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Euripides Obras Tragedias Literatura en Grecia Clásica Resumen

Eurípides – Obras Tragedias
La Literatura en Grecia Clásica


Eurípides

Eurípides, el joven rival del gran Sófocles, había nacido en Salamina el mismo día, dícese, en que se desarrolló la famosa batalla. Sus padres, que se habían refugiado allí procedentes de Fila, eran gente de la buena clase media, si bien Aristófanes haya insinuado después que ella, la mamá, vendía flores por la calle.

El chico creció con la pasión de la filosofía, estudió con Pródico y Anaxágoras y se vinculó con tan estrecha amistad con Sófocles, que más tarde le acusaron de haberse hecho escribir por éste sus dramas, lo que es ciertamente falso.

No se sabe cómo se convirtió en escritor de teatro. Pero aparece claro, por las dieciocho obras que de él nos han llegado, sobre setenta y cinco que se le atribuyen, que Eurípides se burlaba del teatro en sí y que lo consideró tan sólo como un medio para exponer sus tesis filosóficas. Aristóteles tiene razón cuando dice que, desde el punto de vista de la técnica dramática, representa un paso atrás respecto a Esquilo y a Sófocles. En vez de desarrollar una acakSn, mandaba un mensajero a resumirla en el escenario  en forma de prólogo, confiaba al coro largos parlamentos pedagógicos y, cuando el enredo se embarullaba, hacía bajar del techo un dios que lo resolvía con un milagro.

Recursos de dramaturgo no cuajado, que le habrían conducido a rotundos fracasos, si Eurípides no los hubiese compensado con un agudísimo sentido psicológico que prestaba veracidad y autenticidad a los personajes, acaso incluso contra sus intenciones. Su Electra, su Medea, su Ifigenia, son los caracteres más vivos de la tragedia griega. A lo cual debe sumarse la fuerza polémica de sus argumentaciones sobre los grandes problemas que se planteaban a la conciencia de sus contemporáneos.

Había en Eurípides un Shaw de gigantescas proporciones, que se batía por un nuevo orden social y moral, siendo cada uno de sus dramas un redoble de tambor contra la tradición. Conducía esa cruzada con habilidad, consciente de los peligros que entrañaba, pues la Grecia de entonces no era la Inglaterra de hoy. Así, por ejemplo, para desmantelar ciertas tendencias religiosas, finge exaltarlas, pero lo hace de manera tal que muestra su absurdidad. De vez en cuando interrumpe en la boca de un personaje un razonamiento peligroso para permitir que el coro eleve un himno a Dionisio, destinado a tranquilizar la censura y a calmar las eventuales protestas de los auditores santurrones.

Pero de vez en cuando se le escapan frases como: «Oh Dios, admitiendo que exista, pues de Él solo sé de oídas…», que desataban tempestades en la platea. Y cuando enHipólito pone en boca de su héroe: «Sí, mi lengua ha jurado, pero mi ánimo ha permanecido libre», los atenienses, que estaban acostumbradísimos al perjurio, pero que no admitían oírselo decir, querían lincharle; y el autor tuvo que presentarse en persona para calmarlos diciendo que tuviesen la paciencia de aguantar: Hipólito sería castigado por aquellas sacrílegas palabras.

En el Louvre hay un busto de Eurípides que le muestra barbudo, grave y melancólico y que corresponde a la descripción que han dejado sus amigos. Éstos le pintan como un hombre taciturno y más bien misántropo, gran devorador de libros, de los que era uno de los raros coleccionistas.

Su polémica modernista le había acarreado hostilidad de los bien pensantes. Los conservadores y odiaban y Aristófanes le tomó directamente como blanco en tres de sus comedias satíricas. Índice de la gran civilización de Atenas es, sin embargo, el hecho de que cuando Eurípides y Aristófanes se encontraban en el ágora o en e café, se comportaban como los mejores amigos del mundo. Solamente cinco veces los jurados se atrevieron otorgarle el primer premio. En cuando a los espectadores se indignaban o fingían indignarse. Pero en sus «estrenos no se encontraba un asiento ni pagándolo con oro.

En 410 le procesaron por impiedad e inmoralidad entre los testigos de la acusación figuraba también su mujer, que no le perdonaba, dijo, el pacifismo en el momento que Atenas estaba empeñada en una lucha a vida o muerte contra Esparta. Entre los documentos de la acusación fu exhibido el discurso de su Hipólito. El imputado fue absuelto. Mas la acogida que inmediatamente después el público hizo a su drama, Las mujeres troyanas, le hizo comprender que en adelante sería un extranjero en su patria Por invitación de Arquelao se trasladó a Pella, capital de Macedonia. Y allí murió despedazado, contaron los griegos, por los perros, vengadores de los dioses ofendidos.

Sócrates había dicho que para un drama de Eurípides no le molestaba ir a pie hasta El Pireo, lo cual, para un perezoso de su calaña, significaba un gran sacrificio. Y Plutarco cuenta que cuando los siracusanos hicieron prisionero a todo el cuerpo expedicionario ateniense, devolvieron vida y libertad a los soldados que sabían recitar alguna escena de Eurípides.

Según Goethe, ni siquiera Shakespeare le iguala. Ciertamente, él fue el primer dramaturgo «de ideas» que ha tenido el mundo y quien llevó a la escena, en términos de tragedia, el gran conflicto de aquél y de todos los tiempos: el conflicto entre el dogma y el libre examen.

EsquiloSófoclesEurípides

Fuente Consultada: Historia de los Griegos de Indro Montanelli

Sofocles Edipo Rey Tragedia Griega Obras de Sofocles Poesia griega

Sófocles Edipo Rey Tragedia Griega

EL TEATRO GRIEGO: SÓFOCLES: Escritor (495-405 a. C.)
Poeta dramático griego, el más fecundo entre ellos, ya que escribió cerca de ciento treinta obras de las cuales sólo siete han llegado hasta nosotros. Cuando tenía 15 años, fue elegido director del coro de niños que habría de entonar los cánticos de celebración de la victoria de Salamina.

Doce años después se dio a conocer como autor dramático; desde entonces ganó numerosos premios y ocupó el primer lugar entre los trágicos griegos luego de la muerte de Esquilo. Sus obras tienen quizá menos grandiosidad que las de aquél, pero sus personajes son más conmovedores y humanos. Obras; Antígona, Electra, Las Traquinias, Edipo rey, Edipo en Colona, Ayax, Filoctetes, En el año 1911 se descubrió otra obra de Sófocles: Los rastreadores, a la que le falta el final.


Sófocles

El padre de quien le sucedió en el favor de los atenienses es poco conocido, mas ciertamente dos cosas, en su vida, le llamaron a engaño: la profesión y el nombre de hijo. Era armero en Colono, un suburbio de Atenas, de modo que las guerras con los persas, que empobrecían casi todos los ciudadanos, le enriquecían a él y le permitieron dejar una hermosa renta a su vástago, que se llamaba Sófocles, es decir, «sabio y honrado».

A este hermoso nombre y a aquel hermoso patrimonio Sófocles añadía también el resto: era guapo, sano como una manzana, atleta perfecto y excelente músico. Aun antes que como dramaturgo, consiguió popularidad como campeón de pelota y de tocador de arpa; y tras la victoria de Salamina fue designado para dirigir un ballet de jóvenes desnudos, elegidos entre los más hermosos de Atenas, para festejar el triunfo.

