La crisis del 29

Biografia de Pancho Villa Lider Revolucionario de Mexico

Biografía de Pancho Villa Líder Revolucionario de México

RESUMEN BIOGRAFICO: Al estallar la Revolución mexicana (1910), contra Porfirio Díaz, ofreció sus servicios al líder opositor Francisco Madero. Durante la gestión de Madero, sirvió a las órdenes del general Huerta, y fue condenado a muerte por insubordinación.

Escapó a los Estados Unidos, pero regresó tras el asesinato de Madero y, a la llegada al poder de Huerta (1913), se unió a la oposición encabezada por Venustiano Carranza. Al frente de un improvisado ejército controló el estado de Chihuahua y formó la División del Norte, con la que ocupó las ciudades de Torreón y Ciudad Juárez.

En 1914 tomó Zacatecas y, enemistado con Carranza, se entrevistó con Emiliano Zapata en Xochimilco. Ambos entraron en la ciudad de México. Cuando Carranza retomó el poder (1916), Villa se mantuvo en la oposición, pero sufrió una grave derrota en Celaya frente al general Obregón.

BIOGRAFIA DE pancho villa revolucionario

El 9 de marzo de 1916, Villa cruzó la frontera y atacó la ciudad estadounidense de Columbus (Nuevo México), matando a varios ciudadanos y destruyendo parte de ella. Una expedición a las órdenes del general John Joseph Pershing fue enviada en represalia, pero no logró capturar a Villa.

Convertido en guerrillero, continuó la lucha contra Carranza y, tras el derrocamiento de éste, en 1920, logró una amnistíay se retiró cerca de Parral (Chihuahua), donde fue asesinado por sus enemigos políticos.

————- 0000000 ————-

BIOGRAFIA: Pancho Villa (1878-1923): Revolucionario mexicano nacido en San Juan del Río, Durango, en 1876 – muerto en Parral, Chihuahua, en 1923. Pobre paisano, huérfano y habiendo recibido muy poca educación cuando estalla la Revolución mexicana en 1910, Francisco Villa, llamado Pancho Villa, se refugió durante varios años en las montañas después de haber asesinado al propietario de la hacienda donde trabajaba por defender a su hermana que fue agredida.

Pancho Villa , Biografía

Pancho Villa, cuyo verdadero nombre era Doroteo Arango, nació en 1878 en una hacienda de San Juan del Río, en el estado de Durango. Huérfano, analfabeto, peón y curtido en la brutalidad de sus patronos y de la dictadura porfirista, se echó a la sierra cuando apenas había superado la veintena de años, al parecer después de matar a un representante del gobierno que había violado a su hermana. Cuando acudió al llamado de Madero para luchar contra Porfirio Díaz, Pancho Villa ya había adquirido fama en el norte de México asaltando trenes y bancos y repartiendo en no pocas ocasiones lo robado entre los pobres.

Desde el comienzo de la revolución él se une a las filas de Madero en su lucha contra la dictadura de Porfirio Díaz, y dá muestras de sus dotes de combatiente y organizador en numerosas batallas victoriosas.

Aprovechando de su conocimiento del terreno y de los paisanos, forma su propio ejército en el norte de México, con el cual contribuye al triunfo del movimiento revolucionario.

En 1912 es tomado prisionero, sospechando el general Victoriano Huerta de participar en la rebelión de Orozco en defensa de las aspiraciones sociales de los paisanos, que Madero había aplazado.

Logra escapar a los Estados Unidos, después del asesinato de Madero, regresa a México y forma un nuevo ejército revolucionario, la División del Norte, en 1913.

Con sus tropas sostiene la lucha de Venustiano Carranza y Emiliano Zapata contra Huerta, quien se había impuesto como dictador.

Juntos, lo hacen caer en 1914; pero después de la victoria de esta segunda revolución, Villa y Zapata se sienten engañados por Carranza y retoman las armas contra éste último.

Esta vez, la suerte no está de su lado: Álvaro Obregón derrota las tropas de Villa y Carranza consolida su poder, obteniendo el reconocimiento oficial de los Estados Unidos para su gobierno.

En su intento de demostrar que Carranza no controla el país, y con el fin de poner contra el dictador al presidente norteamericano Wilson, Villa ataca el territorio norteamericano del Nuevo México y asesina 16 ciudadanos americanos (1916).

Wilson envía un ejército bajo el mando del general Pershing al norte de México para terminar con Pancho Villa; pero el conocimiento del terreno y el sostén de la población paisana permiten a Villa y sus tropas resistir durante cuatro años, en una guerra a medio camino entre la guerrilla y el bandidismo.

A la caída de Carranza en 1920, el nuevo presidente Adolfo de la Huerta le ofrece la amnistía y un rancho en Chihuahua, a cambio de detener sus actividades guerreras y su retiro de la vida política.

Villa acepta, pero muere tres años más tarde, asesinado en su rancho por razones políticas, durante la presidencia de Obregón. 

pancho villa lider mexicano

Al frente de un ejército de campesinos y proscriptos, expulsó a los federales del estado de Chihuahua y formó la División del Norte. Con ella defendió la causa constitucionalista, ganando magníficas batallas que le hicieron dueño del norte del país y le auparon a la gobernación mili tar de Chihuahua. En ese puesto organizó la administración, la economía y las finanzas del estado, expropió latifundios, repartió tierras y fundó centenares de escuelas. Coincidiendo con Zapata en la disidencia con Carranza, ambos caudillos entraron en México en 1914, pero incapaces de entenderse fracasaron en su intento de gobernar el país. Tras entregar sus armas en la convención de Sabinas, en 1920, después de varios años de azarosa lucha guerrillera, Villa se retiró a Durango, donde permaneció hasta que fue asesinado en una emboscada en Parral, en 1923. La profanación de su tumba y el robo de su cráneo contribuyeron aún más a la mitificación de quien fue llamado el «Centauro del norte».

———- 0000 ———

La Historia: Un caudillo llamado Pancho Villa
En 1908 aparece un libro titulado La sucesión presidencial en 1910, de Francisco Ignacio Madero. Este texto, prolongado por el Plan de San Luis de 1910, se va a convertir rápidamente en la plataforma de la revolución de 1910. Madero afirma en su libro: «Sufragio efectivo y no a la reelección del presidente», y prevé una insurrección contra Porfirio Díaz para el 20 de noviembre. Pero Madero, llegado al poder en 1911, es desbordado enseguida por las reivindicaciones sociales de sus antiguos aliados Pancho Villa y Emiliano Zapata; el contrarrevolucionario Huerta se aprovecha de estas divisiones.

A partir de ahí comienza la guerra civil, que va a durar siete años, en un contexto de crisis social y política y con la intervención de las potencias extranjeras, sobre todo de Estados Unidos. La guerra civil termina con la intervención de Carranza, un gran terrateniente, que dirige un ejército constitucionalista. El 5 de febrero de 1917 se promulga la nueva Constitución mexicana, especie de síntesis de todos los programas liberales planteados a lo largo del s. XIX.

La oposición entre los partidarios de Pancho Villa y los de Emiliano Zapata procede de una diferencia estructural entre el norte y el sur de México. Los amigos de Villa esperaban que la reforma agraria deshiciera los inmensos latifundios existentes y los repartiera entre un gran número de pequeños propietarios que establecerían de este modo sus ranchos. Los hombres de Villa eran verdaderos cow-boys vaqueros! que aspiraban a convertirse en rancheros. Como contrapartida, los seguidores de Zapata eran fundamentalmente indios que deseaban recuperar las tierras que habían perdido a raíz de las leves de expropiación y de colonización. Estos indios se hicieron soldados temporalmente para obtener e! derecho de labrar sus propias tierras.

Biografía: Pancho Villa – Fuente América Un Nuevo Mundo

Biografìa de Emiliano Zapata Lider Revolucionario Mexicano

Biografía de Emiliano Zapata
Líder de la Revolución Mexicana

Emiliano Zapata (1879-1919)
Protagoniza la Revolución Mexicana desde 1910, encarnó la lucha por la mejora de las condiciones de las clases menos favorecidas. Sus principios y propuestas siguen siendo hoy en día un punto de referencia básico en gran parte del campesinado mexicano.

biografia de emiliano zapata

——— 00000 ———-

RESUMEN BIOGRAFICO: De origen indio. Nació en San Miguel Anenecuilco, Morelos, y falleció en Hinameca, Cuernavaca. Hijo de campesinos, empezó en 1909 su actividad revolucionaria junto a Ayala, hostigando a los hacendados y repartiendo tierras entre los campesinos. Combatió el «porfiriato», encabezando el movimiento agrarista. Madero subió a la presidencia en 1911, pero Zapata no reconoció su gobierno porque creía que traicionaba los principios revolucionarios. Exigió que la revolución cumpliese con el reparto de tierras (plan de Ayala, rectificado en 1914) y se hizo fuerte en Morelos empezando la revolución agraria, en contra de Carranza y Huerta, con un ejército de 15.000 hombres, en contraposición a Obregón, Orozco y Villa. Se alió a Pancho Villa y ambos ocuparon la ciudad de México en 1914, pero su posterior ruptura con Villa fue aprovechada por Carranza, que lo aisló en Morelos.Se hizo cargo de la administración de su territorio con independencia del Gobierno central.Fue asesinado por los carrancistas en una emboscada.

———- 00000 ———-

En México fue conocido como el «Atila del sur» pues encabezó la lucha agraria en su Estado natal de Morelos, en el sur del país. A él se le atribuye el lema «la tierra es de quien la trabaja».

Héroe nacional, venerado por el campesinado mexicano. Sus adversarios consideraban que era simplemente un bandido roba-vacas que, con sus salvajes huestes armadas, amenazaba vidas, honor, propiedades y a la misma civilización.

Con el paso del tiempo, Zapata se convirtió en héroe; los defectos del caudillo quedaron difuminados, olvidados, transformados por la pluma del poeta, la mano del muralista o las elocuentes palabras del político.

Emiliano Zapata

BIOGRAFIA: Revolucionario mexicano:

(San Miguel de Anenecuilco, Morelos, 1883 – Chinameca, Cuernavaca, 19 de abril de 1919) Zapata nació en la zona sur mexicana.

Su vida fue, hasta que se lanzó como guerrillero, la de cualquier campesino mexicano, sólo que el rompió contra el sistema rígido y feudal existente y se lanzó al monte en compañía de otros compañeros para luchar contra los terratenientes y el Gobierno.

A la vez existía otra figura revolucionaria en aquel tiempo, la de Villa, en la zona Norte, que se lanzó primero al bandidaje y casi siempre luchó en apoyo de algún hacendado, buscando poder y riquezas personales; sin embargo, Zapata, más honrado, siempre estuvo al lado del pueblo, intentando conseguir su causa.

El Estado zapatista, conseguido después de la revolución de Madero, se localizo en el sur -en Morelos- , donde, a diferencia del norte, ya existía una conciencia proletaria, aún sin madurar, pero que comenzaba a dar frutos, a la par que la unidad e independencia del ejército de Zapata eran mucho más evidentes que las del de Villa en el norte.

Al poco tiempo, Madero comenzó a reprimir y limitar las concesiones del Estado de Morelos, ya que se le escapaba de las manos al no poder consolidar el poder burgués que deseaba. Zapata insistió en las reivindicaciones y finalmente rompió con la contrarrevolución burguesa disfrazada de revolución.

En 1913, Huerta tomó el poder, y en 1914, la alianza Zapata, Villa y Carranza lo derribó. Carranza intentó frustrar la revolución nuevamente y los otros dos atacaron y ocuparon la capital mexicana a fines de 1914.

