El Ferrocarril

Concepto de Energía Geotermica Ejemplos y Formas de Producción

Concepto de Energía Geotermica Ejemplos y Formas de Producción

CONCEPTO: Hasta las mayores centrales de producción de energía creadas por el hombre quedan empequeñecidas por la principal fuente de energía de la Tierra, el Sol.

Directa o indirectamente, el Sol proporciona casi toda la energía que necesitamos, porque él es quien calienta el planeta, y en último extremo, quien impulsa el viento y las olas.

Incluso la energía química de las reservas mundiales de carbón, petróleo y gas, procede originariamente de plantas y algas, que obtuvieron a su vez su energía del Sol.

Cada  vez   se   necesita   más   energía   para mover toda la maquinaria del mundo, y el hombre busca continuamente nuevas fuentes de ella.

Además de quemar carbón y petróleo, rompe los átomos de los elementos radiactivos (energía atómica), construye presas en los ríos (energía hidráulica) y convierte directamente el calor del sol (energía solar).

Incluso, las fuerzas de los vientos y los grandes movimientos de las mareas han sido aprovechados. Una nueva fuente de energía, llamada a tener gran importancia en el futuro, es el calor producido por la misma Tierra: la energía geotérmica.

Energía geotérmica. Es energía que el hombre obtiene mediante el aprovechamiento del calor del interior de la Tierra. El calor del interior de la Tierra se debe a varios factores, entre los que cabe destacar el gradiente geotérmico, el calor radiogénico, etc. Geotérmico viene del griegogeo, Tierra, y thermos, calor; literalmente calor de la Tierra.

No se conocen con absoluta certeza las causas de este calor terrestre; pero no puede dudarse de su existencia.

En muchas partes del mundo hay volcanes que expulsan grandes cantidades de lava fundida; el vapor se escapa a través de grietas; hay conos volcánicos donde hierve la lava, y agua hirviente que sale a la superficie en forma de manantiales calientes o geiseres.

Se calcula que la energía que disipa la Tierra excede la contenida en los combustibles convencionales.

Lo único que hace falta es descubrir el procedimiento para utilizar la potencia geotérmica.

No es una novedad la utilización del calor terrestre. Los islandeses tienen una larga conducción de agua, procedente de manantiales termales, que terminan en sus casas y huertos.

Las casas de 46.000 personas (la cuarta parte de la población de Islandia) están calentadas geotérmicamente.

En Larderello, cerca de Pisa, en el norte de Italia, los gases calientes que  salen del suelo se han utilizado, desde comienzos de siglo, para producir electricidad.

Pero, hasta muy recientemente, la potencia geotérmica no se consideraba como una fuente de energía importante, sino, simplemente, como un suplemento de las otras grandes fuentes naturales.

Los «geiseres» son manantiales calientes, que expulsan agua y vapor sólo a intervalos. Junto a la superficie, hay un sistema de cámaras intercomunicadas, que están llenas de agua caliente. En la base, el agua llega a sobrecalentarse y su temperatura sube a más dé 100°C; pero, debido al peso de las capas superiores del líquido, no puede hervir. Lentamente, se eleva la temperatura del agua próxima a la superficie. Por fin, parte de ella hierve, convirtiéndose en vapor. Con ello, la presión desciende y el agua sobrecalentada hierve también; como consecuencia, se produce un violento surtidor de vapor, que puede alcanzar alturas considerables.

La Tierra intercepta cientos de miles de millones de megavatios de energía del Sol.

Aunque la mayor parte de ellos es devuelta por irradiación al espacio y no resulta utilizable, la cantidad de energía solar absorbida por la Tierra en un solo año es todavía mucho mayor que la energía que se podría obtener de toda la reserva aprovechable de combustibles fósiles del mundo.

Bastaría con utilizar al máximo una fracción minúscula de esta energía solar para satisfacer nuestras necesidades actuales.

El Sol seguirá brillando durante miles de millones de años; por ello, las formas de energía obtenidas diariamente de él reciben el nombre de energías renovables.

Tarde o temprano se agotarán las reservas mundiales de carbón y petróleo, pero abajo de nosotros hay otra fuente de energía virtualmente ilimitada.

Se trata de la energía geotérmica, el calor del núcleo de la Tierra. La parte externa del núcleo, justo debajo de la corteza terrestre, se compone de magma, esa roca al rojo vivo que expelen los volcanes en erupción.

En muchas zonas volcánicas, la energía geotérmica brota a la superficie en forma de agua caliente o vapor, que puede usarse para accionar generadores de electricidad.

En 1904 se inauguró en Larderello, Italia, una planta activada por energía geotérmica, pero la electricidad que produce satisface apenas las necesidades locales. Hoy, en Cornwall, Inglaterra, y en Los Alamos, Nuevo México, se investiga la forma de extraer la energía que se halla escondida en el centro del planeta.

tecnica para geotermia

Gambusinos del calor cerca de Los Alamos (desierto de Nuevo México) se han hecho perforaciones por pares. La más profunda de ellas llega a 4.400 m, donde la temperatura de la roca es de 327°C. Se inyecta agua, bombeándola a alta presión, para romper la roca y formar fracturas que unan los pozos. Así, el agua impelida por uno de los barrenos se vuelve vapor, que se fuga por las fracturas hacia el otro barreno, de donde se devuelve a la superficie por bombeo. Si se perfecciona esta tecnología de «ardientes rocas secas», el agua calentada servirá para generar electricidad a gran escala, sin dañar el ambiente.

Energía geotérmica: A unos 30 km por debajo de nuestros pies, la roca alcanza una temperatura de aproximadamente 900°C. Este calor proviene principalmente de la descomposición radiactiva gradual de los elementos en el interior de la Tierra.

En sentido estricto esta fuente de energía no es renovable, pero es inmensa.

En los 10 km superiores de la corteza terrestre, a profundidades accesibles con las técnicas actuales de perforación, hay energía suficiente para cubrir todas nuestras necesidades energéticas durante cientos de años.

En algunas partes del mundo, como Islandia, por ejemplo, la cantidad de calor geotérmico que llega a la superficie es notablemente superior a la de otros lugares y puede utilizarse directamente como método de calefacción doméstica.

En otros países, se calientan bloques de pisos con agua caliente procedente de pozos de unos 2 o 3 km de profundidad.

Sin embargo, las mayores reservas de calor geotérmico se encuentran a una profundidad muy superior, a unos 6 km. Como a esa profundidad las rocas están secas, resulta más difícil y costoso extraer su calor, porque es necesario bombear agua hacia abajo para transportar posteriormente el calor hacia arriba.

esquema planta geotermica

Los geologos han encontrado a varios kilometros de profundidad unas especies de cámaras de magma entre las rocas a centenares de ºC de temperatura. Las plantas geotérmicas intentan aprovechar ese calor interior generado por la tierra.

 Además en algunos lugares se dan otras condiciones especiales como son capas rocosas porosas y capas rocosas impermeables que atrapan agua y vapor de agua a altas temperaturas y presión y que impiden que estos salgan a la superficie. Si se combinan estas condiciones se produce un yacimiento geotérmico.

En un proyecto experimental llevado a cabo en Cornualles, Inglaterra, tres perforaciones de 2 km de profundidad han sido interconectadas mediante un sistema de grietas, que permite bombear el agua desde una perforación a otra.

Existen proyectos para taladrar agujeros de hasta tres veces esa profundidad, pero incluso a las profundidades actuales el agua vuelve a la superficie lo suficientemente caliente como para producir el vapor que hace funcionar las turbinas.

Algunas estimaciones sugieren que en Cornualles y otros lugares donde las rocas están más calientes a menores profundidades, proyectos de este tipo podrían llegar a generar una energía equivalente a diez mil millones de toneladas de carbón.

Soltando vapor:En Islandia,Italia y Japón, la energía geotérmica es liberada, por medios naturales, de su asiento bajo la corteza. Desde la superficie se filtra el agua de lluvia  y se acumula en capas de roca porosa, donde el magma subyacente la calienta. El agua caliente  sube de nuevo a la superficie por entre las fisuras de la roca y brota en forma de fuentes termales, charcos de lodo, chorros de vapor o geiseres. La humanidad puede abastecerse de energía natural con ayuda de una tecnología sencilla. Más del 80% de las casas islandesas cuentan con sistemas de calefacción alimentados con agua caliente geotérmica entubada.

Fuente Consultada:
Guinnes Publishing Limited Fasciculo N°20
Actualizador Básico de Conocimientos Universales Océano Tomo I

George Stephenson y el Ferrocarril Características de las Locomotoras

George Stephenson y el Ferrocarril
Características de las Locomotoras a Vapor de Agua

La evolución económica que condujo a la industrialización del mundo y a la constitución del Gran Capitalismo, tuvo una de sus principales premisas en la innovación que en el sistema de transporte de las mercancías representó el uso de la máquina de vapor para la tracción de coches sobre vías de hierro.

Aunque George Stephenson tuvo varios precursores, entre los cuates ei de más nota fué Ricardo Trevithick, a su persona corresponde, sin disputa, la gloria de haber hecho práctica y posible la locomoción a vapor.

George Stephenson (1781-1848), fue el principal inventor de la locomotora de uso comercial, fue un prolífico ingeniero ferroviario.

En 1829, junto a su hijo Robert, construyó la Rocket (significa  cohete), una locomotora que ganó un concurso de motores a vapor en Rainhill en octubre de 1829. La Rocket podía llevar a 30 pasajeros y alcanzar una velocidad máxima de 58 kilómetros por hora.

En la imagen mas abjo aparece una réplica de la biografia George StephensonRocket de Stephenson. (Londres; Museo de Ciencias, South Kensington)

Nació en Wylam, Northumberland.

Durante su juventud trabajó como fogonero y más tarde como ingeniero en las minas de carbón de Newcastle.

Ideó una de las primeras lámparas de seguridad usada en las minas, pero compartió el mérito de la invención con el británico Humphry Davy, que creó una lámpara similar por la misma época.

Los primeros esfuerzos de Stephenson en el diseño de la locomotora se limitaron a la construcción de máquinas para transportar cargas en las minas de carbón, y en 1823 creó una fábrica en Newcastle para su producción.

El nacimiento y desssarrollo del ferrocarril ha sido unos de los acontecimientos mundiales que ha tenido una resonancia única en la historia contemporánea.

Parte integrante de la llamada revolución del transporte, a la vez que causa y efecto del desarrollo industrial, el ferrocarril transformó las condiciones de vida del mundo contemporáneo.

LA GRAN INAGURACIÓN…

Llegaron de muchos kilómetros a la redonda, a pie, a caballo o en carretas. Iban a la inauguración del primer ferrocarril del mundo. Algunos de esos campesinos ingleses pensaron que la máquina sería un «caballo de hierro”.

“En la mente de muchas personas, la emoción cedió paso a la decepción” escribió un cronista, “cuando se descubrió que la locomotora no tenía la forma de un verdadero cuadrúpedo… la imagen que todo el mundo tiene de un caballo caminando airoso sobre sus patas.»

Aun así, los espectadores quedaron bastante asombrados ante el aspecto y el ruido de Locomotion, la primera máquina de vapor de George Stephenson, ingeniero inglés. Aunque transportaba pasajeros, el ferrocarril estaba destinado principalmente a sacar el carbón de las minas subterráneas y llevarlo a los muelles de Stockton-on-Tees, Inglaterra.

El inventor de la locomotora estaba al mando esa mañana del 27 de septiembre de 1825, cuando el tren —con sus 32 vagones abiertos ocupados por 300 pasajeros y sus 12 vagones de carbón— inició su recorrido de 32 Km. desde la mina de carbón de Shildon a Stockton. pasando por Darlington.

En vida privada George Stephenson rechazó la mayoría de los honores que le ofrecieron durante su jubilación, incluso el título de caballero y un escaño en el Parlamento.

Al principio, el camino fue despejado por jinetes que con banderas advertían a la gente del paso del convoy.

Poco a poco, conforme el tren alcanzó velocidades hasta de 24 Km./h, los jinetes quedaron atrás.

Su lugar fue ocupado por cazadores con casaca escarlata y un coche tirado por cuatro caballos; pero éstos también se rezagaron.

Cuando la Locomotion llegó a Stockton -donde más de 40.000 personas se habían reunido y una banda militar tocaba el himno nacional inglés— estaban por llegar a su fin los días de los viajes a caballo. Se había iniciado la era del tren.

George Stephenson nació en el pueblo minero de Wylam, Northumberland, Inglaterra, el 9 de junio de 1781.

Fue hijo de un mecánico de minas. Fue autodidacto y sintió fascinación por el vapor desde 1813, cuando —siendo jefe de mecánicos en una hullera de Killingworth, Northumberland— examinó una de las “calderas de vapor sobre ruedas” diseñada por el gerente de la mina, John Blenkinsop, que se usaba para transportar carbón en muchas hulleras.

