La crisis del 29

Biografia de Pancho Villa Lider Revolucionario de Mexico

Biografía de Pancho Villa Líder Revolucionario de México

Las tropas revolucionarias de Pancho Villa avanzan sobre Ciudad Juárez. En 1911, miles de campesinos y desheredados se suman a ellas día a día formando un ejército irresistible. El dictador Porfirio Díaz es derrotado, pero la Reuolución Mexicana no se detiene y conmociona la vida del país.

Pancho Villa, peón de hacienda y proscrito de la justicia, se sumó con sus hombres en El Paso al ejército revolucionario de Madero y participó en la toma de Ciudad Juárez en 1911.

Nacido el 5 de junio de 1878, en el pueblo de San Juan del Río, Durango, Pancho Villa se llamaba en realidad Doroteo Arango.

A los diecisiete años huyó a la sierra después de matar a un hacendado que había abusado de su hermana.

Fue entonces cuando se hizo llamar Pancho Villa, que era el nombre de su abuelo. Para sobrevivir robaba ganado a los hacendados y repartía su botín con los más desfavorecidos, lo que le valió la fama de «amigo de los pobres» y sus hazañas se hicieron legendarias.

BIOGRAFIA INTRODUCTORIA:Al estallar la Revolución Mexicana (1910), contra Porfirio Díaz, ofreció sus servicios al líder opositor Francisco Madero. Durante la gestión de Madero, sirvió a las órdenes del general Huerta, y fue condenado a muerte por insubordinación.

Escapó a los Estados Unidos, pero regresó tras el asesinato de Madero y, a la llegada al poder de Huerta (1913), se unió a la oposición encabezada por Venustiano Carranza.

Al frente de un improvisado ejército controló el estado de Chihuahua y formó la División del Norte, con la que ocupó las ciudades de Torreón y Ciudad Juárez.

En 1914 tomó Zacatecas y, enemistado con Carranza, se entrevistó con Emiliano Zapata en Xochimilco. Ambos entraron en la ciudad de México. Cuando Carranza retomó el poder (1916), Villa se mantuvo en la oposición, pero sufrió una grave derrota en Celaya frente al general Obregón.

Biografia  de Pancho Villa Lider Revolucionario de Mexico

El 9 de marzo de 1916, Villa cruzó la frontera y atacó la ciudad estadounidense de Columbus (Nuevo México), matando a varios ciudadanos y destruyendo parte de ella. Una expedición a las órdenes del general John Joseph Pershing fue enviada en represalia, pero no logró capturar a Villa.

Convertido en guerrillero, continuó la lucha contra Carranza y, tras el derrocamiento de éste, en 1920, logró una amnistíay se retiró cerca de Parral (Chihuahua), donde fue asesinado por sus enemigos políticos.

Pancho Villa nunca llegó a integrarse del todo en el sistema de gobierno y esto le acarreó muchos problemas con otros generales revolucionarios. Se retiró en 1920 a su hacienda Canutillo, en Durango, pero, ante la sospecha de que se aprestaba a uoluer a la lucha armada, Pancho Villa fue asesinado por sus enemigos políticos en Hidalgo del Parral, el 20 de julio de 1923.

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BIOGRAFIA: Pancho Villa (1878-1923): Revolucionario mexicano nacido en San Juan del Río, Durango, en 1876 – muerto en Parral, Chihuahua, en 1923.

Pobre paisano, huérfano y habiendo recibido muy poca educación cuando estalla la Revolución mexicana en 1910, Francisco Villa, llamado Pancho Villa, se refugió durante varios años en las montañas después de haber asesinado al propietario de la hacienda donde trabajaba por defender a su hermana que fue agredida.

Pancho Villa , Biografía

Pancho Villa, cuyo verdadero nombre era Doroteo Arango, nació en 1878 en una hacienda de San Juan del Río, en el estado de Durango.

Huérfano, analfabeto, peón y curtido en la brutalidad de sus patronos y de la dictadura porfirista, se echó a la sierra cuando apenas había superado la veintena de años, al parecer después de matar a un representante del gobierno que había violado a su hermana.

Cuando acudió al llamado de Madero para luchar contra Porfirio Díaz, Pancho Villa ya había adquirido fama en el norte de México asaltando trenes y bancos y repartiendo en no pocas ocasiones lo robado entre los pobres.

Desde el comienzo de la revolución él se une a las filas de Madero en su lucha contra la dictadura de Porfirio Díaz, y dá muestras de sus dotes de combatiente y organizador en numerosas batallas victoriosas.

Aprovechando de su conocimiento del terreno y de los paisanos, forma su propio ejército en el norte de México, con el cual contribuye al triunfo del movimiento revolucionario.

En 1912 es tomado prisionero, sospechando el general Victoriano Huerta de participar en la rebelión de Orozco en defensa de las aspiraciones sociales de los paisanos, que Madero había aplazado.

Logra escapar a los Estados Unidos, después del asesinato de Madero, regresa a México y forma un nuevo ejército revolucionario, la División del Norte, en 1913.

Con sus tropas sostiene la lucha de Venustiano Carranza y Emiliano Zapata contra Huerta, quien se había impuesto como dictador.

Juntos, lo hacen caer en 1914; pero después de la victoria de esta segunda revolución, Villa y Zapata se sienten engañados por Carranza y retoman las armas contra éste último.

Esta vez, la suerte no está de su lado: Álvaro Obregón derrota las tropas de Villa y Carranza consolida su poder, obteniendo el reconocimiento oficial de los Estados Unidos para su gobierno.

En su intento de demostrar que Carranza no controla el país, y con el fin de poner contra el dictador al presidente norteamericano Wilson, Villa ataca el territorio norteamericano del Nuevo México y asesina 16 ciudadanos americanos (1916).

Wilson envía un ejército bajo el mando del general Pershing al norte de México para terminar con Pancho Villa; pero el conocimiento del terreno y el sostén de la población paisana permiten a Villa y sus tropas resistir durante cuatro años, en una guerra a medio camino entre la guerrilla y el bandidismo.

A la caída de Carranza en 1920, el nuevo presidente Adolfo de la Huerta le ofrece la amnistía y un rancho en Chihuahua, a cambio de detener sus actividades guerreras y su retiro de la vida política.

Villa acepta, pero muere tres años más tarde, asesinado en su rancho por razones políticas, durante la presidencia de Obregón. 

pancho villa lider mexicano

Al frente de un ejército de campesinos y proscriptos, expulsó a los federales del estado de Chihuahua y formó la División del Norte.

Con ella defendió la causa constitucionalista, ganando magníficas batallas que le hicieron dueño del norte del país y le auparon a la gobernación mili tar de Chihuahua.

En ese puesto organizó la administración, la economía y las finanzas del estado, expropió latifundios, repartió tierras y fundó centenares de escuelas.

Coincidiendo con Zapata en la disidencia con Carranza, ambos caudillos entraron en México en 1914, pero incapaces de entenderse fracasaron en su intento de gobernar el país. Tras entregar sus armas en la convención de Sabinas, en 1920, después de varios años de azarosa lucha guerrillera, Villa se retiró a Durango, donde permaneció hasta que fue asesinado en una emboscada en Parral, en 1923.

La profanación de su tumba y el robo de su cráneo contribuyeron aún más a la mitificación de quien fue llamado el «Centauro del norte».

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La Historia: Un caudillo llamado Pancho Villa
En 1908 aparece un libro titulado La sucesión presidencial en 1910, de Francisco Ignacio Madero. Este texto, prolongado por el Plan de San Luis de 1910, se va a convertir rápidamente en la plataforma de la revolución de 1910. Madero afirma en su libro: «Sufragio efectivo y no a la reelección del presidente», y prevé una insurrección contra Porfirio Díaz para el 20 de noviembre. Pero Madero, llegado al poder en 1911, es desbordado enseguida por las reivindicaciones sociales de sus antiguos aliados Pancho Villa y Emiliano Zapata; el contrarrevolucionario Huerta se aprovecha de estas divisiones.

A partir de ahí comienza la guerra civil, que va a durar siete años, en un contexto de crisis social y política y con la intervención de las potencias extranjeras, sobre todo de Estados Unidos. La guerra civil termina con la intervención de Carranza, un gran terrateniente, que dirige un ejército constitucionalista. El 5 de febrero de 1917 se promulga la nueva Constitución mexicana, especie de síntesis de todos los programas liberales planteados a lo largo del s. XIX.

La oposición entre los partidarios de Pancho Villa y los de Emiliano Zapata procede de una diferencia estructural entre el norte y el sur de México. Los amigos de Villa esperaban que la reforma agraria deshiciera los inmensos latifundios existentes y los repartiera entre un gran número de pequeños propietarios que establecerían de este modo sus ranchos. Los hombres de Villa eran verdaderos cow-boys vaqueros! que aspiraban a convertirse en rancheros.

Como contrapartida, los seguidores de Zapata eran fundamentalmente indios que deseaban recuperar las tierras que habían perdido a raíz de las leves de expropiación y de colonización. Estos indios se hicieron soldados temporalmente para obtener e! derecho de labrar sus propias tierras.

Biografía: Pancho Villa – Fuente América Un Nuevo Mundo

Biografìa de Emiliano Zapata Lider Revolucionario Mexicano

Biografía de Emiliano Zapata
Líder de la Revolución Mexicana

Las fuerzas revolucionarias mexicanas convocan, en octubre de 1914, una convención en Aguascalientes para organizar el país. En ella se concreta la alianza entre Villa y el líder del revolucionarismo agrario Emiliano Zapata, contra las pretensiones de Venustiano Carranza.

Zapata encabezó durante la Revolución Mexicana el movimiento agrarista. Nacido en San Miguel Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879, de origen campesino y mínima instrucción, desde muy joven luchó contra los abusos de los terratenientes y por la propiedad de la tierra para los campesinos.

Emiliano Zapata (1879-1919): Protagoniza la Revolución Mexicana desde 1910, encarnó la lucha por la mejora de las condiciones de las clases menos favorecidas. Sus principios y propuestas siguen siendo hoy en día un punto de referencia básico en gran parte del campesinado mexicano.

biografia de emiliano zapata

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RESUMEN BIOGRAFICO: De origen indio. Nació en San Miguel Anenecuilco, Morelos, y falleció en Hinameca, Cuernavaca.

Hijo de campesinos, empezó en 1909 su actividad revolucionaria junto a Ayala, hostigando a los hacendados y repartiendo tierras entre los campesinos. Combatió el «porfiriato», encabezando el movimiento agrarista.

Madero subió a la presidencia en 1911, pero Zapata no reconoció su gobierno porque creía que traicionaba los principios revolucionarios.

Exigió que la revolución cumpliese con el reparto de tierras (plan de Ayala, rectificado en 1914) y se hizo fuerte en Morelos empezando la revolución agraria, en contra de Carranza y Huerta, con un ejército de 15.000 hombres, en contraposición a Obregón, Orozco y Villa.

Se alió a Pancho Villa y ambos ocuparon la ciudad de México en 1914, pero su posterior ruptura con Villa fue aprovechada por Carranza, que lo aisló en Morelos. Se hizo cargo de la administración de su territorio con independencia del Gobierno central.Fue asesinado por los carrancistas en una emboscada.

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En México fue conocido como el «Atila del sur» pues encabezó la lucha agraria en su Estado natal de Morelos, en el sur del país. A él se le atribuye el lema «la tierra es de quien la trabaja».

Héroe nacional, venerado por el campesinado mexicano. Sus adversarios consideraban que era simplemente un bandido roba-vacas que, con sus salvajes huestes armadas, amenazaba vidas, honor, propiedades y a la misma civilización.

Con el paso del tiempo, Zapata se convirtió en héroe; los defectos del caudillo quedaron difuminados, olvidados, transformados por la pluma del poeta, la mano del muralista o las elocuentes palabras del político.

Emiliano Zapata

BIOGRAFIA: Revolucionario mexicano:

(San Miguel de Anenecuilco, Morelos, 1883 – Chinameca, Cuernavaca, 19 de abril de 1919) Zapata nació en la zona sur mexicana.

Su vida fue, hasta que se lanzó como guerrillero, la de cualquier campesino mexicano, sólo que el rompió contra el sistema rígido y feudal existente y se lanzó al monte en compañía de otros compañeros para luchar contra los terratenientes y el Gobierno.

A la vez existía otra figura revolucionaria en aquel tiempo, la de Villa, en la zona Norte, que se lanzó primero al bandidaje y casi siempre luchó en apoyo de algún hacendado, buscando poder y riquezas personales; sin embargo, Zapata, más honrado, siempre estuvo al lado del pueblo, intentando conseguir su causa.

El Estado zapatista, conseguido después de la revolución de Madero, se localizo en el sur -en Morelos- , donde, a diferencia del norte, ya existía una conciencia proletaria, aún sin madurar, pero que comenzaba a dar frutos, a la par que la unidad e independencia del ejército de Zapata eran mucho más evidentes que las del de Villa en el norte.

En el estado de Morelos, donde se hizo fuerte, Zapata logró establecer una organización administrativa, creó comisiones agrarias para estudiar las formas de reparto de la tierra, impulsó la economía y la educación popular. Sin embargo, la ruptura con Pancho Villa, su aliado natural, poco después de la Convención de Aguascalientes de 1914, fue una de las causas del debilitamiento del movimiento agrarista.

Al poco tiempo, Madero comenzó a reprimir y limitar las concesiones del Estado de Morelos, ya que se le escapaba de las manos al no poder consolidar el poder burgués que deseaba.

Zapata insistió en las reivindicaciones y finalmente rompió con la contrarrevolución burguesa disfrazada de revolución.

En 1913, Huerta tomó el poder, y en 1914, la alianza Zapata, Villa y Carranza lo derribó.

Carranza intentó frustrar la revolución nuevamente y los otros dos atacaron y ocuparon la capital mexicana a fines de 1914.

Zapata apoyó constantemente la reforma agraria, que se intentaba implantar a nivel nacional; formuló el Plan de Ayala en 1911, que deseaba devolver al campesinado las tierras usurpadas por los hacendados; el lema «Tierra y Libertad» simbolizó dicho plan zapatista.

La burguesía se echó encima buscando todos los medios para que el plan no se llevase a cabo; los guerrilleros tuvieron que volver al monte, mientras que sólo en Morelos se realizaba la reforma.

Carranza le hace promesas a Zapata, pero siempre se niega a cumplir.

El dirigente revolucionario ve que a la larga se producirá la ruptura, y se siente apoyado por la clase obrera mexicana contra Carranza.

Pero ésta aún no ha llegado a una unión total con el zapatismo.

Carranza, por medio de un general fiel -Pablo González- , tiende una trampa a Zapata en 1919 y lo hace asesinar, imaginándose así que ha acabado con la revolución campesina.

Se equivocó, el zapatismo sobrevivió a Zapata.

Carranza fue asesinado un año después en Veracruz, realizándose la unión entre pequeña burguesía, campesinado y grupos obreros.

No hay que olvidar que el dirigente popular desarrolló su revolución sobre unas bases socialistas, a la vez que apoyó mediante declaraciones la Revolución rusa, aunque en México no existía una vanguardia obrera que dirigiera óptimamente al campesinado mexicano, como sucedió en la Revolución soviética.

Sacco y Vanzetti:Caso del Juicio a los Italianos Anarquistas – Historia

LA EJECUCIÓN DE LOS ANARQUISTAS SACCO Y VANZETTI

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti eran dos inmigrantes italianos, acusados del asalto y homicidio del pagador de una fábrica, Frederick Parmenter, y su escolta Alessandro Berardelli, en el pueblo de South Braintree, Estados Unidos, el 15 de abril de 1920. El proceso judicial causó un gran escándalo internacional y fuertes protestas, sobre todo en Europa aunque también tuvo grandes dimensiones en Latinoamérica, debido a las escasas e insuficientes pruebas.(wikipedia)

Pero no pudieron matarlos en la memoria. Sacco y Vanzetti pasaron a ser, para siempre, “Héroes del pueblo”. Publicaciones, actos, conferencias, obras de teatro, filmes, hermosas canciones, los recuerdan. Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, un zapatero y un vendedor de pescado, así de humildes. Dos italianos inmigrantes. Pero saltaron a la gloria. A los jueces, a los funcionarios que actuaron en este increíble crimen legal ni se los recuerda. Pero se los nombra. Principalmente al juez Fuller. En realidad, todos los jueces que interpretan las leyes a favor del poder quedan en la lista negra de la historia.

Situación Histórica en EE.UU.:La toma del poder de Rusia por los bolcheviques en 1917 y su proclamación de la revolución mundial alarmó a los líderes políticos de Europa Occidental y los Estados Unidos. En 1919, el procurador de los EUA, A. Mitchell Palmer, previno que 60 mil radicales extranjeros se proponían iniciar la revolución roja en el país, recordando las bombas postales enviadas a funcionarios en abril y que el 3 de junio hubo explosiones en casas de políticos de ocho ciudades, incluyendo la suya en Washington.

Según el procurador, ya era hora de poner de lado las “muy liberales” normas de la declaración de derechos y actuar prontamente contra la subversión. Valiéndose de agentes del Departamento de Justicia, Palmer infiltró los partidos Comunista, Comunista Obrero y Socialista, consiguiendo coordinar reuniones de éstos y otros grupos radicales el 2 de enero de 1920. Esa noche los agentes del procurador apresaron en 33 ciudades a 3.000 personas, casi todos extranjeros, a quienes se acusó de querer deponer al gobierno de los Estados Unidos.

Las llamadas incursiones Palmer continuaron durante junio, arrestando a 6.000 extranjeros indeseables y deportando a casi mil de ellos. Fue durante esta histeria antirradical y antiextranjera cuando se llevó a cabo el asalto en South Braintree(próximo ítem) y, subsiguientemente, las detenciones e inculpaciones de Sacco y Vanzetti que causarían tanta controversia.

El asalto en South Braintree: Hacia las tres de la tarde del día jueves 15 de abril de 1920, el pagador de la compañía zapatera Slater & Morrill, con sede en South Braintree, Massachusetts, salió de la oficina acompañado de un guardia armado para llevar la nómina semanal, unos 16.000 dólares, a la fábrica, a unas cuantas cuadras de ahí. Dos hombres morenos los detuvieron y les dispararon.

El guardia murió instantáneamente y el pagador murió poco después. Cuando uno de los pistoleros se agachó para tomar el arma del guardia, se le cayó su gorra. Mientras los pistoleros tomaban las cajas con dinero, apareció un tercer asaltante con un rifle. Los tres huyeron en un coche azul descapotable, tripulado por dos hombres: la huida fue cubierta por un rifle que salía de la ventana trasera. El coche, un Buick sin placas, fue hallado dos días después en un bosque cercano. Cerca había huellas de un vehículo más pequeño, al que el grupo pasó su botín y huyó, cumpliendo así la última parte del plan.

Dos hombres sospechosos que tenían características similares a las buscada por la policía y que caminaban hacia una parada de tranvía camino a Brockton, fueron denunciados. Enseguida el jefe de policía deBridgewater, Michael Stewart, telefoneó a su contraparte de Brockton, el siguiente pueblo al norte, pidiéndole arrestar a los dos hombres. A las 22:00, dos oficiales abordaron el tranvía en Brockton y arrestaron a los dos sospechosos: Nicola Sacco, un zapatero de 29 años, y Bartolomeo Vanzetti, un vendedor ambulante de pescado de 32 años.

Ambos llevaban armas y se mostraron evasivos respecto a lo que hacían esa noche en Bridgewater. Tampoco recordaban lo que hicieron el 15 de abril. Varios testigos del asalto en Braintree identificaron a Sacco como uno de los pistoleros. Otros testigos no estaban seguros. Sólo uno identificó a Vanzetti. No obstante, cinco meses después de los incidentes se inculpó a Sacco y a Vanzetti por el delito.

Sacco y Vanzetti Caso del Juicio a los Italianos Anarquistas

Polémico proceso por asesinato celebrado en Massachusetts, que duró desde 1920 hasta 1927. Nicola Sacco (esposado a la izquierda)y Bartolomeo Vanzetti,
dos emigrantes italianos que llegaron a Estados Unidos en 1908, fueron acusados del asesinato de un cajero y
e un vigilante y del robo de más de 15.000 dólares

Sacco Nicola: Italiano de Torre Maggiore, provincia de Foggia, nació el 23 de abril de 1891. A los 17 años, fundamentalmente la situación de su familia lo llevó a emigrar. Llegó a la tierra prometida en 1908, año de hambre y desocupación. A pesar de tener conocimientos de mecánica no encontró trabajo en este oficio. Los extranjeros no eran considerados para las tareas especializadas y apenas si conseguían trabajo en fábricas.Trabajó primero como mozo de agua, consiguiendo luego colocación como zapatero en la fábrica de calzados de Kelly. Su capacidad de amor y de ternura hacia su compañera Rosina y hacia sus hijos se vuelca a todos los seres humanos, a su clase explotada, y lo impulsa al combate.

Vanzetti Bartolomeo: Nació en Villafalleto, en el Piamonte, en 1888. Le gustaba el estudio pero sólo pudo hacer la escuela. Empezó a trabajar a los 13 años de edad, eran 15 horas diarias sin descanso semanal, sólo tenía un asueto de tres horas dos veces al mes. A los 20 años de edad decide abandonar Italia. Llega a Norteamérica en 1908. Lo espera un largo peregrinar en busca de trabajo, muchos días de hambre, sin ni siquiera un lugar donde descansar.

Recibe en su andar el desprecio de los patrones, la solidaridad de sus iguales. En su oficio de confitero no encuentra plaza fija. En muchos lugares lo echan a los pocos meses de trabajo. Trabajó de picapedrero, albañil, foguista, barredor de nieve. Hacía jornadas de 12 y 14 horas en verdaderos tugurios insalubres, recibiendo, por ser extranjero, la mitad del jornal de un norteamericano, de por sí bajo. Con ansias de leer y estudiar se quedaba de noche, después del trabajo, dormido sobre los libros.Vanzetti no se casó y se dedicó a la venta de pescado en Plymouth.

Con el tiempo, ambos fueron influidos por un filósofo anarquista llamado Luigi Galleani, quien abogaba por derribar el capitalismo. Entre 1917 y 1918, ambos huyeron a México por las movilizaciones de la Primera Guerra Mundial. Al ser interrogados por la policía, en un principio ambos negaron sus afiliaciones radicales, pero posteriormente Sacco y Vanzetti admitieron que en la noche de su arresto buscaban un coche para deshacerse de literatura anarquista comprometedora que poseían.

El hecho de portar armas, las declaraciones falsas y evasivas, las actividades izquierdistas y la identificación tentativa de los testigos fueron más que suficientes para inculparlos del asalto y asesinatos deSouth Braintree. Pero antes de ser juzgados juntos, Vanzetti fue procesado por separado y se le sentenció a prisión por su participación en un asalto en Bridgewater el 24 de diciembre de 1919. El juez de este proceso fue Webster Thayer, quien luego juzgó a Sacco y Vanzetti en Dedham, el 21 de ruayo de 1921. “Dado que los testigos son italianos”, instruyó el juez Thayer al jurado en el primer juicio, “no se deberá inferir nada en su contra. Se supone que son honestos, sinceros e inocentes.” En el juicio llevado a cabo en Dedham, siete testigos del fiscal identificaron a Sacco como uno de los pistoleros de Braintree, y cuatro identificaron a Vanzetti.

De los 12 testigos de la defensa que dijeron que los acusados estaban en otra parte el día del asalto y asesinatos, 11 eran italianos. Los jurados, pueblerinos de clase media, eran predominantemente anglosajones. Uno de ellos dijo después, procurando dar dirección al juicio, que el testimonio contradictorio de cada testigo era anulable. “Pero las balas , añadió, “no hay forma de dar la vuelta a esa evidencia.” La fiscalía pudo al fin establecer que las balas y casquillos hallados en la escena del crimen fueron disparados por el revólver que tenía Sacco al ser arrestado. La identificación del arma de Vanzetti como aquella que se tomó del guardia, fue menos concluyente. Pero el fallo de culpabilidad del 14 de julio, aunque esperado, no fue el acto final de la tragedia.

Mientras Sacco y Vanzetti permanecían bajo custodia, la defensa reunió durante los años siguientes varias solicitudes para que fuera reabierto el caso. Todas fueron denegadas. En todo el país y en el mundo entero hubo protestas por lo que se consideró como absurdas y persecutorias condenas por creencias políticas impopulares más que por culpabilidad criminal.

A fines de 1925 pareció haber una pausa en el caso cuando un tal Celestino Madeiros, reo en la prisión de Dedham, condenado a muerte por asaltar un banco, confesó tener parte en el asalto de Braintree. Madeiros juró que los pistoleros no eran Sacco y Vanzetti. Aunque no pudo hacer un recuento coherente del asalto ni identificar a los otros participantes, Madeiros consiguió ganar dos años de vida antes de que se llevara a cabo su sentencia de muerte.

Su “confesión” no fue de ninguna ayuda para los esfuerzos legales de Sacco y Vanzetti. En la primavera de 1927, el profesor en derecho Felix Frankfurter, de Harvard, que luego fue juez de la Suprema Corte de Justicia, publicó una indignada denuncia del juicio de Dedham: “Fuera del juzgado campeaba la histeria antirroja… y dominó al proceso.”

El alegato de Frankfurter produjo otra ola de protestas contra el veredicto. Cediendo ante la presión, el gobernador de Massachusetts, Ailvin Fuller, nombró al rector de Harvard, A. Lawrence Lowell, para dirigir una comisión de tres miembros que revisaría minuciosamente el caso. En otro juicio más largo que el de Dedham, de seis semanas y medial, la comisión Lowell leyó la copia estenográfica, llamó a testigos y entrevistó al juez Thayer, al fiscal y al jurado. La conclusión: Sacco era sin duda culpable y Vanzetti también, aunque la evidencia contra él era “más débil”. El 8 de agosto se negó un aplazamiento de la sentencia de muerte.

Hacia la medianoche del 23 de agosto de 1927, Sacco y luego Vanzetti fueron ejecutados en la silla eléctrica. “Viva el anarquismo!”, clamó Sacco en italiano. “Soy inocente”, protestó Vanzetti.

La noticia de las ejecuciones inició una ola de disturbios antiestadunidenses. Desde mediados de la década de 1950, y durante tres décadas, el escritor Francis Russell estudió y escribió acerca del caso Sacco-Vanzetti. En un principio, aceptó la opinión general de que el juicio fue una falsedad y que su sentencia fue un error de la justicia. Pero cuando publicó su primer libro acerca del tema, Tragedia en Dedham, tomó la postura de que Sacco era culpable y Vanzetti inocente.

Sacco pudo salvar a su colega confesando, pero quizá sintió que eso sería traicionar al movimiento anarquista. En lo que se refiere a Vanzetti, le pareció válido morir, no por un crimen que no cometió, sino en aras del avance de su movimiento.

En noviembre de 1982, Russell recibió lo que parecía confirmar su tesis: una carta del hijo del último miembro sobreviviente del comité de defensa de Sacco y Vanzetti, Giovanni Gambera. Poco antes de su muerte, unos meses atrás, el anciano Gambera confió a su hijo que todos en el círculo anarquista de Boston sabían que Sacco era culpable y Vanzetti era inocente, pero nadie quería romper el acuerdo de silencio, aunque le costara la vida a Vanzetti. “Entre usted y yo”, escribió el joven Gambera a Russell, “ésta es la última palabra.”

