Dictaduras en A. Latina

Levantamiento Carapintada Aldo Rico en 1987 Causas

RESUMEN HISTORIA DEL ALZAMIENTO DE ALDO RICO EN SEMANA SANTA

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Luego de siete brutales años de un gobierno de facto, dirigido por Juntas Militares en donde se repartían el poder entre las tres fuerzas armadas, y que en 1982 nos llevaron a una ignominosa guerra contra la ocupación inglesa de la Islas Malvinas, se inició un esperanzado gobierno democrático, en donde el primer período de 1983-1989 gobernó nuevamente el radicalismo.

El viejo partido de Yrigoyen retornó al gobierno después de 17 años. Raúl Ricardo Alfonsín logró lo que parecía improbable: derrotar electoralmente al peronismo. Nunca antes, en una elección presidencial, había ocurrido. La victoria alcanzada con el 52 % de votos provenientes de distintas clases sociales se basó en un llamamiento democrático, centrado en la defensa de los derechos individuales que, en esa oportunidad, llegó hasta las capas populares, partidarias tradicionales del peronismo.

Raúl Alfonsín

Presidente Democrático (1983-1989) Raúl Alfonsín

El nuevo gobierno comenzó con dos años de cierta prosperidad y una creencia generalizada en las palabras del indiscutido líder del momento Raúl Alfonsín, quien repetía que con «la democracia se come, se cura y se educa». Pero llegaron los problemas económicos atribuídos a la «herencia del período militar» y en 1985 se implementó un plan llamado Austral que tuvo un éxito inicial, pero debió enfrentar serias complicaciones, tanto internas como derivadas de un difícil contexto internacional, y perdió eficacia.

Este deterioro en el terreno económico fue acompañado por una crisis política, originada por el levantamiento militar de Semana Santa de 1987. La convergencia de ambos procesos erosionó la credibilidad del gobierno y lo condujo a la derrota frente al peronismo, en las elecciones de renovación parlamentaria y de gobernadores de 1987.

El tema más espinoso fue el juzgamiento de los crímenes cometidos por la dictadura. Alfonsín intentó solucionarlo sin afectar a las Fuerzas Armadas como institución. El informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, publicado bajo el título Nunca más, y el juicio a los miembros de las juntas militares demostraron que el llamado «Proceso de Reorganización Nacional» había aplicado un plan sistemático de carácter genocida. Cinco de los nueve altos ex jefes militares fueron condenados, pero las presiones castrenses y el afán de «reconciliar a la sociedad» llevaron a la sanción de las leyes llamadas de «Punto Final», de 1985, y de «Obediencia Debida», de 1987, que clausuraron las acciones penales, salvo en los casos de sustracción y cambio de identidad de menores.

¿PORQUE SE SUBLEVARON?

Alfonsín tomó algunas medidas muy importantes respecto de las FFAA. La primera fue el Juicio a las Juntas; otra fue el intento de someter, al Ejército principalmente, al orden constitucional. La tarea del gobierno era difícil y requería apoyos fuertes. La población respaldó estas medidas, con su participación se constituyó en garante de la naciente democracia. Los partidos políticos también se encargaron de resguardar el orden institucional por encima de sus diferencias. La sociedad había cambiado y las instituciones democráticas se estaban afianzando.

El malestar dentro del Ejército comenzó con la derogación de la Ley de Autoamnistía y se agravó considerablemente con el enjuiciamiento de las Juntas. La reacción de las FF.AA. cristalizó en tres levantamientos durante los años 1987 y 1988.

La Cámara había ordenado el enjuiciamiento de los oficiales superiores y de todos los miembros subalternos de las FEAA. que tuvieron responsabilidad operativa en la represión ilegal. Quedaba abierta la posibilidad de ampliar los procesos y con ello el número de militares enjuiciados.

Hacia fines de 1985 se habían acumulado más de 1.200 causas judiciales contra miembros de las FEAA. y de seguridad. En este marco y ante los fallidos intentos de que la justicia pusiera un coto definitivo a dichos juicios, el 5 de diciembre de 1986 el presidente Alfonsín envió al Congreso un proyecto de ley que fijaba la extinción de la «acción penal contra todo miembro de las FF.AA. y de seguridad imputado en los delitos acaecidos en el marco de la represión ilegal hasta el 10/12/83 siempre que dicho uniformado no fuere citado a prestar declaración indagatoria por tribunal competente dentro de los 60 días corridos'»‘, contados desde la promulgación de la ley. El 23 de diciembre, la iniciativa oficialista fue aprobada por el Congreso sin modificaciones.

Al día siguiente el Poder Ejecutivo promulgó la ley que sería conocida como ley de «Punto Final». La mayoría de las Cámaras Federales de todo el país suspendió la feria judicial de enero para acelerar las causas en curso y procesar a la mayor cantidad posible de uniformados. Pasados los 60 días el número de procesados ascendía a 450, la mayoría oficiales de alta graduación, los otros 750 habían sido desprocesados gracias a la ley de «Punto Final».

En oposición a la política de Alfonsín, un grupo de oficiales al mando del teniente coronel Aldo Rico se acuarteló en Campo de Mayo para exigir una solución política a las citaciones judiciales de los militares. Los oficiales amotinados no cuestionaban el orden constitucional, se limitaban a pedir al gobierno una solución para el problema de los oficiales enjuiciados. Los carapintadas10 cuestionaban también la conducción del Ejército, porque la consideraban responsable de la derrota de Malvinas.

levantamiento carapintadas aldo rico

Aldo Rico

Todos los partidos políticos y las organizaciones sociales dieron su apoyo al régimen democrático. El pueblo se reunió en plazas y centros comunitarios de todo el país para realizar una suerte de vigilia nacional durante cuatro días para que los militares depusieran su actitud. (Fuente Consultada: Cuatro décadas de historia argentina: (1966-2001) Palmira Dobaño, Mariana Lewkowicz).

La sanción de la ley llamada de «obediencia debida» -que exculpaba a los subordinados- tampoco resolvió el problema _ aunque los conflictos siguientes no tuviere-la gravedad de los de Semana Santa. Un nuevo levantamiento, en enero de 1988, encabezado por el teniente coronel Rico, fue controlado. En diciembre del mismo año, el coronel Seineldín lideró una nueva insurrección que, si bien pudo ser neutralizada, demostró que el enfrentamiento entre el poder político legalmente constituido y una fracción importante de las Fuerzas Armadas seguía abierto.

«Felices Pascuas»: Cuando ya la primera sublevación llevaba unos tres días de iniciada, y la situación de los rebeldes era insostenible –a pesar deque no había militares dispuestos a reprimirlos-, el Dr. Alfonsín no encontró nada mejor que volar en helicóptero hasta Campo de Mayo donde negoció una aparente rendición de los rebeldes. A su regreso a la Casa de Gobierno, desde su famoso balcón, le dijo a la multitud enfervorizada: «Argentinos, la casa está en orden, ¡felices Pascuas!», y luego invitó a la desconcentración.

Raúl Alfonsín, junto a Antonio Cafiero principal referente del Peronismo

La consternación ciudadana comenzó esa misma noche, cuando en los noticieros de la TV aparecieron los «carapintadas» de Campo de Mayo, abrazándose alborozados y con las armas en su poder, a pesar de que el Dr. Alfonsín, horas antes, había afirmado ante su pueblo que «los rebeldes –algunos de ellos héroes de Malvinas-se han rendido».

El golpe final contra la credibilidad popular fue poco después, cuando el sumiso Congreso Nacional -como consecuencia del acuerdo de Campo de Mayo entre el Dr. Alfonsín y los «carapintadas»- dictó la ley conocida con el nombre de «Obediencia Debida», la que significó el perdón para todos quienes hubiesen violado los derechos humanos durante la dictadura militar, y aun el de quienes, además, habían cometido delitos conexos para su exclusivo beneficio personal, con el pretexto de que fueron simples cumplidores de órdenes, a pesar de que varios de ellos ostentaban los grados de general, coronel y sus equivalentes en las otras fuerzas.

Fuente: Horacio P. Ballester, Memorias de un coronel democrático.

