El Derecho Romano

Biografia de Honorio, Emperador Romano

Biografía Emperador Honorio

Fue el primer emperador romano de Occidente (395-423). Hijo del emperador Teodosio I el Grande.

No habían pasado a los hijos varones ni el talento ni la energía ni la virilidad de Teodosio.

El menor de ellos, Honorio, personaje dotado de buenas intenciones, honesto, piadoso y bonachón, no tuvo iniciativa ni entusiasmo en el gobierno.

Indolente e irresoluto, se dejó imponer por los cortesanos o los generales, y como todo tímido y débil de espíritu, fue cruel y obstinado contra los desgraciados y miedoso ante los arrogantes.

Biografia Honorio Emperador

Honorio fue Emperador del Imperio romano de Occidente del 395 hasta su muerte. Era el hijo menor de Teodosio I y su primera mujer, Aelia Flacila, y el hermano del emperador de Oriente, Arcadio. Honorio fue nombrado emperador de Occidente a la edad de 10 años, ​ tras la muerte de su padre en febrero de 395.
Fecha de nacimiento: 9 de septiembre de 384 d. C., Constantinopla
Fallecimiento: 15 de agosto de 423 d. C., Rávena, Italia
Nombre completo: Flavius Honorius

En estas condiciones, y teniendo en cuenta que reinó en tiempos aun más difíciles que los de Teodosio, se comprende que su gobierno corresponda a una de las épocas más desgraciadas de la Roma decadente.

Nacido en Constantinopla el q de septiembre de 384, de Teodosio y la emperatriz Helia Flaccilla, fue proclamado Augusto a la edad de nueve años y asociado al gobierno del Imperio junto con su hermano mayor Arcadio.

A la muerte de Teodosio (17 de enero de 395), fue designado emperador de Occidente, bajo la tutela del gran general germánico Estilicón.

En los planes de Teodosio no entraba la ruptura de la unidad imperial, pero ésta se consumó de hecho cuando Estilicón, que había acudido a los Balcanes para hacer frente a la invasión del godo Alarico, recibió orden de Arcadio de retirarse a la Dalmacia (395).

Desde entonces Estilicón dedicó sus actividades a reorganizar la administración y a consolidar las fronteras de Occidente.

En 398 aumentó su influencia casando a su hija María con Honorio, y en 402 libró a Italia de la primera acometida de Alarico rechazando sus huestes en la batalla de Pollenza.

En 405 completaba este triunfo con la destrucción de los ostrogodos, acaudillados por Radagaiso, en las llanuras de Toscana.

Hasta entonces Honorio había tenido escasa intervención en el gobierno. Contaba ya veinte años, y era instigado por quienes le aconsejaban que se desprendiera de la tutela de Estilicón.

El muchacho, que se había casado en 401 con una segunda hija del jefe germánico, llamada Termancia, no se atrevía a dar el golpe que le desembarazaría de su poderoso ministro.

El cúmulo de dificultades con que luchó Estilicón entre 405 y 408 arruinó su prestigio y facilitó la labor de sus enemigos.

Los vándalos y los alanos, rompiendo la frontera del Rin, habían saqueado las Galias e invadido. España.

Allí se erigía como usurpador Constantino III.

En Italia, Alarico reclamaba el cumplimiento del pacto concertado entre el Imperio y su pueblo.

Los que rodeaban a Honorio, acaudillados por el canciller Olimpo, aprovechando una divergencia de criterio entre el emperador y Estilicón sobre la sucesión de Arcadio (408), acusaron al germánico de traidor y lograron que Honorio decretara su muerte, la que tuvo lugar, de modo inicuo, el 23 de agosto de 408.

Fue un asesinato innoble y fatal. Ante la inminente agresión de los godos, Honorio no halló la persona capaz de substituir a Estilicón.

Así, después de haber licenciado a Olimpo, cometió el grave error de reconocer a Constantino III.

Pero esta medida no pudo evitar el saqueo de Roma por Alarico el 24 de agosto de 410.

Cuando parecía inevitable la próxima ruina del Imperio, puesto que Alarico había elegido un emperador a su gusto, Átalo, y tenía como rehén a Gala Placidia, hermana de Honorio, éste halló un apoyo imprevisto en la persona del general Constancio, quien venció a los usurpadores en la Galia y España, localizó a los godos en el Sur de las Galias y rescató a Gala Placidia, con la que contrajo matrimonio en 417.

Entregado a su nuevo favorito y a la influencia de su enérgica hermana, los nombró Augustos el 8 de febrero de 421.

La muerte de Constancio, en septiembre siguiente, provocó la discordia entre Honorio y Gala Placidia, la cual, amenazada, tuvo que huir a Constantinopla con sus hijos.

Poco después, el 15 de agosto de 423, Honorio, moría en Rávena, dejando al Imperio romano de Occidente en situación realmente crítica y apurada.

fuente

OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Teodosio I «El Grande»
Biografia de Hieron de Siracusa
Biografia de Emperador Honorio
Biografia de Boecio
Biografia de San Ildefonso
Biografia de Lotario I
Biografia de Carlos II de Francia
Biografia de Luis de Gongora y Argote

Concepto de Derecho Juridico:Clasificacion, Principios y Fuentes

Concepto de Derecho Jurídico
Clasificación, Principios, Fuentes del Derecho

El  DERECHO JURÍDICO es, en esencia, un orden para promover la paz.

Tiene como objetivo, que un grupo de individuos pueda convivir en tal forma, que los conflictos que se suscitan entre ellos puedan solucionarse de manera pacífica, esto es, sin recurrir a la fuerza y de conformidad con un orden de validez general.

• Este es el orden del derecho.

1. Introducción

2. Quien Crea el derecho?.

3. Fines del Derecho

4 Derecho Positivo y Derecho Natural.

5. Fuentes del Derecho: Ley, Costumbres, Jurisprudencia y Doctrina

6. Principios Generales del Derecho

7. Clasificación del Derecho

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concepto de derecho juridico

• ►INTRODUCCIÓN:

Para entender de qué manera interviene lo que llamamos derecho en nuestra vida cotidiana, es importante recurrir a ejemplos sencillos y cotidianos de fácil comprensión, extraídos de diferentes situaciones que, aunque tienen trascendencia jurídica, casi nunca reparamos en ellas: subir a un autobús, tomar localidades para una sesión de cine, comprar el periódico.

Ante tales actos, podemos exigir que el autobús nos transporte a un lugar determinado, o que se nos deje entrar en la sala de proyecciones para ver el espectáculo.

Adquirimos la propiedad del periódico y perdemos la del dinero que hemos pagado por él.

En otros casos, el alcance jurídico de los hechos es aún más claro: nos quitan la cartera y acudimos a la comisaría de policía para que se inicie una actividad dirigida a descubrir al culpable y se le imponga la pena correspondiente; compramos un apartamento a plazos sabiendo que contraemos una deuda, y que si no cumplimos con ella seremos demandados ante los tribunales; nos ponen una multa por no habernos detenido ante un semáforo en rojo…

Si de estos ejemplos o de otros muchos queremos deducir cuál es su significado jurídico, no será difícil llegar a la siguiente consecuencia: en todos los casos expuestos podemos exigir de otros una conducta determinada, u otros nos la pueden exigir a nosotros.

Pero para que esto sea posible, es preciso que exista un conjunto de normas o reglas establecidas en virtud de las cuales surja la posibilidad de reclamar o de quedar sujetos a una reclamación.

Si un individuo puede exigir que se le entregue el periódico a cambio de su precio, es porque hay una regla o conjunto de reglas que así lo disponen, como también preceptúan que el vendedor pueda exigir el pago de la mercancía.

La existencia de una regla o norma preestablecida es lo que da soporte jurídico, a todos los hechos y, de este modo nos pone en contacto con el derecho.

Derecho objetivo y derecho subjetivo:

Conviene hacer una distinción entre lo que se entiende por derecho desde un punto de vista objetivo y subjetivo, pues nos aproximará a definir esta palabra en toda su dimensión, es decir, englobando ambas particularidades.

El derecho objetivo es el conjunto de normas que ordenan o prohiben hacer algo o llevar a cabo determinada conducta.

Pero el derecho no es sólo eso; también tiene un aspecto instrumental (de servicio a los ciudadanos).

En tal caso, el derecho nos ayuda a lograr nuestros deseos, a desarrollar nuestra personalidad.

Las leyes determinan cómo puede adquirirse una propiedad, cómo puede usarse una cosa, de qué manera hay que proceder para conseguir el fin que nos proponemos (crear una empresa, elaborar un testamento).

Es lo que técnicamente se conoce como derecho subjetivo

. En este caso la palabra derecho la reconocemos en expresiones populares como «tener derecho a hacer tal cosa».

Definición del derecho:

Con la combinación de los dos conceptos más arriba mencionados, podemos encontrar una definición que nos acerque más al verdadero sentido de la palabra derecho.

Se entiende por derecho, el conjunto de leyes, preceptos y reglas a que están sometidos los hombres en su vida social.

¿QUIÉN CREA EL DERECHO?

Al ser un mecanismo que sirve para imponer y, al mismo tiempo, garantizar un orden social, es necesario que sea un poder humano el que haga cumplir unas determinadas normas de conducta.

Este poder lo representa el Estado.

El Estado no sólo crea el derecho, sino que lo aplica y lo impone por la fuerza si ello fuere necesario, ya que está investido de un poder sancionador.

No obstante, lo que hoy entendemos como derecho positivo, surgió mucho antes de que apareciera la noción moderna de Estado, ya que la coacción, sin la cual no existiría regla de derecho, puede ser obra de una colectividad (familia, tribu) o de un individuo más fuerte que otros (el padre respecto a los hijos; en la antigüedad, el amo respecto a los esclavos).

También las prescripciones religiosas convertidas en imperativas por el temor de un castigo divino, tendrían defacto un carácter jurídico.

Cabe decir también que el derecho está en perpetua evolución, ya que es la expresión de una relación de fuerzas en un momento dado.

Entre las fuerzas creadoras del derecho se encuentran los intereses materiales o económicos, los principios religiosos y morales, las distintas ideologías, la tradición, los hábitos, las influencias exteriores e, incluso, los sentimientos (odio, miedo, venganza, fraternidad).

Los usos sociales pueden definirse como las prácticas admitidas, y no explicitadas legalmente, por una comunidad o por alguno de sus sectores, y, aunque varían según las épocas y los países, son numerosísimos y muy variados.

Los usos sociales pueden llegar a transformarse en normas jurídicas, cuando al elemento material de repetición se une la opinio juris (convencimiento de que ellos obligan jurídicamente).

El referido mecanismo, no es otra cosa que la transformación de usos sociales en costumbres jurídicas.

A tenor de lo anteriormente expuesto, la infracción de un uso social produce una sanción suigeneris, como puede ser, por ejemplo, la repulsa de la opinión pública por un hecho considerado socialmente como reprobable, o un enfriamiento más o menos grave del clima moral de la convivencia.

El duelo fue en su origen el medio reconocido por el derecho para ventilar ciertos litigios en forma de «juicio de Dios».

La propina, exponente de un extendido uso social, se ha resistido, por diversas razones, al intento de acabar con ella.

Así, el tanto por ciento que sobre el precio del servicio nos cobran en muchos establecimientos, deriva de la propina como uso social.

A menudo, los usos sociales vienen impuestos por una presión de la comunidad, y su inobservancia va acompañada de sanciones que a veces son más temidas y eficaces que la propia sanción jurídica.

Se puede castigar con la expulsión o marginación del grupo social en el que se vive o con la reprobación pública por un acto determinado.

Entre usos sociales y derecho hay un permanente trasvase, más intenso en unas épocas que en otras, pero siempre considerable, de tal modo que el significado de un derecho no puede captarse en su plenitud si no se analizan esos usos sociales, ya que muchas veces sirven para matizar y explicar el propio contenido de las normas jurídicas.

• FINES DEL DERECHO

Para una completa caracterización de lo que es el derecho, no basta con diferenciar las normas jurídicas de las normas morales, sino que habrá que plantearse cuáles son las funciones que el derecho desempeña en la existencia humana.

El fin último del derecho consiste en satisfacer unas necesidades sociales acordes con las exigencias de la justicia y de los demás valores jurídicos en ella implicados: reconocimiento y garantía de la dignidad personal del individuo, de su anatomía y libertades básicas, etcétera.

Pero también se habrá de averiguar cuáles son los tipos generales de necesidades humanas y sociales que todo derecho intenta satisfacer.

A este aspecto determinado del derecho se le denomina funciones del derecho.

A lo largo de la historia y a través de las diversas doctrinas filosóficas y políticas se particularizaron los fines del derecho positivo.

Así mismo, se establecieron las funciones del derecho como expresión jurídica de unos tipos de necesidades humanas y sociales consideradas como constantes: finalidad de seguridad y bienestar social, de resolución de los conflictos de intereses.

Todo ello quedó plasmado en una normativa de carácter impositivo.

En resumen, diremos que las necesidades que originaron la creación del derecho fueron: necesidad de orden y de organización social; necesidad de que ese orden diera satisfacción al sentido de justicia y a los demás valores implicados en ella.

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• DERECHO POSITIVO Y DERECHO NATURAL

El hombre vive en sociedad conjuntamente con otros hombres.

Esta vivencia en común, establecida en un lugar determinado, ha impuesto la selección de un conjunto de personas que tienen a su cargo garantizar a todos el orden y la seguridad a través de un gobierno.

Todo gobierno necesita contar con las atribuciones necesarias, y con la existencia de normas a las cuales deben sujetarse los individuos que componen esa comunidad.

Dichas normas tienen el carácter de obligatorias, y constituyen las denominadas normas jurídicas.

El conjunto de estas normas jurídicas obligatorias, que reglamentan la actividad de los individuos en sociedad, constituyen el derecho propiamente dicho, y sirven también para aquellos que tienen a su cargo el gobierno del Estado.

Las reglas morales son obligatorias a la conciencia humana, no poseen la potestad de ser aplicadas coercitivamente, y constituyen lo que ha sido llamado DERECHO NATURAL, para diferenciarlo del anterior, denominado DERECHO POSITIVO.

Denominamos derecho positivo al conjunto de leyes vigentes en un país.

Se divide en dos grandes ramas:

a) El derecho positivo público es un derecho de subordinación, caracterizado por la desigualdad de los dos términos de la relación jurídica: el estado por un lado y los individuos, por otro.

b) El derecho positivo privado es un derecho de coordinación, en el cual los sujetos están ubicados en un plano de igualdad.

Se entiende por derecho natural aquel que surge de la naturaleza y que es revelado al hombre por la razón.

El derecho natural fija los grandes principios, las líneas rectoras de la organización social, pero dentro de ellas caben soluciones distintas, aplicables a diferentes pueblos y épocas puesto que las circunstancias difieren.

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LAS FUENTES DEL DERECHO

La palabra fuente, en acepción metafórica, la encontramos definida como «principio u origen de una cosa».

De este modo las fuentes del derecho, serán los principios y fundamentos del mismo, es decir, la forma que tiene de manifestarse, exteriorizarse y, en suma, dictarse el derecho en la sociedad humana.

Cada sistema jurídico tiene su propio sistema de fuentes, aunque muchos sistemas sean muy parecidos.

La ley es la principal fuente del derecho europeo y de aquellos países que en él se han inspirado, como los iberoamericanos y también de algunos países asiáticos y africanos.

En cambio, en el derecho inglés y sus derivados (derecho norteamericano y el de muchas de las antiguas posesiones y dominios británicos), aunque la ley es también fuente principal de su ordenamiento jurídico, junto a ella y como elemento más significativo está la doctrina establecida en las sentencias de los tribunales, que constituye la base del llamado Common Law y de la Equity.

La fuente principal del derecho internacional son los tratados o acuerdos entre estados, y no la ley.

Las fuentes del derecho romano se basaban en los acuerdos de las asambleas populares, en las decisiones del senado, en las órdenes emanadas de los emperadores, en los edictos de los magistrados (que eran ciudadanos revestidos de poder público) y en la doctrina de los juristas (ciudadanos especializados en el estudio del derecho).

De esta última fuente procedía la mayoría de las normas aplicables.

El sistema de fuentes que rige en cada ordenamiento jurídico no es fruto del azar, sino consecuencia de múltiples factores: políticos, sociológicos e ideológicos.

Tampoco es gratuito que la ley sea la fuente principal del derecho.

Ello denota el creciente poder del Estado en toda la normativa jurídica.

EN SINTESIS:

Las fuentes clásicas son la ley, la costumbre, la jurisprudencia y la doctrina; actualmente se reconoce también el valor ele tal a los convenios colectivos de trabajo, los principios generales del derecho, la equidad y el derecho natural.

Geny en su obra «Método de interpretación y fuentes en derecho privado positivo», clasifica las fuentes del derecho en:

1) Fuentes formales: son la ley, la costumbre y lo que él llama tradición o autoridad, que son la jurisprudencia y la doctrina.

2) Fuentes no formales: cuando las fuentes formales no le dan al juez la solución del caso, debe acudir a las no formales. A manera de ejemplo, y sin limitar la actividad del juez, señala que debe tenerse en cuenta lo dispuesto por las leyes análogas, los principios de la moral cristiana, los principios en que se basa el derecho público y la organización social del pueblo.

Pero no es ésta una enumeración completa de las fuentes no formales, que según Geny no podrían formularse sin introducir limitaciones inaceptables a la labor del juez, éste debe sacar la norma aplicable al caso de un estudio profundo de la realidad social y de la naturaleza positiva de las cosas, mediante el método de la libre investigación científica.

• La Ley:

la ley concepto del derecho

La palabra ley tiene, en lenguaje jurídico, diversos significados.

En su acepción más amplia, el término ley se usa como equivalente a derecho, a norma jurídica en general.

En una acepción más restringida, ley significa norma jurídica impuesta autoritariamente por el Estado.

En un sentido todavía más limitado, esta palabra hace referencia sólo a un grupo de normas dictadas por el Estado.

Una nota común a todas estas acepciones es la consideración de la ley como la principal fuente del derecho.

La ejecución de las leyes corresponde al gobierno, para lo cual éste tiene la facultad de dictar normas que las desarrollen, aclaren o completen.

A ello le llamamos «poder reglamentario», que se ejerce mediante las distintas formas que fija cada ordenamiento jurídico.

Características de la Ley

Los autores coinciden en que son varias las características que configuran la ley.

La ley es imperativa, pudiendo presentarse el mandato jurídico tanto en forma positiva como negativa.

No es necesario que todas las leyes estén redactadas de forma imperativa; es incuestionable que toda ley debe ser cumplida y esta sola consideración muestra el carácter imperativo de la misma.

Obligatoriedad en su cumplimiento, en cuanto no haya sido derogada por otra ley posterior.