Zapata apoyó constantemente la reforma agraria, que se intentaba implantar a nivel nacional; formuló el Plan de Ayala en 1911, que deseaba devolver al campesinado las tierras usurpadas por los hacendados; el lema «Tierra y Libertad» simbolizó dicho plan zapatista.

La burguesía se echó encima buscando todos los medios para que el plan no se llevase a cabo; los guerrilleros tuvieron que volver al monte, mientras que sólo en Morelos se realizaba la reforma. Carranza le hace promesas a Zapata, pero siempre se niega a cumplir.

El dirigente revolucionario ve que a la larga se producirá la ruptura, y se siente apoyado por la clase obrera mexicana contra Carranza.

Pero ésta aún no ha llegado a una unión total con el zapatismo. Carranza, por medio de un general fiel -Pablo González- , tiende una trampa a Zapata en 1919 y lo hace asesinar, imaginándose así que ha acabado con la revolución campesina.

Se equivocó, el zapatismo sobrevivió a Zapata. Carranza fue asesinado un año después en Veracruz, realizándose la unión entre pequeña burguesía, campesinado y grupos obreros.

No hay que olvidar que el dirigente popular desarrolló su revolución sobre unas bases socialistas, a la vez que apoyó mediante declaraciones la Revolución rusa, aunque en México no existía una vanguardia obrera que dirigiera óptimamente al campesinado mexicano, como sucedió en la Revolución soviética.

La Revolución Mexicana Antecedentes y Causas Porfirio Diaz Resumen

RESUMEN HISTÓRICO DE LA REVOLUCIÓN EN MÉXICO

La Revolución Mexicana, surge como una protesta de tono eminentemente político frente al régimen porfiriano, pero quienes van participando en ella, quienes van haciéndola, le imprimen la huella de sus ideas, de sus intereses, de sus aspiraciones…he aquí su historia.

América latina y el mundo entero se conmovieron en 1910 cuando, después de 30 años de gobierno despótico ejercido por Porfirio Díaz, estalló en México una insurrección armada. Agrupadas en torno a la figura de Francisco Madero se reunieron las fuerzas acaudilladas por Pascual Orozco, Emiliano Zapata y Pancho Villa, quienes se lanzaron a la conquista del poder político en busca de convertir a su país en libre y democrático.

Madero pertenecía a una acaudalada familia del norte que, como tantas otras, se había beneficiado de la dictadura de Díaz..No obstante esa posición privilegiada, tenía firmes ideales democráticos que expresó en su libro «La sucesión presidencial de 1910«.

Cuando Díaz quiso presentarse a su octava reelección, Madero se exilió en Estados Unidos y publicó un manifiesto revolucionario «El Plan de San Luis Potosí«. Orozco y Villa se le unieron en el norte y Zapata en el sur, y juntos lanzaron una ofensiva militar.

Los levantamientos se generalizaron en todo el país y Díaz no tuvo más remedio que renunciar y exiliarse. Pese a que Madero ingresó a la capital de la república y fue aclamado por una multitud, las diferencias con sus seguidores no tardaron en aparecer.

El nuevo presidente fue acusado de «moderado» e incluso de traidor, por retardar la puesta en marcha de algunas reformas. Madero después fue traicionado por su general, Victoriano Huerta, quien lo hizo asesinar (1913).

Villa y Zapata trataron luego de llevar la revolución al punto que habían soñado, pero sus muertes violentas cubrieron un período  de la historia de México que,  no obstante ello, lo puso en las puertas de la modernidad.

la revolucion mexicana

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria1.jpg

ANTECEDENTES DE LA REVOLUCIÓN DE 1910:
La época de Santa Anna

A comienzos del s.XIX , México tenía unos seis millones de habitantes, de los que unos tres millones eran indígenas. Estos, que habían sido los primeros en luchar por la independencia, eran un grupo despreciado por el régimen. Convertidos en ciudadanos con igualdad jurídica, igual que los criollos, perdieron de repente los privilegios que la corona española les concedía durante la época colonial, sin obtener a cambio ninguna contrapartida. El régimen, basado en el sistema de haciendas, perpetuaba y a veces agravaba la dependencia de los peones y campesinos indígenas respecto a los grandes propietarios.

La aristocracia terrateniente, todopoderosa en esa época, dirigía el país por medio de caudillos, por lo general salidos del ejército. Durante la primera mitad del siglo destaca la figura del criollo López de Santa Anna. La dictadura centralista que ejerció no pudo evitar que México perdiera la mitad de su territorio, en provecho de los Estados Unidos, no sin antes haberla defendido valientemente.

El intermedio liberal

Durante este período se va constituyendo una clase media que se va a convertir en el eje de la vida política. Dicha clase triunfa por medio de Benito Juárez: primero como ministro y después como presidente, Juárez se esforzó, entre 1855 y 1872, por limitar los privilegios, sobre todo del Ejército y de la Iglesia.

En 1857 se promulgó una Constitución que iba en esa línea. Sin embargo, dicha Ley constituyó un fracaso: aunque liquidaron la propiedad eclesiástica, las leyes de expropiación destruyeron también las estructuras de la propiedad comunal y abrieron paso a un incremento enorme de las tierras en manos de los grandes propietarios. Además, la política anticlerical suscitó grandes reacciones en su contra: concretamente tres años de guerra civil, 1859-1861. Ante una situación financiera desastrosa, Juárez no tuvo más remedio que suspender durante dos años el pago de las deudas exteriores de México.

Las potencias extranjeras vieron en esta situación un pretexto para intervenir en México, y así lo hicieron Francia, Inglaterra y España, aunque posteriormente, divididas entre sí, las dos últimas se retiraron de la lucha. Y la resistencia de Juárez, obligó a las tropas francesas a abandonar México en 1866.

México ante su industrialización: A la muerte de Juárez, en 1872, su sucesor Lerdo acentúa el anticlericalismo de su política y decide la separación entre la Iglesia y el Estado, hecho del que se aprovecha el general Porfirio Díaz para reunir a todos los descontentos con el régimen y organizar un levantamiento militar. Su programa de saneamiento financiero, de desgravación fiscal y su política condescendiente con la Iglesia tranquilizan a los grandes propietarios.

Gracias a una llamada permanente a los capitales extranjeros, Díaz va a hacer de México un país industrial, dotado de una infraestructura sólida: en 25 años la red de ferrocarriles pasa de 570 a 24.000 Km. México, país productor de oro, plata y petróleo, se enfrenta al s. XX en el grupo de cabeza de las potencias industriales. La otra cara de la medalla es la dictadura y la represión interior, y el malestar social provocado por un desmesurado crecimiento del poder de los grandes propietarios.

De este modo, las aspiraciones de un régimen más liberal y democrático van creando poco a poco un clima revolucionario que estalla en la guerra civil de 1910-1917.

LA REVOLUCIÓN MEXICANA: El primer gran movimiento político de masas del siglo XX, la Revolución Mexicana, encabezó la historia de América Latina. En 1910, Francisco Ignacio Madero se sublevó contra la dictadura de Porfirio Díaz, bajo cuyo gobierno el tejido social mexicano se había modificado gracias a una incipiente industrialización. Su levantamiento fue seguido en diferentes estados por las masas campesinas -comandadas por Pascual Orozco, Pancho Villa y Emiliano Zapata-, que reclamaban un nuevo reparto de la tierra, dominada por grandes latifundistas partidarios del porfirismo.

Estalla la Revolución la Revolución Mexicana

Emiliano Zapata

PANCHO VILLA RESUMEN: REVOLUCIÓN MEXICANA

Pancho Villa

La oposición entre los partidarios de Pancho Villa y los de Emiliano Zapata procede de una diferencia estructural entre el norte y el sur de México. Los amigos de Villa esperaban que la reforma agraria deshiciera los inmensos latifundios existentes y los repartiera entre un gran número de pequeños propietarios que establecerían de este modo sus ranchos. Los hombres de Villa eran verdaderos cow-boys vaqueros! que aspiraban a convertirse en rancheros. Como contrapartida, los seguidores de Zapata eran fundamentalmente indios que deseaban recuperar las tierras que habían perdido a raíz de las leves de expropiación y de colonización. Estos indios se hicieron soldados temporalmente para obtener e! derecho de labrar sus propias tierras.

En 1910, Porfirio Díaz se hizo reelegir presidente de México por sexta vez consecutiva. Casi treinta años de un poder siempre en aumento, pero poco renovado en sus hombres y en sus métodos, había desembocado en la paradoja de un presente de fuerza incontestable y, al mismo tiempo, de una inminente debilidad. Nada ni nadie parecía capaz de discutir el Porfiriato, ni menos aún de sustituirlo, pero sobre él se cernía ya la amenaza de su evidente envejecimiento, de la cada día más cercana posibilidad de la muerte del caudillo. Efectivamente, en el momento de la que habría de ser su última reelección, el general Díaz contaba 80 años de edad. Por todo eso, desde 1904 había surgido en la vida mexicana el problema de quién sustituiría al presidente. Pero Díaz no lo resolvió: la prolongación del tiempo de su próximo período de gobierno de cuatro a seis años, mediatizaba el asunto, no lo liquidaba.

En 1908, ante el periodista norteamericano Creelman, el presidente Díaz, explicándose a sí mismo, se miraba como el último de los hombres necesarios en la historia de México. Su larga permanencia en el poder y la forma rigurosa como casi siempre lo ejerció, habían sido capaces —decía— de operar un cambio esencial en la organización polaca y social del país. Afirmaba haber acortado, hasta casi desaparecerla, la distancia que hubo entre una ley constitucional avanzada y un pueblo sin educación política. Díaz pensaba entonces que su sucesor legítimo, el único posible, debería surgir de la organización de los mexicanos en verdaderos partidos políticos; de la lucha electoral libre y abierta. El pueblo mexicano, dijo en ese entonces Porfirio Díaz, estaba apto para la democracia.

Porfirio Díaz había llegado a la presidencia de México por primera vez en 1876, con la ayuda de las armas. Entre 1880 y 1884 había dejado el gobierno en manos de un amigo fiel, el general Manuel González. Pero Porfirio no concebía otro sucesor que no fuera él mismo: desde 1884 había gobernado sin pausas, reelecto sistemáticamente, en ocho oportunidades. Era el «caudillo indispensable», el general protagonista de «la hazaña militar más grande de la historia», y otras calificaciones elogiosas que proferían los aduladores del régimen.

En 1910 debían llevarse a cabo nuevas elecciones. A pesar de que en 1908 había afirmado lo contrario, Porfirio volvía a ser candidato. La oposición al régimen se nucleó alrededor de Francisco Madero, un político miembro de una familia de terratenientes del estado de Chihuahua, en el norte del país. El programa de Madero se centraba en la reforma política y era apoyado por un heterogéneo conglomerado de fuerzas regionales.

Existían dos corrientes de ideas muy claras. Los voceros de quienes, poseyendo fuerza social y económica, habían carecido hasta ese momento de poder político y esperaban ser los herederos naturales del Porfiriato, postulaban como paso siguiente al del gobierno personal de Díaz y previo al democrático, una especie de oligarquía de corte intelectual y —muy en el estilo de la época— científica. Otros, atenidos a un liberalismo ortodoxo en cuya base estaba la creencia en la capacidad innata de todos los pueblos para la vida democrática, pensaban que el mexicano, ejerciendo su libertad electoral, llevaría al poder a quien debiera y mereciera gobernarlo. En esta última línea de pensamiento estaba un hombre de claras y sostenidas preocupaciones políticas: Francisco I. Madero, quien en 1908 publica un libro: La Sucesión Presidencial en 1910.

