Ing. Luis Huergo

Fundacion de la Sociedad Cientifica Argentina Objetivos y Trabajos Iniciales

Fundacion de la Sociedad Cientifica Argentina Objetivos y Trabajos

Sociedad Científica Argentina. Estanislao S. Zeballos (1854-1923), uno de los hombres que más ha contribuido al desarrollo de nuestra cultura en sus distintas manifestaciones, junto con un grupo de egresados y alumnos de ciencias exactas, tuvo la iniciativa de constituir una «Academia científica» que tendiera a despertar en la juventud la afición por los estudios profundos y a interesar al público en los adelantos que proporciona la ciencia.

Zeballo  Estanilao
Zeballo Estanilao: Las inquietudes de un grupo de estudiantes del Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, patrocinado por su profesor, Emilio Rosetti, originaron una reunión el 28 de julio de 1872, donde se echaron las bases de una corporación científica cuyos estatutos, redactados por el doctor Estanislao Zeballos.

De ese propósito surgió, en la asamblea efectuada en el salón del Colegio Nacional de Buenos Aires, el 28 de julio de 1872, la creación de la Sociedad Científica Argentina.

Objetivos perseguidos por esta institución científica, de carácter privado, fueron:

Fomentar el estudio de las ciencias matemáticas, físicas y naturales, con sus aplicaciones a las artes, a la industria y a las necesidades de la vida social, y reunir a los ingenieros argentinos y extranjeros, a los estudiantes de ciencias exactas y a las personas de ilustración científica, con el propósito de estudiar las publicaciones, inventos o mejoras científicas, especialmente los que tuvieran una aplicación práctica en la República Argentina.

Si bien en estas bases se advierte una tendencia preponderante hacia las ciencias exactas, en la práctica las ciencias físico-matemáticas fueron poco tratadas, alcanzando, por el contrario, las ciencias naturales una mayor amplitud. Rigió esta institución como primer presidente el ingeniero Luis A. Huergo.

Los hombres que la fundaron y los que los siguieron, hicieron de la Sociedad un centro organizador de investigaciones y una alta tribuna de divulgación científica.

Como centro de investigaciones, auspició, en 1875, un concurso de trabajos acerca de las aplicaciones de la ciencia a la industria nacional, expediciones a la Patagonia y a la laguna Ibera y estudios sobre nuestras fuentes de riqueza.

Como tribuna científica reunió a sus asociados en «conversaciones» para debatir cuestiones de interés científico, participó y organizó congresos científicos y estableció una biblioteca.

A partir de 1876 publicó los Anales de la Sociedad Científica Argentina.

La fundación de la Sociedad Científica, que a través de sus setenta y nueve años de existencia se ha mantenido fiel a sus objetivos exclusivamente científicos, señala una fecha y un acontecimiento importantes en la historia de nuestra cultura.

Casi desde sus comienzos, en 1876, se dio como órgano oficial los «Anales de la Sociedad Científica Argentina», continuando los «Anales Científicos Argentinos». Las actividades científicas de la Sociedad fueron numerosas y algunas importantes:

En 1874 inició la formación de una magnífica Biblioteca, hoy día una de las más valiosas del país.

En 1875 creó un Museo, cuyo primer director fue Francisco P. Moreno.

En 1875 y 1877 patrocinó dos expediciones científicas a la Patagonia, llevadas a cabo, respectivamente, por Francisco P. Moreno y por Ramón Lista.

Con motivo de sus bodas de plata la Sociedad organizó en Buenos Aires, el año 1898, un Congreso Científico Latino-Americano, que dio origen a los actuales Congresos Científicos Panamericanos.

En 1899 establece el «horizonte altimétrico» del Río de la Plata, o sea el nivel más bajo de sus aguas, que permite establecer las «cotas» o alturas.

En adhesión a los festejos del centenario de la Revolución de Mayo propició en 1910 un Congreso Científico Internacional, sin duda el más memorable de los fastos celebrados en América latina.

De acuerdo con sus objetivos, la Sociedad promovió también ciclos de conferencias, participó en congresos científicos panamericanos y con sus trabajos presentados contribuyó al buen concepto del país en la rama de la ciencia.

Fuente Consultada:
Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Loprete – Editorial Plus Ultra
Historia de la Cultura Argentina Parte II de Francisco Arriola Editorial Stella

Matematico Argentino Manuel Sadosky Investigador Cientifico Argentino

Matemático Investigador Argentino Manuel Sadosky

Manuel Sadosky
Dr. en Ciencias Físico-Matemático
1914 – 2005

Hijo de una familia de inmigrantes rusos llegados al país en 1905, el gran matemático argentino, que fue pionero de la informática, acaba de cumplir 90 años. Encarnación de la Argentina pujante, mantiene intacta su fe en el futuro.

Manuel Sadosky nació en Buenos Aires el 13 de abril de 1914, hijo de inmigrantes rusos llegados al país en 1905. Se graduó como Doctor en Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad de Buenos Aires en 1940. Perfeccionó sus estudios en el Instituto Poincaré de París en 1946 y 1947, becado por el gobierno francés.

”Manuel Sadosky fue un perfecto exponente de la eficacia educativa de aquel sistema: su padre era zapatero; su madre era analfabeta, y tanto él como sus hermanos terminaron los estudios universitarios.

En 1940 se doctoró en ciencias físicas y matemáticas en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), junto a Cora Ratto, su primera esposa. Ejerció la docencia y se perfeccionó en Francia (Instituto Henri Poincaré de París) e Italia (Instituto del Cálculo, en Roma), donde se orientó hacia la matemática aplicada, que lo llevaría más tarde a ser un pionero de la informática en la Argentina.

Cuando regresó, fue perseguido por el gobierno peronista y recién a la caída del régimen pudo volver a la facultad en 1956, de la cual fue vicedecano mientras el meteorólogo Rolando García ejercía el decanato.

Desde ese cargo, compró la primera computadora científica que tuvo la Argentina, a la que se llamó ‘Clementina’ siguiendo la costumbre de aquellas épocas en que las computadoras eran objetos verdaderamente raros» (Fuente Consultada: Leonardo Moledo)

Fue vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas entre 1958 y 1966. En ese período creó el Instituto de Cálculo y, con el apoyo de Bernardo Houssay, importó la popular computadora Clementina, la primer del país, ingresó a la Facultad en 1961 de la mano de Manuel Sadosky, que la instaló en el recién construido Pabellón I. Aquella pionera del supercálculo trabajaba a válvulas, sus doce paneles estaban repletos de circuitos y condensadores que ocupaban una superficie de 20 metros de largo por 2,3 metros de alto y debió ser ubicada en una sala acondicionada con temperatura y humedad controladas.

Fue asesor de la Unesco, y en 1983 asumió como secretario de Ciencia y Técnica. Desde este cargo impulsó en 1985 la creación de la Escuela Superior Latinoamericana de Informática –ESLAI–, inauguró el Observatorio El Leoncito y el Laboratorio Nacional de Insulina; creó Puerto Curioso, un museo de la ciencia para chicos; promovió la construcción de un satélite científico para estudiar el Sol, y convenció a César Milstein de que dirigiera el Instituto Tecnológico de Chascomús.

Fue designado Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires en 1985. Fue galardonado como «Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (Ley 1095, 2 de octubre de 2003).

Su influencia en el progreso de la ciencia y de la enseñanza de la ciencia en el país se manifestó desde hace muchísimo tiempo. Sin ir más lejos, basta observar por ejemplo el libro Causalidad de Mario Bunge para encontrarse con un reconocimiento a las discusiones en el Círculo Filosófico de Buenos Aires, en la década del cincuenta, con Manuel como uno de los protagonistas.

Su prestigio en los círculos científicos, universitarios y educativos del país se mantuvo durante más de sesenta años. Creó la computación en Argentina. Impulsó la matemática aplicada. Apoyó la ciencia, la educación, y la divulgación científica. Ayudó a cuanto joven le pidiera consejo y asesoramiento. Su influencia se sintió, además de en nuestro país, en Uruguay, en Venezuela, en España, y en muchos otros países. Y me da mucha alegría que, con el tiempo, haya podido recibir en vida los honores que merecía, entre ellos los de profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República, y Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. (Fuente Consultada:http://www.scielo.org.ar)

Murió el 18 de junio de 2005, a los 91 años de edad.

Biografia de Ginobili Manu Gran Basquetbolista Argentino Jugador NBA

Manu Ginobili: El Batman de Bahía Blanca 

BIOGRAFÍA DE: Manu Ginobili: "El Batman de Bahía Blanca"

Cuando comenzó su carrera profesional, allá a mediados de la década de los noventa, muchos expertos en deportes auguraban un futuro incierto para el joven Manu Ginobili, asegurando que era posible que quedara opacado por las figuras de su padre y su hermano.

Es que en realidad Emanuel, tal su nombre real, proviene de una familia con una fuerte tradición en el deporte, sobre todo en el básquet, ya que por un lado su padre fue jugador, entrenador y presidente del Club Bahiense del Norte de Bahía Blanca, precisamente el club donde Manu había aprendido a jugar, y por el otro, su hermano mayor fue hasta el año 2003, integrante del plantel estable de la liga argentina.

Ambos antecedentes ponían en riesgo el futuro de aquel joven que deseaba seguir los pasos de su padre y de su hermano, pero que al mismo tiempo debía demostrar que su talento superaba cualquier especulación y expectativa.

Lo cierto es que su gran capacidad en el campo y su estilo de juego, con un impecable manejo de la pelota, una gran destreza atlética y método que siempre le ha permitido definir sus jugadas cerca del canasto, hicieron que Manu Ginobili se convirtiera en uno de los preferidos del público.

Su gran debut a nivel profesional llegó en 1995, cuando pasó a integrar la Liga Nacional de Básquet. Al poco tiempo de ingresar en el equipo, Ginobili fue nombrado como el mejor debutante de la Liga, demostrando de esta forma el gran talento del jugador. Dentro de la liga nacional, se desenvolvió como jugador en el Club Andino y posteriormente en el Promesas Mar del Plata, donde su capacidad fue nuevamente galardonada, en esta ocasión con el premio al mayor progreso de la LNB.

Dos años después, y una vez que Manu Ginobili comenzó a ganar preponderancia dentro del mundo del Básquet, fue requerido para sumarse a la Liga Italiana, comenzando allí dos temporadas en el Basket Viola Reggio Calabria, a la que le seguirían otras dos temporadas para el Kinder Bolonia.

Su fama crecía a la par que aumentaba notablemente su desempeño en la cancha, y durante el período mencionado fue campeón junto a su equipo de varios torneos como la Copa de Italia y la Euroliga, entre otros, consagrándose así como el mejor jugador de básquet de Europa.

Esto hizo que por un lado fuera seleccionado en tres oportunidades para ser parte del All-Star, y que al mismo tiempo, los directivos de la NBA comenzaran a interesarse en este joven jugador argentino, que nada ni nadie podían detener.

Así fue que Ginobili llegó a los Estados Unidos luego de aceptar la propuesta de San Antonio Spurs, y así fue que el 29 de octubre de 2002 jugó su primer partido en la NBA, competencia que demostró nuevamente el talento de Manu, cuando derrotaron a los implacables Los Angeles Lakers.