Por otra parte, además de en el teatro, hizo también una espléndida carrera en política: Pendes le nombró ministro del Tesoro, y en 440 le confirió galones de general al mando de una brigada en la campaña contra Samos. Hemos de creer, sin embargo, que, como estratega, no debió de dar grandes resultados, pues el propio autokrator dijo más tarde que le prefería como dramaturgo.

Sófocles amó la vida, a la griega, o sea sin dar cuartel a todos los placeres que aquélla ofrecía. Venido al mundo en la edad feliz de Atenas, se aprovechó ampliamente, como se lo permitían sus medios de fortuna, una buena salud y un robusto apetito. Amaba el dinero, administró sabiamente el que le dejara su padre y ganó otro tanto por sí mismo.

Era devoto de los dioses y a ellos dirigía plegarias y hacía sacrificios con escrupulosa puntualidad. Mas en compensación exigió de ellos el derecho de engañar a su mujer y a frecuentar los más ambiguos niños bonitos de Atenas. Sólo de viejo se «normalizó», volviendo a cortejar a las mujeres y se enamoró de una cortesana, Teorida, que le dio un hijo bastardo.

El legítimo, Jofonte, temiendo que su padre le desheredase en provecho de su hermanastro, le citó ante el tribunal para hacerle desautorizar por chochez. El anciano se limitó a leer a los jueces una escena de la tragedia que estaba componiendo en aquel momento: Edipo en Colonna. Y los jueces no solamente le absolvieron, sino que le escoltaron hasta su casa en señal de admiración.

Tenía casi noventa años cuando murió, en 406. La belle époque de Atenas había terminado y los espartanos asediaban la ciudad. Entre el pueblo cundió la voz de que Dionisio, dios del teatro, se había aparecido en sueños a Lisandro, rey de los sitiadores, y le había ordenado que concediera un salvoconducto para franquear las líneas a los amigos de Sófocles, cuyo cadáver querían llevar a Deceleia para darle sepultura en la tumba familiar. Fantasías, se comprende; pero que sirven para demostrar la enorme popularidad de que había gozado aquel extraordinario personaje.

Había escrito ciento trece tragedias, las cuales no se limitó a poner en escena: intervino también en ellas corno actor, y siguió haciéndolo hasta que la voz se le enronqueció. Con él los personajes se habían convertido en tres y el coro perdió cada vez más su importancia. Era un natural desarrollo técnico, pero a él contribuyó también la pie pensión de Sófocles por la psicología. A diferencia de Esquilo, que era en todo partidario de la «tesis», él estaba por los «caracteres»: el Hombre le interesaba más que la Idea, y en esto estriba sobre todo su modernidad.

Las siete obras que de él nos quedan demuestran que aquel hombre, afortunado entre todos los hombres, ingenioso, jacarandoso y gozador de la vida, era después, en poesía, un sombrío pesimista. Consideraba, como Solón, que la mayor ventura para el hombre era no nacer o morir en la cuna. Pero expresaba estos pensamientos con un estilo tan vigoroso, sereno y contenido, que nos hace dudar de su sinceridad. Era un «clásico» en el sentido más completo de la palabra. Sus intrigas son perfectas como técnica teatral. Y los personajes que las animan, en vez de sermonear como en Esquilo, tienden a demostrar. «Yo los pinto como debieron ser —decía—. Eurípides es quien los pinta como son.»

Esquilo La Tragegia GriegaSofocles La Tragegia GriegaEurispides La Tragegia Griega
EsquiloSófoclesEurípides

Fuente Consultada: Historia de los Griegos de Indro Montanelli

Biografia de Esquilo Poeta Griego

Biografía de Esquilo Poeta Griego

Esquilo: hoplita en Maratón y sublime autor trágico, de esa tragedia que preside la fatalidad por encima de la cabeza de los dioses y de los héroes.

Esquilo reúne en su figura los rasgos de aquella generación extraordinaria que con su espada y con su pluma pudo y supo cimentar el esplendor de Atenas en el siglo V antes de nuestra Era.

Todo, en su vida tanto como en su producción literaria, respira ese hálito genial, esa elevación en los hechos y en las ideas que constituye el distintivo de los grandes momentos históricos de los pueblos.

EL TEATRO GRIEGO

La Tragedia Griega Esquilo

«Aquí yace Esquilo, de cuyas proezas son testigos los bosques de Maratón y
los persas de largos cabellos, que las conocieron bien.»


Éste es el epitafio que el propio Esquilo dictó para su tumba poco antes de morir. Evidentemente, él no atribuía mucha importancia a sus méritos de dramaturgo y prefirió subrayar los que había alcanzado en el campo de batalla como soldado, como si solamente estos últimos pudiesen cualificarlo a la gratitud y a la admiración de la posteridad.

En efecto, Esquilo aun antes que un incomparable artista fue un ciudadano ejemplar. Y el primer premio lo ganó no en la escena sino en la guerra, donde con sus dos hermanos realizó tales actos de heroísmo, que el gobierno encargó a un pintor que lo celebrase en un cuadro.

En el teatro había debutado nueve años antes, en 499 antes de Jesucristo, cuando él tenía veintiséis; y en seguida se impuso a la atención del público y crítica.

Pero cuando la guerra contra Darío llamó a las puertas de Atenas, trocó la pluma por la espada y no regresó más que tras haber sido alcanzada la victoria y ultimada la desmovilización. Nadie mejor que él, que había participado en aquello, podía sentir la orgullosa exultación de la posguerra y hacerse el intérprete de ella.

Para festejar el triunfo sobre los persas, el Estado financió espectáculos dionisíacos nunca vistos, y todo permite creer que Esquilo debió de tomar parte también en su organización. En 484 ganó el primer premio. Cuatro años después, los persas volvieron con Jerjes a intentar el desquite. Esquilo de cuarenta y cinco años y poeta laureado, podía haberse sustraído a la llamada.

En cambio, volvió a tirar lejos la pluma para empuñar la espada y combatió con el entusiasmo de un hombre de veinte años en Artemisium, en Salamina y en Platea.

En 479 reanudó su actividad de dramaturgo y, regularmente, año tras año, ganó el primer premio hasta 468, cuando hubo de cedérselo a un jovenzuelo de veintiséis años, un tal Sófocles. Se rehízo al año siguiente.

Mas volvió a ser batido en los sucesivos, hasta 458, cuando obtuvo e1 triunfo con la Orestíada.

Sin embargo, en adelante le sucedió ser desposeído por Sófocles, y acaso por esto emigró a Siracusa donde ya había estado y donde Gerón le tributó grandes honores. Allí murió a los setenta y dos años por culpa, decía la gente, de un águila que, vagando por el cielo con una tortuga entre las garras, la dejó caer sobre la calva cabeza del poeta tomándola por una piedra.

Atenas quiso oír las tragedias que había compuesto en Sicilia y volvió a darle, una vez muerto, el primer premio.

A Esquilo se le debe antes que nada una gran reforma técnica: la introducción de un segundo actor, en añadidura al que ya había desarrollado Tespis. Fue gracias a esto que el canto dionisíaco se transmutó definitivamente de oratoria en drama.

