Historia de Palestina

Historia de los Hebreos en Palestina Cisma Reyes y Religion

Historia de los Hebreos en Palestina-Cisma, Reyes y Religion  

Hacia mediados del milenio seguido a de C., en una época de incesantes movimientos de pueblos, ciertos grupos semitas, originarlos del desierto arábigo, llegaron al Eúfrates medio. Cerca del 1350 a.C. avanzaron hacia el oeste en dirección a Palestina.

En el siglo XII a C. formaron reinos en zonas cercanas al mar Mediterráneo, Entre estos grupos semitas se destacaron los fenicios y los hebreos.

Aunque con características propias, ambos pueblos, al ser vecinos de civilizaciones tan importantes como las de Mesopotamia y Egipto, recibieron muchos elementos culturales de estas regiones.

Costumbres, artes, ideas, posaron de un lugar a otro y de un pueblo al otro. Sufrieron también el impacto de circunstancias externas amenazantes, pero lograron desarrollarse sin excesivos sobresaltos antes de la formación de los grandes imperios asirlo, neobabilónico y persa.

mapa de israel

El pueblo hebreo no ha aportado elementos de importancia para el progreso de la civilización universal.

Tampoco la entidad de su Estado, inestable politicamente, de extensión limitada y de confines imprecisos, justificaría la atención con que han sido estudiados, si no fuera porque de él salió el cristianismo y también porque sus textos bíblicos son los fundamentos dogmáticos de esta religión, cuyo espíritu caracteriza a la civilización de todos los pueblos occidentales.

HISTORIA DEL PUEBLO HEBREO:

Los hebreos:el pueblo de Yahvé” Los hebreos se asentaron en la zona de Palestina, al Sur de Fenicia.

Esta zona está delimitada: al Oeste: por el mar Mediterráneo; al Este: por el río Jordán y el mar Muerto; al Norte: por las montañas del Líbano; al Sur: por la península del Sinaí.

Es un territorio menos fértil que Egipto y Mesopotamia, pero presenta llanuras aptas para el pastoreo y el cultivo, parlo que será codiciado parlas vecinos del desierto.

También pondrán sus oías allí poderosos renos por estar en una posición estratégica, lugar o punto de contacto, adonde llegaban caravanas de diferentes lugares.

Esta región se llamo primitivamente el país del Canaán debido a que sus primitivos pobladores fueron os cananeos pueblo también de origen semita, que se asentó allí hacia el 3000 a.C..

Posteriormente llegaron tribus de origen ario, los filisteos quienes denominaron a la zona Philístina, nombre del cual derivó la palabra Palestina y los hebreos, singular pueblo, que no formó un poderoso Estado o un imperio, pero que sorteando avatares mantuvo su vigencia hasta la actualidad.

Es el único pueblo de la antigüedad que sobrevivió hasta hoy gracias a los lazos de unión que originó su religión.

Evolución histórica y política de los hebreos

Antecedentes del pueblo hebreo. Los patriarcas: Los antiguos hebreos partieron originariamente desde Arabia y llegaron a la Mesopotamia.

Estaban organizados en pequeños grupos familiares o “clanes”, dirigidos por el más anciano de sus miembros, al que llamaban ‘patriarca’, quien además administraba justicia, dirigía los actos de guerra y realizaba tareas de sacerdote.

mapa palestina antigua

Según la tradición, uno de estos patriarcas, Abraham, fue elegido por su dios, Yahvé o Jehová, para sellar un ‘pacto de alianza”: Yahvé le ordenó dirigirse a Cannán, tierra que prometió a él y a sus sucesores, si cumplían con sus designios. Abraham entonces obedeció, se puso en marcho con su clan y se estableció en Palestina.

Los hebreos salieron de la región que habitaban en Caldea, dirigidos por Abraham, y tomaron posesión de la tierra de Canaán, donde se establecieron y afincaron desplazando a los cananeos. Ha habido sus dudas acerca de si los hebreos y, particularmente, Abraham, procedían de una comarca de la Caldea o de la propia ciudad de Ur.

Las investigaciones dan por cierto que la procedencia de Abraham viene de la ciudad de Ur. También se han disipado las dudas que pudieran suscitarse sobre la ruta seguida en su migración hasta la Cananea.

Abraham saldría de Ur con su clan, dirigiéndose hacia el Norte y franqueando el Eufrates,  usado aún en nuestros días, alcanzarían las rutas que conducían desde la Alta Siria a Palestina. Así, pues, hay que considerar a Abraham como el fundador histórico de la nación hebrea.

Con su nieto, Jacob o Israel, los hebreos comenzaron a llamarse a sí mismos hilos de Israel” o israelitas” nombre que significa los que son fuertes con Dios”. Muchos hebreos emigraron a Egipto cuando ese país estaba en poder de los hicsos.

La dinastía XVIII tebana La expulsión de los hicsos de Egipto, se generó en un clima de fervor nacionalista.

Cambió la situación de los hebreos asentados allí, fueron perseguidos y tratados prácticamente como esclavos. Surgió entonces entre los hebreos la figura de Moisés, quien convenció a su pueblo para huir de Egipto y dirigirse hacia la tierra prometida”.

Se inició así el éxodo de los hebreos.

Según la Biblia, Moisés recibió al cruzar la península del Sinaí, en una revelación de Jehová, las leyes para el gobierno de la comunidad, conocidas como el Decálogo o las Tablas de los Diez Mandamientos.

Aquí la alianza de Dios y Abraham se renovó: Yahvé protegería a los hebreos en su camino a la nueva patria y el pueblo se comprometía a reconocerlo como único dios y cumplir con las «leyes”.