Fue precisamente en los primeros años del siglo, que el jugador alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera, cuando ganó su primer Olimpia de Oro de la Argentina como deportista del año. Simultáneamente, al promediar la nueva década fue seleccionado por los entrenadores de la NBA para jugar el All-Star Game, lo que significó pasar a ocupar un lugar en la elite de la NBA.

Lo cierto es que a pesar de su capacidad deportiva y su talento en la cancha, que hicieron que fuera requerido por los equipos más prestigiosos del mundo, aquel joven que había nacido el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, no se convirtió en una figura popular en su país hasta 1998, cuando ingresó como jugador en la Selección Argentina de Básquet, para participar en el Mundial de Atenas.

Aquello lo convirtió en una figura pública, aunque Ginobili siempre ha asegurado que prefiere mantener un perfil bajo, y disfrutar de su tiempo libre sin preocupaciones, junto a su esposa Marianela Oroño y sus hijos Dante y Nicola.

SELECCIÓN ARGENTINA DE BASQUETBOL: MEDALLA DE ORO JUEGO OLÍMPICOS DE ATENAS EN 2004

ASÍ LO VIVIÓ EL ARTÍFICE DEL DÍA MAS DORADO DEL DEPORTE


ATENAS.- ¡Esto es increíble! Lo que sentí esta noche no lo podré olvidar jamás y me gustaría poder explicarlo. Un minuto antes de que terminara el partido tenía la piel de gallina. Cuando me abracé con Pepe (Sánchez) y el Puma (Montecchia) tenía ganas de llorar. ¡Veía las caras de ellos y era peor! Después de la gran desilusión de Indianápolis, todas las sensaciones de ayer fueron más fuertes.

Salió todo como lo deseábamos. En realidad, vinimos a buscar una medalla. No sabíamos de qué color. Había que ver cómo se presentaba el torneo y se nos fue dando, con un cruce favorable, con un gran partido ante los Estados Unidos y este gran trabajo frente a los italianos. Hoy nos costó mucho laburo ganar. Ellos no tendrán tanto talento, pero son un equipo fuerte, muy peligroso en las posiciones de base y escolta, y con grandes tiradores. Hubo que defender muy duro. La idea era que corriéramos mucho porque los pivotes son grandes y algo lentos. Creo que allí sacamos ventaja.

Estoy feliz porque empecé con algunas dudas el torneo, venia de no hacer una buena preparación con el resto del equipo por el tema del casamiento y no estuve muy seguro. Pero a medida de que fueron transcurriendo los partidos tomé confianza, tuve mucho contacto con el balón, me empecé a sentir bien y me gustó.

Tuve mucha participación ofensiva, pero también sin perder nunca el sentido colectivo y haciendo de todo para el equipo. La idea es producir algo positivo siempre. Hoy me preguntaba en qué momento sentí que ganábamos el partido. En realidad, a los 40 minutos. Era tantas la atención y las ganas de no equivocarnos que no quisimos suponer nada de antemano. Ni siquiera cuando sacamos 12 puntos cerca del final. Estábamos muy mentalizados para ganar.

También me pidieron que comparara el anillo en la NBA que obtuve con los San Antonio Spurs en 2003 con la medalla olímpica. Es imposible. Son cosas muy distintas y muy grandes. Yo digo que conseguí dos cosas únicas. Me encantaría volver a Buenos Aires para seguir festejando con la gente y saber cómo vivieron allá esta medalla dorada, pero lamentablemente tengo compromisos que cumplir en Europa y no voy a regresar hasta mediados del mes próximo.

Hubiese sido hermoso, me imagino, repetir lo del Mundial de Indianápolis en el aeropuerto de Ezeiza, todos juntos y festejando.

Acá los festejos siguen, estamos todos enloquecidos. Lo que pasa es que en pocas horas todos empezaremos a tomar rumbos diferentes y queremos disfrutar las pocas horas que nos quedan. La verdad es que no sé cuándo nos volveremos a juntar los muchachos del seleccionado. Yo seguramente me tomaré un año porque necesito hacer una preparación especial y descansar un poco. Han sido más de dos años muy intensos y con poco descanso. Desde ya que me gustaría estar en otros Juegos Olímpicos, pero falta mucho para Pekín 2008.

Nada se puede prever ahora. Además, quiero vivir esta fiesta que todavía parece un sueño. Es el sueño de mi vida.

Fuente Consultada: La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos

Biografia de Ameghino Florentino Naturalista Argentino

VIDA Y OBRA CIENTÍFICA DE FLORENTINO AMEGHINO

Dinosaurios en
la Patagonia
Dinosaurio:
Abelisaurus
Biografía de
Francisco Moreno
Florentino
Ameghino

Florentino Ameghino

Florentino Ameghino (1854 – 1911): Naturalista, Paleontólogo y Antropólogo También considerado climatólogo, geólogo y zoologo.

Nació en Villa del Luján, de la Provincia de Buenos Aires, el 18 de septiembre de 1854, hijo de don Antonio Ameghino y de doñaMaría Dina Armanino. (hay versiones que dicen que nació en Génova, pero él declara que nació en Luján)

En Ameghino su interés por la paleontología comenzó muy de pequeño, cuando le preguntó a su padre de dónde venían los restos de caracoles que había encontrado en la barranca del río Luján, cerca de su casa, y éste le respondió que los traía el río.

Florentino consideró que no debía ser así porque la corriente no podría enterrarlos, y decidió que averiguaría por qué estaban allí y cómo habían llegado.

Tenía dos hermanos, llamado Juan y Carlos que le ayudaron en muchas oportunidades, pero Carlos fue siempre un excelente colaborador sobretodo en arduas y lentas exploraciones.

Puede considerarse como la primera gran figura de la ciencia nacional y la que alcanzó, seguramente, mayor trascendencia internacional. Fue un autodidacta, que puso por alto el prestigio científico del país sin más fuerzas que su formidable tesón y el apoyo de su hermano Carlos, y sin más financiamiento que los exiguos fondos obtenidos de una librería, negocio que manejó durante años en La Plata.

Florentino Ameghino fue una de las personalidades científicas más descollantes de la Argentina en el siglo XIX. Nació en 1854 y era adolescente aún cuando los muchachos de su edad lo apodaron «el loco de los huesos» por su inveterada costumbre de hurgar con pico y pala las cercanías del río Lujan en busca de restos fósiles. A los veinte años reunió en un folleto varias observaciones acerca del origen del hombre americano, y tiempo después abandonó su puesto de maestro en la localidad de Mercedes para trasladarse primero al Uruguay y después a Europa. Allá recorrió los principales museos de ciencias naturales y se vinculó con paleontólogos célebres, deslumbrándolos con la colección que había formado.

Su formación primaria la realizó en forma particular y como entretenimiento infantil recogía huesos en las barrancas de Luján. En Buenos Aires siguió los estudios secundarios que no concluyó y enseguida se trasladó a la localidad bonaerense de Mercedes, donde fue maestro, director de una escuela y dedicó nueve meses al estudio geológico y paleontológico de los terrenos de la llanura pampeana.

Ameghino fue un brillante autodidacta en paleontología, geología, antropología y anatomía comparada. Ya de adolescente, aprendió idiomas para poder leer a los principales científicos de la época, como el geólogo británico Charles Lyell, y adhirió a la teoría de Darwin.

Cuando tenía 17 años le presentó a Germán Burmeister, entonces director del Museo de Buenos Aires y autoridad máxima de las ciencias en el país, sus primeros descubrimientos. Pero a éste las investigaciones del joven provinciano no le inspiraron confianza ni le parecieron de interés. Al contrario de lo que podría creerse, esto no desalentó a Ameghino, que más tarde diría: “Pero para algo sirve la desgracia… la incredulidad e indiferencia que encontré hirieron mi amor propio, me obligaron a estudiar y buscar medios de acumular nuevos materiales”.

Siempre vivió estudiando, investigando y luchando por conseguir medios económicos para crecer en su actividad científica.

En 1875 dio a conocer las primeras especies nuevas que había descubierto. En el mismo año, se presentó en un concurso-exposición organizado por la Sociedad Científica con siete cajas de fósiles. Pero a los jurados poco les interesaban aquellas reliquias y sólo las premiaron con la última de las catorce menciones honoríficas. Ameghino insistió al año siguiente con una memoria sobre el cuaternario –la más reciente era geológica– que ni siquiera fue considerada.  Decidió viajar a Europa, y presentar su crecida colección de huesos en la Exposición Internacional de París de 1878 y gracias a su trabajo en la escuela puedo financiar en 1875 su primer viaje a Uruguay. Mas tarde con el apoyo del pueblo natal pudo viajar a París en 1878 y exhibir su colección de huesos en la Exposición Universal donde logró la admiración de los científicos mas destacados de su época.

Su viaje a Paris le demandó tres años y debió vender parte de los objetos llevado, por 40.000 francos, y con ese dinero financió la edición de La antigüedad del hombre en el Plata, una de sus principales obras y Los Mamíferos fósiles en la América Meridional. Al poco tiempo debió volver a vender mas material de su colección (que no se lo aceptaban en museos de la Argentina); hacia 1892, setenta piezas de su colección fueron destinadas a un museo de Munich y, tres años más tarde, se vio obligado a vender al Museo Británico una colección de unas 380 aves fósiles. El objetivo era, como siempre, financiar nuevas investigaciones.

Como curiosidad histórica hay que destacar que  cuando regresa de Europa, llega casado con una joven parisinaLeontina Poirier y pobre y como si fuera poco, se encuentra que había sido exonerado de su cargo de director de la escuela de Mercedes por abandono del puesto.

En 1886, Francisco Moreno lo nombra vicedirector del Museo de la Plata, en  el cual Ameghino aporta su propia colección de huesos, pero lamentablemente al poco tiempo estos científicos entran en un conflicto debido a diferencias y celos profesionales  y pierde el cargo oficial. Como salida decide abrir un negocio de libros y en donde por tercera vez volvió a iniciar una colección de fósiles, ya que Moreno le había prohibido la entrada al museo y no podía estudiar sus propios fósiles.

Su obra publicada —185 títulos que totalizan unas 20.000 páginas— hace referencia tanto a la descripción de piezas fósiles, en gran parte halladas por él, como a apoyar su teoría sobre el origen americano del hombre. Para Ameghino, la especie humana había evolucionado en las Pampas argentinas, desde donde habría migrado al resto del planeta. Y para probarlo se sirvió de todos sus hallazgos paleontológicos.

De todas maneras en su etapas de comerciante, Ameghino desplegó un gran esfuerzo creador: Filogenia (otro libro de su autoría) le brindó el reconocimiento nacional y mientras fue librero en La Plata publicó el trabajo premiado en Paris y mantuvo acaloradas polémicas con científicos nacionales y extranjeros.

Un año después presentó en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias su obra magna, compuesta por 1028 páginas y un atlas: Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina.

En la exposición de París de 1889,obtuvo uno de los mayores logros científicos internacionales de la época: la medalla de oro y el diploma de honor, por su contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de Argentina, escrita en poco mas de un año, entre grandes dramas económicos. Este reconocimiento lo ubicó entre las pocas figuras mundiales del enfoque paleontológico de la biología evolutiva.

