La Revolución Argentina

Origen de la Guerrilla en Argentina La Triple A Montoneros Lopez Rega

Origen de la Guerrilla en Argentina
Y La Triple A Montoneros Lopez Rega

Miradas sobre el ser «subversivo»: Los militares y quienes los apoyaban definían como «subversivo» a todas aquellas personas y aquellos actos que atentaban contra lo que creían eran valores «morales y espirituales de la civilización occidental y cristiana». Dado que su concepción de esos valores era tan rígida como estrecha, «subversivo» podía ser tanto un intelectual o un militante marxista por sus ideas, como un rockero por su pelo largo; una joven que usaba minifalda, como una pareja divorciada; un defensor de la democracia, como un judío.

Con tales argumentos, la represión del régimen se hizo cada vez más general e indiscriminada. «El problema político se concentró sobre un tema fundamental: qué hacer con la masa mayoritaria que apoyaba a Perón y que rechazaba obstinadamente su apoyo a las diversas y variadas alternativas políticas que unos y otros imaginaron para seducirla. Durante dieciocho años fueron estériles los esfuerzos para encontrar una fórmula supletoria a la que apoyaban fervientemente las masa mayoritarias.»

José Luis Romero

Versión Para Móviles
Origen de
Los Montoneros
La Noche de los
Bastones Largos
El Golpe de
1976
Terrorismo de
Estado
Tercer Gobierno De
Juan Perón
Masacre de
Trelew
Gobierno de Isabel
Perón
La Democracia
Argentina
Secuestro de
Aramburu

La guerra de guerrilla en la Argentina hay que situarla entre las más sangrientas de las últimas décadas en América Latina. Existen estadísticas muy aproximadas en cuanto al número de enfrentamientos entre los ejércitos guerrilleros y regulares y atentados, pero se pierde precisión en el momento de determinar el número de muertos en los diez años de lucha.

Las cifras varían entre 7.000 y 30.000 conforme a la evaluación de los números que manejan las partes, aunque este último dato está distorsionado por haberse producido en medio de la «guerra psicológica» desarrollada paralelamente con la pelea armada.

El ex presidente Jorge Rafael Videla -responsable de la organización de la lucha antiguerrillera- dijo en 1979 que «el enemigo había tenido 8.500 bajas» a las que habría que agregar 1.797 muertos civiles y militares, blancos de la acción guerrillera.

En este último rubro cayeron en combate con la guerrilla 656 hombres de las fuerzas armadas y de seguridad, cifra que supera a las bajas militares registradas en la guerra de Las Malvinas contra Inglaterra en 1982.

rodolfo galimbertiCon el solo propósito de clarificar este trágico balance habría que aportar las declaraciones del dirigente montonero Rodolfo Galimberti en 1978 estimando en 4.000 las pérdidas en hombres de la guerrilla en enfrentamientos directos con el ejército regular.

Como en este dato sólo se incluyen las bajas en «enfrentamientos directos’ ‘ queda un margen de víctimas producidas en «acciones no convencionales», una de las características esenciales de la guerra de guerrilla practicadas por los dos bandos en lucha, que quedan inmersas en el rubro de ‘ ‘desaparecidos’ ‘, tema esencial -y aún no aclarado en cifras fehacientes- para llegar al balance definitivo y real de los muertos en la guerra que tuvo a la Argentina por escenario.

Si unimos a los 1.797 muertos reconocidos en el «bando regular» con las 8.500 bajas «del enemigo» denunciadas por el comandante de la lucha antiguerrillera, general Jorge Rafael Videla, la cifra -digamos oficial- de muertos sería de 10.297.

De confirmar la Justicia lo denunciado por la Comisión Argentina de los Derechos Humanos, habría que sumar a la nómina de muertos los 7.671 hombres y mujeres colocados en situación de «desaparecidos» con lo que el total llegaría a 17.968.

Los principales núcleos (Montoneros y ERP) llegaron a tener 20.000 hombres sobre las armas, protagonistas de 5.000 acciones bélicas (atentados dinamiteros, copamientos de unidades militares, secuestros y crímenes individuales), con el agregado de dos años de «guerrilla rural» desarrollada en los montes de Tucumán entre 1974 y 1976.

En la guerrilla rural, el ERP colocó entre 3.000 y 5.000 combatientes, en tanto que el Ejército regular con el aporte de la Gendarmería y la policía tucumana inició la batalla con 2.500 efectivos y la terminó con 4.800 hombres.

La guerrilla argentina contó con una base financiera de 120 millones de dólares, fondo logrado en base a secuestros de empresarios, en uno de los cuales -el de los hermanos Jorge y Juan Carlos Born- se consiguieron 60 millones, en concepto de rescate. Unos 20 millones de este total de 120 millones de dólares surgieron de acciones de comando contra bancos e instituciones financieras.

El «síndrome de la guerrilla» en la Argentina, comenzó a partir de 1966 junto al desarrollo de esta clase de movimientos en Latinoamérica, respondiendo a la estrategia política del comunismo internacional concretada en la Conferencia Tricontinental de La Habana y que determinó la constitución, un año después, de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS).

Un documento público de OLAS señalaba que los objetivos eran los de «propiciar la lucha armada revolucionaria en América Latina, promoviendo una estrategia conjunta de los movimientos revolucionarios».
El primer atisbo de esta estrategia en fa Argentina se produjo ese mismo año de 1967 -casi coincidente con la guerrilla del «Che» Guevara en Bolivia-en los montes de Salta.

Fue un foco guerrillero desarticulado prontamente por tropas de la Gendarmería, donde perdió la vida el ex periodista Jorge Masetti, un argentino que cubrió para «Radio El Mundo» de Buenos Aires la guerrilla de Fidel Castro en Sierra Maestra, incorporándose a sus fuerzas una vez terminada la lucha. Masetti llegó a ocupar la dirección de la Agencia Latina de Noticias, órgano oficial del gobierno cubano. Masetti, que se había iniciado en el periodismo como redactor de la desaparecida Agencia Periodística Argentina (APA) dirigida por el conocido relator deportivo Luis Elias Sojit, era el comandante de la guerrilla salteña y de hecho se convirtió en el primer guerrillero argentino muerto en acción, meses antes de que corriera la misma suerte en Bolivia, el «Che» Guevara.

Fue la primera «señal roja» de que la guerrilla comenzaba a hacerse presente en la Argentina respondiendo a la estrategia política de OLAS.

timoteo vandorHubo dos señales claras de que la guerrilla se oponía a cualquier tarea política destinada a conseguir el fin del largo impase representado por la caída del peronismo en 1955 y el exilio de Juan Perón en España. El asesinato de Augusto Timoteo Vandor. secretario general de la CGT en 1969. marcó la eliminación de un dirigente sindical embarcado en la línea de lograr la reconciliación nacional, aun a costa del alejamiento de Perón.

El otro hecho fundamental fue el secuestro y asesinato del teniente general Pedro Eugenio Aramburu que en 1970 surgía como el «hombre de reserva» capaz degeneral Juan Carlos Onganíaconvertirse en el puente entre el gobierno del general Juan Carlos Onganía -en franco desgaste- y una nueva situación política que pusiera fin a 15 años de desencuentros argentinos.

Coincidiendo con la muerte de Aramburu perpetrada por Montoneros, la guerrilla realizó dos demostraciones
de su poder de movilización militar. En ese mismo año de 1970, comandos guerrilleros coparon las localidades de La Calera (Córdoba) y de Garín (Gran Buenos Aires en dos acciones espectaculares que calaron hondo en la psicología de la gente en cuanto se trataba de un abierto desafío al gobierno y a sus fuerzas de seguridad.

La Argentina transitó, a partir de entonces, en un camino destinado a dar elecciones libres levantando la interdicción al peronismo y si bien se registraron «turbulencias» guerrilleras, la situación parecía ser controlada. La policía logro la detención de 1.700 dirigentes de la guerrilla de sus ramas política y militar de los cuales 600 fueron condenados por la justicia.

Orígenes de la guerrilla
Según María Sáenz Quesada
El pensamiento en los setenta se había radicalizado merced a la prédica de los sindicatos «clasistas» y del peronismo revolucionario de John William Cooke. Lo notable era ahora la apasionada inclinación por los métodos violentos de los jóvenes de clase media, provenientes en muchos casos de familias antiperonistas.

«El deber de todo cristiano es ser revolucionario y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución», sostenía Cristianismo y Revolución, periódico que preconizaba la «acción violenta» contra la violencia institucionalizada» y que se editó entre 1966 y 1969.
El Ejército Revolucionario del Pueblo, de raíces trotskistas, había sido fundado por Mario Roberto Santucho, un profesional santiagueño que actuaba en la Universidad de Tucumán. La acción del ERP pasó de los operativos de reparto a los villeros de alimentos confiscados a las multinacionales, a una serie de graves atentados, como el secuestro y asesinato del director general de la empresa FIAT Argentina, Oberdan Sallustro, y el asesinato del general Juan Carlos Sánchez, jefe del Segundo Cuerpo de Ejército (Rosario).

El ERP contaba con el apoyo de los tupamaros uruguayos y el MIR chileno cuando acometió la formación de un foco guerrillero en Tucumán, una provincia que se consideraba adecuada para seguir la recomendación del Che Guevara: «Crear uno, diez, cien, mil Vietnam en América latina oprimida por el imperialismo norteamericano».

Por otra parte estaban las «formaciones especiales» peronistas: las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), fundadas por Roberto Quieto, admirador de Guevara; las Fuerzas Armadas Peronistas FAP) inspiradas en el pensamiento de Cooke. Montoneros terminó absorbiendo a las otras organizaciones armadas del peronismo.

Esta organización subversiva que se había propuesto devolver el poder a Perón estaba integrada por jóvenes de clase media, catóacos y nacionalistas. Fue aconsejada por el padre Mugica antes de que éste rechazara la lucha armada como método político12. El asesinato de Aramburu resultó una suerte de prueba iniciática que consagró a Montoneros como a combatientes dignos de respeto.

EN SINTESIS: La conjunción de tres factores aparentemente desvinculados entre sí pero con un punto en común, el antiimperialismo, creó el escenario propicio para el desarrollo de la lucha armada en la Argentina:

1- La coyuntura internacional surgida de la Guerra Fría que puso a Cuba en el eje de la discusión entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Esta circunstancia la llevó a tener un rol protagónico como motor de la lucha armada en Latinoamérica, realizada en beneficio de la política de la URSS: caracterizada por su impulso al paradigma de «liberación socialista», en contra de los EE.UU. estigmatizados como promotores del «imperialismo capitalista».

2- Las necesidades políticas de Perón, que recurrió a la violencia de las «formaciones especiales», buscando desestabilizar el gobierno de Lanusse para forzarlo a una negociación destinada a romper con la proscripción política en la que se encontraba. Al tiempo que impulsaba el justicialismo, cuya identidad nacionalista estaba materializada, entre otros aspectos, por el fuerte rechazo al imperialismo de los EE.UU., en coincidencia con la política antiimperialista cubana.

3-Finalmente una generación de jóvenes insatisfechos con el escenario político institucional argentino, quienes dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias volcaron sus esperanzas en la violencia como única vía para lograr los cambios económicos, sociales y políticos que proponían. La mayoría vio en la revolución cubana el paradigma del cambio social al que aspiraban. Para estos jóvenes el proceso cubano era la expresión más acabada del patriotismo, el americanismo y el antiimperialismo. Muchos de ellos de origen cristiano encontraron en las propuestas del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo el impulso necesario para adquirir un compromiso social militante afín a las organizaciones armadas de las que pasaron a formar parte.

Estos tres factores favorecieron el surgimiento de aproximadamente 17 organizaciones armadas, cinco de ellas tuvieron alcance nacional: FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), FAL (Fuerzas Armadas de Liberación), FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), Montoneros y el PRT-ERR (62) Las dos últimas fueron las que alcanzaron mayor desarrollo; aglutinando a la mayoría de las organizaciones. Aunque los primeros realizaron una corta experiencia en el monte tucumano, concentraron su actividad en los centros urbanos. Mientras, el PRT-ERP dio particular énfasis al foco rural y a los ataques a unidades militares, sin descuidar la realización de operaciones en el área urbana. (Fuente:Los llaman…Jóvenes Idealistas… de Victoria Villarruel)

Fuente Consultada:
Guerra de Guerrillas Operaciones – Grupos – Tácticas
Espacios y Sociedades del Mundo Política, Economía y Ambiente de C.V. Bertone de Daguerre y S.M. Sassone
Nota a Cargo: profesor Miguel Ángel Aguilar
La Argentina Historia del País y Su Gente María Sáenz Quesada

Revolución Libertadora 1955 Caida Gobierno de Peron Argentina

Revolución Libertadora – Caída Gobierno de Peron

LA REVOLUCIÓN LIBERTADORA: A pesar de triunfar en las elecciones de 1952 con el 60% de los votos, el gobierno peronista comenzaba ya a mostrar signos de debilidad, que se agudizaron con la muerte de Eva Perón. Además, el deterioro de la situación económica fue acompañado por un endurecimiento del régimen, que intensificó la persecución de los opositores.

En 1955, la escena política estaba dominada por el conflicto del gobierno con la Iglesia, iniciado un año antes, y con la oposición. En medio de ese clima se comenzó a delinear un golpe de estado. En septiembre, finalmente, una revolución encabezada por el general Lonardi derrocó a Perón.

ANTECEDENTE HISTÓRICOS: Uno de los componentes del clima de enfrentamiento político en los últimos meses del gobierno de Perón fue el uso por parte del presidente de virulentas apelaciones a la violencia. El punto culminante de esta escalada de violencia verbal se manifestó en el discurso del 31 de agosto, frente a una concentración popular en su apoyo.

ROBERT POTASH, en su libro «El ejército y la política en la Argentina»  escribía sobre la escalada de violencia en la última etapa del gobierno de Perón, en el año 1955. Allí Perón dijo:

«Con nuestra tolerancia exagerada, nos hemos ganado el derecho a reprimirlos violentamente. Y desde ya establecemos como una conducta permanente para nuestro movimiento: aquel que en cualquier lugar intente alterar el orden en contra de las autoridades constituidas, o en contra de la ley o de la Constitución, puede ser muerto por cualquier argentino. […] La consigna para todo peronista, esté aislado o dentro de una organización, es contestar a una acción violenta con otra más violenta. Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de los de ellos».

Este discurso -que, en cierta medida,  implicaba un reconocimiento de las críticas que los opositores hacían a su régimen- fue empañado de la autorización para que los líderes opositores hablaran por radio. Más allá de sus diferencias, la oposición política reaccionó con desconfianza y reclamó, como condición mínima para una tregua política, el restablecimiento de las garantías jurídicas, comenzando por el levantamiento del estado de guerra interno -una figura similar a la del estado de sitio, que permitía a Poder Ejecutivo suspender las garantías constitucionales y arrestar a individuos sir orden judicial-, vigente desde 1951. El gobierno consideró inaceptables estas demandas y mantuvo una línea de enfrentamiento que llegó a su apogeo retórico con el discurso de Perón del 31 de agosto de 1955.

La oposición, mientras tanto, organizaba el golpe de estado con la decisiva participación de oficiales del Ejército y, principalmente, de la Marina.

Por otro lado el general Pedro Eugenio Aramburu, director de sanidad militar, con mínimo apoyo y  sin tropa a su cargo decidió postergar la Revolución para el año próximo, a pesar de la fuerte expectativa existente y del miedo a represalias que hicieran imposible la sublevación.

Entonces llegó el turno del general Eduardo Lonardi (1896-1956), artillero que había estado preso en 1953. Tenía contactos en la guarnición de Córdoba, cuya oficialidad joven estaba dispuesta a salir antes de que fuera demasiado tarde: finalizado setiembre las municiones debían retirarse y no cabrían posibilidades hasta el año entrante.

Lonardi conversó con los marinos y fijó fecha el 16 de setiembre para tomar la Escuela de Artillería de Córdoba. Supuso y no se equivocó que en la situación crítica que vivía el gobierno bastaría crear un foco revolucionario para que las demás fuerzas se sumaran a los rebeldes. Cumplió su palabra y así comenzó la revolución.

El 16 de septiembre estalló el levantamiento en Córdoba, encabezado por el general Eduardo Lonardi. A pesar de que las tropas leales no pudieron sofocarlo, el levantamiento no consiguió extenderse. La mayoría del Ejército procuraba no intervenir, pero la Marina se movilizó casi totalmente contra Perón. Sus naves bloquearon Buenos Aires y amenazaron con atacar los depósitos de combustible de La Plata y Dock Sud -como ya lo habían hecho con los de Mar del Plata-.

Antes de la hora señalada como ultimátum por la Marina, el ministro de Guerra, el general Lucero, pidió parlamentar y leyó una carta en la que Perón solicitaba al Ejército la negociación de un acuerdo. Esta carta no era una renuncia -Perón describía su actitud como un renunciamiento-, pero la junta de generales, superiores del «Ejército decidió considerarla como tal y negociar con el grupo revolucionario. Ante esta situación, el 20 de septiembre Perón se refugió en la embajada del Paraguay e inició su largo exilio.

Hubo un cambio ideológico (de «sano autoritarismo») que repercutió en la región según la dirección impuesta por la diplomacia norteamericana, determinó que los golpistas -que allí buscaban apoyo político y doctrinario contra Perón, a quien, como dijimos, identificaban con el fascismo europeo- hallaran escasas justificaciones y orientaciones para su acción: la apertura a un mundo signado por la lucha irreconciliable entre capitalismo y comunismo indujo a los adherentes de la Libertadora a tener mayores motivos para disputarse entre sí el poder y el derecho a fijar el curso a seguir una vez eliminado el «fascismo criollo». Ello se refleja en el eco que pronto hallarían -en sectores de las Fuerzas Armadas, la iglesia y el empresariado- las posiciones más ferozmente reaccionarias que por entonces circulaban en los países centrales sobre la seguridad y el papel de los sindicatos y la izquierda.

El 23 de septiembre, una multitud, perteneciente a la clase media, llenó la Plaza de Mayo para escuchar la palabra del nuevo presidente provisional, el general Lonardi.

Ésta se diferenció de los anteriores golpes no sólo porque se inició en una guarnición del interior, sino también porque no tuvo una definición inmediata. Al foco mediterráneo se sumó el de Puerto Belgrano y más tarde la guarnición de Cuyo. Pero el golpe fracasó en Corrientes y ningún general de la guarnición de Buenos Aires se movilizó. El ministro de Guerra a cargo de la represión envió fuerzas a Córdoba donde se libraron combates entre leales y rebeldes. Entre tanto la flota de mar navegaba rumbo a Buenos Aires en actitud amenazadora, dispuesta a bombardear los tanques de petróleo de Mar del Plata, La Plata y la capital.

En tales circunstancias Perón presentó una renuncia que los generales de la guarnición porteña, todos ellos peronistas, optaron por aceptar a pesar de que su texto resultaba poco claro. Al conocerse esta novedad, una multitud se lanzó a festejar el fin del peronismo en las calles, en medio de lluvias torrenciales. Entre tanto la CGT, en actitud pasiva, ni siquiera declaró la huelga general.

Mientras Perón buscaba refugio en una cañonera del Paraguay, país donde tenía buenos amigos, Lonardi se aprontaba a trasladarse a Buenos Aires, en su carácter de jefe de la Revolución que él mismo tituló «Libertadora», para asumir el cargo de presidente provisional.

Después de 9 años de gobierno Perón caía definitiva dejando una situación politica mucho mas compleja de lo que pensaban sus adversarios.

El 23 de septiembre de 1955, el general Lonardi asumió la presidencia provisional de la nación. Pero pronto comenzaron a manifestarse las diferencias entre los golpistas, que condujeron al reemplazo del presidente Lonardi por el general Pedro E. Aramburu (imagen). Con Aramburu en el gobierno se afianzaron los sectores autoritarios que se resistían a aceptar los profundos cambios sociales llevados a cabo por el peronismo: el Partido Peronista fue declarado ilegal y Perón fue proscrito.

En 1957, el radicalismo se dividió en dos partidos: la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), liderada por Arturo Frondizi. y la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), encabezada por Ricardo Balbín. La división de la UCR complicó los planes del gobierno, que quería encontrar una salida electoral que no implicara el retorno del peronismo.

Frondizi, por su parte, sabía que si lograba arrastrar los votos peronistas ganaría las elecciones. Por eso selló un pacto con Perón, que consistía en el apoyo electoral peronista a su candidatura a cambio del levantamiento de las proscripciones al partido. Gracias al pacto, Frondizi se impuso en las elecciones nacionales del 23 de febrero de 1958.

Una sociedad dividida

En El otro rostro del peronismo (1956), Ernesto Sábato relata cómo recibió la noticia del golpe mientras visitaba a unos amigos en Salta: «Aquella noche de septiembre de 1955, mientras los doctores, hacendados y escritores festejábamos ruidosamente en la sala la caída del tirano, en un rincón de la antecocina ví cómo las dos indias que allí trabajaban tenían los ojos empapados de lágrimas.

Y aunque en todos aquellos años yo había meditado en la trágica dualidad que escindía al pueblo argentino, en ese momento se me apareció en su forma más conmovedora».

Sabato intenta ofrecer una explicación de lo sucedido y de lo que es preciso hacer para «corregir» ese desencuentro, y anticipa el giro en la interpretación del fenómeno peronista que muchos intelectuales (sobre todo de izquierda, que hasta entonces lo habían rechazado) intentarían con los años: «En el movimiento peronista no sólo hubo bajas pasiones y apetitos puramente materiales: hubo un genuino fervor espiritual, una fe pararreligiosa en un conductor que les hablaba como seres humanos y no como a parias […].