El símbolo de este acuerdo era el Arco de la Alianza que contenía las Tablas. Al llegar a Palestina, Moisés murió a la vista de la tierra prometida”. Esta fue conquistada por Josué, su sucesor. En el curso del siglo XII a C. los hebreos tuvieron algunos enfrentamientos con los cananeos.

En cuanto a la organización política continuaron por mucho tiempo divididos en 12 tribus, sin conformar un solo Estado. El vínculo primordial entre ellos era el religioso.

En momentos difíciles cuando eran atacados por enemigos, las tribus aceptaban eventualmente a un único jefe, llamado juez.

Este era casi siempre un caudillo que unía a varias tribus bajo su autoridad durante el tiempo que durara el peligro. Entre ellos se destacaronGedeon, Sanson y Samuel.

Cuenta el Antiguo Testamento que el pueblo hebreo atravesó diversas etapas en su historia:

Etapa de los patriarcas. En ella Abraham, padre de los hebreos, abandonó por orden de Dios la ciudad de Ur para dirigirse hacia Palestina. Esta etapa comprende también la huida de Egipto de los hebreos guiados por Moisés, a quien Dios entregó los Diez Mandamientos. Por último se narra la instalación en Palestina.

Etapa federativa. Comienza con el patriarcado de Josué (siglo XII a.C). Se relata la federación de las doce tribus de Israel, que se enfrentaron a los filisteos. La lucha finalizó con la implantación del poder unificador de los jueces: Gedeón, Sansón, Samuel.

Etapa monárquica. En este período los judíos formaron un reino unitario con capital en Jerusalén, primero bajo el mando de Saúl y luego de David y Salomón, Después de produjo la división en dos reinos (Judá e Israel), la dominación babilónica y, por último, la diáspora de los judíos, es decir, su dispersión por el mundo.

Los hebreos creen en la existencia de un solo Dios, por tanto su religión es monoteísta. Esto era un rasgo único en su época. Según su concepción religiosa, Dios selló un pacto con los hebreos, a los que escogió como pueblo elegido.

Dentro de las creencias judías figura la esperanza en la venida de un Mesías o redentor. El Antiguo Testamento es el libro sagrado del pueblo hebreo. El libro relata la historia de este pueblo y sus relaciones con las naciones vecinas, principalmente Mesopotamia y Egipto.

Creación del Estado hebreo: Los reyes

Rey Salomónrey salomon

A fines del siglo Xl a C. estas uniones temporales frente al peligro se transformaron en una unión permanente con la creación del reino de Israel.

Los hebreos organizaron un solo Estados nació la monarquía.

Era una circunstancia propicia para ello. En el plano internacional era una época de florecimiento de pequeños reinos independientes los grandes imperios antiguos habían decaído y todavía no había surgido el temible poder de los asirios.

En el plano interno, era un buen momento para unirse y derrotar a los filisteos con quienes se disputaban la zona.

El primer rey de los hebreos fue Saúl. Su sucesor David conquisto Jerusalén (antigua ciudad cananea) y la convirtió en la capital del reino. Posteriormente sometió a los filisteos y extendió los dominios de Israel hasta el mar Rolo.

Los hebreos consideraron a esta época como la más feliz. Su hilo y sucesor Salomón alcanzo fama por darle prestigio e importancia al cumplimiento de la justicia.

También intensificó el comercio aprovechando que el territorio estaba ubicado en un cruce de rutas comerciales.

Fue una época prospero. Saloman, incluso, organizo una flota para comerciar por el mar Rojo. Parte de las riquezas se aplicaron a la construcción del palacio y del templo de Yahvé en Jerusalén.

templo salomon

Templo de Salomón

El Cisma. Los dos reinos

A la muerte de Salomón cerca de 926 a C. se desencadenó una fuerte rivalidad entre las 12 tribus que conformaban el pueblo hebreo lo que determino la división del reino en dos estados diferentes:

a) Las diez tribus del Norte formaron el reino de Israel mas vasto y más fuerte, con capital en Samaria;

b) Las dos tribus del Sur formaron el reino de Judá con capital en Jerusalén.

Como consecuencia de este cisma o esta división hubo una decadencia económica y religiosa. Económica porque ya no tuvieron el monopolio de las rutas de la región, y religiosa porque comenzaron a adorar, sobre todo en el reino del Norte, a otros dioses y asimilaron también costumbres religiosas de otros pueblos como los cananeos.

Como reacción ante esta situación surgieron los profetas, en defensa de la doctrina de Jehová. Según la Sagrada Escritura profeta es aquel que habla por Dios y como intérprete de Dios.

El exilio. La pérdida de la independencia política

La división y las luchas internas provocaron debilidad en los dos reinos justo en el momento en que resurgían nuevamente poderosos imperios en el Cercano

Oriente. Por lo tanto se vieron imposibilitados de mantener su independencia En eL 722 a.C. los asirios invadieron el reino de Israel y lo conquistaron, en el 587 a.C., Judá cayó en poder del imperio neobabilónico de Nabucodonosor II, quien transportó a los israelitas cautivos a Babilonia.

El cautiverio en Babilonia señala la decadencia de la organización política de los hebreos. Como contrapartida constituirá un periodo de elevación religiosa. Los judíos se mantendrán unidos por sus tradiciones yahvistas.

En esta época surgieron con nuevo vigor los profetas, que reavivaron la fe de los israelitas. Entre ellos, Ezequiel y Daniel anunciaban que tras el sufrimiento vendría la recompensa con la llegada del Mesías, el Hilo de Dios” que los libertaría.