Ameghino murió en La Plata, el 6 de agosto de 1911. Su entierro fue grandioso, teniendo en cuenta lo alejado que estuvo de las esferas oficiales. Todo el mundo intelectual se hizo presente y al depositar sus restos en el Panteón de los maestros, hicieron uso de las palabras eminentes personalidades como E. Holmberg, Víctor Mercante, J. B. Ambrosetti, José Ingenieros y otros.

HITOS DE SU VIDA
1854: Nació en la ciudad de Lujan, el 18 de setiembre, hijo de modestos inmigrantes italianos.

1863: Desde niño llamó la atención de sus padres y maestros, por la forma en que se interesaba por desenterrar restos fósiles y averiguar su posible origen. A los nueve años de edad, reunió una colección de caracoles que había juntado a orillas del río Lujan.

1867: El maestro Carlos d’Aste, amigo de sus padres, les sugirió la idea de enviarlo a Buenos Aires para que siguiera estudios secundarios en la Escuela de Preceptores.

1870: Ameghino entró a desempeñarse, como Auxiliar Docente, en una escuela de Mercedes, donde, poco después, comenzó a dictar clases. 1871: Organizó, en Mercedes, un pequeño Museo de Ciencias Naturales, anexo al antes citado colegio.

1872: Fue nombrado Director de la Escuela Elemental de Mercedes, cargo que conservg durante varios años. Mientras tanto, proseguía estudios e investigaciones sobre etnografía y paleontología.

1873 a 1877: Estableció contacto epistolar con varios sabios europeos a quienes comunicó, por carta, sus hallazgos y teorías. Realizó gran cantidad de excavaciones, pagando él mismo los gastos que tales tareas originaban. Venciendo grandes dificultades, llegó a disponer de la mejor colección de fósiles conocida en América.

1878: Emprendió viaje hacia Europa, en cuyos museos estudió y trabajó con la venta de ejemplares repetidos de fósiles. Pudo costearse la edición de su libro «La antigüedad del hombre en el Plata». 1880: Contrajo enlace con Leontina Poirier, de nacionalidad francesa.

1881: Después de tres años de ausencia, regresó, con su esposa, a la Argentina, donde se enteró de que, vencida la licencia que le habían acordado en sus puestos docentes, ya no los tenía.

1882: Abrió en la ciudad de Buenos Aires una librería, a la  que llamó «El gliptodonte» y con los ingresos obtenidos, prosiguió sus estudios e investigaciones.

1883 a 1901: Reinició sus tareas paleontológicas, ayudado por su mujer y por su hermano Carlos, con quienes efectuó numerosos viajes por la costa atlántica y por el sur de la Argentina. Lograron encontrar más de un centenar de esqueletos de especies mamíferas extinguidas, los cuales pasaron a formar parte de la colección del Museo de Historia Natural de Buenos Aires, que Carlos, posteriormente, dirigió. Florentino, mientras tanto, ejerció como pofesor en las universidades de Córdoba, La Plata y Buenos Aires.

1902: Sus méritos, como investigador, fueron reconocidos dentro y fuera de la Argentina. El Gobierno de ese país lo nombró Director del Museo de Historia Natural de Buenos Aires, instituto que organizó con extraordinaria eficacia.

1911: Enfermo de diabetes y sintiéndose muy afectado, es-piritualmente, por la muerte de su madre y de su esposa, falleció el 6 de agosto. Sus últimas palabras fueron: «¡Cuánto me queda por hacer!».

SOBRE SU TRAYECTORIA….

Desempeñó los siguiente cargos: maestro de escuela de Mercedes (Bs.As.), catedrático de Zoología y Anatomía comparada de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cordoba, conservador de las seccines de Zoología y Antropología de la misma Universidad, miembro académico de la Facultdad de Ciencias Médicas de la misma; Director del Museo de La Plata, etc.

Los premios que ha logrado por sus trabajos científicos son los siguientes: mención honorífica por la «Sociedad Científica Argentina» en el concurso y exposición del 28 de julio de 1875; medalla de bronce en la Exposición Universal de París en 1878: medalla de oro (primer premio) en la Exposición Continental Sud-Americana de 1882, en la ciudad de Buenos Aires; medalla de oro (primer premio) en la Exposición de París en 1889; y medalla de oro (primer premio) en la Exposición de Chicago en 1893.

Fuera de las obras que se han señalado más arriba, ha dado a la publicidad y se ha traducido a varios idiomas una colección numerosa de libros y trabajos sobre antropología, geología y paleontología, que fueron sus especialidades en las ciencias naturales, dedicando «Un recuerdo a la memoria de Darwin», cuyas teorías fueron sus ideales de niño-sabio y después fueron la base de su reputación científica.

La Dirección del Museo Nacional de Historia Nacional la ocupó Ameghino a la muerte de Berg en 1902: y entonces el genio produce su formidable teoría de la existencia del hombre en los terrenos terciarios del país. Semejante teoría produjo un revuelo en el avispero científico. La iglesia encontró un terrible enemigo en Ameghino, al que combatió intensamente.

Los iíltimos años de su vida los pasó el ilustre sabio al frente de una librería que instaló en La Plata donde luchó contra la adversidad del destino. Pero el precitado nombramiento de Director del Museo Nacional, le proporcionó un bienestar que alcanzó a disfrutar casi dos lustros. Murió en La Plata el 6 de agosto de 1911, desempeñando el cargo de referencia.

Ante su tumba abierta, el doctor José Ingenieros pronunció elocuente oración fúnebre, en la que dijo entre otras cosas: «Muere con él la tercera vida ejemplar de «nuestra centuria: Sarmiento inagotable catarata de energía en las gloriosas batallas de nuestra emancipación intelectual; Mitre, que alcanzó !a santidad «de un semi-Dios y fue consejero de pueblos; Ameghino, preclaro sembrador de altas verdades cosechadas a filo de hacha en la selva infinita de «la naturaleza. . .»

Fué su gran colaborador su hermano Carlos Ameghino, que más adelante lo reemplazó en el cargo de Director del Museo Nacional de Historia Natural. Fuera de las obras citadas, merece mencionarse: «El transformismo considerado como una ciencia exacta» y otras muchas que seríía largo enumerar .

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°23 Florentino Ameghino Edit. Cuántica
Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

Los Mas Importantes Deportistas Argentinos Grandes Idolos del Deporte

Los Mas Importantes Deportistas Argentinos – Grandes Idolos del Deporte Argentino

Pasarella en futbol

Daniel Passarella
El gran capitán de la Selección Argentina
campeona en 1978. ídolo de River y de la Fiorentina. Como técnico, dirigió a River, la Selección Argentina y actualmente al Uruguay.

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Pascual Perez Boxeo

Pascual Pérez
1926-1977. Campeón Olímpico en Londres 48. En 1954 derrotó al japonés Shirai y fue el primer Campeón Mundial Argentino. Defendió el título Mosca en diez oportunidades.

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adolfo pedernera

Adolfo Pedernera
191 8-1995. El Maestro debutó en River en 1935 y a partir de los 40 se
convirtió en el conductor de La Máquina. Cuando se retiró, siguió con sus éxitos en la dirección técnica.

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Basquetbol Milanesio

Marcelo Milanesio
Debutó en la primera fecha de la Liga 85 y jugó en 649 partidos consecutivos hasta
comienzos de la temporada 98/99, siempre en Atenas. Es el basquetbolista con más partidos mundialistas: 32.

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Morea Enrique

Enrique Morea
Por 25 años fue el número uno de la Argentina. Participó en la Copa Davis entre 1948 y 1958. En 1952 llegó a la final de Wimbledon en doble mixto y en el 53 se ubicó 80 en el mundo.

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Perfumo Roberto futbol

Roberto Perfumo
El Mariscal del área jugó en Racing;
Cruzeiro y River. Fue uno de los pilares del último Racing campeón y titular en el Mundial de Inglaterra 1966. Se retiró y pasó a ser director técnico

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Marzolini Silvio Futbol

Silvio Marzolini
En 1959 llegó a Boca y fue su consagración: logró cinco títulos. Jugó los Mundiales deI 62 y 66. En 1981 fue técnico de Boca y con Maradona ganó el campeonato.

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Luis Nicolao Natacion

Luis A. Nícolao
El 27 de abril de 1962, en Brasil, consiguió el récord mundial de los 100 metros mariposa (57s). En diez años sumó muchos récords y fue la figura de la natación argentina.

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Herminio Masantonio

Herminio Masantonio
191 0-1 956. Tercer goleador del fútbol argentino: 256 goles, pero nunca fue goleador de un campeonato. Una de las glorias de la
historia de Huracán (1931-43 y 45).

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Moreno futbol

José M. Moreno
191 6-1 978. El Charro era el jugador espectáculo. Fue factor determinante de La Máquina de River y en la Selección Nacional. Jugó en España, Chile, Uruguay y Colombia.

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deporte argentino Galvez Juan Manuel

Juan Gálvez
1916-1963. Con su hermano Oscar y con Fangio constituyen la elite del automovilismo
en la Argentina. En quince años obtuvo nueve campeonatos en Turismo Carretera, todo un récord.

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Gatica Boxeo Argentino

José M. Gatica
1925-1963. Fanfarrón como pocos, un mito del boxeo argentino. Nunca fue campeón argentino ni peleó por el título mundial. Su personalidad le provocó amor y odio por igual.

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Hugo Gatti Arquero Argentino

Hugo O. Gatti
Debutó en primera en 1962. Es uno da los personajes más pintorescos de fútbol argentino. El Loco fue el ídolo de la hinchada de Boca. En su carrera ganó siete títulos y jugó 765 partidos.

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Automovilismo Froilán Gonzalez

Froilán González
 Tuvo un brillante paso por Ferrari en la Fórmula Uno. En 14 de julio de 1951 le dio el primer triunfo a esta escudería en la historia de la categoría. Ganó 42 carreras y las 24 Horas de Le Mans.

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Pedro Heguy Deportista

Alberto Pedro Heguy
10 de handicap. Ganó 17 títulos entre 1957 y 1981. Con su hermano Horacio, más Juan y Alfredo Harriot formaron el mejor equipo de Coronel Suárez.

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Boxeo Santos Laciar

Santos B. Laciar
Chiquito y guapo, el cordobés ganó tres títulos mundiales: dos como mosca de la Asociación y uno en supermosca del Consejo. Falucho realizó 16 peleas por títulos del mundo. Un grande.

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Eduardo Lanusse

Eduardo Lausse
1927-1 995. Un zurdo pegador. Fue Campeón Argentino mediano en 1953. Se enfrentó con los mejores y llegó a estar 20 en el ranking. Nunca tuvo una chance por el título. Se retiró en 1960.

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Irineo Legizamo

Irineo Leguisamo
1903-1985. El maestro del turf argentino. Triunfó en Palermo, San Isidro y logró 32 premios internacionales. Ganó más de 3200 carreras (incluidos más de 490 clásicos).

