Concepto de Suelo

Consecuencias de la Erosión Sobre El Suelo Fértil

Consecuencias de la Erosión Sobre El Suelo Fértil

La constante actuación de los agentes de erosión sobre las formas del relieve terrestre se lleva a cabo en tres etapas distintas que se conocen con los nombres de erosión, transporte y sedimentación. Cada una de ellas tiene sus propios agentes y sus características particulares. Al hablar de erosión se alude en esencia al conjunto de procesos que contribuyen al desmantelamiento del relieve terrestre.

Erosión viene del latín erodere, que significa roer, y se refiere al lento y continuo desgaste del suelo, provocado por una sutil combinación de mecanismos naturales, tecnológicos y sociales. Porque la naturaleza va royendo todo el tiempo las rocas y los suelos. La fuerza del agua, el roce del viento, la acción de los seres vivos; los microorganismos sobre las rocas, el pisoteo de los animales sobre la tierra, todo eso gasta la materia sólida de la que está hecho nuestro planeta, y los geólogos están acostumbrados a pensar que no hay nada más mudable que la tierra.

suelo seco erosionado

Pero, cuando hablamos de erosión estamos poniendo el acento en la pérdida de tierras de cultivo y de pastoreo, provocada por desajustes entre la forma de usar ese recurso natural y lo que el recurso puede resistir.

El suelo resiste mal el estar descubierto, es decir, sin ninguna vegetación. Cuando llueve, las plantas amortiguan el impacto de las gotas de lluvia. Sus hojas se cargan de agua, la van cediendo lentamente y el agua va deslizándose hasta el suelo, sin golpearlo.

Si no hay plantas, el suelo desnudo recibe las gotas de lluvia en forma directa y se compacta. Pierde su calidad de esponja y se endurece. Allí, las semillas tendrán dificultades para germinar, los microorganismos no podrán fijar el nitrógeno del aire. Sobre esa masa compacta, el agua ya no infiltra, humedeciendo el subsuelo y recargando las napas subterráneas. El agua de lluvia correrá en superficie, inundando, a veces, terrenos aguas abajo.

El agua que corre sobre un suelo sin vegetación que lo retenga, va arrastrando partículas de esa capa superficial en la que reside la fertilidad. El suelo se empobrece aún más, lo que aleja las posibilidades de recuperación. Alguna vez deja de llover y el terreno, que no ha absorbido suficiente humedad, se reseca. Al hacerlo, se pulveriza.

Pasada la época de lluvias comienza la temporada seca y, cada vez que sopla el viento, se lleva más y más partículas de suelo. De este modo, la erosión hídrica y la erosión eólica pueden potenciarse mutuamente. En ocasiones, se producen fenómenos espectaculares, llamados voladuras de suelos: el viento se encarga de formar grandes nubes de tierra, llevándose lo que queda de la capa fértil.

desertizacion

La novela «Las uvas de la ira», de John Steinbeck, sobre la que se basó la película «Viñas de ira», describe ajustadamente este fenómeno:

«Un viento suave, un viento que batía dulcemente al maíz, siguió a las nubes cargadas de lluvia, llevándolas hacia el norte. Pasó un día y aumentó el viento, firme, sin soplos violentos. El polvo de los caminos se elevó poco denso, y se extendió y cayó en las malezas al borde de los campos y, en pequeña cantidad, en los campos mismos.

El viento se hizo más fuerte y atacó la costra dejada por la lluvia en los trigales. Poco a poco, el cielo se oscureció con el polvo y el viento cayó sobre la tierra, soltó el polvo y volvió a llevárselo. El viento creció con fuerza. Se deshizo la costra formada por las lluvias y el polvo se levantó por encima de los campos y formó a la atmósfera nubes grises, como una especie de humo flojo.

El trigo se opuso al viento y produjo un ruido seco, impetuoso. El polvo más fino no volvió a asentarse sobre la tierra, sino que desapareció en el cielo, cada vez más oscuro.

El viento se hizo más fuerte, se metió debajo de las piedras y arrastró briznas de paja y hojas secas, dejando una estela al atravesar los campos. Se oscurecieron el cielo y la atmósfera, y el sol brilló a través de ella con resplandor rojizo, y se sintió un picor en el aire. Durante una noche, el viento sopló con más fuerza, rompió la tierra que cubría las raíces de las plantas de trigo, y el trigo, con sus hojas debilitadas, luchó contra el viento hasta que el viento intruso liberó sus raíces, y entonces cada tallo se inclinó, cansado, hacia la tierra, señalando la dirección del viento.

Llegó el alba pero no el día. Un sol rojizo apareció en el cielo gris, un círculo opaco que daba poca luz y al avanzar el día, del crepúsculo se volvió a la oscuridad, y el viento silbó y lloró sobre el maíz caído».

Después de esta catástrofe, las voladuras de suelos parecieron desterradas de la práctica agronómica, hasta que retornaron en ios últimos años, de la mano del cultivo de soja.

Bajo el impulso de una demanda internacional en alza, en toda América Latina se deforestan tierras para destinarlas a la soja. Pero esta planta —quizás por estar fuera de su medio originario— es enormemente frágil y la atacan todas las plagas imaginables. Así, se llena el suelo de pesticidas y se lo destruye con innumerables pasadas de tractor, muchas más de las que el suelo puede resistir.

Otra forma de arruinar el suelo es mediante el sobrepastoreo. Poner en un campo más animales de los que caben equivale a destruir su cubierta vegetal, simplemente porque vacas, cabras y ovejas se la habrán comido. El efecto es el mismo que cuando esa cobertura vegetal se destruye por deforestación, por ejemplo.

Sin embargo, hay otros efectos concomitantes, como el enmalezamiento. En una pradera, los pastos compiten eficazmente con las malezas, crecen con rapidez, aprovechan bien la luz solar y los nutrientes del suelo. Pero el sobrepastoreo provoca un desequilibrio en su relación con el medio. Al comerse los animales todo el pasto que asoma apenas unos centímetros del suelo, queda mucho sol libre para el que lo quiera aprovechar.

Las malezas hacen precisamente eso, ahora que el pasto ya no les hace sombra. Como para el ganadero, maleza es precisamente aquella planta que el ganado no puede comer, está claro que esto lleva a que los camposqueden más y más cubiertos por plantas inútiles y, a menudo difíciles de erradicar.

Las malezas leñosas son un caso. Son arbustos, generalmente espinosos y absolutamente incomibles. Salvo situaciones aún más perjudiciales, como aquéllas en que la maleza tiene frutos o vainas comestibles y el propio ganado contribuye así a diseminar sus semillas.

Cuando esto ocurre, es fácil ponerse nervioso y contaminar suelos y aguas con herbicidas, en vez de preguntarse sobre las causas del enmalezamiento.

¿Cómo podemos darnos cuenta si un suelo está deteriorado? Hay un descenso en su productividad, pérdida de materia orgánica y otros indicadores técnicos que no pueden verse desde afuera. Pero, en cambio, hay algunos indicios que pueden darnos pistas sobre lo que tenemos delante.

Proliferación de malezas: las malezas nos permiten ver el sobrepastoreo. Son campos donde el pasto parece cortado como en una cancha de golf, y, de tanto en. tanto, sobresalen plantas que no tienen nada que ver con el resto: ésas son las malezas. Reconocidas cuáles son, vale la pena observar en otros campos próximos. Posiblemente encontremos algunos en tal estado de enmalezamiento que la abundancia de plantas nocivas nos dará la
impresión de una selva o de un cultivo.

Arbustos en pedestal: la erosión es el suelo que se fue. ¿Cómo vemos lo que no está? O mejor, ¿cómo intuimos que estuvo? El suelo no se va de un modo uniforme: donde haya algo que lo retenga, se queda. Ese algo suelen ser las raíces de los arbustos. El resultado es la imagen de unos arbustos sobreelevados, como si estuvieran parados sobre una columnita. La altura de ese pedestal es, precisamente, el suelo que se perdió.

Cárcavas de erosión: la erosión se lleva el suelo en forma despareja, dijimos, influida también por la pendiente del terreno. Donde haya más pendiente, el agua correrá más rápido y por eso mismo tendrá mayor poder erosivo. Allí, en las pendientes, el agua «comerá» una porción mayor de terreno en cada lluvia. Las cárcavas, especie de zanjas irregulares dejadas por el paso del agua, son una forma de erosión.