El retorno a Palestina. La comunidad religiosa

Cuando Ciro el Grande rey de los persas conquistó el imperio neobabilonico en el 539 a.C. autorizó a los hebreos retornar a Palestina.

Si bien los persas les permitieron reorganizarse como comunidad religiosa, de acuerdo con su política de respeto a las creencias de los sometidos a su poder les prohibieron erigirse, en cambio como un Estado político independiente.

De esta forma sufrieron distintas dominaciones: de la persa pasaran a la griega y luego a la romana.

La diáspora: En el año 70 d.C. LOS romanos destruyeron a ierusalen y expulsaron a os israelitas, quienes se disgregaron por todo el Mediterráneo. Comenzó así la diáspora” es decir la dispersión de os judíos por el mundo.

La historia de los hebreos en Palestina había terminado por el momento, ella dejaría de ser su patria por mucho tiempo Pero la comunidad hebrea sobrevivirá manteniendo intactas sus creencias y costumbres, gracias a su fe y a la alianza con su Dios, Yahvé.

Economía: una tierra puente Establecidos en Palestina, los hebreos se dedicaron a la agricultura y a la ganadería. Los cultivos característicos fueron el olivo y la vid, aunque también obtuvieron legumbres como habas y en telas.

El pastoreo de ovejas, asnos, bueyes, cabras, caballos y camellos acompañaba la actividad agrícola. También trabajaron la cerámica y confeccionaron numerosos tejidos de ano y lino. Pero su más importante actividad económica fue el comercio: esto se debió a que su lugar de asentamiento, Palestina, era una tierra puente; por ejemplo, un lugar de tránsito de mercaderes entre Mesopotamia y Egipto.

Los hebreos: exportaban: aceite y vino; importaban: metales (cobre de Chipre, hierro de Anatolia, oro de Arabia), marfil y especias.

La sociedad La sociedad israelita estaba íntimamente relacionada con su religión. El núcleo de la sociedad hebrea era la familia. Esta ero patriarcal. El padre representaba la máxima autoridad. Existían también los esclavos, que se obtenían por compra o por ser prisioneros de guerra; no se los trataba con crueldad

Letras y artes La religión dominó todos los aspectos de la cultura hebrea. La prohibición de representar a la divinidad desalentó la creatividad en escultura y pintura.

Como contrapartida, la religión estimuló el desarrollo de la literatura: el esfuerzo de generaciones para la redacción y la transmisión de los textos, las creencias y tradiciones religiosas.

El resultado fue la Biblia. La palabra Biblia” deriva del griego (Biblia libros, e indica el libro por excelencia Fenicia”. También se denomino Sagradas Escrituras: Sagradas” porque se creen inspiradas en Dios y contienen la revelación de éste a los hombres, y “Escrituras” porque su origen es variado, de distintas épocas y diferentes autores.

Estos escritos redactados por os hebreos constituyen el Antiguo Testamento o Biblia hebrea. En ellos se habla de la historia, las costumbres, las creencias, los pensamientos éticos y morales del pueblo israelita.

Posteriormente, los cristianos le anexaron el Nuevo Testamento, donde aparece la llegada de Cristo, su vida y los orígenes del cristianismo.

El núcleo original de la Biblia fue el Pentateuco, conjunto de los cinco primeros libros del Antiguo Testamento: el Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio.

El Génesis relata la creación del mundo, los orígenes del pueblo hebreo con Abraham hasta el establecimiento en Egipto.

El resto de los libros se refieren, entre otros temas, a Moisés, comentan la huida de Egipto, el peregrinar por el desierto y la llegada a la tierra prometida.

Los llamados Escritos Históricos de Josué, Jueces, Samuel, Reyes y Crónicas narran los hechos históricos desde el asentamiento en Palestina, relatan la actuación de los jueces, la formación del Estado, los momentos salientes de cada monarquía.

Los Escritos Proféticos comentan la división del reino en Israel y Judá, y su caída en manos de opresores extranjeros. Contienen los presagios de los profetas que anuncian el castigo y la resurrección de las ruinas.

Los Escritos Poéticos contienen salmos o himnos para ser cantados y plegarias.

Los Escritos Sapienciales reúnen consejos de sabiduría y preceptos de carácter moral. La música también fue cultivada por los hebreos. Samuel fundó una escuela de músicos. Durante los gobiernos de David y Salomón, este arte llegó a su esplendor considerándose una profesión de gran prestigio.

(Ver JERUSALEN, LA CIUDAD SANTA)

La religión: un monoteísmo ético

La religión, razón misma de ser del pueblo hebreo, tuvo como característica principal el monoteísmo. Israel tiene un solo dios: Yahvé o Jehová.

Esta es la primera gran diferencia con el resto de las religiones del Cercano Oriente, que eran politeístas. Su dios es justo, sumamente bueno y clemente.

No puede ser representado, es inmaterial. No toma por esto características antropomórficas ni se identifica con las fuerzas de la naturaleza, como los dioses de otras religiones de la antigüedad.

El hombre queda con respecto a Jehová en una posición inferior. Dios lo hizo a su imagen , inmortal, pero ha pecado, por ello ha sido condenado al trabajo y a la muerte. Concepto inverso al de las religiones mesopotámicas, donde el hombre nace mortal.

El anuncio de la llegada de un Mesías en las épocas de crisis es otra particularidad de la religión hebrea. Vislumbro un futuro feliz, en donde el bien y la justicia reinen en la Tierra.