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Boxeo Nicolino Locche

Nicolino Locche
Fue El Intocable. En 1968 viajó a Tokio, ganó la corona de los welter junior y le dio una clase magistral al campeón Fujii. Realizó seis defensas y ganó cinco. El público lo amó y fue leyenda

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deportista argentino

Daniel Martinazzo
Se lo consideró el mejor jugador del mundo de la historia. Con la Selección ganó los Mundiales de San Juan 78, Novara 84 y logró la medalla de oro en los Panamericanos de Puerto Rico 79.

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Boxeo Acavallo

Horacio Accavallo:
Comenzó a boxear porque pensaba que era un buen negocio. Realizó 84 peleas en doce años.
En 1966 derrotó al japonés Takayama y se convirtió en campeón mundial mosca.

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Artime en el futbol

Luis Artime
Uno de los grandes goleadores argentinos. Debutó en 1959 en Atlanta.
Luego jugó en River, Independiente, Brasil y Uruguay. En la Selección, disputó 23 partidos y convirtió 23 goles.

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Batistuta goleador argentino

Gabriel Batistuta
Uno de los mejores delanteros del mundo y el máximo goleador de la Selección con 48 tantos. Después de triunfar en Boca, en 1991 se fue a Italia y se convirtió en el extranjero que hizo más goles en la Liga.

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jorge batiz

Jorge Bátiz
Por trabajo y tenacidad el pionero del ciclismo nacional. Logró dos subcampeonatos del mundo en velocidad: Italia 55 y Dinamarca 56. Fue campeón Panamericano en México 55.

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Norma tenista argentina

Norma Baylon
Con su tenis agresivo venció a las mejores de su época. En 1966 obtuvo el campeonato República al superar en la final a la checa
Vera Sukova y se metió entre las siete mejores del mundo.

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Alberto cabrera Deportista Argentino

Alberto Cabrera
En la década del 60, con su magnetismo, deslumbró a los amantes del básquet en la Argentina.  Quedó en la historia por su récord único de 9 títulos de campeón argentino con Buenos Aires.

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deportista argentino

Jeannette Campbell
A los 21 años, fue la primera nadadora argentina que se Consagró subcampeona olímpica al ganar la medalla de plata en los 100 metros libres, en los Juegos de Berlín 1936.

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Amadeo Carrizo Arquero

Amadeo Carrizo
Para muchos, fue el mejor arquero de la historia. Atajó en River de 1945 a 1968 y fue el símbolo del arquero moderno. Se retiró a los 44 años, cuando jugaba para Millonarios de Colombia.

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Daniel Castellani

Daniel Castellani
Jugó en la Selección Argentina del 78 al 90. Logró la medalla de bronce en el Mundial 82 y en Seúl, 88. Técnico de la Selección del 93 al 99, obtuvo la medalla de oro en los Panamericanos 95.

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roberto cherro futbolista argentino

Roberto Cherro
1907-1965. Le decían Cabecita de Jro. Con sus goles, se convirtió en ídolo de Boca (1926-1938). En la Selección ganó la medalla de plata en Amsterdam 28 y jugó el Mundial de Uruguay 1930.linea divisoria

alberto dimidi

Alberto Demiddi
El remero número uno de la Argentina. Campeón Nacional de 1962 a 1972; Campeón Mundial en Canadá 1970;  Medalla de plata en los Juegos de Munich 72y bronce México 68.

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Vito Dumas

Vito Dumas
1900-1965. A bordo del Legh II zarpó de Buenos Aires el 27 de junio de 1942. Luego de 272 días de navegación y de cubrir 22 mil millas, logró dar la vuelta al mundo. La proeza estaba cumplida.

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Dante Emilliozi Corredor Argentino

Dante Emiliozzi
Con Torcuato Emiliozzi fueron ídolos del Turismo Carretera. Fueron campeones entre 1962 y 1965 con La Galera, el famoso Ford. En total, los hermanos se adjudicaron más de 40 triunfos.

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Ferreira futbolista

Bernabé Ferreyra
1909-1972. El Mortero de Rufino comenzó su carrera en Tigre (1931) y se consagró en River (1932-1939). Era peligroso dentro
y fuera del área. Jugó 197 partidos y convirtió 206 goles.

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deportista argentino

Manuel Ferreira
1906-1 983. Llegó a Estudiantes en 1924. Su calidad de juego y goles lo llevaron a la Selección. Capitán y técnico en Amsterdam. Participó en el Mundial de Uruguay 1930.

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firpo boxeo

Luis Angel Firpo
1894-1960. El Toro Salvaje de las Pampas fue el primer argentino que disputó un Campeonato Mundial. El 14 de septiembre de 1923 perdió por nocaut con Jack
Dempsey.

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Francescoli Enzo

Enzo Francescoli
Llegó de Uruguay en 1983 para jugar en River. Luego de un flojo primer año, fue ídolo de la hinchada. El Príncipe los llevó a ganar cuatro
campeonatos locales y la Libertadores 96.

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Basquetbol furlog

Oscar Furlong
Figura y goleador de la Selección Argentina que ganó el primer Campeonato Mundial de Básquet en 1950. Triunfó en la Argentina y se fue a lugar a los Estados Unidos.

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Boxeador Galindez

Víctor Galíndez
1948-1980. Ganó el título Mundial mediopesado en el 74 ante Len Hutchins. Lo perdió en el 78 y lo recuperó en el 79. Murió en un accidente al debutar como copiloto en TC 1980.

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Corredor Oscar Alfredo Gálvez

Oscar Alfredo Gálvez
1913-1 989. El Aguilucho dedicó su vida al Turismo Carretera. Entre el 47 y el 61 ganó siete campeonatos. En el 49 consiguió la primera victoria argentina sobre pilotos europeos.

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deportista argentino

Nora Vega: La más grande patinadora argentina. Ganó 11 Sudamericanos, 4 medallas de oro en los Panamericanos 79 y dos en el 95, donde también logró una de plata y otra de bronce.Nació en Mar del Plata el 12 de septiembre de 1961. Su padre, fundador del Club Deportivo Norte, impulsó a ella y a su hermano Reynaldo a la práctica deportiva. Reynaldo Vega también sería un destacado patinador, consagrándose subcampeón mundial en el Campeonato Mundial de Patín de Mar del Plata en 1978, en la prueba de 500 m .

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deportista argentino

Emanuel David Ginóbili : (28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, Argentina), más conocido como Manu Ginóbili, es considerado el jugador argentino de baloncesto más importante de todos los tiempos. Actualmente juega en San Antonio Spurs de la NBA. Antes de llegar a la NBA, Ginóbili jugó en las ligas argentina e italiana.

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deportista argentino

Juan Manuel Fangio : (Balcarce, 24 de junio de 1911 – Buenos Aires, 17 de julio de 1995) fue un automovilista argentino, quíntuple campeón de Fórmula 1. Entre 1951 y 1957, obtuvo cinco títulos mundiales de Fórmula 1, conduciendo con Mercedes Benz, Maserati, Alfa Romeo y Ferrari. Retirado en 1958.

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deportista argentino

Roberto De Vicenzo: Golfista profesional. Nació el 14 de abril de 1923 en Villa Ballester (Bs.As.).Considerado uno de los deportistas más destacados de su país a través de todos los tiempos, es quizás el arquetipo de los golfistas de los años 50, ya que ganó la asombrosa cantidad de 230 torneos alrededor del mundo, incluidos 4 torneos del PGA Tour y el Abierto Británico.

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deportista argentino

Carlos Monzón: (San Javier, Argentina, 7 de agosto de 1942 – Los Cerrillos, Argentina, 8 de enero de 1995) fue un boxeador argentino que alcanzó el título de campeón mundial de la categoría mediano, entre los años 1970 y 1977. Es considerado uno de los mejores deportistas argentinos de la historia.

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deportista argentino

Diego Armando Maradona (Lanús, 30 de octubre de 1960).Consiguió importantes logros deportivos tanto con la Selección Argentina como con algunos de los clubes en los que jugó. Con la selección consiguió la Copa Mundial de 1986, el subcampeonato en la Copa Mundial de 1990 y el Mundial Juvenil de 1979. Sus logros más importantes a nivel de clubes los obtuvo jugando para el Nápoles, donde ganó una Copa de la UEFA y los únicos dos scudettos que posee la institución.

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deportista argentino

Alfredo Di Stéfano: La Saeta Rubia debutó en River en 1945. Por su habilidad se lo compara con
Maradona y Pelé. Emigró con sus goles al Real Madrid. Dejó el fútbol, triunfó como técnico.

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deportista argentino

Ángel Amadeo Labruna: (Bs.As., 28-9-1918 –  20-9-1983), fue un jugador y director técnico de fútbol argentino. Jugaba como delantero por izquierda. Es el goleador histórico del club. Es reconocido por la hinchada riverplatense, como el máximo ídolo del Club Atlético River Plate, así como uno de los máximos goleadores de la Primera División de Argentina, Es el máximo goleador de la historia del Fútbol Argentino con 293 goles, junto a Arsenio Erico, de Independiente, quien también tiene 293.

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deportista argentino

Guillermo Vilas: Ex-tenista profesional argentino nacido el 17 de agosto de 1952 en Buenos Aires, Argentina, donde su madre fue a atenderse para el parto, aunque vivió durante toda su niñez y adolescencia en la ciudad de Mar del Plata. Fue número dos del mundo en el ránking ATP (1975). Se impuso en 62 torneos de ATP, de los cuales 4 fueron torneos de Grand Slam. También se adjudicó un Tennis Masters Cup (ex Masters).

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deportista argentino

Marcelo Oscar Alexandre: Representó al ciclismo argentino como sólo los grandes deportistas saben hacerlo.  El 7 de julio de 1981, a los 18 años, en el Estadio Alfred Rosch de Leipzig, se corona Campeón Mundial juvenil del kilómetro contra reloj. Marcó un tiempo de 1m. 7s. 45. Este era el segundo Campeón en esta especialidad que tuviera Argentina, después del obtenido por Dazzán. Fue 13 veces Campeón Argentino. 12 veces Campeón Panamericano. Una vez Campeón Mundial. Integró la Selección Argentina, entre 1980-1992.  Designado entre 8 corredores del mundo para integrar al Kokusai Keirin, en Japón, en 1993.

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Balseiro Jose Antonio Biografia Instituto Fisica Nuclear Balseiro

Balseiro José Antonio Biografía

En la época cuando José Antonio Balseiro eran muy joven, la ciencia atómica mundial comenzaba en una etapa de novedosa investigación en lo que respectaba a su origen y funcionamiento, que lamentablemente derivara en la explosión nuclear de 1945 en Hiroshima y Nagasaki.

En Argentina no se contaba aun con ningún laboratorio dedicado al estudio de esta área, pero si, ya rondaba en las ideas de este futuro físico iniciar trabajos de investigación para hacer de Argentina un país que se integre con los avances tecnológicos y científicos del mundo. Para ello, tuvo que casi convertirse en un autodidacta, debido al atraso científico de la ápoca.

Balseiro Jose Antonio Biografia Instituto Fisica Nuclear BalseiroJosé Antonio Balseiro
Dr. en Física
(1919 – 1962)

«La investigación es una. disciplina que se aprende al lado
de aquél que sabe hacerlo.»

Balseiro, tuvo un muy importante papel en el desarrollo de la física atómica y nuclear en la República Argentina.