Al año siguiente, Stephenson construyó la Blücher, llamada así en honor del mariscal prusiano que se destacó en las guerras napoleónicas.

A diferencia de la máquina de Blenkinsop, que tenía ruedas dentadas que se engranaban con la cremallera del costado de los rieles, la Blücher tenía ruedas con resaltes que corrían en rieles lisos, lo que permitía un avance más rápido y suave.

La Blücher entró en operación en Killingworth, en 1814.

Durante meses George Stephenson modificó y mejoró su máquina, hasta que llegó a su descubrimiento clave: la Técnica de la inyección de vapor.

Con ésta reorientaba el vapor de escape hacia la chimenea de la Blücher, a través de un delgado tubo de inyección.

El vapor aspiraba aire, con lo que aumentaba la succión del horno y se producía mayor potencia y velocidad.

George StephensonSu éxito con la Locomotion hizo que en 1826 fuera nombrado ingeniero de un ferrocarril para pasajeros y carga, proyectado entre Liverpool y Manchester.

Para ello, él y su hijo Robert diseñaron una máquina revolucionaria: la Rocket.

Esta contaba con una caldera en la que el agua se transformaba en vapor al contacto con 25 tubos de cobre calentados por la caja de fuego.

La inauguración del ferrocarril de la línea Liverpool y Manchester, el 15 de septiembre de 1850, congregó a más de 50.000 espectadores en el punto de partida: los patios de máquinas de Liverpool.

Se disparó un cañón y ocho locomotoras —entre ellas la Rocket— echaron a andar. Las encabezaba la Northumbrian; conducida por el propio George.

Entre los pasajeros de los vagones de la Northumbrian se encontraban el duque de Wellington, primer ministro y héroe de Waterloo, el embajador de Austria, príncipe Paul Esterhazy, y uno de los más decididos partidarios del ferrocarril, y William Huskisson, representante de Liverpool ante el Parlamento.

La procesión siguió su marcha sin contratiempo, hasta que la Northumbrian se detuvo en Parkside, a unos 30 Km. de Liverpool, para reabastecerse de agua y combustible. Dos de los trenes, el North Star y el Phoenix. rebasaron a la Northumbrian por una vía paralela.

El príncipe Esterhazy y el larguirucho Huskisson salieron a estirar las piernas. El duque de Wellington saludó al miembro del Parlamento y abrió la portezuela de su vagón, tapizado de carmesí y dorado.

Huskisson se apresuró a estrechar la mano de Wellington, y los dos platicaban cuando se oyó el traqueteo de la Rocket, que circulaba por la otra vía.

Sin rival conducida por Stephenson la locomotora Rocket superó en velocidad y potencia a sus contendientes en las pruebas realizadas en 1829 en Rainhill. cerca de Liverpool.

El príncipe Esterhazy, pequeño y de complexión delgada, fue alzado en vilo hacia el interior de uno de los coches.

Pero Huskisson, de 60 años y paralizado parcialmente, era menos ágil. En su intento por ponerse a salvo, cayó en la vía del tren que se aproximaba.

La Rocket le aplastó un muslo. “iMe llegó la muerte!» gritabaHuskisson.

Uno de los presentes improvisó un torniquete con su pañuelo, para detener la profusa hemorragia. Con gran presencia de ánimo.

George Stephenson ordenó que se desengancharan todos los carros de la Northumbrian, salvo el primero.

Colocó a Huskisson en éste, volvió a tomar el mando de la máquina y emprendió la marcha a todo vapor, hacia el poblado de Eccles, a 24 Km., en las afueras de Manchester.

Llegó allí en el tiempo récord de 25 minutos, pero Huskisson murió esa misma tarde en la vicaría del lugar. Fue la primera víctima de un accidente de ferrocarril.

A la mañana siguiente, salió de Liverpool con destino a Manchester el primer tren con 130 pasajeros con boleto pagado.

Para 1840 Gran Bretaña estaba cruzada por 2.414 Km. de vías ferroviarias. Hacia finales del siglo XIX, el ferrocarril había cobrado auge en todo el mundo, comunicando regiones subdesarrolladas del mundo.

Conocido como el “padre del ferrocarril”, Stephenson trabajó como asesor en numerosos proyectos ferroviarios de Gran Bretaña, Bélgica y otros países.

En 1838 se retiró a Tapton House, cerca de Chesterfield, en Derbyshire.

Su casa miraba a un tramo de la víaNorth Midland y le permitía ver pasar sus amados trenes. Pasó sus últimos años disfrutando de su huerto. Murió el 12 de agosto de 1848, a la edad de 67 años.

Prosperidad de los Ferrocarriles

El triunfo de Stephenson en 1330 se produjo en un momento crítico. Las industrias pasaban por un buen período en Inglaterra.

Era forzoso despachar las mercaderías a los clientes por medios más rápidos que los canales, los cuales se helaban en invierno, o que los tranvías de caballo.

El éxito espectacular de Stephenson dio comienzo a la era frenética de construcciones ferroviarias. En diez años todas las ciudades principales de Inglaterra quedaron unidas por ferrocarril.

Mientras tanto, a través del océano, en América se iniciaba la construcción de tres distintas redes ferroviarias que iban hacia el oeste.

Por la década del 1850 el Nueva York Central, llegaba a Buffalo, el Pensilvania a Pittsburgh, el Baltimore and Ohio atravesó el Valle del Ohio.

El Hombre Mecánico comenzó a viajar con velocidad diez veces superior a la del mejor caballo o la mejor diligencia. Los lugares lejanos estaban a sólo una fracción del tiempo de viaje anterior.

Los ferrocarriles motivaron la fundación y el crecimiento de ciudades del interior de los Estados Unidos: Chicago con sus frigoríficos, Pittsburgh con las fundiciones de acero, Cleveland con las refinerías de petróleo.

Aun antes de este arrollador avance de las máquinas de vapor, los veleros de los siete mares recogieron sus velas y cedieron el puesto a los buques de vapor, para que llevaran al Hombre Mecánico por todas partes del mundo.

Cuando el Union Pacific cruzó de lado a lado los Estados Unidos en 1889, George Francis Train, que fue gestor de la hazaña, se vanaglorió de que él podría recorrer el mundo en 80 días. Lo hizo en 78 días.

Esta proeza embriagó a la humanidad y dio a Julio Verne la inspiración para escribir su famosa novela.

George Francis Train, soñando en una velocidad cada vez mayor, solía sentarse en un banco del parque Madison Square a esperar que el mundo le siguiese el tren de sus ideas. Esperó treinta años.

Todo ese tiempo se tardó en conseguir un mecanismo que diese nuevas alas al Hombre Mecánico en su afán por desplazarse con velocidad cada vez mayor: la invención del automóvil. (Fuente: Grandes Inventos de la Humanidad Beril becker)

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

CARACTERÍSTICAS:
La Infancia de las Locomotoras a Vapor: Ahora vamos a describir algunas de las primitivas locomotoras, puede ser conveniente examinar los principales elementos de una locomotora moderna, por ser dichos elementos los mismos, en su esencia, que en los primeros vehículos automáticos de ruedas.

En el diagrama  siguiente, en donde se muestra una de las potentes locomotoras del siglo XIX y XX , se ve que la caldera va asentada sobre una armadura que a su vez es sostenida sobre los ejes de las ruedas por el intermedio de muelles.

Una armadura sólida de hierro colado conecta el extremo anterior de la caldera con el bastidor del vehículo y lleva también los cilindros de la máquina.

En la figura se ha separado la pared del cilindro, para mostrar el pistón circular que se mueve hacia atrás y hacia adelante en el interior del cilindro.

El vapor es admitido en el cuerpo de bomba por una válvula que obedece a la acción del maquinista. Dentro del cuerpo de bomba existe otra válvula, que no se muestra en la figura y que funciona por la acción de uno de los ejes, de modo que cuando el eje gira da entrada al vapor, primero hacia un lado del pistón y después hacia el otro,permitiendo que éste escape cuando ha obligado al pistón a pasar desde un extremo al otro del cilindro.

El tallo del pistón se articula con una biela que a su vez actúa sobre un perno de una de las ruedas motrices, de forma que el movimiento de vaivén del pistón y su tallo pone en movimiento a la biela y la moción de ésta hace que la rueda gire de la misma manera que el pedal de una máquina de coser produce el movimiento rotatorio de su rueda motriz.

Cuando la máquina lleva más de un juego de ruedas motrices, con objeto de obtener mayor contacto con el carril, todas las ruedas de un lado se hallan acopladas por medio de una barra lateral que las obliga a girar al unísono.

A cada lado de la locomotora funciona un cilindro con su pistón correspondiente acoplado al mismo juego de ruedas; pero las bielas de cada lado funcionan con un cuarto de vuelta de diferencia, de modo que las dos máquinas laterales nunca se encuentran al mismo tiempo al extremo de un golpe de pistón, y una de ellas, por consiguiente, está siempre en disposición de actuar sobre la locomotora.

El mecanismo para hacer funcionar la válvula de admisión del vapor en el cuerpo de bomba permite el cambio de dirección del surtidor de vapor con objeto de invertir también la dirección del movimiento de la locomotora cuando se quiere que ésta marche hacia atrás.

En la figura  se hallan suprimidas las ruedas, para mostrar cómo se soporta el gran peso de toda la máquina.

La caldera, como se ha hecho notar, descansa sobre el bastidor. Este a su vez se halla suspendido de los muelles por medio de eslabones o anillos de enganche.

Los muelles están sostenidos por soportes que, en forma de horquilla, van montados sobre el bastidor, y que descansan sobre los cojinetes del eje.

croquis de una locomorora

DIAGRAMA QUE MUESTRA LAS PARTES PRINCIPALES DE UNA LOCOMOTORA: 1, caldera; 2, caja de vapor; 3, juego delantero de ruedas auxiliares; 4, pistón: .5, cilindro; 6, cruceta del pistón con la biela; 7, barra lateral que acopla las ruedas; 8, biela; 9, armadura; 10, carril; 11, juego trasero de ruedas auxiliares; 12, caja de humos; 13, tubos; 14, agua; 15, armadura; 16, muelle; 17, soportes;i8, cojinete; 19, carril; 20, parrilla del hogar: 21, boca del hogar.

Estos, finalmente, transde una palanca común, como se muestra en la figura, lo cual da mayor elasticidad a la conexión entre el bastidor y el eje.

Esto permite a las grandes máquinas moverse sobre sitios no bien nivelados en la vía, sin necesidad de obligar al bastidor o a la caldera a sufrir un esfuerzo excesivo.

Cuando ia locomotora es muy larga como la que se muestra en la figura, debe ir provista de juegos de ruedas auxiliares en uno o en los dos extremos, y que se
denominan respectivamente luego delantero y juego trasero.

Algunas veces las locomotoras se hallan montadas en dos ruedas; otras veces, en cuatro, y el bastidor que lleva los ejes está dispuesto de modo que puede girar alrededor de un perno central, lo que permite a la locomotora salvar las curvas.

En la figura se ha suprimido también una parte de la cubierta de la caldera, para mostrar la parrilla del hogar donde se quema el combustible y los tubos que llevan las llamas y los gases calientes desde dicho hogar a la caja de humos, al extremo anterior de la caldera, donde escapan por la chimenea.

El agua que rodea los tubos y el hogar se convierte en vapor por la acción de los gases calientes y pasa al cuerpo de bomba; después de haber actuado allí, se le da salida por medio de un tubo que conduce a la chimenea, ocasionando un fuerte tiro a través de los tubos y del hogar, estimulando enormemente la combustión del carbón.

Si no fuera por esto, la locomotora moderna no sería tan potente como es, dado su tamaño.

Las partes principales de una locomotora son, por consiguiente, la caldera, el bastidor o armadura que la sostiene, las máquinas, o sean los cuerpos de bomba, con sus pistones y válvulas, y las ruedas motrices.

Contrastando con algunas otras formas de la máquina de vapor, la locomotora es, comparativamente, sencilia, y a primera vista puede causar extrañeza el que haya tardado tanto en perfeccionarse.

Debe recordarse que las condiciones en que trabaja son muy diferentes de aquellas en que operan las máquinas fijas y aun las usadas en la navegación.