Pero, si erosión viene de roer, los seres humanos somos grandes roedores del suelo. La sedimentación que afecta los embalses, ríos, canales, lagunas, puertos y estuarios, es consecuencia directa de la erosión de los suelos. Cada año, los ríos de todo el mundo llevan hacia los mares unos veinticuatro mil millones de toneladas de suelo superficial.

Una parte es de origen natural, pero una proporción creciente se origina en nuestro continuo roer a la Madre Tierra.

No hay estimaciones confiables sobre qué alcances tiene la erosión a escala de América Latina, pero sabemos que la mitad de la superficie de México o el 35% de la de Uruguay tienen niveles preocupantes de erosión.

El deterioro de suelos tiene diversos grados, efectos y matices. Por una parte, la deforestación agrava las inundaciones, con lo cual éstas suelen ser un indicador del mal estado de los suelos. Pero, además, la tierra que se pierde por erosión tiene que ir a alguna parte.

Va a colmar los diques y embalses, cuya vida útil se reduce, y a dificultar la navegabilidad de los ríos.

El último tramo del proceso de deterioro de suelos es la desertificación. Es decir, la pérdida completa de la capa fértil y la inutilización de ese suelo para todo fin agropecuario. Lamentablemente, buena parte de esta destrucción se hace en nombre de tecnologías calificadas como modernas.

Algunos ecosistemas, por sus peculiaridades, son más vulnerables que otros al deterioro.

Fuente Consultada:Ecología y Medio Ambiente de Antonio Elio Brailovsky – Editorial Larousse – «Roedores de Suelos», Pag. 117

Composicion del humus e Importancia para el cultivo Suelos

COMPOSICIÓN DEL HUMUS
TIERRAS LABORABLES PARA EL CULTIVO

Las tierras cultivables o de cultivo son dépósitos formados por acciones físicas, químicas y biológicas sobre las rocas subyacentes, o sobre los materiales de arrastre (esto es, guijarros arcillosos o aluvión de los ríos).

Los cambios de temperatura tienden a resquebrajar las rocas, y el agua de la lluvia, con sus gases disueltos, ayuda a romperlas, desprendiendo los cristales minerales que las forman.

Los líquenes y las bacterias son los primeros organismos que colonizan tales lugares.

Desmenuzan los fragmentos de rocas en trozos más pequeños, y sus restos en putrefacción añaden materia orgánica para el desarrollo del terreno. Los musgos y otras plantas superiores aparecen a continuación, añadiendo más materia orgánica al suelo.

Esta materia orgánica, llamada humus, es el factor más importante de las tiernas de cultivo.

humus

El humus es el componente más importante del compost y se produce a través de la descomposición de la materia orgánica a medida que pasa a través de los estómagos de ciertos microbios benéficos.

COMPOSICIÓN DE LA TIERRA LABORABLE

Como los suelos se han desarrollado a partir de las rocas subyacentes, es evidente que contendrán una buena cantidad de materia mineral.

El tamaño de las partículas y su naturaleza química dependen de las rocas de procedencia, pero, en los suelos antiguos, el mineral más corriente es el cuarzo.

Es el más estable de todos los minerales, y su concentración va aumentando, a medida que los otros minerales van siendo disueltos en el agua.

El tamaño de las partículas minerales determina la naturaleza del suelo. Existe una escala internacional, relativa a la clasificación del tamaño de las partículas.

Cuando las partículas son de más de 2 milímetros de diámetro, se trata de gravas, o cantos rodados. Cuando las partículas tienen diámetros comprendidos entre 0,2 y 2 mm., se trata de arena gruesa.

Cuando las partículas tienen diámetros comprendidos entre 0,02 y 0,2 mm., se trata de arena fina.

Cuando las partículas son de 0,002 y 0,02 mm. de diámetro, se trata de limo: Cuando las partículas son menores de 0,002 mm. de diámetro, se trata de arcillas.

Las partículas minerales forman el «esqueleto del suelo», y sostienen a los otros componentes alrededor de ellas.

El agua del suelo puede ser de tres tipos. El agua de drenaje, procedente de la lluvia, y de las nevadas, que se filtra hacia abajo por entre las partículas del suelo.

No existe en toda momento, por supuesto, y no es esencial para la nutrición de las plantas.

El agua capilar, que persiste sobre la superficie de las partículas de tierra y las raíces, no depende inmediatamente de la lluvia.

A medida que el agua de la superficie se evapora, la de abajo sube, para ocupar los espacios que aquella deja libres.

En los suelos muy arenosos, de partículas gruesas y grandes espacios entre ellas, el agua no puede ascender por capilaridad, y la capa superficial se reseca fácilmente en tiempo caluroso.

El agua capilar es la principal reserva con que cuentan las plantas. El agua absorbida (esto es, el agua tomada por las partículas del suelo) no es aprovechada por las plantas.

Los terrenos arenosos absorben poca agua; en cambio, los arcillosos, debido a la pequeñez de sus partículas y- por tanto, a la mayor superficie de las mismas, absorben una gran cantidad.

El humus también absorbe mucha agua. Aunque las plantas no superan las fuerzas de atracción existentes entre el suelo y el agua absorbida por éste, es posible (si se necesita para un  análisis) extraerla por calentamiento.

El agua total de una muestra de tierra puede medirse calentándola al baño de María hasta que deje de perder peso. Se usa el baño de María, precisamente, para evitar que el humus se descomponga, perdiendo parte de su peso, en forma gaseosa.

El humus es materia orgánica descompuesta en trance de descomposición. Es de color marrón oscuro, o negro, y de aspecto gelatinoso.

Este último carácter da al humus tu capacidad de absorción de agua. Químicamente, es muy complejo, aunque se comporta como una sustancia simple.

Otra importante propiedad que lo caracteriza es su rapacidad para unirse con partículas arcillosas y formar pequeños grupos. Por ello, humus representa una valiosa ayuda, para lograr suelos laborables. También confiere a los suelos arenosos la capacidad de contener el agua.

Las condiciones atmosféricas al nivel del terreno son esenciales para el crecimiento le las plantas y otros organismos que viven en ella, incluyendo las útiles bacterias.

En un terreno anegado, el agua ocupa el lugar libre, y la descomposición no es completa.

El suelo se vuelve, como consecuencia, pasivo y sólo permite el crecimiento de cierta clases de plantas.

Las sales minerales, esenciales para el desarrollo vegetal, se encuentran disueltas en agua del suelo. Los otros alimentos de las plantas son proporcionados por la materia orgánica.

Todos deben estar disueltos, para que las plantas puedan hacer uso de ellos.

Flora y fauna del suelo es el nombre genérico que reciben todos los organismos vivos que habitan en el suelo. Quizá los más importantes de todos sean las bacterias.

Estos diminutos organismos actúan sobre la materia orgánica del humus, liberando sales solubles que se usarán como alimente vegetal. Otras bacterias fijan el nitrógeno libre, convirtiéndolo en nitrato, que puede ser usado por las plantas.

Estas bacterias son  utilísimos miembros de la comunidad del suelo, pero, como los otros, necesitan un buen suministro de oxígeno.

En los terrenos anegados son más importantes otras bacterias, aunque éstas no completan los procesos de descomposición.

Además de las bacterias, algunos hongos y animales protozoarios son, también, importantes organismos del suelo.

Las lombrices, aunque no tan abundantes, ejercen una notable influencia sobre el terreno. Los túneles que perforan tienen una gran importancia para su ventilación.

Sus excrementos también lo afectan, porque contienen una alta proporción de carbonato cálcico, procedente de las glándulas gredosas. Los topos, los ratones y los insectos también modifican el suelo en que habitan, y, junto con todos los anteriores seres vivos, forman el mundo del suelo.

TEXTURA DEL SUELO

Sólo tenemos que hablar con algún agricultor para comprobar cómo pueden diferir unos terrenos de otros. En algunos lugares, es casi arcilla dura, mientras que, en otros, son poro menos que arena.

Éstas son dos texturas extremas la pesada y la ligera—,y entre ellas, se encuentra una gama continua de suelos llamados margas.

Un suelo arcilloso contiene una gran proporción de partículas diminutas de minerales arcillosos. La distancia entre estas partículas es pequeña, y la tensión superficial de la película de agua las mantiene estrechamente unidas.

