del padre ni a la de la madre. Llevan una existencia miserable, despreciados y humillados, deben vivir aislados, considerados como impuros o intocables.

3. Característica de las castas: Característica de las castas es la absoluta separación que hay entre ellas y el conservatismo que contrae y las aisla forman dose un ambiente herméticamente cerrado. No es posible el paso de una casta a otra. Las numerosas castas escalonadas por dignidad establecen una extensa escala social. En cada casta se debe observar un minucioso código reférente al matrimonio, a los alimentos, a la muerte, a las relaciones sociales, a la religión. Está vedado el matrimonio con persona de otra casta. Está prohibido a los miembros de una casta recibir alimentos de individuos de casta inferior y deben tirar sus propios alimentos por el solo hecho de haberse proyectado sobre ellos la sombra de uno de casta inferior.

4. Mitigación del espíritu de casta: Los indios se hallan muy aferrados al espíritu de casta. Con todo, la influencia británica, la difusión de los medios de Irans porte modernos, la disminución del ascendiente de los hruli manes, la introducción de la maquinaria en las industrias, los espectáculos y las novedades que presenta la vida, influyen favorablemente a la destrucción del espíritu de castas. Ya se permite a la mujer salir con la cara descubierta e ¡ni ciarse en la actividad política.

D. – Sumisión de la Mujer

1. Concepto: Sumisión significa estado de inferioridad por el que una persona está sometida a otra.

2. Condición de la mujer: Durante muchos siglos la mujer vivió en estado de sumisión, considerada como un ser inferior, convertida en propiedad o esclava de su esposo. Según la ley brahmánica la independencia de la mujer es un absurdo, y la servidumbre una cosa natural. Antes del cristianismo la mujer era considerada frecuentemente la sierva del hombre y con frecuencia se le daba un trato degradante. La historia, la filosofía y la literatura del paganismo “constituyen el insulto más procaz que se ha lanzado contra la dignidad de la mujer”.

Con la poligamia y el divorcio la mujer era tenida como una esclava del capricho del hombre. Con todo había excepciones. Entre los egipcios antiguos la mujer, si bien sometida al hombre, era tenida en gran honor. También, aunque en menor medida, sucedía lo mismo entre los griegos y romanos.

3. Dignificación de la mujer: Con el advenimiento del cristianismo se dignificó la mujer. Su personalidad fue colocada como era justo, en el mismo plano espiritual del hombre. Aun predicando que en la familia el marido es el jefe y ejercita por lo tanto la autoridad también sobre la esposa, la mujer es, y debe ser considerada compañera del hombre, igualada a él en la unidad de origen y destino y en la participación de los dones celestiales.

La unidad e indisolubilidad del matrimonio dignifica la misión de la mujer y la substrae a las veleidades y caprichos del varón. El honor otorgado al estado de virginidad condujo desde hace siglos a la fundación de comunidades femeninas de gran importancia donde la mujer ejerce funciones delicadas de mando y autoridad. La vida moderna ha incorporado a la mujer a las diversas funciones y actividades.

4. Derechos civiles y políticos de la mujer: La equiparación legal de la mujer con el varón demandó mucho tiempo. Aunque la Constitución Nacional, salvo pocas excepciones, reconocía iguales derechos tanto a los varones como a las mujeres, recién en 1926 el Congreso Nacional reconoció los derechos civiles de la mujer. En 1947 se le concedieron los derechos de participar en la vida política pudiendo ejercer el sufragio tanto activo como pasivo.

5. Respetar el orden natural: Para mantener y perfeccionar su igual dignidad, tanto el varón como la mujer deben respetar y ejercitar las cualidades par ticulares que la naturaleza ha dado a uno y otra. Si no se res peta ese orden y el varón se afemina y la mujer pretende ha cerse cada vez más varonil, piérdese el hermoso carácter dis tintivo de cada uno y se tiene como resultado un producto neutro y se provoca la alteración del orden natural.

E. – Explotación Inhumana de Grupos e Individuos

Desgraciadamente la explotación inhumana do grupos o indi viduos no ha desaparecido.

1. Explotación comunista: Un triste ejemplo (ya superado)  lo constituyeron los grupos humanos en la ex URSS y China, situados detrás de la “cortina de hierro” o de la “cortina de bambú” respectivamente, donde se desconocían hasta los derechos más sagrados de la persona humana y las libertades más esenciales. Allí donde el marxismo logra dar el zarpazo impone un régimen de opresión y esclavitud.

2. Explotación capitalista: Aun en las sociedades que se precian de más civilizadas y refinadas hay consorcios que explotan el hambre, la miseria y la necesidad de la gente, en su propio provecho: salarios de hambre; jornadas de excesivas horas de trabajo; faenas en lugares insalubres, etc.

3. Explotación por el vicio: No faltan individuos, y hasta organizaciones, que pretenderían patente legal para negociar con la debilidad y el envilecimiento de pobres seres humanos a quienes han engañado y degradado: drogas, etc. Contra cualquier forma de explotación del hombre por el hombre debe rebelarse toda conciencia humana y toda persona sanamente democrática.

Fuente Consultada:Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

 

La Voluntad Popular y El Sufragio Concepto Eleccion de Representantes

La Voluntad Popular y El Sufragio – Concepto –
Elección de Nuestros Representantes

El respeto y acatamiento de la voluntad popular por parte de los gobernantes está en la raíz de las auténticas democracias. Democracia significa que los gobernantes ejercen el poder no por derecho propio, sino por mandato del pueblo; no para provecho propio, sino para bien de la comunidad. Que la voluntad del pueblo pueda expresarse espontánea y libremente es condición ineludible de la democracia.

LA VOLUNTAD POPULAR EN LA DEMOCRACIA

Se ha definido democracia como gobierno del pueblo. Es este su sentido original y etimológico. Democracia significa que los gobernantes ocupan sus cargos por voluntad popular y gobiernan de acuerdo a esa voluntad.

Sólo en comunidades políticas muy reducidas se da la posibilidad de que el pueblo realmente gobierne. Así sucedía en Atenas, donde los hombres libres, que eran un reducido núcleo de la población, se reunían en asamblea, discutían, y resolvían sobre todos los asuntos de la comunidad. Los magistrados eran meros ejecutores de sus resoluciones.

En las grandes comunidades modernas la democracia directa no es posible. Se impone la democracia indirecta, es decir, que el pueblo designe a los gobernantes y esté representado en el gobierno.

La democracia requiere asimismo que los gobernantes sean y se sientan mandatarios de un poder que no es propio sino delegado y que en el ejercicio del poder respeten y realicen la voluntad popular. Por eso también se ha definido a la democracia como el régimen en que la acción de los gobernantes se identifica con la voluntad de los gobernados.

Surge el problema de cuál es la voluntad del pueblo. Si en una comunidad existiese un acuerdo unánime de los ciudadanos en la elección de los gobernantes y acerca de las medidas a tomar el problema estaría solucionado. Pero no es así.

En las comunidades siempre existen divergencias. Los gobernantes no son designados por unanimidad, sino por las mayorías. Las leyes difícilmente son sancionadas por unanimidad; prevalece la mayoría. Las disposiciones gubernamentales contentan a un sector y descontentan a otros.

En la práctica no hay otra solución para la democracia que el gobierno de las mayorías, el respeto de las minorías y la libre expresión para todos.
Para que un sistema así pueda funcionar se requiere que la población no sea un simple conglomerado de voluntades individuales, sino una unidad orgánica, lo cual supone que aunque existan diferencias de opiniones, criterios y de preferencias personales, todos están de acuerdo acerca de los valores sobre los que se basa la convivencia, los objetivos fundamentales a conseguir y la forma de gobierno que rige la comunidad.

En otras palabras. En una democracia cuando un ciudadano da su voto a un candidato o partido para la presidencia, tiene que estar dispuesto a reconocer como presidente al que sea electo por la mayoría, aunque sea del partido contrario, y a obedecerle y a colaborar lealmente con él en su gestión.

La democracia supone que las mayorías gobiernan y respetan a las minorías. Y que las minorías respetan y colaboran con las mayorías. Esto sólo puede darse donde existe un acuerdo profundo sobre los valores y destino de la comunidad.

Donde esto no se da, sino que los sectores de la comunidad están profundamente divididos, simplemente la democracia no es posible. En la Argentina no hemos logrado aún estabilizar un régimen democrático. Tal vez la causa sea la existencia de divisiones profundas en nuestro pueblo. La democracia requiere un pueblo integrado y maduro.

Si no es siempre posible establecer un régimen democrático, siempre es posible aspirar a él y prepararlo para el futuro. La mejor preparación es hacer expresas las coincidencias profundas de aspiraciones y de intereses, e insistir lo menos posible en las divergencias que separan a los distintos grupos.
Para que exista democracia, aunque haya diversidad de opiniones y de intereses entre los sectores de la comunidad, es menester que exista una voluntad popular fundamental.

Es lógico que en una democracia en la designación de los gobernantes prevalezca la voluntad mayoritaria y que esta misma voluntad sirva de guía a la acción de los gobernantes. Pero es esencial el respeto a la voluntad de las minorías y la consideración a sus opiniones e intereses.

El sistema proporcional de sufragio tiene la ventaja de permitir la expresión de las distintas minorías.

La voluntad de la mayoría debe ser guía de la acción gubernamental. Pero no es criterio infalible de acierto, ni de justicia. Ninguna voluntad, por mayoritaria que sea, puede justificar una injusticia, ni el atropello de los derechos de la minoría.

También las mayorías, sobre todo en países que no tienen un grado suficiente de integración social o de madurez cultural, pueden ser despóticas o tiránicas. En estos casos no existe democracia, sino dictadura de las mayorías.

cuadro voluntad popular

 

FORMAS DE EXPRESARSE DE LA VOLUNTAD POPULAR

Cada pueblo establece a través de la historia sus propias formas culturales y establece los modos de estructurar el poder y de designar los gobernantes.
En los regímenes democráticos el pueblo, como totalidad del cuerpo social, está en el origen, en la transmisión y en el ejercicio del poder.

La voluntad popular designa los gobernantes y debe ser guía de su gestión. Debe, asimismo, poder controlar el uso que de su poder hacen los gobernantes. Los gobernantes, puesto que gobiernan en nombre y por la autoridad del pueblo, deben respetar y acatar la voluntad popular.

Dos formas fundamentales tiene la voluntad popular para expresarse y gravitar en las decisiones políticas:

1. el sufragio mediante el cual los ciudadanos eligen entre los distintos candidatos y partidos a aquellos que creen más aptos para conducir al país y en ellos delegan el ejercicio del poder o su representación parlamentaria;

2. la opinión pública que permite a los ciudadanos expresar sus opiniones y juicios acerca de los problemas comunes, de los actos del gobierno, sus inquietudes, esperanzas y deseos en forma que influyan en las decisiones del gobierno.

El sufragio:

Las modernas democracias son representativas y organizadas según el sistema de sufragio universal. A tal punto que para algunos, democracia y sufragio universal se identifican en la práctica. Donde no existe sufragio universal y las elecciones no son libres y limpias, no hay democracia.

El sufragio universal tiene, entre otras, las siguientes ventajas:

1. Es el reconocimiento práctico de que el poder pertenece al pueblo;
2. Da participación activa a todos los ciudadanos;
3. Posibilita la elección de los ciudadanos más capaces;
4. Es un medio eficaz de controlar la acción del gobierno;
5. Desarrolla el espíritu de civismo;
6. Obliga a los sectores dirigentes de una comunidad a tener siempre presente al pueblo.

La fuerza y estabilidad de un sistema político depende en gran medida del consentimiento y adhesión que el pueblo le otorgue.

Un sistema que no logra la adhesión popular, tampoco obtiene la colaboración de la población y difícilmente puede ser eficaz en la tarea gubernativa.

El sufragio universal facilita y hace explícito el consenso.

Actualmente la designación de los gobernantes mediante sufragio universal nos parece un hecho natural.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto” (art. 21,3).

El Concilio Vaticano II declaró: “Es plenamente conforme a la naturaleza humana que se establezcan estructuras jurídico-políticas donde los ciudadanos tengan la posibilidad siempre más amplia de participar libre y activamente y sin ninguna discriminación,

— en la disposición de los fundamentos jurídicos de la comunidad política,
— en la dirección del estado,
— en la determinación de ámbito y fines de las distintas instituciones,
— y en la elección de los que gobiernan”.

No obstante esto la admisión del sufragio universal como modo normal para designar los gobernantes es un hecho nuevo en la historia de la humanidad.

En las antiguas democracias participaba un reducido grupo de hombres libres y estaba excluida la mayor parte de la población.

Durante los siglos XIX y XX las monarquías hereditarias van siendo substituidas por gobernantes designados mediante elecciones.

El voto generalmente estaba restringido a algunas categorías y grupos sociales. Actualmente casi todos los países reconocen el sufragio universal.

Sistemas de sufragio:

A los sistemas que reconocen el principio electivo podemos clasificarlos en:

1. de voto restringido:
a. por razones económicas. Por ej., sólo votan los propietarios.
b. por razones culturales. Por ej., no pueden votar los analfabetos.

2. de voto desigual:
a. voto múltiple. Un elector puede votar en varias circunscripciones a la vez. Por ej., un médico vota en el lugar de su consultorio y en el de su domicilio.
b. voto plural. Un elector dispone de varios votos. Por ej., el padre de familia dispone de tantos votos cuantos hijos tiene.

3. de voto universal: a cada ciudadano se le atribuye un voto sin distinciones sociales, culturales o económicas.

El sufragio universal significa la vigencia del principio cada hombre un voto. Lo cual no excluye ciertas limitaciones.

Entre otras:

— en ningún país votan los niños ni los adolescentes. Todos requieren una edad mínima.
— tampoco votan los incapaces y los enfermos mentales.
— hay exclusiones por razones de indignidad civil o criminal.
— tampoco votan los soldados conscriptos.

El sufragio femenino tiene vigencia en algunos países y en otros no. En los Estados Unidos fue concedido en 1920; en Gran Bretaña, en 1922; en Francia en 1944; en la Argentina en 1947.

cuadro sufragio

La Opinión Pública

La opinión pública constituye uno de los medios más eficaces de ejercer influencia y control sobre la gestión de los gobernantes. Es una fuerza política anónima que actúa como verdadero tribunal.

En toda sociedad los hombres comentan los hechos y sucesos, discuten y opinan sobre ellos. Del cúmulo de discusiones y opiniones particulares surge una resultante, “lo que la gente generalmente piensa u opina acerca de algo o alguien“.

Es lo que se llama opinión pública.

La opinión pública es una resultante. No significa que todos coincidan con ella. Es una opinión colectiva, no individual. Cuando decimos “los agricultores piensan tal cosa” no significa que todos y cada uno de ellos piense así; damos la opinión generalizada entre ellos.

La opinión pública puede ser de carácter científico, político, artístico, etc., según el tema a que se refiere. Así decimos “que la opinión pública ha consagrado a tal persona como el mejor jugador de fútbol”.

Aquí nos interesa la opinión pública política. Lo que los hombres y grupos que constituyen la comunidad piensan de los hechos y sucesos públicos, de los problemas políticos y sus posibles soluciones, de las disposiciones gubernamentales, de la capacidad de los gobernantes, etc.

La opinión pública política genera estados de ánimo colectivos, motiva sentimientos de aprobación o de rechazo, desencadena energías que se convierten en movimientos sociales o políticos que influyen en la marcha de la comunidad y deben ser tenidos en cuenta por los gobernantes.

De aquí que en los estados totalitarios pretenda ahogarse la libre expresión de las opiniones. Se distorsionan los hechos y las informaciones, se monta un sistema de propaganda, se impide la expresión de opiniones contrarias, buscando lograr que todos piensen lo que el régimen desea.

Los estados democráticos, al contrario, fomentan, respetan y escuchan a la opinión pública, como expresión de voluntad popular. La opinión pública vigorosa y libre es signo de la vitalidad de una sociedad.

La opinión pública es una especie de juicio social que surge de la confrontación de pareceres y actitudes, y de la distinta interpretación que individuos y grupos dan a un mismo acontecimiento. Este juicio social actúa sobre el gobierno facilitando o dificultando su gestión.

Su Libre Expresión:

No puede darse una opinión pública vigorosa donde se dificulta o se ponen trabas a su expresión.

El que los individuos y los grupos puedan expresar libremente por palabra, por escrito y por todos los medios de difusión sus opiniones y pareceres, y defender sus intereses, es condición para una auténtica opinión pública.

Y también es condición para ello el que los hombres puedan reunirse, realizar asambleas y manifestaciones, crear asociaciones y entidades para expresar, defender y difundir sus ideas.

La opinión pública está estrechamente ligada a la libertad de expresión y a la libertad de asociación.

La opinión pública, para ser sana y constructiva requiere, además de libertad:

1. que los ciudadanos estén capacitados para dar un juicio propio y sensato sobre los distintos problemas y acontecimientos;
2. que el gobierno y los distintos grupos que constituyen la sociedad proporcionen una información objetiva y cierta sobre los sucesos y problemas.

cuadro formacion opinion publica

LOS ÓRGANOS REPRESENTATIVOS DE LA VOLUNTAD POPULAR Y LOS EXPRESIVOS DE LA OPINIÓN

Órganos representativos de la voluntad popular:

En la democracia, todas las instituciones políticas, puesto que han surgido de consultas electorales, deben ser representativas de la voluntad popular. Pero en la práctica el órgano eminentemente representativo es el parlamento.

El presidente representa a la Nación y al pueblo, pero ha sido designado por la mayoría y no por todos los sectores. En el parlamento, en cambio, están, o deben estar, representados todos los sectores de la población.

En el parlamento, para que su representavidad sea real, deben estar representados los diversos sectores regionales, políticos, sociales, económicos, culturales e ideológicos que constituyen la comunidad.

El parlamentarismo se desarrolló durante el siglo XIX y sufrió la influencia del liberalismo individualista.

La más importante de las funciones gubernamentales es la legislativa, que establece las normas y pautas estables que van a regir la vida comunitaria y sus actividades, encauzar el desarrollo de la sociedad y reglamentar las relaciones entre los grupos. Elaborar y sancionar las leyes es función de primordial importancia.

Tradicionalmente ha sido el parlamento el encargado de la elaboración y sanción de las leyes. Actualmente esta función ha variado. La sanción de las leyes en casi todos los países queda reservada al parlamento, pero no su elaboración.

Actualmente en la mayor parte de los países las leyes son elaboradas por el poder ejecutivo, los gabinetes técnicos, los grupos interesados, etc., y luego elevadas al parlamento para su discusión, aprobación y sanción.

Este hecho significa un gran adelanto político. No puede pretenderse una buena legislación educacional sin escuchar antes y confrontar los puntos de vista, pareceres e intereses de los distintos grupos y entidades educativas y culturales; ni se puede dictar una ley de estructuración económica sin escuchar a los sindicatos, grupos empresarios y financieros. Los ejemplos pueden multiplicarse. De aquí la importancia de que los distintos grupos tengan una representación institucionalizada.

La Constitución Nacional en su art. 22 establece que el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución.

En la Argentina el parlamento recibe el nombre de Congreso y está formado por dos cámaras de representantes: la de diputados, elegidos directamente por el pueblo y la de senadores, elegidos por las legislaturas de las provincias que representan.

La Constitución Nacional no reconoce la existencia de los partidos políticos, limitándose a afirmar que los diputados serán “elegidos directamente por el pueblo”. La legislación posterior ha establecido a los partidos políticos como único cauce para la elección de diputados.

Los distintos sectores de actividad socio-económica y los grupos y sociedades intermedias no tienen representación institucionalizada. Es uno de los problemas que debe solventar la comunidad argentina para adecuar sus estructuras políticas a las exigencias de una sociedad moderna.

Órganos expresivos de la opinión pública

La opinión pública, ya lo hemos dicho, es una resultante de la confrontación de opiniones y puntos de vista particulares. Es una fuerza social anónima. Por lo tanto ningún órgano puede representaría.

La opinión pública se expresa a través de lo que los individuos y grupos piensan, discuten, opinan, acerca de los diversos problemas. Se refleja en las conversaciones, en las discusiones, en los comentarios, en la prensa, en la radio y en los otros medios de comunicación. Para que la opinión pública pueda manifestarse es indispensable que los individuos y los grupos estén en condiciones de expresar libremente sus opiniones y defender sus intereses.

Lo cual requiere que tengan acceso a la prensa, radio, televisión y demás medios de comunicación social.

COMO SURGEN LOS PODERES PÚBLICOS EN LAS DEMOCRACIAS

En las democracias los poderes públicos surgen de la voluntad popular que se manifiesta mediante elecciones libres. Pero la democracia supone también la existencia de un orden constitucional y legal que señala las normas de acuerdo a las cuales se constituyen los diversos poderes y se designan los magistrados.

Según nuestra Constitución:

— El Presidente y Vicepresidente son elegidos por un colegio electoral, formado por electores elegidos directamente por el pueblo de la Capital y de cada una de las provincias;

— los ministros son nombrados por el Presidente, a título personal;

— los diputados son elegidos directamente por el pueblo;

— los senadores son elegidos por las legislaturas provinciales, excepto los de la Capital Federal que son elegidos por un colegio electoral;

— los miembros de la Suprema Corte y demás tribunales son designados por el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado.

Las autoridades provinciales surgen de acuerdo a las normas que establecen las respectivas constituciones provinciales.

Fuente Consultada: Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

La Solidaridad Social Concepto La Asistencia y El Estado Nacional

La Solidaridad Social Concepto
La Asistencia y El Estado Nacional

La solidaridad social: Los hombres no pueden vivir solos. Todos hemos nacido dentro de una familia, vivimos en un pueblo o una ciudad, tenemos amigos y compañeros. Sin la compañía y la ayuda de los demás no podríamos vivir. Robinson Crusoe, solo, en una Isla desierta, es solamente el fruto de la imaginación de un novelista.

Siempre, en todos los lugares del mundo, el hombre ha vivido en sociedad porque necesita de los demás para alcanzar su perfección. La sociedad humana es, pues, el conjunto de hombres que viven sobre la Tierra en estrecha interdependencia, y cuanto más avanza la civilización y progresan las comunicaciones mayor es la interdependencia entre los hombres.

No podemos prescindir de los demás. Basta reflexionar, cuando nos sentamos a la mesa, la cantidad de personas que han intervenido para que esos alimentos lleguen a nuestro plato.-agricultor, ganadero, granjero, comerciante, etc.

Nos sentimos más alegres cuando podemos hacer algo por los que nos rodean. Prestar un lápiz o una revista, explicar una lección que nuestro compañero no entiende, etc., son actos que nos llenan de satisfacción, pero en realidad son obligaciones que cumplimos. A esto se llama solidaridad social.

Cuando una catástrofe, por ejemplo una inundación, asóla una región aunque no nos afecte en forma directa tenemos la obligación de ayudar; pensamos que alguna vez esa catástrofe nos puede afectar de cerca y necesitaremos ayuda de otro.

Pero por encima de esta razón, un poco egoísta, hay una razón superior. Dios nos pide que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor a Él.

Este deber de solidaridad social es más inexcusable para aquellos que por su cultura, inteligencia o bienes de fortuna, están en mejores condiciones de poder ayudar. Por eso los jóvenes deben capacitarse lo mejor posible para ayudar mejor a sus semejantes.

En sintesis, podemos decir, que  la convivencia ordenada y fecunda, plenamente humana, no se logra sin verdad, justicia, amor y libertad.

— La verdad como fundamento.
— La justicia como norma.
— El amor como motor.
— La libertad como ambiente.

Lo que es el amor en las relaciones individuales es la solidaridad en las relaciones sociales. La solidaridad es la manifestación social del amor y la fraternidad.  El objeto de este post es estudiar algunas de las formas en que la solidaridad se expresa y se organiza en la sociedad.

LA SOLIDARIDAD SOCIAL

la solidarida de la sociedad

La Solidaridad Social es la adhesión voluntaria de causas de otros, busca el bien común. Se trata de unir esfuerzos y recursos y conseguir un bienestar que favorezca a todos. En cambio la caridad es solo dar bienes materiales a los mas necesitados. La solidaridad muchas veces se hace mas visibles cuando tiempos dificiles o de crisis, cuando la acción individual no alcanza para enfrentar las necesidades sociales.

Cada hombre es responsable de su propio destino. Lo debe realizar, bajo su propia responsabilidad, por obra de su libertad e iniciativa.

Cada padre de familia es el principal responsable del sustento y educación de sus hijos y de la seguridad de su hogar.

La sociedad tiene por objeto ofrecer,, mediante el esfuerzo y la ayuda solidaria de todos, la posibilidad de cubrir las necesidades económicas, educacionales, sanitarias, asistenciales, etc., de individuos y familias.

Al estado, como gestor del bien común le corresponde organizar, alentar, armonizar, ayudar, dirigir las actividades e iniciativas de individuos y grupos para que a todos los miembros de la comunidad les lleguen los beneficios del bienestar y la seguridad social.

Las sociedades modernas procuran brindar a sus miembros todos la posibilidad de satisfacer las necesidades de trabajo, salario, educación, vivienda, asistencia médica, recreación y descanso.

Procuran, asimismo, cubrir los riesgos provenientes de enfermedades, vejez, muerte, orfandad, carencia involuntaria de trabajo, accidentes fortuitos y situaciones de desamparo.

Al estado, es decir, a las autoridades políticas, le corresponde velar para que todos tengan un nivel de vida digna, en el más alto grado que permitan los recursos de cada comunidad. Para lo cual debe tener una eficiente y adecuada política social.

La política social está constituida por el conjunto de leyes y disposiciones gubernamentales para organizar y conducir el esfuerzo y la actividad comunitaria en orden a lograr los beneficios del bienestar, la asistencia y la seguridad social.

El estado liberal, llamado también estado gendarme, se limitaba a cuidar el orden y se despreocupaba de los problemas sociales y asistenciales. Suponía que la sola iniciativa y la libre competencia de los individuos y grupos subsanaría a la larga todos los males sociales. La experiencia histórica demostró que los males, en vez de disminuir, aumentaron.

El estado totalitario, llamado también estado nodriza, tomó como función a su exclusivo cargo la educación, asistencia, previsión, etc. El resultado fue que si a corto plazo pudo remediar muchos males e injusticias sociales, a largo plazo anuló el desarrollo de las fuerzas creadoras. Además, lo hizo sacrificando la libertad de individuos y grupos.

El estado democrático personalista se reconoce responsable del bien común y se preocupa de los problemas sociales. Para todos procura bienestar y seguridad y a todos garantiza los beneficios de la previsión y asistencia sociales. Pero cree que esto debe lograrse por solidaridad mediante el esfuerzo y la cooperación de los distintos grupos (regionales, provinciales, municipales, profesionales, empresarios, sindicales, religiosos, cooperativistas, mutualistas, etc.).

Su misión es alentarlos, ayudarlos, coordinarlos, obligarlos a cumplir sus obligaciones sociales. Incluso sancionarlos cuando no lo hacen.

Cuando los grupos sociales, por una u otra causa son insuficientes o no están capacitados para cumplir con sus responsabilidades, toma a su cargo aspectos de la previsión, asistencia y seguridad.

Al estado personalista le corresponde ocuparse especialmente de los grupos económica o culturalmente más débiles y lograr que a ellos lleguen los beneficios sociales.

cuadro solidaridad social

Un ejemplo práctico nos ayudará a entender las tres concepciones.

— El estado liberal no se preocupa de si el padre de familia puede atender a las necesidades alimenticias, educacionales, médicas, etc., de sus hijos. Estima que el problema pertenece a la iniciativa privada.

— El estado totalitario toma a su cargo casi exclusivo la educación y asistencia, disminuyendo la responsabilidad del padre.

— El estado personalista reconoce al padre la obligación y el derecho a ser el principal responsable de sus hijos, pero al mismo tiempo se preocupa, mediante una política salarial, educacional, asistencial, etc., de que estén a su alcance los medios necesarios.

La sociedad democrática necesita más que otras, desarrollar en sus miembros un fuerte sentido de solidaridad.

Lo que es el amor entre las personas es la solidaridad entre los miembros de una comunidad.

formas de expresar la solidaridad social

Formas de Expresar la Solidaridad Social

PREVISIÓN Y ASISTENCIA SOCIAL

La sociedad y el estado deben ofrecer a sus miembros un nivel de vida digno y deben brindarle seguridades en los riesgos y contingencias que tiene la vida humana.

La previsión y la asistencia son dos formas en que se manifiesta la solidaridad social, el apoyo mutuo entre los miembros de la sociedad.

La Previsión Social

Previsión, significa la acción y efecto de prever, ver con anticipación.

