Hombres del Renacimiento I

Biografia de Federico de Montefeltro Duque de Urbino Resumen

Biografia de Federico de Montefeltro Duque de Urbino

FEDERICO DE MONTEFELTRO, DUQUE DE URBINO (1422-1482)
Otro condottiero del Cuatrocientos italiano. Su personalidad militar fue muy relevante, aunque no de la talla de Francisco Sforza.

Distinguido por su prudencia, su bravura y su rara pericia en la toma de fortalezas, fue hombre de rara lealtad, lo que le granjeó no pocos partidarios. Pero Federico de Montefeltro destaca mucho más que como guerrero, como gran príncipe del Renacimiento.

Tenía una cultura vastísima, dominaba el latín, la historia, la filosofía y las humanidades.

Montefeltro Federico
Federico da Montefeltro, fue uno de los más exitosos condottieri del Renacimiento italiano, y Duque de Urbino desde 1444 hasta su muerte.
Fecha de nacimiento: 7 de junio de 1422, Castello di Petroia, Italia
Fallecimiento: 10 de septiembre de 1482, Ferrara, Italia
Cónyuge: Battista Sforza (m. 1460–1472), Gentile Brancaleoni (m. 1437–1457)
Hijos: Guidobaldo de Montefeltro, Giovanna Felicita Feltria della Rovere, Agnese di Montefeltro

En su corte de Urbino reunió a los humanistas y artistas de más fama en su tiempo. Favoreció la arquitectura y las bellas artes. Bajo sus auspicios, Urbino fue dotada de la biblioteca más copiosa de Occidente.

Guerrero y humanista, Federico fue también un político hábil, pues logró ampliar los dominios recibidos a la muerte de su hermanastro Oddantonio, conde de Montefeltro y de Urbino (1444).

Había nacido en Gub-bio (1452), y era hijo ilegítimo de Guido Antonio’ de Montefeltro. En sus primeros hechos de armas luchó contra el Piccinino (1437), aunque luego protegiera su retirada ante Segismundo Malatesta en 1443.

De este hecho deriva la rivalidad entre el señor de Rímini y el que, al año siguiente, lo fue de Urbino. Excomulgado en 1445 por intervenir en la cesión de Pesaro a Alejandro Sforza, fue exculpado en 1450 por Nicolás V; pero esto no le valió la simpatía de Segismundo Malatesta, cuya animosidad se había descentrado a raíz de aquella cesión.

Las guerras entre los dos condottieri fueron, desde entonces, ininterrumpidas. Federico puso su espada al servicio de los enemigos de Segismundo, y en las campañas de 1462 y 1483 asestó el golpe de muerte a la potencialidad del Malatesta.

Pero a la muerte de éste, Federico defendió la causa de su sucesor Roberto, pues no quería que el papa se hiciera demasiado poderoso en la Romana.

La victoria alcanzada sobre el ejército pontificio en Mulazzano (1469) permitió que los Malatestas conservaran Rímini bajo los auspicios de Federico de Montefeltro. En 1474 éste fue creado duque de Urbino por Sixto IV.

En sus últimos años luchó contra Florencia (1479). Murió en Ferrara el 10 de septiembre de 1482 cuando iba a guerrear contra el Papado y Venecia por cuestiones de límites.

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Biografia de Juliano de Medicis

Biografia de Juliano de Medicis

De los tres descendientes varones de Lorenzo el Magnífico, sólo Juan, el que fué más tarde León X, heredó de su padre cierta habilidad política.

Pedro, el primogénito, actuó de modo tan ligero que comprometió la señoría medicea, derribada en Florencia a causa de la invasión francesa el 9 de noviembre de 1494.

Juliano de Medicis
Juliano de Médici fue un político italiano del Renacimiento. Hermano del estadista Lorenzo de Médici, murió durante la conjura de los Pazzi. Fecha de nacimiento: 25 de marzo de 1453, Florencia, Italia
Fallecimiento: 26 de abril de 1478, Catedral de Santa María del Fiore, Florencia, Italia
Entierro: Capilla de Los Médici, Florencia, Italia
Hijos: Clemente VII
Padres: Pedro de Cosme de Médici, Lucrecia Tornabuoni
Hermanos: Lorenzo de Médici, Blanca de Médici, Nannina de Médici

En esta fecha el benjamín de la rama principal de los Médicis, Juliano, tenía quince años. Nacido en 1479 y educado en el ambiente refinado de la corte de Lorenzo, Juliano fué culto, amigo de artistas y literatos, y él mismo autor de rimas elegantes.

Pero física y moralmente carecía de toda energía; fué disoluto, débil e indeciso.

En la Italia contemporánea gozó de una fama que estuvo muy lejos de corresponder a sus méritos reales.

Parte de su destierro, entre 1494 y 1512, la pasó en la corte de Urbino, donde los Montefeltros habían recogido la herencia cultural de los Médicis.

En aquella corte convivió con Castiglione, Bibbiena, Bembo y otros humanistas célebres. Cuando después de la explosión de los franceses de Milán, el congreso de Mantua restableció a los Médicis en Florencia (151a), Juliáno desempeñó el gobierno de la ciudad, el cual correspondía a su hermano mayor Juan.

Pero éste aspiraba al Papado, y confió a Juliano la responsabilidad de les asuntos del Estado florentino.

Elevado a la dignidad pontificia en 1513, León X designó a su hermano capitán general de la Iglesia, cargo que no respondía a sus cualidades de hombre pacífico. El pontífice pensó también promoverle al señorío de Parma y Placencia (1515), pero este plan fracasó.

Poco después, Juliano buscaba el apoyo de Francisco I, el cual le dio por esposa a su tía, Filiberta de Saboya.

Su carrera política fue interrumpida por la muerte, acaecida en Florencia el 17 de marzo de 1516, a consecuencia de la tuberculosis que había venido a castigar sus muchos excesos.

Dejó un hijo natural de cinco años de edad, Hipólito. Del rey de Francia había recibido el título de duque de Nemours.

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La Riqueza y el Comercio en el Renacimiento Italiano

La Riqueza y el Comercio en el Renacimiento Italiano

Entre los años 1300 y 1600 la vida en Europa sufrió grandes cambios. Fue una nueva etapa del pensamiento y déla cultura y se la denomina Renacimiento.

Fue un período de sorprendentes inventos en el mundo de la ciencia. Se desarrolló la imprenta, se hicieron descubrimientos astronómicos, hombres osados se dedicaron a explorar mares desconocidos y la pintura, la escultura, la arquitectura y la literatura también se transformaron de manera asombrosa. Pero fue también una era de violencia, pobreza, hambre y enfermedades.

El siglo XIII fue la culminación de un orden temporal casi perfecto, en el que cada uno ocupaba un lugar jerárquico dentro de la sociedad, formando parte de una comunidad organizada de acuerdo con los principios cristianos, en la que nadie quedaba postergado, porque todos tenían conciencia de sus derechos y obligaciones basados en un verdadero intercambio de servicios. (oraban -clero-, luchaban -nobleza- y trabajaban -campesinos-)

En la Edad Media había una clara diferencia entre los Caballeros y la Iglesia por un lado (clero y nobleza) y la gente sin recursos por el otro (campesinos). Durante el Renacimiento, surgió un nuevo grupo social: el de los mercaderes o burgueses. Se hicieron muy ricos y por eso mismo poderosos. Un ciudadano escribió una vez: “Un florentino que no sea comerciante y que no haya viajado por el mundo, visitando otros países y pueblos para luego regresar a Florencia con cierta fortuna, es un hombre que no goza de estima alguna”

Mientras tanto, los caballeros y las antiguas familias aristocráticas perdían su importancia y hasta se empobrecían. Entonces se convertían en parásitos de las grandes cortes reales, en un intento desesperad para mantener su posición social.

Algunos se conformaban con poder ganarse la vida, cuidando sus propiedades o actuando como embajadores, políticos o funcionarios públicos a sueldo. Para un miembro de una familia aristocrática el convertirse en abogado o médico era apenas aceptable.

Los hijos más jóvenes podían comprar una carrera de obispo o sacerdote.

Algunos comerciantes se hacían ricos vendiendo sedas y especias del Oriente. Al principio, los mercaderes viajaban en caravanas por tierra hacia los países orientales, pero cuando los turcos se apoderaron de Constantinopla, la ruta terrestre quedó interrumpida.

Los comerciantes tuvieron que buscar otros caminos y descubrieron así la ruta marítima alrededor del cabo de Buena Esperanza. También podían llegar a Egipto por barco, luego por tierra al mar Rojo y de allí por mar a la India.

El viaje a la India podía durar muchos meses, y para llegar al Lejano Oriente se tardaba más de un año. Los barcos eran lentos pero podían transportar hasta 100 toneladas de carga. Muchas veces regresaban de estas travesías habiendo multiplicado por 20 el valor de la carga con la que habían zarpado. Sin embargo, los viajes eran peligrosos y se perdían muchas naves, tanto por los naufragios como por las luchas con embarcaciones rivales.

En Europa, había quienes hacían dinero con el comercio de lanas y telas. La lana era llevada de Inglaterra a Flandes, donde se la convertía en tela y se vendía en las ferias a los comerciantes italianos. Los transportes por caminos difíciles eran muy costosos y eso aumentaba mucho el precio de los productos.

Además de importar mercaderías exóticas, los comerciantes se ganaban la vida buscando mercados para los objetos fabricados en sus propios países. Se reunían en grandes ferias mercantiles como las de Brujas y Lyon. Allí intercambiaban noticias y compraban y vendían sus artículos. Siempre había una atmósfera de gran festividad.

Los negocios y los impuestos pagados por los mercaderes llevaron el progreso a las ciudades ubicadas a lo largo de las grandes rutas comerciales. Venecia, Florencia, Génova, Milán, Lisboa, Brujas, Amberes y Lyon son sólo algunas de las beneficiadas.

En las ciudades comerciales siempre había agentes de cambio y prestamistas. La Iglesia los desaprobaba pero, no obstante, las operaciones financieras se convirtieron en un negocio legal. Muchas de las familias más ricas eran comerciantes y a la vez banqueros. En Florencia fueron los Medici, en Augsburgo los Fugger.

Jakob Fugger (imagen), llamado “el Rico”, tenía una organización internacional de banco y comercio. La casa central estaba en un edificio magnífico conocido como el Despacho Dorado. Sus agentes enviaban regularmente informes a Augsburgo con detalles actualizados sobre el país en el que se encontraban. Las cartas de Fugger a menudo proporcionaban a los comerciantes una información mejor que la que podía obtener cualquier príncipe de sus embajadores o espías. Los Fugger llegaron a prestarle dinero aún al Emperador Carlos V. A cambio, se les otorgaron muchos privilegios comerciales, que los ayudaron a aumentar sus riquezas.

El comerciante medio era un hombre respetable, con un gran sentido de la unidad familiar. Su hogar estaba amueblado en forma bastante simple. Muchas veces el objeto más valioso era el cassone, un arcón tallado que llevaba la novia como parte de su dote. La asombrosa decoración de esos arcones era realizada por algunos de los mejores artistas del Renacimiento.

La posición social y el matrimonio eran muy importantes tanto para la clase aristocrática como para la de los comerciantes. Los hijos podían casarse con ricas herederas y de esa forma aumentar la fortuna y la importancia de sus padres.

Las hijas, por el contrario, debían tener una cuantiosa dote para atraer a los maridos más convenientes. No siempre las familias podían proveer de dotes a todas sus hijas, por eso las más jóvenes frecuentemente acababan en los conventos. En Florencia, había un banco de dotes en el que se depositaba una suma cuando nacía una niña. Una vez que cumplía 15 años, se devolvía el dinero con intereses para la dote. Había también un fondo para las hijas sin dote.

Se consideraba que una niña estaba lista para el matrimonio a los 12 años, pero normalmente no se casaba antes de los 15 ó 16. Las jóvenes solteras permanecían rigurosamente en su hogar y todas las mujeres debían obedecer a sus padres o a sus maridos. Isabella d’ Este de Ferrara, fue una de las pocas mujeres adineradas, poderosas y lo suficientemente inteligente como para convertirse en mecenas del arte.

EL CRECIMIENTO ECONÓMICO DE LAS CIUDADES ITALIANAS:

En el siglo XV, cinco grandes fuerzas dominaron la península itálica: Milán, Venecia, Florencia, los Estados Pontificios y Nápoles, los cinco estados principales El norte de Italia estaba dividido entre el ducado de Milán y Venecia. Tras la muerte del último visconte gobernante de Milán, ocurrida en 1447, Francesco Sforza, uno de los líderes condottierí de su tiempo, incitó a sus empleados milaneses a conquistar la ciudad y se convirtió en su nuevo duque. Tanto los Visconti como los Sforza se empeñaron en crear un estado territorial altamente centralizado.

Tuvieron especial éxito en implantar sistemas de recaudación fiscal que generaron enormes ingresos para el gobierno. La república marítima de Venecia siguió siendo una entidad política estable, gobernada por una pequeña oligarquía de aristócratas-mercaderes. Su imperio comercial produjo enormes ingresos y le ganó el papel de una potencia internacional.

A finales del siglo XIV Venecia se embarcó en la conquista de un estado territorial en la región norte de Italia, con el fin de proteger su suministro de alimentos y sus rutas comerciales por tierra. Aunque la expansión de su territorio principal tenía sentido para los venecianos, preocupó a Milán y Florencia, que se empeñaron en detener lo que consideraban designios imperialistas de los venecianos.

La república de Florencia dominó la región de Toscana. A principios del siglo XV estaba gobernada por una pequeña oligarquía mercantil que manipulaba al gobierno aparentemente republicano. En 1434 Cósimo de Médici tomó control de esta oligarquía. Aunque la acaudalada familia Médici conservó las formas republicanas de gobierno en aras de la apariencia, controlaba al gobierno tras bambalinas. Mediante su pródigo patronazgo y el cuidadoso cortejo de los aliados políticos, Cósimo (1434-1464) y más tarde su nieto Lorenzo el Magnífico (1469-1492) tuvieron éxito en controlar la ciudad, en una época en que Florencia era el centro del renacimiento cultural.

Los estados papales estaban situados en el centro de Italia. Aunque nominalmente estaban bajo el control político de los papas, el periodo de residencia papal en Aviñón y el gran cisma posibilita- ron que ciudades y territorios individuales —como Urbino, Bolonia y Ferrara— se independizaran de la autoridad papal. Los papas del Renacimiento del siglo XV invirtieron gran parte de su energía en el restablecimiento de su control sobre los Estados Pontificios (véase el apartado El papado renacentista más adelante en este capítulo).

El reino de Nápoles, que abarcaba la mayor parte del sur de Italia y, usualmente, la isla de Sicilia, fue motivo de disputa entre franceses y aragoneses hasta que estos últimos establecieron su dominio a mediados del siglo XV.

En todo el Renacimiento, el reino de Nápoles siguió siendo, en gran medida, una monarquía feudal con una población que consistía, sobre todo, en campesinos agobiados por la pobreza y dominados por nobles indóciles. Tuvo poca participación en las glorias culturales del Renacimiento.

Había tres razones de peso para que las ciudades italianas fueran las primeras en recobrar una posición de importancia en la Baja Edad Media.

1-En primer lugar, la península itálica perteneció a Roma desde una fecha muy temprana y, por tanto, allí había más carreteras, más ciudades y más escuelas que en ningún otro lugar de Europa.

2-El Papa vivía en Roma y, como cabeza de un vastísimo ente político, que poseía tierras, siervos, edificios, bosques, ríos y un sistema judicial propio, constantemente llegaba a sus arcas una gran cantidad de dinero. A las autoridades papales había que pagarles en oro y plata, como a los mercaderes y armadores de Venecia y Génova. Las vacas, los huevos, los caballos y los demás productos agrícolas y ganaderos del norte y del oeste debían convertirse en dinero contante y sonante para pagar al Papa en la lejana ciudad de Roma. Por eso Italia pasó a ser el lugar de Europa donde había más oro y plata.

3-Los cruzados que iban a Tierra Santa embarcaban en ciudades italianas y éstas se aprovecharon de tal circunstancia hasta límites insospechados. Cuando acabaron las cruzadas, esas mismas ciudades italianas pasaron a ser los centros de distribución de los productos orientales de los que los europeos habían empezado a depender durante el tiempo que habían pasado en Asia.

VENECIA: De aquellas ciudades, pocas eran tan famosas como Venecia. Venecia era una república construida sobre un archipiélago en el que la gente del continente se había refugiado de las invasiones de los bárbaros en el siglo IV. Rodeados de mar por los cuatro costados, los venecianos se dedicaron al negocio de la producción de sal. La sal era muy escasa en la Edad Media y se vendía a un precio muy alto. Durante siglos, Venecia gozó de un monopolio sobre este producto de mesa indispensable, generalmente la falta de sal produce enfermedad.  Los venecianos aprovecharon el monopolio para aumentar el poder de la ciudad.

En algunas ocasiones, incluso se atrevieron a desafiar el poder de los papas. La urbe se volvió rica y tenían barcos que les permitieron emprender el comercio con Oriente. Durante la época de las cruzadas, aquellos barcos se habían usado para transportar cruzados a Tierra Santa. Lo que sucedía era que, si los pasajeros no podían pagar el trayecto con dinero, se veían obligados a luchar en nombre de los venecianos, que incrementaban así el número de colonias que poseían en el mar Egeo, Asia Menor y Egipto. A finales del siglo XIV, la población de Venecia llegaba a los doscientos mil habitantes, lo cual la convertía en la mayor ciudad de la Edad Media.