PARA SABER MAS…:
Crónica de la Época: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Elsa M. Bruzzone Profesora de Historia

Del Juicio a las Juntas Militares de 1985 surgió la necesidad de investigar la conducta de los cuadros medios y bajos militares que operaron, durante la dictadura, con la mayor discrecionalidad. Esta actividad ocasionó malestar en los distintos escalones investigados que, advirtiendo la poca disposición del Gobierno para efectuar la imprescindible reforma militar, establecieron   -según afirmaciones de fuentes confiables- un curso de acción general por seguir que puede sintetizarse en: sumisión a la Justicia como único medio de reinsertar a las Fuerzas Armadas en la vida institucional, reivindicación pública de la «guerra sucia», asistencia jurídica a los procesados, gestiones privadas para conseguir un número mínimo de condenas y presión posterior por una amnistía o indultos.

La debilidad política evidenciada ante los desbordes verbales de muchos ex represores quedó claramente expuesta en las «Instrucciones» dadas por el ministro de Defensa al fiscal general de las Fuerzas Armadas el 4 de abril del año pasado para interrumpir, con plazos perentorios, las investigaciones en curso y culminó el 24 de diciembre de ese mismo año con la Ley de Punto Final.

Estas investigaciones dejaron en evidencia las responsabilidades de los mandos subalternos que ejecutaron los operativos. En cambio fue difícil detectar a los mandos superiores que ordenaron o toleraron los delitos de sus subalternos. Esta evidente injusticia dio origen al levantamiento militar encabezado por el teniente coronel Aldo Rico el 15 de abril último.

En los días previos al amotinamiento, fuentes bien informadas dejaron trascender que el embajador norteamericano Theodore Gildred manifestó: «La posición de los Estados Unidos en el asunto de la conspiración militar que se avecina es muy clara: estaremos firmes al lado del presidente Alfonsín y la democracia; pero es hora de que el Gobierno entienda que no se puede seguir estirando la cuerda militar. Hay que encontrar una solución política al tema de los juicios».

En los mismos términos se expresó el 10 de abril Donald Harrington, funcionario del Departamento de Estado, de visita en nuestro país.

El 16 de abril, el pueblo manifestó con claridad su condena al levantamiento militar y salió a las calles para defender al gobierno constitucional.

Ese mismo día, desde el Palacio de los Dos Congresos, y ante la multitud reunida, el presidente Raúl Alfonsín expresó: «No podemos, en modo alguno, aceptar un intento extorsivo de esta naturaleza. Nos lo impide la ética, nos lo impide nuestra conciencia democrática, las normas constitucionales, así como las que rigen las Fuerzas Armadas, basadas en la disciplina… También nos lo impide la historia, de la que los argentinos hemos extraído una clara enseñanza: ceder ante un planteamiento semejante sólo significa poner en juego el destino de la Nación.

Entonces, aquí no hay nada que negociar, la democracia de los argentinos no se negocia. Se terminó para siempre el tiempo de los golpes; pero también se terminó el tiempo de las presiones, los pronunciamientos y los planteos… Ningún ciudadano puede negociar con la Justicia ni con ningún otro poder del Estado sobre su situación procesal». Tres días después, el domingo 19 de abril, en la Plaza de Mayo las palabras presidenciales fueron: «Felices Pascuas.

Los hombres amotinados han depuesto su actitud. La casa está en orden». En una conferencia de prensa, Aldo Rico, el jefe de los sublevados, expresó: «Nos hemos puesto de pie y hemos logrado nuestro objetivo».

La realidad mostró un mes y medio más tarde, el 4 de junio, la sanción de la Ley de Obediencia Debida, clara expresión del doblegamiento del poder político ante la presión militar, las amenazas y la acción psicológica de los Servicios de Inteligencia. Su puesta en ejecución dejará crímenes impunes, lo que incrementará las diferencias entre el pueblo y las Fuerzas Armadas, fortalecerá al pasado, comprometerá la unidad del campo democrático, debilitará profundamente el proceso de afianzamiento democrático y podrá constituir el preanuncio de mayores aberraciones.

Es evidente que la promisoria conducta de enjuiciar a las Juntas responsables de la conducción del terrorismo de Estado no ha sido continuada en la medida que las circunstancias lo requerían.

El poder político no sólo ha trastabillado sino que ha claudicado ante las presiones de los restos del poder militar. Continuar expresando que las Fuerzas Armadas son capaces de autodepurarse es como ponerse una máscara para ocultar una gravísima debilidad. Hoy más que nunca se hace necesario reestructurar el poder militar para proteger al sistema democrático. La nueva política militar democrática debe ser sostenida en la fuerza del pueblo. Este debe ser informado de esta situación y debe saber que estas leyes de Punto Final y Obediencia Debida son una imposición y constituyen una peligrosísima concesión. Por ello deben ser repudiadas y denunciadas.

Fuentes Consultadas:
Cuatro décadas de historia argentina: (1966-2001) Palmira Dobaño, Mariana Lewkowicz
Horacio P. Ballester, Memorias de un coronel democrático.
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Titto-Arguindeguy
El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Elsa M. Bruzzone Profesora de Historia

 

Plan Economico de Martinez de Hoz Durante la Dictadura de 1976 Plata

Plan Economico de Martinez de Hoz Durante la Dictadura de 1976

EL PLAN ECONÓMICO QUE APLICO LA DICTADURA MILITAR TUVO UN IDEÓLOGO: JOSÉ ALFREDO MARTÍNEZ DE HOZ: SUS CONSECUENCIAS AUN HOY SE SIGUEN PAGANDO.

El plan económico anunciado el 2 de abril de 1976 fue creado por José Alfredo Martínez de Hoz.

Sus primera medidas fueron congelar los sueldos de los trabajadores, que quedaron bajo el control de la Nación.

El salario real ha llegado a sen niveles excesivamente alto con en relación con la productividad de la economía afirmó el ministro en 1976.

Esa política provocó que el ingreso de los trabajadores cayera un 40 % entre 1976 y 1980.

Se sacaron los controles de precios y se redujeron las retenciones a las exportaciones y se inauguró el pedido de créditos a organismos internacionales: la Argentina recibió del FMI 400 millones de dólares.

El slogan para los primeros meses de la dictadura fue: “achicar el Estado es agrandar la Nación”.

En 1975, la inflación había subido más del 300 por ciento al año, el PBI descendió un 1,4 por ciento y el PBI per cápita cayó un 3 por ciento. Mientras, los precios al consumidor habían subido entre marzo del ‘75 y enero del ‘76 un 566,3 por ciento.

La respuesta que Martínez de Hoz encuentra para parar la inflación fue la famosa “tablita«. Un sistema de devaluaciones preanunciadas para se supiera cómo y cuándo se iba a devaluar. La tablita dio comienzo á la era de “la plata dulce” y “al deme dos”.

El Plan Económico anunciado en abril del 76 tenía como prioridad favorecer el crecimiento industrial y agropecuario sin las trabas que representaban los reclamos sindicales. Debía contener la inflación, estimular la venida de capitales extranjeros, atacar el déficit fiscal y terminar con un aparato burocrático estatal sobredimensionado. Para este fin se colocó a todos los empleados público? en disponibilidad y se expulsó sin más a los de antecedentes sospechosos.

LA PLATA DULCE: La etapa de la circulación de dinero que producía más dinero fue denominada “la época de la plata dulce” y, junto con endeudamiento externo, trajo grandes beneficios a los grandes grupos económicos.

Estos contraían una deuda en el exterior a una tasa baja y luego invertían en Argentina, donde había una muy alta: con la ganancia obtenida localmente abonaban la deuda externa y obtenían una gran diferencia a su favor.

Los grandes grupos obtenían créditos pero no los invertían en la producción sino en la especulación.

A su vez, la clase media se dedicó a invertir sus “pequeños” ahorros en las financieras, con tasas de interés altísimas, y a aprovechar el dólar barato para viajar al exterior y adquirir allí variedad de productos.

Esa creciente influencia del capital financiero significó la instalación de numerosos bancos en el país, así como un importante proceso de concentración de, estos. Sin embargo, el sector bancario en desarrollo sufrió crisis que repercutieron directamente en el proyecto económico diseñado por la dictadura.

El año 1980 fue el comienzo de un final anunciado: las exportaciones cayeron un 20% respecto del año anterior, las importaciones subieron un 30%, acompañadas por una nueva crisis mundial que, para un proyecto basado en el mercado externo, era determinante.

En ese contexto se produjo el “crack bancario” de 1980, que puso fin a la etapa de la denominada “plata dulce”.

La quiebra del Banco de Intercambio Regional (BIR) fue el primer indicador. Siguió el cierre de otras 37 entidades financieras, que a su vez repercutió en sectores industriales.