La razón es que las máquinas fijas siempre descansan sobre cimientos muy sólidos, y las marinas tienen también soportes bastante estables; pero la locomotora constituye un mecanismo total de unos 21 metros de longitud y cinco de altura que pesa más de 300 toneladas, con una caldera de cerca de tres metros de diámetro, conteniendo vapor a 200 libras de presión por pulgada cuadrada, montada sobre ruedas, separadas espacios de más de un metro, y marchando sobre un carril de acero, que, comparado con el tamaño de la máquina, aparece como una verdadera cinta, y que no sólo la locomotora descansa sobre la vía, sino que airastra sobre ésta grandes pesos a mucha velocidad, subiendo y bajando pendientes, con más seguridad ciertamente y menos perturbaciones y cuidados que los que exigen la mayor parte de las máquinas.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

PARA SABER MAS….
Material móvil

El vapor fue la forma de energía que impulsó el desarrollo del ferrocarril, aunque hoy día ha sido casi enteramente desplazado por la tracción Diesel y eléctrica.

No obstante, todavía funcionan locomotoras de vapor en Sudáfrica, India, China y Europa oriental.

En Gran Bretaña se han vuelto a abrir algunos ramales, como e lSevern Valley Railway, a instancias de algunos entusiastas del ferrocarril de vapor.

La locomotora de vapor es una máquina robusta y sencilla. El vapor pasa; a presión, de la caldera a los cilindros, donde se expande y empuja al pistón hacia el otro extremo.

En la carrera de retorno, se abre una lumbrera para dar salida al vapor. El recorrido alternativo del pistón se transforma en un movimiento giratorio gracias a las bielas, que mueven las ruedas de la locomotora.

Las locomotoras Diesel son principalmente de estos tres tipos: Diesel-eléctricas, Diesel-hidráulicas y Diesel-mecánicas.

En la locomotora Diesel-eléctrica, el motor Diesel mueve una dinamo que alimenta de energía eléctrica a los motores eléctricos que mueven las ruedas.

En la Diesel-hidráulica, el motor acciona una transmisión hidráulica que hace girar las ruedas mediante una especie de turbina en miniatura.

Por último, en la Diesel-mecánica, la transmisión se efectúa a través de una caja de engranajes, igual que en un automóvil. Las Diesel-eléctricas son, con mucho, las más empleadas, aunque a veces se utilizan también las Diesel-mecánicas para maniobras.

La tercera de las formas principales de locomoción es la tracción eléctrica. Las primeras locomotoras eléctricas funcionaban con baterías, pero las modernas toman la corriente de un cable aéreo o de un tercer raíl.

En este último sistema, la corriente es suministrada por el raíl suplementario y retorna por los de rodadura. También se emplean sistemas de cuatro carriles, dos de ellos para alimentación y retorno de la corriente.

Las transmisiones y motores de tracción modernos son lo bastante pequeños para poder ir alojados en los «bogies» o carretones de ruedas de la locomotora, en lugar de tener que ir montados sobre la plataforma del piso, como en los modelos antiguos.

Las locomotoras eléctricas tienen una elevada relación de potencia a peso, pues no tienen que generar su propia energía ni transportar combustible.

El diseño del material móvil ha experimentado un desarrollo paralelo al de la locomotora. Los más modernos vagones de pasajeros llevan aire acondicionado y viajan a velocidades de más de 160 km/h.

Los vagones de mercancías presentan una enorme variedad de formas y dimensiones, según el tipo de carga que han de transportar.

Los modernos trenes de mercancías llevan frenos continuos y desarrollan velocidades mucho más elevadas que los viejos vagones de enganches flojos.

Las vías y los sistemas de señalización de los ferrocarriles modernos han experimentado mejoras similares, para hacer frente a un tráfico más denso y rápido. Los carriles soldados reducen considerablemente el número de juntas.

La mayor parte de las líneas llevan ahora carriles soldados continuos. Señales luminosas de colores han sustituido en gran parte a los antiguos semáforos accionados por manivela.

Antes de su modernización, los ferrocarriles exigían mucha mano de obra, pero ahora se han racionalizado hasta el punto de que incluso es posible prescindir por completo de los maquinistas. Hace años que funcionan trenes semiautomáticos atendidos por sólo un hombre.

Ver: George Stephenson , Ingenieria y Locomotoras

Fuente Consultada:
Revista Enciclopedia El Árbol de la Sabiduría Fasc. N°55 La Revolución Científica
Colección Moderna de Conocimientos Universales – Editorial W.M. Jackson , Inc. Tomo III – La Fuerza Motriz – Locomotoras a Vapor

Industrializacion en Alemania Revolucion Industrial Alemana

Industrialización en Alemania
Revolución Industrial

La industrialización en Alemania en el Siglo XIX: En el siglo XIX, Prusia impulso un plan político que tenía cono finalidad la unificación alemana. Este además, estaba estrechamente vinculado al proceso de desarrollo económico de dicho país. Sin embargo, este proyecto de Bismark de la “gran Alemania” no fue llevado a cabo hasta 1871, ya que los Estados confederados e independientes no se unirían. No obstante, estos Estados evolucionaron hacia la industrialización de manera ventajosa, refiriéndonos al nivel económico, a esta política de unificación varios años antes.

Los motivos fueron los siguientes:

1. En los Estados federales, se permitió la libre circulación de hombres, mercancías y capitales, a partir de la creación de la unión aduanera (Zollverein) en 1834. Es así, como puede afirmarse que el proceso de industrialización alemán, tuvo un factor determinante: la precedente unidad económica sobre la unidad política.

2. El desarrollo de los Estados, estuvo signado por el papel decisivo que iniciaba el gobierno prusiano. Tal es así, que Prusia patrocinaba la planificación de la unificación aduanera, y la reorganización y concentración de mercados dispersos o paralizados tras los duros efectos económicos que habían causado las guerras napoleónicas. Ello era posible en ese entonces, porque era el Estado más fuerte política y económicamente. Por todo Alemania se extendió esta iniciativa prusiana, estimulando además a la construcción de ferrocarriles y nuevas vías de comunicación; ya que su ventaja era el gran aprovechamiento de la red fluvial natural del norte y por supuesto, la gran arteria del Rhin.

La deseada unificación de la economía, fue favorecida y resultante del decisivo criterio de relativo librecambismo económico adoptado. A tal punto que cuando Prusia en 1818 presentó la reducción y simplificación de los nuevos aranceles aduaneros, estos tuvieron un impacto beneficioso sobre las manufacturas, las cuales redujeron sus gravámenes como consecuencia. Al Zollverein, unión aduanera de Prusia, poco a poco se fueron incorporando los Estados alemanes, ya que deshicieron sus acuerdos comerciales contraídos fragmentariamente. Cabe aclarar, que estos fueron reacios al principio a tal unión porque temían la hegemonía emprendida por Prusia. Consecuencia: aceptación de la policía arancelaria prusiana y en la misma, se encargaron de negociaciones comerciales con otros países.

Entonces, en Alemania el conocido Zollverein, fue para el desarrollo industrial su “precondición”. ¿Por qué? Por que una treintena de pequeños Estados, soberanos y separados por barreras aduaneras, evitaron las dificultades planteadas sobre la construcción de redes de comunicación y de movilización de capitales y mano de obra, tras la unificación económica y la creación de un único mercado.

La demografía:

La movilidad de mano de obra y las necesidades del mercado de trabajo implicaron una verdadera revolución demográfica. Proceso que sucedió de manera paralela, y cuya función fue indispensable para que se lleve a cabo la revolución industrial en Alemania. Tal es así que en el siglo XIX, la presión demográfica dejo unos resultados en dicho país: la población pasó en 1800 a un total de 24 millones de habitantes, a 36 millones en 1850, y a 56 millones en 1900. Un ejemplo de ello puede ser, en la Alemania oriental, entre 1783 y 1850, cuando la emancipación de los campesinos en los Estados alemanes favoreció la natalidad, y en donde además el régimen de servidumbre estaba muy desarrollado. Por otra parte, las condiciones de vida de los campesinos se vieron mejoradas tras la liberación de las prácticas feudales en la agricultura.

La agricultura:

Durante el siglo XIX, quienes adquirieron un carácter verdaderamente revolucionario, fueron las transformaciones comprobadas en la agricultura alemana. El suelo sufrió una total organización provocada por la emancipación campesina y además por la progresiva caída del régimen de servidumbre. Aumentando sus superficie cultivable de manera considerable, tras el abandono progresivo del barbecho. Por ejemplo, estas en 1800, ocupaban la cuarta parte del suelo cultivable; pero en 1861, no inmovilizaban más que 16 o 18 por ciento de él, para finalizar con solamente el cuatro por ciento a finales del siglo.

El desarrollo industrial:

Como mencionábamos anteriormente, el Zollverein fue también para el desarrollo industrial alemán un precondicionante, conocido años después tras la unificación económica y aduanera también. La aportación tecnológica y de las corrientes de emigración de cuadros técnicos y obreros calificados, proporcionados de Gran Bretaña, fueron las ventajas que gozó la industrialización alemana.

Sin embargo, cabe aclarar que su desarrollo fue más tardío que el de Inglaterra y el de Francia. No obstante, el medio de transporte fundamental en el caso alemán porque se antepuso al proceso de despegue y ofreció a la iniciativa estatal y privada el balance positivo de las experiencias europeas antes nombradas, fue el ferrocarril.
Pero el legítimo relanzamiento industrial prusiano y que se extiende a toda Alemania con base en la unificación del mercado, se refiere a la producción de hierro y carbón a mediados del siglo XIX. Simultáneamente con una conciencia clara de los grandes recurso naturales alemanes, y gracias al boom tecnológico y ferroviario de dicho período.

Tal es así que la producción alemana de carbón en las minas de Ruhr, del Sarre y Alta Silesia, en 1820 alcanzaron en conjunto cerca de un millón de toneladas, para luego pasar a seis millones en 1850. En síntesis, la rápida industrialización de Alemania se debí básicamente a las iniciativas estatales en el campo económico, sumado a la presión demográfica vivenciada, los recursos naturales y la puesta a punto de una extraordinaria red de vías de comunicación. Permitiendo en corto tiempo, dominar el continente europeo.

cuadro revolucion industrial

Fuente Consultada: Historia Universal Gómez Navarro Gàrgari y Otros.

Revolucion Industrial en Inglaterra

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN INGLATERRA

En el período comprendido entre fines del siglo XVIII y principios del XIX, nace en Inglaterra lo que se conoce como capitalismo industrial. Si quisiéramos puntualizar este hecho, podríamos citar otras fechas que concretan esta cuestión. Por ejemplo, Paul Monteaux y I.S. Ashton son historiadores que admiten que el mismo hecho tiene lugar cuando se pasa de una economía artesanal a la economía industrial, en el período comprendido entre el reinado de Jorge III en 1760 y el comienzo del reinado de Guillermo IV en 1830.

Sin lugar a dudas, que el desarrollo y el apogeo de la economía inglesa a partir de este hecho iniciado, lo vivenciaría la Era Victoriana (1837-1901). Convirtiéndose este en el prototipo del sistema capitalista, identificado con distintas bases teóricas como las de Adam Smith (fundador del liberalismo económico), David Ricardo (continuador del pensamiento económico clásico) y Tomás Malthus (economista y demógrafo).

Cabe aclarar, que esta revolución tuvo lugar en el proceso de acumulación de capital y en los métodos de producción, pero con el costo de más de medio siglo de duración. En otras palabras, la revolución Industrial se trató de un proceso lento que provocó cambios sustantivos en materia económica, social y cultural.

Imagen de la Época

Desarrollo de la agricultura

Para que la industrialización se lleve a cabo existió una condición necesaria: el desarrollo agrícola. Tal es así que podemos afirmar con creces que no hubiese existido la Revolución Industrial en Inglaterra, sin una verdadera “revolución agrícola”. Tal es así, que esta actividad económica, la agrícola experimentó un aumento en la productividad durante el siglo XVIII. Esto derivó en un detrimento de la “cantidad de mano de obra” relacionada con la explotación agrícola, obligándola de alguna manera a reducirla.

La consecuencia más visible de esta reducción, fue la migración de miles de hombres y mujeres que dedicaban su vida plenamente al campo hacia las grandes ciudades, esperando y disponiéndose hacia la demanda de mano de obra que necesitasen estas grandes concentraciones industriales. Por ejemplo, ya para 1800, las principales ciudades inglesas como Londres, Birmingham, Bristol, Liverpool y Manchester poseían más de 50.000 personas residentes.

Por otra parte, la demanda de útiles y herramientas para la explotación de la tierra, fue otra de las grandes transformaciones agrícolas y de despegue industrial, ya que ligado a ello se produciría la actividad metalúrgica, con la producción del arado de hierro, las trilladoras mecánicas, entre otras. Este aumento de productividad agropecuaria en el mundo rural, estimuló al mismo tiempo a la industria textil.

Este siglo XVIII, que tuvo como protagonista paralela a la revolución agrícola inglesa, se exteriorizó a través de transformaciones institucionales y técnicas. Porque cabe decir, que la existencia de ese desarrollo industrial a partir de una economía artesanal, no pudo haber existido sin el desarrollo previo o coincidente de la agricultura.