Pero más importante aún fue el tema que eligió y que después quedó como de pragmática de todo el teatro sucesivo: la lucha del hombre contra el des tino, o sea del individuo contra la sociedad, del libre pensamiento contra la tradición.

En sus setenta (o noventa) tragedias, Esquilo asigna regularmente la victoria al destino, a la sociedad y a la tradición. Y no se trataba de tartifismo, pues su vida constituía un ejemplo de espontánea sumisión a estos valores. Pero en las siete obras que de nos han llegado, y sobre todo en el Prometeo, asoma 1 simpatía del autor para el condenado rebelde.

Esta simpatía debía de ser compartida por el público que, al parecer, acogió mal la Orestíada por considerar demasiado beatas sus conclusiones y silbó a los jurados que la premiaron. Pero Esquilo procedía de buena fe al pone en boca de sus protagonistas esos latiguillos moralizado res que a menudo hacen pesados sus diálogos y atascan la acción: tenía pasta de predicador cuáquero, de «cuaresma lista».

Y más de dos mil años después, el filósofo alemán Schlegel, que en muchas cosas se parecía a él, dijo que Prometeo no era «una» tragedia, sino «la» tragedia.

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BIOGRAFIA: Hijo de Euforión, perteneciente al demos de Eleusis, en el Ática, Esquilo debió nacer hacia 525, aunque esta fecha no es del todo segura. Parece ser cierto que cuando combatió en Maratón (490) se hallaba en la plenitud de su hombría.

En esta batalla cayó herido de muerte su hermano Cinegiro, al cual tributó en más de una ocasión un emocionado recuerdo. El mismo, en el epigrama que hizo grabar en su epitafio, quiso que constaran no sus triunfos en el teatro, sino su contribución a las luchas en defensa de la patria amenazada.

Ya antes de Maratón habíase revelado como autor de tragedias. Parece que sus primeras obras pueden fecharse entre 499 y 496:

Pero cuando destacó con luz vivísima como genial creador de la tragedia griega, fue a partir de 484, en cuya fecha obtuvo por primera vez el premio en el concurso de los trágicos.

Esquilo agregó a la acción un segundo actor —y luego un tercero, a imitación de Sófocles—, con lo que hizo posible el verdadero diálogo; también introdujo un prólogo antes de la entrada del coro e inauguró la ley de las trilogías, derivada de la costumbre ateniense de presentar tres tragedias a un tiempo.

Su fama como autor trágico desbordó los marcos de Atenas y se propagó por todo el mundo de la cultura helénica. Hacia 470 fue invitado por Hierón I de Siracusa para celebrar la fundación de la nueva ciudad de Etnas.

Este viaje fue muy breve; pero posteriormente hizo una nueva estancia en Sicilia. Esta última vez, para morir en Gela, probablemente de muerte natural, aunque la leyenda, inseparable de la historia en la vida de todo gran hombre, la atribuyó a un accidente, determinado por la caída de una tortuga, desprendida de las garras de un águila, sobre su calva cabeza.

De Esquilo han llegado a nosotros siete obras, lo que representa la décima parte de su producción total. Pero con las que poseemos—>Las Suplicantes, Los Persas, Los Siete contra Tebas, El Prometeo encadenado y la trilogía de Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides (La Orestíada) — basta para inmortalizar su persona, que en todo momento se nos presenta como el temperamento dramático más poderoso de Grecia.

Sus tragedias están habitadas por gigantes, los cuales se expresan en forma sublime, tal como dice Aristófanes. Sobre estos personajes domina una profunda espiritualidad religiosa, pues Esquilo fue sinceramente piadoso y convencido de la fe en la justicia del gobierno divino.

Elevándose en la escena a la categoría de maestro y educador del pueblo ateniense, el gran trágico enseñó la bondad de la ley del sufrimiento y mostró, en ráfagas apasionadas, la transmisión de la maldad como fatal herencia legada por unas generaciones a otras.

EsquiloSófoclesEurípides

Fuente Consultada: Historia de los Griegos de Indro Montanelli

Pan y Circo en Roma Antigua Historia de los Juegos y Sus Objetivos

HISTORIA DE LOS JUEGOS EN LOS CIRCOS ROMANOS

Entre otros grandes fastos, los patricios celebraban los aniversarios del ascenso al trono de los emperadores, que, por lo general, implicaban un gran despliegue de espectáculos públicos. Éstos eran una gran válvula de escape para aliviar las tensiones sociales y se convertían en una de las pocas oportunidades en que los amos y señores de Roma y la plebe compartían un mismo momento de emoción, aunque situados en graderías de muy distinta calidad y ubicación.

Patricios: La ciudad de Roma se constituyó a partir de la asociación de grupos humanos que se reconocían como descendientes de un antepasado común. Cada uno de estos grupos era una gens. Sus integrantes eran los patricios Éstos formaban un grupo cerrado que acaparaba los puestos de gobierno, poseía grandes fortunas y las mejores tierras.

En tiempos de los reyes, a medida que la monarquía acrecentaba sus privilegios, los sectores populares incrementaban sus demandas y su disconformidad. Los beneficios de la expansión, que pronto abarcó toda la cuenca mediterránea, posibilitaron la aparición de la República.

Los descendientes de los antiguos fundadores, constituidos en un sólido patriciado, supieron retener inteligentemente el poder en sus manos mediante la cesión de algunos beneficios a sectores sociales más amplios, el insaciable sojuzgamiento de nuevos pueblos, el uso masivo de la mano de obra esclava, el perfeccionamiento bélico de sus ejércitos, la implantación de una legalidad estricta y, para distraer a la plebe, el «pan y circo» de los grandes espectáculos públicos.

Por lo general, todas las gargantas hacían suyo el mismo aullido de «¡lugula!» -equivalente, en castellano, a «¡Córtale el cuello!«- cuando en la arena del circo se decidía la vida o la muerte de algún gladiador, si bien el pulgar del emperador y los suyos era el que decidía el destino del hombre.

Eso sí, para dictar su sentencia, los patricios estaban atentos a las preferencias de la multitud, ya que la política de «panem et circum» -pan y circo- estaba destinada fundamentalmente a halagar a la plebe.

Los límites de esta política no sólo estaban marcados por el descontento de los estratos inferiores, sino también porque los espectáculos exigían una gran erogación de dinero. Por lo general, los patricios más ricos financiaban los juegos, pero este requisito era utilizado como elemento de presión sobre el emperador o el Senado.

Circos y anfiteatros Los romanos encontraron una forma de arquitectura que permitió apoyar social y culturalmente el fenómeno. En Roma, los juegos se desarrollaban primero en un alargado valle de suaves pendientes, el valle Murcia, en el que el arroyo representaba el eje del coso. Poco a poco, algunos acondicionamientos dan lugar al primer circo propiamente dicho. Tiene la forma de un rectángulo muy alargado, redondeado en sus dos lados pequeños.

Un dique de tierra o un múrete delimitado por dos mojones, la spina, divide el coso, el espacio en el que evolucionan los combatientes. Los emperadores dotarán progresivamente a los juegos de edificios grandiosos cuya forma, no obstante, variará poco: los anfiteatros.