El frente de la burguesía que hasta ese momento había apoyado acríticamente al proyecto —sobre todo en su aspecto represivo— reclamó una política de salvataje por parte del Estado frente al crack industrial y financiero. A partir de allí, el plan pasó a retiro.

Fuente: Historia La Argentina Contemporánea Editorial A-Z

Una de las medidas iniciales adoptadas por el gobierno militar en 1976 fue la apertura de la economía, es decir, la apertura del mercado interno a la competencia exterior. En primer lugar, se redujeron los, aranceles de  importación; esta medida sé ejecutó en un marco de atraso cambiarlo, cuyo efecto fue el abaratamiento de las mercaderías extranjeras, el cual generó el ingreso a la Argentina de una avalancha de productos importados.

En segundo lugar, el gobierno militar implemento una reforma financiera que liberalizó el sistema bancario (autorizando el funcionamiento de nuevos bancos e instituciones financieras) y el flujo de capitales. Esta medida se dio en un contexto mundial de gran abundancia de capitales líquidos en manos de los principales bancos estadounidenses y europeos. Una parte sustancial de esos capitales comenzó a ser prestada a los países periféricos, entre los que tuvieron un papel de gran importancia los dé-América latina, y, en particular, la Argentina. Comenzaba, de este modo, una etapa de alto endeudamiento externo para la Argentina.

En realidad esta primera etapa del plan económico constituía una puesta a punto de lo que vendría meses más tarde. El 1 de junio de 1977 la “ley de entidades financieras” libera el mercado de dinero y le da garantía estatal a todos los depósitos a plazo fijo.

Con esta norma, si un banco quebraba, el Estado devolvía el dinero. Comenzó así la especular y tristemente celebre «bicicleta financiera».

En octubre del ‘77, las tasas de interés alcanzaron un nivel del 135 por ciento anual. La distorsión de este mecanismo hizo que las empresas tuvieran que endeudarse en el extranjero, la que debieron pagar altas tasas para lograr financiación en el mercado local.

Así, mientras los plazos fijos y las financieras se reprodujeron ferozmente, los que tomaron créditos hipotecarios durante esa época terminaron pagando tasas usurarias: el ejemplo fue la de la recordada circular 1050 del Banco Central, que determinó que miles de ahorristas terminaran pagando tasas siderales o que debieran entregarle sus viviendas al banco, ya que los intereses, fijados por un mercado de tasas que llegaron a mas del 100 por ciento al año, tornaba impagables los préstamos.

En 1978, el plan de Martínez de Hoz dio indicios de ser un fracaso total: la inflación anual llegó al 160 por ciento, y el PBI descendió durante ese año cerca de un 3,2%.

Al crecimiento nulo del país se le sumaron los fuertes gastos del Estado: el 25 de junio del 1978 la Argentina ganó el Campeonato Mundial de Fútbol.

Ese mundial, organizado en el país, costó cerca de US$ 500 millones, gasto que fue completamente cubierto por el Estado.

La perversión del sistema financiero se tomó difícil de dominar para el Gobierno: en 1979, los precios minoristas crecieron en un 139,7 por ciento, y a capacidad de consumo se redujo vertiginosamente.

Al final, la distorsión la la banca terminó por perforar a muchas entidades financieras, que no pudieron hacer frente a sus obligaciones: el 28 de marzo de 1880 el Banco Central ordenó la Intercambio Regional (BIR).

A fines de ese año, cerca de 23 entidades financieras habían quebrado, casi todos bancos cooperativos o provinciales.

El fracaso de la gestión de Martínez de Hoz terminó por hacerse evidente cuando tuvo que tomar una resolución drástica: el 3 de febrero de 1981 el peso fue devaluado un 10 por ciento con relación al dólar.

Con la economía en contracción, la gestión de Martínez de Hoz finalizó en 1981, con el reemplazo del teniente general Jorge Rafael Videla por el teniente general Roberto Eduardo Viola en la presidencia de la Nación.

El 29 de marzo de 1981 asume un nuevo ministro, Lorenzo Sigaut quien pasó a la historia por la frase “esta vez, el que apuesta al dólar pierde”.

Tan sólo un mes después el flamante ministro dispone una nueva devaluación que provocó que el peso perdiera un 35 por ciento de su valor con, respecto al dólar.

Para colmo los créditos hipotecarios se indexaron un 11 por ciento, la desocupación llegaba al 5 por ciento y el PBI caía un 6 por ciento.

En la segunda mitad de 1981 la recesión comenzó a hacerse más intensa. La gestión de Sigaut sostuvo que las líneas básicas de acción continuarían siendo las mismas.

Sigaut duró 9 meses los mismos que Roberto Viola que fue reemplazado por Leopoldo Fortunato Galtieri.

A fines de año el Ministro de Economía fue reemplazado por uno de los hombres cercanos a Martínez de Hoz y ex-Ministro de Economía durante el gobierno de Frondizi: Roberto Aleman.

Esta recomposición significaba el triunfo de una finta política.

Los objetivos globales de Alemann eran bajar la tasa de inflación, desregular y privatizar, en ese orden.

Sus primeras medidas incluyeron la reunificación del mercado cambiario, el restablecimiento de una tasa de cambio flotante, nuevos impuestos sobre las exportaciones una reducción de la dispersión de derechos de importación y el congelamiento de los salarios del sed público.

Muchas obras públicas fueron ejecutadas por contratistas privados, y algunas empresas del Estado privatizaron partes de sus actividades -lo que se llamo privatización periférica-.

Esta incluyó la subcontratación de tareas de búsqueda y explotación petrolera, de reparación de materiales y de las vías de los ferrocarriles, la provisión de equipos telefónicos, la recolección de residuos y el mantenimiento del alumbrado público en la Ciudad de Buenos Aires.

Alrededor de estas actividades se fue configurando un poderoso grupo de empresas contratistas del Estado. Estos grupos económicos, integrantes del segmento de proveedores del Estado argentino, conformaron la llamada «patria contratista«.

Se trataba, en realidad, de empresarios muy cercanos al poder político que realizaban importantes negocios con el Estado cobrando cuantiosos sobreprecios.

Roberto AlemannFortunato GaltieriDomingo Cavallo
Carlos OnganiaLorenzo SigautDagnino Pastore

Como consecuencia, la inflación declinó durante el primer cual de 1982 y empezó a notarse el fin período recesito.

De todos modos, la guerra Malvinas desatada el 2 de abril 1982 marcó un punto de inflexión para el gobierno militar.

La derrota de las Fuerzas Armadas argentinas aceleró el proceso de deterioro d régimen y lo empujó a buscar una trasmisión política que le permitiera transferir el poder.

Las decision económicas, entonces, estuvieron sujetas a los vaivenes de la liberalización política:

En julio de ese año general Reynaldo Bignone reemplazó a Galtieri e inmediatamente inició diálogo con los Sectores políticos. Su primer Ministro de Economía fue José María Dagnino Pastore (ex ministro de la misma cartera durante gobierno de Onganía), a quien acompañó, como presidente del Banco Central, Domingo Cavallo.

Los principales hechos económicos estuvieron marcados por la reforma financiera lanzada por Cavallo que provocó una escalada  inflacionaria.

Dagnino Pastore y Cavallo dejaron sus puestos a media los de agosto. El último Ministro de Economía del Proceso fue Jorge Wehbe, quien implemente “administró” la crisis.

Durante esos meses se restablecieron negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y se volvió a implementar el control de precios y de las tasas de interés, la inflación volvió dispararse en 1983 y el traspaso del poder al nuevo gobierno constitucional se hizo en el marco de una acentuada crisis económica.

Prácticamente todos los analistas coinciden en señalar que este ultimo periodo de la dictadura, después de la guerra de Malvinas, dejó una herencia nefasta que todos las argentinos siguen pagando.

Finalmente la dictadura militar y las política liberales aplicadas por sus ministros de economía terminaron provocando la destrucción del aparato productivo, el cierre de miles de empresas que dejaron en la calle a otros tantos trabajadores.

La deuda externa trepó hasta cifras inconcebibles y el gobierno democrático de Raúl Alfonsín que asumió en diciembre de 1983 debió cargar con una pesada herencia que luego provoco su propia caída.

