Expedición al Paraguay

Ideas Políticas y Democraticas de la Revolucion de Mayo de 1810

Ideas Políticas y Democráticas de la Revolución de Mayo de 1810

La democracia como forma política se ha realizado en occidente a fines del siglo pasado y en lo que va del presente. En 1810 la democracia no existe. Los grandes países son monárquicos. Sólo los Estados Unidos han adoptado la forma republicana.

Nuestro primer gobierno patrio juró fidelidad a Fernando VII. Sin embargo en el gobierno de Mayo estaban presentes y actuantes los principios en que se nutre la auténtica democracia: soberanía popular, defensa de la libertad individual, respeto a la persona humana, participación activa del pueblo en la vida comunitaria.

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25 de Mayo de 1810: El Pueblo en la Plaza Frente al Cabildo – Ver: La Revolución de Mayo de 1810

La democracia, ya lo hemos indicado, es un fenómeno propio de la época contemporánea. Como forma de organizar y justificar el poder, la democracia se ha ido extendiendo a lo largo del siglo XIX. La mayor parte de las actuales democracias datan del presente siglo.

En 1810 la monarquía era la forma habitual de gobierno. Excepto Estados Unidos, todos los grandes países eran monárquicos. En Francia, con la revolución, hubo una breve experiencia republicana, caótica y sangrienta, que condujo a la dictadura napoleónica y a aventura imperial.

En este horizonte histórico se realiza nuestra revolución patria. Un cúmulo de circunstancias, que luego estudiaremos, la explican. No encontramos en nuestro primer gobierno formas republicanas ni democráticas.

No rechazan la forma monárquica, ni niegan los derechos de la Corona española, ni muestran clara voluntad de independizarse. Al contrario, juran fidelidad a Fernando VII y sus sucesores. Juran, asimismo, cumplir puntualmente las leyes del reino.

Entre los miembros del primer gobierno patrio existen dos españoles peninsulares, Matheu y Larrea, que han sido impuestos por los patriotas. No hay, pues, formas republicanas, ni democráticas. Sin embargo en el movimiento de Mayo estaban contenidos los principios republicanos y democráticos que iban a conducirnos a nuestra actual organización.

Para mejor entender el alcance de los principios de Mayo conviene tener presente los sucesos que acaecían en España y los que acaecían en Buenos Aires.

En España:
a) Los desaciertos políticos de Godoy, favorito de Carlos IV, y los compromisos contraídos con Napoleón provocaron un fuerte movimiento de oposición encabezado por el Príncipe Fernando con el apoyo de pueblo y de parte de la Corte. En marzo de 1808 estalló un motín en Aranjuez, Carlos IV abdicó el poder en favor de su hijo Fernando VII.

b) Napoleón aprovechó las circunstancias. Hizo persuadir a Carlos IV que su abdicación había sido arrancada por la fuerza, y retractarla, prometiéndole su apoyo para recuperar el poder. España y sus colonias tenían simultáneamente dos reyes. La situación se tornó confusa e insostenible.

c) Napoleón invitó a la familia real a Bayona, ciudad francesa limítrofe, para componer el pleito de familia. Allí despojó de la corona a Fernando VII y la traspasó a su hermano José Bonaparte que asumió el trono de España apoyado por los ejércitos del Emperador.Una parodia de Congreso General, reunido en Bayona, reconoció a José Bonaparte como Rey de España e Indias. Carlos IV y Fernando VII fueron internados en Francia.

d) El nuevo monarca llegó a Madrid. Pero el pueblo español no aceptó al invasor. Los levantamientos populares se multiplicaron en todas partes. España se convirtió en un campo de guerrillas.En las provincias españolas se formaron Juntas Provinciales que gobernaban en nombre del monarca cautivo Fernando VII

e) Para unificar la resistencia al invasor, a iniciativa de Murcia, se formó una Junta Central con delegados de todas las provincias españolas. Se estableció en Aranjuez y luego, ante el avance francés, se trasladó a Sevilla y posteriormente a la isla de León. Entretanto, a pesar de la heroica resistencia, continuaba la ocupación del territorio español por los ejércitos imperiales.

El 31 de enero de 1810 la Junta Central entregó el poder a un Consejo de Regencia, que se instaló en Cádiz y convocó a Cortes. Fernando VII permaneció prisionero hasta diciembre de 1813. En marzo de 1814 recuperó el trono español.

En Buenos Aires:
a) Los habitantes del virreinato vivían con angustia la incertidumbre de España.En julio de 1808 se conoció la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando. La Audiencia se aprestó a darle juramento.Poco después llegó la noticia de la retractación de Carlos IV, pero la Audiencia resolvió no alterar su juramento a Fernando.

En agosto llegó un delegado del Emperador Napoleón con pliegos en que comunicaba la ocupación del trono de España e Indias por su hermano José. La Audiencia mantuvo su posición de lealtad a Fernando VII. El virrey Liniers, en agosto, lanzó una proclama en que comunicaba los hechos e invitaba a todos a jurar fidelidad a Fernando.

b) Entretanto crecía la tensión entre criollos y españoles. Liniers en su doble carácter de jefe del grupo criollo y del francés, era objeto de la oposición de los españoles.El 1 de enero de 1909 el grupo español pretendió destituir a Liniers y establecer una Junta de Gobierno.

El pueblo y los batallones criollos, encabezados por Saavedra, dieron decidido apoyo a Liniers.

c) En agosto la Junta Central de Sevilla nombra a Baltasar Hidalgo de Cisneros como virrey en reemplazo de Liniers.Cisneros era un hábil político que procuró calmar los ánimos y decretó una amplia amnistía.Los ánimos con todo están tensos. Cisneros no es bien visto por los criollos.

Las reuniones secretas se multiplican. Saavedra ofrece el concurso de las fuerzas que comanda.

d) El 13 de mayo de 1810 llega a Montevideo la noticia de la entrada de las tropas en Sevilla y la disolución de la Junta Central.Cisneros retacea las informaciones, pero la agitación criolla crece. Saavedra y Belgrano piden al Cabildo la convocatoria de un Cabildo Abierto, para considerar la situación y si el virrey debe continuar en el mando.

Comunicada la petición a Cisneros, éste se alarmó y convocó a los comandantes militares. Los jefes españoles dieron su decidido apoyo a Cisneros. Saavedra respondió: «No cuente V.E. conmigo, ni con los patricios; el gobierno que dio autoridad a V.E. para mandarnos ya no existe… y por eso el pueblo quiere reasumir sus derechos y conservarse a sí mismo».

El Cabildo Abierto fue convocado para el día 22.

En la discusión y en los votos de la reunión del día 22 aparecen claramente el espíritu democrático que inspira el movimiento patriótico: categórica afirmación del principio de soberanía popular. Es el pueblo quien en estas circunstancias debe determinar su propia suerte.

Del debate y posterior votación podemos concluir la profunda inspiración democrática de las posiciones criollas.

Sintetizamos las posiciones sostenidas por ellos:

a) No se niega la legitimidad del poder ejercido por Fernando VII y la Corona española; ni se manifiesta propósito de llegar a una separación política;
b) se establece que en las presentes circunstancias, por la cautividad del rey, el trono está vacante y ha caducado la autoridad de la Corona;
c) con la disolución de la Junta Central de Sevilla, a cuya constitución no han concurrido los pueblos de América, no queda autoridad en España que represente el poder real. Tampoco tiene esta Junta facultad para nombrar un Consejo de Regencia. No niegan los criollos la legitimidad del poder de estos organismos para las provincias españolas que libremente han concurrido a su formación,
e) Ha caducado el poder real y América no ha concurrido a la formación de otro poder substituto, por lo tanto:

1. los derechos de la soberanía han vuelto al pueblo;
2. la autoridad de los funcionarios reales ha caducado;
3. el Cabildo en su calidad de órgano que representa al pueblo, debe asumir el gobierno, constituir una Junta Provisoria de Gobierno y convocar a todos los pueblos del virreinato para que como soberanos, determinen cuál es la actitud a asumir, y constituyan el gobierno que estimen conveniente.

LAS IDEAS POLÍTICAS DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO

El movimiento libertador de Mayo, aunque obedecía a profundas raíces históricas no fue el resultado de una actitud serenamente meditada y programada. Fue en gran parte producto del estado circunstancial de la Corona española. Los criollos se encontraron obligados a asumir en tiempo perentorio una actitud definida y lo hicieron.

Puesto este hecho fundamental los sucesos fueron tomando una dirección emancipadora definitiva, no prevista.

No es posible encontrar en los criollos una clara fundamen-tación del poder aparte de la tomada de la teoría suareciana. No hay tampoco en el primer gobierno patrio, constituido a título provisorio y mientras se reúne la asamblea de los pueblos del virreinato un plan, ni un programa premeditado de acción.

En las discusiones y votos del día 22 se encuentran sus ideas políticas fundamentales. Estas ideas se manifiestan también en el Reglamento de la Junta elaborado por el Cabildo el día 25 y en la Proclama dirigida el día 26 a los habitantes de las provincias.

Los objetivos de la Nueva Junta son propuestos al virreinato al día siguiente de su constitución mediante proclama.

Dicha proclama los enuncia así:

— «proveer por todos los medios posibles a la conservación de nuestra santa religión;
— la observancia de las leyes que nos rigen,
— la común prosperidad,
— el sostén de estas posesiones en la más constante fidelidad y adhesión a nuestro muy amado Rey Señor don Fernando VII y sus legítimos sucesores en la corona de España».

El Reglamento elaborado por el Cabildo para regular el ejercicio del poder por la Junta gubernamental contiene una serie de principios que por evolución nos conducirán a una democracia republicana.

Principio de la división de poderes:

Este principio es afirmado por el reglamento del día 25.
El artículo 7 establece la incompatibilidad de la función ejecutiva con la judicial. Dice: «Los miembros de la Junta quedan excluidos de ejercer el poder judicial el cual se refundirá en la Real Audiencia». El Cabildo asume de hecho funciones parlamentarias. Afirma el artículo 9: «La Junta no puede disponer contribuciones ni gravámenes al pueblo o a sus vecinos, sin previa consulta y conformidad de Este Excelentísimo Cabildo».

El reglamento dictado el día 28 por la Junta anula este poder parlamentario del Cabildo y aumenta su propia autoridad.

El régimen republicano y el sistema representativo:

La Junta de mayo no rechaza el poder monárquico, antes lo afirma. Por lo tanto no es republicana.
Con todo hay en ella una serie de principios que encuadran dentro de la concepción republicana:
1. afirmación de que el poder pertenece al pueblo, que es «cosa pública»;
2. principio de separación de poderes;
3. responsabilidad de los funcionarios. Son responsables ante el Cabildo, el cual puede incluso separarlos de sus cargos en caso de que faltasen a sus deberes;
4. publicidad de los actos. Establece el Reglamento que la Junta, cada mes, publique «un estado en que se dé razón de la administración de la Real Hacienda»;
5. la representación popular es asumida por el Cabildo.

El pueblo y los patriotas reconocen que la representación popular es ejercida por el Cabildo. Esta había sido tradicionalmente su función. El pueblo pide que sea el Cabildo ordinario quien designe la Junta Gubernamental y le ratifica de hecho su carácter representativo.

La circular del 27 de mayo invita a los pueblos del interior a que envíen diputados a Buenos Aires, los que a medida de su llegada, se irían incorporando a la Junta; disposición que luego encontrará oposición en Moreno y Paso.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

La Sociedad Colonial Características La Familia y Grupos Sociales

La Sociedad Colonial y la Familia
Características y Grupos Sociales

LA FAMILIA Y SOCIEDAD EN LA ÉPOCA VIRREINAL: El estado y desarrollo de la vida social en la época colonial tenía como factor principal la composición racial de la población. Blancos, indios y negros fueron los elementos constitutivos de la sociedad colonial.

No tenían los españoles los prejuicios raciales de otros pueblos. Esto originó distintas formas de mestiizaje. El estado social, cultural y económico estaba en gran parte vinculado al grupo racial a que se pertenecía.

La raza blanca ocupaba un lugar preponderante dentro de la sociedad colonial. No existía tampoco igualitarismo entre sus miembros sino que seguían las pautas de organización social propias de España.

Entre los blancos se distinguían los nobles, los hidalgos y el pueblo simple. No existían entre ellos las distancias existentes en la metrópolis.

La necesidad de luchar juntos creaba un sentimiento de confraternidad, y la carencia de grandes recursos económicos contribuía a disminuir la distancia. La raza blanca estaba constituida por españoles, criollos y extranjeros.

Los españoles representaban a la raza conquistadora. Aspiraban a crearse una situación de privilegio. En sus manos estaban la mayoría de los cargos de gobierno y administrativos, y gran parte del comercio.

En su mayor parte eran hombres autoritarios, altivos, de espíritu guerrero y acendrada fe religiosa, aunque sus costumbres no estuviesen con frecuencia acordes con su fe.

Los privilegios de que gozaban eran fruto de una situación de hecho. Porque la legislación vigente no les reconocía ningún privilegio.

Los criollos eran hijos o descendientes de españoles. Se llamaban a sí mismos con orgullo «hijos del país».

Las leyes les reconocían los mismos derechos que a los españoles europeos, pero en la práctica carecían de las facilidades de que estos gozaban.

Con el tiempo se fue creando un antagonismo entre españoles y criollos, sobre todo a medida que aumentaban las generaciones nativas.

Los españoles se consideraban superiores y los criollos se consideraban con mayores derechos sobre el país. Ocupaban la mayor parte de las funciones en los Cabildos.

Los extranjeros europeos, a pesar de las restricciones impuestas a la inmigración, ejercieron notable influencia. Franceses, ingleses, portugueses e italianos se radicaron en Buenos Aires.

Liniers era francés, Pueyrredón era hijo de franceses, Belgrano y Castelli eran hijos de padres italianos.

Es un índice de la actuación que les cupo a los extranjeros y a sus descendientes en la vida colonial.

Los mestizos eran resultado de la mezcla de españoles y de indias. Eran «los mancebos de la tierra» que fundaron con Garay Santa Fe y repoblaron Buenos Aires.

Las autoridades amparaban las uniones matrimoniales entre españoles e indios.

La situación social del mestizo era inferior a la del español y del criollo. En las ciudades desempeñaban ocupaciones de menor estima social. Gran parte vivía en la campaña y constituyeron un tipo característico entre nosotros: el gaucho.

Sin embargo, según la situación de sus padres, muchos mestizos tuvieron figuración relevante. Juana Ortíz de Zárate, hija del Adelantado y esposa de Torres de Vera y Aragón, último Adelantado del Río de la Plata, era mestiza.

También lo eran Garcilaso de la Vega, Ruy Díaz de Guzmán, Pedro Gutiérrez de Santa Clara que sobresalieron como literatos.

Los negros fueron traídos a América en calidad de esclavos. Su introducción comenzó poco después de la conquista.

La Corona española siempre preocupada en su legislación por la situación de los indígenas, apenas se preocupó de los negros. Carlos IV dictó una Cédula Real en 1789 reglamentando su educación, alimentación, trabajo y trato e imponiendo severas penas a los amos que no cumpliesen sus obligaciones.

El trato que recibían variaba según las colonias. En el Río de la Plata vivían en su mayor parte incorporados como sirvientes a la familia de sus amos y recibían un trato sumamente benigno.

En general en las colonias españolas siempre recibieron, comparado con otros pueblos, un trato humanitario.

Los soldados de los ejércitos de la independencia fueron en buena parte formados por negros esclavos que recibían su libertad por el hecho de incorporarse a sus filas.

Mulatos se denominaba a los descendientes de blancos y negros; zambos, a los descendientes de indios y negros. Ambos grupos ocupaban un lugar inferior en la escala social.

La familia, sobretodo la familia urbana, estaba sólidamente formada. El hogar tenía características patriarcales y el padre ejercía suma autoridad.

El grupo familiar estaba constituido no sólo por los padres e hijos, sino también por los allegados y la gente de servicio. Cada hogar constituia un pequeño taller. En él además de las tareas domésticas, se cosía, se tejía y se ejercían pequeñas industrias.

grupos sociales americanos

GRUPOS SOCIALES EN LA SOCIEDAD COLONIAL

Los blancos eran la clase privilegiada, «gente decente». Pero sólo los españoles tenían todos los derechos.
Los Indios no tenían ningún derecho y se los despreciaba. No podían tener empleos ni andar a caballo. Intercambiaban sus productos en las pulperías.
A los criollos les estaba prohibido hacer política. Como máximo podían ser empleados de tienda por supuesto, los que podían Iban a las universidades).
En el Río de la Plata los negros eran, en su mayoría esclavos. Algunos compraban su llbertad al amo: se los llamaba libertos. Vendían productos por su cuenta o de los patrones. También trabajaban en las chacras y el campo. Los negritos llevaban almohadones para que sus amas se sentaran en la iglesia.
La sociedad colonial estaba dirigida por los blancos. Los españoles se consideraban a si mismos como los más Inteligentes.
Pensaban que los criollos no tenían mucha capacidad, Los mestizos y mulatos se desempeñaban como sirvientes.
También se dedicaban al comercio ambulante.
Había una enorme cantidad de vendedores ambulantes. Ofrecían: escobas, pasteles, pescado, fruta, agua, carne, sogas yartículos de contrabando.
Además de recorrer las calles con su mercancías y pregones se establecían por las mañanas en la Recova de la Plaza Mayor.
En las afueras de la ciudad estaban las pulperías, almacenes de campo donde la gente también Jugaba a las cartas y bebía aguardiente.

ESQUEMA GRAFICO DE LOS GRUPOS SOCIALES

grupos sociales coloniales en america

Ver:Vida de los Negros en América Colonial

Contaba Mariquita Sánchez de Thompson: Había mucha escasez de muebles, que eran muy ordinarios. Es cierto que había mucha plata labrada, pero ésta era Indispensable. La loza era muy cara y muy escasa: de modo que era una economía tener una docena de platos, unas fuentes y lo demás no con gran profusión. No se mudaba cubierto a cada plato y algunas veces comían dos cosas en el mismo plato. Y para beber agua había un jarro de plata que circulaba en la mesa. Los más pobres tenían peltre en lugar de plata. La gente del campo vivía en la mayor miseria, los salarios no les permitían vestirse. Andaban con un poncho, un sombrero bajito y un pañuelo para atarse la cabeza. En casa de Mariquita Sánchez de Thompson se entonó por primera vez el Himno Nacional. En época de Sarmiento fue directora general de escuelas. Escribió amenos relatos sobre su tiempo.

Tertulia Colonial:La tertulia era una reunión que tenía lugar todas las noches. A las casas se entraba sin llamar. Durante la velada se tocaba música, bailaban, charlaban y comían. Duraba hasta pasadas las doce de la noche. Los hombres iban a las tertulias vecinas. Así todos se conocían.

Cena Colonial en el Virreinato:Las clases altas, también llamadas «gente decente» almorzaban a las catorce horas. El menú diarlo era de 20 platos: Sopa de pan, vermicheli, varios guisos, puchero, ternera asada, ensaladas. Al terminar una esclava negra rezaba y la familia se persignaba. Después venían los postres que eran exclusivamente frutas. Sólo tomaban agua, luego del postre, otra esclava pasaba un recipiente donde todos se lavaban las manos. Posteriormente se retiraban a dormir la siesta.

Los Muebles en América Colonial

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Precursores de la Libertad en America Colonial Ideologos

Precursores de la Libertad en América Colonial

Llamamos precursores a quienes adelantándose a la historia promueven movimientos que se desarrollarán posteriormente o ensenan doctrinas que pasado el tiempo serán aceptadas. Vamos a dar breve noticia de algunos de los precursores de la independencia hispanoamericana.

Gogoy Jose Juan

Juan José Godoy: Era un jesuíta, nativo de Mendoza, nacido en 1728. Cuando la Compañía de Jesús fue expulsada por Carlos III en 1767 era profesor en el colegio de Mendoza. Encontrándose circunstancialmente en una estancia no fue hecho prisionero.

Recorrió como prófugo gran parte del virreinato. Hecho prisionero, fue embarcado para Europa y llegó a los Estados Pontificios.

Fue ardiente promotor de la independencia de estas regiones. En 1781 se trasladó a Londres para conseguir que el gobierno inglés se interesara en ello y favoreciera su independencia.

Aspiraba a constituir un estado independiente formado por Chile, Perú, Tucumán y la Patagonia. Sin obtener apoyo en Londres, pasó a los Estados Unidos a promover el mismo proyecto.

En uno de sus viajes fue apresado por las autoridades españolas y condenado a prisión perpetua. Murió en la cárcel, en Cádiz.

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Francisco Miranda: Por el celo y dedicación con que promovió el ideal de independencia es llamado simplemente el «Precursor». Nació en Caracas en 1750. Estudió en su país y luego se dirigió a España, donde abrazó la carrera militar. (ver una completa descripción de los hechos)

miranda franciscoLuchó a las órdenes de Lafayette en la guerra de la independencia norteamericana. Luchó también en los ejércitos revolucionarios de Francia donde obtuvo el grado de General.

Ampliamente vinculado en Europa, recorrió diversos países alentando el ideal de la independencia americana.

Desde 1790 trabajó en Inglaterra en pro de la independencia formando logias secretas con los americanos y procurando el apoyo del gobierno inglés. Sus relaciones alentaron el deseo del gobierno inglés de extender su influencia hacia estas regiones. Fue amigo de Popham.

Fundó en Londres la llamada «Gran Logia Americana» a la que pertenecieron O’Higgins, Bolívar y San Martín.

Como Inglaterra no le prestó el apoyo esperado, pasó a los Estados Unidos, donde organizó una pequeña expedición libertadora con que pretendió dirigirse a las costas venezolanas. Pero su flotilla fue dispersa por los buques españoles.

Con la ayuda de los ingleses logró reorganizar su flota y desembarcar en Venezuela. Pero no encontró el apoyo que esperaba de sus compatriotas y tuvo que reembarcarse.

Volvió a Londres. Con Bolívar regresó a Caracas en 1810 y fue nombrado teniente general del ejército revolucionario, participando brillantemente en la campaña patriota. En 1812 fue hecho prisionero por los españoles. Permaneció encarcelado hasta su muerte, acaecida en Cádiz en 1816.

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Antonio Marino: Nació en Bogotá, en 1765. Fue un entusiasta lector y propagandista de los enciclopedistas y de los pensadores políticos que influyeron en la Independencia de los Estados Unidos y en la Revolución Francesa.

Mariño Antonio

Tradujo, imprimió y difundió clandestinamente la Historia de la Asamblea Constituyente de Francia. Fue condenado a prisión.

Logró fugar de la cárcel de Cádiz y entró en contacto con los agentes de Miranda.

Regresó a su patria donde obtuvo un indulto. Pero por su propaganda en favor de las nuevas ideas políticas fue trasladado a España.Cuando los ejércitos napoleónicos invadieron la Península se trasladó nuevamente a Colombia.

El 20 de julio de 1810, cuando estalló el movimiento revolucionario, estaba en la cárcel. Fue liberado y trabajó ardientemente con sus patriotas.Dominado el movimiento revolucionario de Colombia en 1814, fue nuevamente enviado prisionero a Cádiz.

En 1820 logró volver a su patria. En 1821 Bolívar lo nombró vicepresidente interino. Murió en 1831.

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El Conde de Aranda: No suele enumerarse entre los precursores. Sin embargo fue uno de los primeros que previo la emancipación americana y alentó la constitución de estados independientes en las colonias españolas.

Ministro de Carlos III, de clara visión política, previo la influencia que sobre las colonias tendría el ejemplo de los Estados Unconde de arandaidos, la difusión de las nuevas ideas y el creciente antagonismo entre criollos y españoles.

Estimaba que el estallido de movimientos de independencia era inevitable y que España, en el estado en que se encontraba no podría dominarlos. También previo que Inglaterra alentaría estos movimientos y procuraría extender su influencia hacia esas zonas.

Señaló a Carlos III la conveniencia de crear tres reinos independientes y asociados a España, cuyos tronos serían ocupados por príncipes españoles. El primero abarcaría México y América Central; el segundo, Nueva Granada, Venezuela y Ecuador; el tercero, Perú, Chile y el Río de la Plata. Las demás regiones quedarían bajo dependencia de la Corona Española.

La creación de estos reinos, según el Conde de Aranda, evitaría la completa separación de las colonias y España.

El proyecto fue considerado por Carlos III. Pero no prosperó porque el Rey estimó equivocadamente que bastaría una reorganización política de las colonias y la concesión de nuevas franquicias para mantener su fidelidad a la madre patria.

VOCACIÓN PARA LA LIBERTAD DEL HABITANTE DEL RIO DE LA PLATA

La vocación para la libertad de los países hispanoamericanos es herencia directa del espíritu y la cultura españoles. El aprecio de la libertad individual, el respeto del orden jurídico, el desarrollo de la vida comunal, el sentido de la dignidad humana y de la esencial igualdad entre los hombres es legado de la madre patria.

Hubo asimismo una serie de causas que contribuyeron a acentuar esta tendencia entre los habitantes del Río de la Plata.

Entre ellas señalamos:

1. Sus orígenes. Tanto la creación de la gobernación del Río de la Plata, como la erección del virreinato obedecieron a razones de tipo militar, impedir la realización de los deseos de expansión de los portugueses.

La creación del virreinato en 1776 obedeció a la necesidad de frenar el avance de los portugueses y de protejer las costas de la Patagonia, prácticamente desguarnecidas, de las ambiciones inglesas.

El primer virrey, don Pedro de Cevallos, era un distinguido y hábil militar. Ya había ejercido el cargo de gobernador en estas colonias. Cuando llegó como virrey lo hizo al frente de una flota de 116 barcos y de 10.000 hombres, la expedición más numerosa que España hubiese jamás enviado a sus colonias.

El habitante del Río de la Plata era extremadamente arrogante frente al portugués y celoso defensor de los derechos de su propio territorio.

2. La carencia de riquezas fáciles que desarrolló el espíritu de austeridad.

En estas regiones no existía oro, ni metales preciosos. Tampoco existían indios, en cantidad, como fuerza de trabajo. La riqueza existente era fruto del trabajo, del esfuerzo y de la habilidad de cada uno.En estas regiones se produce un fenómeno contrario al producido en otras regiones. No son tanto los españoles y criollos quienes atacan al indio, sino el indio quien ataca a los españoles y criollos.