José Antonio Balseiro nació en la ciudad de Córdoba el 29 de marzo de 1919, cuarto hijo de Antonio Balseiro, quien había emigrado de España en su adolescencia, y de Victoria Lahore, argentina de origen francés.

En 1933 ingresa al Colegio Nacional de Monserrat dependiente de la Universidad de Córdoba, de donde egresa con el título de bachiller en 1938.

En 1942 había llegado a la Argentina el profesor austríaco Guido Beck, que se instaló en el Observatorio Nacional de Córdoba. Beck traía las últimas novedades sobre los avances de la física en Europa y se propuso difundirlas en la Argentina, especialmente entre los estudiantes jóvenes que habían recibido una visión estática de la ciencia, fruto de la escasa o nula actividad de investigación de sus profesores.

Gracias haber podido participar en un grupo de investigación de avan­zada, dirigido por Guido Beck, una autoridad mundial en física atómica, quien se hallaba de visita en el país, el físico argentino pudo ponerse al tanto de la ciencia nuclear mundial.

Balseiro fue admitido en el Observatorio para completar una pasantía post doctoral bajo la dirección de Beck. Del citado profesor austríaco, Balseiro recibió los elementos necesarios para dominar las técnicas de la física teórica de la época. La relación con su maestro amplió sus horizontes intelectuales y emocionales enriqueciendo su personalidad. Esto lo reconocería Balseiro en una carta en que le decía: “Usted, de quien aprendí más que física”.

En 1946 el entonces presidente Juan D. Perón creía de que la Argentina podía lograr la fusión nuclear controlada. El emprendimiento de Richter, instalado en la Isla Huemul, en Bariloche, consumía grandes cantidades de dinero y el gobierno comenzó a desconfiar sobre la probabilidad de obtener los resultados prometidos, por lo que se descartó definitivamente la continuidad del proyecto.

En 1955, usando parte de lo que fueron las instalaciones del Proyecto Huemul, la Comisión Nacional de Energía Atómica creó el Instituto de Física de Bariloche. Balseiro jugó un rol importante en la creación del instituto y fue su primer director.

Balseiro muere por leucemia en Bariloche el 26 de marzo de 1962, unos días antes de cumplir los 43 años. Dejó tras de si un ejemplo de vida regida por los más altos principios de honestidad y decencia, dedicada en buena parte al avance de la ciencia en la Argentina.

Ya en la Universidad de La Plata, José Antonio Balseiro (1919-1962) demostró su enorme vocación por la física. Obtuvo el doctorado, trabajó en el Observatorio Astronómico de Córdoba y logró una beca en el Reino Unido. De allí volvió para investigar los trabajos de Ronald Richter en la isla Huemul. Presidió el Instituto de Física de Bariloche, actual Instituto Balseiro.

LA GRAN MENTIRA DE RICHTER: La investigación de los experimentos de Ronald Richter en la isla Huemul, cerca de Bariloche, cambió la vida de Balseiro. En 1952, el presidente Juan D. Perón convocó a Balseiro y a otros científicos para que comprobaran si Richter lo había engañado con sus ensayos sobre fusión nuclear controlada.

Al visitar la isla Huemul, Balseiro comprobó que Perón había sido embaucado. Richter trabajó para los nazis y abandonó Alemania tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Aseguraba haber logrado la fusión nuclear controlada, algo que los científicos todavía no habían conseguido.

Le informó a Perón que «el 16 de febrero de 1951 en (…) isla Huemul se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica». La comisión que integraba Balseiro visitó las instalaciones en septiembre de 1952 y comprobó que las investigaciones eran una farsa. El presidente suspendió el proyecto y mandó a Richter a un chalé de Monte Grande. El engaño, tuvo su costado positivo.

Por entonces, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) iniciaba el desarrollo de la física nuclear en el país. En 1953, algunos de sus asesores propusieron la creación de un Instituto de Física, en Bariloche. El gobierno creó el instituto en 1955 y nombró a Balseiro como su primer presidente.

El científico había estudiado física en la Universidad de La Plata y trabajado en el Observatorio Astronómico de Córdoba entre 1945 y 1947. Allí conoció a Guido Beck, uno de los mayores expertos en física atómica en aquellos años. En 1950, gracias a una beca del British Council, Balseiro partió a Manchester para dedicarse a la física nuclear. Luego ingresó a la CNEA y presidió el Instituto de Física.

Su tarea al frente del Instituto y del Centro Atómico Bariloche presentó numerosas dificultades. Debido a la ausencia de varios profesores pioneros, tuvo que hacerse cargo de tareas administrativas, de dirección y el dictado simultáneo de hasta tres cursos por cuatrimestre. No se dio por vencido, ni siquiera ante las dificultades derivadas de la falta de presupuesto.

En 1961, Balseiro dijo: «Enseñar para ser físico significa enseñar a ser investigadores y no se puede enseñar a ser investigadores si no se investiga. La investigación es una disciplina que se aprende al lado de aquél que sabe hacerlo». (Fuente Consultada: Revista TIME El Siglo de la Ciencia)

Desarrollo de la Ciencia en Argentina Primera Universidad Cientifica

Desarrollo de la Ciencia en Argentina: Primera Universidad

Desarrollo de la ciencia en Argentina
Los primeros pasos

Si bien durante la época colonial hubo manifestaciones científicas individuales (observaciones astronómicas y naturales, relevamientos cartográficos, etc.), la aparición de investigadores e instituciones científicas en nuestro país está ligada a la creación de los primeros centros educativos y universidades.

La primera universidad que se creó en nuestro territorio fue la de Córdoba, cuyos orígenes se remontan a la primera mitad del siglo XVII. Sin embargo, sus estudios incluían aspectos de la ciencia tan sólo en el marco de la filosofía. La Escuela de Náutica, creada por Manuel Belgrano en 1799, fue el primer instituto educativo ligado a la ciencia. Su misión era formar navegantes y cartógrafos y a tal efecto se dictaban cursos de trigonometría y geometría, entre otros.

Virrey VértizOtra institución vinculada a la ciencia fue el Protomedicato, creado en 1779 por iniciativa del virrey Vértiz con el fin de certificar la idoneidad de los médicos que atendían la salud de la población. Incluyó una escuela de medicina que comenzó a funcionar en 1801.

Con la Revolución de Mayo se popularizaron las ideas de Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia, quienes veían en la educación, la ciencia y la tecnología un factor determinante de progreso. En 1816 comienzan los cursos de la Academia de Matemática, creada en 1813.

Una Facultad de Medicina que comenzó a funcionar en 1815 con el nombre de Instituto Médico-Militar ocupó el lugar de la escuela del Protomedicato, que había dejado de funcionar. Es durante la presidencia de Rivadavia, en 1821, que se crea la Universidad de Buenos Aires.

La estructura de la universidad incluía seis departamentos, entre los que se contaba uno de medicina y otro de ciencias exactas. A ella se anexaron los institutos existentes, como la Academia de Matemática y el Instituto Médico-Militar.

Durante este período también se funda el Museo Público de Buenos Aires , en 1823. En él se exponen los importantes hallazgos fósiles de Francisco Javier Muñiz, el primer naturalista argentino.

En esta misma época se registra la actuación de dos relevantes naturalistas extranjeros: Amado Bonpland, quien se radica en el país en 1817, y Charles Darwin, quien visita estas tierras entre 1831 y 1835, durante un viaje de estudios.

Después de un período de poca actividad científica y cultural, signado por las luchas internas, la ciencia cobra impulso a fines de la década del ’50 del siglo pasado.

El destacado paleontólogo y zoólogo alemán Carlos Burmeister se hace cargo, en 1862, de la dirección del Museo Público de Buenos Aires, transformándolo en verdadero impulsor de la investigación científica.

observatorio astronomico en argentinaEn 1873 comienza a funcionar la Academia de Ciencias de la Universidad de Córdoba, creada por el presidente Sarmiento.

De este modo la ciencia, que hasta entonces había estado ausente de sus aulas, entra plenamente a ellas.

La Academia realiza importantes trabajos en ciencias naturales, especialmente en botánica y geología. También se debe a Sarmiento la creación en Córdoba, en 1871, del Observatorio Astronómico Argentino. En él se hicieron importantísimas contribuciones al estudio del cielo austral. (imagen: gentileza http://wwww.hoylauniversidad.unc.edu.ar)

Un hecho relevante fue la creación de la Sociedad Científica Argentina, en 1872, por iniciativa de estudiantes y profesores del Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires.

La Sociedad se transformó en tribuna de debate científico y órgano consultor del gobierno en aspectos científico-tecnológicos. Fue importante el apoyo prestado por la Sociedad a los estudios geográficos, que conduce a la fundación, en 1879, del Instituto Geográfico Argentino.

El último acontecimiento relevante del siglo XIX es la creación de la Universidad de La Plata, en 1897. Originalmente provincial es nacionalizada en 1905 y se le anexan, entre otras instituciones, el Observatorio Astronómico de La Plata, creado en 1882, y el Museo de Ciencias Naturales de La Plata, que data de 1884. Hasta su incorporación a la Universidad, el museo fue dirigido por Francisco P. Moreno, a quien se le debe su existencia y cuya colección había sido enriquecida con sus propios hallazgos.

Moreno hizo importantes aportes de carácter arqueológico, paleontológico y antropológico al conocimiento de la Patagonia y los lagos del sur de nuestro país.

Otro naturalista notable de esa época fue Florentino Ameghino. Vinculado al Museo de La Plata, aunque brevemente, hizo grandes aportes a la sección de paleontología.

Sus descubrimientos fósiles y trabajos de interpretación fueron fundamentales para la comprensión de la prehistoria de nuestro país. A partir de 1906 funciona el Instituto de Física de la Universidad de La Plata, que pronto alcanza renombre mundial por la calidad de sus trabajos.

La Ciencia en la Actualidad: (Ver Organismos Científicos Argentinos)
Entre 1930 y 1960 aparecen las instituciones que conducen al progreso científico en nuestros días.

En 1933 se crea la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias, entidad privada que, con recursos propios y de algunas fundaciones, otorga becas externas e internas para el estudio de las ciencias.

En 1958 se forma el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Ha concedido becas para la realización de trabajos de investigación o perfeccionamiento y, en 1960, creó la Carrera del Investigador Científico, que ha permitido el trabajo de muchos investigadores de todas las áreas de la ciencia.

La Comisión Nacional de Energía Atómica, que data de 1950, es una institución que cubre las tres áreas de la ciencia.

En ella se realizan trabajos de física básica: física nuclear, del estado sólido, etc.; de física aplicada: ingeniería nuclear, aplicaciones de radioisótopos, etc., y también desarrollos tecnológicos: centrales nucleares, procesamiento de uranio, producción de agua pesada, etc.

En las ciencias químicas cabe destacar el papel que desempeña la Asociación Química Argentina, nacida en 1912 y que ha organizado reuniones científicas y editado varias publicaciones.

Con el auspicio de la Fundación Campomar se creó en 1947 un centro de estudios bioquímicos, que ganó renombre internacional bajo la dirección de Dr. Luis F. Leloir, quien, en 1970, recibió el Premio Nobel de Química por sus trabajos sobre los hidratos de carbono.