Operativo Independencia La Lucha Contra La Guerrilla en Tucumán

Operativo Independencia
La Lucha Contra La Guerrilla en Tucumán

LA INTERVENCIÓN MILITAR: Bajo la cobertura legal del decreto 261, se inició en Tucumán el llamado “Operativo Independencia”; su jefe era un antiguo militar peronista, el general Vilas, que admitió que se podían usar con los detenidos métodos prohibidos por las leyes. En febrero de 1975 se creó en Famaillá, provincia de Tucumán, el primer centro clandestino de detención de la Argentina: “La Escuelita”. Según comprobó la justicia, por “La Escuelita’ pasaron más de mil detenidos.    

Todos fueron torturados y un alto porcentaje, ejecutado. En agosto de 1975, asumió como Comandante en jefe del Ejército el general Jorge Rafael Videla. Al poco tiempo, la presidenta Perón pidió Licencia por razones de salud. La reemplazó el presidente del Senado, el doctor Ítalo Argentino Luder.

En octubre comenzaron a circular rumores de golpe de Estado. A los pocos días de reasumir el mando la presidenta, los montoneros lanzaron uno de los operativos más audaces: el ataque a un cuartel de la provincia de Formosa, adonde llegaron con un avión de línea secuestrado para ese efecto, Se produjeron bajas de ambos bandos.

La estrategia de la guerrilla era provocar el golpe de Estado por parte de los militares. Pensaban que con las Fuerzas Armadas en el gobierno, el pueblo tendría más claro quién era el enemigo. Esperaban una represión semejante a las de las dictaduras anteriores.(imagen: Compañía de Monte Ramón Rosas del ERP)

Diciembre de 1975 fue un mes trágico. El día 19, un grupo de oficiales de la Fuerza Aérea se sublevaron contra el gobierno, en un intento de golpe de Estado. Las bases de Morón y Aeroparque estuvieron tomadas por algunas horas. La reacción popular fue nula, pese a lo cual los mandos militares decidieron esperar que la situación del gobierno democrático se deteriorara aun más.

El 23 el ERP atacó el Batallón 601, en Monte Chingolo, en el partido de Quilmes, la provincia de Buenos Aires, pero la operación fue delatada por un oficial de inteligencia infiltrado entre los guerrilleros y la irrupción de los atacantes fue rápidamente repelida por los alertados militares.

Monte Chingolo fue un desastre para el ERP y la última acción de gran despliegue de la guerrilla. El grupo guerrillero estaba destruido, ya había sido derrotado en Tucumán y la gran cantidad de bajas lo había minimizado. Los siguientes atentados demostraron la falta de combatientes. En Navidad, el general Videla pronunció un discurso en Tucumán en el que reclamaba rectificaciones al gobierno, fijándole un plazo de tres meses, justo el tiempo que transcurrió hasta el golpe.

Durante los primeros meses de 1976, la presidenta y su entorno hicieron los últimos intentos para evitar el derrocamiento. Propusieron un gabinete cívico-militar, el ingreso de los militares al gobierno, y adelantaron las elecciones presidenciales para octubre de ese año. En el parlamento se pidió el juicio político a María Estela Martínez, pero este no prosperó.

Todos estos planteos tuvieron escasa repercusión en una opinión pública demasiado influida por las desilusiones permanentes y hábilmente trabajada por la prédica golpista de muchos medios masivos de comunicación. Para la mayoría se hacía difícil identificar un gobierno como el de Isabel con la democracia: había censura, presos políticos, tortura, desaparecidos, aunque perduraba el parlamento, alguna prensa independiente y la posibilidad de cambiar las cosas en las elecciones de octubre.

A las 3 y 10 de la madrugada del 24 de marzo de 1976, las radios cambiaron los tangos por una marcha militar. Un nuevo golpe de Estado se había consumado.

Gobierno de Isabelita Maria Estela Martinez Muerte de Juan Peron

Gobierno de Isabelita María Estela Martinez

Gobierno de Isabelita Maria Estela Martinez La muerte de Perón dejó sin control al conjunto de fuerzas que habían coexistido conflictivamente bajo su liderazgo.

Cierto es que la ruptura entre las facciones peronistas (izquierda y derecha) había alcanzado un punto sin retomo antes de julio de 1974.

Pero cierto es también que la muerte de Perón privó al gobierno de una conducción legítima y aceptada por el conjunto del peronismo, que pudiera reformular los acuerdos políticos y sociales para asegurar la gobernabilidad del país.

En su lugar, ejerció una vacilante dirección su viuda, acompañada y aconsejada por el cada vez mGobierno de Isabelita Maria Estela Martinez ás influyente Ministro de Acción Social y secretario privado de Perón, José López Rega (imagen).

El lopezrreguismo fue aumentando su influencia directa en las decisiones y el 3 de enero de 1975 el Brujo fue nombrado secretario privado de la Presidencia, conservando su cargo de ministro. Todo pasaba por sus manos.

Además del entorno presidencial, el otro factor de poder en el seno del gobierno era el sindicalismo. Los sindicatos se sintieron relevados de los compromisos que habían asumido en 1973 y se dedicaron a deshacer el diseño político trabajosamente armado por Perón.

Poco después de la muerte de Perón, la dirección de la CGT pasó a manos de sindicalistas que creían que el movimiento obrero debía entrar en la etapa política abierta con la muerte del presidente libre de viejos compromisos con el gobierno.

Los nuevos compromisos que la nueva dirigencia negoció con el gobierno apuntaban a la reformulación del Pacto Social y al desplazamiento de los líderes sindicales y políticos opositores al oficialismo cegetista.

La concesión de la renegociación del pacto social desencadenó la renuncia de Gelbard. Esta reorganización del gobierno, que llevó a López Rega a la cúspide de su poder fortaleció a la burocracia sindical, coincidió con un recrudecimiento de la violencia.

Hacia mediados de 1975, el conjunto de acuerdos que Perón había articulado y que habían constituido el eje de su proyecto de institucionalización política, habían fracasado y el país parecía marchar sin rumbo.

La llegada de Celestino Rodrigo al Ministerio de Economía agudizó aún más los problemas.

Con el apoyo de López Rega, Rodrigo adoptó una serie de medidas, conocidas como el “Rodrigazo” —devaluación del peso entre un 100% y un 160%, incremento del 181% en el precio de la nafta y del 75% en los precios del transporte, y otras medidas similares— que tuvieron como efectos inmediatos una aceleración brusca de la inflación y una crisis política.

En los casi veinte meses del gobierno de María Estela Martínez de Perón —que incluyen los dos breves períodos de licencia por enfermedad—, la decisiva cartera de Economía fue ocupada, sucesivamente, por José Gelbard, Alfredo Gómez Morales, Celestino Rodrigo, Pedro J. Bonanni, Antonio E Cafiero y Emilio Mondelli.

Otros tantos hubo en Interior: Benito Llambí, Alberto L. Rocamora, Antonio J. Benítez, Vicente Damasco, Angel E Robledo y Roberto A. Ares. En total, treinta y seis ministros desfilaron por los ocho ministerios.

La crisis política culminó con el desplazamiento de Rodrigo (imagen izq.) y de López Rega, provocados por una exitosa huelga general declarada por la CGT.

Isabel Perón se alejó temporariamente del gobierno, que quedó en manos del presidente del Senado, Ítalo Luder. El ministro de Economía, Antonio Cafiero, apoyado por la CGT, procuró infructuosamente controlar la inflación.

El retorno de Isabel Perón a la presidencia, la crisis interna del peronismo, la agudización de la violencia política, y la falta de colaboración —en muchos casos, abierta oposición— del empresariado y las Fuerzas Armadas, quitaron al gobierno toda base de apoyo.

María Estela Martínez de Perón, también llamada “Isabel” o “Isabelita”, asumió la presidencia de la República, luego de la muerte de Perón.

De inmediato, apareció como figura principal su secretario privado, López Rega.

La influencia de López Rega empezó a hacerse evidente en todos los aspectos de la política del gobierno.

ACCIONES GUERRILLERAS: El ERP continuó atacando cuarteles y decidió crear un frente guerrillero rural, en la provincia de Tucumán. Hasta ese momento, los diferentes grupos guerrilleros habían centrado su actividad en las ciudades, la creación de una guerrilla rural respondía a la estrategia de formar un ejército revolucionario que pudiera enfrentar a las fuerzas armadas oficiales, vencerla y tomar el poder e instalar un gobierno socialista,, tal como había sucedido en, Cuba y Vietnam.