Ultimas palabras de las víctimas

«Muero como he vivido, luchando por la libertad y por la justicia. ¡Oh, si pudiera comunicar a todos que no tengo nada que ver con ese horrendo crimen… Mi corazón está lleno, rebosante de amor por los míos. ¿Como despedirme de vosotros? ¡Oh, mis queridos amigos, mis bravos defensores, a todos vosotros el afecto de mi pobre corazón, a todos vosotros mi gratitud de soldado caído por la causa de la libertad! …Continuad la soberbia lucha, que yo también en lo poco que pude, he gastado mis energías por la libertad y por la independencia humana. …¿Que culpa tengo si he amado demasiado la libertad? ¿Por qué he sido privado de todas las cosas que hacen deliciosa la vida? Ningún reflejo de la propia naturaleza, del cielo azul y de los esplendidos crepúsculos en las tétricas prisiones construídas por los hombres para los hombres. Pero yo no he llevado mi cruz en vano. No he sufrido inútilmente. Mi sacrificio valdrá a la humanidad a fin de que los hermanos no continúen matándose; para que los niños no continúen siendo explotados en las fábricas y privados de aire y luz. No está lejos el día en que habrá pan para todas las bocas, techo para todas las cabezas, felicidad para todos los corazones. Tal triunfo será mío y vuestro, compañeros y amigos.» Bartolomé Vanzetti

«¡No hay justicia para los pobres en América! …¡Oh, compañeros míos, continuad vuestra gran batalla! ¡Luchad por la gran causa de la libertad y de la justicia para todos! ¡Este horror debe terminar! Mi muerte ayudará a la gran causa de la humanidad. Muero como mueren todos los anarquistas -altivamente, protestando hasta lo último contra la injusticia. …Por eso muero y estoy orgulloso de ello! No palidezco ni me avergüenzo de nada; mi espíritu es todavía fuerte. Voy a la muerte con una canción en los labios y una esperanza en mi corazón, que no será destruida…» Nicolás Sacco

«Queridos amigos y compañeros del Comité de defensa. Mañana, inmediatamente después de la media noche, deberemos morir en la silla eléctrica. No tenemos ya ninguna esperanza. …Hemos decidido, por eso, escribir esta carta para expresar nuestro reconocimiento y admiración por todo lo que habéis hecho en favor de nuestra defensa en estos siete años, cuatro meses y once días de lucha. El hecho de que hayamos perdido y que debamos partir, no disminuye para nada nuestra actitud y nuestra apreciación de vuestra conmovedora solidaridad hacia nosotros y nuestras familias. Amigos y compañeros: ahora que la tragedia de este proceso toca a su fin, unamos nuestros corazones, nuestros errores, nuestras derrotas, nuestra pasión, para las batallas futuras, para la emancipación final. Unamos nuestros corazones en esta hora, la más negra de nuestra tragedia. Armaos de valor, saludad a los amigos y a los compañeros de todo el mundo. Os abrazamos a todos y os damos el último adiós, con el alma desgarrada, pero llena de amor. Ahora y siempre un viva a todos nosotros, un viva a la libertad. Vuestros en la vida y en la muerte» Nicolás Sacco – Bartolomé Vanzetti

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR GABRIEL CARRIZO Historiador
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

El 23 de agosto fueron ejecutados en Estados Unidos, mediante silla eléctrica, dos militantes anarquistas de nacionalidad italiana, llamados Niccola Sacco y Bartolomeo Vanzetti. Este hecho adquirió gran repercusión mundial al ser catalogado como un acto de arbitrariedad e injusticia en contra de dos ciudadanos por su adscripción ideológica.

Varios factores intervinieron para el desenlace del lamentable suceso. En primer lugar, la inflación generada por la Gran Guerra hundió a los sectores trabajadores en una profunda crisis económica. La pérdida constante del poder adquisitivo de los salarios generó condiciones para la declaración de huelgas. De hecho, Sacco y Vanzetti militaban en una organización anarquista que lucha en contra de las pésimas condiciones laborales que sufren los trabajadores.

En segundo lugar, el temor que experimenta gran parte de la sociedad norteamericana ante cualquier estallido social que pueda conducir desde su perspectiva a una revolución bolchevique, miedo que es alimentado recurrentemente por la prensa. En tercer lugar, las medidas adoptadas por el Estado, como la denominada Acta de Espionaje promulgada por el Congreso de Estados Unidos en 1917 (que multa a quienes suministren informaciones que puedan afectar las operaciones de las Fuerzas Armadas) y el Acta de Sedición de 1918 (que multa y encarcela a aquellos que propaguen opinión respecto de la forma de gobierno, Constitución Nacional o contra las Fuerzas Armadas), que son disposiciones que dejan un gran margen para la arbitrariedad, pues cualquier crítica al gobierno puede ser susceptible de prisión o multa. Pero fue el Acta de Extranjería de 1918, que prohibe el ingreso al país a anarquistas o a aquellos que promuevan la violencia contra el gobierno, la normativa que habilitó la persecución y deportación de todo inmigrante sospechado de ser anarquista.

Sacco y Vanzetti fueron acusados de un doble crimen y sometidos a un proceso jurídico plagado de violaciones a la legítima defensa de los acusados. La ejecución no solamente buscaba ser un escarmiento a los trabajadores que intentaban rebelarse ante las pésimas condiciones laborales, sino que además fue considerado por las organizaciones obreras como una demostración de la persecución ideológica y xenófoba de las autoridades de Estados Unidos.

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Ver: El Aislacionismo de EE.UU. Post Primera Guerra Mundial

Fuente Consultada:
Wikipedia – El Ortiba – Secretos y Misterios de la Historia

La Revolución Mexicana Antecedentes y Causas Porfirio Diaz Resumen

RESUMEN HISTÓRICO DE LA REVOLUCIÓN EN MÉXICO

La Revolución Mexicana, surge como una protesta de tono eminentemente político frente al régimen porfiriano, pero quienes van participando en ella, quienes van haciéndola, le imprimen la huella de sus ideas, de sus intereses, de sus aspiraciones…he aquí su historia.

América latina y el mundo entero se conmovieron en 1910 cuando, después de 30 años de gobierno despótico ejercido por Porfirio Díaz, estalló en México una insurrección armada.

Agrupadas en torno a la figura de Francisco Madero se reunieron las fuerzas acaudilladas por Pascual Orozco, Emiliano Zapata y Pancho Villa, quienes se lanzaron a la conquista del poder político en busca de convertir a su país en libre y democrático.

Madero pertenecía a una acaudalada familia del norte que, como tantas otras, se había beneficiado de la dictadura de Díaz.

No obstante esa posición privilegiada, tenía firmes ideales democráticos que expresó en su libro «La sucesión presidencial de 1910«.

Cuando Díaz quiso presentarse a su octava reelección, Madero se exilió en Estados Unidos y publicó un manifiesto revolucionario «El Plan de San Luis Potosí«.

Orozco y Villa se le unieron en el norte y Zapata en el sur, y juntos lanzaron una ofensiva militar.

Los levantamientos se generalizaron en todo el país y Díaz no tuvo más remedio que renunciar y exiliarse.

La Revolución Mexicana Antecedentes y Causas Porfirio Diaz

El  orden social en México se sutentaba sobre la fuerza de los generales y el control penonal del presidente Porfirio Díaz, a quien rodeaba una élite, que se denominaba a sí misma «decente».

Pese a que Madero ingresó a la capital de la república y fue aclamado por una multitud, las diferencias con sus seguidores no tardaron en aparecer.

El nuevo presidente fue acusado de «moderado» e incluso de traidor, por retardar la puesta en marcha de algunas reformas. Madero después fue traicionado por su general, Victoriano Huerta, quien lo hizo asesinar (1913).

Villa y Zapata trataron luego de llevar la revolución al punto que habían soñado, pero sus muertes violentas cubrieron un período  de la historia de México que,  no obstante ello, lo puso en las puertas de la modernidad.

la revolucion mexicana

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ANTECEDENTES DE LA REVOLUCIÓN DE 1910:

La época de Santa Anna

A comienzos del s.XIX , México tenía unos seis millones de habitantes, de los que unos tres millones eran indígenas.

Estos, que habían sido los primeros en luchar por la independencia, eran un grupo despreciado por el régimen.

Convertidos en ciudadanos con igualdad jurídica, igual que los criollos, perdieron de repente los privilegios que la corona española les concedía durante la época colonial, sin obtener a cambio ninguna contrapartida.

El régimen, basado en el sistema de haciendas, perpetuaba y a veces agravaba la dependencia de los peones y campesinos indígenas respecto a los grandes propietarios.

La aristocracia terrateniente, todopoderosa en esa época, dirigía el país por medio de caudillos, por lo general salidos del ejército.

Durante la primera mitad del siglo destaca la figura del criollo López de Santa Anna.

La dictadura centralista que ejerció no pudo evitar que México perdiera la mitad de su territorio, en provecho de los Estados Unidos, no sin antes haberla defendido valientemente.

El intermedio liberal

Durante este período se va constituyendo una clase media que se va a convertir en el eje de la vida política.

Dicha clase triunfa por medio de Benito Juárez: primero como ministro y después como presidente, Juárez se esforzó, entre 1855 y 1872, por limitar los privilegios, sobre todo del Ejército y de la Iglesia.

En 1857 se promulgó una Constitución que iba en esa línea. Sin embargo, dicha Ley constituyó un fracaso: aunque liquidaron la propiedad eclesiástica, las leyes de expropiación destruyeron también las estructuras de la propiedad comunal y abrieron paso a un incremento enorme de las tierras en manos de los grandes propietarios.

Además, la política anticlerical suscitó grandes reacciones en su contra: concretamente tres años de guerra civil, 1859-1861.

Ante una situación financiera desastrosa, Juárez no tuvo más remedio que suspender durante dos años el pago de las deudas exteriores de México.

Las potencias extranjeras vieron en esta situación un pretexto para intervenir en México, y así lo hicieron Francia, Inglaterra y España, aunque posteriormente, divididas entre sí, las dos últimas se retiraron de la lucha.

Y la resistencia de Juárez, obligó a las tropas francesas a abandonar México en 1866.

México ante su industrialización: A la muerte de Juárez, en 1872, su sucesor Lerdo acentúa el anticlericalismo de su política y decide la separación entre la Iglesia y el Estado, hecho del que se aprovecha el general Porfirio Díaz para reunir a todos los descontentos con el régimen y organizar un levantamiento militar.

Su programa de saneamiento financiero, de desgravación fiscal y su política condescendiente con la Iglesia tranquilizan a los grandes propietarios.

Gracias a una llamada permanente a los capitales extranjeros, Díaz va a hacer de México un país industrial, dotado de una infraestructura sólida: en 25 años la red de ferrocarriles pasa de 570 a 24.000 Km.

México, país productor de oro, plata y petróleo, se enfrenta al s. XX en el grupo de cabeza de las potencias industriales.

La otra cara de la medalla es la dictadura y la represión interior, y el malestar social provocado por un desmesurado crecimiento del poder de los grandes propietarios.

De este modo, las aspiraciones de un régimen más liberal y democrático van creando poco a poco un clima revolucionario que estalla en la guerra civil de 1910-1917.

SIGLO XX: El orden social mexicano: exclusión y desigualdad

A comienzos del siglo XX, la sociedad mexicana presentaba las siguientes características:

• Más del 60% de la población habitaba en zonas rurales; eran indígenas que conservaban sus rasgos culturales y se hallaban en permanentes luchas para recuperar la propiedad de sus tierras.

• La mayoría trabajaba en haciendas, a las que no podían abandonar debido a las deudas contraídas con sus patrones.

• Los obreros eran muy pocos y, en general, trabajaban en empresas extranjeras del rubro textil (principalmente norteamericanas).

• El 65% de las tierras cultivables era propiedad de unos pocos, que junto con el grupo de exportadores controlaban el gobierno y sostenían el orden oligárquico.

• Las empresas de capital extranjero poseían una enorme influencia en las decisiones del gobierno.

• Existía una gran diferencia en el desarrollo de las economías entre los estados del norte (más modernas) y el sur del país.

DESARROLLO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA: El primer gran movimiento político de masas del siglo XX, la Revolución Mexicana, encabezó la historia de América Latina.

En 1910, Francisco Ignacio Madero se sublevó contra la dictadura de Porfirio Díaz, bajo cuyo gobierno el tejido social mexicano se había modificado gracias a una incipiente industrialización.

Su levantamiento fue seguido en diferentes estados por las masas campesinas -comandadas por Pascual Orozco, Pancho Villa y Emiliano Zapata-, que reclamaban un nuevo reparto de la tierra, dominada por grandes latifundistas partidarios del porfirismo.

Estalla la Revolución la Revolución Mexicana

Emiliano Zapata

PANCHO VILLA RESUMEN: REVOLUCIÓN MEXICANA

Pancho Villa

La oposición entre los partidarios de Pancho Villa y los de Emiliano Zapata procede de una diferencia estructural entre el norte y el sur de México.

Los amigos de Villa esperaban que la reforma agraria deshiciera los inmensos latifundios existentes y los repartiera entre un gran número de pequeños propietarios que establecerían de este modo sus ranchos.

Los hombres de Villa eran verdaderos cow-boys vaqueros! que aspiraban a convertirse en rancheros. Como contrapartida, los seguidores de Zapata eran fundamentalmente indios que deseaban recuperar las tierras que habían perdido a raíz de las leves de expropiación y de colonización.

Estos indios se hicieron soldados temporalmente para obtener e! derecho de labrar sus propias tierras.

En 1910, Porfirio Díaz se hizo reelegir presidente de México por sexta vez consecutiva.

Casi treinta años de un poder siempre en aumento, pero poco renovado en sus hombres y en sus métodos, había desembocado en la paradoja de un presente de fuerza incontestable y, al mismo tiempo, de una inminente debilidad.

Nada ni nadie parecía capaz de discutir el Porfiriato, ni menos aún de sustituirlo, pero sobre él se cernía ya la amenaza de su evidente envejecimiento, de la cada día más cercana posibilidad de la muerte del caudillo.

Efectivamente, en el momento de la que habría de ser su última reelección, el general Díaz contaba 80 años de edad. Por todo eso, desde 1904 había surgido en la vida mexicana el problema de quién sustituiría al presidente.

Pero Díaz no lo resolvió: la prolongación del tiempo de su próximo período de gobierno de cuatro a seis años, mediatizaba el asunto, no lo liquidaba.

En 1908, ante el periodista norteamericano Creelman, el presidente Díaz, explicándose a sí mismo, se miraba como el último de los hombres necesarios en la historia de México.

Su larga permanencia en el poder y la forma rigurosa como casi siempre lo ejerció, habían sido capaces —decía— de operar un cambio esencial en la organización polaca y social del país.

Afirmaba haber acortado, hasta casi desaparecerla, la distancia que hubo entre una ley constitucional avanzada y un pueblo sin educación política.

Díaz pensaba entonces que su sucesor legítimo, el único posible, debería surgir de la organización de los mexicanos en verdaderos partidos políticos; de la lucha electoral libre y abierta.

El pueblo mexicano, dijo en ese entonces Porfirio Díaz, estaba apto para la democracia.

Porfirio Díaz había llegado a la presidencia de México por primera vez en 1876, con la ayuda de las armas. Entre 1880 y 1884 había dejado el gobierno en manos de un amigo fiel, el general Manuel González.

Pero Porfirio no concebía otro sucesor que no fuera él mismo: desde 1884 había gobernado sin pausas, reelecto sistemáticamente, en ocho oportunidades.

Era el «caudillo indispensable», el general protagonista de «la hazaña militar más grande de la historia», y otras calificaciones elogiosas que proferían los aduladores del régimen.

En 1910 debían llevarse a cabo nuevas elecciones. A pesar de que en 1908 había afirmado lo contrario, Porfirio volvía a ser candidato.

La oposición al régimen se nucleó alrededor de Francisco Madero, un político miembro de una familia de terratenientes del estado de Chihuahua, en el norte del país.

El programa de Madero se centraba en la reforma política y era apoyado por un heterogéneo conglomerado de fuerzas regionales.

Existían dos corrientes de ideas muy claras. Los voceros de quienes, poseyendo fuerza social y económica, habían carecido hasta ese momento de poder político y esperaban ser los herederos naturales del Porfiriato, postulaban como paso siguiente al del gobierno personal de Díaz y previo al democrático, una especie de oligarquía de corte intelectual y —muy en el estilo de la época— científica.

Otros, atenidos a un liberalismo ortodoxo en cuya base estaba la creencia en la capacidad innata de todos los pueblos para la vida democrática, pensaban que el mexicano, ejerciendo su libertad electoral, llevaría al poder a quien debiera y mereciera gobernarlo.

En esta última línea de pensamiento estaba un hombre de claras y sostenidas preocupaciones políticas: Francisco I. Madero, quien en 1908 publica un libro: La Sucesión Presidencial en 1910.

En las elecciones (que, por cierto, no fueron limpias) triunfó Porfirio Díaz. En el momento de la elección, Madero se hallaba detenido en una cárcel mexicana.

A diferencia de otras circunstancias, la oposición decidió resistir el veredicto.

Madero, que había huido de la prisión y se había refugiado en Texas, lanzó un llamado a la insurrección: el Plan de San Luis Potosí.

La rebelión se inició en el norte de México.

Desde allí, las tropas conducidas por Pascual Orozco avanzaron hacia el centro de México y derrotaron en varios enfrentamientos al ejército porfirista.

En el centro sur surgió también un importante núcleo de resistencia liderado por Emiliano Zapata.

Porfirio Díaz capituló y se exilió en Europa. Madero fue electo presidente y asumió a fines de 1911.

El gobierno de Madero carecía de bases firmes: los antiguos porfiristas descontaban de él, los campesinos y sus líderes que habían combatido contra Díaz no veían satisfechos sus reclamos de tierras y participación en el poder político y, desde fines de 1912, el embajador de los Estados Unidos conspiraba abiertamente contra el presidente de México.

De este modo, surgieron diversos grupos opositores a Madero, muchos de ellos irreconciliables entre sí.

Los constitucionalistas A principios de 1913, el general Victoriano Huerta dirigió una rebelión exitosa contra Madero, y se proclamó presidente. Madero y su vicepresidente fueron asesinados.

Mientras Huerta se consolidaba en el poder, un conjunto de grupos opositores establecía una alianza, formalmente encabezada por el gobernador del estado de Coahuila, Venustiano Carranza.

Los opositores, unidos bajo el nombre común de constitucionalistas –su principal objetivo era la restauración del orden constitucional-, estaban comprendidos por grupos del norte del país -el propio Carranza, el carismático y audaz Pancho Villa y un importante grupo del estado de Sonora, liderado por Alvaro Obregón- y de otras regiones -donde sobresalían los campesinos del estado de Morelos con su líder Emiliano Zapata-.

Los ejércitos constitucionalistas derrotaron a las tropas de Huerta, que dimitió y partió al exilio en julio de 1914.

Los cuatro años de conflictos habían terminado con todo el complejo sistema de pactos y negocios nacionales, regionales y locales establecidos en los largos años del gobierno de Porfirio Díaz.

En su lugar, diversos grupos y caudillos, de base rural, luchaban entre sí para decidir quién iba a gobernar México.

Para algunos, como los seguidores de Zapata, el problema principal era otro: la tierra. Su objetivo era el reparto de las tierras a las comunidades campesinas.

Los que habían vencido a Huerta no tardaron en enfrentarse entre sí. Carranza y Obregón fueron los jefes de los triunfadores.

Villa y Zapata, los de los derrotados.

En 1917 fue sancionada una nueva constitución que consagró importantes principios: aumentaba las atribuciones del poder ejecutivo, fijaba un mandato de cuatro años sin posibilidad de reelección para los presidentes, aseguraba al estado la propiedad del subsuelo, establecía numerosos derechos sociales –derecho de huelga, jornada de ocho horas, prohibición del trabajo infantil, salario mínimo, etc.-, separaba estrictamente la Iglesia del estado. Se nacionalizó la riqueza minera.

En 1920 terminaron las resistencia. Diez años de guerras habían dejado la economía absolutamente destruida y centenares de miles de muertos en los campos.

De todas maneras no se avanzó en la democratización política, volviéndose a practicas muy parciales, parecidas a las de Porfirio Díaz.

Los indígenas y pequeños propietarios siguieron sufriendo las injusticias del sistema y sus vidas sin grandes diferencias a la etapa oligárquica.

Villa contra Estados Unidos: En 1916, la abierta simpatía de Wilson por Carranza, que venció a los «villistas» gracias al apoyo estadounidense, encolerizó a Pancho Villa, que juzgó la actitud de Washington como una intervención ilegal.

Como represalia, atacó Colombus (Nuevo México), lo que motivó su persecución en México por tropas de EE.UU. El general Pershing, Villa y Obregón en El Paso; 1914.

Ingerencia de EE.UU.: En 1913, la traición del general Victoriano Huerta, que asesinó a Madero, causó el alborozo conservador. Estalló la guerra civil contra el nuevo dictador.

La llegada a la presidencia del demócrata e idealista Woodrow Wilson modificó la actitud de Estados Unidos respecto a Huerta, a quien condenó al embargo de armas, mientras prestaba apoyo a Venustiano Carranza y sus aliados -Alvaro Obregón, Villa y Zapata-. Abandonado por los norteamericanos, el dictador mexicano se volvió hacia Alemania, que le prometió ayuda.

Esto provocó la intervención directa de EE.UU., que desembarcó 23.000 marines en Veracruz en 1914. Sin aprovisionamiento de armas, Huerta abandonó el país.

La reforma agraria mexicana: El mantenimiento de la propiedad privada y la exclusión de peones y grandes masas indígenas del reparto de tierras fueron algunas de las contradicciones de la reforma agraria mexicana, impulsada por los presidentes Alvaro Obregón, Plutarco Elias Calles y, sobre todo, Lázaro Cárdenas. Detalle del fresco Asalto de los campesinos al cuartel, de Juan O’Gorman; 1973.

AMPLIACIÓN DEL TEMA, PARA SABER ALGO MAS…

La cuestión agraria reavivó de nuevo la guerra civil en 1915 entre Carranza, de un lado, y Villa y Zapata, del otro. Ya en el poder, Carranza organizó en 1916 un congreso constituyente en Querétaro sin villistas ni zapatistas.

A pesar de ello, la Constitución de 1917, que consagraba la intervención del estado en amplios sectores de la vida económica, recogía la cuestión agraria, amén de los derechos laborales y las libertades sindicales.

No obstante, durante su mandato Carranza (1917-1920) reprimió las huelgas, protegió las grandes haciendas y urdió el asesinato de Emiliano Zapata.

Las pretensiones de Carranza de perpetuarse en el poder a través de hombres de su personal confianza provocó la revuelta armada de sus propios partidarios –De la Huerta, Obregón y Calles– en 1920.

En su huida a Veracruz, Carranza fue asesinado. Con su muerte y la rendición de Pancho Villa, concluyó la etapa violenta de la revolución y empezó la institucional.

Los gobiernos de Álvaro Obregón (1920-1924) y Plutarco Elías Calles (1924-1928) pusieron en marcha una progresiva centralización del poder.

Se inició lentamente la reforma agraria y se sentaron las bases de la reconciliación nacional.

Mientras Obregón inició una extensa reforma educativa y cultural, el anticlericalismo de Calles desató la llamada «revolución cristera» (1926-1929), sólo resuelta mediante convenios con la Iglesia. Tras el asesinato de Obregón.

Calles, nombrado jefe máximo de la revolución, creó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), lo que significó la muerte funcional del multipartidismo.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR PATRICIA FUNES Historiadora
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Tras haber festejado el Centenario de la Independencia, el gobierno de Díaz cayó a manos de los revolucionarios Zapata y Villa.

Porfirio Díaz gobernaba México desde 1877 y quería celebrar el centenario de El Grito de Dolores con moderna solemnidad.

Venía preparándolo con anticipación.

Mientras las compañías deslindadoras, extranjeras y nacionales, despojaban de sus tierras a las comunidades campesinas y la crisis económica golpeaba a los sectores obreros, Díaz se empeñaba en convertir al Distrito Federal en París.

Abrió el Paseo de la Reforma (un pequeño Champs-Elysées) que corona en el grupo escultórico El Ángel de la Independencia.

Es una obra controvertida. La columna mide 36 metros de altura y, sumada la altura del grupo escultórico que la corona, alcanza 45 metros.

La escultura que se encuentra en la cúspide de la columna -El Ángel- es de bronce con recubrimiento de oro y pesa siete toneladas.

Se comenzó a construir en 1902 y el mismo Porfirio Díaz la inauguró para los festejos el 16 de septiembre de este año.

La ciudad de México está asentada sobre la antigua Tenochtitlan, a su vez, sobre las aguas de un gran lago y es un frecuente epicentro de sismos y terremotos.

Sin embargo, el arquitecto Antonio Rivas Mercado proyectó esa altísima columna que requirió de complejas excavaciones y cálculos tan científicos como los asesores positivistas de don Porfirio.

Muchos, en su momento, criticaron el proyecto: auguraban que la columna iba a desmoronarse ante el primer temblor.

El Ángel no se cayó, lo que se cayó fue el Porfiriato.

Pocos días después de los festejos del Centenario, el 5 de octubre, Francisco Madero, líder de la oposición, lanzó el Plan de San Luis de Potosí.

Le puso hora, día y mes al alzamiento contra la tiranía de Díaz: el domingo 20 de noviembre las 18.

Demandaba «sufragio efectivo y no reelección», consigna que representa a los sectores medios ahogados políticamente por la cerrada geron-tocracia porfirista. Los campesinos de Emiliano Zapata y Pancho Villa, más ahogados aún por el despojo de sus tierras, dijeron «Tierra y libertad».

En los suburbios de la ciudad, en pulquerías y palenques, en las milpas campesinas, en plazas y mercados, se escuchaban voces populares en corridos y rancheras:

«Yo no he visto candidato/ que no sea convenciera;/ cuando suben al poder/ no conocen compañero./ Zapata le dijo a Villa:/ -Ya perdimos el albur;/ tú atacarás por el Norte,/ yo atacaré por el Sur./ Ya con ésta me despido/ porque nosotros nos vamos;/ que se termina el corrido:/ Despierten ya mexicanos».

La primera revolución del siglo XX latinoamericano está en marcha.

Fuente Consultada:
El Mundo Contemporáneo (Lucas Luchilo, Pedro Saccagio y otros)
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Politica Economica Externa De Estados Unidos

Política Económica Externa De Estados Unidos

El Nivel del Comercio Internacional: Las exportaciones siempre han desempeñado un papel importante en varios segmentos de la vida económica estadounidense, sobre todo en el agrícola. El papel de las importaciones ha sido relativamente menor, hasta 1974 en que la situación cambió.

dolares en estados unidos

Las inversiones de los EUA en el exterior no fueron un factor crítico sino hasta años recientes. En 1914, antigua fecha límite para los datos en este renglón, la inversión privada a largo plazo (directa) de los EUA en el exterior ascendió a 3.500 millones de dólares. En 1930, la cifra había subido a 15 200 millones. Sin embargo, disminuyó en los años 30. Para 1946 volvió a subir 12.300 millones. En el decenio de 1946 a 1955 se duplicó la inversión a largo plazo en el exterior. La inversión directa crecía entonces con rapidez, de suerte que para fines de 1978 llegó a los 168 100 millones de dólares.

No fue sino hasta principios de 1970 cuando el ingreso procedente de las inversiones en el exterior empezó a ser mayor que el flujo anual de inversión en el extranjero. En 1974, el ingreso fue de 18 000 millones de dólares, mientras que la salida de capital ascendió a 4500 millones, según el Informe Económico Internacional del Presidente, marzo de 1975.

Durante más de un decenio, los dirigentes de muchas naciones se han alarmado pues creen factible que las empresas estadounidenses lleguen a dominar las economías de sus respectivos países. Por ejemplo, las empresas norteamericanas controlaban en 1967 al 45 por ciento de las operaciones de manufactura en el Canadá.

