Primera Invasión

Universidad de Córdoba y de Chuquisaca en el Virreinato

Historia de la Universidad de Córdoba y de Chuquisaca en el Virreinato del Río de la Plata

Universidad de  Córdoba:
Córdoba no tuvo propiamente unaUniversidad,   sino un Colegio Máximo de la Compañía de Jesús,  con autorización real y pontificia para otorgar grados universitarios; es decir,   que aunque careció del titulo de Universidad,   actuó como tal en los hechos,  y como Universidad fue conocida hasta en documentos oficiales.  Por real cédula de 1o de diciembre de 1800 se acordó darle el carácter efectivo de verdadera Universidad Real,   con el nombre de Real  Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora de Monserrat.

La erección se realizó el 11 de enero de 1808,  en cuya oportunidad se reunió el claustro,  ya secularizado,  en la antigua iglesia de la  Compañía -declarada hoy monumento nacional-,   presidida por el gobernador-intendente Juan Gutiérrez de la Concha,   quien nombró rector al deán,   doctor Gregorio Funes. La secularización de la Universidad cordobesa inició entonces su formal decadencia.

Es posible que en 1767,   al tener que hacerse cargo de los   institutos jesuíticos de  Córdoba,   su elenco de profesores no fuera excepcional,  pero en las postrimerías del siglo pudo presentar un grupo nada despreciable de hombres de valer, en buena parte hijos del país.

La filosofía que se estudió en el Río de la Plata durante el período hispano no fue ni exclusivamente peripatética, ni, en el buen sentido de la palabra, puramente escolástica. Y no lo podía ser -como muy bien dice Juan C. Zuretti-, porque en la segunda mitad del siglo XVII, si bien la escolástica se enseñaba de viva voz en los colegios y universidades hispánicas, había decaído tan notablemente que casi se había eclipsado por completo.

En el curso del siglo siguiente fueron muchos los filósofos que, reteniendo el fondo de la escolástica, trataron de concordarlo con las nuevas teorías científicas y filosóficas, labor en la que descollaron los jesuítas, pero que no rehuyeron los franciscanos. Las ideas renovadoras también penetraron en sus claustros.

Con la creación de la Facultad de Jurisprudencia,  en 1791,  la  Universidad había entrado en una nueva época,  pero de ahí a la secularización definitiva me diaron todavía algunos años,  y fue el resultado de una más vigorosa arremetida del clero alentado por la visible  inclinación de la  Corona.

La causa del clero fue tomada por el doctor Ambrosio Funes,   que como alcalde de primer voto,  logró interesar al Cabildo en la campaña.

Funes escribió en 1779 un Memorial en el que reclamaba la  intervención de la  Corona para contener la decadencia de la Universidad y desterrar los desórdenes  introducidos por los franciscanos al amparo del favoritismo y de la intriga.  Los cargos abarcaban todos los  órdenes de actividad,  desde la administración de las rentas,  de cuya malversación los franciscanos eran acusados, hasta la incapacidad docen tes de estos y el favoritismo que empleaban.  Todo ese desorden sólo podía ser contenido si la Universidad se entregaba al clero.

La campaña abierta por el doctor Funes y su hermano el deán,   obtuvo un éxito completo. Por real cédula del  I de diciembre de 1800,  el monarca resolvió «fundar de nuevo»,  en el edificio del  Colegio Máximo,   una Universidad Mayor que gozaría de los mismos privilegios y prerrogativas que las de su clase en España y América,   con el nombre de Real  Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora de Montserrat,   con los recursos para su dotación que en la misma real cédula se mencionan, quedando los franciscanos separados de su dirección.

La real cédula de 1800 fue guardada sin cumplimiento por el virrey Sobremonte,  partidario de los franciscanos,  pero el cambio producido en 1807 por sude posición,  significó para los franciscanos la pérdida de la influencia que habían mantenido. Fue entonces que el cabildo de Córdoba elevó a Liniers una petición para que ejecutase la real  orden,  lo que el nuevo virrey realizó el 29 de noviembre.

La instalación de la nueva Universidad se realizó el   2 de enero de 1808. La real cédula de 1800 ordenaba la erección de las cátedras de latinidad,  filosofía, leyes,  cánones,  escolástica y moral,  facultándose a la Universidad para conferir los grados correspondientes.

La nueva Universidad debía formar sus constituciones ya que las anteriores habían sido abolidas,  pero pasaron muchos años sin que las comisiones nombra das cumpliesen su cometido.

Una reforma importante en sus estudios fue la  introducida por el deán Funes con la creación de una cátedra de matemáticas,  que se abrió en 1809.   Con esa enseñanza quiso el deán sacar los estudios de lo puramente  ideal para llevarlos a lo práctico y más conforme con las aspiraciones y tendencias de la época.

La Real Cédula de 1800 significó la extinción definitiva del viejo centro de estudios jesuítico,  fundado con el propósito de formar el clero. Existe pues  una ra zón fundada para llamar a la universidad establecida en 1808 Nueva Universidad,  ya que define un nuevo tipo de establecimiento y una nueva orientación en los estudios.

Equiparada a las universidades reales de España y América,  esta es la universidad que funcionaba cuando estalló la Revolución de 1810. No mantenía ningún ligamento con el extinguido centro jesuítico,  y por su reciente data,  no pudo tener influencia en la formación de la generación revolucionaria.

La Universidad de  Chuquisaca:
En 1624 fue fundada esta alta casa de estudios,   que tuvo,   antes que la de Córdoba,   una cátedra de  Instituía,  según dotación hecha en 1681 por   el arzobispo Castilla y Zamora.  La expulsión de los jesuítas significó graves tropiezos para el desenvolvimiento de los estudios que se realizaban en ella.  Con los bienes de los jesuítas se dio forma a los estudios y se creó la Real Academia  Carolina destinada a la práctica jurídica de la juventud dedicada al foro.

Los nombres de algunos de los que estudiaron en este centro  intelectual hacen suponer a ciertos autores que en Chuquisaca dominaba una marcada tendencia liberal,  y que en sus cátedras se hablaba de Rousseau y de Montesquieu con plena libertad.  Pero esto es inexacto.

En la Universidad de  Córdoba    las obras de los maestros del ilumínísmo y del filosofismo francés no eran desconocidas y hasta se les estimaban sus aciertos,  Pero no pasaba lo mismo en Chuquisaca donde este tipo de obras no tenían cabida. Si algo es evidente es que fue la región en que el espíritu de lealtad a las viejas normas se mantuvo más tiempo,  con odio a Buenos Aires,  lo que le permitió a sus dirigentes mantenerse hasta  1825 en contra del movimiento independizados.

Después de Córdoba, Buenos Aires y Asunción, tal vez fue Salta la ciudad de más alto nivel cultural en los lindes del virreinato. Equidistante de Chuquisaca y de Córdoba, los hijos de Salta cursaron estudios en una u otra de ambas universidades.