La elección de Tucumán respondió a que la geografía ayudaba a este tipo de prácticas y tradición de lucha del pueblo de esa provincia, Mario Roberto Santucho, jefe del ERP, pensaba que el gobierno, primero el de Perón y luego el de su mujer, eran incapaces de solucionar loa problemas del país, y que esa situación iba terminar con un golpe de Estado.

A partir de momento, el pueblo vería el accionar guerrillero como la única forma de transformación y sumaría masivamente al ERP; para ello, debía existir un grupo entrenado para servir de vanguardia. Nació así la compañía de monte “Ramón Rosa Jiménez”, en junio de 1974.

La cantidad de sus integrantes y la calidad de sus acciones militares fueron exageradas tanto por el ERP en su afán propagandístico, como por el Ejército para justificar su participación en la represión.

En un primer momento, fueron efectivos de la policía tucumana y de la Federal los que intentaron reprimir a los guerrilleros, accionar que se desarrolló prácticamente en secreto.

A comienzos de 1975, el decreto 261 del Poder Ejecutivo Nacional encargó la lucha antisubversiva al Ejército y le ordenó “neutralizar y aniquilar la acción de los elementos subversivos” en la provincia de Tucumán.

En octubre de ese año, este decreto se haría extensivo a nivel nacional. La Triple A, que ya se había cobrado más de 500 víctimas, lanzó una campaña intimidatoria en todo el país.

Sus destinatarios fueron artistas, escritores, cantantes, periodistas y actores que no gozaban de la simpatía de López Rega o eran opositores al gobierno. Aparecieron las llamadas “listas negras”. Figurar en ellas significaba no poder trabajar y, además, una amenaza de muerte, Comenzó, de esta manera, la ola de exilios.

Frente a todos estos hechos, el Estado mantuvo una pasividad que se confundía con la complicidad. Investigaciones judiciales posteriores demostraron que la Triple A funcionaba en las oficinas del Ministerio de Bienestar Social, a pocos metros de la Casa Rosada.

El financiamiento de los operativos provenía de fondos estatales y las órdenes eran invariablemente decididas por López Rega y miembros de las fuerzas de seguridad. En las Fuerzas Armadas volvió a tomar vigor la “doctrina de la seguridad nacional”.

ISABELITA: A partir de la desaparición del líder, Isabelita empuñó el bastón de mando, pero en realidad quien dirigía sus pasos era López Rega, que se había transformado en el poder detrás del trono.

Inepta para resolver los múltiples problemas de gobierno, Isabel solo atinaba a enfermarse en forma reiterada. Su personalidad inestable la hacia caer en actitudes contradictorias.

La violencia —decía— busca sacar las Fuerzas Armadas a la calle, pero no lo voy a consentir. Soy una mujer frágil pero tengo carácter. (8-10-74). Pero meses más tarde se firmaba el decreto que ordenaba a las Fuerzas Armadas aniquilar a subversión.

Otras veces apelaba a actitudes contemporizadoras, como cuando pidió a los líderes sindicales en la CGT: «no me lo silben mucho al pobre Mondeli”, su sexto ministro de Economía. A pesar de haber sido la primera mujer que en América llegó a la presidencia de una república, no se distinguió por defender los derechos de sus congéneres. (imagen: helicóptero que lleva a Maria Estela de Peron al Aeroparque)

Muy por el contrario, fue ella quien vetó la ley de patria potestad compartida aprobada por el Congreso, “porque era muy izquierdizante». También apoyó a López Rega cuando este, en aras de una “Argentina Potencia” de por lo menos 50 millones de habitantes para el año 2000, prohibió el uso libre de anticonceptivos.

Unas horas antes de ser derrocada por el golpe de Estado, festejaba con unas masitas y bocaditos el cumpleaños de una empleada suya en la Casa Rosada. Al subir al helicóptero que debía llevarla a Olivos, los militares le comunicaron que quedaba detenida.

El deterioro del gobierno de Estela Martínez de Perón había creado un vacío de poder de difícil solución.
Las continuas huelgas, muchas de las cuales eran Impulsadas por los frentes sindicales de las organizaciones armadas; el shock económico producido por la devaluación del peso del orden del 4% para el dólar comercial y del 100% para el financiero, impulsado por el ministro de Economía Celestino Rodrigo, son algunas muestras del complejo escenario político, económico y social de la Argentina de esos años.

Agravado por el cierre de la Comunidad Económica Europea a las carnes argentinas, ocurrido en julio de 1974.
A ello deben agregarse: los ataques de las organizaciones terroristas y su acción de agitación, que dejaba un asesinato cada 5 horas y un atentado con explosivos cada tres horas.

El desabastecimiento de productos básicos que sufría la población debido al congelamiento de precios; la aparición del mercado negro, y la inflación que trepó al 538% para el mes de agosto. Los aumentos de precios implicaban una inflación anual del orden del 3.000% y la tasa de inflación de marzo de 1976 extrapolada al año resultaba superior al 17.000%. Todo ello mantenía al gobierno en una profunda crisis que lo llevó a cambiar un ministro cada 25 días. (Fuente Consultada: Los llaman «Jóvenes Ideaslistas» de Victoria Villaruel)

La Visión Inglesa: […] en marzo de 1976, la sociedad y el Estado estaban al borde del colapso que el terrorismo comenzó al final de los años 60 y había alcanzado proporciones que hacen los se cuestros en Alemania Occidental y los disparos a las piernas de Italia como juegos de niños contra la sociedad. En parte porque tuvo muchos problemas, la Argentina fue lenta para responder decisivamente al terrorismo […]. Los terroristas italianos y germano-occidentales no pueden ser comparados con la fuerza y la ferocidad de los grupos argentinos […].
Los terroristas de la Argentina casi controlaron el corazón de una provincia montañosa, asaltaron cuarteles militares . capital provincial armas en mano y virtualmente tomaron a veces, distritos enteros de ciudades.
Ellos «ejecutaron» a 14 oficiales del Ejército en las calles du rante 1974, mientras un gobierno elegido democráticamente es taba en el poder, secuestraron a centenares de hombres de ne godos, balearon a muchos líderes sindicales y sacerdotes opuestos a su acción, y durante años estuvieron colocando bombas en cafés, hoteles, supermercados, diarios, fábricas, en posiciones, instalaciones militares, elevadores de granos.ae ropuertos, casas de familia y estaciones de policía.

Publicado por The Times de Londres en La Nación, 2 de dic. 1971

Origen de
Los Montoneros
La Noche de los
Bastones Largos
El Golpe de
1976
Gobierno de Isabel
Perón
Terrorismo de
Estado
Tercer Gobierno De
Juan Perón
Masacre de
Trelew
La Democracia
Argentina

Fuente Consultada: Emiliana López Saavedra en Nuestro Siglo (1994)

Geografia de las Islas Malvinas Relieve Clima Ubicacion Lluvias

Geografía de las Islas Malvinas
Relieve ,Clima, Ubicación y Lluvias

GEOGRAFÍA DE LA REGIÓN: La reconquista de los archipiélagos australes tiene un significado geográfico y, por ende, estratégico, mucho más vasto que lo que en primera instancia podría parecer.

Esta enorme región se extiende desde los 35°30′ latitud S hasta el Polo Sur, y desde el meridiano de 20° 10′ de longitud O. (200 millas al este de la isla Jorge, perteneciente al archipiélago de las islas Sandwich del Sur) hasta los 74° de longitud O. Comprende una superficie de aproximadamente 5.800.000 km², de los cuales alrededor de 982.000 km² corresponden a tierras y el resto a aguas atlánticas y antárticas.

Considerando la amplitud y la diversidad de este espacio de soberanía argentina, es conveniente subdividirlo en estos grandes sectores: Tierras insulares, Antártida Argentina y océanos, mares, fondo y subsuelo marino.

TIERRAS INSULARES
Comprende el archipiélago de las Malvinas, las islas Picton, Nueva, Lennox e islas próximas, isla de los Estados, y los archipiélagos de las Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Oreadas del Sur.

Archipiélago de las Malvinas
Emerge de la plataforma epicontinental argentina entre los 51° y 52°30′ de latitud S. y los 57°45′ y 61° 15′ de longitud O, a una distancia de aproximadamente 500 km.. de la costa patagónica. Su superficie es de 11.718 km² y cuenta con alrededor de 2.000 habitantes.

Geológicamente guarda relación con la Patagonia argentina, ya que pertenece a la misma formación que ésta. La separación actual está originada en el hundimiento de tierras antiguamente emergentes provocado por los hielos del cuaternario.