En consecuencia, este país promulgó leyes para impedir que los Estados Unidos siguieran absorbiendo compañías canadienses y fundaron la Corporación para el Desarrollo Canadiense, la cual estaba autorizada a comprar las compañías estadounidenses y de otras naciones que realizaran sus operaciones en el Canadá. En fecha más reciente han presentado quejas similares algunos estadounidenses que se alarman por el nivel de la inversión que en los EUA realizan japoneses, europeos occidentales, compañías e individuos pertenecientes a países ricos en petróleo.

Reseña de la economía de los Estados Unidos
Servicio informativo cultural de los Estados Unidos

Todos los Presidentes de Estados Unidos – Lista de Presidentes

TODOS LOS PRESIDENTES DE ESTADOS UNIDOS

presidentes ee.uu.

LISTA DE PRESIDENTES NORTEAMERICANOS

1. George Washington 1789-1797
2. John Adams 1797-180]
3. Thomas Jefferson 1801-1809
4. James Maddison 1809-1817
5. James Monroe 1817-1825
6. John Quincy Adams 1825-1829
7. Andrew Jackson 1829-1837
8. Martin Van Buren 1837-1841
9. William H. Harrison 1841
10. John Tyler 1841-1845
11. James Knox Polk 1845-1849
12. Zachary Taylor 1849-1850
13. Millard Fillmore 1850-1853
14. Franldin Pieree 1853-1857
15. James Buchanan 1857-186]
16. Abraham Lincoln 1861-1865
17. Andrew Johnson 1865-1869
18. Ulysses  Grant 1869-1877
19. Rutherford B. Hayes 1877-1881
20. James A. Garfield 188]
21. Chester A. Arthur 1881-1885
22. Grover Cleveland 1885-1889
23. Benjamin Harrison 1889-1893
24. Grover Cleveland 1893-1897
25. William McKinley 1897-190]
26. Theodore Roosevelt 1901-1909
27. William H. Taft 1909-1913
28. Woodrow Wilson 1913-192]
29. Warren G. Harding 1921-1923
30. Calvin Coolidge 1923-1929
31. Herbert C. Hoover 1929-1933
32. Franklin D. Roosevelt 1933-1945
33. Harry S. Truman 1945 -1953
34. Dwight D. Eisenhower 1953-1961
35. John F. Kennedy 1961-1963
36. Lyndon B. Johnson 1963-1969
37. Richard Nixon 1969-1974
38. Gerald Ford 1974-1976
39. James Carter 1976-1980
40. Ronald Reagan 1980-1988
41. George Bush (padre) 1988-1992
42. Bill Clinton 1992-2001
43. George Bush (hijo) 2001-2009
44. Barak Obama (2010-2017)

Fuente Consultada: Atlas de Historia Universal y de Argentina

Planificacion Economica Sovietica-Los Planes Quinquenales en Rusia

Planificación Económica Soviética Planes Quinquenales en Rusia

INTRODUCCIÓN: Luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, y con mayor énfasis en los últimos años, la idea e incluso la práctica de la planificación económica se esparció hasta los lugares más remotos del planeta. Si bien no existe uniformidad en cuanto a lo que ella significa y a sus implicancias y alcances, todo el mundo acepta hoy en día la necesidad de algún tipo de planificación en materia económica.

La aceptación de la planificación económica significa un cambio fundamentad respecto a la idea que se tiene acerca del funcionamiento de las leyes económicas. Recurrir a ella implica dudar del buen funcionamiento de dichas leyes y de que se puedan obtener a través de ellas ciertos objetivos humanos trascendentes. Es, también, reconocer que se trata de leyes sociales, no naturales, y por tanto modificables por la acción social concertada.

Es decir, aceptar que la actividad económica, como actividad humano-social orientada hacia determinados fines, pueda perder su carácter azaroso o aleatorio y permitir una adecuación conciente de los medios o recursos físicos y humanos, de sus relaciones internas y de sus interrelaciones, en función de determinados fines sociales.

Lo que implica una transformación radical de las relaciones entre tos hombres con el objeto de la producción, así como también de las relaciones jurídico-políticas en que se sustentan, para adecuar los medios a los fines sociales, o sea, para hacer efectiva la acción conciente de los hombres sobre el funcionamiento de la economía.

PLANES QUINQUENALES RUSOS ANTES DE LA GUERRA MUNDIAL

cuadro de planes quinquenales rusos

LA PLANIFICACIÓN: La posibilidad de la planificación económica, como producto de una acción social concertada que regule de manera conciente el funcionamiento de la economía en una sociedad determinada, se basa en el extraordinario desarrollo del conocimiento humano en su actividad productiva, es decir, en las grandes conquistas científico-técnicas de nuestra época. Su necesidad surge del hecho de que el aprovechamiento de semejante potencial técnico y humano sólo es posible a escalas gigantescas y en función de las necesidades de grandes conjuntos sociales. Lo que implica, para su utilización racional, la necesidad de que las decisiones económicas sean tomadas por el conjunto ‘de la sociedad organizada, con objetivos también definidos a dicho nivel.

Entonces, el importante grado de desarrollo de las fuerzas sociales productivas, o sea, la capacidad social para manejar la naturaleza y extraer de ella todos los frutos posibles (capacidad que es producto del conocimiento social acumulado por la humanidad en su desarrollo y que encuentra su mejor expresión en el extraordinario avance de los instrumentos de trabajo) requiere el ordenamiento de las relaciones sociales de producción, de la cooperación y división del trabajo, permitiendo así su utilización plena y, en consecuencia, su avance.

Este ordenamiento solo puede darse a nivel de la sociedad en su conjunto, con la participación consciente y concertada de todos sus miembros. Y aquí es donde la planificación económica, definida como decimos arriba, entra a jugar su papel.

Para que la planificación económica pueda ser tal, o sea, para que lo programado por la sociedad en su conjunto pueda cumplirse en realidad, debe tener ésta capacidad de decisión en lo que respecta a la utilización de la naturaleza y el desarrollo científico-técnico acumulado. Lo que implica que el dominio de lo fundamental de la tierra y de los medios de producción pertenezca al conjunto de la sociedad, y que ésta pueda ejercer efectivamente dicho dominio.

Stalin

Stalin , líder ruso post guerra mundial

Planificación y marxismo
Originariamente, las ideas de la planificación económica se relacionan con el pensamiento marxista. El análisis de Carlos Marx sobre la economía capitalista muestra la contradicción creciente entre el carácter progresivamente social de la producción y el carácter privado de la propiedad de la tierra y de los medios de producción, lo que determina el carácter privado de las decisiones económicas y de la apropiación del producto social.

De la profundización de esta contradicción inherente-al sistema capitalista surge la necesidad y la posibilidad de una nueva sociedad en la que al carácter progresivamente social de la producción se corresponda el carácter social de la propiedad de lo fundamental de la tierra y de los medios de producción. Lo que permite la toma colectiva de las decisiones económicas y la apropiación
colectiva del producto social.

Esta sería la característica fundamental de la llamada sociedad comunista, la que, según Marx y sus continuadores, reconoce un primer estadio donde los sectores explotados y oprimidos por el capitalismo ejercen su dictadura, utilizando una forma particular de Estado (el llamado estado de la dictadura del proletariado, que tiene su primer antecedente en la Comuna de París, en 1871). A través del manejo de dicho estado, el proletariado orientaría el desarrollo de la sociedad hacia el comunismo, que implica la supresión de todas las clases y por consiguiente del propio estado como órgano de poder y coacción. A ese primer estadio o sociedad de transición, se lo llama socialismo.

La organización económica de la nueva sociedad en cuyo período de transición irán desapareciendo las leyes que rigen el funcionamiento de la economía capitalista (las llamadas leyes de mercado que reconocen como motor fundamental la búsqueda de máximo beneficio por cada una de las empresas capitalistas), encuentra en la planificación el instrumento principal que determina su funcionamiento, en cuanto lo fundamental de la tierra y de los medios de producción pasan a ser propiedad del conjunto de la sociedad y las decisiones económicas deben ser tomadas por la misma.

La expropiación de los terratenientes y de los grandes capitalistas es el primer acto de la revolución social que postula el marxismo, así como la creación de un fuerte sector estatal en las industrias claves para el progreso económico, que sean base para el desarrollo de la planificación. El ejercicio del poder estatal por las clases explotadas y oprimidas por el capitalismo es requisito para que dicho sector estatal y la propia planificación económica se orienten hacia el objetivo fundamental de la humanidad: el reino de la libertad. Derrotada la Comuna de París, como forma particular de estado de la dictadura del proletariado y sus aliados, que hubiera permitido concretar el tránsito de la sociedad francesa hacia formas superiores de organización social, las formulaciones del marxismo respecto a las mismas siguieron circunscriptas al campo teórico.

Recién en 1917, con el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia, se instaura el primer estado de la dictadura de las clases oprimidas por el capitalismo, dirigido por el proletariado. El nuevo poder, basado en consejos (soviets) de obreros, campesinos y soldados, constituye un gobierno integrado mayoritariamente por miembros de la que hasta hacía poco se conocía como fracción bolchevique de la social-democracia rusa, y que se conformaría como Partido Comunista Ruso, bajo la dirección de Lenin.

Los bolcheviques, que asumieron poco después íntegramente el gobierno, concertaron una paz precaria con Alemania; procuraron entonces orientar el proceso interno hacia la construcción de la sociedad sin clases de acuerdo a la concepción marxista, afrontando la guerra civil y la agresión de las potencias imperialistas, que centraron todos sus esfuerzos en tratar de restaurar un gobierno burgués en Rusia.

La planificación en Rusia: los planes quinquenales
Recién 10 años después del triunfo de la revolución bolchevique, la sociedad rusa pone en marcha un sistema de planificación que abarca al conjunto de la economía nacional. Anteriormente, y a partir de la nacionalización de los resortes fundamentales de la economía, el Estado se encargó solamente del desarrollo de algunas industrias modernas y de la expansión de ciertos sectores (como electricidad y comunicaciones) imprescindibles incluso para la reconstitución de la economía a los niveles de preguerra. Pero es recién en 1928 cuando se pone en marcha el Primer Plan Quinquenal, con metas sumamente ambiciosas en cuanto al desarrollo industrial y al avance de la producción agraria.

En 1926-27 culminó el período de reconstrucción, restaurándose la producción a los niveles de preguerra. Se puso entonces en el orden del día de la política económica soviética el problema de la ampliación del equipo de capital de la industria por nueva construcción. En diciembre de 1925, el XIV Congreso del Partido había resuelto la industrialización del país, incluyendo el desarrollo independiente de la industria pesada como base de dicha futura construcción.

A fines del año siguiente, la XV Conferencia del Partido amplió esa resolución, estableciendo que el mayor esfuerzo inmediato se dirigiría hacia la ampliación de los medios de producción y «la reconstrucción de toda la economía sobre las bases técnicas más elevadas». A principios de 1926, año de las primeras «cifras de control» en la economía soviética, el Gosplan (la Comisión Estatal de Planificación) había sido encargado de preparar el Primer Plan Quinquenal. Se eligió el período de 5 años para la duración del Plan, teniendo en cuenta que ese era el tiempo necesario, en las condiciones de la Rusia de entonces, para sentar las bases de la construcción de la industria moderna, lo que permitiría realizar más adelante los proyectos más ambiciosos.

Algún intento se hizo por proyectar por un período más largo, pero esto quedó descartado dada su carencia de valor práctico en las condiciones en que trabajaban los planificadores soviéticos. El primer borrador, cubriendo el período 1926-30, fue sometido a discusión en los congresos de trabajadores de planificación realizados en distintas partes del país en marzo de 1926. En marzo del año siguiente un nuevo borrador, producto de la revisión del anterior, fue sometido a discusión en un segundo congreso de dichos trabajadores. Durante ese año y el siguiente, el proyecto fue materia de animadas discusiones por todo el país y, después de sucesivas modificaciones y reelaboraciones, emergió finalmente el Primer Plan Quinquenal en su forma definitiva, cubriendo el período 1928-32.

Las dificultades en la aplicación del Primer Plan fueron muy grandes y nevaría páginas el relatarlas. Este plan, concebido como un esqueleto a ser rellenado con tos programas sectoriales, no contó con una acción ajustada de los diferentes cuerpos económicos, lo que hubiera sido necesario para una mayor precisión cuantitativa y un mayor equilibrio entre las necesidades de las distintas ramas de la economía.

Asimismo, y aunque la alta tasa de inversión prevista no implicaba una reducción del consumo (al contrario, se preveía un crecimiento del mismo en un 75 % en términos reales), la caída en los precios agrícolas en el mercado internacional ocasionada por la crisis de 1929 (lo que implicó la necesidad de exportar mayores volúmenes para poder importar lo planeado ya que la única forma de adquisición de equipos modernos que tenía entonces Rusia era a través de la venta de cereales) y la matanza de ganado vacuno ocasionada al forzarse la colectivización del agro (concebida como forma de aumentar rápidamente la oferta de cereales e impedir el boicot de los campesinos ricos —kulaks—), trajo serios problemas de abastecimiento, sobre todo en carne y productos lácteos.

La invasión del Japón a Manchuria y el conocimiento de sus planes de expansión por el Este, hicieron necesario el mantenimiento de los planes de industrialización acelerada a pesar de las dificultades en el consumo de la población e incluso forzaron el cumplimiento de los objetivos de la industria pesada antes del tiempo previsto: «el plan quinquenal en cuatro años» fue el slogan del momento, superándose ampliamente los objetivos en este campo en desmedro de los objetivos de las industrias de bienes de consumo.

En la elaboración del Segundo Plan Quinquenal, que cubre el período 1932-37, pudieron ser aprovechadas las experiencias concretas del Primer Plan, corrigiendo sus errores y mejorando sus previsiones. Se puso mayor atención en el mejoramiento cualitativo del trabajo de las granjas colectivas y de las nuevas plantas e industrias puestas recientemente en funcionamiento, estableciéndose objetivos más modestos que en el Primer Plan en lo que se refiere al aumento de la productividad del trabajo y a la reducción de los costos.

Se mantuvieron como prioritarios la alta tasa de inversión y el énfasis en la industria pesada, aunque se previo la disminución de la participación de las inversiones en el total del producto (de 24 % en el último año del Primer Plan, a 19,5 % al final del Segundo). También el monto de inversiones dedicado a la industria de bienes de consumo fue incrementando, proporcionalmente, mucho más que el dedicado a las industrias de bienes de producción. El éxito previo en la construcción de la industria de máquinas-herramientas, permitía ahora abastecer de equipos a la industria liviana. Una vez superadas las dificultades del año 1932, el avance del Segundo Plan fue mucho más apacible que el del Primero.

Las dificultades especiales y los errores que habían caracterizado al anterior, y que habían hecho de los tres primeros años de la década un período de constreñimiento y sacrificio, quedaban ahora atrás. En particular, el abastecimiento de alimentos a las ciudades, que había sido el principal cuello de botella y puesto en peligro el cumplimiento de todo el plan, dejó de ser causa de ansiedad. La batalla de la colectivización agraria había sido ganada, y el énfasis se dirigía ahora a la consolidación y mejoramiento del sistema. Para 1935, el abastecimiento de alimentos a las ciudades había mejorado de tal forma que el racionamiento pudo ser levantado.

Sin embargo, los nubarrones de guerra volvieron a oscurecer el horizonte. El entronizamiento de Hitler en Alemania después de 1933 significó una amenaza muy inmediata. Nuevamente, algunos objetivos de las industrias de bienes de consumo, al igual que algunos proyectos de desarrollo ferroviario, especialmente los de electrificación de las líneas suburbanas, tuvieron que ser sacrificados para trasladar recursos a las industrias de armamentos. Asimismo, se tuvo que dar a la industria pesada un énfasis mayor que el previsto.

En la preparación, y más aún en la ejecución, del Tercer Plan Quinquenal lo dominante fue el peligro de guerra. Se inició en 1938, el «año de Munich», y dos años antes de su finalización se produjo la invasión sin aviso de Hitler. El mayor énfasis del Plan fue puesto en la defensa: mejoramiento de los transportes, metales no ferrosos y aceros especiales e industria química.

Performance de la URSS
No obstante las dificultades propias de un proceso del industrialización acelerada en un país sumamente atrasado y prácticamente cercado por un sistema enemigo, el mismo dio muestras de una gran vitalidad. La clase obrera y el pueblo ruso hicieron verdaderos milagros: primero, la reconstrucción de una economía devastada por la Primera Guerra Mundial, la guerra civil posterior y la agresión externa; y luego, a partir de 1926-27, una vez que la economía fue reconstituida y estuvo ya en pleno funcionamiento, la construcción a pasos gigantescos de una economía industrial moderna.

Una idea de Ja magnitud de los logres obtenidos, nos la da el hecho de que, en diez años (1928-39), la renta nacional fue cuadriplicada, poniéndose a la altura, en relación a su desarrollo industrial, con la de los gigantes de Europa. Mientras la economía capitalista se hallaba envuelta en la crisis de los años treinta, crisis no resuelta y cuyas contradicciones llevarían a una segunda conflagración mundial, la acción colectiva de la población soviética, con metas y actividades planificadas en función de las mismas, permitía el avance sostenido de la economía socialista en una sexta parte del planeta. La Segunda Guerra Mundial, desde la invasión alemana a partir de 1941, convirtió gran parte de su territorio en escenario de la lucha; destruiría así muchas de las conquistas logradas en el período precedente.

A pesar de esto, cinco años después de finalizada la guerra, en 1950, la economía soviética no sólo se había reconstruido sino que además, su producción industrial prácticamente se había duplicado en relación a 1940, sobrepasando a todos los
gigantes industriales de Europa y quedando segunda, después de Estados Unidos.

Resulta interesante comparar los logros de la Unión Soviética en relación con Estados Unidos, ya que éste es el país capitalista más avanzado. Después de la crisis de comienzo de los años treinta, y a pesar de las aspirinas keynesianas (la política del New Deal), la economía norteamericana apenas había recuperado el nivel de 1929; conoce una gran expansión en el quinquenio siguiente (1939-44), como consecuencia de la organización de la economía con métodos de economía de guerra, sin sufrir directamente las devastaciones del conflicto bélico.

Es así que mientras la tasa de crecimiento del producto industrial en el período 1929-39 había sido del 0,0 % anual (es decir, que el nivel de producción industrial en 1939, apenas llegó a ser igual al alcanzado en 1929), en el período 1939-44 alcanzó un 16,6 % anual. Con posterioridad, liberalizada en gran medida la economía, aunque con una importante industria de guerra fomentada desde el Estado y un gran mercado en el exterior, sobre todo por las necesidades de la reconstrucción europea, la industria norteamericana siguió creciendo en el período 1946-57 a una tasa promedio del 4,3 % anual.

Comparativamente, la Unión Soviética había aumentado su producción industrial eh la década de los años treinta más de 6 veces (con índice 100 en 1928, había pasado a 646 en 1940). Después de la caída sufrida durante (a guerra, por la devastación a que fue sometida al ser escenario del conflicto, duplica prácticamente el nivel de 1940 en 1950, volviendo a duplicar este último para 1955.

En total, en todo el período que va desde 1928 a 1955, incluyendo las variaciones de Ja guerra, la tasa de crecimiento anual promedio de la producción industrial fue de 9,8 %. Para el mismo período, la tasa de crecimiento promedio anual de la industria en los Estados Unidos fue del 2,9 %.

PARA SABER MAS….
LOS PLANES QUINQUENALES Y LA CRUELDAD DEL RÉGIMEN DE STALIN:
LOS PROCESOS Y LA LIQUIDACIÓN DE LOS «VIEJOS BOLCHEVIQUES»
El caso figura entre los más misteriosos, y Krutchev, en su célebre informe, hace alusión a él. Todos los jefes de la policía que intervinieron en la instrucción y en las investigaciones, no tardaron en desaparecer.

¿Estaba Stalin al corriente del plan? ¿Permitió que se llevara a cabo, con el fin de tener un pretexto para una represión en masa? Sin embargo, la situación general iba mejorando, pero, de todos modos, se desencadenó el terror: en Leningrado, millares de «asesinos de Kirov» fueron deportados, por trenes enteros.

Zinoviev y Kamenev, acusados de complicidad, fueron condenados a trabajos forzados, después de haber sido obligados a admitir una «responsabilidad moral». Zdanov fue encargado de tener a raya a Leningrado, la ciudad anticonformista que siempre había estado más abierta a Occidente. Por otra parte, el Congreso de los Soviets decidía, en 1935, preparar la «Constitución más democrática del mundo». Antiguos oposicionistas, como Bujarin y Radek, tomaron parte en él. Después de la alarma, el régimen parecía suavizarse de nuevo. Ante el peligro hitleriano, Stalin se había acercado a Occidente con el pacto franco-soviético.

El Ejército Rojo se reorganizó con los antiguos cuadros y la vieja disciplina. El segundo plan quinquenal prestaba especial atención a la elevación del nivel de vida, «a una vida mejor y más alegre». El movimiento de los trabajadores selectos, los stajanovistas, desarrollaba la mística de la producción. En 1936, se desencadenó una nueva oleada de terror, a continuación de los célebres procesos de Moscú, dirigidos por el fiscal Vichinsky.

En agosto de 1936, los «dieciséis», entre ellos Zinoviev, Kamenev y Smirnov. En enero de 1937, los «diecisiete»: Piatakov, Radek, etcétera. En junio de 1937, el mariscal Tujachevski y los grandes generales soviéticos. En 1938, los «veintiuno», entre ellos Rykov, Bujarin, Rakovsky y Yagoda, antiguo jefe de la G. P. U.

Las acusaciones eran fantásticas: traición, espionaje, sabotaje, asesinato de dirigentes, complicidad con Hitler, colaboración con los servicios secretos ingleses y japoneses. Todos los acusados confesaban —a veces, no sin ciertas tímidas reticencias—, y Vichinsky terminaba sus requesitorias, jalonadas de las más siniestras injurias, con esta frase: «Matad a esos perros rabiosos».

Hoy se sabe por qué procedimientos fueron arrancadas aquellas confesiones, pero muchos detalles siguen ignorados. El terror culminó en 1938, con Ye-jov, que fue suprimido, poco después, y reemplazado por Beria.

El terror no se detuvo en los jefes —casi todos fusilados—, sino que se propagó, en cadena, a todos los escalones del ejército, del partido y de la administración. Por millones se cuentan las ejecuciones y las deportaciones, y no fueron respetados ni los comunistas extranjeros. Hoy, sólo los dirigentes del ejército han sido oficialmente rehabilitados, con un cierto número de responsables políticos. Pero la historia carece aún de muchos documentos esenciales, para que el problema quede verdaderamente aclarado.

LA URSS EN VÍSPERAS DE LA GUERRA
Mientras la Yejovchina acababa de liquidar a la vieja guardia bolchevique y aterrorizaba a una buena parte de los rusos (raraseran las familias que no habían sido alcanzadas, de cerca o de lejos), el segundo plan quinquenal consolidaba el poder económico del país, a pesar de un enorme desconcierto (ingenieros y técnicos detenidos o deportados, funcionarios amedrentados que trataban de respetar las «normas» del plan a toda costa, más preocupados por la cantidad que por la calidad).

En diez años, la URSS había cubierto la primera etapa de su revolución industrial. Hablando de la revolución industrial inglesa, Marx dijo que se había hecho «en la sangre y en el barro», a causa de la explotación obrera, de la miseria, del alcoholismo, etc. Stalin aceleró aquella revolución «en la sangre y en el barro», y la industria pesada, realizada apresuradamente, permitió a la URSS salvarse del desastre en 1941-1942 y recobrarse, de una manera muy espectacular, en los años que siguierona la guerra. No podemos discutir aquí si no se habrían conseguido mejores resultados con métodos menos crueles, o si, de acuerdo con todo su pasado, la URSS estaba condenada a formas de tiranía asiática.

El escritor soviético Ilya Ehrenburg cuenta que Stalin, discutiendo con el director Eisens-tein, que preparaba su filme «Iván el Terrible», le dijo, a propósito de Pedro el Grande, el modernizador de Rusia: «Pedrito (Petruchka) no hizo caer bastantes cabezas». No es éste, ciertamente, un reproche que se le pueda hacer a Stalin.

Lo más extraño es que el ejército soportara aquellas «purgas», en las que perecieron las tres cuartas partes de sus Estados Mayores (en 1941, en el momento del fulgurante avance alemán, se sacó de los campos de concentración a generales como Rokossovsky), y que los cuadros dirigentes las soportasen, física y moralmente, cuando, según la propia confesión de Krutchev, el 70 por 100 de los delegados al «Congreso de los Vencedores» (como se había llamado al Congreso del Partido Comunista de 1934) había sido víctima de una insensata y ciega represión.

Por otra parte, ocultando los asesinatos y los sufrimientos, una fachada, a veces real (las fábricas, las presas, las ciudades nuevas, la mecanización de la agricultura, etc., y a veces falsa (las «libertades democráticas totales» de la Constitución de 1936), ofrecía al mundo una brillante imagen de la URSS, y convencía a millones de hombres, sometidos a una intensa propaganda, de que el comunismo soviético había logrado construir una sociedad admirable, en la que el individuo («El hombre es nuestro capital más precioso», había dicho Stalin) crecía en la libertad y en la abundancia.

Bibliografía Consultada: Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo tomo N° Las Economías Planificadas

Bombardeo a Guernica-La Legion Condor Ataca España-Franco

Bombardeo a Guernica Por La Legión Condor Alemana

Italia y Alemania ayudaron al ejército nacionalista, mandando tropas y equipamiento militar de combate. Alemania, conducida por Hitler, quería probar en terreno español su temible ataque aéreo de la Legión Cóndor, con la vista puesta en la Segunda Guerra Mundial. Fue precisamente la ciudad de Guernica la que comprobó en sus carnes a la Legión Cóndor alemana.

El bombardeo de Guernica: El bombardeo de Guernica fue un ataque perverso que se produjo durante la Guerra Civil española. Muchas personas en la actualidad lo toman como símbolo de la atrocidad de guerra y del costo que esta misma trajo, ya que cientos de civiles inocentes murieron en este ataque vicioso.

BOMBARDEO DE GUERNICA, Legión CondorCuando éste se produjo sonaron las campanas de alarma en toda Europa. Puesto que también participaba el gobierno alemán, que fue excluido de la actividad militar por los términos del tratado que puso fin a la Primera Guerra Mundial.

Guernica se encuentra en el centro cultural del País Vasco, una región que se extiende por el norte de España y partes del sur de Francia.

Durante la Guerra Civil española de la década de 1930, la ciudad no fue en gran parte involucrada en la guerra, aunque las tropas vascas si se encontraban cerca, junto con las fuerzas republicanas que estaban tratando de arrebatar el control de la España de Franco y sus tropas nacionalistas.

Luego ésta ciudad se convirtió en un objetivo militar, ya que los nacionalistas la vieron como un punto de parada para una invasión a la vecina ciudad de Bilbao. Ellos, sin duda, querían hacer una táctica de dominación, al tener el control del Guernica. En abril de 1937, el gobierno español trabajó con los representantes militares de Alemania e Italia para coordinar un ataque aéreo sobre la ciudad, el cual fue diseñado para destruir.

El bombardeo de Guernica se produjo el lunes 26 de abril de 1937, en el día de los mercados tradicionales. Los historiadores creen que este día fue probablemente seleccionado para maximizar las bajas. Múltiples oleadas de aviones estuvieron involucradas en el bombardeo de Guernica, alfombras de cenizas y humo que rodeaban la ciudad con bombas y la siega de civiles que intentaban huir. Al final del bombardeo, casi toda la ciudad fue destruida, y un número incalculable de muertos fueron enterrados en los escombros, las estimaciones varían entre 300 y 1.500 muertos, por lo que es difícil obtener una imagen precisa de la cantidad de muertos.

Le tomó varios días para que las noticias sobre el bombardeo de Guernica alcanzaran el mundo exterior, y cuando lo hizo, el mundo se horrorizó colectivamente. Alemania no iba a tener una fuerza aérea, y mucho menos una militar, y la clara evidencia de la participación alemana en el bombardeo sugiere que el gobierno alemán estaba planeando algo. El bombardeo de Guernica también representó uno de los primeros ataques aéreos de participación masiva de víctimas civiles en la historia.