Lo demás es detalle […] y no incurramos ahora en los mismos defectos y vicios que hemos recriminado a la tiranía: no pretendamos unanimidad de juicio, no califiquemos a nuestros adversarios de enemigos de la nación […]. Una cosa es, y bien posible, el desmontaje casi físico de las piezas que aseguran al totalitarismo […] y otra cosa es negar esas fuerzas o creerlas únicamente obra de la propaganda. El fervor multitudinario que Perón aprovechó no será liquidado mediante medidas de fuerza… sólo se logrará reforzarlo hasta convertirlo en una tremenda, incontenible y trágica aplanadora».

Fuente Consultada:
Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz
Argentina de su país y de su gente María Sáenz Quesada.

Batalla del Rio de la Plata Graf Spee Hundimiento y Salvamento

Batalla del Río de la Plata Graf Spee
Hundimiento y Salvamento

buque graf spee

La voladura del acorazado alemán frente a la rada del puerto de Montevideo

El «Graf Spee» en el Río de la Plata. De repente, enlos albores del verano del 39, los uruguayos cobraron conciencia que la guerra iniciada tres meses y medio atrás en Europa no era asunto ni lejano ni ajeno, y que podía golpear las puertas de nuestro país. El 13 de diciembre de ese año el Río de la Plata fue testigo de un enfrentamiento bélico de inusual crudeza para estas latitudes. Por un lado el acorazado alemán «Graf Spee», por el otro, los cruceros británicos «Ajax» y «Exeter» y el neozelandés «Achules». La dureza del encuentro dejó serias averias en el buque nazi, que se resguardó en el puerto de Montevideo pero que, en virtud de la neutralidad uruguaya, fue obligado a zarpar a las 72 horas. Atento a la inviabilidad de seguir combatiendo, su capitán, Hans Langsdorff, decidió su voladura, lo que ocurrió a la vista de una muchedumbre agolpada en la costa.
Previamente la tripulación desembarcó en Buenos Aires, donde poco después se suicidó el capitán del «Graf Spee».

Un acorazado alemán hundido en el Río de La Plata

Un acorazado alemán hundido en el Río de La PlataEl Tratado de Versalles prohibía a Alemania armar barcos de más de 10.000 toneladas; por esta limitación, los técnicos alemanes se habían ingeniado para montar verdaderas fortalezas flotantes en miniatura, que por su velocidad y potencia eran el orgullo de la ingeniería naval del Tercer Reich.

El Graf Spee era técnicamente un acorazado de bolsillo, con una estructura de planchas de acero, equipado con motares Diesel y 28 bocas de fuego. Antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el acorazado alemán debía tomar posición en el Atlántico sur para sorprender a las desprevenidas naves enemigas.

El alto mando alemán ordenó a su marina llevar el conflicto a las aguas del Océano Atlántico, a fin de evitar que llegaran, desde Estados Unidos, armas y alimentos a Inglaterra y los países que resistían la invasión. En diciembre de 1939 se produjo finalmente un combate naval entre barcos británicos y el Graf Spee, que fue obligado a refugiarse en el puerto de Montevideo.

El crucero del Admiral Graf Spee, destinado a operar en el Sur del Ecuador, resultó el más fructífero: del 30 de Septiembre al 7 de Diciembre de 1939 hundió 9 vapores. El buque tenía una tripulación compuesta por 44 oficiales y 1.050 suboficiales y marinos. Podía navegar a 26 nudos y tenía una autonomía de 19.000 millas.Contaba con dos torres, cada una con tres cañones de 280mm., y un blindaje de 140mm en la superestructura y partes vitales. El armamento secundario estaba compuesto por ocho torres de 150mm./cuatro por banda, además de armamento antiaéreo, seis tubos lanzatorpedos de 533 mm. y dos hidroaviones tipo Arado.

Su capitán tomó la decisión de hundirla cuando, con su tripulación, pasó a Buenos Aires. Las crónicas periodísticas de la época cuentan cómo llegaron a Dársena Norte, los trámites de identificación y su instalación en el Hotel de Inmigrantes. Pero por su condición de alemanes de Tercer Reich, fueron confinadas o internados en las serranías de Córdoba. Años más tarde, tres miembros de la tripulación del Graf Spee se convirtieron en propietarios de lotes en el balneario de Villa Gesell, cuyas primeros habitantes, como su fundador, fueran de origen alemán.

La Batalla del Río de la Plata (conocida localmente también como Batalla de Punta del Este) fue la primera batalla naval entre buques ingleses y alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Además, fue el único episodio de la guerra desarrollado en América del Sur, en aguas territoriales uruguayas. Participaron el acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee, los cruceros ligeros Ajax y Achilles y el crucero pesado Exeter

La misión del Graf Spee era apostarse en el Atlántico Sur, para lo cual zarpó del puerto de Wilhelmshaven el 21 de agosto de 1939, 11 días antes de la apertura de las hostilidades. Durante la travesía lo acompaña el Altmark que, en lugares previamente decididos en pleno mar, lo abastece de combustible y provisiones. El comodoro de la flota inglesa Harwood, informado del ataque a un barco mercante llamado Streonshalh, decidió recorrer y vigilar la zona del hundimiento, ya que el Streonshalh había indicado por radio su posición antes de sumergirse definitivamente.

Contaba con los cruceros Ajax y Achilles y el pesado Exeter (ver abajo imágenes).El encuentro se produjo el 13 de Diciembre de 1939 al amanecer, frente al Río de la Plata y el Graf Spee abrió el fuego a las 06.17 contra el Exeter y lo averió seriamente y gracias a la certera actuación de los otros dos cruceros evitaron que diera su golpe definitivo.

De todas maneras Langsdorff trató de escaparse con una cortina de humo, buscando refugiarse en un puerto neutral, pues sabía que no podía contra esos tres cruceros. Luego de un acuerdo diplomático en el puerto de Montevideo, las autoridades permiten entrar al puerto por 72 horas, pero luego debía partir mar adentro, por lo que Hitler ordenó el hundimiento inmediato del Graf Spee.

Antes del hundimiento, la tripulación fue traspasada al buque mercante alemán Tacoma, llevada a mar abierto y embarcada en unidades pequeñas que la llevaron a Buenos Aires. El 22 de diciembre de 1939, 1.055 marinos del Graf Spee llegaron al puerto de Buenos Aires. El destino de estos hombres despertó no pocos mitos y fue obsesión de investigadores y curiosos. Las fugas permanentes, el retorno de muchos de ellos al frente de combate y la participación en actividades de espionaje rodearon a la historia de misterios.

El 17 de Diciembre, una hora antes de que expirase el plazo de Uruguay, el Graf Spee salió del puerto, y a las 20:00 Hs, frente a una multitud el Graf Spee explotó en llamas y voló por los aires, y se hundió a 4 millas del puerto, lo hizo lentamente a vista de todos desde tierra. Su capitán se suicidó y la tripulación quedó internada en Bs.As. Para 1942 ya quedaba poco del buque visible sobre el agua. Compañías Uruguayas de salvamento cortaron la superestructura para  aprovechar el acero y el pecio fue abandonado hacia 1943.

  
Hans LangsdorffHans Langsdorff
Hans LangsdorffAjax 
ExeterComodoro Harwood
ExeterComodoro Harwood

El 20 de diciembre Langsdorff se suicidó, dejando esta carta para el ministro alemán:

Excelencia:
Después de una larga lucha con mi conciencia he llegado a la grave decisión de hundir el acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee para impedir que caiga en manos enemigas. Estoy convencido de que, dadas las circunstancias, esta decisión es la única posible, después de haber llevado mi buque hasta la trampa de Montevideo. Dada la insuficiente cantidad de municiones que me queda, cualquier tentativa de abrirme camino combatiendo en mar abierto está destinada al fracaso. Sin embargo, en aguas profundas, y empleando el resto de las escasas municiones puedo hundir el navío e impedir al enemigo que se apodere de él.

Antes que exponer mi buque al peligro de caer en manos enemigas, aun después de una batalla, he decidido no combatir, sino destruir todas las instalaciones de a bordo y hundirlo. Pero dándome cuenta de que esta decisión pudiera ser mal interpretada por personas desconocedoras de mis motivos, o atribuida parcial o enteramente a razones personales, he decidido afrontar las Consecuencias derivadas de la misma. No es necesario recordar que para un comandante que tenga sentido del honor su destino personal no puede ser distinto del de su buque.

He retardado la puesta en práctica de mi decisión hasta el momento en que la responsabilidad de mis actos no pueda afectar ya a los hombres que están bajo mi mando. Después de la decisión tomada hoy por el Gobierno argentino, no puedo hacer nada más por mi tripulación. Tampoco estoy en situación de participar activamente en la lucha que mi país está sosteniendo. La única cosa que ahora me queda por hacer es demostrar con mi muerte que, los que combaten al servicio del Tercer Reich, están dispuestos a morir por el honor de su bandera.

Soy el único responsable del hundimiento del acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee. Me alegra saber que con mi muerte se limpiará cualquier posible mancha con respecto al honor de la bandera. Haré frente a mi destino con mi fe firme en la causa y en el futuro de la nación y de mi Führer.

Os escribo esta carta, Excelencia, al caer la tarde, después de una serena y meditada decisión, afín de que vos podáis informar a mis superiores y, si fuera necesario, desmentir cualquier malentendido.

Características Técnicas del Graf Spee:

el Graf Spee:

A causa de las restricciones impuestas por el tratado de Versalles, Alemania no podía construir buques cuyo desplazamiento superase las 10.000 toneladas, con lo que de su programa naval quedaban excluidos los acorazados. Entonces fue necesario idear un tipo de barco que, aun siendo de desplazamiento reducido, contase con una artillería superior a la de un crucero pesado y con un blindaje cuyo grosor lo hiciera invulnerable a los proyectiles de 203 mm. El resultado fue el acorazado de bolsillo «Graf Spee», botado en Wilhelmshaven en 1934, barco capaz de enfrentarse con cualquier unidad más rápida que él y lo bastante rápido, como para despegarse de los pesados buques de línea que podían hacerle frente con garantías. Sus motores Diesel le conferían una autonomía enorme: 19.000 millas.

Pertenecía a la misma clase el Deuschtland (Lützow a partir del 15-11-1939 – Deuschte Werke de Kiel) y el Admiral Scheer (Marinewerft de Wilhemshaven). En 1940 fueron reclasificados como cruceros pesados. Las tres unidades diferían notablemente entre sí en estructura y características.

Astillero: Marinewerft de Wilhemshaven – Colocación de quilla 1-10-1932; Botadura 30-6-1934; Alistamiento 6.1.1936; Hundido: 17.12.1939.
Desplazamiento: Estándar: 12.100 t.; normal: 14.600 t; plena carga: 16.200 t.
Dimensiones: Eslora total 186,0 m.; Eslora entre pp 181,7 m; manga 21,6 m; calado p.c. 7,4 m.
Motores: 8 motores diesel MAN de 9 cilindros acoplados (4 por eje) por reductores hidráulicos Vulkan. Potencia 52.050 HP a dos ejes. Velocidad 28,5 nudos. Combustible 2.800 t. de gasoil naval. Autonomía 8.900 millas marinas a 20 nudos.
Armamento: 6 de 280/54.4; 8 de 150/55; 6 de 105/65 a.a.; 8 de 37 a.a.; 10 de 20/65 a.a.; 8 tlt de 533 mm; 1 catapulta; dos hidroaviones Arado Ar 196.
Protección: Vertical max. cintura 80 mm, mamparas 40 mm.; horizontal max. 45 mm.; artillería máx. torres g.c. 140 mm; barbetas 100 mm.; puente máx. vertical 150 mm, horizontal 20 mm.
Dotación: 30 oficiales y 950 suboficiales y marineros.

 

Origen Madres Plaza de Mayo Historia de su Creación

Origen Madres Plaza de Mayo
Historia de su Creación y Objetivos

Durante la dictadura militar de 1976-1983 los niños robados como «botín de guerra» fueron inscriptos como hijos propios por los miembros de las fuerzas de represión, dejados en cualquier lugar, vendidos o abandonados en institutos como seres sin nombre N.N. De esa manera los hicieron desaparecer al anular su identidad, privándolos de vivir con su legítima familia, de todos sus derechos y de su libertad.

La Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo es una organización no-gubernamental que tiene como finalidad localizar y restituir a sus legítimas familias todos los niños secuestrados desaparecidos por la represión política, y crear las condiciones para que nunca más se repita tan terrible violación de los derechos de los niños, exigiendo castigo a todos los responsables.

Historia de Las Madres de Plaza de Mayo

La «loca» aventura de la Guerra de Malvinas, que terminó con un fracaso nacional y la angustia y dolor de miles de familias argentina, también debemos sumar la desesperación de otras miles de familias que lloraban en silencio a las víctimas de la represión ilegal.

A medida que los asesinatos clandestinos se multiplicaban, un grupo de madres comenzó a rondar por los pasillos oficiales en busca de sus hijos.

Dado que no obtenían respuesta, algunas madres, lideradas por Azucena Villaflor, comenzaron a juntarse los jueves en la histórica Plaza de Mayo, en la ciudad de Buenos Aires, para exigir respuestas a los gobernantes.

Desde 1977, las madres de detenidos y desaparecidos, cansadas de reclamar en oficinas y cuarteles por la suerte de sus seres queridos, decidió protestar todos los jueves alrededor de la pirámide de la Plaza de Mayo. Desfilaban dando vueltas en silencio, con la cabeza cubierta por un pañuelo blanco.

Las Madres de Plaza de Mayo se convirtieron en el emblema de los kelpers (ciudadanos de segunda) argentinos privados de sus derechos cívicos.

Por su parte, las Abuelas de Plaza de Mayo centraban su labor en el esclarecimiento de los casos de hijos de desaparecidos nacidos en el cautiverio y entregados en adopción con suAzucena Villaflordocumentación cambiada.

La policía les impidió reunirse, argumentando que un decreto establecía el estado de sitio y estaban prohibidas las reuniones. Les dijeron; «Circulen, circulen», Y ellas circularon: comenzaron a dar vueltas alrededor de la Pirámide de Mayo, en tanto exigían conocer el destino de sus hijos y el castigo para los culpables. A fines de 1977, la Armada secuestró y asesinó a Azucena Villaflor.(imagen izq.)

A ese respecto, cabe consignar que a mediados del año 2000 se encontraban abiertos procesos judiciales por la apropiación de dichos menores, bajo la interpretación de que tales hechos no fueron incluidos en las leyes de Punto Final y Obediencia Debida (1987) ni en los indultos (1990).

El grupo fue creciendo. Fueron a lugares a los que acudían otras madres a pedir por sus hijos, para sumarlas a la organización. Se llegó a ir casa por casa para convocar a otras madres que hubieran perdido hijos, acción riesgosa, ya que quien lo hacía debía resignarse a ser seguido por un auto, a que los dueños de casa llamaran a la policía o a que, simplemente, no le abrieran la puerta. De todas maneras, algunas sí se abrieron.

En ese caso, la Madre que visitaba aconsejaba a los dueños de casa acerca del camino a seguir.

Al advertir la policía que el número de Madres que se reunían en la Plaza llegaba ya a 60 o 70, decidieron terminar con esa situación tan molesta para el gobierno.

Arguyeron el estado de sitio, que no permitía las reuniones públicas de esa cantidad de personas, y a golpes las obligaron a caminar y circular. Así comenzaron las famosas rondas de las Madres.

En la Plaza las cosas no eran fáciles. Las Madres eran golpeadas, les lanzaban los perros, las detenían, les lanzaban gas lacrimógeno. Un día, un policía le exigió a una Madre que le mostrara sus documentos de identidad. La tercera vez que a una le exigieron sus documentos, las Madres -que por razones obvias no deseaban ser identificadas- decidieron mostrarle al policía los documentos de las 300 allí presentes. Fue la última vez que se los pidieron.

Por aquella época las Madres de la Plaza de Mayo eran «las madres de la subversión», «si mataron a sus hijos es porque algo habrán hecho», la puertas se les cerraban y muy poca gente conversaba con ellas.

En esa época, las Madres todavía no usaban el pañuelo blanco y solo se reunían en la Plaza de Mayo, en algún bar o en el atrio de alguna iglesia. En octubre de 1977 decidieron acudir a una marcha convocada por organismo de defensa de los derechos humanos y a otra convocada por la iglesia basílica de Luján, en la provincia de Bs.As.

madres de plaza de mayo

Se les planteó el problema de como identificarse, y decidieron usar un pañuelo blanco en la cabeza.

En esa ocasión el pañuelo fue un pañal de sus hijos, que todas guardaban como recuerdo. La marcha fue la oportunidad para que muchos argentinos descubrieran que en la Argentina había desaparecidos y que sus madres pedían por ellos.

Lcapitán de Marina Alfredo Astiza organización fue infiltrada por agentes del gobierno, entre ellos el capitán de Marina Alfredo Astiz, que se presentó diciendo que tenía un hermano desaparecido. Sus informes provocaron la desapari

Por este último caso, el ángel rubio fue juzgado en ausencia en Francia y condenado a prisión perpetua. (Imagen izq. Alfredo Astiz)

Las Madres decidieron comenzar a publicar solicitudes en los principales diarios del país.

El día de la publicación de la primera, Azucena Villaflor, la fundadora del grupo, se dirigió a comprar el diario. Fue su fin: fue secuestrada y desapareció.

La sede del Campeonato Mundial de Fútbol de 1978 fue la Argentina. El gobierno hizo lo posible para tapar lo que ocurría. Mientras muchos festejaban el acontecimiento deportivo, las Madres sufrían la indiferencia de la mayoría; algunos medios de comunicación las atacaban por antinacionales.

Pero el Mundial también hizo que aumentara la presencia de periodistas extranjeros en el país. Las Madres comenzaron así a tener cierta repercusión mundial. Empezaron a viajar a Europa y a reunirse frente a las embajadas argentinas en algunos países europeos.

Una misión de la OEA visitó la Argentina en 1979. Sus funcionarios no recibieron a una comisión, sino a todas las Madres: unas 150. Sin embargo, la misión no logró los resultados que las Madres esperaban.

Al año siguiente, las Madres editaron su primer boletín. A esa altura ya se habían constituido grupos de apoyo en toda Europa y llegaban aportes económicos externos para sostener la organización.

En 1983, la democracia retornó a la Argentina. Una de las primeras acciones del presidente Raúl Alfonsín fue decretar el procesamiento de los máximos responsables de la represión durante la dictadura, a los que se condenó en 1985.

En 1991, el presidente peronista Carlos Menem decidió indultar a la mayoría de ellos.

Las madres hasta el día de hoy continúan su lucha para conocer lo que hace mas de 30 años ocurrió con sus hijos y nietos, y que tanto atormenta sus vidas.

Conmovedores testimonios de hijos de desaparecidos por la última dictadura militar en Argentina que fueron encontrados gracias a la labor incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo, que siguen luchando luego de tanto tiempo por encontrar a todos esos niños (ahora hombres o mujeres) que fueron apropiados durante el período 1976-1983.Fueron En Total 106 Hijos Recuperados

Desaparición forzada:

La palabra «desaparecido» se hizo famosa en el mundo a partir de los hechos que ocurrieron en la Argentina durante la última dictadura militar. La desaparición forzada de personas constituye una ofensa a la dignidad humana y debe ser considerada como grave violación de los propósitos y principios de la Organización de las Naciones Unidas, y de los derechos humanos y libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universa! de Derechos Humanos. Su aplicación constituye un crimen de lesa humanidad. Ningún Estado miembro de Naciones Unidas permitirá o tolerará esta práctica; no podrán invocarse circunstancias excepcionales, como existencia o amenaza de conflictos armados internos o internacionales, estados de emergencia, estado de sitio, inestabilidad política interna, disturbios o tensión interna o cualquier emergencia pública como justificación de esta práctica.

Crimen de lesa humanidad:

Delito que por su gravedad o atrocidad lesiona a la humanidad en su conjunto. Traducción del principio medieval que consistía en que el ultraje a la majestad del poder era un crimen (crimen laesae maiestatis). Expresión empleada en 1972 en la IV Comisión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, por Amílcar Cabral (dirigente del Partido Africano por la Independencia de Guinea Bissau e islas de Cabo Verde) para definir el carácter criminal de colonialismo. Un crimen definido como de lesa humanidad no es prescriptible y su autor no puede quedar amparado por la legislación de ningún Estado.

Genocidio:

Término adoptado en el derecho internacional después de la Segunda Guerra Mundial, empleado por el jurista polaco R. Lemkin. En 1933 Lemkin presentó en la Sociedad de Naciones (antecesora de la Organización de Naciones Unidas) un memorial pidiendo la elaboración de una convención internacional que prohibiera las ejecuciones en masa. En 1948 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. El genocidio cometido en tiempo de paz o en tiempo de guerra es un delito de derecho internacional. Como genocidio deliberado y metódico se entiende «el exterminio de grupos raciales y nacionales de la población civil de ciertos terrenos ocupados, con el fin de aniquilar determinadas razas y partes de naciones y pueblos, grupos raciales y religiosos».

Fuente Consultada:
La Argentina Historia del País y de Su Gente María Saenz Quedada
Escenas Inolvidables del Siglo XX Reader´s Digest
Cuatro Décadas de Historia Argentina de Palmira Dobaño y Mariana Lewkowicz

Golpe Militar de 1976 en Argentina Causas Objetivos y Desarrollo

Golpe Militar de 1976 – Causas del Golpe de Estado en Argentina

1974:La agonía del gobierno peronista

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarLa bajo el liderazgo del General Perón, un conjunto de fuerzas coexistieron de manera permanente. Sin embargo, las mismas quedaron sin control desde el día mismo de su muerte. Pero, el punto sin retorno surge justamente antes de julio de 1974, dejando visiblemente certera la ruptura entre las facciones peronistas.