Es otra de las características que afecta a todos los implicados, incluso al mismo Estado creador de la ley.

No obstante, para que esto sea posible, es necesario el previo conocimiento de la ley para poder cumplir su mandato.

De otro modo, ¿cómo podrían los ciudadanos ajustar su conducta a una ordenación que no conocen ni han podido conocer?.-

La forma material de publicación de una ley la establece cada ordenamiento jurídico, procediéndose.

por lo general, a su inserción en el diario oficial, que indica también la fecha de entrada en vigor.

A partir de este momento, el texto legal adquiere fuerza de obligatoriedad y nadie podrá eludirlo alegando desconocimiento, pues es de todos sabido que la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento.

Acompaña a la ley un elemento sancionador de las normas de derecho que establece.

Ello se ha venido expresando tradicionalmente con la frase siguiente: «son nulos los actos ejecutados contra lo dispuesto en la ley, salvo los casos en que la misma ley ordene su validez».

Otra de las características de la ley es que sólo puede fijar normas para el futuro, a partir de su entrada en vigor, respetando de este modo los derechos que el ciudadano hubiere adquirido legítima y legalmente.

Los caracteres de la ley son los siguientes:

a) Generalidad: se trata de una norma dictada con carácter general, y no con relación a ciertas personas en particular.

b) Obligatoriedad: es la esencia de la ley; para asegurar su cumplimiento y real vigencia contiene siempre una sanción para el que la viole.

Esta sanción en el orden civil puede ser la nulidad del acto contrario a la ley, la indemnización de los daños y perjuicios ocasionados a terceros, etc.

c) Competencia: debe emanar de autoridad competente.

Así, por ejemplo, no es obligatorio ni tiene por ende el carácter de normas jurídicas, el decreto del Poder Ejecutivo relativo a materias que son privativas del Congreso, o las ordenanzas municipales que se refieren a cuestiones reservadas al Poder Ejecutivo nacional o provincial.

Clasificación de las leyes:

a) Las leyes rígidas son aquellas cuya disposición es precisa y concreta.

Al aplicarlas, el juez no hace sino comprobar la existencia de ios presupuestos o condiciones legales, impone la única consecuencia posible, claramente fijada en la ley. Si, por ejemplo, falta la firma de los testigos, la escritura pública es nula.

b) Las leyes flexibles, son elásticas, se limitan a enunciar un concepto general, fluido. El juez al aplicar la ley, tiene un cierto campo de acción, dentro de cual se puede mover libremente. Así, por ejemplo, el art. 953 establece que los actos jurídicos no pueden tener un objeto contrario a las buenas costumbres.

Estas fórmulas elásticas, flexibles, tienden a difundirse cada vez más en la técnica legislativa moderna, que prefiere no aprisionar al juez con normas jurídicas rígidas, a las que un cambio de circunstancias puede convertir en injustas o inaplicables.

Las leyes pueden ser dejadas sin efecto o derogadas si son reemplazadas por otra u otras, total o parcialmente. Nuestro Código Civil establece que las leyes no pueden ser derogadas en todo o en parte sino por otras leyes.

• La Costumbre

Es la fuente del derecho más importante después de la ley.

La costumbre (y usos) es la práctica efectiva y repetida de una determinada conducta. Por tanto también es una forma de crear normas jurídicas que reciben el nombre de consuetudinarias.

Los estudiosos del derecho coinciden de forma unánime en la gran importancia de esta fuente. Para importantes juristas, la costumbre es un acto creador del derecho que podría definirse de la manera siguiente: «por la costumbre, lo que es se convierte en lo que debe ser»; con lo que viene a demostrar que es un paso del terreno de los hechos al terreno del derecho.

La costumbre se diferencia del uso social en que la comunidad la estima obligatoria para todos (opinio necessitatis), de forma que de su cumplimiento deriva una responsabilidad de tipo jurídico, y no meramente una reprobación social.

En los derechos primitivos, tanto históricos como actuales, ha tenido y tiene una enorme importancia ya que en ellos es la única o la principal fuente del derecho.

También en derecho internacional la costumbre es una fuente básica, lo que denota su «primitivismo». Así, vemos como en la mayoría de los casos, los tratados de ámbito general reflejan y reglamentan costumbres ya establecidas.

No obstante, en los últimos tiempos, la costumbre internacional ha ido perdiendo importancia en favor del derecho de los tratados, pues la práctica internacional está siguiendo un proceso codificador a través de los convenios multilaterales.

En los modernos derechos estatales, sobre todo en los de tipo continental, la primacía de la ley ha reducido mucho la trascendencia jurídica de la costumbre, relegándola a fuente supletoria, sólo aplicable en defecto de ley.

Los usos y costumbres adquieren fuerza de ley, o se imponen como normas jurídicas, en dos casos admitidos especialmente:

1. Cuando las leyes supediten en forma expresa la aplicación de algunas de sus normas a los usos y costumbres imperantes.

2. Cuando se presenten situaciones que no se encuentren comprendidas en disposición legal alguna.

Elementos que caracterizan la costumbre

Los estudiosos de las ciencias humanas y sociales han analizado las causas por las cuales unos hechos sociales terminan siendo considerados como expresiones de normas obligatorias.

Dos son los elementos que caracterizan a esta importante fuente del derecho, los cuales están profundamente entrelazados.

Un elemento material, que consiste en la repetición de unos actos o prácticas por parte de los ciudadanos.

Con ello se entiende que no cabe hablar de hechos aislados.

Al otro elemento caracterizador de la costumbre se le denomina subjetivo (opinio inris sive necessitatis), y no es otra cosa que ta convicción de los ciudadanos de que se encuentran ante una norma obligatoria jurídicamente.

Esta opinio iuris es un elemento imprescindible para establecer una teoría jurídica de la costumbre.

La profesora de derecho internacional de la universidad de París, Brigitte Stern dice al respecto: «ya que a veces es suficiente creer en el amor para que exista, del mismo modo ocurre con la costumbre, es suficiente creer en el derecho para que exista».

Fundamento de la costumbre

El fundamento intrínseco de que la costumbre cree derecho se halla en la voluntad de la comunidad que la observa, en el sentido de que quiera aquella regulación.

La razón extrínseca de que la costumbre sea fuente en un determinado ordenamiento jurídico se basa en el hecho de que es acogida por el poder directivo de aquella comunidad, el cual dispone con qué derecho se ha de regular la vida de la comunidad admitiendo ciertas normas consuetudinarias.

La costumbre puede ser de diversas clases.

Por su difusión territorial, podrá ser general, regional o local, según se practique en todo el territorio al que se extiende el ordenamiento jurídico (por ejemplo, el español, el francés, el argentino, etc.) o, por el contrario, sólo tenga incidencia en una determinada región o lugar.

En muchos ordenamientos jurídicos se admite la costumbre local cuando no hay ley exactamente aplicable al punto controvertido.

En otros casos, el uso de la costumbre puede tener un carácter meramente interpretativo de la ley, pero entonces no se considera como norma jurídica o fuente supletoria del derecho, sino como interpretativa de una ley preexistente.

Prueba de costumbre

A diferencia de la ley. que basta alegarla para que sea aplicada por los tribunales, la costumbre ha de ser probada.

Así, aunque es una norma jurídica, no ha sido dictada por el Estado, por tanto, a los jueces y tribunales puede no constarles su vigencia.

Para demostrar la existencia reai de una norma jurídica consuetudinaria, hay que probar el hecho de que esta costumbre se practica efectivamente.

Para ello, se admite cualquier medio de prueba: testifical, certificaciones de cámaras, colegios, sindicatos y hermandades, sentencias que la hayan reconocido y colecciones oficiales de costumbres.

Todo ello tiene un carácter meramente probatorio, lo que dará lugar a la presunción de que existe la costumbre, salvo prueba en sentido contrario.

• Jurisprudencia

Todo conflicto humano debe ser sometido a los jueces para su dilucidación. De lo contrario, el orden jurídico se vería reemplazado por la fuerza, lo que significaría el imperio del caos.

La sentencia es la decisión del magistrado, que pone fin al pleito y declara cuáles son los derechos de las partes.

Tiene carácter obligatorio para éstas, y el vencedor puede pedir el auxilio de la fuerza pública para hacerla cumplir.

La jurisprudencia se encuentra constituida por el conjunto de sentencias del más alto tribunal de un país, y caracteriza el hábito de juzgar con ¡guales criterios una determinada cuestión.

Dichas sentencias tratan de corregir la deficiencia, incomprensión o confusión que pueden presentarse en la interpretación de las leyes, y constituyen otra de las fuentes de que se sirve el derecho.

 • Doctrina

Se entiende por doctrina a las opiniones que vierten autores de reconocidos antecedentes en el campo de la investigación del derecho, los que formulan determinadas tesis sobre casos concretos, perfectamente analizadas y sin la premura que tienen los jueces al juzgarlos.

Las características propias de las relaciones jurídicas entre los individuos hacen que el derecho evolucione a impulso de la acción judicial.

En efecto, la insuficiencia legal origina la necesidad de que los jueces y tribunales suplan aquéllas sentando jurisprudencia, pero que sin perjuicio de ello se creen doctrinas de innegable valor que sirvan como fuentes del derecho.

OTRAS FUENTES:

1. EL DERECHO NATURAL:

no solamente la ley debe ser conforme al derecho natural, sino que ante un vacío del derecho positivo, el juez puede encontrar la solución del caso en los grandes principios de aquél.

Este problema se vincula con el de los principios generales del derecho.

2. PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO:

el art.1 6 del Código Civil dice que «si una cuestión civil que no puede resolverse, ni por las palabras ni por el espíritu de la ley, se atenderá a los principios de leyes análogas, y si aún la cuestión fuera dudosa, se resolverá por los principios generales del derecho, teniendo en consideración las circunstancias del caso».

Por principios generales del derecho debe entenderse a los principios superiores de justicia radicados fuera del derecho positivo, por donde este concepto se vincula con la idea del derecho natural.

3. EQUIDAD:

hay quienes ven a la equidad como una fuente del derecho. Los jueces suelen invocarla para atenuar el rigor de una disposición legal, o para hacer imperar el equilibrio en una relación jurídica.

4. CONVENIOS COLECTIVOS DE TRABAJO:

son un medio de resolver los complejos problemas laborales.

Se han convertido en una verdadera fuente de derecho.

Hasta 1953 estos convenios obligaban solamente a los patrones y obreros afiliados a los organismos gremiales que los habían suscrito.

Pero la ley 14.250 introdujo una reforma realmente revolucionaria al establecer su obligatoriedad, una vez homologados por el Ministerio de Trabajo, para todos los epleadores y trabajadores de esa actividad, sean o no afiliados a la asociación o sindicato que los suscribió.

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LOS PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO

A pesar de que en los derechos actuales la importancia de las otras fuentes es muy inferior a la ley y la costumbre, algunas legislaciones reconocen como tercera fuente los principios generales del derecho, pero subordinados a la inexistencia de aquéllas (ley y costumbre).

Podemos definir a esta fuente del derecho como el conjunto de las ideas fundamentales que informan un derecho positivo contenido en leyes y costumbres.

De esta manera se llenan las lagunas y vacíos que existían en el derecho legislado y consuetudinario, ya que la ley y la costumbre no prevén todos los casos que pueden presentarse en la práctica, sino los más corrientes e importantes.

El derecho internacional también constituye una fuente normativa que se sitúa en el mismo rango jerárquico que las otras dos fuentes de este ordenamiento: el tratado y la costumbre.

Para que estos principios generales tengan el valor de una prueba ante los tribunales, se aportarán los datos que prueben la vigencia del principio general en cuestión y la aplicabilidad del mismo al caso concreto.

Los principios generales como máximas jurídicas

Con frecuencia, los principios generales del derecho se formulan como máximas jurídicas.

De tal forma que, entendidos dentro de sus justos límites, son utilizados por el tribunal al dictar las sentencias, con lo que queda patente su vigencia y validez.

Así ocurre cuando se dice: pacta sunt servando (los pactos deben ser respetados), in dubio pro reo (en caso de duda, se aplicará la norma más favorable al acusado).

En la doctrina romana se enunciaban como principios generales básicos: alterum non laedere, honeste vivere y sum cuique tribuere (no hacer daño a nadie, vivir honestamente y dar a cada uno lo suyo).

La jurisprudencia

Fue definida por el emperador bizantino Justiniano como «el conocimiento de las cosas divinas y humanas y ciencia de lo justo y de lo injusto».

Hoy se entiende por jurisprudencia, la doctrina emanada de los tribunales al aplicar las leyes a un caso concreto.

En los sistemas de derecho continentales o inspirados en ellos, la jurisprudencia no se considera fuente autónoma del derecho.

En cambio para los sistemas anglosajones, las decisiones de los tribunales constituyen la fuente más significativa del derecho.

Históricamente, el derecho creado por los jueces tuvo una gran importancia.

Pero un conjunto de factores hizo que a raíz de la Revolución Francesa se produjese una fuerte reacción contra la admisión de la jurisprudencia como fuente del derecho.

La supremacía total de la ley que proclamaba la revolución y el dogma de la separación de poderes hicieron que se asignara a los jueces únicamente la aplicación de la ley, y al poder legislativo su creación.

Así pues, desde la Revolución Francesa quedó consagrado en el continente el principio de que los jueces no pueden dictar normas generales y que sus sentencias sólo sientan derecho respecto a los casos concretos que deciden.

De todos modos, esto no se corresponde exactamente con la realidad, ya que la labor de los tribunales no se ha limitado —ni podía limitarse— a la aplicación mecánica de. las leyes, sino que ha tenido que adaptarlas con gran flexibilidad a las cambiantes necesidades sociales y a la infinita variedad de los problemas prácticos que la realidad plantea a diario.

Para el jurista, la jurisprudencia tiene tanta importancia como la ley, ya que sin ella no puede conocerse la auténtica fisonomía de un derecho.

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CLASIFICACION DEL DERECHO

El derecho positivo o conjunto de normas jurídicas vigentes en un estado puede ser clasificado desde distintos puntos de vista.

Así, según se refiera principalmente al interés de la sociedad o del Estado, o al de los particulares, puede ser clasificado en derecho público o derecho privado, respectivamente.

 Ramas del derecho:

A) DERECHO CONSTITUCIONAL:

es aquel que comprende las normas referentes a la organización del Estado y sus habitantes, estableciendo sus derechos y garantías a través de la interpretación de los principios y declaraciones contenidas en la Constitución Nacional.

B) DERECHO ADMINISTRATIVO:

se refiere a la regulación de la Administración del Estado fijando las relaciones entre el Poder Administrador y los distintos individuos a efectos del establecimiento de un régimen que permita al Estado el cumplimiento de sus funciones como tal.

C) DERECHO PENAL:

tiende al establecimiento de medidas preventivas, que aseguren el orden social contra todo hecho individual que configure un delito, fijando a su vez penas, para quienes transgreden dichas normas.

D) DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO:

permite regular las relaciones de los Estados entre sí como formando parte de una comunidad de naciones; la organización y funcionamiento del servicio diplomático, la celebración de tratados entre naciones son, entre otras, algunas manifestaciones de las normas jurídicas comprendidas en esta rama del derecho.

E) DERECHO CIVIL:

es una de las ramas más importantes del derecho privado por cuanto es el que regla las relaciones de las personas entre sí y de éstas con el Estado, y contiene normas erentes a las personas, a la familia, a la propiedad, etc.

F) DERECHO COMERCIAL:

contiene normas específicas referentes a las relaciones jurídicas que nacen del ejercicio del comercio y son aplicables a los comerciantes y a los actos de comercio.

G) DERECHO PROCESAL:

cuyo fin primordial es todo lo referente a la organización de la justicia y al modo de administrarla, fija a través de los Códigos de Procedimientos la forma en que deben sustanciarse los distintos juicios ante la respectiva jurisdicción.

H) DERECHO LABORAL:

surgido a través del constante desarrollo industrial, contiene normas que tienden a proteger al trabajador en relación de dependencia, fijando claramente los derechos y obligaciones tanto de éste como de los empleadores.

I) DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO:

esta rama del derecho incursiona en aquellas relaciones jurídicas que se originan o desenvuelven en jurisdicciones de distintos Estados y, en consecuencia, no pueden ser resueltas por las leyes de un solo país.

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MODOS DE CONTAR LOS INTERVALOS DEL DERECHO

En el derecho los plazos tienen una importancia sustancial para el ejercicio de determinadas cuestiones, sobre todo aquellas vinculadas a la adquisición de ciertos derechos o al tiempo en que deben ser cumplidas ciertas obligaciones.

Por este motivo, nuestro Código Civil ha puesto especial énfasis al determinar el modo en que deben ser contados los intervalos en derecho:

Se realizará para todos los efectos legales según el calendario gregoriano. Los intervalos del derecho se contarán en días, meses y años de ese calendario.

Su nombre se debe a que entró en vigencia bajo el Papa Gregorio XIII en 1582.

Hasta esa fecha regía el calendario juliano, implantado por Julio César, conforme al cual el año se dividía en doce meses, y contaba con 365 días, debiendo intercalarse un día más cada cuatro años.

El art 24 dice «el día es el intervalo entero que corre de medianoche a medianoche, y los plazos de días no se contarán de momento a momento, ni por horas, sino desde la medianoche en que termina el día de su fecha.»

Sin embargo, la ley o las mismas partes (art. 29 Cód. Civ.) pueden resolver que el plazo se compute por horas, en cuyo caso se contará de hora a hora.

El Código Civil no prevé el caso de los plazos por semana, a diferencia del alemán y el código suizo de las obligaciones.

Los art. 25 y 28 disponen la manera de contar los períodos de meses y años. El primero establece que «los plazos de mes o meses, de año o años, terminarán el día que los respectivos meses tengan el mismo número de días de su fecha.»

Todos los plazos serán continuos y completos, debiendo siempre terminar en la medianoche del último día, y así, los actos que deben ejecutarse en o dentro de cierto plazo, valen si se ejecutan antes de la medianoche en que termina el último día del plazo.

Los plazos que señalen las leyes o los tribunales, y los decretos del gobierno comprenderán los días feriados, a menos que el plazo señalado sea de «días útiles».

Las partes, pueden convenir en sus contratos que el plazo se computará de una manera distinta.

Del mismo modo, las leyes provinciales, los decretos nacionales y provinciales, y las ordenanzas municipales, pueden apartarse de estas normas, que sólo se aplican en caso de silencio de las leyes especiales o locales y de las partes en los contratos.