Los pampas han aprendido a usar el caballo y con ello avanzan sobre las posesiones españolas en busca de botín. La vida, la libertad y los bienes del habitante del Río de la Plata están en continuo riesgo, y debe estar en todo momento pronto a defenderlos.

No se dio en Buenos Aires el lujo y boato propios de Lima y otras regiones. No se hacía en ella tanta estima de los títulos nobiliarios. Tampoco penetró el «afraneesamiento» de la época borbónica.

Las costumbres eran sencillas, el trato llano y familiar, incluso con los esclavos. El sentido de solidaridad se imponía pollas mismas circunstancias.

3) La extensión de las regiones y la dificultad de las comunicaciones, que hacía que cada una de las poblaciones se desarrollase como centro autónomo.

En el inmenso territorio del Río de la Plata no era fácil la comunicación con las otras colonias, como tampoco era fácil la comunicación entre sus distintas ciudades. La comunicación por mar con la metrópoli, además de las dificultades naturales, se veía dificultada por los frecuentes bloqueos e inconvenientes surgidos de las guerras entre Inglaterra y España.

Las ciudades del Río de la Plata tenían privilegios y libertades que no habían sido concedidas a otras ciudades coloniales. Debían en buena medida bastarse y gobernarse a sí mismas.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Movimientos Emancipadores de las Colonias Españolas en America

Movimientos Emancipadores de las Colonias Españolas en América

A comienzos del siglo XIX se producen, en forma casi sincronizada, en las antiguas colonias de España en América, una serie de movimientos de emancipación que se extienden desde México a Buenos Aires.Los distintos virreinatos, gobernaciones y capitanías son sacudidos por movimientos revolucionarios. Estos movimientos coinciden con la demarcación política existente en las colonias.

México, Venezuela y Buenos Aires son los principales focos revolucionarios. El movimiento que tuvo por foco a México se extendió por México y América Central. El que tuvo por centro a Venezuela abarcó a Venezuela, Colombia y Ecuador. El que tuvo por centro a Buenos Aires se extendió por toda la zona meridional de América.

Es posible señalar dos faces en estos movimientos. La primera se extiende entre 1806 y 1816. En ella los revolucionarios son sofocados en casi todas partes, excepto en el virreinato del Río de la Plata. La segunda se extiende entre 1816 y 1825. En ella los movimientos revolucionarios se imponen en todos los países.

La situación por que atraviesa la corona española a raíz de la invasión napoleónica motivan ios movimientos de la primera face. La confusa situación existente en la península a la vuelta de Fernando VII y las actitudes asumidas por este monarca alientan la segunda.

Los países hispanoamericanos fueron sucesivamente declarando su independencia.

En muchos de ellos la lucha por afianzarla requirió aun años.

Venezuela declaró su independencia el 5 de Julio de 1811;
Colombia, el 16 de Julio de 1813;
Paraguay, el 12 de Octubre de 1813;
México, el 6 de Noviembre de 1813;
Argentina, el 9 de Julio de 1816;
Chile, el 12 de Noviembre de 1817;
Ecuador, el 9 de Octubre de 1820;
Perú, el 28 de Julio de 1821;
Centroamérica, el 15 de Septiembre de 1821;
Santo Domingo, el 30 de Noviembre de 1821;
Bolivia,. el 6 de Agosto de 1825;
Uruguay, el 18 de Julio de 1828.

Las causas que originaron estos movimientos son múltiples y complejas.

mapa de focos revolucionarios

Mapa con el año en que se produjeros los focos revolucionarios en América Colonial

Como antecedentes suelen señalarse tres estallidos revolucionarios:

1. El alzamiento de Antequera y Revolución de los Comuneros en el Paraguay;
2. La sublevación de Tupac Amarú;
3. Las revoluciones de Chuquisaca y La Paz.

Su influencia en los posteriores movimientos revolucionarios es muy remota y relativa.

a) Alzamiento de Antequera y Revolución de los Comuneros del Paraguay
La administración del gobernador del Paraguay, Diego de Balmaceda, condujo a un abierto enf remamiento en 1721 entre dicho gobernador y el Cabildo y vecindario de Asunción.

Las tensiones se hicieron insostenibles y la Audiencia de Charcas envió a Asunción a José de Antequera, natural de Lima, como investigador y juez, dotado de amplísimas facultades.

Antequera destituyó a Balmaceda, que huyó y buscó refugio en las. misiones jesuíticas.

El pueblo de Asunción, que por cédula real de 1537 tenía privilegio de elegir gobernador, eligió como tal al mismo Antequera.

El virrey del Perú, enterado de los sucesos, ordenó a Antequera su regreso a Lima y la restitución de Balmaceda en su cargo.

Antequera, apoyado por el Cabildo y vecindario, desconoció la orden del Virrey alegando que había sido fraguada por sus enemigos.

Organizó un ejército, resistió durante tres años, pero fue derrotado por las tropas enviadas desde Buenos Aires y comandadas por Bruno de Zabala.

Huyó a Córdoba, pero fue apresado y conducido a Lima, donde después de juzgado, fue condenado a pena capital por delito de sedición.

Fernando Mompox, compañero de prisión de Antequera, logró huir y llegar a Asunción, donde con la ayuda del Cabildo y de los partidarios de Antequera organizó una nueva revolución y destituyó al gobernador, negándose a acatar las órdenes del virrey por considerarlas contrarias al bien y voluntad del vecindario. Esta revolución se conoce como la «revolución de los comuneros«, por cuanto decían defender los derechos de la comuna de Asunción.

Tropas enviadas desde Buenos Aires dominaron el movimiento. Mompox consiguió huir.

b) La sublevación de Tupac Amarú

José Gabriel Condorcanqui, conocido como el inca Tupac Amarú, cacique de Tungasuca, provincia de Tinta, había sido educado en el colegio de los Jesuitas del Cuzco.

Era hombre de amplia cultura, que dominaba perfectamente el castellano y el quechua, de noble presencia y agradable trato. Tenía gran ascendiente entre sus hermanos de raza y gozaba de la simpatía de los españoles y criollos.

En la época de la sublevación su principal ocupación era el transporte de mercaderías.

Apenado por la condición y trato que recibían los de su raza y convencido de la inutilidad de sus protestas, encabezó una rebelión, la más grande sublevación indígena habida en América, en época del virrey de Vértiz.

En noviembre de 1780 se apoderó del corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga, famoso por sus excesos. El corregidor fue obligado a entregar los fondos reales y luego ahorcado en la Plaza.

El movimiento de rebelión se extendió rápidamente por todo el Alto Perú. Con un ejército de 6.000 indios derrotó a un ejército de 12.000 españoles y criollos.

Su ejército llegó a contar con 60.000 indios. Carentes de disciplina cometieron todo género de excesos contra españoles, criollos y mestizos.

La sublevación fue dominada después de larga lucha por ejércitos provenientes de Lima y de Buenos Aires.

Tupac Amarú fue conducido al Cuzco y condenado a morir descuartizado. Varios de sus parientes fueron condenados a pena de garrote.

El movimiento de rebeldía continuó después de la ejecución. Terminó de ser sofocado en 1783.

No fue, como ha sido presentado muchas veces, un movimiento de independencia hispanoamericana. Fue un movimiento racial que aspiró a reconstruir el antiguo imperio de los Incas.

c) Revoluciones de Chuquisaca y La Paz
El desacuerdo y las tensiones existentes entre el Gobernador de Chuquisaca, García Pizarro, y la Real Audiencia motivó un movimiento de rebelión. Estalló el 25 de mayo de 1809.

La Audiencia logró deponer y detener al Gobernador, asumió en nombre del pueblo y de la Corona el poder y encargó a Arenales la formación de un ejército. Resistió por las armas a las tropas del Virrey.

Los rebeldes fueron prontamente dominados. Por influencia del movimiento de Chuquisaca también en La Paz se produjo otra rebelión.

Acaudillados por Murillo los rebeldes depusieron al gobernador y constituyeron una Junta de gobierno, llamada «Junta Tuitiva». No pretendían desconocer la autoridad real, sino defender los derechos y libertades locales atropelladas por los funcionarios reales.

La rebelión fue severamente reprimida por tropas enviadas desde Buenos Aires. Murillo, después de juzgado, fue condenado a muerte.

CAUSAS DE LOS MOVIMIENTOS ENMANCIPADORES: La vida de las sociedades es continua y en su desarrollo los hehos se concatenan. En ellos intervienen pluralidad de factores y  con frecuencia sin que ninguno de ellos sea determinante, todos influyen en la marcha de la sociedad.

Los hechos históricos obedecen a mútiples causas. No es fácil  terminar el grado de gravitación ejercida en ellos por otros hechos, por corrientes y movimientos ideológicos y por la actuación de sus mismos protagonistas. Sucede muchas veces que los hechos toman otra dirección o van más allá de los que prendieron sus mismos autores.

A modo de ejemplo, cuando se reunieron los Estados Generales , previos a la Revolución Francesa, todos los diputados de los tres estados deseaban conservar la monarquía. Muchos de ellos pretendían convertirla, de absoluta, en constitucional. Pero la derivación que tomaron los hechos a raíz de una sublevación popular que no se pudo dominar condujeron a una , revolución que transformó no sólo el orden político francés, sino el europeo.

La formación de las nacionalidades hispanoamericanas es fruto de un largo proceso histórico. Hechos, circunstancias, profundos problemas sociales y corrientes ideológicas, actuación de los hombres que protagonizaron y prepararon intervinieron en nuestra independencia de España.

Las causas se entrelazan, sin que sea posible medir con exactitud el influjo de cada una.

Entre las causas de los movimientos de emancipación americana señalamos tres órdenes de factores de indiscutible influencia. No pretendemos con ello agotar la enumeración de las causas que influyeron en ella.

Tales factores son:

1. El espíritu inculcado por España en estas regiones y las Instituciones creadas en ellas.
2. La influencia de las ideas políticas en boga y de la independencia de los Estados Unidos y de la Revolución Francesa.
3. La situación político militar por que atravesaba España y que desencadenó el proceso revolucionario.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

 

La Batalla de Pozo de Vargas

Batalla de Pozo de Vargas

Entre las batallas que ensangrentaron la tierra riojana, ninguna más famosa que la del Pozo de Vargas, librada el 10 de abril de 1867 entre las tropas de Felipe Varela y el santiagueño Antonino Taboada. El combate fue el capítulo final de un proceso que se precipitó al estallar la guerra contra el Paraguay, totalmente impopular en las provincias.

«Cuando en la plaza pública leen los bandos de los gobernantes y los tambores recorren ¡la ciudad convocando a la guardia nacional, los ‘hombres huyen a la selva próxima. No los empuja el terror. Han nacido y vivido en batallas. Resisten a Buenos Aires y al Imperio.El Paraguay es el amigo y el vecino histórico..,», señala el historiador Ramón J. Cercano.

batalla en la rioja de pozo de vargas

Las masas del interior demostraron sobradamente su oposición a ese fratricidio: el 26 de junio de 1865 el montonero riojano Aurelio Zalazar provoca la disolución del contingente de La Rioja que marchaba hacia San Luis; el 8 de julio, a poco de salir de Córdoba, se sublevó un batallón de quinientos hombres; el 12 hizo lo mismo   el   contingente   puntano nueve días antes, ocho mil lanceros entrerrianos —de los mejores de Urquiza—  prefirieron  desban darse antes que ir a pelear con tra los paraguayos.

En Cuyo la oposición a la guerra apareció bien coordinada.  Los caudillos Juan Saá y Juan de Dios Videla cotrolaron la región y, luego de derrotar al coronel Julio Campos en la Rinconada de Pocito, tomaron la ciudad de San Juan.

El gobierno puso al frente de las tropas encargadas de sofocar la sublevación al general Paurrero, pero el poco apo yo que encontró en su camino  obligó a éste a retroceder hasta la frontera del Río Cuarto mientras rebelión se extendía.

Uno de pocos  contingentes  que  llegamos íntegros al litoral fue el de mando la soldadesca viajó atadada coco con codo.  A esos alzamiento se unieron voces en la propia Buenos Aires: Guido Spano, Olegario Andrade, José Hernández, Juan Bautista Alberdi y otros condenaron públicamente la Triple Alianza y sus objetivos.

En el interior Felipe Varela quien expresa mayor energía esa oposición: el 6 de diciembre de 1866 el caudillo lanzó una vigorosa proclama desde su campamento en marcha.

Entre otras cosas sostenía: «El pabellón que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudiílo Mitre (…) ha sido cobardemente arrastrado por los tangaes de Estero Bellaco, Tuyutí, Curuzú y Curupaytí». El carisma y la bandera de Várela atrajeron a antiguos oficiales del Chacho, como Severo Ghumbita, Santos Guayama, Aurelio Zalazar, Sebastián Elizondo y otros.

Ante el rumbo que tornaban los acontecimientos, Mitre regresó del frente paraguayo ron cinco mil hombres; además, contaba en el interior con la fidelidad de Tucumán y Santiago del Estero, donde mandaban los hermanos Posse y los hermanos Taboada, respectivamente.

Uno de estos —Antonino— sería el encargado de hacer frente a Varela, que comandaba casi 4000 hombres dis-tribuidos en cuatro batallones de cazadores Federales. Mientras sus alados eran derrotados en diversos frentes, Várela marchó hacia la ciudad de La Rioja, ocupada por Taboada.

Un día antes del combate se dirigió a su adversario para invitarlo a combatir fuera de la ciudad, «a lo menos a tres leguas», evitando así que la población civil sufriera las consecuencias de la betalla. En la mañana del nueve de abril Taboada tendió sus líneas a unas veinte cuadras de La Rioja, en torno de un pozo llamado «de Vargas» por las excavaciones que había hecho un tal Vargas o Bargas para extraer tierra destinada a la fabricación de adobe.

El santiagueño parapetó sus hombres detrás de unos cercos y efectuó una astuta maniobra: se apoderó de los pozos que proveían de agua a bestias y seres humanos, privando así del líquido a las fuerzas enemigas. Los hombres de Varela, después de una larga cabalgata nocturna, llegaron sedientos a Mesillas, donde se encontraron con una sorpresa anonadante: las represas estaban completamente secas.

La definición no podía postergarse más porque con cada minuto transcurrido aumentaba la sed de hombres y caballos. Varela decidió entonces presentar batalla; desplegó sus fuerzas, colocó en el centro dos pequeños cañones y se atrincheró en unos ranchos para ampararse del sol, que caía a plomo en la siesta riojana.

A eso de las dos de la tarde se disparó el primer cañonazo y un vasto alud de color punzó cubrió el horizonte del Pozo de Vargas: el ejército federal se lanzaba al ataque aguijoneado por una sed abrasadora.

Generalizada la batalla, la caballería de Várela, al mando de Elizondo, arrasó las filas santiagueñas, que empezaron a dispersarse. Parece que en ese momento se escucharon los sones de la célebre zamba, que elevó la maltrecha moral de los hombres de Taboada hasta llevarlos al triunfo.

La leyenda sostiene que los soldados comenzaron a bailar, arremangándose él chiripá y tomando el fusil por el medio, pero no es muy creíble que en medio de tan sangrienta batalla las tropas ejecutaran un ballet de ese tipo. Con danza o sin ella, a las cinco de la tarde Taboada era dueño del campo de batalla; Varela se retiraba sin ser perseguido porque Elizondo había arriado la caballada enemiga, pero el alzamiento federal había sufrido un golpe demoledor y ya no se repondría.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Penas y Tragedias del Ejército en la Campaña del Desierto

La Dura Vida del Ejército en la Campaña del Desierto

La Campaña del Desierto fue extremadamente rigurosa. En ese mundo de hombres sufridos y duros imperaban reglas de juego que a menudo se apartaban totalmente de lo indicado por la más pura ortodoxia militar. Esto se advierte claramente en los magistrales testimonios del comandante Prado, que reflejó con frescura extraordinaria las alternativas de ese universo donde la vida y la muerte oscilaban entre el sable y la lanza, entre el toldo y el fortín.  

Julio A. RocaEl 25 de mayo de 1879 el Regimiento 3 de Caballería de Línea y el fogueado 2 de Infantería saludaron el aniversario de la patria a orillas del río Negro, tres días más tarde la tropa acampaba en una rinconada que forma una curva del río, para fundar un pueblo que años después se llamaría Choele Choel. (imagen izq. Julio A. Roca)

Lo primero, claro está, fue dividir los solares y trazar calles y plazas; los ingenieros trabajaban febrilmente sin reparar en los relatos de algunos indios viejos que hablaban de inundaciones periódicas, crecidas y otros caprichos del río.

Corría el mes de junio y la preocupación fundamenal era combatir el intenso frío. Además, por esos días el general Roca dio por finalizada la etapa principal de la campanario que hizo saltar de alegría a la soldadesca: venían días más tranquilos.

«Una mañana —relata el comandante Prado— (…) un indio viejo se acercó a nosotros y en su media lengua nos hizo comprender que todo aquello que pisábamos, el pueblo, el campamento entero, no tardaría en ser la sepultura del
ejército.»   La advertencia fue desoída, pero pocos días después se confirmó plenamente; Villegas, jefe máximo del acantonamiento, comprobó una madrugada que en seis horas el nivel del río había subido treinta centímetros.

La alarma no tardó en generalizarse y horas después ya se pensaba en abandonar el campamento.  Era tarde, sin em bargo: «La división se hallaba sitiada por el agua. A la espalda el río, a los flancos y al frente el cau dal de los arroyos desbordados en el   valle,   avanzando   amenazarle furioso,  cual  si aquello fuera un ser con vida.. .»

Era el 17 de julio y la temperatura descendía cada vez más: mientras se levantaban parapetos para evitar que el agua siguiera avanzando, las viviendas de soldados y jefes fueron usadas para hacer fuego.

Las perspectivas se tornaron cada vez más som brías a medida que pasaba el tiem po; el alimento empezó a escasear en  forma desesperante, y  al frío que taladraba los huesos se suma el hundimiento del suelo bajo la presión del pie mientras el agua brotaba por todas partes.

No muy lejos de allí el drama se repetía con similar intensidad. El 5° de Caballería, que a las órdenes de Vintter (imagen abajo) se había separado de la División para marchar hasta la actual General Roca, no había logrado salir del valle y estaba cercado por la inundación. La tropa dormía sobre un pantano «en medio de la caballada muerta, cuyas miasmas envenenaban el aire». Los soldados de Vintter pedían ayuda descargando al aire sus carabinas: ignoraban que el resto de la División estaba en la misma situación.

General Vintter

En Choele Choel el peligro crecía hora a hora, pero la moral se mantenía bastante alta. Para distraerse y desentumecerse, la tropa hacía ejercicios militares al son de la banda de música. Los jefes hablaban de cualquier cosa menos de la riesgosa situación, y por la noche, «antes de la hora del silencio, la guitarra se oía en todos los fogones, sin verse una sombra en ningún rostro».

Claro que eso no bastaba para aplacar el hambre, y fue necesario recurrir a buenas dosis de austeridad para no morir de inanición. Un día el cadete Crovetto, del 3° de Caballería, fue enviado junto con otros soldados a nadar en busca de hacienda; dos días más tarde Crovetto y sus hombres regresaron en un estado lamentable: exhaustos, llenos de heridas causadas por los espinosos chañares cubiertos por el agua helada, vieron cómo la correntada les llevaba varios de los animales que habían logrado arrear. Sin embargo, algunas reses trajeron las suficientes para salvar a la División.

No fueron los del 3° los únicos milicos que sufrieron el rudo castigo del agua: el teniente Villoldo, del 1° de Caballería, tuvo que vivir junto con sus hombres una semana en las ramas de un árbol; el sargento Carranza, por su parte, estuvo más de veinte horas con el agua escarchada hasta las rodillas, «la carabina a media espalda y el morral cargado a la cintura».

Mientras ocurrían estas cosas, a dos leguas de distancia, en una loma perfectamente a salvo de la creciente, estaba el comisario pagador con los arrieros que traían víveres, «vicios» y baratijas para ia tropa exhausta. En una ocasión e! peligro fue tan inminente que causó un tremendo temor. El parapeto, cuenta Prado, «se desmoronaba y el agua avanzaba impetuosa, amenazando el último aíbardón que pisábamos».

Las bandas de música, entre tanto, atronaban ei aire batiendo marcha ante la tropa que ya empezaba a despedirse de la vida. Por fortuna el desastre no llegó a consumarse. Al cabo de catorce días de zozobra el inmenso mar comenzó a trocarse en un enorme pantano imposible de atravesar. Fue entonces cuando otro feroz enemigo, el frío, acudió en ayuda de los sitiados. Una mañana de agosto, aprovechando que la escarcha había endurecido el cenagoso páramo, ‘los milicos empezaron a cruzarlo cargando armas y monturas.

El día era, según palabras de Prado, «espantosamente frío», nublado y triste. Puede que la tropa no lo notara demasiado: el esfuerzo de cruzar ese tembladeral insumía todos sus afanes. Diez horas de angustia duró la marcha a través de esas dos leguas, pero al final del trayecto estaba la salvación: tierra firme, sin agua. Había terminado una de las batallas más duras de la Conquista del Desierto. Pero los elementos naturales seguirían obstaculizando la acción del hombre en las cercanías del río Negro.

Manuel Namuncurá Acuerdo de Paz con el Gobierno Argentino

HISTORIA DE MANUEL NAMUNCURÁ Y SU PUEBLO ARAUCANO

El 4 de junio de 1873, en su toldería de Chiloó, situada al oeste de las Salinas Grandes, en la actual provincia de La Pampa, falleció el temible cacique Cafulcurá, cuyas hordas con frecuencia habían asaltado y quemado numerosas poblaciones blancas. Durante casi cuarenta años este indio astuto fue el jefe indiscutido de los pampas y señor del desierto. A su muerte se reunieron en el Circo de Chilihué doscientos veinticuatro caciques para celebrar un parlamento con el fin de nombrar al sucesor.

Después de un tumultuoso consejo resultó electo Namuncurá, hijo mayor de Manuel Cafulcurá y que tenía ya sesenta y dos años. Inmediatamente el nuevo jefe se puso al frente de sus indios, atacando al sur de la provincia de Buenos Aires.

Además de los aborígenes sometidos a Namuncurá habitaban en el centro de la actual provincia de La Pampa los indios del cacique Pincén, quien a la muerte de Cafulcurá se separó de la confederación indígena, y en el norte de la misma los ranqueles, mandados por Mariano Kosas. En esa zona vivían también otras tribus menos importantes.

Poco antes de morir Cafulcurá había aconsejado a los suyos «no abandonar Carhué al huinca», es decir no permitir el avance de los blancos en el oeste de la provincia de Buenos Aires. Consecuentes con esa máxima los indios no variaron su conducta, y por cualquier demora en la entrega de las raciones prometidas atacaban a las poblaciones blancas.

El gobierno dictó energicas medidas para que se cumplan los tratados establecidos con el fin de captarse la confianza de las tribus salvajes. Esa política causaba grandes gastos a la Nación y no siempre daban buenos resultados, pues muchas veces los aborigenes hacían ataques masivos para robar ganado y cultivos, y la respuesta agresiva del gobierno argentino era muchas veces muy dura.

Perseguido asi, con sus huestes  diezmadas y famélicas, Manuel Namuncurá, otrora poderoso soberano de la pampa, se encontraba  ante  una disyuntiva  de hierro: morir  peleando   en   lucha desigual o rendirse.   El coronel Eduardo  Ramayón anotó: «…llorando de rabia e impotencia fue a pedir a Reuquecurá, su tío, no armas ni guerreros, sino un rincón cualquiera para vivir proscripto a la sombra de aquellos pinos gigantescos. ..».

Manuel Namuncura

Manuel Namuncurá Con Uniforme Militar

Sin embargo, ese voluntario exilio cordillerano no era posible: también esa región sería incorporada a la soberanía nacional por los sufridos milicos de la campaña del Desierto.

El 8 de enero de 1883, durante una ofensiva contra   las  tolderías  del  cacique Sayhueque, cayó prisionero un sobrino  de  Namuncurá («garrón de piedra«, en lengua indígena).   Pocos días más tarde, desde Ñorquín, el  comandante  Ortega  informaba que se había presentado en ese campamento el secretario de Namuncurá, Juan Paillecurá, con propósitos de un acuerdo de paz.

Es que las cosas se   iban  poniendo   cada   día   más feas para el acosado araucano; ya tenía más  de  sesenta años,  sus fuerzas  flaqueaban y —para colmo— un mayor del ejército le había capturado parte de su familia, incluida una de sus mujeres.

Además, las altas montañas que le servían de refugio imponían un duro precio a cambio de esa relativa seguridad:   las  penurias,   la  miseria atenaceante no tardarían en empujarlo hacia una decisión extrema. Así las cosas, el padre Domingo Melanesio —un misionero llegado a Neuquén en esa época convulsionada— recibió un día la visita de varios  indios  de   Namuncurá;  los emisarios anunciaron la rendición de su jefe y le solicitaron quo intercediera   ante   las   autoridades que ya habían rechazado varios pe didos de audiencia.

Entonces los acontecimientos se precipitaron el padre Melanesio se comprometió a servir de mediador y envió a Namuncurá una carta en la que alababa su decisión y lo  invitaba   a acudir al fuerte Roca.  Garrón de Piedra, tras unos últimos cabildeos emprendió con su gente un largo y penoso viaje de 450 kilómetros hasta el fortín Romero, donde se presentó, con 240 hombres semi-desnudos y hambrientos, ante el oficial Morosini.

La novedad —para entonces sensacional— no tardó en despacharse a Buenos Aires, donde la recibió el ministro de Guerra, Benjamín Victorica; en su respuesta, éste aconsejó que se hiciera bajar hasta Roca al jefe indio y a toda su tribu, y que se los tratara bien, obsequiándolos y ofreciéndoles toda clase de seguridades.