El cercado de los campos

Hasta principios del siglo XVIII, el campo inglés conservaba extensiones considerables, las cuales pertenecían y eran trabajadas por los yeomen (pequeños propietarios) pero de una manera ineficaz, porque la parcelación y la localización irregular de sus explotaciones, condicionaba sus explotaciones.

Tal es así, que el peso de las leyes sobre cercamiento de fincas hizo que durante este siglo, los pequeños propietarios fueran eliminados poco a poco. Esta nueva ley ordenaba “el cercado de los campos, prados y pastos abiertos y comunes y de las tierras libres y comunales de la parroquia…”. Ligado a ello, se conoció como enclousures acts, a las actas de “cercamiento” promulgadas desde el Parlamento.

Así, incapaces de pagar los gastos de cercado, los pequeños propietarios inmediatamente abandonaron sus explotaciones, cesando de sus derechos como tales. Claramente esto fue consecuencia ineludible de la política de ordenación y reorganización de las explotaciones llevada a cabo en ese entonces, que benefició la concentración de la propiedad rural en pocas manos.

Sin embargo, que el factor determinante del aumento de la productividad, fue esta nueva concentración de la propiedad rural, con base entonces en las leyes de cercados y, por ende en los nuevos criterios de reorganización de explotaciones agropecuarias extensas.

Transformaciones técnicas

También debe tomarse en cuenta, que otro factor primordial, fueron los realmente espectaculares avances técnicos.
El sistema de Norfolk. Lord Towshend, impulsó en la región de Nork un conjunto de innovaciones, tales como el drenaje de suelos, que se preparaba posteriormente con margas y abonos. Sumado a ello, sin emplear el barbecho y con el objetivo principal de evitar el agotamiento de los suelos, se llevaron a cabo las primeras experiencias de alternancia de cultivos. Por ejemplo, primero se cultivaba trigo; segundo tubérculos forrajeros; tercero, cebada y cuarto, alfalfa o trébol. También para facilitar la alimentación del ganado durante el invierno, se iniciaron cultivos de prados artificiales. Esto provocó que entre 1730-1760 en Nork se duplicara el valor de las tierras, y que la nobleza viera como interesante el desarrollo de la agricultura.

Perfeccionamiento de los medios de producción. Nuevos tipos de arados y herramientas de hierro son las maquinarias que se introdujeron para aquel entonces, dando lugar más tarde a la aparición del arado de acero. Además se perfeccionaron e inventaron nuevas trilladoras, desarrollándose también nuevos métodos de drenaje. Por otra parte, en cuanto a los ganados vacuno, caballar y lanar; gracias a los sistemas empíricos pudo mejorarse su calidad.

Iniciativas científicas. Todos los empeños por mejorar la agricultura fueron dejando un importe secuela de iniciativas científicas y culturales en las relaciones de los propietarios rurales: aparecieron publicaciones como Revista de los agricultores y el Periódico de los agricultores.

Sin embargo, la gran masa de trabajadores agrícolas fue perdiendo la seguridad de antaño. Los progresos de la trilla mecánica redujeron los niveles de empleo en los meses de invierno. El obrero agrícola comenzó a soportar la difícil experiencia del desempleo técnico.

Desarrollo de los transportes

En el transporte y las comunicaciones, Inglaterra se hallaba en el siglo XVIII rezagada con respecto os países europeos. Durante, las primeras décadas del siglo XVIII se dio una verdadera “fiebre de canales”, debida fundamentalmente a la iniciativa privada. Como consecuencia, se redujo el costo del transporte, con lo cual se estimularon todas las fórmulas de actividad económica.

En 1761 quedaría inaugurado el primer canal (el canal de Worsley), inspirado en las realizaciones francesas, en cuanto a vías de comunicación fluvial se refiere. La construcción de puentes, canales, túneles, carreteras se entendió pronto como una tarea apremiante, que, en pleno “despegue” industrial, facilitaría el traslado de la población y de los intercambios. A mediados del siglo XVIII, Inglaterra comenzó a desplegar una amplia red de canales y carreteras, y a finales del siglo XVIII estaban en 2500 kilómetros de canales.

El sistema de carreteras de peaje activó la iniciativa privada; su construcción se vería favorecida por el amplio movimiento de redistribución de tierras prevista por la ley de cercados. El ferrocarril fue consecuencia de la Revolución Industrial, pero no formó parte de la fase “revolucionaria en la industrialización. En 1830 no llegaban a los 100 kilómetros las líneas férreas en Gran Bretaña.

Primeros Trenes a Vapor

Desarrollo Demográfico:

A pesar de la inexistencia de un censo general al cabo del siglo XVIII, hoy por hoy es relativamente fácil detectar las distintas fases de la evolución de la población inglesa durante esa etapa. Para facilitar el estudio se ofrece, de entrada, un esquema general:
1700-1740 Fase de estancamiento, cuando se produjeron con relativa frecuencia etapas cortas de reducción de la población.
1750 Se inició el despegue demográfico.
1771-1830 Se duplicó la población en Inglaterra y el País de Gales.

En términos generales, el siglo XIX inglés, en concreto de 1800 a 1914, experimentó la cuadruplicación de su población, pasando, aproximadamente, de los diez a los cuarenta millones de habitantes. Con base a estos datos es posible deducir que, durante el periodo de la Revolución Industrial, demográfica fue considerablemente, alta, decreciendo luego, poco a poco, hasta principios del siglo XX.

La presión demográfica como factor de desarrollo sólo representaba una variable dependiente de factores externos. Sin embargo, con la Revolución Industrial se convertiría en una nueva fuerza motriz incorporada a la evolución de las estructuras de la sociedad. A partir del momento en que las transformaciones técnicas permitieron aumentar el volumen de la producción, el crecimiento demográfico iría creando nuevas necesidades y, en consecuencia, nuevas salidas para Los productores. El crecimiento de La población se convirtió así en un factor esencial del progreso. Sin presión demográfica, dejó de existir un factor esencial del crecimiento de la demanda y, por ello, el desarrollo industrial quedó paralizado o frenado. La oferta de mano de obra estaba en función de la población.

El progreso técnico

El progreso técnico es una de las condicionantes más importantes de la Revolución Industrial. La herramienta manual poco a poco fue sustituida por la máquina, gracias a los perfeccionamientos tecnológicos y a la utilización del vapor como fuente de energía. Este conjunto de descubrimientos transformó las relaciones entre el factor trabajo y el factor capital. Se operó entonces el gran salto de la fase artesanal a la infraestructura tecnológica moderna, transformando las condiciones de vida y de trabajo.

Los inventores y el contexto económico y social

Desde finales del siglo XVIII el proceso de creación tendía a ser más científico y “colectivo”, tanto a nivel de la empresa como del modo de producción general del país. El Estado y las empresas privadas invirtieron sumas considerables en el progreso técnico. Inventor y empresario se integrarían en equipos dotados de medios científicos de trabajo, e intentarían dar solución a cada nuevo problema que planteaban los inicios de la sociedad industrial.

La industria textil

En este campo comenzó a verificarse, antes que en ningún otro, el paso de la independencia artesanal al régimen de contratación. Los grandes telares desplazarían el mundo artesano de las manufacturas textiles. Los comerciantes capitalistas comenzaron a concentrar un utillaje costoso y voluminoso en las fábricas. El antiguo artesano textil, dueño de su arcaico medio de producción, se vio obligado a contratarse en las fábricas, cuyos ritmos de producción coparon rápidamente los circuitos clásicos de distribución y cambio.

Hacia 1730, John Kay inventó la lanzadera volante, que permitía tejer en menos tiempo piezas de mayores dimensiones.
En 1770, Hargreavas obtuvo la patente de una máquina que hilaba con varios hilos a la vez, y gracias a los sistemas de husos se aumentó la producción. La utilización de fuentes de energía, hidráulica en un principio y a vapor después, multiplicó su potencial. Lo que en un momento fue un descubrimiento para explotación doméstica, se fue convirtiendo en compleja maquinaria de uso industrial.

Alrededor de 1780 apareció el telar mecánico de Cartwigth, que permitió a las empresas de tejido absorber la superproducción de hilaturas. Asimismo, la máquina de vapor pronto fue incorporada a los talleres mecánicos, ampliando los marcos de producción y la estructura fabril.

El hierro

La industrialización del hierro se dio con el empleo del carbón en los altos hornos. La madera como alimento fundamental de las fundiciones amenazaba, por la voracidad de éstas, con la desaparición de amplias zonas de bosque. Inglaterra, además, no contaba con suficientes reservas madereras.
Sobre 1710, Abraham Darby descubrió el carbón de coque. Este carbón, perfeccionado por sucesivos tanteos, permitió el desarrollo paralelo de la producción de hierro y de carbón: dos fuentes de riqueza fundamentales para Inglaterra en el siglo XIX. La poderosa corriente de aire que exigía la combustión del coque en los altos hornos se vio facilitada por la máquina de vapor.

La máquina de vapor

Se desarrolló a lo largo del siglo XVIII como una nueva fuente de energía adaptada a los más importantes procesos de explotación industrial. Las primeras bombas de vapor, que se utilizaban para bombear el agua de las minas de carbón y de cobre, consistían en máquinas ineficaces y peligrosas.

James Walt dedicó toda su vida a transformar aquellas rudimentarias máquinas de vapor en verdaderas máquinas de precisión. A partir del momento en que Walt encontró la manera de configurar los mecanismos fundamentales del artilugio que “producía movimientos” oscilatorios, de tal manera que generaran un movimiento circular, la antigua aplicación exclusiva para bombeo de as de depósitos, salmueras o destilerías, fue inmediatamente aplicada como fuerza motriz en el acarreo por levantamiento de enormes volúmenes de agua (con grandes ruedas giratorias), en las iciones, en los telares mecánicos y en los transportes.

cuadro resumen revolucion industrial

Fuente Consultada:
Historia Universal Gómez Navarro y Otros.Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

 

Historia de los Barcos Galeones Fragatas Bergantin Barcos Anrtiguos

Historia de los Barcos Galeones Fragatas Bergantín Barcos Anrtiguos

balsas y fragatas

Navegar en esta aplicación multimedia en Flash

HISTORIA DE LOS BARCOS Y DE LA NAVEGACIÓN:

La primera embarcación debió de ser un tronco, agarrado al cual el primer navegante atravesó el curso de un río. Luego este tronco fue vaciado a fin de que pudieran caber en él, además de una o varias personas, pieles, frutos, animales, etc. Del tronco vaciado se debió pasar a la balsa. Según la teoría de Thor Eyerdahl, el audaz navegante de la Kon Tiki, los antiguos peruanos, enlazando troncos de «balsa», un árbol andino, con lianas, consiguieron aventurarse por los mares del Sur y llegar a la isla de la Pascua y otras de la Polinesia.

Los primeros navegantes tuvieron que agenciarse con los materiales que tenían a mano. Así, los esquimales construyen sus kayacks con pieles, mientras los indígenas del Sudán los fabrican con fibras entrelazadas que recubren con barro y los pieles rojas emplean las cortezas de árbol. Encontramos distintos tipos de canoas, góndolas, bateles, piraguas, etcétera, según las épocas y los países.

EL REMO Y LA VELA. El primer remo fue la palma de la mano y luego unas hojas de palmera, atadas quizás a un garrote. Al principio el remo se manejó suelto, como aún siguen haciéndolo algunos gondoleros y, como a ellos, sirvió de timón y de elemento propulsivo a la vez.

Ya los egipcios utilizaron los remeros en número considerable. Sus barcos, que surcaban el mar Rojo comerciando con el país de Ofir, llevaban varias filas de hombres encargados de bogar. Roma perfeccionó sus buques, a las que dio gran rapidez de maniobra y velocidad al disponer dos o tres filas de remeros (trirremes). Los que tal oficio realizaban solían ser criminales y condenados, sujetos por medio de cadenas y grilletes al duro banco. El «cómitre», látigo en mano, se encargaba de que remaran a compás, para lo cual un tambor marcaba el ritmo de la boga. Al entrar en combate se aceleraba aquél, y también cuando era preciso huir del enemigo o atacar con rapidez.