De esta forma, el mesianismo señala un punto de transición a la predicación cristiana. La religión de los israelitas tuvo también un matiz moral o ético. Yahvé le exige a su pueblo el cumplimiento de una moralidad.

Dicto, en primer lugar, Las obligaciones del creyente para con su dios («ser el único dios”, “no representarlo”), y luego, las obligaciones de los hombres entre sí «no cometer asesinato ni adulterio” ,“honrar al padre y a la madre”, etc.).

Por último, debemos citar una característica primordial de la religión hebrea: el profundo vínculo de Dios con la historia de su pueblo. En otras religiones, el accionar de los dioses se realizaba fuera de los tiempos históricos.

En la religión de los hebreos, Dios está presente en la historia de su pueblo y les manifiesta o les revela a sus creyentes el modo correcto de actuar.

Se comunica con ellos a través de sus elegidos como Abraham y Moisés, por intermedio de los cuales los guía” en el transcurso de la historia.

En síntesis: La religión hebrea, monoteísmo de contenido moral y profundo vínculo con la historia de su pueblo, fue la primera religión “sin fronteras”, lo que la convirtió en vínculo permanente entre sus creyentes y en razón de ser para su supervivencia como pueblo.

Su Legado: La primera fe monoteísta, origen de las tres grandes religiones actuales: cristianismo, judaísmo y islamismo. El Antiguo Testamento.

AMPLIACIÓN Y SÍNTESIS DEL TEMA

LAS RAÍCES DEL JUDAÍSMO son extremadamente antiguas, posiblemente anteriores al s. XIII a.C. A diferencia de todas las religiones de la época, los judíos creían en un solo dios. La historia y las leyes del judaismo estaban escritas en un libro, la Biblia hebrea (lo que los cristianos conocen como Antiguo Testamento).

Los cinco primeros libros se conocen como la Tora, que quiere decir «ley» (para los cristianos se trata del Pentateuco). Contiene la historia de Abraham, Isaac y Jacob, llamados los «patriarcas», así como la historia de Moisés. En la Tora se expresan los preceptos básicos del judaismo.

ABRAHAM: El pastor Abraham, el primer patriarca hebreo, era originario de la ciudad caldea de Ur. Dios le ordenó que cogiese a su familia y se trasladase con ella a Canaán, territorio que ocupaba la actual Palestina.

Dios quiso más tarde probar su fe ordenándole el sacrificio de su único hijo Isaac. A punto estaba de celebrar el sacrificio cuando Dios, satisfecho por su devoción, le ordenó sustituir a su hijo por un carnero.

JACOB: Jacob era el primogénito de Abraham y condujo a los hebreos a Egipto cuando el hambre asoló las tierras de Canaán. Jacob recibió asimismo el nombre de Israel, de donde viene el de «israelitas» con que se conoce también a los hebreos.

MOISÉS: El libro bíblico del Éxodo se centra en el período de la esclavitud de los hebreos en Egipto y en su salida conducidos por Moisés hacia la tierra de Canaán, a través del desierto. Durante la peregrinación, Moisés recibió las leyes de Dios, especialmente el Decálogo, en la cima del monte Sinaí.

Como intérprete de la Alianza, Moisés se convirtió en el organizador de la religión y de las tradiciones civiles de los israelitas. El Decálogo (los «diez mandamientos») se convirtió en el código de conducta, no sólo del judaísmo, sino también, más tarde, del cristianismo.

ISRAELITAS Y FILISTEOS: Los filisteos eran un pueblo de marinos provistos de una rígida disciplina y de un buen armamento que invadieron y saquearon varios países del Mediterráneo. Se habían instalado en Canaán poco antes del regreso de los israelitas desde Egipto.

Los filisteos intentaron extenderse al vecino territorio de Israel y a los montes de Judea, lo que condujo a un conflicto entre los dos pueblos; es la historia bíblica de Sansón. Durante el reinado de David, los israelitas se unieron definitivamente ante el enemigo común, los filisteos. Resultaron victoriosos y se establecieron en la tierra de Israel.

EL REINO DIVIDIDO El primer templo de Jerusalén fue construido por Salomón en el 957 a.C. para albergar el Arca de la Alianza, símbolo de la unidad israelita.

Tras la muerte de Salomón (h. 930 a.C.) se intensificaron las luchas entre las tribus del norte y las del sur. El reino se dividió en dos: Israel, al norte, y Judá, al sur.

INFLUENCIA EXTRANJERA: Los asirios conquistaron Israel en el 721 a.C. El área y su religión sufrieron la influencia extranjera durante largo tiempo, en un período en el que transcurrieron desde la caída en manos de Babilonia (s. VI a.C.) hasta la conquista de Alejandro Magno (s. IV a.C.).

Los romanos conquistaron Israel en el 63 a.C. y la incorporaron a sus posesiones con el nombre de Judea. La religión de los israelitas comenzó a ser conocida como judaísmo, mientras que los israelitas se conocieron más como judíos.

En este período surgieron nuevos grupos judíos, principalmente de orden político, cuyo objetivo era la fundación de un estado judío independiente. La comunidad judía se expandió rápidamente por el Mediterráneo y Egipto.

LA VIDA COTÍDIANA El pueblo que observaba la religión judía debía cumplir ciertas leyes. Éstas incluían una cierta forma de matar a los animales y de preparar los alimentos. Un precepto fundamental era la observancia del sabbath, día de la semana consagrado a la plegaria.