Cuando Namuncurá y su gente llegaron a Paso de Indios, los comerciantes los recibieron con nuestras de simpatía y hasta quemaron cohetes en su honor. Luego, en el fuerte Roca «le fue regalado un quepis de teniente coronel, el pantalón punzó con franjas de oro y el capote militar con presillas de coronel». Mientras esperaba el momento de viajar a Buenos Aires, Garrón de Piedra recibió ofertas chilenas para reconquistar sus tierras pero las rechazó de plano: su patria era la República Argentina, no tardaría en pedir al gobierno tierras y útiles de labranza para dedicarse a la agricultura.

La singular comitiva del cacique sometido rartió de Carmen de Patagones el 17 de junio de 1884, a bordo de un pequeño vapor francés; lo acompañaban varios capitanejos, un lenguaraz y una de sus esposas, Rosario Burgos, de dieciocho años de edad.

Ya en la capital de la República, Namuncurá y su gente fueron conducidos a la Casa de Gobierno y alojados luego en el cuartel del  de infantería, donde se les proporcionaron buenas camas y algunas comodidades. Su programa en la gran ciudad fue digno de un personaje importante.

Poco después de su llegada hizo una visita al entonces ministro de Guerra, Victorica. Después de conversar con él pasó al despacho del presidente Roca; saludó sin amargura al general que lo había derrotado, dio muestras de acatamiento a su autoridad y sostuvo con él una larga charla en la que ambos evocaron episodios de la guerra del desierto; antes de retirarse, Namuncurá solicitó a Roca que se hiciera cargo de la educación de uno de sus hijos, Juan Quinturas.

Por la tarde de esa misma jornada —plena de emociones para el cacique— Garrón de Piedra visitó el Congreso, donde fue su anfitrión el presidente del Senado, doctor Madero. Todos los legisladores, sin excepción, observaron con curiosidad la comitiva aborigen; muchos de ellos habían debatido la Campaña del Desierto o votado fondos para la guerra contra el indio.

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Namuncurá visitó Buenos Aires e impresionó al gobierno argentino por su sencillez y franqueza. Se estableció posteriormente en Chimpay, provincia de Río Negro, y luego San Ignacio (Neuquén,) donde murió a los 97 años de edad.

Pero no sólo agasajos protocolares recibió el cacique. El presidente Roca obsequió con quinientos pesos a los visitantes, presente que llenó de alegría al jefe araucano; los repartió, no con mucha equidad, y compró dulces y tortas, collares para las damas, yerba, azúcar, pañuelos y otros ejementos.

Cuando el capital se esfumó y las fiestas de reconciliación llegaron a su término, Garrón de Piedra retornó con su gente llevando promesas de obtener las tierras y los útiles solicitados para su tribu. El cacique pasó sus últimos años cultivando el suelo y viendo crecer a sus hijos, entre ellos Ceferino Namuncurá, «el lirio de la Patagonia». En un rincón de la querida tierra que lo vio nacer, Garrón de Piedra encontró su última morada: sus restos están sepultados en Junín de los Andes.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Baigorria Manuel Historia de su Vida con los Indios y la Confederación

HISTORIA DE LA VIDA DE MANUEL BAIGORRIA ENTRE INDIOS Y POLÍTICOS

Le tocó ser uno de los personajes de trayectoria más singular en la turbulenta historia argentina, ya que su figura mereció severos epítetos por parte de varios contemporáneos, especialmente por haber traicionado la causa de la Confederación y haber estado al servicio de los indios nada menos que 22 años, destino que quizá nunca imaginó cuando comenzó su carrera, en 1827.

manuel baigorria

Ese año el gobernador Videla lo llamó a su servicio «como mozo de mano para sus secretos políticos», según puntualiza Baigorria en sus poco conocidas Memorias, redactadas por él en los años de su vejez.

Luego de su ingreso en el Ejército, peleó en Oncativo contra los federales prestando excelentes servicios al general Paz, que le encomendó una prolija observación de las fuerzas enemigas.  Se ganó así el grado de alférez, que ostentó hasta que una jugarreta del destino cambió por completo el curso de su vida.

Capturado por Quiroga después de la batalla de Rodeo de Chacón,  en   1931,  se  salvó  milagrosamente de ser fusilado. Posteriormente siguió combatiendo a los federales, hasta que en 1841, derrotada la revolución unitaria en Las Quijadas, Baigorria optó por refugiarse entre los indios para eludir las persecuciones.

Su astucia y su suerte —o ambas combinadas—  le  permitieron  ganarse la confianza de Yanquetruz, Painé  y  Pichún,  poderosos  caciques  los tres.   A cambio de esn hospitalidad suministró información,  debió volverse consejero de ellos e inclusive encabezó malones junto a Pichún, Guete y otros jefes indígenas.

Una vez aquerenciedo cerca de la laguna de Trenel (o del Recado),  llegó  a capitanear una tropa de 300 hombres, denominada pomposamente Escuadrón de Voluntarios.  Casi todos sus integrantes eran blancos fugitivos de la ley o perseguidos políticos. Entre estos los últimos, precisamente, se contaron durante un tiempo los hermanos Juan, Francisco y Felipe Saá, antirrosistas como Baigorria, pero que discrepaban con éste sobro la conducta a seguir.

Los Saá querían volver al bando cristiano e intervenir en las luchas civiles al frente del Escuadrón, pero Baigorria se oponía. No fue extraño, entonces, que la situación hiciera crisis un buen día, ya indultados por las autoridades de la Confederación, los Saá se retiraron, y con ellos un numeroso grupo de «voluntarios».

La desconfianza de los indios fue casi automática y Baigorria, irritado, y para demostrar que nada tenía que ver con la deserción, salió en persecución de los huidos y mató a varios «porque se habían fugado —anota en sus Memorias— llevándole toda la caballada».  De todos modos ese alarde no bastó a disipar la desconfianza lo los indios, y sólo pudo eludir la cndena a muerte con que lo amenazó un cacique casándose con la hija de un capitanejo.

Otras veces fue su formidable valentía la que le permitió salvar el pellejo, como cuando se presentó, desafiante, haciendo «rayar» el caballo, ante una asamblea indígena que reclamaba su muerte; su arrojo personal le permitió superar el difícil trance, la misma audacia lo impulsó a asumir actitudes sumamente riesgosas, como la liberación de cautivas; a una de ellas —Luciana Gorosito— lo dijo al tiempo que le facilitaba la fuga: «Abraza a tus padres y diles que Baigorria no es un bárbaro, sino un desgraciado que debe seguir a los indios para conservar la vida».

Después de la caída de Rosas su suerte cambió por completo: abandonó para siempre las tolderías y retornó a San Luis, donde se encontró nuevamente con su familia. Marchó seguidamente a Buenos Aires, donde Urquiza le reconoció el grado de coronel y le otorgó un cargo importantísimo: Comandante de la Frontera (con los indios), desde el Plata hasta la Cordillera.

Así  como el gobierno de la Confederación —enfrentado al de Buenos Aires— llegó a tener en Baigorria a su principal interlocutor con el poderoso imperio pampa. El flamante coronel movía sus hilos desde el fuerte Tres de Febrero, sobre el río Quinto, y mantenía relaciones sumamente, cordiales con el cacique Coliqueo —que llegó a ser un verdadero  incondicional suyo— y aun con el poderoso y astuto Calfucurá.

Tentado para que abandonara el bando de la Confederación, Baigorria se negó a ello con vehemencia, pero la intervención de Saá en San Juan, la revolución contra Fragueiro en Córdoba y otros sucesos fueron  resintiendo su  confianza en Urquiza.   Por lo menos, ésa es la explicación que dio para justificar un acto de deserción que muchos consideran  inspirado por su   resentimiento  personal   contra Saá y otros como producto de un simple soborno.

Poco antes de la batalla de Pavón se pasó con armas y bagajes al servicio del centralismo porteño, y aunque en Cepeda se había batido del lado confederado, en Pavón formó junto a Mitre, acompañado por indios de la tribu de su amigo Coliqueo.

Según   Sarmiento,  el   regimiento   de Baigorria «tuvo la gloria de ser el único cuerpo de caballería que peleó con éxito saliendo reunido del campo, cuando el resto de la caballería había flaqueado por todas partes.   Más tarde peleó contra el Chacho Peñaloza en la batalla de Las Playas, y en  1864,  antes de marchar al frente paraguayo, Mitre f§’encargó el cuidado dejas fronteras con el indio.

Un año después Baigorria se retiraba del servicio. Murió el 21 de julio de 1875, no sin antes haber acompañado al entonces coronel Julio A. Roca en las exploraciones  de  un  terreno  que Baigorria conocía a la perfección: el Desierto.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

El Caudillismo de los Hermanos Taboada en Santiago del Estero

El Caudillismo de los Hermanos Taboada en Santiago del Estero

El 15 de julio de 1851 la muerte de Felipe Ibarra —que había gobernado la provincia durante casi 30 años— cerró una prolongada etapa de la vida política santia-gueña. Mientras la noticia corría de un punto a otro del territorio, la lucha por la sucesión del poder enfrentaba a dos grupos familiares emparentados con el caudillo fallecido y vinculados desde hacía tiempo con el gobierno: los Carranzas y los Taboadas.

antonio taboadaSorda al principio, franca después, la puja culminó con el nombramiento de Manuel Taboada como gobernador.

El hecho marcó además el comienzo de un prolongado período caracterizado por el absoluto predominio político y militar del «taboadismo», una especie de caudillismo colectivo asentado sobre tres vigorosas personalidades: los hermanos Manuel, Antonino (imagen izq.) y Gaspar Taboada, que encarnaron el poder político, militar y económico, respectivamente. Felipe, el cuarto hermano, prefirió dar rienda suelta a su vocación artística convirtiéndose en uno de los precursores de la pintura en el noroeste.

Astuto, con un claro sentido do la oportunidad, apenas asumió el cargo Manuel Taboada se apresuró a ganar el favor de Rosas comunicándole su  repudio  por el  «funesto  grito   del   loco  traidor,  sal vaje unitario Urquiza», que por en tonces   había   hecho   público   su pronunciamiento contra el gober nador de Buenos Aires y se apres taba a entrar en campaña con el Ejército Grande.

Poco después al ser confirmado en el cargo por la legislatura provincial, el  goberna dor escribió nuevamente al Restau rador «con el placer de comunicar le que sólo espera la voz del Exmo. Jefe Supremo de la Nación para correr presuroso a la par de sus conciudadanos donde él mismo lo ordene y según las huellas de ho nor y de la gloria, de todo lo quo V. E. es el más esclarecido modo lo».

Estas muestras de incondicio nalidad —unidas a las derrotas  m litares   infligidas   por  Antonino   a ¡os partidarios de los Carranzas rindieron   su   fruto   político,   pero se  convirtieron  en  pesado  lastra cuando el triunfo de Caseros acabó con  Rosas y encumbró a Urquiza sobre el panorama nacional.

Sin embargo, la contradictoria situación santiagueña fue resuelta expeditivamente: el 10 de marzo de 1852 una ley provincial reconoció «al Libertador de la República len la persona del General en Jefe Aliado Brigadier don Justo José de Urquiza» y confiscó la fortuna del federal Ibarra.

El cambio de actitud permitió [al clan Taboada mantenerse al frente de la provincia, y en su carácter de gobernador santiagueño Manuel suscribió el Acuerdo de San Nicolás y luego envió dos diputados al Congreso Constituyente de Santa Fe.

Posteriormente, cuando la estrella de la Confederación —acaudillada por Urquiza— comenzó a declinar, los Taboadas se orientaron hacia el mitrismo, a tal punto que, después del triunfo porteño en Pavón, Antonino aseguró a Bartolomé Mitre que «Buenos Aires tiene en Santiago un punto de apoyo poderoso para difundir en el interior las doctrinas civilizadoras cuyo paso, hasta ahora, ha estado obstruido por la barbarie».

La «barbarie», se ent’ende, eran los caudillos federales, a quienes los Taboadas combatieron en varias oportunidades, de acuerdo con lo convenido con los representantes del centralismo porteño. Así fue como volcaron a las masas santiagueñas a la lucha contra el Chacho Peñaloza y Felipe Varela —a quien Antonino derrotó definitivamente en Pozo de Vargas—, apoyaron decididamente la guerra de la Triple Alianza y reprimieron con mano de hierro al contingente provincial que se negó a combatir.

Fueron cuantiosos los dividendos políticos que rindieron a los Taboadas la sucesión de triunfos militares por ellos obtenidos y elfranco apoyo popular de la provincia. Su condición de «caudillos del noroeste» los convirtió en piezas claves de la situación nacional.

Esa interesante posición comenzó a deteriorarse hacia 1869, cuando la fractura del bando liberal provocó un serio entredicho con Sarmiento, por entonces presidente de la Nación. Ante las quejas de los Taboadas, que denunciaron la injerencia de las fuerzas militares de Buenos Aires en las elecciones de varias provincias cercanas, especialmente en Tucumán, el fogoso sanjuanino escribió a Manuel Taboada una carta que tuvo amplia difusión. Entre otras cosas, lo tildaba de «presidente del Norte» y de «gobernador perpetuo» y le preguntaba con acritud si se consideraba «gerente, prefecto o apoderado de las susodichas provincias».

Los Taboadas sobrellevaron el embate presidencial con cautela y ejercieron su dominio durante varios años más, pero en septiembre de 1871 el fallecimiento de Manuel —el talento político de la familia— debilitó notoriamente al clan.

El fracaso de la fórmula presidencial Mitre-Torrent, apoyada por Santiago del Estero, y la consagración de Avellaneda como presidente, precipitaron los acontecimientos. Con el pretexto de asegurar comicios libres para una elección de diputados, a mediados de 1875 llegaron a la provincia fuerzas militares nacionales y el taboadismo se desmoronó bajo la presión de las bayonetas. Sus cabezas más visibles fueron perseguidas en forma implacable y la resistencia que ofrecieron algunas montoneras resultó aplastada. Escapados de la persecución, Antonio y Gaspar murieron en Tucumán solos y olvidados en 1883 y 1890. respectivamente.

Fuente Consultada:
Hombres y Hechos de la Historia Argentina – Editorial Abril

Biografía de Pantaleón Rivarola Poeta Argentino Obra Literaria

HOMBRES ILUSTRES: VIDA Y OBRA LITERARIA DE PANTALEÓN RIVAROLA

Era Pantaleón Rivarola una respetable y grave figura patricia del Buenos Aires colonial, de esas que forjaron los brillos de la patria naciente. En su carácter de ilustre vecino asistió a los acontecimientos de armas que sacudieron a los rioplatenses en ocasión de;las invasiones inglesas y que los prepararon para luchar más tarde con los veteranos españoles.

Se familiarizó con las letras en las aulas que impartían la enseñanza rígida propia del siglo xvm; er.señó, más tarde, a las jóvenes generaciones que tuvieron participación directa en las jornadas libertadoras; se hizo soldado y actuó, a la manera de los poetas medievales, con singular fiereza, en la reconquista y defensa de Buenos Aires; enarboló luego el estandarte de los revolucionarios, poniendo su dialéctica y su verbo al servicio del ideal democrático.

Una vida tan fecunda pudo recoger, y recogió, diversas experiencias. Una mente clara, unida a la inspiración desbordante y al fervor más puro, tradujo el pensamiento en romances que se consideran valiosos por su utilidad como testimonios históricos.

Las dos composiciones de este noble vate colonial suman alrededor de 2.000 versos, No son verdaderas poesías, sino más bien crónicas rimadas, en las cuales se propuso, con cierta ingenuidad, pintar las jornadas trágicas de las invasiones inglesas, salvando el nombre oscuro de los que ayudaron a defender la ciudad. El relato de Rivarola es en verdad escrupuloso; los detalles, aun aquellos de menor significación, lo convierten en instrumento de orientación histórica; para algunos, el poeta nos ha legado un documento fidedigno; para otros, es el suyo un documento subsidiario.

Resulta significativo que Rivarola dedicara al Cabildo su romance y que fuera en el Cabildo —única institución democrática en el régimen colonial— donde se tratara la disputa de las pasiones que suscitó. Si bien es cierto que la obra del poeta no llevaba en sí la intención de fundar escuela propia, debe reconocerse que obtuvo, en su momento, mucha popularidad.

Esto se explica porque tanto el «Romance histórico» como «La heroica defensa» estaban construídos con elementos populares: el octosílabo tradicional; la rima suelta los nombres de gentes y de lugares que se mencionan a cada momento. Fijó, pues, en verso vugar un testimonio colectivo, un sentimiento común a todos, nacido de las heroícas jornadas de las invasiones inglesas.

A pesar de los ripios, los pasajes de sus romances debieron de impresionar vivamente el alma popular que vibraba con fervores hasta entonces desconocidos.

De estos versos afloran, también, te nombres de quienes carecían hasta enton oes de toda importancia: los negros esclavos del suburbio; los gauchos arribeños y los mestizos ignorados. Con estos  romances, el «negro», tan visible después en el poema gaucho de Hernández, entra por primera vez en la literatura argentina.

BIOGRAFÍA: PANTALEÓN RIVAROLA (1754-1821)
En el Buenos Aires colonial nació Pantaleón Rivarola el 27 de julio de 1754. Aquí cursó  humanidades, aunque su despejada inteligencia buscó superarse en derecho, para lo cual viajó a Chile.

Después de doctorarse en ambos derechos fue catedrático de leyes en la Universidad de San Felipe y notario del Santo Oficio en el reino de Chile, desde donde volvió a su patria. Las juventudes porteñas necesitaban de su erudición y su elocuencia, tan útiles a la causa de la democracia cuyos albores despuntaban sobre las playas rioplatenses.

El novísimo colegio de San Carlos, cuyas aulas reunían a los estudiantes de las mejores familias patricias, le ofreció la cátedra de filosofía. Desde su empinada posición moral, Rivarola impartió enseñanzas inolvidables a quienes, con el correr de los años, tendrían graves responsabilidades en el quehacer cívico argentino: entre sus alumnos de 1779 figuró Juan José Castelli, el que iba a ser en 1810 dialéctico formidable en el Cabildo de mayo y esforzado caudillo en las guerras de la revolución.

De la enseñanza pasó a una capellanía militar, en el batallón del Fijo, como llamaban a uno de los regimientos que guarnecían «de fijo» la ciudad.

Con la misma facilidad con que se había familiarizado con las letras, se fue acostumbrando al manejo de las armas. Tal vez un escondido presentimiento le dictara la conveniencia de saber empuñar un fusil en defensa del país que muy pronto sería invadido. Ambos aprendizajes los coronó con sus romances «La reconquista» y «La defensa», sobre la epopeya que los soldados y paisanos escribieron con sangre heroica, batiéndose contra el enemigo inglés.

Cuando las campanas alertaron a la población, en 1807, Rivarola salió a la calle para luchar hombro con hombro junto a los mártires de la defensa de Buenos Aires. Su lira recogió con veracidad impresionante los capítulos del fervor popular: la viveza, el brío y el denuedo de los hombres, de los niños y las mujeres anónimos; los clamores de los que dejaban todo tras de si, huyendo del saqueo; los rasgos de infinita audacia; la organización precaria, aunque efectiva, de los diversos barrios, que se unieron en la gesta…; todo, sin excepción, fue motivo para que sus versos pudiesen cantar el valor coronado por la victoria.

Consumada en 1810 la revolución democrática, se unió a ella con entusiasmo, a fin de ratificar una vez más sus experiencias de soldado y de maestro. El gobierno revolucionario lo nombró, en 1812, miembro de la junta conservadora de la libertad de imprenta.

Murió el 24 de setiembre de 1821; vale decir, en los umbrales de las luchas internas.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Edición de Lujo Tomo VIII Edit. CODEX

Independencia de Venezuela y Países de Nueva Granada

RESUMEN HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA Y NUEVA GRANADA

ANTECEDENTES: A comienzos de 1810, la situación militar y política de la península ibérica se tornó sombría.Napoleón encomendó apurar las operaciones en el sur de España, y el 31 de enero de ese año se apoderó de Sevilla, para cuatro días más tarde poner sitio a Cádiz.

Estos rápidos y efectivos movimientos hicieron que la Junta Central se disolviera y el poder lo asumiera una Regencia con discutidas facultades, que fue cuestionada desde su mismo origen.

España se hallaba, sin duda, en una situación extremadamente angustiosa, tanto en lo militar como en lo político, y todo hacía prever un fracaso inmediato, con la definitiva subordinación a Napoleón.

La llegada de estas noticias a América tuvo honda repercusión.

Las provincias americanas debían recurrir, pues, a sus propios arbitrios para organizarse políticamente, por lo menos mientras subsistiera tal estado de cosas.

La oportunidad era brillante para los patricios, es decir, los criollos, a quienes las circunstancias brindaban la ocasión de constituir juntas locales para salvar en ultramar los derechos del legítimo soberano.

Caracas dio el ejemplo cuando un cabildo extraordinario asumió la autoridad gubernativa de la Capitanía general venezolana, bajo juramento de fidelidad a Fernando VII (19 de abril).

Situaciones similares se produjeron en Cartagena (14 de junio) y Santa Fe de Bogotá (20 de julio); en México, el cura de Dolores, Miguel Hidalgo, encabezó la rebelión contra el mal gobierno colonial, con vivas al rey (16 de septiembre), dos días antes de que el Cabildo de Santiago de Chile eligiera también una Junta Gubernativa en nombre de Fernando VII.

Así, en el término de cinco meses, la América española, con excepción del virreinato peruano y de la Nueva España, quedó en manos de dirigentes criollos.

VENEZUELA: LA CAPITANÍA GENERAL DE VENEZUELA
La Capitanía General de Venezuela estaba gobernada por el capitán general Vicente Emparán. Su capital era la ciudad de Caracas, en la provincia del mismo nombre.

Todo empezó el Jueves Santo del año 1810 (18 de abril) en Caracas, patria de Miranda y de Bolívar. A continuación de un motín, una «Junta suprema conservadora de los derechos de Fernando VII» se constituyó y depuso al gobernador español Emparán. El 27 de abril, la Junta lanzó un llamamiento a todos los cabildos sudamericanos para la formación de una confederación.

En agosto, la Junta tomó medidas radicales en lo concerniente al territorio de la Capitanía General de Caracas: a) supresión de las aduanas reales, b) del tributo de las Indias, c) de la importación de esclavos, d) proclamación de los Estados Unidos de Venezuela.

Los revolucionarlos enviaron Simón Bolívar como embajador a Londres, quien no logró conseguir el apoyo ni el compromiso inglés con la Independencia de Venezuela, pues España era, en ese momento, una aliada que Inglaterra debía conservar contra Napoleón.

Igualmente, en julio de 1811, un Congreso General formado por los representantes de las provincias rebeldes declaró la independencia de los Estados Unidos de Venezuela. Y en diciembre de ese mismo año se redactó una Constitución Federal.

simón bolivar

Simón Bolívar

Desde un principio, Bolívar se había puesto a disposición de la Junta, con su enorme fortuna. Tenía entonces 27 años. Hijo de un gran plantador de la costa, educado según el «Emilio», por un preceptor discípulo de Rousseau, había vivido y viajado por España, Europa y Estados Unidos, desde 1800 a 1807, año en que volvió a su país. Brillante, inteligente, ambicioso, sus viajes le habían formado. La Junta de Caracas le envió oficialmente a Inglaterra, donde volvió a encontrar a Miranda, el cual le afilió a la francmasonería.

Pero los revolucionarios no pudieron evitar las acciones contrarrevolucionarias, que no eran llevadas a cabo sólo por españoles. También se levantaron contra la Junta de Caracas algunos sectores criollos urbanos, que preveían dificultades en sus negocios mercantiles y un sector de los habitantes de la campaña, los llaneros, para los cuales el comienzo de la revolución sólo había significado mayores dificultades económicas.

Entre ambos grupos, el revolucionarlo y el contrarrevolucionario, estalló una sangrienta guerra que duró alrededor de catorce años, hasta 1823.

Miranda y Bolívar volvieron a Caracas en 1811, siendo proclamada la independencia de Venezuela el 5 de julio. Fue ésta la primera República Venezolana que, en diciembre del mismo año, se dio una constitución basada en el modelo de la constitución jeffersoniana de los Estados Unidos.

Bajo la influencia de las órdenes religiosas, que denunciaban al gobierno de Caracas del 26 de marzo de 1812 fue utilizado por si clero para impresionar al pueblo: ¡era un castigo del cielo! El ejército de 5.000 hombres de que disponía Miranda, nombrado dictador de Venezuela, no pudo hacer frente al ejército leal mandado por un oficial de la marina española, llamado Monteverde.

El 30 de julio de 1812, Miranda capituló y trató de huir en un navio inglés. Bajo la acusación de traición y de inteligencia con Inglaterra, Bolívar se apoderó de Miranda y lo entregó a los españoles: el «precursor» murió miserablemente en la cárcel de Cádiz, en 1816. (imagen de abajo)

El General Francisco de Miranda muere, después de una larga agonía, en la madrugada del 14 de julio de 1816, en los calabozos del fuerte.

Bolívar consigue llegar a Cartagena, en Nueva Granada, desgarrada por tres juntas rivales, formó un pequeño ejército y liberó la ciudad sitiada por las fuerzas leales a España en febrero de 1813 . Bajo su influencia, las facciones se reconcilian provisionalmente.

El Virreinato de Nueva Granada comprendía los actuales países de Ecuador, Colombia y Panamá. Su capital era Bogotá, pero fue en Quito donde se estableció, en 1809, una Junta de gobierno, que fue rápidamente reprimida por el ejército enviado desde la capital y desde el virreinato del Perú.

En mayo de 1813, Bolívar partirá a la reconquista de Venezuela, lanzando  la famosa proclama de la llanura de Trujillo, entra en Caracas el 6 de agosto, libera la ciudad mediante una victoria sobre Monteverde, y el ayuntamiento le confirió el título de «libertador de Venezuela». Se creó entonces la Segunda República Venezolana.

Habiendo ganado para su causa a los «llaneros» de las llanuras interiores del Orinoco, vaqueros mestizos e indios que explotaban los inmensos rebaños de ganado semi-salvaje, propiedad de los grandes «estancieros», los leales obtuvieron un triunfo decisivo. Extraordinarios jinetes, agrupados bajo las órdenes de José Tomás Boves y profundamente hostiles a la aristocracia criolla de costa (quienes eran grande terratenientes que se beneficiaban del monopolio español) , destrozaron y saquearon las plantaciones costeras.