Fuente Consultadas:
Derecho Nivel Polimodal – Lonra y Borroni – Editorial Editex
Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales – Editorial Océano – Entrada: Hitoria del Derecho
Enciclopedia COSMOS Volumen IV El Derecho Jurídico

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Trabajo Minero y Agricola en Roma Antigua

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: TRABAJO MINERO Y AGRÍCOLA

Los romanos asimilaron rápidamente los avances técnicos realizados por griegos y egipcios en la minería. Las minas eran explotadas a cielo abierto y en pozos o galerías como se puede comprobar en España, con los distritos mineros de Las Omañas, Las Médulas, Cástulo o La Valduerna.

Una de las técnicas más empleadas era el derrumbe de montañas, procediendo después al lavado de mineral con agua, en ocasiones procedente de 40 kilómetros.

De los diferentes distritos mineros salía el metal puro fundido, por lo que se realizaban in-situ todas las operaciones, lo que conllevaba la participación de un amplio número de trabajadores.

la vida cotidiana en roma antigua

 mineria roma antigua

No en balde, sabemos que en las minas de Cartagena llegaron a trabajar unas 40.000 personas. Como es lógico pensar, el trabajo en la mina era tremendamente duro.

La mayoría de los mineros eran esclavos o trabajadores dependientes e incluso libres que trabajaban por el beneficio obtenido o como una forma de liberación de impuestos.

Las tropas acantonadas en las cercanías de las minas, además de proporcionar seguridad a la explotación, servían para realizar tareas de asesoramiento técnico y construcción de infraestructuras.

Este tipo de tareas eran dirigidas por los procuradores imperiales que también tenían a su cargo la administración y la vigilancia de la explotación.

La gestión de las minas dependió del momento. En un principio, el Estado tenía bajo su control la explotación pero desde los primeros años del siglo II a.C. se utilizó un sistema mixto: arrendamiento para todos los metales excepto las minas de oro que dependían directamente del Estado (las de plata en algunas ocasiones también eran de propiedad estatal). Los servicios que rodean a las minas -baños, zapatería, ferretería, etc.- eran ofrecidos por el Estado en régimen de alquiler.

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Los Dioses Romanos:La Religion en Antigua Roma,Significado

Religion y los Dioses Romanos y Significado en Antigua Roma

la vida cotidiana en roma antigua

La religión oficial romana se centraba en rendir culto a un panteón de dioses y diosas, entre otros a Juno, la diosa patrona de las mujeres; Minerva, la diosa de los artesanos; Marte, el dios de la guerra; y Júpiter Optimus Maximus (el mejor y el más grande), que se convirtió en la divinidad patrona de Roma y asumió un lugar central en la vida religiosa de la ciudad.

Conforme Roma se desarrollaba y entraba en contacto con otros pueblos y dioses, la comunidad, simplemente, adoptó nuevos dioses.

Así, el Mermes griego se convirtió en el romano Mercurio, y la griega Démeter se transformó en Ceres.

En las postrimerías del siglo III a. de C., ocurrió más bien una completa fusión de las religiones griega y romana.

En general, los romanos fueron tolerantes con los nuevos cultos religiosos y sólo en forma ocasional los prohibieron.

LOS DIOSES ROMANOS

Cada aspecto de la sociedad romana estaba permeado por la religión.

La religión romana se centró en la adoración de los dioses debido a una razón muy práctica: los seres humanos creían que dependían por completo de los dioses.

El desempeño exacto del ritual resultó crucial para establecer una relación correcta con los dioses. Lo que era cierto para los individuos, lo era también para el estado.

Los romanos, como todos los pueblos antiguos, creían en seres invisibles, mucho más poderosos que los hombres, los dioses.

Se figuraban a la mayor parte de ellos establecidos cada uno en un lugar, una montaña, un bosque, una roca, un río, o aún en una fuente o un árbol. Aquellos dioses locales se contaban por miles.

De donde sale la chanza del novelista Petronio en el Satiricón. Una buena mujer que vive en una campiña casi desierta, dice: «Nuestra comarca está tan llena de dioses que es mucho más fácil en ella encontrar un dios que un hombre».

Se creía también en divinidades extendidas por el mundo, que dirigían cada una, una clase de fenómenos.

Dios: Júpiter

dios romano jupiter

Júpiter, considerado el más poderoso de todos, era el dios de la luz y de la tempestad, el dios que lanzaba el rayo. El templo más grande de Roma, en el Capitolio, estaba consagrado a Júpiter, el mejor el más excelso, óptimo, máximo, que protegía especialmente al pueblo romano.

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Diosa: Juno

dios romano jupiter

Juno era la diosa del matrimonio, diosa de la luz, patrona de las mujeres romanas. Se la representó más tarde como esposa de Júpiter.

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Dios: Marte

dios romano jupiter

Marte, dios de la guerra, era el padre del pueblo romano. Los sabinos le llamaban Quirinus (en Roma era adorado también un Quirinus). El lobo era el animal sagrado de Marte.

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Diosa: Vesta

dios romano jupiter

Vesta era la diosa del hogar.

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Dios: Jano

dios romano jupiter

Jano, que se representaba con dos caras, tenía por función abrir el año.

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Dios: Saturno

dios romano jupiter

Saturno era el dios de los latinos.

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Diosa: Minerva

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Minerva, adorada en Etruria, era la diosa de la razón, de la reflexión y de los recintos fortificados.

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Dios: Vulcano

dios romano

Vulcano, dios de la forja, era el patrono de los herreros.

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Dios: Neptuno

dios romano jupiter

Neptuno era el dios del mar.

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Diosa: Venus

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Venus, la diosa de los jardines y de la fecundidad.

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Diosa: Ceres 

dios romano

Ceres, la diosa de los trigos y de la cosecha. Diana, la diosa de las selvas y de la caza. Liber, el dios de la viña.

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Dios: Mercurio

dios roma

Mercurio, el dios de los viajeros y de los mercaderes.

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Dios: Hades

dios romano jupiter

Hades, el dios de la morada subterránea a donde iban las almas de los muertos.

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La Tierra, el Sol, la Luna eran también dioses.

Habían en los bosques dioses, en las cercanías de las guentes, diosas, los Silvanos, los Faunos, las Ninfas y las Camenas (a las que más tarde se confundió con las Musas griegas).

Había divinidades protectoras del ganado, una para los bueyes (Bubona), una para los caballos (Equina), una para los carneros (Pales), una divinidad de las flores (Flora), una de los frutos (Pomona).

Había un dios, Terminus, para los mojones que marcaban los límites entre las propiedades.

Cada casa tenía un espíritu que la protegía, el Lar; cada hombre tenía su genio que le guardaba.

Había también una divinidad especial para cada una de las partes de la casa: Forculus para la puerta, Limentinus para el umbral, Cardea para los goznes.

Había una para cada acto de la vida.

Cuando se criaba un niño, Educa y Potina le enseñaban a mamar, Cuba a acostarse, Statanus a tenerse en pie, Abeona y Adeona a andar, Fabulinus a hablar.

Cuando iba a la escuela, Iterduca le conducía, Domiduca le volvía a casa, Ossipago le hacía endurecer los huesos.

Todos estaban inscritos en la lista de Jos indigitamenta, que daba los nombres de los dioses.

Se hacían también divinidades con cualidades personificadas, la Pax, la Victoria, la Buena Fe, La Esperanza, la Concordia, la Piedad. La más venerada era la Fortuna, diosa del éxito.

Había templos de la Fortuna pública, de la Fortuna femenina, de la Fortuna de los caballeros.

Los romanos no trataban de representarse la forma de sus dioses, y durante mucho tiempo no tuvieron estatuas de ellos.

Adoraban a Marte representado por una espada; a Quirino, por una lanza; a Júpiter, por una piedra.

No se los imaginaban quizá semejantes a los hombres, no se los figuraban casados unos con otros, o reuniéndose, como hacían los griegos.

No contaban sus aventuras.

Los llamaban numen (manifestación).

No se les conocía más que como la manifestación de un poder divino incógnito.

Lo cual explica que no tuvieran forma humana, ni genealogía, ni historia.

Los romanos, desde los tiempos antiguos, adoptaron algunas de las creencias y de las prácticas de sus vecinos, de los etruscos y de los griegos (sobre todo de los griegos de Cumas).

Pusiéronse a adorar a algunos de los dioses griegos, Apolo, Latona, Heracles, que ellos llamaron Hércules, Castor y Pólux.

Los adoraban según el rito griego, con la cabeza descubierta y coronada de laurel.

Más tarde los romanos, a imitación de los etruscos y de los griegos, tuvieron estatuas de madera, luego de piedra, que representaban a las divinidades y llegaron a  ser ídolos a los que se adoraba.

Entonces los dioses romanos se confundieron con los dioses griegos y se les atribuyeron la misma forma y las mismas aventuras.

Relación de Nombres Entre Dioses Griegos y Romanos

los dioses romanos

EL CULTO

No amaban mucho los romanos a sus dioses y no pensaban que los dioses tuvieran el deseo de ser amados por los hombres.

Su religión no exigía ninguna manifestación de amor.

La divinidad no les inspiraba otro sentimiento que el miedo. Les bastaba saber que los dioses se manifestaban a veces como seres poderosos, que podían hacer mucho bien o mucho daño y que, por consiguiente, era prudente lograr su amistad.

El culto era un cambio de servicios.

El hombre llevaba al dios regalos y esperaba en recompensa que el dios le concediese provechos.

Es lo que ingenuamente dice un personaje de Plauto: «aquel a quien los dioses son favorables le hacen ganar dinero».

Los romanos creían que los dioses tenían en mucho ciertas formas antiguas, y que les enojaría grandemente que fueran cambiadas.

Mostraban gran cuidado, por tanto, en hacer exactamente todo según los ritos (así se llamaba a las reglas del culto).

Se ofrecía a los dioses sobre todo alimentos. Los líquidos, la leche o el vino, se derramaban en el suelo, y a esto se decía hacer una libación.

Las frutas, las tortas se depositaban en el altar.

Se creía que lo que más les agradaba eran los animales, sobre todo los carneros, cerdos y bueyes.

El animal debía ser matado ceremoniosamente.

Es lo que significaba la palabra sacrificar (hacer una ceremonia sagrada).

Para hacer un sacrificio había que elegir un animal sin tacha, un buey blanco para Júpiter, un carnero negro para un dios de los infiernos.

Se le llevaba delante del altar, que era un montículo al aire libre.

Se le rodeaba la cabeza con cintas, se le ponía en la frente una bola de harina salada, la mola salsa (de donde ha venido la palabra inmolar, que ha tomado la significación de matar).

Se le hería con un cuchillo o un hacha, según los casos.

Luego se ponía la grasa y los huesos encima del altar y se encendía fuego. La carne se guardaba para comerla.

El sacrificio iba comúnmente acompañado de una oración para pedir al dios un favor.

La oración no era un voto de fe o de amor, como elevación del aima hacia el dios, sino una petición interesada, siempre acompañada de una ofrenda. Se creía que los dioses no escuchaban al suplicante que no ofrecía nada.

El que oraba había de llevar vestidos limpios, porque los dioses apreciaban la limpieza exterior, mantenerse de pie, la cabeza cubierta con un velo, y empezar invocando al dios.

Los romanos creían que los dioses tenían un nombre secreto que los hombres ignoraban.

«Nadie, decían, sabe los verdaderos nombres de los dioses». Se invocaba, por tanto, al dios empleando el nombre usual, pero añadiendo una salvedad.

Se decía, por ejemplo: «Júpiter, muy bueno, muy grande, si es que no prefieres ser llamado con otro nombre».

Se manifestaba luego lo que se pedía al dios teniendo cuidado de servirse siempre de palabras muy claras y precisas. Dor miedo a verse comorometido sin Quererlo con el dios.

Al derramar una libación se decía: «Recibe la ofrenda de este vino que vierto», para que el dios no pudiera reclamar otro.

El culto se concebía como un contrato entre el dios y el hombre, en el que cada uno quedaba obligado por los términos del contrato.

No era ¡lícito tratar de engañar al dios. Una leyenda representa al rey Numa discutiendo con Júpiter:

«Me sacrificaréis una cabeza, dice el dios. Bien, responde Numa, una cabeza de ajos de mi huerta. —No, quiero una cabe de hombre—.

Se te dará la punta de los pelos. —No, necesito un ser vivo—. Se añadirá un pescadito». Júpiter se ríe y acepta.

Cuando el hombre, después de haber hecho una ofrenda, no recibe lo que esperaba, se queja de haber sido engañado por el dios, como el campesino italiano de nuestros días injuria al santo en devoción al cual ha hecho arder velas sí no le da lo que pide.

Se tenía cuidado de dirigirse al dios al cual se creía más capaz de prestar el servicio pedido, a Ceres para obtener una buena cosecha, a Neptuno para tener una buena navegación.

Varrón decía: «Tan útil es saber qué dios puede ayudarnos en los distintos casos como saber dónde viven el carpintero o el panadero».

Los particulares hacían sacrificios y oraciones por el éxito de sus asuntos propios.

El gobierno de Roma los hacía por el de los asuntos del pueblo romano, no se osaba emprender ningún acto público importante (guerra, paz, edificaciones) sin una ceremonia para pedir a los dioses que asegurasen el buen éxito.

EL PANTEON DE LOS DIOSES ROMANOS

EL PANTEÓN DE AGRIPA

El primer templo era rectangular, al igual que el de la Concordia del Foro romano.

Estaba construido con bloques de travertino y revestido en mármol.

Los capiteles eran de bronce y la decoración incluía cariátides y estatuas frontales.

En el interior del pronaos, había sendas estatuas de Augusto y Agripa.

Por Dio Casio se sabe que la denominación de Panteón no era la oficial del edificio, y que la intención de Agripa era crear un culto dinástico, probablemente dedicado a los protectores de la «gens» Julia: Marte, Venus y el «Divo» Julio, es decir, Julio César divinizado.

El edificio padeció los daños de un incendio en el año 80 y fue reparado por Domiciano, aunque sufrió una nueva destrucción en tiempos de Trajano, en 110.

Dentro del panteón romano encontramos cuatro agrupaciones que tenían la función de representar al Estado:

la triada Júpiter-Marte-Quirino, la triada capitolina constituida por Júpiter, Juno y Minerva; y los doce dioses principales: Vesta -diosa del fuego del hogar-, Juno -diosa del matrimonio y del hogar, hermana y esposa de Júpiter-, Minerva -diosa de la inteligencia, de la sabiduría y de las artes-, Ceres -diosa de la agricultura-, Diana -diosa de las doncellas, de los bosques y de la caza-, Venus -diosa de la belleza y del amor, esposa de Vulcano y amante de Marte-, Marte -dios de la guerra-, Mercurio -dios del comercio, de la elocuencia y de los ladrones, mensajero de los dioses-, Júpiter -dios supremo-, Neptuno -dios del mar-, Vulcano -dios de los infiernos, del fuego, del metal y de la fragua- y Apolo -dios de los oráculos, de la juventud, de la belleza, de la poesía, de la música y de las artes-.

En la mitología romana, Minerva es la diosa de la sabiduría, las artes y las técnicas de la guerra, además de protectora de Roma y patrona de los artesanos.

Se corresponde con Atenea en la mitología griega.

Ovidio llamó a Minerva la «diosa de las mil obras»

Fue adorada en toda Italia, aunque sólo en Roma se asoció con la guerra.

En una ocasión, se enfrentó a Aracne para comprobar cuál de las dos tejía más rápidamente y mejor.

Según cuenta Ovidio en «Las metamorfosis» cuando Minerva vio la superioridad de Aracne, le entraron tantos celos que decidió convertirla en una araña, lo cual le dio fama de cruel.

Esta escena fue representada por Velázquez en su famoso lienzo «Las hilanderas»

La triada Ceres-Libero-Libera representaba a los plebeyos.

Con el fin de festejar a todos los dioses en los templos y los lugares sacros, los romanos establecieron un calendario, originalmente ligado a la agricultura.

El mes se dividía en dos fases, siguiendo el esquema del calendario lunar.

Cada mes estaba dedicado a una divinidad, existiendo días festivos propios para cada dios. Los meses de febrero y diciembre correspondían a los inicios del año por lo que se celebraban las llamadas fiestas caóticas.

También se consideró que el 21 de abril era otro comienzo de año para festejar el nacimiento de Roma.

Junto al culto público, los romanos presentaban un culto privado, más personal e intimista.

El pater familias era el responsable de los ritos dirigidos a las divinidades domésticas: los lares y los penates.

Además, cada individuo rendía culto a su genio personal.

Las ideas de ultratumba apenas influían en el conjunto de la religión ya que bastaba con que el difunto fuera enterrado con las debidas honras fúnebres.

El cadáver se transformaba en sombra y pasaba a formar parte del reino de los manes, los dioses de la muerte. (Este concepto sufrirá una profunda transformación cuando en el Imperio Romano entre con fuerza el cristianismo).

Casi inadvertidos entre los practicantes de tantas religiones prometedoras de vida eterna, perdidos en el fárrago de la Roma imperial de los césares Antoninos, algunos hombres se reunían clandestinamente para celebrar con unción los sencillos oficios exigidos por una nueva fe que ellos habían abrazado: el cristianismo.

EL CRISTIANISMO: Sobre este trasfondo religioso «pagano» avanzó el cristianismo. A su culto se incorporaron no pocos elementos de las antiguas creencias. A principios del siglo IV, Constantino I puso fin a la clandestinidad de los cristianos, otorgándoles ciertos privilegios y permitiéndoles la construcción de grandes templos.

En 313, a través del Edicto de Milán, el emperador decretó la libertad de culto para los cristianos y el fin del paganismo como religión oficial del Imperio. El Edicto de Tesalónica fue hecho público por el emperador romano Teodosio el 24 de noviembre de 380. Mediante este texto legal, el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano. (ver: Cristianismo)

• PARA SABER MAS…

EL IMPERIO ROMANO

era tolerante con las religiones mientras no pusieran en duda el culto oficial a los viejos dioses romanos o la divinidad del emperador.

La religión romana era más bien fría, por lo que no es de extrañar que las religiones más emocionales y espirituales empezaran a ganar popularidad.

OTRAS RELIGIONES

El culto a Mitra, el dios persa de la luz, concedía una gran importancia al amor fraternal y era especialmente popular entre los soldados romanos.

El culto a Isis, una diosa egipcia, atraía a muchas mujeres romanas.

En cambio, el cristianismo se extendió rápidamente entre las clases menos privilegiadas porque proclamaba que Dios consideraba iguales a todos los hombres, ya fueran esclavos, hombres libres o mujeres.

OPOSICIÓN

Los primeros grupos de cristianos eran vistos con recelo por las personas de religión politeísta (que adoraban a más de un dios).

Algunas de las razones para estas sospechas eran que los cristianos no consumían la carne sacrificada en templos paganos (se creía que se reunían en secreto para celebrar extraños banquetes caníbales) y tampoco asistían a los violentos espectáculos públicos.