El hecho de que los  vecinos de Mendoza se  interesaran por que el Colegio jesuítico fuese elevado a Universidad demuestra,   no sólo que se estimaba la calidad de sus estudios,  sino que la población tenía amor por la cultura.  Y lo confirma el hecho de que la cátedra de filosofía no desapareció con la expulsión de la Compañía de Jesús,  pues en octubre de 1769 el  Cabildo resolvió restablecerla.

 Fuente Consultada:
Historia de la educación de Manganiello Bregazzi.
Historia Argentina – Historia de la Civilización – Manual de Ingreso 1977 – Dieguez – Pierini – Laplaza Edit. Investigación y Ciencia

Somalia el pais mas violento del mundo

Somalia el país mas violento del mundo

DATOS DE SOMALIA:

Ciudad principal (hab.): Mogadiscio, T579.041 (2010)e.

Composición étnica (%): somalíes, 85; bantúes y otros, 15 (incluidos árabes). Alfabetismo'(%): 37,8 (Fte. CÍA, 2001). Religión (%): n.d. Musulmanes suní.

Crecimiento demográfico (tasa media) (%): 1,60 (2011).

Densidad (hab./km2): 15,56 (2011).

Fecundidad (número de hijos por mujer): 6,35 (2011).

Esperanza de vida (años): hombres, 48,49; mujeres, 52,37 (2011).

Tasa de natalidad: 42,71 nacimientos por 1.000 hab. (2011).

Mortalidad infantil: 105,56 por 1.000 nacimientos (2011).

índice de Desarrollo Humano (entre O y 1): n.d.

Acceso a fuentes de agua potable (%): 29 (2010).

Moneda (tipo de cambio, chelines somalíes por USD): 1 chelín somalí = 0.00060 USD may. de 2011).

Tasa de inflación (%): n.d.

Deuda pública externa (USD): 3.000 millones (2001)e. PIB (USD): 5.896 millones (2010). PIB per cepita (USD):600(2010)e.

Crecimiento del PIB (%): 2,6 (2010).

Desempleo (%): n.d. Industria: refinado de azúcar, textiles.

Agricultura: azúcar, maíz, plátano, fríjol y coco. Ganadería: ovinos, caprinos y bovinos.

Exportaciones (USD): 300 millones f.o.b. Importaciones (USD): 798 millones f.o.b. (2006).

Productos de exportación: ganado, banano, carbón, pescado

Productos de importación: manufacturas, productos del petróleo, materiales de construcción.

Somalia se independizó en 1960, cuando se retiraron los ingleses y los italianos.
quienes la habían invadido en 1941. El país adoptó un régimen parlamentario hasta 1969, año en que ocurrió el golpe de Estado de Siad Barre, quien proclamó la República Democrática en 1970. La guerra contra Etiopía, en 1976, y el aumento de los precios del petróleo llevaron al país al colapso económico. En 1980 se decretó un estado de emergencia y se instauró el Consejo Revolucionario Supremo.

SOMALIA: EL PAÍS MÁS VIOLENTO DEL MUNDO
Mujeres y niños son las principales víctimas de un conflicto en el que los hechos violentos superan la capacidad de comprensión humana. En junio de 2011, el Ministro del Interior murió en un atentado suicida cometido por su propia sobrina.

La ferocidad del conflicto que se vive en Somalia desde hace más de dos décadas ha llegado a niveles tan extremos que, en 2011, el país africano superó a Afganistán como el más violento, entre los 152 analizados en el índice Global de Paz 2011. La violencia encarnizada toma forma inaudita y se ensaña contra los más frágiles, en un territorio cercenado, donde cada región es dominada por un señor de la guerra, que comanda ejércitos privados fuertemente armados ejerciendo el control social y aliándose para enfrentar al débil gobierno de transición, instaurado desde 1991.

En junio de 2011, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia -UNICEF- denunció que en Somalia las víctimas más frecuentes de la guerra son los niños. Solo en mayo de ese año, más de 700 ingresaron a hospitales de la capital, Mogadiscio, con heridas de guerra. De acuerdo con un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de niños menores de cinco años que sufrieron heridas en Mogadiscio llegó al 46 por ciento en ese mes. Las principales causas de mortalidad entre la población infantil de esa ciudad son quemaduras, heridas en el pecho y hemorragias internas, producidas por explosiones, balas p metralla.

Pero la violencia de la guerra genera peligro no solo en la población masculina somalí: las condiciones de miseria ocasionadas por el conflicto ponen en peligro también la vida de las mujeres. Según un estudio publicado por la fundación Thomas Reuters en 2011, Somalia es el quinto país más peligroso para las mujeres, debido a las violaciones que se efectúan durante los ataques de grupos rebeldes y agentes del Estado contra las poblaciones, a la cuestionada tradición de la ablación genital y, sobre todo, a la muerte durante el parto.

El río revuelto del conflicto Somalí ha servido para que el terrorismo internacional se camufle entre los rebeldes islámicos de la población. Por eso el país es uno de los bastiones de la red terrorista Al Qaeda, que colabora con la milicia radical islámica de Al Shabaab, cuyo objetivo es derrocar al Gobierno transitorio y establecer un estado musulmán de corte wahabí.

Uno de los hechos más graves de la guerra ocurrió el 10 de junio de 2011, cuando el ministro del Interior, Abdishakur Sheikh Hassan, murió en un atentado suicida que se produjo en su casa en Mogadiscio. Según los medios de información del país, su propia sobrina hizo explotar la bomba que llevaba sujeta al cuerpo en la habitación del ministro, tras entrar en la residencia sin ser registrada por los guardias de seguridad, que la identificaron como un miembro de la familia, por lo que le dieron acceso franco».

Dos días después, la Policía Somalí mató a Fazul Abdullah Mohamed, líder de Al Qaeda,. acusado de ser el organizador de los atentados de 1998 contra las embajadas de EE.UU. en Kenia y Tanzania. Con esta acción, el gobierno confió en disminuir la capacidad violenta de este grupo y de sus aliados nacionales de Al Shabaab.

Este país africano, en ebullición, tampoco se salvó de la llegada de la primavera árabe. Desde mediados de mayo de 2011 comenzaron las protestas de jóvenes que pedían la permanencia del Primer Ministro, Mohamed Abdullahi Mohamed. En un acuerdo avalado por la ONU y el Gobierno de Uganda, el presidente del Gobierno Transitorio, Sharif Sheikh Ahmed, y el jefe de la Cámara, Sharif Hassan Sheikh Adán, decidieron que el funcionario debía abandonar el cargo. Mohamed dijo que no dimitiría y pidió no sólo respetar la voz del pueblo, sino revisar el acuerdo.