El pueblo no tenía influencia alguna en el líderazgo de la ciudad, el cual estaba en manos de un número reducido de familias de mercaderes ricos. Éstas escogían a los senadores y al dux (príncipe o magistrado), pero, en realidad, los verdaderos dirigentes eran los miembros del famoso Consejo de los Diez, que se mantenían en el poder gracias a una red de espías y matones altamente organizada que vigilaba a todos los ciudadanos y que hacía desaparecer con la máxima discreción a quienes pudieran ser peligrosos para la seguridad del arrogante y sin escrúpulos Comité de Seguridad Pública.

FLORENCIA: En cambio, en Florencia se daba una forma de gobierno diametralmente opuesta a la anterior. Allí había una democracia, aunque de costumbres turbulentas. Esta ciudad controlaba la principal carretera que unía el norte de Europa con Roma e invertía en la manufactura el dinero que recaudaba gracias a tan afortunada posición. Los florentinos intentaban seguir el ejemplo de Atenas.

Así como los nobles y los eclesiásticos, los miembros de los gremios tomaban parte en las discusiones de los asuntos de la ciudad, lo cual llevaba a grandes convulsiones sociales. La población de Florencia estaba dividida en partidos políticos que luchaban entre sí sin piedad, que exiliaban a los adversarios y les confiscaban las posesiones en cuanto les ganaban la batalla en el Consejo. Tras diversos siglos de gobierno en manos de las mafias organizadas, pasó lo inevitable.

Una familia potentada subió al poder y se dispuso a gobernar la ciudad y el territorio que la rodeaba a la manera de los antiguos tiranos griegos. Era la familia Médici, una familia de banqueros llamada así porque sus fundadores fueron médicos. Tenían bancos y casas de empeño en las ciudades comerciales más importantes de Europa.

GÉNOVA:  la gran rival de Venecia, cuyos mercaderes se especializaron en el comercio con Túnez y con los grandes centros de grano del mar Negro. Y luego había unas doscientas ciudades más, algunas grandes, otras pequeñas, cada una de las cuales constituía una unidad comercial perfecta, todas luchando entre ellas movidas por la eterna rivalidad de los vecinos que se privan unos a otros de un beneficio.

Una vez que llegaban a las ciudades italianas, los productos procedentes de Oriente y África eran distribuidos hacia el oeste y el norte de Europa.

Génova los transportaba por mar a Marsella, donde tomaban otro barco con el que remontaban el río Ródano hasta los puertos fluviales que servían a las regiones del oeste y el norte de Francia.

Fuente Consultada:
La Historia de la Humanidad de Hendrik W. van Loon
Civilizaciones de Occidente Tomo ´B´ Jackson Spielvogel

La Literatura Renacentista Caracteristicas

La Literatura Renacentista

En los orígenes de la Italia del Renacimiento (prerrenacimiento) se deseaba fervientemente vivir, estudiar, pensar y escribir como los antiguos griegos y romanos.

Por ello, los profesores, monjes, príncipes y mercaderes se disputaban los manuscritos antiguos y rivalizaban también en el afán de coleccionar sus comentarios.

El hombre volvió a renacer. La larga y oscura noche de la Edad Media dio paso a una de las épocas más luminosas de la historia: el Renacimiento.

El destino del hombre medieval, condenado a vivir en un «valle de lágrimas», conoció a mediados del siglo XV un nuevo camino de esperanza.

Se desató una verdadera fiebre por los «studia humanitatis» o humanismo; es decir, el estudio de todos los conocimientos que interesan al hombre.

En la Edad Media también existió este entusiasmo pero no se permitió que la filosofía y forma de vida de los antiguos influyeran en las generaciones medievales.

Se buscaban textos antiguos en su integridad» y se les agregaban comentarios eruditos.

El humanista además de interesarse por las obras de los escritores antiguos atesoraba objetos de arte antiguo, sacaba planos de las ruinas romanas, buscaba esculturas.

Para el estudio de la Biblia se recurrió a los textos hebreo y griego y a los comentarios de los Padres de la Iglesia.

La vida florecía, dejaba atrás los temores atávicos, se liberaba de los miedos que esclavizaron los cuerpos y las mentes. Fue un periodo irrepetible. Se asistió a una eclosión del arte y la cultura. Las ciudades embellecieron.

El mundo se convirtió, por fin, en un lugar habitable. Dios ya no era el centro del mundo. El hombre se había hecho con las riendas de su propio destino.

Se conoce con el nombre de Prerrenacimiento al movimiento cultural que tuvo lugar en Europa en el siglo XIV, como consecuencia del cambio de cosmovisión del hombre y como anticipo de la profunda transformación que se produjo en el siglo siguiente, debido al despertar de las artes, de las letras y de las ciencias, inspirado en los testimonios de la antigüedad clásica.

En síntesis, el Prerrenacimiento constituye una transición entre las manifestaciones culturales de la Edad Media, sustentadas en una concepción teocéntrica, y las nuevas expresiones surgidas en la Edad Moderna, basadas en la cosmovisión antropocéntrica.

En el campo de la literatura, Petrarca fue en gran parte responsable del surgimiento del humanismo, una escuela de pensamiento que aseguraba que el ser humano era intrínsecamente bueno, en oposición a la Iglesia, que lo concebía como un pecador que debe ser redimido.

Otras plumas ilustres fueron Dante, autor de La divina comedia, y Boccaccio, cuyo Decamerón inspiró muchos relatos de Shakespeare.

Dante AlighieriPetrarcaBoccacio

LOS HUMANISTAS DEL RENACIMIENTO

El movimiento humanista, iniciado en el siglo XV en Italia, se continuó en Europa durante el siglo XVI.

En Italia se empezaron a publicar colecciones impresas de obras literarias en latín. En las ceremonias solemnes, fue costumbre pronunciar un discurso en latín. Los poetas escribían poemas épicos, elegías, epigramas en latín.

Pero en el siglo XVI, los principales humanistas fueron los de Alemania y Francia.

El más célebre de todos, un holandés, Didier, que según costumbre de la época, había traducido su nombre al griego y se llamaba Erasmo, publicó una edición del nuevo Testamento en griego, que lo hizo admirar en toda Europa.

Fue llamado a Inglaterra por el arzobispo de Cantérbury, jefe de la Iglesia de Inglaterra.

Publicó en latín el Elogio de la estulticia, sátira contra la ignorancia y la superstición de los monjes y la pedantería de los doctores de las Universidades.

En Alemania, los humanistas fueron sobre todo profesores de Universidad.

Admiraban a los antiguos y menospreciaban su lengua materna. Traducían sus nombres alemanes al latín o al griego: Schwarzerde se hacía llamar «Melanchton»; Hausscheln. «OEcolampadio».

Se burlaban de los escoláticos y de sus discusiones en mal latín, se llamaban ellos mismos poetas y manifestaban no querer seguir más que a los antiguos.

El más conocido de los humanistas alemanes, Reu-chlin, había estudiado la Biblia en hebreo, lo que le valió una acusación de herejía, pero el Papa se puso de su parte.

Fue sostenido también por los «poetas» que escribían versos latinos. Orientó el estudio del griego en las Universidades alemanas. Hizo un diccionario griego y tradujo algunos autores griegos al latín.

En Francia, los humanistas fueron eruditos. Trabajaron menos en imitar a los autores antiguos que en comprenderlos.

Francisco I se dejó convencer para la creación en París de una escuela dedicada al estudio de los antiguos, de un modo distinto al que lo hacían los escolásticos de las Universidades.

La llamó «Colegio real», más tarde Colegio de Francia. Los profesores tenían el título de «lector real». Pero como no supo encontrar dinero, no creó más que algunas cátedras.

Los eruditos franceses trabajaron para hacer ediciones de los autores latinos y griegos, y diccionarios de las escuelas antiguas.

Se empezaron a imprimir libros en tamaños pequeños y comenzaron a ser leídos en otros lugares además de las Universidades.

Las obras de los clásicos fueron leídas desde ese momento, no sólo por los profesores, sino por los nobles, los burgueses instruidos y aun por señoras. Se leía, sobre todo, la traducción hecha por Amyot de Las vidas paralelas, de Plutarco.

LOS ESCRITORES EN ITALIA

Hubo a fines del siglo XV un nuevo Renacimiento de la literatura en Italia.

En Florencia apareció el prosista italiano más grande, Maquiavelo (1469-1527).

Estuvo primeramente empleado al servicio del Gobierno de Florencia, que le envió como legado cerca de los príncipes italianos.

Después de haberse retirado del servicio, estudio la Historia romana y publicó el libro que le hizo célebre en toda Europa, El Príncipe, Escribió en el idioma que se hablaba entonces en Florencia, y su libro ha sido modelo de la prosa italiana.

Ariosto (1474-1533), que había entrado al servicio del duque de Ferrara, escribió un gran poema épico en cuatro cantos, el Orlando furioso, cuyo protagonista es el progenitor de la familia de Este, a la que pertenecía el duque.

Más tarde. El Taso (1544-1595), que fue también a la Corte de Ferraría, escribió el último gran poema épico, la Jerusalén libertada. El héroe es Godofredo de Bouillon, que capitaneó la primera Cruzada.

El Tasso escribió también una novela pastoril, Aminta, cuyos personajes son pastores que hablan como señores y damas de la Corte.

Tuvo escrúpulos religiosos y envió su obra a Roma, a que la examinaran los cardenales. Se le reprochó haber empleado expresiones paganas, se volvió loco y permaneció recluido siete años.

Desde fines del siglo XVI, los italianos no produjeron más que parodias y églogas. Estas obras, que hoy ya no se leen tuvieron mucha fama en toda Europa y fueron imitadas en Inglaterra y en Francia.

LOS ESCRITORES EN FRANCIA

Durante toda la Edad Media, no se había dejado de escribir obras en francés.

Los dos escritores más grandes de la primera mitad del siglo XVI trabajaron en géneros enteramente franceses.

Marot (1495-1544), ayuda de cámara del rey, protegido de Francisco I, escribió gran número de pequeñas composiciones ligeras en que aparecía la gente de su tiempo y describía el campo con amor.

Convertido al protestantismo, publicó una traducción en verso de los Salmos que fue adoptada por los calvinistas franceses.

Rabealis (1495-1553), hijo de un burgués acomodado de Chinon, se hizo sacerdote, luego doctor en Medicina. Vivió en Montpelller y en Lyon, fue protegido por Francisco I y nombrado cura de Meudon.

Su gran obra, Gargantúa y Pantagruel, es una novela satírica en que, bajo la denominación de los gigantes, representó a la gente de su tiempo, colocando las escenas en su país natal.

Pero conocía bien los autores de la antigüedad y los admiraba mucho. Los cita con frecuencia y menosprecia el sistema de instrucción de la Edad Media, que llama «la niebla gótica».

A partir de Enrique II, los escritores franceses tuvieron tanto entusiasmo por la antigüedad que aspiraron a imitarla. Varios jóvenes residentes en París formaron un grupo que denominaron la Pléyade.

Eran nobles, magistrados, funcionarios, burgueses ricos. No se vendían aún bastantes libros para que el oficio de escritor pudiera subvenir a las necesidades de nadie.

Uno de ellos, Du Bellay, publicó en 1549 la Defensa e ilustración de la lengua francesa. Recomendaba que se escribiera en francés, pero quería que el francés tomase del latín y del griego las expresiones que le faltaban.

Era lo que llamaba «saquear a los autores antiguos para enriquecer la literatura francesa», con lo que resultaba incomprensible para el pueblo. Quería escribir, no para el público en general, sino para alguna gente culta.

Du Bellay rechazaba los géneros poéticos de la Edad Media y aconsejaba imitar las formas de las obras antiguas. Proponía hacet como los antiguos poemas épicos, u odas. Quería que, en lugar de tomar los asuntos de la vida corriente, aparecieran personajes históricos.

El más célebre escritor de la Pléyade, Ronsara (1524-1585), noble de la comarca de Vendóme, no permaneció más que seis meses en el colegio y pasó í ser paje en la Corte del rey.

Reanudó más tarde sus estudios y publicó primeramente Odas, luego Sonetos. Intentó escribir un poema épico, la Franciada, que nc terminó. Inventó nuevas rimas poéticas.

Sus poesías llenas de palabras desconocidas, no resultaban siempre claras para el público, pero contienen muchos pasaje; escritos en un francés sencillo y poético.

Durante las guerras de religión, el prosista más cé­lebre fue un católico, Miguel de Montaigne. Su padre era un comerciante rico de Burdeos, Eyquem, que ha­bía comprado el castillo de Montaigne, y del castillo había tomado el nombre; su madre era de familia ju­día.

Fue magistrado y alcalde de Burdeos, pero se re­tiró a su castillo para vivir tranquilo en su biblioteca. Escribió pequeños tratados de un género original que llamó los Ensayos (1580- 1588) .

En ellos expresa su opinión acerca de toda clase de cosas en un lenguaje familiar, lleno de citas de los autores griegos y la­tinos. Expresó sus ideas sin orden, como se le ocu­rrían, en forma muy original. Detestaba las discu­siones teológicas que dividían a los hombres de su época, y resumió su pensamiento en la siguiente pre­gunta: «¿Qué sé yo?».

LOS ESCRITORES EN INGLATERRA

Inglaterra había tenido algunos humanistas, pero escribían en latín. El más célebre fue el canciller Moro, conocido con el nombre latino de Morus, autor de la Utopía.

Los grandes escritores en inglés no aparecieron has­ta fines del siglo XVI, en el reinado de Isabel. Los poetas Sydney y Spenser, que tuvieron gran fama en su tiempo, no son leídos hoy. El teatro es lo que ha hecho grande a la literatura inglesa.

Los ingleses eran entonces muy aficionados a las representaciones teatrales. Se hacían con frecuencia, en las ciudades de Inglaterra, fiestas, con ocasión de las cuales cortejos con trajes brillantes atravesaban la ciudad formando cabalgata. Se habían formado varias compañías de comediantes.

La burguesía los tenía en mal concepto; el Municipio de Londres no permitió establecer un teatro en la ciudad. Pero se les dejaba dar representaciones en los arrabales.

Hacían sus comedias en una posada o en algún viejo convento abandonado, pero en ocasiones la reina los mandaba llamar para que actuaran ante ella.

Los jóvenes señores, que eran aficionados al teatro, los protegían e impedían que se prohibieran sus representaciones.

La masa del público ocupaba el patio y las galerías. Eran obreros, marinos, lacayos, aventureros que comían y bebían en la sala.

Se divertían, sobre todo, con las bufonadas de los payasos que aparecían en los entreactos. Los jóvenes nobles se sentaban en el escenario, y eran aficionados a los versos en rebuscado estilo, a la manera italiana.

Aquellas compañías de comediantes no tenían dinero para montar decoraciones. Por lo común se limitaban a poner un cartel para decir a los espectadores: «La escena tiene lugar en un jardín», o «La escena representa un palacio».

El público quería comedias nuevas. El director de la compañía las encargaba a los autores que las escribían con apresuramiento, copiándose muchas veces los unos a los otros. Las comedias quedaban manuscritas.

La mayor parte han desaparecido y no se sabe quiénes fueron sus autores.

Uno de ellos, Marlowe, que murió antes de los treinta años, dejó tragedias, una de las cuales, Fausto, ha conservado celebridad.

El más célebre de todos, Shakespeare (1574-1637) se considera como uno de los más grandes poetas del mundo.

Nació en familia de la clase media, vivió pobremente, se alistó como soldado, se hizo actor, luego autor. Escribió gran número de obras dramáticas que no se imprimieron hasta después de su muerte.

Eran comedias o historias, es decir, dramas trágicos cuyo asunto estaba tomado de la historia de Inglaterra, de las leyendas de la Edad Media, de la misma antigüedad.

Shakespeare había estudiado mucho a Plutarco en la traducción francesa, y a Montaigne, pero no había hecho estudios regulares. Situaba la acción de sus obras en todos los países, sin preocuparse por las épocas.

Ponía Bohemia a orillas del mar, cerca de la selva de las Ardeneas.

Representaba la ciudad griega de Efeso gobernada por un duque y en ella hacía aparecer un convento. Lo que le preocupaba, sobre todo, era crear personajes animados de grandes pasiones.

Como trabajaba a la vez para el público del patio y para los jóvenes señores, mezclaba bufonadas con escenas trágicas.

ALGO MAS…

Estaba de moda organizar bibliotecas; se trataba de reunir tesoros artísticos y literarios efectuando la búsqueda en todos los lugares donde pudieran ser hallados.

Se procuró hacer como los antiguos en todo; de imitar a la naturaleza, de cubrir a las ideas con el ropaje de una forma bella. Tales eran las exigencias del humanismo.

Mientras españoles y portugueses descubrían nuevos continentes y tierras, los galianos se preocupaban de redescubrir el mundo antiguo. Y a e£te apasionamiento se agregó, además, un fuerte sentimiento nacional.

La atención puesto en la naturaleza y en el hombre –como ya había ocurrido a fines de la Edad Media– estimuló los estudios científicos en forma experimental; se rechazó, cuando ello correspondía, la opinión de antiguos sabios.