Bajo su presión, Bolívar hubo de volver, una vez más, a Nueva Granada, donde un Congreso le confió la misión de someter a la Confederación el estado de Cundinamarca, alentado por Nariño. Bolívar entró en Bogotá en diciembre de 1814, pero le fue imposible restablecer el orden.

El Sueño de Simón Bolivar , «La Gran Colombia»

En mayo de 1815, tuvo que embarcar hacia Jamaica inglesa, donde logra con la ayuda británica, un pequeño ejército y  una flota, equipada, en su mayor parte, por material inglés. Desembarca en Venezuela, en enero de 1817. Habiendo establecido un campo fortificado en la isla de Angostura, en la desembocadura del Orinoco, trata de liberar el valle del río. La empresa estaba casi totalmente terminada en enero de 1818. Gracias a su nuevo jefe, Páez, conseguía el apoyo de una parte de los «llaneros».

A finales de junio y principios de julio de 1819, Bolívar, a la cabeza de 2.500 hombres, atraviesa los Andes, penetra en Colombia por el valle del Magdalena , devolviendo las esperanzas a los patriotas,  que habían  sido  duramente  afectados por la represión. En este momento, se crean los Estados Unidos de Colombia; la constitución se votó en diciembre de 1819. Bolívar fue nombrado presidente y dictador militar.

CONGRESO DE LA ANGOSTURA: A fines de 1819 se reunió un Congreso constituyente en la ciudad de Angostura. Ese congreso estableció las primeras instituciones que rigieron a la naciente república. Se proponía crear un Estado federal donde cada una de las regiones parcialmente liberadas -por entonces Nueva Granada y Venezuela-estaría gobernada por un vicepresidente que tendría a su cargo las tareas administrativas. El poder ejecutivo se completaba con la figura del presidente de la república, cargo conferido a Bolívar, que tendría como tarea más urgente continuar con la guerra de la independencia.

El congreso de Angostura sancionó la división de poderes, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios de los nobles. No obstante, las dificultades y los temores planteados por la necesidad de elegir a las autoridades a través del voto, característica de los gobiernos republicanos, llevaron a que los integrantes del congreso propusieran la formación de un Senado hereditario en lugar de electivo.

La búsqueda de estabilidad y el temor al enfrentamiento constante de los numerosos grupos dirigentes estuvo presente en esta fórmula donde Bolívar intentaba conjugar lo antiguo del régimen español con lo nuevo del orden revolucionario.

La revolución liberal de 1820 llevada a cabo en España también tuvo su repercusión en Venezuela. Los españoles presentaron un frente dividido entre los que querían entablar negociaciones con los criollos americanos y los que querían continuar la guerra. Esa situación benefició a los revolucionarios. En 1821 Bolívar aseguró la victoria revolucionaria en Venezuela, entrando en la ciudad de Caracas; por su parte Sucre, lugarteniente de Bolívar, liberó a Quito del dominio español, que, con Venezuela y Colombia, forma la Gran Colombia, bajo la dirección del «Libertador».

Fue en este momento, en la célebre entrevista de Guayaquil, a finales de julio de 1822, cuando se produjo el encuentro entre San Martín y Bolívar. Fiel a la línea de conducta que siempre había seguido, San Martín, para evitar rivalidades que habrían sido fatales a la causa nacional, desapareció voluntariamente. Dejó América, se exilió en Europa, y murió, desconocido, en Boulogne (Francia), en 1850.

Después de la partida de San Martín, las tropas españolas, refugiadas en las montañas, se recuperaron y ocuparon Lima. Sucre las aniquiló definitivamente en Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, última batalla de la independencia hispanoamericana contra el imperio español.

En 1825, liberó la región de Charcas, que tomó el nombre de Bolivia. La última guarnición española, el Callao (el puerto de Lima), se entregó en enero de  1826. En esta fecha, la América española era independendiente,a excepción de Cuba y Puerto Rico, en la Antillas.

Para la organización política de larepública, se reunió un nuevo congreso reunido en la ciudad de Cúcuta donde se confirmó las bases institucionales establecidas en Angostura y promulgó una nueva Constitución, en la que se acentuaba el centralismo. Se fundó la República de la Gran Colombia, integrada por Venezuela, Nueva Granada y Quito, que se consideraría como un único territorio dividido en departamentos a cargo de funcionarios designados directamente desde Bogotá.

La centralización en la administración del Estado tenía como objetivo modernizar la sociedad sobre la base de la abolición de la esclavitud y la puesta en práctica de la libertad de comercio. Esas medidas despertaron la resistencia de los grupos favorecidos por la dominación hispánica: los propietarios de esclavos de las haciendas costeras y los grandes mercaderes y artesanos ligados al monopolio español.

EL FRACASO DEL SUEÑO DE SIMÓN BOLIVAR: Para concretar su sueño, Bolívar consideraba que había llegado el momento de concretar un proyecto de federación hispanoamericana basada en acuerdos que nuclearan al conjunto de los países independientes en torno de la República de la Gran Colombia. En ese sentido, en 1824 había enviado una circular a todos los gobiernos independientes, por la que los invitaba a mandar delegados para reunir un congreso en la ciudad de Panamá. También fueron invitados los Estados Unidos, Inglaterra y Holanda para que mandaran delegados en calidad de observadores, es decir, sin voto.

El Congreso abrió sus sesiones el 22 de junio de 1826, en la ciudad de Panamá. El propósito central era formar un bloque de países latinoamericanos que sobre la base de acuerdos de orden político y económico estuviesen en condición de negociar conjuntamente frente a los países europeos y a los Estados Unidos.

La reacción de los países latinoamericanos fue dispar. Sólo estuvieron presentes los delegados de Colombia, el Perú, México y la recientemente proclamada República Centroamericana (integrada por los actuales países de Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Honduras y El Salvador). Ya fuera por la distancia que los separaba, por la desconfianza que inspiraba la pretensión de hegemonía de Bolívar o por los propios conflictos internos que debían resolver, el Brasil, Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata se mostraron poco interesados en incorporarse a la iniciativa bolivariana. La reunión finalizó en México, y se clausuró sin haber podido llegar a cumplir los propósitos convocantes del encuentro.

No sólo fracasó el congreso de Panamá que pretendía confederar las naciones independientes de Latinoamérica, sino que el cuidadoso montaje del sistema político basado en un centralismo republicano que tenía su cúspide en la figura de Bolívar se derrumbó.

En efecto: finalizada la guerra de la independencia, los intereses locales, las distintas fracciones militares, las enormes distancias que debían recorrerse para ejercer el control en la República de Colombia, fueron algunos de los factores que condujeron a su desintegración. De modo que entre 1829 y 1830 se proclamaron sucesivamente las repúblicas independientes de Venezuela, Ecuador y Nueva Granada.

1830: Muerte de Bolívar en el exilio en Santa Marta

Bolívar muere en 1830, desesperado por suponer haber «arado el mar». La admiración cuando joven de Bolívar por Napoleón animó sin duda su energía de general libertador, su audacia de federar pueblos y su tenacidad de querer fundar nuevos estados. Sin embargo, su sueño de una gran coalición hispanoamericana estable, pacífica y dotada de instituciones republicanas quedó inconclusa, a pesar suyo, pues es probable que no haya aquilatado la fuerza de inercia y los hábitos ancestrales de poblaciones que con bastante frecuencia sólo logró tocar débilmente.

Fuentes Consultadas:
Historia Universal ESPASA Siglo XXI Independencia de México
SOCIEDADES 8° Año Vicens Vives de M. González y M. Massone
Sociedad, Espacio y Cultura Kapelusz EGB 3° Ciclo Prislei-Tobio-Geli
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo II Editorial ATENEO

Trabajo de Colaboración Alumnos de 4° Año Normal – Escuela J.M.Estrada N°1017

Independencia de Cuba de España Causas Etapas Resumen

LA INDEPENDENCIA CUBANA DE ESPAÑA

Los países americanos no surgieron inmediatamente después de sus luchas revolucionarias para alcanzar sus inpendencia; su formación llevó mucho tiempo y se dieron en diferentes momentos a lo largo de todo el continente. La organiuzación de los Estados nacionales llevó décadas, durante las cuales fueron frecuentes la inestabilidad de las instituciones y las guerras civiles. También las sociedades coloniales y sus economías se transformaron en esos años, se vincularon mejor con el comercio internacional y así de fue formando el mapa de las nuevas naciones.

Un imperio en retirada: En 1796, España entró en la llamada guerra europea, aliándose con Francia, en contra de Inglaterra. Fue una guerra que duró más de veinte años, en la que España, en un proceso gradual, perdió todo su imperio colonial en América: primero el dominio económico y comercial, después el control territorial. España ejercía el monopolio comercial en las colonias: estas no podían comprar ni vender productos a otros países o reinos.

Durante la guerra, los barcos británicos sitiaron España y bloquearon Cádiz, uno de los puertos más importantes del intercambio comercial con América. La corona no tuvo entonces otra salida que permitir a las colonias comerciar con los países neutrales, es decir, con los países que no estaban en guerra contra España. El aislamiento aceleró la crisis de poder español en América. Por ejemplo, entre 1797 y 1801, el comercio entre Cádiz y América disminuyó a la mitad. En cambio, se triplicaron las importaciones de productos de los países neutrales hacia América.

Pero la crisis colonial no era nueva. Desde tiempo atrás, en las colonias había crecido el descontento contra la corona española. El continente americano tenían cada vez más población y desarrollo económico.

Habían crecido las plantaciones, las pequeñas industrias artesanales y el intercambio comercial entre distintas regiones. A la vez, comenzaron a escucharse las ideas sobre la libertad para comerciar y las opiniones sobre los asuntos de gobierno.

CONCEPTO DE INDEPEDENCIA: Independencia significa autonomía. Una sociedad tiene autonomía cuando tiene libertad para gobernarse por sus propias leyes. La independencia política es la autonomía que tienen las sociedades que, por medio de un gobierno propio, pueden dictar leyes para regular sus intereses particulares.

Desde este punto de vista, las colonias españolas en América se acercaron a su independencia política cuando, a partir de 1810, en varias de ellas se organizaron gobiernos elegidos por miembros de cada sociedad colonial. Aunque se declararon leales al rey de España, los gobiernos criollos tomaron decisiones para proteger sus intereses particulares, opuestos a los de la metrópoli.

Después de varios años de guerras, sí se declararon independientes de los reyes de España y su metrópoli y se proclamaron naciones libres y soberanas, con autonomía para darse una organización política y económica propia y ser reconocidas como países independientes por los otros países del mundo.

Desde el siglo XVI, América española se había integrado a la economía-mundo europea como periferia, como productora de las materias primas requeridas por España y por otras potencias europeas. En las sociedades periféricas, la independencia política no significó una completa libertad para tomar decisiones. Para obtener recursos propios debían vender sus producciones. Y como periferias se veían obligadas a producir aquellos productos que demandaban los centros industriales.

Por esto, en el siglo XIX, los nuevos países americanos que se independizaron políticamente de España comenzaron a depender económicamente de Inglaterra, el nuevo centro industrial capitalista. Esta dependencia económica debilitó su independencia política.

INDEPENDENCIA DE CUBA DE ESPAÑA: En los primeros años del siglo XIX, Hispanoamérica mostraba síntomas del descontento colonial a través de diversos levantamientos sofocados por el poder real. Muchos de éstos objetaron el aumento de los impuestos y su cobro que se exigía rigurosamente. Estos movimientos en cadena eran el mejor anuncio de la lucha de independencia.

Los criollos estuvieron conscientes de la presión social que ejercían los indígenas, negros y mulatos, y se esforzaron en mantenerlos a distancia. Los prejuicios de raza crearon una situación ambivalente en este grupo social; estaban atrapados entre el gobierno imperial y las masas populares.

Concluido el proceso de emancipación hispanoamericana en la década de 1820, la presencia colonial española en América quedó reducida a dos islas del Caribe: Cuba y Puerto Rico. Ambas significaban para la metrópoli considerables ingresos. Sin embargo, un factor que inquietaba a España era la creciente influencia en la región de Estados Unidos, que en la segunda mitad del siglo XIX absorbía más del 40% de las exportaciones cubanas de azúcar, mientras que España sólo el 12%.

¿Cuáles fueron los motivos que impulsaron a Cuba para librar la guerra de la independencia?
Motivos económicos y políticos se conjugaron para desatar el proceso in-dependentista. Cuba basaba su economía fundamentalmente en el cultivo de la caña de azúcar. El problema principal de la economía azucarera era la utilización de mano de obra esclava. Como hemos visto, los ingleses se oponían a la trata de negros; como consecuencia, el comercio se realizaba por vías ilegales y esto hacía que subiera el precio de los esclavos.

Esa situación tenía una repercusión particular en Cuba, debido a que en 1865 el azúcar constituía el 75% de sus exportaciones. Por otra parte, España no consumía el conjunto del azúcar producido por la isla caribeña, que necesitaba vender una parte de su producción al mercado norteamericano. España regulaba los aranceles que debían pagarse para dejar salir el azúcar de la isla. De ese modo, los cubanos se veían doblemente perjudicados: por el encarecimiento de la mano de obra esclava y por los impuestos que debían pagar para exportar el azúcar.

Para tratar de buscar una salida a esa situación, representantes de Cuba y de las Cortes españolas comenzaron negociaciones: se propusieron discutir sobre la abolición de la esclavitud, la supresión o la rebaja de los aranceles aduaneros y la posibilidad de reconocer a Cuba el envío de diputados para que se integraran al gobierno político en Madrid. En abril de 1867 el gobierno español dio por terminadas las reuniones y todo quedó igual.

Este fracasó tuvo la virtud de unir todos los sectores cubanos, hasta entonces dispersos, dando inicio a la lucha por la independencia.

independencia de cuba

Esta guerra comenzó en 1895 y terminó en 1898, año en el que los Estados Unidos decidieron intervenir en el conflicto y derrotaron a las tropas españolas.

PRIMEROS REBELDES CUBANOS: La lucha por la independencia de Cuba, iniciada por Carlos Manuel de Céspedes, comenzó en 1868, en unos momentos en los que España se enfrentaba a graves problemas internos, que culminaron con el derrocamiento de Isabel II. El enfrentamiento entre los patriotas y los realistas, que militarmente no alcanzó a definirse, culminó en febrero de 1878 con el acuerdo conocido como pacto del Zanjón, que puso fin a la llamada guerra délos Diez Años.

A pesar de la aparente calma que siguió al tratado, cada vez era mayor el número de cubanos que veía la necesidad de independizarse de España. En 1884, se habían derrumbado los precios del azúcar en el mercado mundial, en momentos en que las haciendas azucareras requerían de crecientes inversiones para modernizarse y suplir la mano de obra esclava. En 1891, las exportaciones cubanas a Estados Unidos ascendieron al 95%.

En este contexto, el 24 de febrero de 1895 se reinició la lucha, encabezada por Antonio Maceo, Máximo Gómez y José Martí, que en pocos meses lograron consolidar su dominio sobre la mitad oriental de la isla. Para doblegarlos, el gobierno español envió al general Valeriano Weyler, quien desató una campaña de terror contra los patriotas.

José Marti

José Julián Martí (1853-1895), político y escritor cubano, máximo símbolo de las aspiraciones cubanas de independencia y destacado representante de la literatura hispanoamericana.

Paralelamente, a medida que la guerra se prolongaba, crecía también la inquietud de los estadounidenses por la situación en la isla, debido al peligro que representaba para sus inversiones. En 1898, el ascenso de los liberales al poder en España facilitó la formación de un gobierno autónomo en La Habana, que los grupos rebeldes más radicales rechazaron por considerarlo insuficiente.

Tras el incidente del Maine voladura de un barco estadounidense en el puerto de La Habana, hecho del que siempre se responsabilizó a los propios norteamericanos-, Estados Unidos declaró la guerra a España.

El 1 de mayo, una flota estadounidense atacó Manila, en las Filipinas, destruyendo a la escuadra española y ocupando el puerto. En el frente cubano, la escuadra realista, al mando del almirante Cervera, fue bloqueada por la armada estadounidense en Santiago y, el 24 de junio, tropas de EE.UU. desembarcaron en las cercanías de esa ciudad. Cervera intentó una salida, pero su flota fue destruida en la acción, mientras que, el 16 de julio, las tropas estadounidenses ocuparon Santiago. Al mismo tiempo, Estados Unidos se hacía con el control de Puerto Rico.

¿Cómo se desarrolló la guerra de la independencia en Cuba?
La guerra por la independencia de Cuba pasó por varias etapas, abarcando los últimos treinta años del siglo XIX.
Entre 1868 y 1878 se libró la primera fase de la guerra de la independencia cubana. Uno de los problemas más graves consistió en la falta de unidad del movimiento revolucionario, a causa fundamentalmente de los intereses distintos que tenían respecto del tema de la esclavitud.

Muchos de los criollos no se atrevían a pronunciarse abiertamente por la abolición; sus vacilaciones llegaron a tal punto que no emanciparon a los negros que tomaron las armas en su apoyo, como lo habían hecho otros revolucionarios en el resto de Hispanoamérica.

En 1875 la mayoría de los independentistas firmaron un acuerdo de paz con España, por el que esta aceptaba reconocer una representación criolla en las Cortes españolas.

Sin embargo, la guerra siguió durante tres años más porque un sector al mando del general negro Antonio Maceo y del intelectual José Martí estaba dispuesto a rechazar todo acuerdo de paz que no reconociera la independencia de la isla y la abolición de la esclavitud. En 1878, los revolucionarios fueron derrotados y sus jefes debieron exiliarse. Finalizaba así la «Guerra de los Diez Años», cuya consecuencia más positiva fue la abolición de la esclavitud en 1880.

Por otra parte, esta primera fase de la guerra concluyó sin que Cuba lograse la independencia, y tuvo graves repercusiones económicas. Buena parte de las plantaciones de caña de azúcar fueron destruidas. Esta destrucción coincidió con un período en el que la demanda de azúcar en el mercado mundial disminuyó porque norteamericanos y europeos se proveían mejor de sus propias cosechas, al mismo tiempo que los precios iniciaban una tendencia a la baja.

La suma de todas esas circunstancias influyó para que algunos propietarios de las plantaciones cubanas vendieran a precios muy baratos sus tierras. Fue precisamente en esa época cuando los norteamericanos empezaron a comprar esas plantaciones azucareras, atraídos por el hecho de ser Cuba el área productora de azúcar más cercana a los Estados Unidos.

Durante los años siguientes comenzaron a recomponerse los sectores independentistas. En 1887 se fundó en Nueva York el Partido Revolucionario Cubano. Este partido, bajo la dirección de José Martí, agrupó a todos los exiliados que habían participado en la Guerra de los Diez Años y seguían luchando desde el exilio por hacer de Cuba una nación independiente.

En su programa, el Partido Revolucionario Cubano afirmaba que, una vez conseguida la independencia, el Estado repartiría entre los campesinos las tierras que poseía y, al mismo tiempo, adoptaría todas las medidas necesarias para que la estructura agraria se diversificase, de modo que la economía no dependiera totalmente del mercado internacional del azúcar.

El período de preparación de la última fase de la lucha por la independencia duró desde 1887 hasta 1894. La insurrección armada contra el gobierno español estalló en febrero de 1895, con tropas al mando de los emigrados que en cuanto desembarcaban en la isla recibían el apoyo de amplios sectores de la población, descontentos con la constante política represora del poder español. Al poco tiempo de iniciado el desembarco independentista, José Martí fue muerto, y un poco después caería el general negro Antonio Maceo. Sin embargo, la lucha por la independencia continuó.

Mientras tanto, una Junta revolucionaria en el exterior, prosiguiendo el mandato de Martí, había activado la propaganda externa en los Estados Unidos, donde la opinión pública era favorable a la intervención en la guerra contra España.

Múltiples razones y argumentos se esgrimieron para fundamentar la decisión del gobierno norteamericano de actuar directamente en la guerra de la independencia cubana. Los Estados Unidos consideraron que si no intervenían en el conflicto corrían un doble riesgo: perder sus posiciones económicas en la isla y ver fracasar su propósito de consolidar la zona de salvaguarda política y militar que comprendía todo el Caribe y se extendía hasta Venezuela y Panamá. La conjunción de los intereses económicos y de los imperativos de seguridad movieron al gobierno norteamericano a no permanecer ajeno a cuanto ocurría en Cuba.

Así las cosas, el gobierno norteamericano envió al buque «Maine» con el argumento de proteger a los ciudadanos norteamericanos que tenían plantaciones y otros negocios en la isla. El hundimiento de la embarcación fue el pretexto para que los Estados Unidos declararan la guerra a España. El ejército norteamericano ocupó los centros de poder que todavía estaban en manos de los españoles y adquirió un pronto protagonismo que anticipaba el nuevo poder hegemónico que se instalaría en Cuba.

En las negociaciones de paz que tuvieron lugar en 1898 entre los Estados Unidos y España no figuró ningún representante cubano, y al final de estas los Estados Unidos obtuvieron, además del control sobre Cuba, la cesión de Puerto Rico y las Filipinas. Los últimos vestigios de la España imperial en América se habían derrumbado.

Para la dirigencia estadounidense la pacificación de Cuba significaba instaurar un gobierno republicano, proporcionar estabilidad política y crear la infraestructura necesaria para establecer una sociedad ordenada. Por lo tanto, las bases del nuevo Estado cubano se edificarían bajo la mirada tutelar de los Estados Unidos, que incorporarían también a amplios sectores de la dirigencia política cubana.

En ese sentido, Cuba estuvo regida por un gobierno militar norteamericano desde 1898 hasta 1902; bajo su dirección se pusieron en marcha programas de construcción de escuelas, formación de maestros, control de enfermedades, reformas de las prisiones y los hospitales mentales, reforma del sistema judicial y creación de estructuras gubernamentales.

Por otra parte, en 1900 se sancionó una constitución por la que se establecía la forma republicana de gobierno, se reconocía la división de poderes y se aseguraba la vigencia del sufragio universal. Esta última medida fue un triunfo de los liberales cubanos en contra de la opinión de los norteamericanos. De todos modos, por presión de la potencia estadounidense, se incluyeron en la constitución varios artículos agrupados bajo el nombre de «enmienda Platt».

Estos artículos establecían que el Estado cubano no podía tomar iniciativas perjudiciales para la política exterior de los Estados Unidos, y que estos se reservaban el derecho de intervenir en Cuba si se creaban situaciones graves que así lo exigieran.

En mayo de 1902 se retiró el gobierno militar norteamericano y se eligió al primer presidente constitucional de los cubanos.

Finalizaba el ciclo de las luchas por la independencia en América. Los Estados Unidos, que en 1776 habían iniciado la transformación de su situación colonial para convertirse en una nación independiente, intervenían a fin del siglo XIX en la lucha por la independencia del último bastión colonial de España en América. Una compleja relación se entablaría desde entonces entre los primeros y los últimos americanos que aspiraron alcanzar la consolidación de repúblicas libres e independientes.

Cronología

1868 » Inicio de la primera guerra de independencia cubana.

1878 » Por el pacto del Zanjón, el gobierno español logra un acuerdo con los rebeldes cubanos.

1895 » Con el «grito de Baire» (24 de febrero), se inicia la segunda guerra de independencia cubana. El general Valeriano Weyler asume el mando de las tropas españolas en Cuba, iniciando una política de severa represión. Muere en combate el procer cubano José Martí.

1898 » El 15 de febrero se produce la explosión del buque de guerra estadounidense Maine en La Habana. Estados Unidos acusa a las autoridades coloniales y declara la guerra a España.

1898 » El 24 de junio, tropas estadounidenses desembarcan en Cuba. Un mes más tarde lo hacen en Puerto Rico. En diciembre, el tratado de París pone fin a ias hostilidades Puerto Rico y Cuba pasan a ser ocupadas completamente por las tropas estadounidenses.

1902 » Fin de la ocupación estadounidense en Cuba, aunque no termina su control político y económico/que se verá reforzado por la llamada «enmienda Platt».

CRÓNICA DE ÉPOCA I: El Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1889 – José Martí

Ya se encuentra en España el poeta cubano José Julián Martí Pérez. Debió exiliarse en la tierra de sus padres para liberarse de la condena a trabajos forzosos a la que había sido condenado.

Martí Pérez nació en la provincia española de Cuba el 28 de enero de 1853 y cursó sus primeros estudios en La Habana. Entre 1857 y 1859 la familia estuvo viviendo en España, a donde había llegado en busca de mejorar la situación económica; no obstante, tras dos años, decidieron volver a Cuba.

En enero de 1869, Martí fue encerrado en la cárcel nacional bajo la acusación de infidencia, por sus ideas favorables a la independencia de Cuba y por haber escrito una carta comprometedora, junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez. La esquela apareció durante un registro que hizo el Primer Batallón de Voluntarios de manera casual: los soldados se sintieron insultados por las risotadas que oyeron al pasar frente a la vivienda de Valdés Domínguez, creyendo que se burlaban de ellos. Ingresaron y comenzaron la requisa. La carta hallada estaba dirigida a Carlos de Castro y Castro, un compañero del colegio que se había alistado como voluntario en el ejército español para combatir a los independentistas, a quien los dos autores calificaban de apóstata.

El 4 de marzo de 1870, Martí fue condenado a seis años de prisión con trabajo forzoso en las canteras de San Lázaro. Al cabo de un año se le conmutó la pena por la de destierro en Isla de Pinos. Allí llegó el 13 de octubre, pero el 15 de enero de este año fue deportado a España gracias a las gestiones de su padre, Mariano Martí Navarro.
Su más reciente novedad es la publicación de El presidio político en Cuba. En esta obra plasmó sus recuerdos de las canteras, con desgarradores relatos sobre el trato inhumano que recibió junto con los otros presos, por parte de las autoridades españolas. El folleto es una denuncia concreta sobre los desmanes y las atrocidades que cometen las autoridades españolas en la isla de Cuba. Pudo concretar su edición a los pocos días de arribar a España, en una editorial de la ciudad de Madrid.

Martí, quien todavía no cumplió los 18 años pero ya alcanzó un lugar preponderante en la vida política cubana y latinoamericana, tiene pensado proseguir con sus estudios del bachillerato para luego ingresar en la universidad e iniciar la carrera de Derecho.