Fuente Consultada: Almanaque Mundial 2012 Edición 58

Segunda Invasion Inglesa al Rio de la Plata Desarrollo, La Defensa

Segunda Invasión Inglesa al Río de la Plata

Se sospechaba que los ingleses no tardarían en volver a intentar apoderarse de Buenos Aires. Para prevenir una segunda invasión se organizaron batallones de acuerdo con las afinidades regionales: Patricios (integrado por nativos porteños), Arribeños (criollos del interior), catalanes, gallegos, vizcaínos, Pardos y Morenos (compuesto por la comunidad negra), y otros como los Húsares de Pueyrredón. Este proceso determinó una militarización de la sociedad que influiría en el rumbo revolucionario que posteriormente adoptaría la colonia.

La temida invasión  por los porteños se produjo al año siguiente, el 28 de julio de 1807, cuando desembarcó un ejército inglés, en Ensenada, bajo la dirección del general John Whitelocke. Pero esta vez la ciudad estaba preparada para la defensa.

Doce mil ingleses comandados por el general John Whitelocke tomaron Montevideo. Otra vez el virrey decidió retirarse y abandonó a los defensores a su suerte. Cuando la noticia llegó a Buenos Aires, hubo un estallido de indignación. En esta ocasión la actitud de Sobremonte no podía excusarse de ningún modo. El 10 de ese mes, Liniers convocó a una Junta de Guerra que resolvió deponer al virrey, mantenerlo bajo custodia y entregar el gobierno civil a la Audiencia. Liniers fue confirmado como jefe militar.

Segunda Invasion Inglesa al Rio de la PlataEl 28 de junio, Whitelocke, al frente de más de ocho mil hombres, desembarcó en Ensenada. Después de algunas acciones menores, el 5 de julio se lanzó el ataque formal a la ciudad. Pero Buenos Aires estaba bien preparada.

El alcalde Martín de Álzaga había dirigido su fortificación, y Santiago de Liniers (foto izq.9 comandaba regimientos bien adiestrados.

Segunda Invasion Inglesa al Rio de la PlataSe levantaron barricadas en las calles y se abrieron fosos. Los milicianos se ubicaron en las azoteas de las casas. La reacción en Buenos Aires fue decidida.

Los vecinos defendieron su ciudad enérgicamente y las tropas inglesas debieron retirarse. En la defensa se destacaron el alcalde Martín de Álzaga (foto der.) y los soldados de Santiago de Liniers. En Buenos Aires se celebró el triunfo.

La Plaza Mayor cambió su nombre por el de Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo). Tras una cruenta batalla, el 6 de julio los británicos se rindieron.

CAÍDA DE MONTEVIDEO: Las primeras unidades que el gabinete inglés despachó al Plata comenzaron a arribar a las aguas del mismo a mediados de octubre de 1806. Era un millar de hombres enviado por Baird desde El Cabo, al mando de Backhouse.El 24 de ese mes el invasor ocupaba Maldonado.
En enero se hizo cargo del mando el brigadier general Samuel Auchmuty; el almirante Stirling había reemplazado a Popham. Entre el 19 de enero y el 4 de febrero Auchmuty actúa contra Montevideo, plaza que cae tras dura lucha, pese a los refuerzos que se le envían desde Buenos Aires.

El marqués de Sobremonte,(imagen) que operaba con milicias en la campaña oriental se desempeñó en forma poco lucida: sus fuerzas fueron dispersadas y, al desembarcar Liniers con 2000 soldados en Colonia en procura de acudir en auxilio de Montevideo Sobremonte no le brindó el apoyo que se le pidió (caballadas para movilizar las fuerzas), y las tropas porteñas no pudieron cumplir a tiempo su objetivo y regresaron a Buenos Aires.

Las consecuencias políticas de estos acontecimientos fueron decisivas: una Junta de Guerra formada por el Cabildo y la Audiencia porteños y los jefes de las recién organizadas milicias bonaerenses, destituyó al desprestigiado marqués, entregó el poder político a la Audiencia y confirmó a Liniers como comandante militar de Buenos Aires y ‘la campaña oriental. Sobremonte fue arrestado y enviado a España.

EL ATAQUE FINAL. A medida que se acercaba el invierno otra tormenta amenazaba descargarse en el horizonte de la hasta hacía un año atrás, tranquila capital del virreinato rioplatense.

Los ingleses habían extendido su poder hasta Colonia (ocupada por el coronel Pack, fugado de Luján con Beresford con la complicidad de Saturnino Rodríguez Peña) y sus efectivos pasaban de diez mil hombres apoyados por una poderosa flota.

El 10 de mayo había llegado al Plata el teniente general John Whítelocke (imagen) enviado por Londres para hacerse cargo de la operación que debía conducir al dominio de la banda occidental del estuario por la Corona británica.

Las instrucciones del nuevo jefe, designado por el gabinete de Castlereagh, llegaban hasta permitir la instalación de un gobierno títere de criollos, pero no tenían por fin la independencia sino la incorporación de estas tierras al imperio británico.

El 28 de junio de 1807, al frente de casi 8 000 hombres, con 16 cañones, Whitelocke desembarcó en la ensenada de Barragán e inició, bajo un clima hostil, la marcha hacía Buenos Aires. Despachó al frente un cuerpo de vanguardia de poco más de dos mil soldados, comandados por Levíuson Gower y siguió tras él con el grueso (3800 efectivos). Una fuerza de más de 1 800 hombres formaba la retaguardia comandada por el coronel Mahon.

ACCIÓN DE LINIERS. EL COMBATE DE MISERERE.

Santiago de Liniers, (imagen) en tanto, salió de la ciudad con el grueso de las milicias. Quizá la idea de evitar la lucha en la misma población lo indujo a buscar batalla en campo abierto. Fue un serio error.

Pese al entusiasmo de sus tropas, el grado de instrucción alcanzado era deficiente. Su mayor ventaja residía, precisamente, en la posibilidad de luchar en la misma ciudad, casa por casa, en un tipo de guerra donde el ejército inglés no pudiera aplicar su técnica superior.

Liniers cruzó el Riachuelo y, dejándolo, a su espalda, se desplegó al sur del puente de Gálvez (Barracas).

El 2 de julio Gower, tras eludir hábilmente a sus contrarios, cruzó el curso de agua por el paso de Burgos y avanzó sobre los corrales de Miserere. Liniers, con parte de su fuerza, retrocedió y marchó sobre el invasor. Como era previsible, fue derrotado. El jefe francés se retiró a la Chacarita y luego regresó a Buenos Aires.

Gower cometió el error de no avanzar de inmediato sobre la ciudad, donde el desconcierto se había apoderado de los ánimos.

Los días 3 y 4 de julio contemplaron los febriles preparativos de los habitantes levantando cantones y barricadas en las calles que conducían a la plaza, al comienzo bajo la dirección del Cabildo, cuyo alcalde de primer voto era Martín de Álzaga. El perímetro principal de la defensa fue trazado a una cuadra de la plaza.