En el campo de las investigaciones biológicas se destacó el Dr. Bernardo Houssay, quien en 1919 fundó el Instituto de Fisiología de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires y se desempeñó como su primer director.

Rápidamente cobró prestigio internacional por sus trabajos sobre la función de la hipófisis y las glándulas suprarrenales, el metabolismo hidrocarbonado y la patogenia de la diabetes. Estos últimos le valieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1947.

Dos instituciones desarrollan una constante labor en favor de la tecnología. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), creado en el año 1956. agrupa institutos de investigación y centros experimentales en todo el país. Su función es prestar apoyo a la producción agropecuaria, mejorando los productos y rendimientos.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) se crea en 1958 y es su cometido aportar respuestas a problemas técnicos o de materiales que puedan ser de interés para la industria local.

SIGLO XXI:
Actualidad: E
l desarrollo científico y tecnológico de un país se vincula estrechamente con el industrial y con el humano.

Algunas personas sostienen que la Argentina es un país pobre y que invertir en investigación científica y técnica es un lujo. Por supuesto, nuestro país no está en condiciones de realizar inversiones como las de los países más desarrollados.

Pero si comparamos la inversión que hace la Argentina y la que hacen países como Brasil, Chile o México, notamos que en los últimos veinte años nuestro país ha sido largamente superado por aquéllos.

También se suele afirmar que el desarrollo de la ciencia y la  tecnología no es una necesidad para un país cuyo papel tradicional ha sido la de manufacturar y exportar productos agropecuarios. Sostener esto es desconocer las contribuciones que dicho desarrollo puede ofrecer al desarrollo económico y social. En el terreno de la agricultura, las investigaciones científicas y tecnológicas pueden ayudar a diversificar la producción y a volverla más competitiva.

El problema no pasa sólo por la cantidad de dinero que se invierte en dicho desarrollo sino también por definir hacia dónde se dirige esa inversión. Es claro que la Argentina no tiene una política clara en este aspecto pues aún el Estado no se ha ocupado de trazar prioridades de investigación. Pero señalar prioridades no significa afirmar que algunas disciplinas científicas sean más importantes que otras.

De lo que se trata es de jerarquizar áreas de interés para el país y establecer líneas prioritarias de investigación, con enfoques que combinen los conocimientos de diferentes disciplinas. El Desarrollo Humano integral sería la meta de esas líneas prioritarias. Así, habría que definir áreas de interés en el campo de la salud, el medio ambiente, la producción agropecuaria y la industrial, teniendo en cuenta nuestra realidad nacional y los problemas del desarrollo a escala regional y provincial.

EL SATÉLITE SAC-C
Nuestro país tiene un Plan Espacial Nacional — «Argentina en el Espacio 1995-2006″— que establece los objetivos que deben orientar el trabajo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae). Como componente fundamental de ese plan, se deben realizar proyectos satelitales que cumplan el objetivo de «proveer a través de misiones satelitales propias, las plataformas, cargas útiles y servicios para satisfacer requerimientos específicos de nuestro país en las áreas de tele-observación, comunicaciones y ciencias básicas, que no se ven satisfechos por la oferta de sistemas existentes».

A partir de este objetivo, la Conae llevó adelante el diseño, construcción y puesta en órbita del SAC-C, el primer satélite argentino de observación de la Tierra, cuyo lanzamiento se produjo el 21 de noviembre de 2000, con un lanzador Delta 7320, desde la Base Aérea de Vandenberg, en California, Estados Unidos.

Este satélite cumple funciones muy importantes: produce imágenes del territorio que pueden ser utilizadas para la agricultura y para el estudio del medio ambiente terrestre y marino.

Además, permite estimar con precisión los alcances de catástrofes naturales o provocadas por el hombre y aporta materiales para realizar estudios científicos y tecnológicos que, entre otras cosas, contribuirán a mejorar el diseño y la fabricación de nuevos satélites.

El satélite se controla desde el Centro Espacial Teófilo Tabanera, ubicado en Córdoba. Allí se reciben los datos que envía el satélite y se los distribuye entre los usuarios.

Desde el punto de vista productivo, el aspecto interesante de este proyecto es la articulación entre una decisión de un agencia del Estado nacional -la Conae– y varias empresas del país, que son las que construyeron el satélite.

El principal-contratista es el Invap, una empresa de alta tecnología, encargada de la construcción del satélite propiamente dicho y de algunos de los instrumentos que contiene y que permiten realizar las observaciones y la transmisión de datos.

INVAP es una empresa creada, por convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina y el Gobierno de la Provincia, de Río Negro. Su sede principal se encuentra en San Carlos de Bariloche y ocupa a 360 empleados de manera, directa y a más de 700 si sumamos a los de las empresas asociadas, contratistas y proveedores.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
ORDEN CRONOLÓGICO DEL DESARROLLO CIENTÍFICO EN EL SIGLO XIX:

Los comienzos: Después de Caseros, y fundamentalmente, después de Pavón, se inició en la Argentina una nueva etapa en que la ciencia adquirió los caracteres de la organización actual.

Los estudios astronómicos y físicos se iniciaron en la Universidad de La Plata, adquiriendo de inmediato los físicos una elevada jerarquía científica, pues la Universidad contó desde 1906 con un Instituto de Física bien provisto e instalado científicamente, cuya misión fue «fomentar el estudio de las ciencias físicas y crear un personal competente para que pueda utilizar todas las materias primas y las energías naturales del país. Desde 1909 estuvo bajo expertas direcciones : su fundador, el emi nente físico Emil Hermann Bose y su sucesor, Richard Gans, que impulsaron la investigación científica a una altura que valió al Instituto un justo renombre internacional.

El Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, inició sus tareas en 1866. En 1869 egresaron los doce primeros ingenieros que tuvieron una actuación destacada en la docencia y la ciencia.  Podemos destacar a Valentín Balbín, que trató de introducir conceptos matemáticos modernos. Fundó y dirigió una «Revista de matemáticas elementales», que se proponía difundir las matemáticas en el pafs y estimular a la juventud en la investigación.

A mediados de 1873 se funda la «Academia de ciencias de Córdoba«, con el auspicio de la presidencia de Sarmiento y bajo la dirección de Burgmeister. Era una organización científica sostenida por el gobierno de la Nación con los siguientes fines: servir de consejo consultivo al gobierno en los asuntos referentes a las ciencias que cultiva el instituto; explorar y estudiar el país en todas las ramificaciones de la naturaleza; y hacer conocer los resultados de sus exploraciones y estudios por medio de publicaciones. Con esta organización, el centro de gravedad de los estudios de la Academia se centraban en la ciencia natural, y fue en ésta donde se concentró la labor más importante.

Fueron las ciencias geológicas las que recibieron el mayor impulso de los hombres de la academia. Uno de sus miembros fundadores, Alfredo Stelzner, en  los pocos años que residió en la Argentina realizó dos largos viajes por el noroeste y  el oeste, que le permitieron reconocer las grandes unidades geológicas de los terrenos observados. Stelzner dejó instalado el Museo mineralógico de la Universidad de Córdoba. El sucesor de Stelzner fue Luis Brackebusch que realizó estudios geológicos y mineralógicos en las provincia de Córdoba, Catamarca, Salta y Jujuy y publicó el mapa geológico de la Argentina al millonésimo.

A Oscar Doering se deben numerosas observaciones meteorológicas, hipsométricas y magnéticas, además de la propuesta de crear en 1882 un Observatorio Magnético Nacional de acuerdo con las sugestiones del Congreso Internacional de Meteorología de 1879.

A mediados de 1872 un grupo de profesores y estudiantes del Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires resuelve fundar una «Asociación Científica» que recibe el nombre de «Sociedad Científica Argentina» y cuya finalidad principal será la de fomentar de manera especial el estudio de las ciencias materna ticas, físicas y naturales, con sus aplicaciones a las artes, la industria y las necesidades de la sociedad.

Esta Sociedad fue en sus comienzos la única tribuna científica argentina y el único centro de consulta de los gobiernos de la Nación y de la Provincia. Sus primeras actividades fueron variadas y fecundas: además de conferencias, dictámenes, sobre temas científicos y de actualidad, en 1875 creó un Museo, organizó ese mismo año un concurso de trabajos para promover el adelanto de las ciencias y su cación a la industria nacional, y contribuyó a la realización de viajes y exploraciones geográficos.

Entre estos podemos citar los viajes a la Patagonia de Moreno en 1873 y de Ramón Lista en 1877.Las primeras ciencias que se organizaron, definitivamente en la Argentina, fueron las ciencias naturales y la astronomía. Las ciencias naturales encontraron su habitat científico en los grandes museos que se organizaron después de la unidad nacional.

En 1854 se fundó la Asociación Amigos de la Historia Natural del Plata, con el objeto de reorganizar el decadente Museo de Buenos Aires, su promotor y secretario, Manuel Ricardo Treiles, se encargó del Museo y confeccionó los primeros catálogos de las colecciones que desde entonces comenzaron a reunirse, a través de donaciones o adquisiciones. En 1862 se hace cargo de él Carlos Burgmeister, sabio conocido por sus trabajos paleontológicos y zoológicos.

En poco tiempo convirtió la desordenada reunión de materiales en colecciones científicas que, especialmente la paleontológica, adquirió muy pronto gran incremento y hasta celebridad mundial. Burgmeister no fue un maestro en sentido estricto, pero su obra de investigador y organizador fue tan importante para la Argentina como la de un jefe de escuela. Además del Museo de Buenos Aires, tuvo a su cargo la organización de la Academia de Ciencias y las publicaciones de ambas instituciones.

El Museo de La Plata que forma con el de Buenos Aires la pareja de centros más importantes para el estudio y la investigación en el campo de las ciencias naturales, vincula su origen al nombre de Francisco P. Moreno, naturalista argentino que se formó bajo las guías de Gutiérrez y Burgmeister.

Su pasión de coleccionista se enderezó hacia las ciencias naturales y en 1872 instaló un museo propio, con una rica colección de carácter arqueológico, antropológico y paleontológico. Más tarde inició viajes por el interior del país, en especial por la Patagonia. Con el material coleccionado, el museo alcanzó la cifra de 15.000 piezas, que Moreno ofreció a la provincia de Buenos Aires, creándose así en 1877 el Museo antropológico y Arqueológico de Buenos Aires.

Cuando el gobierno provincial se trasladó a La Plata, se decidió crear allí un nuevo museo sobre la base del de Moreno, naciendo el Museo de La Plata, en 1884, cuyos primeros elementos los constituyeron las colecciones del Museo Antropológico, más las colecciones reunidas posteriormente y la rica biblioteca de Moreno.

El Museo de La Plata cobró bajo la dirección de Moreno una intensa actividad científica y sólidos prestigios. En 1889 se instaló en su edificio y en 1890 inició la publicación de sus Anales y de la Revista del Museo, mientras incorporaba a su seno una serie de naturalistas extranjeros que organizaron sus distintas secciones: geología y mineralogía, zoología, botánica, antropología, arqueología y etnografía y cargografía.