Este bombardeo fue inmortalizado en la famosa pintura de Picasso «Guernica«, que ha sido ampliamente reproducida en todo el mundo. En 1999, el gobierno alemán pidió formalmente disculpas a los vascos por su participación en el atentado, expresando su pesar por lo que era esencialmente una prueba de funcionamiento de la recién formada Luftwaffe.

guernica

Para el propio Picasso, el Guernica significó una obra clave dentro de su actividad creadora. El cuadro desarrollaba formas pictóricas de fase cubista del pintor malagueño Más adelante volvió a utilizar las ocasiones motivos del Guernica modificándolos de algún modo. Presiden el cuadro de Picasso los colores de la noche de Guernica. Predominan el negro y el gris azulado e iluminados por la viva luz y el resplandor de una bombilla. Las figuran de animales poseen diversos simbolismos: el toro es signo de la violencia bruta; el caballo, con su boca abierta, representa al pueblo que sufre. También se abren las bocas de los rostros humanos, en parte distorsionados hacia atrás. El grito es el gran tema de toda la obra, intensificado pictóricamente mediante intersecciones y deformaciones en las proporciones de las figuras. El Guernica se considera actualmente como el manifiesto cumbre del arte que se proclama contrario a la guerra y a la violencia. Picasso dispuso que el cuadro fuera instalado en su patria cuando toda dictadura hubiese concluido. Tanto Madrid como Guernica solicitaron la devolución de la obra que aún se encuentra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Para la villa vizcaína de Guernica, asiento de: «roble sagrado», símbolo de las libertades vascas, la creación de Picasso poseería hoy un significado mucho más trascendente que el funesto

UN CAMPO DE PRUEBAS…
El bombardeo sobre Guernica constituyó uno de los documentos más crueles de la guerra civil que enfrentó a hermanos contra hermanos en España. Durante años esta historia no pudo ser escrita con objetividad por cuanto las heridas aún estaban demasiado abiertas y cualquiera forma de presentarla era tomada como un girón más de la propaganda de los bandos en pugna. Por lo demás pronto se abatió sobre Europa y el resto del mundo una guerra mil veces más cruel y horrenda, donde la estadística del terror mostraba tales cifras, que las víctimas de Guernica resultaban poco menos que desestimables.

Debió terminar la Segunda Guerra Mundial para poder mirar, bajo una nueva perspectiva, los acontecimientos de España. Pronto se abrió paso, entre los historiadores, la tesis de que uno y otro acontecimiento estaban ligado a una misma realidad. Y se comenzó a probar que España fue un gran laboratorio donde las potencias que se vieron involucradas pusieron en práctica, sobre el terreno y a despecho de los españoles, su moderna tecnología bélica.

La historia guardará un detalle: Guernica fue la primera ciudad del mundo sistemáticamente destruida por un ataque aéreo.

Un testigo de este conflicto, Claude Gernade Browers, Embajador de Estados Unidos en Madrid, en su libro «My mission to Spain», dice: «La segunda Guerra Mundial comenzó en España. Guernica, tanto por los sistemas de bombardeo empleados, como por el tipo de armas utilizada, fue un «test», un laboratorio para la Luftwaffe de Hermán Goering.

Tras la abrogación del Tratado de Versalles, en 1935, Goering había convertido a la Luftwaffe en el más eficaz instrumento aéreo del mundo. La guerra civil española le proporcionó, como aseguró el mismo Goering en el Juicio de Nuremberg, en marzo de 1946, » una oportunidad para poner a prueba a mi joven Fuerza Aérea… así como para que mis hombres adquirieran experiencia.»

Vista así las cosas, el bombardeo de Guernica, más que liquidar un enclave estratégico, fue un ejercicio para la aviación alemana».

Años más tarde, José Antonio de Aguirre, presidente de Euzkadi, escribió: «Guernica fue el escenario escogido por Franco y por Alemania para realizar el primer ensayo de guerra total».

La «blitzkrieg» tuvo en España su banco de pruebas. La combinación de bombas, rompedoras e incendiarias, le sirvió a Georing para aplicar similar estrategia durante la Segunda Guerra Mundial. Los pilotos de la Legión Cóndor que bombardearon Guernica utilizaron sus planos, fotografías, diarios e informes y, lo que es más importante, su experiencia personal para formar la punta de lanza de la Luftwaffe en la Segunda Guerra Mundial.

Von Richthofen, jefe del Estado Mayor de la Legión, utilizó la guerra rápida sobre Francia, Grecia, Creta, o Yugoslavia. El sistema probado en Guernica fue tan eficaz al aplicarse sobre esos nuevos frentes, que Von Richtofen fue promovido por Hitler a mariscal de campo.»

America Latina en el Siglo XIX Intervenciones de Europa y Estados Unidos

EL INTERVENCIONISMO EUROPEO Y LA TUTELA NORTEAMERICANA:

En 1850 cuando los países centrales se consolidan económicamente, salen  al mundo en busca de materia primas y ventas de productos manufacturados.

Estos países comienzan una política imperialista en Asia y África, y Latinoamérica logra ciertos acuerdos con los gobiernos reinantes. Grandes capitales de empresas y banqueros son depositados en los países del cono sur.

  • Europa necesitaba carne, cereales, lanas, cueros, salitre, minerales, cacao, azúcar, café, etc., productos que América podría exportar.
  • Por lo tanto los países tuvieron que realizar diversos ajustes para formar un estado moderno y lograr prosperidad.

La Era del Imperialismo Europeo: Colonizacion de Africa y Asia

Tales ajustes fueron:

–         Acabar con las guerras civiles, lograr paz interna

         Redactar leyes o constituciones

         Crear las instituciones para hacer cumplir la leyes.

         Enseñar el respeto por las autoridades.

         Infraestructura civil, como caminos, puentes y puertos.

         Medio de transporte como el ferrocarril

         Comunicaciones instantáneas tipo telégrafo

         Medio de almacenamientos adecuados como silos

         Preparar ejércitos 

Como puede observarse los países latinoamericanos no sólo miraron hacia Europa en busca de mercados para sus productos, sino que también esperaban recibir de ella financiación gubernamental y capital para los proyectos de desarrollo económico.

De modo que después de 1860 comenzó una época de inversiones europeas en gran escala hacia América latina, y se incrementó hasta el inicio de la guerra mundial, en 1914.

La mayor parte del capital procedió de Inglaterra, Francia y Alemania.

El capital británico generalmente fue destinado a la construcción de ferrocarriles, la minería (por ejemplo, los nitratos chilenos) y las manufacturas (por ejemplo, los frigoríficos rioplatenses). Los franceses invirtieron en ferrocarriles, bienes raíces, bancos, minería y manufacturas.

En tanto, los alemanes se interesaron por los bancos hipotecarios y las plantaciones (especialmente en América Central).

Si por un lado los vínculos económicos entre Europa y Latinoamérica contribuyeron a alimentar el mutuo proceso de modernización, los crecimientos desiguales en el desarrollo económico de ambos continentes generaron conflictos que muchas veces llevaron a la confrontación armada.

Entre 1830 y 1890 las potencias europeas intervinieron directamente en América latina, empleando grados diversos de fuerza militar.

Según una arraigada costumbre internacional, las grandes potencias tenían que proteger la vida y los bienes de sus ciudadanos establecidos en países extranjeros, así como debían hacer que se cumplieran las normas de comportamiento que se consideraban civilizadas.

Esto último abarcaba desde la supresión de la trata de esclavos hasta el castigo a quienes atacaran a extranjeros o pusieran trabas al comercio internacional.

Los problemas económico-financieros que tuvieron varios países latinoamericanos condujeron a la mayoría de las intervenciones armadas europeas.

En ese sentido, los franceses bloquearon el puerto de Veracruz al negarse el gobierno de México a responder por varios reclamos que hacían ciudadanos de Francia por falta de pago, agresiones o abusos contra su propiedad.

Con el objeto de obligar al gobierno mexicano a cumplir con los reclamos de sus ciudadanos, la marina francesa bombardeó la fortaleza de San Juan de Ullúa en abril de 1838, y finalmente las deudas reclamadas se renegociaron.

El mismo tipo de conflicto motivó la intervención de Francia, Gran Bretaña y España en 1861. Esa presión armada condujo finalmente, como ya hemos visto, al emperador Maximiliano de Austria al trono y a su posterior fusilamiento, luego de que las tropas francesas se retiraran, en 1867.

Fuente Consultada: 

Sociedad-Espacio-Cultura América La Argentina 3º Ciclo Prislei-Tobio-Geli

Biografia Benito Mussolini Fascismo de Mussolini Dictador Italiano

Biografía Benito Mussolini
Creador del del Fascismo Italiano

En septiembre de 1943 se proclama en el norte de Italia, la República Social Italiana. El régimen fascista italiano pretende resistir el avance de las tropas aliadas y el acoso de los guerrilleros antifascistas con la protección de Alemania.

Benito Mussolini, nacido el 29 de julio de 1883, fue el fundador del fascismo. Era hijo de una maestra y de un herrero socialista, quienes ie dieron una educación anticlerical y antimilitarista.

Los Fascios de Mussolini: Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, Mussolini fundó los fascios, palabra italiana que quiere decir «grupos», de acción revolucionaria y en 1919, al acabar el conflicto, los fascios italianos de combate.

De estos grupos violentos, contrarios al capitalismo y al socialismo, surgió el fascismo, movimiento social y político basado en un sistema nacionalista y autoritario.

En 1922, Mussolini convirtió sus fascios en Partido Nacional Fascista y, con el apoyo de los grandes empresarios, Mussolini organizó la «marcha sobre Roma«, donde obtuvo del rey la autorización para formar gobierno.

La República Social Italiana: Inmediatamente instauró una dictadura que cayó en 1943. Encarcelado por las tropas aliadas, pudo huir con la ayuda de los nazis y proclamar en Saló un nuevo estado fascista al que llamó República Social Italiana.

Dos años después, cuando los nazis alemanes ya no pudieron defenderlo, fue apresado y fusilado por la resistencia italiana.

Biografía Benito Mussolini Creador del del Fascismo Italiano

Mussolini nació en 1883. Fue maestro. Adhirió de joven al socialismo, fue dirigente del sector revolucionario de este partido y director del diario socialista Avanti.

Combatió en la Primera Guerra Mundial en un regimiento de beryaglieri. Gobernó Italia entre 1922 y 1945.

Entre 1925 y 1935 obtuvo varios éxitos en política internacional y en política económica, en el marco de la profunda recesión mundial provocada por la crisis del ’29.

En 1935 conquistó Abisinia (Etiopía) y en 1936 proclamo el Imperio italiano. Ese mismo año trasladó las tropas de Abisinia hacia España, para respaldar a Francisco Franco en la guerra civil.

También ese año comenzó su imparable pérdida de popularidad. En 1937 viajó a Berlín y selló una alianza con Adolf Hitler.

En 1945, con la derrota de Alemania y el fin de la República Social Italiana, Mussolini intentó fugarse, pero  fue capturado, fusilado y colgado por una brigada de italianos antifascistas.

Comentario Histórico:
Italia a principios del siglo XX:
A principios del siglo XX, Italia estaba gobernada por un régimen político liberal, sostenido por sectores de clase media.

El resto de la sociedad no participaba del sistema político.

La aristocracia católica se mantenía al margen, cumpliendo con una bula papal que prohibía la participación política de los católicos italianos hasta que se resolviera la relación entre el Papado y el estado.

facismo italianoLos obreros de los centros urbanos pertenecían al Partido Socialista y a sus organizaciones sindicales, o al Partido Popular de orientación social-cristiana.

En 1914, con el comienzo de la Primera Guerra, la mayoría de la sociedad italiana sostuvo una posición neutralista.

El gobierno, los grupos nacionalistas y un sector minoritario del socialismo liderado por Benito Mussolini apoyaron la intervención en el conflicto.

Para convencer a los italianos de las ventajas de la guerra, el gobierno aseguró que Italia obtendría grandes beneficios si participaba del lado de los países victoriosos.

el conflicto concluyó, Italia se encontró con raves dificultades econóiiiicas y grandes expectativas sociales. Las promesas quedaron incumplidas y el descontento social creció.

La “Revolución Fascista» (1919-1921)

En mayo de 1919, Mussolini creó una agrupación político-militar: losfasci di combattimento, integrada por veteranos de guerra, artistas futuristas, estudiantes nacionalistas y algunos sindicalistas partidarios de la guerra. Los fascistas sostenían que, para Italia, la guerra había terminado con una «victoria mutilada», es decir, incompleta.

Proponían «la defensa de la victoria» –como una forma de defender la dignidad de Italia– y la formación de un «sindicalismo nacional», ni socialista ni católico. Se manifestaban como anticapitalistas, antiburgueses, antiliberales, antisocialistas y anticlericales.

Los fasci di combattimento fueron la base del movimiento fascista. Entre 1920 y 1921, muchos veteranos de guerra desocupados y pequeños propietarios rurales antisocialistas se incorporaron a los fasci. En particular, los propietarios rurales de las provincias y algunos sindicalistas organizaron escuadras fascistas que atacaban violentamente a sus adversarios, tomaban las sedes municipales, expulsaban a los gobernantes locales y destruían los sindicatos socialistas y católicos. El principal éxito de esta política fue la creación de un sindicalismo fascista.

El fascismo se formó como un partido militarizado, violentos y movilizado. El financiamiento lo recibió de grandes propietarios rurales y de banqueros e industriales urbanos, que esperaban que los fascistas terminaran con las protestas sociales.

En 1922, los dirigentes fascistas se prepararon para la toma del poder. Mussolini decidió realizar una movilización fascista desde distintos puntos del país hacia Roma. El 28 de octubre se inició la «Marcha sobre Roma», que culminó exitosamente el 30 de octubre, cuando el rey Víctor Manuel ni nombró Primer Ministro a Mussolini.

La personalidad de Benito Mussolini fue muy contradictoria. Hijo de una familia humilde, estudió en los salesianos y después de una adolescencia turbulenta comenzó a ejercer de maestro. En 1902 se marchó a Suiza para escapar del servicio militar obligatorio.

Una vez amnistiado, volvió a Italia y se afilió al Partido Socialista, en el cual llegó a ser uno de los líderes del ala izquierda con una fuerte influencia como redactor en jefe del periódico «Avanti». Pacifista a comienzos de la Primera Guerra Mundial, se volvió intervencionista afínales de 1914, hecho que motivó la ruptura con sus antiguos camaradas.

Fundó un nuevo periódico, «II Popólo d’ltalia», y en 1919 creó, con antiguos combatientes (Arditi), algunos nacionalistas y anarco-sindicalistas, los Fase; di Combatí/mentó. A partir de este momento se inició un fulgurante ascenso en la vida política de Mussolini, un hombre muy ambicioso, con una gran oratoria y un programa demagógico destinado a unir a los descontentos y desclasados. En pocos años las difíciles condiciones de la Italia de posguerra convirtieron a este polémico personaje en el «Di/ce» (el conductor) de la nación.


El régimen fascista (1922-1943)

Luego de marchas y contramarchas en las que endurecía y ablandaba las relaciones con la oposición, el 3 de enero de 1925 Mussolini proclamó la dictadura y clausuró el Parlamento.

Al mismo tiempo, decidió reducir la influencia de los miembros de su partido en el gobierno. Los puestos claves de su gabinete fueron ocupados por dirigentes ultranacionalistas, a pesar de las protestas de los fascistas «históricos».

El objetivo de Mussolini era subordinar todas las organizaciones sociales, el propio partido, los sindicatos fascistas, las organizaciones juveniles fascistas a la autoridad del estado. Todos los antifascistas -liberales, socialcristianos, socialistas o comunistas- fueron proscritos. Diez mil opositores debieron exiliarse y otros diez mil fueron encarcelados.

El Partido Fascista ocupó una nueva función: fue encargado de custodiar la disciplina social y de mantener la sociedad movilizada en torno de los objetivos impuestos por el gobierno.

El intento más importante por subordinar la sociedad fue el corporativismo. El estado fascista creó veintidós corporaciones en las que se reunían representantes de los empresarios y de los sindicatos por rama de actividad (metalurgia, metalmecánica, química, vitivinícola, etcétera) controladas por un Consejo Nacional de Corporaciones y por un Ministerio de Corporaciones.

De esa manera, el estado se proponía regular la actividad económica y las relaciones laborales. Un último paso fue la creación, en 1939, de una Cámara de las Corporaciones en reemplazo de la Cámara de Diputados. El corporativismo sólo sirvió para controlar los sindicatos, pero nunca a los grandes empresarios.

La República Social Italiana (1943-1945)

La alianza entre el fascismo y el nacional-socialismo alemán durante la Segunda Guerra Mundial significó el fin del régimen. La mayor parte de la sociedad estaba en contra de la guerra. En julio de 1943, el Rey y el Gran Consejo Fascista decidieron destituir y encarcelar a Mussolini, y negociar la paz con los aliados.

Entonces Alemania invadió Italia, liberó a Mussolini y lo colocó a la cabeza de un gobierno títere, que en la práctica respondía a los generales alemanes. Esa experiencia -la más sanguinaria y cruel de todo el régimen fascista- se conoció como la República Social Italiana. Concluyó en 1945, con el fin de la guerra.

SU POLÍTICA EN LA GUERRA: Cuando estalló el conflicto, Mussolini declaró a Italia «no beligerante». Pero las fulgurantes victorias alemanas le indujeron a participar en la contienda al lado de Hitler en junio de 1940 declarando la guerra a Francia y Gran Bretaña. No obstante, la Italia fascista, a pesar de toda la verborrea belicista de los años anteriores a la guerra, no estaba preparada militarmente como la Alemania de Hitler. Ello se manifestó ya claramente en la guerra contra Grecia, guerra en la que se puso de manifiesto asimismo la ineptitud de Mussolini como estratega militar (desde mayo de 1940 el Duce acaparó en sus cargos el de comandante en jefe de las fuerzas armadas).

Italia había de verse duramente afectada por el conflicto con la pérdida de sus colonias africanas y la sangría en hombres (240.000 luchando en el frente ruso y centenares de miles trasladados a Alemania). En 1943 la marcha desastrosa del conflicto hacía presagiar ya la derrota del Eje. Ello provocó una profunda crisis en el mismo seno del Gran Consejo Fascista; en julio de ese mismo año el Duce fue destituido y encarcelado; el mariscal Badoglio pasó a sustituirle y el partido fascista fue dísuelto.

Pero en septiembre de 1943, pocos días después del anuncio del armisticio italiano, Mussolini fue liberado por un comando de paracaidistas alemanes dirigido por Otto Skorzeny. Trasladado a Alemania, anunció desde radio Munich la creación de la República Social Italiana y regresó a Italia como jefe de estado y de gobierno de la efímera reppublica di Saló.

Sobreviviente y mero instrumento de los nazis —a quienes sirvió de pantalla en su ocupación de Italia—, hizo ejecutar a los jefes fascistas que habían provocado su caída en julio de 1943, pero sucumbió moral-mente ante la presión de sus aliados en este proceso de Verona, en el que su propio yerno, el conde Ciano, fue condenado y ejecutado.

Cuando en abril de 1945 se produjo la retirada de las tropas hitlerianas, Mussolini trató de pasar con ellas a Suiza. Disfrazado de soldado alemán fue reconocido y apresado en Dongo, cerca del lago Como, por guerrilleros de la Resistencia italiana (27 de abril de 1945). Los jerarcas que le acompañaban fueron inmediatamente ejecutados, y el Duce lo fue al día siguiente junto con su amante Clara Petacci.

Benito Mussolini tuvo como político y estadista una visión bastante deformada de la realidad, que se reflejó sobre todo en la desproporción existente entre su política de prestigio y la realidad de una Italia cuyas condiciones no eran ni mucho menos las de una gran potencia. Mussolini trató de consolidar la posición del fascismo y la suya propia a través de un aventurerismo político que tuvo consecuencias nefastas para su país.

Como ideólogo del fascismo su pensamiento se basó en un rígido esquematismo fundado en el mito del uotno forte, mito de él mismo como moderno príncipe, como dictador capaz de alinearse al lado de los prohombres históricos del cesarismo: César, Cromwell, Napoleón I. Y en este sentido trató de ser una personalidad «heroica».

La definición del estado fascista como stato etico capaz de resolver la dialéctica individuo-sociedad no fue en el fondo para Mussolini más que la aplicación de una política monolítica, la fusión de una masa uniformada de negro e identificada con él, el caudillo, el Duce. El recurso al autoritarismo y la aplicación intensiva y sistemática de métodos de terror y de represión habla de la demagogia y de la superficialidad de su política interior.

La fascistización del país mediante los aparatos ideológicos del stato etico (desde los medios de comunicación de masas —Mussolini fue un experto conocedor del valor del periodismo como arma propagandística— hasta la instrumentación de la enseñanza y el encuadramiento de la infancia y de la juventud en organizaciones fascistas) fue una continua apelación al irracionalismo humano.

Sus dotes de dirigente de masas, su bien calculada oratoria, su enorme capacidad histriónica unida a un extraordinario dominio de las técnicas de expresión, constituyeron parte de su propio carisma como jefe. Otro aspecto de su técnica como dirigente de masas se basó en la utilización de un exhibicionismo que alcanzó niveles incluso eróticos: desde la instrumentación de sus propios atributos viriles hasta el alarde de sus conquistas femeninas (el Duce gustaba de mostrarse en público con sus amantes).

En Mussolini el gusto por el riesgo y la aventura, connotaciones de un político arribista como él lo fue, constituyeron un rasgo acentuado de su carácter —alguien dijo de él que era un periodista siempre ávido de sensacionalismo—, que luego se sublimaría políticamente a través del nihilismo fascista: el color negro, el signo de la calavera, el vivere pericolosamente.

La figura del Duce como una encarnación contemporánea y actualizada, en la Italia de la época, del Príncipe, del dictador progresista que propugnó Maquiavelo, demostró, como afirmó Gramsci desde la cárcel, que el «príncipe moderno» ya no podía ser un hombre, un cesar, sino un grupo, un colectivo.

Dentro de su faceta como publicista y teórico, Mussolini es autor de varias obras autobiográficas: II mió diario di guerra, 1916-1917 (1931); Vita di Arnaldo, publicada en 1932 en recuerdo de su hermano fallecilo en 1931; Parlo con Bruno (1941), en memoria de su hijo muerto, y La mia vita, escrita entre 1911 y 1912 y publicada postumamente en 1947.

Sus obras políticas principales, aparte del ya reseñado ensayo Giovanni Huss il Verídico, son: Scritti e discorsi (1934-1940), Storia di un anno. II tempo del bastone e della carota (1944) y su Testamento político, publicado postumamente en 1948.

JUNTOS HASTA LA MUERTE: En 1943 las derrotas de la guerra conllevaron la caída del Duce y la invasión de Italia por los nazis, quienes protegieron a Mussolini hasta que el 28 de abril de 1945 él y sus acompañantes cayeron en manos de los partisanos.

Claretta, quien había pasado su primera noche con Mussolini ya que normalmente se veían por las tardes y ella volvía a casa de sus padres, hubiera podido escapar de la ejecución, pero eligió acompañarlo.

Sus cadáveres fueron colgados en el Piazzale Loreto de Milán y despedazados por la multitud, lo que fue el símbolo de la definitiva destrucción del fascismo.

El Duce, cuatro días antes de su muerte, ya lo había pronosticado: «Soy un hombre acabado, mi estrella se ha eclipsado. Trabajo y me esfuerzo aun sabiendo que todo es una farsa. Espero el final de la tragedia y, extrañamente alejado de todo, ya no me siento un actor; me siento como el último espectador. Hasta mi voz la siento como reproducida. Sólo me apetece leer y esperar a que se cumpla mi destino».

LOS ÚLTIMOS AMARGOS DÍAS DE MUSSOLINI: El 12 de septiembre un grupo de paracaidistas alemanes «rescató» a Mussolini y lo condujo al lago Garda, al norte de Italia. Hitler pretendía, con la influencia del Duce, mantener al menos el norte de Italia junto a las potencias del Eje. Pero Mussolini tenía ya 60 años y estaba enfermo y cansado. Su situación era precaria en extremo: la mayoría de su pueblo le odiaba y se había convertido a todas luces en marioneta de Hitler. Poco había que pudiese —o quisiese— hacer.

muerte del matrimonio de mussolini

No obstante, Mussolini fue trasladado inmediatamente a Alemania y recibido por Hitler que tenía su cuartel general en Berchtesgaden. De allí regresó seguidamente a Italia y, bajo protección alemana, proclamó la República Social Italiana con sede en Saló (1 de diciembre de 1943). Entonces anunció la formación de un gobierno republicano fascista y su decisión de continuar la guerra al lado del Reich. Asimismo, comenzó una brutal campaña de represión….todo fue en vano, Italia estaba vencida y entregada, Mussolini trató de huir a Suiza, pero fue encontrado por un grupo de guerrilleros que lo acuso y sentenció a muerte junto a su esposa. Ambos fueron colgados cabeza abajo como muestra de su desprecio.

El 27 de abril de 1945, a las diez de la mañana, los guerrilleros comunistas dejaron paso a la gente para que presenciara lo que habían hecho con Benito Mussolini, su compañera Clara Petacci y otros cuatro dirigentes facistas capturados. Los cuerpos habían sido colgados por los pies, cabeza abajo, del techo de una estación gasolinera.

Mussolini y Clara estaban al centro. El vestía su camisa de militar, pantalones de montar negros y botas. Su rostro era casi irreconocible, cubierto de sangre y mostrando las huellas de puntapiés y taconazos que recibió antes y después del ametrallamiento. La figura de Clara resultaba patética. Parecía una jovencita de colegio; con el cabello rizado, muy corto, incluso en la muerte se veía graciosa. Calzaba zapatos azules, de taco alto, y una blusita de encaje bajo el elegante traje gris. Con ese peculiar pudor de los marxistas, le habían amarrado la falda con una cuerda que le pasaba entre las piernas.

La muchacha se había entregado voluntariamente, para acompañar a Benito Mussolini en la hora más amarga de su destino.

Los brazos, rígidos, del Duce y su compañera, se extendían hacia el suelo, como si ansiaran apoyarse en la tierra. Y, como soplaba un vientecillo helado, los cuerpos se mecían macabramente.

Nadie se quedaba mucho rato mirando ese espectáculo. Una sensación de vergüenza y amargura infinita pesaba sobre los paisanos. ¡Qué final tan espantoso para los sueños imperiales de Italia!

mussolini y clara petacci

Exhibición Pública de los Cadáveres Fascistas

El final de MUSSOÜni y SU amante. El gran sueño imperial italiano que promovió Benito Mussolini empezó a desmoronarse cuando en 1943 los Aliados vencieron a su ejército en Trípoli, punto de partida para el avance incontenible sobre la península. El Gran Consejo Fascista decidió el 24 de julio deponer al dictador y disponer su arresto, pero el líder de los camisas negras fue rescatado por el SS Otto Skorzeny en el norte de Italia. Para entonces, el mariscal Badoglio, nuevo comandante de las tropas italianas, había firmado el armisticio con los aliados. Cuando Mussolini intentaba huir de Italia y cobijarse en la Alemania de su amigo Hitler, fue encontrado por una partida de partisanos que le dieron muerte y exhibieron su cadáver en una plaza de Milán, junto al de su amante Clara Petacci, como lo muestra esta dramática fotografía.