Piezas de artillería enfilaban las calles desde [os cruces de las mismas y desde el Fuerte, en tanto las azoteas se convirtieron en reductos de fusileros. Granadas de mano y proyectiles de diversa índole reforzaron estos bastiones.

Whitelocke intimó la rendición de la ciudad sin resultado y se dispuso al asalto.

LA DEFENSA. LA DERROTA BRITÁNICA.

El 5 de julio a las seis de la mañana se rompió el fuego.El plan adoptado por el jefe inglés había sido esbozado por Gower y presentaba serias fallas. Para avanzar sobre la ciudad, Whitelocke dividió su ejército en trece columnas que avanzaron por otras tantas calles. El plan comprendía el avance hasta la costa y luego la convergencia hacia el centro de la ciudad.

La lucha fue dura. Al terminar la jornada las columnas del ala izquierda, al mando de Auchmuty habían ocupado su objetivo, el Retiro, pero las columnas del centro habían sido rechazadas con fuertes bajas y las de la derecha tampoco tuvieron éxito: parte de estas fuerzas ocuparon el templo de Santo Domingo, siendo luego capturadas.

Entre muertos, heridos y prisioneros, las pérdidas sumaban 2 500 hombres para el ejército atacante. A su vez, había tomado 800 prisioneros y causado más de 900 bajas a las tropas españolas. Sin embargo, no habían logrado penetrar en el perímetro defensivo, y sus fuerzas estaban aisladas y desmoralizadas.

Mucho se discutió el motivo que llevó a Whitelocke a elegir el método que favorecía precisamente a los defensores: el combate en la ciudad misma. Sus tropas, encajonadas en las calles de una ciudad que desconocían, fueron fusiladas a mansalva por la metralla de los bien parapetados defensores sin lograr dañar el dispositivo de éstos.

El invierno y la ausencia de caballería debieron influir para que el jefe inglés no adoptara la idea de un largo sitio. El bombardeo de la ciudad con artillería fue tal vez considerado un medio inconveniente, dado los grandes daños y pérdidas humanas, contra una población a la que se esperaba atraer amistosamente a las ventajas comerciales del gobierno inglés.

El 6 de julio trascurrió en negociaciones por ambos bandos. El 7, tras desestimar Liniers un pedido de 24 horas para recoger heridos, Whitelocke aceptó capitular; ese día se rendía, conviniéndose abandonar el Plata dentro de los 60 días, comprendiendo esta cláusula a Montevideo y Colonia.

Los prisioneros, incluso los de 1806 serian recíprocamente devueltos.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina (kapelusz) – Wikipedia

Primera Invasion Inglesa al Virreinato del Rio de la Plata

Primera Invasión Inglesa al
Virreinato del Río de la Plata

PRIMERA INVASIÓN INGLESA AL RÍO DE LA PLATA Y LA RECONQUISTA DE BS.AS. – El 25 de julio de 1806 soldados ingleses desembarcaron en las costas de la actual localidad de Quilmes. Días después el ejército inglés, al mando del general Guillermo Carr Beresford, entraba victorioso en Buenos Aires. Había detenido las tropas enviadas por el virrey Rafael de Sobremonte para enfrentarlo. Sobremonte, ante el peligro, se alejó rápidamente hacia la ciudad de Córdoba. De este modo dejó a los habitantes de Buenos Aires sin protección.

Los pobladores no perdieron tiempo y se organizaron para reconquistar la ciudad. El criollo Juan Martín de Pueyrredón reunió un grupo de paisanos, pero los ingleses lo derrotaron. Santiago de Liniers, un oficial, logró organizar un ejército en Montevideo, cruzó el Río de la Plata y reconquistó la ciudad el 12 de agosto de 1806. Los habitantes de Buenos Aires temían un nuevo ataque. Por ello crearon varios regimientos, debido a que no existían tropas regulares en la dudad.

Primera invasión (1806)
El 14 de abril de 1806 la expedición partió de El Cabo, embarcada en cinco navíos de guerra y otros tantos transportes. La empresa no era fácil, pero diversos factores hacían factible la empresa. España carecía en el Plata de tropas veteranas en número suficiente y los invasores esperaban, además, contar con la hostilidad de los criollos para con las autoridades hispanas.

La elección del objetivo fue motivo de debate. Beresford se inclinaba por ocupar Montevideo. Sin embargo, noticias recogidas durante la navegación, por boca de un irlandés que viajaba en una nave española capturada, les hicieron conocer la existencia de caudales reales en Buenos Aires. Las defensas de esta ciudad, pese a contar con cerca de 50.000 habitantes, eran casi nulas, comparadas con las fortificaciones de Montevideo. (ver la Historia del Mister Russell)

Popham notó también que Buenos Aires, capital del Virreinato, era la pieza decisiva para el dominio de las rutas comerciales del interior. En diversas oportunidades naves inglesas habían rondado el estuario, en operaciones de sondeo o, simplemente, de contrabando.

LA PRIMERA INVASIÓN INGLESA: Ya en las costas argentinas, y después de cruzar algunos tiros con el fuerte de Ensenada, comandado por Santiago de Liniers, los ingleses desembarcaron en Quilmes, sólo debieron enfrentar a algunos centenares de milicianos pésimamente instruidos.

El 25 de junio de 1806, Beresford dirigió su columna sobre la capital y en poco tiempo los ingleses entraron a la ciudad en un orden militar, pero tratando de intimidar para disimular las escasas fuerzas con que contaban, para tamaña empresa dominadora.

Sobremonte, estimando inútil toda defensa y, al parecer, según órdenes superiores para un caso similar, tras disponer la marcha de los caudales al interior, se retiró en dirección a Córdoba. Su intención era organizar fuerzas en el país, para enfrentar al invasor.Para los porteños la actitud del virrey Sobremonte implicaba una cobarde fuga.

Mariquita Sánchez, que fue testigo presencial del hecho, anotó en sus recuerdos de juventud: «Entró por la Plaza el Regimiento 71 de Escoceses, mandado por el general Pack; las más lindas tropas que se podían ver, el uniforme más poético, botines de cintas punzó cruzadas, una parte de las piernas desnudas, una pollerita corta, unas gorras de una tercia de alto, toda formada de plumas negras y una cinta escocesa que formaba el cintillo; un chal escocés como banda, sobre una casaquita corta punzó».

El famoso Batallón 71 (Highland Light Infantry), a las órdenes del teniente coronel Denis Pack, contaba con 32 oficiales, 857 hombres de tropa y más de 60 mujeres con 40 niños, pues cada compañía permitía que seis soldados se casaran, y sus mujeres seguían el cuerpo a campaña. Este batallón contaba con una banda de música cuyo maestro, al caer prisionero de los defensores de Buenos Aires, se dedicó a la enseñanza. Como era un excelente músico tuvo muchos discípulos entre los hijos de las familias porteñas acomodadas. Su bastón de tambor mayor se conserva en el Museo Histórico Nacional.