En las elecciones (que, por cierto, no fueron limpias) triunfó Porfirio Díaz. En el momento de la elección, Madero se hallaba detenido en una cárcel mexicana. A diferencia de otras circunstancias, la oposición decidió resistir el veredicto. Madero, que había huido de la prisión y se había refugiado en Texas, lanzó un llamado a la insurrección: el Plan de San Luis Potosí.

La rebelión se inició en el norte de México. Desde allí, las tropas conducidas por Pascual Orozco avanzaron hacia el centro de México y derrotaron en varios enfrentamientos al ejército porfirista. En el centro sur surgió también un importante núcleo de resistencia liderado por Emiliano Zapata.

Porfirio Díaz capituló y se exilió en Europa. Madero fue electo presidente y asumió a fines de 1911. El gobierno de Madero carecía de bases firmes: los antiguos porfiristas descontaban de él, los campesinos y sus líderes que habían combatido contra Díaz no veían satisfechos sus reclamos de tierras y participación en el poder político y, desde fines de 1912, el embajador de los Estados Unidos conspiraba abiertamente contra el presidente de México. De este modo, surgieron diversos grupos opositores a Madero, muchos de ellos irreconciliables entre sí.

Los constitucionalistas A principios de 1913, el general Victoriano Huerta dirigió una rebelión exitosa contra Madero, y se proclamó presidente. Madero y su vicepresidente fueron asesinados. Mientras Huerta se consolidaba en el poder, un conjunto de grupos opositores establecía una alianza, formalmente encabezada por el gobernador del estado de Coahuila, Venustiano Carranza.

Los opositores, unidos bajo el nombre común de constitucionalistas -su principal objetivo era la restauración del orden constitucional-, estaban comprendidos por grupos del norte del país -el propio Carranza, el carismático y audaz Pancho Villa y un importante grupo del estado de Sonora, liderado por Alvaro Obregón- y de otras regiones -donde sobresalían los campesinos del estado de Morelos con su líder Emiliano Zapata-.

Los ejércitos constitucionalistas derrotaron a las tropas de Huerta, que dimitió y partió al exilio en julio de 1914. Los cuatro años de conflictos habían terminado con todo el complejo sistema de pactos y negocios nacionales, regionales y locales establecidos en los largos años del gobierno de Porfirio Díaz.

En su lugar, diversos grupos y caudillos, de base rural, luchaban entre sí para decidir quién iba a gobernar México. Para algunos, como los seguidores de Zapata, el problema principal era otro: la tierra. Su objetivo era el reparto de las tierras a las comunidades campesinas.

Los que habían vencido a Huerta no tardaron en enfrentarse entre sí. Carranza y Obregón fueron los jefes de los triunfadores. Villa y Zapata, los de los derrotados. En 1917 fue sancionada una nueva constitución que consagró importantes principios: aumentaba las atribuciones del poder ejecutivo, fijaba un mandato de cuatro años sin posibilidad de reelección para los presidentes, aseguraba al estado la propiedad del subsuelo, establecía numerosos derechos sociales -derecho de huelga, jornada de ocho horas, prohibición del trabajo infantil, salario mínimo, etc.-, separaba estrictamente la Iglesia del estado. Se nacionalizó la riqueza minera.

En 1920 terminaron las resistencia. Diez años de guerras habían dejado la economía absolutamente destruida y centenares de miles de muertos en los campos. De todas maneras no se avanzó en la democratización política, volviéndose a practicas muy parciales, parecidas a las de Porfirio Díaz. Los indígenas y pequeños propietarios siguieron sufriendo las injusticias del sistema y sus vidas sin grandes diferencias a la etapa oligárquica.

Villa contra Estados Unidos: En 1916, la abierta simpatía de Wilson por Carranza, que venció a los «villistas» gracias al apoyo estadounidense, encolerizó a Pancho Villa, que juzgó la actitud de Washington como una intervención ilegal, Como represalia, atacó Colombus (Nuevo México), lo que motivó su persecución en México por tropas de EE.UU. El general Pershing, Villa y Obregón en El Paso; 1914.

Ingerencia de EE.UU.: En 1913, la traición del general Victoriano Huerta, que asesinó a Madero, causó el alborozo conservador. Estalló la guerra civil contra el nuevo dictador. La llegada a la presidencia del demócrata e idealista Woodrow Wilson modificó la actitud de Estados Unidos respecto a Huerta, a quien condenó al embargo de armas, mientras prestaba apoyo a Venustiano Carranza y sus aliados -Alvaro Obregón, Villa y Zapata-. Abandonado por los norteamericanos, el dictador mexicano se volvió hacia Alemania, que le prometió ayuda. Esto provocó la intervención directa de EE.UU., que desembarcó 23.000 marines en Veracruz en 1914. Sin aprovisionamiento de armas, Huerta abandonó el país.

La reforma agraria mexicana: El mantenimiento de la propiedad privada y la exclusión de peones y grandes masas indígenas del reparto de tierras fueron algunas de las contradicciones de la reforma agraria mexicana, impulsada por los presidentes Alvaro Obregón, Plutarco Elias Calles y, sobre todo, Lázaro Cárdenas. Detalle del fresco Asalto de los campesinos al cuartel, de Juan O’Gorman; 1973.

AMPLIACIÓN DEL TEMA, PARA SABER ALGO MAS…

La cuestión agraria reavivó de nuevo la guerra civil en 1915 entre Carranza, de un lado, y Villa y Zapata, del otro. Ya en el poder, Carranza organizó en 1916 un congreso constituyente en Querétaro sin villistas ni zapatistas. A pesar de ello, la Constitución de 1917, que consagraba la intervención del estado en amplios sectores de la vida económica, recogía la cuestión agraria, amén de los derechos laborales y las libertades sindicales. No obstante, durante su mandato Carranza (1917-1920) reprimió las huelgas, protegió las grandes haciendas y urdió el asesinato de Emiliano Zapata.

Las pretensiones de Carranza de perpetuarse en el poder a través de hombres de su personal confianza provocó la revuelta armada de sus propios partidarios -De la Huerta, Obregón y Calles- en 1920. En su huida a Veracruz, Carranza fue asesinado. Con su muerte y la rendición de Pancho Villa, concluyó la etapa violenta de la revolución y empezó la institucional.

Los gobiernos de Álvaro Obregón (1920-1924) y Plutarco Elías Calles (1924-1928) pusieron en marcha una progresiva centralización del poder. Se inició lentamente la reforma agraria y se sentaron las bases de la reconciliación nacional. Mientras Obregón inició una extensa reforma educativa y cultural, el anticlericalismo de Calles desató la llamada «revolución cristera» (1926-1929), sólo resuelta mediante convenios con la Iglesia. Tras el asesinato de Obregón. Calles, nombrado jefe máximo de la revolución, creó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), lo que significó la muerte funcional del multipartidismo.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR PATRICIA FUNES Historiadora
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Tras haber festejado el Centenario de la Independencia, el gobierno de Díaz
cayó a manos de los revolucionarios Zapata y Villa.

Porfirio Díaz gobernaba México desde 1877 y quería celebrar el centenario de El Grito de Dolores con moderna solemnidad. Venía preparándolo con anticipación. Mientras las compañías deslindadoras, extranjeras y nacionales, despojaban de sus tierras a las comunidades campesinas y la crisis económica golpeaba a los sectores obreros, Díaz se empeñaba en convertir al Distrito Federal en París.
Abrió el Paseo de la Reforma (un pequeño Champs-Elysées) que corona en el grupo escultórico El Ángel de la Independencia.

Es una obra controvertida. La columna mide 36 metros de altura y, sumada la altura del grupo escultórico que la corona, alcanza 45 metros. La escultura que se encuentra en la cúspide de la columna -El Ángel- es de bronce con recubrimiento de oro y pesa siete toneladas. Se comenzó a construir en 1902 y el mismo Porfirio Díaz la inauguró para los festejos el 16 de septiembre de este año. La ciudad de México está asentada sobre la antigua Tenochtitlan, a su vez, sobre las aguas de un gran lago y es un frecuente epicentro de sismos y terremotos.

Sin embargo, el arquitecto Antonio Rivas Mercado proyectó esa altísima columna que requirió de complejas excavaciones y cálculos tan científicos como los asesores positivistas de don Porfirio. Muchos, en su momento, criticaron el proyecto: auguraban que la columna iba a desmoronarse ante el primer temblor.

El Ángel no se cayó, lo que se cayó fue el Porfiriato.

Pocos días después de los festejos del Centenario, el 5 de octubre, Francisco Madero, líder de la oposición, lanzó el Plan de San Luis de Potosí. Le puso hora, día y mes al alzamiento contra la tiranía de Díaz: el domingo 20 de noviembre las 18. Demandaba «sufragio efectivo y no reelección», consigna que representa a los sectores medios ahogados políticamente por la cerrada geron-tocracia porfirista. Los campesinos de Emiliano Zapata y Pancho Villa, más ahogados aún por el despojo de sus tierras, dijeron «Tierra y libertad».

En los suburbios de la ciudad, en pulquerías y palenques, en las milpas campesinas, en plazas y mercados, se escuchaban voces populares en corridos y rancheras: «Yo no he visto candidato/ que no sea convenciera;/ cuando suben al poder/ no conocen compañero./ Zapata le dijo a Villa:/ -Ya perdimos el albur;/ tú atacarás por el Norte,/ yo atacaré por el Sur./ Ya con ésta me despido/ porque nosotros nos vamos;/ que se termina el corrido:/ Despierten ya mexicanos».

La primera revolución del siglo XX latinoamericano está en marcha.

Fuente Consultada:
El Mundo Contemporáneo (Lucas Luchilo, Pedro Saccagio y otros)
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

 

Bombardeo a Guernica Legion Condor ataca España Franco

Bombardeo a Guernica Por La Legión Condor Alemana

Italia y Alemania ayudaron al ejército nacionalista, mandando tropas y equipamiento militar de combate. Alemania, conducida por Hitler, quería probar en terreno español su temible ataque aéreo de la Legión Cóndor, con la vista puesta en la Segunda Guerra Mundial. Fue precisamente la ciudad de Guernica la que comprobó en sus carnes a la Legión Cóndor alemana.

El bombardeo de Guernica: El bombardeo de Guernica fue un ataque perverso que se produjo durante la Guerra Civil española. Muchas personas en la actualidad lo toman como símbolo de la atrocidad de guerra y del costo que esta misma trajo, ya que cientos de civiles inocentes murieron en este ataque vicioso.

BOMBARDEO DE GUERNICA, Legión CondorCuando éste se produjo sonaron las campanas de alarma en toda Europa. Puesto que también participaba el gobierno alemán, que fue excluido de la actividad militar por los términos del tratado que puso fin a la Primera Guerra Mundial.

Guernica se encuentra en el centro cultural del País Vasco, una región que se extiende por el norte de España y partes del sur de Francia.

Durante la Guerra Civil española de la década de 1930, la ciudad no fue en gran parte involucrada en la guerra, aunque las tropas vascas si se encontraban cerca, junto con las fuerzas republicanas que estaban tratando de arrebatar el control de la España de Franco y sus tropas nacionalistas.

Luego ésta ciudad se convirtió en un objetivo militar, ya que los nacionalistas la vieron como un punto de parada para una invasión a la vecina ciudad de Bilbao. Ellos, sin duda, querían hacer una táctica de dominación, al tener el control del Guernica. En abril de 1937, el gobierno español trabajó con los representantes militares de Alemania e Italia para coordinar un ataque aéreo sobre la ciudad, el cual fue diseñado para destruir.