La primera biblioteca pública de Europa

Creemos que merece un párrafo especial como prueba de la preocupación cultural de parte de los príncipes, un hecho de la historia de Fiorencia.

Nicolás Nicolini, uno de los más entusiastas bibliófilos de Florencia, murió lleno de deudas a causa de su afán de adquirir manuscritos antiguos.

Su casa siempre había estado abierta a los que querían consultar sus colecciones que, a su muerte, comprendían ochocientos volúmenes.

Siguiendo su deseo de que su biblioteca permaneciera accesible a todos, Cosme de Mediéis pagó las deudas y donó la misma al convento de San Marcos, para su uso público. Fue la primera biblioteca pública europea.

El humanismo y la religión

Sobre el contenido espiritual del movimiento humanista escribe el historiador holandés J. Huizinga (1872-1945):

«Los humanistas que eran verdaderos ateos o se hacían pasar por tales, no representan la esencia del Renacimiento.

Un examen profundo muestra claramente que el contenido espiritual del Renacimiento, pese a los elementos clásicos y paganos, era y permaneció cristiano, lo mismo que antes el arte medieval y más tarde la Contrarreforma.

Tanto si escogemos a pintores flamencos o italianos. . . observaremos que, incluso en el período barroco, las principales fuentes de inspiración del arte figurativo fueron escenas bíblicas».

Los Primeros Mecenas en la Edad Media

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

Origen e Historia del Mecenazgo Primeros Mecenas en la Edad Media

Origen e Historia del Mecenazgo

La producción artística de fines de la Edad Media está marcada por el desarrollo de la obra por encargo. Ello se debió a la multiplicación de las cortes principescas y al surgimiento de una poderosa y rica burguesía que comenzó a imitar el estilo de vida de la alta aristocracia.

Surgió un verdadero mercado del arte y de los objetos de lujo, como la orfebrería y la tapicería. Las cortes de los príncipes rivalizaban en esplendor, y en las cuentas e inventarios es posible constatar la cantidad de joyas, vajilla preciosa, manuscritos y tapicerías acumuladas por coleccionistas tan ávidos como el duque de Berry o su hermano el rey Carlos V. Igualmente, durante este período, los artistas, que por largo tiempo fueron sólo artesanos más dotados y mejor remunerados, adquirieron al servicio de los príncipes una conciencia más valorada de sus personas.

Como consecuencia de lo antedicho un hecho capital en el desarrollo del humanismo fue la alianza existente entre los poderosos y los intelectuales y artistas. Bajo la protección de los tiranos la carrera de humanista se tornó lucrativa y honorable. De la misma forma que se compraban los servicios de un «condottiere» de espada (jefe de soldados pagos, mercenarios) , se pagaba una fortuna al «condottiere» de la pluma.

Origen e Historia del Mecenazgo Los humanistas gozaban de renombre y gloria. Fueron los historiadores y periodistas de su época, dominaron la opinión pública. Un latinista hábil tenía, prácticamente, abiertas todas las puertas; podía llegar a ser el «factótum» del príncipe, su secretario, su preceptor y consejero, su orador y embajador.

Esta avidez de gloria y de dinero hizo que muchas veces desapareciera en ellos el sentimiento cristiano y se insinuara el espíritu del paganismo, ya sea por los autores que frecuentaban como por la vida voluptuosa a la que la riqueza los llevaba.

En todas las cortes principescas y universidades surgían humanistas. En Milán, Francisco Sforza retenía a Francisco Filelfo, erudito belicoso y de una codicia sin límites; era quizá el mejor helenista de su época. Ahí maba que para él el honor sin dinero era tan despreciable como el dinero sin honor.

En una celebré disputa literaria con Poggio Bracciolini, éste, además de ladrón y adúltero, lo llamó «bestia repugnante», «monstruo cornudo», «despreciable murmurador» y otras lindezas de parecido calibre. Sin embargo, al poco tiempo Filelfo’ y Bracciolini hicieron las paces por motivos de interés …

LOS PRIMEROS MECENAS EN LA EDAD MEDIA

El comercio de lujo: Como se dijo mas arriba, cuando la burguesía comenzó a vivir copiando a la aristocracia, necesitó conseguir obras de arte para decorar sus mansiones y demostrar a la vez su poder económico.

Para complacer la demanda de una clientela deseosa de poseer objetos de lujo, los orfebres realizaban las obras más fantasiosas. Los inventarios revelan la existencia de piezas cada vez más sorprendentes, en forma de flores (aguileña, violeta) o de toda clase de animales (mariposas, papagayos, murciélagos o elefantes). Por ejemplo, en el inventario del duque de Anjou figura un gran aguamanil esmaltado en forma de pato, que sujeta en su pico un pez por donde sale el agua, y colocado en medio de una fuente «ondulada de verde y oro con diversos herbajes y bestias salvajes».

Una ficción literaria: la caballería. Este tratado sobre la realización de un torneo está ilustrado por Bartolomeo d’Eyck, pintor titular de Rene de Anjou, que es el autor del texto, preparado como obsequio para su hermano menor, Carlos de Anjou, conde del Maine. En los últimos siglos de la Edad Media, el torneo era la diversión por excelencia de la nobleza, en donde primaba la hazaña individual, bajo la mirada de las damas. Encarnaba el ideal de los caballeros de los tiempos antiguos y de los héroes de las novelas artúricas, con una cierta nostalgia de parte de la antigua nobleza de armas frente a la burguesía en ascenso, a veces ennoblecida por sus servicios al Estado.

El príncipe y el artista
Los príncipes poderosos como Carlos V y sus hermanos se rodearon de renombrados artistas, a los que protegían y beneficiaban y con los cuales, en ocasiones, mantenían incluso relaciones de amistad. Les otorgaban títulos oficiales en su residencia, como «valet de cámara» o «sargento de armas». Entre los íntimos de Carlos V se contaba su arquitecto, Raymond du Temple, cuyo hijo era ahijado del rey.

El duque de Berry, un esteta sagaz, envió a su arquitecto a España con el encargo de buscar un artesano sarraceno capaz de realizar el suelo de sus residencias en estilo morisco. Cuidadoso hasta el extremo por mantener a sus artistas en torno de él, el duque hizo raptar a una jovencita para ofrecerla en matrimonio a Paul de Limbourg, el más importante de tres célebres hermanos iluminadores que trabajaban entonces para él. Ellos fueron quienes ejecutaron durante los años siguientes las Muy ricas horas.

Asimismo, Jacquemart de Hesdin, su predecesor, quien gozó hasta su muerte, en 1409, del favor del duque, se benefició de su protección cuando cometió un crimen contra otro pintor. En 1378, Felipe el Atrevido, duque de Borgoña, fundó la Cartuja de Champmol, cerca de Dijon, que acababa de designar como capital de sus estados. Imitando lo que era Saint-Denis para los reyes de Francia, la iglesia debía albergar la necrópolis de los duques, en torno de la cual se cristalizaban las reivindicaciones de independencia de Borgoña.

A fin de conferir a ese lugar un especial prestigio, el duque convocó a los artistas más célebres del momento, como el arquitecto Drouet de Dammartin, los pintores Jean de Beaumetz y Jean Malouel y el escultor Jean de Marville, al que sucedió Claus Sluter en 1389.

El virtuosismo al servicio del lujo. Las piezas de orfebrería, calificadas a fines de la Edad Media como «joyas», reflejaban perfectamente el gusto de los acaudalados mandatarios por los objetos preciosos y ostentosos. Mezclaban con entusiasmo diversas técnicas de orfebrería y esmaltado en obras de una sorprendente inventiva formal. El corcel dorado, obsequio de Isabel de Baviera a su esposo Carlos VI, combina oro, esmaltes, perlas y gemas para representar un oratorio delante del cual el rey reza a la Virgen. Frente a él, un caballero sostiene su yelmo y abajo, un mozo de caballerizas guarda su montura.

ORIGEN DEL TÉRMINO MECENAS: Según el diccionario, persona poderosa que protege a los hombres de letras. Debería también incluirse a aquellos que patrocinan a cualquier persona o empresa cultural, aunque sea de carácter artesano, técnico, científico, etc.

Cayo Cilnio Mecenas nació el año 67 a.C. y murió el 8 d.C. Amigo de Octavio Augusto, fue su confidente y consejero. Era hombre de vasta cultura y erudición, que supo ser guerrero cuando se presentó la ocasión, acompañando al futuro emperador en varios combates. Al regresar a Roma, Mecenas ayudó al César a administrar justicia y dirigir el Imperio. Hombre rico, no quiso nunca figurar en política, de la que se mantenía cuidadosamente apartado. Era el amigo de su amigo, no el cortesano del emperador.

Un día, Augusto presidía el tribunal y daba signos evidentes de irritación y de ganas de condenar al reo. Mecenas, que estaba entre el público, le hizo enviar una tablilla en la que había escrito: Surge, carniféx (Levántate, verdugo).
Estas pocas palabras bastaron para avergonzar al emperador, que suspendió la sesión hasta el día siguiente en que, calmado, pronunció la sentencia absolutoria que procedía.

La esposa de Mecenas, Terencia, era hermosa y buena, pero él, gran mujeriego, se peleaba continuamente con ella. Se divorció y volvió a casarse con Terencia una veintena de veces, lo que hacía decir a Horacio:
—No se puede vivir con ella ni sin ella.
Mecenas era un gran vividor, amante de los placeres y la tranquilidad. Decía:
—Me da igual quedarme impotente, ser lisiado, gotoso, cojo o manco; lo que me importa es vivir.

Y a Augusto le aconsejó:
—No abuses de tu poder. Cuanto mayor es el poder más límites debe imponérsele.
Amante de las cosas bellas, protegió a Virgilio, que le dedicó sus Geórgicas, y a Horacio, que hizo otro tanto con varias de sus obras. Por esa protección a los dos grandes poetas latinos, su nombre propio mereció ser elevado a común. En realidad, fue el francés Clément Marot quien lo hizo en 1526.

Origen de la Opera Religiosa

Fuente Consultada: Historia Visual del Arte Larousse

Biografia de Nicolas Maquiavelo Perfil del Principe Ideas Politicas

Biografía de Nicolás Maquiavelo
Perfil del Príncipe – Ideas Políticas

RESUMEN BIOGRÁFICO INTRODUCTORIO:
Maquiavelo, Nicolás:
Escritor y político italiano, nacido en Florencia en 1469 Después de recibir una sólida formación humanística, en 1498 fue nombrado se cretario de la República florentina.

A pesar de los difíciles momentos por lo que atravesaba toda Italia, sirvió como embajador al rey francés Luis XII, al emperador Maximiliano y a César Borgia del que se hizo su hombre de confianza.

Al ser desposeído de su cargo de secrela rio, se retiró con su esposa e hijos a Albergaccio para alejarse de la política, hasta que en 1520 accedió a escribir la historia de Florencia.

Biografia de Maquiavelo Nicolas Estadista Politico

Al rebelarse esla ciudad en 1527 y constituirse nuevamen te en república, Maquiavelo fue obligado a abandonar su cargo de inspector de las fortificaciones, por no tratar a los Médicis con la dureza que se le exigía.

Según parece, los acontecimientos que siguieron le causaron graves trastornos mentales, que terminaron con su vida ese misino año.

Maquiavelo defendió en todo momento que la política nada tenía que ver con la religión, pero además contemplaba al Estado como un vehículo de poder a disposición del gobernante, más que como un mecanismo encaminado a servir al pueblo.

En su principal obra,  El Príncipe, queda bien reflejada esta concepción amoral del Estado, así como en su Discorsi sopra la prima deca de Tito Livio.

Falleció en 1527.

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ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA

La Italia del Renacimiento, en el aspecto político, había sido forjada por los condottieri y hombres de acción. Fueron ellos los que por vez primera implantaron las fórmulas de la monarquía autoritaria y desplazaron los principios que habían servido de base a la monarquía moderada, justa y generosa de los buenos príncipes del Medievo.

Este proceso histórico tuvo su teorizador en el campo de la especulación política: Nicolás Maquiavelo, uno de los nombres básicos en la evolución de las ideas políticas de todos los tiempos.

Biografia de Nicolas Maquiavelo Perfil del Principe Ideas PoliticasPor su formación humanista y su educación diplomática, por sus concepciones generales y el contacto directo con la complicada política italiana de principios del Quinientos, Maquiavelo era el autor predestinado para dibujar con rasgos indelebles el hombre político.

El Renacimiento, nacido de las tiranías italianas de les siglos XIV y XV del tipo clásico del príncipe de la antigüedad.

De sus obras se desprenden las cualidades que ha de reunir el nuevo soberano: la virtud, o sea la energía desarrollada para lograr el imperio (poder aun prescindiendo de las reglas de la moral; la fortuna, entendida en el sentido clásico de suerte, y la necesidad, a la que se han de doblegar todos los interese; opuestos.

El maquiavelismo es, pues, una doctrina política positivista, por la que los grandes principios éticos han de someterse a las exigencias fortuitas del momento y a una táctica oportunista.

El príncipe sólo ha de tener en cuenta el interés supremo del Estado, que es el suyo propio, y el de la opinión que le secunda en sus empresas.

Sin embargo, para abarcar por completo el pensamiento político de Maquiavelo es necesario tener presente que en sus obras trazaba el esbozo ideal del príncipe que había de librar Italia de la dominación extranjera que se cernía sobre ella, ya francesa, ya española

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BIOGARFIA DE NICOLAS MAQUIAVELO

(Florencia, 3 de mayo de 1469 –  25 de junio de 1527)
Humanista y político italiano del Renacimiento. Se le considera el fundador ideológico del Estado moderno y se le ha llamado, no sin razón, el primer clásico moderno en asuntos militares.

Maquiavelo es un pensador, pero sin un sistema filosófico concreto, un humanista con nostalgia de la grandeza de la antigua Roma; patriota, sin principios éticos y oportunista.

Si Tomás Moro es un idealista, Maquiavelo está en el extremo opuesto. No se distinguió ni por su amor ni por su respeto a sus semejantes. Procurar el bien moral o material del pueblo quedaba relegado frente al objetivo de afianzar el poder del déspota.

A los veintinueve años de edad recibió el cargo de secretario de la segunda cancillería de la República, después, fue recibiendo otros cargos administrativos y diplomáticos. Su primer escrito fue «Discurso hecho al magistrado de los Diez sobre el asunto de Pisa», al que siguieron más discursos, tratados y libros de política.

Sus pensamientos inaguran la política moderna Para  muchos políticos su libro es un libro clave
Para otros el libro ha sido tenido como un libro «del demonio»El infortunio empañó la vida pública de Maquiavelo

Viajó mucho por toda Europa; primeramente, estuvo seis meses en la Corte de Francia, donde, al mismo tiempo de representar a su país, pudo observar las instituciones y estructuras de la monarquía absoluta.

A su vuelta, contrajo matrimonio en 1501 con Marietta Corsini. Del matrimonio nacerán cuatro hijos varones y dos hembras. Poco después marchó a Roma con motivo del nombramiento de Julio II como Papa.

Nuevo viaje a Francia por motivos diplomáticos y, después, se recorrerá Italia. En seguida se mostró como un gran teórico de la guerra; en 1506, escribe «Descenale Primo», sobre la decadencia militar de su país.

En 1507, viaja a Suiza y Alemania, donde podrá estudiar los pormenores de las tácticas y armamentos de los ejércitos (el ejército suizo era entonces el mejor de Europa).

Más tarde recibirá una misión en la Liga de Cambrai, por lo que escribirá «Descenale secondo». Después, vuelve a Francia, cuando esta entra en conflicto con el Papa.

Cuando en 1512 regresan los Médicis a Florencia concluye la República. Maquiavelo es cesado y encarcelado y hasta tiene que sufrir tortura. Al salir de la prisión se retira a una línea, desde donde escribe sus mejores obras.

En 1527, año convulso para los territorios italianos, en el que las tropas de Carlos V saquean Roma, los Médicis huyen de Florencia y los sustituye un gobierno del partido aristocrático.

Maquiavelo no fue considerado lo bastante hostil a los Médicis para seguir ocupando el cargo. Enfermo de pena, según se dice, por el giro de los acontecimientos, murió el 21 de junio de ese año,  poco después de que se restaurara de nuevo la República.

Todo el sistema político de Maquiavelo está expuesto en estas tres obras: «Discursos sobre la primera década de Tito Livio» (1519), «El arte de la guerra» (1519) y «El Príncipe» (1513). La primera es la expresión más fiel y exacta de sus ideas y opiniones sobre la organización de los Estados y en ella está la sustancia de las otras dos; tomando como modelo la república romana, quiere resucitar su organización con el poder consular, el del Senado y el del pueblo para que, respectivamente, se vigilen e impidan extralimitaciones de ningún tipo.

En «El arte de la guerra» pone de manifiesto sus deseos de una milicia nacional en Italia y cómo debe de ser armada y organizarse para expulsar del país a franceses, alemanes y españoles.

«El Príncipe» enseña cómo se forma una monarquía nueva y absoluta para lograr con ella la unidad e independencia de la patria, y nos expone las ideas del autor acerca de las excepcionales aptitudes intelectuales y políticas que debe de tener el príncipe que gobierne. Esta figura ideal debe de servir por todos los medios a su Estado sin reparar en la forma en que lo haga; surge así la «Razón de Estado», en la que el fin justifica los medios.