El tesoro que Sobremonte había intentado salvar, fueron capturados en Lujan, dichos tesoros fueron embarcados hacia Londres.

El general Beresford gobernó Buenos Aires del 27 de junio al 12 de agosto de 1806. Tenía conciencia de su escaso poder y decidido a atraerse la benevolencia de los habitantes, el jefe inglés, luego de tomar a las autoridades civiles y militares de la plaza el juramento de fidelidad a Su Majestad Británica, dictó una serie de medidas para ganarse los ánimos, pero no alcanzó a convencer a la ciudadanía y menos aun a los criollos mas radicales que desde un primer momento intentaron rebelarse para expulsarlos del territorio tomado, empresa conocida como La Reconquista,  a cargo de Liniers y Pueyrredón

De la pluma del historiador Daniel Balmaceda, en su libro «Espada y Corazones«, nos cuenta algunos pasajes de la entrada de las fuerzas inglesas a la ciudad:

[…] Mientras tanto, en Buenos Aires, las porteñas se maravillaban con el «jabón con olor» que trajeron los ingleses para comerciar; y los hombres observaban estupefactos el extraño juego con palos y piedras que practicaban los pelirrojos de la tropa: estaban siendo testigos del primer partido de criquet que se jugó en nuestras tierras. Y eso no era todo para los porteños. Además, aprendían modales en la mesa y, sobre todo, a brindar. Sí: el brindis también fue importado por los invasores de 1806.

Pero no todo era cordialidad, jabones perfumados y chin chin. Martín de Álzaga, negrero millonario, se transformó en el líder de la oposición. Y cuando advirtió que Sobremonte no tenía apuro en volver, ideó el segundo plan: cavar un túnel desde alguna casa cercana hasta el fuerte donde flameaba la bandera inglesa y meter doscientos peones, indios y criados diestros con el cuchillo para que se ocuparan de las gargantas británicas.

REACCIÓN DE MONTEVIDEO Y LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES: En los primeros días de julio se conocieron en Montevideo las noticias sobre la toma de Buenos Aires, las que provocaron gran alarma.

El 17 de julio llegó a la ciudad don Santiago de Liniers, que fue oído por una junta de guerra presidida por el gobernador, la que determinó la salida de una expedición de 1.300 hombres bajo la jefatura de Liniers. Estas fuerzas salieron de Montevideo hacia Colonia, donde las aguardaba una flotilla al mando de Juan Gutiérrez de la Concha.

Las tropas efectuaron la travesía sin inconvenientes, desembarcando en Las Conchas, desde donde se dirigieron a San Isidro en medio de un fuerte temporal (día 5). El 8, serenado el tiempo, se pusieron en marcha y al día siguiente llegaron a la Chacarita de los Colegiales. El 10 avanzaron hasta los Corrales de Miserere, enviando desde allí una intimación al jefe inglés, que fue rechazada.

LA RECONQUISTA: La política de Beresford no logró los resultados esperados. Pronto Buenos Aires fue un semillero de conspiraciones y varios planes simultáneos se tejieron para dar fin al dominio inglés. Los actos hostiles hacia los invasores fueron frecuentes, aunque tampoco faltaron contactos amistosos entre los jefes británicos y las clases altas de la burguesía colonial.

Se tramaron varios planes para expulsar a los ingleses. Así dos ingenieros catalanes aconsejaron minar el Fuerte y la Ranchería. Mientras se realizaban los trabajos para cumplir tal proyecto, que no llegó a concretarse, Juan Martín de Pueyrredón, previo acuerdo con Liniers, reunió en la chacra de Perdriel grupos de vecinos (entre ellos Martín Rodríguez) a los que se unieron algunas milicias.

Liniers La Reconquista de Buenos Aires Liniers Pueyrredon BeresfordEl encuentro  con las fuerzas enemigas se produjo el 19 de agosto; las tropas de Pueyrredón fueron dispersadas, incorporándose los fugitivos a Liniers (imagen) , que marchaba hacia los Corrales de Miserere. Como hemos visto, desde allí intimó la rendición a los ingleses, pero como éstos no la aceptaron, ordenó que se prosiguiese la marcha llegando al Retiro el día 10 y se apoderaron fácilmente de ese punto.

En el día 11 no se verificaron acciones decisivas. Como los ingleses habían decidido defenderse en la Plaza Mayor, hacia allí se dirigieron las tropas de Liniers, que avanzaron en columnas por las calles adyacentes para converger todas y efectuar un ataque general protegido por la caballería, que obligó a los ingleses a refugiarse en el Fuerte. Poco después apareció en éste la bandera de parlamento y posteriormente se rindieron a discreción. Los oficiales quedaron libres bajo palabra, a Beresford le fue devuelta su espada, tomándose las banderas del regimiento 71.

Liniers concedió al enemigo una generosa capitulación en la que se establecía que los prisioneros ingleses debían ser embarcados con sus armas y remitidos a Europa, para ser canjeados por prisioneros españoles. Esto provocó la indignación popular, por lo que debió anularse el tratado y se internó a los prisioneros, que gozaron de relativa libertad.

El día 11 las tropas realistas ocuparon el Retiro, donde Beresford había colocado una pequeña fuerza. El mal tiempo favoreció a Liniers: su ejército contó con la ayuda de la población para arrastrar la artillería por los caminos cubiertos de barro, mientras Beresford no pudo movilizar su corta tropa y salir a campaña en busca de una decisión en campo abierto. La lucha en las estrechas calles, con las azoteas cubiertas de francotiradores hostiles, le resultó fatal

Beresford debió rendirse tras corta pero dura lucha.  Parece ser que Liniers prometió la repatriación del ejército vencido Ante la presión de los jefes españoles debió desdecirse y los ingleses fueron internados en el territorio del Virreinato. Beresford, Pack y otros oficiales quedaron en Luján.

El Cabildo envió a España a Juan Martín de Pueyrredón para explicar al Rey el relato de lo ocurrido, pedirle el envío de tres regimientos y solicitarle que el Cabildo pudiera reclamar a los virreyes si en sus virreinatos faltaban medidas de seguridad. El pedido de auxilio fue rechazado. Al regresar Pueyrredón tres años más tarde, fue apresado en Montevideo por orden de Elio, que ejercía las funciones de virrey provisional, pero logró huir.

DESPLAZAMIENTO DE SOBREMONTE. El. 14 de agosto de 1806 un Cabildo Abierto, alque concurrieron 96 personas, quitó al virrey el mando militar de la dudad de Buenos Aires, entre el regocijo del vecindario y aun de algunas de las autoridades españolas, entre las que Sobremonte carecía de prestigio.