El archipiélago está constituido por más de un centenar de islas e islotes. Cuenta con dos grandes islas: la Gran Malvina u occidental y la Soledad, separada por el estrecho de San Carlos, además de éstas , las de mayor tamaño son las de Sebaldes, Borbón, Trnidad , San Rafael, Goicochea y San José, ubicadas al oeste de la Gran Malvina y las islas de Aquila, Jorge y Bouganiville, que rodean al sur y sudeste a la isla Soledad.

El relieve de las islas es monótono, de planicies onduladas fuertemente erosionadas. La isla Soledad presenta, al norte, numerosas lomadas y cerros aislados donde se destacan los montes Alberdi (684 m), Rivadavia y Vernet; en esta zona, sobre la Bahía de la Anunciación, está la localidad de Puerto Argentino. La parte sur de la isla es un área de llanuras.

En el norte de la isla Gran Malvina se encuentra el cerro más alto del archipiélago: el monte Independencia, de 689 m.

En los terrenos bajos y anegadizos de casi todas las islas existen turberas, que proporcionan combustible para consumo doméstico de los habitantes. Son característicos de estas islas los llamados «ríos de piedra» consistentes en un cauce fluvial ancho cubierto por peñascos y rocas, con poca agua, que han tenido su origen en procesos glaciarios.

Las costas presentan un amplísimo desarrollo y en ellas se destacan las rías, que son valles angostos, de hundimiento muy apto para fondeaderos y puertos naturales. La extensión total de estas costas alcanza a más de 4.000 km., superando en longitud a las patagónicas.

El clima malvinense es frío oceánico, con alta frecuencia de días nublados, lluviosos y ventosos. Los promedios térmicos mensuales oscilan entre 9°C, en el verano y 2° C en invierno. En Puerto Argentino el promedio de lluvias es de 670 mm anuales, sin estación seca. La vegetación es de tipo esteparia sub arbustiva, de pastos bajos, duros y matas acojinadas, con gran desarrollo de gramíneas, musgos y líquenes, sin árboles originarios. Sobre las costas existe una extraordinaria variedad de algas. La fisiografía malvinense está notablemente asociada con la Patagonia y con el mar Argentino.

Islas Picton, Nueva, Lennox e islas próximas
Las tres primeras están ubicadas sobre el océano Atlántico, al oriente del Canal de Bea-gle y de la isla chilena Navarino, y al sur del Canal Moat. Los pasos Picton, Oglander y Goree separan a las Picton y Lennox del territorio chileno.

Son islas de relieve montañoso, de costas elevadas y acantiladas con pocos desplayados; tienen clima frío-húmedo y vegetación esteparia, siendo aptas para la cría de ganado ovino.
Por su posición geográfica tienen especial valor estratégico como proyección hacia los mares australes y hacia la Antártida.

Además de las mencionadas, se encuentran en jurisdicción argentina la isla Gable, en el canal de Beagle, y en la parte austral del archipiélago fueguino, un conjunto de islas rocosas de escarpadas costas: son ellas el archipiélago de las Wollaston, las islas Sesambre, Evout, Freycinet, Barnevalt y Deceit y en el límite austral la isla de Hornos con el cabo que marca el hito geográfico de separación de los océanos Pacífico y Atlántico.

Isla de los Estados e encuentra entre los 54°35′ y 55° de latitud Sur, y entre los meridianos de 63° 50′ y 64°45′ de longitud Oeste. Está separada de la Isla Grande de Tierra del Fuego por el estrecho de Le Maire.

Su relieve montañoso, prolongación de los Andes fueguinos, representa el comienzo del llamado Arco de las Antillas Australes. Su máxima altura es el monte Buckland, de 654 m, siendo su altura promedio de 300 a 500 metros.

Tiene costas muy escarpadas, la vegetación es esteparia patagónica y el clima frío húmedo, con alta frecuencia de días con cielo cubierto. Al norte de la isla, de casi 70 km. de longitud, se encuentran las pequeñas islas de Año Nuevo, la mayor de las cuales es la Observatorio.

Archipiélago de las Georgias del Sur
Entre la isla de los Estados y las Goergias, formando parte del arco Antillano Austral, se encuentra el banco Namuncurá o Burwood, que es una elevación del lecho oceánico que cuenta con menos de 100 m de profundidad y donde, por sus estructuras sedimentarias, sería posible encontrar reservas petrolíferas.

El archipiélago de las Georgias, de 4.154 km² de superficie, se encuentra entre los 35° 54′ y 38° 10′ de longitud Oeste y entre los paralelos de 53°50′ y 54°50′ de latitud Sur. La principal isla es la de San Pedro que, en forma de arco, se extiende de noroeste a sudeste a lo largo de 180 km.. Otras islas menores del archipiélago son: Bird, Annenkov, Cooper y diversos islotes. El relieve, muy montañoso, alcanza en el monte Paget los 2.804 m; las nieves cubren las montañas en casi toda la isla, dado que el límite de las nieves persistentes se halla a los 500 m de altura.

El clima es frío húmedo, nival en invierno, con vegetación sin árboles, de matas estepa-rias, musgos y liqúenes. Sus costas son de paredes abruptas y tachonadas de arrecifes, donde en una pequeña bahía del norte se encuentra el asiento pesquero de Gritviken. La soberanía argentina sobre las mismas tiene antecedentes que se remontan a su descubrimiento por España en 1756.

Archipiélago de las Sandwich del Sur
Se extiende en el Atlántico, bañadas por el mar de Scotia, entre los 56° y 60° de latitud Sur, y los 26° y 28° de longitud Oeste, determinando un suave arco de 330 km.. con una superficie de 300 km². Sus principales islas son: Savodovsky Leskov, Visokoi, Saunders, Jorge, Blanco y el grupo Thule del Sur, en una de cuyas islas, la República Argentina ha instalado un destacamento naval.

Las islas son de forma cónica, respondiendo a su origen volcánico, del que todavía se manifiestan emisiones de vapor y pequeños sismos. Tienen poca altura sobre el nivel del mar y sólo poseen una vegetación de musgos y liqúenes, configurando por la escoria volcánica y las nieves un paisaje desolador. Al oriente de las mismas, el lecho oceánico tiene una de las más profundas fosas marinas, pues alcanza los 8.273 metros.

Archipiélago de las Orcadas del Sur
Este importante archipiélago se localiza, entre los 60°30′ y 60°50′ de latitud Sur y 44° -30′ y 46°50′ de longitud Oeste, siendo su superficie de 1.064 km². Sus principales islas son: la Coronación, muy escarpada y donde en el cerro Noble se alcanzan los 1.642 m de altura; la Laurie, que posee el observatorio científico más antiguo instalado por la Argentina en el Antártico (1904); las islas Powell, Signy y las Inaccesibles completan, con islotes menores, el archipiélago. Están prácticamente cubiertas de nieves permanentes y glaciares, con musgos y líquenes cubriendo las rocas. Las temperaturas, salvo durante enero y febrero, son inferiores a 0°C, con medias de casi—11°C, en julio.

Las precipitaciones, muy frecuentes, son cercanas a 450 mm anuales y los vientos del sur originados por el anticiclón del Antártico, son violentos. El mar permanece cubierto de una banquiza o park de hielo gran parle del año. Por su latitud están comprendidas en la porción antartica argentina.

ANTÁRTIDA ARGENTINA
La Antártida Argentina, por la especificidad del tema, merece un tratamiento aparte, por lo que se dejará para otra ocasión, en la que se pueda singularizar su trascendencia para los intereses nacionales.

OCÉANOS, MARES, FONDO Y SUBSUELO MARINO
Tomando en cuenta el mar epicontinental, el talud continental submarino, el Mar Antártico Argentino y el mar adyacente a las Georgias (San Pedro) y Sandwich del Sur, la Argentina ejerce jurisdicción sobre unos 4.900.000 km² de los mares australes. Dentro de esta vastedad oceánica pueden diferenciarse claramente tres regiones marítimas: el Mar Epicontinental Argentino, el Mar Antártico y el Mar de las Antillas Australes, desde cabo de Hornos a las Shetlands, pasando por el Banco Namuncurá, San Pedro, Sandwich, Oreadas y la Antártida.