Maquiavelo ve la política como un juego de caracteres y personalidades; el buen diplomático debe usar, si es necesario, la hipocresía como arma política, su única moral debe de ser la moral del éxito. A la religión la enfoca como un arma de dominación; su príncipe debe de profesar la religión, aunque no creer en ella, la debe usar para «sujetar» a su pueblo.

El Príncipe es una clara expresión de pensamiento político; toda consideración moral o religiosa queda aparte; lo que «debería ser» cede ante lo que «es», ante la consideración de la realidad tal cual es, sin preocupaciones de reforma, «porque hay tanto trecho de cómo se vive a cómo se debería vivir, que quien renuncie a lo que se hace por lo que se debería hacer, aprende más bien lo que le arruinará que lo que le preservará».

La única voz que se oye es la del interés del estado, representado en la persona del príncipe, con lo que las normas teóricas encuentran ejemplarización en algunas figuras de grandes príncipes como César Borgia o Fernando II el Católico, del que, por ejemplo, dice: «No predica más que paz y buena fe, siendo muy enemigo de ambas; pero si hubiese observado una y otra, hubiera perdido en muchas ocasiones la reputación o el Estado».

Maquiavelo no crea nada nuevo en política; como él mismo dice, se atiene únicamente a la «verdad efectiva de las cosas», a lo que la observación de la realidad que le circunda y la historia de los grandes hombres le han enseñado. El único valor teórico de Maquiavelo es su realismo político, el escándalo que suscitan sus juicios sobre la naturaleza humana; es el hombre que ha afirmado tajantemente la incompatibilidad entre política y moral.

Vemos paradójicamente a un personaje que es al mismo tiempo republicano y defensor de una monarquía absoluta, pero no olvidemos que luchó toda su vida por la unidad italiana y entiende que para esta difícil empresa el soberano necesita de una suma de poder que sólo cabe en un monarca absoluto. Su obra hay que verla, pues, bajo el contexto histórico de la Italia de la época.

Perfil de un Príncipe:

«Si el interés de la patria exige traición o perjurio, se comete, pues la grandeza de los crímenes borrará la vergüenza de haberlos cometido».

Su personalidad debe poseer condiciones especiales para llegar al poder y mantenerse en él:
* Capacidad de manipular situaciones, ayudándose de cuantos medios precise mientras consiga sus fines: lo que vale es el resultado.
* El gobernante debe poseer seria destreza, intuición y tesón, así como habilidad para sortear obstáculos, y «moverse según soplan los vientos».
* Diestro en el engaño: No debe tener virtudes, solo aparentarlas.
* Amoral, indiferencia entre el bien y el mal, debe estar por encima.

Sus ideas han sido duramente discutidas, su figura es polémica y se le ha hecho pasar, exageradamente, por enemigo de la moral, de la religión y de la justicia.

Maquiavelo supone que es mejor ser tenido por avaro que por liberal y tener luego que gravar a los súbditos con impuestos; mejor ser cruel a tiempo que inútilmente piadoso; mejor ser temido y respetado, que amado y no suficientemente respetado; «los hombres tienen menos reparos en ofender al que se hace amar que al que se hace temer, porque el amor se conserva por el solo vínculo de la obligación, la cual, debido a la perversidad humana, rompe toda ocasión de interés personal; pero el temor se conserva por miedo al castigo, que no te abandona jamás».

Llegan así los preceptos del famoso capítulo XVIII, el más discutido y criticado: el príncipe ha de saber ser zorro y león a un mismo tiempo y no debe cumplir la palabra dada «cuando tal cumplimiento puede redundar en su perjuicio y no existen ya las razones que se la hicieron empeñar»; ha de parecer «piadoso, fiel, humano, íntegro, religioso», pero debe también saber no serlo; en conclusión, predica la necesidad de «no apartarse del bien mientras sea posible, pero saber entrar en el mal cuando sea necesario», y esto porque en las acciones de los hombres se «considera sólo su fin.

Procure, por lo tanto, el príncipe vencer los obstáculos y conservar el estado, porque sus medios se tendrán siempre por hermosos y merecerá la alabanza general». Más adelante, el carácter teórico general se ejemplifica con el estudio de la situación italiana del momento, mediante el examen de las causas por las cuales los príncipes italianos han perdido sus estados, seguido de un análisis de la fortuna y de si la energía y capacidad del hombre pueden o no resistir a ella.

Comparando la fortuna con un impetuoso río, dice: «Ejerce su poder donde no existe precaución para resistirla, dirigiendo su violencia hacia el lugar en que sabe que no hay espigones, diques ni reparos que la contengan». Y la conclusión, que en Italia le será posible a un príncipe prudente y «virtuoso», es decir, capaz, crear un nuevo y fuerte estado que pueda proteger a Italia contra la invasión de los «bárbaros». El tratado, que hasta aquí había sido frío, lúcido e implacable, se cierra con un grito apasionado, los versos de Petrarca: «Virtud contra Furor / Tomará las armas; y el combate será breve, / Que el antiguo valor / No ha muerto aún en los itálicos corazones». 

Hombres Pensadores del Humanismo Filosofos Humanistas Caracteristicas

LOS FILÓSOFOS DEL HUMANISMO Y SUS CARACTERÍSTICAS

En filosofía, a ctitud que hace hincapié en la dignidad y el valor de la persona. Uno de sus principios básicos es que las personas son seres racionales que poseen en sí mismas capacidad para hallar la verdad y practicar el bien. El término humanismo se usa con gran frecuencia para describir el movimiento literario y cultural que se extendió por Europa durante los siglos XIV y XV. Este renacimiento de los estudios griegos y romanos subrayaba el valor que tiene lo clásico por sí mismo, más que por su importancia en el marco del cristianismo.

LISTA DE PENSADORES:

1-Los Presocráticos
2-Los Clásicos
3-San Agustín
4-Santo Tomas
5-Renacentista
6-La Ilustración
7-Los Cientificos Modernos
8-Siglos XIX al XX

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Ver También: La Educación en el Humanismo

Entre 1440 y 1530 aproximadamente, en algunas de las ricas ciudades del norte de Italia comenzó a desarrollarse un movimiento cultural relacionad o con la imagen del mundo que tenían los burgueses: el humanismo.

Los humanistas fueron hombres de las ciudades que se ocuparon de la enseñanza, de la investigación y que fueron muchas veces secretarios de personas importantes. Ocuparon esos cargos no por su riqueza o nacimiento, sino por su cultura. Con sus obras, buscaban sentar las bases de una nueva cultura independiente de la tradición cristiana escolástica. En contraposición al sistema jerárquico de la sociedad feudal, afirmaron la dignidad y el valor de cada individuo.

La imagen humanista del mundo se expresó en la literatura, la filosofía y el arte. En el arte fue donde alcanzó sus realizaciones más coherentes, continuas y originales. Sin embargo, estas manifestaciones culturales eran conocidas sólo entre los grupos privilegiados, y tuvieron escasa difusión entre el conjunto de la sociedad europea.

Desde mediados del siglo XVI, la nueva imagen del mundo construida por los humanistas del siglo XV comenzó a difundirse progresivamente por Europa. Pero como el grado de desarrollo de las nuevas actividades económicas burguesas era desigual en los diferentes países, la aceptación de los cambios varió de una sociedad a otra. En el siglo XVII, algunos miembros —burgueses y nobles— de los grupos privilegiados advirtieron que los principios del humanismo amenazaban sus posiciones de poder. Por eso, mantuvieron y reforzaron su adhesión a los valores tradicionales del orden cristiano feudal.

El movimiento humanista comenzó en Italia, donde los escritores de finales de la edad media Dante, Giovanni Boccaccio y Francesco de Petrarca contribuyeron en gran medida al descubrimiento y a la conservación de las obras clásicas. Los ideales humanistas fueron expresados con fuerza por otro estudioso italiano, Giovanni Pico de la Mirandola, en su Oración, obra que trata sobre la dignidad del ser humano.

El movimiento avanzó aún más por la influencia de los estudiosos bizantinos llegados a Roma después de la caída de Constantinopla a manos de los turcos en 1453, y por la creación de la Academia platónica en Florencia.

La Academia, cuyo principal pensador fue Marsilio Ficino, fue fundada por el hombre de Estado y mecenas florentino Cosme I de Medici. Deseaba revivir el platonismo y tuvo gran influencia en la literatura, la pintura y la arquitectura de la época.

La recopilación y traducción de manuscritos clásicos se generalizó, de modo muy significativo entre el alto clero y la nobleza. La invención de la imprenta de tipos móviles, a mediados del siglo XV, otorgó un nuevo impulso al humanismo mediante la difusión de ediciones de los clásicos. Aunque en Italia el humanismo se desarrolló sobre todo en campos como la literatura y el arte, en Europa central, donde fue introducido por los estudiosos alemanes Johannes Reuchlin y Philip Melanchthon, el movimiento penetró en ámbitos como la teología y la educación, con lo que se convirtió en una de las principales causas subyacentes de la Reforma.

Uno de los estudiosos más importantes en la introducción del humanismo en Francia fue Erasmo de Rotterdam, que también desempeñó un papel principal en su difusión por Inglaterra. Allí, el humanismo fue divulgado en la Universidad de Oxford por los estudiosos William Grocyn y Thomas Linacre, y en la Universidad de Cambridge por Erasmo y san Juan Fisher. Desde las universidades se extendió por toda la sociedad inglesa y allanó el camino para la edad de oro de la literatura y la cultura que llegaría con el periodo isabelino.

El apogeo del humanismo

La creciente producción de libros impresos, la creación de bibliotecas y la multiplicación de las academias contribuyeron a la propagación de las ideas de los eruditos sobre la «república de las letras». Esta élite cosmopolita que se comunicaba en latín no dudaba, sin embargo, en promover las lenguas nacionales. Los príncipes, convencidos de que la aristocracia del conocimiento reforzaba la del poder, los protegían y les pedían consejo.

Erasmo, en 1516, en su obra La institución del príncipe cristiano se dirigió a Carlos V. Tomás Moro, que publicó ese mismo año su Utopía, era apreciado por Enrique VIH. Guillaume Budé aconsejaba a Francisco I, quien creó el Colegio de Lectores Reales, futuro Colegio de Francia. A comienzos de siglo se había difundido ampliamente el ideal optimista del hombre culto, abierto y guiado por la razón, así como la esperanza de transformar el mundo en un lugar más armonioso y pacífico.

Sin embargo, Maquiavelo, en la Florencia convulsionada de principios de siglo, elaboró en El Príncipe una reflexión política realista sobre el poder. Esta idea premonitoria del escepticismo desengañado que prevalecerá a la hora de los enfrentamientos religiosos, será retomada por Montaigne. En Inglaterra, Tomás Moro, por oponerse a la autoridad real, fue decapitado. El fin del siglo se caracterizó por el aislamiento, el aumento del sectarismo y la intolerancia.

La revolución del conocimiento del estudio de los textos antiguos, los sabios pasaron a interesarse en la observación metódica de la naturaleza. La astronomía, la geografía, la cartografía, la botánica, la anatomía y la medicina se beneficiaron con el desarrollo del espíritu científico.

Pero el conservadurismo religioso frenaba la investigación o prohibía la publicación de los descubrimientos. Si bien las afirmaciones de Copérnico iniciaron la cosmología moderna, en 1600 Giordano Bruno, que defendía el heliocentrismo y la concepción de un universo infinito, fue condenado a muerte en la hoguera por hereje.

Principales Artistas del Renacimiento Resumen de sus Vidas

Principales Artistas del Renacimiento

Principales Artistas del RenacimientoAlberto Durero (1471-1528)

Durero nació en Nuremberg y se adiestró en los talleres de orfebrería de su padre. Hizo dos visitas prolongadas a Venecia y después trabajó durante siete años para el emperador Maximiliano I en Nuremberg donde, en parte de ese período, recibió un sueldo anual de 100 florines holandeses.

Intercambió obras con el pintor italiano Rafael y viajó a Amberes donde se encontró con Gruñewald, un artista del norte.

Su primera pintura conocida es un autorretrato que terminó cuando tenía 13 años. Fue el más grande pintor, grabador y autor de xilografías del Renacimiento alemán. Descolló en los dibujos, que son generalmente realistas, aunque hay algunos simbólicos, como el retrato de su madre y El Caballero, la Muerte y el Diablo.

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Principales Artistas del RenacimientoMiguel Ángel Buonarroti (1475-1564)

La madre de Miguel Ángel murió cuando él tenía seis años. Aproximadamente a los 10 años fue a Florencia y a los 13 se convirtió en aprendiz en el taller de Domenico Ghirlandaio. Asistió a la Escuela de Escultura de los Jardines Medici bajo la tutoría de Bertoldo di Giovanni, un alumno de Donatello. Allí estudió la escultura de los griegos y romanos y escuchó ias enseñanzas de Ficino en el palacio de Lorenzo de Medici.

Pasó la mayor parte de su vida en Florencia. A los 60 años dejó Florencia y se trasladó a Roma. Miguel Ángel fue el escultor más grande del Renacimiento y sus pinturas son comparables con las de Leonardo y Rafael. Entre sus obras más importantes se encuentran los frescos del techo de la Capilla Sixtina y el Juicio Final detrás del altar, sus esculturas de David, los dos Esclavos Moribundos, las tres Pieta y las figuras para las tumbas de Julio II y los Medici.

 

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rafael sanzioRafael Sanzio (1483-1520)

Hijo de un pintor mediocre, nació en Urbmo y disfrutó la atmósfera de la corte de los Montefeltro. Fue amigo de Castiglione, cuyo retrato pintó. En 1504 fue a Florencia y estudió a Leonardo y a Miguel Ángel. Cuatro años después Bramante lo alentó para que fuese a Roma y allí recibió encargos del Papa Julio II, para realizar pinturas. Posteriormente, León X le pidió que diseñara tapices para las paredes de la Capilla Sixtina, y Rafael hizo los dibujos. Aunque murió a los 37 años, Rafael llegó a ser uno de los mejores artistas del Renacimiento.

 

 

 

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Tiziano (1485-1576)

Su nombre fue Tiziano VecCellio. Es reconocido como el más grande pintor veneciano del Renacimiento. Aprendió su oficio en los talleres de Gentile y Giovanni Bellini y durante un breve período recibió una fuerte influencia de Giorgione. Uno de sus protectores fue Alfonso d’Este, duque de Ferrara, para quien pintó su famoso Buco y Aríadna.

Muchas de sus pinturas trataban temas religiosos o mitológicos y estaban llenas de color y vitalidad. Durante la década de 1530 comenzó a pintar muchos retratos importantes, que incluyen el del Emperador Carlos V y el del Rey Francisco I de Francia. Se convirtió en el pintor de la corte de Carlos V, quien lo nombró caballero. Luego pintó para el hijo de Carlos, Felipe, rey de España. También visitó Roma y pintó el retrato.

 

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Donatello (1386-1466)

Donatello nació en Florencia. Probablemente aprendió lo que era la escultura observando a los albañiles que trabajaban en la catedral de Florencia. Su primera obra es del 1408/9: una estatua de David hecha en mármol.

Sus estatuas de San Marcos y San Jorge fueron las dos primeras del Renacimiento que se mantuvieron en pie sin estar apoyadas contra una pared. Después trabajó en bronce y su famoso David, de gran tamaño, fue la primera estatua esculpida de modo que se sostuvo parada sin apoyo.

Además, fue la primera estatua de bronce fundido desde los tiempos clásicos. Donatello también esculpió una gran estatua ecuestre que sirvió de inspiración para todas las ciernas de su tipo. Hacia el final de su vida, comenzó a tallar en madera.

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Paolo Uccello (1397-1475)

Uccello nació en Florencia y era el hijo de un barbero-cirujano. Fue miembro del taller de Ghiberti y luego se mudó a Venecia, donde trabajó durante unos cinco años realizando mayólicas. En 1431 regresó a Florencia y más tarde pintó en la Catedral la efigie de Sir John Hawkwood, el condottiero inglés.

También permaneció algunos años en Padua. Los trabajos de Donatello y las teorías sobre arquitectura y perspectiva de Alberti influyeron en su pintura. Sus cuadros más famosos son las tres grandes escenas de batalla de la Derrota de San Romano i 14561 que fueron encargadas por Cosimo de Medici. En ellos son muy importantes los detalles decorativos, los paisajes y la perspectiva.

 

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Giotto (1266/7-1337)

Giotto nació cerca de Florencia y se lo considera el primero de los grandes pintores italianos. Fue educado por el artista Cimabue y trabajó en Asís, Padua, Roma, Florencia y Nápoles, donde fue nombrado en 1330 familiar o miembro de la casa real.

En 1334 fue designado veedor de la catedral de Florencia y arquitecto de la ciudad, no por su reputación como tal, sino por su fama como pintor.

Sus cuadros son interesantes porque los personajes dan la impresión de vivir realmente los dramas de las historias religiosas y contrastan con las pinturas sacras de la Edad Media, que eran planas y sin vitalidad.