Las persecuciones eran constantes y algunos cristianos eran torturados e incluso llegaban a morir; sin embargo, el cristianismo siguió extendiéndose por todo el imperio.

INQUIETUD

En las épocas de incertidumbre, con la amenaza de las invasiones de los persas y los bárbaros, todos los emperadores buscaban el apoyo de un dios poderoso que librara a Roma del desastre.

El emperador Diocleciano (245-313) declaró a Mitra, su dios favorito, como el protector del imperio. En cambio el emperador Constantino (280-337) eligió al dios de los cristianos.

CONSTANTINO

En el 312, mientras se dirigía hacia Roma para arrebatársela a un enemigo, Constantino vio un signo cristiano sobre la superficie del sol y en latín pronunció estas palabras:

«En este signo estará tu conquista». El ejército de Constantino venció la batalla en el puente Milvio, sobre el río Tíber. En poco tiempo el cristianismo se convirtió en la religión oficial del imperio romano.

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Historia de Roma Antigua Los Artesanos, Trabajo agricola y minero

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: LOS ARTESANOS

la vida cotidiana en roma antigua

El trabajo artesanal solía realizarse en talleres, algunos llegaban a reunir hasta 70 trabajadores. No debemos olvidar que también se realizaban trabajos domésticos como la panadería, confección, etc. elaborados en su mayoría por los esclavos en las grandes casas señoriales, alcanzando algunas a ser autosuficientes. Normalmente existían dos tipos de talleres: los destinados al consumo local que producían objetos menos elaborados y más baratos y los destinados a la exportación que servían productos sofisticados y a precios elevados.

Algunas ciudades solían especializarse en productos concretos, alcanzando fama la cerámica de Arezzo o los bronces de Mantua. Los talleres solían ser propiedad de hombres libres mientras que la mano de obra era en su mayoría esclava. Tejidos, vidrio, calzados, monedas, carámica,… todo tipo de productos podía encontrarse en la mayoría de las ciudades del Imperio, ciudades que debían su urbanismo y la edificación a un amplio número de artesanos que demostraron su buenas maneras. El trabajo en la construcción solía ser realizado por hombres libres aunque también encontramos esclavos y asalariados.

La mayoría de los artesanos se unían en «collegia» para la defensa de sus intereses, germen de los gremios medievales.

La Alimentación en Roma Antigua Alimentos y Comidas

La Alimentación en Roma Antigua
Alimentos Que Consumían y Comidas

Son muchos los alimentos que no conocíamos griegos ni romanos, tales como café, té, azúcar, licores, patatas, tomates, etc. Es general el uso del pan. En Roma se distinguen varias calidades de pan: el que se considera de peor calidad es el pan negro (pañis plebeius, rustíais, sordidus); de mejor calidad es el pañis secundarías, algo más blanco; por último, el pan blanco (pañis candidus), considerado el pan de lujo. En Roma, entre las legumbres se usan mucho las habas, las lentejas y los garbanzos. Los espárragos y las alcachofas son más raros, presentes únicamente en las mesas de los ricos.

Uno de los rasgos principales de la cocina romana es el abundante uso de los condimentos y la mezcla de sabores fuertes con sabores dulzones en los mismos platos, como la mezcla del vinagre y la menta con la miel. Entre los condimentos romanos hay que destacar algunas salsas de pescado que sólo se obtienen después de un largo proceso de elaboración y que se guardan en ánforas.

Agricultura
Minería
Artesanos
Comerciantes
Financistas
Viviendas
Las Ciencias
Prostitución
Las Mujeres
Literatura
Filosofía
Diversión
Educación
El Derecho
Arte
Religión
Familia
Costos
Portal de Roma
Portal de Grecia

Sabido ya a qué actividades dedicaba su vida el habitante humilde de Roma, que era el más abundante y el que, por tanto, servía como criado en casa de los poderosos, veamos cuáles eran sus hábitos alimentarios. Se ha dicho que la historia del mundo dio un viraje cuando, en el siglo II a. de J.C., tras la conquista de Grecia por Roma, los griegos enseñaron a sus conquistadores el arte de comer bien.

comidas en roma

Es cierto que la frugalidad de los primeros romanos, que se alimentaban fundamentalmente a base de pan, ileso, legumbres, verduras y fruta, había desaparecido por completo en la época imperial, hasta tal punto que la cocina se convirtió en un arte muy difícil. Pero no conviene exagerar, ya que la abundancia de manjares dependía siempre del poder adquisitivo del comensal.

Los manjares que, según escritores de la época, se compraban a precio de oro en puertos lejanos para ser comidos en Roma eran ostras, champiñones, pescados del Adriático y gansos de la Galia.

Los romanos de clase elevada desayunaban (ientaculum) a base de pan, queso, huevos y leche, y hacia las doce almorzaban (prandium) ligeramente con los restos de la cena del día anterior o con algunos fiambres. Séneca reflejaba en una sentencia la poca importancia que tenía esta segunda comida, cuando dice que el praidium se puede tomar sin sentarse a la mesa y que al finalizar no hace falta lavarse las manos.

La comida principal se tenía hacia la hora décima, es decir, las cuatro de la tarde. Las importantes solían durar hasta el anochecer y continuaban luego con conversaciones y, en algunos casos, incluso con atracciones circenses.

La cena era la ocasión normal que tenía un romano para reunirse con sus amigos por la noche, así como las termas eran el escenario de las reuniones diurnas. Dispuestos todos en una sala llamada tridinium, se descalzaban y un esclavo les lavaba las manos y los pies. Luego se recostaban en los lechos, también llamadostridinium, alrededor de la mesa, de forma que cada uno pudiera conversar con los demás.

El plato se sostenía con la mano izquierda, cuyo codo correspondiente, apoyado en un cojín, soportaba el peso del cuerpo. Con los dedos de la mano derecha, libre para cualquier movimiento, se llevaban los alimentos a la boca.

Una comida importante comenzaba siempre con entremeses picantes y huevo. La expresión de Horacio oh ovo, que luego ha pasado a expresar la idea temporal de principio, no significaba otra cosa que «desde los huevos» que se servían al comenzar la comida.

El plato principal, casi siempre carne de cerdo, jabalí procedente de caza o de aves, era abusivamente condimentado con especias, pimienta, comino, perejil, etc., con lo que se lograban sabores muy fuertes, y salsas picantes de estilo oriental. Como postres se tomaban pasta, queso, almendras y toda clase de frutas, las comunes hoy en día en la cuenca mediterránea, menos la naranja y el limón.

Durante la comida se consumía vino en abundancia, pero, según costumbre heredada de los griegos, se servía aguado y caliente.

PARA SABER MAS… Seiscientos cerebros de avestruz, con chícharos y granos de oro: éste fue uno de los platillos servidos en un banquete del emperador Heliogábalo. Se cuenta que en otra de sus fiestas cayeron tantos pétalos de rosa por las aberturas de los techos que varios comensales se asfixiaron. La extravagancia de los banquetes romanos es legendaria, y aunque no todos los anfitriones eran tan licenciosos como Heliogábalo, las grandes cenas eran uno de los placeres en la vida de los hogares adinerados.

Mientras que los pobres se alimentaban con una dieta de pan y un potaje de trigo llamado puls, los ricos convirtieron los festines en un arte. Sus banquetes se prolongaban durante horas, desde las tres o cuatro de la tarde hasta la madrugada. Entre platillos, la fiesta era animada por acróbatas, bailarines, enanos, músicos y payasos.

Abanicos de plumas de pavorreal
Batallones de esclavos atendían a los comensales: les quitaban los zapatos al entrar y les calzaban sandalias; los ventilaban con abanicos de plumas de pavorreal para ahuyentar a las moscas; les lavaban las manos con agua perfumada, y servían deslumbrantes y aromáticos platillos en la mesa central. Se acostumbraba que los esclavos más bellos vertieran el vino y cortaran la comida, mientras que los huéspedes se reclinaban, a veces tres en un diván, posando el brazo izquierdo sobre una almohada.

Con tales comodidades, es sorprendente que los comensales debieran llevar sus propias servilletas. Un agraviado anfitrión dijo de un invitado: «Hermógenes nunca trae su propia servilleta a las cenas, pero siempre se las ingenia para llevárselas a casa.»

El banquete tenía lugar en el tríclinium (salón donde comían), iluminado con velas, y comenzaba luego de invocar a Júpiter y a los dioses domésticos. La cena consistía en aperitivos, platillos principales y postres.

El escritor Marcial, al planear una modesta cena para siete invitados, compartió sus pensamientos acerca del menú, en la siguiente invitación a un amigo:

«Veamos: Estela, Nepos, Canius, Cerlialis, Flaccus y yo sumamos seis. Mi diván acomoda a siete, por lo que también invito ‘. a Lupus. Ahora el ; menú: pues bien, hay tuétanos que trajo mi diligente esposa, más la guarnición: lechugas, puerros, menta y achicoria. Luego comeremos huevos duros y caballa servida con perejil, y panza de cerda en salmuera de atún. Eso para empezar. De platillo principal, cordero (¡más barato si fue destrozado por un zorro!), albóndigas (¡no hay que cortarlas!), porotos y germen. Además habrá pollo y lo que quedó del jamón que comimos el otro día. Cuando quedemos satisfechos, habrá manzanas maduras y un vino, reposado durante un año o dos. Para cerrar con broche de oro, vendrá un cómico: no te preocupes, será de buen gusto. La gente puede soltarse el pelo sin que lo lamente al día siguiente, y no es necesario preocuparse por lo que se dice. Pueden hablar de los Verdes o los Azules, o cualquier otro equipo de carreras de cuadrigas. ¡Nadie nos citará a juicio por habernos emborrachado en mi casa!»

Los entremeses más populares eran platillos de huevo, aceitunas y lechuga; por lo demás, la cocina romana tenía poco en común con la actual cocina italiana. En ese entonces se desconocían los tomates y la pasta, y no era común cocinar con ajo.

El principal ingrediente de muchos platillos era una salsa picante, llamada liquamen, destilada de las entrañas y humores de pescado. Su sabor era parecido a la esencia de anchoas, y con ella se aderezaban platillos como lechones, caracoles alimentados con leche y gansos hervidos.

TESTIMONIO DE LA ÉPOCA: Petronio, escritor latino de la época de Nerón, nos describe un banquete celebrado en la casa de un ricachón de la época. A su personaje da el nombre de Trimalción, que significa «tres veces potentísimo»; se cree por ello que, bajo este personaje imaginario, Petronio quería ocultar la figura del emperador mismo. La descripción es tal como la transcribimos a continuación.

«Trimalción no había llegado aún, pero nosotros nos pusimos igual a reposar en el triclinio. Algunos criados nos echaban agua fresca en las manos, para lavárnoslas, en tanto que- otros, con gran destreza, nos lavaban los pies. Mientras prestaban estos servicios, los sirvientes cantaban; quise probar si todos los siervos sabían cantar y pedí a uno de beber: aquél se puso a servirme y entretanto comenzó una canción indicada para lo que estaba haciendo. ¡Parecía que nos encontrábamos en un coro teatral, más bien que en el banquete de un señor!.

En este momento fue colocado en la mesa un espléndido entremés. Sobre la bandeja se veía erguido un asnillo de bronce portador de dos alforjas; por una parte había aceitunas blancas; por la otra, negras. Arriba, como techo, había dos platos, en el reborde de los cuales se leía el nombre de Trimalción y el peso de la plata con la que estaban hechos. Llevaban lirones cocinados con salsa de miel y amapola. Sobre una rejilla de plata freían las salchichas y, abajo, para imitar los carbones ardientes, había ciruelas negras de damasco cubiertas de granos de granada.

Fue llevada después a la mesa una cesta, en la que, sobre la paja, había una gallina de madera cual si estuviera poniendo. Se acercaron dos esclavos que hurgaron entre la paja y sacaron grandes huevos que distribuyeron entre los convidados. Con la cuchara abrí el casco, hecho de harina empastada con tocino, y encontré un papafigo cubierto de huevo con pimienta. Así terminaron los entremeses; los esclavos retiraron los residuos y entretanto nosotros nos dispusimos a beber vino mezclado con miel.

Si éstos eran los entremeses, ya podemos figurarnos en qué consistirían los platos fuertes… Los citaremos rápidamente: por empezar, se llevó una bandeja monumental consistente en doce platones colocados sobre un gran disco; querían representar los doce signos del zodíaco, y así cada uno de ellos tenía un manjar relacionado con el símbolo de una constelación: higos africanos sobre Leo, carne de buey sobre Tauro, langostas sobre Capricornio, una liebre sobre Sagitario, etc. En el centro de todo, una bandeja contenía una liebre adornada con plumas, en forma que pareciera alada, y rodeada de aves y cabezas de cerdo.

En los ángulos de la bandeja había cuatro estatuillas que sostenían pequeñas vasijas, desde las que se volcaba una salsa picante: ésta caía en un recipiente en el que los pescados cocidos se movían romo si nadaran en un pequeño lago artificial. Después llegó una lechoncita tostada rodeada de jabatos rellenos con tordos; luego un cerdo relleno de salchichas, y a continuación un ternero hervido, presentado como un guerrero, que -;;.e cortado y repartido por un esclavo, también vestido con los atavíos de un soldado.

Finalmente llegaron los dulces: éstos tenían forma de estatuas que llevaban canastos llenos de frutas. Pero la comida no había terminado aún: los esclavos levantaron las mesas, barrieron el piso lleno de .desperdicios (porque era costumbre tirarlos al suelo) y llenaron las ánforas con vinos: comenzaron los brindis, que constituían el cuarto tiempo de un banquete que podía durar hasta el amanecer.»

LAS COMIDAS
Desayuno: se consumía a primeras horas de la mañana y podía consistir en pan con miel y queso, uvas, aceitunas y leche.

Almuerzo: tenía efecto a mediodía y era asimismo sobrio y rápido; tanto que a menudo se consumía sin necesidad de sentarse. Se comía con el pan, carne fría, peces, legumbres y fruta. Se bebía vino con miel o vino aromatizado o hirviente.

Cena: comenzaba al anochecer; era la comida principal, que se consumía estando recostados en lechos ad hoc; nunca duraba menos de tres horas y constituía un descanso y un motivo para reuniones. Como habíamos visto en casa de Trimalción, se dividía en tres partes: el entremés, la cena propiamente dicha y el postre, constituido por fruta y dulces. Si no se trataba de una simple cena doméstica, sino de un auténtico banquete, seguían los brindis.

Los romanos brindaban sólo con vino mezclado con agua, según proporciones establecidas por el más experto entre los invitados. Era muy difundida la costumbre, en los brindis, de beber tantas copas de vino según eran las letras del nombre del festejado. ¡Ahí, por Baco, ¡qué suerte llamarse T-e-r-t-u-l-i-a-n-o!

El Costo de Vida en Roma Antigua

El Costo de Vida en Roma Antigua

la vida cotidiana en roma antigua

Según Plinio la vida era increíblemente barata en Roma (250 a.C.) al poder comprar con un as (moneda de bronce) un celemín de trigo (8,75 litros), un congio de vino (3,3 litros), 30 libras de higos secos, 10 libras de aceite y 12 de carne, considerando que la libra eran 330 gramos.

Las noticias sobre salarios y precios en el Imperio Romano son difíciles de conseguir ya que las fuentes apenas tratan estos asuntos.

Según el poeta satírico Marcial los proconsulares tenían unos ingresos anuales de un millón de sestercios (la moneda de bronce), mientras que un médico reputado podía alcanzar los 400.000, un profesor estatal de retórica, 100.000 ó los altos cargos de la administración entre 200.000 y 60.000 sestercios.

Los legionarios vieron subir sus salarios desde los 900 sestercios que cobraban en época de César hasta los 2.000 de Septimio Severo. Los sueldos de los centuriones rondaban entre 40.000 y 20.000. San Mateo menciona en el Evangelio que el sueldo de un jornalero agrícola es de cuatro sestercios diarios, posiblemente incluyendo la manutención -comidas e incluso alojamiento, en algunos casos-.

En un contrato de trabajo del año 164 se menciona un salario de dos sestercios y un as a diario, más el alojamiento y la manutención. Los especialistas consideran que estos datos podrían variar en una proporción de uno a tres dependiendo de los puestos laborales.

Los ingresos anuales de un jornalero fluctuarían entre 720 y 2.200 sestercios.

Si lo multiplicamos por tres obtendremos el sueldo aproximado de un artesano. Según unas tablillas encontradas en Pompeya donde aparece la lista de la compra de una familia de dos miembros y un esclavo -posiblemente artesanos- el gasto medio en alimentación diario sería unos seis sestercios.

Bien es cierto que el menú no era pantagruélico, sino más bien frugal, consistente en pan, vino, verduras, queso y dátiles. Juvenal nos dice que un zapatero come cebolletas y morro de cerdo hervido.

Según Marcial, una familia pobre se alimenta de gobios, cebollas y queso. Pan negro mojado en un tazón de caldo y coles podría ser un ejemplo de menú para una familia de obreros romanos. Marcial dice que los alimentos más baratos que se vendían en las calles de Roma eran salchichas y garbanzos.

Un tercio de litro de aceite constaría un sestercio y el trigo se vendía a tres sestercios el celemín (6,5 kilos).

Para evitar conflictos sociales, el Estado alimentaba a más de 150.000 familias. Los gastos en vestido y calzado rondarían los 30 sestercios ya que la túnica oscilaría hacia los 15 sestercios, al igual que los zapatos. Limpiar una túnica costaba cuatro sestercios.

El alquiler en la ciudad de Roma era tremendamente caro. Unos 2.000 sestercios anuales serían el alquiler más barato en el siglo I lo que motivaba que parte de la vivienda fuera subalquilada por el inquilino a otra familia. La operación se podía repetir creando verdaderas situaciones de hacinamiento en la insulae, las casas de inquilinos que ocupaban una manzana con cinco o seis pisos de endeble construcción.

Arte en Roma: Arquitectura , Pintura, Esculturas

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA: ARTE ROMANO

la vida cotidiana en roma antigua

LA ORIGINALIDAD ROMANA: Si bien es cierto que el arte de los romanos imitó al de los griegos, una íntima originalidad terminó por liberarlo de la concepción helenística, en tiempos del Imperio. Los griegos habían tratado de exaltar la belleza en sí misma con obras inspiradas en su religión y en sus mitos. Los romanos subordinaron el arte a su» política y a su grandeza, inspirando sus obras en el humano realismo de la historia: escenas guerreras, arcos triunfales, retratos de generales y emperadores, en vez de la belleza ideal de las diosas.

ARTE ROMANO:

Las artes romanas se concibieron en una época en la cual las obras griegas habían llegado a su máximo esplendor.

Fue difícil entonces librarse de tan magnífica influencia, complementada por ciertos elementos etruscos que marcaron la base del posterior desarrollo artístico.