El empleo del remo se prolongó hasta el siglo XVIII. La vida en galeras, que éste era el nombre del buque más corriente en los siglos XV y XVI, era durísima y pocos solían ser los que terminaban con vida los años de condena. Día y noche atados al banco, sobre el remo dormían, enfermaban y morían. La insalubridad, unida a la escasa comida y al mucho esfuerzo hacían que la vida del galeoto fuese corta y triste. (Comida de los Marineros en Alta Mar)

El remo fue siempre un complemento y un sucedáneo del viento, utilizado sólo cuando reinaba la calma o soplaba escasa brisa. La vela fue empleada ya en tiempos muy antiguos y en casi todos los países. En algunos, como en el Perú, se usaba una especie de tejido de paja o fibras. Los juncos y sampanes chinos de lujo llegaron a utilizar la seda.Los primeros buques fenicios, griegos y egipcios estaban dotados de un solo palo y una vela cuadra o cuadrada, cuya verga podía oscilar alrededor del trinquete para captar más o menos viento.

Los fenicios, que fueron los grandes maestros de la navegación en la Antigüedad, utilizaban naves de grandes velas cuadradas. Con ellas no sólo recorrieron el Mediterráneo, sino que se aventuraron hacia el Atlántico Norte, desembarcaron en Inglaterra, y por el Sur llegaron más allá del golfo de Guinea.

Las galeras de la Edad Media fueron una variante del «dromon» bizantino. Durante largos siglos apenas si se perfeccionó el arte de la navegación. La Hansa, la importante compañía comercial radicada en Hamburgo, utilizaba embarcaciones de poco tonelaje. Los viajes por mar durante la Edad Media fueron escasos y poco importantes. Esto se debe a varios factores: el desconocimiento de la brújula, el escaso tonelaje de las naves y, sobre todo, a que hasta el siglo XIIII no fue utilizado el timón. Anteriormente se empleaba un remo colocado en la popa y la maniobra se realizaba con ayuda del velamen y los remos.

Colón emprendió su gran viaje con tres carabelas, sin remos, con timón y con bastante trapo. En efecto, la Santa María tenía tres palos y desplazaba unas 120 toneladas. La Pinta era más pequeña (100 T.) y la Niña menor aún (80 t), Los grandes descubrimientos geográficos de los siglos XV y XVI se llevaron a cabo con naves parecidas a las colombinas y de poco mayor tonelaje.

Un mejor conocimiento del velamen y su utilización, y el incremento de los astilleros permitieron aumentar el volumen de los buques, así como su velocidad. Aparecieron el navío, la fragata, la corbeta, el bergantín y muchísimos más que desembocaron, ya en el siglo XIX, en los famosos clippers.

NOMENCLATURA DE UN BARCO.

Antes de continuar y adentrarnos en la descripción de una fragata, uno de los prototipos más famosos, por ejemplo, es preciso conocer algo del lenguaje marinero común a cualquier tipo de barco.

La parte anterior de una embarcación se llama proa y su sector más sobresaliente es la roda, parte de la quilla que corta el agua. La parte posterior del barco es la popa. La prolongación de la quilla por la popa se llama codaste. Mirando hacia la proa, el costado izquierdo es babor y el derecho estribor.

La línea de flotación, que no es preciso definir, señala la separación entre la obra viva (la que está sumergida) y la obra muerta, que sobresale. Calado es la distancia desde la línea de flotación a la parte más profunda de la quilla.

Las medidas principales de un barco son: puntal o altura desde la quilla a la cubierta principal, eslora o longitud y manga o anchura.

El buque consta de una o varias cubiertas, y la cámara más profunda, situada sobre la quilla, se llama sentina. Diferentes mamparos separa los compartimientos. Mientras las cubiertas son superficies horizontales los mamparos son verticales. El espacio destinado al alojamiento de la marinería se llama sollado. Las escotillas son tragaluces o pasos que comunican las cubiertas con las cámaras inferiores. Se desciende a ellas gracias a unas escaleras. Los almacenes se denominan pañoles. Los camarotes son habitaciones destinadas a oficialidad o pasajeros.

En las bodegas se estiba la mercancía. El ancla, utilizada desde tiempos muy antiguos, es una pieza de hierro que se suelta y viene a posarse en el fondo del mar para sujetar y detener el buque impidiendo que lo arrastren las corrientes.

ARBOLADURA Y VELAMEN.

El conjunto de palos, vergas, jarcias, etc., constituye la arboladura del buque. Los palos o mástiles pueden ser varios, de distinta forma y dimensiones. En un yate de recreo comente es uno solo; en cambio hubo clippers dotados de seis y hasta más palos.

En el caso de ser tres se denominaban, de proa a popa: trinquete, mayor y mesana. Sobre la proa venía colocado un palo inclinado denominado bauprés. El trinquete y el mayor solían llevar velas cuadradas, para lo cual cada una de ellas estaba sujeta a una verga o palo horizontal, mientras el mesana tenía velas cangrejas (trapezoidales) y se llamaba pico al palo inclinado superior y botavara al horizontal inferior.

El velamen es el conjunto de «trapo» o velas. Éstas podían ser cuadradas (a veces, o casi siempre rectangulares), cangrejas, de forma trapezoidal y situadas en los palos posteriores, latinas o triangulares como las usadas por las embarcaciones de pesca del Mediterráneo, y más pequeñas o auxiliares que recibían diversos nombres: foques, juanetes, sobrejuanetes, etc.

Las embarcaciones se distinguían unas de otras por su arboladura y velamen, prescindiendo de las dimensiones. He aquí algunas de las más importantes:

Balandro, dotado de un solo palo, cangreja y foque.
Falucho, un solo palo y vela latina.
Goleta, consta de dos palos con velas cangrejas, foques y bastante velamen.
Bergantín, también de dos palos, aunque a veces tenía tres, con velas cuadradas en el trinquete y cangreja en el mesana.
Bergantíngoleta era un barco con características mixtas y dos palos.
Corbeta, tenía siempre tres palos y se parecía al bergantín, aunque de mayor tonelaje y velamen.
Fragata, tres palos de considerables dimensiones. El de mesana llevaba vela cangreja, pero también varias cuadradas.
Navio, tres palos, considerable tonelaje y mucho velamen. Algunos, de guerra, iban armados hasta con 200 cañones.
Clipper era una fragata de casco más fino y alargado, que en los últimos tiempos sustituyó la madera del casco por hierro, aumentó la longitud de sus palos, estrechó el casco, lo alargó considerablemente y afinó la roda de proa para conseguir más velocidad.

Balandro

Goleta

Bergantín

Corbeta

Fragata

FRAGATAS Y CLIPPERS.

Posiblemente la más bella y armoniosa de las naves de vela fue la fragata. Era un buque de tres palos con cofas y vergas en todos ellos. Empezó a sonar este nombre después de la batalla de Lepanto, y al principio se atribuía a embarcaciones de un solo palo, pero a partir de 1650 se utilizó para designar una nave de unos 30 m de eslora y hasta 200 toneladas.

Para Nelson era el mejor de los buques y siempre le parecían pocas. «Si muriera —dijo en cierta ocasión—, la palabra fragata se encontraría escrita en mi corazón. Las fragatas de Nelson que tomaron parte en el combate de Trafalgar desplazaban ya de 600 a 7001, llevaban un armamento de 44 cañones y una tripulación no inferior, a 300 hombres.

A mediados del siglo pasado se entendía por «fragata de primera clase» un buque de guerra de unos 55 m de eslora, 6o cañones y medio millar de hombres de dotación.

Hasta nuestros días se ha mantenido la denominación de fragata, y en la segunda Guerra Mundial se llamó así a un buque de protección, patrulla y escolta de unas 1.500 t y roo m de eslora, menos rápido que un destructor, pero mejor armado.
De ella nacieron los clippers, famosos por sus fantásticas singladuras. Algunos llegaron a desplazar hasta 4.000 toneladas y realizaban travesías larguísimas, desde Londres a los mares de China, desde San Francisco a la India, desde Nueva York a Australia, etcétera.

De Nueva York a Cantón, tocando en Valparaíso, un buen clipper como el Sea Witch empleaba unos 118 días. Si regresaba por el Cabo de Buena Esperanza podía hacer el recorrido de regreso en menos de 85. De Shanghai a Londres se tardaba aproximadamente lo mismo.

Los que hacían la ruta del té cargaban hasta 8.000 cajas de té y unas 1.500 balas de seda. La velocidad era muy importante. El Cutty Stark llegó a cubrir 363 millas en un día, lo que representa casi 18 nudos por hora, velocidad que no han superado la mayoría de mercantes de nuestros días.

Cuando aparecieron los primeros barcos de vapor, los capitanes de los clippers rieron a sus anchas, pero a la larga no pudieron competir con ellos ni en velocidad, ni en seguridad ni en capacidad de carga. El clipper fue el último velero comercial, estampa romántica, cuando la vida del marinero era una perpetua aventura.

El primer clipper fue el Rainbow (Arco Iris), botado en los Estados Unidos el año 1843, y el más rápido el Thermopylas que realizó la singladura Melbourne Londres en 62 días. El Nirkcubrifhtshire atravesó el Atlántico Norte en 13 días y 2 horas. Las competiciones entre estos veleros eran cosa corriente. Así, entre el Columbus y el Sheridan se cruzaron diez mil dólares de apuesta para ver quién llegaba antes a Londres zarpando al mismo tiempo de Nueva York. El capitán del Sheridan prometió 50 dólares a cada tripulante si vencían, pero el Columbus llegó dos días antes, invirtiendo 16 en la travesía.

APARICIÓN DEL VAPOR.

No olvidemos que el mayor de los veleros no podía cargar más allá de 4.000 toneladas, mientras el más moderno de los petroleros puede llevar 100.000.
Los primeros pasos de esta revolución extraordinaria, que afectó tan profundamente el arte de la navegación, se dieron a principio del siglo xvni. Dionisio Papin, francés, aplicó una sencilla máquina de vapor a una embarcación que descendió por el Wesser. Por la noche los pescadores y marineros, indignados, la destruyeron. Posteriores ensayos cayeron en el vacío ante la resistencia de los hombres del mar y la indiferencia de los Gobiernos.

Se cuenta que Robert Fulton (1765-1815) ofreció al Directorio francés dos inventos sensacionales, el submarino y el vapor, pero fueron rechazados por impracticables. Los ensayos que realizó en el Sena y la entrevista que tuvo con Napoleón le llevaron al convencimiento de que en Europa no podría conseguir el menor éxito. «Tales cajas de humo nunca servirán como buques de guerra», dijo el Emperador de los franceses. Entonces Fulton regresó a su patria, los Estados Unidos.

Fulton era hijo de padres irlandeses de condición humilde. Trabajó como platero y en su juventud tuvo como gran ilusión triunfar en la pintura, y gracias a la venta de sus lienzos pudo dedicarse a trabajar en la resolución de problemas mecánicos. Su verdadera vocación fue tardía pues cuando estuvo en Londres se esforzó en ver aplicados .sus proyectos para la distribución de aguas y ordenación de canales.

El conocimiento de los ensayos de Papin le impulsó a estudiar la aplicación del vapor a la propulsión de buques. Sus primeros trabajos fueron encaminados a la realización de un submarino que llamó Nautilus. Ya hemos visto que Napoleón no se interesó lo más mínimo por un proyecto que quizás le hubiese dado la posibilidad de bloquear Inglaterra.

En Norteamérica, después de grandes privaciones y desengaños consiguió que su buque de vapor, el Clermont, realizara un ensayo en el río Hudson navegando de Nueva York a Albany a una velocidad de 5 millas y cubriendo 460 Km. El éxito sensacional ocurrió el 12 de septiembre de 1807. El Clermont era un barco de casco de madera y ruedas laterales.

Vale la pena recordar que en este mismo río Hudson, Fulton debía encontrar la muerte, pues el genial inventor falleció a consecuencia de una pulmonía que le sobrevino al arrojarse al agua para salvar la vida de su amigo, el abogado Enment.

En doce años el progreso experimentado por el buque de vapor fue tan grande que pudo realizarse ya la primera travesía atlántica. Henry Bell, en Inglaterra, había construido el famoso Comet, primer vapor europeo, y en los Estados Unidos el nuevo invento fue muy bien acogido. Por esto, en 1819 se recibió con gran expectación y entusiasmo la noticia de que un buque movido a vapor, el Savannah, realizaría la singladura Savannah (Georgia) a Liverpool. Zarpó el 24 de mayo de 1819, y 27 días más tarde llegó felizmente a Inglaterra. En honor a la verdad es preciso confesar que solamente navegó a vapor durante 8o horas; el resto se ayudó de las velas.

El primer viaje exclusivamente a vapor a través del Atlántico lo llevó a término el Curacao, holandés, el año 1828. Dos años antes, el Enterprise, inglés, zarpó de Londres y arribó a Calcuta después de 113 días de navegación.

Es preciso admitir que estos hechos no llegaron a alarmar excesivamente a los propietarios, capitanes y tripulantes de los clippers, que se burlaban de los barcos de fuego y de humo.

TRIUNFO DE LOS GRANDES VAPORES.