 

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Peter Breughel (aprox. 1525-69)

Breughel fue uno de los más famosos pintores del norte. En 1551 se integró al gremio de pintores de Amberes. Doce años después se mudó a Bruselas, donde permaneció el resto de su vida. A Breughel le gustaba mucho pintar grandes escenas concentró más su interés en las personas mismas. Sus pinturas demuestran la forma en que el hombre enfrentaba las cosas insignificantes y los rigores de la vida cotidiana.

Aunque era una persona de ciudad, culta, los personajes de sus cuadros son generalmente campesinos, llenos de energía y humor, unas veces .simples y otras crueles. Bosch, otro pintor del norte, influyó en su obra.

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Filippo Brunelleschi  (1377-1446)

Nació en Florencia y estudió escultura. Después de perder frente a Ghiberti el concurso para diseñar las puertas del Baptisterio de Florencia, se trasladó a Roma junto con su amigo Donatello. Allí dibujaron y midieron todas las ruinas antiguas que encontraron.

A los dos se les conocía risueñamente con el apodo de «los buscadores de tesoros» Cuando regresó a Florencia, Brunelleschi fue comisionado para construir la cúpula de la Catedral, que fue probablemente su mejor trabajo. Controló cada detalle de la construcción y el decorado. Sus ideas sobre la arquitectura clásica tuvieron influencia sobre los artistas y arquitectos de la época y se convirtió en una de las principales figuras del Renacimiento.                                                                                                                                               

El Arte Neoclasico Historia del Arte Barroco y Rococo

El arte neoclásico

La arquitectura, la escultura y la pintura defines del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX se convirtieron en importantes testimonios del pensamiento de la Revolución Francesa y de la época napoleónica.

Arte y política

En los años previos al estallido de la Revolución Francesa se inició en Francia el Neoclasicismo. Esta corriente estilística reaccionó frente a las formas monumentales y fastuosas del Barroco y del Rococó para centrarse en formas más simples y armoniosas.

El nuevo estilo buscó en los modelos del Renacimiento y de la antigüedad clásica su fuente de inspiración. El descubrimiento y posterior excavación de las minas de las ciudades italianas de Pompeya y Herculano, sepultadas por una erupción del volcán Vesuvio en el año 79 d.C., favorecieron el interés por el arte grecorromano. La investigación arqueológica en el suelo griego y la isla de Sicilia también permitió descubrir obras clásicas.

Estos hallazgos despertaron un considerable entusiasmo entre los hombres de la Ilustración, quienes valoraron especialmente la armonía y el equilibrio del arte antiguo. Para estos pensadores, el arte debía tener un fin didáctico y moral. Según Diderot, el arte debía “hacer la virtud atrayente, el vicio odioso y el ridículo claoroso”. Por su parte, la ideología de la Revolución Francesa.

encontró su medio de expresión y propaganda en las formas características de Grecia y. especialmente. de Roma. Con Napoleón Bonaparte, el estilo neoclásico halló una nueva vía de afirmación al servir de soporte a su concepción del poder centralizado, que se manifestó a través de la figura imperial.

El estilo neoclásico excedió el marco de la arquitectura, la pintura y la escultura e influyó en el mobiliario, la cerámica y los tejidos.

El Pintor de la Revolución y el Imperio

Jacques Louis David (1784-1825) fue el pintor neoclásico por excelencia y el más admirado de su tiempo. Como los pensadores de la Ilustración, él también creía que el arte podía revelar con facilidad verdades a las que la razón llegaba con mayor esfuerzo. Comprometido con la Revolución. David consideraba que sus pinturas debían contener una enseñanza, expresada de manera clara y sobria. Más tarde, se convirtió en el primer pintor de Napoleón y retrató los momentos más importantes de su carrera militar y política. Tras la caída de Napoleón, abandonó Francia y se exilió en Bruselas, donde murió.

Cupido y Psiquis. Detalle de la escultura en mármol de Antonio Canova (1757-1822).
El veneciano Canova es el máximo representante de la escultura neoclásica.

El juramento de los Horacios. Óleo de David, 1784.

En esta obra, el artista representa un episodio de la historia de Roma: en un momento de extremo peligro, tres hermanos romanos, hijos del jefe militar romano Horacio, deben luchar a muerte contra tres hermanos de la ciudad enemiga de Albalonga, llamados los Cudacios, por el honor de su ciudad y el dominio del territorio. David pintó el momento en que los jóvenes juran, ante las espadas que sostiene su padre, morir por su patria, a pesar de que las dos familias —los Horacios y los Curiacios— estaban unidas por lazos familiares. A la derecha de la composición, las mujeres de la familia lloran con desesperación. Si bien este cuadro fue pintado pocos años antes de 1789, cuando estalló la Revolución se vio en él un antecedente de la misma, porque el tema destaca los valores de la libertad y la defensa de la patria y exalta a la República romana como una época en la que se desarrollaron especialmente esos valores.

Arco de triunfo de la Plaza del Carrousel. Arquitectos Carlos Percier y Pedro Fontaine, 1806.
Con este monumento, inspirado en los arcos de triunfo romanos, se exalta la figura de Napoleón. La decoración del arco alude a la victoria de las tropas imperiales en todos los frentes de batalla. Sobre las columnas se levantan las estatuas de soldados napoleónicos.

Las sabinas. Óleo de David, 1799.
Nuevamente la exaltación del valor se encarna en la historia de la antigua Roma. En este caso, David representó el episodio en el que las mujeres sabinas, raptadas por los romanos que carecían de mujeres en la recientemente fundada Roma, se interponen entre sus maridos (los romanos) y sus padres para obtener la paz. El extremo rigor de la composición no impide que trasunte gran dramatismo. La mujer con los brazos abiertos, que impone con su gesto el fin de la lucha, encierra una intención política: es un símbolo del triunfo y un llamado a la reconciliacion. Cuando David pintó este cuadro, Napoleón iniciaba su brillante carrera.

Consagración de Napoleón. Óleo de David, 1808.
En esta obra se representa el momento en el que Napoleón, que ya se ha coronado emperador, corona a su esposa Josefina. Deliberadamente David representa al gobernante como a un emperador de la antigua Roma, tal como lo sugiere el uso de la corona de laurel, las sandalias, la túnica y la toga (en este caso con el borde ricamente bordado).

Fuente Consultada: Historia 2 El Mundo Moderno (Desde el siglo XV hasta comienzos del XIX) Omar Bagnoli y Otros.

El Arte Rococo Origen del Estilo Historia y Características

ARTE: ORIGEN E HISTORIA DEL ESTILO ROCOCÓ

El arte rococó: El refinamiento y la elegancia de las cortes europeas del siglo XVIII se vio reflejado en el arte rococó. El espíritu ligero y aparentemente despreocupado del siglo XVIII se refleja en el rococó. Toda realización artística existió entonces en función de la frivola vida sans souci, o «sin preocupaciones» (nombre que el rey filósofo Federico II puso a su residencia de campo cerca de Berlín). En efecto, se quiso huir de las preocupaciones cotidianas para volver a crear, en la naturaleza o en un interior esmeradamente decorado, el soñado marco de la alegría de vivir.

Un estilo esencialmente decorativo: El término “rococó” deriva del francés rocaille, que puede traducirse como rocalla, dibujo en forma de valva de ostra, elemento principal de la decoración rococó. Esta forma, al combinarse con elementos vegetales, adquirió un carácter antinaturalista y fantástico. Este tipo de decoración se empleó en los techos y en las paredes de los palacios, complementada con grandes espejos dorados y suntuosos cortinados.

Durante el reinado de Luis XV, el estilo presenta innumerable cantidad de curvas y contracurvas y es muy recargado; en la época de Luis XVI aparecen, en cambio, líneas rectas y ciertos elementos decorativos de origen greco-latino que se vinculan con el descubrimiento de la ciudad romana de Pompeya. Este gusto por una mayor sobriedad se relaciona también con la presencia del racionalismo burgués expresado en las ideas de la Ilustración.

En la pintura y la escultura los personajes son representados con mucha elegancia y la naturaleza está idealizada. La pintura desarrolló diferentes temas, entre los que predominaron el retrato, los temas mitológicos, las escenas cortesanas y el paisaje. Este último tuvo gran desarrollo en Venecia, donde pintores como Canaletto y Guardi captaron distintas vistas de la ciudad y diferentes ceremonias que se desarrollaban en sus calles y plazas.

En Francia, lugar de origen del arte rococó, sobresalieron Watteau, Fragonard y Boucher, que pintaron escenas aristocráticas y cortesanas.

Durante el siglo XVII, el barroco alcanzó un brillante desarrollo: tradujo de modo exuberante y artístico el espíritu de la Contrarreforma y el absolutismo de los soberanos. Después cambiaron las costumbres y el espíritu arquitectónico hizo lo mismo; así, en el siglo XV el barroco se transformó en rococó.

El columpio (detalle). Óleo de Jean-Honoré Fragonard (1732-1806).
A partir de 1767. Fragonard comenzó a pintar una serie de paisajes, retratos y escenas a la que llamó Fiestas galantes. De esa serie, El columpio fue su obra más conocida.

Estuco: Masa de yeso y agua de cola que se utiliza para hacer esculturas y relieves en muros y bóvedas, así como objetos que luego se doran o pintan. También recibe ese nombre la masa de yeso fino, cal apagada y polvo de mármol con la que se revocan paredes, que luego se pintan o barnizan.

Salón con decoración rococó de la academia del Teresianum, en Viena.
El mármol simulado, los estucos y las maderas pintadas son recursos decorativos habituales en el estilo rococó.

Vista de San Marcos desde San Giorgio Maggiore. (detalle)
Óleo de Canaletto (1697-1768).

Las pinturas de Canaletto constituyen un documento gráfico de gran exactitud. Al dibujo minucioso de los edificios y de otros elementos representados, Canaletto agregaba un cuida­doso trabajo para representar las características atmosféricas y los detalles de color. El conjunto, sin embargo, no sólo produce un efecto realista. La composición de la imagen y el uso del color le confieren teatralidad, un rasgo característico de la pintura del siglo XVIII.

Retrato de Mademoiselle Henriette. Óleo de Jean-Marc
Nattier (1685-1766), 1754.

El retrato fue el género pictórico más desarrollado durante el siglo XVIII. La monarquía y los miembros de la nobleza y la alta burguesía encargaban a los artistas retratos que expresa­ran sus ideales de vida. El retrato de Mademoiselle Henriet­te, princesa de la casa real francesa, muestra las característi­cas de estas pinturas destinadas a engalanar los ambientes de las residencias de la nobleza.

Mademoiselle Henriette, vesti­da con ricas telas, aparece delante de un enorme cortinado mientras se dispone a tomar el cello. El pintor la ha retratado como si la hubiera sorprendido tocando música y ella en rea­lidad no hubiera posado. Los instrumentos musicales presen­tes —detrás del cortinado se asoma un clave— sirven para convertir a la joven en una alegoría de la música.

Gules. Óleo de Antoine Watteau (1684-1721), 1717.
Watteau fue uno de los máximos representantes del arte rococó. En esta obra, cuya figura central es un payaso, rompe con los esquemas tradicionales de tomar como protagonista a un rey, a un santo o a algún otro personaje destacado.

PARA SABER MAS…

Este nuevo estilo es fiel reflejo de las tendencias de la época: durante este siglo de los filósofos, la Iglesia y el absolutismo sufrieron duros golpes. La nobleza, que se sentía más independiente, empezó a hacer encargos a los artistas. Al mismo tiempo, la fastuosa vida de la corte cedió el paso a la vida de los salones, más íntima. Los salones, que gozaron de inigualable favor, permitieron valorar al «hombre culto».

Tanto en las conversaciones como en el arte, la solemnidad desapareció y dio paso al desenfado. Mientras que el barroco sólo tendía a impresionar a la masa, el rococó quería, sobre todo, agradarle. Abusó de la concha y la rocalla (de rocaille, trabajo en roca), hasta el punto de que los admiradores del clasicismo llamaron burlonamente «rococó» a este estilo.

El rococó fue, esencialmente, un arte de interiores. La estructura exterior de un edificio podía conservar un orden severo y clásico, pero el interior estaba totalmente concebido en estilo rocalla.

En Francia, Luis XV se mostró tan entusiasta de este estilo que mandó transformar toda un ala del Palacio de Versalles e hizo decorar numerosos saloncitos íntimos al gusto de la nueva moda. Las paredes se dividieron en paneles enmarcados por decorativos revestimientos de madera. Para esto se empleó más la madera y el estuco que el mármol, porque estos materiales se prestaban más a las curvaturas atormentadas.

El barroco ya había destronado la línea recta en benefic’ ) de la curva. El rococó hizo más: la sustituyó definitivamente por un juego de líneas ondulantes. Además, se dio preferencia a los delicados tonos pastel y al dorado (e incluso al blanco), de modo que los interiores se hicieron más alegres y agradables. Los muebles, artísticamente taraceados y llenos de gracia y refinamiento, subrayaron, también, el carácter íntimo y alegre del interior rococó.

Este estilo no se limitó a Francia, sino que también se implantó firmemente en Alemania, sobre todo en el sur. Famosos arquitectos como Baltasar Neumann (1687-1753) y Dominikus Zimmermann (1685-1766) construyeron iglesias en las que aplicaron con la mayor perfección estos nuevos conceptos. Lograron combinar en un conjunto armonioso los elementos arquitectónicos y decorativos.

Con la iglesia de peregrinación de Vierzehnheiligen, Neumann alcanzó, indudablemente, la cúspide de esta elegante arquitectura religiosa. De dimensiones sin duda más modestas y de concepción más rústica, la iglesia de Wies (cuya nave reproducimos en la página de la derecha), que fue proyectada por Zimmermann en 1745, es otra joya de la arquitectura rococó.

Iglesia Weiss Estilo Rococo

La atmósfera de pomposa exuberancia que reina en estos lugares está aún más subrayada por los efectos de luz producidos por el juego del sol en las ventanas sabiamente dispuestas. Viendo estas líneas atormentadas, con magníficos frescos y doradas estatuas, se podría creer que los arquitectos quisieron mostrar a los peregrinos un rincón del paraíso.

El rococó también influyó en las demás artes. Por la delicadeza de formas y colores, pintores como Jean-Antoine Watteau (1684-1721), de Valenciennes, testimoniaron los conceptos de vida refinada y la alegre despreocupación de su época.

Pero examinemos de cerca un cuadro de Watteau: el indefinible matiz de melancolía del que están impregnados sus galantes personajes de desenfadado aspecto, a veces nos sugiere la idea de que danzan sobre un volcán. Esto nos hará deducir también que el siglo xviii intentó, sin duda, huir de las preocupaciones cotidianas y regresar a la naturaleza.

La obra de Watteau ejerció gran-influencia sobre Boucher, Fragonard y el inglés Gainshorough. El maestro de la pintura sobre bóveda Juan Bautista Tiépolo, un veneciano que tuvo un éxito colosal, fue otra gran figura de esta época. Sus frescos, por lo general alegóricos, destacan por su movimiento, sus vivos colores y su resplandeciente luminosidad.

En el adorno de los interiores se utilizó tanto la escultura como el grabado, del que el antuerpiense Verbercht dejó en Versalles ejemplares especialmente logrados. Además, las porcelanas, pintadas o no, de Sévres, cerca de París, o de Meissen en Sajonia, estuvieron muy de moda. Todavía hoy estas gráciles figurillas llenas de gracia siguen siendo buscadas por los coleccionistas.

Por último, con su música fresca, graciosa y radiante, compositores como Haydn y Mozart quisieron no sólo animar esta vida frivola, sino también representarla.

Fuente Consultada: Historia 2 El Mundo Moderno (Desde el siglo XV hasta comienzos del XIX) Omar Bagnoli y Otros.

El Arte Barroco Americano y Rococo Renacentista y Neoclasico

El Barroco americano

El arte americano presenta características originales a causa de las influencias de los modelos peninsulares y del arte precolombino. En América, el Barroco se desarrolló desde mediados del siglo XVII hasta los comienzos del siglo XIX.

Las características del arte barroco en América

Las obras artísticas realizadas en las colonias americanas presentan algunas características propias que las diferencian de las hechas en Europa. Esta situación se debió a la distancia existente entre las metrópolis y las colonias y a la ausencia en América de grandes artistas europeos. Fue decisiva la presencia de una tradición artística precolombina que influyó en la creación de un estilo particular. Objetos llegados del Asia sirvieron también como fuentes de inspiración, en especial, en el arte desarrollado en las colonias portuguesas y en la zona de la costa del Pacífico.

Los rasgos básicos del estilo barroco se transmitieron a América fundamentalmente por medio de la enseñanza de los religiosos, que utilizaban libros o estampas que contenían obras realiza-das por artistas europeos.

Asimismo, la presencia de artistas europeos, criollos, indígenas y mestizos contribuyó a crear un lenguaje plástico propio de cada una de las grandes regiones americanas.

Una de las principales características del Barroco americano es la importancia que adquirió la arquitectura con respecto a las otras artes. Esta propuesta se debe a la necesidad de crear iglesias para recibir a las poblaciones recientemente cristianizadas. Otra característica importante es la rica decoración de las fachadas y los interiores de los edificios.

Imágenes del Barroco en América

Durante los siglos XVII y XVIII existieron en América diversos centros artísticos.

• En el Virreinato de Nueva España, la arquitectura colonial se destaca por el empleo de diferentes materiales de colores intensos, usados de diverso modo en las diferentes partes de México.