El bombardeo de Guernica se produjo el lunes 26 de abril de 1937, en el día de los mercados tradicionales. Los historiadores creen que este día fue probablemente seleccionado para maximizar las bajas. Múltiples oleadas de aviones estuvieron involucradas en el bombardeo de Guernica, alfombras de cenizas y humo que rodeaban la ciudad con bombas y la siega de civiles que intentaban huir. Al final del bombardeo, casi toda la ciudad fue destruida, y un número incalculable de muertos fueron enterrados en los escombros, las estimaciones varían entre 300 y 1.500 muertos, por lo que es difícil obtener una imagen precisa de la cantidad de muertos.

Le tomó varios días para que las noticias sobre el bombardeo de Guernica alcanzaran el mundo exterior, y cuando lo hizo, el mundo se horrorizó colectivamente. Alemania no iba a tener una fuerza aérea, y mucho menos una militar, y la clara evidencia de la participación alemana en el bombardeo sugiere que el gobierno alemán estaba planeando algo. El bombardeo de Guernica también representó uno de los primeros ataques aéreos de participación masiva de víctimas civiles en la historia.

Este bombardeo fue inmortalizado en la famosa pintura de Picasso «Guernica«, que ha sido ampliamente reproducida en todo el mundo. En 1999, el gobierno alemán pidió formalmente disculpas a los vascos por su participación en el atentado, expresando su pesar por lo que era esencialmente una prueba de funcionamiento de la recién formada Luftwaffe.

guernica

Para el propio Picasso, el Guernica significó una obra clave dentro de su actividad creadora. El cuadro desarrollaba formas pictóricas de fase cubista del pintor malagueño Más adelante volvió a utilizar las ocasiones motivos del Guernica modificándolos de algún modo. Presiden el cuadro de Picasso los colores de la noche de Guernica. Predominan el negro y el gris azulado e iluminados por la viva luz y el resplandor de una bombilla. Las figuran de animales poseen diversos simbolismos: el toro es signo de la violencia bruta; el caballo, con su boca abierta, representa al pueblo que sufre. También se abren las bocas de los rostros humanos, en parte distorsionados hacia atrás. El grito es el gran tema de toda la obra, intensificado pictóricamente mediante intersecciones y deformaciones en las proporciones de las figuras. El Guernica se considera actualmente como el manifiesto cumbre del arte que se proclama contrario a la guerra y a la violencia. Picasso dispuso que el cuadro fuera instalado en su patria cuando toda dictadura hubiese concluido. Tanto Madrid como Guernica solicitaron la devolución de la obra que aún se encuentra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Para la villa vizcaína de Guernica, asiento de: «roble sagrado», símbolo de las libertades vascas, la creación de Picasso poseería hoy un significado mucho más trascendente que el funesto

UN CAMPO DE PRUEBAS…
El bombardeo sobre Guernica constituyó uno de los documentos más crueles de la guerra civil que enfrentó a hermanos contra hermanos en España. Durante años esta historia no pudo ser escrita con objetividad por cuanto las heridas aún estaban demasiado abiertas y cualquiera forma de presentarla era tomada como un girón más de la propaganda de los bandos en pugna. Por lo demás pronto se abatió sobre Europa y el resto del mundo una guerra mil veces más cruel y horrenda, donde la estadística del terror mostraba tales cifras, que las víctimas de Guernica resultaban poco menos que desestimables.

Debió terminar la Segunda Guerra Mundial para poder mirar, bajo una nueva perspectiva, los acontecimientos de España. Pronto se abrió paso, entre los historiadores, la tesis de que uno y otro acontecimiento estaban ligado a una misma realidad. Y se comenzó a probar que España fue un gran laboratorio donde las potencias que se vieron involucradas pusieron en práctica, sobre el terreno y a despecho de los españoles, su moderna tecnología bélica.

La historia guardará un detalle: Guernica fue la primera ciudad del mundo sistemáticamente destruida por un ataque aéreo.

Un testigo de este conflicto, Claude Gernade Browers, Embajador de Estados Unidos en Madrid, en su libro «My mission to Spain», dice: «La segunda Guerra Mundial comenzó en España. Guernica, tanto por los sistemas de bombardeo empleados, como por el tipo de armas utilizada, fue un «test», un laboratorio para la Luftwaffe de Hermán Goering.

Tras la abrogación del Tratado de Versalles, en 1935, Goering había convertido a la Luftwaffe en el más eficaz instrumento aéreo del mundo. La guerra civil española le proporcionó, como aseguró el mismo Goering en el Juicio de Nuremberg, en marzo de 1946, » una oportunidad para poner a prueba a mi joven Fuerza Aérea… así como para que mis hombres adquirieran experiencia.»

Vista así las cosas, el bombardeo de Guernica, más que liquidar un enclave estratégico, fue un ejercicio para la aviación alemana».

Años más tarde, José Antonio de Aguirre, presidente de Euzkadi, escribió: «Guernica fue el escenario escogido por Franco y por Alemania para realizar el primer ensayo de guerra total».

La «blitzkrieg» tuvo en España su banco de pruebas. La combinación de bombas, rompedoras e incendiarias, le sirvió a Georing para aplicar similar estrategia durante la Segunda Guerra Mundial. Los pilotos de la Legión Cóndor que bombardearon Guernica utilizaron sus planos, fotografías, diarios e informes y, lo que es más importante, su experiencia personal para formar la punta de lanza de la Luftwaffe en la Segunda Guerra Mundial.

Von Richthofen, jefe del Estado Mayor de la Legión, utilizó la guerra rápida sobre Francia, Grecia, Creta, o Yugoslavia. El sistema probado en Guernica fue tan eficaz al aplicarse sobre esos nuevos frentes, que Von Richtofen fue promovido por Hitler a mariscal de campo.»

America Latina en el Siglo XIX Intervenciones de Europa y Estados Unidos

EL INTERVENCIONISMO EUROPEO Y LA TUTELA NORTEAMERICANA:

En 1850 cuando los países centrales se consolidan económicamente, salen  al mundo en busca de materia primas y ventas de productos manufacturados.

Estos países comienzan una política imperialista en Asia y África, y Latinoamérica logra ciertos acuerdos con los gobiernos reinantes. Grandes capitales de empresas y banqueros son depositados en los países del cono sur.

  • Europa necesitaba carne, cereales, lanas, cueros, salitre, minerales, cacao, azúcar, café, etc., productos que América podría exportar.
  • Por lo tanto los países tuvieron que realizar diversos ajustes para formar un estado moderno y lograr prosperidad.
  • Tales ajustes fueron:

–         Acabar con las guerras civiles, lograr paz interna

         Redactar leyes o constituciones

         Crear las instituciones para hacer cumplir la leyes.

         Enseñar el respeto por las autoridades.

         Infraestructura civil, como caminos, puentes y puertos.

         Medio de transporte como el ferrocarril

         Comunicaciones instantáneas tipo telégrafo

         Medio de almacenamientos adecuados como silos

         Preparar ejércitos 

Como puede observarse los países latinoamericanos no sólo miraron hacia Europa en busca de mercados para sus productos, sino que también esperaban recibir de ella financiación gubernamental y capital para los proyectos de desarrollo económico.

De modo que después de 1860 comenzó una época de inversiones europeas en gran escala hacia América latina, y se incrementó hasta el inicio de la guerra mundial, en 1914. La mayor parte del capital procedió de Inglaterra, Francia y Alemania.

El capital británico generalmente fue destinado a la construcción de ferrocarriles, la minería (por ejemplo, los nitratos chilenos) y las manufacturas (por ejemplo, los frigoríficos rioplatenses). Los franceses invirtieron en ferrocarriles, bienes raíces, bancos, minería y manufacturas.

En tanto, los alemanes se interesaron por los bancos hipotecarios y las plantaciones (especialmente en América Central).

Si por un lado los vínculos económicos entre Europa y Latinoamérica contribuyeron a alimentar el mutuo proceso de modernización, los crecimientos desiguales en el desarrollo económico de ambos continentes generaron conflictos que muchas veces llevaron a la confrontación armada.

Entre 1830 y 1890 las potencias europeas intervinieron directamente en América latina, empleando grados diversos de fuerza militar. Según una arraigada costumbre internacional, las grandes potencias tenían que proteger la vida y los bienes de sus ciudadanos establecidos en países extranjeros, así como debían hacer que se cumplieran las normas de comportamiento que se consideraban civilizadas.

Esto último abarcaba desde la supresión de la trata de esclavos hasta el castigo a quienes atacaran a extranjeros o pusieran trabas al comercio internacional.

Los problemas económico-financieros que tuvieron varios países latinoamericanos condujeron a la mayoría de las intervenciones armadas europeas.

En ese sentido, los franceses bloquearon el puerto de Veracruz al negarse el gobierno de México a responder por varios reclamos que hacían ciudadanos de Francia por falta de pago, agresiones o abusos contra su propiedad.

Con el objeto de obligar al gobierno mexicano a cumplir con los reclamos de sus ciudadanos, la marina francesa bombardeó la fortaleza de San Juan de Ullúa en abril de 1838, y finalmente las deudas reclamadas se renegociaron.

El mismo tipo de conflicto motivó la intervención de Francia, Gran Bretaña y España en 1861. Esa presión armada condujo finalmente, como ya hemos visto, al emperador Maximiliano de Austria al trono y a su posterior fusilamiento, luego de que las tropas francesas se retiraran, en 1867. (Sigue Parte II)

Fuente Consultada: Sociedad-Espacio-Cultura América La Argentina 3º Ciclo Prislei-Tobio-Geli

La Creación de la Entente Cordiale entre Inglaterra y Francia

Creación de la Entente Cordiale:Inglaterra y Francia

DIPLOMACIA: La Entente Cordiale: Meses de arduas negociación entre los antiguos rivales, Francia y Gran Bretaña, dieron finalmente su fruto en 1904 con la firma de la Entente Cordiale, que no fue una alianza total pero sí un pacto suficiente para equilibrar de forma significativa la balanza del poder. Los dos países tenían razones para aliarse.

Gran Bretaña, el máximo poder del mundo, perdía terreno. La agobiante guerra de los boers había dañado la confianza y los recursos del imperio. Además, Rusia, Japón, Estados Unidos, Francia y sobre todo Alemania estaban construyendo flotas que cuestionarían la supremacía británica sobre las olas.

Los franceses, en cambio, esperaban terminar con el bloqueo británico a sus ambiciones coloniales en África, además de querer evitar verse involucrados en las hostilidades entre sus aliados rusos y Japón, apoyado por Gran Bretaña.

La Entente se hacía cargo de problemas tan prosaicos como los derechos de pesca en Terranova, aunque sus cláusulas más importantes hacían referencia a las largas disputas por dos países del norte de África.

La política francesa de «penetración pacifica» en Marruecos disgustaba a Gran Bretaña, cuyos barcos debían pasar por el estrecho de Gibraltar para alcanzar el Mediterráneo. La ocupación británica de Egipto (que había formado parte del imperio napoleónico) mortificaba a los franceses.

La Entente declaró cerrados estos problemas: a partir (ese momento, ninguna de las dos naciones obstruiría la acción de la otra en ambos países.

Además de suprimir ciertos problemas políticos, el pacto tenía otra virtud más sutil: demostraba que las dos naciones podían trabajar juntas a pesar de todo. Egipto y Marruecos no tuvieron ninguna autoridad para decidir su destino.

Tampoco se tuvieron en cuenta los deseos expansionistas de Alemania que vio en el nuevo pacto entre Francia e Inglaterra un motivo de alarma.

El kaiser Guillermo II pronto intentó poner a prueba la Entente presentándose a sí mismo como protector de la independencia de Marruecos.