Fuente Consultada: La Humanidad de Silvia Vázquez de Fernández

Biografia de Moises Exodo Hebreo de Egipto a La Tierra Prometida

Biografía de Moisés – Exodo Hebreo-El Becerro de Oro-Vida en el Desierto

Moisés (siglos catorce o trece a.C.). El libro bíblico del Exodo dice que Dios entregó a la humanidad los diez mandamientos mediante su servidor Moisés, un hebreo educado como príncipe en Egipto.

Moisés liberó a los israelitas de la esclavitud en Egipto y los condujo durante 40 años por tortuosos caminos a través del desierto hacia la tierra de Canaán.

Estableció con su hermano Aarón la comunidad religiosa de Israel y fundó sus tradiciones por medio de la escritura y la práctica.

Se le considera el autor de varios de los primeros libros de la Biblia, única fuente de información sobre los eventos mencionados (consultar el capítulo 9 para mayor información sobre el judaísmo y Moisés).

moises

¿Quién era Moisés?

En el siglo XII a.C., nació, en una familia hebrea de la tribu de Leví, un niño al que su madre echó al Nilo en un cesto de mimbre para darle la oportunidad de salvarse, ya que el faraón había decretado la muerte de todos los varones hebreos.

El niño fue salvado de las aguas por la hija del faraón y recogido en la corte; le llamaron Moisés, que significa salvado de las aguas. Cuando supo sus orígenes, Moisés tomó a su cargo la tarea de liberar a su pueblo y devolverlo a Palestina, la tierra prometida.

¿Qué es el Éxodo?

Es el viaje que realizaron los hebreos para volver a su tierra. Moisés, que había obtenido permiso del faraón para conducir a su pueblo fuera de Egipto, tomó el camino de oriente, consiguió atravesar el mar Rojo —cuyas aguas se abrieron milagrosamente— y llegar al desierto del Sinaí.

La Biblia narra que, durante su estancia en el desierto, Moisés tuvo en el monte Sinaí la visión de Dios y la revelación de los Diez Mandamientos, leyes dictadas por Dios al «pueblo elegido» a través de Moisés, el hombre justo.

¿Qué importancia y valor tiene la obra de Moisés?

Durante cuarenta años los hebreos vivieron en el desierto. Moisés empleó estos largos años para concluir la obra iniciada en el Éxodo: convertir a su gente en el pueblo de Israel, aliado de Yahvé, el único Dios. Las Tablas de la Ley eran el símbolo y la prueba de esta alianza, el lazo que unía a las personas. Moisés no pudo llegar a Palestina. Murió —dice la Biblia— con ciento veinte años, tras haber visto a lo lejos la tierra prometida.

LA VIDA DE MOISÉS:

Las tribus hebreas que habitaban en Egipto fueron reducidas a la esclavitud por un nuevo soberano, que ordenó la muerte de todos los niños varones, a fin de evitar cualquier levantamiento; la madre y la hermana de Moisés decidieron ponerlo a salvo, escondiéndolo hasta la edad de tres meses, y luego lo colocaron en una cesta de papiro calafateada con pez que lanzaron al Nilo.

Una hija del faraón, que fue a bañarse en el río encontró al niño y decidió criarlo. Le dio el nombre de Moisés; (salvado de las aguas) y creció en la corte del faraón.

La juventud de Moisés en la corte del faraón transcurrió en silencio según el relato bíblico, hasta el momento en que Moisés dio muerte a un capataz egipcio que maltrataba a un esclavo hebreo.

Tras el asesinato, se vio forzado a huir y se exilió en el país de Madián, más allá de los confines orientales del delta, en donde se refugiaban las personas que huían de Egipto. Allí, ayudó a las hijas del sacerdote Jetro, que fueron agredidas por pastores, y permaneció unos cuarenta años junto a este hombre que le dio en matrimonio a su hija Séfora.

Cuando Moisés apacentaba el rebaño de Jetro, en la región del monte Horeb (otro nombre del Sinaí), Dios se le apareció en forma de una zarza ardiente, la que no se consumía, y le reveló su voluntad de enviarlo a Egipto para liberar a su pueblo.

Moisés se mostró primero reticente, pero Dios le ordenó dirigirse a sus compatriotas diciéndoles: «Él es (Yahvé), el Dios de vuestros padres, el que me envió hacia vosotros», y le otorgó poderes taumatúrgicos.

De vuelta en Egipto, Moisés se presentó ante el faraón para pedirle que dejase partir al pueblo hacia el desierto durante tres días, para ofrecer sacrificios a Yahvé. Pero el faraón se negó y acentuó su opresión contra el pueblo hebreo. Entonces Yahvé ordenó a Moisés castigar a Egipto con diez plagas: el agua del Nilo se convirtió en sangre; ranas, zancudos y tábanos infestaron el territorio.

El ganado moría, los hombres estaban cubiertos de póstulas, el granizo caía asolando Egipto, las langostas devoraban las cosechas y espesas tinieblas cubrían la región. Cada vez, el faraón prometía que dejaría partir al pueblo, pero tan pronto cesaba la calamidad, su corazón se endurecía.

Entonces, Moisés anunció la muerte de todos los primogénitos y ordenó a sus compatriotas inmolar un cordero de un año de edad, al interior de cada familia, durante la noche del 14 al 15 de Abib (marzo-abril).

Su sangre debía esparcirse sobre las dos jambas y el dintel, para señalar las casas de los hebreos, quienes serían los únicos perdonados por la desolación.

La víctima y, en consecuencia, el rito se llamaban pessah, «pascua», es decir, «pasar más allá». En la mañana, el faraón cedió y ordenó la salida de los hebreos de Egipto.