Sumado a ello, este deceso tan importante despojó al gobierno de una conducción legítima y aceptada por la totalidad del conjunto peronista, asegurando esta gobernabilidad, mediante la reformulación de acuerdos políticos.

José López Rega, ministro de acción Social y secretario privado de Perón, fue quien acompaño y aconsejó de manera influyente a la viuda del presidente, que ocupó el lugar, ejerciendo de manera fluctuante la dirección ejecutiva. (En la foto Hectór Cámpora saluda al presidente saliente Alejandro Lanusse en 1973)

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarEl sindicalismo, además del entorno presidencial, fue otro factor de poder en el seno del gobierno. Tal es así, que se dedicaron a deshacer el esquema político que con tanto esfuerzo había diseñado Perón, porque se sintieron relevados de sus compromisos, los cuales habían sido asumidos recién en 1973.

Además, estos creían que el movimiento obrero debía entrar en la etapa política abierta con la muerte del presidente, los cuales dejaba sin efecto a los viejos compromisos con el gobierno.

A tal punto que la dirección de la CGT pasó a manos de los sindicalistas, pocos meses después de la muerte de Perón. Esta nueva dirigencia de igual manera negoció con el gobierno, objetivos diferentes. Su base estaba en la reformulación del Pacto social y del desplazamiento de los líderes sindicalistas y políticos, que no concuerden con las ideas del oficialismocegetista.

Perón y su esposa «Isabel» Martínez cuando asumían la presidencia de la república Argentina el 12 de octubre de 1973

Tal es así, que Gelbard (Ministro de Economía, que Perón había apoyado con firmeza) renuncia con motivos de la concesión de la renegociación del pacto social. Suceso además, que lleva a una reorganización del gobierno. Resultado final: López Rega en la cúspide de su poder. Ello fortaleció a la burocracia sindicalista, período coincidente con una intensificación de la violencia.

El proyecto de institucionalización política de Perón, tenía como eje central un conjunto articulado de acuerdos, los cuales a mediados de 1975 fracasaron, y llevaron a reflejar que nuestro país marchaba sin rumbos. Sin embargo, los problemas se agudizaron aún más, cuando al Ministerio de Economía llega Celestino Rodrigo.

Este último apoyado por López Rega, adoptó una serie de medidas: la devaluación del peso (entre un 100% y un 160%), el precio de la nafta sufrió un incremento del 181%, sumado a los precios del trasporte (75%), entre otras. Estas medidas se conocieron como el “Rodrigado”, y significaban una fuerte transferencia de ingresos a favor de las exportaciones agropecuarias, un gran impacto en los precios internos y un violento recorte del poder adquisitivo de los salarios.

La consecuencia inmediata fue una brusca inflación y una crisis política. Crisis que provocó una exitosa huelga general declarada por la CGT, que se tradujo finalmente en el desplazamiento de Rodrigo y López Rega.

JOSÉ LÓPEZ REGA: EL RASPUTÍN ARGENTINO: López Rega nació un 17 de octubre y su madre murió en el parto; fue un muchacho educado, cuidadoso en los modales y respetuoso en el trato, pero introvertido; tenía una biblioteca que cubría toda una pared y se interesaba especialmente en temas espirituales; a los 19 años jugaba al fútbol e integró la tercera especial de River Plate; se casó a los 27 años y se incorporó a la Policía Federal en 1944. Sus dos pasiones fueron el canto lírico y el esoterismo.

Una noche de 1943, tristemente ataviado con un traje de etiqueta alquilado y perfumado con una colonia barata, el hombre subió al escenario del Club El Tábano, de Saavedra, y entonó un bolero, al frente de una orquesta que él mismo había contratado. Su debut frente al micrófono fue casi debut y despedida: una seguidilla de necesidades económicas lo llevarían a alistarse poco tiempo después en la Policía Federal. El cantante frustrado tenía la certeza de que el nuevo trabajo terminaría con las penurias que lo llevaban a enredarse en largas disputas verbales con su esposa, Josefa Flora Masera.

Ni sus más íntimos imaginaban, por entonces, que aquel hombre gris y menor se convertiría en uno de los personajes más influyentes y nefastos de la política argentina. El cantante frustrado que se convirtió en policía se llamaba José López Rega (1916-1989) y buena parte de su época lo identificaba como “El brujo”. (AMPLIAR: SU BIOGRAFíA)

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarIsabel Perón se alejó temporariamente del gobierno, que quedó en manos del presidente del Senado, Ítalo Luder (foto izquierda). El ministro de Economía, Antonio Cafiero, apoyado por la CGT, procuró infructuosamente controlar la inflación.

El retorno de Isabel Perón a la presidencia, la crisis interna del peronismo, la agudización de la violencia política, y la falta de colaboración —en muchos casos, abierta oposición— del empresariado y las Fuerzas Armadas, quitaron al gobierno toda base de apoyo.


Un golpe anunciado:
Los militares volvieron al gobierno, tras la brecha abierta por la descomposición del gobierno, el descontrol económico y la violencia política vivenciada en esta época. Así, el general Jorge R. Videla (Ejército), el almirante Emilio E. Massera (Marina) y el brigadier Orlando R. Agosti (Aeronáutica); los tres comandantes de la armada, integraron la llamada Junta Militar, que el 24 de Marzo de 1976 derrocó al gobierno de María Estela Martínez de Perón. Esta nueva intervención militar, fue totalmente diferente a las anteriores, y se hizo llamar “Proceso de Reorganización Nacional”.

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura Militar

Masera-Videla-Agosti
Representantes de las Tres Fuerzas Armadas

Igual que años anteriores, los sectores capitalistas y una gran parte de la población espera que el nuevo gobierno militar reestableciera el orden y normalizara la economía, ante la aguda crisis que atravesaba Argentina. En última instancia, el golpe de 1966 había originado un gobierno sostenido por las Fuerzas Armadas; pero en 1976 las características de este gobierno eran en base a un ejercicio en forma directa y en todos sus niveles por las Fuerzas Amadas. Al respecto, el 25 de mayo de 1976 el nuevo presidente, el general Jorge R. Videla señala:

“Las Fuerzas Armadas no fueron escuchadas. Como consecuencia de ello y previendo la inexorabilidad de la crisis, se prepararon para hacer frente a esta situación y las Fuerzas Armadas, como institución, dieron una respuesta institucional a una crisis también institucional.”

La sociedad Argentina, era el punto central de transformaciones propuestas por este gobierno militar. Ya que la idea no se fundaba simplemente en corregir una política económica, de resolver una crisis institucional o de derrocar a la guerrilla. Por que para ello solo hubiese bastado algunos cambios dentro de la legalidad constitucional. La existencia misma de una nación, era el cuestionamiento que se planteaba la Junta Militar. “Reorganizar” la sociedad argentina, era entonces la solución a esta crisis, era un “proceso” que no tenía “plazos” pero si “objetivos”: crear un ser occidental, nacional y cristiano.

La represión política y social (que buscaba eliminar a todos aquellos que se opusieran a sus objetivos), sumado a la desarticulación de las bases de la economía industrial (es decir, abandonar por completo el modelo industrialista iniciado 40 años atrás y producir una mayor concentración de la riqueza) y ejercicio autoritario del poder, fueron las expresiones que fundaron esta “reorganización”. Sin embargo, la derrota en la Guerra de Malvinas, fue el producto que sirvió para el derrocamiento del gobierno militar, acelerando se desgaste y llevando a Galtieri a renunciaren Julio de 1982.

Uno de los rasgos fundamentales de este gobierno militar fue la represión ilegal, desarrollado con gran tenacidad entre los años 1976 y 1978. Este rótulo de ilegalidad no se acuñe porque sólo fue llevada a cabo por el gobierno de facto, sino fundamentalmente porque se violaba la legalidad establecida por ese mismo gobierno.

Tal es así, que la represión era organizada de manera sumamente planeada, y dirigida por los más altos niveles de decisión político y militar. Pero hay que agregarle otra particularidad, al mismo tiempo fue clandestina. Quienes fueron receptores de la misma, eran aquellos integrantes de las organizaciones guerrilleras que se comprometían con la lucha armada. No obstante, no fueron los únicos, sino que se extendió a aquellos actores sociales y políticos totalmente desvinculados de esta participación guerrillera.

El decreto N° 6 de la junta Militar suspendió “la actividad política y de los partidos políticos, en jurisdicción nacional, provincial y municipal”. La ley Nro. 21.261 dispuso ‘transitoriamente” la suspensión del “derecho de huelga, como así también el de toda otra medida de fuerza, paro, interrupción o disminución del trabajo o su desempeño en condiciones que de cualquier manera puedan afectar la producción, tanto por parte de trabajadores como de empresarios y de sus respectivas asociaciones u organizaciones”.

Así este gobierno militar, también suprimió los derechos civiles y las libertades públicas, anulando las garantías constitucionales y por lo tanto, creando nuevos instrumentos. Un hecho que tuvo grave consecuencias fue la suspensión de la vigencia de la última parte del artículo 23 de la Constitución nacional, quien establece que en ciertas condiciones el gobierno puede declarar estado de sitio. La suspensión de esta garantía individual se vio agravada porque el Poder Ejecutivo, decide poner a su disposición una numerosa cantidad de detenidos.

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura Militar

En el primer año de dictadura ya había más de quince mil desaparecidos, diez mil presos,
cuatro mil muertos y decenas de miles de exiliados.

Con un total verificado de más de trescientos, los centros clandestinos, fueron los sitios elegidos para llevar a cabo las modalidades de represión, como secuestro, detención, tortura, y en la mayoría de los casos ejecución. Así, la pena de muerte fue implantada por la Junta Militar, aunque siempre fuera de la ley, es decir que no se aplicaba legalmente la misma. Algunas estimaciones hablan de diez mil casos comprobados (algunos triplican la cifra), incluyendo en estas a personas detenidas y ejecutadas clandestinamente por las fuerzas de seguridad. Pero aquí surge una figura jurídica muy nombrada en nuestros días “desaparecidos” (implica la desaparición forzada de personas.

No obstante, la población argentina en su totalidad vivió un clima de miedo de censura, consecuencia de esta represión vivenciada. El gobierno estableció además, un duro control sobre los medios de comunicación y la vigilancia de todas las manifestaciones artísticas. La acción coactiva del Estado terrorista silenció cualquier tipo de opinión o información que se consideraba como peligrosa para el gobierno.

Difíciles divisiones internas atravesaron el gobierno militar desde su inicio, aunque su objetivo siempre fuese pretender el equilibrio y firmeza. Estas desintegraciones derivaron en buena medida de la particular traducción a la acción que adquirió la decisión de asumir institucionalmente el gobierno. La distribución de la administración pública en todos sus niveles y modalidades en partes iguales, es decir, la nacional, provincial, municipal, empresas del estado, universidades; fue el principio general que garantizó la participación de las tres fuerzas en el gobierno.

Así, una tercera parte de los cargos públicos quedó para cada cuerpo de oficiales de cada fuerza. Las anteriores intervenciones militares, que contaron con mayor peso de funcionarios civiles en la administración pública, se diferenciaron justamente de este gobierno del “Proceso”, en cuanto a la decisión anterior. Ya que la misma revelaba la índole de las relaciones entre las fuerzas, caracterizadas por una profunda desconfianza. Los oficiales de las Fuerzas Armadas tuvieron en sus manos, entre 1976 y 1981, la gran mayoría de los altos cargos de la administración pública.

Esto llevó a que cada funcionario pase a depender de dos jefes: su superior jerárquico en el escalafón de la administración pública y su superior militar; perjudicando finalmente el funcionamiento del Estado, fragmentándolo además en múltiples unidades que a su vez gozaban de una autonomía de hecho, con los previsibles efectos de la corrupción. Asimismo, el gobierno de “Proceso” y su ordenamiento institucional y jurídico, se caracterizaron por su incoherencia y arbitrariedad. A tal punto de no cumplir con las leyes que el mismo había dictado, su evidencia más visible: la acción represiva.

Estado legal, Estado Clandestino: “El Estado se vio afectado de forma más profunda aún. El llamado Proceso de Reorganización Nacional supuso la coexistencia de un Estado terrorista clandestino, encargado de la represión, y otro visible, sujeto a normas, establecidas por las propias autoridades revolucionarias pero que sometían sus acciones a una cierta juridicidad. En la práctica, esta distinción no se mantuvo, y el Estado ilegal fue corroyendo y corrompiendo al conjunto de las instituciones del Estado y a su misma organización jurídica.

La primera cuestión oscura era dónde residía realmente el poder, pues pese a que la tradición política del país era fuertemente presidencialista, y a que la unidad de mando fue siempre uno de los principios de la Fuerzas Armadas, la autoridad del presidente —al principio el primero entre sus pares, y luego ni siquiera eso— resultó diluida y sometida a permanente escrutinio y limitación por los jefes de las tres armas.»

LUIS ALBERTO ROMERO

Breve Historia Contemporánea de Argentina (1994)

La Economía Durante el Gobierno Militar

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarLa política económica del gobierno militar fue decidida y ejecutada durante cinco años por José Alfredo Martínez de Hoz. Ministro de economía entre 1976 y 1981. Martínez de Hoz concentró un enorme poder, que le permitió tomar decisiones que transformaron profundamente el funcionamiento de la economía y la sociedad argentinas.

El programa económico que Martínez de Hoz presentó al país el 2 de abril de 1976 era de inspiración liberal y postulaba la necesidad de pasar de una economía de especulación a una de producción, por medio del estímulo a la libre competencia y la limitación del papel del Estado en la economía. Estos objetivos no fueron alcanzados. Por el contrario, el resultado de la política económica de Martínez de Hoz fue un crecimiento explosivo de la especulación financiera y una caída dramática de las actividades productivas.

En un primer momento, el gobierno militar tomó una serie de medidas de estabilización —que contaron con el apoyo del Fon-do Monetario Internacional y la banca privada extranjera— para controlar la inflación, reducir el déficit fiscal y equilibrar el sector externo. Se devaluó la moneda, se redujo el déficit del sector público —en buena parte congelando los salarios— y se consiguió financiamiento externo. La política económica tuvo un sesgo fuertemente antiobrero: se suspendió el derecho de huelga y se redujo la participación de los asalariados en el PBI (producto bruto interno).

Una vez controlada la crisis abierta con el Rodrigazo, el equipo económico definió y llevó adelante dos medidas principales: la apertura de la economía y la liberalización de los mercados financieros.

La apertura de la economía era la apertura del mercado interno a la competencia exterior —no la promoción de la exportación de la producción nacional—. El instrumento principal de esta política fue la reducción de los aranceles de importación. Posteriormente, la sobrevaluación del peso se sumo a esta medida, lo que comprometió seriamente la actividad productiva —afectada además por las altas tasas de interés—.

La liberalización del mercado financiero se llevó a cabo con la liberación de la tasa de interés y la autorización para el funcionamiento de nuevos bancos e instituciones financieras. Sin embargo el Estado, que renunciaba a los controles, garantizaba los depósitos a plazo fijo tomados por entidades financieras privadas.

En 1978 el gobierno militar estableció una pauta cambiarla —conocida popularmente como la “tablita”— que determinaba una devaluación mensual del peso. Esta devaluación era decreciente y tendía a cero. El objetivo declarado de esta medida era controlar la inflación.

Este objetivo no se alcanzó. En cambio, lo que se fomentó fue una fuerte especulación con una gran masa de dinero colocada a corto plazo —favorecida por la abundancia de dólares en el mercado internacional— basada en la existencia de altas tasas de interés y la garantía del Estado sobre el precio de recompra de los dólares.

Algunas palabras y frases de uso habitual en la época —“plata dulce”, ‘bicicleta”,»deme dos«— dan cuenta de las características de un período de prosperidad artificial y de especulación financiera.

La euforia financiera contrastaba con el comportamiento del sector productivo, apremiado por el endeudamiento. El sector industrial, en particular, sufrió una profunda mutación, que incluyó una caída en su producción, una disminución de la mano de obra ocupada y el cierre de numerosas plantas.

El esquema de Martínez de Hoz estalló en 1980, de la mano de la quiebra de importantes entidades financieras —entre ellas uno de los mayores bancos privados— y el Estado terminó haciéndose cargo de los pasivos de los bancos quebrados.

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura Militar

El Campeonato Mundial de Futbol de 1978 se celebró en Argentina y contó con el decidido apoyo de la dictadura militar

En 1981, el general Viola reemplazó en la presidencia a Videla, y Martínez de Hoz también fue reemplazado. En ese año, el descalabro económico llegó al extremo. El gobierno dispuso una devaluación del peso del 400%, al tiempo que la inflación llegaba al 100% anual. Esta devaluación tomó impagables las deudas en dólares de las empresas privadas. El Estado nacionalizó las deudas, lo que acrecentó el endeudamiento público.

A pesar de su carácter liberal, la política económica de Martínez de Hoz incluyó una expansión considerable del papel del Estado en la esfera económica. Esto se debió en parte a la decisión de la cúpula militar de mantener en la órbita estatal a las empresas públicas —cuyos directorios, por otro lado, fueron ocupados por militares—. Además, durante este período creció la inversión pública. Muchas obras públicas fueron ejecutadas por contratistas privados y algunas empresas del Estado privatizaron parte de sus actividades —lo que se llamó “privatización periférica”—.

En este último caso se incluyó la subcontratación de tareas de búsqueda y explotación petrolera y de tareas de reparación de materiales y mantenimiento de vías en los ferrocarriles, la provisión de equipos telefónicos, la recolección de residuos y el mantenimiento del alumbrado público en la ciudad de Buenos Aires.

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura Militar

Alrededor de estas actividades se fue configurando un poderoso grupo de empresas contratistas del Estado.

Otras áreas de crecimiento del gasto público fueron la estatización de empresas privadas en dificultades —como la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad y la compañía Austral— y la notable expansión del gasto militar.

En 1978, el conflicto limítrofe con Chile por la zona del canal Beagle estuvo a punto de desencadenar una guerra. Las Fuerzas Armadas fueron reequipadas con vistas al enfrentamiento y movilizaron tropas hacia la frontera. La guerra se impidió por la mediación del Papa Juan Pablo II.

Ver: Operativo Soberanía

Los medios de Comunicación al servicio del Terrorismo de Estado: Como nunca antes en la historia, la última dictadura militar usó y abusó de la censura al punto de instaurar un régimen de terror en los medios de comunicación. La intervención militar, el secuestro, la requisa y la expropiación fueron instrumentos aceptados sin resistencia por la mayoría de los medios privados y algunos colaboraron en forma poco digna con la junta de comandantes.

Cabría reflexionar sobre la interpretación sugerida en el trabajo de Diego Rossi acerca de un contrato implícito entre el gobierno —interesado en el control político e ideológico— y las asociaciones de medios privados de difusión a quienes sólo les importó incrementar sus réditos comerciales. La dictadura sancionó la Ley de Radiodifusión 22.285 que —con modificaciones posteriores- rige en la actualidad.

Estructuraba el servicio a partir de la privatización de la mayoría de las emisoras y de un rígido control estatal del sistema haciendo hincapié en el carácter ético y apolítico necesarios a los contenidos de la programación. Incluía como delictiva la figura de apología de la violencia y como punibles los contenidos que exaltaran formas de vida reñidas con las normas éticas, sociales o políticas del país o que atentaran contra la seguridad nacional.

El Estado conservaba el SOR y decidía las adjudicaciones a las empresas privadas, a quienes ofrecía nuevas modalidades como los canales de circuito cerrado y las emisoras de radio y de televisión de baja potencia. Algunas limitaciones casi todas modificadas por decretos de los gobiernos posteriores— merecen destacarse: la que pautaba un máximo de publicidad por hora de transmisión y obligaba al uso correcto del idioma castellano; la que limitaba la cantidad de licencias a una misma persona física o jurídica, la que excluía como adjudicatarios a quienes estuvieran vinculados a empresas periodísticas nacionales o extranjeras y la que prohibía en forma explícita la formación de redes privadas permanentes.

Entre la apertura y la guerra: El estallido del programa económico coincidió con el cambio de presidente. El débil ganador en la puja interna de la cúpula militar fue el general Roberto Viola, designado presidente por la Junta de comandantes, en septiembre de 1980. Viola, que asumió en marzo de 1981, se propuso modificar la orientación de la política económica y encontrar una salida política para el régimen militar.

Este intento de cambio obedecía a la percepción por parte de una fracción del Ejército del fracaso de la política de Martínez de Hoz y de la necesidad de buscar nuevos aliados. Viola dividió el Ministerio de Economía en cinco carteras, con el propósito de “despersonalizar” la política económica, incorporó una mayoría de civiles al gabinete, produjo un acercamiento con los sectores propietarios —nombró dirigentes representativos del sector rural y del industrial en los ministerios de Agricultura e Industria— e inició un diálogo con sindicalistas y políticos.

Este intento de encontrar nuevas bases de apoyo para el régimen militar fracasó. En el terreno político, la apertura fue recibida con frialdad por las principales fuerzas políticas, que dudaban de la representatividad de Viola dentro de las Fuerzas Armadas y, por consiguiente, de la viabilidad de su política. En julio de 1981, se constituyó la Multipartidaria —convocada por la Unión Cívica Radical e integrada por los partidos

Justicialista, Intransigente, Demócrata Cristiano y el Movimiento de Integración y Desarrollo—, con la finalidad de ofrecer un bloque político unificado “tendiente a recuperar la vigencia de las instituciones democráticas y a ofrecer al país, coyunturalmente, una propuesta de solución ante la emergencia nacional”.

general Leopoldo F. Galtieri

Sin embargo, la oposición decisiva al proyecto de Viola provino del frente interno militar. Esta oposición se manifestó como un conflicto de poderes entre la Junta Militar y el presidente, que culminó con el desplazamiento de Viola, en diciembre de 1981. Su reemplazante fue el general Leopoldo F. Galtieri. (foto arriba)

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarGaltieri intentó restablecer la imagen de autoridad del gobierno militar y retomar la orientación liberal de la política económica, que quedó en manos de un nuevo ministro de Economía, Roberto Alemann (foto izquierda). Endureció las relaciones con los partidos políticos y con el sindicalismo, que por su parte endurecieron también su oposición.