Existen situaciones y hechos que pueden ser previstos:

— un hombre puede prever que en un momento de su vida él o sus familiares estarán sujetos a enfermedades;
— que todos envejecemos y que con la vejez disminuye la capacidad de trabajo;
— que todos podemos ser víctimas de accidentes fortuitos;
— que la muerte puede sobrevenirnos en cualquier momento y dejar en desamparo a los que dependen de nosotros, etc.

La previsión tiene por objeto prevenir estos males para evitarlos, y si no pueden ser evitados, aliviar sus consecuencias.

Puede ser:

— Individual, p. ej., los cuidados que tiene un hombre para conservar su salud, el ahorro, etc.
— Social, p. ej., la vacunación masiva de la población para evitar ciertas enfermedades; las cajas de jubilaciones, etc.

La previsión social está constituida por el conjunto de leyes, disposiciones, instituciones y organismos mediante los cuales la sociedad procura prever los males y necesidades que pueden afectar a sus miembros para evitarlos o aliviar sus consecuencias.

Corresponde al estado la armonización y dirección del esfuerzo social en orden a la previsión. Es obligación suya velar para que sus beneficios lleguen a todos los miembros de la comunidad.

La previsión suele costearse con el aporte de sus posibles beneficiarios. Las jubilaciones se costean con los aportes que a este objeto hacen empleados y empleadores; el seguro de maternidad para madres que trabajan por el aporte de todas las mujeres empleadas y el de los empleadores, etc.

La Asistencia Social

Asistir significa prestar socorro, ayuda y servicio al que necesita de ellos.

Existen circunstancias en que los hombres necesitamos la ayuda y el socorro de otro u otros necesitan nuestra ayuda y socorro. Por ejemplo:

— casos de accidentes,
— enfermedades cuya curación no podemos costear,
— situaciones de invalidez,
— situaciones de desamparo socio-económico, etc.

La asistencia social está constituida por el conjunto de leyes, medidas, instituciones y organismos con que una sociedad acude a la ayuda de los que padecen necesidad o protege a sus miembros más débiles.

Es enorme la variedad de problemas que abarca la asistencia social: biológicos, patológicos, socio-económicos y socio-culturales; enfermos físicos y mentales, situaciones de miseria material o moral.

Corresponde, entre otras situaciones, a la asistencia social llevar auxilio y, si es posible, solución a los enfermos carentes de medios, a los débiles mentales y anormales, a los ancianos desamparados, a la niñez sin familia o en ambientes peligrosos, a las víctimas de enfermedades o vicios sociales, como el alcoholismo, etc.

Se preocupa de los desocupados y carentes de recursos; de los problemas de la vivienda insalubre o insuficiente, de la readaptación de los delincuentes, de la inconducta social de los adolescentes, etc.

El brindar asistencia social a toda la comunidad es obra que requiere el aporte de todos sus miembros. En ella colaboran entidades privadas y públicas. Como en otras actividades sociales al estado corresponde alentar, ayudar, coordinar y dirigir los esfuerzos de todas las asociaciones que se preocupan de la asistencia social y cuando éstas son insuficientes tomar directamente a su cargo tales actividades.

Los enormes gastos que demanda la asistencia social es costeada por el aporte de entidades y grupos privados y sobre todo por el estado nacional, las provincias y municipalidades. El grado de madurez social de un pueblo puede medirse por el porcentaje de sus ingresos que dedica normalmente a educación y asistencia social.

LA SEGURIDAD SOCIAL

La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice:

— “Toda persona tiene derecho a la seguridad social y a obtener mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional… la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad” (art. 22).

— “Toda persona tiene derecho al trabajo… y a la protección contra el desempleo” (art. 23,1).

— “Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria… que será complementada en caso necesario por cualesquiera otros medios de protección social” (art. 23,3).

— “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez, u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad” (art. 25).

La encíclica Pacem in Terris declara en términos similares:

— Todo ser humano tiene derecho a la existencia, a la integridad física, a los medios indispensables y suficientes para un nivel de vida digno, especialmente en cuanto se refiere a la alimentación, al vestido, a la habitación, al descanso, a la atención médica, a los servicios sociales necesarios.
De aquí el derecho a la seguridad en caso de enfermedad, de invalidez, de viudez, de vejez, de paro y de cualquier otra eventualidad de pérdida de medios de subsistencia por circunstancias ajenas a su voluntad”.

Los estados modernos se preocupan de ofrecer bienestar y seguridad social. Está superada la concepción liberal del estado, que se despreocupaba de los problemas sociales.

La seguridad social tiene por objeto garantizar y hacer efectiva la protección de la sociedad en los riesgos y contingencias que ofrece toda vida humana, satisfacción de las necesidades presentes y previsión de las futuras.

Alemania fue el primer país que implantó con carácter obligatorio el seguro de enfermedad en 1883.

Después de la Primera Guerra Mundial los movimientos sociales tuvieron como principal objetivo lograr mejores retribuciones y condiciones de trabajo. En muchos países se lograron seguros contra los riesgos profesionales.

En 1935 en los Estados Unidos se sancionó la ley de seguridad social cuyo objeto es llevar seguridad y asistencia a los sectores social y económicamente más débiles.

Después de la Segunda Guerra Mundial  casi todos los países se esfuerzan en establecer sistemas de seguridad social integral.

Una adecuada política social, destinada a brindar a todos los beneficios de la seguridad, requiere que además de los problemas de previsión y asistencia y de la protección de los sectores más débiles, se encare la solución de dos problemas fundamentales para el recto orden social:

1. una eficiente política de vivienda.
2. el establecimiento de justos salarios familiares.

Alcanzar los objetivos de la seguridad social integral exige grandes recursos humanos y económicos. Existe una relación estrecha entre el grado de desarrollo de un país y el aprovechamiento de sus fuerzas productivas y sus posibilidades de brindar bienestar y seguridad social.

Los gastos sociales se solventan en gran parte mediante los impuestos. Los impuestos en los estados modernos se han convertido en una forma de redistribución de la riqueza nacional. De aquí la importancia de un justo y eficiente sistema impositivo y la gravedad social del delito de evasión de los impuestos.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Modo de Vida en la Antidemocracia o Regimenes Totalitarios

Modo de Vida en la Antidemocracia o Totalitario

El término “antidemocracia” no existe en el vocabulario político técnico. Aquí lo usaremos para designar a los regímenes contrarios a la democracia, especialmente a los regímenes totalitarios. Existen gobiernos no democráticos que no son antidemocráticos, sino que aspiran a convertirse en democráticos.

Requisitos esenciales a la democracia son:

1. Reconocimiento de la dignidad del hombre, de su libertad y de sus derechos;

2. Reconocimiento de que la soberanía pertenece al pueblo y de que el objeto de la sociedad es servir al hombre;

3. Existencia de un poder surgido de elección popular y sometido a normas de derecho. Negación del poder incontrolado, arbitrario o despótico.

Característica de los regímenes antidemocráticos son entre otros:

1. Existencia de un poder despótico o tiránico, cuyo ejercicio no puede ser controlado por el pueblo.

2. Negación de las libertades humanas fundamentales, de asociación, de prensa, etc. En los países comunistas se niega incluso la libertad religiosa.
3. Carencia de garantías jurídicas para defensa de los derechos.

4. Imposición de una ideología a través de la propaganda, prensa, radio, escuela.

5. Existencia de un partido único y persecución a los otros grupos políticos.

Se da también otro tipo de antidemocracia, cuyo ejemplo puede ser la “democracia ateniense”. Un grupo social, los hombres libres, gozan de todos los derechos, mientras la inmensa mayoría de la población, los esclavos,, están privados de ellos.

Cosa semejante sucedió, y en parte sucede aún, en los regímenes liberales individualistas. Existen teóricamente formas políticas democráticas, pero en la práctica gran cantidad de la población vive en la miseria, carente de medios económicos, de asistencia sanitaria, de educación suficiente. Se les reconocen derechos políticos, pero no se respetan sus derechos económicos y culturales.

Donde no existe justicia social no se respetan los derechos del hombre y por lo tanto no hay democracia.

antidemocracia

UNA FORMA DE ESCLAVITUD

En muchas sociedades antiguas existía la esclavitud. La esclavitud se originaba por nacimiento, por conquista, por compra.

Al esclavo no se lo consideraba persona. Carecía de derecho a disponer de sí mismo. Estaba sujeto al dominio y voluntad de otros.
En la época moderna hemos visto desarrollarse otra forma de esclavitud: la de los estados totalitarios.

En el nazismo, el facismo, el comunismo, el hombre ya no se pertenece a sí mismo, sino a la raza, al estado, al partido. Los hombres no son considerados como personas, sino como instrumentos, como “cosas”.

Las más elementales libertades y derechos son sacrificados. Incluso los hijos pertenecen antes al Estado que a sus propios padres.

No está permitido disentir o tener opiniones contrarias al régimen imperante. Los campos de concentración, las cárceles o el confinamiento en Siberia es el destino de quienes se atreven a disentir o conspirar contra los gobernantes.

No sólo en los países totalitarios hay hombres que viven en condiciones semejantes a la de los antiguos esclavos. También en los países subdesarrollados en que no existe justicia social hay grupos humanos explotados, considerados casi únicamente como instrumentos de trabajo, a quienes la miseria, la ignorancia o la opresión no les permiten hacer valer sus derechos. En Sudamérica existen todavía muchos grupos humanos en estas condiciones.

COACCIÓN FÍSICA Y PSÍQUICA

En toda sociedad organizada existe la fuerza física o psíquica para obtener, si es necesario por su uso, el cumplimiento de las leyes y la obediencia a los gobernantes.

Se obedece por responsabilidad interna, por convicción y consentimiento, o bien se obedece por temor y obligado por la coacción.

El orden familiar pide que los hijos obedezcan por responsabilidad, por convicción, por lealtad. Pero el recto padre de familia está dispuesto, si falla la responsabilidad de sus hijos, a obligarlos a cumplir sus deberes y obligaciones.

Cosa semejante sucede en la sociedad política. Los ciudadanos deben a las leyes justas y a los legítimos gobernantes obediencia y colaboración por sentido de responsabilidad. Pero si la responsabilidad ciudadana falla, el gobierno mantiene la capacidad y los medios de obligarlos a cumplir sus obligaciones o sancionarlos por sus faltas. De otro modo no puede mantenerse el orden.

En las democracias este hecho tiene características propias:

1. Todos los miembros de la sociedad son partícipes activos de la vida comunitaria y se saben responsables del bien común. Obedecen y colaboran por responsabilidad.

2. Los gobernantes disponen de la fuerza, pero su uso está garantizado por leyes y procedimientos, de modo que sólo pueda ser usada para defensa de la justicia y del orden.

En los Estados modernos el monopolio del uso legítimo de la fuerza lo tiene el Estado. Los procedimientos judiciales, las actuaciones policiales, las sanciones aplicadas, son diversas formas de uso de la fuerza.

No debe confundirse gobierno democrático con gobierno ineficiente o débil. La democracia debe tener los medios para garantizar el orden, la justicia y obligar a todos a colaborar en el bien común. Pero rechaza la arbitrariedad en el uso de la fuerza.

La fuerza debe usarse únicamente para defensa de la justicia y protección del débil.

importa mucho en las democracias la educación de la responsabilidad de los ciudadanos y del sentido de solidaridad, de colaboración, y de obediencia a las leyes.

Importa, asimismo, que en los gobernantes, además de su honestidad y capacidad, resplandezca el sentido de justicia y de sacrificio en el servicio de la comunidad. Sólo así tendrán autoridad moral y podrán lograr, con el mínimo uso de la fuerza, la obediencia y colaboración de los ciudadanos.
Cuanto mayor es la autoridad moral que tiene un padre de familia, menos obligado se ve a recurrir al uso de la fuerza. Lo mismo sucede con los gobernantes.

Los sistemas totalitarios se caracterizan por el abuso de la fuerza.

LA SUMISIÓN POR EL TERROR

El terror, el abuso de la coacción física o psíquica son medios de que se valen los regímenes totalitarios para conseguir la obediencia y sumisión de los gobernados. “El terror” fue llamado el régimen dictatorial instaurado por Robespierre y los jacobinos durante la revolución francesa.

En los regímenes totalitarios los resortes del Estado son usados para imponer los designios o caprichos de los gobernantes. Las actuaciones judiciales y los procedimientos policiales pasan a ser instrumentos de violencia o terror al servicio de los grupos dominantes.

Los regímenes totalitarios pretenden lograr un modo uniforme de pensar, de sentir y de obrar, una fiel y sumisa aceptación de las directivas impartidas. Para esto se valen de dos medios:

1. La persuasión. Por todos los medios se busca lograr la adhesión entusiasta de los gobernados. Se montan gigantescos sistemas de propaganda, se regimenta la prensa y los medios de difusión de ideas, se utiliza toda la fuerza del sistema escolar en manos exclusivas del Estado.

2. El terror. No se permite expresión individual o social contraria al régimen. Se controlan todas las reuniones, e incluso la correspondencia y los teléfonos privados. La delación y el espionaje son armas a las que no se teme recurrir.

Se amenaza abierta u ocultamente a los disconformes. El empleo, los bienes económicos, la propia seguridad personal o de los miembros de la familia se ven amenazados. Tampoco se rehuye el uso de la violencia física, procedimientos policiales arbitrarios, secuestros, confinamiento, torturas, campos de concentración, etc.

RESISTENCIA A LA OPRESIÓN

“El hombre libre, decía Aristóteles, obedece por convicción al poder legítimo, pero no tolera el poder despótico. Prefiere la muerte a la opresión”.

Ya en la Edad Media los teólogos del cristianismo elaboraron la teoría de resistencia al poder tiránico y a las leyes injustas.

No existe poder humano que sea ilimitado. Todo poder, además de las limitaciones que le impone el ordenamiento constitucional y legal de un país, está limitado:

— Por el orden ético y el derecho natural.

— Por los derechos inalienables de la persona humana.

— Por su propio fin, que es la búsqueda del bien común.

La opresión puede provenir:

1. de un poder ilegítimo o usurpador.

2. del mandato injusto o arbitrario de un poder legítimamente constituido.

Al poder ilegítimo, incluso en el caso de que sus mandatos no sean inicuos, no se le debe obediencia, ni colaboración. Sólo el impedir daños mayores a la comunidad puede obligarnos en conciencia a obedecerlo. Lo mismo puede afirmarse del poder legítimo cuando da un mandato para lo cual no tiene competencia.

Cuando el poder ilegítimo da un mandato que es contrario al orden moral se le debe resistencia, que según las circunstancias puede ir desde la simple negación de colaboración, hasta la resistencia por la fuerza.

Si el mandato injusto proviene de la legítima autoridad se deben agotar todos los medios legales y pacíficos para que lo modifique. Sólo después de agotados tales medios puede justificarse la resistencia activa.

En la democracia es primordial que los ciudadanos no sólo respeten los derechos y libertades de los demás, sino que exijan el respeto a sus propios derechos. La actitud de muchos ciudadanos que por comodidad toleran sin protestar o sin recurrir a los medios eficaces que los funcionarios, los empleados de la administración, u otros ciudadanos no cumplan sus deberes para con ellos va destruyendo el espíritu cívico sin el cual ninguna democracia perdura.

Fuente Consultada: Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

Concepto de Republica Diferencia con Democracia Características

Concepto de República, Diferencia con Democracia – Características Generales

Principios Republicanos:

1) rechazo de la forma monárquica;
2) respeto a los derechos y libertades humanas;
3) atribución de la soberanía al pueblo;
4) designación de los gobernantes mediante elecciones libres;
5) periodicidad de los funcionarios;
6) división de poderes;
7) responsabilidad de los funcionarios;
8) publicidad de sus actos.

LA REPÚBLICA Y SUS FORMAS

Los hombres somos por naturaleza esencialmente iguales. Iguales en dignidad y en libertad. Sobre el reconocimiento de este principio se construye la democracia. Entre hombres libres nadie tiene por naturaleza poder sobre otro. El poder pertenece a la comunidad. Gobierna aquel que la comunidad designa, dentro de los cauces y para los fines que señala la misma comunidad.

El poder y su organización es “cosa pública“, no patrimonio de una persona o grupo. Este es el principio republicano. República y democracia son dos conceptos distintos, pero están estrechamente vinculados. El objeto de este post es el estudio de los principios republicanos.

LA REPÚBLICA

Una de las características de la época moderna es la “democratización” del poder, es decir, que enormes masas ciudadanas tomen parte activa en la vida política y que el poder se considere patrimonio de la comunidad entera.

Los antiguos cuando hablaban de “pueblo” entendían por tal un reducido grupo social. El “pueblo” inglés a quien se concedieron los derechos contenidos en la Carta Magna estaba constituido por los nobles del reino. El “pueblo” de la democracia ateniense, por el reducido grupo de los hombres libres.

Desde hace dos siglos en Occidente se produce este fenómeno: el poder que era considerado como patrimonio de una fsmilia o de un grupo es, cada vez más, considerado como patrimonio de toda la comunidad.

Durante siglos la monarquía pareció la forma normal y conveniente de gobierno. La grandeza de Europa se construyó bajo las monarquías. Y también bajo las monarquías se realizó la colonización de América.

Cuando surgimos a la vida independiente, salvo los Estados Unidos de América, todos los países tenían regímenes monárquicos. La República Francesa, obra de la revolución, fue efímera y caótica, trajo el Imperio y acabó restaurando la monarquía. Es lógico que en estas circunstancias no faltasen entre nuestros proceres los partidarios del sistema monárquico.

Tal vez fue la monarquía la forma más adecuada para las circunstancias sociales y técnicas de otras épocas.

En la era moderna el desarrollo industrial, la concentración urbana, la difusión de la cultura, el desarrollo de los medios de comunicación, además de las corrientes ideológicas, hacen posible la participación activa de toda la comunidad.

Los movimientos republicanos y democráticos penetran cada vez más en el mundo moderno. República y democracia aparecen íntimamente unidos.

Los líderes de la independencia norteamericana no se decían “democráticos”, sino “republicanos”.

Lo mismo sucedía con nuestros proceres. Pero, los conceptos de república y democracia, son distintos y no deben confundirse.

ETIMOLOGÍA DE LA PALABRA REPÚBLICA

República deriva de la palabra latina respublica, la cual a su vez se compone de dos vocablos: res, que significa cosa, objeto, y publica, con idéntica significación que la correspondiente castellana.

República significa cosa u objeto público, aquello que es patrimonio de todos.

concepto de republica

Platón, en el s.IV a.C, escribió un tratado que llamó “República” en que estudia las diversas formas de gobierno. Cicerón, en el s.I a.C, escribió un tratado similar al que designó con el mismo nombre. Ambos entendían “república” como equivalente a comunidad política.

En el s. XVI, Juan Bodino introdujo el término para designar a las formas de gobierno no monárquicas, en que el poder es considerado como patrimonio de la comunidad. En su época el poder era considerado como patrimonio de la familia real.

Con este sentido ha pasado al lenguaje político moderno. Se opone a monarquía y significa que el poder es considerado “cosa pública”, patrimonio de todos.

En dos sentidos fundamentales se usa el término actualmente:

1) para designar la forma de gobierno no monárquica. Así, decimos que la Argentina es una república.
2) para designar la comunidad política que ha adoptado esta forma de gobierno. Así, hablamos de la “República Argentina”.

República significa, pues, régimen no monárquico.

Dentro de la forma republicana caben distintos tipos de gobierno:

— el régimen norteamericano se autotitula “republicano”;
— el de Nasser, “República Árabe Unida”;
— el comunista soviético, “Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”. (sistema caída desde 1991)

No debe confundirse el concepto de república con él de democracia:

— república indica que el poder rechaza la forma monárquica.
— democracia que gobierna el pueblo.

Existe república donde no hay monarquías; existe democracia donde el pueblo todo tiene activa participación.

Las repúblicas no son necesariamente democráticas. Pueden ser aristocráticas, dictatoriales, oligárquicas, etc.

Consideraremos dos tipos de repúblicas:

aristocráticas en que los gobernantes son designados por una clase o grupo social privilegiado. Así fueron casi todas las repúblicas antiguas;
democráticas en que los gobernantes son designados por sufragio universal y ejercen el gobierno bajo el control de la comunidad. La mayor parte de las repúblicas modernas son de este tipo.

LAS ANTIGUAS REPÚBLICAS ARISTOCRÁTICAS

Ya en el siglo IV a.C, Platón escribió su obra “La República”. Al proponer lo que él estima la mejor forma de gobierno se decide por lo que hoy llamamos república aristocrática.

Esparta y Atenas tuvieron regímenes republicanos. La primera de tipo aristocrático, la segunda de tipo democrático.

En Esparta el gobierno estaba constituido:

1) por dos reyes hereditarios, iguales en poder, con funciones muy limitadas. Eran los encargados del culto, declaraban la guerra y tenían la suprema autoridad militar;

2) el senado, llamado gerusía, compuesto por veintiocho ancianos, cuyo poder era vitalicio. Era el encargado de la política interna y externa, proponía las leyes a la asamblea del pueblo y actuaba como supremo tribunal de justicia;

3) la asamblea del pueblo, así llamada, aunque de ella sólo formaban parte los descendientes de los antiguos conquistadores… Se reunía todos los meses. Aprobaba o desaprobaba, mediante voto, las proposiciones del senado.

En Atenas, en el siglo VI a. C, de acuerdo con la constitución de Solón, el gobierno estaba constituido por:

a) Los Arcontes (etimológicamente, gobernantes) nombrados anualmente entre los ciudadanos de primera cíase. Eran nueve. Su persona se consideraba sagrada. Poseían la mayor parte de las atribuciones ejecutivas.

b) El Areópago, o corte de justicia. Tomaba su nombre de una elevación cercana a la Acrópolis, donde se reunía. Además de actuar como Tribunal Supremo, atendía lo referente a religión, educación y moral. Juzgaba a los magistrados, los homicidas, los sacrilegos y los holgazanes. Su fallo era irrevocable y los arcontes lo ponían en ejecución.

c) El Senado, compuesto de 400 miembros, elegidos por la asamblea del pueblo entre los ciudadanos de las tres primeras clases. Preparaba las leyes que luego eran sometidas a la aprobación de la Asamblea, vigilaba a los magistrados. A su cargo estaba parte de la administración civil.

d) La Asamblea del Pueblo compuesta por todos los ciudadanos. Aprobaba o rechazaba las leyes propuestas por el senado; decidía por mayoría la paz o la guerra y juzgaba a los generales después de sus campañas. En ella podían intervenir todos los hombres libres, pero no los esclavos, metecos ni extranjeros, que constituían el número mayor de habitantes y carecían de derechos.

También en Roma existió una república democrática. Desde su fundación Roma se organizó como monarquía. El año 506 a. C. fue depuesto por su crueldad el último rey, Tarqui-no el Soberbio, y se estableció la república, que duró hasta el año 27 a. C. en que se transformó en Imperio.

El gobierno de la República de Roma tuvo muchas transformaciones.

Sus instituciones fundamentales eran:

a) Los cónsules, en número de dos, que se renovaban anualmente. Eran nombrados por el Senado. Tenían las funciones de jefes de Estado. Dirigían el culto, mandaban los ejércitos, presidían las reuniones del senado y los comicios del pueblo.

b) El Senado cuyos miembros, de carácter vitalicio, provenían de la clase patricia. Era el órgano legislativo central. Discutía las leyes que luego se proponían a los comicios del pueblo. Dirigía la política interna y externa.

c) Los comicios, especie de asamblea del pueblo. Votaban las leyes que proponía el Senado. Los había de distinto tipo, por curia, centuria o tribu, según la naturaleza de la ley a votarse.

La república romana tenía una institución original: la del Dictador. En caso de grave peligro interno o externo, con expresa autorización del senado, los cónsules nombraban un “dictador” que concentraba en sus manos la totalidad del poder. No podía durar en sus funciones más de seis meses, al cabo de los cuales se restablecían las autoridades normales.

Deben distinguirse los dictadores romanos del sentido que tiene esta palabra en el lenguaje común moderno. Se confunde dictador con déspota o tirano. Dictador en el sentido histórico significa el que tiene en sus manos todo el poder. Tirano el que lo ejerce despótica o arbitrariamente.

Venecia y Florencia desde el siglo XIII, obtenida su independencia, se constituyeron como ciudades-repúblicas. Ambas marcadamente aristocráticas.

Venecia fue gobernada por un grupo de familias adineradas que monopolizaban el poder. Su gobierno estaba constituido por un presidente perpetuo, llamado Dux, un Senado y el Gran Consejo de los Diez, encargado de la justicia.

Florencia fue gobernada por un pequeño grupo, representante de las corporaciones de comerciantes y banqueros. Es clásico el dominio que en el siglo XV ejerció en ella la familia de los Medicis.

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LAS REPÚBLICAS DEMOCRÁTICAS

No debemos confundir “república'” con “democracia” en sentido moderno. República se opone a monarquía; democracia, a gobierno totalitario o incontrolable. Inglaterra, Bélgica, Holanda y otros países son democracias, aunque conservan formas monárquicas. La ex Unión Soviética fue una  república, pero no democracia, por más que haya autotitulado “democracia popular”, porque el pueblo no puede controlar la acción de los gobernantes.

Inglaterra, Bélgica y Holanda, son democracias a pesar de estar gobernadas por reyes. En ellas se reconoce que el poder pertenece al pueblo, el cual está conforme en mantener sus tradiciones monárquicas. El poder del rey no proviene de un derecho que le sea propio, sino de una delegación popular. En la práctica tiene gran importancia el primer ministro que es designado de acuerdo con consultas electorales universales y libres. Las libertades, los derechos, y la activa participación de los ciudadanos y de los grupos sociales están garantidos. Los poderes de los gobernantes están señalados por un ordenamiento constitucional y su gestión puede ser controlada por el pueblo.

La Unión Soviética es república, porque en ella no existen reyes y nadie por derecho propio puede reclamar el poder como patrimonio personal. El poder se concibe como “cosa pública”, como patrimonio de la comunidad. Pero en la práctica no es democracia porque no hay posibilidad de elecciones libres, ni de control por parte del pueblo de la gestión de los gobernantes. Tampoco se respetan las libertades humanas fundamentales, ni hay participación política activa de todos los ciudadanos.

Según esto, llamamos repúblicas democráticas a los regímenes que unen los dos elementos: no admiten la forma monárquica y en la práctica se sujetan a las exigencias de la democracia. Estados Unidos, Francia, Alemania, son repúblicas democráticas.

La reunión del principio republicano con el democrático da a estos regímenes características especiales.

Señalamos las principales.

1) rechazo de la forma monárquica;
2) respeto a los derechos y libertades humanas;
3) atribución de la soberanía al pueblo;
4) designación de los gobernantes mediante elecciones libres;
5) periodicidad de los funcionarios;
6) división de poderes;
7) responsabilidad de los funcionarios;
8) publicidad de sus actos.

Analizaremos en detalle algunos de estos principios.

Periodicidad de los Funcionarios

La conveniencia de que los cargos gubernamentales duren un período determinado ha sido comparado con el proceso de circulación de la sangre. Durante el mismo la sangre se purifica y renueva constantemente permitiendo el buen funcionamiento del organismo.

La periodicidad en las funciones fue introducida en los regímenes constitucionales con el objeto de impedir que una persona, o un grupo social o político se perpetúe en el poder y lo monopolice.

En la práctica tiene, además, otras ventajas. Dificulta el “envejecimiento” de la autoridad. Posibilita la renovación de los funcionarios de acuerdo a la evolución de la sociedad y a los nuevos problemas que van surgiendo.

Los candidatos pueden acomodar sus programas de realizaciones políticas, sociales o económicas al período establecido.

La periodicidad en las funciones facilita el control de la gestión y permite periódicamente una nueva expresión política del sentir de la comunidad.
Con frecuencia este principio queda en la práctica desvirtuado: El gobierno, frente a una consulta electoral, vuelca los recursos y fuerza del poder en favor de los candidatos de su propio partido. Así, puede darse la perpetuación de un grupo político en el poder.

La dinámica de las sociedades contemporáneas hace necesario que las necesidades y posibilidades se prevean con anticipación. Gobernar es en buena medida prever y preparar el futuro de una comunidad.

Una buena política requiere planes sociales, económicos, industriales, educacionales, asistenciales, no sólo de corto y mediano alcance, sino también a largo plazo. Ciertos objetivos requieren, diez, veinte y más años para lograrse.

¿Cómo conciliar la realización de planes de largo alcance y asegurar la continuidad de su desarrollo, con el principio de la periodicidad de las funciones? Este problema se soluciona con la creación y el fortalecimiento de la carrera administrativa de los funcionarios públicos, que a través de la experiencia reunida y la independencia de criterio derivada de su estabilidad, podrán asesorar debidamente a los funcionarios políticos.