A mediados del siglo pasado Inglaterra puso en construcción el primer coloso de los mares. Se llamó Great Eastern e inspiró a Julio Verne su famosa novela La ciudad flotante. Este vapor poseía características desusadas y se llegó a temer que no pudiera navegar. Todo en él era desmesurado para los tiempos en que fue construido. He aquí sus características:

Tonelaje. ………… 27.000
Eslora. …………. 207 m
Manga …………. 25 m
Puntal …………. 17 m
Potencia ………… 8.000 HP
Velocidad ………… 14 nudos

Estaba dotado de tres máquinas, diez calderas, dos ruedas y una hélice. Podía transportar hasta 4.000 pasajeros. Fue botado en 1858 y económicamente fue un fracaso pues acabó destinado al tendido de cables, pues no pudo realizar la ruta de la India como se había previsto. Sin embargo, causó un impacto extraordinario en la opinión mundial.

Por ejemplo, el hecho de que estuviera dotado de una hélice inclinó definitivamente a los constructores a prescindir de las ruedas de paletas. La hélice había sido ensayada en 1804 por el americano Stephens y su triunfo había sido notable en la sensacional prueba realizada en 1845 en aguas inglesas. Ésta había consistido en atar con fuertes cables el vapor movido a hélice, el Rutler, con el Alecto, impulsado por ruedas de paletas, para ver cuál arrastraba al otro. Al momento se vio que el primero era más potente que el segundo.

Aquel mismo año el Great Britain, enteramente construido en hierro, realizó la primera travesía trasatlántica y el casco de madera fue arrinconado definitivamente.

Las grandes etapas de la segunda mitad del siglo pasado pueden señalarse así:
De 1845 a 1850. Adopción del casco de hierro.
De 1850 a 1865. Implantación de la hélice.
De 1865 a 1875. Sustitución del hierro por el acero.
De 1885 a 1900. Empleo de hélices gemelas dobles.

Nuestro siglo ha visto la sustitución de la hulla por los carburantes líquidos, la aparición de las turbinas, los motores Diesel, el intento de los rotores y, finalmente, la aplicación de la energía atómica.

CRONOLOGÍA:

1783 — El marqués Claude-Frangoise Joufroy d’Abbans construye el primer barco con un motor de vapor añadido y una rueda de paletas para propulsarlo.

1787 — El americano James Rumsey construye un barco de vapor que navega por el río Potomac.

1807 — Robert Fulton construye el primer barco comercial de vapor entre Nueva York y Albany, a 240 Km.

1812 — El Comet ofrece el primer servicio de pasajeros en Europa. Este barco con ruedas de paletas viaja entre los puertos de Glasgow y Greenock, a 24 millas.

1819 — El Savannah se convierte en el primer barco de vapor en cruzar el Atlántico desde la localidad de su nombre, en Georgia, hasta Liverpool en 27 días.

1825 — El Enterprise navega entre Inglaterra y la India combinando el vapor con las velas.

1838 — El Sirius se convierte, por el empeño de su capitán, en el primer barco en cruzar el Atlántico con vapor, pero el Great Western se adjudica el mérito.

1845 — El Great Brítain se convierte en el primer barco de hierro y vaporen cruzar el Atlántico propulsado por una hélice.

1864 — El francés Étienne Lenoir construye la primera motora de la historia.

1896 — La empresa American Motor Co, construye el primer motor fuera borda.

1897 — Se bota el primer barco propulsado por una turbina, el inglés Turbinia.

1959 — Primer barco propulsado por energía nuclear, el rompehielos ruso Lenin.

Navegar en una aplicación multimedia en Flash

Biografia James Watt Historia de la Maquina a Vapor

Biografía James Watt
Historia de la Máquina a Vapor

BIOGRAFÍA DE JAMES WATT: Nacido en Greenock, Escocia, fue discípulo de Joseph Black en la Universidad de Glasgow; construyó y patentó en 1769, a partir de una máquina atmosférica de Thomas Newcomen (1633-1729) y Savery de 1712, el primer motor a vapor con cámara de condensación externa de uso practico, iniciando su fabricación en 1772 en una sociedad con John Roebuck y luego en 1774 con Matthew Boulton, y siempre con cilindros verticales y movimiento alternativo para bombear agua.

El primer uso fue desagotar minas inundadas, con lo que aumentó y se abarató la producción de carbón, mejorando la calidad de vida de toda la población, y luego para riego.

James watt

Después de un siglo de tentativas para dominar la fuerza expansiva del vapor y aplicarla a la industria humana, en las que se ilustraron Papin, Savery y Newcomen, el escocés Jaime Watt logró triunfar en tan importante propósito y construir la primera máquina de vapor realmente dicha, pues las de sus precursores eran más bien máquinas atmosféricas.

Los tiempos estaban maduros, y a la máquina de vapor hubiera podido ir vinculado otro nombre que el de Watt.

Sin embargo, fue este escocés quien, con su habilidad mecánica, su pericia matemática, su fertilidad cerebral y su tenacidad a toda prueba, abrió a la industria un camino hasta entonces desconocido.

En consecuencia, Watt figura a la base de la revolución industrial del siglo XIX, la cual había de producir tan sensibles efectos en los hechos históricos de los tiempos más próximos a nosotros.

En 1781 desarrolló su segunda versión, de doble efecto; agregándose la corredera de apertura y cierre de válvulas en 1782, y la mejora del mecanismo biela-manivela para convertir movimiento rectilíneo alternativo en rotatorio en 1783, con lo que la máquina adquirió niveles de practicidad y confiabilidad que la hicieron servir de base motriz para máquinas textiles (Richard Arkwright) y otros dispositivos mas avanzados.

La de Newcomen no había tenido difusión por tener muy bajo rendimiento.

El especial significado que tiene este desarrollo, es que nunca el hombre había contado con una máquina que le suministrara energía en forma confiable, sin recurrir a su propia fuerza ni a la de los animales.

Hacia 1800 la máquina  a vapor ya era un producto comercial, y la firma Watt & Boulton tenía, por patentes y por su habilidad comercial, casi el monopolio en toda Europa.

Lo novedoso de la  máquina de Watt es que presentaba  dos importantes mejoras: el condensador y el cierre de la parte alta del cilindro, que permitían introducir vapor a baja presión por encima del pistón (la innovación vino a sustituir el empleo de la presión atmosférica, y aumentó considerablemente el trabajo del pistón en la carrera de descenso).

Al igual que ocurre con la mayor parte de los nuevos proyectos, el inventor tuvo que subsanar algunas deficiencias, pero el resultado fue un aumento de rendimiento considerable (una de las primeras máquinas de Boulton & Watt, por ejemplo, funcionaría sólo con una de las dos calderas que alimentaban a la de Newcomen).

Las mejoras realizadas por Watt continuaron; prácticamente en cada nueva máquina aparecía algún detalle innovador, alguno de ellos con buenos resultados y reproducidos en unidades posteriores.

En 1777 construyó una máquina de vapor a mayor presión, el cual, al expandirse, movía el pistón. Funcionó bien, pero Watt prefirió las de baja presión, y dejó a otros la posibilidad de desarrollar las máquinas de expansión.

El precio era fijado según la cantidad de caballos que podía reemplazar, de donde salió luego el término horsepower.

El constante perfeccionamiento de estos motores, dio lugar a que en 1807 Robert Fulton y en 1814 George Stephenson presentaran los primeros barcos y locomotoras, iniciando la era de las máquinas a vapor móviles en barcos y ferrocarriles, dando lugar a los mayores emprendimientos comerciales del siglo XIX.

En 1882 se designa con el nombre de Watt a la unidad de potencia, equivalente a un Joule/seg o a una corriente de un Ampere pasando por una resistencia de un Ohm.  El Kwatt = 1000 watt, también equivale a 102 kgm/seg = 1,36 CV = 1,34 HP

Finalmente, George Stephenson hizo practicable la locomoción a vapor por su Roeket, que alcanzó la excepcional velocidad de 31 millas por hora en la línea de Manchester a Liverpool (1830).

Watt tras retirarse. Watt trabajó en el taller del desván de su casa de Heathfield, en Birmingham, donde se interesó, entre otras cosas, por la construcción de máquinas para la reproducción de esculturas.

Un Poco de Historia….
Máquina de vapor de Newcomen:

El uso del coque en la metalurgia del hierro  acrecentó la demanda de carbón, pues de él se obtenía el coque, y eso imponía la necesidad de algún dispositivo para bombear el agua de las minas.

«El amigo del minero», de Savery, resultaba escasamente eficaz y demasiado peligroso.

En 1712, un ingeniero inglés, Thomas Newcomen (1663-1729), ideó una nueva máquina de vapor.

No dependía de este último para formar un vacío que succionara el agua, y luego utilizara el vapor a elevada presión para sacar aquélla al exterior.

El ingenio de Newcomen  empleaba el vapor a baja presión para impulsar un pistón.

Esto significaba que los pistones no tenían que ajustar tan perfectamente como cuando se usaba el vapor a alta presión, y por tanto la maquina resultaba menos peligrosa.

Las máquinas de Newcomen alcanzaron gran popularidad, pero continuaban siendo lamentablemente ineficaces.

La mayor parte del calor generado por el combustible servía para calentar el depósito hasta que el agua alcanzaba el punto de ebullición, desprendía vapor e impulsaba el pistón.

Entonces el depósito se enfriaba, a fin de devolver el pistón a su posición primitiva.

Después, el depósito debía llenarse de nuevo con agua y calentarse otra vez para lograr otro avance del pistón. (ver animación del funcionamiento de la maquina)

EL VAPOR DE AGUA: La fuerza expansiva del agua llevada a ebullición  (vapor) no pudo no pudo utilizarse como fuente de energía hasta finales del siglo XVIII, cuando los principales científicos en los que se basa la tecnología del vapor ya estaban asentados.

Los estudios de Christian Huygens y los experimentos de Otto von Guericke darán a conocer las propiedades del vacío y de la presión atmosférica.

Surgirán entonces los primeros intentos de aprovechamiento de la fuerza del vapor.

Uno de ellos fue el «digestor de huesos» de Denis Papin, precursor de las modernas ollas a presión, que consistía en una caldera que se cerraba herméticamente tras cubrir de agua los alimentos que contenía.

Una vez puesta al fuego, el agua se calentaba más allá del punto de ebullición convirtiéndose en vapor, con lo cual los alimentos se cocían mucho más rápidamente.

Hasta llegar a la máquina de Watt, la tecnología del vapor evolucionará rápidamente y sus efectos se dejarán sentir en casi todos los aspectos de la civilización del siglo XIX.

Podemos considerar una última fuente de energía, de origen químico, íntimamente ligada a la producción del vapor: la combustión del carbón, que hasta la revolución industrial se había utilizado de manera aislada, y que se convertirá en el auténtico motor de la nueva maquinaria, al ser empleado para la producción de vapor en grandes cantidades.

A través del tiempo el hombre ha tenido que esforzarse en transformar la energía que le rodea en energía útil para su trabajo: la fuerza de los animales se ha utilizado para aliviar las tareas del campo, la fuerza de los ríos y de los saltos de agua se ha convertido en energía mecánica al poner en movimiento una rueda que, con su fuerza, puede moler el grano o trasladar el agua de un nivel a otro.

Los molinos han convertido la fuerza del viento en energía mecánica capaz de bombear agua.

Finalmente, la energía desprendida por el carbón en el proceso de la combustión se ha invertido en la formación de vapor, y el vapor, a su vez, ha utilizado su fuerza expansiva para mover barcos o ferrocarriles.

La expansión de la minería y de la industria siderúrgica, dos piezas fundamentales de la revolución industrial, recibió un enorme impulso gracias a la invención y fabricación de las máquinas de vapor.

Uno de los problemas clásicos de la mineria era el drenaje o extracción del agua de las minas, resuelto con norias y diversos sistemas de bombeo.

La siderurgia empleaba también la energía hidráulica para mover los fuelles. Pero las ruedas hidráulicas tenían el inconveniente de que las industrias debían situarse cerca de los ríos. La máquina de vapor resolvió el problema de la energía.

LA MÁQUINA DE VAPOR

A menudo se desconoce que la tecnología del vapor tiene uno de sus inicios en España, en una fecha muy anterior al desarrollo de las máquinas inglesas.

En 1606 Jerónimo de Ayanz patenta y posiblemente ensaya sus máquinas en Valladolid, máquinas que además tienen ya una finalidad industrial.

El inventor español se adelanta así a Savery y a Newcomen, con su máquina para el desagüe de las minas.

La máquina funciona de tal manera que el agua que se quiere elevar desde el interior de la mina es conducida a un depósito, que a su vez está conectado mediante una tubería a una caldera que produce vapor.