Una masiva concentración promovida por la CGT-Brasil —el ala más combativa del sindicalismo, diferenciada de la CGT-Azopardo, más conciliadora—, el 30 de marzo de 1982, fue duramente reprimida. Pero la magnitud y el carácter de la movilización mostraron que la oposición social y política había crecido.

Tres días más tarde, el régimen militar —que en 1978 había llevado al país al borde de la guerra con Chile, evitada por la mediación del Papa— inició su última etapa, con la ocupación militar de las islas Malvinas.

La Guerra de las Malvinas: El 2 de abril de 1982 el gobierno ocupó por la fuerza las islas Malvinas. La ocupación, si bien se originó en una decisión tomada en secreto por unas pocas personas y sin calibrar adecuadamente sus posibles consecuencias militares y políticas, contó con un amplio respaldo popular. (Ver: La Junta Decide Tomar Las Islas Malvinas)

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura Militar

El gobierno imaginó que la recuperación de las Malvinas iba a resolver sus problemas políticos, en un momento en que el rumbo de la experiencia militar se veía comprometido. Al principio, eso pareció posible. Pero el gobierno había subestimado la respuesta de Gran Bretaña y creyó además que los Estados Unidos —cuyo principal aliado era precisamente Gran Bretaña— apoyarían la acción argentina.

Golpe Militar de 1976 Golpe de Estado en Argentina Dictadura MilitarLa reacción británica —en buena medida motivada por razones de política interna— fue dura. El gobierno de Margaret Thatcher decidió enviar una poderosa flota y fuerzas militares para recuperar las islas. Los Estados Unidos, después del fracaso de la mediación del general Haig —que procuró que el gobierno argentino aceptara la resolución 502 de las Naciones Unidas y retirara las tropas de las islas— apoyaron decididamente a su principal aliado.

El gobierno militar decidió controlar estrictamente la difusión de noticias acerca de la evolución política y militar del conflicto, y creó un clima triunfalista que no se correspondía con el curso real de los acontecimientos.

En el plano de la política internacional, la Argentina recibió la adhesión de los países de América latina y del Movimiento de Países No Alineados, pero quedó aislada de las potencias occidentales. Un intento desesperado del gobierno argentino por cambiar sus alianzas y conseguir el apoyo de la URSS tampoco prosperó. En el plano militar, el poderío y la organización británicos superaron al caótico e improvisado dispositivo militar argentino. El 14 de junio de 1982, el mando militar argentino en Malvinas capituló ante los jefes británicos.

 las tropas argentinas se rindieron ante las inglesa

…El 15 de junio de 1982, las tropas argentinas se rindieron ante las inglesas. La guerra por las Malvinas había terminado. También empezaba el fin de la dictadura militar. (Foto: Archivo General de la Nación)

De Carter a Reagan

Las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos durante el “Proceso’


Las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos durante el “Proceso’ atravesaron dos etapas diferenciadas. En la primera, el gobierno de los Estados Unidos estaba en manos de James Carter, del partido Demócrata, que hizo de la defensa de los derechos humanos una de sus prioridades en América latina. Esta orientación lo llevó a un conflicto permanente con el gobierno argentino, que violaba sistemática­mente los derechos humanos.

El cambio de administración —cuando el republicano Ronald Reagan reemplazó a Carter— tuvo como consecuencia un cambio de política con respecto a la Argentina. Reagan, que buscaba aliados para su política exterior, encontró en Galtieri un entusiasta adherente, dispuesto a aline­ar a la Argentina con la política exterior norteamericana y a intervenir militarmente en América central. Los Estados Unidos, por su parte, levantaron las sanciones que la administración Carter había impuesto a la Argentina. Galtieri, entusiasmado con los elogios norteamericanos e ignorante de la importancia relativa de los aliados de Estados Unidos, supuso que este apoyo se traduciría en una neutralidad benévola en el conflicto que pensaba iniciar con Gran Bretaña.

general Reynaldo BignoneDadas las condiciones militares del conflicto y el control de la información por parte del gobierno, la derrota militar fue a la vez inevitable e inesperada. Una de sus consecuencias principales fue la descomposición inmediata del gobierno militar.

Galtieri renunció, la Marina y la Fuerza Aérea se retiraron de la Junta y el comandante en jefe del Ejército designó a un nuevo presidente, el general Reynaldo Bignone. (foto a la derecha)

LISTA DE LIBROS PROHIBIDOS POR LA DICTADURA MILITAR

Bakunin, Mijail Dios y el Estado (Dios, el Estado y la Libertad)
Bayer, Osvaldo Severino Di Giovanni. El idealista de la violencia
Bayer, Osvaldo Los vengadores de la Patagonia trágica
Benedeti, Mario Gracias por el fuego
Cuadernos de Cultura Cuaderno de Cultura n° 60
Comité Central de Partido Comunista Revista Nueva Era N° 7.
Casaretto, Martín S. Historia del movimiento obrero argentino
Castello, Beatriz Dios es fiel
Castro, Fidel La historia me absolverá
De Saint-Exupéry, Antoine El Principito
Devetach, Laura La torre de cubos
Dostoievski, Fiódor M. Crimen y castigo. Tomo I
Editorial Fundamentos La cuestión agraria y el movimiento de liberación
Enciclopedia Salvat tomos 8 y 11
Erasmo Elogio de la locura
Fanon, Frantz Los condenados de la tierra
Fayt, Carlos S. Historia del pensamiento político.
Frondizi, Arturo La lucha antiimperialista. Etapa fundamental del proceso democrático
Furtado, Celso Dialéctica del desarrollo
Gaboriau, M. – Gaudemar, P. De y otros Estructuralismo: estructuralismo e historia
Gagarin, Valentin Mi hermano Yuri
Galeano, Eduardo Las venas abiertas de América Latina
Lenin Vladimir. I. La cultura y la revolución cultural. Recopilación
Lenin, V. I. Acerca de la prensa y la literatura
Lenin, V. I. La revolución proletaria y el renegado Kautsky
Lenin, Vladimir I. Obras escogidas Vols. 1, 2 y 3
Martí, José Nuestra América y otros escritos
Marx, C. La ideología alemana. Ed. Pueblos unidos
Marx, C. Miseria de la Filosofía
Marx, C. Y Engels Manifiesto del PC
Marx, C. Y otros La sociedad Comunista.
Marx, Carlos Crítica de la Economía Política
Marx, Carlos – Engels, F Sobre el sistema colonial del capitalismo
Marx, Karl El Capital I, II, III. Crítica de la Economía Política
Perón, Eva La Razón de mi vida. Ed. Penser
Perón, Juan Domingo La fuerza es el derecho de las bestias
Perón, Juan Domingo La Hora de los Pueblos. Unidad Editora. 1982
Marx, Karl y Engels Friedrich Manifiesto del Partido Comunista
Trotski, León Historia de la revolución rusa
Varela, Alfredo Abono inagotable. Poema
Vargas Llosa, Mario La Tia Julia y el Escribidor. Ed. Punto de Lectura. 2003
Veselov, E. La evolución de la vida
Walsh, Rodolfo Operación Masacre

Fuente Consultada:
Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz
Grandes Debates Nacionales Pagina 12
Enigma de los Tesoros Perdidos

El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es el día en el que se conmemora en Argentina a las muertes de civiles producidas por la última dictadura militar que gobernó el país, autoproclamada Proceso de Reorganización Nacional, anualmente el 24 de marzo en recuerdo del mismo día de i 976, fecha en la que se produjo el golpe de Estado que depuso al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, dando inicio a la dictadura militar más sangrienta de la historia argentina.

El primer acto fue en el año 2007 en el centro clandestino de detención de La Perla, provincia de Córdoba. El 2 de agosto de 2002 el Congreso de la Nación Argentina dicto la ley 25.633 creando al Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia con el fin de conmemorar a las víctimas, pero sin darle categoría de día no laborable. Tres años después, durante la gestión del presidente Néstor Kirchner, se impulsó desde el mismo Poder Ejecutivo Nacional que la fecha se convirtiera en un día no laborable, inamovible.

Se produjo un supuesto debate, en el cual opositores al proyecto enviado por el Poder Ejecutivo recalcaron que al ser feriado pretende una festividad, mientras el oficialismo sostuvo «no hay posibilidad de que ningún docente pueda ignorar el hecho». Finalmente con el apoyo de Organizaciones de derechos humanos como: Abuelas de plaza de mayo y Madres de plaza de mayo, el proyecto se convirtió en ley.

 

La Revolucion Argentina Caida del Gobierno de Illia Golpe de Ongania

La Revolución Argentina – Caída del Gobierno de Illia – Golpe Militar

Derrocado el presidente constitucional Arturo lilla, las Fuerzas Armadas asumieron el gobierno con la certeza, compartida por buena parte de sus cuadros, de que comenzaba una especie de cruzada cuyo corolario sería la solución de los grandes problemas que había sumado el país a lo largo de varias décadas.

Illia Arturo presidente de argentina

El presidente elegido por los comandantes en jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, parecía personificar esas aspiraciones. Onganía se había convertido en el líder de la facción vencedora en ios enfrentamientos entre azules y colorados y había logrado, gracias a su aspecto externo adusto y severo, el respeto de la mayoría de sus subordinados.

Sus adversarios castrenses le imputaban su condición de general «de pecho liso», expresión que en la jerga militar significa no haber cursado la Escuela Superior de Guerra, y por lo tanto, no poseer una formación equivalente a la universitaria. Sin embargo, era aceptado y reconocido como líder por una gran parte de los graduados en ese instituto. Algunos camaradas le daban el apodo de «la morsa», en alusión a sus poblados bigotes.

Onganía, asesorado por militares y por destacados civiles que hicieron suyos los postulados del movimiento, creyó que podía gobernar sin más instituciones que las que sostenía la Revolución Argentina, y que lograría superar las necesidades colectivas mediante «tiempos», como si la realidad pudiera encasillarse arbitrariamente. Primero se resolvería lo económico, después lo social y finalmente lo político. Una concepción tan menguada, que ignoraba la complejidad de la vida comunitaria no podía acabar bien, en efecto las dificultades surgieron en distintos campos para agudizarse hasta lomarse inmanejables.

ANTECEDENTES: A los dos meses de ocupar Illia el gobierno , la Confederación General del Trabajo (C.G.T.) le presentó un proyecto de mejoras para los sectores más humildes de la población. El escrito no fue rechazado, pero al transcurrir largo tiempo sin que los reclamos fueran satisfechos, la central obrera inició —mayo de 1964— un «Plan de lucha» que se cumplió sin violencias, pero debilitó la imagen del gobierno.

De acuerdo con lo proclamado en la campaña electoral, lllia anuló los contratos petroleros firmados tiempo atrás con compañías extranjeras y canceló las vinculaciones del gobierno con el Fondo Monetario Internacional. En 1966 el panorama económico no era auspicioso, por cuanto la inflación se había acrecentado y la moneda devaluada en varias oportunidades.

En marzo de 1967 debían realizarse los comicios para renovar las autoridades provinciales y se anticipaba una victoria del peronismo. En el ámbito castrense existía malestar hacia el gobierno, discrepancia que hizo crisis cuando a fines de 1965 una disposición del presidente obligó al general Onganía, comandante en jefe del Ejército y con gran apoyo en las Fuerzas Armadas, a solicitar su retiro.

A fines de junio de 1966 se inició el proceso revolucionario destinado a derrocar al presidente. El Ejército desconoció la autoridad del jefe de Estado, mientras sus efectivos ocuparon en forma pacífica diversos lugares estratégicos a lo largo del país. En la madrugada del 28 de junio las fuerzas de seguridad penetraron en el despacho presidencial de la Casa de Gobierno y entonces el doctor lllia debió alejarse acompañado por un grupo de correligionarios.

La nueva ruptura del orden Constitucional

Gobierno de la Revolución Argentina Los militares que encabezaron la Revolución que derrocó al Presidente Arturo Illia establecieron un sistema de gobierno basado en una Junta formada por los tres Comandantes en Jefe de las tres Fuerzas y se dispuso que la Presidencia fuera ejercida por un Presidente designado por la Junta, y con ejercicio de todas las facultades legislativas que la Constitución otorga a Congreso.

El 30 de junio del 1966 asumió el cargo de Presidente designado por ese mecanismo el General Juan Carlos Onganía.Los dirigentes del Gobierno de la Revolución Argentina —militares y civiles— consideraban que la democracia era insostenible en una sociedad subdesarrollada.

Depuesto el mandatario constitucional, ocupó la primera magistratura del país el general Juan Carlos Onganía, a quien entregaron el poder los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas. El nuevo presidente ocupó el alto cargo sin limitaciones en el poder y una de las primeras disposiciones del nuevo régimen, denominado Revolución Argentina, fue dar a conocer un Acta que decretó la destitución de las autoridades nacionales, disolvió el parlamento nacional y las legislaturas provinciales, separó de los cargos a los miembros de la Corte Suprema de Justicia y suprimió los partidos políticos. El mismo documento puso en vigencia el Estatuto de la Revolución Argentina, cuyos diez artículos tenían prioridad sobre la Constitución Nacional y al que debía sujetarse el nuevo gobierno.

Por lo tanto, proclamaron que su objetivo principal y prioritario era el desarrollo económico y la modernización social del país, para pasar —en un eventual segundo tiempo político (que no tenía fecha)— a la construcción de una democracia fuerte. El Gobierno de la Revolución Argentina no se consideraba “provisorio” sino que sometía su duración al logro de sus objetivos socioeconómicos, «no había plazos, sino objetivos».

El Gobierno de la Revolución Argentina del general Juan Carlos Onganía —respaldado por las empresas multinacionales y por un sector del sindicalismo— cerró el Congreso, prohibió la actividad política, intervino las universidades e implantó la censura. La política económica promovió la radicación de grandes empresas multinacionales. El gobierno intervino con fuerza en la economía. Devaluó la moneda y fijó un tipo de cambio alto para aumentar las posibilidades exportadoras de la gran industria. Al mismo tiempo, para financiar sus gastos, el estado retuvo un porcentaje del ingreso por exportaciones agrícolas.

 Entre 1969 y 1970, varios conflictos debilitaron al gobierno.

• En 1969, estalló en Córdoba un movimiento de protesta social —el Cordobazo—, en el que participaron obreros industriales, empleados estatales y estudiantes universitarios. A partir de entonces, se produjeron protestas en distintas ciudades (Rosario, Mendoza), que indicaban la extensión del descontento.
• En 1970, surgió un grupo guerrillero —Montoneros— de filiación peronista. Otro grupo —ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo, trotskista)— intensificó sus actividades.

En las elecciones de 1973 triunfó el Frente Justicialista de Liberación, integrado por el peronismo y varios partidos menores. Héctor J. Cámpora, un hombre de absoluta lealtad a Perón, asumió la Presidencia de la Nación en mayo de 1973.

Durante su gestión surgen los primeros grupos subversivos, los que unidos a la agitación política y socia crean un clima confuso. Se produce el asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu y la aparición de los grupos montoneros.

Disidencias internas en el ejército fuerzan la renuncia del genera Onganía, sucediéndolo el general Roberto Levingston, el que, por carecer de suficiente apoyo, es pronto desalojado por el general Alejandro Lanusse.

La insostenible situación que padecía el país llevó a este general a prometer la pronta normalización de la vida institucional, iniciando a respecto una apertura política. Ello permitió la revitalización de la figura del general Perón, que desde el exilio en Madrid regresó al país al amparo de las promesas y garantías que ofrecía el llamado a la pacificación.

En 1972, Perón regresó al país luego de diecisiete años de exilio.Durante la estadía del general Perón, apenas un mes, se formó el Frente Justicialista de Liberación Nacional (Frejuli).

Retorno a la vida Constitucional

Las elecciones se llevaron a cabo en marzo de 1973 y obtuvo el triunfo el Partido o conjunción de fuerzas políticas que integraban el Frejuli. La fórmula fue encabezada por el Dr. Cámpora, acompañado del doctor Vicente Solano Lima.

En junio regresaba para instalarse en el país el general Perón, pero su llegada fue objeto de un grave enfrentamiento armado entre los sectores marxistas que deseaban apoderarse del gobierno y quienes sólo deseaban restaurar un gobierno justicialista.

Esa grave situación interna producida en el partido gobernante llevó a Perón a pedir la renuncia del Presidente y Vice y Presidente del Senado para que, de acuerdo con la ley de acefalía, asumiera el Presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Lastiri, quien debió convocar de inmediato a nuevas elecciones.

En este comicio Perón resultó electo por abrumadora mayoría, acompañado en la fórmula por su esposa Isabel Martínez de Perón. Asumió la presidencia el 12 de octubre de 1973.

Ya para esa fecha los grupos subversivos y los montoneros desarrollaban una activa acción bélica interna con sangrientos episodios sin antecedentes en la historia del país. En 1974, antes de cumplirse el año de gobierno, fallecía el Presidente Perón y lo sucedía Isabel Martínez.

La descomposición social, la impotencia del gobierno para contener la ola de violencia, la fuerte infiltración marxista, la crisis económica y la incapacidad de los partidos para hallar soluciones rápidas, provocan un clima confuso y grande desorientación. Los órganos constitucionales, a saber, el Poder Ejecutivo y el Parlamento, no estaban a la altura de las exigencias históricas.

 

 

Revolucion de 1955 Caida de Peron Golpe Militar Revolucion Libertadora

Revolución de 1955 y la Caída de Perón Golpe Militar «Revolución Libertadora»

La revolución de SEPTIEMBRE DE 1955: Graves conflictos tuvieron lugar en la segunda presidencia del general Perón, tanto por la manera con que ejercía el poder como por los procedimientos políticos que empleaba, que fueron calificados de abusivos, autoritarios y no constitucionales. El enrarecido clima político existente fue complicado por el propio gobierno al ocasionar un enfrentamiento con la Iglesia, y nuevamente perturbado por las severas sanciones anunciadas por el propio Presidente para quienes se opusieran a su política.

el general Eduardo LonardiEstos factores y otros más dieron origen a la que fue denominada Revolución Libertadora, que estalló en septiembre de 1955 en la ciudad de Córdoba, encabezada por el general Eduardo Lonardi, y a la que se plegó la Marina a las órdenes del Almirante Isaac Rojas.

Pocos días después Perón delegaba el mando en una Junta Militar, quien estimó que la presentación del Presidente podía considerarse una renuncia.

Perón se alejó del país y el jefe revolucionario asumió la Presidencia Provisional. Ciertas disidencias internas en el seno de las Fuerzas Armadas llevaron a la renuncia del General Lonardi, quien fue sucedido por el general Pedro Aramburu.

En mayo de 1956 el Presidente Aramburu declaró abolida la reforma constitucional del 1949 y restablecida la de 1853. No obstante convocó a una Convención Reformadora que, por dificultades políticas, sólo pudo sancionar la inclusión del Artículo 14 bis y un agregado al inciso 11 del artículo 57

El gobierno provisional cumplió con su promesa de llamar a elecciones y éstas fueron convocadas para febrero de 1958.

Se restablece la vigencia constitucional.

Las elecciones de ese año dieron el triunfo a la Unión Cívica Radical Intransigente, fracción del viejo tronco radical que encabezaba el doctor Arturo Froridizi.

El nuevo Presidente constitucional tuvo que enfrentar graves conflictos, especialmente con las Fuerzas Armadas que intentaban, no obstante el régimen constitucional en vigencia, imponer sus criterios. Vanos resultaron los intentos del Presidente por sortear los conflictos y las presiones.

Un golpe de estado lo depuso en 1962. Pero mientras los revolucionarios se dilataban en consultas para elegir un sucesor, el presidente provisional del Senado, doctor José María Guido, prestó juramento ante la Suprema Corte de Justicia que lo reconoció como legítimo sucesor constitucional. No se interrumpió así la vigencia constitucional y el nuevo Presidente pudo terminar el período constitucional.

El nuevo proceso de renovación de las autoridades nacionales se llevó a cabo en 1963 y en esa ocasión se impuso la Unión Cívica Radical encabezada por el doctor Arturo Illia, quien asumió la presidencia el 12 de octubre de 1963. Poco pudo gobernar el nuevo Presidente, ya que nuevamente las Fuerzas Armadas, creyéndose árbitros de la eficiencia de la gestión del gobierno constitucional, exigieron a éste la renuncia de su cargo. Sin lograr esa renuncia, por la fuerza, el Presidente fue desalojado de la Casa de Gobierno. Años después, varios de quienes actuaron en ese golpe de estado, confesaron en público su error.

Golpe Militar de 1943 GOU Ramirez Logia Secreta Nacionalista

Golpe Militar de 1943 (GOU)
Ramírez y la Logia Secreta Nacionalista

El período constitucional 1932-1943: Durante el período presidencial de A.P. Justo, 1932-1938, estallaron algunos focos revolucionarios, dirigidos por el radicalismo, pero fueron sofocados, y el presidente pudo terminar su periodo constitucional.

Al finalizar su mandato las nuevas elecciones nacionales dieron e triunfo a la organización política denominada Concordancia Nacional que proclamaba la fórmula Roberto M. Ortiz (Radical antipersonalista) Ramón Castillo (Conservador). Correspondía al período 1938-1943.