Las torres de los edificios religiosos suelen presentar una gran decoración en sus columnas, comisas y tallas en la parte superior.

En el interior de estos templos suele desarrollarse una exuberante ornamentación, realizada con yeserías y estucos y pintada con vibrantes colores. Los retablos, las imágenes talladas y de vestir y las pinturas transforman a la iglesia en un lugar maravilloso, donde el fiel ora y medita.

• El Virreinato del Perú se caracterizó por las diferentes soluciones que cada región dio a los problemas arquitectónicos. Mientras que en Lima, la capital, se realizo una arquitectura más sobria, en ciertas zonas (Cajamarca, Arequipa, El Callao) se desarrollaron más los elementos decorativos. Una característica general de la arquitectura del Virreinato del Perú es su escaso colorido, a diferencia de la del Virreinato de Nueva España.

Iglesia de la Virgen de Ocotlan, en Tlaxcala, México. Siglo XVIII.
En la fachada de esta iglesia se observa el uso de la chiluca, una piedra de color blanquecino, y del tezontle, de color rojizo. Con la primera se recubrió la zona superior y la portada; con la segunda, la parte baja de las torres.

En el Río de la Plata existieron diferentes regiones estilísticas: Buenos Aires y la región pampeana; la Mesopotamia, donde se hallaban las misiones guaraníes; Córdoba y el centro del territorio de la actual Argentina; el noroeste de la actual Argentina, estrechamente vinculado con el Alto Perú (actual Bolivia).

En la actual provincia de Córdoba, los jesuitas fundaron estancias para cultivos y cría de ganado con el objeto de mantener el Colegio que habían establecido en la ciudad de Córdoba. Las estancias eran centros de producción, a diferencia de las misiones que eran lugares de evangelización.

• En Brasil, fuera de la influencia española, se destacan las esculturas realizadas por El Aleijadinho, un artista brasileño de origen mestizo. Recibió lecciones de su padre, que era tallista y arquitecto, y de otros escultores residentes en Ouro Preto. Las mutilaciones y deformaciones producidas por una enfermedad —su apodo quiere decir “El lisiadito”— no le impidieron cumplir una importante obra como arquitecto, retablista y escultor.

Iglesia de San Juan Bautista, en Yanahuara, Perú. Mediados del siglo XVIII.

La fachada de San Juan muestra, de manera similar a otras iglesias de la zona arequipeña, una decoración con motivos vegetales y animales. Ésta ha sido realizada con piedras blancas de origen volcánico. Cuando el sol la ilumina, se produce en ella un gran contraste de luces y sombras.

Iglesia de Santa Catalina en Córdoba, Argentina. Mediados del sigloXVIII.

El movimiento que presenta la fachada, a través de las líneas entrantes y salientes del portal, y el remate que la corona son característicos del Barroco. Cada estancia jesuítica tenía su iglesia: la de Santa Catalina penenecía a la estancia homónima.

Profetas, Iglesia del Buen Jesús de Matonzinhos en Cogonhas do Campo, Minas Gerais, Brasil. Escultura de Antonio Francisco Lisboa, llamado El Aleijadinho.

Los doce profetas, esculpidos en piedra para las escalinatas de la Iglesia del Buen Jesús, dominan a través de sus gestos —graves o exaltados— el panorama montañoso. En su vigorosa talla puede advertirse la influencia portuguesa, modificada por elementos populares o asiáticos. Para esta iglesia, el escultor talló también un Vía Crucis, realizado totalmente en madera, que presenta rasgos tan expresivos como los profetas.

Fuente Consultada: Historia 2 El Mundo Moderno (Desde el siglo XV hasta comienzos del XIX) Omar Bagnoli y Otros.

El Arte Renacentista Siglos XIV y XVI Caracteristicas y Etapas

El Arte Renacentista Siglos XIV y XVI
Características y Las Etapas Quattrocento y Cinquecento

Las artes plàsticas,  especialmente la pintura, dan testimonio de los grandes cambios producidos en la cultura ¿Le los ultimos siglos de la Edad Media. El arte italiano del siglo XIV es el antecedente ,mis importante del arte del Renacimiento.

Un Mayor Naturalismo en la Pintura

La obra de los artistas que trabajaron en Italia durante el siglo XIV es un ejemplo de la nueva forma de representación, preocupada por captar aspectos de la naturaleza, individualizar a los personajes y representar el espacio en profundidad. La pintura italiana de la época introdujo el paisaje, ausente en el arte medieval, en el que se advierten imágenes de lugares reconocibles y cotidianos para los observadores del siglo XIV. Con estas características, el arte se aproximó a la realidad, las obras ganaron en naturalismo y, al mismo tiempo, permitieron que el observador se sintiera identificado con la imagen representada.

Todas estos elementos son un reflejo de los profundos cambios que comenzaron en Italia a partir del siglo XIV y que pusieron fin al modo de pensamiento medieval.

La “Anunciación”. Detalle de la Maestá. Pintura sobre tabla de Duccio
Mediante un juego de de arcos. que indican los accesos a la habitación en la que se encuentra María leyendo. se acentúa la profundidad espacial.

Encuentro en la puerta de oro (detalle). Capilla de la Arena de Padua. Fresco de Giotto. La escena presenta gran naturalidad gracias a los gestos, al volumen y a los ropajes de los personajes. En este detalle se observa parcialmente el paisaje urbano.

Dos importantes artistas de la época

Los más importantes pintores de esta época fueron los italianos Duccio y Giotto, que vivieron entre la segunda mitad del siglo XIII y los comienzos del siglo XIV. Fueron también los responsables de la evolución hacia un mayor naturalismo en la pintura, que se produjo en ese período.

Entre las obras de Duccio se destaca la Maestà, un gran retablo realizado para ser colocado en el altar de la catedral de Siena, terminado en el año 1311. El retablo, que actualmente se encuentra separado en múltiples partes, está pintado en sus dos caras. El sector central de la cara anterior presenta una imagen de la Virgen y el niño, rodeados por santos y ángeles. En cambio, la cara posterior está dividida en catorce compartimientos que representan la Pasión de Cristo.

Entre las numerosas obras pintadas por Giotto se destacan los frescos de la Capilla de la Arena de Padua, encargados por la familia de los Scrovegni, y el ciclo de la Vida de San Francisco, que se encuentra en la Basflica Superior de Asís. Este último es un conjunto de pinturas inspiradas en la vida del santo. La pintura de Giotto nos permite analizar de qué manera reapareció la representación de un espacio exterior.

“La entrada de Cristo a Jerusalén”. Escena de la Maestá. Témpera sobre tabla de Duccio. Museo de la catedral de Siena.
El
arco de entrada a la ciudad delimita el espacio en el que se encuentran los personajes. El paisaje urbano muestra edificios existentes en aquel momento en las ciudades italianas.

“El sermón de los pájaros”. Escena de la Vida de San Francisco de Giotto. Iglesia Superior de Asís.
En esa escena, San Francisco dirige su palabra a los pájaros, acompañado por otro monje. En el paisaje que lo rodea pueden verse varios árboles entre los que vuelan los pájaros. Los colores utilizados por el pintor —que son los que corresponden a los objetos— facilitan el reconocimiento de un paisaje real.

El Arte de los Siglos XVI y XVI (Parte 1)

SIGLO XVI: La hegemonía española

Primera potencia europea, España, dueña de un imperio «en donde no se ponía el sol», inició su «siglo de oro». Los relatos místicos de Santa Teresa de Ávila y de San Juan de la Cruz, la poesía de Góngora, las primeras obras de Lope de Vega y de Cervantes y la pintura de El Greco dieron testimonio de la diversidad y la originalidad de su producción literaria y artística.

El soberano absoluto quería ser el más fiel defensor del catolicismo. Se casó con María Tudor, reina católica de Inglaterra (1554-1558); luego con la hija de Enrique II y de Catalina de Medici. Dio su respaldo a la Inquisición en la persecución de los moros y de los judíos conversos, y reprimió con dureza todo intento de protestantismo. Las guerras se sucedían en todos los frentes.

En 1571, los turcos fueron derrotados en Lepanto, pero, en 1588, la Armada Invencible sufrió un serio revés frente a la Inglaterra protestante. La represión contra los calvinistas de los Países Bajos no tuvo éxito y las Provincias Unidas proclamaron su independencia. La intervención en los asuntos de Francia durante las guerras de religión resultó infructuosa.

A fines de siglo, España se encontraba debilitada mientras que Inglaterra, gobernada por Isabel, iniciaba su proceso de expansión, basando su prosperidad en la industria y el comercio. Francia, gobernada por Enrique IV, restableció su preponderancia y sanó sus heridas.

SIGLO XVI: El esplendor del arte italiano

A pesar de las guerras, Italia, aunque dividida, mantuvo el liderazgo artístico, que Vasari teorizó fundando la historia del arte, con su obra La vida de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores. Roma reemplazó a Florencia, convulsionada por problemas políticos. Los papas convocaron a Bramante, Rafael, Miguel Ángel y Leonardo da Vinci para construir y decorar el Vaticano. En Mantua, los Gonzaga edificaron el Palacio del Té y en Ferrara, ciudad de Ariosto, los Este también iniciaron construcciones.

En Urbino, refinada corte principesca protectora de las artes, Castiglione escribió el Libro del cortesano. Venecia ocupó en tanto un lugar decisivo en la producción artística de la península. Tiziano, Tintoretto y Veronese recibieron encargos de las principales cortes principescas. Palladio innovó tanto en la arquitectura civil como en la religiosa, elaborando las normas de un clasicismo que influiría a Europa por largo tiempo. A la armonía sobria y serena del apogeo del Renacimiento, se impuso el manierismo.

Los pintores prefirieron los colores de tonos pasteles y los encuadres originales para representar temas más sensuales e incluso extraños, y alargaron las formas. Numerosos artistas fueron invitados a trabajar en las cortes extranjeras, en Fontainebleau, Madrid, Praga, Budapest y Cracovia. Los príncipes encargaban copias en bronce y modelados de obras antiguas que consideraban indispensables para sus colecciones y para la decoración de sus palacios. En toda Europa se instauró la práctica del «viaje a Italia» para los artistas. En Roma y en Florencia, pintores y escultores comenzaron a organizarse en academias, y sus obras fueron difundidas mediante la técnica degrabados impresos.

En pintura, la tradición flamenca persistía en las obras de Bosch (El Bosco) y de Bruegel, pero la mayoría de los artistas del norte de Europa, como Durero, Cranach, Holbein y los hermanos Clouet, se inspiraban en Italia aunque sin perder sus características. En arquitectura se mantuvo el gótico, pero enriquecido por ornamentaciones renacentistas. Los monarcas eran los mejores promotores de la italianización del gusto. En Francia, sin embargo, las obras de construcción del Val de Loire y luego las de Saint-Germain, de Fontainebleau y del Louvre exhiben un estilo francés que se liberó paulatinamente del modelo italiano.

En España, el palacio de El Escorial desarrolló un clasicismo austero, mientras que en Portugal floreció un lenguaje arquitectónico y decorativo original y compuesto. En el norte de Europa, la reacción iconoclasta propiciada por el protestantismo interrumpió la influencia italiana. Por el contrario, la Contrarreforma estimuló la difusión de la estética tridentina en toda la Europa católica, así. como en sus posesiones coloniales.

Las experiencias realizadas por los artistas italianos de los siglos X y XIV fueron la base del arte del Renacimiento, que alcanzó su culminación en los siglos XV y XVI.

Un arte nuevo

A fines de la Edad Media, los gobernantes de las poderosas ciudades-estado italianas se transformaron en mecenas —protectores— de artistas con el fin de fomentar la producción de obras que embellecieran y dieran prestigio a su ciudad. Algunos de ellos, como Lorenzo de Médici, fueron grandes coleccionistas —entre sus obras se cuentan también antigüedades clásicas— y se rodearon de filósofos y poetas. Muy pronto, el arte del Renacimiento se difundió por el resto de Europa. Diversos factores contribuyeron al desarrollo de este movimiento artístico:

la revalorización de la cultura de la Antigüedad;

• el redescubrimiento de la naturaleza;

• el estudio de las proporciones del hombre y la captación del espacio que lo rodea;

• el estudio de restos arquitectónicos y escultóricos del mundo romano;

• la fuerte tendencia al individualismo —puesta de manifiesto por ejemplo, a partir de la revalorización del retrato—, que había desaparecido del arte occidental durante la Edad Media’

• la emergencia de una clase social, la burguesía, que impuso un modo de pensamiento caracterizado por un extremo racionalismo y favoreció una forma de visión naturalista;

• una serie de hallazgos técnicos, como el empleo de la perspectiva y la pintura al óleo (importada a Italia desde los Países Bajos, a mediados del siglo XV).

“Retrato de Federico de Montefeltro”. Retablo de Urbino. Piero della Francesca.

Este retrato forma parte de un díptico de madera, que tiene sus dos caras pintadas. En el reverso, aparecen el retrato de medio cuerpo de Federico, duque de Urbino, a un lado y el de su esposa al otro, con un paisaje como fondo. La representación de perfil se inspira en las medallas romanas. El realismo de la imagen es uno de los rasgos característicos de la pintura renacentista.

La Reaparición del Retrato: “El interés por el hombre, el sentimiento de que su estudio merece en sí mismo la consagración de un cuadro autónomo, continúa extendiéndose y ganando terreno en lo que queda del siglo [se refiere al siglo XV]. Después de Florencia, fue en el norte de Italia donde se adoptó el retrato en menos de una generación […].‘

“Triunfo de Federico de Montefeltro”. Retablo de Urbino. Pintura sobre tabla de Piero della Francesca. Galería de los Oficios, Florencia. En el anverso del retablo, se muestran los “Triunfos” alegóricos del duque y su mujer. En ellos, ambos personajes aparecen sentados en carros tirados por caballos y acompañados por las Virtudes. Sus figuras son vistas de cuerpo entero y sus cabezas se destacan de perfil contra el cielo de un paisaje.

El Quattrocento

En el desarrollo del Renacimiento se destacan dos etapas fundamentales. La primera, correspondiente al siglo XV —el Quattrocento— tuvo su centro en la ciudad de Florencia, que se transformó en la capital artística de Europa. La segunda —el Cinquecento— se extiende entre los últimos años del siglo xv y el año 1520 y tuvo su centro en la ciudad de Roma.

Bajo el mecenazgo de los Médicis, fundamentalmente de Cosme y de Lorenzo el Magnífico, diversos artistas se dedicaron en Florencia a diferentes búsquedas plásticas, que abrieron camino al estilo realista de Masaccio, de Paolo Uccello y de Piero della Francesca y a las representaciones naturalistas y refinadas de Fra Angélico, de Filippo Lippi y de Sandro Botticelli.

Las obras escultóricas de Lorenzo Ghiberti y de Donatello, así como la arquitectura de Filippo Brunelleschi, son también ejemplos de este período artístico. El período se cierra con la figura de Leonardo da Vinci, uno de los artistas más destacados del período siguiente, el Cinquecento o Alto Renacimiento.

“El tributo”. Historia de la vida de San Pedro. Fresco de Masaccio. (Detalle)  Capilla Brancaccí, Iglesia del Carmine, Florencia. En los frescos realizados en la Capilla Brancacci, Masaccio fue el primero en utilizar a gran escala la perspectiva lineal. Brunelleschi, Donatello y Masaccio son generalmente considerados los primeros artistas del Renacimiento.

Mona Lisa. Óleo de Leonardo da Vinci. Museo del Louvre, París.
Este retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco di Zanobi del Giocondo, muestra el estilo del pintor, basado en el esfumado de los colores con el que destaca los volúmenes del personaje. Son particularmente sugestivos el rostro y las manos de Mona Lisa. El paisaje del fondo da idea de la profundidad espacial.

Leonardo, un hombre del renacimiento: “[Leonardo] no se ejercitó en una sola profesión, sino en todas aquellas en las que el dibujo intervenía. Pues tenía una inteligencia tan divina y maravillosa, que siendo muy buen geómetra, no sólo trabajó en la escultura […] sino que hizo muchos dibujos en arquitectura [.] y fue el primero, aunque muy joven, que reflexionó acerca del río Amo para comunicarlo por el canal de Pisa con Florencia. Hizo diseños de molinos, batanes, ingenios que pudiesen moverse por fuerza de agua […].’

JORGE VASARI. Vida de pintores, escultores y arquitectos ilustres. Buenos Aires, Ediciones Selectas, 1964.

Perspectiva: Sistema de representación de los objetos sobre una superficie plana. La perspectiva lineal intenta reproducir la profundidad del espacio, disminuyendo el tamaño de los cuerpos a medida que se alejan del primer plano y haciendo converger todas las líneas de la obra en un punto central ubicado sobre la línea del horizonte. La perspectiva aérea degrada la luz y los colores para dar idea de profundidad.

El Arte de los Siglos XVI y XVI (Parte 2)

De acuerdo al juicio de sus contemporáneos, el arte del Renacimiento alcanzó su máxima expresión y monumentalidad a comienzos del siglo XVI.