El más célebre de todos es el anfiteatro Flavio, o Coliseo. El coso, en forma de elipse, está rodeado por varios pisos de gradas en las que el lugar que ocupan los espectadores viene determinado en función de su posición social. Bastidores, trampas, montacargas, desagües, jaulas y fosos ocupan el subsuelo del coso. El público puede desplazarse y dialogar en las galerías abovedadas acondicionadas bajo las gradas.

Escuelas para los juegos Los juegos se componen, esencialmente, de carreras de carros, de combates de gladiadores y de acosos. Al entretenimiento deportivo se añaden las pasiones suscitadas por las múltiples apuestas. Las carreras de carros son muy populares. A los carros se uncen, por regla general, caballos, pero por afición a lo extraordinario, se utilizan a veces camellos, elefantes e incluso tigres.

El interés de tales carreras se incrementa con todas las acrobacias a que dan lugar. Más sanguinarios resultan los combates de gladiadores, quienes pueden ser condenados de derecho común, prisioneros de guerra o esclavos, pero también individuos voluntarios, con frecuencia hombres armiñados. Todos ellos son sometidos a un verdadero entrenamiento en las escuelas de gladiadores, privadas en un primer momento e imperiales después, a partir de finales del s. I. Los combates tienen lugar al final de la jornada. Los vencedores reciben recompensas y, después de varias victorias, pueden ser liberados.

LA REPUBLICA: Por fin, la República se convirtió oficialmente en Imperio y, parafraseando a César, la suerte quedó echada: con el paso de los siglos, una hegemonía tan extensa terminó por afectar la unidad del poder.

Constantino I fue el último emperador del Imperio unificado. Poco después, el emperador Teodosio lo dividió. El Imperio Romano de Oriente sobrevivió unos mil años, pero el Imperio Romano de Occidente no pudo mantenerse en pie cuando los «bárbaros» golpearon a sus puertas.

Entretanto, la lenta pero imparable expansión del cristianismo hizo lo demás y Europa se sumió en la Edad Media. Sin embargo, durante siglos Roma supo comprender esa diversidad inevitable que le ofrecían pueblos y regiones disímiles. Su religión, mitos, artes, ciencias y técnicas absorbieron los más distintos aportes, que procesó y, muchas veces, aceptó con tolerancia. Así, sus dioses iniciales, deidades lógicamente agrarias, debieron compartir los espacios sagrados con otros.

Pronto Roma, en su momento de hegemonía primera, vio en la mitología y la religión griegas una fuente de la que servirse, y los dioses que habían sido del Peloponeso pasaron a serlo de Roma, con otros nombres. La misma fundación de la ciudad fue reelaborada como mito con el apoyo de las leyendas griegas. Se sumaron a eso, con los siglos, dioses y mitos egipcios y luego asiáticos.

Sólo el cristianismo resultó a los romanos una fe que no quisieron aceptar y combatieron con crueldad, hasta que debieron caer rendidos ante la evidencia de su arraigo en la mayoría de sus dominios. Fue con Constantino, en la etapa final del Imperio.

También las artes y las técnicas, así como el derecho y las ciencias, adquirieron un desarrollo nutrido en vertientes plurales, que las principales ciudades romanas lograron congeniar. El teatro griego inspiró una dramaturgia propia. Pero los ingenieros y arquitectos de Roma idearon el espacio novedoso del anfiteatro y levantaron el más colosal: el Coliseo. La política republicana y democrática también requería su arte, la oratoria; y la legislación dio paso al Derecho Romano. Sin dudas, es mucho lo que Occidente debe a Roma.

Séneca estigmatizaba así los juegos de gladiadores: «Por la mañana se entregan hombres a los leones y a los osos; a mediodía, es al espectador a quien se les entrega. Después de haber matado, hay que medirse con otro, para ser matado a su vez; el vencedor también está reservado a la muerte».

AMPLIACIÓN DEL TEMA

LOS SANGRIENTOS JUEGOS DEL CIRCO

Los ricos y los señores de la ciudad tenían la obligación de proveer de distracciones a la inmensa masa de ciudadanos. Así, los juegos se habían hecbo indispensables para jtodos los subditos del Imperio. El favor popular se apartaba cada vez más del teatro. Sólo las pantomimas vulgares continuaban atrayendo al público.

Por el contrario, el circo era su lugar de reunión favorito; casi todos los días, se veía a la inmensa masa de los ociosos dirigirse hacia el Circo Máximo, con sus doscientas sesenta mil localidades, o hacia el Coliseo, con sus cincuenta mil asientos.

Las carreras de carros, al galope, al trote, eran objeto de apuestas apasionadas. Los jinetes iban revestidos con casacas de los colores de su cuadra. A veces los carros chocaban, y los hombres y los caballos caían, siendo aplastados por los que iban detrás.

Pero los números más esperados eran los combates: entre bestia y bestia, entre bestia y hombre, entre hombre y hombre. Cuando Tito inauguró el Coliseo, los romanos, deslumhrados, vieron en la arena —transformable a voluntad en desierto, en bosque tropical—unos 10.000 animales, algunos desconocidos por ellos: elegantes, tigres, leopardos, hienas, jirafas, linces, etc.

Al fin de la jornada, tras el furioso combate, sólo permanecía viva la mitad de las fieras. Después vino el combate de los gladiadores. Estos eran, en principio, condenados a muerte, pero, en períodos de penuria, los tribunales condenaban a la nena capital a los acusados culpables de faltas leves, pues Roma no debía ser privada de su espectáculo favorito. Había también voluntarios, que frecuentaban las escuelas de gladiadores.

Los combatientes desfilaban en primer lugar ante el palco del emperador, a quien saludaban con el célebre: «Morituri te salu-tant» («los que van a morir te saludan»). Los adversarios eran sorteados, y empezaban las apuestas: uno optaba por el sabino armado con una simple espada, otro por el retiario que no tenía para defenderse más que una red y un tridente, un tercero estimaba que las posiblidades del tracio de sable curvo eran más grandes que la del galo o el mirmillón que se batían con una espada. Cuando un gladiador era tocado, tendía la mano hacia la tribuna donde se encontraba el editor, es decir, el que ofrecía los juegos. Si éste bajaba el pulgar, se remataba al herido, y la masa exultaba. En caso contrario, era evacuado y cuidado.

El gladiador tenía que morir con una sonriente indiferencia. Si resultaba vencedor, podía convertirse en ídolo de las masas, y los poetas le dedicarían sus cantos, los ediles sus calles, y las mujeres sus encantos.

Ni los censores más severos: Juvenal, Tácito, Plinio, encontraron nada que decir en contra de estas matanzas. ¿Acaso no era «vil» la sangre derramada, y los juegos no tenían un valor educativo, pues acostumbraban al espectador al desprecio estoico de la muerte? Sólo Séneca, que no fue más que una vez al circo, volvió espantado. «El hombre—escribió—, lo más sagrado para el hombre, es matado aquí por deporte Y diversión».

Los Ordenes Arquitectonicos en Grecia Clásica Diferencias

DIFERENCIAS ENTRE LOS TRES ÓRDENES ARQUITECTÓNICOS GRIEGOS

La divinidad, según los griegos, habitaba en un árbol, un bosquecillo o una fuente. Este lugar sagrado fue rodeado por muros y allí levantaron un altar, centro del culto. Así nacieron los primeros santuarios donde los griegos adoraban a sus dioses. Muy pronto su fervor los llevó a construir una casa, un templo para albergar al ídolo, piedra o tronco de árbol, que poco» a poco tomó forma humana.