El Presidente Ortiz dio algunos signos de querer introducir cambios en la política a fin de asegurar la libertad electoral, que se hallaba infectada nuevamente de procedimientos fraudulentos, a fin de impedir la libre expresión popular. Su enfermedad se agravó durante el desempeño de cargo y debió pedir licencia, sucediéndolo interinamente el Vice Presidente, doctor Castillo. El presidente declinaba en su salud y extendió su licencia hasta que falleció en junio de 1942. En el interín gobernaba en ejercicio de la Presidencia, el doctor Castillo, mientras el Presidente con licencia, se hallaba impotente para torcer el rumbo de la política

 Muerto Ortiz, asumió con plenos poderes legales el nuevo Presidente Castillo, quien orientó una política tolerante con las elecciones fraudulentas que se preparaban en las provincias, para evitar que ellas quedaran bajo el control del partido Radical, que enfrentaba a la gestión presidencial.

Ya para esa fecha había estallado la segunda guerra mundial y las repercusiones de la misma influían en la vida política del país buscando apoyo para cada una de las partes enfrentadas.

La opinión pública se hallaba dividida y si bien existía una prosperidad económica, el país padecía graves conflictos internos de naturaleza ideológica, de luchas políticas y obreras; pero se mantuvo neutral, a pesar de las grandes presiones que ejercía Estados Unidos para obtener que Argentina declarara la guerra a los países que combatían del lado de Alemania

La crisis de 1942/1943

Pedro Ramirez GOUA partir de 1942 se comienza a observar un proceso nuevo en el país que, aun cuando tenía sus raíces en años anteriores, sus manifestaciones exteriores comenzaban a hacerse ver en esos momentos.

La guerra mundial creaba condiciones nuevas, como la del desarrollo industrial que comenzaba a tener fuerte expansión en Buenos Aires y sus alrededores. Ello produjo un fuerte movimiento migratorio interno hacia ese foco industrial. A su vez los sectores populares y de menos ingresos manifestaban deseos de entrara participar en la vida política y no hallaban cauces suficientes.

En 1942 comienza la agitación pre-electoral y el gobierno de Castillo se manifiesta inclinado a favor de candidatos de origen conservador a la vez que se inclina a favorecer, con la gravitación de los órganos del Estado, el triunfo de esos candidatos.

Por otra parte la preocupación de ciertos sectores militares por los asuntos políticos se manifiesta en la formación de una sociedad secreta denominada Grupo Obra de Unificación (GOU), entre cuyos integrantes se hallaban militares que luego tendrían actuación política destacada. Pretendía el GOU, entre otros objetivos, impedir el triunfo del candidato oficial y mantener la neutralidad del país.

La revolución de 1943

La renuncia que el Presidente Castillo solicita a su ministro de guerra Pedro P. Ramírez hace estallar la revolución el 4 de junio de 1943. El 7 de junio asume el mando del país un gobierno de neto corte militar, en el orden nacional y provincial. Nuevamente se producía la ruptura del sistema constitucional.

El nuevo Presidente fue el General Ramírez, en carácter de Presidente Provisional, denominación que poco después fue abandonada por el de Presidente a secas.

El régimen asumió la forma de una dictadura autoritaria de derecha. Se adoptaron medidas represivas contra quienes se atrevían a criticar al régimen. El General Ramírez decretó la ruptura de relaciones con Alemania, Italia y Japón, lo que disgustó a otros sectores militares, viéndose Ramírez en la necesidad de presentar su renuncia. Lo sucedió el general Edelmiro Farrell. Ya comenzaba a destacarse el coronel Juan Perón, que desde la Secretaría del Ministerio de Guerra comenzó a intervenir directamente en la gestión política y el 27 de octubre de 1932 consiguió ser designado Director del Departamento Nacional del Trabajo, que pronto transformó en Secretaría de Trabajo y Previsión.

En el cargo respaldó las demandas obreras y promovió la organización sindical de los trabajadores, creando un amplio núcleo de partidarios en las filas del movimiento obrero, realizando una política de acercamiento a los dirigentes gremiales, muchos de los cuales le brindaron apoyo para lograr reivindicaciones sociales postergadas durante años. En junio de 1944 Perón era designado Ministro de Guerra y poco después Vice Presidente.

A partir de esa fecha la agitación política es muy grande y la oposición reclama elecciones y una vuelta al régimen constitucional. Las presiones militares, disconformes con el ascenso de Perón y su gravitante actuación política, piden su destitución de todos sus puestos.

Depuesto por sus propios pares, Perón es llevado preso a Martín García. Los trabajadores se resisten al alejamiento de su líder y se realiza una concentración masiva el 17 de octubre de 1945, que obligó al gobierno a restituir la libertad del coronel Perón. Este, sin funciones públicas, se dedicó a organizar una nueva fuerza política para las elecciones que estaban anunciadas para 1946. Igual labor hicieron los partidos políticos enfrentados, casi todos, a la figura del emergente político salido de las filas militares.

Verificadas las elecciones, la fórmula encabezada por Perón obtuvo el 54% del total del electorado, asumiendo la Presidencia el 4 de junio de 1946.

La revolución del 4 de junio se llevó a cabo sin resistencias. A los dos días, el general Rawson —jefe del movimiento— fue reemplazado en el cargo de presidente provisional de la Nación por el general Pedro Pablo Ramírez, quien ejerció el mando por cerca de nueve meses. Nombró ministro de Guerra al general Edelmiro J. Farrel, quien más tarde —octubre de 1943— dejó ese cargo para ocupar la vlcepresidencia de la Nación.2 En diciembre del mismo año, el coronel Perón fue designado secretario de Trabajo y Previsión. Al frente de este organismo, ejerció una acción directa sobre las masas obreras que, hasta esa época, no contaban con un gremialismo organizado y permanecían al margen de la vida política.

Las relaciones internacionales con los países en guerra fue la principal dificultad que afrontó el nuevo gobierno, partidario de continuar con una política neutral ante el gran conflicto bélico. Fue creciente la presión de los Estados Unidos de Norteamérica para que la Argentina —uniéndose al resto del continente— rompiera sus relaciones diplomáticas y declarara la guerra a Alemania y a sus aliados, y ze incorporara al sistema interamericano de defensa. Finalmente, en enero de 1944 se anunció la ruptura de nuestro país con las potencias del Eje. En febrero de ese año, el presidente Ramírez delegó el mando en el general Farrel y renunció.

integrantes del gou

Gobierno del general Edelmiro J. Farrel (1944-1946)

Edelmiro Farrel


En el gobierno provisional del general Farrel se destacó el coronel Juan Domingo Perón, designado en el mes de mayo de 1944 ministro de Guerra y el 7 de junio, vicepresidente de la República, con retención de los cargos anteriores.

Al frente de la secretaría de Trabajo y Previsión dispuso medidas de importancia en el orden social, que comprendieron a los obreros y también a los trabajadores de clase media.

La nueva orientación política y social encontró opositores en los partidos políticos tradicionales, en las universidades, en el empresariado en general y en los grandes diarios, El descontento comprendió también a sectores militares, que le obligaron a renunciar el 9 de octubre de 1945. A los pocos días, Perón fue llevado detenido a la isla Martín García.

El 17 de octubre y desde las primeras horas del día, miles de personas —procedentes en gran parte del cinturón suburbano de la ciudad— ocuparon pacíficamente la Plaza de Mayo y exigieron la libertad de Perón, quien en esos momentos se encontraba en el Hospital Militar. La jornada culminó al anochecer, cuando el caudillo habló a la multitud reunida en la plaza.

Convocado el pueblo a elecciones, éstas se realizaron —por vez primera bajo el control de las Fuerzas Armadas— el 24 de febrero de 1946. La fórmula oficialista de Juan Domingo Perón y Hortensio J. Ouijano venció a los doctores José P. Tamborini y Enrique Mosca, candidatos de la Unión Democrática I radicales, socialistas y comunistas).

La restauración del período constitucional 1946-1955

El nuevo gobierno prometió un programa que sintetizaba en la fórmula. una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Inició el juicio político a los miembros de la Corte y la reforma de la Constitución, la que se llevó a cabo en 1949. Merced a esa reforma que modificó la prohibición de reelección, el general Perón al terminar la primera presidencia en 1952 volvió a presentarse.

Durante esos años hace su aparición en la vida política, siendo un factor nuevo, su esposa Eva Duarte, quien imprimió rasgos muy particulares e inéditos a la política del Presidente, siendo causa de un apoyo popular de gran dimensión. En las elecciones de 1951 se introdujo, por acción de Eva Duarte, el voto femenino. Las elecciones de 1952 dieron a Perón el 56% del electorado.

Perón inició su segundo período el 4 de junio de 1952.

Golpe Militar y Caida de Irigoyen en 1930 Causas

Golpe Militar de Uriburu Caída Gobierno de Irigoyen en 1930

ANTECEDENTES: Al concluir la tercera década del siglo XX, la Argentina se encuentra en una situación de encrucijada, tanto en lo político como en lo social. En lo económico, las grietas del modelo agroexportador, visibles ya desde los años 1910 para los observadores más agudos, se acentuaron con la crisis agrícola de 1928, agravándose aún más al recibir el impacto de la crisis capitalista de Wall Street. Sin duda, la nueva década, al menos durante sus primeros años, será muy dura para los argentinos.

En lo político se produjo un hecho que seguramente también modelará el futuro de la nación. El país venía de casi siete décadas de continuidad jurídico-política, iniciada con la reunificación de la República en 1862 y durante las cuales los presidentes se sucedieron normalmente y conforme los mecanismos constitucionales.

Estos operaron incluso cuando Miguel Juárez Celman se vio obligado a renunciar por imperio de los efectos de la insurrección del Parque, en 1890.

Desde 1912, la ley de sufragio universal masculino, obligatorio y secreto, con su régimen de mayoría y minoría, contribuyó a un cierto grado de democratización política, pero sobre todo a acrecentar la legitimidad de los gobernantes.

El golpe de Estado dado por algunos militares -con la inmovilidad, que no dejó de ser complicidad, del grueso de las fuerzas y sus jefes- el 6 de septiembre puso fin a la transición de la dominación oligárquica a la democrática.

Se produjo en un contexto de generalización de las disidencias partidarias y la debilidad y crisis del sistema de partidos políticos -Parlamento como vehículo de mediación entre la sociedad civil y la sociedad política-, es decir, de crisis de representación. Significa el pasaje de las Fuerzas Armadas de su función (la defensa de la soberanía territorial) a la acción políticamente orientada, nada bueno para la democracia.

En rigor, el golpe expresa la debilidad estructural del primer intento de establecer un sistema de dominación política de clase democrático. La debilidad se explica por la estructura social del país y por la acción de las principales fuerzas político-sociales. Veamos como fue el proceso….

GOBIERNO DE JOSÉ F. URUBURU:
La revolución del 6 de Septiembre de 1930

Desde tiempo atrás, grupos de militares y civiles incubaban una revolución para quitar del poder a Yrigoyen, pero éste no creyó en que el movimiento hiciera peligrar la estabilidad de su gobierno. A mediados de agosto de 1930, el presidente se encontraba enfermo en su domicilio y el 5 de setiembre, sus amigos consiguieron que delegara el mando en el vicepresidente, Dr. Martínez. Los tumultos callejeros obligaron a decretar el estado de sitio.

El 6 de setiembre estalló la revolución dirigida por el teniente general José Félix Uriburu, con la colaboración de altos jefes de las fuerzas armadas y un núcleo calificado de civiles opositores.

Al promediar la mañana, aviones rebeldes volaron sobre Buenos Aires y arrojaron miles de proclamas revolucionarias, mientras el general Uriburu —desde la localidad de San Martín— avanzaba sobre la Plaza de Mayo al frente de efectivos pertenecientes al Colegio Militar, Escuela de Comunicaciones y Regimiento 1″ de Caballería. Gran cantidad de automóviles llenos de ciudadanos, se incorporaron en la columna militar.

IrigoyenCuando Yrigoyen (imagen) volvió a la presidencia tenía 76 años y en el gobierno se advirtió una paulatina declinación de su salud física y mental. Su método excesivamente personalista de resolver las cuestiones de gobierno comenzó a paralizar la administración nacional.

El contexto internacional con su gran crisis económico-financiera de 1929 influyó de una manera decisiva en la vida del país, que se complicaba con una crisis social e ideológica.

Dos factores se sumaron estrechamente a esa situación: el ideológico y el militar. El primero expresado por un proceso mundial de crisis de las formas democráticas y la instauración de nuevos gobiernos dictatoriales o autoritarios, y el desprestigio de las formas democráticas.

El militar era una derivación del proceso mundial producido por las secuelas de la primera guerra mundial, y la formación de gobiernos totalitarios.

Los militares, en casi todos los lugares del mundo, reclamaban mayor intervención en los asuntos políticos y en igual medida ese proceso se dio en la Argentina.
El gobierno de Yrigoyen no resolvió las cuestiones militares, y las relaciones de su partido con los militares no gozaron del apoyo de este sector.

Ese fenómeno nuevo en la vida política, la crisis económica, la ausencia de una política definida en todos los sectores, la paralización de la administración, la fuerte propaganda en contra de su gobierno y la presión de intereses extranjeros, fueron factores que provocaron en corto tiempo, de 1929 a 1930, un verdadero clima revolucionario.

El mismo radicalismo, confundido por tantos factores adversos, no reaccionó ni lo supo hacer.

Fue entonces cuando el general José Félix Uriburu encabezó la conspiración manifestando que su plan era “hacer una revolución verdadera que cambiase muchos aspectos de nuestro régimen constitucional, modificase la constitución y evitase el imperio de la demagogia que nos desquicia”.

Así inicia la revolución que destituyó al gobierno constitucional, en el orden nacional y provincial. Se interrumpía, por vez primera, la vigencia de la Constitución en todo el país.

El gobierno de facto de Uriburu

El gobierno de facto de UriburuLa Revolución estalló el 6 de septiembre de 1930 y durante diez y siete meses se extendió la gestión de este militar, que introdujo un sistema llamado ”de facto”, pues no era un gobierno constitucional.

Ese gobierno, a fin de asegurar su continuidad e impedir los reclamos, gobernará bajo el imperio del estado de sitio, o sea, la supresión de las garantías que la Constitución establece.

El programa de reforma constitucional que abrigaba el gobierno de facto no pudo realizarse, pues el país resistía ese propósito, y menos realizado por medios no constitucionales. Por otro lado, carente de un programa coherente, el gobierno cayó en un gran descrédito que fue aprovechado por los partidos políticos para exigir pronta regularización de la vida democrática.

Viendo Uriburu la imposibilidad de gobernar en esas condiciones y fuertemente presionado por la opinión pública, se decidió a convocar a elecciones, pero aún así, desconfiando de la capacidad del partido radical, impidió la legalización de la fórmula de ese partido, alegando una interpretación de la Constitución.

El radicalismo disconforme, ordenó la abstención en los comicios, aunque con ello no logró que lo apoyaran los restantes partidos. Estos se presentaron con fórmulas distintas triunfando el general Agustín P. Justo, que asumió la presidencia en febrero de 1932.

El radicalismo calificó las elecciones de fraudulentas y se mantuvo en dos actitudes simultáneas que ya había practicado entre 1891 y 1916, a saber, la abstención y la revolución.

ALGO MAS… Para consolidarse en el poder, Uriburu dispuso intervenir las provincias —con excepción de San Luis y Entre Ríos, opositoras al gobierno anterior—, Cuyos gobernadores ya habían  renunciado. Debido a la caótica situación económica, el gobierno aplicó una serie de medidas tendientes a disminuir el déficit nacional.

Un consorcio de banqueros ofreció ún crédito de 100 millones de pesos al 5,5% de Interés, el que fue aceptado por el ministro de Hacienda para responder a los urgentes compromisos contraídos por nuestro país.

En el aspecto político, el Congreso Nacional fue disuelto y para afianzar el orden interno el Poder Ejecutivo declaró el estado de sitio y dispuso la censura a los órganos de información periodística.

Debido a su tendencia conservadora, la revolución no tardó en perder prestigio entre la masa de la población. Las fuerzas del radicalismo volvieron nuevamente a la lucha política y agitaron a la opinión pública, mientras los problemas sociales de las clases más humildes fueron defendidos por los partidos izquierdistas.

El gobierno revolucionario convocó el 5 de abril de 1931 a elecciones de gobernador y vicegobernador y diputados por la provincia de Buenos Aires. La expectativa pública rodeaba a este comicio, que indicaría el grado de popularidad del régimen provisional.

El radicalismo se impuso a los conservadores, lo que señaló —desde el punto de vista político— el fracaso de la revolución.

El resultado de los comicios determinó la renuncia de casi todo el ministerio revolucionario y a la vez fortificó al radicalismo personalista. Con todo, el gobierno revolucionario dispuso anular la elección bonaerense.

Ante los rumores de conspiración en las fuerzas armadas y sintiéndose enfermo, el general Uriburu dispuso convocar a elecciones para el 8 de noviembre de 1931, a fin de poner término al período revolucionario.

A los comicios para la elección presidencial concurrieron dos coaliciones de partidos: la Concordancia (formada por la unión de los conservadores o demócratas nacionales con los radicales antípersonalistas y los socialistas independientes), que proclamó al general Agustín P. Justo y al doctor Julio A. Roca —hijo del general homónimo—, y la Alianza Civil (unión de socialistas con demócratas progresistas), que sostuvo a Lisandro de la Torre-Nicolás Repetto.

El partido Radical personalista proclamó al binomio Marcelo T. de Alvear-Adolfo Güemes, pero en acuerdo de ministros el presidente Uriburu los declaró inhabilitados para figurar como candidatos Por esta resolución, el radicalismo —que contaba con gran apoyo popular— retiró todas sus candidaturas a los puestos en el gobierno de todo el país y proclamó la abstención política.

Efectuadas las elecciones y realizado el escrutinio, se impuso la fórmula presidencial oficialista de la Concordancia: Justo-Roca.

El período constitucional 1932-1943: Durante el período presidencial de A.P. Justo, 1932-1938, estallaron algunos focos revolucionarios, dirigidos por el radicalismo, pero fueron sofocados, y el presidente pudo terminar su periodo constitucional.

Al finalizar su mandato las nuevas elecciones nacionales dieron e triunfo a la organización política denominada Concordancia Nacional que proclamaba la fórmula Roberto M. Ortiz (Radical antipersonalista) Ramón Castillo (Conservador). Correspondía al período 1938-1943.

El Presidente Ortiz dio algunos signos de querer introducir cambios en la política a fin de asegurar la libertad electoral, que se hallaba infectada nuevamente de procedimientos fraudulentos, a fin de impedir la libre expresión popular.

Su enfermedad se agravó durante el desempeño de cargo y debió pedir licencia, sucediéndolo interinamente el Vice Presidente, doctor Castillo. El presidente declinaba en su salud y extendió s. licencia hasta que falleció en junio de 1942.

En el interín gobernaba en ejercicio de la Presidencia, el doctor Castillo, mientras el Presidente con licencia, se hallaba impotente para torcer el rumbo de la política

Muerto Ortiz, asumió con plenos poderes legales el nuevo Presidente Castillo, quien orientó una política tolerante con las elecciones fraudulentas que se preparaban en las provincias, para evitar que ellas quedaran bajo el control del partido Radical, que enfrentaba a la gestión presidencial.

Ya para esa fecha había estallado la segunda guerra mundial y las repercusiones de la misma influían en la vida política del país buscando apoyo para cada una de las partes enfrentadas. La opinión pública se hallaba dividida y si bien existía una prosperidad económica, el país padecía graves conflictos internos de naturaleza ideológica, de luchas políticas y obreras; pero se mantuvo neutral, a pesar de las grandes presiones que ejercía Estados Unidos para obtener que Argentina declarara la guerra a los países que combatían del lado de Alemania.Por

Que en la mañana del 6 de septiembre Natalio Botana, el director del popularísimo Crítica, telefoneara desde el Colegio Militar a la redacción del diarioordenando activar la sirena para anunciar a todo Buenos Aires la llegada de la «revolución», señala que su participación en la preparación del golpe de Estado fue mucho más que una campaña periodística. En efecto, y durante varios meses, Crítica fue uno de los focos opositores más importantes al gobierno de Hipólito Yrigoyen, a quien, no obstante, había apoyado en las elecciones de 1928.

Mientras en su edificio se organizaban las reuniones entre los grupos civiles y militares complotados en contra del gobierno, los periodistas realizaban la violenta campaña exigiendo la renuncia de Yrigoyen a la presidencia del país, en notas que registraban el malestar popular ante la política oficial y un escenario institucional permanentemente amenazado por una dictadurayrigoyenista que derribaría los derechos parlamentarios. Poco después del golpe de Estado, Criticare clausurado por el gobierno de facto del general Uriburu.

Fuente: SYLVIA SAÍTTA  Doctora en Letras
Diario El Bicentenario Período 1930-1949 Fasc. N°7

Fuente Consultadas:
Información Obtenida de: HISTORIA 5 Historia Argentina
José Cosmelli Ibañez Edit. TROQUEL

Gobiernos Populistas en America Latina Causas y Objetivos

Gobiernos Populistas en América Latina
Causas y Los Objetivos

Después de la Segunda Guerra Mundial, mientras Estados Unidos y  Unión Soviética rivalizaban por extender su influencia en distintas partes ce mundo, en América Latina surgieron o se consolidaron experiencias denominadas populistas. Las más clásicas son las que se desarrollaron en México. En Argentina y Brasil. Aunque con sus particularidades, estos «populismos» presentaron algunos rasgos en común. Getulio Vargas en Brasil, Lázaro Cárdenas y sus sucesores en México y Juan Domingo Perón en la Argentina se transformaron en líderes muy populares que ejercieron el gobierno de manera personalista.