EL Cinquecento o Alto Renacimiento: A comienzos del siglo XVI, el foco de la actividad artística se trasladó a Roma. Los papas se convirtieron en mecenas y auspiciaron la reconstrucción de Roma y de la nueva basílica de San Pedro, para lo cual llamaron a diferentes artistas. El arquitecto Bramante, los pintores Leonardo da Vinci y Rafael Sanzio y el escultor Miguel Ángel Buonarroti —quien, además, se destacó como pintor y arquitecto— fueron los más importantes artistas que trabajaron para la sociedad romana. Sus obras sirvieron como modelo para otras ciudades de Italia y de toda Europa.

Fuera de Italia, el Renacimiento comenzó a difundirse por Europa a partir del siglo XV, adquiriendo características propias en cada región. El arte de este período fue muy importante en Alemania, donde se distinguieron Alberto Durero y Lucas Cranach, y en los Países Bajos, fundamentalmente con los hermanos I-Iubert y Jan Van Eyck, El Bosco y Pieter Brueghel.

La Piedad. Escultura en mármol de Miguel Angel. Basílica de San Pedro, Vaticano.
El escultor ha creado en mármol —su material preferido— dos seres de los que excluye la dimensión temporal (ambos representan la misma edad). La perfección de la talla y el pulido de la superficie contribuyen para que Cristo y la Virgen, sin gestos de dolor, expresen un drama universal.
Miguel Ángel utilizó un esquema compositivo de tipo piramidal para agrupar las figuras de Cristo y la Virgen.

La Escuela de Atenas. Óleo de Rafael. Cámara de la Firma, Palacio del Vaticano.
Esta pintura integra un conjunto de cuatro composiciones que manifiestan diferentes actividades intelectuales: La Escuela de Atenas representa la filosofía, en tanto que las otras pinturas se refieren a la Teología, al Derecho y a la Poesía. En medio de una grandiosa arquitectura resuelta por medio de la perspectiva de punto central, se representa a varios filósofos de la Antigüedad, entre los que se destacan Platón y Aristóteles en el centro de la composición. Esta pintura destaca el valor que tenía la Antigüedad para los hombres del Renacimiento.

AMPLIACION DEL TEMA:

Grandes Artistas del Renacimiento: Leonardo Da Vinci Miguel Ángel y Buonarroti

No todo fueron luchas y calamidades en el siglo XVI. Si bien los episodios militares absorbieron gran parte de la actividad y de las energías nacionales y las enconadas disputas religiosas desataban las pasiones, enzarzando a los hombres en infructuosas polémicas, con olvido, al parecer, de las demás cuestiones que pudieran interesarles, no faltaron hombres que, bien ajenos a las contiendas bélicas y a las discusiones sectarias, en la soledad de sus estudios, producían obras magistrales de arte, escribían libros que habían de alcanzar la inmortalidad e investigaban en el campo de la ciencia, logrando trascendentales descubrimientos. Los efectos del Renacimiento llegaban a todos los países y se hacían notar en todos los campos del saber y del arte. La pintura y la lengua italianas alcanzaron una magistral influencia en este siglo.

La traducción de la Biblia al alemán, hecha por Lutero, dio la pauta del movimiento renacentista en aquel idioma. Miguel de Cervantes escribió su Don Quijote, que se considera la obra magistral de la literatura española. En Medicina se descubre la circulación de la sangre y en las ciencias físicas iniciase una serie de descubrimientos que servirán de base para afianzar todas las conquistas en esta rama del saber, durante el siglo siguiente.

En la imposibilidad de reseñar todos los nombres de quienes se distinguieron, como artistas, escritores y sabios (aunque muchos de ellos no se limitaron a una sola de tales actividades), en este post mencionaremos sólo a dos de los de más relieve en cada ramo: Miguel Ángel Buonarrotti y Leonardo Da Vinci

artistas del renacimiento: da vinci y miguel angel

Leonardo Da VinciMiguel Ángel Buonarrotti

Miguel Ángel y Leonardo da Vinci Michelangelo Buonarotti nació en 1475 en territorio florentino y en 1488 entró como aprendiz de un artista de la ciudad. Sus dones le valieron una recomendación a Lorenzo de Médici, quien lo acogió en la academia de la familia durante tres años. Tras una breve estancia en Roma, Miguel Ángel regresó a Florencia en 1500 para concluir su estatua de David. En 1503 fue llamado a Roma por el nuevo pontífice, Julio II, quien le encargó diseñar su tumba. En 1508, el Papa le encargó pintar el techo de la Capilla Sixtina.

Tras cuatro años de trabajo, Miguel Ángel reveló su obra maestra, que describía escenas del Génesis, incluida la Creación. Años después pintó el Juicio Final en la pared del altar de la capilla. En 1546 fue nombrado arquitecto de la basílica de San Pedro y acometió la construcción de su cúpula. El gran rival de Miguel Ángel fue Leonardo da Vinci, otro florentino. Como su coetáneo, Leonardo empezó como aprendiz de un pintor.

En 1482 viajó a Milán, donde trabajó para el duque Ludovico Sforza como ingeniero y diseñador. Produjo los diseños de varios inventos, incluidos cañones y ametralladoras, máquinas voladoras, submarinos y tanques acorazados, que no obstante no llegaron a construirse. Su interés en la ciencia se extendía a la anatomía y en 1490 creó su famoso dibujo del Hombre de Vitruvio, en el que subrayó las proporciones matemáticas y la simetría del cuerpo humano.

artistas del renacimiento"Flagelación de Jesús"
«Flagelación de Jesús»

PIERO DELLA FRANCESCA (1420 – 1492)
Inicia sus trabajos en las pequeños cortes de Italia central y septentrional.
La utilización de las reglas de la perspectiva, la concepción de las formas con criterio matemático y la armonía de sus proporciones son los elementos que caracterizan sus creaciones.En ia «Flagelación de Jesús», aplica el método medieval de narrar dos tiempos sucesivos en la misma obra.Mediante la perspectiva construye ambas escenas sin perder el carácter de unidad de la composición. Las figuras se hallan encuadradas en escenarios arquitectónicos que las contienen.

artistas del renacimiento "La Última Cena"
«La Última Cena»

LEONARDO DA VINCI (1458 – 1519)
Arquitecto, escultor, ingeniero, matemático y pintor, su espíritu polifacético lo señala como uno de los hombres más representativos del Renacimiento. Afirmaba que, para ser un buen pintor, era necesario partir de la experiencia y de las cosas naturales.Se destacó en la técnica del claroscuro; es decir, el tipo de pintura que define los contornos de las imágenes por diferencias entre las zonas de luz y las de sombras, en lugar de las líneas.Aplica el esfumado, un paso gradual y casi imperceptible entre las zonas claras y las oscuras, lo que confiere gran suavidad de contornos a su obra. Sus primeras creaciones se hallan ligadas al arte florentino del siglo XV. Entre sus obras se destacan: «La Gioconda»: Retrato femenino que representa la imagen de Mona Lisa, esposa de Francisco del Giocondo. «Última Cena»: Pintura aplicada sobre una de las paredes del refectorio de Santa María de la Gracia, en Milán. En la escena está presente la teoría de la perspectiva. Leonardo abandona en esta obra la rigidez simétrica en la composición.

artistas del renacimiento "El Nacimiento de Venus"
«El Nacimiento de Venus»

SANDRO BOTTICELLI (1447 – 1510)
Es el exponente más destacado de una corriente de pintores, como Cranach o Beato Angélico, que sin renunciar a las nuevas enseñanzas mantienen los conceptos heredados de los períodos anteriores.El uso de la línea para definir contornos, el colorido, la elegancia y e aspecto soñador de sus imágenes son los rasgos distintivos de esta tendencia. Son frecuentes, además, los fondos de paisajes, de fábulas o de sueño.
En el «Nacimiento de Venus» se expresa ante todo el refinamiento del dibujo definido por sus contornos y la gracilidad de la figura. El color es transparente y luminoso.

Fragmento de "La Escuela de Atenas".

Fragmento de «La Escuela de Atenas».

RAFAEL SANZIO (1483 – 1520)
Nace en Urbino, Italia, pero su gloria comienza en Florencia.
Permanece fiel al ideal de belleza renacentista basado en la armonía y la simetría. Todas sus obras están dotadas de una exacta relación de proporciones entre sus elementos componentes.Sus temas predilectos en el período florentino fueron la Virgen con el Niño y La Sagrada Familia.En sus últimos años trabajó en Roma y el tema de sus pinturas se basó en los episodios históricos, con la visión de que éstos se desarrollaban dentro de una arquitectura colosal y perfecta.En «La Escuela de Atenas», donde resume la historia de la filosofía, mantiene el concepto de encuadre arquitectónico y se revela el dominio compositivo de la perspectiva y la simetría.

Moisés, en San Pietro in Vincoli. Roma.

Moisés, en San Pietro in Vincoli. Roma.
Es una de las esculturas que formaba parte de la tumba inconclusa de Julio II.

MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI (1475 – 1564)
En su figura, la escultura renacentista llega a su punto culminante. Se forma en Florencia bajo el mecenazgo de los Medid. En el siglo XVI se traslada a Roma por llamado del papa Julio II, quien le encarga la creación de un grupo escultórico para su tumba. Miguel Ángel sólo logra terminar la estatua del Moisés y algunas figuras secundarias. Sus obras escultóricas se distinguen por su potencialidad expresiva, su carácter monumental y la marcada musculatura de sus imágenes, condiciones que se acentúan en la madurez del artista. Estas características se revelan magníficamente en sus creaciones, entre las que se destacan: La Piedad (mármol) y el David (mármol). En el último decenio de su vida crea la Piedad Rondanini, caracterizada por la falta de acabado y pulimento del mármol, propios del último período del autor.

PARA SABER MAS…

DURANTE EL S. XVI la familia Medid, cuya fortuna provenía de la banca, dominó la ciudad-estado italiana de Florencia. Cosme de Medici (1389-1464) fue el primer miembro de la familia que ejerció abiertamente el poder político. Le desagradaba el comportamiento egoísta del resto de gobernantes europeos y rechazó cualquier título grandilocuente. A su nieto, Lorenzo de Medici (1449-92), se le conoció como «Lorenzo el Magnífico».

LORENZO EL MAGNÍFICO
Bajo el mandato de Lorenzo, Florencia se convirtió en el centro del Renacimiento. Fue un estadista inteligente que mantuvo un equilibrio de fuerzas entre todas las ciudades-estado italianas, por lo que no hubo muchas guerras durante su mandato. Fue también un consumado poeta y mecenas, generoso patrocinador de las artes. Muchos de los mejores artistas, entre ellos Sandro BotticelU (1444-1510), Leonardo de Vinci (1452-1519) y Miguel Ángel (1475-1564) trabajaron para él. El pensador político Nicolás Maquiavelo (1469-1527) calificó a Lorenzo como «el mayor patrón del arte y la literatura de entre todos los príncipes».

LA FLORENCIA DE SAVONAROLA
La supremacía de los Medici acabó poco después de la muerte de Lorenzo, en 1492. Cuando el rey francés Carlos VIII (1470-98) invadió Italia en 1494, los florentinos se volvieron hacia el carismático predicador Girolamo Savonarola (1452-98). Éste combatió la corrupción de la Iglesia y la pasión renacentista por las ideas paganas (no cristianas) de los clásicos. Los sermones de Savonarola convocaban a miles de personas, especialmente porque predijo la invasión de los franceses.

HOGUERA DE LAS VANIDADES
Florencia se convirtió en una república cristiana. En 1497 Savonarola organizó una pública «Hoguera de las vanidades» para que los florentinos se libraran de los lujos superfluos y pecaminosos. Trajes, cartas, muebles, juegos de mesa y obras de arte acabaron consumidos por las llamas.

ASESINATO DE SAVONAROLA
El triunfo de Savonarola era demasiado súbito para que durara. En 1497 el papa Alejandro VI (1431-1503), enfurecido por las críticas de Savonarola a su conducta «inmoral», le excomulgó (expulsión de la iglesia). Los seguidores de Savonarola le apoyaron. En 1498 fue colgado y su cuerpo fue quemado en una plaza de Florencia.

REGRESO DE LOS MEDICI
En 1512 los Medici volvieron a tener el control de Florencia. En 1527 Julio de Medici (1478-1534) se convirtió en el papa Clemente VIL Durante los siguientes 200 años, los jefes de la familia Medici fueron grandes duques y gobernaron la Toscana, la región de los alrededores de Florencia.

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MIGUEL ÁNGEL…
DIÁLOGO CON LA MUERTE

Ya en el último período de su vida en Roma, Miguel Ángel hbía sido nombrado arquitecto-jefe, escultor y pintor oficial del Palacio Vaticano. Trabajó hasta el final, pero los que lo veían lo encontraban cada vez más raro, encerrado en su mundo particular, inaccesible a los demás.

Por la noche, en el jardín de su casa, contemplaba las estrellas y aquella inmensidad sin límites que le producía la nostalgia de una existencia liberada de las pasiones y afanes de este mundo, que se cree importante, pero que no es nada. Continuamente se sentía invadido por un deseo de liberación de todo aquello. Y entonces pensaba en la muerte; sólo ella podía depararle lo que había buscado durante toda su vida: la paz, la tranquilidad del amor divino. La muerte era amiga suya, estaba siempre presente en sus pensamientos; para no olvidarla, había llegado, incluso, a pintarla en la escalera de su casa.

Era como si le dijese: «La vida ha sido larga, afanosa; ya es hora, ven conmigo». Para esperarla mejor, cerró la puerta a los visitantes. Permanecía solo en su casa, con la última escultura que estaba haciendo: una «Piedad», la más bella y espiritual de sus obras. Y la muerte llegó un viernes de febrero de 1564. Miguel Ángel había esperado largo tiempo: tenía ochenta y nueve años.

Lo último que vio fueron los brazos abiertos del Crucifijo.
—Dejo mi alma en manos de Dios y mi cuerpo a la tierra —dijo con sencillez.
Y a la tierra lo confiaron, vestido con su atuendo preferido: la capa negra, las botas con espuelas de plata y el sombrero negro. También nos dejó a nosotros algo de su alma…

Leonardo Da Vinci

Fuente Consultada:
Historia 2 El Mundo Moderno (Desde el siglo XV hasta comienzos del XIX) Omar Bagnoli y Otros.

Ver: Analisis de una Obra de Arte

El Arte Barroco Origen del Estilo Características y Descripción

El Arte Barroco: Origen y Características

El siglo XV se caracterizó por la fina elegancia y mesura de sus manifestaciones artísticas. El siglo XVI lo siguió con su alegría y esplendor, hasta que. por fin, el XVII surgió rodeado de boato y fastuosidad.

En aquel tiempo, los españoles, amantes de ceremonias pomposas y de actitudes excéntricas teatrales, imponían el tono en Europa. Siguiendo  ejemplo, los habitantes de otras naciones del viejo continente se aficionaron a la vestimenta rica y complicada y al hablar ampuloso. Se puso muy de moda poseer decenas de títulos nobiliarios, saludarse con las expresiones más ceremoniosas y escribir con frases rebuscadas y rimbombantes.

La Iglesia Católica, después de grandes luchas por la Contrarreforma, de las que saliera fuerte y victoriosa, levantaba lujosos templos para celebrar sus triunfos, y los artistas se prodigaban a fin de hacer de estos santuarios obras grandiosas y espectaculares.

Adornaban las fachadas con decoraciones macizas y embellecían los interiores con dorados, bronces, mármoles, estatuas y grandes pinturas.

La poesía, la música, el teatro, el moblaje, la vestimenta todas las artes y manifestaciones públicas y privadas de la vida, se contagiaron de este frenesí de renovación, y ofrecieron así trabajos cada vez más ricos y sorprendentes. De esta suerte, nació en Italia y floreció, principalmente en Roma, para difundirse por el mundo  aquel estilo de las artes conocido como «barroco».

El barroco se integra en el Renacimiento por su individualismo, su amor a la naturaleza y su admiración por el espíritu y la forma de la Antigüedad clásica. Por otra parte, también tiene características propias: es religioso y en cierto modo constituye una reacción contra el aspecto intelectual del Renacimiento.

Es un arte exuberante, pues expresa la victoria sobre la desesperación. La expresión más típica de esta característica es la fastuosa ornamentación de las iglesias recargadas de materiales preciosos: oro, plata y mármol. Tanto la fachada como el interior tenían que reflejar este júbilo.

No sin caer a veces en la pasión, pintores y escultores se dedicaron a expresar sus sentimientos en representaciones dotadas de gran movilidad. Así como el artista del Renacimiento intentaba idealizar el desnudo, el barroco buscaba la expresión refinada de las emociones íntimas o exteriores.

Como el Renacimiento, el barroco nació en Italia. Miguel Ángel estableció la transición entre las dos corrientes artísticas.

Extasis  de Santa Teresa

 El Éxtasis de santa Teresa, obra realizada en el siglo XVII por el escultor italiano Gian Lorenzo Bernini, constituye uno de los ejemplos más dramáticos de la escultura barroca. Esculpida en mármol, con los rayos de luz y la flecha en bronce, está iluminada por una ventana oculta. Fue realizada para la capilla Cornaro de la iglesia de Santa Maria della Vittoria de Roma.

DESCRIPCIÓN:
El arte barroco:
El Barroco es el arte del siglo XVII y de comienzos del siglo XVIII. El origen del estilo se encuentra en la ciudad de Roma, desde donde se difundió hacia toda Europa y hacia América.