El resultado: mayor aislamiento de Alemania y fortalecimiento de las relaciones anglo-francesas. Entonces, se perfilaron los bandos que se enfrentarían en la Primera Guerra.

Ver aqui: Primera Guerra Mundial

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)

Historia Creación de la Republica Popular China Resumen

Historia Creación de la Republica Popular China

Durante el siglo XIX, China había sido obligada por las potencias occidentales, mediante el uso de la fuerza, a otorgarle todo tipo de concesiones.

Entre 1839 y 1842, fue vencida por Gran Bretaña, en la llamada guerra del opio. Debido a esa derrota, debió entregar Hong-Kong a su vencedora y abrir sus puertos al comercio inglés.

En otras guerras libradas contra las grandes naciones occidentales y contra el Japón, China perdió Vietnam, Corea y Formosa.

Republica Popular China: Gran Salto AdelanteEsta constante serie de concesiones llevó al partido nacionalista chino, el Kuomitang (fundado por el dirigente Sun-Yat-Sen – imagen ), a derribar, en 1911, al milenario gobierno imperial residente en Pekín, para reemplazarlo por una República.

El programa republicano proponía, básicamente, recuperar el país para los chinos, combatir la corrupta dirigencia que acordaba con los europeos y evitar que China continuara entregando sus riquezas a los extranjeros.

Sin embargo, la situación en el interior del país siguió siendo caótica. Cada región era dirigida por caudillos locales, llamados los Señores de la Guerra, que combatían unos contra otros imponiendo sus ideas.

Si bien durante el siglo XIX China fue permanentemente agredida por el imperialismo europeo, durante la primera mitad del siglo XX, lo fue por el imperialismo japonés.

Los japoneses lograron ubicar a sus efectivos muy cerca del territorio chino en 1917, cuando numerosas tropas japonesas desembarcaron en Siberia Oriental, apenas comenzada la Revolución Rusa, para ayudar a los ejércitos zaristas rusos a derrotar a los bolcheviques.

La presencia militar japonesa en el Asia fue, a partir de ese momento, cada vez mayor. Su objetivo era ocupar el territorio chino.

Sin embargo, muy pronto los Estados Unidos y Gran Bretaña, que tenían importantes posesiones e intereses en el Extremo Oriente, cambiaron su política respecto a China.

Preocupados por el avance japonés en Asia, en la Conferencia de Washington (1922) formaron un frente destinado a contener al Japón. Así, obligaron a éste a limitar el crecimiento de su armada y a restituirle a China una base naval.

En 1921, en Shanghai, fue fundado el Partido Comunista Chino. Entre los doce miembros fundadores se encontraba el joven Mao-Tse-Tung, futuro conductor del comunismo chino.

En ese mismo año, se constituyó un nuevo gobierno en Cantón, que se opuso al existente en Pekín. Se buscó, de este modo, poner fin al desorden interior y al poder de los Señores de La guerra.

Hacia 1923, Sun Yat-Sen instaló un nuevo gobierno en Cantón, en el que participó el joven partido comunista chino.

En 1925, a la muerte de Sun Yat-sen, Chiang Kai-shek asumió el mando supremo del ejército nacionalista y, en poco tiempo, adoptó políticas anticomunistas.

En 1926, Chiang Kai-shek, ordenó el arresto de dirigentes comunistas y eliminó del ejército a los militares que simpatizaban con éstos.

En 1927, organizando unidades de combate obrero-campesinas, los comunistas crearon el germen de lo que, con el tiempo, fue el “ejército rojo”. En el Kuomintang, mientras tanto, la división entre nacionalistas y comunistas, inexistente en 1911, era cada vez más clara y profunda.

Comenzó entonces una verdadera caza de comunistas, cuyo centro fue la ciudad de Shanghai.

Pese a las persecuciones, los comunistas lograron colocar bajo su control distintas zonas del extenso territorio chino. Pronto, Mao se convirtió en el teórico político máximo del partido y en su conductor indiscutido.

En 1931, la situación política en China sufrió un violento cambio. Los japoneses iniciaron una invasión, sin previa declaración de guerra, que sólo concluyó con el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El ataque japonés alivió la situación de los comunistas de Mao, aunque éste en nombre del partido, en 1932, declaró la guerra a los japoneses.

Durante ese año el siguiente, Chiang comenzó un ataque que pretendió aniquilar a los comunistas Descuidó así la lucha contra los japoneses, lo que permitió que éstos ocuparan toda la Manchuria (región del Asia, perteneciente a China).

Mientras tanto, al borde del aniquilamiento, los comunistas iniciaron la retirada. De este modo, el partido comunista evitó su extinción.

LA REPÚBLICA POPULAR CHINA
China dio un vuelco fundamental en su Historia en 1949 cuando, después de una guerra civil, adoptó el comunismo. Su líder, Mao Tse-tung, gobernó hasta 1976. En un principio, dio un carácter stalinista a su gobierno, pero cuando el XX Congreso Comunista de la URSS criticó el stalinismo, Mao declaró rota su alianza con Moscú y comenzó la Revolución Cultura!, como una forma de dar a China una identidad socialista propia. Izquierda y derecha: carteles alusivos a la revolución.

Revolución China Biografía de Mao Tse Tung

Final de la Segunda Guerra Mundial:Conferencia de Yalta y Potsdam

Fin Guerra: Conferencia de Yalta y Potsdam

Los titulares de los principales medios norteamericanos eran más optimistas que nunca: “Yalta! Prueba de la fuerza, de la unidad y del poder de decisión de los aliados”, imprimía el New York Tribune; «Los tres grandes» —así eran llamados Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética — cooperan en la paz como en la guerra!”, señalaba el Times Magazine; “Yalta!, la mayor victoria de las Naciones Unidas!”, afirmaba el Record de Philadelphia.

Conferencia de Yalta y Potsdam

El Reparto del Mundo

Era el 2 de marzo de 1945, y aún faltaban dos meses para el final de la guerra, pero el entusiasmo en Estados Unidos desbordaba por todos lados, el mismo presidente, Roosevelt, de regreso de Yalta, se había pronunciado ante el congreso diciendo: “En los duros meses que nos esperan, me gustaría conocer vuestros sentimientos a propósito de esta construcción de la paz internacional que hemos realizado en Yalta, Stalin, Churchill y yo, en unidad de pensamiento y trabajo. Queremos, con un mismo corazón, asegurar la paz al mundo del futuro . . .

Las decisiones tomadas en Yalta ponen fin al sistema de la política unilateral de las alianzas restrictivas. Nos proponemos sustituirlo por un organismo universal del que todos los estados pacíficos puedan, con el tiempo, llegar a ser miembros.

Nosotros no sabemos tomar medidas a medias. ¡Si no aceptamos nuestra responsabilidad en el terreno, de la cooperación internacional, entonces deberemos asumir la responsabilidad de otro conflicto mundial en el que nuestra civilización correría el riesgo de zozobrar!”.

Roosvelt, ni siquiera pudo presenciar el final del conflicto bélico, murió el 12 de abril, sin poder presenciar el final de la segunda guerra mundial.

El 6 y el 9 de agosto, Estados Unidos bombardeó las ciudades de Hiroshima y Nagasaky , dejando como saldo más de 250.000 mil personas muertas en cada ciudad. De esta manera Estados Unidos se ubicó como la indiscutible potencia hegemónica mundial, con la posibilidad latente ante cualquier conflicto de utilizar su poderío bélico.

Inmediatamente, Rusia respondió mediante un discurso de su Ministro de Relaciones Exteriores (Molotov), diciendo que si Estados Unidos mantenía el secreto de la bomba atómica, y se convertía en la única potencia atómica, surgiría un desequilibrio de poder a favor de Estados Unidos y, ese desequilibrio, impediría la cooperación universal que los norteamericanos decían defender. Solo si se rompía el secreto, la paz sería posible, decía Molotov.

Harry Truman y Clemment Attle, sucesor de Franklin Roosvelt, el primero y sucesor de Wiston Churchill, el segundo, respondieron negativamente a la propuesta de Molotov.

A partir de 1949, la rivalidad nuclear se hizo cada vez más fuerte con el descubrimiento por parte de la Unión Soviética, de la bomba atómica. Este hecho estremeció a la opinión pública mundial durante las siguientes décadas.

El distanciamiento entre las dos grandes potencias venía desde un tiempo atrás. Ya en 1946, Wiston Churchill denunció que Stalin había tendido un “telón de hierro” desde el Báltico hasta Trieste, en el Adrático, que separaba al continente, dando origen a la famosa “cortina de hierro”.

La llamada “doctrina Truman” (presidente de Estado Unidos), que consistía en apoyar a los pueblos libres que se resistían al sometimiento ejercido por minorías armadas, en realidad, utilizada para apoyar a todos los países que luchaban contra los soviéticos, también siguió separando a los bloques y haciendo más tensas las relaciones.

En 1947, la Unión Soviética reconoció que el mundo estaba dividido en dos bloques y acusó a los Estado Unidos y a sus aliados de planear una nueva guerra imperialista con los fines claros de destruir el socialismo y el sistema comunista.

De esta manera quedó conformado un sistema internacional bipolar , en el cual una parte del mundo quedó bajo la dirección de los Estado Unidos y la otra, de la Unión Soviética. Esta división, con distintos grados de intensidad y de conflictos se mantuvo hasta la caída del Muro de Berlín, en 1989.

Ahora bien, esta hegemonía mundial alcanzada por los bloques estadounidenses y soviético, no sólo se debe explicar desde lo político, lo cual se haría como resultado y producto de la resolución de la segunda guerra mundial y sus posiciones de países vencedores.

La aparición de Estados Unidos y Rusia, más tarde convertida en la Unión Soviética, como potencias mundiales y la decreciente importancia de los países europeos occidentales (sobre todo Francia e Inglaterra), ya había comenzado hacia fines del siglo XIX y comienzo del XX.

Los países europeos venían perdiendo su primacía política, militar y sobre todo económica desde un tiempo atrás y la segunda guerra solo lograba profundizar lo que ya era un hecho. Debido a esto, en los años posteriores a la guerra se hizo imperiosa la necesidad de propiciar la “unión” entre los países europeos para recuperar su poderío.

Para ello, se buscó construir un mercado único, con el fin de posibilitar una mayor producción, mejorar su nivel competitivo y a su vez crear empleos. En 1951, estos objetivos comenzaron a cobrar forma con la creación de la “Comunidad Económica del Carbón y del Acero” (CECA), conformada por Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos (hoy Holanda). Por primera vez en la historia de Europa, se unían estos países con el objetivo de crear un mercado único para el carbón y para el acero y así facilitar el intercambio entre los mismos disminuyendo precios de costos y de transporte para poder competir en el mercado internacional. Este fue el puntapié inicial de lo que hoy conocemos como Comunidad Económica Europea.

El continente Asiático, fue luego de la segunda guerra, otro escenario donde las transformaciones se precipitaron de una forma inevitable. En este continente, el fin de la supremacía de los imperios coloniales (Imperio Inglés y Francés) dejaron a los Estados Unidos y a la Unión Soviética amplios territorios por los cuales competir.

En Latinoamérica, la situación de posguerra no tardó en generar distintos tipos de acuerdos y pactos. En 1948, se creó la Organización de Estado Americanos (OEA).

Debido a la acelerada internacionalización de la vida y la economía (lo que hoy llamaríamos “globalización”), generó una serie de acuerdos internacionales que caracterizó al “mundo de posguerra”. Estos acuerdos, de mayor o menor alcance, intentaron adecuarse y acompañar los cambios ocurridos en este período de tiempo.