Populismo en america latina

ANTECEDENTES:

En la Argentinay en toda Latinoamérica— desde mediados de la década de 1940 las masas emergen de un modo inequívoco, en la sociedad y en la política. Esto se relaciona en parte con procesos de industrialización pero, sobre todo, con el acelerado crecimiento de algunas grandes ciudades, a las que se vuelcan sectores expulsados por la crisis rural y atraídos por la posibilidad, más o menos real, de obtener en las ciudades mejores empleos, mejores condiciones de vida. Excluidas y marginadas del consumo, del prestigio y del poder, en un momento esas masas irrumpieron en forma brusca reclamando un lugar en la sociedad. En ese sentido, el 17 de octubre de 1945 fue un episodio de un simbolismo extremo.

¿Qué hacer con esas masas? Hay una política posible para ellas —en la Argentina y en todo el mundo— que es la de lo que genéricamente podría denominarse el socialismo: colaborar con ellas, para que ellas mismas encuentren su propio destino, realicen su propia reivindicación. Se plantean aquí varios problemas tácticos y estratégicos: cuáles van a ser los medios, con qtu velocidad se van a producir esos cambios qué sacrificios debe imponerse una genera ción en aras de las siguientes. En cualquier caso, es un camino difícil. Naturalmente es posible la política inversa: excluir y marginar a las masas, explotarlas, reprimirlas los riesgos también son evidentes y consis ten en una explosión incontenible.

El siglo XX elaboró una tercera opción desarrollada por el fascismo italiano y ade cuada —modificándola sensiblemente— en Latinoamérica: una política de masas que descarte su autonomía y las utilice para sustentar poderes ajenos. Esto es lo que suel denominarse populismo.

Se apoya en primer lugar en el consumo de masas. Estos vastos contingentes, recientemente urbanizados, desean consumir, y ese consumo puede ser adecuado para el desarrollo de ciertos sectores industriales locales. Fomentarlo, mediante una política redistributiva de ingresos, no sólo beneficia a las masas —las tranquiliza quizá— sino también a quienes produce para ellas.

También estos gobierno pretendían que sus países lograran una mayor independencia económica a través de la profundización del desarrollo industrial. Del mismo modo, consideraban que el Estado debía atender los intereses del «pueblo» constituido por los trabajadores urbanos y rurales y los empresarios nacionales.

Tenía que cumplir además la función de arbitro en los conflictos que surgieran entre los distintos grupos sociales.  El mejoramiento de la situación de los trabajadores fue una preocupación central y la base para construir una sociedad más justa y menos conflictiva. El único sector a combatir era la «oligarquía»: una minoría vinculada con el enemigo extranjero, el «imperialismo», ajena a los intereses del «pueblo» y la «Nación».

El Estado jugó efectivamente un papel central en las transformaciones propuestas. Alentó el desarrollo industrial y, en el caso de México, también la reforma agraria. Tomó además a su cargo nuevas funciones empresariales como la explotación del petróleo y de ciertos servicios públicos; protegió a los empresarios industriales, impulsó leyes laborales y aumentó los ingresos de los trabajadores. Fue justamente entre ellos donde los líderes populistas obtuvieron el mayor apoyo.

En el plano económico, si bien creció la industria y se avanzó en el desarrollo de la siderurgia y la producción energética, desde mediados de la década de 1950, sobre todo en la Argentina y Brasil, las economías comenzaron a mostrar signos crecientes de estancamiento.

¿Quién paga esto? Generalmente los sectores productores tradicionalmente volcados a la exportación —nuestra oligarquía terrateniente, por ejemplo— cuyos ingresos son trasladados al sector industrial por intermedio del Estado, a través de retenciones a las exportaciones, cambio diferencial, etc.

Sobre todo, se apoya en una política de masas. Estas son movilizadas y politizadas intensamente, pero cuidando de tronchar todo amago de acción autónoma. La politización es encuadrada por el Estado, junto con un partido —o un movimiento— que se desarrolla adosado a él y que está indisolublemente unido a la figura de un líder carismático, su surgimiento no es un mero azar: esa figura es cuidadosamente construida por los medios de comunicación de masas —la radio, la televisión— cuyo desarrollo es esencial para esta política populista. Ni Mussolini ni Perón habrían existido sin la radio.

También es construida mediante la práctica de una beneficencia directa. El Estado providente y benefactor —el clásico Welfare State de los capitalismos avanzados— se concentra en una persona, de cuya bondad y caridad parece depender esa beneficencia que, según es bien sabido, es hoy una función casi ineludible del Estado moderno.

Falta, finalmente, un buen enemigo, para aglutinar fuerzas. Tratándose de movimientos policlasistas, que procuran armonizar los intereses de sectores de propietarios y de trabajadores, este enemigo no puede ser, sin más, el patrón. Se recurre a figuras más ambiguas en cuanto a contenido real, pero de gran fuerza emocional: la oligarquía, la maléfica, proteica y omnipresente oligarquía, cien veces derrotada y cien veces renacida.

¿Es eterna esta política? Sus límites son los de la distribución de ingresos que le da origen. Mientras haya un sector próspero del que pueda sacarse, con destino a un sector industrial urbano —generalmente ineficiente— esto es posible. Cuando las vacas flacas suceden a las vacas gordas, el populismo suele morir, aunque su recuerdo indisolublemente unido a épocas de prosperidad, perdura largamente y alimenta a quienes pretenden ser sus herederos.

Los problemas de las economías latinoamericanas

El estancamiento no sólo afectaba a los países más grandes de América latina. En la mayoría de los restantes, el mantenimiento de grandes explotaciones improductivas frenaba el desarrollo de la agricultura. Además, la existencia de una masa campesina, que a cambio de su trabajo no recibía salarios sino pequeñas parcelas para explotar, limitaba el número de consumidores y volvía difícil cualquier tipo de desarrollo industrial. El atraso y la miseria generaban, por otra parte, frecuentes rebeliones en el sector rural.

PERÓN EN EL GOBIERNO DE FARREL: Perón a cargo de la secretaría de Trabajo produjo cambios fundamentales respecto de los gobiernos anteriores, tendientes a establecer una relación más fluida con el movimiento obrero. Para lograr tal objetivo, se sancionaron una serie de reformas en la legislación laboral. Las principales medidas fueron:

a. El Estatuto del Peón, que estableció un salario mínimo y procuró mejorar las condiciones de alimentación, vivienda y trabajo de los trabajadores rurales. Esta reforma fue severamente cuestionada por los terratenientes, ya que —según afirmaban— no podrían responder a los gastos que ocasionarían las nuevas disposiciones. Perón les respondió —anunciando un clima de tensión que caracterizaría a toda la década— que «el propietario que no pueda pagar peones, debe trabajar la tierra personalmente», b. El establecimiento del seguro soda! Y la jubilación que benefició a 2 millones de personas.
c. La creación de Tribunales de Trabajo, cuyas sentencias, en líneas generales, resultaron favorables a las demandas obreras.
d. La fijación de mejoras salariales y el establecimiento del aguinaldo para todos los trabajadores.
e. El reconocimiento de las asociaciones profesionales, con lo cual el sindicalismo obtuvo una mejora sustancial de su posición en el plano jurídico
.

LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA DE JUAN PERÓN: En un discurso pronunciado en octubre de 1946 Perón presentó el Primer Plan Quinquenal y explicó los lineamientos principales de la política económica de su gobierno: «Para aumentar nuestras conquistas sociales necesitamos aumentar la riqueza y aumentar el trabajo. Nuestro plan considera, en esta etapa, multiplicar nuestra riqueza y repartirla convenientemente; y con ello, las nuevas conquistas sociales han de salir de nuestro propio trabajo, sin perjudicar a nadie. A ello tiende nuestro plan quinquenal.

Debemos producir el doble; multiplicarlo por cuatro mediante una buena industrialización, distribuir equitativamente la riqueza y aumentar el estándar de vida de nuestras poblaciones hambrientas, que son la mitad del país; cerrar ese ciclo con una conveniente distribución y comercialización de esa riqueza. Y cuando este ciclo se haya cerrado, no tendremos necesidad de mendigar mercados extranjeros porque tendremos el mercado dentro del país, y habremos solucionado con ello una de las cuestiones más importantes: la estabilidad social.» Un año después, el 9 de julio de 1947, el gobierno peronista declaró, en Tucumán, la independencia económica. Ésta, junto a la justicia social y la soberanía política se convertirían en las tres banderas históricas del peronismo.

PARA SABER MAS…
Populismo

Los estudios sobre el peronismo coinciden en destacar que se trató de un movimiento sustentado en un amplio apoyo popular. Algunos autores lo califican como un movimiento popular, o como un nacionalismo popular, mientras que otros utilizan el concepto de populismo. La expresión populismo, asociada al estudio del peronismo —y de otros movimientos latinoamericanos como el cardenismo en México o el varguismo en Brasil— fue el que alcanzó mayor difusión en el campo de las ciencias sociales y ha sido utilizado con distintos sentidos.

Para algunos historiadores, populismo significa un conjunto de políticas que realizan las clases propietarias desde el Estado, tratando de obtener el apoyo pasivo de las masas. Para otros, el populismo es el resultado de la alianza entre una burguesía que busca impulsar un proyecto industrialista y una clase obrera organizada que se moviliza para lograr satisfacer sus propias demandas. En esta segunda interpretación, el protagonismo popular tiene más importancia que en la primera.

Pero el análisis del populismo no se agota en estas dos interpretaciones. Existe un conjunto de características que describen al peronismo como un movimiento populista y en las que coinciden muchos autores. No obstante, los estudios difieren según e! énfasis que cada autor pone en uno u otro rasgo del populismo.

Algunas de esas características son:

el policlasismo: la base social del peronismo estuvo constituida por una alianza entre obreros, sectores de la burguesía industrial y un grupo nacionalista del ejército.

programa económico industrialista, nacionalista y dístribucionista: el Estado asumió un papel decisivo en el desarrollo de la actividad industrial, creando fuentes de trabajo, generando una redistribución de los ingresos favorable a los trabajadores y ampliando el mercado interno. El Estado —planificador de la economía— impulsó una política de nacionalizaciones de sectores claves como el comercio exterior, las fuentes de energía, las comunicaciones y los transportes. Estas políticas intentaron resolver las necesidades de muchos países latinoamericanos frente a la gran depresión de los años ’30 y a las dificultades económicas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

oposición de intereses entre pueblo y oligarquía: los intereses de la alianza gobernante —el pueblo— se identificaron con los intereses de la Nación, mientras que los opositores —la oligarquía— fueron considerados como representantes de proyectos antinacionales y aliados del imperialismo. Al plantear la oposición entre pueblo y oligarquía, el populismo no considera central la diferencia de intereses entre la burguesía y la clase obrera.

liderazgo carismático: el liderazgo político de! movimiento populista lo ejerce un líder carismático —que establece un fuerte vínculo afectivo con el pueblo—. Este jefe político conduce al movimiento en su conjunto, intentando armonizar los distintos intereses de los sectores sociales que integran la alianza populista.

Sociedad , Espacio y Cultura Siglo XX La Argentina en América y el Mundo Tobio/Pipkin/Scaltritti

Gobierno de Campora Hector Resumen Anmistia Politica Liberacion Presos

Gobierno de Cámpora Héctor Resumen
Anmistía Política y la Liberación Presos

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA DE CÁMPORA:

El gobierno militar, a cargo de Agustín Lanusse, avanzó en la transición por medio de dos gestos: en septiembre devolvió el cadáver de Evita, que permanecía oculto desde hacía muchos años, y en noviembre de 1972 permitió el regreso del líder justicialista. En realidad, se trató de una visita que duró unos días y en la que selló un acuerdo con Ricardo Balbín.

El Perón que había vuelto del exilio parecía un político dispuesto a negociar con todos con tal de rescatar al país de una inestabilidad de casi dos décadas. Además del apoyo sindical, representado por el secretario general de la CGT José Rucci, también contaba con la adhesión de muchos grupos armados.

El propio Perón reivindicó el uso de la violencia en el contexto de esa época e incorporó a Rodolfo Galimberti, uno de los jefes de Montoneros, al Consejo Superior del peronismo. En ese organismo convivía un extraño elenco que incluía a su esposa «Isabel», al ultraderechista teniente coronel Jorge Manuel Osinde y a Héctor J. Cámpora, que había reemplazado a Paladino como delegado personal de Perón gracias a su legendaria lealtad.

Ese mismo año se formó el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), una coalición integrada por el peronismo y otros partidos menores. Perón intentó conciliar las corrientes renovadoras e históricas que se disputaban la conducción del movimiento y designó en la fórmula presidencial a Cámpora y Vicente Solano Lima. El primero se hallaba cercano a la juventud radicalizada y el segundo era un peronista conservador.

Las acciones terroristas habían proseguido con bombas, sabotajes, asaltos y copamientos. El 10 de abril de 1972 el ERP secuestró y mató a un alto ejecutivo de la fábrica de automóviles Fiat; ese mismo día, el grupo Montoneros asesinó en Rosario a un general del Ejército. La respuesta del gobierno resultó ambivalente. Por un lado, se crearon tribunales especiales para juzgar a los guerrilleros; por el otro, las Fuerzas Armadas ejercieron la represión ilegal mediante el secuestro y la tortura de activistas, y en agosto asesinaron a unos guerrilleros detenidos en la base aeronaval de Trelew.

Sorpresivamente, Perón convocó a Héctor Jorge Cámpora y lo designó su delegado personal en reemplazo de Jorge Daniel Paladino. Cámpora, que había sido presidente de la Cámara de Diputados entre 1948 y 1952, se había mantenido en un segundo plano desde la fuga de la cárcel de Río Gallegos en 1957 junto a John William Cooke, Jorge Antonio, Guillermo Patricio Kelly y José Espejo.

Desde abril de 1971, el presidente Alejandro Lanusse había iniciado la búsqueda de una salida política para la Revolución Argentina, negociando con los partidos reunidosen La Hora del Pueblo, de la que Paladino era un importante animador. La designación de Cámpora indicaba que Perón quería controlar personalmente, y sin intermediarios independientes, la compleja negociación que iniciada. Por lo pronto, Perón acusó a Paladino de ser «agente del dictador Lanusse» y acentuó sus ataques al Gobierno. Además, estimulaba a los grupos juveniles y atacaba a las Fuerzas Armadas desde la revista Las Bases, quo dirigía la hija de su secretario López Rega.

Héctor Cámpora (frejuli)El 11 de marzo de 1973 se realizaron los comicios. El FREJULI obtuvo el 49,6 por ciento de lo votos, seguido muy atrás por Balbín, con el 21,3 por ciento. La UCR reconoció la virtual victoria de Cámpora y decidió no presentarse a la segunda vuelta en el orden nacional.

El acto de asunción de Cámpora, el 25 de mayo, fue acompañado por una gran movilización popular a Plaza de Mayo y manifestaciones en las ciudades más importantes del interior del país. Al finalizar el acto, grandes columnas encabezadas por las organizaciones juveniles se dirigieron a la cárcel de Villa Devoto y exigieron la libertad de los presos políticos.

Luego de varias horas, y para legalizar esa situación «de hecho», el gobierno decretó la libertad de todos los detenidos a través de una ley de amnistía. Esta medida provocó la crítica de diferentes sectores de la opinión pública.

Los acontecimientos de esa jornada marcaron el tono del breve gobierno de Cámpora, que duró menos de dos meses. Fue un gobierno signado por la movilización popular y la expectativa de cambios revolucionarios. Durante ese período dirigentes de la izquierda peronista ocuparon puestos relevantes en el gobierno. Es el caso de las gobernaciones de Buenos Aires, Córdoba , Mendoza, algunos ministerios y banca en la Cámara de Diputados , las universidades y otras instituciones gubernamentales.

De todas maneras siempre se intentó buscar un equilibrio de poder entre la izquierda y derecha peronista. Además Perón buscaba impulsar una estrategia política conciliadora con las restantes fuerza políticas.

Cámpora tenía mejor relación con los sectores de la izquierda peronista, sectores que serán absorbidos por Montoneros, eran los únicos que no cuestionaban su papel como representante del líder, viendo en esa aceptación la posibilidad de integrar espacios del poder. Los sectores tradicionales del sindicalismo y de la derecha peronista, en cambio, ya desde su nombramiento habían trabado su accionar.

La presencia de figuras como los presidentes de Chile, Salvador Allende, y de Cuba, Osvaldo Dorticós, en el acto de asunción de Cámpora, el 25 de mayo de 1973, luego sería usada para acusar al Tío de «agente de la infiltración marxista», aunque las invitaciones habían contado con el aval de Perón.

En el gabinete ministerial no predominaban las figuras ligadas a la denominada «Tendencia Revolucionaria». Salvo la Cancillería, donde fue designado Juan Carlos Puig, hombre vinculado con la Iglesia, y el Ministerio del Interior, ocupado por Esteban Righi, los demás ministerios tuvieron al frente a los mismos funcionarios que luego acompañaron a Raúl Lastiri y a Perón en su tercera presidencia. Entre ellos, se destacaban el secretario privado del líder, José López Rega, en Bienestar Social; el ministro de Trabajo, el sindicalista Ricardo Otero, y el de Hacienda y Finanzas, José Gelbard, dirigente de la CGE.

El 20 de junio Perón regresó de forma definitiva al país y comenzaría una nueva etapa del gobierno peronista, ahora con el líder en su tierra. Ese día fue también uno de los momentos mas triste de la historia política argentina, pues se convirtió en escenario de una sangrienta batalla en la cual la mayoría de los concurrentes se encontró atrapada entre dos fuegos. Nunca se supo con exactitud la cantidad de muertos, porque no hubo interés en realizar una investigación seria del hecho. Algunos reportes hablan de una decena de víctimas fatales y de unos trescientos sesenta heridos. Otros informes sostienen que hubo más de un centenar de muertos. Para evitar el riesgo de un posible atentado, el avión de Perón aterrizó en el aeropuerto militar de Morón.

Como se expresa en el libro «El Libro de los presidentes argentinos»:

La «Masacre de Ezeiza» puso en tela de juicio la capacidad del Presidente para conjurar los enfrentamientos internos. Una intensa campaña contra sus más cercanos colaboradores -Righi y su sobrino Mario-, y el hecho evidente de que el poder no residía en la Casa Rosada sino en la mansión de la calle Gaspar Campos donde se instaló Perón, llevaron a Cámpora a ofrecerle al líder su renuncia.

El 4 de julio, una reunión reservada de la cúpula justicialista, realizada en Gaspar Campos, definió los pasos que seguirían, de los que la ciudadanía sólo tuvo noticias ciertas una semana después. El jueves 12 de julio, Cámpora anunció su dimisión para que, mediante nuevas elecciones, el general Perón pudiese acceder al gobierno. También renunció Solano Lima, y el vicepresidente primero del Senado, Alejandro Díaz Bialet, fue enviado especialmente a la reunión de Países no Alineados. De este modo, la Presidencia provisional de la Nación fue ocupada por Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega. En cuarenta y nueve días había concluido el gobierno constitucional más breve de toda la historia argentina.

El 13 de julio Cámpora renunció y Raúl Lastiri ocupó la presidencia provisional. Lastiri formaba parte del entorno que había convivido con Perón en Madrid hasta su regreso, al igual que Osinde y José López Rega, secretario privado de Perón y ministro de Bienestar Social.

El 23 de septiembre se convocaron a nuevas elecciones y la fórmula Perón-Perón salió vencedora con el 62% de los votos.

Incondicional de Perón
[Cámpora] era un típico peronista […] que había llegado a la política «sin saber por qué»; es decir sin etiquetas ni compromisos del pasado, en ese aluvión que Sanmartino quería relegar a lo zoológico porque no podía admitir un reacomodamiento de las placas sociales que convertía en ciudadanos a todos los que habían estado excluidos y relegados, efectivamente, a la zoología. Cámpora respondía a los agravios al modo de esas flamantes «muchachas peronistas», como Juanita Larrauri, que recogían el salivazo de los niños bien («Juanita, al Bajo, a seguir con tu trabajo») y lo convertían en desafío: «Con bombacha o sin calzón, todas somos de Perón». Si le decían «obsecuente» respondía que sí lo era, «de puro consecuente». A los que lo llamaban «sirviente de Eva» les contestaba orgulloso: «Me honra que me consideren su sirviente porque la sirvo lealmente». Pero el calificativo que más defendía era el de «incondicional», porque su lealtad a Perón no ponía condiciones y se confundía con su sentimiento religioso: el amor al General respondía a la sed oculta de mito, al hondón de las relaciones padre-hijo y debía expresarlo de manera fanática. Curiosa, por otra parte, en un hombre que tendía a evitar los extremos y las confrontaciones. Y así, sería él mismo, con su increíble falta de malicia y su debilidad por la hipérbole, el que alimentaría el estereotipo «contrera» del mucamo idiota.

Miguel Bonasso, El presidente que no fue.

AMNISTÍA POLÍTICAS ARGENTINAS
1973, 25 de Mayo: un indulto masivo impuesto desde la calle:

El principio de la violenta década de los ’70 tuvo entre sus hechos salientes el crecimiento de la violencia guerrillera, su represión legal e ilegal y la apertura electoral. Al finalizar el gobierno de Lanusse, las cárceles estaban pobladas por cientos de presos políticos y sociales cuya «inmensa mayoría, —escribe Bonasso- eran combatientes de las organizaciones guerrilleras».

La tentativa del saliente poder militar de condicionar al nuevo gobierno y evitar la liberación de esos presos vinculados con la subversión guerrillera iba contra la tendencia predominante, y fracasó. El 25 de Mayo, al asumir la presidencia Héctor). Cámpora, la situación de aquellos detenidos, con cuya lucha se identificaban cientos de miles de quienes manifestaban en calles y plazas, aparecía como un tema inmediato e ineludible. («¡El Tío Presidente/ libertad a los combatientes!»era uno de los slogans voceados en la jornada.) La mayoría de la gente parecía compartir esa postura, suponiendo que era uno de los pasos necesarios camino a la democratización.

El nuevo mandatario anunció un proyecto de amnistía en su mensaje al Congreso. Pero los hechos protagonizados por activistas y simpatizantes en torno de la cárcel Villa Devoto (parecía que llegarían al asalto de la prisión) obligaron a la firma apresurada, la misma noche, de un decreto de indulto en el que se disponía la libertad de cientos de detenidos, pues se «…impone el cumplimiento del mandato popular recibido el 11 de marzo último y dadas las características del momento por el cual atraviesa el país… «.

En la confusión, alguna mano aviesa logró incluir en la lista de presos a liberar a un famoso criminal internacional. (En el anecdotario de la época quedaron registradas «oportunas» manifestaciones de solidaridad de los delincuentes comunes encarcelados, con los presos políticos.)

Según Bonasso se trató del «…único preso común que logró evadirse» esa noche. El caso fue «utilizado en la campaña montada por la derecha…».

Fuente Consultada:
Compendio de Historia Argentina Mariana Vicat
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo – Santillana
Fascículo de Grandes Debates Nacionales Pagina/12

Geografia de las Islas Malvinas Relieve Clima Ubicacion Lluvias

Geografía de las Islas Malvinas
Relieve ,Clima, Ubicación y Lluvias

GEOGRAFÍA DE LA REGIÓN: La reconquista de los archipiélagos australes tiene un significado geográfico y, por ende, estratégico, mucho más vasto que lo que en primera instancia podría parecer.

Esta enorme región se extiende desde los 35°30′ latitud S hasta el Polo Sur, y desde el meridiano de 20° 10′ de longitud O. (200 millas al este de la isla Jorge, perteneciente al archipiélago de las islas Sandwich del Sur) hasta los 74° de longitud O. Comprende una superficie de aproximadamente 5.800.000 km², de los cuales alrededor de 982.000 km² corresponden a tierras y el resto a aguas atlánticas y antárticas.

Considerando la amplitud y la diversidad de este espacio de soberanía argentina, es conveniente subdividirlo en estos grandes sectores: Tierras insulares, Antártida Argentina y océanos, mares, fondo y subsuelo marino.

TIERRAS INSULARES
Comprende el archipiélago de las Malvinas, las islas Picton, Nueva, Lennox e islas próximas, isla de los Estados, y los archipiélagos de las Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Oreadas del Sur.

Archipiélago de las Malvinas
Emerge de la plataforma epicontinental argentina entre los 51° y 52°30′ de latitud S. y los 57°45′ y 61° 15′ de longitud O, a una distancia de aproximadamente 500 km.. de la costa patagónica. Su superficie es de 11.718 km² y cuenta con alrededor de 2.000 habitantes.

Geológicamente guarda relación con la Patagonia argentina, ya que pertenece a la misma formación que ésta. La separación actual está originada en el hundimiento de tierras antiguamente emergentes provocado por los hielos del cuaternario.

El archipiélago está constituido por más de un centenar de islas e islotes. Cuenta con dos grandes islas: la Gran Malvina u occidental y la Soledad, separada por el estrecho de San Carlos, además de éstas , las de mayor tamaño son las de Sebaldes, Borbón, Trnidad , San Rafael, Goicochea y San José, ubicadas al oeste de la Gran Malvina y las islas de Aquila, Jorge y Bouganiville, que rodean al sur y sudeste a la isla Soledad.

El relieve de las islas es monótono, de planicies onduladas fuertemente erosionadas. La isla Soledad presenta, al norte, numerosas lomadas y cerros aislados donde se destacan los montes Alberdi (684 m), Rivadavia y Vernet; en esta zona, sobre la Bahía de la Anunciación, está la localidad de Puerto Argentino. La parte sur de la isla es un área de llanuras.

En el norte de la isla Gran Malvina se encuentra el cerro más alto del archipiélago: el monte Independencia, de 689 m.

En los terrenos bajos y anegadizos de casi todas las islas existen turberas, que proporcionan combustible para consumo doméstico de los habitantes. Son característicos de estas islas los llamados «ríos de piedra» consistentes en un cauce fluvial ancho cubierto por peñascos y rocas, con poca agua, que han tenido su origen en procesos glaciarios.

Las costas presentan un amplísimo desarrollo y en ellas se destacan las rías, que son valles angostos, de hundimiento muy apto para fondeaderos y puertos naturales. La extensión total de estas costas alcanza a más de 4.000 km., superando en longitud a las patagónicas.

El clima malvinense es frío oceánico, con alta frecuencia de días nublados, lluviosos y ventosos. Los promedios térmicos mensuales oscilan entre 9°C, en el verano y 2° C en invierno. En Puerto Argentino el promedio de lluvias es de 670 mm anuales, sin estación seca. La vegetación es de tipo esteparia sub arbustiva, de pastos bajos, duros y matas acojinadas, con gran desarrollo de gramíneas, musgos y líquenes, sin árboles originarios. Sobre las costas existe una extraordinaria variedad de algas. La fisiografía malvinense está notablemente asociada con la Patagonia y con el mar Argentino.

Islas Picton, Nueva, Lennox e islas próximas
Las tres primeras están ubicadas sobre el océano Atlántico, al oriente del Canal de Bea-gle y de la isla chilena Navarino, y al sur del Canal Moat. Los pasos Picton, Oglander y Goree separan a las Picton y Lennox del territorio chileno.

Son islas de relieve montañoso, de costas elevadas y acantiladas con pocos desplayados; tienen clima frío-húmedo y vegetación esteparia, siendo aptas para la cría de ganado ovino.
Por su posición geográfica tienen especial valor estratégico como proyección hacia los mares australes y hacia la Antártida.

Además de las mencionadas, se encuentran en jurisdicción argentina la isla Gable, en el canal de Beagle, y en la parte austral del archipiélago fueguino, un conjunto de islas rocosas de escarpadas costas: son ellas el archipiélago de las Wollaston, las islas Sesambre, Evout, Freycinet, Barnevalt y Deceit y en el límite austral la isla de Hornos con el cabo que marca el hito geográfico de separación de los océanos Pacífico y Atlántico.

Isla de los Estados e encuentra entre los 54°35′ y 55° de latitud Sur, y entre los meridianos de 63° 50′ y 64°45′ de longitud Oeste. Está separada de la Isla Grande de Tierra del Fuego por el estrecho de Le Maire.

Su relieve montañoso, prolongación de los Andes fueguinos, representa el comienzo del llamado Arco de las Antillas Australes. Su máxima altura es el monte Buckland, de 654 m, siendo su altura promedio de 300 a 500 metros.

Tiene costas muy escarpadas, la vegetación es esteparia patagónica y el clima frío húmedo, con alta frecuencia de días con cielo cubierto. Al norte de la isla, de casi 70 km. de longitud, se encuentran las pequeñas islas de Año Nuevo, la mayor de las cuales es la Observatorio.

Archipiélago de las Georgias del Sur
Entre la isla de los Estados y las Goergias, formando parte del arco Antillano Austral, se encuentra el banco Namuncurá o Burwood, que es una elevación del lecho oceánico que cuenta con menos de 100 m de profundidad y donde, por sus estructuras sedimentarias, sería posible encontrar reservas petrolíferas.

El archipiélago de las Georgias, de 4.154 km² de superficie, se encuentra entre los 35° 54′ y 38° 10′ de longitud Oeste y entre los paralelos de 53°50′ y 54°50′ de latitud Sur. La principal isla es la de San Pedro que, en forma de arco, se extiende de noroeste a sudeste a lo largo de 180 km.. Otras islas menores del archipiélago son: Bird, Annenkov, Cooper y diversos islotes. El relieve, muy montañoso, alcanza en el monte Paget los 2.804 m; las nieves cubren las montañas en casi toda la isla, dado que el límite de las nieves persistentes se halla a los 500 m de altura.

El clima es frío húmedo, nival en invierno, con vegetación sin árboles, de matas estepa-rias, musgos y liqúenes. Sus costas son de paredes abruptas y tachonadas de arrecifes, donde en una pequeña bahía del norte se encuentra el asiento pesquero de Gritviken. La soberanía argentina sobre las mismas tiene antecedentes que se remontan a su descubrimiento por España en 1756.

Archipiélago de las Sandwich del Sur
Se extiende en el Atlántico, bañadas por el mar de Scotia, entre los 56° y 60° de latitud Sur, y los 26° y 28° de longitud Oeste, determinando un suave arco de 330 km.. con una superficie de 300 km². Sus principales islas son: Savodovsky Leskov, Visokoi, Saunders, Jorge, Blanco y el grupo Thule del Sur, en una de cuyas islas, la República Argentina ha instalado un destacamento naval.

Las islas son de forma cónica, respondiendo a su origen volcánico, del que todavía se manifiestan emisiones de vapor y pequeños sismos. Tienen poca altura sobre el nivel del mar y sólo poseen una vegetación de musgos y liqúenes, configurando por la escoria volcánica y las nieves un paisaje desolador. Al oriente de las mismas, el lecho oceánico tiene una de las más profundas fosas marinas, pues alcanza los 8.273 metros.

Archipiélago de las Orcadas del Sur
Este importante archipiélago se localiza, entre los 60°30′ y 60°50′ de latitud Sur y 44° -30′ y 46°50′ de longitud Oeste, siendo su superficie de 1.064 km². Sus principales islas son: la Coronación, muy escarpada y donde en el cerro Noble se alcanzan los 1.642 m de altura; la Laurie, que posee el observatorio científico más antiguo instalado por la Argentina en el Antártico (1904); las islas Powell, Signy y las Inaccesibles completan, con islotes menores, el archipiélago. Están prácticamente cubiertas de nieves permanentes y glaciares, con musgos y líquenes cubriendo las rocas. Las temperaturas, salvo durante enero y febrero, son inferiores a 0°C, con medias de casi—11°C, en julio.

Las precipitaciones, muy frecuentes, son cercanas a 450 mm anuales y los vientos del sur originados por el anticiclón del Antártico, son violentos. El mar permanece cubierto de una banquiza o park de hielo gran parle del año. Por su latitud están comprendidas en la porción antartica argentina.

ANTÁRTIDA ARGENTINA
La Antártida Argentina, por la especificidad del tema, merece un tratamiento aparte, por lo que se dejará para otra ocasión, en la que se pueda singularizar su trascendencia para los intereses nacionales.

OCÉANOS, MARES, FONDO Y SUBSUELO MARINO
Tomando en cuenta el mar epicontinental, el talud continental submarino, el Mar Antártico Argentino y el mar adyacente a las Georgias (San Pedro) y Sandwich del Sur, la Argentina ejerce jurisdicción sobre unos 4.900.000 km² de los mares australes. Dentro de esta vastedad oceánica pueden diferenciarse claramente tres regiones marítimas: el Mar Epicontinental Argentino, el Mar Antártico y el Mar de las Antillas Australes, desde cabo de Hornos a las Shetlands, pasando por el Banco Namuncurá, San Pedro, Sandwich, Oreadas y la Antártida.

En el Mar Epicontinental la República mantiene jurisdicción sobre un mar de 200 millas náuticas y, además, sobre el mar que cubre a la plataforma hasta los 200 ni de profundidad, aunque ya debemos hacer reserva de derechos sobre el talud continental y la llanura abisal submarina del Atlántico Sur hasta la dorsal submarina de este océano.

Actualmente la extensión oceánica hasta las 200 millas y los 200 m de profundidad re-presentan poco más de un millón de kilómetros cuadrados. Este Mar Argentino puede dividirse en tres secciones: el sector bonaerense, entre los paralelos de 35° S y 41° S, cuya superficie es de unos 260.000 km²; el sector patagónico, entre los 41° S y 52° 30′ S, que incluye a las Malvinas, con casi 600.000 km², y el Mar de Tierra del Fuego, entre los 52° 30′ y los 56° S, que comprende desde el estrecho de Magallanes al cabo de Hornos, con una superficie de 200.000 km².

La plataforma submarina abarca una superficie de 975.000 km² y se extiende desde la prolongación sobre el Atlántico de la bisectriz que marca el límite del río de la Plata, hasta la Isla de los Estados y el área adyacente a las Picton, Nueva, Lennox, Deceit, Barnevelt, y el cabo de Hornos. Su ancho varía desde 240 km. frente a Mar del Plata, 475 km. frente a la península Valdés, 880 km. en Comodoro Rivadavia y 850 km. a la latitud de las Malvinas. Su declive es suave y escalonado hacia el este, siendo una de las plataformas más extensas del mundo.

Durante la era cuaternaria formaba parte de las tierras emergidas, pero la invasión de glaciares sobre el extremo sur del continente determinó por su peso el hundimiento del sector oriental de la Patagonia originando la plataforma, la cual posee un relieve similar al territorio patagónico emergido.

Su límite alcanza profundidades que oscilan entre 145 m y 175 m, para luego descender bruscamente hasta profundidades de 5.000 m en la llanura abisal argentina del Atlántico Sur. Nuestras costas se extienden por unos 5.330 km. pero, incluyendo las costas malvinenses y de los demás archipiélagos, se superan los 10.000 km. de cosías argentinas.

RECURSOS NATURALES

Uno de los aspectos centrales de la cuestión Malvinas se relaciona con el uso y aprovechamiento de los recursos naturales. Es una discusión estratégica en la que está en juego no solo el presente de la flora, fauna y minerales disponibles sino su preservación a futuro.

El Mar Argentino y las aguas del Atlántico Sur contienen numerosas especies con alto valor alimenticio y comercial. La superficie marítima ocupada por Inglaterra es veintitrés veces la superficie territorial de las Islas Malvinas. Los principales recursos que se explotan son:

* Krill, también llamado camarón antártico con un tamaño de 3 a 5 cm. y un alto valor proteico es el alimento fundamental de peces, aves, focas y ballenas. Su potencial de reservas en el Mar Argentino y Antártico es similar al total de la pesca marina que se captura actualmente en los mares de todo el mundo.

* Plancton vegetal y algas: las aguas argentinas contienen verdaderos «bosques»‘ submarinos que se destinan al alimento humano y del ganado. También sirve para la producción de elementos industriales.

* Crustáceos y moluscos; langostinos y almejas, mejillones y camarones, centollas y pulpos, y diversos tipos de calamares. Todos ellos de alto valor alimenticio.

* Peces: abundan la anchoa, atún, bacalao, caballa, corvina, sardina fueguina, pejerreyes de mar y principalmente merluzas.

Otros recursos
* Actividades ganaderas: la explotación de ganado ovino es también importante en las islas.

* Minerales: existen concentraciones de gran valor metálico llamadas nódulos polímetálicos, importantes para la industria de los aceros. Sí bien por ahora la producción no resulta rentable, empresas de países centrales (entre ellas, Estados Unidos y Gran Bretaña) invirtieron millones de dólares en investigar esto con vista a futuras extracciones.

La PESCA representa la principal fuente de ingresos de los isleños: el 82% del total corresponde al calamar. Una de las actividades más rentables de las islas es la venta de licencias de pesca en zonas de «protección pesquera» a compañías transnacionales. El área vedada a la pesca de los buques argentinos fue determinada unilateralmente por el gobierno imperial en el año 1986. Y aunque en 1990 nuestro país firmó acuerdos de conservación conjunta de los recursos pesqueros; Gran Bretaña no los cumple. Entre las consecuencias desfavorables para el ecosistema se encuentra la sobre pesca, sufrida especialmente por la merluza.

En las islas existen importantes reservas de PETRÓLEO y GAS. Desde 2010 una plataforma exploratoria de última tecnología, la Ocean Guardian, realizó las primeras excavaciones y descubrió yacimientos potencialmente explotables. Con este hecho, Gran Bretaña violó lo establecido por las resoluciones que sostienen que donde haya disputas por soberanía, las partes deben «abstenerse de llevar adelante acciones unilaterales». Por esa misma razón, todas las exploraciones británicas en Malvinas son ilegales y, por ende, nuestro país no las reconoce.

En el futuro la ocupación ilegítima de los ingleses podría generar otras disputas: una está relacionada con el dominio estratégico del AGUA CONTINENTAL, la otra con la soberanía de la ANTÁRTIDA.

Descubrimiento de las Islas Malvinas Porque son Argentinas? Historia

Descubrimiento de las Islas Malvinas

HISTORIA DE LAS ISLAS MAVINAS:
Los títulos argentinos surgen de diversos factores, tanto históricos como geográficos, por lo que conviene reseñarlos.

Las Malvinas fueron descubiertas por el navio español San Antonio al mando del capitán Esteban Gómez en 1520, y recorridas en 1520 por Duarte de Barboza, también español. Ya desde entonces figuran en la cartografía de la época con el nombre de Islas de San Antonio en homenaje al buque que las avistó.

En 1600 las redescubre el holandés Sebaldt de Wert. El primer inglés que llegó a las mismas forzado por una tempestad, fue el capitán Strong, en 1690, es decir, 169 años después que los españoles, dándoles el nombre de Falklands Sound.

Numerosos viajes hacia las islas y sus adyacencias, de españoles, franceses e ingleses, se registran a principios del siglo XVIII, siendo los franceses de Saint Malo, quienes denominaron al lugar lies Malouines, de donde viene la españolización de Malvinas.

 antiguo mapa del sur argentino

El francés Bougainville’funda en 1764 Port Louis pero, ante el reclamo español, Francia las reconoce como españolas, en virtud del Tratado de Tordesi-llas, de 1494, reocupando España el lugar el 1° de abril de 1767 y denominándolo Puerto Soledad. En 1749 Gran Bretaña pidió permiso a España para construir un puerto, pero fue rechazado por ésta; de todas maneras, clandestinamente, pocos años después los ingleses fundan Puerto Egmont. Enterado Carlos III de España ordena desalojar por la fuerza a los intrusos, por lo que una escuadra española parte del río de la Plata en mayo de 1770 al mando del capitán Madariaga quien, a cañonazos, rinde a los ingleses y destruye el lugar.

Dado el honor inglés mancillado, hay un acuerdo secreto anglo-español por el que los españoles permiten regresar por cuatro años (1770-1774) a los ingleses a cambio del reconocimiento de la soberanía española en el archipiélago. Finalmente los ingleses se retiran en 1774. Entre 1670 y 1825 Inglaterra, Francia y España firmaron ocho tratados en los que se reconocía este área del «Atlántico Sur como perteneciente a España y, por ende, después de 1810-1816, a la Argentina, al independizarse nuestro país y heredar todas las posesiones, españolas (incluyendo el cabo de Hornos, el estrecho de Magallanes y las Malvinas).

Ya independizada la Argentina, el capitán D. Jewet, en 1820, con la fragata Heroína toma posesión oficial del archipiélago. En esos primeros años Argentina iza su pabellón, ocupa con colonos las islas y, en 1829, nombra a Luis Vernet comandante político y militar de las Islas Malvinas y demás islas australes hasta el cabo de Hornos, con asiento en Puerto Soledad. A todo esto Inglaterra no hace reclamaciones, salvo una, por la concesión de 1770-74, pero ante el rechazo de Buenos Aires Inglaterra no hace más reclamos.

En momentos de fuerte debilidad político-militar de Buenos Aires y ante la necesidad estratégica de una base intermedia en su línea con Australia, Inglaterra ocupa las islas por la fuerza, en enero de 1833, arriando el pabellón argentino.

Cabe destacar que ya en 1806 y 1807 Gran Bretaña intentó ocupar el río de la Plata, siendo la segunda una de las mayores expediciones militares de la época, habiendo sido completamente derrotados por el pueblo de Buenos Aires. La tercera invasión, de 1833, es protestada por el gobierno del general Rosas y todos los sucesivos y, aún en 1845, la escuadra anglo-francesa bloquea el río de la Plata, presentando batalla la Argentina en la Vuelta de Obligado y otros puntos.

Tal heroísmo —el enfrentamiento con las dos mayores potencias de la época, en momentos en que el colonialismo se repartía casi todos los continentes extra-europeos,- concitó, en esa época, al igual que hoy, la adhesión de gran parte del mundo. Dada la firmeza argentina, Inglaterra depone sus intentos en 1849 y saluda con un tratado (Southern-Arana) y honores militares a la Argentina y su pabellón azul y blanco.

También las Georgias del Sur fueron descubiertas por un navio español, el León, en 1756, siendo bautizadas islas de San Pedro. En cuanto a las Sandwich del Sur, los españoles las denominaron islas San Santiago.

Asimismo, el pasaje interoceánico del cabo de Hornos, que une los océanos Atlántico y Pacífico, fue descubierto por el capitán Hoces de la Armada Española, y llamado Pasaje o Estrecho de Hoces, no siendo propia, entonces, la denominación Estrecho de Drake como lo bautizaran los ingleses, por el corsario británico que lo atravesaría mucho tiempo después.

Toda esta vasta heredad de España fue, luego de 1810, natural herencia de la República Argentina.

Estos breves antecedentes históricos nos permiten señalar, al pasar, el rebautismo con la toponimia geográfica hispánica original, los diversos archipiélagos, australes y mares adyacentes. Así, por ejemplo, las Georgias por Islas de San Pedro, el Pasaje de Drake por Hoces, y de igual manera los diversos nombres en Malvinas y Antártida.

Proceso de Reorganizacion Nacional Galtieri y La Guerra de Malvinas

Proceso de Reorganización Nacional

GaltieriLA DERROTA POR LA GUERRA DE LAS MALVINAS MARCÓ EL FINAL DEL RÉGIMEN MILITAR. LOS ÚLTIMOS AÑOS ANTES DE LA LLEGADA DE LA DEMOCRACIAS LOS JUICIOS POR VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS

Galtieri nació en Castelar, provincia de Buenos Aires. A los 17 años de edad ingresó al ejército, egresando del Colegio Militar de la Nación como oficial del arma de ingenieros. También fue egresado de la Escuela de las Américas.

Tras 25 años de servicio, fue nombrado comandante del cuerpo de Ingenieros del ejército en 1975, en la misma promoción que llevó a Jorge Rafael Videla a ocupar la comandancia en jefe de las Fuerzas Armadas. Fue un activo promotor del golpe de estado en 1976, sus simpatías lo llevaron a rápidos ascensos, siendo nombrado general de división en 1977 y teniente general en 1980.

En 1981 pasó a integrar la junta militar Junto con Jorge Isaac Anaya y  Basilio Lami Dozo. Este año tras la destitución de Videla como presidente y el nombramiento de Roberto Eduardo Viola, Galtieri visitó los Estados Unidos en función oficial. La administración Reagan, que consideraba el gobierno militar una fuerza afín en la lucha contra el comunismo, lo recibió cálidamente y le proporcionó información y asistencia de seguridad.

El descontento de Galtieri y otros oficiales de la línea dura con el gobierno de Viola lo llevaron a ocupar en noviembre del mismo año la presidencia de la junta militar y, un mes más tarde, a destituir a Viola para ocupar la Presidencia de la Nación.

Durante su gobierno, Galtieri retuvo el control directo de las Fuerzas Armadas Las medidas económicas del ministro de Economía asignado por Galtieri, el renombrado técnico civil Roberto Alemann, fueron no menos ortodoxas que las de sus antecesores. La restricción del gasto público, la privatización de bienes estatales y el congelamiento de los salarios llevaron a una gravísima depresión económica.

La recesión llevó al cierre de numerosas industrias (siendo Citróen y La Cantábrica las más destacadas) y a medidas drásticas de reducción de personal por parte de otras. Entre sus otro ministros se encontraban el general Ibérico Saint Jeans (en la cartera de interior) y el  doctor Nicanor Costa Méndez (Relaciones Exteriores).

Galtieri intentó lograr un arco de apoyo civil  organizando “asados multitudinarios” en su beneficio político. Como el que hizo en La Pampa al que asistieron 13 mil personas. Su sustento político se basaba en su relación con el comandante de la Armada, Isaac Anaya y en menor medida con el brigadier Basilio Lami Dozo, de la Fuera Aérea.

Galtieri, que fue descrito en círculos norteamericanos como “un general majestuoso’»,estaba convencido que la cooperación militar argentina en las operaciones antiguerrillas de la CIA en América Central, le daban el plafón internacional para cualquier aventura militarista.  Días antes de asumir el cargo de presidente de facto su aliado en la Junta Militar, Isaac Anaya, había reflotado un antiguo proyecto para invadir las islas Malvinas. Todo el plan se basaba en la relación de confianza que se tenía con los Estados Unidos. Los militares creían que la primera potencia mundial era un aliado incondicional a los intereses de la dictadura militar argentina.

Marcha y guerra Hacia adentro la situación político-social se hacía cada vez más aguda. Los partidos se reagruparon en torno de la Multipartidaria y pese a las prohibiciones las marchas de las Madres de Plaza de Mayo y de gremialistas reclamaban con creciente respaldo popular por los desaparecidos y los bajos salarios. El 30 de marzo de 1982 una protesta encabezada por la CGT Brasil lanzó a la calle a miles de manifestantes en Buenos aires y otras ciudades del país.

El resultado fue una brutal represión que produjo heridos, un muerto en la ciudad de Mendoza y cientos de detenidos. Mientras los gases lacrimógenos dispersaban a los manifestantes-, unidades de la Armada transportando tropas de las diversas armas se preparaban para iniciar un operativo bélico en los mares australes. A pesar de la difusión de algunos incidentes en torno de las Georgias del Sur nadie imaginaba lo que estaba por venir.

Cuando se conocieron los hechos en la mañana del 2 de abril, la situación dio un giro dramático. Dos días después de aquella marcha opositora del 30 de marzo nuevamente la Plaza De Mayo se llenó de gente esta vez para aplaudir la recuperación de las islas Malvinas. Había pocas banderas que podían concitar mayor acuerdo popular que la recuperación de las islas Malvinas.

Con muy escasas excepciones dirigentes políticos, sindicalistas; empresarios, religiosos se sumaron a la convocatoria. Y la asunción de general Benjamín Menéndez como gobernador de las islas el 7 de abril contó con la presencia de personalidades de todo el arco político, cultural, religioso y empresario.

La rendición Las operaciones militares fueron seguidas con una alta dosis de triunfalismo que luego se convirtió en angustia cuando los ingleses hicieron capitular al ejército en Puerto Argentino. La rendición de Benjamín Menéndez, gobernador de las Islas Malvinas desató una crisis terminal Los generales derrotaron a Galtieri y la opinión pública dio un vuelco brutal. En medio de una situación ingobernable, con miles de desaparecidos, muertos. en combate en las islas Malvinas, exilados y asesinados por grupo de tareas, el general Reynaldo Bignone reemplazó a Galtieri con el apoyo del Ejército y de su nuevo comandante, el general Cristino Nicolaides.

En su mensaje al país el 1ro. de junio Bignone señaló: “la Nación vive un momento difícil y grave  de su historia y asumo el gobierno  con una misión clara concreta, institucionalizar al país a mas tardar en marzo de 1984«. Comunicó el levantamiento de la veda política y se refirió a los partidos políticos como piezas fundamentales del sistema republicano “.

Entre los militares el impacto de la derrota en Malvinas, la rendición, el descontento de los mandos medios con los superiores, la sospecha de un posible “juicio” por las desapariciones y asesinatos durante el combate con la guerrilla generó una situación altamente conflictiva. Pero el ocaso del Proceso de Reorganización Nacional era irremediable y los años por venir no crían fáciles para los gobiernos democráticos. El estado de destrucción del aparato productivo no tenía precedentes y la retirada de la Dictadura dejó al país en un estado emergencia nacional.

Fuente Consultada: Malvinas La retirada Editorial Perfil

Doctrina Seguridad Nacional Justificacion Ideológica de las Dictaduras

Doctrina Seguridad Nacional
Justificación de las Dictaduras Militares en América Latina

DICTADURAS  EN AMÉRICA LATINA

A lo largo de todo el siglo XX, con el objetivo de conservar los aspectos centrales de un orden social que garantizaba, reproducía y ampliaba sus beneficios económicos, las clases dominantes de los países de América Latina impulsaron golpes de Estado —llevados a cabo por las Fuerzas Armadas de sus respectivos países—, y el establecimiento de diferentes tipos de dictaduras. (imagen: grupos de tareas violando la propiedad privada)

En algunos casos, como los de Nicaragua, México y Paraguay que ya estudiaste, las dictaduras significaron la continuidad sin variantes de las formas oligárquicas de ejercicio del poder, construidas durante el siglo XIX, y la negación de la mayoría de los derechos civiles, políticos y sociales.

Estas dictaduras fueron ejercidas por un miembro de los grupos de mayor poder económico —o por un militar que los representaba—, rodeado siempre de numerosos familiares y amigos.

En otros casos, las dictaduras fueron impuestas por algunos sectores de las clases dominantes que intentaban recuperar el control absoluto de las decisiones económicas, ante la amenaza que, para sus privilegios materiales, representaban los cambios impulsados por los movimientos sociales que habían llegado al gobierno median­te el voto de la mayoría de la población.

Un caso particular de estas últimas dictaduras, lo representan las que se establecieron a partir de la década de 1960. Mediante diver­sos golpes de Estado fueron desplazadas las autoridades electas en la mayoría de los países de América Latina, y se instalaron dictaduras que produjeron profundas transformaciones en el orden social.

A diferencia de las anteriores, éstas fueron ejercidas por las Fuerzas Armadas como institución aun cuando, en varios casos, hayan recibido el apoyo de importantes sectores de la población y contado con la participación de numerosos civiles en el gobierno.

DICTADURAS MILITARES Y REORGANIZACION DE LAS SOCIEDADES
Y DE LAS ECONOMIAS DE AMERICA LATINA

Entre los años 1964 y 1984, casi todos los países latinoamericanos estaban gobernados por dictaduras militares. Pero, a diferencia de aquellas que representaron una continuidad del orden oligárquico construido en el siglo XIX, o de Las que interrumpieron la ampliación de los derechos de los ciudadanos propuestos por los movimientos sociales, en varios países del continente, las dictaduras militares que se desarrollaron a partir de la década de 1960, en países como Brasil, Chile, Uruguay y Argentina, buscaron transformar económica y políticamente las sociedades en las cuales se produjeron.

Las principales características comunes que encuentran los investigadores, al estudiar estas dictaduras, son:

• Su conformación en países con cierto nivel de industrialización (Argentina, Brasil), o países en los que existía cierta estabilidad histórica de las formas democráticas (Uruguay, Chile).

• El haber sucedido a un período de una amplia o intensa movilización de los trabajadores y de los sectores subalternos en general.

• El rol central desempeñado por las Fuerzas Armadas como institución, tanto en los golpes de Estado que instalaron las dictaduras, como en el ejercicio del gobierno.

• La articulación, en torno de los gobiernos dictatoriales, de una coalición que expresó los intereses de las clases económicamente dominantes.

• El ejercicio del gobierno mediante equipos técnicos especializados en diferentes cuestiones, generalmente sin participación previa en partidos políticos (tecnócratas).

• La concepción de un proyecto de reestructuración de la sociedad, sobre nuevas bases económicas y políticas, a través de las cuales buscaron mantener los niveles de beneficio obtenidos por las principales empresas y revertir los avances que se habían hecho en materia de participación en la toma de decisiones de la mayoría de la población.

• La imposición del reordenamiento de la sociedad, en forma autoritaria, lo que exigió el uso permanente de la fuerza.

Miradas sobre el ser «subversivo»: Los militares y quienes los apoyaban definían como «subversivo» a todas aquellas personas y aquellos actos que atentaban contra lo que creían eran valores «morales y espirituales de la civilización occidental y cristiana». Dado que su concepción de esos valores era tan rígida como estrecha, «subversivo» podía ser tanto un intelectual o un militante marxista por sus ideas, como un rockero por su pelo largo; una joven que usaba minifalda, como una pareja divorciada; un defensor de la democracia, como un judío. Con tales argumentos, la represión del régimen se hizo cada vez más general e indiscriminada.

LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS

Con el fin de lograr la transformación económica, en los distintos países se aplicaron un conjunto de medidas ligadas al liberalismo, entre las cuales la más importante fue la “apertura de la economía’ para la libre importación y exportación de mercancías, es decir, la eliminación de los aranceles que gravaban la importación de productos extranjeros.

Las dictaduras militares y sus políticas económicas se propusieron —y consiguieron— la consolidación y expansión de un número reducido de empresas nacionales y/o multinacionales, en muchos casos pertenecientes a un mismo grupo, que se hicieron cargo de la producción y se apoderaron de la porción mayoritaria del mercado.

Todas estas medidas económicas fueron posibles mediante el ejercicio de la violencia, la represión de las organizaciones sociales y sindicales —la mayoría de las cuales fueron intervenidas por los militares o directamente clausuradas—, y la violación de todos los derechos humanos.

La política de apertura de a economía llevada a cabo por las dictaduras militares de la década del 70. provocòel cierre de numerosas industrias que no lograron sobrevivir a la llegada masiva de productos importados.

LAS CARACTERÍSTICAS DE LA INDUSTRIA LATINOAMERICANA EN LOS 80:

El desarrollo industria latinoamericano hacia los años 80, mostraba las siguientes características:

– Se dirigía a una reducida franja de consumidores que podían acceder a cierto tipo de bienes, como automóviles o electrodomésticos.

– No utilizaba tecnología propia (dependencia tecnológica): las empresas más dinámicas dependían de sociedades extranjeras que utilizaban, por lo general, su propia tecnología. De este modo, las actividades de “investigación y desarrollo” de los países latinoamericanos tenían presupuestos bajísimos, en relación con lo que se invertía, en esas áreas, en los países centrales.

– Resultaba escasamente competitiva en el mercado internacional, dado que producía a mayores costos, en gran medida debido al atraso tecnológico.

– Se hallaba fuertemente protegida por el Estado, que aplicaba altos aranceles a la importación de productos extranjeros, con lo cual muchas industrias maximizaron sus beneficios sin renovar la tecnología.

LA VIOLACION DE LOS DERECHOS HUMANOS

La violación de los derechos humanos no es un fenómeno reciente en América Latina, pero los niveles alcanzados a partir de la década de los setenta, de mano de las dictaduras militares, no tienen equivalentes en su historia, si se exceptúa el proceso de conquista y colonización, durante los siglos XV y XVI.

Si bien la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la desnutrición, los bajos niveles de salud, la mortalidad infantil y el hambre, han estado presentes durante todo el siglo XX; estos problemas sociales alcanzaron niveles sin procedentes bajo los gobiernos dictatoriales de las últimas décadas.

Las dictaduras militares,y los grupos de poder económico que las impulsaron y las sostuvieron llevaron adelante la transformación de las economías latinoamericanas apelando a la represión y a lá violencia sobre la población. Esta represión consistió, fundamentalmente, en la detención, la desaparición y el asesinato de los opositores al gobierno, incluso de muchos que no lo eran. Por otra parte, se eliminó todo derecho a la defensa en juicio y la tortura se transformó en el método corriente para la obtención de información sobre la actividad de los opositores.

Por medio del terrorismo estatal se buscó generalizar el miedo  entre la población. La amenaza y el y el uso permanente de la fuerza amenazó a toda la sociedad: obreros,estudiiantes, empresarioa jóvenes, adolescentes, ancianos, bebés y niños; deportistas, intelectuales y discapacitados. Todos se tansformaron en posiblesvíctimas.

A pesar de las diferencias que presantaban, las dictaduras militares poseían una forma políticaa: común, caracterizada por la supresión de la mayor parte de los derechos civiles, políticos y sociales. Las FuerzasArmadas se consideraron como la instituciòn  que representaba los valores de la nacionalidad y que tenía la misión de “curar” a la sociedad de los males que la afectaban. Se disolvieron los partidos políticos, o se suspendió su actividad, y las Fuerzas Armadas controlaron todos los recursos de poder.

LA DESAPARICIÓN DE PERSONAS: Los desaparecidos constituyen una de las más pesadas herencias dejadas por la dictadura militar, tanto en Argentina como en otros países de América Latina. A diferencia de lo ocurrido con los detenidos y encarcelados, la mayoría de los secuestrados eran encerrados en centros clandestinos de detención, de los cuales se los trasladaba para ser asesinados. A partir de su secuestro, los familiares que comenzaban a solicitar informes a las autoridades, creyéndolos prisioneros en alguna cárcel del país, encontraban que los miembros de las Fuerzas Armadas siempre negaban tener conocimiento de estas personas y de lo que les había ocurrido.

En el primer año de dictadura ya había más de quince mil desaparecidos, diez mil presos,
cuatro mil muertos y decenas de miles de exiliados. (Foto: AP)

El Plan Cóndor

El drama de los desaparecidos es aún hoy una herida abierta en las sociedades que lo padecieron y que sólo puede cerrarla justicia.

Terrorismo estatal Se denomina de este modo a las acciones represivas llevadas a cabo por grupos de militares y civiles que conformaban las dictaduras militares de América latina, consistentes en el secuestro, la desaparición, la tortura y el asesinato de hombres, mujeres y niños, con el propósito de atemorizar y evitar cualquier tipo de disconformidad o descontento frente a las políticas económicas llevadas adelante desde el gobierno.

Uno de los aspectos más sorprendentes de las dictaduras militares que se desarrollaron en América Latina, lo constituye el hecho de que todas ellas se ejercieron elaborando un discurso en el cual se decía preparar las condiciones para el ejercicio de la “verdadera democracia”, aun cuando para ello se debieran anular algunas o todas las premisas de la misma. Los dictadores accedían al poder diciendo proteger la democracia, amenazada por la crisis económica y las protestas sociales. En nombre de la democracia, los gobiernos dictatoriales violaban todos sus principios, despreciaban la voluntad de las mayorías y anulaban o reemplazaban las Constituciones. En la mayoría de los casos, cuando la Constitución lo permitía, los dictadores se hacían reelegir regularmente, mediante el fraude o la represión de los opositores; en caso contrario, anulaban la Constitución o designaban a algún testaferro.

La justificación ideológica de las nuevas dictaduras:
L
a Doctrina de la Seguridad Nacional

Las dictaduras militares constituidas en la década del 70, en América Latina, justificaron las acciones represivas que llevaron a cabo, mediante la denominada Doctrina de la Seguridad Nacional. Esta doctrina se inscribió en el contexto del conflicto que enfrentaba a los países centrales del sistema capitalista, liderados por los Estados Unidos, con los países ligados a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.).

Este enfrentamiento conocido como “Guerra Fría”, debido a que nunca tuvo una declaración de guerra formal ni se tradujo en el enfrentamiento militar directo, llevó a que —a partir de la década de 1960— el gobierno de los Estados Unidos se considerase con derecho a continuar interviniendo, tal cual lo venía haciendo desde principios de siglo en Centroamérica y el Caribe, en los asuntos internos de los países latinoamericanos, instalando o sosteniendo dictaduras militares.

La intervención norteamericana se materializó no sólo mediante el apoyo económico y militar a los sucesivos golpes de Estado y a las dictaduras que éstos iniciaron sino, también, mediante la instrucción ideológica y militar de los principales oficiales de las Fuerzas Armadas en la lucha contra quienes en cada país actuaban para extender la democracia y fueron considerados subversivos.

De acuerdo con lo establecido por la Doctrina de la Seguridad Nacional, los numerosos conflictos sociales y la acción de los movimientos guerrilleros en los países latinoamericanos, y en el resto del mundo capitalista subdesarrollado, no se debía a las desigualdades económicas y sociales que colocaban a la mayoría de la población en la miseria y la injusticia, sino a la acción de comunistas al servicio de la U.R.S.S. De este modo, la citada Doctrina sostenía que quienes se oponían o enfrentaban las desigualdades sociales o las injusticias del orden social capitalista (sindicalistas, periodistas, estudiantes, profesores, religiosos, etc.) no eran más que “agentes’ de los comunistas, que buscaban destruir el capitalismo atacando

Influenciadas por las ideas nacionalistas, en la década del 30, las Fuerzas Armadas comenzaron a participar activamente en la política de los países latinoamericanos. A diferencia de las dictaduras de los caudillos militares del siglo XIX, que gobernaban a titulo personal, era la institución toda la que, luego de un golpe de Estado, se hacía cargo del gobierno, en la mayoría de los países del continente.

La Doctrina de Seguridad Nacional
Eduardo L. Duhalde. El estado terroristata argentino

“Tras la derrota de Vietnam y el rechazo que la guerra suscitó en el pueblo norteamericano, llevando incluso a la supresión del servicio militar obligatorio, la Administración debió plantearse la reformulación de la doctrina, de manera que no implicara el uso de fuerzas propias norteamericanas en la defensa continental tanto contra el enemigo interior o externo. Su reformulación es conocida como la Doctrina Nixon: reforzar la capacidad militar de los regímenes pro-norteamericanos escogidos en el Tercer Mundo y prepararlos para una función de “policía” dentro de la región.

Esta doctrina, que pone todo su esfuerzo ya no fundamentalmente en los marines o rangers norteamericanos como el reaseguro efectivo de los intereses imperialistas en Latinoamérica, sino en sus ejércitos interiores, resulta mucho más eficaz y menos comprometedora de la ya de por sí creciente tensión internacional, al mismo tiempo que evita la posible reacción de la oposición norteamericana.”

Por lo general, las dictaduras militares estaban sostenidas por un sector de la sociedad, al cual las acciones de gobierno terminaban beneficiando. Las dictaduras se propusieron, hasta la década de los 80, diferentes proyectos económicos, todos los cuales coincidían, en general, en sus características desarrollistas e industrialistas.

La incidencia de las Fuerzas Armadas en las cuestiones políticas se redujo notablemente, sobre todo a partir del fin de la denominada Guerra Fría, que significó el fin de las presiones de EE. UU. para embarcarlas en la lucha contra la “subversión comunista” en cada país. A partir de entonces, EE.UU. ha comenzado a proponer, como nueva hipótesis de conflicto para las Fuerzas Armadas del continente, la lucha contra el tráfico de drogas.

Subversivo: Este termino, cuyo significado es persona que busca con sus acciones transformar o destruir el orden social vigente, fue utilizado por las dictaduras para señalar a todos sus opositores.

los valores que lo sustentan en América Latina, esto es, la familia, la propiedad privada, la tradición y la religión católica. Todos los medios eran considerados válidos para desarrollar esta verdadera “misión” que habían asumido las Fuerzas Armadas del continente. El resultado fue la violencia indiscriminada, la tortura de opositores, la desaparición de personas, el asesinato, el robo de menores, etc.

En Argentina, a represiòn durante la ultima dictadura militar fue por momeritos indiscriminada e instaló en la población frases tales como: «Algo habràn hecho» con la cual muchos justificaron las acciones del terrorismo de estado

Pàjaros Prohibidos: ‘Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.

Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener “ideas ideológicas “, recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel.

Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos, y el dibujo pasa. Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:

— ¿Son naranjas? ¿Qué frutas son?

— Ssshhh.

Y en secreto le explica:

— Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.”

Recreado por Eduardo Galeano, Memorias del Fuego. Siglo XXI editores, Buenos Aires, 1988, T. 3, pág. 280.

Fuente Consultada:
Pensar La Historia-Argentina desde una historia de América Latina Capitulo 5  (Voces y Silencios en América Latina)