La arquitectura y la escultura nacieron en Grecia del deseo de honrar y de agradecer a los dioses los favores dispensados. En el -VI siglo, las ciudades rivalizan en magnificencia. La piedra ha reemplazado al ladrillo y la madera; el templo adquiere con su forma clásica toda su belleza, lograda con la armonía en las líneas y el equilibrio en las masas.

Se levanta sobre un basamento y se compone de dos partes: el interior o casa del dios, que comprende un vestíbulo (pronaos), la sala (naos o celia) reservada a la estatua divina, un pórtico (epistodomo) y la galería con columnas (peristilo), por donde pasean los fieles. Sobre la columnata se apoya el techo a dos aguas; este techo está limitado hacia adelante y hacia atrás por unos frontones triangulares.

El estilo del templo está determinado por la forma de las columnas y la decoración de las cornisas. Se distinguen dos órdenes: el orden jónico, nacido en la Grecia asiática, de influencias orientales, adornado y elegante; el orden dórico, originario de la Grecia europea y difundido en el sur de Italia, más puro, severo y simple. El arquitecto Calimaco, de Corinto (-VI) inventará el llamado orden corintio, que se caracteriza por el capitel adornado con hojas de acanto estilizadas.

En arquitectura hay varios sistemas ornamentales relacionados con los templos; los principales son el orden dórico y el orden jónico. Ambos tienen un componente estético pero también varía la estructura del edificio según sea de orden dórico o jónico.

COLUMNAS DÓRICAS
Desde el siglo Vil a.C. Sin base; capitel de sección circular en la parte inferior o equino, y cuadrada en la superior o ábaco.
COLUMNAS JÓNICAS
Desde el siglo VI a.C.
Con base; capitel con
dos volutas bajo el
ábaco que delimitan un
equino con molduras del tipo llamado «ovas»
COLUMNAS CORINTIASDesde el siglo V a.C. Con base y capitel en forma de campana invertida, decorada con hojas de acanto.

Orden dórico: tiene una distribución geográfica concreta, es el propio de la Grecia continental y del Mediterráneo central (Sicilia y Magna Grecia). Sus características principales son: una columna estriada, de proporciones robustas, y que no tiene basa; el capitel con un elemento inferior de forma tronco-cónica invertida que se llama equino y una pieza rectangular llamada ábaco; un arquitrabe liso por encima, rematado por un friso compuesto por triglifos y metopas sobre el que se levanta un frontón triangular con su espacio central llamado tímpano.

El templo dórico más antiguo que conserva casi toda su estructura es el de Hera en Olimpia, de finales del siglo VII a. de J.C. El apogeo de este estilo viene marcado por el Partenón, del siglo v a. de J.C., templo dedicado a la diosa Atenea y situado en la Acrópolis de Atenas.

Orden jónico: localizado en la Grecia Oriental (Asia Menor e islas) aunque también coexiste en el Ática. Tiene fuertes influencias orientales y sus características son: unas columnas más esbeltas, dotadas de basa y plinto. Fuste también estriado y capitel caracterizado por sus volutas. Arquitrabe liso pero con tres salientes. Friso continuo, liso o decorado al que se sobreponen unos dentellones o piezas que sobresalen y un frontón. Algunos ejemplos son el templo de Artemis en Éfeso o el de Apolo en Dídima, ambos del siglo IV a. de J.C.

Orden corintio: en realidad, es una variante del jónico, lo único que los diferencia es el capitel de hojas de acanto. Este orden es propio de la Grecia continental pero es un fenómeno tardío. El templo de Zeus Olímpico de Atenas es de este estilo y está fechado entre los siglos II a. de J.C. y II d. de J.C.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…
¿Cuáles son las diferencias fundamentales entre los tres órdenes griegos?
Digamos, para empezar, que el corintio -creado a mediados del siglo V a. J.C.- fue menos usado que el jónico y éste, a su vez, menos que el dórico. Los múltiples cambios -en materia de formas, proporciones y distribución- que presentan los tres órdenes, se reflejan, también, en las variantes de sus columnas, cuya diversa altura con respecto a su diámetro, es sugestiva: en la dórica, cinco veces y media; en la jónica, nueve; en la corintia, diez.

El fuste o tronco de la columna dórica -que descansa sobre una plataforma integrada por tres escalones, llamada «estilóbato»- tiene unas dieciséis o veinte estrías, cuya rígida verticalidad se compensa por un ensanchamiento central («énfasis») y un adelgazamiento progresivo hasta llegar al capitel. Este corona al Fuste y sirve de apoyo al «arquitrabe», gruesa viga horizontal que sostiene el friso y la cornisa superiores.

En el friso hay dos zonas básicas: los «triglifos» (placas rectangulares, superpuestas, regularmente, cada tanto y que presentan tres canaletas verticales) y las «metopas» (espacios intermedios, entre triglifo y triglifo), que llevaban bajorrrelie-ves y otros ornamentos. Puede ser que, antaño, en vez de las metopas hubiese espacios huecos, ya que, como recuerda un historiador, en la tragedia «Orestes» se menciona que uno de los personajes pudo huir escapándose por entre las aberturas que separaban un triglifo de otro.

Arriba, donde termina la techumbre, se colocaban gárgolas para el desagüe pluvial, las cuales, muchas veces, tenían forma de cabeza de león y, otras, de saurios o de pájaros. Las columnas jónicas, en cambio, no se apoyaban sobre ningún estilóbato, sino sobre un pedestal o base. El fuste, que era más fino y regular (es decir menos protuberante, al centro, y un poco más ancho, arriba), tenía más estrías: casi siempre venticuatro.

En el capitel, antes sin adornos, aparecieron como motivos de decoración formas ovoides y perladas y dos amplias volutas laterales. El arquitrabe no era compacto, sino que estaba separado en tres fajas, mientras que el friso no presentaba divisiones.

Fuente Consultada: Fasc. N° 32 de la Enciclopedia Ciencia Joven Edit. Cuántica – Los Estilos Griegos –

La Tragedia Griega Origen de la Tragedia Sofocles Esquilo Eurispides

Los Orígenes  de la Tragedia Griega

LA TRAGEDIA GRIEGA:

En el origen del teatro se ha querido ver su vinculación con el culto’religioso. Así en Grecia el teatro siempre estuvo relacionado con el culto al dios Dioni-so, el dios del vino. Dos son los géneros teatrales fundamentales: la tragedia y la comedia. La tragedia pone en escena los grandes problemas de la condición humana: el destino, el tema de la libertad, el concepto de culpa, etc.

Sus personajes son casi siempre héroes o dioses, personajes relacionados con el mundo del mito. Estos personajes suelen utilizar un lenguaje elevado, difícil. Sus finales son trágicos y violentos, siendo frecuente la muerte o el sufrimiento del héroe.

La comedia, aunque puede llegar a plantear temas elevados, normalmente éstos tienen más que ver con la vida diaria. Sus personajes son seres de la vida cotidiana, siendo menor la importancia del elemento mítico. Puede llegar a emplear un lenguaje bajo e incluso obsceno. Sus finales suelen ser normalmente felices.