Los suelos arcillosos son, por, lo tanto, pesados y duros para cavar.

Los huecos entre las partículas son pequeños, y no permiten un buen drenaje, de modo que tienden a permanecer anegados. Las sales minerales no son arrastradas por la lluvia.

Durante la sequía, retienen una buena cantidad de agua, lo que proporciona una valiosa ayuda para las raíces de las plantas. Los suelos arenosos son ligeros.

Sus grandes partículas minerales (principalmente, granos de cuarzo) encierran amplios espacios de aire, lo que proporciona una buena ventilación, así como un buen drenaje. Se cavan fácilmente, pero los alimentos minerales se pierden con rapidez, arrastrados por el agua hasta el subsuelo.

Una buena tierra contiene partículas de todos los tamaños, para que el drenaje no sea ni demasiado rápido ni demasiado lento.

También contiene abundante humus, para retener el agua y proporcionar alimento a las plantas. Los suelos con partículas de distintos tamaños se conocen con el nombre de margas.

Las partículas no están casualmente dispuestas, sino que tienden a agregarse en pequeños agrupamientos.

Esta estructura de conglomerados es esencial para un buen suelo, pues, al mismo tiempo, proporciona espacios de aire, e impide que las partículas más finas sean arrastradas hacia abajo y se acumulen en las zonas inferiores. Por otra parte, el suelo puede ser trabajado más fácilmente.

Es todavía un misterio cómo las partículas se agregan para conformarse de tal manera. Cada agrupamiento contiene parte de todos los constituyentes del suelo.

Los suelos arenosos mejoran cuando se les añade humus, lo que proporciona una cubertura a los granos minerales, y sirve para retener el agua.

Los suelos arcillosos (pesados) también se mejoran añadiéndoles humus. Éste se mezcla con las partículas de arcilla y tiende a unirlas en pequeños grupos, produciendo pequeños conglomerados. La cal provoca el mismo efecto.

Las rocas calizas son, normalmente, muy puras, y, como el carbonato cálcico es soluble en agua, las tierras calizas no producen  por sí mismas suelos consistentes.

Las prolongadas soluciones del carbonato pueden terminar con una ligera capa de impurezas —minerales silícicos y arcillosos—, formada sobre la superficie.

Estas tierras poco profundas se llaman rendzinas. Son, normalmente, muy alcalinas, aunque, en ocasiones, llegan a ser acidas, porque todo el calcio se filtra, disuelto en el agua de la lluvia.

CLIMA Y SUELO

Aunque la textura de la parte superior del terreno depende, en gran parte, de las rocas subyacentes, indefectiblemente el clima ejerce la mayor influencia, superando, incluso, el efecto de las rocas de origen.

El clima de cada región favorece un cierto tipo de formación edafológica, si el hombre no limita su acción.

Debe considerarse, naturalmente, que una gran cantidad de tierras ha sido cultivada: un proceso que se opone a la formación natural del suelo.

Enormes extensiones, además, fueron afectadas en la época de las grandes glaciaciones, y los terrenos son, todavía, demasiado modernos.

Los tipos de terreno climáticos no son muchos, y están agrupados de acuerdo con el aspecto de una sección del terreno, como el que nos muestra una cantera. Este tipo de corte se llama perfil del suelo.

En las regiones polares y en la tundra, los suelos tienen una constitución muy pobre, y se dice que son esqueléticos.

Consisten, fundamentalmente, en fragmentos de rocas partidas, ya que la actividad química y biológica es en ellos muy pequeña. Ocasionalmente, se forman turberas donde proliferan musgos y líquenes.

Las regiones de temperaturas bajas favorecen la formación, de un tipo de terreno llamado podsol. Como el agua que cae excede de la que se evapora, su movimiento dominante es hacia abajo.

El humus y los minerales (fundamentalmente, hierro) son arrastrados con ella desde las capas superficiales, dejando una zona aparentemente más clara. Los materiales arrastrados de la capa A son depositados más abajo, en la capa B, y forman una capa de color más oscuro.

Ésta puede endurecerse, formando una capa dura que evita posteriores filtraciones. Los terrenos fangosos y las formaciones pantanosas tienen lugar en tierras no perturbadas.

Las regiones de altas temperaturas favorecen un suelo llamado tierra parda forestal. Se evapora el agua en la misma cantidad que cae con la lluvia (excediéndola en verano), y la filtración no es excesiva. Estas capas superficiales, pardas, mantienen buenas reservas de humus.

En las regiones semiáridas, la evaporación excede la lluvia, y el movimiento dominante del agua es hacia arriba, trayendo calcio y otras sales con ella. El humus se acumula en las capas superficiales, que se oscurecen. Este tipo de suelo es característico de las estepas y sabanas, y se le conoce con el nombre de tierra negra.

Las regiones tropicales son normalmente húmedas, aunque la lluvia suele caer durante una sola estación.

En este caso, durante la estación húmeda, los minerales son arrastrados hacia abajo, para que, después, en la estación seca, vuelvan con el agua capilar y precipiten en la superficie.

Los hidróxidos de hierro y de aluminio permanecen en estado insoluble, tendiendo a acumularse en depósitos rojizos, llamados ferruginosos. Si el aluminio es dominante, e] depósito se llama de bauxita, el principal mineral de aluminio. En este caso, el suelo se hace estéril, porque impide un buen drenaje.

Fuente Consultada: Revista de la Ciencia y la Tecnologia TECNIRAMA N°84

Tipos de Suelos en Argentina Clasificacion Caracteristicas

Tipos de Suelos en Argentina , Clasificación ,Características

El suelo es uno de los recursos naturales más importantes, porque constituye el sostén físico-natural de la producción agropecuaria. Se denomina suelo a la franja de materiales orgánicos e inorgánicos que se desarrolla entre la superficie del terreno y la roca madre. La formación del suelo es un proceso que lleva millones de años y se produce a partir de la disgregación de las rocas por procesos químicos, físicos y biológicos.

A estos elementos minerales se suma la materia orgánica o humus, que se encuentra en la parte superficial del suelo proveniente de vegetales y animales vivos o en estado de descomposición (raíces, hojas de plantas, gusanos o roedores, entre otros). La cantidad de humus o materia orgánica presente en el suelo determina la fertilidad, es decir, la capacidad de obtener buenas cosechas agrícolas a partir de los nutrientes naturales, sin necesidad de agregar fertilizantes químicos.

La aptitud potencial de los suelos para la producción está dada por las posibilidades productivas que sólo derivan de las condicio nes naturales. Pero, la aptitud potencial de un suelo no siémpre coincide con el uso que efectivamente se hace de él. Por ejemplo puede ocurrir que un suelo no sea apto para la producción, pero que con la inversión necesaria y la tecnología apropiada se consiga obtener una cosecha.

A la inversa, un suelo puede ser apto desde punto de vista natural, pero estar tan degradado por sucesivos ma nejos inadecuados, que no sea posible la producción.

Las modalidades de manejo del suelo que se han estado desa rrollando en nuestro país en los últimos 25 años han generado im portantes procesos de deterioro en la calidad del suelo y de pérdida de su capacidad productiva.

Suelos de Argentina: Los suelos de nuestro planeta, han sido estudiados y clasificados de variadas maneras, sin embargos todos ellos lo hacen desde los componentes o sus aptitudes.

Tal es así, que para analizar los suelos de nuestro país utilizaremos una clasificación elaborada por el Instituto Nacional de Tecnología y Agropecuaria (INTA), el cual bosquejó las regiones argentinas basadas en la clasificación que se utiliza a escala mundial (Soil Taxonomy de EEUU) después de trabajar arduamente durante muchos años  de salidas a campo, estudios de laboratorio y trabajos científicos.

Esta además tiene en cuenta la capacidad productiva de cada suelo, sus nombres parecen muy difíciles, pero su relación esta directamente vinculada a su formación.

Clasificación

1) Entisoles (del latín ent.: juventud), o también denominados “suelos castaños”. Son suelos de formación incipiente, con materiales que fueron acumulados por el agua, el viento o la fuerza de gravedad. Estos suelos débilmente desarrollados, están localizados en muchas áreas de nuestro país, aunque siempre lo hacen a lo largo de valles fluviales. Además, aunque el accionar del hombre consiga mejorarlos, estos poseen baja fertilidad, por lo que son poco favorables para los cultivos.