CRÓNICA DE ÉPOCA II: Abolición de la Esclavitud en Cuba Nota del Historiador Ricardo Rivas

El 13 de febrero las Cortes de España abolieron la esclavitud en Cuba, aunque no terminaron con ella. El texto abolicionista pospone la definitiva liberación de los cautivos a un período de ocho años instituyendo el llamado patronato: el amo conserva compulsivamente al ex esclavo como trabajador con un mísero salario fijado por ley y aunque el estipendio es obligatorio y queda prohibido el castigo corporal, su condición continuará siendo injusta.

La esclavitud es una anomalía en la organización moderna del trabajo y contraria a la ética contemporánea, como lo demuestra el decreciente rendimiento económico de la explotación esclavista y el progresivo cuestionamiento de la sociedad. De lo primero dan cuenta los informes contables de los dueños de esclavos. De lo segundo, la resistencia de los propios esclavos y la de los patriotas que luchan por la independencia, además de la denuncia que difunden algunos referentes literarios.

Uno, José Antonio Saco, recientemente fallecido, ha condenado la esclavitud en excelentes escritos. Otro, José Martí, saludaba a la República Española instaurada entre 1873 y 1874 reclamándole la libertad de los esclavos y la independencia de Cuba. La efímera República Española sólo abolió la esclavitud en Puerto Rico, donde los esclavos eran menos, y mantuvo el dominio en ambas colonias, situación que continuó al restaurarse la monarquía.

Al estallar la confrontación contra el colonialismo español en la Guerra de los Diez Años (1868-1878), la frustrada República Cubana abolió la esclavitud al inicio del conflicto, mas el fracaso de la lucha dejó sin efecto la resolución que fue reemplazada por una parodia abolicionista aprobada por España en 1870, de tal modo que pese a las limitaciones mencionadas, recién ahora la esclavitud llega a su fin en Cuba y en casi toda América, y subsiste sólo en Brasil, donde esclavitud y monarquía son solitarios anacronismos.

Pese a estos reparos la abolición es un hecho positivo, aunque no podrá eludir las secuelas de más de tres siglos de esclavitud, cuando un puñado de hombres poseía casi todos los derechos y una mayoría esclavizada carecía de ellos. Esta desigualdad no desaparecerá del todo con la abolición, más aún cuando el color de piel fue un elemento considerado diferenciador entre amo y esclavo.

A estas secuelas sociales y racistas deberán oponerse los patriotas cubanos, que continuarán también la lucha contra el colonialismo español y las veleidades anexionistas que se difunden desde EE.UU.. la pujante y amenazante nación norteamericana.

Fuente Consultada:
Sociedad, espacio y Cultura América , La Argentina desde el Siglo XV a Cominezos del Siglo XX
Leticia Prislei – Omar Tobio – Patricio Geli – Editorial Kapelusz
El Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1889 Entradas: José Martí y Abolición de la Esclavitud
Colección Historia Universal ESPASA Siglo XXI

Colaboración: Trabajo Enviado por Alumnos de 4° Año Escuela J.M. Estrada N°1027

El Guano en la Economía de Perú Alianza de Bolivia y Perú

RESUMEN IMPORTANCIA DEL GUANO EN LA ECONOMÍA DE PERÚ

La tierra es uno de los principales recursos naturales de América.

Por eso es que se la asocia con las creencias más profundas del continente. La tierra es la Pachamama, madre naturaleza dadora de vida de las culturas originarias del ambiente andino.

Cultivar la tierra fue el mayor propósito de los colonos que ocuparon las planicies de América anglosajona.

El reparto de la tierra, arrebatada a los pueblos originarios, fue uno de los aspectos clave de la conquista española.

A lo largo del tiempo, las distintas sociedades americanas transformaron el medio natural y construyeron diversos espacios rurales, que son una manifestación de su cultura.

La plantación es una de las formas más características de propiedad agrícola de la América tropical.

Es parte de la pesada herencia colonial del continente. Por medio de las plantaciones americanas, los europeos se proveyeron de las materias primas que en sus tierras no podían producir, como caña de azúcar, café, tabaco,algodón y frutas tropicales.

Lo mismo se puede decir sobre la explotación de los recursos minerales, como se hizo inicialmente con la plata y el oro de Potosí, en Bolivia, desde los inicios de la conquista española.

Asi lo explica Eduardo Galeano en su famoso libro «Las Venas Abiertas de América Latina»:

«A mediados del siglo pasado, las negras profecías de Malthus planeaban sobre el Viejo Mundo.

La población europea crecía vertiginosamente y se hacía imprescindible otorgar nueva vida a los suelos cansados para que la producción de alimentos pudiera aumentar en proporción pareja.

El guano reveló sus propiedades fertilizantes en los laboratorios británicos; a partir de 1840, comenzó su exportación en gran escala desde la costa peruana.

Los alcatraces y las gaviotas, alimentados por los fabulosos cardúmenes de las corrientes que lamen las riberas, habían ido acumulando en las islas y los islotes, desde tiempos inmemoriales, grandes montañas de excrementos ricos en nitrógeno, amoníaco, fosfatos y sales alcalinas: el guano se conservaba puro en las costas sin lluvia de Perú.

Poco después del lanzamiento internacional del guano, la química agrícola descubrió que eran aún mayores las propiedades nutritivas del salitre, y en 1850 ya se había hecho muy intenso su empleo como abono en los campos europeos.»

La Era del Guano en Perú

EL GUANO DE PERÚ: Las costas del norte de Chile y Perú presentan una gran riqueza ictícola, por la emergencia de aguas frías de la corriente de Humboldt que incrementan la masa de plancton.

Hasta hace unas décadas, allí existió un excepcional banco pesquero, rico en anchovetas y sardinas. De estos peces se alimentan las llamadas aves de la riqueza: pelícanos, gaviotas, albatros y cormoranes.

El guano se forma a lo largo del tiempo, por los excrementos de estas aves, que depositan en las rocas costeras el producto de la digestión de las anchovetas.

Como habitan por millones, en colonias ubicadas en las roquerías de la árida costa, la ausencia de lluvias permite que el guano acumulado se consolide y conserve, formando mantos de más de treinta metros de espesor.

Por su riqueza en fósforo y nitrógeno, el guano es un excelente fertilizante natural.

En el Perú, el denominado ciclo del guano se desarrolló entre los años 1840 y 1880. Durante este tiempo, la economía de la nueva nación, giró en torno de la explotación del recurso.

Se consideró al guano «palanca para el desarrollo», porque con las divisas que generó su exportación se modernizó la ciudad de Lima, y se construyó el ferrocarril más alto del mundo que bajaba los minerales desde los yacimientos andinos.

Enormes cantidades de guano se exportaban a Europa como fertilizante para los campos de cultivo.

La explotación del guano era muy sencilla.

Se lo paleaba y cargaba en bolsas. La necesidad de mano de obra hizo que el gobierno peruano favoreciera la inmigración de chinos que trabajaban en condiciones muy precarias.

El agotamiento de la riqueza: El estado peruano tenía el monopolio de la producción del guano, que en ese período constituía el principal fertilizante explotado en todo el mundo.

La explotación desmedida del recurso natural terminó por agotarlo.

La situación se agravó por la competencia de fertilizantes artificiales, producidos por la industria. La economía peruana sufrió un duro golpe y el país se endeudó.

Durante el ciclo del guano, algunas familias ligadas al poder se enriquecieron de manera asombrosa.

Sin embargo, las divisas que generó el guano no trajeron desarrollo para todo el pueblo peruano.

Terminado el ciclo del guano, el gobierno intensificó la explotación de la anchoveta.

En pocos años, Perú se convirtió en el primer país del mundo por sus capturas pesqueras.

En la década de 1970 se obtenían doce millones de toneladas de pescado; unos años después no alcanzaba el millón.

La sobreexplotación, otra vez, agotó rápidamente el recurso.

LA POLÍTICA EN EL SIGLO XIX: EL PERÚ Y EL GUANO
A excepción de la presidencia del general Ramón   Castilla   (1845-1851),   Perú   vive también un período turbado por las revueltas y los levantamientos. «General-presidente», Castilla es un mestizo que tiene el mérito de haber impuesto la paz y estimulado el desarrollo del país.

La era del guano comienza. Este abono, extremadamente eficaz, proviene de los excrementos que los pájaros depositan a lo largo de las costas bañadas por una corriente marítima cargada de nitratos; Europa comprende rápidamente el partido que su agricultura puede sacar de este abono único, y las exportaciones de guano aumentan.

Pero la nauseabunda recolección demanda una mano de obra numerosa: se recurre a los chinos; la trata de «amarillos» comienza en 1849, bajo la presión de los «hacendados» y de los «guaneros» (grandes terratenientes y explotadores de guano); los desgraciados «coolies» trabajan en condiciones atroces, hasta final de siglo.

General Ramón Castilla

General Ramón Castilla

A su iniciativa se debió la explotación racional de los depósitos de guano, con lo cual obtuvo recursos económicos que le permitieron llevar a cabo importantes obras públicas, entre ellas la iniciación de las redes telegráfica y ferroviaria, que dieron al Perú un período de notoria tranquilidad y adelanto.

Durante su segundo gobierno se adoptó una constitución centralista (1860), que mantuvo su vigencia hasta 1920.

El guano no es extraño al conflicto que estalla con España, en 1864; los españoles se habían apoderado de las Islas Chincha, ricas en guano, y una insurrección patriótica diridigida por el coronel Prado hace declarar la guerra a España en 1866.

La firme actitud del Perú conducirá a la conclusión de un tratado de paz (1889). Al gobierno del coronel Balta (víctima de una insurrección) sucede el de Manuel Pardo (1872-1876), primer civil que asume la presidencia.

Hijo de un poeta, buen organizador, lleva a cabo la descentralización administrativa y crea numerosas escuelas. Pero la crisis económica amenaza, y Pardo decreta el monopolio del nitrato y firma con Bolivia (por temor a Chile) un tratado de alianza defensiva en 1873. (Que se activará en la Guerra del Pacífico)

El siguiente gobierno militar debe hacer frente a la bancarrota y a la guerra del Pacífico, cuyas consecuencias son catastróficas: en marzo de 1884, una asamblea constituyente aprueba el Tratado de Ancón por el que Perú cede al Brasil los territorios de Tarapacá, Tacna y Arica.

Después de la guerra, la inestabilidad y la debilidad de los gobiernos continúa: el presidente Pierola (1895-1899) dejó el país en una situación económica más saneada, si bien había restablecido el impuesto sobre la sal para los indígenas, a los que, sin embargo, decía proteger.

El gobierno de Nicolás de Piérola, considerado el iniciador de los gobiernos civiles, a quien se debe el fomento de la exportación de azúcar y algodón, el saneamiento de la moneda y la atracción de capitales extranjeros, la reorganización de las fuerzas armadas y otras medidas de buen gobierno que abrieron óptimas perspectivas.

En 1864, siendo presidente Juan Antonio Pezet, España ocupó las islas de Chincha; el Perú, aliado con Ecuador, Bolivia y Chile, repelió la agresión y obtuvo un éxito total en 1866. Menos feliz fue la guerra contra Chile (1879-1883) en apoyo de Bolivia, que representó para el Perú la pérdida de Arica, Tarapacá y Tacna, aunque esta última volvió a jurisdicción peruana en 1929.

Fuente Consultadas:
Sociedad en Red 8° EGB Historia, Geografía, Formación Ética y Ciudadana
HISTORAMA Vol. XI Editorial CODEX Entrada: Perú y el Guano

Guerra del Pacífico Chile Bolivia Causas y Consecuencias Resumen

Resumen Causas y Consecuencias de la Guerra del Pacífico Chile-Bolivia

ANTECEDENTES AL CONFLICTO: En 1864, una escuadra española llegó a las costas sudamericanas con la intensión de recuperar sus antiguas colonias, y con falsos pretetextos ocupó una isla peruana de Chincha, muy rica en guano. Luego de algunas conversaciones España se comprometió a devolverla cuando achicaran las  cargas impositivas sobre los residentes españoles y si, además, se comprometía a pagar su deuda externa, conversaciones que fracasaron.

A fines del año siguiente otra escuadra española bloqueó el puerto chileno de Valparaíso, aduciendo  un delitp cometido contra la bandera de ese país. Inmediatamente, Chile entró en la contienda. En diciembre de 1865, Chile y Perú firmaron una alianza defensiva, a la que al poco tiempo se sumaron Bolivia y Ecuador.

El 31 de marzo de 1866, la flota española bombardeó Valparaíso y, el 2 de mayo de 1866, el puerto peruano de El Callao.Frente a estos hechos, las potencias europeas como Gran Bretaña y Francia no veían con buenos ojos la reimplantación de España en el escenario latinoamericano, por lo que iniciaron negociaciones diplomáticas en defensa de las naciones latinoamericanas.

En 1871, los países beligerantes firmaron la paz y, en 1879, España suscribió un acuerdo con Perú sobre la forma de pago de la deuda externa.

Algunos años despuúes entre 1879 y 1883, la guerra volvió al Pacífico. Chile, Perú y Bolivia se enfrentaron militarmente. El origen del conflicto se centró en la posesión de las riquezas mineras de salitre existentes en la costa boliviana, que eran explotadas por empresarios chilenos con el apoyo financieron de capitales británicos.

La crisis económica que atravesaba Bolivia obligó a su gobierno a incrementar la presión impositiva sobre las compañías explotadoras de salitre y cancelar las concesiones otorgadas en febrero de 1879. Chile propuso un arbitraje internacional para dirimir la cuestión, pero Bolivia planteó una resolución bilateral. El entredicho comercial se convirtió rápidamente en un enfrentamiento bélico.

La existencia de un acuerdo militar entre Perú y Bolivia involucró en la contienda al gobierno peruano.

La Guerra del Pacífico, que algunos historiadores la llaman Guerra del Guano y del Salitre fue el evento mas amargo de la historia de Bolivia. Esta guerra comenzó en 1879, y enfrentó a Chile contra una alianza entre Bolivia y Perú, y se inicia cuando en 1878 el general boliviano Hilarión Daza, que conducía una dictadura,  decide aumentar los impuestos a las exportaciones de dos empresas chilenas (FFCC y Compañia de Salitre) que explotaban los recursos en la zona boliviana de Antofagasta.

Para Chile ese aumento contradecía con lo pactado en un Tratado de Paz y Amistad en el año 1874, por lo que lo considera una violación a sus derechos, negándose a cumplir con la nueva disposición.

Como respuesta Daza confisca los yacimientos explotados, rompiendo las relaciones diplomáticas, por lo que Chile decide ocupar los territorios militarmente, declarándole la guerra a Bolivia el 5 de abril de 1879.

La guerra se desarrolló en el océano Pacífico, en el desierto de Atacama y en los valles y serranías del Perú. Bolivia pierde el conflicto frente a un poderoso Chile, que se anexa  un territorio territorio, que era su único punto de acceso al océano Pacifico y enormes riquezas minerales.

Privada para siempre de esta región capital, Bolivia no ha logrado jamás a arrancar económicamente y hasta estos días trata de conseguir acuerdos con otros países limítrofes como Perú para poder intergrarse al comercio internacional mediante un puerto que le abra las puertas al mundo.

Luego de cinco años de guerra, los países de Bolivia y Chile firman, el 4 de abril de 1884, un pacto de tregua donde convienen en un cese de fuego y la reapertura de las relaciones comerciales.

Chile como gesto de cordialidad ofrece a Bolivia unas ventajas fiscales en la ciudad de Antofagasta y se compromete a construir una línea de ferrocarril uniendo la costa del océano Pacífico a La Paz.

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Los ejércitos de la alianza Bolivia-Perú llegaron a 12.000 soldados, mientras que Chile tenía
menos de 400o, pero bien preparados y con equipamientos modernos.

Las batallas mas importantes fueron la de Angamos, en octubre 1879 donde Chile logra controlar la zona del océano. Ese mismo año bolivia tuvo dos derrotas la de Pisagua y Tarapacá y la última de Tacna en 1880.

La siguiente estapa fue contra las tropas de Perú, donde caen derrotada en Arica el 7 de Junio de 1880, para luego tomar la capital Lima en 1881. La guerra finaliza con firma del Tratado de Ancón en 1883.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA I

El 14 de febrero la nave de guerra chilena Blanco Encalada apareció frente a Antofagasta. Su presencia en ese lugar significa el comienzo de la guerra. La presencia chilena es la respuesta al intento de Bolivia de cobrar 10 centavos por quintal de salitre explotado por una compañía británico-chilena. El aumento del impuesto a los exportadores de salitre, adoptado unilateralmente por el gobierno boliviano, desconociendo convenios anteriores, empujó a Chile a declarar la guerra. Perú, por el pacto secreto de 1873 , interviene como aliada de Bolivia. En noviembre los chilenos han desembarcado en Pisagua lo que les ha permitido capturar la provincia de Tarapacá y sus yacimientos salitreros.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA II

La Guerra del Pacífico llegó a su fin con la firma de un tratado. La resistencia militar peruana, bajo el mando del coronel Andrés A. Cáceres Dorregaray en la región sur y centro andina venía obteniendo varias victorias contra lasfuerzasinvasoras chilenas. Pero en la batalla de Buamachuco, el 10 de julio, sufrió una decisiva derrota militar.

Luego, un grupo de dirigentes peruanos del que se sospecha que actuaron de acuerdo a directivas del mando militar enemigo, determinó con una serie de medidas el final del conflicto, impusieron al general de brigada Miguel Iglesias como nuevo presidente y firmaron un tratado de paz con Chile. La  guerra finalizó oficialmente el 20 de octubre con la firma del lutado de Ancón. Éste dispone que el departamento de Tararira pasa a manos chilenas, y las provincias de Arica y Tacna quedan bajo administración chilena por un lapso de 10 años.

Después de ese período un plebiscito decidiría si quedan bajo soberanía de Chile o vuelven a ser peruanas. Chile además obtuvo la Puna de Atacama, por la que tenía una permanente disputa con Bolivia. El Chile boliviano no pierde solamente 120 mil metros cuadrados de territorio, sino que se queda sin los 400 kilómetros de costa y sin salida al mar, una pérdida que sin dudas redundará en muchas otras.

PARA ENTENDER MEJOR:
Antecedentes de la Época:
Hacia 1825 las guerra por la independencia de las colonias españolas americanas  habían finalizado y los antiguos virreinatos desaparecieron y surgieron nuevos países que debían organizarse políticamente y económicamente para comenzar el nuevo camino hacia el progreso.

Como consecuencia de tantos años de batallas, los militares fueron ocupando un lugar más importante en las sociedades latinoamericanas y, una vez finalizada la guerra con España, intervinieron activamente en la política.

En comparación con la etapa colonial, las décadas posteriores a la independencia estuvieron teñidas por la violencia, pues abundaron las luchas civiles y los conflictos entre los nuevos países, cuyas fronteras todavía no estaban bien definidas.

En las luchas civiles latinoamericanas se enfrentaron a menudo sectores conservadores y liberales. Los conservadores pretendían mantener una rígida jerarquía social, eran poco favorables a los cambios, no veían con buenos ojos la llegada de ideas innovadoras de Europa y, por lo general, defendían los intereses de las zonas rurales, donde estaban sus propiedades.

Por el contrario, los liberales eran partidarios de abrir un poco más la participación ía grupos no tan adinerados pero instruidos, admiraban los avances de las sociedades europeas que esperaban imitar en  sus países, y representaban mejor los intereses de los habitantes de las ciudades.

La guerra había empobrecido a América latina y destruído su riqueza. Hacia 1850, algunos países como Venezuela, Chile o la región del Río de la Plata habían logrado recuperarse y mejorar su economía con respecto a los tiempos de la colonia, gracias a la exportación de productos agropecuarios.

En otros países como Bolivia, Perú y México la minería, que era la actividad económica más importante, se encontraba en declinación, porque faltaba dinero para invertir en las minas y aumentar su producción, por lo que muchas veces se permitía la explotación de esos recursos a empresas extranjeras, que eran quienes poseían el capital necesario para dichas  inversiones.

Bolivia era el caso, en donde se permitía extraer el nitrato de Antofagasta por empresas chilenas, que lamentablemente terminaron en una guerra, que la ha perjudicado a hasta hoy.

LA REALIDAD DEL COMERCIO: Mientras la independencia política trajo independencia económica a América Latina, los viejos patrones fueron restablecidos rápidamente. En lugar de España y Portugal, Gran Bretaña dominaba la economía del continente.

Los comerciantes británicos se trasladaban en gran número, mientras los inversionistas ingleses vertían su capital generosamente, especialmente en la minería. Muy pronto los viejos esquemas comerciales volvieron a ponerse en práctica.

Dado que América Latina había servido como una fuente de materia prima y suministro alimenticio a las naciones industrializadas de Europa y Estados Unidos, muy pronto las exportaciones hacia el Atlántico Norte se incrementaron notablemente, en particular las de rigo, tabaco, lana, azúcar, café y pieles.

Al mismo tiempo, los bienes de consumo terminados, especialmente los textiles, fueron importados en notables cantidades, lo que provocó el declive de la producción industrial en América Latina. La sobreexportación de materias primas e importación de productos manufacturados aseguraba la prolongada dominación de la economía latinoamericana por parte de extranjeros.

Eduardo Galeano, en su famoso libro: «La venas abiertas de América Latina» explica:

«Poco después del lanzamiento internacional del guano (que se usaba como fertlizante en Europa) , la química agrícola descubrió que eran aún mayores las propiedades nutritivas del salitre, y en 1850 ya se había hecho muy intenso su empleo como abono en los campos europeos.

Las tierras del viejo continente dedicadas al cultivo del trigo, empobrecidas por la erosión, recibían ávidamente los cargamentos de nitrato de soda provenientes de las salitreras peruanas de Tarapacá y, luego, de la provincia boliviana de Antofagasta. Gracias al salitre y al guano, que yacían en las costas del Pacífico «casi al alcance de los barcos que venían a buscarlos», el fantasma del hambre se alejó de Europa.

La explotación del salitre rápidamente se extendió hasta la provincia boliviana de Antofagasta, aunque el negocio no era boliviano sino  chileno. Cuando el gobierno de Bolivia pretendió aplicar un impuesto a las salitreras que operaban en su suelo, los batallones del ejército de Chile invadieron la provincia para no abandonarla jamás.

Hasta aquella época, el desierto había oficiado de zona de amortiguación para los conflictos latentes entre Chile, Perú y Bolivia. El salitre desencadenó la pelea. La guerra del Pacífico estalló en 1879 y duró hasta 1883. Las fuerzas armadas chilenas, que ya en 1879 habían ocupado también los puertos peruanos de la región del salitre, Patillos, Iquique, Pisagua, Junín, entraron por fin victoriosas en Lima, y al día siguiente la fortaleza del Callao se rindió.

La derrota provocó la mutilación y la sangría de Perú. La economía nacional perdió sus dos principales recursos, se paralizaron las fuerzas productivas, cayó la moneda, se cerró el crédito exterior. Bolivia, por su parte, no se dio cuenta de lo que había perdido con la guerra: la mina de cobre más importante del mundo actual, Chuquicamata, se encuentra precisamente en la provincia, ahora chilena, de Antofagasta.»

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POLÍTICA

ECONOMÍA Y
SOCIEDAD

CIENCIA Y
CULTURA

1810

18 de mayo de 1810. Cisneros publicó una proclama en la que pide lealtad al rey Fernando VII.25 de mayo. Se forma una junta presidida por Cornelio Saavedra.

Diciembre. La Primera junta se transforma en junta Grande.

1810. Epidemia de disentería en Buenos Aires.
5 de abril de 1811. Rebelión de las Quintas.

3 de marzo de 1810. Manuel Belgrano funda El Correo de Comercio.7 de junio. Aparece La Gazeta de Buenos Ayres.

13 de septiembre. Creación de la Biblioteca Pública en Buenos Aires.

 

1811 22 de septiembre 1811. Se constituyó el Primer Triunvirato. 1812. Formación de la Sociedad Patriótica.10 de julio de 1812. Se descubre la Conspiración de Álzaga.
1812 24 de septiembre de 1812. El Ejército del Norte derrota a los realistas en Tucumán.8 de octubre. Formación del Segundo Triunvirato.

Marzo de 1813. La Asamblea General Constituyente deroga las prestaciones obligatorias de trabajo.Tensiones entre los partidarios de un estado centralizado y los del pactismo.

 

1812. Se editan tres nuevos periódicos por suscripción.
1813

31 de enero de 1813. Inicia sus sesiones la Asamblea General Constituyente.20 de febrero. Victoria del Ejército del Norte en la batalla de Salta.

 

1814. Se van produciendo zonas ganaderas en la campaña bonaerense.
1814Enero de 1814. Creación del Directorio.
1815Febrero de 1815. El Ejército del Norte inicia la tercera campaña al Alto Perú.
18169 de julio de 1816. El Congreso de Tucumán
declara la Independencia.
1816. Se reabre el Colegio de San Carlos con el nombre de Colegio Unión del Sur.
1817 18 de enero de 1817. El Ejército de los Andes inicia el cruce de la Cordillera. 1817. Llega a Buenos Aires el naturalista francés Amado Bompland.
1819 22 de abril de 1819. Promulgación de la primera Constitución Argentina. 1819. Crisis entre Buenos Aires y el Litoral.
1820

 10 de febrero de 1820. Batalla de Cepeda.23 de febrero. Tratado del Pilar.

26 de septiembre. Martín Rodríguez asume la gobernación de Buenos Aires.