Ver: Los Hijos de los Famosos

Periodo Entre Guerras:Resumen y Cronología Cambios Políticos y Sociales

PERÍODO ENTRE GUERRAS: ACONTECIMIENTOS Y CAMBIOS SOCIALES Y POLÍTICOS

PERIODO ENTRE GUERRAS HITLEREl Nazismo

PERIODO ENTRE GUERRAS MUSSOLINIEl Fascismo

PERIODO ENTRE GUERRAS CRISIS 1929La Crisis de 1929

EL MUNDO ENTRE DOS GUERRAS (1914-1945): Las ilusiones sobre el progreso de la civilización occidental se derrumbaron en 1914 con el estallido de la Gran Guerra, que se desató como resultado de las tensiones acumuladas en los años que la precedieron. El desarrollo de la guerra fue largo y sangriento.

Unos 10 millones de soldados murieron en las batallas, en las trincheras y en los hospitales de guerra. La entrada de los Estados Unidos en el conflicto aceleró el fin de la contienda y facilitó el triunfo sobre Alemania y Austria-Hungría, que vieron desmoronarse sus imperios.

El imperio ruso había sucumbido en 1917 con la revolución de octubre. En los primeros años de gobierno, los bolcheviques creyeron que su movimiento iba a ser simplemente el primer paso en una revolución continental. El fracaso de las insurrecciones en Alemania, Hungría e Italia les mostró que tal expectativa parecía irrealizable/ Rusia entonces se replegó, y buscó construir el «socialismo en un solo país». En algunos países –especialmente en los Estados Unidos– la década del ’20 pareció una reedición de los prósperos años previos a la Gran Guerra.

La generalización de los principios de la organización científica del trabajo a muchas ramas industriales permitió un importante aumento de la productividad y abrió la posibilidad de una expansión de la capacidad de consumo de la población, limitada por los bajos salarios. En otros países -como Alemania- la situación económica y social de posguerra fue muy difícil, aunque desde mediados de la década del ’20 comenzó a mejorar. La recuperación de la economía mundial en esos años tenía bases endebles.

La vigencia de gobiernos democráticos en Europa también carecía de fundamentos sólidos. La crisis que estalló con el derrumbe de la Bolsa de Nueva York en 1929 arrasó con ambas y se convirtió rápidamente en crisis de la producción y el comercio mundiales. La caída de la producción se tradujo en un gran aumento de la tasa de desempleo, particularmente notable en los Esta dos Unidos y Alemania. Las respuestas a :a crisis variaron según los países, pero tuvieron e» común una modificación del papel del estado en la vida económica.

Algunos países atravesaron la Gran Depresión de la década del ’30 manteniendo vigentes sus regímenes democráticos. En otros, dentro y fuera de Europa, se instalaron y afianzaron regímenes autoritarios. El fascismo italiano y el nazismo alemán fueron las formas políticas más influyentes de la época.

En la Unión Soviética, que no sufrió de manera significativa el impacto de la Gran Depresión, la producción industrial creció vertiginosamente y la producción agrícola fue colectivizada. Estos cambios fueron acompañados por un férreo control por parte de la burocracia estatal y una concentración de las decisiones en las manos de Stalin.

Bajo el gobierno del jefe nazi Adolf Hitler, Alemania llevó adelante un ambicioso programa armamentista, cuyo objetivo era prepararse para una nueva guerra. La sociedad alemana fue encuadrada dentro de las organizaciones nazis; los opositores fueron perseguidos y silenciados; la violencia contra los judíos preanunció el Holocausto.

El camino hacia la guerra fue allanado por la escasa disposición de Francia y Gran Bretaña a enfrentarse con Alemania. Desde 1936, la Alemania nazi avanzó decididamente hacia la guerra. Fue anexando, por medios militares o diplomáticos, nuevos territorios, estableció alianzas con Italia y con Japón y firmó un pacto de no agresión con la Unión Soviética.

En 1939, la invasión alemana a Polonia desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Francia y Gran Bretaña, que habían hecho concesiones a Hitler creyendo que con eso evitaban la guerra, se vieron obligadas a combatir. Francia fue rápidamente vencida, Gran Bretaña resistió. Hasta 1942, alemanes, japoneses e italianos. parecían victoriosos. La entrada en la guerra de los Estados Unidos y la Unión Soviética dio un vuelco al conflicto. Después de tres años de combates, las fuerzas del Eje se rindieron.

HITLER Y LA ASCENSIÓN DE LOS NAZIS AL PODER:
El cabo austríaco

Adolfo Hitler había nacido en Braunau (Austria), cerca de la frontera alemana, en 1889. Desde 1907 hasta 1913 vivió en Viena, donde trató de ingresar en la Academia de Bellas Artes y, al no superar el examen, se aficionó a la lectura y a la política. Al parecer, el joven Hitler sufrió grandes privaciones en sus años de Viena, pero salió adelante gracias a su pensión de huérfano (su padre había sido funcionario de aduanas), al reducido patrimonio que heredó de sus progenitores y a sus trabajos ocasionales ilustrando postales y anuncios.

Por entonces, Viena era un hervidero de antisemitismo, la vieja hostilidad hacia los judíos que tan gran número de víctimas propiciatorias había deparado a Europa a lo largo de los siglos. Hitler pronto adoptó esa doctrina en forma radical: «Me desagradaba el conglomerado de razas existente en Viena; me desagradaba la mezcla de checos, polacos, húngaros, rutenos, serbios y croatas…» El futuro dictador ya ansiaba realizar el sueño de una Alemania que dominara el continente, la vieja aspiración del kaiser. Cuando en 1913 salió de Viena camino de Munich, imaginaba que se urdía una conspiración mundial de judíos y razas inferiores con objeto de destruir Alemania. Sus ideas políticas y económicas eran difusas y contradictorias, pero el bolchevismo y la democracia le suscitaban temor y odio.

Durante la Primera Guerra Mundial, el joven austríaco sirvió como voluntario en un regimiento de infantería de la zona bávara próxima a Munich. Fue condecorado cinco veces y ascendido a cabo por su valerosa actuación como enlace en algunos de los más duros combates registrados en el frente occidental. Permaneció en el ejército hasta abril de 1920, primero como vigilante de prisioneros de guerra, luego como oficial instructor de las tropas desmovilizadas y finalmente como funcionario militar en el distrito de Munich. Por entonces, la capital de Baviera era escenario de reyertas tumultuarias entre los Freikorps y los comunistas. Hitler pudo observar directamente las fuerzas y debilidades de ambos grupos.

La ascensión de los nazis Hitler aún servía en el ejército cuando ingresó en el diminuto Partido Alemán de Trabajadores, donde fue inscrito como afiliado número 55 y séptimo hombre del comité directivo. Poseía una oratoria persuasiva, y sus encendidas acusaciones al gobierno de Berlín atrajeron a su causa multitud de veteranos. A mediados de los años veinte se erigió en principal portavoz e ideólogo del grupo que adoptó definitivamente el nombre de Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (Nationalsozialistiche Deutsches Arbeiterpartei), abreviado en Nazi. Su programa era una desafortunada combinación de nacionalismo pangermánico, ideas económicas radicales y odios particulares. Constituía en gran parte la prolongación de la personalidad de Hitler. Sólo arriba se ejercía la autoridad y sólo abajo la responsabilidad. El Führer («El Jefe») no podía equivocarse.

En 1922 los nazis ascendían a 10.000. En el invierno siguiente, tropas francesas y belgas marcharon sobre el Ruhr y exigieron a Alemania el pago de las reparaciones de guerra. El gobierno de Weimar aconsejó la resistencia pasiva y los obreros respondieron con huelgas y sabotajes.

Al paralizarse la producción de carbón y acero en el Ruhr se espoleó la ya galopante inflación. El valor del marco frente al dólar descendió de 400 (mediados de 1922) a 7.000 (finales de 1923). La república parecía derrumbarse. A finales de 1923 los nazis de Baviera se unieron al movimiento separatista local contra el gobierno federal de Berlín.

Desde el Putsch de la Cervecería —intento armado de derrocar al gobierno local, planeado en Munich—, Hitler decidió convertirse en dictador de Alemania. No logró sin embargo apoyo suficiente en el ejército y la policía, y sus SA (Sturmabtei-lung o «tropas de asalto») eran demasiado reducidas. El putsch fracasó bajo el fuego de la policía estatal y Hitler fue arrestado y juzgado por traición.
El gobierno de Weimar mostraba una clemencia suicida con los extremistas que se calificaban de patriotas.

Con anuencia de los jueces, Hitler y los periódicos de su partido convirtieron el juicio en foro para sus invectivas contra el gobierno. Aunque Hitler fue condenado a cinco años de reclusión en la confortable prisión de Landsberg, a los nueve meses ya obtenía la libertad provisional y hallaba tiempo para escribir la primera parte de Mein Kampf («Mi lucha»). Puesto en libertad bajo palabra, regresó a Munich, donde los nazis se habían disgregado. Aunque la ley le impedía hablar en público, Hitler halló el modo de reconstruir y consolidar el partido.

Mientras tanto, numerosos males de Alemania se habían aliviado. Las reformas financieras habían dominado la inflación y la violencia política había decrecido. El gobierno federal y los gobiernos locales mitigaron sus diferencias, mientras Gustav Stresemann, ministro de Asuntos Exteriores, mejoró la posición internacional de Alemania y en 1926 logró el ingreso del país en la Sociedad de Naciones. Murió Friedrich Ebert, presidente de la república desde su fundación, y fue sustituido por el mariscal de campo Paul von Hindenburg, héroe de la guerra, de 77 años de edad. Su prestigio tranquilizó a los nacionalistas que temían una república excesivamente democrática.

Después de restablecer su liderazgo en el partido nazi, Hitler, que recordaba su abortado putsch, preparó su acceso al poder por medios constitucionales. Comenzó por purgar el partido de aquellos elementos que se habían tomado en serio su «programa socialista» y se dispuso a ganar la confianza del ejército y el apoyo financiero de las clases conservadoras. Para contrarrestar las SA creó las SS (Schutzstaffel o «escuadrón de defensa»), cuerpo escogido de guardias, fieles sólo a su persona. Obtuvo la lealtad incondicional de Joseph Goebbels, director de la prensa nazi que había de convertirse en el psicólogo de masas más brillante del siglo. En 1928 el partido nazi alcanzó la cifra de 60.000 afiliados, y consiguió el 2,6 por ciento de los votos en las elecciones del Reichstag.

CAMBIOS SOCIALES Y POLÍTICOS EN EUROPA, ENTRE 1929 Y 1939

En respuesta a la depresión económica, en casi todos los países comenzaron a producirse movimientos de protesta, tanto de izquierda como de derecha, que pusieron a prueba la estructura social y política. En aquellos donde las tradiciones e instituciones democráticas eran débiles, es decir, casi en la mayoría de los países europeos, surgió algún tipo de dictadura de derecha.

Albania. Noviembre de 1927. Prácticamente se establece un protectorado italiano.

Austria. Marzo de 1933. Se establece la dictadura de Dolfuss. En febrero de 1934, se prohiben todos los partidos políticos y se aniquila a los socialistas.

Bélgica. Marzo de 1935. Se forma el Gobierno de Unión Nacional  bajo Van Zeeland. En junio de 1936 el Programa de Mejoramiento Social estimula la reforma.

Bulgaria. Mayo de 1934. Golpe de Estado del ejército En 1935, Bons establece una dictadura real, Estonia. Marzo de 1934. Se instaura la dictadura de Pats.

Francia. Junio de 1936. Asume el gobierno del Frente Popular. En marzo de 1937 se proclama la reforma ‘Bocanada de Aire’.

Alemania. Enero de 1933 Hitler es nombrado canciller. El 23 de marzo es promulgada la ley que lo confirma. Grecia. 1935. Jorge II restaura la monarquía. Pero, en agosto de 1936, el general Metaxas establece una dictadura.

Hungría. 1931-1935. Dictadura del primer ministro Gombós Irlanda. 1932 De Valera encabeza la Fianna Fail republicana y gana las elecciones. Repudia el juramento de lealtad hacia la Corona 1932-1933. Guerra de Aranceles con el Reino Unido.

Letonia. Mayo de 1934. El golpe de Estado de Ulmanis establece una dictadura.

Lituania. Diciembre de 1926. Golpe de Estado de Smetona. En febrero de 1936 se proscriben todos los partidos políticos.

Holanda. 1933-1939. Gabinete de crisis formado por H. Coljin.

Noruega. 1935. El segundo gobierno laborista introduce importantes reformas.

Polonia. 1926-1935. Dictadura de Pilsudski. 1935-1939. Régimen de coroneles.

Portugal. 1928. Salazar es nombrado Ministro de Hacienda. En 1930 la ‘Unión Nacional’ se convierte en partido único En 1932 Salazar asume como Primer Ministro.

Rumania. 1930-1940 El rey Carol II establece una dictadura En 1938 se orohiben todos los partidos políticos. Se funda el Frente Nacional de Renacimiento.

España. En 1931 se aprueba una nueva Constitución En febrero de 1936 se elige el gobierno del Frente Popular El 18 de julio de 1936 los generales inician una Guerra Civil. El 28 de marzo de 1939, Madrid cae ante las fuerzas de Franco.

Suecia. 1932-1936. Gobierno socialista: se recurre a las obras públicas para combatir la depresión y llevar a cabo reformas. 1936-1940. Se continúa con esta política bajo la Coalición Socialista Agraria.

Suiza. 1931. El Partido Laborista se convierte en el partido más grande Turquía. 1923-1938. Mustafá Kemal moderniza Turquía En 1936 se aprueba el Plan Quinquenal Reino Unido. En agosto de 1931 se crea la coalición de ‘Gobierno Nacional’ para imponer medidas económicas Yugoslavia. En enero de 1929. el rey Alejandro establece una dictadura monárquica.

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PARA SABER MAS… CUANDO en 1930 la Gran Depresión comenzó a extenderse por el mundo, ya había transcurrido algo más de una década desde el fin de la Primera Guerra Mundial. Europa salió de la contienda arruinada política y económicamente. Además, no hubo forma de saber durante un tiempo cuántas de las grandes naciones, como Rusia e Italia, sucumbirían a la presión totalitaria de la izquierda o la derecha. No obstante, gradualmente, la situación se modificaba y al fin de los años veinte se pensó que la democracia llegaría a consolidarse.

En octubre de 1929, después de una exagerada prosperidad, el gran mercado de valores estadounidense se desplomó, y produjo un cataclismo cuya onda derribó uno tras otro los sistemas financieros y económicos del mundo. Las repercusiones de la crisis fueron profundas. En algunos países se sanearon los males con una adecuada política económica, como en Estados Unidos y Gran Bretaña. Sin embargo, en otros lugares, los acontecimientos tomaron un cariz distinto, particularmente en la Alemania vencida, que aún soportaba la prueba del Tratado de Versalles y desconfiaba de la lentitud de los resortes representativos. Ansiaba soluciones eficaces y un liderazgo decidido: sólo Adolfo Hitler parecía ofrecer ambas cosas.

En retrospectiva, la historia de los años treinta estuvo tejida de todas las ironías, azares, errores de juicio y propósitos dispares de una tragedia griega. La ascensión de los nazis en Alemania tuvo su paralelo en Japón, donde, con el inicio de la Depresión económica, su gobierno republicano liberal cedió el paso a un régimen militarista y autoritario con sueños de expansión. Ocurrió que los fascistas empezaron a probar sus músculos cuando las otras potencias mundiales estaban menos preparadas para ofrecerles resistencia. Inglaterra, Francia y la Unión Soviética, cuyo temor a un repentino ataque alemán estaba plenamente justificado, se hallaban, no obstante, demasiado ocupadas en sus problemas internos para emprender una acción terminante. En el otro lado del globo, China sufría el quebranto de una guerra civil y la virtual amenaza del Japón.

La Sociedad de Naciones dirimió algunas disputas entre países pequeños, pero no pudo oponerse a las agresiones de los grandes. El mundo veía con espanto cernerse la tragedia, pero se mostraba incapaz de actuar. En 1938 resultaba ya ineludible la confrontación entre el fascismo y sus adversarios. Los oponentes del fascismo, sin embargo, divididos entre sí, se aferraban a la esperanza de que aún pudiera detenerse lo inevitable: que China lograra unirse y rechazar a los japoneses, que Mussolini abandonara sus sueños imperiales sobre el Mediterráneo y —lo más importante— que Hitler diera ya por satisfechas sus exigencias territoriales.

Cuando el mundo comprendió su error era demasiado tarde. En agosto de 1939, Hitler ultimó sus preparativos con un sorprendente golpe diplomático: un pacto de no agresión entre Alemania y la Unión Soviética. Nueve días después, el I de septiembre, las tropas alemanas cruzaron la frontera de Polonia y comenzaron los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

CRONOLOGÍA DE LOS PRINCIPALES HECHOS DE ESTE PERÍODO

1918 10 de noviembre: se firma el armisticio que pone fin a la primera Guerra Mundial.

1919 28 de junio: Alemania firma el Tratado de Versalles que establece la entrega de Alsacia-Lorena a Francia y la formación del pasillo de Danzig. Alemania se compromete a pagar cinco mil millones de dólares en marcos oro, primera suma a cuenta de una cuantiosísima reparación por daños de guerra. El Ejército alemán queda reducido a 100,000 voluntarios, y se prohíbe que las fuerzas germanas dispongan de carros de combate y de aviones militares. 31 de julio: en Weimar, la Asamblea Nacional alemana aprueba la constitución de la nueva república. 14 de septiembre: Hitler entra en el Partido Obrero alemán (destinado a convertirse en el Partido nazi). 1920 mero: se crea la Sociedad de Naciones, previa ratificación del Tratado de Versalles. Las primeras en ingresar son las grandes potencias aliadas: Gran Bretaña, Francia y Japón. El Senado norteamericano no ratifica el Tratado, por lo que Estados Unidos permanece al margen de la Sociedad 1921: Hitler es ya jefe absoluto del Partido nazi.

1922 28 de octubre: marcha sobre Roma de 25.000 fascistas encabezados por Mussolini, quien asume el control de Italia.

1923 8 de noviembre: fracasa el «putsch» de Hitler en Munich.

1925 1° de diciembre: el Pacto de Locarno, suscrito por Alemania, Bélgica, Francia, Inglaterra e Italia, garantiza la inviolabilidad de las fronteras germano-belgas y franco-alemanas. Francia, Bélgica y Alemania se comprometen a hallar una solución pacífica de sus diferencias. En consecuencia, los aliados aceptan retirarse de Renania.

1926 septiembre: Alemania ingresa en la Sociedad de Naciones.

1929 24 de octubre: se produce la crisis de Wall Street, con desastrosas repercusiones en la economía alemana.

1930 septiembre: los nazis obtienen 6 millones y medio de votos en !as elecciones, con lo que consiguen 107 escaños en el Reichstag.

1931 18 de septiembre: fuerzas japonesas atacan Manchuria. La Sociedad de Naciones protesta y el Japón se retira.

1932 31 de julio: el Partido nazi consigue la mayoría en el Reichstag. Hitler rechaza la coalición.

1933 30 de enero: Hitler es nombrado canciller en un gobierno de coalición. 23 de marzo: el Reichstag aprueba la ley sobre los plenos poderes, que confiere a Hitler el control absoluto del país. 14 de octubre: Alemania se retira de la Sociedad de Naciones.

1934 30 de junio: «noche de los cuchillos largos». 2 de agosto: muere Hindenburg y Hitler se convierte en Führer.1° de octubre: Hitler ordena el aumento hasta 300.000 hombres de los efectivos del Ejército, la creación de una aviación militar, a pesar de la prohibición, y el incremento de la
flota.

1935 3 de octubre: Italia invade Abisinia. La Sociedad de Naciones aprueba la aplicación de sanciones, pero Mussolini no desiste de la agresión.

1936 7 de marzo: las tropas germanas ocupan Renania. 18 de julio: estalla la guerra civil española. Las potencias occidentales manifiestan su intención de atenerse a una política de «no intervención». 25 de octubre: Mussolini y Hitler crean el Eje Berlín-Roma. 25 de noviembre: Hitler firma con el Japón el Pacto Antikomintern.

1938 4 de febrero: Hitler se convierte en el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de Alemania.12 de marzo: los alemanes ocupan Austria «para poner término a una situación de desorden». Al día siguiente, Austria queda incorporada a Alemania. 24 de septiembre: Hitler requiere de los checos que evacuen el territorio de los Sudetes. 30 de septiembre: Hitler, Charnberlain, Mussolini y Daladier firman el acuerdo de Munich.

1939 15 de marzo: unidades alemanas entran en Praga y someten Bohemia y Moravia. 16 de marzo: Hitler anuncia que «Checoslovaquia ha dejado de existir».

CUADRO SINTÉSIS:

La Creación de la Entente Cordiale entre Inglaterra y Francia

Creación de la Entente Cordiale:Inglaterra y Francia

DIPLOMACIA: La Entente Cordiale: Meses de arduas negociación entre los antiguos rivales, Francia y Gran Bretaña, dieron finalmente su fruto en 1904 con la firma de la Entente Cordiale, que no fue una alianza total pero sí un pacto suficiente para equilibrar de forma significativa la balanza del poder. Los dos países tenían razones para aliarse.

Gran Bretaña, el máximo poder del mundo, perdía terreno. La agobiante guerra de los boers había dañado la confianza y los recursos del imperio. Además, Rusia, Japón, Estados Unidos, Francia y sobre todo Alemania estaban construyendo flotas que cuestionarían la supremacía británica sobre las olas.

Los franceses, en cambio, esperaban terminar con el bloqueo británico a sus ambiciones coloniales en África, además de querer evitar verse involucrados en las hostilidades entre sus aliados rusos y Japón, apoyado por Gran Bretaña.

La Entente se hacía cargo de problemas tan prosaicos como los derechos de pesca en Terranova, aunque sus cláusulas más importantes hacían referencia a las largas disputas por dos países del norte de África.

La política francesa de «penetración pacifica» en Marruecos disgustaba a Gran Bretaña, cuyos barcos debían pasar por el estrecho de Gibraltar para alcanzar el Mediterráneo. La ocupación británica de Egipto (que había formado parte del imperio napoleónico) mortificaba a los franceses.

La Entente declaró cerrados estos problemas: a partir (ese momento, ninguna de las dos naciones obstruiría la acción de la otra en ambos países.

Además de suprimir ciertos problemas políticos, el pacto tenía otra virtud más sutil: demostraba que las dos naciones podían trabajar juntas a pesar de todo. Egipto y Marruecos no tuvieron ninguna autoridad para decidir su destino.

Tampoco se tuvieron en cuenta los deseos expansionistas de Alemania que vio en el nuevo pacto entre Francia e Inglaterra un motivo de alarma.

El kaiser Guillermo II pronto intentó poner a prueba la Entente presentándose a sí mismo como protector de la independencia de Marruecos.

El resultado: mayor aislamiento de Alemania y fortalecimiento de las relaciones anglo-francesas. Entonces, se perfilaron los bandos que se enfrentarían en la Primera Guerra.

Ver aqui: Primera Guerra Mundial

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)

Nacimiento de Japon, una Nueva Potencia Economica – Historia Economica

Japón Nueva Potencia Económica

Los años de la recuperación:

La guerra dejó a Japón en un estado de devastación total: millones de desocupados, viviendas e industrias destruidas y una inflación galopante.

Las pérdidas materiales rondaron la cuarta parte de su riqueza nacional. Sin embargo, Japón contaba también con algunas condiciones favorables para su reconstrucción.

La enorme desocupación indicaba la disponibilidad de una gran cantidad de mano de obra, y la industria bélica había elevado el nivel tecnológico y la capacidad productiva de la nación.

Finalmente, el Japón de la posguerra contó con la ayuda norteamericana. Como consecuencia de la Guerra Fría y de la Guerra de Corea, los Estados Unidos decidieron favorecer el crecimiento de Japón con el fin de contar con un aliado fuerte en Asia.

Potencia Mundial Economica Japon

En este contexto, los japoneses otorgaron prioridad a la reconstrucción de la industria.

En 1946 se crearon el Consejo de Estabilización Económica, con el fin de coordinar la producción, y el Banco de Reconstrucción, que debía canalizar las inversiones hacia determinados sectores industriales (alimentos, fertilizantes, carbón, hierro y acero).

A partir de 1951, el Banco de Desarrollo otorgó créditos a bajas tasas de interés.

El Ministerio de Industria y Comercio Exterior, creado en 1949, impulsó la formación de grupos empresariales en torno de los bancos: los keiretsu.

La mayor parte del capital necesario para la inversión industrial provino del sector privado.

El aporte del gobierno consistió en la concesión de préstamos a los bancos privados y en la provisión de infraestructura (construcción de carreteras y ferrocarriles).

De este modo, hacia mediados de la década del ‘50 ya estaban echadas las bases para el crecimiento industrial japonés.

Sobre la base de estos estímulos, la industria japonesa comenzó su expansión.

En 1948, el índice de producción industrial (tomando como base el de los años 1934-1936) estaba sólo en 55. En 1955 había trepado a 181; y en 1960 se disparó a 410.

Los años del crecimiento

En 1961, el primer ministro japonés, Ikeda Hayato, presentó un programa que se fijaba el objetivo de duplicar la renta nacional en un plazo de diez años.

El plan se basaba en una expansión de las exportaciones a un ritmo cercano al 10% anual. Los principales rubros exportados eran maquinaria y químicos; los principales compradores, los Estados Unidos, Europa occidental y los países del Sudeste Asiático.

Los índices del comercio exterior japonés (1965= 100) revelan que de 1960 a 1970 hubo un crecimiento de 43,9 a 200,8.

En la década del ‘60, la economía japonesa se caracterizaba por el predominio de un número relativamente pequeño de fabricantes a gran escala, algunos de los cuales se hallaban dentro de keiretsu como Mitsubishi, Mitsui y Fuji.

Estos fabricantes se destacaban en sectores básicos como el siderúrgico, el naviero y el minero, aunque también eran fuertes en las finanzas y el comercio.

En forma paralela fueron surgiendo empresas con líneas de producción relativamente nuevas, como artículos eléctricos, electrónicos y automóviles: entre ellas figuraban, por ejemplo, Hitachi, Toyota y Nissan.

Durante esta fase también recibieron un gran impulso los productos que requerían una tecnología avanzada y fuertes inversiones de capital: acero, petroquímica, artículos de consumo como cámaras fotográficas, televisores, motocicletas y automóviles.

Entre 1973 y 1975, la crisis del petróleo —Japón importaba casi todo el petróleo que consumía— produjo un período de recesión de la economía japonesa. Sin embargo, Japón siguió siendo el país con el mayor crecimiento económico del mundo.

Japón, potencia económica mundial:

En la actualidad, el poder económico de Japón se basa en tres pilares: su capacidad industrial, su importancia comercial y el dominio sobre los mercados financieros.

Japón es la tercera potencia industrial del mundo. Junto a los Estados Unidos, es el líder de la producción de alta tecnología —electrónica e informática, industria aeroespacial, biotecnología, óptica, mecánica de precisión—.

A la vez, mantiene el primer lugar en la producción automovilística y naviera.

En el aspecto comercial, Japón exporta manufacturas e importa energía, materias primas y alimentos.

Su éxito comercial se basa fundamentalmente en el bajo precio, la alta calidad de sus productos y en la protección del mercado japonés.

Además, Japón es la primera potencia financiera: es el segundo inversor en el mundo y las empresas japonesas se extienden por todo el planeta.

La bolsa de Tokio es la primera por el volumen negociado y los bancos japoneses ocupan los primeros puestos mundiales.

PARA SABER MAS…
Japón, el iniciador

Japón es actualmente uno de los tres polos del poder económico mundial.

Luego de un primer proceso de industrialización en la segunda mitad del siglo XIX, experimentó un aumento de su poderío económico y político que le permitió expandir su poder imperial sobre los países vecinos.

Empobrecido por la destrucción causada por la Segunda Guerra Mundial, logró en pocos años ponerse a la cabeza del desarrollo económico y tecnológico mundial.