No obstante los aportes recibidos, a comienzos del siglo II a.C. comenzó a manifestarse un verdadero arte romano.

Sus obras se enriquecieron con el correr de los siglos y tomaron la uniformidad característica de un arte propio.

En sus creaciones prevaleció un carácter técnico y práctico, resultante del espíritu del pueblo romano. No se persiguió, como en Grecia, un fin estético en sí mismo.

Resulta de las influencias etruscas y griegas, alcanzó su mayor esplendor en la época del Imperio. Se desarrolló en Italia desde el año 200 antes de C., hasta el siglo IV después de C., algunos lo consideran inferior al arte griego, pero en realidad fue más variado, más flexible y en ciertos aspectos se acerca más al arte moderno; así, su influencia en el arte de la Edad Media y del Renacimiento fue notable.

Sus mayores logros los presenta en el desarrollo de la arquitectura; por ello, el dibujo y la pintura la realizaban a servicio de esta, predominando los murales.

Los temas eran asuntos bélicos, eróticos, leyendas heroicas, paisajes, marinas, naturaleza muerta y el retrato.

A partir del siglo I, se observan dos corrientes pictóricas o estilos: el estilo Neoático, que se preocupa por la forma humana, resaltando asuntos de la mitología y epopeya y el estilo Helenístico – Alejandrino, que pone de manifiesto la preocupación por la pintura rural, se cultivan el paisaje y las marinas.

Al iniciarse el siglo II hasta el 79 de nuestra época (pintura en Pompeya), se observan cuatro estilos: de incrustación, alejandrino o arquitectónico, ornamental y fantástico.

El arte romano toma como referencia los modelos griegos de la época helenística.

Debido a su carácter práctico, el pueblo romano desarrollará la arquitectura para establecer un sensacional programa constructivo que primero afectará a la ciudad de Roma y luego se extenderá por todo el Imperio.

El arco y la bóveda tendrán un papel principal en la concepción de la arquitectura romana. Se utiliza el ladrillo y el mortero, realizado con cantos rodados o piedras pequeñas, con una consistencia eterna.

Su aspecto pobre exige un revestimiento de apariencia opulenta como suelen ser mosaicos o simplemente ricas pinturas.

Otra importante aportación romana será la amplia difusión del arco de medio punto que frecuentemente es encajado entre las columnas y el dintel, estableciendo un sistema constructivo de gran originalidad que aporta solidez al edificio.

Roma fue un pueblo de labradores, de comerciantes, de guerreros. Los romanos mostraron mayor interés por las cosas prácticas y sus obras artísticas llevan siempre un sello utilitario.

Pueblo dominador, fundador de un vasto imperio, el romano tuvo por preocupación fundamental mantener el dominio sobre los territorios colonizados, para lo cual movilizó poderosos ejércitos, dio vida a un denso cuerpo de leyes que apretó los lazos entre la metrópoli y las provincias, y desarrolló una gigantesca labor constructiva con un variado repertorio de formas arquitectónicas perfectamente adaptadas a sus fines. Sus dos grandes realizaciones fueron el Derecho y la Arquitectura, pero su mérito principal es haber extendido la civilización grecolatina por una vasta parte del mundo conocido.

ARQUITECTURA:

Su finalidad es utilitaria, está concebida en función de las necesidades privadas y públicas.

Expresa la voluntad de poder y de mando del Estado romano, que se erige como rector de la vida privada y pública de sus ciudadanos.

Es monumental, hecha pensando en la glorificación de Roma y para resistir el paso y el peso del tiempo.

Más que la belleza busca la majestad y la robustez, por lo que se muestra en grandes masas sólidas y pesadas.

Expresa el ideal de uniformidad del Imperio, que aspira a que todos los pueblos sujetos a su dominio asuman una fisonomía material a imagen y semejanza de la Urbe.

Alterna dos sistemas conocidos: el de la columna y dintel (copiado de los griegos), y el arco y bóveda (tomado de los etruscos).

Sus principales monumentos fueron: el templo, la basílica, las termas, los teatros, los anfiteatros, los circos, etc.

(Ver Acueductos Romanos)

LA ESCULTURA:

Se mueve entre los polos contrarios de idealismo y realismo y su tema casi central es el retrato.

En sus comienzos, la influencia etrusca se hace presente en algunos bronces, luego la influencia griega a través de los escultores helénicos que vivían en Roma o en la Magna Grecia, así como de las obras descubiertas en suelo griego y llevadas a Roma, impulsa la corriente idealista.

El enfrentamiento de ambas tendencias se advierte en obras del período republicano.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS:

Creada con un destino utilitario que se cumple en su función narrativa, honoraria o descriptiva.

Más que un arte es una artesanía supeditada a exigencias religiosas honoríficas o conmemorativas.

Cultiva con preferencia el retrato llevándolo a su máxima identificación con el modelo.

Es un arte naturalista. Es una obra anónima.

La ilustración de la derecha representa una estatua ejecutada en Roma imitando una escultura de un artista griego: Policleto.

Estamos en la época en que Roma trataba de imitar el arte griego.

Pero mientras que el modelo griego expresaba sólo calma y belleza, en esta obra romana aparecen energía  y movimiento.

Obsérvese también con qué delicado arte está trabajada la coraza.

Así glorificaban a sus guerreros y emperadores. De Octavio Augusto se conservan medio centenar de estatuas.

En los bajos relieves la escultura romana alcanza sus mejores obras, y en ellos el carácter geométrico del arte etrusco se une a la armonía de los griegos con el realismo de los romanos para crear obras sólidas y dramáticas.

Los romanos acostumbraban conservar en el santuario familiar máscaras de cera de sus antepasados, realizadas prolija y directamente sobre el rostro de los muertos.

De esta manera cada familia podía conocer y venerar la imagen de sus antecesores.

De esta costumbre nació la predilección de los romanos por los bustos y los retratos de arcilla, de mármol o de bronce, que reproducían la fisonomía exacta de los rostros.

Cabeza de bronce llamada de Bruno, hermoso exponente del arte del retrato (siglo III antes de Cristo).

Estatua del emperador Augusto, del Museo Vaticano 20 antes de Cristo).

Fragmento del bajo relieve de la columna de Trajano,
erigida en el año 113 en celebración de la conquista de Dacia.

PINTURA:

La conocemos a través de los frescos hallados en la ciudad de Pompeya, que suelen ser copias griegas o caprichos decorativos de gracia picaresca como cupidos, pájaros, cintas, flores, etc. Los temas son históricos, mitológicos paisajísticos y marineros.

También en ciertos períodos se hizo una pintura arquitectónica, que imita a los elementos constructivos.

Lo interesante de la pintura romana es la técnica de manchas de color al temple, aplicadas con brochazos sueltos, sin detallar, a la manera impresionista y con efectistas toques de sombra y luz.

También en la pintura domina el gusto realista por lo que los temas preferidos, son el retrato, la caricatura y el paisaje.

Casi todo lo que conocemos sobre la pintura romana se lo debemos a los miles de frescos sacados a la luz en Pompeya y Herculano.

Y en primer lugar se ha comprobado que los romanos no pintaban sobre tela o tablillas, sino que lo hacían casi exclusivamente sobre las paredes de sus casas.

Pintaban imitaciones de mármoles, columnas y, sobre todo, paisajes, jardines y escenas campestres.

Así aquellos hombres que vivían en casas que apenas tenían ventanas llevaban a su interior la ilusión de estar en un espacio más amplio abierto y pintoresco.

Los romanos adinerados alegraban los interiores de sus habitaciones con pinturas murales figurando motivos arquitectónicos y bonitos paisajes.

La «Primavera», fresco del siglo I de nuestra era, hallado en Estabia.
Es una de las mejores obras de la pintura romana. Es una de las mejores obras de la pintura romana.

El arte del mosaico. Un maravilloso mosaico que decoraba la entrada de un establecimiento termal.

AMPLIACIÓN DE ESTE TEMA: ARTE ROMANO

Se puede afirmar que los romanos fueron «un pueblo de artistas».

Con todo, enamorados de la belleza del arte griego, no se preocuparon por crear uno propio: se declararon discípulos de los helenos y adoptaron su arte aunque marcándolo con su sello inconfundible de utilidad, solidez y grandiosidad.

De todas las ramas, la Arquitectura fue el «arte romano» por excelencia, en el que pudieron lucir su genio, especialmente dotado para los grandes proyectos.

Fue además, el único campo en que aportaron importantes novedades, como la bóveda y el arco, elementos que a su vez habían recibido de los etruscos, pero que ellos perfeccionaron realizando algunas de las más grandes creaciones del espíritu humano.

Roma prácticamente sembró el mundo de grandes construcciones, pero entre ellas merecen destacarse:

Las Termas, monumentales edificios con magníficos salones para conferencias, lecturas o juegos, a la par de suntuosas salas de baños fríos, tibios y calientes: en ellos los romanos pasaban gran parte del día como en nuestros actuales clubes. En Roma aún impresionan al visitante las ruinas de las Termas de Caracalla y de Diocleciano.

  • Los Anfiteatros estaban destinados a los combates de gladiadores, luchas de fieras y hasta batallas navales en miniatura. El más famoso es el de Vespasiana, llamado posteriormente «Coliseo»; en él cabían más de 50.000 espectadores.

  • Los Circos eran enormes pistas ovaladas destinadas a la gran pasión de los romanos: las carreras de carros. El Circo Máximo de Nerón medía más de 600 metros de largo y en sus gradas de mármol tenían entraban 350.000 personas.

  • Los Foros constituían el centro de la vida política de la ciudad. En estas plazas públicas se hallaban los monumentos, templos, mercados, tribunas para los oradores, y en ellas se reunía el pueblo para deliberar en las Asambleas o para enterarse de la marcha de los acontecimientos, Entre todos se destacan las ruinas del Foro de Trajano, desde el que, durante siglos, se manejó la suerte del mundo.

  • Los Arcos de Triunfo conmemoraban las principales victorias militares. Aún se conservan unos 150, y entre ellos los famosos Arcos de Tito, Septimio Severo y Constantino en la capital del imperio.

  • Las Basílicas romanas eran grandes construcciones divididas por columnatas, en las que funcionaban los tribunales, mercados y ferias. Posteriormente, cuando los cristianos necesitaron edificios para sus reuniones, convirtieron algunas de ellas en iglesias, y desde entonces las Basílicas fueron consideradas como lugares dedicados al culto. Entre todas sobresale la de Majencio, en Roma.

  • Los Templos romanos prestan aún sus servicios, transformados en iglesias cristianas El más notable de todos es el Panteón construido por Agripa, ministro de Augusto, y considerado como la más perfecta de todas las construcciones romanas. Su incomparable cúpula de 40 metros de diámetro sirvió de modelo a Miguel Ángel para la iglesia de San Pedro del Vaticano.

  • Los Acueductos fueron verdaderas obras de ingeniería que desde las montañas traían el agua que las ciudades necesitaban. Roma contó con 19 de estas solidísimas construcciones de piedra.

Las carreteras romanas fueron magníficas construcciones como ningún otro país las ha conocido hasta nuestro siglo.

Eran de lajas de piedra o de granito, de hasta ocho metros de ancho sobre un contrapiso de un metro de espesor.

Cada mil pasos dobles había una «piedra miliar» que indicaba la distancia que la separaba desde el centro del mundo: el Foro de Trajano.

Roma enlazó así todo su imperio con una vastísima red caminera que posibilitó la extensión de su poderío.

En la actualidad se conservan más de 500 de estas rutas, muchas de las cuales prestan aún sus servicios, luego de 2.000 años de uso.

La escultura romana fue prácticamente una imitación de la griega y felizmente que haya sido así, porque de esta manera conservamos copias y reproducciones de las obras maestras de Grecia desaparecidas.

Sin embargo, debe reconocerse que los romanos fueron los mejores artífices de Bustos del mundo, y en ellos lograron alcanzar casi la perfección artística, superando grandemente a sus maestros.

La pintura, del mismo modo, fue también de neta inspiración helena, como se comprueba en los Frescos conservados en las mansiones de Pompeya y Herculano, ciudades enterradas en el año 78 durante la erupción del Vesubio, y que las modernas excavaciones han logrado desenterrar.

Ver: Grandes Obras Romanas

Ver: Las Fuentes en Roma Antigua

Las Mujeres en Roma Antigua Imperio Romano

Las Mujeres en Roma Antigua

El papel principal que desempeñarán las mujeres en Roma será el de fiel y abnegada esposa ya que dependían en todo momento de su marido. Los enlaces matrimoniales solían ser concertados por las familias y el padre de la joven debía entregar una dote a la muchacha.

Ella tenía derecho de sucesión respecto a su padre e incluso capacidad de testar por lo que se dieron matrimonios donde la esposa era más rica que el marido y rehusaba su autoridad, recibiendo en ocasiones todas las clientelas del padre.

roma antigua prostitucion

Pero lo habitual era que la mujer estuviera absolutamente supeditada a su esposo. Si tradicionalmente es el pater familias el que dirige la casa, quien da las órdenes a los esclavos y dirige la administración del hogar, ¿cuál es el papel de la mujer en las casas respetables de Roma? Lo habitual es que las matronas mataran la mayor parte del tiempo en los trabajos relacionados con la costura y el tejido.

Paulatinamente la mujer irá ocupando un papel protagonista en la organización de la familia, incluso por prescripción médica ya que los galenos consideraban que las mujeres debían desarrollar alguna actividad. Algunos hombres empezaron a dejar en manos de sus esposas la dirección del hogar, incluso la llave de la caja de caudales.

El contar con varios esclavos permitía a la matrona poder delegar en ellos todos los trabajos de la casa, incluso los relacionados con su propia higiene personal. El esclavo viste y calza a la dama, aunque no lava sus dientes.

Los esclavos acompañan a la señora en la alcoba, aunque la matrona duerma sola o en compañía de su esposo. Era frecuente que los esclavos durmieran en las puertas de las alcobas, contándonos un poeta satírico que «cuando Andrómaca hacía el amor con Héctor, sus esclavos, con la oreja pegada a la puerta, se masturbaban».

Esta omnipresencia de los esclavos en las vidas de las clases acomodadas romanas provocarán que las infidelidades fueran públicas en la mayor parte de los casos. Para mantener una relación amorosa secreta lo mejor era alquilar una habitación a un sacristán ya que estaba obligado a guardar silencio. Si el esposo fallecía, la matrona vería protegida su virtud por su familia, ante la inminente llegada de una legión de pretendientes que deseaban hacerse con su fortuna.

Previamente debía haber muerto el padre porque sino como pater familias era dueño de todo lo que pertenecía a la familia. El sino de esta viuda es volver a contraer matrimonio o buscarse un amante que la complazca en el lecho, a pesar de la indignación de los moralistas romanos. Si era el hombre el que quedaba viudo podía buscarse una concubina, mujer o mujeres con los que un hombre solía acostarse habitualmente. No olvidemos que los emperadores contaban con un amplio harén de concubinas en palacio. Pero llegaría un momento en que ese hombre viudo decidiera establecer un vínculo más estrecho con esa concubina de inferior rango social por lo que se produce una unión de hecho entre ambos denominada concubinato. La concubina debía ser una mujer libre y la unión monogámica.

Este concubinato no da lugar a consecuencias jurídicas, siendo libres los hijos nacidos de esa relación.

Historia de la Universidad de Oxford y Cambridge Origen de los Colegios

HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE OXFORD Y CAMBRIDGE

•  La vieja Oxonium

En el siglo IX, la ciudad se llamó Oxonium, y tuvo su origen en un monasterio medieval.

En el siglo X, el raro nombre se había transformado en Oxenaford; en el XI era ya Oxenford y luego Oxford.

El significado originario es «Vado de los Bueyes».

En días remotos, Oxford había formado parte del reino de Wessex, y sus murallas constituían la más firme defensa del valle superior del Támesis.

Durante la conquista normanda, fue asaltada la fortaleza de Oxford por las huestes de Guillermo el Conquistador.

En 1071, Robert d’Oilgy fundó, en torno al antiguo monasterio, un pequeño burgo que había de convertirse en una de las ciudades más hermosas del Reino Unido.

Por algún tiempo residieron allí los reyes de Inglaterra…

Fue hacia el 1133 cuando se reunió en Oxford un núcleo de hombres anhelantes de saber y conocer que dieron origen a la futura universidad.

Más adelante, en 1167, según dice Juan de Salisbury, «Francia, la más civilizada de las naciones, expulsó a todos sus estudiantes extranjeros».

Casi al mismo tiempo, Enrique II de Inglaterra prohibió a los clérigos ingleses cruzar el canal; las cláusulas del «edicto» eran terminantes.

«El Rey desea — decía una de ellas — que todos los escolares sean obligados a volver a su país, so pena de ser privados de sus beneficios.»

Arrojados, pues, de Francia, y llamados por Inglaterra, los estudiantes ingleses regresaron a su patria.

Casi todos venían de París.

Casi todos fueron a parar a Oxford.

Universidad de Oxford

«Schoía Secunda Ecclesiae»

Antes de esta inmigración, efectuada en 1167, ninguna escuela inglesa estaba reconocida como studium generale.

Después de 1168 se encuentran múltiples referencias al Studium de Oxford, que en consecuencia se supone creado por los estudiantes llegados de París y refrendado por la autoridad real.

Y en 1257 se habla ya de la primera universidad inglesa, como de la Schola Secunda Ecclesiae, o sea de la segunda escuela del mundo, la que no reconocía sino una escuela primera: la de París.

En esta época del primer florecimiento reuníanse en Oxford unos 3.000 escolares y maestros, si bien este número no era permanente.

Los colegios

Los colegios — Colleges — o mansiones residenciales de los estudiantes dan su característica, y aun su razón de ser, a la universidad británica.

El origen de los colegios es, en Oxford, el mismo que en todas las viejas universidades.

La precaria situación de los estudiantes pobres inspira la creación de los chests universitarios, o fundaciones de beneficencia; los halls o residencias, autorizados por las dignidades universitarias, toman pronto tal incremento, que absorben la auténtica misión de la universidad.

Los de más antigua fundación fueron el de la Universidad, creado por Guillermo Durham en 1249; el Balliol, fundado por Juan Balliol — padre del rey de Escocia de igual nombre— hacia 1263, y el Merton, organizado por Walter de Merton en 1264.

El fundador de este colegio instituyó también los Estatutos de su organización, original concepción de la educación universitaria tan bien acordada con la mentalidad inglesa, que los Estatutos de Merton fueron adoptados en todos los colegios de Oxford y de Cambridge.

La Universidad de Oxford fue calcada en la de París; pero Oxford, en los siglos XII y XIII, no era sede episcopal, por lo que el obispo de la diócesis debió nombrar —hacia 1214— su canciller, quien tenía por misión regir elstudium y conferir los grados.