En el Mar Epicontinental la República mantiene jurisdicción sobre un mar de 200 millas náuticas y, además, sobre el mar que cubre a la plataforma hasta los 200 ni de profundidad, aunque ya debemos hacer reserva de derechos sobre el talud continental y la llanura abisal submarina del Atlántico Sur hasta la dorsal submarina de este océano.

Actualmente la extensión oceánica hasta las 200 millas y los 200 m de profundidad re-presentan poco más de un millón de kilómetros cuadrados. Este Mar Argentino puede dividirse en tres secciones: el sector bonaerense, entre los paralelos de 35° S y 41° S, cuya superficie es de unos 260.000 km²; el sector patagónico, entre los 41° S y 52° 30′ S, que incluye a las Malvinas, con casi 600.000 km², y el Mar de Tierra del Fuego, entre los 52° 30′ y los 56° S, que comprende desde el estrecho de Magallanes al cabo de Hornos, con una superficie de 200.000 km².

La plataforma submarina abarca una superficie de 975.000 km² y se extiende desde la prolongación sobre el Atlántico de la bisectriz que marca el límite del río de la Plata, hasta la Isla de los Estados y el área adyacente a las Picton, Nueva, Lennox, Deceit, Barnevelt, y el cabo de Hornos. Su ancho varía desde 240 km. frente a Mar del Plata, 475 km. frente a la península Valdés, 880 km. en Comodoro Rivadavia y 850 km. a la latitud de las Malvinas. Su declive es suave y escalonado hacia el este, siendo una de las plataformas más extensas del mundo.

Durante la era cuaternaria formaba parte de las tierras emergidas, pero la invasión de glaciares sobre el extremo sur del continente determinó por su peso el hundimiento del sector oriental de la Patagonia originando la plataforma, la cual posee un relieve similar al territorio patagónico emergido.

Su límite alcanza profundidades que oscilan entre 145 m y 175 m, para luego descender bruscamente hasta profundidades de 5.000 m en la llanura abisal argentina del Atlántico Sur. Nuestras costas se extienden por unos 5.330 km. pero, incluyendo las costas malvinenses y de los demás archipiélagos, se superan los 10.000 km. de cosías argentinas.

RECURSOS NATURALES

Uno de los aspectos centrales de la cuestión Malvinas se relaciona con el uso y aprovechamiento de los recursos naturales. Es una discusión estratégica en la que está en juego no solo el presente de la flora, fauna y minerales disponibles sino su preservación a futuro.

El Mar Argentino y las aguas del Atlántico Sur contienen numerosas especies con alto valor alimenticio y comercial. La superficie marítima ocupada por Inglaterra es veintitrés veces la superficie territorial de las Islas Malvinas. Los principales recursos que se explotan son:

* Krill, también llamado camarón antártico con un tamaño de 3 a 5 cm. y un alto valor proteico es el alimento fundamental de peces, aves, focas y ballenas. Su potencial de reservas en el Mar Argentino y Antártico es similar al total de la pesca marina que se captura actualmente en los mares de todo el mundo.

* Plancton vegetal y algas: las aguas argentinas contienen verdaderos «bosques»‘ submarinos que se destinan al alimento humano y del ganado. También sirve para la producción de elementos industriales.

* Crustáceos y moluscos; langostinos y almejas, mejillones y camarones, centollas y pulpos, y diversos tipos de calamares. Todos ellos de alto valor alimenticio.

* Peces: abundan la anchoa, atún, bacalao, caballa, corvina, sardina fueguina, pejerreyes de mar y principalmente merluzas.

Otros recursos
* Actividades ganaderas: la explotación de ganado ovino es también importante en las islas.

* Minerales: existen concentraciones de gran valor metálico llamadas nódulos polímetálicos, importantes para la industria de los aceros. Sí bien por ahora la producción no resulta rentable, empresas de países centrales (entre ellas, Estados Unidos y Gran Bretaña) invirtieron millones de dólares en investigar esto con vista a futuras extracciones.

La PESCA representa la principal fuente de ingresos de los isleños: el 82% del total corresponde al calamar. Una de las actividades más rentables de las islas es la venta de licencias de pesca en zonas de «protección pesquera» a compañías transnacionales. El área vedada a la pesca de los buques argentinos fue determinada unilateralmente por el gobierno imperial en el año 1986. Y aunque en 1990 nuestro país firmó acuerdos de conservación conjunta de los recursos pesqueros; Gran Bretaña no los cumple. Entre las consecuencias desfavorables para el ecosistema se encuentra la sobre pesca, sufrida especialmente por la merluza.

En las islas existen importantes reservas de PETRÓLEO y GAS. Desde 2010 una plataforma exploratoria de última tecnología, la Ocean Guardian, realizó las primeras excavaciones y descubrió yacimientos potencialmente explotables. Con este hecho, Gran Bretaña violó lo establecido por las resoluciones que sostienen que donde haya disputas por soberanía, las partes deben «abstenerse de llevar adelante acciones unilaterales». Por esa misma razón, todas las exploraciones británicas en Malvinas son ilegales y, por ende, nuestro país no las reconoce.

En el futuro la ocupación ilegítima de los ingleses podría generar otras disputas: una está relacionada con el dominio estratégico del AGUA CONTINENTAL, la otra con la soberanía de la ANTÁRTIDA.

Descubrimiento de las Islas Malvinas Porque son Argentinas? Historia

Descubrimiento de las Islas Malvinas

HISTORIA DE LAS ISLAS MAVINAS:
Los títulos argentinos surgen de diversos factores, tanto históricos como geográficos, por lo que conviene reseñarlos.

Las Malvinas fueron descubiertas por el navio español San Antonio al mando del capitán Esteban Gómez en 1520, y recorridas en 1520 por Duarte de Barboza, también español. Ya desde entonces figuran en la cartografía de la época con el nombre de Islas de San Antonio en homenaje al buque que las avistó.

En 1600 las redescubre el holandés Sebaldt de Wert. El primer inglés que llegó a las mismas forzado por una tempestad, fue el capitán Strong, en 1690, es decir, 169 años después que los españoles, dándoles el nombre de Falklands Sound.

Numerosos viajes hacia las islas y sus adyacencias, de españoles, franceses e ingleses, se registran a principios del siglo XVIII, siendo los franceses de Saint Malo, quienes denominaron al lugar lies Malouines, de donde viene la españolización de Malvinas.

 antiguo mapa del sur argentino

El francés Bougainville’funda en 1764 Port Louis pero, ante el reclamo español, Francia las reconoce como españolas, en virtud del Tratado de Tordesi-llas, de 1494, reocupando España el lugar el 1° de abril de 1767 y denominándolo Puerto Soledad. En 1749 Gran Bretaña pidió permiso a España para construir un puerto, pero fue rechazado por ésta; de todas maneras, clandestinamente, pocos años después los ingleses fundan Puerto Egmont. Enterado Carlos III de España ordena desalojar por la fuerza a los intrusos, por lo que una escuadra española parte del río de la Plata en mayo de 1770 al mando del capitán Madariaga quien, a cañonazos, rinde a los ingleses y destruye el lugar.

Dado el honor inglés mancillado, hay un acuerdo secreto anglo-español por el que los españoles permiten regresar por cuatro años (1770-1774) a los ingleses a cambio del reconocimiento de la soberanía española en el archipiélago. Finalmente los ingleses se retiran en 1774. Entre 1670 y 1825 Inglaterra, Francia y España firmaron ocho tratados en los que se reconocía este área del «Atlántico Sur como perteneciente a España y, por ende, después de 1810-1816, a la Argentina, al independizarse nuestro país y heredar todas las posesiones, españolas (incluyendo el cabo de Hornos, el estrecho de Magallanes y las Malvinas).

Ya independizada la Argentina, el capitán D. Jewet, en 1820, con la fragata Heroína toma posesión oficial del archipiélago. En esos primeros años Argentina iza su pabellón, ocupa con colonos las islas y, en 1829, nombra a Luis Vernet comandante político y militar de las Islas Malvinas y demás islas australes hasta el cabo de Hornos, con asiento en Puerto Soledad. A todo esto Inglaterra no hace reclamaciones, salvo una, por la concesión de 1770-74, pero ante el rechazo de Buenos Aires Inglaterra no hace más reclamos.

En momentos de fuerte debilidad político-militar de Buenos Aires y ante la necesidad estratégica de una base intermedia en su línea con Australia, Inglaterra ocupa las islas por la fuerza, en enero de 1833, arriando el pabellón argentino.