El progreso alcanzado por el Japón es totalmente extraordinario, ha cambiado el mundo y nuestra percepción del mismo.

Ha sido capaz de combinar crecimiento económico y redistribución de la riqueza, así como reducir la desigualdad del ingreso.

A pesar de la gran transformación de su territorio y de su sociedad, la identidad cultural fue cuidadosamente preservada, demostrando que es factible la modernización sin occidentalización.

Estos logros requirieron un extenuante esfuerzo de la sociedad japonesa, con trabajadores cumpliendo horarios de trabajo más extensos, consumiendo mucho menos y ahorrando e invirtiendo mucho más que los trabajadores de los Estados Unidos y Europa.

Paradójicamente, el Japón fue ayudado por las reformas impuestas por la ocupación norteamericana al fin de la Segunda Guerra.

La prohibición de toda actividad bélica lo liberó del peso que significan los gastos mil/tares y le permitió centrar su atención en el desarrollo económico.

Este desarrollo solo puede ser explicado por la dinámica interna de la sociedad japonesa, en cuya base estaba el proyecto de afirmación de la identidad nacional.

Un país empobrecido por la guerra, dependiente de la importación de materias primas y energía, se movilizó colectivamente, primero para sobrevivir, luego para competir y finalmente para afirmarse a sí mismo por medio de la producción industrial y la innovación tecnológica.

Después de 1945 el nacionalismo japonés reemergió en la forma de un proyecto de desarrollo económico guiado por el Estado y orientado a competir pacíficamente en la economía internarnacional.

Fuente Consultada:

Historia Universal – María de la Luz Vázquez Segura – Gomez Sañudo – Lugo Vázquez – Editorial: High School

Civilizaciones de Occidente Tomo A y B de Jackson Spielvogel – Editorial: Thompson

Historia Universal 7º Edición de Navarro-Gárgari – González-López-Pastoriza- Portuondo Editorial Pearson

Historia del Mundo Contemporáneo CRONOS – de A. Fernández – Editorial Vicens Vives

Historia del Mundo Contemporáneo ACTUAL de García y Gatell – Editorial Vicens Vives

Historia Creación de la Republica Popular China Resumen

Historia Creación de la Republica Popular China

Durante el siglo XIX, China había sido obligada por las potencias occidentales, mediante el uso de la fuerza, a otorgarle todo tipo de concesiones.

Entre 1839 y 1842, fue vencida por Gran Bretaña, en la llamada guerra del opio. Debido a esa derrota, debió entregar Hong-Kong a su vencedora y abrir sus puertos al comercio inglés.

En otras guerras libradas contra las grandes naciones occidentales y contra el Japón, China perdió Vietnam, Corea y Formosa.

Republica Popular China: Gran Salto AdelanteEsta constante serie de concesiones llevó al partido nacionalista chino, el Kuomitang (fundado por el dirigente Sun-Yat-Sen – imagen ), a derribar, en 1911, al milenario gobierno imperial residente en Pekín, para reemplazarlo por una República.

El programa republicano proponía, básicamente, recuperar el país para los chinos, combatir la corrupta dirigencia que acordaba con los europeos y evitar que China continuara entregando sus riquezas a los extranjeros.

Sin embargo, la situación en el interior del país siguió siendo caótica. Cada región era dirigida por caudillos locales, llamados los Señores de la Guerra, que combatían unos contra otros imponiendo sus ideas.

Si bien durante el siglo XIX China fue permanentemente agredida por el imperialismo europeo, durante la primera mitad del siglo XX, lo fue por el imperialismo japonés.

Los japoneses lograron ubicar a sus efectivos muy cerca del territorio chino en 1917, cuando numerosas tropas japonesas desembarcaron en Siberia Oriental, apenas comenzada la Revolución Rusa, para ayudar a los ejércitos zaristas rusos a derrotar a los bolcheviques.

La presencia militar japonesa en el Asia fue, a partir de ese momento, cada vez mayor. Su objetivo era ocupar el territorio chino.

Sin embargo, muy pronto los Estados Unidos y Gran Bretaña, que tenían importantes posesiones e intereses en el Extremo Oriente, cambiaron su política respecto a China.

Preocupados por el avance japonés en Asia, en la Conferencia de Washington (1922) formaron un frente destinado a contener al Japón. Así, obligaron a éste a limitar el crecimiento de su armada y a restituirle a China una base naval.

En 1921, en Shanghai, fue fundado el Partido Comunista Chino. Entre los doce miembros fundadores se encontraba el joven Mao-Tse-Tung, futuro conductor del comunismo chino.

En ese mismo año, se constituyó un nuevo gobierno en Cantón, que se opuso al existente en Pekín. Se buscó, de este modo, poner fin al desorden interior y al poder de los Señores de La guerra.

Hacia 1923, Sun Yat-Sen instaló un nuevo gobierno en Cantón, en el que participó el joven partido comunista chino.

En 1925, a la muerte de Sun Yat-sen, Chiang Kai-shek asumió el mando supremo del ejército nacionalista y, en poco tiempo, adoptó políticas anticomunistas.

En 1926, Chiang Kai-shek, ordenó el arresto de dirigentes comunistas y eliminó del ejército a los militares que simpatizaban con éstos.

En 1927, organizando unidades de combate obrero-campesinas, los comunistas crearon el germen de lo que, con el tiempo, fue el “ejército rojo”. En el Kuomintang, mientras tanto, la división entre nacionalistas y comunistas, inexistente en 1911, era cada vez más clara y profunda.

Comenzó entonces una verdadera caza de comunistas, cuyo centro fue la ciudad de Shanghai.

Pese a las persecuciones, los comunistas lograron colocar bajo su control distintas zonas del extenso territorio chino. Pronto, Mao se convirtió en el teórico político máximo del partido y en su conductor indiscutido.

En 1931, la situación política en China sufrió un violento cambio. Los japoneses iniciaron una invasión, sin previa declaración de guerra, que sólo concluyó con el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El ataque japonés alivió la situación de los comunistas de Mao, aunque éste en nombre del partido, en 1932, declaró la guerra a los japoneses.

Durante ese año el siguiente, Chiang comenzó un ataque que pretendió aniquilar a los comunistas Descuidó así la lucha contra los japoneses, lo que permitió que éstos ocuparan toda la Manchuria (región del Asia, perteneciente a China).

Mientras tanto, al borde del aniquilamiento, los comunistas iniciaron la retirada. De este modo, el partido comunista evitó su extinción.

LA REPÚBLICA POPULAR CHINA
China dio un vuelco fundamental en su Historia en 1949 cuando, después de una guerra civil, adoptó el comunismo. Su líder, Mao Tse-tung, gobernó hasta 1976. En un principio, dio un carácter stalinista a su gobierno, pero cuando el XX Congreso Comunista de la URSS criticó el stalinismo, Mao declaró rota su alianza con Moscú y comenzó la Revolución Cultura!, como una forma de dar a China una identidad socialista propia. Izquierda y derecha: carteles alusivos a la revolución.

Revolución China Biografía de Mao Tse Tung

Bloqueo de Berlin y Comienzo de la Guerra Fria – Objetivos

Bloqueo de Berlín y Comienzo de la Guerra Fría

Se denomina Guerra Fría al enfrentamiento político, ideológico y militar que tuvo lugar durante el siglo XX entre los bloques occidental o capitalista, liderado por Estados Unidos, y oriental, socialista o comunista, liderado por la Unión Soviética —del que se separó posteriormente China—.

Si bien estos enfrentamientos no llegaron a desencadenar una tercera guerra mundial, la entidad y la gravedad de los conflictos e intereses económicos, políticos e ideológicos comprometidos marcaron significativamente la mayor parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX debido a que las dos superpotencias buscaron demostrar la superioridad de su modelo a escala planetaria.

COMIENZA LA GUERRA FRIA:  Como decíamos mas arriba, se llama “guerra fría” al enfrentamiento que tuvo lugar luego de la segunda mitad del siglo XX, entre las principales potencias de Occidente (Estados Unidos) y Oriente  (Unión Soviética), el mismo se dio en los planos militar, político, económico e ideológico. El mismo, implicó una lucha entre dos sistemas, el capitalista y el comunista con múltiples consecuencias que repercutieron en todo el mundo.

Bloqueo de Berlin y Comienzo de la Guerra Fria Luego de terminada la segunda guerra, en la reunión de Yalta, quedaron varios puntos sin acordar. Uno de ellos, y quizás el más problemático era qué hacer con Alemania. Más tarde en la reunión de Potsdam, Truman, Attle y Stalin decidieron crear para toda Alemania una administración central.

El plan Marshall, a partir de 1947, había puesto en marcha una ayuda para los países europeos afectados por la guerra, el mismo tenía como función crear un cerco contra el avance de las ideas comunistas en el continente. Esta ayuda fue rechazada por Stalin, tanto para la Unión Soviética, como para los países dependientes de esta última.

Alemania había quedado dividida en dos partes: una ocupada por el ejército soviético, y la otra, por los ejércitos estadounidense y británicos. Al realizarse las elecciones municipales, Stalin tenía la expectativa de alcanzar un triunfo que le permitiera, posteriormente, ejercer el control de toda Alemania, pero una derrota terminó con estos planes.

A partir de esta derrota, los enfrentamientos entre los anglo-estadounidense y los soviéticos fueron cada vez más frecuentes. Los rusos comenzaron a bloquear Berlín. Los trenes no podían ingresar a la ciudad, no había posibilidad de comunicarse por medios de rutas terrestres y con el corte del suministro eléctrico el bloqueo fue total. La única posibilidad, de las potencias occidentales, de evitar el bloqueo total, era recurrir a un puente aéreo.

En 1948, las potencias occidentales reunidas en Londres, había acordado constituir un nuevo Estado, según un modelo de República Federal, en los territorios donde sus ejércitos estaban apostados.

Al año siguiente, la Unión Soviética levantó el bloqueo de Berlín. La misma quedó entonces, dividida en dos partes: una gobernada por los soviéticos y otra, por las potencias occidentales. De esta manera comenzaba la denominada “guerra fría”, llamada así porque no presentaba las características típicas de las guerras clásicas, ya que no era un enfrentamiento directo en un campo de batalla sino que la misma se daba indirectamente por diversos medios.

Por otra parte, los países occidentales desconfiaban de un país gobernado por un régimen totalitario y que no solo condenaba al sistema capitalista, sino que hasta se proponía eliminarlo. Si bien, en Alemania, Checoslovaquia, Grecia y Turquía, los rusos, se suponía, actuarían con prudencia, Stalin demostró rápidamente que quería más de lo pactado. Grecia y Turquía, luego de un duro enfrentamiento, fueron liberadas del dominio soviético, pero Checoslovaquia giró por el sistema comunista a mediados de 1948.

LA ERA DE LA ‘BIPOLARIDAD’: Al dividir el mundo en dos campos armados, la guerra fría introdujo la era de la ‘bipolaridad’. La Unión Soviética temía que Estados Unidos intentara reimplantar un sistema económico y político liberal en Europa oriental. Estados Unidos temía que la URSS invadiera Europa occidental. Ambas potencias trataban de defenderse mediante la formación de alianzas. Estados Unidos, además, intentó contener a Rusia estableciendo una serie de bases militares (especialmente para sus bombarderos nucleares) alrededor del perímetro soviético. Sin embargo, el desarrollo de sistemas de lanzamiento y dirección de las ojivas nucleares dejó obsoletas estas políticas y al mismo tiempo los bloques monolíticos inflexibles comenzaron a aflojarse, sobre todo después de 1958 cuando Francia, durante el gobierno del general De Gaulle, se negó a aceptar el liderazgo político norteamericano y cuando en 1960 quedó de manifiesto la disputa chino-soviética.

 Ese mismo año (1948), nacida del respaldo anglo-estadounidense, se sentaron las bases de una Alemania Occidental, con un sistema de gobierno Republicano y Federal, además, el 17 de marzo de 1948, se firmó el pacto de Bruselas (Bélgica), en el cual las partes firmantes (Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) se comprometían a una unión aduanera en el aspecto económico, pero también a una cooperación política que les asegurara un sistema de defensa en caso de recibir agresiones externas.

Mas tarde, en 1949, estos mismos países (del pacto de Bruselas) fueron los que se aliaron a otros, como Estados Unidos, Canadá, Islandia, Dinamarca, Italia, Portugal y Noruega en el conocido Pacto del Atlántico Norte (Organización del Atlántico Norte OTAN) firmado en Washington. El mismo proponía una acción común (política, económica y social) entre los firmantes para defender los principios liberales y el sistema capitalista.

Mientras tanto, China se inclinaba hacia el bloque soviético, sumando así, a casi un tercio de la humanidad a las ideas comunistas. En China, se había producido una guerra civil entre el ejército nacionalista y el ejército dirigido por Mao-Tse Tung. El triunfo de éste último, permitió la proclamación de la República Popular China y el paso de este país al sistema comunista. (Ampliar Guerra Fría)

Final de la Segunda Guerra Mundial:Conferencia de Yalta y Potsdam

Fin Guerra: Conferencia de Yalta y Potsdam

Los titulares de los principales medios norteamericanos eran más optimistas que nunca: “Yalta! Prueba de la fuerza, de la unidad y del poder de decisión de los aliados”, imprimía el New York Tribune; «Los tres grandes» —así eran llamados Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética — cooperan en la paz como en la guerra!”, señalaba el Times Magazine; “Yalta!, la mayor victoria de las Naciones Unidas!”, afirmaba el Record de Philadelphia.

Conferencia de Yalta y Potsdam

El Reparto del Mundo

Era el 2 de marzo de 1945, y aún faltaban dos meses para el final de la guerra, pero el entusiasmo en Estados Unidos desbordaba por todos lados, el mismo presidente, Roosevelt, de regreso de Yalta, se había pronunciado ante el congreso diciendo: “En los duros meses que nos esperan, me gustaría conocer vuestros sentimientos a propósito de esta construcción de la paz internacional que hemos realizado en Yalta, Stalin, Churchill y yo, en unidad de pensamiento y trabajo. Queremos, con un mismo corazón, asegurar la paz al mundo del futuro . . .

Las decisiones tomadas en Yalta ponen fin al sistema de la política unilateral de las alianzas restrictivas. Nos proponemos sustituirlo por un organismo universal del que todos los estados pacíficos puedan, con el tiempo, llegar a ser miembros.

Nosotros no sabemos tomar medidas a medias. ¡Si no aceptamos nuestra responsabilidad en el terreno, de la cooperación internacional, entonces deberemos asumir la responsabilidad de otro conflicto mundial en el que nuestra civilización correría el riesgo de zozobrar!”.

Roosvelt, ni siquiera pudo presenciar el final del conflicto bélico, murió el 12 de abril, sin poder presenciar el final de la segunda guerra mundial.

El 6 y el 9 de agosto, Estados Unidos bombardeó las ciudades de Hiroshima y Nagasaky , dejando como saldo más de 250.000 mil personas muertas en cada ciudad. De esta manera Estados Unidos se ubicó como la indiscutible potencia hegemónica mundial, con la posibilidad latente ante cualquier conflicto de utilizar su poderío bélico.

Inmediatamente, Rusia respondió mediante un discurso de su Ministro de Relaciones Exteriores (Molotov), diciendo que si Estados Unidos mantenía el secreto de la bomba atómica, y se convertía en la única potencia atómica, surgiría un desequilibrio de poder a favor de Estados Unidos y, ese desequilibrio, impediría la cooperación universal que los norteamericanos decían defender. Solo si se rompía el secreto, la paz sería posible, decía Molotov.

Harry Truman y Clemment Attle, sucesor de Franklin Roosvelt, el primero y sucesor de Wiston Churchill, el segundo, respondieron negativamente a la propuesta de Molotov.

A partir de 1949, la rivalidad nuclear se hizo cada vez más fuerte con el descubrimiento por parte de la Unión Soviética, de la bomba atómica. Este hecho estremeció a la opinión pública mundial durante las siguientes décadas.

El distanciamiento entre las dos grandes potencias venía desde un tiempo atrás. Ya en 1946, Wiston Churchill denunció que Stalin había tendido un “telón de hierro” desde el Báltico hasta Trieste, en el Adrático, que separaba al continente, dando origen a la famosa “cortina de hierro”.

La llamada “doctrina Truman” (presidente de Estado Unidos), que consistía en apoyar a los pueblos libres que se resistían al sometimiento ejercido por minorías armadas, en realidad, utilizada para apoyar a todos los países que luchaban contra los soviéticos, también siguió separando a los bloques y haciendo más tensas las relaciones.

En 1947, la Unión Soviética reconoció que el mundo estaba dividido en dos bloques y acusó a los Estado Unidos y a sus aliados de planear una nueva guerra imperialista con los fines claros de destruir el socialismo y el sistema comunista.

De esta manera quedó conformado un sistema internacional bipolar , en el cual una parte del mundo quedó bajo la dirección de los Estado Unidos y la otra, de la Unión Soviética. Esta división, con distintos grados de intensidad y de conflictos se mantuvo hasta la caída del Muro de Berlín, en 1989.

Ahora bien, esta hegemonía mundial alcanzada por los bloques estadounidenses y soviético, no sólo se debe explicar desde lo político, lo cual se haría como resultado y producto de la resolución de la segunda guerra mundial y sus posiciones de países vencedores.

La aparición de Estados Unidos y Rusia, más tarde convertida en la Unión Soviética, como potencias mundiales y la decreciente importancia de los países europeos occidentales (sobre todo Francia e Inglaterra), ya había comenzado hacia fines del siglo XIX y comienzo del XX.

Los países europeos venían perdiendo su primacía política, militar y sobre todo económica desde un tiempo atrás y la segunda guerra solo lograba profundizar lo que ya era un hecho. Debido a esto, en los años posteriores a la guerra se hizo imperiosa la necesidad de propiciar la “unión” entre los países europeos para recuperar su poderío.

Para ello, se buscó construir un mercado único, con el fin de posibilitar una mayor producción, mejorar su nivel competitivo y a su vez crear empleos. En 1951, estos objetivos comenzaron a cobrar forma con la creación de la “Comunidad Económica del Carbón y del Acero” (CECA), conformada por Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos (hoy Holanda). Por primera vez en la historia de Europa, se unían estos países con el objetivo de crear un mercado único para el carbón y para el acero y así facilitar el intercambio entre los mismos disminuyendo precios de costos y de transporte para poder competir en el mercado internacional. Este fue el puntapié inicial de lo que hoy conocemos como Comunidad Económica Europea.

El continente Asiático, fue luego de la segunda guerra, otro escenario donde las transformaciones se precipitaron de una forma inevitable. En este continente, el fin de la supremacía de los imperios coloniales (Imperio Inglés y Francés) dejaron a los Estados Unidos y a la Unión Soviética amplios territorios por los cuales competir.

En Latinoamérica, la situación de posguerra no tardó en generar distintos tipos de acuerdos y pactos. En 1948, se creó la Organización de Estado Americanos (OEA).

Debido a la acelerada internacionalización de la vida y la economía (lo que hoy llamaríamos “globalización”), generó una serie de acuerdos internacionales que caracterizó al “mundo de posguerra”. Estos acuerdos, de mayor o menor alcance, intentaron adecuarse y acompañar los cambios ocurridos en este período de tiempo.

El “mundo de posguerra”, rápidamente entró en una era de bienestar impulsada por el crecimiento económico de las industrias, que se habían reconvertido, pasando de la industria bélica a la industria de bienes de consumo.

Esta mejora en la producción hizo que se incrementaran las posibilidades de conseguir trabajo y en consecuencia se comenzó a mejorar el nivel de vida en los países occidentales y también en el bloque soviético. Este período de tiempo es conocido como “los años dorados”.

La supremacía de Estados Unidos, si bien ya se venía comprobando desde un tiempo atrás, en el “mundo de posguerra” fue evidente su poderío como potencia militar, industrial y económica. Los nuevos acuerdos para organizar un sistema de cooperación monetaria internacional aseguraron todavía más la hegemonía estadounidense. En este “nuevo orden económico mundial”, el dólar norteamericano se ubicó en un papel fundamental.

La tarea ha realizar ahora, era evitar nuevos craks (caídas, crisis, rupturas) financieras como la ocurrida en 1929, que hiciera peligrar el sistema capitalista en su conjunto.

Una de las medidas para estos fines, fue la de tratar de impedir las trabas en los intercambios comerciales internacionales y tratar de evitar la supuesta “abusiva” intervención del Estado en la economía. Estos propósitos sólo serían posibles en la medida en que el sistema económico de postguerra estimulara el intercambio comercial.

Para ello, se buscó facilitar la libre circulación de productos y capitales sobre la base de un tipo de cambio estable con la creación de dos Instituciones económicas que fueron creadas para tal caso: El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) . El primero, tenía como función principal reducir el desequilibro en la balanza de pagos en los países miembros, mientras que el segundo, financiaría a los países periféricos con créditos, proyectos y ayuda técnica.

Luego de la segunda guerra, hacia 1946, los capitales norteamericanos necesitaban acentuar sus inversiones. En Wall Street (centro de las finanzas estadounidenses) los bancos más importantes (Banca Morgan, Roquefeller, Mellon, etc.) habían tenido un superávit de 17 mil millones de dólares en un solo año. Algo tenían que hacer con esas fortunas. Una de las opciones, era evadir impuestos internos y colocarlas en los mercados exteriores.

En junio de 1947, el secretario de estado del presidente Truman, el general George Marshall puso en marcha el luego llamado “plan Marshall” (ver plan Marshall), en el cual se dirigía el superávit bancario de Estados Unidos hacia Europa en forma de préstamos, que debían ser invertidos en compra de productos norteamericanos. De esta manera, mediante diversos convenios, se aseguraba que los mismos préstamos volvieran a Estados Unidos.

La Unión Soviética, si quería competir por el liderazgo mundial con Estados Unidos, en ningún momento podía avalar y seguir los planes norteamericanos. Luego del triunfo del ejército rojo sobre Alemania, Stalin había construido un fuerte liderazgo sobre toda la Europa Oriental.

En pocos años (de 1945 a 1947), los Estados Unidos y la Unión Soviética habían pasado de la cooperación a la división y al conflicto.

Luego de la guerra, los soviético denunciaron la “teoría del cerco capitalista”. Esto consistía en rodear y aislar a la Unión Soviética, hasta alcanzar su debilitamiento y desaparición. Éste, sería un complot en el cual todos los países occidentales, bajo el liderazgo estadounidense, formarían parte. Según los soviéticos, ese “cerco”, era consecuencia del carácter agresivo del capitalismo occidental, el que nunca aceptaría la convivencia con un sistema distinto.

Los países de Europa Central (Hungría, Rumania, Bulgaria, Checoslovaquia y Polonia) se incorporaron a la órbita soviética. Yugoslavia y la Alemania del Oeste hicieron lo mismo. (Yugoslavia, conducida por el Mariscal Tito se diferenció al distanciarse de Stalin., y buscar una posición intermedia entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que más tarde se conocería como la “tercera posición”). Esta conformación de un verdadero “bloque” de países comunistas, resultó la primera respuesta para defenderse de la agresión del sistema capitalista.

Marcha Sobre Roma de Mussolini Caida de la Monarquia en Italia

Marcha Sobre Roma de Mussolini
Caída de la Monarquía en Italia

LA MARCHA SOBRE ROMA: Al terminar la Guerra Mundial Italia se encuentra en una situación económica crítica.

Cierran las fábricas de armas, suben los precios, el Estado se halla endeudado con Estados Unidos e Inglaterra, por empréstitos.

Paro, hambre, huelgas, delinean la coyuntura difícil.

Tropas de obreros efectúan expediciones a tiendas de comestibles.

En las elecciones de 1919 consiguen mayoría los socialistas.

Durante la crisis aguda de 1920 los obreros de Lombardía y Piamonte ocupan las fábricas declarando que son capaces de dirigir ellos mismos las industrias.

Mussolini es el clásico hijo del pueblo, de familia humilde, educado por los salesianos, maestro y periodista.

Su cultura tenía todas las lagunas del autodidacta, pero poseía instinto para arrastrar a las masas y una oratoria avasalladora.

Su carrera política se inicia como redactor jefe de un periódico socialista, pero choca con el partido cuando defiende la entrada en la guerra contra Austria-Hungría.

Al perder su puesto de trabajo y su carnet funda otro periódico, 11 Popolo d’Italia.

El primer programa de los fascios (1919) es todavía democrático, pacifista, internacionalista; defiende las libertades de prensa y asociación y la participación de los obreros en los beneficios de las empresas.

El espíritu versátil de Mussolini convierte en poco tiempo el programa de 1919 en la defensa de todo lo contrario.

Con el fin de acceder al gobierno, Mussolini utilizó simultáneamente métodos ilegales —la violencia atemorizante de las escuadras— y legales —la creación del Partido Nacional Fascista y la lucha parlamentaria—.

Ambos métodos se combinaban: ante el peligro comunista y la violencia fascista, muchos italianos votaron al partido liderado por Mussolini, que se presentaba como el único capaz de implantar el orden.

En 1921 obtuvo 35 bancas en el parlamento (sobre un total de 450).

Pero en 1922 Mussolini decidió movilizar a sus partidarios sobre Roma tomar el gobierno por la fuerza.

La marcha fue financiada con el aporte de los grandes industriales de Milán.

Esta acción puso en crisis el funcionamiento de las instituciones de la democracia liberal.

El escuadrismo fue el sistema utilizado para ir debilitando progresivamente la autoridad del Estado y para asediar y destruir los baluartes rojos.

Ciegos para el peligro, los liberales, como el jefe del gobierno, Giolitti, y su ministro de Educación, el historiador Benedetto Croce, les permitieron que tomaran sucesivamente gobiernos locales, proceso que alcanza su punto culminante en julio de 1922. Il Popolo d’ Italla del 15 de julio dice: “El fascismo italiano está empeñado actualmente en una serie de batallas decisivas que implican depuraciones locales…”. 

Marcha Sobre Roma de Mussolini Caida de la Monarquia en Italia

Durante los meses de septiembre y octubre de 1922 los fascistas pasan revista a sus fuerzas; un directorio se encarga de las cuestiones políticas; varios dirigentes, de los problemas militares.

En los primeros días de octubre la presión sobre el gobierno se hace más fuerte; Mussolini anuncia la “Marcha sobre Roma”.

Los acontecimientos se precipitaron. Miles de camisas negras se reúnen en Nápoles; unos días después ocupan los edificios públicos de la Italia central y los centros de comunicaciones del Norte.

El 28 de octubre de 1922, cuarenta mil fascistas marcharon sobre la capital italiana para imponer su entrada en el Gobierno.

Con ese golpe de mano, Benito Mussolini lograba implantar, a sus 39 años, un modelo de régimen totalitario en Italia que duró veinte años y se convirtió en ejemplo nefasto para otras naciones europeas.

El Fascismo entraba en la Historia pisando fuerte y el modelo totalitario italiano se convertía en un experimento, cuyos pasos observaban con benevolencia, cuando no con envidia, muchos conservadores europeos.

La época que acabaría desembocando en la Segunda Guerra Mundial había comenzado.

El gobierno quiso proclamar el estado de excepción el 28 de octubre, pero el rey se negó a firmar el decreto, para evitar derramamiento de sangre.

Dimite el gabinete y el rey Víctor Manuel designó a Mussolini como primer ministro y le encargó formar un nuevo gobierno.

PARA SABER MAS…

Aunque el fascismo surgió de las convulsiones que siguieron a la Primera Guerra Mundial, también incorporó numerosas ideas que habían circulado por Europa durante siglos.

Ante todo se distingue por su rechazo del marxismo, la convicción de que la democracia es un cáncer para el sagrado cuerpo del Estado y la idea —fundada en parte en obras de biología del siglo XIX— de la lucha evolutiva por la supervivencia.

Estos tres principios estaban alimentados por un nacionalismo virulento, por la exaltación del Estado sobre el individuo y por una visión pesimista de la sociedad.