Este representante del obispo y jefe de la Universidad era elegido por los maestros.

Los rectores — después procuradores — eran los representantes de la facultad de Artes y de toda la Universidad.

Luchas Civiles y Decadencia

Durante el período de la Reformasiglo XVI—, la Universidad de Oxford — como la de Cambridge — hubo de sufrir la confiscación de sus tierras y rentas, si bien la influencia del Renacimiento, las enseñanzas de Erasmo y las figuras de Colet, Grocyn y Linaere dieron días de gran esplendor a la Universidad de Oxford.

Mas al estallar la revolución inglesa, y con ella la consiguiente guerra civil, Oxford se distinguió por su decidido apoyo a los realistas.

Reclutado el ejército de las Cabezas Rapadas por el Parlamento, parapetado en Westminster, el rey Carlos estableció su corte en Oxford, adonde le acompañaron ochenta y ocho miembros de la Cámara de los Lores (la mayoría) y sesenta y cinco (una minoría) de los Comunes.

Perseguido de cerca por el ejército puritano al mando de Cromwell, Carlos I estableció su cuartel general en el Colegio de la MagdalenaMagdalen’s College»), cuyos gobernantes le dieron todo el oro, plata y cobre de la institución, así como todas sus alhajas, para que pudiese fundir armas.

HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE OXFORD Y CAMBRIDGE

A pesar de ello, Cromwell tomó el colegio y pasados los días, decapitado el monarca, triunfantes los puritanos y en vigor la transitoria «Commonwealth», esta significación realista de las universidades desató contra ellas la malquerencia de los puritanos.

Guillermo Dell llegó a proponer al Parlamento la abolición de las dos universidades inglesas, cuyos métodos resultaban anacrónicos, y el establecimiento de escuelas de enseñanza superior por todo el país.

La firmeza del propio Cromwell, erigido canciller de Oxford, salvó a la Universidad.

Sin embargo, la acusación formulada por Dell no carecía de fundamento. Los estatutos por que se regían Oxford y Cambridge eran viejísimos.

La formación de una escuela de Matemáticas, en Oxford dio lugar a un renovado florecer; mas, al empezar el siglo pasado, la disciplina se encontraba relajadísima y la organización ceñida por fórmulas arcaicas.

Dijérase inminente la decadencia del espíritu de Oxford.

Sólo en el año 1850, el Gobierno británico aumentó y reorganizó el profesorado, y se le dotó con cierta esplendidez, merced a las contribuciones de los colegios, siempre el más poderoso elementó de la organización universitaria.

A su vez los College se emanciparon de sus anacrónicos estatutos medievales, recibiendo constituciones nuevas.

Se trató de suprimir los privilegios, aumentando el número y la cuantía de las becas. Se desterraron las vejaciones y juramentos tradicionales.

Una reforma posterior admitió en la Universidad a alumnos no adjuntos a los colegios (non adsaipti) llegando a contar la Universidad de Oxford, al terminar el siglo pasado, con unos 3.000 miembros entre profesores y estudiantes.

Se iniciaba entonces el potente renacer, ahora confirmado.

Oxford Actual

Hoy como ayer, integran la famosa universidad inglesa los miembros de los veintiún colegios y cinco salas o «halls».

El organismo superior de la Universidad es la «House of Convocation», compuesta de 6.528 miembros y a la que pertenecen todos los Magistri Artium.

Mediante el pago de una modesta cuota anual, los magistri, allí donde se encuentren, mantienen su relación con la Universidad, en cuyos registros constan todos sus nombres.

Los alumnos deben sufrir un examen de ingreso para entrar en la Universidad. Tres o cuatro años de estudios y tres exámenes conducen al grado de bachiller.

Para obtener la nota denominada with honours (con honores: honorífica) es necesario someterse a diferentes exámenes de Humanidades (Latín, Griego, Lógica y Filosofía), Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Jurídicas, Teología, Lenguas orientales. Inglés y Lenguas modernas.

Tres o cuatro años más de estudios y el pago de ciertos derechos — ahora sin examen — dan acceso al grado de Magisfer.

Otros grados y prerrogativas exigen nuevos exámenes especiales.

Los ingresos de la Universidad de Oxford ofrecen a ésta la posibilidad de financiación y, además, la realización de otros trabajos.

Los colegios o Colleges siguen siendo el eje de todo el vasto mecanismo universitario. Son los tres más antiguos el «University College», el «Balliol» y el «Merton»; el más moderno es el «Hertford College», fundado en 1874; el más importante, el «Christ Church College», fundado por el cardenal Wolsey en 1532.

El de la «Magdalena», de histórica reminiscencia y famoso por su torres y sus jardines, data del año 1458. El «New College» o «Colegio Nuevo» fue fundado en 1380 por Wikeham; «All Souls» data de 1437; «Brasenose», de 1509; «Corpus Christi», de 1526; «Jesús», de 1571; «Oriel», del año 1326; «Lincoln», de 1427; «Queen’s», de 1340; «St. John’s», de 1555; «Trinity», de 1554; «Wadham», de 1612; «Pembroke», de 1624; «Worcester», de 1714, y «Keble», de 1870.

Como puede verse por todas estas fechas, los colegios de Oxford representan siete siglos, de los que no pasa uno sin levantarse alguna nueva fundación.

Hay varios institutos de carácter privado (además del antiquísimo «St. Edmund-Hall»), y completan el cuadro cuatro colegios destinados únicamente al alumnado femenino: «Lady Margare! College», «Sommerville Hall», «St. Hugh’s Hall» y «St. Hilda’s Hall».

La influencia espiritual de Oxford no es limitada por las murallas de su recinto ni por el abrazo con que el mar ciñe las islas de Britania. Unidos en la labor fecunda a Oxford están «St. David’s College», de Lampeter; «University College», de Nottingham; «Firth College», de Sheffield; «Reading College», de Southampton, y las universidades de Kapstadt, Sydney, Calcuta, Lahor, Bombay, Adelaida, Madras, Melbourne, Nueva Zelanda, Allahabad, Toronto, Tasmania, Malta y Nueva Brunswick entre otras muchas. ¿Puede imaginarse más poderoso y vasto imperio intelectual?

Bibliotecas. Museos. Imprenta

La biblioteca de Oxford, denominada Biblioteca Bodleyana, abierta al público en el siglo XIV por Richard Bury, enriquecida en 1440 por Humphray y en 1697 por Tomás Bodley, contiene un millón de volúmenes, cuarenta mil manuscritos y cincuenta mil monedas.

Hay que añadir a este importante monumento la institución Taylor, fundada en 1847 para la enseñanza de las lenguas modernas, y la Biblioteca creada en el año 1714 por Radcliffe.

Los Museos y Galerías de la Universidad guardan maravillosos tesoros artísticos; entre ellos muchos originales de Rafael y Miguel Ángel. (En relación con ellos está la Escuela de Arte fundada en 1872 por Ruskin.)

El «Ashmolean Museum» contiene notabilísimas curiosidades, y el «Universitary Museum» encierra importantes colecciones de Historia Natural.

Completan dignamente este cuadro dos observatorios, un Jardín botánico, el «Seldhonian Theatre» y la imprenta o «Claréndon Press».

La imprenta de Oxford es una de las más antiguas e importantes del mundo.

Fue fundada a base de caracteres llegados de Colonia, hacia el año 1478.

De esta época datan incunables, como los «Comentarios de San Jerónimo al Símbolo de los Apóstoles» y la oración Pro Milone, de Cicerón.

La tarea editorial de la Universidad de Oxford ha sido magnífica.

A partir del año 1665 se imprimieron en ella los veintitrés primeros números de la «Oxford Gazette», el diario más antiguo de Inglaterra.

En 1674 comenzó la publicación del «Almanaque de Oxford», que sale a luz todavía Oxford se asienta en Cambridge.

Algún tiempo después se establecieron en la ciudad los franciscanos y medio siglo más tarde los dominicos.

El hecho de conferirse grados en Oxford y Cambridge a los miembros de las órdenes mendicantes, cosa que no hacían las otras universidades, tuvo gran importancia en la vida de las universidades inglesas.

Parece ser que la situación de Cambridge tuvo gran influencia en la fundación de su universidad.

«Cambridge fue en algún tiempo un importante centro puente de comunicación —dice míster Stephen Gaselee, C. B. T., ex alumno y ex profesor de esta universidad —, puesto que era el único camino de paso desde los puertos del este de Inglaterra a las ricas ciudades comerciales del interior.

Estos distritos estaban separados por una larga faja de terreno pantanoso y selvático, y el puente que cruza el río Cam era la única vía comercial entre la Inglaterra oriental y la central.

No es, pues, de extrañar que esta vía de paso fuera elegida por predicadores espontáneos y conferenciantes errabundos como centro de sus actividades y que surgieran allí escuelas de gramática y de teología.»

Fuentes Consultadas: Enciclopedia UNIVERSITAS Tomo 17 Salvat

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La Literatura en la Edad Media:Géneros y Características

La Literatura en la Edad Media
Autores, Género y Características

La literatura medieval europea se extiende, según diferencias que dependerán de cada país, entre los siglos V y XV.

En realidad, sus límites están determinados por la caída del Imperio romano, en su tramo originario, y por la aparición, en su final, del movimiento renacentista.

Tan dilatado período ofrece, necesariamente, una diversidad de caracteres, difíciles de sintetizar.

Puede señalarse, sin embargo, un extraordinario vitalismo, que relega hoy críticamente el viejo concepto de la «noche medieval».

La Literatura en la Edad Media:Géneros y Características

Por el contrario, se impone la tendencia a estimar el tono móvil y luminoso de las creaciones estéticas del medievo, sobre las que se asientan todos los logros de la cultura europea.

Otra determinante vendría dada por la continua recuperación de las formas clásicas greco-latinas, abatidas por la irrupción bárbara sobre el Imperio de Roma.

Desde este tiempo mismo se inicia una lenta reconstrucción de las formas artísticas destruidas, de tal forma que Europa, en lo que aquí nos concierne, debe rehacer sus géneros literarios partiendo casi de cero, después de haber alcanzado la extrema perfección—ya vista—en el campo de la prosa, el verso y la escena.

Tan larga convalecencia y rehabilitación puede llamarse la Edad Media, y cuando el mundo recobrado alcanza cierto parecido formal con el remoto «paraíso perdido» nos hallamos en el Renacimiento.

La literatura y el arte medieval se nutren de las fuentes populares.

Una violenta corriente irrumpe en la escena creadora, de tal manera que los futuros eruditos con dificultad podrán separar la aportación popular neta de la propia de los artistas de profesión.

En torno a este problema se centra todo el proceso de los orígenes de la nueva epopeya, concadenada, en dicho punto, a la antigua.

No podrán olvidarse las circunstancias históricas, ni la presencia de otras fuerzas culturales presionando sobre la resurgente Europa.

Largos módulos que vienen desde el lejano Oriente hasta alcanzar las tradicionales vías de penetración mediterránea, y otros más cercanos y concretos que canaliza y depura España a través de su angustioso y constructivo medievo.

El latín fue el lenguaje universal de la civilización medieval.

Usado en la iglesia y en la escuela, permitía a los hombres letrados comunicarse en cualquier parte de Europa.

monje eruditoEl resurgimiento intelectual de la Alta Edad Media incluyó una explosión de literatura latina. Aunque el latín seguía utilizándose para propósitos literarios, en el siglo XII gran parte de la literatura creativa se estaba escribiendo en los idiomas vernáculos (los idiomas locales, como el español, francés, inglés o alemán).

En el transcurso de la Edad Media existió una literatura popular vernácula, la cual se manifestó, sobre todo, en las sagas germanas, celtas, islandesas antiguas y eslavas.

Pero, en el siglo XII surgió un nuevo mercado para la literatura vernácula cuando los laicos educados, en las cortes y en la nueva sociedad urbana, buscaron avenidas novedosas de entretenimiento.

Tal vez la literatura vernácula más popular del siglo XII fue la poesía trovadoresca, principalmente producto de nobles y caballeros.

Esta poesía se centró en el amor cortesano, el amor que un caballero profesaba a una dama, generalmente una dama noble casada, la cual lo inspiraba a convertirse en un osado caballero y en un poeta aún mejor.

Un buen ejemplo se puede encontrar en los lamentos de un noble cruzado, Jaufré Rudel, quien acaricia el recuerdo de una dama soñada tiempo atrás, de la cual asegura que siempre estará enamorado, aunque teme que nunca la conocerá:

Lo más triste, lo más gozoso, es que debo partir,

Dejadme contemplarla por un sólo día,

Mi amor de lejos,

No la veré, porque su tierra y la mía

están separadas, y los senderos son difíciles de encontrar Tantas veredas, yyo perderé mi camino,

Así lo quiere Dios.

Sí, no conoceré otro amor más que el de ella,

Y si no es el de ella, no habrá amor ninguno.

Ella ha sobrepasado todo.

Tan hermosa es, tan noble, que sería

Un prisionero de las huestes de los infieles [musulmanes] En una tierra lejana, si sobre mí

Sus ojos se posaran

Aunque surgió en el sur de Francia, la poesía trovadoresca también difundió en el norte de Francia, Italia y Alemania.

Otro tipo de literatura vernácula fue la épica heroica.

El primero y más fino ejemplo es la obra titulada la Chanson de Roland (El Cantar de Roldán) , que apareció alrededor del año 1100 escrito en un dialecto del francés, lengua romance derivada del.

Las chansons de geste (cantares de gesta) se escribieron para una sociedad dominada por el varón. Los principales acontecimientos descritos en estos poemas, como en El cantar de Roldán, son batallas y torneos políticos.

Su mundo gira alrededor de los combates en que los caballeros pelean bravamente por sus reyes y señores. Las mujeres desempeñan un pequeño papel, o ninguno, en este género literario.

Aunque las chansons de geste seguirían produciéndose en el siglo XII, se volvió popular un tipo distinto de poema largo, el romance cortesano.

Éste se compuso en dísticos rimados y trataba de un asunto romántico: caballeros valientes, damas virtuosas, malvados magos, palacios encantados, hadas, animales parlantes y extraños bosques.

La historia del rey Arturo, el rey legendario de los bretones del siglo y se convirtió en un tema popular del romance corte sano.

Las mejores versiones de las leyendas arturianas sobreviven e las obras de Chrétien de Troyes, cuyos romances cortesanos fuero considerados por sus contemporáneos como las obras de un magistral narrador de cuentos.

El Cantar de Roldán es uno de los mejores ejemplos deL chanson de geste medieval o épica heroica. Inspirado en un acontecimiento histórico, relata la emboscada a la retaguardia del ejército franco de Carlomagno en los Pirineos.

Se escribió trescientos años después del acontecimiento que al parecer narra, pero arroja más luz sobre el siglo XI, que sobre la época de Carlomagno.

Vascos cristianos que emboscaron al ejército de Carlomagno se convierten en musulmanes; los soldados francos, en caballeros franceses.

Este texto cuenta la muerte de Roldán, sobrino de Carlomagno, quien comandaba la diezmada retaguardia.

AMPLIACION SOBRE LOS GÉNEROS LITERARIOS

• La poesía épica.

Hoy día puede aceptarse la unidad de origen de la épica europea, a partir de un tronco común germánico, diversificado luego en cada literatura nacional.

Una serie de caracteres, casi siempre de tipo costumbrista, se reiteran en las epopeyas nórdicas, francesa y española.

Sin embargo, puede decirse que hay un proceso de realismo acentuado a medida que descendemos geográficamente; de tal manera que los elementos legendarios, de pura imaginación, contenidos en la epopeya germánica, como aparecen en el Beowulf (hacia 700), en los fragmentos del Hildebrando (800), en la canción de Los Nibelungos, e incluso en los más tardíos de Tristán e Isolda y Parsifal, no se encuentran ya en la épica francesa, cuya Chanson de Roland se apoya en ciertos elementos históricos.

Este historicismo se acentúa de modo notable en la épica castellana, cuyo carácter central es precisamente el realismo de su contenido.

En el Poema del Cid (hacia 1140) la historia se convierte en leyenda e igual ocurre, con mayor o menor intensidad, en otros poemas, como el de los Infantes de Lara, el del Cerco de Zamora, Garci-Fernández, Bernardo de El Carpió, etc.

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El Cid histórico y el Cid literario:

En el Cantar de mio Cid se narran as gestas de un personaje real, nacido en Burgos en torno a 1043.

Sin embargo, la obra presenta abundantes pasajes y personajes aventados por necesidades literarias, como la visión del arcángel Gabriel, a afrenta de Corpes, el engaño de las arcas, el encuentro del Cid y el león o la celebración de las cortes de Toledo; se trata de elementos insertados por el autor que buscan, en último término, engrandecer a figura del héroe.

El poema, además, omite ciertos hechos reales, como la procedencia leonesa de doña Jimena, perteneciente a la alta nobleza, y modifica el orden de las batallas.

El protagonista del Cantar, dotado de una gran humanidad y rasgos realistas, es un personaje verosímil, pero no real.

La figura del héroe se ve Idealizada por la ficción, que exagera sus rasgos y configura una historia con una progresión ascendente.

El Cid, gracias a su esfuerzo, va paulatinamente superando los embates de su mala fortuna, conquistando una fama y una honra que en justicia no debía haber perdido y alcanzando una posición social mayor de la que tenía al comienzo de la obra.

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• La poesía lírica.

Una serie de focos líricos se localizan en la Edad Media europea, de los cuales tres se destacan por su antigüedad e influencias: el Provenzal, el galaico-portugués y el arábigo-andaluz, con fuertes concomitancias y mutuas presiones.

Los críticos han teorizado con amplitud en torno a la prioridad de estos grupos y M. Pidal ha defendido la del arábigo-andaluz con pruebas basadas en el empleo de una estrofa, el zéjel, de aquella ascendencia, generalizado luego en Europa.

Los temas son igualmente similares, y el de mayor tratamiento, el del «amor cortés», se repite con fórmulas estereotípicas (figuras de la «donna» o mujer casada, del galanteador, del marido celoso, de los «mestureros», etc.).

Las más cercanas escuelas italianas del dolce stil nuovo, de tono prerrenacentista, heredarán dichas corrientes. La figura del trovador, que sustituye al juglar épico, dignifica el oficio con su verdadera creación poética.

Los límites entre la pura lírica y otros factores juglarescos, más groseros, son difíciles de discernir en autores «goliardescos», como Francois Villon, el Arcipreste de Hita o Chaucer, o en poemas como el Román de la Rose.

Es un fruto de la época, en que aparecen mezclados simbólicamente el vagabundo, el peregrino y el clérigo; el estudiante nocherniego y el caballero bretón.

• Literatura eclesiástica.