MOISÉS Y EL PUEBLO HEBREO:

En algún momento del siglo XX antes de nuestra era, una pequeña e insignificante tribu de pastores semitas abandonó su viejo hogar en la tierra de Ur, una ciudad situada en la confluencia de los ríos Éufrates y Tigris, para buscar nuevos pastos en los dominios de los reyes de Babilonia.

Los soldados reales habían logrado echarlos de su tierra, y ellos se dirigían hacia el oeste en busca de un territorio que no estuviera ocupado para establecerse. Esta tribu de pastores eran los hebreos, a los que normalmente llamamos judíos.

Deambularon a lo largo y ancho de Oriente Próximo y, tras muchos años de penosa peregrinación, se instalaron en Egipto.

Vivieron entre los egipcios durante más de quinientos años y, cuando su país adoptivo fue conquistado por los hicsos,  consiguieron ser útiles a los invasores, de modo que pudieron vivir tranquilos en sus campos de pasto.

Pero, después de una larga guerra de independencia, los egipcios echaron a los hicsos del valle del Nilo y los judíos pasaron una época terrible, ya que se convirtieron en esclavos y fueron forzados a trabajar en la construcción de las carreteras reales y las pirámides.

Y como las fronteras estaban vigiladas por los soldados egipcios, a los judíos les resultó imposible escapar de Egipto.

Tras muchos años de sufrimiento, un joven judío llamado Moisés liberó a su pueblo de aquella vida miserable.

Moisés había vivido en el desierto durante mucho tiempo y había aprendido a apreciar las virtudes sencillas de sus primeros antepasados, que se habían mantenido alejados de las ciudades y no se habían dejado corromper por las comodidades y el lujo de una civilización extranjera.

Moisés decidió que su gente debía volver a amar la forma de vida de los patriarcas. Consiguió deshacerse de las tropas egipcias que los perseguían y condujo a su tribu hasta la llanura que se extiende a los pies del monte Sinaí.

Durante el largo período de soledad que había pasado en el desierto, Moisés aprendió a venerar al gran dios del trueno y la tormenta, que reinaba en los cielos y del cual dependía la vida, la luz y el aliento de los pastores.

Este dios, una de las muchas divinidades ampliamente adoradas en Oriente Próximo, se llamaba Yahvé y, gracias a las enseñanzas de Moisés, se convirtió en Señor único de los hebreos.

Un día, Moisés desapareció del campamento que los judíos habían instalado.

Se rumoreaba que había salido con dos tablas de piedra burdamente talladas.

Aquella tarde, la cima de la montaña quedó oculta a la vista humana, escondida en las tinieblas de una tempestad terrible. Pero, cuando Moisés volvió al campamento, llevaba grabadas en las tablas las palabras que Yahvé había dirigido a los hebreos entre el ruido de sus truenos y los destellos cegadores de sus relámpagos.

Desde aquel momento, el pueblo judío reconoció en Yahvé al Señor de su destino, al único Dios verdadero, que les había enseñado a vivir en santidad al ordenarles seguir los sabios consejos de los Diez Mandamientos.

Los judíos siguieron a Moisés cuando éste los invitó a proseguir su viaje por el desierto. Le obedecieron cuando les dijo lo que tenían que comer y beber, así como lo que debían hacer para resistir el clima tórrido del desierto.

Finalmente, tras muchos años de marcha, llegaron a una tierra que parecía agradable y próspera. Se llamaba Palestina, que es como los hebreos llamaban a los filisteos, una pequeña tribu de cretenses que se había instalado en la costa al ser expulsada de su isla. Desgraciadamente, en Palestina vivía otro pueblo semita, el de los cananeos.

Los judíos los obligaron a huir a los valles y allí construyeron sus ciudades.

En una de ellas, a la que llamaron Jerusalén o « tierra de paz», erigieron un gran templo. Pero Moisés ya no era el guía de los judíos. Vio la silueta de las montañas de Palestina desde lejos y cerró sus ojos cansados para siempre.

Había trabajado duro, con mucha fe, para agradar a Yahvé. No sólo había liberado a sus hermanos del yugo de la esclavitud y los había conducido a una nueva tierra donde serían libres, sino que también convirtió a los judíos en el primer pueblo que adoraba a un único Dios.

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MAS DETALLES SOBRE LA VIDA DE MOISES

LOS ISRAELITAS EN EL MONTE SINAI: Los israelitas caminaron a través del desierto hacia la comarca de Sinaí. Su marcha duró tres meses y padecieron mucho por la sed y el hambre. Fueron socorridos milagrosamente.

Un día, una nube de codornices cayó sobre el campamento y no tuvieron más que matarlas a palos.

Una mañana, encontraron la arena cubierta de granos menuditos que parecían escarcha. Moisés les dijo: «He aquí el pan que el Eterno os envía, recoged una medida por cabeza».

Tal fue el maná, blanco y que sabía como torta de miel. Los israelitas comieron de él durante los cuarenta añ^s que permanecieron en el desierto.

Otro día el pueblo se lamentaba de morir de sed. Moisés golpeó en una roca con su varita y brotó una fuente.

A! tercer mes, los israelitas acamparon frente al monte Sinaí. Moisés subió y oyó la voz de Dios que le ordenaba hablar de esta suerte a los israelitas: «Habéis visto lo que he hecho en Egipto y cómo os he conducido hasta mí en alas de águila.

Ahora, si me obedecéis y conserváis mi alianza, seréis mi pueblo, porque toda la tierra es mía, y seréis para mí una creación sagrada». Moisés ordenó al pueblo que se preparara y prohibió poner el pie en la montaña bajo pena de muerte.