2) Vertisoles (del latín verto: verter), son suelos pesados, arcillosos y difíciles de trabajar, ya que al humedecerse se expanden y al secarse se agrietan. A pesar de que suelen tener buen contenido de nutrientes, se restringe su uso para la actividad agrícola. Pero si pueden constituirse en buenas áreas pastoriles. Estos se localizan preferentemente en Corrientes y Entre Ríos.

3) Inceptisoles (del latín Inseptum: comienzo), son suelos pardos, asociados a Climas húmedos. Además son incipientes, poco evolucionados y con una cierta acumulación de materia orgánica y nutrientes que lo hace aptos para el cultivo. Estos naturalmente están cubiertos por bosques, y se localizan en los valles de Salta, Jujuy, la cuenca Tucumana y los valles de la Patagonia andina.

4) Aridisoles (árido), son suelos de regiones áridas de muy bajo contenido en materia orgánica y escasa fertilidad. Por esta ausencia de nutrientes es que presenta colores muy claros y sus materiales son muy fácilmente erosionables. Estos suelos están cubiertos por pastos duros, por lo que se los utiliza para el pastoreo de ganado poco numeroso y resistente a estas condiciones. Generalmente se localizan desde la Puna hasta el sur de Santa Cruz.

5) Molisoles (del latín molis: blando), o también denominados “suelos negros”. Estos son suelos sueltos y oscuros, ya que poseen una alta proporción de materia orgánica y con buen drenaje. Son los de mayor fertilidad y de mayor valor económico del país. Aquí se incluyen la mayor parte de los suelos llamados Chernozem, brunizem, de pradera, castaños y pardos. Estos se encuentran en las grandes superficies de la llanura Chaco-pampeana.

6) Alfisoles, o también llamados “suelos grises”. Son suelos arcillosos de baja permeabilidad, generalmente húmedos, y su contenido de materia orgánica es de bajo a mediano, por lo que no son aptos para la agricultura. Estos se encuentran preferentemente en la región Chaqueña.

7) Oxisoles (de óxido). Son suelos rojos de clima subtropical húmedo. En un primer momento fueron llamados lateríticos, por su color a causa de la oxidación de rocas de alto contenido de hierro. Estos son poco fértiles, debido a su porosidad y por ser lavados por las abundantes precipitaciones. Se encuentran preferentemente en Misiones y en el noreste de Corrientes.

8) Spodosoles. Son suelos ácidos, con escasa proporción de nutrientes lo que los hace poco aptos para la agricultura. Estos son propios de las áreas boscosas de Tierra del Fuego.

9) Histosoles (del griego histos: tejido). O también conocidos como “turbas”. Son suelos muy ricos en materia orgánica y poco descompuestos, por lo general son característicos de turberas, mallines y algunas terrazas fluviales. Por lo general son muy pantanosos, y de poco valor agrícola. Estos se localizan en Tierra del Fuego y en los mallines de la patagonia andina.

10) Litosoles, por lo general estos hacen referencia a las acumulaciones arenosas formadas por el viento. No posee materia orgánica y su productividad es escasa y son fácilmente erosionables. A estos suelos lo podemos encontrar en la amplia región árida del nuestro país.

Cartas de Suelos de la República Argentina

El conocimiento de la aptitud de un suelo para la agricultura es un aspecto fundamental para planificar su aprovechamiento racional. Con esta finalidad, el Instituto de Suelos y Agrotecnia del Ministerio de Agricultura y Ganadería dio comienzo, en 1944, a los primeros estudios destinados al reconocimiento de los suelos en zonas bajo riego y riesgo de erosión. Posteriormente, con la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en 1956 se inició el relevamiento de los suelos con métodos más modernos y, para 1960, se publicó el primer mapa esquemático de las regiones de suelos de la República Argentina.

El trabajo tuvo continuidad y en la década del 70 se publicaron las primeras Cartas de Suelos de la República Argentina. Estas cartas fueron elaboradas en escala 1:50.000 a partir de relevamientos aerofotográficos de las distintas zonas del país. Suministran información sobre el clima de la región, la ubicación geográfica, la vegetación, el uso actual de la tierra, un análisis de la textura, la composición química del suelo, y brindan una detallada descripción de las distintas series encontradas y clasificadas en el mapa junto con su aptitud de uso y sus respectivas necesidades de manejo.

Las Cartas están especialmente destinadas a los productores, para que conozcan mejor sus tierras y las aprovechen y manejen en forma adecuada, pero también a los ingenieros agrónomos, para que las utilicen en las tareas de divulgación y asesoramiento, a los ingenieros chiles, para que tengan en cuenta las propiedades de los – suelos a la hora de planificar y proyectar las rutas y construcciones, y a los científicos, para sus trabajos de investigación.

tabla de tipos de suelos

Suelos: su importancia

concepto de suelo

Ver: Tipos de Suelos y Composición del Humus

El suelo que nosotros hoy observamos como tal, es el resultado de un largo proceso, que en condiciones naturales puede llegar a tener una duración variable entre cientos a miles de años. Estos, provocados por la acción de diversos factores externos (lluvia, viento, temperatura, etc.), se originan por la meteorización de las rocas y otros materiales presentes en la superficie terrestre.

Como mencionábamos arriba, el accionar de los agentes atmosféricos, como ser la temperatura y el agua, van alterando y disgregando las rocas y otros materiales de la superficie terrestre, hasta finalmente formar los suelos.

Aquí se obtienen materiales resultantes, en los cuales se desarrollan organismos vegetales y animales exploradores, incidiendo sobre ellos, a tal punto de protegerlos con su cobertura, destruyéndolos con sus raíces o bien alterarlos químicamente.

Una vez que esos organismos actúan de manera diferente sobre el suelo, mueren y sus restos son descompuestos por bacterias (pasando a ser parte ahora de la materia orgánica). Este proceso de disgregación tiene un ritmo y efectividad dependiente de los factores climáticos, lo que hace que unos sean descompuestos con mayor facilidad e integrados a la superficie de una manera más rápida que otros.

Así, muchas veces se forma el humus o también llamada tierra vegetal. Es decir, se origina gracias a la materia orgánica que no se llega a descomponer totalmente, junto a otros elementos  de la roca original. Este humus es de suma importancia para el suelo, porque constituye un verdadero almacenamiento de nutrientes, ya que contiene minerales indispensables para la vida de las plantas.

Todas estas características reunidas y favorables de los suelos, son los que utiliza el hombre, por ejemplo su aptitud para la producción agropecuaria, entre otros usos importantes. Tal es así, que con el correr de los años, y las distintas sociedades que se han desarrollado, vieron al hombre introducir ganado, implantar cultivos, además estableciendo sistemas de irrigación o drenaje, logrando así que la vegetación natural y propia de determinadas áreas se haya visto reemplazada y en muchos otros casos, hasta desaparecido. Esto se debe a que estas formas de actuar modifican las condiciones naturales de los suelos propiamente dichos.

Sin embargo, cabe aclarar que estas acciones pueden resultar de dos formas muy diferentes. La primera puede ser benéfica; si dentro de ellas involucro procesos de enriquecimiento de la composición y fertilidad del suelo con un agregado de abonos, o ararlo para que este suelo sea más permeable al avance de las aguas y de las raíces, o bien agrego determinada vegetación para protegerlo de determinadas funciones perjudiciales.

O bien, que las acciones fiablemente si sean de carácter negativa, ya que degrada los suelos porque se pierde la capacidad productiva, los agota y trasforma en suelos infértiles o estériles sin capacidad de producción alguna.

Un ejemplo de esto ultimo, podría justificarse debido al uso inadecuado de extensas superficies de suelo fértiles, que son expuestas hoy a la erosión eólica (acción del viento), la erosión hídrica (erosión del agua), las cuales arrastran las partículas más livianas y fértiles convirtiendo ese sector en tierra yerma.

APTITUD POTENCIAL DE LOS SUELOS EN ARGENTINA

CLASE I: Agricultura con pocas limitaciones. Amplia aptitud de uso, retienen bien el agua. Alto contenido de materia orgánica.

CLASE II: Agricultura con algunas limitaciones en la elección de los cultivos por exceso de humedad o salinidad. Zonas de suaves pendientes expuestas a la erosión eólica o hídrica y que pueden sufrir inundaciones. Requiere de prácticas de conservación.