Dentro de las corrientes espirituales cristianas cabe distinguir las escolásticas y las místicas, ambas con abundante repercusión literaria. Representan la primera postura Tomás de Aquino (Fallecido 1274) y Abelardo (Fallecido 1142) y la segunda Bernardo de Claraval (1153) y Francisco de Asís (f 1226).

• Drama.

El teatro medieval se desarrolla en torno a dos fuentes de inspiración: la religiosa y la profana.

La liturgia cristiana da origen a obras que van evolucionando hasta constituir un teatro propio, en el que el latín queda sustituido  por las lenguas modernas.

El ciclo del Nacimiento y el ciclo de la Pasión son sus focos principales, luego ampliados a la totalidad de las Escrituras.

Los Misterios, los Milagros, las Moralidades y los Autos, son sus más usuales manifestaciones.

Las piezas profanas cultivan temas escolares y pastoriles en farsas y églogas.

El Cantar de Roldán

Siente Roldán que la muerte lo cerca.

Se le escapa el cerebro por las orejas.

A Dios ruega que llame a su lado a sus pares.

Y para él mismo implora ayuda al ángel Gabriel.

A fin de evitar la vergüenza, ha cogido en una mano

su olifante, y con la otra su espada Durandarte.

Más allá de donde una saeta de ballesta alcanza,

hacia España se dirige, a un barbecho,

y sube a un cerro donde un hermoso árbol

cubre cuatro gradas de mármol.

Allí, en la hierba verde se desploma

y se desvanece, pues la muerte lo cerca(…)

Siente Roldán que la muerte lo apremia

Y lo recorre de la cabeza al corazón.

La sombra de un pino ha buscado

Y sobre la hierba se ha echado de bruces.

La espada y el olifante ha puesto bajo su cuerpo

Y su cabeza ha vuelto hacia los paganos.

Y así ha hecho para que Carlos y los franceses

Digan que el bravo conde, en verdad,

Ha sido un conquistador hasta la muerte.

Pronta y repetidamente se ha confesado

Y sus pecados ofrece a Dios con su guante.

Siente Roldán que su hora está cerca.

Mira hacia España desde lo alto de un monte escarpado

Y se golpea el pecho con la mano:

«Mi culpa confieso y tu misericordia imploro, Señor,

Por todos los pecados, sean grandes o pequeños,

Que desde mi nacimiento he cometido

Hasta este día en que la muerte me alcanza’:

Su guante derecho hacia Dios ya tiende

Y ángeles del cielo hacia él descienden.

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El Derecho Romano en la Universiades Medievales

El Derecho Romano en la Universiades Medievales

Un enfoque sistemático del conocimiento se expresó también en el área del derecho.

De especial importancia fue el redescubrimiento de la gran obra legal de Justiniano, el Corpus Iuris Civilis (Código de derecho civil), conocido por el occidente medieval, antes del año 1100, sólo mediante fuentes de segunda mano.

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Al principio, los maestros de derecho —como Irnerio de Bolonia— se contentaban con explicar a sus estudiantes el significado de los términos legales romanos.

Gradualmente fueron siendo más complejos, a tal grado que, para mediados del siglo XII, los “doctores en derecho» habían desarrollado comentarios y tratados sistemáticos de los textos legales.

Las ciudades italianas, sobre todo Pavia y Bolonia se convirtieron en centros prominentes del estudio del derecho romano.

En el siglo XIII los juristas italianos estaban sistematizando los diversos comentarios profesionales sobre el derecho romano en un comentario único conocido como la glosa ordinaria.

El estudio del derecho romano en las universidades consistió en el aprendizaje de los textos de derecho, junto con sus glosas.

Este resurgimiento del derecho romano ocurrió en un mundo dominado por un código jurídico muy diferente del de los romanos.

El derecho europeo comprendía una mezcolanza del código germánico de leyes, las costumbres feudales y las regulaciones urbanas.

El deseo de conocer un mundo más ordenado —ya evidente en el estudio de la teología— tal vez hizo inevitable que los europeos dieran entusiastamente la bienvenida a un enfoque más sistemático del derecho romano.

El entrenamiento de los estudiantes en el derecho romano, en las universidades medievales, alentó la aplicación de sus principios a medida que los estudiantes llegaban a ser jueces, abogados, escribas y consejeros para las ciudades y monarquías de Europa occidental.

A comienzos del siglo XIII el viejo sistema de la ordalía estaba siendo reemplazado por un proceso racional de toma de decisiones basado en la recopilación sistemática y en el análisis de la evidencia, lo cual fue una clara indicación del impacto del derecho romano en el sistema legal europeo.

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El renacimiento de la antigüedad clásica

Otro aspecto del renacimiento intelectual de la Alta Edad Media fue el redescubrimiento del interés por las obras de la antigüedad clásica de los trabajos de los griegos y romanos.

En el siglo XII se introdujo en Europa occidental una gran cantidad de obras científicas y filosóficas, incluyendo las obras médicas de Galeno e Hipócrates, las de geografía y astronomía de Ptolomeo, así como las de matemáticas de Euclides y Arquímedes.

Pero, sobre todo, el occidente disponía ahora de las obras completas de Aristóteles.

aristotelesDurante la segunda mitad del siglo XII todos los trabajos científicos de Aristóteles se tradujeron al latín, que servía como idioma internacional para hablar y escribir en el occidente.

Este gran flujo de las obras de Aristóteles tuvo un impacto abrumador en occidente.

Llegó a considerársele como “el maestro de los que saben» el hombre que, al parecer, abarcaba todos los campos del conocimiento.

No obstante, la recuperación de las obras científicas y filosóficas griegas no fue un proceso simple.

Había sobrevivido muy poco conocimiento del griego en Europa.

Por tanto, fue a través del mundo musulmán que el occidente recuperó a Aristóteles y a los demás autores griegos.

La traducción de las obras griegas al árabe había sido sólo un aspecto de una brillante civilización musulmana.

En el siglo XII estos escritos ahora se traducían del árabe al latín, haciéndolos accesibles al occidente.

En todas partes en las que las culturas musulmana y cristiana coincidieron —en el reino normando de Sicilia (en el sur de Italia) y, sobre todo, en España— el trabajo de traducción lo realizaban académicos árabes y judíos.

No obstante, el mundo islámico hizo algo más que contribuir intelectualmente al occidente con esas traducciones.

El trabajo científico que realizó en los siglos IX y X, le permitió adelantarse al mundo occidental, y en los siglos XII y XIII los trabajos árabes sobre física, matemáticas, medicina y óptica estuvieron al alcance del occidente gracias a las traducciones al latín.

Además, cuando las obras de Aristóteles fueron llevadas a occidente en la segunda mitad del siglo XII, estuvieron acompañadas por los comentarios escritos de extraordinarios filósofos árabes y judíos.

Un ejemplo fue Ibn-Rushd o Averroés (1126-1198), quien vivió en Córdoba y compuso un comentario sistemático sobre casi todos los trabajos sobreviviente de Aristóteles.

El Desarrollo del escolasticismo

abelardoLa importancia del cristianismo en la sociedad medieval tal vez hizo inevitable que la teología asumiera un papel central en el mundo intelectual europeo.

Ya sea en las escuelas monásticas, en las catedralicias o en las universidades, la teología, el estudio formal de la religión, imperó como la “reina de las ciencias».

A comienzos del siglo XI los esfuerzos por aplicar la razón o el análisis lógico a las doctrinas teológicas básicas de la iglesia tuvieron un impacto significativo en el estudio de la teología.

La palabra escolasticismo se utilizó para referirse al sistema filosófico y teológico de las escuelas medievales.

Una preocupación fundamental del escolasticismo fue el intento de reconciliar fe y razón para demostrar que, lo que se aceptaba por fe, estaba en armonía con lo que podía aprenderse por la razón.

El método escolástico llegó a ser el modo de aprendizaje básico de las universidades.

En esencia, este método consistió en plantear una pregunta, presentar citas contradictorias sobre esa cuestión y, después, llegar a conclusiones.

Fue un sistema que exigió un pensamiento analítico riguroso. Aunque el escolasticismo alcanzó su punto máximo en el siglo XIII, tuvo sus comienzos en el mundo teológico de los siglos XI y XII, sobre todo en la obra de Pedro Abelardo.

Abelardo (1079-1142) estudió en el norte de Francia, pero desprecio a sus maestros como insignificantes, y se dedicó a la enseñanza de la teología en París.

Personalidad llena de color, Abelardo fue un maestro popular qUe atraía a muchos estudiantes. Individuo con un enorme ego, llegó a ser conocido por el gusto con que se enfrascaba en argumentaciones con sus compañeros estudiantes, así como por sus amoríos con su alumna Eloísa.

Ella tuvo un hijo de Abelardo y se casó en secreto con él.

Pero su tío que había contratado a Abelardo como tutor de su sobrina, buscó venganza, como relató Abelardo en una narración de su vida titulada Historia de mis desgracias:

“Una noche ellos se vengaron de mí de la forma más cruel y vergonzante, cuando estaba descansando y durmiendo en la habitación interior de mi cabaña… Cortaron aquellas partes de mi cuerpo con las que perpetré el hecho que los apenaba»

Pedro Abelardo fue el principal responsable del desarrollo del nuevo enfoque escolástico en la teología.

En su obra más famosa Sic et Non (Sí y no), hizo listas de los pasajes de las Escrituras y de los padres de la iglesia que se contradecían de manera flagrante entre sí, y ponía énfasis en la necesidad de utilizar la lógica o el razonamiento dialéctico, para reconciliar de un modo sistemático las aparentes diferencias.

Resumió su método con estas palabras: “Por la duda, llegamos a inquirir y, mediante la inquisición, alcanzamos la verdad”.

A principios del siglo XII una controversia importante, el problema de los universales comenzó a ocupar a muchos teólogos.

El asunto básico se refería a la naturaleza de la realidad misma: ¿qué constituye lo que es real?.

Los teólogos estaban divididos en dos principales escuelas de pensamiento, reflejo de previas tradiciones del pensamiento griego, sobre todo las escuelas divergentes de Platón y Aristóteles.

Al seguir a Platón, los escolásticos realistas asumieron la posición de que los objetos individuales que percibimos con nuestros sentidos —como los árboles— no son reales, sino meras manifestaciones de ideas universales (la arboreidad) que existen en la mente de Dios.

Para los realistas la verdad sólo puede descubrirse mediante la contemplación de los universales.

La otra escuela, los nominalistas, se apoyaban en las ideas de Aristóteles, y creían que sólo los objetos individuales eran reales. Desde su punto de vista de las ideas universales, o conceptos, eran simplemente nombres (en latín, nomina, de ahí el nombre de nominalistas).

La verdad sólo podía descubrirse examinando los seres individuales.

En el siglo XIII los escolásticos enfrentaron un nuevo reto: cómo armonizar la revelación cristiana con el pensamiento de Aristóteles.

El gran influjo de las obras de Aristóteles en occidente, durante la Alta Edad Media, causó gran consternación entre los teólogos.

Se tenía en tanta estima a Aristóteles que se le llamaba “el filósofo” a pesar de haber llegado a conclusiones mediante el pensamiento racional —y no por la revelación— y de que varias de sus doctrinas, como la mortalidad del alma individual, contradecían las enseñanzas de la iglesia.

El intento más famoso por reconciliar a Aristóteles y las doctrinas del cristianismo fue el de Santo Tomás de Aquino.

escolastica, santo tomas de aquino

Tomás de Aquino (1225-1274) estudió teología en Colonia y París y enseñó en Nápoles y París, y fue después que trabajó en su famosa Summa Theologica (Una summa de teología —una summa era un compendio de conocimiento que intentaba reunir el aprendizaje recibido de los siglos anteriores acerca de un tema determinado en un todo).

La obra maestra de Aquino fue organizada de acuerdo con el método dialéctico de los escolásticos.

Aquino primero planteaba una cuestión, citaba las fuentes y ofrecía opiniones contrarias a ese asunto, y después las resolvía llegando a sus propias conclusiones.

De este modo, Aquino planteó y analizó cerca de seiscientos artículos o asuntos

La reputación de Aquino deriva de su intento magistral por reconciliar la fe con la razón. Dio por sentado que existían verdades derivadas de la razón y verdades obtenidas por la fe.

Sin embargo, estaba seguro de que dos verdades no podían estar en conflicto entre si:

La luz de la fe, infusa libremente en nosotros, no destruye la luz del conocimiento natural (la razón), implantada en nosotros naturalmente.

Aunque la luz natural de la mente humana es insuficiente para mostrarnos esas cosas que se nos hacen manifiestas por la le, sin embargo, es imposible que dichas cosas —que el principio divino nos proporciona a través de la fe— sean contrarias a las que la naturaleza ha razón implanta en nosotros.

De hecho, si ese fuese el caso, una u otra serían falsas y, puesto que ambas nos las da Dios, Dios tendría que ser el autor de una falsedad, lo cual es imposible… es imposible que esas cosas que son de la filosofía puedan ser contrarias a las cosas que son de la fe.

La mente natural, sin ayuda de la fe, podía llegar a verdades concernientes al universo físico.

No obstante, sin la ayuda de Dios, la sola razón desamparada no podría captar verdades espirituales como la de la Trinidad (la creencia de que Dios, Jesús y el Espíritu Santo son tres manifestaciones de la misma deidad única) o la Encarnación (la creencia de que Jesús durante su vida fue Dios con forma de humano).

Ver: La Educación Medieval

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PARA SABER MAS…

El problema que más inquieta al hombre de la Edad Media es la reafirmación de la fe. Defender, fundamentar el credo cristiano, basado en la Santa Biblia y en los Santos Padres de la Iglesia, era tema apasionante de discusiones entre los estudiosos, maestros y discípulos.

La Teología (ciencia que trata de Dios) que la asignatura fundamental de la enseñanza en la Edad Media.

Llega el siglo XIII y se produce una intensa, honda y creciente actividad intelectual. Los árabes y lo; judíos difunden las doctrinas griegas, al mismo tiempo que se inicia el conflicto entre la teología cristiana y la propia teología árabe y judía.

En ese mundo latino, unido por la fe, el pensamiento griego y en especial la influencia de Aristóteles, irrumpen peligrosamente.

Los pensadores cristianos tendrán que contener esta invasión.

Para discutir, pues, y rechazar el error que proviene de esas doctrinas, hay que acercarse a él, llegar a la fuente.

Entonces se lee, se conoce, se discute a Aristóteles, a pesar de la prohibición que regía en algunas universidades.

De este conocimiento va a surgir el remedio contra la infiltración de las ideas nuevas. Y aparece la escolástica, nombre que sirvió para designar la filosofía, los métodos y la práctica de la enseñanza influidos por la doctrina aristotélica y que caracterizan a este período.

He aquí sus fundamentos:

Los puntos discutidos de la doctrina cristiana deben debatirse, pero teniendo en cuenta las opiniones autorizadas.

La aplicación de la filosofía de Aristóteles permite refirmar racionalmente la verdad religiosa.

La razón y la fe no tienen por qué contradecirse.

Así, Aristóteles es redescubierto en Occidente. La escolástica se practicaba y se enseñaba en las escuelas secundarias medievales y en las flamantes universidades del siglo XIII.

En ellas los dominicos y franciscanos, órdenes religiosas surgidas en esa época, absorbieron casi por completo la investigación y el estudio de su tiempo.

A San Anselmo, el «doctor magnificus» (1033-1109), nacido en Aosta (Italia), y arzobispo de Canterbury (Inglaterra), se lo considera el Padre de la escolástica.

Los dominicos San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino fueron grandes maestros y prestigiosas figuras de la escolástica.

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La doctrina escolástica había tenido una larga elaboración.

Contribuyen a un primer período, del siglo VI al XII , san Agustín y san Anselmo.

Hacia el año 1120, el célebre monje san Bernardo, con su ascética severa y su lirismo desbordante, y el racionalista Abelardo, se orientan hacia una cultura popular y lírica, es decir»gótica».

Se abandona la concepción simbólico-platónica del Universo, a los Padres de la Iglesia, para dar lugar a filósofos preocupados por descubrir el orden racional del universo y apasionados por su clasificación.

El descubrimiento y traducción de los textos lógicos de Aristóteles determinó el esplendor de la escolástica favoreciendo la aparición de sistemas filosóficos, como el de santo Tomás, el de san Buenaventura, etc., que se difundieron notablemente gracias al advenimiento de una nueva institución docente: las Universidades.

Desde el siglo XIV en adelante comienza la decadencia, ya se puede apreciar la pérdida de prestigio y del dominio exclusivo que la escolástica había ejercido en Europa durante cuatro siglos.

Las causas son varias.

La escolástica, que pudo formular una terminología filosófica, cayó en infinitas disputas acerca del valor de las palabras y de los términos, que no tenían más objeto que la discusión misma.

Los maestros se limitaban a compendiar a sus antecesores, abandonando los estudios críticos. Su lenguaje estaba lleno de barbarismos, mientras malgastaban el tiempo en multitud de problemas estériles.

El método de la enseñanza comprendía la lectio (lección, lectura) y la disputatio (controversia).

Como base de la lectio se explicaban determinados autores.

Abrigábase el convencimiento de que en ellos estaba resumida toda la ciencia.

Considerábase que la esencia de la lectio consistía en que el maestro explicara la materia en cuestión a los estudiantes, y éstos la retuvieran en la memoria, o la escribieran al dictado en sus códices para aprenderla. Se trataba, pues, simplemente, de transmitir los conocimientos existentes.

La disputatio tenía por objeto demostrar el dominio de los conocimientos adquiridos en la lectio, o también sus posibles aplicaciones.

Un día por semana la disputatio era solemne; concurrían a ella todos los profesores y alumnos de la escuela.

Un «magister» exponía un tema filosófico, al terminar proponía cierto número de principios (tesis) y bajo su dirección, comenzaba inmediatamente la controversia. Los bachilleres, dirigidos por el presidente, trataban de rebatir estos argumentos (responderé).

La práctica de la controversia motivó una tendencia a la sutileza y a la dialéctica insubstancial.

Especialmente a fines de la Edad Media, discutíase sobre muchas cuestiones que hoy nos parecen risibles y hasta insensatas. No hay que olvidar que esas prácticas eran muy indicadas para ejercitar la perspicacia lógica, para comprender rápidamente las razones e inconveniencias de las cosas y para aplicar estos razonamientos a los propios conocimientos.

La escolástica llegó a constituir un sistema único de explicación del pensamiento cristiano.

Suele creerse que es la filosofía exclusiva de la Iglesia, mas debe recordarse que también otras corrientes filosóficas, que no estuvieron de acuerdo con el sentir de la Iglesia, se propagaron bajo formas escolásticas.