Grupos populares, en los que descollaba Pueyrredón, tuvieron parte importante en aquellas decisiones. Sobremonte, que se acercaba con tropas desde Córdoba, fue convencido por una comisión enviada al efecto y delegó en Liniers el mando de las fuerzas de la capital, conservando el gobierno en el resto del Virreinato. La Audiencia asumió la dirección política de Buenos Aires.

Sobremonte pasó a Montevideo. Teóricamente, Liniers estaba bajo su mando, pero en el sistema colonial se había abierto una sería fisura: el representante del rey en América ya no era el magistrado indiscutido de los siglos pasados.

La retirada de Sobremonte, aunque formaba parte de la estrategia prevista por la Junta de Guerra, fue interpretada como una muestra de cobardía. La población de Buenos Aires no le perdonó su ausencia. El 14 de agosto, en un Cabildo abierto, reclamó que el mando militar se delegara en Liniers. Así se hizo, lo cual significó un hecho histórico sin precedentes: por primera vez en la historia de la colonia, la voluntad popular se imponía a la rígida autoridad virreinal.

LAS MILICIAS, FUTURO BRAZO ARMADO DE LA REV0LUCIÓN. La permanencia de las naves británicas en el Plata hacía temer un nuevo ataque. Bajo la dirección de Liniers los habitantes de Buenos Aires comenzaron a agruparse en cuerpos armados de acuerdo con lo dispuesto en el Cabildo Abierto del 14 de agosto, cuyo fin era evitar otro desastre similar al de junio. Se adoptó el criterio de dividir las fuerzas según el ungen de sus integrantes. La población porteña se vio así encuadrada en unidades militares cuyos jefes eran elegidos por los hombres a quienes mandarían en la lucha. i» esta manera serían, al tiempo que comandantes, voceros de la inquietud general. No era, desde luego, el sistema de un ejército profesional, sino de milicias populares. Se dejaba el fusil y los ejercicios para volver a las tareas diarias.

Así surgieron la Legión Patricia (más de 1.300 efectivo) , comandada por Cornelio Saavedra e integrada  por nativos de Buenos Aires; el cuerpo de indio., Pardos y Morenos; el de Arríbeños; los Húsares, dirigidos por Pueyrredón, cuerpo formado también por porteños; Cazadores; Gallegos; Andaluces; Catalanes; etc. los que sumados a las escasas fuerzas veteranas reunían más de 8.000 hombres.

Se había armado al pueblo. Era lo que Sobremonte temía. En 1810 se verían las consecuencias. Fue difícil reunir armas y equipo. Para lograrlo se trajeron recursos de otros puntos de las colonias (pólvora de Chile, por ejemplo), se aprovechó el material tomado a los ingleses y se recibieron municionas desde el Perú.

 Para confeccionar los uniformes, cuyos colores principales eran el azul y el blanco. se utilizó el paño capturado en dos naves mercantes inglesas, y aun se adquirieron productos de contrabando a mercaderes británicos.

Al iniciarse el año 1807 Buenos Aires contaba con un ejército entusiasta y numeroso aunque muy deficiente en materia de instrucción. La misma oficialidad, surgida de la burguesía porteña, desconocía aspectos elementales de la actividad militar.

ACTITUD DEL GOBIERNO INGLES. El gabinete whig que había reemplazado al gobierno de Pitt, ante el éxito inicial de Beresford y la repercusión del mismo entre los intereses comerciales de la burguesía británica, decidió propagar esa acción a otros puntos del continente. Pero ya no era la política de Pitt. proclive a fomentar la independencia americana (según lo tratara con Miranda): el móvil era conquistar esas regiones para Inglaterra. Con esa intención se despacharon naves hacia Chile. La noticia de la Reconquista obligó a concentrar todas las fuerzas para una nueva empresa en el Plata

EL «DATO» DE MISTER RUSSEL QUE CAMBIÓ LA HISTORIA DE LAS INVASIONES

La flota invasora inglesa se dirigía a Montevideo como objetivo preciso, porque se suponía que la baja profundidad en la costa porteña podría ser difícil maniobrar las naves frente a cualquier ataque. Resulta que dicha flota cuando se acerca al Río de la Plata, captura una goleta quien iba a bordo un tal Mister Russel, que hacía mas de una década que vivía en Buenos Aires, dedicándose al comercio naval.  Enseguida notaron que el brandy inglés era su debilidad y en pocas horas el escocés Russel bajo el efecto del elixir inglés le asegura que están por cometer un gran error si atacan Montevideo

 Un testigo, el oficial inglés Alexander Gillespie, narra la escena en su libro Buenos Aires y el interior. «La noticia, dada, por Mr. Russel, fue  que una gran suma de dinero había llegado a, Buenos Aires desde el interior del país para ser embarcada con rumbo a España [en efecto, habían arribado caudales desde Lima en esos días]; que la ciudad estaba protegida solamente por una poca tropa de línea, cinco compañías de indisciplinados blandengues y canalla popular [es cierto; además, no estaba resguardada con un muro, como el puerto oriental]; y que la festividad de Corpus Christi, que se aproximaba [comenzaba el ,15 de junio y duraba varios días] y atraía la atención de todos,’terminando en una escena de borrachera general y tumulto, sería la crisis más favorable para un ataque contra la ciudad». Quince años de convivencia con los porteños respaldaban los consejos de Russel.

«El 13 de junio ya reunida toda la expedición, se convocó a un consejo de guerra y se resolvió que la tentativa proyectada sobre Montevideo sé dirigirá sobre la misma capital [del Virreinato], Buenos Aires», ….. el resto es historia conocida.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina (kapelusz) – Wikipedia

La Reconquista de Buenos Aires Liniers Pueyrredon Beresford

La Reconquista de Buenos Aires: Liniers Pueyrredón y Beresford

PRIMERA INVASIÓN INGLESA Y CAPTURA DE BUENOS AIRES: El antecedente inmediato del ataque al virreinato del Río de la Plata fue la expedición que envió el gobierno inglés a la Colonia del Cabo (sur de África) perteneciente a Holanda, enemiga de Inglaterra desde que Napoleón había colocado como rey a su hermano Luis. La posesión del Cabo le era necesaria para mantener sus comunicaciones con las Indias Orientales.

La expedición se puso a las órdenes de sir Home Popham (imagen) corno jefe de las fuerzas navales y de David Baird con el mando de las tropas de desembarco, mientras que Guillermo Carr Beresford era segundo jefe.

LA PRIMERA INVASIÓN INGLESA: Desembarcaron en la Colonia del Cabo en enero de 1806 y tras un rápido ataque obligaron a capitular a la guarnición holandesa.

Con ello el Cabo pasó a poder de los ingleses. Popham, entusiasmado con los informes que sobre el Río de la Plata le dieron dos marineros, que habían vivido en esa región, y como recordase el antiguo proyecto de Miranda, convenció a Baird para atacar el Virreinato, que se encontraba poco provisto de fuerzas.