La Constitución Nacional establece en seis años la duración del período presidencial y prohibe su reelección hasta pasado un período. En nueve y cuatro, respectivamente, la duración del mandato de senadores y diputados nacionales, que pueden ser reelegidos. Los magistrados judiciales son inamovibles “mientras dure su buena conducta”.

División de Funciones

Tres son las funciones fundamentales que requiere la organización y gobierno de una comunidad:

1) establecer las normas estables que regulen el ejercicio de los derechos y deberes, establezcan la competencia de los magistrados y funcionarios, encausen los distintos géneros de actividad social, etc., es decir, dictar leyes o legislar.

2) poner en ejecución lo que mandan las leyes, velar por el orden social, administrar el estado, conducir el conjunto de la vida social. Esta es la actividad ejecutiva.

3) Ser arbitro en los conflictos que se suscitan en la vida y actividad social, juzgar y sancionar a los que han transgredido las leyes, velar porque la justicia y el orden jurídico tengan vigencia real en la vida de la sociedad. Esta es la función judicial.

A estas tres funciones que se dan en toda sociedad, se las llama, respectivamente, legislativa, ejecutiva y judicial.

En la mayor parte de las sociedades, incluso las primitivas, estas funciones no suelen estar concentradas en una misma persona. En muchas organizaciones tribales el jefe de tribu ejerce la función ejecutiva y judicial. Pero un consejo de ancianos es el que dicta las normas, toma las decisiones de mayor importancia y se reserva los casos criminales de más trascendencia.

La acumulación de las tres funciones en una misma persona u órgano es lo que constituye el poder dictatorial. El poder dictatorial puede ser bien o mal empleado, pero es incontrolable y por su naturaleza se presta a abusos, a convertirse en poder arbitrario o despótico.

En los siglos XVII y XVIII el apogeo de la teoría del “derecho divino” de los reyes, era común la concentración de las tres funciones en manos del monarca. Era la época de las monarquías absolutas.

Las modernas teorías y los movimientos democráticos surgen en oposición a este poder absoluto. Uno de sus postulados será el rechazo del poder incontrolable. De allí su insistencia en que las tres funciones estén separadas, en manos de personas y órganos distintos.

Objeto fundamental de la separación de funciones es prevenir los abusos, procurando el equilibrio y mutuo control entre quienes las ejercen.

Fue Montesquieu, pensador político francés del s. XVIII, teórico del constitucionalismo, quien en su obra El espíritu de las leyes, llamó la atención sobre la importancia que para salvaguarda de la libertad y limitación del poder político tiene la separación de los órganos que ejercen distintas funciones, y que él llamó poderes.

Las modernas constituciones democráticas señalan cuidadosamente las competencias y límites de cada uno de estos órganos y prevén los medios para su mutuo control.

Los regímenes totalitarios suelen mantener como ficción jurídica la separación de funciones y la existencia de sus órganos correspondientes. Pero en la práctica los organismos legislativos y judiciales quedan sometidos a la voluntad del dictador.

Los países democráticos tienen previsto en sus constituciones para casos de conmoción interna, peligro externo o graves calamidades, formas de concentrar temporariamente el poder para facilitar la rapidez y eficacia en las decisiones.

La Constitución Nacional, en su segunda parte, en secciones respectivas, determina las atribuciones de cada uno de los poderes.

El art. 23 prevé la posibilidad en caso de conmoción interna o ataque externo de declarar el “estado de sitio”, por el que se permite al Poder Ejecutivo detener a las personas sin someterlas a proceso, pero lo obliga a concederles la opción para salir del país.

RESPONSABILIDAD DE LOS FUNCIONARIOS

La organización republicano-democrática parte del supuesto de que el poder pertenece a la comunidad. Por tanto los gobernantes no obran por poder propio, sino delegado; son “mandatarios” y no “mandantes”.

En consecuencia de este principio se establece el de responsabilidad de los gobernantes y funcionarios por el uso de que su poder y atribuciones hacen, o han hecho, durante su desempeño.

Los magistrados y funcionarios están sujetos a juicio e incluso pueden ser destituidos. Una vez terminada su gestión se les puede exigir responsabilidad por su desempeño. Las constituciones y las leyes señalan cuáles son los procedimientos para exigirlo.

La Constitución Nacional establece que el Presidente, el Vicepresidente, sus ministros y los miembros de la Suprema Corte y demás tribunales nacionales pueden ser juzgados “por mal desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones o por crímenes comunes” (art. 45). En tales casos corresponde el papel de acusador a la Cámara de Diputados y el de tribunal a la Cámara de Senadores. Los diputados y senadores pueden ser juzgados por sus respectivas Cámaras.

La comunidad juzga diariamente la responsabilidad de los funcionarios a través de la opinión pública y de las respuestas dadas por los gobernantes a los informes e interrogantes presentados por la prensa, las organizaciones y los grupos interesados en los diversos problemas.

PUBLICIDAD DE LOS ACTOS DE LOS FUNCIONARIOS

La publicidad de los actos de los funcionarios es otra de las exigencias de la ética republicana. Deriva directamente del sentido etimológico de la palabra república, “cosa pública”.

En la república el pueblo tiene derecho a estar informado y participar en la “cosa pública” y a poder controlar la gestión de los gobernantes y funcionarios.

Los gobernantes deben rendir cuenta al pueblo directamente, o a sus representantes.

La encíclica Pacem in Terris señala como uno de los derechos humanos fundamentales el de “tener una objetiva información de los sucesos públicos”.
La prensa, radio, televisión, las revistas especializadas son instrumentos necesarios para informar y mantener al tanto de los sucesos públicos y de las decisiones y conducta de los gobernantes.

Los debates parlamentarios, los informes solicitados por los representantes del pueblo a los gobernantes son también medios adecuados para conocer la marcha de la república. Las cámaras legislativas argentinas publican su Diario de Sesiones que constituye una excelente fuente de información.

A todo gobierno le asiste el derecho de defender la legitimidad y conveniencia de las medidas que toma. Pero tiene la obligación de informar objetivamente y no le está permitido desvirtuar los hechos o tergiversar las informaciones.

Existen una serie de medidas que por su naturaleza especial, p.ej., defensa nacional, política exterior, incluso medidas de política económica, el bien de la comunidad requiere que no se hagan públicas. No atenta esto contra la publicidad de los actos gubernamentales, sino que es una exigencia del bien comunitario.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

Tradición Patriotica Formación del Patrimonio Cultural Nacional

La Tradición Patriótica Argentina
Formación de Nuestro Patrimonio Cultural

El amor a la patria se manifiesta como se manifiesta todo amor: en palabras y en obras, en los modos de pensar, de sentir, y de actuar. La patria es comunidad humana, armonía espiritual, continuidad histórica.

El amor a la patria se manifiesta fundamentalmente:

1. en la preocupación por lograr una comunidad presente más justa, más armónica, más integrada, más próspera, más fiel a su pasado.
2. en el aprecio y cultivo de nuestra tradición histórica y cultural, en la búsqueda de las raíces de nuestra nacionalidad;
3. en la preocupación por el destino y la grandeza futura de la patria, en el empeño en ofrecer a las futuras generaciones, junto al patrimonio tradicional, las mejores condiciones de vida.

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LA TRADICIÓN PATRIÓTICA

La patria está en los Andes y en la pampa, en las quebradas jujeñas y en la Patagonia bravia, en los ríos de nuestro litoral y en los algarrobales santiagueños. Está también en el vuelo del cóndor y en el grito del chajá, en las mieses y rebaños. Está en todo lo que es nuestro, en todo lo que encuentra resonancia en nuestro ser de argentinos.

Pero la patria está ante todo en la comunidad humana y cultural, en lo que nos une a nuestros conciudadanos y nos acerca a las generaciones que nos precedieron, en lo que nos liga en una misma misión y destino con las generaciones que vendrán. La patria es unidad espiritual y continuidad histórica.

Una nación no surge espontáneamente. Es el resultado de un largo proceso histórico y de asimilación cultural.

Muchas generaciones, en su medio geográfico y en sus circunstancias históricas, con su trabajo y su esfuerzo, luchando por sus ideales, crearon la comunidad argentina, con sus instituciones y cultura, sus costumbres y tradiciones, sus virtudes propias, su peculiar estilo de vida, sus modos de sentir y de y de actuar.

Construyeron el patrimonio cultural de la patria, que nosotros recibimos.

A la formación y configuración de nuestra nacionalidad contribuyeron fundamentalmente:

1. los conquistadores y colonizadores españoles que trajeron a este nuevo mundo su fe, su cultura, sus instituciones, su heroísmo, su personalismo y su indómito espíritu de libertad;

2. los diversos grupos indígenas que lucharon contra el conquistador, sucumbieron ante su superioridad, y en buena parte terminaron en mestizaje racial y cultural;

3. los hombres que lucharon por darnos una nación libre e independiente y guiaron los primeros pasos de la patria imprimiéndole un espíritu y una dirección;

4. los caudillos, hombres de uno y otro bando, que se enfrentaron sangrientamente en defensa de sus ideales hasta darnos una organización;

5. los inmigrantes que en forma masiva se incorporaron a nuestra comunidad aportando su cultura, su trabajo, su espíritu de iniciativa, y quisieron que ésta fuese la patria de sus hijos.

Todos ellos contribuyeron a crear nuestra patria y nuestro modo de ser argentino. Confluyeron aportes culturales de muy diversos orígenes. No todos fueron positivos o de fácil asimilación. Existieron tensiones, conflictos, luchas. Un largo proceso histórico y social los fue dcantando y depurando.

Así surgió la actual comunidad argentina. De nuestros mayores recibimos un legado, cultura, instituciones, creencias, usos, costumbres, arte, música, técnica, un modo de sentir, de expresarnos, de vivir y de ser. Todo esto está contenido en nuestra tradición y constituye el “alma de la patria”.
Como cada individuo tiene su propia personalidad, cada pueblo tiene su propio modo de ser, su idiosincrasia, sus virtudes propias, su estilo característico.

Serás lo que debas ser, o si no, no serás nada“, decía el General San Martín. La máxima vale tanto para los individuos, como para los pueblos. Los pueblos, como los hombres, deben ser mejores cada día, pero no pueden aspirar a ser distintos. Cada uno debe fidelidad a sí mismo, a su propio ser. Sin ello se incapacita para cumplir su misión.

Los pueblos que no se interesan por conocer su historia, por imitar el ejemplo de sus grandes hombres y cultivar sus tradiciones, renuncian a cumplir sus cometidos históricos.

El amor a la patria incluye el cuidado y cultivo de las tradiciones, el amor a todo lo nuestro, el interesarse por nuestra historia, nuestras costumbres, nuestras luchas, nuestras dificultades, nuestros hombres.

El patrimonio cultural y tradicional recibido debemos trasmitirlo íntegro, enriquecido y desarrollado, a las generaciones de argentinos que vendrán después de nosotros.

Adaptar nuestro modo de ser tradicional a las profundas transformaciones sociales, industriales, técnicas, económicas, culturales propias de las sociedades modernas, conservando entero el modo de ser argentino, el “espíritu de la patria”, es tarea y responsabilidad de la presente generación.

SOLIDARIDAD DE LAS GENERACIONES SUCESIVAS

La patria es continuidad histórica. Las generaciones se van sucediendo y todas contribuyen a la tarea común, se integran en la vida y en la marcha de la comunidad argentina.

Existe un vínculo, no por indescriptible menos real, que liga en forma indisoluble a los argentinos de hoy, con los argentinos de ayer y los argentinos de mañana. Formamos parte de una comunidad que perdura en el tiempo, más allá de nuestras vidas.

Somos usufructuarios del trabajo, del esfuerzo, de las luchas y sufrimientos, de la capacidad creadora y organizadora de los antepasados.

Los padres de la patria y los hombres de generaciones anteriores que forjaron nuestro país eran hombres como nosotros. Tenían egoísmos, pasiones, intereses; sabían del cansancio y del desfallecimiento. Pero también sabían de abnegación y trabajo, de lucha por los ideales y de superación personal, de renunciamientos y heroísmos. Así construyeron la patria.

Muchos sucumbieron en las luchas, sin ver la patria con que soñaron. A ellos nos liga la gratitud y la responsabilidad. Somos responsables de que su esfuerzo y sacrificio fructifiquen, que sus anhelos y esperanzas se realicen, que nuestro país sea la patria con que ellos soñaron.
La gratitud y la justicia nos crean para con ellos un deber irrenunciable: construir la comunidad, lograr su organización más ajustada; acercarnos cada vez más a la unidad de los espíritus.

En las generaciones pasadas y en ejemplo de los grandes hombres debemos buscar lo que une y perdura, lo que construye y permanece, la comunidad de sus aspiraciones e ideales que estaba en lo profundo de sus luchas y enfrentamientos. La abnegación y generosidad con que sirvieron a sus ideas y al país, aun desde posiciones encontradas, es su contribución más grande al ser nacional.

Someter a los proceres de la patria al juicio parcial o sectario, no esforzarnos en comprender las circunstancias sociales e históricas en que se movían, juzgar los problemas de ayer con criterios de hoy, además de una injusticia, es destruir las raíces mismas de la nacionalidad.

Para con las generaciones futuras tenemos el deber de entregarles aumentado el patrimonio que recibimos. La cultura y la tradición deben ser desarrolladas, enriquecidas con nuevos aportes, adaptadas a las circunstancias históricas y trasmitidas a los que vendrán.

La solidaridad para con ellos nos crea la obligación de prepararles los medios materiales, técnicos y culturales, que necesitarán para enfrentar con éxito la época que les tocará vivir. Las modernas ciencias sociales y económicas nos permiten conocer en parte cuales serán sus necesidades y posibilidades en los distintos órdenes de la actividad humana. El futuro de la patria y la solidaridad humana impone a la presente generación esfuerzo y sacrificio por la generación venidera.

Todos aspiramos a tener una patria grande espiritual y materialmente, en que los argentinos estemos integrados en una recia unidad espiritual, en que la solidaridad social sea real y eficiente, en que compartamos aspiraciones, objetivos e intereses, en que el orden se conjugue con la justicia y la libertad, en que ocupemos el lugar que nos corresponde entre las naciones.

Tal vez no veamos una patria como soñamos. Pero nos acercamos a ella y la preparamos. La verán otras generaciones de argentinos. A construirla habremos contribuido todos.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

El Optimismo Humano Ser Optimista en la Vida Definicion Valores

EL OPTIMISMO COMO VALOR HUMANO

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Optimismo: Una persona optimista, se caracteriza por poseer ciertas cualidades que hacen a este valor, tales como el entusiasmo, el dinamismo, el emprendimiento ante determinadas circunstancias y por sobre todas las cosas, siempre vive de los hechos, es decir con los pies bien en el suelo.

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“El optimismo no consiste en ver el mundo mejor de lo que es, pero tampoco peor.”

Este valor nos permite confiar en nuestras capacidades y posibilidades, enfrentando con perseverancia y estado anímico muy positivo ante cualquier dificultad que se nos presente en el camino. Nos ayuda, a descubrir lo bueno de las personas que nos rodean y a aceptar todo tipo de favores que nos ofrezcan de corazón.

El optimismo, nos permite encontrar soluciones, ventajas y posibilidades ante los inconvenientes surgidos. La diferencia de su valor opuesto, el pesimismo, es que la primera nos insiste en apreciar todas las cosas, lograr que nuestras actitudes cambien.

Sin embargo, cabe aclarar que no siempre la consecuencia lógica del optimismo es el éxito. Sino que a veces podemos equivocarnos y lograr los resultados esperados. Esto nos da ha entender que el optimismo es una actitud de recomenzar permanentemente sobre nuestras acciones, decisiones, hechos y vivencias; para ver en que fallamos y comprenderlos para en un futuro inmediato, superarnos y lograr los objetivos tan deseados.

Las personas que poseen este valor, no se creen los conocedores de los recursos necesarios para triunfar ante cualquier circunstancia, sino que saben buscar ayuda como una alternativa para mejorar, o en el mejor de los casos alcanzar sus objetivos propuestos. Esto no desacredita nuestro esfuerzo personal, sino que nos hace más sinceros en nuestras iniciativas.

El optimista refuerza y alimenta su perseverancia. Es una persona que se detiene a pensar en todas las posibilidades, luego las piensa y toma la que considera pertinente para esa ocasión. Esto evita que nos engañemos ante una falsa realidad que nos asegura una vida más fácil y placentera.

En todas las instancias de nuestra vida deben ser optimistas. Por ejemplo, ante las demás personas podemos lograr una mejor relación, ya que nos predispondremos ante ellos de una manera positiva. Reconoceremos en el momento adecuado el aliento que el otro necesite, la motivación o solamente la presencia que el necesite.
Cada persona tiene algo bueno, cualidades y aptitudes y por ende defectos. En estos últimos podemos ayudarlos a superarlos o hacerles ver en que se equivocan. El optimismo, es el valor justo que nos ayuda a reconocerlos. Por eso dejemos ayudar, no nos encerremos en nosotros mismos después de los fracasos.

Entonces nos preguntamos, ¿Cómo hacemos para alcanzar esa actitud optimista? Y la respuesta es simple: “solamente hace falta disposición entusiasta y positiva”.
Por ello, siempre analiza las situaciones desde esta perspectiva y veras que las cosas pueden llegar a solucionarse mas rápido de lo que esperabas.

Nunca critiques o te quejes de alguna persona, sino que esfuérzate y sugiérele opciones y soluciones, que muchas veces el enceguecido no la ve. Si so honesto y justo, descubrirás en esa persona cualidades y capacidades que no creías de su existencia.

En cambio, si es a ti el que no te salen las cosas, sincérate contigo mismo y pide ayuda en otras personas, logrando así una posible solución de manera más rápida. De igual manera, analiza las decisiones, pues muchas veces la ligereza no lleva al camino de la imprudencia y no al del optimismo.

Por lo tanto, una persona optimista es aquella que siempre ha encontrado en la desdicha incitaciones para superarse, ya que podemos lograr un aprendizaje positivo de nuestros errores y equivocaciones. Seres personas productivas y emprendedoras en la medida que nos esforcemos y manifestemos de manera alegre, el valor del optimismo.

MANERA PERSONAL DE VIVIR EL OPTIMISMO

1

Confío razonablemente en mis propias capacidades, cualidades y posibilidades de tal manera que aprovecho muchas de ellas.

(El optimismo se basa en la confianza. La persona desconfiada, en cualquier sentido de la palabra, tiende a no aprovechar sus posibilidades. No ve más que las limitaciones).

2

Confío razonablemente en los demás. Habitualmente descubro lo positivo que hay en ellos.

(Es posible ser optimista respecto a uno mismo pero no respecto a los demás. Siempre se puede descubrir algo positivo en las personas con quienes nos relacionamos).

3

Confío en Dios de tal manera que, aunque no entiendo qué sentido tiene algún acontecimiento a nivel humano, habitualmente comprendo que todo es para bien.

(Surgen en la vida de la mayoría de las personas situaciones en que no sería razonable seguir siendo optimista a nivel humano. Por ejemplo, al morir un niño, una enfermedad grave, una desgracia económica. Únicamente la fe sobrenatural permite descubrir algo bueno en ellas).

4

En situaciones difíciles, hago un esfuerzo para buscar soluciones positivas, intentando superar la tendencia de quejarme.

(Es fácil ser optimista en situaciones positivas. En cambio, cuando las cosas van mal es posible que uno pase a quejarse y lamentarse o a acusar a otros de ser responsables de la situación).

5

En cualquier situación busco lo positivo en primer lugar.

(No se trata de falsificar la realidad, pero sí de saber buscar lo positivo en primer lugar. Es un hábito que se puede desarrollar).

6

Soy realista y habitualmente sé enfrentarme con las dificultades deportivamente.

(Aunque uno intente descubrir lo positivo, objetivamente puede haber muchos problemas. El optimismo lleva a la persona a enfrentarse con ellos deportivamente).

7

Distingo entre lo que es aprovechable y lo que no lo es, y así llego a optimizar lo primero.

(El falso optimismo o un exceso de optimismo llevaría a la persona a intentar aprovechar lo que no se puede, a simular, a engañarse o a engañar a los demás).

8

En general, consigo enfrentarme con la vida con un positivo sentido del humor.

(EL buen humor permite asumir la responsabilidad de la propia vida sin sentirse abatido o desgraciado).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

El Valor de la Familia Valores Humanos Importancia en la Sociedad

La Familia Como Valor Humano, Su Importancia en la Sociedad

Aunque el nombre de familia puede aplicarse a cualquier grupo de personas que conviven, p. ejemplo: la gran familia humana, en su sentido preciso significa: la sociedad que forman el padre, la madre y los hijos. El matrimonio es el acto de fundación y constitución de la familia. Una vez consagrada la unión los cónyuges adquieren deberes y derechos recíprocos. Siempre se consideró, al matrimonio, aun entre los pueblos más atrasados y en las tribus salvajes, algo sagrado, y se le dio carácter religioso.

INTRODUCCIÓN SOBRE LA FAMILIA: Para comenzar publicamos lo que explica el sociólogo Raúl Orgaz, respecto a esta institución social:

1. La familia es la única forma de asociación que el hombre haya recibido del animal; pero los lazos puramente naturales que unen al progenitor con los hijos se refuerzan, en la especie humana, con lazos culturales.  Los instintos, a que exclusivamente obedece la familia en los monos, por ejemplo, se vuelven tendencias plásticas, influidas por valores y por normas, en la especie humana. Puede decirse que la familia es un grupo a la vez natural y cultural, pues a la comunidad de la sangre se añade la comunidad de los principios espirituales y de los valores, trasmitida por el ambiente cultural.

2. La familia es la única forma integral de vida social. Es un pequeño mundo, que pone en acción todas las fuerzas del hombre. No es una sociedad particular, sino un modo de coexistencia.

3. La familia concilia la originalidad del individuo con la solidaridad del grupo, como concüia lo inconsciente y emocional con lo consciente e intelectual. las cualidades al parecer más personales del hombre hallan, habitualmente, tolerancia en la comunidad familiar. Por otra parte, la reflexión y la atención están más solicitadas en las demás formas sociales que en la familia, medio en el cual se diría que el hombre se dejase vivir. El impulso de intimidad correspondida encuentra en la familia plena satisfacción.

4. La familia es el instrumento principal de la continuidad social, o de la relación de una generación con otra. Constituye, en efecto, el medio específico para trasmitir la tradición colectiva, trasmisión que se realiza aprovechando la prolongada infancia del individuo humano.

5. La familia es la primera institución socializadora, por cuanto los comienzos de adaptación al ambiente social se cumplen en el hogar.

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La Familia: Cuando hablamos de familia hacemos referencia a un grupo humano que convive y comparte un mismo espacio. De esta forma, se hace explícita la importancia de la manutención, el respeto, los cuidados y la educación de todos sus miembros.

En este sentido, el objetivo es descubrir la esencia que hace a la familia el lugar ideal para forjar los valores, y de esta forma, alcanzar un modo de vida más humano y tolerante, que luego será transmitido a la sociedad entera.

Lo que hay que tener en cuenta es que, el valor de la familia no reside solamente en aquellos encuentros habituales que se gestan en su seno, así como los momentos de alegría y la resolución de problemas cotidianos.

El valor nace y se desarrolla cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar en la familia, procurando el bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás.

Esto demuestra que formar y llevar una familia por un camino de superación permanente no es una tarea sencilla. Por el contrario, la vida actual y sus exigencias pueden dificultar la colaboración y la interacción. Las razones de ello se encuentran en que muchas veces ambos padres trabajan. Ante esta situación, es necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas.

Debemos olvidar que cada miembro cumple con una tarea específica y un tanto aislada de los demás: papá trabaja y trae dinero, mamá cuida hijos y mantiene la casa en buen estado, los hijos estudian y deben obedecer.

Es necesario reflexionar que el valor de la familia se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con disponibilidad al diálogo y a la convivencia, haciendo un esfuerzo por cultivar los valores en la persona misma, y así estar en condiciones de transmitirlos y enseñarlos. En un ambiente de alegría toda fatiga y esfuerzo se aligeran, lo que hace ver la responsabilidad no como una carga, sino como una entrega gustosa en beneficio de nuestros seres más queridos y cercanos.

Lo primero que debemos resolver en una familia es el egoísmo: mi tiempo, mi trabajo, mi diversión, mis gustos, mi descanso… si todos esperan comprensión y cuidados ¿quién tendrá la iniciativa de servir a los demás? Si papá llega y se acomoda como sultán, mamá se encierra en su habitación, o en definitiva ninguno de los dos está disponible, no se puede pretender que los hijos entiendan que deben ayudar, conversar y compartir tiempo con los demás.

La generosidad nos hace superar el cansancio para escuchar los problemas de los niños (o jóvenes) que para los adultos tienen poca importancia; dedicar un tiempo especial para jugar, conversar o salir de paseo con todos el fin de semana; la salida a cenar o al cine cada mes con el cónyuge… La unión familiar no se plasma en una fotografía, se va tejiendo todos los días con pequeños detalles de cariño y atención, sólo así demostramos un auténtico interés por cada una de las personas que viven con nosotros.

Otra idea fundamental es que en casa todos son importantes, nadie es mejor o superior. Se valora el esfuerzo y dedicación puestos en el trabajo, el estudio y la ayuda en casa, más que la perfección de los resultados obtenidos; se tiene el empeño por servir a quien haga falta, para que aprenda y mejore; participamos de las alegrías y fracasos, del mismo modo como lo haríamos con un amigo… Saberse apreciado, respetado y comprendido, favorece a la autoestima, mejora la convivencia y fomenta el espíritu de servicio.

Sería utópico pensar que la convivencia cotidiana estuviera exenta de diferencias, desacuerdos y pequeñas discusiones. La solución no está en demostrar quien manda o tiene la razón, sino en mostrar que somos comprensivos y tenemos autodominio para controlar los disgustos y el mal genio, en vez de entrar en una discusión donde, por lo general, nadie queda del todo convencido. Todo conflicto cuyo resultado es desfavorable para cualquiera de las partes, disminuye la comunicación y la convivencia, hasta que poco a poco la alegría se va alejando del hogar.

poema sobre el hijo

Cabria recalcar que los valores se viven en el hogar y se transmiten a los demás como una forma de vida, en otras palabras, dando el ejemplo. En este sentido, la acción de los padres resulta fundamental, pero los niños y jóvenes -con ese sentido común tan característico- pueden dar verdaderas lecciones de cómo vivirlos en los más mínimos detalles.

Ello puede verse reflejado en una pequeña anécdota: en una reunión pasó un pequeño de tres o cuatro años de edad frente a un familiar adulto, después de saludarle en dos ocasiones y no recibir respuesta, se dirigió a su madre y le preguntó: “¿Por qué tío (…) no me contestó cuándo le saludé?” La respuesta pudo ser cualquiera, así como los motivos para no recibir respuesta, pero imaginemos el desconcierto del niño al ver como las personas pueden comportarse de una manera muy distinta a como se vive en casa. Se nota que está aprendiendo a cultivar la amistad, a ser sociable y educado, seguramente después de este incidente le enseñarán a ser comprensivo…

En otro sentido, muchas familias se han abocado a la practica religiosa, ya que encuentran en ella, una guía y un soporte para elevar su calidad de vida, ahí se forma la conciencia para vivir los valores humanos de cara a Dios y en servicio de los semejantes. Por tanto, en la fe se encuentra un motivo más elevado para formar, cuidar y proteger a la familia.

En primer lugar los padres son quienes tienen la responsabilidad de formar y educar a sus hijos, sin embargo, estos últimos no quedan exentos. Los jóvenes solteros, y aún los niños, comparten esa misma responsabilidad, pues en este camino todos necesitamos ayuda para ser mejores personas. Actualmente triunfan aquellos que se distinguen por su capacidad de trabajo, responsabilidad, confianza, empatía, sociabilidad, comprensión, solidaridad, valores que se aprenden en casa y se perfeccionan a lo largo de la vida, según la experiencia y la intención de autosuperarse.

En este sentido, si los seres humanos nos preocupáramos por cultivar los valores en familia, todo a nuestro alrededor cambiaría, las relaciones serían más cordiales y duraderas. Así, cada miembro de la familia se convertiría en un ejemplo (según su edad y circunstancias personales), capaz de comprender y enseñar a los demás la importancia y trascendencia que tiene para sus vidas, la vivencia de los valores, los buenos hábitos y las costumbres.

La felicidad de una familia no depende del numero de personas que la integren, mientras que en ella todos participen de los mismos intereses, compartan gustos y aficciones, es decir, se interesen unos por otros.

Ahora bien, podríamos preguntarnos ¿cómo saber si en mi familia se están cultivando los valores? Encontraremos la respuesta si todos dedican parte de su tiempo para estar en casa y disfrutar de la compañía de los demás, buscando conversación, convivencia y cariño, dejando las preocupaciones y el egoísmo a un lado.