 1820. En Buenos Aires comienza una época de expansión productiva y prosperidad comercial.
1821 30 de enero de 1821. Sanción de la primera Constitución de la Provincia de Córdoba. 26 de agosto de 1821. Creación del Archivo General de la Nación. 12 de mayo de 1821. Comienza a publicarse
El Argos de Buenos Aires.
1822 25 de enero de 1822. Firma del tratado del Cuadrilátero.18 de noviembre. Destitución del obispo Medrano. Comienza la reforma eclesiástica. 1822. Creación de la Bolsa Mercantil y el Banco de Descuentos.18 de noviembre. Prohibición de enterrar cadáveres en los templos. 10 de enero de 1822. Fundación en Buenos Aires de la Sociedad Literaria4 de enero. Prohibición de celebrar corridas de toros en Buenos Aires, sin permiso de la Policía.
1823 1623. Creación de la Sociedad de Beneficencia Pública de Buenos Aires. 1823.
En Buenos Aires se fundan cinco escuelas públicas para niñas.
1824 1824. Se negocia en Londres un empréstito con la Banca Baring Brothers Co.
1825 1825. Reforma de la Ley de Enfiteusis.10 de diciembre de 1825. Brasil declara la guerra a las Provincias Unidas. 1825. Inundaciones en la provincia y la ciudad de Santa Fe. Buenos Aires es la primera región ganadera del país.
1826 7 febrero de 1826. Bernardino Rivadavia asume la presidencia. 1826.
El comercio ultramarino disminuye por el bloqueo naval brasileño
 1826.
Aparecen 14 nuevas publicación periodísticas.
1827

 6 de mayo de 1827. Combate naval frente a Buenos Aires.27 de junio. Renuncia de Rivadavia.

12 de agosto. Manuel Dorrego asume como gobernador de Buenos Aires.

 1827
521.444 quintales de tasajo salen por el puerto de Buenos Aires.
1828 1828. Fin de la guerra con el Brasil.13 de diciembre de 1828. Dorrego es fusilado por orden del general Juan Lavalle. 1828. Profundas divisiones entre federales y unitarios.Creación de la Sociedad Filantrópica.
1829 Junio de 1829. Pacto de Cañuelas.1829. Juan Manuel de Rosas asume el gobierno de Buenos Aires.
1830 1830. Formación de la Liga del Interior. 18 de noviembre de 1830.
Aparece
el bisemanario Lo Aljaba.
1831 4 de enero de 1831. Pacto Federal.
1832 1832. Balcarce asume la Gobernación de Buenos Aires.
1833 Noviembre de 1833. Viamonte es nombrado gobernador de Buenos Aires. 1833. Revolución de los restauradores. 1833. En Buenos Aires asisten a las escuelas públicas 994 niñas y 937 niños.
1834 25 de mayo de 1834.
Renuncia Viamonte y asume provisionalmente Manuel Vicente Maza.20 de diciembre de 1834. Facundo
Quiroga es asesinado.
1835 1835. Rosas es elegido gobernador nuevamente.
1836 1836.
Venta de tierras fiscales para paliar el déficit fiscal.
1838 28 de marzo de 1838. Francia declara el bloqueo de Buenos Aires y demás puertos de la Confederación. 1838. Descontento económico entre
los hacendados de la provincia de Buenos Aires.
 1838.
Jóvenes intelectuales forman la Asociación de la joven Generación Argentina.
1840 29 de octubre 1840.
Firma del tratado
Arana -Mackau.
1841
1844 1844.
Los festejos de Carnaval son prohibidos en Buenos Aires.
1845 26 de
septiembre de 1845.Bloqueo anglo francés al puerto de Buenos Aires.
 1845Sale en Chile la primera edición de Civilización y barbarie. La vide de Facundo Quiroga, de Domingo F. Sarmiento.
1846 1846Se publica el Dogma Socialista de la Asociación de Mayo.
1849 Mayo de 1849Fin del bloqueo anglo francés.
1851 1º de
mayo de 1851.Pronunciamiento de Justo José de Urquiza contra Rosas.
 1851José Mármol publica Amalia.
1852

 3 de febrero 1852. Batalla de Caseros31 de mayo. Firma del Pacto de San Nicolás.

11 de septiembre. Levantamiento bonaerense contra Urquiza.

 19 de febrero 1952Urquiza desfila con sus tropas por la ciudad de Buenos Aires.

 10 de abril de 1852. Comienza a publicarse Los Debates.Mayo de 1852. Edición de la primera versión de Las Bases de Juan Bautista Alberdi.

25 de Mayo. Asamblea fundacional del Club del Progreso en Buenos Aires.

1853 1853Sanción de la Constitución
de la Confederación.
 17 de
septiembre de
1853.Presentación del proyecta para construir el primer ferrocarril de la Argentina.27 de febrero. Fundación en la ciudad de Santa Fe del Club del Orden.
1854 5 de marzo de 1854.Justo José de
Urquiza asume la presidencia de la Confederación.1854.
Sanción de la Constitución del Estado de Buenos Aires.

 25 de mayo de 1854Comienza a publicarse La Confederación, el primer periódico editado en Rosario.

 

23 de junio de 1855. Aparece el periódico político satírico La Bruja Duende

1855
1856 1856.
Ruptura de la alianza entre liberales y federales porteños.
 1856. Fundación de la primera colonia agrícola del país.21 de agosto de 1856. Aparición del
primer sello postal argentino.1856. El Congreso de Paraná sanciona la Ley de Derechos Diferenciales.
1857 Mayo de 1857.Valentín Alsina es electo gobernador del Estado de Buenos Aires.
23 de octubre de 1 859. Batalla de Cepeda.10 de noviembre. Pacto de San José

 29 de agosto de 1857.Primer viaje ferroviario en la República Argentina,

1857. Fundación de la Asociación Tipográfica.

1859
1860 1860.Instalación de la Municipalidad de la ciudad de Rosario. 1860.Eduarda Mansilla publica El médico de San Luis.
1861
1862

 12 de octubre de 1862.Asume la presidencia Bartolomé Mitre.

1862. Levantamiento del “Chacho” Peñaloza.

 9 de noviembre de 1862.Exploración del río Salado.
1863 1º de marzo de 1863.Comienza a publicarse el semanario El artesano.
1864 1864.Mitre organiza el primer ejército regular. 1864
Se funda la Revista Médico Quirúrgica
1865 Mayo de 1865.Firma del tratado de la Triple Alianza.
– Guerra de la Triple Alianza
 1865
Juana Gorriti publica Sueños y realidades.
1866 1866. Rebelión política en Mendoza.
12 de octubre de 1868. Asume la presidencia Domingo F. Sarmiento.
 22 de noviembre de 1866.Gran
malón invade
Río Cuarto.1866Crisis
económica.
1868
1869 19 de marzo de 1869. Primer caso cólera en la ciudad de Rosario.1869. Inauguración
del telégrafo provincial entre las ciudades de Rosario y Buenos Aires. Primer Censo Nacional: indica que la cantidad de habitantes es de 1.830.21425 de abril de 1870. Inauguración de los servicios del ferrocarril entre las ciudades de Santa Fe y Córdoba.
1870 11 de abril de 1870.
Asesinato de Justo J. de Urquiza.
12 de abril. Alzamiento del general Ricardo López Jordán.20 de junio. Firma del protocolo de paz que dio fin a la Guerra del Paraguay.

 1870.

Lucio V. Mansilla publica
Una excursión
a los indios ranqueles

1871 27 de enero de 1871.Primer caso registrado de fiebre amarilla en la ciudad de Buenos Aires.
1872 1872.Se crea el Banco Nacional.

 1872

Expedición de exploración del río Bermejo

José Hernández comienza a publicar

El gaucho Martín Fierro.

1873

 7 de diciembre de 1873.

Combate entre las tropas de López Jordán y el Ejército nacional.

 1873.Comienza un período de crisis económica.

 1873.

Se funda el Círculo Médico Argentino.

1874 1874.
Revolución mitrista.12 de octubre de 1874. Nicolás Avellaneda asume la presidencia.

 15 de mayo de 1874.

Inauguración en Buenos Aires de las obras de aguas corrientes y cloacas.1 874. Las líneas ferroviarias tienen una extensión de 1.331 Km.

1875 1875.
Debates parlamentarios sobre la ley de Aduanas.
 7 de febrero
de 1875.Comienza a editarse
La Ondina
del Plata.
1876

 1876

Finaliza el ciclo de crisis económica.

 1876.
Francisco Moreno llega al lago Nahuel-Huapi.18 de noviembre de 1877. Aparece la revista La Alborada del Plata.
1878 12 abril
de 1878Primera
exportación de cereales desde el puerto de Rosario.1878
Comienza la avanzada militar sobre los territorios indígenas.
 1878.José María Ramos Mejía edita La neurosis de los hombres célebres en la historia argentina.
1879 1879.Fundación del Instituto Geográfico Argentino.
1880 12 de octubre de 1880. Julio Argentino Roca asume la presidencia.21 de septiembre. Se declara a Buenos Aires como capital de la República. 1880.
Comienza el boom de las colonias agrícolas.
1881 1881El Instituto Geográfico Argentino obtiene menciones en el Tercer Congreso y Exposición Internacional de Geografía, celebrado en Venecia.
1882

 10 de noviembre 1882. Comienza a funcionar la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires.

1882.
Se crea el
Club
Vorwarts.

 15 abril de 1882.Fundación del Jockey Club en Buenos Aires.

1882.
Eugenio Cambaceres publica
Potpourri. Silbidos
de un vago.

188423 de abril
de 1884. Inauguración
de la línea telegráfica Buenos Aires-Asunción.8 de julio.
Se aprueba la ley de Educación Común.

1884.Lucio V. López publica La Gran Aldea.

Costumbres bonaerenses.

 

1886 12 de octubre
de 1886.Miguel Juárez Celman  asume la presidencia.
 10 de
agosto de
1886.Apertura del Registro Civil en Buenos Aíres.
20 de mayo de 1886.Aparece el diario  La Época,
el primero editado en a ciudad de
Santa Fe.
1887 1887.Se crea la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos.
1889 10 de
septiembre de 1889.Mitin en el
Jardín Florida.1889.
Fundación
de la Unión Cívica.
 12 de febrero
de 1889.Descubrimiento de fósiles en la Patagonia.
1890

 26 de julio de 1890.

Revolución del Parque.7 de agosto. Carlos Pellegrini asume la presidencia.

 

 1890.

Gran Crisis
económica.

 1890. Juana Gorriti publica Cocina
Ecléctica.
1892

 2 de abril de 1892.

Estado de Sitio en Buenos Aires.12 de octubre. Luis Sáenz Peña asume la presidencia.

 

 1892.
Creación de los Círculos Obreros Católicos y del Patronato de la Infancia.
1893 Agosto 1893. Como consecuencia de la revolución radical, el gobernador bonaerense Julio A. Costa debe presentar su renuncia.1893.
Creación de
The Argentine Association of the Football League.
1895 22 de enero de 1895.
José Evaristo Uriburu asume la presidencia.
1897 1º de abril de 1897. Comienza a editarse La Montaña.
1898 12 de octubre de 1898. Comienza el segundo mandato presidencial de Julio A. Roca.
1899

31 de mayo de 1899.

Inauguración del Ferrocarril Sur hacia Neuquén.

1º de octubre de 1899. Se edita El Diaria del Pueblo.
1900 23 de mayo de 1900. Se restablecen vínculos diplomáticos con el Vaticano.25 de octubre. Arriba a la Argentina el presidente brasileño Manuel J. De Campos Salles.

 Enero de 1900. Huelga de estibadores.25 de septiembre. Fundación del Consejo Nacional de Mujeres de la

1900. Comienza a operar la primera usina eléctrica en Buenos Aires.

1900. Expedición científica a las Cataratas del Iguazú.- Enrique García Velloso estrena El chiripá rojo en el Teatro La Comedia.
1901 6 de diciembre de 1901. Sanción de la Ley del Servicio Militar Obligatorio.

 15 de septiembre de 1901.

Manifestación masiva a favor de la separación entre la Iglesia y el Estado.

22 de noviembre de 1902. 70.000 huelguistas paralizan Buenos Aires.

1901. Inicia sus clases la Escuela de Arquitectura de Buenos Aires.
1902

 28 de mayo de 1902. Comienza la firma del acuerdo con Chile sobre el litigio territorial patagónico.19 de diciembre. El Congreso aprueba una nueva Ley Electoral.

23 de diciembre. Aprobación de la Ley de Residencia.

 1902. Estreno de Canillita, de Florencio Sánchez, en el teatro La Comedia.
1903 1903. Concluye la firma de los Pactos de Mayo con Chile. 1º de mayo de 1903.
Masiva concentración anarquista.1903. Socialistas organizan la UGT.
 1903. Nace el club Racing Club en Avellaneda.
1904 12 de octubre de 1904. Manuel Quintana asume la presidencia.

 30 de abril de 1904.

Se conoce el informe sobre la clase obrera confeccionado por Bialet Massé.

1904. Se fundan los clubes Independiente y Ferrocarril Oeste.
1905 4 de febrero de 1 905. Estalla la revolución preparada por Hipólito Yrigoyen.30 de julio de 1905.
Se funda la cooperativa El Hogar Obrero.31 de agosto. Sanción de la Ley de Descanso Dominical
 1905. Florencio Sánchez estrena Barranca Abajo, En familia y Mono Santa.
1906
1907
1909
1910

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Linea de Tiempo de Historia Argentina desde su Fundacion Hasta 1810

Linea de Tiempo de Historia Argentina
Desde 1536 – Hasta 1810

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POLÍTICA

ECONOMÍA Y SOCIEDAD

CIENCIA Y CULTURA

1536

Final de la dominación inca
24 de junio de 1536. Buenos Aires
es sitiada por los aborígenes.

Primera fundación
de Buenos Aires.
1540 A partir de aquí,
la conquista 1540.
Uso de la mano de obra indígena,
española del territorio se caracteriza basado en la encomienda y la mita por las capitulaciones
15411541. Buenos Aires es desalojada.Luis de Miranda escribe Romance noroeste
1546
1547 Creación de la Diócesis de
Asunción.
1553Francisco de Aguirre funda
Santiago del Estero.
1554Ulrico Schmidel escribe Viaje al
Río de la Plato.
1561 Aborígenes destruyen varios Pedro del Castillo funda
Mendoza
1563 Se crea la Gobernación de Tucumán
1565 Diego de Villarroel funda San
Miguel de Tucumán.
1573 Fundación de Córdoba y de Santa
Fe.
1578 Se unen los calchaquíes para combatir a los españoles
1580 Refundación de Buenos Aires.
Los pioneros cuentan con ganado,
útiles de labranza y cereales.
1582 Fundación de Salta, cuyo
desarrollo se vincula con la economía
1590 Buenos Aires se transforma en un
foco comercial bajo el control de los
portugueses.
1593 Creación de la gobernación del Río de la Plata
1594 Grupos indígenas de La Rioja y
Jujuy se unen baja el mando del
cacique Viitipoco.
1595 Comienza a construirse el fuerte
de Buenos Aires.
1597 Sínodo de obispos en Santiago del
Estero; impulso de la política de
reducciones.
1598 Se establecen los jesuitas en Buenos Aires.
1600 Córdoba se convierte en un
centro redistribuidor de trigo, maíz y
harina.
1602 Hernandarias de Saavedra asumeBuenos Aires obtiene una
la Gobernación del Río de la Plata, autorización para comerciar con Brasil y Guinea.
1611 Se crea la reducción de San José. Apertura del primer hospital en Buenos Aires.
1613 Mateo Leal de Ayala asume la Gobernación del Río de la Plata,  Ordenanzas impulsan la creación   la universidad del territorio en
Córdoba.
 Los jesuitas inauguran la primera
de reducciones de indios con abolición de las prestaciones de trabajo.
1615 Hernandarias vuelve a asumir la Gobernación por dos años.
1621 Santa Fe reúne a 168 vecinos, 266 indios en la ciudad y 1.007 en las
reducciones cercanas.
1623 Creación de la Aduana Seca en
Córdoba.
1626 Jesuitas instalan la misión Yapeyú.
1630 Comienzan las guerras calchaquíes. El camino que une Buenos Aires y
Córdoba se encuentra amenazado
por incursiones indígenas.
1637 . Es apresado y ejecutado el líder indígena Chalimín, dándose fin a siete años de conflictos bélicos.
1644 La población en las misiones jesuitas asciende aproximadamente a 24.000 personas.
1648 Los betlehemitas se hacen cargc del único hospital de Buenos Aires.
1658
1661
1663  Los jesuitas instalan una imprenta
en Córdoba.
1676 La Aduana Seca es trasladada a Jujuy.
1678
1795 Buenos Aire se transforma en cabecera de la Gobernación,
1711 Finaliza la construcción del
Cabildo de Buenos Aires.
1727 Se crea en Buenos Aires la
Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo.
1744 La población de Buenos Aires y su campaña asciende a 22.091 habitantes
1756 Instalación del Cabildo en Luján
1767 Expulsión de los Jesuitas
1770 La ciudad de San Miguel de
Tucumán registra 4.000 habitantes.
 1774:Colegio de Huérfanas en Buenos Aires.
1776 Mayor presencia de la burocracia civil.
1777
1778 Creación de la Aduana de Buenos Salta tiene 7.200 habitantes. Es
sede del comercio de mulas.
– Importante exportación de cueros.
 1778. Fundación del Colegio San Carlos en Buenos Aires.
1779 7 agosto de 1779. Fundación de la
Casa de Niños Expósitos en Buenos
1780 Creación del Protomedicato en Buenos Aires.
1782 Ordenanza de Intendencias Se construye en Buenos Aires la
llamada «casa de la virreina”.
1783 Cédula Real erige la Real Audiencia en Buenos Aires Inauguración de La Ranchería, el
primer teatro de Buenos Aires.
1791 Se autoriza a españoles y extranjeros a introducir esclavos.
1794 Se instala en Buenos Aires el Consulado
1795 Se otorga el permiso a Buenos Aires para comerciar con colonias extranjeras mercancías que no retornarían a  España
1799 Creación de la Escuela de
Medicina dependiente del
Protomedicato.
1801 Brote de Sarampión en Buenos Aires. 1º de mayo de 1801. Fundación del
periódico El Telégrafo Mercantil
1802  Se autoriza la construcción de la  Recova para los comerciantes. El  1º de septiembre de 1802. Aparece el Semanario de Agricultura, Industrio y
Comercio.
1804 Rafael de Sobremonte asume como el noveno virrey del Río de la Los comerciantes son el grupo más activo en Buenos Aires. Las ideas de la Ilustración tienen
eco en el Río de la Plata.
Plata.
1806 25 de junio de 1806. Primera Invasión Inglesa .

 Creación del Regimiento de Patricios.

– Proceso de militarización de la sociedad.

1807

 10 de febrero de 1807, Destitución del virrey Sobremonte.

28 de junio. Segunda Invasión Inglesa

 5 de julio de 1807, Resistencia urbana ante la llegada de los ingleses.
1808 29 de julio de 1808. Se difunde
oficialmente la noticia sobre la
abdicación de Carlos IV.
180929 de junio de 1809. Llega el virrey Cisneros a Buenos Aires. 1º de enero de 1809. Asonada de Álzaga.6 de noviembre. Aprobación del
Reglamento Provisorio que permite el
comercio con los ingleses.
 Mariano Moreno da a conocer su
Representación de los hacendados.
1810

18 de mayo de 1810. Cisneros publica una proclama en la que pide lealtad al rey Fernando VII.

25 de mayo. Se forma una junta presidida por Cornelio

Diciembre. La Primera junta se
transforma en junta Grande.

  Epidemia de disentería
en Buenos Aires.

 3 de marzo de 1810. Manuel Belgrano funda El Correo de Comercio.

7 de Junio Aparece la Gazeta de Buenos Aires

13 de Septiembre Creación de la Biblioteca Pública en Buenos Aires

La Guerra del Paraguay Causas y Consecuencias La Triple Alianza

La Guerra del Paraguay
Causas y Consecuencias – La Triple Alianza

Entre los años 1860 y 1870 la cuenca del Plata fue escenario de una cruel guerra entre los países ribereños de sus grandes ríos. Argentina, Brasil y Uruguay por un lado y Paraguay por el otro. Protagonizaron un largo y sangriento conflicto que dejó como saldo un Paraguay papel secundario. Nefasta contienda, cuyos hechos enlutan la historia de cuatro países americanos a la que condujeron circunstancia políticas, rivalidades territoriales que superaron toda consideración humanitaria.

Dice Ricardo de Titto, en su libro Los hechos Que Cambiaron La Historia Argentina en el Siglo XIX, «Sea por vergüenza histórica o por un ocultamiento deliberado, esta página [la guerra de la Triple Alianza] que enluta la memoria argentina y la deja en terrible deuda con un país hermano, es para muchos una gran incógnita. Se puede argumentar que la historia siempre es un recorte seleccionado de hechos, pero resulta sospechoso que uno de tal dimensión como la «guerra de la Triple Alianza» haya merecido sólo menciones refractarias y parciales durante décadas de historiografía oficial. Desde hace unos años el tema empieza a ocupar el lugar que merece. Las causas que provocaron la guerra, y sus trágicas consecuencias, que todavía hoy -ciento cuarenta años después- resienten la vida del Paraguay, sirven para echar luz sobre las sombras en que se pretendió ocultar la más sanguinaria de las luchas en las que participó nuestro país.»

ANTECEDENTES:EL EJEMPLO PARAGUAYO Y SU AISLAMIENTO:

«Una trilogía gobierna el Paraguay durante más de cinco décadas. Iniciada por el ‘supremo» José Gaspar Rodríguez de Francia, la continúa su sobrino Carlos Antonio López, quien abdica, de hecho, en su hijo Francisco Solano López, una suerte de «príncipe heredero» de la dictadura, que asume el 16 de octubre de 1862. La dinastía logra que el país goce de estabilidad y una cierta prosperidad. Mantiene una relación de equilibrio con sus vecinos más poderosos, el Imperio del Brasil y la Argentina, y tiene una economía primaria basada en la explotación del tabaco, la yerba y la madera, que satisface sus necesidades. La propiedad agraria está en manos de grandes latifundistas y se completa con múltiples chacras de pequeñas dimensiones que incorporan la explotación del algodón, un nuevo «oro blanco».

El gobierno fomenta la educación y consigue un alto índice de alfabetización. Por la Constitución de 1844 se obliga a invertir en la enseñanza de medicina y arte y a contratar maestros extranjeros. En 1862 las escuelas primarias tienen casi 25.000 alumnos. Como resultado de esa política «autosuficiente», el país se mantiene en un relativo aislamiento.

En 1856 se inaugura el ferrocarril primera vía férrea de Sudamérica, que une a Asunción y Paraguarí. Si bien los rieles son importados, los coches son enteramente construidos en el país. El mismo año es botado el primer barco de vapor con casco de acero construido en América , el Yporá. También instala el telégrafo, promueve la fabricación de papel y tejidos y establece la primera fundición de hierro de hispanoamérica en Ybycuí: alimentado con leña, el alto horno puede fundir una tonelada de metal por día. Para desarrollar la agricultura se fomentan las «Estancias de la Patria», por medio de las cuales el Estado, propietaria de la tierra, otorga parcelas en arriendo a los campesinos.

Su posición geográfica, sin embargo, hace depender al Paraguay de los ríos navegables que lo llevan al océano. Y estas vías son propiedad de los países vecinos, cerrarle al Paraguay el tráfico fluvial es lo mismo que decretar su muerte. El Brasil y la Argentina tienen otra causa suplementaria para celar de su vecino: mientras la nación. guaraní ha crecido sin endeudarse, ellos están comprometidos en una abultada deuda externa con la banca británica desde la época de la guerra que los enfrentó, hace casi cuarenta años.
Todo confluye contra López: su pretendida autonomía política que se da de bruces con su ubicación geográfica; el incipiente desarrollo económico paraguayo no quiere aceptar tutorías extranjeras. Demasiados intereses se suman en su contra.

CAUSAS: Desde 1810 Paraguay sometido a una dictadura paternalista vivió aislado de la política rioplatense. Gaspar Rodríguez de Francia dirigió los destinos de aquel estado mediterráneo al que la fuerte rivalidad comercial con Buenos Aires instó a emanciparse de los gobiernos porteños. En 1840 falleció Francia y tras un breve intermedio, el poder quedó en manos de Carlos Antonio López quien de hecho se convirtió en gobernante absoluto. En 1862 falleció y su hijo Francisco Solano mediante una ficción constitucional heredó el poder.

La situación geográfica de Paraguay condenó este país a un callejón sin salida. Su puerta al mar, es decir, el libre acceso a las rutas comerciales de ultramar dependía de los ríos argentinos. La actitud prudente de Gaspar Francia que evitó mezclarse en los problemas de las regiones vecinas, fue alterada por los López sobre todo por el segundo de ellos.

El problema de los ríos se sumo a cuestiones de límites entre Argentina y Paraguay (Misiones y Chaco) y entre este país y el Brasil (en el Mato Grosso) heredadas de las imprecisas demarcaciones virreinales. La navegación del Vio Paraguay (comunicación natural con la última región citada) era, al mismo tiempo. una cuestión de vital importancia para Brasil, y ello ocasioné diversos conflictos.»

HACIA LA CATÁSTROFE. En 1863 la lucha entre blancos y colorados, en Uruguay, sirvió de excusa para la intervención de Brasil en ese pequeño estado. En realidad, fue la presión de los hacendados riograndenses, fuertemente interesados en los campos fronterizos, lo que impulsó la actitud del Imperio. La República Argentina dirigida entonces por Mitre, permaneció neutral, en tanto las fuerzas brasileñas atacaban al país hermano con apoyo de las fuerzas coloradas de Venancio Flores.

Los blancos acudieron ante Paraguay en procura de ayuda y el dictador López vio la oportunidad de intervenir en favor de lo que él llamaba el equilibrio en el Plata. Su intimación a Brasil para que cesara la intervención en Uruguay no fue aceptada iniciándose entonces las hostilidades.

LA POSICIÓN ARGENTINA. Brasil era el rival tradicional de Buenos Aires en el Plata. En la cuestión oriental el gobierno de Mitre (simpatizante, por otra parte. de los colorados) había permanecido al margen esto es permitiendo la intervención del Imperio, una vez que éste garantizó la integridad territorial de Uruguay.

Al estallar la lucha entre Brasil y Paraguay, este último país solicitó de la República Argentina autorización para trasladar sus ejércitos a través de su territorio, cosa que le fue negada. Para nuestro gobierno, una actitud favorable a Paraguay podía significar un serio peligro: las ambiciones de Solano López de lograr una salida al mar para su patria afectaban la seguridad del litoral, donde la política paraguaya contaba con adeptos entre los enemigos del gobierno mitrista.