Por otra parte, (Popham creía que bastaba la sola presencia de los ingleses, para que toda la población apoyase el desembarco, por odio al gobierno español.

El 14 de abril de 1806 la expedición partió de El Cabo, embarcada en cinco navíos de guerra y otros tantos transportes.  El efectivo, cuyo núcleo era el Regimiento 71 de cazadores escoceses se completó con infantes y artilleros agregados en la isla de Santa Elena. Sumada la marinería de desembarco, el total de combatientes alcanzaba a 1644 hombres con algunas piezas de artillería.

Era realmente necesaria una gran audacia para intentar el ataque con tales fuerzas. Sin embargo diversos factores hacían factible la empresa: España carecía en el Plata de tropas veteranas en número suficiente y los invasores esperaban además contar con la hostilidad de los criollos para con las autoridades hispanas.

 La elección del objetivo fue motivo de debate. Beresford (imagen) se inclinaba por ocupar Montevideo. SinBERESFORD embargo noticias recogidas durante la navegación, por boca de un irlandés que viajaba en una nave española capturada, les hicieron conocer la existencia de caudales reales en Buenos Aires. Las defensas de esta ciudad pese a contar con cerca de 50.O00 habitantes eran casi nulas, comparadas con las fortificaciones de Montevideo.

Popham notó también que Buenos Aires capital del Virreinato, era la pieza decisiva para el dominio de las rutas comerciales del interior.

Buenos Aires y el marqués de Sobremonte. En diversas oportunidades naves inglesas habían rondado el estuario, en operaciones de sondeo o, simplemente, de contrabando.

En noviembre de 1805. al tenerse conocimiento de la llegada a Río de Janeiro de la expedición de Baird, el virrey marqués de Sobremonte. realizó algunos aprestos sobre la base de que el lugar atacado seria Montevideo. Cuando a principios de junio de 1806, el vigía de Maldonado avistó la presencia de naves enemigas, las pocas fuerzas regulares que había en la capital fueron despachadas a la Banda Oriental.

Cuando, después de cruzar algunos tiros con el fuerte de Ensenada, comandado por Santiago de Liniers, los ingleses desembarcaron en Quilmes, sólo debieron enfrentar (26 de junio) a algunos centenares de milicianos pésimamente instruidos, dirigidos por Pedro de Arce, subinspector general de armas de la plaza de Buenos Aires. Dispersadas estas fuerzas por algunas descargas, Beresford dirigió su columna sobre la capital.

EL VIRREY SOBREMONTE FRENTE A LOS TRÁGICOS HECHOS:

En la noche del día 24 cuando Sobremonte (imagen) junto con su familia presenciaba en la Casa de Comedias «El sí de las niñas» de Moratin, le fue entregado un parte de la Ensenada comunicándole la presencia de los invasores.

En efecto, la escuadra inglesa se había dirigido hacia la Ensenada de Barragán, quedando para explorar la región oriental del estuario la fragata “Leda”, que avistada, provocó la alarma general.

El fuerte de la Ensenada, adonde llegaron los ingleses el 24 de junio, estaba al mando de Santiago de Liniers. Se produjo un ligero tiroteo tras el cual siguieron la marcha hacia Quilmes, donde desembarcaron el día 25 ante la sola presencia de algunos gauchos sorprendidos.

Ese día transcurrió sin que se enviasen tropas para detener el avance enemigo. Recién en la mañana del día 26 se dirigió hacia allí Arce con fuerzas muy mal armadas, que se desbandaron ante una carga de los ingleses, que avanzaron a lo largo de la línea del Riachuelo.

El Virrey despachó hacia Luján los fondos de las cajas reales y el 26 por la tarde se trasladó a Barracas después de delegar el mando militar en el coronel José Pérez Brito y el mando político en la Audiencia.

El día 27 las tropas de Arce intentaron cerrar el paso de Barracas, pero debieron emprender la retirada, mientras que Sobremonte en conocimiento de esta infructuosa acción, iniciaba la huída a Córdoba con parte de las fuerzas. A las tres de la tarde los ingleses entraron a Buenos Aires, asumiendo el cargo de gobernador el brigadierBeresford.

Sobremonte aceptó las condiciones impuestas por el vencedor, en Monte Castro (Floresta). Desde allí se trasladó a la villa de Luján escoltado por las trapas españolas que fueron las únicas que no lo abandonaron. Desde la Cañada de la Cruz, el 1 de julio declaró a Córdoba como capital interina del Virreinato, y ordenó el reclutamiento de tropas para reconquistar Buenos Aires.

El 27, después de cruzar las calles de la anonadada ciudad, los invasores ocuparon el Fuerte, firmándose la capitulación el 2 de julio. Para los porteños la actitud de su virrey implicaba una cobarde fuga.

Beresford rápidamente presionó a los vecinos con la amenaza de confiscar las embarcaciones de cabotaje surtas en la rada, y logró así que éstos mediaran ante el virrey para que se entregaran los caudales que aquél había intentado salvar. Capturados en Luján dichos tesoros fueron embarcados hacia Londres.

BERESFORD AL FRENTE DE BUENOS AIRES (JUNIO-AGOSTO DE 1806). Consciente de su escaso poder y decidido a atraerse la benevolencia de los habitantes, el jefe inglés luego de tomar a las autoridades civiles y militares de la plaza el juramento de fidelidad a Su Majestad Británica. dictó una serie de medidas para ganarse los ánimos.

Existen indicios que diversos sectores luego protagonistas de la Revolución (Castelli, Pueyrredón. etc.), tuvieron tratativas con los británicos en torno a la posible emancipación de esta colonia. Beresford desechó en un principio esos intentos, pues carecía de instrucciones superiores al respecto.

LOS EFECTOS DE LA RECONQUISTA: «Uno de los efectos inmediatos de la reconquista, fue el espíritu guerrero que despertó en todas las clases; pero en un sentido diametralmente opuesto a las reglas disciplinarias de la milicia regular, ese espíritu refluía sobre el orden político. Era el producto de las fuerzas sociales llamadas a la acción, que se condensaban, armaban y regimentaban, animadas de un espíritu cívico, que improvisaba por instinto y bajo los auspicios de la victoria una milicia popular, que llevaba en germen la institución democrática de la Guardia Nacional en los pueblos libres. Contribuía a exaltar este sentimiento, la nulidad manifiesta de las antiguas reputaciones militares de la Colonia, y la insignificancia de los elementos regularizados que habían concurrido a la acción. Los antiguos generales españoles que componían el Estado Mayor del Río de la Plata […] habían mostrado unos su incapacidad y otros su cobardía en los días de la conquista, y rendidos en su mayor parte al enemigo, no figuraron en la reconquista. […] El pueblo armado lo había hecho todo, y sin él nada se habría hecho.»