El “mundo de posguerra”, rápidamente entró en una era de bienestar impulsada por el crecimiento económico de las industrias, que se habían reconvertido, pasando de la industria bélica a la industria de bienes de consumo.

Esta mejora en la producción hizo que se incrementaran las posibilidades de conseguir trabajo y en consecuencia se comenzó a mejorar el nivel de vida en los países occidentales y también en el bloque soviético. Este período de tiempo es conocido como “los años dorados”.

La supremacía de Estados Unidos, si bien ya se venía comprobando desde un tiempo atrás, en el “mundo de posguerra” fue evidente su poderío como potencia militar, industrial y económica. Los nuevos acuerdos para organizar un sistema de cooperación monetaria internacional aseguraron todavía más la hegemonía estadounidense. En este “nuevo orden económico mundial”, el dólar norteamericano se ubicó en un papel fundamental.

La tarea ha realizar ahora, era evitar nuevos craks (caídas, crisis, rupturas) financieras como la ocurrida en 1929, que hiciera peligrar el sistema capitalista en su conjunto.

Una de las medidas para estos fines, fue la de tratar de impedir las trabas en los intercambios comerciales internacionales y tratar de evitar la supuesta “abusiva” intervención del Estado en la economía. Estos propósitos sólo serían posibles en la medida en que el sistema económico de postguerra estimulara el intercambio comercial.

Para ello, se buscó facilitar la libre circulación de productos y capitales sobre la base de un tipo de cambio estable con la creación de dos Instituciones económicas que fueron creadas para tal caso: El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) . El primero, tenía como función principal reducir el desequilibro en la balanza de pagos en los países miembros, mientras que el segundo, financiaría a los países periféricos con créditos, proyectos y ayuda técnica.

Luego de la segunda guerra, hacia 1946, los capitales norteamericanos necesitaban acentuar sus inversiones. En Wall Street (centro de las finanzas estadounidenses) los bancos más importantes (Banca Morgan, Roquefeller, Mellon, etc.) habían tenido un superávit de 17 mil millones de dólares en un solo año. Algo tenían que hacer con esas fortunas. Una de las opciones, era evadir impuestos internos y colocarlas en los mercados exteriores.

En junio de 1947, el secretario de estado del presidente Truman, el general George Marshall puso en marcha el luego llamado “plan Marshall” (ver plan Marshall), en el cual se dirigía el superávit bancario de Estados Unidos hacia Europa en forma de préstamos, que debían ser invertidos en compra de productos norteamericanos. De esta manera, mediante diversos convenios, se aseguraba que los mismos préstamos volvieran a Estados Unidos.

La Unión Soviética, si quería competir por el liderazgo mundial con Estados Unidos, en ningún momento podía avalar y seguir los planes norteamericanos. Luego del triunfo del ejército rojo sobre Alemania, Stalin había construido un fuerte liderazgo sobre toda la Europa Oriental.

En pocos años (de 1945 a 1947), los Estados Unidos y la Unión Soviética habían pasado de la cooperación a la división y al conflicto.

Luego de la guerra, los soviético denunciaron la “teoría del cerco capitalista”. Esto consistía en rodear y aislar a la Unión Soviética, hasta alcanzar su debilitamiento y desaparición. Éste, sería un complot en el cual todos los países occidentales, bajo el liderazgo estadounidense, formarían parte. Según los soviéticos, ese “cerco”, era consecuencia del carácter agresivo del capitalismo occidental, el que nunca aceptaría la convivencia con un sistema distinto.

Los países de Europa Central (Hungría, Rumania, Bulgaria, Checoslovaquia y Polonia) se incorporaron a la órbita soviética. Yugoslavia y la Alemania del Oeste hicieron lo mismo. (Yugoslavia, conducida por el Mariscal Tito se diferenció al distanciarse de Stalin., y buscar una posición intermedia entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que más tarde se conocería como la “tercera posición”). Esta conformación de un verdadero “bloque” de países comunistas, resultó la primera respuesta para defenderse de la agresión del sistema capitalista.

Resumen Guerra Civil Española Guerra Civil Causas y Consecuencias

Resumen Guerra Civil Española – Causas y Consecuencias

En España un gobierno de izquierda, elegido en 1931, había introducido un programa de reformas económicas y sociales de gran envergadura. En 1936, un levantamiento del ejército, apoyado por políticos de derecha, dio inicio a una desesperada guerra civil en la cual la Unión Soviética y los grupos izquierdistas europeos y norteamericanos apoyaron al gobierno de Madrid, mientras Alemania e Italia proporcionaban ayuda vital a los rebeldes. Finalmente, estos últimos, encabezados por el general Francisco Franco, triunfaron en todos los frentes.

Introducción:  A partir de 1936 España se vio sacudida por una guerra civil que dividió a los ciudadanos en dos facciones antagónicas, enfrentadas hasta la muerte: nacionales y republicanos. Los primeros eran conservadores, de derecha, partidarios de la unión de la Iglesia y el Estado, opuestos a cualquier reforma social: su ideal era una sociedad española monárquica y católica.

En el bando opuesto, los sectores de izquierda promovían un cambio revolucionario, se oponían al férreo poder de las clases dominantes, y defendían la reforma agraria y la libertad de culto. En febrero de 1936, había triunfado el Frente Popular, una agrupación que representaba las ideas de izquierda. Pero inmediatamente comenzó la acción de los opositores: en julio de ese año, tan solo cinco meses más tarde, se produjo un levantamiento militar contra la Segunda República.

El golpe estaba al mando de Francisco Franco. A partir de entonces, el territorio quedó dividido en dos bandos: por un lado, los auto-proclamados «franquistas» o «nacionales», que apoyaban el liderazgo militar, la monarquía y la jerarquía eclesiástica; por el otro, las fuerzas populares, que se reconocían como «republicanas» y defendían las reformas socialistas. Fue una guerra larga y cruel.

Los nacionales contaban con tropas profesionales, mientras que las fuerzas republicanas estaban conformadas mayoritariamente por voluntarios que casi no tenían experiencia militar. En 1939, cayó Madrid: Franco había triunfado. A partir de ese momento, comenzaron la persecución a los vencidos, las humillaciones y las terribles consecuencias de tres años de guerra: hambre y miseria.

Antecedentes:
Caída de la monarquía: 
Después de la renuncia de Primo de Rivera el 28 de enero de 1930, le sucedieron al frente del gobierno el general Dámaso Berenguer (enero de 1930—febrero de 1931) y el almirante Juan Bautista Aznar (febrero—abril de 1931).

Pero ninguno de ellos pudo resolver los problemas internos a los que se agregaron los efectos de la crisis económica mundial, ni frenar los disturbios ocasionados por los intereses opuestos de los diferentes grupos sociales y fuerzas políticas.

Mientras tanto, la oposición republicana se había organizado mediante el Pacto de San Sebastián (agosto de 1930), al que se unieron los separatistas catalanes y los socialistas moderados. En este acuerdo se llegó al compromiso de que al establecerse la República se presentaría un Estatuto de autonomía para Cataluña y se buscaría entablar relaciones con las organizaciones obreras más importantes, PSOE y CNT, para atraer el apoyo obrero a la causa republicana.

En las elecciones municipales celebradas el 12 de abril de 1931, los partidos republicanos obtuvieron una gran mayoría; en las capitales de provincia 67% del electorado (el sufragio era universal masculino) votó a favor de la unión republicano—socialista y en contra de la monarquía. Ante esos resultados, el rey Alfonso XIII decidió abdicar y partió para el exilio. La República había triunfado a través de una vía pacífica y democrática.

La Segunda República:
Sus Transformaciones

La República fue proclamada el 14 de abril de 1931 , tras lo cual se instaló un gobierno provisional que convocó a elecciones para las Cortes Constituyentes.

Dichos comicios, celebrados el 28 de junio siguiente, dieron mayoría a la coalición Republicana Socialista, ya representada en el gobierno provisional que continuó en funciones.

La nueva Constitución fue aprobada el 9 de diciembre de 1931, fecha en que también fue nombrado Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República (jefe de Estado) y días después fue designado Manuel Azaña en calidad de presidente de gobierno (jefe de gobierno).

Durante los primeros dos años de la Segunda República, el llamado Bienio Reformista (noviembre de 1931 a noviembre de 1933), el gobierno buscó la transformación económica, social y política de España, a través de las siguientes medidas:

  1. a)  La promulgación de una serie de decretos tendientes a corregir los abusos que los propietarios agrícolas solían realizar en las contrataciones, y la creación del Instituto de Reforma Agraria destinado a expropiar, sin indemnización, las tierras de la alta nobleza.
  2. b)  La separación de la Iglesia y el Estado que incluía la disolución de las órdenes religiosas, entre ellas la de los jesuitas cuyas propiedades serían confiscadas; a las demás órdenes se les prohibía ejercer la industria, el comercio o la enseñanza, y los sacerdotes quedaban sometidos al pago de impuestos como todos los ciudadanos.
  3. c)  La reforma en la estructura del ejército, compuesto hasta entonces por un número desproporcionado de jefes y oficiales. La reforma implicaba la reducción de las regiones militares de 16 a 8, y la abolición del Tribunal Supremo del Ejército y de la Armada, cuyas atribuciones pasaron a los tribunales ordinarios. Asimismo se anunció una revisión en la política de ascensos por méritos de campaña, establecida durante la anterior dictadura.
  4. d)  La promulgación del Estatuto de Autonomía de Cataluña, que facultaba a la región para constituir un gobierno que llevaría el nombre de una antigua institución de origen medieval, la Diputación del General o Generalitat. El gobierno catalán tendría competencias legislativas y ejecutivas en hacienda, economía enseñanza, cultura, sanidad, transporte, comunicaciones y obras públicas. En manos del gobierno central quedaban los asuntos exteriores, la defensa y el control de fronteras.

La aplicación de las reformas encontró serios obstáculos de parte de las fuerzas conservadoras y del ejército, incluso un fallido golpe de Estado encabezado por el general José Sanjurjo. Los grupos de derecha decidieron organizarse en contra de las medidas gubernamentales y en marzo de 1933 formaron la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), bajo el liderazgo de José María Gil Robles, en tanto que cobraban fuerza los partidos de corte fascista, como las Juntas de Ofensiva Nacional—Sindicalista (JONS) y la Falange Española (FE), creada por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador.

Los miembros de estas organizaciones constituyeron grupos paramilitares uniformados que, con camisas azules, actuaban en las calles a imitación de los grupos de asalto nazis (camisas pardas) o de los fascistas italianos (camisas negras).

De la misma manera que Mussolini encontraba en el antiguo Imperio Romano un modelo para su Estado fuerte, el fascismo español representado por las JONS y la Falange, poseía nacionalismo exacerbado basado en una visión reduccionista de la historia que tenía sus raíces en la época de formación del Imperio Hispánico, durante el reinado de los Reyes Católicos.

En particular, José Antonio Primo de Rivera se oponía al marxismo por su internacionalismo, incompatible con su idea de una patria española, o más bien castellana, y se oponía también a la lucha de clases, a la que calificaba como “dogma monstruoso”. Criticaba el liberalismo por su carácter individualista y rechazaba el sistema democrático; proponía la desaparición de los partidos políticos para sustituirlos por las “unidades naturales, la familia, el municipio y la corporación laboral”.

Responsabilizaba al capitalismo de haber provocado una injusta situación social en beneficio de los más ricos, pero también desaprobaba al socialismo por haber degenerado, según él, en una corriente de venganza basada en el odio. José Antonio Primo de Rivera proponía, por último, el liderazgo natural de un jefe que estuviera al mando de un Estado fuerte. Estas ideas fundamentaron el nacionalsindicalismo versión española del fascismo.