Esta serie de reflexiones demuestran que toda familia unida es feliz, más allá de la posición económica, ya que los valores humanos no se compran, se viven, se otorgan y se transmiten como un regalo más preciado que podemos dar. no existe la familia perfecta, pero si aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo.

La vida en sociedad también supone una vida basada en valores. Posiblemente uno de los valores que habla más de una persona es la decencia. La misma supone una vida basada en la educación, compostura, respeto al semejante y por sí mismo.

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UN EJEMPLO DE VIDA: EL VALOR DE LA FAMILIA

Rick Hoyt es disminuido físicamente debido a que el cordón umbilical se enredo en su cuello al nacer, su padre Dick Hoyt lo lleva corriendo en una silla de ruedas, nadando y en bicicleta participando de las competencias mas duras de Triatlones, Ironman, Duatlones, Maratones, denominados como el Equipo Hoyt. Todo un ejemplo de vida y de amor reciproco de padre e hijo.

El valor de la Familia

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La Voluntad Humana Base del Exito de los Proyectos de Vida

LA VOLUNTAD COMO VALOR HUMANO

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La Voluntad Humana

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Los seres humanos poseen una capacidad que los mueve a realizar cosas de manera intencionada, por encima de las dificultades o contratiempos de las mismas.

Todas nuestras acciones se orientan por aquellas situaciones o cosas que aparecen como buenas ante nosotros, desde las actividades recreativas hasta el empeño por mejorar en nuestro trabajo, sacar adelante a la familia y ser cada vez más productivos y eficientes.

En relación a esta cuestión, podemos decir que nuestra voluntad opera principalmente en dos sentidos:

– De manera espontánea cuando nos sentimos motivados y convencidos a realizar algo, como salir a pasear con alguien, empezar con un pasatiempo, organizar una reunión, asistir al entrenamiento…

– De forma consciente, cada vez que debemos esforzarnos a realizar las cosas: terminar el informe a pesar del cansancio, estudiar la materia que no nos gusta o dificulta, recoger las cosas que están fuera de su lugar, levantarnos a pesar de la falta de sueño, etc.

Todo esto representa la forma más pura del ejercicio de la voluntad, porque llegamos a la decisión de actuar contando con los inconvenientes.

En lo cotidiano, algunas actividades que iniciamos con gusto, al poco tiempo se convierten en un reto o un desafío poco deseable. De esta manera, nos enfrentamos con una disyuntiva: abandonar o continuar con estas actividades.

Con relativa facilidad podemos dejarnos llevar por el gusto dejando de hacer cosas importantes; esto se aprecia fácilmente cuando vemos a un joven que dedica horas y horas a practicar un deporte, cultivar una afición o a salir con sus amigos, por supuesto, abandonando su estudio; en los muchos arreglos del hogar o en la oficina que tienen varios días o semanas esperando atención: el desperfecto en el contacto de luz; el pasto crecido; ordenar el archivero, los cajones del escritorio, o los objetos y papeles sobre el mismo…

Claramente, nuestra intención no es suficiente, como tampoco el saber lo que debemos hacer. La voluntad sólo se manifiesta “haciendo”. No por nada se ha dicho que “obras son amores y no buenas razones”.

La falta de voluntad, puede evidenciarse cuando retrasamos el inicio de una labor; cuando priorizamos aquellas actividades que son más fáciles en lugar de las importantes y urgentes, o siempre que esperamos a tener el ánimo suficiente para actuar. La falta de voluntad posee varios síntomas, ninguno de nosotros escapa al influjo de la pereza o la comodidad, dos enemigos que obstruyen nuestras acciones.

Al respecto, podríamos realizar una comparación entre nuestra voluntad y los músculos de nuestro cuerpo, estos últimos se hacen más débiles en la medida que dejan de moverse. Con nuestra voluntad sucede lo mismo, cada situación requiere un esfuerzo, una magnífica oportunidad para robustecerla, de otra manera, se adormece y se traduce en falta de carácter, irresponsabilidad, pereza, inconstancia…

En este sentido, vivimos rodeados de personas ejemplares: aquel padre de familia que cada día se levanta a la misma hora para acudir a su trabajo; la repetición de las labores domésticas de la madre; el empresario que llega antes y se va después que todos sus empleados; quienes dedican un poco más de tiempo a su trabajo y así no dejar pendientes; el deportista que practica horas extras… Cada uno de ellos no sólo asume su responsabilidad, sino que lucha diariamente por cumplir y perfeccionar su quehacer cotidiano, lo que distingue a estas personas es la continuidad y la perseverancia, es decir, su voluntad está capacitada para hacer grandes esfuerzos por períodos de tiempo más largos.

Por otra parte, esta decisión debe ser realista e inmediata, y en algunos casos programada, no sirve de nada postergarla: esperar hasta “el lunes”, “el próximo mes” o el “inicio de año”, estos objetivos o buenos propósitos suelen retrasarse para cuando estemos dispuestos o se presenten circunstancias más favorables.

Por lo general, se presentan como ejemplos de este valor, modelos que personifican una fuerza de voluntad a toda prueba frente a condiciones severamente adversas (digamos en la televisión o el cine), sin embargo, la voluntad se fortalece en las pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana, normalmente en todo aquello que nos cuesta trabajo, pero al mismo tiempo consideramos poco importante.

Por eso, conviene reflexionar detenidamente en cuatro aspectos que nos ayudarán a conseguir una voluntad firme:

– Control de nuestros gustos personales: Levántate a la hora prevista y sin retrasos (por eso siempre tienes prisa, te pones de mal humor y llegas tarde); come menos golosinas o deja de estar probando cosas todo el día; piensa en una actividad concreta para el fin de semana, y así no estar en estado de reposo todo el tiempo; tus obligaciones y responsabilidades no son obstáculo para las relaciones sociales, organiza tu tiempo para poder cumplir con todo; haz lo que debes hacer sin detenerte a pensar si es de tu gusto y agrado.

– Perfección de nuestras labores cotidianas: Establece una agenda de trabajo por prioridades, esto te permite terminar a tiempo lo que empezaste; revisa todo lo que hagas y corrige los errores; guarda o acomoda las cosas cuando hayas terminado de usarlas; si te sobra tiempo dedícalo a avanzar otras tareas.

– Aprendizaje de cosas nuevas: Infórmate, estudia y pon en práctica las nuevas técnicas y medios que hay para desempeñar mejor tu trabajo; inscríbete a un curso de idiomas; aprende a hacer reparaciones domésticas; desarrolla con seriedad una afición: como aprender a tocar algún instrumento como la guitarra, aprender a pintar, hacer teatro, etc.

– Hacer algo por los demás: En casa siempre hay algo que hacer: disponer la mesa, limpiar y acomodar los objetos, ir a comprar víveres, cuidar a los hijos (o los hermanos, según sea el caso), recoger nuestras prendas, etc.; evita poner pretextos de cansancio, falta de tiempo u ocupaciones ficticias para evitar colaborar; haz lo necesario para llegar puntual a tus compromisos, así respetas el tiempo de los demás. En todos los lugares que frecuentas se presentan muchas oportunidades, ¡decídete!

Es necesario tener en cuenta, que una voluntad férrea se convierte a la vez en escudo y arma para protegernos de ciertas situaciones, miles de personas han caído en la dependencia y en la aniquilación de su dignidad. En este sentido, la voluntad es el motor de los demás valores, no sólo para adquirirlos sino para perfeccionarlos, ningún valor puede cultivarse por sí solo si no hacemos un esfuerzo, pues todo requiere pequeños y grandes sacrificios realizados con constancia.

Las Virtudes Civiles Valores Morales Para la Vida en Democracia

VIRTUDES CÍVICAS NECESARIAS PARA LA VIDA EN DEMOCRACIA

LISTA DE VIRTUDES CIVILES:

1- Austeridad

2- Veracidad

3- Lealtad

4-Tolerancia

5-Espíritud de Trabajo

6-Perseverancia

7- Fraternidad

8-Patriotismo

9-Abnegación

La historia nos enseña que los grandes imperios se derrumbaron, más que por la acción de sus enemigos externos, por la corrupción de sus propios ciudadanos.La grandeza y permanencia de un pueblo reside más en el espíritu y virtud de sus miembros, que en su organización, sus instituciones jurídicas o sus riquezas económicas. Ningún régimen político puede realizar el bien común si sus miembros han perdido el sentido de la virtud, de la lealtad, del espíritu de solidaridad y de trabajo. Mucho menos la democracia que tiene por base la participación libre, responsable, activa y consciente de todos los ciudadanos en la vida comunitaria.

Ver: Concepto de Republica, La Diferencia con Democracia

VIRTUDES PUBLICAS Y PRIVADAS

En la democracia, como sistema de vida y como forma política, es la persona humana fundamento, sujeto y fin de la vida social. Dignidad y libertad de la persona son sus valores cardinales. Aspira a una convivencia que ayude a todos a desarrollar sus personas.No puede existir democracia donde los hombres han perdido el sentido de responsabilidad y el afán de la propia superación. La democracia reclama virtud.

El hombre tiene una dimensión individual y otra social. Es uno mismo el sujeto de la vida pública y privada. Las virtudes públicas y las privadas están íntimamente ligadas.La democracia se da donde hay un pueblo mental y moral-mente maduro. Requiere hombres que obren por criterios propios, ejerciendo su libertad con responsabilidad, urgidos más por su propia conciencia y sentido del deber, que por las obligaciones que crean las leyes o el temor al castigo.

La Naturaleza Humana

Para mejor entender la importancia que para un régimen tiene la virtud de sus miembros comenzaremos por dar una noción realista de lo que es el hombre y su naturaleza.

La sociedad es para el hombre, para ayudarlo a vivir y realizar su destino. Para saber lo que debe ser y hacer la sociedad es menester saber lo que es el hombre.

Los sistemas liberales y totalitarios se equivocan y producen desastrosas consecuencias sociales porque parten de un concepto erróneo de la naturaleza humana.

Si observamos nuestra propia experiencia, las conductas ajenas y lo que nos enseña la historia, la psicología, la filosofía y la teología, encontramos que en todo hombre, también en cada uno de nosotros, existen:

1. Tendencias hacia el mal;
2. tendencias hacia el bien;
3. exigencia de nuestra conciencia de que en las conductas y actitudes el bien prevalezca sobre el mal.

Todos experimentamos tendencias hacia el mal. Nuestro egoísmo es expresión evidente de esta inclinación. Buscamos nuestros propios intereses, gustos y comodidades. Hacemos a los otros hombres instrumentos de nuestras propias ambiciones. Nuestros instintos no se sujetan espontáneamente a la razón y a la justicia.

Simultáneamente todos experimentamos tendencias hacia el bien. No podemos ver sufrir al prójimo sin sentirnos conmovidos y manifestar nuestra solidaridad. La injusticia nos indigna. Una obligación interna nos urge a cumplir nuestros deberes, a ser generosos y leales con los demás, a sacrificarnos por ayudarlos, a superar nuestros egoísmos y pasiones.

Y sentimos también la urgencia de que en nuestra conducta y en nuestros actos el bien prevalezca sobre el mal. Cuando en nuestra conducta ha prevalecido el egoísmo todos experimentamos que nuestra dignidad y valer personal han disminuido. Por lo contrario, si ha prevalecido la solidaridad con los otros, experimentamos que nuestro valer ha crecido.

En cada hombre se da la coexistencia del bien y del mal. No existe hombre absolutamente bueno, ni absolutamente malo. No hay hombre, héroe, ni santo, que pueda controlar totalmente su egoísmo y en cuya conducta no se encuentren deficiencias. Tampoco hay hombre tan absolutamente malo que haya perdido totalmente el sentimiento del bien y de la solidaridad.

Esta es la realidad del hombre. El porqué de la existencia del mal es un misterio que permanece inexplicado. Para el cristianismo es consecuencia del pecado original.La explicación cristiana es una explicación de fe. Como tal está en un orden supra-racional.

De todos modos el hecho existe: en el hombre se da una tensión entre el bien y el mal. Y el problema de todo hombre es hacer que en su vida y en su conducta las tendencias hacia el bien, la responsabilidad y la solidaridad controlen y superen a su propio egoísmo. Y el objeto de la sociedad, además de la satisfacción de las necesidades vitales, es lograr un ordenamiento de la convivencia tal que favorezca en los hombres el desarrollo de sus buenas tendencias y les ayude a dominar sus propios egoísmos.

Virtud y democracia

La sociedad, a través de sus instituciones, sus leyes, sus actividades y su gobierno, no puede limitarse a impedir que el mal uso de la libertad por parte de algunos de sus miembros dañe la libertad e intereses de los otros. Debe proporcionar a todos los medios de subvenir a sus necesidades y desarrollar en ellos el sentido de responsabilidad y solidaridad.

Toda concepción política que no parte de un concepto objetivo de lo que es la naturaleza humana falla en su propia base y es incapaz de montar un sistema de convivencia ordenado y fecundo.

El liberalismo individualista olvida la existencia de malas tendencias en el hombre y cree que el orden social surgirá espontáneo por el desarrollo de la sola libertad. Consecuentemente disminuye las funciones de la autoridad. En la práctica conduce a injusticias sociales y opresión de los débiles.

Los sistemas totalitarios, a la inversa, parecen olvidar las tendencias hacia el bien que existen en el hombre y su capacidad de usar responsablemente de la libertad. Procuran crear el orden mediante la fuerza. Disminuyen el ámbito de la libertad y acrecientan el del poder.

La concepción democrático-personalista reconoce al hombre como es:

1. Porque lo sabe capaz de bondad y responsabilidad crea el más amplio campo posible para el ejercicio de su iniciativa y responsabilidad en todos los órdenes;
2. porque sabe que en el hombre existen malas tendencias y egoísmos, estatuye un sistema de autoridad y de leyes que ayuden al hombre a reprimir sus pasiones y sanciona a los que atentan contra los derechos de los demás.

Es clásica la fórmula de la democracia personalista: tanta libertad como sea posible; tanta autoridad como sea necesaria.

La libertad es el supuesto del sistema democrático. Y la virtud, la capacidad de continua superación propia, es el requisito de la libertad auténtica.
La participación activa requiere responsabilidad. La libertad sin responsabilidad es licencia y conduce al caos.

Más que otros sistemas la democracia necesita crear espíritu de responsabilidad. Necesita que en sus miembros estén arraigadas las virtudes públicas y privadas.

Es propio del hombre libre, decía Aristóteles, “ser ley para sí mismo”; obrar por sentido del honor y no por coacción externa. Es propio del esclavo obrar por temor. La virtud es la actitud propia del hombre libre.

El significado esencial de virtud lo precisa su etimología. “Virtus” en latín significa valor, fuerza, ánimo, fortaleza, valentía. Suele definirse la virtud como la conducta reiterada o hábito de obrar siempre el bien y evitar el mal. La expresión es exacta y significa la fortaleza que requiere una conducta fiel a esta norma.

La democracia no puede subsistir si en los ciudadanos, gobernantes y gobernados, no se da una alta estima de la libertad, un constante afán de superación y de preocupación por los intereses y problemas comunes.

La democracia no dura donde no hay virtud. Otros regímenes pueden subsistir por la responsabilidad y patriotismo de una minoría. La democracia requiere virtud y responsabilidad en todo el pueblo. Un pueblo sin virtud se convierte en masa y es presa de los demagogos o de los tiranos.

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Virtudes públicas y privadas. Austeridad, veracidad, lealtad, tolerancia, espíritu de trabajo, perseverancia, fraternidad, patriotismo, abnegación, etc.
Las fuerzas morales. – Su valor prevalente. • El materialismo.
Los vicios • individuales y sus efectos sociales. • Formas de mentira, de deslealtad, de intolerancia, de egoísmo, etc. – Carencia de patriotismo.

GANDHI: VIRTUDES CIVICAS NECESARIAS PARA  LA DEMOCRACIA

peligros a la virtud segun gandhi

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I. – Virtudes públicas y privadas

A. – Las virtudes
Virtud es la disposición habitual del espíritu para obrar el bien.
Se dice “disposición habitual”, porque la virtud supone estabilidad y continuidad en el bien obrar. No es virtuoso aquel que ejecuta uno que otro acto bueno.
“Un acto de virtud —dice Aristóteles— no constituye la virtud, del mismo modo que una golondrina no hace verano. Tocando la cítara es como uno se hace tocador de cítara; haciendo con frecuencia buenas acciones es como se adquiere una disposición constante al bien. Á la virtud le son indispensables el número, la continuidad, la repetición.”
*La virtud lleva en sí bondad. Pertenece a la esencia de la virtud el que se refiera solamente al bien.

Como se adquiere la virtud
La virtud se adquiere por la repetición de actos moralmente buenos.
Para adquirir el hábito, los actos buenos deben repetirse con cierta frecuencia.
Cada acto realizado, deja como una huella en el espíritu, cierta facilidad para ejecutar el acto subsiguiente. Aunque algunas personas nacen con mayor disposición que otras para practicar determinadas virtudes, es regla general que las virtudes morales se adquieren y se consolidan por el esfuerzo personal y la repetición de actos moralmente buenos.

El hombre se perfecciona por el ejercicio de las virtudes; por eso las virtudes son muy importantes en la vida del hombre y de la sociedad.

Importancia de la Virtud
La sociedad será tanto más perfecta y gozará de mayores bienes cuanto más virtuosos sean los miembros que la integran. Las virtudes son verdaderas fuerzas psíquicas, que inclinan constantemente la voluntad a obrar bien.
Al hombre virtuoso le resulta más fácil, agradable, espontáneo y, a veces, casi necesario realizar el bien. Esta facilidad no disminuye sus méritos; antes bien, los aumenta, porque su bondad es voluntaria.
En la vida intelectual, no es perfecto aquel que anda fluctuando entre incertidumbres y titubeos, sino el que actúa con seguridad por tener bien asimilada y radicada la ciencia. Así también en la vida moral no es perfecto aquel que lucha con las dificultades de los principiantes —aunque haya realizado algunos actos buenos—, sino aquel que ha logrado una disposición constante para obrar el bien.
Se comprenderá, entonces, la importancia de adquirir desde niños la costumbre de proceder rectamente, y de ir consolidándola.


B. – Influencias ambientales
El hombre es un ser sociable: nace en la sociedad familiar y posee la tendencia a vivir en sociedad. Normalmente la vida del hombre, desde su nacimiento hasta su muerte, transcurre en sociedad con sus semejantes.
Los ambientes que ejercen mayor influencia en la adquisición de las virtudes son: el hogar, la escuela, los colegios y universidades y la sociedad civil.

El Hogar
El primer ambiente para la formación de hábitos virtuosos, es el hogar.
La influencia del hogar es decisiva en la vida del niño: la formación o deformación hogareña deja una señal indeleble en el alma del hombre.
La elevación moral del pueblo, requiere que sean morales los hogares.
Indudablemente la madre es la principal educadora de la humanidad. Con verdad se ha dicho que los grandes hombres se han formado sobre las rodillas de la madre.
También el padre, los hermanos y cuantos componen una familia, ejercen ascendiente poderoso sobre la formación moral de los niños.

Es sobremanera importante preservar y defender de malignas influencias a las familias.
Es terrible el resentimiento que acumulan los niños y jóvenes abandonados, y los hijos de padres divorciados o, a menudo, de padres tan solo separados. Estos problemas familiares repercuten perniciosamente en los niños.
La juventud argentina debe reflexionar seriamente acerca de la grave responsabilidad que asume cuando se dispone a formar una familia, y sobre la necesidad que tiene de ir consolidando las virtudes que requiere la gran misión de la paternidad y la maternidad.

La Escuela
Después del hogar, corresponde a la escuela primaria una gran misión moralizadora.
Para cumplir la delicada misión que se le confía, la escuela no puede reducirse a transmitir conocimientos, sino que debe inculcar verdaderos principios morales, orientadores de la vida.

La escuela es una extensión de la familia: no por nada se la llama “segundo hogar”.

La escuela debe, entonces, completar lo que falta a la acción familiar, suplir las deficiencias, pero nunca neutralizar el influjo familiar si es bueno y, mucho menos, torcer esa orientación, como hacen los regímenes totalitarios. De ahí la necesidad d-e que la familia tenga libertad para elegir el tipo de educación que desea para sus hijos. Por eso, en una democracia, la escuela, nacional, provincial o municipal; pública o privada, que es para todos: ricos y pobres, argentinos y extranjeros, debe desenvolverse con libertad.

El monopolio estatal, característico de los regímenes totalitarios, resulta fatal para la cultura y el progreso del país. Alemania hitlerista, Italia fascista y actualmente, por nombrar algunos, Cuba, Rusia y todos los países sometidos por la dictadura roja comunista, son tristes ejemplos del mal que produce el monopolio .estatal.
La democracia no soporta que se tiranice a las inteligencias. El germen de autonomía que lleva en su seno, exige una amplia libertad de enseñanza.
Felizmente, la Argentina se ha renovado en este aspecto, y ha comenzado a alinearse con las grandes democracias, que no pueden ser tales sin el ejercicio sincero de esa libertad fundamental.

Colegios y Universidades
Los institutos de enseñanza secundaria: colegios nacionales; liceos de señoritas; escuelas de comercio, industriales y normales; liceos militares y navales, etc., deben continuar y perfeccionar la acción formativa y moralizadora.
Sería de desear que se estableciera la obligatoriedad de la enseñanza media, al menos en su primer ciclo, para que todo el pueblo tuviera acceso a la cultura y se pudiera consolidar la virtud de tantos niños, víctimas de la perniciosa influencia de la calle.
La democracia exige necesariamente un pueblo culto. Toca a los institutos superiores y a las universidades la delicada misión de formar la clase dirigente: hombres y mujeres que orienten el pensamiento y los sentimientos colectivos. Es indispensable que todos aquellos que han recibido una cultura superior, y una formación intelectual y moral más esmerada, sean como los modelos en los cuales la gran masa de la población se refleje.
Por ser el Parlamento el centro de gravedad de una democracia normalmente constituida, es imprescindible que sus componentes tengan elevación moral, conocimiento de los problemas nacionales y capacidad intelectual. Para todo pueblo organizado democráticamente, estas condiciones son cuestión de prosperidad o decadencia, de salud o perpetua enfermedad, de vida o muerte.

Otras Influencias
También corresponde al ambiente extrafamiliar y extraescolar una misión educadora.
De poco valdría la acción de los factores de educación antes mencionados, si la pertinaz acción de otras influencias fuese negativa, y los destruyese o neutralizase.
Diarios, revistas, espectáculos, radio, cine, televisión, bibliotecas, partidos políticos, centros de cultura…, todos los elementos formadores del ambiente social deben contribuir a elevar la cultura popular, y a procurar que florezcan y arraiguen las virtudes ciudadanas.

C. – Sede de las virtudes
Las virtudes radican en la facultad del hombre llamada voluntad.
Era opinión de Sócrates y Platón, antiguos filósofos, que la virtud residía en la inteligencia, y que se obtenía la virtud por la ciencia. De modo que la instrucción hacía al hombre bueno. Según esa teoría, todo aquel que obra el mal, lo hace porque no lo conoce como a verdadero mal: si lo conociera, no lo cometería. De ahí que la educación deberá consistir en ilustrar la inteligencia del hombre acerca de lo que es su bien. Y eso conocimiento, esa ciencia, lo luirá bueno; es decir, le dará una inclinación estable para lo bueno. En una palabra, lo hará virtuoso.

Es verdad que la iluminación de la mente acerca del verdadero bien y del verdadero mal, y la representación al vivo del ideal, tienen suma importancia, por su eficacia para mover al hombre hacia el bien; y por consiguiente, deben ocupar un lugar de preeminencia en la educación. Pero eso no es suficiente. Se olvida que el hombre es libre, y por lo tanto, a pesar de conocer el bien, puede elegir lo malo. ¡Cuántas veces conoce con toda claridad su deber, y sin embargo, la fuerza de la pasión, el atractivo del placer, lo arrastran a obrar el mal!

No falta el conocimiento de la inteligencia: falta la fuerza de la voluntad.

El no tener en cuenta ese importante aspecto, hace que mucha gente sencilla se haga cruces cuando se entera de que alguna persona inteligente, que ha realizado estudios y que hasta posee títulos profesionales, ha cometido fechorías. No llega a comprender cómo puede suceder eso. Es que confunden ciencia con virtud; iluminación de la mente con formación de la voluntad. Sin embargo, hace muchísimos años lo había puesto en claro el poeta latino Ovidio, en aquellos famosos versos:

Veo lo mejor y lo apruebo,
y, sin embargo, hago lo peor…

Además, la experiencia personal de cada uno confirmará lo dicho. ¡Cuántas veces deberá reconocer haberse comportado como dice Ovidio! ¡Cuántas veces se falta al cumplimiento de las más elementales obligaciones, a pesar de conocer claramente el propio deber, y hasta, quizá, después de haberlo ponderado!…

D. – Las virtudes y la democracia
La forma democrática de gobierno impone altas exigencias, que interesan a la madurez moral de cada persona. Porque en la democracia, la vida se desenvuelve en ambiente de gran libertad; todos están llamados a ejercer las funciones públicas, y todos tienen cierta participación en el gobierno, por lo menos, cuando eligen a quienes deben regir la cosa pública. Este ambiente de amplia libertad exige severo autocontrol. La participación en las funciones públicas exige que se esté dispuesto a promover el interés general y no el propio provecho particular.

Para proceder así se necesita poseer un no pequeño grado de virtud. Cuando no hay virtud, el ejercicio del sufragio puede transformarse en una compraventa de votos, y los dineros públicos, en un recurso para comprar las conciencias. Las virtudes que reclama la democracia, no son solo las virtudes públicas, sino también las privadas. Las virtudes privadas se reflejan en la vida pública. El hombre es uno: tiene una sola conciencia; y la moral también es una.

La honestidad de su vida privada debe ser también su norma en la vida pública.
Y viceversa, la rectitud de conducta que muestra en la vida pública, debe observarla en la vida privada. Hay virtudes que son más propias de la vida privada, mientras otras lo son más de la vida pública. Y hay otras que son a la vez privadas y públicas; por ejemplo, la veracidad.

E. – Principales virtudes que interesan a la democracia
Las principales virtudes ciudadanas que interesan a la democracia, son las siguientes: austeridad, veracidad, lealtad, tolerancia, espíritu de trabajo, perseverancia, fraternidad, abnegación y patriotismo.
Todas ellas derivan de las cuatro virtudes morales denominadas cardinales, por ser como los cuatro quicios sobre los cuales gira toda la vida moral: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

VIRTUDES CARDINALES
Prudencia: Prudencia es la virtud que lleva a juzgar, según conciencia, qué se debe hacer o evitar en determinadas circunstancias.
La prudencia es la virtud moderadora de todas las otras: regula la acción, y evita que se caiga en excesos perjudiciales. El hombre juzga y discierne lo que, en cada caso particular, es más a propósito para conseguir lo que se propone. Para obrar con prudencia se requiere: deliberar con madurez, decidir con sabiduría y ejecutar bien. De la prudencia deriva la tolerancia.

Justicia: Justicia es la virtud que inclina a dar a cada uno lo suyo. La justicia pone orden y produce la paz tanto en la vida individual como en la social. “Porque, según A. Tanquerey, respeta los derechos de cada uno, hace que reine la honradez en los negocios, contiene el fraude, defiende los derechos de los pequeños y de los humildes, refrena las rapiñas y las injusticias de los poderosos, y pone orden en la sociedad. Sin ella vendría la anarquía, la lucha entre los intereses opuestos, la opresión de los débiles por los fuertes, el triunfo del mar. De la justicia derivan la veracidad, la lealtad, la fraternidad y el patriotismo.”

Fortaleza: Fortaleza es la virtud que lleva a un comportamiento racional frente al peligro, para no dejarse arrastrar ni por el temor, ni por la audacia.
El que es moralmente fuerte, sabe resistir al temor, que pretende apartarlo del cumplimiento del deber, y es también capaz de frenar los impulsos de la audacia, que lo incita a arremeter contra el mal cuando no es necesario. De la fortaleza derivan el espíritu de trabajo (laboriosidad) y la perseverancia.

Templanza: Templanza es la virtud que inclina a un comportamiento racional frente al placer.
La templanza tiene por objeto moderar toda clase de placer sensible, pero especialmente el que va unido con las dos principales funciones de la vida orgánica: el comer y el beber, que conservan la vida del individuo, y los actos que tienen por fin la conservación de la especie.
Como el placer es seductor y arrastra fácilmente más allá de los justos límites, la templanza asegura el imperio de la razón sobre la pasión. De la templanza derivan la austeridad y la abnegación.

Las virtudes en particular
A. – Austeridad
Sinónimos de austeridad son moderación, severidad y temperancia.