CLASE III: Agricultura con importantes limitaciones en la elección de los cultivos. Se trata de suelos poco profundos, con pendientes más pronunciadas expuestas a la erosión eólica o hídrica, al exceso de humedad y al estancamiento del agua. Requieren de prácticas especiales de conservación, más difíciles de aplicar y mantener que en las clases anteriores.

CLASE IV: Agricultura con limitaciones muy importantes. Se pueden cultivar 203 tipos de plantas. Requieren un manejo muy cuidadoso y prácticas de conservación especiales. Los rendimientos suelen ser muy bajos. Presentan las mismas limitaciones que la clase III y tienen alta alcalinidad y salinidad.

CLASE V: No aptos para la agricultura, sólo se dedican a pasturas, forestación y como campos naturales de pastoreo o para la conservación de fauna silvestre. Tienen alto peligro de erosión.

CLASE VI: No aptos para la agricultura. Conviene introducir mejoras en las pasturas y campos naturales de pastoreo. Presentan graves limitaciones para su uso por la ocurrencia de inundaciones y en otras zonas por la pedregosldad. Con todo, algunos suelos de esta clase se pueden utilizar para el cultivo de hortalizas y frutas.

CLASE VII: No aptos para la agricultura por limitaciones graves; no conviene introducir mejoras a las pasturas ni a los campos naturales de pastoreo. Se reduce su uso a la recreación, a la conservación de la fauna silvestre, o a la protección de cuencas.

CLASE VIII: Las limitaciones son muy graves y no es posible utilizarlos para la producción agraria. Se reduce su uso a la conservación del medio ambiente.

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Fuente Consultada:
Geografía Argentina. Editorial Troqvel
Geografía Argentina. Editorial Santillana.  Atlas Mundial Clarín. Tomo 1. El mundo Físico.
Ciencias Sociales EGB 9 Tercer Ciclo Editorial AIQUE Alonso, Blanco, Fernandez Caso y Otros
Profesora de Geografía: Claudia Nagel

Los Suelos De Argentina Deterioro de los Suelos La Soja Produccion

Los Suelos De Argentina Deterioro de los Suelos

Suelos: su deterioro: Un tema de gran relevancia en la actualidad, es el deterioro que se evidencia en los suelos, ya que esto incide en la capacidad de producción de alimentos para una determinada área. En el caso de nuestro país, las distintas investigaciones que se han realizado sobre este hecho, reflejan que más del 30% de su superficie padece algún grado de erosión.

Esto tiene su origen en la utilización masiva de los mismos. Algunos ejemplos podrían ser: la expansión cerealera en la región pampeana, la expansión de los cultivos industriales en los oasis de cuyo y noroeste, en Misiones y el este chaqueño, el sobrepastoreo en la patagonia, y la colonización agrícola de los valles de los grandes ríos del sur argentino. Este hecho coincide en que se desarrollan a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo esta producción grandiosa, tuvo consecuencias negativas para los suelos; ya que se rompió el equilibrio natural que aseguraba su conservación por su uso inadecuado.

Esto provocó distintos tipos de desgaste, agotamiento de sus nutrientes, entre otros. Por ejemplo, los principales procesos de deterioro del suelo son: la erosión eólica (por el viento), erosión hídrica (por el agua de lluvia), las inundaciones, la salinización, y el agotamiento de nutrientes que aseguran su capacidad productiva.

deterioro de los suelos

El trabajo de tierras poco o nada apto para el cultivo, fue la causante principal de laerosión eólica, ya que con las técnicas que se emplearon se dejaron los suelos al descubierto para que avance el viento degradándolos a su paso, esto es más común en las zonas de climas áridos.  Este hecho puede observarse al oeste de la provincia de Buenos Aires, en el este de La Pampa y de San Luis, y el sur de Córdoba. No obstante en la meseta patagónica también está presente este tipo de erosión, pero esto se debe al sobrepastoreo del ganado ovino, el cual destruye la vegetación propia de esta área, dejando los suelos descubiertos para los vientos provenientes del oeste.

Por otra parte, el agua de las precipitaciones causa estragos en aquellos suelos que no poseen cobertura vegetal, ya que barre con el los nutrientes que se hallan en su superficie, denominado erosión hídrica. Este hecho se da particularmente en las tierras más fértiles de las zonas húmedas del país, como ser el centro-este de Córdoba o las áreas que rodean a la cuenca del río Salado en la provincia de Buenos Aires. Pero también es observable en otras zonas, como en el piedemonte de las sierras Subandinas (Salta y Jujuy), en Misiones y en la provincia de Entre Ríos.

Ahora bien, si esta agua de lluvia provoca inundaciones, el deterioro de los suelos es aún mayor, ya que pierden sus nutrientes, se salinizan y posteriormente se compactan. Básicamente esto ocurre en la provincia de Buenos Aires y en los bajos Submeridionales que acompañan al río Paraná.

En cambio, en las áreas en donde los suelos están sometidos al exceso de riego y con deficiencias en los sistemas de drenaje, se da otro proceso importante de degradación: la salinización. Es decir, esta se produce por el ascenso de sales, presentes en las distintas profundidades del suelo y cuando se evapora el agua, lo que aparece son las sales en superficie tan perjudiciales para el cultivo.

Este hecho ocurre en algunos sectores de los valles del río negro, del oasis de Mendoza y en las áreas lindantes a los ríos Atuel, y Diamante en Mendoza, o el río Dulce en Santiago del Estero.  Pero el caso más notable y de mayor preocupación es el situado en el valle inferior del río Chubut.

En los llanos de la Rioja sucede este proceso desalinización, pero la causante en este caso es que el agua que se utiliza párale riego contiene alto contenido de sales, provocando también una degradación importante de los suelos.

Por último, no puede dejarse de lado el problema de agotamiento de suelos, producto de la explotación constante del mismo a lo largo de muchos años, producto del monocultivo y de las técnicas inadecuadas. Esto se evidencia en las zonas agrícolas más ricas del país como ser la provincia de Buenos Aires, Santa fe y Córdoba. Esto es evidente en los últimos años, con el cultivo de la soja y trigo, para los cuales se utiliza técnicas y maquinarias muy potentes.

Hoy en día, para evitar estos problemas tan relevantes que afectan al suelo se dispone de un conjunto de conocimientos y técnicas que aseguran la conservación de la superficie natural de los suelos, nuestra responsabilidad es darles su uso más apropiado y evitar estos daños a la naturaleza de la que prescindimos.

CAUSAS Y EFECTOS DE LA DEGRADACIÓN DEL SUELO
Asentamientos humanosEstablecimiento de complejos residenciales en zonas agrícolas.
Eliminación de desechos cloacales y desagües pluviales con arrastre de sustancias residuales.Eliminación de residuos domiciliarios (basura) en vertederos abiertos o por combustión.Uso de combustibles fósiles para calefacción y automotores.

Modificaciones en el ecosistema regional. Alteraciones en la cantidad y calidad de suelos útiles para otros fines.

Contaminación del suelo y de napas superficiales con las aguas de uso domiciliario.

Infiltraciones de los líquidos residuales en el suelo y napas de aguas subterráneas.
Contaminación con materiales no degradables.

Contaminación tóxica del aire y del suelo con los productos de la combustión de residuos sintéticos no degradables.
Contaminación tóxica de suelos y alimentos con hidrocarburos y plomo.

 

Actividades agropecuariasTecnología de las practicas agrícolas:

  • dirección de los surcos;
    • monocultivo, rotaciones inadecuadas de cultivos o mal manejo del pastoreo.

Expansión de prácticas inadecuadas de riego.

Uso de fertilizantes y plaguicidas en forma no controlada con el objeto de mejorar la producción.

Tala y quema indiscriminada.

Pérdida gradual de la textura natural a el suelo ocasionada por el uso inapropiado de maquinarías pesadas.

Erosión eólica e hídrica favorecidas por los surcos construidos en dirección a la pendiente del terreno.

Deterioro gradual de los suelos agrícolas por agotamiento de nutrientes.

Problemas de salinización y anegamiento.

 

Destrucción de microflora y microfauna del suelo.