Barroco: Este termino deriva de la palabra «berrueco» que significa piedra irregular

Arte y poder

El Barroco fue la manifestación plástica de los poderes establecidos: el Papado, la monarquía absoluta y la burguesía mercantil, Cada uno de ellos se sirvió de la arquitectura, la pintura y la escultura para expresar sus ideas y destacar su papel en la sociedad.

• La monarquía absoluta utilizó la magnificencia y las posibilidades decorativas del Barroco como arte de propaganda.

• El Papado reaccionó contra la división que provocó la Reforma iniciada por Lutero generando el movimiento que se conoció como Contrarreforma. Las disposiciones del Concilio de Trento y la creación de la Compañía de Jesús permitieron reforzar el dogma y exaltar la autoridad de la Iglesia. La arquitectura, la escultura y la pintura fueron utilizadas para destacar el prestigio de la autoridad papal e ilustrar las verdades de la fe. Por eso, al Barroco se lo ha llamado también el arte de la Contrarreforma.

Éxtasis de Santa Teresa. Escultura de Gian Lorenzo Bernini, 1647.
Iglesia de Santa María de la Victoria, Roma.

• La burguesía alcanzó gran importancia durante los siglos  XVII y XVIII. Este grupo fue el soporte de las recientemente independizadas Provincias Unidas de los Países Bajos y fue un factor determinante para el desarrollo de Inglaterra. En otras naciones, muchos de sus integrantes más notorios se mezclaron con la antigua nobleza y, en algunos casos, alcanzaron la nobleza. El arte del Barroco fue usado por la burguesía para expresar sus ideas y trascender más allá de su época.

Con el Concilio de Trento y la fundación de la orden de los jesuitas, la Contrarreforma aportó profundas modificaciones a la vida religiosa de la Iglesia y de la sociedad. Este movimiento influyó también en el arte: en efecto, en el siglo XVI el barroco se convirtió en la expresión artística del hombre triunfante, que expresa sus sentimientos a través de un estilo a veces excesivamente recargado.

Un arte monumental y dramático

El estilo barroco se caracterizó por la monumentalidad de sus creaciones y por producir efectos teatrales y dramáticos mediante el uso de formas curvas y espiraladas y de colores fuertemente contrastados.,

• Urbanismo y arquitectura. Una de las características más notables del arte barroco fue el desarrollo urbanístico. Además de construir avenidas, el urbanismo barroco estableció la costumbre de abrir amplios espacios delante de los edificios. También fueron frecuentes las plazas enmarcadas por construcciones, en las que muchas veces se instalaban fuentes.

Los elementos más característicos de la arquitectura barroca son la grandiosidad, tanto en el exterior como en el interior de los edificios, el triunfo de las líneas curva y mixtilínea sobre la recta —por ejemplo, en las columnas salomónicas, el fuste o cuerpo de la columna se retuerce en espiral— y el claroscuro —los planos y las superficies quebradas producen efectos de luz y sombra en las fachadas y en el interior del edificio.

El urbanismo tuvo en Roma su ejemplo más destacado. La ciudad comenzó a tener, ya desde fines del siglo XVI, el perfil teatral característico del trazado urbano barroco, que luego se difundió por un gran número de ciudades europeas y americanas. Domenico Fontana, mediante amplias avenidas, unificó el centro de la ciudad de Roma y conectó diversas iglesias y monumentos cristianos.De ese modo facilitó la visita de lugares fundamentales para la religión. Los fieles, siguiendo el trazado de la llamada “Strada Felice” (recibió este nombre porque el papa Sixto y se llamaba Félix Peretti), podían visitar siete iglesias.

Al principio, la arquitectura civil experimentó relativamente poco la influencia del barroco. Pero pronto los palacios fueron adornados también con columnatas, frontones y encuadramientos. Se concedió gran importancia al vestíbulo, con la impresionante rampa de su escalera de mármol y su galería. Los jardines fueron adornados con estanques, fuentes y hermosas avenidas.Lorenzo Bernini, llamado el Caballero Bernini (1598-1680), fue el maestro de la escultura barroca.  Su taller no tardó en parecer una inmensa cantera, tan grande fue su éxito. Con sus esculturas se propuso causar una impresión irresistible: por esto sugería los sentimientos con excepcional habilidad técnica. Su Éxtasis de santa Teresa en Santa Maria della Vittoria, en Roma, es una de sus obras maestras. En España la arquitectura barroca tuvo su más alto representante en José Churriguera (1650-1720), creador de un estilo personalísimo, que en las formas de su tiempo recogía la herencia del flamígero, el mudejar y el plateresco. No obstante los arquitectos más representativos fueron Gómez de Mora, Pedro de Ribera, Narciso Tomé, etc.

• Escultura. La expresión de movimiento y dinamismo también triunfa en la escultura. Las imágenes muestran pasiones violentas y exaltadas y actitudes teatrales.

• Pintura. El naturalismo, la expresividad de las figuras representadas y el intenso claroscuro son las características más importantes de la pintura del período.

Fuente de la Plaza Navona: Esta plaza es otra importante realización barroca. Su forma alargada y con las puntas redondeadas deriva de que ella se fue constituyendo, a través del tiempo, sobre las ruinas del circo del emperador romano Domiciano. Durante el siglo xvw se construyó la iglesia de Santa Inés y las tres fuentes. La central es la Fuente de los Cuatro Ríos, que en la fotografía aparece en segundo plano. El amplio espacio de la plaza permitía celebrar fastuosas fiestas, características de la época barroca.

Plaza de la Basílica de San Pedro, Roma. Gian Lorenzo Bernini.

Esta plaza fue construida entre los años 1656 y 1667. La iglesia se abre a un gran espacio oval, limitado por una doble columnata que simboliza los brazos de la Iglesia, abiertos para recibir a los cristianos. Sobre la fachada de la basílica aparecen esculturas de Cristo y de los apóstoles. En cambio, sobre la columnata se encuentran las imágenes de los santos y santas, los apóstoles y los mártires. El conjunto de todas las imágenes expresa la gloria de la Iglesia. El amplio espacio limitado por la columnata permite reunir a un gran número de fieles. En el centro de la plaza, un obelisco egipcio, coronado con el orbe y la cruz, señala el triunfo del cristianismo sobre el paganismo. Las dos fuentes situadas a uno y otro lado del obelisco, representan el bautismo.

El gran espacio de la plaza se convierte, así, en un escenario donde se desarrollan las grandes ceremonias típicas del período barroco.

Fuente de los Cuatro Ríos. Gian Lorenzo Bernini, 1648 (detalle).

Esta fuente alude al triunfo y a la expansión del cristianismo en la tierra. simbolizados en el orbe y la cruz que se encuentran sobre el obelisco. Las personificaciones del río Ganges. del río Danubio, del río Nilo y del Río de la Plata señalan la presencia de la fe en los cuatro continentes. Cada una de las representaciones está acompañada por plantas y animales típicos de la región donde se encuentra el correspondiente río.

Bernini fue el más notable escultor y arquitecto de la edad del barroco. Altamente estimado por papas y soberanos, gozó durante su vida de toda la gloria y riqueza que un artista puede desear. Dejó muchísimas obras: el famoso pórtico y el no menos famoso «palio» de San Pedro, iglesias, altares, mausoleos y algunas de las más bellas fuentes de Roma, como la del Tritón y la de la plaza Navona. En la escultura que reproducimos, el artista logró un admirable efecto «pictórico» mediante el pronunciado relieve de los pliegues del manto y de las crines del caballo.

En Italia, la influencia de la pintura barroca fue menos significativa. Los pintores barrocos, contrariamente a los renacentistas, distribuían las masas de modo desigual. Concedían mayor importancia a la luz y los colores que a la misma composición. De esta búsqueda de contrastes violentos nacería el estilo del «claroscuro», cuyo precursor fue Caravaggio (1573-1610).

La  influencia del barroco no tardó en extenderse por toda Europa e imponerse incluso a la música, pero también en este caso la iniciativa partió de Italia, concretamente del grupo formado por músicos, nobles y artistas que se conoció con el nombre de Camerata Florentina.

Fue también la gran época de la pintura y la escultura españolas. Ribera, Zurbarán, Murillo y sobre todo Velázquez, uno de los más grandes pintores de todos los tiempos, singularizan la pintura de esa época, como Gregorio Fernández, Martínez Montañés, Pedro Roldan y su hija la Roldana, Pedro de Mena y Alonso Cano caracterizarán la escultura. Desde España el barroco pasó, como era lógico, a Hispanoamérica, donde sobre todo en México, dejó una espléndida arquitectura.

Ni siquiera la poesía, según se ha dicho, permaneció extraña a esta pasión por las formas extravagantes. Para demostrar el caudal de su imaginación y para asombrar a toda costa a los lectores, los poetas de aquel tiempo se dedicaron a florear sus escritos con las más extrañas imágenes y rebuscadas metáforas.

Hubo quienes en sus versos llamaron a las nubes «colchones de cielo», otros definían al cielo como «sartén» y a la luna como «gran tortilla»; para hablar de las estrellas se las llamaba «agujeros de plata del cedazo celeste»; no faltó quien, para referirse a una dama, amante del peinado, escribió; «con el rastrillo de marfil ara y cultiva».

Naturalmente, cuantas más figuras audaces e imprevistas empleaba el poeta, mayor se consideraba su talento, las poesías se transformaron así en fuegos de artificio de estrafalarias metáforas; daremos aquí una pequeña muestra. Para exaltar las hazañas guerreras de un príncipe, un poeta llevado por el énfasis decía: «a tus bronces (cañones) servirá de bala el mundo», y hasta pretendía que los mismos «sudaban fuego»; otro definía al volcán Etna como «arcipreste de las montañas que con la sobrepelliz de la nieve inciensa las estrellas».

Aun cuando resulta en extremo difícil hallar en estas composiciones algo que pudiera considerarse verdadera poesía, los poetas de aquel tiempo lograban, sin embargo, la admiración de sus contemporáneos.

Fuente Consultada:
Historia 2 El Mundo Moderno (Desde el siglo XV hasta comienzos del XIX) Omar Bagnoli y Otros.
Enciclopedia Juvenil Azeta – Editorial CREDSA – El Arte Barroco

La Familia Renacentista La Sociedad en el Renacimiento La Vida Ocio

La Familia Renacentista La Sociedad en el Renacimiento

Entre los años 1300 y 1600 la vida en Europa sufrió grandes cambios. Fue una nueva etapa del pensamiento y déla cultura y se la denomina Renacimiento. Fue un período de sorprendentes inventos en el mundo de la ciencia. Se desarrolló la imprenta, se hicieron descubrimientos astronómicos, hombres osados se dedicaron a explorar mares desconocidos y la pintura, la escultura, la arquitectura y la literatura también se transformaron de manera asombrosa. Pero fue también una era de violencia, pobreza, hambre y enfermedades.

La familia desempeñó un papel importante en la Italia del Renacimiento. La familia significaba, ante todo, el hogar amplio que incluía a los padres, los niños y los sirvientes (si la familia era rica), y podía incluir a los abuelos, las mujeres viudas e, incluso, las hermanas solteras. Las familias que estaban emparentadas y compartían el mismo apellido, a menudo, vivían unas cerca de las otras y podían dominar un distrito urbano completo. Los viejos nombres de familias —como Strozzi, Rucellai y Médici— podían conllevar gran clase y prestigio.

En el renacimiento la posición social y el matrimonio eran muy importantes tanto para la clase aristocrática como para la de los comerciantes. Los hijos podían casarse con ricas herederas y de esa forma aumentar la fortuna y la importancia de sus padres.

Las hijas, por el contrario, debían tener una cuantiosa dote para atraer a los maridos más convenientes. No siempre las familias podían proveer de dotes a todas sus hijas, por eso las más jóvenes frecuentemente acababan en los conventos. En Florencia, había un banco de dotes en el que se depositaba una suma cuando nacía una niña. Una vez que cumplía 15 años, se devolvía el dinero con intereses para la dote. Había también un fondo para las hijas sin dote.

Se consideraba que una niña estaba lista para el matrimonio a los 12 años, pero normalmente no se casaba antes de los 15 ó 16. Las jóvenes solteras permanecían rigurosamente en su hogar y todas las mujeres debían obedecer a sus padres o a sus maridos. Isabella d’ Este de Ferrara, fue una de las pocas mujeres adineradas, poderosas y lo suficientemente inteligente como para convertirse en mecenas del arte.

El vínculo familiar representaba una fuente de seguridad en un mundo peligroso y violento, y su importancia ayuda a explicar el papel de la vendetta en el Renacimiento italiano. Un crimen cometido por un miembro de una familia recaía sobre toda la familia, por lo que la represalia que realizara la familia ofendida se convertiría en un asunto sangriento que involucraría a muchas personas.

Para preservar a la familia se daba cuidadosa atención a los matrimonios, los cuales eran planificados por los padres y, a menudo, para fortalecer los negocios o los lazos familiares. Los detalles eran discutidos con bastante anticipación; en algunas ocasiones, cuando los niños tenían sólo dos o tres años, y reforzado mediante un contrato de matrimonio que tenía carácter legal.

El aspecto significativo del contrato era la cantidad de la dote, una cantidad de dinero que la familia de la esposa daba al esposo al celebrarse el matrimonio. La dote podía suponer ingentes sumas de dinero y se esperaba de todas las familias. La cuantía de la dote era señal de si la esposa ascendía o descendía en la sociedad.

Con una gran dote, una hija podía casarse con un hombre de más alto nivel social y, en consecuencia, facultaba a su familia a subir socialmente; sin embargo, si la hija se casaba con un hombre de inferior nivel social, la dote sería menor, puesto que la reputación de su familia elevaría el nivel social de la familia del esposo. El padre-esposo era el centro de la familia italiana.

Daba su nombre, era responsable de él en todos los asuntos legales, administraba las finanzas (la esposa no tenía participación en la riqueza del marido), y tomaba las decisiones cruciales que determinaban la vida de sus hijos. La autoridad del padre sobre la familia era absoluta, hasta que moría o emancipaba oficialmente a los hijos. En la Italia renacentista, los hijos no pasaban a ser adultos al alcanzar determinada edad; la adultez se daba sólo cuando el padre iba ante un juez v los emancipaba legalmente. La edad de la emancipación podía variar desde los diez cumplidos hasta casi los treinta. La esposa administraba el hogar, una posición que daba a la mujer un cierto grado de autonomía en su vida cotidiana. La mayoría de las esposas sabía que su función principal era tener hijos. Las esposas de la clase alta casi siempre estaban embarazadas.

Alessandra Strozzi de Florencia, por ejemplo, quien se casó a la edad de dieciséis años, tuvo ocho hijos en diez años. Las mujeres de la clase baja no tenían tantos hijos porque ellas mismas cuidaban a sus hijos, en tanto que las mujeres ricas entregaban a los recién nacidos a una nodriza, lo cual les permitía volver a quedar preñadas poco después del nacimiento del niño.

Para las mujeres del Renacimiento, el parto era una ocasión que causaba temor. No sólo sufrían dolor, sino que podía ser mortal; una de cada diez mujeres moría en el parto. En sus memorias, el comerciante florentino Gregorio Dati recuerda que tres de sus cuatro esporas murieron en el parto. Su tercera esposa, después de tener once niños en quince años murió de parto luego de un largo sufrimiento que soportó con fortaleza y paciencia notables».

Las tragedias no terminaban con el parto. Con frecuencia, las madres que lograban sobrevivir se enfrentaban a la muerte del hijo. Por ejemplo, casi la totalidad de los que nacieron en las familias de mercaderes murieron antes de llegar a los 20 años en el siglo XV, en Florencia. Con estas tasas de mortalidad, las familias de la clase acomodada buscaban tener tantos hijos como pudieran para tener la certeza de que sobreviviría un varón que heredara la fortuna de la familia.

La falta de compromiso emocional en los matrimonios arreglados alentó las relaciones extramatrimoniales, sobre todo para los grupos cuyo estilo de vida ofrecía tentaciones especiales. Si bien la licencia sexual para los varones era la norma para los príncipes y sus cortes, se esperaba que las mujeres siguieran distintas líneas de conducta.

La primera esposa del duque Filippo, María Visconti de Milán, tuvo un desliz amoroso con el músico de la corte y se le ejecutó por ello. La enorme diferencia de edad entre los esposos y las esposan notoria en los patrones de matrimonios del Renacimiento italiano, fomentó la necesidad de escapatorias sexuales extramaritales.

En Florencia, entre los años 1427-1428, la diferencia de edades usual era de trece años. En tanto que las mujeres se casaban entre los dieciséis v dieciocho años, factores de ambiente, salud y tendencias demográficas favorecían que el primer matrimonio de los varones ocurriera a una edad relativamente avanzada , mas de 30 o ya con 40 años. La existencia de una gran cantidad de jóvenes solteros estimulaba  el sexo extramarital , al igual que la prostitución.

Banquete de bodas.

Banquete de bodas. En la Italia renacentista, los padres disponían los matrimonios con objeto de fortalecer tos negocios o los lazos familiares. Se consideraba el contrato de matrimonio legalmente obligatorio un elemento necesario de los pactos matrimoniales. De ese modo se celebraba el banquete de bodas. Esta pintura de Botticelli nuestra el banquete de bodas que celebraba el matrimonio de Nastagio degli Onesti y la hija de Paulo Traversaro en Florencia.