¿Que es la austeridad? La austeridad es aquella virtud por la cual el hombre prescinde de lo superfluo, y es siempre moderado en el uso de las cosas; más, todavía: es un tanto mesurado, aun en el uso de las cosas necesarias.

La austeridad excluye el lujo, el boato, la ostentación y el despilfarro. El hombre austero es sobrio en su persona y en su comportamiento. No hace ostentación de trajes lujosos ni de alhajas; viste con sencillez. No se excede en palabras, ni en gestos, ni en los manjares, ni en su tren de vida.

Esto puede ser realizado con naturalidad y sencillez, sin faltar al decoro de su persona ni a sus obligaciones sociales, y sin adoptar poses de misántropo ni actitudes excéntricas. El hombre austero está animado por un gran ideal de limpieza moral y de elevación de espíritu.

La austeridad puede ejercitarse, no solo en la vida privada, sino también en la vida pública. Interesa mucho a la democracia la austeridad en la vida pública. El funcionario austero cuida de los bienes de la nación mejor que si fueran propios. No se deja llevar por seducciones, halagos o ventajas que lo aparten del cumplimiento de su deber. Evita el despilfarro en los gastos públicos; no distrae dinero en propaganda innecesaria, ni en ostentación y exhibicionismo inútiles…
“La administración pública del Estado debe necesariamente desenvolverse con una prudencia y sobriedad tan grandes, que sirva de ejemplo a todos los ciudadanos…”
San Martín y Belgrano constituyen dos grandes ejemplos de austeridad.

B. – Veracidad
La veracidad es la disposición habitual de las personas a decir la verdad. Se opone a la mentira, a la falsedad y al engaño. Se puede ser veraz aun cuando se digan errores, siempre que haya conformidad de lo que se dice con lo que se piensa.

“La veracidad es uno de los deberes que el hombre tiene para con sus semejantes. Los hombres son seres inteligentes, y la inteligencia tiene derecho a la verdad. “Propagar el error a sabiendas, es corromper la inteligencia ajena, y rebajar la dignidad del que escucha. “El hombre que no es veraz —o que no es digno de crédito, por su hipocresía y simulación—, priva a los demás y se priva a sí mismo de uno de los goces más intensos de la vida: la posesión de la ciencia y de la verdad.

“Además, abusa de la palabra.
“El instrumento o vehículo natural del pensamiento es la palabra, que ha sido dada al hombre para que pueda hacer partícipes a los demás de su propia vida interior, y recibir en justa reciprocidad las ideas o sentimientos de sus semejantes.” Cuando los gobernantes .hablan al pueblo con veracidad se conquistan su estima, su confianza y su adhesión. La democracia exige veracidad a los gobernantes.

C. – Lealtad
Lealtad es aquella virtud por la cual una persona se mantiene fiel en las relaciones con los demás, y en el desempeño de su oficio o cargo.

Hombre leal es aquel que observa las leyes de la fidelidad,’ del honor y de la hombría de bien. Es leal consigo mismo aquel que obra de acuerdo con sus propias convicciones. La lealtad lleva a no traicionar a los demás, a respetar la palabra dada, y al cumplimiento de las obligaciones y compromisos, a la fidelidad recíproca de los esposos. En la vida social y pública se jura fidelidad a la bandera, a la Constitución y a las instituciones republicanas. Los militares juran lealtad a la bandera, a la autoridad, a las fuerzas armadas.

Los funcionarios juran desempeñar con fidelidad sus cargos. De modo particular, los jueces, encargados de administrar justicia, juran hacerlo con toda lealtad.

El Presidente y el Vicepresidente, al tomar posesión de sus cargos, juran ante Dios y los Santos Evangelios “desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo”, y “observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”.

D. – Tolerancia
Tolerancia, en sentido estricto, significa permisión de un mal para evitar males peores.
Tolerar es lo mismo que sobrellevar o soportar con paciencia más o menos benévola, una cosa desagradable, dolorosa, injusta, infamante, que por lo mismo se desaprueba y aborrece. Así, por ejemplo, se toleran los agravios de un ebrio, para evitar un homicidio.

El concepto de tolerancia supone siempre la idea de un mal que se soporta. Por eso se dice que se toleran en el prójimo el vicio, la deshonra, la ignorancia y el error. El bien se acepta, el mal se tolera. Tolerar lo bueno, tolerar la virtud, son expresiones erróneas.

Tolerancia, en un sentido más amplio, indica el deber, tanto de la autoridad pública como de los particulares, de respetar las conciencias y el libre albedrío en tanto sus manifestaciones externas no choquen con derechos ciertos y con normas esenciales de la vida civil. Este respeto se funda en la dignidad de las conciencias, que no pueden ser forzadas.

El deber de la tolerancia se extiende a las relaciones interpersonales: también el que se halla en error, de buena o mala fe, debe ser respetado en su persona, no porque el error o él mal puedan ostentar derechos, sino por la dignidad de la conciencia y del libre albedrío del hombre. Esta tolerancia se manifiesta en el respeto de las opiniones ajenas, y en la exclusión de todo procedimiento injurioso para defender las propias ideas o combatir las ajenas. Pero la tolerancia no es ilimitada: tiene su límite preciso; nunca debe llegar a la convivencia con el error o el mal. Una cosa es tolerar y otra aceptar y aprobar.

E. – Espíritu de trabajo
El espíritu de trabajo se llama laboriosidad. Es la virtud que inclina a realizar con decisión y entusiasmo los trabajos que se emprenden.

El hombre está sujeto a la ley del trabajo. Unos la cumplen con gusto; otros, a regañadientes, y otros huyen de todo trabajo.

Estos últimos son los perezosos, los poltrones, los haraganes, parásitos de la sociedad, que viven a costa del esfuerzo ajeno. La democracia necesita que los ciudadanos tengan mucho espíritu de trabajo.

Desde niño, cada uno debe adquirir esta virtud que se llama laboriosidad. La laboriosidad se manifiesta en el estudiante por el amor al estudio. El estudiante que no se aplica, que no realiza esfuerzos para ahondar en los estudios, no cumple con su deber. Desgraciadamente, desde hace unos cuantos años ha habido en la Argentina un notable retroceso en el espíritu de trabajo.

La productividad ha disminuido, y el nivel de los estudios ha descendido en todos los niveles de la enseñanza. Los destrozos que no se reparan, las obras que se construyen con desesperante lentitud, la irresponsabilidad en el cargo y en la labor que se ejecuta, hablan a las claras de esa dejadez e indolencia que está en los antípodas de la laboriosidad. Países como Italia y Alemania, que han sufrido los horrores de una guerra espantosa, se han recuperado en pocos años, merced al espíritu de trabajo de sus hijos. La Argentina, que se ha visto libre de semejante flagelo, y que debería nadar en la prosperidad y la abundancia, no logra aún salir del estado de postración en que se encuentra Falta espíritu de trabajo y de sacrificio.

Piénsese que el totalitarismo comunista impone al pueblo el trabajo obligatorio y controlado en condiciones desfavorables.

F. Perseverancia
Una manifestación de la fortaleza se halla en la virtud de la perseverancia. La perseverancia es la firmeza y constancia en la ejecución de los propósitos y resoluciones.

Nada más perjudicial que la inconstancia, que impide toda acción seria en provecho propio y en provecho de la comunidad. Desgraciadamente, la inconstancia es un mal muy generalizado. Muchos conciben hermosos proyectos y generosas resoluciones; pero pocos son los que perseveran hasta verlos cumplidos. Muchos son los que comienzan una obra, pocos los que perseveran hasta el fin.

¡Cuántos jóvenes inician estudios secundarios o universitarios, y qué pocos son los que tienen la perseverancia de llevarlos a feliz término!
La perseverancia supone fortaleza para superar los obstáculos y vencer las dificultades que se presentan.
Toda actividad, para que sea eficaz, exige perseverancia: firmeza para continuar hasta el fin en el camino emprendido, en la obra comenzada.

Conspira contra la perseverancia el tedio que se apodera de quienes no ponen entusiasmo y decisión en lo que emprenden, o se dejan vencer por el ansia de novedades.

G. – Fraternidad
¿Que es fraternidad? Fraternidad es la virtud por la cual los hombres se aman entre sí, y se consideran como hermanos, pues son miembros de la gran familia humana.

El fundamento de esta virtud no está en la simpatía ni en la afabilidad, y mucho menos en el interés. Arranca de una razón más profunda de la filiación de todos los hombres respecto de Dios.

La primera manifestación de la fraternidad es la benevolencia: querer bien y desearle el bien al prójimo; y la segunda es la beneficencia: ayudar al prójimo en todas sus necesidades.

Si se practicara más la virtud de la fraternidad, habría más paz y menos guerras.
La fraternidad lleva a “pensar bien de todos, hablar bien de todos y hacer el bien siempre y a todos”.

H. Patriotismo
Patriotismo es el amor a la propia patria. Es un sentimiento que brota natural y espontáneamente del corazón humano. Y es al mismo tiempo un deber.

Regímenes totalitarios, como el fascismo y el nazismo, exaltaron exageradamente este sentimiento, hasta tornarlo exclusivo y belicoso, y transformarlo en odio a las otras patrias. El totalitarismo comunista en la actualidad azuza los nacionalismos. Pero en general combatió el patriotismo como si fuera algo ilegítimo, y le opuso el internacionalismo, el cosmopolitismo, el humanitarismo, etcétera.

El patriotismo es un afecto muy legítimo, que conduce no solo a la defensa de la propia patria, sino también a realizar grandes obras y sacrificios por su desarrollo. El amor a la patria es un amor de preferencia pero no excluyente.

I. Abnegación
Etimológicamente, abnegación proviene del latín abnegatio. que significa renuncia, negación de sí misino.
Abnegación es la virtud por la cual una persona está dispuesta al sacrificio espontáneo de su voluntad, intereses y deseos, y aun de su propia vida, en beneficio de otro.

La abnegación supone caridad, desinterés y altruismo. Todo ser humano debe estar provisto de una mayor o menor dosis de abnegación, porque la vida es una continua abnegación, y siempre se sacrifican algunos bienes para alcanzar otros.

La vida en sociedad obliga a realizar una serie de renuncias: de los propios gustos e inclinaciones, de ciertas comodidades, de los propios puntos de vista…

Las “fuerzas morales”. Su valor prevalente
Como la vida social es dinámica, actúan en ella varias fuerzas.

Fuerza significa vigor, robustez, resistencia. Fuerza significa también, poder de influir en la marcha del país,
o facultad de mover a la acción.

Existen en la sociedad las denominadas fuerzas vivas. Las fuerzas vivas son todas aquellas que trabajan por el bienestar del país: comerciales, políticas, industriales, económicas, religiosas, culturales, sindicales, científicas, artísticas, técnicas; armadas: ejército, marina, aeronáutica, etc.

Su poder o influjo radica en la gravitación que ejercen en el ordenamiento o marcha de la nación.
Esa gravitación se debe a su potencial económico, científico, técnico, de masas o de armamentos, etc. Existen unas fuerzas, cuyo poder sobrepasa a todas, pues radica en el plano del espíritu, superior a la materia, y a las cuales todas las demás fuerzas deben estar subordinadas: son las fuerzas morales.

Las fuerzas morales residen en lo más noble, profundo e íntimo que posee el hombre: en su espíritu.
Las fuerzas morales consisten en el conjunto de virtudes religiosas, éticas, cívicas, familiares y personales que adornan al conglomerado social y, naturalmente, a cada individuo en particular.

Es casi universal el convencimiento He que la moralidad —o sea la fuerza de voluntad regida por normas éticas— representa el supremo valor natural para los individuos y la sociedad.

Una sociedad que no posea un rico patrimonio de fuerzas morales, so halla desprovista de reservas y desguarnecida para los momentos do crisis sociales o institucionales.

Son precisamente las fuerzas morales las que logran superar las crisis y encauzar a la nación.
Las fuerzas morales suponen desapego de las cosas terrenas, sentido de la responsabilidad, voluntad de aceptar las restricciones, espíritu de sacrificio personal, aprecio de los más altos valores humanos, comprensión de la personalidad espiritual, idea de servicio, reconocimiento de la fraternidad que debe reinar entre los hombres —sin acepción de razas o nacionalidades— y amor al prójimo; cosas, todas ellas, que no puede proporcionarlas ninguna filosofía utilitaria y materialista.

Una Gran Potencia Moral: Todas esas razones mueven a mencionar entre la primera fuerza moral, a la Iglesia.
Hasta los mismos enemigos reconocen que la Iglesia es la mayor potencia moral.

Quienes intentan promover una conducta ética y altruista vaciándola de su sentido religioso, se ven condenados al fracaso, pues le quitan todo fundamento racional y lógico. Solo una religión sobrenatural puede promover una renovación profunda del espíritu humano, y ser generadora de fuerzas que ejerzan en el más alto grado su redentora influencia social. Esto explica el prestigio creciente de la Iglesia, que aparece como la fuerza moral de mayor gravitación en el mundo.

Su palabra es escuchada con respeto e interés. Sus últimas encíclicas: “Mater et Magistra” (Madre y Maestra), “Pacem in terris” (Paz en la tierra) y “Populorum progressio” (Desarrollo de los pueblos), han alcanzado resonancia mundial. Ha superado ya la Iglesia, esta última época en que se la miraba con desdén. (1)

La fuerza poderosa de la Iglesia radica en la naturaleza de su institución, en su doctrina, en su moral y en su acción. Su doctrina es una explicación concluyente de la realidad: ilumina los problemas humanos, nacionales y universales, da un sentido espiritual y sobrenatural a la vida del hombre sobre la tierra.
Su moral orienta acertadamente para distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo verdadero de lo falso, lo quo está permitido de lo que no está.

Su acción se extiende a todas las ramas de la actividad humana: religiosa, científica, cultural, técnica, social, etc.; pero sobre todo se ocupa con renovado ardor en elevar sobrenaturalmente a los espíritus; en velar con especial cuidado, como Madre y Maestra, por la felicidad temporal de sus hijos -que lo son todos los hombres de la tierra-, para conducirlos venturosamente a sus destinos eternos.

(1) “Gracias a Dios, se pueden juzgar ya pasados los tiempos en los cuales el llamamiento a los principios múrales y evangélicos para la vida de los Estados y los pueblos, era desdeñosamente despreciado como pretensión irreal. Los acontecimientos de estos años de guerra se han encargado de refutar, en la forma más dura que jamás hubiera podido pensarse, a los propagadores de semejantes doctrinas. El desdén que estos manifiestan contra aquel pretendido irrealismo, se ha convertido en una espantosa realidad: brutalidad, injusticia, destrucción, aniquilamiento…
“Si el porvenir ha de pertenecer a la democracia, uña parte esencial en su realización deberá corresponder a la religión de Cristo y a la Iglesia, mensajera de la palabra del Redentor y continuadora de su misión salvadora. La Iglesia de hecho enseña y defiende la verdad, y comunica las fuerzas sobrenaturales de la gracia para realizar el orden establecido por Dios de los seres y de los fines, ultimo fundamento y norma directriz de toda democracia” (Pío XII).

Los vicios individuales y sus efectos sociales
A. Los vicios
Vicio es una disposición habitual de la voluntad a obrar mal. Así como un acto bueno no constituye la virtud, tampoco un acto malo constituye el vicio. Se requiere repetición. El que se embriagó una vez, no por eso es alcoholista, ni tampoco es vicioso.

El vicio se contrae por la repetición de actos reñidos con la moral, actos malos o reprobables.
El vicio es malo por oponerse al recto orden de la razón. Nadie se torna vicioso de improviso, su relajamiento se produce gradualmente, pues, por lo general, el vicio en sus comienzos es poca cosa; pero no se ha do olvidar que un  inmenso toma su origen de una chispa. El primero a quien daña el vicio, es aquel que lo posee.

Dice Boecio (3) que así como la languidez es una enfermedad del cuerpo, así el vicio es una enfermedad del alma, y que la peor enfermedad de los hombres es la de entregarse a los vicios.

Todos los vicios son malos. Pero los más perniciosos, más fáciles de contraer y más difíciles de desarraigar, son: el alcoholismo, la lujuria, el tabaquismo y la toxicomanía. Los vicios no quedan circunscriptos al individuo, sino que repercuten en los demás: tienen efectos sociales. Baste nombrar los enfermos mentales, por ser hijos de alcoholistas, o los débiles constitucionales, por descender de padres tarados por los vicios.

El alcoholismo, la toxicomanía, el juego, la vagancia, la lujuria, el robo, el crimen, son vicios que repercuten en la sociedad, y son causa de perturbación y degeneraciones sociales.

B. – Formas de mentira
Mentira es una expresión contraria al pensamiento.
Por expresión debe entenderse, no solo la palabra hablada, sino también la escrita y los actos y gestos. Con la mentira se pervierte la finalidad de estos medios de manifestar el pensamiento.

La clasificación más común de la mentira es la siguiente:
Mentira oficiosa es la que se dice en utilidad propia o ajena, para evitar algún mal. La gravedad dependerá del daño que cause a terceros.

Mentira perniciosa es la que se dice con intención de causar daño a otro.

Mentira jocosa es la que se dice por diversión, para animar la conversación. No reviste mayor importancia, cuando los oyentes advierten la falsedad de lo que se dice, y, además, no ofende a nadie.

No es exagerado afirmar que se vive en un mundo de mentiras. Miente el comerciante en sus negocios, engañando, adulterando mercaderías; miente el demagogo embaucando a las masas con falsas doctrinas e irrealizables promesas; mientras el estadista y el funcionario; miente el hombre en su vida privada y en sus relaciones sociales… Las más graves son las mentiras de los gobernantes. Los Estados totalitarios tienen organizada la mentira, por medio de la propaganda, la falsificación de la historia, la deformación de los hechos en las noticias, comunicados, partes oficiales …

Una de las formas más cínicas de mentir, es la que emplea el comunismo, que no tiene empacho en afirmar y presentar como ciertas las cosas más inverosímiles y más opuestas a la verdad.

Es que el comunismo parte de este principio: es bueno y lícito todo lo que favorece al comunismo; es malo todo lo que se le opone.

Las mentiras, las torturas, los crímenes, el terrorismo, si favorecen, al comunismo, son cosas buenas. No hay Estado más imperialista, armamentista y provocador de revoluciones y hasta de guerras, que la Rusia Soviética; y, no obstante, tiene el cinismo de proclamarse campeón de la paz y del antimperialismo.

C. – De deslealtad

Deslealtad es la negación de la lealtad, la falta de fidelidad y exactitud en el cumplimiento
de los propios deberes y compromisos
.

Los individuos son desleales a la sociedad, cuando burlan las leyes o no cumplen los compromisos contraídos con sus semejantes.

Una muy grave deslealtad, es la traición a la patria. Se puede traicionar a la patria cuando se revelan secretos concernientes a su seguridad, cuando se toman las armas contra ella, o cuando se pasa a las filas enemigas y se les presta ayuda o socorro.

Los gobernantes cometen deslealtad para con el pueblo, cuando no cumplen con fidelidad los deberes del cargo que ocupan. Ejemplos de deslealtad son la malversación dé los caudales públicos, el enriquecimiento ilícito con los dineros del Estado, el dejarse sobornar con dádivas o dinero, etc.

D. – De intolerancia
Como la misma palabra lo indica, intolerancia significa falta de tolerancia.

Intolerancia es la falta de respeto y tío consideración hacia las opiniones o conducta ajena porque o no coinciden con las propias o las contrarían.

Hay una intolerancia doctrinaria que debe ser admitida porque es una necesidad de la naturaleza: es la intolerancia de la verdad y de los principios.
Quien está seguro de poseer la verdad, es —y debe serlo— intolerante con el error.
Así el maestro no puede aceptar, por tolerancia, que el alumno afirme que cinco más cinco son doce; que el ángulo agudo es mayor que el recto; que el general Belgrano nació en Bogotá, cruzó los Andes y libertó a Bolivia… Los examinadores son intolerantes con los errores que los malos alumnos dicen en sus exámenes; es intolerante el médico, cuando prescribe las medicinas que deben devolver la salud; son intolerantes los jueces, cuando condenan a ladrones, depravados y criminales…

No se trata aquí de esa intolerancia doctrinaria —que nadie razonablemente puede dejar de admitir, y que nunca debe ser agresiva—, sino de la intolerancia con las personas. La intolerancia puede existir en las personas particulares, en los grupos y en las personas investidas de autoridad.

Las personas particulares son intolerantes cuando adoptan una actitud de intransigencia, no en los principios, sino en el comportamiento, en el trato, de lo cual resulta difícil la convivencia.

Hay quienes no soportan nada: opiniones opuestas a la suya, inconvenientes, actitudes molestas… Cualquier cosa los irrita, y les hace perder el autodominio.

Pretenden que todo el mundo piense como ellos, y que todas las cosas se hagan según sus indicaciones. Se creen infalibles en sus juicios.

Les falta comprensión y amplitud de miras por su intolerancia. Tales personas hacen muy difícil y penosa la convivencia. La intolerancia se manifiesta también en los grupos, sea entre diversas clases sociales, como entre asociaciones o partidos políticos antagónicos.

Por la intolerancia de clase, los grupos que se consideran superiores desprecian a los otros, y no admiten nada de bueno en ellos; las clases consideradas inferiores suelen’ atribuir todos los vicios y defectos a las superiores, y no toleran nada de lo que juzgan ofensivo. Se prodigan insultos recíprocos, y anidan odios y resentimientos.

La intolerancia de grupo ha hecho que partidos de fútbol denominados “amistosos”, degenerasen en poco menos que batallas campales.

La intolerancia entre los partidos políticos puede llegar a tener consecuencias gravísimas: persecuciones, torturas, vejámenes, venganzas y hasta crímenes.
Cuando la intolerancia es ejercida por personas investidas de autoridad, resulta terrible. Ejemplos elocuentes pueden verse en el terror de la Revolución Francesa, las tremendas represiones y purgas comunistas, las persecuciones de los regímenes totalitarios…

E. – De egoísmo

Etimológicamente, egoísmo proviene de ego, que quiere decir yo. Egoísmo significa el amor exagerado de sí mismo. El egoísmo es lo opuesto al altruismo. El egoísta piensa solo en sí. Su lema es, en los hechos: “Primero yo, después yo y siempre yo”.

Expresión de egoísmo es el “individualismo”, sistema que pone al individuo, al propio yo, a la propia persona, como centro y eje de toda la vida social.

Puede afirmarse que la mayoría de los males que aquejan a la humanidad, provienen del egoísmo, de esa falta de generosidad que impide pensar en los demás y buscar el bien común.

Una crítica seria que se formula a la Revolución s Francesa, es el haber acentuado en el mundo ese individualismo egoísta que tantas injusticias y tantos males ha traído a la sociedad.

F. Carencia de patriotismo

La carencia de patriotismo es una de las consecuencias del egoísmo.

El patriotismo supone generosidad, olvido de sí mismo, renuncia a las ventajas particulares en favor del bien común. El egoísta piensa y se preocupa de sí mismo, y se desentiende de todo lo demás. De ahí resulta esa apatía e indiferencia por todo lo que interesa a la patria.

En una democracia, la falta de patriotismo lleva a consecuencias funestas: los ciudadanos, en lugar de elegir a los mejores para los cargos públicos, son capaces de sufragar a veces por los ineptos: los problemas públicos no son solucionados de la forma más conveniente para la patria —lo que redundaría en bien de todos—, sino, teniendo en vista los propios intereses particulares.

LOS VALORES HUMANOS

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La Superacion Individual Personal El Valor de la Superación

LA SUPERACIÓN PERSONAL COMO VALOR HUMANO

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Es una acción que requiere inmediatez, planeación, esfuerzo y trabajo permanente. Por lo que simplemente el tiempo, el deseo y la propia estimulación, no llegan a un buen puerto.

Las aspiraciones que habitualmente tenemos en la vida, tienen su centro en aquellas oportunidades, su provecho y la obtención de los frutos deseados. Por lo tanto, podríamos decir que la superación es aquel valor que nos motiva a perfeccionarnos, ya sea desde lo humano, espiritual, profesional, económico. Por lo cual debemos vencer todos aquellos problemas que se nos presenten. Para ello, desarrollaremos la capacidad de lograr cada objetivo propuesto. Es decir, que la verdadera solución no tiene cantidad, sino por el contrario, calidad.

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Los seres humanos tenemos que saber que poseemos un deseo innato: la superación. Pero a veces, nos paralizamos. ¿Por qué? Diríamos que el principal freno es nuestra persona, ya que muchas veces los temores más profundos, nos paralizan y actuamos como simples conformistas.

Usualmente, nos encontramos con personas que hablan permanentemente de sus planes y del nuevo rumbo que iniciarán en sus vidas, pero finalmente todo se desvanece, y quedan en palabras y deseos, replicando los contratiempos no previstos, los cuales obstaculizaron sus objetivos. Ello demuestra lo que mencionábamos anteriormente, y es que la superación no se logra con tiempo, sino con acciones inmediatas y cargadas de esfuerzo y arduo trabajo.

El gran cambio lleno de beneficios materiales, no concuerda con la superación. La capacidad de plantearnos nuevos retos, disponernos a enfrentar y resolver dificultades, es temida por las personas, ya que el tiempo y permanencia en un determinado lugar, nos asegura estabilidad y seguridad.

Justamente, la manera más fácil de medir el progreso, es la acumulación de recursos económicos y materiales tan necesarios. El problema es que siempre encauzamos la superación hacia ese punto. El hecho aquí, es que existen otros aspectos fundamentales que debe tener en cuenta cualquier persona.

Por ejemplo, como manejamos nuestros hábitos y costumbres (ya sea desde el cuidado de cosas ajenas y personas, a la amabilidad con que nos dirigimos hacia otros). Además como nos desenvolvemos en el ámbito laboral. Si somos padres analizar que tiempo le dedicamos a nuestros hijos y la labor que estamos haciendo en la formación de nuestra familia. Y además ver nuestra cercanía al ámbito espiritual, ya que es muy frecuente que quede descuidado, sin embargo es un espacio que ofrece muchas posibilidades para el conocimiento de valores, preceptos y sacramentos.

Como mencionábamos anteriormente, en los bienes materiales no encontramos la superación; sino por el contrario, está en nosotros mismos. Ahora bien, tampoco importa la edad en el que uno se dispone a superarse, porque renunciar a mejorar, se asemeja a una vida sin falta de aspiraciones, es decir, solamente a conformarse.

El desánimo, es uno de los aspectos en donde fácilmente podemos caer, pero recordemos las posibilidades de superación son innumerables. Para iniciarse en este camino, elabore un pequeño plan de manera ordenada y trate de ponerlo en práctica consistentemente. Verá que los resultados pueden llegar a ser los soñados.

Como sabemos, nada es fácil en esta vida. Existen y siempre existirán obstáculos, pero justamente la superación consiste en afrontarlos y sacar de ellos nuevas experiencias. La perseverancia y la paciencia son dos valores fundamentales para llegar a la meta y a la cima de todos nuestros objetivos.

VIDEO SOBRE LA SUPERACIÓN

Solidaridad Valor Humano Ayudar al Prójimo Compartir

LA SOLIDARIDAD COMO VALOR HUMANO

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Todos pueden ser grandes… porque todos pueden servir. Para servir no hace falta un título universitario. Para servir no hay por qué hacer concordar el sujeto y el verbo. Sólo se necesita un corazón lleno de gracia. Un alma generada por el amor. Martín Luther King, Jr.

frase de solidaridad

Los humanos somos seres sociales: necesitamos de los demás para vivir, debemos relacionarnos, dar y recibir. Desde pequeños, los niños van aprendiendo sobre esta interdependencia: los adultos somos responsables de ayudarlos a sentir, pensar y actuar con los otros.

LA IMPORTANCIA DE UN SIMPLE GESTO SOLIDARIO: Un día, Pedro volvía caminando del colegio cuando vio que el chico que iba adelante había tropezado y se le habían caído todos los libros que llevaba, además de dos abrigos, un bate de béisbol, un guante y un grabador pequeño. Pedro se arrodilló y colaboró con el chico en recoger los artículos diseminados.

Como iban en la misma dirección, lo ayudó a llevar parte de las cosas. Mientras caminaban, Pedro descubrió que el chico se llamaba Iván, que le encantaban los videojuegos, el béisbol y la historia, que tenía muchos problemas con las demás materias y que acababa de romper con su novia.

Llegaron a la casa de Iván, y Pedro fue invitado a tomar una Coca-Cola y a mirar un poco de televisión. La tarde fue agradable, con risas y charla compartidas y Pedro regresó a su casa.