Alteración de los ciclos biogeoquímicos naturales. Contaminación tóxica de los suelos, napas subterráneas y cultivos. Interferencia en la salud humana.
Destrucción del suelo.
Extinción de especies vegetales y animales. Modificaciones en la evolución natural del ciclo hidrológico. Potenciación del efecto invernadero. Desertificación.

Actividades industriales

Uso de grandes extensiones de tierra para sus instalaciones.

Liberación de productos gaseosos no tratados convenientemente que contribuyen a la lluvia acida.
Eliminación de efluentes industriales.

Eliminación de efluentes a grandes temperaturas.

Eliminación de residuos radiactivos.

Liberación de hidrocarburos y productos originados durante las combustiones.
Tala de árboles sin reforestación prevista.

Modificaciones en el ecosistema regional.

Acidificación de los suelos que genera modificaciones en su estructura, pérdida de nutrientes y aumento de las concentraciones de metales pesados.

Contaminación orgánica y tóxica.

Contaminación térmica.
Contaminación radiactiva.

Contaminación tóxica del suelo que deriva en la contaminación de cadenas alimentarías.

Desertificación.

ALGUNOS DATOS DE INTERÉS…

  • Todos los años se erosionan, en el planeta, más de 200.000 km2 de tierras.
    • El fenómeno de degradación de los suelos afecta actualmente a más de 20 millones de km2.
    • Por lómenos 12 millones de km2 se degradaron como consecuencia de la actividad humana desde hace 50 años.
    • Al ritmo actual de degradación, 2,5 millones de km2 de tierras cultivables podrían tornarse improductivas de aquí al 2050.
    • La erosión provocada por el agua es el principal factor de deterioro y afecta a unos 11 millones de km2.
    • La erosión causada por el viento afecta 5,5 millones de km2.
    • El efecto de los productos químicos deteriora 2,4 millones de km2.
    • El pastoreo excesivo ha dañado 6,8 millones de km2. s La deforestación ha dañado cerca de 6 millones de km2.
    • La gestión agrícola deficiente ha dañado 5,5 millones de km2.
    • La recolección de leña ha dañado 1,4 millones de km2.
    • Los suelos afectados por la contaminación cubrirían 220.000 km2 (el 90 % de ellos, en Europa).

Fuente: El Correo de la UNESCO. Enero 1995

Fuente: Geografía Argentina, Editorial Santillana Geografía Mundial, Editorial Puerto de Palos.
Profesora de Geografía: Claudia Nagel
Tabla Contaminación: Biología II – Ecología y Evolución Polimodal – Bocalandro – Frid – Socolovsky

Importancia de los Suelos de Argentina Perfil de los Suelos Humus

Importancia de los Suelos de Argentina
Perfil de los Suelos , el Humus

Suelos: su importancia

concepto de suelo

Ver: Tipos de Suelos y Composición del Humus

El suelo que nosotros hoy observamos como tal, es el resultado de un largo proceso, que en condiciones naturales puede llegar a tener una duración variable entre cientos a miles de años. Estos, provocados por la acción de diversos factores externos (lluvia, viento, temperatura, etc.), se originan por la meteorización de las rocas y otros materiales presentes en la superficie terrestre.

Como mencionábamos arriba, el accionar de los agentes atmosféricos, como ser la temperatura y el agua, van alterando y disgregando las rocas y otros materiales de la superficie terrestre, hasta finalmente formar los suelos.

Aquí se obtienen materiales resultantes, en los cuales se desarrollan organismos vegetales y animales exploradores, incidiendo sobre ellos, a tal punto de protegerlos con su cobertura, destruyéndolos con sus raíces o bien alterarlos químicamente.

Una vez que esos organismos actúan de manera diferente sobre el suelo, mueren y sus restos son descompuestos por bacterias (pasando a ser parte ahora de la materia orgánica). Este proceso de disgregación tiene un ritmo y efectividad dependiente de los factores climáticos, lo que hace que unos sean descompuestos con mayor facilidad e integrados a la superficie de una manera más rápida que otros.

Así, muchas veces se forma el humus o también llamada tierra vegetal. Es decir, se origina gracias a la materia orgánica que no se llega a descomponer totalmente, junto a otros elementos  de la roca original. Este humus es de suma importancia para el suelo, porque constituye un verdadero almacenamiento de nutrientes, ya que contiene minerales indispensables para la vida de las plantas.

Todas estas características reunidas y favorables de los suelos, son los que utiliza el hombre, por ejemplo su aptitud para la producción agropecuaria, entre otros usos importantes. Tal es así, que con el correr de los años, y las distintas sociedades que se han desarrollado, vieron al hombre introducir ganado, implantar cultivos, además estableciendo sistemas de irrigación o drenaje, logrando así que la vegetación natural y propia de determinadas áreas se haya visto reemplazada y en muchos otros casos, hasta desaparecido. Esto se debe a que estas formas de actuar modifican las condiciones naturales de los suelos propiamente dichos.

Sin embargo, cabe aclarar que estas acciones pueden resultar de dos formas muy diferentes. La primera puede ser benéfica; si dentro de ellas involucro procesos de enriquecimiento de la composición y fertilidad del suelo con un agregado de abonos, o ararlo para que este suelo sea más permeable al avance de las aguas y de las raíces, o bien agrego determinada vegetación para protegerlo de determinadas funciones perjudiciales.

O bien, que las acciones fiablemente si sean de carácter negativa, ya que degrada los suelos porque se pierde la capacidad productiva, los agota y trasforma en suelos infértiles o estériles sin capacidad de producción alguna.

Un ejemplo de esto ultimo, podría justificarse debido al uso inadecuado de extensas superficies de suelo fértiles, que son expuestas hoy a la erosión eólica (acción del viento), la erosión hídrica (erosión del agua), las cuales arrastran las partículas más livianas y fértiles convirtiendo ese sector en tierra yerma. 

Fuente: Geografía Argentina. Editorial Santillana
Profesora de Geografía: Claudia Nagel

Los Suelos Concepto de Suelo Su Formacion Perfil

Los Suelos: Concepto, Su Formación y Perfil

Suelos: El Suelo es una capa de la corteza terrestre, formada por elementos de origen mineral y orgánico.

Esto se debe a la alteración (o meteorización) de las rocas de la litosfera (denominada roca madre) y al aporte de los restos de materia orgánica de las plantas y de los animales (que nacen, viven y mueren sobre el).

La naturaleza del suelo es dinámica, esto significa que no siempre es igual.

Es decir, que su origen se debe al ataque erosivo de las rocas, pero su nacimiento propiamente dicho se produce cuando los restos orgánicos se incorporan a los restos minerales.

Comenzando, entonces, a formarse un suelo joven que luego evoluciona hasta contar con varios estratos superpuestos en horizontes.

concepto de suelo

Su formación

La formación general de los suelos es un proceso que varía según los distintos elementos presentes en él y la intensidad con los que actúan los factores que intervienen.

Es por estos que podemos nombrar algunos elementos y factores como los más importantes:

  • Roca madre; es decir la roca original. Sus elementos pasan a constituir el suelo que se forma por encima de ella. Por ejemplo, los suelos calcáreos son formados gracias a las rocas calizas.
  • El Clima; en aquellas zonas en donde la temperatura es mucho más elevada, la descomposición de la materia orgánica por ende es mucho más rápida, facilitando la formación de humus y alterando químicamente sus elementos. Sumado a ello, las abundantes lluvias propician que algunos elementos del suelo se disuelvan.
  • El relieve; la acumulación de sedimentos que conforman el suelo es facilitada por la pendiente o las distintas formas que se presentan en el relieve.
  • Finalmente, quienes aportan mayor cantidad de materia orgánica, es la vegetación y la vida animal. Esto es importantísimo, ya esta materia es el que permite la formación de suelos ricos en humus.

Entonces, podríamos decir que todos estos elementos y factores interrelacionados inciden directamente sobre la formación de distintos tipos de suelos.

Estos se diferencian por presentar además, diversas propiedades físicas y químicas; por ejemplo:

Textura: el suelo esta formado por un sinnúmero de partículas de distinto tamaño. Esto determinara la porosidad, la capacidad para retener agua y la aireación del suelo.

Tal es así, que las partículas se clasifican en arenas (si tienen granos muy gruesos), limo (intermedios) y arcilla (si las partículas son muy finas).