En Italia, el emblema del fascismo (y el origen de su. nombre) consistía en el fasces, símbolo de autoridad en la antigua Roma adoptado por Mussolini. Se trataba de un haz de varillas atadas en torno a un hacha.

Las varillas representaban el pueblo, vinculado por una obediencia incuestionable a un caudillo guerrero (el hacha). Al mismo tiempo recordaba las glorias de la antigua Roma que los fascistas obtendrían de nuevo para su país. La consigna «¡Cree! ¡Obedece! ¡Lucha!» fue la réplica de Mussolini al «Libertad, Igualdad, Fraternidad» de las democracias que despreciaba.

Los ataques contra la democracia se habían iniciado en el siglo XIX. Fueron sus portavoces más enérgicos dos franceses: Georges Sorel y Charles Maurras; el primero, un teórico político, y el segundo, líder del grupo Action Francaise. El razonamiento de Maurras era en esencia que los principios democráticos permitían a una serie de individuos codiciosos, y en su mayoría despreciables, aprovecharse del Estado a expensas del bien común. Esto sólo se evitaría con un líder absoluto que se identificase por completo con el Estado y jamás lo utilizase para sus propios intereses. La mayoría democrática era estúpida, cuando no venal, y estaba llamada a destruir el Estado.

El filósofo del fascismo es Gentile, que asienta como postulado la identidad del pensamiento y la acción, y para quien la conversión forzosa es tan valedera como la adhesión voluntaria. Gentile defiende que la única realidad es el Estado, que representa una voluntad moral y posee una religión, la de la patria. Los derechos de los individuos sólo emanan del Estado y se subordinan al mismo.

Si los fascistas despreciaban la democracia, también tenían graves razones para temer al marxismo. Los marxistas ignoraban las glorias del pasado y veían la historia como un catálogo de opresión. Buscaban la revolución por medio de las clases trabajadoras y no por medio de un gran líder. Y lo peor de todo: eran internacionalistas que creían en una fraternidad universal de los trabajadores y contrarios a un ideal nacional construido bajo la autoridad de un solo hombre.

En la Italia del fascismo se organizaron los sindicatos según la concepción romántica del sistema medieval de gremios. Todos los trabajadores pertenecían a corporaciones, según su oficio o profesión. Estas corporaciones tenían en todos sus niveles representantes del gobierno que se ocupaban de los objetivos de las mismas y de la coordinación del trabajo dentro del país. En teoría, el «Estado Corporativo» iba a eliminar los conflictos de clases al agrupar a empresarios y trabajadores en la misma entidad. Sin embargo, el electorado, que votaba a través de las corporaciones y no por distritos geográficos, quedaba totalmente fragmentado y privado de toda posibilidad de representación.

Principales Generales de la 2°Guerra Mundial

Principales Generales de la 2°Guerra Mundial

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Durante la Segunda Guerra Mundial destacarían los nombres de Dwight David Eisenhower, Bernard Law Montgomery y Erwin Rommel (fotos en ese orden) por la personalidad característica de cada uno.

Eisenhower sería la capacidad coordinadora que articulase el mayor ejército internacional conocido hasta la fecha. No dudaría en emplear armamento, tácticas y métodos no convencionales, con los que lograría la invasión de Europa (operación Overlord, 6 de junio de 1944).

El mariscal Montgomery, el gran estratega en quien se unía una audacia sin límites, coronada con la victoria de El Alamein (1942) sobre los alemanes en Egipto, mientras su oponente, el mariscal Rommel, quedará en la historia como el astuto «guerrillero», el improvisador.

Únicamente Montgomery y Rommel contaban con experiencia militar y mando directo de tropas de combate, adquiridos durante la Primera Guerra Mundial.

Eisenhower permaneció en los Estados Unidos en tareas de instrucción, pero tuvo como maestro al general Douglas Mac Arthur durante su servicio en Filipinas. Resumiremos brevemente las biografías de aquellos tres generales.

Dwight David Eisenhower (n. en Denison, Texas, 1890, y m. en Washington D. C., 1969) se graduará en la Academia militar de West Point (1915) y durante la Primera Guerra Mundial será instructor del Cuerpo de Tanques. En 1933 pasa como ayudante a las órdenes de Mac Arthur y desde 1935 a 1939 servirá en las Filipinas a las órdenes de dicho general.

Cuando, en 1941, Estados Unidos declara la guerra a las potencias del Eje, será promovido a brigadier general y al año siguiente recibirá el ascenso de teniente general y el cargo de comandante en jefe de las fuerzas aliadas en el Mediterráneo y África del Norte, fuerzas que iniciarán en 1943 la conquista de Italia con el desembarco en Sicilia. En 1944 será nombrado jefe supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas en Europa (SHAEF) y, en calidad de tal, recibirá el 7 de mayo de 1945 la rendición incondicional del Tercer Reich.

Ascendido a la categoría de general de «cinco estrellas», será nombrado jefe del Alto Estado Mayor del Ejército (1945-1948). Este último año pasará a la situación de reserva y, al retirarse del servicio activo, recibirá el nombramiento de presidente de la universidad de Columbia (1948-1952).

Su carrera militar quedará coronada con el nombramiento de comandante supremo de la OTAN. En 1952 fue elegido trigésimo cuarto presidente de los Estados Unidos y reelegido para un segundo mandato en 1956.

Sus principales aportaciones como político fueron la creación de la SEATO y la «doctrina» que lleva su nombre (1957), encaminada al desarrollo económico del Medio Oriente.

Bernard Law Montgomery (n. en Londres; 1887 y m. en Alton, Hampshire, en 1976), hijo de un obispo episcopaliano, estudió en St. Paul y en la Academia de Caballería de Sandhurst, ingresando en el Royal Warwickshire Regiment en 1908. Durante la Gran Guerra fue herido dos veces. Desempeñó misiones en Irlanda, Inglaterra y la India, y en 1938, con el grado de mayor general, tuvo el mando de las fuerzas británicas en Palestina.

Al declararse la Segunda Guerra Mundial formó parte del Cuerpo Expedicionario Británico desde la campaña de Francia (1939) hasta la evacuación de Dunkerque (1940). Trasladado a Gran Bretaña, es nombrado jefe del South-Easter Command y, en el mes de agosto de dicho año, jefe del VIII Ejército de África, donde se enfrentará con Rommel, a quien derrota en una serie de batallas «pendulares» que culminan con la de El Alamein (1942).

Participa en el desembarco de Sicilia y al crearse el cuartel general aliado para la invasión de Europa es nombrado comandante jefe de las tropas de tierra y ascendido a mariscal de campo (1944). Liberó Bélgica y Holanda, cruzó el Rin (1945) y en su cuartel general de Lüneburg-Heath recibió la rendición del ejército alemán.

Como premio a sus servicios fue creado primer vizconde Montgomery of Alamein y par de Inglaterra (1946), y su vida militar continuó con el nombramiento de comandante jefe del ejército británico de ocupación en Alemania (1945), jefe del Estado Mayor imperial (1946), presidente del Consejo de Defensa de la Unión Occidental (1948) y comandante supremo adjunto de la OTAN (1951-1958). En este último año pasó a la situación de retirado.

Erwin Johannes Rommel (n. en Heidenheim, 1891, y m. en Ulm, 1944). Su vida militar comenzó como abanderado de un regimiento de infantería de Suabia en 1910, para graduarse de teniente en la Escuela Militar de Danzig (1912). Durante la Gran Guerra participó en la ofensiva delArgonne, donde fue herido dos veces, así como en las campañas de Rumania, Italia y los Cárpatos, alcanzando la graduación de comandante y siendo condecorado con la Cruz de Hierro de primera clase y con la orden prusiana Pour le Mente.

En el período de entreguerra fue jefe de un regimiento y director de la Academia de Guerra de Wiener Neustadt. En 1939 es ascendido a comandante general e interviene en las campañas de los Sudetes y de Polonia. Al frente de una división Panzer tomó parte en la invasión de Francia (1940) y rompió la línea Maginot, por lo que recibió la cruz de caballero de la Cruz de Hierro.

Rommel gozaba de gran prestigio entre los nazis y no ocultaba sus simpatías por ellos. En 1941 fue enviado a Libia al frente del Afrika Korps y sus avances y retiradas le valieron el sobrenombre de «zorro del desierto», así como el ascenso a mariscal de campo. Fue derrotado en El Alamein (1942); ocupó la jefatura de las tropas alemanas en Italia (1943) y en enero de 1944 mandó las fuerzas desde Holanda al Loire.

Durante este período las ideas políticas de Rommel sufrirían una profunda transformación. Deja de ser el «ídolo» oficial y en los círculos hostiles a Hitler se le considerará como un futuro sustituto. En julio de 1944 resultó herido por un ataque aéreo y, tras el atentado contra Hitler (20 julio 1944), fue acusado de haber participado en la conjura contra el führer. Para evitar el juicio público, decidió aceptar la propuesta del suicidio que le ofreció el mismo Hitler.

Fuente Consultada: Historia Universal Tomo 20 Las Guerra Mundiales Salvat – La Nación

Historia Económica Mundial del Siglo XX:Jueves Negro, Caida de la Bolsa

Historia Económica Mundial del Siglo XX

Resumen de lo acontecido económicamente en los países occidentales a partir de la Gran Crisis de 1929  

El fin de la prosperidad:
La quiebra de la Bolsa de Nueva York
  

A medida que la prosperidad aumentaba, los empresarios buscaron nuevas negocios para invertir sus ganancias.  Prestaban dinero a Alemania y a otros países e instalaban sus industrias en el extranjero (la Argentina y Brasil, entre otros).  También invertían en maquinarias que permitían aumentar la producción. 

Desde que advirtieron que tendrían dificultades para vender tanta mercadería, comenzaron a invertir en bienes de lujo, como joyas o yates, y en negocios especulativos. 

La compra de acciones en la bolsa se fue transformando en uno los más rentables.  Muchas veces, para comprar acciones, los empresarios pedían créditos a los bancos.  Debido a que la ganancia de las acciones podía llegar a un 50% anual y el interés que debían pagar por los créditos bancarios era del 12%, los beneficios que obtenían eran enormes.

A fines de la década, la prosperidad, que antes estaba basada en el desarrollo industrial, pasó a depender de la especulación. En 1928, algunos síntomas hacían prever que la economía estaba en peligro.  Los ingresos de la población no habían subido tanto como para que el consumo siguiera creciendo. 

Los almacenes estaban llenos de mercaderías que no podían ser vendidas y muchas fábricas comenzaron a despedir a sus trabajadores.  Sin embargo, en la bolsa seguía la fiesta especulativa.  Los precios a que se vendían las acciones no reflejaban la situación económica real de las empresas. 

Aunque el crecimiento de muchas de ellas se había detenido, sus acciones seguían subiendo porque había una gran demanda de los especuladores.  Nadie pudo o quiso darse cuenta de la gravedad de la situación.  Cuando en octubre de 1929 la Bolsa de Nueva York quebró, la crisis fue inevitable y se extendió al sistema bancario, a la industria, el comercio y al agro estadounidenses.  Sus consecuencias se sintieron también en todo el mundo y perduraron hasta la Segunda Guerra Mundial.

EL NEW DEAL : Como se decía antes, en octubre de 1929 se produjo la quiebra de la Bolsa de Nueva York.  El precio de las acciones que allí se negociaban bajó espectacularmente y muchos particulares y empresarios perdieron grandes fortunas.  En los meses siguientes, la crisis en la bolsa afectó las actividades bancarias, industriales, comerciales y agrarias.  La desocupación creció hasta niveles inimaginados.

Ante esta difícil situación, los inversores estadounidenses retiraron sus capitales de Europa y de otras partes del mundo.  El comercio de Estados Unidos con el exterior también disminuyó.  De esta manera, la crisis se extendió a otros países.  Sus efectos comenzaron a sentirse fuertemente en aquellos que, como Alemania, tenían una mayor relación con Estados Unidos, pero afectaron también al resto de Europa, a América latina y, en mayor o menor medida, al mundo entero.

En los países industriales la producción descendió.  Muchas fábricas cerraron y una gran cantidad de trabajadores se quedó sin empleo.  En el campo, los precios agrícolas bajaron y muchos agricultores perdieron sus tierras.  Los Estados tuvieron que intervenir para, sostener una economía que se tambaleaba.  La primera reacción consistió en disminuir las importaciones para proteger la producción nacional.  El objetivo era lograr la autarquía, es decir, el autoabastecimiento, y a la vez estimular las exportaciones.

Para combatir la desocupación, los Estados emprendieron la construcción de obras públicas y limitaron el ingreso de inmigrantes. En todos los países, la crisis económica fue acompañada por una crisis política y social.  Las huelgas aumentaron y los enfrentamientos políticos se agudizaron.  La fe y la confianza en el liberalismo para dar respuesta a las necesidades de la población comenzó a debilitarse.  En algunos países se ensayaron nuevas alternativas políticas.  En Alemania y Japón los sistemas parlamentarios fueron reemplazados por Estados fascistas.  En Inglaterra y Francia, los parlamentos sobrevivieron, aunque debilitados. 

Conservadores y socialistas se alternaban en el gobierno sin encontrar respuestas a la crisis.  Además, debían enfrentar el ataque de los grupos fascistas, admiradores de Mussolini y Hitler, quienes para terminar con los conflictos sociales reclamaban el establecimiento de gobiernos fuertes.  Los partidos comunistas también atacaban el sistema político.  Sostenían que la depresión económica era la consecuencia inevitable del sistema capitalista y que sólo la revolución social pondría fin a los sufrimientos de la población.

Al cabo de unos años, aunque con dificultades, Gran Bretaña, Francia, Japón y Alemania, lograron recuperarse.  En Estados Unidos, la crisis fue más profunda y la recuperación más lenta. (ampliar tema: La Planificación Económica Latinoamericana)

 Las respuestas a la crisis en Estados Unidos: el New Deal

 La crisis económica en Estados Unidos alcanzó niveles de catástrofe.  La producción industrial se redujo en un 50%, las ventas de automóviles cayeron un 65% y la desocupación aumentó de 1,5 millones a 13 millones.  La agricultura fue uno de los sectores más afectados.  Entre 1929 y 1932, los beneficios de los agricultores disminuyeron en un 70%.  Muchos perdieron sus tierras y emigraron por ejemplo, a California a cosechar frutas.

 En las ciudades, la situación no era mejor.  Millares de familias fueron desalojadas de sus viviendas por no poder pagar los alquileres.  Algunas terminaron viviendo en casas de cartón y lata.  Otras dormían directamente en las veredas o sobre catres proporcionados por las autoridades municipales.

Gobernaba el país el presidente Hoover, del Partido Republicano.  Hoover consideraba que la crisis era pasajera y que no era necesaria la intervención del Estado para recuperar el equilibrio económico.  Su pasividad fue pronto castigada.  En las elecciones de 1932, los ciudadanos expresaron su indignación votando en favor del Partido Demócrata.  Su candidato, Franklin Delano Roosevelt, había prometido profundos cambios para superar la crisis.

Una vez en el gobierno, Roosevelt aplicó un programa de gobierno conocido como New Deal («barajar de nuevo»).  Consistía en una serie de enérgicas medidas, cuyo objetivo era poner nuevamente en marcha la economía y socorrer a los más necesitados.  Para aliviar la situación de los agricultores, se redujo la producción agrícola lo que permitió elevar los precios de las cosechas. 

Para atacar la desocupación se pusieron en marcha obras públicas, como escuelas, calles y parques de recreación, que dieron empleo a muchos trabajadores.  Además, se construyeron diques, centrales hidroeléctricas y complejos industriales para reactivar las economías regionales.  El Estado firmó acuerdos con empresarios y trabajadores para establecer precios máximos a los productos industriales y fijar salarios mínimos; además, creó el seguro de desempleo, vejez y enfermedad, y suprimió el trabajo infantil.  En materia laboral, legalizó los sindicatos y garantizó el derecho de huelga.

Las medidas adoptadas por Roosevelt aliviaron en parte la situación de los sectores más necesitados.  Sin embargo, los graves problemas económicos originados por la crisis no pudieron solucionarse.  Recién en 1940 la producción alcanzó los niveles anteriores a la crisis y esta recuperación estuvo vinculada con el crecimiento de la industria armamentista.  Por entonces, la Segunda Guerra Mundial estaba en su apogeo.

EL «ESTADO DE BIENESTAR»‘ Y LA  EXPANSIÓN ECONOMICA

La distensión de la guerra fría fue posible, además, por el gran desarrollo económico que se produjo en todos los países industriales a partir de mediados de la década de 1950.  Los de mayor crecimiento fueron los que más habían sido perjudicados por la guerra: los países europeos y Japón.  En todos, la utilización de nuevas tecnologías y la disminución del precio de la energía carbón, petróleo, gas natural y electricidad posibilitaron un aumento espectacular de la producción agrícola e industrial.  El modelo de producción fordista se difundió en todo el mundo.

En los Estados Unidos se aplicó en todas las industrias, desde la construcción de edificios hasta la fabricación de comida rápida.  McDonald’s fue un éxito de esta época.  Los artículos que en otro tiempo habían sido un lujo, como las heladeras, lavarropas y teléfonos, ahora estaban al alcance de la mayoría de la población.  Además, gracias a las innovaciones tecnológicas, nuevos productos invadieron el mercado: televisores, discos de vinilo, casetes, relojes digitales, calculadoras de bolsillo y muchísimos más.  Una de las grandes novedades fue la miniaturización y la portabilidad de los productos como la radio a pilas.  La población fue bombardeada por masivas campañas publicitarias que incitaban a consumirlos.

La nuevas políticas económicas implementadas por los gobiernos favorecieron el gran crecimiento económico de la posguerra.  Quedaron atrás las ideas del liberalismo que sostenían que el Estado no debía intervenir en la economía.  Las experiencias del New Deal y la planificación económica, iniciadas en la década de 1930, mostraron que el Estado debía jugar un importante papel para asegurar empleos a todos los habitantes, garantizar el bienestar de la población, impulsar el desarrollo económico y evitar crisis como la que se había producido en 1929. 

El Estado que cumplía estas funciones fue denominado «estado de bienestar» y se difundió en muchos de los países del bloque occidental.  En ellos, se modernizaron los transportes y las comunicaciones, se construyeron carreteras y vías férreas, se estimuló el desarrollo la producción de energía y, por medio de créditos y ventajas impositivas, se orientaron las inversiones de las empresas privadas. 

Fue muy importante, también, la política social.  Gracias a ella, la población pudo gozar de atención médica y educación  gratuitas, pensiones a la vejez, subsidios de desempleo y muchos otros beneficios y servicios.  Estas medidas junto con la disminución de las horas de trabajo y la desaparición del desempleo, permitieron un importante aumento del nivel de vida de la población. 

La crisis del “Estado de Bienestar»: el neoliberalismo

 La crisis económica que afectaba el mundo occidental alentó la acción de muchos grupos opositores.  Los ecologistas criticaban el uso indiscriminado de los recursos naturales, la contaminación ambiental producida por el desarrollo de las industrias y el peligro que representaban las armas atómicas.  Otro grupo, en su mayoría economistas, proclamaba que los altos gastos del estado de bienestar» en política social afectaban las ganancias de las empresas, limitaban la competencia y desencadenaban procesos inflacionarios. 

Proponían volver a un Estado «mínimo», pero a la vez lo suficientemente fuerte para imponerse contra cualquiera que afectara la libertad de mercado, como los sindicatos.  Reclamaban, además, un control de los gastos del Estado para equilibrar el presupuesto estatal y la reducción de los impuestos de los sectores de ingresos más altos.  Estas propuestas económicas, denominadas neoliberales, fueron adoptadas por casi todos los Estados occidentales, excepto Suecia y Austria.  El gobierno de la primera ministra inglesa, Margaret Thatcher (1 979-1990), es considerado el modelo más puro de neoliberalismo.

Thatcher controló la emisión monetaria, disminuyó drásticamente los impuestos sobre las ganancias y sobre los sectores de más altos ingresos, aplastó importantes huelgas e impuso una nueva legislación antisindical.  Además, recortó los gastos sociales y emprendió amplios programas de privatizaciones de las empresas estatales de acero, petróleo, gas, electricidad y agua.  Como consecuencia de esta política neoliberal, millones de personas perdieron sus empleos. En el resto de los países europeos, si bien se impusieron modificaciones en la política impositiva, no hubo grandes recortes en los gastos sociales y se evitaron enfrentamientos con los sindicatos.

En Estados Unidos, el neoliberalismo tuvo características distintas.  Reagan también redujo los impuestos en favor de los ricos y aplastó las huelgas, pero los gastos estatales destinados a la «carrera armamentista» aumentaron mucho más que en cualquier otro período de la historia.  La prioridad era la competencia militar con la Unión Soviética. En todos los casos, los gobiernos neoliberales se caracterizaron por un fuerte anticomunismo que contribuyó a desatar la segunda guerra fría.

MEDIDAS NEOLIBERALES

En esta reforma se buscaba devolver al Estado la difícil tarea de establecer normas precisas y aceptables para el gran capital nacional, el capital extranjero y la banca acreedora.  Desde el gobierno se implementaron las medidas tendientes a satisfacer las demandas de todos esos sectores, que casi nunca se llevaban bien entre sí.  De esa forma, se aseguró la estabilidad económica y la paridad cambiaría.  Las principales políticas económicas que se implementaron desde el gobierno en relación con la reforma del Estado fueron las siguientes:

a. Privatizaciones

Apuntaban a «achicar al Estado».  Para eso se vendieron al capital privado, nacional y extranjero, las empresas que manejaba el Estado.  Canales de televisión, radios, ferrocarriles, transporte marítimo, transporte aéreo de pasajeros, teléfonos, gas, electricidad, servicio de agua potable y la empresa nacional de explotación de petróleo, entre otras, fueron vendidas en pocos años.  El Estado se comprometió a controlar las nuevas empresas privatizadas con los llamados ,lentes reguladores», que no en todos los casos fueron exitosos y muchas veces intervinieron en favor de los nuevos propietarios y no de los usuarios-clientes.

b. Descentralización

Esta reforma apuntó a transferir actividades o funciones del Estado Nacional, como la salud y la educación, a las provincias.  En algunas, a su vez, se descentralizaron y delegaron funciones a los municipios.  En muchos casos, provincias con una base económica débil no pudieron hacerse cargo en forma eficiente de las nuevas tareas.

c. Reforma administrativa

En algunas áreas, como el Ministerio de Economía, se buscó la profesionalización de sus trabajadores y el reemplazo de algunos de baja calificación por otros de un mejor nivel técnico.  En general, esta reforma estuvo supeditada a ahorrar gastos, de forma tal que se implementaron los llamados «retiros voluntarios».  El Estado pagaba una cifra de dinero para que el trabajador renunciara y se comprometiera a no volver a trabajar en la administración pública.

d. Reforma tributaria

Decidió atacar la evasión impositivo, pero no hubo muy buenos resultados porque se persiguió a los pequeños contribuyentes (comerciantes y profesionales independientes).  Por otra parte, los grandes empresarios que pagaban eran siempre los mismos y a ellos les creaban nuevos impuestos en vez de evitar la evasión de los demás.  Además, la Dirección General Impositiva (DGI) no se modernizó lo suficiente, lo que tornaba muy complicados los trámites vinculados al pago de impuestos.

La desregulación económica:

Con este término se alude al cambio en la forma de control que realiza el Estado a las empresas.  El Estado pasa a controlar o regular «menos» y de una manera más «libre», es decir, dejando que los empresarios se guíen de acuerdo con los beneficios económicos que recibirán al producir bienes y servicios.  Algunos de los elementos que se aplicaron para posibilitar la desregulación son los siguientes:

– Eliminación de algunos subsidios o beneficios económicos a algunas empresas.  Las que se vieron más afectadas fueron las chicas y medianas.

– Eliminación de antiguos «entes reguladores», como la Junta Nacional de Granos que imponía algunas restricciones a los empresarios.

– Menor atención a los problemas ambientales y a la calidad de los productos que se consumen.

La flexibilización laboral

Si bien no se pudo establecer una ley que flexibilice el trabajo, dicha flexibilización ya funciona en muchos lugares.  Disminución de salarios, desaparición del aguinaldo, imposibilidad del trabajador de elegir la fecha de sus vacaciones, duración de la jornada de trabajo de más de diez horas y ser despedido sin cobrar indemnización fueron algunos de los cambios que se produjeron en la forma de contratación de los trabajadores.  El gobierno sostiene que la flexibilización es necesaria para que aumenten los puestos de trabajo, ya que contratar trabajadores en estas condiciones es más «fácil».  No obstante, la desocupación aumentó mucho.  Lo que casi nadie pone en duda es que la flexibilización laboral beneficia económicamente a los empresarios porque reduce los costos.

Bibliografía Consultada: Sociedad Espacio y Cultura – Omar Tobío-Diana Pipkin-Mabel Scaltritti.

Resumen de la Guerra Civil Española – Causas y Consecuencias

Resumen Guerra Civil Española – Causas y Consecuencias

En España un gobierno de izquierda, elegido en 1931, había introducido un programa de reformas económicas y sociales de gran envergadura.

En 1936, un levantamiento del ejército, apoyado por políticos de derecha, dio inicio a una desesperada guerra civil en la cual la Unión Soviética y los grupos izquierdistas europeos y norteamericanos apoyaron al gobierno de Madrid, mientras Alemania e Italia proporcionaban ayuda vital a los rebeldes.

Finalmente, estos últimos, encabezados por el general Francisco Franco, triunfaron en todos los frentes.

► Introducción: 

A partir de 1936 España se vio sacudida por una guerra civil que dividió a los ciudadanos en dos facciones antagónicas, enfrentadas hasta la muerte: nacionales y republicanos. Los primeros eran conservadores, de derecha, partidarios de la unión de la Iglesia y el Estado, opuestos a cualquier reforma social: su ideal era una sociedad española monárquica y católica.

En el bando opuesto, los sectores de izquierda promovían un cambio revolucionario, se oponían al férreo poder de las clases dominantes, y defendían la reforma agraria y la libertad de culto.

En febrero de 1936, había triunfado el Frente Popular, una agrupación que representaba las ideas de izquierda.

Pero inmediatamente comenzó la acción de los opositores: en julio de ese año, tan solo cinco meses más tarde, se produjo un levantamiento militar contra la Segunda República.

El golpe estaba al mando de Francisco Franco.

A partir de entonces, el territorio quedó dividido en dos bandos: por un lado, los auto-proclamados «franquistas» o «nacionales», que apoyaban el liderazgo militar, la monarquía y la jerarquía eclesiástica; por el otro, las fuerzas populares, que se reconocían como «republicanas» y defendían las reformas socialistas. Fue una guerra larga y cruel.

Los nacionales contaban con tropas profesionales, mientras que las fuerzas republicanas estaban conformadas mayoritariamente por voluntarios que casi no tenían experiencia militar.

En 1939, cayó Madrid: Franco había triunfado. A partir de ese momento, comenzaron la persecución a los vencidos, las humillaciones y las terribles consecuencias de tres años de guerra: hambre y miseria.

►Antecedentes:

Caída de la monarquía: Después de la renuncia de Primo de Rivera el 28 de enero de 1930, le sucedieron al frente del gobierno el general Dámaso Berenguer (enero de 1930—febrero de 1931) y el almirante Juan Bautista Aznar (febrero—abril de 1931).

Pero ninguno de ellos pudo resolver los problemas internos a los que se agregaron los efectos de la crisis económica mundial, ni frenar los disturbios ocasionados por los intereses opuestos de los diferentes grupos sociales y fuerzas políticas.

Mientras tanto, la oposición republicana se había organizado mediante el Pacto de San Sebastián (agosto de 1930), al que se unieron los separatistas catalanes y los socialistas moderados.