Siguieron viéndose en el colegio, y almorzaron juntos una o dos veces, hasta que los dos terminaron el ciclo básico. Completaron los estudios del ciclo medio en la misma secundaria donde mantuvieron sus breves contactos a lo largo de los años. Finalmente, llegó el esperado último año y, tres semanas antes de recibirse, Iván le preguntó a Pedro si podían hablar.

Entonces le recordó el día en que se habían conocido muchos años antes. “¿Nunca te preguntaste por qué llevaba tantas cosas a casa aquel día?”, preguntó Iván. “Sabes, había limpiado mi armario porque no quería dejarle un revoltijo a nadie. Había guardado algunas píldoras para dormir de mi madre y me iba a casa a suicidarme.

Pero después de pasar un tiempo juntos, hablando y riéndonos, me di cuenta de que si me hubiera matado, habría perdido esa oportunidad y muchas otras que podrían aparecer. De modo que ya ves, Pedro, cuando recogiste mis libros ese día, hiciste muchísimo más. Me salvaste la vida.”

John W. Schlatter

la solidaridad

Qué es La solidaridad?
Es el valor que consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades. Nace en principio simplemente de nuestra esencia humana: reconocemos al otro como parte de nuestra propia especie, de nuestra gran familia y entendemos que somos todos esencialmente iguales. Nada de lo que es humano nos es ajeno y cada uno de nosotros es capaz de sentir en carne propia lo que le pasa al otro. Por eso, ser solidarios implica que reconocemos el valor de cada persona y contribuimos a que pueda realizar sus proyectos de vida.

Cómo se aprende
Según numerosas investigaciones, los humanos venimos “preparados” para ser solidarios. Contamos con mecanismos en nuestro propio cerebro que nos permiten reconocer las emociones de los demás. Los científicos han identificado un grupo de neuronas, a las que denominaron “neuronas espejo”, que se activan cuando un individuo realiza una acción, pero también cuando observa una acción similar realizada por otro individuo.

Esto implica que somos capaces de poner en práctica la empatía; es decir, la capacidad de pensar y sentir la vida interior de otra persona como si fuera propia. Claro que empatía y solidaridad también se aprenden. Desde pequeños, Los niños pueden no solo sentir lo que le sucede al otro sino actuar basados en esa percepción.

Los adultos podemos entonces apoyar su crecimiento, por ejemplo, alentando sus iniciativas solidarias, a que expresen sus sentimientos y a entender los de los demás. Tanto en casa como en los ámbitos educativos podemos proveer experiencias de relacionamiento con personas de diferentes culturas, entornos sociales o edades, para que puedan conocer las distintas realidades en Las que se vive. Y al mismo tiempo, brindar el ejemplo de nuestra propia solidaridad. Incluso pequeños gestos (desde colaborar en una campaña para juntar alimentos hasta donar sangre) pueden ser importantes para que eLlos vayan construyendo sus ideales, su idea de lo que está bien y lo que está mal, de Lo justo e injusto.

Juan Pablo II y la solidaridad

En palabras del Papa Juan Pablo II: “La solidaridad no es un sentimiento superficial, es La determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos”.

Al ser parte de una comunidad, nada de lo que le suceda a un semejante podrá sernos totalmente ajeno. Todo lo que les pasa a los demás nos despierta algún sentimiento, nos genera alguna actitud. Hay quienes aparentan cierta indiferencia ante sus semejantes, pero en realidad esta actitud tiene más que ver con la desconfianza y el miedo, que suelen paralizar a las personas hasta el punto de anular sus sentimientos originales.

Quien es capaz de gozar con el dolor y el sufrimiento ajenos padece una gravísima enfermedad que lo lleva irremediablemente a la deshumanización. Pero la persona sana, cuando descubre que un semejante está en problemas, acude en su ayuda sin esperar nada a cambio. Siente que al ayudar a otros se ayuda a sí misma, que al colaborar para satisfacer las necesidades de alguien, satisface las propias y su alma se engrandece. Se siente bien consigo misma porque no se siente sola: ha creado un vínculo, una unión con el otro, aunque jamás lo haya visto ni lo vaya a conocer.

Hacer un favor o recibirlo es uno de los actos más gratificantes que podemos
vivenciar. Desde el favor más pequeño hasta el más grande, son actitudes de
incalculable valor, no tienen precio; su única recompensa es el agradecimiento.
La solidaridad se manifiesta en acciones concretas y hace más
fuertes los vínculo con los demás.

Los rasgos de quienes están dispuestos a ayudar son:
• Empatia: capacidad de sentir lo que siente el otro. A mayor empatia, mayor ayuda.

• Creencia en un mundo justo: el mundo es equitativo; el buen comportamiento se premia y el inadecuado se castiga.

• Sentido de responsabilidad social: es un deber colaborar con otros.

• Poco egocentrismo: estas personas piensan más en los demás que en sí mismos.

• Nurturance: significa ser cuidadoso, capaz de “nutrir” espiritualmente.

Tal vez, más allá de entender a quienes hacen de la contribución a otros una forma de vida, o en lugar de desentrañar sus motivaciones con modelos teóricos, sólo haya que admirarlos y, ¿por qué no?, sumarse a sus múltiples cruzadas cotidianas.

LA SOLIDARIDAD COLECTIVA:

A veces, la solidaridad no consiste en una actitud personal. Pensemos en cualquier proyecto colectivo, como un trabajo en equipo en la escuela, o acciones benéficas dentro de una comunidad, un barrio… Cuando se ponen en marcha este tipo de proyectos, el compromiso, la reciprocidad y la solidaridad son fundamentales para conseguir un objetivo. Cada uno ofrece su apoyo y, de este modo, se realiza como persona, pero también colabora para que la comunidad o el grupo avance y crezca. Una sociedad solidaria es aquella en la que todas las personas son consideradas valiosas.

A veces se presentan situaciones muy duras para la gente,
como pueden ser las catástrofes naturales. Es en esas situaciones cuando
más se expresa la solidaridad colectiva.

Fuente Consultada;
Chocolate Caliente Para El Alma Canfield y Hansen
El Libro de las Virtudes
Con Francisco a mi Lado La Solidaridad

La Sinceridad en las Relaciones Humanas Valor Humano

LA SINCERIDAD  COMO VALOR HUMANO

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frase sobre la sinceridad

A veces, atravesamos malas experiencias… ¿Alguna vez has sentido la desilusión de descubrir la verdad?, ¿esa verdad que descubre un engaño o una mentira?. El sentirnos defraudados provoca incomodidad, esta experiencia nos lleva a procurar que nunca nos suceda lo mismo, y a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestra desilusión.

Sin embargo, como los demás valores, la sinceridad, no es algo que debemos esperar de los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza….

La sinceridad es un valor que caracteriza a las personas por su actitud congruente, que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.

Si queremos ser sinceros necesitamos decir siempre la verdad… esto que parece tan sencillo, resulta una tarea muy dificultosa para algunas personas. ¿cuántas veces utilizamos esas mentiras piadosas en circunstancias que consideramos poco importantes?: como el decir que estamos avanzados en el trabajo, cuando aún no hemos comenzado, por la suposición de que es fácil y en cualquier momento podemos estar al corriente. Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente… hasta que nos sorprenden.

Incluso, podemos inventar defectos o hacerlos más grandes en una persona, o cuando ocultamos el enojo o la envidia que tenemos. Cuando, con aires de ser “franco” o “sincero”, decimos con facilidad los errores que comenten los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son.

No obstante, la palabra no constituye el límite único y visible de este valor, también se evidencia en nuestras actitudes. Como, por ejemplo, cuando aparentamos ser una persona que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social…), existe una tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres… En este momento viene a nuestra mente el viejo refrán que dice: “dime de que presumes… y te diré de que careces”; gran desilusión causa el descubrir a la persona como era en la realidad, alguna vez hemos dicho o escuchado: “no era como yo pensaba”, “creí que era diferente”, “si fuese sincero, otra cosa sería”…

Esto nos demuestra que no sólo debemos decir la verdad para ser sinceros, sino también actuar conforme a la verdad. Ello resulta un requisito indispensable para la sinceridad.

Si nos mostramos tal cual somos en la realidad, nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos. De esta manera, logramos el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades, pero también de nuestras limitaciones: los demás nos quieren y aceptan como somos.

Puede ocurrir que faltemos a la Sinceridad por descuido, utilizando las típicas frases “creo que quiso decir esto…”, “me pareció que con su actitud lo que realmente pensaba era que …” ; tal vez y con buena intención, opinamos sobre una persona o un acontecimiento sin conocer los hechos. Para ser sincero, debemos ser responsables en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.

Para ser sincero también se requiere “tacto”, esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla, debemos ser conscientes que el propósito de nuestro comentario es “ayudar”, no hacerlo por disgusto o porque “nos cae mal”; además debemos buscar el momento y lugar adecuados para decírselo, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.

De esta manera, la Sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. Si por ejemplo, es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la obligación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca, no solamente a las personas, sino a la buena convivencia que debe haber.

Actuar de forma sincera implica decir la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso.

Además, si somos sinceros aseguramos nuestras amistades, demostramos ser honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA  SINCERIDAD

1

Intento crear un clima abierto de comunicación y confianza en la familia o en la clase con el fin de que los hijos/alumnos vivan la sinceridad.

(De hecho, vivir cualquier virtud requiere que haya un ambiente de «virtud». Todas están relacionadas, Y hace falta vivirlas con naturalidad más que planificarlas).

2

Reconozco mi propia realidad, mis cualidades, mis limitaciones, y posibles prejuicios y tengo claro lo que es importante.

(Si no se tiene claro lo que es importante, y cómo uno es, tampoco se podrá ayudar a los hijos/alumnos a reconocer esas cosas en sus propias vidas. Sin reconocer la propia realidad no es posible manifestarla).

3

Reconozco que lo más importante es ser hijo de Dios e intentar mejorar de acuerdo con una visión objetiva de lo que es bueno.

(Es posible reconocer la propia realidad de una manera limitada. Por ejemplo fijándose en los propios gustos y caprichos y en poco más. De esta manera la manifestación de la verdad será insuficiente y no conducirá a una mejora personal).

4

Habitualmente manifiesto los diferentes aspectos de la realidad que he percibido a la persona idónea.

(No se trata de contarlo todo a cualquier persona. Por ejemplo, será conveniente compartir algunas cosas con el cónyuge o con un amigo íntimo, otras con los compañeros o con los conocidos).

5

Habitualmente manifiesto los diferentes aspectos de la realidad que he percibido en el momento oportuno.

(Ato se trata de contar las cosas en cualquier momento. La virtud de la sinceridad debe ser gobernada por la prudencia).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

 

LA SOLIDARIDAD HUMANA:

 

La Vocación de Servicio Para Vivir Mejor en Sociedad

LA VOCACION DE SERVICIO COMO VALOR HUMANO

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Vocación de Servicio: Servir implica ayudar a alguien de una forma espontánea, es decir adoptar una actitud permanente de colaboración hacia los demás. Una persona servicial supone que traslada esta actitud a todos los ámbitos de su vida: en su trabajo, con su familia, ayudando a otras personas en la calle, cosas que aparecen como insignificantes, pero que van haciendo la vida más ligera y reconfortante. Es posible que recordemos la experiencia de algún desconocido que apareció justo cuando necesitábamos ayuda, que luego después de ayudarnos, se perdió y no supimos nada más.

frase vocación de servicio

Las personas que son serviciales están continuamente atentas, observando y buscando la oportunidad para ayudar a alguien. Siempre aparecen de repente con una sonrisa y las manos por delante dispuestos a ayudar, en todo caso, recibir un favor hace nacer en nuestro interior un profundo agradecimiento.

La persona servicial, ha superado barreras que parecen infranqueables para las otras personas:

– El miedo a convertirse en el que “siempre hace todo”, en el cual, las otras personas, descargarán parte de sus obligaciones, aprovechándose de su buena predisposición. Ser servicial no es ser débil, incapaz de levantar la voz para negarse, al contrario, por la rectitud de sus intenciones sabe distinguir entre la necesidad real y el capricho.

– Muchas veces nos molestamos porque nos solicitan cuando estamos haciendo nuestro trabajo, o relajados en nuestra casa (descansando, leyendo, jugando, etc).

En estos momentos pensamos ¡Qué molesto es levantarse a contestar el teléfono, atender a quien llama la puerta, ir a la otra oficina a recoger unos documentos… ¿Por qué “yo” si hay otros que también pueden hacerlo?

En este sentido, poder ser servicial implica superar estos pensamientos y actitudes, en otras palabras, quien supera la comodidad, ha entendido que en nuestra vida no todo está en el recibir, ni en dejar la solución y atención de los acontecimientos cotidianos, en manos de los demás.

– A veces se presta un servicio haciendo lo posible por hacer el menor esfuerzo, con desgano y buscando la manera de abandonarlo en la primera oportunidad. Alli se manifiesta la pereza, que también impide ser servicial. Es claro que somos capaces de superar la apatía si el favor es particularmente agradable o de alguna manera recibiremos alguna compensación. ¡Cuántas veces se ha visto a un joven protestar si se le pide lavar el automóvil…! pero cambia su actitud radicalmente, si existe la promesa de prestárselo para salir con sus amigos.

Cada vez que ayudamos a alguien, por pequeño que sea, nos proporciona esa fuerza para vencer la pereza, dando a quienes nos rodean, un tiempo para atender otros asuntos o simplemente, descansar de sus labores cotidianas.

La base para vivir este valor es la rectitud de nuestras intenciones, porque es evidente cuando las personas actúan por interés o conveniencia, llegando al extremo de exagerar en atenciones y cuidados a determinadas personas, por su posición social o profesional, al grado de convertirse en una verdadera molestia. Esta actitud tan desagradable no recibe el nombre de servicio, sino de “servilismo”.

Algunos servicios cotidianos están muy relacionados con nuestros deberes y obligaciones, sin embargo, siempre lo relegamos a los demás o no tomamos conciencia de la necesidad de nuestra intervención:

– Pocos padres de familia ayudan a sus hijos a hacer los deberes escolares, pues es la madre quien siempre está pendiente de esa cuestión. Darse tiempo para hacerlo, permite al cónyuge dedicarse a otras labores.

– Los hijos no ven la necesidad de colocar la ropa sucia en el lugar destinado, si es mamá o la empleada del hogar quien lo hace regularmente.

Algunos otros detalles de servicio que pasamos por alto, se refieren a la convivencia y a la relación de amistad:

– No hace falta preocuparse por preparar la cafetera en la oficina, pues (él o ella) lo hace todas las mañanas.

– En las reuniones de amigos, dejamos que (ellos, los de siempre) sean quienes ordenen y recojan todo lo utilizado, ya que siempre se adelantan a hacerlo.

Estas observaciones nos demuestran que no podemos ser indiferentes con las personas serviciales, todo lo que hacen en beneficio de los demás requiere un esfuerzo, el cual muchas veces, pasa desapercibido por la forma habitual con que realizan las cosas.

Ello supone que, como muchas otras cosas en la vida, adquirir y vivir un valor, requiere estar dispuestos y ser conscientes de nuestras acciones, orientadas hacia ese objetivo. Al respecto debemos realizar algunas consideraciones:

– Realizar esfuerzos por descubrir aquellos pequeños detalles de servicio en lo cotidiano y en lo común: ceder el paso a una persona, llevar esos documentos en vez de esperar que lo haga otro, ayudar en casa a juntar los platos y lavarlos, mantener ordenado el cuarto o mis objetos personales en el trabajo. Estas actitudes nos capacitan para hacer un mayor esfuerzo en lo sucesivo.

– Nunca prestamos atención, pero los demás hacen muchas cosas por nosotros sin que solicitemos su ayuda. Cada una de estas pequeñas situaciones pueden convertirse en un propósito y una acción personal.

– Debemos dejar de pensar que “siempre me lo piden a mí”. ¿Cuantas veces te niegas a servir?… seguramente muchas y frecuentemente. Existe un doble motivo para esta insistencia, primero: que nunca ayudas, y segundo: se espera un día poder contar contigo.

– Si algo se te pide no debes detenerte a considerar lo agradable o no de la tarea, por el contrario, sin perder más tiempo necesitas emprender la tarea que se te solicitó.

Todo esto nos lleva a una conclusión: esperar a recibir atenciones tiene poco mérito y cualquiera lo hace, para ser servicial hace falta iniciativa, capacidad de observación, generosidad y vivir la solidaridad con los demás, haciendo todo aquello que deseamos que hagan por nosotros, viendo en los demás a su otro yo.

Vivir en Sociedad Respetando a Nuestros Semejantes La Sensibilidad

LA SENSIBILIDAD COMO VALOR HUMANO

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Sensibilidad

frase sobre sensibilidad

El valor de la sensibilidad reside en la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza de las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás. Además, debemos distinguir sensibilidad de sensiblería, esta última siempre es sinónimo de superficialidad, cursilería o debilidad.

Sin embargo, en diferentes momentos de nuestra vida cotidiana hemos buscado afecto, comprensión y cuidados, y a veces no encontramos a esa persona que responda a nuestras necesidades e intereses. ¿Qué podríamos hacer si viviéramos aislados? La sensibilidad nos permite descubrir en los demás a ese “otro yo” que piensa, siente y requiere de nuestra ayuda.

Ser sensible implica permanecer en estado de alerta de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, va más allá de un estado de animo como reír o llorar, sintiendo pena o alegría por todo.

¿Acaso ser sensible es signo de debilidad? No es blando el padre de familia que se preocupa por la educación y formación que reciben sus hijos; el empresario que vela por el bienestar y seguridad de sus empleados; quien escucha, conforta y alienta a un amigo en los buenos y malos momentos. La sensibilidad es interés, preocupación, colaboración y entrega generosa hacia los demás.

No obstante, las personas prefieren aparentar ser duras o insensibles, para no comprometerse e involucrarse en problemas que suponen ajenos a su responsabilidad y competencia. De esta manera, las aflicciones ajenas resultan incómodas y los padecimientos de los demás molestos, pensando que cada quien tiene ya suficiente con sus propios problemas como para preocuparse de los ajenos. La indiferencia es el peor enemigo de la sensibilidad.

Lo peor de todo es mostrar esa misma indiferencia en familia, algunos padres nunca se enteran de los conocimientos que reciben sus hijos; de los ambientes que frecuentan; las costumbres y hábitos que adquieren con los amigos; de los programas que ven en la televisión; del uso que hacen del dinero; de la información que reciben respecto a la familia, la moda, la religión, la política… todas ellas son realidades que afectan a los adultos por igual.

Actuando de esta manera, se pierde la posibilidad de construir un futuro diferente. Puede parecer extraño, pero en cierta forma nos volvemos insensibles con respecto a nosotros mismos, pues generalmente, no advertimos el rumbo que le estamos dando a nuestra vida: pensamos poco en cambiar nuestros hábitos para bien; casi nunca hacemos propósitos de mejora personal o profesional; trabajamos sin orden y desmedidamente; dedicamos mucho tiempo a la diversión personal.

En este sentido, la vida marcada por lo efímero y el placer inmediato o dejarse llevar por lo más fácil y cómodo, es la muestra más clara de insensibilidad hacia todo lo que afecta nuestra vida. Reaccionar frente ante las críticas, la murmuración y el desprestigio de las personas, es una forma de salir de ese estado de pasividad e indiferencia, para crear una mejor calidad de vida y de convivencia entre los seres humanos.

Debemos emprender la tarea de conocer más las personas que nos rodean: muchas veces nos limitamos a conocer el nombre de las personas, incluso compañeros de trabajo o estudio, criticamos y enjuiciamos sin conocer lo que ocurre a su alrededor: el motivo de sus preocupaciones y el bajo rendimiento que en momentos tiene, si su familia pasa por una difícil etapa económica o alguien tiene graves problemas de salud. Todo sería más fácil si tuviéramos un interés verdadero por las personas y su bienestar.

En otro sentido, vivimos rodeados noticias y comentarios acerca de los problemas sociales, corrupción, inseguridad, pobreza, distribución de la riqueza de manera desigual etc… estas cuestiones progresivamente las naturalizamos, dejamos que formen parte de nuestra vida sin intentar cambiarlas, dejamos que sean otros quienes piensen, tomen decisiones y actúen para solucionarlos. La sensibilidad nos hace ser más previsores y participativos, pues no es correcto contemplar estos problemas creyendo que somos inmunes y que no nos afectarán.

Por el contrario, la sensibilidad nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social. Con sentido común y un criterio bien formado, podemos hacer frente a todo tipo de inconvenientes, con la seguridad de hacer el bien poniendo todas nuestras capacidades al servicio de los demás.

 Los Siete Pecados  Capitales

La Solidaridad

Pecados  Sociales

 

La Sencillez Humana Descripción como Valor Humano

LA SENCILLEZ COMO VALOR HUMANO

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Sencillez: Quienes poseen una fortaleza interior y un encanto penetrante y perpetuo, son seres de personalidad sencilla. Usualmente no las percibimos con facilidad, pero la encontramos cuando realmente, ellos nos demuestran que son únicos, recios, sin actos involuntarios, y de cualidades evidentes y naturales. Es decir, que la sencillez nos enseña a saber quienes somos en la vida y lo que podemos llegar a ser en ella.

Actualmente nuestra sociedad, carece de un vacío cultural propio de la falta de este valor tan grande que es la sencillez. Esto se debe a que todo se rige según la moda, la ropa que usamos, los autos que poseemos, si tenemos poder, y lo peor de todos si logramos humillar sin necesidad, al resto de los individuos.

Francamente, debemos ser conscientes de que estamos dotados de inteligencia, cualidades y habilidades que nos distinguen. Pero a veces, ello se pierde por el solo hecho de creer que nuestra vida es una eterna competencia y comparación con el resto de los individuos. Esto determina que cada uno de nosotros pierda su espontaneidad y frescura que nos hace únicos; convirtiéndonos en personas intolerables.

Cabe aclarar, que este valor con frecuencia se la relaciona a las personas sencillas, con aquellos que son tímidos e ingenuos, o en el mejor de los casos con la idea de pobreza y suciedad. Por el contrario, ninguno de ellos atañe al valor en cuestión. Ser sencillos, es poseer humildad desde lo más profundo del corazón y además tener lo que se necesita sin gustos superficiales.

Para ser saber si una persona es sencilla, debemos estar atentos a las distintas manifestaciones que esta puede dar. Por ejemplo, desde su forma de hablar la persona sencilla no se convierte en el centro de atención y evita estar en todas las conversaciones, sino por el contrario la palabra es usada con prudencia y de manera apropiada. Es decir, que su lenguaje será comprensible y por sobre todas las cosas acordes a la ocasión, evitando en todo momento hablar de sus logros, aciertos y reconocimientos alcanzados.

Por lo tanto, la falsedad y las complicaciones deben estar ajenas a nuestras ideas y pensamientos más internos. Para ello, no busquemos problemas y dificultades donde no existen, tratando de no hacer preguntas y comentarios que solo corroboran lo que anteriormente quisimos mostrar.

De todas las manifestaciones más evidentes de una persona sencilla, es frecuentemente los aspectos externos de ella. Por ejemplo, no es extravagante en su forma de vestir, desde la moda, las joyas o los colores llamativos. Sino que, siempre esta acorde a las ocasiones utilizando prendas que concuerdan a su forma de ser.

De acuerdo a sus modales, estos se apartan de ser artificiosos y estudiados en cada situación en particular. La cortesía es propia de la sencillez y se manifiesta claramente en la forma de saludar, utilizar utensilios o hasta leer una carta.

Para la persona sencilla, además el apoyo hacia el otro es incondicional, ya que no presenta miedo en hacerlo y siempre puedes contar con su apoyo. Para el todo será importante y por lo tanto necesario.

La sencillez, es un valor que nos hace apreciar los bienes materiales que poseemos de igual manera. Por ejemplo, estas personas evitan el lujo inútil; ya que adquieren y utilizan solamente aquellos bienes que consideran necesarios. Esto no quita, que puedan comprar cosas de buena calidad por su duración y eficiencia, sino que no lo hacen para presumir ser más.

Cabe aclarar, que ser sencillos no significa que no debamos luchar para superarnos y poseer una vida más digna, sino que si lo hacemos pero desde la perspectiva de este valor.

En consecuencia, todas aquellas personas que son sencillas desde el corazón, son aquellas que aprecian a los demás por lo que son, y poseen un diálogo amable y por ende una amistad sincera. Todo lo que el tiene, esta a disposición del que lo necesite.

Distinguirse, sobresalir y admiración a nuestra figura externa, son deseos superados por el valor de la sencillez. Ya que lo que importa, es lo que somos desde nuestro interior, logrando que a nuestro alrededor más personas estén verdaderamente por lo que somos.

MANERA PERSONAL DE VIVIR LA SENCILLEZ

1

Intento actuar con claridad y transparencia en las actividades íntimas frente a los demás y frente a Dios.

(Hay dos problemas principales para vivir la sencillez. En primer lugar se trata de tener claro lo que se busca en la vida, pero también se trata de evitar que haya una cosa en el corazón y exteriorizar otra).

2

Reflexiono sobre los fines de mi vida y los tengo claros.

(La sencillez será imposible en el comportamiento si no existe orden en el pensamiento).

3

Entiendo que la sencillez es necesaria para conocer la verdad, para vivir unas relaciones auténticas con los demás, e incluso para no hacer el ridículo.

(Intentar ser lo que uno no es, simular o actuar con doblez son maneras seguras de despertar lástima o, incluso, la burla de los demás).

4

Intento que mi actuación habitual sea congruente con lo que digo y lo que pienso.

(La actuación congruente constante no es fácil, pero produce un estilo personal reconocido por los demás como tal. De esta manera podrán confiar más en uno y disfrutar de la relación).

5

Intento que mi manera de vestir sea elegante, que retrate mi manera de ser, y nunca produzca un efecto en los demás que suponga que piensen que soy otro tipo de persona de lo que realmente soy.

(Alguien ha dicho que la elegancia es hacer conformar la prenda al cuerpo y los dos a la circunstancia. No pretendemos significar que uno no debe arreglarse para una ocasión especial, por ejemplo. Pero evitar cualquier tipo de exceso sí).

6

Me expreso en un lenguaje adecuado al tema y a las personas con quienes estoy hablando.

(La ironía, la pedantería y la hipocresía son todas maneras de faltar a la sencillez. Pero también usar un lenguaje que no se conforma con los propios principios, o simular, por el lenguaje usado, que uno es algo diferente de lo que se es en realidad).

7

Intento dejarme conocer íntimamente en mi familia y todavía más en mis relaciones con Dios. En cambio, comparto mi intimidad de una manera prudente con los demás.

(Convertir la propia intimidad en dominio público no es parte de la sencillez. Esto sería, más bien, ingenuidad).

8

En las relaciones con los demás intento interesarme de verdad por los temas que les interesan a ellos, de tal manera que no caigo en una táctica de interés simulado.

(Se nota en seguida aquellas personas que simulan interés. ¡»Qué interesante»! es una frase típica que utilizan. También preguntan por la familia cuando se sabe que no les interesa. O, cuando uno está contestando, interrumpen para dirigir la palabra a otra persona o para dar alguna indicación).

Fuente Consultada: La Educación de Virtudes Humanas y su Evaluación David Isaacs

UN EJEMPLO DE VIDA: EL VALOR DE LA FAMILIA

Rick Hoyt es disminuido fisicamente debido a que el cordon umbilical se enrredo en su cuello al nacer, su padre Dick Hoyt lo lleva corriendo en una silla de ruedas, nadando y en bicicleta participando de las competencias mas duras de Triatlones, Ironman, Duatlones, Maratones, denominados como el Equipo Hoyt. Todo un ejemplo de vida y de amor reciproco de padre e hijo.

Misteriosa Muerte Papa Juan Pablo Banco Vaticano Logia P2 Asesinato?

Misteriosa Muerte Papa Juan Pablo I
El Banco del Vaticano y La Logia P2

Plaza del VaticanoBasta con echar una mirada a su historia reciente para comprobar que la sede mundial del catolicismo apostólico romano es un hervidero de intereses, intrigas, secretos, conspiraciones y muertes extrañas, así como campo de batalla de distintas sociedades secretas y sectas infiltradas.

No sólo se inmiscuye en asuntos de tipo social, sino que intenta influir en la política interna de los países, ya sean democracias o dictaduras.

Para la jerarquía de este «Gran Reino de Enlil», es necesario imponer las mismas normas morales a las sociedades modernas que a las antiguas, mientras que en ciertos altos cargos de la Iglesia, todo vale para obtener sus fines que no son otros que el poder y el control sobre la gente. (foto:Plaza del Vaticano)

 En Angeles y Demonios, el escritor Dan Brown idea una trama en la cual los Illuminati se infiltran en el Vaticano para vengar la muerte de sus miembros ejecutados por la Inquisición. Aunque estos ficticios Illuminati nada tienen que ver con los tratados en este libro, la infiltración de diferentes sociedades en el Vaticano es un hecho. Por un lado están los masones, los Illuminati y los satánicos y, por otro, sectas ultracatólicas como el Opus Dei y los Legionarios de Cristo.