En Grecia la época dorada del teatro transcurre desde el siglo v al IV a. C. En la tragedia destacan tres grandes genios: Esquilo (525-455 a. de C); Sófocles (496-406 a. de C.) y Eurípides (480-406 a. de C). En la comedia destacan Aristófanes (445-386 a. de C.) y Menandro (343-292 a. de C).

La creación literaria: Puede decirse que la literatura tal como se la entiende en Occidente obtuvo carta de ciudadanía en la Antigua Grecia. Homero y Hesíodo reelaboraron los antiguos mitos y desplegaron todos los elementos narrativos de la épica.

sofocles, Otros autores, como Arquíloco, Safo, Tirteo, Alceo de Mitilene, Anacreonte o Píndaro, desarrollaron la poesía lírica. La palabra poesía significa “creación”.

Los griegos fueron los creadores de la tragedia. Casi desde su mismo origen, el hombre griego ha realizado «viajes» hacia su interior buscado la verdad de su mundo interior.

Y gracias a esta búsqueda de lo intrínsecamente humano hemos podido disfrutar de grandes producciones artísticas, como las tragedias griegas.

Pues en ellas, se narran las aventuras del hombre, que explora los abismos y vericuetos del alma.

Los tres grandes trágicos de la Grecia antigua fueron Esquilo, Sófocles y Eurípides. Los tres vivieron en el siglo V a. J. C. Las obras de Esquilo (525-456) llegaron a constar de cuatro actos y perseguía en ellas un fin moral.

En Los Persas escenifica la guerra contra Jerjes que el autor vivió como soldado. En Prometeo encadenado narra la leyenda del que robó el fuego del Olimpo y sufrió las iras de Zeus. Los siete contra Tebas es la historia de Edipo, mientras que en La Orestíada, que consta de tres partes, se describe el destino de Agamenón, asesinado por su esposa, y las vicisitudes de Orestes, que finalmente logra vengar a su padre.

En esta obra, las Furias, Palas, Apolo y numerosos dioses y semidioses intervienen, ya para ayuda, ya para perdición de los mortales.

ESQUILO: Nació en Eleusis, hacia 525 a.C., y se lo considera padre de la tragedia. Le atribuyen unas ochenta obras teatrales, de las cuales sólo se conservan siete: “Agamenón’ “Las Coéforas’ ,“Las Euménides» ,“Prometeo encadenado’ “Los siete contra Tebas», “Los persas” y “Las suplicantes’ Murió en 456 a.C., en Gela, ciudad de la isla de Sicilia.

SÓFOCLES: Nació en Colona. en 495 a.C. y fue uno de los grandes poetas trágicos griegos. Era amigo de Herodoto y Pendes, ocupó cargos públicos en Atenas y fue estratega militar en una campaña contra Samos. Sus tragedias abordan el tenso equilibrio entre la belleza del ser humano y el horror de muchos de sus actos. Al parecer, escribió entre 120 y 130 obras de teatro, de las cuales llegaron a nuestros días “Antigona’

EURÍPIDES: Junto con Esquilo y Sófocles, este poeta trágico —nacido en 480 a.C. en Salamina— fue uno de los grandes drama­turgos griegos. Pero lo que en aquéllos era mito viviente, en él fue subjetividad.

Por ejemplo, en Esquilo las erinias que persiguen a Orestes luego deque asesinara a su madre, son monstruos reales: en Eurípides, en cambio, son la culpa. Por su temática individualista, no fue un autor popular.

Ampliar Sobre Estos Poetas Griegos

ALGO MAS SOBRE EL TEATRO GRIEGO:
El teatro, una de las principales aportaciones de Atenas a la cultura universal, se desarrolló a partir de los ritos en honor de los dioses. En tiempos primitivos, el ditirambo, o himno unísono, lo entonaban en torno al altar de Dionisos, el dios del vino, cincuenta hombres, cinco por cada una de las diez tribus del Ática.

El ditirambo, que inicialmente se refería sólo a la vida y culto de Dionisos, más tarde empezó a relatar las hazañas de otros dioses y héroes. Los sentimientos terrenales que se expresaban producían tensiones y conflictos dramáticos. La comedia se desarrolló en torno a las celebraciones del final de la cosecha y a partir de las bufonadas de los sátiros, servidores de Dionisos, mitad hombres, mitad machos cabríos.

Tespis era el jefe de un coro itinerante que se presentó en Atenas. Parece que fue él quien inició el teatro, colocándose aparte del coro para representar a un héroe o un dios, y mantener un diálogo con aquél. De este modo, Tespis se convirtió en el primer actor en el sentido moderno de la palabra, y el primero en ganar un premio1* en el festival dramático de las fiestas dionisíacas urbanas.

Tres eran las fiestas teatrales de la Grecia clásica. Las dionisíacas rurales, en honor de Dionisos, dios de la fertilidad, se celebraban en el solsticio de invierno y en ellas se originó el jefe del coro, que primitivamente era el jefe de un pueblo determinado. La palabra tragedia, derivada de tragos (cabra), procede de este festival, tal vez porque el último día se entregaba como premio una cabra. El festival de Leneas, en enero, se dedicaba principalmente a la comedia (derivada de cornos, divertirse).

Todas las obras que se conservan de los poetas griegos fueron escritas para el tercer festival, las fiestas dionisíacas urbanas, que se celebraban cada año en Atenas en abril, y a las que asistían todos los ciudadanos y también representantes oficiales de los estados aliados. Tenía lugar una competición, en la que cada poeta presentaba cuatro obras, tres tragedias y una comedia. A cada poeta se le asignaba un actor principal y un mecenas, un hombre rico cuyo deber cívico era costear el espectáculo.

Uno de los primeros aspirantes a la guirnalda de hiedra dionisíaca en el festival de abril fue Esquilo (525-456 a.C.) veterano guerrero de las batallas de Maratón y Salamina. En sus primeras obras mantenía el coro de cincuenta hombres, que más tarde redujo a doce. Primero se introdujo un segundo actor, y luego, un tercero.

El poderoso verso de Esquilo ensalza las virtudes del heroísmo y el valor. Sófocles (497-406 a.C.), autor de Edipo Rey, presentaba, a través de complejas tramas y sensibles caracterizaciones, un mensaje de inminentes fatalidades, del trágico destino que esperaba a la humanidad. Quizá el ser humano no fuese conscientemente malo, pero su arrogancia y su egoísmo generaban multitud de males que habrían de afligir a las generaciones posteriores.

Ver: Aristofanes

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miselaneas de la historia

Miscelánea: según la definición del diccionario de la lengua española, «es una mezcla de cosas de distinto origen o tipo», y justamente este concepto es el que se aplica hoy esta página, en donde podrá encontrar explicaciones de los mas variados e inconexos temas ,pero interesantes como para ampliar nuestra cultura general.

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

Enciclopedia del Estudiantes – Tomos 12 y 20 Santillana
Los Santos Que Nos Protegen Ángel Bornos-Eva Prim
COSMOS – Carl Sagan
El Espacio Asombroso – Ann Jeanette Campbell
20 Grandes Conspiraciones de la Historia – Santiago Camacho
Revista Muy Interesante La Vida en la Edad Media (Edición Especial Nº 5)
Historia del Mundo -Serie Para Dummies
Actual Historia del Mundo Contemporáneo- Vicens Vives
Almanaque Mundial 2008 -Televisa
El Prójimo – Pacho O’Donnell
La Revolución de las Ideas de – Roberto Cook

Quien fue Lady Godiva? La Historia o Leyenda de la Mujer Desnuda

¿Quién Fue Lady Godiva? – Historia o Leyenda?