La negativa de Buenos Aires lanzó a Paraguay ya en guerra con Brasil, al conflicto con las otras dos naciones involucradas, pues en Uruguay el apoyo imperial dio la victoria a los colorados y Venancio Flores, llegado al poder con ese triunfo se apresuró a aliarse con Argentina y Brasil.

LA GUERRA : López inició las acciones contra Brasil capturando al vapor de esa bandera Marqués de Olinda. el 11 de noviembre de 1864; en febrero de 1865 declaró la guerra a la República Argentina, aunque este hecho fue conocido por Buenos Aires mucho más tarde. Para ese entonces los blancos uruguayos habían sido vencidos.

LA OFENSIVA PARAGUAYA. López erró sus cálculos desde el principio. Aguardando tal vez un pronunciamiento favorable de los federales argentinos sobre todo del litoral, inició sus operaciones hacia el norte, invadiendo exitosamente el territorio brasileño de Mato Grosso. Este triunfo no fue decisivo; en cambio, dio tiempo a la derrota de los blancos uruguayos evitando toda posible coordinación de esfuerzos con los paraguayos. A mediados de abril las tropas paraguayas invadieron la provincia argentina de Corrientes, avanzando a lo largo de los ríos Paraná y Uruguay.

LA TRIPLE ALIANZA. El 1 de mayo de 1865 Rufino de Elizalde (ministro argentino de Relaciones Exteriores), Octaviano de Almeida Rosa y Carlos de Castro (representantes de Brasil y Uruguay. respectivamente) signaron el llamado Tratado de la Triple Alianza. Se puntualizaba allí que la guerra seria dirigida contra el gobierno y no contra el pueblo paraguayo simple participante en los hechos, y que se respetaría la integridad del Paraguay. Sin embargo, el tratado establecía ventajas territoriales para los estados firmantes.

Paraguay, fruto de la política armamentista de los López, contaba con un poderoso ejército, parcialmente dotado de armas modernas arsenales y manufacturas de guerra. Podía poner en armas 6000 hombres y contaba con varios vapores de guerra y otros adaptados al efecto en parte tripulados por marinos ingleses.

LAS OPERACIONES EN EL LITORAL (1865).

El avance paraguayo sobre la Mesopotamia sufrió un rudo contraste ante la marina imperial en el sangriento combate naval del Riachuelo (11 de abril de 1865) donde, pese al valor de los paraguayos su escuadrilla quedó fuera de combate y los ríos en poder del enemigo.

El 17 de setiembre de 1865 una parte de las fuerzas paraguayas al mando de Estigarribia se rindió en Uruguayana —localidad brasileña que habían ocupado— a los aliados encabezados por Mitre (jefe terrestre de los ejércitos de la Triple Alianza). Cerca de 30.000 hombres había empeñado López en esta ofensiva y tras la derrota citada debió ordenar su repliegue.

LAS LUCHAS EN TERRITORIO PARAGUAYO.
Desde 1866. Paraguay, librado a sus solos recursos, cortada toda comunicación con el exterior, se limitó a una desesperada acción defensiva que sólo prolongaron el coraje de sus soldados y la ceguera y el despotismo de López, confiado en su eficaz sistema de fortificaciones.

La ofensiva aliada al suelo paraguayo (las tropas argentinas sumaban ya 25.000 hombres) fue seguida por tremendos encuentros, generalmente desfavorables a Paraguay. Se sucedieron así Estero Bellaco (2 de mayo de 1866), Tuyuti (24 de mayo de 1866), Boquerón y El Sauce (16 y 18 de junio). Señalamos, como dato curioso, el empleo que las fuerzas de la Triple Alianza hicieron, en alguna oportunidad, de globos cautivos

Una entrevista entre Mitre y López celebrada en Yataiti-Corá, no produjo ningún resultado favorable, ya que el mandatario argentino no quiso negociar al margen del Brasil (cosa que Brasil hizo luego) y la guerra siguió su curso.

CURUPAYTÍ. El 22 de setiembre de 1866 un asalto frontal contra las trincheras paraguayas que guarecían aquella fortaleza terminó en un desastre. El bombardeo naval de la escuadra brasileña, al mando del almirante Tamandaré no hizo mella en los atrincheramientos del ene migo, y las tropas terrestres dirigidas por Mitre sufrieron un duro revés: solo el ejército argentino perdió más de 5000 hombres entre ellos Dominguito Sarmiento. La se prolongó entonces al tiempo que los opositores al mitrismo y el sentimiento de las provincias contrario a la guerra creaban una caótica situación en el interior del país.

EL FIN DE LA CONTIENDA. Pese a Curupayti la derrota paraguaya era cuestión de tiempo. Los ejércitos enfrentados se debatieron en nuevos y sangrientos encuentros (Piquisirí, ltá Ibaté) y el 5 de enero de 1869 (Sarmiento ya gobernaba en Buenos Aires) las fuerzas de la Triple Alianza entraban en Asunción.

López, entretanto, y dispuesto firmemente a no rendirse, había comenzado una retirada hacia el norte (a Cerro Cora), seguido por una escasa y desnutrida tropa de 2.000 hombres y 20 piezas de artillería y el resto de un pueblo, abnegado y enfermo, afectado por el hambre y la disentería que dejaba a su paso los cadáveres de los paraguayos que no podían continuar. Este peregrinaje se prolongó hasta el 1 de marzo de 1870, día en que el mariscal López, al mando tan sólo de un grupo de 400 hombres, fue atacado por una columna brasileña al mando del general Cámara y muerto de un sablazo en el vientre a orillas del arroyo Aquidabán.

La guerra del Paraguay, que constituyó un verdadero genocidio, había terminado definitivamente. Alrededor de 700.000 paraguayos sucumbieron en ella, quedando solamente 150.000 mujeres, hambrientas y enfermas, y unos 1.500 hombres que eran ancianos, niños y mutilados de guerra. El país hermano había sido trágicamente exterminado. Sobre él pendía una tremenda deuda económica, y las epidemias de cólera y fiebre amarilla seguían causando estragos. Es el momento en que Brasil reclamó para sí sus derechos sobre los territorios en conflicto.

Pero nuestro país se ciñó a un nuevo principio proclamado por el ministro de Relaciones Exteriores del presidente Sarmiento, Mariano Várela, en su mensaje del día 27 de diciembre de 1869: «La victoria no da derechos a las naciones aliadas para declarar por sí, límites suyos los que el tratado señaló».

Esta declaración tuvo por objetivo denunciar la actitud de Brasil, que se atribuía una extensa región no reclamada antes de la guerra como propia. Los recelos imperiales reaccionaron inmediatamente ante la declaración del ministro Várela, y esta situación estuvo a punto de terminar en una ruptura de relaciones entre los gobiernos de Buenos Aires y Río de Janeiro. Por este motivo fue enviado a Brasil por el presidente Sarmiento, en misión diplomática, Bartolomé Mitre, por considerar aquél que éste era el hombre indicado para componer la peligrosa situación.

Solano López continuó con su deshecho ejército una acción sin esperanzas hasta
caer muerto ante una partida brasileña en marzo de 1870.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA. Paraguay quedó literalmente arrasado; la mayoría de su población útil había caído en el combate. Las pérdidas humanas sufridas por sus enemigos fueron también considerables; las secuelas de la guerra se dejaron sentir por largo tiempo en la República Argentina.

El conflicto no terminó con el cese del fuego. Los problemas pendientes fueron resueltos por la diplomacia. El Imperio impuso a los vencidos los limites que a él le convenían; la República Argentina negoció largamente los territorios en conflicto, tras haberse iniciado la paz con la generosa doctrina de Varela, ministro de Relaciones Exteriores de Sarmiento: la victoria no da derechos a las naciones aliadas para declarar por si límites que el tratado señaló.

Los resultados obtenidos por unos y otros no justificaron el conflicto. La única moraleja a extraer, si cabe sacarlas de los hechos históricos, sólo demuestra lo inútil y costoso de las guerras entre pueblos hermanos.

«La guerra contra el Paraguay dejó otras consecuencias sociales y demográficas. En 1871 b fiebre amarilla asoló Buenos Aires, el 15 % de la población murió a causa de la infección v hasta los miembros de la Comisión de Higiene se contagiaron. El virus, aparentemente, te propagó en los campamentos militares.

¿Fue la epidemia una suerte de venganza póstuma? No se trata, desde ya, de maldiciones históricas pero sí de reafirmar que las guerras nunca terminan con la última batalla. En los años posteriores se produjo, además, un masivo éxodo de correntinos hacia un Paraguay habitado sólo por niños, ancianos, muchachas solteras y viudas.

El entrecruzamiento de sangres y apellidos permitió, con el tiempo, cerrar algunas heridas del pasado cruento. De todos modos, el Paraguay nunca se repondrá completamente del mazazo que en 1865 le dieron sus actuales socios del Mercosur. Es, de lejos, el país más pobre de los cuatro. «Muero con mi patria», se dice que pronunció López al morir, y tal vez sea una de sus frases más acertadas.»

PARA EL ANÁLISIS: ¿Por que la guerra?, «Se han tejido tantas explicaciones que van desde la defensa del honor nacional hasta la presión de Inglaterra sobre la Argentina para que participara y abrir así el Paraguay al comercio internacional. Todas tienen algo de creíble, pero también sus vacíos. Por eso, la participación argentina en la guerra sigue sin una explicación definitiva y convincente».

¿Por qué se desata la guerra?, ¿por qué es tan furiosa?, ¿a quién convenía el conflicto? Estos interrogantes, en este caso, todavía admiten un abanico de respuestas. Los historiadores Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde sostienen que Inglaterra fue el real patrocinante de una guerra de conquista:

«La guerra parecía un hecho irracional, pero es que el mundo vivía la transformación de la exportación de mercaderías en exportación de capitales, y América del Sur era la víctima propicia de esa transformación, profundamente ‘racional’ para los intereses británicos. […] Algodón, libre navegación, empréstitos, límites, ganancias comerciales, destrucción industrial, poder político, ambición y temor, significaron la guerra de la ‘doble alianza’ entre el capital financiero y las oligarquías locales. Drama de personajes americanos, con un protagonista y autor oculto: Inglaterra, puesta en evidencia, a través de los pocos rastros dejados en su letal paso.»

León Pomer en El Paraguay, víctima del libre cambio sostiene:

«La guerra del Paraguay significó para el país guaraní su ingreso al mercado mundial organizado por las potencias centrales. Caro fue el precio que pagó. El Paraguay perdió el ejercicio autónomo de su voluntad nacional y en consecuencia, se vio impulsado a abandonar un camino de desarrollo absolutamente singular, propio e independiente.»

Y se pregunta entonces ¿qué era el Paraguay antes de 1865 para que tres gobiernos hicieran la guerra unidos, «pagados por una sola bolsa indisimuladamente británica»?.

Más allá de cuál fuera el nivel de las fuerzas productivas paraguayas -si en verdad estaban desarrollándose a toda marcha o era sólo un espejismo de la dictadura—, la guerra responde, sin duda al fenómeno de la expansión comercial que domina la etapa histórica como un prolegómeno del imperialismo moderno, y la masacre beneficia en el mediano plazo la expansión de los intereses económicos de las burguesías porteña, brasileña. Sin embargo, en lo inmediato, dificultó el desarrollo de una Argentina recién unificada y la embargó en una costosa deuda externa que pagaron las generaciones futuras»

PARA SABER MAS…
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
El Bicentenario Fasc.N°4 Período 1870-1889 Nota del Historiador Alejandro Fernández

Juan Bautista Gilí, segundo presidente constitucional del Paraguay en la posguerra, debe convivir con la ocupación militar de los vencedores. Los diplomáticos brasileños, más que los argentinos, son los árbitros de la política: a ellos recurren las facciones políticas, todas ellas tributarias del pensamiento liberal, que han surgido después de la gran derrota. Los paraguayos antilopistas que vivieron la guerra desde el exilio o en la Legión Paraguaya que luchó junto a la Triple Alianza están ahora en el poder.

No obstante, han admitido en sus filas a antiguos colaboradores de Solano López, como el general Bernardino Caballero. Los aliados, Brasil y la Argentina, han enterrado su alianza y están seriamente enfrentados, con grave peligro de llegar al enfrentamiento armado. Las pretensiones territoriales brasileñas ya fueron reconocidas por el tratado Cotegipe-Loizaga, de 1872. Una maniobra de la cancillería imperial se adelantó a asegurarse su parte en el botín: una región muy rica en yerbatales.

La Argentina de Mitre pretende el entero Chaco. Ahora, en 1876, se llega a un acuerdo entre Bernardo de Irigoyen, canciller argentino, y Facundo Machain, por el lado paraguayo. El Chaco es dividido en tres partes. Se le reconoce al Paraguay lo que queda al norte del río Verde; el sur del Pilcomayo es adjudicado a la Argentina, y la región intermedia entre ambos ríos es sometida al arbitraje del presidente Rutherford Hayes de los Estados Unidos.

Todo hace suponer que Hayes se inclinará a favor de los derechos paraguayos, ya suficientemente despojados por los ex aliados de la Triple Alianza. El Estado paraguayo, mayor poseedor de tierras de nuestro país, luego de haber dilapidado ignominiosamente los empréstitos de 1871 y 1872 «generosamente» concedidos por la banca inglesa, está vendiendo a precio vil la tierra pública para hacerse de fondos. Familias de agricultores sobrevivientes de la gran catástrofe son desalojados de glebas que ocupaban desde hacía varias generaciones.

Se hacen subastas en las capitales extranjeras, y así capitalistas argentinos se transforman en grandes terratenientes. Una grave consecuencia es la brutal explotación a que comienza a ser sometido el «mensú» Del festival dilapidatorio participan políticos oficialistas, que de pronto se convierten en grandes propietarios territoriales. Las bases igualitarias de la sociedad paraguaya han sido quebradas. Estamos entrando en la civilización.

CRÓNICA II , Nota de la Historiadora Nidia Areces «Durante la guerra se dieron acontecimientos decisivos, muchos de ellos imposibles de olvidar por los actos de heroísmo que se registraron: el combate de Riachuelo, la rendición de Uruguayana, las batallas de Estero Bellaco, Tuyutí, Sauce, Boquerón, Curupaytí, las campañas de Humaitá y de Pikysyry, la batalla de Lomas Valentinas, la ocupación y pillaje de Asunción, la batalla de Piribebuy y la campaña de la Cordillera.

El mariscal López continúo resistiendo a pesar de la ocupación de Asunción, y en la etapa final del conflicto logró agrupar un ejército de doce mil almas en su mayoría de viejos y niños. El Imperio, frente a esta reacción, decidió continuar la guerra sin cuartel mientras que argentinos y uruguayos consideraron que ocupada la capital, la guerra había finalizado. Marcharon de regreso a sus países dejando en Paraguay unos pocos regimientos. Ha sido una guerra impopular sobre todo en el interior de la República Argentina.

Se dieron varios focos de protesta y rebelión contra el gobierno de Buenos Aires. Muchas voces también se escucharon en contra de ella. El jurista argentino Juan Bautista Alberdi se erigió en Europa como campeón de la causa paraguaya. Los países americanos con costa en el Pacífico reclamaron insistentemente por el cese de las hostilidades protestando por los términos del Tratado.

En esta guerra todo el pueblo paraguayo se movilizó y se mostró cohesionado frente al conflicto, a pesar de algunas disidencias que se dieron en el seno mismo del gobierno y que en estas horas de derrota han buscado acomodarse a la nueva situación.»

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina Kapelusz
Los hechos Que Cambiaron La Historia Argentina en el Siglo XIX, Ricardo J. de Titto

Batalla de Ayacucho Fin del Imperio Colonial Español en America

Batalla de Ayacucho Fin del Imperio Colonial Español en América

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: En enero de 1820 se produjo en Cádiz la sublevación de las tropas destinadas a América para vencer a los revolucionarios. Bajo la dirección del coronel Rafael del Riego, las tropas marcharon sobre Madrid e impusieron a Fernando Vil el restablecimiento de la Constitución de 1812, de carácter liberal. Esta situación favoreció el desarrollo de las guerras por la independencia de América. Así, luego de varias derrotas, los realistas fueron vencidos definitivamente por el general Antonio J. de Sucre en la Batalla de Ayacucho, en diciembre de 1824.

batalla de ayacucho

La independencia de las Provincias Unidas fue reconocida, sucesivamente, por Portugal (1821), Estados Unidos (1822)-que, simultáneamente, reconoció la independencia de otros países americanos- y Gran Bretaña (1824).

El glorioso proceso de independencia fue coronado por dos grandes batallas que libraron los ejércitos patriotas contra las fuerzas realistas que, tras la proclamación del 28 de julio de 1821, aún se mantenían en nuestro territorio y pugnaban por reconquistar a nuestro pueblo. Una de estas batallas libradas fue la de Ayacucho, donde el valor y coraje de las tropas lograron la victoria.

El día 9 de diciembre de 1824, a las 9:00, se inició la Batalla de Ayacucho. A las 13:00, Canterac, informado de que el virrey La Serna había sido hecho prisionero por la valerosa acción del sargento Barahona, y herido de arma blanca, tomó el mando del ejército realista y convocó a Consejo de Guerra para evaluar la situación militar de la batalla.

Las conclusiones de ese Consejo fueron que:

1.La batalla estaba siendo ganada por los patriotas.
2.Existía desbande en sus tropas.

A pesar de los informes, el Consejo de Guerra decidió el repliegue del ejército realista al Alto Perú para apoyar al general Olañeta, pero las tropas realistas ya no tenían fuerzas ni ganas de obedecer a sus jefes. La tropa realista, al recibir esa orden, se amotinó y se produjeron rendiciones y huidas.

El Mariscal del Perú, don José de La Mar, con un ayudante, instó a la rendición a los jefes realistas, “asegurando que el general Sucre estaba dispuesto a conceder a los vencidos una capitulación tan amplia como sus altas facultades permitiesen, a fin de que cesaran del todo las desgracias en el Perú”.

Ante su situación militar calamitosa y ya sin tropas por el amotinamiento, el general Canterac aceptó la rendición.

Después de Ayacucho, Bolívar y Sucre descendieron al Alto Perú, donde se encontró en Potosí con los enviados argentinos, general Alvear y doctor José Miguel Díaz Vélez, repitiéndose allí las escenas de la entrevista de Guayaquil: ofreció a los emisarios argentinos el concurso de 22.000 hombres para rechazar el poder imperial del Brasil, como ya se lo había manifestado el Libertador al general Alvarado en Arequipa, poco antes, diciéndolé: «Tengo 22.000 hombres que no sé en qué emplearlos, y cuando la «República Argentina está amenazada por el Brasil, que es un poder irresistible para ella, se me brinda la oportunidad de ser el regulador de la «América del Sur. Le ofrezco a Vd. un cuerpo de 6000 hombres para que «ocupe a Salta».

El general Alvarado había rehusado el ofrecimiento con paliativos propios de su carácter. La primera conferencia con Alvear y Díaz Vélez tuvo lugar el 18 de octubre, y, la segunda, el 19, tratándose en ambas la cooperación del Libertador para solucionar el viejo pleito de la Banda Oriental; pero las pretensiones de Bolívar, netamente imperialistas, disuadieron al Gobiereno Argentino del empleo de un auxilio que podría transformarse en un peligro mayor. Sin embargo, las negociaciones se habían continuado en Chuquisaca, interviniendo en ellas el mariscal Sucre y terciando el coronel Dorrego que se hallaba accidenttalmente en aquellos lugares . Quedaron finalmente en la nada.

Convocada y reunida en Chuquisaca una Convención de las provincias interiores y septentrionales del Perú, se decretó su separación del Gobierno de Buenos Aires, con el nombre de República de Bolivia, en honor del Libertador nombrado protector perpetuo de la misma.

Se le invitó, así mismo a dictar una constitución la que fué presentada al Congreso boliviano el 25 de mayo de 1826, por la que se confería el P. E. a un presidente vitalicio, irresponsable ante el Congreso y con derecho a nombrar sucesor. Estos hechos alarmaron profundamente a los republicanos de Bolivia, Perú, Venezuela, Nueva Granada y aún a los de Chile y Buenos Aires, acusando a Bolívar de querer asumir la distadura perpetua de la América Meridional.

Aprovechando esta situación, el general Páez, vice-presidente de la República de Venezuela, y en funciones de Presidente durante la ausencia de Bolívar, declaróse independiente, secundado por un gran número de partidarios; el Libertador confiando entonces el gobierno del Perú a un consejo formado por sus más incondicionales partidarios presididos por Santa Cruz, marchó a Venezuela, ocupando todo su territorio sin resistencia, entrando también en Puerto Cabello, donde se había retirado Páez, a quien después de someter, repuso en su mando, y al día siguiente decretó una amnistía general para todos los que habían participado en la última sublevación.

Queriendo anular las acusaciones que se le habían formulado de pretender apoderarse de la dictadura, a comienzos de 1827 renunció a la Presidencia de Colombia, que retiró ante la insistencia de las cámaras.

Por aquella época, en el Perú, tropas mandadas por Lara y Sandú, depusieron al Consejo nombrado por Bolívar y pronunciándose contra la Constitución, proclamaron un gobierno provisional presidido por el general Lámar; un movimiento semejante tuvo lugar en Bolivia, iniciándose otro igual en Colombia, pero este pudo ser dominado por el general Ovando, amigo del Libertador.

Este último, que había pretendido que se reforzara la autoridad del P. E., proyecto rechazado por las Cámaras, fue el blanco de la calumnia apasionada y los descontentos y envidiosos tramaron un complot: en la noche del 25 de septiembre de 1828 los sediciosos penetraron en el Palacio de Gobierno, dando muerte a las guardias, pero al llegar a las habitaciones de Bolívar, éste no se hallaba allí, porque advertido, había logrado saltar por una ventana . Esta conspiración había sido organizada por los generales Santander y Padilla. Al día siguiente, el Libertador Bolivar fue aclamado por el pueblo, que había creído la noticia de su falsa muerte, y fué llevado triunfalmente al Palacio de Gobierno.

Asumió facultades extraordinarias y las ejecuciones fueron numerosas, palideciendo desde entonces la estrella del Libertador. Los peruanos declararon la guerra a Bolívar, y mientras este marchó a combatirlos, Venezuela se declaró independiente nuevamente, con Páez de Presidente. De regreso, en enero de 1830 Bolívar renunció por quinta vez al poder y mientras marchaba para someter a Páez y los venezolanos, el Congreso le aceptó la renuncia, señalándole una pensión de 3000 pesos anuales y expulsándolo del territorio venezolano. Este fué el golpe de muerte para Bolívar, como lo expresó a don Joaquín Mosquera portador de la decisión del Congreso.

Creyendo que el clima de Cartagena le asentaba mal a su quebrantada salud, el Libertador se trasladó a Santa Marta, alojándose en casa de don Joaquín de Mier, un español amigo suyo, donde el día 17 de diciembre expiró a la una de la tarde, a los 47 años, 4 meses y 23 días de su existeencia. Por disposición testamentaria sus restos fueron trasladados solemnemente a Caracas en 1842, donde se levantó el monumento a su memoria.

Fuente Consultada:
Biografías Argentinas y Sudamericanas  – Jacinto Yaben – Editorial «Metropolis»

La Sociedad en la Epoca de Rosas La Cultura y Actividades

La Sociedad en la Época de Rosas
El Ambiente Cultural:

El ambiente social  y cultural: La sociedad conservó las características del período hispánico. A los jefes militares y a los altos funcionarios resistas, así como también a los hacendados, comerciantes, sacerdotes, profesionales y las demás personas sometidas con mayor o menor sinceridad al régimen se los llamaba «gente decente». (Vermas abajo: La Sociedad Rosista)

Se mantuvieron los tradicionales bailes, tertulias y saraos, en los cuales descollaba Manuelita, la hija de Rosas, la cual con su gentileza y generosidad atenuó más de una vez la severidad de su padre.

La muerte de la esposa de Rosas, doña Encarnación, en octubre de 1838, motivó largas manifestaciones de pesar; la Mazorca llevó luto durante dos años, el mismo lapso que el gobernador.

Los adictos de Rosas eran reclutados entre la clase humilde, cuyas quejas y pedidos atendía con diligencia, ya fuera en persona o por intermedio de sus parientes.

Casi todos los plateros, tornilleros y herreros tenían sus talleres en el barrio de la Concepción.

La «clase decente» organizaba por turno fiestas parroquiales en honor de Rosas, y el retrato de éste era paseado por las calles con gran escolta de honor.

Los negros, admiradores fanáticos de Rosas, ocupaban en su mayor parte la parroquia de Montserrat, conocida como «barrio del tambor, del mondongo y de la fidelidad».

Los indios eran objeto de atenciones cuando concurrían a la cuidad para trocar cueros, piedras, plumas de avestruz y otros elementos por aguardiente, tabaco, adornos y telas de vistosos colores; el gobierno les hacía llegar, por intermedio de los pulperos de la campaña, ropa, azúcar, sal y reses, para lo cual invertía anualmente la apreciable suma de dos millones de pesos, aproximadamente.

En 1830 fue clausurado el Colegio de Ciencias Morales, «por no corresponder sus ventajas a las erogaciones causadas»; en su lugar funcionó años más tarde el Colegio Republicano Federal, de carácter privado, cuyo director fue el jesuíta Majesté.

En 1838 se suprimió del presupuesto la partida destinada a la Universidad, la cual en adelante se sostuvo con recursos propios.

También se suprimieron en el mismo año, los sueldos de los maestros de la ciudad y de la campaña; en el decreto se aducía como causa la grave situación de las finanzas, afectadas por el bloqueo francés.

La Casa de Expósitos y el Asilo de Huérfanos quedaron a cargo de la beneficencia privada.

Tanto la entrada de libros como su publicación fueron sometidos a la censura. Sin embargo, el Colegio de Montserrat y la Universidad de Córdoba, en la misma época, siguieron en funciones alcanzando gran esplendor.

Además, Francisco Javier Muñiz realizó trabajos importantes sobre fósiles y enfermedades infecciosas y el escritor italiano Pedro de Ángelis, traído a nuestro país por Rivadavia, ordenó y publicó diversos documentos históricos.

El número de periódicos, que en 1833 alcanzaba a cuarenta y tres, en 1842 bajó a sólo tres: La Gaceta Mercantil, Diario de la Tarde y British Packet, este último escrito en inglés.