Color: esta es la propiedad más manejada, por su utilidad y rapidez para determinar el tipo de suelo al que corresponde. Por ejemplo: marrón (es que posee poca cantidad de materia orgánica y su fertilidad es variable); negro (abundante materia orgánica, buena estructura y elevada fertilidad); rojo (suelos ricos en óxidos de hierro, situados en lugares de altas temperaturas, baja actividad del agua, poco fértiles); amarillos (baja fertilidad), etc.

Acidez: se mide la acidez o alcalinidad de los suelos, a través de reactivos químicos expresados en una escala de pH (de 0 a 14). Es decir, que los que contengan pH 7 son neutros, los que se sitúan por debajo son ácidos, y los que superan al 7, son alcalinos.

Perfil del suelo

Los horizontes o capas del suelo, hacen referencia a su estructura. En ellas podemos evidenciar la presencia de materiales muy similares a la roca original, los cuales se sitúan en su extremo inferior, mientras que en el superior predominan materiales muy alterados producto de múltiples factores externos.

Quien juega un rol muy importante en esta diferenciación horizontal es el agua, ya que transporta de manera vertical los materiales, esto puede ser a través de las precipitaciones arrastrando materiales o bien por ascenso del mismo por capilaridad.

A tal punto que esta diferenciación a la que hacemos referencia, la podemos observar mediante un corte vertical, denominado “perfil del suelo”. Identificando del mismo capas de distintos colores y texturas. Por ejemplo: el primer horizonte que encontramos se denomina A, y corresponde a la capa superior.

Esta por lo general posee un color oscuro debido a la acumulación de humus, formado por materia orgánica que se mezcla con los componentes minerales del suelo.

Seguidamente encontramos el horizonte B, compuestos por minerales aportados por otros horizontes. Debajo de este, encontramos el horizonte C, que es la capa que esta más en contacto con la roca madre y poseyendo de esta algunos fragmentos, cuestión que lo diferencia del anterior.

Y finalmente, nos encontramos con el sustrato sólido en donde se apoya el suelo, denominado roca madre. Su función es aportar materiales a los demás horizontes.

Sin embargo, cabe aclarar que no todo lo suelos presentan esta diferenciación bien definida en horizontes, esto por lo general es más claro en los suelos fértiles y duros, mientras que en los demás esta secuenciación es poco desarrollada.

Corte del suelo

Fuente Consultada: Geografía Argentina. Editorial Troqvel Geografía Argentina. Editorial Santillana.  Atlas Mundial Clarín. Tomo 1. El mundo Físico.Profesora de Geografía: Claudia Nagel

Concepto de Meteorización:
Es la acción de la atmósfera sobre las rocas y los suelos. Esta acción puede ser mecánica, física (acción del viento, lluvia, etc.) o química.

El contraste térmico entre noches muy frías y días muy calurosos produce en las rocas contracciones y dilataciones que con el tiempo ocasionan su destrucción y desmenuzamiento (areniscas). Las raíces de las plantas van también abriéndose camino entre las rocas en una acción puramente mecánica.

El aire marino, impregnado en sales, ejerce una acción corrosiva sobre rocas y piedras. La aridez y la sequedad del-aire preservan los materiales (monumentos egipcios). Numerosas rocas experimentan los efectos de la meteorización química.

Las calizas son atacadas por el agua en combinación con el anhídrido carbónica del aire, y los bloques de granito se disgregan y se transforman en arena al destruirse los silicatos. Como resultado de esta acción se produce un problema clave para la humanidad.

El manto de rocas se convirtió en una capa de tierra vegetal, pero ésta, a su vez, arrastrada por los vientos y las aguas, desaparece y vuelve a quedar nuevamente el suelo rocoso o arenoso,-propio para los cultivos.

La Erosión del Suelo: Los suelos se encuentran entre los recursos más maltratados. La erosión del suelo es un proceso natural, que forma parte del denominado ciclo de las rocas. Una vez que se forma el suelo, las fuerzas erosivas, en especial el agua y el viento, mueven sus componentes de un lugar a otro.

Cada vez que llueve, las gotas golpean la tierra con una fuerza sorprendente. Cada gota actúa como una pequeña bomba, haciendo estallar partículas del suelo móviles fuera de sus posiciones. El agua que fluye a través de la superficie arrastra las partículas sueltas dejando el suelo cada vez más pobre.

La erosión es el último destino de prácticamente todos los suelos. En el pasado, ocurría con más lentitud que en la actualidad porque buena parte de la superficie terrestre estaba cubierta por árboles, arbustos, hierbas y otras plantas.

Las actividades humanas como la agricultura, la explotación forestal y la construcción que eliminan o alteran la vegetación natural, aceleraron en gran medida la velocidad de erosión.

La velocidad normal de erosión de un suelo depende de las características que este tiene, del clima, de la pendiente y del tipo de vegetación. En muchas regiones, la velocidad de erosión es significativamente mayor que la de formación. Entonces, un recurso renovable se convierte en uno no renovable.

En la actualidad, se calcula que en una tercera parte de las zonas de cultivo del mundo, el suelo se está erosionando más rápidamente de lo que se forma, con el resultado de una menor productividad, una peor calidad de las cosechas, un menor ingreso agrícola y un futuro incierto.

Fuente Consultada:
Atlas Mundial del Medio Ambiente Preservación de la Naturaleza
BIOLOGÍA Activa Polimodal Puerto de Palos

La Soja Produccion de Soja en Argentina Cultivo Rendimientos

 Producción de Soja en Argentina
Cultivo y Rendimientos

Esta legumbre tiene propiedades que la mayoría ignora. Ideas para agregarla a nuestra dieta. El cultivo del poroto de soja tuvo su origen en China hace más de 10.000 años, en donde ha sido reverenciado por su gran versatilidad y por sus beneficios nutricionales. La soja era considerada una de las cinco semillas sagradas junto con el mijo, la cebada, el trigo y el arroz.

soja en argentina produccion

Soja en Argentina

¿Qué es la soja?

Este cultivo es una leguminosa proveniente de China (más precisamente desde 5.000 años a.C.) al igual que todas las demás leguminosas, la soja también tiene la capacidad de fijar el nitrógeno del aire a las raíces del suelo, a partir de la simbiosis, es decir este proceso de beneficio mutuo, realizada junto a una bacteria que vive gracias a él y vive en la planta. Esta se denomina “risobium japonicum”.

Este cultivo responde a un ciclo lumínico, debido a que posee una hormona que desencadena un ciclo de floración, y por ende su ciclo está determinado por la latitud. Esto es lo que fijará las distintas variedades de soja, es decir según su madurez. Por lo general existen 10 o más variedades por cada grupo de maduración.

La soja es un cultivo muy explotado por lo que deja muy poca superficie sin utilizar, es decir al descubierto y sin descansar la misma, por ello es conveniente que rote este cultivo con especialmente trigo, porque los rastrojos, le aportaran materia orgánica al suelo, como ser carbono y nitrógeno.

El ciclo de vida de este cultivo, va de 5 a 6 meses, y por lo general los tipos de labranza que se emplean para su siembra son la convencional, es decir, arado, disco vertical cincel, entre otros; o la difusión masiva de la siembra directa, como la nueva técnica innovadora. En este ciclo se utilizan distintos productos, por ejemplo: herbicidas (control de plagas), insecticidas, funguicidas, cura semillas y fertilizantes.

La agricultura, y en especial este tipo de cultivo se han vuelto muy rentable durante los últimos años en nuestro país, en detrimento de otras actividades primarias como la ganadería y la lechería, que poseen más limitantes que este boom. Ello tiene su explicación en mayor medida en los estables precios que ofrece el mercado internacional. Sin embargo, esta actividad tiene sus desventajas, por ejemplo: genera despoblamiento en las áreas utilizadas y debido a la alta tecnificación, entre otras cosas.

Su boom

Hacia la década de 1970, este cultivo y la agroindustria relacionada con su procesamiento, comenzaron a crecer rápidamente. Esto se debe a un aumento de la demanda mundial de granos de soja y sus derivados. Estos últimos se vinculan por su incorporación como complemento de la alimentación animal en Europa y porque el mayor consumo mundial de aceites vegetales, es entre ellos el de soja.

Sin embargo, lo más sobresaliente de la agricultura argentina desde 1996, fue el increíble crecimiento del cultivo de soja transgénica, año el que justamente se permite el uso de esta semilla. Desde aquí nuestro país evidencia un acelerado crecimiento de su superficie cultivable como de su producción sojera.