LADY GODIVA: La piadosa cónyuge del conde de Mercia fue celebrada a mediados del siglo XI por su apoyo a varios monasterios. Irónicamente, hoy se le recuerda por una notoria cabalgata que muy posiblemente nunca hizo. Cada tres años, en las fiestas populares de la ciudad inglesa de Coventry se incluye a una mujer desnuda que, montada a caballo, recorre sus calles en recuerdo de la heroína lady Godiva.

La verdadera lady Godiva fue la esposa de Leofric, conde de Chester, con quien se había casado hacia el año 1040. De acuerdo con el cronista del siglo XIII Roger de Wendower, Godiva rogó a su cónyuge que disminuyera los impuestos que abrumaban a los habitantes de Coventry.

Tal vez enojado por su insistencia y queriendo acabar con sus fastidiosas peticiones, el conde le hizo una escandalosa propuesta: “Monta desnuda en tu caballo y pasa por el mercado del pueblo cuando toda la gente esté reunida.

Leofric le prometió a Godiva que cuando regresara de esta cabalgata le concedería su deseo: sólo de esa manera los habitantes de Coventry serían perdonados de los pesados impuestos adicionales.

Leofric esperaba que esto haría que su esposa, escandalizada y avergonzada, desistiera de su insistencia.

Según cuentan, los habitantes, en un acto de solidaridad, se encerraron en sus casas y evitaron mirarla. Sólo la vio un indiscreto, que desde entonces fue llamado Peeping Tom, Tom el mirón.

Hacia el año de 1028, una adinerada viuda llamada Godgifu o Godiva (su nombre tiene 17 pronunciaciones distintas) donó su considerable fortuna al monasterio de Ely cuando yacía en su lecho de muerte. Pero se recuperó, y una década después se volvió a casar, atrayendo el interés de su nuevo marido, el conde de Mercia, hacia sus caritativas donaciones.

En 1043 el conde y su esposa fundaron un monasterio benedictino en Coventry, uno de los pueblos bajo su dominio. El 4 de octubre la iglesia fue consagrada a San Pedro, San Osburgo, a todos los santos y a la Virgen María, de quien Lady Godiva era particularmente devota.

Las joyas que regaló a la capilla del monasterio la convirtieron en una de las más ricas de Inglaterra. Lady Godiva la patrocinó aun después de la muerte del conde, además de hacerlo con otra media docena de monasterios.

Pero la condesa no es recordada por estos actos, sino por su recorrido desnuda por las calles de Coventry.

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Miscelánea: según la definición del diccionario de la lengua española, «es una mezcla de cosas de distinto origen o tipo», y justamente este concepto es el que se aplica hoy esta página, en donde podrá encontrar explicaciones de los mas variados e inconexos temas ,pero interesantes como para ampliar nuestra cultura general.

Fuente Consultadas:
Crónica Loca de Víctor Sueiro

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Camino Real a Potosi Camino de las Mulas Comercio Colonial Virreinato

El Camino Real a Potosí

EL CAMINO REAL A POTOSÍ:
Un largo camino entre Potosí y Buenos Aires

Mina de Potosí en Bolivia

Mina de Potosí en Bolivia

En Potosí se encontraba el centro minero más importante de la América colonial. Sus riquezas y creciente actividad atrajeron una gran inmigración que transformó a la ciudad en una de las más pobladas del continente. Allí llegaron nobles, artesanos y muchos aventureros.

Potosí demandaba indios para trabajar en las minas y productos para sus habitantes, muchos de los cual disponían de considerables sumas de dinero para gastar. Fue una ciudad de de abundaban la ostentación de la riqueza y las fiestas públicas.

Pese a la gran distancia que las separaba, Potosí y Buenos Aires fueron los extremos de un circuito comercial por el que iban y venían mercancías. Por Río de la Plata entraban, rumbo al norte, los productos manufacturados provistos por el contrabando, y por allí también salía hacia Europa la plata proveniente del Alto Perú.

En esa larga ruta, llamada el Camino Real, existían centros importantes y paradas obligadas como Santa Fe, Córdoba, Tucuman, Salta y Jujuy.

Incentivadas por el alto consumo de Potosí, prosperaron las actividades artesanales y agropecuarias de las zonas atravesadas por el Camino Real.

Hacia el Alto Perú se vendían carretas y muebles de Tucumán, cereales de los valles fértiles del noroeste argentino, tejidos de Santiago del Estero y mulas del Litoral. Las mulas eran un medio de transporte y de carga indispensable en las regiones andinas. Las ciudades que se encontraban fuera del circuito, como las de Cuyo, no disfrutaron de los beneficios de este movimiento comercial y tuvieron una prosperidad muy limitada.

La producción de la plata potosina fue muy alta hasta fines del siglo XVII, pero más tarde comenzó a declinar, disminuyendo así la relevancia económica de la ciudad. En cambio, Buenos Aires continuó su papel de intermediario entre Europa y el Interior; también se convirtió en un exportador de cueros.

Su población fue creciendo pues llegaba gente del Interior, atraída por las oportunidades de encontrar trabajo en una ciudad donde aumentaban las actividades. El trabajo a su vez aumentó en los campos de los alrededores, porque Buenos Aires requería mayor cantidad de alimentos.

Hacia fines del siglo XVIII ya era el nuevo punto clave del circuito comercial.

Explica María Saenz Quesada en su popular libro: La Argentina Historia del País y Su Gente: «El negocio de la cría de muías movilizaba a capitales y personas de todos los rumbos en dirección al Perú. Las muías, híbrido de yegua y burro, se criaban en los campos de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires. A los dos años de edad, salían en dirección a los potreros de Córdoba, en tropas de 700 a 1.000 animales custodiadas por baquianos para evitar que se dispersaran en la inmensidad de la pampa.

El tamaño de la tropa se duplicaba en la ruta de Córdoba a Santiago y Tucumán, más estrecha por los espesos montes a sus costados. En Salta pasaban ocho meses engordando en los alfalfares.La invernada era el mejor negocio del patriciado salteño y la feria efectuada entre febrero y marzo en el valle de Lerma, «la mayor asamblea de muías en todo el mundo». Los de Jujuy que habían quedado al margen de la parte sustancial de este comercio criaban ganado vacuno para abastecer al Potosí y organizaban el transporte de arriería. En San Miguel del Tucumán el «ramo de carreteros» era una industria reconocida y provechosa.»

PARA SABER MAS….

Pese a los impedimentos legales, Potosí y el Atlántico estuvieron estrechamente unidos a lo largo de todo el período comercial. Llegando en línea recta desde la costa del actual Brasil, o remontando el litoral rioplatense, existía una ruta que desde Asunción (Paraguay) se dirigía hacia el oeste siguiendo el curso de los ríos. Pero la ruta que indudablemente tuvo una influencia decisiva en el desarrollo económico de los territorios que actualmente forman parte de la República Argentina, fue la que llegaba desde Perú y Solivia a Buenos Aires atravesando las principales ciudades de la gobernación del Tucumán.