El tercer día por la mañana, una nube espesa y negra ocultaba la montaña. Cruzábanla los relámpagos, se oía rugir el trueno y se escuchaba ruido de trompetas.

Todo el pueblo en el campamento estaba sobrecogido de espanto. Moisés mandó salir a los israelitas y los condujo a la falda de la montaña.

Estaba cubierta de humo y temblaba. Luego se oyó en lo alto una voz que llamaba a Moisés. Subió y recibió los mandamientos que Dios hacía a su pueblo.

EL BECERRO DE ORO

Moisés permaneció largo tiempo en el monte. El pueblo se cansó de esperarle y dijo a su hermano Aarón: «Haznos un dios que vaya delante de nosotros».

Aarón hizo que le llevaran los anillos de oro que usaban las mujeres y las doncellas en las orejas, los fundió e hizo un becerro de oro. Luego erigió un altar y anunció una fiesta para el siguiente día.

Llegado éste, los israelitas se levantaron muy de madrugada. Hicieron consumir víctimas en el altar, adoraron al becerro de oro y bailaron alrededor de él en señal de regocijo.

Aquel día, Moisés bajaba del monte con las dos tablas de piedra que el Eterno le había entregado. Oyó las voces del pueblo en el campamento. Su servidor de dijo: «Se oye un grito de guerra en el campamento».

Moisés respondió: «No es grito de vencedores ni de vencidos, es la voz de gentes que cantan». Al aproximarse, vio el becerro de oro y las gentes que danzaban.

Lleno de cólera, arrojó las tablas de piedra, que se rompieron, al pie del monte, asió el becerro de oro, le arrojó al fuego, le redujo a polvo y lanzó este polvo al agua, que obligó a beber a los israelitas.

Luego se colocó a la puerta del campamento y exclamó: «¡Conmigo los que estén por el Eterno!».

Cuando se reunieron muchos, dijo: «He aquí lo que ordena el Eterno: Que cada uno de vosotros coja una espada. Recorred el campamento y matad a los que han adorado al ídolo».

3.000 israelitas próximamente fueron degollados aquel día. Al siguiente, Moisés reunió al pueblo: «Habéis cometido un gran pecado, dijo, voy a subir al lado del Eterno para obtener su perdón».

ISRAEL EN EL DESIERTO

Los israelitas abandonaron el país de Sinaí y pusiéronse en marcha hacia el Norte. Moisés les condujo a la comarca donde en otro tiempo había habitado Jacob. El Eterno le había prometido dársela, y por eso la llamaban la Tierra prometida.

Moisés había enviado espías a la Tierra prometida. Volvieron trayendo granadas, higos y un racimo de uvas tan grande que entre dos tenían que llevarlo en un palo.

Mostraron estos frutos al pueblo reunido y contaron lo que habían visto: «Es un país en que corren la leche y la miel. Pero el pueblo que lo habita es poderoso, las ciudades son muy grandes y están rodeadas de murallas. Este pueblo es más fuerte que nosotros, es una raza de gigantes, a su lado parecíamos langostas».

Los israelitas tuvieron miedo y dijeron que preferían volver a Egipto. Siguieron acampando en el desierto, combatiendo con las otras tribus de las cercanías. Con frecuencia reprocharon a Moisés haberles hecho salir de Egipto.

«Nos acordamos, decían, de los pescados que comíamos, de los pepinos, de los melones, de -los puerros y las cebollas. Ahora ya sólo tenemos el maná».

Moisés les anunció que Dios les castigaría haciéndoles permanecer en el desierto hasta que todos los de aquella generación hubieran muerto. Permanecieron cuarenta años y les ocurrieron muchas cosas.

Un día que murmuraban contra Moisés, salieron de la arena miles de serpientes abrasadoras que empezaron a morderles y muchos murieron de las mordeduras.

El pueblo dijo entonces a Moisés: «Hemos pecado hablando contra el Eterno y contra ti. Ruega al Eterno para que aleje estas serpientes». Moisés oró, y luego, por mandato del Eterno, hizo una serpiente de bronce y la colocó en un palo. Todos los que habían sido mordidos miraban a la serpiente de bronce y quedaban curados.

Al cabo de cuarenta años el pueblo se halló cerca de la Tierra prometida, pero al otro lado del Jordán. Moisés contó entonces a todos los israelitas.

Luego subió a una montaña (el monte Nebo) y vio de lejos la Palestina. El Eterno le dijo: «He aquí la tierra que he prometido dar a Abraham, Isaac y Jacob. Te he permitido verla, pero no entrarás en ella».

Allí murió Moisés, a los 120 años. Nadie supo jamás dónde estaba enterrado.

(ver: Historia de la Diáspora Judía)

Jerusalem Ciudad Santa Cuna de tres religiones Porque? Islamismo

Jerusalém Ciudad Santa
Cuna de tres religiones Porque? Islamismo

La historia de Tierra Santa ha sido ampliamente determinada por su ubicación. El país está situado en una franja de tierra larga y estrecha limitada por el mar Mediterráneo al oeste, y por montañas y desiertos al este. La línea de la costa es recta, con pocos fondeaderos naturales, por lo que el país ha recibido profundas influencias debido a sus relaciones con las tierras que se extienden al norte y al sur, y a los pueblos nómadas que cruzaban los desiertos desde el este.

vista ciudad de jerusalen

Esta tierra mantiene huellas de los diversos pueblos que la han conquistado a lo largo de los siglos  en sus ruinas, pero también en su mosaico de habitantes. Se la llama Tierra Santa por ser el lugar de nacimiento de las dos grandes religiones de la civilización occidental, el judaísmo y el cristianismo. También el Islam tiene importantes reivindicaciones sobre Tierra Santa y sus lugares sagrados.