Guerra civil española, Franco y sus acólitos

Ver: Biografía de Francisco Franco

Los partidos de derecha aprovecharon el descontento hacia las reformas del gobierno de Azaña y obtuvieron mayoría en las elecciones generales de noviembre de 1933, en las que por primera vez votaban las mujeres. El CEDA obtuvo el mayor número de escaños en las Cortes y el gobierno quedó en manos del Partido Radical Republicano, liderado por Alejandro Lenoux.

Comenzaba así el llamado Bienio Negro de la Segunda República (noviembre de 1933 a diciembre de 1935), durante el cual el gobierno tampoco pudo resolver los graves problemas del país y se limitó a intentar regresar a la situación existente antes de 1931. La política reformista del primer bienio fue prácticamente desmantelada por una serie de decretos que constituyeron una auténtica contrarreforma del conservadurismo que agudizó las tensiones sociales y políticas .

A principios de octubre de 1934, los partidos de izquierda esperaban que el presidente de la República, Alcalá Zamora, convocase elecciones, pero éste encargó a Lerroux formar un nuevo gabinete; en éste se incluyeron tres miembros de la CEDA (uno de los cuales ocupó el ministerio de Agricultura), de modo que la derecha llegaba al poder.

Este hecho, al que se agregaban el crecimiento del desempleo y la amenaza del fascismo, aumentada a raíz de que la FE y las JONS se fusionaran en febrero de ese año, dio origen a una insurrección obrera que estalló en Asturias en el mes y de octubre, al tiempo que en Barcelona un movimiento separatista proclamaba el Estado Catalán ante el temor de que fuera anulado el Estatuto creado durante el primer bienio republicano. El gobierno logró dominar en poco tiempo ambos movimientos, que con ayuda de tropas trasladadas con urgencia desde Africa.

Después de la revolución de octubre, el número de ministros de la CEDA se elevó e a cinco, entre los cuales se encontraba Gil Robles como ministro de Defensa, quien a su vez nombró jefe del Estado Mayor al general Francisco Franco.

Pero el gobierno de Lerroux tampoco pudo sostenerse; dañado por un escándalo de corrupción, perdió credibilidad y fue destituido. El presidente de la República constituyó entonces un gobierno de tendencia central, y en enero de 1936 se disolvían las Cortes y se convocaban nuevas elecciones para el 16 de febrero.

Al mismo tiempo, los grupos y partidos de izquierda (republicanos, socialistas y comunistas) se integraron n un bloque denominado Frente Popular (como el formado en Francia). Esta organización política obtuvo mayoría en las elecciones de febrero de 1936, dejando atrás a la coalición de derechas denominada Frente Nacional Antirrevolucionario.

Manuel Azaña volvió a ocupar la presidencia del Sublevación en Barcelc gobierno y entre sus acciones destacaron: la amnistía para los presos de la Revolución de Octubre de 1934; la continuidad de las reformas del primer bienio republicano; la aprobación del Estatuto catalán; y el traslado de los generales Franco (a Canarias), Goded (a Baleares) y Mola (a Pamplona), para evitar que organizaran alzamientos militares.

Pero el nuevo gobierno se encontraba en una situación difícil, pues continuamente ocurrían incidentes esestabilizadores relacionados con la crisis europea y mundial de los años treinta. Las huelgas estallaron por todas partes mientras se multiplicaban las tomas de tierra por parte de los campesinos y la violencia urbana se manifestaba en enfrentamientos callejeros.

A todo lo anterior se agregaban las acciones realizadas por los extremistas de izquierda en contra de los sacerdotes católicn En esas circunstancias, las Cortes destituyeron a Alcalá Zamora y se eligió a Manad Azaña como presidente de la República, y a Santiago Casares Quiroga como jefe dt gobierno, quien trató de administrar el país entre el temor a la subversión social de las izquierdas y el miedo al golpe de Estado militar apoyado por las derechas que habí comenzado a gestarse.

Los planes para derribar la República, dirigidos por los militares, se iniciaron en el momento mismo de conocerse los resultados de las elecciones y fueron cobrando fuerza hasta que, en el mes de julio, los ánimos se exaltaron con el asesinato del líder derechista Calvo Sotelo, realizado por unos socialistas como represalia por el homicidio de su compañero el teniente Castillo, a manos de fuerzas de extrema derecha. Estos sucesos desencadenaron el estallido de la Guerra Civil Española, la noche del 17 de julio de 1936.

La Guerra Civil:

La Guerra Civil Española fue un acontecimiento bélico nacional que, al participar los factores ideológicos, políticos y económicos que convulsionaban el resto de Europa en los años treinta, trascendió las fronteras de España y atrajo la intervención de países extranjeros que aprovecharon el conflicto para convertir al país en un campo de experimentación bélica, en los umbrales de la Segunda Guerra Mundial.

En el ámbito interno, las fuertes tensiones sociales derivadas del atraso económico del país y de la desigual distribución de la riqueza habían generado un clima de insatisfacción de parte del pueblo hacia sus gobernantes quienes, además de haberse mostrado incapaces de avanzar en la modernización del país y elevar el nivel de vida de sus habitantes, ni siquiera habían podido alcanzar la estabilidad necesaria para avanzar sin sobresaltos en la evolución de la vida política. Así, las profundas divergencias políticas se sumaron al descontento social y crearon una situación explosiva que desembocó en el estallido de una terrible guerra civil que dividió y devastó España.

Fue el inicio de la guerra civil española: El Ejército y algunos sectores conservadores consideraron que el Gobierno del Frente Popular era impotente frente a la situación que atravesa España y en julio de 1936 iniciaron un levantamiento armado comandados por el general Francisco Franco.  Entre 1936 y 1939, el bando de los sublevados contó no solo con la mayor parte del Ejército, sino también con el apoyo de las tropas de la Italia de Mussolini (fascismo) y de técnicos y aviadores de la Alemania de Hitler (nazismo). Los republicanos, por su parte, conformaron milicias populares de obreros y campesinos sin entrenamiento militar que se unieron a los militares leales a la República. Se destacan, por otro lado, las fuertes diferencias al interior del bando republicano: algunos sectores consideraban que una revolución socialista era la única salida al conflicto, mientras que otros sostenían la necesidad de volver a la democracia y a las reformas de la Segunda República.

Propaganda del gobierno constitucional que llama a la población no combatiente a abandonar la ciudad de Madrid.

Orígenes y desarrollo del Conflicto Civil:

El conflicto se inició el 17 de julio de 1936, con el alzamiento de una fracción del ejército encabezada por los generales Mola y Franco, quienes se trasladaron desde el Marruecos Español para ponerse al frente de las operaciones militares, con el propósito de acabar con el gobierno republicano constitucional, dirigido en ese momento por la coalición izquierdista del Frente Popular.

El bando sublevado representaba a las fuerzas de derecha y extrema derecha, es decir, a la España rural católica tradicional de los grandes propietarios agrarios, así como al gran capital conectado con numerosos intereses extranjeros. Mientras que los pequeños propietarios campesinos reclutados en la Falange y los grupos carlistas (los llamados “requetés”) constituían el apoyo popular de los rebeldes. Los miembros de las clases medias favorecieron a uno u otro bando en función de su ubicación geográfica.

A pesar de que los sublevados se autodenominaron “nacionales”, en referencia a su propósito de unificar al país bajo un gobierno central que enalteciera la patria castellana, recibieron —desde los primeros momentos y a lo largo del conflicto— el auxilio de tropas italianas y alemanas, además de suministros de armamento y municiones.

Por su parte, la ayuda soviética y la oleada de simpatía que despertó la causa de la República en Europa y América (en México particularmente) dieron paso a la formación de unidades de voluntarios extranjeros de diversas nacionalidades, denominadas brigadas internacionales, integradas por soldados veteranos de la Primera Guerra Mundial, obreros, estudiantes o intelectuales que se trasladaron a España para luchar contra el fascismo.

Pero mientras la intervención nazi—fascista en apoyo de los sublevados fue inmediata, las fuerzas republicanas que defendían al gobierno democrático de España no pudieron contar con la ayuda de las potencias occidentales (Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña), que no parecían dispuestas a apoyar la República por temor al establecimiento de un régimen comunista en España, decidieron adoptar una política de “no intervención” y pidieron que ésta fuera secundada por las demás naciones, actitud que resultó en beneficio de los rebeldes.

El alzamiento se propagó por diversas regiones y ocupó numerosas capitales de provincia, pero no pudo tomar Madrid donde fue reprimido. Hacia los últimos días del mes de julio, el país se había dividido en dos zonas mutuamente enemigas, división que más o menos se acomodaba al resultado electoral de los últimos comicios.

Una vez que el gobierno de las diversas localidades quedó en manos de los rebeldes, se formó en Burgos una Junta de Defensa Nacional, que actuó como dirección política y en la que Francisco Franco —nombrado Generalísimo del Ejército después de la muerte del general Sanjurjo, jefe de la conspiración— ocupó el mando con el cargo de jefe de gobierno del Estado, es decir, como máxima autoridad política.

En este proceso fue muy importante la unificación de la Falange y las JONS en “una sola entidad política de carácter nacional”, cuyo jefe supremo sería Franco. Este, para fortalecer su liderazgo, se hizo denominar “caudillo”, versión castellana del apelativo Duce adoptado por Mussolini, mientras los medios de propaganda comenzaban a difundir el lema “Una Patria, un Estado, un Caudillo”, adaptación española de la frase hitleriana “Fin Reich, em VoJk, en Fuhrer”. De esta manera, la concentración de poderes era total y se configuraba un nuevo Estado de tipo autoritario, similar a los de Alemania e Italia.

A diferencia de la unificación política lograda por Franco en el bando rebelde, el gobierno republicano padecía divisiones internas y una situación de crisis evidenciada en los cambios de jefatura efectuados durante el conflicto. Desde los primeros días del alzamiento y conforme se sucedían las derrotas del ejército republicano, la autoridad central se debilitó y no pudo contener los enfrentamientos entre anarquistas y comunistas que generaron divisiones intensas y ocasionaron de la unidad política e incluso militar en el ámbito republicano, con consecuencias para la causa del gobierno constitucional.

En la primavera de 1937, los republicanos obtuvieron algunas victorias y los rebeldes decidieron centrar sus principales operaciones en la zona norte.

El 26 de abril, la Legión Cóndor de la aviación alemana ocasionó una brutal agresión contra la población de la ciudad vasca de Guernica, donde Hitler inauguró el devastador armamento que preparaba para hacer estallar una nueva Guerra Mundial. Para octubre, las tropas rebeldes habían logrado dominar la zona norte con excepción de la porción noreste (Cataluña) y ocupaban una franja de territorio que, por el oeste, se extendía hasta el extremo sur de la Península Ibérica, además de Marrueco español.

avion italiano en la primera guerra mundial

Bombardero italiano S-81 en acción sobre las lineas re publicarías.

A finales de 1937, los republicanos obtuvieron una gran victoria en Teruel, pero esta ciudad cayó en poder de los rebeldes en febrero del siguiente año. Entre marzo y julio de 1938, se llevó a cabo la operación Aragón—Mediterráneo, que constituyó un avance de las tropas «nacionales” hacia el mar y significó la partición del territorio republicano en dos zonas desiguales.

En los siguientes meses de 1938 se llevó a cabo la batalla del Soldado, Ebro, que resultó ser una campaña de desgaste contra el ejército republicano, cuya derrota dejó despejada la ruta para que los sublevados pudieran avanzar hacia Cataluña, lo que significaba prácticamente el triunfo definitivo de las fuerzas rebeldes.