Fuente Consultada:
Historia de la Educación – Juan Carlos Zuretti – Editorial Itinerarium – Colección Escuela –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA – Microsoft
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19-Historia de la Filosofía – Editorial Santillana
Wikipedia –

La Universidad en la Edad Media:Materias y Vida de Los Estudiantes

La Universidad en la Edad Media:Materias y Vida de Los Estudiantes

ENSEÑANZA EN LA UNIVERSIDAD MEDIEVAL

Los estudios iniciales del alumno de una universidad medieval se centraban en el curriculum de las artes liberales tradicionales.

El trivium consistía en gramática, retórica y lógica; el quadrivium abarcaba aritmética, geometría, astronomía y música.

Las clases eran impartidas en latín, que proveía un medio de comunicación común para los estudiantes, sin importar su país de origen.

Básicamente, la instrucción de la universidad medieval se realizaba mediante el método de la conferencia.

La palabra lectura se deriva del latín y significa “leer”.

Antes del desarrollo de la prensa, acontecido en el siglo XV, los libros eran caros, y pocos estudiantes podían pagarlos así que los maestros leían de un texto (como una colección de leyes, si la asignatura era derecho) y después añadían comentarios, que llegaron a conocerse como glosas.

No se aplicaban exámenes después de una serie de lecciones pero cuando un estudiante solicitaba un grado (las mujeres no asistían a las universidades en la Edad Media) un tribunal de maestros lo sometía a un examen oral comprensivo.

Estos exámenes se realizaban después de un periodo de estudio que podía alargarse de cuatro a seis años.

El primer grado que un estudiante podía obtener era un A. B., el artium baccalaureus o bachiller en letras; más tarde podía recibir un A. M., artium magister, maestro en artes.

Todos los grados eran técnicamente licencias para enseñar, aunque la mayoría de los estudiantes que las recibían no ejercían como maestros.

Tras completar el curriculum de artes liberales, un estudiante podía ir a estudiar derecho, medicina o teología que era la materia considerada más importante en el currículo medieval.

El estudio del derecho, la medicina o la teología era un largo proceso que podría prolongarse una década o más.

A un estudiante que aprobara sus exámenes finales orales se le daba el grado de doctor, lo cual le permitía impartir su materia oficialmente.

Muchos estudiantes que buscaban obtener grados avanzados primero recibían el grado de maestro y enseñaban asignaturas de las artes, mientras seguían aspirando a los grados avanzados.

Los estudiantes que recibían grados de una universidad medieval podían estudiar otras carreras —además de la enseñanza— más lucrativas.

Se consideraba que un grado en derecho era esencial para quienes desearan servir como consejeros de reyes y príncipes.

Las crecientes burocracias administrativas de los papas y reyes también demandaban una oferta de escribanos en posesión de una educación universitaria capaces de conservar los registros y redactar documentos oficiales.

LOS ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD MEDIEVAL

Los estudiantes de las universidades medievales provenían predominantemente de los niveles intermedios de la sociedad medieval, las familias de los pequeños caballeros, mercaderes y artesanos.

Todos eran hombres; muchos eran pobres, pero ambiciosos y con deseos de ascender socialmente.

Muchos estudiantes medievales comenzaban cuando tenían de catorce a dieciocho años, y recibían su licenciatura en letras en los primeros años de su segunda década de existencia.

El estudio de un doctorado en una de las escuelas especializadas en derecho, medicina o teología significaba, cuando menos, otros diez años.

No era extraño que los hombres obtuvieran su grado de doctor cuando tenían más de treinta y cinco años o, incluso, ya empezaban a rebasar los cuarenta años.

Existen similitudes obvias entre los estudiantes medievales ylos de esta época.

En ese entonces, como ahora, muchos de ellos tomaban sus estudios en serio y trabajaban duro.

En esa época, como en la actualidad, el alcohol, el sexo y las tentaciones para gastar dinero eran también comunes.

En las universidades medievales los manuales proporcionaban modelos de cartas que los estudiantes podían usar para solicitar dinero a sus padres, tutores o patrones.

El siguiente es un ejemplo tomado de Oxford:

De B. a su venerable maestro A., saludos. La presente es para informarle que estoy estudiando en Oxford con la mayor dedicación, pero las cuestiones monetarias se interponen con frecuencia en el camino de mi promoción, pues hoy hace dos meses que gasté lo último que me envió.

La ciudad es cara y tiene muchas exigencias; tengo que alquilar alojamiento, comprar artículos de primera necesidad y proveerme de otras cosas que ahora no puedo especificar.

Por lo que respetuosamente suplico a su paternidad que, mediante los impulsos de la divina piedad pueda asistirme, de manera que pueda completar lo que bien he comenzado.

La falta de inclinación al estudio no es precisamente un fenómeno moderno, como lo ilustra esta carta que un padre de esa época escribió a su hijo:

A su hijo G., que reside en Orléans, P. de Besançon manda saludos con celo paternal.

Está escrito:

“El haragán en su trabajo es hermano del derrochador: He descubierto recientemente que vives de manera disoluta y perezosa, con más tendencia a lo licencioso que a la moderación, al juego que al trabajo, y que prefieres rasguear la guitarra, mientras otros están en sus estudios; y sucede que has leído sólo un volumen de leyes, en tanto que tus compañeros más diligentes ya han leído varios.

Por tanto, he decidido exhortarte aquí para que te arrepientas absolutamente de tus modales disolutos y descuidados, para que ya no puedas ser llamado un despilfarrador, y que la vergüenza logre hacerte regresar a una buena reputación.

Como habrá terminado esta historia?

Las universidades medievales compartieron la atmósfera violenta de la época.

Los registros de las cortes de leyes revelan numerosos casos de disturbios en las universidades europeas.

Un profesor alemán finalmente fue despedido por apuñalar a uno de sus muchos colegas en las reuniones del cuerpo académico.

Un estudiante en Bolonia fue atacado en el salón de clases por otro estudiante, armado con una espada.

Los reglamentos de Oxford trataron de disminuir la y violencia, prohibiendo a los estudiantes portar armas en clase.

No eran raras las peleas entre las personas del pueblo y los miembros de la universidad, que subían de tono hasta convertirse en motines sangrientos

A pesar de la violencia, las universidades resultaron decisivas para la civilización medieval no sólo por el desarrollo del aprendizaje que, a fin de cuentas, es el primordial objetivo de una universidad, sino por proveer un mecanismo para la capacitación del personal que actuaba como administradores, abogados y médicos en una sociedad crecientemente especializada.

Las universidades medievales participaron en la atmósfera violenta de su tiempo.

Las disputas entre togados y población a menudo se tradujeron en conflictos sangrientos, en especial durante el periodo formativo de las universidades.

Este texto se ha tomado de una descripción anónima de un motín estudiantil que tuvo lugar en Oxford a finales del siglo XIII

• Motín Estudiantil en Oxford

[Los ciudadanos] capturaron y encarcelaron a todos los estudiantes que pudieron encontrar, invadieron sus habitaciones, causaron estragos en sus bienes y pisotearon sus libros.

Ante tal provocación, los oficiales disciplinarios de la universidad enviaron a sus asistentes a la ciudad para prohibir a los estudiantes que abandonaran sus posadas.

Pero todas las órdenes y exhortos fueron en vano.

Hacia las nueve de la mañana siguiente, bandas de universitarios desfilaban por las calles en formación militar.

Si los oficiales universitarios no pudieron refrenarlos, el alcalde fue igualmente incapaz de contener a sus ciudadanos.

La gran campana de San Martín sonó dando la voz de alarma; los cuernos de buey también se hacían oír en las calles; se enviaban mensajeros al interior para reclutar campesinos aliados.

Los académicos, estudiantes y maestros, que llegaban a tres mil en total, iniciaron su ataque simultáneamente en varios barrios.

Destruyeron depósitos de especias, cuchillería y otros.

Armados con arcos y flechas, espadas y escudos, hondas y piedras, cayeron sobre sus oponentes.

Mataron a tres e hirieron a cincuenta o más. Una de las bandas tomó posición en High Street, entre las iglesias de Santa María y Todos los Santos, y atacó la casa de un tal Edward Hales.

Este Hales era un antiguo enemigo de los académicos.

No había medias tintas con él.

Cogió su ballesta y, desde una cámara alta, envió una infalible flecha hacia un ojo del pugnaz rector.

La muerte de su valiente líder provocó el descorazonamiento de los académicos.

Entonces huyeron, perseguidos de cerca por los ciudadanos y la gente del campo.

Unos fueron abatidos en la calle; otros, que se habían refugiado en las iglesias, fueron sacados y conducidos sin piedad a prisión, azotados con látigos y picados con púas de hierro.

De inmediato, ambas partes presentaron ante el rey acusaciones de asesinato, violencia y robo.

Los ciudadanos reclamaban una indemnización de tres mil libras: Los comisionados para dirimir la cuestión, sin embargo, los condenaron a pagar doscientos marcos despidieron a los administradores y desterraron a doce de los más turbulentos ciudadanos de Oxford.

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Pan y Circo en Roma Antigua Historia de los Juegos y Sus Objetivos

HISTORIA DE LOS JUEGOS EN LOS CIRCOS ROMANOS

Entre otros grandes fastos, los patricios celebraban los aniversarios del ascenso al trono de los emperadores, que, por lo general, implicaban un gran despliegue de espectáculos públicos. Éstos eran una gran válvula de escape para aliviar las tensiones sociales y se convertían en una de las pocas oportunidades en que los amos y señores de Roma y la plebe compartían un mismo momento de emoción, aunque situados en graderías de muy distinta calidad y ubicación.

Patricios: La ciudad de Roma se constituyó a partir de la asociación de grupos humanos que se reconocían como descendientes de un antepasado común. Cada uno de estos grupos era una gens. Sus integrantes eran los patricios Éstos formaban un grupo cerrado que acaparaba los puestos de gobierno, poseía grandes fortunas y las mejores tierras.

En tiempos de los reyes, a medida que la monarquía acrecentaba sus privilegios, los sectores populares incrementaban sus demandas y su disconformidad. Los beneficios de la expansión, que pronto abarcó toda la cuenca mediterránea, posibilitaron la aparición de la República.

Los descendientes de los antiguos fundadores, constituidos en un sólido patriciado, supieron retener inteligentemente el poder en sus manos mediante la cesión de algunos beneficios a sectores sociales más amplios, el insaciable sojuzgamiento de nuevos pueblos, el uso masivo de la mano de obra esclava, el perfeccionamiento bélico de sus ejércitos, la implantación de una legalidad estricta y, para distraer a la plebe, el «pan y circo» de los grandes espectáculos públicos.

Por lo general, todas las gargantas hacían suyo el mismo aullido de «¡lugula!» -equivalente, en castellano, a «¡Córtale el cuello!«- cuando en la arena del circo se decidía la vida o la muerte de algún gladiador, si bien el pulgar del emperador y los suyos era el que decidía el destino del hombre.

Eso sí, para dictar su sentencia, los patricios estaban atentos a las preferencias de la multitud, ya que la política de «panem et circum» -pan y circo- estaba destinada fundamentalmente a halagar a la plebe.

Los límites de esta política no sólo estaban marcados por el descontento de los estratos inferiores, sino también porque los espectáculos exigían una gran erogación de dinero. Por lo general, los patricios más ricos financiaban los juegos, pero este requisito era utilizado como elemento de presión sobre el emperador o el Senado.

Circos y anfiteatros Los romanos encontraron una forma de arquitectura que permitió apoyar social y culturalmente el fenómeno. En Roma, los juegos se desarrollaban primero en un alargado valle de suaves pendientes, el valle Murcia, en el que el arroyo representaba el eje del coso. Poco a poco, algunos acondicionamientos dan lugar al primer circo propiamente dicho. Tiene la forma de un rectángulo muy alargado, redondeado en sus dos lados pequeños.

Un dique de tierra o un múrete delimitado por dos mojones, la spina, divide el coso, el espacio en el que evolucionan los combatientes. Los emperadores dotarán progresivamente a los juegos de edificios grandiosos cuya forma, no obstante, variará poco: los anfiteatros.

El más célebre de todos es el anfiteatro Flavio, o Coliseo. El coso, en forma de elipse, está rodeado por varios pisos de gradas en las que el lugar que ocupan los espectadores viene determinado en función de su posición social. Bastidores, trampas, montacargas, desagües, jaulas y fosos ocupan el subsuelo del coso. El público puede desplazarse y dialogar en las galerías abovedadas acondicionadas bajo las gradas.

Escuelas para los juegos Los juegos se componen, esencialmente, de carreras de carros, de combates de gladiadores y de acosos. Al entretenimiento deportivo se añaden las pasiones suscitadas por las múltiples apuestas. Las carreras de carros son muy populares. A los carros se uncen, por regla general, caballos, pero por afición a lo extraordinario, se utilizan a veces camellos, elefantes e incluso tigres.

El interés de tales carreras se incrementa con todas las acrobacias a que dan lugar. Más sanguinarios resultan los combates de gladiadores, quienes pueden ser condenados de derecho común, prisioneros de guerra o esclavos, pero también individuos voluntarios, con frecuencia hombres armiñados. Todos ellos son sometidos a un verdadero entrenamiento en las escuelas de gladiadores, privadas en un primer momento e imperiales después, a partir de finales del s. I. Los combates tienen lugar al final de la jornada. Los vencedores reciben recompensas y, después de varias victorias, pueden ser liberados.

LA REPUBLICA: Por fin, la República se convirtió oficialmente en Imperio y, parafraseando a César, la suerte quedó echada: con el paso de los siglos, una hegemonía tan extensa terminó por afectar la unidad del poder.

Constantino I fue el último emperador del Imperio unificado. Poco después, el emperador Teodosio lo dividió. El Imperio Romano de Oriente sobrevivió unos mil años, pero el Imperio Romano de Occidente no pudo mantenerse en pie cuando los «bárbaros» golpearon a sus puertas.

Entretanto, la lenta pero imparable expansión del cristianismo hizo lo demás y Europa se sumió en la Edad Media. Sin embargo, durante siglos Roma supo comprender esa diversidad inevitable que le ofrecían pueblos y regiones disímiles. Su religión, mitos, artes, ciencias y técnicas absorbieron los más distintos aportes, que procesó y, muchas veces, aceptó con tolerancia. Así, sus dioses iniciales, deidades lógicamente agrarias, debieron compartir los espacios sagrados con otros.

Pronto Roma, en su momento de hegemonía primera, vio en la mitología y la religión griegas una fuente de la que servirse, y los dioses que habían sido del Peloponeso pasaron a serlo de Roma, con otros nombres. La misma fundación de la ciudad fue reelaborada como mito con el apoyo de las leyendas griegas. Se sumaron a eso, con los siglos, dioses y mitos egipcios y luego asiáticos.

Sólo el cristianismo resultó a los romanos una fe que no quisieron aceptar y combatieron con crueldad, hasta que debieron caer rendidos ante la evidencia de su arraigo en la mayoría de sus dominios. Fue con Constantino, en la etapa final del Imperio.

También las artes y las técnicas, así como el derecho y las ciencias, adquirieron un desarrollo nutrido en vertientes plurales, que las principales ciudades romanas lograron congeniar. El teatro griego inspiró una dramaturgia propia. Pero los ingenieros y arquitectos de Roma idearon el espacio novedoso del anfiteatro y levantaron el más colosal: el Coliseo. La política republicana y democrática también requería su arte, la oratoria; y la legislación dio paso al Derecho Romano. Sin dudas, es mucho lo que Occidente debe a Roma.

Séneca estigmatizaba así los juegos de gladiadores: «Por la mañana se entregan hombres a los leones y a los osos; a mediodía, es al espectador a quien se les entrega. Después de haber matado, hay que medirse con otro, para ser matado a su vez; el vencedor también está reservado a la muerte».

AMPLIACIÓN DEL TEMA

LOS SANGRIENTOS JUEGOS DEL CIRCO

Los ricos y los señores de la ciudad tenían la obligación de proveer de distracciones a la inmensa masa de ciudadanos. Así, los juegos se habían hecbo indispensables para jtodos los subditos del Imperio. El favor popular se apartaba cada vez más del teatro. Sólo las pantomimas vulgares continuaban atrayendo al público.

Por el contrario, el circo era su lugar de reunión favorito; casi todos los días, se veía a la inmensa masa de los ociosos dirigirse hacia el Circo Máximo, con sus doscientas sesenta mil localidades, o hacia el Coliseo, con sus cincuenta mil asientos.

Las carreras de carros, al galope, al trote, eran objeto de apuestas apasionadas. Los jinetes iban revestidos con casacas de los colores de su cuadra. A veces los carros chocaban, y los hombres y los caballos caían, siendo aplastados por los que iban detrás.

Pero los números más esperados eran los combates: entre bestia y bestia, entre bestia y hombre, entre hombre y hombre. Cuando Tito inauguró el Coliseo, los romanos, deslumhrados, vieron en la arena —transformable a voluntad en desierto, en bosque tropical—unos 10.000 animales, algunos desconocidos por ellos: elegantes, tigres, leopardos, hienas, jirafas, linces, etc.

Al fin de la jornada, tras el furioso combate, sólo permanecía viva la mitad de las fieras. Después vino el combate de los gladiadores. Estos eran, en principio, condenados a muerte, pero, en períodos de penuria, los tribunales condenaban a la nena capital a los acusados culpables de faltas leves, pues Roma no debía ser privada de su espectáculo favorito. Había también voluntarios, que frecuentaban las escuelas de gladiadores.

Los combatientes desfilaban en primer lugar ante el palco del emperador, a quien saludaban con el célebre: «Morituri te salu-tant» («los que van a morir te saludan»). Los adversarios eran sorteados, y empezaban las apuestas: uno optaba por el sabino armado con una simple espada, otro por el retiario que no tenía para defenderse más que una red y un tridente, un tercero estimaba que las posiblidades del tracio de sable curvo eran más grandes que la del galo o el mirmillón que se batían con una espada. Cuando un gladiador era tocado, tendía la mano hacia la tribuna donde se encontraba el editor, es decir, el que ofrecía los juegos. Si éste bajaba el pulgar, se remataba al herido, y la masa exultaba. En caso contrario, era evacuado y cuidado.

El gladiador tenía que morir con una sonriente indiferencia. Si resultaba vencedor, podía convertirse en ídolo de las masas, y los poetas le dedicarían sus cantos, los ediles sus calles, y las mujeres sus encantos.

Ni los censores más severos: Juvenal, Tácito, Plinio, encontraron nada que decir en contra de estas matanzas. ¿Acaso no era «vil» la sangre derramada, y los juegos no tenían un valor educativo, pues acostumbraban al espectador al desprecio estoico de la muerte? Sólo Séneca, que no fue más que una vez al circo, volvió espantado. «El hombre—escribió—, lo más sagrado para el hombre, es matado aquí por deporte Y diversión».