Los nombres que se han dado a Tierra Santa -o a partes de ella – han cambiado con cada nuevo invasor, y también han variado sus fronteras. Geográficamente, Tierra Santa es definida a menudo como Palestina, un nombre derivado de la palabra hebrea, Pheleshet o Philistia. Históricamente, se la conoció durante mucho tiempo como Palestina, pero desde 1948, cuando el pueblo judío obtuvo una patria independiente propia, a Tierra Santa se la llama Israel, un nombre que se remonta a los tiempos de los patriarcas judíos.

Como puente entre dos culturas – la egipcia al sur y la mesopotámica al norte, donde los ríos Tigris y Eúfrates descienden hasta el Creciente fértil – esta zona se vio influenciada por el comercio a través de dos antiguos caminos. El más importante, la Vía Maris o Camino del Mar, conducía al norte desde Egipto, a lo largo de la llanura costera y por un paso entre montañas hasta Meguidó, antes de separarse en dos bifurcaciones; una que seguía costa arriba y otra que atravesaba Jasar y llegaba hasta Damasco.

La segunda arteria era el Camino del Re: que recorría la orilla este del río Jordán. Nuestros conocimientos de la historia de Tierra Santa se basan en diversas fuentes La arqueología ha proporcionado mucha información a partir de restos materiales. La mayoría de excavaciones arqueológica, que se realizan en Israel se llevan a cabo en tells, pequeñas colinas que se han ido formando con montículos de escombros durante miles de años.

La tarea del arqueólogo es excavar estos tells, descubriendo capa tras capa de terreno deshabitado. Comparando un estrato con los descubrimientos de otras excavaciones en Tierra Santa, es posible establecer los tipos de culturas que una vez ocuparon el territorio. El estudio de piezas de alfarería, diversos tipos de tumbas, y de otros restos como semillas de plantas y huesos de animales, ayudan a determina] cómo vivían los pobladores de cierto período. Los metales proporcionan mucha información sobre cómo se libraban las guerras y otros adelantos tecnológicos.

La mayor fuente de información sobre Tierra Santa es la Biblia. El Antiguo y el Nuevo Testamento citan 475 nombres geográficos y muchos de estos concuerdan con lugares arqueológicos existentes. Incluso pueden encontrarse pruebas de guerras mencionadas en la Biblia.

Otras fuentes incluyen relatos de historiadores antiguos. Tal vez el más autorizado en este campo sea Flavio Josefa, un judeo-romano. Otras pistas valiosas son las inscripciones descubiertas en antiguas tumbas de Egipto, o en archivos de tablillas de arcilla, como las Cartas de el Amarna. Los Manuscritos del Mar Muerto, encontrados en 1947, han supuesto tanto un tesoro de información como motivo de controversia entre eruditos.

LA INTERMINABLE GUERRA SANTA:

Jerusalén es sagrada para tres religiones: judía, musulmana y católica. Su status de Ciudad Santa la torna un polvorín. En el 637, cuando el ejército del Islam llegó hasta sus murallas, el califa Ornar firmó un pacto de tolerancia con los cristianos, que exigieron una condición: prohibirles la entrada a los judíos.

El judaísmo no nació en Jerusalén sino en Canaán, en el desierto, tras la huida a Egipto, y recién en los siglos XI y XII reclamaron aquella ciudad que los musulmanes sienten suya desde su nacimiento: los primeros oraban hacia ese punto de la brújula porque fue allí donde el profeta Mahoma empezó su vida mística. Durante siglos, lentamente, los judíos fueron llegando a Jerusalén. En 1929, la ciudad santa y Hebrón fueron escenarios de luchas entre judíos y palestinos por su derecho sobre los Santos Lugares.

En 1948, al ser creado el Estado de Israel -la definitiva patria judía-, la Ciudad Vieja y los Santos Lugares quedaron bajo jurisdicción de Jordania. En la guerra de los seis días (1967), Israel ocupó Jerusalén, la anexó, y en 1980, ante la protesta árabe, la proclamó capital. Este es el contexto de sus guerras, del terrorismo, de sus muertes, de la paz tan deseada como acaso imposible.

LAS CUATRO GUERRA:

Febrero de 1948 Se inicia el primero de los enfrentamientos entre árabes e israelíes. De esta batalla surgió la proclamación del Estado de Israel y el fin del mandato Británico en la región.

Octubre de 1956 Conocida como operación Kadesh, fue una de las guerras más rápidas de todos los tiempos. El factor sorpresa y la lentitud de reacción de los egipcios fueron cruciales en la victoria israelí.

Junio de 1967 El bloqueo egipcio y la actitud hostil de los demás países fue el pretexto utilizado por Israel para desencadenar la tercera guerra contra sus vecinos. La contundencia de sus ataques permitieron, tras seis días de combate, triplicar la extensión de sus territorios y aplastar a los ejércitos enemigos, desarmándolos casi por completo.

Octubre de 1973 El conflicto de Yom Kippur, considerada la primera guerra electrónica de la historia, duró tres semanas. El pueblo árabe recompuso el prestigio perdido tras el enfrentamiento de 1967 y logró su objetivo de obligar a Israel a aceptar el reinicio de las conversaciones de paz en Oriente Medio.