Cuando se enciende la caldera y empieza a generar vapor, éste obliga al agua del depósito a elevarse, a través de otra tubería que comunica con el exterior, y que puede ser tan alta como lo permita la presión de la caldera.

Con la instalación de un segundo depósito se consigue que la máquina bombee agua continuamente, ya que cuando el vapor está acabando de desalojar el agua de un de empezarse de nuevo el proceso.

Nuestro autor había previsto utilizar sus ingenios para elevar el agua de los pozos en las casas y para obtener chorros decorativos en las fuentes de los jardines.

Sus máquinas posiblemente se utilizaron en las minas de Guadalcanal, pero tras su muerte ninguno de sus herederos se interesó en explotar sus invenciones y los tempranos descubrimientos de Ayanz se perdieron en la apática sociedad del XVII español.

Savery y Newcomen: Habrá que esperar hasta 1698 para encontrar algo parecido a la patente de Ayanz de 1606. En este año, Thomas Savery, inventor inglés con espíritu industrial, patenta una máquina para sacar agua de las minas.

Su invento fue conocida como «el amigo del minero» y se comercializó con bastante rapidez, a pesar de la relativa frecuencia con que reventaban las calderas y las tuberías.

Su diseño era muy parecido al prototipo de Ayanz con sus dos depósitos, incorporando además un recipiente con agua fría, que servía para refrigerar el depósito, una vez vaciado por la acción del vapor, facilitando así la condensación del vapor y creando el vacío necesario para que el depósito volviera a llenarse con agua de la mina.

Thomas Newcomen se interesó por la mecanización de las bombas de extracción de las minas y, a pesar de ser contemporáneo de Savery, su trabajo se basó en un principio completamente diferente: no se trataba de utilizar la fuerza expansiva del vapor como elemento de empuje para desalojar el agua de las minas, sino de crear un vacío conseguido mediante la condensación del vapor.

El vapor en este caso sólo es un agente intermediario, y la fuente de energía es la presión del aire.

Por este motivo la máquina de Newcomen se denomina «máquina de vapor atmosférica».

El dispositivo de Newcomen constaba de un cilindro con un pistón conectado con una caldera en su parte inferior. El vapor obtenido por la caldera entraba en el cilindro haciendo subir el pistón.

Una vez lleno el cilindro de vapor, se cerraba el grifo del vapor y se refrigeraba el cilindro con el agua fría de un depósito adyacente, haciendo que el vapor se condensase y creando el vacío en el cilindro, con lo cual el pistón bajaba bruscamente a causa de la presión atmosférica.

El pistón con su movimiento ascendente y descendente permitía así el bombeo del agua.

James Watt El siguiente paso lo daría James Watt, estudiando un modelo de maquina de Newcomen.

Observó que el vapor perdía calor al hacer que el cilindro se enfriara con agua y para evitarlo propuso condensar el vapor en un cilindro separado (un condensador), que colocaría junto al cilindro impulsor.

Watt construyó un modelo de su máquina, que funcione perfectamente, y en 1769 obtuvo su patente.

Entró en contacto con el industrial Matthew Boulton, que pensó en la aplicación que podría tener la nueva máquina en la industria; en 1775 ambos formaban una compañía, cuya factoría fue la primera en fabricar motores a escala industrial.

En 1784, James Watt inventa la biela y el cigüeñal para transformar el vaivén de un pistón en un movimiento circular con la capacidad de hacer girar una rueda, permitiendo asi el movimiento. 

El coche a vapor es el medio de transporte ideal durante la primera parte del siglo XIX cuando se crea la línea Londres-Birmingham facilitando este invento al común de la gente.

Betancourt fue un ingeniero canario que siguió muy de cerca la evolución de la máquina de vapor y que aportó además una innovación muy significativa, con su máquina de doble efecto, que, además de la caída del pistón, aprovechaba su subida para la producción de trabajo.

Más importante que esto fue su papel en la difusión por Europa de la maquina de vapor, o, como fue llamada en su época, «máquina filosofal», máxima realización de la nueva ciencia del vapor.

esquema maquina a vapor

Estos son los componentes principales de un motor típico de vapor de doble acción de Watt, como el construido hacia 1790.

El vapor de una caldera es introducido alternativamente a cada lado del émbolo, para que el motor sea de doble acción: tanto el movimiento ascendente como el descendente están impulsados por vapor.

Después de pasar a través del cilindro, el vapor es condensado en agua, que es extraída a través de una bomba de aire.

Mientras se condensa el vapor, se crea un vacío parcial en la parte del cilindro donde se mueve el émbolo. Así, aunque la presión del vapor en los motores de Watt no sobrepasa la atmósfera y medía, la diferencia relativa de presión dentro del cilindro aumenta la potencia efectiva del motor.

LA ECLOSIÓN DEL MAQUINISMO

Desde mediados del siglo XVIII, la máquina fue usurpando cada vez mayor número de funciones al hombre, multiplicando enormemente la producción y propiciando importantísimos cambios en las condiciones de trabajo y en el marco de las relaciones laborales imperantes.

La aplicación del vapor Las máquinas de vapor de Savery y de Newcomen se aplicaron principalmente al bombeo de agua tanto para abastecer ciudades y ruedas hidráulicas —algunas de las cuales movieron los primeros ingenios textiles—, como, sobre todo, para achicar agua de las minas.

No obstante, tales máquinas no eran capaces de producir movimiento rotatorio, lo que explica, entre otras cosas, el enorme éxito de la máquina de Watt-Boulton, que rápidamente se utilizó en la siderurgia, sobre todo para mover los fuelles de fundición de los altos hornos (desde 1766) y para suministrar energía motriz a otras maquinarias, como un molino harinero (1785).

Las primeras máquinas-herramientas aparecieron en 1783, cuando se aplicó en los talleres Wilkinson una de las máquinas de vapor para mover un martillo de forja y en 1784 se usó para elevar unas carretillas con mineral en una mina, que se deslizaban por unos railes metálicos.

También se utilizó para accionar una laminadora para hierro y pronto se realizaron los primeros experimentos para aplicar el vapor a la navegación fluvial (1815) y marítima (1833) y al transporte terrestre, para el que G. Stephenson puso a punto la locomotora entre 1814 y 1830, abriendo la era del ferrocarril, a la que seguirá la del automóvil desde el descubrimiento del motor de explosión (1863).

Máquinas para hilar y tejer En la industria textil y, en concreto, en el algodón, también se fueron aplicando máquinas cada vez más automatizadas y rápidas, en un afán por responder a las exigencias impuestas por la libre competencia y por la presión para dominar el mercado.

Tras las introducción de la lanzadera volante de J. Kay (1733), los primeros inventos se concentraron en los hiladores mecánicos, lo cual es lógico, pues los hiladores seguían hilando a rueca o torno y no alcanzaban a satisfacer la demanda de materia prima de los tejedores.

En 1769, un pequeño comerciante, R. Arkwright, patentó un telar hidráulico muy adecuado, que fabricaba un hilo fuerte y resistente. Al año siguiente, el carpintero e hilador, J. Hargreaves hizo lo propio con su spinning-jenny de husos múltiples, que fue mejorada inmediatamente después por Haley y resultaba muy apropiada para los hilos de entramado.

En 1774, S. Crompton perfeccionó ambos inventos con su mule, que obtenía un hilo de extremada finura y resistencia, y el propio Arkwright, en 1785, consiguió una cardadora continua y totalmente mecánica.

Tales innovaciones permitieron la aparición de la manufactura de tejidos hechos totalmente a base de algodón, mucho más baratos y de más fácil lavado que los habituales en la época.

Además, la introducción de la máquina de Boulton y Watt para mover la maquinaria de las grandes manufacturas algodoneras planteó la necesidad de contar con tejedores mecánicos capaces de absorber la enorme cantidad de producción de hilos.

Los primeros ensayos —debidos al predicador E. Cartwright en 1791— no fueron satisfactorios y la siguiente máquina, inventada por J. M. Jacquard en 1801, se aplicó, primero, a la seda y en 1830 al estambre. R. Roberts, por su parte, consiguió en 1823 lo que podríamos denominar el primer telar normalizado, pronto perfeccionado y adaptado para la fabricación de tejidos de fantasía.

A partir de entonces, el maquinismo se desarrolló enormemente, no sólo con nuevos inventos, sino también difundiéndose por el mundo desarrollado, a ritmos distintos según los países.

La impresión a gran tirada La necesidad de información aumentó de forma paralela al desarrollo técnico y económico, y la comunicación escrita sólo pudo responder a estas nuevas exigencias mediante la mecanización de los procesos tipográficos.

En 1811, F. Koenig introdujo la impresora cilíndrica o de rodillo, movida por energía mecánica y, en 1814, una versión perfeccionada comenzó a imprimir The Times, produciendo 1.100 hojas por hora. Esta impresora aprovechó la innovación de L. N. Robert (1798), que permitía fabricar papel en rollo.

A finales del siglo XIX, se consiguió el papel de celulosa de madera (C. F. Dahl y B.J. Tilghman, con lo que se pudo satisfacer la enorme demanda de papel exigida por una impresión cada vez más rápida y de mayor tirada, sobre todo desde que se aplicaron las máquinas de fundido de tipos en serie: la linotipia (O. Mergenthaler, 1883-86), la monotipia (1885) y la tipografía (1890), que dominaron el mercado hasta la llegada de la fotocomposición en 1970.

Pero aún mayores fueron los progresos en el campo de la ilustración mecánica al aplicar los nuevos inventos conseguidos en la fotografía y en la química: el fotograbado (K. Klic, 1879) y la fotocromía (O. Fussli).

Además, a lo largo del siglo XX, el desarrollo de los sistemas fotográficos y de reproducción rápida y la posterior aplicación de la informática a los procesos de impresión han revolucionado el mundo de la comunicación escrita. Todos los procesos descritos alcanzaron progresos inusitados según se fueron introduciendo nuevas fuentes de energía —electricidad y derivados del petróleo sobretodo—, alas que se aplicaron máquinas cada vez más adecuadas y eficaces.

La era del vapor
Se puede decir que la era del vapor se inició con la máquina rotativa de Watt en 1781. En 1782 una máquina de Watt accionaba el martillo de un yunque.

En 1784 se usó como arrolladora de cuerdas en las minas de carbón. En 1785 hacía funcionar un molino harinero.

En 1787 comenzó a hilar algodón. Por el año 1810 funcionaban alrededor de 500 máquinas Watt en las hilanderías de algodón.

En el lapso de una generación hizo dar vueltas las paletas de los barcos, propulsó las ruedas de hierro de las locomotoras, trilló el maíz sin pérdida, dragó ríos, desaguó pantanos, dio movimiento a fábricas de papel, cristalerías, alfarerías y aserraderos.

Este cambio fue maravilloso. La Inglaterra de 1790 no se diferenciaba del antiguo Imperio Romano. Tenía el mismo sistema postal, las mismas carreteras,  el mismo arado con una yunta de bueyes, los mismos artesanos que hacían zapatos, rega o muebles.

Más aún, un barco romano de remos pudo alcanzar a un velero inglés. Desde hacía varios siglos, la población inglesa, que era de cinco millones de habitantes, se mantenía estacionaria.

De pronto, una generación después, Inglaterra tenía una población de once millones. Ruedas mecánicas tejían su tela. Las ciudades de Birmingham y Manchester, ubicadas cerca de las minas de carbón, prosperaban como ciudades textiles. La vida cobró nueva animación.

De una nación labradora, Inglaterra había pasado a ser la primera nación industrial del mundo.

La curiosa expansión del vapor quedaba por fin atrapada en la máquina de vapor de Watt cual gigante de energía dominado y obligado a ser amigo de la humanidad.

Había nacido el Hombre Mecánico.

CRONOLOGÍA DEL USO DE LA MÁQUINA A VAPOR Y OTROS ADELANTOS

1765: Máquina de vapor de Watt.
1798: Primera máquina de estampado en hierro de Stanhope.
1802: Primer barco de vapor de Symington.
1803: Máquina para hacer papel de los hermanos Fourdrinier.
1804: Primera locomotora de vapor de Trevithick.
1807: Barco a vapor de Fulton y Livingstone.
1814: Locomotora de uso comercial de Stephenson.
1816: «Celerífero» de Niepce. Precursor de la bicicleta.
1818: Introducción del hierro en la construcción de buques en astilleros ingleses.
1821 -31: Motor y generador eléctricos de Faraday, Wheatstone y otros.
1822: Primera máquina de componer tipos de Church.
1834: Cosechadora automática de MacCormick.
1836: Hélice, perfeccionada por Stevens.
1837: Arado de acero de Deere.
1839: Motor rotatorio para buques de Jacobi.
1842: Sistema helicoidal para impulsión del vapor de Phillips.
1846: Máquina de coser de Howe.
1851: Locomotora eléctrica de Page.
1856: Método Bessemer para la fabricación de aceros.
1868: Máquina de escribir de Sholes.
1874: Máquina de triple expansión de Kirk.
1876: Máquina de combustión interna de Otto.
1877: Fuerza hidroeléctrica en las Cataratas del Niágara por experiencias de Nicolás Tesla.
1878: Dínamo bipolar de Edison.
1884: Turbina de vapor múltiple de Parsons.
1886: Motor a nafta de Daimler.
1894: Primer automóvil accionado a nafta, de Panhard.
1895: Motor de explosión de Rodolfo Diesel.