Cabe destacar que ya en 1806 y 1807 Gran Bretaña intentó ocupar el río de la Plata, siendo la segunda una de las mayores expediciones militares de la época, habiendo sido completamente derrotados por el pueblo de Buenos Aires. La tercera invasión, de 1833, es protestada por el gobierno del general Rosas y todos los sucesivos y, aún en 1845, la escuadra anglo-francesa bloquea el río de la Plata, presentando batalla la Argentina en la Vuelta de Obligado y otros puntos.

Tal heroísmo —el enfrentamiento con las dos mayores potencias de la época, en momentos en que el colonialismo se repartía casi todos los continentes extra-europeos,- concitó, en esa época, al igual que hoy, la adhesión de gran parte del mundo. Dada la firmeza argentina, Inglaterra depone sus intentos en 1849 y saluda con un tratado (Southern-Arana) y honores militares a la Argentina y su pabellón azul y blanco.

También las Georgias del Sur fueron descubiertas por un navio español, el León, en 1756, siendo bautizadas islas de San Pedro. En cuanto a las Sandwich del Sur, los españoles las denominaron islas San Santiago.

Asimismo, el pasaje interoceánico del cabo de Hornos, que une los océanos Atlántico y Pacífico, fue descubierto por el capitán Hoces de la Armada Española, y llamado Pasaje o Estrecho de Hoces, no siendo propia, entonces, la denominación Estrecho de Drake como lo bautizaran los ingleses, por el corsario británico que lo atravesaría mucho tiempo después.

Toda esta vasta heredad de España fue, luego de 1810, natural herencia de la República Argentina.

Estos breves antecedentes históricos nos permiten señalar, al pasar, el rebautismo con la toponimia geográfica hispánica original, los diversos archipiélagos, australes y mares adyacentes. Así, por ejemplo, las Georgias por Islas de San Pedro, el Pasaje de Drake por Hoces, y de igual manera los diversos nombres en Malvinas y Antártida.

Proceso de Reorganizacion Nacional Galtieri y La Guerra de Malvinas

Proceso de Reorganización Nacional

GaltieriLA DERROTA POR LA GUERRA DE LAS MALVINAS MARCÓ EL FINAL DEL RÉGIMEN MILITAR. LOS ÚLTIMOS AÑOS ANTES DE LA LLEGADA DE LA DEMOCRACIAS LOS JUICIOS POR VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS

Galtieri nació en Castelar, provincia de Buenos Aires. A los 17 años de edad ingresó al ejército, egresando del Colegio Militar de la Nación como oficial del arma de ingenieros. También fue egresado de la Escuela de las Américas.

Tras 25 años de servicio, fue nombrado comandante del cuerpo de Ingenieros del ejército en 1975, en la misma promoción que llevó a Jorge Rafael Videla a ocupar la comandancia en jefe de las Fuerzas Armadas. Fue un activo promotor del golpe de estado en 1976, sus simpatías lo llevaron a rápidos ascensos, siendo nombrado general de división en 1977 y teniente general en 1980.

En 1981 pasó a integrar la junta militar Junto con Jorge Isaac Anaya y  Basilio Lami Dozo. Este año tras la destitución de Videla como presidente y el nombramiento de Roberto Eduardo Viola, Galtieri visitó los Estados Unidos en función oficial. La administración Reagan, que consideraba el gobierno militar una fuerza afín en la lucha contra el comunismo, lo recibió cálidamente y le proporcionó información y asistencia de seguridad.

El descontento de Galtieri y otros oficiales de la línea dura con el gobierno de Viola lo llevaron a ocupar en noviembre del mismo año la presidencia de la junta militar y, un mes más tarde, a destituir a Viola para ocupar la Presidencia de la Nación.

Durante su gobierno, Galtieri retuvo el control directo de las Fuerzas Armadas Las medidas económicas del ministro de Economía asignado por Galtieri, el renombrado técnico civil Roberto Alemann, fueron no menos ortodoxas que las de sus antecesores. La restricción del gasto público, la privatización de bienes estatales y el congelamiento de los salarios llevaron a una gravísima depresión económica.

La recesión llevó al cierre de numerosas industrias (siendo Citróen y La Cantábrica las más destacadas) y a medidas drásticas de reducción de personal por parte de otras. Entre sus otro ministros se encontraban el general Ibérico Saint Jeans (en la cartera de interior) y el  doctor Nicanor Costa Méndez (Relaciones Exteriores).

Galtieri intentó lograr un arco de apoyo civil  organizando “asados multitudinarios” en su beneficio político. Como el que hizo en La Pampa al que asistieron 13 mil personas. Su sustento político se basaba en su relación con el comandante de la Armada, Isaac Anaya y en menor medida con el brigadier Basilio Lami Dozo, de la Fuera Aérea.

Galtieri, que fue descrito en círculos norteamericanos como “un general majestuoso’»,estaba convencido que la cooperación militar argentina en las operaciones antiguerrillas de la CIA en América Central, le daban el plafón internacional para cualquier aventura militarista.  Días antes de asumir el cargo de presidente de facto su aliado en la Junta Militar, Isaac Anaya, había reflotado un antiguo proyecto para invadir las islas Malvinas. Todo el plan se basaba en la relación de confianza que se tenía con los Estados Unidos. Los militares creían que la primera potencia mundial era un aliado incondicional a los intereses de la dictadura militar argentina.

Marcha y guerra Hacia adentro la situación político-social se hacía cada vez más aguda. Los partidos se reagruparon en torno de la Multipartidaria y pese a las prohibiciones las marchas de las Madres de Plaza de Mayo y de gremialistas reclamaban con creciente respaldo popular por los desaparecidos y los bajos salarios. El 30 de marzo de 1982 una protesta encabezada por la CGT Brasil lanzó a la calle a miles de manifestantes en Buenos aires y otras ciudades del país.

El resultado fue una brutal represión que produjo heridos, un muerto en la ciudad de Mendoza y cientos de detenidos. Mientras los gases lacrimógenos dispersaban a los manifestantes-, unidades de la Armada transportando tropas de las diversas armas se preparaban para iniciar un operativo bélico en los mares australes. A pesar de la difusión de algunos incidentes en torno de las Georgias del Sur nadie imaginaba lo que estaba por venir.

Cuando se conocieron los hechos en la mañana del 2 de abril, la situación dio un giro dramático. Dos días después de aquella marcha opositora del 30 de marzo nuevamente la Plaza De Mayo se llenó de gente esta vez para aplaudir la recuperación de las islas Malvinas. Había pocas banderas que podían concitar mayor acuerdo popular que la recuperación de las islas Malvinas.

Con muy escasas excepciones dirigentes políticos, sindicalistas; empresarios, religiosos se sumaron a la convocatoria. Y la asunción de general Benjamín Menéndez como gobernador de las islas el 7 de abril contó con la presencia de personalidades de todo el arco político, cultural, religioso y empresario.

La rendición Las operaciones militares fueron seguidas con una alta dosis de triunfalismo que luego se convirtió en angustia cuando los ingleses hicieron capitular al ejército en Puerto Argentino. La rendición de Benjamín Menéndez, gobernador de las Islas Malvinas desató una crisis terminal Los generales derrotaron a Galtieri y la opinión pública dio un vuelco brutal. En medio de una situación ingobernable, con miles de desaparecidos, muertos. en combate en las islas Malvinas, exilados y asesinados por grupo de tareas, el general Reynaldo Bignone reemplazó a Galtieri con el apoyo del Ejército y de su nuevo comandante, el general Cristino Nicolaides.

En su mensaje al país el 1ro. de junio Bignone señaló: “la Nación vive un momento difícil y grave  de su historia y asumo el gobierno  con una misión clara concreta, institucionalizar al país a mas tardar en marzo de 1984«. Comunicó el levantamiento de la veda política y se refirió a los partidos políticos como piezas fundamentales del sistema republicano “.

Entre los militares el impacto de la derrota en Malvinas, la rendición, el descontento de los mandos medios con los superiores, la sospecha de un posible “juicio” por las desapariciones y asesinatos durante el combate con la guerrilla generó una situación altamente conflictiva. Pero el ocaso del Proceso de Reorganización Nacional era irremediable y los años por venir no crían fáciles para los gobiernos democráticos. El estado de destrucción del aparato productivo no tenía precedentes y la retirada de la Dictadura dejó al país en un estado emergencia nacional.

Fuente Consultada: Malvinas La retirada Editorial Perfil