La sospechosa muerte de Juan Pablo I

juan pablo IEn relación con la masonería es interesante repasar los acontecimientos que rodearon la misteriosa muerte de Juan Pablo 1. Para comprender las fuerzas que estaban en juego en el momento de su muerte, hay que retroceder hasta el siglo XIX, cuando la Iglesia pierde su poder terrenal sobre los Estados Pontificios durante la revolución nacional italiana.

El resultado de este cambio es que, a partir de 1870, los papas se convirtieron en «prisioneros del Vaticano». Gracias a su papel en la entrega de Italia a Mussolini, el papa Pío Xl (1922-1939) recibió el equivalente a 80 millones de dólares y la restauración temporal del papado en el Estado de la Ciudad del Vaticano bajo los términos del tratado de Letrán, de 1929.

Pío XI y sus sucesores explotarían este tratado para crear un banco Vaticano, más allá de todo control por parte de las autoridades civiles.La doctrina totalitaria del Concilio Vaticano 1 estableció que cualquier desviación de las enseñanzas morales del Papa era un error. Durante su estancia

en el Vaticano, Juan XXIII luchó para poner en marcha el Concilio Vaticano II, a pesar de la fuerte oposición de los conservadores, que temían cualquier pérdida de su poder absoluto y como consecuencia, la pérdida de sus privilegios y riquezas terrenales que la Iglesia había amontonado. Al morir Pablo VI, se eligió al cardenal Albino Luccani como sucesor, considerado por el cónclave como un candidato de compromiso, fácilmente controlable por las facciones mas conservadoras.

Pero cuando el Cardenal Luccani fue elegido Papa con el nombre de Juan Pablo I, empezó a mostrar una inteligencia privilegiada y una determinación que había permanecido oculta por su carácter reservado. Desde el primer momento decidió revolucionar el papado y devolverte sus orígenes espirituales. En su coronación, rehusó ser llevado en el papamóvil y no quiso ponerse una tiara incrustada de piedras preciosa; tampoco aceptó seguir el guión de la Curia para sus audiencias y conferencias de prensa. El supremo organismo de control Vaticano quedaba así desafiado, pero no tardó en reaccionar censurando sus comentarios en el diario oficial del Vaticano, sobre todo cuando expresó su opinión favorable al uso de los anticonceptivos.

Michele SindonaSin embargo, su mayor «pecado» fue indagar en los negocios del banco del Vaticano (es decir, el Instituto para las Obras de Religión, IOR), que en 1969 entró en negociaciones de la mano de Pablo VI con Michele Sindona, un financiero siciliano. (foto izquierda)

El desmesurado ascenso de Sindona desde la pobreza hasta el control de un imperio internacional de banca, se debía parcialmente al apoyo de patrocinadores de la mafia y la logia P2 (Propaganda Due), una sociedad secreta masónica controlada por Lucio Gelli. Éste financió su imperio mediante el saqueo sistemático de una cadena de banco adquiridos por su socio, Roberto Calvi.(foto abajo)  Con la ayuda de Gelli y Calvi, Sindona obtuvo el control de uno de los grupos financieros más antiguos y prestigiosos de Italia y Suiza, incluso otras instituciones financieras relacionadas con el Vaticano.

Pablo VI pidió consejo financiero a Sindona en 1968Pablo VI pidió consejo financiero a Sindona en 1968, cuando el Gobierno italiano revocó la exención tributaria que la Santa Sede disfrutaba sobre los ingresos recibidos de inversiones italianas.

Ya que el Vaticano no quería hacer pública la cuantía de su cartera de valores, decidió suprimir muchas de sus inversiones domésticas. Sindona le ofreció una solución, sus patrocinadores de la familia Gambino limpiarían su dinero procedente del comercio de heroína por activos legales. Huelga decir que el Vaticano no iba a negociar directamente con la Mafia y se estableció una compañía tapadera cuya misión era recibir el dinero de los Gambino.

Después de penetrar en este laberinto de corrupción, Juan Pablo 1, llamó a su despacho privado al jefe de la Curia, el Cardenal Villot, la tarde del 28 de septiembre. Quería discutir ciertos cambios que haría públicos al día siguiente. Iba a aceptar las dimisiones del jefe del banco del Vaticano, de varios miembros de la Curia implicados en las actividades de Sindona y del mismo Villot. Además, también iba a declarar su intención de celebrar una reunión el 24 de octubre con una delegación estadounidense para tratar el terna del control de la natalidad.

Cuando el papa Juan Pablo I se retirò a su habitación aquella noche del 28 de septiembre. decidido a tirar de la manta que cubría las negociaciones entre el Vaticano y la Mafia, no podía imaginar que no vería el nuevo amanecer.

A las 04:45 horas del 29 de septiembre, la hermana Vicenza encontró al Papa muerto. Según dice el investigador británico David Yallop, en su libro En nombre de Dios, la hermana Vicenza dio dos versiones ambiguas de cómo encontró al Papa. Según sus primeras y entrecortadas declaraciones a un grupo de sacerdotes franceses aquella misma mañana, le había encontrado sin vida en su cuarto de baño. Sin embargo, la otra versión (sin duda maquillada por Villot), habla de un hombre sentado en la cama con signos de agonía en el rostro cuando la hermana entró en su habitación. Yallop insiste en que esta discrepancia es muy importante: si se determinara que la monja lo encontró muerto en el cuarto de baño, aún con sus vestiduras papales, este hecho apuntaría a que falleció poco después de su «brindis» con el cardenal Villot aquella noche del 28 de septiembre.

 cardenal VillotDavid Yallop reconstruye las acciones del cardenal Villot(foto izquierda) y consigue una trayectoria muy sospechosa. Se dice que este cardenal informó de la muerte a las 05:00horas. Las gafas y zapatillas del Papa desparecieron misteriosamente y se especula que pudiera haber restos de vómitos, que en un hipotético análisis explicarían las causas de su muerte.

Justo a las 05:00, Villot o un ayudante, llamó a los embalsamadores, que a esa misma hora estaban curiosamente preparados para el evento. Lo que ocurrió entre las 05:00 y las 06:00 sigue siendo un misterio, y a esa hora, el doctor Buzzonati (y no el profesor Fontana, jefe del Servicio Médico del Vaticano) llegó para confirmar la muerte, aunque sin emitir el correspondiente certificado de defunción. Según este facultativo, la causa del fallecimiento fue un infarto. Sobre las 06:30, Villot empezó a informar a los cardenales, una hora y media después de la llegada de los embalsamadores. Antes de las 6 de la tarde de ese día, los apartamentos del Papa ya se habían limpiado y cerrado; sus secretarios habían retirado su ropa, incluso sus cartas, apuntes, libros y recuerdos personales. En otras palabras, a las 6 de la tarde, las 19 habitaciones del papa Juan Pablo 1 no guardaban ningún recuerdo de su corto papado de 33 días.

De nuevo el número masónico por excelencia y relacionado a su vez, con los Illuminati; además de un breve mandato que terminó el 29 de septiembre de 1978. Aquí hay otra contraseña de los Illuminati; el numero 29 se reduce a 11, y en la numero logia todos los números que cumplen esta condición se asimilan a él, es decir, 29, 38, 47, 56, 65, 74, 83 y 92.

Siguiendo las órdenes de Villot, el Papa fue embalsamado esa misma tarde, un procedimiento no sólo irregular sino ilegal. Se dice que durante el proceso de embalsamamiento, no se permitió la extracción de órganos ni sangre. Yallop afirma que «una pequeña cantidad de sangre» habría sido suficiente para que un experto forense estableciera la presencia de cualquier sustancia venenosa.

Según el Abad de Nantes, la sentencia de muerte cayó sobre Juan Pablo I el día que abrió los dosieres secretos de Pablo VI, y la forma en que murió tenía todos los visos de una ejecución masónica, planeada ese mismo día por Licio Geelli y Roberto Calvi.

Fuente Consultada:El Gran Complot de Robert Goodman

Valores a enseñar a los niños Honestidad Responsabilidad y Puntualidad

Valores a enseñar a los niños Honestidad

LA HONESTIDAD: Es aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien lo que le corresponde, incluida ella misma).

Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, “son como son” y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta.

La honestidad no consiste sólo en franqueza (capacidad de decir la verdad) sino en asumir que la verdad es sólo una y que no depende de personas o consensos sino de lo que el mundo real nos presenta como innegable e imprescindible de reconocer.

Lo que no es la honestidad:

– No es la simple honradez que lleva a la persona a respetar la distribución de los bienes materiales. La honradez es sólo una consecuencia particular de ser honestos y justos.

– No es el mero reconocimiento de las emociones “así me siento” o “es lo que verdaderamente siento”. Ser honesto, además implica el análisis de qué tan reales (verdaderos) son nuestros sentimientos y decidirnos a ordenarlos buscando el bien de los demás y el propio.

– No es la desordenada apertura de la propia intimidad en aras de “no esconder quien realmente somos”, implicará la verdadera sinceridad, con las personas adecuadas y en los momentos correctos.

– No es la actitud cínica e impúdica por la que se habla de cualquier cosa con cualquiera… la franqueza tiene como prioridad el reconocimiento de la verdad y no el desorden.

Hay que tomar la honestidad en serio, estar conscientes de cómo nos afecta cualquier falta de honestidad por pequeña que sea… Hay que reconocer que es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y la auténtica vida comunitaria. Ser deshonesto es ser falso, injusto, impostado, ficticio. La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma y busca la sombra, el encubrimiento: es una disposición a vivir en la oscuridad. La honestidad, en cambio, tiñe la vida de confianza, sinceridad y apertura, y expresa la disposición de vivir a la luz, la luz de la verdad.

LA PUNTUALIDAD

El valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado.

El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar.

El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.

La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto?

Muchas veces la impuntualidad nace del interés que despierta en nosotros una actividad, por ejemplo, es más atractivo para un joven charlar con los amigos que llegar a tiempo a las clases; para otros es preferible hacer una larga sobremesa y retrasar la llegada a la oficina. El resultado de vivir de acuerdo a nuestros gustos, es la pérdida de formalidad en nuestro actuar y poco a poco se reafirma el vicio de llegar tarde.

En este mismo sentido podríamos añadir la importancia que tiene para nosotros un evento, si tenemos una entrevista para solicitar empleo, la reunión para cerrar un negocio o la cita con el director del centro de estudios, hacemos hasta lo imposible para estar a tiempo; pero si es el amigo de siempre, la reunión donde estarán personas que no frecuentamos y conocemos poco, o la persona –según nosotros- representa poca importancia, hacemos lo posible por no estar a tiempo, ¿qué mas da…?

Para ser puntual primeramente debemos ser conscientes que toda persona, evento, reunión, actividad o cita tiene un grado particular de importancia. Nuestra palabra debería ser el sinónimo de garantía para contar con nuestra presencia en el momento preciso y necesario.

Otro factor que obstaculiza la vivencia de este valor, y es poco visible, se da precisamente en nuestro interior: imaginamos, recordamos, recreamos y supuestamente pensamos cosas diversas a la hora del baño, mientras descansamos un poco en el sofá, cuando pasamos al supermercado a comprar “sólo lo que hace falta”, en el pequeño receso que nos damos en la oficina o entre clases… pero en realidad el tiempo pasa tan de prisa, que cuando “despertamos” y por equivocación observamos la hora, es poco lo que se puede hacer para remediar el descuido.

Un aspecto importante de la puntualidad, es concentrarse en la actividad que estamos realizando, procurando mantener nuestra atención para no divagar y aprovechar mejor el tiempo. Para corregir esto, es de gran utilidad programar la alarma de nuestro reloj o computadora (ordenador), pedirle a un familiar o compañero que nos recuerde la hora (algunas veces para no ser molesto y dependiente), etc., porque es necesario poner un remedio inmediato, de otra forma, imposible.

Lo más grave de todo esto, es encontrar a personas que sienten “distinguirse” por su impuntualidad, llegar tarde es una forma de llamar la atención, ¿falta de seguridad y de carácter? Por otra parte algunos lo han dicho: “si quieren, que me esperen”, “para qué llegar a tiempo, si…”, “no pasa nada…”, “es lo mismo siempre”. Estas y otras actitudes son el reflejo del poco respeto, ya no digamos aprecio, que sentimos por las personas, su tiempo y sus actividades

Para la persona impuntual los pretextos y justificaciones están agotados, nadie cree en ellos, ¿no es tiempo de hacer algo para cambiar esta actitud? Por el contrario, cada vez que alguien se retrasa de forma extraordinaria, llama la atención y es sujeto de toda credibilidad por su responsabilidad, constancia y sinceridad, pues seguramente algún contratiempo importante ocurrió..

Podemos pensar que el hacerse de una agenda y solicitar ayuda, basta para corregir nuestra situación y por supuesto que nos facilita un poco la vida, pero además de encontrar las causa que provocan nuestra impuntualidad (los ya mencionados: interés, importancia, distracción), se necesita voluntad para cortar a tiempo nuestras actividades, desde el descanso y el trabajo, hasta la reunión de amigos, lo cual supone un esfuerzo extra -sacrificio si se quiere llamar-, de otra manera poco a poco nos alejamos del objetivo.

La cuestión no es decir “quiero ser puntual desde mañana”, lo cual sería retrasar una vez más algo, es hoy, en este momento y poniendo los medios que hagan falta para lograrlo: agenda, recordatorios, alarmas…

Para crecer y hacer más firme este valor en tu vida, puedes iniciar con estas sugerencias:

– Examínate y descubre las causas de tu impuntualidad: pereza, desorden, irresponsabilidad, olvido, etc.

– Establece un medio adecuado para solucionar la causa principal de tu problema (recordando que se necesita voluntad y sacrificio): Reducir distracciones y descansos a lo largo del día; levantarse más temprano para terminar tu arreglo personal con oportunidad; colocar el despertador más lejos…

– Aunque sea algo tedioso, elabora por escrito tu horario y plan de actividades del día siguiente. Si tienes muchas cosas que atender y te sirve poco, hazlo para los siguientes siete días. En lo sucesivo será más fácil incluir otros eventos y podrás calcular mejor tus posibilidades de cumplir con todo. Recuerda que con voluntad y sacrificio, lograrás tu propósito.

– Implementa un sistema de “alarmas” que te ayuden a tener noción del tiempo (no necesariamente sonoras) y cámbialas con regularidad para que no te acostumbres: usa el reloj en la otra mano; pide acompañar al compañero que entra y sale a tiempo; utiliza notas adheribles…

– Establece de manera correcta tus prioridades y dales el lugar adecuado, muy especialmente si tienes que hacer algo importante aunque no te guste.

Vivir el valor de la puntualidad es una forma de hacerle a los demás la vida más agradable, mejora nuestro orden y nos convierte en personas digna de confianza.

LA RESPONSABILIDAD

La responsabilidad (o la irresponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses.

Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.

La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza. Confiamos en aquellas personas que son responsables. Ponemos nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han prometido.

La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. En el caso del plomero, tiene que tomarse la molestia de hacer bien su trabajo. El carpintero tiene que dejar de hacer aquella ocupación o gusto para ir a la casa de alguien a terminar un encargo laboral. La responsabilidad puede parecer una carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias.

¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso, profesional o personal.

Cuando alguien cae en la irresponsabilidad, fácilmente podemos dejar de confiar en la persona. En el plano personal, aquel marido que durante una convención decide pasarse un rato con una mujer que recién conoció y la esposa se entera, la confianza quedará deshecha, porque el esposo no tuvo la capacidad de cumplir su promesa de fidelidad. Y es que es fácil caer en la tentación del capricho y del bienestar inmediato. El esposo puede preferir el gozo inmediato de una conquista, y olvidarse de que a largo plazo, su matrimonio es más importante.

El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Por ejemplo, el carpintero no fue a pintar la puerta porque llegó su “compadre” y decidieron tomarse unas cervezas en lugar de ir a cumplir el compromiso de pintar una puerta. El carpintero tiene mal ordenadas sus prioridades, pues tomarse una cerveza es algo sin importancia que bien puede esperar, pero este hombre (y tal vez su familia), depende de su trabajo.

La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente alguna vez en la irresponsabilidad. Empero, no todos toleraremos la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una persona en cualquier tipo de relación (laboral, familiar o amistosa) es fundamental, pues es una correspondencia de deberes. Es decir, yo cumplo porque la otra persona cumple.

El costo de la irresponsabilidad es muy alto. Para el carpintero significa perder el trabajo, para el marido que quiso pasarse un buen rato puede ser la separación definitiva de su esposa, para el gobernante que usó mal los recursos públicos puede ser la cárcel.

La responsabilidad es un valor, porque gracias a ella podemos convivir en sociedad de una manera pacífica y equitativa. La responsabilidad en su nivel más elemental es cumplir con lo que se ha comprometido, o la ley hará que se cumpla. Pero hay una responsabilidad mucho más sutil (y difícil de vivir), que es la del plano moral.

Si le prestamos a un amigo un libro y no lo devuelve, o si una persona nos deja plantada esperándole, entonces perdemos la fe y la confianza en ella. La pérdida de la confianza termina con las relaciones de cualquier tipo: el chico que a pesar de sus múltiples promesas sigue obteniendo malas notas en la escuela, el marido que ha prometido no volver a emborracharse, el novio que sigue coqueteando con otras chicas o el amigo que suele dejarnos plantados. Todas esta conductas terminarán, tarde o temprano y dependiendo de nuestra propia tolerancia hacia la irresponsabilidad, con la relación.

Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestra acciones y decisiones. Ser responsable también es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.

Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. La responsabilidad vale, porque es difícil de alcanzar.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra responsabilidad?

El primer paso es percatarnos de que todo cuanto hagamos, todo compromiso, tiene una consecuencia que depende de nosotros mismos. Nosotros somos quienes decidimos.

El segundo paso es lograr de manera estable, habitual, que nuestros actos correspondan a nuestras promesas. Si prometemos “hacer lo correcto” y no lo hacemos, entonces no hay responsabilidad.

El tercer paso es educar a quienes están a nuestro alrededor para que sean responsables. La actitud más sencilla es dejar pasar las cosas: olvidarse del carpintero y conseguir otro, hacer yo mismo el trabajo de plomería, despedir al empleado, romper la relación afectiva. Pero este camino fácil tiene su propio nivel de responsabilidad, porque entonces nosotros mismos estamos siendo irresponsables al tomar el camino más ligero. ¿Qué bien le hemos hecho al carpintero al despedirlo? ¿Realmente romper con la relación era la mejor solución? Incluso podría parecer que es “lo justo” y que estamos haciendo “lo correcto”. Sin embargo, hacer eso es caer en la irresponsabilidad de no cumplir nuestro deber y ser iguales al carpintero, al gobernante que hizo mal las cosas o al marido infiel. ¿Y cual es ese deber? La responsabilidad de corregir.

El camino más difícil, pero que a la larga es el mejor, es el educar al irresponsable. ¿No vino el carpintero? Entonces, a ir por él y hacer lo que sea necesario para asegurarnos de que cumplirá el trabajo. ¿Y el plomero? Hacer que repare sin costo el desperfecto que no arregló desde la primera vez. ¿Y con la pareja infiel? Hacerle ver la importancia de lo que ha hecho, y todo lo que depende de la relación. ¿Y con el gobernante que no hizo lo que debía? Utilizar los medios de protesta que confiera la ley para que esa persona responda por sus actos.

Vivir la responsabilidad no es algo cómodo, como tampoco lo es el corregir a un irresponsable. Sin embargo, nuestro deber es asegurarnos de que todos podemos convivir armónicamente y hacer lo que esté a nuestro alcance para lograrlo.

¿Qué no es fácil? Si todos hiciéramos un pequeño esfuerzo en vivir y corregir la responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros países y nuestro mundo serían diferentes.

Sí, es difícil, pero vale la pena.

Los Valores Humanos La honestidad, la tolerancia, la sinceridad

DESCRIPCIÓN DE LOS VALORES HUMANOS

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valores humanos: virtudes civiles

bullet valores humanos La Honestidad bullet valores humanos Gratitud
bullet valores humanos La Puntualidad bullet valores humanos Sinceridad
bullet valores humanos La Responsabilidad bullet valores humanos Generosidad
bullet valores humanos Familia bullet valores humanos Honestidad
bullet valores humanos Decencia bullet valores humanos Solidaridad
bullet valores humanos Aprender bullet valores humanos Prudencia
bullet valores humanos Docilidad bullet valores humanos Autodominio
bullet valores humanos Sensibilidad bullet valores humanos Sacrificio
bullet valores humanos Critica Constructiva bullet valores humanos Desprendimiento
bullet valores humanos bullet valores humanos Optimismo
bullet valores humanos Compasión bullet valores humanos Amor
bullet valores humanos Servicio bullet valores humanos Superación
bullet valores humanos Voluntad bullet valores humanos Responsabilidad (II)
bullet valores humanos Paciencia bullet valores humanos Comprensión
bullet valores humanos Sencillez bullet valores humanos Bondad
bullet valores humanos Amistad bullet valores humanos Lealtad
bullet valores humanos Respeto bullet valores humanos Perdón
bullet valores humanos Alegría bullet valores humanos Empatía
bullet valores humanos Humildad bullet valores humanos Patriotismo

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Ver: Los Derechos Sexuales y Reproductivos de los Adolescentes en Argentina

CONSTRUYENDO VALORES:

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Respetar a los otros en todo momento.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Querernos y aceptarnos a nosotros mismos, tal como somos; y de igual forma también a los demás.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Escuchar a los demás con modestia.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Dialogar sin prejuicios.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Cumplir con nuestras responsabilidades.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Colaborar con los otros, en la medida de nuestras posibilidades, sin necesidad de que nos lo pidan y sin esperar recompensa.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Aceptar que podemos estar equivocados y saber pe dir perdón a tiempo.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Ser coherentes con lo que decimos, lo que pensamos y lo que hacemos. Es decir, ser auténticos.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Dialogar con los demás, aceptando otros puntos de vista y otras opiniones.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Actuar sin fanatismos.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Tender “puentes” que nos acerquen a nuestros semejantes, en vez de levantar “murallas” que nos separen.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina1.jpg Y también preservar el medio ambiente, que nos pertenece a todos por igual.

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LA HONESTIDAD: Es aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien lo que le corresponde, incluida ella misma).

Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, “son como son” y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta.

La honestidad no consiste sólo en franqueza (capacidad de decir la verdad) sino en asumir que la verdad es sólo una y que no depende de personas o consensos sino de lo que el mundo real nos presenta como innegable e imprescindible de reconocer.

Ampliar Sobre La Honestidad

LA PUNTUALIADAD: El valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado.El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar.

El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.

La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto?.

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LA RESPONSABILIDAD: La responsabilidad (o la irresponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses.Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber.

La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza.

Ampliar sobre la Responsabilidad

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SOBRE EL RESPETO A LA DIVERSIDAD:

Diversidad: Diversidad significa variedad, pluralidad. La especie humana encuentra su riqueza en la multiplicidad de gustos, valores y opiniones. La monotonía y la uniformidad conducen con frecuencia, sino siempre, a la intolerancia y a la violencia. La idea de que debemos respetar los pensamientos, costumbres y opiniones de los otros ha llegado a constituir la base de la convivencia social. La intolerancia es la negativa a admitir la libertad del otro, la tenciencia a no admitir, y condenar y excluir lo que no nos gusta de las opiniones y conductas de los demás. La estrechez de espíritu, la intransigencia, el sectarismo, el espíritu de exclusión, el fanatismo se oponen a la comprensión del otro y hacen imposible la convivencia humana.

No a los prejuicios
Un prejuicio es una creencia, una opinión preconcebida que nos ha sido impuesta por el medio, la época, la educación que hemos recibido. Los
prejuicios constituyen la base y fundamento de la intolerancia.

Multiculturalidad
Si consideramos al mundo “nuestra casa común”, debemos aceptar en él la coexistencia de numerosas culturas diferentes. Esta pluricultu-ralidad existe incluso en el seno de muchas comunidades nacionales. La existencia de sociedades multiculturales constituye un hecho fundamental de la historia de la humanidad y del mundo moderno.

De los Prejuicios a la Segregación:

Segregar significa separar, poner aparte (siempre hablando de grupo humano o de la masa humana). La idea de segregar a otros se observa desde muy temprano en la historia de la humanidad y constituye una de sus características. A menudo, y sobre todo a partir del siglo XIX, la separación de grupos y personas adquirió un carácter absoluto, organizado y reglamentado.

La segregación racial en los EE. UU., basada en las ideas de superioridad del hombre blanco, constituye un lamentable ejemplo de ello. Se ha señalado que la idea de segregación se apoya sobre el eslogan “iguales pero diferentes”. Esa idea de igualdad en la diferencia en realidad manifiesta siempre el rechazo de la igualdad. La segregación conduce, de esta forma, a la discriminación.

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Enseñanzas Positivas y Negativas:

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina.jpg Si un niño vive criticado aprende a condenar.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina.jpg Si un niño vive con hostilidad aprende a pelear.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina.jpg Si un niño vive avergonzado aprende a sentirse culpable.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina.jpg Si un niño vive con tolerancia aprende a ser tolerante.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina.jpg Si un niño vive con estímulo aprende a confiar.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina.jpg Si un niño vive apreciado aprende a apreciar.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina.jpg Si un niño vive con equidad aprende a ser justo.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina.jpg Si un niño vive con seguridad aprende a tener fe.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina.jpg Si un niño vive con aprobación aprende a quererse.

https://historiaybiografias.com/bullet_capa_argentina.jpg Si un niño vive con aceptación y amistad aprende a hallar amor en el mundo.

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APRENDIZAJE DE LAS VIRTUDES CÍVICAS EN LA ESCUELA

Virtud se define como el hábito de obrar siempre el bien y evitar el mal.

El término virtud, del latín virtus significa etimológicamente fuerza, fortaleza, valor, valentía.

Todo hombre lleva en sí mismo tendencias innatas hacia el bien, la bondad, la solidaridad humana, la superación moral. Lleva también en su misma naturaleza tendencias hacia el mal, egoísmos, pasiones, ambiciones ilegítimas, tendencias a dominar al prójimo y tratarlo como instrumento. Y lleva dentro de sí mismo la exigencia ineludible de que el bien prevalezca sobre el mal.

Lograr que en nuestras vidas y en nuestros actos triunfe continuamente el bien sobre el mal, la solidaridad sobre el egoísmo, requiere una permanente vigilancia y fortaleza espiritual. Eso es la virtud.

Las virtudes privadas y las virtudes públicas o sociales no son esencialmente distintas. El hombre es el protagonista tanto de la vida privada como de la vida pública. La vida social es el resultado de un cúmulo de acciones individuales.

Virtudes cívicas son las que se refieren al hombre en cuanto es miembro de la comunidad política.

Dos son las instituciones que mayor influencia tienen en la formación de un hombre: el hogar y la escuela.

Es misión de la escuela, además de instruir, formar a los jóvenes para integrarse perfectamente en la sociedad en que les tocará vivir.
En la democracia la escuela debe tender a desarrollar en los jóvenes aquellas virtudes sin las cuales es imposible el mantenimiento de una sociedad democrática. Para lo cual la escuela debe:

1. formar hombres con criterio propio, capaces de juzgar por sí mismos los distintos acontecimientos y de tomar una posición personal frente a ellos;
2. enseñar el sentido de la propia dignidad, el respeto y estima de sí mismo que es la base del respeto y estima de los demás;
3. enseñar a respetar los derechos ajenos y a hacer respetar los propios, ejercitando el” sentido de responsabilidad;
4. desarrollar el espíritu de solidaridad que nos lleva a los demás;
sentirnos comprometidos en los problemas de los demás y responsables de la. marcha de la comunidad;
5. preparar para la convivencia en una sociedad en que se respeta la pluralidad de ideas y puntos de vista, desarrollando el espíritu de tolerancia y la capacidad de colaborar con quienes no participan de nuestras propias ideas;
6. desarrollar el espíritu de trabajo, la capacidad de iniciativa y de empresa, las fuerzas creadoras del espíritu.

Una democracia es un pueblo gobernándose a sí mismo. En la democracia el hogar y la escuela deben formar hombres capaces de gobernarse a sí mismos y de integrarse en la comunidad compartiendo sus problemas y sus objetivos.