En las letras floreció la poesía tendenciosa, anónima en gran parte, escrita para ensalzar a Rosas, su mujer y su hija, así como a los principales jefes y a la Federación.

IMAGENES DE LA ÉPOCA

cultura epoca de rosas

La Sociedad en la Epoca de Rosas

cultura rosista

La Sociedad Rosista

cultura rosista

La Vida de Salón en la Época de Rosas

LA SOCIEDAD ROSISTA

Uniformación de la sociedad.  La ascensión de Rosas al gobierno de la provincia de Buenos Aires, en 1829, hizo pensar en la iniciación de un período de orden y de conciliación, porque al asumir el poder había prometido el imperio de la ley, de la paz y de la tranquilidad.

«El camino de la ley se ha abierto —-anunció el 8 de diciembre—; los representantes de la provincia me han nombrado gobernador y capitán general: procuraré serlo sin olvidar un solo momento que son hombres los que voy a presidir, que la provincia tiene leyes, y que algún día debo descender. No se recuerde el tiempo funesto que ya pasó, sino para reproducir los juramentos de ser fieles a las instituciones patrias, y de que no vuelva a sentirse entre nosotros el soplo maléfico de la discordia. La salud de la provincia es mi única aspiración, y el bien, el reposo y la seguridad de todos mi principal desvelo».

Sin embargo, las promesas pronto fueron olvidadas y su gobierno fue preparando su perpetuación en el poder, por medio del halago de los instintos de la plebe, el fomento del odio contra sus adversarios políticos y la utilización del terror. Y al asumir el gobierno por segunda vez, en 1835, no vaciló en proclamar el programa de la tiranía, que cumpliría implacablemente.

Tal programa de permanencia en el poder tuvo dos puntos de apoyo: el endiosamiento de Rosas, a quien se le rindió un culto idólatra que tuvo su exteriorización en las «fiestas parroquiales», y la uniformación que impuso al pueblo.

Para lograr la más completa uniformidad de la sociedad, Rosas se preocupó por intensificar el control del gobierno sobre las actividades educacionales, comenzando por imponer la unificación ideológica de los educadores.

En la escuela elemental se exigió, para ser designado maestro, adjuntar una nota especificando las cualidades del candidato respecto a su adhesión a la causa federal y un certificado comprobatorio de que satisfacía las condiciones exigidas.

En la Universidad no cabía tal exigencia; por eso se adoptó el procedimiento más rápido de destituir a todos los profesores que no tuvieran la calidad de federales probados.

Segundo paso tendiente a la uniformación, fué la imposición del distintivo punzó —divisa que «llevan al pecho los amigos del orden y restauradores de las leyes»— para todos los empleados públicos.

Y continuando tal política, se prohibió la expedición de los títulos de abogado y doctor si los candidatos no acreditaban ser «notoriamente adictos a la causa nacional de la federación» y se determinó que al egresar de la Universidad debían prestar juramento de ser constantemente adictos y fieles a la santa causa federal y sostenerla y defenderla en todo tiempo y circunstancia.

LA EDUCACIÓN

Pocas líneas bastan para referir la acción educadora impulsada durante la tiranía de Rosas. En el orden de la enseñanza primaria, sucesivos reajustes del presupuesto escolar determinaron que se fueran clausurando escuelas y que las pocas que pudieron seguir funcionando llevaran una existencia lamentable.

Esta situación se agravó en virtud de la disposición gubernativa, del 28 de abril de 1838, que borró del presupuesto los sueldos de los educadores y condenó a vegetar en la ignorancia a todos aquellos niños cuyos padres no pudieran contribuir al sostenimiento de la escuela.

En el orden de la educación superior, la Universidad entró en un período de decadencia. «Nada se crea, nada se intenta crear durante este período —han escrito Norberto Pinero y Eduardo L. Bidau—, y hasta el anhelo, la aspiración a lo mejor, que en la época precedente condujo a mediciende, desciende siempre, a tal punto que en algunos momen-das tan diversas, desaparece enteramente.

La Universidad  existe poco menos que como una expresión, como un nombre; tan pobre es su enseñanza y tan escasos sus recursos».

Y sintetizando la política universitaria de Rosas, los autores de la «Historia de la Universidad de Buenos Aires» dicen: «Destituciones, represiones humillantes, supresiones inconducentes, cambios sin importancia alguna en el régimen administrativo y en la enseñanza, o cuya bondad no fué aquilatada en la práctica, formalidades vejatorias, el retiro de toda protección oficial: he ahí el cuadro sintético de la Universidad durante este período, desde el punto de vista de la acción gubernativa».

No es de extrañar, pues, que vencida la tiranía, los hombres que reorganizaron la Nación tuvieran que comenzar por restituir las instituciones educativas al estado en que se encontraban antes de que Rosas asumiera el poder.

LAS CIENCIAS NATURALES

Estudios científicos de Francisco J. Muñiz. — En el dominio de las ciencias naturales, y en particular en el terreno paleontológico, fue donde adquirió sus contornos más nítidos la figura de Francisco Javier Muñiz (1795-1871), ilustre médico, destacado profesor universitario y primer hombre de ciencia — verdaderamente digno de este nombre — que contó la República Argentina.

Precedió a su época en medio siglo, al decir de Ameghino, y en el campo científico su personalidad fue la única que se destacó del fondo de las mediocridades de su tiempo, a pesar de que careció de estímulos, tuvo que luchar frecuentemente con la incomprensión del medio y —como lo confesara— debió formarse «sin maestros; sin tener con quien consultar mil dudas; falto de libros, y aun de los medios de tenerlos», librados a los exclusivos recursos de su capacidad.

Ver: Historia de su Vida y Trabajos Científicos

EL TEATRO

Las actividades teatrales durante la época de Rosas revelan en forma inequívoca el predominio de la plebe, masa anónima que impone el auge de los circos, saínetes, pantomimas y, finalmente, de los dramas románticos.

La ascensión de Rosas al poder —1829— coincide con la instalación de los primeros circos importantes, comenzando por el de José Chearini que, después de actuar en el Parque Argentino, pasó al escenario del Coliseo. En 1834 el circo ya está estabilizado como espectáculo.

Y cuando Rosas asume el poder por segunda vez, su primera visita oficial la realiza al «Circo Olímpico», que varios años antes había instalado la Compañía Laforest-Smith. El favor que el público prestaba a estos espectáculos se evidencia en el hecho de que llegaron a funcionar al mismo tiempo dos y tres empresas.
El auge de los espectáculos circenses repercutió en el teatro, pues pasaron a la escena y se asentaron en ella las principales atracciones de los circos: atletas, prestidigitadores, excéntricos, ilusionistas, etc.

Una razón fundamental explica que el circo se convirtiera en la diversión favorita del público: los espectáculos primitivos que brindaba, a los cuales, como a todo lo que tenía carácter plebeyo, apoyó en todo momento la tiranía.

Por eso, señalando el relajamiento que sufrieron las actividades teatrales con la entronización de la dictadura, se ha señalado que la historia de los espectáculos públicos en la época de Rosas no es más que la historia de los circos.

Los saínetes, piezas breves representadas con objeto de provocar hilaridad por medio del ridículo, completaron los programas teatrales en la época de Rosas. Pero, junto al saínete de origen español, fueron surgiendo sainetes criollos que, haciendo concesiones al mal gusto, cayeron a menudo en lo inmoral y lo procaz. Otros sainetes fueron utilizados con fines exclusivamente políticos, como el titulado «Entierro del loco traidor, salvaje unitario Urquiza».

En abril de 1830 se presentó en el Coliseo —el teatro preferido por la masa federal— un nuevo género de espectáculo —el baile-pantomima— que, aunque constituyó de inmediato un éxito popular, implicó desde el punto de vista del arte dramático una regresión.

El relajamiento del teatro, revelado por la popularidad de que gozaron los nuevos espectáculos, se agravó con la penetración de la política en las actividades teatrales.

Esta penetración asumió varias formas: la iniciación de los espectáculos con loas al gobierno; la representación de obras teatrales adaptadas con el fin de demostrar adhesión al gobierno (tal, por ejemplo, «El buen gobernador o el defensor de las leyes»), y la organización de continuas funciones extraordinarias en honor de Rosas.

Por estos medios el teatro se convirtió en un lugar de diversión exclusivamente federal, en el cual tenía inmediata resonancia todo hecho vinculado con el gobierno.

«En él — dice Raúl H. Castagnino— se festejan cada uno de los episodios favorables de la guerra civil, de las guerras de Oribe y Pacheco con Lavalle y Lamadrid, los aniversarios del advenimiento al poder, el 5 de octubre, fecha clásica del federalismo; hasta se celebra, el 3 de noviembre de 1841, la muerte de Lavalle».

Fué natural, en consecuencia, que el pronunciamiento de Urquiza contra la dictadura diera ocasión a que el teatro, por medio de obras adaptadas al caso, se hiciera eco de la agitación del partido rosista.

A la representación de la obra «Juan sin Pena», a la que se agregó el subtítulo «El fin de todo traidor», se refiere Adolfo Saldías, en su «Historia de la Confederación Argentina», con las siguientes palabras: «El actor Jiménez, un criollo mestizo, desempeñaba el protagonista que debía ser ahorcado. Fuese casual, o lo que es más posible, intencional, Jiménez tenía esa noche grande semejanza con el general Urquiza.

El público notó el parecido, y preparado ya por canciones, himnos y proclamas guerreras, prorrumpió en aclamaciones de «¡que lo ahorquen al loco!, ¡que lo ahorquen!» Algunos jóvenes elegantes de los que después han figurado en la política argentina, treparon al proscenio.

La soga tentadora estaba ahí; y entonces parecía que ya no quedaba nada más que verificar en la inofensiva persona del artista un realismo contra el cual éste protestaba, gritándoles con ademanes descompuestos que él era Jiménez y ni por pienso quería ser Urquiza».

LA OPERA

Representaciones líricas. Las representaciones de óperas completas que comenzaron a efectuarse en Buenos Aires en 1825, se interrumpieron tres años más tarde por disolución de la compañía dirigida por Pablo Rosquellas.

Sin embargo, como los integrantes del conjunto permanecieron en la ciudad, pronto comenzaron a organizarse intermedios de canto, que se intercalaban en las representaciones dramáticas, en base a fragmentos de óperas.

Desde 1832 no se efectuaron más representaciones líricas. Dos causas incidieron en la desaparición de la ópera: la falta de buenos cantantes y el bajo precio de las localidades, que no permitía el sostenimiento de una compañía lírica.

Una circunstancia casual, derivada de la presencia del violinista italiano Agustín Robbio, permitió resolver la dificultad financiera. Robbio, pese a los precios exhorbitantes que fijó para su concierto, obtuvo un éxito tan extraordinario que hubo de repetirlo, pues muchas personas no habían podido conseguir localidades.

El favor dispensado por el público decidió al empresario Antonio Pestalardo a organizar una temporada lírica, aprovechando la venida al país de la cantante Nina Barbieri.

En octubre de 1848 se presentó la compañía con el estreno de «Lucía de Lamermoor», de Donizetti.

El éxito rotundo, que señaló el resurgimiento de la ópera italiana, se reveló en las siete representaciones consecutivas de la misma obra y la renovación del cartel con la presentación de «El furioso» y «L’elixir d’amore», también de Donizetti, y «El barbero de Sevilla».

La nueva temporada de 1849 desarrollada también en el Teatro de la Victoria, que era el preferido por la sociedad federal, brindó varias novedades: la incorporación a la compañía de Carolina Berea, que pronto se convirtió en el ídolo de los espectadores; la presentación de un coro más organizado y la confección de decorados y vestimentas adecuadas.

En cuanto al repertorio, es de señalar los estrenos de las óperas «Norma», de Bellini, y «Ernani», de Verdi.

En la temporada siguiente se dieron a conocer nuevas obras, entre otras «Linda de Chamounix», ‘Beatrice di Tendi», «La sonámbula», «I due foscari», «Nabucodonosor», «I puritani’, etc. También se presentaron nuevos intérpretes líricos: el tenor Mugnal, el bajo Ramonde, la soprano Teresa Questa, el tenor Miguel Liguori, y en 1851 Ida Edelvira.

Hasta 1852 se brindaron regularmente representaciones de óperas y, en general, a través de buenas interpretaciones. Esto trajo como consecuencia un resurgimiento de la institución teatral, pues la ópera italiana atrajo al público selecto que se había alejado desde que el teatro había sido invadido por el populacho.

Ver: La Pintura en la Epoca Rosista

Creacion del Directorio de 1814 Resumen de su Desarrollo y Obras

Creación del Directorio de 1814 – Directores Supremos
Resumen de su Desarrollo y Obras

El 22 de enero de 1814 la Asamblea suprimió el Triunvirato y creó un nuevo sistema de gobierno, el Directorio, que centralizaba el poder en una sola persona. Una de las reformas de la Asamblea del año 13 fue la creación por Ley del 22 de enero de 1814 del Directorio, ante la necesidad de un poder ejecutiva unipersonal, para dar firmeza y estabilidad al gobierno. Este poder recayó en una persona denominada Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y él 26 de enero se constituyó un Consejo de Estado formado por nueve miembros cuya misión era asesorar al Director. 

revolucion de mayo de 1810

Antecedentes Semana de Mayo El Directorio La Asamblea de 1813

Antecedentes: Los acontecimientos europeos anunciaban el próximo retorno del monarca Fernando Vil al trono peninsular, después de las derrotas sufridas por Napoleón en sus campañas. Era evidente que el monarca restaurado no tardaría en enviar una expedición armada hacia el Río de la Plata, para sofocar la revolución con ayuda de los realistas de Montevideo.

La delicada situación externa, unida a los contrastes sufridos por el ejército patriota en Vilcapugio y Ayohuma y las disensiones internas, determinaron que se llevara a la práctica la concentración del gobierno en una sola persona, anhelo que desde tiempo atrás sostenían los «alvearistas».

El 8 de setiembre de 1813 la Asamblea decidió suspender por un tiempo sus sesiones y nombrar una comisión permanente de cinco miembros que debía convocar a los diputados en caso de necesidad. Por la misma resolución autorizó al Triunvirato «para que obre de por sí, con absoluta independencia durante la suspensión de las sesiones». Esto significaba otorgar al gobierno «facultades extraordinarias».

Convocada por el Triunvirato, la Asamblea reanudó sus sesiones el 21 de enero de 1814. Aquél —compuesto en esas épocas por Gervasio Posadas, Nicolás Rodríguez Peña y Juan Larrea— elevó una nota solicitando que era indisDensable «la concentración del Doder en una sola mano».

Dice el documento: «La experiencia del mando y el conocimiento inmediato de nuestras transacciones han enseñado a este gobierno que, para dar el impulso que requerían nuestras empresas y el tino que nuestros negocios exigían, la concontración del poder en una sola mano es indispensable».

Más adelante agrega: «Esta es la vez primera que un poder constituido para regir los pueblos se deja ver solicitando la constitución de otra autoridad que la subrogue».

Sometida la nota a discusión y expuestos los pareceres de los diputados, la Asamblea decretó la concentración del Poder Ejecutivo en una sola persona «bajo las cualidades que establecerá la ley».

LA ASAMBLEA Y LA CREACIÓN DEL DIRECTORIO:

El 26 de enero de 1814, la Asamblea General Constituyente decidió crear una nueva forma de Poder Ejecutivo del Estado, o sea, la creación del Directorio:

1°. La Asamblea General ordena que en la persona de quien se concentrase la Suprema Potestad Ejecutiva recaigan todas las facultades y preminencias acordadas al Supremo Gobierno por el Estatuto del 27 de febrero de 1813 (por el cual se designaba al Triunvirato como Poder Ejecutivo), y demás decretos posteriores.

2°. Ella será distinguida con la denominación de Director Supremo de las Provincias Unidas: tendrá el tratamiento de Excelencia y la escolta competente.

3°. Llevará una banda bicolor, blanca al centro, y azul a los costados, terminada en una borla de oro, como distintivo de su elevada representación.

. Residirá en la Fortaleza de esta capital, y la duración de su cargo será el de dos años.

5°. En caso de muerte, renuncia o absoluta imposibilidad del Supremo Director para continuar en el Gobierno, se procederá a la elección del que deba sucederle.

6°. Disfrutará de una pensión competente que baste a sostener el decoro de la Suprema Autoridad.

7°. La prudencia, sabiduría y acierto que deben presidir a todas las deliberaciones del Gobierno, y hacer la felicidad de las Provincias de su mando, exigen la creación de un Consejo de Estado, cual por este decreto se establece compuesto de nueve Vocales, incluso el Presidente y Secretario, facultándose al Supremo Director para que pueda nombrar por sí dos supernumerarios para el Consejo, siempre que por las circunstancias lo halle convenir al mejor servicio del Estado.

8°. En las enfermedades graves que impidan al Supremo Director el desempeño de sus funciones, suplirá el Presidente del Consejo con las mismas facultades y preeminencias; por lo tanto, su nombramiento se hará siempre por el Poder Legislativo, y el del Secretario y demás consejeros por el Supremo Director (…)».

La elección para el cargo de Director Supremo, recayó en Gervasio Antonio de Posadas que fue de este modo el primer Director Supremo del Estado, funciones que desempeñó desde el 31 de enero de 1814 hasta el 9 de enero de 1815, en que renunció.

Lo sucedió en el mando Carlos de Alvear, cuya actuación duró sólo tres meses, ya que a mediados de abril se produjo la sublevación de Fontezuelas, movimiento militar que lo obligó a abandonar el poder.

El 20 de abril se designó Director Supremo al general Rondeau, quien no pudo asumir el cargo por hallarse al frente del Ejército del Norte; con carácter interino se nombró entonces al corone! Ignacio Álvarez Thomas, durante cuya actuación fue convocado un Congreso General que debía reunirse en la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Directorio de Gervasio Antonio de Posadas (31 de enero de 1814). Su gobierno estuvo influido por Alvear y por la Logia Lautaro. Declaró «fuera de la ley y traidor a la patria» a Artigas, que, en abierta lucha con Buenos Aires, no reconocía a las autoridades de la nación y luchaba contra los españoles, pero por la independencia del Uruguay.

Se creó una escuadra con la que Guillermo Brown bloqueó Montevideo y venció la la flota española.

Designó al General Alvear jefe de las fuerzas sitiadoras de Montevideo en reemplazo de Rondeau. Envió a Belgrano y Rivadavia en misión diplomática a Europa para obtener el reconocimiento de la Independencia por parte de Inglaterra y un arreglo pacífico con España. Designó a Alvear (vencedor dé Montevideo) jefe del Ejército del Norte, pero la oficialidad se sublevó para sostener a Rondeau. Posadas renunció el 9 de enero de 1815.

Directorio de Carlos María de Alvear (9 de enero de 1815).—Nombrado por la Asamblea, su gobierno fue muy accidentado, pues tuvo muchos desaciertos. Desesperado porque Artigas hostilizaba al gobierno, los realistas amenazaban por el Norte y se temía la llegada al Río de la Plata de un ejército de 15.000 hombres al mando de Morillo, envió a Manuel José García que alcanzase a Belgrano y a Rivadavia en Río de Janeiro y les hiciera entrega de unas cartas donde ofrecía al gobierno inglés el protectorado de estas tierras.

Mandó tropas para batir a Artigas, pero parte de ellas se sublevaron en Fontezuelas (cerca de Arrecifes), mientras que al mismo tiempo estallaba en Buenos Aires una revolución tendiente a deponerlo. En las calles se pidió la cabeza de Alvear y éste tuvo que huir hacia Río de Janeiro el 17 de abril de 1815. Como resultado de esta revolución la Asamblea General Constituyente fue disuelta.

Directorio de José Rondeau (20 de abril de 1815). — Fue elegido interinamente por el pueblo el general Rondeau, que se hallaba al frente del Ejército del Norte. Le substituyó como suplente el coronel Ignacio Álvarez Thomas.

Directorio de Ignacio Álvarez Thomas. — Convocó a las provincias para un Congreso Constituyente que se reuniría en una ciudad de la nación que no fuera Buenos Aires.  Su gobierno fue débil y los caudillos se envalentonaron. Álvarez Thomas renunció el 13 de abril de 1816.

Directorio de Antonio González Balcarce (16 de abril de 1816).— Al hacerse cargo del gobierno recibió la noticia de que el 24 de marzo se había instalado en San Miguel de Tucumán el Congreso Constituyente.

Directorio de Juan Martín de Pueyrredón (3 de mayo de 1816). — Nombrado por el Congreso de San Miguel de. Tucumán, prestó ayuda eficacísima a San Martín para la organización del Ejército de los Andes, y a Belgrano y Güemes para la resistencia en el Norte. Tuvo que sofocar una revolución federalista porteña, desterrando a Manuel Moreno, Dorrego, Agrelo y Pagola. Luchó también contra los caudillos Artigas, López y Ramírez, distrayendo las tropas del Ejército del Norte, nuevamente al mando de Belgrano.

Artigas, «traidor a la Patria»

Cuando el enfrentamiento entre las fuerzas artiguistas y las porteñas era cada vez mayor, el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas decidió promulgar este decreto, que agudizaría el problema:

«Art. 1 °. Se declara a Don José de Artigas infame, privado de sus empleos, fuera de la Ley, y enemigo de la Patria.

Art. 2°. Como traidora la Patria será perseguido, y muerto en caso de resistencia.

Art. 3°. Es un deber de todos los pueblos, y las Justicias, de los Comandantes militares, y de los Ciudadanos de las Provincias Unidas perseguir al traidor por todos los medios posibles. Cualquier auxilio que se le dé voluntariamente será considerado como crimen de alta traición. Se recompensará con seis mil pesos al que entregue la persona de Don José Artigas vivo o muerto.

Art. 4°. Los Comandantes Oficiales, Sargentos y Soldados que siguen al traidor Artigas conservarán sus empleos, y optarán a los ascensos y sueldos vencidos, toda vez que se presenten al General del Ejército Sitiador, o a los Comandantes y Justicias de la dependencia de mi mando en el término de 40 días contados desde la publicación del presente Decreto.

Art. 5°. Los que continúen en su obstinación y rebeldía, después del término prefijado, son declarados traidores y enemigos de la Patria. De consiguiente, los que sean aprehendidos con armas, serán juzgados por una Comisión Militar y fusilados dentro de las 24 horas.

Art. 6°. El presente Decreto se circulará a todas las Provincias, a los Generales y demás Autoridades a quienes corresponda: se publicará por Bando en todos los Pueblos de la Unión, y se archivará (…)».

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DESARROLLO Y OBRAS DEL DIRECTORIO

— Las derrotas sufridas por Napoleón anunciaban el regreso de Fernando VII al trono español y era previsible el envío de tropas españolas para reforzar a los realistas de Montevideo y sofocar el movimiento de Buenos Aires. Las tropas patriotas habían sufrido derrotas en Vilcapugio y Ayohuma. Las disenciones internas crecían.

— El 8 de Septiembre la Asamblea suspendió sus sesiones por un tiempo, dejó constituida una Comisión permanente de cinco miembros que podía convocar a los diputados en caso de necesidad y autorizó al Triunvirato para que «obrase de por sí, con absoluta independencia durante la suspensión de las sesiones». Otra vez concedía «facultades extraordinarias».

— El Triunvirato, integrado por Posadas, Rodríguez Peña y Larrea, convocó nuevamente la Asamblea para el 21 de enero de 1814.A pedido del mismo triunvirato la Asamblea decretó la concentración del poder en una sola mano «bajo las condiciones que establecerá la ley».

— El 26 de enero dictó un Estatuto estableciendo la concentración del poder en una sola persona con la denominación de Director Supremo de las Provincias Unidas.La duración en el cargo sería de dos años. Un Consejo de Estado, compuesto por nueve miembros lo acompañaría en sus funciones.Designó como Director Supremo a Posadas y como Presidente del Consejo de Estado a Rodríguez Peña.

— A Posadas sucedió en su cargo Carlos María de Alvear. Alvear no contó con simpatías populares. Era en extremo autoritario. Llegó a dictar un decreto estableciendo pena de muerte para todo el que de palabra o escrito censurase al gobierno. Alvear decretó la incorporación forzosa al ejército, aumentó en forma desmesurada los impuestos y gravámenes, confiscó bienes eclesiásticos.

— Su situación era insostenible. Alvarez Thomas se sublevó en Fontezuela y encontró apoyo general. Alvear renunció ante la Asamblea.
La Asamblea aceptó la renuncia y, modificando la ley vigente, nombró un nuevo triunvirato. El pueblo de Buenos Aires se amotinó y exigió al Cabildo que se hiciese cargo del gobierno.

— El Cabildo disolvió la Asamblea, pidió a Alvear la renuncia a todos sus cargos y confió a Soler la comandancia de armas.Dispuso también la convocatoria del pueblo de Buenos Aires a elecciones para nombrar un gobierno provisorio hasta la reunión de «un Congreso General de las Provincias». Rondeau fue elegido Supremo Director Provisorio, y como se encontraba al frente del Ejército del Norte, hasta que volviese el poder fue confiado a Alvarez Thomas, como suplente.

— El Cabildo y los electores crearon una Junta de Observación que asistiera al Director y dictara un Estatuto Provisional.

— El Estatuto Provisional sancionado por la Junta de Observación fue aprobado por el Cabildo y jurado por el Director.El Estatuto establecía que el Director convocaría a un Congreso General a reunirse en la ciudad de Tucumán para establecer una constitución.

— Las Provincias rechazaron el valor del Estatuto Provisional. El Cabildo y pueblo de Buenos Aires no tenían potestad para legislar sobre todo el país. Pero todas, excepto las dominadas por Artigas estuvieron de acuerdo en nombrar delegados para el Congreso a reunirse.

— Después del Pacto de Santo Tomé, Alvarez Thomas se vio obligado a renunciar. La Junta de Observación nombró como Director Supremo, el 17 de abril de 1816, cuando ya estaba reunido el Congreso de Tucumán, a Antonio González de Balcarce.El Congreso nombró Director a Pueyrredón y comunicó a Balcarce que limitara su poder sólo a Buenos Aires.

 

Fuente Consultada:
 Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz
 Argentina de su país y de su gente María Sáenz Quesada
 Historia Argentina Escuela Secundaria Kapelusz