El tercero de los grandes museos argentinos es el Museo Etnográfico, fundado en 1906 y organizado por Juan B. Ambrosetti, naturalista que se ocupó de zoología y paleontología.

De sus investigaciones arqueológicas en la zona del noroeste argentino, sobresale su descubrimiento en 1908 del Pucará de Tilcara en la Quebrada de Humahuaca, que proporcionó un rico material arqueológico y antropológico. La labor iniciada por Ambrosetti en el Museo y en Tilcara, fue continuada por su discípulo Salvador Debenedetti, pudiendo afirmarse que con estos dos grandes arqueólogos se inicia en el país la exploración arqueológica con criterio científico.

En 1875, Florentino Ameghino hace concocer sus primeras especies nuevas, fruto de sus investigaciones en los terrenos de la pampa. Al año siguiente presenta pa te de su colección en los concursos de la Sociedad Científica junto con una memoria sobre el Cuaternario. Pero la preocupación de los miembros de la Sociedad Científica era el progreso material del país y el aprovechamiento de sus materias primas, y poco interés tenían por restos fósiles y discusiones sobre el cuaternario. Debido a esto, los fósiles de Ameghino sólo merecieron la última de las catorce menciones honoríficas, y la me moría no fue aceptada.

Su estadía como profesor de zoología en la Universidad de Córdoba, la utiliza para estudiar la geología y paleontología de la región. En 1886 fue designado para la sección de paleontología del museo de La Plata. En 1902 es designado como director del museo, cargo que ocupa hasta su muerte.

La obra científica de Ameghino comprende dos aspectos. Por un lado está la labor descriptiva del geólogo, y sobre todo del paleontólogo, de valor perenne e indestructible. Casi el ochenta por ciento de las especies de mamíferos fósiles que describió en su obra de 1889 son descubrimientos propios. Dio un adelanto considerable a la paleontología argentina.

El otro aspecto de su obra está representado por las bases teóricas sobre las que estructuró sus descubrimientos y observaciones y por los funda mentos filosóficos de esas bases. La tesis que sustentó Ameghino y por la que luchó toda su vida, consiste en suponer un origen americano para el hombre y que el suelo argentino, o algún territorio cercano a él, fue la cuna de la especie humana. Esta doctrina implicaba la adhesión a la teoría de la evolución, aun no aceptada por todos los naturalistas.

Ameghino fue un sabio auténtico por el valor de sus investigaciones, por su fe en una teoría revolucionaria que previo duradera y fecunda, por la audacia y vuelo de sus doctrinas, por su adhesión en cuerpo y alma a la ciencia.

EL tercero de los grandes naturalistas de este período fue Eduardo L. Holmrberg, dedicado desde muy joven a la ciencia natural y casi toda su vida a la docencia. debiéndosele el gran impulso adquirido por las ciencias naturales en la Argentina.

Fue un maestro en sentido amplio, ocupándose en sus investigaciones de casi todas las ramas de la ciencia natural y promoviendo y colaborando en todo medio de transmisión y perpetuación de los conocimientos relativos a ella. Contribuyó decisivamente a la fundación en 1911 de la Sociedad Argentina de Ciencias Naturales. Fue el que impulsó realmente el Jardín Zoológico, fundado en 1875 por iniciativa de Sarmiento, pero que cobró vida cuando en 1888 Holmberg asume su dirección.

A los esfuerzos de Sarmiento se debe el nacimiento de los estudios astro-micos en la Argentina. Su proyecto de fundar un observatorio astronómico fue favore cido durante su gestión como ministro argentino en Estados Unidos, donde conoció al astrónomo Benjamín Apthorp Gould, quien expuso a Sarmiento el deseo de realizar una expedición a la Argentina con el objeto de explorar el cielo austral, abrigando la esperanza de que al terminar la expedición el gobierno adquiriese las instalaciones, con el objeto de dejar fundado un instituto científico permanente, como había ocurrido años antes en Chile.

Al asumir la presidencia, una de las primeras medidas de Sarmiento fue la creación de un observatorio nacional invitando a Gould para que organizara y dirigiera esta institución. Por razones astronómicas se eligió como lugar del futuro observatorio las proximidades de la ciudad de Córdoba, y éste se inauguró en 1871. Como la mayor parte de los observatorios activos del hemisferio norte están en una zona desde la cual la mayoría de las estrellas australes es invisible, el observatorio de Córdoba vino a completar esta gran carencia en la astronomía universal.

Junto a los estudios astronómicos y meteorológicos, se organizáronlos estadios geográficos. En 1879 se fundó el Instituto Geográfico Argentino que contribuyó al conocimiento geográfico del país, estimulando o patrocinando viajes y exploraciones. Hacia 1884 se fundó la más importante de las instituciones nacionales vinculada a los estudios geográficos y afines : el Instituto Geográfico Militar.

Los estudios médicos fueron los primeros que se organizaron después de Caseros, a través de una escuela de medicina que se mantuvo separada de la Universidad hasta su integración en 1874. Con los estudios médicos está vinculada una de las grandes figuras públicas argentinas : Guillermo Rawson.   Fue el primer profesor de higiene iniciándose con él los estudios de esta disciplina, en especial con carácter social y vinculados con el aspecto demográfico.

También para los estudios jurídicos el período de la organización nacional es un período brillante, ya que en él logra el derecho argentino sus realizaciones más importantes; la Constitución del 1853 y los Códigos.  La codificación nacional se iniciódespués de Pavón, En 1862 se adoptó como código de comercio el Código provincial re dactado por Palmado Vélez Sarsfield. Al mismo jurista se encomendó la redacción del Código Civil.

Los estudios históricos adquirieron en este período un renovado vigor y florecimiento que abarcó todos los aspectos de esta disciplina : desde la recopilación de fuentes y elaboración de grandes obras históricas, hasta el establecimiento de instituciones destinadas a favorecer estos estudios y a conservar los recuerdos del pasado.

En 1889 nace el primer museo histórico argentino con el fin de reunir los recuerdos del pasado diseminados en los museos públicos o en manos de particulares.

La crisis del noventa :
A partir del noventa, y durante tres décadas el florecimiento científico cuyo climax se había producido en la presidencia de Sarmiento, se desvanece y la ciencia pura sufre un estancamiento, que sé refleja en numerosos síntomas : las instituciones científicas y universitarias vegetan, merman sus publicaciones, las instituciones dedicadas a la investigación se ven descuidadas por el fobierno. Este estancamiento de la ciencia pura está en oposición al impulso recibido por la economía y la técnica.

Los estudios económicos entran en el campo de la Universidad, aparecen instituciones y publicaciones de índole técnica, se promueven las obras públicas.

Este contraste entre una ciencia pura estancada y en decadencia y una técnica en plena actividad y florecimiento es el síntoma revelador de la llamada «crisis del «noventa» en el campo del pensamiento científico. Se puso de manifiesto cómo, en pos de un afán utilitario y de un interés material, y al compás de un aluvión inmigratorio creciente, las actividades técnicas y económicas se impusieron y absorbieron las intelectuales, posponiendo toda preocupación hacia la ciencia pura y trabando toda iniciativa en favor de las, investigaciones desinteresadas.

Se cayó en el error de adoptar y absorber las aplicaciones de la ciencia antes que la ciencia misma. Esta postura frente a la ciencia se modificará a mediados de la segunda década del siglo XX.

Fuente Consultada:
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación , Ciencia y Tecnología
HISTORIA ARGENTINA E HISTORIA DE LA CIVILIZACIÓN Manual de Ingreso 1977 – Tomo 2 – Dieguez-Pierini-Laplaza

Organismos Cientificos Argentinos Y Sus Funciones

Ciencia Argentina: Sus Organismos Científicos Y Sus Funciones

Instituciones relacionadas con la investigación científica y tecnológica
En nuestro país existen numerosas instituciones públicas y privadas dedicadas a la investigación en Ciencias Biológicas o en sus diferentes campos de aplicación.Entre las Instituciones públicas, cabe destacar el importante papel que lleva adelante el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

CONICET
Esta institución fue creada en el año 1958 por iniciativa del doctor Bernardo Houssay, como un organismo autárquico bajo dependencia de la Presidencia de la Nación. En la actualidad, el CONICET se encuentra en la órbita de la Secretaría de Ciencia y Tecnología. Dentro de las funciones de este organismo se puede destacar la de fomentar y subvencionar la investigación científica y tecnológica, y las actividades, tanto en el sector público como en el privado, que apuntan al avance científico y tecnológico en el país, al desarrollo de la economía nacional y al mejoramiento de la calidad de vida.

De los más de 3000 investigadores del CONICET de todo el país, aproximadamente 1200 se dedican a temas relacionados con las Ciencias Biológicas, la Medicina, la Bioquímica, la Veterinaria o las Ciencias Agrarias.

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)
Es una dependencia autónoma de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, que se encuentra bajo la órbita del Ministerio de Economía de la Nación. Fue creado para «impulsar y vigorizar el desarrollo de la investigación y extensión agropecuarias y acelerar con los beneficios de estas funciones fundamentales la tecnificación y el mejoramiento de la empresa agraria y de la vida rural».

Dentro de las unidades operativas del INTA, se encuentran 13 Institutos de Investigación, reunidos en tres centros: Centro de Investigaciones en Ciencias Veterinarias, Centro de Investigaciones de Recursos Naturales, Centro de Investigaciones en Ciencias Agropecuarias. En ellos, trabaja un nutrido grupo de investigadores relacionados con el campo de la Biología, especialmente la aplicada a las tareas de preservación y mejoramiento de las especies utilizadas en la alimentación humana.

Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente
Existe un amplio grupo de organismos dependientes del Estado nacional dedicados a la investigación y prevención de problemáticas ambientales.
Los que se mencionan a continuación dependen del Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente.
Dirección de calidad ambiental. Entre sus proyectos y programas se puede mencionar el de Evaluación de Impacto Ambiental. Algunos objetivos de este programa son promover un Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental de gestión descentralizada y participativa, y revisar los estudios existentes de impacto ambiental.

Dirección de Fauna y Flora Silvestre. Sus proyectos se relacionan con la investigación acerca de animales y vegetales autóctonos, con la finalidad de preservarlos y promover la explotación racional de las especies. Un ejemplo es el proyecto de Seguimiento Satelital de la Ballena Franca Austral. El objetivo del mismo es conocer las rutas migratorias y áreas de alimentación de la especie, su comportamiento de alimentación y su comportamiento de natación y buceo. Este proyecto se realiza en coordinación con la Dirección de Recursos Ictícolas y Acuícolas y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

Dirección de Recursos Forestales Nativos. Entre sus programas se puede citar el Programa Nacional Bosques Modelo. Algunos de sus objetivos son coordinar las tareas inherentes del Programa Bosques Modelo del país, servir de enlace con la Red Internacional de Bosques Modelo, asistir en el diseño de propuestas y facilitar la búsqueda de financiamiento a las propuestas de Bosques Modelo del país.