Ante la inminente derrota, en noviembre de 1938, Juan Negrín (jefe de gobierno desde mayo de 1937) buscó una paz negociada y emitió una propuesta de condiciones mínimas: garantía de independencia española, derecho del pueblo a escoger su propio gobierno y renuncia a las represalias. Sin embargo, estaba claro que era inútil cualquier intento de negociar con Franco una paz con condiciones, pues el caudillo pretendía la aniquilación total de la República.

El 28 de marzo, las tropas franquistas entraban en Madrid y tres días más tarde caían las últimas plazas leales al gobierno republicano. La guerra se dio por terminada el 1 de abril de 1939; la República se desmoronó y sus representantes huyeron al extranjero, estableciendo un gobierno republicano en el exilio.

Pero el fin de la guerra civil no significó que España recuperara la paz. Al establecerse en todo el país el gobierno de Franco, dio comienzo una etapa de atroces represalias en contra de los vencidos; sólo quedaron a salvo de la represión los que marcharon al exilio y de éstos particularmente los que marcharon a América precedidos por los niños que durante la guerra habían sido enviados a México; los exiliados que se dirigieron a Francia se salvaron sólo de forma momentánea hasta que este país fue ocupado por los nazis.

La Guerra Civil Española tuvo importantes consecuencias mucho más allá de las fronteras de la península Ibérica. Primero, reveló la falta de decisión (o incapacidad) de las democracias occidentales para, mediante la fuerza, lograr objetivos en política exterior: incluso, el gobierno izquierdista francés del Frente Popular, elegido en 1936, no pudo brindar una ayuda efectiva a los republicanos ni impedir que los rebeldes recibieran auxilio desde el promesa de los dictadores de que no habría más expansionismo (el Acuerdo de Munich), los electores los aclamaron como héroes nacionales. Sin embargo, en marzo de 1939, Hitler procedió a ocupar el resto de Checoslovaquia y capturó el puerto de Memel en Lituania; en abril, Mussolini se apoderó de Albania. Estos nuevos actos de agresión no provocados desprestigiaron totalmente las políticas que habían llevado al Acuerdo de Munich. Inglaterra y Francia, enfrentadas a la perspectiva de una expansión fascista ilimitada en Europa central, se apresuraron a prometer ayuda militar a Polonia, Grecia y Rumania si cualquiera de ellas era atacada.

Consecuencias.

La principal consecuencia de la Guerra Civil Española fue la gran cantidad de pérdidas humanas (casi un millón), no todas atribuibles a las acciones propiamente bélicas y sí muchas de ellas relacionadas con la violenta represión ejercida o consentida por ambos bandos, entre las que se pueden incluir las muertes producidas por los bombardeos sobre las poblaciones civiles.

En el aspecto político, el resultado fue el brusco cambio de un gobierno emanado de las urnas electorales a otro surgido de las armas; es decir, el final de la democracia para dar paso a una férrea dictadura que se prolongaría hasta la muerte de Franco en 1975.

Las principales consecuencias en el plano económico fueron: pérdida de reservas materiales y financieras, disminución de la población activa, destrucción de infraestructura, disminución de la producción y reducción en el nivel de ingresos .La  mayoría de la población española padeció durante la contienda y por las siguientes dos décadas, los efectos del racionamiento y la privatización de bienes de consumo.

El Plan Marshall, que después de la Segunda Guerra Mundial ayudó en la recuperación económica de otros países europeos, no se hizo extensivo a España debido a que el régimen franquista debía su triunfo a la ayuda nazi—fascista. La Guerra Civil Española, con todas sus brutales implicaciones para la población y el desarrollo político y económico del país, parecía constituir el preámbulo de la nueva guerra total que amenazaba al mundo entero, un conflicto que colocaba a las naciones occidentales en la disyuntiva entre el terror rojo y la amenaza fascista, una guerra cuyo desarrollo y pavaoros desenlace final, fundamentarían los cimientos de la etapa histórica que hoy llamamos «mundo actual».

La Crisis de la Democracia
Por: Jean Paul Brenet y Michel Launay (1991)

En realidad, la democracia se vio trastornada por la Gran Guerra y después de ésta ya no pudo recuperar realmente su verdadero lugar en el concierto de las naciones. El desarrollo de las dictaduras nacionalistas precipitó su crisis, y la guerra de España es uno de los ejemplos que quizá lo ilustren más trágicamente.

Sobre el gran “lienzo” del Guernica, Picasso quiso reflejar su particular visión del horror de las guerras fratricidas al tiempo que el fra­caso de la gran ilusión de la permanencia de la realidad democrática. ¿Por qué la democracia iba a ser eterna? Muchas personas se preguntaban unayotravez sino eran ya necesarios nuevos modelos políticos para este siglo de hierro.

guerra civil española

Ya, en 1919, en su obra La decadencia de Occidente, Oswald Spengler anunciaba la venida de los Césares y la desaparición de la democracia parlamentaria, a medida que aumentasen las masas populares. En 1934, Keyserling publica La revolución mundial y la Responsabilidad del Espíritu, libro prologado por Paul Valéry, y en el que su autor sostiene la necesidad de una intervención de lo irracional en las instituciones, afirmando que la democracia ya había cumplido su papel y que el siglo XX es una época de “domadores” (de masas). 1936-1939 son los años del fracaso de los frentes populares y del triunfo de las dictaduras. En 1940, Lucien Rebatet publica Decombres, donde tras un repaso al itinerario seguido por la democracia camino del abismo, concluye, erróneamente, con su muerte definitiva.

Cuadro Sinòptico Guerra Civil Española

cuadro sinoptico guerra civil española

        Cronología Guerra Civil Española y Dictadura      
FECHAACONTECIMIENTO
1898Derrota española en la Guerra Hispano-estadounidense: España pierde Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas.
1910Se funda en Barcelona la organización anarcosindicalista CNT.
1917Gran crisis social y política del reinado de Alfonso XIII.
1921Fundación del Partido Comunista de España (PCE), tras la ruptura interna del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
1923Golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera, con la anuencia del rey Alfonso XIII.
1929Crac de la Bolsa de Nueva York, origen de la Gran Depresión que afectará pronto a España.
1930Final de la dictadura de Primo de Rivera.
1931Proclamación de la II República: Alfonso XIII abandona España.
1932Cataluña obtiene su propio Estatuto de Autonomía. La reforma agraria se convierte en uno de los principales objetivos del gobierno. Las conspiraciones antirrepublicanas han dado comienzo.
Octubre de 1933José Antonio Primo de Rivera, hijo del ex dictador, funda el partido fascista Falange Española.
Noviembre de 1933La victoria de los conservadores en las elecciones pone fin a las reformas de los gobiernos de Manuel Azaña.
1934La llamada Revolución de Octubre, aunque fracasada, abre una profunda crisis entre los sectores sociales y políticos más enfrentados .
1935Creación de la coalición de organizaciones izquierdistas llamada Frente Popular.
Febrero de 1936Victoria electoral del Frente Popular. Las conspiraciones antirrepublicanas se incrementan.
Mayo de 1936Azaña se convierte en presidente de la República.
Julio de 1936Comienza la rebelión militar que da lugar a la Guerra Civil. Los sublevados obtienen un tercio del territorio español e institucionalizan la represión contra quienes se les resisten. Los defensores de la legalidad republicana y los revolucionarios inician la defensa del territorio no sublevado.
Julio de 1936La revolución social se extiende por la zona republicana. Al mismo tiempo comienza la represión a cargo de grupos descontrolados contra el clero y los acusados de apoyar a los sublevados.
Agosto de 1936Brutal represión tras la conquista de Badajoz por parte de los militares rebeldes.
Septiembre de 193627 países crean el llamado Comité de No Intervención con el objeto de mantenerse al margen del conflicto español.
Septiembre de 1936El socialista Francisco Largo Caballero se convierte en presidente del gobierno republicano.
Septiembre de 1936El general Francisco Franco decide destinar una importante parte de sus fuerzas para liberar a los rebeldes asediados en el Alcázar de Toledo. Franco es designado por los sublevados generalísimo y jefe del gobierno.
Octubre de 1936Franco une a su jefatura política y militar la jefatura del Estado, el día 1.
Octubre de 1936El dirigente alemán Adolf Hitler crea la Legión Cóndor para ayudar a los franquistas.
Octubre de 1936La Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas (URSS) envía sus primeros equipos de ayuda a los republicanos. Llegan asimismo los primeros miembros de las Brigadas Internacionales.
Noviembre de 1936El gobierno de Largo Caballero se dirige a Valencia ante el decidido ataque franquista contra Madrid, repelido por la Junta de Defensa encabezada por el general José Miaja.
Diciembre de 1936Los primeros soldados italianos, enviados por Benito Mussolini, llegan a España para ayudar a las fuerzas franquistas.
Febrero de 1937Málaga cae en poder de los franquistas, auxiliados por tropas italianas, el día 3. La inmediata represión se cobra miles de muertos.
Febrero de 1937La batalla del Jarama finaliza con el relativo fracaso de las tropas franquistas, que no cubren sus objetivos.
Marzo de 1937Las fuerzas republicanas derrotan a las tropas italianas en la batalla de Guadalajara.
Abril de 1937Franco promulga el día 19 el llamado Decreto de Unificación, por medio del cual crea una única formación política legal bajo su mando: FET y de las JONS.
La histórica ciudad vasca de Guernica sufre un brutal bombardeo el día 26 a cargo de la Legión Cóndor.
Mayo de 1937Luchan entre sí en Barcelona distintas fuerzas republicanas enfrentadas a causa de la primacía de la revolución o la organización militar. El socialista Juan Negrín sustituye a Largo Caballero al frente del gobierno republicano.
Junio de 1937Los franquistas conquistan Bilbao y el resto de los territorios vascos que no se hallaban bajo su control.
Julio de 1937Derrota republicana en la batalla de Brunete.
Agosto-octubre de 1937Los franquistas completan la conquista del norte de España.
Enero de 1938Conquista republicana de Teruel.
Febrero-abril de 1938Los franquistas recuperan Teruel a finales de febrero y continúan su avance hacia el Mediterráneo a través del territorio republicano, con lo que dividen éste en dos.
Julio de 1938Comienza la batalla del Ebro con el avance republicano.
Noviembre de 1938Decisiva derrota de las fuerzas republicanas en la batalla del Ebro.
Diciembre de 1938Las tropas franquistas lanzan una ofensiva contra Cataluña.
Enero de 1939El gobierno de Negrín abandona Barcelona y se dirige a Figueras (Girona) poco antes de que la capital catalana cayera en manos franquistas.
Febrero de 1939Miles de refugiados y el propio gobierno republicano cruzan la frontera francesa; los franquistas conquistan el resto de Cataluña.
Marzo de 1939El coronel Segismundo Casado encabeza el organismo republicano que sustituye a Negrín con el objeto de alcanzar una paz honrosa. El día 28 entran las tropas franquistas en Madrid.
Abril de 1939El general Franco hace público el último parte bélico el día 1: la guerra ha terminado con la victoria de quienes se habían sublevado tres años antes.
1939-1975El triunfo militar permite a Franco gobernar España por medio de una dictadura hasta su fallecimiento, el 20 de noviembre de 1975.
Spain at War: The Spanish Civil War in Context, 1931-1939; George Esenwein and Adrian Shubert, Longman, 1995; Spain’s Civil War, second edition; Harry Browne, Longman, 1996.

Fuentes Consultadas:
El Mundo Moderno y Contemporáneo Tomo II – Gloria Delgado
Lengua y Literatura 3º Serie LLaves
Enciclopedia Electrónica Encarta