Fuente Consultada: La Evolución de las Ideas – Un Poco de Ciencia Para Todo El Mundo – Wikipedia – El Libro de los Descubrimientos

Los cientificos del siglo XIX Descubrimientos y avances de la ciencia

Los Científicos del Siglo XIX – Descubrimientos y Avances

Física y Matemática. Las ciencias físicas, naturales y humanas experimentaron el mismo impulso que la técnica y la industria. En física se realizaron experiencias con la luz y la electricidad. En 1903 Ernesto Rutherford descubrió los elementos radioactivos y años más tarde ideó un modelo del átomo. En 1895, Guillermo Róngten descubrió los rayos X.

En 1905, Alberto Einstein basándose en sus estudios matemático revo1ucionó la concepción del cosmos con su Teoría de la Relatividad, punto de partida de nuevas investigaciones. Este descubrimiento significó un enorme adelanto de la ciencia ,comparable a los realizados por Copérnico, Kepler y Newton.

Biología. Esta ciencia vio ampliado su campo de estudios al conocerse la división celular, las leyes de la herencia y la existencia de los cromosomas. Carlos R. Darwin (1809-1892) revolucionó el saber biológico con su Obra sobre el origen de las especies en términos de selección natural (1859).

Tomando como base los estudios de Lamarck (1744-1829) sobre la evolución biológica de las especies, Darwin amplió esta teoría afirmando que en dicha evolución existía una lucha por la vida en la que sólo las especies más fuertes conseguían sobrevivir.

Los avances médicos y el mejoramiento de los métodos de higiene lograron un progreso en beneficio de una mejor salud pública y una mayor expectativa de vida.

El notable cirujano inglés José Lister (1827-1912) luchó con denuedo por hacer entender a sus contemporáneos la importancia de la desinfección de los instrumentos de cirugía y. propugnó así la aplicación de métodos de asepsia.

El éter comenzó a ser utilizado como anestesia para las operaciones quirúrgicas, hecho que fue paralelo a la práctica de una cirugía más avanzada.

Roberto Koch (1843-1910) descubrió los bacilos que producen la tuberculosis y el cólera. Por otra parte la difteria fue atacada con la aplicación del suero antidiftéricos.

El francés Luis Pasteur (1822-1895) ideó un proceso de conservación de los alimentos al descubrir que la fermentación era producida por bacterias y que al exponer dichos alimentos a altas temperaturas éstas morían. Este procedimiento recibió el nombre de pasteurización.

Por otra parte, el estudio de las bacterias dio origen a una nueva ciencia: la bacteriología. Al mismo tiempo, los estudios permitieron el descubrimiento de la vacuna antirrábica. Psicología y Psicoanálisis.

El siglo XIX fue el siglo de los revolucionarios científicos. Sigmund Freud (1859-1939) dio un giro rotundo a la psicología. Con su teoría del psicoanálisis abrió grandes puertas para el conocimiento del interior del hombre, su conducta y sus motivaciones.

Su obra marcó un hito en la historia de los estudios psicológicos y fue la piedra fundamental de la Psicología del siglo XX.

Sociología. En una época de grandes cambios, convulsiones y explosión social, el estudio de las relaciones entre los hombres no podía mantenerse al margen de tales procesos.

La Sociología adquirió importancia relevante en esos momentos. Surgieron, como se verá más adelante, numerosas y distintas corrientes cuyos más destacados representantes fueron Heriberto Spencer (1820-1903), Augusto (1788-1857), Emilio Durkheim (1858-1917) y Weber (1864-1920), entre otros.

Así el hombre no solo experimentó una gran confianza y esperanzas por las posibilidades que la ciencia abría para el progreso, sino que se encontró con que su panorama interior y su relación con el Cosmos se ampliaban casi al infinito.

UNA NUEVA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA
El clima sereno de fines de siglo se vio transformado, bruscamente, por una serie relampagueante de descubrimientos científicos revolucionarios, que se sucedió como un verdadero fuego de artificio:

En 1892, Lorenz descubría la naturale2a de la electricidad; en 1895, los rayos X fueron descubiertos por Roentgen; en 1896, Henri Becquerel demostró la radiactividad de ciertas sustancias; en 1898, los esposos Pierre y Marie Curie descubrieron el primer cuerpo radiactivo: el radium; en 1900, Max Planck formulaba la «Teoría de los Quantos»; en 1902, el inglés Rutherford descubrió la estructura del átomo; en 1905 Einstein elaboraba la teoría de la relatividad. Pero nadie logró entrever sus prodigiosas consecuencias: la era atómica.

Todos estos descubrimientos produjeron la crisis de cierto positivismo científico. Se comenzó a dudar: si un cuerpo simple —el radium— liberaba a otro cuerpo simple —el helio—, y se transformaba en un tercer cuerpo simple, esto significaba, sencillamente, la quiebra del sagrado principio de Lavoisier, según el cual «nada se crea, nada se destruye, todo se transforma», y la del análisis. La alquimia, viejo sueño del hombre medieval, era, por tanto, posible.

En otro campo, las afirmaciones proféticas del químico ruso Mendeleiev resultarían exactas. Este había confeccionado una tabla de los cuerpos, según sus pesos atómicos, pero muchas casillas de ella quedaron vacías. Ante el pesimismo general con relación a su trabajo, dijo: «Verán ustedes cómo cada casilla vacía será ocupada por un cuerpo actualmente desconocido.» Y, efectivamente, poco a poco, se fueron descubriendo nuevos cuerpos, que pasaron a ocupar, según su peso atómico, las casillas vacías.

Revolucionarios fueron también los trabajos realizados por otro sabio ruso, Pávlov: sus investigaciones sobre los reflejos condicionados en los animales y en el hombre permitieron establecer una relación entre la fisiología y la psicología. En genética, los trabajos de De Vries, expuestos, en 1901-1903, en sus «Teorías de las mutaciones», vendrían a apoyar las conclusiones de Darwin.

Los escritos del monje Mendel, publicados treinta años antes en un oscuro periódico austríaco, fueron examinados de nuevo, y el americano Morgan se dedicó a explicar científicamente las afirmaciones del gran precursor de la genética moderna.

Una de las principales consecuencias de toda esta revolución científica fue la aparición de un espíritu nuevo. Poincaré había advertido ya que «el papel de las teorías no consistía en ser verdaderas, sino en ser útiles». A principios del siglo XX, se tenía el convencimiento de que el sabio no llegaría jamás a conseguir el conocimiento definitivo de las cosas. Las leyes científicas eran consideradas relativas, y no podían ser comprobadas más que en ciertas condiciones.

Y algunos, como Brunetiére, proclamaron la quiebra de la ciencia. El sabio americano Millikan dijo: «Todos comenzamos a ver que los físicos del siglo XIX habían sido tomados demasiado en serio, y que no habíamos llegado tan lejos como pensábamos en el estudio del universo.»

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

A partir del medidos del siglo XIX hubo tal desarrollo cientifico que podemos decir que había comenzado una nueva era del mundo. En efecto, el progreso técnico era algo deslumbrante, y se convertiría en el verdadero motor de la economía, absorbiendo sumas fabulosas de dinero.

A lo que respondió el nacimiento de una organización capitalista de gran empuje, no sólo a escala de cada estado, sino también a escala mundial. El mundo pareció irse empequeñeciendo. Cada acontecimiento político y económico, alcanzaba, en seguida, una repercusión internacional.

A las matemáticas correspondió determinar los métodos que habían de utilizar las demás ciencias. El sabio francés Henri Poíncaré (1854-1912), «cerebro vivo de las ciencias racionales», fue el símbolo del denodado trabajo de análisis que había de caracterizar a la segunda mitad del siglo XIX.

En este período, la escuela matemática alemana demostró una gran originalidad: los trabajos de Bemhard Riemann (1826-1866) fueron de una especial importancia; él fue el iniciador de las geometrías no euclidíanas.

Los físicos comprobaron y fijaron los conocimientos ya adquiridos: perfeccionaron la termodinámica (es decir, la ciencia que estudia las relaciones entre el calor y el trabajo), merced a las investigaciones de los alemanes Helmholtz y Clausius, y del inglés lord Kelvin.

Las experiencias de dos franceses, Fizeau y Foucault, determinaron las condiciones de la velocidad y de la propagación de la luz en los diversos medios; el principio de Doppler-Fizeau permitió medir la velocidad de las estrellas.

Estos trabajos fueron proseguidos por los alemanes Kirchhoff y Bunsen, a los que se debió la revelación de la estructura de la materia: en efecto, ellos descubrieron, en 1860, el análisis espectroscópico, y en adelante, podría conocerse, medíante él, la composición de cada cuerpo.

Nació la astrofísica, que probaría la unidad de los materiales que componen el universo. Así, por ejemplo, se descubrió la existencia del helio en el Sol, antes de descubrirla en la Tierra. Las investigaciones de Faraday y de Maxwell sobre la teoría electromagnética de la luz fueron confirmadas por Hertz, en 1889.

La química orgánica empezó a desarrollarse con Berthelot (1827-1907). El punto de partida fue el descubrimiento de los alcoholes, por Dumas; a raíz de esto, fue descubierta una serte de otras familias de cuerpos: los hidrocarburos, los aldehidos, etcétera.

El alemán Kekulé estudió las moléculas, los átomos y las fórmulas desarrolladas de los cuerpos. El francés Le Bel y el holandés Vant Hoff fundaron la estereoquímica. Henri Saínte-Claíre Devílle consiguió, en 1854, preparar índustríalmente el aluminio, abriendo el camino, así, a una nueva metalurgia.

PASTEUR Y DARWIN
La biología se aprovechó, igualmente, de los métodos científicos. Los fenómenos de la vida se analizarían, en lo sucesivo, científicamente. Así lo comprendió Claude Bernard (1813-1878). En 1851, demostró la función glicogenética del hígado, que puso al descubierto la primera secreción interna. Posteriormente, escribió su «Introducción al estudio de la medicina experimental», libro capital que aún en nuestros días no ha perdido interés.

En esta obra afirmó textualmente: «La medicina, que hasta ahora había sido empírica, se va convirtiendo en científica.»

Un sabio de formación química, Louis Pasteur (1822-1895), provocó una auténtica revolución en la biología y en la medicina. Estudiando el fenómeno de la fermentación, descubrió que se debía a unos organismos vivos: los microbios. Su teoría iba, entonces, en contra de la opinión sustentada por los demás sabios, para los que la fermentación era un fenómeno puramente químico.

En 1867, descubrió el procedimiento que se llamaría de la parteurización, es decir, de la destrucción de los microbios por el calor. Y demostró también que no existía la generación espontánea. «¡No! No existe la generación espontánea. Todo ser vivo nace de otro ser vivo», afirmó. En seguida se dedicó a aplicar sus descubrimientos a la medicina, y desarrolló, metódicamente, el procedimiento de la vacunación que Jenner había utilizado contra la viruela.

Muchos sabios continuaron la obra de Pasteur, y entre ellos hay que rilar, especialmente, a su discípulo, el doctor Roux, por su descubrimiento de la vacuna contra la difteria, y al alemán Koch, descubridor de los bacilos de la tuberculosis y del cólera. La práctica de la asepsia y de la antisepsia hizo progresar considerablemente a la cirugía. Esta revolución producida en la medicina explica, en parte, el desarrollo demográfico.

En 1859, se publicó una obra que alcanzó mucha resonancia: «El origen de las especies por la selección natural», cuyo autor era el inglés Carlos Darwin (1809-1882). Este, influido por los estudios de Lamarck v de Malthus, afirmaba que la vida era una evolución.

Y, para sostener su tesis, formuló tres postulados, que podrían resumirse así: 1) las formas derivan unas de otras; 2) el motor de esta evolución es la selección natural; 3) los caracteres adquiridos se transmiten por herencia.

Inmediatamente surgió una serie de protestas contra la teoría de Darwin: el Vaticano, indignado, recordó que el cuerpo del hombre había sido creado por Dios; y en Francia, aunque (iuvier había muerto treinta años antes, los «fijistas» reaccionaron violentamente. Durante este período, Mendel emprendió el estudio científico de la herencia.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre