La Noche de los Bastones Largos

Historia Partido Union Centro Democrático de Alvaro Alsogaray

Historia Partido Unión Centro Democrático
El Liberalismo de Álvaro Alsogaray

En los siglos XVIII y XIX se produce en Inglaterra y se extiende luego a  toda Europa la llamada Revolución Industrial, que podría sintetizarse como la aplicación de la máquina a la producción. El orden anterior, tanto en lo económico como en lo social, queda destrozado y nace el capitalismo.

Liberalismo y neoliberalismo
Las teorías liberalistas fueron las que proporcionaron el basamento ideológico a ese nuevo sistema de producción. El famoso liberalismo manchesteriano —fue Manchester, justamente, uno de los principales centros industriales— puede resumirse, en cuanto contenido y funcionamiento, en la consigna de «laissez faire laissez passer«. De acuerdo a este criterio, se propicia el establecimiento de un Estado absolutamente prescindente, que «deje hacer» en el mercado y que para nada intervenga en él, ni siquiera para regularlo en los peores momentos de crisis.

De esta forma, por el libre juego de las propias leyes de ese mercado, se irá configurando una economía abierta en la cual únicamente la competencia privada será la llamada a actuar, quedando desterrada toda forma de proteccionismo y de planificación dirigida de la economía por parte del Estado.

Visto de esta manera, parecería que el pensamiento liberal se orientara únicamente en un sentido economicista, pero no es así. El liberalismo es una verdadera filosofía, que basa toda su razón de ser en una acérrima defensa de la libertad individual.

La prolongación de esa libertad al plano económico y la exaltación del más absoluto personalismo y la más marcada competencia, dieron como resultado los primeros tiempos del sistema de producción capitalista, en los cuales los mayores excesos se justificaban a partir de la libertad individual, las leyes de la oferta y la demanda, la eficiencia, el esfuerzo o la habilidad de quienes manejaban los medios de producción.

Esas formas prevalecieron, prácticamente, hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. A partir de sus cenizas, nuevos criterios fueron afirmándose paulatinamente en todos los campos, entre ellos el de la economía. Los lincamientos colectivistas comenzaron con los primeros intentos de planificación centralizada y de economía cerrada. Cada vez fue tomando más cuerpo la idea de que se hacía indispensable una intervención estatal en el plano económico, que sirviera, por lo menos, para regular el mercado.

Los sistemas dirigistas la pusieron en práctica y si bien es cierto que, en esos casos, no se trató de un sistema tan planificado como el colectivismo, -se implementaron controles económicos directos y se creó también una economía cerrada. Hasta los sistemas paraliberales aceptaron esas regulaciones y controles estatales, aunque instituyeron economías abiertas.

Mientras surgen y se van elaborando estos nuevos criterios económicos, entre los dos conflictos bélicos mundiales se reelabo-ran también las ideas liberales y surge una suerte de neoliberalismo, que toma formas concretas sobre todo después de la Segunda Guerra, a través de los llamados «milagros económicos», es decir la reconstrucción de-los desvastados países europeos y del Japón.

Sus bases intelectuales fueron establecidas por una serie de economistas y pensadores agrupados en el Anuario Ordo y en la Sociedad Mont Pélerin. El punto de partida de este reagrupamiento puede establecerse en 1947, fecha en la que se constituyó esta última. Mises, Hayek, Rueff, Erhard, Einaudi, Roepke y Eucken, entre otros, fueron sus principales teóricos. Es en esa línea de pensamiento que se enrola el economista argentino Alvaro C. Alsogaray.

El ingeniero Alsogaray
El ingeniero Alsogaray ha cumplido una dilatada campaña en el quehacer político. Ingeniero militar e ingeniero mecánico aeronáutico, profundizó además estudios vinculados a la economía y a las finanzas. Retirado de la Aeronáutica Militar en 1946 con el grado de capitán, puede decirse que ya en esa época empieza su actuación pública.

Ingeniero Alvaro Alsogaray

El ingeniero Alvaro Alsogaray es el inspirador del flamante partido Unión de Centro Democrático, que postula los principios de la libre empresa.Fue el primero y más importante publicista del ideario.económico liberal, que buscó impulsar desde sucesivas creaciones de partidos políticos como el Partido Cívico Independiente, creado en 1956, Nueva Fuerza, en 1972 y finalmente, en 1983, Unión Republicana, que luego se llamó Unión del Centro Democrático. Con este último alcanzó cierta televancia electoral básicamente en Capital Federal, distrito por el cual fue elegido diputado.

En la década del 40 organizó la sociedad mixta de aeronavegación Zonda, estatizada en 1949 por el gobierno de Perón. Ocupó entonces el cargo de presidente de FAMA (Flota Aérea Mercante Argentina). Renunció luego a la dirección de los citados organismos, y al producirse la revolución mili-
tar de 1955 que derrocó a Perón, fue nombrado subsecretario de Comercio y luego ministro de Industria.

En 1959, durante la presidencia de Frondizi, las presiones de los sectores militares lograron imponer al ingeniero Alsogaray como ministro de Economía y ministro de Trabajo. Fue en esa época en la cual se acuñó su famosa frase «hay que pasar el invierno» refiriéndose a la situación crítica por la que atravesaba económica y socialmente el país.

Cuando el presidente del Senado, José María Guido reemplazó a Frondizi, el ingeniero Alsogaray fue nombrado nuevamente ministro de Economía, y además presidente del Consejo Interministerial de Trabajo, Economía y Servicios. Años después, con la revolución militar de 1966, fue designado embajador especial, ocupó la representación argentina en Londres.

El Partido Unión de Centro Democrático
Si de algo se puede calificar —objetivamente— al ingeniero Alsogaray a lo largo de toda su carrera política, es de coherente. Sustentador constante de las ideas y principios fundamentales del sistema económico de la libre empresa, se conformó siempre a los lincamientos de la llamada Economía Social de Mercado. Todas las agrupaciones políticas que fundó o en las que estuvo vinculado, enarbolaron esa bandera económica, mica.

En 1956 Alsogaray organizó el llamado Partido Cívico  Independiente, de marcada tendencia neoliberal, reivindicador de la política económica que en Alemania había propiciado Ludwig Erhard. En 1959, dicho partido decidió disolverse, en momentos en que su líder accedía al gabinete ministerial del presidente Frondizi.

En 1972 esos intentos neoliberales vuelven a aflorar y se concretan en el partido Nueva Fuerza, que buscaba reconstituir en una amalgama a los dispersos sectores conservadores de signo ideológico liberal. Una vez proclamada su fórmula presidencial (Chamizo-Ondarts), Nueva Fuerza lanzó su gran campaña electoral, cuyas dimensiones contrastaron con los magros resultados comiciales obtenidos: 234.188.

A partir de la apertura política de 1982, otro reacomodamiento de las diferentes fuerzas empieza a verificarse. También el conservadorismo y los sectores neoliberales participan de esa reestructuración, que apunta a las elecciones de 1983.

Es en ese marco que se realiza el Encuentro Nacional Republicano, una convocatoria a la que asisten —entre otros— el llamado Partido Nacional de Centro, el Partido Demócrata, el Partido Conservador de Buenos Aires. La mesa directiva del encuentro estaba integrada también por el ingeniero Alsogaray y por el doctor Alberto Benegas Lynch.

Este encuentro reunía, en realidad, a todos los movimientos republicanos que deseaban una vuelta a la vigencia de la Constitución del 53, pero no llevó a la formación de un partido político, expectativa que algunos de los sectores participantes alentaba. No obstante, algunas de esas fuerzas conservadoras —el Movimiento Liberal Argentino, el Movimiento Nacionalista Liberal, el Partido Nuevo Orden Social— logran una base de coincidencias. Lo natural habría sido denominar a esa nueva agrupación como Partido Liberal o Partido Social Liberal, pero el desgaste y desprestigio que ese vocablo adquirió durante la gestión del ministro Martínez de Hoz, aconsejaba a prescindir de su uso.

A la misma conclusión se arribó cuando se consideraron los nombres del Partido Cívico Independiente y de Nueva Fuerza. El apelativo elegido sería finalmente, el de Unión Republicana.

Rechazado por las autoridades electorales —existía ya un Partido Republicano registrado— se lo reemplazará por el de Unión del Centro Democrático. Sus fundadores y actuales autoridades de la Mesa Ejecutiva Nacional son Alvaro C. Alsogaray, Alfredo D. Borre, Francisco Siracusano, José J. Manny, Tomás E. Villafañe Tapia, Jorge C. Podestá, Adelina L D’Alesio de Viola, Luis A. Ambrosetti, Fernando Meijide, Ricardo Novillo Astrada, Alberto Sersócimo, Augusto J. Golleti Wilkinson y Héctor Siracusano.

Dispuesto a la lucha electoral y a la proclamación de sus propias candidaturas, la Unión del Centro Democrático no elimina, sin embargo, la posibilidad de alianzas políticas. Sus miras están siempre puestas en las filas de la FUFEPO y en las del manriquismo, hacia donde apuntan quienes intentan lograr una sólida coalición centrista.

La ideología
El liberalismo moderno practica una defensa a ultranza de la llamada libertad individual. Trasladado al campo económico, ello se traduce en la defensa acérrima de la llamada libertad de mercado y, por otra parte, de la empresa privada.

El orden económico debe ser el que establece, espontáneamente, el mercado. Cuanto más libre de interferencias sea el funcionamiento de éste —dicen los liberales—, tanto más perfecto será dicho orden. Sostienen además el principio de subsidiariedad en todo aquello que pueda ser hecho por los individuos o las organizaciones intermedias, dentro de las leyes, el derecho y la moral.

Afirman que el Estado debe abstenerse de intervenir y sólo lo hará, subsidiariamente, cuando haya problemas cuya solución sea imprescindible y que escapen de las posibilidades individuales o de las citadas organizaciones intermedias. Sería este el caso de las llamadas «intervenciones conformes» —las únicas aceptadas por el nuevo liberalismo—, las cuales procuran preservar y asegurar el funcionamiento del mercado y que producen leyes tales como las que se oponen a los monopolios.

Todo otro tipo de intervencionismo estatal es calificado como de «no conforme» y lleva —según los ideólogos del neoliberalismo— a obstruir o bloquear la marcha del mercado, con controles de precios, restricciones a la competencia o leyes de alquileres, entre las medidas más conocidas.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II

John Cooke y la Resistencia Peronista Objetivos y Resumen

OBJETIVOS DE LA RESISTENCIA PERONISTA

El gobierno de Perón fue derrocado por un amplio conglomerado político y social, cuyo punto de cohesión era el rechazo al presidente. Este frente antiperonista estaba formado por los siguientes sectores: todos los partidos políticos opositores, la Iglesia y las organizaciones de laicos, buena parte de las Fuerzas Armadas, las organizaciones de los estudiantes universitarios, la mayoría del empresariado rural y parte del industrial y del comercial. En el plano social, estos sectores opositores pertenecían, por lo general, a la clase media, mientras que la clase obrera mantuvo su identificación con el peronismo.

Como en la mayor parte de los frentes que organizaron golpes de Estado en la historia de nuestro país, los acuerdos entre los distintos sectores eran muy limitados: todos coincidían en el rechazo a Perón, pero diferían en sus otros objetivos. Estas diferencias se hicieron presentes desde el inicio del gobierno de la llamada Revolución Libertadora.

Esta Revolución Libertadora era liderada por el Gral. Aramburu y el Alte. Rojas en 1955, el líder derrocado fue proscrito y negado, a punto tal que hasta la mención de su nombre fue prohibida por decreto. Recluido en su exilio y dada la imposibilidad de retornar al país para insertarse en el escenario político institucional, hacia fines de los cincuenta, Perón comenzó a alentar las huelgas y las acciones violentas de sus seguidores organizados en comandos revolucionarios, cuyo líder principal fue el ex diputado peronista John William Cooke.

 

John William Cooke

John William Cooke

El ex diputado y líder de la Resistencia Peronista, John William Cooke, murió el 19 de septiembre de 1968 en el Hospital de Clínicas En los últimos años de su trayectoria política había tratado de establecer una síntesis entre la tradición peronista y las experiencias socialistas que han surgido en distintos países de Latinoamérica.

De esta manera surgió el peronismo clandestino y combativo de la Resistencia Peronista, que devino hacia 1964 en Peronismo Revolucionario. En sus acciones de sabotaje usaban el «caño», un artefacto explosivo de origen anarquista que estaba armado con un niple metálico.

También se expresaba su rechazo a la proscripción pintando leyendas en las paredes de los barrios populares y distribuyendo volantes y periódicos que llamaban a mantener viva la lealtad a Perón. Éste no dudó en incentivar esas acciones con miras a desatar una rebelión general que volteara al gobierno golpista. Para eso contó con la colaboración de John William Cooke, un ex diputado que en marzo de 1957 logró fugarse de la prisión de Río Gallegos junto a otros presos políticos y se transformó en el principal impulsor del «giro a la izquierda» del peronismo. Cooke incluso intentaría convencer a Perón de adherir al nacionalismo revolucionario y al socialismo y conformar un amplio «movimiento de liberación» antioligárquico.

Con él transcurso del tiempo algunos comandos se mantuvieron autónomos, mientras otros comenzaron a reagruparse en organizaciones más complejas amalgamados por un ideal común: implantar la lucha armada para lograr sus objetivos políticos.

John W. Cooke: En su juventud militó en FORJA, pero en 1945, se incorporó al peronismo. Al año siguiente fue electo diputado nacional y a lo largo de los cuatro años que permaneció en la Cámara mantuvo una férrea posición antiimperialista como lo demuestra su oposición a la ratificación del Tratado de Chapultepec.

Entusiasmado con los postulados del nacionalismo, se acercó al peronismo y fue diputado nacional del primer gobierno de Perón. Luego de la Revolución Libertadora fue detenido en la cárcel de Ushuaia, y en 1956 fue designado por Perón su representante en la Argentina yjefe de la Resistencia Peronista.

Un año después se fugó con Cámpora a Chile y llegó a La Habana, donde participó de la Tricontinental, la OLAS, y la batalla de playa Girón en la Bahía de Cochinos librada en 1961. Su estadía en Cuba se interrumpió en 1958 cuando regresó al país y organizó la Segunda Resistencia Peronista que obligó al gobierno a decretar el estado de sitio e implementar el plan de Conmoción Interior del Estado (CONINTES).

En 1964, pudo regresar nuevamente al país gracias a la amnistía que otorgó el presidente lllia y continuó sus tareas de organizar y formar comandos revolucionarios a partir de la captación de estudiantes y obreros. En los primeros grupos organizados con la dirección de Cooke estuvieron las simientes de los Uturuncos y de la llamada ARP (Acción Revolucionaria Peronista). Muchos de los comandos de Cooke terminaron incorporados en diferentes organizaciones armadas.

citas de cooke

Producido el golpe del 55, Juan Domingo Perón lo designó inter ventor del Partido Peronista de la Capital Federal y, desde ese cargo, lideró la resistencia a la dictadura de la Revolución Libertadora. Cayó preso en 1957 y escapó de manera espectacular de la prisión de Río Gallegos, en compañía de otros detenidos peronistas como Jorge Antonio y Héctor Cámpora.

Cooke fue quien propuso por primera vez el uso de la violencia para lograr el retorno de Perón. Fomentaba dos líneas de acción: las huelgas revolucionarias y la acción directa de los comandos. A partir de su afinidad ideológica con el régimen de Fidel Castro, buscó fraccionar al peronismo hacia las propuestas castroguevaristas. Entendía que la lucha antiimperialista sólo prosperaría con la declaración simultánea de la guerra al capitalismo en el mundo subdesarrollado. Para Cooke la liberación nacional debía hacerse con la revolución social, en ello radicaba el fundamento de la lucha de los pobres contra los ricos.

En 1957 Cooke decía que era necesaria «… una política insurreccional de masas […] de agitación, propaganda y hechos, que abarque desde la huelga general revolucionaria hasta la organización de los intelectuales estructurando un frente amplio pero diferenciado, global y pensado como guerra del pueblo y con el firme carácter de organización político militar.

Explica Marcos Navarro en su libro Historia de la Argentina (1955-2010): Si bien la Resistencia se extendió -y con ella el sabotaje y los «caños», sobre todo durante 1957-, los resistentes siguieron actuando sin coordinación ni plan para la toma del poder, y se cuidaron de no dañar a personas (hubo un solo asesinato político entre ese año y 1960), incluso luego de los fusilamientos de junio de 1956.

Sucedía que los sindicatos tenían sus propios intereses, que en general privilegiaron frente al deseo de Perón de que hicieran todo lo posible por su regreso al poder: más allá de la politización de sus reclamos y de la polarización política reinante, no descartaron salidas negociadas para los conflictos sectoriales y acordaron moderar sus planteos a cambio de que se respetara la legalidad de sus organizaciones.

El gobierno de Aramburu, además de las medidas represivas, adoptó otras para atender esas expectativas: permitió que el peronismo sindical se reorganizara, e incluso que los salarios se recuperaran entre 1956 y 1957, con lo que la ola de protestas disminuyó y los gremios descartaron una huelga revolucionaria como la que esperaban Perón y Cooke.

Instrucciones generales de Perón para los dirigentes:
Perón tomó la costumbre de enviar cartas con instrucciones para sus seguidores en el país a través de los pocos canales con que contaba.

En una de ellas, de julio de 1956, decía: «Ellos nos están matando, nosotros no nos vamos […] a dedicar a rezar solamente a la Virgen […] un gorila quedará tan muerto mediante un tiro en la cabeza, como aplastado por casualidad por un camión que se da a la fuga […] los bienes y viviendas de los asesinos deben ser objeto de toda clase de destrucciones mediante el incendio, la bomba […] lo mismo ha de ser objeto de ataque la familia de cada uno de esos canallas, hasta que vayan a vivir en los barcos o decidan irse del país por no poder convivir con el Pueblo que escarnecieron […] la violencia más grande es la regla».

Las citas están tomadas de Samuel Amaral, «El avión negro: retórica y práctica de la violencia», en S. Amaral y M. Plotkin (comps.), Perón, del exilio al poder, Buenos Aires, Cántaro, 1993. JKT

Fuente Consultada:
Los llaman «Jóvenes Ideaslistas» de Victoria Villaruel

Operación Retorno El Regreso de Perón Causas del Fracaso

RESUMEN HISTÓRICO DEL REGRESO DE JUAN PERÓN A LA ARGENTINA

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Arturo Umberto Illia (1900-1983), político y médico argentino, presidente de la República Argentina (1963-1966), representando a la Unión Cívica Radical del Pueblo.

Presidente Illia Umberto

Su gobierno nació débil. Si bien tenía mayoría en el Senado y gobernaba en trece de las veintidós provincias, el radicalismo del pueblo contaba con sólo setenta y dos de las ciento ochenta y nueve bancas de la Cámara de Diputados.

De principios republicano , sumamente respetuoso de las leyes y nacionalista, intentó gobernar según estos lineamientos rescindiendo los contratos petroleros firmados por su predecesor con empresas extranjeras. También intentó llevar a cabo reformas económicas y sociales, pero la falta de apoyo en la Cámara de Diputados y la oposición militar hicieron fracasar sus planes.

Por otro lado también empresarios, nucleados en la Asociación Coordinadora de Entidades Empresarias Libres (ACIEL) -que agrupaba a los dirigentes de las grandes empresas industriales y agropecuarias y representaba a la Unión Industrial Argentina y a la Sociedad Rural Argentina, entre otras entidades-, rechazaron sistemáticamente las iniciativas gubernamentales durante todo el mandato.

Las organizaciones sindicales también ejercieron una implacable oposición. Bajo la férrea dirección de Vandor, la CGT llevó adelante en 1964 un plan de lucha, cuyos objetivos eran la obtención de mejoras salariales, el control de precios y el levantamiento de la proscripción del peronismo.

En agosto de 1963, las 62 Organizaciones resumieron las principales demandas del movimiento obrero: pleno empleo, control de los costos, nacionalización de los depósitos bancarios, interrupción de las relaciones con el FMI (Fondo Monetario Internacional), cancelación de todos los contratos petrolíferos con empresas extranjeras y denuncia de todos los acuerdos que otorgaran privilegios al capital extranjero.

Sin embargo, en el interior del sindicalismo peronista, no todos estaban de acuerdo en confrontar abierta y permanentemente. Desde la época del gobierno de Frondizi fue creciendo la figura del líder de los metalúrgicos: Augusto Timoteo Vandor.

Sindicalista Vandor Timoteo

Sindicalista Vandor Timoteo

El plan comprendía una serie de ocupaciones de fábricas, perfectamente organizadas. Según las estimaciones de la CGT –posiblemente exageradas-, en cinco semanas fueron ocupadas más de 11.000 plantas con la participación de cerca de 4.000.000 de trabajadores. La demostración de fuerza que implicó este plan no tenía como destinatario exclusivo al gobierno de Illia: también procuraba mostrarle a Perón el peso creciente del liderazgo sindical.

El «vandorismo» constituyó un estilo de conducción sindical caracterizado por la pretensión de transformar al peronismo en un partido político de base sindical independizado de la tutela de Peron (por ese entonces, radicado en Madrid) y por el control de la actividad gremial a partir de un autoritarismo que ignoraba la voluntad de gran parte de los trabajadores que decía representar. (Ver: Asesinato de Vandor)

Fracaso de la Operación Retorno: Los peronistas se dividieron, en su afán por controlar y orientar el movimiento de protesta, debido a la puja sorda entre Perón y Vandor. Y un duelo ya abierto se disparó a raíz del «Operativo Retorno«: Perón intentó volver al país en diciembre de 1964, para recuperar contacto con sus bases y acorralar a los militares y a Illia; pero el resultado fue ambiguo, porque Vandor y Las 62 incumplieron su promesa de movilizarse para forzar su ingreso al país y el líder quedó en off side cuando su avión fue detenido en Brasil.

El gobierno de Illia se vio obligado a mostrar el peor rostro de la proscripción faltando a su compromiso de levantarla; pero Perón no pudo evitar que quedara en evidencia que el sistema político necesitaba su ausencia para mantenerse en pie y que tenía los medios para asegurarla.

Desde entonces ya no dudaría en alentar la revuelta, tanto contra el gobierno como contra «los traidores». Sus arengas lograrían dividir a la CGT y, en enero de 1966, incluso a Las 62: Framini y otras figuras como Olmos y Alonso se alejaron del vandorismo y crearon las «62 organizaciones de pie junto a Perón».

La fractura se replicó en marzo en la bancada de Diputados y posteriormente en las listas que competirían por el voto peronista en las provincias. Con todo, como veremos, el gobierno estaba lejos de poder aprovechar estas divisiones.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 8 período 1950-1969 a cargo de Santiago Senén Gonzalez Historiador y Periodista y Fabián Bosoer Politólogo y Periodista.

Al comenzar este año, el general Perón comunicó desde su exilio en Madrid a sus interlocutores que lo visitaban en su residencia de Puerta de Hierro o recibían sus misivas su intención de regresar a la Argentina y desafiar la proscripción impuesta por los militares. Distintos emisarios y visitantes volvieron con las palabras del líder: «Este año será muy importante para nosotros. Vamos a anunciar mi retorno a la Patria». El primer «Operativo Retorno» se puso en marcha.

Las cada vez más poderosas 62 Organizaciones, brazo político del sindicalismo peronista, serían la base de apoyo para llevar adelante la organización del plan y la movilización para rodear el regreso de Perón del clamor popular. Cuatro líderes sindicales encabezaron las diversas acciones. El objetivo parecía claro pero cada uno pretendió llevarlo a cabo a su manera.

Augusto Timoteo Vandor, el líder de la Unión Obrera Metalúrgica esta altura, el hombre fuerte que maneja los hilos del poder sindical. El dirigente metalúrgico, que ve en la política el arte de la negociación, fue el encargado de anunciar en agosto que en el curso del año Perón volvería a la Argentina. El Lobo Vandor fue el único dirigente que se atrevió a definir una estrategia propia y ya se empezó a hablar del «vandorismo», el proyecto político de un «peronismo sin Perón».

Otro dirigente que acompaña a Vandor es Andrés Framini. Este gremialista histórico de los textiles participó en las jornadas del 45 y fue uno de los encargados de la conducción cegetista al producirse el golpe del 55. Triunfó en las elecciones para gobernador en la provincia de Buenos Aires, en 1962, como candidato de la Unión Popular (una de las siglas que usó el peronismo), que finalmente fueron anuladas.

El tercero es uno de los secretarios generales de la CGT, José Alonso, que encabezó el Plan de Lucha que culminó con la toma de fábricas en mayo de este año, pensadas como verdadero «caldo de cultivo» para el regreso de Perón y la confrontación con el gobierno del presidente Arturo Illia.

Alonso , dirigente del vestido alienta los actos de la campaña del «Luche y Vuelve». Vandor y Alonso ya están perfilados como los conductores de dos sectores pugna dentro del sindicalismo peronista: las 62 «Leales a Perón» y las 62 «De Pie Junto a Perón».

El otro sindicalista que participó en la Operación Retorno es el titular del gremio de la Sanidad, Amado Olmos. Sin embargo, su posición no fue del todo coincidente con la de sus compañeros. Olmos pensaba que el líder exiliado debía abandonar la España franquista y trasladarse a la Cuba revolucionaria, para dirigir desde allí el movimiento hasta su regreso. Desconfía de Vandor, por eso se alió con Alonso cuando éste creó el núcleo «De Pie…».

La dirigencia sindical, unificada en torno al Plan de Lucha, se fracturó cuando los gremialistas no peronistas advirtieron que las acciones, en un principio reivindicativas, tenían por principal objetivo la vuelta de Perón e incluso favorecían las acciones destinadas a remover al gobierno radical.

Otro ingrediente importante para ahondar la movilización y también las divisiones dentro del movimiento sindical fue la visita al país del presidente de Francia, Charles De Gaulle, en octubre. El general De Gaulle, héroe de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, tiene 74 años y fue recibido por los militantes y dirigentes peronistas como una antesala del retorno del líder, con consignas como «Perón-De Gaulle, un solo corazón» o «De Gaulle-Perón, tercera posición».

El 17 de octubre, día peronista por naturaleza, se anunció públicamente la creación de la Comisión Nacional Pro
Retorno, integrada por Vandor y Framini, Alberto Iturbe y Carlos Lascano, la dirigente femenina Delia Parodi y el financista Jorge Antonio. El 2 de diciembre, Perón voló con pasaporte paraguayo con destino a su país, acompañado por los integrantes de la comisión liderados por Vandor. Pero el intento no salió según lo planeado.

El avión fue detenido por las autoridades militares de Brasil en el aeropuerto de Río de Janeiro y, ante una gestión de la Cancillería argentina, pero sobre todo por la presión castrense, fue obligado a regresar a Madrid.

Según una versión, se había pedido permiso al propio dictador Francisco Franco para que dejara salir el avión de Iberia rumbo a la Argentina. En Buenos Aires, la organización de la recepción fallida estuvo a cargo de Antonio Cañero, Miguel Unamuno, César Faerman, Máximo Castillo e Hilda Pineda. Finalmente, ya de regreso a España, tras el fracaso del operativo, Perón gozará de las mismas condiciones de residencia que tiene desde 1960.

El gobierno español anunció que el exiliado «debía renunciar a su actividad política», cosa que, claro, éste nunca obedecerá. El fracaso del Operativo Retorno podría ahondar las diferencias entre Perón y Vandor, a quien el líder responsabiliza por el mal paso e incluso acusa de traición. Una ardua lucha entre los distintos sectores internos agita al peronismo pero su conductor seguirá manteniendo, a distancia, la conducción del movimiento: todos invocan su nombre.

Fuentes Consultadas:
El Bicentenario Fasc. N° 8 período 1950-1969 nota a cargo de Santiago Senén Gonzalez Historiador y Periodista y Fabián Bosoer Politólogo y Periodista.
Historia de la Argentina 1955-2010 Marcos Novarro
Historia La Argentina Contemporánea Polimodal A-Z Pigna-Dino-Mora-Bulaccio-Cao

 

 

 

Rodolfo Walsh Causas de su Desaparición Carta Abierta

RESUMEN BIOGRAFÍA DE RODOLFO WALSH – HISTORIA DE SU DESAPARICIÓN

rodolfo walsh

Rodolfo Walsh

Rodolfo Walsh (1927-1977), de profesión periodista, también narrador, cronista, traductor y dramaturgo argentino, nacido en Choele-Choel, en la provincia de Río Negro.

Fue un destacado intelectual argentino, que figura entre los miles desaparecidos durante la nefasta dictadura argentina, iniciada en 1976, por una Junta Militar presidida por Jorge Rafael Videla, Roberto Viola y Leopoldo Fortunato Galtieri.

Estudió en Buenos Aires el secundario y siguió con Filosofía, carrera que abandonó por asuntos laborales, donde trabajó como lavacopas, obrero, vendedor de antiguedades, para finalmente dedicarse a la actividad periodistica que ejerció hasta su desaparición.

Sus primeros pasos por el periodismo fue en las revistas Leoplán y Vea y Lea, por el año 1951, y ya en 1957, cuando tenía 30 años de edad, publicó Operación Masacre, con el subtítulo «Un Proceso Que No Ha Sido Clausurado» un analisis periodístico precursor del «nuevo Periodismo» que posteriormente fue llevada al cine.

Mientras tanto comenzó a militar en política en la Alianza Libertadora Nacionalista, para luego adherirse al peronismo.

En 1959 viajó a Cuba, donde junto con sus colegas y compatriotas Jorge Masetti, Rogelio García Lupo, y el escritor colombiano Gabriel García Márquez fundó la agencia Prensa Latina.

De regreso durante el gobierno de Onganía trabajó para la revista Primera Plana y fundó el semanario de la CGT, que dirigió durante dos años, hasta 1970 cuando se comenzó a publicar clandestinamente por la censura militar.

Escribió Semanario Villero y en 1973 forma parte del grupo Montoneros, para convertirse en una importante pieza dentro de la organiazcion en poco tiempo.

Usó distintos sobrenombres claves para su actividad política, como «Esteban», «Profesor Neurus», o «Capitán».

En 1969 había formado parte del grupo que asesinó al sindicalista Augusto Timoteo Vandor, por traición cumpliendo con la Operación Judas, operación que según otros integrantes, como Dardo Cabo, confirmarían que el plan ideológico fue de Walsh.

En 1974 Firmenich decide sopresivamente el pase a la clandestinidad de Montoneros, actitud que distancia a Walsh de la agrupación, y en 1976 funda una agencia secreta de difusión mano a mano, conocida como ANCLA y que todas sus notas comenzaban con: «Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información».

A fines de septiembre de 1976, Rodolfo Walsh recibe un duro golpe, cuando su hija María Victoria, de 26 años de edad, que también formaba parte de Montoneros se suicida con un tiro en la cabeza, en un enfrentamiento con el Ejército, al verse acorralada, sin posibilidad de escapar.

Lo mismo haría luego en Mendoza su amigo Paco Urondo, con una pastilla de cianuro, para evitar un control militar en la zona.

Luego de la difusión de su «Carta Abierta», el 24 de marzo de 1977, su desaparición consta desde el día siguiente, cuando un grupo de tareas militar intenta detenerlo, pero ante su resistencia es baleado, mientras trataba de refugiarse detrás de un árbol.

Su cuerpo jamás fue encontrado.

Rodolfo Walsh se convirtió en paradigma de intelectual comprometido.

Algunas versiones señalan que no murió en el tiroteo, sino que fue llevado con vida a la Escuela Mecánica de la Armada, donde falleció a causa de los tormentos. Otras, que se suicidó.

Lo cierto es que en octubre de 2005 se detuvo a doce represores, entre ellos Jorge «el Tigre» Acosta, Alfredo Astiz y Ernesto Weber. Hacia 2010 la Justicia no había determinado aún qué ocurrió exactamente aquel día de 1977.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: El 24 de marzo de 1976, el debilitado gobierno de Isabel Martínez de Perón, fue destituído por una Junta Militar integrada por Jorge R. Videla en representación del Ejército, Emilio Massera por la Armada y Ramón Agosti por la Fuerza Aérea, dedicó sus dos primeros años de gobierno a aplicar su «plan antisubversivo», que además de fines represivos contemplaba metas políticas, como el de reeducar y reorganizar la sociedad, con los valors cristianos, liberales y occidentales.

Videla tuvo un poder ilimitado, pero gobernó a través de una junta de comandantes que se dividieron el control del territorio según un sistema ideado por ellos, del 33%, en un mecanismo repartidor de culpas y, al mismo tiempo, de irresponsabilidad.

Argentina vivía un clima de «guerra interna» aunque las guerrillas, pese al aislamiento y la derrota que para ese entonces enfrentaban, dio el marco para que la Junta Militar pusiera en marcha su plan de «aniquilamiento de la subversión», en la que incluyó a una larga lista de actores, armados y desarmados. Dicho plan contó con un amplio consenso en las filas militares.

El régimen que Videla se disponía a comandar como presidente de facto desde marzo de 1976 hasta marzo de 1981.

En una primera etapa, se montó toda la ciudadela represiva cuyo núcleo fueron los 364 centros clandestinos de detención distribuidos en 11 de las 23 provincias argentinas; se estableció la pena de muerte por Consejos de Guerra que nunca se aplicaría a la luz del día; se prohibió la actividad política; se estableció la censura de prensa, y se redujo el Congreso a una comisión intermilitar que elaboraba seudoleyes.

Se dejó la represión en manos de Suárez Masón, Santiago Omar Riveros y el jefe militar de inteligencia el montaje del Operativo Cóndor, coronel Alberto Alfredo Valín (que unía a las fuerzas represivas del Cono Sur para secuestrar, asesinar opositores de Uruguay, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia, Perú y la Argentina).

También en esa primera etapa los militares intentarían darle una impronta fundacional a su gobierno. Además de perseguir a los ex funcionarios del gobierno peronista, desarticularon la cúpula del ERP y acorralaron a los Montoneros cuyos jefes se vieron obligados a salir del país.

El 90% de las desapariciones ocurrió entre 1976 y 1978, los años en que Videla fue jefe del Ejército y Presidente de la Nación.

Los «paquetes», los «bultos» que los desaparecedores arrojaron al mar, al Río de la Plata, al Riachuelo —los desaparecidos—, eran mayoritariamente ciudadanos argentinos y en casi todos los casos, el 94%, civiles.

Eran hombres y mujeres, en su mayoría jóvenes, de entre 21 y 30 años.

Eran obreros, estudiantes, empleados, profesionales, trabajadores independientes, docentes, amas de casa, periodistas, artistas, religiosos, conscriptos y militares rebeldes.

Hubo embarazadas, unos ochocientos adolescentes de entre once y veinte años, y unos quinientos niños y bebés «chupados» por la maquinaria del régimen.

En este contexto histórico, Rodolfo Walsh desapareció un 25 de marzo de 1977, por lo que ese año que es recordado por su carga inédita de dolor, se cierra sin noticias sobre uno de nuestros grandes escritores.

Rodolfo Walsh está desaparecido desde marzo, sin que se haya conocido ninguna información oficial. La prensa internacional se hizo eco de la denuncia sobre el secuestro, difundida el 1 de abril por la Agencia de Noticias Clandestina, que ningún medio argentino reprodujo.

Las versiones recogidas por Ancla indican que Walsh fue visto por última vez el 25 de marzo en ia zona de plaza constitución.

El mismo día en que habría sido secuestrado, el escritor había difundido su Carta Abierta a la Junta Militar, texto que denuncia la represión y hace un profundo análisis del proyecto económico y social regresivo de la dictadura.

La hipótesis del secuestro de Walsh se confirmó, pues esa misma noche -según informa Ancla- fue allanada su casa y saqueadas sus pertenencias.

Walsh es autor de «Operación Masacre», libro que relata los fusilamientos de civiles acusados de participar en el alzamiento del 9 de junio de 1956. Era entonces un periodista independiente, pero dejaría constancia, en las sucesivas ediciones, de su acercamiento a las organizaciones del peronismo revolucionario.

En 1968 dirigió el periódico de la CGT de los Argentinos y más tarde, en 1973, participó en el elenco directivo del diario Noticias. Ya había publicado otros dos relatos testimoniales, «Caso Satanowsky», sobre el asesinato de un famoso abogado por parte del Servicio de Informaciones del Ejército, y ¿Quién mató a Rosendo?, texto que incluye un valioso análisis del sindicalismo vandorista.

Sus dos libros de cuentos «Los oficios terrestres» y «Un kilo de oro» reúnen algunos de los mejores textos de ficción de la Argentina contemporánea.

Entre ellos se destaca «Esa mujer», cuento que refleja la omnipresencia del cuerpo de Evita, venerado por sus partidarios y temido por sus enemigos. Walsh, que había participado en la fundación de la agencia cubana Prensa Latina en 1959, publicó también dos obras de teatro, «La granada y La batalla», que, orillando el absurdo, caricaturizan a los dictadores latinoamericanos y la mentalidad militar. Autor de cuentos policiales, había obtenido en 1953, el Premio Municipal de Literatura por su libro «Variaciones en rojo.»

El voluntario retiro de estos últimos años, dedicados a la militancia, lejos de hacer olvidar al escritor, puso de relieve la profundidad de su compromiso político e intelectual. (Fuente: Diario El Bicentenario Período 1970-1989 Fasc. N° 9 – Un Escritor Desaparecido Nota de Eduardo Jozami)

CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH A LA DICTADURA ARGENTINA

Así relatan Noberto Chab y Javier Sinay, en su libro «100 Crímenes Resonantes Que Conmovieron a la Sociedad Argentina» las últimas horas de Walsh, luego de envíar la carta: …El 25 de marzo de 1977 Rodolfo Walsh echó los sobres al buzón de Plaza Constitución para que la «Carta abierta de un escritor a la Junta Militar» viajara hacia remitentes nacionales e internacionales.

No sólo se trataba de una acabada pieza de denuncia; era, también, un análisis revelador sobre los métodos terroristas y económicos de la dictadura.

Más tarde, Walsh se dirigió a San Juan y Entre Ríos.

Lo esperaba un compañero. En la calle se respiraba terror y un grupo de tareas lo venía siguiendo. Los milicos sacaban a los detenidos y los obligaban a marcar a sus compañeros o a servir de carnada para una emboscada.

No iba a ser fácil dar con Rodolfo Walsh, que ya era un escritor reconocido y un militante montonero de primera línea que luchaba con la determinación del que ya conoce el horror: su amigo Paco Urondo se había tragado una pastilla de cianuro antes de ser detenido y su hija mayor había muerto a los 26 años, descerrajándose un tiro en la sien frente a 150 soldados.

Para atraparlo, sus verdugos recurrieron a una carnada. Sorprendido, Walsh se defendió con la pistola que llevaba frente a un arsenal que sabía que prevalecería.

Un sobreviviente de la ESMA relataría más tarde que ese día el policía Ernesto Weber, alias 220, le hizo una confesión: «Lo bajamos a Walsh. El hijo de puta se parapetó detrás de un árbol y se defendía con una 22. Lo cagamos a tiros y no se caía el hijo de puta».

Primera Parte: La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde.

En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.

Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese «ser nacional» que ustedes invocan tan a menudo.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación.

Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

…….
….

Rodolfo Walsh. – C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

Libro: Operación Masacre

En el prólogo a Operación Masacre, años después, Walsh relató que la sublevación militar lo había sorprendido jugando al ajedrez en un café de la ciudad de La Plata, a unos 60 kilómetros de Buenos Aires.

Walsh contó que volvió a su casa en medio de un tiroteo.

Describió y se describió así en esas circunstancias:

«Mi casa era peor que el café y peor que la estación de ómnibus porque había soldados en las azoteas, y en la cocina y en los dormitorios… Tampoco olvido que pegado a la persiana oí morir a un soldado en la calle y ese hombre no dijo ‘Viva la patria’ sino que dijo ‘No me dejen solo, hijos de puta’.

Después no quiero recordar más, ni la voz del locutor en la madrugada, anunciando que dieciocho civiles habían sido ejecutados, ni la ola de sangre que anega al país hasta la muerte de Valle. Tengo demasiado para una sola noche. Valle no me interesa. Perón no me interesa, la revolución no me interesa. ¿Puedo volver al ajedrez? Puedo.

Al ajedrez y a la literatura fantástica que leo, a los cuentos policiales que escribo, a la novela ‘seria’ que planeo para dentro de algunos años y a otras cosas que hago para ganarme la vida y que llamo periodismo aunque no es periodismo.

La violencia me ha salpicado las paredes, en las ventanas hay agujeros de balas, he visto un coche agujereado y adentro un hombre con los sesos al aire, pero es solamente el azar lo que me ha puesto eso ante los ojos. Pudo ocurrir a cien kilómetros, pudo ocurrir cuando yo no estaba».

También será el azar el que lo haga escribir Operación Masacre. Fue en ese bar donde escuchó la irresistible frase: «Hay un fusilado que vive» y que lo hizo, a partir de ese momento, comenzar un largo camino de investigación sobre los fusilamientos y, luego, un largo e irreductible compromiso con la mi-litancia en las filas del peronismo revolucionario.

Ya enrolado en ellas, Walsh hizo su análisis de algunos rasgos del gobierno de Aramburu.

«La matanza de junio ejemplifica pero no agota la perversidad de ese régimen. El gobierno de Aramburu encarceló a millares de trabajadores, reprimió cada huelga, arrasó la organización sindical. La tortura se masificó y se extendió a todo el país.

El decreto que prohibe nombrar a Perón o la operación clandestina que arrebata el cadáver de su esposa, lo mutila y lo saca del país, son expresiones de un odio al que no escapan ni los objetos inanimados, sábanas y cubiertos de la Fundación incinerados y fundidos porque llevan estampado ese nombre que se concibe como demoníaco (…)

El humanismo liberal retrocede a fondos medievales: pocas veces se ha visto aquí ese odio, pocas veces se han enfrentado con tanta claridad dos clases sociales. Pero si este género de violencia pone al descubierto la verdadera sociedad argentina, fatalmente escindida, otra violencia menos espectacular y más perniciosa se instala en el país con Aramburu.

Su gobierno modela la segunda década infame… La República Argentina, uno de los países con más baja inversión extranjera (5% del total invertido), que apenas remesaba anualmente al extranjero un dólar por habitante, empieza a gestionar esos préstamos que sólo benefician al prestamista, a adquirir etiquetas de colores con el nombre de tecnologías, a radicar capitales extranjeros formados con el ahorro nacional y a acumular esa deuda que hoy grava el 25% de nuestras exportaciones.

Un solo decreto despoja al país de 2 mil millones de dólares en depósitos bancarios nacionalizados y los pone a disposición de la banca internacional que ahora podrá controlar el crédito, estrangular a la pequeña industria y preparar el ingreso masivo de los grandes monopolios».

Fuente Consultada:
Argentina, El Siglo del Progreso y La Oscuridad (1900-2003) de María Seoane
El Bicentenario Fasc. N°9 Período 1970-1989
100 Crímenes Resonantes de N. Chab y J. Sinay

El Operativo Soberania Guerra Chile Argentina Por el Canal de Beagle

El Operativo Soberanía – Guerra Chile Argentina

Hacia 1978 la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla tenía como objetivo político combatir las denuncias por las violaciones a los derechos humanos que se registraban en la Argentina.

Por eso la realización del Mundial les dio la oportunidad para realizar una campaña basada en el slogan “los argentinos somos derechos y humanos” (creada por la consultora internacional Burson Marsteller) para contrarrestar las acusaciones que llovían desde el exterior. (imagen: J. R. Videla)

Pero una vez obtenido el campeonato por la Selección Nacional de fútbol comandada por César Luis Menotti, la dictadura debió fijarse un nuevo objetivo para distraer la atención de la problemática de las torturas, las detenciones y las desapariciones que se producían en todo el territorio de la República Argentina.

Había que inventar una guerra y y así apareció la disputa territorial con Chile por el Canal de Beagle y las islas Picton, Lennox y Nueva que no llegó a convertirse en una guerra por milagro.

Cerca de la Navidad —cuando la maquinaria bélica estaba en marcha y miles de soldados habían sido movilizados a las fronteras—, la aceptación de una mediación papal detuvo el peor desenlace.

La negociaciones directas entre Chile y Argentina ocurrieron entre la publicación oficial del Laudo Arbitral, el día 2 de mayo de 1977, y el comienzo de la Mediación papal en el conflicto del Beagle, el 22 de diciembre de 1978.

Este período fue tenso y llegaría a su punto culminante el 22 de diciembre cuando Argentina inició las operaciones para ocupar militarmente las islas.

Ese mismo día, la junta militar argentina abortó la Operativo Soberanía y aceptó la mediación papal. Ambos países eran regidos por gobiernos de las fuerzas armadas que coincidían en muchos aspectos de su política exterior e interior.

Incluso habían logrado acuerdos para operaciones internacionales de represión, como la Operación Cóndor, como quedó demostrado posteriormente a través de la justicia.

Las contradicciones de ambos gobiernos eran tan elocuentes que el gobierno de Pinochet tuvo que alabar la política exterior de Salvador Allende al que había derrocado y el gobierno de facto de Videla debió criticar la posición de la Revolución Argentina bajo el general Alejandro Lanusse, por el tratamiento del conflicto limítrofe.

Hacia 1978 la dictadura de Augusto Pinochet sufrió un sacudón cuando se descubrieron los restos de campesinos fusilados en Lonquén tras el golpe militar.

El enfrentamiento entre Pinochet y el comandante de la Fuerza Aérea de Chile el General Gustavo Leigh por sus propuestas de democratización, la destitución de Leigh y la siguiente renuncia a su cargo 18 de los 21 generales, los problemas por las violaciones a los Derechos Humanos y las exigencias de los EE.UU para la persecución de los responsables del atentado terrorista en Washington contra Orlando Letelier, pusieron en problemas a la dictadura. (imagen: Pinochet)

La oposición comenzaba a agruparse en torno al ex-Presidente de la República Eduardo Frei Montalva que se alineó con el gobierno de facto de Pinochet por el conflicto con la Argentina.

Eduardo Frei declaró públicamente su apoyo a la posición del gobierno con las palabras “Se esta alimentando, no por Chile, un conflicto de dramáticas consecuencias”

A fines de los años 70 Chile goza ha de una incipiente bonanza económica que terminaría con la profunda crisis económica del año 1982. E

l objetivo prioritario del gobierno chileno era evitar la guerra sin ceder territorio insular o continental. Para ello estaba dispuesto a negociar el limite marítimo.

Dada la fuerte presión militar argentina, Chile consideraba apropiado para la consecución de ese objetivo la acción de un mediado y la presencia de observadores militares en la zona de conflicto.

En Argentina gobernaba el llamado Proceso de Reorganización Nacional que otorgaba igual poder a las tres ramas de las Fuerzas Atinadas argentinas y en que se preveía la alternancia en el poder liste balance dentro de la Junta Militar argentina permitía ademas la deliberación política dentro de las fuerzas atinadas y la formación de bloques entre ellas.

Se distinguieron dos corrientes políticas dentro de las fuerzas Armadas argentinas los blandos (J. Videla R. Viola, R. Bignone), los duros José. A. Vaquero, Luiciano. B. Menendez, Leopoldo Galtieri, R. Camps, C. G. Suaréz M.) y A. Massera.

Conforme a esa distribución del poder, los objetivos del gobierno militar eran variados y  controvertidos dentro de las fuerzas armadas. Algunos eran partidarios de aceptar el Laudo Arbitral, otros de impedir una salida de Chile al Océano Atlántico ya sea a través de un limite marítimo adecuado ó, como exigían otros, a través de soberanía argentina sobre alguna o algunas de las islas de martas. Algunas consideraban, como el almirante (R) Isaac Rojas, que el limite debía ser el meridiano del

Cabo de Hornos ya desde el Canal Beagle dejando así la parte oriental de la Isla Navarino bajo soberanía argentina.

Las pretensiones mas extremas del nacionalismo argentino alcanzaban desde las islas Picton, Nueva y Lennox hasta ocupar la Isla de Chiloé.

Consciente de su mayor peso militar, del aislamiento internacional de Chile y con una confianza absoluta en que una guerra con Chile sería fácil de ganar, la Junta Militar argentina rechazó el Laudo Arbitral el 25 de enero de 1978.

Mientras no se encontraba solución al conflicto, se acumulaban en Argentina las medidas para presionar a Chile y obligarlo a abandonar el Laudo Arbitral.

En octubre de 1978 los presidentes de la Argentina y de Bolivia ratificaron su solidaridad mediante un comunicado que unía el pedido de Bolivia de salida al mar (que perdió después de Guerra del Pacífico) con la cuestión de la soberanía argentina en el Atlántico Sur, incluyendo a Malvinas y el Beagle.

EL OPERATIVO SOBERANIA: Las fuerzas armadas argentinas elaboraron el “Operativo Soberanía” para “cortar” Chile en varias partes por medio de una invasión.

La preparación y las maniobras militares a lo largo de la frontera se realizaron públicamente con gran profusión de noticias.

En el gobierno chileno, consciente del peligro de guerra preparó la defensa del país manteniendo a la prensa y a la población alejada de esos temas en lo posible. En sus documentos especiales, el diario chileno El Mercurio afirma: “A diferencia de Chile, donde los preparativos de guerra se hicieron en medio de gran reserva para no alarmar a la población, los argentinos se movilizaron en medio de sonoras concentraciones al grito de «el que no salta es un chileno«, con oscurecimientos en sus principales ciudades, varias de ellas inalcanzables para el rango de vuelo de los envejecidos aviones de guerra de la fuerza aérea chilena, que estaba una generación atrás de la argentina.”

La marina de guerra se preparó durante todo el año 1978, pero no fue publicitado, sino más bien estuvo velado al público y sólo era conocido a las personas e instituciones que estaban involucradas.

Pinochet también tuvo que frenar a sectores belicistas de las fuerzas armadas chilenas, a la vez que preveía una guerra total, larga y de desgaste, previendo invadir la Argentina hasta Bahía Blanca.

Al día siguiente de conocido el fallo, el Ministro de Relaciones exteriores de Argentina César Augusto Guzzetti anunció el rechazo con las siguientes palabras: “ningún compromiso obliga a cumplir aquello que afecte intereses vitales de la Nación o que perjudique derechos de soberanía que no hayan sido expresamente sometidos a la decisión de un árbitro”.

El 19 de enero de 1978 los presidentes de Chile y Argentina se reunieron en Mendoza en medio de crecientes preparativos bélicos.

En esa ocasión, aseguran fuentes argentinas, Pinochet habría aceptado en  principio entregar por lo menos una parte de una isla a Argentina.

El 25 de enero Argentina declaró nulo el Laudo Arbitral de 1977.

El 26 de enero el gobierno chileno emitió un comunicado, afirmando que el laudo tenía carácter obligatorio e inapelable.

El 20 de febrero de 1978 ambos presidentes acordaron en la localidad chilena de Puerto Montt continuar las, negociaciones con dos comisiones mixtas sucesivas, llamadas Comix 1 y Comix 2. Comix 1 tuvo éxito y tras 45 días se alcanzaron los objetivos planteados de distensión y acuerdos en cuanto a la navegación en el área del conflicto.

Comix 2, se inició el 2 de mayo, encabezada por Francisco Orrego Vicuña del lado chileno y el general Ricardo Etcheverry Boneo del argentino tenía como objetivo resolver en el plazo de seis meses los problemas sustantivos: delimitación definitiva de las jurisdicciones en la zona austral, integración económica; intereses comunes en el continente rico; delimitación precisa del Estrecho de Magallanes y el cocimiento de líneas de base rectas.

El 2 de noviembre de 1978 se  cumplió el plazo dado a la segunda comisión mixta sin obtener esbozo de acuerdo en los temas de mayor importancia (límites marítimos, cuestiones relativas al Canal de Magallanes y bases rectas).

En los temas secundarios (integración física, cooperación económica, políticas comunes en la Antártida se alcanzaron acuerdos que no lograron detener los apresto bélico de ambos lados de frontera.

Poco antes del término de la Comix 2, Chile volvió a proponer a Argentina llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia.

MEDIACIÓN PAPAL:  A comienzos de guerra era solo cuestión de tiempo.

Todos los esfuerzos para llegar habían fracasad momento cuando el Ministro de  Relaciones Exteriores de Chile, Hernán Cubillos Sallato propuso a su par trasandino solicitar la mediación de una potencia amiga. Se acordó solicitar la medición papal.

El 12 de diciembre, Hernán Cubillos viajó a Buenos Aires y tras dialogar con Carlos Washington Pastor aprobaron la solicitud de mediación, pero en la tarde de ese día la Junta Militar argentina desautorizó al ministro Pastor.

Tras el viaje sin resultados de Cubillos, en Buenos Aires tuvo lugar una sesión de la junta militar argentina en el edificio Cóndor, con la ausencia notoria de Videla y el canciller Pastor.

En esa reunión se le colocó fecha y hora al Operativo Soberanía: el 22 de diciembre de 1978 a las 22:00 horas.

A último momento de ese día el Vaticano logró la anuencia de los dos gobiernos para intentar una gestión pontificia y ofreció el envío de un representante.

En Buenos aires Videla convocó a los comandantes que debían dirigir el ataque para plantearles la nueva propuesta Papal.

Se despacharon mensajes para detener la ofensiva la mayoría cumplió salvo la que estaba apostada en la provincia de Neuquén que avanzo varios kilómetros en territorio chileno ya que no pudo recibir la contraorden debido a problemas de comunicación. (imagen: Samorè-Videla)

En las jornadas siguientes el Vaticano envió al cardenal Antonio Samoré quien llevó a la firma, en enero de 1979, el Acta de Montevideo que despejaba la posibilidad de una guerra que hubiera costado en las primeras semanas miles de víctimas.

La mediación se concreté en 1980 y aunque atenuaba los efectos del fallo anterior, era favorable a Chile.

En 1981 el régimen de Pinochet aceptó la propuesta pero no así el argentino que nunca respondió.

Llegó la Guerra de Malvinas, otro dislate militarista, cayó la dictadura y el gobierno democrático de Raúl Alfonsín heredé una situación prácticamente irreversible. Pero esa es otra historia….

El Gobierno de Juan Domingo Peron Evita de Perón en el gobierno

Perón, su Vida Política Relacionada a los Hechos de la Historia Argentina 

Introducción: Antes de las elecciones de 1946, varios postulaban la unión de todas las fuerzas democráticas para enfrentar al gobierno militar. Perón se movió con toda la relativa independencia que le permitían las relaciones coyunturales del mundo, «guerra fría», manteniendo el principio de autodeterminación de los pueblos y la solidaridad con los pequeños países.

Entre sus obras más destacadas están el «estatuto del peón», «los derechos del trabajador», «los derechos de la ancianidad», «los convenios colectivos de trabajo», «la ley de previsión social», «la ley de accidentes de trabajo», «la ley de vivienda obrera», «sueldo anual complementario», «la mutualidad sindical», «las escuelas sindicales», «la ley de creación de la justicia del trabajo», «los regímenes de jubilación», «las reglamentaciones de las condiciones del trabajo y del descanso», «las proveedurías sindicales».

Gobierno de Juan Domingo Peron

Además, un sueldo anual complementario se dispone a los sindicatos ofrecidos por la «Fundación Eva Perón». Y algo fundamental en la historia de nuestro país, que llegó de la mano de Evita, fue el «voto femenino». La fórmula presidencial postulada para la segunda presidencia fue el binomio: «Perón – Evita».

En su relación con la Iglesia, ésta «ordenó» a los creyentes que votaran por la fórmula que integraba Perón, quien otorgó privilegios a la Iglesia durante su gobierno. Más tarde, por entredichos entre los sectores Perón ordenó que se suprimieran feriados correspondientes a celebraciones litúrgicas, aprobara la apertura de «prostíbulos» realizara un acto en contra de la posición de la Iglesia, que fuera espiritista y anticatólico. La definitiva ruptura entre Perón y la Iglesia se dio cuando esta última dispuso finalmente la excomunión mayor de Perón, luego de que dignatarios eclesiásticos fueran expulsados del país.

Allí se incluían a comunistas y socialistas que oportunamente se escudarán bajo el lema «Cristo Vence», que enarbolará la contrarrevolución del ’55 y a manifestantes del «Corpus Christi» que quemaran la bandera argentina. Como consecuencia, suprime la Dirección General de Enseñanza Religiosa «por orden técnico-administrativo inadecuado, ineficaz y oneroso».

En el tercer gobierno, la gente apoya «un movimiento nacional» con el peronismo. La Junta de Comandantes pretende proscribir al FREJULI, del cual fue su manifiesto «Cámpora al gobierno – Perón al Poder», prohibiendo su regreso. En su mandato implementó los «Cursos de Doctrina Justicialista».

Cuando Perón muere lo sucede su esposa «Isabelita», quien al estallar el llamado «Rodrigazo» (impuestazo) e iniciado el «Proceso de Reorganización Nacional», es detenida.

Situación Del País (1943)

Los programas y los dirigentes de los partidos políticos existentes no eran capaces de ofrecer nada de valor a la clase trabajadora. Hasta 1940 el Congreso estuvo dominado por los conservadores, que parecían totalmente indiferentes a los problemas de los trabajadores.

Éste era el escenario en 1943 cuando los jefes de las fuerzas armadas asumieron nuevamente el papel protagónico y depusieron al gobierno conservador. En el gobierno militar que surgió del golpe, el poder se fue concentrando gradualmente en las manos de un coronel destinado a dominar el curso de la política argentina durante los 30 años siguientes.

Perón fue uno de los pocos hombres de la revolución que percibió que había algo que satisfacer en el pueblo y que hacerlo iba a ser el elemento legitimador de la revolución. Perón fue uno de los hombres del G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) quien desde los cargos que ocuparía en progresivo ascenso sabría «oír» las necesidades del pueblo argentino y comenzar a planear un movimiento de opinión.

Perón fue el único dirigente militar que pareció haber visto el potencial político del movimiento obrero, algo que lo ayudó a descubrirlo fue su relación con los gremialistas. Apoyó la formación de nuevos sindicatos y una gran expansión de los que ya existían le eran favorables. Promovió una serie de medidas laborales y previsionales tendientes a satisfacer reclamos y necesidades de los trabajadores.

Perón JUan Presidente

Perón fue nombrado ministro de Guerra y Secretario de Trabajo. El control del ejército y de la fuerza obrera quedaban en sus manos.

La Vicepresidencia de la Nación estaba vacante y por este motivo la oficialidad del ejército, puesta en asamblea, votó a los candidatos y ganó, por escaso margen, Perón designado vicepresidente con retención de sus dos cargos anteriores. La suma del poder se encontraba en sus manos.

En 1945, el gobierno peronista se veía cercado por una conjura vigorosa y audaz, que reunía en un solo impulso opositor a fuerzas tan diferentes como las grandes empresas, el estudiantado, la influencia de la embajada norteamericana, los partidos tradicionales, las asociaciones de comerciantes y ganaderos, los sindicatos ajenos a la órbita oficialista, la burocracia estatal, la marina, un sector no despreciable del Ejército, los intelectuales, la justicia, la inmensa mayoría de los diarios… Frente a esta avalancha de fuerzas, sólo restaba a Perón el manejo del aparato represivo del Estado y sus propias huestes.

El panorama político las dos grandes alternativas que habían de plantearse los argentinos en términos electorales redondeaban sus respectivas propuestas. De un lado, la democracia liberal, políticamente formalista y convencional, deseosa de retornar al sistema anterior a la revolución del ’43 con las correcciones debidas. Del otro lado, fervoroso caos popular que tenía a Perón por líder indiscutido y se abrigaba un profundo contenido nacional y una adelantada actitud en el campo social.

Varios de los partidos políticos y diversas agrupaciones cívicas postulaban desde tiempo atrás la unión de todas las fuerzas democráticas para enfrentar al gobierno militar: «Unión Democrática de Fuerzas Opositoras».

Las elecciones de 1946 habían dejado sorprendido a los partidos tradicionales. Las elecciones fueron, desde el punto de vista de la libre emisión del voto, las más impecables de cuantas se habían realizado en el país.

Ningún presidente había llegado al poder en condiciones tan favorables como las de ese momento. Argentina era un país acreedor.

Solamente Gran Bretaña le debía 1.700 millones de dólares, la hambreada Europa de posguerra aseguraba la colocación de nuestra carne y nuestro trigo durante varios años, la producción industrial improvisada en la Argentina durante el conflicto no sentiría a corto plazo el impacto de la competencia extranjera, puesto que el proceso de transformación de la industria de guerra a la de paz iba a requerir un lapso de razonable duración. Por consiguiente, estaba asegurada la plena ocupación, los altos salarios la inversión del ahorro nacional en prioridades que el nuevo gobierno podía determinar con toda generosidad.

Más importante que esto era el tono general del país, optimista, eufórico. La guerra había sido pasada sin mayores perjuicios, por lo menos en esos momentos se lo veía así, con una posición que mantuvo durante 5 años una singularidad; la neutralidad argentina, que recién se interrumpe en marzo de 1945 cuando la guerra está terminada.

El sistema de Perón debía basarse obligatoriamente en condiciones de abundancia, de alto consumo, de plena ocupación y de gruesos saldos exportables. Cuando este contexto –que no tenía posibilidades de prolongarse mucho– se resquebraja, la política de Perón se haría sinuosa, contradictoria y brutal, aplastada por una realidad mucho más poderosa que su personal optimismo. Las condiciones que marcaban el comienzo de la gestión de Perón le permitían un plazo justo para intentar una trasformación total o un cambio que liberara a la Argentina de su tradicional condición agro exportadora.

Marco Internacional

Se desarrollaba la Guerra Fría y sus participantes eran Estados Unidos y la Unión Soviética. La Argentina no quería estar en ninguno de ambos bandos, por eso Perón lanza la denominada Tercera Posición o Tercer Mundo.

Cosa retórica ya que en los grandes foros internacionales, la delegación Argentina votó casi siempre junto con los Estados Unidos, pero se mantuvo aislada de organizaciones como el F.M.I., la UNESCO y la FOA, respondiendo así solamente a la política económica que Perón llevaba a cabo.

Esta idea de la Tercera Posición hizo que el pueblo se sintiese más nacionalista que nunca, dándoles la idea de que nuestro país podía ponerse a la altura de las economías internacionales y mantener una posición neutral.

La Tercera Posición era respaldada por la Tercera Guerra Mundial, que no se concretó.

Política Internacional: El triunfo de 1946 había sido la victoria del sentimiento nacional herido por la intromisión del Departamento de Estado en nuestra política interna.

Perón se movió con toda la relativa independencia que le permitían las relaciones coyunturales del mundo, «guerra fría», manteniendo el principio de autodeterminación de los pueblos y la solidaridad con los pequeños países.

Política Económica: La Economía del sistema peronista fue en un primer momento, nacionalista, estatista y autarquizante. Nacionalista porque se traspasó al país una serie de actividades o servicios que hasta ese momento se encontraban en manos de países o empresas extranjeras.

La Argentina, durante la Segunda Guerra Mundial había venido acumulando reservas de dinero importantes en Gran Bretaña lo cual la convertía de país deudor a acreedor. Se encontraba en una posición muy especial reforzada por el hecho de ser proveedora de materias primas en un mundo que recién empezaba a construir sus economías y sus sistemas productivos después de la guerra.

Es decir que el Estado tuvo una enorme ingerencia en la vida económica del país. El número de agentes públicos aumentó considerablemente y las regulaciones se fueron tornando más pesadas a medida que la política económica sufría algunos tropiezos. Se comenzaron a hacer campañas de abaratamiento del costo de vida, de regulación de los precios y de una política netamente estatista.

Y con respecto al carácter autarquizante de la economía se debía a la idea de que la Argentina tenía entidad suficiente y un tipo de producción tan variada como para poder autoabastecerse.

Pero también tenía la contra de que en algún momento tenía que terminarse, rápidamente se encontraría con que su política era cada vez más difícil de mantener. Esta política que sostenía la Argentina de estatista, autarquizante y nacionalista, no podía en efecto seguir durante mucho tiempo.

La política económica es lo que define la filosofía general del régimen peronista, mucho más que el régimen represivo que monta Perón y que es posiblemente el que muchos argentinos recuerdan más. Tiene una primera etapa de realizaciones muy espectaculares. Con la nacionalización del Banco Central y la subsiguiente creación del IAPI, el nuevo gobierno tomaba firmemente el control del sistema crediticio, los tipos de cambio y el comercio exterior, actividad en la que era un virtual comprador de la producción de cereales y de oleaginosos y encargado además de su colocación en los mercados exteriores El IAPI además llegó más tarde a encargarse de las operaciones financieras del Estado Argentino, con la compra de materias primas o de bienes de capital.

Era una política estatizante y nacionalista y en ese particular momento del país y del mundo parecía la única posible. No hay que olvidar que en el 45 se vivía todavía ideológicamente en todo el mundo bajo el signo delnew deal rooselveltiano y bajo el signo del triunfo laborista en Gran Bretaña. Esas características se afirmaron con medidas de parejo significado, como la repatriación de la deuda externa, la creación de las empresas de Gas del Estado y Flota Aérea Mercante Argentina, la expropiación de elevadores de granos de propiedad privada, la compra de la Unión Telefónica, la compra de los ferrocarriles de capital francés. Luego uno de los actos más espectaculares discutidos del gobierno de Perón, la adquisición de los ferrocarriles ingleses.

El gobierno peronista creó por decreto la Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, IAME, empresa autárquica encuadrada en la ley de empresas del estado para investigar, fabricar, reparar materiales y promover la industria automotriz. Fue el brigadier Juan Ignacio San Martín, quien propuso al general Perón la fabricación de automóviles a nivel industrial y ese fue el inicio de una industria que exigía de nosotros un compromiso gremial.

Se integraron varias fabricas de aviones, motores y otros componentes de automóviles, tractores y motocicletas. En un año se realizaron los diseños de los productos propios y en 1952 nacía el Rastrojero, vehículo utilitario de diseño sencillo que lanzo la industria nacional. Ese mismo año, se lanzó el primer motorInstitec, impulsor de dos tiempos y dos cilindros cuyo desarrollo y fabricación se hizo íntegramente en el país. Se presentó mas tarde el primer prototipo de avión Pampa y cuatro mese después, el primer tractor argentino cuando ya estaba en la calle las primeras 20 unidades de las motos Pampa. En 1953, el ingeniero Taravella, presentaba su creación: el motor V8. Luego se fundaron la fabricación de motos Puma y se presento el primer modelo sport de carrocería de fibra de vidrio Porsche; siendo Argentina el segundo país en el mundo que utilizo esa tecnología. Mas tarde se fabricaron lanchas y veleros con fibra de vidrio, dos nuevos autos sports, el “Justicialista Súper Sport” y el “Justicialista Gran Turismo”.

El análisis frío de la política económica durante los 3 ó 4 primeros años de su presidencia puede hacer parecer descabellada la política de Perón, puesto que a fines de 1947 ya se había evaporado el 32% de las reservas de divisas acumuladas durante la guerra. Recordaremos la frase jactanciosa de Perón de que no se podía caminar por el Banco Central de tan abarrotado que estaba de lingotes de oro. Tres años después el país estaba en una virtual cesación de pagos. La política peronista no sólo condenaba a la liquidación de las reservas, sino que tenía una secuela inevitable que era el aumento de la tendencia inflacionaria. Y, en última instancia, también el refuerzo del vasallaje de nuestra economía al depender, cada vez más, la industria liviana de importaciones de materias primas y combustibles. Una política de subsidios a la industria liviana, una política impositiva y salarial tendiente a mantener altos niveles de consumo popular, por supuesto, no podía caminar mucho tiempo.

Dijimos que el análisis de esta política puede hacerla parecer como descabellada; sin embargo no lo era si se aceptaba la premisa que Perón sostenía como de cumplimiento inevitable: la próxima guerra mundial. Perón estaba convencido que en 1950 o 1952 estallaría una tercera guerra mundial no atómica, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en el año 1950, no solamente hablaba de la próxima guerra como inevitable, sino que se permitía dar algunos consejos a los estrategas yanquis sobre cómo ganar la guerra. De modo que la premisa sobre la cual basaba su política económica podía o no ser equivocada, pero indudablemente, si se aceptaba ese prerrequisito, la política económica de Perón era la del hombre al que se le va agotando el dinero pero que está seguro que en la próxima lotería va a ganar mucho y entonces sigue gastando. ¡Lo que pasó es que no se dio la lotería!

Política Social: Con la intención de realizar una más equitativa redistribución del ingreso se planearon mejoras sociales que implicaron mejores salarios y legislación laboral, indemnizaciones por despido, salario familiar, vacaciones pagas, etc.

Uno de los más importantes méritos del peronismo reside justamente en estas medidas. El gobierno insistió con su política de reformas sociales (sobre todo en la primera presidencia) constituyéndose en un verdadero portavoz y defensor de la clase obrera.

Diez años de intensa obra social cambió la Argentina de la explotación y la esclavitud de 1945 en la comunidad justa y solidaria de la Argentina del ’55. Esta transformación es ya suficientemente conocida en el mundo. De una carencia absoluta de leyes de trabajo y previsión social que nos colocaba en el último lugar, hemos pasado en sólo 10 años a estar a la cabeza del mundo en la materia.

El «estatuto del peón», «los derechos del trabajador», «los derechos de la ancianidad», «los convenios colectivos de trabajo», «la ley de previsión social», «la ley de accidentes de trabajo», «la ley de vivienda obrera», «sueldo anual complementario», «la mutualidad sindical», «las escuelas sindicales», «la ley de creación de la justicia del trabajo», «los regímenes de jubilación», «las reglamentaciones de las condiciones del trabajo y del descanso», «las proveedurías sindicales», etcétera, etcétera.

Son sólo una pequeña parte de la enorme legislación promovida.

En la Argentina estas leyes se cumplen en su totalidad bajo el control de las propias organizaciones profesionales. Algunas cifras darán una idea sobre la forma de su cumplimiento. Los salarios de 1945 a 1955 subieron el 500%; el salario real se mantuvo en un mejoramiento del 50% pues el costo de vida sólo llegó, con el control de precios de primera necesidad, a un aumento de 250%. Así el costo de la vida en la Argentina se mantuvo en un nivel medio correspondiente a la mitad de la mayor parte del mundo.

Mediante el estatuto del peón y sus sucesivos ajustes entre 1945 y 1955 los sueldos de estos trabajadores aumentaron el 1000% término medio.

En 1945 las leyes de jubilación no amparaban sino a medio millón de habitantes. En 1955 puede considerarse que todo el que trabaja de obrero, profesional y empresario tiene asegurado su régimen jubilatorio, amparo que cubre a más de 15 millones de habitantes en la vejez y la invalidez.

Un sistema de pensiones a la vejez cubre asimismo la imprevisión y el olvido en que vivieron los trabajadores en los regímenes pasados, gobernados por los mismos que hoy quieren asumir el papel de libertadores sin que nadie los tome en serio.

Sólo durante el primer plan quinquenal (1946 – 1951) se construyeron 350 mil viviendas para empleados para obreros en toda la república. En el segundo plan quinquenal hasta el ’55 se llevan construidas más de 150 mil. Así los trabajadores que antes vivían en conventillos sucios y hasta de 10 en cada pieza, comienzan hoy a ser propietarios de su casa y vivir decentemente.

Más de 10 millones de trabajadores argentinos reciben un sueldo anual complementario que les permite disfrutar de un mes de vacaciones en las sierras, en el mar o en los buenos hoteles de que disponen los sindicatos o les ofrece la «Fundación Eva Perón».

Más del 25% de los trabajadores tienen participación en las ganancias de las empresas, ya sea porque son ellos mismos los dueños, por sistema cooperativo o porque patrones inteligentes y justos así lo han dispuesto.

El sistema mutual de los sindicatos ofrece asimismo la provisión barata de cooperativa para los artículos de primera necesidad, como asimismo un servicio asistencial completo mediante modernos policlínicos, maternidades, consultorios externos, odontológicos, etcétera.

Además para la elevación cultural y social de la masa, una verdadera red de escuelas sindicales se extiende hacia todos los sindicatos. En ellas se imparten enseñanzas de todo orden y se forman dirigentes capacitados.

Al establecer nuestro gobierno la absoluta gratuidad de toda la enseñanza, abrimos las puertas de la instrucción y la cultura a todos los hijos del pueblo. Se terminó así con la odiosa discriminación y se dio acceso a todos por igual, para que de acuerdo con sus aptitudes, pudieran labrarse su porvenir.

La creación del Ministerio de Educación de la Nación posibilitó dedicar una gran actividad y los fondos necesarios, para encaminar y costear las diversas disciplinas escolásticas, científicas y técnicas.

En cuanto a la organización sindical diremos simplemente que en 1945 existían 500 sindicatos agrupados en 3 centrales obreras (Unión Sindical Argentina, C.G.T. Nº 1 y C.G.T. Nº 2) con 1 millón de afiliados. En 1955 existe una sola central obrera (C.G.T.), 2500 sindicatos, con más de 6 millones de afiliados.

Los trabajadores argentinos bien se lo merecen porque es lo mejor que el país tiene y precisamente por eso, porque son buenos y porque son los que todo lo producen. (Juan Domingo Perón).

Reforma Constitucional De 1949

En 1948, Perón señala la necesidad de reformar la Constitución Nacional a fin de adecuarla a los nuevos tiempos.

En enero de 1949 se reúne, en sesión preparatoria, la Convención Nacional Constituyente, por lo que Perón expresa: «lo que quiere el pueblo es eliminar injusticias sociales.»

En marzo queda sancionada la nueva Constitución Nacional, cuyo texto incluye importantes modificaciones al espíritu liberal de 1853; se integran los Derechos del Trabajador, de la Familia, de la Ancianidad y de la Educación y la Cultura; se estipula que «la propiedad privada tiene una función social, y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizador la distribución y la utilización del campo, e intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, procurando a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva.

El artículo 39, sostiene que «El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tiene como principal objeto el bienestar social».

El artículo 40 garantiza que «los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón, de gas y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación».

En otro de sus artículos se posibilita la segunda presidencia de Perón, estableciendo la reelección presidencial».

Doctrina Justicialista: Las veinte verdades del justicialismo

Como un catecismo justicialista se extractaron las verdades esenciales de nuestra doctrina, las que fueron leídas personalmente por mí el 17 de octubre del año 1950 desde los balcones de la Casa de Gobierno. Ellas son las siguientes:
La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el Pueblo quiere y defiende un solo interés: el del Pueblo.
El justicialismo es esencialmente popular. Todo círculo político es anti popular y, por lo tanto, no es justicialista.
El justicialista trabaja para el movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un hombre o caudillo, lo es sólo de nombre.
No existe para el justicialismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan.
En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho, que crea la dignidad del hombre y, es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.
Para un justicialista no puede haber nada mejor que otro justicialista.
Ningún justicialista debe sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser. Cuando un justicialista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.
En la acción política de escala de valores de todo justicialista es la siguiente: primero la Patria, después el movimiento y luego los hombres.
La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria que es la felicidad de los hijos y la grandeza nacional.
Los dos brazos del justicialismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y de amor.
El justicialismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes, pero no mártires.
En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.
Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo.
El justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humana.
Como doctrina política, el justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.
Como doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social.
Como doctrina social, el justicialismo realiza la justicia social, que da a cada persona su derecho en función social.
Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.
Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.
En esta tierra, lo mejor que tenemos es el Pueblo.

La Tercera Posición Doctrinaria:
Para nosotros los justicialistas el mundo se divide hoy en capitalistas y comunistas en pugna: nosotros no somos ni lo uno, ni lo otro. Pretendemos ideológicamente estar fuera de ese conflicto de intereses mundiales. Ello no implica de manera alguna que seamos en el campo internacional, prescindentes del problema.

Pensamos que tanto el capitalismo como el comunismo son sistemas ya superados por el tiempo. Consideramos al capitalismo como la explotación del hombre por el capital y al comunismo como la explotación del individuo por el Estado. Ambos «insectifican» a la persona mediante sistemas distintos. Creemos más; pensamos que los abusos del capitalismo son la causa y el comunismo el efecto. Sin capitalismo el comunismo no tendría razón de ser, creemos igualmente que, desaparecida la causa, se entraría en el comienzo de la desaparición del efecto.

Esto lo hemos probado nosotros durante los ocho años de nuestro gobierno en que, el Partido Comunista en nuestro país, alcanzó su mínima expresión. Para ellos nos bastó suprimir los abusos del capitalismo procediendo por evolución en los sistemas económicos y sociales.

Es indudable también que esta revolución reaccionaria, al destruir parte de nuestras conquistas y volver a los viejos sistemas, traerá consigo un recrudecimiento del comunismo en la Argentina. El comunismo es una doctrina y las doctrinas sólo se destruyen con otra doctrina mejor. La dictadura militar con su sistema de fuerza y arbitrariedad pretenderá destruir con la fuerza lo que es necesario tratar con inteligencia. Ni la policía, ni el ejército son eficaces en este caso. Una justicia social racionalmente aplicada es el único remedio eficaz y, los militares, entienden muy poco de esto. Menos entenderán aún estando como están en manos del más crudo reaccionarismo conservador y clerical.

Nuestra doctrina ha elaborado consecuentemente con la concepción ideológica toda una técnica de lo económico y lo social, como asimismo en lo político.

En lo económico abandonamos los viejos moldes de la «economía política» y los reemplazamos por la «economía social» donde el capital está al servicio de la economía y ésta al del bienestar social. En lo social el justicialismo se basa en la justicia social a base de dar a cada individuo la posibilidad de afirmar su derecho en función social. Se capitaliza al Pueblo y se da a cada uno la posibilidad de realizar su destino, de acuerdo a sus calidades y cualidades, dentro de una comunidad que realiza a sí mismo por la acción de todos. En lo político buscamos congruentemente, el equilibrio entre el derecho del individuo y el de la comunidad.

Yo puedo afirmar que el pueblo Argentino es justicialista y que las conquistas alcanzadas no pueden ser destruidas por la reacción. Nuestra doctrina sólo podría ser superada por otra doctrina mejor y, en la reacción, no veo hombres capaces de construir nada permanente.

En cambio creo que la lucha se ha desencadenado en el Pueblo argentino, a raíz del establecimiento de la dictadura militar oligarca clerical, será una tonificación para nuestro movimiento justicialista. La historia prueba que las doctrinas, para triunfar, necesitan ser combatidas. Ello las fortalece y las extiende. Si los cristianos no hubieran sido arrojados al circo, quizá el cristianismo no habría llegado al siglo XX.

Nuestro movimiento es doctrinario. Podrán destruir nuestras estatuas y aun nuestras instituciones, pero, no lograrán neutralizar los sentimientos y la convicción de muchos millones de justicialistas convencidos, místicos y aun fanáticos. 

Eva Perón: No podemos dejar de hacer referencia a la figura más emblemática del Peronismo: Eva Perón, la única primera dama en la historia del País con tanta influencia política, ganada por su propio esfuerzo.
Mujer de poca educación y cultura, pero de gran inteligencia y facilidad para la oratoria, supo ganarse el cariño del pueblo argentino, hasta el límite del fanatismo.
Su acción se vio canalizada a través del Ministerio de Bienestar Social y la Fundación que llevaba su nombre, nacida de una concepción altamente humanista.
La fuerza motriz fue Eva pero el precio pagado fue desproporcionado porque representó el sacrificio de su propia vida.

No se limitó a ayudar a pobres y necesitados del país, sino que su obra no tuvo fronteras, envió ayuda a niños alemanes y japoneses en 1945, concurrió a Ecuador, Bolivia, Chile, Turquía, Italia cuando se vieron sacudidos por catástrofes naturales.
Llevó obsequios a los niños pobres de todas partes del mundo sin excluir a los EE.UU. ni Checoslovaquia, a pesar de las diferencias.

En nuestro país, cuenta la historia que millones de personas recibieron la ayuda oportuna y necesaria de su fundación.
Creó hogares de tránsito, hogares escuela, proveedurías, policlínicos, colonias de vacaciones, ayuda social directa, brindó servicio médico integral en zonas totalmente olvidadas, organizó campeonatos deportivos; la ciudad infantil y la ciudad estudiantil son sus monumentos, y por supuesto los juguetes, panes dulces y sidras para sus queridos «compañeros» marcan una etapa en la vida argentina suficiente para inmortalizar a esa mujer en la memoria de las masas.

Y algo fundamental en la historia de nuestro país, que llegó de la mano de Evita, fue el «voto femenino».

Fue tal su gravitación política que la fórmula presidencial postulada para la segunda presidencia fue el binomio: «Perón – Evita»; pero su salud quebrada no le permitió llegar a ocupar el cargo. Renuncia a su candidatura dirigiéndose al pueblo «–Que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia seguramente dedicará a Perón, que hubo a su lado una mujer que se dedicaba a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertía en realidades, y que a esa mujer el pueblo la llamaba cariñosamente Evita». «–Hay que ganar por abrumadora mayoría, para que de una vez por todas se convenzan de que Perón y el Pueblo son una misma cosa».

El 26 de Julio de 1952, muere Evita, tenía 33 años, nunca ha visto el país un duelo semejante. Durante días enteros hombres y mujeres despidieron a su entrañable «compañera Evita».

Dirá el diario «La Nación»: «Nadie podrá olvidarla al evocar este período. Aún los que combatieron su acción, aceptarán sin duda, la verdad incontrastable de que un país donde otras mujeres gravitaron en los destinos nacionales, ninguna alcanzó su influencia, sobre todo por la fuerte reciedumbre de un temperamento decidido, a pesar sobre los hechos de su tiempo.»

El Aparato Represivo

A todo esto iba creciendo el aparato represivo, que, como dijimos antes, puede ser el signo más permanente en el recuerdo de los argentinos independientes o no peronistas de esta época. Eso también tenía una justificación; muchos consideraban indispensable el creciente autoritarismo del gobierno para anular la prédica de la oposición que para muchos argentinos representaba solamente los intereses más despreciables, más antinacionales. Los que justificaban la creciente verticalización del Estado alegaban que el pueblo le había otorgado a Perón un mandato para realizar desde el poder una política determinada y que ese mandato no podía condicionarse a escrúpulos legalistas.

Perón representaría la voluntad histórica de las masas argentinas y frente a este designio trascendente debían allanarse todos los obstáculos por respetables que parecieran en un primer momento. Claro que esta acentuación de la política represiva y coactiva o la intensificación del culto idolátrico de Perón y de su esposa planteaba algunos interrogantes de fondo. En primer lugar, la política que llevaba Perón ¿tenía realmente una virtud revolucionaria que pudiera justificar todo el montaje de ese aparato represivo? En segundo lugar, el régimen en sí ¿se beneficiaba con la asfixia de una oposición cuya prédica de todos modos no conmovía a la estabilidad electoral del régimen? En tercer lugar, el peronismo como movimiento de masas a través de ese aparato que estaba montando ¿no se estaba aislando progresivamente de sectores que podían ser sus aliados naturales? Y finalmente ¿no se estaba recorriendo un camino transitado por otros regímenes de este tipo que después terminaron en la corrupción, en la represión y en la apelación a consignas revolucionarias que en un momento pueden haber tenido contenido, pero que finalmente resultaron vacías?

No entiendo por qué la insistencia de Perón en montar un aparato de compulsión irresistible, cuando indudablemente las elecciones del ‘46 fueron en realidad un punto dentro de su línea electoral ascendente, la cual después siguió subiendo. Algunos pueden hacer una explicación psicologista atribuyéndole una mentalidad autoritaria, nazi. No creo que sea suficiente, lo que motiva a Perón, pese a su optimismo consustancial, personal, era que pensaba que se iba a agotar ese camino y que iba a necesitar de ese aparato compulsivo en un momento dado, para no llegar agotado al final de su período. Pero lógicamente éstas son conjeturas y Perón por otra parte no reconoce que haya existido ese aparato compulsivo. Hablando con él [en 1970], le expliqué que había prisión, torturas y desafueros, tuvo siempre explicaciones; cuando yo –ya desesperado porque no podía de ninguna manera establecer un territorio común de discusión– le dije «pero mire general, a mí me tuvieron preso y torturaron», puso una cara de gran asombro y dijo «¿dónde?», como si fuera a retar al comisario en ese momento… (Félix Luna)

Relación con la Iglesia: Perón utilizó variadas actitudes para obtener el apoyo de la Iglesia. La Iglesia, viéndose favorecida por Perón, «ordenó» a los creyentes que votaran por la fórmula que él integraba. Perón le otorgó diversos privilegios a la Iglesia durante su gobierno. Tiempo más tarde la Iglesia se dio cuenta de que el gobierno peronista se encontraba realmente utilizándola como un instrumento para obtener el apoyo de las masas populares. Se suprimieron feriados correspondientes a celebraciones litúrgicas, aprobó la apertura de «prostíbulos» realizó un acto en contra de la posición de la Iglesia, que fuera espiritista y anticatólico. La definitiva ruptura entre Perón y la Iglesia se dio cuando esta última dispuso finalmente la excomunión mayor de Perón, luego de que dignatarios eclesiásticos fueran expulsados del país.

Después del incendio de las iglesias porteñas, realizado por parte de seguidores peronistas durante el conflicto entre Perón y la Iglesia todo católico era un militante contra el gobierno y las fuerzas políticas incorporaron a la Iglesia al frente opositor.

A fines de 1954, Perón pronuncia un discurso en el local de la C.G.T. señalando que debe prevenirse toda infiltración extraña en los gremios, condena los sectarismos y pregunta: «¿Qué tiene que ver la religión con los sindicatos? Así como los trabajadores no se meten con la religión, ésta no debe meterse con la Organización Sindical.»

Este discurso marca el entredicho con cierto sector de la Iglesia –ingerencias políticas y gremiales de algunos grupos católicos– que desembocará en un conflicto abierto y aprovechado por las fuerzas liberales y reaccionarias. Incluso comunistas y socialistas se escudarán bajo el lema «Cristo Vence», que enarbolará la contrarrevolución del ’55.

Todo esto se vio agravado por un decreto del Poder Ejecutivo, que suprime la Dirección General de Enseñanza Religiosa «por orden técnico-administrativo inadecuado, ineficaz y oneroso».

Se aprobó la ley de divorcio y la ley de profilaxis que facultaba a los gobiernos de provincia e Intendencias municipales a permitir la instalación de establecimientos afines en zonas adecuadas. El Congreso sanciona además una ley que declara necesaria la reforma parcial de la Constitución Nacional, en lo referente a la Iglesia y a sus relaciones con el Estado.

Esta serie de acontecimientos provocaron una grave reacción por parte de la Iglesia.

Otro episodio que empeoró la situación fue la autorización que requería la Iglesia para la procesión de Corpus Christi, que si bien fue otorgada por la policía federal, ésta fue rechazada y postergada por la Iglesia, la que no fue aceptada por el Poder Ejecutivo porque «contraría las disposiciones legales en vigor»; por lo que las jerarquía eclesiástica organiza la procesión en el interior de la Catedral metropolitana, lo que provoca la reacción de los concurrentes que realizan una manifestación hacia el Congreso, donde son izadas las banderas del Vaticano y Nacionales. Luego de un confuso episodio aparece quemada la bandera argentina frente al Congreso, donde han sido arrancadas chapas conmemorativas del Justicialismo y apagadas lámparas votivas en homenaje a Eva Perón.

Estos episodios traen como consecuencia nuevos discursos del Presidente en los que califica de «materialista y soberbio» a cierto sector del clero; y se disponen paros en apoyo al gobierno nal.
Por todo lo sucedido el Poder Ejecutivo exonera de sus cargos al Vicario General de la Arquidiócesis de Buenos Aires,
Monseñor Manuel Tato, y al Canónigo Diácono, Monseñor Ramón Novoa.
Se producen movimientos revolucionarios, bombardean la Casa de Gobierno y Plaza de Mayo, con gran cantidad de muertos y heridos; se queman algunos de los templos religiosos que el gobierno adjudica a elementos comunistas.

La nación vive en estado de beligerancia, se suceden atentados y huelgas, se denuncian complots terroristas para provocar el caos en Buenos Aires.

En septiembre de 1955 estalla una revolución militar con apoyo en Curuzú Cuatiá, Córdoba, Río Santiago y Puerto Belgrano. Tropas del Ejército, la Marina y la Aeronáutica están sublevadas contra las autoridades constitucionales del país, por lo que se implanta el estado de sitio en la República; la flota de guerra navega hacia Buenos Aires, amenazando bombardear las destilerías de La Plata, orgullo del gobierno peronista, y la Capital Federal.

Perón da a conocer un mensaje ofreciendo su renuncia y sostiene que sólo el ejército está en condiciones de reemplazarlo en el mando.Por lo que queda constituida una Junta Militar para iniciar un contacto con los insurrectos, con los que llegan a un total acuerdo.

Asume la Presidencia provisional el General de División Eduardo Lonardi. El General Perón abandona su Patria y se exilia en Paraguay, de donde volvería casi 20 años después, aclamado por una muchedumbre como jamás viera la historia Argentina.

La Crisis
En el segundo año se advirtieron algunos signos de inquietud en la tendencia general de la economía: falta de reservas monetarias, pérdida del crédito exterior, inflación.
En una concentración de homenaje al presidente estallaron bombas; por lo cual entre las filas opositoras fue tomando cuerpo la idea de un golpe armado para superar la situación. El oficialismo se presentaba débil y la oposición fortificada.
Dejaba a la clase obrera con una clara idea de su poder, organizada en poderosos sindicatos comprometidos con los intereses de sus integrantes.
Perón llegó originalmente al gobierno con el apoyo de la Iglesia, las fuerzas armadas y los sindicatos. En 1955 tenía la oposición de todos los partidos políticos no peronistas, de la Iglesia, los estudiantes, de los terratenientes, muchos de los cuales estaban dispuestos a jugarse la vida en un intento para derrocar el régimen y su apoyo sindical había declinado. Gran sector de las fuerzas armadas había decidido que Perón debía dejar el poder.

La Caída De Perón: No fue por falta de Poder. Evidentemente no se podía seguir adelante con una línea autarquizante, nacionalista, estatista porque implicaba una carencia absoluta de divisas.

El gobierno inició un viraje, luego de su reelección el gobierno adoptó ciertas medidas a las cuales se lo llamó «Plan de Austeridad» o bien un plan de ajuste. Medidas tales como el control de los precios y salarios y ciertos convenios logró reducir espectacularmente la inflación que se estaba viviendo.
Hubo una serie de iniciativas en el orden económico que demuestran que Perón había dejado atrás su etapa audaz para retomar lo que se llamaría una economía clásica.
Hasta ese momento el gobierno no había manifestado mayor interés por las inversiones del exterior, pero la necesidad de nuevos capitales y crear fuentes de trabajo irían a ser nefastas.

Uno de los problemas más graves que debía afrontar Perón era la escasez de combustible.
El costo político que debió pagar por llevar adelante el contrato con la California fue, desde luego, muy alto.

Los sectores nacionalistas que lo apoyaban se erizaron, en tanto que la oposición comenzó a denunciar lo que parecía una grave inconsecuencia del gobierno que, desde una política petrolera que se apoyaba en una necesidad de dar al monopolio de la explotación y la comercialización a YPF, había llegado a entregar la mitad de un territorio argentino para que fuera explotado por una compañía norteamericana.

En 1953 estalló un conflicto por el abastecimiento de carnes de Bs. As.

El Gran Desencadenante De La Caída: A fines de 1954 un discurso en contra de parte de la Iglesia, Perón los denuncia como el foro más importante contra el que había que luchar.

El conflicto entre Perón y la Iglesia, que más tarde esto lo llevaría a ser derrocado. Luna: Perón dominaba el mundo obrero, el empresario, el periodístico, las Fuerzas Armadas, la educación. En algún lugar tenía que haber algo que no respondiese en forma tan absoluta a su política, y ese algo era la Iglesia.

Los diarios peronistas comenzaron a tirar represalias contra el clero. Ante esto, la Iglesia reaccionó haciendo una manifestación el 8 de diciembre de ese mismo año. Pero Perón en contra de esto hizo que se aprobaran en el Congreso varias leyes anticlericales.

Como ya vimos el error que Perón cometió fue dejar a los manifestantes del «Corpus Christi» que quemaran la bandera argentina. Después se probó que fue el Jefe de Policía que hizo esto luego acusando de este acto a los opositores católicos. En respuesta a esto se quemaron varias iglesias. Los oficialistas no protagonizaron estos hechos pero contaban con su complicidad.
Pero Perón cambió a varios de los integrantes de su régimen. Al poco tiempo se comunica que Perón renuncia a la presidencia de la Nación.
Esto se debió a que pronunció un discurso en el cual amenazaba de muerte a sus opositores. Los conservadores se impulsaron a derrocar el régimen.

Otros desencadenantes, pero de la vida privada de Perón, fue que al poco de tiempo de fallecer Eva Perón empezó a juntarse con una chica de 14 años, alguien muy joven para un hombre de avanzada edad, a quien hizo vivir en la residencia presidencial, la trató con afecto y la llevó a diversos lugares.

Estas clases de actuaciones hicieron que el aprecio de las masas hacia Perón disminuyera, como consecuencia el respeto del pueblo hacia el Presidente dejó de existir. (Félix Luna)

El General Juan Domingo Perón dejó de ser Presidente de la República Argentina el 20 de septiembre de 1955, luego de aceptada su renuncia.

El ya ex presidente se refugió en Paraguay y dejó una imagen deshonrosa hasta para sus propios partidarios que lo acusan de no proteger sus ideales. Luego de 18 años se presenta nuevamente como candidato a la presidencia y gana.

Como dice Luna: «Esto indica que, en política, las cosas que en algún momento parecen seguras, nunca lo son del todo.»

EL DISCURSO DE PERÓN LUEGO DEL BOMBARDEO DE PLAZA DE MAYO:

Iras el último ataque de la aviación naval contra sus objetivos ubicados alrededor de la Plaza de Mayo, el día 16 de junio, el general Perón se dirige al pueblo en estos términos:

«Les hablo desde nuestro puesto de comando que, como es lógico, no puede estar en la sede del gobierno, de manera que todas las acciones que se han realizado sobre esa casa han sido tirando sobre un lugar inerme, perjudicando solamente a algunos ciudadanos que han muerto por efecto de las bombas.

«La situación está totalmente dominada. El Ministerio de Marina, donde estaba el comando revolucionario, se ha entregado, está ocupado y los culpables detenidos.

«Deseo que mis primeras palabras sean para encomiar la acción maravillosa que ha desarrollado el Ejército, cuyos componentes han demostrado ser verdaderos soldados, ya que ni un cabo ni un soldado ha faltado a su deber. No hablemos ya de los oficiales y de los jefes, que se han comportado como valientes y leales.

«Desgraciadamente, no puedo decir lo mismo de la Marina de Guerra, que es la culpable de la cantidad de muertos y heridos que hoy debemos lamentar los argentinos.

«Pero, lo más indignante es que se haya tirado a mansalva contra el pueblo, como si su rabia no se descargase sobre nosotros, los soldados, que tenemos la obligación de pelear, sino sobre los humildes ciudadanos que poblaban las calles de nuestra ciudad.
«Es indudable que pasarán los tiempos, pero la historia no perdonará semejante sacrilegio. Ahora, terminada la lucha, los últimos aviones, como de costumbre, pasaron huyendo. Estos últimos disparos de artillería antiaérea que se han escuchado han sido sobre esos aviones fugitivos. Quedan todavía algunos pequeños focos que ocupar, desarmar y someter a la justicia.

«Como Presidente de la República, pido al pueblo que me escuche lo que voy a decirle: Nosotros, como pueblo civilizado, no podemos tomar medidas que sean aconsejadas por la pasión, sino por la reflexión.

«Todo ha terminado. Afortunadamente, bien. Solamente que no podremos dejar de lamentar, como no podremos reparar, la cantidad de muertos y heridos que la infamia de estos hombres ha desatado sobre nuestra tierra de argentinos.

«Por eso, para que no seamos criminales como ellos, les pido que estén tranquilos, que cada uno se vaya a su casa.

«La lucha debe ser entre soldados. Yo no quiero que muera un solo hombre más del pueblo. Yo les pido a los compañeros trabajadores que refrenen su propia ira; que se muerdan, como me muerdo yo en estos momentos; que no cometan ningún desmán. No nos perdonaríamos nosotros que a la infamia de nuestros enemigos le agregáramos nuestra propia infamia. Por eso, yo les pido a todos los compañeros que estén tranquilos, que festejen ya el triunfo, el triunfo del pueblo, que es el único que puede enorgullecemos.

«El Ejército en esta jornada se ha portado como se ha portado siempre. No ha defeccionado un solo hombre. Y el ministro de Ejército ha tomado personalmente y dirigido personalmente la defensa. Este ministro es un grande hombre. No lo digo ahora: lo conozco desde que tenía 15 años.

«Todos los generales de la República, los jefes, oficiales, suboficiales y soldados han sabido cumplir brillantemente con su deber.
«Cumplo con esto una pasión más de mi vida: que nuestro Ejército sea amado por el pueblo y nuestro pueblo amado por el Ejército.
«Nadie podrá decir nunca jamás que un soldado del Ejército ha tirado sobre sus hermanos, como nadie podrá decir jamás que hay un jefe o un oficial del Ejército que sea tan canalla como para tirar un solo tiro sobre sus hermanos.

«Por eso, yo quiero en esta ocasión, en que sellamos la unión indestructible entre el pueblo y el Ejército, cada uno de ustedes, hermanos argentinos, levante en su corazón un altar a este Ejército que no solamente ha sabido cumplir con su deber, sino que lo ha hecho heroicamente.

«Esos soldados que hoy combatieron por el pueblo argentino son los verdaderos soldados. Los que tiraron contra el pueblo no son ni han sido jamás soldados argentinos. Porque los soldados argentinos no son ni traidores ni cobardes, y los que tiraron contra el pueblo son traidores y cobardes.

«La ley caerá inflexiblemente sobre ellos. Yo no he de dar un paso para atemperar su culpa, ni para atemperar la pena que les ha de corresponder. Yo he de hacer justicia, pero justicia enérgica. El pueblo no es el encargado de hacer justicia. Debe confiar en mi palabra de soldado y de gobernante. Prefiero, señores, que sepamos cumplir como pueblo civilizado y dejar que la ley castigue. Nosotros no somos los encargados de castigar.

«Es indudable que estas palabras de serenidad han de llegar al entendimiento de los compañeros y del pueblo entero. No lamentemos más víctimas. Nuestros enemigos, cobardes y traidores, desgraciadamente merecen nuestro desprecio, pero también merecen nuestro perdón. Por eso pido serenidad, una vez más, ahora que han pasado todos los acontecimientos, con que hemos dado una lección a la canalla que se levantó y a la que le impulsó a que se levantara, les decimos también otra vez que tantas veces se levante, cada día recibirán una lección más dura y más fuerte como merecen ser castigados los cobardes y los traidores.
«Yo hablo al pueblo, y le hablo con el corazón henchido de entusiasmo de soldado, porque he visto hoy a mi Ejército, al cual tengo la honra de pertenecer, en todo lo que es y en todo lo que vale. Y he visto también al pueblo, que también es otro de mis grandes amores. Lo he visto comportarse virilmente y lo veo ahora comportarse serenamente.

«Los culpables serán castigados y habrá memoria en la República del castigo que habrán de recibir. De manera que les pido a todos que se tranquilicen. Tienen razón de estar indignados y de estar levantados, pero aun con razón hay que reflexionar antes de obrar.
«Pido a todos que, como yo, sancionen en su conciencia a los malvados. Los malvados han de tener el castigo, cuando recuerden las victimas que han ocasionado. Ese va a ser su castigo, si se salvan del castigo que yo les he de aplicar, cumpliendo estrictamente la ley.

«Algunos focos que puedan escucharme todavía, que aún no han depuesto las armas, es preciso que lo hagan en el menor tiempo posible. Si no lo hicieron, nosotros no cargaremos con la responsabilidad de destruirlos. Pero que sepan que si iniciamos su destrucción, no hemos de parar hasta terminar. Buenas noches a todos. Tranquilos y confiados. Tenemos un Ejército que garantiza el orden y el orden se ha de ir restableciendo paulatinamente.
«Este será un triste recuerdo. Recuerdo que pondrá un estigma para toda la vida en las Instituciones que no supieron cumplir con su deber y en los hombres que traicionaron la fe y la Patria.

«Nada más. Buenas noches».

Balance De La Década: Se prometía la implantación de la justicia social sobre la base de la soberanía política y la independencia económica. Todo esto se cumpliría y la Nación alcanzaría una etapa casi idílica, produciría un cambio total, para hacer del actual otro país. La Nueva Argentina de Perón.

Durante su primer presidencia todo fue por el buen camino, la nación creció de forma notable, el país vivió una etapa de industrialización, de nacionalismo económico que le permitió desarrollarse y evitar la dependencia de otros países. La primera etapa presidencial se caracterizó por ser una etapa tranquila sin ninguna alteración alarmante. Perón llamó a todos al trabajo por la Patria, a quien él respetaba netamente. «Todo parecía reabrir la antigua edad de oro, y Perón reflejaba exactamente ese generalizado estado de espíritu».

Los obreros fervorosos levantaban en alto sus manos, su alegría era incontenible, eran los apoyados por Perón, que dejaba de lado a la clase alta porque ellos pertenecían a la oposición. Su gobierno estaba bien organizado. Los años fueron pasando y las cosas se iban desarrollando de una manera positiva, algo que no se debe olvidar es que el derroche de capital era incalculable. Perón estaba acabando con los bienes estatales, dejando los fondos vacíos. La gente no podía ver esto, sólo podía contemplar un país que crecía que se industrializaba y se fortificaba. Los trabajadores eran beneficiados por el gobierno, y el país se lanzaba al mundo.

Perón no dudaba que su reelección era posible ya que las grandes masas lo apoyaban. Con la reforma de la Constitución Perón se presentaba como el gran candidato para una nueva presidencia. La nueva Argentina quería a ese presidente, aquel que había logrado que el país creciese, que amaba la patria, que valoraba todo lo que en nuestro país se producía ya que no deseaba lo importado; aquel que quería producir y consumir sin comprar al extranjero.

Así se presentó a las elecciones del ’51 y triunfó esta vez por amplio margen, pero el gobierno no sería el mismo, el espíritu de tiranía se había apoderado del primer mandatario. El Presidente mostraba tener un carácter más severo; el concepto de libertad empezó a esfumarse de su mente. Fue siendo temido por muchos aunque eran muchos más los fanáticos de Perón.

En su segundo mandato se dio la separación del presidente del clero y por lo tanto de los cristianos. Este segundo período presidencial fue muy diferente al primero, la fuerza era el arma para solucionar los problemas, la oposición comenzó a ser arrestada y llevada a la cárcel, la libertad de prensa deja de existir, por orden de Perón se cierran varios diarios, radios y sectores de la Acción Católica. La característica que resalta de esta etapa es el exceso y abuso del poder.

Este Gobierno severo y tirano ya había sido anunciado con anterioridad al primer período presidencial por intermedio de varios obispos.

El país se encontraba con una gran crisis económica, no había fondos estatales.

Hay dos etapas que se ven claramente en el momento que Perón era dueño del «poder»: la etapa democrática y la de un gobierno tirano. Este último llevó a Perón a su derrota personal… 

Cuando el 17 de noviembre de 1972 el general Perón regresó a Buenos Aires, tras 18 años de exilio, el mundo asistió a uno de los episodios de «resurrección» política más impresionantes de todos los tiempos. En realidad, Perón no había dejado nunca de ser el líder indiscutido de las mayorías populares argentinas. Al ser desalojado del poder en 1955 por sus enemigos mediante un golpe armado, muchos creyeron que su predicamento avasallador sobre las masas tardaría poco tiempo en disiparse. Sin embargo, su influencia no sólo no se extinguió, sino que, año tras año, fue creciendo hasta alcanzar una fuerza que ni sus más fanáticos seguidores habían soñado. El 23 de setiembre de 1973 Perón obtuvo así una aplastante victoria en los comicios y, por decisión del 62 % del electorado (más de 7.400.000 sufragios) fue elegido presidente de Argentina por tercera vez. Este espaldarazo masivo fue el reconocimiento que sus compatriotas otorgaron a Perón por su obra revolucionaria en favor de la liberación del país de toda dependencia y en pro de la redención social de las clases más necesitadas. El anciano líder recibió así, en el tramo final de su existencia, una espectacular consagración histórica. Hasta sus propios adversarios admitieron, entonces, y sin retaceos, la justicia de los ideales del hombre a quien tan duramente habían combatido. Cuando Perón murió, el 1? de julio de 1974, todo el país se conmovió ante la desaparición del conductor que, a lo largo de más de 30 años, había dominado con su personalidad desbordante la vida política argentina.

El Regreso Del Exilio: Con 1970 se inicia una década caracterizada por aumento del costo de vida, de precios en todos los órdenes, gran inflación debida al déficit presupuestario, al exceso de inversiones de las empresas del Estado, a privilegios de sectores privados y a las fantasías desarrollistas que «no hay con que pagar.»

Se trata de una época plagada de actos terroristas, asesinatos, secuestros, atentados que sume a la Argentina en la peor situación política, institucional y económica de su historia.

En 1971 la Junta de Comandantes en Jefe destituye al General Levingston: «Hemos debido reasumir el mando político del Estado, para asegurar el pleno restablecimiento de las instituciones democráticas en el clima de libertad, progreso y justicia… y esto sólo se logrará en unión de las Fuerzas Armadas y la Ciudadanía.»

En abril del mismo año son rehabilitados todos los partidos políticos, luego de la suspensión impuesta por Onganía en 1966; oportunidades en que Balbín sostiene que debe ser consultado Juan Domingo Perón para una futura organización constitucional del país.

Rucci, Secretario General de la Organización Obrera dice en conferencia de prensa: «La gran mayoría del Pueblo está reunido en torno a Perón, lo mismo que los dirigentes gremiales»; y viaja a Europa para preparar el viaje de Perón a la Argentina.

Por esos días, el general Lanusse, cumple su palabra y entrega los restos de Eva Perón a su esposo. En ceremonia privada, y por manos del embajador argentino en España.

En los primeros meses de 1972, Perón propicia la integración de un frente con todos los partidos políticos, Encuentro Nacional de los Argentinos y Hora del Pueblo, sin fines electorales por el momento. La idea es inferir con este argumento en la aceleración del esquema electoral, imponiendo cambios profundos y definitivos en las orientaciones económicas y sociales. Se suman la C.G.T. y la C.G.E.

Es el golpe más audaz y concreto de Perón.

Levington declara por ese entonces que apoya «un movimiento nacional» con el peronismo, y que la gestión de Lanusse es catastrófica: el presupuesto nacional se eleva a cifras siderales y el dólar subió más que en cualquier otra época.

En el mismo año por tramitaciones entre España y la Argentina, Juan Domingo Perón deja de ser un exiliado político modificándose legalmente su situación en Madrid.

La Convención Nacional del Partido Justicialista proclama el 25 de Mayo candidato a presidente de la nación, al General Perón.

Los desórdenes en todo el país por la conducción del mismo están a la orden del día.

El 17 de Noviembre llega al país, Juan Domingo Perón y se reúne con empresarios, políticos y gremialistas; contó con la presencia de la C.G.T., la U.C.R., el partido popular Cristiano, el Partido Intransigente, Demócrata Progresista, el MID, Partido Revolucionario Cristiano, Socialista Popular, UDELPA, Unión Popular, Conservadores Populares, Cruzada Renovadora, Frente de Izquierda, Encuentro Nacional de los argentinos y movimientos provinciales, la C.G.T. y las 62 Organizaciones decidieron pedir al Gobierno la derogación del Estado de sitio, la libertad de los presos políticos y la anulación de la reforma a la ley electoral, que exige una segunda vuelta en caso de no lograr más del 50% de los votos, alguno de los candidatos.

Súbitamente, luego de varios contactos con diferentes sectores, Perón parte hacia Paraguay declinando su candidatura a Presidente, por lo que el Congreso Justicialista proclama la fórmula Cámpora – Solano Lima.

En 1973 la situación del país continua empeorando, aumenta el déficit fiscal y el costo de vida en un 10%. La Junta de Comandantes inicia acciones judiciales contra el FREJULI por considerar que sus candidatos han ejecutado manifestaciones que incitan a la violencia: «Cámpora al gobierno – Perón al Poder» y prohíbe el regreso de Perón, pretenden proscribir al FREJULI pero todos los partidos políticos se manifiestan en contra.

El 11 de Marzo gana las elecciones por amplio margen la fórmula Cámpora – Solano Lima.
Ya en el Poder, Cámpora y su comitiva viajan a España para acompañar a Perón en su regreso definitivo al país.
Una muchedumbre nunca vista se congrega en Ezeiza para recibir al General: era el 20 de Junio de 1973.
Se producen enfrentamientos armados entre distintas fracciones, con muertos y heridos.

Perón pronuncia un discurso que es clave para entender su futuro gobierno: «llego del otro extremo del mundo, con el corazón abierto a una sensibilidad patriótica que sólo la larga ausencia y la distancia pueden avivar hasta su punto más álgido… nada puede perturbar mi espíritu porque retorno sin rencores ni pasiones como no sea la que animó toda mi vida: servir lealmente a la patria… debemos tener fe en el gobierno justicialista… necesitamos una paz constructiva, sin la cual podemos sucumbir como Nación.»

Rucci proclama en la C.G.T. que la Central Obrera se movilizará para llevar a Perón a la primera magistratura de la República.

Al mismo tiempo Cámpora y Solano Lima firman sus renuncias como gobernantes diciendo: «Devolvemos a Perón el mandato que nos dio el 11 de Marzo».

Debe asumir el gobierno R. Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados, ya que Perón rechaza la posibilidad de que el Congreso lo designe en funciones de Presidente Nacional sin concurrir a elecciones tal como lo dispone la Constitución Nacional; por lo que se convoca a las mismas el 23 de Septiembre, las que ganan ampliamente por el 61,85%. La fórmula era Perón – Estela de Perón, su esposa. Asume el 12 de Octubre de 1973.

En cuanto a su política buscó fortalecer la doctrina del Justicialismo, dijo en una entrevista: «Estamos en la etapa dogmática, es decir, hay que fijar el dogma, inculcado y hacerlo cumplir». Para ello implementó los «Cursos de Doctrina Justicialista», porque teóricamente los muchachos desconocían el dogma y los sucesos de los años anteriores.

Durante el año que estuvo al frente del Gobierno, su política económica, al igual que en sus presidencias anteriores se basó en la realización de obras públicas para combatir el desempleo, firma tratados y convenios con diversos países tales como la Unión Soviética, Cuba, Paraguay, China, España, Hungría, que resultan beneficiosos, en gran medida para nuestro país; implementa planes de desarrollo industrial y recurre a créditos que son otorgados por el BID, contrariando una de sus «más firmes convicciones» de no solicitar ni un solo crédito. Lanza el Plan Trienal de Gobierno, un gran proyecto de expansión nacional que duplicará el Producto Bruto Interno con respecto a la tasa de los años 61 – 73. En ésta época se aumentan los salarios, pero también suben los precios de combustibles, tarifas de electricidad, gas, transporte y desabastecimiento, por lo que sube también el costo de vida. Esto sumado a una serie de atentados crean un incierto y artificioso clima en el país.

En el aspecto social se respiraba revolución, que estaba encarnada en la misma Juventud Peronista.

Ante esta situación Perón se refiere a la unidad del pueblo argentino y al Pacto Social como el mejor camino para sacar adelante al país.

Se dan manifestaciones en todo el país como muestra del apoyo del pueblo a su caudillo, pero Perón se halla debilitado, ya no tiene fuerzas para continuar en el gobierno por lo que el 29 de Junio de 1974, delega el poder en la Vicepresidenta. Los Comandantes Generales de las tres Armas afirman su respaldo a los preceptos constitucionales y las normas legales en vigencia. Los mismos sostienen los partidos políticos.

El 1º de julio del mismo año, Perón muere en la Residencia de Olivos, asume la Presidencia su esposa, Vicepresidenta de la Nación, doña María Estela Martínez de Perón, llamada por los argentinos «Isabelita».

Diría Richard Nixon poco después: «En un momento en que otros habrían estado contentos de retirarse de la vida pública, el aceptó los desafíos para regresar a su país y guiar al pueblo argentino»
Poco durará Isabelita en el Poder, al poco tiempo se suceden actos subversivos en diferentes puntos del país.
Estalla el llamado «Rodrigazo» (impuestazo), aumenta la cotización del dólar, aumentan los combustibles, los transportes.

La C.G.T. realiza paros repudiando la política económica. Se produce una crisis militar, y considerando débil a la presidenta de la Nación, se sublevan efectivos de la Fuerza Aérea de Morón, produciéndose enfrentamientos armados que dejan como saldo centenares de muertos.

El 24 de Marzo de 1976, Isabelita es detenida por orden de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas iniciando así el llamado «Proceso de Reorganización Nacional».
Cambiando así, para siempre, la historia de nuestra Argentina.

Conclusión Personal:
Como conclusión, en mi opinión, el gobierno de Perón, a pesar de sus errores, cambió profundamente el país desde el punto de vista político contribuyendo a afirmar decisivamente la conciencia nacional y a dar una participación efectiva a los trabajadores en las fuentes de decisiones políticas. A partir del gobierno de Perón hay un valor incorporado a la conciencia nacional, que es la Justicia Social, a partir de ese momento a nadie se le ocurriría que se pudiera eliminar el aguinaldo, por ejemplo, o la jubilación universal o los beneficios que se habían legislado en esa época. Además Perón dejó como saldo un rumbo abierto hacia la independencia económica más como una intención que como una realidad. Otro gran aporte de la época de Perón es la organización de los sectores obreros a través de los sindicatos que además de participar de algún modo de las fuentes de poder político, realizaron una obra social muy importante.

Si algo se puede cuestionar a Perón es que no quiso o no pudo intentar una trasformación total o un cambio en la estructura económica del país que la liberara definitivamente de su condición de país agro exportador.

De su tercer gobierno es poco lo que puedo decir, el país se encontraba convulsionado, con un gobierno impuesto por la fuerza y una economía devastada; el pueblo no podía más que mirar hacia atrás, aquella época de opulencia y la figura de aquel hombre fuerte que les había dado todo; pero la realidad era otra. Perón era un hombre agotado físicamente, llegó al país con una edad avanzada, lo que no le permitió terminar su gobierno.

Segunda Conclusión:
Después de escuchar distintas campanas, unas marcadas defensoras, acérrimas y hasta fanáticas de Perón, otras muy subjetivas, como fue su opinión y discursos y otras teñidas de críticas, algunas objetivas, otras más bien con fines poco serios, se esboza en mi mente una imagen.

Veo una persona que tal vez poco tenía de conocimiento técnico sobre el manejo y administración de un gobierno, pero supo ver dónde estaba el «mercado», «el agujero del mate».

Desde los puestos que desempeñó antes de llegar al poder presidencial, vio en las grandes masas obreras su escalón a la cúspide; sólo era necesario «metérselas en el bolsillo».Supo cómo llegar a la gente, su lenguaje era común, el cual además de fácil de comprender por la mayoría de la gente, era lo que el Pueblo quería oír.

A la gente no le interesaban los problemas presidenciales ni otros problemas internos sino que ellos querían a la persona que los escuchaba y así demostraba en su actuar; ellos no veían los problemas financieros del Estado. Sólo veían más dinero en sus manos, más disponibilidad de compra.

Supo aliarse a las fuerzas necesarias para tener el poder casi absoluto, pero falló en no cuidar su buena relación con quien más voluntades y corazones movía y guiaba: la Iglesia. Esto, le costó que todos esos cristianos hagan de la lucha contra el régimen una cuestión personal.

Y por supuesto, el gran desencadenante de su caída fue el factor económico, el pueblo perdona o al menos aguanta casi cualquier cosa cuando marcha la economía.

En este momento recuerdo aquella frase de Perón que decía «No se puede caminar en el Banco Central de tan abarrotado que está de lingotes de oro». Y esto demuestra que la Argentina perdió la oportunidad de transformar al país para siempre, y no sólo por una década.

Es cierto que muchos de esos logros hoy los seguimos gozando, derechos del trabajador, aguinaldo, vacaciones, etc. No debemos olvidarnos de esto; pero los costos de su política fueron muy caros y algunos también hoy los seguimos pagando.

Bibliografía
Félix Luna: ¿Qué Argentina Queremos Los Argentinos? 1973.
Ernesto Palacio: Historia De La Argentina. Tomo V. 1980.
Juan Domingo Perón: La Fuerza Es El Derecho De Las Bestias. 1973.
Enrique Pavón Pereyra: Perón, Preparación de Una Vida Para El Mando. 1952.
Abel Del Río: Perón Por Perón, Sus Discursos y Mensajes. 1972.

Transcripción a cargo de: María de los Ángeles Navarro.
Recolección de datos, redactado y Elaborado a cargo de los Estudiantes de Derecho Provincial y Municipal de la Universidad Nacional del Nordeste (U.N.N.E.): Srta. Natalia Lovey y Sr. Gastón Marcelo Navarro. Residentes en Resistencia, Chaco, Argentina..

Gobiernos Populistas en America Latina Causas y Objetivos

Gobiernos Populistas en América Latina
Causas y Los Objetivos

Después de la Segunda Guerra Mundial, mientras Estados Unidos y  Unión Soviética rivalizaban por extender su influencia en distintas partes ce mundo, en América Latina surgieron o se consolidaron experiencias denominadas populistas. Las más clásicas son las que se desarrollaron en México. En Argentina y Brasil. Aunque con sus particularidades, estos «populismos» presentaron algunos rasgos en común. Getulio Vargas en Brasil, Lázaro Cárdenas y sus sucesores en México y Juan Domingo Perón en la Argentina se transformaron en líderes muy populares que ejercieron el gobierno de manera personalista.

Populismo en america latina

ANTECEDENTES:

En la Argentinay en toda Latinoamérica— desde mediados de la década de 1940 las masas emergen de un modo inequívoco, en la sociedad y en la política. Esto se relaciona en parte con procesos de industrialización pero, sobre todo, con el acelerado crecimiento de algunas grandes ciudades, a las que se vuelcan sectores expulsados por la crisis rural y atraídos por la posibilidad, más o menos real, de obtener en las ciudades mejores empleos, mejores condiciones de vida. Excluidas y marginadas del consumo, del prestigio y del poder, en un momento esas masas irrumpieron en forma brusca reclamando un lugar en la sociedad. En ese sentido, el 17 de octubre de 1945 fue un episodio de un simbolismo extremo.

¿Qué hacer con esas masas? Hay una política posible para ellas —en la Argentina y en todo el mundo— que es la de lo que genéricamente podría denominarse el socialismo: colaborar con ellas, para que ellas mismas encuentren su propio destino, realicen su propia reivindicación. Se plantean aquí varios problemas tácticos y estratégicos: cuáles van a ser los medios, con qtu velocidad se van a producir esos cambios qué sacrificios debe imponerse una genera ción en aras de las siguientes. En cualquier caso, es un camino difícil. Naturalmente es posible la política inversa: excluir y marginar a las masas, explotarlas, reprimirlas los riesgos también son evidentes y consis ten en una explosión incontenible.

El siglo XX elaboró una tercera opción desarrollada por el fascismo italiano y ade cuada —modificándola sensiblemente— en Latinoamérica: una política de masas que descarte su autonomía y las utilice para sustentar poderes ajenos. Esto es lo que suel denominarse populismo.

Se apoya en primer lugar en el consumo de masas. Estos vastos contingentes, recientemente urbanizados, desean consumir, y ese consumo puede ser adecuado para el desarrollo de ciertos sectores industriales locales. Fomentarlo, mediante una política redistributiva de ingresos, no sólo beneficia a las masas —las tranquiliza quizá— sino también a quienes produce para ellas.

También estos gobierno pretendían que sus países lograran una mayor independencia económica a través de la profundización del desarrollo industrial. Del mismo modo, consideraban que el Estado debía atender los intereses del «pueblo» constituido por los trabajadores urbanos y rurales y los empresarios nacionales.

Tenía que cumplir además la función de arbitro en los conflictos que surgieran entre los distintos grupos sociales.  El mejoramiento de la situación de los trabajadores fue una preocupación central y la base para construir una sociedad más justa y menos conflictiva. El único sector a combatir era la «oligarquía»: una minoría vinculada con el enemigo extranjero, el «imperialismo», ajena a los intereses del «pueblo» y la «Nación».

El Estado jugó efectivamente un papel central en las transformaciones propuestas. Alentó el desarrollo industrial y, en el caso de México, también la reforma agraria. Tomó además a su cargo nuevas funciones empresariales como la explotación del petróleo y de ciertos servicios públicos; protegió a los empresarios industriales, impulsó leyes laborales y aumentó los ingresos de los trabajadores. Fue justamente entre ellos donde los líderes populistas obtuvieron el mayor apoyo.

En el plano económico, si bien creció la industria y se avanzó en el desarrollo de la siderurgia y la producción energética, desde mediados de la década de 1950, sobre todo en la Argentina y Brasil, las economías comenzaron a mostrar signos crecientes de estancamiento.

¿Quién paga esto? Generalmente los sectores productores tradicionalmente volcados a la exportación —nuestra oligarquía terrateniente, por ejemplo— cuyos ingresos son trasladados al sector industrial por intermedio del Estado, a través de retenciones a las exportaciones, cambio diferencial, etc.

Sobre todo, se apoya en una política de masas. Estas son movilizadas y politizadas intensamente, pero cuidando de tronchar todo amago de acción autónoma. La politización es encuadrada por el Estado, junto con un partido —o un movimiento— que se desarrolla adosado a él y que está indisolublemente unido a la figura de un líder carismático, su surgimiento no es un mero azar: esa figura es cuidadosamente construida por los medios de comunicación de masas —la radio, la televisión— cuyo desarrollo es esencial para esta política populista. Ni Mussolini ni Perón habrían existido sin la radio.

También es construida mediante la práctica de una beneficencia directa. El Estado providente y benefactor —el clásico Welfare State de los capitalismos avanzados— se concentra en una persona, de cuya bondad y caridad parece depender esa beneficencia que, según es bien sabido, es hoy una función casi ineludible del Estado moderno.

Falta, finalmente, un buen enemigo, para aglutinar fuerzas. Tratándose de movimientos policlasistas, que procuran armonizar los intereses de sectores de propietarios y de trabajadores, este enemigo no puede ser, sin más, el patrón. Se recurre a figuras más ambiguas en cuanto a contenido real, pero de gran fuerza emocional: la oligarquía, la maléfica, proteica y omnipresente oligarquía, cien veces derrotada y cien veces renacida.

¿Es eterna esta política? Sus límites son los de la distribución de ingresos que le da origen. Mientras haya un sector próspero del que pueda sacarse, con destino a un sector industrial urbano —generalmente ineficiente— esto es posible. Cuando las vacas flacas suceden a las vacas gordas, el populismo suele morir, aunque su recuerdo indisolublemente unido a épocas de prosperidad, perdura largamente y alimenta a quienes pretenden ser sus herederos.

Los problemas de las economías latinoamericanas

El estancamiento no sólo afectaba a los países más grandes de América latina. En la mayoría de los restantes, el mantenimiento de grandes explotaciones improductivas frenaba el desarrollo de la agricultura. Además, la existencia de una masa campesina, que a cambio de su trabajo no recibía salarios sino pequeñas parcelas para explotar, limitaba el número de consumidores y volvía difícil cualquier tipo de desarrollo industrial. El atraso y la miseria generaban, por otra parte, frecuentes rebeliones en el sector rural.

PERÓN EN EL GOBIERNO DE FARREL: Perón a cargo de la secretaría de Trabajo produjo cambios fundamentales respecto de los gobiernos anteriores, tendientes a establecer una relación más fluida con el movimiento obrero. Para lograr tal objetivo, se sancionaron una serie de reformas en la legislación laboral. Las principales medidas fueron:

a. El Estatuto del Peón, que estableció un salario mínimo y procuró mejorar las condiciones de alimentación, vivienda y trabajo de los trabajadores rurales. Esta reforma fue severamente cuestionada por los terratenientes, ya que —según afirmaban— no podrían responder a los gastos que ocasionarían las nuevas disposiciones. Perón les respondió —anunciando un clima de tensión que caracterizaría a toda la década— que «el propietario que no pueda pagar peones, debe trabajar la tierra personalmente», b. El establecimiento del seguro soda! Y la jubilación que benefició a 2 millones de personas.
c. La creación de Tribunales de Trabajo, cuyas sentencias, en líneas generales, resultaron favorables a las demandas obreras.
d. La fijación de mejoras salariales y el establecimiento del aguinaldo para todos los trabajadores.
e. El reconocimiento de las asociaciones profesionales, con lo cual el sindicalismo obtuvo una mejora sustancial de su posición en el plano jurídico
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LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA DE JUAN PERÓN: En un discurso pronunciado en octubre de 1946 Perón presentó el Primer Plan Quinquenal y explicó los lineamientos principales de la política económica de su gobierno: «Para aumentar nuestras conquistas sociales necesitamos aumentar la riqueza y aumentar el trabajo. Nuestro plan considera, en esta etapa, multiplicar nuestra riqueza y repartirla convenientemente; y con ello, las nuevas conquistas sociales han de salir de nuestro propio trabajo, sin perjudicar a nadie. A ello tiende nuestro plan quinquenal.

Debemos producir el doble; multiplicarlo por cuatro mediante una buena industrialización, distribuir equitativamente la riqueza y aumentar el estándar de vida de nuestras poblaciones hambrientas, que son la mitad del país; cerrar ese ciclo con una conveniente distribución y comercialización de esa riqueza. Y cuando este ciclo se haya cerrado, no tendremos necesidad de mendigar mercados extranjeros porque tendremos el mercado dentro del país, y habremos solucionado con ello una de las cuestiones más importantes: la estabilidad social.» Un año después, el 9 de julio de 1947, el gobierno peronista declaró, en Tucumán, la independencia económica. Ésta, junto a la justicia social y la soberanía política se convertirían en las tres banderas históricas del peronismo.

PARA SABER MAS…
Populismo

Los estudios sobre el peronismo coinciden en destacar que se trató de un movimiento sustentado en un amplio apoyo popular. Algunos autores lo califican como un movimiento popular, o como un nacionalismo popular, mientras que otros utilizan el concepto de populismo. La expresión populismo, asociada al estudio del peronismo —y de otros movimientos latinoamericanos como el cardenismo en México o el varguismo en Brasil— fue el que alcanzó mayor difusión en el campo de las ciencias sociales y ha sido utilizado con distintos sentidos.

Para algunos historiadores, populismo significa un conjunto de políticas que realizan las clases propietarias desde el Estado, tratando de obtener el apoyo pasivo de las masas. Para otros, el populismo es el resultado de la alianza entre una burguesía que busca impulsar un proyecto industrialista y una clase obrera organizada que se moviliza para lograr satisfacer sus propias demandas. En esta segunda interpretación, el protagonismo popular tiene más importancia que en la primera.

Pero el análisis del populismo no se agota en estas dos interpretaciones. Existe un conjunto de características que describen al peronismo como un movimiento populista y en las que coinciden muchos autores. No obstante, los estudios difieren según e! énfasis que cada autor pone en uno u otro rasgo del populismo.

Algunas de esas características son:

el policlasismo: la base social del peronismo estuvo constituida por una alianza entre obreros, sectores de la burguesía industrial y un grupo nacionalista del ejército.

programa económico industrialista, nacionalista y dístribucionista: el Estado asumió un papel decisivo en el desarrollo de la actividad industrial, creando fuentes de trabajo, generando una redistribución de los ingresos favorable a los trabajadores y ampliando el mercado interno. El Estado —planificador de la economía— impulsó una política de nacionalizaciones de sectores claves como el comercio exterior, las fuentes de energía, las comunicaciones y los transportes. Estas políticas intentaron resolver las necesidades de muchos países latinoamericanos frente a la gran depresión de los años ’30 y a las dificultades económicas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

oposición de intereses entre pueblo y oligarquía: los intereses de la alianza gobernante —el pueblo— se identificaron con los intereses de la Nación, mientras que los opositores —la oligarquía— fueron considerados como representantes de proyectos antinacionales y aliados del imperialismo. Al plantear la oposición entre pueblo y oligarquía, el populismo no considera central la diferencia de intereses entre la burguesía y la clase obrera.

liderazgo carismático: el liderazgo político de! movimiento populista lo ejerce un líder carismático —que establece un fuerte vínculo afectivo con el pueblo—. Este jefe político conduce al movimiento en su conjunto, intentando armonizar los distintos intereses de los sectores sociales que integran la alianza populista.

Sociedad , Espacio y Cultura Siglo XX La Argentina en América y el Mundo Tobio/Pipkin/Scaltritti

Segundo Gobierno de Peron Derrocamiento Golpe de Estado y Exilio

Segundo Gobierno de Perón – Golpe y Derrocamiento

PRIMERA PRESIDENCIA DE JUAN PERÓN:
Elige un gabinete joven, retiene el poder estatal y controla el partido

Biografia de Juan Perón Infancia Sus Padres ResumenEl tórrido domingo 24 de febrero de 1946 se realizan las elecciones que proporcionan al peronismo (representado como ya veremos por el Partido Laborista y la Junta Renovadora de la UCR, que aporta la candidatura de Hortensio Quijano a la vicepresidencia) una abrumadora mayoría.

Son más de un millón y medio de votos (el 52,4 por ciento del total) los que legitiman el triunfo de Perón sobre la Unión Democrática (representada por José Tamborini-Enrique Mosca), que obtiene el 42,5 de los sufragios.

Quedan atrás los años del fraude electoral y la Argentina se encuentra ante la posibilidad de desarrollar una democracia plena, en el marco de condiciones económicas favorables.

La Segunda Guerra Mundial ha finalizado a mediados del año anterior, y en un plano de total normalidad institucional, el 4 de junio de 1946 asume el general Perón la presidencia de la Nación. Después de los cuatro años de guerra, el mundo está recomponiendo sus relaciones políticas y económicas y, aparentemente, existe un espacio para que las naciones no beligerantes y sub-desarrolladas, como la Argentina, intenten el usufructo del aún positivo intercambio comercial con los centros del poder mundial.

Mientras cumplía sus funciones al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión del régimen militar instaurado el 4 de junio de 1943, el entonces coronel Perón había comenzado a tejer sus relaciones con el movimiento obrero. En esos años, ha concedido impensadas conquistas a los trabajadores, de modo tal que pocos años después, se sentirá seguro de haber seducido a un amplio y decisivo sector que se convertirá en una de las bases de sustentación de su gobierno y su doctrina.

Su gestión al frente de esa secretaría y la popularidad que va adquiriendo entre los trabajadores provoca la aprehensión de sus pares, quienes deciden el 13 de octubre de 1945 confinarlo en la isla Martín García, la misma en la que 15 años atrás fuera alojado el depuesto presidente constitucional Hipólito Yrigoyen. El ya histórico 17 de octubre de 1945 los obreros salen a la calle para reclamar la liberación del coronel . Será a partir de esta fecha que el país adoptará una nueva fisonomía. Perón comienza a consolidar un vasto movimiento político y social del campo nacional y popular.

Esta etapa de consolidación política del movimiento se realiza a expensas de las estructuras partidarias que le permiten su lanzamiento electoral: el Partido Laborista y la Junta Renovadora de la Unión Cívica Radical, que se disuelven en mayo de 1946, para dar paso a la creación del Partido Único de la Revolución, que luego se denominará Partido Peronista.

Las elecciones de febrero de 1946 proporcionan al peronismo una abrumadora mayoría en ambas cámaras del Congreso. La relación exacta en Diputados es de 109 contra 49, de los cuales 44 son radicales. En el Senado, sólo dos miembros representan a la oposición.

Esta enorme diferencia, más marcada aún luego de las elecciones legislativas de 1948, posibilita al gobierno la aprobación de proyectos que incrementan constantemente el poder y la doctrina peronista en distintos planos de la vida nacional. Con el tiempo se verá cómo el Parlamento legaliza con facilidad instrumentos como el Plan Quinquenal, la regimentación de la Suprema Corte de Justicia, la Constitución de 1949 e importantes normas laborales.

Se designa a Juan Duarte, hermano de Evita el puesto de secretario privado. Un viejo amigo y condiscípulo de Perón, Domingo Mercante, ejerce la gobernación de la provincia de Buenos Aires.  El resto de los cargos se cubre con el general Humberto Sosa Molina (Guerra), el capitán de navío R del Anadón (Marina), Belisario Gaché Piran (Justicia e Instrucción Pública), Juan Picazo Elordy (Agricultura y Ganadería) y general Juan Pistarini (Obras Públicas). Entre los secretarios de Estado se destacan Ramón Carrillo (Salud Pública) y Rolando Lagomarsino (Industria y Comercio).

Después de Perón y Eva Perón, Miranda es su principal asesor económico —industrial metalúrgico y uno de los pocos empresarios que acompañan al general desde sus comienzos políticos— es un personaje de una proyección que crea fundadas expectativas en el país y en el extranjero. Sus ideas, más progresistas que las del resto de su equipo, impulsan a Perón a recomendarle la elaboración de los planes de la primera etapa del gobierno peronista, que pronto se reivindicarán como logros en el camino de la independencia económica del país. A un mismo tiempo, Miranda se hace cargo del Banco Central, del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) y del Consejo Económico Argentino, herramientas fundamentales para las metas que se propone.

«La concentración del poder a disposición del Estado, una de las premisas básicas del peronismo, haría imposible la supervivencia de la oposición. La tentación de usar y abusar de la autoridad para suprimir las divergencias se convirtió en algo irresistible».

Con la neutralización de sus adversarios, el gobierno de Perón encara la reestructuración de la Suprema Corte, que a partir de entonces quedará integrada con jueces adictos. Poco después somete a la consideración legislativa un proyecto que declara la necesidad de la reforma de la Constitución de 1853. Aunque la necesidad de esta reforma sin duda es real, no escapa a nadie que también se persigue la reafirmación del poder personal.

Independencia económica y justicia social son el meollo de la política que perfila el coronel Perón en su meteórica aparición en la revolución militar de 1943 y que concita entonces la adhesión de la clase obrera y de un amplio espectro político (radicales, nacionalistas, socialistas e inclusive conservadores) de aquellos años.

Las condiciones internas y externas en 1946 eran ventajosas para el lanzamiento de una audaz política de crecimiento. En esta apreciación acordaban tanto los peronistas como los antiperonistas, salvo aquellos que se aferraban a la bucólica visión de una Argentina agropecuaria, granero del mundo industrializado .

La Segunda Guerra, que enfrentaba a las principales naciones desarrolladas, había permitido a la Argentina un inicial crecimiento industrial como consecuencia de la sustitución de importaciones de artículos corrientes, al tiempo que crecían las exportaciones tradicionales hacia los países beligerantes. Esto había permitido la acumulación de reservas en oro y divisas por un monto de 1.600 millones de dólares de entonces.

Así planteado el panorama, Perón pudo concretar algunas de sus más caras promesas electorales. Con ese y otros objetivos, recomendó a Figuerola la elaboración de un programa económico, que en la asamblea legislativa del 21 de octubre de 1946 el presidente bautizaría como Plan Quinquenal.

A grandes rasgos, este plan tenía por metas la industrialización del país, la nacionalización de la infraestructura (transporte, comunicaciones, obras públicas y energía), aumento del patrimonio nacional y su distribución más equitativa.

En los dos primeros años de gobierno, el país da pasos agigantados: se construye el gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires, se completa la flota nacional, se compran aviones, se paga la deuda externa, se nacionalizan compañías de teléfonos, se adquieren tres ferrocarriles franceses y se apuntan las baterías a una profunda industrialización. El 9 de julio de 1947, en Tucumán, Perón declara la Independencia Económica. Se está en un momento de apogeo.

El poder adquisitivo de los salarios alcanza un nivel nunca registrado y las clases necesitadas no lo olvidarían más. En 1948, el salario real del trabajador industrial especializado aumentó un 27 por ciento con relación a 1943, mientras que la mano de obra no especializada lo hacía en un 37 por ciento. Todo ello en el marco de una economía no inflacionaria.

Con marcado optimismo, Perón dice en 1947 que «siempre he pensado que, en el orden económico, íbamos a vivir sin ninguna crisis durante los seis años de mi gobierno. Hoy, como resultado de nuevos estudios que se están realizando, creo que vamos a tener sesenta años sin crisis».

En tanto, Miguel Miranda inicia tratativas en torno al pago de la elevada deuda que Gran Bretaña había contraído con la Argentina en los años de la guerra. La irresolución del problema determina la compra de los ferrocarriles que se hallaban en manos de empresas inglesas. Esto significó —pese a lo deteriorado del material nacionalizado— un alto rédito político para el gobierno argentino, que de inmediato resaltó el hecho como otro paso hacia la independencia económica.

La «Nueva Argentina» vivía así su sueño de prosperidad, que pronto se vería sobresaltado por las consecuencias del reacomodamiento de la situación política internacional y la recomposición de los sectores vitales de los centros del poder económico.

Pero en ese momento, la euforia gana al peronismo, que sale ruidosamente ala calle en cada oportunidad en que se da un paso adelante en procura de una sociedad mejor. Verdaderas fiestas se viven en Plaza de Mayo, que se convierte en el punto obligado de concentración de las huestes peronistas. Al grito de «presente, mi general«, comienzan aquellas mitológicas reuniones presididas por Perón desde los balcones de la Casa de Gobierno, que habitualmente tiene a su lado a la cada vez más popular Eva Perón.

La deuda de Gran Bretaña no puede cobrarse en divisas. Europa tiene sus economías destrozadas por la guerra, con los países socialistas no hay mucho para hablar, y EE.UU. reprocha a Perón su actitud antiimperialista y su posición neutral en la Segunda Guerra Mundial. Se suponía que la ayuda del plan Marshall podía generar algún beneficio en Argentina, pero para nada fue así, por lo que las divisas o reservas del gobierno argentino caían como consecuencia de mantener el Plan Quinquenal.

Perón no permite girar dólares al extranjero a las empresas de EE.UU. radicada en el país, en el campo, la oligarquía terrateniente se venga del control del IAPI y de los incentivos a la industria con la reducción del área cultivada y su consecuente baja en la producción de granos, provocando problemas en la balanza de pagos.

El 6 de julio de 1946, el presidente argentino envía un mensaje radial para reclamar a las naciones restantes la adopción de la  Tercera Posición como forma di evitar la transformación de la guerra fría en una nueva conflagración aún más cruenta. Las acciones del presidente Perón son seguidas con suma atención por el Departamento de Estado, y el resultado de este examen no podía ser otro que el de una profunda desconfianza y desconcierto.

Su gestión  de gobierno probablemente ha llegado al máximo de sus posibilidades, aunque no al máximo de sus objetivos, que son precisamente los que las masas populares esperan ver pronto concretados. Eva Perón ha muerto. Aparecen síntomas de corrupción administrativa.

La oposición, acorralada por la adhesión masiva del pueblo a un líder carismático, se enfurece cada vez más. Los actos de irracionalidad política son cada vez más frecuentes en uno y otro bando. Existe el peronismo y el antiperonismo incorporados a la sociedad en la forma de sentimientos profundamente fanáticos. El «entorno» de Perón es cada vez más mediocre. Las soluciones no llegan tan fluidamente como se esperan. La represión es el arma que hay que echar a mano para que los acontecimientos no desborden la imagen de un gobierno que pretende tener todas las riendas en su poder.

La imagen de una Argentina próspera nace de los aciertos y posibilidades económicas que se presentaron en los primeros tres años de gobierno. En esta etapa se concreta el aumento del salario real, la ampliación de beneficios del régimen jubilatorio, las vacaciones pagas, las mutuales y obras sociales de los sindicatos, la construcción de miles de viviendas, el otorgamiento de créditos hipotecarios a bajo costo, la extensión de las tareas de la Fundación Eva Perón, el impulso al deporte y se verifica —como nunca había ocurrido antes— la participación activa de la clase obrera, a través de la CGT, en la política y en las decisiones en defensa de sus intereses. Estas conquistas son avaladas por la sanción de los Derechos del Trabajador, en 1947, la Constitución Nacional de 1949 y la legalización de los cuerpos de delegados y comisiones internas.

 

SEGUNDA PRESIDENCIA DE JUAN PERÓN
Los EE.UU. nos exportan por un valor mayor a las ventas a Inglaterra

Pero lo que se avizora como prosperidad permanente pronto comienza a mostrar algunas fisuras. A las dificultades económicas de 1948 se suceden las de 1950 —período en que se registra una baja en el ingreso nacional bruto— o las de 1952, en el que una nueva sequía —la segunda en tres años— obliga a la adopción de medidas de austeridad, tales como la reducción del consumo de carne para aumentar el saldo exportable y la aplicación de un convenio de precios y salarios, que propone la congelación de estos últimos por el término de dos años.

A fines de ese año aparecen las primeras movilizaciones obreras en demanda de mejoras salariales y otras conquistas sociales. Aunque hoy parezca paradójico, incluso increíble, bancarios, gráficos y obreros de la carne y de los ingenios golpean por primera vez el rostro de un gobierno que sustenta la doctrina de la justicia social. Poco después, en enero de 1951, los ferroviarios producen la huelga más extensa y profunda de esa época. Aquí Perón no encuentra otra salida que decretar la movilización militar de los trabajadores del riel, es decir, que éstos quedan sujetos a las leyes castrenses.

Es por esos días, también, cuando se decreta la incautación del diario «La Prensa», que de manos de la familia Gainza Paz pasa poco después a ser el órgano oficial de la CGT. En este marco, se preparan las elecciones generales que, gracias a las reformas introducidas en 1949 a la Constitución, permitirán la reelección presidencial.eva duarte de peron

Eva Duarte se enferma de cáncer, ella no sabe que tiene, pero se siente cada día mas débil, por otra parte la CGT decide proponerla como vicepresidenta  en la fórmula Perón-Perón para las próximas elecciones.

La «Abanderada de los humildes» se recluye nueve días para reflexionar sobre el ofrecimiento, lapso en el cual, curiosamente, Perón ni siquiera la visita. La respuesta se da en la noche del 31 de agosto, en un mensaje transmitido por la red nacional de radios, grabado en horas de la mañana. Con voz casi inaudible, Eva Perón manifiesta: «Que de mise diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al presidente las esperanzas del pueblo y que, a esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente Evita».

Durante la enfermedad de Eva Perón, y con el propósito de frustrar el proceso eleccionario que conduciría a la reelección de Perón, se produce la intentona golpista del 28 de setiembre de 1951, encabezada por el general Benjamín Menéndez. Cuenta con el respaldo de algunos sectores de la oposición política.

En principio, dos generales se disputaron el triste honor de comandar el golpe que se preparaba en las sombras: Eduardo Lonardi, al mando entonces del 1er. Cuerpo del Ejército, de extracción nacionalista católica, y Benjamín Menéndez, liberal, retirado del servicio activo en 1942 y golpista consuetudinario. Ambos cabecillas no se pusieron de acuerdo, Lonardi se retira y el golpe lo realiza Menéndez, con el apoyo de algunos partidos políticos. Fue un fracaso, perón la calificó como una «chirinada». Perón saca ventaja de esta intentona fallida de golpe, y enardece las masas, consiguiendo adhesión y apoyo para su futura reelección.Evita debió votar desde su lecho de enferma.

El domingo 11, un día lluvioso en Buenos Aires, el Partido Peronista obtiene 4,7 millones de votos, contra 2,4 de la UCR (Ricardo Balbín-Arturo Frondizi). Por primera vez en la historia argentina votan las mujeres y por primera vez es elegido el Senado por el voto directo. Hay mayoría peronista absoluta en ambas cámaras.

Todas las gobernaciones son ganadas por peronistas. Seis mujeres son miembros del Senado y veintiuna de la Cámara de Diputados. Carlos Aloe es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, reemplazando a Domingo Mercante, un amigo de Perón que también ha caído en desgracia y que desaparecerá de la escena política.

Evita debió votar desde su lecho de enferma. Un cáncer en el útero la fue alejando de la actividad pública y finalmente produjo su muerte el 26 de julio de 1952.

El Junio de 1952, Perón  asumió por segunda vez la Presidencia. Si bien se trató de una coincidencia, la situación del país fue empeorando a ojos vista desde la muerte de Eva. Explotó la crisis agrícola y la inflación y el desabastecimiento de productos esenciales fueron moneda corriente.

El Segundo Plan Quinquenal intentó abrir la economía a las inversiones extranjeras e incentivar la productividad, pero encontró fuertes resistencias tanto fuera como dentro del oficialismo. La ausencia de Evita incidió negativamente en la imagen del general ya que, por un lado, Perón debió asumir personalmente el papel de conductor del movimiento restándole eficacia a su función en la Presidencia, y por otro, comenzaron a circular rumores de sus relaciones con menores de edad, como las integrantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

En obsecuencia de muchos funcionarios llevó a que el «profesional de la conducción» perdiese reflejos políticos. Esto quedó en evidencia en el conflicto que a partir de 1954 sostuvo con la jerarquía eclesiástica. Las críticas formuladas por algunos sacerdotes tuvieron como respuesta del gobierno la expulsión del país de dos religiosos extranjeros.

militantes peronistas quemaron la Curia y varias iglesias del centro porteñoLa procesión de Corpus Christi en 1955 en la Capital se convirtió en un acto opositor y consolidó el frente que venía preparando el golpe. El 16 de junio aviones de la Marina y la Fuerza Aérea bombardearon la Plaza de Mayo y la residencia presidencial, sin lograr su objetivo de matar a Perón ni conseguir el apoyo que esperaban del resto de las Fuerzas Armadas.

Esa misma noche, militantes peronistas quemaron la Curia y varias iglesias del centro porteño, aunque rápidamente el Presidente llamó a la pacificación. De ahí en más, la actitud del gobierno quedó trabada entre una propuesta de reconciliación, en la que la oposición no creyó, y las amenazas de dar «medio metro de soga a cada peronista» para ahorcar a sus adversarios.

El 16 de junio, aviones navales arrojan bombas sobre la Casa de Gobierno, que debía ser asaltada por infantes de Marina: Perón no se encuentra allí. La CGT convoca una concentración en Plaza de Mayo; el bombardeo con mas de 30 aviones deja 300 muertos y unos mil heridos. Al atardecer, Perón anuncia que el movimiento ha sido sofocado, y poco después se produce el incendio de las iglesias. Hay 800 detenidos; se disuelven la Infantería de Marina y la Aviación Naval; suicidio del contraalmirante Gargiulo, uno de los jefes sublevados. El 5 de julio Perón propone una tregua política, anuncia el fin de la revolución peronista y convoca a la pacificación.

El 16 de septiembre, el general Eduardo Lonardi se levantó en Córdoba y la Flota de Mar en Puerto Belgrano, con apoyo de «comandos civiles» formados por radicales, socialistas y militantes católicos. El gobierno quedó a la espera de los acontecimientos militares y el día 20, cuando el contraalmirante Isaac E Rojas amenazó con bombardear La Plata y la Capital, Perón pidió asilo en la embajada del Paraguay, adonde partiría poco después por vía fluvial.

FIN DEL GOBIERNO Y EXILIO: La sublevación militar que derrumba al gobierno constitucional se inicia el 16 de setiembre de 1955 y el lunes 20, un día lluvioso en Buenos Aires, el líder de uno de los movimientos populares más grandes de la historia del país, se embarca en la cañonera ‘Paraguay’ rumbo a Asunción. Comienza así un largo exilio que durará 18 años».

Atrás queda una etapa que tensa hasta el límite las relaciones sociales. En doce años de actividad pública, el general Perón logra encolumnar tras su doctrina de independencia económica y justicia social a la inmensa mayoría de la clase trabajadora, a la vez que exacerba al máximo el odio de los sectores cuyos intereses se ven amenazados.

Bautizado «el tirano prófugo» por el diario La Prensa, Perón inició su largo exilio en Asunción del Paraguay; pero las presiones del gobierno argentino y los rumores de que se planeaba un atentado contra su vida lo llevaron a alejarse más del país. Instalado en Panamá, un grupo de artistas argentinos le presenta a María Estela Martínez, una joven riojana de la que no se separará hasta su muerte

Perón en CaracasDesde el comienzo de su gestión presidencial, asume la casi totalidad del poder, basado en el liderazgo carismático y el apoyo de la central obrera e, importantes sectores de las Fuerzas Armadas.

(Imagen: Perón en Caracas)

Pero a partir de la última mitad de la segunda presidencia los acontecimientos se precipitan, de forma tal que ahora parecen diagramados para la segura derrota del gobierno reelegido en noviembre de 1951.

La indecisión de Perón frente a un cúmulo de enfrentamientos y toma de posiciones que sin duda no son fáciles de resolver —como el pedido de una dirigencia obrera de hacerse cargo de la situación mediante las armas— facilita en gran medida el triunfo de un golpe militar, tras el que se congregan numerosos sectores, con diferentes objetivos.

Desde 1953, es cierto que los desaciertos del gobierno se acumulan. Una escalada de rumores sobre corrupción se cierne sobre los cuadros dirigentes del peronismo y altos funcionarios. Se ejerce la represión y formas de tortura sobre la oposición. Se acallan las protestas de los trabajadores, que se multiplican en relación directa con las dificultades económicas.

La Iglesia Católica reacciona con todos sus medios cuando siente que sus intereses serán afectados con el proyecto de su separación del Estado, y la abolición de la enseñanza religiosa. La creación de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), y más precisamente la instalación de la rama femenina de la organización juvenil en la quinta presidencial de Olivos, motivan las más venenosas murmuraciones. La solicitud de un crédito a la banca internacional y la posible firma de un contrato petrolero con la Standard Oil de California confunde a muchos peronistas que creen en las banderas de la independencia económica y soberanía política.

En fin, y tal como lo expresa Julio Godio en su estudio «La caída de Perón, de junio a setiembre de 1955«: «Para entender el año 1955 lo principal es desistir de ‘rehacer’ la historia. Nada ‘faltó’ en 1955. Estuvieron allí todos los que tenían que estar y se comportaron como tenían que hacerlo. El golpe reaccionario dividió al país en peronistas y antiperonistas».

Según el citado autor, el derrocamiento de Perón se produce por contradicciones internas y, fundamentalmente, por «la resistencia de su cúpula dirigente a recurrir a la masa obrera y oponer al curso golpista un curso de liberación social y nacional».

Fuente Consultada:
«Yo Fui Testigo» – Libro N° 16 Cernadas Lamadrid – Ricardo Halac
«El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX» – Deleis – Titto – Arguindeguy

Batalla de Suipacha Las Guerras de la Independencia Argentina

Batalla de Suipacha-Guerras de la Independencia

La guerra en el Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia). Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de Salta.

La primera victoria: Suipacha

El 6 de noviembre de 1810, el ejército patriota al mando de González Balcarce se encontraba acantonado en Nazareno, una pequeña población al sur del río Suipacha (también conocido con el nombre de San Juan). Allí fue atacado por los contingentes españoles, a la mañana siguiente, el 7 de noviembre de 1810.

El general español Córdova dispuso el ataque con cuatro piezas de artillería y 800 hombres, sobre la arenosa playa del río. La lucha se inició en ambas márgenes del río Suipacha.

Los españoles quedaron inmovilizados por su asombro. En solo media hora el ejército realista estaba en desorganizada retirada. Suipacha fue la primera victoria de las armas argentinas, asegurando por el momento la acción revolucionaria y el dominio de gran parte del Alto Perú.

Los españoles dejaron cuarenta hombres muertos y ciento cincuenta prisioneros, dos banderas y cuatro cañones, dos mil cartuchos, pólvora y tres cofres con dinero. Al día siguiente de la batalla, Córdova advirtió que no tenía a dónde huir¿ Entonces, le envió un oficio a Balcarce:

«Capitulo bajo garantía de la vida para los jefes, oficiales y soldados, que se alistarán en las filas de ustedes (…); a su vez reconozco a la Junta de Buenos Aires y acato su autoridad en tanto representa al muy amado rey Fernando Vil (…)».

Pero, González Balcarce no pudo tomar ninguna decisión, pues el mandó político lo tenía el delegado de la Junta, Juan José Castelll. Éste, a su vez, tenía las ya mencionadas instrucciones secretas por lo que no estaba dispuesto a la misericordia.

Mientras tanto, una columna patriota de ciento cincuenta hombres, al mando del capitán salteño Martín Miguel de Quemes, se adelantó a ocupar la provincia altoperuana de Cinti.

El 9 de noviembre, la noticia del triunfo patriota en Suipacha llegó rápidamente a Potosí, donde el gobernador -intendente, Francisco de Paula Sanz, se dispuso a huir con unos trescientos mil pesos en oro y plata de los caudales públicos. Pero los cochabambinos, le cerraron el paso arrestándolo. También cayeron rápidamente prisioneros, Nieto y Córdova, esta vez de las avanzadas porteñas.

Los tres fueron llevados detenidos a la Casa de la Moneda de Potosí. El ingreso del ejército patriota a Potosí, encabezado por Castelli y Balcarce fue recibido con un gran júbilo popular y una escolta de honor destacada por el Cabildo de la ciudad. Inmediatamente, los cabildantes juraron fidelidad a la Junta de Buenos Aires.

Batalla de Salta Exodo Jujeño Batalla de Tucuman Ejercito del Norte

Batalla de Salta – Exodo Jujeño

INTRODUCCIÓN:
Aún cuando las órdenes del gobierno le imponían replegarse hasta Córdoba, Belgrano resolvió detenerse al llegar a Tucumán, en vista del patriótico apoyo que su población le ofrecía. Concentró sus tropas en la ciudad, y esperó el avance de los realistas, que iban acercándose comandados por el general Pío Tristán.

El 24 de setiembre de 1812 ambas fuerzas se trabaron en lucha, con resultado favorable para los patriotas. Tristán perdió más de 1.500 hombres entre muertos y heridos, y luego de rechazar una intimación de Belgrano para que se rindiese, se retiró silenciosamente de la ciudad con los restos de su ejército, durante la noche del 25 al 26.

Inmediatamente después de la victoria, el ejército patriota recomenzó su adiestramiento, y en enero de 1813, terminados los preparativos, reinició su marcha hacia el norte en persecución de los realistas. Tras de vadear el río Pasaje, Belgrano hizo prestar a sus soldados juramento de obediencia a la soberana asamblea que acababa de instalarse en Buenos Aires.

Desde esa fecha -13 de febrero de 1813- el citado río se llama Juramento, en recuerdo de la ceremonia allí realizada. Pocos días después llegaron a la ciudad de Salta, donde nuevamente se trabaron en lucha con los españoles el 20 de febrero. La victoria favoreció por segunda-vez a los patriotas, en cuyo poder quedaron, prácticamente, todas las armas y banderas del enemigo.

Tristán se vio obligado a capitular, y Belgrano, cuyo generoso corazón no alentaba rencores, celebró un armisticio con Goyeneche y devolvió a los realistas los oficiales y soldados que habían sido tomados prisioneros.

SEGUNDA CAMPAÑA AL ALTO PERÚ
BELGRANO CONDUCE EL EJÉRCITO DEL NORTE
BATALLA DE SALTA

Díaz Vélez los persiguió hasta Jujuy y después de un mes regresó a la ciudad. En Salta lo secundó Juan Antonio Álvarez de Arenales, al frente de los patriotas que allí se insurreccionaron.

La Virgen de las Mercedes fue nombrada por Belgrano generala del ejército, y tanto en Tucumán como en Buenos Aires, se celebraron festejos. Si bien hay que reconocer que los realistas tuvieron algunas fallas durante las operaciones, es indudable que los patriotas lograron un merecido triunfo“ porque su jefe supo compensar la falta de hombres y armas con una admirable preparación y disciplina.

Como consecuencia de la batalla de Tucumán Tristán quedó en Salta donde se fortificó.

batalla de TucumánLos patriotas en ese momento dominaban: en el norte el enemigo estaba detenido; en el este sitiaban Montevideo; en Buenos Aires había sido descubierta antes de estallar la conjuración de Alzaga.

El éxito de Belgrano contribuyó a desprestigiar al Triunvirato, porque merced a su desobediencia el Norte quedaba asegurado.

Correspondió al Segundo Triunvirato premiar a los vencedores, a quienes otorgó dinero y condecoraciones; hizo grabar sus nombres en una placa de bronce y en los libros de los cabildos de Tucumán y de Buenos Aires; otorgó a Belgrano el titulo de capitán general. 

El Segundo Triunvirato se mostró más decidido que el gobierno anterior a prestar ayuda al ejército del Norte, enviándole hombres y armas, aunque continuo considerando de mayor interés las operaciones en la Banda Oriental.

Belgrano por su parte, entró en negociaciones con Goyeneche a fin de lograr que “dejase en paz a los pueblos a fin de nombrar diputados para un Congreso General que resolviese la cuestión pacíficamente”. Todo quedó en la nada, porque el general realista sólo consentía en pactar, si se adoptaba la constitución española de 1812.

En esa época se separaron de Belgrano: Juan Ramón Balcarce, con el que tenía ciertas divergencias y que venía a Buenos Aires como diputado por Tucumán para la Asamblea de 1813; Holmberg, a quien licenció a raíz de una insubordinación (lo veremos actuar en la Banda Oriental) José Moldes, cuya excesiva disciplina motivaba las protestas de la tropa.

Compensó en parte estas ausencias con la colaboración de Álvarez de Anales, que fue consejero en materia militar y política, y de Chiclana, a quien hizo nombrar gobernador intendente de Salta.

Ya reorganizadas las fuerzas y dispuesto a atacar Salta, Belgrano partió hacia el norte en enero de 1813. Las instrucciones de Buenos Aires, le ordenaban avanzar hasta el Desaguadero, límite septentrional del Virreinato. En los primeros días de febrero cruzó el río Pasaje, al tiempo que se enteraba de la victoria de Rondeau en el Cerrito.

El 13 de febrero de 1813 hizo prestar a sus tropas obediencia a la Asamblea General Constituyente y por tercera vez juraron la bandera. Desde entonces el río se llamó Pasaje o Juramento. En esos momentos se les incorporé Martín Rodríguez, que venia desde Buenos Aires.

A pesar de que era la estación de las lluvias y de la crecida de los ríos, avanzaron velozmente sobre Salta, con gran sorpresa de Tristán que no los esperaba en esa época.

El 20 de febrero, después de una noche de fuerte lluvia, se libró la batalla de Salta en las puertas de la ciudad, en la zona del cerro San Bernardo. Belgrano amaneció enfermo y preparó todo para dirigir las operaciones desde una carreta, pero un poco aliviado, pudo montar a caballo.

Los patriotas atacaron y Tristán se redujo a la defensa, Belgrano colocó a sus hombres en forma tal, que cortaba todo intento de retirada hacia Jujuy. Logró un triunfo completo sobre el enemigo, que en vano traté luego de defenderse dentro de la ciudad. Era la primera vez que nuestra bandera presidía una batalla.

Belgrano, en vez de exigirles una capitulación a discreción, les permitió regresar al norte, bajo juramento de no volver a tomar las armas contra los patriotas, y ei compromiso de entregar todas las armas y los prisioneros, en una ceremonia que se realizó al día siguiente.
Como hombre, como hermano de los americanos que luchaban junto a Tristán, nuestro general demostró su grandeza de alma, pero como po11-lico fracasé, porque hubiera podido lograr muchas ventajas de este triunfo.

Pero creyó en ese juramento y esperé que los americanos que defendían el pabellón monárquico, quedarían convencidos de la bondad de los revolucionarios y que no sólo se pondrían de su lado, sino que servirían como propagandistas en su tierra. Para evitar que los soldados confraternizasen Tristán salió inmediatamente de Salta.

También se firmó un armisticio por 40 días, posiblemente para tratar de llegar a un arreglo amistoso y evitar el derramamiento de sangre de americanos. La capitulación fue desaprobada tanto por Lima, que contaba con elementos para intentar un nuevo ataque, como por Buenos Aires, que censuraba la actuación de Belgrano.

Como consecuencia de la batalla de Salta, se afianzó la dominación patriota en el Norte; Charcas y Potosí y luego Cochabamba, se levantaron contra los españoles, que tenían sus fuerzas reducidas y repartidas. Todos estos contratiempos provocaron posteriormente la dimisión de Goyeneche.

La Asamblea del Año XIII otorgó a Belgrano un sable con adornos que llevaba inscripto: “La Asamblea Constituyente al benemérito general Belgrano”, y además cuarenta mil pesos en propiedades del Estado. El prócer destinó esta suma a construir cuatro escuelas en Tanja, Salta, Tucumán y Santiago del Estero, y él mismo redactó el reglamento, que daba mucha importancia a la formación religiosa del alumnado.

Cuando los vencidos llegaron a Oruro, Goyeneche les informó que quedaban liberados de su juramento y que en consecuencia podían volver a luchar contra los Provincias Unidas del Río de la Plata. Solamente trescientos aceptaron esto ,los restantes siguieron hacia el norte y contribuyeron de distintas maneras a la causa de la Revolución.

Si Belgrano en vez de quedar en Salta, según dijo al gobierno por falta de elementos para continuar luchando, hubiese atacado a los realistas, los habría hallado débiles y desorganizados, pero merced a la actitud patriota, pudieron rehacerse con los refuerzos enviados desde Lima y lograr dos triunfos decisivos en el Alto Perú.

EXODO JUJEÑO

ÉXODO JUJEÑO
Tras la inauguración de las Baterías del Rosario, Belgrano recibe la orden de hacerse cargo del Ejército del Norte, El estado de las tropas era desastroso y la población misma se mostraba renuente a colaborar, Nuevamente Belgrano se destacó en su carácter de organizador, y, sin que Buenos Aires, amenazada desde Montevideo, pudiese enviar auxilio, logró cohesionar sus fuerzas y ganarse el apoyo y la simpatía popular.

Luego de avanzar hasta Jujuy, comenzó a organizar lo que luego se conocería como Éxodo Jujeño, emitiendo el 29 de julio un bando en el que ordenaba la evacuación de personas y bienes, con el fin de evitar la caída. Al enterarse de la entrada de los españoles en Suipacha, inició la retirada el 23 de agosto, siendo constantemente hostilizado por la vanguardia realista. El éxodo fue una demostración acabada del respeto de estos pueblos por el general y de su voluntad de sacrificio.

ÉXODO JUJEÑO
Durante la segunda expedición al Alto Perú llevada a cabo por el ejército del Norte, a cuyo frente estuvo el general Belgrano, se produjo lo que la historia ha dado en llamar «éxodo jujeño», que comenzó en los primeros días de agosto de 1812 y finalizó el día 23 de ese mes con la salida del ejército, los últimos en abandonar el lugar.

Esta penosa retirada se produjo ante el inminente peligro de una invasión del ejército realista que, bajo las órdenes de José Manuel de Goyeneche, amenazaba caer sobre el norte argentino.

El 29 de julio anterior, Manuel Belgrano, instalado con su ejército en la provincia de Jujuy, publicó un atemorizador bando por el cual se ordenaba la evacuación total del lugar, para que cuando los realistas llegasen «…la provincia sólo fuera campo de silencio y desolación». Por medio del mencionado bando se ordenaba: a los hacendados, retirar todo el ganado que hubiera en las propiedades rurales («fundos»), vacuno, caballar, mular y lanar; a los labradores, extraer todas las cosechas; a los comerciantes, «enfardelar» y remitir los efectos propios y ajenos sin perder un momento, pues lo que quedara afuera sería quemado, sin averiguar su pertenencia, junto a todos los enseres que no pudieran ser transportados.

Todo debía cumplirse con la más extrema urgencia y bajo pena de ser declarado (quien no cumpliera las órdenes) traidor a la patria.

El 23 de agosto se retiraron las tropas y voluntarios que, al mando de Díaz Vélez, cuidaron por la retaguardia a los últimos jujeños que abandonaban su terruño.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Batalla de Huaqui Las Guerras de la Independecia Argentina Resumen

Batalla de Huaqui: Las Guerras de la Independecia Argentina

La guerra en el Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia). Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de Salta.

Problemas políticos en el ejército patriota
La situación existente en Buenos Aires a fines de 1810 —la derrota y desplazamiento del sector morenista—, repercutió desfavorablemente en el seno del ejército patriota que se encontraba en el Alto Perú.

El jefe supremo de tal ejército, Juan José Castelli, pertenecía al grupo derrotado políticamente en Buenos Aires; mientras que el comandante militar (Antonio González Balcarce) y el segundo (Juan José Viamonte), pertenecían al grupo saavedrista, triunfante en la antigua capital virreinal. Sin embargo, Saavedra no se decidió a ordenar la destitución de Castelli, pues «hubiera sido muy arriesgada, y acaso ocasionado mayores males en el Ejército, si no hubiera sido obedecida (…)».

Al iniciarse el mes de junio de 1811, la situación militar en el Alto Perú marchaba hacia un desenlace definitivo. Pese a la división que los enfrentamientos políticos introdujeron en las filas del ejército revolucionario, Castelli resolvió atacar a las fuerzas realistas del general José Manuel Goyeneche.

Pese a que desde el 16 de mayo existía un armisticio entre los dos ejércitos, pero esa tregua había sido objeto de repetidas violaciones por los dos lados. Ambos ejércitos estaban separados por el río Desaguadero, en las cercanías del lago Titicaca, límite entre los virreinatos del Perú y del Río de la Plata.


El desastre de Huaqui
El 17 de junio de 1811 se celebró una Junta de Guerra en el cuartel general patriota, situado en la localidad de Huaqui. El 19 de junio, dos divisiones patriotas, al mando de Viamonte y Eustaquio Díaz Vélez, iniciaron el avance y acamparon en la quebrada de Yuraicoragua, a la espera de las otras divisiones al mando de Castelli y González Balcarce.

Mientras tanto, una columna de jinetes cochabambinos, capitaneados por Francisco del Rivera, cruzaban por un puente improvisado el río Desaguadero para intentar atacar por la retaguardia al ejército realista de Goyeneche.

El ejército patriota contaba con seis mil hombres, pero gran parte de ellos eran reclutas altoperuanos desprovistos de suficiente instrucción militar y armamento. Es más, la división reserva del ejército estaba integrada totalmente por indios que, armados con palos y chuzas, habían sido incorporados al ejército como improvisados combatientes.

Por su parte, el ejército de Goyeneche dividió a sus ocho mil efectivos en tres columnas de asalto, que en la noche del 19 de junio cruzaron silenciosamente el Desaguadero por el denominado Puente del Inca. Entonces, las fuerzas patriotas fueron sorprendidas en su accionar.

El 20 de junio de 1811 las tropas realistas atacaron a las fuerzas patriotas en todos sus flancos. Los reclutas altoperuanos y los indios se dispersaron rápidamente. Tras cinco horas de lucha, los batallones de Viamonte y Díaz Vélez cedieron y emprendieron la retirada, pese a la llegada tardía de Del Rivero con su caballería (que había*»vuelto a traspasar el Desaguadero). Al caer la noche, las tropas patriotas se en cuentran dispersas por los montes y caminos.

Los jefes patriotas —Castelli, Balcarce, Díaz Vélez y Viamonte—, emprendieron la retirada por caminos separados acompañados por los pocos soldados fieles a la disciplina.

El desastre de Huaqui, conocido también como del Desaguadero, provocó la pérdida del Alto Perú para el movimiento revolucionario, y dejó abierta la puerta para la invasión a Jujuy, Salta, Tucumán y la propia Buenos Aires. La Junta porteña ordenó la destitución inmediata de Castelli.

El 26 de agosto de 1811, el propio presidente de la Junta, Cornelio Saavedra partió rumbo al Noroeste para organizar personalmente la organización de la resistencia contra el ejército de Goyeneche. Mientras tanto, los escasos restos del ejército retrocedían hacia Jujuy bajo la dirección de Juan Martín de Pueyrredón.

El general Goyeneche fue nombrado primer conde de Huaqui por esta victoria. Este jefe realista había nacido en la peruana Arequipa; su padre era un rico hacendado y propietario de minas nacido en la Península.

Un cambio de planes
Saavedra dejó la ciudad de Buenos Aires el 26 de agosto de 1811, acompañado por el comandante de Húsares Martín Rodríguez y otros veinte oficiales. Su alejamiento de la capital debilitó grandemente la posición del gobierno, dirigido por el grupo saavedrista.

esta ocasión fue aprovechada por los antiguos partidarios de Mariano Moreno para retomar la ofensiva; entre septiembre, octubre y noviembre de 1811 se produjeron una serie de sucesos que llevaron a la disolución de la Junta Provisional de Gobierno (transformada entonces en Junta Grande), la instalación del Triunvirato y el destierro (dentro de los límites del país) para Saavedra.

Cornelio Saavedra fue reemplazado en el mando del ejército del norte por Juan Martín de Pueyrredón, quien acababa de llegar a Jujuy con gran parte del tesoro de la Casa de la Moneda de Potosí. El pretendido ejército apenas si estaba compuesto por la división de Eustaquio Díaz Vélez y algunas milicias montadas.

El 19 de octubre de 1811, Pueyrredón pidió su relevo a la comandancia del ejército, deseoso por retornar a la capital. Mientras tanto el ejercito de Goyeneche no podía continuar con su avance pues estaba preocupado por reprimir una nueva sublevación en Cochabamba.

Fuente Consultada: Nuestra Historia Argentina – Las Campañas Militares – Fascículo 5 – Colección CosmiK

Batalla de Chacabuco Libertad de Chile San Martin O’Higgins Maipu

Batalla de Chacabuco: Libertad de Chile

Campaña a Chile y PerúEntrevista de GuayaquilExilio de San MartínSan Martín en Europa

Batalla de Chacabuco — El 10 de febrero todo el ejército estaba concentrado en Chacabuco. Se procedió en seguida al reconocimiento del terreno, aprovisionamiento de caballada y de camas para los que resultaran heridos en el encuentro.

Marcó del Pont entregó el mando del ejército realista al brigadier Rafael Maroto, por considerarlo más capaz, pero debido a tan reciente designación, no conocía sus fuerzas ni el escenario de la lucha.

Maroto llegó el día 11 a la hacienda de Chacabuco y se dedicó a reconocer el terreno, zona de serranías escarpadas. San Martín, para impedir que fuera auxiliado por las fuerzas que estaban diseminadas a lo largo de la Cordillera, decidió adelantar la batalla  y librarla el 12 de febrero de 1817, en vez del día 14.

Batalla de ChacabucoDividió sus fuerzas en dos cuerpos: la derecha al mando de Soler (con el grueso del ejército), y la izquierda dirigida por O’Higgins; ambos debían combinar su ataque.

El jefe chileno llegó primero a lo alto de la sierra que los separaba de los realistas, y al ver que Maroto se estaba concentrando, decidió atacarlo sin esperar la llegada de Soler, que debía atacar por el flanco para encerrar al enemigo (entre los dos jefes había resentimientos por cuestiones de competencia)

San Martín, al verlo comprometido en una lucha que le estaba siendo funesta, ordenó a Soler que apresurara la marcha y apoyó el ataque con los granaderos de Zapiola y de Necochea. Merced a esta acertada orden, los realistas fueron vencidos después de tres horas de lucha.

En el parte de batalla, San Martín decía: “En veinticuatro días hemos hecho la campaña pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile.»

Si no hubiera sido por la temeridad de O’Higgins, que desobedeció la orden de esperar a Soler, los realistas se hubieran rendido a discreción casi sin luchar, por la disposición de las fuerzas, pues San Martín, al decir de Mitre, ganaba por sus planes antes de entablar la lucha.

Al promediar el día, las tropas al mando de O’Higgins se encontraban en una lucha encarnizada. San Martín advirtió que O’Higgins se hallaba en peligro, y le gritó nerviosamente a su ayudante de campo: «Corra y diga a Soler que cargue el punto sobre el flanco enemigo». Soler acomete por la retaguardia, San Martín se desespera y cargando su cuerpo enfermo se confunde en un feroz combate, sable en mano, con las fuerzas enemigas. La carga furiosa de los granaderos terminó por despedazar a la resistencia española. El ejército realista, en medio del pánico, emprendió la retirada hacia el sur de Chile

Como consecuencia de este triunfo, cundió la alarma en Río de Janeiro  y Perú, se tomó Chile y se impidió un ataque realista por el Norte. Marcó del Pont, abandonado por todos, huyó de Santiago, pero fue apresado y remitido a San Luis y más tarde a Córdoba, donde murió en 182I.

San Martín adelantó a Santiago un escuadrón para poner orden, pues el populacho se entregó a excesos contra los realistas y el día 14 hizo su entrada en la capital. Al día siguiente convocó una asamblea de notables para designar director supremo; lo eligieron a él, pero no aceptó, manteniendo la línea de conducta que se trazara de “no admitir jamás mayor graduación que la que tengo, ni obtener empleo público, y el militar que poseo, renunciarlo en el momento en que los americanos no tengan enemigos”.

Entonces fue elegido O’Higgins, que designó ministros a Miguel Zañartú, del Interior, y al coronel José Zenteno, de Guerra y Marina. El gobierno argentino premió al héroe de Chacabuco con una pensión vitalicia para su hija Mercedes; ambos gobiernos le ofrecieron el grado de brigadier, que rechazó, aceptando solamente el de generalísimo del Ejército Unido (argentino-chileno), para poder continuar su empresa.

El Cabildo de Chile le donó una chacra, que aceptó con la condición de que la tercera parte del producto se destinara al hospital de mujeres.
En Santiago, por esta época, quedó instalada una filial de la Logia Lautaro.

Después de la batalla de Chacabuco, Soler en franca discrepancia con O’Higgins, fue llamado por Pueyrredón, medida a la cual no era ajeno el general San Martín.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

 

 

La Primera Batalla o Guerra de los Argentinos Colonia de Sacramento

La Primera Batalla o Guerra de los Argentino

Los gobernadores del Río de la Plata, temerosos del riesgo que significaba para Buenos Aires la banda oriental del río, extensa y despoblada, pidieron que se enviaran soldados para la defensa y colonos españoles para poblar. Nada se hizo. El Imperio no daba para más.

Confirmando esos temores, en 1658, corsarios franceses venidos del puerto de La Rochela intentaron desembarcar en Buenos Aires. Pero el gobernador español logró detenerlos con la ayuda de ciertos marinos holandeses que en forma pacifica traficaban en las aguas porteñas.

Poco después (1664) el francés Bartolomé Massiac, dueño de un garito de juego en la ciudad, elevó una prolija descripción al poderoso Colbert, ministro del rey Luis XIV. Sugería que Francia fundara un establecimiento permanente en el Plata.

«Buenos Aires es una pequeña ciudad de unas trescientas o cuatrocientas familias, que sólo tienen para su defensa doscientos soldados de guarnición (…) La ciudad no está cubierta ni protegida por ninguna muralla, trinchera o foso”, informaba.

Calculaba que el gobernador podía reunir 600 combatientes, más 400 indios de servicio, 300 mestizos y otros tantos negros esclavos. Sólo hay cien casas de habitantes adinerados, dice, el resto de la población vegeta en la pobreza y unas 2.000 mujeres casadas y solteras viven, la mayoría, de su trabajo o de sus amores secretos”.

«Los habitantes —continúa Massiac— son cuidadosos de sus personas, viven honestamente entre ellos y respetan a los extranjeros. Viven libres y en familia como en Francia: las mujeres prefieren casarse con un europeo antes que con un criollo porque los criollos son muy aficionados a las indias”.

La población está descontenta con el gobierno de Madrid, porque distribuye los buenos empleos entre los españoles de la Península y nada entre ellos, a no ser que paguen por obtenerlos. Desearían ser gobernados por un príncipe o un rey in dependiente.  Estas eran sin duda afirmaciones tan apresuradas como interesadas.

Colonia del Sacramento

Desde mediados del siglo XVII, altos funcionarios y mercaderes del Brasil proponían la conquista de Buenos Aires a fin de tener una factoría para el comercio con Potosí. Estas amenazas no eran ignoradas por las autoridades del Río de la Plata, cuando a fines de 1679 recibieron avisos desde el Paraguay y del Superior de la Compañía de Jesús, sobre el reclutamiento de una gran expedición en el puerto brasileño de Santos con destino al Río de la Plata.

Manuel Lobo, un militar de prestigio, vino al frente de la expedición que en 1680 fundó la Colonia Do Sacramento en la banda oriental del Río de la Plata, el centro histórico de la actual Colonia (Uruguay). Soldados, aventureros, indígenas y esclavos negros integraban el contingente fundador. Varios comerciantes flamencos, holandeses e ingleses llegaron de inmediato a la nueva factoría, dispuestos a explotarla.

Entre tanto, el gobernador de Buenos Aires, José de Garro, enterado por unos pescadores de la presencia de los portugueses, visitó a Lobo para hacer protesta formal de los derechos de España al territorio usurpado. Mientras daba aviso a los gobiernos de Santa Fe, Corrientes, el Tucumán y al superior de los jesuitas.

Garro juntó una fuerza considerable: 120 soldados y vecinos porteños, 300 cordobeses, 81 correntinos, 50 santafesinos, unos pocos indios quilmes de los vencidos en la reciente guerra calchaquí y 3.000 indios de las misiones del Paraguay que venían mandados por sus caciques y acompañados por los confesores jesuitas quienes ejercían la verdadera autoridad sobre esa tropa.

Con el apoyo del cabildo, Garro tomó la decisión de atacar. No había tiempo de preguntar a España o a Lima si estaban de acuerdo. Por eso puede decirse que ésta, como ha escrito Félix Luna, es la primera guerra de los argentinos, tanto por la iniciativa de pelear en defensa del territorio, como por la composición de la tropa mencionada más arriba.

El ataque se produjo en la noche del 6 de agosto. Previamente el gobernador, en el lenguaje caballeresco de la época, intimó a Lobo el desalojo de la Colonia. Bastante menos caballeresco resultó el final de la lucha, pues se permitió saqueo libre, aprovechado por los indios tapes para ensañarse con la guarnición portuguesa vencida. Más de un centenar de lusitanos había muerto.

La victoria llenó de júbilo a los rioplatenses. Pero el esfuerzo pronto se vio defraudado: España, que al enterarse de la usurpación había dado instrucciones de desalojar a sangre y fuego a los portugueses, cedió ante la reacción enfurecida del rey de Portugal.

En efecto, Pedro II de Braganza, apenas supo lo ocurrido en Colonia, amenazó a España con una guerra. Carlos II cedió, desautorizó al gobernador de Buenos Aires y devolvió la Colonia a Portugal. Ambos reinos se comprometieron a discutir los límites de Tordesillas, pero este compromiso se postergó y la Colonia Do Sacramento fue reconstruida y repoblada por los portugueses.