Bartolomé Mitre.
Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina.
Buenos Aires, Librería La Facultad, 1927.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina (kapelusz) – Wikipedia

Politica Colonial de Europa Antecedentes de las Invasiones

Política Colonial de Europa
Antecedentes de las Invasiones

Al promediar la primera década del siglo XIX los conflictos europeos tuvieron un episodio militar en tierras sudamericanas. Fruto de la lucha sostenida desde años atrás por Francia e Inglaterra a la que se vio arrastrada España fueron los ataques británicos contra la capital del virreinato rioplatense, en 1806 y 1807. Pero para los pobladores de este sector de América estos sucesos tuvieron una importancia mayor: constituyeron uno de los factores desencadenantes de los trascendentales acontecimientos del año 1810.

invasiones inglesas

ANTECEDENTES: LA POLÍTICA COLONIAL EUROPEA:

Los conflictos de España con Inglaterra y su repercusión en el Río de la Plata:
Como España ayudó a las colonias inglesas a lograr su independencia, Inglaterra inició una política hostil a la metrópoli.

No pocos americanos partidarios de la independencia, vieron en el posible apoyo anglosajón, obtenido a cambio de la promesa de futuras ventajas comerciales un medio para separarse de España. Estas concesiones económicas, concretamente la apertura de los puertos al comercio inglés, por otra parte, lejos de perjudicar favorecían a la reciente burguesía criolla.

La corona inglesa apoyó así a las posesiones españolas en sus proyectos emancipadores y secundó los planes del general venezolano Francisco Miranda, con lo que trataba de lograr nuevos mercados.

Desde Londres  organizó una sociedad que trabajaba por la independencia de Sudamérica llamada Gran Reunión Americana o Logia Lautaro, a la que ingresaronSimón Bolívar, Bernando O’Higgins, José de San Martín, Carlos María de Alvear, etc.

Así es como en 1790, 1798, 1801 y 1804 el patriota venezolano Francisco de Miranda presentó sucesivos proyectos al gabinete londinense pLA PRIMERA INVASIÓN INGLESA: ara concretar esas ideas.

Tras varios años de espera y de planear proyectos que no se concretaron, logró que el ministro inglés Pitt lo comisionase junto con sir Home Popham (imagen) para trazar un plan de ataque a América (1804). Aunque éste fracasó, Popham lo llevó a cabo en 1806, cuando se efectuó la primera invasión inglesa. Más tarde, obtuvo el apoyo inglés y norteamericano (1806) y pudo realizar una tentativa de desembarco en la costa norte de América del Sur, que resultó infructuosa.

También las naves inglesas apresaron algunas embarcaciones españolas; los españoles siguieron la misma táctica, sembrándose así la alarma en todo el Virreinato. Esta situación perjudicó enormemente a los habitantes de estas comarcas, pues además de hallarse incomunicadas con la metrópoli no podían comerciar.

Desde el siglo XVI los europeos, amparados por su técnica superior, e impulsados por sus necesidades comerciales y territoriales, se lanzaron a la conquista de mares y continentes, y  las rivalidades entre las potencias del Viejo Mundo en el terreno colonial fueron uno de los factores fundamentales de la política exterior europea.

Así, los conflictos anglo-franceses en América del Norte y la India, y las luchas de los españoles y lusitanos en torno al Río de la Plata tuvieron influencia primordial en las guerras europeas de 1701-1714, 1740-1748, 1756-1763. Tras el último de los choques citados, la llamada Guerra de los Siete Años, Inglaterra logró arrebatar a Francia el Canadá y la mayor parte de los territorios de la India.

En 1776 la revolución que daría origen a los Estados Unidos de América asestó, con el apoyo y complacencia de Francia y España un fuerte golpe al imperio colonial inglés.

Las colonias proporcionaban materias primas y constituían importantes mercados para las producciones de sus respectivas metrópolis. Éstas se cuidaban muy bien de conservar la exclusividad de tales beneficios aun en perjuicio de los pobladores de dichas colonias (tal el caso de la política económica española).

En Inglaterra fruto del capitalismo y del uso de máquinas movidas por medio de vapor, la industria británica se colocó muy por delante de la del resto de Europa, y comenzó una agresiva política imperialista que se convirtió en el rasgo característico de su desarrollo económico.

Su Majestad Británica tenía sobrados motivos para suponer que su acción en Hispanoamérica no seria mal recibida por los criollos. La posterior relación entre Inglaterra y las repúblicas americanas después de la emancipación de éstas, prueba que efectivamente, los intereses de aquella nación y de los grupos mercantiles americanos eran comunes.

NAPOLEÓN, ESPAÑA Y EL BLOQUEO CONTINENTAL. Francia, donde Bonaparte gobernaba como emperador desde 1804, era la principal enemiga de la Corona británica. España, conducida débilmente por Carlos IV y, principalmente por su favorito, Manuel Godoy, entró en la órbita de influencia de Napoleón y esta situación la condujo a la guerra con Gran Bretaña.

El 21 de octubre de 1805 el combate naval de Trafalgar marcó un hito decisivo en el conflicto. La escuadra franco-española, mal conducida por el almirante Villeneuve, fue despedazada por la armada enemiga. Fuerte, casi imbatible en el continente, donde obtendría poco después el resonante triunfo de Austerlitz, el estadista corso vio así desplomarse toda posibilidad de invadir las islas británicas.

Como había ocurrido en siglos pasados y como volvería a suceder una centuria más tarde. la flota inglesa. comandada en esta oportunidad por el almirante Nelson, ganó. con el dominio del mar la seguridad para el imperio mundial inglés. Fue ese uno de los hechos desencadenantes de los sucesos que ocurrirían meses después en el Plata.

Napoleón se lanzó a la guerra económica y reforzó sus medidas para cerrar os puertos franceses y aliados —prácticamente toda Europa— al comercio inglés. Y pese a las frecuentes violaciones del contrabando, la economía británica se vio seriamente perjudicada.

LOS VIEJOS PROYECTOS DE INGLATERRA:  Durante el siglo XVIII sucesivos gobiernos ingleses estudiaron varios proyectos, de diverso origen, destinados a lograr la irrupción comercial en Hispanoamérica.  Estos proyectos contemplaron múltiples posibilidades: desde la simple conquista militar hasta “la idea de fomentar insurrecciones locales que dieran origen a estados independientes, vinculados, claro está, con la política inglesa”.

En la segunda mitad del siglo XVIII los británicos se instalaron en las islas Malvinas que luego debieron abandonar. En 1762 naves de ese origen actuaron junto a los portugueses en las luchas por la Colonia del Sacramento.

El próximo paso seria el desembarco de sus flotas en las costa argentinas, así comenzaron las Invasiones Inglesas

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina (kapelusz) – Wikipedia – Historia Argentina de Etchart – Douzon