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PARA TENER EN CUENTA: EJEMPLOS DE ESFUERZO, SUPERACIÓN Y FE EN SU TRABAJO

•   Después de la primera prueba artística de Fred Astaire, el informe del director de pruebas de MGM, fechado en 1933, decía: “¡No sabe actuar! ¡Poco audaz! Puede bailar un poco”. Astaire conservaba este informe sobre la chimenea de su casa de Beverly Hills.
•   Sócrates fue calificado de “corruptor de jóvenes inmoral”.
•   Louise May Alcott, la autora de Mujercitas, era impulsada por su familia a conseguir trabajo como mucama o costurera.
•   Beethoven tocaba mal el violín y prefería ejecutar sus propias composiciones en vez de mejorar su técnica. Su profesor consideraba que no tenía futuro como compositor.
•   Los padres del famoso cantante de ópera Enrico Caruso querían que fuera ingeniero. Su profesor decía que no tenía voz y que no podía cantar.
•   Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución, abandonó una carrera médica y el padre le dijo: “Lo único que te interesa es cazar, capturar perros y ratas”. En su autobiografía, Darwin escribe: “Todos mis profesores y mi padre me consideraban un chico común, más bien por debajo del nivel común de intelecto”.
•   El director de un diario despidió a Walt Disney por falta de ideas. Walt Disney también quebró varias veces antes de construir Disneylandia.
•   Los maestros de Thomas Edison decían que era demasiado tonto para aprender.
•   Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y no leyó hasta los siete. Su maestra lo describió como “mentalmente lento, insociable y encerrado siempre en sueños tontos”. Lo expulsaron y no lo dejaron ingresar en la Escuela Politécnica de Zurich.
•   Louis Pasteur fue un alumno mediocre y ocupaba el puesto número quince sobre veintidós.
•   Issac Newton no rindió nunca demasiado en el colegio.
•   El padre del escultor Rodin decía: “Tengo un hijo idiota”. Descrito como el peor alumno de la escuela, Rodin fracasó tres veces en su intento por ingresar en la escuela de Bellas Artes. Su tío decía que era ineducable.
•   León Tolstoi, el autor de Guerra y paz, abandonó el colegio. Era considerado “sin capacidad ni voluntad para aprender”.
•   El autor teatral Tennessee Williams se enfureció cuando su obra Yo, Vasha no fue elegida en un concurso en la Universidad de Washington donde estaba inscripto. El profesor recordaba que Williams cuestionó las decisiones de los jueces y su inteligencia.
•   Henry Ford fracasó y quebró cinco veces hasta que finalmente tuvo éxito.
•   Babe Ruth, considerado por los historiadores del deporte como el mayor atleta de todos los tiempos y famoso por batir el record local de carrera, también ostenta el record de lanzamientos fallados.
•   Wnston Churchill no aprobó sexto grado. Llegó a Primer Ministro recién a los sesenta y dos años y luego de una vida de derrotas y reveses. Hizo sus mayores contribuciones cuando era un “hombre mayor”.
•   Dieciocho editores rechazaron el cuento de Richard Bach Juan Salvador Gaviota sobre una gaviota  envuelo, antes de que Macmillan lo publicara finalmente en 1970. Para 1975, había vendido más de siete millones de ejemplares solamente en los Estados Unidos. Richard Hooker trabajó durante siete años en su novela de humor sobre la guerra, M*A*S*H que luego fue rechazada por veintiún editores hasta que Morrow decidió publicarla. Se convirtió en un bestseller aplastante, una película muy taquillera y una exitosa serie de televisión.

Jack Canfieldy Mark V. Hansen

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TEXTOS PARA REFLEXIONAR SOBRE ÉTICA Y LOS VALORES HUMANOS:
Nuestras obligaciones con los demás

El hermano de un amigo mío padece una grave enfermedad renal. Resultó que mi amigo disponía de una absoluta compatibilidad de tejidos con su hermano y la familia comenzó a presionarlo para que le donara un riñon. Para ellos la situación estaba clara: mi amigo podría salvar la vida de su hermano mediante la donación de uno de sus dos ríñones sanos y en perfecto funcionamiento. Aunque mi amigo amaba a su hermano, no se hallaba preparado para someterse a una cirugía dolo-rosa y de tanta importancia, sobre todo porque la enfermedad de su hermano iría destruyendo el riñon donado y, al cabo de unos cinco años, requeriría que todo el proceso comenzara de nuevo. Al final, cedió y donó el riñon.

En tu opinión, ¿en qué consistían sus obligaciones éticas? De negarse a donar el riñon, ¿habría quedado justificado? ¿Exigía el derecho a la vida de su hermano que él donara un riñon? Una pareja cuya hija adolescente desarrolló leucemia tomó la decisión de concebir otro hijo con el fin de que (si los tejidos resultaban compatibles) las células del cordón umbilical del bebé pudieran utilizarse para salvar la vida de la adolescente. Muchos criticaron las acciones de la pareja sobre la base de las teorías kantianas, y argumentaron que estaban utilizando al bebé nonato como medio para un fin.

Aunque la historia tuvo un final feliz, pues las células fácilmente donadas del bebé salvaron la vida de la hermana mayor, el caso suscita interesantes cuestiones éticas. ¿Qué sucede si una pareja elige procrear un bebé con el fin de utilizar su corazón o su hígado para salvar la vida de otro hijo? ¿Qué validez tendría el derecho a la vida en situaciones como ésta?.

Éstas son preguntas inquietantes que no parecen tener soluciones fáciles. Como observábamos en otras páginas es difícil decidir dónde terminan los derechos de una persona y comienzan los de otra. En una cultura profundamente defensora de la libertad y la individualidad, pedirle a alguien que tenga en cuenta el mayor bien social puede provocar una respuesta airada.

Los avances tecnológicos de las décadas pasadas han hecho cada vez más probable que, en algún punto de nuestras vidas, cada uno de nosotros tenga que enfrentar desgarradoras decisiones de vida o muerte o los problemáticos dilemas morales que describimos antes. Sin embargo, es importante recordar que la ética interviene en todas las elecciones morales, incluso en las que se toman en el curso de la vida ordinaria y cotidiana.

Ética cotidiana: ¿Mentirías para proteger a un amigo? ¿Trabajarías para una empresa que está involucrada en lo que consideras prácticas sucias? ¿Le dirías a una persona que la amassólo para tener sexo con ella? ¿Le pedirías a tu familia que te encubriera si te involucraras en actividades prohibidas? ¿Venderías a una revista o periódico información secreta sobre una persona ahora famosa? En la vida diaria enfrentamos desafíos éticos inesperados que jamás aparecerán en primera plana. Ahora que sabes algo acerca de las teorías éticas de toma de decisiones, revisemos algunos de los retos cotidianos que podrías estar enfrentando ahora.

La amistad aligera nuestras cargas y multiplica nuestras alegrías. Un amigo puede ser un confidente, un hombro sobre el cual llorar. Ligados por un lazo que no es sanguíneo ni legal, casi todos estaríamos dispuestos a hacer mucho por nuestros amigos; la amistad parece sagrada. Por eso mucha gente enfureció cuando Linda Tripp grabó las conversaciones telefónicas, emotivas e íntimas, de su amiga Monica Lewinsky, y luego las hizo públicas. La misma Tripp argumenta que era su deber patriótico exponer la conducta inmoral del presidente.

¿Acaso un deber como éste justifica haber traicionado la amistad? ¿Puedes imaginar una situación en la que la obediencia a un principio moral más alto podría llevarte a traicionar a un amigo? ¿Qué pasaría si ai mejor amigo o, peor aún, tu hermano fuera uno de los criminales más buscados por la policía?.

En en plano laboral, sonsideramos que el trabajo es la clave del estatus, la prosperidad material y, con frecuencia, de la autoestima. Tener un trabajo bien remunerado, que nos ofrezca recompensas tangibles e intangibles, es el pináculo del sueño americano. De manera ideal, el trabajo que amas debe ser posible bajo condiciones que no desafíen tu moral personal. Pero, ¿qué ocurriría si fueras el director de relaciones humanas en un prestigioso bufete de abogados y supieras que tu compañía está involucrada en prácticas que consideras poco éticas?.

Tú no contribuyes de manera directa a ninguna de esas prácticas ocultas. ¿Tu conciencia te permitirá seguir trabajando ahí? ¿Qué pasaría si la compañía sólo maltrata a algunos de sus empleados, por ejemplo, les paga menos o les niega la promoción debido a prejuicios de alguna índole? Es posible que los empleados mismos lo ignoren, pero tú lo sabes. ¿Te sentirías moralmente obligado a renunciar? ¿Y si fueras el contador, el supervisor de mantenimiento o el velador? ¿Una responsabilidad menor hace más fácil tu decisión?.

 

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EL AMOR DE UNA MADRE…
“Soy el resultado de lo que una gran madre quiso hacer de mi”

“La clave del Éxito es el Trabajo Duro”
Charles Edison
La historia de Thomas Alva Edison (1847-1931) es la estofa de que está hecha el sueño americano. Este joven inquisitivo abandonó su escuela de Port Hurón, Michigan, pocos meses después de empezar, cuando su maestra lo tildó de “inepto”. Su madre continuó enseñándole en casa, y el niño instaló un laboratorio químico en el sótano.

A los doce años, Edison se puso a trabajar como vendedor de emparedados y maníes en el ferrocarril, para obtener dinero para sus elementos químicos y su equipo. Mudó su laboratorio a un vagón de equipajes y, tras comprar una pequeña imprenta, comenzó a editar el primer periódico que se publicó en un tren en movimiento. Lo arrojaron del tren cuando sus sustancias químicas estallaron e incendiaron el vagón.

En 1869 Edison llegó a Nueva York, sin un céntimo pero resuelto a ganarse la vida como inventor. Varios meses después recibió cuarenta mil dólares por mejoras que había hecho en un teleimpresor para la Bolsa, y con este dinero inició su larga carrera de inventor. Trabajó sin cesar hasta patentar más de mil inventos a través de los años. Este maravilloso retrato de su hijo Charles nos permite vislumbrar el temperamento de una de las mentes más lúcidas de los Estados Unidos.

Fuente: El Libro de la Virtudes William J. Bennet

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El REY CANUTO Y LOS RIDICULOS ADULADORES
Adaptación de un texto de James Baldwin
Canuto II, que reinó durante el siglo once, fue el primer rey danés de Inglaterra. En esta famosa anécdota demuestra que es un hombre que sabe dominar su vanidad. Es una buena lección para todos los que aspiran a un puesto elevado.
Hace mucho tiempo, Inglaterra era gobernada por un rey llamado Canuto. Como muchos poderosos, Canuto estaba rodeado por aduladores. Cada vez que entraba en una sala, comenzaban las lisonjas.
—Eres el hombre más grande que jamás vivió —decía alguien.
—Oh, rey, nunca puede haber otro tan poderoso como tú —alegaba otro.
—Alteza, no hay nada que tú no puedas hacer —añadía otro.
—Gran Canuto, eres monarca de todo —canturreaba otro—. Nada en este mundo se atrevería a desobedecerte.
El rey era un hombre sensato, y se cansó de oír tantas tonterías.
Un día caminaba por la costa y sus funcionarios y cortesanos lo acompañaban, alabándolo como de costumbre. Canuto decidió darles una lección.
—¿Conque soy, según vosotros, el hombre más grande del mundo? —preguntó.
—Oh rey —exclamaron—, nunca ha habido nadie tan poderoso como tú, y nunca más lo habrá.
—¿Y decís que todas las cosas me obedecen? —preguntó .el rey.
—¡Por cierto! El mundo se inclina ante ti, y te honra.
—Entiendo —dijo el rey—. En ese caso, traedme mi silla, e iremos al agua.
—¡De inmediato, majestad!
Y trajinaron por la arena cargando con el real asiento.
—Llevadlo más cerca del mar—ordenó Canuto—. Ponedlo allí, justo en la orilla.
Canuto se sentó y oteó el mar.
—Veo que se acerca la marea. ¿Pensáis que se detendrá si se lo ordeno?
Los cortesanos quedaron desconcertados, pero no se atrevieron a decir que no.
—Imparte la orden, oh gran rey, y la marea obedecerá —le aseguró uno de ellos.
—Muy bien, mar—gritó Canuto—, te ordeno que no avances más. ¡Olas, dejad de rodar! ¡Rompiente, deja de golpear! ¡No oses tocarme los pies!
Aguardó un momento en silencio, y una ola diminuta subió por la arena y le lamió los pies.
—¿Cómo te atreves? —exclamó Canuto—. ¡Océano, retrocede de inmediato! Te he ordenado que te retires, y debes obedecer. ¡Retírate!
Y  en respuesta otra ola se adelantó y rodeó el pie del rey. La marea avanzó como de costumbre. El agua se elevó cada vez más, llegó hasta la silla del rey, y no sólo le mojó los pies sino el manto. Sus cortesanos lo miraban alarmados, preguntándose si estaba loco.
—Bien, amigos míos —dijo Canuto—, parece que no tengo tanto poder como queréis hacerme creer. Tal vez hoy hayáis aprendido algo. Quizás ahora recordéis que hay un solo rey todopoderoso, y que es él quien gobierna el mar, y quien sostiene el océano en la palma de su mano. Os sugiero que reservéis vuestras alabanzas para él.

Los funcionarios y cortesanos agacharon la cabeza, sintiéndose ridículos. Y algunos dicen que Canuto se quitó la corona, y nunca más la usó.

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Sabiduría: No nos es dada la sabiduría; debemos descubrirla por
nosotros mismos tras un viaje que nadie puede evitarnos ni recorrer por nosotros.
MARCEL PROUST

LA SABIDURÍA: “El destino final del camino de tu vida es la sabiduría, que es el grado más alto y profundo de conocimiento, perspicacia y comprensión. Te proporciona la más amplia perspectiva vital, el propósito de la vida y las lecciones que has de aprender a lo largo de ella. Cuando encuentras tu sabiduría, vives en la luz.

La sabiduría no es una disposición que se adquiera, sino más bien un estado que ha de ser recordado. Llegas a este planeta completamente equipado con la sabiduría sin fronteras inherente a todos los seres humanos; para recordarla lo único que necesitas es acceder a ese lugar dentro de ti que te conecta a la fuente divina e infinita. Tú eres tan sabio como Buda, Aristóteles o Confucio; ellos lo único que han hecho es acceder a ellos mismos, a los lugares donde tú aún no has llegado.

La sabiduría no es la inteligencia. No tiene nada que ver con tu coeficiente intelectual o con los buenos resultados que hayas obtenido en la escuela. Por el contrario, es el más alto nivel de evolución emocional, espiritual y mental; y en él se valora la intuición tanto como la información, la determinación tanto como la habilidad y la inspiración tanto como el conocimiento. Es el lugar donde se produce la sinergia entre tu comprensión más profunda y tus actos cotidianos.

El camino más directo hacia tu sabiduría está pavimentado con las lecciones de tu vida. Aprendiendo esas enseñanzas que se te presentan cada día, te acercas a la identificación, es decir, lo que Emerson llamaba «la sobrealma» y Cari Jung «el inconsciente colectivo». Ésas son las fuerzas universales que nos atan a los unos con los otros y a cada individuo con la fuente inagotable de su conocimiento. Es muy simple: aprende tus lecciones para que puedas descubrir esa conexión con la fuente primigenia y así recordar tu sabiduría.

La verdadera belleza de la sabiduría es que, una vez la recuerdes, te inspirará a proseguir con tu camino. Recordarás la lección de la abundancia y sabrás que la sabiduría no tiene límites ni carencias. Es como el amor: cuanto más das, más recibes. Tu capacidad para la sabiduría aumenta a medida que la compartes con otros. Quienes son célebres por su sabiduría son aquellos que la comparten con los demás de forma gratuita para ayudarles a crecer.

Descubrir la sabiduría en tu interior y alcanzar tu más alto nivel de evolución puede ser una de las lecciones mas generosas que puedes aprender. Será un aprendizaje que te elevará y te elevará a lo largo de tu camino para que puedas aportar al resto del mundo los resultados de todas tus otras lecciones”

El Juego de la Vida

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“Nadie nace odiando a otra persona por el color de piel, su origen o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar. El amor llega mas naturalmente al corazón humano que su contrario”

FUERZAS MORALES: Existen unas fuerzas, cuyo poder sobrepasa a todas, pues radica en el plano del espíritu, superior a la materia, y a las cuales todas las demás fuerzas deben estar subordinadas: son las fuerzas morales. Podrían mencionarse la solidaridad, el mérito, y tantas otras. Basten como ejemplo las enunciadas a continuación:

Bondad: La bondad consiste, no solo en la ausencia del mal, sino en la inclinación natural a hacer el bien. Se debe pensar más en hacer el bien que en estar bien, y así se conseguirá que todos estén mejor.

Ciencia: Es un conjunto de conocimientos armónicamente relacionados acerca de un mismo tema. La ciencia es una fuerza moral que libera al hombre de la ignorancia, lo induce al conocimiento sistemático y reflexivo de la realidad y lo conduce al planteamiento de los problemas fundamentales de la existencia.

Deber: El deber tiene su base en un buen sentido de justicia, inspirada por el amor y esta es la forma más bella de la bondad. El deber da al hombre energía suprema.

Dignidad: La dignidad es la excelencia que tiene la persona y que la hace acreedora al respeto de sus semejantes y la obliga a un comportamiento decoroso.

Disciplina: La disciplina lleva al cumplimiento puntual de las leyes y pone orden en la sociedad, condición indispensable de todo progreso.

Educación: “La educación es como un bautismo moral que arranca al hombre del seno originario de la ignorancia, y lo alza a ese grado de honor que lo hace ser grato a su celestial autor, a la sociedad y a sí mismo”. La educación es fuerza moral que perfecciona.

Obediencia: La obediencia es la virtud por la que uno somete su voluntad a la autoridad legítima. Es principio fecundo de grandes realizaciones”. La desobediencia genera el desorden, la anarquía; rinde ineficaces las mejores iniciativas, y causa grandes perjuicios.

Patriotismo: Otra fuerza moral generadora de grandes renunciamientos y atrevidas empresas, es el amor a la patria.
Encierra en sí un anhelo grande de ser útil a la patria, de prestigiarla, defenderla, de ennoblecerla cada vez más.

Perfección: “Un ser es perfecto cuando alcanza su propio fin, que es la perfección última de las cosas”. Entonces está terminado, completo. Nada es más doloroso en la línea del ser, que el quedar incompleto. El deseo de perfección es una fuerza moral que acucia al hombre a mejorar constantemente.

Rebeldía: No se toma aquí rebeldía en el sentido de insubordinación, desobediencia o indisciplina, sino en el sentido de no conformismo. La rebeldía se ejerce contra la injusticia, la opresión o el despotismo; contra las imposiciones arbitrarias. Hay circunstancias en que la rebeldía es un deber, y el conformismo, un crimen.

Religión: La religión es la fuerza moral generadora de las mayores abnegaciones y de los más grandes heroísmos. El ideal religioso ha llevado a escribir las páginas más gloriosas de la historia de la humanidad. Trabajo: El trabajo es el antídoto contra muchos males. La experiencia secular enseña que “la ociosidad es la madre de todos los vicios”. El trabajo es fuente de bienestar individual y social.

Verdad: La verdad es lo que es. “La verdad os hará libres”. El conocer lo que son los seres contribuirá a valorarlos y a establecer la verdadera escala de valores, síntesis del auténtico progreso. La pasión por la verdad estimula las investigaciones de los sabios.

Voluntad: La voluntad es en el hombre la potencia dominadora, la reina de todas las otras potencias y facultades, y la que las gobierna. Debe obrar con decisión, firmeza y constancia. Él hombre vale según sea su voluntad. Los hombres provistos de energía perseverante en la voluntad, arrastran a los demás y realizan grandes empresas.

El filósofo argentino Mario Bunge define el valor como una propiedad relacional, es decir, como una propiedad que es atribuida a las cosas por ciertas personas o instituciones en determinadas circunstancias. Por ejemplo, en nuestra sociedad, atribuimos valor a la higiene; pero podríamos imaginar una sociedad en la que esto no fuera así. El ámbito de los valores es, desde este punto de vista, el ámbito de las relaciones entre ciertos objetos o procesos y personas o grupos que manifiestan intereses en diversos campos de actividad. Para decirlo con otras palabras, los valores son siempre relativos a las personas que realizan las valoraciones de acuerdo con sus intereses en determinadas circunstancias. Así, dos personas pueden estar de acuerdo sobre las características de una acción y discrepar en cuanto a su calificación valorativa. Por ejemplo, pueden coincidir en que correr durante una hora es una actividad física exigente, en la que intervienen los grupos musculares a una resistencia sostenida, y que quema calorías; sin embargo, una puede considerar que llevarla a cabo todos los días es bueno para la salud mental y otra puede creer lo contrario. (Fuente: Formación Ética y Ciudadana Ética, Ley y Derechos Humanos 3° EGB )

LA VIDA ES MUCHO MAS SIMPLE QUE LO QUE PENSAMOS

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PROYECTOS DE VIDA:
Esta expresión se repite mucho pero no siempre con el mismo significado. En realidad, lo que se quiere decir es que, para sentirse bien, las personas necesitan tener algo interesante que hacer, para disponer entonces de algo bueno que recordar y algo promisorio que esperar. Necesitan poner a prueba sus fuerzas y afirmar su identidad, que es la memoria de aquello que se es, más la esperanza de lo que se puede llegara ser. Tener un proyecto de vida implica construir una historia en la que se es el autor y, a la vez, el protagonista.

Definido así el proyecto, como parte de lo que hoy se denomina salud, es importante porque da la posibilidad de verse a uno mismo en el tránsito entre “el que no era capaz de” y “el que ahora sí soy capaz”.

Además, el proyecto de vida implica la posibilidad de llevar a cabo una modificación en el medio en que se vive, incluido el protagonista del proyecto mismo, y la alternativa de ser capaz de influir en el curso de las cosas. Esto dará lugar a la autonomía y constituirá un alimento espiritual para las personas. Pensar un proyecto de vida es también un antídoto contra los sentimientos de pasividad, de dependencia extrema y de aburrimiento que suelen conducir a situaciones de desdicha.

Un proyecto saludable es el que permite aunar Asentido de las acciones con el bienestar de los individuos, y puede servir de mapa o de brújula cuando se recorre el territorio de la vida. Lógicamente construir un proyecto y llevarlo adelante no implica la ausencia de problemas o presuponer que todo “saldrá” color de rosa.

Cuando un arquitecto diseña una casa comienza por soñarla, por imaginarla. Llevar eso al papel requiere esfuerzo, dedicación, paciencia, precisión. Luego debe dar directivas a quienes van a materializar su proyecto, lo que implica comunicarse con ellos, solucionar malentendidos, conciliar diferentes puntos de vista y, finalmente, evaluar el trabajo propio y ajeno para, eventualmente, corregirlo.

A su vez, los constructores y albañiles deben luchar con la resistencia de los materiales, resolver imprevistos y diferencias entre el cálculo previo y la ejecución final. Nada de eso es fácil ni totalmente placentero, pero ver la casa terminada, fruto del trabajo conjunto de esas mentes y de esos cuerpos será, seguramente, una satisfacción mayor y más entrañable que sólo ver el bosquejo en el papel o acumular ladrillos uno sobre otro arbitrariamente.

VIVIR CON VALORES: Los incorporamos desde la niñez y nos ayudan a trazar nuestro camino. Sumar valores en todos los ámbitos de nuestra vida nos permitirá, poco a poco, mejorar la realidad. ¿Estás listo para este desafío?. Se trata de aquellos principios que orientan y motivan nuestras acciones.

No hay acción que no tenga su razón de ser en algo que consideremos un valor para nuestra vida personal o social: si elegimos ser solidarios, estimular en nuestros vínculos la confianza o enseñarle a nuestros hijos la importancia de decir la verdad, es porque éstas u otras decisiones son promovidas por nuestro sistema de valores.

Muchos de estos principios nos llegan a través de la educación familiar e institucional (la escuela, la religión a la que Dertenezcamos. otras instituciones en las que participamos); otros, los vamos incorporando a medida que nuestra vida se enriquece y se hace más compleja, y comenzamos a enfrentarnos con nuevas dimensiones que nos requieren una reflexión y una toma de posición de nuestra parte.

En épocas de crisis y transformación como la que nos toca vivir en la actualidad, surgen nuevos problemas y cuestiones que nos llevan a pensar si los valores que tenemos nos sirven como marco para las nuevas respuestas que nos demanda el mundo. Por ejemplo, los avances de la ciencia y de la tecnología, impactantes y acelerados, nos proponen nuevos debates y planteos; el uso que estamos dando a nuestros recursos naturales y a nuestro planeta nos impone pensar que mundo queremos dejarles a nuestros hijos, preguntas que tal vez no se formulaban hombres y mujeres del siglo XX.

SEIS PISTAS
Hace algunos años, el pensador Josef Seinfert, rector de la Academia Internacional de Filosofía de Liechtenstein, enunció los seis valores que considera esenciales para dar sentido a la vida. Los compartimos:

1. El respeto. Aplicado a las personas, a las criaturas vivas de todas las especies y al entorno en el que vivimos.

2. La gratitud. Como forma de registrar la existencia de los otros y de reconocer todo lo que recibimos y sobre lo que, a veces, poco recapacitamos.

3. La paciencia. Para reconocer la existencia de límites para aprender a vivir con ellos y para salir de la inmediatez y de la urgencia como patrones de conducta.

4. La humildad. Otra forma de reconocer nuestras limitaciones, de saber que, así como tenemos, podemos no tener, y de no olvidar a los otros.

5. El perdón y el arrepentimiento. A través de ellos aceptamos nuestra falibilidad y ejercitamos nuestra capacidad de reparar.

6. El amor y la esperanza. Son los valores de donde emanan los más profundos sentimientos de la vida. El amor es la máxima aceptación hacia el otro y la esperanza es la base de nuestro estar en la vida.

Fuente Consultada: Revista Psicologia(+) Tiempo de Reencuentro

naki, el medico negro

el perdon valor humano

EL PERDÓN SEGÚN EL PAPA FRANCISCO

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“No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos a los otros. Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón.

El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios. Sin el perdón la familia se enferma.

El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios.
El dolor es un veneno que intoxica y mata. Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autoflagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente.

Es por eso que la familia tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad”.

OTROS VALORES HUMANOS
Valor Humano: Decencia
Valor Humano: Sana Diversión
Valor Humano: Docilidad
Valor Humano: Comunicación
Valor Humano: Orden
Valor Humano: Servicio
Valor Humano: Voluntad
Valor Humano: Serenidad
Valor Humano: Experiencia
Valor Humano: Autenticidad
Valor Humano: Felicidad
Valor Humano: Fidelidad
Valor Humano: Sociabilidad
Valor Humano: Objetividad
Valor Humano: Ecología
Valor Humano: Sacrificio
Valor Humano: Consejo
Valor Humano: Patriotismo
Valor Humano: Desprendimiento
Valor Humano: Magnanimidad
Valor Humano: Flexibilidad
Valor Humano: Amor
Valor Humano: Sobriedad
Valor Humano: Obediencia
Valor Humano: Liderazgo
Valor Humano: Superación
Valor Humano: Autoestima
Valor Humano: Compromiso
Valor Humano: Laboriosidad
Valor Humano: Carácter
Valor Humano: Comprensión
Valor Humano: Confianza
Valor Humano: Lealtad
Valor Humano: La Paz
Valor Humano: Perseverancia
Valor Humano: Valentía

Diferencia entre Generosidad y Solidaridad

DIFERENCIA ENTRE GENEROCIDAD Y SOLIDARIDAD

¿Por qué se considera que algo es valioso? Los valores tienen una fuente de origen social. Emergen de las necesidades y los deseos humanos, que son de naturaleza física, menta! y social. Dado que vivir en sociedad supone satisfacer necesidades y deseos básicos, aquello que satisface esas necesidades y esos deseos se vuelve valioso.

Así, son valiosas para nosotros las acciones y las cosas que satisfacen nuestras necesidades biológicas, garantizan nuestro bienestar como Individuos o responden a nuestras aspiraciones humanas legítimas. De ahí que, en las sociedades contemporáneas, el conocimiento, el trabajo y el arte resulten valiosos.

Por otra parte, los valores, entendidos relacionalmente, pueden ser de dos clases: objetivos o subjetivos. Se atribuyen valores objetivos a aquellas clases de cosas que satisfacen necesidades humanas universales; por ejemplo, el abrigo o la alimentación.

En cambio, asignamos valores subjetivos a aquellas clases de cosas que son valiosas para cada uno de nosotros, con independencia de que tengan o no algún valor objetivo; por ejemplo, una persona puede considerar que es valioso expresar enojo en determinadas circunstancias, y otra, que se debe evitar el enojo a toda costa; una puede atribuir valor a la risa y otra no. En este caso, se trata de una apreciación meramente individual. (Fuente: Formación Ética y Ciudadana Ética, Ley y Derechos Humanos 3° EGB )

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LOS  VALORES HUMANOS

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