El siglo XVII concluía en el Río de la Plata con una importante experiencia de autogestión victoriosa, seguida por una decisión de la metrópoli que resultaba incomprensible a los ojos de los criollos, pues se había gestado en la Península según los intereses europeos y no de acuerdo a los intereses netamente americanos.

Buenos Aires se acomodó a las nuevas circunstancias y se estableció una buena comunicación entre ambas costas ribereñas. Sin embargo esta fundación portuguesa genero tres guerras regionales de repercusión internacional. (Tratado de Permuta)

Fuente Consultada: La Argentina Historia del País y de Su Gente de Maria Saénz Quesada

Principios de la Lucha Guerrillera Concepto y Aplicacion

Principios de la Lucha Guerrillera – Che Guevara

Che GuevaraErnesto «Che» Guevara, 1928-1967 Revolucionario Marxista y Líder Guerrillero

  1. Esencia de la lucha guerrillera.
    La victoria armada del pueblo cubano sobre la dictadura batistiana ha sido, además del triunfo épico recogido por los noticieros del mundo entero, un modificador de viejos dogmas sobre la conducta de las masas populares de la América Latina, demostrando palpablemente la capacidad del pueblo para liberarse de un gobierno que lo atenaza, a través de la lucha guerrillera.
  2. Consideramos que tres aportaciones fundamentales hizo la Revolución Cubana a la mecánica de los movimientos revolucionarios en América, son ellas:

1º. Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.

2º. No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.

3º. En la América subdesarrollada, el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo.

De estas tres aportaciones, las dos primeras luchan contra la actitud quietista de revolucionarios o seudorrevolucionarios que se refugian, y refugian su inactividad, en el pretexto de que contra el ejército profesional nada se puede hacer, y algunos otros que se sientan a esperar a que, en una forma mecánica, se den todas las condiciones objetivas y subjetivas necesarias, sin preocuparse de acelerarlas. Claro como resulta hoy para todo el mundo, estas dos verdades indubitables fueron antes discutidas en Cuba y probablemente sean discutidas en América también.

Naturalmente, cuando se habla de las condiciones para la revolución no se puede pensar que todas ellas se vayan a crear por el impulso dado a las mismas por el foco guerrillero. Hay que considerar siempre que existe un mínimo de necesidades que hagan factible el establecimiento y la consolidación del primer foco.

Es decir, es necesario demostrar claramente ante el pueblo la imposibilidad de mantener la lucha por las reivindicaciones sociales dentro del plano de la contienda cívica. Precisamente, la paz es rota por las fuerzas opresoras que se mantienen en el poder contra el derecho establecido.

En estas condiciones, el descontento popular va tomando formas y proyecciones cada vez más afirmativas, y un estado de resistencia que crista-liza, en un momento dado, en el brote de lucha provocado inicialmente por la actitud de las autoridades.

Donde un gobierno haya subido al poder por alguna forma de consulta popular, fraudulenta o no, y se mantenga al menos una apariencia de legalidad constitucional, el brote guerrillero es imposible de producir por no haberse agotado las posibilidades de la lucha cívica.

El tercer aporte es fundamentalmente de índole estratégica y debe ser una llamada de atención a quienes pretenden con criterios dogmáticos centrar la lucha de las masas en los movimientos de las ciudades, olvidando totalmente la inmensa participación de la gente del campo en la vida de todos los países subdesarrollados de América.

No es que se desprecien las luchas de masas organizadas, simplemente se analizan con criterio realista las posibilidades, en las condiciones difíciles de la lucha armada, donde las garantías que suelen adornar nuestras constituciones están suspendidas o ignoradas.

En estas condiciones, los movimientos obreros deben hacerse clandestinos, sin armas, en la ilegalidad y arrostrando peligros enormes; no es tan difícil la situación en campo abierto, apoyados los habitantes por la guerrilla armada y en lugares donde las fuerzas represivas no pueden llegar.

Guevara, Ernesto,
Obra revolucionaria,
México, Era, 1989, pp. 27-28.

Lista de los libros del Che que puedes descargar (todos juntos)
Biografía
A la juventud
Camilo Guevara
Carta del Che a Fidel Castro
Cuba
Discurso en las Naciones Unidas
Columna Vertebral de la Revolución
Diario del Che en Bolivia
El Socialismo
El Socialismo y el Hombre en Cuba
Ideología de la Revolución
La Guerra de Guerrillas
La Piedra
Mensaje a los Pueblos del Mundo
Política
Principios Generales
Reforma Universitaria y Revolución
Vieja MaríaAquí Para Bajar:

 

Biografia del «Che» Guevara Ernesto Su Asesinato en Bolivia

Biografía del «Che» Ernesto  Guevara y Magnicidio

Ernesto «Che» Guevara, 1928-1967
Revolucionario Marxista y Líder Guerrillero

«En toda revolución verdadera se triunfa o se muere»
Ernesto «Che» Guevara

Resumen Biográfico: Ernesto Guevara de la Serna nace el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. A los dos años de edad sufre su primer ataque de asma y a partir entonces sufrió de ese mal durante toda su vida.

La familia se muda en 1932 a la ciudad de Alta Gracia (Córdoba) por recomendación médica, pero su salud no mejoró.

biografia ernesto che guevara

En México como médico, conoció a Fidel Castro y se unió al grupo de revolucionarios cubanos. Creó y dirigió el grupo guerrillero de Sierra Maestra. Marchó sobre Las Villas, tomó Santa Clara y, a la caída de Batista, entró en La Habana (1959). Fue director del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y del Banco Nacional de Cuba.

Su educación primaria la hizo en su hogar, principalmente por su madre, Celia de la Serna. El se convirtió en un voraz lector de Marx, Engels y Freud que estaban todos disponibles en la biblioteca de su padre.

Es probable que haya leído algunos de sus trabajos antes de ir a la escuela secundaria (1941), el Colegio Nacional Deán Funes, Córdoba donde el fue bueno solo en literatura y deportes.

En su casa el estaba impresionado por los refugiados de la Guerra Civil Española y por la larga serie de crisis políticas en Argentina que culminaron en la dictadura de Juan Perón, a la cual los Guevara de la Serna estuvieron opuesto.

Che GuevaraEsos eventos e influencias produjeron en el joven Guevara un rechazo a la pantomima de la democracia parlamentaria y partidista, a el ejercito, a la oligarquía capitalista, y sobre todo al imperialismo norteamericano.

Aunque sus padres, notablemente su madre, fueron activistas anti-peronistas, el no tomo parte movimientos revolucionarios estudiantiles y mostró poco interés en la política en la Universidad de Buenos Aires (1947) donde el estudió medicina, primero con la intención de entender sus propias enfermedades y luego interesado en la lepra.

En 1949 el realizó la primera de largas jornadas, explorando el norte de Argentina en una bicicleta, y por primera vez estando en contacto con los pobres y los pocos sobrevivientes de las tribus indias.

En 1951, después de tomar sus penúltimos exámenes, el realizó una jornada mucho mas larga, acompañado por un amigo, visitó el sur de Argentina, Chile, donde conoció a Salvador Allende, Perú, donde trabajó por algunas semanas en el hospital de lepra de San Pablo , Colombia en la época de La Violencia, y donde el fue arrestado pero pronto liberado, Venezuela, y Miami.

El regresó a casa para sus últimos exámenes seguro de una sola cosa, que el no se quería convertir en un practicante clase-media.

El se graduó, especializándose en dermatología, y fue a La Paz, Bolivia, durante La Revolución Nacional que el condenó de oportunista.

De ahí el fue a Guatemala, ganándose la vida escribiendo artículos de viajes-arquelogía sobre las ruinas Mayas e Incas.

El llegó a Guatemala durante la presidencia socialista de Arbenz; aunque el era para entonces Marxista, lector de Lenin, el rechazó a unirse al Partido Comunista.

El vivió con Hilda Gadea, una Marxista de ascendencia India que avanzó su educación política, y le presentó a Nico López, uno de los compañeros de Fidel Castro.

En Guatemala el vio a la CIA en su trabajo como principal agente de la contrarrevolución y se confirmó en su opinión que la Revolución podía ser hecha solo por la insurrección armada.

Cuando Arbenz cayó, Guevara fue a Ciudad de México (Septiembre 1954) donde trabajó en el Hospital General.

Hilda Gadea y Nico López se le unieron, y el conoció a Raúl y Fidel Castro, entonces la política apareció, y se dio cuenta que en Fidel había encontrado el líder, que estaba buscando.

el che y fidel castroSe unió a otros seguidores de Castro en la granja donde los revolucionarios Cubanos estaban aprendiendo cursos de comando y entrenamiento profesional en guerra de guerrilla por el Capitán del Ejercito Español Republicano, Alberto Bayo, autor de Ciento cincuenta preguntas a un guerrillero, Habana 1959.

Bayo no solo se basó en su propia experiencia sino en las enseñanzas de Mao Tse-tung, y ‘Che’, como el ere llamado para entonces, se convirtió en su alumno estrella y se convirtió en un líder de la clase.

Los juegos de guerra en la granja atrajeron la atención de la policía, todos los Cubanos y Che fueron arrestados, y luego liberados un mes después (Junio 1956).

Cuando ellos invadieron Cuba, Che fue con ellos, primero como doctor, y luego como Comandante del ejercito revolucionario.

El fue el mas agresivo, inteligente y exitoso de los oficiales guerrilleros, y el mas preocupado en enseñar a sus hombres educación Leninista.

Al triunfo de la Revolución, Guevara se convirtió en la mano derecha de Fidel Castro en el nuevo gobierno de Cuba.

Che organizó y dirigió el Instituto Nacional de la Reforma Agraria para administrar las nuevas leyes agrarias expropiando a los grandes terratenientes; participó en el Departamento de Industrias; y fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba.

En 1959 se casó con Aledia March y juntos visitaron Egipto, India, Japón, Indonesia, Paquistán y Yugoslavia.

De regreso en Cuba, como Ministro de Industrias el firmó (Febrero 1960) un pacto de negocios con la URSS que liberó a la industria azucarera Cubana de la dependencia del décimo del mercado de EE.UU.

De las experiencias que Che obtuvo durante la revolución cubana, nació un axioma: «No es necesario esperar hasta que todas las condiciones para la revolución existan, el foco insurreccional las puede crear».

Y como Mao Tse-tung, el creyó que el campo debe llevar la Revolución a las ciudades en países predominantemente agrícolas.

El Che escribió mucho sobre la creación del hombre nuevo, como condición necesaria para la Revolución, parte de su pensamiento se observa en: «El hombre realmente llega a su estado de completa humanidad cuando el produce, sin ser forzado por necesidad física a venderse a si mismo como mercancía».

Che estuvo en varios países Africanos, notablemente en el Congo, donde el luchó junto con Kinshasa en su revolución, allí llevo una fuerza de 120 Cubanos.

Luego de muchas batallas, los hombres de Kinshasa fueron derrotados por los mercenarios belgas, y en otoño de 1965 el le pidió a Fidel retirar la ayuda Cubana.

La última acción revolucionaria de Che fue en Bolivia. Che renunció a todo vinculo con Cuba, y luego de entrenar en las sierras Cubanas, partió hacia Bolivia, con su ejercito internacionalista. El intentó termino en su captura y posterior ejecución un día luego.

Por su apariencia salvaje, romántica y revolucionaria, Che se convirtió en una leyenda y un ídolo para los jóvenes revolucionarios de todo el mundos, en un ejemplo de lucha y revolución, como única esperanza para acabar con la explotación capitalista, y conseguir la construcción de una sociedad mas justa, digna e igualitaria; La Sociedad Comunist.

che guevara

En 1960 cuando escribía sobre la guerra revolucionaria, pensaba:

Podrá en ciertos casos el guerrillero mantener su trabajo de épocas de paz, pero esto es muy difícil; prácticamente, la guerrilla suburbana es un grupo de hombres que ya está fuera de la ley, que tiene complexión de ejército, situado en las condiciones tan desfavorables que hemos descrito.

La importancia de una lucha suburbana ha sido muy desestimada, pero es extraordinaria. Un buen trabajo de este tipo, extendido sobre una amplia área, paraliza casi completamente la vida comercial e industrial de ese sector y coloca a la población entera en una situación de intranquilidad, de angustia, de ansias casi del desarrollo de sucesos violentos para salir de esa espera.

Si desde el primer momento del inicio de la guerra se piensa en la posibilidad futura y se van organizando especialistas en este tipo de lucha, se garantizará una acción mucho más rápida y por tanto un ahorro de vidas y del precioso tiempo de la nación.

El foquismo, castro-guevarista (al que adhería Santucho), fue expuesto por el «Che» Guevara en El guerrillero: esencia de la lucha estratégica y tácticas guerrilleras, éste consistía en tres premisas básicas:

1) Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.

2) No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.

3) En la América subdesarrollada el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente en el campo.

Con los años la imagen del «Che» Guevara se idealizó, pero mientras para algunos representa la esencia del idealismo romántico, para otros simplemente fue un asesino que no reparó en los medios empleados para obtener sus fines.

Ejecución del Che Guevara en Bolivia

Che Guevara: La muerte de un idealista

El 9 de octubre de 1967 el mundo era sorprendido con la noticia de la muerte de Ernesto Guevara, quien bajo el apodo de “El Che” se había convertido en vida en una de las figuras políticas y revolucionarias que a lo largo de los años ha despertado grandes pasiones.

Durante años, una serie de morbosas fotografías de los últimos momentos con vida del Che, incluso aquella que lo retrata fallecido sobre una gran pileta de lavado, han recorrido el mundo alimentando al mito que encierra la historia de este médico argentino que decidió dedicarse a la política y participar activamente en la Revolución Cubana de los años cincuenta.

muerte de Ernesto Guevara

Las circunstancias que giraron en torno a su muerte demuestran que fue un hombre que lucho por sus ideales hasta el último aliento. El Che Guevara había sido tomado prisionero por los militares del ejército boliviano durante el combate desarrollado en Quebrada del Yuro.

Como prisionero fue enviado a una escuela que se encontraba en un paraje en las cercanías de la aldea La Higuera, y recluido en una de las aulas en las que solían ser detenidos los guerrilleros, y donde al mismo tiempo se almacenaban los cadáveres de los guerrilleros muertos.

Al detenerlo, la misión de los militares ya había sido decidida, y el Che Guevara debía pagar con su sangre sus ideales, por lo que se realizó una suerte de sorteo entre los miembros del ejército para elegir al hombre que se encargaría de ejecutar al Che. El sargento Mario Terán fue el brazo ejecutor de la misión.

Luego del asesinato, precisamente sucedido el 9 de octubre de 1967, el gobierno de Bolivia decidió anunciar públicamente la muerte de Ernesto Guevara, asegurando en el comunicado que su fallecimiento se había producido en medio de un combate.

Para difundir la noticia, previamente el cadáver del Che Guevara fue transportado en helicóptero a Vallegrande, y allí fue colocado sobre las piletas del lavadero del hospital Nuestro Señor de Malta.

Fue en aquel lugar donde el cuerpo sin vida de Guevara permaneció en exhibición pública durante dos jornadas consecutivas, momento en que el fotógrafo Freddy Alborta retrató para siempre aquella imagen que aún recorre el mundo.

Una vez finalizada aquella exhibición, el ejército procedió a hacer desaparecer el cuerpo sin vida del Che, como solía hacerse con el resto de los guerrilleros.

Con el correr de los años, y gracias a las investigaciones impulsadas por el gobierno cubano, finalmente el 28 de junio de 1997, un grupo de científicos cubanos junto al Equipo Argentino de Antropología Forense lograron hallar los restos de Guevara y de seis de sus hombres dentro de una fosa común ubicada en Valle Grande.

Hoy el cuerpo sin vida de este emblemático idealista, descansa en la un sepulcro ubicado en Santa Clara en el Memorial de Ernesto.

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AMPLIACIÓN: Su epopeya en Bolivia de casi un año, se le ubica en ese territorio abandonado de la mano de Dios, su Cuartel General se convierte en una trampa para él mismo.

Se mantiene en constante movimiento en los días finales, pero la guerrilla es buscada y cazada con celo, con profesionalismo, con infinitos recursos técnicos.

Su final es heroico si se tiene en cuenta que en ningún momento deja de combatir, y que cae muy mal herido en manos del «Enemigo» y que, finalmente, no se le fusila; más bien se le asesina.

En su libro Mi amigo el che, Ricardo Rojo, un abogado argentino amigo de Ernesto Guevara, narra en un par de páginas el trágico, dramático final. Es un final conocido. Se duda entre llevarlo a una ciudad próxima donde se le pueda curar y luego someter a juicio o matarlo en el lugar en que se encuentra a fin de que no pueda dar lugar a la espectacularidad de un acontecimiento de resonancia mundial, como sería el juicio contra Ernesto «che» Guevara.

Se opta por la última solución: matarlo donde se encuentra. Una ráfaga de ametralladora lo cruza de arriba a abajo, hiriéndolo mortalmente en el cuello con varios disparos. Esto lo hace el capitán Gary Prado Salgado, jefe de la compañía de «rangers» del 2o Regimiento, que capturó al che. El tiro de gracia se lo da el coronel Andrés Selnich, comandante del Tercer Grupo Táctico que participó en el cerco y captura del precioso prisionero. Selnich es el superior jerárquico del primero.

En seguida se toman algunas fotografías que han recorrido el mundo. El che se encuentra acostado en el suelo, con la cabeza apoyada en un muro, semi cubierto de la cintura para abajo. Tiene los ojos semicerrados y su boca dibuja una leve sonrisa. Los disparos de la ametralladora y el tiro de gracia dieron nacimiento al mito: el che vive.

Y dondequiera que haya campesinos, hombres, que esperen ser «liberadores», hay una velita votiva encendida junto a la imagen del che o en su memoria, a falta de una imagen. El mito dice que el che vive…
Gregorio Goldenberg.

La muerte del Che Guevara significó el derrumbe total de la facción cubana que intentaba exportar la revolución al estilo castrista.

El Partido Comunista Boliviano, que estuvo a punto de dividirse entre los partidarios del Che y los dirigentes locales que contaban con maniobras más lentas y seguras (estaban infiltrando las fuerzas armadas de Bolivia y se mantenían en estrecho contacto con los grupos terroristas de Chile, Argentina, Perú, Brasil y Uruguay), terminó por unificarse con poca pérdida: sólo un grupo se escindió y tomó la iniciativa guerrillera, comandado por los hermanos Peredo.

Tampoco ellos encontraron apoyo popular y sus guerrillas fueron liquidadas en muy corto tiempo.
El oficial del ejército boliviano Joaquín Zenteno Anaya, quien comandaba el distrito militar de Santa Cruz de la Sierra en 1967, y dirigió las eficaces acciones antiguerrilleras que determinaron la derrota del Che Guevara y, posteriormente, la de Inti Peredo, quedó en la mira de los terroristas internacionales.

En efecto, ya retirado del servicio activo, pasó a servir en el cuerpo diplomático de su país, llegando a ser embajador de Bolivia en París.

El 11 de mayo de 1976, dos asesinos provistos de armas automáticas lo acribillaron, junto con su chofer, cuando subía a su automóvil para dirigirse a su embajada. Los asesinos posteriormente publicita-ron su crimen identificándose como miembros de una supuesta «Brigada Internacional Che Guevara».

Lista de los libros del Che que puedes descargar (todos juntos)
Biografía
A la juventud
Camilo Guevara
Carta del Che a Fidel Castro
Cuba
Discurso en las Naciones Unidas
Columna Vertebral de la Revolución
Diario del Che en Bolivia
El Socialismo
El Socialismo y el Hombre en Cuba
Ideología de la Revolución
La Guerra de Guerrillas
La Piedra
Mensaje a los Pueblos del Mundo
Política
Principios Generales
Reforma Universitaria y Revolución
Vieja MaríaAquí Para Bajar

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EL «CHE» COMO SÍMBOLO Entre Los elementos que resultaron de los procesos de cambio, la imagen del Che Guevara es posiblemente uno de las más impactantes.

Y nos referimos no tanto a la ideología del Che o a sus acciones políticas, ya que en la actualidad son muy pocos los jóvenes que adhieren a su ideario en América latina o en la Argentina, sino a la imagen emblemática del Che, que ha recorrido y sigue recorriendo el mundo despertando múltiples adhesiones.

Es posible encontrar esta imagen en remeras que se venden indistintamente en Alemania, África o la Argentina. También puede ser hallada como graffiti en casi cualquier país del mundo.

Y quienes usan las remeras o pintan las paredes están lejos de adherir al comunismo y mucho menos están dispuestos a tomar las armas para derrocar al gobierno autoritario o dictatorial de turno.

Entonces, ¿por qué los jóvenes exhiben esta figura o imagen?

La adhesión a la imagen del Che responde a una identificación con la rebeldía y la pureza de intenciones, y no con el comunismo o a la lucha armada.

Que Guevara haya abandonado la comodidad del palacio de gobierno cubano y haya arriesgado su vida en la sierra boliviana para concretar sus ideales de lograr una sociedad más justa, hizo y hace que muchos jóvenes se sientan atraídos por él.

Las remeras y los pósters con la imagen de Guevara son, como los discos y otros objetos, productos comerciales, y como tales recorren el mundo permitiendo que los jóvenes los adopten como una manera poco esforzada de manifestar su rebeldía.

Sería errado suponer que no existieron otras influencias significativas. Si nos situamos en la Argentina, algunas de éstas tuvieron lugar durante los oscuros años de la dictadura militar y otras en democracia.

Azules y Colorados Enfrentamiento entre militares Ongania contra los

Azules y Colorados: Enfrentamiento entre Militares – Onganía 

REVOLUCIÓN ARGENTINA: Golpe Militar de Juan Carlos Onganía: La Caída del Gobierno de Arturo Illia

Azules y colorados
Luego del derrocamiento de Arturo Frondizi, entre 1962 y 1963, ejerció la presidencia María Guido. En ese momento, las tensiones internas del Ejército se tensaron hasta el conflicto armado. Por un lado estaban los «azules», quienes consideraban al peronismo como un posible recurso en contra del avance del comunismo debido a su raigambre católica y nacional. Por otro lado, los «colorados», que eran acérrimos antiperonistas,  consideraban el peronismo una especie de antecedente del comunismo, Luego ce enfrentamientos que llegaron a tener como escenario algunas plazas de la Capital Federal  predominaron los azules, acaudillados por el general Juan Carlos Onganía.

Juan Carlos Ongania Presindente de facto argentino

El jefe de los “azules” : El año 1962 encuentra a Onganía como comandante de la División Blindada y del Cuerpo de Caballería en Campo de Mayo, la dad operativa más importante del país. Las Fuerzas Armadas ha: depuesto al presidente Frondizi y José María Guido había asumido la primera magistratura ante la Corte Suprema de Justicia. Onganía en desacuerdo con que los militares gobernasen de manera directa, alertó a otros generales que defendería al nuevo presidente. Comenzó así su protagonismo político dentro del Ejército.

En septiembre de ese año dirigió un levantamiento de Campo de Mayo, en oposición a quienes intentaban postergar sin plazo el llamado a elecciones. Usando la designación de las maniobras y juegos de táctica militar, los sublevados adoptaron para sí el apodo de “azules” que sus oponentes fueron llamados “colorados”.

El día 21 Guido ofreció su renuncia, pero Onganía la rechazó. La Aeronáutica, sumará azules, bombardeé un acantonamiento colorado en San Antonio de Padua y los tanques Sherman, al mando de Onganía libraron breves pero intensos combates en Buenos Aires y La Plata y derrotaron a los colorados. Por medio del famoso Comunicado 150, redactado por Mariano Grondona, los vencedores se comprometieron a velar “para que el pueblo votara libremente y que esa voluntad sea respetada por todos”.

El bando azul derrotó definitivamente a los colorados —con fuerte implantación en la Armada, aún bajo la influencia de Isaac Rojas— en abril de 1963. El triunfo de Onganía permitió restaurar la disciplina interna y puso fin a un período deliberativo en las Fuerzas Armadas. El jefe azul fortaleció su liderazgo y fue designado comandante en jefe interino del Ejército. La poca antigüedad de Onganía en la fuerza obligó a la mayoría de los generales a pedir su retiro. El nuevo comandante, además, dispuso el retiro obligatorio de una importante cantidad de oficiales “poco confiables”.

En septiembre de 1963 fue confirmado en el cargo, pocos días antes de que Arturo Illia asumiera la Presidencia. El 10 de enero de 1964 alcanzó el grado de teniente general. Fue de los pocos militares que, en el siglo XX, alcanzaron ese grado sin haber cursado en los institutos de Estudios Superiores, de Guerra o Técnico.

Durante el gobierno de Illia, Onganía realizó extensos viajes. Visitó Taiwán y el Japón, en junio de 1964. También conoció Alemania Occidental, Francia, España e Inglaterra. En agosto llegó a Washington y asistió a la conferencia de la Escuela Militar de West Point, donde pronuncié un discurso que describía las “Relaciones entre civiles y militares”. Ese mismo año visitó el Brasil, donde acababa de establecerse una dictadura, y en septiembre de 1965 participé de la reunión continental de ejércitos, realizada en el Perú.

En abril se había producido el desembarco norteamericano en Santo Domingo, capital de la República Dominicana. “Hay que evitar otra Cuba”, fue la consigna que el general Onganía tomó como propia, adherido a la doctrina contrainsurgente de las “fronteras ideológicas”, impulsada por el Pentágono. Presionó para que la Argentina enviase tropas a Santo Domingo, pero no tuvo éxito.

El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy

GOBIERNO DE ONGANÍA: VIDEO LA NOCHE DE LOS BASTONES LARGO