Otros organismos que dependen del Ministerio de Desarrollo Social y Medio
Ambiente son los siguientes:
• Dirección de Conservación del Suelo
• Dirección de Recursos Icticólas y Acuícolas
• Dirección de Tecnología, Procesos y Servicios Ambientales
• Dirección Nacional de Desarrollo Sustentable
• Dirección Nacional de Ordenamiento Ambiental » Dirección Nacional de Ambiente Humano

Entre otros organismos del Estado nacional dedicados a la misma problemática se encuentran:

• Administración de Parques Nacionales (Secretaría de Turismo)
• Comisión Nacional de Energía Atómica (Secretaría para la Tecnología, la Ciencia y la Innovación Productiva)
• Centros Regionales del INTA
• Departamento de Oceanografía (Armada Argentina)
• Dirección de Aprovechamientos Hidráulicos (Ministerio de Infraestructura y Vivienda)
• División de Prevención del Delito Ecológico (Policía Federal)
•> División Protección Ambiental (Policía Federal)
« Instituto Antártico Argentino (Ministerio de Defensa)
• Instituto Geográfico Militar (Ministerio de Defensa)
• Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Ministerio de Economía)
• Instituto Nacional del Agua y del Ambiente (Ministerio de Infraestructura y Vivienda)

PARA SABER MAS…
Un Poco de Historia
La Ciencia en el Siglo XX :

No es fácil precisar cuáles fueron las causas que modificaron el panorama científico argentino a mediados de la segunda década de este siglo, cabe sí señalar algunos sucesos contemporáneos.

En el orden nacional se produjo el advenimiento del radicalismo al poder con el consiguiente cambio en la clase dirigente y la fisonomía politica del país.

En el orden internacional, a la repercusión de la guerra mundial se agregó el impacto de la Revolución Rusa. Ambos órdenes de hechos influyeron en la reforma universitaria de 1918 que proporcionó a la Universidad un ritmo más ágil y eficaz al abrigo del cual la ciencia argentina adquiriría nuevos bríos.

Junto con la Sociedad Científica Argentina, que prosiguió con su labor incentivadora del quehacer científico, aparecieron otras instituciones privadas cuyo objetivo es su progreso.

En 1933 se crea la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias, que realiza su labor a través de la concesión de subsidios y el otorgamiento de becas internas o externas.

Desde 1945 publica la revista mensual Ciencia e Investigación, con el fin de despertar el interés por la ciencia y estimular el desarrollo de la investigación científica.

Otra institución privada que propende al adelanto y desarrollo de la ciencia, es el Colegio Libre de Estudios Superiores. Su actividad comprende cursos, confereri cias y seminarios.

Como factores generales estimulantes del progreso de la ciencia, podemos considerar además al intercambio cultural y el apoyo oficial.

A la Comisión Nacional de Cultura, actualmente reemplazada por la Dirección General de Cultura del Ministerio de Educación, se le encomendó el otorgamiento de becas de perfeccionamiento científico y premios a la producción científica.

A partir de 1950 se intentó promover oficialmente la investigación científica a través de distintos organismos. Esta política sólo adquirió forma y eficiencia con la creación, a principios de 1958, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

El progreso alcanzado por los estudios matemáticos en la Argentina durante este siglo, se debe en gran parte a la labor realizada por el matemático español Julio Rey Pastor. Casi todas las universidades del país disponen de centros de estudios matemáticos, de los cuales, varios de ellos editan publicaciones referidas a esa especialidad.

El Círculo Matemático del Instituto Nacional del Profesorado Secundario es la institución privada más antigua dedicada a esta especialidad.

La importancia de los estudios matemáticos en la Argentina se ha puesto de manifiesto con la creación, en 1958, por la Universidad de Buenos Aires, con el auspicio de la UNESCO, de un Centro Regional de matemáticas para América Latina, que desarrolla su labor mediante la actuación de expertos y becarios.

En 1925 se creó un Instituto de Física en la Universidad de Tucumán. En 1955 la Comisión Nacional de Energía Atómica organizó en Bariloche un Instituto de Física cuya finalidad es la formación de investigadores en el campo de la física.

La Comisión Nacional de Energía Atómica, creada en 1950, desarrolla una seria labor de invetigación, aun en campos no estrictamente vinculados con su función específica.

El Núcleo de Física creado en 1942 y que posteriormente tomaría el nombre de Asociación Física Argentina, está destinado al estímulo de los estudios de la física moderna.

Durante este siglo, ha ido en aumento el desarrollo de los estudios químicos, en especial por sus aplicaciones a la biología, la medicina y la industria.

Entre las instituciones oficiales se cuentan el Instituto de Investigaciones Científicas y Tecnológicas fundado en 1929 en la Universidad de Santa Fe, y el Instituto de Investigaciones Micro-químicas de Rosario.

Entre los organismos privados podemos mencionar al centro de investigación creado por la Fundación Campomar que bajo la dirección de Luis Leloir se ha convertido en un centro de estudios bioquímicos de prestigio internacional.

Existen además en el país laboratorios químicos, oficiales y privados que cumplen una función científica dentro de su finalidad específica de fiscalización, control o análisis.

Con la física y con la química está vinculado el vasto campo de la técnica, algunos de cuyos sectores disponen en el país de instituciones y publicaciones que poseen verdadero valor científico.

La labor astronómica continuó desarrollándose en torno a los dos observatorios.

El Observatorio de Córdoba se convirtió en un importante centro científico al asu mir su dirección el físico Enrique Gaviola, pasando del «período astronómico» al «período astrofísico», al inaugurarse en 1942 su Estación Astrofísica en Bosque Alegre, en las Sierras Chicas.

En 1958 colaboró en la instalación de una estación para la observación de los satélites artificiales en la localidad de Villa Dolores.

El Observatorio de La Plata inició una nueva etapa al separarse de la Universidad para convertirse en un establecimiento destinado a la formación de astrónomos y a la investigación.

En el campo de la geografía el aporte más importante está dado por el aporte oficial. Hay que recordar las expediciones a la Antártida, de las cuales la más importante fue la de 1947, y la creación en 1956 del Instituto Antartico Argentino.

Al Instituto Geográfico Militar se le encomendaron los trabajos geodésicos fundamentales y el Le vantamiento topográfico de todo el territorio, junto con la medición de un arco de meridiano a lo largo de todo el país, dispuesta por ley nacional de 1936.

La fisiología es una de las ramas científicas que más se han desarrollado en la Argentina en este siglo. Ese desarrollo se debió en gran medida a la labor de Bernardo Houssay, como investigador y maestro.

En 1919 fundó el Instituto de Fisiología de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires. También se debe a su iniciativa y a la de sus colaboradores, la fundación en 1920 de la Sociedad Argentina de Biología.

A partir de 1943 surgieron en el país varios institutos privados dedicados a estos estudios : en ese año el Instituto de Biología y Medicina Experimental dirigido por Houssay; en 1947 el Instituto de Investigación Médica de Córdoba y en 1950 otro análogo en Rosario.

La labor en el campo de las ciencias naturales, polarizada inicialmente alrededor de los grandes museos argentinos, se ha extendido en lo que va del siglo a través de la obra de otras instituciones públicas y privadas.

En el Museo de Buenos Aires, el sucesor de Ameghino fue otro prestigioso científico : Ángel Gallardo, a quien se deben las gestiones que permitieron la instalación del museo en un local más adecuado.

El museo de La Plata se convirtió en 1919 en Instituto del Museo y Escuela Superior de Ciencias Naturales, ampliando su labor científica y su plan de publicaciones.

Es de destacar la labor de tres botánicos que actuaron en este siglo en la Argentina, y cuyos legados dieron lugar a otros tantos institutos destinados especial mente a los estudios botánicos: Spegazzini, Hicken y Lillo. Carlos Spegazzini fue un micólogo italiano que desarrolló en el país una extraordinaria labor en el campo de su especialidad.

Cristóbal Hicken, botánico argentino que organizó un museo y biblioteca que legó con el edificio y el terreno a la Academia de Ciencias Exactas de Buenos Aires, con la condición de que sobre esa base se creara un instituto destinado exclusivamente a la investigación científica, Miguel Lillo, naturalista argentino especializado en dendrología y actuó en Tucumán.

Sobre La Creación del CONICET
Explica Diego Hurtado en su libro «La Ciencia Argentina»:»….Por esos días, luego de un proceso de consulta, que incluyó una encuesta a científicos y profesores universitarios sobre las necesidades del sistema científico, el vicepresidente de facto, Isaac Rojas, se reunió con una delegación de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Allí se acordó la presentación de una propuesta de organización de un consejo de investigaciones. A los pocos días, una comisión especial integrada por Bernardo Houssay, Eduardo Braun Menéndez, Venancio Deulofeu, el químico Abel Sánchez Díaz y Ernesto Galloni entregó un anteproyecto de decreto en junio de 1957 en Casa de Gobierno.

Esta iniciativa incluía la supresión de la DNICyT (Dirección Nacional de Inventigaciones Científicas y Técnicas) y el paso de sus bienes y personal administrativo al nuevo organismo. Este proceso derivó en la creación, en febrero de 1958, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), como ente autárquico dependiente directamente del Poder Ejecutivo.

El CONICET recibió el personal administrativo y los bienes materiales de la DNICyT. El poder ejecutivo designó a los miembros del primer Directorio: Bernardo A. Houssay, Félix González Bonorino, Venancio Deulofeu, Eduardo Braun Menéndez, Fidel Alsina Fuertes, Luis Federico Leloir, Alberto Sagastume Berra, Eduardo De Robertis, Humberto Ciancaglini, Rolando V. García, Ignacio Pirosky, Alberto J. Zanetta, Lorenzo R. Parodi. El contralmirante Helio López también se integró como representante de la JICEFA.

El decreto-ley de creación del CONICET disponía que el director General de Cultura del Ministerio de Educación y justicia integrara el Directorio en representación de los organismos oficiales de cultura del país.

En términos generales, puede pensarse que el conglomerado de las principales instituciones de ciencia y tecnología en la la Argentina de finales de los años cincuenta presentaba cierta coherencia, aunque una mirada más cuidadosa permitía detectar, en el nivel menos visible de la articulación institucional, una seria debilidad.

Instituciones como la CNEA, el Instituto Antartico o CI-TEFA se dedicaban principalmente a cuestiones estratégicas vinculadas a soberanía, defensa, recursos naturales y energía. Por su parte, el INTI y el INTA enfocaban sus actividades en los dos grandes sectores productivos más importantes de la economía argentina: el agropecuario y el industrial.

De esta forma, si bien se contaba con instituciones públicas para cubrir las necesidades de investigación y desarrollo para la industria, el agro, la defensa y la energía nuclear, también era cierto que todas estas potencialidades institucionales del sector público fueron concebidas al margen de las universidades.

En este esquema, por lo menos desde la perspectiva del diseño institucional, las universidades no solo quedaban relegadas a la investigación básica, sino que la ausencia de vínculos formales con el resto de las instituciones de ciencia y tecnología que buscaban dar respuestas a los sectores de la producción y la defensa dejaba librada la agenda de investigación de las universidades a criterios «internos» a la comunidad académica.

Así, si el CONICET había sido concebido para fortalecer la investigación en las universidades, por transitividad también debería enfocarse en un tipo de investigación básica validado por intereses propios de la comunidad académica, consecuencia que además era compatible con la ideología del grupo de científicos que durante el gobierno de Perón había reclamado libertad de investigación.»