En este acuerdo se llegó al compromiso de que al establecerse la República se presentaría un Estatuto de autonomía para Cataluña y se buscaría entablar relaciones con las organizaciones obreras más importantes, PSOE y CNT, para atraer el apoyo obrero a la causa republicana.

En las elecciones municipales celebradas el 12 de abril de 1931, los partidos republicanos obtuvieron una gran mayoría; en las capitales de provincia 67% del electorado (el sufragio era universal masculino) votó a favor de la unión republicano—socialista y en contra de la monarquía.

Ante esos resultados, el rey Alfonso XIII decidió abdicar y partió para el exilio.

La República había triunfado a través de una vía pacífica y democrática.

► La Segunda República:
Sus Transformaciones

La República fue proclamada el 14 de abril de 1931 , tras lo cual se instaló un gobierno provisional que convocó a elecciones para las Cortes Constituyentes.

Dichos comicios, celebrados el 28 de junio siguiente, dieron mayoría a la coalición Republicana Socialista, ya representada en el gobierno provisional que continuó en funciones.

La nueva Constitución fue aprobada el 9 de diciembre de 1931, fecha en que también fue nombrado Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República (jefe de Estado) y días después fue designado Manuel Azaña en calidad de presidente de gobierno (jefe de gobierno).

Durante los primeros dos años de la Segunda República, el llamado Bienio Reformista (noviembre de 1931 a noviembre de 1933), el gobierno buscó la transformación económica, social y política de España, a través de las siguientes medidas:

  1. a)  La promulgación de una serie de decretos tendientes a corregir los abusos que los propietarios agrícolas solían realizar en las contrataciones, y la creación del Instituto de Reforma Agraria destinado a expropiar, sin indemnización, las tierras de la alta nobleza.
  2. b)  La separación de la Iglesia y el Estado que incluía la disolución de las órdenes religiosas, entre ellas la de los jesuitas cuyas propiedades serían confiscadas; a las demás órdenes se les prohibía ejercer la industria, el comercio o la enseñanza, y los sacerdotes quedaban sometidos al pago de impuestos como todos los ciudadanos.
  3. c)  La reforma en la estructura del ejército, compuesto hasta entonces por un número desproporcionado de jefes y oficiales. La reforma implicaba la reducción de las regiones militares de 16 a 8, y la abolición del Tribunal Supremo del Ejército y de la Armada, cuyas atribuciones pasaron a los tribunales ordinarios. Asimismo se anunció una revisión en la política de ascensos por méritos de campaña, establecida durante la anterior dictadura.
  4. d)  La promulgación del Estatuto de Autonomía de Cataluña, que facultaba a la región para constituir un gobierno que llevaría el nombre de una antigua institución de origen medieval, la Diputación del General o Generalitat. El gobierno catalán tendría competencias legislativas y ejecutivas en hacienda, economía enseñanza, cultura, sanidad, transporte, comunicaciones y obras públicas. En manos del gobierno central quedaban los asuntos exteriores, la defensa y el control de fronteras.

La aplicación de las reformas encontró serios obstáculos de parte de las fuerzas conservadoras y del ejército, incluso un fallido golpe de Estado encabezado por el general José Sanjurjo.

► Las Distintas Posturas

Los grupos de derecha decidieron organizarse en contra de las medidas gubernamentales y en marzo de 1933 formaron la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), bajo el liderazgo de José María Gil Robles, en tanto que cobraban fuerza los partidos de corte fascista, como las Juntas de Ofensiva Nacional—Sindicalista (JONS) y la Falange Española (FE), creada por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador.

Los miembros de estas organizaciones constituyeron grupos paramilitares uniformados que, con camisas azules, actuaban en las calles a imitación de los grupos de asalto nazis (camisas pardas) o de los fascistas italianos (camisas negras).

De la misma manera que Mussolini encontraba en el antiguo Imperio Romano un modelo para su Estado fuerte, el fascismo español representado por las JONS y la Falange, poseía nacionalismo exacerbado basado en una visión reduccionista de la historia que tenía sus raíces en la época de formación del Imperio Hispánico, durante el reinado de los Reyes Católicos.

En particular, José Antonio Primo de Rivera se oponía al marxismo por su internacionalismo, incompatible con su idea de una patria española, o más bien castellana, y se oponía también a la lucha de clases, a la que calificaba como “dogma monstruoso”.

Criticaba el liberalismo por su carácter individualista y rechazaba el sistema democrático; proponía la desaparición de los partidos políticos para sustituirlos por las “unidades naturales, la familia, el municipio y la corporación laboral”.

Responsabilizaba al capitalismo de haber provocado una injusta situación social en beneficio de los más ricos, pero también desaprobaba al socialismo por haber degenerado, según él, en una corriente de venganza basada en el odio.

José Antonio Primo de Rivera proponía, por último, el liderazgo natural de un jefe que estuviera al mando de un Estado fuerte. Estas ideas fundamentaron el nacionalsindicalismo versión española del fascismo.

Guerra civil española, Franco y sus acólitos

Ver: Biografía de Francisco Franco

Los partidos de derecha aprovecharon el descontento hacia las reformas del gobierno de Azaña y obtuvieron mayoría en las elecciones generales de noviembre de 1933, en las que por primera vez votaban las mujeres.

El CEDA obtuvo el mayor número de escaños en las Cortes y el gobierno quedó en manos del Partido Radical Republicano, liderado por Alejandro Lenoux.

Comenzaba así el llamado Bienio Negro de la Segunda República (noviembre de 1933 a diciembre de 1935), durante el cual el gobierno tampoco pudo resolver los graves problemas del país y se limitó a intentar regresar a la situación existente antes de 1931.

La política reformista del primer bienio fue prácticamente desmantelada por una serie de decretos que constituyeron una auténtica contrarreforma del conservadurismo que agudizó las tensiones sociales y políticas .

A principios de octubre de 1934, los partidos de izquierda esperaban que el presidente de la República, Alcalá Zamora, convocase elecciones, pero éste encargó a Lerroux formar un nuevo gabinete; en éste se incluyeron tres miembros de la CEDA (uno de los cuales ocupó el ministerio de Agricultura), de modo que la derecha llegaba al poder.

Este hecho, al que se agregaban el crecimiento del desempleo y la amenaza del fascismo, aumentada a raíz de que la FE y las JONS se fusionaran en febrero de ese año, dio origen a una insurrección obrera que estalló en Asturias en el mes y de octubre, al tiempo que en Barcelona un movimiento separatista proclamaba el Estado Catalán ante el temor de que fuera anulado el Estatuto creado durante el primer bienio republicano.

El gobierno logró dominar en poco tiempo ambos movimientos, que con ayuda de tropas trasladadas con urgencia desde Africa.

Después de la revolución de octubre, el número de ministros de la CEDA se elevó e a cinco, entre los cuales se encontraba Gil Robles como ministro de Defensa, quien a su vez nombró jefe del Estado Mayor al general Francisco Franco.

Pero el gobierno de Lerroux tampoco pudo sostenerse; dañado por un escándalo de corrupción, perdió credibilidad y fue destituido.

El presidente de la República constituyó entonces un gobierno de tendencia central, y en enero de 1936 se disolvían las Cortes y se convocaban nuevas elecciones para el 16 de febrero.

Al mismo tiempo, los grupos y partidos de izquierda (republicanos, socialistas y comunistas) se integraron  un bloque denominado Frente Popular (como el formado en Francia).

Esta organización política obtuvo mayoría en las elecciones de febrero de 1936, dejando atrás a la coalición de derechas denominada Frente Nacional Antirrevolucionario.

Manuel Azaña volvió a ocupar la presidencia del Sublevación en Barcelc gobierno y entre sus acciones destacaron: la amnistía para los presos de la Revolución de Octubre de 1934; la continuidad de las reformas del primer bienio republicano; la aprobación del Estatuto catalán; y el traslado de los generales Franco (a Canarias), Goded (a Baleares) y Mola (a Pamplona), para evitar que organizaran alzamientos militares.

Pero el nuevo gobierno se encontraba en una situación difícil, pues continuamente ocurrían incidentes esestabilizadores relacionados con la crisis europea y mundial de los años treinta.

Las huelgas estallaron por todas partes mientras se multiplicaban las tomas de tierra por parte de los campesinos y la violencia urbana se manifestaba en enfrentamientos callejeros.

A todo lo anterior se agregaban las acciones realizadas por los extremistas de izquierda en contra de los sacerdotes católicos.

En esas circunstancias, las Cortes destituyeron a Alcalá Zamora y se eligió a Manad Azaña como presidente de la República, y a Santiago Casares Quiroga como jefe dt gobierno, quien trató de administrar el país entre el temor a la subversión social de las izquierdas y el miedo al golpe de Estado militar apoyado por las derechas que habí comenzado a gestarse.

Los planes para derribar la República, dirigidos por los militares, se iniciaron en el momento mismo de conocerse los resultados de las elecciones y fueron cobrando fuerza hasta que, en el mes de julio, los ánimos se exaltaron con el asesinato del líder derechista Calvo Sotelo, realizado por unos socialistas como represalia por el homicidio de su compañero el teniente Castillo, a manos de fuerzas de extrema derecha. Estos sucesos desencadenaron el estallido de la Guerra Civil Española, la noche del 17 de julio de 1936.

► La Guerra Civil:

La Guerra Civil Española fue un acontecimiento bélico nacional que, al participar los factores ideológicos, políticos y económicos que convulsionaban el resto de Europa en los años treinta, trascendió las fronteras de España y atrajo la intervención de países extranjeros que aprovecharon el conflicto para convertir al país en un campo de experimentación bélica, en los umbrales de la Segunda Guerra Mundial.

En el ámbito interno, las fuertes tensiones sociales derivadas del atraso económico del país y de la desigual distribución de la riqueza habían generado un clima de insatisfacción de parte del pueblo hacia sus gobernantes quienes, además de haberse mostrado incapaces de avanzar en la modernización del país y elevar el nivel de vida de sus habitantes, ni siquiera habían podido alcanzar la estabilidad necesaria para avanzar sin sobresaltos en la evolución de la vida política.

Así, las profundas divergencias políticas se sumaron al descontento social y crearon una situación explosiva que desembocó en el estallido de una terrible guerra civil que dividió y devastó España.

Francisco Franco Biografia Dictador La Dictadura en España

Fue el inicio de la guerra civil española: El Ejército y algunos sectores conservadores consideraron que el Gobierno del Frente Popular era impotente frente a la situación que atravesa España y en julio de 1936 iniciaron un levantamiento armado comandados por el general Francisco Franco. 

Entre 1936 y 1939, el bando de los sublevados contó no solo con la mayor parte del Ejército, sino también con el apoyo de las tropas de la Italia de Mussolini (fascismo) y de técnicos y aviadores de la Alemania de Hitler (nazismo).

Los republicanos, por su parte, conformaron milicias populares de obreros y campesinos sin entrenamiento militar que se unieron a los militares leales a la República.

Se destacan, por otro lado, las fuertes diferencias al interior del bando republicano: algunos sectores consideraban que una revolución socialista era la única salida al conflicto, mientras que otros sostenían la necesidad de volver a la democracia y a las reformas de la Segunda República.

Propaganda del gobierno constitucional que llama a la población no combatiente a abandonar la ciudad de Madrid.

► Orígenes y desarrollo del Conflicto Civil:

El conflicto se inició el 17 de julio de 1936, con el alzamiento de una fracción del ejército encabezada por los generales Mola y Franco, quienes se trasladaron desde el Marruecos Español para ponerse al frente de las operaciones militares, con el propósito de acabar con el gobierno republicano constitucional, dirigido en ese momento por la coalición izquierdista del Frente Popular.

El bando sublevado representaba a las fuerzas de derecha y extrema derecha, es decir, a la España rural católica tradicional de los grandes propietarios agrarios, así como al gran capital conectado con numerosos intereses extranjeros.

Mientras que los pequeños propietarios campesinos reclutados en la Falange y los grupos carlistas (los llamados “requetés”) constituían el apoyo popular de los rebeldes. Los miembros de las clases medias favorecieron a uno u otro bando en función de su ubicación geográfica.

A pesar de que los sublevados se autodenominaron “nacionales”, en referencia a su propósito de unificar al país bajo un gobierno central que enalteciera la patria castellana, recibieron —desde los primeros momentos y a lo largo del conflicto— el auxilio de tropas italianas y alemanas, además de suministros de armamento y municiones.

Por su parte, la ayuda soviética y la oleada de simpatía que despertó la causa de la República en Europa y América (en México particularmente) dieron paso a la formación de unidades de voluntarios extranjeros de diversas nacionalidades, denominadas brigadas internacionales, integradas por soldados veteranos de la Primera Guerra Mundial, obreros, estudiantes o intelectuales que se trasladaron a España para luchar contra el fascismo.

Pero mientras la intervención nazi-fascista en apoyo de los sublevados fue inmediata, las fuerzas republicanas que defendían al gobierno democrático de España no pudieron contar con la ayuda de las potencias occidentales (Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña), que no parecían dispuestas a apoyar la República por temor al establecimiento de un régimen comunista en España, decidieron adoptar una política de “no intervención” y pidieron que ésta fuera secundada por las demás naciones, actitud que resultó en beneficio de los rebeldes.

El alzamiento se propagó por diversas regiones y ocupó numerosas capitales de provincia, pero no pudo tomar Madrid donde fue reprimido.

Hacia los últimos días del mes de julio, el país se había dividido en dos zonas mutuamente enemigas, división que más o menos se acomodaba al resultado electoral de los últimos comicios.

Una vez que el gobierno de las diversas localidades quedó en manos de los rebeldes, se formó en Burgos una Junta de Defensa Nacional, que actuó como dirección política y en la que Francisco Franconombrado Generalísimo del Ejército después de la muerte del general Sanjurjo, jefe de la conspiración— ocupó el mando con el cargo de jefe de gobierno del Estado, es decir, como máxima autoridad política.

En este proceso fue muy importante la unificación de la Falange y las JONS en “una sola entidad política de carácter nacional”, cuyo jefe supremo sería Franco.

Este, para fortalecer su liderazgo, se hizo denominar “caudillo”, versión castellana del apelativo Duce adoptado por Mussolini, mientras los medios de propaganda comenzaban a difundir el lema “Una Patria, un Estado, un Caudillo”, adaptación española de la frase hitleriana “Fin Reich, em VoJk, en Fuhrer”.

De esta manera, la concentración de poderes era total y se configuraba un nuevo Estado de tipo autoritario, similar a los de Alemania e Italia.

A diferencia de la unificación política lograda por Franco en el bando rebelde, el gobierno republicano padecía divisiones internas y una situación de crisis evidenciada en los cambios de jefatura efectuados durante el conflicto.

Desde los primeros días del alzamiento y conforme se sucedían las derrotas del ejército republicano, la autoridad central se debilitó y no pudo contener los enfrentamientos entre anarquistas y comunistas que generaron divisiones intensas y ocasionaron de la unidad política e incluso militar en el ámbito republicano, con consecuencias para la causa del gobierno constitucional.

En la primavera de 1937, los republicanos obtuvieron algunas victorias y los rebeldes decidieron centrar sus principales operaciones en la zona norte.

El 26 de abril, la Legión Cóndor de la aviación alemana ocasionó una brutal agresión contra la población de la ciudad vasca de Guernica, donde Hitler inauguró el devastador armamento que preparaba para hacer estallar una nueva Guerra Mundial.

Para octubre, las tropas rebeldes habían logrado dominar la zona norte con excepción de la porción noreste (Cataluña) y ocupaban una franja de territorio que, por el oeste, se extendía hasta el extremo sur de la Península Ibérica, además de Marrueco español.

avion italiano en la primera guerra mundial

Bombardero italiano S-81 en acción sobre las lineas re publicarías.

A finales de 1937, los republicanos obtuvieron una gran victoria en Teruel, pero esta ciudad cayó en poder de los rebeldes en febrero del siguiente año.

Entre marzo y julio de 1938, se llevó a cabo la operación Aragón—Mediterráneo, que constituyó un avance de las tropas «nacionales” hacia el mar y significó la partición del territorio republicano en dos zonas desiguales.

En los siguientes meses de 1938 se llevó a cabo la batalla del Soldado, Ebro, que resultó ser una campaña de desgaste contra el ejército republicano, cuya derrota dejó despejada la ruta para que los sublevados pudieran avanzar hacia Cataluña, lo que significaba prácticamente el triunfo definitivo de las fuerzas rebeldes.

Ante la inminente derrota, en noviembre de 1938, Juan Negrín (jefe de gobierno desde mayo de 1937) buscó una paz negociada y emitió una propuesta de condiciones mínimas: garantía de independencia española, derecho del pueblo a escoger su propio gobierno y renuncia a las represalias.

Sin embargo, estaba claro que era inútil cualquier intento de negociar con Franco una paz con condiciones, pues el caudillo pretendía la aniquilación total de la República.

El 28 de marzo, las tropas franquistas entraban en Madrid y tres días más tarde caían las últimas plazas leales al gobierno republicano.

La guerra se dio por terminada el 1º de abril de 1939; la República se desmoronó y sus representantes huyeron al extranjero, estableciendo un gobierno republicano en el exilio.

Pero el fin de la guerra civil no significó que España recuperara la paz.

Al establecerse en todo el país el gobierno de Franco, dio comienzo una etapa de atroces represalias en contra de los vencidos; sólo quedaron a salvo de la represión los que marcharon al exilio y de éstos particularmente los que marcharon a América precedidos por los niños que durante la guerra habían sido enviados a México; los exiliados que se dirigieron a Francia se salvaron sólo de forma momentánea hasta que este país fue ocupado por los nazis.

La Guerra Civil Española tuvo importantes consecuencias mucho más allá de las fronteras de la península Ibérica.

Primero, reveló la falta de decisión (o incapacidad) de las democracias occidentales para, mediante la fuerza, lograr objetivos en política exterior: incluso, el gobierno izquierdista francés del Frente Popular, elegido en 1936, no pudo brindar una ayuda efectiva a los republicanos ni impedir que los rebeldes recibieran auxilio desde el promesa de los dictadores de que no habría más expansionismo (el Acuerdo de Munich), los electores los aclamaron como héroes nacionales.

Sin embargo, en marzo de 1939, Hitler procedió a ocupar el resto de Checoslovaquia y capturó el puerto de Memel en Lituania; en abril, Mussolini se apoderó de Albania.

Estos nuevos actos de agresión no provocados desprestigiaron totalmente las políticas que habían llevado al Acuerdo de Munich. Inglaterra y Francia, enfrentadas a la perspectiva de una expansión fascista ilimitada en Europa central, se apresuraron a prometer ayuda militar a Polonia, Grecia y Rumania si cualquiera de ellas era atacada.

► Las Consecuencias.

La principal consecuencia de la Guerra Civil Española fue la gran cantidad de pérdidas humanas (casi un millón), no todas atribuibles a las acciones propiamente bélicas y sí muchas de ellas relacionadas con la violenta represión ejercida o consentida por ambos bandos, entre las que se pueden incluir las muertes producidas por los bombardeos sobre las poblaciones civiles.

En el aspecto político, el resultado fue el brusco cambio de un gobierno emanado de las urnas electorales a otro surgido de las armas; es decir, el final de la democracia para dar paso a una férrea dictadura que se prolongaría hasta la muerte de Franco en 1975.

Las principales consecuencias en el plano económico fueron: pérdida de reservas materiales y financieras, disminución de la población activa, destrucción de infraestructura, disminución de la producción y reducción en el nivel de ingresos.

La  mayoría de la población española padeció durante la contienda y por las siguientes dos décadas, los efectos del racionamiento y la privatización de bienes de consumo.

El Plan Marshall, que después de la Segunda Guerra Mundial ayudó en la recuperación económica de otros países europeos, no se hizo extensivo a España debido a que el régimen franquista debía su triunfo a la ayuda nazi—fascista.

La Guerra Civil Española, con todas sus brutales implicaciones para la población y el desarrollo político y económico del país, parecía constituir el preámbulo de la nueva guerra total que amenazaba al mundo entero, un conflicto que colocaba a las naciones occidentales en la disyuntiva entre el terror rojo y la amenaza fascista, una guerra cuyo desarrollo y pavaoros desenlace final, fundamentarían los cimientos de la etapa histórica que hoy llamamos «mundo actual».

► La Crisis de la Democracia

Por: Jean Paul Brenet y Michel Launay (1991)

En realidad, la democracia se vio trastornada por la Gran Guerra y después de ésta ya no pudo recuperar realmente su verdadero lugar en el concierto de las naciones.

El desarrollo de las dictaduras nacionalistas precipitó su crisis, y la guerra de España es uno de los ejemplos que quizá lo ilustren más trágicamente.

Sobre el gran “lienzo” del Guernica, Picasso quiso reflejar su particular visión del horror de las guerras fratricidas al tiempo que el fra­caso de la gran ilusión de la permanencia de la realidad democrática.

¿Por qué la democracia iba a ser eterna? Muchas personas se preguntaban unayotravez sino eran ya necesarios nuevos modelos políticos para este siglo de hierro.

guerra civil española

Ya, en 1919, en su obra La decadencia de Occidente, Oswald Spengler anunciaba la venida de los Césares y la desaparición de la democracia parlamentaria, a medida que aumentasen las masas populares.

En 1934, Keyserling publica La revolución mundial y la Responsabilidad del Espíritu, libro prologado por Paul Valéry, y en el que su autor sostiene la necesidad de una intervención de lo irracional en las instituciones, afirmando que la democracia ya había cumplido su papel y que el siglo XX es una época de “domadores” (de masas). 1936-1939 son los años del fracaso de los frentes populares y del triunfo de las dictaduras.

En 1940, Lucien Rebatet publica Decombres, donde tras un repaso al itinerario seguido por la democracia camino del abismo, concluye, erróneamente, con su muerte definitiva.

► Cuadro Sinòptico Guerra Civil Española

cuadro sinoptico guerra civil española

        Cronología Guerra Civil Española y Dictadura      
FECHAACONTECIMIENTO
1898Derrota española en la Guerra Hispano-estadounidense: España pierde Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas.
1910Se funda en Barcelona la organización anarcosindicalista CNT.
1917Gran crisis social y política del reinado de Alfonso XIII.
1921Fundación del Partido Comunista de España (PCE), tras la ruptura interna del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
1923Golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera, con la anuencia del rey Alfonso XIII.
1929Crac de la Bolsa de Nueva York, origen de la Gran Depresión que afectará pronto a España.
1930Final de la dictadura de Primo de Rivera.
1931Proclamación de la II República: Alfonso XIII abandona España.
1932Cataluña obtiene su propio Estatuto de Autonomía. La reforma agraria se convierte en uno de los principales objetivos del gobierno. Las conspiraciones antirrepublicanas han dado comienzo.
Octubre de 1933José Antonio Primo de Rivera, hijo del ex dictador, funda el partido fascista Falange Española.
Noviembre de 1933La victoria de los conservadores en las elecciones pone fin a las reformas de los gobiernos de Manuel Azaña.
1934La llamada Revolución de Octubre, aunque fracasada, abre una profunda crisis entre los sectores sociales y políticos más enfrentados .
1935Creación de la coalición de organizaciones izquierdistas llamada Frente Popular.
Febrero de 1936Victoria electoral del Frente Popular. Las conspiraciones antirrepublicanas se incrementan.
Mayo de 1936Azaña se convierte en presidente de la República.
Julio de 1936Comienza la rebelión militar que da lugar a la Guerra Civil. Los sublevados obtienen un tercio del territorio español e institucionalizan la represión contra quienes se les resisten. Los defensores de la legalidad republicana y los revolucionarios inician la defensa del territorio no sublevado.
Julio de 1936La revolución social se extiende por la zona republicana. Al mismo tiempo comienza la represión a cargo de grupos descontrolados contra el clero y los acusados de apoyar a los sublevados.
Agosto de 1936Brutal represión tras la conquista de Badajoz por parte de los militares rebeldes.
Septiembre de 193627 países crean el llamado Comité de No Intervención con el objeto de mantenerse al margen del conflicto español.
Septiembre de 1936El socialista Francisco Largo Caballero se convierte en presidente del gobierno republicano.
Septiembre de 1936El general Francisco Franco decide destinar una importante parte de sus fuerzas para liberar a los rebeldes asediados en el Alcázar de Toledo. Franco es designado por los sublevados generalísimo y jefe del gobierno.
Octubre de 1936Franco une a su jefatura política y militar la jefatura del Estado, el día 1.
Octubre de 1936El dirigente alemán Adolf Hitler crea la Legión Cóndor para ayudar a los franquistas.
Octubre de 1936La Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas (URSS) envía sus primeros equipos de ayuda a los republicanos. Llegan asimismo los primeros miembros de las Brigadas Internacionales.
Noviembre de 1936El gobierno de Largo Caballero se dirige a Valencia ante el decidido ataque franquista contra Madrid, repelido por la Junta de Defensa encabezada por el general José Miaja.
Diciembre de 1936Los primeros soldados italianos, enviados por Benito Mussolini, llegan a España para ayudar a las fuerzas franquistas.
Febrero de 1937Málaga cae en poder de los franquistas, auxiliados por tropas italianas, el día 3. La inmediata represión se cobra miles de muertos.
Febrero de 1937La batalla del Jarama finaliza con el relativo fracaso de las tropas franquistas, que no cubren sus objetivos.
Marzo de 1937Las fuerzas republicanas derrotan a las tropas italianas en la batalla de Guadalajara.
Abril de 1937Franco promulga el día 19 el llamado Decreto de Unificación, por medio del cual crea una única formación política legal bajo su mando: FET y de las JONS.
La histórica ciudad vasca de Guernica sufre un brutal bombardeo el día 26 a cargo de la Legión Cóndor.
Mayo de 1937Luchan entre sí en Barcelona distintas fuerzas republicanas enfrentadas a causa de la primacía de la revolución o la organización militar. El socialista Juan Negrín sustituye a Largo Caballero al frente del gobierno republicano.
Junio de 1937Los franquistas conquistan Bilbao y el resto de los territorios vascos que no se hallaban bajo su control.
Julio de 1937Derrota republicana en la batalla de Brunete.
Agosto-octubre de 1937Los franquistas completan la conquista del norte de España.
Enero de 1938Conquista republicana de Teruel.
Febrero-abril de 1938Los franquistas recuperan Teruel a finales de febrero y continúan su avance hacia el Mediterráneo a través del territorio republicano, con lo que dividen éste en dos.
Julio de 1938Comienza la batalla del Ebro con el avance republicano.
Noviembre de 1938Decisiva derrota de las fuerzas republicanas en la batalla del Ebro.
Diciembre de 1938Las tropas franquistas lanzan una ofensiva contra Cataluña.
Enero de 1939El gobierno de Negrín abandona Barcelona y se dirige a Figueras (Girona) poco antes de que la capital catalana cayera en manos franquistas.
Febrero de 1939Miles de refugiados y el propio gobierno republicano cruzan la frontera francesa; los franquistas conquistan el resto de Cataluña.
Marzo de 1939El coronel Segismundo Casado encabeza el organismo republicano que sustituye a Negrín con el objeto de alcanzar una paz honrosa. El día 28 entran las tropas franquistas en Madrid.
Abril de 1939El general Franco hace público el último parte bélico el día 1: la guerra ha terminado con la victoria de quienes se habían sublevado tres años antes.
1939-1975El triunfo militar permite a Franco gobernar España por medio de una dictadura hasta su fallecimiento, el 20 de noviembre de 1975.
Spain at War: The Spanish Civil War in Context, 1931-1939; George Esenwein and Adrian Shubert, Longman, 1995; Spain’s Civil War, second edition; Harry Browne, Longman, 1996.

Fuentes Consultadas:
El Mundo Moderno y Contemporáneo Tomo II – Gloria Delgado
Lengua y Literatura 3º Serie LLaves
Enciclopedia Electrónica Encarta