Esto se debe gracias a que este cultivo transgénico, va acompañado de un paquete tecnológico, por lo general esta alude a una siembra directa y al uso de herbicida glifosato, logrando así que se aumente los rendimientos y a su vez, disminuya los costos de los productores.

Ahora bien, este paquete se logra porque la soja transgénica contiene un gen resistente al glifosato, que permite controlar las malezas sin afectar directamente al cultivo y así, por lo tanto aumenta sus rendimientos.

En cambio, la siembre directa posee ciertas ventajas, pero un detrimento de esta es que como la tierra no se ara, el control de malezas debe realizarse con mayor uso de herbicidas. Por ello estas dos cuestiones dentro de un mismo paquete, permiten una asombrosa y beneficiosa combinación.

Además en los últimos años, la frontera agrícola se extendió por todo el país, debido a esta fórmula sorprendente. Así, este cultivo tuvo su expansión en provincias como Chaco, Salta, Tucumán, Formosa, Misiones, Santiago del Estero y la Pampa, consideradas anteriormente marginales, en cuanto a su punto de vista agronómico; y en las provincias de la región pampeana.

Lo más sorprendente es que este cultivo desplazó a otros muy característicos, comos ser el algodón, el arroz, la caña de azúcar o los cítricos, debido a sus altos y beneficiosos precios para su exportación. No obstante desplazó cultivos, sino que también, penetró en áreas consideradas poco provechosas desde el punto de vista de la rentabilidad económica, tal es el caso de los bosques nativos como el caso del departamento 9 de Julio en la provincia de Santa Fe, donde desaparecieron en casi diez años, 100.000 hectáreas de esta flora particular.

Actualmente, la cosecha de esta oleaginosa hace que Argentina se inserta en el mercado mundial como uno de los principales productores sojeros. Tal es así, que el incremento de esta en 2009/2010 alcanzaría un nuevo récord comparado a campañas anteriores (aproximadamente 52 millones de toneladas), con una superficie sembrada estimada en 19 millones de hectáreas, sin embargo este fue en base a la disminución de áreas sembradas con trigo.

EVOLUCIÓN DE LA MOLIENDA DE SOJA EN TN
Año Tn.
1986 4.458.047
1990 6.627.379
1995 9.103.046
2000 17.030.932
2005 21.594.917

La superficie cultivada en las provincias productoras es del 23% en Bs.As., 28% en Córdoba,
el 25% en Santa Fe, el 10% en Entre Ríos.

Producción industrial

La etapa industrial del complejo sojero y el de otras oleaginosas se desarrolla principalmente en plantas aceiteras
e incluye:

  1. a) La molienda de granos, de la que se obtienen aceites cortos (para uso industrial) o refinados (para consumo
    humano). Del total de la molienda de granos oleaginosos, e 88% corresponde a la soja.
  2. b) La obtención de subproductos, que son residuos sólidos provenientes de la extracción de aceites. Si para la extracción de aceites se usan procesos químicos, se obtienen harinas para consumo humano o animal; si se utilizan prensas, se obtiene un residuo denominado expeller. Del procesamiento de harinas y expellers se obtienen pellets, comprimidos de alto contenido proteico. Tanto expellers como pellets se destinan al consumo animal.

Existen en el país 47 plantas aceiteras que industrializan el 75% de la soja que se produce. La mayoría de estas plantas se ubican en la principal zona de producción y especialmente cerca de los puertos de embarque, dada la fuerte orientación exportadora de este complejo. En la última década, estas industrias se han modernizado y han aumentado su capacidad de procesamiento: hoy tienen una capacidad de molienda de 93.000 toneladas diarias.

Uno de los procesos experimentados en el complejo de la soja ha sido la fuerte concentración económica en la industria aceitera: del total de plantas aceiteras sólo poco más de 10 son responsables de los mayores volúmenes de producción y exportación. Por otro lado, el sector no escapó al proceso de «extranjerizacíón» de la industria, que se manifiesta en la compra de compañías locales por parte de grandes empresas transnacionales.

Comercialización

Los granos producidos en los establecimientos agropecuarios son comprados por acopladores o cooperativas que luego :s venden a los exportadores o a las empresas aceiteras.
En los últimos años se ha difundido la «agricultura de intrato», que consiste en un arreglo entre el productor y la
industria, según e! cual el productor produce lo que la industria le demanda (asegurándose así la venta de la producción) y la industria le provee los insumos necesarios.

La  fuerte competencia en el mercado ha llevado a las grandes empresas a adoptar estrategias de integración «hacia adelante», es decir, hacia el desarrollo de las áreas de comercialización, almacenamiento e infraestructura portuaria.

Estas grandes empresas han realizado importantes inversiones en instalaciones portuarias (como plantas industriales e instalaciones de carga y descarga), además de flotas de transporte por carreteras, flotas mercantes, ferrocarriles, centros de acopio, etc. Todas estas inversiones tienen por objeto disminuir los costos de comercialización de las empresas.

El 85% de la producción de aceites y e! 95% de los subproductos se exportan. Una lista de 13 empresas, de las cuales cinco son transnacionales, es responsable del 99% del total exportado por el complejo. En el mercado interno, la comercialización está dominada por la gran distribución minorista de las cadenas de hiper y supermercados.

LA SOJA EN LA ALIMENTACIÓN: Hoy en día es el alimento más cultivado en el mundo entero, y sobre el que se han realizado mayor cantidad de estudios que lo relacionan con la buena salud.

La soja es la legumbre con mayor concentración de proteínas (entre un 35 a 40 por ciento), que son de excelente calidad ya que contienen todos los aminoácidos esenciales que nuestro organismo necesita. Es por eso que, en épocas de crisis y sobre todo en países en vías de desarrollo, la soja ha sido señalada como el reemplazo ideal de las carnes.

Por su parte, el aceite de soja es principalmente una grasa poliinsaturada (ayuda a disminuir el colesterol) y aporta ácido linoleico, un ácido graso que el organismo necesita y no puede producir por sí solo. Además, este aceite posee vitamina A, E, del complejo B y minerales como fósforo, calcio, magnesio, hierro y cobre. También aporta fitonutrientes como las isoflavonas que tienen una actividad hormonal comparable con los estrógenos, importante para la salud de las mujeres, en particular, y la del corazón.

Decenas de estudios médicos relacionaron a las isoflavonas con la reducción de los síntomas de la menopausia, la disminución en la pérdida ósea y el efecto protector contra las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, el consumo elevado de isoflavonas, sobre todo en forma de suplementos, no es recomendable en niños menores de 5 años, ni en mujeres que están en riesgo o padezcan cáncer de mama, o cualquier otro cáncer hormono-dependiente.

Como si fuera poco, el aporte de fibra de esta legumbre es contundente: nueve gramos de fibra cada 100 gramos de soja, lo que implica que al ingerirla brinda sensación de saciedad y ayuda a regular la función intestinal.

Gracias a la gran versatilidad de la soja pueden prepararse con ella variados platos. Para su elaboración, primero hay que lavar los granos, remojarlos por alrededor de 12 horas (una parte de soja en cinco partes de agua), cambiar el agua al menos una vez, y cocinarlos durante una hora. Al cocinarse, la soja se ablanda, pero no llega a deshacerse por completo. Los granos enteros pueden usarse en rellenos, en guisos, ensaladas; en forma de harina, con ellos pueden prepararse galletitas, tortas y budines. Como leche, la preparación de postres, flanes, salsa blanca y quesos.

¿Cómo incorporar la soja en nuestra alimentación? Ya sea por el mito del largo tiempo para la cocción de los porotos, por el desconocimiento de su manejo, o por las molestias intestinales que pueda ocasionar, lo cierto es que la soja no está presente en la mesa así como la carne o el pan. Sin embargo, su incorporación a la alimentación diaria. (Fuente Consultada: Revista Selecciones Julio 2009)

 Fuente: Geografía Mundial y los Desafíos del Siglo XXI, Editorial Santillana
CONCIENCIA, Revista semestral de Divulgación Científica, 2004. Universidad Nacional del Litoral.
Artículo periodístico en Taringa “Cosecha récord de soja en Argentina”.

Profesora de Geografía: Claudia Nagel