Las mercaderías se transportaban en carretas o a lomo de muía, y a juzgar por los comentarios de la época eran numerosos los inconvenientes que se presentaban. A las dificultades que ofrecía la naturaleza se sumaba el hecho de que no existía ninguna preocupación por parte de los particulares ni del Estado colonial por mejorar o siquiera mantener los caminos, que en algunas épocas del año eran intransitables.

Las ciudades estaban separadas por extensos espacios vacíos en los que el tránsito se hacia especialmente peligroso si tenemos en cuenta el estado de guerra que la región vivió a lo largo de todo el período. A decir verdad, las comunicaciones y el transporte no fueron el punto fuerte del mundo colonial.

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Crónica Loca de Víctor Sueiro
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El Arte Griego Ordenes Jonico Dorico Corintio Grecia Antigua

El Arte Griego: Ordenes Jónico, Dórico y Corintio Grecia Antigua

LA CULTURA: Ya hemos dicho que durante el Siglo de Pericles se produjo un gran desarrollo cultural en Atenas y en general en toda la Hélade, que puede apreciarse a través de las distintas manifestaciones de las artes, las letras y las ciencias.

Pocas veces en la historia de la humanidad, tuvo lugar en el lapso de un siglo, un movimiento cultural de tan vastas proyecciones, y de consecuencias tan profundas y perdurables.

LAS ARTES: En el campo de las artes, a los griegos se les debe, ante todo humanización de la concepción y luego el maravilloso sentido de armonía y de la proporción, como no se encuentra en otro pueblo alguno de la antigüedad.

Si bien tomaron elementos de las civilizaciones orientales que lo precedieron, mal podría decirse que fueron meros imitadores, porque en toda su obra se pone en evidencia un espíritu creativo.

En arquitectura, las principales manifestaciones las encontramos en la Acrópolis de Atenas que, en su conjunto, constituye hoy un inmenso museo arquitectónico. Entre ellas se destacan: el Partenón, erigido los arquitectos Ictino y Calícrates, en el año 432 a.C., al cual ya hemos hecho referencia, dedicado a la diosa Atenea, que es la obra hermosa que se conserva de la antigüedad; el Erecteón, dedicado héroe mitológico Erecteo, cuyo pórtico está adornado con con seis columnas en forma de estatuas de doncellas, las cariátides.

En estas construcciones no emplearon el arco ni la bóveda, sino exclusivamente líneas rectas, que le dan un tono de estricta sobriedad al conjunto.

acropolis

Vista Actual del Acrópolis
El conjunto arquitectónico más notable de la Grecia antigua está en la Acrópolis, o fortaleza de Atenas,
dentro de cuyo recinto amurallado se hallan notables templos y edificios.

En el siglo V a.C. se construyeron en Atenas algunos de los más finos ejemplos de la arquitectura griega clásica. El desarrollo de la arquitectura ateniense fue estimulado por el ambicioso programa de reconstrucción financiado por el tesoro de la Liga Delia y se instituyó casi medio siglo después de que los persas destruyeran Atenas en las guerras persas.

Se erigieron nuevos edificios en el ágora, pero tuvo especial importancia una serie de construcciones que comenzaron en la Acrópolis, en el año 448 a. de C., una monumental puerta de entrada, un templo dedicado a Atenea Niké (dadora de la victoria) y el Erecteo, (imagen abajo) un templo de múltiples niveles. Estos templos se construyeron en honor a los dioses y héroes que protegían Atenas.

arte griego

La edificación más importante, considerada como el más grande ejemplo de los templos griegos clásicos, fue el Partenón, construido entre los años 447 y 432 a. de C. Los maestros constructores lctino y Calícrates dirigieron la construcción de este templo, el cual se consagró a Atenas, la diosa patrona de la ciudad.

El Partenón tipifica los principios de la arquitectura clásica: la búsqueda de la armonía, a claridad y la liberación de lo superfluo. Las partes individuales del templo se construyeron de acuerdo con ciertas proporciones matemáticas que igualmente se encuentran en determinados fenómenos naturales. La preocupación de los arquitectos por las leyes de la proporción se asemeja al intento de los filósofos griegos por comprender las leyes de la naturales.

parthenon

LOS ESTILOS ARQUITECTÓNICOS GRIEGOS:

La bóveda y el arco fueron una invención asiática. Grecia no conoció ni una ni otro, a pesar de lo cual supo construir utilizando en sus edificios únicamente líneas rectas. A lo largo de la historia de Grecia se manifiestan tres órdenes o estilos arquitectónicos: dórico, jónico y corintio, denominados así por las comarcas griegas donde se desarrollaron (Doria, las islas Jónicas y Corinto).

Los griegos de Asia modificaron el estilo dórico y crearon el jónico, más refinado y esbelto. La columna descansa en un basamento, y así como la dórica es más ancha por la parte inferior que por el capitel, la jónica es sensiblemente igual, o la des. proporción casi no es perceptible. Aparece el capitel formado por dos volutas o espirales.

Cuando los romanos invadieron Grecia se extendió otro nuevo estilo llamado corintio. Los capiteles de este orden son una mezcla del paralelepípedo dórico, las volutas jónicas y numerosas hojas de acanto que dieron lugar a capiteles más altos que anchos y ricamente adornados. En algunas ocasiones las columnas fueron sustituidas por estatuas y originaron las cariátides.

Por lo tanto para la construcción de los edificios, los griegos utilizaban tres tipos de columnas, correspondientes a estilos diferentes, cuyas características fueron las siguientes:

a) Dórico: Las columnas carecen de base, el fuste es acanalado y se ensancha en su parte media; y el capitel está compuesto de una moldura redonda sobre la cual se encuentra un tablero cuadrado.

b) Jónico: Las columnas son más delgadas y más altas, con base, fuste acanalado y capitel en forma de espiral con dos volutas que se enroscan hacia abajo.

c) Corintio: Las columnas también tienen base y fuste estriado, con capitel en forma de hojas de acanto estilizadas.

estilos griegos

En escultura los griegos fueron admirables por la refinada representación de la figura humana, resultante de un prolijo estudio de la anatomía. Además se destaca la notable captación del movimiento. Las estatuas fueron primero talladas en madera, luego ejecutadas en bronce y por último esculpidas en mármol.

Entre los principales escultores merecen citarse: Mirón, inolvidable creador del Discóbolo; Fidias, considerado el más importante, que fue autor de la estatua de Atenea, ya mencionada, del friso del Partenón y de la figura de Zeus en el bosque sagrado de Efis; y Policleto, recordado por la perfección alcanzada en las proporciones, de la que son una muestra las estatuas de la Amazona y el Doríforo.

En cuanto a la pintura son escasos los testimonios que se conservan, aun cuando existen precisas referencias de las ejecutadas en los templos de Atenas y Platea.

Se recuerdan los nombres de pintores como Polignoto, Zeuxis y Parnesio.

En cambio, son numerosos los restos de cerámica, en forma de magníficas ánforas y vasos modelados con arcilla y decorados con escenas de la vida cotidiana y de la mitología. Se destaca en ellos la sobriedad en el dibujo y el buen gusto en el color.

LOS TRES ESTILOS DE LA ARQUITECTURA GRIEGA

los tres estilos de arquitectura griega